El derecho a conocer El Golpe Militar y sus consecuencias inmediatas (1936-1939)
UD 04
Las matanzas fundacionales, sus protagonistas
Campos de cadáveres Presentación del tema para el profesorado El golpe de Estado de julio de 1936 no fue sino la última expresión de la oposición de determinados sectores de la sociedad española de un camino que habían iniciado, el mismo abril de 1931, tras la proclamación de la Segunda República: el del rechazo completo a los cambios políticos, económicos y sociales que se esperaban iba a emprender el nuevo régimen. Durante la primavera de 1936, tras la victoria electoral del Frente Popular en febrero, diversas conspiraciones se pusieron en marcha. Una de ellas reunió, a comienzos de marzo, a un buen número de los generales que en julio estarían al frente del golpe. Acordaron realizar un «alzamiento militar» para restablecer el orden en el país y recuperar su prestigio internacional. Esta línea la encabezó el general Emilio Mola, «El Director». Fue él quien comenzó a tejer la trama del golpe mediante una serie de instrucciones y contactos. En las primeras ya apareció la consigna de que el golpe tendría que ser violento. La idea era que, para reducir al enemigo, al que consideraba numeroso y organizado, resultaba necesario utilizar la más extrema fuerza y castigos ejemplares, contra directivos de partidos políticos y sindicatos opuestos, que yugularan cualquier resistencia.