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Declarada de Interés Social por la Legislatura - Cdad. Bs. As.

Foto: Paula Conti

REVISTA BIMESTRAL - AÑO 20 - Nº 177 - MARZO/ABRIL 2020 - COSTO $85

14va E NT EL CL EMENTO D REGA UB D EPOR SUPL

E MI

Decimosexta entrega de la Colección “La Patria al hombro - Iglesia y Emergencia”. Mensaje del Papa Francisco para la Cuaremas “En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliés con Dios” (2 Co 5,20)

TIV

BARR O IO


Editorial

Sumario .1.

Sí a las mujeres, sí a la vida.

.2.

“Nacido de mujer”, una verdad central de la fe.

.5.

Historias Sagradas: historias de mujeres.

. 10 .

Amada Amazonia

. 12 .

Solo necesitás poner el corazón.

. 15 .

Día Internacional de la Mujer

. 17 .

Estuve presa y me viniste a ver.

. 19 .

Las religiosas en los barrios. Signos de esperanza y compromiso.

. 21 .

Bienaventuradas mujeres… porque hacen presente el Reino de Dios.

. 26 .

Las mujeres y la Biblia.

Esta edición va acompañada de la DECIMOCUARTA entrega del Suplemento Deportivo EL CLUB DE MI BARRIO y la DECIMOSEXTA entrega de la Patria al Hombro.

, s e r e j u m s a l a í S sí a la vida En el siglo XIX, Santa Teresa del Niño Jesús, con el genio femenino que la caracteriza, describe así un episodio de su viaje a Italia: “A cada paso nos decían: `¡No entren aquí… no entren allí!´... ¡Ah, pobres mujeres! ¡Qué despreciadas son!... Sin embargo, ellas aman a Dios en número mucho mayor que los hombres, y durante la pasión de nuestro Señor las mujeres tuvieron más valor que los apóstoles, pues desafiaron los insultos de los soldados y se atrevieron a enjugar la faz adorable de Jesús… En el cielo sabrá demostrar claramente que sus pensamientos no son como los de los hombres porque entonces las últimas serán las primeras… Más de una vez, durante el viaje me faltó la paciencia para esperar al cielo para ser la primera...” (Manuscrito A. F. 66v) En esta edición priman las voces de las mujeres, necesitamos en la Iglesia escucharlas más: “Una Iglesia a la defensiva, que pierde la humildad, que deja de escuchar, que no permite que la cuestionen, pierde la juventud y se convierte en un museo. ¿Cómo podrá acoger de esa manera los sueños de los jóvenes? Aunque tenga la verdad del Evangelio, eso no significa que la haya comprendido plenamente; más bien tiene que crecer siempre en la comprensión de ese tesoro inagotable… Por ejemplo, una Iglesia demasiado temerosa y estructurada puede ser permanentemente crítica ante todos los discursos sobre la defensa de los derechos de las mujeres, y señalar constantemente los riesgos y los posibles errores de esos reclamos. En cambio, una Iglesia viva puede reaccionar prestando atención a las legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad. Puede recordar la historia y reconocer una larga trama de autoritarismo por parte de los varones, de sometimiento, de diversas formas de esclavitud, de abuso y de violencia machista. Con esta mirada será capaz de hacer suyos

estos reclamos de derechos, y dará su aporte con convicción para una mayor reciprocidad entre varones y mujeres, aunque no esté de acuerdo con todo lo que propongan algunos grupos feministas... Esa es la reacción de una Iglesia que se mantiene joven y que se deja cuestionar e impulsar por la sensibilidad de los jóvenes.”(CV 41- 42) A su vez se quiere poner de relieve el protagonismo de las mujeres que `reciben la vida como viene’ en nuestras comunidades. En lo concreto las organizan en torno al cuidado de la vida. Abrazar y cuidar la vida es camino de santidad. “Es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. O lo relativizan como si hubiera otras cosas más importantes o como si solo interesara una determinada ética o una razón que ellos defienden. La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte. No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente.” (GE 101) Te invito a leer este número de la revista. Es una afirmación firme y tierna a la vez: “Sí a las mujeres, sí a la vida”. Mons. Gustavo Carrara. Obispo auxiliar de Buenos Aires.

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Virginia R. Azcuy Dra. en Teología

“Nacido de mujer”,

una verdad central de la fe

La Carta a los cristianos de Galacia presenta una afirmación central sobre la salvación: cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo nacido de mujer (Gál 4,4). “Nacido de mujer” es una referencia a Cristo, el Hijo de Dios enviado para redimir al género humano e indica la debilidad humana asumida. Lo interesante, en esta enseñanza, es la reunión de Dios y la mujer en este resumen de fe: Dios se hizo carne, tomó la condición humana en el cuerpo de una mujer, quedando resaltada la dignidad de su vocación. La mujer quedó asociada inseparablemente a la fe en Jesucristo. En las palabras de Gál 4,4, el apóstol no se preocupa tanto de mencionar el nombre de esta mujer -que sin duda conoce-, sino de indicar el contraste entre Dios y la condición humana. Este contraste es más descon-

certante por enlazar la verdad de Dios con la mujer: Dios envió a su Hijo – nacido de mujer. La misión de esta mujer es ser mediadora de un nacimiento misterioso del Hijo de Dios para la historia. Dios vino a la humanidad por medio de una mujer: Dios nació de mujer; ella está al servicio de su venida. En nuestros días, recordar este pasaje es importante para profundizar sobre la dignidad de todas las mujeres, sobre todo para descubrir que la verdad sobre la dignidad de toda mujer está implícita en la fe en Jesucristo, enviado por Dios para la salvarnos. 1. Reencontrar a María como modelo

¿Qué significa para las mujeres el testimonio recibido sobre María en las Escrituras?

¿Cómo son las vivencias de las mujeres acerca de María? Sin duda, las vivencias marianas de las mujeres son diversas; algunas veces, incluso, pueden estar atravesadas de interrogantes: por ejemplo, cuando se asocian a ella sobre todo cualidades pasivas y sumisas como el silencio, la receptividad y la obediencia. En este sentido, teniendo en cuenta que la Virgen representa un modelo humano de fe y por ser ella una persona humana realizada, entonces ningún proceso de crecimiento y personalización puede ser extraño a María. Así considerada, ella se presenta como un modelo para las mujeres no sólo en su actitud de silencio, sino también en su capacidad de palabra: no solo en la escena del anuncio, sino también en la visitación


(cf. Lc 1,26-38.39-56). María no es solo la mujer de la escucha, sino también aquella que responde al llamado, la que engendra la Palabra vivificadora en su cuerpo y proclama la alegría de la resurrección. En función de la madurez humana de las mujeres y la integridad de su fe y su cuerpo, resulta insuficiente proponer a María como la mujer que calla y obedece, sin afirmar su libertad de decir sí a Dios: ella es ante todo la mujer que toma la palabra y profetiza: mi alma canta la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.

ser una clave para reencontrarla como modelo y profundizar nuestra vocación de mujeres como discípulas del Señor.

Ya hace más de dos décadas la destacada exégeta española Mercedes Navarro Puerto publicó un excelente artículo sobre Gál. 4,4: Dios envió a su Hijo, nacido de mujer. Se trata de un texto poco estudiado entre los testimonios bíblicos marianos;

detiene en la primera paradoja desde una perspectiva antropológica, puesto que el Hijo nacido de mujer significa, de hecho, una ruptura con la genealogía patriarcal. Entre el nacimiento eterno del Hijo -desde el Padrey su nacimiento terreno no se menciona una intervención de varón, como lo detalla la genealogía del evangelio de Mateo: Jacob engendró a José, esposo de María, de la cual nació Jesús (Mt 1,16). Los Padres de la Iglesia recuerdan estos dos nacimientos diciendo que Cristo nació

En nuestro tiempo, las mujeres valoramos la capacidad de escucha de María tanto como su vocación de proclamación de la Palabra. En su canto del Magnificat, María rompe el silencio y manifiesta la fuerza y la fecundidad de la palabra. Si primero, en el anuncio, su cuerpo estaba inclinado para recibir el llamado de parte de Dios; ahora, en la visita, su corporalidad habla y comunica la presencia del niño que lleva en sus entrañas. El Magnificat de María puede

sin embargo, él nos aporta una visión fundamental para comprender el lugar de María en el plan de salvación. El pasaje de Gál 4,4-5 expone aspectos paradojales que se orientan a suscitar la sorpresa y la reflexión de los lectores y las lectoras. Las paradojas del texto son: el Hijo de Dios – nacido de mujer; nacido bajo la ley – para liberar a quienes estaban bajo la ley; Hijo nacido de mujer – para hacernos hijos adoptivos. El estudio de Mercedes Navarro se

de Padre sin madre en el cielo y de madre sin padre en la tierra. Esta interrupción de la genealogía patriarcal en el nacimiento histórico de Cristo señala el comienzo de la liberación de las mujeres de toda inadecuada sujeción de estas a los varones. Una verdad, por otra parte, que en la misma Carta a los Gálatas encuentra otra afirmación fundamental: en Cristo, ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, varón y mujer (Gál 3,28). Desde el punto de vista de

2. Dios envió a su Hijo, nacido de mujer

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la exégesis, se puede mencionar otro aspecto en el texto de Gál 4,4 y es que, en la fórmula nacido de mujer, San Pablo no emplea el verbo “engendrar”, que es la acción propia del varón -como aparece, por ejemplo, al ser aplicada al Bautista en Mt 11,11 y Lc 7,28-, sino el verbo griego “llegar a ser” o “nacer”. De este modo, no se subraya la acción del varón en este nacimiento sino el acontecimiento que tiene lugar en el cuerpo de la mujer, por la acción del Espíritu. La expresión nacido de mujer habla del misterio de Dios Padre que envía a su Hijo y del misterio de una mujer asociada al plan de salvación. En María, toda la humanidad está invitada a ponerse al servicio de ese plan divino; tanto las mujeres como los varones somos llamados a ser servidores de la Palabra. En ella, la vida humana en su fragilidad se manifiesta como espacio adecuado en el cual puede acontecer la salvación; de forma implícita, esta debilidad humana se expresa en el cuerpo de una mujer

El plan de Dios se manifiesta así favorable a las mujeres; la fragilidad de todo ser humano es propuesta como espacio de salvación. 3. La igualdad fundamental entre el varón y la mujer

como camino del advenimiento del Hijo de Dios. Mujeres y varones somos llamados, en María, a vivir y respetarnos como cuerpo y templo de Dios. La afirmación paulina Dios envió a su Hijo nacido de mujer puede servir de compendio de la fe, de perspectiva fundamental para la comprensión de María y de punto de partida para pensar la dignidad de toda mujer.

La enseñanza de la carta a los Gálatas contiene también una explicación muy clarificadora sobre la igualdad entre la mujer y el varón. Se trata del nuevo orden antropológico que es inaugurado por Cristo: ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, varón o mujer, sino que en él somos uno (Gál 3,28). La venida del Hijo en la carne permite afirmar la unidad en la igual dignidad por encima de toda diferencia; ser varón o mujer no puede justificar la desigualdad o la subordinación de la mujer al varón. De este modo, quienes creemos en Cristo estamos invitados a superar toda forma de discriminación o violencia hacia las mujeres y las niñas como contrarias al plan de Dios. La fe en Jesucristo, nacido de mujer, se convierte en una exigencia y una oportunidad para defender la vida de toda mujer.

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Historias Sagradas:

historias de mujeres

En la Biblia encontramos asombrosas historias de mujeres, que resaltan por su valentía, inteligencia y belleza, como Judit, o por su fortaleza y amistad frente a la adversidad como la de Rut y Noemí, o por su escucha y proclamación de la Palabra como María. Sin lugar a dudas, la historia sagrada de salvación sigue escribiéndose en muchos corazones. Lo que sigue, son simplemente cuatro historias, historias sagradas, cuatro historias de mujeres creyentes, rostros de Dios en mujeres de hoy.

Guadalupe y este año cumple 19. Magda, como la conocen todos renegaba de su nombre “no aceptaba ese nombre porque tenía la mala referencia de que María Magdalena era la prostituta pero cuando empecé a conocer un poco más de la Iglesia y la

La amada de Dios

María Magdalena

María Magdalena es Paraguaya y vive en Ciudad Oculta, en Lugano desde hace 18 años. “Allá (en Paraguay) no había trabajo” nos cuenta, realidad que sufren muchísimos hermanos y hermanas que viven en el campo, en un país donde la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza, y donde el Estado no da respuesta a la descampesinización más que a través de la represión y el aval a la concentración de tierras y al monocultivo. Ella tiene cinco hijos “los dos más grandes están en Paraguay con mi mamá, los dos estudian. A ellos los tuve con mi primer pareja después me separé y los crié sola, luego de mucho tiempo tuve una hija, yo quería tener una nena y una amiga me dijo que le pidiera a la Virgen de Guadalupe que me concediera la nena porque es muy milagrosa y me vino la nena. Le puse Fabiola

Biblia descubrí que la Magdalena era una mujer cercana a Jesús y ví que mi nombre era hermoso, porque era una pecadora pero Dios la perdonó”. Ya en Argentina, Magda conoció a un paisano con el cual compró una casita, tuvo otro hijo y vivió con él mucho tiempo, “y él ya tenía un hijo que se encariñó mucho conmigo y como que llenaba el vacío de mis hijos que estaban en Paraguay. Me dice mamá y es mi hijo del corazón. Y con este señor estaba mal pero pensaba en este chico que me pedía que no lo abandone; y el padre empezaba a tomar y se emborrachaba, lo soporté durante mucho tiempo, 15

años, hasta que pude separarme. Y su hijo se quedó conmigo y no quiso irse con el papá. Yo vengo de una familia muy humilde, vivíamos en el campo, éramos 14 hermanos, y ya a los 13 años empecé a trabajar. Yo siempre trabajé y no dependía de él. Magda abre su corazón y nos cuenta “ya no podía más y se me cruzaban muchas cosas por la cabeza, pensé en matarlo, pensé en matarme yo, no tenía más ganas de vivir, lo que me frenaba eran mis hijos. Y una noche que estaba borracho agarraré un cuchillo y pensé ahora o nunca, y justo se despertó y ahí me frené y me di cuenta que algo lo despertó, como un ángel que vino para detenerme. Al día siguiente me fui a la iglesia. Durante la misa lloraba y lloraba porque me volvía a la cabeza lo que iba a hacer, después me confesé con el padre, y él me dijo que lo denunciara ‘tenés que sacarlo de tu casa, como podes vivir tantos años así’. Tenía un dolor tan grande en el corazón. Una señora me abrazó, y se ve que yo necesitaba ese abrazo, y me dijo ‘tenemos el grupo de oración los miércoles, leemos la Biblia, charlamos, cualquier cosa que necesites en la Iglesia te pueden ayudar’. Y empecé a ir al grupo de oración y ahí encontré la sanación, antes estaba enferma, psicológicamente, espiritualmente y físicamente. Ahí encontré salvación para mí pero este hombre seguía en casa. Mi hijo del corazón estuvo conmigo en todo momento, los dos nos apoyamos. Cuando entre más

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profundo en la Iglesia y empecé a hablar con la psicóloga se me salió la ceguera. Y ahí vi otra forma de vida. Y me dí cuenta lo que quería y el camino que tenía que seguir. Y un día tomé la decisión de ir a denunciar a este señor y sacarlo de la casa. Y hace un año que se fue y ahí empecé a trabajar más en la iglesia porque no lo tenía a él cuestionándome todo el tiempo. Gracias a la Iglesia Virgen del Carmen y a Dios me puede sanar y ahora reconozco que nuestras vidas están en las manos de él. Y cuando uno siente la presencia de Dios no tiene rencor en su corazón. Yo perdoné al hombre que me hizo tanto daño porque es una persona también. Todos cometemos errores y Dios nos perdona a todos”. Ser el eco de Dios

semillas la tierra se transforma en fértil. Pasó el tiempo y terminé haciendo el seminario catequístico. Cada vez que me acuerdo que ser catequista es ser el eco de la

voz de Dios me tiembla de nuevo todo el cuerpo”. Al poco tiempo el mismo cura le pide que de una mano en Cáritas “Yo no tenía ni idea. Y allí encontré a Nelly López, que para mí es el paladín de la justicia y una gran referente. Recuerdo que el primer día me dijo ‘bienvenida, acá atendemos a los pobres que

Mónica

Mónica, es de Lugano, de la parroquia Niño Jesús, y está en Cáritas Buenos Aires desde hace dos años. “Después de muchos años de no estar en la Iglesia, de no saber de Dios un cura me invitó a dar catequesis. ‘Venite no vas a estar sola’ me dijo, y arranqué viendo que se hacía en una aula de catequesis parroquial con niños a la luz de una mujer que me enseñó un montón de cosas, y fui aprendiendo de los nenes, de esta hermosa mujer y de ese cura espectacular que de alguna manera confió en lo que Dios podía hacer en mí. Yo me sentía una tierra árida y me di cuenta que a esa tierra se la podía regar, y que si regás y dejas que Dios tire las

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somos todos, así que todos nos vamos a atender entre todos, y nunca nadie que tenga que venir a pedir comida tiene que irse con las manos y el corazón vacíos’.

Era el año 1996. Y así crecí en Cáritas, Nelly me enseñó todo lo que se de Cáritas: la justicia pero además la prudencia, el respeto por el otro, el saber que uno tiene que escuchar. Me enseñó que nadie puede irse de tu encuentro igual o peor, tiene que irse mejor porque haya encontrado a Jesús y porque él le haya sonreído. Eso para mí es Cáritas”, comparte Mónica emocionada. “Y con María tengo una admiración incondicional, quizás por ser mujer, por el coraje de decirle ‘si Señor’ como lo hizo ella. Además será que como me faltó una mami desde muy chiquita, desde los doce años que se murió mi vieja, mi viejo hacía lo que podía pero yo me sentí medio huérfana, que me faltaba una mujer al lado, y cuando descubrí a María sentí que había encontrado de nuevo a mi vieja en modo superlativo. Al ser mamá, y tener cuatro hijos siendo hija única, fui siempre muy sobreprotectora, supongo que como yo había perdido a mi vieja tenía miedo de perder algo tan valioso o más que son los hijos. Me acuerdo que con la más grande la primera vez que iba a viajar sola en colectivo cuando subió y veía ese colectivo yéndose con ella fue la primera vez que tomé conciencia que pensé ‘María andá vos, cuidala vos’ y allá va”. “Y finalmente”, concluye Mó-


nica, “te das cuenta a la vuelta de la vida, con estos 64 años, uno piensa cuantas cosas vividas: los milagros más lindos, los nacimientos, el milagro de la vida; estando cerca de Dios uno siente que la fe te va transformando en alguien que tiene ganas de sonreír, de tener esperanza. Si uno desparrama sonrisas recoge sonrisas, si va con cara de amargado y el ceño fruncido va a recoger eso. Está bueno ser feliz y demostrarlo para contagiar a otros. (Extracto de una carta que Mónica le escribió a una de sus hijas) Noviembre de 2015 Hoy el Templo es tu cuerpo… más que nunca, sagrado y sublime. Y el Altar es tu vientre, esa panza que es casa perfecta de la vida… Altar donde se prometen en silencio las verdades más profundas. Donde se jura para toda la vida, donde se ama con todas las fuerzas, porque siempre serán madre e hija… (…) Regalo perfecto de la Sabiduría, preñez de la Madre Naturaleza, de la Pacha querida que te ha fecundado con sus dones, estás embarazada para siempre con un alma que durante 9 meses es parte de vos misma y como nunca, ella misma, que se está haciendo, se está amasando con la levadura justa y precisa. La que se gesta como única, irremplazable, irrepetible, nadie como ella.

Y para siempre, un pedacito tuyo. Uno de los más íntimos…. La fortaleza de Dios

Ysabel

Ysabel vivía en el campo en Paraguay, pero no había trabajo. Unas hermanas de ella estaban en Argentina así que vinieron con su marido, en busca de trabajo, pero no conseguían. Volvieron al Paraguay y luego Ysa decidió volver a intentarlo porque “allá estaba muy difícil, hacía tres años que no salía la cosecha, teníamos deuda en el banco. Y tres niños. Los chicos crecían y tenían que ir a la escuela, así que mi marido se quedó allá con ellos y yo iba cada seis meses. Yo vivía para ellos. Los primeros tiempos fueron los más difíciles porque hablamos poco. Ellos tenían que ir al pueblo a siete kms y que el teléfono funcionara para hablar. Y cuando alguien iba yo les mandaba cositas y les escribía cartas que ellos han guardado. Después pudieron tener un

celular en la casa. Iban a la escuela al pueblo. Caminaban 7km de ida y vuelta. A los seis meses de trabajar acá les pude comprar las bicicletas, esas cosas fueron importantes para ellos. Y dos, tres años después pude comprarles una moto con que iban a la escuela. Diez años estuve así, trabajando en casa de familia con cama adentro y los fines de semana iba a lo de mis hermanas, o a trabajar con otra familia; y cuando mi hijo mayor cumplió 18 años se vino conmigo. Ahí decidí traerlos a todos, al año siguiente vino el papá, los otros más chicos se quedaron con mi mamá hasta que terminaron la secundaria y después vinieron. Con mis hermanas nos instalamos en la villa 31, Retiro hace unos 10 años. Ysa tiene dos varones y una mujer. “mis hijos hoy estudian y trabajan y tengo dos nietos, el

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mayor Martín de 11 años, y una nena que cumple 4 en marzo”. Ysa se desvive por sus nietos como no pudo hacerlo por sus hijos, Martín vivió en su casa hasta los 9 meses, y volvió con 5 años cuando la madre no po-

día hacerse cargo. “Y ahí empezó el batallar con Martín, que fue separarse de la madre, y venir a vivir acá”. Nunca había ido a la escuela. Hizo preescolar pero cuando empezó primer grado no quería saber nada. “Lo pasé a una escuela pública, fue al psicólogo, al psiquiatra, estuvo medicado un tiempo. Conseguí con mucho esfuerzo y trámites el certificado de discapacidad y con eso para el segundo grado ya tenía una maestra que lo acompañaba. Y pudo salir. Para tercer grado ya fue sin acompañante, se acomodó. Hoy está mucho mejor, ama a su escuela y a sus amigos y se preocupa por otros nenes que hoy tienen maestra integradora y pasan por las mismas cosas por las que él pasó. La otra nietita es más tranquila, está con nosotros porque mi hija se separó de la pareja, habla poco, en la escuela no responde mucho y no quiere hacer nada. Le gusta mucho la música y un poco pintar, y la llevamos al neurolinguista, psico-

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pedagoga y ahora está más charleta en casa, y entusiasmada con empezar sala de 4. Ysa ahora trabaja por la mañana haciendo comida que después vende en el barrio y en algunos negocios fuera y por la tarde en la secretaría en la Capillas del Rosario. Sus hijos fueron los primeros que se acercaron a la parroquia, por el padre y por los cenáculos, y después se fueron enganchando todos, “en Paraguay yo era catequista en una capilla cerca de mi casa. Siempre fuimos de estar en las capillas, y a mi hijo menor, después que terminó el colegio le consiguieron la beca para la facultad. A mí me pasó al revés que a todos” reflexiona Ysa, “que los hijos crecen y se van, yo nos los tuve conmigo cuando eran chicos, no pude disfrutar verlos crecer, pero le doy a gracias Dios porque nunca me desamparó y porque mis hijos no tienen reproche conmigo. Ahora los tengo juntos y multiplicados, eso es una bendición. Un Dios vulnerable

Paulina

Paulina tiene 48 años, separada, mamá de Jazmín de 14 y Lucas de 10. Es abogada, y trabaja en el Ministerio Público Fiscal de la Nación; “trabajé muchos años en la justicia y en paralelo trabajaba con los curas villeros cuando era joven haciendo servicio gratuito jurídico en los barrios, y ya hace tres años que eso se convirtió en cotidianeidad porque hoy trabajo en una dependencia del Ministerio Público que tiene dispositivos en las villas. Atajos se llaman. Entonces todos los días estoy trabajando en distintos ba-

rrios sobre todo del conurbano”, comenta Paulina. De muy joven trabajó con los más vulnerables, niños, enfermos terminales. “Empecé a descubrir como la realidad del Evangelio pasaba por la relación, por el vínculo, por la presencia. A mí me apasionaba el ser humano y Dios y esa relación del ser humano con Dios y mía con Dios. Y siempre dentro de esa búsqueda estaba el tema de la pertenencia ¿adónde pertenezco? Y la búsqueda de mi pueblo pero en el amplio sentido”. Un día escuchó el testimonio de gente del Arca de Brasil y Honduras que describían esta obra “hablaban de una vida muy sencilla, doméstica, insignificante si querés, íntima, de una comunidad con personas con discapacidad. Y ella terminó diciendo “podrá haber un Arca en la Argentina”. Cinco años después estábamos abriendo la comunidad. Fueron cinco años de trabajo y recorrido junto a otros. Con este grupo visitamos neuropsiquiátricos: el Montes de Oca, el Cottolengo, el Tobar García. Empezamos a ser acompañados por el Arca internacional y mientras yo iba sintiendo un llamado cada vez más fuerte. Me fui un tiempo a hacer una experiencia a las comunidades de Brasil y de Honduras, viviendo, conociendo desde adentro y ahí confirmé mi llamado y dejo todo, mi trabajo, la villa, a mi pareja”. El Arca son pequeños hogares en donde comparten su vida personas con discapacidad física y mental que no tienen familia o su familia los abandonó con otras personas de distintos edades, países, confesiones religiosas. Y que deciden compartir la vida, un mes, dos meses. Los acogidos son los que viven siempre, y los asistentes los que van rotando y


hay gente que hace una consagración y viven toda su vida ahí. Hay más de 150 comunidades en todo el mundo. “El Arca resignificó todo, mi trabajo mi maternidad, el sentido de la vida, mi manera de pensar, y principalmente mi relación con Dios. Porque ahí descubrí a un Dios vulnerable, un Dios roto, que pese a ser Dios necesita nuestro amor, un Dios que nos necesita. Ese grito que estaba ahí y me interpeló hasta la raíz. Porque los acogidos, las personas con discapacidad, no pueden ocultar ni negar su fragilidad, su necesidad del otro, su sed de amor. Ellos me humanizaron, me llevaron hasta mi esencia, y después ya no hay vuelta atrás. En total de vida comunitaria tuve dos años y medio. Me enamoré, tuve mi primera hija y salí por un tiempo de la estructura pero no de la pertenencia y aún sigo unida a la comunidad. Ese fue un momento doloroso y de mucho desierto, y mucha sole-

dad; y después de todo este desierto llego al Hogar de Cristo, ya con mis hijos más grandes, separada y buscando donde está a mi comunidad. Uno de los curas me invita a ser parte y ahí comparto mi vida con muchas mamás que saben que su fragilidad dejó marcas en sus hijos, que tienen que rearmarse, y eso tiene que ver con mi historia también. Y ahí encontré mi comunidad. Y lo que tiene el Arca es que es algo muy chiquito comparado con otras obras, pero toda la gente que en estos 15 años conoció el Arca, porque fue, porque pasó, le cambió la vida, y esa persona después fue testimonio en otros espacios y para otras personas. El Arca es un signo, pequeño pero increíblemente poderoso y transformador.

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Emilce Cuda Doctora en Teología - Miembro del equipo profesional consultor del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana)

A D A M A AMAZ

Solo un hombre enamorado puede comenzar un documento diciendo que “La querida Amazonia se muestra ante el mundo con todo su esplendor, su drama y su misterio”. Esta oración no es casual. Tampoco es el discurso de compromiso de un desentendido, quien parece no estar diciendo nada. En términos borgianos podría decirse que el sentido del documento es lo que se cifra en el nombre. La exhortación apostólica postsinodal comienza con un canto de amor a la belleza amazónica, porque solo quien puede enamorarse puede ver la belleza. Pero para poder enamorarse de ella y saborearla, hay que “convertirse” primero, de lo contrario, se ocultará. Eso requiere cambios de hábitos que no son individuales sino culturales. Este tema de la conversión es, según mi punto de vista, no solo la clave del presente documento, sino el sentido de la reforma eclesial que impulsa el pontificado de Francisco. La conversión pastoral, en tanto ecológica, es el sentido programático establecido ya en Evangelii Gaudium. Francisco alaba a la Amazonia porque “se muestra”, “ante el mundo”, en “todo su esplendor”, aunque no sin “drama” ni “misterio”. Así es lo bello, tremendo y fascinante, por eso asusta y enamora, porque es dramático y misterioso al mismo tiempo; porque es lo otro de mí, y de mi cultura. Sin embargo, es el lugar donde lo absolutamente Otro aparece, se manifiesta y nos habla. En este

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ONIA

sentido, el sínodo fue el umbral para que la belleza de los pueblos amazónicos se haga presente, visible, audible; para que sus culturas salgan a la luz. Eso ya es iniciar un camino con todos, y un ejemplo para ser imitado en otros contextos frente a otros desafíos, como invita Francisco. Amada Amazonia, según mi opinión, no es un juicio político sobre la crisis social, sino un juicio estético a partir de la realidad concreta, dando la clave para el cambio; es un cantar de cantares. No empieza criticando al sistema dándole así un lugar protagónico. Por el contrario, comienza alabando y entronando a la amada Amazonia. Tampoco habla de la fundación de un nuevo orden. Pero hace un acto de amor fundamental al reconocer al mundo, y al ser humano en su diversidad, tal y como lo ha concebido, creado y visto el Dios padre, uno y trino, es decir: como bello, bueno y verdadero. Eso no es poca cosa, porque hasta que no nos miran, nos reconocen, y nos ala-

ban, no existimos, porque somos seres relacionales a imagen y semejanza de la trinidad. El cambio es amoroso. El documento cuenta cuatro sueños: Sueño Social, Sueño Cultural, Sueño Ecológico y Sueño Eclesial. Comenzaré de atrás hacia adelante porque quizás algunos lectores hayan pasado por alto esa bella introducción, yendo directamente al último capítulo, el del Sueño Eclesial, buscando equivocadamente la tan esperada reforma de la Iglesia. No porque no esté presente ese tema, sino porque se trata de otro modo de reformar las instituciones en tanto relaciones consolidadas. Si hicieron eso, el mensaje novedoso que esconde el documento se les habrá ocultado, y la realidad se les volverá opaca. A quienes piden signos del cambio y lo esperan en los mismos términos y condiciones del actual sistema que se pretende cambiar, les diré que ni el Sínodo Pan-amazónico ni la exhortación apostólica, le habrán aportado


nada, porque el cambio evangélico sigue otra lógica. El documento nos dice que Dios se muestra en la belleza pluricultural de los rostros multiformes de los pueblos amazónicos, de quienes fueron desarraigados hacia las periferias, y luego descartados. El secreto que esconde el documento consiste en que el todo se manifiesta esplendorosamente en la parte, se da a conocer, se deja ver, oír y tocar en ella, y sin embargo no se agota allí, porque el todo es superior a la parte. Eso hace que todo esté conectado, que no haya centro. Esa es la estructura poliédrica que propone Francisco como condición de posibilidad para una Iglesia sinodal Elegí el modo estético para comentar la exhortación postsinodal porque es la clave que da Francisco para lograr la conversión ecológica que finalmente producirá el cambio cultural del cual la reforma de la Iglesia será una de sus consecuencias, y no la causa. El Sueño Cultural, uno de los cuatro sueños que menciona el documento, consiste en que seamos poetas, contemplativos y profetas para liberarnos del paradigma tecnocrático y consumista. El Papa nos llama a “despertar el sentido estético y contemplativo que Dios puso en nosotros”. Nos invita a “aprender a detenernos para valorar lo bello”, porque “no todo es objeto de uso y abuso”. Entrar en comunión con la belleza es entrar en oración, donde se unen voces, no discursos doctos, obscenos de arrogancia. Francisco también tiene un Sueño Ecológico. Sueña con la educación, pero no en el sentido tradicional de formación y capacitación solamente, sino con la educación del hábito, para despertar nuestras conciencias dormidas y sensibilizarlas ante

bios inmediatos aquí y ahora. Por eso dice Francisco que el tiempo es superior al espacio, y deja la última palabra a los amazónicos, porque su “pasión” es la causa de su saber qué hacer. El sueño social del Papa Francisco es un sueño profético. Sueña con desenmascarar la realidad oculta bajo falsas místicas. Sueña con llamar a las cosas por su nombre. Llamar “crimen” a las nuevas formas de colonialismo que se ocultan tras la “falsa mística del desarrollo”. Llamar a “indignarse” ante la corrupción que

la belleza que esconde la diversidad. Si logramos el hábito de la contemplación, seremos virtuosos, porque la virtud no es un precepto moral codificado, ni mucho menos la causa del éxito social. Consiste en adquirir el hábito de buscar y gustar lo bello y concebirlo como bueno; consiste en la capacidad de amar, y dejarse amar. La conversión ecológica no es otra cosa que lograr cambiar los hábitos de una cultura del descarte que tiene anestesiadas las conciencias -dice el Papa-, y llama a indignarse con un sistema que ha robado el gozo y la alegría de saborear la belleza, sometiendo, en cambio, a los seres humanos a consumirla vorazmente. Con eso entramos en el primero de los sueños: el Sueño Social. Laudato Si dice que la salida de la crisis ecológica, que es ambiental y social, consiste en un acto de conversión. Ese acto no es cuantitativo, sino un salto cualitativo que no produce cam-

afecta tanto a los dominadores como a los dominados. Llamar a la “lucha social” para redimir las relaciones sociales, esas que han sido institucionalizadas y que regulan, mediante la ley positiva y la lógica cultural, un sistema que mata. Llamar al “diálogo social” con el otro en tanto otro, es decir en mesa de paritarias, para escuchar sus propuestas y no solo para firmar acuerdo que no garantizan la paz social. Finalmente, luego de compartir sus sueños, el Papa Francisco alienta a “avanzar por caminos concretos que permitan transformar la realidad”. El documento, según establece en los primeros párrafos, no es un mensaje solo para los pueblos del Amazonia sino para todos los pueblos. De ese modo pone en marcha la sinodalidad.

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zón Solo necesitás poner el codra e Cristo

r a g o H l e n e s e r Las muje El Hogar de Cristo tiene como finalidad dar respuesta integral a situaciones de vulnerabilidad social y/o consumos problemáticos, acompañando todos los aspectos de la vida de la persona. Aprendí a construirme sobre mis ruinas: Marcela

Marcela tiene 50 años y hace dos que está en el Hogar de Cristo. Estuvo en consumo durante 35 años, desde los 16. Vivió mucho tiempo en la calle. Tiene dos hijas, la más grande se quedó con la abuela a los 4 años, la más chica estuvo con ella mientras consumía. “Yo la crié. Aunque estaba ausente por el consumo, a los ponchazos estaba, y cuando tuvo 15 años se hizo más grande la adicción y la abandoné también a ella. Iba a Oculta a buscar droga, vivía en un auto y ahí conocí el Centro Barrial Virgencita de Luján del Hogar de Cristo, y como todos, empecé a ir a comer, bañarme, descansar. Llegar a Virgencita era como llegar a mi casa, y encima era bienvenida. Ahí estaba el padre y un día me dijo ‘¿y vos cuando te vas a internar?’ Yo venía desde los 16 drogándome, para mí mi vida era esa, no pensaba que podía ser distinto. Cuando el padre me dijo eso dejé de ir a Virgencita, me pegué una gira de casi 7 días, y cuando volví tenía las puertas abiertas y me quedé. Y ahí empezó mi proceso, estaba María Elena en ese momento en el Hogar. Seguía especulando para salir, me iba los fines de semana, caía los lunes no quería hacerme cargo. Hasta que María Elena me dijo que durante un mes no iba a salir,

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fue mi primer mes en la vida sin consumo desde los 16. Me volví a ir y volví a la calle, hasta que fui al Hogar mamá Antula, en Villa Palito, un hogar para mujeres donde hay mamás con chiquitos también. Estaba totalmente devastada pero entendía que tenía que tener una rehabilitación, yo pensaba que iba morir así. Mis oraciones eran ‘Señor perdoname porque no puedo dejar la droga’, era una forma de vida. Y gracias a Dios después de 14 meses terminé mi proceso. Hoy tengo mi propia casa, mi hija más chica está viviendo conmigo, sigo colaborando en el Hogar de Cristo y en el Mamá Antula donde hice mi proceso. Los jueves tenemos nuestro propio grupo que empezamos desde el Hogar Abrazo Maternal, en la parroquia Virgencita del Carmen. Vamos chicas del Hogar, otras mujeres de la comunidad y vienen algunas compañeras del Santa María de Bajo Flores también. Es lindo encontrarse siendo una mujer, porque cuando las mujeres estamos todo el tiempo

en la calle y en consumo dejamos de ser mujer, nadie te trata como una mujer en la calle”. Marcela también habla de su mamá “mi madre a los 5 años se quedó sin mamá, tuvo que trabajar para vivir, vivía en casas ajenas junto con sus 8 hermanos, sus tías, sus primos. Eran como 15. Hay una historia detrás de mi mamá por la cual no me pudo dar todo eso que yo pensé que no existía. Y hoy amo a mi mamá, lejos, pero la amo. Tampoco toda la culpa es de ella. Y tengo un nieto de seis años que es el amor más puro que siento en este mundo, porque él no sabe la historia de su abuela, y me ama como soy. Es el amor más sano de todos los que me rodean. Este año empiezo el curso de operadora. El año pasado terminé mi secundaria. Yo aprendí a construir sobre mis ruinas, y eso es lo que más valoro, el pasado siempre va a estar y es lo que más le cuesta sanar a uno; pero a medida que pasan los años tu pasado se ve cada vez más chiquito, como que no pesa tanto como los primeros meses de tra-


tamiento. Y miras para adelante. Hoy puedo decirte que soy feliz que tengo una vida nueva, que pude elegir. Un día empecé a hablar: Daniela

Daniela llegó al Hogar hace 8 años, acompañando a su pareja que estaba en consumo con la pasta base. Tenían 3 hijos, el más chiquito de dos meses. “Yo también consumía otras drogas, pero no sentía que tenía que recibir ayuda y en ese momento estaba limpia por mi bebé. Él se interna durante un año y yo voy al centro barrial. Me invitaron a los grupos, y fui y estuve como dos meses escuchando sin decir nada, hasta que un día empecé a hablar”… Daniela se emociona cuando recuerda “Ahí me dí cuenta que yo también tenía un problema, que sin él la plata igual no alcanzaba, que mi violencia existía, que tenía muchas ganas de consumir… ahí empecé a hacer tratamiento y a los 4 meses me ofrecieron mi primer trabajo en el Centro Barrial, como mamá cuidadora en la guardería del Hurtado que funciona para los hijos de los que vamos a hacer tratamiento. Fue el primer trabajo que hice de verdad, de corazón. Los otros eran para tener plata para consumir. Acá no me daban mucho pero me daban amor, me enseñaban cómo cuidar a mi bebé. Mis dos hijas más grandes se criaron con mi mamá y estuvieron tiempos más esporádicos conmigo. Mi hijo más chiquito fue el que crié y nunca dejé. Me enseñaron a amar a mi bebé. En el 2014 el padre me ofrece ir a vivir a una Casita Amigable en Boedo donde tenía que recibir a los chicos y acompañarlos en la diaria. Y los chicos que venían te-

nían 15, 16 años, y pensaba ‘no crié a los míos y tengo que criar otros chicos’, eran nenes, enseñarles a comer bien, a sentarse a la mesa. Eso me fue sanado por dentro, a veces no escuchaba los dolores de mis hijas y escuchando los dolores de ellos hacia sus padres me entraban más que los dolores de mis hijas. Y me sirvió. Ahí estuve hasta mediados del 2015 y después fui a un dispositivo que era Casa para Mujeres, y ahí se me dio vuelta la cabeza. Antes estaba rodeada de varones. El Hogar de Cristo me enseñó a ser mamá porque yo no sabía ni cada cuanto se calentaba una mamadera.

No me miraba como mujer, los primeros tiempos me veía como mamá. Ahí estaba como encargada de la Casa con un equipo técnico del CENARESO durante el día. Ahí recibía mujeres embarazadas, con hijos, sin hijos pero todas mujeres, y en cada una de ellas me vi un poquito. En el 2017 me separé y tuve una recaída después de casi 4 años y medio de no consumir. En el 2018 me mandan al centro Don Orione en Oculta, y ahí se cortó el consumo del todo porque salí de mi lugar. Me costó, formé otra pareja, y entro a Don Orione embarazada de mi hijo Elías y fue mi primer embarazo sano, había dejado dos hijos, al tercero lo había criado a los ponchazos y sentía que la maternidad no era mi materia. Y llega Elías, y Don Orione me ayudó, porque yo sentía que otra vez lo iba a hacer mal. El Hogar me ayudó a entender que no iba a ser así, y que si pasaba algo no

iba a estar sola tampoco. Y lo mandé al jardín desde los 45 días, ahí me di cuenta la madurez que tenía porque con mi hijo anterior era el Hogar el que me buscaba el jardín y yo la que no lo mandaba, y ahora yo busqué el jardín y entendía que mi hijo se tenía que criar en la escuela con nenes de su edad, en un ambiente sano. Que amarlo no significa tenerlo conmigo todo el día. Hoy valoro todos mis esfuerzos, antes por ahí agradecía lo que hacían por mí, hoy agradezco hacerlo sola, llevarlos al pediatra, al colegio. En Mataderos empecé con Abrazo Maternal que es un grupo que surgió para mujeres y me fue atrapando y no lo suelto. Y el Hogar de Cristo me enseñó un montón de cosas. A hacerme valer, a respetarme, a cuidarme, a que yo también siento, que tengo necesidades. Soy, fui, y no quiero ser una mujer violenta. Y en eso el Hogar me ayuda. Hoy elijo tener más vínculos femeninos que masculinos, reconozco las cosas que me pueden hacer caer y elijo no estar ahí. Y estoy recontenta por todos mis hijos, que a pesar de mi historia y mis altibajos ellos siguieron con sus estudios y no abandonaron. Estoy orgullosa de ellos y los amo. Ese año fue la primera vez

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que fui yo a comprar los delantales y los útiles para el colegio. Y ellos contentos de ir por primera vez a comprar los útiles conmigo. Pero lo más importante enseñarme a ser mamá y ser mujer, yo necesitaba sanar otras cosas. El abrazo es un lugar... María Elena

María Elena tiene 47 años y llegó al hogar del Bajo Flores por intermedio de los sacerdotes de Madre del Pueblo, sin tener ningún conocimiento sobre el consumo de drogas problemáticas “yo entré sin saber nada de nada, pero dispuesta de corazón y me di cuenta que todas las personas que llegamos al Hogar llegamos porque tenemos una necesidad. De ser parte de algo, yo nunca consumí pero necesitaba encontrarme desde una fe más sincera, más activa. Y redescubrirme en una comunidad donde podía darme y gastar mi vida por el otro.

Cuando dicen el Hogar te salva, nos salva a todos, nos salva al encontrar un Cristo vivo, palpable.

Fue una cachetada terrible encontrarme con mucho dolor, pero un dolor que me ayudó a sanar y entender a la otra persona. El Hogar te enseña a tener una mirada más de la misericordia, de no juzgar. Y la herramienta que encontré en el Hogar y puedo dar, además del estar, son los abrazos. El abrazo es el lugar en donde vos le podes entregar un ratito de paz a esa persona que llega. Desde hace algunos años estoy acompañando más el rol de la mujer, empezó todo con la granja la Providencia en la Reja, porque

II ENCUENTRO DE MUJERES Caminando junto a María unimos nuestras voces en un abrazo de esperanza.

Somos mujeres de barrio que nos encontramos para celebrar la vida. Porque a veces a las mujeres de los barrios nos ponen palabras desde afuera. Nadie habla por nosotras somos nosotras las que hablamos. Sentimos la necesidad de ser es escuchadas y valoradas. El primer encuentro en el 2019 se vivió con mucha alegría, superamos las 900 personas de 300 que esperábamos. Y trabajamos con tres lecturas y tres ejes: ser mujer, mujer y familia y mujer y comunidad, ejes que se van a retomar en el encuentro de este año. Y este año en cada comunidad se van encontrando para seguir charlando, para llegar a septiembre a este encuentro como familia más grande. Celebrar que somos mujeres, que somos felices mas allá de todo lo que nos va pasando en la vida, y que como mujeres, en el corazón siempre alojamos y celebramos la vida.

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veía que la mujer en el Hogar de Cristo es la que menos oportunidades tiene, porque no llega sola, llega con hijos. Y a mí me costó mucho ser mamá, porque nadie te enseña a cambiar un pañal o a reconocer el llanto de tus hijos. Nadie te enseña que a veces uno se cansa, porque el cansancio de la vida te llega. Y eso yo lo veía mucho en las chicas. Y también este acompañar a las mujeres y poderlas escucharlas y entender, hayan hecho lo que hayan hecho, porque el Hogar recibe a todas, las que están en prostitución, las que han abandonado a sus hijos, las que han estado detenidas, las que han abortado. De Marcela y Daniela aprendo todos los días, y aprenden tantas mujeres más que no necesitan que nadie les indique el camino sino que las acompañen. En el Hogar de Cristo el Abrazo Maternal empezó como una respuesta a algo que en la sociedad tenías que estar de un lado o del otro. Yo no me identifico con ninguno de los colores, me identifico con el color de la vida y de las mujeres que no son escuchadas. Porque no hay color para que te identifiquen para luchar por la vida, necesitamos tener el corazón, y en ese corazón vale la vida y valen las mujeres. Soy muy feliz acompañando esta vida, devastada, que sufre, pero es una vida que se alegra a veces porque la otra persona logra pequeños pasos. Y si me preguntan si la chica que consume paco y se prostituye en la esquina puede salir. SI PUEDE SALIR. Solo hay que darles una oportunidad, mirarlas y abrazarlas.


8 de marzo

Día Internacional de la MUJER Las tareas domésticas no remuneradas recaen sobre las mujeres, impactan en nuestras posibilidades de estudiar, trabajar, formarnos, nos generan una doble jornada laboral, en el hogar y afuera.

Las mujeres somos la mayoría entre los pobres del mundo y la mayoría entre los trabajadores precarizados y peor pagos.

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El 24 de febrero de 1867, un grupo de mujeres decidieron ofrendar sus joyas a la causa nacional de la Guerra contra la Triple Alianza. Ante dicho gesto por Decreto Ley del 6 de diciembre de 1974, se estableció esa fecha como “Día de la Mujer Paraguaya”.

Cada 11 de octubre en Bolivia se celebra el Día de la Mujer Boliviana fecha que fue establecida en homenaje al nacimiento de Adela Zamudio Ribero, escritora, maestra, poetisa y luchadora social por las mujeres bolivianas, además de ser precursora de la educación laica y de la reivindicación pedagógica, social y cultural de las mujeres bolivianas.

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Brenda Acosta Mujeres privadas de libertad - Hogar de Cristo

a s e r p e Estuv

y me viniste a ver

Estar privadas de la libertad no es sinónimo de pérdida de sueños y de esperanzas. Es verdad, es muy duro, es doloroso, pero no quiere decir perder la esperanza, no quiere decir dejar de soñar. Ser privado de la libertad no es lo mismo que el estar privado de la dignidad, no, no es lo mismo. La dignidad no se toca a nadie, se cuida, se custodia, se acaricia. Nadie puede ser privado de la dignidad. . Palabras de Francisco en su visita al Centro Penintenciario Femenino - Santiago de Chile - enero de 2018 Brenda junto con Jesica visitan a mujeres privadas de la libertad, ellas son acompañantes pares de Casa Libertad (dispositivo del Hogar de Cristo que procura ser un espacio para recibir y capacitar paulatinamente en el tejido social a las personas presas acompañadas desde Hogar de Cristo que salen en libertad y no tienen un contexto favorable para reinsertarse. “En el Complejo 4 de Ezeiza, unidad 31, son 27 chicas detenidas, son minoría, mucho no se sabe”, cuenta Brenda. “Este camino lo hicimos junto con Jesica, y el lazo humano, que nos unió con las pibas que están detenidas no fue tanto el contexto de encierro, sino sus historias, nuestras historias. Sabemos mucho más de lo

que les pasa a los pibes que están encerrados pero no tanto que les pasa a las chicas. Cuando nada se sabe el desafío es más grande. La diferencia en este acompañamiento fue el haber atravesado situaciones de consumo y no de encierro, que quizás no signifique cosas muy distintas pero hizo que en las charlas salgan temas como que les pasa con su sexualidad, con ser mamás, con el consumo.

Muchas de nuestras chicas detenidas son violentadas por otras presas, pero antes no había quien las acompañara cuando estaban detenidas y cuando recuperaban la libertad. Costó ganarnos nuestro lugar. Lo que cada piba nos contaba en las visitas, que otra compañera la estaba tocando para conse-

guir un paquete de cigarrillos, ver a otra compañera lastimada porque es trans, o compañeras viejas que tienen

que estar con la guardia levantada todo el tiempo y el único momento que tienen para ser ellas es los días que vamos cuando bajan a la capilla. A veces salen charlas de cuando estábamos en la calle. Su rol como mamás en la calle fue estar en consumo. Y los profesionales, los psicólogos quieren que trabajen ese rol de mamá ¿Cómo van a cumplir ese rol de mamá si afuera no lo podían hacer? Muchas están detenidas por consumo, o por estar vendiendo drogar para sustentar su vida, su fragilidad, su ser mamá,

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su consumo, su violencia con sus parejas. En la calle la prostitución es lo que te hace tener droga, tener plata, sentirte mujer, sentirte querida y un montón de cosas que te atraviesan cuando consumís, o no. Muchas atravesaron esas situaciones. Y todo eso está atrapado ahí y que no puedan expresarlo hace que consuman. Corre mucha droga adentro del penal de mujeres, consumen más pasta base que la que consumían afuera. Y ahí nosotras simplemente vamos llegamos, no vamos con un método pero si la historia, conocerte de la calle, el ser referente o como lo quieran llamar, pero se hizo un lazo distinto. Ahí adentro, a muchas de las personas que acompañamos, ese vínculo es lo que las sostiene estando detenidas. En ese uno a uno con esa mujer, todas son muy particulares, y sufren, y no saben cómo ser madres y tienen ganas de consumir y se flagelan. La constancia del estar, de ir todos los viernes con esas chicas, el tomarse ese rato cada vez que salen si ellas quieren hablar nosotros nos sentamos y pedimos por ellas. No lo implementamos sino que fue un grito de auxilio de ellas. Y todo un pabellón de 26 chicas hoy se sientan en una mesa y antes de comer se ponen a rezar. Más allá de nosotras. Y el día de mañana es nuestro deseo que se siga, y lo estamos pudiendo contar, porque ellas también necesitan decir que les pasa, y también hay otras chicas, en otros penales, son mino-

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salir un rato, un instante, un momento de la realidad. (…) Entre cada charla con sociales y psicología me vuelve loca la pregunta “¿qué vas a hacer afuera?”, quedo sin respuestas porque afuera nada me espera aún.(…)

ría en todo el país, pero ojalá que otros puedan también estar y poner el cuerpo ahí para acompañarlas. No existe condena si la atraviesa el amor Y acá mi oscuridad me atrapa y me desata la soledad mis ranchos se transforman en familia en esta condena yo sigo acá, unos entran y salen, mi rutina es la misma, sobrevivir, y me sostiene el deseo de lo que será afuera. La requisa entra al pabellón cortando el paso, me inquieto a no saber qué va a pasar, y ver que van a romper hoy en mi celda pienso en sobrevivir o aceptar el momento este mundo me envuelve en sus códigos y me condiciona al ser solo un reo a un número más entre tantos. Mañana de pasarela, mientras todos duermen esperando el reencuentro, camino y pienso me enojo, me frustro, mi ser solo quiere

Los días donde logra entrar el sol, sueño con la esperanza de un mañana mejor donde mi familia, que es El Hogar, apareció un día sin conocerme, sin saber de mí bajé a visita, éramos extraños, con un solo decir, Somos del Hogar, bajé la guardia y mi cuerpo y mi cabeza se sintieron en paz. La condena se va haciendo menos pesada, porque una familia me adopta Esa Familia Hogar de Cristo, Casa Libertad me aligeran el camino y en cada visita puedo ser, aprendo a escuchar y me siento menos solo, me llenan de luz en ese rato que logro ser, porque al terminar la visita vuelvo a levantar la guardia y seguir mi rutina. Pero con otro ánimo, con otro espíritu, aun estando (preso, presa) Brenda Brenda en su tarea de visita a penales imaginó estas reflexiones en nombre de aquellas/os que están privadas/os de su libertad.


Ana Lourdes Suárez Dra en Sociología. Investigadora CONICET-UCA

Las religiosas en los barrios. Signos de esperanza y compromiso Los barrios populares de las ciudades de nuestro país están sellados por el compromiso de mujeres que encuentran en la fe inspiración para la vida que llevan, infundiendo así esperanza, alegría y compromiso entre los vecinos. Se trata de mujeres de muy variadas condiciones, edades, situaciones familiares, trabajos y trayectorias de vida. En este escrito me voy a centrar en solo algunas de ellas; en un grupo bastante invisibilizado aún: las religiosas (comúnmente conocidas como monjas). ¿Por qué hay religiosas que decidieron desarrollar su actividad y algunas incluso vivir en barrios carenciados? Comienzo presentándolas, haciendo para ello primero un poco de historia… En la actualidad hay en Argentina 280 congregaciones religiosas femeninas. La mayoría fueron fundadas entre principios del siglo XIX y mediados del XX en países europeos, principalmente Italia, Francia y España. Unas pocas, 18%, tuvieron su origen en Argentina. Al comenzar su trabajo en suelo argentino se dedicaron en su mayoría a la educación a través de los colegios, a tareas asistenciales de salud en hospitales, y a la atención de sectores vulnerables en general. Asumie-

ron así funciones sociales solidarias, subsidiarias al Estado. Tuvieron un rápido crecimiento; hacia mediados de 1960 eran más de 13000 las mujeres que vivían en institutos de vida religiosa. Fue en este período que comenzaron a evaluar cómo tener más presencia directa en barrios pobres. Encontraron una fuerte fuente de inspiración en el Concilio Vaticano II y en los documentos del episcopado latinoamericano, especialmente el de Medellín escrito inmediatamente después, que lanzó para toda la Iglesia la opción preferencial por los pobres. Hacia finales de los años ‘60, la Comisión Nacional de Pastoral (COEPAL), diseñada para poner en prácticas las directivas del Concilio Vaticano II, funcionaba como una novedosa experiencia que articulaba a mujeres y a varones de la vida religiosa.

Asimismo, el Documento de la Conferencia Episcopal elaborado en San Miguel en 1969 aplicó las conclusiones de Medellín, tratando de hacer una relectura propia, acorde con la realidad del país y con el Plan Pastoral que ya se estaba poniendo en marcha. Adentrándonos específicamente en la vida religiosa femenina, entre 1967 y 1971 algunas congregaciones en Argentina tomaron la decisión de fundar comunidades en espacios de inserción. Hacia mediados de la década de los ‘70 eran más de 30 las comunidades religiosas femeninas insertas en medios populares. Pertenecían a congregaciones como las del Sagrado Corazón, las Hermanas de San José, la Compañía de María, las Azules, las Franciscanas Misioneras de María, las de la Compañía del Divino Maestro, las religiosas

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de la Asunción, las Siervas del Espíritu Santo, entre otras. En el espíritu de estas comunidades religiosas insertas primó siempre un fuerte compromiso con los más pobres y un anhelo de acompañarlos en sus reivindicaciones sociales. El entusiasmo de esta primera etapa se vio oscurecido por el golpe militar de 1976. La obsesión por “limpiar” a la sociedad de toda “mancha subversiva” (según el vocablo de los responsables del terrorismo de estado) puso bajo el espectro de sus focos de atención a las comunidades insertas. Trabajar por la promoción social de los pobres, y más aún vivir entre ellos, ubicaba a estas religiosas entre los grupos sospechosos. Esto se tradujo en un freno al dinamismo que venía teniendo la creación de comunidades insertas. En múltiples situaciones diversas religiosas estuvieron acosadas por el peligro. Dos religiosas pertenecientes a la congregación de las Misiones extranjeras de París, Alice Domon y Leonie Duquet, hacen parte de la lista de desaparecidos de este período. Ambas fueron secuestradas, torturadas violadas, y desaparecidas. Ellas, según destaca Clara Temporelli , “al igual que muchas otras víctimas cayeron en manos de asesinos católicos que profesaban su misma fe “verbal”, pero que odiaban su defensa y opción por los valores del evangelio” (2014: 57). Para ambas “la vida religiosa fue el marco y el pozo del

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que bebieron y que animó sus procesos de inserción, inculturación, y la defensa de los más empobrecidos, desamparados y sufrientes con quienes se encontraban…” (Temporelli 2014: 15). Desde mediados de los ‘80 al grupo inicial, se fueron sumando más congregaciones religiosas que abrieron comunidades en territorios marginales. Desarrollan tareas de variado tipo, vinculadas con el desarrollo comunitario, la promoción humana y la pastoral. Lo hacen en el marco de una rica capacitación profesional que las tareas en colegios, asistenciales y de formación requieren. Suman así su profesionalismo a la tarea de promoción. Su compromiso deja huellas profundas. Reporto a continuación la respuesta de una joven del barrio Carlos Gardel ante la pregunta sobre el aporte en su vida de las hermanas del Sagrado Corazón -presentes en el barrio entre 1994-2010-: Desde lo espiritual, cambiaron mi imagen de Dios y la catequesis que yo había tenido. Me mostraron a un Dios cercano, el caminar al lado del otro.

Eran hermanas mayores, pero con sol o con lluvia, ellas estaban. Me cambiaron totalmente la imagen de Dios. La catequesis yo la estudiaba antes siempre de memoria, no procesaba lo que leía. También fueron muy compañeras. Siempre presentes, hasta cuando yo estaba embarazada. Ani –una de las religiosas- siempre me acompañaba... Hasta el día de hoy tengo la mantita que me regalaron cuando nació Maia… También aportaron mucho en mi educación, en mi formación en mi vocación -se refiere al apoyo para poder hacer el profesorado de historia-. Concluyo destacando la necesidad de conocer más la tarea de las religiosas en los barrios. Las dinámicas actuales de la Iglesia que, dado el carácter sacramental del sacerdocio reservado sólo a los varones, tienden a invisibilizar a las religiosas, no ayudan a descubrir la riqueza del compromiso de estas mujeres. Destacar sus compromisos, hacer visibles sus trayectorias de vida, es tarea necesaria y fuente de esperanza en momentos donde tantas situaciones negativas ensombrecen a la Iglesia.


… s e r e j u m nturadas

Historias Sagradas:

Bienave

e t n e s e r p n e c a ios.

h e u q r po

D e d o n i e R el

La vida consagrada no es supervivencia, es vida nueva. Es un encuentro vivo con el Señor en su pueblo. Es llamada a la obediencia fiel de cada día y a las sorpresas inéditas del Espíritu. Es visión de lo que importa abrazar para tener la alegría: Jesús. (Homilía de Francisco - XXIII Jornada Mundial de la Vida Consagrada)

Cuando hay un llamado especial a una consagración en el medio de la gente y a partir del discernimiento esa consagración tiene que ver con una entrega total se abren dentro de la Iglesia distintas formas de vida, y es, en esa paleta de colores, que nos acercamos a tres mujeres consagradas que nos abrieron el corazón y compartieron su sencillo y profundo testimonio de vida. Felicitas tiene 74 años y viene de una familia muy creyente. La fe estaba en su vida y ella iba al colegio de las Hermanas del Sagrado Corazón, congregación en la cual después entra. “A los 14 años” recuerda Felicitas “tuve una experiencia de Dios muy fuerte, que si lo contás se diluye, pero que acontece en el interior de tu corazón y no se borra jamás. Pero hasta los 19 años mis padres no me dejaron entrar porque era chica, querían que al terminar el colegio, estudiara algo más, y así lo hice mientras esto crecía en mi interior. Los primeros años fue descubrir una vida religiosa tradicional, recién

empezaba el Concilio Vaticano II y viví la transformación de venir de una fe muy armada a pasar a cuestionármelo todo. La Iglesia nos pedía una mayor cercanía a los gozos y esperanzas, a las penas y sufrimientos del mundo… y por eso, dejamos el convento y nos fuimos a vivir a comunidades chicas insertas en los barrios populares. La Iglesia nos llamaba también a volver a los orígenes, y en los orígenes nuestra madre fundadora nunca quiso tener hábito entonces viví también esa transición. Y me dí cuenta que el hábito nos abría a muchos privilegios y con los jóvenes marcaba una distancia muy grande. Al sacármelo era otra la cercanía. Gracias a la renovación del Concilio tuvimos una formación muy abierta a “los signos de los tiempos”. Descubrir mi consagración desde mi ser de mujer fue también muy hermoso”.

Lourdes tiene 54 años, es psicóloga y doctora en ciencias penales. Se consagró en el año 1991 en el Orden de Consagración de Vírgenes (OCV, según Código Derecho Canónico, Canon 604) en la Arquidiócesis de Buenos Aires, ritual muy antiguo ya presente en la Biblia pero que había desaparecido y fue restaurado en 1970, por Pablo VI después del Concilio Vaticano II llegando a la Argentina en el año 1971 y consagrándose las primeras mujeres por el Card. Aramburu en 1973. “Desde mi llamado más singular” reflexiona Lourdes “veía la necesidad de una consagración en el medio del pueblo y cuando conozco esta forma de vida en una Iglesia en particular, en la catedral y en manos del obispo a quien se debe una obediencia filial”. Expresa que al conocer esta forma de vida la “percibí con claridad como la encarnación de la consagración de la mujer en ese territorio. Y una forma singular del carisma que me daba la libertad de dedicarme al acompañamiento desde la psicología en distintas comunidades y situaciones de violencia en contextos de vulnerabilidad o servidumbre, en general, y en particular con las infancias... Este discernimiento vocacional me permitió reconocerme en el nombre que eligieron mis padres María Lourdes, y desde allí la espiritualidad que se desprende de los mensajes de la Virgen en Lourdes”... “Caminando desde la salud y en medio de la gente que muchas desconocen mi

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opción de vida. Caminando con las mismas limitaciones, necesidades y dificultades de las personas trabajadoras…”. La historia de Cecilia es muy particular, ella es de Corea del Sur y llega al país en 1976, junto a sus padres y sus tres hermanos dejando atrás un país destruido después de las guerras. A los dos años entra a la congregación Franciscana Misioneras de María sin tener muy claro que quería ser religiosa “yo no sabía nada, no sabía usar los cubiertos, no hablaba el idioma, no tenía nada, pero la provincial con mucho cariño me dijo ‘que venga a hacer experiencia y mientras tanto que aprenda el castellano’. Cecilia comenta que fue bautizada a los 15 años “la presencia de Dios fue recibida de mi mamá, mi padre era protestante, pero mi madre era católica y la fe heredada tiene que ver como conquista, mi mamá nos iba presentando su religión y era una mujer muy coherente y de muchos principios. Papá también sufrió mucho por la guerra pero ambos compartían los valores. El proceso inicial fue de aprender el idioma, la cultura, la convivencia. Siempre sentí que había personas que me iban acompañando”. Estas tres mujeres fueron, a lo largo de todos estos años, renovando sus convicciones y sus opciones, con los matices que la vida les fue dando, en las comunidades y con las personas concretas con las que han ido cami-

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nando y acompañando. Estudiando en el Máximo con los jesuitas Felicitas tuvo su primera experiencia de hermanos pares varones. “Era la época de curas muy en la línea de una

renovación profunda y a mí me ensanchaba el alma empezar a descubrir a Jesús desde ese lugar que pasaba por los desafíos y los llamados de la historia, por el mundo de los pobres”.En esa época del Máximo fue su primer enamoramiento, donde no tenía votos religiosos todavía y también en ese momento muere su padre un día de Navidad y su madre a los pocos meses. “Mi hermano menor se queda solo. Yo era monja y mis dos hermanas estaban casadas y me planteé salir. La libertad con la que yo me planteé salir para quedarme con mi hermano fue la misma libertad con la que me planteé salir para casarme. Y en los dos discernimientos ví claro que mi opción primera era la más fuerte, y no sin renuncia pero lo que agradezco es la libertad con la que me sentí”. En 1973 Felicitas va Córdoba, “trabajábamos en una villa jun-

to a jóvenes arquitectos de la Juventud Peronista haciendo el plan de vivienda. Fue muy fuerte, ver a jóvenes comprometidos políticamente, que se les iba la vida en el compromiso, los mataron a todos, tuvimos que volver, yo hubiera desaparecido. Fue un tiempo dolorosamente marcador en mi vida porque los vi dar la vida, con muchas críticas a la Iglesia pero los fundamentos eran evangélicos. Tuvimos la gran separación cuando ellos se plantearon la opción armada y no entendían que dijéramos que no. No teníamos miedo a morir, es la opción la que no veíamos, pero discernir eso en aquel momento no fue fácil”. Después de Córdoba Felicitas tenía clara su opción por los pobres. Estuvo en Formosa, en La Rioja, en Salta y un año y medio en la población mapuche de Ruca Choroi junto a las Hermanitas de Jesús. “Éramos las únicas wincas (blancas) viviendo en la comunidad. Esa experiencia me marcó el descubrir que podía vivir aquello que deseaba”. A Cecilia después de 4 años le proponen integrar alguna comunidad del interior y va a la Patagonia por 20 años, 10 en Trelew y 10 en la pequeña localidad de Gangan, junto al pueblo mapuche. “Cuando te vayas al Sur no uses el velo, me dijo una de las hermanas más grandes. Era la discusión de ese momento si usábamos o no hábito”. En 1987 allí en el Sur hace los votos perpetuos “ahí ya tenía más en claro lo que Dios me iba


pidiendo. En esa etapa sentí que renací en una vida nueva y mi formación era en la barriada. Me di cuenta para qué había venido a la Argentina, para qué había nacido, como Dios me iba preparando y por qué caminos. La fe es una inserción en un lugar concreto, el mundo de los pobres. Mi fe no se puede entender sino es a través de Jesús en un pueblo y yo me nutro de este pueblo, que sufre, padece, la pelea, resiste y la vida resurge, aunque este pisoteada, la vida tiene valor porque si, porque la vida es un don, no puede morir. En Planta de Gas vivían muchas mujeres mapuches exiliadas de su propia tierra consecuencia de una estructura colonial opresora que ha generado tantas inmigraciones internas del país. Y ellas expresaban la discriminación que vivían ‘ahí está la india’. En mi condición de inmigrante sabía lo que era sentirse rechazado por ser diferente. Ahí vi el padecimiento de la mujer. Ellas tejían, como les habían enseñado sus madres y abuelas, puertas adentro, lejos de las miradas prejuiciosas; y con ellas nos organizamos para recordar juntas y recuperar el hilado, el teñido, el tejido. Hicimos una especie de organización cooperativa para vender el trabajo que hacían. Y empezó a visibilizarse en la ciudad el grupo de mujeres mapuche, manifestándose que son mapuches. Fue una experiencia linda aprender a descubrir juntas que la historia no está anulada, que siempre hay brasas que están debajo de la ceniza. Luego, en

1992, nos fuimos a vivir a una zona de comunidad de mapuches y tehuelches, un pueblito de 500 personas donde no había luz y un colectivo llegaba una vez por semana. Esta decisión implicó cierta tensión dentro de la congregación porque nosotras propusimos de abajo y si bien nuestra congregación

nos cuestionaba nos dejaba que hagamos experiencia. Fue como hundirme en la raíz de un pueblo y descubrir esto que es semilla del verbo, la semilla crece, este presente el misionero o no. Y por eso esos pueblos son infinitamente creyentes”, resume Cecilia. Cuando Felicitas vuelve a

Buenos Aires, hace la carrera de counseling y actualmente sigue trabajando y acompañando personas “me fascina esto de la escucha y poder alumbrar el mundo que cada persona tiene dentro sin juzgar, porque escuchas historias que te rompen todos los prejuicios”. Y después de 5 años decidió ir a vivir a la villa. Fue la hermana María Basa, de su mis-

ma congregación la que la invita a Villa Soldati donde hacía un año que estaba. “Y ahí fui y aquí estoy desde hace 19 años. Con María teníamos maneras de ser muy distintas, ella más desde la organización y el compromiso socio-político y yo más desde los vínculos y el acompañamiento personal. María ha dejado una marca increíble y es hermoso que estén sus cenizas en la Capilla de Luján, en el barrio. Y yo le debo a ella el estar viviendo aquí. Viví mis primeros 4 años alquilando una pieza en casa de una familia boliviana. Fue mi primera comunidad. Me enseñaron a entrar en su cultura, a compartir la vida

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desde dentro. ‘Vos sos la única que nos conocés de la puerta para adentro!’ solían decir. Hoy esta amistad es más profunda, a pesar que desde hace 15 años ya no vivo con ellos sino en otro rincón del barrio. Vivir sola, sin una comunidad, fue una experiencia nueva para mí. Descubrí lo que era mi soledad, plena. Que era feliz, que no necesitaba depender de alguien, ni llenar vacíos. Y descubrir esta dimensión de la vida también me sirvió para acompañar a otros. En la villa cada cual que me llama como le sale ‘Feli, hermanita, madrecita’. Me encanta tener relaciones con los vecinos, esto tan básico de sentir que tenemos un padre común y todos somos hermanos. Mi opción por el Evangelio y por Jesús no cambia, sigue con la misma pasión y la misma fuerza, pero mi experiencia de fe se amasa en el camino, en los pasillos, en la feria, en cada alegría o sufrimiento que acompaño… Es allí donde Él me sale al encuentro! El lugar que pisan mis pies… esta realidad que vivo y comparto con mis vecinos es lo que me da esta mirada nueva sobre la fe y la vida, la historia y sus desafíos… Y la que, al igual que a Jesús, marca cada una de mis opciones. ¡Siento tanto regalo de Dios en mi vida! ¡Estoy re-hecha por su Amor! Amor que me alcanzó y transformó a través de encuentros. Y llenó mi corazón de rostros y de nombres” “Cuando yo me consagré hace 30 años”, recuerda Lourdes “no tenía la apertura y la flexibilidad que considero que hoy

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tengo, de hecho era bastante estructurada. Pero cuando te toca en la vida caminar acompañando situaciones de dolor, cuando te llegan personas que vienen de distintos ámbitos, vos las escuchas y te encontrás en el dolor, y buscas las herramientas, en mi caso desde la psicología, para que esa persona alivie su sufrimiento, lo que pueda, y

camine lo más libre y pleno o plena posible. Cuando la vida te va regalando distintos encuentros con personas con distintas historias, que sufrieron violencia y abortaron, que fueron abusadas o abusados, que sufrieron un trauma, que perdieron sus padres, que los abandonaron, que los captaron en un grupo coercitivo y demás; no solo te encontrás que no te alcanza la formación que recibiste en la facultad y empezás a bucear otras herramientas dentro de la psicología, sino que, lo que muchas veces se te transmitió desde el dogma, los documentos y la formación religiosa no alcanza frente al dolor del otro. El no encontrar respuestas me llevó a salir a buscar

y vincularme con distintos grupos que me fueron enriqueciendo. Y ahí te abrís de preguntas y empezás a darle otra profundidad a la oración, y a buscar, y vas cambiando muchas veces quiénes son tus referentes, vas cuestionándote la profundidad de las reflexiones, y la realidad te va transformando, te va abriendo, regalando más sensibilidad, te va enseñando a amar más. Porque más allá de tener ciertas convicciones y valores, hay respuestas singulares y hay acompañamientos que hay que dar; y acá si voy a hablar como mujer de Iglesia que tenemos que hacernos cargo, algunas personas más que otras, de lo que algunas veces se juzgó, se condenó y no se acompañó. Cuando la sociedad nos empuja con algunos intereses ideológicos y partidarios, no políticos, se nos lleva a enfrentamientos extremos y/o fundamentalistas donde se pierde la singularidad y el respeto por las creencias de las personas. Con la discusión en torno al aborto, y de la forma que algunas personas o grupos llevaron la discusión, una siente que no se puede ubicar en ninguno de los dos extremos donde se simplifican las posturas y se pierden las personas con su historia singular. Ojalá que todos los que se rasgan las vestiduras con la discusión en relación al aborto y posturas extremistas que pueden tener algunos movimientos, tuvieran esa misma convicción con la que condenan y juzgan a esa persona que se encontró en esa decisión límite y pusieran esa misma dedicación en acompañar a esas chicas antes de que queden embarazadas. Dedicaran ese tiempo y compromiso en acompañar a las y los jóvenes en sus inquietudes y sufrimientos, pusieran ese mismo compro-


miso en trabajar por reducir los niveles de violencia en las parejas y en el noviazgo adolescente. Si pusiéramos toda esa vehemencia en acompañar a los chicos y chicas, desde los colegios y la educación, desde sus inquietudes sociales, que los jóvenes las tienen, en prevenir los abusos, en condenar los abusos e intervenir con toda contundencia, podría entonces haber una transformación cultural; con menos violencia, más acompañamiento, más amor, más prevención del embarazo adolescente. Ahí es que hay que poner el foco en vez de escandalizarse tanto. Y ahí tendríamos muchos más jóvenes queriendo involucrarse”, afirma Lourdes con firmeza y continúa “en esto comparto absolutamente la lucidez que tuvieron los curas en las villas con las tres C: Capilla, Colegio y Club como ámbitos donde chicos y chicas pueden desarrollar sus capacidades espirituales, intelectuales y deportivas y de esa forma generar lazos y crecer, crear y par-

ticipar de una vida comunitaria fuerte. Porque es la comunidad que asume el acompañamiento de determinadas situaciones, esto es Laudato Si; por eso el magisterio de Francisco tanto en Evangelii Gaudium como en Laudato Si es totalmente pertinente a este signo de los tiempos. Una comunidad que abraza, aún a los diferentes, cercanía con la gente, acompañar sin juzgar en el dolor y en situaciones extremas, que a veces te llevan a un borde y una frontera muy difícil. Y es, sintetiza Lourdes, en esta dimensión familiar co-

munitaria de tribu que acompaña donde para mí, está la respuestaa las violencias, al aborto, a los jóvenes, claramente pasa por ahí”. Cecilia vuelve del Sur en el año 2000 por su mamá, y va a vivir junto a otras hermanas a Villa Itatí en Quilmes, en el conurbano profundo. “yo venía de 20 años de desierto de meseta patagónica, me movilizó mucho el cambio, todo el año me dedique a caminar por la Cava, donde la mayor parte de las familias son cartoneras. Fue el año de la crisis y la gente no tenía para comer, y ahí surge la organización de los cartoneros, para llevar el pan a la mesa y comer con dignidad, con su trabajo y a la vez que sus hijos puedan tener un destino distinto y eso tiene que ver con la educación. Entonces casi al mismo tiempo arrancamos lo productivo y lo educativo. Hoy tenemos un equipo importante de intervención. Apoyo escolar, a la noche nocturno, primera infancia con las mamás solas, centro materno infantil y los educadores populares son la mayoría del barrio”. Cecilia recuerda de un muchacho que cuando tenía 12 años encontró una plantita floreciendo en medio del basural y él la despejaba para que creciera. “Estos espacios son como eso, un cerco para que haya un espacio de menos violencia y de más vida, que los niños puedan sentarse en una mesa y rezar juntos. Y a pesar de tantas luchas nunca falta la alegría, y en medio de la basura, y con la vida amenazada permanentemente nuestro norte es el Reino y la gente cartonera, excluida de todo, palpita, resiste y construye. Aún en medio de la mayor pobreza, todos somos capaces de generar vida nueva”.

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Olga Gienini Doctoranda en Teología Bíblica especialista en Bioética.

LAS MUJERES IA L B I B A YL

Desde Eva en adelante, las mujeres ocupan un lugar destacado en la Biblia y no porque simplemente sean heroínas, mártires, ejemplo de virtudes o madres. Es que, Israel ha elaborado personajes femeninos muy poderosos que reflejan en algunos casos mujeres que encarnan (o no) los ideales de la nación, en otros son una personificación de Israel como nación y, en otros, expresan aspectos femeninos de Dios. Este es el momento que algunos de mis alumnos saltan con los ojos desorbitados gritando ¡Dios no tiene sexo! Y tienen razón. La intención de los redactores bíblicos no era asignarle esa característica a Dios (aunque si resaltan que posee en su esencia aspectos femeninos y masculinos). Pero vamos por partes. Como cualquier otro texto literario, los textos bíblicos admiten múltiples lecturas. No sólo existe una forma literal de entenderlos, también existen otros que dependerán del tipo de texto, su contexto, su género literario, las tradiciones a las que pertenecen o alude, entre otras cosas. Es que la Biblia es una biblioteca compacta que tiene varios libros en su interior y más de las dos terceras partes

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de de ellos están redactados en poesía. Justamente por este lenguaje poético tan preponderante es que hay que estar alertas. No podemos interpretar un poema literalmente como si fuera un relato, una crónica o

una historia. Cada texto en su contexto y respetando el género literario al que pertenece. Si no, le hacemos flaco favor a los redactores bíblicos, traicionando el sentido de algunos pasajes haciéndoles decir cualquier cosa que juzguemos medianamente creíble. Y esa no es la mejor forma de interpretarlos ni de aprovechar el mensaje divino que pretenden transmitir. Si bien la Tradición ha ayudado a comprender ciertos pasajes, en otras ocasiones ha

forzado el sentido de algunos textos maltratando a los personajes femeninos y sometiéndolos a lecturas sesgadas de prototipos propios de una cultura machista, empobreciendo el mensaje o directamente subvirtiéndolo. Y esto no es reclamar una lectura feminista de la Biblia. Es simplemente alertar sobre los peligros de algunas lecturas tendenciosas que, lejos de sumar espiritualidad, provocan rechazo. Por eso, vamos a proponer algunos ejemplos para que se entienda mejor la multiplicidad de roles que cumplen los personajes femeninos en la Biblia. Hay pasajes bíblicos donde los personajes femeninos parecen remitir a personas de carne y hueso que vivieron en algún momento de la historia de Israel. Por ejemplo en el capítulo 13 del libro de Jueces aparece una mujer estéril que, con el favor de YHWH, dará a luz a un varón (Sansón) quien “comenzará a salvar a Israel de las manos de los filisteos” (Jc 13,5). Parece que esta mujer no merece un nombre propio ya que el redactor del texto simplemente la describe como la mujer de Manóaj. Curiosa omisión cuando en el relato Dios, representado en este acto como el Angel de YHWH, sólo


habla con ella y no con su marido, cuando sólo ella reconoce a Dios y su marido, Manóaj, no lo hace… Distinta es la suerte de Ana, la madre de Saúl que aparece al comienzo del primer libro de Samuel. Ella también es estéril pero le reza a YHWH y obtiene su favor. Sin embargo ella no habla con Dios, sólo ora, y según el redactor merece un nombre propio: Ana ¿Porqué? ¿Será porque la primera no es israelita y la segunda será madre de Saúl, entregándolo desde niño al templo? Existen también otras heroínas que cobran vida y dan sus nombres a libros como el de Rut, Judit y Ester; ellas signaron con su ejemplo la historia de Israel. Pero ¿acaso estas mujeres sólo representan personajes históricos o pueden entenderse en otro sentido? En la literatura profética, escrita mayoritariamente en poesía, la imagen femenina suele estar asociada a Israel como nación encarnando el ethos del pueblo elegido. Por ejemplo, en libro de Isaías se menciona a las “hijas de Sion” describiéndolas con rasgos despectivos: son altivas, andan con el cuello estirado, guiñando los ojos. Hasta aquí se usa un lenguaje metafórico para aludir a la soberbia, la necedad y hasta el uso de un lenguaje gestual que supone una complicidad entre dos personas (cf. Is 4,16). Luego sigue un anuncio de condena para todo el pueblo. Claro que si leemos este pasaje literalmente y con los prejuicios de algunos varones, la conclusión que sacamos es que Israel será condenado por culpa de sus mujeres que son muy bonitas pero poco recatadas ¡¡¡¡Flaco

favor le hacemos a la justicia divina!!!! Otro tanto ocurre en el libro de Oseas donde pareciera que YHWH manda a casarse al profeta con una prostituta con quien tendrá dos hijos con nombres simbólicos “no compadecida” y “no mi pueblo” (Os 1,6-9). Esa prostituta será un símbolo del ethos de Israel y del rechazo que Dios siente por el

comportamiento de su pueblo expresado en estos términos “pleitead con vuestra madre, pleitead, porque ella ya no es mi mujer y yo no soy su marido” dice YHWH (cf. Os 2,4). Sólo cuando Israel (la mujer a la que YHWH desea desposar) se convierta, sólo entonces volverá a ser bendecida: “yo te desposaré conmigo para siempre, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y comSi bien la Tradición ha pasión, te desposaré conmigo ayudado a comprender en fidelidad y tú conocerás a ciertos pasajes, en otras YHWH” (Os 2,20-22). Como poocasiones ha forzado el demos apreciar, hay más de un sentido de algunos textos maltratando a los personajes nivel de sentido en estos textos femeninos y sometiéndolos a proféticos y es una de las razones por las que los mismos lecturas sesgadas. están escritos en poesía. Existen también otros pasajes que expresan con maravillosas imágenes cómo Dios es padre (cf. Is 63,16) y madre para Israel tal como sucede al final del libro de Isaías (cf. Is 66,10-14). Otro tanto ocurre con la literatura sapiencial también escrita en poesía. En el libro de Proverbios se encuentra un largo monólogo donde la sabiduría divina es identificada como una mujer, doña Sabiduría (una palabra que en hebreo es también de género femenino; cf. Pro 8). Ella edifica una casa y sale al encuentro del hombre para hacerlo sabio (cf. Pro 9,1-12). Doña Sabiduría se enfrenta a otro personaje femenino antitético, doña Necedad, quien aguarda agazapada en el cruce de los caminos esperando que el ser humano la elija como su compañera para así conducirlo por caminos de muerte (Pro 9,13-18). Interesante triángulo amoroso el que plantean estos redactores que utilizan esta simbolo-

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gía femenina para plantear relaciones íntimas entre estas dos mujeres y el ser humano, unas virtuosas y otras destructivas. Al final del mismo libro de Proverbios, hay otro discurso, en este caso el de un rey llamado Lemuel (cf. Pro 31). La Biblia de Jerusalén propone el siguiente título como clave para entender dicho texto: el ama de casa perfecta… Si este pasaje es leído literalmente y no en las claves simbólicas introducidas previamente por el mismo libro, puede proporcionar un discurso para la cosificación y sometimiento de la mujer. Lamentablemente así es entendido y explicado la mayoría de las veces… A esta altura, es interesante re-

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cordar que en otros textos bíblicos, los atributos divinos a través de los cuales Dios manifiesta su cuidado amoroso para con el ser humano como son la Sabiduría, la Gloria, la Morada y su Espíritu, entre otras, son todas palabras femeninas en hebreo y, por lo tanto, aparecen en los textos asimiladas a figuras femeninas. Por último, el uso de este lenguaje simbólico femenino también está presente en el Nuevo Testamento, especialmente en la literatura joánica. Allí se utiliza la palabra “mujer” como una clave para comprender sus textos. En el evangelio de Juan, hasta la madre de Jesús es despojada de su nombre para ser nombrada por su hijo como “mujer” (Jn 2,4; Jn 19,26). Y el mismo libro comienza con un himno que describe cómo la Sabiduría divina se encarna en Jesús de Nazaret para que Dios pueda mostrar “cara a cara” su rostro amoroso a los hombres (cf. Jn 1 y sus paralelos con los textos sapienciales del Antiguo Testamento). Así también en el libro del Apocalipsis, una mujer vestida de sol encarna a la Jerusalén celestial (Ap 12) representando así a la Iglesia como pueblo santo. Por todo esto, creo necesario recuperar el valor metafórico y simbólico de algunos textos bíblicos, especialmente cuando en ellos aparecen personajes femeninos. De otro modo, seguirán siendo maltratados por cierto lenguaje teológico machista y seguirán siendo utilizados para justificar maltratos, especialmente a las mujeres.

Staff . director . Adrián Pablo Bennardis . secretaria de redacción . Florencia Laje . colaboradores . Virginia Oliveira . agradecemos la colaboración de . Gustavo Carrara Ana Lourdes Suárez Virginia Azcuy Emilce Cuda Olga Gienini Fernanda Meritello Brenda Acosta María Elena Acosta Daniela -Marcela Ysabel - María Magdalena Mónica Caropresi Paulina Coto M. Lourdes Molina Felicitas Nesi Cecilia Lee . propietario . Arzobispado de Bs. As. Av. Escalada 2858 - Capital cadenya@pastoralfamiliar.org.ar www.pastoralfamiliar.org.ar En caso de reproducción total o parcial de las notas que aparecen en esta revista, citar la fuente. Registro de la propiedad Intelectual N° 5164821 Queda hecho el depósito que dicta la ley N°11.723. . diseño gráfico . Florencia Laje . impresión . Gráfica Pittelli Chivilcoy -Prov. de Bs. As.


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decimosexta entrega - revista

La

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ÂŤEn nombre de Cristo os pedimos que os reconciliĂŠis con DiosÂť (2 Co 5,20)


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Comunicarnos Nº 177 Marzo- Abril 2020  

Sí a las mujeres, sí a la vida - El protagonismo de las mujeres que `reciben la vida como viene’ en nuestras comunidades y, en lo concreto...

Comunicarnos Nº 177 Marzo- Abril 2020  

Sí a las mujeres, sí a la vida - El protagonismo de las mujeres que `reciben la vida como viene’ en nuestras comunidades y, en lo concreto...

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