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El club de los Broken Hearts _

Me gustabas más cuando no te conocía

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Publicación Independiente AÑO I | AGOSTO 2017 | MÉXICO

NÚMERO OCHO


Esta es la copia nĂşmero: de 100 ejemplares Editada y producida en MĂŠxico -Agosto MMXVII-


Me gustabas mĂĄs antes de conocerte Editorial Independiente 100 ejemplares originales Puebla, 2017 El Club de los Broken Hearts facebook.com/elclubdelosbrokenhearts EdiciĂłn: Maria RodrĂ­guez hola.mariailustra@gmail.com Puedes compartir-copiar y distribuir libremente en cualquier medio o formato, siempre y cuando se cite la fuente de origen; sin que haya fines de lubro, ni se generen obras derivadas.


Bienvenidos una vez más a su fanzine de bolsillo favorito. Una vez más para su deleite y el de sus lágrimas hemos armado un compedio de corazones rotos y no tanto para que se identifiquen y dediquen a quien más confianza le tengan. Recuerden compartirlo con sus seres queridos y no tan queridos, este número en especial ha tenido mucho sudor, llanto y sangresita, ha tenido un esfuerzo especial y un auténtico amor de su editora, osea yo. Gracias por el amor, por el apoyo y por todo, paz.

M


Quimera de tu organismo Ems Torres

Creí presenciar una luz en tu silueta, ahora te percibo y eres igual a ellos. Temo que al final solo formaste parte de mis utopías involuntarias. Llegue a mirar un par de cometas en tus pupilas; los veía vagar entre constelaciones, desplazándose pacíficos por cientos de galaxias. Tenía un anhelo por sentir tu exterior, nuestras palmas se acercaban y mis manos imploraban tocar el edén. Deseosa de por fin relacionarme con esa identidad oculta. Cada palabra que tu boca llegó a enunciar fue interpretada como un frenesí por mis oídos, escucharte era preferible al detonante silencio que enunciaban las demás personas. Vocalizabas armonía, palabra tras palabra, un ser idóneo para sofocarme en versos de belleza. Fui dominio de tu percepción y conciencia, pude aferrarme a nuestra, mi creación. Tu singularidad y tu curiosidad por comprenderme consiguieron captar mi atención. Ambos peculiares, una presencia casi idéntica.

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Sólo nosotros sabíamos descifrar nuestros rostros, mi error estuvo en intentar comprender tu sentir con mi sensibilidad. Supuse merecer la pena para ti, me inquietaba no ser suficiente. Me trague creencias engañosas moldeadas con mis propios ojos. No toda nuestra aproximación fue mi fantasía, si bien estuve hipnotizada con tu mera existencia, siempre permanecí consciente en nuestros encuentros. Cada momento quedo escrito en mis entrañas; desconocía tus intenciones o tal vez inconscientemente tome la decisión de ignorarlas. Miraba una alucinación, una divinidad capaz de permanecer junto a mí; soñaba que podías experimentarme. Pero todo aquello que pensé, todo aquello que respire; era solo una inexactitud a nuestra realidad. Me perdí en quimeras.

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Dejaste mis estándares tan altos que ni mis antiguos vicios me llenarían el alma, tu modo de mirarme y de sonreír borraba la angustia y la rabia, tus besos tiernos y dulces volvían diabética a la gente que nos rodeaba, tus caricias arrebatadas me recordaban mi recién superada timidez, me tomabas de la mano y me volvía el ser más seguro del planeta, cuando rodeabas mi cintura con tus manos llegaba la perfección, mis aventuras contigo sólo quedarán en mi mente. Cynthia B Caldera Hernández

Ahora, aasta el aire me golpea con tu ausencia, cada minuto del día me haces falta, los besos ya no tienen magia sí no saben a los tuyos, ¿y el sexo? el sexo era mejor sin conocer cada tatuaje de tu piel, sin sentir tus manos sobre mis glúteos, sin sentirme mujer a cada gota de sudor provocada por el movimiento de mis caderas, a mi cabello le hace falta que lo sujetes y le hagas sentir quien manda, me hacen falta aquellas miradas que me provocaban fantasías en cada pestañear tuyo, extraño el sentirme estúpida escondiéndonos de la gente en mi trabajo porque el amarnos estaba prohibido. Me gustabas más antes de conocer quien era sin ti, a tu lado descubrí la mujer que realmente soy, aquella que no se limita al amar, esa mujer que es capaz de cumplir fantasías propias y ajenas, esa mujer que podía pasar noches sin dormir por disfrutar una charla contigo a la orilla de la carretera, recuerdo llamarte mi amor aquella última tarde juntos donde la lluvia escondía el deseo que ambos guardábamos. Tengo presente el olor a aquel cigarro que se consumía mientras con miradas nos decíamos adiós. Ya paso un año y el amor no sabe , no se siente no llega ¿Y de los Orgasmos? …¡¡¡ni hablar!!!

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¿Quién eras? Salvador Reyes

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La turca, porque la mía es mexicana Daniela Herrerías

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Aire fresco: Un rato, un beso, algo fugaz; a veces tan lejana y otras tan posible, en las mañanas con ganas de amar y de quedarme en algunos brazos y por las tardes tan alma apagada, tan libre y desastre. Solía ser poeta de ningún escrito y poema para ningún lector, era un barco buscando rumbo, respiraba un aire viciado y de a ratos moría. Y llegaste tú como una bocanada de aire fresco, sentía que me ahogaba y tú me salvaste, me fijaste un rumbo, con un abrazo me reiniciaste, hasta que decidiste que era tiempo de hacerme renunciar a la mitad de mi alegría, hasta que me enseñaste que algunos no somos destino, si no, solo una parte del camino.

Vania Castillo

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Me gustabas más cuando no te conocía A. Lagrand

Me gustabas más cuando aún no aparecías en mi enredada vida, cuando aún no probada esos besos y tus sonrisas, cuando no sabía que podías ser el hilo que cosiera mis heridas… cuando no te había dado lugar entre las páginas podridas de mi antología; me gustabas más cuando no existías. Pero apareciste, solo para encandilarme con una miseria de fuego ardiendo y después huiste…de la manera más cobarde, con la excusa más desechable. Y pasaron los días, los meses los años… Había aprendido a ser amiga de tu ausencia, a admirar el silencio de tu recuerdo, a someter estas ganas de salir a buscarte corriendo, eras mi escapulario, mi medicina, mi secreto

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guardado, el regalo que se me había escapado. Había aprendido a caminar sin tu mano, y mira que me costó años... Aprendí a no mencionar tu nombre por miedo a extrañar tus labios, incluso reparé mi alma mutilada y conocí esa forma extraña de llorar sin derramar lagrimas. Descubrí mi capacidad para escribir cartas y soñarte despierta en la madrugada, incluso reconocí por primera vez la posibilidad de no volverte a ver jamás y aunque se me estremecía el pecho, el tiempo parecía indicar que todo eso se volvería realidad. Pero volviste… y aquí sigues, me veo reflejada en los mismos ojos cafés que un día me hicieron daño… y bien, ¿por qué no te quedaste atorado en aquel anonimato de la vida que tuve hace años?

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Bajo la lluvia Bek Blas

Un día salí a caminar mientras lloviznaba. Al caminar, creí haberte visto conduciendo una vieja bicicleta, así que decidí acercarme para observar mejor. Era una persona muy sonriente que me ofreció un paseo, pero antes de aceptar le pregunté: - “¿Te gusta el silencio?” A lo que contestó: -“No, a mí no me gusta el silencio.” Entonces seguí caminando; y caminé un largo trayecto pensando que tal vez ahora lucirías diferente, pensando que te encontraría. Y, caminando bajo la lluvia, pasé junto a un café cuando escuché a un piano fantástico. Creí que eras tú tocando ese piano, así que decidí acercarme para observar mejor. Era una persona muy inteligente e ingenua, sin embargo me ofreció una taza de chocolate caliente mientras pasaba la lluvia, pero antes de aceptar le pregunté: - “¿Te gusta el silencio?” Con mucha pena me respondió: - “No, a mí no me gusta el silencio.”

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Entonces seguí caminando; y caminé un largo trayecto pensando que tal vez ahora lucirías diferente, pensando que te encontraría. Y, camiando bajo la lluvia, llegué al parque donde solía pasar las tardes después del trabajo. Ahí creí haberte visto en los columpios, meciendo tus cabellos con el viento; así que decidí acercarme para observar mejor. Era un persona un poco tímida con una voz tan cálida que hasta olvidé que llovía. Me invitó a sentarme a su lado, pero antes de aceptar le pregunté: - “¿A ti sí te gusta el silencio?” A lo que respondió sonriendo: - “Sí, a mí sí me gusta el silencio.” Siendo así, me senté muy alegremente a su lado y nos columpiamos sonriendo en silencio, mientras llovía con gran fuerza. Sin embargo sí le incomodó el silencio por lo que se levantó y se fue. Yo me quedé un poco más ahí, triste, mientras el cielo se caía. Después de un rato decidí salir del parque y seguir caminando. Y caminé un largo trayecto pensando que tal vez ahora lucirías diferente, pensando que ahora quizá te encontraría... pensando, en realidad, que sin importar cuánto buscara jamás te encontraría... jamás te encontraría...

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Procesos errantes de purificación (O el día que me di cuenta que no existías) Karen Astrid Vera

Así se sentía volver a caer, largas conversaciones en las que me repetía a mi mismas, así se siente volver a caer. Metáfora de Vida: Escribiendo poesía en la lista del super. Mas diabólica y mas mami, cubierta hasta los dientes de azúcar glass, procurando por fin deje de sangrar la nariz mientras me tomo selfies en ese baño de feo departamento. Justo así, tropezar y que todo se ponga gris, se cubra de neblina y me vomité en un rincón de mi cuarto, donde la realidad me azota con las cortinas rojas llenas de cotidianidad y me centro, caigo, nada existe, estoy atada a la figura de ver mi vida a través de la ventana, las hojas del árbol, los edificios, los parques, coches, niños, adultos, todo en movimiento menos mi recuerdo, mi memoria esta pegada a su vida inventada, no existe la ventana, ni las hojas, ni las cortinas de cotidianidad, soy en realidad, aunque todo el tiempo duela aceptar, el sueño real de inmundicia y putrefacción, todo a mi alrededor se incendia y atraviesa las paredes, los baños de lavabos rotos y sangre en las regaderas, honda profundidad de viejos eclipses donde me gusta descansar, como tu carita por ejemplo o tu bestia interna que me ponía a llorar. ¡Que se acabe ya! Esta grotesca no realidad. Que acabe y se sumerja desde la última coladera, todo siempre nos mentía, todo siempre se caía. Me perdía en los puentes imaginarios sostenidos con tu mirada perdida, caminaba sobre el sendero de tu sonrisa cautiva, flotaba sobre el hondear de tu cabello oscuro, inhalaba la esencia de tu perfume difuso, todo lo que eras tú no era, todo lo que no eres si existe y soy yo, eres solo una proyección de mis demonios, me enfermas a cada sorbo, quisiera borrarte pero yo te

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he creado, además he llegado a olvidar el límite entre la realidad y tú. La retrospectiva de lo tradicional mostraba un plan de acción básicamente normal, vamos, sabemos que apretar, como deshacernos de esta cautiva y condenada costumbre, cada vez caes más profundo, caemos más bien, la cruel certeza de perpetuidad araña las tristezas, demuestra dominio y libertad, la cohabitación cautelosa de cada una de nuestras actividades catatónicas. No regreses por favor a mi, si no es con la compañía de tu compromiso a quebrantarme de mil maneras, inundar de necesidad cada una de tus memorias, imaginar días enteros contigo, con los planes a futuro y la atenuante sensación de perderte en una mentira donde el espejo nos demuestre que seguimos siendo eternos, que nuestras figuras se complementan y acoplan tan perfectos, el estilo nos escurre por los dedos, las miradas estallan contra el cristal,las fantasías son realidad cuando entre brillantina y humo nos besamos y sentimos juntos, aunque no lo estemos, aunque estemos muertos, aunque sea otra más de mis ilusiones, donde son solo manifestaciones paranoides de tu voz y tus manos, de las memorias que he añejado, te convertiste en un ser sin cuerpo, te mueves entre recuerdos y mi mente, te manifiesta a cada hora, me da hambre de ti, entonces te devoro, te desprendes de mi cuerpo para ser autónomo y me alimento de ti, por eso siempre regresas a mi, eres yo siendo tú desde la parte más desesperada de mis inclemencias, no temas a mis demencias, eres una de ellas, la más grande, la más hermosa, te adaptas y transformas como agua, dependiente de toda mi necesidad. Así se sentía caer, de nuevo. Estamparte contra el pavimento de tus ojos densos en mi espalda, no regreses, no te vayas, permanece, cuanto te de la gana, mientras pronuncies mi nombre suave contra tu cuello, donde me muero, por tenerte permanentemente hiriente.

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Escuché los latidos de tu corazón recostada en tu pecho, bajo la lluvia y el estruendo.

Y a la mañana siguiente te espero sin miedo, aunque pueda doler, entre risas y juegos, hecha de días malos y buenos.

Nec metu

Marceline

Porque tú eres libre amor, puedes volar, puedes correr a otros brazos, puedes soñar otros labios.

Yo nunca te até ni lo haré, Ni siquiera a mi aroma y condición, sólo te espero, adornada con la estrella fugaz que cayó de tus ojos y aterrizó en mí.

Y sí lo entiendes

y si regresas, aquí te espero, cálida como el sol de mediodía, luminosa y juguetona.

Aquí te espero

satinada por el ocaso y su silencio, así espero, como luz pequeña desprendida de una llama reflejada en tu silencio.

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Me gustabas más cuando no te conocía Iván Ecatl

*

Manual de cómo no

voltear a verte.

Entre riachuelos de alcantarilla y breñales sumergidos en edificios te vi; suave como terciopelo y ligera entre el viento, aún te recuerdo de piel morena, tímida, jeans, ansiedad en los ojos, botas y chaqueta negra; aún te recuerdo muda y nocturna ante los esbozos tímidos e imprecisos de nuestras primeras caricias, aún te recuerdo en el papel de enamorada y bandida, aún te recuerdo coleccionando sonrisas ajenas, aún te recuerdo danzante y desafiante bajo las noches teñidas en luces de neón, aún recuerdo tu cabello despeinarse y peinarse con el cortejo del viento, aún te recuerdo jugando en la tormenta como si de flores se trataran. Aún recuerdo burlarte de mí, huyendo y colándote entre las sombras de ultratumba y mis madrugadas; aún te recuerdo de sonrisa siniestra y vestido rosa, arrebatarme la tranquilidad, aún te recuerdo de mujer galáctica incendiando mi brazos, aún te recuerdo de rosa, aún te recuerdo… aún te recuerdo y sin embargo hay paramnesia en tu nombre.

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Dispuesto a todo José Barbosa

Y llegas así de repente, con esa sonrisa y hablando tan despacito, que tengo que leer tus labios para entender lo que me dices.

Te acercas a mí, respiro tú aliento y pensó sólo en besarte. Por un momento olvido todos los problemas que tengo con ella.

Estoy borracho, no te escondo nada. Acéptame como soy. Estoy dispuesto a dejarla por ti.

Desaseado, depresivo y alcohólico. Este soy yo, no creo cambiar. Quiéreme así, no te engaño.

Ella siempre me dice que así no me conoció, que le gustaba más antes. No la entiendo. ¿Por qué simple mente no se va y ya? Sé que tú no vas a salir con eso. En tus ojos puedo ver que también te estas enamorando. Le das vida a mi corazón.

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Confesión Aurora Valderrábano

Me gustaba tu silencio, ver tu figura perdida entre la lluvia me parecía tranquilizante.

Tal vez tus suspiros lograron que mi sombra se acercara a la tuya, porque en realidad eso era lo que me gustaba de ti. No podía soportar tu voz ni tu ridícula risa, yo no te quiero completo y odio tener que definirte porque eso implica aceptar que estuve cerca de ti.

¿Alguna vez te dije lo mucho que me gustaba tu mirada? Era tan profunda que yo deseaba penetrarla, conocer sus secretos y guardarlos dentro de mí. Ahora te puedo afirmar que no quiero dejarme guiar por ese tipo de deseos jamás, porque tal vez realmente no escondías nada, sólo era un reflejo que contenía tras de sí una imagen vacía.

Antes me producía una angustia terrible sentir que mis sueños estaban carentes de ti,

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que llegara la noche y por más que me esforzara, no lograra verte con claridad.

Saber que estabas ahí y sin embargo jamás poder reconocerte. Pero esta noche no quiero sueños mostrándome tu rostro, prefiero tu anonimato a través de imágenes dispersas.

Sólo quería renunciar a aceptarte por completo, podía vivir contemplando tu sentir mientras me encontraba ausente. Estaba dispuesta a mirarte en la distancia mientras me acompañaban los personajes ocultos detrás de tus máscaras, mientras sólo eras una ilusión que me abrazaba, finalmente eso es lo que me gustaba de ti.

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Eremiomanía Lizbeth Vilchis “Morrita”

Tomo aire y salto al vacío:

tuvimos deseos de nosotros

empiezo a creer que le

que no pudimos saciar.

pertenezco al pasado,

Nos dimos la razón y un trozo de alma que ahora desahogamos

a los tantos insomnios

en poemas o canciones.

por recuerdos de tu tacto y a los reproches por buscar

No espero tu regreso,

algo de ti en otros cuerpos.

te sé querido por otras manos que no te hacen

Insensato de ojos claros,

perder la cordura

te has llevado

y a quién no regalas

mis mejores versos y besos,

tus risas más sinceras,

mis anhelos más profundos,

es tan rutinario tu acto de amarla que,

mi calma y sueños lúcidos

ya no te miras soñador

a cambio

e intento olvidarte.

solo me has dejado tu ausencia marcada en la piel

La noche me abraza,

y nostalgias de madrugada.

me enredo entre las sábanas deseando que la sensación

Me agobia la memoria de esa tarde

de soledad me abandone,

en la que sin pensarlo se reconocieron

que tu voz y tu mirada

nuestros labios,

se alejen de mis sueños.

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Amor de balneario Miguel Santos

Tropiezo con esa imagen que de ti he cultivado y caigo en la boca de un tobogán

Siento tus formas alargarse como un abrazo aparentemente interminable A pesar de que me gustaría aferrarme la inercia me lleva a resbalar

A mí que a toda prisa deseo poseerte A ti que no permites a la corriente que te arrastre

Y cuando más cerca Estamos de una luz que permita mirarnos La realidad Un golpe de agua fría Nos viene a despertar.

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Desamores de samaritana Patricia Matus Alonso

Nuestro amor reposa en otra época, en otro tiempo. quizás en el año pasado o en una lejana semana santa. Nosotros existimos en viejas aguas de samaritana en mis 23 años, en las tardes lluviosas de café y tarta, en las idas al súper y en mi deseo de existir. No sé quién fue el culpable de borrarnos no sé si fuiste tú o fui yo, o si fue el tiempo, o los kilómetros, o si fueron mis ganas del futuro. No lo sé y es triste. Ya no importa. Nunca comprobamos conocernos. Ya no vivimos en los ojos del otro, y ya no nos duele nuestra ausencia. Hemos cambiado, ya no me quieres ni te quiero. no recuerdo más tu voz, ni tu risa, ni tu mirada al acercarte. De mí a tu lado recuerdo poco, solo lo que me faltaba, cosa mía, a final de cuentas. Vacíos que ni tú llenaste. ¿Cómo habito mis espacios? El Club de los Broken Hearts | 26


¿Cuál es la receta? Ahora sentada frente al horno me pregunto. Soledades que queman nos han atravesado. A mí la nostalgia me visita de madrugada, a veces los días treinta; y me da una buena zarandeada cuando viajo, cuando me encuentro sola en el asiento de un autobús yendo a un lugar bello y desconocido, cuando regreso a casa, o cuando paso por tu calle. No sé si uno termina algún día de sanar. Es verdad que ya no te quiero más, pero adoro la nostalgia de no tenerte. Hay una sola cosa en todo esto que detesto: la opresión en mi estómago al saber que algún día de tu pecho crecerá una raíz, y luego un árbol, y con mi mala suerte también un fruto y un jardín. Yo ahora habito en las esquinas de los libros, en la risa de bebés que no son míos, en el fondo de una botella de vino. En las noches me recargo en mi almohada Y descanso, la cama ahora es toda mía. Ya no te quiero pero siento frío, y todavía me pregunto si del lado derecho de tu cabecera, ya se ha borrado mi firma. 27 | El Club de los Broken Hearts


Un día... Nos conocimos Nos caímos bien Nos hicimos amigos Nos divertimos Nos unimos

Esta persona no está recibiendo mensajes tuyos en este momento Giovanny Non Grato

Nos ayudamos Nos propusimos hacer cosas juntos Nos respetábamos Nos admirábamos Nos queríamos Hasta que otro día… Empezamos a gustarnos Y tuvimos miedo Aún no sabemos de qué Y nos alejamos Nos sacamos de onda Nos enojamos Nos decepcionamos Nos ignoramos Nos eliminamos de todo espacio virtual/mental/físico posible Nos rompimos de alguna forma Nos alejamos más Nos olvidamos Sin despedirnos… Me gustabas como idea, como imaginación, como lo que nunca has sido –sólo en mi mente-, me gustabas más como una cosmogonía del amor, me gustabas como representación de la anarquía, me gustabas más cuando no te conocía.

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¿Así es el amor? Andrea Herrera

¿Así va a ser el amor? ¿Así es? ¿Así va a ser? tus fantasmas y los míos destruyendonosmordiendonoscortandonos losmiedossinbrillo loscastigosanteriores losversosnonacidos ¿Va ser el amor, así? siempre y nunca separados como desde la primera vez donde tu camino no chocaba con el mío donde tu tristeza era mi piel y mi piel mía ¿Siempre supiste lo que hay entre nosotros? Yo no sabía pero toqué todos tus rostros y me los sepulté endeseorecuerdoprecisión Quizá este amor ahora me persigue porque jamás vas a pertenecerme Como quise como imaginé porque nuestro amor es lejos es otro lado ¿Qué es así el amor? Quizás nunca entenderás como veo o sufro lo estúpida que es mi carne lo escurridiza y escondida que soy EntrarInterrumpirDesaparecer ¿Está bien, mi amor, eso? MañanaNocheLetrasCigarrillo escribiste una mañana en mi cuerpo

quemaste otra noche el tuyo en mi ¿Así? Sin saberte sin cielo sin más Mi lengua sabe dibujar tu nombre en cada huesito enfermo de tu columna Mis ojos gritan tus dolores y aun así creo que todo eso no nos basta ¿Soy mala? ¿Soy un desastre entre tus desastres? ¿Estamos muyrotosmuyinconclusosmuyinacabados? Mis huesos tus besos ¿así? el terror de los abrazos ¿así tu amor? ¿así el mío? par de ciegos golpes contra la pared Mi boca fue tu boca alguna vez tus pies mi enredado viaje ¿así el amor perdido? ¿deambulaste así, el amor? En el camino me perdí en el camino te estrellaste ¿Nos sabremos arreglar? ¿Así como amo tu ausencia? para que cuando enserio te vayas no me duela ¿Así el amor y tú y tú nombre?

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Partir(nos) Guillermo Gonzaga

Se clavó arena tibia en mis ojos Y abril se derramó sobre el cuaderno, Mis caminos se inundaron de tus huellas Para cortarme los pies, Besos con espinas decoraron mi frente, Me quedaron las manos encadenadas a un poema muerto, Con tu nombre sepultado Al fondo de su blancura, Sólo fue el principio del punto final, Insípido fue el día que llegaste Para colorear otoños horizontales, Y las lunas se ahogaron en mi mirada Para limpiar tu traición, Pero tu sombra se aferraba a mi cuerpo Para no partirnos… Tus piernas se abrieron esa noche Por primera y última vez Para decirnos adiós con un orgasmo mutilado, No sabía si buscabas mis placeres sobre tu piel, Para verme lacerado, desnudo, frágil de esperanza, O me gustaba verte endeble Tendida sobre la cama como premio a mi paciencia, Te veías como templo virgen sin devotos, Y yo un ateo creyendo tener una diosa de carne, Sin saberlo me devoraste con cariño Mantis religiosa, Me llamaste amante Me llamaste la ingenuidad Hasta cenizar los latidos, Para largarte con un pedazo de mí A la menor provocación, Te hubieras llevado mis poemas, Mis piernas agotadas en el fuego, Pero elegiste llevarte mi tranquilidad, Pasan los días y aún me queda duda Si me gustabas más cuándo no te conocía, O en verdad me gustas, Porque también fuiste una aventura Sin nombre. 31 | El Club de los Broken Hearts


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A.K.A. Dark Rabbit, Number XII Capitรกn Nabucodonosor

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Al principio conocí lo superficial, Una mujer hecha arte en la vida real, Sonrisa de verdades y alegría en su mira, Unos ojos bellos con alma al natural.

No sabia de tus defectos O de tus demonios vivos y despiertos. De su corazón yo no lo sabía Puesto que no te conocía.

Al final descubrí, Con un beso en su mejilla, Que mi corazón era víctima Y su alma era asesina.

Desee no haberte conocido, No abrir las puertas de tu mundo. Por que ahora se que en tu murmullo Me dejaste sin orgullo. Francisco Morales

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Quisiera que los vacíos se me llenaran por la vagina, que extraños pudieran ocupar tu lugar para así olvidar estas ganas que tengo de agarrarte las chichis y lamerte la existencia. Olvidar a cogidas todas las veces que te pedí que te quedaras, pensando que podrías amarme para siempre, sabiendo que “siempre” es demasiado tiempo. Y aunque yo podría pasar una eternidad entre tus piernas, pues dicen que donde hay agua hay vida, la realidad es que esa vida tiene otros planes y la eternidad a veces solo dura un instante. Azu Silva

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KNOW por Luna O. Lettuce Pudiste haberla conocido en el concierto de Indovina, sí en ese donde te enamoraste de la banda telonera. En ese espacio, que antes perteneció a unos monjes, después a unos reclusos, luego a unos pseudo escritores para que al final terminara en manos de aburridos burócratas sin perder ese sentido de claustro. También, pudiste haberla visualizado cuando con porte y orgullo lucías una falda hasta los tobillos porque eras de la escena gótica de la ciudad. Amabas tu esquelética figura de adolescente anarquista y te pavoneabas todo pintarrajeado por las calles del centro. Pero no, aun no era ese el momento. Y mucho menos lo fue en aquel telúrico concierto en la mística Ciudad de México, cuando a Robert Smith se le ocurrió festejar sus cincuenta y cuatro años con un show de más de cuatro horas. Y lloraste con la que alguna vez fue su canción, sin saber, que iba a ser su canción. No, no y no. Tal vez, a pesar de haber compartido espacios, aún no estaban destinados. No estaban destinados. Tú siempre tan volátil y cambiante jamás imaginaste lidiar con tus demonios frente a frente, porque sí, eso ella representó. Puede ser que siempre soñaste con alguien incondicional, una persona que lo dejara todo por ti, algo que te hiciera bien y con ello poder superar cada uno de tus problemas, él único y principal, tú. A ti, que siempre te gustó sentirte otra persona porque sigues sin ver la maravilla desterrada que eres. A ti, que regenerabas tu cardiaca manía de culpas en litros y litros de alcohol. A ti, que escuchas aún música que a muy pocos les interesan por temor a no ser un “true”. Sí, a ti, que prefieres cigarros baratos para poder fumar más, porque el sabor hace mucho que te dejó de importar. A ti, maldita sea, como una vez tu madre le gritó, ella llegó. Y no, no la esperabas. Porque así es como siempre empiezan las historias más cliché de drama, dolor, nostalgia, romance barato y la tuya. Tan sólo es cosa de estar en el lugar incorrecto. Sí, leíste bien, incorrecto, porque ahora te das cuenta de que en su sombra aún habitan muchos colores. Estabas tan absorto en tu universo de interminables identidades restregadas al mojarte el rostro, que no diste cuenta de que ella, al igual que tú, había repasado esos lugares que te hacían sentir único. Lo cual, en su momento, te

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enloqueció. Se conocieron el día en que Bowie murió, ella había llegado a ese lugar de mala muerte en dónde te sientes querido por unos ancianos que sólo les queda ser testigo de tu existencia. Vislumbraste su belleza exterior, pálida, bonita de rostro, voz cantarina, extraño sentido de moda como si la hubieran sacado de alguna revista ochentera, y sí, con esa mirada de niña extraviada. Ella te gustó. De alguna u otra manera conectaron. Ella pretendió hacerle un homenaje al Duque Blanco, y tú sólo criticaste lo “poser” de su acto. Enfurecida, te mandó a comer caca. Su historia pudo haberse terminado aquí. Siendo lo ideal, pues así te hubieras ahorrado noches con anhelos escondidos, malos entendidos con sus amigos y familia, el sentirte el premio de consolación; te hubieras ahorrado dinero, hubieras viajado con más frecuencia, y sobre todo te habrías guardado muchas lágrimas. Pero ella y tú saben bien que así no fue. En esos meses, en los que tú te deshacías y reconstruías en fiestas y alcohol, la existencia de ella era un enigma para tu vida. Las listas de reproducción te aventaban indirectas sobre esa tarde en que comiste caca, hasta que al final te animaste a escuchar Black Star, pero eso no te bastó. Tenías que volver a hablarle ¿para qué o por qué? Eso, sólo tú lo sabes. Y el día llegó. Te percataste de que “esta tipa”, cómo alguna vez en una pelea le dijiste: tenía algospecial. Te arriesgaste a mostrarle algo real, a cantarle por las noches, a discutir por los días no vividos, le creaste juegos, le administraste tantos y tantos artilugios como para magnetizarla. Te diste tal cual, que te permitiste ir y venir, soportando sus berrinches y amenazas de irse lejos, lejos muy lejos de ti. La conociste, pero también la inventaste y ella se valió de esto para drenarte. Tedejó vacío como todas esas usb que le diste para que guardara las listas de música que ella te hacía, te dejó tan fuera de ti como cuando te abandonó el día en que cumplieron un año porque según ella necesitaba escapar de esta ciudad, te arrancó todo como cuando jugaban tetris humano en tu habitación. Sí, en efecto, ella se llevó tanto de ti, a tal grado que ya no supiste distinguir que era lo que más te dolía si el gustar más de ella cuando aún no la conocías o darte cuenta que en el fondo realmente si gustabas de ti, pero dejaste de hacerlo cuando ella te conoció. 37 | El Club de los Broken Hearts


Untaste

Luna Contreras

This fucking cup of coffee, sabe a nada, like these days I spend absolutely without you. Quiero reconfortar mi alma y quiero perder totalmente el control. I really feel myself as a full bag of shit drowning in a lake of pain. Huele a cementerio y a tétrica escena de llanto y melancolía. Y aquí me veo, again and again, pugna de madrugada con sábanas y tabacos que con afán se adhieren y pelean por sobrevivir en mi cuerpo frío, incluso mas que el viento que sopla tu perfume. Y vuelvo a teclear y de nuevo a borrar. Etapa a etapa mi corazón explota y se vuelve a buscar. I wanna be care by you, and I pray to my candles to go back. I need… I really need to feel you inside of me. No imagino como es que burlas a la vida. ¿Cómo tu día corre cínicamente entre palabras y horas? Go out love, and take your damn promises away. Because I´m so tired, no puedo ya ni llorar. Tatuada tengo el alma insistiendo una y otra vez, la única verdad que el corazón no va a entender; me gustabas más cuando no te conocía.

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Un amor imaginario Laura Vieyra

“Para ti, junto a tus cigarros favoritos” Te veía a través de un cristal, me veía en el reflejo de tus lentes. Llevabas un cigarro en la mano derecha. Trataba de tocarte, pero con miedo de mi parte. Quería tocarte, aunque sea con el vaho de mi ser. Lo único que podía tocarte era el humo del cigarro que se colaba por mi boca, Besaba tu voz cada que te escuchaba, Tocaba tu cuerpo cada que cruzábamos miradas, Sentía tu calor cada que te veía pasar a mi lado. Mi imaginación pensaba en ti; En el sabor de tus besos, En el olor de tu piel, En el roce de tus dedos y En tu voz pronunciando mi nombre. Un día te conocí. Ya no encuentro ese deseo en mi ser. Fumar, ya no es mi actividad favorita Besarte solamente la mejilla es mi consuelo Y abrazarte es mi salvación. Ahora que te tengo, Solamente sé que Fuimos un amor imaginario Y nada más.

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Autor: Ivi tello

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Eremiomanía Lizbeth Vilchis “Morrita”

Tomo aire y salto al vacio: empiezo a creer que le pertenezco al pasado, a los tantos insomnios por recuerdos de tu tacto y a los reproches por buscar algo de ti en otros cuerpos. Insensato de ojos claros, te has llevado mis mejores versos y besos, mis anhelos más profundos, mi calma y sueños lúcidos a cambio solo me has dejado tu ausencia marcada en la piel y nostalgias de madrugada. Me agobia la memoria de esa tarde en la que sin pensarlo se reconocieron nuestros labios, tuvimos deseos de nosotros que no pudimos saciar. Nos dimos la razón y un trozo de alma que ahora desahogamos en poemas o canciones. No espero tu regreso, te sé querido por otras manos que no te hacen perder la cordura y a quién no regalas tus risas más sinceras, es tan rutinario tu acto de amarla que, ya no te miras soñador e intento olvidarte. La noche me abraza, me enredo entre las sábanas deseando que la sensación de soledad me abandone, que tu voz y tu mirada se alejen de mis sueños.

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Entonces yo era yo Sirena Morena-Ana Tecuanhuehue

y caminaba por las calles sintiéndome libre. Las canciones sonaban a letras con melodía  y no a declaraciones de tristeza.  La comida llenaba el estómago en sus tres horarios y el vino acompañaba las charlas sobre lo banal.  Nada era majestuoso;  nada era tan monstruoso.  Había un ritmo lento sin variantes perceptibles... y entraste tú.  Y ahora le pregunto al espejo ¿quién se asoma desde que no somos dos sonrisas lavándose los dientes?  y me tropiezo a cada rato porque aprendí a recargar mi peso en tu costado izquierdo.  El iPod renunció a tocar la misma canción que me dedicaste la primera vez que dormimos juntos, y me dijo que buscara el significado de "dignidad" antes de apagarse por completo. 

El apetito se marchó junto con tus maletas y ahora bebo vino hasta poder dormir. El aire duele, mis pies se arrastran de la cama a la ventana por si acaso escucho el tintinear de las llaves en el bolsillo de tu chaqueta marrón.  No estás y no soy, ya no soy si no sigues  dejando  que seamos ese "éramos" y ahora somos tan  cada uno, tan  cada quién.  Me gustabas más cuando no te conocía y la vida marchaba,  y los pájaros cagaban sobre los sombreros, y la vida sólo era vida,  y no esta sombra  que tu hueco nos dejó. 

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“Llora”

Juan Raymundo Salmones Matus Llora, ahora sí puedes llorar. Todos se han ido a dormir y, puedes hacerlo sin preguntas incomodas que trataran de calmarte. Llora, fluye a ríos, que las lágrimas saquen de la mente su nombre. ¡Carajo! ¡Llora ya! Estuviste varias horas conteniéndote y ahora hay tiempo. Llora porque se te ha desmoronado por tercera vez eso a lo que creías amor. Llora porque eres patético buscando amor en un bar de mala muerte. Llora porque es lo único que te sale tan bien. Llora, como María Magdalena, algo de ella traes en las venas que hasta naciste el día de su santo. Llora, vamos, llora. Hazlo ahora que estás solo, porque si no, conociéndote, mañana despertaras muy sensible, más que hoy. Ya te veo, conteniendo el llanto en el programa de las seis, ese donde hay rosas y siempre una pareja feliz que triunfa en el amor, sí, las dos cosas que deseas. Por tu bien, llora. Revisa su mensaje que te hirió, recuerda el libro que le prestaste y, obvio no te regresara, o piensa el día en que estúpidamente le preparabas su postre favorito. ¿Ahora sí ya casi vas a llorar o quieres que te refresque la memoria con otros hechos? Ya lo sé, peor aún, ¿te hablo de los amores pasados?, porque digo, aún te siguen doliendo. Te entiendo, cómo no te van a doler, si en tu afán de encontrar el amor, conociste a uno después del otro. No dejaste lapso alguno para recuperarte, así, sólo terminarás herido y no sabrás ni de quién o cuál duele más. Ojalá creyeras menos en el amor y, más en ti.

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Cuatro días Athena G

Me quede hasta las cuatro de la mañana buscando una manera de no pensar en ti. Leí a Benito Taibo antes de la cena. Escuché a Fall Out Boy mientras me duchaba. Chismeé con una amiga de Playa del Carmen. Hice muchas cosas para sacarte de mi mente. No lo logré. Porque a pesar de todo, después de un año sin ti sigues poniendo todo de cabeza. No diré que te necesito, porque no es cierto. Estoy mucho mejor sin ti. Más feliz, más viva. Bueno no tanto, tal vez un poco. Te admitiré que hay momentos donde no siento absolutamente nada y siento que tengo que hablarte. Mi droga, mi debilidad. Fuiste lo que ponía mi cuerpo en éxtasis con un simple roce de manos. Nos fuimos cada quien a su lado. Traté de remplazarte en los besos de otra persona. Tú buscaste alguien que te amará mejor que yo, no sé si lo encontraste. Cinco años de momentos juntos no se van rápido ¿verdad? Te paraste frente

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al evento de mi escuela que sabes que estaría ahí. ¿Por qué lo hiciste? Mi yo del pasado enamorada de ti quiere pensar que lo hiciste por mí. Que me extrañaste y aún me querías, aunque sea por un segundo. El destino no lo quería así, cariño. Te hablé por mero capricho. Como la probadita que le haces al brownie de marihuana pensando que no pasará nada, pero te descontrolada. Despierta esa emoción que te hace perder la noción y volar. Pensé que me elevaba contigo, pero seguías en la tierra. Ambos tuvimos parejas mujeres, pero tú no lo sabes y eso está bien. Mi querido primer amor. Mi clic. Como aquella película que vimos y estábamos seguros de ser nosotros. Porque una vez que encuentras tu “clic” es para toda la vida. Estaba segura de haberlo encontrado, pero aquí estoy, cuatro días sin hablarte sabiendo que es lo mejor para mí. Sintiendo el vacío de sentimientos que dejaste y saber que esto está bien.

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Aferrada Luna

Soñado tanto contigo,

Te extraño de una manera increíble,

que me ha dado alergia

me acuerdo tanto de los días de Agosto,

y la piel se me está gangrenando.

he escrito novelas en la cabeza, todas con finales trágicos,

Me sigo atando a la idea

finales que desconozco porque me

de que vas a volver,

despierto.

a manera ridícula sigo creyendo que en algún momento de tú día,

Una vez pensé en que si moría,

cuando vayas a dormir

tal vez podrías pensar en mi tantito.

o te encuentres orinando, te vas a acordar de mi,

Porque yo no puedo caminar por la

me vas a querer tantito.

Petrolera sin tu imagen en la banca del parque ver.

Pero este verso no es para seguir llorando que te extraño,

Yo no puedo escuchar a Bunbury, a Zoé o

estas estrofas no son para subir tu ego

a Pereza sin tu risa en mis oidos sentir.

con un “te amo”. Yo no puedo, Porque no creo haberte amado.

simplemente no puedo escribir,

Y es que hace mucho

sin tu nombre,

que no despertaba sintiéndome así,

vagamente nombrar.

con ganas de mandarte a la mierda, con ganas de ser feliz,

Y esque estoy llena de coraje

como ella lo es contigo.

más que de nostalgia, estoy hasta la madre de escribir

Qué vergüenza que vean

sobre tus horribles cejas,

que sigo escribiendote,

estoy harta de cantarle a tu boca,

han de estar hasta la madre

a tu descuadrada boca.

del 9 de Febrero, el 1ero de Marzo

A veces te odio, te juro que sí.

y el jodido 24 de Abril, porque de Junio, Julio y Agosto no

Porque no entiendo qué afán tienes con

escribo mucho,

seguir presente en mis días,

de Diciembre tampoco,

estando pendiente de mi vida

porque a ellos sí los quiero.

al pasar de las horas.

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Estando tan lejos, te aferras a seguir tan cerca. Estoy llena de coraje. Y traigo un nudo increíble en el estómago, el que estaba en la garganta y me tragué por no desatarlo frente a tus cartas. ¡Yo también pude haberte dado una guitarra en tu cumpleaños!, ¡yo también te pude haber llevado de viaje! ¡yo también pude haberme chingado el cabello de rubio como ella! Pero para ti sigo siendo Valeria, por inestable, por idiota. Estoy llena de rabia, de asco, quisiera escupirle a todos los poemas que te he escrito, deseo con todas mis fuerzas botar tus memorias. Pero no puedo, o tal vez no quiero. Hoy solo quisiera quedarme con la esencia de tus brazos, con el calor de tu pecho, con el sudor de tus manos.

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Aguamiel Conrado Parraguirre

Los domingos vengo al mercado porque siempre hay actividad. La gente suele llegar para comprar parte de su despensa. Algunos también aprovechan para comer carnitas, barbacoa, pescado frito, o quesadillas. Incluso hay personas que sólo vienen a curarsela con micheladas o pulque. Y es por ésta última razón que me encuentro aquí. A doña Renata únicamente le basta con sonreírme para que yo caiga ante su expresión y el pulque que vende. Me ofrece una prueba e irremediablemente le termino comprando dos o tres litros de esta refrescante bebida. El pulque y el calor se llevan de maravilla. El cielo es claro y limpio, y desearía que mis recuerdos estuviesen igual. El motivo que me ha hecho venir a sentarme sobre una cubeta, bajo la lona de los pulques, es porque he despertado nuevamente con una terrible laguna mental. La noche anterior me encontraba en una fiesta. Pero de haber sabido que ella estaría ahí, probablemente me hubiera reservado un poco de beber. Me engaño, porque de haber sabido que ella iría, quizás no me habría aparecido. Desconocía que era parte de los amigos en común de mis conocidos. El viento sopla suavemente y yo trato de recordar si no habré hecho algo de lo que pueda arrepentirme. Lo último que conservo de memoria, fue que ella llegó con una botella de mezcal y a la mitad del segundo caballito, quede inconsciente y funcionando en piloto automático. Al despertar, me encontraba en el suelo sobre un tapete y sin mis lentes. Por alguna razón suelo extraviarlos o romperlos. Entré al baño, y al mirarme en el espejo, descubrí que tenía una playera bajo la camisa, que no llevaba la noche anterior. Se veía bastante bien y como no supe de que manera la obtuve, continué con la búsqueda de mis lentes. No los encontré en ningún lugar de aquel segundo piso del departamento, y decidí marcharme. Al salir, más por instinto que por certeza, los busqué en el jardín de la planta baja. Ahí estaban y mi alma se sintió un poco mejor. Con seguridad los arrojé por la ventana para no ver. ¿No ver qué? Quizás no ver nada de lo que sucedió. Bebo mi pulque y observo a la gente. Aquí no hay Wi-Fi gratis y las personas sin saldo tienen que recurrir a la primitiva costumbre de encarar al otro y charlar. Me parece bien, porque en los lugares donde el servicio de conexión a internet está disponible abiertamente, la gente únicamente se entretiene clavando los ojos en una diminuta pantalla. Un mensaje con una foto de la noche anterior me llega. Y ahí estoy con ella. Aparentemente la estoy abrazando, porque puedo ver mi mano sobre su hombro. Carajo. Por eso no me gusta beber con gente que tiene celulares inteligentes, uno puede terminar ridiculizado y con un registro de sus incompetentes acciones.

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Vuelvo a guardar el aparato en la bolsa de mi pantalón, y doña Renata me sonríe. Le pido otra jícara más. Un perro pasa por ahí, y a manera de broma le pregunto, si también a estos animales les gusta el pulque. Entonces me cuenta que una vez cuando eran pequeños, su hermano le dio a un perro, le puso la boca de una botella en el hocico, y lo zarandeó para que el animal se pasará el líquido, al final el perro se fue tambaleando. Ambos reímos. Me gusta verla sonreír, su sonrisa es igual de amable que su pulque. Quizás mis conocidos tengan razón y yo no deba andar buscando mujeres de mi edad para salir; es posible que las señoras sean mi mercado. Una ocasión, la señora de la tienda por donde vivo, me obsequió unas tortillas. Yo había llegado temprano y el repartidor aún no aparecía. Me dijo: tengo unas pocas tortillas de ayer, están un poco maltratadas, pero están limpias. Las acepté y le pregunté cuánto era. Me respondió que no era nada, que no me preocupará, que al menos con eso podía echarme un taquito. Otra señora, propietaria de un puesto de tacos de canasta, siempre me daba un taco extra, y me decía como pretexto, que me lo regalaba porque la tortilla estaba un poco rota. Bueno, a lo mejor las señoras no son mi mercado, y simplemente se quieren deshacer de sus tortillas rotas o maltratadas. Veo que doña Renata tiene otras botellas de plástico con un contenido de color distinto al del pulque. Me dice que es aguamiel. Y le pregunto cuál es la diferencia. El agua miel es de ese mismo día, es dulce y aún no ha fermentado; el pulque, por el contrario, ya fermentó. “Ah”, respondo con el asombro del imbécil que no sabe lo que toma. Aunque estoy seguro que ésta bebida se obtiene del maguey; como el mezcal. Y de nuevo, trato de recordar la noche anterior. El mezcal y ella, pueden lograr que un hombre pierda la razón. ¿Cómo es posible que tanta maldad quepa en tan pequeño y bien formado cuerpo? Maldita cruda. Mientras estoy absorto en mis pensamientos, con la mirada perdida y el rostro desencajado, una de las pequeñas hija de doña Renata se acerca para ofrecerme chapulines tostados. Le doy las gracias y pregunto por el precio. Me dan una pequeña bolsa con estos insectos, les agrego limón y un poco de salsa. Ojalá la vida fuera tan sencilla como ser un chapulín tostado a fuego lento por el calor del amor. Yo no debería estar pensando ello. Se supone que la gente se supera, que olvidas las cosas y continuas adelante. Claro, eso es. Seguir adelante. Doña Renata me sonríe de nuevo.

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Un amor imaginario Laura Vieyra

“Para ti, junto a tus cigarros favoritos” Te veía a través de un cristal, me veía en el reflejo de tus lentes. Llevabas un cigarro en la mano derecha. Trataba de tocarte, pero con miedo de mi parte. Quería tocarte, aunque sea con el vaho de mi ser. Lo único que podía tocarte era el humo del cigarro que se colaba por mi boca, Besaba tu voz cada que te escuchaba, Tocaba tu cuerpo cada que cruzábamos miradas, Sentía tu calor cada que te veía pasar a mi lado. Mi imaginación pensaba en ti; En el sabor de tus besos, En el olor de tu piel, En el roce de tus dedos y En tu voz pronunciando mi nombre. Un día te conocí. Ya no encuentro ese deseo en mi ser. Fumar, ya no es mi actividad favorita Besarte solamente la mejilla es mi consuelo Y abrazarte es mi salvación. Ahora que te tengo, Solamente sé que Fuimos un amor imaginario Y nada más.

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Epiphyllum oxypetalum Sachiel Tz

Prefiero tus dedos invisibles a tus manos en sí, porque me has tocado de muchas formas que no terminé de ver. Y presiento que esos movimientos fueron formas de vida nuevas, que nacieron y murieron la misma noche en que fueron y nadie alcanzó a clasificar. Una noche, en una fiesta, estuviste al borde de un balcón a punto de romperte como botella de cerveza si yo me acercaba un poco más (no hablando en centímetros sino en unidades de inexplicabilidad), y a final, efectivamente, algo se quebró, y sólo pudimos saberlo por los restos de vidrio roto flotando en el aire. Y entonces tomaste mi alma con tus ojos y la paseaste por las calles de un planeta vacío en el que se encontraba el país donde por fin soy feliz contigo (los ecosistema de la anestesia). Y a poco de descubierto ese mundo quise correr contárselo a todos, pero preferí besarte y cortarme las muñecas. Y es que en realidad no lo descubrimos en ese instante, y ni si quiera en el siguiente.

Sino que tuvimos que deambular aún por varias escaleras más antes de llegar a él. Escaleras ubicadas dentro y fuera de lo que hay al abrir los ojos. Y a cada segundo dando a luz nuevas cosas con ánima. Formas de vida nuevas que se crearon y se apagaron la misma noche en que se abrieron. Pero que existieron y hasta tuvieron amores, ciudades, sueños. Teorías sobre el universo [sin demasiados testigos más que nosotros]. Y tal vez sólo un desfile de fantasmas en toda su historia. Y su música se parecía mucho a eso inexplicable que siento cuando te veo, y sus ciclos vitales estaban muy cerca de la sensación gustativa de cuando nos mordimos. Todo muy pequeño, como las horas en que realmente te tuve. (El nombre científico de una flor que se abre sólo una noche, pronunciado bajito, me suena como un truco de magia que podría usar para desparecer).

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Keokiixd

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Marcianito sad Angie Andrey

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Before the Beginning o “Volverá mayo” Mariana Villarroel Penúltima fecha en la que me permito recordar; penúltima fecha que me mantiene atada. El tiempo pasa, inexorable, y me anuncia la soledad, me evidencia el abandono y me confronta a la resignación. Hoy es veinte: comienzo del final, hoy es veinte y te juro que la música suena diferente. Hoy es veinte... y no estás. [Todo explota, todo inunda, todo reverbera, todo consume.] Crónica de una muerte anunciada: tu etéreo recuerdo que se niega a perecer y que se amolda bien en mi pecho. Siete meses me has arrebatado ya: has tomado los templos, has transfigurado mis tierras y has profanado mi paz interior. Las olas aún se vuelcan al escuchar tu nombre; aún causas huracanes en mi sentir, aún me encuentro anclada a ti y aún no logro deshacerme de este decreto de pasión. [Constante búsqueda imperdible El Club de los Broken Hearts | 56


de alguna señal: fantasmas de incertidumbre dominan el terreno de la melancolía]. Usurpas mi calma y en acto de antropofagia, la conviertes en tu curado imperio que alberga en sí todas las promesas inconclusas y todo el devenir utópico de nuestro cosmos. Permeas todo: el universo se regocija por ser representación de ti, las estrellas resultan dichosas por ser reminiscencia de tus brujos ojos, la luna, ostentosa, porta la analogía con tu místico ser, y la noche, la desdichada noche, resulta herida al ser el equivalente de tu ausencia. Eres tormenta , que llega desde el mar y que se sincroniza con la luna del olvido y de la enajenación. Eterno recuerdo atesorado también eres, que se mantiene vivo a través de la oniria y que se rehúsa a ceder: [“te sueño, tiemblo y te amo más”]. *”Eventually” de Tame Impala suena* Reflejo de promesas rotas, ecos de luz de luna melancólica, marea evocadora de tiempos mejores, espera anunciada del devenir espiritual. Ilusorio amanecer, encuentro pausado de almas, suspensión de nosotros, represión de suspiros sin hogar. Mis afecciones declaran derrota, tu nombre las hace rendirse, entregándose así a tu inefable recuerdo y a tu mítico pasado. El pasado: fatalistamente irreversible, nuestro tiempo: tormentosamente pesado, mi ahora: constante búsqueda del idealizado oleaje, tu presente: indiferencia intocable. 57 | El Club de los Broken Hearts


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Me gustabas más cuando no te conocía El Club de los Broken Hearts Editorial Independiente | 2017

Año 01 | México

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Octavo ejemplar de "El Club de los Broken Hearts". Somos un Fanzine Mexicano, dedicado a compartir el trabajo de escritores, ilustradores, d...

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