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EBRARD DESTACA AL AIFA COMO UN SUPERAEROPUERTO

EL LUNES EXPONE SU

PLAN DE SALUD. MONREAL PRESENTÓ SU LIBRO

Las corcholatas de Morena continuaron su recorrido por la República mexicana en busca de coordinar la Defensa de la Cuarta Transformación, donde reconocieron las obras y programas sociales que puso en marcha el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Marcelo Ebrard presumió que el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles es un superaeropuerto

En un video, el excanciller destacó que es la primera corcholata

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1 2 de Morena en viajar desde ese aeródromo.

Ya en Cancún, Quintana Roo, afirmó que va adelante en las encuestas y dijo que ahora el piso de la contienda está “menos disparejo”.

Adelantó que el lunes presentará su propuesta del Sistema de Salud Universal, en una reunión con la comunidad médica.

Por su parte, Ricardo Monreal presentó su libro Una oportunidad real, evento donde expresó que mientras sus compañeros de partido llevaban dos años adelantados en la exposición como corcholatas, hasta enero pasado él pudo hacer lo propio.

Sin embargo, dijo que se mantendrá en la contienda y en caso de no ganar, no regresará a su escaño como senador de la República.

En su visita a Guanajuato, Claudia Sheinbaum dijo que, a pesar de ser un estado tradicionalmente panista, la entidad quiere mucho al Presidente y destacó el trabajo de la actual administración en dignificar los ingresos.

“Queremos que los salarios sean dignos, que siga aumentando el salario mínimo”, señaló.

En tanto, desde Zongolica, Veracruz, Adán Augusto López afirmó que se va a explorar la posibilidad de reducir la edad de entrega de la Pensión de los Adultos Mayores a los 63 años.

“No va a desaparecer la Pensión Universal para Adultos Mayores y ninguno de los Programas Sociales, porque ustedes no quieren, porque ustedes los necesitan”, dijo

Con información de Carlos Navarro, Juan David Castilla, Noemí Gutiérrez y Paris Salazar.

AHORA HASTA PAVORREAL…

Muchas veces el Presidente dijo: “soy peje, pero no soy lagarto”, y en esa colección de animales encuentra él mismo su nueva clasificación, la cual —obviamente— se debe al envanecimiento, la infatuación o la autosatisfacción por los propios resultados

• ES EL ÉXITO DE SUS PROGRAMAS SOCIALES, LA RECUPERACIÓN DEL PODER ADQUISITIVO DEL DINERO; EL TIPO DE CAMBIO CUYA ESTABILIDAD RESULTA ALTAMENTE SATISFACTORIA Y TODO AQUELLO POR CUAL VAMOS BIEN, MUY BIEN, REQUETEBIÉN…

De manera intempestiva hemos atestiguado, para envidia de las futuras generaciones, la zoológica transformación de nuestro bienamado líder, el señor presidente Andrés Manuel (perdón por la confianza), quien de peje ha mutado en pavorreal, ave símbolo de la elegancia emplumada, abanico en movimiento o —como escribió Tablada— “… largo fulgor, por el gallinero demócrata”, por el cual “transita como procesión...”.

Muchas veces nos dijo: “soy peje, pero no soy lagarto”, y en esa colección de animales, de la ictiología al mundo de los saurios (muy distinto del planeta de los simios con embajada en el gobierno de Veracruz), encuentra él mismo su nueva clasificación, la cual —obviamente— se debe al envanecimiento, la infatuación o la autosatisfacción por los propios resultados, pues el motivo actual del orgulloso despliegue de su colorido plumaje, expandido para cortejar a la pava realidad es el éxito de sus programas sociales, la recuperación del poder adquisitivo del dinero; el tipo de cambio cuya estabilidad resulta altamente satisfactoria y todo aquello por cual vamos bien, muy bien, requetebién…

Pero cuando entre gritos de extrema agudeza el pavorreal —gran gallinazo vestido de torero—, impresiona a escuálidas guajolotas con plumaje de obreras reproductoras, un peligro lo acecha desde su propia mirada: se cae de vergüenza cuando mira sus garrudas patas feas y prietas.

Y esto de prietas y feas no sugiere la apariencia de ninguna persona, es un símbolo nada más de los riesgos en la fugacidad vanidosa del pavorreal, cuya mirada lo descubre en su verdadera condición de enorme pajarraco feúcho si se le quitan los azules y tornasoles verdes de la esmeralda y el zafiro de sus largas y abanicadas plumas.

Sólo le quedan las horrendas patas.

Si hacemos una comparación como de fábula; pues eso mismo le puede ocurrir a quien herido por la engañosa saeta de la vanidad se sienta ufano, henchido y orgulloso de sí mismo como ahora vemos, porque si observara sus propias patas (en este caso piernas, pies o extremidades inferiores), vería desilusionado su verdadera realidad.

Así podemos leer a Rubén Darío, en su faceta de fabulador: “Ve un zorzal a un pavo real/que se esponja y gallardea, /le mira la pata fea /y exclama: "¡Horrible animal!"/sin ver la pluma oriental, el pájaro papanatas.

“Gentes que llaman sensatas/son otros tantos zorzales, / cuando encuentran pavos reales/sólo les miran las patas”.

Y esto habla de quienes son reacios a reconocer lo bueno, y buscan nada más las patas en lugar de cantar los méritos del plumaje; por eso yo —como Lara— le canto al Pejepavo:

“…el hastío es pavorreal que se aburre de luz en la tarde…”.

#FRENTEAMPLIO

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