DOMINGO IV DE PASCUA
P. Antonio Maroño, SSP
(San Juan 10,27-30) Excelentísimo Teófilo: Muchos han emEn aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».
«Aunque pase por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo»
Jesús, el buen pastor que conoce a las ovejas Hoy, domingo cuarto de Pascua, ponemos nuestros ojos en Cristo resucitado bajo la entrañable figura de tanta resonancia bíblica como es el pastor.
jas, sino que presenta al Mesías en íntima relación de identidad con el Padre: “yo y el Padre somos uno”. Es así como san Juan nos va presentando de manera progresiva el misterio de la En los tres ciclos litúrgicos persona de Jesús. es el evangelista san Juan quien nos hace de guía. En el relato de hoy, Jesús En el ciclo A, presentándo- se dirige a los jefes religionos a Jesús como el legíti- sos del pueblo con la inmo pastor que entra por “la tención expresa de revelar puerta del redil” para reco- su identidad mesiánica y ger y proteger a las ovejas, en contraste con ellos que mientras que los ladro- no acaban de aceptarle. nes (en alusión a los líde- Es más, que lo rechazan res religiosos y políticos abiertamente. Por eso los de Israel) saltan la valla a judíos le preguntan direcescondidas; en el ciclo B, tamente “si es el Mesías”. como el pastor que conoce Y a esta pregunta, tan capa las ovejas por sus nom- ciosa y directa, Jesús les bres, las nutre y alimenta y contesta de forma indirecestá dispuesto a defender- ta, remitiendo al testimolas hasta el punto de dar la nio de sus obras. Afirma, propia vida por ellas (mien- además, que su categotras que las autoridades ría únicamente puede ser las abandonan y las dejan admitida por aquellos que a su suerte en el momen- le pertenecen, por sus to de peligro); y hoy, en ovejas, por los que están el ciclo C, san Juan sigue abiertos a la fe. Sólo ellos ahondando en la revela- pueden conocer su idención de la identidad del Se- tidad con el Padre. Si sus ñor: no sólo presenta a Je- obras son las de Dios, la sús como la puerta del redil única alternativa que tieo como el pastor decidido nen es aceptar que Dios a dar la vida por sus ove- está en él. Lo que pasa
es que algunos de sus oyentes (los fariseos) no quieren creer en él y por eso no lo escuchan, no lo conocen, no lo siguen. En cambio, quienes le aman, quienes le escuchan, quienes creen en él -las ovejas de su redil- escuchan su voz, y él los conoce por su nombre, y le siguen. En la primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, hemos contemplado a Pablo y Bernabé, en el curso del primer viaje apostólico, recorriendo las poblaciones de Asia Menor. Inspirados por el Buen Pastor, asumen la responsabilidad, como pastores de estas comunidades nacientes, a las que anuncian la Buena Nueva del Resucitado. Predican en la sinagoga a los judíos, pero también a los paganos, por cierto con bastante éxito entre ellos. La reacción es doble: los paganos reciben el anuncio “alegrándose mucho y alabando la Palabra de Dios”, mientras que los judíos se recomen de envidia y celos porque creen que la Palabra de Dios les pertenece en exclusiva. Por eso promueven una persecución contra Pablo y Bernabé que les obliga a dejar la ciudad. Pero los misioneros no se arredran. Antes de marcharse a otros pueblos, Pablo se dirige con estas palabras a los judíos: “Teníamos que anunciaros primero a vosotros la Palabra de Dios, pero como la rechazáis…, sabed que nos dedicamos a los gentiles”. Pablo y Bernabé son pastores totalmente comprometidos con sus comunidades; se relacionan con las personas de todos los grupos y culturas; no piensan en su comodidad personal ni en su seguridad. Son un ejemplo inspirador para la Iglesia misionera que no se instala dentro de unas estructuras protegidas sino que sale a la periferia. La imagen de Jesús Buen Pastor nos debe llevar a pensar en los pastores
de la Iglesia. En todos ellos. No sólo en el papa, los obispos y sacerdotes, sino también en todos los agentes de pastoral, entre los que están también los religiosos, religiosas y los laicos comprometidos. Todos ellos, con su manera de ser y de estar entre los fieles, están llamados a revisar si su método evangelizador es el de Pablo y Bernabé. También de ellos, como de Cristo, se puede decir que “conocían a sus ovejas” y respetaban su situación cultural y religiosa. Si sus oyentes eran judíos, partían del Antiguo testamento y les intentaban convencer de que en Jesús de Nazaret se cumplían las promesas de los profetas. Si eran paganos, partían del Dios creador, de la hermosura de este mundo, de los valores que entendían sus oyentes, y de ahí los llevaban a Dios. Finalmente, en este día en que dirigimos nuestros ojos a Jesús Buen Pastor, y en el que celebramos la 53 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones consagradas, pidamos al Señor que suscite muchas y buenas vocaciones de jóvenes -chicos y chicas- que quieran dedicar sus vidas, como pastores de sus rebaños, a la extensión del Reino de Dios, al anuncio de la Buena Noticia del evangelio.
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