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SALUDA DEL ALCALDE

SALUDA DEL TENIENTE DE ALCALDE

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SECCIÓN 1 VOLVER WE´LL ALWAYS HAVE MAZAGÓN

Octavio C. Velasco

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LA CASA DEL VIGÍA EN TIEMPOS DE GUERRA

José Antonio Mayo Abargues

EN TACATÁ POR EL PARADOR

Sonia Serna San Miguel

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SEGUIMIENTO DE LOS VARAMIENTOS DE CETÁCEOS Y QUELONIOS DESDE LA PLAYA DE MAZAGÓN A LA DESEMBOCADURA DEL GUADALQUIVIR

Miguel Ballesta Meichsner

POLIFEMO EN MAZAGÓN

Enrique Cabeza

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NUEVA INICIATIVA PARA CONSERVAR LAS TORTUGAS LAÚDES DE MAZAGÓN

Asociación Chelonia

Edita Fundación Municipal de Cultura de Moguer “Francisco Garfias”

José Manuel Andújar Márquez

Dirección Manuel Padilla

JOAQUÍN EL DE LA BARCA, EL LEPERO QUE DIO VIDA A MAZAGÓN

Foto Portada Antonio Jesús Pérez Márquez Fotografías José María Figueredo López Alberto Bouzón Tirado Antonio Jesús Pérez Márquez Ester Esteve Antonio Álvarez Sánchez Eric Rubio Ros Pablo Chehebar Juan Carlos Ordóñez Javier Caró Sofía Lemos Ilustraciones Iván Romero Riccardo Vecchio Agü Jorge Luis Nicolas Almazan Obra pictórica Juana Acosta María Ferrera Faustino Rodríguez Fotografías Portadas Secciones Antonio Jesús Pérez Márquez

José Antonio Mayo Abargues

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LA VOZ QUE NOS UNE

SECCIÓN 2

MONÓSTICOS DEL MAR Y OTROS POEMAS BREVES

Antonio Ramírez Almanza

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EL OTRO LADO

Antonio Orihuela

EL IMPERIO ESPAÑOL EN NORTEAMÉRICA

Francisco Domínguez Díaz

EL NIÑO RESPIRA

Carmen Palanco

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PRÍNCIPE DE ASTURIAS

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Pablo Rodríguez-Thorices Arroyo

TIEMPO DETENIDO

Carlos Fernández Martín

BATALLA

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Carmen Ciria

ANTE EL MAR

Juan Drago

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SUMARIO

INTENTA EXPLICARME LA VULNERABILIDAD

Juan Cobos Wilkins

EL MISTERIO DEL RELOJ DE CUCO

Cristina Font Briones

SUEÑO DE AURORAS

Sefi Cárdenas

POEMAS

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Diseño y Maquetación LOGOLOOK

Teresa Suárez

Imprime

Félix Amador

Depósito Legal H-204-2003

Manuel Durán Muñoz

El Contenido de esta publicación no puede ser reproducido ni total ni parcialmente sin mencionar la procedencia.

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SISTEMAS AÉREOS PILOTADOS DE FORMA REMOTA (RPAS): HISTORIA, SISTEMAS Y OPERACIONES (2 DE 3) 30

Pablo Tornero

Las notas y opiniones aparecidas en los presentes trabajos son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.

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LA MUJER DE MI VIDA

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MICRORELATOS INÉDITOS DICHOSO VIRUS

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LA NATURALEZA EN MANOS DEL AMOR

Alfonsa Acosta

CUANDO LOS NEANDERTALES POBLARON MAZAGÓN

Concepción Gorostiza

TRATAR DE LO IMPOSIBLE

Dolores Izquierdo Labrado

EL INSÓLITO EMBRUJO DE UNA OLA DE VERANO MAZAGÓN, IMAGEN VIVA DE LO NATURAL

José Antonio García Faustino Rodríguez

LA RAZÓN

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El Fenicio

14 DE MARZO 2020

2021

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Iván Romero Losilla

SECCIÓN 3

ANDAR CONMIGO

SECRETARÍA Y TECNOLOGÍA

Isaías Pascual Vallés

SIEMPRE ES DIFERENTE

Francisco Pérez Zambrano

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AMALIA MIGUES. DÉCIMO ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

Francisco Domínguez Díaz

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UMARIO Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ


SALUDA del

ALCALDE

Continuamos también avanzando en la urbanización de la

margen izquierda de la Avenida Conquistadores que acabaremos

definitivamente con una segunda fase, y hemos acometido de nuevo la limpieza preventiva contra incendios en las zonas arboladas próximas a la población, entre otras muchas actuaciones de mejora.

GUSTAVO CUÉLLAR CRUZ / Alcalde de Moguer

Hay que destacar, asimismo, el reciente convenio entre el Ayuntamiento de Moguer, la sociedad estatal ACUAES y la Junta de Andalucía para la modernización y ampliación de la depuradora de

Las circunstancias sanitarias motivadas por la pandemia nos

residuales de Mazagón, un proyecto en el que llevamos trabajando

han obligado a suspender también este año las fiestas de verano

varios años y que por fin va a ser ya una realidad inmediata con la

de Mazagón; una decisión dura y difícil, pero que consideramos

inversión de más de 6 millones de euros.

necesaria para salvaguardar la salud de vecinos y visitantes, conscientes del riesgo que suponen las concentraciones de personas en las que no es posible mantener la distancia de seguridad.

Si hablamos de nuestra playa del Parador, un año más ondean en ella tanto la Bandera Azul como el distintivo Q de Calidad que certifican la calidad de este privilegiado enclave natural, así como las

La grave crisis pandémica ha traído consigo una ralentización de la economía que se ha dejado notar sobre todo en las pequeñas

infraestructuras y servicios de atención a los bañistas que pone en marcha el consistorio.

empresas, una situación que se acentúa especialmente en muchos establecimientos de Mazagón que vinculan buena parte de su actividad a la llegada de turistas y visitantes.

A nivel cultural y deportivo, este año hemos recuperado la programación Luna de Verano con una decena de propuestas diferentes, hemos puesto en marcha el campamento de verano

Por ello, una de las primeras iniciativas que hemos tomado

del Patronato de Deportes, hemos proyectado una nueva pista de

desde el Ayuntamiento de Moguer ha sido la creación de un

tenis, y seguimos promoviendo iniciativas que nos permitan dotar a

importante paquete de ayudas para las pymes de todo el municipio,

nuestra hermosa playa de todo el atractivo posible.

al tiempo que mantenemos un estrecho contacto con la asociación empresarial Asplama a la que intentamos apoyar en sus iniciativas de dinamización.

Y aunque este año no vamos a poder disfrutar tampoco del ambiente festivo de nuestras casetas de feria, sí vamos a poder seguir descubriendo nuevas perspectivas, nuevos datos de interés

Pese a estar atravesando una de las épocas más complicadas

y nuevos personajes de nuestro Mazagón en esta revista cultural

de las últimas décadas, desde este Ayuntamiento no hemos dejado

que tenéis en vuestras manos, una publicación que vuelve a destilar

de trabajar por la ciudadanía de Moguer y Mazagón ni un sólo

calidad gracias a las generosas aportaciones de los numerosos

minuto, y fruto de ese compromiso hemos seguido impulsando

colaboradores que la llenan de contenido con sus artículos, poemas

numerosos proyectos que continúan la senda de progreso y

e ilustraciones.

bienestar que llevamos recorriendo varios años. Para finalizar, quiero trasmitiros desde estas páginas mis Esta voluntad de seguir avanzando en la mejora de nuestro

mejores deseos para este verano, así como mi confianza y la del

municipio se ha traducido en Mazagón en numerosas iniciativas,

equipo de gobierno, que tengo el honor de presidir, en que Mazagón

entre las que destaca el gran programa de asfaltado realizado en

continuará siendo en el futuro ese idílico espacio de convivencia y

la Avenida Santa Clara y otras vías de la urbanización el Faro, así

disfrute del que todos y todas nos sentimos orgullosos, una de las

como en la calle Canoa, una mejora de viales que va a continuar

mejores playas de España y un escenario abierto al mundo donde

en los próximos meses con el asfaltado de la Avenida del Parador.

poder hacer realidad nuestros sueños.

Precisamente en esta avenida se está desarrollando un gran proyecto

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de regeneración medioambiental y creación de una senda peatonal

Con el agradecimiento a quienes han hecho posible esta

y cicloturista que, con una inversión cercana al medio millón de

revista Marzagon 2021 y con el reconocimiento, una vez más, a

euros, se va a convertir en una nueva dotación lúdica y deportiva

todas las personas que siguen velando por nuestra salud y nuestro

que podrán disfrutar los vecinos y vecinas de Mazagón y también

bienestar en primera línea de la lucha contra la pandemia, recibid un

quienes nos visiten.

cordial y esperanzador saludo.

S


SALUDA

TENIENTE de ALCALDE del

Llegan los días centrales del verano a Mazagón, y desgraciadamente lo hacen sin que podamos disfrutar tampoco este año del bullicio y la animación de nuestra feria. La crisis sanitaria en la que todavía nos hallamos inmersos nos ha obligado a tener que suspender de nuevo nuestras fiestas de verano ya que, aunque el levantamiento paulatino de las medidas restrictivas nos está permitiendo recuperar poco a poco esa añorada normalidad, lo cierto es que el virus continúa entre nosotros, lo que nos obliga a seguir con la guardia alta para no poner en peligro todo lo conseguido hasta ahora. Aunque no podremos tener feria, sí hemos querido que podáis disfrutar de un elemento tan importante en la oferta cultural veraniega de Mazagón como nuestra revista Marzagón, que gracias a la colaboración de decenas de articulistas, investigadores, poetas y artistas gráficos, se convierte de nuevo en una de las publicaciones más interesantes y atractivas de la provincia, y en un magnífico vehículo para seguir profundizando en la historia, los personajes y las singularidades de este paraíso para los sentidos que es Mazagón. La revista se distribuye en tres secciones “Volver”, “La voz que nos une” y “Andar conmigo”. En la primera destacan artículos sobre los primeros pobladores de Mazagón, sobre la construcción del emblemático Parador Cristóbal Colón con singulares fotografías inéditas hasta ahora, así como trabajos que inciden sobre la riqueza natural de nuestro litoral o que sacan a la luz datos históricos que ponen en valor nuestro patrimonio. La segunda sección de la revista la llenan de contenido las colaboraciones literarias en prosa y verso que nos regalan autores tanto locales como de otros puntos de la provincia, que nos abren su universo creativo para emocionarnos con la fuerza de su palabra. Y en cuanto a la tercera sección, encontramos textos de carácter más social que nos aportan tanto articulistas como asociaciones vecinales, componiendo entre todos ellos un espacio de reflexión sobre la vida cotidiana y las tradiciones de nuestro pueblo, un pueblo que aspira a seguir avanzando hacia el futuro con confianza y optimismo.

FRANCISCO ÁNGEL MARTÍNEZ PÉREZ Concejal de Mazagón

En este sentido he de manifestar que desde la concejalía de Mazagón seguimos trabajando cada día con toda la ilusión por mejorar nuestra localidad en todos los ámbitos, y lo hacemos impulsando infinidad de iniciativas y proyectos, entre los que quisiera destacar las gestiones para la culminación del nuevo planeamiento urbanístico de Mazagón que debe convertirse en una herramienta esencial para generar más posibilidades de crecimiento, de actividad económica y de creación de recursos turísticos para nuestra tierra. También quisiera destacar la constante gestión de mantenimiento y mejora que se realiza en la amplia y compleja red viaria de Mazagón, así como en sus numerosas zonas ajardinadas y espacios públicos. El reto de mantener permanentemente en buen estado todas estas infraestructuras públicas resulta, sin duda, complicado; pero, vamos a seguir poniéndolo todo de nuestra parte para que Mazagón sea cada día más un espacio habitable donde sean posibles la sana convivencia y las aspiraciones de progreso y bienestar de nuestra gente. Este es el compromiso que vuelvo a manifestaros desde estas páginas: nuestra firme vocación de trabajar por y para Mazagón con todas nuestras fuerzas y posibilidades, y con esta convicción os trasmito mis mejores deseos para este verano 2021. con la confianza de que siempre encontraremos en este hermoso rincón del Sur motivos para emocionarnos, para disfrutar de sus excepcionales paisajes, y para poder hacer realidad todos nuestros sueños. Gracias, por último, a todas las personas que hacen posible con su generosa aportación esta magnífica revista que tenéis en vuestras manos, y feliz verano a todas y a todos.

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VOLVER

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Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ


OCTAVIO C. VELASCO

WE´LL ALWAYS HAVE MAZAGÓN

Podrán quitarnos todo, menos la esperanza de alcanzar el bien personal y común. Para luchar por ambos nos educaron en casa, en la escuela y en la iglesia. En la calle se aprendía lo bueno y lo malo, claro es, pero convenía decantarse hacia el bien antes de meterse en problemas. Hasta en los primeros trabajos de cada cual, hubo que decidir pronto de qué lado estar. Los referentes podían ser los padres, los abuelos, los hermanos, los tíos, la seño, el cura, el primer patrón o el profe –o la profe- del insti. Unos más, otros menos, entre unos y otros te encaminaban hacia el bien común. Hasta los malos referentes, con su mal ejemplo o sus malas acciones –esto lo veías más tarde-, mostraban por dónde no ir o qué no hacer para encaminarse hacia el bien. Vamos que, antes o después, se caía en la cuenta del famoso “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. Así me consta y nos consta a muchos, aunque siempre hubo quienes se encaminaron únicamente hacia el provecho personal, y hasta extraviaron el camino. Y hoy en día, también. Me consta -nos consta a todos- que sigue siendo así, se sigue educando para alcanzar el bien, entre otros valores importantes. Este es el secreto de una sociedad, transmitir los mejores valores a las nuevas generaciones. Sin embargo, la sociedad de consumo nos ha traído muchos comportamientos tendentes al individualismo y a la insolidaridad. Es el vive ahora, date buena vida tú, que lo demás y los demás no importan. Es el Carpe diem de Horacio mal entendido -no el clásico dejar para mañana las preocupaciones de mañana-. Cierto es que no son mayoría, pero sus actitudes nos afectan a todos. Por eso, no se comprenden –ni se

deben tolerar- los comportamientos de los ‘covidiotas’ en los países afectados por el coronavirus, ni en nuestras ciudades y pueblos. Parece que se impone el ‘Disfruta ahora y pasa de todo, que solo importas tú’. Qué ocurre con los que han muerto ‘sin tener cumplido’ -como se decía antes-, con el día a día de los que han quedado con secuelas -acaso de por vida-, con los que han perdido el trabajo o a quienes les sobrevino la ruina de sus negocios y actividades, con la movilidad de las personas… Y así, un largo etcétera que nos afecta a todos, más pronto que tarde, y quizá de un modo irreversible… Cómo chirrían y cómo duelen las actitudes y los comportamientos de los ‘covidiotas’ –este término acuñado en EEUU, según el Diccionario histórico de la lengua española, es un calco estructural del inglés ‘covidiot’, voz atestiguada en esta lengua desde 2020 en la prensa y ésta, a su vez, de ‘covid’ e ‘idiot’, hace referencia a la ‘persona que se niega a cumplir las normas sanitarias dictadas para evitar el contagio de la Covid-19’, y que, por tanto, pone a otros en riesgo-. Comportamientos y actitudes como el de “¡Hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual!” –hace años sacado de los estadios de fútbol, cuando se permitía consumir alcohol, y ahora tan presente en calles y plazas- y otros muchos parecidos de los ‘covidiotas’ (se verá si la palabra se consolida en castellano). No obstante, hechos de este tipo relacionados con el incumplimiento de las normas de prevención, higiene y promoción de la salud ponen en riesgo la vida y la economía de todos. Y evidencia que vivimos en una sociedad de consumo que solo valora el aquí y ahora. Ni se educó antes así, ni se educa ahora así. Frente a ellos, fruto amargo de esta sociedad consumista, solo cabe la resiliencia común y mantener una actitud similar a la que Rick Blaine (Humphrey Bogart) comparte con Ilsa Lund (Ingrid Bergman) en “Casablanca” (1942): “We’ll always have Paris” –“Siempre tendremos

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París” (o “Siempre nos quedará París”), según variaciones del texto original-. Ser resilientes es más que resistir. Ser resilientes es sacar fuerzas de flaqueza de donde no quedan y salir, incluso, fortalecidos. Ser resilientes es ser capaces de adaptarse a situaciones adversas con resultados positivos. No hay que olvidar que los equivocados son ellos que, intencionadamente, han descartado el bien común porque exige esfuerzo y sacrificio. Ante estas situaciones y otras muchas que en la vida se presentan, hemos de ser resilientes sí o sí.

Si estáis dispuestos a remar junto a otros en esta dirección, sed ‘bienvenidos a la lucha; esta vez sé que seremos los vencedores’ (de Víctor Laszlo (Paul Henreid), líder de la Resistencia en la película).

“Casablanca” es, según gran parte de la crítica, la segunda o tercera mejor película de la historia del cine y, aunque en algunos momentos, sobre todo al final, aparece algún comentario machista -que no ha resistido el paso del tiempo, afortunadamente-, tiene otros inolvidables que han pasado al imaginario individual y colectivo. “Siempre tendremos París” (o “Siempre nos quedará París”) supone que lo vivido y luchado con anterioridad –personalmente y como sociedad- en pro del bien común pervivirá porque forma parte de nuestra memoria y de nuestra vida, de la verdad vivida, y es proyecto de futuro. Que aunque hoy haya frustración y dolor, la intensidad de muchos momentos de esfuerzo e ilusión, en aras del bien común, da fuerza para seguir adelante aunque aún caminemos entre la niebla, como en las últimas escenas de la película. La frase ha quedado en la memoria como escudo y freno contra el desánimo. Frente al duro momento en que estamos, queda el recuerdo de los buenos tiempos, y la esperanza en ellos, para un mañana en el que seguir caminando. En nuestro ayer y en nuestro hoy está Mazagón. Sus gentes, sus afanes y trabajos, su verde, sus playas, su luz, su aire, su azul…

Por ello, parafraseando a Rick Blaine, intento ser resiliente y me digo: “WE’LL ALWAYS HAVE MAZAGÓN”, “Siempre tendremos Mazagón” (o “Siempre nos quedará Mazagón”). Y desde ahí, a la vida.

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Foto. JOSÉ MARÍA FIGUEREDO

El recuerdo y la memoria de lo vivido lo hacen proyecto de vida y futuro. Mazagón es impulso para la busca del bien personal y común, para arrimarse a los buenos hasta la llegada de tiempos mejores… Es ayuda para que no cunda el desánimo en el camino. Es norte hacia donde hemos de seguir caminando -el otro camino acaba mal-.


Histórica foto de la construcción de la Casa del Vigía en 1906. Foto: Antonia Hernández Suárez.

JOSÉ ANTONIO MAYO ABARGUES

LA CASA DEL VIGÍA EN TIEMPOS DE GUERRA La Casa del Vigía fue construida en 1906, según el proyecto del ingeniero Francisco Montenegro, con el fin de ser utilizada para controlar el tráfico marítimo de la ría de Huelva, verificar los sondeos, las observaciones meteorológicas, el estado de la mar y las incidencias en la navegación. Fue el primer edificio de Huelva y probablemente de Andalucía, en el que se utilizó el hormigón armado. Este edificio emblemático de la historia del Puerto de Huelva y de Mazagón, tuvo una participación activa en varios episodios que tuvieron lugar en esta parte de la costa durante la I Guerra Mundial, Guerra Civil Española y II Guerra Mundial. En la I Guerra Mundial, la almadraba de Nuestra Señora de la Cinta, calada frente a la laguna de Las Madres, muy próxima a la Casa del Vigía, fue el lugar perfecto para el escondrijo de los submarinos alemanes

que se mantenían al acecho de los barcos que entraban y salían del puerto de Huelva. Los investigadores Enrique Nielsen y Jesús Copeiro recogen en el libro Huelva en la I Guerra Mundial, algunos de los episodios ocurridos en esta almadraba, de los que el vigía de la barra fue testigo directo. El martes 12 de junio de 1917, a escasas cinco millas al suroeste de la barra de entrada al puerto de Huelva, el vapor noruego “Symra” de 3.005 Tm fue hundido por el submarino minador UC-53. El barco se dirigía de Liverpool a Gibraltar con un cargamento de carbón. El buque era de moderna construcción y estaba dotado de telegrafía sin hilos. Sobre las doce del mediodía fue divisado por un submarino alemán que le ordenó parar para examinar la documentación, tras lo cual, ordenó su desalojo. Siguiendo el ya conocido protocolo, después de embarcar la tripulación en los botes salvavidas, los alemanes colocaron cargas explosivas en el buque. Veinte minutos después de la explosión, el “Symra” yacía en el fondo del mar. Media hora más tarde, la tripulación del buque noruego era remolcada por uno de

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Muelle del Vigía en los años 40. Estuvo operativo hasta el año 1963, que resultó dañado por un fuerte temporal. En el embarcadero vemos a la izquierda al guarda forestal, José Gómez Alfaro, y a su lado al encargado de la V División Hidrológica Forestal, Juan Pereira Pereira. Foto: Montemayor Gómez Hernández.

los vapores al servicio de la almadraba “Nuestra Señora de la Cinta” que la trasladó a La Cascajera, lugar de ubicación del Real de la almadraba. Tras el hundimiento del “Symra”, el submarino alemán se aproximó tanto a la barra que el vigía pudo divisarlo perfectamente. Ese mismo día el “UC-53” volvía a protagonizar otro incidente en el mismo escenario con el buque italiano “Deipara”, pero este barco que estaba artillado, le hizo frente con su cañón hasta que el submarino terminó por sumergirse y desaparecer. Temiendo un nuevo ataque, el “Deipara” emprendió la huida, pero se acercó demasiado a la costa que quedó varado en un banco de arena, donde permaneció hasta la creciente de la marea. Señalan estos investigadores en su trabajo, que los submarinos eran buques novedosos en el panorama marítimo de la época, siendo fácil confundir las maniobras propias de inmersión con un hundimiento. Huelva era un punto estratégico muy importante en la Guerra Civil, y fue utilizada para suministrar armamento a los nacionales por vía marítima —numerosos mercantes alemanes e italianos transportaban, camuflados entre sus cargas, gran cantidad de material bélico—, para controlar el tráfico de mineral de Riotinto y para dar cobijo a barcos y submarinos que hacían escala para el avituallamiento en este puerto. Todo este tráfico marítimo pasaba frente

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a la Casa del Vigía, siendo controlado por la batería de costa del Picacho, una batería mal ubicada y poco eficaz, que tenía que ser auxiliada por la fuerza aérea de la base de Tablada (Sevilla). Ría arriba, en La Rábida, había otra batería de costa para tratar de impedir el acceso de los buques al puerto de Huelva, pero ésta era aún menos eficaz que la anterior, ya que estaba demasiado retirada de la línea de costa. El 27 de agosto de 1936, el diario Odiel informaba de la detención de seis individuos que iban a bordo de una embarcación, junto a la Casa de los Prácticos, contigua a la del Vigía. Fueron sorprendidos a las cuatro de la mañana del día 26 por una escuadra marítima de Falange al observar una actitud sospechosa. El patrón resultó ser de Huelva y los cinco restantes, naturales de Ayamonte y domiciliados en Huelva. Interrogados por los falangistas, contestaron que iban a pescar; pero, como la respuesta no les convenció, pues carecían de la correspondiente autorización de la Comandancia de Marina, fueron trasladados a Huelva y confesaron que un submarino republicano les había obligado a ser sus confidentes y a proporcionarles víveres y noticias de la situación en Huelva. En la mañana de este mismo día, un destructor y un submarino republicano hundieron, en la entrada de


la barra, un barco de pesca; deteniendo a la tripulación, compuesta en su mayor parte por marineros de Moguer y Cartaya. Las baterías del Picacho dispararon contra los barcos republicanos, y éstos repelieron la agresión, cruzándose entre ambas partes numerosos cañonazos hasta que los barcos emprendieron la huida. Era frecuente que los submarinos se acercaran a la costa de Huelva; unas veces con el propósito de aprovisionarse, ignorando que Huelva había sido tomada ya por las fuerzas nacionales; otras, para hundir o apresar algunos barcos. Al principio de la guerra, la Armada republicana contaba con 12 submarinos, mientras que los nacionales no tenían ninguno; aunque no tardaría mucho en llegar la ayuda de Alemania e Italia para paliar esta carencia. Sin submarinos, Franco no podían hacer frente al tráfico mercante enemigo. La guerra no había hecho más que empezar, y Huelva comenzaba a cobrar protagonismo en el conflicto. A las ocho y media de la tarde del 27 de agosto, dos aviones sobrevolaron la capital, alarmando a la población y a las propias autoridades locales que desconocían los motivos de esta operación. Como medida de seguridad se mandó apagar el alumbrado público, mientras se consultaba a los mandos militares de Sevilla y Cádiz, quienes respondieron que los dos aeroplanos estaban en Huelva en cumplimiento de un servicio. A las diez y media los aviones volvieron a volar sobre Huelva en dirección a la entrada de la barra para bombardear a un barco republicano. Las fuertes explosiones fueron escuchadas desde Huelva y Gibraleón, siendo la última la más potente. El 29 de julio de 1936, once días después de iniciada la guerra, el vigía fue testigo del bombardeo en la entrada de la barra de los cargueros Ita y Roberto Ramos, por parte de una flotilla republicana encabezada por el crucero Miguel de Cervantes y el destructor Alcalá Galiano. El objetivo no era otro que el de bloquear el canal para impedir el abastecimiento a la provincia de pescado y comestibles, así como el tráfico de mineral de cobre de las minas de Riotinto, uno de los recursos más importantes de la economía nacional en aquella época, y que fue moneda de cambio para adquirir ayuda de países con regímenes políticos fascistas, como Alemania e Italia. Los proyectiles alcanzaron a los dos barcos que navegaban por el canal, echando a pique al Roberto Ramos y dejando encallado al Ita, fuera de la zona practicable del mismo; aunque, no consiguieron cortar el tráfico marítimo. La agresión fue repelida por la aviación de la base de Tablada (Sevilla),

mientras las respectivas tripulaciones abandonaban los barcos, momento en el que el vigía de la barra pudo observar desde el torreón, a través de los prismáticos, cómo una canoa huía a toda velocidad para terminar refugiándose entre los barcos republicanos. Más tarde se pudo comprobar que las válvulas de inundación de los dos barcos habían sido abiertas para facilitar su hundimiento. El Ita, de 89 metros de eslora por 12,55 de manga, corría el peligro de ser desplazado al centro del canal por los embates del mar y, por tanto, dificultar o impedir la navegación. Había que retirarlo de allí en el menor tiempo posible y, aunque los trabajos para su rescate comenzaron el mismo día, se prolongaron durante una semana; operación que fue seguida desde tierra por numerosos curiosos. Una vez reflotado fue enviado a Cádiz para ser reparado. En la inspección realizada posteriormente al Roberto Ramos, las autoridades de Marina decidieron que no valía la pena intentar ponerlo a flote por el mal estado del casco que no resistiría mucho más tiempo el azote de las olas. Según cuenta el investigador Jesús Copeiro en su libro “Espías y neutrales: Huelva en la II Guerra Mundial”, a pesar de la supuesta “neutralidad” de España durante la II Guerra Mundial, la Casa del Vigía jugó un papel importante en el espionaje y sabotaje de los barcos aliados. La información que el vigía enviaba a Huelva: partes de incidencias habidas, entradas y salida de los barcos, tiempo atmosférico, estado de la mar, etc., era utilizada por el telefonista del puerto de Huelva, Miguel Garzón Castaño, falangista e integrante de una red de espionaje alemana al servicio de Adolfo Claus Kindt, jefe del servicio secreto militar alemán (Abwehr) en Huelva, y el responsable de las acciones de espionaje, contraespionaje y sabotaje contra los intereses británicos. Miguel Garzón trabajaba en los altos de las oficinas de la comisaría del puerto, allí estaba el cuarto de los guardas y la habitación aparte de la centralita telefónica para la barra y zona interior del puerto. Mediante un teléfono de manubrio y a través de una línea interior, Garzón mantenía contacto con el vigía de la Barra que le facilitaba esta información. Era el único teléfono que había en Mazagón por aquellos tiempos, ya que hasta 1970 no se comenzó a instalar la línea para la utilización de todos los ciudadanos, a instancias del Ayuntamiento de Moguer; un medio de comunicación, que junto al recién inaugurado puente del Tinto, vino a dar vida a esta población aislada de Huelva.

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Foto. ALBERTO BOUZÓN TIRADO

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Dedicado con todo el amor a la memoria de mis padres, Víctor Serna y Tasina San Miguel, apasionados de Mazagón y sus gentes. SONIA SERNA SAN MIGUEL

EN TACATÁ POR EL PARADOR

Fotos: Familia Serna-San Miguel.

“Debo de ser muy pequeña porque me pasean en carricoche y duermo en cuna. Vivo con mis papás en una casita aislada, en un pinar al borde del mar y muy cerca de un edificio moderno que acaban de construir. En este entorno siempre hay mucha luz, se oyen de fondo el mar y las gaviotas y huele a salitre, a pinos y a eucaliptos; también huele a sol cuando cierras los ojos, pero esto no sé describirlo. Los caminos de esta zona son de arena fina y están sembrados de piñas y de unas hojitas muy finas y puntiagudas que caen de los árboles. Cuando sea mayor sabré que estos pinchitos tan peculiares son hojas aciculares. A menudo mis papás me bajan a la playa y juegan

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conmigo a escapar de las olas o a encontrar coquinas. Me divierte la sensación de perder mis piececitos bajo la arena de la orilla para luego sacarlos y mirar cómo mis huellas se llenan lentamente de agua. Es una magia que me hace reír y que mis padres me regalan una y otra vez con una paciencia infinita. Mis papás parecen encantados de estar en este lugar, donde también viven mis padrinos Esther y Emilio y con quienes sé que compartiremos destino en el futuro en más de una ocasión. Veo a mis padres felices cuando tratan con las gentes de la zona, habitantes casi todos de un pequeño barrio cercano al que llaman Poblado. Uno de estos vecinos es una chiquita joven que ayuda a veces a mi mamá a bañarme y pasearme. Es muy dulce y se llama Mayor,


a Montemayor. Mis padres la recordarán durante toda su vida, y yo también. Como aún no sé andar, a ratos me meten en un tacatá blanco que ha fabricado para mí el señor Militino, un segoviano, como mis papás, que ha trabajado en ese nuevo edificio. Cuando me meten en el tacatá me siento libre, y mayor, y veloz, y correteo por unos pasillos largos y luminosos que a mí me parecen infinitos, y que zson de esta casona grande que acaban de construir. Últimamente en este edificio nuevo de paredes blancas, grandes ventanales y anchos pasillos hay mucho ajetreo, llamadas de teléfono y adultos que van y vienen limpiado y colocando cosas. Da la impresión de que se está organizando alguna fiesta, y, mientras los mayores se afanan en lo que sea que estén haciendo, yo miro a través de las ventanas según las voy alcanzando con mi tacatá. Ahí fuera hay jardines, y es maravilloso ver el color verde de los pinos y el malva de las flores de la uña de león. El cielo está casi siempre de un azul tan reventón que parece que alguien sube a enlucirlo cada día. También hay un trocito de mar, o de cielo, en una piscina grande que hay en medio del jardín. A mí todo esto me parece un sonajero gigante, un juguete a tamaño real que huele a aventuras. Me pregunto si todos los adultos que me rodean lo ven de la misma forma, y no entiendo que no correteen en tacatá por esta

especie de palacio como hago yo. Soy muy pequeñita, pero sé que estamos en octubre de 1968 y que esto es el nuevo Parador de Mazagón. La empresa en la que trabaja mi papá como encargado de construcción ha estado terminándolo durante los últimos meses y están a punto de inaugurarlo; de ahí las prisas, los nervios y la ilusión contagiosa. Sé que todo saldrá bien y que lo celebrarán con la satisfacción del trabajo bien acabado y el sueño hecho realidad. Mis padrinos, mis padres y yo nos iremos de este maravilloso lugar y nos lo llevaremos para siempre en el corazón. Mi madre está embarazada de mi hermano, así que se lleva un milagro más. También sé que volveremos a Mazagón y que fabricaremos recuerdos nuevos. Soy un bebé, pero sé que en el futuro ningún otro pino de otro pinar olerá como estos de Mazagón, que ninguna otra arena de otra playa me recogerá los pies con tanta dulzura, y sé que en ningún otro sitio el sol dejará este perfume blanco sobre mi piel. Soy muy chiquita, pero sé que pertenezco a este lugar para siempre.”

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MIGUEL BALLESTA MEICHSNER / Agente de Medio Ambiente / Espacio Natural Doñana

SEGUIMIENTO DE LOS VARAMIENTOS DE CETÁCEOS Y QUELONIOS DESDE LA PLAYA DE MAZAGÓN A LA DESEMBOCADURA DEL GUADALQUIVIR El litoral de Doñana presenta una diversa y abundante fauna marina, manteniendo importantes poblaciones de cetáceos y de tortugas marinas. El seguimiento de los varamientos que se producen en la playa del Parque Nacional de Doñana, se inició por parte del personal del Área de Conservación del Espacio Natural de Doñana (END) en el año 1983. Como resultado de este seguimiento, y hasta mediados de 2021, fecha de publicación de este texto, se han producido un total de 375 varamientos de cetáceos y 733 de quelonios. Esto supone un total de 1108 varamientos, que en los 38 años de observación equivale a una media de 29 varamientos/ año. En una gran parte de ellos ha sido posible determinar la especie: aproximadamente el 70% de los cetáceos y el 90 % de los quelonios, en el resto no fue posible debido, sobre todo, al estado de descomposición que presentan al llegar a la playa. Tanto los cetáceos (mamíferos) como los quelonios (tortugas marinas) son especies de interés comunitario

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en el ámbito de la Unión Europea por la Directiva 92/43/ CEE del Consejo, de 21 de mayo (modificada por Directiva 97/62/CEE del Consejo, de 27 de octubre), relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres, y todas las especies presentes de manera habitual en el litoral andaluz están catalogadas como amenazadas en los ámbitos internacional, nacional y/o autonómico. Cada año decenas de estas especies marinas varan o son capturadas accidentalmente a lo largo de las costas andaluzas. Generalmente estos animales se encuentran enfermos, heridos o desorientados, y, lamentablemente en la mayoría de los casos aparecen ya muertos. En la mayoría de las ocasiones son los pescadores y usuarios de las playas quienes avisan de la existencia de este tipo de incidentes. La importancia de estos avisos y la rapidez en las actuaciones resulta vital. Ahora bien, las actuaciones sobre los varamientos y capturas accidentales


de mamíferos y tortugas marinas deben tener una respuesta estructurada y organizada. En consecuencia, para dar una adecuada respuesta a este fenómeno, el 13 de junio de 2017 se firmó un extenso protocolo de 48 páginas de actuaciones frente a varamientos de mamíferos y tortugas marinas en el litoral de Andalucía, en la que se trata de diferenciar claramente los varamientos de animales vivos y muertos. La finalidad de este protocolo es: - Facilitar una actuación rápida y eficaz frente a los posibles varamientos y capturas accidentales de mamíferos y tortugas marinas en el litoral de Andalucía. - Obtener el máximo conocimiento del estado de conservación actual de las distintas especies de cetáceos y tortugas marinas presentes habitualmente en el litoral andaluz. - Velar por la seguridad y la protección de las personas que intervienen en el varamiento y del público en general evitando posibles accidentes y riesgos para la salud. Así pues, este protocolo servirá para coordinar los esfuerzos necesarios para dar una atención apropiada a los ejemplares de mamíferos y tortugas marinas que lleguen enfermos o heridos a cualquier punto del litoral andaluz, así como conocer el estado sanitario en el que se encuentran las poblaciones andaluzas de este tipo de especies, lo cual permitirá evaluar el riesgo real que existe para su conservación y su susceptibilidad ante posibles amenazas. Dentro de este protocolo, la tarea de los Agentes de Medio Ambiente y Celadores Forestales es: - El coordinador de los Agentes recibirá los avisos de varamientos a través del Técnico Regional y pondrá en marcha el operativo coordinando a los Agentes de Medio Ambiente y Celadores Forestales, para que se desplacen al lugar donde se haya producido el incidente para tomar las primeras medidas sobre el terreno: - Evaluar la situación. - Delimitar el área de intervención de personas en el caso de animales vivos. - Realizar las actuaciones previstas en el presente protocolo, registro de datos y toma de datos biométricos. Fotografías de la actuación y en detalle del individuo varado. - En el caso de animal vivo colaborar en los primeros auxilios, siguiendo las instrucciones en todo momento del equipo veterinario. - Comunicación e información al ciudadano. - Contactar con las autoridades locales para la

retirada de los animales una vez se hayan tomado los datos. El equipo de personas que forman el Área de conservación y vigilancia del Espacio Natural de Doñana lleva desde el año 1983 aportando toda esta información a una base de datos; en la que, como se indica, se detallan datos biométricos, coordenadas GPS, fotografías, y resto de datos de interés con lo que se ha obtenido una información muy valiosa que da una idea de las especies marinas que pasan, o llegan a nuestras costas. Por su rareza, en cuanto al número de ejemplares hallados o por lo llamativo de su tamaño, se van a describir algunos de los ejemplares aparecidos. Se van a evitar al máximo posible fotografías desagradables, lo cual es inevitable hacerlo por completo, puesto que se trata en más de un 90% de animales que llegan muertos o malheridos a la costa. Dentro de los quelonios o tortugas marinas que son los animales más comunes que aparecen en los varamientos en este tramo costero (733 descritos) son la tortuga boba y la tortuga laúd, por este orden, con prácticamente un 99% de las ocasiones en las que han aparecido tortugas varadas. Como ejemplo se añade la fotografía 1 y 2 para que le resulte sencilla al lector su identificación, puesto que serán los animales que con

Foto 1. Tortuga Boba. Geocam_21-04-2020.

Foto 2. Tortuga Laud 2020.

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mayor probabilidad verán varados por nuestras playas. Como especie de tortuga marina rara, en la zona se han descrito los varamientos, en sólo dos ocasiones (2003 y 2008) de tortuga verde, más común en mares tropicales o subtropicales, como la que puede observarse en la fotografía 3.

Especie que ha sido descrita en seis ocasiones, se trata de uno de los rorcuales de mayor tamaño. El ejemplar de la fotografía 4 apareció entre Mazagón y Matalascañas en 2018. En dos ocasiones el varamiento ha sido de la especie Cachalote pigmeo (Kogia breviceps) esta especie, y la siguiente, no es frecuente avistarla en el mar; por tanto, son en estos varamientos los lugares en los que su estudio alcanza una mayor relevancia. De la misma familia, en una ocasión, ha sido descrito un Cachalote enano (Kogia sima). Este ejemplar apareció en 2019, son algo más pequeños que el pigmeo y la forma de su cabeza cuadrada, que puede observarse en la fotografía 5, no se debe a deformaciones producidas por el varamiento o golpes.

Foto 3. Tortuga Verde 2008.

Entre los Cetáceos son varios de los miembros de la familia de los delfines, común, mular o listado los que aparecen con mayor frecuencia en los alrededores de Mazagón; además de Marsopas (morfológicamente parecidos). Sin embargo, durante estos años han aparecido algunos ejemplares de otras especies que son bastante menos comunes o aún apareciendo en varias ocasiones, llaman la atención, sobre todo, por su tamaño. El 20 de marzo de 1996 apareció en la playa de Mazagón un Rorcual común (Balaenoptera physalus) de más de 18 m de longitud, y cuyo esqueleto se conservaba en el Museo del Mundo Marino de Matalascañas, y actualmente preside la entrada del Pabellón de Perú y se ha convertido en “Marino”, la mascota del Museo de la Casa de la Ciencia de Sevilla.

El primero de los cetáceos que se va a describir será la Yubarta o Ballena Jorobada (Megaptera novaeangliae).

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Se ha descrito también el varamiento de un Zifio de Blainville (Mesoplpdon densirostris), del que lamentablemente no se dispone de fotografías para mostrar. Las fotografías 6 y 7 pertenecen al varamiento de un Rorcual norteño o boreal (Balaenoptera borealis) de 2020. Esta especie puede alcanzar hasta 20 metros de longitud y pesar de 20 a 30 toneladas. La fotografía 8 corresponde


Foto 7. Rorcuar Boreal 2020 (Balaenoptera borealis).

Foto 8. Rorcual Común 2019.

a un enorme Rorcual común (Balaenoptera physalus) que se encontró en 2019. Aunque no son cetáceos, sino pinnípedos, también merece la pena destacar el varamiento de un ejemplar de Foca vitulina (Phoca vitulina) en el año 2006. Que puede ser observado en la fotografía 9; no es una especie amenazada, pero sí de aguas mucho más frías que las de Mazagón.

Foto 9. Foca 2006.

Dentro de los peces, sólo se va a describir el varamiento de un tiburón pelegrino (Cetorhinus maximus) en 2018, se trata del segundo pez más grande del mundo después del tiburón ballena. En la fotografía 10 puede observarse este ejemplar muerto por enredarse en aparejos de pesca. La viabilidad de muchas poblaciones de cetáceos y tortugas marinas está amenazada por actividades que directa o indirectamente tienen su origen en el ser humano. Las capturas accidentales o no deseadas, la sobreexplotación de los recursos, la contaminación de los mares y la pérdida de habitad son algunos ejemplos. La costa de Mazagón no es ajena a estos problemas. Se puede afirmar del estudio de estos varamientos que en torno al 30 % de los animales que aparecen varados mueren como consecuencia de las interacciones con pesquerías. Dar a conocer esta información, divulgarla en revistas como Marzagón, es una necesidad que ayudará a mejorar entre todos la conservación de nuestro litoral, su riqueza

Foto 10. Tiburón Pelegrino.

y sus especies. Implicarnos todos los ciudadanos en su protección es una garantía de futuro para este entorno que tanto amamos. AGRADECIMIENTOS: Este artículo ha sido posible gracias a que el Área de Conservación y Dirección del Espacio Natural de Doñana ha permitido el uso de la base de datos e información al autor del mismo.

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ENRIQUE CABEZA

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El viaje había sido largo, pero finalmente ya estaban allí, pensaba el joven ingeniero mientras mecánicamente volvía a comprobar que el voluminoso embalaje que transportaban en el carro seguía firmemente amarrado. Al saltar a tierra desde el pescante sintió que su tensión se relajaba; y no era para menos: ¡habían conseguido traer a Mazagón sin desperfectos la lente de Fresnel que se iba a instalar en su nuevo faro!

Era el año 1901. La Junta de Obras del Puerto de Huelva impulsaba el desarrollo del puerto y la mejora de la navegación por el río Odiel, para lo que se había decidido, entre otras actuaciones, construir el faro del Picacho en Mazagón. Se proyectó para la instalación de una lente de Fresnel de segundo orden y, al desmontarse en 1898 el antiguo Faro de Cádiz por motivos de la guerra con los Estados Unidos, se decidió reutilizar la lente de éste. Sus dimensiones aproximadas de 2,10 metros de alto y 1,40 metros de diámetro, junto a su fragilidad inherente a los elementos de cristal con que estaba construida y su complejo montaje en una armadura metálica, era lo que mantenía preocupado a Hugo, el joven ingeniero de caminos, canales y puertos del Ministerio de Fomento al que se había nombrado responsable de la operación.

EL PINAR DE MAZAGÓN El transporte de la lente los llevó; primero, de Cádiz a Huelva en un vapor de cabotaje, y luego, en carro, por San Juan del Puerto, Moguer y Palos de la Frontera. A partir de allí y hasta Mazagón el camino transcurría por las arenas del extenso pinar del Coto Doñana, que ya desde el siglo XVIII había venido reforestándose para fijar las dunas móviles de toda aquella costa. Los pinos piñoneros compartían espacio con especies autóctonas como la sabina y el alcornoque, junto con otras de menor entidad como retamas, adelfas y lentiscos. Toda esta diversidad, acompañada de una multitud de plantas aromáticas, formaba un entorno único en el que la vista se perdía y la ensoñación volaba; tomillo, romero, jara y camarinas, esas “perlas comestibles” de las que una quincena de años más tarde hablaría Juan Ramón Jiménez en “Platero y yo” haciendo curiosamente referencia a los fareros: “… esas preciosas camarinas de la playa que sólo se crían en Moguer, … y son todas para ti y para mí y para los carabineros, los fareros y los pobres que vienen de Sanlúcar por las playas de Castilla”. El carro recorrió con dificultad el último tramo que faltaba por aquel agotador camino de arena y con un último crujido de su veterano armazón se detuvo frente a la entrada del edificio del faro. Desde el pescante, el farero llamó con energía, mirando hacia la copa de un corpulento pino que crecía allí cerca: ¡”Gato”! Al instante y sobre la parte más alta de la verde copa apareció el sonriente rostro de un chaval que, sin decir palabra, volvió a desaparecer para vérsele luego bajar con una agilidad asombrosa por el alto y grueso tronco hasta saltar al suelo y acercarse corriendo a saludar a su padre. Se trataba de Manolito, el hijo mayor del farero; un chaval de catorce años al que todo el mundo conocía por su apodo de “Gato” por su natural agilidad y su afición a subirse a todo tipo de alturas, ya fueran árboles, tejados o los mástiles de los barcos de pesca que reposaban en la arena de la playa al

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pie del cabezo. Sin dejar de sonreír y sin esfuerzo aparente ayudó a descargar del carro toda la impedimenta que traía y trasladarla al patio interior del edificio.

“GATO” SALVA LA LENTE DE FRESNEL A la mañana siguiente se organizó la subida de la lente a lo alto de la torre. Se trataba de una lente muy voluminosa, frágil y pesada y la escalera de caracol del interior de ésta no era lo bastante ancha y practicable para ser utilizada con seguridad, por lo que finalmente se decidió hacer un andamiaje por el exterior del edificio usando los puntales de madera que habían servido para la construcción del faro: fuertes troncos y vigas de madera de pino y de una nueva especie de árbol llamado eucalipto rojo, procedente de Australia, que se estaba empezando a emplear en labores de reforestación. En unos días se finaliza la estructura, en cuya parte superior se instala una polea por la que pasa verticalmente un fuerte cabo amarrado en uno de sus extremos al vértice superior del armazón de la lente para poder izarla, y el otro, dispuesto en dirección horizontal por medio de una segunda polea colocada en la base del andamiaje, asegurado al arnés de una robusta mula que ejercería la fuerza de tracción necesaria. El farero y su asistente se sitúan en lo alto de la torre para recibir y colocar la lente en la plataforma allí habilitada, un tercer hombre se pone junto a la mula para regular su marcha y Hugo y “Gato” se quedan a un lado expectantes y listos para ayudar en lo que haga falta. Al principio todo marcha bien. La mula avanza despacio, la lente va subiendo poco a poco; ya casi ha alcanzado la altura de la torre... ¡De repente y con un sonoro crujido, el andamiaje se estremece violentamente deteniéndose el avance del cabo! El inevitable retraso entre la orden de ¡alto! del farero y la parada de la mula hace que el cabo aumente su tensión y la estructura de madera se deforme y cruja todavía más, amenazando venirse abajo. Al momento todos pueden ver lo ocurrido: el cabo se había salido del carril de la polea superior y se había quedado atascado, con lo que toda la fuerza que ejercía la mula se estaba aplicando directamente al andamiaje.

¿QUÉ HACER? La lente se había quedado detenida oscilando peligrosamente a una decena de metros de altura, amenazando caerse, junto con toda la estructura. Había que subir por ésta para liberar el cabo aprisionado y volverlo a colocar en la polea; pero, con el último tirón había quedado muy debilitada y no soportaría el peso de un hombre. “Gato” miró a su padre, su padre le miró a él; y sin mediar palabra, el chaval dio un salto, se encaramó a la base de la estructura, trepó con agilidad por ella y en un momento se encontró junto a la polea, en donde afirmó el extremo de un segundo cabo en la pieza del vértice de la lente. Para ello tuvo que descolgarse por el cabo de izado vertical hasta alcanzarla y luego subir de nuevo penosamente para asegurar el otro extremo en la parte superior de una de las vigas de madera del andamiaje, que, mientras tanto, crujía de forma amenazadora. Quedando así dispuesto un segundo amarre para la lente, la mula pudo retroceder liberando la tensión del cabo de tracción y permitiendo que “Gato” pudiera recolocarlo en la polea. Ahora debía soltar el cabo auxiliar deshaciendo el nudo que mantenía sujeto su extremo superior a la viga del andamiaje. La redistribución de las cargas que se produjo al soltarlo hizo de nuevo vibrar con fuerza la estructura, haciendo perder su agarre a “Gato”, que al caer tuvo la fortuna de poder aferrarse a uno de los puntales verticales de madera, por el que, mal que bien, fue deslizándose hacia abajo no sin herirse y desollarse ambas manos en el proceso, hasta acabar finalmente en brazos de su angustiado padre. Apenas repuestos de la impresión, sin perdida de tiempo y con mil precauciones, terminaron de izar la lente asegurándola finalmente en la plataforma superior de la torre. ¡La lente de Fresnel se había salvado! Los días siguientes prepararon y pusieron a punto todo lo necesario para hacer la primera prueba y llegado el

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momento, en uno de esos atardeceres naranjas que el sol regala a Mazagón, la llama se encendió y un potente haz de luz barrió por primera vez las aguas del Golfo de Cádiz, siendo saludado por las sirenas de los vapores y las banderolas de los veleros que por allí navegaban…

Faro, vista general.

Y aquí termina nuestra historia. Una historia humana, pequeña, inserta en las páginas de la gran Historia universal, a la que solo le gusta recordar fechas, grandes hechos e importantes personajes. Aquella gesta de “Gato” fue la causa de que su nombre cambiara a “Gatoelfaro” (el gato del faro) dando lugar al mote o apodo por el que, a partir de entonces, se le conocería a él y a toda su descendencia según la costumbre popular. Y durante muchos años se pudieron escuchar por aquellas tierras estas alegrías de Cádiz, que desgraciadamente el tiempo acabó olvidando, Los barcos que van a Huelva navegan ya muy contentos, que en el Picacho a la barra un faro nuevo le han puesto. Con ese ojo tan grande, de Polifemo, si no es por el Gatoelfaro; se queda tuerto.

Y si hoy visitáis el Faro del Picacho podréis ver, entre otras muchas cosas interesantes, la construcción original de finales del siglo XIX con su acogedor patio interior y los espacios para viviendas y almacenes, grandes pinos en el exterior como a los que tanto le gustaba encaramarse a “Gatoelfaro” y al subir a la torre por la escalera de caracol, una de las poleas que se usaron para izar hasta allí arriba la lente de Fresnel.

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LA LENTE DE FRESNEL La lente de Fresnel, llamada así en reconocimiento a su inventor, el físico francés Agustín-Jean Fresnel, es un diseño que permite la construcción de lentes de gran apertura y una corta distancia focal sin el peso y el volumen de material que sería necesario para una lente de diseño convencional. Fue desarrollada en 1822 y probada por primera vez al año siguiente en el faro de Cordouan, en el estuario del río Garona, que señala la entrada al puerto francés de Burdeos. Cuando las lentes son necesariamente grandes, como en el caso de los faros, su grosor puede hacerse excesivo, haciéndolas muy pesadas y excesivamente costosas. En vez de ello, Fresnel propuso dividirlas en anillos circulares manteniendo los radios de curvatura, eliminando así el enorme espesor que tendrían, de ser sus superficies continuas.

Lente.

Además, para aumentar su eficiencia aprovechando los rayos luminosos que se proyectaban fuera de la lente, hacia arriba y hacia abajo, al ser instaladas en un faro, se les añadían en la parte superior e inferior una serie de prismas de cristal en forma de anillos, que refractaban y reflejaban la luz recibida, incrementando el haz luminoso horizontal que el faro emitía.

Las lentes de Fresnel se construían en siete tamaños diferentes denominados órdenes, que iban desde el primero hasta el sexto. La mayor lente era la de primer orden, con unas dimensiones aproximadas de 2,75 metros de altura y 1,80 metros de diámetro. El Faro del Picacho se diseñó para la instalación de una lente de segundo orden y al desmontarse en 1898 el antiguo Faro de Cádiz por motivos de la guerra con los Estados Unidos, se decidió reutilizar la lente de éste. Algún tiempo más tarde se le instaló una lente de tercer orden y en 1949 se electrificó. Diagrama lente de Fresnel. Lente de Fresnel del siglo XIX con quemador de grasa. Fuente: East Brother Light Station Inc.

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La profesión de guardafaro o farero era dura y exigente. El candidato debía saber leer y escribir y ser


LA VIDA DE UN FARERO

Plano del Faro. Plano del Faro del Picacho. 14/07/1884. Fuente: La Historia del Puerto de Huelva (1873-1930). Ana María Mojarro Bayo / Puerto de Huelva.

capaz de mantener un registro actualizado de las incidencias en el servicio diario, llevar la contabilidad del pago de los salarios, tanto el suyo propio como el de sus asistentes, del consumo del combustible utilizado (aceite de oliva, petróleo o parafina) y otros materiales y llevar un registro de observaciones e incidencias del tráfico de embarcaciones que cruzaban la barra. Esto último pasó en 1906 a ser responsabilidad de los servidores de la Casa del Vigía de Mazagón, erigida en la orilla izquierda del río Odiel junto a su desembocadura en el mar. Su principal misión era la de asegurar que la luz del faro se encendiera y operara correctamente desde la puesta de sol hasta el amanecer. Para ello, debía tener también la necesaria fuerza física y la habilidad mecánica para encargarse del mantenimiento y puesta en servicio de la lente, del mantenimiento del edificio y del resto de los equipos, así como de hacer pequeñas reparaciones mecánicas. Disponía de un manual de instrucciones con diagramas de la lente y su lámpara con todas sus partes identificadas, los procedimientos necesarios para mantener en servicio el resto de las instalaciones, instrucciones sobre pinturas y elementos de limpieza de la lente e incluso una tabla con las horas diarias de la salida y puesta de sol. El farero y sus asistentes se turnaban en las guardias en las que se realizaba un trabajo metódico y repetitivo. Todos los días, antes de anochecer, debían llenar el depósito de combustible, encender la mecha con una lámpara auxiliar y mantenerla encendida a baja intensidad durante una media hora para evitar que un cambio brusco de temperatura provocara la ruptura de algún elemento de cristal de la lente. El sistema disponía de un mecanismo semejante al de un reloj que hacía que la lente girara y los rayos de luz barrieran el horizonte; por lo que, a lo largo de la noche, el hombre de guardia debía reposicionar cada cierto tiempo la pesa que lo hacía funcionar o bien darle cuerda con una manivela, según la técnica utilizada. Y durante el día, el trabajo continuaba. Entre otras labores había que limpiar el polvo de todos los elementos de la lente; primero con un plumero, y luego con una bayeta seca y en caso necesario pulirlos con un retal de piel. Era un trabajo de responsabilidad, con salarios reducidos, pero que se compensaba por la gratuidad y comodidad de la vivienda y espacios anexos que se le proporcionaban al farero y sus asistentes y a su numerosa e infantil descendencia. Una pequeña biblioteca suministrada por el Ministerio de Fomento, que de cuando en cuando se intercambiaba entre los distintos faros para de esta manera poder renovarla, posibilitaba la creación de una escuela familiar a la que, a duras penas, se hacía asistir diariamente a esa pequeña hueste.

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NUEVA INICIATIVA PARA CONSERVAR LAS TORTUGAS LAÚDES DE MAZAGÓN ASOCIACIÓN CHELONIA

Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ

No es extraordinaria la presencia de la tortuga laúd (Dermochelys coriacea) en aguas de Mazagón y su entorno. Así lo demuestran ejemplares apresados por nuestras artes de pesca, como el encontrado en la mañana del 1 de julio del pasado año 2020 cerca de la playa de Matalascañas, atrapado en una red de trasmallo, o el hallado a finales de ese mismo mes de julio enredado por el cuello y una de las aletas delanteras a las cuerdas de nasas utilizadas para la captura del pulpo. Ambas tortugas laúd pudieron ser rescatadas aún con vida. Pero, la primera de ellas no pudo superar las secuelas y heridas sufridas durante las horas que permaneció atrapada y murió al día siguiente en el Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz (CEGMA), al que fue trasladada tras su rescate. Cuerpos ya inertes de otros ejemplares también arriban a nuestras costas, como se pudo observar en el puerto deportivo de Mazagón en octubre de 2017 o en la playa del Asperillo, ya dentro del entorno del Parque Natural de Doñana, en septiembre de 2016. La tortuga laúd es la tortuga marina de mayor tamaño de las siete especies existentes; puede pesar hasta 900 kg y mide entre 1,20-2,10 metros de longitud. A diferencia de las otras tortugas marinas que tienen caparazones duros, la tortuga laúd presenta un caparazón más flexible, cubierto de una piel resistente con aspecto de cuero que cubre un tejido conjuntivo muy graso y un tejido óseo muy ancho. El dorso presenta 7 quillas longitudinales en lugar de las placas de otras especies. Dorsalmente, son de color negro o azul oscuro, con

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manchas en tonos blanco o rosa y carecen de escamas o uñas en las extremidades. Su cabeza es grande y tampoco tiene escamas, pero presenta un pico queratinizado muy fuerte, con bordes lisos y en forma de W. Carece de dientes, pero la forma de su mandíbula y la presencia de unas papilas cónicas de distinto tamaño y dirigidas hacia el interior, en la boca y la garganta, favorecen la ingestión de sus presas principales, medusas y tunicados. Este tipo de papilas no están presentes en el resto de las especies, y es una característica asociada a su dieta especializada en el consumo de medusas y otros invertebrados gelatinosos. Es interesante resaltar que no se ven afectadas por las toxinas de medusas. La disponibilidad de alimento puede justificar que estos animales se alimenten en aguas frías, con temperaturas de hasta 10-12 grados centígrados. Otra diferencia de Dermochelys coriacea con el resto de tortugas marinas es que tiene cierta capacidad endotérmica; es decir, que pueden mantener su temperatura corporal por encima de la del agua circundante y toleran una amplia gama de temperaturas. Esto les permite alcanzar latitudes superiores al resto de las tortugas y por ello su distribución geográfica es más amplia y ocupa ecosistemas más diversos. Además, presenta unas aletas anteriores proporcionalmente más largas que las de sus congéneres, que le permiten grandes navegaciones transoceánicas, por lo que es una gran nadadora. Las crías, tras abandonar las playas de nacimiento, se alimentan durante largos periodos de los restos de


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vitelo del desarrollo embrionario, y según van creciendo ocupan zonas pelágicas y su dieta se compone ya de presas gelatinosas Los juveniles crecen muy deprisa y podrían madurar antes que otras tortugas marinas. Otra diferencia es que no cambia el tipo de dieta cuando pasan de juveniles a adultos. Es la tortuga marina con una distribución geográfica más amplia, que incluye el Atlántico, Índico y Pacífico; entrando esporádicamente en el Mediterráneo. Incluso llega hasta aguas circumpolares o a las frías aguas al norte de la península Escandinava. De hecho, se encuentra entre los animales más migratorios del planeta pudiendo viajar hasta 16.000 km o más cada año. Además, son principalmente oceánicos y bucean a grandes profundidades (hasta 1500 metros). Los adultos de esta especie se mantienen en las áreas de alimentación donde hay alta concentración de alimento y solo acceden a las zonas costeras en la estación reproductora. Las áreas de alimentación de tortuga laúd se han identificado en el Atlántico Norte, desde las islas Canarias, Mediterráneo y Cantábrico hasta latitudes más altas como Gran Bretaña, Irlanda, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Alemania, Noruega, Suecia y Canadá. En épocas cálidas, los individuos grandes suelen desplazarse hasta latitudes altas; pero, en épocas frías buscan su alimento en aguas tropicales. Las crías y juveniles se mantienen en aguas oceánicas por encima de 26º C (áreas tropicales y subtropicales). En España, es la segunda especie de tortuga marina más común en nuestro litoral.

Principalmente, se trata de individuos de gran tamaño (juveniles grandes o adultos) y en el Mediterráneo parecen concentrarse en áreas específicas, más que distribuirse aleatoriamente. Su reproducción es estacional y suele coincidir con la época húmeda y cálida de su lugar de anidación. A nivel Atlántico, se sitúan en zonas tropicales americanas, entre febrero-julio y en la costa atlántica africana (Gabón), la anidación ocurre entre noviembre-marzo. Los apareamientos también tienen lugar en aguas cerca de las zonas de anidación. La época de puesta suele durar unos 4 meses y, durante ese periodo, cada hembra puede realizar entre 3 y 11 nidos, saliendo a la playa cada 9-11 días. No se conoce a qué edad alcanzan la madurez sexual, pero se estima que es entre los 9-14 años. La tortuga laúd solo sale a tierra a anidar, y normalmente lo hacen por la noche. Las hembras adultas excavan sus nidos, de unos 60-100 cm de profundidad, en playas arenosas con plataforma continental reducida, acceso fácil y libre de rocas o corales abrasivos;

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normalmente son costas con corrientes fuertes y oleaje alto. En los nidos, depositan entre 60-100 huevos blancos. De ellos, unos 80 huevos tienen yema y son del tamaño de una bola de billar y otros son los denominados “huevos falsos”, característicos de esta especie. Estos falsos huevos no tienen yema ni embrión, solo están rellenos de albúmina. Son más pequeños, tienen formas variables y parece que ayudan al desarrollo embrionario, protegiendo a los huevos reales de la depredación, reduciendo la penetración de arena entre ellos y facilitando la complicada ascensión de los neonatos desde el fondo del nido hasta la superficie de la playa. La incubación dura 50-78 días, de media unos 65 días, a unos 29.5ºC y, como en el resto de especies de tortuga, el sexo en las crías depende de la “temperatura pivote” (el punto donde la proporción de sexos es 1:1). Si las temperaturas son más altas se acelera el desarrollo y si se dan en el segundo tercio de la incubación, se producen más hembras. Sin embargo, ambientes más fríos retrasan el proceso y favorecen la aparición de más machos. Tras salir del nido, los neonatos se desplazan sin descanso sobre la arena hasta alcanzar el mar. Los machos no saldrán a tierra firme durante el resto de su vida. Esta especie suele dejar pasar 1-3 temporadas de reposo, antes de reproducirse de nuevo. Aunque siempre vuelven a su zona de nacimiento para anidar, en estos periodos de descanso reproductor pueden desplazarse miles de kilómetros. En la tortuga laúd, a diferencia de otras tortugas marinas, la fidelidad por la zona de anidación no es tan importante y los nidos se pueden distanciar, en la misma temporada, cientos de kilómetros entre sí. En el caso de los machos, se cree que se aparean todos los años, aunque se carece de información todavía al respecto. Las áreas de puesta más importantes de esta especie, en el Atlántico, se concentran en centro y sur de América, principalmente en la Guayana; pero, también destacan playas de Centroamérica, desde Costa Rica hasta Colombia. Se han registrado también en el Atlántico oriental diversos lugares de puesta entre Mauritania y Angola; pero las mayores concentraciones de hembras reproduciéndose se localizan en Gabón (Fretey, 2001; Carmiñas, 2008). Esta especie está clasificada como Vulnerable a nivel global, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Durante el siglo pasado, sus poblaciones sufrieron un declive muy

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importante en las principales zonas de anidación. Las principales amenazas para esta tortuga son: la captura accidental en artes de pesca industriales y artesanales, la contaminación del mar y las playas, la caza de hembras y el expolio de nidos en zonas de anidación. Además, pueden confundir a sus presas habituales (medusas) con los plásticos arrojados al mar y su ingestión les provoca serios trastornos digestivos e incluso la muerte. En el Pacífico, la situación para la tortuga laúd es crítica. La población anidante en esta zona se redujo de 10.000 hembras por año, en los años 50, a menos de 100 en 1995, lo cual supone una pérdida del 99% de la población en medio siglo (Chan y Liew, 1996). Según Mast y Pritchard (2006), en las últimas décadas, las tres principales zonas de anidación en México, Costa Rica y Malasia han sufrido un descenso del 90 %. En el atlántico africano y algunas zonas del Caribe la situación no es muy conocida, pero hay razones para pensar que puede no ser saludable (Mast y Pritchard, 2006). Sin embargo, en las últimas décadas ha habido una ligera recuperación en algunas de las zonas de anidación de la tortuga laúd más próximas al litoral español, lo cual justificaría un leve aumento de esta especie en nuestras costas (Witt et al., 2009; Marco et al., 2009). De hecho, la tortuga laúd es la segunda especie de tortuga marina más común en aguas españolas (Camiñas, 1998), tanto del Atlántico, donde se menciona su reproducción esporádica (López-Jurado, 1992); como del Mediterráneo, donde se tiene constancia de su presencia en todas las subcuencas mediterráneas (Camiñas, 1998 y 2002). A pesar de ello, no se dispone de datos actuales y fiables sobre la abundancia de estas tortugas en todo el litoral español. Para remediar esa situación, desde la Asociación Chelonia se está llevando a cabo el proyecto “Actualización del estado de conservación de la tortuga laúd en el Atlántico español como contribución a la Estrategia de conservación de tortugas marinas de España”. A través de este proyecto, que cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, se


pretende actualizar información sobre los impactos de las actividades humanas sobre la especie, buscar metodologías que permitan prospectar su abundancia en el golfo de Cádiz por medio de censos en embarcación, promover la implicación de sectores que interaccionan con ella, así como sensibilizar a la sociedad civil sobre esta especie carismática y sobre las tortugas marinas que se registran en aguas españolas.

IMPORTANCIA DE LOS RESULTADOS DEL PROYECTO E IMPLICACIONES POSITIVAS QUE SE DERIVARÍAN PARA EL GOLFO DE CÁDIZ, MAZAGÓN Y SU ENTORNO.

contribuir a frenar la pérdida de biodiversidad y reducir los impactos negativos que nuestras actividades tienen sobre el medio. La riqueza biológica de esta región presenta grandes oportunidades para un modelo de desarrollo sostenible que convierta a Mazagón y al golfo de Cádiz en su conjunto en ejemplo de gestión equilibrada del medio marino y costero y a especies emblemáticas como la tortuga laúd en abanderadas de este manejo y custodia del territorio.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Antworth, R. L., Pike, D. A., Stiner, J. C. 2006. Nesting ecology, current status, and conservation of sea turtles on an uninhabited beach in

El golfo de Cádiz presenta unas condiciones ecológicas muy características que inciden en una gran riqueza y producción biológica y en la presencia de especies carismáticas, como la propia tortuga laúd. Los resultados del proyecto contribuirán a mejorar el conocimiento sobre esta especie altamente migratoria, de forma que puedan ser aplicados para una gestión más sostenible del medio marino. La implicación y sensibilización del sector pesquero comercial y recreativo que opera en el golfo de Cádiz es de gran importancia para la conservación y conocimiento de la tortuga laúd y otras especies amenazadas que interaccionan con las artes. La conservación de estas especies puede beneficiar al propio sector y promover un desarrollo local más equilibrado, fortaleciendo al mismo tiempo los objetivos marcados en la Estrategia de conservación de las tortugas marinas de España; siendo el golfo de Cádiz un punto de especial interés por ser una zona de alimentación y paso de tortugas marinas (tortuga boba y tortuga laúd, principalmente) que entran y salen del Mediterráneo. El conocimiento y la sensibilización de los usuarios del mar y de la sociedad en general sobre estas especies y los papeles que juegan en los océanos es esencial para un desarrollo local y regional equilibrado y

Florida, USA. Biol. Conserv., 130: 10- 15. Camiñas, J.A. 1998. Is the leatherback (Dermochelys coriacea Vandelli, 1761) a permanent species in the Mediterranean Sea? Rapp. Comm. Int. Mer Medit., 35: 388-389. Camiñas J.A.2002. Estatus y conservación de las Tortugas Marinas en España. En: Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España (Pleguezuelos, J.M., R. Márquez y M. Lizana, eds.). Dirección General de Conservación de la Naturaleza-Asociación Herpetológica Española (2ª impresión). Madrid. Camiñas. J.A. 2008. Las tortugas marinas en aguas españolas. Situación actual, problemática y medidas de conservación. Conservación y Gestión de la Biodiversidad Marina en España, Vigo, 22-26 de septiembre de 2008 Chan, E. H., Liew, H. C. 1996. Decline of the leatherback population in Terengganu, Malaysia, 1956-1995. Chelon. Conserv. Biol., 2: 196-203. Dutton, D. L., Dutton, P. H., Chaloupka, M., Boulon, R. H. 2005. Increase of a Caribbean leatherback turtle Dermochelys coriacea nesting population linked to long-term nest protection. Biol. Conserv., 126: 186-194. Fretey J., 2001. Biogeography and Conservation of Marine Turtles of the Atlantic Coast of Africa/Biogeographie et conservation des tortues marines de la côte atlantique de l’Afrique. CMS Technical Series Publication nº 6, UNEP/CMS Secretariat, Bonn, Germany. Marco, A., Patino-Martínez, J., Ikaran, M., Quiñones, M. L. 2009. Tortuga laúd – Dermochelys coriacea. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Marco, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. Mast, R. B., Pritchard, P. C. H. 2006. The top ten burning issues in global sea turtle conservation. Pp. 12-13. En: State of the World’s Sea Turtles, vol I. Washington, DC, USA. Witt, M. J., Baert, B., Broderick, A. C., Formia, A., Fretey, J., Gibudi, A., Moussounda, C., Mounguengui, G. A., Ngouessono, S., Parnell, R. J., Roumet, D., Sounguet, G.. P., Verhage, B., Zogo, A., Godley, B. J. 2009. Aerial surveying of the world’s largest leatherback turtle rookery: A more effective methodology for large-scale monitoring. Biol. Conserv., DOI: 10.1016/j.biocon.2009.03.009.

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SISTEMAS AÉREOS PILOTADOS DE FORMA REMOTA (RPAS): HISTORIA, SISTEMAS Y OPERACIONES (2 de 3) Prof. Dr. JOSÉ MANUEL ANDÚJAR MÁRQUEZ Catedrático de Ingeniería de Sistemas y Control. Universidad de Huelva

Aspectos introductorios Al hablar de Drones y sus posibles aplicaciones, podemos encontrar como denominaciones más frecuentes hoy en día las de UAV (unnamed aerial vehicle o vehículo aéreo no tripulado), UAS (unmanned aircraft system o sistema de aeronave no tripulada), dron (del inglés drone o abejorro) y RPAS (remotely piloted aircraft system o sistema de aeronave pilotado a distancia); donde, en esta última definición, se quiere explicitar que el sistema aéreo no vuela “solo”. Cuando, además de aeronave, se utiliza la palabra sistema, se quiere hacer notar explícitamente que la plataforma aérea es parte de un sistema más complejo, donde cabe destacar la estación de control en tierra, así como el enlace de comunicaciones entre la aeronave y tierra. Actualmente, las dos denominaciones más usuales son dron en el lenguaje común y RPAS en el especializado. En el número anterior de la revista, correspondiente a 2020, hicimos un recorrido desde el pasado (bastante antiguo, por cierto, tanto como la aviación en sí misma) hasta el presente de los RPAS, donde llegamos hasta los años 90. En este número mostraremos solo algunos de los sistemas actuales, quizás los más llamativos, pues el desarrollo tecnológico en este campo es constante, y de forma continuada están apareciendo en el escenario RPAS con cada vez más prestaciones. Como suele ocurrir en otros campos de la tecnología, la punta de lanza de los desarrollos es siempre militar para, a continuación, muchos de ellos, ser aprovechados en la vida civil. De hecho, los RPAS tienen hoy en día gran aplicación en inspección de infraestructuras, control de vertidos y elementos contaminantes, vigilancia de fauna y caza furtiva, vigilancia y control de presencia (playas, manifestaciones, etc.), vigilancia y control de incendios forestales, y un largo etc. La carrera tecnológica de los RPAS está dominada actualmente por EE UU e Israel (Israel acapara el 60% de la exportación mundial de RPAS en los últimos 30 años). Recientemente, China se está incorporando con desarrollos cada vez más sofisticados. Respecto a Europa, está inmersa en ambiciosos programas tecnológicos. Para ello, necesita un centro europeo de desarrollo y certificación de aeronaves no tripuladas. Aquí, es donde entra en juego el proyecto CEUS, como auténtico puerto aeroespacial europeo de sistemas no tripulados que se va a desarrollar en los aledaños de Mazagón, para formar un tándem, sin igual en Europa, con el actual CEDEA, situado en El Arenosillo. En este momento, el proyecto CEUS, después de un fuerte y reciente impulso - parece que esta vez sí definitivo, por parte de los Ministerios de Ciencia e Innovación y Defensa, así como por la Junta de Andalucía - está finalizando, después de la modificación del proyecto original, su nueva declaración de impacto ambiental en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Si todo va como se espera, las obras de CEUS comenzarán en el último trimestre de 2021. De hecho,

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la Cámara de Comercio de Huelva, la Federación Onubense de Empresarios, la Universidad de Huelva y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) están preparando un evento internacional en Huelva para presentar en sociedad el proyecto CEUS antes de que finalice 2021. Como se verá a continuación, las cifras de inversión en los proyectos de RPAS más sofisticados pueden resultar mareantes. Esto reafirma la importancia del proyecto CEUS, pues puede aportar un enorme desarrollo científicotecnológico-económico a Huelva, Andalucía y España. Independientemente de los puestos de trabajo de alta cualificación que va a generar, propiciará una gran presencia de empresas y personal técnico durante todo el año en la zona; lo cual requerirá de una infraestructura hotelera y de restauración que dinamizará el entorno de Mazagón, incidiendo especialmente, de forma muy positiva, en los meses donde hay menos turismo. Por otro lado, con el tiempo, las empresas que estén desarrollando sus sistemas en CEUS (la práctica totalidad de las empresas europeas más importantes), montarán, con toda seguridad, sedes en su entorno; lo cual generará más puestos de trabajo y dinamizará aún más económicamente la zona.

RPAS actuales GENERAL ATOMICS MQ-9 REAPER (Segador). Operatividad múltiple • Envergadura: 25,6 m. • Peso de despegue: 3.175 kg. • Capacidad de carga: 1.360 kg. • Techo de vuelo: 15.800 m. • Autonomía: 36 h. • Coste de hora de vuelo: 4.000 $ aprox. • Sistema MQ-9 se compone de 4 aparatos (coste unitario en torno a 30 millones de $), estaciones de control en tierra y enlace con satélite. Originalmente conocido como Predator (depredador) B. El programa ha costado unos 12.000 millones de $; aproximadamente el presupuesto total de defensa de España durante 2014. En su versión de combate, el MQ-9 permite alojar una gran variedad de armas. España ha comprado 4 Reaper, dos de ellos ya operativos vigilando nuestro cielo, y equipo asociado por 243 millones de $. Los Reaper españoles, al menos de momento, no van artillados, de modo que son usados en tareas de inteligencia y vigilancia.

NORTHROP GRUMMAN RQ-4 GLOBAL HAWK. Aeronave de vigilancia aérea • • • • • • •

Envergadura: 35,41 m. Peso de despegue a plena carga: 10.387 kg. Capacidad de carga: 1.637 kg. Velocidad máxima/crucero: 800 km/h. / 650 km/h. Techo de vuelo: 19.812 m. Autonomía: 36 h. Coste de hora de vuelo: 35.000 $ aprox.

El programa ha costado unos 2.000 millones de $. El Global Hawk está provisto de un Radar de apertura sintética (SAR), que puede penetrar fácilmente en una zona cubierta por nubes o incluso en zonas con tormentas de arena. También lleva un equipo de óptica y de infrarrojos capaz de visualizar con una gran precisión una vasta extensión de terreno. Se estima que el avión es capaz de vigilar y proporcionar información de 103.600 km² de terreno por día, lo que equivale aproximadamente a toda la superficie de Portugal. El Sistema MQ-9 se compone de 1 aparato (coste unitario en torno a 178 millones de $), 1 estación de control en tierra y el enlace con satélite. El coste unitario de cada sistema es de 218 millones de $.

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NORTHOP GRUMMAN R/MQ-8A/B/C Fire Scout

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Longitud: 7,3 m. Diámetro del rotor: 8,4 m. Peso de despegue a plena carga: 1.430 kg. Carga de pago: 272 kg. Velocidad máxima/crucero: 213 km/h / 200 km/h. Techo de vuelo: 6.100 m. Autonomía: 8 h.

Se trata de un RPAS tipo helicóptero. El programa ha costado más de 3.000 millones de $ (Desarrollos RQ-8A, MQ8B y MQ-8C). La diferencia más significativa entre el primitivo RQ y el posterior MQ es que éste tiene una pala más en el rotor (4 en vez de 3). Las alas Stub del MQ-8B tienen propósito aerodinámico y para alojar armamento. El Sistema MQ se compone de 1 aparato (coste unitario en torno a 14,6 millones de $), 1 estación de control en tierra y enlace con satélite.

NORTHROP GRUMMAN X-47B. RPAS de combate • • • • • • • •

Longitud: 11,63 m. Envergadura: 18,92 m. Peso de despegue a plena carga: 20.215 kg. Alcance: 4.000 km. Velocidad máxima: 0,45 mach. Techo de vuelo: 12.190 m. Carga útil: capacidad para 2.000 kg de armas. Combustible: 717 kg.

Es un RPAS de demostración de la Armada de los EE UU, cuyo primer vuelo se realizó en 2011.El objetivo es crear y operar un vehículo aéreo no tripulado basado en portaaviones. El proyecto, aún en desarrollo, comenzó en 2007, y ya se llevan gastados más de 1.000 millones de $.

DOMINATOR • • • • • • •

Longitud: 8 m. Envergadura: 13,42 m. Peso de despegue a plena carga: 1.200 kg. Carga útil: 134 kg. Velocidad máxima: 354 km/h. Techo de vuelo: 9.100 m. Autonomía: 28 h.

Uno de los muchos RPAS israelíes (otros comercializados son el Heron, Searcher, Aerostar, Drone guard, Orbiter, etc.). Es un RPAS del tipo medium-altitude and long-endurance (MALE), o de altitud media y gran autonomía.

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El gran proyecto europeo MALE RPAS • • • • • • •

Longitud: 16 m. Envergadura: 26 m. Capacidad de carga: 2.300 kg. Peso de despegue a plena carga: 11.000 kg. Coste de hora de vuelo: 3.000 € aprox. Velocidad de crucero: 500 km/h. Techo de vuelo: 13.700 m.

Se trata de un proyecto europeo participado por Francia, Alemania, Italia y España que se inició en 2015. Su desarrollo va a costar más de 1.000 millones de € y se prevé que los primeros RPAS empezarán a suministrarse en 2028. Los 4 países consorciados tienen comprometidas 60 aeronaves (20 sistemas completos, cada uno de los cuales opera tres aeronaves y dos estaciones terrestres). El presupuesto para estas adquisiciones ronda los 10.000 millones de €. En este gigantesco proyecto europeo podrá jugar un papel fundamental CEUS, tanto en su fase de desarrollo como, sobre todo, en su fase de certificación; pues está previsto que ésta sea tan exigente que lo convierta en el primer gran RPAS que pueda compartir espacio aéreo con la aviación civil.

RPAS en España España es uno de los países europeos con mayor tecnología en el ámbito de los RPAS, y también con más operadores. El problema es que los desarrollos se deben bien al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) o a empresas de pequeño tamaño (fundamentalmente se trata de PYMES, y la mayoría de ellas son startups/spin-offs fruto de tecnología transferida desde las Universidades y Centros de Investigación); con lo cual, la disponibilidad de fondos de inversión y comercialización de los sistemas no es tarea fácil, salvo que las fuerzas armadas se interesen en los proyectos. De hecho, nuestras fuerzas armadas tienen ya gran experiencia en la operación de RPAS, incluso en escenarios de guerra, como en Afganistán, donde España operó, entre otros, el Searcher Mk.III israelí. De hecho, este modelo surgió a raíz de las modificaciones introducidas en el Searcher Mk.II-J para responder a las especificaciones del contrato de compra del Ejército de Tierra Español. A continuación, se muestran algunos ejemplos de desarrollos de RPAS españoles. Por supuesto, la disponibilidad de CEUS supondrá un enorme impulso a la industria de RPAS española.

INTA SIVA. RPAS de vigilancia • Carga de pago: 40 kg. ; cámaras diurnas y de infrarrojo, radar de apertura sintética. • Envergadura: 5,8 m. • Peso de despegue a plena carga: 300 kg. • Radio de acción: 150 km. • Velocidad máxima/crucero: 115 km/h. / 190 km/h. • Techo de vuelo: 4.000 m. • Autonomía: 8 h.

El INTA SIVA (Sistema Integrado de Vigilancia Aérea) es un desarrollo que comenzó en 1988 y culminó en 2006. El programa ha costado unos 150 millones de euros. Aterriza y despega en manual y automático.

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INTA DIANA. Avión blanco de alta velocidad y prestaciones • • • • • • • • • •

Carga de pago: 25 kg. Envergadura: 1,84 m. Longitud: 3,5 m. Peso de despegue a plena carga: 160 kg. Radio de acción: 100 km. Velocidad máxima: 650 km/h. Techo de servicio: 8.000 m. Lanzamiento: rampa neumática o boosters (cohetes). Recuperación: paracaídas. Autonomía: 1 h.

El sistema DIANA puede ser utilizado como avión blanco (para entrenamiento de defensa antiaérea), aunque también ha sido diseñado para permitir su utilización con gran variedad de sistemas de armas tanto actuales como futuros.

INTA MILANO. RPAS estratégico de vigilancia y observación todo tiempo • • • • • • •

Carga de útil: 180 kg. Envergadura: 12,5 m. Longitud: 8,2 m. Peso de despegue a plena carga: 900 kg. Velocidad máxima: 260 km/h. Techo de servicio: 7.800 m. Autonomía: 20 h.

El INTA Milano es un sistema de vigilancia y observación todo tiempo compuesto por plataformas aéreas enlazadas vía satélite con una estación de control en tierra. Su carga útil está compuesta por el radar de apertura sintética QUASAR (desarrollado por el INTA), cámaras diurnas y de infrarrojo, así como equipos de guerra electrónica. El Milano puede ser utilizado para reconocimiento, adquisición/designación de objetivos y entrenamiento de unidades operacionales, visualización de incendios, apoyo a las unidades de emergencia en el caso de catástrofes, control de fronteras, plataforma para la investigación y desarrollos aeronáuticos y la detección de minas e IEDs (artefactos explosivos improvisados). Gracias a su gran autonomía y equipamiento de sensorística, España, con una flota de Milanos podría tener permanentemente vigiladas las rutas entre sus islas.

SCRAB I y II. RPAS blancos aéreos • • • • • • • • • •

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Carga útil: 4/10 kg. Envergadura: 1,62/2,52 m. Longitud: 1,95/ 2,94 m. Peso de despegue a plena carga: 32/90 kg. Radio de acción: 100 km. Velocidad máxima: 360/432 km/h. Techo de servicio: 8.000 m. Lanzamiento: catapulta. Recuperación: paracaídas. Autonomía: 45/75 minutos.

SCRAB I y II son una familia de blancos aéreos de altas prestaciones y bajo coste, desarrollados por la empresa española Sistemas de Control Remoto (SCR) y utilizados para el entrenamiento de unidades militares. El sistema se compone de una estación en tierra y cuatro aparatos, mono motores (SCRAB I) o bimotores (SCRAB II), con piloto automático integrado. Su uso principal es servir de blanco a unidades de artillería, bien terrestres o navales.


SCRAB III. RPAS blanco aéreo

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Carga útil: 13 kg. Envergadura: 2 m. Longitud: 3,13 m. Peso de despegue a plena carga: 140 kg. Radio de acción: 100 km. Velocidad máxima: 670 km/h. Techo de servicio: 8.000 m. Lanzamiento: catapulta. Recuperación: paracaídas. Autonomía: 60 minutos.

Se complementa con los SCRAB I y II para ser utilizado en operaciones de entrenamiento militar de sistema de defensa anti aérea de largo alcance como misiles PATRIOT, AMRAAM o NASAM.

INDRA PELÍCANO • • • • • • •

Carga útil: 30 kg. Envergadura: 1,62/2,52 m. Longitud: 4 m. Peso de despegue a plena carga: 200 kg. Radio de acción: 100 km. Velocidad máxima: 180 km/h. Autonomía: 6 h.

El sistema Pelícano de la empresa española Indra está basado en un helicóptero de tamaño medio de la compañía sueca CybAero. El Pelícano incorpora sistemas electro-ópticos de visión diurna e infrarroja. También puede incorporar un radar ligero, así como sistemas de contramedidas electrónicas y sensores de detección de amenazas químicas, bacteriológicas, radioactivas y nucleares (NRBQ). El sistema puede integrarse completamente en buques, siendo una extensión del propio sistema de vigilancia del navío, complementando al resto de radares embarcados y sensores que integren.

TARSIS 75 • • • • • • • •

Carga útil: 12 kg. Envergadura: 5,2 m. Longitud: 3,8 m. Peso de despegue a plena carga: 75 kg. Radio de acción: 70/150 km. Velocidad de crucero: 100 km/h. Autonomía: 12 h. Altitud: 5.000 m.

El Tarsis 75, desarrollado por la empresa española Aertec, está fabricado íntegramente en fibra de carbono y puede integrar como carga útil; tanto armas (por ejemplo, cuatro cohetes guiados por láser Fox de diseño propio de Aertec), como sensores; ambos combinados. El Tarsis 25, modelo hermano de éste, está diseñado para operaciones exclusivamente civiles.

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Joaquín Suárez, a la izquierda de la foto en el poblado del Loro, junto a un comerciante de la lonja de pescado de Huelva. Foto: Familia de Joaquín Suárez.

JOAQUÍN EL DE LA BARCA,

EL LEPERO QUE DIO VIDA A MAZAGÓN JOSÉ ANTONIO MAYO ABARGUES

Joaquín Suárez García, Joaquín el de la Barca, como se le conocía en Mazagón, nació en La Barca (Lepe) a principios del siglo XX, concretamente el 14 de enero de 1903, en el seno de una familia con una amplia tradición marinera. Su padre, Antonio Suárez, que era propietario de varios barcos en La Antilla (Lepe), fue el que le enseñó la dura profesión de la pesca a la que estuvo dedicado toda su vida. En 1923, Joaquín abandonó su Lepe natal con 20 años para ir a Mazagón, donde se instaló con su mujer en la playa de La Fontanilla. Allí construyó un poblado de chozas para albergar a los 60 pescadores que tenía a su cargo, poblado en el que estuvo viviendo poco más de un año, trasladándose después a la zona de la Torre del Loro. En el acantilado del margen izquierdo del arroyo construyó un nuevo poblado de chozas, en el que estuvo viviendo 40 años, éste aún más grande que el de La Fontanilla; ya que la plantilla de pescadores había aumentado considerablemente, llegando casi al centenar; pescadores que procedían de Lepe, Punta Umbría, Sanlúcar de Barrameda y de varios puntos de Portugal. No fue el único pescador que se instaló en estas playas en la primera mitad del siglo XX, ya que hubo más pescadores de Lepe

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que eligieron esta parte de la costa, rica en pesquería; pero sí fue el más importante en cuanto al volumen de trabajo que desarrollaba. La vida en aquel poblado transcurría con las limitaciones propias de un pueblo retirado de la ciudad, pero no con demasiadas carencias. El agua, ese elemento tan imprescindible para la vida, la tenían a un tiro de piedra; bajando la cuesta del acantilado estaba el arroyo del Loro, del que se suministraban de agua potable con cántaros que subían hasta las chozas, y donde también lavaban la ropa en una pequeña charca que habían construido, por la que circulaba continuamente un agua salubre y generosa. La colada la tendían en los matorrales a ambos lados del cauce. Conviene aclarar que el nombre primitivo de este arroyo es, Arroyo del Oro, y la almenara donde desemboca, Torre del Río del Oro, aunque popularmente se les conozca como “Loro”. Al otro lado del arroyo se encontraba el cuartel de la Guardia Civil, donde los guardias vivían con sus familias durante todo el año. Joaquín y su familia enseguida entablaron una buena relación con ellos, prestándose una ayuda mutua. La relación llegó a ser tan estrecha, que unos días se amasaba el pan en el cuartel para todas las familias, y el otro en la choza de Joaquín. Había una gran armonía y


camaradería entre todos. Los guardias, recluidos en aquel destino aislado de la costa onubense que ellos no habían elegido, convivían todo lo alegremente que podían con las familias de pescadores, soñando que un día les llegaría la hora de la jubilación y podrían volver a sus pueblos con sus gentes. El cuartel de la Guardia Civil del Loro fue Cabecera de Línea, con dependencia directa de la Compañía de Moguer o de La Palma del Condado, según diferentes épocas, y finalmente de la Comandancia de Huelva por orden jerárquico. La dotación del destacamento se dividía en dos grupos: Cabecera de Línea y Puesto. El primero estaba compuesto por un brigada, un corneta y dos guardias; y el segundo por un sargento, un cabo y siete guardias; en total, trece familias. Las dependencias estaban formadas por nueve pabellones, una sala de armas y una cuadra. Hasta su desaparición en 1982, hubo varios cambios de personal, así como de la caballería. En marzo de 1965, por fin llegó la modernización al cuartel y se dotó al destacamento de cuatro bicicletas; y un año más tarde, de un vehículo Land Rover, un teléfono de campaña y una emisora, todo un lujo. Los guardias soltaban a los caballos a primera hora de la mañana, y éstos corrían arroyo abajo hasta la playa, por donde trotaban durante todo el día, retornando ellos solos al cuartel al caer la tarde. La hija del Brigada tenía un taller de costura en el cuartel, y las hijas de Joaquín, subían todos los días a coser y bordar. No les cobraba nada porque ya las habían considerado parte de la familia y, hasta celebraban las fiestas y las Navidades juntas. El día de San Joaquín, las mujeres de los guardias hacían dulces para celebrar el Santo con él. En el cuartel nunca faltaba el pescado que Joaquín les regalaba a diario. Un pescador al que llamaban El Gorreta se encargaba de subir todos los días los cántaros de agua a las mujeres de los guardias, y éstas le daban a cambio un par de vasos de vino. Las mujeres de los guardias realizaban una buena labor social con los niños del poblado, pues eran ellas las encargadas de impartir la educación más básica, como era enseñarles a leer y escribir. A esta enseñanza se sumó también un carpintero de ribera de Lepe llamado Ignacio, el Morito, un hombre muy culto que sabía llegar a los más pequeños. Enseñaba por las noches, después de una larga jornada de trabajo. El correo postal lo recibían puntualmente todos los días; los guardias eran los encargados de llevarlo, de cuartel en cuartel, hasta la Punta de Malandar, frente a Sanlúcar de Barrameda.

En una de las chozas había instalada una pequeña cantina que era atendida por El Morito, donde los hombres iban a beber vino que procedía de Moguer y Almonte; después, la cantina se convirtió también en tienda, que fue regentada por Juan Gómez, esposo de su hija María. Los víveres se los llevaban los arrieros cuando venían de vuelta de repartir el pescado, y una vez al mes hacían una compra en el economato de la Guardia Civil en Huelva. El camión que se encargaba de repartir los víveres por todos los cuarteles de la costa, les dejaba el pedido en el poblado. En Las Atarazanas (El Asperillo) había un pozo al que nunca le faltaba el agua, y fue por eso precisamente, por lo que Joaquín decidió hacer allí un huerto para cultivar todo tipo de frutas y hortalizas de verano; todo menos las habas, porque terminaban comiéndoselas las perdices. Abajo en la playa había instaladas tres chozas que en invierno utilizaba como almacén para guardar las nasas y las redes; y en primavera y verano eran habitadas por pescadores temporeros de Sanlúcar que contrataba para la pesca. Estas personas se encargaban al mismo tiempo de la recolección de la fruta y hortalizas y de llevarlas al poblado del Loro. Aquellas chozas eran también un punto estratégico para almacenar la sal y distribuirla por varias zonas de pesca. Cuando alguien se ponía enfermo se presentaba un enorme problema, ya que suponía emplear un día entero para llevarlo al médico. Unas veces iban a Huelva en barco, y otras a Moguer, transportados por bestias y buscando los caminos más cortos. Francisca Morgado, esposa de su hijo José, recuerda que cuando iban al médico de Moguer, salían muy pronto por la mañana y regresaban ya de noche. Ese día había que aprovecharlo también para hacer las compras y todas las gestiones pendientes. «Si el médico te mandaba inyecciones —dice su hijo Joaquín—, teníamos que avisar a la mujer de un guardia que estaba estudiando enfermería para que nos las inyectara». Aunque aquella era una zona en la que abundaba la caza de numerosas y apreciadas especies cinegéticas, incluido el lince, considerado alimaña en aquella época, los habitantes del poblado no iban mucho más allá de poner unas trampas para cazar algunos conejos para guisarlos con arroz, ya que se abastecían de la carne de los cochinos, cabras y gallinas que ellos mismos criaban en los médanos. La camarina, ese arbusto de poderes afrodisíacos y curativos en la medicina popular, utilizada en otros tiempos para curar las lombrices intestinales y bajar la fiebre, constituyó un alimento como fruto del bosque

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Primer poblado construido por Joaquín en la playa de La Fontanilla. Foto: José Sánchez Serrano (Archivo Diputación de Huelva).

para los habitantes del poblado. La camarina habita en las dunas y zonas arenosas de todo el litoral atlántico, florece en primavera y da un fruto carnoso, de sabor ácido, con el que antiguamente se elaboraban licores y mermeladas. Los huevos de las gallinas del poblado tenían un sabor especial, pues este fruto era uno de sus principales alimentos nutritivos. La camarina está hoy en peligro de extinción, siendo Mazagón y Doñana uno de los últimos reductos donde más abunda. Las chozas de estos pescadores formaban parte de esa ancestral arquitectura popular, que hoy todavía se conserva en algunos lugares como testimonio de la vida tradicional del hombre en Doñana y su entorno. En su construcción se empleaban materiales de la propia naturaleza, como el barrón, la sabina, el enebro, la castañuela, el brezo y el bayunco, que conjugaban perfectamente con el entorno por su integración en el paisaje. Estos pescadores, fieles a la tradición, construyeron sus chozas de una planta rectangular, sobre un zócalo como base de la estructura de madera de pino, y una cubierta inclinada a dos aguas. Luego la recubrían con barrón, que era lo que más abundaba, cosiéndolo a la estructura y dejándola totalmente aislada. El pavimento era de albero compactado o corcha. Hoy podemos gastar un buen puñado de euros para calentar nuestra casa en invierno o bien para enfriarla en el verano, consumiendo una gran cantidad de energía que va en detrimento de nuestro medio ambiente. Sin embargo, la arquitectura

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de aquellas chozas estaba pensada para tener una temperatura confortable, fresca en verano y templada en invierno, sin necesidad de recurrir a otros remedios. Es importante explicar la diferencia que existía entre el chozo y la choza. El primero era una construcción simple, hecha con materiales poco resistentes, que era utilizada para estancias cortas o bien para guardar materiales; mientras que la segunda era una construcción más sólida y fabricada concienzudamente para ser utilizada como vivienda habitual. Aquel poblado estaba creciendo demasiado: nuevas parejas, nuevos retoños; bodas, bautizos y comuniones, que requerían la presencia de la Iglesia para predicar el Evangelio entre sus habitantes. Luis y Esteban, dos misioneros vascos, que ejercían su labor con ilusión y entrega, fueron los primeros en llegar por allí para mantener viva la fe cristiana de las familias de aquellos pescadores que vivían aislados de la ciudad. Llegaban por primavera y solían estar allí entre ocho y diez días, dependiendo de las actividades que tuvieran que realizar y del itinerario pendiente. Confesaban, casaban, bautizaban y daban la comunión a todos los habitantes del poblado. Al principio se improvisaba un altar en cualquier lugar del poblado para dar la misa, pero luego Joaquín mandó construir una choza que se dedicó exclusivamente al culto, y se instaló un altar que hizo el carpintero Ignacio, el Morito, en el que se colocó una imagen de la Virgen del


Carmen que había sido regalada por el cardenal de Sevilla, José María Bueno Monreal, a través de los misioneros vascos. El suelo de este lugar sagrado era de corcha, y en el altar nunca le faltaban flores frescas a la Virgen, que las mujeres se encargaban de llevar andando desde las Casas de Bonares. Las hijas de Joaquín, Carmen y Adelina, hicieron la Primera Comunión el mismo día en aquella capilla. Allí se casó también su hijo José con Francisca Morgado Martín, en el año 1955; y ese mismo día se casaron también una pareja de Sanlúcar y otra de Lepe, que llevaban un tiempo viviendo en “pecado” y fueron animadas por Joaquín a contraer matrimonio, aprovechando la ocasión. La ceremonia fue oficiada por el cura de Almonte. El convite de las tres parejas lo pagó Joaquín, y consistió en una gran variedad de pescado, como no podía ser de otra manera, y una arroba de vino que fue repartida entre los invitados en una lata de leche condensada. Uno de los actos más emotivos que realizaron aquellos dos misioneros vascos, fue una misa que se celebró en alta mar, en el lugar donde estaba calada la almadraba, en presencia de la imagen de la Virgen del Carmen. A la misa asistieron las familias de los cuarteles y de los poblados de Mazagón. De vuelta a tierra, los asistentes acompañaron a la Virgen en procesión hasta la capilla del poblado. La escolarización de los niños del poblado del Loro y del cuartel de la Guardia Civil, se repartió entre las escuelas de los poblados forestales de Mazagón y Abalario, a las que acudían andando; y más tarde en el colegio del poblado de Los Cabezudos en régimen de internos. Para ir a la escuela del poblado de Mazagón había que recorrer a diario un largo camino, que realizaban a pie por la playa hasta llegar a un sendero entre la playa de Rompeculos y el Parador que subía al poblado forestal. Sendero, hoy día oculto

por la maleza, que en verano suele ser descubierto por los viejos conocedores de estos parajes para acceder desde el poblado a una de las playas más bellas del litoral onubense. Arriba en el poblado, propiedad del Patrimonio Forestal del Estado, les esperaba el maestro Don Francisco Díaz Torres, un alicantino que llegó a este poblado en 1954, cuando fue inaugurada la escuela, en la que ejerció durante quince años. En la escuela había 63 alumnos, entre niños y niñas de 6 a 14 años, predominando las niñas. Había otro grupo de alumnos de mayor edad que recibían clases por las tardes, pues en aquella escuela —la única que había en Mazagón— no sólo se atendía a los niños de los trabajadores del Patrimonio, sino también a los niños de los albañiles de Rociana y Bonares que trabajaban en la construcción en Mazagón, y a los niños de las familias del poblado del Loro. En la mayoría de los casos era el propio maestro el que se encargaba de su escolarización, y otras veces eran los padres los que solicitaban su ingreso. Muchas personas mayores del campo acudían por las noches a la escuela para que Don Francisco les enseñara lo más básico. Muchos de ellos aprendieron a firmar bajo la luz de los carburos, porque en aquel poblado no había luz eléctrica. La enseñanza reglada hasta los 14 años, allí era ampliada hasta edades indefinidas. Aunque el sistema educativo de todas las escuelas de los poblados forestales: Mazagón, Abalario, La Mediana, Los Cabezudos y Los Bodegones, dependía directamente de las autoridades del Patrimonio Forestal del Estado, en éste se adivinaba, en forma de inspiración y de algún

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tipo de control ideológico, la mano de los jesuitas. No sería correcto decir que estas escuelas se pusieron en marcha como una forma de evangelización, es decir, que fueron concebidas como obras misioneras, pero sí sirvieron de vehículo para este fin. La sede central de las escuelas estaba en Los Cabezudos, desde donde enviaban instrucciones a los maestros diciéndoles qué era lo que tenían que hacer todas las semanas. Joaquín fue un hombre de un gran poder económico y comercial, llegando a dirigir un imperio pesquero en las playas de Castilla, pues no sólo daba trabajo a ese centenar de pescadores; sino que, además, creó numerosos puestos de trabajo, como eran el de los arrieros que transportaban el pescado con sus bestias en las jangarillas a Pilas, Almonte, Rociana, Moguer y Palos de la Frontera. El pescado llegaba a Huelva y a Sanlúcar a través de dos barcos de vela y uno a motor, El Cernícalo, patroneado por un hombre de Sanlúcar al que le apodaban El Cuervo. Una tarde dieron aviso a Joaquín de que un grupo de personas que se encontraban de cacería se habían quedado atascadas con un vehículo en la playa. Éste ordenó a varios hombres que se acercaran a socorrerlos y llevarlos al poblado, y cuando llegaron allí la sorpresa fue mayúscula. Se trataba, nada más y nada menos que del Rey Alfonso XIII, abuelo del Rey Juan Carlos I, asiduo visitante de las tierras de Doñana por su afición a la caza.

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El Rey, que iba acompañado del conservero onubense José Tejero Vizcaíno, amigo íntimo, fue llevado junto a éste al poblado del Loro, donde fueron recibidos por Joaquín. Los hombres de Joaquín volvieron a la playa para retirar el vehículo y la caza y llevarla al poblado. «Habían cazado muchos ciervos y los colocaron todos extendidos en el suelo frente a la choza de mi padre», recuerda su hija María. El Rey durmió aquella noche en la choza de Joaquín, y José Tejero, muy conocido por los vecinos del poblado por sus frecuentes paseos por los médanos con la escopeta al hombro, fue llevado a Huelva. Al día siguiente, antes de partir hacia su residencia en Doñana, el Rey, en un gesto de agradecimiento metió la mano en el bolsillo, sacó una moneda de plata de cinco pesetas y se la regaló a su mujer. La familia sigue conservando esa moneda como un valioso recuerdo. El 10 de febrero de 1964, Joaquín Suárez García fallecía a consecuencia de una enfermedad en el hígado, que se lo llevó en poco más de un mes. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Palos de la Frontera. Sus familiares continuaron durante algún tiempo dedicándose a la pesca, hasta que, poco a poco, se fueron desligando de ella para dedicarse a otras actividades. Algunos de sus descendientes se dedicaron al negocio de la hostelería, regentando en la actualidad el restaurante El Choco, de Ayamonte; los restaurantes El Choco; Torre del Loro, y la Cafetería La Cabaña, en Mazagón.


Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ

LA VOZ QUE NOS

UNE

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MONÓSTICOS DEL MAR Y OTROS POEMAS BREVES (Del poemario inédito LO VISTO ESTÁ INACABADO)

ANTONIO RAMÍREZ ALMANZA / Director de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez y de la Casa Museo del poeta en Moguer

1 No todos los mares tienen el mismo azul. Ni todas las luces la misma intensidad. 2 Este rincón donde te quedas huele a la madera de los muebles, a la ropa planchada o a esa sensación de mar antes del sol y sus combates… 3 Se descorrieron las cortinas de los dedos, con la quietud profunda de sabernos zahorí, exploradores del iris, limpios en una noche de noviembre, extendiéndonos como espumas de un mar sin tormentas en invierno. 4 El camino, casi rozando las gavias, se retuerce en un mar de viñas y eucaliptos verdes. 5 El aroma de la noche es como el olor suave y salado que la mar cercana atrae en avalancha de céfiros fecundantes, en remolinos de ánsares que octubre dibujará sobre el ciclo sagrado de las estaciones, anunciando la vendimia nueva, el vino escanciado sobre el perfil de una gigantesca bodega. 6 La línea de un horizonte frágil por donde el mar recrea un surco interminable, troncos retorcidos a la enigmática luz de la noche entera. 7 Casi toca el mar con sus ansias de olas y mareas. 8 Caminos abiertos al mar, al río, al bosque, a las interminables albas que permite la luz fresca y limpia de los días soleados. 9 Como un galopante jinete entre las tormentas, pediría al mar, en su cercana profundidad, arribase por las laderas de mi cuerpo.

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10 Se enreda una y otra vez hacia la orilla, descendiendo, penetrándose voluptuosamente en la mar desnuda, ardiente, luminosa, mientras el rompeolas se insufla de efervescentes lenguas de polen.


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11 Se despereza como un abierto mar que trae lejanía de luces. Abre su inmenso universo a los torreones del pecho. Raja en los cielos nubes de brazos para el camino y dilata el quejío somnoliento de las primeras palabras. 12 Resonantes las voces del viento, cuando la luz meridional trae las primeras ráfagas de la brisa marina. 13 Aquí el testimonio, la herencia que constituye las siluetas del río, la mar, el lucio, la marisma, la duna, la multiplicidad de los biotopos emergidos o emergentes. 14 La longevidad de la luz en el mar. 15 Un mar profundo que está en el remanso de una bahía silenciosa. 16 Toman el pulso de las mareas atlánticas, sutiles, besan los rezos del viento. 17 Amanece tarde en las colmenas de la garganta. Amanece noche por el viejo camino de la mar. Amanece negruras. 18 La respiración mínima encerrada en la barrera del mar. 19 Azul Océano, inmenso de azul y orillas, serenamente empequeñecido a mar, viento, espuma, orillaje entre la retama y lo celeste, bajamar, diosa, cuerpo, en definitiva, polen, azulejo de lo no nacido, añil translúcido. 20 Sin poder elegir entre los flujos mareales del sueño y la vigilia. 21 El espejeante mar fue bahía; la bahía abrasadora, lago cerrado; el lago cubierto, marisma; la marisma, plenitud, vetas, ojos, respiraderos, agua temporal, barro, metal… La transfusión es necesaria de una orilla a otra. 22 Llegan los poemas al absoluto de la fuerza, al abandono, al solitario desear, como un ser abandonado a la inmensidad del mar. 23 Aislarse en la profundidad de lo que más perdure. Verse solo. Alejarse por una orilla donde buscar sea encontrarse. Fundido en la primera pleamar de la mañana. 24 Uno y otro, solos y mitades para sembrarnos en el jardín de un mar desnudo.

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S’an passe outre et a grant destrece, mains et genolz et piez se blece, mes tot le rasoage et sainne amors qui le conduist et mainne. Chrétien de Troyes, El caballero de la carreta.

Dónde quedó la vida tranquila del explorador de cangrejos huecos de las marismas del Tinto, del ciclista por las colinas doradas del Molino de Viento, del jugador de ping-pong en un estrecho cuarto por horas, del pescador de brillos en las cálidas noches del verano en Mazagón, del enamorado que se para ante una casa en la que ya no vive nadie. Después todo se aceleró, estuve en África, estuve en Asia, estuve en América, dormí a tu lado en las horas tibias y azules, estuve con los anarquistas, me dieron de comer y me acogieron en sus casas. Estuve en una pequeña roca en medio del Mediterráneo que los que no se ahogan llaman Lampedusa y donde nadie conoce la Sinfonía de las Sirenas de Avraamov.

EL OTRO LADO ANTONIO ORIHUELA

He bajado de los altos de Chiapas con los bolsillos llenos de nubes, he caminado por el frondoso bosque de los cedros de Gouraud pidiendo a Khumbaba lo proteja de la civilización, me he confundido con la multitud en Chandni Chowk, sentado sobre un ladrillo rojo en la Durbar Marg de Katmandú, he hablado con las prostitutas del Parque Colón en Santo Domingo y con una agente de la U.S. Border Patrol en la frontera de San Diego. He viajado por las entrañas del D.F. y también dentro de ti, he cruzado el puente internacional Cordova-Las Américas de Ciudad Juárez mientras tú cruzabas el Puente de la Espada, como en la historia de Lanzarote sin Lago, he paseado rojo y negro por las Ramblas de Barcelona

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y también sobre tu cuerpo como la primera vez, he subido al Khardung La para comprobar que era más fácil que permanecer indemne en tu corazón, he buscado tu mano en el Sacre Coeur y en Times Square he llorado al ver cómo todo se convertía en arena. He entrado varias veces en la Tierra Prometida, en la calle Siete Revueltas de Sevilla, en el Callejón del Gato de Madrid, en la medina de Fez, creí en tus promesas, crucé la península, cruce México, me crucé contigo un día cuando ya no teníamos nada que decirnos, me tumbé en los verdes campos de la memoria de mi infancia en Moguer y después en el Vondelpark de Ámsterdam, en las playas de Mazunte y Guayacanes, me hice el muerto en el mar de Cortes, en Guaymas, y en una silla muy incómoda de la tercera planta del edificio de la Excelentísima Diputación Provincial de Huelva. Leí mucho, está bien leer, pero hay tanta tristeza en la letra impresa que he decidido regalar todos mis libros, prefiero limpiar la casa, ver crecer las flores, escuchar cómo rompen las olas contra las rocas. Soy un exiliado que mira los mil senderos de sus pantalones grises de franela, soy un neurótico que abre cientos de veces el frigorífico para comprobar que el queso sigue ahí, soy millonario, descubrí que todo canta un cazador recolector de afectos, de luminosas vidas que nunca fueron mías, ahora, porque amor aún gobierna y quiere, estoy aquí temblando, por si despegaras los labios y me hablaras,

Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ

en cuanto me olvido de mí, he sido una lágrima,

aunque sé que es imposible la pureza.

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FRANCISCO DOMÍNGUEZ DÍAZ

EL IMPERIO ESPAÑOL EN NORTEAMÉRICA A Pepe Millán, compañero, amigo, y tertuliano Y COLORÍN COLORADO… (del libro Puntos de vista). Este no es mi caso. Las imágenes o ideas que hayan salido decoloradas y marchitas es porque antes no han tenido más esplendor y lozanía. Y en cuanto a que las fantasías de mi espíritu no se reproduzcan en el vuestro, tampoco debe retardar el ritmo de mi conciencia ya que mi intención no es la de provocar un gran deleite y admiración, sino la tolerancia del grupo a quien desea mantener y fomentar la amistad mediante la charla a que diesen pie estos escritos. DIXI ET REDIXI. (José Millán García Martín).

La mayor parte del territorio que ocupan los actuales EE.UU. fue explorado y conquistado por el Imperio Español entre los siglos XVI y XIX. Las expediciones de los audaces adelantados darían paso a la presencia española en territorio norteamericano durante trescientos años. Existe una detalladísima cartografía que cubre la exploración y conquista colonial, e ilustra las infinitas rutas comerciales, expediciones militares y trazados marítimos que el Imperio Español emprendió a lo largo y ancho de América del Norte.

LOS ADELANTADOS.

Una Epopeya Fascinante. Sería imposible nombrar a todos los protagonistas de la epopeya; así como, relatar las innumerables gestas que protagonizaron. Pongamos algunos ejemplos cronológicos de este a oeste del continente. Juan Ponce de León fue el primer europeo en pisar suelo de los actuales EE.UU. desembarcando en 1513 en la península de La Florida. En 1528 la expedición de Pánfilo de Narváez naufragó en la costa de La Florida. Los supervivientes (Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo, Andrés Dorantes y el esclavo Estebanico) recorrieron durante ocho años gran parte del sur de Estados Unidos, desde La Florida hasta Arizona. Los fascinantes relatos de estos expedicionarios despertaron una gran expectación. Cabeza de Vaca escribió una crónica del viaje en “Naufragios y Comentarios” En 1535 el virrey de Nueva España, don Antonio de Mendoza, comenzó a planificar la expansión de sus fronteras hacia el norte. La primera expedición estaba mandada por Fray Marcos de Niza; a su regreso, anunciaba la existencia de las míticas siete ciudades llamadas Cíbola o Quivira. Esto animó al explorador Francisco Vázquez Coronado a comandar una segunda expedición para tratar de localizarlas. Finalmente, las noticias dadas por Marcos de Niza resultaron ser falsas. Sin embargo, la expedición de Coronado aportó otros grandes descubrimientos: el Gran Cañón del Colorado (López de

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Cárdenas, 1540), los pueblos indios, las grandes manadas de bisontes y los nómadas apaches. Recorrieron lo que hoy es Arizona, Nuevo México, Kansas, parte de Texas y Oklahoma. Hernando de Soto partió de La Habana en dirección a Florida el 18 de mayo de 1539 con 650 hombres y 223 caballos. Desembarcaron en la bahía de Tampa. Recorrieron Georgia y Carolina del Sur. Su viaje continuó hacia el nordeste cruzando territorios de numerosas tribus norteamericanas como los Altamaha, Ocute, Patofa, Toa, Cherokees, etc. Tras dos cruentas batallas, lograron alcanzar el río Misisipi, por el que descendieron hasta el Golfo de México. De Soto murió de malaria; dentro de un tronco de encina fue sepultado en el Misisipi. Pedro Méndez de Avilés construyó el primer asentamiento en La Florida, en 1565; una vez que expulsó a los franceses, fundó la población de San Agustín. Las primeras expediciones a California fueron enviadas en 1533 por Hernán Cortés. En la última de ellas, se llegó a la bahía californiana, descubriéndose la desembocadura del río Colorado. Juan Rodríguez Carrillo llegó a la Alta California en 1542; exploró el archipiélago del norte y la costa de Los Ángeles. Sin embargo, las tierras californianas no despertaron, inicialmente, un gran interés en las autoridades españolas. El empuje definitivo a la colonización de California fue dado por los Jesuitas, que más tarde serían sustituidos por los franciscanos. En el siglo XVIII, el rey Carlos III decide la ocupación total de California (Santa Expedición). El objetivo era proteger las tierras californianas de las pretensiones rusas e inglesas. La expedición de Gaspar de Pórtola y Fray Junípero Serra partió del puerto de San Blas, el 11 de enero de 1769; la finalidad era recorrer la Baja California, llegar a Monterrey, construir un presidio y sustituir a los jesuitas por los franciscanos. Por su parte, Juan Bautista Anza, siendo gobernador de Nuevo México, partió desde Tubac en Arizona, hacia la Alta California, en 1775; meses después, fundó la ciudad de San Francisco junto con los franciscanos Palou y Cambón y erigió un fuerte en los farallones del estrecho de Golden Gate. Los colonos españoles establecieron una misión en honor de San Francisco de Asís. Diversas expediciones españolas llegaron hasta Alaska y las Aleutianas. El fuerte español de Nutka fue el punto más al norte del Imperio Español en Norteamérica. Salvador Fidalgo superó el paralelo 60º norte, exploró y tomó posesión del oeste de Canadá y Alaska. Gonzalo López de Haro realizó viajes de exploración por la costa de Alaska y el Pacífico canadiense. Levantó planos de las costas de California y Sonora. En 1788 llegó hasta la Islas de Unalaska, en el archipiélago de las Aleutianas. En las islas San Juan, hay un estrecho que lleva su nombre.

PRESISIDIOS La palabra presidio viene del latín praesidiis (fortificación militar romana para el acuartelamiento de tropas). La función de los presidios españoles era la consolidación de los terrenos ganados a través de la exploración y la colonización. Los presidios tenían un valor defensivo y estratégico; protegían a los colonos y a las tribus amigas de las incursiones hostiles. Su dotación la constituían: 1 capitán, 1 teniente, 2 alféreces, 1 capellán, 1 sargento, 2 cabos primeros, 35 soldados de caballería y 1 maestro armero y 9 exploradores. La plantilla del presidio variaba según la importancia del mismo. En Norteamérica hubo más de cincuenta presidios. Los primeros se llamaron Portezuelo, Ojuelos, Bocas de Gallardo, Ciénaga Grande, Cuicillo, Bocas de Manticoya, Tepezalá, Celaya, Jerez y San Felipe. Luego se levantarían muchos más al norte del rio Bravo. En el siglo XVIII se construyeron los de Texas y California, llegando su área de influencia hasta el actual Canadá. El virreinato de Nueva España contaba con cuatro grandes presidios permanentes: Loreto, San Diego, Monterrey y San Francisco.

DRAGONES DE CUERA Eran tropas del Imperio Español destinadas en los presidios para la defensa de los territorios de Nueva España. La indumentaria de los dragones constaba de una cazadora de paño azul, con una pequeña vuelta y collarín encarnado, calzón de

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tripe azul, capa de paño del mismo color, cartuchera, cuera y bandolera de gamuza con el nombre de su presidio bordado, corbatín negro, sombrero con cinta roja, zapatos y botines. Destacaba el abrigo de siete capas de cuero, sin mangas, suficientes para atravesar rosaledas a pie, para cubrir las ancas del caballo, y para rechazar el impacto de una flecha lejana. La sola presencia de los dragones en las praderas, valles, desiertos y cañones llenaba de terror a los indios por su disciplina, indomable fuerza y constancia en la persecución. A cada dragón se le entregaban seis caballos de raza. Se defendían con el sable reglamentario del ejército español, a veces una pica, dos pistolas de chispa y sus famosos rifles Brow Bess, que los convertían en temibles centauros.

CAMINOS REALES Eran corredores que conectaban los presidios españoles entre sí; abarcaban desde los límites de México hasta la frontera canadiense y Alaska por el norte, y transversalmente desde la Florida hasta California. La red de caminos reales permitió unir ciudades, asentamientos, fuertes y misiones. El más antiguo de los caminos reales españoles en América del Norte discurría, a lo largo de 2.560 kilómetros, entre Ciudad de México y Santa Fe (nudo de todos los caminos). Los Principales Caminos fueron: Camino Real de los Tejas: el explorador Alonso de León abrió este camino en varias expediciones a partir de 1686. Camino de Anza: en la segunda mitad del siglo XVIII, Juan Bautista Anza, realizó dos expediciones al norte a través de la costa californiana. Camino de Santa Fe: una ruta de 1.937 kilómetros que discurre entre Santa Fe y San Luis por la meseta de las Grandes Llanuras, realizado por el explorador Pedro Vial. Viejo Camino Español: abarca 4.345 kilómetros entre las ciudades de Santa Fe y Los Ángeles. Lo trazaron parcialmente los frailes Domínguez y Escalante, siendo Antonio Armijo quien lo recorrió íntegramente, descubriendo el valle de Las Vegas. Viejo camino español de los dos océanos: es una ruta que une los territorios estadounidenses que pertenecieron al Virreinato de Nueva España, desde San Agustín (Florida) a San Diego (California). Recorre alrededor de 4000 kilómetros y atraviesa 8 estados actuales. Muchos de estos caminos los utilizarían, posteriormente, los norteamericanos para la invasión de México en 1846-48 y para su expansión hacia el oeste. Recientemente estos caminos han sido reconocidos como patrimonio de la Historia Norteamericana y ya forman parte del conocido como National Park Service del País.

APOGEO Y DECADENCIA El punto de máximo auge del Imperio Español se alcanzó durante la Guerra de la Independencia de Norteamérica. La ayuda prestada por España a los EE. UU fue decisiva; dinero, armas y ayuda militar directa. La

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intervención del entonces gobernador de Luisiana, D. Bernardo de Gálvez, fue determinante; derrotó a los ingleses en: Fort Bute, Baton Rouge y Natchez y Mobile; liberando, de esta manera, la cuenca del río Misisipi; especial importancia tuvo la toma de la Bahía de Pensacola, tras la cual, recuperó las dos Floridas. El rey Carlos III le permitió incluir en su escudo nobiliario, junto al bergantín Galveztown, el lema «Yo solo.» Sin embargo, el Conde de Aranda, consejero de Carlos III, vaticinaría lo que supondría para el Imperio Español el nacimiento de los EE.UU. El agradecimiento americano no tardó en tornarse en ansia expansionista; iniciando una carrera armamentista para ir desposeyendo a España de muchas de sus colonias: La Florida, Nueva España y posteriormente Cuba, Puerto Rico, Filipinas, etc.

POST SCRÍPTUM La presencia del imperio español en terreno de los actuales EE.UU. fue tan intensa, duradera y llena de impresionantes hechos históricos, que es difícil llegar a entender su olvido. Por una parte, en norteamerica siempre se han visto más atraídos por la cultura francesa y la anglosajona; mientras que la cultura española era considerada de rango inferior. Sin embargo, no se puede caer en el victimismo más absoluto al considerar que los demás son los culpables del olvido histórico. España ha sido incapaz de reivindicar, dentro y fuera de sus fronteras su propia historia; como, por ejemplo, la herencia cultural dejada en los EE.UU. En algunos ámbitos periodísticos y educativos anglosajones, se manifiesta que los conquistadores y exploradores españoles llegaron al Nuevo Mundo buscando las tres “G”: “God, Gold and Glory”; sin embargo, aun admitiendo esta máxima, creo que las tres G se le puede atribuir, por igual, a cualquier otro imperio; ¿acaso todos no se encomendaban al Altísimo para tener éxito en sus empresas, civilizar y cristianizar a los indígenas; no buscaban oro y otros recursos en los terrenos colonizados; no querían alcanzar la gloria para obtener el prestigio que les diesen puestos de relevancia en sus administraciones? Definitivamente, La Leyenda Negra no tiene denominación de origen español. “Amamos la valentía, y la exploración de las Américas por los españoles; fue la más grande, la más larga y la más maravillosa serie de proezas que registra la Historia…”

THE SPANISH PIONEERS (Charles Fletcher Lummis) Porque creo que todo joven sajón-americano ama la justicia y admira el heroísmo como yo, me he dedicado a escribir este libro. La razón de que no hayamos hecho justicia a los exploradores españoles es, sencillamente, porque hemos sido mal informados. Su historia no tiene paralelo; pero nuestros libros de texto no han reconocido esta verdad, si bien ahora ya no se atreven a disputarla.

NOTAS Y CURIOSIDADES - La ciudad de San Diego se llamó, inicialmente, San Mateo y San Miguel por el descubridor Juan Rodríguez Cabrillo; posteriormente, Sebastián Vizcaíno (posiblemente onubense) la renombró como San Diego al coincidir con el santoral cristiano. Su escudo consta de tres elementos característicos españoles: una carabela, una campana y las columnas de Hércules, que recuerdan la antigua jurisdicción territorial de España. - En su novela medieval, Las sergas o proezas de Esplandián, Garci Rodríguez de Montalvo (1450-1504), cita un lugar imaginario, la Ínsula de California. Esta obra, de gran notoriedad en la época, pudo haber dado lugar a que los conquistadores españoles, pusiesen el nombre de California a esa zona de México y Estados Unidos. - En California, se conserva un monumento dedicado a la Constitución de Cádiz; Fernando VII mandó demoler todos los que existieran en España y ultramar. - Por toda la Alta California, hay innumerables parques, calles, ciudades, escuelas y edificios oficiales con el nombre de Juan Bautista Anza. - En el Capitolio, hay una estatua de Fray Junípero Serra, al ser considerado como uno de los personajes más ilustres de la nación. - En el desierto de Mojave, hay una placa de bronce en la que se puede leer: “El 8 de marzo de 1776, el padre Francisco Garcés, O.F.M … descansó aquí y llamó a estos pozos ‘San Juan de Dios Springs”.

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Foto. ESTER ESTEVE

- El nombre de La Florida viene del descubridor Ponce de León, porque el descubrimiento se produjo en el día de la Pascua de Resurrección, también conocida como Pascua Florida. - Pedro Menéndez de Avilés colonizó la Florida, y fundó la primera ciudad europea en Estados Unidos, San Agustín. - El nombre de Utah viene de la palabra apache “yuddah” (los de arriba); sin embargo, a los españoles les sonaba como “yuta”. - El nombre Texas viene de “taysha”, una palabra en la lengua caddo que significa “amigo”. Ante la dificultad de su pronunciación, los conquistadores españoles usaron “tejas”. - El topónimo de Oregon viene de “orejón”, la manera que tenían los españoles para describir los nativos. - Los conquistadores dieron el nombre “Colorado” al Gran Cañón, ya que estaba surcado por muchos ríos rojizos. - El territorio de Montana recibe su nombre de la palabra española montaña o montañas del norte. - Nevada debe su origen a la cercana Sierra Nevada, que fue bautizada así en honor a su homónima sierra granadina. - El 19 de octubre de 1781, el ejército de las 13 colonias vencía en Yorktown a los ingleses, dándose por concluida la Guerra de Independencia Norteamericana. En el desfile de la victoria, Don Bernardo de Gálvez y Madrid, cabalgó a la derecha de George Washington como reconocimiento a su destacada colaboración en la independencia. En EE.UU. se le considera como uno de los héroes fundacionales, y un retrato suyo está expuesto con honor en el Capitolio. En 2014, el presidente Barack Obama le concedía la ciudadanía honoraria de los Estados Unidos. - La expedición de Alejandro Malaspina y Bustamante de 1789-1794, fue probablemente el más ambicioso de los viajes científicos del siglo XVIII. La expedición recorrió las costas de Sudamérica, ascendió por la costa pacífica hasta Alaska e inspeccionó las Filipinas, Nueva Guinea, Nueva Zelanda y Australia. - Siete de las veinte ciudades más significativas de los Estados Unidos tienen su origen en un asentamiento español (Los Ángeles, San Antonio, San Diego, San José, San Francisco, El Paso y Memphis). - La Spanish Colonial Revival trata de poner en valor el legado español en los EE.UU. De esta manera, surgen multitud de obras arquitectónicas inspiradas en edificios icónicos españoles. Un ejemplo de ello, es la Giralda de Sevilla, que sirvió de modelo para muchas de las torres que se edificaban en la época. - El arquitecto valenciano, Rafael Guastavino, emigró a los Estados Unidos en 1881. Introdujo la bóveda tabicada o catalana (la baldosa Guastavino), un “sistema de arco de baldosas”, económico, ligero y resistente al fuego. La Universidad de Harvard, Berkeley o Yale, el Museo Metropolitano de Nueva York o el Museo Nacional de Washington, el puente de Queensboro, el Oyster Bar de la Grand Central Station neoyorquina o la Estación Fantasma de City Hall del metro de Manhattan son algunos de los ejemplos de su obra. A su muerte, el periódico The New York Times lo bautizó como «El arquitecto de Nueva York». - Según la tradición, el cuarto jueves de noviembre se conmemora en EE.UU., el Día de Acción de Gracias o Thanksgiving Day, en referencia al final de la cosecha de otoño. La costumbre data de 1621, cuando, en Playmouth. los peregrinos ingleses compartieron una comida con los nativos Wampanoag, quienes les habían enseñado a cultivar maíz. Sin embargo, la historia dice que la primera vez que se celebró Acción de Gracias fue 56 años antes. En 1565, el español Pedro Menéndez de Avilés, fundador de San Agustín (Florida), frenó el avance francés con la ayuda de los nativos saturiwas y compartió una gran comida y una misa con ellos para agradecerles su colaboración.


Foto. ESTER ESTEVE

EL NIÑO RESPIRA CARMEN PALANCO

Se oye la vida mientras luchamos por sobrevivir; no es tan diferente a otros días donde nos creímos gigantes. Desde que el mundo es mundo, mientras que para unos llueve, para otros, primavera. Ahora que vemos al enemigo lamiéndonos la sal de los talones, el niño respira. Se le escucha restregarse sobre la piel de su madre, de donde saca la fuerza y el calor que lo aviva como una flor a punto de abrirse en su cáliz. Se le escucha suave, lo siento poroso, como el pulmón de esta apnea que se expande y se contrae para desaguar la incertidumbre. Se le escucha, tranquilo y latiendo en verdades, guardándose para quienes lo esperan, salivando ternura por cada sonrisa que se quiebra. Atravesado como la estrella que cincela el miedo a contraluz. He viajado en el tiempo al escucharlo y he sentido a mi madre y a su olor doblarse sobre mi cuerpo. Recordé que fui menuda y frágil entre sus brazos y me he creído fuerte a pesar de lo extraño. Me ha puesto en pie el niño que se trasvela. Puedo imaginar su manita, mullida como el algodón, agarrarse a su barco del que se hizo capitán de lunas. Ha encontrado su ruta y ha trazado estas líneas que labro, contienen un mensaje de anclas con las que nos sujeta al corazón de las amarras.

El niño respira y respiro y respiramos; ha llegado hecho oración, ha encendido una vela al viento y me ha limpiado el espanto. Su madre, que me habla, quiere abrazarme de lejos y me serena; pero es el niño quien respira para milagro de esta pena. Balbucea bajo su agua, por él se trasmina la hierba fresca que espera por los pies descalzos de esta humanidad incubada. El niño se bate en olas con un ramillete de deditos tiernos, hace espuma de esperanzas y en el amanecer voy creyendo. Debe tener las mejillas sonrosadas por el roce y una hondonada de alegría en sus pupilas por las que parpadea el sol. Está henchido de amor; pero con más amor me sentencia: algo tan pequeño y tan grande da a quien le falta su clemencia. He leído en su crepitar la evidencia y he sonreído inesperada en esta gota de azufre que me condensa. Hace días que no tengo ganas ni de escribir, y mira que eso me ayuda, pero he tenido que usar la palabra en esta hoja disecada para cuando puedas pensarla. Mi vida, también es parte de tu nombre que sana.

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PABLO RODRÍGUEZ -THORICES ARROYO

PRÍNCIPE DE ASTURIAS

En el año 2005, en mi artículo La mar océana que escribí para la revista Mazagón en fiestas comenté, brevemente porque no me interesaba profundizar en el tema, el naufragio del transatlántico español Príncipe de Asturias. Sin embargo, varios años después y a partir de la lectura de dos interesantes novelas históricas sobre el hundimiento del Príncipe de Asturias; Naufragio, de Francisco García Novell y Tengo en mí todos los sueños del mundo, de Jorge Díaz, se despertó en mí un gran interés por saber más sobre el naufragio del Príncipe de Asturias. Pocos conocen que España tuvo su propio Titanic; es decir, una tragedia náutica de un barco mercantil de grandes dimensiones… Así comienza Pablo Villarrubia Mauso su libro 1916: El ‘Titanic’ español, un completo y apasionante reportaje de investigación. El libro comienza con el relato del naufragio, poniendo nombre y cara a los protagonistas de la tragedia. A continuación nos sitúa en el contexto histórico para comprender las motivaciones

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de los pasajeros del trasatlántico y los posibles polizones, identificando a tripulación y pasaje; lo que da una dimensión más humana al relato y lo convierte en una experiencia más humana e impactante. Las vidas de muchas víctimas y supervivientes del Príncipe de Asturias han podido ser reconstruidas gracias a la persistente labor de investigadores y escritores como José Carlos Silvares (desde Santos, Brasil), el perito náutico Fernando José García Echegoyen y, principalmente, por Francisco García Novell que, desde hace años, realiza un meticuloso rastreo de descendientes de aquellos que viajaron en el último y fatídico viaje del trasatlántico español. Se llamaba Príncipe de Asturias en homenaje al infante Alfonso de Borbón y Battenberg, heredero del trono de España, y era un verdadero hotel flotante, lujoso y moderno para su época.


La compañía Pinillos e Izquierdo debía competir con su rival más fuerte en España, la Compañía Trasatlántica, que disponía de barcos de gran eslora y con gran capacidad de tonelaje como el Alfonso XIII y el Alfonso XII. Los de la naviera Pinillos decidieron encargar a los astilleros escoceses de Russel and Company, del puerto de Glasgow, dos trasatlánticos de porte medio-grande a los que nombrarían Infanta Isabel y Príncipe de Asturias. La rivalidad entre ambas compañías siempre ha sido una constante en sus respectivas historias. Así la describe el escritor José Gerardo Manrique de Lara: ‘Un cierto paralelismo rivalizante habrá entre Pinillos y López que se va a reflejar hasta en los nombres de sus buques. De Pinillos será el Infanta Isabel. De López, el Infanta Isabel de Borbón, que era la misma infanta. De Pinillos, el Pío IX; de López, el León XIII. De Pinillos, el Príncipe de Asturias; de Trasatlántica, el Príncipe Alfonso, que era, en definitiva, el mismo príncipe’. Pero, la compañía Pinillos no tuvo suerte; en 1919 se hundía a causa de una virulenta tormenta en Cuba otro de sus buques gigantes, el Valvanera, con 488 víctimas mortales. En 1921, su mayor rival, la Compañía de Navegación Transoceánica, de Barcelona, compró su flota. El Príncipe de Asturias, entró en servicio el día 16 de agosto de 1914. El mando del gran buque fue confiado desde las primeras etapas de su construcción a un capitán de Plencia, de cuarenta y cuatro años: don José Lotina Abrisqueta. El rendimiento del Príncipe de Asturias durante sus primeros meses de servicio fue envidiable. Recibió los mayores elogios en toda la prensa internacional y cumplió sobradamente las expectativas que en el buque habían puesto sus armadores.

lo que aseguraba una buena ventilación, luz directa y que los viajeros gozaran de una grandiosa vista del océano. Esos camarotes estaban equipados con luz eléctrica y ventiladores, y disponían de timbres para comunicar con el oficio, donde estaban los camareros. Estos se distribuían en tres categorías: dos camarotes de lujo con capacidad hasta para cuatro pasajeros; ocho camarotes de preferencia, seis con capacidad para tres pasajeros y dos para una sola persona; ocho camarotes especiales, individuales y con lavabo, como todos los anteriores. Las tarifas estaban entre las 6.500 pesetas oro para los camarotes de lujo, hasta las 1.500 pesetas oro de los individuales. La compañía Pinillos proyectó para los pasajeros de segunda clase, treinta camarotes con la mayor comodidad posible. Localizados en la popa del buque, cada uno con capacidad para cuatro personas. Dieciséis eran exteriores con vistas al mar, y catorce interiores. Todos estaban equipados con dos literas, lavabo y una mesita de noche. Disponían de luz eléctrica, ventiladores y timbres. Los pasajeros de esos camarotes pagaban hasta 675 pesetas oro. Los emigrantes se alojaban en el entrepuente, también denominado sollado de emigrantes, entre la cubierta de segunda clase y la sala de máquinas, en una amplia zona entre las bodegas de carga de proa y popa. Con capacidad para 1.500 personas, estaba equipado con camas y literas de hierro, con cuartos de baño colectivos separados los de hombres de los de las mujeres. La tarifa era de 250 pesetas oro por emigrante. Los niños pagaban la mitad.

El Príncipe de Asturias fue uno de los barcos más modernos y lujosos de su tiempo. De los 1900 viajeros que podía transportar el barco, 150 se alojaban en primera clase, 120 en segunda clase, otros 120 en segunda clase económica y 1500 en los sollados de emigrantes. En la cubierta superior se encontraba la primera clase, incluyendo dos camarotes de lujo, además del salón de música, la biblioteca y el salón de fumadores. Todos los alojamientos estaban hermosamente decorados y dispuestos de manera que tuvieran portillos,

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El restaurante o comedor de primera clase poseía 170 m2 y estaba decorado con paneles de roble japonés. En el centro había una gran claraboya ovalada, por la que se podía ver una cúpula elíptica, dos cubiertas más arriba por donde entraba la luz solar.

El salón de música, situado sobre el comedor de primera clase, estaba exquisitamente decorado con tapizados y alfombras persas. Se usaba también para bailes. Los muebles eran de caoba o cedro en tono rojizo. Los dueños de la naviera Pinillos habían encargado la construcción de un piano exclusivo para este salón. Como buenos empresarios, sabían que la diversión era el alma del negocio. La biblioteca estaba adosada al salón de música, situada más cerca de la proa, decorada al estilo Luis XVI. El barco estaba dotado de un pequeño hospital con material quirúrgico y farmacéutico. Además, disponía de un sector destinado a aislar a los pasajeros o tripulantes con enfermedades contagiosas.

de “Monumento a la Carta Magna y a las Cuatro Regiones Argentinas”, más conocido entre los porteños como el Monumento de los Españoles. El escultor español Agustín Querol fue el encargado de realizar el proyecto. Cuando éste se encontraba aún en fase de modelado, Querol falleció. Las estatuas pasarían entonces a manos del escultor Cipriano Folgueras quien también moriría poco después. Terminó el monumento José Montserrat Portella en mayo de 1914, tras haber sufrido un nuevo retraso por una huelga en las canteras de Carrara. En 1914 no pudieron ser embarcadas hacia Buenos Aires al ser embargadas por la familia del escultor Querol. Finalmente lo hicieron en febrero de 1916, a bordo del Príncipe de Asturias, hundiéndose con el barco. Las esculturas originales fueron rescatadas en 1991 y están expuestas en Río de Janeiro. Muchos personajes ilustres embarcaron en el Príncipe de Asturias en aquel fatídico viaje, destacaremos a Juan Mas Pi, acompañado de su mujer Silvia, escritor y redactor jefe del Diario Español de Buenos Aires, era una figura de gran relevancia social. En este viaje era el responsable de que las estatuas llegaran a Buenos Aires. No eran ellos los únicos pasajeros ilustres en aquel viaje. En clase de lujo viajaban también Mr. Carl Friederick Deichmann, recién nombrado cónsul de Estados Unidos en Santos y dos familias de millonarios españoles residentes en Sudamérica: los Aguirre, donostiarras residentes en Montevideo, y los Pérez Gardey, gaditanos residentes en Buenos Aires. Otros apellidos ilustres completaban la lista de pasajeros de primera clase: Jauregui, Urtiaga, Descotte, Eguiguren, Chiquirín, Alsina, Caparrós, Ordogui, Ruiz Vigil...

Su último viaje comenzó el 17 de febrero de 1916, año y medio después de haber entrado en servicio y tras haber realizado cinco viajes redondos (viaje redondo se llama en términos náuticos al viaje completo de ida y vuelta. En este caso Barcelona-Buenos Aires-Barcelona) en la línea de América del Sur. Durante los días precedentes a la partida habían sido estibadas en sus bodegas varios miles de toneladas de lingotes de estaño, plomo, hierro y cobre. Sin embargo, aún en los muelles y embalado en cajas de madera esperaba un insólito cargamento para ser estibado a bordo: un total de 20 estatuas de bronce con más de 800 kilos de peso cada una. A principios de siglo, la colonia española en Argentina, para conmemorar el centenario de la Independencia, decidió donar a la ciudad de Buenos Aires un gran monumento que habría de recibir el nombre

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También el mundo del espectáculo estaba debidamente representado a bordo del Príncipe de Asturias. Aparte de las compañías de variedades y cómicos, eternos viajeros profesionales, a bordo del trasatlántico de Pinillos viajaba un conocido pianista catalán, Juan José Solá Pujol, que había emigrado a Argentina en busca de la


fama, consiguiendo ser una persona muy conocida en los círculos artísticos del Nuevo Mundo. Despedido desde el muelle por una multitud de familiares y curiosos, el Príncipe de Asturias zarpó aquella tarde del 17 de febrero de 1916 con su cargamento de estatuas y celebridades. El buque hace escalas en Valencia el día 18, puerto en el que embarcan de nuevo pasajeros, en Cádiz el 21 y en Las Palmas el día 23 de febrero, completando el resto del pasaje. De este último puerto zarpa el buque rumbo a Brasil; Santos, en concreto, será su primera escala tras cruzar el Atlántico, Montevideo en Uruguay y Buenos Aires en Argentina. Se trata, afortunadamente, de un viaje con muy poco pasaje para la capacidad total que puede transportar el buque. Tan sólo 588 personas (oficialmente), 193 tripulantes y 395 pasajeros según la siguiente distribución: 49 pasajeros de primera clase, 28 de segunda, 59 de tercera (o segunda económica como también se la llamaba) y 259 emigrantes. El día 5 de marzo de 1916, a las 04.15 horas de la madrugada, el Príncipe de Asturias colisiona contra el arrecife sumergido de Ponta da Pirabura, a poco más de milla y media de Ponta do Boi. El trasatlántico, con sus 16.500 toneladas de desplazamiento, saltó literalmente fuera del agua por la colisión. Al volver a caer, toda la superficie de sus fondos roza contra la piedra y se abre el buque de proa a popa. Han transcurrido cinco minutos desde la colisión. El Príncipe de Asturias está hundido de proa y la popa asoma por encima de la superficie del mar en un ángulo de unos 70 grados. La proa del trasatlántico choca contra el fondo del mar y hace que el buque quede en esa posición durante unos segundos. Después una última y gran explosión y el barco se hunde completamente. De los 588 pasajeros y tripulantes que viajaban a bordo sólo sobrevivieron 143: 86 tripulantes y 57 pasajeros1.

1. Investigaciones recientes realizadas por estudiosos brasileños señalan que el número de muertos pudo superar la escalofriante cifra de más de mil almas. La desmesurada cifra atiende a la cantidad de emigrantes europeos que, de forma clandestina, subieron a bordo escapando de la primera guerra mundial sin ser registrados oficialmente. De ser cierto, esta podría ser una de las mayores, sino la más grande, de las tragedias de la historia de la marina mercante española de todos los tiempos.

Bibliografía, fuentes y notas 1916: El ‘Titanic’ español. Pablo Villarrubia Mauso. Editorial Stella Maris, S.L. 2016. Naufragio. Francisco García Novell. Editorial La esfera de los libros, 2009. Tengo en mí todos los sueños del mundo. Jorge Díaz. Editorial Plaza & Janés, 2016. Fernando José García Echegoyen. www.naufragios.es Fotografías pertenecientes al libro: Príncipe de Asturias. Misterio en las Profundidades. José Carlos Silvares y Luis Felipe Heide. Editorial Magma Cultural, 2006. Wikipedia. Es de bien nacido ser agradecido y después de 25 años colaborando con la revista Marzagón, quiero dar las gracias a mi primo Manolo Márquez, quien me invitó a participar los primeros años; a Manuel Padilla, que año tras año sigue invitándome a participar, y a la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Moguer que edita la revista.

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Es este último sol

TIEMPO DETENIDO CARLOS FERNÁNDEZ MARTÍN

de la tarde, el golpe contenido de una luz que pretendo hacer poema. Pulso de la vida consigo misma. Lucha incansable del pasado por ser presente, del presente por ser infinito. Agonía silenciosa de la nieve, que en lentos copos busca ser pájaro, descansar,

Foto. ANTONIO ÁLVAREZ SÁNCHEZ

al fin, en agua.

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Como el mar fundido con el sol.


57 Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ


Foto. ANTONIO ÁLVAREZ SÁNCHEZ

CARMEN CIRIA

BATALLA De la rosa encendida de la tarde se desprende la calma y el consuelo de saber que las cigüeñas adormecen su nido y en la marisma rosa los flamencos congregan su plumaje feliz; nada es distinto, el mar lleva en su lengua el sabor de los días extendidos de gozo y el peso de las almas de todos los ahogados. Nada es distinto: la vida y la muerte danzan su lucha de viejos amigos. Mas cuánto cuesta algunos días integrarse en la danza, ver sólo la belleza, desatender a la sombra que enturbia el mundo y su esplendor.

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JUAN DRAGO

ANTE EL MAR He aquí que el hombre, ahíto de rutina, llega a las puertas de su playa y se descalza, y respira a profundidad porque sabe que algo hondamente distinto inundará sus sentidos como una bendición. Avanzando entre dunas un hálito de mar sube a sus labios. Se sabe bajo la bóveda del cielo estrenando sus huellas en la arena. Atónito y solo ante las olas vuelve a prender la imagen de su universo. Podría cerrar los ojos y prolongar los brazos de la imaginación de un extenso viaje cósmico. Más ahora -animal cansadoabre los sentidos a su ámbito y otea el azul teológico de la mañana. Sorbe una brisa impregnada de algas mientras toca su espalda el pertinaz aliento de un sol en celo. El hombre ante el mar es un misterio, un ánfora inundándose de luces oceánicas. O tal vez un testigo que ha perdido la voz, centinela del viento de un país sin generales. No sé lo que aguardan esos ojos tendidos en el mar; pero su imagen yo la ofrezco.

Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ

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INTENTA EXPLICARME LA VULNERABILIDAD JUAN COBOS WILKINS

(De Matar poetas) Foto. ERIC RUBIO ROS

Te ordenaron copiarlo cien, doscientas veces: Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! Cien, doscientas vida, golpes… veces repetido no sé. Y quince, veinte, años llevas aprendiéndolo. Pero hay momentos (cuando desnuda abril su amanecer imprevisible y esa transparencia parece recrear de nuevo el mundo, si hiendes por su ecuador una sandía y dentro está tu infancia intacta, al oír unas lilas mojadas, al oler cierta música táctil,

Todo dura un minuto, un instante. No más,

o cuando al escribir regresan

menos. Hasta que ves

y te hablan y sabes que te amparan

venir un dedo gris, un largo dedo gris

los ausentes)

de niebla hacia tu pecho.

que aún crees que es posible. Que sí.

Hasta que tu enfermiza melancolía se autolesiona con la luz del domingo.

Que todavía. Y renaces. Estás

Y la vida, no sé…,

en algún infinito campo de girasoles, tu cuerpo

pasa a tu lado sin rozarte siquiera.

en ti, contigo adormecido sobre la tierra, mientras

Ni golpea.

blanca como la extraña jirafa con leucismo, una nube se cuela en el bolsillo superior de tu chaqueta.

Le basta el aire que levanta al cruzarse contigo para - lo sabes, ya no precisas cien veces repetirlohundirte, noquearte. Para dejarte rotundamente K.O.

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E D

rlo-

CRISTINA FONT BRIONES

EL MISTERIO DEL RELOJ DE CUCO Anda, sube despacio por las escaleras. Miguel subió con cuidado. Al llegar arriba, Luis y Tomás lo estaban esperando.

Como todos los veranos, Miguel pasaba el mes de agosto con sus padres en la bonita playa de Mazagón. Nada más salir de Huelva ya estaba impaciente por llegar, coger su bicicleta e ir a casa de su amigo Luis, al cual no veía desde el año pasado. Luis vivía en una casa cerca del mar donde su extenso jardín contaba con varios árboles de gran tamaño. Desde pequeño soñaba con tener una casa en un árbol, como había visto en algunas películas, y ese año por su cumpleaños se cumplió su deseo: su padre le construyó una pequeña cabaña entre dos árboles, a unos tres metros del suelo. Cuando Miguel llegó a casa de Luis, sus padres le indicaron que se encontraba en la casa del árbol con Tomás. A Tomás lo conoció el verano anterior y, como él, pasaba el mes de agosto en Mazagón. Los tres amigos se llevaban muy bien, les gustaban las aventuras, los misterios y desentrañar secretos que ellos mismos se inventaban.

—¡Menuda casa te ha construido tu padre! ¡Parece que estamos en la selva! ¡Qué suerte tienes! —Estaba deseando enseñártela —comentó Luis—. Por fin estamos otra vez los tres juntos: esta cabaña será nuestro centro de reunión. El interior era pequeño, contaba con una mesa y algunas sillas. Sobre una caja de madera había varios libros de misterio y aventuras. —Luis, veo que sigues leyendo libros de misterio — le dijo Miguel, tomando uno entre sus manos. —Hablando de misterios; tengo que enseñaros algo —dijo Luis, abriendo una caja de cartón y sacando un reloj de cuco de su interior. —Es un reloj de cuco muy antiguo —observó Tomás—. ¿Te lo han regalado?

El padre de Luis acompañó a Miguel hasta la cabaña. —¡Qué chulada! ¿Quién ha construido esta casa? —La he construido yo con la ayuda de unos amigos.

—Lo encontré cerca de la Casa del Vigía. Hace unos días iba paseando con mi perro por la zona. De pronto, como si hubiera olisqueado algo apetecible, Lulo —como se llama mi perro— se puso a escarbar en la arena, justo

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me dice que este reloj esconde algo... Es muy antiguo, del siglo XIX y todavía funciona, bueno en parte.

delante de la Casa del Vigía. Después de hacer un buen hoyo, comenzó a ladrar y, al acercarme para ver si había algo, encontré este reloj y me lo llevé. —¿Qué haría allí enterrado? —se preguntó Miguel, observando el reloj de cuco de madera tallada con un péndulo en forma de arce y pesos con forma de piñas.

Los tres amigos se quedaron observando el reloj y tuvieron la sensación de que les quería decir algo. Durante toda la semana estuvieron reuniéndose en la casa del árbol examinando el reloj; inexplicablemente, había algo en él que les atraía como un imán.

—Lo curioso es que debe de llevar mucho tiempo enterrado, pues en la parte posterior está escrita la fecha 1881, y lo más extraño es que todavía funciona bien. Bueno, no del todo. El característico sonido tictac sigue funcionando, pero ni sale el pajarito ni se escucha el sonido cada hora —explicó Luis, tocando suavemente el reloj como si fuera un tesoro.

Una tarde, cuando Miguel llegó a su casa, su madre le comunicó que Lucía —su amiga y compañera del colegio— lo había ido a buscar. Había ido a pasar unos días a Mazagón a casa de su tía y le había dejado el recado de que la fuera a buscar.

—Parece que el reloj va bien, quizás la caja musical está averiada y por ello no sale el cuco —opinó Tomás. —Podrías pedirle a tu padre que lo arregle —sugirió Miguel. —Ya se lo he pedido, pero dice que no puede abrir la abertura para ver lo que hay dentro. Además, se salta las doce. —No te entiendo, explícate mejor —le pidió Tomás. —Pues, que la aguja del reloj después de las once se sitúa en la una; es como si el doce no existiera. Llevo días observando el reloj y no le encuentro ninguna explicación.

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Lucía era muy imaginativa, inteligente, observadora, y en cuanto Miguel le contó el descubrimiento del reloj de cuco, le pidió que se lo enseñara. Una vez en la cabaña, Lucía también sintió la atracción que sobre ella ejercía ese antiguo reloj. Con cuidado lo tomó entre sus manos e intentó abrir la cajita de música. —Estoy segura de que dentro de la caja de música se esconde un secreto: tenemos que abrirla —dijo tocando una y otra vez la zona. —Es imposible —dijo Luis—. Mi padre, que es un manitas, me ha construido esta casa de madera y ha sido incapaz de abrir la abertura.

—Con lo que te gustan a ti los misterios no me extraña que quieras sacarle un secreto oculto a este reloj —comentó Tomás sonriendo.

—Y dices que al llegar las doce se salta a la una... Es curioso. Creo que ahí está la clave. Debemos de reunirnos a las doce del mediodía e intentar abrir la caja de música a esa hora —propuso Lucía.

—Es verdad que me gusta sacarle la parte misteriosa a las cosas, pero os aseguro que mi instinto

A todos les pareció una buena idea y durante tres días seguidos se reunieron a esa hora sin conseguir Foto. PABLO CHEHEBAR.


Ilustración/Autor. AGÜ.

ningún resultado: las doce no existía para ese reloj. Los días pasaban y, aunque también se distraían jugando a otras cosas, no dejaban de estar pendientes de ‘Cuco’, como llamaban al reloj. Una tarde, Lucía propuso observar el reloj en vez de a las doce del mediodía a las doce de la noche en el mismo lugar donde Luis lo encontró. El problema era que a ninguno les permitían llegar tan tarde a casa, pero se las ingeniaron para quedar una noche en la Casa del Vigía. Esa noche, Luis, con una linterna entre sus manos, buscó por la arena el lugar aproximado donde encontró el reloj. Los cuatro amigos se sentaron sobre la arena a esperar que dieran las doce sin dejar de mirar a Cuco. Las doce. Por primera vez en el reloj eran las doce. La caja de música se abrió. Todos esperaban que saliera el típico pajarito; sin embargo, emocionados contemplaron cómo de la abertura salía un pequeño barco en color azul. Una alegre melodía comenzó a sonar. Los cuatro amigos estaban tan impresionados que no podían ni hablar. —Para este reloj solo existe las doce en el lugar donde nos encontramos... Qué interesante, creo que él nos ha traído hasta aquí —comentó Lucía cautivada por la magia del reloj. De repente el mar se iluminó. El resplandor era

tan intenso que provocó que dejaran de mirar el reloj. Ante sus ojos apareció un barco, era de color azul. En ese momento escucharon una melodía que provenía del barco y que sonaba igual que la del reloj. Los sonidos de la música se mezclaron; uno era suave y el del barco era tan fuerte que parecía que buscaba el sonido del reloj. Era como si un padre buscara con el sonido de una canción a su hijo. Pasados unos minutos la música que emitía el reloj dejó de escucharse. Luis —que tenía entre sus manos a Cuco—sintió una especie de calambre recorriendo sus dedos. Al instante el reloj de cuco desapareció. La música que procedía del barco dejó de sonar. Los cuatro amigos se miraron preguntándose qué era lo que estaba ocurriendo. El resplandor sobre el mar se esfumó, al igual que el barco. Todo quedó en silencio, la única luz que iluminaba la zona era la linterna de Luis. De repente, la alegre melodía que emitió el reloj de cuco comenzó a sonar alejándose entre el suave vaivén de las olas del mar. Lucía, Miguel, Luis y Tomás estaban tan asombrados como maravillados por lo ocurrido. Sabían que, aunque contaran lo sucedido, nadie los iba a creer y decidieron que sería su gran secreto o, al menos, el primero de los que pensaban descubrir. En honor al reloj de cuco se pusieron el nombre de la pandilla de Cuco, y dedicarían parte de su tiempo a descubrir los secretos que ocultaba la maravillosa y misteriosa playa de Mazagón.

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SUEÑO DE AURORAS SEFI CÁRDENAS

Tres rosas tomé prestadas de los jardines del Campo Santo. Los cipreses agitados vigilaban murmurando, mientras mecían en sus ramas a las aves y su canto. Los convidados de piedra me miraban con sarcasmo y el eco se hizo dueño del viento y de los pasos. Frente a tu losa me encuentro, crecida de paz en heridas; entre las manos tres flores de la mujer y la niña. Reposa en la noche de los tiempos, madre amada, hermana mía. Sea tu sueño de auroras

Ilustración. RICCARDO VECCHIO.

reflejo de luz y de vida. Tres rosas tomé prestadas, tres rosas con sus espinas.

de VIENTRE DE AURORAS

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Foto: JUAN CARLOS ORDÓÑEZ.

PABLO TORNERO

CARIBE Dulce amanecer en mis turbulentos mares. Toda mi vida te tendré en mis cansadas manos, en mis vencidas arterias y en este mundo que conforma mi corazón. Mis besos ansían tu piel de rosas y muslos que huyen. Necesito verte aunque sea solo para pensar que estoy vivo. Te mando besos que son el son de mis nervios y venas.

MEMESIS Mi boca busca anhelante tu cuello de gacela salvaje entre trinos de pájaros de la noche. Y se refugia en tu boca de niña perdida anhelante y soñadora. Mientras , mi corazón, como alondra matutina, rompe sus ritmos para encontrarte , ahí y aquí, en el universo de los poetas. Es tu ritmo de sombras, entre nenúfares vírgenes, quien me hace sonar la vida. ¿Qué es más que tú? Sin el tú de tus labios y tus ojos entre mis neuronas enamoradas y latiendo siempre entre la razón y el corazón. Te quiero entre estanques de vida. Repletos. Desbordados. Para poder existir entre el cielo y el mar.

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Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ

DESASOSIEGO Y me buscarás y no estaré y me llamarás y no estaré. Y cuando estés con alguien en frío amor siempre me recordarás. Y cuando la soledad te hiera en tristes madrugadas, no me tendrás para agarrarte y refugiarte en mí. Y tu corazón se helará y tus manos temblaran sin las mías. Y no tendrás amaneceres de pensamientos hermosos. No retendrás las primaveras en besos y sonrisas. No supiste amar lo único amado. Perdiste. Mala jugada , amor, mala jugada.

LIBERTAD Me enamoré de ti. Quería más. Que estuvieras en las horas de sol y de tormentas. De dichas y desdichas. De cuando las primaveras se vuelven inviernos. De que en la calle fuéramos mucho más que dos. De cuando mis piernas temblaran me levantaras. De cuando mi corazón se desbocara tuviera tus labios generosos. De que nos sentaramos frente al mar, en silencio, y estuviésemos así ,horas. Que cuando me llamaras por mi tono de voz, advirtieras si estaba triste o alegre. Que aunque no estés, estuvieras a mi lado cuando escribo, cuando río, cuando lloro o cuando tengo frio en el alma.

INSTANTES Y ser capaz de encontrar la belleza en un museo. En una taberna. Y nunca beber vino amargo. Y cantar a la vida y a la muerte. Y nunca arrepentirse de nada. Y hacer del pecado una virtud. Y hacer kilómetros sin rumbo y a la deriva. Y pensar que un hombre y una mujer son una creación de la vida. Y nunca dejar de soñar. Para que el mundo sea siempre nuestro. Y ser confesor y confesado. Y cómplices en vivir.

OJOS ETERNOS Quisiera tocar tus ojos. Y sentir tus manos. Y besar tus pezones erectos por la brisa del mar. Y estudiar tus muslos de nácar embravecidos mientras mi lengua voraz atraviesa tu cuerpo de sirena, entero, sin ataduras. Y sentir tus fluidos en mi alma de arriba hasta abajo. Y que tus besos fueran la luz en esta noche tan oscura. Para hacerme entender que vivir es un privilegio.

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ISIS Entre otoños y días grises, tristes como mis presentes horas, te pienso y te ensueño. Compañero de duros momentos en los que nunca me faltaron tus ojos cómplices. Compañero de decisiones cuando el viento soplaba en contra. Y de alegrías cuando bailabas alrededor de mis gozos y esperanzas. Siempre leal y delicadamente presente. Compartidor de diferentes paredes y colores, siempre a mi lado y expectante de mis buenos o malos humores. Y último bastión vital a la ida o a la vuelta de mis andanzas, y con esa grandeza que dimana de ser correctamente fiel. Cuánto hemos vivido juntos. Nadie como tú, lo sabe. Me vas a dejar con ese tremendo dolor que solo provoca el desamor. Pero se que vas a un horizonte feliz. Un horizonte de estrellas gatunas que preside Isis y donde compartirás todo lo mágico que tenéis los gatos. Tus ojos seguirán vislumbrando lo mágico de lo hermosamente desconocido. Y con ET, la luna y el Mago de Oz, harás también, igualmente feliz, los sueños inmortales. Me vas a hacer mucha falta para vivir. Me vas hacer mucha falta para soñar.

UTOPÍA Y caminó entre mangos, jazmines y rosas. Y sus ojos de azabache atravesaron la noche y se posaron en mi estrella. Y sus pechos acariciaron las nubes de mis venas para quitar mis soledades. Y como una Diosa me llevó a su lado atravesando el corto océano de sus pestañas. Y sentí muy cerca su risa de simsonte y su olor de trópico perdido. Y me sumergí en sus muslos de sirena con un estremecimiento de miles de gaviotas. Para hacerme eternamente feliz.

COVID MARINO He de morir sin amor. Ningun labio besara los míos. Y el frío será mi compañero entre las batas espureas. ¿Habrá estrellas en el cielo? ¿El mar seguirá siendo turquesa? ¿La guitarra seguirá sonando? Si necesito algún bar abierto de sueños, ¿estará entre las nubes? ¿Y la risa seguirá siendo compañera? La voz amiga se irá entre los pinos alados y su olor se hará luz.

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TERESA SUÁREZ

Las mujeres de mi vida me fueron desveladas poco a poco... Me parió una madre eterna y parí a una hija infinita. Las mujeres de mi vida me fueron desveladas poco a poco. Las amigas-hermanas, las que siempre fueron, las de caminos de largo recorrido, las que enraizaron al instante y los hermosos referentes que construyeron las mil historias que sostienen la otra historia de la vida. Las mujeres de mi vida me fueron desveladas poco a poco. Entre ellas me recuesto a descansar de los días, con ellas traduzco las nuevas versiones de este ensayo y reímos a cada rato del milagro de estar vivas. La mujer de mi vida me fue desvelada de un día para otro, tras el espejo dormía. A la mujer de mi vida la cuido y la honro, con ternura, amor y dignidad florezco agradecida a este nuevo día.

LA MUJER DE MI VIDA Foto: JAVIER CARÓ javiercaro_fotografo (Instagram)

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FÉLIX AMADOR

MICRORELATOS INÉDITOS Foto: JAVIER CARÓ javiercaro_fotografo (Instagram)

INCÓGNITO Vienen siempre juntos, envalentonados por la superioridad numérica. Yo los veo venir y sé que no tengo que correr. Si te concentras y piensas en cosas buenas, las patadas parecen golpear a otro, a un niño en una película, por ejemplo. Tú sólo oyes los efectos de sonido. En casa ya ni te acuerdas. Sólo una ligera molestia en el tobillo me recuerda que podría ganarles si quisiera, dejarlos en ridículo, pero el anonimato forma parte del código ético de los superhéroes, y prefiero seguir pasando por un chico de cuarto, cobarde y bajito, para que no se sepa quién soy en realidad.

SENSACIÓN Quizás si no se quejara constantemente del tiempo que pasa en la sala de espera, si no contara con todo detalle a los demás pacientes sus achaques, si no conociera a cada uno por su nombre, si no tuviera cada día un chisme al que dar curso, si no suspirara cada vez que mira el reloj, si no dejara pasar todos los números sin entrar en la consulta, doña Elvira volvería a casa cada día con la sensación de que la vida es soledad y nada más.

FILOSOFÍAS DE DIARIO Don Pascual Williamson Martínez, anestesista jubilado y filósofo del nuevo siglo, disfrutaba su cálido lavapiés matutino en el balcón, releyendo parrafadas de un ajado ejemplar del Enchiridion Militiis Christiani de Erasmo. Cavilaba una vez más sobre si el Maligno se esconde tras el consumo y el corporativismo, epizootias tan actuales que inundan telediarios y conversaciones de pollería, pensaba, cuando le sobresaltó un chasquido. El buzón había sido abierto. Imaginando una carta, quizás un talón de la Tesorería de la Seguridad Social, se puso en pie, calzándose descuidadamente, sin secado previo, tan indolente es la urgencia de los números a final de mes. Llegó al portón con paso entrecortado. En el suelo, un pobre catálogo del centro comercial. No había más. Resignado, volvió al lavatorio, donde sustituyó los complicados enigmas renacentistas por otros más a su alcance en vistosas ofertas de tres por dos.

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PERDÓN Siente un calor viejo en los nudillos y un hueco en el corazón. Siente que hace fluir la vida en dirección equivocada cada vez que actúa de manera apasionada, sin pensar con la cabeza. Esta vez Pepa no le perdonará. Han sido demasiados golpes, demasiadas veces, demasiados perdones. Siempre promete no hacerlo más. Absolución, por favor. Cambiará, promete. Pero cuántas veces ha cambiado, cuántas volvió a ser aquel marido ideal. Alguna vez tiene que ser. Marcelino levanta los ojos y mira al presidente del Congreso, instando a votar a todos los diputados. Cierra los párpados, suspira y traga saliva. Luego, acata la disciplina del partido y pulsa el botón para que salga por fin aprobada la ley contra los malos tratos.

VIERNES OTRA VEZ –Creo que vivo demasiado aprisa. No sé. Es una sensación extraña, como que apenas respiro y suceden las cosas unas detrás de otras como si yo no las manejara. Las semanas se pasan todas seguidas sin vivirlas y ¡pam! ¡viernes otra vez! –A lo mejor sé de qué hablas… –Quizás debería parar. No puedo cambiar de trabajo: tengo la jodida hipoteca y quiero cambiar de coche y… Debería pasar más tiempo con Eva, pararme a hablar con ella, hacer un viaje sin prisas, quizás planear tener un hijo, no sólo tenerlo, pensar cómo educarlo, cómo disfrutarlo, pero mi vida es un vértigo, tanto horario, tanto atasco, tantas reuniones. Llego a casa y el día es como un recuerdo tenue, como si fuera la vida de otro. ¿Es esto normal? –Es normal cuando estás muerto. –¿Muerto hasta qué punto? –Hasta ese punto en que entiendes la importancia de resucitar.

ELENA EN EL TREN Elena acaba de subir al tren. Sube cada día en este apeadero, y así llena mi vida, bueno, esa vida intermedia entre las siete cuarenta y las siete cincuenta y seis de cada mañana. Desde la distancia, mis ojos acarician su pelo, repasan el perfil de su rostro, mapa de un mundo imaginario, porque, ciertamente, Elena es un mundo imaginado. Ni siquiera sé su nombre real. La llamo así, Elena. Y en esos dieciséis minutos diarios que comparte involuntariamente conmigo imagino vidas que complementen el resto de las horas del día, el resto de los días. Sigo esperando. Un día mirará hacia mi asiento, y ese día os contaré una nueva historia.

REVOLUCIÓN PERSONAL Arrizabalaga fue siempre la voz. Comenzaba temprano, lanzando al aire consignas de luchas y barricadas entre las chispas de la fundición, mensajes fragmentarios. ¡Obreros! ¡Derechos! ¡Lucha! Algunos decían que jamás lo habían visto al lado del horno. Yo nunca supe qué trabajo hacía. Arrizabalaga gritaba. Eso hacía. Un día lo ascendieron. Marchó a la báscula de los camiones como encargado. La fundición quedó sorda de consignas y revoluciones. Yo fui el primero que dijo que Arrizabalaga se había vendido. Después, tomé el mástil de sus arengas y grité hasta que un día me callaron con un puesto en Administración.

DOBLECES En el precipicio del silencio, junto a un hombre que duerme, una mujer ordena sus pensamientos en los dobleces de las camisas que plancha y luego arruga y luego plancha y luego duda si arrugar de nuevo, como Penélope, haciendo y deshaciendo su propio destino. Aguanta la respiración y se une al silencio porque es más fácil caer al vacío que volver a subir.

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DICHOSO VIRUS

MANUEL DURÁN MUÑOZ

Los días se tornaron grises. La primavera quedo truncada. Los pensamientos trastocados. Las defensas cayeron por los suelos. ¡Oh, mísero dragón de tres cabezas! De manera virulenta, sin previo aviso llegaste. Arrasando cada una de las resistentes puertas de la ciudad. Lo blanco se transforma en negro. La paz se hizo discordia. Altas esferas, establecieron toques de queda… Doblaron por ti las campanas, monocordes sus tañidos… Angustioso su metálico sonido. Nadie pudo velar a sus muertos con el debido respeto. En las avenidas de las grandes ciudades, fantasmas transitaron, escoltados por sirenas de ambulancias. Jinetes del apocalipsis cabalgaron por nuestras mentes. ¿Realidad? ¿Una película de ciencia ficción?… Entre mascarillas los sueños se desvelaron. Manos que aplaudían en los balcones, tribunas solidarias. Un tiempo hilvanado entre pespuntes, que difícilmente se borrará de nuestra memoria.

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Foto. SOFÍA LEMOS


ALFONSA ACOSTA

LA NATURALEZA EN MANOS DEL AMOR La vida se despliega por cada planta y flor como un prodigio. En manos del amor un ángel oculto la provee de la abundancia plena que agranda el horizonte – hablamos de la vida – de cada instante suyo. Mirad ahora en ella su frescor, contemplad un momento su júbilo en las hojas, mirad cómo proclama palpitando cual campanas al vuelo su fragor en sus verdes. ¡Oh vida que das vida, generosa hermosura! Quién quitaría ese peso de bisonte dormido en la sutil ladera de tu rosado pétalo. Quién secaría el caudal, tu múltiple abundancia, la portentosa luz que da forma y sombrea las lindes del espacio. Con un instante basta para que injertes tú, vida, pequeña flor, tu esqueje de armonía en la mirada humana ¡prodigio del prodigio! deliciosa, ay, presencia que me conmueve el alma.

Obra pictórica: JUANA ACOSTA

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CUANDO LOS NEANDERTALES POBLARON MAZAGÓN CONCEPCIÓN GOROSTIZA

(LLEGADA DE LOS PRIMEROS VERANEANTES) Hace aproximadamente unas 600.000 lunas (50.000 años más o menos); Nurg estaba con su hija Perg un poco alejada de la costa entre los médanos, que, con cada ciclo lunar, se iban haciendo más grandes. Los vientos apelmazaban las arenas que cercaban las aguas, protegiéndoles de las inundaciones y facilitándoles la obtención de alimentos procedentes de las inmensas aguas que se perdían a la vista, lejos, lejísimos. Nadie, sabia qué se escondía detrás de aquella inmensidad acuática. Nurg estaba alerta porque la chamana del clan, Matrig, había visto en los rescoldos de la hoguera, que les calentaba por las noches frescas y húmedas de las marismas, que un peligro acechaba. En el clan se rumoreaba que un león solitario era el motivo, y lógicamente cuando salían de caza o pesca guardaban el máximo de precauciones. Nurg y Perg eran hoy las encargadas de recoger los peces que estaban entre la sal que se formaba cerca del campamento del clan de los cabellos rojos; no lejano estaba el de los cabellos oscuros; y Perg, que ya tenía edad de formar su propio clan, estaba destinada a Noho, el hijo del jefe del clan vecino. Formarían nueva familia y de esta forma reforzarían la convivencia y las estrategias de caza. Perg estaba contenta, Noho y ella se gustaban y deseaban que el ansiado día llegase. Aún faltaban cuatro lunas y Perg solía distraerse pensando en cómo se acicalaría ese día; quería estar deseable para el trascendental momento. Tendría que irse con los del cabello oscuro, era

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la costumbre, y estar a las órdenes del chamán del clan y de la madre anciana de Noho; pero no pensaba que viviera mucho más; muchas lunas llevaba encima de sus cansados huesos, y entonces Perg sería la matriarca de la familia. Además, Perg tenía muchas habilidades, sabía adornar y reproducir en las rocas los animales que veía, cómo eran abatidas por las lanzas de los cazadores; y en las noches de luna llena con cantos y alabanzas a la luminaria nocturna, al unísono todo el clan se embardunaba las palmas de las manos con barros coloreados y las apoyaban sobre las piedras más lisas. La vida iba transcurriendo apacible. Había suficiente comida y agua para los dos clanes; aproximadamente entre ambos no sumarían más de 90 bocas que alimentar. Las playas traían moluscos, mariscos y peces que caían fácilmente entre las trampas que hábilmente construía el habilidoso Anroo. Y por la foresta conseguían, ciervos, jabalíes, roedores… y muchos huevos procedentes de las aves que anidaban entre las marismas y copas de los árboles. (Nadie sospechaba que muchos miles de ciclos lunares después los autodenominados sapiens, les llamarían a ellos Neandertales. Extraño nombre para gentes tan sencillas como eran Nurg, Perg, Noho y los suyos. Y que sus terrenos de caza, pesca y habitación, iban


a llamarse Doñana, Matalascañas y Mazagón. Y que los “otros” serían llamados “Cromañones”) Un extraño suceso se iba a producir, dando la razón a las predicciones de la Chamana Matrig. Aunque no lo protagonizaría el temido león solitario. De pronto Perg dio un grito y salto a los brazos de Nurg; una extraña figura apareció ante ellas. No era el temido león, ni hiena o lobo tan temidos y peligrosos. Era un extraño ser parecido a ellas, pero más alto y esbelto. Perg, sorprendida y asustada al principio; al darse cuenta de que el “otro”, estaba sorprendido y tan asustado como Nurg y ella misma, pasó del miedo y asombro a la curiosidad. El “otro” permanecía inmóvil, contemplándolas atónito. Perg se soltó de los brazos de Nurg y temerosas, curiosas y de nuevo sorprendidas, vieron cómo por detrás del “otro”, iban surgiendo más figuras semejantes a la primera, mujeres, niños y varones, también algún anciano y anciana. Una de estas, con unos adornos muy extravagantes, iba portada por varios ¿“otros machos”?, que la trataban con gran respeto y deferencia. Se notaba que estaban exhaustos y hambrientos al ver cómo miraban los pescados amontonados por ellas. La anciana empezó a emitir extraños sonidos por su boca. Parecía un lenguaje, pero no entendieron nada. Sólo cuando llevó su mano al estómago y a su desdentada boca, Nurg y Perg comprendieron que pedían comida. Los “otros” no se mostraron agresivos, y por señas y gestos, ellas les indicaron que las acompañasen. Los “otros” las siguieron. El primero se emparejó con Perg y señalándose a sí mismo parecía decir algo como… Moorie. Perg sonrió y dijo tocándose el pecho: «yo Perg», Moorie sonrió a su vez y dijo… Moorie… Perg. Fue el primer encuentro por esta costa de los Neandertales y los Cromañones. Llegaron al asentamiento del clan con gran algarabía, temor, recelo y también risas. Los “otros” les parecían ridículos. Nuestras amigas explicaron cómo se había producido el encuentro. La Chamana Matrig, se dirigió a la chamana de los “otros”… Se miraron fijamente y Matrig, deferente, ofreció asiento a su lado a la “otra” anciana. Los unos, unas, “otros” y “otras” gritaron llenos de júbilo, encendieron un gran fuego y arrimaron a las brasas un ciervo que Noho había cazado esa misma mañana, y llevaba a la madre de Perg como regalo de buena voluntad por su compromiso. Celebraron el encuentro, cantaron y bailaron,

comieron y bebieron hasta embriagarse y las mujeres de los “otros” se sintieron atraídas por esos hombres más bajos, pero tan fuertes de brazos y pechos poderosos, y los hombres se sintieron atraídos por las “otras” de esbelto talle y cabellos sedosos, de piel suave y labios turgentes. Cuando después de ponerse y salir el sol varias veces ya entendían algunas palabras de sus diferentes lenguajes; decidieron que los “otros” se quedasen por allí. Había mucho sitio, arenas, médanos, forestas y comida. Se repartieron por aquí y por allá, poblando las mencionadas tierras de los Neandertales, que al haber crecido la población, dirigieron sus plantas a lo que hoy día es llamado Mazagón. Durante un tiempo parecía que todo les sonreía a los Neandertales y a los Cromañones. Hubo mestizaje, lo cual les agradaba sobremanera. Pero, los “otros” traían con ellos extrañas dolencias desconocidas por los primitivos habitantes de la zona, y al no estar sus cuerpos defendidos contra ellas, fueron enfermando y muriendo. Poco a poco “los otros” fueron aumentando. No se sabía de dónde venían, pero aquí se quedaron y construyeron sus asentamientos, sus segundas viviendas, olvidando para siempre de donde procedían. Aquí en esta costa amable, y bosques llenos de animales que les podían alimentar, era el lugar más idóneo para su establecimiento permanente. Los clanes de Noho y Perg, ahora unidos, fueron creciendo, pero también enfermando. Cambiaban de sitio, pensando que eran las dunas o los árboles los que les producían las enfermedades. Aunque, ya tarde, comprendieron que tantos partos fallidos, tanta mortandad se debía al contacto con los “otros”. Fueron distanciándose de los “otros” y poco a poco disminuyendo en número. Pero, dejaron sus huellas, las plantas de sus pies sobre el barro, los médanos y las rocas por ellos pintadas para propiciar la caza e inducir sus sueños por los mundos del espíritu. Tuvieron que enterrar a muchos y el último o la última, quizá encontró cobijo eterno en alguna hendidura profunda de algún médano de la ahora playa de la Fontanilla o Rompeculos. LOS NEANDERTALES HABITARON MAZAGÓN HACE MÁS DE 300.000 AÑOS.

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Obra. MARÍA FERRERA

DOLORES IZQUIERDO LABRADO

TRATAR DE LO IMPOSIBLE 76


Tratar de lo imposible, como un vuelo de pájaro que conoce el cristal de la consciencia, como la pasajera y estrepitosa vida que nos consuela con la paz de la muerte, como tu boca estremecida en la sonrisa del recuerdo complacido y amable, que habita nuestro pecho y culmina un trasiego de sensibles axiomas y convexas respuestas, para la música invisible del tropiezo que guarda irrepetible, el vibrato posible de tu nombre. Como una melodía armónica y silente que siempre me acompaña, como tu voz, aquí, dormida en la espesura del aire que me lleva, “donde habita el olvido”, y vuelves transparencia los akáshicos y cuánticos compases de las horas, de un tiempo que no existe, remedado en relojes y esferas persistentes para cuantificar la vida que no para, movimiento celeste de los astros que bien nos sedujeron, con el raudo latido que persiste insonoro al oído que perdura en otra realidad, física clásica de lo ya memorable. Tratar de lo imposible, la enérgica materia que transfiere la luz y te acaricia, y atraviesa el espacio multiverso perfecto de tus ojos, y narra levemente en la memoria universal el rastro de tu risa, como un verso que irrumpe primera línea del poema no escrito todavía, y apenas reflejado, que corre por mis venas y enciende mis reflejos, y grita sin palabras por mis días como un verbo candente en la hoguera del viento, en la hoguera circundante del mar que batallando porfía la luna y sus corrientes. Buscándote en las llamas de las estrellas guía, de los perfectos galácticos confines que estremecen eternales octavas sin remedio, te encuentro siempre, te encuentro en cada vuelo de mariposa leve, que transfiere el efecto que vibra en la abundancia del movimiento que no cesa tu voz junto a la mía, como si acariciaras la estrella más bonita del cielo, y fuera brisa que moviera la levedad del corazón que grita, el océano del universo escrito tantas veces, con tantas letanías, con tantos nombres y acentos diferentes, y con tantas esquinas… Tratar de lo imposible es posible también, como decía, te confundo conmigo, materia de mi vida, sin tapujos, sin vías, como un vuelo de luz en mi pupila, el tiempo que no existe me confirma tu voz junto a la mía, el amor desgarrado en la consciencia del mar que nos habita, y no responde sino en la experiencia de la forma que no cesa y trasmina tu corazón y el mío, la hoguera de los pueblos, tu color es mi vida, tu sexo, tu ambición, tu duda, tu alegría, tu perenne ilusión, tu valentía, tratar de lo imposible: Amarte cada día.

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EL FENICIO

EL INSÓLITO EMBRUJO DE UNA OLA DE VERANO A Manuel Padilla, por consentirme ensuciarle un par de páginas cada verano.

elegante sombrero de copa donde podrían caber todos los conejos de algún mago precavido. Foto: JAVIER CARÓ javiercaro_fotografo (Instagram)

Comencé a dar mis primeros pasos muy tarde, cuando casi contaba con un año de vida, y a volar cuando por fin cumplí dos. Todos mis hermanos conocían perfectamente el pueblo y toda la costa; así que, cuando salté al vacío para emprender mi primer vuelo no dudé en sobrevolar, a trompicones, desde el acantilado hasta el mismísimo faro. Casualmente por el camino pude presenciar por vez primera las famosas «Campanadas Silenciosas» de las que tanto había oído hablar a mi madre. Esa llamada que nadie oía pero que todos escuchaban. Esa que hacía recoger como por arte de magia el asentamiento dominguero de todos los bañistas. Todos al unísono: el último paseo, el último baño, aquellas manos que atrapaban de sopetón la pelota y que bautizaba a la precedente patada como «la última»; los amarres de sombrillas, los pliegues de toallas y, cómo no, esas bolsas y botellas que desde aquél instante ostentaban el título de Olvidadas. Cuando ya casi hube llegado al puerto, divisé una silueta alegre y jubilosa que bailaba tras la ventana de la habitación más alta del faro. Podía oírse música enlatada. Me posé exhausta con más suerte que cuidado en el alfeizar de la ventana y, por uno de los remiendos a medio coser de la cortina, pude ver a un simpático personaje que terminaba de ajustarse el esmoquin frente al espejo al son de «Send the Pain On». Era Don Luis Hernando, el farero más joven de toda la costa castellana y probablemente la persona a la que peor le sentaba un esmoquin. Le holgaba tanto que más que vestirse pareciera que se disfrazaba. Como colofón a la singular escena, el joven terminó por enroscarse un

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Dio un par de giros rápidos y seguros sobre sí mismo a lo Fred Astaire, lanzó una reluciente patada al aire con la que devolvió a su reposo el brazo de La Voz de su Amo, pegó tres toquecitos con el dedo índice sobre un calendario lunar clavado a la pared, abrió la puerta de la habitación con un golpe de caderas y se deslizó escaleras abajo sobre el acaracolado posamanos, dejando tras de sí un serpenteante silbido que inundó toda la torre. Al salir del faro agarró una oxidada bicicleta sorprendida de que la despertaran a aquellas horas de la noche y se dejó llevar chirriante cuesta abajo. La joven Hilaria desde su chozo y las familias de los carboneros, los únicos que vivían cerca del faro, lo saludaron incrédulos a su paso como si de un Tour de Francia se tratara. Salté de la ventana y lo seguí desde las alturas, y es que la intriga que aquél hombrecillo había despertado en mí fue mucho más fuerte que los enormes dolores musculares que me habían causado ese primer vuelo en solitario. Aquél par de ruedas lo llevaron directo hasta la playa casi sin pedalear. Una vez allí se percató de que sólo le hacían compañía dos distantes pescadores. Era noche libre para la Luna, así que sólo se sabía de ellos por la incandescencia de sus caladas. Dejó sus zapatos de charol a un lado, sobre la arena húmeda. Se remangó el dobladillo del pantalón y dio unos pasos mar adentro hasta que el agua le cubrió las rodillas. Alzó sus brazos al frente, ahorcajados, abiertos como en una figura de baile, y así esperó inmóvil durante varias olas. Al cabo de un tiempo, a lo lejos, las estrellas más cercanas a lontananza comenzaron a desaparecer y una enorme sombra azul oscura, casi negra, que no dejaba de crecer comenzó a avanzar velozmente hacia el farero. Don Luís Hernando, que no apartaba la vista de la insólita onda, tenía en su rostro una extraña expresión, mezcla entre serenidad absoluta y alegría incontenible. Cuando


aquella porción de océano alcanzó tanta altura como la suya propia y estuvo a punto de golpearlo agarró con ambas manos la Ola, giró raudo sobre sí mismo y jaló como si se la hubiese arrancado al mar, tomando ésta forma de mujer. Una hermosa mujer de agua que terminó dando giros y pasos de vals vienés junto al farero sobre el fin del océano. La Ola y el farero estuvieron bailando, girando abrazados sobre la orilla bajo un manto de estrellas durante un tiempo que sólo podía medirse en suspiros. En un último movimiento, Luis Hernando agarró por las caderas a su pareja de baile, la alzó al cielo y a través de su etéreo rostro marino pudo ver todo el firmamento y su sonrisa a una vez. La Ola se acercó a sus labios salobres y lo besó, derritiéndose súbitamente y cayendo como un jarro de agua sobre el rostro y el esmoquin del farero. Un jarro que lo empapó de amor y lo caló hasta los huesos. Luis quedó extasiado mirando sonriente a las estrellas con los brazos en alto, sintiéndose el hombre más afortunado del mundo, con sólo un beso. Cuando regresó al farol de los mares que era su hogar más agradecido que mojado, tachó un nuevo día en el calendario y se dispuso a esperar paciente su próximo encuentro con la Ola, un verano más. En los años venideros Don Luis Hernando, quien fuera el farero más joven de toda la costa castellana, continuó emborronándole números al almanaque y arrancándole hojas como si la vida únicamente se tratara de una sola noche. Los hijos de los carboneros crecían y crecían. Hilaria, ya no tan moza, seguía asomándose rauda por la ventana cada vez que escuchaba el «tintiqueteo» de la cadena de su bicicleta con la esperanza de que se fijara en su nuevo tocado, en su vestido recién planchado, o en el último perfume que su padre había conseguido traer del mismísimo Le Marais parisino. Pero Don Luis Hernando, el farero más perdidamente enamorado de toda la costa, sólo tenía ojos para el insólito embrujo de una Ola de verano. El singular bailarín del vals de medianoche continuó danzando con la Ola encantada cada primera Luna nueva de agosto durante muchos, muchos años. Hasta que una tarde Don Luis, el farero más viejo y solitario de toda la costa castellana, comprobó que apenas podía levantarse de aquella silla clavada en la única y más alta habitación del faro. Sus manos, que tan sólo le prestaban las fuerzas necesarias para jalar de una cuerda atada al cubo por el que Hilaria le dejaba un poco de pan y algunos cocidos, temblaban parkinsonianas. Cuando estuvo a punto de acercarse la medianoche de aquella Luna nueva de agosto, Don Luis miró de viejo su calendario lunar tachado temblorosamente y se levantó con gran esfuerzo hasta

quedar apoyado en la ventana desde la que avistaba el océano. Plantó la palma de su mano sobre la vidriera y desde allí pudo ver un mar en calma que amparaba a una Ola impaciente que lo esperaba girando sobre sí misma. Una Ola que seguía siendo tan lozana como antaño. Una Ola perdida que se impacientaba y buscaba a su amor tras la orilla, llorando lágrimas de mar. El farero se apartó con los ojos vidriosos y la Ola, al ver que su amante clandestino no aparecía, se arrastró mar adentro hasta no dejar huella de sí misma. El farero no pudo contener su angustia y terminó sucumbiendo a la realidad de su minusvalía; y a la vez que convertía su pequeña alcoba en un mar de lágrimas, el océano comenzó a vaciarse lentamente. Poco a poco la orilla que se retraía fue quedando cada vez más lejos del pueblo, y decenas o tal vez cientos de pecios comenzaron a asomar sus naufragados esqueletos. Cuando los pescadores de playa levantaron la vista hacia el horizonte descubrieron espantados cómo cientos, miles y millones de estrellas estaban siendo engullidas por una enorme sombra azul oscura casi negra que se hacía cada vez más colosal. Todos abandonaron sus cañas y echaron a correr pueblo arriba tan rápido como pudieron. Cuando Don Luis se dio media vuelta para despedirse por última vez, vio con estupor cómo la ola más grande que jamás había visto en su larga y solitaria vida se tragaba la playa, subía por la escuela, destrozaba chozas y avanzaba vertiginosa rumbo al faro. Al llegar a su ventana se transformó en un descomunal atlante que se abalanzó contra el faro con los brazos abiertos. El choque fue tan violento que arrancó la torre llevándose consigo al farero que voló contra las paredes de la que fuera su casa y oficio. La Ola, convertida en un brazo marino, subió serpenteante por la torre que ya sucumbía sobre el océano en el que se había convertido el pueblo en busca de su amante. Cuando la marea comenzó a descender, arrastró consigo montones de carruajes, tejados y hasta la torre del propio faro. La Ola, con Don Luis Hernando sobre sus brazos, bajaba sollozando por las calles lamentándose por el desenlace de tanto amar. Los hijos de los carboneros y la pobre Hilaria, encaramados a las ramas del único pino que la catástrofe no había podido arrancar, vieron pasar flotando el cuerpo ya sin vida de Don Luis, que descendía hasta la playa y desaparecía junto a la torre del faro engullidos por una descomunal Ola. No estoy segura de que sea cierto, pero cuentan que años más tarde una joven que paseaba por la orilla en una calurosa noche, una noche sin Luna, vio como un par de olas comenzaron a moverse de un modo que sencillamente no podía ser; que parecían danzar entre sí. Y que una extraña luz que giraba y giraba iluminaba todo el fondo del océano. Pero tal vez ésta ya sea otra historia que alguien más joven que una servidora, pues yo ya soy una vieja albatros que apenas puede sostener el vuelo, pueda contaros en alguna estrellada noche de verano.

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MAZAGÓN, IMAGEN VIVA DE LO NATURAL JOSÉ ANTONIO GARCÍA

Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ

Para Yanira Furcal

Con un trozo de tarde entre sus manos, destellos de algún recuerdo reciente en las pupilas y latido de olas al caminar, su paso por esta página, curtida igualmente por los mismos aires atlánticos y el peso de experiencia, era, sin más, una cuestión de tiempo, siglos hasta hoy esperándola, su turno ahora sobre la nueva terminal de la vida, esta cadencia suspensiva - el mar a lo lejos (ya no lo es tanto)-, sus registros más amplios al roce o eco de algún dios, pero principalmente aquella demostrada jerarquía suya ante las palabras. Así, el respeto a cada instante que la voz elige para decir ven o quédate, sé la frase leve, el texto de esta playa hacia el infinito desde el origen del mundo, se convirtió en lema esencial, razón primera, meta inequívoca, ámbito de la anunciación y del cumplimiento, lectura publicitaria de Mazagón como paraíso. Acerca de la identidad de tan misterioso personaje en la presente historia, y aunque los indicios puedan conducir hacia una solución fácil, es también observable que el carácter dialógico y la trabada cosmovisión que su autor nos ofrece complican en gran medida el esclarecimiento: si criatura humana o angelical, varón o hembra, actual o del pasado. Asunto a resolver, por supuesto. Mas, acaso la cuestión con mayor interés se deba formular a partir de un enfoque distinto, ya sea porque la dimensión de un camino no es igual a un pie que al otro. Y porque somos lo uno en lo diverso. O porque creer y crear confluyen. Finalmente, por aquel generalizado e integrador convencimiento que lleva a considerar que todos y cada uno somos necesarios. Con un trozo de tarde en los brazos, el alma henchida de emociones y los pies sin muestras de cansancio, la ascensión anunciada a la cima de los médanos vino a destacarse en pocos años como ritual inexcusable, espacio abierto a la mar, la brisa en el beso, punto de puesta a punto, Mazagón sin alardes, en fecha y hora, imagen viva de lo natural, lugar donde alcanzar la salvación.

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Autor: FAUSTINO RODRÍGUEZ / Título. 14 de marzo 2020

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LA RAZÓN IVÁN ROMERO LOSILLA Foto: JAVIER CARÓ javiercaro_fotografo (Instagram)

Si pudiera, ¿lo haría? Si no lo hubiera hecho, ¿lo arreglaría? ¿Quién dice cuál es la mejor opción? Busco quien me lo diga, pero no lo encuentro. Quizá la sabiduría esté en mí. ¿Quién dijo que mi criterio no era el correcto? ¿Quién soy yo para decirte que no lo es el tuyo? A veces pienso que vivo solo... A veces pienso que vivo en “El Show de Truman”. A veces pienso que sufro de síndrome de Estocolmo porque odio a esta sociedad, pero a la vez la amo. ... Me tiene atrapado Si pudiera, ¿lo haría? ... Y si lo hiciera, ¿para qué?

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CONMIGO

ANDAR

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Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ


ISAÍAS PASCUAL VALLÉS / Exsecretario del IES Odón Betanzos / Profesor de Tecnología

SECRETARÍA Y TECNOLOGÍA Como suelo decirle a mis amigos: “Habla por ti”. Y eso, concretamente, es lo que hago. Hablar como han sido los últimos cursos (los profes hablamos por cursos, como las temporadas de los futbolistas) en el IES Odón Betanzos de Mazagón. Gracias a Paco Domínguez, primer director del centro, pude iniciar el curso 2007/2008 que fue el primero que se realizó. Comenzamos con todos los cursos excepto cuarto, por eso siempre las graduaciones son una menos de los años que lleva el centro abierto. El curso siguiente ya tuve el destino definitivo aquí. Fueron unos años de adaptación, donde tuvimos que quitarnos el estigma de que el nivel de nuestro centro era bajo. Yo de broma, decía que no. Que nuestro centro tenía escaleras de acceso y una rampa. Estábamos por encima del nivel. Me preguntaba con qué criterio se podía afirmar eso. ¿Qué instrumentos de evaluación usaban? En fin, desde luego mi hija estuvo aquí estudiando y se fue en cuarto a Sevilla para entrenar en piragüismo, no por problemas de nivel. De hecho, ya tenemos promociones que han completado sus estudios en carreras universitarias o en ciclos formativos. Desde el primer momento tuve claro como profesor de Tecnología que un recurso de lo más cercano y llamativo era nuestro propio centro. Cuando llegué a la secretaría (curso 2011/2012) todos aquellos pequeños

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arreglos y proyectos que surgían del mantenimiento del centro los realizaba el alumnado; preferentemente de cuarto, por ser mayores y con menos ratio. Así, hicieron trabajos de fontanería (cisternas, desagües, cambio de urinario, colocación de termos eléctricos, etc.), albañilería (escalera de obra, colocación de señal, colocación de azulejos, etc.), carpintería (arreglos de puertas, cambios de cerraduras, manillas y bombines), cerrajería, pintura, electricidad (temporizadores de luces, colocación de seca manos, cambios de mecanismos, instalación de enchufes, etc.). Ver las caras de satisfacción cuando lograban terminar un trabajo -el interés por realizar ese tipo de actividades: ¿hoy no tenemos nada que arreglar? - me hacían seguir planificando futuros arreglos. Cierta vez, un alumno me comentó: “maestro somos mano de obra barata”. “No; sois mano de obra gratis”. Y en otra ocasión un chico alemán que vino a estudiar de intercambio me preguntó muy serio: ¿los españoles lo arregláis todo con fixo? “Qué va, contesté, también usamos cinta americana”. También nos implicamos en proyectos como la creación de la ballenita para el carnaval, la participación en el Desafío First Lego League de robótica, durante dos cursos; la participación en la carrera de vehículos solares de la Universidad de Huelva (con mi compañera Francis Fernández) y el proyecto del barco Matapón. Gracias al ingeniero naval José Ruiz logramos construir un barco que


no sólo no se hundió sino que además navegó a vela y a remo.

estado posible. No me han importado tardes, festivos, sábados o domingos.

Como secretario he estado muy cerca del alumnado, concretamente a 40 cm, cuando les hacía a todos la foto que iba a aparecer en su expediente. Así las familias se ahorraban también las típicas fotos carnet.

Recuerdo a una compañera que solicitó plaza en Huelva y después de unos meses en su destino me dijo: “Cómo me acuerdo de ti, en mi centro no funciona nada”. Es de los mejores cumplidos que he recibido. Y me he sentido feliz solucionando los pequeños problemas que impedían que mis compañeros hicieran su labor; aunque, a veces me pidieran las cosas como si yo fuese el culpable de que no funcionasen.

Me propuse que las matrículas del alumnado fueran cómodas de realizar, los datos se completaban con los suministrados por la aplicación Seneca. Ahorrando una segunda matrícula de los que repetían o pasaban en septiembre. Y qué decir de las graduaciones y Semanas Culturales. He preparado audiovisuales para todas, hasta que llegó el Covid. Pienso con mucho cariño en los conciertos de Rock in Tuto que hacíamos en el patio del centro, y el último en el parque junto al Faro. Llegamos hasta la V edición. Espero que pronto se pueda hacer “Rock in Tuto VI”. En verano y de noche, el sistema de riego y el llenado de la pequeña laguna me tenían entretenido. Cierta vez, manipulando los programadores, una linterna me iluminó y escuché: “¿Qué hace usted ahí? Aquí programando el riego, le contesté a la pareja de Guardias Civiles. “¡Aahh vale, vale!”. Siempre he intentado que el profesorado pudiese impartir sus clases con los medios adecuados y en el mejor

Y como es de buen nacido ser agradecido, quiero resaltar la confianza y libertad que me dieron Alejandro Rodríguez (9 cursos) y Patricia Pérez (1 curso) para realizar mi labor. Y a los concejales de Mazagón y al Ayuntamiento de Moguer por atender las innumerables peticiones de medios realizadas. Gracias. Y como no, a toda la comunidad educativa de Mazagón: profes, familias, alumnado…ha sido un verdadero placer haber estado 10 años a vuestro servicio. Dejo el cargo pues me jubilo en noviembre de este año.

ASÍ QUE, CUANDO PASE CERCA DEL INSTITUTO PARA IR AL BARATILLO, A LA PLAYA, A LA ROMERÍA… MIRARÉ EL EDIFICIO Y RECORDARÉ LOS BUENOS MOMENTOS QUE HE PASADO EN ÉL. ESTE CENTRO SERÁ SIEMPRE COMO MI CASA.

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Foto. ANTONIO JESÚS PÉREZ MÁRQUEZ

SIEMPRE ES DIFERENTE Rvdo. Sr. D. FRANCISCO PÉREZ ZAMBRANO / Párroco de Mazagón

Estimados vecinos de Mazagón, aquellos que nos visitáis en este tiempo estival y, como no, todos los que de una manera u otra tenéis estas páginas en vuestras manos. Una vez más, como hace dos años, me pongo en contacto con vosotros; primeramente, para animaros a disfrutar y compartir un merecido descanso y, a renglón seguido, para ponerme a vuestra disposición. Después de estos tiempos tan duros que muchas de nuestras familias han vivido, y lo hemos visto de primera mano, creo que estamos saturados de “esa nueva normalidad”, de “esos tiempos nuevos”, de “tener que ver la vida de manera diferente”. Solo he de deciros desde mi humilde opinión que siempre es diferente y nuevo, con o sin pandemia. Por ello, os animo a que sigamos viviendo como siempre lo hemos hecho, y si cabe aún más, con cabeza y siempre mirando el bien del prójimo. Desde la Parroquia, donde celebramos el amor maternal de la Virgen del Carmen hacia todos sus hijos y toda persona de buena voluntad, una vez más queremos recordar que vivir este tiempo veraniego nos da la oportunidad de sacar lo mejor de nosotros mismos. La devoción carmelitana que vive Mazagón un año más tiene que refrenarlo y tiene que celebrarlo y vivirlo hacia dentro. Pero; no por ello, no lo hace participe a los que os acercáis a veranear en nuestro pueblo.

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Aquí, en Mazagón, como sucediera por las tierras de Haifa en Tierra Santa, la devoción mariana se vive en las orillas, mirando a veces tierra adentro y otras oteando desde los cabezos el horizonte del mar que se pierde en la lejanía. Por ello, le pedimos a la Virgen Madre, Hermosura del Carmelo, que bendiga cada rincón de nuestros/ vuestros hogares y familias; y que consuele como Madre, cada corazón roto por el dolor de la enfermedad, la incomprensión y todo aquello que nos hace apartarnos de Dios. Que paséis un feliz verano y que pronto podamos volver a celebrar las fiestas patronales como lo hacían nuestros mayores.


FRANCISCO DOMÍNGUEZ DÍAZ

Como primer director del IES Odón Betanzos, quiero dedicar estas líneas a la memoria de Amalia Migues; por su amistad, entrega y humanismo.

AMALIA MIGUES

DÉCIMO ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO Amalia Migues de Betanzos falleció el 31 de diciembre de 2011 en Mazagón. Su padre era natural de Pontevedra y su madre de Puerto Rico. Amalia era licenciada en Citología y ejerció como profesora de biología celular en la Universidad de Nueva York. En 1952, conoció a Odón Betanzos Palacios. Se casaron el 21 de marzo de 1953. Su principal actividad profesional estuvo relacionada con los servicios sociales del Ayuntamiento de Nueva York, desde donde llevó a cabo la coordinación y puesta en marcha de un sinfín de programas sociales, dirigidos a las personas desfavorecidas, a los jóvenes en reinserción y a combatir la violencia familiar. Su entrega y dedicación le valió ser nombrada presidenta de la Comisión de la Mujer por el alcalde neoyorquino, Rudolph Giuliani, en mayo de 1995. De esta manera, se convirtió en la primera mujer hispana en desempeñar dicho cargo. En 2007, y tras la muerte de su marido, se dedicó por entero a la Fundación Odón Betanzos. Asumió la presidencia, relanzando la entidad y recopilando los más de 13.000 volúmenes bibliográficos que fueron trasladados a la sede de la fundación, en Rociana del Condado. Se impuso como meta dar a conocer la obra de Odón e inculcar en los más jóvenes los valores humanos y sociales del poeta, a través de su obra. Con tal fin, se publicó, con éxito, la obra literaria “Chispa y Luisillo”. En 2008, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, a propuesta del Consejo Escolar del Instituto de Secundaria de Mazagón, acordó denominar

al nuevo centro “Odón Betanzos Palacios”, en memoria del ilustre escritor. Odón fue, durante varias décadas, presidente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, con sede en Nueva York, y tuvo a la localidad costera de Mazagón como un espacio vital, en el que el matrimonio pasaba largas temporadas. En el acto inaugural del instituto, Amalia hizo gala de su delicadeza y sencillez agradeciendo el hecho de haber dado al instituto el nombre de su esposo. Las relaciones de Amalia con el instituto de Mazagón siempre fueron muy estrechas; principalmente, colaborando en la Semana Cultural y, de forma muy especial, con el Certamen Literario “Chispa”. A este evento literario, se invitaba a participar a los centros educativos de Mazagón, Rociana, Moguer, Palos de la Frontera y Nueva York. Los trabajos premiados de los cuatro primeros años fueron recogidos en una publicación editada conjuntamente por La Fundación Odón Betanzos y el IES de Mazagón, con la colaboración de la Diputación Provincial de Huelva y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. El acto de presentación de esta publicación se llevó a cabo en el IES Odón Betanzos, contando con la presencia de Amalia Migues. En dicho acto, se develó un mosaico con el rostro del insigne literato; este trabajo había sido diseñado y realizado por el Departamento de Plástica del Centro, con la participación del alumnado, bajo la coordinación de la Jefatura de dicho departamento.

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4

SALUDA DEL ALCALDE

SALUDA DEL TENIENTE DE ALCALDE

5

SECCIÓN 1 VOLVER WE´LL ALWAYS HAVE MAZAGÓN

Octavio C. Velasco

7

LA CASA DEL VIGÍA EN TIEMPOS DE GUERRA

José Antonio Mayo Abargues

EN TACATÁ POR EL PARADOR

Sonia Serna San Miguel

9

14

SEGUIMIENTO DE LOS VARAMIENTOS DE CETÁCEOS Y QUELONIOS DESDE LA PLAYA DE MAZAGÓN A LA DESEMBOCADURA DEL GUADALQUIVIR

Miguel Ballesta Meichsner

POLIFEMO EN MAZAGÓN

Enrique Cabeza

20

NUEVA INICIATIVA PARA CONSERVAR LAS TORTUGAS LAÚDES DE MAZAGÓN

Asociación Chelonia

Edita Fundación Municipal de Cultura de Moguer “Francisco Garfias”

José Manuel Andújar Márquez

Dirección Manuel Padilla

JOAQUÍN EL DE LA BARCA, EL LEPERO QUE DIO VIDA A MAZAGÓN

Foto Portada Antonio Jesús Pérez Márquez Fotografías José María Figueredo López Alberto Bouzón Tirado Antonio Jesús Pérez Márquez Ester Esteve Antonio Álvarez Sánchez Eric Rubio Ros Pablo Chehebar Juan Carlos Ordóñez Javier Caró Sofía Lemos Ilustraciones Iván Romero Riccardo Vecchio Agü Jorge Luis Nicolas Almazan Obra pictórica Juana Acosta María Ferrera Faustino Rodríguez Fotografías Portadas Secciones Antonio Jesús Pérez Márquez

José Antonio Mayo Abargues

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LA VOZ QUE NOS UNE

SECCIÓN 2

MONÓSTICOS DEL MAR Y OTROS POEMAS BREVES

Antonio Ramírez Almanza

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44

EL OTRO LADO

Antonio Orihuela

EL IMPERIO ESPAÑOL EN NORTEAMÉRICA

Francisco Domínguez Díaz

EL NIÑO RESPIRA

Carmen Palanco

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PRÍNCIPE DE ASTURIAS

52

Pablo Rodríguez-Thorices Arroyo

TIEMPO DETENIDO

Carlos Fernández Martín

BATALLA

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Carmen Ciria

ANTE EL MAR

Juan Drago

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SUMARIO

INTENTA EXPLICARME LA VULNERABILIDAD

Juan Cobos Wilkins

EL MISTERIO DEL RELOJ DE CUCO

Cristina Font Briones

SUEÑO DE AURORAS

Sefi Cárdenas

POEMAS

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65

Diseño y Maquetación LOGOLOOK

Teresa Suárez

Imprime

Félix Amador

Depósito Legal H-204-2003

Manuel Durán Muñoz

El Contenido de esta publicación no puede ser reproducido ni total ni parcialmente sin mencionar la procedencia.

26

SISTEMAS AÉREOS PILOTADOS DE FORMA REMOTA (RPAS): HISTORIA, SISTEMAS Y OPERACIONES (2 DE 3) 30

Pablo Tornero

Las notas y opiniones aparecidas en los presentes trabajos son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.

16

LA MUJER DE MI VIDA

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MICRORELATOS INÉDITOS DICHOSO VIRUS

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Marzagón revista 2021  

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