Fobias / Fernanda Alvarez

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cosas que te preguntas estando en el museo de historia natural ¿Cómo se formo la Tierra? ¿Cómo se formó la célula? ¿Cómo era al principio? ¿Por qué estoy en ella? ¿Por qué estoy en ella sin ti? ¿La Tierra ha cambiado? ¿Nosotros dos hemos cambiado? ¿La Tierra extrañara a los dinosaurios? Y entre muchas otras cosas, entre las miles de preguntas que pueden surgir en tu cabeza la que mas fuerte resuena es: ¿Me extrañaras tú?


edificios con vista al mar Tus ojos son mis ventanas favoritas por mas tonto que suene hacer comparaciones. Por mas tonto que suene comparar esos dos peque単os puntos con algo que hay en una estructura. Pero tu cuerpo, sin duda, es una y tus ojos me muestran miles de lugares en los cuales nunca he estado pero me haces sentir que los conozco como si fueran la palma de mi mano. Tu cuerpo es mi estructura favorita mi casa, mi hogar eres tan alto como un edificio y tus ojos son ventanas que me muestran el mar. Un mar en el que me quiero ahogar.


suena ridículo pero ten por seguro de que ocurrirá algún día Te levantas y te metes a bañar. Sales, te cambias y vas a desayunar tomas el periódico y haces como que lo lees solo sonríes pero no le dices nada a tu mujer. Caminas y te subes a tu auto bajas la ventana y enciendes un cigarro. Todo con apatía, todo a medias todo parece estar bien pero se siente tan mal. Creciste sin saber que hacer como hacerlo y mas importante porque debías hacerlo y ahora eres ese adulto del que te solías quejar.


suéteres geométricos Me gusta tu suéter porque es como un abrazo permanente. No eres tú pero aun así estas aquí. Tus aromas y creo que también puedo escuchar tus sonidos. Sentimientos bien estructurados memorias convenientemente formadas. Lo único malo es que hoy lo tengo que lavar.


la vida no se trata de cuantas veces respiras se trata de cuantas veces se te va la respiración Estoy segura de que en mi vida pasada salve otras tantas y que tú en tu vida pasaste salvaste a mi yo del pasado y que ahora yo tengo que salvarte a ti aunque muchas veces no parezca que ese es mi deber. Pero lo es. Nunca te lo he dicho pero sé que sabes que creo que la vida no se trata de cuantas veces respiras se trata de cuantas veces se te va la respiración. Se trata de cuantas veces me quitas la vida en un abrazo en un beso en un suspiro al esconderme debajo de tus sabanas para enmarañar tu cabello.


la rutina de Ruth Desayunas, comes y cenas tus pensamientos a diario. Comes para vivir o mejor dicho, para sobrevivir. Masticas tus ideas, pero las escupes. Todas tus ideas alguien mas te las escupió en la cara. Ídolos e ideales transformados en una pieza de ciencia ficción.


del norte Algún día caluroso alguien escribirá una canción acerca de que antes las congeladas valían tres cincuenta y que los niños paseaban en patines “del diablo” y bicicletas y también acerca de que lanzaban aviones desde la azotea. De las señoras que paseaban a sus perros y a sus hijos en carriolas. De los señores que lavaban sus carros directamente con la manguera.


como mantener a alguien vivo A veces la gente hace cosas que t煤 no esperas que hagan. Y yo creo que eso es genial. A lo que me refiero es que es como abrir un regalo sin ninguna inclinaci贸n para ver que hay dentro. Y esto ocurre y ocurre y ocurre. Muchas veces. Creo que el pensamiento de otros haciendo todas estas cosas es lo que me mantiene con vida.


pronto Hace poco que te fuiste y la habitación huele un poco a ti. Al regresar entras y murmuras algunas palabras que no puedo comprender del todo Yo te miro desde la cama y mis ojos te hacen caminar hacia mi. Te deslizas sobre mi y besas mi frente. Te digo que te necesito. Te necesito ahora mismo Te ruego que te quedes y me hago pequeña bajo el calor de tu cuerpo. Te digo que anoche me fui a dormir con tu suéter puesto Te ríes me besas de nuevo y me dices que volverás pronto.


cosas que me dan mucho miedo Quiero besarte hasta no sentir mis labios pero estas muy lejos este sábado por la noche y hace días que no peleo con mis padres para ser exacta desde antier lo cual es un nuevo récord para mi y mi lengua se siente escaldada por las seis tazas de té verde que me he tomado hoy las cuales dos fueron frías y cuatro fueron calientes. Creo que preferiría no levantarme de mi silla porque si lo hago eventualmente te buscaré y no estarás. A veces pretender que estas bien implica cerrar los ojos y no me gusta esa parte porque me da miedo la obscuridad.


desperdicio —¿Hace cuanto que no nos sentábamos así, en una habitación, de esta forma? —No lo sé, dos años y medio quizás. —Probablemente. —Hice una pausa y volteé hacia la ventana. —Vaya, tenias dieciocho y yo veintiuno, ¿puedes pasarme la bolsa que está junto a ti? —Sí. —Mire la bolsa negra con desdén, mi cabeza estaba en blanco pero mi mirada estaba perdida, estire el brazo y le di un tirón, la empujé hasta que él la alcanzó. —Gracias. —Y sacó una caja de pizza. —De seguro ya está fría. —No. —Abrió la caja y tomo una rebanada. —Es hawaiana con queso extra, recordé que es tu favorita. —Gracias, supongo. —Con lentitud, mientras yo también tomaba una rebanada, decidí que tenia que preguntarle acerca de lo primero que se me vino a la mente—¿No sientes que a veces tu vida es una gran porquería? —La mayoría de las veces, no sé que hago aquí. —Me miró por unos segundos en silencio— No me refiero a aquí como lugar, en instante, sino en la vida. —Vaya… Me interrumpió. —La carrera me consume, a veces necesito mas dinero pero no puedo acomodar mi horario para meter un trabajo si en esas horas libres hago tareas, apenas pude hacer un espacio para verte hoy porque te extrañaba y las cosas no han sido las mismas desde que dejamos de vernos. —Lo supuse, siempre has sido alguien ocupado, yo también he estado atareada, el trabajo me mantiene mas ocupada que la escuela, necesitaba un espacio mas personal y fue cuando me mudé para acá, me he dedicado a limpiar y adecuarlo a mi manera. Me pregunto como me encontraste.


—Me pregunto lo mismo. Supongo fueron los instintos. Se quito la sudadera que traía puesta y la puso a su lado. A decir verdad, aún no tenia muchos muebles. Tenia un colchón sin base, una cajonera, muchas cajas con mis cosas aun sin desempacar y mi closet. Antes de entrar a la habitación había un sofá para tres personas, un librero y una mesa con dos sillitas, en la cocina el refrigerador y demás utilería. Tomé otra rebanada y me levanté del suelo, caminé hacia el colchón y me senté en posición de flor de loto recargada en la pared. —Aún tengo tus fotografías. —Le dije mientras observaba la rebanada ya un poco fría antes de morderla— Después de revelar el ultimo rollo que la cámara tenia adentro y ver que las fotos las habías tomado tú decidí no usarla, tú sabes, por nostalgia. —Quédate. Por favor. Puedo hacer un espacio para ti en mi vida otra vez. Es cuestión de que no nos volvamos a alejar. Tengo tu suéter de panda en mi apartamento, cuando salgo lo llevo en la camioneta, mete todo a las cajas y ven conmigo. No te estoy diciendo que estemos juntos, pero tú estas sola y yo también. Deje lo poco que quedaba en el suelo, era solo la orilla de pan. Me lleve una mano a la barbilla y recargué mi codo en la rodilla. —No comprendo como te apareces así como así y me dices que me vaya contigo y, y, simplemente no te comprendo Santiago. —Te extraño mucho. —Sus ojos se pusieron rojos— Te encontré porque te seguí una vez cuando salías de una nevería, Jimena, fue inevitable no seguirte si todos los días salgo y veo el arcoíris que pintaste en el espacio del estudio donde hago mis maquetas, ahí trabajo, prácticamente ahí me la vivo y no sabes cuantas veces me vi tentado a borrarlo, pegarle algo,


tantas cosas que quería hacer para ya no verlo. Fui a buscarte a donde vivías antes pero ya te habías mudado, fui a buscarte a la escuela, al trabajo, no había señales tuyas por ninguna parte, te llame muchas veces y jamás hubo respuesta, te vi y no pude evitar seguirte hasta aquí sin hacer nada, llevo dos meses viéndote así. Ambos nos quedamos callados. El hecho de saber eso me había impactado completamente y lo único que pude hacer fue seguir sentada. —No entiendo porque no vienes conmigo, me extrañas, ¿no? —Se levantó y caminó, quedándose frente a mi— Quisiera saber si ya se te olvidaron las cosas que nos dijimos hace tiempo atrás. —Tú las olvidaste mucho antes, ¡yo ni siquiera lo he intentado! Creo que el que tiene perdida de memoria eres tú. —Quería levantarme, moverme, correr, pero parecía que estaba atrapada dentro de mi propia casa y de mi propio cuerpo— Sí, te extraño pero regresas y lo primero que haces es ¿gritarme? —Lo que pasa es que tú nunca me escuchas. —Me tomo de la muñeca e hizo presión— Te lo pido, escúchame. —Te estoy escuchando. Suéltame y dime lo que sea que quieres que escuche. Me soltó y se sentó junto a mi en el colchón. Se quedó en silencio otra vez. —Dime. —Le insistí— —¿No sientes que tu vida es un desperdicio? —Yo te pregunté eso. —Volteé a verlo y le sonreí, momentos después se recargó lentamente en mi hombro— Francamente, no. Pero desde que no estás conmigo muchas cosas no tienen sentido. —Vámonos.


—No Santiago, hice mi vida sin ti. Te fuiste, y aprendí a hacer las cosas sola. Aprendí a moverme aquí y entre a trabajar e hice cosas nuevas. — Incline mi cabeza hacia el lado contrario de donde él recargaba la suya— Rompiste tus promesas y estoy bien con eso. No me pesa, pero eso hizo que las cosas se volvieran un desperdicio, esas cosas eran mi vida. Te enamoraste y te fuiste, desde que te conozco has sido enamoradizo y no te culpo si así eres... Volvió a interrumpirme mientras quitaba su cabeza de mi hombro. —Era... —Bueno, si así eras feliz. —Mi vida es un desperdicio sin ti, Jimena. Le di un abrazo y me lo devolvió, nos acostamos y así nos quedamos. No puedo decir cuanto tiempo estuvimos llorando pero estoy segura de que fueron mas de quince minutos.


Notas para finalizar: La mayoría de los poemas en este documento están dedicados a Sebastián Díaz Tavera.

Más de mi trabajo en: http://dandomalospasos.blogspot.mx/

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