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ESPACIOS AMBIVALENTES: historias y olvidos en la arquitectura social moderna.

editores

Jorge Lizardi Pollock, Ph.D. Martin Schwegmann, Dipl. Ing. Architekt

San Juan, 2011

Ediciones Callej贸n


©Ediciones Callejón,2011 Reservados todos los derechos de esta edición para: © Ediciones Callejón, Inc. Calle Norzagaray 404 Viejo San Juan, Puerto Rico 00901 edicionescallejon@yahoo.com Diseño gráfico: Carlos J. García Moreira Diseño de portada: Carlos J. García Moreira Diseño de imágenes en portada: ISBN: 978-1-881748-82-0 Library of congress # Ediciones Callejón. 2011. Primera edición. Ninguna parte de este libro, incluido el diseño de la portada, puede ser reproducida sin permiso previo del editor.

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Impreso en Colombia www.nomos.com.co


Índice

Introducción: de sueños globales a distopias locales. Jorge L Lizardi Pollock y Martin Schwegmann

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¿Paisajes de la desilusión? Los súper-bloques y los “demonios” de su enunciación en América Latina. Jorge L Lizardi Pollock

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Mass housing in Germany: controversial success and ambivalent heritage Florian Urban

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Tyranny in Tirana: political utopia and its urban afterlife Joanna Kusiak

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Ideal type, crisis and transformation: the story of 50 years of social housing in Leinefelde, Germany Florian Koch

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Is History Repeating Itself? From Squatter Settlements to Mass Housing - Urban Transformation in Istanbul Martin Schwegmann

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Modern Urbanism in Puerto Rico: from abstract doctrines to concrete landscapes Andres Mignucci

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[Re]visión de la vivienda social en Puerto Rico: notas sobre la arquitectura para el obrero Luz Marie Rodríguez

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Tener la casita”: la solución privatizadora de la vivienda social en Puerto Rico Carmen A. Pérez Herranz

186

De la tábula rasa a la rehabilitación del barrio: la puesta en escena de un nuevo modelo Manuel Bermúdez

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Asomo a una memoria otra: un arenal que se hace barrio, un empeño obrero que se hace comunidad Ivette Chiclana

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Entre nostalgias y obesidades mórbidas: ensayo gráfico sobre la historia de la vivienda en San Juan Francisco Javier Rodríguez y Darwin Marrero

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Los cambios paradigmáticos en las políticas públicas de vivienda en República Dominicana. Julio Corral

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Colaboradores

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Editores

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Introducción: de sueños globales a distopias locales.

Jorge L. Lizardi y Martin Schwegmann, (eds.) CIUD[A]D, Escuela de Arquitectura, UPR

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Entre el 1928 y el 1978, los llamados “superbloques”, “superquadras”, “unidades habitacionales” o “caseríos” -entre otros nombres que han recibido- fueron celebradas como instrumentos del progreso pues atendían la necesidad de hogares de los sectores empobrecidos por la modernidad. Hoy en día, estos complejos no sólo comprometen el entramado urbano, a menudo sus comunidades se han convertido en guetos y sus significados irradian hacia todo lo que implique construcción de “vivienda social”. Para unos, este es el resultado de la ruina del Estado y sus políticas habitacionales; para otros, lo que ha fracasado es la idea de que la arquitectura podía resolver problemas sociales complejos. Ahora bien, la “crisis económica” -que es en gran medida una crisis de la vivienda y de la ciudad- nos obliga a atender el perverso olvido de una herencia arquitectónica persistente y pertinente. ¿Es posible superar los estigmas sin replantearnos la naturaleza de un proceso que parece inconcluso? ¿Qué responsabilidad tienen la arquitectura y el urbanismo en la distorsión de los paradigmas del presente? ¿Debe sujetarse la vivienda asequible a las lógicas de un


mercado “privado”? ¿Cómo replantearnos la experiencia urbana y social de estos proyectos habitacionales? ¿”Barrio”, “caserío”, “residencial público” son sinónimos de fracaso y marginación? Este libro nace de un simposio en torno a la historia de la relación entre las utopías habitacionales del siglo XX y la ciudad moderna, organizado por el Centro Interdisciplinario de Urbanismo, Diseño Ambiental y Desarrollo (CIUDAD) de la Universidad de Puerto Rico. Deseábamos con aquella reunión -y ahora con esta

obra- estimular la discusión del pasado y el futuro de la “vivienda pública”, “subsidiada”, de “interés social” o “asequible” más allá de las generalizaciones y prejuicios. Sus experiencias plurales, sus representaciones, impacto en la cultura, en la forma, la vida y la transformación de las ciudades tienen demasiada presencia como para colapsar sus significados y promover su olvido público. El proceso de demolición de las cuatro torres de apartamentos del complejo de las Gladiolas el pasado 25 de julio representa bien esa tendencia: demoler sin preguntar,

01_Implosión de las Gladiolas. 25 de julio de 2011. Fotos: Harold Leonard. http://pesquisaboricua.com/. “Las Gladiolas vive”. Posted 25/07/2011. Accesado el 28 de julio de 2011

J. Lizardi | M. Schwegmann - introducción


demoler para olvidar. Al eliminarlos de un porrazo, sin tomar en cuenta a sus residentes ni experiencias, ¿no se repitieron las mismas lógicas que los hicieron posible? (fig.1) Los ensayos contenidos en la presente obra abordan distintas aristas históricas de la vivienda y su protagonismo en las conformación de las urbes. Entre ellas destacan, primero, que todos los hogares que llamamos modernos son de algún modo públicos -en tanto son subsidiados por el gobierno- pero de ningún modo han garantizado la integración social o disoluciones de fronteras y exclusiones. No son, en sí mismas, las condiciones de posibilidad para el desarrollo de la ciudadanía con las que fabularon los arquitectos de la modernidad. Segundo, la sostenibilidad económica o ambiental está condicionada por el lugar y las formas en las que habitamos, ¿cómo no replantearnos los paradigmas acerca de ese experimento llamado “casa mínima” a través de la indagación de los aciertos, el análisis de los desengaños y la de-construcción de los estereotipos? Finalmente, los modelos arquitectónicos con los que se pretendieron atender las urgencias humanas del siglo XX -die Existenzminimum - han sido para muchos un gran error y descartarlos sin más es su único futuro. ¿Significa esto que se abandonaron las coordenadas desde las que se pensaron? Nos parece más bien que lo contrario. Las inquietudes que los generaron tienen hoy más peso que nunca antes y, si desaparecieron algunas formas o escalas, no así los discursos ni ejes culturales desde las que se concibieron y edificaron.

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de investigadores caribeños, latinoamericanos y europeos que abordaron vivencias y transformaciones en Berlín, Tirana, Leinfelde, Estambul, México, Santo Domingo, San Juan, La Habana, Buenos Aires, Caracas y Río de Janeiro, entre muchas otras ciudades. En esto tratamos, como antes se sugirió, de revivir un diálogo sofocado sobre el concepto “vivienda social” e intentamos promover el desarme de los tabúes que cercan lo que entendimos son los más importantes laboratorios humanos de la modernidad. Esta reunión pudo ser posible gracias a la subvención de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y del Decanato de Estudios Graduados e Investigación de la UPR. La FPH nos otorgó fondos para el simposio y para publicar la presente obra, cuyo contenido, aunque no se limita, estará principalmente basado en aquellas discusiones.

Debo hacer un paréntesis para destacar que la idea de llevar a cabo este intercambio y publicar este libro nació en Berlín, en junio 20 de 2009. El arquitecto Martin Schwegmann organizó entonces un primer seminario para estudiantes doctorales del Georg-Simmel-Zentrums für Metropolenforschung de la Universidad Humboldt (GSZ). El seminario titulado Spaces and ideas: urban utopias an realities from Latin America to Eastern Europe nos permitió contrastar estos laboratorios de vivienda en ambos mundos. Además, generamos muchísimas inquietudes acerca de las transferencias y reinterpretaciones de conceptos arquitectónicos que habían tenido al Berlín de los años 20 como incubadora y a Latinoamérica como escenario de 1940 al presente. El evento que hoy se traduce en un libro Inevitable concluir, pues, que la pertinense celebró en el Colegio de Arquitectos y cia de la discusión debería ampliarse a Arquitectos Paisajistas los días 29 y 30 de mucho más de los tres ponentes originaabril del 2010. Contó con la participación les y repetirse, esta vez en el Caribe.


Este servidor escribió el primer ensayo de la antología presente, ¿Paisajes de la desilusión? Los súper-bloques y los “demonios” de su enunciación en América Latina. El mismo emplea como punto de partida una escena del filme Estación Central (1998) de Walter Salles, en la que un niño es entregado a cambio de dinero en un departamento del emblemático complejo de Pedregulho, diseñado por Eduardo Affonso Reidy en Río de Janeiro (1947). Con esto se pretende inducir las preguntas iniciales en torno a la descomposición de los significados de uno de los esfuerzos más monumentales en los que los arquitectos modernos se vieron envueltos jamás: proveer una vivienda mínima pero de calidad a millones de trabajadores. ¿Cómo lo que en un momento se consideró una utopía se ha convertido en el escenario de perversidades? Más aún, ¿por qué este tema parece un gran ausente de las discusiones sobre los límites y o alcances de la arquitectura? Aunque en Europa las reacciones ante la herencia de los “súper-bloques” es mixta, en América se tiende a despreciar, a tildarse como un error de escalas ciclópeas. Sin embargo, en este mundo de “modernidades líquidas”, en donde el capital es liviano y anda en una maleta, no solo el futuro del trabajo asalariado está en peligro. Como ha quedado demostrado a raíz del estallido de la burbuja inmobiliaria, el acceso a la vivienda comienza a tornarse para muchos en una quimera.1 La urgente necesidad de viviendas a bajo costo en pleno siglo XXI, no nos deja de otra que proponer perspectivas desde las cuáles es posible interrogar las conjuntos residenciales heredados de las décadas previas. Atender en sus más problemáticas dimensiones el problema de la creación de hogares accesibles exige mirar allí, en dónde los paradigmas

desde los que se intentaron resolver los rompecabezas fracasaron. Por esta razón, el ensayo destaca la necesidad de ejercer una crítica desde las teorías de la “biopolítica”, que según Michel Foucault, no es otra cosa que el conjunto de las tecnologías del Estado que se emplean para “afectar procesos de conjunto que son propios de la vida, como el nacimiento, la muerte, la producción y la enfermedad”.2 El segundo ensayo, Mass housing in Germany: controversial success and ambivalent heritage, fue aportado por el arquitecto Florian Urban, hoy director del Programa de Historia y Urbanismo de la facultad de arquitectura de la Escuela de Artes de Glasgow. El trabajo de Florian discute las dos caras de la moneda de los proyectos de vivienda social llevados a cabo en las Alemanias de los años 60 y 80. Ambos Estados lograron satisfacer la necesidad de hogares confortables con proyectos enmarcados por dotaciones suficientes de espacios públicos y servicios. Incluso, la República Democrática Alemana contó con sus mejores diseñadores mientras que la República Federal convocó arquitectos “estrella” internacionales tales como Oscar Niemeyer y Alvar Aalto. Esa arquitectura de los programas estatales, detenida a fines de los años 80, se percibe en el presente como pobre en su diseño, con una escasa integración al entorno urbano, de difícil mantenimiento y asociada a los sectores marginales. Tres fundamentos tendrían que ser tomados en cuenta para hacer un balance crítico de acuerdo a Urban. Primero, es inexcusable auscultar los límites de una visión paternalista acerca de la vivienda y la planificación centralizada, en especial la socialista. Segundo, estos espacios no son contenedores neutrales. La significación J. Lizardi | M. Schwegmann - introducción


arquitectónica de los súper-bloques estuvo siempre sujeta a los debates políticos de estas décadas. El Märkisches Viertel, el más importante conjunto construido por la RDA, es un ejemplo vivo de la inestable percepción pública: osciló entre la admiración y el desprecio. Finalmente, aunque el gobierno ya no asigna recursos para la construcción de este tipo de complejos, tiene que enfrentarse a la herencia de los mismos, aceptando que su resultado es ambivalente en tanto conforman parte de las especificidades culturales propias a la Guerra Fría.

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Joanna Kusiak, socióloga del Instituto Sociología de la Universidad de Varsovia propuso un acercamiento muy crítico al concepto mismo de la utopía en su ensayo Tyranny in Tirana: political utopia and its urban afterlife. Cuesta nada más imaginar este país -Albania- y una capital que se construye en el más absoluto aislamiento diplomático, con un gobernante que no tomaba en cuenta a sus vecinos ni al mundo pues ejercía su poder de manera solitaria y sin cortapisas. Si se tuviera el poder del tirano socialista Enver Hoxha, ¿cómo sería la capital, las viviendas, las calles, el espacio público? Aunque suene a ciencia ficción, eso creyó Hoxha al conducir con mano férrea los destinos de los albanos entre el 1946 y el 1985. Bajo su despótico mandato se renovó Tirana, la capital del país, inspirándose en dos tendencias urbanísticas distintas: para los espacios ceremoniales del Estado se aplicaron las ideas del movimiento City Beautiful, surgido en Chicago durante el auge de la ciudad a principios de siglo XX; para las zonas de vivienda popular se emplearon las ideas del Congreso Internacional de la Arquitectura Moderna (CIAM). En esa misma línea, Kusiak analiza la capital albana y sus proyectos de vivienda durante tres etapas dramáticas:

bajo el control absoluto de Hoxha, bajo el libertinaje que sobrevino al fin del comunismo totalitario, y la actual, en dónde el gobierno albanés ha intentado establecer un balance entre ambas etapas. En ese sentido, este trabajo ofrece una pertinente mirada sobre las consecuencias de la conceptuación del urbanismo en situaciones extremas. Florian Koch, instructor del Instituto de Planificación Espacial de la Universidad de Erfurt, coincide con los acercamientos de Kusiak y Urban a la planificación centralizada. En su escrito, Ideal type, crisis and transformation: the story of 50 years of social housing in Leinefelde, Germany, se pregunta si es posible construir ciudades verdaderamente socialistas. Eso aparenta el experimento llevado a cabo en Leinefelde en la RDA en los años 60-70. Aunque allí existía un pequeño poblado, la mayor parte de la ciudad fue concebida como un paradigma del urbanismo centralizado de los sistemas socialistas. Ahora bien, ¿qué ocurre en esas ciudades luego de la reunificación alemana en 1989? ¿Tenían posibilidades de sobrevivir esos modelos? Aunque la reunificación puso en crisis las industrias de Leinefelde, las autoridades decidieron no destruir estos conjuntos habitacionales con serios problemas de ocupación a raíz del trance económico y demográfico. Allí intentaron un experimento de transformación de “súper-bloques” -abundantes en todo el país- para hacerlos más atractivos, al tiempo que los liberaban de sus antiguos estigmas. ¿Lograron tales objetivos? El resultado fue mixto y, como bien explica Koch, solo con el tiempo podrá verse si un experimento así es capaz de exorcizar los demonios asociados a la vivienda socialista o el esfuerzo no es más que un cambio estético vacío de filosofías políticas.


El ensayo del arquitecto Martin Schwegmann, candidato doctoral en la Universidad Técnica de Berlín, versa sobre las impresionantes transformaciones de Estambul a raíz de sus renovadas aspiraciones. Cuando aborda las políticas de vivienda parecería que está disertando sobre el caso de Madrid, San Juan, Caracas, México o Buenos Aires en los años 50 y 60. De ahí su título, Is History Repeating Itself? From Squatter Settlements to Mass Housing - Urban Transformation in Istanbul. Aunque la capital del antiguo Imperio Otomano y actual centro cultural turco tiene una historia que no es posible comparar con las demás ciudades, las estrategias del Estado en torno a los gecekondu -una versión muy propia de los arrabales- se asemeja peligrosamente a esos pasados. Ubicados en terrenos céntricos de Estambul, los gecekondus están siendo demolidos o proscritos en función de revitalizar -o más bien aburguesar- estas localizaciones. Los habitantes de estos barrios son desplazados a nuevos “súper-bloques” en la periferia capitalina, pobremente conectados a la transportación pública, a los servicios y los comercios. Schwegmann se pregunta ¿cómo es posible que en mundos más democráticos y globalizados se repitan las erradicaciones de los años cincuenta de Puerto Rico, Venezuela o México? ¿Cómo explicar que se repitan escalas y diseños después de la experiencia acumulada con inmensos y periféricos conjuntos habitacionales? Estambul, sin duda, es una lección inédita sobre los peligros a los que nos enfrentamos con procesos de revitalización que se traducen en el desplazamiento masivo de los habitantes del arrabal y en la homogeneización de territorios urbanos. Las formas en las que se está reinventando el carácter global de esta capital bien pudiera lograr lo contrario a lo que persiguen sus hacedores.

El primer ensayo que se dedica enteramente a Puerto Rico fue escrito por el arquitecto Andrés Mignucci, profesor de la Nueva Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Puerto Rico. Su ensayo, Modern Urbanism in Puerto Rico: from abstract doctrines to concrete landscapes, demuestra que, a pesar de la impresión generalizada, la Carta de Atenas y los conceptos del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, si estuvieron muy presentes en la planificación de la vivienda social de Puerto Rico. Tal vez, por parecer muy abstractos o generales sus principios, es imposible decir cómo se traducen en “paisajes concretos” a miles de kilómetros de distancia. En ese sentido, plantea Mignucci, la Isla fue espacio de experimentación tanto de los paradigmas modernos como de los posmodernos. Esto ocurrió con mayor o menor comprensión de los modelos, acarreando sus los éxitos y sus fracasos, con el mismo entusiasmo pero también con las mismas dudas que en Europa o América Latina. De todo se experimentó en este pequeño territorio, pero no por ello menos enterado: el Barrio Obrero de la Comisión de Hogares Seguros, los enormes complejos de Lloréns Torres y Monte Hatillo de la Autoridad e Hogares, los edificios estera de la Puntilla diseñada por Jean Wampler a fines de los 60 o la propuesta de Moshe Safdie para un Hábitat en Caparra. En cambio, lo que sí encarna una descomunal ausencia es la evaluación de las experiencias, reflexiones que nos permitan entender lo heredado, sus prácticas y sus significaciones contemporáneas. El segundo ensayo, [Re]visión de la vivienda social en Puerto Rico: notas sobre la arquitectura para el obrero, fue escrito por Luz Marie Rodríguez, investigadora del Archivo de Arquitectura y Construcción J. Lizardi | M. Schwegmann - introducción


de la UPR. En el mismo, Rodríguez desarrolla un análisis de los primeros proyectos de vivienda social a gran escala ensayados en San Juan, valiéndose principalmente de las teorías de Michel Foucault sobre la “economía política de la ubicación” como instrumento de la disciplina. De esa manera demuestra que, lejos de ser un ejercicio filantrópico, estos proyectos fueron experimentos panópticos de transformación de los hábitos y las culturas de los trabajadores. Desde el Falansterio al residencial Nemesio Canales, Rodríguez exploró todos los ángulos espaciales posibles: las plantas y distribuciones de los espacios interiores, el diseño de los espacios públicos y comunitarios o la colocación calculada de los conjuntos en ciertos lugares de la urbe. Con ello el trabajo va de-construyendo los discursos visuales de un acercamiento paternalista, autoritario y hasta racista del Estado hacia los “sin techo”.

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La sola mención del concepto “vivienda mínima” o “social” evoca los enormes residenciales públicos de Puerto Rico. No obstante, como bien propone Carmen A. Pérez Herranz en su ensayo “Tener la casita”: la solución privatizadora de la vivienda social en Puerto Rico, el Estado también ha otorgado millonarios subsidios a los desarrolladores privados para que estos satisfagan el sueño de un hogar. La estrategia económica del gobierno que hizo posible la construcción de las miles de unidades de Puerto Nuevo en la década del 1950, no ha sido menos generosa con proyectos contemporáneos como Palacios del Sol en Juana Díaz. Esta privatización de la “vivienda social”, adquirida a fuerza de préstamos hipotecarios “baratos” y acompañada de una intensa campaña mediática, explica en gran medida por qué el ideario de la casita de la urbanización como signo de ascenso so-

cial está profundamente arraigado en la cultura puertorriqueña. También explica por qué, lejos de lograr ciudades densas, caminables y amables, el entramado urbano de la isla está cualificado por miles de “Puerto Nuevos” que condenan a la dependencia en el automóvil. El cuarto ensayo sobre Puerto Rico y titulado De la tábula rasa a la rehabilitación del barrio: la puesta en escena de un nuevo modelo, fue preparado por el arquitecto Manuel Bermúdez del Programa Graduado de Arquitectura de la UPR. Bermúdez, conocedor de muy cerca de estos cambios, explica que entre el 1940 y el 2000, los barrios se intervenían mayormente para ser erradicados. Los famosos programas de revitalización urbana de la Junta de Planificación, durante más de treinta años no significaron otra cosa que la destrucción de decenas de comunidades y marchas forzadas hacia los residenciales públicos. Esa experiencia dio un giro dramático en el 2000, cuando a raíz de la creación del Proyecto de Comunidades Especiales, los arquitectos locales se dieron a la tarea de hacer un “urbanismo de todos los días”, que tiene las realidades sociales como principal referente a la hora de concebir el espacio arquitectónico y que ha promovido, en muchos casos, la cohesión comunitaria. Según Bermúdez, este urbanismo puntual parece tener mejores resultados a corto y largo plazo que proyectos de escalas monumentales. Proyectos como Pellejas en Morovis, el Peligro en Lares, o el Vigía en Arecibo, ilustran bien cómo un cambio de paradigma puede crear viviendas sociales más a tono con los contextos geográficos y culturales en los que se emplazan. Pero serían casos aislados si no se explican, como logra Bermúdez en su ensayo, colocarlos en el proceso complejo de aprendizaje y prueba que ha


atravesado el país en los últimos 40 años. El ensayo de la etnóloga Ivette Chiclana, Asomo a una memoria otra: un arenal que se hace barrio, un empeño obrero que se hace comunidad, intenta, como su título anuncia, abrir una ventana a los recuerdos de los más antiguos habitantes de la ribera sur de Santurce. El origen del barrio no comenzó, como mucha gente piensa, con el proyecto “Hogares Seguros” de la década de 1920. Ya existía en los arenales, en las tierras pantanosas y manglares del Caño Martín Peña. Desde la etnoliteratura, Chiclana reconstruye ese origen sin Estado, sin presencia gubernamental, en dónde la solidaridad de los vecinos es la clave de la supervivencia. También, con un conjunto de relatos, delinea la evolución histórica de este lugar emblemático a nuestra modernidad. El aumento demográfico, el cambio en el poder adquisitivo, la emigración, las ayudas del gobierno, la construcción de supér-bloques como el residencial las casas, la resistencia a ser desplazados o la llegada de inmigrantes de la República Dominicana son algunos de los procesos narrados con voces “otras” . Esto es lo más importante de este ensayo, que intenta enunciar la transformación desde las miradas de esos que fueron objeto de la experimentación gubernamental, pero nunca sujetos pasivos ante la gesta o ausencia de esta. El último ensayo dedicado a Puerto Rico, Entre nostalgias y obesidades mórbidas: ensayo gráfico sobre la historia de la vivienda en San Juan sigue una estrategia diferente al de los demás. En él, y por medio de representaciones gráficas, los arquitectos Darwin Marrero y Francisco Javier Rodríguez contrastan la idea generalizada que tenemos sobre Puerto Rico con sus crudas realidades urbanas. San Juan tiene poco de escenario colonial, menos aún de “Guaynabo City” o de ur-

banizaciones en paisajes ideales y “céntricas” como publica el diario El Nuevo Día todos los sábados en sus suplementos de construcción. San Juan, en todo caso, es una ciudad de obesidad mórbida, donde cabe Barcelona varias veces, pero no tenemos ni una fracción de la calidad de sus espacios públicos. Aún así, encontrar rincones de los cuales nos podamos sentir lo suficientemente orgullosos como para habitarlos y mostrárselos al mundo es mucho más que un ejercicio placentero: es la clave de nuestra supervivencia. El cierre del libro se dedica a nuestros vecinos dominicanos, esa referencia con la que es imprescindible comparar nuestros procesos sociales. El arquitecto Julio Corral, del Programa de Gestión Ambiental, de la Universidad Tecnológica de Santiago, preparó a esos efectos el escrito Los cambios paradigmáticos en las políticas públicas de vivienda en República Dominicana. Comienza su análisis en la dictadura de Trujillo en la República Dominicana, continua durante el largo gobierno de Joaquín Balaguer y concluye con las políticas clientelares del actual gobierno. En estos periodos la gestión pública respecto a la vivienda fue a veces ambivalente, otras arbitraria o extremadamente centralizada. La dramática transformación en la economía de la nación, de una fundamentalmente agraria a una turística e industrial, y la transición a la democracia, tampoco ha promovido estrategias efectivas y claras. Tres cambios recientes son fundamentales al futuro del urbanismo fragmentado y caótico que caracteriza a la capital de la República Dominicana y otras ciudades. Primero, la apertura económica del país a las inversiones extranjeras en turismo y manufacturas ha aumentado dramáticamente el flujo migratorio del campo a la ciudad. Para esto el gobierno no estaba J. Lizardi | M. Schwegmann - introducción


preparado. Luego, las inversiones estatales en se redujeron en favor de las ansias del primer ejecutivo de crear clientelas políticas con el repartimiento se hogares. Finalmente, el gobierno dominicano ha lanzado un esfuerzo por planificar el territorio nacional y sus ciudades sin que esto se traduzca aún en una práctica coherente. En ese sentido, cuando se visitan la capital y las ciudades del vecino país vemos no uno sino tres fenómenos conviviendo en una amalgama difícil de descifrar. Convertir un simposio en un libro que trascienda el evento y sirva como cabeza de playa en discusiones sobre el futuro urbano es un esfuerzo agotador. A los autores, primero que a nadie, va todo mi agradecimiento por el tiempo invertido, primero en las conferencias, y luego en los escritos. Además, su paciencia con la edición y su fe en que esto podía llevarse a un feliz término en un lapso razonable de tiempo no será olvidada. Tampoco la amistad ni el ánimo de colaboración académica que hemos desarrollado y que seguramente dará muchos frutos en los años por venir. En segundo lugar, en todo esto fue clave el auspicio así como la comprensión de los directores de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, en especial el Pedro Mombille. En la FPH entendieron las dificultades enfrentadas a lo largo del año académico 2010, y nos otorgaron tiempo extra para la conclusión del proyecto. Asimismo, la diligencia de los miembros y apoyo económico del Decanato de Estudios Graduados e Investigación de la UPR del DEGI de la UPR fue sencillamente invaluable.

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Finalmente, le debo mucho a los esfuerzos del personal de la Escuela de Arquitectura de la UPR, en especial a

Myriam Martínez y a Milagros Ramos. Además, el apoyo del decano Francisco Javier Rodríguez, del decano asociado, Luis Irizarry, y del ayudante del decano, Carlos García, han sido incondicionales en este y en todos mis proyectos. Son muchas las personas a las que quisiera agradecerle su colaboración y no me alcanza el tiempo ni el espacio, pero entre todos brillan Regner Ramos, Carlos Mattei y Cristina Velez, mis inolvidables asistentes de cátedra e investigación. En distintos momentos fueron ellos quienes se encargaron de indagar, buscar en las bibliotecas, transcribir, digitalizar, organizar y tantas otras cosas imprescindibles a la producción intelectual. Pero, no se quedaron ahí, apoyaron la conceptuación, redactaron cartas, tradujeron documentos, construyeron redes de comunicación y desarrollaron algunas de las más importantes imágenes analíticas que acompañan esta publicación. A este increíble trío -Regner, Carlos y Cristinaquiero expresarles mi más profundo sentido de gratitud y desearles el mayor de los éxitos como los investigadores y diseñadores que ya antes de graduarse habían demostrado ser.


(Notas) 1

Véase Zygmunt Bauman, Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2002, pp. 64-65.

2

Michel Foucault, Defender la sociedad. Curso en el College de France (1975-1976). México: Fondo de Cultura Económica, p. 222.

J. Lizardi | M. Schwegmann - introducción


Paisajes de la desilusión: los súper-bloques y sus demonios en América Latina.

Jorge L Lizardi Pollock Con la colaboración de Cristina Vélez.1 Escuela de Arquitectura Universidad de Puerto Rico

Paisajes del fracaso

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El laureado filme de Walter Salles, Central do Brasil (1998), gira en torno a Dora, una maestra retirada y misántropa que se gana la vida escribiendo cartas a los analfabetos emigrados a la ciudad de Rio de Janeiro.2 Un día, como tantos otros en los que ve pasar a miles de personas y le ofrece sus servicios a algunos, acoge a Josué, un niño que quedó huérfano allí mismo, luego de que un autobús arrollara a su madre. En un principio, Dora lo hace menos por empatía que por especulación. Planifica entregarlo a cambio de mil dólares a unos supuestos intermediarios que colocan niños en hogares ricos de los Estados Unidos. Ignora, o más bien prefiere ignorar, que la suerte del niño no es vivir el sueño americano. Salles se reserva el detalle del potencial horror, pero es inevitable que, como espectadores, consideremos las posibilidades: puede que Josué sea sacrificado para que sus órganos salven la vida de otra persona, que se convierta en esclavo sexual, que sirva de “mula” de narcotraficantes o que, entre otros horrores, termine como esclavo.


La entrega de Josué por unos dólares es,

“Pedregulho.3 (fig.1) Toda una secuencia

sin duda, repugnante a los registros mo- fotográfica de Central do Brasil enfatiza, rales de la cultura Occidental moderna. como para que no quede duda, que la En esto imagino que convienen todos los

escenografía es en el Bloque A, una ban-

que observaron el filme. Sin embargo,

da ondulada de viviendas de 260 metros

pasa desapercibido para muchas perso- de largo, que se acomoda al borde de nas la especificidad del escenario donde

una ladera al modo de las favelas, y tan

acaece el acto. Salles seleccionó -y no

iconográfica como inconfundible. Como

creo que por casualidad- el conjunto hab- se eleva en pilotis o columnas que sirven itacional más conocido de la modernidad

de estructura de carga, Pedregulho posee

brasileña, Prefeito Mendes de Morais,

una “calle pública” con vista panorámica

concebido por Affonso Eduardo Reidy en en su tercer nivel, que aquí se oscurece 1947, y popularmente conocido como

adrede para dramatizar el encuentro en-

01_Affonso Eduardo Reidy, Complejo de vivienda Prefeito Mendes de Morais, 1947, (“Pedregulho”) (Esto es commons de internet.

J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


02_Las casas estudios de Diego Rivera y Frida Kahlo, diseñadas por Juan 0’Gorman en 1931, son un buen ejemplo de la integración del vocabulario industrial al el espacio doméstico.

tre Dora, Josué y Pedrão, el tratante de humanos. Finalmente, una vez el niño es entregado en el departamento 462, Dora reaparece arrastrando un televisor nuevo, adquirido gracias al dinero de la entrega de Josué. Esta vez la protagonista circula bajo otro edificio cuya planta libre es posible gracias también a pilotis, en esta ocasión diagonales. Aunque no se identifica el segundo lugar, esas columnas son recurrentes en los diseños de los arquitectos brasileños más reconocidos internacionalmente, como el propio Reidy, Oscar Niemeyer o Lucio Costa.

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Pedregulho fue en sus orígenes digno de la admiración de los más destacados teóricos del Movimiento Moderno, por aquellos teóricos responsables de forjar el paradigma arquitectónico conocido como el International Style.4 El estilo “internacionalista” al cual parece pertenecer la obra de Reidy, maduró en Europa hacia

el 1928 bajo el lema “luz, aire y utopía”, pero fue luego de la Segunda Guerra Mundial que se empleó ampliamente, en especial por los arquitectos de viviendas colectivas. Sus promotores creían con firmeza que las revoluciones industriales, tecnológicas y políticas, proponían una oportunidad única para lograr que la arquitectura estuviese al servicio de la emancipación de la humanidad, sobre todo de los obreros. Enfrentados con las contradicciones sociales de principios de siglo XX, los “maestros modernos” aseguraban que las mismas se debían más a las resistencias al cambio que a los procesos revolucionarios. Para resolver esa tensión, al menos urbana y arquitectónicamente, los diseñadores privilegiarán el hormigón reforzado con acero –un sistema constructivo económico y eficiente- y develarán la estructura de soporte de los edificios, eliminando toda ornamentación historicista. También co-


incidirán en el diseño de techos horizontales y en la continuidad entre espacios interiores o exteriores, extensos paños de vidrio o quiebra-soles para las fachadas, y en el uso de partes prefabricadas, a veces por razones retóricas más que prácticas. Podría añadir, parafraseando a sus más importantes ideólogos, que los arquitectos del Estilo Internacional concebían “volúmenes en lugar de masas”, y arreglos “asimétricos” en lugar de las estrictas simetrías de la arquitectura academicista.5 En pocas palabras, los diseños se basaban más en repertorios visuales comunes a silos, almacenes, fábricas o edificios de oficinas, y menos en las iconografías o métodos de las edificaciones del pasado.6 (fig.2) Entre las voces determinantes del movimiento internacionalista que celebraron Pedregulho destacan el arquitecto alemán Walter Gropius (1883-1969), decano de la escuela de diseño de la Universidad de Harvard (1938-1951) y su colega e historiador de la misma institución, Sigfried Giedion (1888-1968).7Ambos se desbordaron en elogios a las formas de estos edificios, programación social y “poético” emplazamiento. Convencidos del carácter utópico del proyecto y de la eficaz adecuación a las especificidades culturales de Brasil, lo promovieron como ejemplo a seguir por los gobiernos latinoamericanos. Salles, por su parte, no escatimó esfuerzos para demostrarnos que el celebrado complejo de Reidy, cincuenta y un años después, es un paisaje desolador. La escena de la entrega de Josué -y una segunda en que Dora lo rescata dramáticamente- pudo haberse filmado en cualquier otro lugar ruinoso, en una favela o espacio público. Incluso, para estos propósitos Salles pudo haber hecho lo contrario, empleando algunas de las lujosas mansiones de Río de Janeiro. No

fue así. Es evidente que el cineasta deseaba significar el naufragio del Estado latinoamericano por medio del antes sensual y llamativo conjunto de vivienda. ¿Cómo un complejo que enfatizaba en todos sus componentes los derechos de sus 478 familias trabajadoras a un hogar digno, a la educación, al ocio y a la belleza, terminó convirtiéndose en sede de perversiones humanas? ¿Por qué arquitecturas de la utopía, cuidadosamente planificadas, mutan en espacios distópicos? ¿Todos estos proyectos, terminan siempre simbolizando el espectáculo de un fracaso? En América Latina y el Caribe los esfuerzos estatales para construir complejos de vivienda a bajo costo entre el 1930 y el 1970 encarnan, posiblemente, una de las obras más monumentales del pasado siglo XX. Por ejemplo, el Banco Obrero de Venezuela construyó entre 1928 y 1988 un millón de unidades, donde habitaban hasta esa fecha, y según cálculos del Instituto Nacional de la Vivienda, entre 6 y 7 millones de ciudadanos. Esto representaba un 37% de toda la población o lo que es igual a la mitad de las personas de bajos ingresos.8 Entre el 1940 y el 1990, el gobierno de Puerto Rico invirtió más de 4,000 millones de dólares en esfuerzos similares, por mucho la más cara de sus obras de infraestructura en un país de apenas 3.8 millones de habitantes. Solo para los llamados “residenciales públicos” se erigieron cerca de 8,000 edificios multifamiliares en 333 proyectos, principalmente en San Juan.9 (fig.3) Mientras, las autoridades argentinas de Buenos Aires superaron todas las escalas imaginables en 1973 al idear proyectos como el parque residencial Almirante Brown en el suroeste de la ciudad. Los planificadores de este descomunal desarrollo, que nunca llegó a ser finalizado, J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


1940s 1950s 1960s Parque de San Agustín

San Agustín

Puerta de Tierra

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San Antonio

Las Acacias

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03_Ubicación y escalas de los proyectos de vivienda pública de San Juan. Preparado por Cristina Velez


04_ Torres de Lugano. Catálogo Parque Almirante Brown, 1973. 10

pensaron alojar allí a unos 200,000 residentes, todo una ciudad instantánea. Su catálogo de promoción anunciaba que los inquilinos vivirían “como en el año 2000” pero el resultado a largo plazo, como puede sospecharse, guarda poca relación con el entusiasmo de los 70: panoramas a menudo desolados, definidos por las inmensas torres de Lugano, por las calles peatonales elevadas y las bandas comerciales, muchas de ellas desiertas. (fig.4)

Los silencios

y, por lo mismo, la despersonalización o falta de carácter estético, resumen los males de esos experimentos sociales. En fin, que de estos laboratorios arquitectónicos se dice poco, salvo en algunos incisivos ensayos como los de Luz Marie Rodríguez para el caso de Puerto Rico y los excelentes estudios de Anahi Ballent para Buenos Aires.12 Ambas –Rodríguez y Ballent- van mucho más allá de trilladas acusaciones a los tecnócratas de la vivienda, destacando en sus obras que, junto a la estandarización, la escala y las formas, operan proyectos políticos basados en imaginarios de aplastante complejidad.

Con la escala de estos proyectos de vivienda contrasta sus exiguos estudios históricos. Cuando algún investigador aborda el urbanismo residencial de los llamados “súper-bloques” y su relación con las teorías del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) en las que principalmente se basaron tales proezas, se limitan a acusar sus errores y pasar la página.11 Es decir, excusan la brevedad o mal disimulado interés subrayando que la urgencia, la masividad, la tipificación de las formas arquitectónicas

La conformación de estereotipos de tal experiencia comenzaron a tomar forma en la década de 1960, con las devastadoras críticas de una generación joven de arquitectos al empirismo del CIAM. Solo por mencionar algunos, Robert Venturi en los Estados Unidos, Aldo Rossi en Italia y el artista Constant Anton Nieuwenhuys en Holanda, descalificaron a los fundadores del llamado Movimiento Moderno empleando una razón en apariencia incuestionable: la deshumanizada estética de los espacios urbanos que antes conJ. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


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05. Brasilia. Iniciada en 1956, a partir del plan maestro de Lucio Costa. Las obras más importantes de la ciudad fueron concebidas por Oscar Niemeyer. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987, apenas tres décadas luego de su fundación.


cibieron. Venturi, por ejemplo, tronaba contra la “simplicidad” y repetición de los diseños “internacionalistas” pues conducían a la banalización de los significados de la arquitectura. Rossi renovaría el estudio de los centros urbanos antiguos en su afán de demostrar su superioridad sobre la ciudad conformada a raíz de los dogmas funcionalistas de la Carta de Atenas.13 Casi al mismo tiempo, Constant atacó el racionalismo de los urbanistas de los 50 porque dejaban fuera las cosas más importantes por las cuales se aspiraba a residir en las ciudades: las vivencias lúdicas, el placer, la poesía. Nada de esto, sospechaba, se puede planificar o inducir “desde arriba”, desde ningún centro de poder, como pretendía el CIAM.14 Por otra parte, este ostracismo histórico se ha agravado a pesar del surgimiento en 1988 de DOCOMOMO, una influyente asociación internacional para la conservación y estudio de los edificios del Movimiento Moderno, de la “era de la máquina” o del Estilo Internacional.15 Sus miembros han participado en la nominación al registro patrimonial de la humanidad de la UNESCO de lugares como la Weissenhofsiedlung o ciudad blanca de Stuttgart (1927), el campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (1954), la fábrica Van Nelle en Rotterdam (1930) o la casa Curutchet (1949) de La Plata, diseñada por Le Corbusier. Sin embargo, DOCOMOMO es selectivo y no solo por lo costoso que resulta la restauración de edificios del siglo XX, a veces mucho más onerosa que la de cualquier edificación antigua. Los criterios de selección de la organización consideran únicamente obras que representan hitos estéticos en la historia del diseño, de arquitectos que han sido mitificados por la historiografía o ejemplos que difícilmente representan la norma en

la modernidad. Además, a diferencia de los procesos de conservación de los conjuntos edilicios de los antiguos centros urbanos, la ciudad y la arquitectura del siglo XX es, por un lado, una experiencia difusa que se resiste a la especificidad geográfica. Por otro lado, y con algunas excepciones como Brasilia, representa un urbanismo genérico o estándar, opuesto a las políticas de diferenciación cultural necesarias a las industrias patrimoniales. (fig.5) DOCOMOMO, dicho de otro modo, ha dejado al margen de sus campañas la mayoría de los proyectos de vivienda social concebidos entre el 1928 y el 1973 porque estos no se ajustan a sus propósitos. En la práctica, la organización aumentó la distancia entre las edificaciones “elegibles” y los olvidables conjuntos multifamiliares; entre lo que es “arquitectura” y lo que aparenta ser un infierno creado por la planificación y la ingeniería. Las consecuencias de la polarización parecen poco menos que perversas: los significados de los más importantes laboratorios espaciales de la modernidad se colapsan en prejuicios. El exilio historiográfico no puede sino fortalecer la estigmatización. Irónico, si se tiene en cuenta que no han desaparecido las necesidades, las preocupaciones o los paradigmas desde los que se concibieron estos conjuntos. La reciente contracción de los sistemas financieros y la profunda recesión económica de Europa, América del Norte y el Caribe, han disparado la demanda por la vivienda a precios accesibles. ¿No deberíamos entonces reencontrarnos con Pedregulho en Rio de Janeiro, revisitar la genealogía del multifamiliar Nonoalco-Tlatelolco de México, repensar las heridas abiertas del residencial Lloréns Torres en San Juan o re-conceptuar el enorme proyecto de vivienda J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


Alamar en La Habana? ¿Cuáles son las consecuencias de un fracaso arquitectónico de dimensiones planetarias? ¿Se pueden pensar fuera de las coordenadas a las que nos tienen acostumbrados las generalizaciones y los estereotipos? (fig.6)

¿Re-visitar la arquitectura de la vivienda social?

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En los años 80 el presidente Ronald Reagan en los Estados Unidos y Margaret Tatcher en el Reino Unido dieron un giro de tuerca a las políticas de vivienda pública y de “renovación” urbana, siguiendo en gran medida el modelo francés.16 Según las lógicas republicanas, en lugar de servir como un proveedor de casas, el Estado se convertiría en promotor de las mismas. Para ello los gobiernos cancelaron o redujeron drásticamente las asignaciones de fondos para los programas de construcción, mientras aumentaban los subsidios a los desarrolladores privados para que crearan casas económicas, con mayor diversidad en sus diseños y ubicación. Reagan fue aún más lejos pues multiplicó los beneficios contributivos para que ciudadanos de todo tipo incurrieran en préstamos hipotecarios para comprar una o varias propiedades. Los estímulos a los propietarios suman, en el presente, más de cuatro veces lo que el gobierno federal asigna al Departamento de la Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) para sus programas públicos.17 Más aún, HUD y sus equivalentes franceses, alemanes e ingleses, han privilegiado programas de vales de alquiler para aquellos que no pueden comprar casas con sus propios medios. Con ese sistema no solo el Estado se libera de la responsabilidad de construir y administrar precariamente decenas de miles de hogares. Espera, de

paso, estimular la construcción y oferta privada de unidades para arrendamientos, asegurados por un fondo gubernamental de miles de millones de dólares. Esta transformación de las políticas de viviendas accesibles -desmantelamiento y privatización le han llamado algunosse hizo acompañar en las últimas décadas por la implosión de los más problemáticos high-rise blocks. Las mediáticas demoliciones con las que se pretende eliminar de la memoria y de la práctica lo que allí ha ocurrido no parecen encontrar demasiada oposición. Inglaterra, por ejemplo, o ha demolido o bien traspasado progresivamente todo su inventario de hogares a asociaciones privadas de administración, política parecida a la de los Estados Unidos y Puerto Rico. Aunque ese proceso apuesta a la asfixia de los programas por falta de ingresos no ha tenido obstáculos significativos.18 Además, como la paulatina desaparición de las estructuras ha coincidido con el descenso de los asesinatos y los crímenes contra la propiedad en la mayoría de las ciudades de Estados Unidos y Europa, no es difícil imaginar por qué las preocupaciones en torno al futuro de los conjuntos habitacionales públicos se ha disipado.19 Todo parecería indicar que hemos llegado a un consenso: el hogar al que debe aspirar el ciudadano debe ser privado, se lo provee el mercado estimulado por los subsidios estatales o se lo construye con sus propios esfuerzos. Ahora bien, las políticas de vivienda contemporáneas no contaban con que se esfumaría el renacimiento económico que se operó entre el 1992 y el 2005. Su repetición no parece posible. La crisis ha sido en gran medida causada por los distorsionados mercados de las viviendas. El desarrollo exponencial de la industria de


06_Multifamiliar Nonoalco-Tlatelolco. Diseñado por Mario Pani, 1960, representa el conjunto unifamiliar más grande de América Latina con casi 12,000 unidades de vivienda.Arquitectura México, no. 94-95, junio septiembre de 1966, p. 108.

la construcción se fundó en apoyos públicos insostenibles, pocas regulaciones y, por ende, prácticas bancarias inescrupulosas tales como prestar dinero a sabiendas de que sería irrecuperable. Por su parte, los contratistas o desarrolladores desbordaron por mucho el tope de la oferta necesaria de residencias suntuosas, dejando a un lado las necesidades de familias de ingresos moderados y bajos. En igual sintonía, los vendedores u otros intermediarios se encargaron de mantener la demanda de propiedades a fuerza de ficciones. El estallido de esa vaticinada “burbuja” inmobiliaria afectó con mayor fuerza a los Estados Unidos y Puerto Rico, en donde cinco millones de residencias -el 10% del inventario- han sido embargadas por falta de pago desde el 2006.20 Otra cifra similar de familias ha perdido su trabajo o visto mermar sus fuentes de ingresos -entre otros por el colapso de la industria de la construcción- a la vez que sus hogares deprecian y valen menos que el monto de los préstamos para adquirirlos. En ese sentido, ¿cuántos cientos de miles de familias se sumarán a las que ya dependían de los vales de alquiler? ¿A

qué programas o “proyectos sociales” pueden acudir? Si antes parecía difícil conseguir un hogar propio, una quimera será para las nuevas generaciones que se enfrentan a una triple contracción: limitadas oportunidades de trabajo bien remunerado, inaccesibilidad de créditos hipotecarios y escasez de casas a precios accesibles.21 Ante el lúgubre escenario, instituciones estadounidenses como el Temple Hoyne Buell Center for the Study of American Architecture invita a urgentes conversaciones sobre el futuro de la vivienda de “interés social”. El centro no solo se propone reinventar la financiación de las propiedades sino de la participación pública en la concepción de los barrios, de la tenencia de casas y de las ciudades -algunas de ellas en franco proceso de achicamiento.22 Sin embargo, ¿cómo viabilizar hogares y comunidades accesibles sin reproducir sus costosos estigmas? ¿Es posible conjurar los demonios legados por el fiasco y las muy difundidas imágenes de la implosión de súper-bloques como el Pruitt Igoe en Saint Louis? Este J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


costosísimo proyecto, integrado por 33 edificios de 11 niveles con 2,870 apartamentos vino a representar todos los males de los conjuntos urbanos de bajo costo. El inicio de su demolición en marzo de 1972, apenas 17 años después de su inauguración, se ha tomado como la fecha “oficial” de la muerte de la arquitectura del Movimiento Moderno y ha sido reproducida a la saciedad en filmes y documentales. El revuelo que aún causa no logra sino profundizar el deseo de muchos de ver desaparecer los residenciales de una vez y por todas.23 ¿Cómo entonces exorcizar el silencio en torno a los límites de la arquitectura y del Estado para crear mundos civilizados? ¿Es justo generalizar a raíz del diseño del Pruitt Igoe?

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Una nueva visita al concepto vivienda de interés social supondría revivir los debates en torno a los procesos que dieron forma a su significación. Los “complejos”, “unidades habitacionales” o “caseríos” han venido representar, como antes se ha sugerido, una experiencia inviable. En ello el papel que ha jugado la arquitectura es incierto. Se ha esfumado, por ejemplo, la atención pública que obtuvo el arquitecto Oscar Newman cuando en 1972 aseguró que el diseño y sus teorías, en efecto, comparten la culpa del fracaso de los proyectos públicos con la negligencia, la falta de recursos de las agencias gubernamentales o los intereses políticos.24 En su debatida obra Defensible spaces aseguraba que en los high-rises estadounidenses la conceptuación de los entornos colectivos, de las torres de apartamentos sin balcones, largos pasillos y lugares de servicios compartidos por decenas o cientos de familias, eran incapaces de fomentar sentido propietario. La falta de control vecinal sobre amplios espacios públicos y la imposibilidad de

distinguir entre residentes o extraños era una puerta abierta a la violencia, al vandalismo y la apatía. Newman, al igual que el historiador Colin Rowe, advertía que las buenas intenciones de los urbanistas y arquitectos no bastan.25 El análisis del impacto que tienen las formas de los edificios y de la ciudad en el orden de la vida diaria de las personas, aunque no es el único factor, si es fundamental al éxito o fracaso de estas iniciativas. Tampoco debemos olvidar que la arquitectura no solo denota una función ni se restringe a condicionar hábitos, crear barreras, abrir senderos u ordenar actividades. Los lugares connotan eventos, estereotipos humanos y diferenciaciones sociales. También incitan estados de ánimo, provocan el deseo o detonan el desprecio, ofrecen seguridad o causan miedo, generan confort, nos hacen sentir desamparados o indiferentes. Esas significaciones son tan o más importantes que las funciones que cumplen los edificios. Más aún, las experiencias desde las que se construyen los significados no son estables, unívocas ni controlables por los arquitectos o las tecnologías de los edificios.26 La diversidad y autonomía semántica de los espacios después de habitados son contrariedades que a menudo se excluyen de los libros y revistas de la disciplina. No es casualidad qué, en las publicaciones arquitectónicas, las imágenes privilegien edificios vacíos de toda cotidianidad.27 Re-visitar la idea de la vivienda accesible en tiempos de escasas certezas exige, como antes se plantea, el examen de los procesos de significación de su arquitectura. Sin embargo, este breve ensayo no pretende abordar las innumerables aristas que hacen posible la asociación de unos paradigmas arquitectónicos con


unas acepciones sociales. Discutir en pocas páginas un conjunto representativo de respuestas arquitectónicas a la necesidad de idear hogares para millones sería una tarea inmodesta. Propongo, en cambio, algunas interrogantes sobre los demonios culturales que acechan los súperbloques pues, independientemente del país en los que se erigieron, comparten resultados análogos. Mis dudas surgen ante las coincidencias, y también ante las entropías desatadas por la persecución de un sueño global: un hogar digno y seguro como principio de toda civilidad. En esa búsqueda los “maestros modernos” intentaron subordinar el papel simbólico que la arquitectura siempre había tenido a un nuevo rol, el de “nodo de las redes de conocimientos y prácticas” que haría posible al ciudadano ideal y moderno. 28 Pero esa vocación por un futuro imposible de cualificar -la apuesta a servir como tecnología y a la vez como estética o retórica de la misma - acarreó tantas paradojas como sueños. Las expectativas eran tan elevadas como autoritarias y, tal vez, eso es demasiado pedir a la arquitectura y el urbanismo.29

bio. De todos estos, el más amenazante fenómeno al ejercicio de la autoridad y el orden, será la presencia y multiplicación de “miserables” familias que intentaban sobrevivir a duras penas, en condiciones que, desde la perspectiva de las elites urbanas, rayaban en lo inhumano. Si fuesen ciertos los cálculos y descripciones de las diversas comisiones investigadoras de las urbes Occidentales de fines de siglo XIX, si no estuviesen plagadas de juicios y estereotipos, uno no puede sino preguntarse cómo era posible que allí hubiese vida con gente de carne y hueso. En los 17 kilómetros cuadrados del centro de París se aglomeraban 2.5 millones de habitantes. En Londres, un poco más extensa, la quinta parte de sus 5 millones vivían en casas de una sola habitación y existía en promedio un retrete y un lavabo por cada 12 familias. En la densísima Berlín, de casi 4 millones en 1910, por lo menos 53 personas se apiñaban por edificio, la mayoría sin calefacción. En Nueva York, para esta misma época, en un bloque de 200 por 400 pies podían atiborrarse hasta 6,000 personas.31 En escalas más reducidas pero con situaciones de hacinamiento similares se encontraban algunas ciudades caribeñas o latinoamericanas. San Juan, a principios de siglo XX, contaba con 22 personas promedio en cada casa de vecindad dentro de la ciudad amurallada. En La Habana, en los años 20, y según su principal urbanista Pedro Martínez Inclán, más de 100,000 personas ocupaban ciudadelas en “la promiscuidad más lamentable”.32 Y de las suramericanas destacaba Buenos Aires, con sus dos millones de habitantes ya en los años 30, una verdadera capital de “conventillos” y “casas chorizo”.33

El urbanismo, la vivienda y el “poder de hacer vivir” Peter Hall ha llamado “ciudades de las noches espantosas” a las capitales del siglo XIX y principios del siglo XX. La revolución de las industrias y las comunicaciones, la globalización de los mercados, la masiva inmigración desde el campo y la explosión demográfica registrada a lo largo de un siglo eran incompatibles con ciudades de cortes, palacios, iglesias y rituales.30 De poca extensión, de primitivos acueductos y mediocres sistemas sanitarios, con escasos servicios públicos, ceñidas aún muchas por murallas, no Esa metamorfosis de lo urbano afianzó podían sino ser desbordadas por el cam- el establecimiento de lo que Michel J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


Foucault llamó “biopolítica”, una forma distinta del Estado ejercer su poder sobre la vida de sus súbditos. En su obra Defender la sociedad, Foucault explicaba que la posibilidad de mandar y hacerse obedecer -estuviese en manos ésta de un grupo de personas o de instituciones- se mostró inoperante ante la cada vez más compleja multitud, en especial urbana: Muchas cosas escapaban a la vieja mecánica del poder de soberanía [...] en el nivel del detalle y en el de la masa. Para recuperar el detalle se produjo una primera adaptación: adaptación de los mecanismos de poder al cuerpo individual, con vigilancia y adiestramiento, eso fue la disciplina [...] Y a continuación, a fines del siglo XVIII, tenemos una segunda adaptación, a los fenómenos globales, los fenómenos de población, con los procesos biológicos o biosociológicos de las masas humanas. Adaptación mucho más difícil porque implicaba, desde luego, órganos complejos de coordinación y centralización.34

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Tenemos entonces que, en los inicios de la modernidad se operará una metamorfosis del gobierno, tan conceptual como práctica, en aras de ordenar la diversa y anónima afluencia humana de las ciudades. El arreglo responde a temores de viejo cuño -el miedo a las epidemias, a las transgresiones morales, a las insurrecciones, motines populares o a la violencia callejera- pero entonces en dimensiones inéditas. No fue la soberanía tradicional -de “hacer morir o dejar vivir”- lo que los dirigentes emplearon para constituir las condiciones de gobernabilidad que permitirían conducir los procesos sociales. Fue más bien una especie de “biopoder” o administración sistémica de las

actividades cardinales a la existencia. La familia, nacer, consumir, multiplicarse, enfermar, sanar o envejecer serán cuestiones de Estado y de sus ciencias. Igual de importantes serán los asuntos relacionados a la higiene, al lugar de habitación y a la ubicación de los individuos en redes sociales. En suma, en los últimos dos siglos, los usos del gobierno se ocuparán menos en quien debe morir y quien gana el derecho a vivir; mucho más en garantizar que la vida es posible, aún cuando para ello, e irónicamente, se tenga a menudo que matar.35 Ese biopoder se ejercita sobre dos aspectos de la vida que solo en apariencia son opuestos. Por un lado, opera sobre la individualización legal e intelectual de cada uno de los cuerpos sobre los que una nación moderna reclama su jurisdicción. Las escuelas, o las instituciones universitarias, por ejemplo, potencian diferenciaciones que trascienden la simple identificación con nombres, apellidos, números o direcciones físicas. Las agencias que se encargan de hacer los cuerpos productivos, posibilitan, al menos en teoría, perfiles tan irrepetibles como las voces y los rostros de cada uno de los seres que acogen. Del otro lado, el empeño del Estado soberano en hacer vivir, construye y convierte en objeto de su intervención un abarcador organismo llamado “población”. En esta indispensable conceptuación colapsan las individualidades que antes se han creado en una sola cosa, viva, pero manejable como grupos de estadísticas tras las que desaparecen las especificidades humanas.36 Con ello no es el individuo el que se define y se somete a la disciplina del trabajo o de la ley, es un cuerpo habitado por muchos -la población-, un ente que se desenvuelve de manera independiente a las instituciones que velan por él, pero en la práctica inventado desde las mismas.


Como se sugiere, en torno a esa abstracción llamada población se multiplicaron las instituciones que tendrán como propósito encaminar a un orden o excluir, como ocurre con los registros demográficos o las agencias migratorias. También los que construyen oportunidades, compensan deficiencias y establecen balances, como las agencias de obras públicas o de salud. Estos procesos de conducción de la vida -biopolíticos- ocurren o tienen un espacio propio. De ahí que el urbanismo y la arquitectura puedan considerarse una biotecnología del Estado moderno. Desde ambos -arquitectura y diseño urbano- los urbanistas conceptúan el arte de las distribuciones que harán posibles los nuevos órdenes sociales. Coinciden, en ese sentido con la creación de sistemas con fines disciplinarios porque “establecen la fijación y permiten la circulación; recortan segmentos individuales e instauran relaciones operatorias; marcan lugares e indican valores; organizan la obediencia de los individuos pero también una mejor economía del tiempo y de los gestos.”37 De hecho, es en las ciudades capitales donde la nación moderna ensaya el arte del gobierno que luego será nacional, que concibe fronteras y declara progresivamente transgresiones para un territorio que perderá progresivamente el derecho a sus contrastes o autonomías. La ciudad es también escenario donde se representa el arte o ciencia de la polis -la polis-cía. El arreglo de los espacios urbanos, en ese sentido, es mucho más que aceras, jardines y luminarias; es la techne de las políticas higienistas, de los desplazamientos, de las exclusiones, de la regulación de actividades y ubicación de grupos específicos de la población.38 El hacer vivir de la biopolítica es, en gran medida, hacer ciudad: pensar y diseñar espacialmente la prevención de las epidemias y desastres, la vigilancia,

las condiciones para la productividad y los intercambios de mercancías o conocimientos. Y desde esa perspectiva, podría decirse que la concepción y embellecimiento de los espacios públicos no es un ejercicio inocente ni desinteresado. El parque, el bulevar, los paseos, los lugares históricos o las avenidas limpias e iluminadas son artificios biotecnológicos, alegorías de la política sobre los cuerpos y sobre sus memorias. Muchos de los programas de hogares a bajo costo tomaron forma desde esta transformación del urbanismo y la arquitectura en tecnologías que crean y administran población. Aunque la vivienda social tiene sus orígenes en esfuerzos filantrópicos o privados, las instituciones estatales monopolizarán la idea desde la segunda década del siglo XX. Esa apropiación tiene mucho que ver con los cientos de estudios realizados para Londres, París, México, Nueva York, Buenos Aires y tantos otros que, a fines del siglo XIX y principios del XX, hicieron visible lo que hasta entonces quedaba fuera de las conceptuaciones oficiales. Cuando las metáforas con las que escritores o activistas que describían la vida en las zonas pobres comenzaron a ser “confirmadas” en forma de patologías sociales, esas “otredades” de los arrabales se hicieron “científicamente” alarmantes.39 Los urbanistas -mayormente ingenieros- representaban a las “catervas” o “enjambres” de habitantes y barrios de viviendas “infectas” y “pestilentes” en estadísticas “objetivas” para corroborar lo que se había decidido de antemano: una inminente catástrofe civilizatoria. Idear estrategias para su inclusión y distribución racional dentro del organismo llamado ciudadanía se propondrá como política de emergencia; la relocalización conceptual y física como condición de posibilidad de una sociedad libre y productiva. J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


La armonía colectiva y, por ende, el disfrute de la libertad individual amenazada por el caos “contagioso” de los arrabales, exigió millones de hogares seguros, profilácticos y luminosos. Una nación no podía considerarse tal si no ordenaba esa marea a duras penas contenida en miles de vecindarios destartalados, transmutándola en personas civilizadas y, llegado el caso, localizables. Con más o menos recursos, el trance se abordó por algunos como una cuestión de afirmación nacional, de justicia social o del “hombre nuevo” por otros. Con declaraciones como las que en 1938 hiciera el ingeniero porteño Antonio U. Vilar, por ejemplo, coincidían urbanistas de todas partes del mundo: Una larga serie de otros problemas, más efectistas o impresionantes, más propicios a la erudición o al tono científico; relacionados con la salud, con la profilaxis, con la moral, con la higiene, con la cultura popular, con la deformación de los conceptos sobre la familia, con el cuidado de la niñez, con la criminalidad, con el alcoholismo, con la propagación de ideas extremistas, y con el mismo urbanismo; una larga serie desaparece automáticamente en sus fases más agudas con la solución del problema de la vivienda mínima, y en cambio este último problema no se atenúa en un ápice por más que se luche contra cualquiera de los otros o contra todos juntos.40

32

Y es en este punto que comienzan las contradicciones. Los techos para la multitud se pensaron como un dilema más de los que enfrentaba la “población”, desde las mismas coordenadas con la que se ataca cualquier otro problema “global” de la “masa”.41

Biológico, funcional, higiénico, constructivo o sistémico -nunca estético ni simbólico- han sido adjetivos recurrentes a los discursos que enuncian las soluciones. Por ejemplo, el mismo Reidy que ideó Pedregulho, aseguraba en 1961 que “antes que un problema técnico, de arquitectura o urbanismo, la vivienda popular es un problema económico [...] Tendrá que ser considerada, pues, como un servicio público tal como ocurre con el abastecimiento de agua o el saneamiento o bien el transporte colectivo.”42 Y antes que Reidy, un diseñador “empírico” como el alemán Hannes Meyer, consideraba que “pensar en la construcción en términos funcionales y biológicos, dar forma al proceso de la vida, lleva lógicamente a la construcción pura [...]”.43 De esa forma Meyer defendía edificios concebidos para factores “únicos”; “formas” arquitectónicas para satisfacer rutinas “esenciales” que desconocen patrias, ideologías, tiempos, gustos ni memorias. Las miradas de ambos no son distintas a las del anatomista que define el cuerpo como un conjunto de sistemas, a la de un ecólogo, que uniforma las relaciones simbióticas del ambiente, o a la de un demógrafo cuando reduce el perfil de la población a una serie de tendencias. De hecho, visiones tan excluyentes como estas son capaces de limitar a un puñado los principios a tener presentes a la hora de diseñar una ciudad, entre ellos las “costumbres en el dormir”, la “higiene personal”, el “asoleo” y la “vida sexual”.44 Uno podría preguntar de dónde deriva tanta autoridad un arquitecto como para definir y estetizar lo esencial de la vida. ¿Puede planificar y producir la vivienda desde las mismas tecnologías del “hacer vivir” con las que se previenen las epidemias? ¿Es posible, incluso, alcanzar con las políticas de habitación y con sus criterios estandarizados la misma complicidad social


que con las de salubridad o educación? En 1927, incómodo con el privilegio que los gobiernos daban a las nuevas tecnologías y a la producción normativizada de construcciones sin considerar consecuencias culturales, Martin Heidegger exploró el origen del verbo Bauen (construir) concluyendo que provenía del Bin (ser-estar). Heiddeger afirmaba entonces que en su sentido más antiguo, Bauen no significa otra cosa que habitar y, por lo mismo, ser. Más, ¿en qué punto de la evolución del lenguaje “construir” y “ser” dejaron de ser sinónimos? ¿Por qué “habitar” y “edificar” comenzaron a emplearse como cosas distintas? In today’s housing shortage even this much is reassuring and to the good; residential buildings do indeed provide shelter; today’s houses may even be well planned, easy to keep, attractively cheap, open air, light, and sun, but - do the houses in themselves hold any guarantee that dwelling occurs in them? 45 Con ello Heidegger parece advertir el error de confundir las palabras “casa”, “refugio” o “residencia” con la afirmación de una existencia personal y que en español asociamos al habitar como concepto. Habitar, en este sentido, sería el proceso mismo de construir el “Ser”, preservarlo y conquistar ese evento que es el reconocimiento como presencia irrepetible por parte de los “otros”. Más, este acto impredecible de crear un espacio propio, será pulverizado por las biotecnologías que hacen posible la edificación intensiva. Las soluciones orquestadas desde el Estado a la necesidad de hogares puede que fueran eficientes para generar albergues y atender graves problemas de salubridad, pero no podrán garantizar la conformación de sentidos

de pertenencia y civilidad en sintonía con los intereses de los arquitectos. ¿Cómo toma forma esa oposición habitar/construir? ¿Cuánta responsabilidad tiene en las significaciones de la arquitectura de los súper-bloques?

Los demonios de la techne: de barrios a súper-bloques en América Latina. Antes de que el concepto fuese monopolizado por el Estado y transformado en una techne bio-política, fueron empresarios privados quienes fomentaron proyectos de vivienda accesible para los trabajadores. Estos conjuntos se asociaban a complejos manufactureros que requerían del empleo masivo de mano de obra y que, a causa de las escalas de sus operaciones, tenían que desplazarse a las afueras de las ciudades. El industrial André Godin, por ejemplo, concibió el Familisterio en la periferia de Guisa entre 1859 y 1877 para los trabajadores de su fábrica de hornillas. En los tres edificios cuadrados con patios interiores habitaban 1,200 personas, quienes también tenían acceso a un complejo con escuelas, teatros, tiendas y dispensarios médicos. Otros asentamientos europeos importantes se organizaron en torno a las industrias siderúrgicas de Alsacia o de textiles, como los de Halifax en la Gran Bretaña. En los Estados Unidos George Pullman, el fabricante de vagones de tren, ideó un primer Company Town en los suburbios de Chicago.46 Esta última ciudad contaba con 900 residencias y casi 12,000 habitantes en 1880 y su carácter utópico inspiró muchos proyectos similares. No obstante, como toda utopía, se construyó en base a un control extremo que finalizó con una trágica huelga en 1894. Con cuanta “perversidad” los agentes de la compañía ejercieron el conJ. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


07_Mansión de las Flores, Buenos Aires, 1920. Tomada de una leyenda informativa del propio edificio.

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trol sobre la vida cotidiana de los emplea- cial en Europa varían entre el exitoso subdos, genera aún tanta polémica como su urbio de Lechtworth, de Barry Parker y aburguesamiento reciente.47 Raymond Unwin (1902) y la Gartenstadt Falkenberg (1913), diseñada por Bruno Los proyectos residenciales de bajo cos- Taut y financiada por la Cooperativa to también anclan sus orígenes en los Alemana para Ciudades Jardín.49 En los movimientos decimonónicos de reforma Estados Unidos las ideas de Howard se social, sindicalistas o filantrópicos. Estos mezclaron con la utopía “usoniana” de tuvieron menos éxito en cuanto a la can- Frank Lloyd Wright dando paso a resultatidad y escala de construcción que sus dos dispares que oscilan entre los descohomólogos industriales, pero mucho más munales Levit-towns (1941) y la muy elitimpacto en los imaginarios colectivos. En ista urbanización Seaside, concebida por Londres, la obra del activista Ebenezer Andrés Duany y Elizabeth Plater-Zyberk Howard, Tomorrow, a peaceful path to en Florida (1979).50 Lo mismo ocurre con real reform (1898), tuvo entonces una la gran casa de vecindad familisterio de enorme difusión y contó con simpatías Guisa, reinterpretado con más o menos de asociaciones laboristas, aristócratas originalidad para numerosos complejos reformistas y de caridad. Su utopía res- urbanos como la Mansión de las Flores taurativa, una “ciudad jardín” capaz de en Buenos Aires (1920), promovido por combinar los beneficios del campo con los la Unión Católica Popular Argentina, o el de la urbe, ha sido objeto de incontables Falansterio de San Juan (Project Tenement interpretaciones teóricas.48 Los balances A-1935), edificado por la Puerto Rico de estos ejercicios de “restauración” so- Reconstruction Administration. (fig.7)


Ahora bien, con éstas, probablemente las más exitosas iniciativas, siquiera se atendía la superficie de las enormes esperanzas en la civilidad moderna de las elites urbanas. Letchworth, por ejemplo, desde un principio funcionó como un agradable suburbio para jóvenes profesionales londinenses. Como tantas otras de las residencias colectivas porteñas, la Mansión de las Flores en Buenos Aires no sirvió para nada como hábitat de obreros. Como denunciaban algunos arquitectos, los conventillos -la “bestia negra de nuestros higienistas”- que se derribaban a diario en Buenos Aires, eran sustituidos por bloques de vivienda como Casa América (1937), que aún construida al amparo de la Ley de Casas Baratas de 1937, era inaccesible a los trabajadores peores pagados.51 Incluso, Barrio Obrero en San Juan, acogería pocos, si alguno, de los habitantes de las tierras arenosas de la isleta de Santurce. En todo caso, como propone la etnóloga Ivette Chiclana en el ensayo “Asomo a una memoria Otra”, son dos los sectores que integran el “barrio”. Uno al sur de la avenida Rexach, que tomó forma a costa de sacrificios y de años de rellenar el manglar para edificar frágiles estructuras de cartón, madera y planchas de zinc. El segundo, el que se erige por la iniciativa de la Comisión de Hogares Seguros, se construye al norte de la vía y acogió a capataces, maestros, tenderos y otros que no pueden considerarse pobres, no al menos según los criterios de las décadas de 1920 y 1930.

millones. Los arquitectos de Buenos Aires calculaban en 1938 que, como poco, la ciudad necesitaban construir cinco mil viviendas baratas por año para apenas paliar la carestía.52 En Puerto Rico, en términos proporcionales la situación era aún más grave pues en la década de 1940 se estimó en 50% las viviendas de arrabal, con menos de 25 metros cuadrados (276 pies), incapaces de aguantar la embestida de un huracán y sin acceso al agua potable o a los sistemas sanitarios.53 Y la realidad de todos los países latinoamericanos no se describe mejor por sus elites intelectuales después de la guerra. Los flujos migratorios hacia las ciudades aumentaron a niveles que en los años 30 no podían sospechar. Dos décadas después de celebrarse el IV Congreso Panamericano de Arquitectos (1947) dedicado exclusivamente al tema de las viviendas económicas, las figuras eran sofocantes.54 En Chile, por ejemplo, el gobierno socialista de Salvador Allende pretendía construir no menos de 120,000 viviendas al año tan solo para “absorber el aumento vegetativo de la población, el déficit existente y reponer el deterioro”.55 A la altura de 1973, el gobierno colombiano, igualmente estableció en más de medio millón -el doble de 1964- el déficit de techos decentes para sus ciudadanos.56

Como se sugiere, si aspiraban a ser consideradas naciones modernas por sus pares, los latinoamericanos necesitaban producir más vivienda que las que habían construido durante sus cuatro siglos preAbordar a las muchedumbres urbanas, vios de existencia. Si, como declaraba atacar el “cáncer” o -”la bestia negra” de Perón en 1944, el hogar era “uno de los tugurios en su raíz, requerirá pensar los derechos del hombre de pueblo”, o en modelos que no tenían precedentes. más tarde Allende, un instrumento de la Además, luego del estallido de la gran “transición al socialismo”, ¿cómo abordepresión global de 1929, la necesidad dar números que dan vértigo? ¿De qué se contará en cientos de miles y hasta manera asumir el más ambicioso reto J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


que habían enfrentado la construcción en su historia?57 ¿Tendría la arquitectura relevancia en ello? ¿Cómo acelerar las respuestas? La estandarización del diseño y la construcción de hogares era una ruptura que creaba recelos en más de un diseñador. Todavía en 1947, aceptado ya por el Congreso Panamericano de Arquitectos los estándares mínimos y la taylorización de la construcción, el arquitecto argentino Isaac Stock advertía: El aparente refinamiento de los “modernos” apartamentos, llenos de tecnicismos, no podrá suplir las espaciosas habitaciones de cuño antiguo, que se reunían alrededor de un patio reverberante de sol [...] Si no se reacciona a tiempo contra este “arte” de construir, se creará una nueva modalidad de vivir que se basará primordialmente en considerar la casa como refugio para el reposo nocturno. [...] La “casa mínima”, preconizada como solución para los difíciles problemas de la vivienda, constituye a nuestro modo de ver, un contrasentido.58

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la estandarización ganaron finalmente la batalla de la legitimidad entre las vanguardias arquitectónicas, implicaría remontar un interminable laberinto. Valga por el momento destacar que el debate acerca de la relevancia de la arquitectura en la sociedad moderna fue determinante en ello. Asuntos como la higiene, la vialidad, la iluminación nocturna, los ensanches, las zonas industriales o el abastecimiento de ciudades que saltaron de miles a millones de habitantes, habían descansado en los ingenieros. Por ejemplo, se celebró como acto heroico la solución al problema de las aguas usadas en una metrópoli como México, localizada en el fondo de un profundo valle. Traer agua a potable a esta ciudad empantanada representó, igualmente, una gesta prodigiosa.59 ¿Podían los arquitectos aspirar a la misma heroicidad de la ingeniería? ¿Eran pertinentes ante las escalas de los problemas que el Estado nacional sacaba a la luz?

En su influyente publicación Vers une architecture -de hecho muy difundida por toda América Latina- Le Corbusier, consciente de que la disciplina tenía que reinventarse para garantizar un sitial priv¿Qué es exactamente lo contraproducen- ilegiado en la modernidad, insistía una y te? La provisión de un techo, por mínimo otra vez que el problema de la época era que fuese, parece, sin duda, una mejor op- la casa: ción que dejar la gente a su suerte. Lo que se puede vislumbrar entonces en Stok, es The various classes of workers in el inicio de un recelo que diez años más society to-day no longer have dwelltarde se traducirá en esa generación de ings adapted to their needs; neither arquitectos que sentirá aversión por los the artisan nor the intellectual. It is a maestros “racionalistas”. Para éstos, como question of building which is at the para Stok, en lugar de “humanizar”, su arroot of the social unrest of to-day; quitectura reduce a un número finito las architecture or revolution.60 variables de la vida, no acepta cambios ni En otras palabras, gozar del mismo prodiversidad allí en dónde más flexibilidad se tagonismo de las ciencias mecánicas o necesita para la supervivencia. físicas requería que los arquitectos de las “vanguardias” propusieran su propia Explicar cómo, a pesar de todas las críticas, “revolución paradigmática”; promover la las nuevas tecnologías de construcción y subversión de los modelos tradicionales y


construir paradigmas de diseño capaces de atender las “raíces del malestar” de la población en un sentido, sin duda, biopolítico: Everywhere can be seen machines which serve to produce something and produce it admirably, in a clean sort of way. The machine that we live in is and old coach full of tuberculosis. There is no real link between our daily activities at the factory, the office or the bank, which are healthy and useful and productive, and our activities in the bosom of the family which are handicapped at every turn. The family is everywhere being killed and men’s minds demoralized in servitude to anachronisms.61

ser accesibles a cada ciudadano gracias a la construcción vertical. “El moderno edificio comunitario bien organizado no debe ser considerado como un mal necesario, sino que representa un verdadero marco ajustado biológicamente a la vida de nuestro tiempo.” afirmaba Gropius, convencido de haber encontrado una solución “científica” a los desórdenes. 63 En estas ciudadelas verticales se sacrificaba, ciertamente, el acceso a los pequeños patios de las casas de urbanización, pero según las teorías, brindaban beneficios que compensaban esto con creces. La colectivización de los trabajos domésticos -lavanderías, guarderías y centros comunales entre otros- y la liberación de suelos para destinarlos a parques colectivos eran “ganancias de vida” para la ciudad.

Insisto, la transformación de la arquitectura en una biotecnología eficiente prometía la mayor de las relevancias. ¿Podían entonces los arquitectos no aceptar la reproducción mecánica de las soluciones a la vivienda popular? No me refiero a la prefabricación de los componentes de un edificio. Más bien a la construcción de modelos teóricos basados en un conjunto de inducciones y analogías biológicas que, como los de Meyer y Le Corbusier, solucionaran tanto en el discurso como en la práctica, la tensión entre las dimensiones de la necesidad, la capacidad de producción y el significado de lo que se produce. ¿Acaso no era esto lo que el ingeniero Víctor Vila y el arquitecto Mario Pani trataban de idear cuándo calculaba en 1960 en ocho a doce metros cuadrados el espacio mínimo por persona para eliminar el hacinamiento y las “ promiscuidades”?62 Los mismos cálculos los había realizado antes Walter Gropius para establecer la altura más conveniente de las torres de apartamentos y el espacio natural que deberían y podrían

Es menester recordar aquí, que la ingenuidad de esta “biologización” y construcción de un “ecosistema balanceado” para los trabajadores es la base de idearios que han producido conjuntos como el Pruitt Igoe. Además, la estandarización conceptual de la vivienda -en particular aquella que se tradujo en los súperbloques- ha sido problemática, más que por su reduccionismo, por su temprana y autoritaria prescripción para los “otros”, como bien propone Luz Marie Rodríguez en su ensayo “[Re]visión de la vivienda social en San Juan”. Wladimiro Acosta, por ejemplo, uno de los pioneros argentinos en las ideas “racionales” del CIAM, en 1944 defendía con afán la producción de torres de apartamentos en serie sin que ello implicara renunciar al confort ni a la excelencia de los materiales de construcción. Muy influido por Gropius, asegurará que la casa construida artesanalmente, con patio propio, convenía solo a profesionales sedentarias con medios suficientes. Para descalificar a sus oponentes argumentaba que “décadas” de investigJ. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


aciones en los Estados Unidos y Europa habían “demostrado en forma concluyente [...]” que esta era “inadecuada para la familia obrera, pues el cuidado del jardín o huerta, por pequeños que sean, agrega un trabajo más a la dura jornada del obrero y su mujer y les roba el tiempo libre que les queda [...] Frecuentemente este jardín produce el efecto opuesto al que se esperaba de él, pues se abandona su cuidado y se convierte, poco a poco, en un potrero, o, quizás en un vaciadero de basuras.”64 Con ese mismo determinismo concluirá que lo que necesita el “obrero” y su familia es reposo, cambio de actividad, esparcimiento de orden físico y cultural que “solo los grupos de casas colectivas” con “servicios centralizados” pueden satisfacer.

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a la fuerza a sus habitantes y, que esto quedaba demostrado en la reducción del núcleo familiar y su progresiva renuncia a tener cerdos, cabras o gallinas en sus residencias. “El Banco Obrero tuvo el valor y la visión de arrasar con algunos de los peores rancheríos del valle de Caracas [...]”, afirmaba sin empacho MoholyNagy, y “el solo hecho de enfrentar la resistencia de los habitantes de las zonas insalubres [...] y reubicar a una población que hasta entonces nada sabía de vida urbana fue en sí misma una odisea admirable que ofrece una lección objetiva en materia de urbanismo para cualquier otro país.”65 (fig.8) ¿Olvidarían los inmigrantes en el largo plazo las marchas y desalojos forzosos? ¿Lo olvidarán los ciudadanos de medios holgados? ¿Se “urbanizarán” por el solo hecho de vivir en un paisaje futurístico o porque la arquitectura no les dejaba más remedio? Como se sugiere antes, no solo la estandarización teórica e industrial es responsable por el salto de escala que se dio en Cerro Piloto, Caracas, en Lloréns Torres en San Juan o, muy especialmente, en Tlatelolco, México. En este giro es clave el autoritarismo de los urbanistas y su fe ciega en la planificación como garantía de una sociedad ordenada, aún al costo de la eliminación de toda fuente de individualidad. Sólo en esa imaginaria “modernidad sólida”66 harían sentido las teorías de Josep Lluís Sert -catalán exiliado desde el 1941 y decano de la Escuela de Diseño de Harvard de 1951 a 1969sobre la capacidad de la arquitectura para lograr la “planificación de la armonía”, la democratización y el desarrollo cultural por vía de la transformación -”desde arriba”- del espacio de la ciudad.67

Esa “fe” y prescripción en los “grupos” o complejos habitacionales se repite en cada país, incluyendo la Cuba revolucionaria y comunista. Un caso ejemplar lo representa la creación de Cerro Piloto, donde se encuentra el conjunto urbano 23 de Enero, el más importante construido en Caracas, pero ni remotamente el único. De proporciones épicas -75 edificios con más de 5,000 departamentos- la urbanización se erigió entre el 1954 y 1958 para erradicar las “rancherías” que ocupaban las laderas al noreste de la ciudad. A pesar de que su diseñador principal, Carlos Raúl Villanueva, aseguraba que procuró la mayor diversidad posible, lo cierto es que se circunscribió a cinco prototipos de dos niveles, distribuidos en 33 edificios de 15 pisos y 42 de 8. Nada podía ser más opuesto a los pequeños ranchos con huertos y animales de corral de los campesinos recién llegados a la metrópoli. La biógrafa de Villanueva, Sybil Moholy-Nagy, justificaba tan radicales decisiones planteando que las uni- Por otro lado, es innegable la relación endades habían servido para “urbanizar” tre la magnificación de los conjuntos con


08_Cerro Piloto. Sibyl Moholy-Nagy, Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela. Caracas: Editorial Lectura, 1964, p. 147.

los usos del poder político de naciones en pugnas interiores tanto como globales. Los súper-bloques son, a la vez, laboratorios de la guerra fría, del “mundo feliz” socialista y de las sociedades de libre mercado que los emplearon como balances de sus propias polarizaciones sociales. Sus arquitectos pactaron, en efecto, con las autoridades, fueron sus interlocutores y desempeñaron un papel cuyas dimensiones apenas empezamos a entender. Hacía política Víctor Vila en Tlatelolco cuando se refería constantemente a las “zonas de desastre urbano”, a las “áreas de emergencia”, a los “tugurios” y “jacales” que “a manera de pinzas ciñen el viejo centro de la ciudad; la cintura central y la periferia de la misma”.68 Hacia política Le Corbusier con sus usuales hipérboles llamando a “erradicar de la mente” las preconcepciones sobre la “casa-habitación” y aceptar la “vivienda en masa”, “accesibles”, la “casa instrumen-

to”, “saludable”, “bella” y “moralmente superior.”69 Sus imaginarios de trances civilizatorios se hacen coincidir con sus ansias de protagonismo, con utópicas propuestas urbanas concebidas a priori y con las urgencias del Estado. Son discursos que se esgrimen sobre las personas a las que las autoridades no les reconocen plena ciudadanía política, que viven una “vida cruda” y, por lo mismo, aparentan son el objeto ideal de una descomunal experimentación, tal y como ocurriría en un campo de concentración.70 Finalmente, estos proyectos resultaron ser exploraciones en las estrategias sociales de tabula rasa tan propias al biopoder moderno. Sin importar si eran gobiernos democráticos y liberales o comunistas y autoritarios, las políticas de vivienda del siglo XX han sido ampliamente influidas por la “idea de que la mente humana carece de una estructura inherente y la J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


09_Súper-manzanas de Tlatelolco. Arquitectura México, No. 94-95, junio septiembre de 1966, p. 257.

sociedad y nosotros mismos podemos escribir en ella a voluntad.”71. Es desde esa convicción, plantea el polémico sicólogo Steven Pinker, que las ciencias sociales y las humanidades han tratado de demostrar que las relaciones sociales o las maneras cívicas, entre otros, son construcciones culturales producidas principalmente por el ambiente material que nos rodea. En pocas palabras, los contextos pueden ser alterados en beneficio o detrimento de la humanidad. Del mismo modo, los arquitectos del siglo XX han sostenido que el espacio urbano es la principal condición de posibilidad para prácticas sociales sincronizadas a una progresiva civilización. En ese sentido, arrancar a las multitudes de la “vida cruda” o “desnuda” de los arrabales sería un acto de “responsabilidad social”; y su relocalización en espacios opuestos en su sintaxis a los tugurios, conventillos o jacales, el paso inexcusable para que estos “otros” reescriban sus rituales cotidianos. (fig.9)

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jones, ni plazuelas que prolonguen las contradicciones de la modernidad. Un excelente caso de esa tabula rasa lo conforma, precisamente, el conjunto habitacional de Tlatelolco, con sus casi 12,000 residencias y 100,000 habitantes. En una explanada continua, apenas interrumpida por dos avenidas, tiene casi casi un millón de metros cuadrados de solar y nada menos que un perímetro de siete kilómetros. La “súper-manzana”, explicaban Vila y Mario Pani, no es un bloque tradicional “amplificado” de la ciudad. Se opone a él dramáticamente en mucho más que en sus escalas o trazado reticular. Las longitudinales torres de cuatro, ocho y catorce pisos no definen calles, como ocurre con la ciudad tradicional, pues se construyen perpendicularmente a las mismas y se colocan en una “dinámica asimetría” en el lugar. Cuando se orientan de manera paralela a las avenidas, como ocurre con las pocas edificaciones cuadradas, estas tienen generosos retranqueos que definen parques allí donde antes hubiésemos encontrado zaguanes. La circulación peaEsa parecería ser la principal base utópica tonal tampoco acaece sobre las aceras de los súper-bloques: una ciudad sin bar- de calles que se intersecan de manera rios, sin calles, ni patios interiores, calle- ortogonal; ocurre en cualquier dirección


entre las grandes explanadas ajardinadas que las ciudadelas verticales han liberado como espacio común, incluso, bajo los pasajes de los edificios elevados en pilotis. Las callejuelas vecinales han sido reemplazadas aquí por los largos pasillos de cada piso y por las escaleras. Las conformaciones de las vecindades han sido ahora determinadas por razón de ingreso o número de hijos y no por costumbres, parentescos o herencias. Además, en su afán de lograr el mayor efecto centrípeto sobre sus habitantes, para que salieran del polígono las menos veces posibles, Pani planificó allí escuelas, gimnasios, clubes sociales, mercados, clínicas y hasta un cine. Por supuesto ni cafetines, tabernas, o pulquerías, burdeles, palenques de gallos o corrales para caballos y burros. Los locales colectivos o de servicios se concibieron para esa ficción llamada el “sano entretenimiento”. Y hasta los colores predominantes de las construcciones -gris, amarillo, vino, ocre y blanco- enfatizan la solemnidad que crea la monumental y estricta geometría de los edificios. Este espacio, perfectamente controlado por las formas, carecerá de “aura” para muchas personas. Allí ya no será posible reconocer la presencia de su precedente original, la ciudad antigua de México, ni los ritos que le dieron forma.72 Su lejanía de lo “auténtico” ocurre a pesar de que Mario Pani diseñó allí la Plaza de Las Tres Culturas, un rectángulo de 180 metros por 220, en la “tradición prehispánica” y que comprende, además de la explanada gris, las ruinas del mercado mexica de Tlatelolco y las edificaciones coloniales de la iglesia de Santiago y el Colegio de la Santa Cruz. La perfecta conservación de los despojos del pasado en el corazón del futurista ordenamiento de Tlatelolco no apoya la legitimidad ni la identidad de la

epopeya. Si el propósito de Pani era que el entorno leyera como un palimpsesto en dónde modernidad y pasado dialogan, más bien logró lo contrario. Al enmarcar las ruinas con estos prismas arquitectónicos se subraya lo remoto y muerto que está esa experiencia; la pirámide, la iglesia, el colegio y los restos del mercado parecen urnas ancestrales en una vitrina de vidrio y hormigón, iluminada por focos eléctricos. Irónicamente, la “autenticidad” de Tlatelolco no derivará ni del tiempo ni de sus formas, sino del recuerdo de los eventos que allí ocurrieron transcurridos apenas cuatro años de su inauguración. El 2 de octubre de 1968, el batallón Olimpia del ejército mexicano reprimió brutalmente las protestas estudiantiles que se habían atrincherado en la Plaza de las Tres Culturas. Lo que se ha venido a conocer como la Masacre de Tlatelolco, ocurrió bajo el presidente Gustavo Díaz Ordaz y justo diez días antes de que se celebraran las Decimonovenas Olimpiadas, por primera y única vez en un país de América Latina. Para muchos mexicanos, el suceso marca su peor desencuentro con la modernidad arquitectónica y la revolución política que la hizo posible. Y tal vez, ese 2 de octubre es una mejor fecha para conmemorar la “Muerte del Movimiento Moderno” que el 16 de marzo de 1972, día en que se inició la demolición del Pruitt Igoe de San Luis.

Del poder de hacer vivir a los espacios de excepción En el 2004 el gobierno de la ciudad de Iquique, Chile, inició la construcción del proyecto de 100 viviendas de interés social llamado Quinta Monroy. El objetivo de las autoridades era revitalizar el solar marginal que ocupaban precariamente estas familias, manteniéndolas allí para J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


10_Quinta Monroy, Iquique, Alejandro Aravena, diseñador, 2004.

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evitar empobrecerlas desplazándolas a lugares más despejados y baratos para la construcción en la periferia urbana. El diseño del mismo fue encargado al chileno Alejandro Aravena, quien concibió un prototipo mínimo de casas, ajustado al estrecho presupuesto asignado, pero que permite en el tiempo que los residentes extiendan horizontal o verticalmente su espacio habitable. Ordenadas en cuatro pequeños grupos en torno a patios colectivos, estas no son casas pequeñas, sino “casas a la mitad”. Tienen lo esencial, con la esperanza de que lo demás lo añadirán los vecinos con su esfuerzo, afianzando así el orgullo propietario y ciudadano. Según cuenta el propio Aravena, esas expansiones deberán hacerse dentro de coordenadas espaciales establecidas por él mismo, que evitarán que las alteraciones desvaloricen la propiedad.73 Estéticamente el proyecto es seductor, unas esbeltas torrecitas verticales de con-

creto armado y bloques, que dialogan perfectamente con el paisaje desértico de Iquique. (fig.10) Hasta este momento las extensiones a esas “medias casas” parecen ser armónicas, interpretaciones estetizadas de la barriada que ha desaparecido, pero que se mantiene como el referente de la autenticidad de lo nuevo. Uno se vería tentado a pensar que, finalmente, con Quinta Monroy se ha dado en el clavo, creando un proyecto que a todos agrada visualmente, de escala “humana” y que no prescribe a sus vecinos una forma única y limitante de vida. Todo lo contrario a un súper-bloque, en teoría integra a estos habitantes en los rieles de la civilización y con la feliz anuencia de los mismos. Como antes ocurrió con Pedregulho de Eduardo Affonso Reidy, Quinta Monroy ha recibido innumerables premios, ha sido reseñado en innumerables revistas de arquitectura en todos los


idiomas, mientras que su joven diseñador se ha convertido en una figura de interés global, que ahora dicta cursos en la ETSAM de Madrid y en Harvard, Massachusetts. Pero, ¿se puede garantizar que no se repetirá la historia de Pedregulho? ¿Es un cambio del diseño suficiente? ¿No es esta especie de romantización de la pobreza y estetización del arrabal otra forma de biopolítica? De hecho, los programas de autoconstrucción a partir de una estructura básica tienen una historia casi tan amplia como la de los súper-bloques y a ellos les debemos innumerables barriadas que tuvieron en esto su origen. En Puerto Rico, el arquitecto Henry Klumb, por ejemplo, diseñó un prototipo de casa con solo los equipamientos básicos llamado “Zero Plus Housing Project” y tan temprano como en 1944, sirviendo esto como punto de partida a muchos otros ensayos en América Latina.74 Más aún, las preocupaciones que muy temprano generaron los conjuntos como Lloréns Torres y Nemesio Canales se tradujeron en innumerables exploraciones tipológicas. Casi se puede decir que se ha ensayado todo en esta pequeña isla caribeña. Pero se ha estudiado y debatido poco sobre la problemática relación entre el biopoder y los estigmas de la vivienda de interés social. (fig11 y 12) Estos lugares se han convertido en espacios de la excepción y en instrumentos de un manejo siniestro de lo que se ha condenado como excedente de población. Desde esa fatalista aceptación, los gobiernos -o bien los narcotraficantes que se han atrincherado más recientemente en estas ciudadelas- suspenden el Estado de derecho de acuerdo a las circunstancias y a los procesos de territorialización de un poder “otro”, más allá del legítimo con el que soñara Jean Jacques Rousseau en El contrato social (1762). Esta arbitraria

suspensión, la imposición de normativas o espacios únicos, parecen profundizar la frontera entre la ciudadanía y la ausencia de ella. En fin, que todo indica que la crudeza del arrabal, la “vida cruda”, se trasladó al súper-bloque. Esto lo veía Foucault claramente, cuando subrayaba que: If one were to find a place, and perhaps there are some, where liberty is effectively exercised, one would find that this is not owing to the order of objects, but, once again, owing to the practice of liberty. [...] [Architecture] can and does produce positive effects when the liberating intentions of the architect coincide with the real practice of people in the exercise of their freedom [...] Men have dreamed of liberating machines. But there are no machines of freedom, by definition. This not to say that the exercise of freedom is completely indifferent to spatial distribution, but it can only function when there is a certain convergence; in the case of divergence or distortion, it immediately becomes the opposite of that which had been intended.75 ¿Es tal vez ese también el mensaje final de Central do Brasil? La emancipación, sin amplia complicidad cultural, no estará en la arquitectura. Esta no puede por sí sola ni contener la diversidad humana ni promover, solo en base al diseño, la solidaridad y el sentido de comunidad. Que esas bondades no se pueden imponer nos lo hace saber Dora, cuando regresa intempestivamente a Pedregulho y, sin pensarlo un segundo, arriesga su vida y libera a Josué del destino al que ella misma lo había condenado con su razón.

J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


1970s

1980s

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Jardines de Monte Hatillo El Prado

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Dr. Leopoldo Figueroa

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11_Cambios en las tipologías de los residenciales públicos, Cristina Velez.

44

12_Residencial Público Country Club, 1971, diseñado por Jesús Amaral, una de las exploraciones tipológicas de los años 70 en San Juan. Colección de Fotos Periódico El Mundo. Universidad de Puerto Rico.


(Notas) 1

La joven arquitecta en entrenamiento, Cristina Vélez, fue mi asistente de investigación para este trabajo y preparó los mapas y gráficos de Puerto Rico que aquí se presentan.

2

Central do Brasil. Dir. Walter Salles, Sony Pictures, 1998. Protagonizada ������������������������������� por Fernanda Montenegro y Vinícius de Oliveira.

3

Affonso Eduardo Reidy (1909-1964), es considerado uno de los fundadores de la arquitectura moderna de Brasil, junto a Lucio Costa y Oscar Niemeyer. Su arquitectura, si bien moderna, es considerada por muchos una respuesta regional muy específica al Brasil. Véase su biografía en Ramón Gutiérrez (coord.), Arquitectura Latinoamericana en el siglo XX. Buenos Aires: CEDODAL, 1996, p. 399.

4

Empleo aquí el concepto „estilo“ del mismo modo que David Wang en su texto en torno a la relevancia de las ideas de Thomas Kuhn sobre los paradigmas aplicados al campo de la arquitectura. Según Wang, por estilo arquitectónico debe entenderse el conjunto de atributos visuales recurrentes en distintas composiciones que, miradas en conjunto, se asemejan o aparentan formar parte de una familia, de unas tipologías -u origen conceptual en respuestas a problemas análogos- con características estéticas afines y concebidas en periodos similares. „Kuhn on architectural style“, Architectural Review Quarterly, Vol. 13, No. 1, 2009, p. 50.

5

Henry Rusell Hitchcock y Philip Johnson, The International Style. New York: Norton, 1995 (publicado originalmente en 1932), p. 247.

6

Al respecto Reyner Banham, La Atlántida de hormigón: edificios industriales de los Estados Unidos y arquitectura moderna Europea, 1900-1925. Trad. de Javier Sánchez. Madrid: Nerea, 1989.

7

Valerie Fraser, Building the New World: Studies in the Modern Architecture of Latin America, 1930-1960. London: Verso, 2000, p. 195.

8

Véase Instituto Nacional de la Vivienda, 60 años de experiencia en desarrollos urbanísticos de bajo costo en Venezuela. Caracas: Metrópolis, [1989]. En 1988, Venezuela contaba con poco más de 19 millones. En el presente esta cantidad ha aumentado a cerca de 30, por lo que las personas que viven en proyectos de vivienda creados por el Banco Obrero aún representa entre un 16% y un 23%.

9

Al respecto, José Alameda y Carlos Alberto Galindo, La vivienda de interés social en Puerto Rico. San Juan: Departamento de la Vivienda, 2006.

10 Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Comisión Municipal de la Vivienda, Parque Almirante Brown-Conjunto Urbano I-II. Buenos Aires: Parada Obiol Artes Gráficas,1973, s.p. 11 El CIAM se fundó en La Sarraz (1928), Suiza, con la promesa de encontrar respuestas empíricas al choque entre la ciudad tradicional, la industrialización y el astronómico aumento demográfico. Se disolvió en 1959 dejando más problemas que soluciones. Le Corbusier -Charles Édouard Jeanneret-Gris- y Sigfried Giedion, se cuentan entre sus fundadores. Su influencia directa o indirecta fue enorme, tanto que si un arquitecto de vanguardia quería que se le considerase como tal tenía que pertenecer o comulgar con sus principios.

J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


Brasilia, aparte de Chandigarh, son ciudades emblemáticas de este movimiento, en tanto aplicaron sistemáticamente las normativas más autoritarias del CIAM. James C. Scott. Seeing Like a State. How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed. New York: Yale University Press, 1998, p. 117. 12

Luz Marie Rodríguez, “¡Atajar el arrabal! arquitectura y cambio social en la vivienda pública de San Juan”, en Enrique Vivoni Farage (ed), San Juan siempre nuevo: arquitectura y modernización en el siglo XX. San Juan: Universidad de Puerto Rico, Archivo de Arquitectura y Construcción, 2000, pp. 75-117. Anahi Ballent, Las huellas de la política: vivienda, ciudad, peronismo en Buenos Aires, 1943-1955. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes, 2009. De Puerto Rico también han abordado el tema José I Fusté, “Colonial laboratories, irreparable subjects: the experiment of ‘(b)ordering’ San Juan’s public housing residents” en Social Identities, Vol. 16, No. 1, January 2010, pp. 41-59; y Zaire Zenit Dinzey-Flores, “De la disco al caserío: urban spatial aesthetics and policy to the beat of reggaetón, en Centro Journal, pp. 34-69. Centro de Estudios Puertorriqueños, 2008. Academic Search Complete, EBSCOhost (consultado en marzo 20, 2011) y “Temporary housing, permanent communities: public housing policy and design in Puerto Rico.” Journal of Urban History 33, no. 3 (March 2007): 467-492. Academic Search Complete, EBSCOhost (consultado en mayo 15, 2011). Aunque son excelentes, estos últimos trabajos no abordan el problema fundamental de la arquitectura sino las dinámicas de poder, subalternidad y resistencias que desde ellos se operan.

13 La difundida “Carta de Atenas” del 1933 -documento que recoge las coordenadas rectoras del urbanismo del CIAM- lee como un conjunto de dogmas funcionalistas: primera parte, “La ciudad y su región”; segunda, “Estado actual de las ciudades: críticas y remedios”; tercera, “Puntos doctrinales”. Véase Le Corbusier Principios del urbanismo (Carta de Atenas). Buenos Aires: Planeta, 1993. Además, Eric Mumford, The CIAM Discourse on Urbanism, 1928-1960. Cambridge, Mass.: The MIT Press, 2000, p. 19. 14 David Pinder, Visions of the City. Utopianism, Power and Politics in Twentieth-Century Urbanism. New York: Routledge, Taylor & Francis, pp. 197-198. 15 DOCOMOMO cuenta en el presente con más de 2,300 miembros y 53 capítulos locales, entre ellos los de Puerto Rico, Cuba y México. 16 Véase Maurice Blanc, „The Changing Role of the State in French Housing Policies: A RollOut Without a Roll-Back?, en European Journal of Housing Policy, No. 4, Vol. 3, Diciembre 2004, pp. 283-302. 17 Betsey Martens, „A Political History of Affordable Housing“, en Journal of Housing and Community Development (Washington D.C.), enero-febrero 2009, pp. 7-12. 18 Richard M. Walker, „How to Abolish Public Housing: Implications and Lessons from Public Management Reform“, en Housing Studies, Vol. 16, No. 5, pp. 675-696 19

Véase el capítulo 3, „¿A dónde han ido todos los criminales?“ del libro de Steven D. Levitt y Sthephen J. Dubner, Freakonomics. Trad. de Andrea Montero. Barcelona: Ediciones B, 2006, pp. 123-152.

46

20 Nick Timiraos, „Faces of the home foreclosure crisis“, The Wall Street Journal, December 29 2010. http://online.wsj.com/article/SB1000142405274870461090457603163283815


3532.html. Consultado en enero 13 2011. 21 ������������������������������������������������������������������������������������� Véase Alexander von Hoffman, „High Ambitions: the Past and Future of Low Income Housing Policy“, en Housing Policy Debate, Vol. 7, No. 3, pp. 423-446. 22 Al respecto, Public Housing: a New Conversation (workshop pamphlet). New York: University of Columbia, Temple Hoyne Buell Center for the Study of American Architecture, 2009. 23 La escena de su demolición fue popularizada por el documental Koyaanisqatsi: life out of Balance (1982), de Godfrey Reggio y Ron Fricke, con música de Philip Glass y producido por Francis Ford Copola. En días recientes se ha anunciado la proyección del documental The Pruitt Igoe Myth (http://www.pruitt-igoe.com/urban-history/). 24 Oscar Newman, Defensible Space: Crime Prevention Through Urban Design. New York: Macmillan, 1972. Newman, Creating defensible spaces. Institute for Community Design Analysis. New Jersey: Center for Urban Policy Research, University of Rutgers and US Department of Housing and Urban Development, 1996, pp. 11-13. 25 Colin Rowe, The architecture of good intentions : towards a possible retrospect. London: Academy, 1994. 26 Humberto Eco, “Function and Sign: the Semiotics of Architecture, en Neil Leach (ed.), Rethinking Architecture: a Reader in Cultural Theory. London: Routledge, 1997, pp. 182-200. 27 Véase la crítica que hacen al respecto los organizadores de la exhibición virtual Wohnmodelle, Experiment und Alltag (Housing Models, Experimentation and Everyday Life) en http:// www.wohnmodelle.at/, 2010. 28 Propone acertadamente Sven Olov Wallenstein: „Architecture lost its traditional authority as a symbolic form, but in this process it also came to be a node in a network of knowledge and practices through which individuals were formed and a modern social space emerged.“ Biopolitics and the Emergence of Modern Architecture. New York: Princeton Architectural Press, 2009, p. 15. 29 Véase Von Hoffman, “High Ambitions”, p. 424. 30 Peter Hall, Ciudades del mañana. Historia del urbanismo en el siglo XX. Trad. de Consol Freixa. Barcelona: Ediciones del Serbal, 1996, p. 24; Lewis Mumford, The City in History. New York: Harcourt, 1989 (publicado originalmente en 1961), p. 375. 31 Hall, Ciudades del mañana, pp. 40-49. 32 Jorge L Lizardi, “Palimpsestos y heterotopias: el espacio y sus prácticas en el viejo San Juan”, en Revista Mexicana del Caribe, Año V, Núm. 8, 2003, pp. 90-127. Universidad Autónoma de Quintana Roo, México; Francisco Gómez Díaz, De Forestier a Sert. Ciudad y arquitectura en La Habana (1925-1960). Madrid: ABADA, 2008, p. 317. 33 Sobre los imaginarios urbanos de Buenos Aires véase Adrián Gorelik, La grilla y el parque: espacio público y cultura urbana en Buenos Aires, 1887-1936. 3ra ed. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes, 2010. 34 Michel Foucault, Defender la sociedad. Trad. Horacio Pons. México: Fondo de Cultura

J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


Económica, 1997 (publicado originalmente en 1976), p. 226. 35 Foucault, Defender la sociedad, p. 230. 36 Wallenstein, Bio-politics and the emergence of modern architecture, p. 10. 37 Michel Foucault, Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. 21ra ed. Trad. de Aurelio Garzón. México: Siglo Veintiuno, 1995 (publicado originalmente en 1975), p. 151. 38 Según Foucault, techne, en el sentido clásico, se refiere a las racionalidades prácticas gobernadas por el objetivo político que conscientemente se persigue. La arquitectura podría considerarse una techne en el momento en que se emplea como una condición de posibilidad para un orden y transformación de un grupo social. Véase „Space, Knowledge and Power (Interview Conducted With Paul Rabinow)“ en Leach (ed.), Rethinking Architecture, pp. 367-378. 39 Hall, Ciudades del mañana, p. 37. 40 Antonio U. Vilar, „Consideraciones sobre el problema de la vivienda económica“ (1938), en Ramón Gutiérrez y Margarita Gutman, Vivienda: ideas y contradicciones (1916-1956). De las casas baratas a la erradicación de villas de emergencia. Buenos Aires: Instituto Argentino de Investigaciones de Historia de la Arquitectura y el Urbanismo, 1988, pp. 71. 41 Al respecto Foucault, Defender la sociedad, pp. 226-228. 42 Entrevista a Reidy por Ferreira Gullar y Alfredo Brito“ publicada originalmente en el suplemento dominical del Jornal do Brasil, el día 11 de marzo de 1961, en Joan Llecha et al. Affonso Eduardo Reidy. Serie Monografías. Barcelona: Departament de Projectes d‘Arquitectura de la Universitat Politècnica de Catalunya, 2003, p. 10. 43 Hannes Meyer, director de la Bauhaus en Dessau, Alemania, 1927 al 1930, „Construir“ (1928), en Pere Hereu, Josep Maria Montaner y Jordi Oliveras (eds.), Textos de arquitectura de la modernidad. Barcelona: Nerea, 1999, pp. 261-262. Meyer siempre será considerado como uno de los más ortodoxos funcionalistas por sus pares, pero sus ideas coinciden a menudo con las de los más aceptados como Walter Gropius o Ernts May en Alemania, Joseph Lluis Sert en España, o Juan O‘Gorman y José Villagrán García en México, entre muchos de América Latina. 44 Véase Meyer, „Construir“ (1928). 45 Martin Heidegger, „Building, dwelling, thinking“, en Leach (ed.), Rethinking Architecture, pp. 100-102. Heidegger ha sido en algunos momentos menospreciado porque sus reservas a la arquitectura moderna coincidieron en más de un modo con el desprecio que sentían muchos nazistas por la vivienda del “Estilo Internacional”. Sin embargo, es en sus planteamientos que parecen basarse las críticas que en la década de 1970 Charles Jencks o Robert Venturi lanzaran contra la arquitectura funcional o minimalista. 46

Spiro Kostof, The City Shaped : Urban Patterns and Meanings Through History. Boston: Little Brown, 1991, p. 200.

47 La palabra empleada en inglés, gentrification, no tiene una traducción única al español. Se emplea aquí aburguesamiento para designar el proceso que se opera cuando grupos con

48

ingresos moderados a holgados comienzan a ocupar una zona pobre de la ciudad y des-


plazan a sus residentes originales. Véase Janice L Reiff, “Rethinking Pullman.”, en Social Science History No. 24, Spring2000 2000, p. 7. Academic Search Complete, EBSCOhost (accessed december 15, 2010). 48 Pinder, Visions of the City, p. 40. 49 Sobre las vivienda berlinesas modernas declaradas patrimonio nacional véase Senate Department

for

Urban

Development,

Berlín.

http://www.stadtentwicklung.berlin.

de. También Markus Jager, et al., Housing estates in the Berlin modern style. Munich: Deutscher Kuntsverlag GMbh, 2007. 50 Sobre la suburbanización de los Estados Unidos véase Robert Bruegmann, Sprawl: a Compact History. Chicago: The University of Chicago Press, 2005. 51 Alberto F. Taiana, „Anteproyecto de casas colectivas“ (fragmento), 1939, en Gutiérrez y Gutman, Vivienda: ideas y contradicciones (1916-1956), p. 79; Diego E. Lecuona. Evolución de los planes de vivienda en la Argentina, 1890-1950. Buenos Aires: Ed. DUNKEN, 2002. 52 Alejandro Bunge, „Un importante problema de la ciudad de Buenos Aires“ (fragmento), 1938, en Gutiérrez y Gutman, Vivienda: ideas y contradicciones (1916-1956), p. 76. 53 Centro Interamericano de Vivienda, Manual para la organización de proyectos piloto de ayuda propia y ayuda mutua en Vivienda. Programa de Cooperación Técnica de la Organización de los Estados Americanos, Consejo Interamericano Económico y Social de la Unión Panamericana, Servicio de Intercambio Científico, Bogotá 1953. Preparado por Luis Rivera Santos, Enrique Bird Piñero, Lorenzo Muñoz Morales y Emilio A. Dávila en colaboración la Administración de Programas Sociales, Departamento de Agricultura y Comercio, Estado Libre Asociado de Puerto Rico, p. 43. 54 Instituto Nacional de Viviendas Económicas, IV Congreso Panamericano de Arquitectos. La arquitectura como factor de bienestar social y estudio de la solución integral del problema de la vivienda económica en América. Uruguay, 1947. 55

Hiram Quiroga Fuentealba, Vicepresidente ejecutivo de la Corporación de Vivienda de Chile, „Fundamentación del Plan Habitacional Popular“, ponencia ofrecida en la Exposición Encuentro Internacional de la Vivienda. Santiago de Chile 1972. Actas mimeografiadas (VI-EXPO Chile), s.p.

56

Martha Liliana Peña, El programa CINVA y la acción comunal: construyendo ciudad a través de la participación comunitaria. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2010, pp. 40-41.

57 Ballent, Las huellas de la política, p. 55; Quiroga Fuentealba, „Fundamentación del Plan Habitacional Popular“, s.p. 58 Isaac Stok, „La arquitectura frente a la industria“(fragmento), en Gutiérrez y Gutman, Vivienda: ideas y contradicciones, pp. 105. 59 Al respecto, Jorge L Lizardi Pollock, Espacio, memoria y ciudadanías: la arquitectura y la representación de las identidades nacionales en la Ciudad de México, 1863-1910. Tesis Doctoral. San Juan: Universidad de Puerto Rico, 2002.

J. Lizardi - ¿Paisajes de la desilusión?


60 Le Corbusier, Towards a New Architecture. Trad. ��������������������������������������������� Frederick Etchells. New York, 1986. Pu��� blicado originalmente en francés (Vers une architecture) en 1923, p. 270. Énfasis de Le Corbusier. 61 Le Corbusier, Towards a New Architecture, p. 277. 62 Víctor Vila, „Conjunto urbano Ciudad Tlatelolco: aspectos urbanísticos“ en Arquitectura México, No. 94-95, junio septiembre de 1966, p. 85. 63 Walter Gropius, „¿Construcción baja,media o alta?“ en Hereu, Montaner y Oliveras (eds.), Textos de arquitectura de la modernidad, p. 276. 64 Wladimiro Acosta, „Vivienda obrera“ (Fragmento), 1944, en Gutiérrez y Gutman, Vivienda: ideas y contradicciones (1916-1956), p. 88. Acosta, un arquitecto nacido en Ucrania, Rusia, estudió en Roma e hizo su práctica en Berlín, donde pudo estudiar la obra de Gropius. Se desempeñó como profesor titular en la Universidad de Buenos Aires hasta su muerte en 1967 y tuvo enorme influencia en las políticas habitacionales del país. 65 Sibyl Moholy-Nagy, Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela. Caracas: Editorial Lectura, 1964, p. 150. Moholy-Nagy era entonces la viuda de László Moholy-Nagy, uno de los más célebres profesores de la clausurada escuela de la Bauhaus (1919-1933), fundada por Gropius. 66 Respecto a las diferencias entre esa „modernidad sólida“ de la primera mitad del siglo XX y la „líquida“ de las últimas, véase Zygmunt Bauman, Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2003. 67 Fraser, Building the New World, p. 115. 68 Vila, „Conjunto urbano Ciudad Tlatelolco“, pp. 74-75. 69 Le Corbusier, Le Corbusier, Towards a New Architecture, p. 265. 70 Véase Anthony Downey, „Zones of Indistinction Giorgio Agamben’s ‘Bare Life’ and the Politics of Aesthetics“, en Third Text, Vol. 23, No. 2, marzo 2009, 109–125. 71 Steven Pinker, La Tabla Rasa: la negación moderna de la naturaleza humana. Barcelona: Paidós, 2003, p. 23. 72 ����������������������������������������������������������������������������������� Sobre el tema, Walter Benjamin, „The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction“ en Illuminations. Essays and Reflections. Editado con una introducción de Hannah Arendt. New York: Schoken Books, 1969, p. 223. 73 Véase Plataforma Arquitectura, Chile, http://www.plataformaarquitectura.cl/2007/09/17/ quinta-monroy-elemental-chile/. 74 “Zero Plus Housing Proyect”, Colección Henry Klumb, , AACUPR, Serie Correspondencia, Sub Serie Proyectos, Caja 3, Cartapacio 2; también Centro Interamericano de Vivienda, Manual para la organización de proyectos piloto de ayuda propia y ayuda mutua en vivienda, 1953. 75

50

Foucault, „Space, Knowledge and Power“, p. 372.


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Mass housing in Germany – controversial success and ambivalent Heritage

Florian Urban Director del programa de Historia de Arquitectura y Estudios Urbanos Mackintosh School of Architecture Glasgow School of Art

The Vision to end the housing shortage

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Mass housing in Germany was a full success. Since the 1970s, the housing situation for the majority in both, East and West Germany, was better than at any time before in history in terms of space, personal comfort, and in waning the gap between rich and poor. 1 At the same time, mass housing also was a complete failure. Most programs were stopped in the 1980s, the standardized architecture they generated is regarded poorly, and the mass buildings are increasingly inhabited by the marginalized and underprivileged. In few countries was the short-lived love-match between architecture and social policy as intense as in Germany. It is estimated that in the territory of the former German Democratic Republic approximately one fourth of the population lives in modernist mass housing estates. In West Germany the total share is smaller, but large cities are equally shaped by tower block settlements.2 In both German states, the early-twentieth century tradition of state paternalism became the backbone of a policy that


successfully ended overcrowding and substandard dwelling conditions, but similarly generated new forms of urban segregation. (fig.1) Theories of social reform and mass construction in the early 1900s were discussed in many countries, including the United States. In Germany they were developed, on the one hand, by housing reformers such as Otto Schilling or Rudolf Eberstadt, and on the other by architects such as Walter Gropius, Hannes

Meyer, Bruno Taut or Ernst May. Their ideas spawned the much-celebrated Siedlungen of the 1920s.3 They were too few to improve the housing situation at a national level, and they did not go along with a comprehensive policy for the benefit of the neediest. But they were visionary in terms of serial design and rationalized construction directed toward the epochal task of providing low-cost housing for the masses. Only after the Second World War were the ideas about equal housing standards for everybody

01_Neue Vahr: Neue Vahr development in Bremen, designed by Ernst May, 1957-62. In the upper left corner the high-rise by Alvar Aalto (Wikipedia Commons).

F. Urban - Mass housing in Germany


implemented at a larger scale. In the late 1950s architects began to design what to date corresponds to the popular image of mass housing: centrally planned neighborhoods for up to 30.000 inhabitants (West Germany) or even 100.000 inhabitants (East Germany), which were programmed according to the principles of modernist urban planning such as functional separation and primacy of car traffic. In these neighborhoods, mass architecture and social policy coalesced to form a comprehensive strategy. The state started to build, distribute, and manage standardized rental dwellings for large amounts of people.

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Mass architecture and social housing are nevertheless not to be equated. In East Germany, almost any urban dwelling could be considered social housing since all multi-family homes were constructed, distributed, and maintained by state institutions. In West Germany, Sozialer Wohnungsbau (social housing) was a legal status granted to rental apartments financed through direct or indirect state subsidies. In return, municipal institutions retained certain rights, such as rent control and tenant allocation. The legal provisions were always determined for a limited time – usually several decades until the construction cost was amortized. Social housing was not necessarily connected to a particular architectural form and comprised both high-rises and low-rises, both small-scale and largescale developments. Accordingly, also many privately funded developments were standardized mass dwellings. The popular image of the mass housing, however, took shape between 1950 and 1970, when about 2.6 million subsidized apartments were built in a country of approximately 50 million inhabitants. From the late 1950s onwards the infamous

Großsiedlungen were constructed - large developments of standardized high-rise buildings that to date determine the peripheries of many West German cities. (fig.2) In East Germany, the construction of mass housing went along with the so-called “industrialization of the construction industry”. The turn towards prefabrication started in the 1950s and was inspired by a similar policy in the Soviet Union under Nikita Khrushchev. To date, mass buildings in East Germany are referred to by the word for the prefabricated concrete part that determined both its static and external appearance: die Platte (the slab). Slab buildings soon dominated East Germany’s most prestigious urban projects, where they were linked to the official ideology and construed as the berth of the socialist collective. The new town of Hoyerswerda was begun in 1957 to house the workers of a newly founded chemical plant. HalleNeustadt, the largest housing estate in East Germany was planned in the 1950s and begun in 1964. The big wave of mass housing construction took place in the 1970s and 1980s – that is, more than a decade later than in the West. Between 1977 and 1989 about two million apartments were built in a country of 17 million inhabitants. Three mass housing estates went up in the socialist capital city. Marzahn (started in 1977), Hellersdorf (started in 1981) and Hohenschönhausen (started in 1984) in 1989, together housed about 350,000 East Berliners – approximately one third of the Eastern city half’s 1.1 million inhabitants. Die Platte was shoddy, but offered a comfort unheard of before by virtually all East German citizens and also most Westerners: next to central heating and running water the buildings provided self-contained flats at a time when many families had to share an


02_Marzahn: Marzahn development in East Berlin, begun in 1977 (Florian Urban 2006).

03_M채rkisches Viertel: M채rkisches Viertel: Residential towers on Senftenberger Ring by Heinz Schudnagles and Chen Kuen Lee (Florian Urban 2009).

F. Urban - Mass housing in Germany


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04_Mietskaserne: Late-nineteenth century tenement (“rental barrack”) on Schönfließer Straße, Prenzlauer Berg district, East Berlin, renovated in the 1990s (Florian Urban 2006).


apartment with strangers. In the East, the social aspect of mass housing – state subsidy and state distribution – was part of the centrally planned economy established under Soviet influence. In the capitalist West, a similar policy derived from an unlikely coalition of bourgeois-liberal and social democratic forces that was forged under particular historical circumstances. Like in the East, the housing situation after the Second World War was precarious for large portions of the population. Most large cities were destroyed, and of the 12 million ethnic German refugees from Eastern Europe about 8 million had flocked to West Germany (approximately 16.5 percent of the population), soon to be joined by another wave of migrants from the German Democratic Republic.4 Millions lived in camps and shelters for years. All political factions thus conceived the housing situation as one of the most pressing problems, since all relied on the votes of the precariously housed. Both rich and poor neighborhoods had suffered wartime destruction, and the fate of being a refugee was not class specific and met by the East Prussian landed gentry in the same way as by the Silesian coal miners. Accordingly, both leftists and conservatives approved the State measures to regulate the housing supply in the interest of those in need. In the years following the war West German municipal institutions had to approve any rental agreement.5 Until these regulations were gradually loosened over the course of the 1950s, the capitalist West had in common with the socialist East that a free housing market did not exist. At that time, also the definition of the group eligible for statesubsidized social housing was nearly as all-inclusive as in the East: it included

almost 70 percent of the population.6 This meant that from the very beginning social housing in West Germany was predominantly aimed at the middle classes and not at the most disadvantaged.7 When the economic situation improved in the 1950s and right wing and left wing groups started to debate over whom to benefit preferentially, social housing had already become institutionalized at a large scale.8 Germany social housing began to disappear around 1990. In the Federal Republic state institutions started to retreat from the housing market in 1988.9 A few years later, after the German reunification, also the state-owned housing companies in the former East were privatized. Ever since, the amount of state-subsidized units reserved for low-income tenants has been shrinking – in the West from 3.9 million in 1987 to only 1.8 million in 2001. Thus social housing soon will be a thing of the past. The architecture, however, is lingering. There are no exact figures about how many people currently live in mass dwellings once funded by one of the two German states, but the modernist vision has profoundly reshaped the country’s towns and cities.10

The Debate over the Märkisches Viertel (fig.3) Maybe it was precisely because of its political and ideological baggage that the mass-produced apartment block came to be a volatile signifier. First it stood for progress and modernization, collective advancement and improved living standards. Then it meant the oppressive force of modernism such as top-down planning, disenfranchisement of the individual, and the neglect of traditions. And F. Urban - Mass housing in Germany


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eventually – when social housing had run fabric despite wartime destruction, the its course – the harsh black-and-white rental barracks epitomized the downpicture faded into various shades of grey. side of the city’s early industrial period.15 Many planners and politicians considered The Märkisches Viertel in West Berlin was them the architectural cause of social a particularly telling example. It exempli- and psychological misery.16 They saw the fied a swing in public opinion that came dark apartments and narrow backyards about in less than a year and was quite as the origin of plight and disease, and different than that of American housing the stucco ornaments as deceptive since projects such as Pruitt-Igoe. The ensem- they concealed the inequality of spacious ble was built in the Reinickendorf district apartments in the front for the wealthy on the city’s northern periphery from and narrow one-room flats in the back 1963 to 1974; Werner Düttmann, Georg for the workers. Hence in the late 1950s Heinrichs, Shadrach Woods, Oswald and 1960s, both East and West Berlin Mathias Ungers, and others designed governments propagated ample demolithe buildings. The development com- tion of this building type. Knocking down prised more than 17,000 apartments for the tenements implicitly also announced 50,000 inhabitants, distributed in tower liberation from the shadows of bygone blocks with ten to fourteen-floors.11 For times, which included both the oppresyears, the Märkisches Viertel promised to sive Wilhelmine era during which they be a straightforward success. According had been built and the Third Reich whose to a journalist in 1966, the architects rise and fall they had witnessed.17 The repaid homage to the urban design tradi- location of the inhabitants into the newly tion of Berlin’s grand boulevard Unter built “egalitarian” modernist housing den Linden and the city’s most symbolic blocks became part of this policy, and monument, the Brandenburg Gate. They was widely applauded. (fig.5) created an “expressive composition” that embodies a “will to art” and a “sensible In the case of the Märkisches Viertel, the and not only mechanistic spatial order.”12 fifth Bauwochen (Building Fair) in the Another writer called it “a symbol of fall of 1968 marked a sudden swing in hope for designers in many European public opinion. The official program of countries.”13 (fig.4) the fair was complemented by the AntiBauwochen (“Anti-Building Fair”), an The Märkisches Viertel was a showcase exhibit where students of architecture example for a housing policy that was were supposed to present their visions directed against the city of the past and of a better city. The West Berlin governthus against the memories of squalor, ment generously subsidized the show overcrowding, and political oppression.14 with 18,000 D-marks, equaling approxiIn Berlin, as in other German big cities, mately 15 years of rent payments for a the architectural symbol of this past was two-bedroom apartment at the time. In the Mietskaserne (“rental barrack”) – the return, it received devastating criticism late-nineteenth-century tenement with of its own construction policy.18 The five-stories, an ornamental stucco façade, Märkisches Viertel was tainted as a textand backyards with barns and workshops book example of modernist hubris that in the inner parts of the block. Comprising entailed both ugly architecture and bad more than two thirds of Berlin’s urban planning. (fig.6)


05_UrbanRenewal: “Rental barrack” on the front page of a government-sponsored publication to promote West Berlin’s urban renewal policy that entailed the demolition of numerous late-nineteenth century neighborhoods (Senator für Bau- und Wohnungswesen, ed., Stadterneuerung Berlin 2, 1964).

06_Maerkisches Viertel: Märkisches Viertel: Residential tower by Ludwig Leo, René Gagés, Volker Theißen and Werner Weber nicknamed Langer Jammer - long misery (Florian Urban 2009).

F. Urban - Mass housing in Germany


On the wake of the 1968 student rebellion, the young urbanists’ rant hit the nerve of the time. It was eagerly taken up by West Germany’s most eminent news magazine, the leftist-liberal Der Spiegel, which censured the Märkisches Viertel as “the bleakest product of concrete architecture.” The diagnosis: “This is a grey hell!”19 The periodical followed up with a cover-story five months later, quoting frustrated inhabitants of large prefab settlements all over West Germany: “I feel like in a prison camp,” “I will die in this monotony,” and “Every night when I come home I curse the day we moved into these barracks.” What only two years earlier had been celebrated as epochal architecture was now scorned as “monotonous orthogonal high-rise towers,” “inhospitable square mountains,” “shabby dwelling cubes,” “bleak groups of barracks,”20 “depressing mass of monotonous slabs” and “realization of a dismal science-fiction movie.”21 Media across the political spectrum took joined the bashing. The conservative daily paper Die Welt, which in 1966 had still praised “the colorful residence of the future”22 and the “plasticity of the forms” that resonated the rhythm of the surrounding landscape23 only two years later joined the Spiegel, reviling the new homes as “factories for dwelling” bearing strong resemblance to “the Stalinallee in East Berlin and to the products of urban renewal in the black neighborhoods of Manhattan.”24 Other papers called the area a textbook example of “rigid uniformity and sterile monotony,” “where housewives, apparently for no reason, become alcoholics,” and where “already four-year-olds are condemned to spend their future lives as unskilled laborers.”25

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were often shabby, the apartments relatively small. The endless repetition of the same forms was perceived as monotonous, the scale as inflicting insecurity upon the inhabitants.26 The vast green spaces rarely served as the meeting places that the architects had envisioned, and much more as dangerous spots to cross at night. The dissolution of old neighborhood structures and the anonymity in the huge towers had led to mistrust and neglect of public spaces. The lack of transit links, daycare centers, and shopping facilities – many of them were planned but not yet finished – was denounced as a fundamental defect. Another problem was the negative selection of the inhabitants: most were relatively poor; more than 20 percent were on social welfare. The amount of Märkisches Viertel youth involved in criminal activities was about 30 percent above the average in the adjacent areas,27 and the proportion of distressed families three times as high as in other Berlin neighborhoods.28 Compared to high-rise projects in British, French, or American cities at the time, however, the West German blocks were still relatively wealthy and well integrated. But West German cities were more fragmented than a decade before, and the change was perceived as substantial.

In this context, odd coalitions were formed. Radical college students sided with bourgeois traditionalists against liberal developers and Social Democratic politicians. To understand this blurred partisanship one has to bear in mind that mass housing had been a project of West Germany’s Social Democratic Party (SPD) and its allies in trade unions and labor organizations, whose measures were approved by socially conscious conservaThe criticism targeted both architectural tive circles. The case of the Märkisches and social aspects. The new buildings Viertel was typical. It was built and op-


07_Märkisches Viertel: Märkisches Viertel: Residential towers by Georg Heinrichs and Hans Müller (Florian Urban, 2009).

erated by the municipally owned corporation GESOBAU that was headed by Berlin’s Social Democratic Minister of Construction Rolf Schwedler. West Berlin, arguably the least capitalist city in the Western world with regard to the absence of big corporate players, a majority of left-wing voters, and a tenant-friendly legislation, thus became dominated by a policy that its critics derided as “social authoritarian.”29 In no other city in the Western bloc was the leftist dream of a state-driven solution of the housing question carried out with greater consequence, and in no other city did leftists condemn the results more vociferously. The most fervent criticism came from the far left. In West Berlin, like in the entire Federal Republic of Germany, this was the growing student movement known as Außerparlamentarische Opposition (APO - opposition outside the parliament). Ulrike Meinhof, a journalist and social activist in the Märkisches Viertel who soon afterwards famously became a protagonist of the terrorist group Red Army Faction, saw the main frontline in the Märkisches Viertel not between pro-

letariat and bourgeoisie, but rather between the working-class inhabitants and the state-operated developer GESOBAU, which, ironically, was closely tied to the very party that claimed to represent the working class.30 Meinhof and her supporters did not question state planning; rather, they attacked moderate state officials for their insufficient pursuit of the tenants’ real needs. They blamed cooperative developers for reaping large profit margins, and the Federal government, which since 1966 was formed by a coalition of the conservative Christian Democratic Union (CDU) and the leftist Social Democratic Party (SPD), for backing the developers with tax breaks. Individual landowners and large corporations were conspicuously absent from the debate. (fig.7) The target group also remained ambiguous. Although underprivileged, most inhabitants of the Märkisches Viertel were far from constituting the class-conscious revolutionaries that many leftists wished them to be. Ulrike Meinhof for instance, complained about an insufficient political awareness among local workers.31 F. Urban - Mass housing in Germany


And a member of a street theatre group remembered that on several occasions student activists were beaten up when trying to teach local “proletarian” youth about class struggle. For the local working class, the term proletarian was an insult rather than a promise for a better future.32 In addition, the mass housing tenants’ criticism of their new residences was soon eclipsed by a defense mechanism against the muckraking in the media. While they shared a general discontent with the infrastructural shortcomings and voiced their protest against the shortage of daycare centers, retail stores, and public transit, they were equally shocked by newspaper reports that depicted them as criminal riff-raff, or, at best, as helpless victims of ruthless bureaucrats.33 Many Märkisches Viertel inhabitants were also quite happy with their new environment, particularly when they compared it to the tenements in which they had lived before.34 The biggest challenge for them, it seemed, was neither inhuman architecture nor bad planning but rather the high rent. Albeit subsidized and statecontrolled, rents were twice the rate that many residents had paid for their old and substandard inner city tenements, a problem that proved to be irresolvable even for Social Democratic politicians.35

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Monotony in East Germany

Also East Germany experienced debates over mass housing, but due to the political repression, of course, to a much smaller extent. However, since the 1960s, the “slabs” were increasingly censured as “monotonous,” “uniform,” and “carelessly designed.” Despite the censorship Hermann Henselmann, one of East Germany’s most famous architects, already in 1966, claimed that the monotony of many housing developments were “against the essence of socialism.”36 Fred Staufenbiel, who would later be East Germany’s first professor of architectural sociology, stressed that monotony was not an inevitable consequence of industrial construction.37 A 1975 report to a high-ranking party leader pointed to the gravity of the situation, suggesting that the low aesthetic quality of East German housing blocks seriously endangered the citizens’ identification with the socialist state.38 The criticism expanded during the Honecker Era. In 1971 the East German Building Academy issued a set of guidelines for urban design under socialism.39 The authors – East Germany’s most eminent architects and critics – dismissed the “placelessness” of modernist developments in the same way as their orientation to individual motor traffic. In While more and more towers in the an unusually open way, they concluded Märkisches Viertel were completed the that the task of providing satisfactory idea of mass housing remained thor- design with industrial techniques was oughly dismantled. Political support not yet mastered and called for unique waned after years of protests and nega- and memorable architectural forms that tive media coverage. Since the 1970s, would be able to generate distinctive exno new developments were planned, periences. The authors also demanded a and many of the ones under construc- harmonious integration of old and new tion were downscaled. The Märkisches buildings and the preservation of entire Viertel, instead of the 50,000 inhabitants historic districts.40 (fig.8) it was originally planned for, eventually housed about 30,000. While criticism was less effective than in the West, mass-housing policy was


08_CaricatureSlab: Before and after urban renewal – caricature in a state-sponsored architectural magazine mocking East Berlin’s (drawing by G. Wessel, Architektur der DDR 1/1977, p. 3).

still modified. A 1982 Politburo resolution mandated that new developments were to be carried out preferentially in the inner city and not any more on the periphery.41 Projects that had already been started, such as the East Berlin developments in Marzahn, Hellersdorf, and Hohenschönhausen were finished as planned, but new housing came to look very different. The buildings were still assembled from prefabricated concrete slabs, but modeled after the neighboring late-nineteenth century tenements. They were built with seven instead of eleven stories and situated on the block perimeter between remaining late-nineteenthcentury tenements. East Berlin examples for these new urban design strategy include the developments on Linienstraße and Rosenthaler Straße in the Mitte district, and on Marchlewskistraße and Frankfurter Allee in the Friedrichshain district. (fig.9)

pointed to the “struggle of the residents against the demolition” of old buildings that is “grounded in experiences with […] the poor and careless design of the ‘products’ [apartment blocks].”42 At that time there was an increasing disparity between the goals of architects and politicians and the constraints of the industry. The industrialization of the construction industry had led to the closing of almost all traditional construction companies, to the point that there were barely any workers left who were able to construct non-prefab buildings. In conjunction with the economic crisis of the 1980s this situation deepened the cleavage between theory and practice. Designers and scholars increasingly called for a modification of “the slab”, but construction still followed the mandates of the 1960s. By the time the East German state ceased to exist in 1990, the critics are likely to have been in the majority. A policy change nevertheless would have meant a comA study from the last year of the German prehensive restructuring of the economy, Democratic Republic evidenced the de- and for such a measure the East German gree of discontent with standardized regime proved to be too inflexible. mass construction. Demanding the densification of the slab districts the study F. Urban - Mass housing in Germany


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09_InnerCitySlab: Construction in the inner city – slab building on the block perimeter, LinienstraĂ&#x;e, Mitte district, East Berlin, built in the 1980s (Florian Urban 2006).


The storm wanes (fig.10)

the unemployment rate among the approximately 36,000 inhabitants was 17 percent (Berlin average: 13 percent), and By the 1980s, the storm against mass the percentage of children on welfare 60 housing had waned. Now there was an percent (Berlin average: 39 percent).46 increasing awareness that Germany’s great settlements were far from be- Also in the Eastern city half, slab develing homogeneous. Some had a dispro- opments were not adored but accepted. portionately high poverty rate, but not More socially mixed than their Western any more, for instance, the Märkisches counterparts, the tower blocks on East Viertel. According to a 1985 survey, only Berlin’s periphery for a long time had 13 percent of the inhabitants were on a better reputation than those in the social welfare – compared to 21 percent West. After the German reunification in in the average state-subsidized Berlin 1990, they were renovated and often reapartment block.43 By 2004, the number painted in flashy colors to minimize their had only marginally risen to 14.5 percent competitive disadvantage in a city that (Berlin average: 8.1 percent).44 At the now offered a wider range of alternative same time, statistics showed that the slab dwellings. tenants’ degree of content with their environment was comparably high: 69 per- Is thus all well that ends well? Not quite. cent were “pleased” or “very pleased” While not being the condensers of crime with their dwelling situation, and 85 per- and misery in the way 1970s media had cent would like to stay.45 The numbers depicted them, Germany’s slab develsuggest that the Märkisches Viertel is a opments came to be more and more neighborhood that faces social challeng- the residences of society’s lower strata. es, but anything but a ghetto. In 2006, Even in the East, where once the medi10_MaerkischesViertel: “My big love, my neighborhood” – poster in the Märkisches Viertel sponsored by the owner (Florian Urban, 2009).

F. Urban - Mass housing in Germany


cal doctor had lived wall to wall with the construction worker, a new social stratification became palpable: those who stayed tended to be those who could not afford to leave. This was especially visible in those areas of the late German Democratic Republic that since 1990 had suffered from a population decrease, such as the former industrial cities of Hoyerswerda or Halle.

The Dichotomy of Old and New

66

One of the distinctive characteristics of the debate around mass housing in both East and West Germany was the strongfelt dichotomy between old and new, as embodied by the opposition of tower blocks and tenements. From the very beginning, the tenets of modernist architecture, such as light, air, and the absence of ornamentation, were derived from the rejection of the tenement type, particularly the “gloomy backyard” and the “deceptive stucco ornament”.47 Before 1970, tenement neighborhoods were deemed “unhealthy” because of their overcrowded apartments and their insufficient sanitary facilities, “monotonous” because of their standardized height and repetitive ornaments, and “chaotic” because of their backyards and the mixture of residential and commercial spaces. After 1970, the same terms were used against the modernist satellite settlements, which were called “unhealthy” because of their concrete façades and paved yards, “monotonous” because of their repetitive geometry and unadorned exterior, and “chaotic” because of their lack of a recognizable block structure. While before 1970, the modernist apartment blocks promised social justice, an authentic lifestyle, and the protection of the pedestrian, the same potentials were

later attributed to the tenements. (fig.11 y 12) Thus the critical media coverage since the late 1960s, ironically, reproduced an undercurrent of physical determinism that had already been inherent in the texts of modernism’s most fervent defenders. Only the values were reversed. Once seen as the breeding ground for a just society, tower blocks were now construed as generators of crime and deviancy. Since the late 1960s, the Märkisches Viertel and similar developments were called “slums”, a term that before was restricted to old tenement neighborhoods. They were scorned as a “modernist backyard”, echoing the image of the gloomy backyard as the most inhuman trait of the old tenements. And they were seen as an outcome of “greedy speculators”,48 freewheeling real estate speculation before was the standard explanation for the particularly unhealthy structure of Berlin’s late-nineteenth-century fabric. The persistence of late-nineteenth-century images to describe the conditions of the 1960s was particularly evident in the diatribes against “profiteers,” which appear rather awkward in a city where state control over matters of construction was stronger than at any time before in modern history, and where developers tended to gain from state commissions rather than market speculation.

Current Approaches to Mass Housing

While social housing policy was largely abolished in Germany, mass architecture is still powerfully present. There are various approaches to this ambivalent heritage. On a policy level there is no comprehensive vision and much tinkering around the


11_StadtErnBernauerStr and 12_StadtErnMaerkischesViertel: The old and the new city – two images from a brochure sponsored by the West Berlin government to promote urban renewal. Above: „Rental barracks“ on Bernauer Straße, Wedding district, below: Märkisches Viertel under construction (Senator für Bau- und Wohnungswesen, ed., Stadterneuerung Berlin 2, 1967, p. 14 and 36).

F. Urban - Mass housing in Germany


13_Renovations Marzahn: Renovated slab buidings in the Marzahn district, East Berlin (Florian Urban, 2006).

68

edges. As public utility housing is successively disappearing state institutions make little effort to mitigate a polarization of dwelling conditions. On the contrary, many municipalities who still own large amounts of housing sell their dwelling units, thus depriving themselves of the tools to influence the housing market in the future. The reason for this policy, ironically, is not the malfunctioning of municipal housing administration but the high debts of the respective cities that resulted from a decreasing tax volume. Thus the cities, according to the critics of this policy, “flog the family silver” and substitute long-term visions for short-lived relieve.49

Only individual housing subsidies so far have been largely spared from the cutbacks. Wohngeld (housing allowance) is still granted to low-income households hard-pressed by their rent-payments. For those receiving “Hartz IV” (welfare allowances for long-term unemployed), the municipal state institutions generally transfer the rent directly to the landlord, thus considerably improving poor people’s chances on the housing market since the regularity of their rent payments is guaranteed by the State. The welfare and housing allowance legislation is one of the pillars of the German welfare State and the main reason why homelessness is


not as widespread as in countries such as Britain or the United States.

condominiums. Another famous project was started in 2002 in the Thuringian city of Leinefelde. Slab buildings were With regard to mass architecture one structurally altered and the individual can roughly distinguish between four apartments redesigned after a scheme by different approaches. First, mass hous- Muck Petzet and Stefan Forster.51 ing developments are being demolished wherever they are not needed. This ap- While both examples have been highly plies particularly to the “slabs” in the praised in architectural magazines, they shrinking cities of East Germany. Cities were only made possible through high where large amounts slab buildings have subsidies from different government inbeen demolished since the 1990s in- stitutions. It is safe to say that these projclude Halle-Neustadt, Hoyerswerda, or ects improved the dwelling conditions in Eisenhüttenstadt. Second, mass housing the respective neighborhoods. Their sucis also being upgraded and renovated in cess or failure in the long run, however, those areas where demand is continu- is likely to depend on the economic deous. Insulation is improved, balconies velopment of the municipalities in which are added and the small apartments they are built - both are currently sufferare sometimes combined to provide ing from stagnation and high unemployfor more dwelling space. The large de- ment. velopments on the East Berlin periphery such as Marzahn, Hellersdorf, and Hohenschönhausen now mostly feature The Significance of the Local Context rehabbed slab buildings shining in bright colors (fig.13). The third approach, densi- The history of mass housing in Germany fication and filling-in, is often connected points to the limits of a wholesale soluto renovation measures. The neighbor- tion to the centuries-old challenge of hood redesign addresses structural short- providing acceptable dwelling conditions comings such as big underused spaces for everybody. The success of the German and the lack of a recognizable planning case in terms of creating relatively mixed scheme. Buildings on the block perimeter environments with low violence, at least are added and complemented with new compared to countries such as France or commercial and administrative spaces the US, was significantly influenced by (fig.14). Finally, there are some pilot the local context. projects aimed at a complete redesign of mass buildings to convert them into Germany’s housing policy was favored by more desirable dwelling spaces (fig.15). particular time-specific conditions. First, Ahrensfelder Terrassen (Ahrensfelde the extent of wartime destruction and Terraces) in East Berlin, a 2002 design by the destitution of formerly well-housed Stephan Schüttauf and Michael Persike, classes encouraged a political consensus features slab buildings that have been cut about state intervention and the necesand converted into multi-family homes sity to for public subsidies and a tenantwith spacious maisonette apartments friendly legislation. Second, the lack of with rooftop terraces.50 Instead of eleven substantial demographic growth – in stories the buildings have now only four Berlin throughout the twentieth centufloors; instead of rentals they are now ry, in the whole of Germany particularly F. Urban - Mass housing in Germany


since the late 1960s – accounted for the fact that the massive investment into construction had an immediate and broadly noticeable effect on the improvement of the housing situation, both in terms of space per capita and supply with modern amenities.52

recognition that the modernist tower in the park was more enticing as a guiding image for the future than as a working model for the present, the significance of the housing blocks changed with the context. Their failure to represent a lasting ideal came to be particularly evident in a society that was, once again, polarBut local conditions also eventually led izing into rich and poor. to the decline of mass housing and the discontinuation of direct state invest- Germany’s mass housing estates are thus ment. Ironically, many of the factors that an ambivalent heritage. On the one hand weakened the significance of mass hous- they evidence the largely successful ening were the same that had once been terprise of mitigating the housing shorteffective in its success. First, the demo- age and providing modern amenities for graphic stability in connection with ongo- large parts of the population. On the othing construction ended the overcrowding er hand, they favored social segregation of the old dwellings. Thus the view was and the disenfranchisement connected cleared on the qualities of traditional ten- with top-down-planning. While the posiements – and, as a consequence, on the tive effects have so far been outweighing shortcomings of modernist mass hous- the negative, the success story, unfortuing. Second, around 1970 standards of nately, is not likely to be continued. living in both German states had reached an unprecedented level, and the differences between working class and middle class lifestyles were smaller than ever before. Thus the standardized abodes changed from a comparably privileged environment to a comparably underprivileged one. Third, state control and expert knowledge stopped being perceived as benevolent once they had reached a certain level of influence over people’s living conditions. And fourth, the consensus among Germany’s politicians broke apart once the most pressing need was overcome. In light of a booming economy the goal of equal housing for everyone lost its lure for the more affluent. To a higher degree than the architecture, it was the social and political context that determined the significance of Germany’s mass housing.

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In a way the tower blocks fell victim to their own success. Beyond the basic (Notes)


14_FillingInMarzahn: „Filling in“ – densification of slab developments in the Marzahn district, East Berlin (Florian Urban, 2006).

15_AhrensfeldeTerraces: Ahrensfelder Terrassen in the Ahrensfelde district, East Berlin, begun in 2002 after a design by Stephan Schüttauf and Michael Persike (Florian Urban, 2006

F. Urban - Mass housing in Germany


1

Since the late 1960s, East and West Germany were among the strongest economies in their respective blocs. The increase in housing comfort can be read from the enormous rise in dwelling space per capita, which almost tripled between 1950 and 2006. The exact figurers: 1950: 15 sqm (both East and West Germany), 1971: 21 sqm (East), 25 sqm (West), 1981: 23 (East), 32 (West), 1989: 27 (East), 37 (West), 2006: 42 sqm (whole Germany). Sources until 1981: Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung, quoted after Manfred Melzer, Wohnungsbau und Wohnungsversorgung in beiden deutschen Staaten: ein Vergleich. West-Berlin: Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung, 1983, p. 103. Sources after 1981: Institut für Städtebau, Wohnungswirtschaft und Bausparwesen, quoted after “Platz da,” Süddeutsche Zeitung, March 17, 2006.

2

In 1990, 23 percent of East German citizens lived in standardized housing estates with more than 2,500 apartments, compared to only 1.7 percent of West Germans. The figures do not include the numerous inhabitants of smaller prefab developments. Christoph Haller, Leerstand im Plattenbau, Ausmaß, Ursachen, Gegenstrategien. Berlin: Leue, 2002.

3

The most famous Siedlungen are the developments in the Frankfurt suburbs of Praunheim, Westhausen, Bornheim, Römerstadt, and Niederrad by Ernst May (1925-1930), and the Berlin developments such as the Hufeisensiedlung (Martin Wagner and Bruno Taut, 192531), the Siedlung Schillerpark (Bruno Taut, 1924-30) or the Weiße Stadt (Martin Wagner and Otto Salvisberg, 1929-31).

4

Statistisches Bundesamt (ed.), Statistisches Taschenbuch über die Heimatvertriebenen in der Bundesrepublik Deutschland und West-Berlin. Wiesbaden: Statistisches Bundesamt, 1953; and Gerhard Reichling, Die deutschen Vertriebenen in Zahlen. Bonn: Kulturstiftung der deutschen Vertriebenen, 1986.

5

The system was called Wohnraumbewirtschaftung (housing management). Georg Wagner, Sozialstaat gegen Wohnungsnot. Paderborn: Schöningh, 1995, p. 33.

6

Wagner, Sozialstaat gegen Wohnungsnot, p. 33.

7

Wagner, Sozialstaat gegen Wohnungsnot, p. 22, p. 38.

8

Wagner, Sozialstaat gegen Wohnungsnot, p. 2, pp. 8-12.

9

Gesetz

zur

Überführung

der

Wohnungsgemeinnützigkeit

in

den

allgemeinen

Wohnungsmarkt, 25 July 1988. 10 The Statistisches Bundesamt (Federal Census Bureau) stopped collecting data on housing subsidized by public institutions in 1993. 11 In 2009 there were approximately 34,000 people living in the Märkisches Viertel. Census data of the Amt für Statistik Berlin-Brandenburg, quoted after http://www.berlin.de/ba-reinickendorf/wirtschaftsfoerderung/wirtschaftsstandort/statistik.html (accessed May 2010). 12 Anna Teut, “Huldigung an die städtebauliche Tradition,” Die Welt, November 8, 1966, p. 13. The formulation “obeisance before the old boulevard Unter den Linden and the Brandenburg Gate” referred to the gate-like underpass on Wilhelmsruher Damm. 13 “Hoffnungsschimmer für die Städtebauer in halb Europa,” BZ (West-Berlin), October 19, 1967.

72

14 See Jürgen Dobberke, “Märkisches Viertel, Star der Bauwochen,” Berliner Leben no. 9,


1966; Welt am Sonntag, July 3, 1966; Die Welt, August 30, 1966; Berliner Morgenpost, August 30, 1966; and Alexander Wilde, Das Märkische Viertel. West Berlin: Nicolai, 1989, p. 126. 15 Günter Peters, Gesamtberliner Stadtentwicklung. Berlin: Hochschule der Künste, 1992, p. 22. 16 Hans Bernhard Reichow, Organische Stadtbaukunst. Braunschweig: Westermann, 1948, pp. 3-55. 17 For an account of the bad reputation of Berlin’s tenements see Harald Bodenschatz, Platz frei für das Neue Berlin! Geschichte der Stadterneuerung in der “größten Mietskasernenstadt der Welt” seit 1871. West Berlin: Transit, 1987. 18 “Slums verschoben,” Der Spiegel 22 no. 37, September 9, 1968, pp. 134-138. The article set the 18,000 marks subsidy in context, mentioning that at the time an old but spacious two-bedroom apartment in a working-class neighborhood was rented for 100 marks per month. 19 “Slums verschoben,” Der Spiegel 22 no. 37, September 9, 1968, p. 138. 20 “Es bröckelt,” Der Spiegel, no. 6, 1969, pp. 38-42. 21 Der Tagesspiegel, October 3, 1969, quoted after Alexander Wilde, Das Märkische Viertel. West Berlin: Nicolai, 1989, p. 127. 22 Gerd Wegner, “Reinickendorf: Erster Wohnblock in Farbe,” Die Welt, September 27, 1966. 23 Anna Teut, “Huldigung an die städtebauliche Tradition,” Die Welt, November 8, 1966, p. 13. 24 Die Welt, December 22, 1968, quoted after Alexander Wilde, Das Märkische Viertel, p. 127. 25 Frankfurter Rundschau, January 20, 1969, Allgemeines Deutsches Sonntagsblatt, June 22, 1969, Stuttgarter Zeitung, May 16, 1970, all quoted after Wilde, Das Märkische Viertel, p. 127. 26 Gerhard Ullmann, “Kritischer Zwischenbericht über das Märkische Viertel,” Süddeutsche Zeitung June 10, 1970. 27 Wilde, Das Märkische Viertel, p. 107. 28 Willi Kinnigkeit, “Mit den Häusern wuchs die Kritik,” Süddeutsche Zeitung, November 2, 1974. 29 Harald Bodenschatz, Platz frei für das neue Berlin!.West Berlin: Transit, 1987, p. 233. 30 Ulrike Meinhof, “Vorläufiges Strategie-Papier Märkisches Viertel”, reprinted in “Jetzt reden wir”: Betroffene des Märkischen Viertels. Wohnste sozial, haste die Qual, edited by Johannes Beck, Heiner Boehnke and Gerhard Vinnai. Hamburg: Rowohlt 1975, p. 95. 31 Ulrike Meinhof, “Vorläufiges Strategie-Papier Märkisches Viertel”, p. 95.

F. Urban - Mass housing in Germany


32 Wilde, Das Märkische Viertel, p. 120. 33 Wilde, Das Märkische Viertel, p. 130. 34 Johannes Hieber, “Berlin war eine Reise wert,” Süddeutsche Zeitung, Regionalanzeiger

Nord, October 9, 1973; Wilde, Das Märkische Viertel, p. 112. 35 Wilde, Das Märkische Viertel, pp. 114-115. See also Bodenschatz, Platz frei für das neue Berlin!, p. 246. 36 Hermann Henselmann, “Der Einfluss der sozialistischen Lebensweise auf den Städtebau und die Architektur in der DDR,” Deutsche Architektur no. 5, 1966, pp. 264-265. 37 Fred Staufenbiel, “Kultursoziologie und Städtebau,” Deutsche Architektur no. 6, 1966,pp. 326-327. 38 “Architekturanalyse im Bezirk Leipzig,” presented to the Abteilung Bauwesen (Department of Construction) at the Central Committee, led by Gerhard Trölitzsch, in November 1975. Bundesarchiv Berlin, DY 30/18088. 39 Deutsche Bauakademie and Bund der Architekten der DDR, eds., Entwickung des sozialistischenStädtebaus und der sozialistischen Architektur in der DDR. East Berlin: Bauinformation 1971, authors: Ule Lammert, Edmund Collein, Hermann Henselmann, Fred Staufenbiel, Benny Heumann, Gerhard Krenz, Bruno Flierl, and Alfred Hoffmann. 40 Deutsche Bauakademie, “Grundsätze der Planung und Umgestaltung der Städte in der DDR in der Periode des umfassenden Aufbaus des Sozialismus,” Deutsche Architektur no. 1, 1965, pp. 5 and 18-20. 41 Minutes of the Politburo meeting on May 18, 1982, final copy, Bundesarchiv Berlin DY 30/J IV 2/2 1947, p. 238. The resolution was worked out in Wolfgang Junker’s Ministry of Construction and in Gerhard Trölitzsch’s Department of Construction at the Central Committee. It was published under the title “Grundsätze für die sozialistische Entwicklung von Städtebau und Architektur in der DDR” (Principles for the Socialist Development of Urban Design and Architecture in the GDR) by Neues Deutschland, May 29,1982, pp. 9-10. 42 Paper Wohnungsbau in Berlin 1991-2000 Vorschlag einer strategischen Grundlinie, dated August 25,1989, jointly authored by Insitut für Städtebau at the Building Academy, ISA, Bezirksplankommission, Büro für Städtebau Bundesarchiv Berlin, DH 2 F2/198, p. 2; see also 3-4. 43 The welfare rate here refers to recipients of Wohngeld (housing allowance) a direct rent subsidy for poor tenants. Institut für Markt und Medienforschung, Märkisches Viertel, Berlin, 1986 [results of two representative surveys among residents taken in June of 1985 and January of 1986]. See also Thomas Schardt, “Hochhausstadt ist besser als ihr Ruf,” Berliner Morgenpost, January 31, 1986. 44 Census data from 2005, Senatsverwaltung für Stadtentwicklung, available online at http://www.stadtentwicklung.berlin.de/planen/basisdaten_stadtentwicklung/monitoring/ de/2006/index.shtml , p. 214 (accessed August 2008). 45 Institut für Markt und Medienforschung, Märkisches Viertel,West Berlin, 1986.

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46 Census data 47 The negative image of the backyard as a “cancer” is summarized in Harald Bodenschatz, “Krebsgeschwür Hinterhof,” Bauwelt 79 (March 1988), 506-513. A very late example for the trope of the “deceptive stucco ornament” can be found in the East German magazine Architektur der DDR: Dorothea Krause, Uwe Klasen, and Wolfgang Penzel, “Rekonstruktion im Stil der Jahrhundertwende. Husemannstraße in Berlin,” Architektur der DDR n. 10 (1987), 14-17. For the new view on the backyard in East Berlin, see for example Jürgen Schechert, Hannelore Vetter und Helmut Müller. “Vom ‘Milljöh’ zum Milieu – Modernisierungsgebiet am Arkonaplatz Berlin,” Architektur der DDR n. 4 (1984), 196-200, in reunified Berlin see, for example the state-sponsored publications on tenement renovation: Senatsverwaltung für Bau- und Wohnungswesen, Urban Renewal Berlin. Experience, Examples, Prospects (Berlin: Senatsverwaltung für Bau- und Wohnungswesen, 1990) or Senatsverwaltung für Bau- und Wohnungswesen, Tendenzen der Stadterneuerung (Berlin: Senatsverwaltung für Bau- und Wohnungswesen, 1994). 48 “Slums verschoben,” Der Spiegel 22 n. 37, September 9, 1968,138. 49 See for example the article in the newspaper Die Welt on the sale of 70,000 apartments by Berlin’s municipally-owned company GSW: Robert Ummen, “Berlin verkauft sein immobiles Tafelsilber,” Welt online, January 22, 2002, available online at http://www.welt.de/printwelt/article369633/Berlin_verkauft_sein_immobiles_Tafelsilber.html (accessed May 2010). 50 Christian Böhm, “Hochhaus mit drei Etagen,” Der Tagesspiegel, August 10, 2004, “Ahrensfelder Terrassen sind vollendet,” Die Welt July 12, 2005. 51 For a largely positive critique see Wolfgang Kil, Das Wunder von Leinefelde. Dresden: Sandstein-Verlag, 2008. See also Peter Richter, Der Plattenbau als Krisengebiet: Die architektonische und politische Transformation industriell errichteter Wohngebäude aus der DDR am Beispiel der Stadt Leinefelde, 2006, available online at http://deposit.d-nb.de/cgibin/dokserv?idn=981068618 (accessed May 2010). Thanks to Florian Koch. 52 For the German figures see Statistisches Bundesamt, ed., Statistisches Jahrbuch 2007, available online at http://www.bpb.de/files/4629I6.pdf (accessed in May 2010). Berlin’s current city borders were established in 1919. At that time, Berlin had 3.9 million inhabitants. The city reached its population peak in 1942 with 4.5 million. In 1949 it had 3.3 million inhabitants, in 1970 3.2 and in 2007 3.5 million inhabitants. See census data published by the Statistisches Landesamt Berlin, available online at http://www.statistik-berlin.de/framesets/ berl.htm (accessed June 2008).

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Tyranny in Tirana: Political Utopia and its Urban Afterlife

Joanna Kusiak University of Warsaw

Utopia and dialectical materialism

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Anyone referring to a specific city as an utopia inevitably becomes ensnared in paradoxical delusion. From the etymological point of view, the very nature of utopia is non-existence. According to linguistic experts, however, the etymological ambiguity of the term is probably intended. Utopia as a philosophical and political concept is both an eu-topos (a good place) and ou-topos (a non-place, a place which does not exist). As long as utopia is a mere idea, or even a remote goal giving us certain guidelines for action, its perfection or existence are not threatened. Real threats to utopia lie in matter and material manifestations of social dynamics transforming utopian projects into cities which may still be good, but which inevitably become ordinary; sometimes overgrown with favelas like modernistic Brasilia, sometimes littered like post-socialist East Berlin. Utopia becomes a mere topos – an imperfect yet real place which is branded with utopia and carrying its traces. Materialization is usually the end of utopia perceived as a static, holistic project.


“You cannot say that I hold the present time in too much esteem; and if I do not always despair of it, it’s only on account of its own desperate situation which fills me with hope”

--Karl Marx to Arnold Ruge, May 1843

01_Socialist Tirana - modernistische Stadtplanung.

J. Kusiak - Tyranny in Tirana


Since utopia does not harmonize with matter, any attempts to marry architectural utopias of urban modernism to a political system which is based, at least officially, on dialectical materialism, appear even more interesting. Communism in the form which was adopted for the ideological transformation of Central and Eastern Europe (the so-called Eastern Bloc) in the second half of the 20th century invoked Marx’s theory of base and superstructure. According to Marx, the structure of society is linked directly with the relations of production, as well as with a broader concept of the world’s material structure. Therefore, a change in class relations and the accompanying lifestyle must begin with the restructuring of the material base. This dialectic process was to have occurred gradually and naturally – after all, criticism of the existing forms is always associated with the creation of new ones. Unlike some Marxists, Marx himself was by no means utopian; according to his theory, it is material dialectics, and not a utopian vision, that is to lead to the abolishment of the class system and consequently to communism. In other words, utopia in Marx’ thought is a mere superstructure, whereas political change should occur at the base level. Social change is always dynamic, fragmentary and material, and until society becomes classless, none of its forms can remain constant. Utopia, in its static nature is not only non-material, it is also non-materialistic.

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the proletariat gained power faster than the proletariat gained self-awareness. In other words, the political project was complete – power was in the hands of socialists; it was the base that failed. Ironically for Marx himself, his philosophy was used as a ready superstructure which has to defined and determined the “backward” base. The Eastern Bloc assumed the policy of top-down liberation of the proletariat, which manifested itself in industrial collectivization, elimination of private property, and change in production relations. And because old prejudices and lifestyles are invariably the most formidable obstacles on the way to building a new world, the new socialist state project was one of modernization. The restructuring of the base began in the city. “How can we better present our goals than through the models and panoramas of new cities.”, said the first president of communist Poland Bolesław Bierut. The creation of a socialist city model – which was an ideal type based almost entirely on the philosophy of modernism – and rebuilding of existing cities according to this model was to have united the base and the superstructure into a brave new world. (fig.1)

Albania: communism on the periphery The spectre of communism haunting Europe from the second half of the 19th century, took a long time to reach the mountain slopes of Albania. When in 1944 the National Liberation Army led by Albanian communists freed Albania This dialectic process in post-war Central from the Nazi occupation -which had and Eastern Europe developed in quite been preceded by several years of oca different way from that expected by cupation by Italian fascists- 80% of the Marx. First, in the eyes of the Soviets population were farmers or shepherds, with Stalin in the lead, the Second World and the capital, Tirana, was inhabited by War prompted a “skip” of a few steps in under 60 thousand citizens. The Albanian the dialectic chain of history. Those who Communist Party, officially called the considered themselves representatives of Party of Labour of Albania, led by the


French educated Marxist Enver Hoxha , took over power in the country whose base was not so much in conflict with the Marxist superstructure of the ruling classes as explicitly failing to fit in with it. First of all, the new communist Albania had practically no proletariat. The mountainous country, having remained under the occupation of fascist Italy throughout the War, and still bearing traces of its Ottoman past, had little in common with Marx’s descriptions of exploited labourers working in large factories owned by the opulent bourgeoisie. Suddenly, the rural lifestyle had to be eliminated, and a working class created ex nihilo. Consequently, urbanization became the first priority in Albania’s new political strategy. The remodeling of the capital city became a task of a much greater importance than elsewhere in the Eastern Bloc. Not only did the capital have to fit in with the new political vision: it was also responsible for the creation and legitimization of the new system. Tirana became a strategic city entrusted with the task to bring communism into Albanian community.

The rise of a socialist city Tirana was a mere satellite suburb of the port of Durrës until 1920, when it became the capital. The small town had to be remodeled – systematically and from its very foundations. Elimination of private property and centralization of planning, both typical for the Eastern Bloc, gave a practically unlimited freedom to communist urban planners. 1947 saw the establishment of the first Institute of Urban Planning which prepared the first plan, published ten years later, of city development based on Soviet urban studies. The plan assumed the division of the city into three areas: the representative

cultural zone (city centre), the residential zone (inner ring), and the industrial zone (outer ring), with green belts in between. The urgent need to create the working class made industrialization a priority. Supported by the Soviet Union at the end of the 1940s and beginning of the 1950s, the authorities of Tirana established a number of large industrial plants on the city outskirts, including the W.I. Lenin Hydroelectric and Thermal Power Station, J Stalin Textile Conglomerate, and E. Hoxha Metallurgical Works.1 By the early 1950s Tirana had already become Albania’s leading centre of industry, which brought a gradual growth in the city population as the new factories attracted more and more workers from outside the capital. The industrial zone grew from the originally planned 86 hectares to a staggering 390 hectares in area.2 Factories helped the proletariat define their own place in the social structure, whereas the centre was to assist in the development of a new, symbolic identity. To this end, nearly all the remains of the oriental and merchant past were removed, especially the Old Bazaar in the city centre which used to gather small traders and craftsmen. It was demolished to make room for a spacious square with a huge statue of Hoxha and an equally enormous monument of Stalin. The place was named after the national hero G.K. Skanderberg, whose official biographies were stripped of any religious elements. The front side of the square received a colossal Palace of Culture and the National Museum. The Party stressed the importance of culture and life and skillfully incorporated nationalistic elements into the socialist ideology.3 “By re-writing the national hisJ. Kusiak - Tyranny in Tirana


tory and repositioning the national leader, communist policies had a direct impact on legitimizing Tirana from an artificially created capital city, as one might call it, to an historic city. This was specially designed for the purpose of historic continuity with an imagined past.”4 The spacious square was to serve for marches and party gatherings. Completed in 1979, the fifteenstorey Hotel Tirana became the city’s tallest building, and was used for hanging propaganda slogans which were visible even from a great distance. The only surviving old buildings were the Ethem Beu mosque and a clock tower which received a brand new red star on top. According to official records, the centre of Tirana was to represent “monumental space” symbolizing Albania’s “power and rebirth”.5. Neoclassical buildings from the fascist period also became embellished with red stars, as they proved ideal for state purposes, regardless of the fact that the wide boulevard, constituting the north-south axis of the city, formed itself into the shape of the Fasces – a prominent symbol of Mussolini’s Fascist Party – with the axe blade represented by the sports complex. Gradually, the area became built up so that the shape became less and less visible from the air. Albanian urban planner Besnik Aliaj wrote that the centre of Tirana gradually became a “cycloramic backdrop” for the new regime.6

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Also, the construction of the housing estates followed socialist rules made in the USSR. The city centre gradually became surrounded by uniform blocks of housing units, originally built with white bricks and then with prefabricated materials. The blocks bore the inscriptions “PPSh” (abbreviation for the Party of Labour of Albania) or “Hoxha”, and the estates were named after partisans. As in most socialist countries, flats were allocated by

State officials, and families were the first in line. By 1960, 8% of the Albanian population lived in Tirana.7

Stages of isolation By 1948 Albania had broken all relations with Yugoslavia. Josip Broz “Tito” clearly strove to incorporate Albania into Yugoslavia – of which fact Hoxha was to be briefed by Stalin. As Hoxha claimed, Tito tried to make Albania’s economy dependent on Yugoslavia by preventing the former from developing its own working class. Albania was to export its raw materials and import ready products made in Yugoslavian factories.8 Relationships with the Soviet Union began to deteriorate after Stalin’s death. Krushchev not only reduced support for Albania, but also voiced his criticism of the personality cult and of Stalin himself. In response, the Party of Labour of Albania dismissed from its ranks all the supporters of Krushchev, and accused the Soviet Union of revisionism and abandonment of true ideas of Marxism-Leninism. In 1956 Hoxha visited China for the first time and Chinese-Albanian relationships began to grow closer. In 1961, after the final breach of relationships between the Soviet Union and China, Albania took the side of Mao, accusing the USSR of antiMarxist revisionism. The statue of Stalin was moved from Tirana’s main square to a smaller one, and the site of the former was taken over by a statue of the national hero Skanderberg.9 In the early 1970s China established trading relationships with the USA, and consequently, support for Albania began to decrease. After Mao’s death, the new Chinese leader, Hua Gofeng held a


meeting with Josip Tito and Hoxha felt deceived. As a result, relationships with China were broken and Hoxha decided to spite the Chinese and change the name of the brand new modernist building of Cafe Beijing erected in Tirana’s Rinia Park to Cafe Tajvan -thus, Albania recognized Taiwan’s independence-. From 1978 Albania became a completely isolated country. In his 1978 speech Hoxha, proclaimed Albania the only country in the world to follow the genuine MarxistLeninist ideology, and the world centre of true communism. As the diplomatic and economic situation of the country became more and more difficult, Hoxha began to change his rhetoric: instead of modernization he stressed the importance of maintaining the status quo. Albania’s aim to become an ideal communist state had already been achieved. In order to justify his hard-line stance on foreign affairs, as well as his bloody policies at home, Hoxha began to develop the Albanian myth as a fulfilled utopia which must be defended against resentful enemies. Eighty thousand out of the two million Albanians were arrested for political reasons between 1945 and 1956.10 Out of the thirty-one members of the Central Committee of the Communist Party only nine survived into the 1960s – the period which also saw the introduction of obligatory military service as part of the regular school education. 1967 marked the introduction of a complete ban on religious practices – Albania became the world’s first officially atheist State. By the end of the 1970s, there were six hundred thousand one-person bunkers erected all over the country, including city centres (especially in Tirana). Along with the breach of diplomatic and economic relationships, Hoxha limited all forms of cultural exchange and placed a ban on the posses-

sion of foreign publications. Foreign correspondence was always subject to strict censure and often failed to reach the recipient. The state border was swathed in electrified barbed wire. Hoxha took a number of actions to maintain the socialist character of Albania, which in his view was no longer a vision, but an achieved ideal that had to be protected, at any expense, against the threat of uncontrolled social dynamics. Tirana once again became the heart of these actions. Unlike the rural-mountainous regions still hiding the traditional way of life, the capital city alone was able to live up to its name as fulfilled utopia – the only truly socialist city in the world’s only socialist state. Thus, from the point of view of Albanian urban planning it was necessary to (1) preserve Tirana as a fulfilled ideal of Albanian communism; (2) further intensify the modernization and urbanization of mountainous and rural areas by establishing new towns and development of the existing ones; (3) ensure appropriate social structure in Tirana and other cities and simultaneously limit any social and ideological dynamics which would pose a threat to the system.11

Blokku: Utopia behind the scenes The only truly “bourgeois” buildings in Tirana were to be found in Blokku (Block) – an elegant two-square -kilometer area with a network of streets laid out in a grid pattern. By 1945 Blokku had about twenty luxurious villas designed by Italian architects for the use of fascist dignitaries who lived there during the occupation period. After the victory of the Albanian partisans, Blokku was taken over by members of the Central Committee. The largest, centrallylocated villa was given to Hoxha. J. Kusiak - Tyranny in Tirana


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Skanderbeg Sqare in Tirana, 1967, the heart of the city. Please note the lack of vehicles. 02_


Blokku was a closed quarter – fenced and guarded by the police. No one, apart from the inhabitants, invited guests, and a small group of service staff including cooks, chauffeurs and cleaners, was allowed to enter. Blokku became the stuff of legends amongst the city’s inhabitants spinning yarns about its opulence and its underground tunnels connecting the dictator’s villa with the houses of his ministers. Hoxha became more and more distrustful and began to expand his property by acquiring new houses for the family. Other villas stood empty after the executions of ministers and other comrades who had lost the dictator’s trust. The appearance of this gated community of party officials stood in stark contrast to the rest of Tirana. Blokku had no modernist architecture, socialism or working class. While socialist Tirana was a “cycloramic backdrop” , Blokku – fenced and surrounded with a greenbelt – was its backstage area, off limits to the public, where decisions about screenplay changes were made.

Utopia is an island (fig.2) While international relationships were becoming more and more strained, Tirana grew more attractive as a place to live and work. Cutting of financial support from former allies and the feeling of threat led to measures aimed at making Albania economically and politically selfdependent. As contacts with other countries were broken, the dictatorial regime in the country was strengthened. In order to make the State fully functional in the face of total isolation, all forms of social dynamics had to become subject to strict control. To this end, a variety of political and architectural activities were under-

taken in order to protect the society from undesirable change. First of all, Tirana and then other Albanian cities were surrounded by the so-called Yellow Line – the border between urban and rural areas beyond which the city could not grow. If the population exceeded the planned level, people were forcefully moved to other towns or villages. The aim was to provide the right balance between urban and rural areas – the target ratio became 1:2.12. Tirana had to be freed of all its citizens with the wrong ideological profile. Also displaced from the capital were university graduates forced to become “voluntaries” spreading education and urban ideologies among the rural population. Those allowed to stay in Tirana were also required to perform “voluntary” tasks after the usual working hours. Once a week these “volunteers” gathered to clean different quarters of the city. Thus, Tirana was always clean, especially since littering was subject to a heavy fine. The citizens also “volunteered” to help in the building of new housing estates and maintaining green areas. These works were supervised by regional People’s Councils whose members reported directly to the Central Committee of the Party.13. In order to put an end to illegal migration, the authorities introduced travel permits and a total ban on private ownership of cars. The wide socialist boulevards of Tirana were empty save for city buses and limousines used by party dignitaries. (fig.3) Indeed, old postcards of Tirana testify to the model character of the city combining modernist architectural forms with vast open spaces and green areas. Clean, spacious streets used almost entirely by pedestrians enhanced modernist architecture. The broad streets opened out into the mountains. Tidy flower beds between identical blocks of flats in the J. Kusiak - Tyranny in Tirana


suburbs harmonized with the geometric forms of the buildings. Poverty never affected the capital as much as it did the rural areas. As a material project assuming specific functioning of governing bodies, space and architecture, Tirana worked flawlessly. This became possible thanks to a triple enclosure: one, absolute and violent control of the city’s political, social and ideological life, which was exercised from within Blokku’s walls without upsetting the ideal image; two, a complete political and economic isolation of the country, which was never bothered by external influences; and three, urban isolation of Tirana whose inhabitants had no contact with the less attractive reality of the provinces – except for inconvenient critics of the system who were forced to leave the capital. Socialist Tirana – a city enclosed within an isolated country – became an island. (fig.4)

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Revolution. A decade of chaos. According to Fatos Lubonja – an Albanian intellectual and political prisoner for many years – Hoxha’s plan failed primarily because Tirana’s magnificence was purely “virtual”.14. Ideal, socialist Tirana was nothing more than pure decoration based on the exploitation of and violence towards the inhabitants whose task was to maintain unity between the material and the doctrinal. Eu-topia became u-topia – Tirana as a good place did not exist. Material, socialist Tirana was not the base, but a decoration obscuring the base. The utopian Tirana was also tangible, but it belonged to a different category from the real Tirana whose relationships between those in power and ordinary citizens were based on terror. Evidence for the existence of the latter was hidden within prison walls, in the fear-induced silence

of those who suspected deception, and in the poverty and intimidation of the majority who long thought it was a natural order of things. Not a single change could occur throughout the years of socialism without it being planned and approved by the regime. Tirana-Utopia endured, although other socialist European capitals, such as Warsaw, Berlin, and even Bucharest under the stringent rule of Ceausescu came to terms with the existence of certain remnants of their “bourgeois” past and allowed a degree of change resulting from urban dynamics as well as from the allowable margin of freedom.15 Although the Albanian dictator managed to suppress all the material symptoms of reform, he did not quite succeed in halting the dynamic of social change, as the community finally had to react to oppression and to the news, reaching Albania by illegal channels, about the political transformations in the Eastern Bloc. In 1990 a revolution broke out in Albania – Europe’s last socialist State. It began with students’ protests soon supported by factory workers. The protesters stormed Blokku. The statue of Stalin was toppled on 21 December 1990, and the statue of Hoxha followed on 20 February 1991 – the latter considered the symbolic date of the overthrow of Albanian communism. In March all the political prisoners were released, and in July the state security service, the Sigurimi, was dissolved. April 1991 marked the first multi-party elections. Ironically, while the official MarxistLeninist doctrine assumed the ultimate collapse of democracy, no eastern or western intellectual developed a theory of the collapse of communism.16 The sudden opening of an isolated State – which in fact translated into the end of a long period of social suppression within the


03_ Skenderbeg square 1967.

04_ Socialist Tirana – boulevard.

J. Kusiak - Tyranny in Tirana


country – was like a breach in a dam. The first emigration wave moved to the port of Durres, in the hope of defecting to Italy -people used to say “if the Adriatic froze over, everyone would leave the country”-. The second wave fell upon Tirana – the hitherto forbidden Albanian promised land. Compared to other postsocialist countries, Albania conducted its revolution in an uncoordinated and violent fashion. While other regimes were undergoing gradual liberalization, Albania had to transform from the most hard-line Stalinist regime which had successfully prevented the emergence of elites -the country had no opposition or oppositional intellectuals as such- directly into a “democracy”.17 The total dictatorship was followed by a nearly complete anarchy. Suddenly, all the State and municipal institutions ceased to work. Administrative structures and security services lost their legitimacy, and their staff simply stopped performing their duties. The static structure of socialist Tirana was overcome by a chaotic dynamic of a liberated community. In front of the backdrop of ideal socialism appeared hundreds of actors beyond anyone’s control. “Anti-communist demonstrations in December 1991 in Skenderbeg Square in Tirana were associated with the slogan “We want Albania to be like the rest of Europe”. From a political perspective, not only it was an historic moment asserting the beginning of a new era, but also it displayed a different use of city space as a means of protesting and deposing the previous regime.”18 In dialectical terms, the new Tirana was to become an antithesis of the utopia of socialism.

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to find a job in the provinces. Huge masses of people from all over the country flocked to Tirana on foot, as cars were still extremely scarce. De-legitimization of power invalidated all the urban development plans, and limitations on the freedom of movement. The capital city began to sprawl at a rapid rate. Census data show that Tirana’s population doubled during the first ten years of transformation – from 277,000 in 1989 to 610,000 in 2001. Although official estimates put the present population of Tirana at 800,000, there might be as many as 1 million people living in the capital. So far the city area has expanded from 15km2 to 40km2, and the trend still continues. The migration boom was accompanied by a complete disregard for both urban planning rules and public and private property regulations. The typical newcomer would simply claim a plot of land by fencing it and building a house. It is estimated that at least 70% of the houses built between 1990 and 2003 lacked planning permission.19 The new sprawling housing districts, led by Bathorë with an estimated area of 400 hectares, were intersected by winding, muddy roads that developed naturally from the passageways separating the ever-longer rows of houses. These illegal quarters lacked public infrastructure, such as water supply, electricity or schools and nurseries. Spread out far beyond the no-longer-valid Yellow Line, the “new” Tirana is now larger in area than the whole capital city before the changes. Still, the majority of the new quarters – except for a relatively small area near the River Tiranë – cannot be defined as slums. Although constructed without any plans, and often characterized by Illegal city dubious aesthetic appearance, most of After the collapse of the State-owned the buildings there are quite solid, multiagricultural cooperatives, it was difficult storey structures. The complete absence


05_ Illegal urban sprawl.

of both institutionalized urban planning, and political debate over this issue in the first decade of the transformation period, resulted in an uncontrolled growth of urbanized areas in the suburbs of Tirana. Engaged in the ongoing political conflicts, the authorities failed to keep pace with the growing urban sprawl. Some of the informal housing areas are still not marked on official maps. Most of these households are illegally connected to the electricity and water supply systems, and some of them are even provided with a landline telephone connection and Internet access, but they do not have official addresses. (fig.5)

to their living space by painting the outer wall of the flat a different color.

Illegal buildings which occupied the city centre mainly served commercial purposes. By the mid 1990s Tirana counted at least two thousand kiosks, of which only about 500 were with provisional permits.20 The most built-up areas were those along the banks of the Lanë and the city park around Café Tajvan. Although the illegal shops and restaurants were built for purely commercial purposes and without any respect for public space, they enjoyed huge popularity among the city dwellers, previously deprived of such facilities. Even the most peripheral districts had countless The process of illegal construction was street markets with makeshift stalls filled not limited to new houses. Inhabitants with stacks of second-hand clothes and of standard housing estates who wanted shoes or food. For convenience, some more living space began to enlarge their goods were even displayed directly on flats by illegally occupying corridor socialist monuments. (fig.6) sections or green areas in front of their block, or by adding all sorts of extensions which protruded from the building Mercedes Benzs and Illegal Rubbish facade. These were attempts to enlarge Dumps and “customize” the hitherto uniform Along with the sprawl of illegal housing socialist housing architecture. Some city estates grew the number of cars which dwellers wanted to add a personal touch at last could be legally owned. These J. Kusiak - Tyranny in Tirana


06_ Traces of utopia. Street stall on antifascist monument from communist times.

mainly included second-hand Mercedes associated with Western affluence. Today, Albania still has the highest percentage of Mercedes Benz cars compared to the number of inhabitants. The sudden appearance of so many vehicles completely changed the city dynamics; luckily the capacity of Tirana’s wide boulevards turned out to be sufficient enough to accommodate the traffic. On the other hand, a considerable number of older streets -and all of the new illegal ones- were dirt roads, which filled the hot dry air with clouds of dust mixed with exhaust fumes.

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Much as the communist Tirana had been a shining example of cleanness and tidiness, the transformation period left the public space swamped with colorful rubbish dumps. An influx of migrants combined with a whole array of new products on the market brought mountains of new kinds of rubbish, including plastic bottles, bags and packaging. Owing to inefficient municipal services and the fact that the citizens were not mentally prepared for dealing with such a huge amount of waste, piles of rubbish accumulated on the outskirts. After all, there had been

no plastic packaging during the socialist period; there were only reusable glass containers. Moreover, after years of compulsory cleaning, the act of throwing rubbish directly onto the street had the lure of an anarchic manifestation of freedom.

Blokku – a place of transgression In the absence of an efficient banking system, the property market was considered the safest way of investing. Tower blocks and office buildings began to mushroom in the centre of Tirana, filling former squares, vacant plots of land and the space between the existing houses. Such multi-storey constructions, absent from Tirana cityscape before the transformation period -except for Hotel Tirana later renamed Tirana International-, symbolized the regained ‘westernization’ of the city.21 The long-lasting isolation of local architects and the suppression of architectural development during the socialist era were reflected in the design of new buildings, even the legally built ones, which usually artlessly copied Western aesthetics, showing no local identity of


their own.22 Buildings were constructed quickly and haphazardly, often with no regard for safety standards, such as emergency exits or seismic resistance.23 Still, some researchers as Besnik Aliaj, Keida Lulo, Genc Myftiu, believe that the late 1990s investment boom in the centre of Tirana gave a positive impulse to the development of the city which assumed a more modern and ‘global’ appearance.. Similarly to the rest of post-socialist Europe, the monumental city centre of Tirana was also flooded with various other indicators of global openness, such as hoardings, shop-signs and neon lights with foreign names. Tirana’s version of McDonald’s (Kolonat) opened within the premises of the monumental neoclassical archaeological museum.

be an understatement; in some respects, there were people claiming it no longer resembled a city. According to Fatos Lubonja, the first ten years of transformation was a decade of “urbanicides”.24 – The sudden outburst of freedom brought death to the old urban structure perceived as an affirmation of the hated system. From the social point of view, however, the urbanized area which Besnik Aliaj called a “cycloramic backdrop” was not a city either. Due to its size, density and heterogenity, a city should be characterized by a limited social control and openness 25 – the latter giving ample opportunity to meet a stranger.26 Also, modern cities are characterized by free trade and a certain level of cosmopolitanism.27 Apart from Tirana, no socialist capital ever managed to eliminate the social factors which define a city, as the price for such a move would have been total isolation.28 It is therefore apparent that the “urbanicide” of Tirana was committed much earlier – the city was sacrificed in order to preserve utopia. The revolution was followed by a radical switch from the form violating the society to the society violating the form. Only from this conflict emerged a new synthesis – Tirana as a city, materially and socially branded with traces of this struggle; a brand-new city practically devoid of any continuity with the pre-war Tirana.

Blokku received the highest number of new skyscrapers, casinos and bars, which changed it from the ‘forbidden district’ to the business and entertainment centre of the capital. Enver Hoxha’s villa now houses a language school and a bar. Some of the old buildings have been pulled down giving way to modern ones. Numerous new investments were linked with the activities of mafia groups. Blokku evolved into a frenzied centre of both legally and illegally obtained wealth, where the new elite literally replaced the old one, whereas the suburbs of Tirana were still povertystricken. Despite its radical and often appalling aesthetics, the chaos of the 1990s was in fact an outburst of “urbanness”. Even Death of utopia, afterlife of a city. though the changes were haphazard, it is still possible to distinguish at least four A mere ten years into the transformation, instances of dialectical transformation: 1) Tirana’s socialist ideals all but disappeared. from isolation to openness; 2) from statics “Old” Tirana lay obscured by the ever- to dynamics; 3) from regulation to scorn growing sprawl of illegal housing estates, for regulation; 4) from compulsory social makeshift shops, market stalls, rubbish, cooperation to an almost complete social old cars, tall blocks and hoardings. To say anomie. The beginning of the following that Tirana ceased to look ideal would decade marked a clear departure from J. Kusiak - Tyranny in Tirana


the initial course of transformation, which manifested itself in an expressed need for the introduction of certain limitations, also in bottom-up social initiatives. Suddenly, there were NGOs and different behavioral standards in the city.

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Albanian regime were equally extreme – real socialism morphed into a radical form of anarchic liberalism, which was then gradually improved. The “democratization” of Tirana and return to its traditional urban character was so difficult for two main reasons: firstly, decades of dictatorThe second decade of the transformation ship wreaked havoc on the people’s menperiod saw gradual regulation of the cha- talities; and secondly, the first ten years of otic growth of the city. At the behest of the transformation period ruined Tirana’s the Mayor, Edi Rama, all the illegal kiosks urban infrastructure. along the River Lana and those in Rinia Park around Cafe Tajvan were demol- The history of the utopian-urban conflict, ished. Their places were taken by lawns, fought on a relatively small area, shows bushes and trees. In the midst of numer- that utopia, regarded as a top-down ous controversies and political conflicts comprehensive project, and a material dythere are now attempts to introduce namic of urban community stand in stark programs of legalization of the informal contrast. In order to survive, a materialsuburbs. There are a few dozen social ized utopia must either resort to political and urban planning initiatives (including violence, which kills the city in the utopia, MJAFT, Co-Plan), whose members are or shed its static character. Perhaps one striving to restore respect for public space way of preserving the utopian character which should be used for the fulfillment of a city (one for which utopia is much of democratic interests. There is a new more than a mere road sign pointing to regulatory plan for the capital city, and a some ideal which, from its very assumpcompetition for revitalization of the main tion, can never be achieved) is by creatsquare. Although it is still an enormous ing a dynamic utopia devoid of universal challenge for both the local authorities character, but subject and responsive to and the inhabitants, Tirana is slowly be- the changes occurring. coming an ordinary city. One of the most famous paradoxes of In some respects Tirana can be compared antiquity is Zeno’s paradox of change with other post-socialist cities. The begin- which claims that if something changes, ning of the transformation period in other it exists, and at the same time does not Central and Eastern European capitals exist; it is, and simultaneously is not what like Warsaw and Bucharest, was accom- it is. Although Zeno draws the [false] conpanied by similar phenomena, such as clusion that movement is impossible, we mushrooming of private businesses and can treat this paradox as a metaphor of hoardings, houses built without permis- a new, dynamic urban utopia, which apsion, and heaps of rubbish. The unique pears as an even greater challenge. A city character of Tirana, however, lies not in on the move which ceases but also begins the manner, but in the intensity of chang- to exist (ou-topos) with every occurring es. No other European city has ever had change must also maintain the dynamic so many sprawling, illegal districts, huge of change and stability of the eu-topos atrubbish tips, or other administrative prob- tribute: to remain a good place to live and lems. Reactions to the extremity of the to keep changing. (fig.7)


07_ New metropolitan Tirana by night.

J. Kusiak - Tyranny in Tirana


(Notes) 1

(Carter 1986: 273-274)

2

Besnik Aliaj, Keida Lulo, Genc Myftiu, Tirana: the Challenge of urban developme

nt.

Tirana: Cetis, 2003, p. 57. 3

Fatos Lubonja, „Between the glory of a virtual world and the misery of a real world“, in Stephanie Schwandner-Sievers and Bernard J. Fischer, (eds), Albanian identities: myth and history. London: Hurst & Co, 2005, p. 142.

4

(Nikolla 2008: 6)

5

Aliaj et al., Tirana, p. 58.

6

Ibid

7

(Carter 1986:276).

8

Momcilo Petrovic, (Petkovic 1984: 274).

9

Fatos Lubonja, Albania. Wolność zagrożona: wybór publicystyki z lat 1991-2002. Transl. D. Horodyska. Warsaw: Sejny-Pogranicze, 2005, p. 74.

10

Hall 1994, p.57.

11 Besnik Aliaj, “Albania: a short history of housing and urban development models during 1945-1990, in Making Cities Work. Tirana: Co-plan, 2003, p. 27. 12

Ibid, p.27.

13

Hall 1990, p. 360.

14

Lubonja, Albania, p. 68.

15 The same could be observed in urban planning, as well as national culture and art in general, where the dictatorship allowed no change: “More than anywhere else in the socalled Eastern Bloc did Albanian socialist realism serve systematic brainwashing through the virtual reality it created. The Albanians were forced to behave as if they believed it, or else they were considered deviant, and consequently placed in prisons or mental institutions [...]. Whereas artists in other Bloc countries experimented with impressionism, cubism, expressionism and other forms of modernism, Albanian painting renounced even the smallest aberration in colour [...]”, Lubonja, Albania, p. 99. 16

Elster et al. 1998, p. 2

17

Fatos Lubonja, Albania. p. 87.

18

(Nikolla 2008:8)

19

Aliaj et al., Tirana, p. 67.

20

Ibid, p. 69.

21 „If there was any prevalent myth in the post-communism period, it was the one of the West”, Lubonja, Albania, p. 79.

92


22

Aliaj et al., Tirana, p. 56

23

Ibid, p. 88.

24 Lubonja, Albania, p. 331. 25 Georg Simmel, Most i drzwi : wybór esejów. Transl. by M. Lukasiewicz. Kraków: Oficyna Naukowa, 2006, p. 128-131. 26

Sennett, 1978, p. 39.

27

Simmel, Most i drzwi, p.127.

28 In this context any political efforts to maintain trading and cultural exchange between West Berlin, located in the centre of East Germany (and therefore often referred to as an “island in the red sea”) and the rest of the Western world appear even more interesting. Although small and confined within its wall, West Berlin was therefore widely regarded as a metropolis.

J. Kusiak - Tyranny in Tirana


Ideal type, Crisis, Transformation. Urban development in Leinefelde, Germany

Florian Koch, University of Applied Sciences, Erfurt

Ideal type, crisis and transformation1: This paper analyzes the three important phases of the urban development in Leinefelde during the last 50 years. The small city of Leinefelde can be seen as exemplary for the history of the social housing stock in Eastern Germany - the former GDR (German Democratic Republic). I analyze in the first part of the paper some of the characteristics of socialist cities in Eastern Germany and then in the following parts describe the urban development of Leinefelde chronologically. The question whether Leinefelde is a kind of best practice example which demonstrates how to cope with the heritage of the socialist housing stock in Eastern Germany and elsewhere will be answered in the conclusion.

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Building socialist cities – but how? Before World War II, the cities in Eastern Germany were part of the wider European urban system and had close connections to other Eastern and Western European cities. The industrialization during the


19thand the very beginning of the 20th century led to the same results of urbanity in Eastern and Western Germany. After the Second World War different societal parameters in East and West appeared which had crucial impacts on the way cities were built and developed. Pickvance2 sees four aspects as symptomatic for socialist societies: - An economy in which all units are state owned - Central planning of these units - A polity in which the Communist Party has a monopolistic position and - An integration of party and state structures into an intertwined whole. The step from forming a socialist society to building a socialist city was not as easy as it seemed. It has to be noticed that the term “socialist city” contains different dimensions: a specific mode of governance, a certain conception of the composition and mixture of the urban population and an urban design guideline. Thus the socialist city has a political, societal and a physical dimension3. But only in very few cities the building principles of the socialism could be realized to a high degree, because they were erected completely after the Second World War. Most of the Eastern European towns existed already before the socialist regimes and were therefore, not completely composed after its principles . “Socialism could not build overnight, and nor could its cities”4. Therefore the most urban areas could be seen rather as “cities in socialism” than “socialist cities”5.

classical works contained only a few indications about the spatial organization of socialist societies and urban development. Main ideas were the rejection of market mechanisms, the elimination of social inequalities between urban and rural areas, a more just distribution of industry and population and the spatial integration of agriculture and industry6. These ideas were - in a modified form - realized in Russia from the 1920s on, and were also the roots for urban development in the other Eastern European countries after 1945, even though differences between each country existed. During the more or less 40 years of socialism in Eastern Europe, the idea of how a socialist city should look like and how its organization should be also was subject to change: socialist realism, areas for political representation in the inner city, mass housing construction in the suburbs and the construction of new factories and the associated workers houses – all theses aspects were elements of the urban realm. The construction process, the ideology behind and the built results are now exemplarily described in the case study city Leinefelde.

Ideal type Leinefelde

Before the Second World War, the city of Leinefelde had about 2,500 inhabitants and was a typical small town in the rural region of the Eichsfeld in North Eastern Thuringia. The city’s economy was formed through craftsmen and small manufacturing companies. Leinefelde townscape was shaped by one and two stories buildings, which were used mainly for agricultural purposes and a narrow medieval town core with a market place. Also the urban design guideline “social- There were close trade relations with the ist city” was not very precise. Karl Marx bigger cities Göttingen and Kassel, which F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


are situated about 50-80 kilometers in the west. One characteristic of Leinefelde and the Eichsfeld region was the high percentage of catholic population. (fig.1, 2) The status of Leinefelde as a small rural town with strong economic ties to near Göttingen and Kassel changed completely after Second World War, especially after the construction of the “iron curtain” which divided Eastern and Western Germany. The connections to Göttingen and Kassel were cut off. They were situated in Western Germany and Leinefelde was on the other side of the curtain in the German Democratic Republic (GDR). This had a major impact on the economy of Leinefelde and the whole Eichsfeld region: the sales markets disappeared, and with them the economic basis of the whole region.

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One political priority of the GDR was the equal distribution of industry in the whole country. Therefore in 1959 the so called “Eichsfeld plan” was adopted. This plan was a result of central state planning and was worked out by national and not local institutions. Like in all socialist countries, the local and regional level was seen as a subordinate unit of the central state, and had almost no political significance7. This meant that also spatial planning on urban and regional level was mainly done through central State institutions. The content of the Eichsfeld plan comprised a massive industrialization of the region, which was situated now at the fringe of the GDR, far away from other bigger cities. The Eichsfeld plan envisioned the construction of new factories in Leinefelde, especially in the textile industry. It was planned - and later also achieved - to built the biggest textile factory in whole Eastern Germany. Another part of the

Eichsfeld plan was the attraction of workers from all over the country who should move to Leinefelde in order to work in the factories. Besides the strengthening of the region and the creation of new jobs, another – more unofficial – aspect is said to be also a reason for the location of the new factory in Leinefelde: the high percentage of Catholics in Leinefelde and its surrounding region disturbed the official state representatives of the GDR, which was per definition an atheist state. The new textile factory should attract people who were not Catholic to the region, and with them the dominance of the religion should be broken. The main aspects of the Eichsfeld plan were realized quite soon: The textile factory was built and new workers came to Leinefelde. The population increase in the 1960s and the 1970s demonstrates this: The small town of 2,500 inhabitants in 1959 more than doubled until 1969, the population climbed up to 6,200 inhabitants8. The transformation from an agricultural town to the Eastern German centre of textile industry was executed in less than 10 years. The population increased steadily and in 1989 16,500 people were living in Leinefelde. The numbers show that the overwhelming part of the population moved to the city after 1959. This dominance of the “new Leinefelde” can be seen also in the urban layout. The “Südstadt” (southern part of the city) was built in the period from 1959 to 1989 while the smaller northern part of the city, the original older part of the city did not change. It was one of the principles of the GDR urban planning guidelines that the capitalist, bourgeois built heritage of the prewar times was not suitable for the socialist society. In that sense, Leinefelde


01_Old town of Leinefelde, own source.

02_ Old town of Leinefelde, own source.

F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


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03_Map of Leinefelde in the year 1992


new housing was built not as a supplement for the old medieval town core but as a new city – the Südstadt. With the population increase, an intensive housing construction took place. The city grew further south and soon also a new centre was built. In contrast to the old medieval core, the new city centre was designed in a “socialist” way, thus huge public spaces for political manifestations were created. The new city centre should obtain an ideological significance: in contrast to capitalist cities where the market place was the centre, the new centre was a space for political representation, where a specific form of collective life should take place9. The first of the new housing blocks in Leinefelde were constructed at the beginning of the 1960s. These buildings were smaller and had a lesser degree of prefabrication than their successors 10 and 20 years later and were built at the southern fringe of the old town. The development of the GDR housing ideals can be seen in Leinefelde like in a timeline from north to south: the more south, the higher the degree of prefabrication. Also different designs are visible: The roofs are more and more flat in the south, the number of stories grows from 3 to finally 6 and the change of row houses to court-like building structures can also be perceived. (fig.3) The increasing degree of prefabrication was accompanied by a “scale jump”: The bigger scale and the rise in free spaces between the housing blocks were necessary to allow the construction vehicles to maneuver and to put the prefabricated elements together. Since the 1970s almost all new housing in Leinefelde was erected as WBS 70 – type of buildings

which stands for Wohnungsbauserie 70 (Housing construction series 70), a typical “Plattenbau” 11 of the GDR. The series WBS 70 was the most popular housing type in the GDR. 42% of all housing construction were realized as WBS 70 since, in theory, it guaranteed more variation in the construction. This idea failed, among other things, because of the lack of money, and led finally to monotonous housing blocks which looked more or less the same in the whole country. (fig.4,5) Also in Leinefelde the new estates caused a monotone townscape which differed immensely from the old, rural shaped origin of the city. The neighborhoods could be only distinguished through their names: the musician district, the physicists’ district and the poets’ district looked very much the same and get their names from the streets which were named after famous musician, poets and physicists. The enormous building activity in the southern part of Leinefelde was a response to population increase, from 2,500 to almost 16,500 in 1989. In this period of time there were around 5.600 flats constructed12 . Wolfgang Kil calls the city of Leinefelde in this time an appendix of the textile factory13. Until the end of the GDR in 1989/1990, Leinefelde was an industrial town with workers from all over Eastern Germany and two GDRwide records which Leinefelde held in 1989 demonstrates that: - The city was the youngest city concerning the average age of its population in the whole country. This was the result of the many young workers, who came to work in the textile industry. - The dominance of the industrialized housing stock can be seen also F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


in the map of Leinefelde: the old city core in the north is in comparison to the newly constructed buildings quite small - so it is not really astonishing to know that 85% of the city’s population lived in the new buildings. This was also caused by the disregard of pre-war buildings through the GDR-regime. They were seen as heritage of the capitalist, bourgeois past and where perceived as an hindrance towards a true socialist city. Therefore renovation or other kind of strengthening of the pre-war buildings was not a political objective. Also some of these building were still privately owned, but due to rent limits in the GDR, renovation was not cost-efficient. This meant that these buildings were in a bad condition and were not really attractive places to live. Even though Leinefelde already existed before the Second World War, the biggest part of the city has been built in postwar times, under the rule of the socialist regime As I said before, only few cities can be called socialist cities – Leinefelde was close to the ideal type.

The post-1989 crisis With the fall of the Berlin wall in 1989 and the reunification of Germany in 1990, the economic and political system of the “actually existent socialism” was abandoned and capitalist/democratic principles became more important. Kostinskiy14 stated as the main dimensions of transformations:

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- The introduction of the market economy and the resurgence of private property and land rents.

- The establishing of a multi-party system and the withdrawal of the central state -the socialist party- as regulator of socio-political life and owner of economic enterprises. - The return of the local governments in politics. It is no surprise that these major political changes had influence on the former socialist cities in Central and Eastern Europe15. For Leinefelde, the ideal type socialist city, major challenges appeared. First of all, the political situation of the city changed: during GDR times all important decisions concerning the urban development were made on a national level. Now, a decentralization of power took place and the city authorities gained far-reaching competences concerning the urban, economic and social development. Leinefelde found itself very soon in serious economic problems: the textile factories closed in 1991. As in many others factories of the former GDR the reason for this were the lack of competitiveness under the new economic system and the shortfall of the massive State subsidies. As a consequence, unemployment rates - something which hardly existed during socialist times- increased: at the beginning of the 1990s, 25 percent of the population was unemployed and no perspective existed that this situation could somehow change in the future. The city seemed to be very unattractive for investors from outside and promptly lost population. Mainly younger people, who had moved to Leinefelde during the times of the GDR in order to work in the textile factory now became unemployed and left the city searching for jobs somewhere else (mainly in the economic


04_Orginal WBS 70 housing estates in Leinefelde.

05_Orginal WBS 70 housing estates in Leinefelde.

F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


stronger agglomerations of Western Germany). Leinefelde also lost population because its origins in the housing policy of the GDR: during GDR times it was very difficult to build and live in single family houses. The main focus of the housing policy was the industrialized multi-storey mass housing, suburban single family houses, the preferred housing type in many Western societies, were hardly constructed. After 1989 the situation changed in Eastern German Cities in general and also in Leinefelde. People who could afford to move into the suburban area did so. Heineberg16 calls this process a “catch-up suburbanisation”. In contrast, the dominant housing type in Leinefelde, the Plattenbau, was seen as very unattractive. It had still the image of the bygone GDR, the flats were quite small, the ceilings very low, the floor plan was inflexible and contained only small rooms. The two trends, suburbanization and workers migration plus a declining birth rate, led to a shrank population. The formerly flourishing city of Leinefelde lost between 1990 and 2000 more than 4,000 inhabitants, and further predictions forecast that the population of Leinefelde will decrease form 16,500 to less than 10,000 inhabitants. One of the most obvious effects of the population decline was the housing vacancy. A lot of inhabitants left Leinefelde and only very few people moved in so the flats and houses were vacant especially in the Südstadt: in 1994, 30% of the Plattenbauten which were owned by the communal housing company were empty17, and in some areas vacancy rates from above 40%18.

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During this time, the self-image of Leinefelde also suffered a big crisis. Once a proud textile industry town with a booming population, now an almost dy-

ing city which looses population, where flats were empty, vacant shops and public culture was fading. A survey from the 1990s analyzed the motives of people who want to leave Leinefelde: 15% said they wanted to leave because the flat was too expensive, 11% wished to live in a single-family house and for only 5% the reason to move was a new job in another town. 26% of the people consulted didn’t like the social surrounding and another 17% didn’t like the residential area and wanted therefore to relocate19. This means that more than 40% of the people surveyed could have stayed in Leinefelde but just didn’t like the urban surrounding nor the image of the city. Who could move away did so. The city authorities had to face the situation: Leinefelde was a city without job opportunities and 90% of its housing was Plattenbauten with an appalling image and very questionable future.

The Transformation After almost 5 years of crisis, the city authorities commissioned the private planning office GRAS to work on an urban masterplan for the revitalization of Leinefelde. The idea of this plan was not to predict a prospering future for the city, but to tackle the problems within a realistic urban planning concept. One major issue was the handling of the Plattenbauten, where the most serious problems existed. The basis for the plan, which was finally adopted in 1996, was the assumption that only 50% of the housing stock in the Plattenbauten was needed in the future. In consequence, this meant that a new kind of masterplan needed to be designed: a plan which its main task was to conceived how the


06_Transformation of the physicists’ district

07_Transformation of the physicists’ district

F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


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city should shrink and which parts of implemented very soon. Vacant houses Leinefelde are not needed any more. were demolished and the rearrangement of existing Plattenbauten started. The city The main strategy of the masterplan was authorities started an architectural comto shrink from the outer area to the in- petition on how the Plattenbauten could ner area. That means that the buildings be changed and adopt the new needs on the city fringe should be demolished of the inhabitants. Two winners of the while the buildings in the city centre competition were announced. One was should remain. Two axes were planned the Munich architect Muck Petzet, the to cross the city from north to south, and other Stefan Forster from Frankfurt. Both link the medieval old town with the GDR proposed two very different solutions on structures. One built axis was for the ex- how to rearrange the socialist city layisting buildings that should remain and out. The owners of the housing stock, the other -a green axis- will appear where the municipal housing company and the buildings should be demolished. It was housing cooperative, decided, that each also contemplated by the plan to trans- architect should realize the remodeling form the existing GDR housing stock and of one GDR housing block. Muck Petzet to create more variable housing types, was responsible for the physicists’ district thus to make the Plattenbauten more at- owned by the public housing company tractive. and Stefan Forster was in charge for the poets’ district, owned by the housing It was obvious for the city authorities that cooperative. The ideas of the two archithis plan will change the structure and tects were developed more or less as it the cityscape of Leinefelde completely. had been proposed in the architectural The inhabitants were hardly involved competition. in the establishing of the plan because large parts of the population seemed to be not interested in its content in par- The physicists’ district: ticular and the future of their city in general. Therefore the city authorities could Petzets starting point was that the socialprepare the implementation of the plan ist building structure of the GDR can be without objections from the population. transformed and made more attractive People who lived in a building which was without changing its basic structure. He foreseen for demolition were offered a converted the floor plan of the WBS 70 free of charge relocation to a comparable housing types and created duplex apartflat. Very important for the realization of ments, flexible rooms within the apartthe plan was the property structure of ments and a new kind of dwelling type Leinefelde: two big housing companies which didn’t exist in Leinefelde. He took in Leinefelde owned almost 90% of the also the origin material of the GDR and housing stock, one was a housing coop- graded it up with design elements reerative, the other a public housing com- minding at the Swiss minimal architecture pany. They were the heirs of the public of Herzog & de Meuron - the architecture housing constructed during GDR times office where Petzet worked before. Very and were also obligated to fulfill require- remarkable was the exterior design of the ments of social housing. physicists’ district: Petzet designed a big The first steps to develop the plan were roof which combined the different blocks.


08_ Stefan Forster`s projects in Leinefelde.

Richter20 calls this the taming of something monumental through an even bigger gesture. He also organized the green spaces in a way which resembled the original socialist design – a community garden. (fig. 6, 7)

in Leinefelde disappeared; therefore also the appendix of the industry, the industrial housing, was not needed anymore21. He created – like Muck Petzet - various floor plans for the Plattenbau but had a very distinct opinion about the mean of public spaces. He conceived tenant garThe direct confrontation of private and dens for the ground floor apartments public spaces of the original design was which led to the reduction of the public kept. The public space reached right to space and increase private space – thus the beginning of the private balconies, a privatization of public space. (fig.8, 9, and no semi-public spaces as transition 10, 11) zones were created. The public space between the housing blocks was for Petzet As a result, the formerly unattractive an element he wanted to conserve. He ground floor apartments became the also planned a community meeting point most popular flats, because they had an in the ground floor of a Plattenbau, while individual garden. This resulted in a verthe rest of the building was demolished. tical hierarchy of the buildings, with the To conclude -and being aware of the best apartments on the ground floor. danger of simplification – the project in- Diversification of the housing stock can tended to reinforce the idea of commu- be seen also as a battle against the sonity living and neighborhood places. cialist housing policy, which was shaped through “forced egalitarianism”. In the opinion of Forster, the societal differenThe poets’ district tiation in a market economy was depicted in his architectural concept. The creation Stefan Forsters designs were very differ- of sizable balconies as a multiplication of ent from the solutions Muck Petzet pro- private space can be seen also as a soluposed. Forster argued that the industry tion for what Forster declares as one of F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


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09_ Stefan Forster`s projects in Leinefelde.


the big problems of the Plattenbau, the small quantity of private individual spaces. Both of the projects, the poets’ district and the physicists’ district were accepted by the inhabitants and the vacancy rate was reduced. Despite this big success, no other project was realized by Muck Petzet in Leinefelde. In contrast, Stefan Forster implemented a lot of other projects in Leinefelde, where his ideas of the individualization of the GDR-Plattenbauten were full developed. He transformed a WBS 70 GDR housing block into several “urban villas”, another block was changed into a row-house structure. Characteristic of all his projects was the lack of care towards community spaces. The results of the restructuring of Leinefelde were received in an enthusiastic way. Because Leinefelde authorities understand its structural problems and very soon conceived measures to solve the crisis (tearing down and qualification of the remaining housing stock), the city became a best-practice city for coping with the socialist housing stock in post1989 times. The problems of a shrinking population and, as consequence, a very high housing vacancy rates seems more severe in Leinefelde but, at the beginning of the new millennium, almost all towns in the former GDR had the same problems. A commission, appointed by the federal ministry of housing stated in the year 2000 that one million houses were vacant in Eastern Germany, to a high extent in the Plattenbauten.

Financing and implementation process Until March 2010 important elements of the masterplan of 1995 were already

implemented.22 More than 1,000 of the Plattenbauten were knock down and a lot of blocks have been redesigned. All of the houses that in its origins were a WBS 70 type or alike with five or six storeys, have some of them demolished, the colors changed and the design of the exterior was renewed. In addition, floor plans of the flats were transformed into more comfortable layouts. But it seems to be obvious that the whole transformation of Leinefelde was extremely expensive and that a city with a weak economic performance such as Leinefelde could not afford the necessary renovation on its own. The city authorities acquired a lot of public funding from different programs to pay for the urban renewal. With the help of public funding programs like “Stadtumbau-Ost” or “Soziale Stadt” the realization of these actions were possible. Leinefelde even participated at the EXPO World fair 2000 in Hannover as a so called “decentral location.” But it has to be noticed that no public funding exclusively for Leinefelde existed. All of the programs were within reach for every other Eastern German city. Therefore, the possibility for Leinefelde to finance its urban renewal process was due to the ability of the municipality to acquire funding. The broad transformation of Leinefelde thus can be seen as a model for other cities to cope with the heritage of the GDR. The visible solutions for transforming a WBS 70- Plattenbau are convincing and demonstrate the flexibility of the socialist housing type. Leinefelde has been result awarded with the European Urban Design Prize in 2004 and was documented in many architectural magazines. Besides the necessary public funding as one important reason, other causes for this success are: - The political stability: since 1990 F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


10_ Stefan Forster`s projects in Leinefelde.

the same mayor is in charge in Leinefelde. The major ideas of the masterplan were always sustained by him. - The ownership structure: Almost 90% of the housing stock of Leinefelde is owned by two companies, one of them is even a municipal enterprise. So it was quite easy for the city administration to have the necessary support for the renewal activities and the demolition process from them. - The architectural quality of the renovation of the Plattenbauten: with the new design of the physicists’ and the poets’ district attractive housing with various ground floors was developed and a new image for Leinefelde appeared.

Conclusion and Outlook

108

Within 50 years, Leinefelde experienced the transformation into an ideal type socialist city, the erection and the fall of the

iron curtain, the return of local governments in politics and the flight of its inhabitants as a consequence of economic downfall since the 1990s. The constraints of different societal, political and economic situation were and still are readable in the urban patterns of Leinefelde. On the one hand, the current development of Leinefelde can be seen as positive. After the post 1989 crisis the city and its socialist housing estates transformed themselves successfully and are now role models for Eastern German and other post socialist cities. The architectural quality of the urban renewal process was awarded and showed how the GDR housing stock can be renewed, either as an individualistic building form (the example of Stefan Forster’s buildings) or as a more community-orientated housing estate (as Muck Petzet did in his project). The inquiry what aspects of GDR socialism can be transferred in the present was answered differently by the both architects and shows the diverse possibilities in dealing with this kind of built heritage. But the rearrangement of the WBS 70 buildings was not only a success in architectural magazines but also for the


11_ Stefan Forster`s projects in Leinefelde.

inhabitants of Leinefelde. A survey from the year 2008, demonstrated that people where more inclined to stay than before in the S端dstadt of Leinefelde: while in 1995 30 % of the respondents wanted to move out as soon as possible this figure decreased to less than 10% in 2008. The main motive for moving out in 1995 for more than 40% of the respondents was the bad quality of the flats. In 2008, this was only a reason to move away for 15%23.

decrease was worse than expected and the city even unified in 2004 with nearby Worbis in order not to loose town ordinances and privileges. The image of the city as a role model for urban renewal did not result in an increase of job opportunities so it is still questionable if the transformation of Leinefelde will succeed.

One the other hand the positive re-development of Leinefelde has a flaw: the percentage of inhabitants who wanted to move away for professional reasons climbed from 5% in 1995 to almost 25% in 2008. This can be seen as one indicator that an important problem of Leinefelde has not been solved yet. The economy is still very weak and the city is not an attractive location for new investments. So the struggle continues. If no attractive job opportunities for the population of Leinefelde can be provided, all the successful urban renewal process will be worthless and will result in further vacant houses. Until now, the population F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


(Notes) 1 ������������������������������������������������������������������������������������ The construction of ideal types refers to Max Weber and can be understood as the abstraction of empirical phenomena. Ideal types are used as an instrument to compare cases: How close / how far are the empricial cases from the ideal type? Max Weber, Gesammelte Aufsätze zur Wissenschaftslehre (Tübingen: Mohr 1968), 190-214. 2

Chris Pickvance, “State Socialism, Post-socialism and their Urban Patterns: Theorizing the Central and Eastern European Experience,“ in Understanding the city. Contemporary and future perspectives, ed. John Eade and Christopher Mele (Oxford: Blackwell, 2002), 183203.

3

For a detailed description of the “socialist city” in Eastern European countries see: Florian Koch, Die europäische Stadt in Transformation. Stadtplanung und Stadtentwicklungspolitik im postsozialistischen Warschau (Wiesbaden: VS Verlag für Sozialwissenschaften, 2010).

4

David Smith, “The socialist city,” in Cities after socialism. Urban and Regional Change and Conflict in post-socialist societies, ed. Gregory Andrusz, Michael Harloe, and Iván Szelényi (Oxford: Blackwell, 1996), 70-99.

5

Hartmut Häußermann, “Von der Stadt im Sozialismus zur Stadt im Kapitalismus,“ in Stadtentwicklung in Ostdeutschland. Soziale und räumliche Tendenzen, ed. Hartmut Häußermann and Rainer Neef (Opladen: Westdeutscher Verlag, 1996), 5-47.

6

Jiri Musil, “City development in Central and Eastern Europe before 1990: Historical context and socialist legacies,” in Transformation of Cities in Central and Eastern Europe: towards globalization, ed. Ian Hamilton, Kaliopa Dimitrovska Andrews, and Natasa PichlerMilanovic (Tokyo, New York, Paris: United Nations University Press, 2005), 22-43.

7

Ivan Tosics, “City development in Central and Eastern Europe since 1990: The impacts of internal forces,” in Transformation of Cities in Central and Eastern Europe: towards globalization, ed. Ian Hamilton, Kaliopa Dimitrovska Andrews, and Natasa Pichler-Milanovic (Tokyo, New York, Paris: United Nations University Press, 2005), 44-78.

8

Peter Richter, Der Plattenbau als Krisengebiet:Die architektonische und politische Transformation industriell errichteter Wohngebäude aus der DDR am Beispiel der Stadt Leinefelde (Hamburg: Universität Hamburg FB Kulturgeschichte und Kulturkunde, 2006), accessed March 10, 2010, http://deposit.d-nb.de/cgi-bin/dokserv?idn=981068618 .

9

Dariusz Aleksandrovic, The socialist city and its transformation (Frankfurt (Oder): Frankfurter Institut für Transformationsstudien, 1999), 4.

10 Stadt Leinefelde, World habitat award. Urban Redevelopment in Leinefelde Südstadt (Leinefelde: Stadtverwaltung, 2007), accessed March 15, 2010, http://www.leinefeldeworbis.de/Stadtentwicklung/index58.html . 11 All the buildings made with precast concrete slabs in an industrialized construction mode in the GDR are called colloquially “Plattenbauten”. 12 Stadt Leinefelde, Stadtentwicklungskonzept 2002 (Leinefelde: Stadtverwaltung, ��������������������������� ���������� 2002)����� , accessed March 15, 2010, http://www.leinefelde-worbis.de/rahmenplan/index.php .

110

13 Wolfgang Kil, Das Wunder von Leinefelde (Dresden: Sandstein-Verlag, 2008), 25.


14 Grigory Kostinskiy, “Post-Socialist Cities in Flux,” in Handbook of Urban Studies, ed. Ronan Paddison (London: Sage, 2001), 451-465. 15 Florian Koch, “Housing markets and urban regimes,” in Urban Governance in Europe, ed. Frank Eckardt and Ingemar Elander (Berlin: Berliner Wissenschaftsverlag, 2009), 333-357. 16 Heinz Heineberg, Stadtgeographie (Paderborn: UTB, 2001), 55. 17 Ulrike Steglich, “Leinefelde: Geordneter Rückzug,” in Schrumpfende Städte. Band 2. Handlungskonzepte, ed. Philipp Oswalt (Ostfildern-Ruit: Hatje Cantz Verlag, 2006), 70-75. 18 Stadt Leinefelde, Stadtentwicklungskonzept 2002 (Leinefelde: Stadtverwaltung, ��������������������������� ���������� 2002)����� , accessed March 15, 2010, http://www.leinefelde-worbis.de/rahmenplan/index.php . 19 Peter Richter, Der Plattenbau als Krisengebiet:Die architektonische und politische Transformation industriell errichteter Wohngebäude aus der DDR am Beispiel der Stadt Leinefelde (Hamburg: Universität Hamburg FB Kulturgeschichte und Kulturkunde, 2006), accessed March 10, 2010, http://deposit.d-nb.de/cgi-bin/dokserv?idn=981068618 . 20 Peter Richter, Der Plattenbau als Krisengebiet:Die architektonische und politische Transformation industriell errichteter Wohngebäude aus der DDR am Beispiel der Stadt Leinefelde (Hamburg: Universität Hamburg FB Kulturgeschichte und Kulturkunde, 2006), accessed March 10, 2010, http://deposit.d-nb.de/cgi-bin/dokserv?idn=981068618 . 21 Peter Richter, Der Plattenbau als Krisengebiet:Die architektonische und politische Transformation industriell errichteter Wohngebäude aus der DDR am Beispiel der Stadt Leinefelde (Hamburg: Universität Hamburg FB Kulturgeschichte und Kulturkunde, 2006), accessed March 10, 2010, http://deposit.d-nb.de/cgi-bin/dokserv?idn=981068618 . 22 Even though there were big disputes between the authors of the masterplans on how to rearrange the Plattenbauten, all of the participants saw the transformation of Leinefelde as a success story. 23 Roland Senft, Wohnqualitäten und Wohnumfeldmaßnahmen in der Stadt Leinefelde (Erfurt: University of Applied Sciences Erfurt, 2009), accessed March 12, 2010, http://www.fh-erfurt.de/fhe/index.php?eID=tx_nawsecuredl&u=0&file=fileadmin/Material/Institut/ISP/PDFs/ AG1-2_Senft-Wohnqualitaeten_durch_Umfeldmassnahmen.pdf&t=1271518961&hash= 41d8ce59ec26262372c9b0f2da986e5f .

F. Koch - Ideal type, crisis, transformation


Is History Repeating Itself? From Squatter Settlements to Mass Housing Urban Transformation in Istanbul Martin Schwegmann Urban Passion Georg Simmel Centre for Metropolitan Studies Berlin

Introduction

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Space, light and air1 - who could resist this while living in an overcrowded, polluted and worn out surrounding? This is at least what planners inspired by the modern movement had in their mind. In their messianic understanding, space, light and air, this early and understandable Bauhaus credo, was to be brought to everybody. In the second half of the 20th century the paradigm of modernity, affordable housing through mass production shaped the ideas of most urban planners. Around the globe, the answer to local housing problems -especially for the poor- was a global one: mega-structures. In the age of the machine, the housing block should work with a machine like precision and thus overcome the existing unsanitary, overcrowded and uncontrollable workers’ tenements and shanty towns: the perfect house to create the perfect human and thus the perfect society. Today, 50 years later, in many cities the expectations could not be fulfilled. Nevertheless, mass housing still seems to be the recipe to meet the housing needs of the urban poor in Turkey, and specifically Istanbul. (fig.1)


In this text I will try to give a general overview of urban development in Istanbul and Turkey after the Second World War. The main focus lies in the development after 2002 up to today. From this point on, the housing policy has been driven by the neoliberal logics of the ruling Justice and Development Party (AKP)2 and its strong mass housing administration TOKI.3 The current development deploys methods known in the 60’s and 70’s in other industrialized countries around the world: big scale demolition (tabula rasa), mass housing projects in the periphery

and evictions of whole neighborhoods. Toki built 483,0001 housing units since 2002 in this manner, while destroying large parts of former inner city mainly former squatÂŹter areas, Gecekondus. The architectural form on the one hand, and the political agenda on the other, are far from where they once started.4 The official aims and the actual outcome of the applied policies diverge more and more dramatically. The case of Istanbul is an example for the repeated failure of outdated utopian urban recipes under a neo-liberal agenda.5

01_TarlabasI: Inner City quarter under threat of demolition. Photographer: Fatih Pinar (www.fatihpinar.com)

M. Schwegmann - Is history repeating itself?


rapid waves of urbanization.

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Istanbul’s Urban Development after the Second World War Istanbul “regained its primacy on a national scale, but remained provincial Istanbul is a belt city: a roughly 100km from a global perspective”.7 Istanbul´s long, a and densely urban¬ized stretch population increased from one million along the Marmara sea, the Bosphorus to more than five in the meantime. After and two almost parallel high¬ways in the devaluation of the currency in 1958, west east direction. Istanbul, the only the authorities had to decide whether capital which lies on two continents, is they should invest their limited resourcthe cultural and economic heart of the es to industrialization or urbanization. country, the 4th fastest growing eco- Industrialization became the main aim nomic region in Europe, the 15th largest of investment. Because of the lack of reworldwide, and the strongest growing sources spent on urbanization there was economy of 2010 in Europe.5 Istanbul no planned housing scheme to accomwas always a world city, a capital by modate the never experienced influx of tradition of the Byzantine and Ottoman potential workforce as a consequence of Empire, from the fourth century to the industrialization. The speed of urbanizaearly twentieth century, and has been a tion led to an unplanned development place of coexistence and cultural diver- in the classical sense. Some new quarsity. Istanbul, once again, has become ters were planned and built according a global city. As such, it has become an to western models such as garden cities, arena of growing social inequalities and high rise areas, condominiums or coopdivisions.? erative state subsidized rental housing, but all this remained marginal compared th Looking back at the 20 century, it can to the overall expansion of the city, and be said that the first half was a difficult mainly reserved for the middle and upper period for Istanbul. The dissolution of classes. the Ottoman Empire and foundation of the new republic with shift of the capital The only answer to the massive request from Istanbul to Ankara in 1923, led to an for housing by the rural migrants who enormous deficit of administrative, politi- poured into the city in pursuit of jobs and cal, demographic and financial resources. shelter was tolerating the vast areas of informal settlements called gecekondus (in In the early years of the Republic, Istanbul Turkish: “landed over night”). Through struggled with shrinkage problems. From this informal mechanism of urbanization, 1870 with more than 1 million inhabit- the needs for shelter were solved by the ants it shrank to almost 600 thousand in- migrants themselves, who mainly occuhabitants in 1927. Only in 1950, 80 years pied empty public plots, and unused arlater, it recovered its earlier amount of eas in the inner city and the peripheries in people from the early 19th century. From the vicinity of the industrial areas. The authe 1950’s on, it started to reclaim its role thorities understood that the influx of rufrom Ankara as the cultural and econom- ral migrants was the badly needed cheap ical center of Turkey. This becomes visible labor force for the emerging industries.8 by the significant increase in industries This was also the most inexpensive way of between 1950 and 1980, followed by producing housing for the workers.9


02_ Tarlabasl: Inner City quarter under threat of demolition. Photographer: Fatih Pinar (www.fatihpinar.com)

03_ Tarlabasl: Inner City quarter under threat of demolition. Photographer: Fatih Pinar (www.fatihpinar.com)

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The main reason for this massive migratory stream, and by this, a crucial factor in the history of urbanization in Turkey, was the support of monocultural agriculture in order to cover the food demands of Europe. Under the influence of the Marshall plan (1947-1951), Turkey pursued these trend instead of supporting small and diverse agricultural entities. The mechanization of Turkey’s agriculture was financed with the support of the USA, which provided big amounts of money. As a consequence, small and middle sized agricultural businesses vanished with the effect being that rural population moved to the big cities. Between 1940 and 1950 the population of Ankara, for example, increased by 89%.10 In Istanbul the informal settlements covered up to 65% of the populated area.11 The rural migrants coming to Istanbul were mostly traditionally minded. They encountered a significant contrast to their cultural backgrounds by entering the city. Istanbul was already a westernized and secularized city which stood in sharp contrast to their traditional lifestyles. The private property markets was as alien to the new settlers as the trading of land and they refused these dynamics as an inflicted cultural norm.12 (fig.2)

116

place generally in bigger groups from a similar village. This led to some extent to the reproduction of social structures similar to the ones in the places from which they came from. These initially illegal settlements got legalized later through various amnesties. Demolitions however, were only carried out in exceptional cases, for example, in the founding of new industrial areas. Nevertheless, the people in the gecekondu areas had to pay a price for their dwellings. Considerable amounts of money were given to the land mafias, who were well connected to politics and thus could facilitate legalization of ownership.14 The state also took care of the legalization of the gecekondus if they were located on private lands. In these cases, the government took the role of an intermediary. The municipal services such as water, bus, schools, medical centers, where installed incrementally, especially when elections were close, usually every four years, in order to gain voters. This practice can be described as a populist urban regime15. (fig.3)

The gecekondu let to a kind of reverse urbanization process: first buildings, then infrastructure and legal status.? Though the land could explicitly be ap- Through the laws of amnesties for buildpropriated to somebody for a lifespan it ings, Istanbul’s homeownership rates beremained in the possession of the sultan. came one of the highest in the world.16 Private property was unknown to the The new urbanites, mainly from eastern Ottomans. The one, who used the land Anatolia, through the development of and had an income from it, had to pay their initially informal parcels could increa fee to the sovereign. Unused territory mentally become part of a new middle could be appropriated by anyone to their class. This had two effects. On the one own and the sultan’s good, but not as hand, it lessened the tensions between private and saleable property.13 In this old and new urbanites, so we can speak understanding, the rural migrants built of a kind of inclusive urbanization. On their gecekondus. The migration took the other hand, led to a rather conser-


vative political view of the new homeowners, which wanted to defend their properties. Though gecekondus were originally places of poverty, which served as “a simple survival mechanism compensating the deficiency of formal social programs, strong social networks lightened the burden of the very resourcelessness of the authorities and functioned as a social safety net to prevent the newcomers from falling into alienation in the coldhearted environment of modernization.”17 It made urbanization without traumas possible.

the existing settlements increased.

In 1984, an administrative reform clarified the competencies of the communes and the State concerning housing. The municipalities were now accountable for their gecekondu areas. New budget funds and new laws concerning housing were issued. The building of new gecekondus was again officially prohibited, while the legal presupposition of the amnesty of existing areas became under certain circumstances possible. However, the realization of these reforms took such a long time that until the end of the 1980´s new The “Gecekondu Law” from 1966 pro- gecekondu areas were opened up again. hibited the construction of any further informal settlements and claimed the de- Even though the legal foundation for molition of any new informal settlement. private property was laid under Western This endeavor had to utterly fail due to influence in secular Turkey of Ataturk, it the mere extension of the informal settle- was only applied partly in the closer surments. Since the military coup in 1980, roundings of the cities. Vast areas lay unthe liberalization of the economy, and divided and without building law. During with it, a new neo-liberal urban agen- the rapid liberalization and restructuring da was implemented.18 Under mayor of the economy of the 1980s and 1990s, Bedrettin Dalan (1984-89) the prime goal the city’s housing stock and lands where of the new metropolitan municipality again not yet fully integrated into a comwas to turn Istanbul into a “world city”. modified real estate market. This finally Subsequently, massive infrastructure happened in 2001, the year in which investments and development projects Turkey faced its worst economic crises.22 were kick started.19 International Capital The main hurdle of the installment of an began pouring into the city and led to official market system in land and housinvestments in office buildings, mass ing markets was the continuation of a housing projects, malls and gated com- dynamic informal market which left vast munities.20 This development gained plots in gecekondus areas and inner-city momentum after the break down of the slums outside capitalist circuits, accessible Soviet Union and the fast liberalization of for the trans-local capital of big investors economies of the former Eastern Bloc.21 or state agencies.23 Despite the potential revenues which would be possible to reThe housing policy changed after 1984, alize on these valuable, yet unexploited when a new program for social hous- lands, no politician or political party being was issued and the Mass Housing fore 2002 dared to touch the patronageAuthority (TOKI) was created. In the oriented patterns of control and wealth course of the new program from 1984 redistribution in order not to scare off the emergence of new gecekondu areas potential voters. Only after the economic slowed down while the densification of crash from 2001 and after the 1999 major M. Schwegmann - Is history repeating itself?


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04_ Başıbüyük: Gecekondu area in the district of Maltepe on the Asian side. In the background you see six newly (2009) erected TOKI buildings which showcase the Transformation project to come. Photographer: Pelin Tan


earthquake in western Turkey -that also hit Istanbul hard- the historic rupture occurred, which was obviously needed for a general paradigm shift from the populist urban regime towards a neo-liberal one. Through a whole set of legal and institutional reforms, the ruling AKP party dramatically restructured the organization of real estate markets in the whole Turkey, and led to a major change in the city´s social and economic geographies. The first set of reforms introducing a zero-tolerance approach towards unregulated housing concerned to the rigorous restructuring of the prevailing gecekondu policy. The law No. 5237 of 2004 made the construction of gecekondus a criminal act, that can be punished with five years in prison. After the approval of new regulations and laws, the demolition of gecekondus gained some momentum. Between 2004 and 2008 more than 10,000 gecekondu houses where demolished, the biggest number so far.24 (fig.4) In 2005, the new Municipality Law No. 5393 authorized district municipalities to directly implement “urban transformation projects” in run-down, decayed and natural disaster prone parts of the city. Since Istanbul is potentially facing a major earthquake within the next 30 years, the fact of being disaster prone applies for most of the city and makes it very easy for municipalities to radically intervene into the urban fabric. The urban transformation projects rather replace than transform the existing building stock, and by this, the existing social structure through demolishing and rebuilding inner city quarters as well as squatter settlements at the periphery. Urban transformation is in this context a clearly misleading term, which does not cover the actual situation, in fact it belittles the scale of the urban

intervention. Homeowners getting resettled to public housing projects, which they mostly cannot afford, because the monthly interest rates are higher than what they have paid before. Additionally the basis for their livelihood is destroyed due to the peripheral location of the resettlements. At this point it becomes clear that housing is looked upon in an isolated way, without regarding the mentioned livelihood dilemmas. People get resettled to far away locations where they cannot assure their livelihood, nor can they stay in their social networks, which are essential especially for a population in an economical precarious situation. At this point the disconnection of the use value of the city towards the sole focus on the exchange value becomes the main feature of this neo-liberal urban paradigm and the basic problem of the urban transformation process in Istanbul. Since urban land becomes one of the most profitable sources of investment and the so called global cities take part in an aggressive global market of place branding in order to attract international capital, the urban poor becomes ideal targets of “urban transformation” due to their precarious physical, legal and economic status.? They are, indeed, the most vulnerable group to be subsequently forced out of their neighborhoods because increased land values and urban transformation policies. Conservative estimates draw a picture of one million people that are under serious threat of forced eviction and exclusion from their neighborhoods. According to the AGFE Report of June 2009 (Advisory Group on Forced Evictions of UN Habitat Program)25, the Mass Housing Authority M. Schwegmann - Is history repeating itself?


(TOKI) plans on rebuilding one million units in Istanbul, in which about 8 to 10 million poor and middle class residents are living. These numbers show the potential dimension of the urban transformation that Istanbul is probably facing. It also becomes obvious that the problem does not remain to be only threatening to the urban poor, but also to hit the middle classes, who do not yet fully realize under what potential threat they are. (fig.5)

The TOKI model of urban transformation In 1984 the Mass housing administration, TOKI, was founded in order to regulate, organize and sort the housing sector, prevent the expansion of further squatter settlements (gecekondus) and provide sustainable solutions to the acute shortage of affordable housing. Before 2001 TOKI intervened into the housing by providing cheap credits for building purposes. Subsequently, between 1984 and 2001, around 950,000 housing units were built. TOKI itself constructed another 45,000 units. This was quite a considerable amount. But instead of providing any long or middle term perspective for affordable housing through the provision of the mentioned credits, most of the money went to developments for middle and upper middle class projects and thus failed to complete their initial mission namely to provide affordable housing for the urban poor.26

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One of the main consequences of this practice of lending money to the middle classes was the aggravation of the situation in the squatter settlements. The fact that the State transferred large amounts of money to the middle classes intensified the socioeconomic disparities in Turkish

society. By the end of 1990 TOKI was already in deep financial crisis because of two reasons: first, the exhaustion of financial resources that fueled the credit scheme; and second, due to extensive corruption in lending practices. When the most devastating economic crisis in Turkish history finally hit in 2001, TOKI lost almost all of what was left of its financial resources.27 In 2001 the value of the lira plunged by nearly 50 percent. Prices, especially on imports, soared, and hundreds of thousands lost their jobs. Growth that was booming at 6.8 percent the year before fell to minus 5.7 percent in 2001. The financial markets became considerably destabilized by investors pulling out of them. It was an earlier IMF plan, backed up by $12 billion in loans, that collapsed in the crisis. The fund had been demanding reform, including cleaning up the banking system.28 After this historic economic crisis, the Justice and Development Party (AKP) came into power in 2002 and stand for a neo-liberal and Islamic governmental policy. The economic policies of the JDP strengthened the construction sector and the real estate markets as the back bone of the Turkish economy. Privatization was, of course, a key element of the economic strategies and the JDP sought to privatize large amounts of valuable Stateowned real estate assets, especially in the big cities. In order to kick the building industry and by this, the whole economy, the Mass Housing Authority underwent a considerable restructuring process by which it became one of the most powerful institutions in the real estate market and construction sector. In the end, after several


05_ Ayazma: Former Gecekondu area which has been demolished and people got resettled to TOKI developments. Photographer: IMECE

06_ Nar City: New Masshousing Developments in the periphery next to former Gecekondu areas. The target group are new middle classes. Photographer: IMECE

M. Schwegmann - Is history repeating itself?


legal and institutional reforms in 2008, TOKI had acquired the following rights:

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and shape market dynamics through the vast resources and legal powers it has acquired since 2002. In other words, -Regulate the zoning and sale of al- the MHA has become a public agency most all state-owned urban land. (directly tied to the Prime Ministry) that operates much like a private developer in -Form subsidiary construction firms the market.29 and/or engage in private public partnerships with existing private firms. To illustrate his statement above Tuna Kuyuku provides some figures. Between -Construct “for-profit” housing on 2002 and 2008, 66 million m² of state land either through its own state owned land were transferred to subsidiary firms or through public TOKI without financial compensation. private partnerships in order to raise Afterwards, these lands were either sold the revenues for public-housing con- on the real estate market or used for the struction. construction of for-profit housing. In a time span of six years after 2003, TOKI -Sell its mortgaged claims to private built 354,633 housing units, 331 trade mortgage-brokerage firms. centers, 414 schools, 42 hospitals, 268 mosques and many other structures all -Execute “urban renewal” and over Turkey. In Istanbul alone, a total of “gecekon-du transformation” proj- 71,126 apartment units have been conects. structed, of which more than half are market oriented units. The purely profit -Revise planning and zoning regula- directed business strategy of TOKI can be tions in transformation zones. ? assumed looking at the increase in assets between 2002 and 2007: from 980 milThrough these new capacities, the mass lion dollars to 9.4 billion.30 (fig.6) housing authority (TOKI) today has the power to directly demolish any low- The preceding chapters showed what income area that they perceive as obso- was initially meant by mass housing in lete and unsafe through so called “urban the light of a neo-liberal agenda. It is transformation projects.” With these remarkable how little debate seems to projects, the inhabitants of these areas be within the authorities implementing under urban “transformation” are get- these projects. The reasons behind the ting resettled to public housing projects described urban transformation processmostly far away from their original neigh- es are clearly monetary, but also clearly borhoods. After the urban transformation technocratic: the idea of housing as an a new and more resourceful target group isolated problem of shelter utterly disconis meant to live in the “transformed” or nected from concepts like livelihood and more clearly completely gentrified neigh- social cohesion, identity and culture. By borhoods.? this, the current urban transformation in Istanbul is characterized by the same [...] the MHA [TOKI] today has become flaws the classic modern idea of mass the most powerful real estate firm in housing was suffering from. The view Turkey; it can single-handedly determine on society and of the city was not at all


integrated and holistic, but isolated, only tion which granted the survival of the focused on parts of the whole and thus urban poor for a long time turn now has to be an utterly unsustainable one. against them in the urban transformation process. As a response to the ongoing policy of urban transformation urban Urban transformation projects = big social movements and local neighbouscale transformation projects. hood associations emerge under threat of demolition and resettlement. In these In Istanbul, urban transformation takes communities you cannot distinguish any place mainly through relatively large re- more by gecekondu or non-gecekondu development projects, which as a conse- area which are under threat. As said bequence leads to the production of mass fore, also middle classes become threathousing on the city´s periphery in order ened like in the case of Fener-Balat on to resettle the people that were forced to the historic peninsular. This is neither an leave their former neighborhoods. These inner city slum nor a former squatter setredevelopment projects can be classified tlement. It is a normal middle class area, into two kinds due to their location in the which is getting transformed and gentricity: the first one is located in precarious fied in the middle of the city. inner city areas or inner city slums; and the second one in originally gecekondu areas, that were initially in the periph- Conclusion ery, but are today frequently situated in central locations with potential high land The described policies of urban transvalue. ? formation obviously change the urban atmosphere from an integrative one toGecekondus and inner-city slums are wards an exclusive one. If we look at the especially attractive for these urban history of the gecekondu areas with its transformation projects. The residents, incremental densification and legalizain both cases, share the same vulner- tion, even without being to romantic ability in terms of legal ambiguities in about it, Gecekondus can be seen as a their property rights and tenure security. catalyst able to potentially integrating Furthermore they are getting stigmatized new settlers into the city, by allowing for as beeing criminal and run down. These modest social advancement over time tabula rasa projects promise to solve through small scale realestate ownership. the problems in the area, but of course In contrast the de jure extinction and rethey worsen the situation of the people settlement of whole neighborhoods is a there and just displace them outside the stark sign of segregation, of dividing the city, away from the perception of new city into wanted and unwanted people, residents and general public. The Turkish good and bad, rich and poor. This segprime minister, Erdogan, called the urban regation becomes visible in urban space transformation projects during a speech through phenomena such as suburban at the MHA 2006, tools for the removal gated communities and urban security of “tumors that have surrounded our cit- guarded condominiums. ies�.31 These phenomena, on the one hand, genIn fact, the informal modes of urbaniza- trify vast areas of the city of Istanbul and M. Schwegmann - Is history repeating itself?


allow for large revenues of state agencies and private developers. At the same time, they satisfy the need of the new middle classes to avoid of the “Other”, the experience of difference, the averting of unforeseen changes and of tragedy.? By living in a gated community or in guarded condominium for example, inhabitants sign a contract, that nothing can be changed with their houses. Nobody would paint their house blue, because it is prohibited. So, the unexpected is excluded from their daily lives. In fact, the urban life as a whole, from work places to entertainment, is dominated by the very same obsession: to be isolated within enclaves in order to avoid any contamination, surprises and difference.32 “Urban transformation” does two things here: cultivate urban areas which were not accessible for the real estate market before and make the urban poor invisible.

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The question of the architectural form and structure of mass housing, the surrogate homes for the former inner city home owners and renters, almost becomes secondary in the face of the described transformations. The inadequate quality and situation, not to mention the spatial and social layout of the projects or the legal circumstances, are highly calamitous. The question how to house the people, how to improve their housing conditions, if really necessary, is more than important. But why do multistory mass housing blocks at the peripheries could be the adequate answer? These structures deny the basic needs of the mainly vulnerable target groups, which are dependent of proximity of work and life situations, of social and livelihood networks. The multifunctionality of their homes is mostly not given in a vertical

structure. At this point it has to be mentioned, that a considerable amount of the people living in these areas under threat of urban transformation really appreciate the idea of living in these new housing blocks. One motivation is the possibility of reselling the flats and benefitting from it. At the same time it seems to be like in postwar Germany, the promise of a more comfortable home with better facilities and a picture of the American way of live fueled by the mass media in their heads, people do appreciate not yet the qualities of their small scale, high dense and incrementally grown urban surrounding. However, before this, we face a much more substantial, non architectonical question: who has the right to the city? This lately quite popular question has to be asked urgently and repeatedly in the face of these urban developments, which do not only apply for Istanbul. The right to the city is an eiligible aspiration of every citizen, to have an equal access to the opportunities of the city we live in and a basic presupposition for a humane life. “[…] what kind of city we want cannot be divorced from the question of what kind of people we want to be, what kinds of social relations we seek, what relations to nature we cherish, what style of daily life we desire, what kinds of technologies we deem appropriate, what aesthetic values we hold. The right to the city is, therefore, far more than a right of individual access to the resources that the city embodies: it is a right to change ourselves by changing the city more after our heart’s desire. It is, moreover, a collective rather than an individual right since changing the city inevitably depends upon the exercise of a collective power over the processes of urbanization. The freedom to make and remake ourselves and our cities is, I want to argue, one of the most precious yet most neglected of our human rights.”33


(Notes) 1

Adolf Behne, Neues Wohnen, neues Bauen. Leipzig: Hesse&Becker, 1927.

2

The Justice and Development Party is the Party of Prime Minister T.R. Erdogan and is known in Turkey by their Turkish abbreviation AKP. In other scientific English papers the Party is also abbreviated as JDP.

3

TOKI is the Turkish abbreviation of the Turkish Mass HousingAdministration, see www. toki.gov.tr

4

Mass housing is used here as a very general concept. The mass housing constructed by TOKI is very different from other developments around the world described in this publication. Nevertheless, they can be compared in terms of their functionality. TOKI developments are also mono-functional (only housing plus some few other amenities such as schools, mosques and small shopping centers) and multistory (5 -10), mainly at the urban periphery. In this respect I talk about the phenomenon of mass housing within a global perspective.

5

Neo-liberal refers to the political view, arising in the 1960s, that emphasizes the importance of economic growth and asserts that social justice is best maintained by minimal government interference and free market forces.

6

See eurostat: real GDP growth rate 2010, http://epp.eurostat.ec.europa.eu.

7

Tansel Kormaz and Eda Ünlü-Yücesoy, “Istanbul –once an imperial World City, now a global one”, in Istanbul – Living in Voluntary and Involuntary Exclusion, Newspaper for the exhibition “Refuge”, Istanbul 2009, p. 1.

8

Tansi Senyapili, “New Problems/Old Solutions: A Look at the Gecekondu in the Urban Space”, in Housing and Settlement in Anatolia: a historical perspective. Istanbul: Istanbul History Foundation, Habitat II Publication, 1996, pp.345-354.

9

Ilhan Tekeli, (ed.),”Development of Istanbul Metropolitan Area and Lowcost Housing, Istanbul”, in Istanbul: TSBD (Turkish Social Sience Association), 1992, p. 69.

10 Kemal Karpat, The Gecekondu. Rural Migration and Urbanization. Cambridge: Cambridge University Press, 1976. 11 Murat Cemal Yalcintan and Adem Erdem Erbas, “Impacts of “Gecekondu” on the Electoral Geography of Istanbul”, , in International Labor and Working-Class History, No. 64, Fall 2003, p.4. 12 Çaglar Keyder, “The Housing Market from Informal to Global”, in Defter 35, Istanbul 1999, p.83. 13 Halil Inalcik, The Ottoman Empire. The Classical Age 1300 - 1600. London: Phoenix Press, 1973, p 44. 14 Sükrü Aslan, 1 Mayis Mahallesi. Istanbul: Kontakt, 2004, p.103. 15 Tuna Kuyucu and Özlem Ünsal, “Urban transformation as State-led property transfer: an analysis of two cases of urban renewal in Istanbul“, in Urban Studies, Vol.1, No. 21, 2010.

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16 Kormaz and Ünlü-Yücesoy, “Istanbul –once an imperial World City, now a global one”, p. 1. 17 Tansel Kormaz and Eda Ünlü-Yücesoy, “Istanbul –once an imperial World City, now a global one”, p. 2. 18 Ziya Önis, “Political economy of Turkey in the 1980´s: anatomy of unorthodox liberalism”, in M. Heper (Ed.), Strong State and Econmic Interst Groups: The Post- 1980 Turkish Experience. New York: Walter de Gruyter, 1991. 19 Çaglar Keyder and Ayse Öncü, “Globalization of a third world metropolis: Istanbul in the 1980s”, in Review, Vol. 17, No. 3, pp. 383–421, 1994. 20 AyĪe Öncü, “The politics of urban land market in Turkey: 1950–1980”, in International Journal of Urban and Regional Research, Vol. 12, No. 1, pp. 38–64, 1988. 21 Deniz Yükseker, “Shuttling goods, weaving consumer tastes: informal trade between Turkey and Russia”, International Journal of Urban and Regional Research, Vol. 31, No.1, 2007, pp. 60–72. 22 Ümit Cizre and Erinç Yeldan, “The Turkish encounter with neoliberalism: economics and politics in the 2000/2001 crises”, in Review of International Political Economy, Vol.12, No.3, pp. 387–408, 2005. 23 Tuna Kuyucu and Özlem Ünsal, “Urban transformation as State-led property transfer: an analysis of two cases of urban renewal in Istanbul“, in Urban Studies, Vol.1, No. 21, 2010. 24 Ibid. 25 AGFE (Advisory Group on Forced Evictions) Report to the executive Director of the UN HABITAT Program, June 2009, p.29 26 Tuna Kuyucu, “The Paradox of Turkey´s New Low Income Housing Policy: The Mass Housing Administration as a Vehicle of State-Led Property Transfer”, in Istanbul – Living in Voluntary and Involuntary Exclusion, Newspaper for the exhibition Refuge, Istanbul, 2009, p. 16-17. 27 Ibid. 28 http://archives.cnn.com/2001/WORLD/europe/04/14/turkey.qa/;

http://epp.eurostat.

ec.europa.eu/tgm/table.do?tab=table&plugin=1&language=en&pcode=tsieb020 29 Tuna Kuyucu, “The Paradox of Turkey´s new low income housing policy: the Mass Housing Administration as a vehicle of State-led property transfer”, in “Istanbul – Living in Voluntary and Involuntary Exclusion”, p. 17. 30 Ibid. 31 Turkish Newspaper Radikal, 9th of April 2006. 32 Tansel Kormaz and Eda Ünlü-Yücesoy, “Istanbul –once an imperial World City, now a global one”, p. 2 33 David Harvey, “The right to the city”, in New Left Review 53, September-October 2008, p.

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1.


M. Schwegmann - Is history repeating itself?


Modern urbanism in Puerto Rico: From abstract doctrines to concrete landscapes

Andrés Mignucci Escuela de Arquitectura Universidad Politécnica de Puerto Rico

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In the late 1920’s, three seemingly unrelated events would play a pivotal role in shaping the urban form of Puerto Rico’s cities and towns, particularly its capital San Juan. First, in June 1928, the Congrès Internationaux d’Architecture Moderne (CIAM), was formed as an avant-garde organization of architects. Led by Le Corbusier and Sigfried Giedion, and founded in Hélène de Mandrot’s Chateau La Sarraz in Switzerland, CIAM dominated the architecture and urbanism discourse worldwide for the next 30 years, spreading the principles of the Modern Movement and the advancement of “architecture as a social art”. Second, in September of the same year, 1928, San Felipe, a category 5 hurricane, devastated the island of Puerto Rico. With winds of over 200 mph, San Felipe diagonally crossed the length of the island, leaving over 300 dead, thousands without home, massive damage to the sugarcane plantations, and an almost complete loss of the year’s coffee crop. With 85 million dollars in reported losses, San Felipe stroke a mortal blow to the island’s already poor and fragile economy. Finally, in October of the following year,


1929, the crash of the Stock Market in Wall Street marked the beginning of the Great Depression and, with it, the biggest financial crisis of the 20th century, affecting the economies of all the western industrialized countries until the onset of World War II. (fig.1)

cation, and apparent detachment from world currents, these policies formed the framework over which Puerto Rico’s built environment developed.

Today, San Juan is a fragmented city in need of a paradigm shift in order to restructure its disjointed urban fabric. Any These events triggered a number of poli- such effort has to stem from an undercies, programs, as well as official and un- standing of the city’s, and for that matter official doctrines, local and foreign, which Puerto Rico’s urban history. While there shaped the architectural landscape of the have been many studies centering on Old island. Despite its size, geographical lo- San Juan and its patrimonial urban form,

01_ Aerial photo of Old San Juan showing La Perla outside the city walls. 1952. ICP

A. Mignucci - Modern urbanism in Puerto Rico


the relatively recent history of modern metropolitan San Juan is fertile territory for academic research. This article outlines the basic milestones of this history linking them to some of the international and national currents and forces that shaped its course.

Background

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The history of urban form in Puerto Rico is intrinsically tied to housing policies and development trends by the public and private sector. While civic buildings, as well as commercial institutions and workplaces, constitute important components of the city fabric, it is the housing stock that fundamentally defines its character, morphology, and urban structure. At the turn of the 20th century San Juan was primarily a compact capital, still centered around the historic walled city founded by the Spanish in 1521. Outside the city walls, Puerta de Tierra, Santurce, and Río Piedras developed as urban settlements along the old “carretera central”, later renamed after Ponce de León, the Spanish conqueror of Boriquén.1 San Juan’s geographical character, defined by strips of land intertwined with bodies of water, limited its expansion promoting a linear growth pattern along this principal road. The first streetcar residential suburb, El Condado, was developed in 1906 by the Behn brothers.2 A few years earlier in 1903, they had acquired the rights of the old steam trolley which they had converted to electric power.3 Soon El Condado became the fashionable upper class district. After the first World War, a new wave of suburban expansion flourished. Barrio Obrero, one of Puerto Rico’s first workers development was built in 1921. New developments, such as Miramar and Floral Park, were built in

cattle grazing lands between San Juan and Río Piedras. (fig.2) At the same time, a massive influx of peasant workers moved from the country-side to the city in search of new opportunities and better living conditions. By building their houses along the margins of the city edge and the water bodies, shanty towns developed with houses built of wood, zinc and cardboard. By the 1930’s shanty towns occupied the coastal line of Old San Juan to the north (La Perla), Puerta de Tierra to the south (Miranda), and the edge of Santurce and Hato Rey along the Caño de Martín Peña (El Fanguito, Buenos Aires, Cantera). Lacking any basic infrastructure, the increased density and exponential growth of these settlements resulted in compromised health and sanitary conditions, malnutrition, and extreme poverty. Suffering from political neglect, the physical state of these communities only made evident the absence of any structured policy with which to deal with the increasing problem of urban housing conditions.

CIAM and the Existenzminimum CIAM was founded in June 1928, as an instrument of propaganda to advance the cause of the new architecture being developed in Europe in the aftermath of World War I. As an organization CIAM intended to define the basis of this new architecture and to promote it to potential public and private clients and the public at large. Their first meeting at La Sarraz, was organized in Paris by Le Corbusier and Gabriel Guévrékian, and in Zurich by Sigfried Giedion and members of the Swiss Werkbund led by Hans Schmidt.4 (fig.3)


The day the Stock Market Crash, Black Thursday, 29 October 1929, coincided with the opening of CIAM’s second congress in Frankfurt am Main in Germany. The congress was led by the Swiss members of CIAM, Hans Schmidt and Rudolf Steiger, and the German Ernst May. May had worked with Garden City planner Raymond Unwin. Already in 1926, Walter Gropius and Ernst May lobbied for obtaining a subsidy from the German Government to develop housing settlements as testing grounds for standardization and rationalization in housing. In the Neues Frankfurt, the basic planning strategy was related to Raymond Unwin’s concept of the satellite garden suburbs. May’s innovation was directed at European cities like Frankfurt, which were typically extended by building new perimeter courtyard housing blocks along existing streets. May’s new strategy, not unlike the Behn brothers in Puerto Rico, was to build settlements on open and inexpensive land, linking them back to the old center through the streetcar system while providing large green areas in between5. The architects of Germany’s Neue Sachlichkeit -the New Objectivity- looked to build as much cost-effective housing as possible both to attend to Germany’s postwar housing crisis, and in response to Article 155 of the 1919 Weimar Constitution, which called for “a healthy dwelling” for all Germans, and the crash housing program initiated by the stabilization of the Rentenmark in 1923.6 This drove the technical definition of Existenzminimum - the minimum subsistence dwelling- in terms of minimal acceptable floor space, density, fresh air, access to green space, and access to transit.

02_ Trolley System, ca. 1910, El Condado, San Juan, Puerto Rico. Allen Morrison Collection.

03_ Cover of Die Wohnung für das Existenzminimum (1930). NAi Archives.

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05_ Thatched house with tobacco leaf siding ca. 1950. Thomas Lehman Collection.

06_ Center. Wood and zinc plank house ca. 1949. Photo. Maynard Good. Thomas Lehman Collection

07_ Concrete house built by the Puerto Rico Reconstruction Administration ca. 1944. Photo: Dr. H. Claire Amstutz. Thomas Lehman Collection

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The second congress was dominated by the social programs of the German architects centering around the idea of the minimum dwelling unit as well as the urban models for the expansion of the European city. The term “Functionalism” also began to be used to denote the rather severe, “nothing superfluous” optic of the New Objectivity, being used as early as 1925 by Adolf Behne in his book Der Moderne Zweckbau - The Modern Functional Building.7 Also in 1925, Le Corbusier elaborated his Plan Voisin as part of an urban study for the Redressement Français. He had expressed his dislike for the Garden City Movement, proposing instead the idea of tall skyscraper housing structures organized with large expanses of green open space in between. Also, Le Corbusier advocated that the density of Central Paris should be quadrupled with 90% of the space free for vegetation. He described himself as an apolitical technocrat seeking only to apply the lessons of Frederick Winslow Taylor and Henry Ford to the design of housing and cities.8 CIAM’s second congress reflected an ideological schism between the French on one side, and the German, Swiss and Dutch groups on the other. On the one hand there was Le Corbusier’s wish to accommodate architecture to the demands of large-scale industrial capitalism9. On the other hand was the Dutch, German and Swiss effort to use the new technological advances as a means to construct a new collectivist society. These opposing forces, the pressures of capitalist development and the social mission of the State, would find echo both in America and in Puerto Rico and to a great extent define the principal urban policies of the following decades. (fig.5, 6, 7)


Puerto Rico and the New Deal In America, three years later, the United States presidential elections of 1932 were won by the Democratic Party led by Franklin Delano Roosevelt. The United States was submerged in a deep economic crisis. In 1933, in response to the Great Depression, newly elected President Roosevelt enacted a series of programs focusing on relief, recovery and reform of the American economy. The “3 R’s” guiding Roosevelt’s New Deal centered on relief for the unemployed and poor, recovery of the economy, and reform of the financial system. These programs included the Works Progress Administration (WPA), the Social Security Act, and new programs to aid tenant farmers. One of these programs was a newly created program, The Federal Housing Administration, generally known as “FHA”. The program provided mortgage insurance for single and multifamily family housing on loans made by FHA-approved lenders. Like in the United States, FHA insured mortgages would become a primary force behind the urbanization of Puerto Rico in the following decades.10 Since the Spanish American War of 1898, the governor of Puerto Rico was appointed by the President of the United States, usually as a reward for political services or a distinguished career on behalf of the American government or its military. In 1933, Roosevelt appointed General Blanton Winship as Governor of the island following the governorship of Robert Gore, a businessman with little political experience. Although appointed by Roosevelt, Winship, a conservative, was at odds with the New Deal’s liberal policies and both Governors, Winship and Gore, were seen in Puerto

09_ El Fanguito ca. 1946. General view. Photo. Clayton Gingerich. Thomas Lehman Collection

10_ El Fanguito ca. 1946. Street scene. Photo. Clayton Gingerich. Thomas Lehman Collection.

11_ Eleanor Roosevelt Touring Poor Area of San Juan, March 15, 1934. Collection Franklin D. Roosevelt Library Public Domain Photographs, 18821962. National Archives and Records Administration. Bettman/Corbis.

A. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


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Rico as incompetent and reactionary.11 pool of dirty water swarming with flies in the center of “La Perla,” a street in San In the 1932 Puerto Rican elections, Luis Juan.” Then, the reporter’s article continMuñoz Marín, the idealist young son of ues: statesman Luis Muñoz Rivera, was elected to the Puerto Rican Senate on the Liberal During her inspection trip through Party ticket. Muñoz Marin had taken over this section of town, Mrs. Roosevelt the direction of his father’s newspaper came upon this pool and asked the La Democracia and was an advocate of photographer to take a picture of independence with broad ideas on social it, “to show really what it is like.” reform. Despite the party’s defeat, Muñoz During her shocking journey in squaMarín’s election to the Senate and his dilor and disease, the First Lady was rectorship of La Democracia, would give followed by members of the popuhim a powerful platform with which to lace clad in rags, naked children lobby in Washington on behalf of Puerto and barking dogs. She was deeply Rico.12 Soon after the elections, Ruby touched by the desolate scene and Black, a reporter and friend of Muñoz conferred with local welfare workers and correspondent of La Democracia regarding possible remedies.15 in Washington, arranged a meeting between him and Eleanor Roosevelt. The publication of the images from Muñoz Marín wanted Mrs. Roosevelt to the visit by newspapers in Puerto Rico examine Puerto Rico’s problems person- and the United States outraged former ally and convinced her to travel to the American appointed governors that ruled island.13 Puerto Rico was suffering the ef- over the island, as well as the conservafects of the Great Depression combined tive incumbent. with the devastation caused not only by San Felipe in 1928, but also by follow up Following his wife’s report, President hurricanes San Nicolás in 1931 and San Roosevelt included Puerto Rico in the Ciprián in 1932. San Ciprián alone left New Deal Programs. This put in mo257 dead and over 40 million dollars in tion an array of policies and strategies losses. (fig.9, 10) designed to aid and assist in the reconstruction of Puerto Rico’s economy. One In March 1934, Roosevelt was received of these was the Plan Chardón, directed in San Juan. (fig.11) Accompanying Mrs. by Carlos Chardón and orchestrated by Roosevelt was Rexford Guy Tugwell, Muñoz Marín from the local Senate, Undersecretary of Agriculture, member and the US Department of Agriculture in of Roosevelt’s Brain Trust, and one of his Washington. closest advisors.14 In El Fanguito, one of San Juan’s poorest slums they witnessed The following year Roosevelt created not only extreme poverty but also the im- two new programs. The first was the pact and devastation of the hurricanes. Resettlement Administration (RA), apMrs. Roosevelt also visited La Perla anoth- pointing advisor Rexford Guy Tugwell er of San Juan’s shanty towns. The cap- as its director. The RA, a Tugwell braintion in one of the American newspapers child, was structured to relocate strugread: “Mrs. Franklin D. Roosevelt, wife of gling urban and rural families to comthe President, standing at the edge of a munities planned by the federal gov-


12_ El Falansterio, view of interior courtyard, ca. 1967. CRUV

ernment. The new organization had four divisions: Rural Rehabilitation, Rural Resettlement, Land Utilization, and Suburban Re-settlement.16 One of the RA’s projects was the ‘Green Towns Program’, a direct attempt by president Franklin Delano Roosevelt’s New Deal administration to address the problem of deteriorating urban conditions. The idea was to create better living environments in rural and suburban areas for the urban poor and working classes. The program produced three new communities, Greenbelt, Maryland, Greenhills, Ohio, and Greendale, Wisconsin.17

assistance on health issues. The PRRA, in contrast, pointed at the diversification of agricultural production, the production of cheap and available electric power, better roads, reforestation, and adequate housing as essential goals of the Administration’s program.20 (Fig.12)

Three projects were developed in 1937 as part of the New Deal Program- the Caserío Mirapalmeras in Santurce, The Falansterio in Puerta de Tierra, and the Urbanización Eleanor Roosevelt in Hato Rey. Mirapalmeras consisted of 131 units in 44 rowhouse buildings along with five commercial parcels.21 El Falansterio -the The second was the Puerto Rico Phalanstery- is a 216-unit collective housReconstruction Administration (PRRA).18 ing project. Eighteen 3-story concrete Established in the Department of the modules house apartment dwellings orInterior in May 1935, the program was inganized around a collective courtyard. tended, according to a letter by President Tenement Group A, as it was originally Roosevelt, not “merely to provide imknown, was developed by the PRRA’s mediate relief, but to direct the permaSlum Clearance Division and intended to nent reconstruction for the Island”.19 relocate families from the La Perla and Roosevelt had first extended federal Miranda slums in San Juan and Puerta de aid to Puerto Rico through the creation Tierra. of the Puerto Rico Emergency Relief Administration (PRERA). The PRERA was primarily focused on food supplies and The Urbanización Eleanor Roosevelt was a A. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


residential subdivision, also developed by the PRRA’s Slum Clearance Division. The general plan consisted of 2,300 dwellings as well as parcels dedicated to commercial and civic use projected for 16,000 residents. The plan, following Garden City layout principles, included a central plaza as well as sports and recreational areas. It included five different single-family unit models, three duplex house models and thirty-two row house units. Both projects -Roosevelt and the Falansterio - were designed by Jorge Ramirez de Arellano, following the Art Deco-Moderne style, typical of the late 1930’s.22 While these are now considered as appropriately scaled developments - both at the building and the collective scale - the authorities at the time understood that the increment of development was not big enough to take care of the massive challenge of the slums. A larger scale move would have to be implemented.

The Functional City and the Separation of Functions In Europe, the Great Depression had a disastrous effect on the New Building, primarily because of Germany’s financial dependence on the USA. Many estates and projects planned in Frankfurt and Berlin were postponed indefinitely. The architectural profession became politically polarized, symbolized by the firing in 1930 of the Bauhaus director Hannes Meyer—who had stated, with his collaborators Ludwig Hilberseimer and Mart Stam, the importance of working class and collective housing—to be replaced by Mies van der Rohe.23

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an ‘architect’s brigade’ to plan new cities as part of the first Soviet 5-year Plan. This left an open field for Le Corbusier to control the Congress. The fourth CIAM meeting in 1933 was held onboard a ship, the SS Patris II, which sailed from Marseilles to Athens. The theme of the Congress, “The Functional City”, broadened further CIAM’s scope from architecture into urban planning. Based on an analysis of thirty-three cities, CIAM proposed that the social problems faced by cities could be resolved by a strict functional segregation, and the distribution of the population into tall apartment blocks at widely spaced intervals. These proceedings, later published by Le Corbusier in 1943 as the Athens Charter, established the doctrine that would shape modern urbanism for the following decades.24 The ‘points of doctrine’ of the charter were based on the idea of a separation of functions whereby the city fabric would be zoned according to four major use categories: dwelling, work, leisure, and circulation.25 The Functional City was CIAM’s most significant theoretical approach. Le Corbusier argued in his opening statement at the Congress that the projects shown in the Congress “represented a biology of the world”. Le Corbusier argued that CIAM’s task was “to create forms, human truths and certainties, and to establish a prism to judge them”.26 The goal was to “establish urban rules to prescribe to authorities”. CIAM had structured and promoted the principles presented in the Athens Charter as a moral imperative to be followed by governments in their policies and architects and planners in their projects.

(Fig. 13. Post war housing, Germany. By this time Schmidt, Stam, May, and Bad Dürrenberg, Gross-Siedlung, 1930. Meyer, the forces behind the Swiss Bundesarchiv Bild.) Werkbund and the German Ring, formed


13_Post war housing, Germany. Bad D端rrenberg, Gross-Siedlung, 1930. Bundesarchiv Bild.)

14_ Walter Gropius study for high-rise buildings with green spaces (1929). Originally published in Rationelle Bebauungsweisen (1931).

A. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


15. Caserío Ponce de León, Ponce, Puerto Rico 1948. Biblioteca Digital Puertorriqueña, UPR.

As the war approached influential members of CIAM had to leave their respective countries. By 1935, prominent CIAM members Walter Gropius, (fig.14) Lazlo Moholy Nagy, and Marcel Breuer were already in London. José Luis Sert had left Spain. Also in 1935, Le Corbusier visited the United States followed by an extensive tour of South America in 1936. In both trips he lectured widely and met with architects, planners, politicians, and officials to discuss the ideas behind the Functional City and its principles. Their full impact would have to wait until after the Second World War.

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of an industrial-based economy. Muñoz Marín concentrated his grassroots political campaign in Puerto Rico’s rural areas addressing primarily the ‘jibaros’, the Puerto Rican country peasant. In 1940, the Popular Democratic Party won a majority in the Legislature and Muñoz Marín was elected the fourth President of the Senate.

In tandem, Roosevelt appointed Rexford G. Tugwell as Governor of the Island. Tugwell’s training as an economist and as a social reformer would set him apart from his predecessors. Muñoz and Tugwell would form an extraordinary team in shaping Puerto Rico’s fuShaping a new government ture. With Tugwell’s support, Muñoz (Fig. 15) advanced legislation geared towards agricultural reform, economic recovery In 1938, Muñoz Marín split from the and industrialization. Central to his stratLiberal Party and founded the Popular egy was a program of agrarian reform Democratic Party (Partido Popular and land redistribution that limited the Democrático). The party’s platform was area that could be held by large sugaran ambitious social reform program di- cane interests. These programs became rected at establishing minimal wages, eventually known as Operation Bootstrap initiatives to provide safe shelter, food (Operación Manos a la Obra, 1948).27 and water throughout the island, a diversified agriculture, and the creation During the first forty years of the 20th


century, Puerto Rico’s dominant economic was based on sugarcane by-products. Operation Bootstrap enticed investors to transfer or create manufacturing plants, offering them local and federal tax concessions, while maintaining access to American markets free of import duties. The program facilitated a shift from an agricultural to an industrial economy. It also led to a massive population shift from the countryside to urban areas. Tugwell, at the helm of the executive branch and unlike his passive predecessors, launched a massive restructuring of the Puerto Rico’s governmental structure establishing the Puerto Rico Electrical Power Authority in 1941, and the Puerto Rico Planning Board, the Industrial Development Corporation, the Government Development Bank, and the Public Transportation Authority in 1942. The restructuring was rounded after his tenure as governor with the establishment of the Puerto Rico Water and Sewer Authority in 1945. These new public corporations and government branches put in place both a policy framework as well as an investment program on public infrastructure that would support the urbanization of Puerto Rico in the coming decades. In 1944 the Popular Democratic Party repeated the political victory of the previous elections. In a transition move toward self-government President Truman appointed Puerto Rican agronomist Jesús T. Piñeiro as governor. In 1947, Congress approved legislation allowing Puerto Ricans to elect their own Governor. The Partido Popular won the 1948 elections by a landslide and Muñoz Marín became the first democratically elected Governor of Puerto Rico. Afterwards, in 1951, the United States Government approved

Public Law 600, authorizing Puerto Rico to draft its own constitution. The constitution was approved by a popular referendum and ratified by the U.S. Congress authorizing the creation of the Commonwealth of Puerto Rico in 1952.

Expansion of the doctrine In 1936 Walter Gropius, former director of the Bauhaus and CIAM member took on the position of Chairman of the Department of Architecture at Harvard’s Graduate School of Design. Soon after In 1941 Sigfried Giedion, CIAM’s Secretary General was invited to give a series of lectures at Harvard which became the basis for his influential Space Time and Architecture (1941).28 The presence of both Gropius and Giedion in the United States’ most prominent Academic institution catapulted CIAM’s doctrine, particularly with respect to housing and urbanism worldwide. The principles of the Modern Movement in architecture gave way to the International Style, in which built form, at the scale of the building or at the scale of the city, would follow the same formal characteristics without regard to culture, geography, local economy and other place specific traits. (Fig.16) In September 1953, José Luis Sert, President of CIAM, succeeded Gropius as dean of the Harvard Graduate School of Design. There, he initiated the world’s first degree program in urban design. Through an international network of colleagues, faculty, recent graduates, and students, the principles of CIAM propagated worldwide. Through his work in South America, and particularly his work in Havana, Cuba, Sert had an enormous influence in Puerto Rico. In 1959, Sert A. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


16 Caserío Aibonito, Puerto Rico 1956. Photo Elmer Lehman. Thomas Lehman Collection.)

co-authored with Reginald Isaacs one of the reports that led to the creation of the School of Architecture at the University of Puerto Rico.29

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Works Committee31, spearheading the design of new schools, health centers and district hospitals. The new Supreme Court, the International Airport, by architects Toro y Ferrer, and the buildings for the University of Puerto Rico in Río The modern image Piedras designed by Henry Klumb, were among many new buildings which exhibAfter the creation of the Commonwealth, ited the crisp white architecture of the Muñoz Marín and his closest advi- modern style.32 sors, Teodoro Moscoso and Rafael Picó, among others, wanted to fashion a new image for Puerto Rico. In terms of archi- The schism between modern architectectural style, the Neo-classical and the ture and modern urbanism Spanish Revival had been used by the American government as a symbol of Architects in Puerto Rico such as Toro y its power and authority over its colonial Ferrer and Klumb along with a younger territories.30 The Art Deco style, popular generation of architects that included in the 1930’s, was associated with the Jesús Eduardo Amaral, Efrer Morales, Roosevelt PRRA and New Deal Programs. Horacio Díaz, Jorge del Río, René Ramírez Like his contemporaries, Juscelino and Thomas Marvel among others develKubitschek in Brasil, Rómulo Betancourt oped a restrained but strong architectural in Venezuela, and Jawaharial Nehru in language grounded in the tropics. This India, Muñoz embraced modern archi- was an architecture anchored in the geotecture as part of this new image and graphical, cultural, and economic realities as a symbol of Puerto Rico’s progressive of Puerto Rico as a Caribbean tropical isnew government. Already in late 1943, land. Tugwell had brought Richard Neutra as chief consultant of Puerto Rico’s Public Urbanism policies, however, shifted from


17_Puerto Nuevo under construction 1949. AACUPR

the incremental moderate size interventions of the previous decades, to large scale operations intended to deal with the massive challenge of the slums, the urbanization of the urban areas, and the infrastructure and transport required by the rapidly expanding metropolitan area. Four projects, which represent drastic changes in scale, constitute paradigm shifts that served as models for new development and shaped the urban form of the city in terms of density, land occupation, and urban structure. At their core, CIAM’s segregation of functions plays an overarching role defining planning policies and regulations, as well as design and implementation models. (Fig. 17)

Up to this point, new neighborhoods in San Juan were based on developments were land parcels were structured so owners would construct their houses as in the case of Baldrich, El Vedado, and Floral Park among others. With Puerto Nuevo, the track housing subdivision entered the Puerto Rican scene at a massive scale. Centralized recreational facilities consisting primarily of sports fields and community centers formed part of the development. Soon new strip commercial malls followed to support the basic necessities of the new housing neighborhoods. These, however, did not constitute elements of an integrated urban fabric. Instead, they followed the CIAM model of the segregation of functions, A change in scale 1: the private sector establishing individual pods for each use and the residential subdivision connected by a street and road network constructed by the project’s developer. In 1948, the Everlasting Development Within these large territories, the develCorporation, led by John Darlington oper controlled and proposed the street Long proposed a subdivision project for system, the parceling structure, the infrathe Hato Rey area. The Urbanización structure and utilities network, the recrePuerto Nuevo consisted of 7,000 single ational facilities, as well as the dwelling family detached units directed at low types. income families with the ability to purchase their home through FHA financing. Soon the State followed, establishing A. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


18_Slum relocation debris, 1954. Biblioteca Digital Puertorriqueña, UPR.

planning parameters standardizing the ‘urbanización’ model. This model, basically unaltered, would become the primary driving force of development in the island for the next 50 years. Also, with the Everalsting Development Corporation, another aspect of development entered the Puerto Rico scene - the developer as political activist and lobbyist. In order to build Puerto Nuevo, Long, a developer from South Carolina, argued that he needed not only the FHA commitments on the housing mortgages, but tax incentives and substantial variations on the planning regulations. When Muñoz Marín became governor he told Long that no such agreement was in place and that the government could not privilege a private developer. In the coming years, Long lobbied intensely in Congress through his State’s Congressmen to derail Muñoz’s efforts for a new Constitution for Puerto Rico. The attempts of sabotaging the constitutional process proved unsuccessful and Mr. Long left the island soon after. 33 34 (fig.18)

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A change of scale 2: the public sector and the housing project

The Housing Authority (Autoridad de Hogares) was founded in 1938 to deal with the housing crisis and the slum clearing program. In 1949 the State Government built Caserío Las Casas, Puerto Rico’s large scale public housing project, along with other public housing projects throughout the island, such as those built in Ponce and Aibonito. These were not in the Deco Style, as The Falansterio, but in the more modern, unadorned International Style proposed by CIAM and the New Objectivity proponents. In 1953, the Autoridad de Hogares developed a large scale social housing project. With 2,610 housing units, Llorens Torres became one of the largest public housing estates in Puerto Rico and the United States.35 The Housing Authority was restructured as the Puerto Rico Urban Renewal and Housing Corporation (Corporación de Renovación Urbana y Vivenda, CRUV) in 1957. In the following decades over 300 “residenciales” were built totaling over with 54,000 low income rental units with another 32,000 units base on Section 8 rental program.36


19_Transportation Study. San Juan Metropolitan Area. Wilbur Smith & Associates. 1967.

A change of scale 3: from streets to highways

streets and urban blocks but a larger network of roads, arteries, bypasses and expressways. By 1967, Metropolitan San In 1956, US President Dwight D. Juan’s urban structure had been proEisenhower signed into law the Federal grammed through the Metropolitan San Aid Highway Act. With an original autho- Juan transportation study prepared by rization of 25 billion dollars for the con- Wilbur Smith and Associates.37 This study struction of 41,000 miles (66,000 km), served as the fundamental blueprint for the Highway Act financed new street and the Department of Transportation and road infrastructure throughout the US. later the Puerto Rico Highway Authorities mainland and Puerto Rico. transportation infrastructure program. A significant side effect of the Highway Act was the direct subsidization of the suburban highway system, making commutes between urban centers to suburbs much quicker, furthering the flight of citizens and businesses and divestment from inner cities, and compounding vehicle pollution and excessive petroleum use problems. (Fig. 19) In Puerto Rico, the train and the tramway had already succumbed to the lobby of the automobile and petrol interests in the 1940’s. With the Highway Act, a massive building program during the 1960’s reconfigured the urban structure of San Juan, not as a continuous network of

From CIAM 10 to Team 10 Already in 1953, when Sert took over as Dean at Harvard, CIAM’s doctrine was being challenged by a younger generation of architects. These young members of CIAM led by Alison and Peter Smithson, Aldo Van Eyck, Jaap Bakema, and Georges Candillis, argued that housing and urban design models could not be imposed without considerations of culture, climate and place. Essentially the qualitative attributes of cities had been replaced by quantitative planning processes leaving both the individual and dweller outside of the equation. The othA. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


er point principal of contention was that a tabula rasa approach to urban renewal and that abandoning the city centers neglected the city’s history and had turned CIAMs policies on urbanism into policies of suburbanism. Sert was well aware of the problems having promoted the idea of The Heart of the City as the theme for the new CIAM VIII Congress planned for Hoddesdon England in 195138. (Fig. 20 Orphanage, Amsterdam, 19551960. Aldo Van Eyck Architect. NAi Archives.) The future members of Team 10, the British Alison and Peter Smithson, and the Dutch members, Aldo Van Eyck and Jaap Bakema, put forward a new set of concepts as drivers to guide CIAM’s efforts. Concepts like identity, scales of association, clustering, and mobility came into play. These changes, the departure of Le Corbusier, and the progressive weakening of the CIAM’s leadership forced its dissolution in 1959 after CIAM’s 10th Congress in Dubrovnik.39

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Members of Team 10 looked at traditional urban structures such as the courtyard structures in Latin America and the Mediterranean as models for new collective housing and urban settlements. Candillis of the Gamma Group, looked at the Bidonvilles of Algeria and Morocco as references for a new urban structure exhibiting a reciprocity between building form and public space as opposed to the isolated high-rise blocks in the landscape, advocated by the older generation. The mat building as a urban form established a figural approach to public space based on the circulation spine as a primary structuring element, the serial disposition of elements, and the mutual definition between building form and

open space. Projects such as Van Eyck’s Orphanage in Amsterdam (1961) and the Free University of Berlin (1963) by Candillis Josic Woods became models and examples of this new building type.40

New Models for Puerto Rico In Puerto Rico, the Public Housing and Urban Renewal Corporation (CRUV) under the leadership of Carlos Alvarado, developed a number of alternative models to the prevailing public housing compounds which, because of their dependence on Federal funding, did not head off from HUD’s Minimum Property Standards and Design Guidelines. A signifcant project was Jan Wampler’s proposal for La Puntilla.41 Trained at Harvard under José Luis Sert, Wampler developed a 5-story mat building composed of buildings with interior courtyards of different sizes and hierarchies. Inspired by the plaza and courtyard structure of Old San Juan, Wampler proposed a flexible building framework within which residents would complete their unit according to their means and possibilities. The award-winning project42 on self-help proved too costly and intellectually ambitious to be carried out. (Fig. 21, 22) A second experimental project, Habitat Puerto Rico, was designed by Moshe Safdie in 1968. Funded by the Federal Housing Authority (FHA), the project was commissioned as a prototype for providing low-cost housing to moderateincome families within the budget constraints of the Title 236 housing program. The project was developed in two phases and for two different sites between 1968 and the time of the project’s termination in 1973. Phase I (1968-69) was designed for a twenty-acre lot on a 76-metre /


250-foot high hill in the San Patricio sector of San Juan, and remained only on its planning stage. This first phase foresaw the construction of 600 to 800 hexagonal modules, arranged in clusters of 12, to form 264 dwellings set within a steep slope overlooking San Juan.

tured a private terrace and garden located on the roof-top of the module below. A prefabrication plant was built on-site and the project started construction in 1969. The intended location of Habitat Puerto Rico on inexpensive and underdeveloped hilly terrain was not an insignificant reason for the project’s failure. (Fig. 23. Habitat Puerto Rico. Moshe The steepness of the site posed particular Safdie Architect. 1968-74. Massing construction problems, which added to Diagram and Model. Canadian the overall cost of the project. Under the Architecture Collection, McGill University pressures of the 1973 financial crisis, the 2001. government withdrew its support forc(Fig. 24 Re-used Habitat prefabricated ing the developer to abandon the project module, Arecibo, Puerto Rico. Photo: with only 30 modules produced and in Jorge Rigau.) place.43 This topographically steep site was ultimately rejected by the FHA in favor of a second site, known as the Berwind Farm, on which some preliminary construction occurred between March 1969 and 1973. The second scheme was much more modest in scale, consisting of only 150-300 pre-fabricated hexagonal units,also clustered in groups of 12. The basic shape of the modules designed was a split-level hexagon that will form a 14-story high-rise tower. Each unit fea-

A third, more modest project, was the Elderly Housing Project in Cidra by Jorge del RĂ­o. In both, La Puntilla and Cidra, cultural elements are integrated into the fabric where the ideas of clustering, scales of association, and appropriate size are explored. These examples, however, were the exception and their influence did not extend beyond academic or professional circles. In Puerto Rico as in most of the western world, the CIAM model continued to be held as the develA. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


25_Elderly Housing Project in Cidra, Puerto Rico. Jorge del Río, architect, 1977.

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26 Aerial View. Plaza Las Américas shopping mall. To the right is the Nemesio Canales Public Housing Project. 1968. BPPR


opment model supported not only by the The project’s vision for the downtown public policies of the government but by was described as follows: the forces of the private market as well. (Fig. 25) The role of the NCSJ as a Downtown and its design is based both on historic and modern times. Historically A change of scale 4: the commercial the earliest city centers provided mall and a New Center for San Juan three basic functions 1. The regional market place or Agora; 2. In 1968 the first indoor mall in Puerto The regional communications cenRico opened in what was now the geoter or Forum; and 3. The center for graphic center of the Municipality of San important religious and cultural inJuan. Located in central Hato Rey, Plaza stitutions and civic monuments or Las Americas became an instant success. Acropolis. On this ancient threefold A self-contained network of shops, resfunction rests the philosophy for a taurants, and now offices, the mall innew vital downtown. Four hundred teriorized activities traditionally located years ago, the Spanish established along the city’s streets and sidewalks. The the Law of the Indies for the demall’s air conditioned interior and a dyvelopment of the cities in the new namic mix of new stores offered a new World. Today, among other things, socializing environment. Soon, the mall we see the results of these early efbecame the prevailing commercial model forts in the city plazas surrounded throughout the Island, striking a blow to by church, city hall and shops. The small urban shops in the city and town Downtown of tomorrow must strike centers. Today, Plaza Las Americas holds a balance between conservation and over 2.2 million square feet of retail and enhancement of the past and shap11,000 parking spaces, is the largest mall ing and exemplifying the future. The in the Caribbean and the third largest in Plan for the NCSJ has been prepared Latin America.(Fig. 26) so that it can adjust to this future situation and thus serve better its The same year, a committee made up metropolitan population thereby enof public officials and prominent prihancing both its utility and beauty.44 vate sector businessmen was organized to promote the development of a new The Nuevo Centro followed closely some downtown for San Juan in lands to the of the principles exposed by Sert in The east of Plaza Las Americas. The commit- Heart of the City45 which registered the tee was presided by Teodoro Moscoso, proceedings from the CIAM VIII Congress Muñoz Marín’s Secretary of Economic and had become an important referDevelopment, with assistance of a group ence source for planners and architects. of architects and planners affiliated to The design for the Nuevo Centro de San the Puerto Rico Chapter of the American Juan projected the construction of 1,640 Institute of Architects. apartments for 8,200 residents, mixed (Fig.27) with offices. The project was zoned vertically, separating the car from large pedestrian terraces at an upper deck, common in elevation to all buildings projectA. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


27_Section and Perspective. Nuevo Centro de San Juan. 1969. AT

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ed as part of the complex. These would a halt with the economic downturn that be linked by pedestrian bridges spanning was to follow. from deck to deck. (Fig. 29) (Fig. 30 Aerial view showing Plaza Las The following year, the Municipality Americas under construction (bottom of San Juan followed suit by sponsor- left) and shanty towns along the Martín ing two studies for the area immedi- Peña Channel. San Juan, Puerto Rico. ately to the north of the Nuevo Centro. 1967. DTOP.) Commissioned to the engineering firm Lebrón, Sanforenzo & Fuentes, the The Oil Crisis and the End of Modern Model Neighborhood Area (MNA) and Urbanism the Martin Peña Channel Improvement Study envisioned a complete redevelop- The stock market crash of 1973-1974 ment of the sites occupied by the shanty and the oil crisis of 1973 put an end to towns, many of them already relocated Puerto Rico’s development drive. The in the public housing projects. The Nuevo 1973 oil crisis started in October 1973, Centro and the redevelopment plans for when the Arab members of Organization the Martin Peña Channel would come to of Petroleum Exporting Countries (OPEP),


29. Model Neighborhood Area Study. Lebr贸n, Sanfiorenzo & Fuentes. 1970

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along with Egypt, Syria and Tunisia, proclaimed an oil embargo on the USA in response to the US decision to support Israel during the Yom Kippur War. The embargo, which lasted until March 1974, had a lasting effect on the U.S. and Puerto Rican economy throughout the 1970’s, putting a halt to infrastructure investment and curtailing the financing of housing and other construction projects by the banking system. The 1973 oil price crisis, along with the 1973-1974 stock market crash, have been regarded as the first event since the Great Depression to have a persistent economic effect. In March of the previous year, 1972, the first of 33 buildings of the PruittIgoe urban housing project in St. Louis Missouri was demolished by the Federal Government. Occupied in 1954 and completed in 1955, Pruitt-Igoe by the late 1960’s had come to represent the extreme poverty, crime, and segregation associated with large scale social housing urban tenements. The high profile failure of Pruitt-Igoe and its ultimate demolition became, for critics like Charles Jencks and Peter Blake, the emblematic icon of the failure of modern architecture and urbanism. (Fig. 31, Police occupation of the Llorens Torres Public Housing Project. 1996.)

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projects in areas without infrastructure and adequate access as well as rezoning massive tracts of land for new development. Most of these new developments, located in large parcels in the urban periphery and in rural agricultural farms, contributed to the ever-increasing sprawl of Puerto Rico’s urban landscape. An urban form integrated by deteriorating city centers, large scale residential subdivisions, public housing projects, shopping centers, and office parks emerged as the image of Metropolitan San Juan. During the following decades crime escalated throughout Puerto Rico causing a sense of fear and insecurity among the population. The crime increase was generally attributed to a growing drug trade and associated gang wars. In the 1990’s the government pursued a battle against urban crime by mobilizing the National Guard and elite police squadrons to occupy by force targeted public housing projects throughout Metropolitan San Juan. This triggered a new policy of enclosing the housing projects with perimeter fences and guard houses to control access points. Others like Las Acacias and Villa Panamericana were demolished following the Pruitt-Igoe example.

(Fig. 32, Aerial photo showing the urban structure of suburban San Juan. The area highlighted in yellow shows the The Fragmented City perimeter closing of the San Francisco, San Ignacio and Santa María residential During the 1970’s, the Puerto Rico urbanizations. Shown in red are the acPlanning Board stopped being a policy cess control points. San Juan, Puerto Rico maker becoming instead a regulatory 2009. Google.) agency which reacted to proposals but did not put forward a proactive vision of Resident associations reacted simultanethe urban environment. The “consulta de ously by closing their residential subdiviubicación” (building location permissions) sions with fences and guard houses as combined with the Zoning Code became well. Inside the “urbanizaciones” basic a planning tool for evaluating extensive services, previously maintained by the


Municipality, had to be privatized as the resident associations took control of the public realm within their neighborhoods. Politicians, not having a clear strategy against crime and fearing political backlash, passed legislation approving the closing of whole neighborhoods. Soon recreational centers, commercial malls, offices, and residential condominiums exercised some type of security and access control. Scholars like anthropologist Teresa P.R. Caldeira in Brazil and sociologist Zaire Dinzey-Flores in Puerto Rico have studied gated communities, the fear of crime and violence and its impact on the built environment. Caldeira has defined them as “privatized, enclosed and monitored spaces for residence, consumption, leisure and work” characterized by the privatization of the public realm, by their demarcation and isolation by walls, and fences, by their inward turn, away from the streets, by the control of access through security systems control, and by a tendency to constitute a socially homogeneous environment46. Properties outside these protected and controlled zones are seen as second rate and are devalued in the real estate market. At the same time the public realm outside the compounds has increasingly deteriorated as a no-man’s land without direct stakeholders and a citizenry to support it.

has spurred a critical overhaul of many of the 20th century urban development policies. Already cities like Bogotá, Portland, and Barcelona have shown success in implementing new strategies and putting in place a clear vision for their future. Puerto Rico’s paradigm shift will need to start with such critical reassessment of the policies and forces which have shaped our everyday environment over the last hundred years.

At this crucial juncture starting the second decade of the 21st century we live in a fragmented city.

Conclusions Puerto Rico shares with other countries many of the maladies previously described. In the United States and across the globe there is a new sensibility regarding sustainability and growth, which A. Mignucci - Modern urbansm in Puerto Rico


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(Notes) 1

Taino Indian name for the island of Puerto Rico.

2

Aníbal Sepúlveda and Jorge Carbonell, Cangrejos-Santurce: Historia ilustrada de su desarrollo urbano 1519-1950 (San Juan: Carimar / Oficina Estatal de Preservación Histórica, 1988), 39.

3

Sepúlveda and Carbonell, Cangrejos-Santurce, 33.

4

Eric Mumford, The CIAM Discourse on Urbanism 1928-1960 (Cambridge: MIT Press, 2000), 9.

5

Mumford, The CIAM Discourse, 29.

6

Kenneth Frampton, Modern Architecture: A Critical History, (New York: Oxford University Press, 1980),136.

7

Kees Somer, The Functional City: The CIAM and Cornelius van Eesteren, 1928-1960 (Rotterdam: NAi Publishers, 2007), 50.

8

Mumford, The CIAM Discourse, 14-20.

9

Mumford, The CIAM Discourse, 19.

10 Aníbal Sepúlveda, Puerto Rico Urbano Vol. 4 (San Juan: DTOP, 2004). 63. 11 Luis Muñoz Marín, Memorias 1898-1940 (San Juan: Fundación Luis Muñoz Marín, 2003), 113. 12 Muñoz Marín, Memorias 1898-1940, 111. 13 Muñoz Marín, Memorias 1898-1940, 118. 14 Rexford G. Tugwell, The Stricken Land. The Story of Puerto Rico. (New York: Doubleday, 1947), 27. 15 Caption to Bettmann/CORBIS image BE061831. Eleanor Roosevelt Touring Poor Area of San Juan, 15 March 1934. Accessed August 3, 2011. http://www.corbisimages.com/stockphoto/rights-managed/BE061831/eleanor-roosevelt-touring-poor-area-of-san. 16 Joseph L. Arnold, The New Deal in the Suburbs, (Columbus: Ohio State University Press, 1971), 24-25. 17 Arnold, The New Deal in the Suburbs, 48-49. 18 Created in the Department of the Interior, by EO 7057, May 28, 1935, in accordance with the Emergency Relief Appropriation Act (49 Stat. 115), April 8, 1935. ref. National Archives- http://www.archives.gov/research/guide-fed-records/groups/323.html. 19 Letter by President FD Roosevelt dated August 1, 1935 reproduced in a mimeographed report issued by the Puerto Rico Reconstruction Administration, 1938. 20 Information Research Section PRRA, Facts About the Puerto Rico Reconstruction Administration, (Washington: Puerto Rico Reconstruction Administration: 1938). Accessed August 3, 2011. http://newdeal.feri.org/pr/pr10.htm.

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21

Luz Marie Rodriguez. “Suppressing the Slum! Architecture and Social Change in San Juan’s Public Housing,” in Ever New San Juan: Architecture and Modernization in the Twentieth Century, ed. Enrique Vivoni (San Juan: AACUPR, 2000), 91-97.

22 Rodriguez. “Suppressing the Slum!”, 97-99. 23 Mumford, The CIAM Discourse, 52. 24 Le Corbusier. Carta de Atenas (Buenos Aires: Editorial Contémpora, 1957), 20. 25 Le Corbusier, Carta de Atenas, 71. 26 Mumford, The CIAM Discourse, 79. 27 Muñoz Marín, Memorias 1898-1940, 134-135. 28 Sigfried Giedion, Space Time and Architecture (Cambridge: Harvard, 1941). 29 Andrés Mignucci, Jesús Eduardo Amaral Arquitecto (San Juan: Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico, 2011), 49. 30 Enrique Vivoni-Farage, The Architecture of Power: From the Neoclassical to Modernism in the Architecture of Puerto Rico, 1900-1950, in Aris 3: Colonization and Architecture, electronic publication of the Journal of the Carnegie Mellon Department of Architecture, http://www.cmu.edu/ARIS_3/vivoni/frameset_vivoni.html. 31 Richard J. Neutra, An Architecture of Social Concern: In Regions of Mild Climate, (Sao Paolo:Gerth Todtmann, 1948. This book documents Neutra’s work in Puerto Rico in 1944 concentrating primarily in the development of prototypes for the education and public health systems. 32 José Fernández, Architecture in Puerto Rico, (New York: Architecture Book Publishing, 1965), 134, 240. 33 Mary Frances Gallart. “Ahora seremos felices,” in Ever New San Juan: Architecture and Modernization in the Twentieth Century, ed. Enrique Vivoni (San Juan: AACUPR, 2000), 51-56. 34 Sepúlveda, Puerto Rico Urbano Vol. 4. 66-69. 35 Rodriguez. “Suppressing the Slum!”, 107. 36 US Department of Housing and Urban Development, Public Housing Agency Profiles, 2009. 37 Wilbur Smith & Associates, Transportation Study for San Juan Metropolitan Area (Puerto Rico Department of Transportation, 1967). 38 José Luis Sert et al., CIAM 8. The Heart of the City: Towards the Humanization of Urban Life. (London: Pellegrini and Cudahy Publishers, 1952). 39 Max Risselada and Dirk van den Heuvel, editors, Team 10 in Search of a Utopia of the Present 1953-81, (Rotterdam:NAi Publishers, 2005), 52. 40 Tom Avermaete, Another Modern: the Postwar Architecture and Urbanism of Candilis-

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Josic-Woods (Rotterdam: NAi Publishers, 2005).


41 Albert Mayer, The Urgent Future, (New York: Mc Graw Hill, 1967), 158. 42 Jan Wampler, La Puntilla, Progressive Architecture, Vol. 49, P:90-97, January 1968. The project won the First Prize Award in the annual design awards competition sponsored by Progressive Architecture magazine. 43 Moshe Safdie, Beyond Habitat, (Cambridge: MIT Press, 1973). See also the website Habitat Revisited produced by the Canadian Architecture Collection at McGill University (2001) at http://cac.mcgill.ca/safdie/habitat. 44 NCSJ Commitee, “Nuevo Centro de San Juan, Plan para un Centro Urbano en el Área Metropolitana de San Juan”, San Juan: NCSJ Commitee / Administración de Terrenos, 1969. 45 Sert, CIAM 8. The Heart of the City. 46 Teresa Caldeira, City of Walls, (Berkeley: University of California Press, 2001).

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[Re]visión de la vivienda social en San Juan: Notas sobre la arquitectura para el obrero(1930s-1950s)

Luz Marie Rodríguez, Ph.D. Archivo de Arquitectura y Construcción de la Universidad de Puerto Rico

Punto de fuga: Arquitectura [social] y dislocación + habitar al/el margen

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El primer vistazo a las viviendas de los trabajadores en Puerto Rico es quizás, un informe del Departamento del Trabajo publicado en 1914 que, luego de evaluar las viviendas obreras, presentaba una guía para la futura construcción de casas apropiadas, eficientes y económicas para geografías tropicales. 1 En la óptica colonialista que salpica el documento, aparece una reflexión determinista que insistía en una supuesta relación simbiótica entre el obrero y la condición de su vivienda. De ese modo, el informe alegaba que una casa inadecuada producía un individuo debilitado física y psicológicamente, incapaz de cuestionar o mejorar su modo de vida. La explicación, que adjudicaba la deficiencia de las viviendas puertorriqueñas a los materiales más asequibles a los trabajadores -es decir, arbustos y palmas-, concluía en la imposibilidad de construir viviendas comparables a las de Estados Unidos, donde sí abundaban maderas fuertes. Desde ahí, los autores remarcaron cómo la estabilidad climática en Puerto Rico facilitaba la habitabilidad a la vez que promovía la pre-


cariedad constructiva de las viviendas.2 Dicho de otro modo, el hecho de que la isla gozara de un clima estable o no existiese la necesidad de resguardarse del frío, había frenado, según el informe, el desarrollo de prácticas contructivas más permanentes entre las clases obreras.

principalmente, de los ubicados en los terrenos a lo largo del Caño Martín Peña y la Laguna San José.3 Según un estudio realizado por Manuel A. Pérez, de 1899 a 1935, San Juan registró un crecimiento poblacional de un 328%, del 145% en Puerta de Tierra y del 1,647% en Santurce, que en esos años había aumenEn las décadas de 1930 y 1940, el au- tado de 5,840 a 102,053 habitantes.4 Sin mento poblacional en San Juan, causado embargo, era poco lo que ofrecía la capien gran medida por la inmigración de los tal para el obrero agrícola desplazado por sectores rurales a la urbe, redundó en el sistema de las centrales azucareras que, el crecimiento de las zonas de arrabal; por la precariedad económica amplifica01_

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da por la Depresión estadounidense, así como por los estragos de los huracanes San Felipe (1928) y San Ciprián (1932) buscaba emplearse en las industrias y comercios que se desarrollaban allí.

de la otredad desde un cierto mimetismo con Estados Unidos9 que figura la casa individual —aunque en el arrabal— dentro del ámbito del deseo que suponía el “sueño americano”.

Esas manchas urbanas que conformaban una ciudad de los otros (fig.1) se consideraban “centros del indeseable defecto social”, espacios de donde “emanaban el crimen y la enfermedad”5 y trampas a la movilidad económica de los obreros.6 Un día cualquiera (1954), una película de la División de Educación de la Comunidad (DivEdCo), ilustró el asunto de la desigualdad, atravesado por el estigma de ciertas disfuncionalidades que fundamentaron los estereotipos acerca de los habitantes de los arrabales. Como se sabe, los estereotipos accionan la construcción de imaginarios que exaltan la otredad, a la vez que establecen escenarios de negociación inevitable y profundamente desbalanceados. Como apunta Homi Bhabha, esa mecánica permite “reconocer”, a partir de procesos aparentemente naturales, las diferencias en “los inferiores” mediante técnicas de deformación donde “la población [estereotipada] es condenada […] a ser tanto la causa como el efecto del sistema, aprisionada en el círculo de la interpretación.”7

Las intervenciones urbanas y arquitectónicas, así como la manera en que éstas se relacionan para formar el paisaje en la ciudad, pueden interpretarse como dispositivos que hablan de y por los grupos sociales.10 Como expone Foucault, pensar los espacios es una reflexión sobre el poder.11 Por ello, los múltiples “experimentos” de vivienda con los que se pretendió sustituir a lo largo del siglo XX uno de los hitos de marginalidad más visibles en la ciudad -los arrabales- pueden considerarse ejercicios que traducen la relación dominante/dominado.

Por otro lado, como documento dotado de una potente fuerza comunicativa, la arquitectura es un texto interrogable. Peter Eisenman defiende que la misma funciona como un texto entre textos y que los cuestionamientos de los proyectos arquitectónicos –tanto de sus a prioris como de sus significados acumulados– se justifican desde una necesidad de lecturas que los fuercen fuera de su postura oficial. 12 Dicho de otro modo, los proyectos invocan filtros discursivos sin que la En la cinta que se cita, producida a partir arquitectura claudique a ser un discurso de un guión de Pedro Juan Soto, Joaquín, en sí misma que, ligada a ciertos signifiun jíbaro8 que emigró con su familia a cados y valores, resulta un instrumento la urbe, enfrenta una ciudad nefasta e ideológico que se enfrenta muchas veces inhóspita, que lo margina y disminuye. a su función esencial de cobijar. En paUna de las escenas más significativas del labras de Marina Waisman, las teorías filme se desarrolla cuando el protagoni- arquitectónicas “constituyen el órgano sta, hastiado ya del ruido de un radio en principal de conversión de las tendencias la casa contigua, comienza una fuerte culturales dominantes [… ] en ideologías discusión de ventana a ventana con su [o discursos] arquitectónic[o]s.”13 vecino, quien finalmente le riposta “aquí vivimos como en el norte, cada cual en su Desde ahí, la vivienda social adquiere propia casa.” Se presenta así, el asunto particular interés toda vez que se articula


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desde un discurso oficial utópico y vanguardista de justicia o reivindicación, mientras otros se obnubilan. Así, este ensayo explora la arquitectura para el obrero puertorriqueño desde el binomio dominante/dominado implícito en los proyectos y a partir de un acercamiento contrapuntual, según lo define Edward Said.14 Asimismo, el análisis ubica los proyectos dentro de una construcción de ciudad donde, además del nuevo aspecto físico y programático de las obras, se atiende su implicación en el refuerzo de ciertos significados y valores socio-políticos. Con ese enfoque, se pretende adelantar una interpretación de obras que, aunque tienden a excluirse de la historiografía local, actuaron en la formación del modelo de ciudad moderna que heredamos.15 Si se acepta que los proyectos funcionaron como herramientas didácticas y performativas que parecían solucionar el estado de “emergencia” que los fundamentaba, entonces, la problematización de la vivienda social en San Juan como representación arquitectónica (imagen o caracterización)16 de la diferencia, tiene como objeto entender cómo se operó la creación de esos otros urbanos que

retroalimentaron un velado –o inadvertido, en ocasiones– discurso de control, disfrazado, cabe pensar, de conciencia social.

Viviendas de [re]construcción: Los experimentos del Nuevo Trato Durante su visita a Puerto Rico en julio de 1934, el presidente Franklin Delano Roosevelt se comprometió en atacar el ya agudizado deterioro de la situación social y económica de la colonia con las mismas herramientas adoptadas por la metrópoli. De este modo, la empobrecida isla se incluyó en el Nuevo Trato, primero bajo la Puerto Rico Emergency Relief Administration (PRERA) y luego, dentro de la Puerto Rico Reconstruction Administration (PRRA).17 En esa decisión pesó, además, la visita de Eleanor Roosevelt, en marzo del mismo año, junto al entonces subsecretario de agricultura y más tarde, último gobernador estadounidense de Puerto Rico, Rexford Guy Tugwell. En esa ocasión, en lugar de enfocar el potencial turístico de la colonia, la Primera Dama prefirió divulgar

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los complicados problemas sociales, al pasear a los reporteros y fotógrafos por las oscuras e insalubres chozas que se levantaban entre pantanos.18 Como proyecto de justicia social, la División de Erradicación de Arrabales de la PRRA se encargaría de gestionar un programa de vivienda pública a gran escala. No obstante, el primer proyecto de vivienda nuevotratista resultó de un esfuerzo conjunto entre la División de Hogares de la Public Works Administration (PWA) – encargada del diseño– con la PRRA –responsable por su financiamiento y administración. El Caserío Mirapalmeras (fig.2), inaugurado en octubre de 1937, se construyó cerca del Cementerio Municipal, en las inmediaciones de Barrio Obrero.19 Aunque apartado del modelo de casas individuales que preferían los obreros, en Mirapalmeras se consideró la flexibilidad

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de unidades familiares. Por lo tanto, los edificios albergaban de dos a siete viviendas dispuestas en hilera, cada una con una cantidad de dormitorios variable, balcón, sala, cocina, baño, y jardín. Mirapalmeras afianzaba la consolidación de áreas residenciales segregadas para los trabajadores y, en la concepción de los apartamentos, se percibe cómo se enunció la otredad del obrero. Por ejemplo, el balcón, que se reconoce en Puerto Rico como un elemento arquitectónico tradicional de socialización, resultó en Mirapalmeras un elemento ambivalente. Como ocurre con cualquier balcón, éste pertenecía simultáneamente al interior y al exterior. Con la diferencia, de que desde los de Mirapalmeras se accedían las cocinas y los baños. (fig.3). En este caso, el complejo residencial puede interpretarse como un ejercicio de transición que


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mantenía ciertas condiciones de una sociedad “pre-industrial” o “pre-moderna” mientras las distinciones fundamentales entre lo público y lo privado comenzaban a modificarse.20 No obstante, y contrario a la norma del arrabal y/o la ruralía donde no existía esa distinción y la familia habitualmente ocupaba el único espacio de la casa, en Mirapalmeras se introdujeron también, espacios privados, como los cuartos dormitorios que exigían las ideas preconcebidas sobre el desarrollo, ligadas a la moral y el decoro. De ese modo, Mirapalmeras debe considerarse un “experimento” donde el concepto de lo privado aparece como parte del componente didáctico con el que se pretendía instruir al obrero a vivir civilizada y modernamente. Mientras la estética de los edificios pareó, a su vez, con una modernidad loosiana, más económica y racional. 21

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Paralelo a Mirapalmeras, la PRRA estructuró un programa de erradicación de arrabales que, debido a la limitación de presupuesto en la agencia, iniciaba sólo con los de San Juan y Puerta de Tierra; es decir, las barriadas La Perla y Miranda, respectivamente.22 Ello constituiría un primer proyecto de vivienda urbana diseñado por la PRRA que se localizaría en un terreno delimitado por las vías del ferrocarril (hoy calle del Tren), la Avenida Fernández Juncos, la calle San Juan Bautista y la calle Matías Ledesma, próximo a los puertos de San Juan donde trabajaban la mayoría de los futuros residentes. El Tenement Group Project A (1936-1937) (fig.4), diseñado por el arquitecto Jorge Ramírez de Arellano y construido por el ingeniero Robert Prann, debía acomodar la mayor cantidad de vivienda posible a la vez que proveer unidades cómodas y seguras a un costo de construcción mínimo. Se


infiere que, debido al área limitada que ofrecía el lote, la vivienda unifamiliar individual no era posible. Se explica así, el complejo de 18 edificios de tres plantas para albergar 216 familias. Inicialmente, esa solución causó serias objeciones entre los administradores de la PRRA por considerar que “las familias puertorriqueñas no [podrían] vivir juntas porque su excesivo individualismo las lleva[ría] a pelearse entre sí.”23 Ese supuesto, como antes la ambivalencia de los balcones de Mirapalmeras, se fundamentaba en los estereotipos con que se fijaba el carácter de los futuros habitantes del proyecto. Como se infiere de los dibujos, Ramírez de Arellano pensó el apartamento como módulo arquitectónico.(fig.5) La planta típica del edificio se organizó en grupos de cuatro apartamentos por piso, que contenían dos áreas básicas: una semipública, para cocina y sala-comedor; otra privada, para dos dormitorios y un baño. Es posible entrever la conexión, si no verbatim, conceptual, con las ideas de las vanguardias europeas fijadas por el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) de 1929, organizado en Frankfurt, en su ideario del existenzeminimum. Aunque la información disponible no aclara las influencias del arquitecto para la concepción del esquema, se trata indiscutiblemente, de un acercamiento racional a la arquitectura, similar en actitud al promovido por el CIAM. Los cuatro apartamentos en los primeros niveles de cada torre se organizaron en torno a un patio interior central, dividido por muros perpendiculares que separaban los espacios de lavandería para las viviendas bajas. Los techos

planos ubicaron piletas y tendederos para los inquilinos de las segundas y terceras plantas. A su vez, cada unidad multifamiliar se encadenaba a la contigua mediante una vértebra pública de circulación vertical, con entradas y balcones comunes [5 añadir calce]. El edificio típico resultaba así, en un módulo urbano que, acoplándose simétrica y periferalmente, formó hileras hacia la Avenida Fernández Juncos y la calle del Tren. En cambio, hacia las calles San Juan Bautista y Matías Ledesma, se acomodaron tres edificios independientes que por la manera intercalada de su emplazamiento en el lote, bloquearon la vista hacia el interior del complejo. Los espacios entre edificios funcionarían como áreas de recreo, por lo que el interior sólo sería accesible peatonalmente. El centro geográfico se reservó para una estructura de dos plantas, originalmente planificada como guardería y kindergarten para los hijos de los residentes, que contaría con el más moderno equipo para “la educación y la enseñanza de las buenas costumbres.”24 Posteriormente, se amplió el programa para incluir además, servicios sociales, oficinas administrativas, una sala de lectura y un pequeño dispensario, estableciendo así, un moderno centro comunitario.25 El arquitecto parece adelantar con el diseño del complejo de vivienda una intención de integración de la tradición hispana de privacidad y la noción estadounidense de comunidad. Esa exploración sincrética desde la hibridez parece asomarse también, en el ejercicio de traducción del balcón mediante el cual Ramírez de Arellano, al extraerlo de la unidad de vivienda, realiza cierta transformación social, al redefinirlo. De un elemento hasta cierto punto exclusivo

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de la familia, lo convierte en uno inclusivo, comunal. Aunque, consciente quizás, de que el proyecto no explotaba el sentido tradicional balcón, para el Tenement Group Project B, a ubicarse en el lote contiguo –no construido– el arquitecto reevaluó esa solución y los proyectó para cada apartamento.26

de viviendas multifamiliares al insistir que:

[…] anteriormente hubo [en Puerto Rico] sus intentos de crear los Falansterios, para hacinar familias, pero siempre tal sistema fue enérgicamente repudiado y combatido, principalmente por las muchedumbres obreras, que era a quienes se intentaba amontonar en tales En los edificios, el Moderne, la vertiente construcciones estilo comunista del siglo 28 americanizada del Art Decó, se manifestó XIX. simple, destacando sólo algunos elementos Por su parte, el Comisionado del Trabajo, característicos del estilo que aportaban Prudencio Rivera, también manifestó su una estética de modernidad “comparable desacuerdo con dicha tipología, señalando a los mejores hoteles y trasatlánticos del la preferencia de los trabajadores por mundo”,27 y al momento, apreciable viviendas individuales.29 Las objeciones sólo en la arquitectura institucional, la parecen basarse en la noción de que el comercial o la residencial para clases complejo de vivienda se percibía simple más pudientes. Sin embargo, la opción y llanamente, como un contenedor. de mantener el hormigón expuesto, en Asunto que su naturaleza introspectiva lugar de presentar una obra policromada expresaba convincentemente. En como era la norma en el Art Decó, obliga ese sentido, al proyecto de Ramírez a un cuestionamiento más allá de las de Arellano le caben las mismas que pudieron ser razones económicas: observaciones vertidas por Foucault ¿podría considerarse un modo de atenuar en torno al decimonónico Familistère su presencia urbana en un esfuerzo por de Jean-Baptiste Godin, inspirado en invisibilizar o descalificar los espacios el Phalastère de Charles Fourier: al “subalternos” en la ciudad? asomar la divergencia o la distorsión

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Si bien es cierto que la arquitectura colonial tiende a un corte más escueto que la metropolitana, no debe obviarse el hecho de que en este proyecto se enfrentaron maneras contrapuestas de entender deseos e intenciones. Ello se evidencia tan temprano como en 1935, cuando en los rotativos del país se discutían las acciones para la erradicación de arrabales y la provisión de viviendas para las familias desplazadas de áreas marginales. En diciembre de ese año, Rafael Alonso Torres, Secretario General de la Federación Libre de Trabajadores, utilizando por primera vez el término falansterio ­–como epíteto negativo– se posicionaba en contra de la construcción

–en la posibilidad de resistencia o desobediencia por ejemplo–, los espacios de “liberación” pueden tornarse lo opuesto a lo originalmente planificado.30 No sorprende entonces, la descripción en la prensa local de los apartamentos del Falansterio como “calabozos”,31 siempre que el edificio recuerda otro Art Decó, introspectivo y panóptico: la Penitenciaría Insular, diseñada por Francisco Roldán, construida 10 años antes. A principios de 1936, en un intento por contrarrestar esas declaraciones de los sectores obreros del país, se publicó en La Correspondencia un artículo traducido del Sunday Mirror de Nueva York que describía casas para obreros


que se construirían en Liverpool. Ese parte de prensa no sería más que una nota informativa si no fuese porque, junto a la imagen de la maqueta para el proyecto británico, aparecía también uno de los dibujos del propuesto por la PRRA en Puerto Rico. La intención evidente era presentar puntos de encuentro y remarcar de forma indirecta una mejor connotación de ciertos aspectos del bloque multifamiliar. Entre ellos, el que los apartamentos se ubicasen cerca de las comunidades de origen y de los lugares de trabajo; la provisión de balcones que permitirían a las madres vigilar sus niños; la ubicación de patios centrales como áreas recreativas y de juego sin exposición al tráfico vehicular; y el hecho de que “una casa para obreros científicamente construida, [era] un paso de adelanto hacia el progreso humano, un paso de adelanto hacia la civilización y a la verdadera reconstrucción de la nación.”32 Sin entrar al registro de los discursos coloniales, ¿a qué reconstrucción se referirían? ¿A una [re]construcción de identidad?, es decir, ¿a la transculturación o asimilación de valores estadounidenses?33 En 1936 la PRRA adquirió terrenos localizados a tres millas de San Juan para levantar una comunidad urbanizada. La “barriada obrera de Hato Rey” Eleanor Roosevelt (fig.6) se encuentra hoy entre las avenidas Franklin Delano Roosevelt, Manuel Domenech, Eugenio María de Hostos y César González. En su momento, se propuso como un prototipo habitacional que localizaría las familias de las comunidades Miranda y La Perla que no se ubicaron en el Falansterio. La amplitud del lote permitió al arquitecto Jorge Ramírez de Arellano diseñar una “ciudad” casi autosuficiente para 2,300 unidades de vivienda y 16,000 habitantes. El arquitecto proyectó cinco

modelos de vivienda unifamiliar, tres modelos de casas gemelas y un modelo de casa en hilera de 32 unidades que se reproducirían en cuatro bloques al norte de la urbanización. Los bloques de hileras tendrían patios hacia el interior, seguramente para facilitar la circulación, pues los mismos podían atravesarse longitudinal o transversalmente mediante callejones interiores, evitando al peatón circundarlos. Que Roosevelt se planificó para proveer movilidad pedestre y economía de espacios se ratifica al comprobar que ninguna de las casas incluyó marquesinas para autos. En términos urbanos, Roosevelt se fundamentó en una retícula ortogonal, atravesada por cuatro calles diagonales que conectaban el centro del complejo con las esquinas extremas del mismo. La razón es obvia: debido a que la urbanización se proyectó para beneficio del peatón, con las diagonales se acortaron las distancias entre el centro y la periferia, a la vez que enfatizaron la importancia de lo que sería su centro cívico. Si bien las viviendas compondrían los espacios privados individuales, ese centro conformaría el espacio público; y más que eso, el nodo de integración. Así, el centro comunal suponía la representación arquitectónica de una vida compartida y pretendía funcionar como un instrumento didáctico sobre la habitabilidad con fines comunes y apoyos sociales. Como parte del centro cívico se concibió inicialmente, un edificio comunal de dos plantas, un parque y lotes para escuelas e iglesias. El edificio central albergaría una estación de policía, otra de bomberos, una cárcel, un correo, una oficina de teléfonos, una oficina de telégrafos y una enfermería con sala de operaciones. En

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su segunda planta, acomodaría oficinas administrativas y una corte con oficinas para el juez, una secretaria y un alguacil. Se planificó también, un mercado y un área comercial en torno a una plaza, comprobando que el esquema se vislumbró para funcionar como un pueblo. 34 La inclusión del elemento urbano tradicional puertorriqueño –la plaza– junto con un centro comunal, programa importado de los Estados Unidos, apunta hacia una voluntad de reconocer la hibridez de la isla, figurada desde un supuesto biculturalismo útil al discurso que proponía a Puerto Rico como puente americano, base de las estrategias de “colonialidad”.35 Ello podría explicar, además, la diversidad estética de las viviendas: algunas se proyectaron en el estilo Art Decó, otras en un estilo hispanófilo y ciertas, en versiones más afines a la modernidad arquitectónica que ya se acotaba “internacional”.

casi enfrente al recién inaugurado Falansterio, el cuartel de la Policía Insular en Puerta de Tierra. Estos tres proyectos, si bien expresaron intenciones utópicas, a ellos subyacía un proyecto de estetización de la urbe que, al despojar a la ciudad de los arrabales, reclamaba avances en el orden y la civilización. La toma de esos espacios “oscuros y tenebrosos” en función de transparentar la ciudad suponía una garantía de control. Las soluciones comenzaron así, a delinear la urbe segregada que terminó provocando otros tipos de marginación.

Caseríos: La institucionalización de la vivienda En mayo de 1938 se creó la Autoridad sobre Hogares de Puerto Rico (PRHA, por sus siglas en inglés) mediante la Ley 126, con sus respectivas agencias regionales en San Juan, Ponce, Mayagüez, Arecibo y Río Piedras. El problema de la pobreza extrema que resultaba en el crecimiento de arrabales no era nuevo, no obstante no fue hasta 1945 que comenzó a discutirse un programa para toda la isla.37 Por un lado, cabría pensar que la fundación de la PRHA relevó al recién establecido Comité de Diseño de Obras Públicas (CDOP, 1943) del diseño de viviendas en la isla.38 Por otro lado, la urgencia de una agencia dedicada a la vivienda respondía al regreso de los soldados puertorriqueños tras la Segunda Guerra Mundial ya que los veteranos se reinsertarían en un panorama poco halagador, que probablemente redundaría en aumentos exponenciales de los arrabales.

Parece significativo que para Roosevelt se programasen áreas de policía, cárcel y juzgado, mientras que para los nuevotratistas Greenbelt Towns de Estados Unidos esos servicios no se contemplaron. Puede pensarse quizás, que la localización aislada de la urbanización justificaba esos programas; no hay que olvidar que el proyecto significó para sus habitantes cierto exilio de la ciudad al ignorar la necesidad del obrero de residir cerca de los centros de empleo.36 Sin embargo, obliga también a la reflexión sobre los alcances del estereotipo. Es decir, no debería sorprender la presencia de estas instituciones de “vigilancia y castigo” ya que controlar –como explican Foucault, Said o Bhabha– es un ejercicio accionado por los procesos mismos de estereotipación. Del mismo modo, cabría mencionar que para 1938, entre las Al mismo tiempo, la Junta de Planificación Obras de Auxilio de la PRRA se proyectó (1942) centralizaba en un organismo

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único la coordinación del desarrollo de Puerto Rico mediante un plano regulador y un sistema de permisos fundamentado en reglamentos de zonificación dirigidos a “evitar el desarrollo caótico de las áreas […] y a guiar el crecimiento futuro de forma ordenada.”39 En 1946, antes que en Estados Unidos, Puerto Rico prohibió las intervenciones en zonas urbanas deterioradas al señalarlas como distritos “M” o zonas a mejorarse. Ello tenía implicaciones profundas para los habitantes del arrabal a quienes, en adelante, se criminalizaría por cualquier construcción en áreas que hubiesen sido designadas para mejoras. Algunas revistas comerciales dirigidas al estadounidense promedio, como Life y Harper’s, utilizaban imágenes de los peores arrabales de San Juan para difundir un Puerto Rico desesperanzado. Para el gobierno federal, los problemas de la “enorme letrina” o el “arrabal americano”, como se tildaba la isla en los artículos, se consideraban irresolubles.40 Mientras, el arquitecto Henry Klumb,41 entonces director de planificación de la PRHA, consideraba que los programas de reducción de arrabales y renovación urbana conectaban con y dependían de la construcción de nuevos proyectos de vivienda. Igualmente, Klumb entendía que cualquier vivienda permanente debía proveer las facilidades comunales necesarias para el mejoramiento físico y psicológico de los habitantes, y también, que los arrabales no desaparecerían hasta que las familias pudiesen sustituir sus precarios hogares por otros seguros y estables.42

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estadounidense que siempre demostró indiferencia hacia los problemas del territorio.43 A su juicio, los arrabales representaban la prueba incontestable de las deficiencias administrativas de la metrópoli.44 No obstante, debido al conflicto bélico mundial, era importante para la política internacional que Estados Unidos dirigía hacia Sur América que la isla demostrase los beneficios del apoyo estadounidense. Así, Puerto Rico se convertía en laboratorio, o en palabras del gobernador Tugwell: “in a good testing ground for American intentions […]”.45 Detener el deterioro de esas áreas urbanas se convertía pues, en un imperativo allí en donde la cantidad de residentes en arrabales se duplicaba en comparación a las cifras continentales.46 Sin embargo, la insuficiencia de recursos económicos de la mayoría de las familias imposibilitaba el pago de renta hasta de una vivienda mínima y, aunque las leyes de asignación de fondos federales aplicaban a Puerto Rico, las mismas tomaban como base el ingreso mínimo de las familias pobres estadounidenses, que aun superaba al de las puertorriqueñas.

Con el apoyo del Partido Popular Democrático, a partir de la década de 1940, la eliminación de arrabales se atacaría de forma integral. Las familias que por sus ingresos quedaban descalificadas para una vivienda en un proyecto público podrían sustituir sus casas inferiores por viviendas permanentes a bajo costo en los terrenos de los propios arrabales u aledaños. Esa alternativa, bautizada Ayuda Mutua y Esfuerzo Propio incluía, si así se requiriese, la provisión de lotes a base de un alquiler módico, los Por otro lado, para Rexford Guy Tugwell, materiales de construcción, los planos último gobernador estadounidense para una residencia modelo en hormigón -designado en 1941- la isla representaba y la asistencia técnica e instrucción en el fracaso de un “Buen Vecino” métodos constructivos. Se pensaba que


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con esa opción se reduciría o detendría el crecimiento de los arrabales, toda vez que en teoría, posibilitaba la adquisición de una vivienda adecuada a familias recién llegadas a la ciudad. Para familias de ingresos estables, la PRHA estableció los proyectos comúnmente denominados caseríos. Se vislumbraron para los mismos, tres tipos de unidades a partir del costo de construcción y la economía de espacios. Los de tipo “superior” contaban con dos o tres plantas a un costo por unidad de $3,500; los “estándar” serían de dos plantas y costarían $3,000 aproximadamente; los edificios de tipo “mínimo” supondrían bien casas gemelas o de cuatro unidades, llamados por su configuración “yo-yos” o “molinos de viento” [7 añadir calce]. El hecho de que se trabajasen como modelos, evidencia que las consideraciones económicas se superpusieron a las de planificación y así, los edificios se diseñaron sin considerar lotes o sitios específicos a ubicarse. Aparte de los edificios estandarizados, las subdivisiones públicas denominadas Land and Utility, suponían otra alternativa para la relocalización del 60 por ciento de los residentes de los arrabales; aquellos que, por la falta de recursos económicos, eran inadmisibles en los caseríos.47 En este caso, el gobierno proveía un lote y la infraestructura en un terreno suburbanizado para que cada familia se hiciese responsable de la construcción de su residencia a través del programa de Ayuda Mutua y Esfuerzo Propio o, si su condición era adecuada, mudasen al mismo la casa que ocupaban en el arrabal.48

aumentasen las posibilidades económicas de las familias. Ya para la década de 1950, esa idea se convertiría en pieza angular de la política pública del primer gobernador puertorriqueño electo, Luis Muñoz Marín. El proyecto de vivienda pública, San José, supone el precedente. Como el “experimento” de vivienda más ambicioso hasta la fecha, se orquestaba, como se ha dicho, desde esa asunción de la paulatina movilidad socio-económica de los habitantes por la que apostaba la planificación urbana. Además, el arquitecto Klumb, gestor intelectual de la planificación diversificada a partir de parámetros socioeconómicos que sería la norma dentro de la política pública de integración muñocista, pretendía de ese modo, evitar que las áreas se convirtiesen en guetos económicos.49 No obstante, San José no se desligó del carácter de contenedor que reforzaron sus límites: la laguna y la Avenida Barbosa. Por otro lado, el tipo de provisión de servicios sociales e institucionales para sus residentes podría interpretarse como una operación de exclusión, al fomentar que se mantuviesen en su sitio.50

La planificación del residencial San José comenzó en 1945,51 pero no fue hasta 1948 que se anunció en la prensa el inicio de la eliminación del arrabal El Fanguito, cuya población, ascendente ya a 2,200 familias, se instalaría allí. Finalmente, la limpieza del área comenzó a realizarse en marzo de 1949 aunque la Junta de Planificación tardaría tres meses adicionales en zonificarla “a mejorarse”, con lo cual se prohibía cualquier tipo de construcción permanente. San José, inaugurado en 1950, [añadir calce 8] alojaría en 460 acres un total de 5,600 Se desprende de dicho acercamiento familias provenientes del famoso arrabal programático, la apuesta del Estado santurcino y de otros riopedrenses. Los por una movilidad escalonada según vecinos se instalarían en unidades de L.M. Rodríguez - [Re]visión de la vivienda social en San Juan


vivienda multifamiliar del tipo “estándar” –43%– y en viviendas individuales en zonas suburbanizadas bajo el rubro de Land and Utility –56%.52

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deterioraron rápidamente; los edificios carecían de un carácter arquitectónico individual y, consecuentemente, su estilo moderno y funcionalista comenzó a denotar una estética institucional para Ya en 1949, la Ley de Vivienda Federal la vivienda. Esos factores contribuyeron creaba un programa de renovación tanto a la falta de sentido de pertenencia urbana que proponía la provisión de de los residentes con su hábitat, así hogares decentes en ambientes seguros como a la dislocación con la comunidad para cada familia de manera definitiva. exterior. En suma, el caserío Lloréns Torres En 1950 comenzaría entonces, el que concretizó el estereotipo del residencial se convertiría en el proyecto de vivienda público como un mundo aparte; es decir, pública más grande de Puerto Rico. El un otro urbano, igual que ocurrió con los caserío Luis Llorens Torres [añadir calce arrabales. 9], inaugurado en 1953, se construyó al final de la calle Loíza en Santurce para Al comenzar la década de 1960 ya albergar a los residentes del arrabal Hoare era evidente la desconexión entre en la Parada 14 1/2, que a su vez, se el programa de vivienda con los transformó en zona industrial y portuaria. componentes sociales y comunitarios. En El residencial de 140 edificios de tres y los residenciales con mayores estadísticas cuatro plantas, con 2,600 apartamentos de deterioro se registraban deficiencias de una a cuatro habitaciones para alojar contundentes en cuanto a la provisión entre 10,000 y 15,000 habitantes, tenía de servicios sociales, de facilidades a la altura de 1980 cerca de 25,000.53 comunitarias y de viviendas atemperadas En su momento, se estimó el residencial a las necesidades del momento.56 “más moderno y amplio construido hasta En otras palabras, en los proyectos la fecha en la capital”54 y un “majestuoso que se consideraban menos exitosos o urbanísticamente, monumento a la libertad.”55 Que su arquitectónica inauguración coincidiese con el primer proliferaban los problemas sociales entre aniversario de la constitución del Estado los residentes. Según el razonamiento Libre Asociado (ELA) –el 25 de julio oficial de la época, los desórdenes de 1953– resulta significativo, porque sociales creaban una imagen falsa de los en términos amplios, Lloréns Torres caseríos que debía corregirse mediante se concebía como el símbolo de la la eliminación de las condiciones 57 concreción de la gesta muñocista de Pan, indeseables. Por ello, transcurrida poco más de una década de las inauguraciones Tierra y Libertad. de ambos, se realizaron planes para El proyecto, no obstante, se distinguió las transformaciones de Lloréns Torres temprano por problemas de integración (1953) y Nemesio Canales (1956) que social que la arquitectura y el diseño pretendían funcionar como experimentos urbano enfatizaban: los edificios carecían para una futura acción remediadora en de una relación formal que aportase al otros proyectos. Las correcciones debían, carácter comunitario; no se conectaban en esencia, convertir los “proyectos” ­– con la ciudad circundante; las áreas de según el anglicismo de las comunidades parques, divorciadas de los edificios por públicas estadounidenses, projects– en establecerse en espacios remanentes, se “comunidades”.58


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En el caso del residencial Nemesio Canales, sus primeros residentes se mudaron voluntariamente en 1956. Provenían en su mayoría de los barrios ubicados a lo largo de la Avenida Muñoz Rivera; principalmente, El Fanguito y Los Corozos, así como de Minillas y Buen Consejo en Río Piedras. Sin embargo, una segunda mudanza de inquilinos se operó de forma involuntaria debido a una inundación en La Perla y un fuego ocurrido en el barrio Buenos Aires. Según el estudio de condición y desarrollo del residencial público, los problemas sociales existentes resultaron de la inserción indiscriminada de grupos de diferentes zonas. Así, los residentes reubicados tendían a relacionarse con sus vecinos originales –“los mojados” y “los quemados” respectivamente– de un modo quasi tribal. Esa segregación se reforzó de un modo más general cuando los residentes de Puerto Nuevo, la urbanización aledaña, señalaron su menosprecio sobre los inquilinos del residencial público. De hecho, el informe titulado A Plan and Program for the Transformation of the Nemesio Canales Housing Project insinuaba que las familias de la urbanización privada preferían que sus hijas no se relacionasen con los jóvenes del residencial.59

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no desarrollado, con el río como límite natural entre el mismo y la urbanización. Así, igual que hoy, su exclusión de la ciudad era evidente, hecho reforzado por los servicios comunitarios y la escuela, que se localizaban en edificios temporeros, mientras las áreas de recreación quedaron en zonas inundables, carentes de cualquier protección contra la lluvia o el sol, a la vez que prescindían de elementos paisajistas.60 Por el evidente deterioro social registrado es que en 1966 se concibió la transformación [añadir calce 10], que desarrollaría el área central con núcleos comerciales, iglesias, un edificio comunal y plazas alrededor de una zona recreativa. Si bien la intención “desguetizante” no se materializó exitosamente, la provisión de los servicios exclusivos al residencial, aunque pretendía rescatar la zona de los “maleantes”, mantuvo, no obstante, el carácter de aislamiento porque la propuesta no dejó de fomentar la separación del resto de la ciudad. Irónicamente, la política pública del gobernador Muñoz Marín en torno a la vivienda se proponía inclusiva. El Estado asumía de ese modo, la responsabilidad de accionar mecanismos que fomentasen el arraigo del sentimiento de igualdad, al tiempo que aparentemente, se alivianaban las barreras sociales.61 Consciente de los problemas asociados a los estereotipos, Muñoz envió un memorando a la Junta de Planificación en el cual se complació por la decisión de evitar el término “caserío” al sustituirlo por el de “vivienda” que, según su criterio, resultaba más afín a los valores de la democracia.62 Por otro lado, su argumento enfatizaba cómo:

Nemesio Canales contaba con 1,150 unidades de vivienda distribuidas en 88 edificios ubicados en un área de 42 acres. Las estructuras se organizaron perpendicularmente a una calle circular estrecha, por donde se transitaba unidireccionalmente desde un acceso único. Ubicado hoy entre el Río Puerto Nuevo y el centro comercial Plaza las Américas, detrás el Cuartel General de la Policía y el Correo General en la Avenida Franklin Delano Roosevelt, el proyecto […] precisamente la proximidad del se insertaba originalmente en un sector Caserío a la Urbanización […] donde


viven personas que han tenido ventajas de la educación […] podría servir para mejorar el entendimiento de los que en el Caserío no lo tengan claro, en vez de para abonar un sentido de separación entre criaturas de Dios por razones de diferencia de oportunidad económica.63 Oficialmente, la provisión de viviendas, como proyecto del Estado, tenía que asumir una actitud didáctica y fundamentarse en la premisa de que era la comunidad, más que el individuo, la que podía propiciar el progreso económico y el cambio social. De ese modo, su alcance discursivo delineaba el tipo de ciudadano en que debía convertirse el puertorriqueño moderno dentro de la construcción políticamente híbrida que era el ELA. Sin embargo, no por ello se eliminó la oposición arquitectónica y social entre el caserío y la urbanización. Así, aunque con intenciones altruistas, la política gubernamental de establecer los residenciales cerca de urbanizaciones de clase media para que los residentes “aprendan, se integren y mejoren,”64 no sólo contribuyó a una solidificación de estereotipos que seguían una línea similar a los del arrabal, sino que perpetuó la representación de los residentes de los caseríos como otros. Ello se comprueba con el éxodo de algunos residentes de la urbanización Santa Teresita que, en 1953, se negaban vivir cerca de Lloréns Torres.65 También, con los cuestionamientos presentados a Muñoz por ciudadanos que no compartían esa voluntad de integración porque percibían a los inquilinos públicos como seres menos preparados para la urbanidad. Resulta significativo que en la DivEdCo se reflexionase sobre el asunto de la ciudad desde un inédito libro para el pueblo de la autoría de Pedro Juan Soto titulado

El arrabal (1957). El texto versa sobre la gestión gubernamental de erradicación de arrabales mediante la construcción de los residenciales públicos, haciendo hincapié en evitar trasladar a los caseríos las disfuncionalidades de esos “márgenes”, en especial, la supuesta actitud individualista. Su autor advierte: No debemos contraer tales actitudes de manera que las llevemos luego a otros lugares. De hacerlo, al mudarnos, convertiremos el moderno caserío […] en un arrabal de hormigón, muy bonito por fuera y muy podrido por dentro […] El que ha sucumbido a los males del arrabal, llevará esos males a la barriada más moderna e higiénica, a la casa más sólida y atractiva. En los caseríos construidos y administrados por el Gobierno, habitan muchas familias venidas del arrabal. Han logrado salir de casuchas frágiles, expuestas no sólo al peligro de los huracanes sino a condiciones de poca o ninguna higiene, para vivir en lugares mejor protegidos y más limpios. Algunas de estas personas se resisten, sin embargo, a la reglamentación allí establecida. No comprenden que tales reglas existen para bien de ellos mismos […]66 Según se desprende, los proyectos de vivienda pública se inscriben dentro de lo que Foucault denominó fórmulas o dispositivos disciplinarios.67 En su función educativa, se esperaba que funcionasen como correctores de ciertos aspectos negativos de la personalidad puertorriqueña. Como se sabe, Muñoz invocaba los atributos positivos puertorriqueños en lo que denominó las “virtudes de la ruralía”. Con ellas era que podrían frenarse las “peripecias urbanas de vicio, cinismo, de la profesionalización del crimen, de la

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romantización del mal en gangas, de la corruptela y la tirada”,68 supuestamente abundantes en la ciudad, en el arrabal y en las sociedades industriales –como la que Puerto Rico proyectaba. En ese sentido, dentro del discurso muñocista, los caseríos podrían interpretarse como gestiones donde convergerían “Manos a la Obra” y “Serenidad”.69 A la vez, para Muñoz era fundamental que cada familia lograse la movilidad socio-económica que les permitiese adquirir su propia vivienda y de ese modo, especialmente durante la década de 1950, la pública se vislumbraba como transitoria.70 Como anota Zaire Dinzey, la intención gubernamental evidente, era que el programa de vivienda pública funcionase esencialmente como un emplazamiento para el entrenamiento y reajuste, previo la obtención de una casa de urbanización. Por ello, según la socióloga, no se dio prioridad a los elementos que pudiesen fomentar los procesos normales de arraigo comunitario. Y así, porque no se pretendía que fuesen viviendas permanentes, se prefirió un tipo arquitectónico multifamiliar, opuesto al símbolo del “sueño americano”. 71 Eso quedó reservado para la casa de urbanización, fomentándose así, que los discursos de la diferencia y la subalternidad se mantuviesen vigentes.

Coda: Utopías simuladas

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Para 1962, consciente de que los conceptos de vivienda pública se hacían obsoletos y que la mayor parte de la población los relacionaba con serias disfuncionalidades sociales, el gobierno anunció un re-enfoque para reducir los problemas de integración. Se volvía a estimar necesaria la ubicación de

los proyectos en lugares aledaños a los sectores de donde provenían las familias pobres, apostando por el traslado al residencial del sentimiento de territorialidad que aportaba cohesión comunitaria. A la vez, se deseaban más viviendas individuales o en hileras, donde se pudiesen definir patios y jardines.72 Otra alternativa que se discutió fue la construcción de proyectos pequeños, de 150 a 300 unidades de vivienda.73 En respuesta a la escasez de terrenos en el área metropolitana, en la década de 1970, el gobierno comenzó la construcción de vivienda pública en estructuras multipisos, siendo el primero, Las Gladiolas en Hato Rey. Esa tipología no funcionó dado que el sentimiento de propiedad se redujo, para los residentes, únicamente al apartamento y así, los edificios fueron deteriorándose significativamente por falta de mantenimiento. La implosión de Crisantemos II el 28 de julio de 1996 figura el fracaso local de los multipisos de vivienda social. Igual que ocurrió con Pruitt Igoe, diseñado en 1958 por el arquitecto Minoru Yamasaki en St. Louis, Missouri, y dinamitado a los 14 años de su construcción debido al avanzado deterioro estructural y social que reflejaba, su dramática extinción comprueba el error que supusieron estos complejos. Como enfatizó el historiador William Curtis, los multipisos de vivienda pública “caused social ‘isolation’, destroyed decent urban scale, were a strain for the very young and the very old, were lacking in domestic feeling, and represented the imposition of one social class on another.”74 Si bien la implosión del Pruitt Igoe se señala recurrentemente como el fin de la modernidad, en retrospectiva, se trató también, del fin de la utopía o de la asociación de esa discursividad sobre el proyecto de conciencia social


representado por la vivienda auspiciada por el Estado.

turo cercano. En la misma línea de Néstor García Canclini, puede afirmarse que el estudio de conceptos y sistemas utópicos sirve como “estímulo para indagar bajo qué condiciones (reales) lo real puede dejar de ser repetición de la desigualdad y la discriminación, para convertirse en escena del reconocimiento de los otros.”77 En ese sentido, este trabajo es un intento por dar visibilidad, si bien historiográfica, a esos otros urbanos que no dejan de ser fundamentales para entender cómo y/o por qué habitamos o [des]habitamos el modelo de ciudad moderna que heredamos. Quizás, también valga para realizar cómo verdaderamente se construyen las fronteras sociales y la complicidad de la arquitectura en ese proceso.

En Puerto Rico, ello se vincula al proyecto de modernización de los caseríos propuesto por el Departamento de la Vivienda durante la década de 1980. Preocupado por la situación de inseguridad y deterioro social en los residenciales públicos del país, el proyecto atendía la rehabilitación de los complejos, su subdivisión y una remodelación arquitectónica que suavizase su carácter institucional mediante mejoras a los balcones, patios, estacionamientos y áreas recreativas. La operación aparentemente cosmética, proponía en realidad una solución al descalabro social y a la criminalidad, al facilitar a los inquilinos el control y la supervisión de su propio espacio.75 Como explica Foucault, esa situación se torna opresiva si las personas en efecto, vigilan a sus pares, pero también a partir de ello, se descubre cómo conectan la libertad, las relaciones sociales y las distribuciones espaciales desprendidas de las intensiones de control.76 Como se ve, con el fomento abierto de esa función panóptica, la arquitectura terminó oponiéndose al discurso oficial sobre vivienda. Sin duda, los residenciales se consideraban ya “arrabales de hormigón”.

Por su carácter experimental, la asociación con la construcción social de la diferencia, su transformación en estereotipos y por las constantes acciones de vigilancia y control ejercidas sobre ellos, los proyectos de vivienda pública en Puerto Rico no pueden sino categorizarse como espacios conflictivos. Examinarlos (Endnotes) desde los discursos filtrados por la arquitectura y como simulacros de utopías, tal 1 Government of Porto Rico, Bureau of vez influya en la producción de modelos Labor, Report on the Housing Conditions y direcciones más integradoras en un fuof Laborers in Porto Rico (San Juan: L.M. Rodríguez - [Re]visión de la vivienda social en San Juan


Bureau of Supplies, Printing and Transportation) 1914. 2

Recordemos que dos de los argumentos recurrentes de los discursos coloniales son, por un lado, el paisaje edénico autosuficiente que proveía todo lo necesario en términos de habitabilidad y alimentación y, por otro, la referencia al salvaje perezoso, o el hombre esencialmente improductivo. Esos son los planteamientos de, por ejemplo, The West Indies and the Spanish Main (Londres: Chapman and May, 1859) de Anthony Trollope. Otros autores de los cuales se desprenden pensamientos más o menos similares que transmigran al siglo XX son Georges Louis Leclerc, conde de Buffon (Historie naturalle, gèneralle el particulière, 1749-1788), Charles Darwin (El origen de las especies, 1859), Edward Burnett Taylor (Primitive Culture, 1871) y William Z. Ripley (The Races of Europe: A Sociological Study, 1900), entre otros. Sin descartar, por supuesto, los textos coloniales surgidos a raíz de la invasión estadounidense como Our Islands and Their People (1899) y Our New Possessions (1901).

3

Robert William Stevens, “Los arrabales de San Juan: Una perspectiva histórica,” Revista de Ciencias Sociales 24, núm. 1-2 (junio 1985): 155-197.

4

Los arrabales que delimitaban la capital eran La Perla al norte; Miranda, Miraflores, Hoare, Tras Talleres, La Zona, Roosevelt, Melilla, Marina y San Ciprián al sur y la barriada Sanghai al este, junto a la Laguna San José. Manuel A. Pérez, Estudio Preliminar de las condiciones de vida en los arrabales de San Juan (San Juan: Puerto Rico Reconstruction Administration, Rural Rehabilitation Division, Research & Statistics Section, 1939) 1-2.

5

Kurt W. Black, Slums, Projects and People: Social Psychological Problems of Relocation in Puerto Rico. (Durham, North Carolina: Duke University Press, 1962), 4.

6

Francisco del Valle Atiles, “La contribución del higienista al futuro de Puerto Rico,” en Conferencias dominicales dadas en la Biblioteca Insular de Puerto Rico (San Juan: Bureau of Supplies, Printing & Transportation, 1913), 231.

7

Homi Bhabha, El lugar de la cultura, trad. César Aira (Buenos Aires: Manantial, 2002 [1994]), 105 y 108.

8

En Puerto Rico el jíbaro era el obrero rural, pobre y generalmente, considerado blanco. Dentro del discurso colonial puede interpretarse como una versión blanqueada del mestizo o híbrido racial de otros países de América Latina. Como expone Jorge Duany, el jíbaro representó una manera de pasar por sobre los discursos raciales que inferiorizaban a los grupos mestizos ya que para las élites puertorriqueñas que dependían de Estados Unidos, la construcción de una identidad “blanca” –o blanqueada– resultaba crucial en las negociaciones coloniales del momento. Sin descontar que la representación de un puertorriqueño “blanco” surgió en principio, del lado estadounidense. Como comprueban múltiples textos del ’98, los nuevos colonizadores remarcaron el “origen” europeo de los puertorriqueños. Al considerarlos mayormente caucásicos mediterráneos –por el vínculo hispánico provisto por la condición colonial prexistente–, los asumían como similares aunque inferiores, a los anglosajones. Jorge Duany, The Puerto Rican Nation on the Move: Identities on the Island and the United States (Chapel Hill and London: The University of North Carolina Press, 2002), 56.

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9

Homi Bhabha establece los parámetros del mimetismo colonial en la distorsión. Dice


Bhabha: “[el] mimetismo colonial es el deseo de otro reformado, reconocible, como sujeto de una diferencia que es casi lo mismo, pero no exactamente. Lo que equivale a decir que el discurso del mimetismo se construye alrededor de una ambivalencia […].” Itálicas en el texto original. Bhabha, 112. 10 Refiérase a Michel Foucault, “The Subject and Power,” en Michel Foucault: Power, ed. James D. Faubion, trad. Robert Hurley (New York: The New Press, 1994), 327-348. 11 Michel Foucault, “El ojo del poder,” en Jeremías Bentham, El Panóptico, trads. Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría (Barcelona: Ediciones La Piqueta, 1980) 2, http://foucault.info/ documents/foucault.eveOfPower.en.html / (rescatado el 12 de abril de 2010). 12 Peter Eisenman, “Architecture as a Second Language: The Text of Between,” Threshold 4 (Spring 1998): 71-74. 13 Marina Waisman, La estructura histórica del entorno (Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión, 1972), 161. 14 Para el crítico la mirada contrapuntual toma cuenta lo expresado y lo velado en un ejercicio que aborda los puntos de inflexión y/o de yuxtaposición, cumpliendo así la responsabilidad del intelectual de presentar interpretaciones de la historia enfrentada a los discursos oficiales. Ver Edward Said, Culture and Imperialism (London: Vintage, Random House, 1994 [1993]), 79 y “La función pública de los escritores e intelectuales,” en Humanismo y crítica democrática: La responsabilidad pública de escritores e intelectuales, trad. Ricardo García (Barcelona: Random House Mondadori, S.A., 2006 [2004]), 162 y 168. 15 El planteamiento viene al caso a partir de las reflexiones de Arturo Torrecilla para quien el vínculo fracturado y desigual entre Puerto Rico y Estados Unidos ha favorecido un dilatado proceso de modernización por sobre la asimilación de la modernidad en pleno. Ver Arturo Torrecilla, La ansiedad de ser puertorriqueño: Etnografía e hiperviolencia en la modernidad líquida (San Juan: Ediciones Vértigo, 2004), 14. 16 Según Edward Said, los estereotipos se basan en imágenes y caracterizaciones ficticias: las imágenes aclaran lo difuso, acotan lo inabarcable, limitan, dan presencia; los caracteres a su vez, son discursos que permiten generalizar, abarcar, reconocer, definir, adjetivar, codificar. Ambos conceptos actúan simbióticamente y formalizan

un conocimiento

institucionalizado mediante operaciones representativas del otro, al que pretende corregir –más bien deformar– para controlarle, a la vez que lo reconstruye como un objeto/ sujeto aparentemente inofensivo. Edward Said, Orientalismo, trad. María Luisa Fuentes (Barcelona: Random House Mondadori, S.A. 2003 [1978]), 102. 17 La PRERA funcionó de 1933 a 1935, mientras la PRRA comenzó operaciones en 1935 y ya en 1939 se vislumbraba su fin. La PRRA proveería asistencia en la rehabilitación económica de Puerto Rico y trabajaría en la reconstrucción socio-económica de la isla. 18

Ruby Black citado en Thomas Mathews, La política pública y el Nuevo Trato (Río Piedras: Editorial Universitaria, 1975) 155. Ver también, Eleanor Roosevelt, This I Remember (New York: Harper & Brothers, 1949), 138.

19 Bajo la Comisión de Hogares Seguros, establecida por la Ley número 53 de 1915, se autorizó en 1921 la construcción de viviendas unifamiliares para los obreros y artesanos desplazados

L.M. Rodríguez - [Re]visión de la vivienda social en San Juan


de los arrabales Salsipuedes, Hoyo Frío y Gandulito de Puerta Tierra, a eliminarse por el dragado del Canal San Antonio que ampliaría las facilidades del puerto. Barrio Obrero representa la primera iniciativa de renovación urbana por vía de la eliminación de arrabales. El mismo, que se ubicaría en 62 acres en Santurce, inició con 460 unidades de vivienda unifamiliar; ya para 1935 se contaban 1,146 casas, además de comercios y facilidades comunales. Jacob Crane, Worker’s Housing in Puerto Rico (United States: U.S National Housing Agency, 1942), 4. 20 El punto surge tras la lectura de Antoine Prost, “Public and Private Spheres in France: Introduction,” en eds. Antoine Prost y Gérard Vincet, trad. Arthur Goldhammer, A History of Private Life: Riddles of Identity in Modern Times, Vol. V (Londres and Cambridge, MA: The Belknap Press of Harvard University Press, 1991), 3-8. 21 Loos planteó en uno de sus escritos más famosos cómo “[l]la evolución cultural equivale a la eliminación del ornamento del objeto […].” Adolf Loos, Ornamento y delito (Barcelona: Gustavo Gili, 1972), 2, recuperado el 16 de abril de 2010, http://www.webpages.ull.es/ users/aruiz/TD/PDFS/Fotocopias/Ornamento%20y%delito.pdf.

En

términos

prácticos,

la reducción de las fachadas a simples planos perforados para facilitar la ventilación, respondió sin duda, a las estrecheces económicas de la agencia, mientras que recurrir al hormigón como material constructivo garantizaba la permanencia de las edificaciones en caso del azote de huracanes. 22 En 1936 se calculaban en unos 8,198 residentes en Miranda y 5, 549 en La Perla. PRRA, sección de informes, “Los proyectos de la PRRA para eliminar arrabales, los falansterios para los vecinos de Miranda y La Perla,” El Mundo, 1ero de enero de 1936, 8. 23 Antonio Cruz Nieves, “La fiesta del pequeño pueblo que vive en una sola casa,” El Mundo, 13 de febrero de 1936, 1. 24 “El Falansterio quedará terminado en julio próximo, acomodará a 216 familias de la Barriada Miranda de Puerta de Tierra,” El Mundo, 5 de marzo de 1937, 1. 25 PRRA, sección de informes, “El Falansterio de Puerta de Tierra tendrá un pequeño dispensario, “El Mundo, 9 de septiembre de 1937, 1. 26 El proyecto forma parte de la Colección Falansterio en el AACUPR. 27 Antonio Cruz Nieves, “216 familias, poco menos de un pueblo vivirán en el Falansterio,” El Mundo, 19 de septiembre de 1937, 12. 28 Rafael Alonso Torres, “El Secretario de la Federación Libre argumenta contra las casas de vecindad que proyecta establecer la PRRA,” El Mundo, 6 de diciembre de 1935, 1. 29 “El Comisionado del Trabajo no es partidario de los falansterios de la PRRA-Está firmando las notificaciones de la retasación de barrios obreros,” La Correspondencia, 21 de febrero de 1936, 5. 30 Michel Foucault. “Space, Knowledge, and Power,” en Faubion, Power, 356 y 354. 31 “La colmena de Puerta de Tierra,” El Imparcial, 10 de septiembre de 1937, 13. El artículo comenta además, que el edificio debía ubicar temporeramente a las familias, mientras se

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mejoraba la infraestructura en los terrenos de Miranda. No obstante, luego debía utilizarse


para fines industriales o como oficinas de gobierno. El argumento viene por la preferencia de vivienda individual. 32 “Casas modelos para obreros británicos que van a ser construidas en Liverpool,” La Correspondencia, 1ero de febrero de 1936, 5. 33 Manuel Rodríguez señala que los programas nuevotratistas –la PRERA, en el caso estricto de su investigación, pero también la PRRA, por extensión– fueron en realidad nuevas tácticas de dominación que pretendían sustituir los hasta la fecha, fallidos intentos de transculturación que el gobierno colonial comenzó en el ’98. Por otro lado, Rodríguez considera que los programas respondían a la necesidad estratégica de implementar una asistencia que comenzase una modernización progresista, sin desarticular los hábitos de los puertorriqueños. De ese modo, Estados Unidos podría aprovechar el vínculo hispano entre Puerto Rico y América Latina para futuros fines afiliados a su política internacional. Rodríguez señala la posición de la nueva burocracia colonial en cuanto a su aceptación y tolerancia de la cultura puertorriqueña. Sin embargo, hay que enfatizar que, al fomentar ciertos aspectos puertorriqueños, la administración colonial aceptó la diferencia, que se subrayaba mediante el señalamiento de retraso cultural, porque era imprescindible para mantener la maquinaria de dominación colonial. Homi Bhabha, sugiere que el señalamiento de la “diferencia cultural” no es otra cosa que una forma de construcción de sistemas de identificación, casi siempre estereotípicos, para facilitar el control. Edward Said, por su parte, considera que dicha conversión es completamente lógica y recurre a una transformación de “lo diferente” adecuada al beneficio del dominante. Así, consideramos que la voluntad de instruir en valores y ética dentro de parámetros aceptables a los estadounidenses a través de los programas y sus proyectos, figura cierto ejercicio de transculturación. Ver Manuel R. Rodríguez. A New Deal for the Tropics: Puerto Rico during the Depression Era, 1932-1935 (Princeton: Markus Wiener Publisher, 2010), 45-66. Bhabha, 54-56. Said, Orientalismo, 103. 34 Antonio Cruz Nieves, “Una ciudad en Hato Rey con vivienda para diez y seis mil habitantes,” El Mundo, 3 de octubre de 1937, 7. 35 Según Walter Mignolo, la “colonialidad” se define como la lógica del dominio. Walter D. Mignolo, La idea de América Latina: La herida colonial y la opción decolonial, trads. Silvia Jawerbaum y Julieta Barba (Barcelona: Gedisa, 2007), 33. 36 “Los inquilinos de la Urbanización Eleanor Roosevelt se dirigen a la Comisión de Servicio Público de la PRRA. – Los mueven las dificultades de tránsito,” La Correspondencia, 2 de agosto de 1938, 2. 37 PRHA, Programming Section, “Preliminary Notes on a Public Housing Program for Puerto Rico,” (borrador), 3 de octubre de 1945, Colección Henry Klumb, caja 3.61, AACUPR. 38 Si bien Henry Klumb, director de la sección de diseño del Comité, consideró la proyección de viviendas sociales –como por ejemplo Zero-Plus Housing– y escribió al respecto en documentos oficiales de la agencia, finalmente la aportación del CDOP se concentró en escuelas, centros de salud, y centros comunales para la ruralía. En Architecture of Social Concern (1948) Richard Neutra, quien fuese asesor del Comité, planteó el programa para Puerto Rico como modelo para países en vías de desarrollo. Según discutió en el libro, para el tipo de programa propuesto el arquitecto favorecía la construcción de viviendas mínimas L.M. Rodríguez - [Re]visión de la vivienda social en San Juan


prefabricadas. Según entendemos, sin embargo, Neutra no adelantó ningún dibujo como propuesta de vivienda para el Comité. Richard Neutra, Architecture of Social Concern in Regions of Mild Climate ( Brazil: G. Todtmann, 1948), 191-194. 39 S. Gálvez Maturana, “Diez años de planificación en Puerto Rico,” en Una década de planificación en Puerto Rico (1942-1952) (Puerto Rico: Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Junta de Planificación, 1952), 24. 40 “Puerto Rico: Senate Investigating Committee Finds It an Unsolvable Problem,” Life Magazine, 8 de marzo de 1943, 23. w41 Henry Klumb estudió arquitectura en Colonia, Alemania, graduándose en 1927. En 1929 comenzó a trabajar con el afamado arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright como uno de los acampantes de Ocatillo. Posteriormente, fue uno de los primeros integrantes de Taliesin Fellowship. En el estudio-taller de Wright, Klumb fungió como jefe de delineantes. En 1933 renunció a Taliesin, asociándose entonces con Stephen Arneson. En 1944 es este último quien le contacta, como representante del Gobernador Tugwell, para invitarle a formar parte del grupo de arquitectos que colaborarían en el recién fundado Comité de Diseño de Obras Públicas. De 1933 a 1944 Klumb trabajó en varios estados como arquitecto, planificador y diseñador de exhibiciones. En Puerto Rico tuvo una prolífera carrera hasta su muerte, en 1984. En la isla es considerado por muchos, el padre de la arquitectura moderna; el premio más importante otorgado por el Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico lleva su nombre. Para más sobre Klumb ver Enrique Vivoni Farage, ed., Henry Klumb: Una arquitectura de impronta social (San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico) 2006. 42 [Henry Klumb, PRHA], “Slum Thinning and Improvements,” Colección Henry Klumb, caja 3.65, AACUPR. 43 Rexford Guy Tugwell, The Stricken Land: The Story of Puerto Rico (New York: Doubleday & Company, 1947), 70-71. 44 Ibid, 233. 45 Ibid, 10. 46 PRHA, “Preliminary Notes on Public Housing”, Colección Henry Klumb, caja 3.61, AACUPR. 47 Ibid, 2. 48 Para más sobre el particular ver Luz Marie Rodríguez “¡Atajar el arrabal! Vivienda pública y cambio social en San Juan”, en Enrique Vivoni Farage,ed., San Juan siempre nuevo: Arquitectura y modernización en el siglo XX (San Juan: AACUPR y Comisión San Juan 2000, 2000), 74-117. 49

Henry Klumb, [Concerns], Colección Henry Klumb, IMAACUPR/Colecciones-HKl, AACUPR.

50 Hay que destacar que dentro de la voluntad de los CIAM, que terminó influyendo el pensamiento de la ciudad moderna por décadas, una de las ideas más divulgada fue el concepto del neighborhood unit, abordado por Josep Lluís Sert en Can Our Cities Survive? (1947). Según el concepto, los servicios comunitarios debían funcionar como extensiones de

182

la célula habitacional, en donde la escuela funcionaría como barómetro de la densificación,


según la matrícula de niños que atendiese. En parte, ello podría explicar las relaciones programáticas en San José. 51 Puerto Rico Planning, Urbanizing and Zoning Board, “San José Project of PRHA. Recommended Standards and Procedures,” 30 de agosto de 1945, Colección Henry Klumb, caja 3.61, AACUPR. 52 Ibid. 53 Jorge Chiriboga, Historia de un retrato y el Puerto Rico de hoy (San Juan: Editorial Colibrí, 1994), 208. 54 “El caserío Lloréns Torres” El Mundo , 3 de diciembre de 1952, 6. 55 Rurico E. Rivera, “Inauguran caserío – Lloréns Torres tiene 2,610 apartamientos,” El Mundo, 27 de julio de 1953, 3. 56 Desde el punto de vista de los residentes de Nemesio Canales,

los problemas más

importantes eran la falta de vigilancia policíaca, la pobre iluminación pública

que

redundaba en un sentimiento de inseguridad; la incidencia de conductas desordenadas de residentes alcohólicos; la recurrencia de peleas entre vecinos; la proliferación de problemas de adicción y tráfico de drogas; prostitución en los predios del residencial; hurtos frecuentes; incidencia de delincuencia juvenil; sumisión y silencio de los residentes que temían por su seguridad ante dichas situaciones y los animales realengos. Por su parte, los administradores se quejaban de la apatía de los residentes, la falta de mantenimiento en los apartamentos individuales, las pobres zonas aledañas y la condición desatendida de las áreas de colección de basura. También opinaron sobre la falta de interés de los vecinos en participar en actividades educativas provistas por las diferentes agencias gubernamentales. Urban Renewal and Housing Administration, A Plan and Program for the Transformation of the Nemesio Canales Public Housing Project, San Juan Metropolitan Area, Puerto Rico – Draft for Review and Discussion, octubre de 1966, 11, Colección Frank Molther, AACUPR. 57 Ibid, 1. 58 Ibid, 25. 59 Ibid, 4-5. 60 Ibid, 25. 61

[Autor desconocido], La filosofía del Gobierno de Puerto Rico y los Programas de la CRUV (sin fecha), datos sobre vivienda, sección 5, serie 16, subserie 10, caja 4, Archivo Fundación Luis Muñoz Marín.

62 Luis Muñoz Marín, Memorando a Telesforo Carrero, Junta de Planificación, 14 de julio de 1954, datos sobre vivienda, sección 5, serie 16, subserie 10, caja 4, Archivo Fundación Luis Muñoz Marín. 63 Luis Muñoz Marín, Carta a Ingrid M. Silva, 25 de mayo de 1954, sección 5, serie 16, subserie 9, cartapacio 92. Archivo Fundación Luis Muñoz Marín. 64

Chiriboga, Historia de un retrato, 208.

65 “Costo de limpiar El Monte será $1,400,000 – se espera termine la labor a fines de 1954,” L.M. Rodríguez - [Re]visión de la vivienda social en San Juan


El Mundo, 5 de octubre de 1953, 1 y 29. 66 Citado en Katherine Marsh Kennerley, Negociaciones culturales: Los intelectuales y el proyecto pedagógico del estado muñocista (San Juan: Ediciones Callejón, 2009), 193. 67 Foucault, “The Subject and Power,” 339. 68 Luis Muñoz Marín. “Mensaje a la Asamblea Legislativa, 26 de febrero de 1953,” en Mensajes al pueblo puertorriqueño pronunciados ante las cámaras legislativas, 1949-56 (San Juan: Universidad Interamericana, 1980), 91. 69 En términos amplios, el proyecto muñocista se construía a partir de tres propuestas: la Operación Manos a la Obra, proyecto económico que fomentaba la industrialización; la Operación Estado Libre Asociado como proyecto político en torno a una afiliación no colonial con los Estados Unidos; y la Operación Serenidad,

vertiente cultural,

pensada como contrapunto a los peligros de la industrialización. “Serenidad” supone un discurso complejo que incluye la mitificación de los valores del jíbaro –el hombre rural puertorriqueño. 70 Luis Muñoz Marín, Borrador Aspectos de Vivienda para Discurso de Despedida del Gobernador Muñoz Marín, 7 de diciembre de 1964, datos sobre vivienda, sección 5, serie 16, subserie 10, caja 4, Archivo Fundación Luis Muñoz Marín. 71 Zaire Z. Dinzey-Flores, “Temporary Housing, Permanent Communities: Public Housing Policy and Design in Puerto Rico,” Journal of Urban History 33, núm. 467 (2007): 481-486. 72 Rafael López Rosas, “Nuevo enfoque, incluyen nuevos conceptos en los diseños de caseríos,” El Mundo, 20 de marzo de 1962, 17. 73 Darío Carlo, “Esparcirán los proyectos. Afirman norma no construir caseríos gigantescos,” El Mundo, 17 de julio de 1963, 16. 74 William Curtis, Modern Architecture since 1900 (New Jersey: Prentice-Hall, 1987 [1982]), 294. 75 CRUV, Construyendo, renovando, urbanizando, vivificando (San Juan, Puerto Rico: Departamento de la Vivienda, 1980), 11. 76 Foucault. “Space, Knowledge, and Power,” 355-356. 77 Néstor García Canclini. “El malestar en los estudios culturales,” U-ABC Teoría, accedido el 24 de febrero de 2007, http://tijuana-artes.blogspot.com/2005/03/el-malestar-en-losestidios-culturales.htm.

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L.M. Rodr铆guez - [Re]visi贸n de la vivienda social en San Juan


Tener la casita: del sueño de un hogar a las trampas de la especulación. Carmen A. Pérez Herranz, Ph.D. Programa de Estudios Urbanos Facultad de Estudios Generales Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

Los medios de comunicación del país presentan repetidamente la imagen de puertorriqueños felices que con sus casas han alcanzado finalmente lo que tanto anhelaban. [Imagen 1] En esas imaginarias residencias se celebran reuniones familiares donde se preparan suculentas comidas, en amplias cocinas equipadas con toda una variedad de electrodomésticos. A lo lejos se ve un acogedor jardín tropical, una vista al campo o a la playa y la llegada de más miembros de la familia en nuevos y relucientes automóviles. Sabemos que esta es una representación mediática. Sus referentes plantean lo que supuestamente desea “el consumidor”: amplitud, comodidad, acceso a la tecnología actual, seguridad, contacto con la naturaleza y espacio para el esparcimiento y para la familia. Estos atributos, junto a otros, se utilizan frecuentemente en la publicidad para ofrecer nuevas unidades de vivienda de las muchas que se construyen año tras año en el país.

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A partir de la segunda mitad del siglo 20, los medios de comunicación y particularmente las agencias de publicidad tendrán un papel protagónico en la construcción


de nociones, gustos y aspiraciones de los puertorriqueños. Junto a otros intereses económicos, irán penetrando en el país y contribuyendo a la construcción de los nuevos estilos de la vida cotidiana en nuestra recién nacida sociedad moderna. El aparato mediático de periódicos, radio, cine y, sobre todo, la televisión, ha sido constantemente auspiciado por la publicidad de los productos domésticos. Los medios fortalecerán las nociones de “progreso” y “desarrollo” en base al consumo en el experimento social que se implanta en Puerto Rico desde la década

de 1950. Mediante las campañas publicitarias los puertorriqueños conocen los productos disponibles en el mercado y se familiarizan con criterios innovadores de confort particulares a la clase media. Para estos sectores sociales, esperanzados gracias a su creciente capacidad adquisitiva, el consumo ha sido la vía para alcanzar sus máximas aspiraciones. Por otra parte, y con el conveniente apoyo de la banca hipotecaria, los desarrolladores inmobiliarios y los corredores de bienes raíces se constituyen en los más

01_Hamilton Wright, “Primera familia en ocupar su casa en Puerto Nuevo, mirando la urbanización desde su balcón. Periódico El Mundo, 31 de julio de 1948. Colección Puertorriqueña, UPR .

C. A. Pérez - Tener la casita


importantes personajes de la construcción del nuevo Puerto Rico de la segunda mitad del Siglo 20. Estos no sólo serán responsables del desarrollo de los imaginarios del consumidor, sino que promoverán la posesión de la residencia mediante el préstamo hipotecario como única alternativa de vivienda, transformando así elementos fundamentales de la cultura y del entorno físico. Estos personajes propiciaron la conurbación y la transformación de los espacios urbanos, determinaron la nueva forma de los espacios públicos y condicionaron los privados. Como se sugiere, el proyecto de “desarrollo” implantado en Puerto Rico durante la segunda mitad del siglo 20 impulsó una transformación radical tanto a nivel socioeconómico como en la configuración de los espacios urbanos. Pero con esta mutación surgieron un sinnúmero de contradicciones. Puerto Rico pasó de ser una economía importadora de capital azucarero a una importadora de capital industrial. Desde fines del siglo 20 su economía será dominada por el capital comercial, bancario y de servicios. No obstante, a partir de la década de los 1980, el país experimentó como parte de las crisis económicas globales, una serie de fuertes recesiones.1

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ses económicos extranjeros que habían sido el sostén de la economía puertorriqueña y de la participación laboral se hicieron cada vez más débiles y ausentes. La sociedad, en su intento de adaptarse a los cambios, incorporó prácticas y nociones que transformaron la cultura en la dirección de convertir, sobre todo a las clases medias del país, en unas cada vez más dóciles a los criterios y dinámicas del capitalismo globalizado. Esto se logrará en gran medida mediante el énfasis en el consumo apoyado por las instituciones de crédito y el gobierno. Tendencia que también se manifestará en el mercado de la vivienda, apoyado por el auge de la banca hipotecaria. No es sorprendente, por lo tanto, que esta última crisis haya estado vinculada a las propiedades inmuebles, a su adquisición y reventa como medio para acumular dinero3.

La recesión tiene un impacto, sobre todo, en la clase trabajadora cualificada -a la cual muchos se refieren como clase media-, la misma que había surgido como resultado del proyecto desarrollista de mediados de siglo. Las crisis económicas que se han experimentado durante las últimas dos décadas del siglo 20 promovieron, a su vez, la migración hacia los Estados Unidos4 y como consecuencia de la reducción de la tasa de empleo, se La crisis hizo evidentes los problemas operó un aumento en el desarrollo de estructurales de la economía colonial y las economías informales y de la narcodependiente. El trance del petróleo en economía. los años 70 y la movilidad de los procesos productivos a nivel mundial redujeron la La vivienda ha asumido muchas formas y tasa de empleo y el Producto Nacional significados a lo largo de la historia: desBruto (PNB) de forma significativa hacia de el espacio exclusivo para el descanso principios de los 80. Según el economista y la interacción íntima, como es el caso José Alameda, a la crisis de 1980-82, le del bohío, hasta el flexible entorno que siguió la de 1990-91, la de 2001-2002 redefine sus áreas de uso y privacidad de y finalmente la crisis económica que dio forma variable a lo largo de las jornadas, inicio en el 2007 y que es la más pro- como es el caso de la planta típica de las longada y profunda de todas2. Los intere- viviendas chinas5. Las viviendas asumen


el papel práctico de albergar, pero también representan al usuario y adquieren diversos significados ante la sociedad en donde se ubican. Además la casa funciona como espacio intermediario entre el ser humano y su mundo6. A partir de esta función se construyen y traducen al espacio nociones de lo público y lo privado. No obstante, es posible -aunque también debatible- que, como planteó Le Corbusier en el contexto de la sociedad industrializada, une maison est une machine-à-habiter, que una casa sea una máquina que se habita (mi traducción)7. En Puerto Rico la experiencia parece indicar que, aparte de ser el espacio que propicia la reproducción de la fuerza de trabajo, la casa asume sus propias características y significados en tanto es una mercancía -como cualquier máquina- y medio para insertarse en la modernidad y el “progreso” medido desde el poder de consumo. Como puede inferirse, en el proceso de la transformación cultural y económica de las últimas décadas, las nociones de espacio y, particularmente, las de los espacios domésticos se transforman igualmente. El entorno doméstico, la “casita” tan ansiada por las primeras generaciones de la modernización del país, experimentó dramáticos cambios tanto en su forma como en la concepción que las nuevas generaciones tendrán de la misma. Desde la mirada de Edward T. Hall8, podría afirmarse que se operó una transformación proxémica, entre el espacio y la cultura. Es decir, la indiscutible interrelación entre el espacio y el ser humano se metamorfoseó a todos los niveles del urbanismo y de la arquitectura. En estas mutaciones el espacio urbano terminó por convertirse en un objeto más de consumo9. Pero, si bien a lo largo de los últimos 60

años, el desarrollo de viviendas para una nueva clase media junto a un saludable mercado hipotecario, han sido índice de ‘progreso’ parece ser hoy lo contrario. El estallido de la burbuja inmobiliaria basada en la especulación con propiedades, hipotecas y seguros hipotecarios ha llevado a mucho más que al cierre de bancos. Durante el auge de las ventas de vivienda, proliferaron instituciones bancarias que se beneficiaron al apoyar a los desarrolladores y posteriormente facilitar el acceso de hipotecas a un sector más amplio de la población. A partir de la dramática contracción de este mercado muchas de estas instituciones experimentan constantes pérdidas en su capital y han tenido que cerrar o ser adquiridas por otras. La crisis se ha traducido asimismo en sinnúmero de viviendas re-poseídas o en la evaporación de los beneficios de inversiones en bienes raíces. Resulta tragicómico observar la proliferación de anuncios de múltiples compañías de corredores de bienes raíces mostrando con insistencia sus ofertas [Imagen 2]. Semanalmente los periódicos más importantes del país publican “suplementos” de construcción que exponen nuevos, atractivos y lujosos proyectos de vivienda a disposición del público. Como es sabido, la crisis actual en gran medida estriba en que muchas de las viviendas que se construyen y anuncian no se venden, no hay a quién vendérselas. Esta situación marca, sin duda, el fin de uno de los aspectos más sobresalientes y emblemáticos del proyecto de desarrollo dependiente iniciado a mitad del siglo 20. Vivienda desarrollo y clases medias Un elemento central a la política pública del siglo 20 fue el desarrollo y acceso a la vivienda popular. El Estado reconoció C. A. Pérez - Tener la casita


02_Propaganda de Palacios del Sol, una de las miles de urbanizaciones construidas en la última década.

la gran necesidad de construir viviendas tanto por motivos humanitarios como de salud pública. La urgencia fue objeto de discusión desde mucho antes de la Segunda Guerra Mundial y aumentó al terminar este conflicto bélico. Con el proceso de migración poblacional de las zonas rurales a las urbanas como resultado de las transformaciones que experimentó la economía del país la necesidad se hizo imperiosa. El desarrollo económico, que enfatizó la actividad manufacturera y el fin de la hegemonía del azúcar, aumentó el flujo de la población rural a los centros urbanos donde se podían encontrar las nuevas oportunidades de empleo. El efecto de este movimiento poblacional interno propició el surgimiento de comunidades de pobreza y miseria llamadas arrabales [Imagen 3]. Estas crecieron de forma dramática y se agolpaban en los márgenes de la ciudad.

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Trujillo Alto, Bayamón, Guaynabo y Cataño—aumentó de 302,800 a 465,741 habitantes […] La densidad poblacional era una de las más altas del mundo.” 10 El gobierno, con el apoyo de fondos federales estadounidenses, inició un intenso programa para la erradicación de los arrabales mediante la relocalización de estas comunidades a los residenciales de vivienda pública, que vinieron a llamarse popularmente “caseríos”: “El traslado de familias desde los arrabales a los caseríos se celebraba como un triunfo, pero el déficit de vivienda adecuada continuaba en aumento”.11 [Imagen 4]

Por otra parte, la expansión capitalista y un mayor acceso a la educación secundaria o universitaria no sólo atraían a la población a las zonas urbanas sino que fomentaba grupos de salarios relativamente altos o con negocios propios. Apareció, por lo tanto, un mercado para “Durante la primera mitad del siglo XX la vivienda a bajo o mediano costo. Los miles de puertorriqueños emigraron a trabajadores de los nuevos sectores adiSan Juan en busca de un mejor futuro. De estrados y empleados en el comercio, la 1940 a 1950 la población del área met- banca, la educación y el servicio público, ropolitana de San Juan—compuesta por grupos generalmente localizados en los San Juan, Santurce, Río Piedras, Carolina, centros urbanos más grandes del país,


representaban la clientela de tal mercado. A partir de este momento se iniciaron diversos programas orientados a la compra de vivienda. El surgimiento de las nuevas clases asalariadas medias fue considerado uno de los mayores logros de la experiencia de desarrollo de un país subordinado a las políticas estadounidenses. Los nuevos grupos sociales expresaron una nueva concepción de mundo pues accedieron a una educación formal y a menudo universitaria. Estos sectores, tuvieron amplia capacidad adquisitiva. [Imagen 5] Así fueron objetivo del mercado crediticio, el cual facilitó lograr los “sueños” y las “metas” fijadas por los imaginarios del llamado progreso. Así surgió una primera generación de suburbanitas, formadas por la televisión, que en Puerto Rico inició sus transmisiones mediante el canal del estado (WIPR) en 1955 y mediante WKAQ en 1956. Para ese año de las 119,380 familias urbanas de San Juan 58,578 tenían televisor, lo que equivalía a un televisor por cada dos familias. De ese modo, y en apenas una década, el televisor pasó de novedad a necesidad en los hogares puertorriqueños […]12 De hecho, este importante medio de comunicación fue esencial para propagar el estilo de vida suburbanita. La televisión y el sistema de educación fueron vehículos importantes para la integración de las “masas” a las dinámicas del capital financiero, comercial e hipotecario. Por supuesto, no todo fue miel sobre hojuelas en esta primera fase del sueño de la “casita”. Aunque el gobierno de la Isla

03_Clayton Gingerich, “Crowd in slum area”. 1940s. Colección Menonita.

04_William Rosario, “Familia numerosa con sus pertenencias afuera, mientras un policía vigila el aparente deshaucio”. Periódico El Mundo, 21 de septiembre de 1959. Colección Puertorriqueña, UPR .

5. “Familia Rodríguez disfrutando su casa en Villa Kennedy”. Periódico El Mundo, 31 de octubre de 1971. Colección Puertorriqueña, UPR.

C. A. Pérez - Tener la casita


6. Hamilton Wright, “Empleados que construyen la urbanización de Puerto Nuevo al momento de cobrar su salario”. Periódico El Mundo, 1948. Colección Puertorriqueña, UPR.

recibía fondos federales norteamericanos como los provenientes de la Federal Housing Administration, las que agencias públicas ofrecían subsidios económicos para los compradores exigía al mismo tiempo una gran cantidad de requisitos a los desarrolladores. Requisitos como el uso del concreto armado, ventanas duraderas y resistentes a los huracanes o la conexión a sistemas de alcantarillado sanitario encarecían los costos de producción. En consecuencia, el alto precio de las estructuras, junto a los límites de facilidades de crédito para su adquisición, las hizo inaccesibles para muchos. Como resultado, sólo a los grupos de salario relativamente altos, designados “clase media alta”, pudieron beneficiarse en un primer momento. En contraste, el sector más necesitado y más grande no pudo acceder a estas viviendas en aquella primera etapa del auge de la construcción de viviendas.

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isla 13 como en la de construcción de hogares. Hasta ese momento la banca no daba préstamos a largo plazo con intereses bajos pero así comienza a hacerlo por las garantías que recibe de instituciones federales14. Los inversionistas privados, por su parte, se resistían a construir viviendas de “interés social” según promovía el Partido Popular Democrático en el poder. Sin embargo, el excepcional desarrollador estadounidense Darlington Long rompería esta resistencia. En el año 1947 y a invitación del gobernador Jesús T. Piñero, Long encontró en Puerto Rico un mercado virgen para sus proyectos de bajo costo y estandarizados. La llegada de Long Construction a Puerto Rico marca, en ese sentido, el comienzo de la presencia del nuevo personaje en la vida puertorriqueña, la del desarrollador de viviendas en masa. Con sus novedosas técnicas de producción fordista, Long Construction construyó lo que en su momento se consideró “una de las urbanizaNo fue sino hasta la década de los cin- ciones más grandes del mundo […] Puercuenta que se inicia una transformación to Nuevo”15. Esta urbanización dio inicio tanto en la actividad hipotecaria en la al mercado de vivienda orientado a los


grupos sociales de recursos moderados o modestos. [Imagen 6] Los ingresos anuales de las familias que podían acceder a estas viviendas fluctuaban entre apenas $2,000 y $4,000 dólares al año. Ciertamente, los desarrollos dieron prioridad a los veteranos recién llegados de conflictos como la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea. Pero los subsidios estadounidenses pronto se tradujeron en multitud de posibilidades para lograr la adquisición de la casa con hipotecas a muy largo plazo.

omy Corporation)17 y Leavitt, quienes han florecido gracias a los fuertes apoyos del Estado a los productos hipotecarios y a la flexibilidad en la otorgación de permisos de construcción.

El modelo urbanístico que se incorporó desde los primeros proyectos de vivienda estandarizada se basó en el concepto de la unidad unifamiliar. [Imagen 7] Los proyectos se plantan sobre espacios previamente arrasados que facilitan el empleo de los sistemas de construcción estandarizada inspirados en el fordLa iniciativa de Long fue un importante ismo. Siguiendo los requisitos de la FHA, capítulo en la historia urbana y financiera las viviendas son de hormigón armado, de Puerto Rico. Expandió las bases de la para enfrentar los vientos de huracán, y banca hipotecaria a partir de una tríada se acompañan de aceras y carreteras de clave entre la industria, el gobierno de la acceso a las viviendas. Atrás quedó la Isla y los fondos federales estadounidens- construcción en madera que será incluso es. La novel experiencia de Long Con- despreciada por el uso del hormigón. struction fue controversial y problemática por la baja calidad de la construcción de Desde sus comienzos, los desarrollos privlas viviendas, la corrupción y las acusacio- ilegiaron el automóvil como medio para nes legales contra dicha empresa, exac- tener acceso a las viviendas, ya que en erbadas por el elocuente hecho de que general se ubicaron lejos de los medios el ex gobernador Piñero se hizo socio de de transporte colectivo. El nuevo modelo Long. No obstante, es innegable que sus de la urbanización impondrá la “ciudad proyectos impulsarán la industria de la del automóvil” y condenará a la depenconstrucción a niveles nunca antes pen- dencia del vehículo privado, de los autosados y establecerán los paradigmas que expresos, de la continua construcción y serán protagónicos en las últimas déca- mantenimiento de carreteras. Contra das16. todo sentido común, se reprodujo una versión típicamente norteamericana de Un vez establecido y reproducido, el mod- ciudad, vinculada al desparramamiento elo de Long será en gran parte respon- urbano y al brutal derroche de recursos sable de la conurbación, de la expansión naturales o humanos. [Imagen 8] descontrolada y el mal uso del terrenos en la Isla. Después de Long Construction, Las urbanizaciones de casas unifamiliares numerosas empresas desarrolladoras se inspiran en los conceptos de Ebeneaprovecharon los variados fondos y sub- zer Howard y sus Garden Cities18 y otros sidios, así como el surgimiento de nuevos urbanistas británicos que buscaban suplir productos en el mercado de préstamos viviendas a las clases medias. No obstanhipotecarios. Empresas desarrolladoras te, la experiencia ha sido crear nuevas y que usaron a Puerto Rico como su merca- modernos complejos en los márgenes de do fueron IBEC (International Basic Econ- las ciudades. Estos no son ni compactas, C. A. Pérez - Tener la casita


194

07. Marvin, Schwartz, “Gobernador Muñoz Marín caminando con funcionarios, periodistas y público en construcción de casas de la IBEC en Humacao”. Periódico El Mundo, 21 de octubre de 1950. Colección Puertorriqueña, UPR


ni autosuficientes o bien pensadas comunidades. No integran los beneficios del campo con los de la ciudad, como soñaba Howard a principios del siglo XX. Además, el modelo de la ciudad jardín se vinculó a la preocupación no solo en favor de la casa propia sino de la autosuficiencia y el sentido de comunidad. Las unidades unifamiliares, con un pequeño predio de terreno a su alrededor, estarían, según Howard, rodeadas por franjas de producción agrícola, y se ubicarían en un área llena de parques, comercios, espacios caminables y servicios que harían más fácil la transición de una sociedad agrícola a una urbana e industrial, algo caro a los puertorriqueños 19. La industrialización de Puerto Rico en los años cincuenta convirtió la vida urbana en un sinónimo del progreso. No obstante, “urbano” en nuestro caso no significa vivir en una ciudad densa, depender del transporte público ni aprovechar al máximo las zonas ya urbanizadas. Tampoco una “ciudad jardín” al estilo de Howard o Raymond Unwin. La vida de los urbanitas en Puerto Rico se organiza alrededor de la familia que vive en una casa de “urbanización” o proyecto en las zonas suburbanas. En estos intentan reproducir la idea de la familia nuclear estadounidense, dependiente del auto para todo. Esta es la familia que compra sus comestibles en el supermercado y que se informa o divierte mediante la televisión; familias de las primeras urbanizaciones como Puerto Nuevo.

08_Propaganda de la Asociación de Constructores de Hogares [circa 1950].

Tampoco por los desarrolladores pues implican riesgos y costos mayores que los del simple desmonte y construcción de cientos o miles de casas de con cualidades estándar. Por esto las nuevas clases medias, desde la década de los 1950, accedieron mayormente a las viviendas construidas en las urbanizaciones. Estas se tornan de en adelante no solo en los espacios icónicos de la modernidad y sino también en su única alternativa. Los demás, aquellos que no pudieron aspirar a estos lugares , a causa de su cortedad de ingresos, se quedaron en las barriadas que sobrevivieron a su erradicación. Otros lograron desarrollar comunidades en las parcelas repartidas para la actividad agrícola de subsistencia, pero la mayoría, cientos de miles, fueron a parar a Ciertamente, se experimentó con la conlos complejos multifamiliares de vivienda strucción de viviendas en condominio pública que, a partir de los 1950, prolifermultipisos. Estos fueron construidos aron por todo el país. tanto para sectores pudientes como para indigentes. Pero este tipo de construcEn los imaginarios dominantes, los hación no ha tenido mucha aceptación bitantes de los proyectos unifamiliares se por la mayoría de los puertorriqueños. C. A. Pérez - Tener la casita


consideran privilegiados y exitosos, muestra del éxito de la modernización. Por ello, las urbanizaciones que fueron construidas en los márgenes o a las afueras de los centros urbanos tradicionales adquirieron con el tiempo más centralidad que los primeros. Además, el auge del consumo de la vivienda unifamiliar como mercancía es en gran medida responsable de la proliferación del shopping mall. Este espacio comercial privado se convertirá en el centro de la actividad social a partir de los años 80, desplazando la actividad comercial hacia los suburbios y comprometiendo para siempre el futuro de los centros urbanos tradicionales.

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El mercado de las unidades de vivienda de urbanización de los sectores medios y con ingresos estables experimentó un aumento sostenido hasta el 200520. A partir de este momento comenzó una dramática contracción del mercado. Las críticas al impacto negativo que tiene este tipo de desarrollo en la sociedad, el ambiente y la economía, precedieron por décadas la crisis inmobiliaria del presente. No obstante, el poder del desarrollador, de la especulación y de las exorbitantes ganancias que reportaba el mercado de la vivienda determinó la insostenible forma del espacio urbano del país más que ningún plan urbano. Una y otra vez, los gobiernos de turno privilegiaron la urbanizaciones por encima de las objeciones continuas de los profesionales de la ciudad. En parte esto se explica por la dependencia que se ha creado en la “casa” para crear riqueza. Los anuncios de periódicos, reportajes y la promoción en los medios enfatizan la adquisición como una inversión más que como un hogar. Con las residencias especulan financieramente quienes las construyen, quienes las financian, quienes las adquieren. La compra y venta de la vivienda

fue, al menos hasta hace unos años y en ausencia de mejores oportunidades empresariales, un negocio dinámico y prestigioso. No en balde creció la demanda por cursos para certificarse como realtors, teniendo entonces en cuenta las posibilidades amplias de ganancias que este renglón genera. Desde esta perspectiva la transformación cultural en relación a la proxémica (relación cultura espacio)21 del espacio doméstico, evidencia la incorporación de nuevas categorías de esta mercancía por parte de los consumidores puertorriqueños. A pesar de todo, son muchos los que todavía no tienen acceso a viviendas modernas. La oferta de los últimos años está orientada fundamentalmente al sector que cuenta con una capacidad adquisitiva o crediticia superior a la media del país. Sin embargo, con la crisis económica del 2007, este sector de la población está en franca contracción. El gobierno ha respondido creando nuevos incentivos para promover el mercado de propiedades que difícilmente se podrían llamar de interés social. Aunque el Estado ha desarrollado estrategias para subsidiar a las empresas constructoras que produzcan proyectos de vivienda a “bajo costo”, ese no ha sido el énfasis de ninguna de las partes. La industria de la construcción y todas las que a esta se asocian ha sido una de las más importantes fuentes de riqueza durante los últimos 60 años. La dependencia de la misma no deja otro camino que salvarla del pantano en el que se encuentra 22. La casa como dinero Hace más de 50 años las familias adquirían una unidad de vivienda con la noción de que sería su residencia de por vida. Se le otorgaba gran importancia al


9. “Paisajes de Dorado”. Anuncio reciente de venta de viviendas. http://www.paisajesdedorado.com/index. html.

hecho de tener una casa propia donde crecieran los hijos y se aguardaba con impaciencia el día en que se terminara de pagar la hipoteca. La adquisición de la casa y el vínculo a una comunidad, aún mediante un préstamo hipotecario, era el logro del sueño inalcanzable para muchos puertorriqueños de generaciones anteriores.

se vive temporeramente, se mantiene y se mejora con miras a sacar el máximo beneficio económico posible. El residente difícilmente se concibe viviendo en esta unidad por el resto de su vida pues anticipa la posibilidad de hacer una buena ganancia con la venta para mudarse a un sitio superior. Las mejoras que se le hacen a la propiedad, igualmente, están mediadas por los criterios que el mercado En un amplio contraste, muchos consum- de bienes raíces determina, por los que le idores que en los últimos diez años han otorgan más valor a la propiedad asumido una hipoteca sobre una vivienda toman en consideración, y a veces por Es precisamente por la importancia que encima de criterios de espacio y local- tiene la vivienda como mercancía e inverización, el potencial de aumento del valor sión que los puertorriqueños adquieren a de su propiedad. Este propietario con- menudo propiedades que están ubicadas temporáneo tiende a definir la casa como a distancias considerables de su lugares una inversión y como forma de garanti- de empleo o de los servicios. [Imagen 9] zarse una ganancia futura que le permita Con tal de medrar por medio de la comadquirir otros inmuebles de mayor valor. pra y venta aceptan el sacrificio del largo En otras palabras, contrario a lo que era viaje y las muchas horas diarias en un auhace dos o tres generaciones, la casa no tomóvil. Esta inviable estructura piramise constituye como la residencia familiar dal del mercado privado de la vivienda ha sino como el espacio de inversión, donde promovido la proliferación de desarrollos C. A. Pérez - Tener la casita


en terrenos antes dedicados a la agricultura y lejos de los cascos urbanos. Para que la ganancia sea posible, los complejos tienen que ocurrir en espacios donde, por su ubicación, ostentan un bajo valor del terreno, permiten la construcción de viviendas a un costo más bajo y maximizan, al menos mientras el mercado no se agote, una más holgada equidad en la reventa. Los desarrollos de urbanizaciones durante los últimos 30 años han incorporado, además, una nueva característica: convertirse en comunidades cerradas o gated communities. El cierre de urbanizaciones con vallas, portones y controles de acceso se ha convertido en otro importante aliciente. Las viviendas se ofrecen anunciado “servicios” de guardia privada las 24 horas y con estricto “acceso controlado”. Se debe señalar que el mercado global de la vivienda ha sacado mucho partido de la inseguridad ciudadana, como ocurre con todos los servicios multibillonarios de seguridad. Sin embargo, este problema de inseguridad es el resultado de la brutal extensión de estos desarrollos de vivienda que impiden la vigilancia. Por otro lado, el sentido de inseguridad es también una reacción a la creciente incertidumbre que se experimenta en una sociedad en donde la narcoeconomía está en todo su apogeo.

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La transformación de la vivienda, además, en un artículo de consumo e inversión ha propiciado la desaparición de lazos comunitarios. Muchas de las actividades desarrolladas por los vecinos de este tipo de desarrollo de vivienda están orientadas a la defensa y protección de sus inversiones y no por fenómenos de solidaridad o sentidos de pertenencia que bien podrían aliviar el sentido de desamparo ciudadano. Este divorcio de la vivienda

del resto del barrio se refuerza en la arquitectura misma. Los diseños enfatizan la privacidad y con ello la renuencia a establecer relaciones vecinales. Por ejemplo, se ha eliminado el tradicional balcón de las primeras casas de urbanización, adoptado entonces de las residencias ricas o populares de los antiguos centros urbanos. Algunos complejos de vivienda de los últimos 20 años incluyen espacios para actividades colectivas como áreas de juegos para niños y lugares para actividades sociales. Sin embargo, pocos participan en estos espacios. En las asociaciones de vecinos que por ley tienen que constituirse tanto en condominios como en urbanizaciones cerradas, también es común que sólo un reducido grupo participe. Los elementos arquitectónicos que motivan este comportamiento necesitan ser estudiados del mismo modo que los cambios recientes en la distribución del espacio en el interior de las estructuras. En ese interior íntimo dominan cada vez más las habitaciones para el uso individual, los dormitorios con su propio baño, los estudios u oficinas para el uso exclusivo de algún miembro de la familia, entre otros espacios que desincentivan la sociabilidad aún al interior del núcleo familiar. En todo esto los antiguos cascos urbanos han quedado en un profundo olvido. Ya son varias las generaciones que socializan en los centros comerciales o malls que han proliferado por todo el territorio. Los hitos urbanos que sirven para establecer un diálogo con nuestro pasado urbano y comunitario desaparecen a diario para dar paso a nuevos significantes que tendrán un futuro volátil. Una sociedad urbana se enriquece por la multiplicidad de estímulos que proveen los espacios de su ciudad. La heterogeneidad es la base


de misma de la memoria urbana, clave para el aprecio, la interacción y el entendimiento ciudadano de su pasado. Pero, aunque las nuevas generaciones reconozcan el valor de los antiguos cascos urbanos, estas están forzadas a recluirse en espacios controlados, vigilados, homogéneos, totales.

(Endnotes) 1

José I. Alameda Lozada. “Panorama Económico para Puerto Rico: Año 2009”. Presentación PP, http://www.josealameda.com/ diciembre 2008.

2

José I. Alameda Lozada, 35. “Perspectivas del sector de la construcción para el 2010 en Puerto Rico”. Presentación PP, http://www.josealameda.com/ febrero 2009.

3

La economía puertorriqueña sufrió “una fuerte desaceleración en el sector de la construcción y con ella, una reducción de los precios de los bienes inmuebles —residencias y no-residencias” José I. Alameda Lozada 2009, 9. “Perspectivas del sector de la construcción para el 2010 en Puerto Rico”. Presentación PP, http://www.josealameda.com/ febrero 2010.

4

José I. Alameda Lozada. “Panorama Económico para Puerto Rico: Año 2009”. Presentación PP, http://www.josealameda.com/ diciembre 2008.

5

Deborah Pellow. “Chinese Privacy” en: The Cultural Meaning of Urban Space, Eds. Roberto

Rotenberg and Gary Mcdonogh, Bergin and Garvey, Londres, 1993. 6

Colin Duly, The Houses of Mankind, Thames and Hudson, Londres, 1979.

7

Le Corbusier. Vers une architecture, París, 1923.

8

Edward T. Hall. La dimensión oculta. México: Siglo XXI Editores, 1986.

9

Mike Featherstone. Consumer, Culture, and Posmodernism. Sage Publications, Londres, 1991.

10

Guillermo Baralt. Una de Cal y otra de Arena: Panorama histórico de la construcción en Puerto Rico 1493-2004. San Juan: Asociación de Contratistas de América, Capítulo de Puerto Rico, 2008, p. 240.

11

Aníbal Sepúlveda. Puerto Rico Urbano: Atlas histórico de la ciudad puertorriqueña. San Juan Puerto Rico: Centro de Investigaciones Carimar, Editorial Plaza Mayor, 2004, p. 62.

C. A. Pérez - Tener la casita


Guillermo Baralt 2008. Op Cit, p. 307.

Ibid, p. 246.

Ibid.

Ibid, p. 249.

12

13

14

15

16

Marie Frances Gallart. “Ahora seremos felices; Modelos de urbanizaciones en San Juan” en: San Juan siempre nuevo: Arquitectura y modernización en el siglo XX, Ed. Enrique Vivoni Farage, 30-73. Río Piedras: Archivo de la Arquitectura y la construcción de la Universidad de Puerto Rico (AACUPR), 2000, p. 57.

17

IBEC o International Basic Economy Corporation: agencia privada desarrolladora internacional fundada en 1945 por Nelson A. Rockefeller, también conocida como AIA-IBEC. Operó en Venezuela, Brasil, Perú, Panamá, la India y Puerto Rico. En estos países financió obras de desarrollo infraestructural. The Rockefeller Archive Center, Rockefeller Family Archives AIA – IBEC FILES http://racweb.rockarch.org/rockfamily/default.asp?IDCFile=/DETAILSS.IDC,SPECIFIC=186599,DATABASE=SERIES.

18

Magdalena Campo Urrutia. “De Ebenezer Howard a Franklin Delano Roosevelt y Rexford Tugwell: Precedentes al Nuevo Trato y el suburbio, una nueva deal-éctica de la ciudad Americana”. Historia y Sociedad, Año XV: 3-25. Departamento de Historia, Recinto de Río Piedras, Universidad de Puerto Rico, 2004.

19

Ibid, p. 18.

20

José I. Alameda Lozada, 2009, p. 36. http://www.josealameda.com/ febrero 2010.

Edward T. Hall. La dimensión oculta. México: Siglo XXI Editores, 1986.

José I. Alameda Lozada, 2009, p. 38. http://www.josealameda.com/ febrero 2010.

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C. A. PĂŠrez - Tener la casita


De la tabula rasa a la rehabilitación del barrio: puesta en escena de un nuevo modelo de vivienda social Manuel Bermúdez Escuela de Arquitectura Universidad de Puerto Rico

Preámbulo La historia de la vivienda social en Puerto Rico, aunque siempre orientada a mejorar las condiciones de vida de los residentes de los barrios populares, es tan contrastante como sus resultados. Por muchos años se pensó que la mejor opción era aplicar la tabula rasa: eliminar los barrios populares –o barriadas, su denominación más común- y trasladar a los residentes a nuevos complejos habitacionales modernos y sanitarios, donde alcanzarían el progreso físico, social y económico. Varias décadas después fue inevitable aceptar que la estrategia no había resultado y era necesario explorar otras alternativas.

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La rehabilitación de las barriadas fue una de las opciones utilizadas al descubrir que resolvía de manera más económica las necesidades de vivienda social, sin dislocar vínculos sociales y familiares. Otras ventajas eran que fomentaba además, de manera más eficiente, el sentido de pertenencia de los residentes hacia las residencias y su entorno porque éstos participaban en el proceso de reha-


bilitación y conseguía mejorar el sector urbano y sus alrededores sin consumir nuevas tierras. Implantada en sus inicios como una iniciativa gubernamental marginal por pequeñas oficinas de agencias gubernamentales o administraciones municipales, fue ganando aceptación hasta convertirse, al menos durante dos administraciones políticas consecutivas, en la herramienta principal de producción de vivienda social en Puerto Rico.

a la aplicación de filosofías de participación comunitaria en la conceptuación, diseño y construcción de viviendas o rehabilitación de sus entornos. Sin dudas, los debates urbanos y sociales que estaban ocurriendo en el mundo occidental a mediados del siglo XX influyeron profundamente en el proceso.

La institucionalización de la estrategia tomó décadas y fue bastante accidentada, con un historial mixto de avances y El desarrollo de las estrategias de rehabili- retrocesos, matizada siempre por las idetación in situ estuvo íntimamente ligado ologías sociales que profesaban los par-

M. Bermúdez - De la tábula rasa a la rehabilitación del barrio


tidos políticos que gobernaron la isla en cada periodo. Como una obra de teatro, el guión se escribió poco a poco, hubo reescritura y perfeccionamiento de cuadros y ensayos continuos hasta que la obra estuvo lista para ser puesta en escena.

tidiano, el posmodernismo historicista revaloró la arquitectura clásica y la ciudad caminable. Jane Jacobs y Paul Goldberger entre otras voces destacadas, se convirtieron en intensos defensores de los patrones urbanos tradicionales.

1960-1978: se reevalúa el argumento Introspección y reconsideración

En Puerto Rico los aires de cambio tuvieron aristas propias. La reducción en los fondos federales para nueva vivienda e infraestructura, ocurrida en los años 60, hizo evidente la fragilidad económica del Estado Libre Asociado y obligó a encontrar estrategias alternas para atender el tema de la vivienda dentro de una precaria realidad presupuestaria. El cambio gradual en la percepción pública hacia las barriadas fue recogido en la obra de escritores como René Marqués y José Luis González. Pensadores como Leopold Kohr fabularon ejercicios “[…] in literary fiction for the purpose of illuminating the implications of a social theme […]” en el contexto de barrios como Buen Consejo,2 y se discutieron teorías de planificación social centradas en la participación comunitaria. Asimismo, las visitas de teóricos sociales como Charles Abraham en los años 60 y John Turner en los años 70 calaron hondo en la inteligentzia de Puerto Rico.3

Luego de décadas de discriminación, en los años sesenta empezó un cambio gradual en la percepción pública hacia las barriadas de Puerto Rico. Lucilla Fuller de Marvel en su libro, Listen to What They Say confiesa que: These communities represented to me a valid and valuable part of the urban context. I came to admire the residents and the communities for their pluck, their survival, and coping skills. The life style was closer to the non-dependence on government assistance and welfare that could be seen in similar Latin American squatter communities, and in contrast to those living in heavily subsidized public projects.1

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Varios pueden haber sido los motivos de este cambio de perspectiva. A nivel mundial comenzó a menguar el optimismo de la posguerra y a ser cada vez más evidente la limitación de los recursos públicos para resolver complejos problemas sociales; se despertó una multitudinaria conciencia social hacia los marginados a raíz de la guerra de Vietnam, la Primavera de París y las luchas contra la discriminación racial y estudiantiles en los Estados Unidos. En el arte, la arquitectura y el urbanismo, inéditas corrientes retaron los postulados ortodoxos del Movimiento Moderno: mientras el Pop Art y el posmodernismo populista ensalzaron el valor de lo co-

Ahora bien, todo parece indicar que la causa principal del cambio de percepción fue el desencanto que produjo el Urban Renewal de los años 50-70 -el transplante de los residentes de sus barriadas de origen a complejos de vivienda públicaal no producir los resultados esperados. Luz Marie Rodríguez, en su ensayo titulado Atajar el Arrabal, hace un descripción completa de los problemas del Residencial Público Luis Llorens Torres, comunes a todos los complejos públicos, y que pueden resumirse en “[…] la falta de identificación de los residentes con su


hábitat y de vinculación con la comuni- Wampler propuso la construcción de dad exterior [...].”4 un complejo de vivienda pública atípico, donde los residentes podrían fabricar su En 1969, el Departamento de Vivienda vivienda dentro de una estructura mulde Puerto Rico, en una de sus últimas tifamiliar no finalizada. Su implantación, iniciativas de avanzada, creó el programa sin embargo, hubiera significado la erde Rehabilitación en su Sitio. El programa radicación total de la barriada. constituyó una primera exploración gubernamental de otras alternativas a las Sólo once años después, en 1978, el aplicadas hasta entonces para atender la Departamento de Vivienda, con el auspinecesidad de la vivienda social dentro de cio del Instituto de Arquitectos, celebró la las apremiantes limitaciones presupues- competencia titulada La Perla: concurso tarias. Fue adscrito a la Corporación de para el desarrollo integral del vecindario Renovación Urbana y Vivienda (CRUV), La Perla de San Juan de Puerto Rico. 7Un antes encargada exclusivamente de jurado internacional declaró desierto el administrar los proyectos del Urban primer premio, otorgó dos segundos preRenewal. En sus primeros años, el pro- mios y comisionó el proyecto a un equipo grama orquestó al menos 42 pequeños interdisciplinario dirigido por el arquitecproyectos de rehabilitación en barriadas to Tom Marvel.7 8 de toda la isla.5 El grupo encabezado por Marvel, lejos Sin embargo, durante este periodo las de imponer un patrón urbano a la barcontradicciones permearon las políticas riada, propuso intervenciones dirigidas a públicas sobre la vivienda social: mientras mantener y fortalecer la trama existente. se continuaban eliminando barriadas y Además, estableció una metodología de trasladando a sus residentes a parcelas y trabajo que incorporaba a la comunidad residenciales públicos, se construían me- en la preparación de mapas sociales, amjoras en otras -a nivel central y munici- bientales y de información física.8 9 Es pal- que promovían su permanencia. Las importante notar que los problemas en contradicciones quedaron evidenciadas La Perla de entonces, son similares a los en dos proyectos desarrollados para La que aún persisten en muchas barriadas: Perla, barriada que creció a los pies de la la falta de integración a la traza urbana, muralla colonial en la Isleta de San Juan la convivencia conflictiva de usos resideny para la cual, durante muchos años, se ciales y no residenciales, la inaccesibilisopesaron tanto su erradicación como su dad y falta de privacidad de las viviendas rehabilitación. por el pequeño tamaño de los lotes -que además complica la otorgación de títulos En 1967, se comisionó a un equipo técni- de propiedad- la dificultad de transitar y co dirigido por el arquitecto Jan Wampler dar servicio a la barriada por el reducido el diseño de un complejo de vivienda ancho de las calles, la precariedad ambipara mudar a los residentes de la Perla. ental y física por el estado de deterioro de El innovador proyecto, que iba a ser con- las estructuras existentes, y la deficiencia struido en la Puntilla -antiguo sector por- de espacios públicos que contribuyen a tuario e industrial al sur de la isleta de San crear un balance social. Juan- ganó el Premio de Honor de 1968 de la revista Progressive Architecture.6 El plan urbano para transformar la imaM. Bermúdez - De la tábula rasa a la rehabilitación del barrio


01_Áreas y prototipos de viviendas propuestos por el equipo de la competencia. Propuesta de Desarrollo de la Perla. Equipo de la competencia. Torres, Beauchamp y Marvel, 1978. Dibujo suministrado por el arquitecto Marvel.

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gen y la vida de la Perla propuso re-desarrollar un área en forma afín a la escala y diversidad del barrio, fortalecer los dos centros de comunidad existentes de Guaipao y San Miguel, mejorar los sectores residenciales existentes y respetar las edificaciones históricas.9 Las unidades de viviendas propuestas fueron de relleno -infill housing- y promovían la diversidad: unifamiliares, duplex, de dos plantas y casas en hilera, que utilizaban un vocabulario arquitectónico y una tectónica similar a las casas de la barriada. [Imagen 1] La planificación e intervención en La Perla se prolongó entre 1979 y 1983. Del ambicioso plan solo se construyeron un bulevar frente al mar, algunas pequeñas plazas, parques, aceras, paseos peatonales y un sistema para el desagüe sanitario. De 1986 a 1992 hubo una segunda intervención dirigida por el Programa de Rehabilitación en su Sitio, pero apenas se rehabilitaron algunas de las casas de la

barriada.10 Pocas propuestas del Plan de la Perla fueron finalmente implantadas. No obstante, el proyecto constituyó la primera iniciativa gubernamental de significativa escala para proveer vivienda social sin trasplantar a los residentes de su vecindario original, y donde se realizaron trabajos que produjeron un mejor entorno urbano tanto el interior como en los exteriores inmediatos a la barriada.

1978-1989: se redactan los primeros cuadros Aprendizaje de los desastres naturales Entre los estudiosos del tema de los desastres naturales prima, sin duda, el consenso sobre su importancia en la for-


mulación de modelos de producción de vivienda social y de intervención en las barriadas. El desastre de Mameyes fue un hito importante en estos procesos de reconceptuación: el 7 de octubre de 1985, luego de haber caído más de 22 pulgadas de lluvia en un período de 24 horas, cedieron los terrenos donde estaban localizadas comunidades marginales en Ponce – Mameyes entre ellas- Coamo y Juana Díaz. En el siniestro perdieron la vida 127 personas y 2,000 familias quedaron sin un hogar. Los gobiernos federal, central y municipales hicieron un esfuerzo común por la recuperación. El Departamento de Vivienda fue designado agencia líder, con la Administración Federal de Mejoras de Emergencia (FEMA) como su brazo operativo. El equipo de trabajo, formado por planificadores, arquitectos e ingenieros del Departamento de Vivienda, determinó que los terrenos existentes no eran aptos para la reconstrucción de las comunidades y que era necesaria la relocalización de los residentes de las barriadas a terrenos seguros. Contrario a la práctica común y en sintonía con las nuevas filosofías comunitarias, se incluyó a los residentes en el proceso de concepción de su nuevo hábitat.11 El equipo técnico del Departamento de la Vivienda propuso que se construyeran los nuevos barrios en terrenos próximos a su lugar de origen para no desarraigar a los residentes, utilizar madera como material de construcción para agilizar el proceso y proveer tipologías de vivienda de densidad media -casas en hilera o walk ups.12 13Sin embargo, las decisiones finales fueron tomadas a nivel central y los residentes fueron realojados en nuevas urbanizaciones suburbanas de casas unifamiliares de hormigón, en fincas alejadas de los vecindarios y lugares de trabajo , sin servicios, dotaciones o espacios

públicos.13 Un nuevo desastre natural, el huracán Hugo, azotó el Este de la isla con vientos de 140 mph entre el 17 y el 18 de septiembre del 1989, Durante el paso de la tormenta murió una persona y quedaron devastadas alrededor de 5,000 residencias. Como siempre, las barriadas fueron las áreas más afectadas. Los gobiernos federal, central y municipales se unieron nuevamente bajo el liderato del Departamento de Vivienda para organizar los procesos de reconstrucción que volvieron a contar con una intensa participación comunitaria. Ello se debía, quizás, al nombramiento como secretaria de Vidia García, quien había dirigido el departamento de Desarrollo Comunitario de la Corporación de Desarrollo Urbano de Nueva York. No obstante, en una clara manifestación de las antiguas contradicciones en las políticas públicas sobre la vivienda social, la mitad de las casas fueron reconstruidas en sitio por los residentes mediante el Programa de Ayuda Mutua y Esfuerzo Propio, mientras la otra mitad fueron erigidas por contratistas privados en nuevos terrenos.14 El Colegio de Arquitectos, el Capítulo de Puerto Rico del Instituto Americano de Arquitectos y la Escuela de Arquitectura de la UPR auspiciaron charrettes -talleres cortos de diseño- para promover la colaboración entre la profesión y la academia en la recuperación de las comunidades destruidas. En las acaloradas discusiones que permearon los talleres, chocaron visiones innovadoras y tradicionales de la vivienda social que al final quedaron plasmadas en las propuestas contenidas en tres tomos entregados al Departamento de Vivienda.15 Como hecho significativo del proceso de-

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02_ Planos de las propuestas urbanas generales para los poblados de Isabel Segunda y Esperanza en Vieques generado por un equipo de arquitectos y planificadores voluntarios. Thomas S. Marvel et al. Vieques: Esbozo de una estrategia para su ordenamiento urbano, San Juan, PR, 1989. Tomadas de folleto de la colección del autor.

staca que, a raíz del huracán, un grupo de profesionales visualizó el desastre como una oportunidad para mejorar la configuración urbana de los poblados afectados. Con el auspicio de la Junta de Planificación se formaron dos equipos -integrados por arquitectos, planificadores y estudiantes voluntarios– que luego de recopilar información y evaluar los daños, prepararon propuestas de rehabilitación para Isabel II y La Esperanza en Vieques y Dewey en la isla de Culebra. Intereses económicos y políticos, lamentablemente, evitaron que las propuestas fueran implantadas.16[imagen 2]

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Mientras transcurrían estos esfuerzos, el gobierno central decidió en 1987 abandonar su rol como constructor de vivienda social y la Corporación de Renovación Urbana y Vivienda (CRUV) fue desmantelada. La responsabilidad de la vivienda accesible fue entonces transferida a las empresas constructoras privadas. A esos efectos, la legislatura aprobó leyes de incentivos y beneficios contributivos para

los desarrolladores y en función de asegurar un precio de venta tope para las llamadas viviendas de interés social.1718 De su parte, la Junta de Planificación promulgó la resolución JP 242 que enumeraba los requisitos mínimos de la vivienda de interés social. La resolución fue enmendada en ocho ocasiones, eliminando requisitos para viabilizar la construcción y, asimismo, las leyes fueron objeto de múltiples enmiendas para ajustar el precio tope.18 19El precio de venta máximo de las unidades fue tan bajo que, para satisfacerlo, los desarrolladores comenzaron a construir urbanizaciones de casas de hormigón uniformes y pequeñas, en terrenos aislados de los centros urbanos -muchos de valor agrícola – agravando el desparrame urbano que aqueja a la Isla. Además, estas urbanizaciones carecen de instalaciones comunitarias y otras amenidades -gracias a las dispensas provistas por las extensiones de la JP 242- y condenan a sus residentes a la dependencia total del automóvil.


03_Plano de propuesta urbana para el pueblo de Morovis. Emilio Martínez Arquitectos, Morovis, la condición urbana, San Juan, PR, 1991. Tomados de folletos suministrados por el arquitecto Martínez.

1989-1996: se completa el guión Elaboración del modelo El arquitecto Ricardo Medina, que regresó a la isla para trabajar con el Departamento de Vivienda en la reconstrucción posterior al paso del huracán Hugo, fue nombrado director del Programa de Rehabilitación en su Sitio en 1989. En esos momentos, el programa contaba con un presupuesto de $50,000,0000 para la ejecución de alrededor de 60 trabajos pequeños en las barriadas: construcción de aceras, pavimentación de calles, reparación de baños, limpieza de solares, provisión de camas para enfermos y otras tareas similares. El nuevo director cambió el enfoque del programa: refirió la mayoría de los trabajos modestos a otras agencias – Salud, Educación, Servicios Sociales– y comisionó planes integrales de rehabilitación de doce barriadas a firmas locales de diseño.19

contratadas ampliaron el alcance original de la encomienda y prepararon comprensivos planes urbanos que comprendían también la revitalización urbana de los pueblos próximos a las barriadas.20 Entre estos diseños cabe destacar el plan titulado La Vivienda Organiza un Pueblo, en Cabo Rojo, de los arquitectos Marvel Flores Cobián y Emilio Martínez, donde se proponía la vivienda como instrumento para revitalizar el casco urbano y el plan para los Barrios Santo Domingo y Pellejas, del arquitecto Emilio Martínez, que proponía una abarcadora transformación del pueblo de Morovis, y que recibió un premio como proyecto de diseño urbano por la revista Progressive Architecture en el 1993. [Imagen 3]

El desarrollo de los planes para estos barrios y centros urbanos conllevaba una intensa interacción con sus residentes, responsabilidad que, aunque compartida con el personal del programa, obligaba al Sin que hubiera ocurrido una concert- diseñador a fungir como interlocutor enación previa, la mayoría de las oficinas tre el gobierno y las comunidades.21 Los M. Bermúdez - De la tábula rasa a la rehabilitación del barrio


ambiciosos planes estaban fuertemente influidos por las teorías nuevourbanistas y, en parte por ello, proponían reforzar y racionalizar el tejido urbano existente, proveer dotaciones, espacios públicos y comercios. Las unidades de vivienda propuestas eran principalmente de relleno o tipologías de densidad media, con un vocabulario arquitectónico –al igual que el resto de las intervenciones propuestas – contextualista y de un fuerte sabor popular.

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dad de las barriadas capitalinas y los altos costos de su reconstrucción. El gobierno, de su lado, había cedido la producción de vivienda social a la empresa privada. Al mismo tiempo, las organizaciones comunitarias y sus iniciativas habían ganando cada vez más aceptación entre el público. Los esfuerzos se desarrollaron tanto en forma espontánea como coordinada. Dos semanas después del paso del huracán Hugo, la entonces Secretaria de la Gobernación, Sila María Calderón, visitó los sectores de Cantera y barrios vecinos –todavía inundados y sin energía eléctrica – y quedó impresionada por las precarias condiciones de vida de los residentes; la visita sería clave para el futuro de las barriadas. De ahí en adelante comenzaron a sumarse apoyos de diversos sectores a los esfuerzos de los residentes de los barrios. En 1991 los vecinos lograron incorporar la organización: el Consejo Vecinal para el Desarrollo de Cantera, con miembros de seis de las barriadas que lo integran. Entonces la ya ex secretaria Calderón organizó un equipo de trabajo con integrantes de instituciones públicas, privadas y comunitarias en el ánimo de ejecutar el desarrollo integral del área.

En 1993 una nueva administración asumió el gobierno de Puerto Rico y clausuró el Programa de Rehabilitación en su Sitio. Ocurrió entonces lo que se empezaría a repetir en el futuro fruto de la alternancia gubernamental de los dos partidos políticos principales de la isla, el Partido Popular Democrático [PPD], de ideología nuevotratista y el Partido Nuevo Progresista [PNP], de ideología neoliberal: todos los planes de revitalización fueron engavetados. En su lugar, el Departamento de Vivienda creó el Programa RENACE y le asignó la tarea de preparar planes de renovación para centros urbanos tradicionales. RENACE, dirigido por la arquitecta Anna Georas de 1993 a 1996, y luego por David Barriera hasta el año 2000, desarrolló alrededor En el 1992 se establecieron otros mede 16 planes. Ninguno de ellos fue im- canismos institucionales: un Community plantado.22 Housing Development Organization (CHODO), la organización Apoyo Proyecto de la Península de Cantera Empresarial para la Península de Cantera (APOYO) y una corporación pública deEl producto más importante del periodo nominada Compañía para el Desarrollo fue el Proyecto de la Península de Cantera Comprensivo de la Península de Cantera, en San Juan. El mismo se inició en 1990 creada por ley en 1992 y financiada a como resultado de una alianza de los sec- la mitad entre fondos públicos -provenitores públicos, privados y comunitarios entes de la Legislatura y el Municipio de para mejorar las condiciones de las barri- San Juan- y fondos privados. Se decidió adas del sector. El momento histórico era agrupar las 7 barriadas (2,000 vivienpropicio. Varios desastres naturales con- das) y 4 proyectos multifamiliares (otras secutivos habían demostrado la fragili- 2,000 unidades) bajo el nombre de La


04_Plano general de la propuesta urbana del equipo dirigido por el arquitecto Edwin Quiles para la Península de Cantera. Edwin Quiles et al. Estudio, Documentación y Plan de Desarrollo Integral de la Península de Cantera, 1992, San Juan. Tomada de folleto suministrado por el arquitecto Quiles.

Península de Cantera.23 En ese misma línea, el Programa de Rehabilitación en su Sitio brindó apoyo logístico al proyecto y prestó sus instalaciones como base de operaciones durante los primeros esfuerzos. La preparación de los planes conllevó para los profesionales contratados un arduo proceso de consulta comunitaria, que requirió la celebración de numerosas reuniones con representantes de los barrios, el gobierno y la empresa privada.24

trategias de reocupación de parcelas y la implantación de mejoras puntuales, manteniendo intacto buena parte del tejido urbano. Otros aspectos de la propuesta consideraron el mejoramiento de la red vial, la construcción de un parque lineal en los bordes del caño de Martín Peña, una nueva plaza de mercado, una plaza cívica y la rehabilitación de manzanas residenciales con vivienda de relleno.[ver imagen 4]

Un equipo dirigido por el arquitecto Edwin Quiles fue contratado para la elaboración de un plan maestro, quien estableció su oficina dentro de la Península para facilitar la consulta y la participación de los residentes.25 En el 1992, el grupo entregó un plan urbano que proponía el redesarrollo de un sector central y el redesarrollo de dos sectores residenciales al Este y Oeste.26 28Utilizaba para ello es-

La ejecución del plan fue luego comisionada a un nuevo equipo interdisciplinario que gerenció Mario Rodríguez, e integró los servicios de consultoría de Simeon, Larsen y Marsh, prestigiosa firma norteamericana de planificación especializada en usos de tierras, desarrollo y redesarrollo. Los diseños urbanos estuvieron a cargo de los arquitectos Andrés Mignucci e Ilia Sánchez. El borrador del

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05_Plano general de la propuesta urbana del equipo dirigido por los arquitectos Andrés Mignnucci e Ilía Sánchez para la Península de Cantera. Andrés Mignnucci, Ilia Sánchez et at. Quiles et al. Plan de Desarrollo Integral de la Península de Cantera, 1994, San Juan. Tomada de folleto suministrado por el arquitecto Mignnucci.

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06_Edwin Quiles y Otto Reyes Casanova, Paseo del Conde, Cantera, PR, terminada en ______.


plan que fue entregado en el 1994 proponía una intervención más comprensiva que el primero y utilizaba patrones urbanos más tradicionales: mejor definición espacial entre los ámbitos público y privado, formación de manzanas uniformes, creación de ejes viales jerárquicos, provisión de dotaciones y espacios públicos. 27 Tanto en su planimetría como en sus normativas, la propuesta estableció la localización y morfología de la nueva vivienda, de las dotaciones de espacios públicos o servicios, de comercios e industrias, así como la reorganización viaria y de infraestructura. [ver imagen 5] Gracias a la alianza estratégica de diferentes sectores, las propuestas del plan fueron -y continúan siendo- implantadas por entidades gubernamentales, privadas o comunitarias. A la fecha se han completado varios proyectos de vivienda social financiados por capital privado, gubernamental o de organizaciones sin fines de lucro. Los arquitectos que participaron en esta importante experiencia experimentaron con tipologías que empezaban a ser utilizadas en la isla para la provisión de vivienda social: complejos multifamiliares de densidad media que intentan, con mayor o menor éxito, definir la manzana y restringir los estacionamientos a su interior. El acceso controlado en algunos proyectos amentablemente debilitió la integración física entre los vecindarios de la península. Sin embargo, el vocabulario arquitectónico neo-moderno o pos-modernista de las viviendas logró contextualizar, por medio de recursos formales –escala, color, volumetría y detalles típicos de la arquitectura popular- con las edificaciones existentes. Entre los proyectos que vale la pena descatar se encuentran encuentran el Parque Victoria, del arquitecto Tom Marvel y el Paseo del Conde, de los arquitectos Edwin Quiles y Otto

Reyes Casanova, este último con una arcada y un componente comercial como estrategias para establecer una relación urbana con la ciudad. [ver imagen 6] EL Proyecto para la Península de Cantera constituyó la formulación de un paradigma de rehabilitación de barriadas que basa en la vivienda social el éxito de la renovación urbana. Todavía hoy puede ser considerada la iniciativa de renovación más exitosa en la Isla, porque la alianza de los sectores públicos, privados y comunitarios han asegurado su permanencia y resiliencia ante los vaivenes políticos. Más importante aún, el esfuerzo demostró que la rehabilitación de los barrios podía producir grandes beneficios sociales, económicos y urbanos. No hay duda de que cualquier nueva iniciativa para la transformación de la marginalidad de los barrios tiene que considerar al proyecto de Península de Cantera como una alternativa real, deseable socialmente y económicamente viable. Pero más allá de sus impresionantes resultados, el Proyecto de la Península de Cantera logró que urbanistas, arquitectos, planificadores, sociólogos, economistas y trabajadores sociales que llevaban años trabajando aisladamente los temas de la rehabilitación de las barriadas y la participación comunitaria pudieran, al fin, desarrollar un trabajo conjunto. Lo ideal en el futuro sería que no se tuviese que esperar, como históricamente ha ocurrido, por el poder de convocatoria de un líder político fuerte, en este caso, la ex-secretaria y eventual alcaldesa de San Juan, (1996-2000), Sila M. Calderón, para obtener la convergencia de los sectores y allegar recursos para ejecutar los planes. Ese mismo rol Calderón lo desempeñará una vez convertida en gobernadora en enero del 2001.

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1996-2000 ensayo general Aplicación a pequeña escala En 1996 la ciudad de San Juan, bajo la dirección de la recién electa alcaldesa Calderón del PPD, institucionalizó a nivel municipal el modelo de la rehabilitación en sitio de las barriadas. Estas fueron rebautizadas con el nombre de “Comunidades Especiales” para comenzar a borrar las connotaciones negativas y estereotipos que se asocian al término. La nueva Oficina de Comunidades Especiales aglutinó a muchos de los integrantes del equipo de Cantera, identificó otras 53 comunidades en la capital y se dedicó a organizar a sus residentes para desarrollar programas de arte y cultura, de seguridad y de salud. Durante los primeros dos años la oficina apoyó a cada uno de los barrios en la identificación de sus necesidades y en la selección de un proyecto prioritario –centros comunales, mini-estaciones de policía y otras facilidades-. Luego, para su ejecución, esas obras fueron referidas al departamento de Obras Públicas o de urbanismo del municipio. Los últimos dos años del cuatrenio de Calderón fueron claves porque la Oficina -dirigida por Michelle Sudgencomisionó la preparación de Planes de Acción Comunitaria (PACs) para seis comunidades especiales de San Juan.28 Los PACs fueron entregados a la Oficina a fines del 2000 pero, nuevamente, el cambio de administración política en la capital impidió su implantación.29

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nadora Sila M. Calderón fue la Ley para el Desarrollo Integral de las Comunidades Especiales de Puerto Rico.30 Con la ley se pretendía institucionalizar a nivel isla el modelo de rehabilitación de las barriadas que antes se había ensayado en San Juan. La Oficina del Coordinador General para el Financiamiento Socio-Económico y la Autogestión -conocida como Oficina de Comunidades Especiales (OCE)– fue creada como agencia rectora y se le asignó un millón de dólares tan solo para iniciar sus primeras gestiones. La Dra. Linda Colón, primera directora de la oficina, explica: El programa de la OCE se basó en la implantación de un modelo de acción comunitaria: El País Posible, Modelo de Organización Comunitaria para el Apoderamiento y la Autogestión, que tenía el propósito de estimular el fortalecimiento de la capacidad organizativa y la construcción del capital social del liderato voluntario en las comunidades. Dicho modelo descansaba sobre tres pilares: la organización para el desarrollo socioeconómico a través de la autogestión y el apoderamiento, el esfuerzo interangencial gubernamental para el servicio de las comunidades y la inversión gubernamental en infraestructura y viviendas para mejorar la calidad de vida en las mismas.31

La primera actividad de OCE estribó en la identificación de las comunidades que serían designadas especiales, proceso que 2000-2008 puesta en escena desarrolló junto a alcaldes de toda la isla, Aplicación del modelo a nivel isla y que utilizó parámetros como el nivel de pobreza, deficiencias de infraestructura, En 2001, la primera legislación aprobada precariedad de las edificaciones y terrepor el gobierno de Puerto Rico bajo la nos, ausencia de instalaciones y espacios nueva administración del PPD de la gober- comunitarios y problemas ambientales.


Con esas coordenadas se seleccionaron un total de 686 barriadas para participar de los programas de OCE. La oficina inició luego la organización comunitaria y la coordinación interagencial necesaria para realizar una evaluación preliminar y cuantificar la naturaleza de las mejoras requeridas por cada comunidad.32

los proyectos pudieron ser construidos.

Por otra parte, la planificación requirió de una colaboración e interacción constante entre los diseñadores, los representantes gubernamentales y las comunidades. Las visitas, reuniones y presentaciones durante días, noches y fines de semana eran una constante de las dinámicas de planiEn el 2002, se creó mediante la Ley 271 el ficación y diseño. El proceso constituyó Fideicomiso Perpetuo de las Comunidades una verdadera escuela para las firmas Especiales, mecanismo de financiamiento participantes, muchas ajenas hasta ese de los esfuerzos de OCE. Al mismo le momento de la experiencia comunitaria. fueron asignados la cantidad sin precedentes de mil millones de dólares: la Es importante también anotar que, mitad proveniente de una transferencia aunque la mayoría de las propuestas del Banco Gubernamental de Fomento de diseño utilizaron patrones urbanos y la otra mitad de un préstamo del gotradicionales para la reconstitución o bierno.33 Los proyectos de rehabilitación formación de tejidos, el vocabulario arde las Comunidades Especiales fueron quitectónico que exhibieron las estruccomisionados a firmas de arquitectura e turas fue principalmente neo-moderno. ingeniería del país y gerenciados por el Consciente o inconscientemente, los Departamento de Transportación y Obras arquitectos establecieron un diálogo Públicas o por el Departamento de la con los vocabularios arquitectónicos del Vivienda. Movimiento Moderno que ostentan las Las actividades de construcción en las obras más emblemáticas de los primeros Comunidades Especiales arroparon en años del Estado Libre Asociado de Puerto poco tiempo a la isla de extremo al otro. Rico. El “estilo internacional” contextuNuevamente, sin una concertación pre- alizado a las realidades climáticas de la meditada, existió una feliz sincronía en la Isla, fue la punta de lanza propagandístiutilización e implantación de estrategias ca del proyecto de progreso del Partido urbanas y arquitectónicas entre las firmas Popular Democrático, el mismo que llevó de diseño que participaron en el proceso. a Calderón al poder y responsable por el Entre las estrategias deben subrayarse la reenfoque radical en la producción de integración física de la comunidad con su viviendas de interés social en las comunientorno, el reforzamiento y la racional- dades más marginales del país.34 ización del tejido urbano existente mediante la provisión de nueva infraestruc- Departamento de Transportación y tura vial o lotificaciones, la construcción Obras Públicas de tipologías de viviendas de densidad media y la provisión de espacios públi- Las comunidades con necesidades básicos. El proceso fue visualizado como una cas de infraestructura –466 o dos teroportunidad para reconfigurar los entor- cios del total- fueron atendidas por nos intervenidos, al igual que otros dis- el Departamento de Transportación y eñadores habían hecho en el pasado. La Obras Públicas (DTOP) a través de la diferencia fue esta vez, quela mayoría de recién creada Directoria de Desarrollo M. Bermúdez - De la tábula rasa a la rehabilitación del barrio


Comunitario. La directoría, dirigida en ese momento por la ingeniera María Burgos, invirtió $ 310,000,000 en obras capitales. Igualmente, la agencia comisionó los proyectos de mejoras a compañías locales, a quienes se les exigía la preparación de evaluaciones a fondo de las condiciones físicas de la comunidad, la preparación de un diagnóstico y un plan de mejoras. Luego de aprobado el plan por la comunidad y el DTOP, se preparaban documentos de construcción y se realizaban las obras. Los construcciones comprendieron aceras, vías, sistemas de utilidades, centros comunales, bibliotecas, y otros que lograron mejorar considerablemente las condiciones físicas de muchos barrios y sus entornos urbanos próximos. Departamento de Vivienda Las comunidades con necesidades de vivienda y de infraestructura –222 o alrededor de un tercio del total- fueron encomendadas al Departamento de la Vivienda, que tuvo a su cargo la inversión de $130 millones en obras de infraestructura y $560 millones en la construcción de 20,000 hogares. El departamento volvió de ese modo a asumir el rol de constructor y, aunque continuó auspiciando la construcción de las urbanizaciones a bajo costo, es justo reconocer que privilegió la iniciativa de la rehabilitación de las barriadas y concentró sus recursos humanos y económicos en la gestión.

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En el Departamento de Vivienda, el proceso lo timoneaba la Secretaría de Planificación Estratégica -dirigida por el arquitecto Federico del Monte- quien comisionaba la preparación del plan de desarrollo integral de cada barrio. El plan contenía un inventario y la evaluación de las condiciones físicas, un di-

agnóstico así como un plan de mejoras detallado. Luego de que el mismo fuese aprobado por el departamento, la Oficina de Comunidades Especiales y la comunidad reunida en pleno, la Secretaría de Planificación contrataba a una firma de diseño para la preparación de documentos de construcción. Las subastas eran ejecutadas por la Administración de Mejoras de Vivienda [ADMV] y la construcción de la obra por el Programa de Comunidades Especiales.35 Durante todo el proceso, la Oficina de Comunidades Especiales actuaba de interlocutor entre la comunidad y el Departamento de Vivienda, brindando apoyo logístico, facilitando la participación de los líderes comunitarios, haciendo las investigaciones, encuestas y censos necesarios, o gestionando trámites de reubicación con los residentes. Los proyectos variaron entre la rehabilitación parcial de casas individuales y la relocalización total de comunidades, dependiendo de las situaciones específicas de cada uno de los barrios. La rehabilitación de casas individuales en una comunidad, por ejemplo, se iniciaba con un inventario detallado y una evaluación de las condiciones físicas de las residencias existentes para determinar cuáles serían reparadas o demolidas. Luego se preparaban documentos de construcción para cada estructura y se realizaba la obra. Las reparaciones comprendieron la sustitución de puertas, ventanas, pisos y techos, reparación o sustitución de conductos de plomería y electricidad, remodelación de baños y cocinas o construcción de escaleras y accesos a las viviendas. Las nuevas unidades fueron residencias de relleno, erigidas en solares donde estaban localizadas las existentes o en nuevos lotes. Con éstas se intentaban reforzar


el tejido urbano manteniendo los patios y retiros, alturas y vocabulario arquitectónico de las casas existentes. La mayoría fueron construidas totalmente en hormigón para asegurar su durabilidad y resistencia a desastres naturales. En la comunidad Abra San Francisco de Arecibo, que había crecido de manera desparramada en las faldas de una montaña, eran muy costosas las obras de infraestructura por lo que se decidió rehabilitar las viviendas individuales. 39 [ver imagen 7] La rehabilitación puntual estaba dirigida a las viviendas o componentes deficientes de la infraestructura del área. Las obras podían incluir la construcción de viviendas de relleno o tipologías de densidad media para sustituir estructuras demolidas, la provisión o corrección de accesos peatonales y vehiculares dentro y fuera de la comunidad, la sustitución o mejoras a las utilidades y la creación de espacios públicos o instalaciones comunitarias, entre otros. Cabe mencionar el proyecto para la Comunidad de Cielito, en Comerío, desarrollado por Emilio Martínez Arquitectos, que propuso la inserción de vías peatonales, espacios públicos, comercios y viviendas dentro de la trama existente, y que fue premiado por la IX Bienal de Arquitectura de Puerto Rico. 40 [ver imagen 8]

Por otra parte, la rehabilitación parcial de una comunidad tenía como objetivo rehabilitar los sectores deficientes o a realizar ensanches urbanos para acomodar nuevas viviendas, espacios públicos o comunitarios. En estos casos, las nuevas unidades fueron también viviendas de relleno o tipologías de vivienda de densidad media. Las mejoras a la Comunidad El Caracol en Juncos, planificadas por ELS arquitectos, constituyó en un ensanche

07_Plano general de la rehabilitación de casas individuales de la Comunidad Abra San Francisco en Arecibo mostrando las zonas y casas que serían intervenidas. Manuel Bermúdez Arquitectos, Plan de Rehabilitación de Viviendas, Comunidad Abra San Francisco, San Juan, PR. 2002. Dibujos propiedad del autor.

08_Plano mostrando condiciones existentes y propuesta urbana de rehabilitación puntual de la Comunidad de Cielito en Comerío; Emilio Martínez Arquitectos, Proyecto de Rehabilitación Puntual de la Comunidad Cielito, San Juan, PR. 2004. Dibujos y fotos suministrados por el arquitecto Martínez.

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09_Propuesta urbana de rehabilitación parcial de la Comunidad Caracol en Juncos; nuevas viviendas unifamiliares y edificio de vivienda multifamiliar. ELS / Arquitectos, Rehabilitación Parcial Comunidad Caracoles, San Juan, PR. 2004. Dibujos suministrados por el arquitecto Sennyey.

urbano del pueblo, porque además de la construcción de casas unifamiliares de relleno, se extendió la trama vial del pueblo y se completaron y crearon nuevas manzanas, donde se ubicaron viviendas unifamiliares y multifamiliares; también se propuso la construcción de un nuevo malecón. 41 [Ver imagen 9]

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dia con estacionamientos individuales o comunes. Dos proyectos significativos son el proyecto de mejoras para la Comunidad Juan Domingo de Guaynabo, diseñado por Edwin Quiles Arquitectos, y la Reestructuración de la Comunidad El Vigía , de Manuel Bermúdez Arquitectos, que son intervenciones comprensivas que intentan racionalizar y organizar las traEn ocasiones el barrio exigía su reestruc- ma informales de ambas comunidades. turación total a causa de deficiencias may- 42 [ver imagen 10 y 11] ores en las viviendas o de su infraestructura. Las obras en esta situación podían incluir modificaciones o construcción de La relocalización total de una comunidad nuevo entramado viario, la regulación de fue necesaria cuando la barriada estaba la lotificación e, igualmente, la provisión ubicada en terrenos que representaban de infraestructuras de utilidades, con- riesgos inminentes para sus habitanstrucción de casas, espacios públicos e tes. No obstante, los nuevos barrios y instalaciones para la comunidad. En es- complejos de vivienda intentaron rectos casos el proceso de construcción era rear en alguna medida el tejido urbano complicado porque implicaba desarrol- y las especificidades espaciales de los lar la obra con los residentes dentro de lugares de origen de sus residentes. Entre la barriada. Por lo general, se utilizaron los proyectos de relocalización destatipologías de vivienda de densidad me- can la Comunidad La Vía, en Aguadilla,


10_Plano mostrando propuesta urbana de reestructuración total de la Comunidad El Vigía de Arecibo; foto mostrando nuevas viviendas y nuevas calles. Manuel Bermúdez Arquitectos, Rehabilitación Total de la Comunidad El Vigía, San Juan, PR. 2011. Dibujos y fotos propiedad del autor.

11_Plano mostrando condiciones existentes y propuesta urbana de reestructuración total de la Comunidad Juan Domingo en Guaynabo; foto mostrando nuevas viviendas y nuevas calles. Edwin Quiles Arquitectos, Rehabilitación Total de la Comunidad Juan Domingo, San Juan, PR. 2006. Dibujos y fotos suministrados por el arquitecto Quiles.

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12_Luis Flores, La Vía

concebida por Luis Flores Arquitectos, donde la comunidad fue relocalizada a edificios vacíos que fueron adquiridos y convertidos en edificios de vivienda y la Comunidad El Peligro, en Lares, de Manuel Bermúdez Arquitectos, donde la comunidad fue relocalizada a tres solares agrupados localizados frentre a la vía pública; el proyecto fue premiado por el capítulo lde Puerto Rico y por el Capítulos de Florida del Instituto Americano de Arquitectos, ambos reconocimientos recibidos en el 2008. . 43 [ver imagen 12 y 13]

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unidades tipo walk up frente a un paseo complementadas por espacios públicos de apoyo. 44 [ver imagen 14] Enlace del Caño Martín Peña

La iniciativa que constituyó la función de gala del nuevo modelo fue el proyecto para la rehabilitación del Caño Martín Peña (ENLACE), destinado a mejorar las condiciones de vida de las 27,000 personas que habitan los márgenes del mismo. Muchos de los habitantes de este contaminado cuerpo de agua habían construido sus viviendas directamente sobre el manglar. Esto se tradujo en entornos Finalmente, el Programa Hogar Seguro urbanos precarios, con graves problemas de la Agencia Federal para el Manejo de marginalidad, pobreza y contamide Emergencias, adscrito a la Autoridad nación.[ver imagen 15] para el Financiamiento de la Vivienda, tenía la responsabilidad de relocalizar (Imagen 15, Casas en el Caño Martín viviendas ubicadas en zonas de riesgo. Peña. Colección Menonita de Fotografías Esta agencia también cambió su enfoque de Puerto Rico, num. 1520, San Juan durante este periodo y privilegió el desar- slums,. Spring 1955. Dean Kagarise) rollo de proyectos de densidad mediana en zonas urbanas. El proyecto de Riveras El Proyecto ENLACE comenzó como una de Bucaná, en Ponce, de los arquitecto iniciativa gubernamental para dragar y Mignnucci, Sánchez y Bonnín, propuso la restaurar el canal natural que conecta la construcción de “un pedazo de ciudad”: laguna de San José con la bahía de San


13_Plano mostrando condiciones existentes y propuesta urbana de relocalización de la Comunidad El Peligro de Lares. Fotografía mostrando fachada a la calle. Manuel Bermúdez Arquitectos, Proyecto de relocalización de la Comunidad El Peligro, San Juan, PR. 2005. Dibuos y fotos propiedad del autor.

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14_Fotografía mostrando propuesta de nuevo complejo de vivienda denominado Riveras de Bucaná en Ponce, auspiciado por el programa de Hogar Seguro. Andrés Mignnucci, Iía Sánchez y Javier Bonnín Arquitectos, Proyecto de Vivienda Riveras de Bucaná, San Juan, PR. 2005. Foto suministrada por el arquitecto Mignnucci.

Juan. Del mismo modo que en los años 1950 y 60, el dragado fue utilizado como pretexto para aplicar la tabula rasa a los remanentes de barriadas como El Fanguito, al Oeste del Puente Martín Peña. Esta vez, sin embargo, el dragado fue eventualmente visualizado como un instrumento para la rehabilitación de las comunidades existentes.36 45

222

El Departamento de Transportación y Obras Públicas dirigió el proceso y contrató un equipo interdisciplinario que elaboró el Plan de Desarrollo Integral y Usos del Terreno para el Distrito de Planificación Especial del Caño Martín Peña. Este ha sido el proceso de planificación participativa más amplio que se ha desarrollado en Puerto Rico. Se celebraron sobre 700 reuniones con la comunidad en un periodo de apenas dos años.

El 24 de septiembre de 2004 el Estado aprobó la Ley 489, que estableció la política pública necesaria y creó varios de los mecanismos institucionales que implementarían los planes: La Corporación del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña, con la encomienda de implantar el plan y coordinar las gestiones gubernamentales, privadas y comunitarias. La estructura de la corporación consiste de una Junta de Directores, una Junta Asesora y una estructura administrativa, todas con participación de líderes comunitarios. El Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña, una entidad privada que tendría existencia perpetua, y que administra las tierras y otros bienes públicos transferidas mediante


la Ley 489 a los residentes del distrito.3746 Durante el cuatrienio del 2004-2008, con la dirección de un nuevo gobernador del El plan para urbano fue preparado por mismo partido político, la política pública Emilio Martínez, Arquitectos, y recibió el tuvo continuidad. Llegaron a finalizarse premio Paul Davidoff de planificación en gran parte de los proyectos iniciados anel 2009. También obtuvo una mención teriormente. No obstante, perdió impulso de honor en la IX Bienal de Arquitectura la filosofía que orquestó la participación de Puerto Rico. [ver imagen16]. Entre sus masiva de las comunidades en la solución principales propuestas resalta la relocal- de sus problemas sociales y económicos. ización de las instalaciones regionales de No se registraron nuevas iniciativas y el infraestructura, la provisión de alcantaril- gobierno depositó su atención en la relado pluvial y sanitario, las mejoras a los habilitación de los centros urbanos mesistemas de agua potable, de comunica- diante la aplicación de incentivos para la ciones y energía eléctrica. La firma de ar- revitalización de los mismos. quitectos dirigida por Martínez también conceptuó el reordenamiento urbano El cuatrienio siguiente,el PNP asumió por medio de intervenciones en la red la gobernación, se repitió la historia vial, una secuencia coherente de espa- a la cual la alternancia política insucios públicos vinculados a las escuelas y lar nos tenía acostumbrados: la oficina al caño, el realojo de aproximadamente de Comunidades Especiales fue desm2,300 familias, el desarrollo de 1,300 uni- antelada, se derogó la ley que creó el dades de vivienda y la rehabilitación de Fideicomiso del Caño Martín Peña y, muchas de las existentes. Finalmente, el aunque se continuaron algunos de los plan estableció el modo de viabilizar la proyectos de rehabilitación iniciados antenencia colectiva de la tierra mediante tes, se detuvieron muchos otros. La criel fideicomiso y de encaminar, desde la sis inmobiliaria detuvo la construcción y arquitectura y elw urbanismo, el redesar- venta de nuevas viviendas y de urbanizarollo económico comunitario y la rehabili- ciones de interés social. Una vez más, el tación ambiental.38 47 gobierno se ha concentrado -como había ocurrido durante décadas previos- en 2009 – cae el telón. proveer incentivos a los compradores de Pausa y reflexión nuevas residencias. La implantación de nuevos paradigmas para la rehabilitación de las barriadas desde la gestión del gobierno central duró apenas ocho años. Durante el cuatrienio 2001-2004 se institucionalizó el modelo, se estableció la infraestructura gubernamental que lo haría posible, los mecanismos de financiación y se iniciaron las implantaciones en toda la Isla. Al finalizar el periodo, se había construido aproximadamente 70 % de los proyectos iniciados. 48

El desmantelamiento de los programas, con la mayoría de los proyectos de rehabilitación de barriadas recién terminados o a medio terminar, impedirá, seguramente, medir los resultados y comprobar cuan positivo había sido el giro paradigmático. A simple vista parecería que, en efecto, se logró mejorar considerablemente las condiciones físicas y ambientales de las barriadas rehabilitadas. Pero como asignatura pendiente será necesario evaluar el impacto en la trama social,

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el cambio en el sentido de pertenencia de los residentes de los barrios intervenidos, su capacidad de autogestión y la transformación de los estereotipos que asociamos a estos marginados lugares. Es obvio que la implantación del modelo de producción de vivienda social mediante la rehabilitación de las barriadas ha estado ligado en Puerto Rico a los periodos donde domina en la administración de turno una ideología política y social inspirada en principios keynesianos o nuevo-tratistas. Sin embargo, la estrategia merece ser evaluada más allá de las ideologías en forma objetiva y racional, porque, sin dudas, representa una alternativa real y posible para la mitigación de los problemas físicos, ambientales y sociales inherentes a la pobreza.

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(Endnotes) 1

Lucilla Fuller Marvel, Listen to What They Say. Rio Piedras: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2008, p. 122.

2

Leopold Kohr, The City of Man: the Duke of Buen Consejo. San Juan: Editorial Universitaria, 1977, p. 127.

3

Edwin Quiles, entrevista por el autor del 27 de abril de 2010, San Juan.

4

Luz Marie Rodríguez, “!Atajar el Arrabal!” Arquitectura y cambio social en la vivienda pública de San Juan“, en Enrique Vivoni Farage (ed.), San Juan siempre nuevo: arquitectura y modernización en el siglo XX. San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico y AACUPUR, 2000, p. 109.

5

Fuller Marvel, Listen to What they Say, p. 120.

6

Revista Urbe, no. 31, abril-mayo de 1969, pp. 14-16.

7

7 Departamento de la Vivienda de Puerto Rico, La Perla: concurso para el desarrollo integral del vecindario La Perla de San Juan de Puerto Rico Río Piedras, 1978.

8

El equipo de trabajo estuvo compuesto, además del arquitecto Marvel, por el arquitecto y planificador Rafael Pumarada, el ingeniero Antonio Cobián, la planificadora Lucilla Fuller, y el economista José J. Villamil.

8

9 Fuller Marvel, Listen to What they Say, p. 120, pp. 150-153.

9

10 Propuesta de Desarrollo de La Perla, 1978, Equipo de la competencia, Torres, Beauchamp y Marvel, 1978.

10 11 Thomas S. Marvel, entrevista por el autor del 23 de abril de 2010, San Juan. 11 12 Fuller Marvel, Listen to What they Say, pp. 185-190. 12 13 El término walk up es utilizado en Puerto Rico para definir una tipología de edificios multifamiliares de vivienda, cuyo acceso a las unidades es provisto por una escalera que sirve dos unidades por piso. Los edificios tienen regularmente una altura máxima de cuatro pisos, según permitido por los códigos aplicables 13 14 Fuller Marvel, Listen to What they Say, pp. 185-190. 14 15 Ricardo Medina, entrevista por el autor del 20 de abril de 2010, San Juan. 15 16 Colegio de Arquitectos de Puerto Rico, Capítulo de PR del American Institute of Architects, Escuela de Arquitectura, UPR, Vivienda Permanente, Vivienda Temporera, Detalles de Construcción. San Juan, 1989. 16 17 El equipo de Vieques estaba integrado por los arquitectos Tom Marvel, Luis Flores, Emilio Martínez y el ingeniero Antonio Cobián, entre otros. El equipo que preparó la propuesta de Culebra agrupó bajo el nombre de Taller Urbano de Culebra a los arquitectos Néstor Acevedo, Manuel Bermúdez, Humberto Betancourt, Manuel de Lemos, Rafael Pumarada, Edwin Quiles y dos estudiantes. 17 18 La primera ley fue la Núm. 47 del 26 de junio de 1987, llamada Ley de coparticipación

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de los sectores público y privado para la nueva operación de vivienda. Posteriormente, la ley fue enmendada – y continúa vigente al día de hoy– en años consecutivos – 1993, 1999, 2004, 2007- para modificar el precio tope establecido. La enmienda más conocida fue la efectuada por la Ley Núm. 124 del 10 de diciembre de 1993, que creó el programa de subsidios a las viviendas y acuñó el término interés social. Estableció la participación de la industria de la construcción, la banca privada, el Banco Gubernamental de Fomento, el Departamento de la Vivienda y la Autoridad para el Financiamiento de la Vivienda. Los desarrolladores tenían que asegurar un costo tope de $ 100,000, mientras los bancos generarían las hipotecas que serían adquiridas por la Autoridad, quien proveería subsidio para los pagos mensuales y el pronto pago del costo de las unidades de vivienda. 18 19 Resolución JP 242, Junta de Planificación de Puerto Rico. 19 20 Ricardo Medina, entrevista por el autor. 20 21 Luis Flores, entrevista por autor en abril de 2010, San Juan. 21 22 Otros planes significativos fueron los proyectos para la Comunidad Dulces Labios en Mayagüez de Edwin Quiles Arquitectos, Barrio Santo Domingo en Juana Díaz, de Samuel Corchado Arquitectos y Barrio La Mansión del Sapo en Fajardo, de Andrés Mignnucci Arquitectos. 23 Luis Flores, entrevista por el autor. 22 24 Anna Georas, entrevista por el autor del 27 de abril de 2010, San Juan. 23 25 Fuller Marvel, Listen to What they Say, pp. 248-251. 24 26 Andrés Mignnucci, entrevista por el autor el 26 de abril de 2010, San Juan. 25 27 El equipo técnico estuvo formado por los arquitectos Lucas Cambó y Anselmo de Portu, y por los estudiantes Juan Cruz, Arnaldo Roche y Bennet Diaz.

26 28 Edwin Quiles et al. Autor, Estudio, Documentación y Plan de Desarrollo Integral de la Península de Cantera, 1992, San Juan. 27 29 Andres Mignucci, Ilia Sánchez, et al. Plan de Desarrollo Integral de la Península de Cantera, 1994, San Juan. 28 30 Entre los proyectos construidos también están 16 apartamentos auspiciados por Habitat for Humanity diseñados por Samuel Corchado Arquitectos y un complejo de casas en hilera llamadas Villas de Corozo diseñadas por los arquitectos Guillermo Acevedo y Diana Ortiz. 31 Michelle Sudgen, entrevista por el autor del 26 de abril de 2010, San Juan. 29 32 Se prepararon planes para Campo Alegre – Santurce -, Vista Alegre -Río Piedras-, Parada 27 y Las Monjas -Hato Rey- por el equipo de Estudios Técnicos y Manuel Bermúdez Arquitectos. Para Capetillo – Río Piedrdas - y El Gandúl -Santurce -- fue contratado el equipo de Rafael Rivera y Tom Marvel, Arquitectos. 30 33 Asamblea Legislativa de Puerto Rico, Ley Núm. 1 del primero de marzo de 2001, para el

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desarrollo integral de las Comunidades Especiales.


31 34 Linda Colón, El programa de comunidades especiales y la pobreza, Periódico Claridad, 17 de octubre de 2006. 32 35 Linda Colón, El programa de comunidades especiales y la probreza. 33 36 Asamblea Legislativa de Puerto Rico, Ley Núm. 271 de 21 de Noviembre de 2002 para que el Banco Gubernamental de Fomento constituya un fideicomiso irrevocable al servicio del Fideicomiso Perpetuo de Comunidades Especiales. 34 37 Lizardi, Jorge, La creatividad destructiva de la arquitectura moderna, las incertidumbres de la Nación, revista Entorno núm 7, p.5-6 dossier. 35 38 Federico del Monte, entrevista por el autor el 21 de abril de 2010, San Juan. 36 39 Comunidades donde se rehabilitaron numerosas casas fueron Dulces Labios, en Mayagüez y Altos de Cuba en Vega Baja, ambas diseñadas por Acevedo Fúster Arquitectos, y Barrio Yaurel en Arroyo por Fernando Lugo Arquitectos. 40 También se desarrollaron intervenciones similares en la Comunidad El Clan en Hatillo, diseñadas por Pablo Quiñones Arquitectos y la Comunidad Zambrana en Coamo, por Samuel Corchado, Arquitectos. 41 El proyecto para la Comunidad Calle del Agua en Adjuntas, diseñado por Bonín y Bonín Arquitectos también constituyó una intervención parcial. 42 La Comunidad El Tokio en fue objeto de un proyecto extenso de rehabilitación diseñado por ELS Arquitectos, al igual que la Comunidad Guarico Viejo en Vega Baja por______________. 43 La relocalización de la comunidad fue necesario también en la Comunidad Corea en Río Piedras, diseñada por Rafael Marxuach Arquitectos y el Callejón de los Perros en Juana Díaz, por Edwin Quiles Arquitectos. 44 Otros proyectos significativos fueron la Comunidad Corea en Bayamón diseñada por Emilio Martínez Arquitectos, Villas de Coamo por J.R.Davis-Pagán Arquitecto y Santo Domingo y Pellejas en Morovis por Manuel Bermúdez Arquitectos. 45 Proyecto ENLACE del Caño de Martín Peña, Información general, 22 de enero de 2009, hoja suelta 37 46 Ley Núm. 489 de 24 de septiembre de 2004, para el desarrollo integral del Distrito de Planificación Especial del Caño Martín Peña. 38 47 Emilio Martínez Arquitectos, Plan de Desarrollo Integral y Usos de Terreno para el Distrito de Planificación Especial del Caño de Martín Peña, San Juan, PR, 2006. 48 Linda Colón, El programa de comunidades especiales y la probreza.

--Maurice Merleau-Ponty

M. Bermúdez - De la tábula rasa a la rehabilitación del barrio


Asomo a una memoria otra: un arenal que se hace Barrio, un empeño Obrero que se hace comunidad. Etnóloga, Ivette Chiclana Miranda, Ph. D.

El rescate de la memoria fundacional del sector Barrio Obrero de Santurce, como ejercicio de comprensión de las dinámicas sociales del pasado, sostiene una relación paradójica con la oficialidad de ciertas narraciones históricas. De vital importancia resulta entonces reconocer que los seres humanos somos actores sociales, participantes activos o pasivos de eso que denominamos nuestra historia y, a la vez, narramos aquello que aconteció desde nuestras particulares referencias ideológicas, desde los umbrales de nuestra personal manera de ser en el mundo. De esta forma, la historia oral surge como una urdimbre de memorias, de certeras reconstrucciones y emotivas vivencias que se engarzan al recuerdo de la experiencia compartida. Encadenamiento de significados superpuestos en donde se hace patente la dialéctica social de una memoria colectiva que antecede a la individual, demarcada por universos simbólicos diferenciados.

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Me interesa que se comprenda que tomamos los eventos narrados como una reconstrucción ejecutada desde el presente en la que se develan las


Un ejército de casas sobre el dolor se acurruca. Hambre gorda corta el sueño de enflaquecidas criaturas… Hacha del tiempo cortando carne de siglos de ayunas… Adentro la muerte manda. Afuera el hambre murmura una plegaria a los hombres que al otro lado disfrutan de anchos salarios restados a hombres obreros que luchan… --Desde el Puente Martín Peña Julia de Burgos “El tiempo no es una línea, sino una red de intencionalidades.” --Maurice Merleau-Ponty 01_ Casas en pilotes en Tras Talleres, 1939. Colección de Fotos del Periódico el Mundo, Colección Puertorriqueña, Biblioteca General José M. Lázar, UPR, PRDH014PH01527.

I. Chiclana - Asomo a una memoria otra


múltiples redes de convenciones y tensiones contenidas en cada lectura y mirada que se hace al pasado.1 El engarce entre los hechos narrados por la historia oficial de la isla y, lo que la gente del barrio percibe y reconstruye a partir de su crianza e historia personal, lleva a un cuestionamiento central: ¿fue Barrio Obrero un proyecto de vivienda gubernamental que buscaba proveer “hogares seguros” al creciente número de trabajadores de San Juan, o fue la inutilidad económica del arenal, lo que permitió convertirlo en un Barrio a partir del empeño de esos Obreros por tener un espacio en donde mantener a sus familias? Por medio de las narraciones que expresan formas de estar en el mundo, intentaré acercarme a las cadenas de asociaciones que rehílan los significados y construyen redes de recuerdos, que en ocasiones se hacen eco de la historia oficial y, otras veces, la contradicen enconadamente. En otras palabras, este artículo pretende un acercamiento al conjunto del sistema simbólico de memoria e identidad, que nos aproxime a la formación de ese espacio de vida y labor llamado Barrio Obrero.

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pasado, como únicos agentes históricos. La etnoliteratura surge entonces, como una propuesta de inclusión, un esfuerzo por reconocer el peso histórico de la tradición oral en el devenir de todos esos hombres y mujeres que también han contribuido a la conformación de los países latinoamericanos.2

Los relatos más antiguos establecen que de finales del siglo XIX a principios del XX, en el sector que conocemos como Barrio Obrero, vivían hombres, mujeres y niños que tenían sus casas sobre un gran arenal, donde “se le enterraban los pies cuando caminaban”. Un arrabal formado por “gente que había construido sus casitas cerca del puente Martín Peña” porque sobre las aguas del caño, y a través de ellas, vivían. Terreno anegado y pedregoso que no impedía el crecimiento de árboles frutales, pero en donde “no se daba mucho más, porque con cada marea o lluviecita que cayera, se inundaba todito”. Cieno y maleza, orilla cubierta de mangle sobre un brazo de mar proveedor de lo que la tierra no daba. Arenal inmenso donde, por otro lado, pululaban niguas y pulgas: “en las noches tu oías a los niños llorando Por lo mismo, este ejercicio de reflexión es porque las mamás estaban con una un retorno al pasado desde un enfoque aguja sacándoles las niguas de los pies”.3 etnológico, en el que se exponen los Memorias que señalan a las familias de elementos más significativos de las los trabajadores de los talleres del tren y conversaciones sostenidas con diferentes del tranvía, estibadores y calafates de los personas nacidas y criadas en el barrio muelles de San Juan, como los primeros entre 1920 y 1950. Son sus voces las pobladores de la zona, a finales del siglo que fungirán como ejes narrativos de XIX, según “los cuentos que nos hacían la exposición. Una pauta metodológica los abuelos”. diferente a la etnología clásica, y más en el sentido al que hace alusión Nina Por otro lado, recordemos que el inicio Friedemann. La necesidad de reconocer del siglo XX fue una etapa transitoria que los ejes epistemológicos de las de nuestra historia: la isla queda bajo ciencias sociales, a lo largo del siglo XX, el control de los Estados Unidos desde han privilegiado los procesos político- 1898. De manera que es lógico pensar económicos y a los grandes personajes del que la gerencia militar impuesta – al


menos durante la primera década del nuevo gobierno – se concentrara en las disposiciones necesarias para asentar el poder, así como en aquellos elementos prioritarios: la inspección y estudio de las condiciones de la isla, para una mayor eficacia en el manejo y administración de la misma. Posibilidades de la transición política, que nos permiten establecer que las narraciones que indican la movilidad de una población obrera buscando espacios en la zona del actual Barrio Obrero, desde antes del 1900, resultan sumamente plausibles. Quiero decir, que esta situación de canje colonial, pudo ofrecer una oportunidad de movimiento para estas familias de obreros, sin mayor intervención del Estado. Personas de Puerta de Tierra y otras zonas cercanas a los muelles que, según los relatos, buscaron nuevos espacios de vida, como lo fueron las márgenes del caño Martín Peña, entre 1890 y 1910.

prejuicios socio-raciales que reverberaban desde la colonia. Maneras de imaginar y relacionarse con el Otro, que son heredadas y resignificadas bajo los estatutos de la ciencia decimonónica, de la que el racismo científico – como filosofía que justificaba la continuidad de la explotación de ciertos grupos socioraciales – es sólo un ejemplo.4 Formas de representación del Otro, que fueron de la mano con los grandes proyectos de control socio-político hasta mediados del siglo XX. La continuidad de esta mirada sobre los hombres y mujeres de las barriadas de San Juan y Santurce, es un elemento que se entrelaza a los discursos de acción socio-política y se refracta en los hechos contradictorios que son narrados por los ancianos del Barrio Obrero con los que compartimos. Asomo a la parcialidad de una historia vivida, que no pretende generalizar la experiencia de todos, sino multiplicar las avenidas reflexivas para que podamos cuestionarnos las formas Esta deducción permite identificar que en que nos acercarnos a estos procesos estos mismos elementos que posibilitaron poblacionales. el asentamiento de familias en la zona, presentan una correspondencia muda: Ahora bien, las fotografías públicas que la total ausencia de asistencia social aparecen cuatro décadas después de este para estos nuevos pobladores y, por trueque colonial – que es cuando se “dan consiguiente, la necesidad de muchos los primeros pasitos de ayuda”, a decir de ellos de desarrollar otra clase de de los mayores del barrio –, nos muestran mecanismos económicos y socio- la precariedad de las construcciones, así políticos para sobrevivir. Y es que no como las condiciones de vida de estas podemos perder de perspectiva que, familias de obreros asentados en las aunque el cambio de gobierno fue márgenes del caño Martín Peña. Y es que contundente, la estructura simbólica si bien el arrabal se define como un barrio permaneció resignificada. Es decir, a fuera del centro de la ciudad5, debemos un nivel etnológico, de una estructura visualizarlo como un espacio significado estamental y esclavista, cuyo sistema para “cierta clase de gente”. Lugares simbólico promovía la segregación de desfavorables para el desarrollo de lo que los sectores sociales durante la colonia, se concibe como urbanidad o civilidad pasamos a un cambio de gobierno que – desde la óptica hegemónica –, que se prolongó el abandono social en el que caracterizaban por viviendas endebles y se encontraban estos asentamientos apiñadas, que eran construidas a partir marginales, así como muchos de los del espacio disponible y sin un “orden” I. Chiclana - Asomo a una memoria otra


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aparente. “Un ejército de casas sobre el dolor” de no tener otra alternativa, “hileras de ranchones mal construidos” sin los servicios básicos característicos de la urbe, como agua potable y energía eléctrica.

eran excluidos. El arrabal surge entonces, como un espacio de convivencia de los diversos modos de significación de aquel que llega a habitar la ciudad, sin compartir los estatutos diferenciados que rigen lo urbano.

Pero esta forma general de describir el arrabal y, por lo mismo, de otorgarle un valor diferenciado a las personas que lo habitan, pasa por alto el lugar de donde parte la mirada que se imprime sobre esta clase de espacios. El peso de las nociones económicas y políticas, como ejes históricos del análisis social, lleva mucho tiempo ignorando los universos semióticos que condicionan y son la base de la interacción humana. A un nivel etnológico, los contrastes entre “los de San Juan” y “los del arrabal”, partían tanto de sus condiciones políticas y económicas, como de los sistemas de significación diferenciados que regían la interacción entre ambos sectores urbanos. Hablo de la apreciación de las personas a partir de una política de representación social, misma que ha asignado valores morales a los diversos sectores sociales, pero con base en los imaginarios construidos sobre los espacios que éstos ocupan. Apreciación que se establece como reflejo de la realidad y no como significación condicionada por un entreverado simbólico. Una disímil valoración del Otro que se manifiesta en esas sedimentaciones semióticas que parecen impedir el que se contemple al arrabal como un espacio de reproducción de una forma de vida Otra; en un principio la de los libertos y, posteriormente, la del campesino.6 Por lo mismo, en un primer momento, estos espacios correspondían a una lógica de resistencia para unos, de sobre vivencia para otros, pero no como eco de la forma de vida urbana de la que

Ahora bien, los relatos indican que en el arrabal que fue Barrio Obrero, a través de los tablones de madera, a modo de puentes, las madres llevaban agua del caño a las casas, las niñas corrían detrás de sus hermanitos menores, los niños iban “a buscar comida a casa de tía Ana”, alborotando y semidesnudos, chapoteando y corriendo por doquier. Nuevamente, el arrabal reverbera vida, bulle de actividad en los relatos de éstos que fueron aquellos niños. Para ellos, el caño era fuente de emociones, una central de abastos de aventuras, y está pintado de intensos colores en sus recuerdos. En otras palabras, el espacio de vida no era el problema, sino los efectos de la significación en la mirada altiva con que la ciudad lo excluía. Lo que el arrabal no refracta es la urbanidad representada como edificaciones estéticamente ordenadas, amplios lugares de esparcimiento con ventajas de movilidad y asistencia pública. Es decir, el problema del arrabal no radicaba en la construcción deslucida y desordenada, sino en la precariedad producto de la marginación social, de la exclusión sostenida en una forma heredada de imaginarlos, de pensarlos y concebirlos, a partir de un estatus económico y no como producto de un sistema colonial, que no desaparece por cambiar de un gobierno español a uno estadounidense. La ciudad no es una entidad abstracta, ha sido pensada y transformada por hombres y mujeres impactados por diversos sistemas de pensamiento. Lineamientos ideológicos que han


promovido y sostenido la exclusión de ciertos Otros, cual necesidad de un reflejo invertido, para poder reconocerse en esa imaginaria superioridad, con que discursivamente han levantado un espacio humano, por encima de los demás espacios humanos: “como en tiempo España”.

con los retazo ‘e tela que quedaba, ella nos hacía unos trajecitos, tu sabes, así, sencillitos, pero bien lindos”. La familia extendida y los lazos de compadrazgo son los mecanismos socio-políticos por excelencia del arrabal, pues suplían tanto para las necesidades económicas como para las emocionales.

“Mamá decía que era una pobreza tremenda, se dormía en el piso o sobre sacos, to’s apreta’os en el cuartito”; “lo duro era que no tenían ayuda del gobierno pa’l hambre ¡Muchacha, si estaba el tuberculoso josco!” Las narraciones concuerdan que entre 1900 y 1930, además de las condiciones extremas y la continua marginación padecida, la muerte fue un invitado constante en las casitas del arrabal. Guerras mundiales, devastadores huracanes y sus efectos en la producción agrícola, como todos sabemos, impactaron la isla. En los relatos surgen entonces niños huérfanos de madre y padre, criados por tías o padrinos de bautismo, que fueron transformando los lazos de parentesco y, a la vez, estableciendo alianzas entre los vecinos que asumían la responsabilidad religiosa y moral con el ahijado: “¡Pues mija! Había que ocuparse del muchachito,¡‘ndito!, si ya se le había echa’o el agua”. Para esta época las narraciones exponen un fuerte sentimiento de solidaridad y asistencia mutua que se hacia efectiva en las reparaciones a los “ranchones” y casitas, en el compartir los alimentos con los niños de otras familias, en el cuido de los enfermos y ancianos, tanto como en un espíritu que trascendía la miseria misma: “Yo tenía un solo trajecito que estaba remenda’ó por to’as partes, pero eso sí, ¡limpiecito! porque mi abuela siempre nos tenía de punta en blanco”. “La tía mía cosía pa’ fuera y

De esta forma, tenemos que para finales del siglo XIX comenzó el proceso de asentamiento poblacional de la zona y, posteriormente, entre 1900 y 1920, se hizo un barrio del arenal próximo al caño Martín Peña, como iniciativa personal de un sinnúmero de hombres y mujeres que trabajaban en la ciudad, y no como resultado de iniciativas gubernamentales. Recuerdos que, por otro lado, destacan a un caño vivo y transitado, pues estos trabajadores tenían botes “parquia’os al la’o de la casita”; embarcaciones pequeñas que eran utilizadas por los niños para sus juegos y chapoteos, para “cazar jueyes y pescaitos”, además de ser utilizadas por las personas como medios de transportación. Es decir, la movilidad fluvial a través del caño fue un elemento clave de estos asentamientos, pues permitía un fácil acceso a las zonas laborales de Santurce y San Juan, además de mantener vinculadas a las familias de las diversas barriadas de la zona que, paulatinamente, se fueron conformando en ambas márgenes del caño Martín Peña: Tokyo, Tras talleres, el Fanguito, Las Monjas, Barrio Obrero y Cantera. Gente de escasos recursos económicos que construyeron en el caño ese espacio de vida que, eventualmente, se convirtió en un modo de vida que los identificaba como sectores sociales y los diferenciaba políticamente. Ahora bien, las narraciones de aquellos que nacieron entre 1915 y 1930, I. Chiclana - Asomo a una memoria otra


establecen que hubo un proyecto llamado “Hogar y Seguro”, a través del cual se construyeron las primeras viviendas ordenadas del Barrio Obrero, hacia 1920.7 Los relatos indican que con esta iniciativa se edificaron casas en ambos lados de la avenida Borinquen y en los predios que quedaban entre ésta y la avenida A, a lo largo de 16 calles.8 Viviendas que se diferenciaban en estructura y calidad, pues las construidas en la avenida principal fueron edificadas con mejores materiales: “a las de arriba les hicieron un marco de cemento, aunque la casa era de madera y techada en zinc” y fueron vendidas en 800 pesos.9 No sucedió lo mismo con las viviendas que se construyeron en los bloques contenidos entre la avenida Borinquen y la avenida A. Estas “casitas de madera y cartón, madera con resina y techadas de cartón, de ese como con piedritas, que llovía y se mojaba todo en la casa”, fueron vendidas “con derecho a propiedad en 600 pesos, y se pagaban 6 pesos mensuales”.10 Cartón de techar que fue utilizado por Hogares Seguros para el resto de las casas que no estaban en la avenida Borinquen. En mi opinión, esta diferencia en construcción ofrece una fachada de progreso o de efectividad del cambio, como imagen que se desvanecía en cuanto se descendía a las calles que llegaban hasta el caño, cruzando las avenidas A y Rexach.

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Vemos de esta forma, que Hogares Seguros, a un nivel discursivo, fue un proyecto que buscaba dar vivienda digna a los obreros de San Juan y Santurce, pero en la práctica, el precio establecido no era accesible para un obrero de 1920. Los recuerdos señalan que las casas más caras, construidas en la avenida Borinquen, tanto como muchas de las que costaban 600 dólares, entre la

Borinquen y la A, fueron compradas por “gente que tenía negocitos, tienditas… españoles” y demás “personas que las pudieran pagar, porque dime tu, ¿qué muellero o cualquier otro hombre, ganaba ese dinero pa’entonces? ¿Ah?... No hace lógica, ¿verdad?” No, no resulta lógico. ¿Cómo pensar que estas casas, vendidas a 600 dólares en 1920, fueron construidas para familias que, con mucho esfuerzo, lograban hacer unos 50 centavos o un dólar a la semana? ¿De dónde sacarían entonces los 6 dólares de la mensualidad cuando los relatos indican que muchas veces no había “¡Nada, nada, nada!... pan duro que nos regalaban y lo mojábamos en agua de azúcar!” ¿Realmente fue este un proyecto de vivienda para gente de escasos recursos? En fin, estas casas de madera con base de hormigón fueron transformadas para la década de 1930 y muchas de ellas, ya para 1940, fueron revendidas o ampliadas y rentadas como espacios comerciales, mismos que han caracterizado a la avenida Borinquen desde entonces. Pero más allá de estas transformaciones llevadas a cabo por esas personas con recursos a las que fueron vendidas las casas de Hogares Seguros, las narraciones presentan una secuela simbólica de otra índole: este proyecto acentuó las diferencias con una representación social espacialmente jerarquizada.11 Esta iniciativa desarrolló un complejo de viviendas que marcó una idea de estatus entre los recién llegados y los que vivían en el arrabal. “Arriba, en la Borinquen”, estaban aquellos que podían pagar los 8 dólares mensuales que garantizaban una casa segura, lejos del caño y sus crecidas, en una vía pública, con espacios de entretenimiento, acceso a la transportación y con los servicios básicos


02_ Mapa que ilustra los sectores segĂşn los recuerdos de las personas con quienes se llevaron a cabo las conversaciones. IlustraciĂłn de Carlos Mattei)

03_ Foto AĂŠrea de 1936

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del momento. En un segundo plano, estaban los que vivían entre la Borinquen y la avenida A, aquellos que pagaban 2 dólares menos y que tenían que “agarrar las colchonetas, lo único que teníamos y pararnos en una esquina con ellas pa’ que no se nos mojaran” cuando llovía.12 ¿Cómo pagar y mantener una casa con la precariedad económica de un trabajador incapacitado? “¡Imagínate! si a veces no teníamos pa’ comprar 2 chavos ‘e leche, cómo íbamos a tener pa’ ponerle zinc al techo y quitar el cartón ese”. De esta forma, los relatos se dividen entre aquellos que no les alcanzaba ni para cambiar el “cartón de techar” o recubrirlo con resina y, aquellos que, aunque sin agua ni electricidad, sentían que ya habían superado los escollos de la miseria porque “al fin y al cabo, teníamos un techo, recogíamos agua de lluvia y el frente de la casa era arena y piedra, pero no un lodazal”. En un tercer plano, estaba la gente de la avenida A para abajo – “la gente del barrio” –, los que vivían en casas construidas por ellos mismos, en el espacio en el que podían y con materiales rescatados, sin servicios básicos ni avenidas, que no fuera la del entonces prístino caño Martín Peña, para las décadas de 1920 y 1930. Vemos entonces, que Hogares Seguros trazó un cuadro urbano e impuso un orden ortogonal coherente con las apuestas discursivas de progreso y bienestar, pero no cumplió con el propósito de “dar hogares seguros” a los obreros de escasos recursos. Fueron los “muelleros”, los carpinteros y albañiles instalados a orillas del caño, quienes consiguieron transformar en hogares ese espacio inhabitable, marginado por la ciudad: “ese barrio lo hicimos nosotros mismos, una tablita de aquí, un canto ‘e madera de allá, y mucho amor, mucho amor, por eso en casa éramos un montón ¡Si no

había televisión, muchacha!” Y si bien faltaba el dinero, la agencia activa de las personas del arenal convertido en barrio se expresó con fuerza en lo que leemos como una estrategia integral de comunidad: la unión de una forma de vida, de un sentido de pertenencia e identidad, conjugado a las posibilidades que ofrecía la estructura misma del arrabal. Si bien la necesidad de sobrevivir los llevó a ocupar esos espacios que resultaban inhabitables para la mayoría de los citadinos, la agencia humana – que va más allá de las representaciones y los estereotipos –, llevó a la mayoría de estos pobladores a desarrollar estrategias de vida, ya no de sobrevivencia. Mecanismos sociales y económicos que propiciaron el desarrollo de la comunidad de Barrio Obrero, tras la década de 1930. Los relatos narran el establecimiento de una multiplicidad de pequeños negocios en la avenida A: granjas o pollerías, lecherías, carnicerías, placitas de viandas y pequeñas tiendas, levantadas por iniciativa de algunos de estos pobladores, buscando mejorar sus condiciones de vida.13 Posibilidad dada por la estructura misma del arrabal, en donde se mantenían vacas y terneros, en donde se criaban gallinas debajo de las casas de horcones, y se mantenían chiqueros de cerdos, además de los jueyes y los peces que obtenían del caño y de la bahía de San Juan. El arrabal, como espacio al margen de los controles normativos de la ciudad, admitía otras reglas, ofrecía un más amplio horizonte de posibilidades para aquellos obreros que sacaron “¡pa’ lante a su familia! Papá siempre decía: ‘aquí lo único que falta es el dinero, pero de to’ lo demás tenemos… que es lo que importa’.” Todas estas voces muestran cómo la historia oral confronta el relato oficial. Los recuerdos de asentamientos antes


del 1900, aquellos que ubican familias cerca del puente Martín Peña, tanto como las narraciones que establecen dos grupos poblacionales para la década de 1920 – los de Hogares Seguros y los del arrabal – son reconstrucciones que hacen patente la dialéctica de la memoria. Las narraciones oficiales o las académicas, tomadas como lo acontecido, refractan las tensiones contenidas en cada mirada que hacemos al pasado, dependiendo de quién, sobre quiénes y desde dónde se mire. De esta manera, tenemos que el arenal del siglo XIX, se convirtió en barrio en el XX, con los “trigueños de Cangrejos y Puerta de Tierra”, quienes junto a los “isleños” y otros españoles emigrantes, llegaron con “un chorro ‘e jíbaros” y campesinos provenientes de barrios como Collores, Caimito y Cortés, así como de pueblos como Manatí, Vega Baja, Ciales y Jayuya. Población que aparece en los relatos, junto a las “mujeres que lavaban y planchaban ropa ajena, pa’ darle de comer a sus hijos”, en casas de los sectores urbanos de San Juan y Santurce. Por otro lado, las narraciones establecen que la segunda oleada de pobladores de lo que hoy se conoce como el Barrio Obrero, entre 1920 y 1940, fueron empleadas domésticas, pequeños comerciantes, cortadores de caña, recolectores de café o de tabaco de la zona rural, así como marinos, cargadores y obreros de construcción de la zona mercante y los muelles de San Juan.

“bien peleado, porque ganaban bueno, mejor que con cualquier otra cosa que hicieran”. Labor económicamente apreciada, pero altamente padecida por la fuerza física requerida y la consecuente explotación de sus obreros. En respuesta a estas condiciones laborales se fundaron uniones como la UTM (Unión de Trabajadores de los Muelles) que ofrecían ciertas garantías y beneficios para los “muelleros”. Uniones que no estaban exentas de problemas porque, según los relatos, “el capataz tiraba pa’ los suyos, garantizándole empleos a un grupo de hombres sobre otros.”14 Situación que expone a los que vivían en Barrio Obrero, como personas altamente estimadas, precisamente, porque “repartían bien el trabajo, buscando que se beneficiaran todos… bueno, todos los nuestros”. Nuevamente, una red de solidaridad, un sistema de identificación y pertenencia – desde lo cotidiano a lo laboral – que traduce ese sentimiento de comunidad entre aquellos que son “orgullosamente del Barrio”. Frase invariable, que fue expresada por todas las personas con las que compartí este asomo a las memorias fundacionales del sector.

Sobre el movimiento de familias hacia el Barrio Obrero, cabe añadir que esta inmigración diversa, de la que antes se habló, aparece de la mano de una constante emigración. Las narraciones señalan que la gente nacida en el arenal comenzaron un ciclo de viajes entre Nueva York y el Barrio Obrero, entre En relación a este importante espacio 1930 y 1940.15 Según los mayores, laboral de la primera mitad del siglo fueron muchas las mujeres que a través XX, aunque los relatos señalan que de sus trabajos para la industria de “los negros del barrio, nuestros padres, la aguja, se enteraron de las fábricas tenían oficios”, se indica que la mayoría de Nueva York, y “se fueron a buscar de ellos buscaban trabajo en los muelles ambiente”.16 Algunos obreros diestros de San Juan con las compañías Sealand del barrio – herreros, hojalateros y sastres y Seatrain. Un empleo que fue siempre – se establecieron allá, mientras que otros I. Chiclana - Asomo a una memoria otra


iban y venían, para el beneplácito de los familiares del barrio “porque llegaban con tanta cosa bonita… con los pelos arregla’os y ropa elegante’.”

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que daba la PRERA y la PRRA.18 “Papá nos decía que nosotros no necesitábamos eso, que eso era pa’ los nenes que no tenían na’, pero igual yo me colaba en la fila, escondí’a, porque me gustaba la avenita que daban… ¡ay virgen, lo que es ser muchacho!” Un tercer elemento es el reclutamiento que, a ojos de los mayores, el gobierno llevaba a cabo entre los jóvenes del barrio. Esta participación de los hombres de las barriadas de Santurce en los diversos procesos bélicos de Estados Unidos, aparentemente, fue constante. Si bien la “obligación de defender la patria”, fue cuestionada por algunos, se nos dice que otros “llevaban con orgullo el uniforme militar”. Pero al fin y al cabo, unos y otros, a su regreso, trajeron consigo las experiencias y los conocimientos adquiridos. Además, como sus padres y abuelos del barrio, estos “soldados analfabetos” se convirtieron en trabajadores diestros, pero por otros medios. Tras su regreso, el gobierno pagaba a zapateros, hojalateros, tapiceros o soldadores de Santurce, para que les enseñaran el oficio a estos veteranos de guerra.

Fue durante esta época y con los dividendos que estos obreros traían del exterior, que el barrio comenzó a tomar la forma que tiene en la actualidad. Las continúas inundaciones “que llegaban hasta la misma avenida A”, fueron mermando tras la construcción de un mayor número de casas en la orilla del caño y con la iniciativa de sus pobladores de ir subiendo el nivel de las calles para contener las aguas. Según los recuerdos, las casas sobre horcones fueron paulatinamente sustituidas por viviendas más seguras, siguiendo el patrón ortogonal de las casas erigidas por Hogares Seguros. Un esfuerzo comunal, que junto a la iniciativa de ciertas personas emprendedoras, llevó a una transformación del espacio: “ya pa’l 40 había casas de cemento allá abajo, al la’o de los ranchones de madera… La gente se las buscaba y ponían un puestecito de viandas, vendían huevos de gallina o una tiendita de dulces, y así, poquito a poco, iban mejorando las casas”. Estas medidas de asistencia social se ampliaron para 1950. Para entonces “el También es a lo largo de esta década gobierno tenía una casita de madera de 1940 cuando el gobierno comienza con mesitas y sillas en donde daban a intervenir de diversas formas con la desayuno a los nenes pobres… avena, gente de Barrio Obrero. En primer lugar, harina de maíz o leche con galletitas, enviando empleados que les exigían un pero la mayoría de los nenes que iban pago por el uso del suelo, medidas a las eran de mujeres solteras”. Por otra parte, que se resistieron por mucho tiempo, a finales de esta década comenzaron los “más aun cuando ellos mismos habían trabajos para proveer agua potable a puesto los materiales de sus casas” y algunos sectores del barrio. Se instalan “ni agua ni electricidad nos daban”. “plumas públicas que estaban en las En segundo lugar, comenzaron los esquinas de algunas calles”, que se programas de asistencia, en la forma de alimentaban “de un tanque de aluminio “cuartos de socorro”17 y “dispensarios que había en la parada 26… un tanque que daban leche gratis por la mañana”, enorme, enorme”. A estos grifos, “le además de la repartición de alimentos encasquetábamos otro tubito, así, así…


hasta llevarlo a la parte de atrás de la casa pa’ ponerle una pluma en la cocina a la vieja”. Nuevamente, la marginalidad y la falta de atención de las entidades del gobierno, para con estos espacios de vida Otra, lleva a la auto-gestión de la gente del barrio, pues no es hasta 1967 cuando los vecinos recuerdan que “se abrió completamente la avenida Rexach para poner toda la tubería pa’l barrio entero”. Del mismo modo, la energía eléctrica fue tardía y selectiva, pues los relatos indican que “la mayoría de los negocios tenían luz después de los 40, pero yo recuerdo que en la mayoría de las casas no había… mamá alumbraba con quinqué hasta que yo estaba ya grande”. Y finalmente, fue en estas dos décadas de 1940 y 1950, cuando el clientelismo – que caracterizará la atención temporal y limitada que el gobierno mantuvo para las personas que vivían en el Barrio Obrero –, comienza a tener un impacto en la zona. Los primeros esfuerzos de esta índole fueron los que llevaron a cabo Antonio R. Barceló y doña Felisa Gautier, entre 1938 y 1945. Ambos políticos fueron estimados en el barrio, pues sus gestiones fueron interpretadas como “realmente motivadas por un sentido de justicia social”. Los relatos indican que repartían juguetes en día de reyes y que “venían por ahí regalando linóleo pa’ los pisos… como eran de tabla pelá”, así como “unos mueblecitos pa’ la gente, como cajoncitos, que les daban los de una mueblería ahí que la apoyaba y quedaba en la Fernández Juncos.” Posteriormente, cuando fungía como alcaldesa, doña Fela “trajo nieve desde Nueva York en un helicóptero… ¡Nena! Aquello fue tremendo!”. También le pagó 500 dólares a la gente de la barriada Hoare – cuando inició el proceso de desalojo de esta zona –, para que

accedieran a moverse al Barrio Obrero. Fue así como las casitas de estas familias fueron levantadas “en unos camiones, como grúas que las trajeron por toda la avenida esta, hasta aquí, hasta el barrio”. Entre las diferentes medidas de interés social que fueron atesoradas por los mayores, destacan las gestiones llevadas a cabo por Luis Muñoz Marín y Luis Antonio Ferré, para beneficio de la población: escuelas, dispensarios y centros culturales. Espacios “que valen mucho más que las compritas que puedan haber regala’o por ahí los politiqueros de hoy”. Existe “un abismo entre aquellos líderes y las batatas que tenemos de gobernantes”, expresión que contiene la sagacidad de aquellos que han “pasa’o por la quita y la meca”, por lo que aseguran “no nos pueden vender zorro por liebre”. Los descendientes de los pobladores del arenal miran con cautela y opinan profundo. Para ellos, después de estas figuras que contribuyeron “con cosas importantes, con cosas que de verdad son necesarias”, los siguientes alcaldes y gobernadores de Puerto Rico, han sido “puras promesas, puro partidismo”. Políticos que “llegaban a prometer que si un apartamentito, que si votas por mi te consigo una casita nueva… de esas que estaban saliendo… y al final: ¡Nacarile del oriente!... se lo daban a los que trabajaban política pa’ ellos y ¡cuida’o!”. Contemplamos entonces, que la importancia que se le ha dado a la participación del Estado en Barrio Obrero ha variado a lo largo del tiempo. Los mayores expresan reservas hacia las intencionalidades de “esos personajes que no saben lo que es hacer política”, mientras las nuevas generaciones mantienen vínculos y expectativas diferentes. En ocasiones expresan una I. Chiclana - Asomo a una memoria otra


tendencia a entregarse “con los ojos cerra’os” al partido de preferencia, y en otras, un sentimiento de abandono político unido a una conciencia del significado ambivalente de ciertas iniciativas: “¡ojo al pillo muchacha! Te dan con esta mano y con la otra te lo quitan”. De lo que se concluye que la gente del barrio, nacida antes de 1950, ha establecido un distanciamiento entre su forma de vida y las gestiones de bienestar social del gobierno. Mientras que, por otra parte, las nuevas generaciones aparecen más involucradas en la política, para la obtención de beneficios individuales y ya no sólo para la comunidad. Lo que no necesariamente implica una militancia partidista.

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Resulta necesario detenernos en las diversas expresiones de este clientelismo y su relación con la movilidad social que se gesta en las décadas posteriores a 1950, pues en ellas se encuentran claves para comprender estas transformaciones. En primer lugar, la construcción de residenciales públicos y las promesas de un mayor bienestar fueron sopesadas por muchas de las personas del barrio no tanto por las carencias, sino “porque no había ya cama pa’ tanta gente”. Es decir, la constante inmigración del campo y otros sectores de la ciudad, las redes de parentesco que incluían a la familia extendida, las mejoras en los servicios de salud (menor índice de mortalidad), más el alto número de niños por cada matrimonio, impuso una densidad poblacional que rebasaba los límites del barrio. Es el momento en que los nuevos matrimonios comienzan a buscar otros espacios de vida. Para comprender esta nueva coyuntura, debemos entender que, si bien en la década de 1940 la migración fue constante, se expresaba en una tendencia de entrada y salida,

partían y regresaban al barrio desde otras zonas de Santurce, como Villa Palmeras, Cantera, y Tras Talleres, además de los diversos condados de Nueva York, como el Bronx, Queens, y Brooklyn. Pero ya para la década de 1950, cuando aparecen los residenciales públicos en los relatos, las parejas con hijos no reproducen esta oscilación y optan por los complejos públicos como alternativa de vida. Aparecen entonces mudándose a “los apartamentitos de Las Casas, Las Acacias y hasta los de San José”, además de los barrios de Villa Palmeras y Cantera. Elección que no es fortuita y que responde a la continuidad de esa mirada que se expresa en la banalidad misma de este clientelismo que no proveía la infraestructura que esta población necesitaba. Es decir, la falta de atención gubernamental en el barrio, particularmente, para suministrar servicios como el agua y la energía eléctrica, llevó a que estas personas estimaran positivamente la oferta de los nuevos residenciales: “después de vivir con letrinas y cocinas fuera de la casa, cargando agua to’ el día, aquello era como un palacio… un lujo, ¡bay!”. Lo que no quiere decir que todas las parejas jóvenes estuvieron dispuestas a renunciar al barrio; los lazos de parentesco y las redes de solidaridad ya establecidas, conformaban una forma de vida que no resultaba tan simple de abandonar, para probar suerte en otros espacios urbanos. Aún así, tras la década de 1960, otros proyectos residenciales surgen y fueron ocupados por parejas jóvenes del Barrio Obrero: Las Gladiolas y las Orquídeas, además de El Flamboyán, siendo muy pocas las que terminaron en lugares como Llórens Torres o Nemesio Canales. “¡No mija no! Yo quería algo mejor que el barrio, no peor!”, implicando que para entonces, ya era claro que


estos nuevos residenciales no cumplían con las expectativas que sobre ellos se habían trazado las personas diez años atrás. La desconfianza en “la palabra del gobierno” se hace evidente en los relatos y los residenciales públicos dejan de ser una opción de vida para las personas entrevistadas. La complejidad inherente a estos procesos de vida y su relación con la planificación de nuevos espacios residenciales para estos sectores poblacionales se ve impactada por un clientelismo político que prometía mejores condiciones de vivienda, que no fueron estimadas como tal, por muchas personas de Barrio Obrero. Las que optaron por participar en estos proyectos se describen como desilusionadas y otras buscaron nuevas opciones. Etnológicamente hablando, esta coyuntura expresa una serie de estrategias socio-políticas, no congruentes con las intenciones del gobierno. Se asoma un cuadro de interacción diversa, que se vuelve más complejo con las narraciones que indican una amplitud en la movilidad física que conllevó una movilidad social, fuera del clientelismo, fuera del barrio y del residencial. Me refiero a las personas que se mudaron a las urbanizaciones de otros pueblos, de aquellas que se quedaron a residir en Nueva York, o las que son referidas comprando propiedades en el campo. Esta movilidad social, según los mayores del barrio, fue posible por las oportunidades estructurales y educativas provistas por las gestiones de doña Fela, Muñoz Marín y Ferré, tanto como por la amplitud de opciones laborales con las que contaron en el sector, la experiencia migratoria a Nueva York y “la participación de los muchachos en la guerra”. Dos momentos políticos, dos tipos diversos de acercamiento y gestión

pública, contrapuestos a una forma de vida que promovió el esfuerzo y “las ganas de echar pa’lante con las que mami y papi nos criaron” como condición de la movilidad social. Las promesas de los políticos no sacaron a estas personas del barrio. Fueron sus maneras de ser y relacionarse, fueron los valores y las expectativas de sus padres, los elementos que suscitaron el reconocimiento de que la educación y el empleo – que promovieron los políticos antes de 1950 – eran las herramientas que les permitirían salir adelante. De manera que los residenciales, las despensas y demás regalos con los que los partidos políticos buscaron “comprar los votos” de la gente del barrio, fueron aceptados por unos, e ignorados por otros, para buscar opciones más acordes “a como nos criaron”. De esta forma, una gran cantidad de hombres y mujeres, nacidos y criados en el Barrio Obrero mudaron a sus familias a las nuevas áreas residenciales que se ofrecían: Campo Rico, El Comandante, Country Club, Villa Carolina, Jardines de Borinquen y Villa Cooperativa. Además de estas urbanizaciones en el municipio de Carolina, se mencionaron Forest Hill y Fairview de Trujillo Alto, y otras en diferentes pueblos de la isla como Vega Baja y Toa Alta. Aunque la mayoría de ellos se movieron a distintos municipios del área metropolitana, muchas otras personas, particularmente aquellas que regresaron tras años de labor en Nueva York, optaron por comprar terrenos y pequeñas fincas en lugares como Ciales, Cidra y Aibonito, donde edificaron sus casas y siguen reproduciendo la estructura de familia extensa. En la actualidad, la migración sigue impactando el espacio de vida llamado Barrio Obrero, pero son otros los nuevos I. Chiclana - Asomo a una memoria otra


grupos humanos que han llegado al antiguo arenal. En los últimos 20 años una intensa migración dominicana se ha movido a las 17 calles cruzadas por 2 avenidas que han definido ese espacio amado por los del barrio. Son otras las formas y los modos de vida; son otros los arreglos simbólicos que se reconfiguraran y queda mucha labor de campo para asomarnos a esas nuevas memorias otras por reconstruir.

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Sólo resta una reflexión necesaria. Tras más de 100 años de transformaciones sociales en el barrio, nos parece que los estigmas que los promotores de la modernidad le estamparon a estos espacios marginales de la urbe, siguen regurgitando los mismos sentidos de exclusión. Tal y como ocurrió con Barrio Obrero – “zona brava”, “barrio de guapos” en el imaginario urbano –, lo mismo sucedió con los “Nuevos Hogares Seguros”: los residenciales públicos, anunciados con bombas y platillos a mediados del siglo XX. Pero la algarabía que causa la esperanza de un mejor mañana no duró mucho, porque los arquitectos no diseñaron espacios de vida, construyeron caseríos: una serie de arrabales de concreto armado, casitas apiñadas “en las que no cabía la familia”, pero en donde permanecía contenido, aquello que no se podía integrar a lo urbano, si no era estableciendo claramente las fronteras que diferenciaban a cada grupo. Por un lado, y a un nivel semiótico, “los del caserío” ya no son sólo gente de escasos recursos, son gente sin la forma de vida que le proveyó estructura y dirección; huérfanos de su propio sistema simbólico, pasan a ser convertidos en dependientes del gobierno, en “vagos y mantenidos”. Voces que se escuchan coloquialmente, y que reverberan la estigmatización de

una población que se ha pretendido mantener al margen, adjudicándole como intrínsecos a sus personalidades, los valores que se han imaginado para ellos y como arrastre del encadenamiento simbólico occidental. La urbe se contrae sobre sí misma, como si las significaciones siguieran estancadas en la precariedad de la mentalidad decimonónica. Tanto para la gente del barrio, como para sus parientes de los caseríos, la condena no es ser pobre, la condena se perpetúa en la mirada: “en que te sigan mirando como el jodío”. En otras palabras, es la continuidad del efecto socio-político de un modo de vida – tomado como eje de representación de toda la sociedad –, lo que es señalado como obstáculo para el desarrollo de todos los demás modos de vida que habitan la ciudad. Por todo lo anterior, espero se comprenda que todas esas personas del arenal que hoy conocemos como Barrio Obrero – aunque fuera de las consideraciones políticas del momento –, pensaron y accionaron a favor no sólo de sus necesidades y las de sus familias, sino que eligieron a partir de un modo de vida, de un sistema simbólico sostenido sobre otra clase de creencias, sobre otra manera de significar el mundo. Fueron personas tenaces que ante las condiciones adversas tomaron la decisión de buscar nuevos espacios. Personas inteligentes que edificaron un hogar con la deliberación geo-política de utilizar al caño como el sitio para hacerlo. Ciertamente, terreno desfavorable a la mirada del gobierno, pero que evitaría el pago de una renta que mermaría los ya parcos salarios que recibían. Quiero decir, que estudiaron la situación, que sopesaron los beneficios y los obstáculos, que se adecuaron a las circunstancias, además de establecer redes de solidaridad


con aquellos que estaban en la misma situación: precariedad económica, sí, pero abundancia de empeño y ganas, también. “Trabajamos duro y echamos pa’ lante a la familia… le dimos lo que no tuvimos nosotros, tu sabes… mi hijo es contable… ¡bendito sea dios!”. ¿Será mucho pedir el que nos cuestionemos desde dónde parte nuestra mirada?

(Endnotes) 1

Este es el centro del debate que Michel Rolph Trouillot expone en su libro Silencing the past. Power and Production of History. Boston, Massachussets: Beacon Press, , 1995.

2

Nina Friedemann, en “De la tradición oral a la etnoliteratura”, en América negra. Expedición humana, a la zaga de la América oculta. Pontificia Universidad Javeriana, junio, no. 13, Bogotá, Colombia, 1997, pp. 42-65.

3

La nigua era un insecto parásito, parecido a la pulga, que depositaba las crías debajo de la piel de las personas, usualmente, en los pies.

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Los proyectos bio-tipológicos y las campañas eugenésicas – que buscaban validar científicamente las construcciones ideológicas occidentales –, fueron herramientas utilizadas por los gobiernos para contener las diferencias físico-morales que leían en sus poblaciones, a lo largo de los primeros cincuenta años del siglo XX. Es decir, la bio-tipología fue la catalogación de los sectores poblaciones con base en las medidas antropométricas; cálculos que fueron utilizados para establecer valores morales e inclinaciones sociales entre los grupos marginados. La eugenesia, por su parte, fue el proyecto de control poblacional, a través de un mejoramiento racial – o “blanqueamiento” –, que conllevó incluso, la esterilización de las mujeres de ciertos grupos sociales. Ver: Alexandra Minna, “From Mestizophilia to Biotypology. Racialization and Science in Mexico, 1920-1960”, en Race and Nation in Modern Latin America, N. P. Applebaum, editor, The University of North Carolina Press, 2003; e Ivette Chiclana, “Reordenamientos simbólicos a través del Saber. Inserción de la cientificidad antropológica”, en Retorno a la escena ausente, tesis de maestría, Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM, México, 2006.

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El diccionario de la Real Academia española, define “arrabal” como “barrio fuera del recinto de la población a la que pertenece”.

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Los africanos libertos cargaban otra clase de estigma por el hecho de ser descendientes de esclavos, lo que, en muchas ocasiones, como todos sabemos, representó un obstáculo social. Significación que parte del universo simbólico y el andamiaje jurídico de los sistemas coloniales padecidos, pero que, a un nivel semiótico, se engrana con las vertientes científicas, arriba mencionadas. Engarce simbólico que se refracta en ciertas maneras de imaginar y concebir al negro, que se han mantenido vigentes aunque, en la actualidad, las modalidades de expresión de las mismas se desdoblen entre los discursos de igualdad y la continuidad de ciertas prácticas de exclusión. Ver Ivette Chiclana Miranda, “Desbrozar silencios. El impacto de las políticas representacionales sobre la relación de los indígenas y los afro-descendientes de Orizaba, Veracruz”, en Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Vínculo: http://www.bibliojuridica.org/ libros/6/2727/12.pdf

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Las personas insistieron en este adjetivo “ordenado”, enfatizando el hecho de que yahabía casas en el barrio, pero que no tenían un patrón ortogonal como las construidas por Hogares Seguros “lo único… que estaban una aquí… una aquí, otra aquí, así… desordená’s”.

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En la actualidad, el Barrio Obrero es referido como un espacio conformado por 17 calles atravesadas por dos avenidas: la A y la Rexach. Calles contenidas entre la avenida Ponce de León (PR 25), por el oeste, y la calle Cortijo por el este. Lindero físico y simbólico que separa y diferencia a la población del barrio de aquella que vivía en los sectores de Villa Palmeras y Cantera, tanto como de las barriadas de Las Monjas, El Fanguito o Trastalleres, del área de Santurce. Por el norte, los pobladores establecen a la avenida Borinquen como límite y, por el sur, al caño Martín Peña.

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Estas casas “de arriba” son las que quedaban en el lado norte de la avenida Borinquen, a los lados de la actual placita Barceló, mismas que hoy día pertenecen a Miraflores. Es decir, no son pensadas como parte de Barrio Obrero, aunque surgieron como parte del proyecto “Barrio Obrero” de Hogares Seguros. Los relatos establecen que muchos de los que compraron estas casas en la Borinquen eran personas con negocios (puestos en el mercado de la parada 22, por ejemplo) y no pocos son referidos como hijos de españoles. Personas que no tardaron mucho en revender las casas para moverse a otros espacios.

10 Cartón de techar, cubierto con gravilla para darle firmeza, pero que terminaba cediendo ante las lluvias. Este material ampliamente utilizado en toda la isla, por su bajo costo, también aparece en los relatos de las personas que construyeron sus propias casas. 11 Situación que paulatinamente fue superada, precisamente, por la movilidad de estos primeros pobladores del proyecto Hogares Seguros. Las diferencias de los mayores de 80 años, fueron superadas por las nuevas generaciones: “después de 1950, la gente de arriba de la Borinquen y nosotros, íbamos a las mismas escuelas, jugábamos pelota juntos… ¡to’s éramos cangrejeros!… y hasta compadres somos muchos”. 12 Población que optó por el derecho a propiedad, pero que muchas veces no alcanzaba a reunir la mensualidad acordada como pago por la vivienda. Entre estas personas se encuentran relatos de hambre y escasez, de amenazas de desalojo y presión por los pagos no realizados. Muchos porque no alcanzaban a reunir la suma, otros por accidentes laborales que incapacitaban al trabajador, que no tenía compensación ni otros recursos de asisten-

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cia. Estas familias entonces, se sostenían con el trabajo de las mujeres y el apoyo de los


vecinos y la familia extendida. 13 Un día cotidiano en el barrio incluía “los versos de los revendones”, quienes iban a caballo o a pie “vendiendo tortillas de jueyes y empanadillas dulces”. También pasaba el carro de las viandas y mujeres “que te cambiaban las botellas por pirulís o chinas”. 14 Indican que cada día de desembarco había puestos para 12 o 15 hombres, a veces, para 20 o 25, pero el problema radicaba en que, por lo general, “habían 50 o 75 muelleros esperando para ser llamados… ¡hasta 100 había a veces! No ves que no eran sólo los del barrio, sino medio Santurce” 15 Otros relatos hablan de emigración hacia otras islas como Santo Domingo, para la década de 1930. Este movimiento de personas entre Barrio Obrero y Nueva York, aparece como constante desde entonces. La diferencia la hicieron muchos de los que migraron después de la década de 1960, quienes tomaron la decisión de radicar en los Estados Unidos. 16 Muchas mujeres, además de lavar y planchar “ropa ajena”, se dedicaban a la industria de la aguja, pero trabajando en la propia casa. Algunas confeccionaban redecillas por cantidades. Indican que les entregaban los elásticos, las redes, papelillos de seda, sobre y cajitas. Ellas cosían la red al elástico, lo acomodaban doblado en el papel de seda y lo metían en los sobres que luego guardaban en las cajas y los entregaban en la fábrica que quedaba frente al Hospital de San Carlos. Otras cosían guantes: “te daban el molde de los guantes ya corta’os y tu le hacías la costurita alrededor”. Otras cosían o bordaban pañuelos. 17 Este cuarto de socorro, aparece, intermitentemente, en la década de 1930. Es decir, estaba ahí, pero no siempre había atención. Por otro lado, también hay que tomar en cuenta que los partos y las enfermedades de la población siempre fueron atendidas por una serie de mujeres, especialistas de la salud alterna: comadronas, yerberas, curanderas, santiguadoras y espiritistas, que tuvieron un impacto importante en la espiritualidad, en el sentido de propósito de la vida y en el devenir de la población. 18 Puerto Rico Emergency Relief Administration y Puerto Rico Relief Administration, continúan “en funciones”, según los relatos, aunque la historia establece que fueron proyectos de la década de 1930.

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Nostalgias y obesidades mórbidas: ensayo gráfico sobre la historia de la vivienda en San Juan. Darwin Marrero y Francisco Javier Rodríguez CIUDAD Escuela de Arquitectura - UPR

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Las representaciones de Puerto Rico en las postales turísticas están plagadas de imágenes de playas paradisíacas, bosques frondosos, haciendas rurales y fachadas del Viejo San Juan. Las imágenes son inconfundiblemente nostálgicas y su generalizada aceptación responde, seguramente, al miedo de mirarse al espejo. Aunque ha pasado más de un siglo desde que culminó el periodo español, la añoranza por los escenarios coloniales se traducen en la decoración de espacios modernos del siglo XX -el aeropuerto Luis Muñoz Marín, los centros comerciales como Plaza las Américas o residencias de reciente construccióncon fachadas que simulan estampas del Viejo San Juan o sugieren remanentes de la vida urbana de un pasado ya distante. Las postales no han podido trascender el 1898 porque nuestro reflejo urbano contemporáneo hace más que necesaria esa nostalgia. Vivimos en un paréntesis entre esa memoria y el deseo alimentado cada sábado por las páginas de la sección de construcción en el diario El Nuevo Día, donde se nos invita a aspirar a comprar la “casita” con estética neo española pero en el sueño americano del suburbio de


“Guaynabo City” cerca de los “malls” y multitud de expresos viales. Estas dos miradas son como el estar y el ir en la Fábula de los Tres Hermanos del cantautor cubano Sylvio Rodríguez. Entre ellas se desarrolla nuestro divagar actual, deseando el ayer que no se transcribe en una ciudad del mañana. San Juan -esa ciudad que Luis Flores correctamente cataloga como joven- crece y engorda imparablemente, sin madurar, a pesar de nuestros imaginarios de sostenibilidad y pasados armónicos, del ansia deponerla a dieta esta capital, apretarle el cinturón

y volver a algo que ni siquiera sabemos si alguna vez existió o volverá a existir. 1 Contrario a la creencia popular, San Juan no es ni remotamente una ciudad densa con 9,314.6 habitantes por milla cuadrada. Es una ciudad extensa, mórbida, de más de 200 kilómetros cuadrados si excluimos los siete u ocho municipios con los que se ha conurbado; de más de 800kms si los sumamos. Aparte del casco urbano del Viejo San Juan, Santurce, Condado y Miramar, San Juan es menos una ciudad y más una serie de vías rodeadas por una amalgama de ex-

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periencias suburbanas inmediatas -municipios de Bayamón, Carolina, Cataño, Guaynabo, Caguas y Trujillo Alto- cuya densidad poblacional no alcanza ni de lejos los equivalentes de ciudades como Boston (sobre 12,000 habitantes por km²), São Paulo (sobre 20,000) o Nueva York (sobre 27,000). No ha llegado a su madurez porque no ha logrado la densidad de habitantes necesaria, se extiende con la avidez de un adolescente goloso, devorando tierras sin que nadie ponga un coto para no acabar con los inviables sueños de sus ciudadanos. Las ciudades no dependen de su tamaño para alcanzar su calidad, como se sugiere, sino del uso intensivo y sustentable del suelo. Para entender por qué hemos negado esta realidad es necesario mirar el desarrollo de morfológico de la vivienda en la capital, repasar las acciones tomadas en el pasado e identificar las oportunidades perdidas o las lecciones que, a pesar de ser acertadas, han sido descartadas en el proceso de concretar el viejo concepto griego metrópolis.

Los primeros pasos hacia una ciudad obesa

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El año 1898 marca no solo una ruptura política sino un giro en la mirada de los puertorriqueños hacia las tendencias urbanas norteamericanas influidas por los movimientos City Beautiful y Garden City. No pasó demasiado tiempo después de la invasión estadounidense para que comenzaran a copiarse tipologías arquitectónicas que fueron, para todos los efectos, el inverso del modelo español. Si las casas del Viejo San Juan se alineaban con la acera ocupando todo el perímetro del lote creando patios interiores, la propuesta de residencia “gringa” ocupará el centro del solar con la casa, dejando

todo el perímetro vacío para ser utilizado como patio. Aunque algunas viviendas “suburbanas“ en Miramar y Santurce experimentaron con un tipo híbrido que incorporaba ambos modelos -patio interior y exterior- 2 lo cierto es que la casa recurrente y soñada sería la retranqueada de la acera, con jardines frontales, a veces laterales y traseros. El privilegio que tuvo ese tipo de hogar no podía sino obligar a que la huella de la zona metropolitana se extendiese sin parar hasta el presente. La crisis de la década de 1930 debería haber cambiado el rumbo de crecimiento de San Juan. Sin embargo, las agencias estatales y estadounidenses terminaron por reforzarlo. En agosto de 1933 los fondos federales asignados a la Isla a través de la recién creada PRERA (Puerto Rico Emergency Relief Administration) se emplearon para promover la construcción de la infraestructura vial como un medio para estimular la economía. La extensión y consolidación de las carreteras como redes de comunicación serían fundamentales al crecimiento distendido de las viviendas. Luego, con la creación en 1935 de la PRRA (Puerto Rico Reconstruction Administration), se concluyeron importantes programas de construcción y eliminación de arrabales para sustituirlos, principalmente, por desarrollos de baja densidad. Aunque se lograron construir dos proyectos urbanos de vivienda pública en San Juan -Caserío Mirapalmeras y el Falansterio- el modelo aplaudido fue el de la urbanización Eleanor Roosevelt, que brindaba la casita en medio teóricos jardines a la mayoría de los residentes. De haberse emulado complejos como el Falansterio -Tenement Group Project A en Puerta de Tierra- tendríamos como resultado la densificación de San Juan. Sin embargo, desde su inauguración en


1937 fue objeto de una dura reacción de la prensa. Allí se trasladaron familias de los arrabales del sector Miranda en Puerta de Tierra y, en términos generales, los periodistas le auguraron un fracaso pues los “boricuas” pobres no saben vivir en casas de vecindad.3 El Falansterio -diseñado en el estilo Art Decó por el arquitecto Jorge Ramírez de Arellano y construido por Robert Prann- aunque muy distinto a lo que serían los futuros proyectos de vivienda pública en la Isla, fue un precedente rápidamente descartado. El nombre popular, Falansterio, poco tiene que ver con las propuestas ideadas por el socialista francés Charles Fourier y más con el desprecio de algunos de sus más duros críticos puertorriqueños. El remate de los desarrolladores En la década del 1950 el fenómeno de las casitas de Roosevelt tuvo una verdadera explosión y al mismo tiempo una horrenda distorsión. Inaugurado con la gigantesca urbanización de Puerto Nuevo, el “síndrome Long” , así bautizado por el planificador Aníbal Sepúlveda, 4 comenzará a marcar el paso de una renuncia del Estado a su responsabilidad como orquestador de las formas urbanas. El desarrollador de Puerto Nuevo, Leonard Darlington Long, llegó a Puerto Rico en el 1946, año en que Jesús T. Piñero fue nombrado primer gobernador puertorriqueño de la Isla. Comenzó desarrollando los menos conocidos proyectos de Bay View y Caparra Heights, convirtiéndose, según Sepúlveda, en el primer empresario de la construcción en Puerto Rico con el total apoyo del gobierno. Long será recordado no por esas primeras edificaciones, sino por su proyecto para Puerto Nuevo, donde construyó casi 4,500 casas a un costo de $4,000 por unidad. El trazado seguía solo en principio el modelo de Levittown de Long Island, New York,

primer suburbio construido en serie. Pero en el nuestro, el desarrollador diseñaba y construía el trazado de las calles mientras que el gobierno se limitaba a conectar la infraestructura vial. De esa manera -sin un plan regional ni urbano- Long pudo convencer al Estado de permitirles calles, solares y manzanas más pequeñas que las requeridas por la reglamentación vigente. Más importante, estos desarrollos le brindaron a Long tanto poder como influencia en la construcción del sueño rural-urbano de la naciente “clase media”. La profesora Carmen Angélica Pérez plantea que la canción -La casita- de Rafael Hernández, compuesta en el 1938, se convirtió en una especie de himno de los deseos colectivos de muchos puertorriqueños de tener residencia propia como culminación de sus sueños modernos.5 Eventualmente el sueño se convertiría en pesadilla. Pronto aparecerá competencia para la industria constructora de Long como en efecto fue Nelson Rockefeller y su empresa IBEC (International Basic Economy Corporation), responsable de traer a Puerto Rico al arquitecto Thomas Marvel. En una entrevista aparecida también en el volumen 53-54 de la revista La Torre, Marvel cuenta que la compañía desarrolló inmensas urbanizaciones tales como Bairoa, Las Lomas, Lomas Verdes y Altamesa, entre otras. Recuerda -con cierto aire de nostalgia- que en ese tiempo las casas se hacían de paneles prefabricados de hormigón y que cada una de estas se podía construir en dos días. No es difícil imaginar las astronómicas ganancias que los eficientes sistemas y la laxitud de las reglamentaciones gubernamentales hicieron posible en poco tiempo. No pocos soñarán, pues, en convertirse en uno de esos privilegiados y “respetables” “desarrolladores” que han alimentado el descomunal barrigón

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suburbano en los últimas cuatro décadas. de los vocabularios arquitectónicos heredados del palacete español y la haEl Estado, lamentablemente, hizo lo cienda caribeña así como los modos en propio. Creado en 1942, el Comité de los cuáles se habían erigido los centros Diseño del Departamento de Obras urbanos históricos.6 Bajo la dirección de Públicas del Interior fue la herramienta Henry Klumb, el Comité generó un gran del gobierno encargada de brindarle a número de diseños adecuados al imagiPuerto Rico un lenguaje arquitectónico nario modernizante del PPD y el último unitario con el programa de cambio y gobernador estadounidense de la Isla, modernidad al que aspirará desde el tri- Rexford G. Tugwell. Y si bien realizaron unfo del Partido Popular Democrático en planos para plazas, alcaldías, escuelas, 1940. Aunque no tuvo exactamente esta parques y planes maestros, los proyectos encomienda, en nombre de la “eficien- del Comité que más atención merecieron cia” logró pronto erradicar la hegemonía fueron el diseño para sus propias oficinas


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en Santurce y un concepto innovador de vivienda denominado Zero-Plus Housing.7 Más adelante serán los paradigmas para la construcción de vivienda colectiva popular que poca relación guardarán con la original experiencia del Falansterio de Puerta de Tierra o con el propios Zero Plus Housing.8

sonajes famosos como el arquitecto austriaco Richard Neutra y eventualmente jóvenes talentosos como Osvaldo Toro y Miguel Ferrer. Un año más tarde, a la vez que concluía la Segunda Guerra Mundial, Klumb renunció al Comité y fundó The Office of Henry Klumb, comenzando los cuarenta años más productivos de su vida. Antes de su muerte diseñó una Henry Klumb llegó a Puerto Rico en 1944 cantidad impresionante de proyectos -dos años antes que Long- invitado por públicos y privados. Neutra en cambio, Rexford Tugwell para dirigir el Comité regresaría a Estados Unidos para trabade Diseño. Allí también laboraban per- jar en el Kaufmann Desert House -del

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mismo dueño de Fallingwater-. Por esto sería Klumb quien tuviera la oportunidad de establecer una importantísima y decisiva relación profesional con el desarrollo y modernización de la Universidad de Puerto Rico, entonces encabezada por el brillante abogado e intelectual Jaime Benítez. La veintena de años que laboró Klumb para la Universidad de Puerto Rico fueron más que suficientes para crear una arquitectura y una forma de hacer ciudad que históricamente se ha asociado al cambio político y social liderado por el gobernador Luis Muñoz Marín, electo consecutivamente entre el 1948 y el 1966. Por su parte, Jaime Benítez, rector del destino de la UPR entre 1942 y 1972, hacía lo propio con la realidad académica y con Klumb como orquestador del espacio y telón de la modernización universitaria. Tan sólo cinco años después de la construcción del cuadrángulo tradicional del Recinto de Río Piedras, Klumb tuvo a su haber las residencias para profesores en la avenida Barbosa, la residencia sur de estudiantes -un proyecto contemporáneo con el Baker House en MIT, diseñado por Alvar Aalto como residencia de estudiantes- y un nuevo plan maestro para el recinto más grande del sistema de educación superior. En todos ellos el arquitecto se distanció sistemáticamente de las maneras tradicionales de hacer ciudad, privilegiando la relación paisajística del edificio y su entorno. Dicho de otro modo, el ideario de diseño de Klumb bien puede catalogarse como un excelente ejemplo de la ciudad en el jardín con la que muchos urbanistas utópicos soñaron a lo largo del siglo XX.9

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Las coordenadas desde las que Klumb concibió los edificios universitarios en Río Piedras y Mayagüez no fueron, lam-

entablemente, las seguidas por el Estado ni por la mayoría de los desarrolladores a la hora de producir hogares de interés social. De hecho, algunos proyectos de vivienda multifamiliares atribuidos al propio Klumb, ya sea a través de su oficina o de su labor como director del Comité de Diseño, responden más a las ideas de eficiencia y racionalidad del CIAM o a la premura de un gobierno populista que a una ponderada sensibilidad hacia la naturaleza del Caribe.10 La vivienda pública en Puerto Rico, a cargo primero de la Autoridad de Hogares, luego Corporación de Renovación Urbana y Vivienda, eventualmente Departamento de la Vivienda, hizo énfasis desde el principio en la creación de más unidades con menos dinero. Estas agencias que operaron desde los años 40 construyeron más de 300 residenciales públicos en apenas medio siglo. Las ideas institucionalizadas desde entonces en torno a la revitalización urbana se podían resumir a la erradicación radical de los arrabales y la reubicación de sus residentes, a veces forzosa, en proyectos con dotaciones modernas pero poco énfasis en su relación con la urbe o el paisaje. Tan solo entre el 1957 y el 1967 se finalizaron alrededor de 50,000 unidades. De gran envergadura e impacto urbano, residenciales como Lloréns Torres, Manuel A. Pérez y Nemesio Canales sufrieron pronto los problemas de sus diseños y de adaptación de los residentes. Los edificios se relacionaban entre sí de manera mecánica, al tiempo que ignoraban el entorno más allá de ellos. Tal y como ocurriría en megaproyectos como el Pruitt Igoe en St. Lous, los espacios abiertos generalmente se convertían en tierra de nadie, los problemas de seguridad y el vandalismo eran la orden del día y además promovían la pérdida de valor de las propiedades privadas aledañas.11


Por otro lado, la intensa migración de los trabajadores del campo a la ciudad fue respondida por un éxodo de ciudadanos de clases medias o acomodadas al suburbio. Sin embargo, debido al creciente valor de los suelos en una isla con exigua extensión territorial, los suburbios boricuas carecieron de los espacios amplios y verdes que se mercadeaban en los Estados Unidos. Las casas se fueron pegando cada vez más hasta que los patios laterales se convirtieron en pequeñas franjas para satisfacer los requerimientos mínimos permitidos por la reglamentación vigente. Es frecuente que por la cortedad del espacio, las casas continúen creciendo ilegalmente, invadiendo los patios, hasta que sus construcciones se unen a las otras como si fueran medianeras. Irónicamente, estos “townhouses” improvisados, al pintarse de colores pasteles, recuerdan en el presente el olvidado modelo urbano del Viejo San Juan pero sin la capacidad de evocar iguales significaciones históricas.

El relato gráfico Las gráficas que incluimos y alrededor de las cuales desarrollamos este breve ensayo, intentan calibrar la secuencia histórica que ha seguido la vivienda a través del siglo XX. De esa manera tratamos de traducir gráficamente cómo pasamos de edificios en medianera del Viejo San Juan o de la calle San Agustín (Puerta de Tierra), a propuestas de vivienda colectiva como el Falansterio, casas unifamiliares de Puerto Nuevo, caseríos, condominios, walk-ups, miles de casitas de interés social o de amplias residencias suburbanas. Con esto queremos subrayar que a lo largo de este proceso se ha sacrificado el entorno urbano y los

espacios públicos por el espacio del individual sin que esto se traduzca en una mejor ciudad. Tenemos más salas, pero menos vida social en espacios colectivos. Cada vez ocupamos más áreas verdes con modelos de poca densidad, un modus operandi desafortunado e irreversible en un territorio finito, con escasas áreas protegidas. Si bien es cierto que se ha experimentado con tipologías multifamiliares con los llamados walk-ups y los condominios, las lecciones urbanas del Falansterio no sólo pasaron desapercibidas, sino que al día de hoy los promotores inmobiliarios evitan a toda costa tener que realizar proyectos en el corazón de las ciudades. Más aún, la la Ley 212 del 29 de agosto del 2002 para incentivar la construcción al interior de los centros urbanos y revitalizarlos ha quedado desprovista del apoyo gubernamental y económico necesario para cambiar el rumbo de la obesidad isleña.12 En ese sentido, son tan osados como imprescindibles arquitectos como Héctor Arce, quienes apuestan por la posibilidad de la urbe al punto de tener que convertirse ellos mismos en desarrolladores de sus proyectos. Solo de esa manera podrán demostrar su viabilidad al tiempo que se excitan los deseos de vivir en otro contexto citadino, el del peatón. El condominio Miraflores, en el barrio de Santurce con el mismo nombre, fue el primero de una serie de desarrollos de residencias urbanas colectivas que han creado condiciones de posibilidad para la metrópolis que no ha sido. En esa misma línea debemos destacar los recientes proyectos residenciales en los centros de Carolina del mismo Arce y de Pedro Cardona, de Río Piedras de Jorge Rigau, así como las renovaciones de espacios públicos en Santurce y Condado por Emilio Rodríguez, Andrés Mignucci o Blanca Calzada.

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La segunda imagen que acompaña este ensayo gráfico es un fotomontaje a escala de imágenes aéreas de Google Earth donde se puede apreciar todo lo que podría entrar en la rechoncha mancha del desparramamiento urbano de la metrópolis de San Juan. Aquí cabrían los centros de ciudades tales como Barcelona tan solo en la huella de la urbanización Levittown; Washington DC en Puerta de Tierra; Manhattan en Santurce; Boston en el Puerto Nuevo de Leonard Darlington Long; la Habana en Cataño; y el Vaticano en Isla Grande. Lejos de simplificar con esa imagen nuestra situación o de construir un sarcasmo, este ejercicio del proyecto CIUDAD intenta retomar la discusión sobre la oposición entre una “ciudad grande” y una “gran ciudad”, según imaginada hace ya unas décadas por el arquitecto Luis Flores.

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Es poco menos que una perversión analizar el progreso de la industria de la construcción en términos del número de yardas de hormigón empleadas durante un año. Así han entendido los gobiernos de turno el destino de esta “McCity”, un combo agrandado sin la etiqueta de sus ingredientes. Aunque el censo del 2010 concluya que la huella urbana es cada vez más grande -y por supuesto obesa- la realidad es que ese desparramamiento es proporcionalmente inverso a la viabilidad de la calidad de vida que solo podríamos lograr con vivienda compacta, integrada a secuencias de espacios públicos caminables y sistemas de transportación colectiva. Soñar con el Viejo San Juan en postales y fachadas de mentira mientras se desea vivir en la rolliza “Guaynabo City” con cada periódico sabatino es una receta para una catástrofe ambiental sin precedentes. El corazón, todos lo sabemos, no puede alimentar adecuadamente un

enorme y brutalmente distendido cuerpo. Está por verse si será posible resolver esta singular contradicción, encontrando algún equilibrio entre la memoria y el deseo, la innovación y la tradición, el desarrollo y la conservación, para que, en el futuro, las imágenes turísticas no sean cosa del pasado y de la nostalgia. Encontrar cada vez más rincones en nuestra ciudad contemporánea de los cuales nos podamos sentir lo suficientemente orgullosos como para habitarlos y mostrárselos al mundo es mucho más que un ejercicio placentero: es la clave de nuestra supervivencia.


(Endnotes) 1

“Los hijos arrepentidos de Hilberseimer” (falta la ficha)

2

Un buen ejemplo de estas viviendas híbridas lo representa la casa González Cúyar, diseñada por Francisco del Valle Zeno en el 1910, y restaurada por Beatriz del Cueto en 1994 para convertirla en sede del Colegio de Arquitectos.

3

Al respecto, Luz Marie Rodríguez, “¡Atajar el arrabal! arquitectura y cambio social en la vivienda pública de San Juan”, en Enrique Vivoni Farage, ed, San Juan siempre nuevo: arquitectura y modernización en el siglo XX. San Juan: Universidad de Puerto Rico, Archivo de Arquitectura y Construcción, 2000, pp. 75-117.

4

Aníbal Sepúlveda, “Viejos Cañaverales, Casas Nuevas” en Revista La Torre, vol. 53-54, pp. ???

5

Carmen Angélica Pérez Herranz, “Yo tengo ya la casita....(in)forma,

6

Rexford G. Tugwell, “Message to the Sixteenth Legislature. First Regular Session”, Puerto Rican Public Papers, February 13, 1945,. New York: Arno Press, 1975. Reprinted from 1948, p. 266.

7

Al respecto, Henry Klumb, “Work performed by the Commitee on Desing”, 1946-1948, Colección Henry Klumb, Archivo de Arquitectura y Construcción de la Universidad de Puerto RIco. Caja #3, Serie Correspondencia, Subserie Proyectos, cartapacio 3.5

8

Véase Puerto Rico Housing Authority, Fifth Annual Report, 1942-43. San Juan: Puerto Rico Housing Authority, 1943.

9

Para una lectura detallada de toda la obra de Klumb véase Enrique Vivoni Farage (ed.), Henry Klumb: una arquitectura de impronta social. Río Piedras: AACUPR y Editorial UPR, 2006.

10 Al respecto, Eric Mumford, The CIAM Discourse on Urbanism, 1928-1960. Cambridge, Mass.: The MIT University Press, 2000. 11 Ese análisis lo profundiza extraordinariamente Luz Marie Rodríguez en el ensayo que se publica en este libro: “[Re]visión de la vivienda social en San Juan: notas sobre la arquitectura para el obrero (1930s-1950s)” 12 Asamblea Legislativa de Puerto Rico, Ley para la Revitalización de los Centros Urbanos y enmendar los Arts. 13.002 y 13.007 de la Ley Núm. 81 de 1991: Ley de Municipios Autónomos. Aprobada el 29 de agosto de 2002.

F. Rodríguez / D. Marrero - Nostalgia y obesidades mórbidas


Cambios paradigmáticos en las políticas públicas de vivienda social urbana en República Dominicana (1970-2010)

JULIO CESAR CORRAL, Arq.

El período 1970-2010 constituye un momento crítico de cambios en el comportamiento de las políticas públicas de vivienda social urbana en República Dominicana. Se trata de un período en el que ocurren dos hechos fundamentales y relacionados entre sí, que han comprometido el proceso de urbanización y, en consecuencia, la dinámica de oferta-demanda de viviendas. Uno, de naturaleza económica, relativo a los cambios operados en la producción nacional; y, otro de connotación territorial, producto del anterior, relacionado a los cambios en la distribución poblacional en el territorio y en las ciudades. Ambos han incidido en las orientaciones de las políticas públicas de viviendas expresadas a través de su asignación en el gasto social y de su implantación como proyectos urbanísticos.

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El primero de ellos se produce a finales de los ´70, cuando cambia la estructura productiva del país por la crisis irreversible de las exportaciones tradicionales dominicanas. El azúcar, por ejemplo, que generaba entre un 50% y un 60% de las divisas, pasa a producir menos del 2% y 3% de los ingresos a finales de los ´80..


Esto supuso una reorientación de las inversiones hacia el desarrollo del turismo y las zonas francas. El territorio sufrió a partir de ese momento un proceso de fragmentación de las zonas costeras (a escala nacional) y de la estructura interna de las ciudades (a escala urbana), generando un auge en los movimientos poblacionales y un incremento en la demanda de viviendas.1

real de viviendas; b) el de la política clientelista frente a la demanda coyuntural; y c) el de la política sostenible . Mientras el primer paradigma se ha sustituido por el segundo a partir de los ´90, el tercero se encuentra en una etapa de gestación para su implementación en los próximos 20 años a raíz de los desaciertos ocasionados por el paradigma clientelista que se mantiene vigente.3

El segundo aspecto es el comienzo de una tendencia demográfica irreversible a partir de los ´70: nuevos flujos internos de población que modifican el patrón de asentamientos humanos , creando un aumento de la tasa de urbanización y de la masiva concentración de la población en unas cuantas ciudades, y, por lo tanto, una reducción de la población rural. Mientras en 1960 el porcentaje de la población urbana era de un 23% (705,720 habitantes) y 77% rural (2,341,350 habitantes), en el 2002 cambió a un 63% urbano (5,223,770) y un 37% rural (3,117,906 habitantes). Ya en 1981 se observaba esta tendencia en tanto la población urbana alcanzaba el 44% (2,502,177 habitantes) y la rural el 56% (3,145,800 habitantes).2

Los cambios paradigmáticos en sus aspectos conceptuales, operativos y de implantación no han sido producto de reflexiones realizadas por los estamentos estatales, ni de variaciones en el comportamiento de la demanda de los sectores sociales más necesitados. Tampoco han respondido a procesos de planificación gubernamentales del territorio para la localización de viviendas e infraestructuras. Simplemente han sido reacciones operativas frente a situaciones coyunturales del contexto nacional de los funcionarios públicos de turno.4 Reacciones caracterizadas por la aceptación de un modelo determinado como “bueno y válido” sin cuestionamientos a sus orientaciones y postulados ni a sus efectos en la población y en el territorio.

¿Cómo han respondido las políticas públicas de vivienda social del gobierno frente a estas dos dinámicas de cambio en el territorio? ¿Cuáles han sido sus incidencias en el desarrollo de las ciudades y de sus espacios públicos? ¿Cuáles son sus limitaciones y aciertos? ¿Se ha intentado reenfocar los desaciertos? ¿Qué aspectos aún no se han enfrentado? Todos estas interrogantes forman parte de la reflexión que se presenta en este artículo, considerando su análisis a partir de tres giros paradigmáticos en las políticas públicas de la vivienda social: a) el de la política proactiva frente a la demanda

La política pública proactiva frente a la demanda real de viviendas (1970-1990). Este paradigma, gestado y consolidado entre 1970 y 1990, se construye para atender la demanda real de viviendas de la población que migra de las zonas rurales a las zonas urbanas.5 Se trata de una respuesta ante aquellos que no pueden acceder por sus medios a una vivienda mínima ni a los beneficios generados por la “modernización” del territorio y las oportunidades que brindan las ciudades.

J. Corral - Los cambios paradigmáticos


En términos operativos el paradigma responde a la distribución del gasto social en vivienda que imprime el gobierno en su política de atención a las demandas sociales de la población para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos y permitir una redistribución de las riquezas. Supone toda acción por parte del Estado tendiente a formar las capacidades básicas de las personas, haciendo posible su posterior perfeccionamiento y explotación, para lograr una vida digna, sana, prolongada, creativa y productiva.6 Es el instrumento de gestión más importante para coadyuvar al logro de la igualdad de oportunidades que merece la población de un territorio determinado, principalmente aquellos que se encuentran en niveles de pobreza y extrema pobreza.

La estructura gubernamental encargada de diseñar e implementar las políticas públicas de vivienda social fue el Instituto Nacional de Vivienda (INVI)11. Creada como la institución rectora y reguladora de las políticas de viviendas del Estado dominicano, fue dotada de cierta autonomía para contribuir a la solución del déficit habitacional existente en el país a través de la construcción de viviendas de interés social. Durante este período, el INVI se constituye en el brazo ejecutor de los lineamientos políticos que se imprime al gasto social en vivienda, complementado por el Instituto de Auxilios y Viviendas (INAVI) que se focaliza en la construcción de soluciones habitacionales para empleados del sector público. Esto favorece las ejecutorias de las edificaciones porque se establecen las competencias entre amCon respecto a ello, en la década de los bas a fin de evitar superposición de ac´80 el componente de vivienda alcanzó el ciones en una misma dirección. 9.1% del 32.5% destinado al gasto social ocupando el segundo lugar después Un tercer análisis de este paradigma es el del correspondiente a educación que al- de la modalidad de implantación de las canzaba el 10.3% 9. Le seguían en orden viviendas en el territorio, tanto en lo que Sin embargo, la asignación presupuestaria del gobierno entre los componentes del gasto social no contempla sólo la vivienda sino también educación, salud, asistencia social, servicios municipales, deportes, seguridad social, agua potable y alcantarillado7. Más aún, dentro de ellos, generalmente se prioriza en la asignación presupuestaria a los sectores de salud y educación, por considerar que son los que hacen los mayores aportes a la creación del capital humano8. Lo que se busca es no sólo enfatizar una política de crecimiento económico sostenido, como lo fue el caso de la República Dominicana en los últimos cincuenta años, sino también, junto a esto, una reducción de la pobreza.

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de importancia el de salud con el 7.9%; alcantarillado con el 4.0% y asistencia social con el 0.6%. La segunda prioridad asignada a la vivienda es demostrativa de la importancia que se le atribuyó en las políticas públicas relacionadas al gasto social. Esta priorización respondió a una acción de las autoridades tendentes a reactivar la economía a través de la construcción, antes que orientar el gasto a una asistencia temporaria traducida en subsidios económicos para los más pobres. Esto significó la apuesta a un gasto social que atendiera las demandas de la ciudadanía y contribuyera a disminuir los niveles de desempleo, pobreza y migración hacia otros horizontes a la vez que ofrecer una mayor cantidad de viviendas que en otros períodos10.


respecta a su distribución en diferentes ciudades como a su inserción en la trama urbana existente. Tratándose de un paradigma focalizado en la demanda real que impone la dinámica del territorio, las respuestas a las mismas se concentran en un primer momento (1970-1980) predominantemente en Santo Domingo y posteriormente (1980-1990) en otros sectores de Santo Domingo y en las ciudades de Santiago de los Caballeros y La Romana12. Son los centros urbanos en los cuales repercuten más rápidamente los efectos de la migración rural hacia ellos13.

01_Villa Duarte (Santo Domingo), 1974. Foto del Autor.

La localización de los proyectos de vivienda se produce en las principales zonas de expansión de la ciudad y próximos a las vías primarias de conexión con el resto del territorio. Son conjuntos habitacionales que incluyen áreas de parqueos, calles marginales a las vías principales, áreas verdes y, en algunos casos, equipamiento comunitario tales como play, canchas de basquetbol, escuela y centro 02_Honduras (Santo Domingo), 1979. Foto del aude atención primaria de la salud. Es decir, tor. una respuesta arquitectónica respetuosa Dos modalidades diferentes de inserción del entorno que cuenta con una oferta en la nueva trama urbana se que concomplementaria de servicios de apoyo a struía como modo de expandir la ciudad. la vivienda. Estas alternativas arquitectónicas sufren La tipología arquitectónica predominante algunos cambios entre los ´80 y los ´90 es la de apartamentos no mayores de 4 cuando los conjuntos habitacionales se niveles de altura, que se distribuyen en constituyen en un elemento utilizado bloques de edificios que albergan un para la renovación urbana. Se trata de promedio entre 20 y 40 unidades hab- una respuesta que conjuga la satisfacción itacionales por edificio. Cada una de és- de una necesidad básica insatisfecha con tas ocupa una superficie variable entre la transformación del espacio urbano. Tal 60m2 y 80 m2 dependiendo del número es el caso de los conjuntos habitacionales de dormitorios (2 ó 3). Sin embargo, en de San Carlos y el V Centenario en Santo algunos casos como la urbanización Los Domingo y de los de las Avenidas Las Jardines (Santo Domingo, 1976) se re- Carreras y General López en Santiago14. curre a tipologías arquitectónicas de dos Aunque en estos casos se reducen las niveles, procurando soluciones habitacio- posibilidades de incluir áreas verdes, parnales con mejores visuales paisajísticas, queos cómodos y equipamiento comunicirculación de aire e iluminación natural. tario, por tratarse de inserciones en una J. Corral - Los cambios paradigmáticos


03_Los Jardines 1ª. Etapa (Santo Domingo, 1976).

que son unidades habitacionales insertas en avenidas primarias que conectan entre sí distintos sectores de la ciudad, su frente principal “se abre” hacia ellas y el área de parqueos se localiza hacia la parte posterior. De este modo se evita la salida directa de los automóviles a esas vías de gran circulación vehicular. Ello obliga a que el acceso a las viviendas se realice indistintamente por el frente o por su parte posterior, a través de una escalera localizada en el centro de cada uno de los bloques.

El paradigma de la política pública clientelista frente a la demanda coyuntural de viviendas (1990-2010).

04_Los Jardines 2ª. Etapa (1979). Fotos del Autor.

trama existente, no sucede lo mismo con los locales comerciales y de servicios que se destinan al primer nivel de los apartamentos. De esta manera se conjugan el uso del suelo residencial (2º, 3º, 4º y 5º nivel) con el comercial (1º nivel), sustituyendo al predominio del uso del suelo residencial que caracterizaba a dichos sectores urbanos.

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La configuración arquitectónica de los conjuntos habitacionales responden a una tipología de tipo racionalista propia de los esquemas urbanos de modernidad heredados del racionalismo europeo. Su morfología se fundamenta en la idea de “block” rectangular donde el juego de “llenos y vacíos” sigue un orden armónico al igual que las proporciones volumétricas (alto, largo y profundidad). Dado

Este paradigma surge como una respuesta diferente a la que había orientado las políticas públicas de vivienda social urbana entre los ´70 y fines de los ´80. Se fundamenta conceptualmente en una política que responde a la demanda coyuntural de viviendas por parte de la población que se encuentra localizada en la trama urbana o, que ha sido reasentada a consecuencias del impacto producido por ciclones o tormentas tropicales15. La diferencia con el paradigma anterior radica en que la respuesta a la demanda no se realiza de manera planificada como aquella, sino al ritmo especulativo que genera el clientelismo político. Bajo este enfoque el INVI y otras entidades gubernamentales16 que se suman en la producción de viviendas de interés social en este período, definen la localización de las viviendas y sus beneficiarios de acuerdo a sus intereses políticos partidarios. La política pública de vivienda social urbana se convierte en un instrumento de “captación de votos”, de respuesta a compromisos políticos adquiridos en épocas de campaña, de promoción de una


autoridad gubernamental como futuro candidato de las elecciones presidenciales y/o congresuales y municipales, o, de “regalo” para compañeros de partido. Esta orientación conceptual refleja que los beneficiarios de las viviendas de interés social no necesariamente son aquellos que no pueden acceder por sus medios ni a una vivienda mínima ni a los beneficios generados por la “modernización” del territorio, tal como sucedía en el período anterior. De allí se entiende la razón por la cual se paralizan las obras de conjuntos habitacionales empezados por un gobierno y que no fueron concluidas por el siguiente gobierno, tal como ha sucedido con Los Multis de Hato Mayor, los del INVI en Santiago, Los Maestros de San José de Ocoa, entre otros (Corral, Julio César, 2006). Es que toda obra comenzada ya tiene sus beneficiarios asignados y, si cambia el partido de gobierno debe iniciarse una nueva obra para sus “clientes partidarios” y no concluirse la ya iniciada. El paradigma del clientelismo político se acentúa aún más en términos operativos cuando se observa el comportamiento del gasto social en vivienda por parte del gobierno. Por tratarse de una política no planificada en función de las demandas de la población y el territorio es lógico que sus resultados presenten un alto grado de ineficiencia y escasa focalización en las demandas prioritarias17. En este sentido, “el ejercicio de la política social ha estado divorciado de un proyecto estratégico de nación, ya que ha estado asociada a prácticas de asistencialismo, destinada a remediar la exclusión que genera el modelo económico-institucional. No se ha entendido que es un elemento constitutivo del desarrollo, en la medida en que el ser humano es el portador del conocimiento y habilidades que, junto con las tec-

05_ San Carlos (Santo Domingo, 1986). Imagen del conjunto habitacional. Foto del autor.

06_San Carlos (Santo Domingo, 1986). Imágen del paisaje urbano. Foto del autor.

nologías necesarias, pueden transformar la función de producción” (PNUD, 2005). El nuevo enfoque que caracteriza a este paradigma es el leiv motiv que genera cambios en la distribución funcional del gasto social. A diferencia del período anterior, en este período el gasto social en vivienda pasa a ocupar el último lugar dentro los cinco componentes que se incluyen en ello, alcanzando el 1.14% del 36.84% destinado al gasto social. Por encima de éste se encuentran el de alcantarillado (4º lugar) con un 2.66%; el de asistencia social (3º lugar) con un 4.94%; el de salud (2º lugar) con el 11.0%; y, el de educación (1º lugar) con un 17.1%18. La última prioridad asignada a la vivienda es demostrativa de la escasa importancia que se le asigna en las polítiJ. Corral - Los cambios paradigmáticos


cas públicas relacionadas al gasto social. Por el contrario, el comportamiento de la asignación al componente de asistencia social se incrementa en un 89% con respecto al período anterior lo cual representa un mejor posicionamiento frente a los componentes de vivienda y alcantarillado. Esta priorización responde a una acción de las autoridades tendentes a orientar el gasto a una asistencia temporaria traducida en subsidios económicos para los más pobres, más que a favorecer su acceso a la vivienda.

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Lo anterior muestra claramente que los cambios en la administración gubernamental, conlleva a modificaciones en las preferencias en la orientación especifica del gasto social, que se traducen en vaivenes dentro del ranking de las ramas de intervención gubernamental en materia social (BID, 2006). En algunos casos, esto es producto de situaciones coyunturales, tal cual sucedió con los estragos que originó la crisis bancaria y su manejo, que según el informe del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (2005), en el 2003 – 2004, “un millón quinientas mil personas pasaron de la noche a la mañana a ingresar la legiones de pobres que viven en la República Dominicana y pasar del 26% de pobres al 42% , aunado esto al incremento de la deuda externa, la cual se incrementó de RD $ 3,500 millones en el 2000 a 6,600 millones en el 2004” (Gustavo Rojas Lara, 2006). Esto obligó al incremento de los recursos destinados a la asistencia social no sólo a través de los tradicionales subsidios al Gas Licuado de Petróleo (GLP) y a la electricidad, sino también mediante transferencias condicionadas de recursos del Gabinete Social expresadas en las tarjetas Solidaridad, Bonogas y Senasa y los programas de Incentivo a la Asistencia Escolar (ILAE) y Comer es Primero.

La situación de incertidumbre se acentúa aún más al verificar que esta histórica modalidad de definir los componentes del gasto social y sus asignaciones presupuestarias, no se fundamenta en ningún momento del proceso en una planificación global del territorio y, menos aún en un plan de desarrollo de la ciudad hacia el cuál se dirigirán las inversiones. Es por ello que se producen inequidades en el monto asignado por ciudad/comunidad y en las orientaciones que se les otorga a dichos montos19. La estructura gubernamental encargada de diseñar e implementar las políticas públicas de vivienda social en este período continúa siendo el INVI, aunque a diferencia del período anterior se agregan en el manejo de fondos para la construcción de viviendas la Oficina de Ingenieros Supervisores del Estado, Comunidad Digna, Pro-Comunidad, la Comisión de Desarrollo Barrial y el Despacho de la Primera Dama. Aunque todas estas dependencias del gobierno central cuentan con un presupuesto menor que el del INVI, le restan recursos y posibilidades a éste para realizar una planificación más ordenada en la distribución de los reducidos recursos destinados al gasto social en vivienda. Una demostración más de la distribución de las “cuotas de poder” para satisfacer el modelo del clientelismo político. Con respecto a la modalidad de implantación de las viviendas en el territorio, se presentan cambios en su distribución en el territorio nacional aunque no sucede lo mismo en su modalidad de inserción en la trama urbana existente. Precisamente, el hecho de incrementarse el número de entidades gubernamentales dedicadas al manejo de fondos de inversión para


la construcción de viviendas y la creciente demanda de viviendas por el crecimiento poblacional experimentado en las principales ciudades del país, obliga a modificar la tendencia a una focalizada inversión en Santo Domingo y Santiago como había sucedido en el período anterior. Montecristi, Baní, Azua, San Pedro de Macorís, San José de Ocoa, Mao, La Vega, Bonao, entre otras ciudades, son los centros urbanos que resultan beneficiados de esta política de desconcentración o “des-polarización” de la inversión pública en vivienda.

queos para sus residentes. Aunque es una respuesta arquitectónica respetuosa del entorno no ofrece servicios de apoyo a la vivienda. La razón de ello radica en que estos servicios no están incluidos en el sistema de financiamiento de las viviendas de interés social. Tampoco incluyen locales comerciales en el primer nivel como se observaba en el período anterior. Son edificios exclusivamente residenciales aunque a través del tiempo algunos propietarios hayan utilizado algún espacio de su vivienda o del espacio común para alguna actividad comercial o de servicios personales (colmado, salón de Los beneficiarios de las viviendas son belleza, entre otros) o para el “tendido aquellos nuevos hogares que se forman, de la ropa” ante la carencia de espacios los hogares múltiples que habitan en una en su interior. sola vivienda, los hogares que tienen un exceso de personas en situación de hacin- La tipología arquitectónica predominante amiento crítico y los hogares que tienen es la de apartamentos no mayores a 3 viviendas en estado de alto deterioro de niveles de altura, que se distribuyen en sus materiales y espacios. Para satisfacer bloques de edificios que albergan un este amplio espectro de requerimientos promedio de 12 unidades habitacionales el INVI destina anualmente el 70% de su por edificio. La superficie ocupada por inversión en viviendas nuevas (2.500 a cada una de ellas no varía con respecto al 3,500 unidades habitacionales); el 15% período anterior, ocupando entre 60m2 en el mejoramiento de viviendas cam- y 80 m2 dependiendo del número de biando piso de tierra por cemento (652 dormitorios (2 ó 3). No obstante, en alintervenciones); el 12% el otorgamiento gunos casos como la Villa Magisterial de del subsidio Bono Vivienda y Bono Tierra la ciudad de Santiago de los Caballeros para obras privadas (510 soluciones hab- se continúa recurriendo a conjuntos habitacionales); y, el 3% en soluciones de itacionales de 4 niveles. La razón de no mensura y titulación de tierras (127 inter- superar esta cantidad de niveles es para venciones)20. evitar el uso de ascensores que encarecen el proyecto. Al igual que en el período anterior la localización de los proyectos de vivienda se La configuración arquitectónica de los produce en las principales zonas de ex- conjuntos habitacionales continúan repansión de la ciudad y próximos a las vías spondiendo a una tipología de tipo raprimarias de conexión con el resto del cionalista, expresados a través de edifiterritorio. Sin embargo, estos conjuntos caciones rectangulares donde el juego habitacionales no incluyen equipamiento de “llenos y vacíos” sigue un orden comunitario (play, club, escuela, centro armónico al igual que las proporciones de salud, entre otros), áreas verdes y volumétricas (alto, largo y profundidad). calles marginales, pero, sí áreas de par- Su frente principal se vincula indistintaJ. Corral - Los cambios paradigmáticos


mente al área de parqueos o a la vía de “penetración” o a una vía secundaria. El acceso a las viviendas tampoco presenta cambios con respecto al período anterior, dado que la escalera de comunicación entre éstas se ubica en el centro del edificio. El uso históricamente recurrente de esta tipología arquitectónica se justifica a partir de una búsqueda de reducción en los costos de construcción 07_Conjunto habitacional Monterico I, Santiago (1992). Foto del autor

08_Conjunto habitacional Monterico I, Santiago (1992). Foto del autor

Las similitudes evidenciadas en la configuración arquitectónica en los períodos analizados y en diferentes ciudades con tamaños distintos entre sí, es una muestra de que las soluciones adoptadas no se han focalizado en la construcción de una identidad propia de cada ciudad. Las similitudes en las respuestas arquitectónicas, producto de la implementación de un diseño único para todo el país, reflejan el carácter centralizador de las políticas públicas. La uniformidad en el diseño y la no consideración de la identidad del territorio ni las características paisajísticas del entorno y, menos aún, los comportamientos diferenciados de los beneficiarios de la vivienda social, constituyen las pautas que han orientado las modalidades de implantación de las viviendas de interés social en el ámbito urbano. Estos patrones se han internalizado en la esfera gubernamental al punto tal de que se ha mantenido en el tiempo, independientemente de los cambios de gobiernos y de paradigmas experimentados en estos últimos 40 años.

El paradigma de la política sostenible de la vivienda y su entorno en territorios no vulnerables (2010-2030).

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09_Va. Magisterial, Santiago (1996). Foto del autor.

El paradigma de la política sostenible de la vivienda y su entorno se fundamenta en la propuesta de la Estrategia Nacional


de Desarrollo (END) impulsada por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) para los próximos 20 años. La END 2010-2030 es el nuevo instrumento de políticas que orientará el camino para alcanzar la visón de un “… territorio donde se vive con dignidad y se aprovecha de manera innovadora y sostenible sus recursos…”. Apoyado en este instrumento, este nuevo paradigma en gestación se sustenta conceptualmente en la idea de una política pública que promueva una vivienda social digna en espacios saludables. Se trata de un enfoque conceptual distinto a los paradigmas señalados precedentemente, en tanto incorpora el componente del entorno saludable. Es un intento de valorar a la vivienda no sólo como una solución social “en sí misma”, sino como un elemento estrechamente asociado a la calidad del entorno donde se localiza. Bajo esta perspectiva, el paradigma obliga al diseño de una política pública de vivienda social que cuente con el consenso de todos los actores sociales y se legitime mediante una ley o un decreto presidencial, de manera de que sea difundida y conocida públicamente. Hasta el presente, la única iniciativa que se realizó en una orientación parecida se estableció mediante el Decreto Nº 32702, pero, su implementación no logró los resultados esperados por tratarse de una política no concertada con todos los estamentos vinculados al tema de la vivienda social. El diseño e implementación de una política nacional de vivienda que el Estado dominicano no cuenta en la actualidad, es uno de los principales desafíos de este paradigma en tanto debe superar las enraizadas prácticas del clientelismo político y de la descoordinación entre los distintos estamentos del Estado.

Este cambio conceptual implica también cambios operativos en la priorización y distribución del gasto social. Históricamente el gobierno central ha focalizado el gasto social en función de sus preferencias en la priorización de las partidas del presupuesto nacional; del poder que ejerza cada entidad centralizada y descentralizada en la asignación de los fondos en el presupuesto nacional, y, de los intereses que tenga cada una de ellas para determinar la distribución de fondos que les han sido asignados. Sin embargo, en el nuevo paradigma se sostiene que el gasto social debe adecuarse a lo establecido en la Ley 498-06 del Sistema Nacional de Planificación e Inversión Pública. Esto significa que la inversión de los distintos estamentos del Estado se adecuará a las demandas de la población y no a las demandas que creen los funcionarios públicos que tiene la población, o, que son de su interés personal. Este giro paradigmático puede contribuir a revertir las inequidades que se han producido en la distribución de las partidas asignadas a cada uno de los componentes del gasto social, porque todas las inversiones se incluirán en la base de datos del Sistema Nacional de la Inversión Pública (SNIP) para verificar el grado de aplicación y de distribución equitativa en el territorio nacional. Debido a que la planificación, toma de decisiones y ejecución del gasto social se encuentra condicionada por la estrategia de política económica ejecutada por el gobierno de turno y por la disponibilidad de ingresos, los criterios de selección de los componentes del gasto social a nivel del gobierno central continuarán supeditados a la relación del gasto público con el PIB. Generalmente, éste resulta insuficiente ante los requerimientos que exigen las comunidades para el desarrollo local. J. Corral - Los cambios paradigmáticos


En este sentido, el nuevo paradigma de la política sostenible es orientador de la modalidad que se debe adoptar para el diseño del presupuesto y la definición de los componentes del gasto social. Aunque se continúe realizándose en base a su comportamiento histórico exige una medición de la efectividad de los programas y la sanción por incumplimiento de las metas propuestas. Esto representa un cambio de fondo dado que tradicionalmente el presupuesto no ha establecido metas operativas o económicas, excepto financieras (BID, 2006).

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y las cooperativas de ahorros y préstamos conforman esas líneas de financiamiento alternativo que facilitan el acceso a una vivienda nueva o al mejoramiento de las que se encuentran en estado de deterioro o, que no responden a los requerimientos de los hogares. El envío de remesas por parte de la población que ha emigrado ha jugado un papel fundamental en la mitigación de la pobreza, el aumento del consumo y la inversión privada y el incremento de la participación de los servicios en la estructura sectorial, entre otros. Lo que nos envían de dinero nos sirve para comprar alimentos, medicamentos, vehículos y ropa, reparar las viviendas o “montar” un salón o un colmado (Grupo Focal de Jóvenes de Vicente Noble, Abril 2008). En relación con ello, las remesas se han constituido en una sustitución del gasto social en algunos hogares, mientras que en otros es un complemento del apoyo que reciben del gobierno central a través de las tarjetas de ayuda alimenticia, escolar y de salud.

Complementariamente a ello la END 2010-2030 alienta la promoción de mejores condiciones económicas para el acceso a la vivienda de manera de reducir la brecha entre el precio de la oferta y el de la demanda, que ha existido históricamente en el mercado habitacional urbano. Esta orientación, conjuntamente con la reducción de los costos de construcción para la ejecución de viviendas más económicas, intenta quitar la carga exclusiva del Estado en la provisión de viviendas y abrir nuevas oportunidades al sector privado para ampliar su cobertura La intervención de los ayuntamientos en hacia los sectores más desfavorecidos de la construcción y/o mejoramiento de vivila sociedad. endas se ha establecido como una práctica corriente que no es de su competencia La búsqueda de complementariedades directa. A pesar que su contribución no al gasto social en vivienda se enfatiza es cuantiosa ni compite con los recursos además en el fortalecimiento de cuatro del Estado es una ayuda que beneficia a fuentes importantes de financiamiento los grupos más vulnerables que no tienen sostenible que han sustituido en miles oportunidades de acceder al sistema fide hogares la incidencia del gasto en nanciero formal. La provisión de matevivienda por parte del Estado. Aunque riales de construcción y de terrenos muello ha representado una disminución en nicipales son algunas de las modalidades la atención del Estado, especialmente a más frecuentes que utilizan los ayuntapartir de la década de los ´9021, ha con- mientos para la disminución del déficit tribuido a mitigar el déficit acumulado de habitacional. La END 2010-2030 precisaviviendas que anualmente tiende a incre- mente promueve también la transferenmentarse. Las remesas, las inversiones de cia gradual de nuevas competencias a los los ayuntamientos, la ayuda internacional gobiernos locales, de manera de garanti-


zar un acceso más directo de las comu- ambiental en sus postulados. nidades locales a los ayuntamientos, más que a las sectoriales del gobierno central. Ambas son complementarias entre sí y buscan superar las desavenencias entre La cooperación internacional especial- el gobierno local y el gobierno central mente ante catástrofes naturales (sis- evidenciadas históricamente en la localmos, ciclones, inundaciones, entre otros) ización de las viviendas en el marco de forma parte del espectro de complemen- la dinámica urbana. Ni la coordinación tariedades al gasto social. Sin embargo, ni la planificación han estado presenesto resulta beneficioso cuando se trata te en la forma de “construir ciudad”, de donaciones pero no cuando el ac- simplemente se han fundado en la disceso a esta cooperación supone recurrir ponibilidad de terrenos estatales para a préstamos que finalmente terminan ello. Finalmente, la END 2010-2030 no endeudando más al país. No sucede lo profundiza en la calidad paisajística de mismo con las cooperativas de ahorros los conjuntos habitacionales en relación y préstamos cuyo crecimiento ha per- con el entorno, sino en el saneamiento mitido el acceso de los niveles sociales de éste. Tarea pendiente que exige una más pobres a fuentes de financiamiento reflexión considerando la identidad (sincon menos requerimientos formales que gularidad) de los territorios. la banca comercial. Aunque no tienen un peso importante en el financiamiento de viviendas (apenas un 3%) tienden paula- Conclusiones tinamente a consolidarse entre los sectores más pobres de la sociedad. Del análisis del comportamiento de dos paradigmas establecidos conceptual, opLos cambios conceptuales y operativos erativa y urbanísticamente en las políticas señalados se traducen también en cam- públicas de vivienda social de estos últibios en la modalidad de implantación de mos 40 años y, de otro definido teóricalas viviendas en el territorio. La promo- mente pero no puesto en ejecución para ción de la vivienda social en territorios los próximos 20 años, se concluye que: ordenados que sustenta este paradigma, constituye un elemento de cambio con a)Las políticas públicas de vivienda respecto a los paradigmas que orientaron social del gobierno han respondido las políticas públicas de vivienda hasta el como una acción reflejo frente a presente. Básicamente la END 2010-2030 los cambios experimentados en los alude a dos aspectos a considerar en las patrones de desarrollo económico políticas de vivienda: a) la planificación y de distribución poblacional en el coordinada ayuntamiento-gobierno centerritorio. Esto significa que no han tral en la localización de viviendas; y, b) la sido consecuencia de una política utilización de territorios ambientalmente de anticipación fundamentada en la sostenibles para ello. Mientras la primplanificación-gestión del territorio, era se fundamenta en la coordinación sino de una reacción ante las transintergubernamental para la gestión del formaciones de la realidad. Más aún territorio, la segunda se enfatiza en la cuando, por un lado, el gobierno necesidad de una planificación ordenada alentó los cambios en los patrones del territorio que considere la dimensión de producción pasando de un preJ. Corral - Los cambios paradigmáticos


dominio de la agricultura a otro del sector manufacturero, turístico y de servicios, y, por otro lado, no previó los movimientos migratorios del campo a la ciudad que ello generaría. Por otra parte, sí consideró la mitigación de la pobreza como una de las prioridades que exigen una respuesta apropiada a través de los fondos destinados para el gasto social. La atención a las situaciones de privación, impotencia y vulnerabilidad de determinados sectores de población (PNUD, 2001) fueron atendidas pero de manera distinta en su focalización. En el período 1970-1990 el gasto social en vivienda era casi comparable con el de educación, pero, entre 1990 y el 2010 esto se desvaneció al punto tal de ocupar el último lugar entre los componentes incluidos en el gasto social. Mientras la focalización en aquél momento era la educación y el acceso a la vivienda, en éste lo fue la educación, la salud y la asistencia social traducida en subsidios a los sectores más pobres.

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b) Las políticas de vivienda social han incidido en la transformación de la ciudad y de sus espacios públicos especialmente cuando los estamentos gubernamentales han contado con los recursos priorizados entre los componentes del gasto social. La generación de nuevos ámbitos urbanos en sustitución de tierras dedicadas a la agricultura, principalmente en Santo Domingo, y las renovación integral de espacios urbanos existentes pero no apropiados para el crecimiento poblacional y vehicular, como las intervenciones realizadas

en avenidas principales de Santiago de los Caballeros y Santo Domingo, son una muestra de los cambios urbanísticos-arquitectónicos que se han generado en el marco de la producción de viviendas. Aunque ello se ha evidenciado entre los ´70 y los ´90 no ha sucedido lo mismo con las intervenciones posteriores a esta fecha, en tanto los conjuntos habitacionales se han considerado simplemente como un agrupamiento de edificaciones no transformadoras de la ciudad y sus espacios públicos. c) La principal limitación de las políticas públicas de vivienda social ha sido la discontinuidad conceptual, operativa y de implantación en el territorio demostrada en la práctica por los distintos gobiernos de turno. A pesar que una discontinuidad puede ser beneficiosa para las modalidades de desarrollo de una ciudad, en tanto lo vigente no se constituye en un aporte valioso para ello, no lo es cuando, por el contrario, se vuelve perjudicial para sus habitantes. Es lo que ha ocurrido con la focalización del gasto social que, en función de las preferencias, poderes e intereses de las sectoriales del gobierno central, ha sido susceptible de cambiar año tras año aunque se incrementen las partidas presupuestarias de cada uno de sus componentes. A ello se agrega también la susceptibilidad de presentar una discontinuidad en las asignaciones presupuestarias en alguno de sus componentes. Estos vaivenes no facilitan la continuidad en las políticas de Estado porque se dejan obras y planes inconclusos, y, en consecuencia, espacios urbanos deteriorados y en un creciente estado de vulnerabilidad. Esta discon-


tinuidad ha sido una muestra que no se han intentado reenfocar los desaciertos en los procesos desarrollados, con excepción del actual intento que se pretende lograr con la END 2010-2030. Pero, esto está aún en una etapa de gestación y reflexión. d) El principal acierto de las políticas públicas de vivienda social ha sido la concepción de la vivienda vinculada al entorno, favoreciendo la calidad paisajística de la ciudad. Cuando se concibieron los conjuntos habitacionales como transformadores del espacio urbano y no como meros “artefactos” puestos sin vinculación a éste, la ciudad y sus habitantes ganaron en calidad de vida. Por un lado, porque se satisfizo parte de una demanda real de viviendas y, por otro lado, porque se construyeron espacios abiertos con equipamientos comunitarios asociados a la vivienda y de disfrute de una comunidad más amplia que la de los propios conjuntos habitacionales. La vinculación de los conjuntos habitacionales al entorno fue además un acierto porque reconstruyó y/o continuó con la trama urbana existente. Por el contrario, cuando desestimó de ello configuró “clusters” cerrados y sin vínculos con el entorno, tal cual se manifiesta como la tendencia a seguir.

o invierte en el mejoramiento de las existentes, pero, no lo hace en base a una planificación del territorio. Ni coordina con los gobiernos locales para definir su localización, ni evalúa las estrategias para su distribución en el territorio sin generar inequidades y, ni favorece la construcción de identidades locales y regionales. La práctica instalada del gobierno central de construir “donde quiere” sin considerar las condicionantes del territorio donde ejecuta las viviendas o los planes locales de los ayuntamientos; de priorizar intervenciones sin una política de análisis de la inequidad y la vulnerabilidad del territorio y de los grupos que allí habitan; y, de unificar el diseño arquitectónico para todas las viviendas que construya en el país, forman parte de las tareas pendientes que debe enfrentar el gobierno para eficientizar el gasto social en vivienda y contribuir con ello a crear entornos urbanos de mayor calidad paisajística. Estas conclusiones sintetizan los rasgos más importantes que se derivan del análisis del comportamiento de las políticas de vivienda social en los últimos 40 años en República Dominicana. Constituyen un punto de partida para una reflexión histórica que intenta aportar nuevos elementos en las formas de construir ciudad desde la vivienda y en los desafíos que exige el desarrollo futuro de la ciudad dominicana.

e) El principal aspecto que aún no se ha enfrentado ha sido la definición de una política nacional de vivienda concertada por todos los estamentos gubernamentales y no gubernamentales vinculados a ella y resultante de una planificación territorial. Año tras año el gobierno construye viviendas J. Corral - Los cambios paradigmáticos


(Endnotes) 1

Corral, Julio César (2004). Retos y desafíos de la ciudad de Santiago de los Caballeros en los procesos de intermediación urbana. En: Dilla, Haroldo, Coordinador. Globalización e intermediación urbana en América Latina. FLACSO. Santo Domingo, República Dominicana.

2

Oficina Nacional de Estadística (1960, 1982, 2002). Censos nacionales de población y vivienda de 1960, 1981 y 2002.. Santo Domingo: ONE.

3

Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, Estrategia nacional de desarrollo 20102030. Santo Domingo: MEPYD, 2009.

4

Corral, Julio César (2001). Nuevos paradigmas en la investigación urbana: la interpretación de la ciudad dominicana. En: Itinerarios de solidaridad. Universidad y desarrollo social participativo en América Central y El Caribe. Federación Internacional de Universidades Católicas. Paris, Francia.

5

Se entiende por demanda efectiva a todas las personas que realmente se encontraban buscando viviendas al momento de implementarse la política de vivienda social.

6

Oficina de Planificación y Presupuesto del Perú (2006). La distribución del gasto social en el Perú. OPLAPRE, Lima, Perú.

7

Rojas Lara, Gustavo (2006). Gasto Social y Salud. 12 años de inversión y su impacto:1995-2006. SESPAS, Santo Domingo, República Dominicana.

8

Gabinete Social de la Presidencia (2003). Estrategias para la reducción de la pobreza. Presidencia de la República. Santo Domingo, República Dominicana.

9

Oficina Nacional de Presupuesto (1980). Presupuesto Nacional de la República Dominicana. ONAPRES. Santo Domingo, República Dominicana.

10 Corral, Julio César (2008). Reorientación del gasto social en los municipios de Tamayo, Vicente Noble y Postrer Río. FIES-Ciudades y Fronteras. Santo Domingo, República Dominicana. Documento Inédito. 11 El Instituto Nacional de la Vivienda fue creado mediante Ley Nº 5892 por el Consejo de Estado el 10 de mayo de 1962. Véase www.invi.gov.do. 12 Corral, Julio César et. al (2000). Lineamientos de políticas de desarrollo urbano de La Romana. Consejo Nacional de Asuntos Urbanos-Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Santo Domingo, República Dominicana. 13 En otros centros urbanos como San Pedro de Macorís y Cotuí, en la década de los ´70 sólo se construyeron 50 viviendas de tipo unifamiliar desarrolladas con sistemas prefabricados en los techos y paredes, con una distribución de 25 viviendas por manzana. Véase Corral Julio César et. al. (2000). Lineamiento de políticas de desarrollo urbano de San Pedro de Macorís. Consejo Nacional de Asuntos Urbanos-Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. Santo Domingo, República Dominicana. 14 Franquiz, Rosemary y Tolentino, Martina (2000). Impacto de las obras públicas y privadas en la estructura de la ciudad de Santiago de los Caballeros (1970-2000). Pontificia Universidad

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Católica Madre y Maestra. Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Mimeo.


15 En este período se realojan los damnificados por el paso del huracán David y la tormenta Federico en 1979, el huracán Georges en 1998 y las tormentas Noel y Olga en el 2008. Véase Corominas, Rafael (2001). Apuntes para la historia de los desastres en la Isla Santo Domingo. Secretaría Técnica de la Presidencia. Santo Domingo, República Dominicana. Mimeo. 16 Cabe señalar entre ellas al Instituto de Auxilios y Vivienda (INAVI), el Despacho de la Primera Dama, la Oficina de Ingenieros Supervisores del Estado, Comunidad Digna y la Comisión para el Desarrollo Barrial. 17 Banco Interamericano de Desarrollo (2006). El Gasto Público en República Dominicana. BID. Serie de Estudios Económicos y Sectoriales. Washington D.C., Estados Unidos. 18 Oficina Nacional de Presupuesto (1980). Presupuesto Nacional de la República Dominicana. ONAPRES. Santo Domingo, República Dominicana. 19 Corral, Julio César (2008). Distribución de las inversiones del gobierno central a nivel municipal. Federación Dominicana de Municipios. Santo Domingo, República Dominicana. Mimeo. 20 Negrín, Karina; Corral, Julio César et.alt. (2009). Mercado habitacional en zonas urbanas. Banco Nacional de Fomento a la Vivienda y la Producción. Santo Domingo, República Dominicana. 21 En esta época se conjugan dos elementos importantes: uno, el aumento de la migración dominicana hacia el exterior con su consecuente repercusión social a través del envío de remesas y, otro, la disminución de los fondos asignados al gasto social en vivienda por parte del gobierno. Dos fuerzas contrapuestas que inciden en la desatención del Estado en la producción de vivienda de interés social.

J. Corral - Los cambios paradigmáticos


Colaboradores Florian Urban, Ph.D., Escuela de Artes de Glasgow Posee un doctorado en historia y teoría del Massachusetts Institute of Technology. También estudió bellas artes en la Universidad de las Artes de Berlín y planificación urbana en UCLA. En el presente dirige el programa de Historia de la Arquitectura y Estudios Urbanos de la Mackintosh School of Architecture en Glasgow, Escocia. Su libro más reciente, Tower and Slab: a Global History of Mass Housing, será publicado este año por la editorial británica Routledge. Joanna Kusiak, Universidad de Varsovia Posee una maestría en sociología de la Universidad de Varsovia y es candidata a doctora del Georg Simmel Center for Metropolitan Studies de la Universidad de Humboldt, Berlín. En días recientes recibió una beca Fulbright para trasladarse a Nueva York a finalizar su trabajo de investigación doctoral. Florian Koch, Universidad de Erfurt Completó sus estudios doctorales en planificación urbana y ciencias sociales en la Humboldt Universitat. Su tesis versó sobre el desarrollo urbano en Varsovia durante las décadas del comunismo y la Guerra Fría. Al presente es catedrático auxiliar en el Departamento de Planificación Urbana de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Erfurt, pero gracias a una beca se ha trasladado a enseñar e investigar en la ciudad de Barranquilla. Andres Mignucci, FAIA, Escuela de Arquitectura Universidad Politécnica de Puerto Rico El arquitecto Mignucci estudió en la Universidad de Wisconsin y luego en el Massachusetts Institute of Technology, donde obtuvo su maestría. Ha recibido premios nacionales e internacionales por proyectos como la Ventana al Mar, en la playa de El Condado, publicado varios dos libros y decenas de artículos sobre la arquitectura caribeña. En el presente enseña y dirige el Laboratorio de Urbanismo en la Universidad Politécnica. Luz Marie Rodríguez, AACUPR, Escuela de Arquitectura, UPR. La dra. Rodríguez se desempeña como investigadora del Archivo de Arquitectura y Construcción de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico. Posee un doctorado en Teoría e Historia de la Universidad Politécnica de Cataluña, 2008. Su publicación más reciente se titula “Klumbumbus descubre el Trópico: Henry Klumb, Puerto Rico y la modernidad en lo existente”, en Juan Ignacio del Cueto (ed.), Presencia de las migraciones europeas en la arquitectura latinoamericana del siglo XX (México: UNAM, 2010). Carmen A. Pérez Herranz, Programa de Estudios Urbanos, FEG-UPR La dra. Pérez-Herranz es catedrática de Ciencias Sociales de la Facultad de Estudios Generales en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. Allí dirige el Programa de Estudios Urbanos. Cursó sus estudios graduados en antropología con especialidad en planificación urbana en la Universidad de Rutgers, New Jersey.

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Manuel Bermúdez, Escuela de Arquitectura, UPR Arquitecto con estudio privado en Puerto Rico desde 1985, dedicado principalmente al desarrollo de planes y proyectos urbanos, institucionales y de vivienda. Su trabajo ha sido reconocido y premiado por entidades locales e internacionales. Además, Bermúdez fue presidente del Colegio de Arquitectos y por años profesor de la


Escuela de Arquitectura de la UPR. Ivette Chiclana, Ph.D., Facultad de Ciencias Sociales, UPR-RP Completó una licenciatura en etnología en el Escuela Nacional de Antroplogía e Historia y finalizó su doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha estudiado durante más de diez años las negadas comunidades afro-descendientes en Orizaba y, más recientemente de Chacahua en la costa del estado de Oaxaca. En el presente trabaja como investigadora invitada del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Francisco Javier Rodríguez, Arq., Escuela de Arquitectura Cursó sus estudios sub-graduados en el Georgia Technology Institute y luego fue admitido para cursar su maestría en la Universidad de Harvard. Obtuvo una beca Fulbright para estudiar en España y más tarde una FIPI que facilitó su estancia en la Academia de Roma para estudiar la historia de la educación en arquitectura. En el 2007 fue nombrado Decano de la Escuela de Arquitectura de la UPR. Darwin Marrero, Escuela de Arquitectura UPR Completó una maestría en arquitectura de la UPR y luego otra en urbanismo en la Universidad de Harvard. Desde el 2010 trabaja como coordinador de publicaciones de la Escuela de Arquitectura de la UPR. Ha sido editor invitado de la revista (in) forma y es co-editor del libro Arquitectura Contemporánea en PR 1993-2010. Julio Corral, Gestión Ambiental, de la Universidad Tecnológica de Santiago Corral nació en Argentina, donde también curso sus estudios en arquitectura, en la Universidad Nacional de Tucumán. Es especialista en urbanismo, medioambiente y desarrollo municipal. Sobre estos temas ha desarrollado varias investigaciones y publicaciones internacionales. En el presente se desempeña como coordinador y profesor de la Maestría de Planificación Urbana y Gestión Municipal en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.


Editores Jorge L Lizardi Pollock, Ph.D., Escuela de Arquitectura, UPR. Estudió historia en El Colegio de México y la Universidad de Puerto Rico. Se desempeña como catedrático auxiliar de historia y de investigación y, desde el 2008, como director del proyecto CIUDAD (Centro Interdisciplinario de Urbanismo, Diseño Ambiental y Desarrollo). Ha sido editor de la Revista In-Forma y publicado SJU 7500: de los escepticismos a la reinvención de la ciudad. (San Juan: CAAPPR, 2006), entre otros. Martin Schwegmann, Dipl. Ing. Architekt. Es arquitecto graduado de la Escuela de Artes de Berlín con práctica privada en esta ciudad y candidato a doctor en la Universidad Tecnológica, Habitat Unit. Además, es miembro fundador de Urban Passion, Network for Progressive Urban Development, Communication and Research.

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Espacios Ambivalentes: Historias y olvidos en la arquitectura social moderna  

Entre el 1928 y el 1978, los llamados "superbloques", "superquadras", "unidades habitacionales" o "caseríos" fueron celebradas como instrume...

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