Cultura

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Cultura elCaribe, SÁBADO 19 DE OCTUBRE DE 2019

elcaribe.com.do

Pipí y Pedrito en El Censo de Richardson la hermandad Población y Díaz, las artes de las bestias Habitación 1970 no tienen apoyo Pedro Conde Sturla continúa su serie con dos personajes de la familia Trujillo: Pipí y Pedrito, los menos ilustres de las bestias. P.4

Floralba Jiménez pone en contexto los aprestos para el Censo Nacional de Habitación y Población 1970, el primero en el mundo de esa década . P.7

El ganador del premio anual de teatro Cristóbal de Llerena plantea que la danza y el teatro son las áreas con menor apoyo público y privado. P.11

Sergio Hernández, prisionero del mito de un cortesano Hernández fue víctima de una profunda crisis neurótica y se retiró de la dirección de su escuela avergonzado JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

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l profesor Sergio Augusto Hernández Jiménez, guazumaleño, es un hijo casi directo de Eugenio María de Hostos quien nunca vivió en Tamboril y solo pasó por ahí el 19 de agosto de 1900 como lo indica el itinerario realizado por Demorizi. Fue alumno tanto del italiano Salvador Cucurullo como de Manuel de Jesús De Peña y Reynoso en los períodos en que no estuvo al lado de Máximo Gómez en Cuba. El mito del título apareció en las páginas 68 y 69 de la decimoprimera edición de 1989 de las Memorias de un Cortesano de la “Era de Trujillo” de Balaguer. Todo surgió cuando Trujillo tenía dos años en el poder y su maquinaria empezó por eliminar a sus oponentes, principalmente los horacistas. Es así como son asesinados Los esposos Virgilio Martínez Reyna y Altagracia Almánzar aunque ya en el 31 Desiderio Arias “hombre de valor” ya había sido decapitado. A ellos le siguió el profesor de Moral y Cívica y de Historia de la Filosofía, Andrés Perozo y su hermano Faustino. Dice Balaguer en las citadas páginas: “…Ercilia Pepín (…) hizo izar a media asta la bandera nacional en la Escuela México, entonces bajo su dirección, como

Sergio Hernández. F. E

prueba de solidaridad del magisterio nacional ante la muerte del profesor Andrés Perozo. En la Escuela Normal, en cuyas aulas parecía permanecer vivo el recuerdo del maestro inmolado, la bandera de la República permaneció en su asta, sin que nadie se atreviera a bajarla del tope como señal de duelo. Las críticas contra el director de la escuela normal se extendieron por toda la ciudad de Santiago que aplaudió, en cambio, el gesto cívico de la directora de la escuela “México”. Ercilia Pepín se quitó entonces la falda que vestía, en presencia de los alumnos y los maestros de su plantel, y se la envió en una bandeja al profesor Don Sergio Hernández, con este mensaje escrito de su puño y letra: “Envíeme en cambio sus pantalones”. Poco después don Sergio Hernández fue víctima de una profunda crisis neurótica y se retiró de la dirección de su escuela avergonzado. Un día, ante la expectación de sus numerosos discípulos y de toda la población de Santiago, se abrió el vientre con una navajita “Gillette”. Se seccionó los intestinos y fue colocando los pedazos, hasta desfallecer exhausto, en la misma bandeja en que recibió la prenda de vestir con que se pretendió ridiculizar su masculinidad como profesor y como ciudadano…” La colocación de los intestinos “en la misma bandeja” se convierte en la página 80 de “Historia de la Educación de Santiago” del amigo Rafael Darío Herrera, en que Sergio “tomó una navaja y se destrozó los intestinos frente a sus alumnos y los colocó en la misma bandeja…” (sic). En su nota 125 al pie de la página Rafael Darío, ingenuamente, justifica el dato porque “El hecho lo relata un testigo de esa época, el entonces adolescente Joaquín Balaguer…”. Entre Ercilia y Sergio no hubo nunca ningún tipo de disputa ni desacuerdo. Tanto Ercilia como Sergio pusieron la bandera a media asta lo que les costó a ambos su cancelación de la Secretaría de Educación. Esta Secretaría tenía como titular en 1931 a Max Henríquez Ureña el que fue sustituido por Osvaldo Báez Soler. Pero es Pedro Henríquez Ureña quien dirige la institución cuando cancelaron a ambos educadores y un tal Jiménez el subsecretario. l


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