Cultura elCaribe, Sábado 22 DE Junio DE 2019
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La primera graduación de la UCMM
Valor de la lectoescritura en la familia
Transmitir felicidad, meta de Trespalacios
Floralba Jiménez rememora en Zona Retro la primera graduación de la Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago. P.7
Ramón de la Rosa y Carpio narra de cómo su familia lo formó desde sus inicios en la comprensión del valor de la educación. P.9
Rubén Trespalacios habla de su proyección en Colombia y cuenta cómo ha logrado aceptación en esa nación P.12
Los Poinar liderando la expedición a la mina La Toca, en el norte de República Dominicana, en 1986. FUENTE EXTERNA
La pareja que halló un mundo desaparecido en bosque de ámbar de RD Los Poinar, supuestamente están retirados, pero no dejan de hacer hallazgos increíbles estudiando el ámbar prehistórico
A
comienzos de los años 80 del siglo pasado, los naturalistas estadounidenses George y Roberta Poinar descubrieron algo increíble: que insectos prehistóricos atrapados y preservados en piedras de ámbar, o resina fósil tenían algunas células intactas, incluyendo partes de su ADN. La pareja, él es entomólogo y ella microscopista electrónica, fue la primera en advertir sobre las propiedades extraordinarias que tiene la resina de algunos árboles como medio de preservación. No solo insectos quedaron atrapados por miles de milenios en la pegajosa resina de árboles, también plantas, e incluso algunos pequeños vertebrados. Cuando la resina se endureció, convirtiéndose en ámbar, estas especies se conservaron en condiciones casi perfectas, gracias a que no sufrieron la degradación que produce el contacto con el oxígeno y otros elementos de la naturaleza. Pero, mientras que para Hollywood estos fósiles en ámbar sirvieron como puntapié para crear un mundo de fantasía, los Poinar los usaron para recrear un mundo real. Más específicamente, para reconstruir cómo fue un bosque que existió en República Dominicana hace 45 millones de años. Consultados por BBC Mundo sobre su revolucionario estudio, que ya cumplió dos décadas, los veteranos científicos, que viven en Corvallis, Oregón, donde fundaron el Instituto del Ámbar, contaron cómo se inició su proyecto. Fue en 1986, cuando lideraron una expedición a las minas de ámbar en la región montañosa del norte de República Dominicana. Allí pudieron recolectar cientos de muestras de fósiles en ámbar de millones de años de antigüedad, que se formaron en lo que en el pasado se conoció como la Isla de La Española. Estudiando esas muestras por años, pudieron reconstruir el ecosistema del bosque, a pesar de que dejó de haber rastros de su existencia hace 15 millones de años. El resultado, que publicaron en 1999 en el libro “El bosque de ámbar: una reconstrucción de un mundo desaparecido”, es la imagen más precisa que la ciencia ha producido hasta ahora de un bosque tropical prehistórico. l