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CINCO HORAS CON CARMEN Textos basados en la lectura de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, Literatura Castellana,1ยบ Bachillerato B Curso 2010-2011. INS Castellar


Estefania Fernández-Arroyo Vela

Cinco horas con Carmen Don de Yavé son los hijos: es merced suya el fruto del vientre. Lo que las saetas en la mano del guerrero, eso son los hijos de la flor de los años. ¡Bienaventurados los que de ellos tienen llena su aljaba!. Aunque eras tú la que siempre iba a cuestas con los niños, que estabas empeñada con que las niñas no estudiaran, que eso era cosa de hombres decías, sigo creyendo que eso no es así, no les hubiese ido mal a ninguna de nuestras hijas, Carmen, como a Mario, que tú decías que leer y pensar es malo y a él no le va tan mal siguiendo mis pasos. Creo, Carmen, que con los pequeños tenías la mano demasiado dura, porque digo yo que aflojando un poquito también se les puede educar perfectamente, pero bueno, siempre me ha costado entenderte en estos aspectos. Es algo con lo que nunca estaremos de acuerdo, igual que cuando yo escribía mis artículos y colaboraba en el periódico “El Correo” y tú siempre has preferido novelas escapistas, folletones y novelas románticas, que esa es otra, nunca te han gustado mis compañeros y amigos, siempre te has estado quejando de todo, y la verdad que no sé por qué. Reconócelo, Carmen, éramos muy diferentes, la verdad es que muchas veces pienso que te casaste conmigo por pena, y aun así seguías con tus celos hacia mi cuñada Encarna y te quejabas de que no te daba todo el cariño que tú querías, Carmen, si es que no hay quien te entienda. Luego eras tú la que te ibas con tus amigas o coqueteabas con Paco, que te crees que no me doy cuenta de las cosas pero hay te equivocas.


Marc Martos

Cinco horas con Carmen Pero ellos, así que le vieron andar sobre el mar, creyendo que era un fantasma, comenzaron a dar gritos, porque todos le veían y estaban espantados. Me has preguntado muchas veces de qué tengo miedo. Tengo miedo de muchas cosas: la tiranía, la opresión, la pobreza, la guerra... Pero no era eso de lo que tenía miedo. Vivimos en un país en que rige la tradición y en que no se toleran los ideales ajenos. Aquí, tratar de convencer a la gente de que el gobierno vigente y nuestra situación de vida son mucho peores de lo que podemos imaginar es como llevar una antorcha a un pantano. Les dí a nuestras hijas la oportunidad de estudiar, en parte para darles una oportunidad en la vida, y también para demostrar a la gente que esa “ley del embudo” no es más que una necedad inventada por una sociedad culturalmente atrasada en todos los aspectos. Vivimos en un país en donde aquellos supuestos defensores del pueblo, sencillamente se aprovechan de la situación para sacar beneficio propio, en contra de las necesidades de la gente. Es un lugar en el que puedes recibir una paliza en tu propia calle, quedando el agresor completamente impune con tan sólo mostrar una placa. Recuerdo como lo pasaste en la guerra, completamente ajena a la situación, sin ser consciente de las personas sin la suerte necesaria como para poder residir en un búnker fortificado, como tú. No te engañes, la guerra no ha acabado. Es sólo que ahora las batallas no se desarrollan en el campo, sino en las ciudades, entre las calles. ¿Y me preguntas de qué tengo miedo?


Sara Torras Cinco horas con Carmen Venid y ver las obras de Yavé, los prodigios que ha ejecutado él sobre la Tierra. Él es quien hace cesar la guerra hasta los confines de la Tierra. Él rompe el arco, tronza la lanza y hace arder los escudos en el fuego, ¡Ah! Sé que sigo vivo con la esperanza de que algún día, si Dios ama a la humanidad, que rompa como como el arco esta opresiva censura, o tronza cómo a la lanza la situación de nuestro país y haga arder las injusticias en el fuego. Que yo no me puedo levantar del dolor que me envenena el pecho solo de pensar que luego comeré pensando en los tantos que no comen co por las mañanas y que leeré el periódico que parece un diario escrito por el demonio. Y tú me decías << ¿Si no te duele nada ni tienes fiebre, que clase de enfermedad tienes?>> tienes? y a mí se me humedecían los ojos y se me ataba un nudo en la garganta, << ¡que te habían contaminado! >> Pensaba, que tú eras como la mayoría y te habían cosido los ojos, y ahora me arrepiento tanto de no haberte dicho todo lo que pensaba. Solo, ante todo, sin ti y sin nadie, como siempre, pero me quedaran nuestros hijos, y mis libros, Carmen, esos de los que tu decías << no sé porqué escribes estas porquerías, que no le interesan a nadie >> cuando ni siquiera te habías leído una página. Como cuando nos reuníamos, que no te decíamos nada porque con tu mente tan obtusa, ¡como para ra decirte algo! Si te enfadabas porque pensabas que hablábamos de mujeres, y decías murmurando, seguramente sin darte cuenta que te oía << están hablando de mujeres y ahora se callan, claro >> imagínate si supieras que nuestras reuniones eran tertulias clandestinas, andestinas, y hablábamos de Marx y del daño que el franquismo estaba haciendo a nuestro país y luego volvías a venir y decías << ahora están hablando de estructuras >>,, cariño, hay que ver, ¿Cómo querías que te dejara criar a nuestros hijos a tu manera? Los Lo


hubieras convertido en unos incultos ignorantes y conformistas sometidos a su sociedad, y yo quiero que ellos sean algo. Mario es un excelente estudiante y tiene ¡Tantas cualidades! Y tú lo hundías diciéndole << leer y pensar es malo, cariño, convéncete >> ¡Si leer y pensar es lo que nos distingue de los animales! A veces me pregunto por qué nos casamos.


Agustina Barros

Cinco horas con Carmen Encontáronme los guardias que rondan la ciudad, me golpearon, me hirieron, pero antes de nada, quiero advertirte cariño que yo no tuve la culpa de lo sucedido con aquel guardia, Ramón Filgueira. Sé que estabas totalmente de acuerdo con lo que me hizo pero, ¿es que no lo entiendes?, este mundo ya sabes cómo funciona, todos unos corruptos, ¿es que no te das cuenta, Carmen? Este mundo es horrible,

Carmen,

¿comprendes?

¿Es

que

no

entras

en

razón?

Cariño siempre has estado defendiendo lo que no tiene sentido. ¿Cómo puedes pensar que me caí? Carmen, ese guardia al atravesar el parque con la bicicleta me agredió. ¿Cómo

puedes

defender eso? ¿Es que acaso

no

se

puede

cruzar el parque a las tres de la madrugada o cuando

yo

quiera?

Carmen fuiste injusta al decírmelo. Aún no entiendo por qué me lo dijiste. Cada uno tendría que poder estar en la calle y donde quisiera a la hora que quisiera. Ningún guardia te tiene que prohibir ni agredir. Carmen, entiéndelo, siempre hablándome de cómo tenía que hacer las cosas. Pero nunca nos hemos entendido… pero es que cariño deberías entenderlo ¿no ves que me dieron un puñetazo? ¿Y lo de la pistola? No te interesó nada como si te hubiera mentido. Carmen desde siempre me hubiera gustado que me entendieras, pero tú has sido tan cerrada, constantemente has intentado que los niños aprendieran a cómo van los cubiertos, pero cariño; ¿Cómo saldrán de este mundo, sabiendo eso? Porque nunca te ha interesado nada de lo que te he dicho desde que nos conocimos. Siempre has defendido a como está la sociedad pero ¿es que no te gustaría que las niñas puedan estudiar? Carmen, cariño siempre he pensado que todos somos iguales y que si yo soy profesor es para enseñar a los jóvenes a que cambiaran la sociedad.


Clara Calvet Oliver

CINCO HORAS CON CARMEN Porque escudo es la ciencia y escudo es la riqueza, pero excede la sabiduría, que da la vida al que la tiene, Carmen te lo he intentado explicar muchas veces y no entras en razón. La educación es muy importante y nosotros se la podemos proporcionar a nuestros hijos, pero eso que no te guste que las niñas estudien no lo veo bien. No te lo he dicho hasta ahora porque me hubieras mordido. No lo puedes entender, y no creas que no me duele, pero es culpa de tu madre y de los valores que te transmitió, que ya está bien, hemos avanzado y tanto los niños como las niñas tienen que estudiar y mira a Mario lo está haciendo muy bien. Y ahora que tú no estás, las niñas estudiarán y no te podrás quejar. No lo podemos negar; hemos sido una pareja vacía, no nos hemos querido, no hemos sido una pareja apasionada y sé que te dolió lo que pasó en la noche de bodas, pero estaba muy cansado y sabía que teníamos mucho tiempo. Y no te voy a dar las culpas a ti porque no son tuyas. Siempre discutiendo, que si no te gustan mis ideales políticos, la educación de los niños, el seiscientos... nunca he entendido tu obsesión por tener un coche, siempre diciéndome “si hasta las porteras tienen coche” y yo me preguntaba “para qué querrá un coche si nunca salimos de la ciudad, y cuando salimos podemos utilizar el tren” pero no tu erre que erre, y todo para aparentar de una clase social más alta. Como el nombre de los niños, ¿qué nombres son Borja y Aránzazu? Siempre haciendo lo correcto. No te voy a echar en cara nada, porque has sido muy buena esposa, pero estar de acuerdo con el régimen franquista y no apoyar mis ideales siempre me ha dolido mucho.


Aleix Schkot Casas

CINCO HORAS CON CARMEN Comiendo lo ganado con el trabajo de tus manos , serás feliz y bienaventurado. Tu mujer será como fructífera parra en el interior de tu casa. Tus hijos como renuevos de olivo en derredor de tu mesa. Y es que en el fondo, ¿de qué te quejabas, Menchu? ¿No teníamos cada día un plato en la mesa? ¿Y no te llevaba el autobús a todos sitios? A fe de qué querrías un seiscientos, a fe de qué. Inútil pregunta, cuya respuesta de sobras sé. A ti lo que te importaba es que te viera la gente del barrio, a bordo de tu seiscientos. Y, ¿qué más te da? La gente puede pensar lo que quiera, igual que la bici. Si a mí me gusta ir en ella, y con ella ahorramos, ¿eso es de gustos proletarios? Y si fuera de gustos proletarios ¡¿Qué?! Y es que, sinceramente, que no sé por qué me casé contigo, si no pegábamos ni con cola, la verdad. Tú tan retrógada, atrasada en tus ideas, convencional superficial, y yo, soy contrario a toda esta basura franquista. Ya se le notaba a tu padre, que yo no le gustaba, que le era antipático. Y más tarde vas y me dices que fue por pena, que te hice sentir compasión. ¡Ni que yo te lo pidiera! Que a mí me era igual, caerte simpático o no, que en ese momento a mí las mujeres ni pum, y menos una mujer como tú, que toda la vida me has censurado y no me has dejado ser yo. Que las miradas que nos echabas a mí y a todos los amigos eran de película, la verdad. No pienses mal, cariño, tu muerte me entristece, porque siempre serás la mujer de mis hijos y la mujer que me estrenó, porque, me creas o no me creas, fui tan virgen al matrimonio como tú, que siempre has desconfiado, siempre, nunca has podido darme ni un ápice de confianza. Te puedo jurar que con Encarna nada, unas cervezas y cuatro gambas y nos fuimos a dormir, cada uno en su casa, pero tú no, erre que erre, que si entre nosotros había algo. Y aunque ella quisiera, sabes tan bien como yo que soy un hombre de principios, que siempre tuve y he tenido mi respeto hacia mis hermanos. No como tú, que te avergonzabas de ellos, que te daba asco que fueran comunistas. Sí, ¡COMUNISTAS! ¡Como si fuera la peste! ¿Y tú qué vas a entender? Si de política entiendes menos que de nada, que ya es decir, porque lo que eres tú, inepta y corta un rato, cariño.


Bueno, tal y como decía antes, no me alegro de tu muerte, pero por fin disfrutare de un poco de libertad, y creo que lo mismo puedo decir de los niños, que llevan toda su vida dentro de tu jaula perfumada, encerrados, que no los dejas respirar, que mis niñas, si por ti fuera no las dejarías estudiar, ineptas y incultas toda la vida, como tú, que seguro que te gustaría para ellas, para no sentirte tan sola, para saber que todo sigue como paso tu vida, y así reconfortarte dentro de tu vida. Que Franco morirá, cariño, morirá, y tu padre y todos los fascistas no sabrán qué hacer, el mundo se renueva, es constante, las ideas, la gente, menos tú y tu gente, que toda la vida significaréis lo mismo para mí: nada.


Helena Ortuño CINCO HORAS CON CARMEN

En teniendo con qué alimentarnos y con qué cubrirnos, estemos con eso contentos. Los que quieren enriquecerse caen en tentaciones, en lazos y en muchas codicias locas y perniciosas que hunden a los hombres en la perdición y en la ruina, porque la raíz de todos los males es la avaricia, ¿ves cielo? Tú siempre querías acapararlo todo, siempre por aparentar. No podías aceptar que no éramos gente con gran poder económico, Carmen, siempre intentando aparentar lo que no éramos. ¿Qué te pensabas? Casarte con un catedrático de Historia tampoco podía dar para tanto. Y para colmo, la manía que te dio con el coche, hasta el último momento de tu vida, aunque sea una desgracia cariño, no has dejado de recriminarme que no tuviéramos coche. Pero por el amor de Dios, ¿para qué leches necesitábamos un coche, Carmen? Que era totalmente innecesario y prescindible. Pues nada, tú erre que erre, que cuando se te metía algo entre ceja y ceja no había quien te parase cielo, que ha eso no te ganaba nadie. Porque para tozudez, la que te cogió con escoger el nombre de los niños, ¡Ni un maldito nombre me dejaste escoger! ¡Que también son mis hijos, Carmen! Borja, Álvaro, Aránzazu,. ¿pero donde se ha visto esto? Que son nombres de niños ricos y consentidos. Lo que yo te diga, todo por aparentar lo que no somos, todo fachada. Porque eso sí, que los niños sean bien guapos y estén bien vestidos pero ¿y su educación? ¿Y qué más da verdad cielo? Pues que sepas que es necesario que los niños reciban una buena educación, que no basta solo en que tengan lo elemental, como decías tú. Que ya sé que tú tuviste pocos estudios, pero mujer, eran otros tiempos, que ahora se tiene que estudiar, Carmen. Que no hay suficiente en que la


mujer! No como tú, que solo te importaban los chismorreos Carmen, y la actualidad tú como si nada, total, para qué ¿verdad? Siempre reprochándome porque escribía en El Correo. Nunca me apoyaste tampoco cuando escribí mis novelas, siempre te parecieron sandeces, pero es que a ti, todo lo que no fuesen los chismorreos del vecindario no te interesaban, que no he conocido yo a mujer más poco interesada por la sociedad que nos rige, cielo.


Miriam Umbert

Cinco horas con Carmen

Cuando dos hermanos habitan el uno junto al otro y uno de los dos muere sin dejar hijos, la mujer del muerto no se casará con un extraño; su cuñado irá a ella y la tomará por mujer. Y tú siempre pensando que mi cuñada Encarna iba por mí, y no mujer no, que solo necesitaba consuelo y nada más, y pues al fin y al cabo yo me tenía que parecer a mi hermano, que por algo lo éramos, y supongo que le recordaba a él, pero tu siempre con tus celos a mí ya me daba por pasar del tema. Pero al menos ella me escuchaba que al ser por ti, siempre diciendo que todos los temas de los que escribía eran basura que solo leerían personas muertas de hambre, que a ti no te interesaran esos temas no quería decir que no fuesen interesantes y si no tenían éxito es por los tiempos en que estamos, y es que nunca me apoyabas en nada, pues que quieres uno se cansa de discutir y estar con alguien con quien no se puede hablar, que me aburrías, no te ofendas, pero es que no podíamos hablar si no se trataban de cosas tuyas, no te lo tomes a mal, que aunque no te lo dijera, cariño te tenía, pero no me vas a negar que éramos completamente diferentes, vamos lo que se dice polos opuestos, si es que siempre te estabas quejando y siempre metiéndote con mi trabajo, que no te gustaba, que me buscase otro, que el dinero que ganaba allí no daba ni para comer y es que no te parabas a pensar si a mi me gustaba o no, lo que estaba diciendo siempre pensando en ti, y por no decir lo que pensabas de Moyano y Aróstequi que no sé por qué te molestaban tanto si al fin y al cabo era yo el que tenía que estar con ellos, que casi siempre te encontraba enfadada o disgustada, siempre encerrada en casa, mujer, si


yo no sé cómo podías estarte tanto tiempo aquí, tú siempre una mujer de casa y no es que no te agradezca que procurara por cuidar de la casa, pero siempre era la misma rutina siempre empeñada en quedarte en casa, cabezota, pues eso acaba cansando ¿Y qué tenía que hacer? ¿Quedarme en casa yo también? No Carmen no, uno no puede vivir así.


Yasmina Calvo

Cinco horas con Carmen

¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Tus ojos son palomas, y quizá me pongo hasta pesado, pero durante estos años no entendí que no me comprendieras, nada te parecía bien Carmen, nada de lo que hacía, que si leía el periódico, tu ponías mala cara porque no hablábamos sobre cómo había ido el día, que si descansaba en el sofá, susurrabas que no fuéramos a pasear como según tú, hace todo el mundo pero, como pretendes que lo hiciéramos si a la mínima mí ya rechistabas sobre mi trabajo, era imposible, o cuando hablábamos de los niñas y decías que no tenían que estudiar porque ya se valían por sí mismas. Carmen, yo comprendo que dijeras que las niñas eras lo suficientemente inteligentes para valerse solas, solas, pero yo no quería que fuesen ignorantes y que si podían tener buenos estudios, adelante, había que apostar por ellas, pero dabas a entender que tú pensabas más en lo que una vez, tu modo de vida y tus padres te enseñaron, y no lo en lo que era realmente realmente beneficioso para ellas, porque Carmen, comprendo que te enseñaran que debes ser una mujer de casa, aplicada en tu familia y en el hogar, que aunque no fuésemos de una clase extraordinaria, como tú aparentabas ser, no había porque mentir, no tiene porqué Carmen. Pero ese no era el último tema de discusión al día, sé que a veces me pasé de seco, pero era y es importante mi trabajo, porque de ahí nuestra familia sobrevive, te quejas del periódico simplemente porque no tiendes a razón que sea de izquierdas y que mis compañeros no te cayeran bien, pero yo lucharé porque en ésta sociedad se cambie la censura en la que vivimos, porque no hay justicia en esta ciudad, y me indignaba tanto cuando decías “el el mundo al revés, los pobres de ingenieros y la gente pudiente te arreglando los plomos de la luz”, ”, no hay derecho a pensar eso Carmen, porque todo el mundo tiene derecho a comer y a vivir dignamente, a ser feliz y, por mucho que te duela, lucharé por ello, y vale que tus padres siempre te dieron lo que quisiste y que si te negaban algo tu misma rechistabas, pero ahora tú y yo éramos los cabezas de familia y los niños no podían ver siempre que su madre no les quería comprender, pero igualmente lo están pasando mal, eres su madre y te querían, se les notaba, aunque como el


pequeño Mario, no te lo demostrara. Notaré tu ausencia Carmen, pero ya antes la soledad albergaba sobre mí y tanto que discriminabas a mis libros, ellos eran y serán los que acogerán mi sosiego, porque cariño, sé que de jóvenes ya empezó esa tensión entre nosotros, y ya de adultos, si no te quejabas por algo, echabas esa mirada que tú solo sabes hacer. Sí Carmen, recuerdo las miradas que enviabas a mi cuñada, porque nunca quisiste creer que entre nosotros dos no pasó nada, que no tenía ningún motivo por el que avergonzarme al no decírtelo porque como tú muy bien dijiste, solamente nos conocíamos. Aunque no te lo dije antes, sí que sentía cariño por ti Carmen, porque aunque no comprendieras lo que hacía y tus maneras fueran diferentes, los dos íbamos para un mismo objetivo, sacar nuestra familia adelante, y eso es lo que se valora. Descansa en Paz, Carmen.


Dani García

Cinco horas con Carmen Cuanto a la fornicación y a cualquier género de impureza o avaricia, que ni siquiera pueda decirse que lo hay entre nosotros, como conviene a santos; ni palabras torpes, ni groserías, ni truhanerías. Maldigo el día en el que tú y yo nos casamos. Casarme con una persona egoísta que solo piensa en sí misma, en sus caprichos y en sus tonterías. Seremos sinceros cariño, a mí me da bastante igual lo que piense la gente, en cambio tú, antes de asomar a la calle tu testaruda cabeza, te pasas horas mirándote al espejo y arreglándote, como si por muchas horas que te pasaras frente al espejo estuvieras más guapa. En cambio tú, necesitas comprar un coche para poder moverte, estoy seguro que si hubiéramos comprado un coche lo utilizarías hasta para ir a comprar el pan. Lo que más me fastidia tu poca personalidad, una persona anodina como tú, me hace enfurecer en algunos momentos, tu envidia sobre tus amigas es un poco preocupante. Claro que sí cariño, culo veo culo quiero. La verdad es que por mucho que busco una causa por la cual me casé contigo no la encuentro, te miro, y busco en mi cabeza recuerdos contigo, y ningún recuerdo ni pensamiento bueno está relacionado con tu persona. Quizá es que no estamos hechos el uno para el otro, tú tienes unos gustos, yo otros, me gusta investigar, leer, la cultura. Creo también en la igualdad, una mujer no tiene porque volverse una “marimacho” como dices tú por estudiar, es más, si fuera por mí, a nuestras hijas les haría ir a la universidad. En una cosa en la que también chocamos es en el tema del futuro de nuestros hijos. El futuro de nuestras hijas, si depende de ti es parecido a la vida que tienes tú, cosa que no me gusta, todo el día tirada en casa lavando ropa y fregando platos. En cambio para nuestros tres hijos quieres un mejor futuro, ¿Por qué los niños tienen que estudiar y los niñas no? No lo entiendo, tu ideología no tiene lógica. ¿Qué es eso de que apoyas a la ideología franquista? Una persona que está en su sano juicio no puede pensar así, es cierto que una parte de la población necesita algo de disciplina y esta forma de gobierno les va bien, ¿Pero qué pasa con la otra gente inocente?, encarcelados y atrapados en una dictadura, eso no es vida ni es nada. Yo como persona con un mínimo intelectual, pienso y creo en la libertad, no entiendo la causa por la cual tenemos que recibir órdenes, y cumplir una reyes que no han sido seleccionadas por la mayoría de la gente, si no, por una persona a la que nadie ha dado vela en este entierro.


No es que me alegre de tu muerte, pero me arregla un poco la vida. La vida a tu lado era una complicación, todo eran problemas, antes de conocerte a ti no tenía ningún problema, en cambio cuando llegas tú, que si un coche, que si joyas, todo estos son gastos de dinero inútiles ¿Crees que por tener coche y joyas serás mejor que tus amigas? Solo de pensar en que tú piensas así me das asco. En realidad estoy un poco apenado, ya que por contraposición, hemos vivido nuestros momentos de jóvenes enamorados, en los que nos tumbamos en el césped y nos demostrábamos todo nuestro amor haciéndonos caricias, besos abrazos. Pero lo que más me preocupa es que tus virtudes son más son más insignificantes que tus defectos, por ese motivo, tu muerte me favorece, ya no me tendré que preocupar de que cada vez que vaya con alguna compañera de trabajo paseando estés tú detrás acechándome como un buitre, tu muerte me entristece, pero a la vez me libra de tus celos, tu envidia, tu avaricia y tu egoísmo, es decir, conseguiré una cosa que cuando tú vivías no tenía: libertad.


Mar Regot Valero

CINCO HORAS CON CARMEN La mujer insensata es alborotadora, es ignorante, no sabe nada. Se sienta a la puerta de su casa o en una silla en lo más alto de la ciudad, para invitar a los que pasan y van de camino, pero ella no es así, ella me comprende, Valentina es sincera, me escucha y nunca me critica. En cambio a ti no te gustaba nada de lo que hacía si iba en bici a la universidad me lo reprochabas, pero mira, yo no te hacía caso, giraba la cara y continuaba con todo ¿O que te crees, que está reñido el ser catedrático con ser un amante de la naturaleza y de la vida sana, y practicarlo? ¿Preferirías un marido sedentario? Cuando escribí aquel artículo en el periódico me echaste en cara eso, me dijiste que mis periódicos y artículos daban disgustos. Hay mucha gente a la cual le interesan muchos estos temas. Tú siempre decías que las mujeres no han de estudiar, pero te diré una cosa, aquellas que van a la universidad tienen mucha más cultura y son más interesantes. La mujer no sirve solo para cuidar de la casa y de los niños, sino que también pueden estudiar, trabajar y sacarse una carrera si hace falta, ¿Por qué sino que será de las mujeres si solo los hombres estudiaran? imagínate un mundo donde las mujeres cojan las riendas de su vida, de que estudian para ellas mismas, para su propio provecho y el de la sociedad, lo que avanzaría la sociedad si hubiera mujeres médicos, científicas… ¡Hay mujer! Ojalá hubieras vivido la vida, podrías haber llegado a ser una científica con lo que a ti te gustaba investigar y saber la vida e historias de los demás. Si no hubieras sido tan obsesiva a lo mejor no verías cosas donde no las hay, como esa invención tuya sobre mi supuesto romance con Encarna, mujer, que es mi cuñada. Al igual que eso de poner nombres de moda entre la clase alta a los niños, que yo no hubiera puesto esos nombres para parecer lo que no somos. Creías que éramos personas de la alta sociedad, pero no te engañes mujer, nadie excepto nuestros familiares y amigos nos conoce. Ese mundo que tú anhelas es un poco falso.


Pol López Cinco horas con Carmen Si hubiera en medio de ti un necesitado de entre tus hermanos, en tus ciudades, en la tierra que Yavé, tu Dios, te da, no endurecerás tu corazón, ni cerraras tu mano a tu hermano pobre, sino que le abrirás tu mano y le prestarás con qué poder satisfacer sus necesidades. Claramente si nos casamos fue por pena cariño, eso no me lo tendrías que haber ocultado nunca, se que tú y yo no combinamos para nada, tú no apoyabas para nada mis reuniones de criterio comunista, tan sólo porque a ti te han educado en el régimen franquista y eso es una cárcel ideológica. Te pasabas el día de casa a la peluquería, de la peluquería, al mercado y del mercado a la peluquería otra vez para que después de tanto rato volvieras a casa, sé que eso lo hacías para no sentirte sola durante el día porque como yo estaba en el instituto no tenias con quién hablar. A mí no me importaba que estuvieras todo el día fuera lo que no me gustaba era que salieras de casa solo para chismorrear con tus amigas sobre tonterías.

Sé que tú querías un coche tan sólo para aparentar lo que no somos, nosotros no necesitamos ninguna clase de


vehículo para dar apariencias inciertas, tu podías ir de aquí para allá sin necesidad de un coche, ya que si de verdad te interesaba hablar con tus amigas, ibas y venías, y a mí claramente con mi bicicleta me bastaba más que suficiente. A causa de tu mentalidad cerrada y retrógrada, me doy cuenta que tu muerte no ha sido nada malo sino algo que me va a favorecer, pero no solo a mí, a tus hijos precisamente también, que sepas que todos nuestros hijos que estén estudiando van a ir a la universidad a disgusto tuyo, tus hijas tendrán un trabajo digno y lucharé por ello. Esto no quiere decir que no me entristezca porque por mucho que no quiera estos años contigo, si han sido no muy buenos, pero tampoco ha estado tan mal, no obstante tus celos no han sido muy gratificantes, me gusta que una mujer esté encima de mí pero no hasta el extremo de que a cada mujer que se me acercaba le tenías que hablar de malas formas o bien tirarle miradas fulminantes y lascivas.


Ximena Martinez Arrubla

Cinco Horas Con Carmen

“Mi amado es mío y yo soy suya. . .” El Cantar de los Cantares 2:16. Y en esto Carmen querida tú nunca te podrás quejar porque hombre más fiel que yo no has de encontrar, pero no, tú como siempre, desconfiando de mi fidelidad. Te puedo preguntar: ¿a cuento te qué creías tú que yo andaba saliendo con Encarna? Es que no me cabe en la cabeza, me sacabas de quicio cada vez que hacías esas insinuaciones, pero claro como yo no puedo hablar con nadie porque te pones histérica, déjame decirte que me choca que desconfíes de mí de esa manera ¡y con mi cuñada! Habrase visto mujer más desconfiada que tú querida, es que no sé qué locas ideas se te pasaban por esa cabecita tuya, claro pero en lugar de pensar en cosas importantes como política y sociedad tú no, dale con lo de Encarna, ¡que me calentabas la cabeza! Ya te lo digo yo que tú no eras capaz de entender razones, y no es que este diciendo que seas bruta, querida, que ya sabes tú que yo no soy así, pero mujer más terca y más cerrada que tú te juro que en mi vida conocí, que eres imposible que nunca me podías entender y luego dale con tu quejadera de que te ignoraba, pero es que ¿cómo no ignorarte?, querida, si solo se te ocurrían ideas descabelladas, que por qué no escribía yo sobre tu tal Conde, ¿sabes por qué? Pues porque no se me daba la gana, por eso, porque no soporto la idea de hacerme el de la vista gorda el cegatón como otros, mientras que en nuestra sociedad solo ocurren injusticias que yo no me puedo quedar callado como tú, quedarme así tan pancho, y mira qué bonito, que aquí no ha pasado nada, pues no, y si mi única manera de expresar mis pensamientos es escribiendo pues lo hago y punto, y mira es que mejor ni me acuerdo porque me da una rabia que no me puedo contener y aquí, entre nos, te digo que gracias a tu “astucia” me daban unas agrieras que me tumbaban en la cama y después no me podía poner en pie, y tú dale con tu cantaleta “eso no es nada, ya quisiera yo que te dieran mis jaquecas para que supieras lo que es dolor”, ¿pues sabes qué, cariño?, ya quisiera yo que supieras la agonía que me representa a mi escucharte, testaruda, que si yo no estuviera aquí no se qué sería de los niños, si tú aún piensas a la antigua y crees que los chicos no deben estudiar, ¿pues sabes qué Carmen? Sí. Sí deben estudiar, si el estudio es la mejor herencia que yo les puedo dejar pero tú que no, que a Mario lo único que hacen es meterle ideas raras en la cabeza. Pues no querida, no es así. Lo que pasa es que como tú vives en otro planeta, no te enteras de nada, si solo vivías para ver lo que hacía Valen, que si Valen esto, que si Valen aquello, ¿sabes una cosa querida?, me hubiera encantado que dejaras de preocuparte por la vida de los demás y te preocuparas mas por la tuya y la de tu familia.


Mireia Mendoza Berenguer

Cinco horas con Carmen El reino de los cielos es semejante a un rey...a mí no me importaba tu relación con Paco. Me importaba más que los niños no fuesen tan incultos como tú. Que siempre pensando en ti y en tus fantasías que vives en un mundo que no sabes nada de lo que te rodea. España está llena de gente que no sabe nada cómo tú, que sois felices con vuestra incertidumbre, sin conocimiento del mundo en el que se vive. Con esta incultura esa falta de saber, que cuando me reunía hablábamos de cosas de provecho, no como tu que hablabas de tonterías con tus amigas de los chismorreo de los otros, y que en verdad nunca hablabas de cosas interesantes sin opinión ni criterio. Y seguro que me criticabas con tus amigas seguro que hablabas de mis amigos. Que quien te escuche pensará, ¡madre!, lo que tiene ese hombre en casa, no puede ni contar con su mujer. Siempre pensando en ti, ¿mujer no te das cuenta? Aún no entiendo por que te casaste conmigo. Si tanto desprecias todo lo que hago no entiendo que haces conmigo, ya que según tú decías tenías muchos pretendientes. Que a mí me gusta todo lo que hago, ir al “El Correo”, hablar con los compañeros, dar opinión, criterio, no como tú que de nada sabes. Mira como ese día que cada vez que pasabas por al lado de la mesa que estaba con Moyano, Aróstegui, tú seguro que pensado mal, pongo la mano en el fuego y seguro que pensabas que hablábamos de mujeres. Carmen, que leyendo en definitiva se aprende.


Arnau Torra

Cinco horas con Carmen En teniendo con qué alimentarnos y con qué cubrirnos, estemos con esos contentos. Eso es lo que tu piensas pero, Carmen, cariño, yo no he sido feliz con esta manera de vivir. Todavía recuerdo las ganas que tenía de comprar un coche, no un coche de lujo, sino

un seiscientos, para poder ir de

excursión, y al trabajo como todos mis compañeros de instituto. Pero nada, a ti, cariño, no te venia en gusto, y ya ves, toda la vida en bicicleta, y todos mis compañeros se reían de mi. Todavía recuerdo cuando iba a trabajar en bicicleta, y el conserje del instituto iba en seiscientos; ¡por Dios! Una señora catedrática en bicicleta, y un pobre conserje en coche; ¡qué vergüenza!. Todavía recuerdo mis ganas de escribir historias de amor, que hubieran tenido mucho éxito y me hubieran dado dinero, pero no hubo manera, a ti, querida Carmen, no te apetecía, pensabas que era “cursi” y no estaba a mi altura escribir novelas de amor, y que no iba con mi categoría de catedrática; tus amigas se avergonzaban, me decías…. En cambio escribiendo estas tonterías que a ti te gustaban no ganaba nada, porque no les interesaban ni a los lectores, ni al periódico, pero quedaba bien. También recuerdo que tu con tus amigas solamente ibais a merendar a las cafeterías toda la tarde, y que os pasábais todo el rato hablando, y criticando y ni si quiera venías a cenar con la familia. Querida Carmen, perdóname por lo que te voy a decir a continuación, pero la verdad es que


eres un poco egoísta, porqué me quitaste el capricho del coche y de poder hacer viajes. En cambio te preocupabas por los otros compañeros, sin pensar en mí, no me digas que esto tampoco es un comportamiento egoísta.


Departamento de Lengua y Literatura Castellana Profesora: Ester Falip Ibarz INS Castellar (textos escritos en diciembre de 2010)

Nuestras cinco horas con Carmen  

Textos realizados por los alumnos de Literatura castellana del INS Castellar en diciembre de 2010 a partir de la lectura Cinco horas con Mar...

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