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CIUDADES SUSTENTABLES

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PROUST

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#OPINIÓN

MÁS VIVIENDA, MENOS DESIGUALDAD

Existen zonas de la capital cuyo mejor uso para la sociedad es precisamente el habitacional, por su buena localización y provisión de servicios a producción de vivienda ha caído en todo el país y la ciudad de no es la excepción.

LLa razones son muchas, a nivel nacional la principal es el haber dejado, por buenas razones, el modelo de hacer crecer la ciudades de manera desmedida con grandes proyectos en las afueras.

No obstante, no se generó otro esquema que pudiera desarrollar vivienda de manera masiva y en espacios céntricos de las urbes. En la capital, la principal causa fue que tuvo que detenerse el modelo de crecimiento de vivienda de la administración pasada, basado en irregularidades, y sin que la ciudad ganara los espacios públicos y la nueva infraestructura que debe financiarse parcialmente con los nuevos desarrollos. El crecimiento de la vivienda alta y media no sirvió para generar también vivienda asequible al trabajador.

Frecuentemente se ve a la vivienda como un problema, cuando es un derecho y una solución a buena parte de las necesidades básicas de la población. Una vivienda adecuada, bien conectada, es la base para que las personas puedan desarrollarse y tener acceso a servicios y, por tanto, a una buena calidad de vida. El sector es, además, un fuerte motor de crecimiento, con derramas en toda la economía local.

Se debe apoyar con subsidios a quienes tengan menores ingresos

La principal batalla que se debe de ganar es que es posible, deseable y necesario para el bienestar de las y los capitalinos, el producir más vivienda, especialmente de bajo costo.

La meta de la ciudad debe ser producir vivienda asequible, en lugares céntricos o que garanticen la conexión al transporte público, bajo esquemas en los que la plusvalía se capture para ser reinvertida en la zona, para financiar así mejores servicios públicos y la regeneración urbana. Ya se sentaron las bases a desarrollar, con planes parciales que señalan las necesidades de inversión; en Vallejo y en Atlampa. El apetito por vivienda media y alta, natural en una ciudad que genera riqueza como la nuestra, debe servir para que en un mismo desarrollo, o en uno aledaño, se produzca vivienda de menor costo, asequible al trabajador. La idea es incrementar de manera importante el número de personas que utilizan créditos del Infonavit o del Fovissste, porque se puede producir vivienda a bajo costo, pero también si se flexibiliza el otorgamiento de los créditos de estas instituciones, para combinarlos con otros créditos y para considerar ingresos adicionales a los formales, por parte de las familias, para el cálculo del monto de los préstamos.

Se deben de considerar mecanismos para subsidiar la vivienda destinada a las personas de menores ingresos, así como continuar con la producción de vivienda por parte del propio gobierno, pero con mecanismos de asignación distintos a los corporativos, y con la institución de criterios nuevos como el enfoque de género. Todo eso requiere de certidumbre con respecto a la regulación y al cumplimiento de las disposiciones, así como mayores inversiones públicas, pero también privadas con las plusvalías que genera la vivienda, en enotecnias, infraestructura hidráulica, ciclovías, así como espacio y transporte público eficiente.

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