Cultura elCaribe, SÁBADO 7 DE SEPTIEMBRE DE 2019
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Noche de sones de Marcio en Santiago
La fundación del parque zoológico
La creatividad de Alexis Márquez
Pedro Delgado Malagón nos introduce a los sones de Marcio Veloz Maggiolo entonados en la musicalidad de Víctor Víctor. P.5
Sergia Mercado escribe acerca de la fundación del Parque Zoológico Nacional en 1949, inicialmente en la avenida Bolívar en el Distrito Nacional. P.7
Leandro Sánchez conversa con la escritora sanjuanera Alexis Márquez sobre sus motivos para escribir y crear espontaneamente P.12
Eduardo López era Espartaco JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com
S
Eduardo López. F.E.
Rememorando una época en la cual los héroes eran todos de cartón, pero protagonizaban inimaginables aventuras
antiago, igual que muchos de nuestros pueblos, siempre ha tenido sus personajes que se convierten en símbolos, héroes, payasos… admirados u odiados. De esta ciudad se podría hacer una larga lista como lo haría Fyodor Dotoyesvky. Cada personaje existe en un espacio con su historia que lleva como Atlas, con su mundo a cuesta y que Scott convirtió en bacalao. En mi adolescencia el Atlas era múltiple pero el que más se lo cogió en serio fue Eduardo López, quizás de tanto leer el mismo anuncio en la contraportada de los muñequitos que venían de Los Estados Unidos y que él vendía. Sí, Charles Atlas convirtió a una legión de jovencitos acomplejados por su flaca apariencia y que se llevaron del fornido comerciante para adquirir los folletos instructivos que con tan solo “15 minutos al día” se opacaría la vergüenza de no tener músculos como Espartaco. Y Eduardo “cayó en el gancho” aunque en ese entonces no se usara esa expresión que a él le encajó, porque el gancho se refiere a los que colgaban en las carnicerías para presentar pedazos enormes de músculo comestible, fuese porcino, vacuno o berrido. Eduardo se tomó tan a pecho su papel que hizo crecer ambos, su pecho y los papeles. Estos, que eran más bien como el cuerpo teórico, difundían a los cinco vientos las ideas del bien sobre el mal encarnado en todos los superhéroes que desfilaban por su “librería” colocada en la entrada principal del Mercado Modelo adelantándose a la “suerte” que hizo millonario a su vecino Gabino, no por su bandoneón, sino leyendo el futuro a analfabetos campesinos que ingenuamente le pedían les leyeran “su suerte” en la lista de los lunes donde los billetes y quinielas premiados se pelaban. l