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Ponencia presentada por el compañero Jenaro Rentas e_n la r."unión <Jel Comité Central el día 12 de diciembre de 1976

Tal vez la más precisa autocrltica que un revolucionario pueda hacerse es reconocer que ha fracasado en el cabal cumplimiento· de las · más alLas responsa.b ilidades ·que se le hayt;tn encomendado. Yese es un hecho que yo reconozco plenamente.Llana y sencillamente, yo he fra. casado en el desempeño de mis funciones como dirigente de _este partido. Lo cómodo, .ante la situación, sería esgrimir una y mil excusas dirigidias a eludir la responsabilidad de enfrentar .con decisión la realidad Lo fácil sería esquivar con racionalizaciónes 1a cuota grande que me corresponde eñ no haber podido o sabido entender con prontitud y eficiencia en los serios problemas político-organizativos que minan el desa.rrolló y ·el fortalecimiento de la organización. Pero si algo jamás he perdido ha süo la capacidad para asumir la plena responsabilidad .de mis actos.Si algo no intereso -es enajenarme de la lucha militante por la independencia y el socialismo,Ni la enajenación en la vida disipada que suele ser secuela de ambiciones personales in· saLisfechas o de un ego herido al quebrarse ilusiones, ni la enajenación por la vía de asumir la muelle posición del cínico que, desde su creciente aburguesamiento, justifica sú incapacidad revolucionaria, mirando con desdén a los que se fajan, caben en mí. , Yo he sido, soy y seré un militante político de la clase obrera.Las desviaciones o quebrantos que en el quehacer diario, esa condición sufra, no mellan su esencia. . ' Yo no puedo, ni quier~ tener otra cond~ción en la vida por sobre la de miliLante comunista. Y el gran requisito de esa condición es la consecuen· cia con los principios que la informan.Entre ellos destaca la necesidad de la autócrltica.Ese es el espíritu que me anima. Al mirar en el espejo de la práctica veo allí reflejadas unas serias in· consistencias con los principios que sustento y unas manifiestas incon· gruencias entre lo que creo, pienso y digo, y lo que hago. . Considero que los errores cometidos por mí, en calidad de dirigente del partido y como responsable del área de organización, pueden resumirse en lo que sigue: serias deficiencias en crear en la Secretaría de Organización, el ambiente que propiciara el arializar con ' sosiego 'n uestra práctica revolucionaria por la vía _d~ confrontación de ideas, opiniones Y concepciones que, a su vez, permitieran el madurar un proceder a tono con las crecientes necesidades de la lucha y contribuyeran al desarrollo de las capacidades de los integrantes de la secretarla en todos sus nivele_s; una desacertada linea de actuación que se convirtió en obstáculo para, cuando ml¡lños, el .cumplimiento parcial,de los objetivos trazados por el Comité Central y que eran de la competencia de la Secretaria de Orga· nización Nacional fundamentalmente; incapacidad para cumplir adecuádamente-con la tarea de trasmitir Y lograr el cumplimiento de algunos acuerdos de los organismos superiores de direcci~n y en recoger y trasmiLir con prontitud y eficiencia el estado, s_entimien~os y ºI;>iniones ~e los organismos intermedios y de base del partido a las mstancras supenores. Esta gama de errores estu:vo permeada de un alto grado de autoritarismo y subjetivismo de m1 parte. Con la misma entereza que reconozco mis errores y por la gravedad de los mismos, pongo a disposición de este Co.mité Central, todos y cada uno de los cargos que se me han encomendadó, empezando por la per-

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tenencia' a este .c uerpo directivo.De igual forma comunico mi total indisposición a aceptar cargo de dirección alguno en· el partido, si es que se creyere que aún reúno cualidades para ello. . Si dura es la realidad, si contundentes son los hechos de una práctica revolucionaria que reconozco incoherente e indisciplina.da respecto a los principios' en que dicha prácticas~ sustenta, no es menos re~ia la voluntad de lucha que me animaNo hay, pues, en esta aut<?crltica el menor asomo de plañidera lamentación.Se ha cimbreado mi condición. de revolucionai:to, pero no se ha quebrado. Tampoco es u na LOOlifern(>n de-1 pecados.Intento el examen . .politico de esas fallas y errores en su contexto. Advierto, no obstante, que descarto que ese estilo de funcionamiento que me ha caracterizado responda a unas particulares concepciones ideologicas sobre lasnormas y principios que deben regir la vida de los organismos y miembros del partido y que el compañero Mari Brás ha catalogado como propios de la concepción stalinista del partido revolucionario. Yo jamás he hecho mucho caso de lás etiquetas.Y cargar con la 'de stalinista no me produce preocupación especial alguna.Al rechazar ese apelat ivo lo hago porque creo que el pretender reducir la raíz de - los problemas que confronta el partido a una particular concepción núa, stalinista, si es que lo fuere, es un simplismo rayano en lo abs~do'.Peor aún, deja la sensación de 'que se busca un chivo expiatoriao ante la multiplicidad de problemas que agobian al partido en todos sus· niveles. Entiendo que la aproximación a esa problemática .hecha por el' _c ompañero Secretario, General, eñ reunión de la Comisión Politica Ampliada, celebrada durante los dias 19 y 20 del mes de novie~bre fue y es ~ncorrec­ ta.Lo es por la óptica prejuiciada en que se manifestó, por la amencia en ella del menor asomo autocritico y por lo parcial y limitado de su enfoque. Según el compañero Mari Brás, la raíz de los problemas por los que a trav~esa ~r partido residen en mi concepción stalinista del partido r& V?luc1onar10 y que, a espaldas de su dire ~ción, yo he estado violando conc~entemente normas y principios, acuerdos y lineas adoptadas por el par- ti~o Y sus organismos.Todo ello bajo el supuesto de que en todos estos anos y o h~ estado actuando en las sombras, pendiente de asaltar ~l poder en el P_a r tido porque en verdad no creo que su principal dirigente sea comurust a.El pliego de acusaciones se cierra responsabilizándome de haber lanz8:do al partido a la aventura electoral y de ser el causante de que el partido. no haya alcanzado los 40 mil votos íntegros que se esp& ra ba por la _dirección se obtendrian en las pasadas elecciones. · Específicamente se me acusa de prácticas orientadas ideológicamen/~ por el s tal~smo en lo que respecta a estilos de trabajo y de qirección, en~ concepción de la democracia en el seno del partido, en la instrumentacion d~ la política de afialiados y en tomo a, lo que pudieramos llamar, u.n partid o montado sobre supermilitantes que lo hacen, pueden y deci~n todo por y , en vez, de las masas.Varµos, de inmediato, a pasar sobre ca ª una de estas acusaciones. -. . En el I n forme Evaluativo del Comité Central que se elaboró con nur~~ a l Se~i:ido Congreso, al medirse mi trabajo partidario se señaló que sus prm~1pales fallas B()D sú bajo nivel de tolerancia y una tei:idencia ª proyect~r rigidez y autoritarismo." · 1Co:sidero que _el aut oritarismo y la intolerancia no son en nú el ~~su 1~ . 0 de _la puesta en práctica de una metodología con ribetes u eo gic~~mo un ras.go negativo de personalidad. La impaci~ncia ~s c-::f pecu tdad temperamental y no una noción ideológica para artiseaª~e:ª conducta politica Y unos estilos de dirección y t rabajo.El q ue naria U peramenta.l no la_hace. menos dañi na, a la disciplina revolucio- · n carácter unouls1vo e mascible no soñ los m ejores a tributos _en 1


un dirigent:e revolucionario.Pero intereso esclarecer bien esta situé\ción poni_ue, de su apreciación en términos ideológicos, se ha hilvanado una cadena de generalizaciones que, a mi juicio, obstruy en el poder hurgar, con mayor cientificidad, en el quehacer partidario y dar con otras causas que afectan adversamente ese quehacer. . En torno al funcionamiento de la · d~m.ocracia sociaiis ta entiendo que la dictadura del oroletariado será más eficaz contra Ja· bu r 1?Uesía. mientras más ampliamente participe del consenso de las grandes mayonas, Ese consenso' será más contundente cuanta más conciencia de su necesidad · transit<?riedad y ·contradicciones, se haya acumu}.ado en el proceso que l~ lleve a su instauración, es .decir, de la madurez de la conciencia revolucionaria colectiva. , La conciencia revolucjonaria ·colectiva y su concresión en la r ev olución es la más alta ~xpresión dé fuerza cultural a que llegan las ·masas en el duro batallar por su liberación de la ignorancia y de la ignominia.A · ese nivel ingente de la actividad humana, sólo puede llegarse cuando las fuerzas que ·avizoran ese luminoso potencial del pueblo trabajador, captan y maduran la conciencia de que esa obra sólo 'puede ser realizada y culÍninada por qu~enes más necesitan de ella, es decir, por las masas mismas.No es pensando, decidiendo y actuando por las masas como cuaja la revolución. · . Es así que en nue'Stro país, la lucha cpntr,a el colonialismo ideológico; la lucha por arrancar a las masas trabajadoras de su captación ideológica por el imperialismo, juega un pape.1 fundamental en nuestra estrategia de · liberación. Y en e~a lucha,· las mi;um.§, 1m su empeño por a lca nzE\ r reivindicl!cione§ c;monómicl!s, §Ocinles y poli tfo~rn que ltis han sido negadas y nrr~btttªdªª' jl!eWJll el rnl deci@ivQ. ~6lo ltt lyeh& libt!rª pq.ra la lucha. P ero tm Iª 8'Y~FJ'ª ideol~ghmJo§ §~ctorn@ d~ l~§ m tUlt:!S o dal puebló qu~ ha.h f!VlH~ªdP m!ͧ ª lt,1, t?omprnrum:'in del fenónumo d§l cª pittütsmQ y del eo-ló.fl:l~U§~o· y qy~ Be 1hM1grff{mizodo z.nmi tH'i!nbªtirloa, jYegf;.Il un rol inBYst1tufüle en ~l prooeª-º· . De modpy ma.n~rll que, en el Beno de hui Qrg1:u1ízaeio!les que adelanlªn l!l lucha ideológicª, juntg l!l lucha eqonóroica y la lucha politica, contra el imperialismo, tiene que darse, au vez, un a intensa luch~ ideológica.Esa lucha toma diversa·s formas: entraft a, en nues t ro caso, la

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lucha contra las viejas concepciones heredadas del independentismo pro· sooialista y el saber recoger lo positivo de las mismas : es lucha eñ la in• li!rpretfición de la rettltdeci tlU@ fiOs Mdea e in.fiuenciü y las -ideas org a, iilioUva!:I que, puesta~ eñ préebieo, eonduciran tt la trá:nsformadón d€ esa re11Hdüd.Le· lUolü1 idedlógifül HM@ el@ lo Hétesidad de haeet' d antar 1a t>rgátlÍiaoió11 d@l pl'oe@!:lo revt>luclt>ttüflfi · E§ clard que pü.rti qti@ é!Ui lucha fflictifiqüe, tiene que, darse en el plan9 de la eonÍrontaciÓH demoonitll:la,Ñttde es superior a la volu ntad éll3 luelm qúe ha madurfido eñ tWH!!i@nsfi a gtJlpe!!I d~ hütgar n la t aHd.nd1rmR Mfitrát:Htciones ;y despejar lé>s tufübvs libertarios col~ctivumcnte.La democracia éi1 él send éle Untt orgahizaeit'm révolucio'naria no queda, no puede quedar circunscrita a la libertad coft qué en su seno so deb ta; pero esá es, sin duda, su irttlicado~ más pteéiso. 1 La democracia en el seno de un partído revolucio lU\ rÍO, sin embargo, no es universalmente aplicada en todo momento condición y circun,stnncia, de igual forma e igual manera.No concibió, por ejemplo, Lenin igual la democracia pl;ll'tidaria en 1902, en 1905, en 1917, en 1918 ó en 1921.Esa experiencia cuajada en tres revoluciones nos es muy valiosn.H y que tomarlo criticament;e, pero no puede d(lsoonocerse. . En el ¿Qué H!lc(lr?( 1902() Lenin decll;l id respeco: ''En los paises que gozan de liber-Wd polttica. esta condición (ol prin· cipio eluctlvo, como necesidad de w democrncia partidaria) , e obreen,Uende por si mísma.Todo el mundo spbe que determinado dirl ente

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poli tico ha comenzado de tal manera, ha pasádo por tal y tal evolución, se ·ha portado de tal y tal modo en un momento dificil de su vida; se distingue en general por tales y tales cualidades: po~ tanto es natural q~e a e~ te dirigente lo pueden elegir o no elegir con_conocimiento de causa, para . determinado cargo de partido, todos los miembros del partid.o . _ "¡P~ro prueben ustedes a encajar· este cuadro en el marco de nuestra· autocracia! ¿Es acaso concebible que todos elijan a una u otra persona cuando en interés de su trabajo, el revolucionario está obligadQ a ocultar su verdadera personalidad a las nueve décimas partes de esos 'todos'? Reflexionad aunque sea un momento y veréis que una 'amplia democracia' de una organización de partido en las tinieblas de la autocracia no es más que un juego inútil y perjudicial." . Véase cuán distinta era- .Ja apreciación- leninista de la deIJ1ocrac1a partidaria en 1905. En-ese do, cuando las condiciones hablan cambiado sustancialmente, incluido-eladelanto en la conciencia y combatividad de las ~asas, Lenin sustentó la linea de la "ampliación" de la base del par- ' tido y la " democratizáción" de su estructura organizativa: "Tenemos que aumentar considerablemente la membresfa del ·par- · tido Y de las organizaciones vinculadas al partido para no quedarnos rezagados frente al torrente de 1 energía revolucionaria popular ·que ha centuplicado sus fuerzas.Hay que reclutar más obreros jóvenes y ampliar el marco normal de todas las organizaciones del partido. . Hay que aplicar plenamente el principio de elección, lo cual es posible Y necesario bajo condiciones de libertad polltica.Aun bajo la autocracia, este principio podrá aplicarse en un grado mayor de lo que s4i hace hoy en día. · . Todos los miembros del partido deben discutir y decidir la's cueeti~nes refe'rentes· a . las campañas polfticas del proletariado, y todos los nuembro~ del partido deben determinar la linea táctica de las organizaciones del partido.•• . En 1907, cuando la contrarevolución desató una gigantesca ola rep~esi":a desde el poder, los bolcheviques retornaron a las formas orgalll:Zatlvas de 1902, es decir, las que correspondían a la actividad exclusivamente clandestina. . · Yª en el poder, Lenin insistió en que se establecierañ unos requisitos s~amente ~gidos para ingresar al partido.Esta vez, interesába evitar el fluJo al partido de elementos oportunistas y v.ividores.El partido deman- . da~a ~ntonces de personas aptas y desinteresadas para la edificación del ~ocialismo._Per? en _a gosto de 1919, intervenido el pafs por fuerzas extranJeras ~ el eJérc1to contrarevolucio.n ario de Denikin amenazando a Moscú, se abrieroi_i nuevamente las puertas del partido y a él ingresaron 120,000 nuevos miembros. , . E~ 1921,Lenin propuso la prohibición de toda oposición interna orgaruza ª.en el partido. Dos hechos lo llevaron a asumir esa posición: La ~uble~a~ión de los marinos de Kronstadt y el inicio de la Nueva Politica de~ mic_a.Sin embargo, propuso que se publicaran órganos expeciales ~. c~sión.Esto revela su toma de conciencia de la existencia de crinos. J:~ersos sobre ambos problemas en el seno del partido y de la necesi de chocar lo más democráticamente posible esa diversidad p_ara e~:~r una línea común y correcta de acción; pero frenando con ~~~~~ cua!quier intento de fraccionar el partido o ~e impedir su más . E n act uación contra el enemigo. 08 de párrafos que se suceden entraré en algunos detalles en busca m C:: c . ecer estos dos aspectos en la vida de nuestro partido: la decioneacia como necesidad para alcanzar las más correctas interpreta~:!ue Jea dable y la necesidad del centralismo para poder operar. lugar enª la 8os c:fi~ideraciones demandan ser enmarcadas, en primer ' con c1ones An oue deviene nuestra lucha que, ciertamente,

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.no son las de ''las t~niebbls de la autocracia" y, en segundo lugar, en la ·naturaleza misma del partido. · Las condiciones en que en estos ·momentos se de~arrolla nuestra 'lucha por la independencia y el socialismo permiten que se pueda .aplica.J, sin mayores problemas el principio de la democracia amplia en el seno del partido: "Todos los mieinbros del pattido deben, discutir las cue.s tiones . referent.es a las campafi.as politicás y todos deben determinar la linea_táctica de los organismos del partido; todos los revolucionarios pueden elegir, para un puesto particular, a uno de ellos". Pero la naturaleza del partido, eminentemente "subversiva" y "conspirativa" -en el mejor sentido de ambos términos- demanda unas cualificaciones a esa democracia .ú:itema 'fodos deben discutir las campafi.as y la linea táctica, pero ¿qué qe · aquellas decjs_iones que : se toman y que, por su naturaleza, no pueden abrirse a consulta y, sin embargo, pueden conllevar la pérdida de la libe~ tad y quizás de la vida de sus miembros e incluso· ponen en riesgo la "legalidad" misµia del partido? ¿Qué pasa con aquel que fJie electo para ~ cargo y luego es trasladado sin consulta, pero necesariamente? Qué de aquéllos electos porque se confia en la dirección, pero que se desconoce · la naturaleza de su trabajo? ¿Qué de aquéllos que realizan un trabajo indispensable para la revolución, pero c_u yo historial no puede ser aireado al momento de elegirse los éuerpos directivos de.l partidó? ¿Qué si hay que saltar imprevistamente al ·c landestinaje? ' . A todas estas y muchás otras cQ.ntradicciones entre democracia y funcionamiento en forma no·antagónica que se dan en la práctica ~Y que buscarle los puntos armonizables bajo. el principio del centralismo democrá tico.Es lo que hemos intentado hacer en los esta~tos del 'partido.Buscar la adecuación en la democracia partidaria alá selectiviaad y a la seguridad de uh partido revolucionario que opera legal e ilegalmente, abierta y clandestinamente -incluso es "clandestino" para la mayoria de · su membresia en ciertos aspectos. de su práctica- que es muy pequeño yjov~n aún y se ha echado sobre sus hombros WÍás tareas tales que nadie se las babia planeado ni en cantidad ni en calidad, antes en este país.veamos algunos ejemplos de cómo se ha intentad<t esa armonización: ¿Cómo se recoge en el Reglamento . el problema de las disci:epancias? E!l el flI.ti.culo 22do.• inciSo C.. dice el Reglameiii..:i; "s~.:,cóiriación de la minorla a la mayorla, manteniendo la minona su derecho a replantear la cuestión resuelta ante los ?rganismos correspondientes, previo acuerdo de reconsideración tomado por el mismo; mientras tanto ' acatañÍf la decisión y participará de la ejecución d~ los acuerdos tomados" . Es claro · I que el con't enido de la última oración -sobre el que yo insistí en el Congreso· es dificil de aplicar en la práctica.Pero la intención e.s clara: buscar el obrar colectivamente sin perder en ningún momento la iniciativa, la capacidad de combate, en fin, reducir al ~nimo el peligro del diletantis· mo en el seno del partido. '. ¿Cómo a la vez que' garantizamos el que "todos los miembros elijan" tomamos unas medidas mínimas de selectividad y seguridad? En el PSP todos sus miembros particip~ en la elección a diferentes . cargos. Esa participación se cualifica a tono con el carácter de la membresia que cada cual tenga en el partido.Esa cualificación obedece entre otras razones a la naturaleza "subversiva'' del partido, a su carácter revoluc-ionario; a que su estrategia se monta en ta lucha armada activa. es decir, no es no sólo estar listos para "la hora de los hornos", sino el ero; pleo del medio armado como una de las formas de adelantar la lucha · revolucionaria conjugado con otras formas y medios en las condiciones mismas de atraso general en que se desenvuelve la lucha. • Partiendo de lo anterior, los miembros se clasifican en militant.es, candidatos a militantes y afiliados. Los que mAa restringida tienen su 1 •

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participanción en el partido so~ 'los candidatos a militantes y los afi~· liados. En el caso · de los candidatos a militantes esas restricciones son transitorias, pues al alcanzar la militancia pasan al disfn{te de todos lQS derechos partidistas. En la situación de"los afiliados; éstos tienen menos derechos, pero de igual manera so:ri menores sus obligaciones: ' ' participar con derecho a voz en la discusión y formulación de la poli ti ca del PSP, asistir con derecho a voz a las asambleas de su núcleo,Comité y Zona ; realizar de acuerdo con sus condiciones y, en la medida de su capacidad y posibilidades, en arínonia con los organismos directivos del partido, las tareas y actividades que se le encomienden y él o ella acepte. El problema en el pa.r tido es que en la práctica, tanto la seguridad y la selectividad del partido, como la participación democráti~ de sus miembros en la toma de decisiones se afectan adversámen te y, a veces, hasta se cancelan. Ello ·obedece a qµe la notable ausencia de "Cantidad reduce la calidad extraordinariamente; que no se han puesto en vigor medios ·efe~tivos para canalizar la discusión, los d~bates y la c_!iversida'ci de criterios; a los estilos autoritarios e inflexibles de funcionamiento, de los que yo soy uµo de sus exponentes, pero n.o el único; y · a que no se han tomado las medidas necesarias para reducir al mínimo los riesgos en la · -seguridad. La realidad es ·que basta con llenar una solicitud o presentarse a un organismos de base para ingresar al partido. Asi de amplia es . la democracia partidaria en estos momentos. .

He estado maneja ndo .dos principios básicos de la concepción del

partido en Lenin: el frincipio del centralismo democrático y el principio de la Hwctividld do partido y como, D. mi juicio, hemg~ adgµtado ~soiJ princlpimi o m1Hti'o vld1 do portido, ori lo· con1:1i~nrni(Jn. (lqal de s.u · n~ . C@Bithul y BU mutDbilldod. Comiidoro prudonto, o k>§ gfg(:ltm~ de gsc~re,oer · mi po1dclóíi ol rHimcto, fD!ji6tir un 1uico má@ on 19 d~ lü §~le,_gtjvfdad y §9 rth!ación con nuHtrll politico do llfll1ªdo6. A tllillfl. gfoctgª permitá~§roe tlcor un poco do hiitori&r. · . En el Con¡ro110 del Partido Obrero Sooiül Dem{u.!rata Rq1w, gue comef!ló en Bru11ews en 1908, 11tt auaeitó lo luego fü_ mo1m pol,émictt sobre 1o11 estatutos del partido..LH posicionea divergéntes ªªúroidas l,l.º r M~r­ tov Y por Lenin, fueron objetó de intensa discusión. Sobre todo, en lo que se referfa al arUculo primero de los estatutos, la polémica _amenazó con'

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fraccionar el put!do ·muy pequeiio entonces·. Ese1articulo prim(:!ro se l'@f@ría a Jju1 cm1lltieaeioMs H@ce!UifÍiUi para sél' íníembl'ó élel partidó. La fóffliuta d@ Miirtov, Mltmdíl d@ lge @etütutoe del pürtído sódald@mó@r&ti nl@iñÁft, Htlabl@di f{\l@I 11 S@ @6HSld@i1ü ml~mbf6· thd J'üftltl6 so@lild@mó@r&ti ruso 11 aqu@l c¡u@ luibténdos@ ttdherhfo a su p1'6gr&rrta, trob1Jo Httv&m@ñt@ por llü reallzaeión do éste bajél el éóftti'cd y 1ii dir@é• lllón do los órgMos lletttlrü-les d@l ¡;utrtido."11 . En tfot H.81 du su t.esis Mértov iitgula: 0mrnto ~és ~é e:Kteñdieta el titulo d ml mbro dol pattldo, más valdtitt. No p~dnatnós meno§ que i'!«OCfjarttotJ 1d todo huelguh1t1, todo míuill~~tttnte ll~va?,tl a comparecer

11 Juttteia 8 e dJjera mi@mbro .de nuestro fulrti~o. .. .. La fórmula dé Len.in era: "Se CQMidérq miemhto élel párt1do a quien lá •dhiera a eu pt()Bfimá y apoye al p~tído efecti~ame~~ participandó con ~.u trabajo peraonal en una de sus orgPnittic~onee: . . Para MártOv se podia ser miembro del partido sm inscnbtrse en u~ de sus organizaciones limit.á.ndose a trabajar librell)ente, bajo la Vigilancia de su Comité Dir~ctor. Lenin quena que l~s miembr~e del par·

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tldo eetuvieran enrolado&. Cada uno de ellos debfft per~necer una º!" t•nti eión detennlnado, ocupar el puaato que le fuerQ i;J.s1gn~do, cuml;llir rnl1i6n que le fuera eonflBda y resp~tar los reglamentos y la disciplina

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Lentn defendió eu teiia en la 11lsuiente argumentación: ' La 'elas: 1

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.ticidad', en una época como la nuestra, abre indudablemente las puertas a todos l9s elementos oportunistas, débiles y vacilantes. Para refutar ese razonamiento simple y evidente, hubiera sido necesario demostrar que esos eleme_ntos no existen. Vale .más que diez trabajadores no se llamen miembros del partido (los verdaderos trabajadores no' van en busca de títulos) a que un charlatán tenga el derecho y la posibilidad de serlo... · seria sumamente enojoso que un individuo que no forma parte de una organización se adjudicara ese título y se condujera en forma comprometedora para el partido.' ' ~ , Así defendía Lenin a un pa rtido que operaba en la clandestini~d. Ya antes· vimos como cualifica ba la selectividad en 1917-18, es ·decir, cuando ese partido asumió el poder. Al igt,1al que cQn respecto a la democracia partidaria, Lenin aprendió a manejar en forma dialéctica la selectividad. Queda, sin embargo, la aceptación de la selectividad como uno de los principios que informan el partido de naturaleza revoluciona~ . De lo anterior destaca un aspecto adieional, ¿qué hacer con~se gran número de simpatizantes que vacilan en entrar al partido porque no se atreven o no pueden contraer un compromiso total? Nosotros hemos tratado de resolver el. problema hadendo miem~ros del partido a lo's más cercanos. Para ellos se creó la categoria d~ afiliados. La conciencia de la necesidad de su incorporación al partido siempre ha estado presente. Y no he sido yo de los últimos en comprenderlo, muchísimo menos en sabotearlos, de lo que me acusa el compañero Mari Brás. En torno,a la necesidad de su incorpor~ción al partido decía en~ Carta Semanal del 9 de agosto de 1972: "Son inumerables las tareas que los afiliados pasivos (así se, les llamaba entonce& y no fui yo quien les · puso el nombre) y los 'simpatizantes cereanos pueden realizar , son unos recursos sumamente valiosos que tenemos que órganizar. Para ello hay que trazar una política, una linea de acción consciente Y. consecuente. Este tipo de afiliado es una especie de correa de transmisión entre el partido y las masas. Es por ello indispensable e~ mantenerlos al día ' ideológicamente y el recoger sus impresiones sobre lo que piensa el pueblo, sobre problemas específicos. Todo lo dicho vale lo que el papel" en que esta escrito, si no se pone en prá ctica." Búsquese cualquier Carta ~emana! cualquier manual de organización, cualquier seminario de antes o después de 1972, a partir de 1968, que yo haya redactado o dictado y allí se encontrará cuál es mi posición sobre la necesidad de la incorporación de afiliados al partido. A la comprensión de esa necesidad no llegué por ia via de la teorización en abs tracto. Mientras fui diri&"ente de base e intermedio del partido, madl:lré en y con la p ráctica esa comprensión. Alli en el trabajo de día a día les conocí y conocí de sus ambivalencias y sus lealtades y conocí' las dificultades de organizarlos e incorporarlos al trabajo y cuán responsables y eficien tes pueden serlo, u na vez se logra e™?au~arlos organizativamente. He estado y estoy m uy olaro de que bueha parte de los afiliados al partido proveruan y provienen de la pequeña burguesía p a triótica, el . compañero Mari Brás me ha a cusado d e " despreciar" a ese tipo de compañero y que ello cons tituy e -un o de los "sabotajes" que yo le he inferido a la política de afiliados. Con ese "pueblo patrió ta" fue que yo i;naduré en mi formación independl- ~tista y socialista. Le conozco en el hu milde campesino con sus siembras perdi<1 as y obligado a tomar el éamino del exilio. Conozco a ese "pueblo· patrióta" en el discipulo del Instituto De Diego, burgu.,, ~ ­ sintonizado a La Habana porque intuia allí un mundo nuevo. Le conocl en ta cocinera del Copiedor Escolar. fatigada y sin embargo, en la' lucha entusiasmada .. En la generosidad sin limit.es de un industrial confundido iideológicament.e, pero noble Y en ~ dedicación por vida del insurgente

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c;lel 50' a la causa de nuestra liberación. A ese pueblo patriota le venero y , le guardo-lealtad. · Ah?ra, ·nada me oblig~ en este mundo a guardarle mayores consi- . deraciones a quien con aires de gran señor y con su Cárnet socialista, le hace defensas "ideológicas" al fascismo. Mucho menos al aue se da el increible lujo de tener una columna en CLARIDAD, desde la cual ataear posiciones del partido y ¡pagarle una cuota .al Partido Popular! Entiendo que el ·reclutamiento de afiliados y su trabajo en el partido, si bie~ es cierto que qµedan adversamente afectados por los estilos de traba] o que permean el partido, de los que Ja Secretaria de Organización es vivo ejemplo, entraña otros problemas que abordaremos niás adelantE:l . . . La instauración de un partido que gira so1?re u_n grupo de supe~ militantes .es otra de las acuasaciones que se me hap hecho, ¿Quién es capaz de negar que sobre los militantes de e,ste partido ha pesado y pesa una carga enorme de trabajo? A riesgo de que se me tome por cínico, me tomo a la vez la libertad de señalar que de tal hecho "yo había tomado pl~n? conc~encia y así lo había indicado a los organismos directivos del partido. Por ejemplo, en el Informe del Secretariado al Comité Central del 19 de octubre ·de 1975 señalaba:"Hay tres áreas de nuestro trabajo que ~erecen seria consideración de parte de este Comité Central, ya que consideramos que afectan adversamente.todo el funcionamiento del pa• cido: l. el cúmulo de tareas a realizar

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2. la educación política 3. las finanzas , Luego de hacer una enuméración de tareas, segúh informadas en la C8:1"~ Semanal, número 670, traída a manera de ejemplo para ilustrar lo rulti~le d~ las tareas, decía: "Entenderiios que caqa decisión en Joque a ª realización de actividades respecta debe ser tomada con sumo cuidado Yun or~en prioritario en la asignación de tareas debe ser establecido con e1. máximo de exactitud posible." , · ~in embargo,. yo que 'había redactado 101.anterior, en.la ·reunión del Comité entr~l del 3 y 4 de enero de 1976,-apenas tres meses después1,nQ · sólo le di mi c~ncurso a un ,plan de trabajo general 4e1 ,partido más va~to: qu~ · ~~9u1er otro, sino que acepté se le !encomendaran .a la Secretaria que ~ngia_. un total de catorce tareas que iban desde el reclutamiento de fun· c1o~ r10s de colegio hasta la celebración de .500 actos semanales, desde dup~1car la membresia del partido hasta tener el 33. por ciento de los orgarusmos de base en centros de trabajo, hasta organizar todos los pueblos del país. · E s obvio que la dirección incoherente de la Secretarla de Organización se ha reflejado n1..i- blemente en la creencia generalizada de ·que para ser dél PSP hay que estar al nivel del "hombre nuclear", tal y como decía hace poco un compañero. La máxima respo_nsabilidad de que .eso ~ya ocurrido la tengo yo, sobre todo, porque ha~1endo tomado conc:1en~ c1a del problema no hice esfuerzo alguno, salvo senalarlo, para corregirlo. Al asumir la actitud de " esto hay que hacerlo", quise sustituir con la voluntad la posibilidad de hacer las cosas. Es una muestra fiel y exacta del "voluntarisino pequeño- burgués". Esto no quiere decir que yo crea que un pequeño grupo de revolucionarios escogidos, una minúscula elite de superdotados puede sustituir a l pueblo en la tarea de encender la luch.a de clases, tomar revolucionariamente el poder e instaürar la dictadura del Proletariado. te . Es de rigor señalar que la condena que he hecho en el párrafo anp no_r no está en contradicción con dos elementos que juzgo vitales a un ti':i°tido revolucionario en Puerto Rico: el evitar a toda cbsta que el _Par· de ~~e am?lde al ritmo de la colonia y el mantener presente la neces~~d sólida organización en la que el grueso . de su membresf a participe .

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de una gran formación teórico-práctica. . Una organización revolucionaria, sobre todo en Puerto Rico, tiene . que combatir implacablemente la tendencia al •"lo dejo para mañana"; "eso fue lo que trajo el barco"; el operar en base a "hay que arar con los bueyes que se tienen". Ese pensamiento pusilánime no es de revolu· cionarios. Abrir o ampliar un partido rev~lucionario no puede entend~rse como "esplayarse". Mientras más activas se muestren las masas, más necesidad hay de un partido revolucionario sólido, cohesivo,- tanto ideológica como organizativamente. ·Es la mejor forma de evitar que cualquier demagogo o grupos de éstos, al grito de ,río revuelto, se dedique a pescar en los sectores menos alertas e influenciar negativamente por la vía de la cantidad que puQ.iera arrastrar a los sectores más adelantados. Esto cuando haya una gran actividad en las masas, una intensa lucha de clases. No puede perderse de vista que no todos llegamos a la comprensión de la necesidad y la posibilid?d de la revolución al mismo tiempo, de la misma manera, con igual profundidad. Los accesos a la revolución para los trabajadores o sectores de éstos son·múltiples; pero múltiples son taro· bién los escollos que obstaculizan esos accesos, incluído el escollo del di: versionismo ideológi~o. Ni todos llegamos a la comprensión de los medios para lograr una revolución, de igual forma y •manera y convicción. La centralización de las funciones dirigentes de la revolución en uri partido selectivo, de· vangliardia, no significa en modo alguno Que el par· tido "pensará" y hará "todo" P.Or los d~más. Muy por el contrario, de las masas surgirá un número c;ada vez mayor de hombres y mujeres que irán comprendiendo que solo en la lucha revolucionaria están los rumbos de su liberación. Esa centraliz&ción. no implica en modo alguno que el partido es agente y depositario de todas las fu,nciones y acciones del movimiento revoluc'ionario, pero que si están presente en una u otra forma, en esas funciones y acciones. , · El partido inspira, conduce, moviliza a la masa y a las organiza· ciones de todo tipo en que ésta encauza sus energías y su combatividad: sindicatos obreros, organiZaciones estudiantiles, ligas de desempleados, asociaciones de inquilinos, círculos culturales... '. Esos sindicatos, organizaciones Y asociaciones y círculos son necesarios por todas partes; geben ser lo más numerosas y tener .las más variadas funciones. Cada una de ellas tiene, sin embargo, su rparco limitado, su propia esfera de acción no sólo orgallizativa y geogi-áficamen· te, sino también en la esfera, en la región, en las distintas fases de la lucha de clases. El sindicato, por ejemplo, tiene en la fase económica el grueso de su actividad. Esos intereses inmediatos son lo que le dan alber: gue a obreros y trabajadores de todas las ideologías, .t endencias y par· tidos. De alú la necesidad de su amplitud. Esto no quiere decir que el sin· dicato ha de circunscribirse necesariamente 1,t todo lo largo de su existen· cia a la lucha económica. Precis1 mente por haber en su seno tanta diversidad, hay lucha. Chocan, se confrontan las ideas, las opiniones, las miras. Y esa lncha ideológiéa acerca de por qué y cómo hacer las cosas y la lucha contra los capitalistas, van madurando ese sindicato y lo van situando si la labor de 'los comunistas en él es certera, a posiciones más compro~etidas en el orden politico e ideológico. El partido opera fundamental, pero no exclusivamente en la esfera politica de la lucha de clases. Porque es en esa esfera donde se cuaja el camino hacia el poder. El partido es ante todo una comunidad politica porque la politica es la más alta expresión de la lucha de clases. Una especie de organización ómnibus de la lucha de clases en tanto en cuanto recoge, genera y participa en Y de las tres vertientes de la lucha de clases: la económica, la ideológica y la polltica; pero selectiva por su propia naturaleza, en tanto en cuanto, de su propia solidez y cohesión depende

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no sólo la permanencia de las otras.fases de la lucha y las organizaciones que las desarrollan, s'ino sus propios fines· revolucionarios que son, en definitiva, los fines revolucionarios de las grandes mayorías. En la medida en que avanza la vanguardia, si lo es de verdad, f;tyanza el conjunto del movimiento re~olucionario. Y ahí está una de las claves p~a c.ompre-n der la naturaleza y las funciones de un partido revoluc10nano en el Puerto Rico de hoy. ' . .su gran tarea no es sólo fortalecerse y consolidarse a sí mismo, sino inspirar Y dirigir el proces.o de forjación, fortalecimiento y consolidación d.e otras organizaciones que aglutinen a las clases. y sectores que .se entiende convergen objetivamente en la necesidad de la independencia Y el socialismo, y, a la vez, ir dándole impulso a organizaciones más ampli~s, fr:entes que universalmente puedan aglutinar a todas las fuerzas coincidentes de cambio en la totalidad o en parte de lo que vislumbra .la vanguardia puede o debe-ser el cambio. Si no hay vanguardia que le qinamice ese proceso, dudo que espontáneamente este cuaje, es decir, que p~eda c?nstituirse un frente amplio, un amplio movimiento de liberación nac~o~al, no solo poli-clasista, sino ~ambién pluralista en términos ideologicos. No hablo, entiéndase bien, de una especie de "foco guerrillero" en guerra por otros medios. Hablo de una organización, de un partido con mayor o menor número de miembros, que mantiene una estrecha vinculación con las masas, tanto por la vía de su trabajo directo en las mismas como en su trabajo en las diversas otras organizaciones en que la -~as.a se aglutina. No hablo, entiéndase bieq, de un partido compuesto de ~mbres nucleares". Hablo de un partido en el que cada hombre y cada muJer que lo integren, tienen que ir madurando bien la conciencia de que una .l':lc.ha, de la naturaleza de la nu~stra, demanda c~da vez mayores sa~ri~icios individuales y que hay que dedicarle má~ tiempo al trabajo h~ tico. Es en este sentido que creo c~mo Lenin que '.'hay q1:1e preparar .;bres que no consagren a la revolución sus tardes libres, smo toda su vi ª· :1f ay que preparar una organización tan numerosa que pueda aplicar ~.n~drtgurosa división del trabajo en los distintos aspectos de nuestra ac1"'.~ ad." En éste la metodología juega un papel iinportante. Incluyendo evi ar los apuros, el evítar ir derecho a la meta, saltando sobre todo. Habrá ocasión más adelante para volver sobre estos importantes aspectos de nuestra brega emancipadora. Me. veo en la obligación de pasar, siquiera someramente;. sobre lo ~uj~nc1al de mi argumentación en todo el debate,que precedió al acuerdo e ongreso sobre la participación electoral y a tocar uno que otro aspecto del desarrollo y los resultados de la misma. E.n ~a Car ta Semanal, número 673, argumentaba yo con respecto a lo~ obJet1vos de la campaña elec~ral lo siguiente: "otros 1compañeros ·h an senalado que se pone como objetivo el mantener la tribuna parlamentaria Y no se pone como objetivo el mantener la fra nquicia. La insuficiencia, se :ala (se refiere a la Resolución sobre la cuestión electoral y recomen· C cione1 sobre la posición a asumir en lae eleccionee de 1976, del Comlt.é d entral ) estriba en que en el 1documento no ee discute la función que e9 empettarla el voto mixto en el logro del primer objetivo. '.'En el documento (el del Comité Central) no se .entra a for_id~ en la consideración del rol del voto mixto en la consecución del ob1et1vo de ~6antener la tribuna parlamentaria. V amos a considerarlo a continuac1 n: · b "La campaña electoral del PSP no debe, no puede desviarse de las ases ~n que se ha montado todo el proceso de su fundación, d~sarrollo y cP?tnsü?Üdación: este no es un partido dirigido a reformar un sistema caa st ª colonial, sino a quebrarlo· y t ransformar1o en un sis · t ema soci1 li 0 ti~o s~-~ berano. Este partido tiene que dirigirse a convel'tirse en el parrigente de la revolución puertorriqueña.

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"Clase; ideología y partido; ésta es la medt,tla de la revolución' so,cialista a organizarse en las cop.diciones de un país. a la vez industria· lizado y sometido a la cam~sa de fuerza del colonialismo clásico superestructuralmente. '. ' "La actividad electoral en Pu'erto Ri~o siempre ha estado dominada por los partidos representativos del imperialismo y por partidos bu:rgueses y pequeµo-burgueses. La actividad electoral independentista no · queda excluida, en parte, de lo anterior: · · En el curso de los últimos afios la clase obréra.y sus organizacionet:1 de lucha han ido tomando dominio en varias esferas de la actividad social. Ahora comienza a retar al enemigo en lo que ha· sido su .coto privado: la actividad electoral. Y lo hace utilizando ésta para adelantar la lucha revolucionaria. Los sectores más alertas de la clase obrera irrum· penen la actividad eleccionaria con RU..propiQ partido, sus propias ·consignas y su propio programa. Es por ello que en el documento se establece que limitar nuestra par. ticipación a presentar uno o varios candid.a tos a las Cámaras Legislativas ayudarla muy poco a lo que debe ser el prinCipal objetivo de cualquier campafta electoral: proyectar el partido y su ideología, profundizar y ampliar la toma de conciencia .sobre la necesidad de la independencia y el ·socialismo. , De la asever~ción anterior podemos . establecer lo siguiente: l. la campaña electoral debe diseñarse y · ha · de dirigirse fun· damentalmente a elevar la conciencia de clase y el crecimiento ideológico· de la clase obrera y a fortalecer ·el partido; . 2. una participación parciitl 1n? prqpicia 1el logro de lo anterior, ¿por qué? . · Una campaña de participación p~cial tendri~ necesariamente que· montarse en base al voto mixto. Y LA MAYOR PARTE DE ESE TIPO DE VOTO PROVIE.NE DE LA PEQUE~A\ ' B)JlrGUESlA. Es decir, habría que concentrar la campaña en la pequeña-burgues1a, no ya para atraerla como clase a la revolución (y definitivamente ahl no reside la base social de la revolución), sino parl conquistar para uno o dos de nuestros candidatos parte de su vo~o .. Queda claro que una campaña de · esa naturaleza no responde a los mejores intereses ni del partido ni de la clase obrera. · Una cosa· es _q ue como resultado de nuestra campaña proletaria pueda· atraerse a votar por uno o dos de los candidatos socialistas a . elementos alertas, inclu~o sector~~. de la pequeña-burguesía y otra cosa es que desviemos el curso revolucionario de nuestro partido en aras de una movida táctica de orden ihmediato. ¡ Lo anterior no niega que·pueda atraerse bµena 1parte del voto mixto, venga de donde venga, hacia los candidatos sodalistas en diferentes niveles. Esto puede hacerse bien a trav~s del trabajo individual siguiemdo· el principio de que cada miembro y simpatizante logre un voto mixto para nuestros candidatos,.bien en la formación de comités de apoyo o con 'la combinación de ambas formas. Pero la médula, el centro de la campaña 1 siempre girando en torno a la concienc.i a de clase, la ideología y el partido, teniendo a la clase obrera como el.centro! como el objetivo de la campaña. Una campaña electoral plena, realizada en tomo a la clase obrera, intensa, distinta, audaz, envolvente no constituye obstáculo alguno para alcanzar el objetivo de mantener la tribuna parlamentaria. Una campaña , electoral parcial, montada en el bamboleante equilibrio del voto mixto, que en su mayor parte proviene de la pequeña-burguesía, sí puede ir en detnmento del proceso revolucionario. Ese era el grueso de mi argumentación. Para mi eso era lo cardinal en la participación electoral. De ahl en adelante fue que comenzaron a fijarse otras metas y a inflarse las expectativas de la s mismas hasta los

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famosos 40 mil votos íntegros. ' . Hay, sin embargo, otros aspecoos que, a mi juicio, merece tanta o más consideración que las metas, mismas. Tal es el caso del ~esarrollo de la campaña misma. Resµltará paradójico decirlo, pero e~ectiv~ente, la campaña, en la práctica, se desvió hacia el vooo mixto, sm que. entonces estuviésemos pr eparados para afrontar la situación. Me ~xplico. La estrategia de la campaña era la siguiente: el partido como tal concentraría el grueso de su atención en el desarrollo, de ~ camp?ñ~ en base a la trilogía de clase, i.deología y partido y su alternativa soc1alistasoberanía a la colonia y al capitalismo. Esta campaña se concentrarla principalmente en tres secoores, los más alertas y receptiyos. a n~estras posiciones: el movilniento sindical, el movimiento ·estudiantil Y el independentismo. Un comit.é "amplio' " se encargarla de la c~mpaña de los compañeros Gallisá y Grant. Sobre oodo, en el caso de G;allisá, la campaña irrumpiría hasta secoores liberales del país, aparte de los otros sect.ores en que el partido estaba concentrando. El resoo de las actividades y cómo s~ conduciría esta éampaña pro vot;o mixto, nunca estuvieron del todo claros, al menos par~ mí. ¿Qué ocurrió? El o los comit.és pro-vot;o mixto o de apoyo a Gallisá y Grant no cuajaron. Esto obligó al pah ido a echarse sobre sus hombros esta fase de la campaña. El partido tampoco pudo, por lo ,que fuese, hacer un verdadero trabajo de concéntración en los tres sectores en que se supoma lo hiciese, ni en base a la trilogía que se babia sefialado se haría. En adición a lo anterior se proyectó la impresión o imagen de que a nosotros nos importaba un comino el voto integro por el partido y lo que es peor, en algunos casos se proyectó la imagen de que nuestrd único interés era que nos oyeran, que nos prestaran atención. Circunstancia que aprovecharon muy bien el PIP y nuestros amigos los liberales para, esoos últimos señalar: ¡qué buen o, éstos están aquí, pero no cuentan! y los pipiolos Para pescar, aunque lo condenaban en nosotros vooos mixtos para Berrio~. CuandÓ se mueve la ola a votar por Rubén, Gallisá y Grant, ni .estuVlIDos en condicio~e-s de frenarlo y tampoco, porque no temamos el Instrumento ni el diseño de , ya que eso se babia producido, intensificar la campaña a favor de Gallisá y Grant para penetrar con ella, con más fuerz~, en las filas pipiola s, ni para ampliarla y abarcar más en las filas de los dos partidos coloniales y en las filas mismas de los "sin partido" . 1Contempladat· en esa perspectiva , tengo para mi, que la campaña e~ectoral fue un rotundo fracaso. No porque impidiera el desarrollo de " mfraestructur a" alguna, ni porque evitara "salvar" a CLARIDAD, ni porque a hora los que nos apoyan internacionalmente nos vayan a restar ap.oyo porque vean que somos pocos. Esos y otros problemas tienen otro · . on~e n Y una problemática p articular, cada uno de los cuales tiene que ser ob1e.to del más cuidadoso análisis~ independientemente del análisis y conclusiones a que se lleguen con respecto a la campaña electoral. . Eso de que " bien que estos están a quí, pero no cuentan' ,...y el que no pudiera hacerse el trabajo de concentración, obstaculizó el trabajo de fondo que hay que hacer para elevar la conciencia de clase y la conciencia n.ac~onal de las clases y sectores propensos aj independentismo y el socialismo; no sólo por la ausencia de u na intensa propaganda al efecto, sino también porque no se le dio ubicación precisa ni a la clase ni al partido en el proceso hacia la a lternativa socialista, ni a la metódologia práct ica, sobre todo, para empuj ar ese procesó. N o se t radujo con efectividad la ima gen de que el PSP es un partido que es tá a qui , que no es el p roqucto de la voluntad de nadie, sino una necesidad puertorriqueña, cuaiada orga nizativamente, que emerge, q ue tiene raíces afincadas en la vida, las cont ra dicciones,los problemas y las angus tias de este put;lblo. Que no es un partido que, desde las nubes, anuncia un modo lejano y paradisiaco, sino un partido de lucha, de combate, de aquí y para ahora. A unque s e 0

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adelantó en la ·distinción socialista-pipiolo, no considero que haya sido . mucho en término~ cualitativamente medulares. Con lo importante que es, ~al~a la aclaración y hablo en términos del pueblo no-independentista, el distingo fue más en el orden de lo moral: "ese Mari Brás sí que es sincero, "!1º cómo Berrlos" : Esto, que es muy positivo sin duda, si no se trabaJa, puede quedarse en donde se quedó Albizú: "Era . un hombre grande, _pero estaba equivocado", para la mentalidad popular. A pesar de todo, si· se proyectó que hay otro mundo; que no es éste el único sistema en .que el hombre y la mujer tienen la "opción" de vivir. Ese otro sistema est.á lejano y su imagen, ciertalnente, no es la mejor, pero ~mpoco es ese infierno donde Fidel se ~orne a los niños crudos. Ahora, si nos situáramos en otro plano, la campaña electoral si rindió sus frutos nada despreciables. ¿Acaso no puso a nuestros dirigentes a diferentes niveles, a combatir ideológicamente al enemigo_ y a darse a . conocer al pueb.lo? ¿Acaso no puso a nuestros organismos intermedios y de base a conocer más a fondo el área en que operan? Y ya en el orden de lo especulativo, ¿qué hubiese pasado si no participamos en las elecciones? En ultima insqmcia, lo más positivo de la campaña fue el retrato que hize de 'lo que somos. Y somos un ·partido minúsculo, sin base social definida, con muy poca i,nfluencia en las grandes mayorías d~l pais y que opera con unos métddos no ya artesaÍlales sino d.el más primitivo rudimentarismo. Claro, en el pritner plano de ese retrato aparezco yo. Pero no estoy solo en ese retrato. Digo esto no en ánimos revanchistas; es mucho lo que aqui est.á 1en juego para caer en esa práctica infantilista y mezquina. a'ampoco me interesa compartir culpas. No creo en que el " mal de muchos sea consuelo de todos". Me interesa ebservar, aquilatar, buscar en todas los ángulos más allá de las imágenes inst.ántanea~ lo que entiendo sori aspectos medulares ·en la vida del partido y que pueden quedar ocultos, si solo se mira ese retrato y sólo se lcapta lo obvio, lo de primer plano. Es lo que intereso ·tocar en la próxima parte de estas notas autocrlticas. Pero aptes debo aunque sea por el prurito de organizador, dejar cl8ro algunas manifestaciones de mi conducta en lo que a la politica organizativa del partido se refiere. Se ha señalado, con alguna razón, que me inclino por la designación, en vez de la el~cción, a puestos directivos del partiP,o, s~bre todo, al nivel de los Secretarios de Zona. Quiero aclarar que ni teórica ni prácticamente estoy convencido de que asi es que hay que proceder. A tale.s efectos me remito a los siguientes hechos. En un informe de la Secretaria de Organización al Comité . ~entral qµe data del 1972 señalaba a tales efectos lo siguiente: "A la zona de Guayama se envió un organizador con la en· comienda de que intentara la reorganización de la misma, tomando como base las viej i¡ls Misiones Patrióticas del MPI. El resultado fue. negativo. Luego de varias discusiones e intent9s, se decidió por la aplicacióJl de la politica organizativa en su vertiente dirigida a la formación de bases organizativas. Dondeexistian posibilidades inmediatas de organización era. en la Comunidad Coqui de Salinas. Se reunió a los interesados y se comenzó un p.roceso de éducación politica y organizadón bajo la dirección de varios miembros de la Comisión Politica. Luego se formó el nú cleo." ,A la altura del mQmento no hay ni un solo Secretario de Zona que no haya sido•electo por sus dirigidos. De las diecisiete zonas, en doce de ellas, los actuales Secretarios de Zona se han desarrollado en la zona que dirigen y de las que son oriundos y todos ellos han tenido una formidable exp eriencia en la base. . · Los errores que en ese sentido haya cometido, asi como los que h.e cometido y han cometido los compañeros de la Secretaria de Organi' zación son el resul tado de apreciaciones incorrectas o de malos entendidos; pero no de una li nea trazada para usurpar los derechos y potestades que competen a otras instancias que no son en las· que yo he hecho

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militancia partidaJlia en los últimos ocho años. En algunas de las reuniones .evaluativas que se han sost.enido en los últimos días, algunos compañeros han traído a colación la necesidad de una política racional de concentración de esfuerzos en base a crit.erios de importancia económica, poblacional y asi por el estilQ. Me remito a un. Informe del Secretario de Organización a la Comisión Politica del 5 de marzo de 197'3. Entre otras cosas decía en ese informe: "Lo que queremos decir es que en esas fábricas y en esos grandes centros urbanos es donde el partido tiene que asentar sus más sólidas rafees, formar unas bases organii~tivas sobre las que se mont.e todo el crecimiento masivo y nacional del partido. Más ·aún, no creemos exagerar si decimos -era la épóca del' "nosotros"(sic)-q~e es más importante P.ara la Jucha un trabajo en Ja unión. qu~ ói:ganµ;a los cond~ctores (;le caJWOnes que un trab&JO - organizativo en Rmcón,Quebradillas,et.c.Juntos. En ese mismo informe apuntaba "La división zonal es bastante &1'bitraria: hay unas cuantas zonas con unos pueblos de economia industrial y _otros con una econonúa agrlcola y aún otros can ~na ~onomia de m,ant.engo -la antigua zqna de Bayamón, 13 pueblos, desde Bayamón a Orocovis era ejemplo de 1o que se;ñalábamos entonces- hay ciudades cuyas caract.eristicas, incluso geográficas, las situarían en det.erminadas zonas; están, sin embargo, en·otras donde los pueblos restantes guardan muy poca relación, incluso geogrflficai;i, con ellas ... el cúmulo de trabajo ·del Secretario de Zona es inmenso; genet aÍmente la atención se desvia a tratar de abarcarlo todo en detrimento de atender la organización en orden de prioridades resulta dificil el bregar con condiciones marcadamente difenmtes eptre los pueblos que componeñ la zona, como el desarr.o llo d'e campañas a nivel de zona." . . Toda una se!ie de problemas que ahora,se levantan fueron identificados en un Informe del Secretariado al Comité Central, el 10 de noviembre de 1974. Informe que fue redacmdo por el suscribiente. Entre muchísimas otras cosas se decía entonces "el aparato organizativo muestra bastante lentitud, tanto en desarrollo de las campañas como en su capacidad para reéoger organizativamente los frutos de las mismas, se manifiesta una gran debilidad en recoger organizativamente los frutos de nuestro esfuerzo en la participa~ión en huelgas. Peor aún, en cierta medida se nos sigue considerando como una especie de fuerza de choque. Al quedar debilitados los orga.~mos de base -por' la extracción de militantes para otros niveles, comités, etc.- las tareas qtre les corresponden son absorbidas por los Comités y los Comités de Zona. Se sustituyen asi las funciones de la unidad básica del partido que es el núcleo y quP tiene ·. como tarea cardinal, el vincular el partido a las masas. Las tareas se cumplen, pero no se recluta, no se agita, no se organiza. La modorra de la rutina enmohece la imaginación. Trabajamos muého y obteriemos, poco. Hay quien cree que para garantizar -escribia dos años atrás- la selecti· viciad se impone el limitar la cantidad en el reclutamiento.-. ~Ño es málo que. muchos trabajadores entren en el partido. Es bueno que en'tren los más que puedan. Lo que hay que atender con sumo 1,c uidado es la garantía de que esos trabajadores se incorporen al trabajo politico y ·de que recíbañ' una buena y cnnsecuent.e educación politica y tengan, además, plena oar·· ticipación en la toma de decisiones en el partido. Esto .no quiere decir que cua lquiera pueda ent ra r al partido y militar en él sin que su adhesión y• firmeza revolucionarias es tén debidamente cotejadas y lo pruebe en-la• práctica. A menudo ocurre que "aparecen" uno10 dos trabajadóres que desean ingresar o hacer algún tipo de tra bajo con el partido. En estos · casos los dejamos para atenderlos "cua ndo se pueda". Np. Hlfy que afiliarlos al partido.' ' Creo que si algo yo no soy es un buróqata torpe e insensible a loe pr oblemas de ·mi pueblo y de mi partido. Seré autoritario, pero jamás 1


. ajeno, mucho menos hastiado o desinteresado con respecto a la vida ·ael · partido, de mi clase y mi ideología. Pareceré arrogante y quizás lo sea, . . pero tengo un alto sentido del deber y un gran respeto por .la dignidad del · hombre y la mujer. Seré exigente con el trabajo y demandaré soberanos 1 esfuerzos .de mis compañeras y compañeros, pero jamás he exigido a nadie lo que yo no esté dispuesto a dar y jamás le he impuesto a nadie tareas o sacrificios que no haya sido yo el primero en absorber .realizar. En términos generales, no sólo se tomó conciencia de esa multi- · plicidad de problemas que entorpeclan la marcha del partido, sino que se comenzaron a tomar las medidas para corregir esa falla y ajustar las mira s. Sin embargo, como en tantas 'otras cosas y ocasiones, la mayor parte de, las medidas que se impulsaron no pasaron del papel en que fueron impresas. En muchos .c ases se hizo lo conµ-ario de lo proyectado: se lanzó una ofensiva para organizar todos los pueblos en vez de concentra r. Se siguió insistiendo en las movilizaciones de la membresia partidaria ; se optó, por buscar el crecimiento en base a la duplicación .anual . . de membresia y organismos· de base, que en la práctica· conducla a la or-' gánización en base al lugar de residencia con prioilidad a la organización en base al lugar de trabajo; el cambio continuo 'en las áreas de com;en· . tración de cuadros y militant es y una enorme carga de trabajo; impi· :diercin. u na a pli~ción consecuente ~a poUtica orga~ativa del parti40•. E n gr~n mec:UdQ todo es to es el resulta.do de un os estilos de trabajo car· gados de au torittlri~mo, inflexibilidad, subjetivismo y voluntorismo· que - ~e tradujeron en un. funcionamiento harto burocratizado., en diversHI fücetas de, la· vidtl ptu·tid@ril!, del que . participtl en S'l'ado euperlAtivo la Se<:retorio de 1Or~!!nizació1'• :

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Mientras · se órgani.zaba la. Octava Asamblea , Nacional del MPI, el compañero Alberto Máquez anotaba en ta revista Nueva Lucha: "Una cosa ha de quedar c~ra desde el principio. La asamblea de noviem'b_re ... significa.por·sí la transformación en partido, sino el acto de sentar bases para el partido Este ha de surgir y desarrollarse mediant;e un proceso de ajuste, adaptación y cambio a través de la lucha misma. Si aplicamos la teoría revolucionaria mediante un conocimiento de la historia y condi· ciones actuales y una praxis correcta." Ha sido ese proceso de "ajuste, adaptación y. cambio" el que se ha visto sériamente obstaculizado, una vez constituido el partido. Los obs· táculos han provenido de los males antes considerad<>s; pero también por otros tan o más graves que aquéllos. Son del orden de ·los movimientos tácticos, fu ndamentalmente, y se remontan a los orlg¡nes mismos del partido. Puedo d,ecir sin temor a equivocarme que, en la práctica, se adoptó la linea táctica de ir galopl;lndo sobre ·una int.erpretación inmediatista de la crisis del sistema capitalista-colonial, cont.emplada en términos de su colapso expedito y definitivo y en un curso de acción caracterizado por la opción permanente hacia lo más radical. . . Las "agorúas" tlel ELA en los titulares de CLARIDAD son, tal vez, casi al nivel de la caricatut a, el mejor reflejo de la visión de colapso total, aqui y ahora .que cobrando cuerpo en el partido al hacerse la int.erpretación de la crisis económica del sistema capitalista-colonial. Pareado al inmediatismo del co4lpso y, como secuela de éste, tam· bién hiperbólicamente reflejado en CLARIDAD, se tomó la impresión de un vuelco represivo totalizador sobre el movimiento independentista sobre el movimiento estudiantil y sobre el m~vimiento obrero. ' E l cuadro ante nuestros ojos era el siguiente: el sist.ema está hacién·

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dose añicos, el imperialismo está muy consciente de ello, como lo está de que puede generarse la revolución que nos lleve al poder; para evitar que el comunismo tome el poder, cuando menos, se convierta en una fuerza eventÚalmente incontenible, hay que reprimirlo; la represión en gran escala es, pues, la orden del cjia (estoy habland,o de todo un periodo que abarca más de un lustro). ¿Qué hacer ante esa situación? Pues lo que babia que hacer: lanzarnos engrande, éngr~de no, en gigante, al combate ·¿periódico?, si, pero diario; ¿infraestructura?, si-, pero, mire, de nivel, de nivel, ¿partido?, si; pero tiene que ser, eso si, nacional y ahora, ¿las masas?, si y nos .lanza• . mos. Fuimos avanzando sfu embargo, lenta, trabajosa, fatigosamente; í>ero no así en nuestras expectativas.. En éstas avanzamos alegre~ geo·métrica, exitosamente. ¿Para atrás?, ¡Mire, ni pa'coger inipulso! , Ha sido como un ejército a quien dejan ir adentrándose más y más en el campo enemigo. Ese ejército ha dejado al descubierto la retaguardia y ha ido avanzando con una vanguardia sumamente... débil. Sólo unas guerrillas le sostienen, alientan, le sirven de "apoyo logístico" par~ que · sobreviva: la "guerrilla" -del apoyo internacional, la del apoyo en la me~ópolis; la "guerrilla" d~l. independentismo puertorriqueña, engeneral; la del movimiento sindical; y sll" gran fuerza: su incbnteajblé espíritu revolucionario; lo subrayo. Después de todo, es lo que más ha ayudado, antes y ahor~ a enfrentar las más dµras pruebas: Hay que cobrar plena concienci~ de que todos estos haberes están enmarcados en un radio de acción limitado. "Ejército" y "guerrillas" están como en una área pequeña liberada, ·acechada por un poderoso enemigo que se mueve de frente y en la retaguardia, en pin;zas, ittancando por todos los flancos. En el ínterin, en lo que lanza la ofensiva global, el régimen nos golpea selectivamente, física, ideológica y politicamente. Nos golpea selectivamente, cuando y d:onde quiere y, en tal. forma, que el más vil y mons· ·· truoso asesinato, lo hace aparecer como evento casual, producto de la acción individual de un enajenado. Y nosotros, victimas de la i~ediatez, nos burocratizamos soñando con un Moneada y columnas y divisiones y hasta traemos, en el más súblim~ arrebato tribunicio, tanqués y ka· tiushkas del campo socialista. · , C~a~do bajamos a tierra·, entonces nos -damos perfecta cuenta de cuán dificil se nos hace golpear con igual selectividad al eneinigo. Al .no tener lo mínimo para resistir se nos esf4nca la ofensiva, en claro proceso de reciprocidad en la incapacidad. ¿Qué nos queda? Librar en los calces de Cl~dad, a no~bre de un futuro que se nos escapa entre los dedos, las más heroicas batallas por la libertad de nuestra patria. . . En definitiva, ~dealizamos lo mayúsculo y tras ello fuimos, lanza en ristre, dejam;lo de lado todo lo minúsculo, el por dónde empezar (hablo en términos relativos), · el_irqcon 1paciencia estructurando una fuerte organización de vanguardia. El ir "ajustando", '!adaptando" y "cambiando" en un proceso y no, como hemos. hecho, tratando de saltar por encima de todas las et.apas hacia la met.a. · 1 . · En correspondencia con la inmediatez, adoptamos, en la práctica, la linea de operar permanentemente en base a hacer lo más radical. Esa linea probablemente tie~su origen teórit,O en la apreciación que hace el compañero Mari Brás de có.mo manejar ~l hecho de la bifurcación del liderato del independentismo en una tendencia reformista y en una tendencia revolucionaria: "proliferan las actividades independentistas ~e toda indole y se nutren las organizaciones periféricas del independent1s¡no, altiempo que se radicalizan. ·ne este modo se hacen cargo de gran J>arte de las tareas que en el pasado tenian que ocupar la atención del MPI, pero al mismo tiempo oblJgan al MP_I.... .. si aspiramos a contin1.J81: 1 .


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siendo vanguardia, a hacemos cargo de nuevas y más significativas tareas, que surgen como resultado del creéimiento de la lucha mism8. · , Está bien que el PIP crezca y -se radicalice, pero lo que estará mal es que nosotros nos estancáramos y el PI P nos alcanzara." Que el PIP sea reformista y no revolucionario no incluye que en todo : momento, circunstancia y fase de la lucha, marche a la zaga del partido · revolucionario o que cualquier iniciativa que el PIP se tome y el PSP . .qqede al margen, t~mga ést.e (el PSP) que lanzarse a su "superación'; por la via, sobre todo, de hacer lo más radical. Esa relación de competencia . mecánica no ~s la más saludable, no sólo a los efectos de la unidad, sino : también a los efectos de la vanguardia misma, pues conduce, con suma facilidaq, a echar por la borda la óptica de la táctica leninista de poner en primer término las formas de lucha y de organización que mej'or correspondan a la naturaleza del momento. ' Mientras adoptamos ese proceder, más adelante se verá cómo eso se ha traducido en la práctica, hacia·afuera, hacia adentro, es"decir, en lo que se refiere al funcionamiento interno del partido, adoptamos una linea diametralmente opuesta -correcta a mi juici~-:v eam,os _cómo lo recogía el compañéro Mari Brás: "urge que tengamos bien claro la perspes:tiva de la lucha para comprender que la unidad alcanzada con tanto esfuerzo en . el seno de nuestro movimiento es indispensable. Al mismo ·tiempo con.. viene especificar que esa unidad se funda en qn consenso .ideÓlÓgico que, · a su vez, se apoya en dos principios armónicos( sic), no antagónicos. Prhnero, qúe no se f0rzará.1l,inguna definici~n más allá de la que fluya del ·estado de desarrollo de la militancia en cada momento dado y Segundo, . que no' se frenará, sino por el contrario se fomentará •ese desarrollo, de manera que en cada momento sea más cohesivo el nivel de consenso. . Cuando hablamos de unidad y de consenso no estamos planteandó que no deba haber desprendimientos individuales 'de comp~eros que 1 no se :acoplen al desarrollo alcanzado por el movimiento." · '· . . La contradicción es obvia, desde los inicios del equilibrio interno queda afectado, el par;tirse del principio de ir permanentemente' hacia lo más radical en' la actividad p~rtidaria.Esto no es un mero1 j'liego de malabares o de palabras, De inmediato se verá cómo se reflejó, pór ejempló, en la política de afiliados al momento de la constitución del partido y posteriormente. · E.ntre las ideas y razones que se consideraron para la constitución del partido estaba la de qu,e el partido era necesario para evitar que se desvirtuara la verdadera naturaleza del socialismo. "Y hablamos de socialismo en su única acepción científica, o sea, la completa eliminación de la propie,4 d privada sobre los bienes de producción, la colectiviiación y centralización de la economía. Socialista de verdad, sin ribetes ~a­ rillos de un pseudo-socialismo que, afortunadamente ha pasado de moda ya en la humanidad contemporánea." He ahí la linea de lo más radical .(buena,correcta y necesaria en esa ocasión). ¿Cuál de· los dos principios .que señalaba.el compañero Mari Brás' privó en esa decisión? Es claro que el segundo ("no se frenará ese desarrollo") y los efectos no tardaron ·en hacerse s"entir. Hubo "desprendimientos iIJ;dividuales"; sobre todo al nivel de los "afiliados pasivos" de entonces, 'l, en adición, menguó nuestra influencia en la periferia radical patriota no comunista. Asi, se obstaculizó el flujo de nuevos afiliados provenient.es de ese sector. El reclutamiento de afi_liados 8e complica porque hemos sido incapaces de hacer incursiones m.asivas en la clase obrera y sustituir con simpatizan· · te1fproletarios, los simpetizantes pequefto-burgueses que antes perdimos. Esto sumado a los estilos, la enorme carga de trabajo han interferido en la incorporación al partido de más afiliados. . , De la inmediat.ez y de la linea de tácticamente operar siempre hacia lo·má_s radical es que se han generado problemas como el del gigantismo.

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El gigantismo ha as~micl,o dos expresiones en nuestro estilo de. trabaio: fijarnos metas p or lo que la revolución necesita y no por las cápacidades que tenemos -el diario-- y tomar por cierto lo que son nuestros deseos y no lo que la realidad nos dicta -las metas electorales-. _ Junto al g!gantismo y sus variantes marchan codo con codo el patemalismo y li arrogancia. · . E sa paterno-arrogancia se ha manifes~ado muy claramente en lo que respecta a nuestras relaciones con el PIP. "Esa visión del nuevo PIP es . resultadol directo de la influencia emepeista, aunque a algunos de sus lideres les perturbe esa realidad lo único que garantiza que .el nueyo PIP continúe su desarrollo es el continuo aguijoneo nuestro". ¿Son ciertas las aseveraciones anteriores? Sin duda lo son, pero solo parcialmen,te. No hay duda que en todo el periodo que va de 1959 a 1968, el MPI transformó la lucha in.dependentista y ello tuvo sus efectos direc· tos en el reavivamiento del PIP. Me parece, sin embargo, que a partir de entonces-la situación ba ido cambiando notablemente. Np que la influen· cia haya dejado de sentirse. Pero es obvió que el PIP ha tomado un curso radicalmente independiente ~e nuestras posiciones. En sus momentos de !'ilás "radicalismo" como en el.1972, era un partido que nos disputaba la dirección en vario~ aspectos de .la lucha (rescatadores, Culebra). Hoy, pese a nuestro aguij oneo -que ha llegado más'lejos que nunca· el PIP ha to~uado su rumbo, haciendo ltls más claras distinciones de nosotros Y reune su meihbresia y periferiª y reclutit y sus· consigooe enquentran PI· guna aceptacl611 y crece porque las condiciopes objetivas prQpician que, un part\do de esa naturaleza, encuentre asidero en sectores del pueblo, · indep .ndi~teme¡1te del PSP y de que éste sea..máé r~ulical qqe 11quél. Lo de opernr aiempre Q.ácia lo más ·rBdieal nas ha colocado, a veces, en.sit'uacionea hiel\ diftciles. En Culebra, por ejemplo, a Rubén le echa.ron a i meaes. Y al~ fuimos no~otroe ?(l buscar una p·erpetua? ¿No era más revolucionario lanzar una gran ofensiva por todo el pais para deserunas· · carar la marina yanqui, al gobierno colonial y al ·p¡p ante el pueblo? En una ocasión le dimos nuestro apoyo moral a una organización que le había dec!arado la guerra al Condado. No se perdió la guerra en b~­ tallas cainpales contra el enemigo. Vino un cantante argentino y la linea de fuego fue cruzada por más de un "combatiente". . ~ Problemas son del crecimiento, se me dirá. Y es verdad. Pero estáp ahí obstaculizan el proceso de organización y desarrollo de la vanguardia. . ~~Y otro de esos problemas al que quiero referirme. A falta de defimc1ón le he llamado el problema de la vacilación o imprecisión tácticooperativa. ¿Cómo asi? , Desde hace años constituye uno de los principales objetivos del partido el alcanzar su masificación. . Para las elecciones de 1972 adoptamos una Únea abstencionista."'El partido desarrollará", ·decíamos entonces, "una campaña abstencionista, montada sobre dos objetivos cardinales: el impulso de la lucha de masas, Y la consolidación ideológico-organizativa de la vanguardia''. ¿Se parecen a los objetivos de la .participación electoral de 197?? Otros momentos y formas de lucha tuvieron como objeto eso mis.mo: la masificación. Nadie se llame a engaño. No se trata de unos movimientos táCticos,· concebidos,planeados, y ejecutados con la maestría del que .se sabe en el / control total de un proceso. Las más de las veces hemo~ a ndado a la zaga de los aconteciµlientos. Buena parte de nuestros movimientos tácticos son más reacción a eventos ya en proceso, que acción o que ponga en movimiento, eventos que cumplen el propósito de propagandizar,agitar y organizar. Véase el siguiente botón como muestra: "Ningún independentista sirve bien a la causa de la independencia P~rticipando en las elecciones. Mientras persistan las presentes condi· cion°s (colonialP.s ), ante cada periodo electoral, el MPI reafirmará su


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posiciQn de Huelga Electoral" . .E~~ posición fluía ,además, del entendido de que "la tradición abs~nc1orus~a ha quedado forta~ecida en la campaña antiplebiscitaria; la rmprobahdad de que se canalice electoralmente la incorformidad con el curso asimilista del Partido Popular." · ¿Otro ejemp~o? Recuerdan la campañ~ de boicot al pago de luz. Fue · una buena campaña. Se logró forzar al gobierno a conceder un subsidio que beneficiaba a miles de familias en el país·y poma en evidencia a los : monopolios. Pero una vez más se impuso la línea de lo más radical. ¿Qué era lo más radical? Seguir con el boicot, pese a todo: querlamos llevar la AFF la quiebra. · · Me lre detenido en estos detalles, los detalles que hacen política, para entrar a considerar, siquiera ·brevemente, lo que quizás constit~ye el más· grave problema del partido: el de la bajísima capacidad teórica, tomado el partido en su .conjun~ y la mayoria de sus integrantes individualmente, empezando por mí. He ahí nuestro gran problema. Alberto Márquez · fue profético: "si aplicamos la . teoría revolucionaria mediante un conocimiento de la historia y condiciones actuales y una praxis correcta." Estas fallas, er~ores y debilidades se agrayan por un hecho muy específico. Este partido nació en precario. Su primera y gran tarea había de ser el suplirse de lo que rio tenía. Ocurrió algo p~recido a eso de empezar a construir el socialismo desde el más príinitivo atraso: tiene que empezar a hacer lo .que no hizo el capitalismo. Así el PSP tenía que hacerse de lo que nadie había dejadp, empezando por la vinculación de la lucha na-· cional de independencia ·con el movimiento obrero. Hacerse de una base socjal proletaria que no tenía, organizarse en talleres donde no lo estaba, equiparse y armars'e de una teoria que a meqias había digerido y, sobre · todo, librarse deMastre ·de ideas y conceptos trascendidos una y otra vez, en las luchas revolucionarias. _ . Tomemos a manera de ejemplo el problema del "enco:p.chamiento". ·Las raíces más profundas de ese problema las podemos trazar ha"sta lo -recogido en la tesis de la séptima Asamblea .del MPI: "La. precaria legalidad en que opera hoy el Movimiento Pro Independe:µcia 'se va raduciendo más cada en la prác~ica." ¿Cuál era la onda entonces? De aquella onda, estos chubascos, La política no es una cancelación aritmética continua, de viejos errores con nuevos aciertos. Este no es el arte "del borrón y cuenta nueva. Más aún, cuando el proceso de formación teórica ha sido y es pobre, muy pobre, y una práctica intensa y rica, pero aesarticulada. ¿Qué conexión encontraba un' joven militante" entre el ¿Qué Hacer? y su ·práctica? ¿Para qué ese folleto de "Raboches" que dice que hay que trabajar en los sindicatos reaccionarios y actuar en el parlamento, si eso no -estaba en agenda? ¿Para qué estudiar los problemas de· la II Internacional si no sabe quiénes eran Rojas o Luisa Capetillo? ¿Para qué la economía política si se pasaba horas y días vendiendo pe-

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riód~cos¿

Esta es hoy aquella organización que ayer no más decía: "nadie plantea y está fuera de toda posibilidad, que el MPI se convierta en una organización marxista-leninista." Esta es hoy la organización que no quería elecciones Y, acabó participando en ellas; que una vez se dividió para hacer la guerra Y no la ha hecho; que no iba a ser comunista y hoy lo es. Me parece claro que con ese atolondrado zigzagueo político no es nada fácil traducir una política organizativa coherentemente articulada,' deficiencias e ineficiencias individuales aparte. Mas nadie se llame a engaño: ha sido realizado el más grande esfuerzo jamás realizado por n~die en este país, para organizar una revolución. Y esa gestión e~tá ahí: en hombres, mujeres y pueblo; y también en estraLegia; en apoyo y ¿por qué no? enpjrigentes; en voluntad de lucha. Es

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, ·la hora del partido. A lo largo de los años, la disputa que estalló en J3rus.e las en 1903 'fue tomando otros matices, .otras formás, otros contenidos. Pero allí en la capital belga había com~nzado todo. Más allá del qué ip.iembros asomó · el qué partido, para qué ese partido; qué revolución; para qué esa re· volución ... Éfectivamente, esas interrogantes ocupan hoy la atención nuestra tan distante en el tiempo y el espacia de aquél y aquéllos que le pusieron con su dedicación a la revolución, un ilustre apellido al marxismo. Quiero empezar por ahí. En lo qu_e al marxismo-leniniSmQ respecta yo soy fidelista: · "Es imposible aspirar a que en la heterogeneidad de este mundo contemporáneo, en tan diversas circunstancias, constituido por paises en las más disimiles situaciones y en las más desiguales: niveles de desarrollo • material, técnico y cultural, que podamos concebir el marxismo como al· go asi como una iglesia, como una doctrina religiosa, con su Roma, su Papa y su Concilio Ecuménico; el marxismo no es una propiedad privada que se inscriba en un Registro, es una dqctrina de los revolucionarios, es· crita por un revolucionario, desarrollada por otros revolucionarios para revolucionarios." · . Con anterioridad.he tratado de analizar el carácter y profundidad de la crisis económica que azota el pais y cómo.esa crisis afecta el desarrollo de la lucha de liberación. Intereso ahora atender, muy brevemente, unos aspectos políticos que se parean a .esa cri.sis en .estos momentos. . Hay entablado en el terreno politico un intrincado juego de contradicciones que hace sumamente düicil el precisar los rumbos Y que suele caracterizarse de muy fluido, en el argot politico tradicional. A la administración de la coloni.a ha llegad~ un partido de inconfundibles antecedentes y consecuentes manifestaciones asimilistas. Sin embargo, la campaña que le llevó al ' 'poder'' se basó en el compromiso de que la estadidad no estaba en issue en las elecciones. A diferencia de su pasado, ese partido presenta ahora Ullll imagen populista que le ha ga· ' na~o ascendencia en amplísimos sectores del país que tradicionalmente se identificaban como " populares". Sin embargo, las fuerzas dirigentes de ese partido, históricamente han estado en el extremo derecho del espectro político nacional. Entre sus principales fuerzas motrices están. los grupos terroristas,la gusanera,la policía y la llamada Guardia Nacional; sectores significativos de la burocracia y de los ·r lesempleados y elementos l~pe.n. Esta conjunción de fuerzas motrices logró, electoralmente, la ~ov1lizac1ón de amplios sectores obreros y trabajadores. Entre estos úl· timos hay no pocos que, aunque suene paradójico, "simpatizan con la lucha que, en el or den económico, social libra ·la izquierda". · · E n el PPD se han ido recrudeciendo unas viejas contradicciones que van ~á~ allá de quién debe dirigir el partido. En ese partido hay elemen· tos, v1e1os y nuevos, que se conmovieron políticamente con el plebiscito de ~967, que han estado hablando sobre la inevitabilidad de que Estados U rudos tenga que hacerle mayores concesiones a Puerto Rico, debido a ht presión internacional. Son de la " linea de Cancio". Creen, con bastante razón, que el trabajo independentista puede ser aprovechado por los autonomistas para solicitar mayores concesiones del imperialismo; ellos, claro, no lo llaman así. Si bien su teoría tiene base en la realidad, en el curso de los últimos años, los asimilistas en el PPD han. cambiado "'poderes" por cupones,probablemente usando el fantasma del comunis· mo; en el canje, el ELA ha perdido " poderes" en má s de t reinta á reas. Cuando ha reclamado algunas que le son necesarias a su estrategia económica, le han sido rotundamente negadas -ambiente,cabota je-. Es

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que_ esa linea _de velar que. aquellos que se fajen para pescar algo, tiene un radio de acción y duración y posibilidades limitado. Ante esta situación el PIP ha adoptado una política muy sectaria Con respecto al PNP, utiliza la clásica linea del miedo a la estadidad sin analizarla, y calificando como asimilistas a todos los que votaron ~r el · PNP. Con el miedo a la estadidad pretenden tragarse integro y c;ompleto al .P~J?. desconociendo .entre otras cosas, que en ese PPD hay sectores asimilistas y que aún tienen una gran fuerza. Parte, ese análisis, de la · división mecánica tradicional de las tres tendencias, representado a cada una con partido.s específicos. La realidad es que ese. esquema hace rato fue superado. Es interesando notar, sin embargo, que el PIP no ha hecho acercamiento alguno arsector autonomista del PPD e incluso parte de ese sector no ve con buenos ojos al PIP. A la vez que el PIP insiste en la lucha sin lucha, en la desmovilización de las masas y en que esa linea los llevará' a la mesa.de negociaciones con los yanquis. Mantienen no obstan- te, su posición independent;ista y eso es bien importante. Hay, en adición, un sector aut,o nomista independiente más próximo ~ la ·independencia que el anterior, pero muy difuso aún para poder, no ya precisaF, sino in-dicar algunas tle sus p~culiaridades. 1 He traído esto para tratar con dos problemas: la teoría del tránsito al neo-colonialismo y la necesidad de ampliar y unificar al máximo las fuerzas opuestas al colonialismo. Confieso que en lo_que al pfimer punto respecta no he madurado mi opinión. No obstante, tengo muchas preocupaciones y me interesariij compartirlas luego. Sí he pensado mucho en lo segundo. V amos a ello porque lo creo pertinente para poder contestar la interrogante qué partido es el que se necesita para la revolución. Varios compañeros han trabajado sobre l~ posibilidad de tránsito a una especie de república ·asociada como medida a adoptar por el hnperialismo ante la presión "internacional. y la crisis económica .misma del capitalismo colonial. Desde Berrlos hasta, más recientemente, Romero Barceló, se ha tratado de personificar en manos de quién estarla la administración de la neo-colonia. El uno porque transaría y el otro porque acabarla amoldándose a los designios del imperialismo como buen lacayo suyo que es. Es bueno hacer notar que desde perspectivas diferentes hay puntos ep común entre los autonomistas de la línea de Cancio e independentistas de todos los matices, y lo interesante es que hay coincidencias con unas ideas que desde hace varios años, y desde una perspectiva radicalmente diferente, ha venido hilvanando el compañero Mari Brás . Que yo recuerde, por lo menos desde 1965, el compañero ha , venido argumentando y trabajando sobre la posibilidad del tránsito hacia una neocolonia porque "El estado libre asociado no se ajusta a las inminentes necesidades económicas que tiene el sistema; No sirve para evad,ir el confrontamiento con el mundo anticolonial que requiere la plena soberaxúa e independencia. Por eso afirmamos que los desarrollos que se planean, representarán el tránsito del coloniaje al neo-colonialismo. " Aunque la situación es bien confusa, los autonomistas creen que, por la presión internacional, vendrá el cambio; los pipiolos porque sectores · capitalistas no imperialistas no soportan .m ás la fuga de '.'mantengo" hacia Puerto Rico y los socialistas, por lo arriba expresado, mdependientemente de que se esté confundiendo deseos con posibilidades, una cosa salta a la vista : van madurando las condiciones para la formación de un amplio frente de liberación, un movimiento unitario que vaya más rulá de los dos partidos y de más grupos independentistas actuales y reúna a individuos, sectores y .organizaciones, que puedan trascender al independentismo, sindicales, religiosas, cultura).es, deportivas, cooperativas y asocia~iones de diferentes sectores ·económicos que, en su conjunto, trabajen sobre áreas politicas y sociales. Es decir, que pueda conjugar la

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·lucha contra el coloniaje y la lucha por reivindicaciones inmediatas desde una perspectiva antimperialist a. · _ .. Ese amplio moviiniento de masas será capaz de, por lo menos, en esta etapa, empezar a reubicar hacia posicio?es liberacionistas de ~ás fuerza, a importantes sectores del puebl? e rr qu~brando el ~?mph.cado tablero de contradicciones en que se agitan las piezas de la política puertorriqueña" a la altura del momento. . Quiero advertir que el esquema del que se pasa a la explicación de las posibilidades del frente se hace sólo para señalar hasta dónde hay margen de ampliación y que el triángulo autonom1stas-independentistas-socialistas, sólo se trae como indicativo de que, efectiv~ente, sectores cada vez más amplios de nuestro pueblo van perc~biendo que el ela no aguanta mucho más. Es, tiene que ser, cuestión de principio para nosotros _q ue nuestra participación en cualquier frente político tiene que sustentarse sobre la base de la independencia. · Con ese frente en mente, se debe comenzar de inmediato un trabajo de agitación,propaganda y organización. Se debe comenzar por la celebración de unos foros. No creo en unos1foros del tipo que celebramos ~uando propusimos el frente electoral al PI P en 1972. Háblo de unos foros o encuentros cualificados como los que ensayamos en estas elecciones: con uniones obreras, organizaciones estudiantiles e independentistas no afiliados, pero más amplios. Para ello se debe levant~r un "inventario" y elaborar un itinerario . . Aparte de discutir la problemática general del pais'y de la lucha, se baria la propuesta de estudiar bien a fondo las posibilidades de un trabajo común ert dos áreas: lo internacional Y un periódico diario. ,.. En lo internacional, ese frente concentr arla en los frentes a ese nivel. En lo que al periódico respecta me parece que puede, por es~ vía, resol. verse la contradicción periódico de masas y periódico de partido, que a todo lo largo de su existencia ha arrastrado Claridad. Seria, además, un formidable e insustituible instrumento de propaganda y agitación que podria competir con la prensa amarilla y seria la única forma de mantener : Y costear un diario de la izquierda y de los trabajadores, partiendo como P~~· d; que es una necesidad en este país. Tengo la certeza de que ese . diario reunirla los talentos periodísticos más significativos del país, a.si como a .n1;1estros mejores artistas gráficos y compañetos con expe~encia en adm1rustración. La base de ese diario ya está montada. Francamente Y~ considero un acto de leso patriotismo el echar por la borda, el pe~der rmserablemente un haber de la lucha que ha costado enormes sacrificios al pueblo, a cientos de compañeros y compañeras que lo han eregido a golpes de sueños, en un formidable instrumento de \combate. ¡Jamás nos perdonarla Raúl que muriese el diario, sin que nosotros hiciéramos nada por salvarlo! P~ede ?ecirse que el diario existe por nuestra voluntad, ¡ hagámoslo que exista independientemente de nuestra voluntad! Desde esos puntos de partida el "frente" puede realizar una Y mil cosas, desde las inás pequeñas hasta las más grandes como la guerra. Pero eso si: que empiece. ' · . ¿Cuál es la fuerza motriz de ese potencial? El partido. "Ese partido impulsará una diversidad de movimientos masivos haciendo posible multiplicar geométricamente el frente amplio que pretendimos acumular con la suma aritmét ica de miembros en los primeros balbuceos del MPI". Ese es el par tido socialista científico. . Ese partido t~ene que ser _independentista y socialista. En nuestra óptica, la lucha de mdependenc1a y por el socialismo spn tareas pareadas. . Teór~camente pudiera ocurrir que el proceso revolucionario tuviera, ~dependient;e de nuestra voluntad, que pasar primero por la etapa de la , independencia y de un república capitalista. Digo que _pudierft\porq~e no


pos ible si hay la m.adurez s ufic ie nte parn ent e nder qu e el cambio re\·olueionari o· ha de ser pro funda ment e radicn l eco nó mic ;1.política ~· ~ocial­ me n.te .. :"-Jo hay en Pue rt o Hi co un a clase s oc ia l o co njunto de ellas qiw re1nnd1que ese tip o· de repu bli<:n ni qu 0 pueda <llTas trar \tras dt' :-:í a las·' g ra nd es may01i a s de es te puebl (). F:s o seda má s de Jo mis mo. :\ cn t> ntn dt• • l.¡llt' "ª nadie a reca ba r a las ma sa s el apP rt e d e unn enorme cuota dt• sa¡.: rificio. para seguir e n las mis ma s . Otra cosa es un a república e n ba se a un a econo1}lÍa ca p.i talista no 1110· nopólica en la qu e pred omine la péqu eñ a y la m edia na propiedad , C'n•o . que y a es muy La rd e pa ra es o e n Pue rt o Ri co. E s o es vo.lve r atr:is y lo,s requerimie ntos de este paí s en toda s s u s órde nes es tán muy por encima de lo qu e esa producció n pueda sa ti sfacer. •Todo le queda rí a grandP. Necesaria me nte vol ve rí a a ca er en ma nos de l¿ s monopolios extranjeros. Una producción así no podrí a sqste ner un Estado suy o. Aquí exist.e. sin embargo, una clase numé rica men t e co nsiderable que puede skntirse al.raída, para librarse de la asfi xia de losmonopolios, hacia la independencia. De esa pequeña-burguesía prov iene la may or parte del "independen· t.ismo puert.orriqueño ·propietario" . Este grupo , junto al grupo "independent.ist.a no propietari9 " (profesionales, in t elec.t uales) que puede ejer.cer una ·gran influencia sobre el res to de esa clase en transición y llevarla hacia la independe ~cia s i, a su vez, es tas d os es tamen t os y la pequeñ a burguesía en su conjun to son agi t ados y movilizados y atraídos por un a fuerza motriz de may or po te ncia y. calidad con un p rograma de reivindicaciones que le seduz ca , a unque su lug ar en la producción sea secundario con respecto a una predominantemen te socialista. Lo que in tereso, reca lca r es que, a ·mi juicio, Puerto Rico no pued e sobrevivir bajo ningún 9tro orde na mien to s ocial y económico qu e no sea el socialismo, con la " completa eliminación de la propiedad pri va da sobre los bienes de producción, la colectivización y centralización de la economía" . Por ello, independe ncia y socialismo son inseparables en su necesidad y en su dignida d . Ese partido indepe nden tista y socialista tiene que ser un part.ido de clase, Tiene que t el'\er su ba·se social específica en la cla!?e que sinte tice el más alto grado de con t ra dicciones cori el impérialismo y que a la vez ten· ga el mayor. poder de rega t eo y ofe nsiva para enfrent~rse con el imp<:'rialismo. Nadie que no sea la clase obrera es depositaria en este país de esa conjunción de fuerza. Es la única clase, por otro lado, que no tiene contradicción alguna con la µnica probabilidad de sobrevivencia de nuestro pueblo, con la república socialista. Ese poder de la clase obrera puertorriqueña es todavía .del orden de lo potencial. De lo que se tra t a es· d e ponerlo en plan de acción, que cobre conciencia de su poder y sea capaz de cumplir con su rol histórico, ésa es la tarea cardinal del móvimiento revolucionario puertorriqu~o que, a la vez, que se proletarice, tiene que socializar la clase obrera. , 1

El que la clase obrera sea el dínamp que accione la revohlción y que marche en su presidencia no.significa que pueda ir sola, organizarla y ejecutarla Tiene que hacerse de compañía en el proceso. En momentos determinados pueden otras clases y sectores estar a l frente del proceso revolucionario; grupos, incluso, como aquí , ha sido. P ero ello, precisamente ha marcado la debilidad del movimient o. En nuestro ca so ha podido la pequeña burguesía patriótica mantener por déca das viva, e incluso, asce ndente la lucha, pero su in trínseca debilida d le m a rca los limi t ados horizon t es de su rol histórico. Es difícil, más qu e difícil, improbable, que pueda la pequ eña burg uesía J?Uer torriqueña ava nzar a l fre nte de una luc ha vic toriosa que, cuando menos, despedace la colonia y nos ponga en la república , con t a ndo para ello con las aportaciones de la clase obrera. E l qui d del proceso es Lá en la inversión de la ecuación . Es baj o la p residencia de la clase

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es p 11 s ibl e. La magnitud d e la fuer~a que hay que acum~l a r par~ arran,ca rl l: la inde pe ndencia a los yv, nq u1 s. y ha y q ue a rra nca rs~ la. s~l o s era ob rera q ue la pequ eñ a burg uesía p ue de jugar un r ol revoluc10nano a fo ndo . aunque el poder pole n'c ia l d e la clase ob / rera ha ya s ido a lerta d o por la pequ!!ña b ur g uesía patriótica. . :\o creo'·necesa rio insistir e n el hecho de que al liberarse la clase. !lfm :ni libern al-resto de las clas es. Puede ocurrir que aún baj.o la dirección Ul! lo l"la se obrera y s u par t id o sólo se llegu e a la indepe ndencia o, incluso, q ue l 'I mo vim ie nto e n su co njunt o no cobre profundidad y for taleza <; ufic11 •nt e para arranca rl e la indepe nd e nc ia a l imperialismo y éste m a nio bn: hacia nuevas fo rmas de domin ac ión. Ya es o es terreno de lo impondera bh-: lo qu e bajo ni ngún co ncepto niega que his1óricamente la ' 11 :11 uni lt·zé1 de la re voluc ió n puertorriqueña sea socialista. A la larga, a la ¡ll'q uori a burguesí·a le será s umamente beneficioso el socialismo y al clase ob rera necesita dé la indepe nde ncia. El fraccionamiento de AMBOS , 'l lJ E ES LO '-~ U E PER S IG UE E L PIP en el fondo, sólo puede resultar e n la de bil id ad de a m bos y e n el entorpecimiento de la lucha. Por eso ambas neces ita n con verger e n un frente, junto a otros sectores del pueblo pa ra hac er a va nza r la lucha. · . · E 1ser de clase le hace selectivo, un pa rtido clas is t a e idéológicamente selecLi vo. /\ él puede llegarse desde cualquier clase, pero ha de adopta rse la ideología y la lucha por los intereses de la clase de .l a que ese parti do es ex presió n orga nizada políticamente, la clase obrera y, claro, esa clase tie ne qu e ha ber aceptado y recono~ido ese partido como su-partido y esta r ac tiva y ma yorita riamente, participando en él y en torno a él. Ese parL ido h<;1. "seleccionado" una idedlogía : la ideología revolucionaria más ava nzada de s u Liempo. Porque de eso se trata, de un partido revolucionurio, y pod rá lla marse y considerarse tal, si, a la luz de su ideoJogía, -hace las inte rpreta ciones correctas y las aplica cQrrecta y consecuenLeme nte. De modo que el carác ter selectivo le viene por su clase, su ideología y los propósitos qu e le anima n. Esto le obliga a ser selectivo organizativa me nte. Ta nto e n la composición d~ su membresía como en los lugares do nde se orga ni za. E n a mbos casos, aún en el Puerto Rico de hoy, o por ser. precisa me nte, e'n el Pue rto Rico de hoy. ¿Cómo no ha. de ser selectivo en s u membresía ; un pa rtido que opera legal e ilegalmente abierta y clandesti na me nte, que en cierta medida es clandestino con respecto a la ' may oda de s u membresía en ciertos aspectos de su actividad revolu~ cio na ri a? A unqu e tie ne que org anizarse en todas pártes, tienen que sele.ctivame nLe orga nizarse en una s que le son imprescindibles. Sobre todo; ulli donde s u cla se Lra baja con la producción, su.conexión con la vida de la toLa li<lad de la s ociedad y de ese hecho succiona la s fu entes de s u poder o ullJ donde corren los furgones de mercancía que hacen de P úerto Rico el primer cliente per cá pi ta de los ya nquis en el mundo y ¿por qué no? alli donde se encua dran las fuerzas represivas para que ese mercado no se pierda y sea s iempre de los ya nqui s. Selec tivo, pe ro de masas. De masa s, en una doble dirección.Primero, porqu e la s masas partida rias co nciente es su gr,a n fortaleza y de .masa por4ue en ellas tiene afincadas sus má s sólidas raíces ent're ellas, entre las mu sa s trabajadora s, transita s u influencia ideológica, hace acopio de fu erzas y se reproduce organ izati vamen te en tan t as vertientes como séa n<>cesa rio y, en ca da una d e esas vertien tes, t iene a "su gente" . Y aqui voy a hacer un a corta disgreción. Desde :; us oríge nes, al pa r Lido se le impuso lo q ue llama ré una línea de neci mi.e nLo direcLo. Pe nsando qu izás e n acelerar, el h acernos de lo quepo le ni um os, se op tó po r depe nder de nuestra acción d irect a s in " inlennediarios" e n el pue blo para d a rle masividad al partido, excepció n hecha de los si ndicatos y a lgu no ot.ro frente patriótico. N o así en <lesa-

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rrollar un trabajo cons~cuente erí org:·.nizaciones que se denominan como intermedias (entre el partido y las masas) y que reúnen a los trabajadores en asociaciones de i 1quilinos,círculos culturales, clubes deportivos. Algún trabdjO se ha hecho en ese sentido, pero ha sido más bien uno espontáneo. Alentamos otras IT'UY a la semejanza nuéstra para penetrar en .otros sectores, como la FEPI° ·en las escuelas secundarias, pera la amplitud que, con ellas, se buscaba quedó truncada desde. sus inicios porque le fijamos casi el mismo nivel de selectividad que el del partido. Algo parecido ·ha ocurrido con la Federación de Mujeres. La ausencia de un trabajo· planificado, consecuente y flexible en y con ese tipo de organización nos reduce mucho el mercado de reclutamiento por un lado, y, por el otro, nos afecta adversamente la selectividad que venimos señalando. No es .lo mismo que un desempleado por ejemplo, entre directamente al partido que si antes le hemos observado operando en una de esas orgaJ;lizaciones. Todo esto, pese a que la inmensa mayoria de los organismos ~e base están en las comunicacles donde exis~en centenares de esas organizaciones, SiehdQ selectiyo y de masas, el partido tiene que ser unitario. Sólo una linea · genuinam~nte unitaria puede mantener viva en engarce del partido con las _masas y el resto de sus organizaciones de clase y lucha. Esa linea uritaria debe estar predicada en la más resuelta disposición a la acción y en una· intensa lucha ideológica. Es la actividad en la base, en forma unit:-ária, la que hará posible la unidad en la cú~pide de las organizaciones en lucha contra el capitalismo y el-colonialismo. Sobre todo, de . las que operan en la región política de la lucha de clases: Es lo contrario de lo qué se ha venido haciendo, particularmente en la prédicE;i de unidad con el ~IP. Máfl aún cuando esa prédica la hace un partido.que, a los o.i.os de su contraparte, ,el luce muy débil. Si los socialistas y los md.ependent1s· tas no nos encontramos, codo con eodo, en las luchas sociales de di.i a día, se torna harto dificil mad 1rar la comprensión de la unidad en su más alta expr~sión que es la política. Así, pues, l~ unidad- en la base y desde la base, tiene que ser objeto de la atención de 1 los organismo!.! de base del partido y del trabajo de los cuadros partidarios en ias organizaciones intermedias de lucha. Avanzar hacia la unidad desde la base debe ser nuestra consigna en esta área vital. Sólo un partido de gran solidez y homogeneidad puede conducir ese proceso. La articulación de una actividad tan vasta y complicada es tarea cuya realización no puede descansar en una organización dispersa organizativamente y heterogénea·ideológicamente. Si no fuera así , ac.a baria· ' disolviéndose en el todo, pero a la vez debilitándolo. Xa se ha dicho que el partido es una fuerza motriz con respecto al complejo de organizaciones que constituyen las fuerzas movilizadoras de las grandes mayorias. Esa fuerza motriz marcha a la cabeza de ese movimiento, a la vanguardia. La homo,geneidad nec!=!s'ária para opérar se akanza por la ~a del . consenso. El centralismo democrático permite el poder armomzar el adecuar la necesidad de la democracia para alcanzar las más correc;tas int~rpretaciones de la realidad que sea dable con la necesidad del cen tralismo para poder actuar decisivamente. No bast.b., sin embargo, la prédica de la. democracia; hay que· ejercerla y hay que organizarla y nutrirla y enriquecerla continuardente. Para mí , el enteridirr.iento; la comprensión de los fenómeno s , la formación teórica de la membresía, la madurez · de la conciencia revolucionaria son consustanciales a la vida democrática en el sepo del partido. Pueden tenerse lf s más loables intenciones con la democracia par tidaria, pero ¿qué ocurre si al momento de tomar las decisiones se carece tanto de la información como de los instrumentos teóricos para interpretar esa información y tomar la decisión? ;,Dónde, por otro lado, están los· medios.

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· · m, P re los canales para ·el cho4ue de ideas, que no sean las reumo~e.s _sie ca rgadas de cosas por hacer -con premura y ciertamente rur:gi~as ~u­ torilariamente- , las más de la·s veces no porque se sea autontano, s1!10 poryue el o la yue qirige padece de debilidad ideológica o de ~scasez de información'! ¿Dónde están las publicaciónes? ¿Nueva L~cha? · ¿Qué p.asa cíÍ"n una direcció11 que · produce poco y pobre en materia de lucha ideológica'! · . Es en ese senL,jdo que el partido ncesita un periódico. Un semanano que complemente . el diario amplio. Un sema.nru:,io di_rigi_do_ a la _formación ideológica y teórica dé la. membresía y de la penfena. mm~diata del parLido. No podemos con un periódico y éste quiere dos, pensaran ustedes. Y así es, por eso tiene que haber un periódico de transición entre lo 4ue tenemos -Y lo que proyectamos. · · Ese semanario circulariá selectivamente. En esos talleres donde no podemos dejar de estar organizados. ·En esas oficinas del gobierno donde recopilamos información. Y así por el estilo. Debe estar listo todos los domingos para que el lunes transite con su carga ideológica de tB;ller en taller, de oficina en oficina, de colegio en colegió, de independentista en in_dependenLisLa. ¿Qué al principio son cinco mil? Pues son. cinco mil, ¿y yué'! Retomo la idea de la democracia. que venia esbozando. Yo creo en el ejercicio de la democracia, no en su mera expresión ritualista. ¿De que valen los votos a la democracia si continuamente-violamos el principio de la dirección colectiva que le es consustancial? Y no hablo en abstracto. Tómese, por ejemplo, el funcionamiento del Comité Central. ¿Se conoce una agenda pormenorizada de antemano? ¿Se tienen a mano los informes antes de sús reuniones? La informaCión en que se basan las iniciativas, · i,He comparte?, ¿discute? ¿Se llega solamentf'! a decir si o no a la propuesta u.e la Comisión Politica_y a hacerles una que otra modificación-? Si ni las agenda s de la Comisión Política se conocen de antemano. Todo lo anterior demanda una gran homogeneidad ideológica en l~cha 1d~o.lógica para forjar de verdad un partido revolucionario. Un par-. tid~i leninista. Leninista, como debe ser, cuidándose de la Qrtodoxia anquilc~sante Y ta mbién fUidándose de la claudicante he~rodoxia braudera ma en las mil y una form¡¡s en que se disfraza contemporáneamente.• Creo 4ue es la mejor form a de ser fiele% al espíritu ·del leninismo. , Ya_esta_s alturas se puede ubicar al partido en· el plano internacional: El part~do tiene que ser internacionalista y a la vez, libre, soberano e in- . de pe nd ie nte. En relación a este aspecto sostengo la misma posición que con respec_to al marxismo. Si no lo acepto como doctrina religiosa, ¿para 4ué el V~tic~no y el Papa? No por chovinismo, $ino por internacionalismo 1 ~ro!e ta.r_10. S1nuesLra máxima aportación al internacionalismo es nuestra li berac1?n, ¿a quién que no sea a nosotros compete el realizarla? LaB revo luc10nes no se hacen por control remoto. Demasiado amargo Y doloroso Y costoso ha sido el precio que se ha pagado por intentado. Desde Hamb urgo hasta Bolivia hay suficiente experiencia acumulada para · repetir vías trillada s. . Todo ese trabajo revolucionario y los logros que con él se alcancen~ puede derrumbarse como un castillo de arena barrido por :una oleada represiva, violenta, art,iculada y masiva por. parte qe la contrarevolución. Por e:Io el montaj e de una infraestructura capaz de hacer valedero el principio de operar bajo cualquier circunstancia es esencial a la lucha del partido Y de todo el movimiento revolucionario. No se trata, sin embargo, d~ que esa infraestructura sea necesaria para cuando llegue la ocasión. Es vital para el desarrollo de la lucha misma. • E n lo que intereso insistir es en ir ensamblando esa infraestructura con paciencia, en grande, pero sin gigantismo. y sin ilusiones. No pueden


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ni vuestra volu ntad ni nuestros déseos de.sconocer el princ1p10 táctico fundamental_del leninismo: el que exige poner en primer término las formas de lucha Y. de org-'lnización que mejor correspondan a la natu ra leza del momento. Sencillamente no puede hacerse todo al m ismo tiem po, con la mis_m a intensidad en ~·1alquier condición y circu nstancia. Lo contrario es lo cierto: Es en de terminad os m om entos, condiciones y·circunstancias que sí se puede hacer de t odo y c-;;n la misma in tensidad. Esto es, el empleo simultáneo y pareado de d_iferen tes form as Y mét.odc_>s de focha por un periodo prolongado de' t iempo. Pruebe el canto, ¿porqué eso ne está ocurriendo aq1.li y ahora? La infraes t ructura , se me di rá . Par· tamos de que se hubiese montado " con todos los híerros" ,' li tera lmente ¿ee estarla librando aqui una lucha'con el empleo masivo y prolottgado de . una multiplicidad· de medios y fenma s de lucha? es decir, ¿esta rlii.ruos. en . la poli tica por otros medios y, a ia vez, en la gum·t·u por otrus medios? M e, parece claro/que no . .Es que ni la est rategia ni la táctica sufren una tra ns; ferencia directa a las con_d iciones objetivas de la Jciedad que tienen existencia por sí -mismas. Es más bien lo contra rio :1 son las condiciones objetivas las que en gran medida de terminan la estrategia y , más aún, la táctica. De aquí no puede inferirse que hay que sentarse a esperar a ,que pudrau las condidónes objetivas para hacer los reajus~s tác ticos q ue se·a menester. · . · El meollo del asunto estriba en m antenerse bién alertas Y milita ntem_ente act~vos .r especto. a otro principio . táctico no menos funda menta l que el antenor: el que exige éncontrar en cada momento en la cadena de acontecimiento~ que se suceden, el es~bón tras el cual puede a rrastrarse to.d a la cadena y, entonces, obrar con audacia y firmeza. No hay duda tampoco que una estrategia y tác tica a decuada.s y acertadas que son el ,e lemento sul?jetivo de la lucha de clases, son las que hacen posibJe el golpear exit9samente en cada: coyunt ura, con el medio y la forrria, o ltjs medios y las formas ~ue sean necesarios y p,ertinentes al de:¡arro llo de la , lucha. · ' · El empleo masivo, prolongado, simultá neo y pareado de dife re ntes f?rmas y medios de lucha es posibl~ cua ndo la lucha revolu~ionaria se libra en un plano muy superior de la lucha de clases. No es igual, definitivamente, no es igual una lu .. .1a que se da en el plano de un oaís e n el que hay plena 'coincidencia de clas~s y sectores y grupos infinitamente mayoritarios de la población con respecto a la necesidad Y la posibilidad de la independencia y que ha\ estado diez s iglos en guerra para alca¡izarfa, que .la lucha que se da en un país en el que la 111etrópolis interven tora ' gobierna por consenso .mayoritario de ese pai s y su guerra más prolongada (la de la colonia)· duró 72 horas. Lo qu e no quiere decir que en ese segundo pais no sea posible la guerra de liberación. Al contrario es el que más la neces'ita. Pero la diferencia es lo que llevó a Ho C hi Minh, má s ~e una década después de su guerra contra los yanquis, a poder decir le a ·1os -imperia-listas: estamos listos para veinte años más, ¿Y ustedes? Sólo désde el má~ increíb\e plano de fuerz a revolucionaria pued~·aecirs e eso y es- . 1 tar conciente de poder hacerlo valer s i. fu ese necesano. Es claro que a ese plano superior no se lle¡:-:a con la utilizació n lineal y exclusiva de un determinado medio y de una uetermináda forma de luc ha. En el camino se cruzan, utilizan y acoplan di ferentes medios y formas con arreglo a las composiciones de condicio nes, circunstancias y tiempo qu e la interpretación que hacen los revolucionarios de la nat1..1raleza de la ocasión o periodo dicte. Lo que equivale a d~cir que la ~o ut ilizació n d el medio armado, que es el más complej o y comprometedor, en det.e rmi. nados momen tos , por periodos má s o menos prolongados, e in tensos, so color de defender la "legalidad" , es un deHt.o político. La " legalidad" jamás puede convertirse en obstáculo a l desarrollo de la luc ha. No se lucha para la legalidad. Se lucha para organizar la revolución y hacerla

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triunfante desde cualquier y desde todas las conclicioñes y ~tatus. De igual manera no' pueden. saltarse etapas. No se puede con el ropaje de . adelantar la lucha, violar voluntariamente etapas de la lucha que las. condiciones objetivas nos impónén con soberbia terquedad. Hay quien crePque "estar clandestino' '. es adelantar la lucha. Como si er "estar clandestino", la lucha armaday adelantar la lucha fueran una y la misma cosa. Se puede "estar clandestino" y no haber lucha an_nada masiv~ y prolongada . . A lo mejor el clandestinaje se reduce a hacer lo mismo que se hacia desde "' la legalidad, en condiciónes más düiciles. Lo peor que le puede ocurrir a un partido es que, operando en la legalidad, no sea capaz de aplicar los métodos de trabajo que a esd situación corresponde y se va forzado a operar en la ilegalidad sin estar debidamente preparado para ello. Pero aún es, si tal las masas. · · ¡Ese es el lenguaje de los "modei¡ados" diría un Debráy de ¿Revolucic,'m en la revolución? Y así resolvería, gramaticahhente, uno de los más 'complejos problemas del movimiento revolucionario. Al que así piense le digo, compañero hay que debatir y organizar; no descartar Y -0brar con un " leninismo expedito'', como diría l:In Debray de después de ¿Revolución en la revolución? ' Toda nuestra lucha, legal e -ilegal, viole:Qta y "pacifica", clandestina Y abierta tiene que dirigirse a hacer de la inmensa mayoría del pueblo puertorriq!!eño un gran ejército. Un ejército politico-inilitar que le hag~ la vida imposible a los yanquis en ~ste país. Que teng;,¡n que desocupar nuesLra tierra. Ese ejército del pueblo será la única fuerza capaz de arrancarle la independencia a los yanquis. ¿Y mientras tanto qué? ¿Es que los · yanquis nos van a dejar hacer? , Mient ras tanto hay que empezar por el principio .. Hay'qüe proceder a , la Ol\ganización de una infraestructura, para lp inmediato, que pueda · rea~z.ar eficazmente funcione.s como la protección de ditigen~s, locales y actw 1dades; ajus ticiamiento de criminales politicos; participación en acL?s ?e apoyo a las luchas reiviRdicativas de las masas y del propio mov1m1enLo 'revolucionario ; expropiaciones de armame~tos y recursos de todo tipo ; participación en la búsqueda de-facilidades que sirvan para la. pro tección,escondite:almacenaje de miembros,equipos y materiales y como bases logísticas en general ante cualquier eventualidad . • Creo que las formas organizativas que éste y otros aspectos de la lucha cobren deben ser objeto de ulterior estudio JJ>Or varias comisio.nes que se elij an -del Comité Central y que incorporén a compañeras y compañeros a ot ros niveles. Por ejemplo, una comisión que estudie y someta propl,lestas concretas sobre cómo implementar la democracia partidaria y cómo se refleja rí a esto en el reglamento; una comisión para ,estudiar la propuesta del "frente amplio" y cómo organizarlo.N así por estilo. Estas comisio nes· pueden reclu tar entre y fuera dél partido y hacer foros para discutir los temas y recoger el ·pálpito popular sobré cada uno. · En estas consideraciones qu11 he hecho y cosas que he dicho, pi~nso ' mucho como Martí: " ... y darán eqtierra con nuestro actu~l empeño, y con empeño nuevo caeremos sobre núestra tierra. ¡Y nos ganarán esta batalla, y habrá ·aún algú n alma fuerte y 1 fiera .que quedará batallando 1. Lodavia! 9

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Ponencia presentada por el compa6er0 Angel Agosto en la Reunión del Comilé Central el 13 de diciembre de 1976

He r~ flexionado mucho respecto al tipo de intervención que deberla h~cer en esta reunión del· Comité Central. Sobre .todo; por el sesgo que se

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· ha p etendido dar aldiferendo ideológico planteado. Me .c onsidero con el deber, poda tirmeza de mis posiciones respecto a mucfúsimos. problemas planleados, de Lraer a discusión algunas· diferencias fundamentales que Lengo con las intervenciones de los coinpañerós Secretario General y Secrelario de Organización. .,. . · ' Lamento_la incomodidad que esfa ihterveh~ión pueda oc~sionar a algunos compañeros ·q ue s.e · nos .han· at:etcado; 'pªra · ~egún nos s·e ñalan, eviLar que el debáte se desvíe de lo ·q ue. ellos califican como su centro vital · . No creo, . si~ceramente, ,que aquí' debamos estar en las de cpn.stituir bloques de pres1óh, donde uno's y otros se.alian en torno a determinadas posiciones. E'sa es, en su e.sencia, la caract.erlstica principal del funcionamiento faccioso que· queremos ·desterrar de nuestra práetica . organi-. zaLi va. Debemos .examinar, .con juicio severament.e 'Cri.tico, toda l~ actividad teórico-intelectual y práctica de los dirigent.es, sean quiénes sean. Coincido con muchos de los planteamientos esenciales co?tenidos.en el informe del compañero Secretario General. Creo; sin embargo, que el informe, en algunos de sus partes más importantes, examina sup~~icial­ menLe serios ptoblemas que adolece el Partido y en otras partes diagnóstica incorrectamente la naturaleza del diferendo ideológico planteado. Y más aún, en lo que se supone sea la .parte más importante de la intervención, !'! obre la llamada "hueva política organizativa", se alteran los énfasis ademados correspondientes a la concepción leninista de la organización, cori lo que, en mi opinión, se confunde más la situación a ese respecto que lo que ha estado h&sta ahora. • Vamos por part.es. . Y a, en mi extensa intervención ante la reunión-seminario de la Comisión Política ampliada, ~elanté mis señalamientos criticos en ·~rno a la implementación práctica de la política organizativa del partido, dirigida por · el compañero J enaro Rentas. Coincido con la resolución del · ~ompáñero Rentas de r~nunciar a Lodos sus cargos en la máxima_dirección y de no aceptar runguna nominación. No esloy de acuerdo con su renuncia al Comité Central. Creo que esf.e Comité Central necesita las valiosas aportaciones que el ~om­ pañero Renlas tiene la capacidad de hacer a nuestra lucha desde esa posición. · Su renuncia y reubicación como cuadro dirigente es uno de los primeros pasos hacia la solución de la grave crisis de liderato planteada. No creo que la desviación burocrática que se ha desarrollado en diver~ as áreas del Partido, particularmente en la Secretaria de Orga·

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nizaéión sea u ria de tipo stalinis'ta, aún cuando algunas d e las cara c te1isticas de esta tendencia correspondan a aquélla. no alcanzo a ver, e n la implementación práctica Q.e nuestra política organizativa. ninguno de los elementos definitorios del s talinismo. . Tales prácticas t;¡imbién pueden desarrollarse en otras actividades Y entidades sociales, como en los sindicatos y hasta en las grandes empresas capitalistas, sin que -a las . mi.sma~ se les apellide de stalinistas. En uno de sus artículos en la épQca de la Comuna ~e París, Marx señalaba que·el burocratisnw puede surgir bajo UJ'll! de dos situaciones: l~ existencia de privile~os m&t!31'i~les el que~ se esté seguro en las pos1· c~ones y cargos qu~ se, ocupan: Or~o qu~ E!S evid,ente que esta segu nda 111t.uaci6n ha estado pr(!H~te en nq~~pr9 ~artido. rHpecto a toda la dlrec· ción má~ima y pjl rticul~r~ent,, .9 ~ la $e~rqta ri ., de Org~ nización. Má9 aán, loe. integrantes de esta Secretaria se1)um cmcarg11do de establecer las . condiciones que les permita·n mantenerse én sus p o~ icjones . . " La falta de una práctica cotiµiana, sana y creati:va, de crí~1ca Y autocrítica, es una de las causas de esta situación. Esta ueficienc1a de.hemos señalar, es respons~bilidad en bu~na meqida del ·compañero Secretario General, quien ha impulsado la critica.y autocritica como algo excepcional, en ocasiones especiales y en reuniones especiales y no como norma de funcionamiento de la Comisión Política. Esa insensibilidad a 1' crítica que.caracteriza al éompañer'ó Mari Brás, se ha proyectado durar;ite · los últimos meses antes de las elecciones a toda la Comisión Poli tic.a. Tampo~o creo correcto el análisis sicologista que hace el compañero Rentas.de su propia situación, aún cuando esos rasgos de personalida<i de él (autoritarismo e intolerancia) sean unos de los graves w oblemas que ha tenido este Partido, .considerando .la posición clave que ha sta a hora él ha qcupado. Creo que es correcto el señalamiento de que. tal ac titud , lejqs de ser excepcional, es la regltt en la dirección. · Se debe penetra·r más en el problema para sus traerlo ·a un examen , más profundo. Es mi opinión que to'd a esta sitUación es producto. entre otras cosas, de la influencia que ejerce entre nosotros la ideología burgi1esa. Burocratismo,gigantismo,subjetivismo e ilusionismo son todos, ~n b~ei:ia medida, efectos de un pr<blana mayor que ~s la influencia 1deolog1ca, no solo de la pequeña burguesía, sino de la b~ rguesía, en nuestro partido. · . Y aqui no se trata, solamente, de los efectos que tiene res pecto a los estilos de vida, actitudes e ideología, la composición social del partido. Se trata_, además, qe lo qlttl ei C01Jlp@.ñ.~ro J~™1ro Jl,entas señala en su intervenc16~, muy con;ecta~ijnte a mi j\lició, coruo up. bajo nivel teóricó·i· deológ1co ~e todo el p1u~i(\Q, i~c\qjd~ aµ m~~ td~~ (iir.ección. Ci,iatrocien· tos años de coloniaje y 1.1na ~o\o.niq aburgues~ija, junto a lo anterior, no podia tener ·otro efecto sobre mi~otr9s, ' De estas deficiencias se derivan muchísimos problemas, má s allá de Jos ya señalados. , ,. . Un ejemplo de esto es él de la situación universitaria del més de octubre pasado. · En los actos del XX Aniversario de la FUPI , celebrados e n los dí as fi nales de la -cris is universi taria, el compañero Secretario Genera l felicitó a la FU P I por s u prudencía. y su éxito frente a la act:Jividad represiva del , enemigo. . En el documento presentado ayer, un doc;umento interno escri to en el sosiego muchas veces a usente en las prese.ntaciones en mi tines, decía el compañero Secretario General lo siguiente: . " .En lo que respecta a la FUPI, lilO opstante, sostenen: os qué esa organización y su liderato han _lograd~ cap_ear c.on gran acier to la oleada represiva y el magno operativo d~ mteligenc1a que se ha desarrollado por parte del enemigo contra el movimiento estudia ntil. Dicho

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operativo es, cuanto menos, de la misma envergadura del que se ha desµlegado contra el movimiento sindical, pero a diferencia de éste, la acción acertada,audaz,de firmeza, flexibilidad y gran capacidad de maruobra . puesta en práctica por la FUPI ha logrado mantener al movimiento es1 udiantil bastanta sólido, pese a los reflujos por los cuales ha estado . pasando" · A una de las derrotas más humillantes y apla.stantes recibidas por el movimierito estudiantil-y sindical durante los últimos años, el compañero Secretario General le llama una "acción ac.e¡tada,audaz,de firmeza,de flexibilidad", de la que "el movimiento estúdiantil salió bastante sólido." En esta huelga los sindicatos tuvieron que levantar los piquetes prácticamente por las mismas ofertas originales del patrono tras dos meses. de lucha social bajo' serias condiciones adversas. La situación obligó a la direcLiva sindical a ehtrar en ambivalencias .frente a los acuerdos originales de respaldar a los estudiantes suspendidos y no entrar a trabajar hasta que se retirara la policía. Entra~on a trabajar sin aumentos salariales, con estudiantes suspendidos y con la policia en el campus. Y peor aún, ya el grueso de la m'asa estudiantil, desde 'días antes, se en-. contraba en los salones de clase. ' Al principio de la huelga, el movimiento estudiantil se movilizó masivamenLe en apoyo a los trabajadores. Se llegaron a efectuar asambleas generales -que movilizaron no menos de ' tres mil estudiantes. Con la movilización de la fuerza ele choque, ·y mediante la realización por el régimen de diversos operativos de diversiorusmo político, el enemigo logró ir menguando 1a masividad estudiantil hasta reducirla k menos de trescientos, que era lo que habían en la marchá hacia Telemundo (canal 21 du~ante la grabación del segundo debate .4.e los candidatos? gobernador. A esto se sucedieron · varios intentos infructuosos del li. d!rato esludianLil de aglutinar los estudiantes, en una asamblea general que permitiera al menos una salida airosa a: la, situación. Por primera vez en la historia de las lucha's estudiantiles de este 11.aís, de~pues de las heroicas batallas desplegadas ewel cu~so de los úl11mos anos por el movimiento estudiantil, los estudiantes tienen que entrar a estudiar con la universidad tomada por la policía.· Las consecuencias verdaderas de este · peligroso precedente e_s tán aún por vei;se. .Los inLentos fallidos de los compañeros Jenaro Rentas,Manuel de .J.González y Florencia Merced de lograr. que el Secretariado del Comité Central apoyara su opinión de que el desenlace de la huelga universitaria había sido de victoria para los estudiantes fueron colmados por la posición asumida por el compañero Secretario General. Esa fue "la acción acertada,audaz,de firmeza, de gran capacidad de maniobra de la FUPl ·: a la que hace referencia el compañero Mari Brás, en virtud de la cual, incluso, hay varios casos .de cobardía por parte de miembros del Comité Ejecutivo de esa organización fraterna. Aun e_!l los momentos en que la crisjs uruversitária amenazaba con ampliarse a escala nacional, en la agenda de la Comisión Política, atestada por las cuestiones electorales, no cabía el análisis profundo que i:~queria el problema y que reclamaban los dirigentes de la FUPI. Solo a.l tina! de proceso, en una breve reunión de menos de dos horas en la que estaba ausente el compañero Mari Brás por estar enfermo.se tomaron precipitadamente unos acuerdos confusos. Este es. a mi juicio, solo un ejemplo, entre muchas, de lós .e fectos de las tendencias ilusionis tas que se derivan de toda esta situación planteada. específicamente el triunfalismo y la menta lidad de corto plazo de que ha adolecido la dirección del Partido en su conjunto, incluído yo destacadamente. Quiero indicar qu e el hecho de que a estas alturas aún no se haya producido una eva luació n criti cá y an á lisis profundo y extenso sobre la


huelga de la Puerto Rican Cement, que tan . graves efectos adversos l~a tenido sobre el movimiento obrero, representa. cuar:ito menos. una sena ·irresponsabilidad ..En este caso yo me·autocrítico por ser, quizás, el principal resp.onsabe de producJ esté análisis, en mi capacidad de encargado por la Comisión Polípca del trabajo sindical del Partido. Creo que la diferencia fundamental que tenemos con el cqmpañern Rentas, es si respecto a algunos aspectos ·de la política organizativa. pen en lo que atañe a la concepción estratégica. Lo aritenor "los expongo en es.os términos debido a que considero la concepción estratégica como algo inseparable de la política organl.zativa. Los demás señalamientos críticos los considero importantes, pero no creo . qu7 constituyan el cent ro él_eL. diferendo. ~ .

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Los siguientes seña.lamientos, que el compañero Secretario General los ub'ica como síntomas de la deformadón burocrática y que yo los considero como el centro medular del diferendo, son muy significativos: · Uno de los peores síntomas de esa deformación es la tendencia en algunos sectores dirigentes- del partido a convertir nuestra concepción estratégica de lucha armada en retórica, aplazando su instrumentación para las calendas grecas. Se funda, sobre todo, en la concepci9n particul.ar de la insurrec.c ión general como forma de lucha armada, ~ue re-. ~u~ere la maduració!l previa de todas las coridcionr,s subjetivas y obJetivas que garanticen su éxito. Independientemente de 1 que en un momento dado de nuestro largo camino de acumulación estratégica pueda o no da;:se en una insurreción general como culminación· de un proceso,¡ la concepción estratégica que define el programa de este partido no pone . todas las cartas en esta contingencia y establece, con precisió.I?-. que la lucha armada en diferentes niveles, formas y manifestaciones, es y será tarea prioritaria nuestra del presente y del futuro." ,. - , . ¿Qué es lo que estamos discutiendo en esta reunión? Yo creo que el tem~ central de esta reunión gira en torno a la pregunda, ¿qué tipo dt! partido queremos y debemos construir? O, más exactamente, ¿Qué tipo de partido obrero necesita Puertó Rico? , ~s en este contexto que las partes del informe sobre ' '. la nupva polit~ca organizativa" y la lucha armada son importantes, tanto en el ' plano táctico-politice como político-estratégico. En el apartado sobre la "nueva política organizativa'', el compañero Sect etario General resume este aspecto con los siguientes puntos : : . l. Desarrollar una ofensiva partidaria para corregir las desviac10nes burocrá t icas mediante el i¡I.esarrollo de una lucha ideológica interna en busca de llTI consenso en tre la milirnncia; . 2. Debe ser u .:i '-' volítica organizativa que responda a la cam/ biante situación poli tica del paí s y el mundo; 3. Impulsar la consolidación y desarrollo del núcleo centra·! de militantes del partido, mediante entre vt.ras cosas, de la educación · política, el desarrollo de la iniciativa, la creatividad, d fomento del respeto a la dignidad hmana y por una calidad mejor en las relacioRes entre compañeros: 4. Desarrollo de la política de unidad en diversos planos, como el m 0 vimiento sim:icc l, frentes amplios de la cultura y otros. Compar to t odos estos puntos. P ero. ¿dónde es tá el centro medular de 1::1 ~oncepción leninista de la organización, q ue es la p riorización de la actividad organizaLiva del part ido en la organización política de los obreros en sus centros de .trabajo'! El compañero Secre ta rio G eneral despacha este asunto con dos corlas aseveracio nes den t ro del tópico sobre política organizativa . . La priméra aparece metida dentro de~ sub-Lópko sobre la unidad y dice así:


··Lo primero que tenemos que hacer para de verdad poder impulsa r exilosaBlente una poli tica sindical es fortalecer la base proletaria del partido, sobre todo en los centros de trabajo--como :;eñaláhamos en la primera pa·r te de este infonne--en la actualidad es muy débil." La segunda re.ferencia al trabajo organizativÓ en los centros obreros; ya casi a l final del informe, dice: . .. ... consideramos que la primera prioridad del Partido debe ser s u propio fortalecimiento como partido revolucionario de la clase .obrera .Y la Unidad de clase del proletariado por la vía d el fortal e·' cirnil•nlo del movimiento sindical y otros frentes de lucha proletarios. Solo en la medida en que se fortalezca la conciencia de clase del proletariado, pol::lrá ésLe asumir a pleni tud la función protagónica y dirigen·te que le corresponde en plasmar la unidad nacional que ..conduzca a la victoria de la inc¡iependencia . .:Por esa razón proponemos que en la nueva política organi:zati:ia se priorice de verdad el trabajo de organización partld~n~ ; principalmente en los talleres, fábricas y otros centros de trabaJO. Me parece que éstas son unas generalizadones muy va!?as :~specto a este aspecto cardinal de la . política (eninista de la orgaruzacu~n . Creo, además, que es enormemente significativo que esto se haga precisa~ente en el tópico sobre política organizativa y en aras "de la unidad nacional que conduzca a la victoria de la independencia ". Aquí me parece atisbar elementos.de esa confusa "nueva situación", como le llama el compañero Secretario~ eneral , y que me luce que en realidad lo que se está cuajando en el fondo es una nueva aventura,,·en el pla~o super-estructural en menoscaba del trabajo dirigido .. la construcción de los mecanismos para la verdadera Y cualificada masificación del partido. Aquí esta mos, a mi juicio, an'te un problema de cardinal importancia. Desde hace tiempo vengo• observando la poca importancia que el compañero Mari Brás le da a este estilo de organización leninista de referencia y la 'poca importancia que la direcéión máxima le da a la participación del parLido en las formas más álgidas de pelea social en el p ~e sente. como son las huelgas obreras. · A mi j,uicio, esto está estrechamente ligado a un señalamiento crítico cardinal que la Zona de San Juan le hace al Secretario General y que creo qu e, e n adición a él, corresponde a toda la má x ima dirección, donde se indica. según mi interpretación, que el Secreta rio General le da m ás é nfasis, en s us estudios y formación _teórico-intelecLual , a los aspectos jurídicos-poli t icc¡s, que al estudio de la infra-estructura eco nómica. La obra maestra de Marx, EL CAPITAL, es práéticamente desconocida en la máxima direcció n del Partido. No creo que esté ajeno a todo lo anterior la critica superficial y obviamente prejuiciada del compañero Mari Brás ·le hace a fa Secretaria Sindical , lo cual , además, confi rma la tesi s de la falta de vinculación de la máxima dirección con el trabajo s indical del parlido y con la realidad del m ovimiento sindica l. Creo que de ese tópico solo es correcta la cita que se trae de la evaluación del Comi1é de Zona de Sa n Juan. . , /\ esos el.ectos, considero pertinente leer nuestra columna titulada i.~UE EST/\ P ASANDO EN EL MOVIMIENTO OBRERO?, escrita a nwdiados de octubrP para CLARIDAD y cuya publi cación e n nuestro diario st' co nsi deró no prudente en aquel mome nto :

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"Durante algunos años a principios de esta década , se notó un gran

~uge en las luchas s indicales y políticas del movimien~o o~rer~. De la pa~

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de los cementerios que caracterizó la lucha obrera de los anos 60. se paso a un incremen t o notable en las luchas sociales impulsadas por el movimient o obrero organizado durante los primeros años d~ es.te decenio. Los resultados concretos de esa lucha creciente se reflejaban hasta en las esLadísticas. Se produjeron . aumenti::>s importantes en las t.asas generales de sindicalización. Aumentó significativamente la cantidad de huelgas, la cantidad de t rabajadores envuelt,os en ellas y la cantidad dt.• victorias por parle de los t rabajadores en tales conflictos socialPs. Todo ello se tradujo a su vez, en unos cambios cualitativos positivos en el panorama sindical y político del movimiento obrero en su conjunto. Se veía surgir un nuevo liderato obrero.joven, dinámico y combativo. Surgía un nuevo sindicalismo, progres~sta y fiel a los intereses inmediatos y de largo plazo de los trabajadores. Se notaba que sur~an las condiciones para aplastar el siñdicalismo amarillo.oportunista y corrupto. Se avanzaba hacia el establecimiento de instrumentos e instituciont.•s que permitieran, no solo defender a los trabajadores de la ~u: ti\· ida<l represiva y anti obrera del régimen, sino además ayudar al mo\'imil•nto obrero a abrirse paso hacia el futuro por cualesquiera medios di s ponibll'S o en forjación . . E_n fin, se abría camino hacia la unidad sindical por un lado y hacia la ' forJac1ón de estrechos lazos y de acción coordinada entre las divl'rs as instituciones que forman el movimiento obrero, por el otro. Algo ha ocurrido en el movimiento obrero que lo ha estancado . v rl'specLo a muclúsimos aspectos que le caracterizan , ' marcha en re t r;>cPs <>. . Las es Ladísticas reflejan una baja en la sindicalización. en la al'l iv1da d huelga ri a, y en la efectividad de la acción sindical en l!ene rnl. PPro no ha):' porqué ir a las estadísticas. Basta con verle la cara y escuchar a cual4u1er dirigente s indical progresista . .E ~ ge neral, la desmoralización en que ha caído ~n sec'Lor vita 1 d1 · I mov ~m1enl o obrero ha llegado a unos extremos altamente peligrP ~ t• ~ . ¿Que es lo que está pasando? En algún momento habrá que profundiz;ir en ~n a ná lisis seri o,cientifico y extenso de este problema . En e stP rl'duc 1do espacio solo tra t aremos de arrojar algunas líneas que , s obn• todo . aume nte n las dudas de ios interesados para estimular el exame n prol'un· · 1 do de la s itua ción. Algun os han pretendido (incluido quien escribe) achac~rle t.•sl a s it uación a la cris is económica. Y, en verdad, la crisis económica es en pa r~e responsable, pero solo en parte. La recesión ha producido el cié rre de 1mpo rLan les centros de producción y ha reducido la cantidad de Lra b~jad ores en otros. Han sido muchos miles los trabajadores 4ue han pe rdido s us empleos. Y, por otro lado, muchos miles de otros hombres y m uj eres se incorpora n a l llamado " grupo trahajador", incrementándose dra máticamente la ca n t idad de desempleados . Y eso lo utilizan los patro nos para c ha nlajea r a los t rabajadores que lu é han por s us den1andas reivi ndi ca t ivas: "s i moles ta s , te bolo; allá afuera hay cincul•nla esperando por Lu empleo " . P e ro esa no es la raíz de l problema, sino s olo parle de él. Lo q ue ocurr e es q ue no se ha forjado de ver~ad un nuevQ movimiento obre ro desde s us bas es mi s mas. Se ha trabajado en un " nuevo sindicali s mo" desd é la s u perficie, desde e l . liderato sindical. . . . Lo peor de Lodo es q ue esto ha ocurrido no P?r !alLa de per.s p cL1v a , s 1110 por fa lta de a cció n, por fa lLa de lleva r a la prac t ica concepcwnes qu e todo s ha n coi ncidido e n que so n ~ orrecLa s . Quien examine cualq uier folleto sobre la política s indica l ~~l Partido Socialista , producido en cualq uier fecha des pués d e 71 · notará que siempre se señala q ue el proyecto de trabajo en

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el seno del movimiento obrero tiene que montarse, para. alcanzar las meLas estratégicas establecidas; sobre dos pilares princ;ipales: trabajo organizativo y político en la base del proletariado y trabajo de captación y formación del liderato principal de los sindicatos: · · Se notará que la machaca constante es qu~ lo más · importante y determinante es lo primero, la formación y desarrollo de los organismos de base en fábricas.negocios y centro·s de trabajo en general. A través de estos organismos es que se produciría la masificación del partido que prettnde ser obrero, por un lado, y la formación del nuevo siñdicalismo, con capacidad movilizadora de masas, por el otro. No se puede consechar lo que no se ha sembrado. O, dicho de otra manera, solo se cosechará lo que se ha sembrado. No se pu~de pretender un nuev~ movimiento obrero si no se ha trabajado en serio para ello, ,sino con esfuerzos realmente fugaces y esporádicos que no P\leden tener otros resultados que no sean igualmente, fugaces y esporádicos. La mentalidad de corto plazo, cuando se apodera de las instancias decisivas en las luchas revolucionarias no tienen otra consecuencia que e~volver · a los _movimientos sociales e~ unos extenuantes e inútiles círculos vidosos con efectos desmoralizadores para los que luchan. ¿Cuántas veces no hemos abandonado el trabajo paciente,silencioso,de establecimiento de bases de poder cuyos frutos no se verán sino a largo plazo, en aras de unas campañas con objetivos de corto plazo, muchas veces efímeros, pero cuyos efectos reales los sobrestimamos, abrumándonos nosotros mismos con nuestra retórica eclipsante,? Algo así ha ocurrido con el trabajo político-orgaTzativo entre las bases obreras, como también ha ocurrido con muchos otros aspectos vitales de nuestra lucha. ' · Con un movimiento obrero en esas circu~s tancias le era fácil al régimen, no solo dislocar todos los planes de unidad. sindical, sino hasta acorralarlo y aplastarlo, como está haciendo con sus manifestaciones más combativa s. \ · Aquí la junta yanqui de relaci~nes del t~abajo mediante. la aplicación de las claúsulas más represivas de la ley Taft-Hartley, en alianza con la Corte Federal, está camp ando por sus respe tos en s u a fá n de aplastar el sindicalismo progresista. En el mismo momento en que circula es t e diario, se produce impunemente un asal to más de las fuerzas policiales del régimen a la ac t ividad huelguís tica, esta vez cont ra trabajadores y estudiantes universi tarios. ¿Dónde está la solidaridad efec tiva y a udaz que antes ha cía patente su presencia en similares circuns tancia s? No hace mucho pasé cerca de una no muy sor;iada huelg a en algún punto del área metropolitana. Decidí acercarme para observar de cerca lo que ocurría. Llega ban arrogantemente veintenas d e agentes per tenecie n- · tes al grupo cua si-militar l'lamadlo " Security Associates" . E ntraban a la planta -la que tomaron por asal to y pusieron a producir- haciendo ostentación frente a los huelguis tas, de todo su armamento y su capacidad agresiva. Había que ver las caras de angus tia.humillación e impotencia <le aquellos padres de familias que ya se sabían sin empleos. Ese es el panorama del movimiento obrero hoy. Es hora de d ejarnos de falsos tritinfalismos y ponernos a analizar con seriedad y profundidad lo que está ocurrie ndo. Buscar las causas verdaderas de este ,d esastre es encaminarnos hacia la reconstrucción del nuev o movimien t o obrero. Hay ' que estudiar 1más a fondo nuestra infraestructura económica y las particularidades de la dominación imperia lista en Puerto Rico. Creo que hasta ahora hemos arañado el tema, pero no hemos · penetrado con verdadera profundidad este asunto. D e ese examen, a mi juicid, derivaremos conclusiones que nos ayuda r á n a a finar organizativa. E n mi opinió n, la economí a puertorriqueña tiene u n as partícula-

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ridade s organizativ o-infraestructurales que hace,n depender su equilibrio de unas á reas de importancia es tratégica. Estas son y creo que en ese mis mo orden de importancia, las siguientes actividades económico-sociales : ge neración de energía eléctrica, producción y refinamiento de pe t róleo, trans portación de carga terrestre, marítiqia y aérea y comunicaciones telefónicas, telegráficas y cablegráficas. Es precisamente en estos sectores donde m á s elevados índices de actividad y organización sindical exis ten. Es ta- realidad, ademá s, es uno de los primeros factores que compensan el fac tor adv erso para el desarrollo de nuestra guerra revolucionaria , que representa nuestro t erritoFio pequeño y nuestras condiciones geográficas y topográficas. A mi juicio, la priorización de la actividad político-organizativa del pa r tido, ent re otros, los centros de trabajo de esos sectores de la e conomía, tiene una gran importancia, tanto desde el punto de vis t a politicotáctico, como desde el p~nto de vista "político-est ratégico. · . E n el plano polí t ico-táctico permitiría : · ~ l. Es tablecer los meca nismos que permitan la influencia ideológica del P a Í t ido en tre la vanguardia Óbrera y entre los trabajadores en genera. · 2. Permitir la incorporación al Partido, como militantes y afiliados, de obreros y trabajadores, lo cual redundaría en una transformación completa O.e · la actual composición social de nuestra organización. · 3. Establecer las condicione!? ideológico-organizativas. y poli tic;as que permita n la tra ns tormac1on, desde la base, del movimiento sindical; q ue -permi tan el surgimiento de un nuevo liderato sindical , y crea r fas co ndiciones m ateriales que ayuden a elevar la capacidad movilizadora de masas de las uniones y sindicatos. Todo ello, además, te nd rí a la co nsecue ncia de permitir el avance de los planes hacia la creac ión, desarrollo y consolidación de una Central Unica de T ra b aj ad ores. E n el pla no p oli tic o-es~ratégico me parece que, a menos que se al te ren fund ame nta lmen te las condiciones @rganizativo-infraestructurales de la economí a, los orga ni smos políticos y los sindicatos de estos sectores esLraLégicos podrí an jugar un papel decisivo bajo una situación revolu cionaria, (ya sea por vias legales e .ilegales ), o por una combinación de ambos factores, todo lo cua l podría trascender en importancia a la acción armada m ism a en un momento dado y/ o ser complemento de és ta . A hora , el có mo realiza r el trabaj o Qrganizativo en los talleres , tam bié n debe ser de ~a ese ncia de la nueva polí t ica de organización. La organización del par tido en las empresas, en nuestra realidad concreta tiene qu e rea liza rse de ma nera clandestina . semiclandes tina y cuasi-compartime ntad a me nte. Ya el régimen ha puesto en marcha un plan reµre sivo e n gra n esca la de las empresa s má ~ importantes con e l propós ito de deteci.ar la actividad del pa.rtido en ta les lug ares. impedir s u desarrollo ma s ivo y a plasta rlo en el momen to oportuno. E l desa rrollo d e organi s mos clandes tinos y semicla ndestinos. en los talleres, con un s istema cuidadosamente d iseña d o pa ra el enlace e ntre e.llos y con la dirección, le dará más confia nza a los obreros, lo cual propi ~ i a rá un clima tavorable para masivos ingresos proleta ri os a l parLido, al ele Vé.i rse las gara ntías <le seguridad en s us empl eos. I gu a lment e, nuestra revolu c!ón J:?Odrá con ta ¡;- con una reserva estra tégica imprescindible para la v1cton a de nues Lra gue rra de libera ción . Es tos núcleos de be rán jugar u n papel destacado e n la conducció n m·ganizada de las masas a la acción armada, a1 ad ve nir la s iLu ación revoluciona r ia. A nadi e se le ocur riría impulsar q ue el Partido concentre, e n. s u a·cLi vida d organizati va, la organización de los obreros e n las fá b ricas d e


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zapatos e,n Comerlo o Barranquitas. Lo que planteamos es realizar un examen de recursos y capacidad de trabajo del Partido, pueblo por pueblo y sector por secto.r, que incluya estudios socio-económicos detalla?os, que · nos permita establecer, dónde se concénti;ará en ~as co_mumdades y dónde se hará en los talleres, .. buscando el justo balance, conforme a las prioridades que se establecerian. La reestructuración· organizativa del Partido; así como lá división territorial del país, deberá ser resultado. de es~e proceso. . . · · · .Toda la política organizativa tiene que partir de que aquí se gobierna por consenso, no por coerción. El poder del.imperialismo se ejerce mediante el poder hegemónico-ideológico que aquél tiene sobre nuestro pueblo. Este control ideolé.gico, lejos de menoscabarse, a mi juicio, ha ido en aumento en' la ~edid~ en que se han ido ampliando los diversos programas de bienestar público, como los sellos de alimientos y el mantengo. El parasitismo que esto ha producido en nuestro país debe obligarnos a atender, dentro de una política organizativa, la inusitada ampliación, tanto del desempleo permanente como de nuestra enorme pequeña burguesía. Creo,.que debe atenderse con énfasis la importancia poli-lica que tiene este sector, fácihnente cooptable por el imperialismo. Debe estudiarse dentro del desarrollo de una vigorosa política de fren~s de ma(:>aS, ya expuesta en el informe del compañero Mari Brás. Creo que hay que romper esa hegemonia ideológica madiante el desarrollo de una certera, sabia y flexible política de masas, pero que parte de la consideración del alto peso especifico del proletariado adscrito a las áreas económicas de primera importancia estratégica ya señaladas. Por eso considero que no es correcto visualizar la actividad organizativa partidaria como una separada de la educación poli.tica. Convertir a cada ~ilitante socialista en un dirigente de masas, tal debe ser una ~e las consignas centrales de nuestro movimiento. ' · Ahora bien, al percatarnos de la realidad de que· en el presente en ' Puerto Rico ~e gobierna por consenso, debemos recordar que lo mismo ocurría· en Uruguay, la otrora "Suiza de América". La fisonomía política de ese país sufrió un cambio drástico, e n un espacio de tiempo sumamente reducido. Lo~ dirigentes del PC Uruguayo, que subestimaban la capacidad de la acción armada --aún la de tipo putshista, que ve la toma del poder como un paso previo ·a la concientización de ·las níasas-- teman apenas un mínimo de condiciones para enfrentar el cambio de la situación política-- paso del dominio por consenso al dominio .por coerch'.m-- por lo que desdE,i entonces se mantienen en la defensiva política . . Y recordemos que; en. Puerto Rico, ninguna organización en partir.ular ti•me el monopolio de la lucha armada. ' ¡A t~o lo anterior, hay que añadir que no.es fácilmente predecible en Puerto Rico cuándo,cómo y de-qué foima se ahondará la crisi~ eco:r;ió.mica y, consecuentemente, se alcanzará la maduración de las cond1c10nes políLicas que permitan el avance hacia una situación revolucionaria. Esto ' es así; debido a que en gran medida, el sistema está en pie porque los sub~ sidios económicos del imperialismo son cuantiosos. Según cálculo$ de algunüs ecpnomistas, el imperialismo necesitará en 1980, para mantener los subsidios a los sectores marginados del pueblo, relativamente iguales a los que existen hoy (que alcanzan actualmente dos mil millones de · dólares anuales), nQ menos de cinco mil millones de dólares anuales. ¿Podria la economía yanqui,que sufre rápidos y adversos cambios en ·su infraestructura, sostener por mucho tiempo esta situación? Esa es una pregunda a la que no podemos contestar ni sí ni no. Hay que partir de lo peor aunque venga lq mejor, es un a xioma leninista que debemos incorporar a nuestra práctica organizativa. Si señalamos la necesidad de trabajar con celeridad en la construcción de las bases para la guerra revolucio naria, .10 es fundamentalmente

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' por.r..lo anterior, aunque sí en buena medida. 9tra cosa sería si nue.stra concepción de lucha·armada fuera una defensiva --de defender el partido-como ha pretendido el ~ompañero J e~aro Rentl,ls; . . _ Es urui concepción defensivo-ofensiva: garantizar la ~ontmmdad de la lucha y asimismo abrir cauce y apoyar en el plano táctico la lucha de ma~as, -y éoadyuvar ·a quebrar la hegemonía ideológica ~e. la burguesía sobre la clase oorera, mediante el desarrollo de la política por otros medios. ~- Acepto las críticas contenidas en el informe político de que ,soy triunfalista en algunQs de mis escritos, de no mantener contacto con ~a base del partido y no haberme. proyectado como dirig~nte. Creo que, en - este aspecto, sin embargo, el informe incurre en las mismas fallas an~s dichas: no recoje cabalmente la autocrítica que me hice en la reumón seminario de la CP Ampliada, contenidas part.e de ellas en ~l documento que sometí a ese cuerpo y partes emitidas verbalmen~e al final d? la lectura. Ha habido, de mi parte, indicios' de ineficienCla, bur~rati~mo y, durante los últimos meses, actitua hostil hacia el cuerpo de dirección df!l que formaba parte (la CP). Ha habido, li-g ado ~l triunfalismo señalado, tendencias al gigantismo y otras. . . Ah~ra bien, jamás me he desviado de la linea política de este P!:!rt~do ni hefaltl\doa la disciplina revolucionaria. No ~onsidero· que sea un~ falta . de disciplina discutir cuestiones políticas de cardi~l importancia co~ ,.compañeros dirigentes y militantes, en un momento en que ya er!1 evidente en la dirección máxima la existencia de un diferendo ideológico de gran· profundidad. Jamás violé, en la discusión con compañeros, medida · alguna de seguridad, salvo situaciones que quedaban refrendadas por la ./ evidente superioridad en importancia de la problenlática , politica planteada. · Dicho lo anterior, termino con· un señalamiento polltico muy importante ,que es, g.e paso, un señalami.e nto -critico a dos quéridos dirigentes . .Se trata de los compañeros Juan Mari Brás y Manuel de J.González. El compañero Mari Brás tiene entre sus deficiencias la tendencia a ~er liberal en el examen de problemas y ·s ituaciones. Entre los compa~ neros Juan y Manuel se ha trabado una relación de amistad --loable Y plausible entre compañeros-- que, combinada por la tendencia al liberalismo del . co~pañero ~uan, ha llevado a éste a una especie de actitud protecc1orusta sobre Manuel De la base surgieron criticas al compañero Manuel de . arrogancia y autoritarismo, que el compañero . Secretario General no incluye en su informe, distinto a lo que hace con otros dirigentes. · Hay quizás, u~a critica más grave que debemos hacer. El comp~ero Manuel es sumamente ineficiente y deserganizado .. Creo que esto quedó comprobado en su trabajo en la .dirección· de la campaña electóra~. asi como en otras tareas. Seria interesante examinar la enorme cantidad de tareas especificas en la dir~cción de áreas asignadas que el compañero Manuel ha dejado sin termin,ar injustificadamente. Salta mucho de una tarea a otra, rasgando superficialmente el cumplimiento de las mismas, estando constantemente permeado su trabajo de improvisación. Esto se empeora al combinarse con lo que es una de sus virtudes -entre muchas otras--:la gran capacidad del compañero a la improvisación articulada. Usa esa capacidad, en los informes que somete a los organismos dirigentes para áminorar, o encu~~dnconscientemente quizás, sus deficiencias individuales y proyectar éxitos en su trabajo, muchas veces inexistentes. ·Esto lo hace mediante el ma nejo audaz de la articulación verba}, lo cual le permite producir unos efectos específicos en la audiencía. Esto también lo ha hecho en sentido inverso, en la critica a compañeros, mediante la falsa generalización de fallas y hasta cri ticas fun-

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dadas en informes falsos. Esto ha llegado a µn~s extremos tales que, · mediante la ·influencia que en ocasiones ha ejereidof sobre el compañero Juan; ha inducido a éste asumir posiciones equivocadas respecto .a otros compañeros, como ocurrió hace algunos meses en ~i caso .. Este señalamiento lo hago como un planteamiento político que con· sider.o de importancia meridiana, aún cuando alguien podrá interpretarlo como una critica personalista. · · "· Lo que debe ser una critica fundam('nt!Ü al ·compañero Manuel, el compañero Secretario General lo incluye como un elogio en su informe a este cuerpo: , "El grupo de investigaciones sociales tardó en hace1· el análisis completo de las encuestas y cuando lo entregaron ya el compañero , Manuel de J.González, ansioso de brindarle una orientación a tiem· po a la militancia sobre el resultado de las mismas, se babia aven· . iura~ a hacer un análisis que tue et qÜA arrojó los ré!lultados qué se inlormaró~ eh el ~e.llSltjl! ~ la tnilit.atit:Üí. C1fündo 11e§ó el 1niµsi~ dé~ ~~o, ya era muv tah:le¡ .Pérf.e del rrusmo a~ 'fta'S '·fltió a etitreá'ar al . dia siguiente d~ lás ~·~~iotte!J.'~ \ . ' : "· , . ,. ·· Al compañéro Juan i'ipAren~irlerd:e algul~tí'Ío desibfofüíi> esté respecto. Lo cierto es que la compaiiera Awilda Palau,. bíi'éctora del Grupo de Investigaciones Sociales, le indicó a Manuél, días antes de ),as elecciones; que la encuesta lo que arrojaba era que el ·PSP sacarla 11,000 . votos y no 33,000 como deda Manuel. A la compañera A wilda, Manuel le · insistía en que ,los números dé él eran los correctos. . . · ·. 1 Yo espero que es.ta~ criticas no afecten -~o al menos no agraven-- las ¡relaciones personales entre Manuel y yo: Me temo esto debido a que, por , su carácter irrascible, deje de dirigirme la palabrá, como ha hecho ~n el pasado, ~ pesar de. ~ue yo he buscado su comimicación. Le cons.1dero\ como u110 de los ,dmgentes del partido con mayor agudeza polit1ca. 1 , Al levantar las se~as criticas· políticas que he levantado contra el compañer0Juan, lo he hecho muy a mi pe.:.ary después de reflexionar por 1varias semanas. He tenido muy en cuenta el hecho de que el compañero ha tenido serios y dolorosos problema:.1 político-pei:s~nales en el cur~~ de este año, que.sin dudas pueden haber incidido en 1muchas de las deficiencias señaladas. . · Creo cumplir, sin embargo, con mi responsabilidad politica de ap.ortar estas observaciones, las que viin dirigidas a contribuir a la ~uperac1ón de seriae deficienCias de funcic:iamiento general del Partjdo. ¡ Rei·t ero mi apoyo y 'reconocimiento al compañero Mari Brás como e] ¡ -dirigente indiscutido y más capaz, no solo de este Partido, sino de esta lucha. Intervención en reunión-seminario de la Comisión J>olitica Ampliada, s~gún fue editado. · 1 • · Transcurridas las elecciones, procede iniciar ·una evaluacióQ seve'ramente crítica y autocritica del cc:ijunto de la gestión partidaria de loe últimos años. . · · · La pregunta central debe 'set, ¿av~n.Za nilesti'a c~lectividad a con· vertirse en un par~do obreto .rev,ó\upiohatib ·11 :c:on~~iónJ I~nini~ta, que sup.one, 1 ~d~.fu4! de una.'C:blflp~u;~n li.OlfJal1~ ·· . ·ítt, nf'~.ente bbnrra (recordemos l!i blit.iinti~· u~ cid · 1bCW~ ~· de coi;n~aicl6n social máybrÍtaijamlintM ))rol• )/ ti .~1¡1¿d' • ~it ~~·º dirilJidó destruir el aparato represivo dit 'lit'Jlelo 'hfil.l{ilí y ..,tiilil!Kér la dfotiadw·a del proleq:iriad~?. ., ' '. · '. . .'·· -.· · , .. • A nuestrv Juicio, es h~atio úli r&exanleñ totltl de lá gestión partid&ria y una reorientación proftmda de loe énfasis ideológicos. Es necesario, también, una reorgahización y estructuración completa del , partido, incluida su tnás alta dirección. . . Deb'3mos abrirnos plenamente Y. sin prejuicios a todas ~~ Bit.e~¡

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nativas posibles en busca de las verdad~ras y más efectivas soluciones a los graves problemas prevalecientes para la consecución de nuestros objetivos revolucionarios. . . , . . . ., . En el análisis débe presidir nuestro arumo la conv1cc1on de que durante los próximos años probablemente teridr~mos que enfrent~ri:ios a situaciones políticamente tempestuosas f~ente a las que. el mov1m1ei:ito revolucionario tendrá que desplegar lo meJor de su capacidad combativa en las primeras lineas ofensivas, si de verdad queremos abrir cauce a la emancipación de nuestro pueblo. . · . Es eso, y no otra cosa, lo que nos señala la situación objetiva del país y particularmente el triunfo electoral del . PN}1. Debemos recordar que quien está en el control del gobierno no es el mismo equipo que dirigía a ese partido en el cuatrienio de\ 68-72, sino la banda terrorista de derecha. que además, ahora controla las dos cámaras legislativas. La votación obtenida por el PSP en las elecciones bastante baj a , ascendente a mitad de las últimas expec~tivas y a apenas una tercera parte de los objetivos trazados por el Qomi té Central, nos obliga a cuestionarnos seriamente si la forma en que participamos en las élecciones fue la· más correcta. Cuatro años· de campaña electoral (tres años de inscripción del Partido y un año de campaña propiamente dicha) a un costo · político altísimo (si°nos percatamos de ,los objetivos de trascendencia estratégica que tuvimos que ·r elegar a segundos planos en la ~tención de ra dirección) nos debe obligar a ·un re-examen cuidadoso de las premisas en que se fundó la decisión respecto a la manera de participar. No estamos planteando que fue incorrecta la particj pación en las elecciones, sino cuestinándonos la forma en que lo hicimos. Nuestra posición ha sido que .los periotlos electorales son ·momentos de eferyescencia que, com9 las huelgas obreras; ehnovimiento revolucionario debe . aprovecharl<?S al máximo para divulgar. su ideología y reclutar los más conscientes: . La participación electoral, ciertilmente, nos permitió avanzar hacia el cumplimiento de do:> .. objetívos importantes: fortalecer el partido Y ºdivÚlgar entre las masas la alterl)B.Üva ~ocíalista frente al recrudecimien~o ~e la crisis económica y la ,agravación de los problemas sociales. E l obJet1vo de la masificación del Partido, trazado a principios de año. s e logTó en un grado muy núnimo (en gr:ado cuantitativo ño significativa ment e . mayor que los ávance's que ordinarüune·n te se obtienen año tr:as añ<>) Y a unos costos polilicos sumamente altos. . . . El objetivo de la pr9yeceión de.l liderato y- la ideología socialis ta entre las mas~s se logró. en medida relativamente mayor{ aun cuando es t.o no se tradujo en votos p.a ra el partido. Pero ni aún en esos casos el mensaje se perderá, si lo vemos. en perspectiva histórica. Hay que tener ciar<> que esta lucha, aunque centenaria, apenas está come nzando. E s os trúbajado res que empezarán a conocer su partido y su ·i deología a t ravés de un fuga z pero efectivo mensaje socialista son los mismos con qui ncs noscruzaremos muc has veces en las canes, eri las peleas sociales, a tra v(•s d e los múltiples conflictos futuros durante todos los cuales ellos se e ncontrarán de l mismo lado nues tro y los intereses que este 2 de no viemb re in cidentalmente apoyará n, ya eh el futuro los yerán más cla raFne nl e en/ frentado a ellos. Es decir, . hoy sembramos· semillas que cosecharemos en el futu ro. Serán esos mismos trabajado ~es, que hQy aun,que impactados por el men- saje socialista, votarán e~ su inmensa mayoría por los pa rtidos de la bu rguesía, los que mañana participarán ac tivamente eh las1 crue nt as refriegas que caracteriza rán a la revolución socialista pue r ~o rric.¡ µeña . (Comentario Politico,30 de Sept.1976). · · · Pero la cantidad es la esencia de la caJidad. La acumu lació n cua ntitativa es fac to~ decisivo~~ la generación de calidad. Ni siquiera las más

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pesimistas expectativas electorales asignaban una votación socialista tan baja. Aq.ií" lo que se ha comprobi;tdo incorrecto no es la esencia de la posición del partido de participar en los procesos electorales. Lo que ¡está incorrecto es la forma en 'quehemos implementado nuestra poli tica de masas tal y como se ha estado aplicando- en la práctica por la Secret;aria de Organización, particularmente. Estas no. son horas de justificaciones y mixtificaciones, sino de reconocimiento de los graves errores cometidos. Una severa autocritica y un re-enfoque total de los énfasis del plan general de trabajo --entré otras cosas-· ·nos permitirá. recobrar la confianza de la militancia. • ·No son pocas las .&reas vitales de nuestra lucha que han quedado relegadas y hasta en o~siones abandonadas en aras de lal? elecciones y de supuestas campañas de masificación del :partido, en menoscabo, incluso de un crecimiento d~ masas cualificado y de una ~nculación re~,efectiva y permanente con la clase obrera. , El gigantismo nos ha· llevado en la direc~ión a hacer recaer sóbre los hombros de la dirección intermedi~ y la miUtancia eri general un cúmulo enorme de tareas de corto plazo que van mucho más allá .de las capaci· dades fisicas e intele~tuales de los mie.mbros del partido para absorberlas. A las quejas de' la militancia se le responde con la trillada fi:ase de "combinar dialécticamente las· tareas". . , · Todo ello ha tenido serias consecuencias negativas en ·e l desarrollo de la colectividad coi:iio partido revolucionario. La capacitación politicoideológico en general y la formación de cuadros dirigentes en particular han quedado sumamente rezagadas, no por falta de programas de trabajo a esos efectos (los ha habido y muy buenos) sino en general, debido al trabajo enorme que recae sobre cada hombre y mujer en el partido y por falta de un esfuerzo serio por alcanzar la adecuada implementación de los p_lanes de trabajo. Está estancado el desarrollo de los militantes como dirigentes de masas, capaces de interpretat .certeramente los problemas /Concretos de las masas en su relación con los más vitales -problemas generales de nuestra sociedad y mediante ia aplicación creadora de nues· tra ideología. ' ' Una de l&s consecuencias de esto es la alta movilidad interna que se viene produciendo en el partido, en virtud de lo cual en muchos lugares los militantes mantienen en promedio no más de dos años de vida activa ininterrumpida. El partido sufre pues más que un crecimiento neto continuo, una continua renovación de s~s activistas. · Todo lo anterior se ve agravado debido a que, lejos de estimularse, se constriñe la iniciativa local en atención ~- problemas específicos y sobre todo en lo que respecta al desarrollo de ca~pañas que nos;. ligµe _a las masas mediante la denuncia y el señalamiénto de la solución de los problemas específicos que sufre el p~eblo en cada lugar. Ordinariamente, . las campañas locales bien articuladas permiten ·ligar al partido a las masas (al interpretar los clamores de éstas frente a los problemas específicos), vincular la problemfltica nacional, reclutar para el partido y la lucha los mejore3. e~tre las masas y desarrollar las capacidades del li· derato de los soc1ahstas envueltos en tales campañas. · El conjunto de esta situación descrita es a mi juicio, la causa del enconchamiento Y la rigídez organizativa del ~artido. No solo no tenemos los mecanismos organizativos que nos liguen de ver.dad a las masas, ni contamos en general, con dirigentes de masas en la base, sino que, además, por nuestro "supermilitantismo" ahuyentamos a los trabajadores que se acercan al partido. Otra de las consecuencias de esta situación es ~l deterioro de las relaciones humanas en el seno del partido. Hay quienes, con su práctica y hasta c~m su teotja, han pretendido soslayar la enorme Y determinante importancia del factor huma no en el f

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proceso revolucipnario. Quienes a.sí piensan desconocen los múitiple~ factores síquicos y espirituales cuyo justo equilibrio respecto a la atención a otros problemas del proceso es algo más que esencial. Muchas veces se suele cometer el error de ser determinista a la hora de proyectar la ideolo@a· y la ·acción sin el examen de problemas concretos en el diseño de la táctica y la estrategia cuando se enfrent:an tale~ groblemas. Se examinan diversos a spectos correspondientes a la sit uación material de la sociedad, fac tor que ciertamente es lo que determina en última instancia, la intensidad y carácter de la lucha de clases. P ero i;;e escapa un " detalle" que el hombre no siempre actúa por determinació n exclus iva de dichas condiciones ~ateriales. Es tan compleja la gama de combinaciones de diversa· índole que conforma¡p el fácton · humano, que no han sido pocos los procesos. históricos, a lo ~ru:go de este siglo. y. en d iversas partes dfl mundo, que han causado honda sorpresa a los teóricos y activistas revolucionarios contemporáneos o posteriores a dichos procesos. Ad.emá)l, por los complejos· problemas que presenta el diseño e implementación de la táctica y la estrategia revolucionaria y sus . correspondientes sistemas ideológicos a instancias intermedias, se suele · perder la perspectiva respecto a la finalidad última de las luchas sociales guia das por el marxismo leninismo. Si la misión histórica del partido obrero es conducir a esta clase --así como a los trabajadorés y en general a. los hombres y mujeres bien intencionados-- hacia la destruccíón de ' las condiciones materiales que impiden la formación de relaciones verdaderamente humanísticas ei+tre los hombres, elfo hay que empezarlo en el ' proceso inismo, ct>mo rol altamente consciente, entre los hombres y mujeres más decididos y vanguardistas, como son los que ac:túan dentro Y en la periferia inmediata del Partido. , , El dirigénte verdadero a cualquier nivel de la colectividad socialista se preocupa (no. por ser meramente su p~eocupación sino porque p,or su fina sensibilidad humana siente la urg9ncia.espiritual de hacerlo) por los problemas pa~i~ulares de los individuos que constituyen el conglomeraqo humano que dirige. Y es que ese revolucionario es tá imbuido de la . sensibilidad y la filosofía que llevaba al Ché a sentirs e herido por la injusticia que: se cometiei-a en cualquier parte. Quien no sienta como suyo el dolor ajeno no puede ser revolm;: ionario verdadero,sino, en todo caso, en forma ción. · El so<;ialismo busca, precisamente el d~s arrollo multifácetico de la persona lid~d. Con el cambio de las condiciones materiales que permi.ten la explotación y la acción de fuerzas exteriores sobre el hombre, podrán ? esarrollarse a plenitud esas fuerza s interiores que permitan c ~ ncebir los intereses sociales(colectivos ) como unos ligados estrecha y armórnicamente con los interesés individua les. Será, entonces, cuando el norte vital de cada ser humano sea el desarrollo de sus pr opias capacidades. tanto intelectua les como espiritua1es. En la sociedad de explotación capitalista, por el contrario. el hombre está encadenado por fuerzas q ue le son ajenas, carecie ndo su activ idad de contenido humano. Esta enajenacióh o alienación social es, por s upues t.o. • mucho más marcada en un pa1s colonial como el nuestro. El partido obrero, imbuido por el esplritu de, camaraderlo y compañerismo que caracteriza a los port!Jldores de la ideologia sociolis tu. debe 3er ~eflejo en su vida interna de su visión del hombre que ent.ruñun los párrafos anteriores. En virtud de lo señalado, ta l situación no 1.·orrespon-de fie lmente a la realidad y di námica interna de nues tro porl.ido. J unto a lo anterior, debemos mencionar un problema polit ico muy grave, constituido por faltns a la moral socialista, problema muy pr_t'st•nte ent re algunos 9 e,·tores de la militancia pero que se a g ra va ml'ts úun t.•n I~ medida en que incluyn u integrantes de la más alta di rección pnr tidnrin: 8 e trata de un problema viejo cuya discusión hu sido ht1s to ,uhorn u n tnhu


I al que nadie se ha atrevido a meterle mano. Es hora ya de que denunciemos el problema y tomemos medidas serias dirigidas a resolverlo. La moral no es ofra cosa que una forma de c_o nciencia soci~l que refleja y fija las normas éticas correspondientes a la realidad social. Su carácter está determinado por el régimen social y económico prevaleciente, en correspondencia coo los intereses de la clase soeial dominante bajo ese régimen social. Ese complejo de normas éticas está históricamel)te det.erminado y está en cambio constante. Si es un régimen social decadente y putrefacto . necesariamente la moral en general tiene que ser decadente y putrefacta. La moral burguesa está impregnada del espíritu de la propiedad privada y el mercantilismo. De alú que esté caracterizada por el egoísmo, el Individualismo, la jaibería,el ·engaño. •Es decir, la moral burguesa co- . rresponde a la visión del mundo que tiene la minoría enqui'stada en las , riquezas sociales de la humanidad: la' clase capitalista. Como es un régimen de la selva --de sálvese quien pueda y que impere el más fuerte-- la clase' dominante en el régimen de explotación ha tenido que rest~ingir a los intereses_del "ser social" por medios coercitivos; mediante las leyes y las instrumentalidades represivas. De ahí que la violación de la moral pública burguesa no es más que · una reproducción mu~tiplicada de la violación de la ínoral burguesa en el plano individual. Quien incurre en fallas a la moral en el plano individual o en las relaciones bilaterales con otros seres hwnanos, no hay por qué pensar que, de seguir deteriorándose moralrpente, no atente en ·su día si tiene la oportunidad contra los intereses generales de la sociedad. Contrario a la moral burguesa, la moral socialista, la de la clase obrera, está regida por el imperativo constante que emana de la conciencia social y el deber de cada cual con el conjunto de la sociedad en un ·régimen donde no median relaciones sociales de explotaci6n7 De ahí que no deba existir coerción para imponer "'moralidad" a los seres humanos de la sociedad sin clases. ' El parti~o de la cl:ase obrera --que busca proyectar su vida interna como ~eflej o de la nueva sociedad a cuya aspiración se esfuerza por incorporar a las masas·· ·debe ser nítido espejo, sobre todo, de -la moral socialisw. . . Este partido corre el peligro de no ser ese espejo. Representa un serio problema político el que todavía existan dirigentes y militantes que atenlen continua y gravemente contra las r normas de la moral socialista. violacion~s que llegan al extremo de incluir faltas de respeto hacia los compañeros y compañeras de otros integrantes de la colectividad. A mi juicio, esta situación plantea los s~guientes problemas políticos : l . Se proyecta internamente y hasta pública~ente el des¡:>restig~o de los cuerpos de dirección del partido . - . :.!. QuieJ1 traiciona a un compañero 0 compañera en el plano indiyi<lual, ¿cómo puede probar que no ío traicionará en otros sentidos frente al enemigo, en circuristansias nolíticas más difíciles, sobre todo bajo u1!a situación revolucionaria? Esto ºe s así porque la actitud seña.lada entr~a un apego desmesurado a la buena vida y un menos precio al trabajo sacrificiul, a sí como un deterioro en su espíritu revolucionario. ·

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3 . Tal situación tiene un efecto desmoralizador sobre la militancia del

partido. Por todo lo señalado, se está generalizando la pérdida de la confianza de im¡ íortunt.es sectores de la <;,iirección intermedia y la militmcia eh la dirección máxima del partido. Durant e los últ!mos dos años la actividad represiva y los más · brutales actos Lerronstas _~e derecha contra nuestra lucha y principalmente contra nuestro partido se han recrudecido, sin que se p roduzca, 'I

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respecto a ningún caso, la respuesta revolucionaria cotrespondiente. ·Por· el cont..rario, en la dirección de este partido parece haberse ge_neralizado la filosofía de responder a las bofetadas que recibimos colocando la <?tra _mejilla para que nos sigan golpeando. Por muchos .años, h~mos actuado coµtra ·lo.s agentes infiltrados con la mera sepatación del partido. Existe el caso de agentes ariteriormente infiltrados en la organización que hoy se dedican a maltratar y . abusar impunemente de la membresía del partido, comó est.á ocurriendo actual. . \ mente en Caguas, Uno de los casos más graves a este respecto es el caso de Elisamuel Díaz. , Los ataques terroristas contra el partido han ' ido ascendiendo cualitativamente en el curso de estos último& dos años. Desde la colocación de bombas y ataques a tiros a CLARIDAD e Impresora (en que resultaron her~dos dirigentes 1el Partido), la colocación de bomLas en el Cen.tro Infantil, ha_sta !a colocación de una bomba en un acto de masas .en Mayaguez, que provocó la muerte de dos ciudadanos (incluido un miembro de esta organización y más de una decena de heridos). A todos estos actos hemos respondido con amenzas de "que estos crímenes no quedarán impunes". Esta situación ha llegadÓ al colmo del asesinato este é'.ño del hijo, del Secretario General, en un bruta acto terrorista o contra otro, sino contra nuestro partido y nue·s tre. lucha. . ¿Qué confianza puede tener un puertorriqueño conciente, cualqmera sea su afiliación política, pero más aún los propios socialistas, en un partido político que ha mostrado impotencia para bregar con tan grave situación? La contestación ha sido la retórica hueca de que "a esto hay que buscar una respuesta de masas", cu\lndo la ejecucipn de nuestra política de masas es a todas luces ine. ~iciente.. Todo lo señalado hastfi aquí es muestra de lo altamente costoso que ha sido lo que en mi tesis es una desviación ideológica que se ha venido produciendo paulat~namente en la dirección del partido en los últimos años, en virt-Q.d de lo cual no se ha trabajado en serio para fijar sólidamente las bases de la guerra revolucionaria. · No hemos sabido engarzar los objetivos tácticos,inmediatos, a los principales objetivos estra:égicos y a todo el sistema politico-ideológico que conforma nuestra concepción estratégica, fundamentalmente de lucha armada. · ' Hace algún tiempo señalábamos en una columna en CLARIDAD io siguiente: · J "Jamás la táctica marxista-leninista, sobre todo la magistral flexib~l~dad táctica que nos provee el leninismo, ha escatimado opor,tunidad política ·-como son los momentos de efervescencia y agitación social entre las masas en torno a los movimientos huelguísticos y los periodos electorales-- para hacer crecer el movimiento y divulgar él socialismo científico entre .las masas. · ' " ¿Y cuál de las grandes revoluciones victoriosas a través de los diversos estadios históricos que ha recorrido el ser humano en su deve~ir, no ha sido apoyada y realizada por las mayorías del pueblo?." " Es ese uno de los grandes problemas ele nuestro movimiento en la presente etapa: ganarse el apoyo de las masas hacia el socialismo y hacer crecer la vang uardia." " Lo importante es saber cómo engarzar los objetivos tácticos, inmediatos, a los µ rincipales obje tivos estratégicos y a todo el sistema polí tico-ideológico que conforma to.da nuestra concepción estratégica · fundamentalmente de lucha armada. Hay que tener claro que el asalto al po,der no será por medios electorales ni.~or ninguna .otra vía pací.fica" . "¿Quién no desearía qnA la revoluc1on se gane sm derramamientos de sangre y sin sacrificios del pueblo? Quien no desee esto es Ul'l e nfermo. Lo peligroso es convertir los deseos en cóncepción estratégica . E l que haga est,o cae en el ilusio nismo, terreno donde el enemigo le se rá fácil

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batirse exitosamentecontra los hombres y mujeres de buena voluntad. "Ese asalto al poder no·se improvisa. Requiere mucho más que sumar masas al movimiento. Requiere,años de trabajo paciente e ingenioso en la preparación técnica y combativa de los méjor~s hombres y mujeres y en la preparación de muchas condiciones materiales. " Porque no se trata de una acción espontánea donde un buen dia las masas obreras, por acción volitiva, le quitará las armas a la Guardia Nacional yanqui y hará una insurrección. El partido obrero que a estas alturas de la historia se plantee ,eso no es seriamente revolucio'nario ni " conoce la experie,ncia histór:ica· acumulada por el movimiento obrero mundial durante el presente siglo. Ni tampoco domina el fenómeno del imperialismo. · "Un partido revolucionario serio, sobre todo en la principal colonia del imperialismo norteamericano, ve la toma del poder por la clase obrera como resultado de una tenaz lucha de clases a través de las múltiples formas que cobra és ta. Todas las formas de lucha de masas y las diversas forma s de lucha armada, durante determinadas coyunturas históricas, pueden 'estar <lialécticamente combinadas. Igualmente, tlurau te largos o cortos p eriodos históricos pueden darse unas y otras por separado y unas formas con<lu<:ir a otras o entor pecer otras.Lo importante es saber analizar las condiciones concretas en cada momento y l:!gar. Y, sobre Lodo. hay 4ue esta r atento a la pretensión de algunos de trasladar mecánicamente a nuestra realidad situaciones históricas que nos son ajenas . • "Un partido revolucionario se prepara desde el comienzo, anímica Y materialmente para los cambios bruscos de unas formas, fundamentalmente legales de lucha a otras formas de conducir la luchá de clases. Y lo hace dude su más importante di-rigente hasta su último militante. Y lo hace, con perspectiva futurista, sino con visión de presente. A este respecto, hay consignas que no deben hacerse e~ perar para su implementación práctica : renunciar al "coJ-ort", a la rutina, al adormecedor evolucionismo, vencer la fuerza terrible del hábito. "Hay quienes pretenden que la acción revolucionaria debe estar amortiguadu por una especie de almohadines de seda. Quien!3S así piensan y actúan olvidan el consejo con el que siempre Lenin acompañaba sus orientaciones a los combatientes que tenían asignadas tareas más arriesgadas del momento : "audacia, más audacia, siempre audacia " . Los exLremudament.e " prudentes" de aquí son los análogos de aquéllos que, cuando el Monea da en 1953, consideraron a aquellos héroes y mártires:· 4ue años má s tarde Lomaron el poder y consLruyeron en Cuba por primera vez el socialismo en español-- unos locos enajenados."

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"La re volución, dijo Fidel, es el arte de unir fuerzas. Ello supone, en nuestro contexto, s~mar masas trabajadoras, y supone también sumar otras- fuerza s . \

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.. o es hora de la deses peración. En realidad esa hora jamás debe llegar al ámbito político-intelectual de un re~olucionario. Las revolucion~s . .cuando s on verdaderas, son obra de la paciencia y el sosiego. como también de la agilidad, la audacia la ingeniosidad Y - · ' la persistencia. Para ejemplos, ¿cuál mejor que '1a revolución vietnamita'?" (CL~RIDAD, 12 de agosto de 1976).

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Segunda parte de la intervención Angel Agosto anLe la reunión-st•minario de la (J> Amoliada, Nov . 1976 CONCEPCION ESTRATEGICA La concepción leninis ta de la organización del Partido parle del n•('onocimiento de la gran mi s ión hi s tórica qu e corresponde a éste d e ' dirigir a la clase obrera Y a las masas lral-aJadoras hacia la toma d e l

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poder . y la instauración de la dic tadura del proletariado. Ert o t ra s p alabra s, al Part ido le t oca el pa pel principal de orientar táctica y estratégicamente la luchá de clases que motoriza el proletariado; para conducirla a sus más alt os niveles de enfrentamiento con el poder burgués , hasta derrotar a éste en su propio terreno. La lucha de clases del proletariado, a l trascende·r el marco economicista y transformarse en lucha política de las masas trabajadoras, · coloca a éstas en un plano de evident e ofensiva revolucionaria frente al régimen. El ascenso en la calidad y 'cantidad de los enfrentamientos de clase, paulatino a veces y 'por sal t os en los periodos de crisis, conduce a lo que Lenin llama, citando a Clausewitz : ' '. la continuáción de la polí t ica por otros medios" , por medio de la lucha armada ~ el desarrollo de la guerra. Y la continuación de la poli tica' revolucionaria de la clase obrera. Es la fuerza de las armas puest a en manos de la clase obrera y al servicio de los intereses de las inmensas mayorías populares. · La concepción estratégica de nues t ro Part ido parte de la definición de la revolución como un acto de fuerzas. La revolución nace y se de- · sarrolla al impulso .motorizador de la lucha de clases, que a su vez está montada sobre las contradicciones irreconciliables de las dos clases fundamentales de la sociedad capitalista : el prolet ariad o y · la burguesía. Todo cambio social es un acto de ,fuerzas, cuya magni tud y proporción es correlativo con la profundidad del cambio social. La revolución socialista, sobre todo cuando ja lona consigo un proceso dirigido a destruir las ~s­ tructuras coloniales clásicas que oprimen a nues t ro pueblo, requiere un ejerc_icio ext raordinario de fuerzas por pa r te de los explotados. La organización de esa fuerza es tá enmarcada dentro de la ciencia militar. Lenin, al referirs e al tema, indica lo siguiente : · " El ,ejércit o rev~lucionario responde a u~a necesict!ct,' porque los grandes p roblemas históricos solo pueden resolverse por .la fuerza Y la organización d e la fu erz a es, en la lucha moderna , la organización mili tar" .(subrayado de Lenin : Escri to~ Mili t ares, Edi t orial Abrazas. Buenos Aires ) I . ~~estra teoría sobre el camino a l poder se bas a, pues, en el arm az?n ideolog1co del marxismo-leninismo referente a los medios de lucha. Le mn, a l aborda r este tema, señala lo siguiente:

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"¿Cuá les son los requisitos fundamen ta les que t odo marx ista debe exigir, cua ndo se examina el probl ema de las 'form as d e 1. luc ha? ~n. ~rimer lu gar, el marx ismo se d isli ngue de todas las fo r~as pnm1t1vas de l socialismo ~ n que no vi ncul a ·el movi mie nt o a ~nguna forma de lucha es pecífica y determina da. Reconoce las m ás di versa~ formas de 'lucha, pero sin inventarlas " , sino simplem e nt e generalizando, organizando e infu nd iendo co ncie ncia a a qu ellas formas de lucha de clases revoluciq narias que por sí mis mas s utgen e n el curso del movimiento. E l marx ismo, q ue rec haza · incondicio na lmente todo lo que no sean formas abs tractas o recetas doctrinarias, reclama que se preste la mayor atención a la luc ha de ifiasas en m,a rcha , que, en el desarrollo del movimiento con el creci mie nto de la <,: onciencia de las masa s, con la a gudización de las cris is eco nó micas Y polít,icas, engendra cons ta ntemente nuevos y cada vez más d ive rsos m~Lodos . d~ defe nsa y a ta qu e. De a hi que el marx is m o no rt'" c hace incond1 cwn almente nin g una form a <le lucha. E l marx is mo en mod o a lguno se limi la a las form as de luc ha pos ib les y existe ntes solá me nte en un modo da do, si no q ue reconoce la inevil nhl c nece::¡i<lud de formas de lu cha nueva s, d esc onocid~s pa ra quit• rll's acLúa n en un periodo deLerminudo y que s urge n a l 1.w m hiur In co- '


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yuntura..socia( <lada. A este respecto, el marxismo aprende, si vale eXpi:esarse así~ ie la práctica de las masas y nada más lejos de él que la pretens1on'de enseftar a las masas formas de lucha caviladas por 'sistematizadores' de gabinete. Sabemos, -decia por ejemplo Kau~­ ky,- considerando las formas de la revolución social· que la futura crisis nos ·ttaerá nuevas formas de lucha, que ahora no podemos prever.'' · En segundo lugar, el marxismo exige que el problema·de las formas de lucha se enfoque históricamente. Plantear este problema ' ~m argen d,e la situación histórica concreta es tanto como no comprender los rudimentos del materialismo dialécti~. En diferentes momentos de la evolución económica, con sujeción a las diversas. condiciones políticas,culturales-nacionales y de,._ 'vida, etc., se destacan en primer plano diferentes formas de lucha¡ como las formas de lucha fundamental es y, en relación con esto, varlan a su vez lns formas secl!ndarias, accesorias. Querer co.ntes~ simplemente que sí o que no a un determinado medí.> de lucha, s'in 'entrar a considerar en detalle la condición concreta del movimiento de que se tratl;l en una fase dada ' de su desarrollo, equivale a .salirse totalmente del terreno del marxismo." (V.I.Lenin, Escritos Militares, Editorial Abraxas,Buenos Aires). La lucha armada en Puerto· Rico, ~ualquiera que sea el curso especifico que tome ~onforme a nuestra situación concreta, deberá estar . bajo el miu1do supremo del Partido, y, para ser éxitosa deberá contar con la p.a rticipación protagónica de las masas trabajadoras. La profunda con· fianza en las masas, en su espírit~ creador y su heroísmo en los instarr;;es históricos decisivos, es la clave de · la victoria. · Lerun· es intransigente respecto a la importanda del papel. de las masas en la lucha armada, asuma ésta la forma de lucha. armada prolongada, insurrección armada o una combinación de ambas. Señala Lenin, 'lUe "el que dispone de mayores reservas, de más fuerzas humanas, el que está más sólidamente arraigado entre las masas, ese ganará la guerra". Vo N guyen Giap, uno de los principales jefes militares que ha ~1rigido varias guerras victoriosas en este siglo de importancia estratégica para la lucha de la humanidad, señala lo siguiente en su libro Guerra de Liberación. · . "Nuestra línea militar es una 'tlplicación creadora de la con· cepción marxista-lerurusta de la violencia revolucionaria, que ·con· sidera a la revolución como la obra de las masas y a la violencia revolucionaria como la violencia de las masas. La violencia revo· lucionaria debe urur a las fuerzas politicas de las.masas y las fuerzas armadas populares, la lucha armada Y, la lucha politica de las masas para llegar a la insurrección general y a la guerra de todo el pueblo. Solo una comprensión correctá y profunda de esta concepción de la violencia permite organizar y movilizar las fuerzas del pueblo, de toda la nac1ón. El enemigo es combatido por las fuerzas armadas, y, además, por la poblac;ión con todos los medios apropiados... " "La lucha política es otra forma fundamental de combate, constituye la base del desarrollo de la lucha armada y a la vez un modo de ofensiva contra el enemigo. Moviliza y organiza al pueblo, lo orienta en el combate, llevándolo de las formas menores de lucha a las más perfeccionadas. Desenmascara y malogra las maniobras políticas del adversario, dispersa y debilita sus fuerzas armadas, perturba sus•retaguardias, protege la vida y el trabajo de prpducción del pueblo y defiende las bases pollticas de la revolución. Durante las insurrecciones y las operaciones de guerra , la luch~

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politica :rio deja ni un momento de combinarse estrechamente co!l u. lucha armada. Las fuerzas politicas populares pasan progresivamente de las formas corrientes de lucha ·politica a la insurrección a~ . mada y,junto con .las fuerzas armadas, deciden la ·suerte de la guerra:.. " "La combinación de las fuerzas politicas -con las fuerzas armadas, de la lucha politica con la lucha armada, de la insurrección con la guerra revolucionaria es la regla general en el empleo de la violencia revolucionaria ·en nuestro .pais. Unas veces las fuerzas políticas desempeft~ el papel principal, apoyándose erÍ las fuerzas armadas, combinando la lucha política ~n la lucha armada para desencadenar una insurrección popular en todo el país; ouas veces las fuerzas armadas desempedan el papel principal sirvie~do de nervadura a todo el pueblo en lucha, ·combinando la lucha armada con la lucha política, para llevar a cabo una guérra popular .d~ largCl. · duración; en otros casos, las fuerzas armadas ~das fuerzas polítieas entran en juego paralelo y simultáneamente, la lucha arQlada se coordina con la lucha política y la insurrección armada con la guerrCl revolucionaria; en un proceso complejo; únlco. . · · · Durante la guerra, basándose en una gran luc·ha polltic:a Y en coordinación con la acción de las fuerzas armadas, el movimiento de insurrección de masas puede renovarse repetidas veces, en c~da · oportunidad .con mayor vigor. La insurrección amplia el campo de la gue~a revolu~ionaria,, la refuerza, la impulsa a .u.n continuo ~e- · ; sarr9llo mientras que la guerra madura las condiciones de la m- · surrección, le da la posibilidad de extenderse indefinidamente. La insurrección y la guerra, aunque diferentes, son ipseparables. 'No es correcto distinguir la insurrección de la guerra' dijo Lenin." (Giap ;. Guerra de liberación,subrayado del autor). Giap, en otro libro titulado Fuerzas Armadas Revolucioñarias Y Ejército Popular, al subrayar el papel insoslayable de las masas, . señala· que e~ ~ guerra revolucionaria es vital que el enemigo no encuentre ni frente ru retagu~dia ; " que se coloque en el océano de la guerra d~l pueblo...,en la que el frente est.á en todj>s lados y en ninguno." Insistiendo sobre el mismo tema, Giapseñala en su libro El.Hombre Y el Arma, lo siguiente: · ·

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" Según el marxismo leninismo, el motor de desarrollo de la sociedad humana dividida en clases, es la lucha de clases, y, f:JOP las masas populares las que siempre hacen la historia. PQr lo tanto, al Analizar la relación entre el hombre y el 1u;m' nuestro pa?tido ati,nn• · ~ue o• el hombre el factor deci1ivo y critiQ• enér¡icamentt 1- Ut<>ril D\Ul\IHU 111(1Qn la cual el mn• 11 lo d cl•lvo.,.'' · 11 Ast,-cnuuulo 11prMlAmos @ l pllp@ l d@l umbro @n IAluchA ·~ mtidll y @fl lti~ fu@~H llrffllldH, d.@b@mo~ 8Mllhll' @lvllfl@Ht@ 8\1 Cllfict@r d@ cbm~, wr @UÁI H 111 @l11s&i que.U@n 1 uhp lu ~nr• 'I la n11tvlllH11 d@ @lllH d&1 1!8ll8 IY&1N118 1tmlld1s, AW 1'@81d@111 dif@ftlMlll f\lnd&m@ntil 11ntr&i hl cl@MlA mlUtu prolttllril y 11 cl@Mil mUltlr bur¡uH11.''(subr1y1do dil 1utor)

El marxl1mo lt1n1nl1mo recha&a catt¡órlcam1ntt la• forma• foc¡ul• t.a1, blanqui1t.a1, 101 11tilo1 de complot1, dt la lucha revolucionarla. E1ta1 forma1 dt lucha pretenden excluir por completo a 11, mua• d1 la lucba tt~olucionarta. 1.ienJn, al r~1poncltr en 1917 a 111 1eu11clon11 d1 101 m1n· ciwvh¡ut1 'I 101 11 1oclaU1t11 revoluclonarlo1" de qui lot bolchlvlqu• , ran blanqul1t.a1, -16alab• lo 111fuJentt1

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"Para ser coronada por el éxito, la revolución, debe apoyarse en un complot, ni en un partido, sino en la clase avanzada. Este es el primer punto. La insurrección deb~ apoyarse en el- ~mpuje revolucionario del pueblo. He aqui el segundo punto. La revolución debe estallar en el apogeo de la revolución ascendente, es decir, en el momento en que la actividad de la vanguardia del pueblo es mayor, cuando son más fuertes las vacilaciones de los enemigos y de los amigos débiles, equívocos e indecisos de la revolución. Este es el tercer punto. Por el establecimiento de estas tres condiciones, a propósito de la insurrección, .el marxismo se distingue del blanquis· mq" (citado por Neubert: La insurrección armada: subrayado -por Lenin) .10

En el mismo año de 1917, en su articulo Carta a los Camaradas, Lenin, insiste en la difer-encia . entre l?S marxistas y el blanquismo:. "Un complot militar es de la competencia del blanqu'ismo puro, si sus organizadores .no han apreciado con exactitud el mo· · mento polltico en general y 18 situación internacional en ~rticular; 11 no tienen a su favor l slmpatia. (oteatigu da por 101 h cho1) d la · rnayort del pueblo; 11 1cuno d 11 revolución no hA do1truido 111 lluelonea y las esperanzas de la pequella bur¡ue11ia on la po11ibilld11d y eficacia de la "enten~e" entre l~e clases; 11 loe organizadores del complot no han conquistado la mayoría en el seno de los órganos en la lucha revolucionaria "provistos de plenos poderes" o teniendo, , como los soviets, un puesto importante en la vida de la nación; si no hay en el Ejército· (en tiempo de guerra) hostilidad determinada hacia el gobierno que prolonga contra la revolución una guerra in· justa; si las consignas de la insurrección no tienen 'la más amplia difusión y la mayor popularidad; si los obreros avanzados no están convencidos de la situación des·e sperada de las masas y seguros del apoyo del campo; si la situación económica permite seriamente es· ,perar una solución favorable. de la crisis por medios pacíficos y vía parlamentaria. "(idem,subrayado de Lenin) En el folleto, La quiebra de la intemacional en 1915, Lenin define con precisión el instante supremo en que las masas están en las más óptimas condiciones de incorporarse mayoritariamente al combate poi: el poder:

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. "Para un marxista es ·evidente que ninguna reyolución es .. posible si no existe una situación revolucionaria. Toda la situación revolucionaria, por lo demás, no termina en una revolución. ¿C~áles son, en general, los indicios de una situación revolucionaria? No nos engallaremos seguramente aa\ alarido .los tres indicios siguiente 1: l. La imposibilidad para las clase1 dominantee de mantener tntegramente su dominación; una 'crisis' de los medioe dirigentes, criéis politica de la clase que ejerce el podar, produce una falla en la que penetran el de11contento y 11 indipación de lH cla11es opri· midH. Para 'qua una revolución tenga lugar e1, en general, in8U· ficiente que 'ya no H soporte abajo', es men11ter, adem'8, que ya no 11 pueda vivir como en el pa1ado. , 2. La agravación anormal de 111 privaciones y sufrimientos , de la1 clases oprimidas. · s. El aumento sensible, en virtud de lo expuesto, de la ac· tividad de las masas que, 'en tiempo de paz' se dejan robar tranquilamente, pero, en tiempo de tormenta, son incitadas por la crisis y también por los dirigentes, a tomar la iniciativa de una acción hi<:itórica. 4. Sin est.as modificaciones objetivas, independientes de la

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volul'ltad de los grupos aiSlados y de los par.tidos, .asi como ~e las clases, una revolución, por reg~a genei:al •. es imposi~le. El conJunt;o de estas modificaciones objetivas .cons~tuye precisamente la s~­ tuación revolucionaria. Hubo une. situ.ación de este orden en Rusia en 1905, y en todos los paises de Occident.e, durante la ·era. de las revoluciones. pero también hubo otra en 1859-60, en Alemania, y en 1879--80, en Rusia, aunque no haya hab!do ~tonces revolución. ¿Por qué? Porque toda situación revolucionana n~ en~e.ndra necesa· riamente una revolución; porque ésta no se r~~za smo cuando se añade a los factores enumerados el factor subjetivo, es decir, la aptitud de la clase revolucionaria para la acción rev¡olucionari~ ,- la . ap· titud de las masas suficientement.e. fuertes para r omper o quebrantar el antiguo gobierno, que aún en el apogeo .de la crisis 'rio caerá f?i no se le hace caer'. (ld.,~ubrayado de Lenm) . El programa de la Tercer,a In.temacional <?~m~nista en su Se~to Congresó Mundial bosqueja como sigue l~s condiciones en que el Partido está obligado a conducir a las masas al combate para el.derrocamiento del poder de -la burguesía: '

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" En presencia de un impulso revolucionario, 'cuandó las clases dominantes estári ' desorganizadas, cuando las masas se hayan en el estado' de fermentación revolucionaria,cuando los elementos intermedios se inclinan hacia el proletariado, cuando las masas están dispuestas a la acción y al sacrificio, se impone, ento n · ces, al partido del proleturiado el deber de conducirlas al ataque directo contra el Estado burgúés. Est.e resultado se obtiene por la propaganda de consignas transitorias cada vez más enérgicas y B organización de acciones de masas ' a las que deben subordinarse todas las .ramas de la agitación del Partido y de la propagmda, · incluso la acción parlamentaria. E n estas acciones de masas están comprendidas : las huelgas, las huelgas combinadas con las acciones simples o armada s, en. fin, la· huelga general de concierto' con la in· surrección armada contra el poder de la burguesía'. Esta última, que es la forma más elevada de lucha, se basa en las reglas del arte militar, supone un plan militar, tienen el carácter ofensivo de las operaciones militar,es, repuiere en el proletariado una abnegación y un-heroísmo absolutos. Tales acciones' exigen, como condición in· dispensable: la organización de la~ g;andes masas en unidades de combate, cuya misma tonna abraz11 y pone en movimiento el mayor número posible de trabajadores, a~ como un trabajo revolucionario reforzado en el Ejército y la flota." _ "Al pasar a las nuevas consignas, más acentuadas, es ne· cesario guiarse por la regla esencial de la táctica política del leninis· mo: saber conducir a las i:nasas a las posiciones revolucionarias d€ tal suer te, que las masas mismas se convenzan por su propia experiencia, de la exactitud de la línea seguida por el Partido; la no observancia de esta regla conduce fat'llmente al alejamiento de las masas, al pu tschismo y a la degeneración ideológica del comunismo en un doctrinarismo de izquierda, un aventurerismo revolucionario ' pequeño-burgués. Un peligro semejante existe si no se aprovecha el punto culminante de la situación revolucionaria que exige del Partid9 del proletariado un ataque decisivo y de extrema audacia contra el enemigo; dejar pasar este momento y no desencadenar la in· surrección es ceder la iruciativa al adversario y condenar la revo· lución a la d~rrota."(ldem) . · El estudio de la experiencia acumulada por la humanidad a lo largo de la ~toria, y la de la teoríá revolucionaria nacida de es@experien~,es .ne-• cesar10 para afinar la táctica y estrategia revolucionaria de nuestro Par- ·


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tido, así como los métodos de combate aplicables en cada etapa. Respedb -.. . a la lucha armada, debemos adaptar ~manera de conducción de la guerra Y el arte militar a nuestras condiciones de país PeQuefto. de ooblación reducida, de nacionalidad dividida. de escaso .territorio para el co~bate y !!~ ene~eo _que resulta ser el más poderoso y ·de más perfeccionados .medios técnicos de hacer la guerra del mundo; de reconocida ferocidad, con elevados intereses económicos,militares y políticos enclavados aquí. Puerto Rico no es una colonia del tipo tradicional que ha prevalecido en el mundo hasta el presente, Es una de.las pocas colonias con un capitalismo desarr~llado en el mundo contemporáneo. La superestructura politica y jurldica, correspondiente al cofonialismo clásico está en contradicción con la realidad de nuestra infraestructura, caracterizada por el capitalismo desarrqllado. Esta aseveración aparentemente insignificante, es crucial en la "determinación del carácter que asumirá nuestra guerra de liberación. · Una colonia con un producto nacional bruto de alrededor de cinco mil millones de dólares, con una inversión interna de capital extranjero .montante a ~s de doce mil millones de dólares; que le genera a las empresas imperialistas más del diez porciento de sus ganadas netas mundi~es, con una de las bases navales má.s importantes de Estados Unidos en el mundo y con una ITTªn importancia político-estratégica para el imperialismo en el mundo, no es, ciert~ente, una colonia cualquiera. . Nuestra situación histórica particular entraña una cpntradicción fundamental que arroja un balance favorable para nuestra revolución: al ser tan elevados los intereses del imperialismo aquí y tan importante Puerto Rico para la estrategia impe:l:ialista aquí y tan importante Puerto Rico para la estrategia imperialista en el mundo, el enemigo luchará con mayor ferocidad contra nuestr~ revolución, pero, paradójicamente, ésta contará con una poderosa fuerza forjada por la propia situación de tal realidad crea:I" un proletariado númericamente . grande, con , influencia decisiva entre el resto de los trabajadores y gran parte del pueblo y, en el caso de los centros económicos de mayor importancia estratégica (tanto -. desde el punto de vista puramente económico como desde el puñto de vista logístico del ·régimen), con relativamente altos niveles de conciencia Y organización de clase. ,Como datos importantes, recordeniOS que e1 proletariado constituye el 63% de la masa trabajadora y que en las industrias, centros económicos e instituciones de actividades sociales claves ·· come las petroquimicas, la generación de energía eléctrica~ las comunicaciones, los centros portuarios, aeropuertos, etc.-- es donde más altos niveles de organización y actividad sindical existe. · No podemos , sin embargo, obviar el hecho de que aquí hay bajos niveles de concentración proletária por unidad de trabajo. (EJl Puerto · Rico solo el 9%. de los trabajadores están concentrados en empresas de más de 150 trabajadores por unidad. En Petrogrado en 1917, el 44.4% de los obreros se concentraban en gigantescos centros de trabajo de más de 1,000 trabajadores; en Moscú este porcentaje era de 57.3%) Además, debemos tener presente que aún los niveles de conciencia de clase de his masas trabajadoras no alcanza,\ en lo general, los niveles óptimos para pensar en la cercanía de una situación revolucionaria. No obstante, el derrotero que seguirá nuestra revolución no parece ser el tipo de guerra anti-colo,Ual clásico que caracterizó la revolución ar· gelina, la cubana, las guerras de liberación africanas de nuestros días y las escenificadas en aftos recientes en diversos países de América Latina ~ Nada de lo anterior excluye la posibilidad de que nuestra guerra ~evo­ lucionarla contenga muchos elementos característicos de esas guerras anti-coloniales. • Aquí la lu~a de masas legal e ilegal abierta jugará un papel mucho -.más destacado que en otras colonias.

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· La concepción leiiinista del ejército popular nace; precisamente, de esa odentación general. Lenin concibe. el 'ejército popular como una organizaci.ó n de mayor amplitud que el Partido. Es el instrumento de combate de·las masas en general, más allá del Partido. En el periodo de le-' galidad, en realidad lo más que se podrla construir es el esqueleto del ejército, su armazón central. Es .decir, en esa etapa se le estarla dandd forma organizada no al ejércit o, ~no a los futuros cuadros miliar~s d~ éste. Solo bajo una situación revolucionaria cuando se prod~zca la mcor¡ poración de las grandes masas a la lucha armadá, será, que alcanzará 18 plenitud de su desarrollo el ejército popular. Nada de lo dicho hasta aquí significa nec~sariamente qué en nuestrq país la lucha armada adquirirá exclusivamente la forma de insurrección YI excluirá la guerra prolongada. Ya arriba citábamos a Lenin· séialand qqe la "inS\lrrección y la guerra, aunque diferentes, son ins~parabes" Giap, 'basándose en su enorme ~ eriencia de jefe politico-mUit marxista-leninista que ha dirigido cuatro guerras victoriosas en tnás d cuarenta años de combate nos enseña que "unas veces las fmrzas p liticas desempefian el papel principal, apoyándose eri la~ fuerzas ar madaa, combinando la lucha polJtica con la lucha armada para de en·

c1d1nar una i.n urreoción popu r n todo tl pw , otra ve 1 1 1 fuaa 1rm1da1 deeemp~an el papel principal irviendo d n rvadura a todo t1 · pueblo en lucha, comb'inando la lucha armada con la lucha pólitfca, para llevar a cabo una guer~a popular de larga. duración; en otros casos.' la1 fuerzas armadas y las fuerzas políticas entran en juego paralela y simultáneamente, la lucha armada se coordina con la lucha política y la in- . surrección armada con la guerra revolucionaria, en un proceso con:pejo, único" (Giap,La Guerra de LihEl'ación, subrayado por Giap). El aparato armado no tiene su función solamente cuando llegue la '3ituación revolucionaria. La lucha armada integi-ada a la accUn de las masas es una necesidad del presente, es un requerimiento de la pmpla lucha abierta de las masas én el presente y en el futuro inmediato. Además, es iluso pensar la creación del ejército popular so1o en la proximidad de una situación revolucionaria, ya que entonces, al no contar con los cuadros militares capacitados y el armazón central del ejército popular; quedará en manos del adversario la iniciativa, con la subsecuen· te derrota de la revolución Es necesario estar preparados p,ara entrar en co~bate en cualquier momento, inde~rxlientemente d e la lejanf.a o . cercania de la situación . r~volucionaria. Es necesario. poner lo mejor de la capacidad técnica y liderato militar del movimiento revolucionario al servicio de la lucha de masas, ahora, para elevar el poder de presión de las masas en sus demán· d*8 reivindicativáe, educarla8 en la necesidad e 1nevi tabilidad de la lucha armada Y al mismo tiempo, elevar la calidad t:écnico·mllitar de los futuros integrantes de los dispo1dtivoe ari;nadoe. , En el plano politice>eetmt'Agico d~)ueetra lucha a important e tru ·.'

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cender problemas de politica organizativa general del Partido de medular' importancia para nu tra r voluci~n. Uno de llos es 1 rei rente a la or· tanización clandestina o a mi·cland tina del Pll'tfdo en k>8 tallerM,11obra todo lOfl de mayor importancia 0str11~gica. La org nizaclón del ' Partido por lugar de trabajo, priorizada 11obm la organización por lupr de vivienda, ea uno de 101 principales factoru qu diferencia la mncep• clón lenlnh1ta de la organización de la politice organizativa de la 11 ocllldemocracla electorallllta. Examinemos algunas experiencias tomadas del articulo Hay que arrancar las masas a los- social·democrátu, de O. Piat nitzky:

'. ' ... los partidos comunistas construyeron su organización como los socmldemocrátas, por circunscripción electoral, por fogar de babi-


., tación de los miembros del Partido y de los electores. Hay que añadir que · no poseían sus organizaciones sindicales y alli donde las.crearon!éstas no tuvieron, ni tienen hasta ahora sólidos lazos de organización con las empresas. De este modo las organizaciones del Partido Comunista en los .países capitalistas estaban organizadas sin ligazón pennanente de organización con las empresas. He alí el principal defecto de organización de, los Partidos Comunistas, que debe. ser subrayado claramente con lós profesores que enseñan en las escuelas del Partido". . "Las tareas de los partidos comunistas eran otras, pero sus or·ganizaciones tenían la misma estructura que las de los socialdemocrátas. Si los ~o~ialdemocrátas estaban ligados a las empresas por intermedio de los sindicatos, los partidos comunistas ni siquiera poseían una -organización semejante, y esto es igualmente valedero, incluso para partidos comunistas que tienen una gran influencia en los sindicatos. Antes de su aparición, los partidos comunistas adoptaron las formas de organización del Partido bolchevique. EIUpero, durante ·e ipmedia~niente 'después de · lá gu.e rra·; eri -muchos paises, los obreros nombraron delegados revolu'cionarios (en Alemania jugaron uh gran papel en el desarrollo de las huel.g .,durante la guerra) elegían comités de empre8a (pQr ejemp!Q_los "Shop . etewards" en Inglaterra), e inclÜ~o envia'Qan sus del~gados a los Soviets. · D.e esta ·manera pudieron convehcers~· de las ventaja_s de· la organización de los obreros por lugar de trabajo COI'\ relación á la ~~ganización de los obreros por lugar de habitación. Pero cuando la tempestad revolucionaria se hubo calmado, 18-s tradiciones socialdemocrátas i;ecuperaron su posición predominante sobre las formas ·de organización similares a las formas bolcheviques de trabajo en las empresas. Eso es lo .que explica por qué los partidos comunistas, y en particular las organizaciones sindicales revolucionarias y los cuadros que asumen de hecho, el grueso del trabajo revolucionario y del trabajo del Partido renunciaron entonces a los métodos casi bolcheviques de trabajo en las empresas. Y 'hoy en día al no encontrar la resistencia necesaria en los dirigentes del Partido, se oponen a estos métodos, no obstante de haberse demostrado su superioridad sobre los métodos socialdemocrá tas. " "El ejemplo de 1~23, cuando el partido no aprovechó la situación revolucionaria .para derribar a la burgues ía, no -solamente poi¡que faltaba una verdadera dirección revoludonaria, sino por carencia de ligazón amplia y sólida con los obreros de las fábricas y empresas, basta para probarnos que ltt ausencia de organización del Partido en las empr.e sas influye poderosamente en el trabajo del Partido Comunista".(subrayado nuestro) Nuestra guerra dt! liberación requerirá mucha ingeniosidad, c11eatividad, extraordinaria Milidad en las comunicaciones y en ta movilidad, alta secretiv~dad y compar;timent:ación en lo que respe6tA p, funciones <le ig~ntidades legales de l<Mi combatientes y p plan s OPQrativOB tQnto en el orden t:áetico como 'fm el orden Qperativo--.•· trnt4 ~hm. m 1prlftgipio de oomporttm ntüQión en lll or1wl1Hclón

IÚV@l O@ dir@t!• olón, §@po 1tU\§ d@ lo n@ti@§Mlo puo @l t!ümpUmhmto @fiol@nt@ d@ §Y§

t!Üllld@§thm §\lfJOH@ (l\l@ MOi@, tHUUQuJ@m Q\U! §IHl ¡§Y tftr@O§, .

Es @n oH gontox~o'lio lti oonoopfilón estr11~B1011 quo hHtft üq\11 hftmc:li rosumldo, quo ol p 'rtldo prol tllrlo t1e pl1nttlft gomo objoUvo taetlco l eroclmltmto m 1dvo do l ors HiHelón p1rtldllri1 y 1lle1n· ur la máxima influ nci do l ld olo(li 1od U1t ntro la1 mu11 trabaj dorH. Avanzar n 1 politb clón do l s m11u11, eonduclrl 1 hacia lo comprtn8lón d l ~n vi btUd1d y n e 1ldad d la lnd pon· doneia y ~l 1oclali1mo P rti ndo d 11 cr J nto indJ1n1ción populMr ~ut re ulta do la protundliaelón d la crt i1 económica, 11 con1trulr ~· b11e1 para el d earroUo xlt0to dt le IU•t'ra de Ub ración.

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Justamente dentro de estos plll'ámetros ef. que la táctica leninista concibe la participación del par~ido comunista en el proceso electoral Incrustarse en el debate-político en torno a las eleccionE;!s, proyectando entre las masas el partido Y la ideologf a de la clase obrera, es u:n- paso táctico que permite hacer avanzar la luchá, en la presente coyuntura, hacia las, metas estratégicas sintetizadas hasta aquí. Disponerse a trabajar paci~ntemente en l~ construcción . y desarrollo del ejército popula¡, rruentras se defiende con tesón la legalidad --y más aún mientras se busca su ampliación-- es avarizar · hacia la ofensiva política. Hacer retroceder al enemigo, ganando terreno en el desarrolo de la lucha de masas, es hacer que las _grandes masas del pueblo se conviertan en la gran reserva estratégica de la guerra de liberación. · ·

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Río Piedras, Puerto Rico 24 de febrero de 1977 Comité Central Partido Socialista Puertorriqueño (Por intermedio de la Comisión Política·) Estimados compañeros: Por l~ presente solicito qu~ se me releve de mi calidad de miembro del Comité Central. Las razones, múltiples, son todas de carácter poli~ic?"ideológic9, las que 1:1º dejan de estar refrendada~ por factores sub1et1vos. . En el presenté mensaje trataré de resumir mis posiciones .sobre diversos asuntos que han estaao en discusión durante este periodo de lucha ideológica y responder a las más impor-tahtes acii.sacione~ y señalamien tos críticos de que he sido objeto. En mi opinión, ha estado muy confusa la ~aturaleza del dif~rendo. En realidad , han estado presentes en el debate, simultáneamente serias contradicciones que corresponden generalmente a diversos niv~les Y periodos históricos en el desarrollo de un partido obrero. Es naturial que así haya sido en nuestro-caso, al tratarse de un partido tan jov~n históricamente e inmadura ideológicamente y en la práctica política, que aun se encuentra aspirando a alcanzar la categoría de partido proletario. Aquí , adicionalmente --como señalé en la reunión de este cuerpo en Po·nce en diciembre pasado-- se han combinado dialécticamente los siguientes fact9re·s , part icmlarment(j durante los, últimos años : influencia, muchas veces decisiva, de la ideologíá de .la pequeña purguesía; renuencia al de bate ideológico ; 1 insµficiencia . ideológico-teórica en general, incluyendo las 'i nstancias máximas del Partido, y utilización de la crítica Y autocrítica como algo excepcional, cuando ya no hay más remedio; Y no como u ~rn práctica cotidiana, sana y creativa. En el caso del debate ideo lógico interno siempre se ha tratado de mantener en los planos de má s alta dirección, impidiéndose la circulación entre la membresía en general de la información necesaria para que se formen sus propios element os de juicio y por lo' tanto cada miembro pueda participar activa e inteligentemente en el debate. Nuestro interés en preservar la unidad del partido y de guardar con rigtirosidad la seguridad interna necesaria opera muchas veces,.- sin que necesariamente nos lo propongamos, como instrumentos de chantaje que impiden la libre discusión interna. Tal comport&.niento entraña en sí la esencia del burocratismo, que consiste en ,convertir el instrlimento en un fin, soslayando el fin mismo para el que fue creado el instrumento de lucha. Todo este conjunto de factores, a mi juicio, explica porqué, en tan estrecho espacio histórico, hayan aflorado tantas y ta n complejas contradicciones en el seno del Partido. Lo más importa~ t~ es saber a preciar como tales los problemas principales y los secm:id~nos. Lamentablemente, por la combinación de múltiples fac tores subJ e~ivos y objetivos, no se ha recogido el más impor~~ nte problema del par tido hoy, que es, a mi juicio, la concepción de partido y con secu e n t~ i;ie nte su~ tr~s as pectos primordiales : la polít ica de masas, la concepcion organizativa y la visión estratégica.

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En tal sentido yo he sost enido, a lo la rgo de este proceso de di scusión de~de la reunión-seminario de la Comisión Polí tica .Ampliada hasta Ías reuniones recientes del Comité Central contradicciones con las posiciones expues tas por e~ Se~retario ~eneral , entr,e otros. En ~i opinión solo un congreso partidario, precedido por el mas ext enso e m t enso proc~so de discusión con la pa;ticipac~ón ~e toda .1? membr.esía, .d?nde ésta tenga -e\ beneficio de la mas a mplia d1vulgac1on de las pos1c10ne~ en conflicto, podrá definir _cuál de fas diversas pusiciones, si alguna, represent a el sentir del part ido, así como definir adecuadamente una interpretación del programa y elegir el nuevo Comité Central. De mantenerme en el Comité C~ntral es taría obligado a asumir uno de cfo s comportamientos: dar continuamente la bat alla en torno R mis posicion·e s en el s~no del Comité Central, incidentalmente minoritarias en este moment o en ese cuerpo (alimentando con eHo la acusación de que lo que hago es ent orpecer los trabajos del part ido) , o ref~endar con mi silencio, en tan alta instancia como el Comité Cent ral, planes de tra bajo que emanan de posturas que plantean por lo menos un'o s énfasis que y o considero fundamentalmente equivocados. · Todo lo anterior está agravado, además, por serios problemas de comunicación con varios compañeros del Comité Cent ral y la Comis ión Política que, quiérase que no, ma t izan el d iférendo y ya comie nza n a manifes tarse en términos de fal tas de respe to mutuo. · Algunos ha~ tratado, den tro y fuera del Comité Cen tr.a l, de tergiversar mis posiciones para proyectarme como militarista y ha sta ultrru'.~quierdis tas. · ' Aunque no le concedo mucha importancia a esos apelativos ( j tan1 t os álos qúe estaremos ex puestos siempre!) honestame~té considero que no 1Hncuadran con mi práctica polí tica y teórico-intelectual. 1 En primer lugar, debo confesar que me t ocó a mi personalmente desáhollar teóricamente en su aplicación.perspectiva en nuestro contexto histÓrico el concepto de lucha armada de las masas y 's us concomita ntes, com9 ejército popular, mando único, combinación dialéctica de insurrección-guerra prolongada-lucha legal. Ello se hizo en un extenso documento que sometí a discusión y se apr obó por unanimidad en una reunión de la Comisión Política de hace apenas un año, el cual se editó posteriormente a los fines de un a divulgación selectiva en el seno del partido. Hasta entonces eran conceptos que se utilizaban entre nosotros a manera de clichés y que,unos y otros le dábamos interpretaciones distintas. E n la p ráctica, lo que prevalecía era una dico tomía entre las formas de lucha. E n el caso de la concepción leninis ta del m a ndo único, dicho sea de paso, no se utiliza ba en el partido· . En el señalado documento se expone el concepto de la lucha arma da de las masa s como parte esencial de la concepción leninista de.. la organización, ín timam ente lig ada a lai polí tica organizativa legal abierta. En ta l documento, a demá s, se llama la atención al hecho d e que aquí , por las particul aridad es histórico sociales y políticas de es ta colonia clásica "la lucha de masas legal e ilegal abierta jugará u n papel m ucq o m ás de s tacado que en otras colonias". Y es esa la posición que sostu ve en los foros de discusión a que he tenido acceso, incluyendo esta serie de reuniones del CC. Fue esa mi machaca constante con los com pañeros· que en diversas áreas es tuvieron bajo mi ·d irección. Más aún, en la ú ltima parte de mi interve nción ante la C P a mpliada sugeri como la primera de tres prioridades del partido en los próximos años lo siguiente: · , · . " Reenfocar la política organizativa y d irigirla hacia la cons trucción de las bases organizativas que nos liguen sólidam en te con la clase obrera, permitan al partid-0 crecer mediante el reclu t amie nto de lo s mejores de és ta s y , crear por lo tanto las co ndiciones o~ga n izativas e

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ideológico-políticas que co~tribuyan u una · eventnal transformación cualitativa del mov.imiento sindical; igualmente orientar el trabajo interno del partido hacia la ºtransformación del militante en dirigente de masas, mediante el desarrolló de rigurosos programas de formación de cuadros y de capacitación político-ideológi.ca genetal de la militancia y el desarrollo de campañas locale·s ... i~ A todo lo largu de aquella ' extensa intervención planteo como una de las preocupaciones principá'.les el inmediatismo y gigantismo q~e ha permeado nuestra política de masas. en virtud de lo cual ésta -ha estado fundamentalmente orientada, no hada el desarrollo de un trabajo politico-!lrganizativo paciente y sosegado de construir un sólido movimien1o socialista en el país, entronizado en la clase obrera, sino hacia el desarrollo de " una carrera desenfrenada y ~esesperada en busca de las mu s a s" ,rnediante continuos ) actos masivos · y campañas .de corte nacionali s ta. Esos planteamientos esenciales fuer .in los que reiteré en. la reunión del Comité · í;e ntral de diciembre pasado, al no ver.i.os reflejados en el 1nform e Político. · Durante el tiempo que estuve a cargo de mi última área especiulizada, y en la.mayoría de las ocasiones por iniciativa propia, me incorporé a tareas diversas donde ciertas circunstancias requerían mi presencia, principalmente en torno al trabajo sindical, con cuya ·µroblemátiea me mantuve siempre bien relacionado e informado. De~de que me formé como dir:gente, durante la gran l°füelga eléctrica de Palmer en 1969-70, he impulsado siempre, de man8fo sistemát icu, la entronización del partido en la lucha de clases prolE(,taria para elevar ésta de su~ formas incipientes y eiopontáneas a las más elevadl!ls Y he impulsado como tarea de primer qrden la organización pofitica. de la dase, principalmente en los centros de trabajo. Así lo exP,use en los primeros documentos analíticos producidos a raíz tle aqu~lla l-i1uelga. Así lo expuse en la reunión del Comité Central er, 1972 en que se aprobó el document.o La política sindical del PSP. Así lo he reiterado en innumerables artículos periodísticos, p9nencias e inte~enciones ante diver· sos foros. y he part.icipado personalmente, de manera exitosa, en la implementación práctica de esa teoría (quP. no es otra cosa que un.a concepción de partido) a lo largo de varios año_s En la reunión de la CP Ampliada, en realidad, lo que hice fue machacar sobre lo mismo y llamar la atención hacia el hecho de que habia· una práctica poli tica, principalmente en la actividad organizativa Y en la política de masas, que estaba en contradicción éon la ~oncepción de ,partido antes dicha. ' Mi- intervenciéin a lite este cuerpo, en diciemb.·e pasado, lo ~ue hice. entre otros señalamientos, . fue reiterar esa concepción de partido, que en mi opinión, no estaba contenida en la intervención del compañero ·Mari Brás. Más aún, ~.abía en e~ta última unos énfasis planteados que sugetían una concepc10n de partido completamente contradictoria con la correspondiente a un partido obrero en nuestro contexto. En esa inte rve nción ante este CC señalaba lo siguiente: "¿Qué es lo que estamos discutiendo en esta reunión?" . .. Yo creo 4ue el tema central de esta reunión gira en torno a la pregunta :¿qué tipo de partido queremos y debemos construir?" . En tal sentido, señalaba yo entonces, adquiere ' particular importancia t•I tópico sobre " nueva política organiza tiva·· ,' contenido en el informl.· del Secret'ario General. Allí se incluye como algo accesorio y en aras "dt• la unid ad t~ acional que conduzca a la vic toria de la independenl'ia " el uspec to c a rJ,11~al de b política leninis ta de la organización , que es la organización política e n los centros de trabajo. Llamaba la atención

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además, al hecho de que t~da ·la larga intervención del Secretario General, de más de cien páginas, es taba excenta de una autoc:ritica con respecto al abandono del partido. en los últimos años.a la solidaridad con nuestra clase en sus formas más álgidas de lucha en el presente periodo. las huelgas ~conómicas . . · Todo esto tiene una ·enorme importancia, pues supone una µarticular visión' del partido que no es, a mi juicio, li:J que emana de los docull).e ntos programáticos . Repre entá, además, las posiciones de un:i pequeña burgliesía radical que ha logrado aprop_ia~se ~n.telectualmente de las categorías marxistas, sobre toc;lo en el plano filoso.fico y superest ructural, pero qué no ha logrado una internalización definitiva del proyecto histórico de la clase obrera, .el cual incluye necesariamente la independenc!a nacional (pues ésta es parte de.su lucha de clases) , pero como parte de la lucha de clases que motoriza la clase · obrera :Y -no esta clase como instrumento de otras clases o fracciones sociales con agendas particulares. Esta visión de partido s_ugiere más un trabajo paciente, sereno de organización · de la clase, que supone muchos esfuerzos, sofisticación y ihalictia conspirativa, que esa carrera desesperada y desenfrenada. propia del inmediatismo característicQ de la _p equeña burguesía, que hasta ahora ha privado en la conducta política partidaria . En .el partido proletario al que por lo menos yo aspiro , el énfasis mayor se pone en el trabajo paciente de organización y educación qu~ en la agitación en mítines enoj mes y manifestaciones en que continuamente nos envolvemos. lo . cual se hace muchas veces para medir fuerzas . con otras organizaciones. Se i e dirá que esta deficiencia de· la Íntervención original del Secretario General fue superada en la discusión, pero en realidad no creo que sea así. Existe . la contradicción, aunque ella no emane de los documentos apr9bados. Fluye de la intervención del compañero Mari Brás cuando prácticamente condicionó s u aceptación del cargo' de Secretario General en la pasada reunión del ce, si examinamos cuidadosamente· dicha intervención. Creo que en esa in tervención se refleja que el Secretario General mantiene sus posiciones originales a este respecto .. No obstante, son muy .su tiles las diferencias cuándo nos amparamos

ex~lu ~ i vamen te en expres iones verba les . Solo una apreciación de la

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practica polít ica, un examen -cuidadoso de omisiÓnes importantes (hu.e~gas económicas), el mencionar como algo accesorio la organización pol~tica de la clase obrera , el énfasis reiterativo y exagerado a , los aspectos super-estructurales podrá ir def~iendo como ideológico y no meramente de énfasis es t e aspecto tan importante . .E s por ello que creo que este debate apenas está comenzando. El part ido que quieren quienes lo integran habrá de definirse en el Cong reso. · • . ~or toda la confusión seña'lada, n este partido aun I).O hemos podido defi~i.r una clara concepción táctica la cu al, como tal, ha de .estar en func10i: de la concepción estra tégica. Es en es te sentido,· como decíamos en la citada intervención ante este ce. donde la política organizativa se enlaza dialécticamente con la concepción estratégica . · Decíamos en esa í?tervenc1ón lo siguiente : "Hay que estudiar má' a fondo n ues tra infraestructura económica y las particularidades de la dominación imperialista en Puerto H.ico. Creo que hasta ahora hemos arañado el tema, pero no hemos penetrado con verdadera profundidad en este asun to. De ese examen , a mi juicio, derivaremos conclusiones que nos ayudará a afinar nuestra concepción


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petróleo, transporta.cióii de carga Lel'.l'estre, marítima 'Y aérea, y .comtlnicaciones telefóñicas,telegráficas y cablegráficas. Es precisamente en estos sectores donde más elevados indices de actividad y organización sindical existem Esta realidad, además, es uno de los primeros factores que compensan el factor adve,rso, para el". desarrollo de nuestra guerra ·revolucionaria, que representa nuestro territorio pequeño y nues~ras condp ciones· geográfi~as y topos-ráficas. . . A mi juicio, la priorización de la actividad político-.orgamzativa der partido, entre otros, e_n los centros de trabajo de esos sectores ~e la econorrúa, tiene una gran importancia, tanto desde el , punto de vista político táctico como desde el punto de vista poijtico-estratégico. En el plano político-táctico permitiría: · . · · . L Establecer los mecanismos que permitan la influencia ideológica del Partido entre la vanguardia obrera y entre los trabajadores en.general 2. Permitir la incorporación al partic;lo, como militantes y afiliados, de obreros y trabajadores, lo cual dedundaria en una transformación de la actual composición social ·de nuestra organización; 1 •. 3. Establecer las condiciones ideológico organizativas y políticas qUe · ~Ontribuyan a la transformación, desde la base, del movimiento sindical, que permitan el. surgimiento· ge ·un. nuevo liderato sindical y con.tribuir P?r lo tant~ ~crear las condiciones mate~ales que .ªY~den a ( levar la capacidad mov1hzadora de ·masas de las uruones .y smdicatos. Todo ello, además, tenqría la . consecuencia de permitir el avance de los planes . baria la_g~ación. desarrollo y consolidación, de una Central Un~a .d e 1Trabajadores. · · · ~ . En ef'plano·político estratégico me parece que,~ menos qu~1se alteren fun':famentalmente las c9ndiciones organizativo-infraestruc~rales de la P.r.onorrúa. los organismos- políticos y los sindicatos de estos. sectores e.~tratégicos podrían jugar un papel decisivo bajo una situaci~n revo· lucionaria, ya sea por via del sabotaje t.écnico, ya sea por vía de· huelgas ¡paréiales o generales, •O ·por . uni:l,combinación de ambos factores, todo lo cual podría trascender en importancia a la ac~ión armada misma en un momento dado y/o ser complemento de ésta. (Ha_sta aquí la cita de la intervención ante ,el ce· '. i.Es esto militarismo, ultraizquierdismo, o una concepción de partido muy seria que hay que am~lizar con sosiego y ·sin aspavientos? Lo que ·ocurre es que con relación a la llamada "infraestruc~ura:· yo he sostenido posiciones que considero emanan de la expenencia acumulada durante muchos años. Aquellos · que desearían verme marginado del partido han pretendido que mi "diferencia con el partido" (lo ponen en estos términos) se.reduce a un aspecto particular dentro de este para~ luego proyectarlo, muchas veces por la vía de los rumores Y d~ manera ...caricaturesca, como una por,ición putshista, ligada ,con ~ter: minados .grupos a los que 'se le adjuaican la misma tendencia e " infinitamente minoritaria en el partidó". · Se trata de un asunto sumamente delicado y c·omplejo que y o ex;· puse ·e xtensamente (en más de treinta cuartillas) ante la reunión seminario de la Comisión Política Ampliada. Se hacia en el contexto de una. exposición teórica en torno a la experiencia acumulada en diversos p aises a lo largo de este shdo y de nuestra propia experiencia. . En realidad, esta es-otra de las cue.s tiones donde o se hayará diferencia teórica fundamental. Es ltt práctica la que no anda pa reja con la teoria. . . En este aspecto, en mi \nforme ante la CP Ampliada, _s ometí un plan organizativo para desarrollarse er. no menos de un iustro, per o que de inmediato supondria unas metas realistas "para empezar en pequ~ no"

F;nalmente, deseo indicar que mantengo mi firme voluntad de

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lucha en torno a Jos intereses de mi clase. Me formé como dirigente durante una gran huelga obrera, la de la General Electric, de Palmer aCU!Jlulando una grari experiencia durante los largos meses que duró ésta. En aquel momento asumí un compromiso, al que no ·faltaré, de luchar · junto a los intereses de 'mi clase. Y es; precisamente, este partido, el principal instrumento de lucha potencial de la clase ob:r:era. Con,tribuir a su e!jclarecimiento ideológico de fürma tal que pueda ªvan~r hacia las metas señaladas es parte de ese gran compromiso al que me siento obligado. · Defenderé con toda mi capacidad mis derechos como militante, hasta en el propio Congreso del Partido si fuera necesario. Me uno, además, a la exigencia de la militancia de que se ensanchen los canales de discusión interna Y se diyulguen libremente las diversas posiciones expuestay durante este proceso. Adicionalmente, en las cercanías del Congreso deben, a 'mi juicio establecerse foros especiales de discusión a~plia, más allá de los organismos de trabajo~ Sinceramente

' Angel M . Agosto .

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l~pTA: ti

Esta carta está edit;ada por el mismo compañero Angel ~

t se le han extraído varios párrafos por el mismo compañe~~~ ~!"

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Resolución del Comité Central.

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" El compañero An~el Ag}>sto ha soli~itado del Comité.Central que se le releve como miembro de este cue.rpo. El Comité Centr l luego de e_valuar su conducta y trabajo político, ha determinado q~~ el companero Angel Agosto ha incurrido en grandes fallas y lo separa como miembro del Comité Central. " , , . Es necesario dejar claro que las ·supuestas difer~ncia's ideologicas que. aduce el compañero A~osto no Han sido considerad gor ~l Comité Central para la decisión de separarlo. Entiende:~ .om1~ Centra~ la necesidad del debate ideológico dentro del Partido e msta a~ compañer.o a continuar haciendo sus planteamientos en los orgamsmos pertmentes y .por los canales partidistas." ' Se votó sobre esa resolución, con el resultado de 30 a favor y 2 en contra.

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Informe Político Reunión del Comité Central de mediados de diciembre de 1976

INTRODUCCJON

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Pasadas las elecciones del 2 de. noviembre, todo el partido se ha puesto en tensión nuevamente. Para los dirigentes y militantes no ha habido receso. Entramos rápidamente en un proceso evalu~tivo que, según se va desencadenando, rebasa por mucho el mero 1análisis de la campaña electoral y sus resultados. La primera reunión evaluativa se celebró el domingo 7 de noviembre. Participaron en la misma seis miembros de la Comisión Politice, el Secretariado, Secretarios de Zonas; dirigentes de la FUPI, el legislador· socialista, el primer secretario d,e Ja secciona! del partido en Estados Unidos y el delegado permanente en Naciones Unidas. · En esa reunión, apenas se iniciól un intercambio de ,!deas e impresiones· sobre los resultados electorales y bis metas que el partido se ; había trazado en la campaña. Los secretarios de zonas ~ndieron los primeros informes sobre los votos obtenidos por el partido 'Y los candidatos nacionales en sus resp~ct~vas zonas. Esto, ciar<? está., estaban muy incompletos debido priilcipalmente a la lentitud del conteo que ha caree- · terizado estas elecciones. La Secretaría de Organización celebró una reunión evaluativa adicional el 23 de noviembre. Algunas de las otras. secretarlas nacionales como las de Relaciones Internaéiona:les, Asuntos Electorales y Finanzas, han llevado a cabo intensas réuniones evaluativas. El Secretariado ha celebrado reuniones evaluativas los dias 17 y 26 de novj.embre y 3 de diciembre, en las cuales se rindieron. informes sobre las evaluaciones hechas en las distintas\ secretarias. La Comisióñ Política llevó a cabo una reunión ampliada, en forma de seminario, los dias 18 y 19 de noviembre. Participaron en la misJ;l)a los miembros . plenos y alternos, los candidatos a legisladores por acumulación en l~s pasadas_elecciones, la secretaria- ejecutiv~ del Comit.é Oen· tral, y los siguientes compañeros adicionales, especialmente invitados por acuerdo de la . .C.P: Pablo Rivera, Néstor Nazario, José Alberto Alvarez, Antonio Gaztambide, Alberto' Márquez, Francisco Hemández, Radamés Acosta, Alberto Pérez y Rafael Baerga. . En esta reunión no se tomaron acuerdos, ya que no era de un organismo del partido. Tuvo el carácter de un seminario para profundizar en la discusión de problemas politicos, organizativos y de divers~ índole que inquietan al partido en estos momentos. Las deliberaciones se prolongaron por c~rca de veinte horas en dos dias co~utivos. Todos los presentes en las reunión int~rvinieron en la misma. La discusión fue franca, h1t~nsa y alcanzó bastante profundidad. Empezaron a aflorar .alli las diferencias ideológicas, em particular sobre política -organizativa, que a nuestro juicio, cqnfiguran una seria crisis de liderato en el partido. -. Simultáneamente, con la evaluación que him estado haciendo los organismos de dirección nacional, se inició la evaluación al nivel de la base y la dirección intermedia. Los núcleos se han reunido para hacer sus evaluacio·nes y han elevado informes a los comit.és y comit.és de zonas.

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Estos, a ,su vez, han tenido sus propÍas sesione~ evaluativas. Las zonas de Manatí Humacao Central, Bayamón, Caguas, Toa, Mayaguez, San Germán F~jardo Ar~cibo, Ponce. Minera, Aguadilla y San Juan han elevado sus infor~es evaluativos preliminares, por escrito, con miras 1a .que sean considerados en la elaboración de este inform·e al Comité Central: Algunas de estas zonas, además de enviar el informe del Comité de zona, nos han hecho llegar los informes de comités y núcle.os. Tal ha sido, •por ejemplo, el caso de San Juan. 1Hemos tenido, también, informes evaluativos de organismos especializados como el Comité de Claridad y el Grupo de Investigaciones Sociales. · . .. En_base al material y las conclusiones recoW,das en el conjunto de reuniones que hemos descrito, a diferentes niveles e instancias, es que · . rendimos el presente informe. El mismo se divide en tres partes y al final enumeramos una serie de recdmendaciones de acción imr.ediata a este Comité Central. Las tres partes son las sigui,~ntes : Evaluadón crítica y autocr ítica general; 2) Evaluación de la .Ca~paña EJectoral.; 3) Bases para 'la definición dé una pólitlca oi'glllib:ativ.1. . ,·· En reunión de la Comisióh Polfüt:il ~lé6~\ti.d~ .~ i Pll~a~o doh'tihg-o $ de ·diciembre, en la cual estuvierón éüátirt,tél'f¡ fo.8·6~,!11~.~~~,~·A.~ ~É!Í Agó~t.o y Jena~o Rentas, se disc~tierdh ~~h!füll~~ft~~l~g .~($~:~~1't~É!f~~ .~1íii't~~ ~e este mforme. El conterudo esencial d~ ~sU.8 aéJ~ ~ar~~' rué ap~tf&iitlo por consenso dé los presentes en la referida teurtión de la ComisióIJ. Política. La forma final de redacción ha sido encoinenda<;Ia al Secretario General, que a game plena responsabilidad por la mismq. ·. · . La· tercera parte del informe no ha sido obj'~to de diséusión ni aprobatlión por la Comisión Política. Expresa, por el momentQ, los' pu'ntos d~Lvista del Secretatoio General. En la reunión serniu....: :o de ·la ComisiJ)n Política ampliada, cuando hicimos unos señalamientos sobre la políticaJ organizativa que .ha puesto en práctica nuestre partido, affrmamos que hay un abismo entre las posiciones políticas fundamentales esbozadas en nuestro programa y reglartiento y la práctica organizativa dirigida por la Secretaría de Organización y en particular por su titular el compafiero J enaro Rentas. Invitamos al compañerQ Rentas a exponer antes es''te Comité Central sus posiciones al respecto y 'advertí ·que yo haría lo mismo, de manera que este organismo máximo de dirección pueda analizar el diferendo existente y llegar a· sus propias determinaciones. De manera que esa tercerá parte de este informe -'c umple ese propósito. El Secretario de Organización someterá con posterioridad a la lectura d~ este documento, su informe o ponencia. · . · ' Las recomendaci@nes de acción irunediata que enumeraremos al final de este informe han sido aprobadas, al igual que) as dos .primeras partes, por consenso de la Comisión Política en la reµnión del domingo pasado. 1

l. EV ALUACION AUTOCRITICA Y CRITICA GENERAL .Lo primero que debe destacarse cem& · P.~~ de p~~ de ·~ eva. ·-·~c1ón es. cuál es la naturaleza, • .. ~. attt~~t;C; Y1PP~))C,iBl del pat-. ,do. ~o siempre hemos tenido e , o qUe í'~o.~~9 fihi5ra, c()hto · premisa para la sintesis evaluativ , efitatld ·~~~~tílt, · i,c~~aHefuen: , te, en las evaluaciones préllminarelÍ • d.l ÜMói filvt~ •,\ ·• ·hl'itJiifrke . ahora con claridad como resultádo de lai nHeffiaii, .Jl;;,•W ~\re d~be!n'loe subrayar, de entrada, el carácter prelimhiar dé di~Hii i e (ilb,Icion~s. · 1 t ' No tenemos un informe.cla~o y preciso sobra 1~ fuefüi!breslá ..!.~·l pa~ ~d~. La Secre~a de Organ1z~c1ón solo nos. pued~ infortnar que.en ~gose 1975 temamos 220 orgarusmos de base y en Junio de ese m1smp año rantába~os con 2,955 miembros, de los cuales 1,060 era militantes y • 95 afiliados. La composición de esa membresia era la siguiente a la 1

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fecha referida: obreros, Í.4%; otros trabajadores, 33%; desempleados, 19%; pequeño burgueses, 1~% y estudiantes, 20%. Entre el porcentaje de "otios trabajadores" se incluirla a los funcionarios a _tiempo·completo del partido y s.u s empresas que totalizaban- alrededor de doscientos. Eso equivale a la quinta parte de los militantes. En las cifras totales ante~ mencionadas estab_a n incl9idos cerca de cuatrocientos miembros que tenía el partido en Estados Unidos para esa fecha. No tenemos datos que indiquen si la me.m bresia del partido ha crecido. o decrecido desde mediados de 1975 hasta el presente. Ni siquiera se ha terminado la carnetización iniciada con motivo del Segundo Congreso. No·s consta que hay muchos miembros de ·este partido, militantes y afiliados, a quienes ni se les ha extendido carnet ni se les asigna a un Ol"ganismo de trabajo. No exageramos al afirmar que las agencias policiacas y de inteligencia enemigas tienen cifras más exactas sobre la membresia de este partido que su direcciórr. Para agosto de 1_97.(). los o~ganismos en centros de trabajo incluyendo _los de las empresas d~l partido, alcanzaban 43,-eq\:.!ivalentes al 20% del total de organismos de base. No sabemos cómo ha cambiado esta relación, pero tenemos la impresi.ón de que, en vez· de áumentar, han mengua:lo los núcleos organizados en fábricas y otros centros de trabajo, fuera de los de nuestras empresas. Casi podemos ~ontar con los dedos dé las mapas los núcleos que dé verdad existen en fábricas y talleres. Si consider.amos que la base más firme y sólida de todo partido obrero. es su or-· ganización en fábricas y talleres, podemos concluir.desde ya que estamos muy lejos de ser un verdadero partido del proletariado.· cr La educación política de la militancia y m'eID;bresia del ~ido en

general es sumamente bata. Sobre esta .deficiencia inciden vanos factores. En _primer lugar, la ausencia de un programa completo :SH consecuente de educación politica dentro del partido. En sigUildO lugar, la continua salida de militantes que son sustituidos por otros que llegan., S~ estima que, en promedio, los militantes de este partido permanecen no más de dos años como tales. En tercer lugar, la poca disciplina de estudio que se desarrolla en el sistema de instrucción pública de Puerto Rico, del cual procede la inmensa mayoria de nuestros miembros. ' . La periferia de simpatizantes del partido puede precisarse mucho tnenos que la membresia. Sin contar la secciona! de Estados Unidos. estos oscilan, en diversos grados de simpatías, entrecinco mil y cincuen!"-8 mil, si es que vamos a hacer cálculos a base de señales concretas de srmpatias. Cerca de cinco mil fueron los funcionarios de colegios que pudimos movilizar el dia de las elecciones,." ireluyendo la mayor parte de los miembros del partido. Las movilizaciones partidarias nunca han pasado de ocho mil personas. Los votos integras obtenidos por·el partido suman . , alrededor de 10,000. Los voto~ por Pedro Grant podrlan al_canzar ~ 3~,000 y os de Carlos Gallisá a 50,000. Claridad tiene una trrada d1&na de 13,000, de los cuales ~o se venden todos, y la tirada de la edición de fin de semana es de 28,000, más 5,000 que se envian a Estados Unidos para cil"cular con Claridad bilingue. Dentro de esos parámetros debemos. visualizar el potencial de crecimiento a corto y mediano plazo del partido. Según las·encuestas realizadas por el Grupo de Investigaciones Sociales, las :simpatías por el partido se concentran, principalnJ.en", en sectores ... -estud.iiµttiles,- trabajadores del gobierno, desempleados y amas de ~sa. _ Es muy poco el apoyo obrero con que contamos en la actualidad. . :ra1 es, en sintesis, el partido qqe tenemos. Ese pequeño cuerpo. ·todavia sumamente endeble, . ha acometido una vastedad de tareas y .trabajos de gran envergadura. Hemos publicado un diario, el primero en toda la historia del periodismo boricua que responde a los intereses de los trabajadores, a la independencia y al sodalismo. Hemos. sostenido una red amplisima de relaciónes internacionales, tanto a nivel de partido como del movimient<? de liberación nacional en general. Hemos empren-

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dido la ingente tarea de organizar a los pÚertorriqueños vanguardistas en Estados Unidos e impµlsar la solidaridad de :sectores del ¡;>Ueblo ~or: teamericano con nuestra lucha de independencia. Hemos terudo una impetuosá incursión dentro del movimiento sindical del país, que llegó a · lbgrar cambios notables en la fisonomía y perspectivas del mismo. Hemos impulsado •el desarrolló del movimiento estudiantil, organizando la FUPI en unósl8 recintos universitarios del país y la FEPI en unas 25 escuelas secundarias. Hemos iniciado los trabajos hacia la preparaciónde una infra-estructura que garantice la continuidad de la ·lucha bajo las más adversas condiciones. Hemos inicfado los ·preparativos para darle ~oncreción a otros aspectos estratégicos d~ nuestro pz:ograma. He?J-os impulsado la unidad de esfuerzos y de acción de los "independentistas puertorriqueños, de los trabajadores y de los sectore.c:i más ava!lZados de las grandes masas, con mir9-s a conjugar la fuer~a .mayoriU\ria de.éstás eu un ~bo de liberación y revolucionarifl' Para encarar tanto trabajo sobre tan pocos hombros optamos por desarrollar una superestructura de dirección sumamente grande y pesada en relación al cuerpo que forma el partido. Secretarias nacionaies; comisiones, grupos especializados, empresas, una gran cantidad de funci~>narios y todo un esquema organizativo de comités de zopas y comi~s, todo eso; y mucho más, pesa constantemente sobre los débiles hombros de un par de centenares de núcleos muy minúsculos,- que reú,nen no más de 9fes mil personas en conjunto· , . · >e Ese gigantismo superestructura! se repite en casi todas las zonas c_lel1 paí@y en particular en la seccional· de Estados U.nidos. Alli ~e ha levanta& una superestructura paralela a la nacional, con Comité Seccfonal, Comisión Política y Secretariado, oficinas, empresas y burós, ·corriités. de zodas, etc., todo lo cual pesa sobre menos de cuatrocientos miembr9s disper~os por el inmenso terrltorjo de ese pais. . \ Esa forma de organización desde arriba hacia abajo, 11enando primero una cabeza desproporcíonalinente grande para un cuerj>o muy · pequeño, pudo tener su razón de ser por las particularidades de · nuestro origen como partido. El reto de organizar un partido revol\tcionario de cl~~e obrera en nuestro pais lo hizo suyo un reducido grupolcie·cuadros y ~1litantes del MPI, la mayoria de los cuales eran de procedencia estudiantil y pasaron directamznte de las . lides universitaria's al trabajo político •en el partido. A la altura del momento, no obstante, este tipo de organización presenta graves problemas y empieza a degenerar burocratismo, excesiva centralización, enconchamiento e ineficiencia ' Vamos a anáÜzar las diversas instancias de dirección, a la luz de las P.valuaciones hechas hasta el presente. ~mité Central. Treinta y tres de los cincuenta miembros plenos del Co;,nité Central son funcionarios a tiempo completo del partido. De éstos, están adscritos directamente a secretarías y otros cargos en las oficinas .del Comité Central, 2 ocupan cargos de delegados en el exterior, 2 trabajan en Claridad y 12 trabajan a tiempo completo en la secciona! de Estados Unidos y diversas zonas . en la isla.1 , Aparte de estos 33 funcionarios, el Comité Central tiene en su seno: funcionarios de ,sindicatos y uniones y un lepslador para un total de 38 ,Que h.an estado trabajando a tiempo completo en funciones de dirección politica y sindical. Solo 12 -de los miembros de este máximo organismo ~~ dirección se ganan ia vida en las formas ordinarias en que tienen que •Jttcerlo las.grandes masas tr~bajadora~ . _ . J\demás de los mie.IDl)ros (incluyendo los dos delegad9s en el ex- tenor ) que trabajan directamente para el Comité Central, éste cuenta con 12 funciol).arios adicionales para ufl total de 31. Según datos que nos ha suministrado e1 tesorero del Partido. duran~ te el periodo de U .meses terminado el 31 de octubre de 1976, el total de gastos Y costos de operación fue de $365,831.93. De éstos, la nómina ah-

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que la nómina tiene un atraso ascendente a (Aclaramos, sin que del total pagado por nómina, $17,950 corresponde a pagos atrasados del año pa~ado. Es evidente· que el Comité Central es un organismo sumamente burocratizado. Como la mayor parte de. sus integrantes no trabajan, .excepto para el partido, han constreñido grandemente su esfera de acción y su visión del país y del mundo. Se vive en un microcosmos, encerrados en un ghetto político enajenado de las grande·s masas, en muchos serttidos. Los modÓs de enfrentarse a los problemas de las grandes masa.s , en muchos sentidos. Los modos de enfr~ntarse a los problemas de la subsistencia están determinados· por la constante precariedad de su situación económica. Con sueldos insuficiep.tes para subsistir y el ~gravante de que los mismos no se pagan a tiempo, tienen que desarrollar ne<;esariamente, una dinámica similar a la de los elementos marginados de la sociedad,· medcio lumpen, fundada en la jaibería, coger prestado y no pagar, y múltiples otras maneras de "resolver." El reino de la necesidad, en el que vive la hmnanidad aprisionl!-da por virtud de los sistemas de explotación, se reduce en este casó a su expresión más primitiva . .El funcionario tiene que dedicar extenuantes esfuerzos a resolv.e r ·su situación personal y éstos van deformando sus capacidades hasta convertirles en 'seres ineficientes. Esa característica se ~lectiviza, penneando al núcleo de funcionarios, estudiarites y desempleados que integran el esqueleto del partido y hasta se extiende por iJWtación a trabajadores que, al caer en esa ' dinámica, se van enajenansl? de los estilos y modos de vivit de su clase. El partido' entero por reflfilo d~ los que lo dirigen a todos los niveles, se convierte también, en u:rw entidad que pr4cticamente tiene que dedicar todos sus esfuerzos a re~o~v~r los problemas perentorios de su propia éxistencia. A~í, se ipultiplica e institucionaliza el sectarismo, el enconchamiento, la ineficiencia Y el burocratismo, que son las causas principales de toda la problemática en .que estamos envueltos ~ . ' r Ese ·e s, en síntesis, el problema fundamental de este Comité Central y- esta dirección. No es. un organismo ni un equipo de dirig~ntes. que refleje con autenticidad la base del partido. Por el contrano, es un organismo burocrático que na ido moldeando al partido entero a su imagen y semejanza. La grave deformación burocrática que aqueja a e~te partido es responsabiliad y hechura de· esta dirección. Todos los informes evaluativos <lle todas las zonas del país han señalado el burocratismo como una de las grandes deformaciones que afectan al partido. Citaremos, a continuación, algunos párrafos del documento evaluativo souietido por el Comité de Zona de San Juan ya que estimamos que en los mismos se recoge la esencia de lo que manifiestan todas las zonas· sobre este problema: · . "Las estructuras del partido están altamente burocratizadas. Ello refleja en los estilos de trabajo que se propician. El problema mayor subsiste en la dirección de la organización." "El burocratismo se manifiesta en. una crasa desvinculación de los organismos centrales del partido de sus organismos básicos; .en una excesiva centralización y en un autoritarismo peligroso de sus cuadros centrales." "No hay duda de que los organismos intermedios, empezando por los Comités de Zonas, han sido solo mensajeros de directrices superiores. Igualmente lo han sido los comités con los Comités de Zonas." "Burocrática y no didáctica ha sido la supervisión a las áreas han funcionado en la mayoría de los casos como unos visitantes que llegan con instrucciones ·o a regañar a la gente."

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Las· dos coniisfones perm~entes del Comité Central, la C<?misió11 Política y el Secretariado, sufren la misma enfermedad endémica que le trasmite el Comité Central.

LA .COMISI ON POLITICA Siete de los nueve miembros plenos de la Comisi(>n Politica son funcionarios a tiempo completo. T?dos sus mi~mbros: me~os uno, o.cupan secretarias o alguna responsabilidad especifica de dir~c1ón q~e ~onsume la mayor parte de sus tiempos ..Al hacerse la ev~uac1ón previa ál Segundo Congreso, concluimos qu~ no era recomendable q':1e la . .Comi~ión Política estuviera integrada fundamentalmente por func1onanos a tiempo completo y pór dirig(lntes de secretarla!?. N? .~bstante, la nueva Comisión Poli tica quedó integrada como hemos mdicado. La mayor parte de los integrantes de la Comisión Politica .tienen muy poco contacto con la base del partido. Las evaluaciones prevenientes de prácticamente todas las zonas levantan esta critica y muchos apuntan que algunos de los miembros de este cuerpo son prácticamente desconocidos para la base del partido. Si esto es así respecto a nuestra propüi base, lo es en mayo~ ~elida con relación a .los trabajadores y el pueblo puertorriqueño en gen(lral. No hemos podido proyectar u'n equipo de dirección que obtenga resonancia nacional. En la campaña ·electoral fue muy escasa la participación dE) la mayoria <!e lo~ miembros de la CP en actividades públicas. El consenso de las evaluaciones denuncian esto como un gran fallo en las responsabilidades de dirección. En los últimos tiempos se ha ido ahondando un diferendo ideológico entre los miembros de la Comisión Política. Esta pugna, acentuada por fricciones personales crecientes, ha impedido el acoplamiento de un certero equipo de dirección a este nivel, en menoscabo del cumplimiento cabal de nuestras altas responsabilidades. Las actitudes autoritarias y arrogantes han caracterizado al grupo que integra la Comisión Política. Ha habido muy poco espíritu autocrítico entre nosotros. Ha habido casos graves de ineficiencia, indiseiplina, y repetidas {altas a la moral socialista en algunos miembros qe este organismos. Como equipo.de dirección, tal como está integrado en la actualidad este cuerpo ya no puede funcionar más. .·

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EL SECRETARIADO "Pará -nosotros, el Secretariado es algo remoto y desconocido y solamente sabemos que impar te instrucciones y más instrucciones, que se nos trasmiten por la Carta Semanal o por algún emisario." Así describe a este cuerpo uno de los organismos regionales de la isla en su evaluación. · . U no de los secretarios nacionales manifestaba que él va a las reuruones del Sei;:retJariado con una sensación 1de· Jp.enitencia. En1 efecto se trata indiscutiblemente del organismo m(ls burocratizado e inoperant~ de todos cuantos ha tenido este partido en su historia de casi dieciocho años Originalmente, el reglamento del pa'rtido establecía que el Secretari~ C?eneral terúa entre sus obligaciones la de coordinar el trabajo de las dis~~s .secretarias. En uno de los cambios que se hizo al reglament.o, mic1at1va del Secretario de Organización, se le extendió a éste dicha facultad, compartida nominalmente con el Secretario General. El Se~retario de Ü"ganización paso ó a ser, de facto, presidente del Secretar1&do . · ~1 Secretario General se autocritica por haber pennitidq, que eso ocurriera, aún cuando tenía sobradas razones para preveer que con ello se e~taba gestando un grave problema político y organizativo. Si bien es· cierto que üO es humanamerte posible que el Secretario General presida

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tanto la Comisión Política como el Secretariado, pudimos haber delegado la función de presidir el Secretariado en el primer sub-secretario general, que era lo indicado desde todo punto de vista. . El Secretariado tiene como principales funciones coordinar el trabajo de las secretarías y hacer que se ejecuten los acuerdos de( Comité Central y la Comisión Poli ti ca. La rigidez y el autbritarismo del Secretario de Organización impusieron una rutina monótona : einsoportable a las renniones del Secretariado. Por esa razón, más que cualesquiera: ot.ras, ese ~uerpo nun ca ha cuajado como tal. Son má s las veces que se reúne con los subsecretarios y ayudantes de los secretarios que con éstos. La· Carta Semanal, como órgano· del Secretariado, es un fiel reflejo de , la monotonía, el aburrimiento y la,, faJta de imaginación y -creatividad del Secretariado. Se ha convertido en un listado de instrucciones burocráticas que muy. poca gente · se ocupa de leer. No toda la responsabilidad por la inoperancia de.l Secretariado recae sobre su presidente. Lo cierto es ·que prácticamente to.dos sus miembros han compartido los mismos estilos de funcionamiento.

' LAS S.ECRETARI.AS NACIONALES Las siguientes son las crític as má s importantes que se han hecho a las distintas secretarías nacionales en las evaluaciones a todos los niveles· . 1 Secretaría General: Se h.a criticado al Secretario Gen~al por no haber asumido la función coordinadora de las diversas secretarías que le asigna eÍ reglamento y po haber traído tarruamente a consideración del 1 partido la gravs desviación burocrática en la línea organi~ativa que ha puesto en práctica el Secretario de Organización. · Como portavoz político del partido se le critica al Secreta ~o General el lenguaje que utiliza generalmente en escritos y discursos. La critica más generalizada consiste en que utiliza un lenguaje muy complejo, que las masas no lo entiend~n. Algµno s sugieren que el lenguaje es "abstracto" y hasta "idealista". · · . . La zona de San Juan señala la siguiente crítica al Sec1etario General: "Al compañero.Juan se le asignan tareas de diferentes áreas. Esto, además de sobrecargar al compañero, le impide que pueda analizar y estudiar aspectos de la lucha más allá de la superestructura jurídicopolític~; tales como algunos aspectos de la lucha y la alternativa socialis- ta. Esa tendencia puede llevar a una excesiva dependencia directa de asesores en estas materias". La Comisión Política entendió que, aún cuando esta critica difiere del consenso de las evaluaciones, debe traerse a consideración del Comité - central por la seriedad que reviste la falla imputa da y la importancia del organismo que la formula. La zona de.Fajardo se cuestiona si la presonalidad " impenetrable y seria" del Secretario General perjudica al partído en vet de ayudarlo. La forrnqlaron de la siguiente manera: "El Comité de Zona se pregunta en qué medida esa manera de ser del cómpañerQ aleja y enajena' en vez de acercar gente al partido, en qué medida todas esas capacidades se pierden al no ser trasmitidas debidamente, zpáxime con el baja nivel de fo rmación política del pueblo puertorriqueño. Además, tenemos que reconocer que est~ pueblo percibe y opina sobre los partidos políticos a base de su dirigente máximo y no necesariamente por el contehido id~ológico específico." Al segundo sub-secretad o general se le critica en algunos de los in· formes .e valuativos por no mantener suficiente contacto con la base del partido, no haber participado en actividades públicas 'y no \proyectarse adecuadamente como dirigente. Se le ha criticado también el c~ntenido exagerado y t riunfalista de .sus escritos.

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N 0 ha habido señalamientos cri ticos del presidente ni del primer subsecretario general .. Secretaría de Organización: Prácticamente todas las zonas y las diversas instancias de dirección han levantado severas críticas contra esta secretaria. Se le acusa de burocrática, a sus funcionarios a tiempo completo a nivel nacional se les señala exceso de autoritarismo, arrogancia, e ineficiencia. . El principal problema del partido en la actualidad -afirmamos en el seminru:io de la CP Ampliada- es el difereQdo jdeológico existente entre la linea política del partido, tal como se define en el programa! y la linea organizativa. Criticamos a la Secretaria de Organización y en particular al titular de la misma, por haber-frustrado administrativamente la puesta en práctica de .aspectos muy importantes del programa y el reglamento del Partido en todo lo que atañe a organización. Eso incluye desde la concepción estratégica que plantea la lucha armada de masas para al~anzar la independencia y el socialismo hasta ·la política amplia de afiliados según se define en el reglamento. _ La zona de San Juan; en su documento evaluativo, lo plantea asi: "La Secretaria de Organización de nuestro partido, siendo una de las· estructuras de más poder en el mismo, ha impulsado, por la vía de un centralismo excesivo y en menoscabo de la i.Ifiple!Ilentación cabal de cen! tralismo democrático, unos estilos de trabajo y unas tareas que impiden darle validez práctica a los postulados estratégicos, específicamente la lucha armada, _y que han sido imposible dé contrarrestar precisamente por el inmenso poder que ha cuncentrado en sí misma dicha secretaria." "La cuestión de los centros de trabajo ejemplifica con meridiana · claridad el problema que estamos planteando -el problema de la inconsecuencia entre teoría y práctica. Precisamente, la labor en los mismos· ha sido ampliamente preconizada, répetida y sostenida por la dirección de nuest ro partido, específicamente la Secretarla de Organización. Sin embargo, ha sido esa misma direceión y esa misma secretária quienes en la práctica han impulsado una linea de acoión de masas y unos estilos de trabaj o abiertos y ppco conspirativ9s que contradicen, obstaculizan y hasta impiden la concentración real y efectiva en el trabajo de masas en los centros fabriles, talleres, oficinas, etc." A la,secreta ría se la ha criticado por ejercer un excesivo centralismo, paternalismo y castrar las iniciat ivas a nivel de la base, desarrollar una práctica, de amiguísmo y " chanchullos" y no hacer verdaderas priorizaciones cuando continuamente prioriza múchísimas cosas a la vez. El incumbente de la secretaria, compañero Jenaro Rentas; al hacer su autocrítica en la reunión evaluativa de la SecreU,.ría con todos losf secretarios de zonas, manifestó lo ·siguiente: "Fallé en crear un clima de sosiego para el mejor funcionamiento de u n colectivo y en la aplicación de la política leninista de lo que es un partido revolucionario. Esto sucedió por varias razones: por el autoritarism<>' que me caracteriza y por haber permitido que nos quitaran nuestras funciones." E videntemente con excepción de lo concerniente al autoritarismo el c01npañero no ha aceptado las críticas· ' Se ~ formulado críticas individuales a *todos los funcionarios a tiempo ~pleto de la secretari a. Sobresalen las que se ha hecho al compañero J~sús López por lo severas y repetidas en evaluaciones de diversos orgafilsmos. · Secretaría Asuntos Sindicales: Consideramos que existe un amplio consenso entre la base y dirigencia del partido en el sentid.o de que nuestro trabajo sindical ha sufrido un .serio deterioro en los últimos dos años. Las causas de ese deterioro pueden examinarse en d~ vertientes que, clar? está, se entremezclan entre si. Por un ládo, es evidente que ha habido . unas causas externas al partido operando activamente para producir ese deterioro. Se trata, con toda certeza, de u~ operativo de gran 1

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envergadura de la inteligencia enemiga ·dirigida a desmantefar todos los logros del nuevo sindicalismo y en particular de la política sindical de nuestro partido. Por otro lado, ha habido grandes deficiehcias internas, en todo el partido y su dirección, así como en la Secretaría Asuntos Sindicales, las cuales han incidido objetivamente en lograr algunos de los principales objetivos de la inteligencia enemiga en su gigantesco operativo· · . . Se- ha planteado en diferentes instancias la burocratización, el sectarismo, la ineficiencia, el .trabajo parcelado y la rigidez clel funciona- · 1 miento de esta secretaría. Otra vez citamos del documento evaluativo del Comité de Zona de San Juan, por considerar que en este aspecto, como en mucl;ips otros, re.c oge adecuadamente el consenso que en forma mucho menos articulada plantean otras zonas y organismos. . "El trabajo dela. SAS ha estado altamente burocr.atizado. Además, ,de su poca agilidad, ha estado divorciado del trabajo de fos organisinos de base. Ha habido poco o ninguna discusión de la política sindical y toda su problemática en organismos fuera de la SAS. En los casQs en.que se ha dado, ésta se presenta como un trabajo altamente complejo y especializado; infiriendo los organismos que el. trabajo con líderes ·síndicales es patrimonio exclusivo de la SAS. Por otro lado, esa discusión se da superficial y parcelada:" J · , "Tal como se recoge en el Programa, nuestra poµtica sindical• es flexible y sencilla. Sin embargo, el funcionamiento de la SAS y del partido en general la ha hecho rígida.'ª • · , "El trabajo delos cuadros sindicales ha estado divorciado de la base '"!.n n de los sindica tos. Los dirigentes socialistas han proyectado lós _estilos de trabajo del partido a sus uniones. La falta .de democracia interna, desvin· culación con la base e ineficiencia son algunas de las caracterlsticas del trabajo de esos compafieros." . "El sectarismo ha sido otra tendencia en el trabajo sindical. En nuestro afán por controlar los sindicatos, marginamos a elemep.tos. valiosos quepodrlan aportar a la politica amplia y unitaria del plano sin· dical." · · '• "Urge reevaluar los frentes unitarios que ha estado impulsando el partido como el MOU y la CNUS. 'Es nuestra apreciación que esos .frentes no dejan de ser globos que amenazan con desinflarse.'ª ' Dentro de esto cabe la evaluación del trabajo politic9 de nuestros cuadros en el seno del movimiento sindical, por ejemplo, de la Unión Nacional." · "Además de la responsabilidad •que toca a todo partido, hay que fijar responsabilidades erl cuanto a los cuadros que tenemos ubicados en ~taáreaw · · El informe evaluativo !rendido por la Secretaria de Asun~os Sindicales al Secretariado el 3 de diciembre en curso confirma las críticas de burocratización_y enconchamiento que se han hecho a la misma. No porque sus integrantes Jas hayan asimilado y las traigan como autocríticas, sino todo lo contrario. No hay el más leve asomo de autocrítica serii. en este informe. El informe es, además, superficial y fragmentario. No t"tPca las cuestiones que más inquietan a la militancia sobre la problemática sindical. No registra siquiera como preocµpación la existencia de un ~an operativo de inteligencia enemiga en 'el movimiento sindical. A pesar de que examina los objetivos que se habían trazado a dicha secretaría y #JOn· cluye que la mayor parte de los mismos, y los más importantes, no se cumplieron, pretende explicar las razones de ese incumplimiento sin ahondar y en algunos casos sin siquiera cobrar concienciá de fas críticas · que se han hecho a la totalidad de la aplicación práctica de nuestra política sindical. . Se responsabiliza en ese informe al compañero Osvaldo Romero de

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haber incumplido sus tareas respecto a la organización de la Federación de Trabajadores Petrdquimicos, que era uno de 1lo~ objetivos del añ_o. De igual Jl\anera se responsabiliza al cómpañero Radamés Acost.a de incon- . sistencia en sus tareas, asi c;omo de dejadez e ineficiencia. Luego se llega a -u na conclusión insólita, tí.pica de los resultados del burocratismo, en cuanto a la lucha contra el colonialismo sindical y con- 1 tra la Ley' Taft-Hartley. Se dice que "podemos eoncluir que no existe la fue .. "':a real y objetiva pará desaíTOÚar luna ~paña ~plia ~ profunda contra la Ley Taft-Hartley 'e'n Puerto Rico~ ·· Eso equivale a proyectar la impotencia de µn buró y en todo caso, del partido, a toda la clase obrera puertorriqueña. He ahí el burocratismo en su manifest.ació11 Ipás nefasta. Si no hubiera la fuerza real y efectiv.a para desarrollag iuna cruñpaña amplia y. profunda contra la Ley Taft-Hartley en Puerto \Rico no lo habría . - muchisitños menos- para organizar la _revolución. La fuerza r-eal ·y Qbjetiva es la clase obrera, con todo-tsu p<_>der potencial, que no es ningún invento ni abstracción, que es una realidad material. El potencial para elevar la conciencia de la clase obrera sobre la n'ecesi~aq,y posibilidad de luchar contra la Ley Taft-Hartley'lo indica el hecho irrefutable de que esa ley es obfetivamente perniciosa á los intereses de todos los-trabajadores ~ees.te pais. y qué la clase obrera·y Uis masas trabajadoras componen una fuerza de inmenso poderlo en Puerto Rico. Lo Jque de.be plant~arse un partido .revoluc•onario de la clase obrera no es si hay la fuerza real y 'nbjetiva para desarrollar una campaña am· plia. y profunda contra lá. Léy Taft-Hartley, sino p~r 'dónde es qu~ hay qd\r'empezar esa campaña, cuales han sido las deficie~cias de la ~paila luiste ahora, qúe han evitado que la misma despegue y qué cambios tác· ticos, .o rganizativos y de cont~nido debén realizarse para ·~ue -la inisQta . engrané en la totalidad de la dinámica de la lqeha de clases al niv~l en que· ésta se materializa al presente. · · · Respecto al principal objetivo del año en el plano sindical, que era impulsar la constitución de la Confederación General de los Trabajadores, el Informe de la SAS concluye q-µe se avanió significativamei;ite durante los primeros seis mesés hacia el mi~mo. Luego afirma que ''este proceso se lesionó s~riamente al posponerse los trabajos debido a la campaña electoral." En síntesis, solo se señalan dos causas para . ~xppcilr el incumplimiento de esta meta: la campaña electoral, ;:·Y lá dejadez e ineficiencia del compañero Radamés Acosta, a quien se le encomendó dirigir esos trabajos en sustitución del compañero Grant. "Independientemente de esos dos factores, ¿cómo podía esU!,blecerse la CGT si no se lograron los pasos previos acordados, como eran la crP.ación de la Federación de Trabajadores ·Petroquimicos y la Federación de Trabajado~s de la Comunicación? Más aún, si la base der proy~cto, que era el MOU, está virtualmente desmantelado. El informe nada dice sobre esto. Tanto en los organismos de dirección como en la .b ase s_e ha criticado severamenté a la Secretarla de Asüntos Sinclicales, además, por su pobre part icipación en la ~pañ~ electoral. · ~e le. había encomendado a esa secretarla poner en practica la linea adoptada por este Comité Central de abrir los foros del proletariado para el debate pre-electoral Otra vez: la Secretarli no logró ni mínimamente que ese objetivo se diera y en su in· forme evaluativo al Secretariado ni siquiera ,lo menciona. . ·· OtraY secretaría8: A la Secretaría de Finanzas se le reconoce haber realizadol"\in intenso. trabajo de recaudación y .actividades que redu~­ daron eu '!l casi duplicación de los ingresos del partido durante el presénte año.( El informe de Tesorería se rendirá en un punto aparte de la agenda en la presente reunión). Se le critica, por otro lado, no haber podido desarr~llar un equipo de trabajo colectivamente y se distribuya las ~reas con ~cierto. Se señala que dicha secretarla depende fundamentalmente del titular para la toma de decisiones de ~o tipo, aún las más rutinarias Y menudas. Se le critica, además, al Secretario una cierta tendencia al ,

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bµrocratismo y el autoritarismo, aún cuando se reconoce que ha hecho un esfuerzp notable por superar estas deficiencias desde que se les s~alaron en la evalUación previa al Segundó Congreso· . ., Secretaría Asuntos Estudiantiles y Juvenhes: Se le señala que no ha podido impartir ·Ia calidad de dirección _política que requiere el movimiento estudiantil, particularmente a nivel universitario. · Se ha criticado la rigidez que se le ha dado a la FEPI, la cual debía sel;' una qrg~nización amplia, de base fundamentalmente p·a triótica, que , sirva ·para jrij.piar en la lucha .por la liberación a giandes sectores del estudiantado ·qe e![IGq~las . s~µndarias y vocaCionales. En vez de e~to, · J\~;pqs pi;-et~ncfüiq qµe cad.a fepi~ta sea un comunista, lo cual no guarda prOJ¡>O~~Qn c-pn l~S . pf>sjbiltdaqes f Jas funciones que esa organización ~lene en ~i coro~~~º ~~ J~ ~µch,.~ . '

· Np p~gll08 tenlq9. fPl p~mQflclo de laa evaluaciones hochH por 11ta secreta rla ·NP,or·iA 'UP~ f. la FEPI para ,ate informe. En lo que respecta a la FUPI, no~ pb,~nt~; ~o~t.enemos que esa organización y su liderato

han logrado capeQ.r con gran acierto la :. oleada represiva y el magno op.era'.tivo de inteligencia que se ha desarrollado por parte del enemigo contra el movimiento estudiantil. Dicho operativo es, cuando menos, de ·la misma envergadura del que se ha desplegado contra el movimiento sindical, pero a diferencia de éste; la acción acertada, audaz, de firmeza, flexibilidad y gran capacidad de maniobra puesta .en prá.ctica por la FUPI ha ~ogrado .mantener al movimiento, estudiantil bastante sólido,_ · · pese a los reflujos 'por los cuales ha estado pasando. Secretaría de Relaciones . lntemacionales: Ha cumplido los . principales objetivos externos que le asignó el partido, tales.como ava~ar ~ la solidaridad internacional para con la· independencia de Puerto R~co, es· ~. pecialmente en los foras del Movimiento No Alineado y las· Naciones Unidas. En cuanto a los objetivos interno!'! de organización de un aparato que ..pueda darle seguimiento a los contactos y relaciones que se establecen en viajes y eventos en el exterior, la Secretaria se ha quedado por debajo de los mínimos 'e sperados. Los logros obtenidos son más bien resultado de ·grandes victorias diplomáticas del partido y del independentismo en general acumulados en el curso d'e los últimos cinco años. Otra vez, sin embargo, vale destacar que los mismos los hemos gan~ao por encima del operativo gigantesco Que ouso en práctica el Departamento de Estado y lás agencias de inteligencia yanqu~s PW:ª en~ar el ~eto que le planteaba el independentismo puertorriqueño a ruvel diplomático. Todo lo cual es resultaC:lo directo de lo que a nuestro juicio ha sido la m,yor, victoria diplomática d~ este :partido, q\le es la enunciación, ra· tific~crióri y puesta en práctica por ~l Gobiemo Revolucionario de Cuba de 1 la J;>octrin~ Dortlcós q.ue e,,t.-blec~ como principio no negociable la ao· . lid1,1,ridpd con la .lucha 'de.l pq.,blo puel'torrlque,.o por la independencia. ' Las evalu,aciones correspondientes a las Secretarlas de I nfo.rmación y Propaganda y Asuntos Electora'les las haremos en el contexto de ~ eval':1ac·ón de _la campaña electoral. r

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. CLARIDAD , 1 Es consenso general de la base y la dirección que Claridad n!f sólo no ha logrado sus·metas de desarrollo el} cantidad y calidad para eJ ¡>resente año, sino que ha empeorado grandemente su situación. , Múltiples sectores de la base han estado planteando la c4ica a la dirección de haber atosigado el plan del diario sin que hubiera condi· ciones para ello. Se señala que esa decisión fue ilusionista y volu!1tarista. Aceptamos la crítica cualificadamente. · En Puerto Rico si ~ habido y subsisten aún, las condiciones ma- · teriales y subjetivas para la existencia y desarrollo· de un diario de los trabajadores. Esas ~ondiciones son la relativa libertad de prensa existente, la necesidad de un pe.riódico que supla 1rS>nnaciones, orientaciones y

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anális'is sobre la realidad nacional y mundial al sector más politizado de las ·masas .tnJ.bajadoras y al pueblo patriota y el indiscutibl~ potencial de ese se~tor para aui)ar los recursos indispensables para la pqblicación de un diario. : Correspondía iJ} partido, como la más articulada organización de van~dia en nuestrQ pais, asumir la responsabilidad de realizar e8e proyecto. · · Claridad ha sido el órgano pe~odistico de los trabajadores, de ia independencia y del socialismo de vida más larga que ha habido en toda la historia de:Puerto Rico, con la única excepción de Puerto Rico Libre, que fue siempre una ·e mpresa ~sona.l heroica y sacrificial del ilustre pa- ·· triota, periodista y revolucionario recién fallecido don José Enamorado Cuesta. Ese vocero tuvo siempre, por tanto, las grandes limitaciones del -franco-tirador, que nunca pudo superar la precariedad y se publicaoa mµy esporádicamente. . El prestiiíQ, nacional e internacional, adquirido por Claridad en sus quince años de publicacion, al mompnto de iniciarse e.l diario, le convertían en la empresa idónea para aco:i;neter ese proyecto. Temamos éntonces un bisemanario. La edición de fin de semana tema una tirada de 30,000 ejemplares y la de los martes de 22,000 más un suplemento bilingue editado en Nueva York con tirada de·alrededor 5,000. Desde haci~ años, habíamos organizado Impresora Nacional y establecido una moderna imprenta équipada con rotativa y todo el equipo necesario para la publi- 1 cación de un diario. ' . ' Impresora · operaba como .u na empresa saludable y próspera, con ganancias de más de veinte mil dólares anuales. Temamos, pues, la infraestructura esencial para el diario. Eso no vino c9mo maná del cielo. - Fue el resultado de un trabajo paciente, al que respondió generosaII!ente· nuestro pueblo patriota, que aportó· el capital indispensable para la fundación de Impresora, y un amplio grupo de personas que ofreció sus servicios voluntarios y gratuitos para dirigir esa empresa aportando sus experiencias comerciales, así como un grupo de trabajadores, algunos diestros y otros dispuestos a adquitjr las destrezas, que operaban el taller. En el colectivo del periódico propiamente, se había desarrollado y acoplado un equipo de trabajadores aptos, algunos de los cúales destacaban por su brillantez. Tal fue el caso del inolvidable compañero Raúl González Cruz. Raúl se hizo en Claridad y Claridad se hizo en él. A esas destrezas añadía una arraigada vocación periodística, audacia, creatividad, capacidad de liderató, sentido de organización y una infatigable voluntad de lucha y trabajo, acrisobtda por firmes convi~ciones y pleno dominio de la ciencia marxista-leninista. ' Cu~ndo iniciamos los planes en firme para la publicación del diario, la comisión designada para planear y ejecutar el proyecto, dirigida por el Secretario Géneral, concluyó que el proyecto no podría realizarse si no se daban dos .condiciones básicas: l. un capital inicial de doscientos cincuenta mil dólares 2. GA¡tANTIZAR UNA CIRCULACION PAGADA MINIMA DE • VEINTE ~ IL PARA LAS EDICIONES DE LUNES A VINERES Y DE 30,000>Jpara las ediciones sabatinas. · E n c~nto al capital inicial, contábamos con recaudar cfucuenta mil dólares en hl isla y doscientos mil en una colecta internacional. Teníamos promesas g enéricas de diversas instituciones amigas que no hacían ~a;Zonabl~ esos cálculos. En la práctica, sin embargo,. sQlo se matenalizaron treinta mil dólares de esa colecta internacional. La cuota que habiamos asig nado a la recaudación nacional la sobrepasamos por · ~ucho, pero el conjunto de anibas recaudaciones apenas sobrepasó los cien mil dólares. Todavía estamos esperando las remesas de las promesas que hicieron muchos amigos en el exterior, incluyendo Estados. Unidos, algunos paises árabes y algunos paises de Europa socialista.

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Hemos heclio· anteriormente y reiteramos ahora, la autocrítica de. que fue UD error de cálculo nuestro aventurarnos a iniciar la tirada aeL diario sin que se hubieran dado las dos condiciones que estimábamos in· dispensables. Podemos explicar ese error ·en base a que estábamos su-" -mamente confiados en que los qU:e nos habían hecho promesas de aportar contribuciones económicas sustanciales las cumplirian. Cuando· vinimos a darnos cuenta que esos dineros no vendrían, ya estábamos metidos en el diario. La falta de ·capital impidió que se estableciera la' infraestructura necesaria y la red de distribuidores que formarla lo que llamamos aparat.o autónomo de circulación de Claridad. Se ha. dicho que el tal aparato autónomo fue un invento-.y una ilusión. Rechazamos esa critica. Todos los diarios del mundo, incluyendo los que son órganos de partidos revolucionarios, circulan por medio de un aparato autónomo. Lo que es una insensatez es pretender que el peso d~ la circulación del diario lo ab· sorba la organización del partido, sobre todo cuando la misma es tan débil como la nuestra. Organizar un aparato de circulación de un diarió no es ninguna ciencia complidada. Pero -es ilusório hacerlo sin conts;rr con los recursos económicos mínimos. Y eso fue lo que pretendimos. Por eso, ~l aparato autónomo nunca llegó a organizarse. Por otro lado, la súbita muerte del compañero Raúl González Cruz dejó al diario.sin dirección cuando solo llevaba un mes publicándose. El vacío dejado nunca ha 'sido llenado efectivamente. Al compañero Ramón Arbona se le han hecho fuertes criticas en el colectivo del periódico, en este Comité Central y por el consenso de la base del partido por no haber logrado impartirle adecuada dirección a Cla· ridad. Nunca ha tenido la dedicación necesaria para la magnitud del reto que representa dirigir un diario como CLARIDAD.· No ha internalizado que el director de un periódico es responsable por todo ·el contenido de cada edición, tanto en sustancia como en su forma. · _ · La falta de adecuada dirección, más. la-precariedad,- han desquiciado el di!lrio. Se desmoralizó la disciplina. El periódico no se hace. co_n la pu?tuahdad que requiere un diario, lo que conlleva que aún la limitada _crr· culación que teníamos ha colapsado. Ha perdido la agilidad Y combatividad, así como el prestigio de veracidad que ganó Claridad por ·sus grandes exposés. • • 1 , La militancia critica la poca influencia que tuvo ~l diano en las masas con relación a la campaña electQral:" Hay variadas criticas al suplemento En Rojo. Algunas ?e ell~s las consi_d eramos justas, ya que plantean la mediocridad, desone1?t!1c1ón Y desviación ~el contenido de algunas de sus ediciones. Otras cnticas. las consideramos inválidas, como es la de que el suplemento cultural no tiene función en la lucha, que responde a posiciones elitistas Y que debe aprovecharse mejor el espacio con materiales que puedan entenderse Y asimHarse por las masas. trabajadoras. Tales criticas responden a defurmaciones populistas y a inff!ntilismo prevaleciente en algun?s secto~es del partido. La actividad cultural tiene enorme importancia en tollo . proceso revolucionario. En el hervidero de la creación artística, el estullfo riguroso y el choque de ideas se va cultivando pacientemente uno de lós principal~s semilleros de la revolución. En e~e. ámbito suele proyecta~e Ja dimensión más alta en la perspectiva revolucionaria. La revolucidn socialista no se. funda en la 'aniquilación del legado cultural de la &imanidad, ·ni puede apoyarse en la vulgarización del conocimiento a Mtpensas de que se pierdan los hilos fundamentales que garantizan la c~h­ tinwdad de la historia-y la civiliación. Por el contrario, es la interacción de la actividad diversa de las masas, entre las que la creación artística y cultural tienen gran relevancia, lo que irá sentan~o las bases de un9 de !os grandes objetivos del socialismo que es hacer de cada intelectual un obrero y de cada obrero un intelectual.

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EN LA ACTUALIDAD, el diario es insosteajble. El costo político del mismo es altísimo y reduce las posibilidades de renovación y crecimientó del . Partido. , No hay el personal mínimo indispensable.para su continuación. Ha habido varias deserciones en el ·personal de redacción y otras áreas del periódico. La calidad ha bajado mucho. Econóniicamerite, la situación es de tal gravedad que podemos afirm.a r que el diario ha llevado a Impresora N acim;ial a un estado de quiebra. Esto aparece muy claramente' de lo~ 'números que nos ha suministrado la administración del periódico. Claridad le adeuda a Impresora · Nacional la suma de.ciento cincuenta Y. seis mil cuarentincuatro dólares

con cincuenta centavo&($156,044.55). Impresora, a su vez, tiene deudae H cendentes a ciento diech1eh1 mil 1el1clento11 velntl1lete dólarH con

.etentbdete centavo11 ($116;827. 77). La8 deudH totale8 de Claridad, lri· cluyendo lo adeudado a Impresora Nacional, montan a ciento novelntl·

cuatro mil novecientos doce dólares con quince centavos ($194,912.15). Hemos-tenido varias reuniónes con el Secretario de Finanzas, la administración de Claridad y el grupo de asesores gerenciales del partido. En las mismas se ha exa:minado bastante a fondo la situación económica de ambas empresas, Impresora y Claridad. . Concluimos que es factible salvar a Impresora de la quiebra si levan· tamos cuarenta mil dólares en los meses de diciembre y enero para pagar · las d~udas más problemáticas. Para Oaridad habrla ~que levantar alrededor de veinte niil dólares. adicionales para pagar deudas y compromisos vencidos. Hemos hecho los planes necesarios para levantar ese dinero en el sorteo del partido, refinanciamiento del edificio doq.de está la Librería Puerto Rico, que pertenece a CLARIDAD.y conseguir una serie de donad vos por medio de Amigos de CLARIDAD. E'stos ajustes nos permitirán r~organizar la empresa CLARIDADIMPRESORA J>Brª publicar ion periódico una., vez por ¡,¡emana e ir sentando las bases firnies·para la reanudación del diario a mediano plazo, en un término entre dos y tres años. , Algunos de los _o rganismos p.18.ntean la necesidad . de mantener el diario, ent re ellos el comité del partido en CLARIDAD. Otros, como la zona de San Juan, plantean las alternativas de diario, semanario y bi' semanario. Luego de examinar todas las alternativas propuestas y escudriñar a fondo la situación, concluimos que lo único factible es la publicación de Claridad semanal, luego de una reorganización completa de ambas empresas en la forma que expondremos al final de e~te informe.

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SEGURIDAD · Uno de los problemas que más inquietan a la militancia ~e1 partido es el de la seguridad. Está claro que, a pesar de operar en una legalidad · relativa, nuestro partido está flanqueado po.r todos sitios por un operativo represivo de grandes proporciones. En el mi~mo participan todas las agencias de persecución política de Estados .Unidos y de la administr~ción colonial. Ese operativo se coordina y ejecuta en el mismo ámbito en qu.e se realiza el trabajo del partido: a niveles comunales, de centros de trabdjo, regionales, nacional, en Estados Unidos y a nivel internacional. Confluyen en el mismo una gran cantidad de recursos técnicos,' infQhnantes, agentes encubiertos, provocadores, bandas de criminales, asaltantes Y delincuentes de toda laya. Nuestro - partido ha sufrido directamente la acción criminal del aparato represivo. Nuestros locales y talleres de trabajo han sido a,saltados, incendiados y dinamitados en diversas ocasiones. Tenemos mártires que han caldo asesinados por el terrorismo enemigo, como Charbonnier y Chagui. En los ataques a locales, hemos t& nido bajas de compañeros heridos, algunos gravemente, como fue el caso del compañero Domingo Vega. .

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Tenemos clara conciencia d~l alto grado de infiltración enemiga que hay en las filas de~ partido, a distintos niveles, así como en lo& sindicatos, en el movimiento estudiantil y el movimiento patriótic~ en general. Los propios personeros del régimen han aceptado con toda desfachatez que infiltran a nuestro partido y realizan múltiples operativos de inteligencia y contrainteligencia dirigidos contra est a colectividad. Lo ha aceptado el FBI en informes sometidos al Congreso de Estados Unidos por el Procurador General de ese país y en varios informes congresionales más. Lo aceptó el Superintendente de la Policía As tol Calero y el gobernador Rafael Hernández Colón. Lo confirmó el Tribunal Electoral en su resolución eximiénd~se de rendir lis tas de cotizan tes y donantes. Frente a una ~onspiración represiva de gra n mag nitud, no es cuestión de dejarnos apabullar y dec;larai.:nos incapaces de evi tar los golpes. Tampoco podemos reaccionar desarrollando actitudes paranoicas que tengan ~orno resultado aumentar el enconchamiento y ·enajenarnos del pueblo. La clave está en aplicar una sabia política de seguridad, utilizando certeramente todos los recursos con que contamos. Es ta debe fundarse en una de esas formidables perogrulladas de Mao 'rse Tung, " confiar en las masas y desconfiar del enemigo '' . La mejor coraza protectora con que P¡Odemos defendernos de la embestida en~rniga la forman las masas, a todos los niveles. En- centros de trabajo, comunidades, y en todos los lugares <Mr país, las grandes mayorias del pueblo rechazan la persecución, odian al chota y defienden a los perseguidos. Mucho más, cuando se trata de génte a quienes se persigue por sus convicciones y por mantenerse leales a las mismos. Nuestro pueblo tiene gran resp~to por todo hombre y mujer que demuestra valor, seriedad y lealtad a unos principios. Muchas veces se juegan los riesgos más audaces para ayudar al perseguido. Ganarnos el apoyo activo de las masas en nuestro forcejeo contra la represión.es lo más básico ,para enfilar una política de seguridad efectiva. En ese sentido,_ tenemos que divulgar lo más ampliamente posible el cúmulo de persecucionés que se vierte ·contt a el partido. Hay que explicar, con sencillez por qué se nos persigue a nosotros en primera instancia y cómo esa represión, eventualment e, se generaliza para atacar a todo el pueblo. Quizás esto parezca una exageración nuestra a muchos. Pero _cuando ellos vean a un agente rondando la comunida_d- para vigilar un socialista º'Preguntando por él en el cafetín de la esquina, se darán cuenque nuestra denuncia no es exagerada. Una de las críticas que más se han vertido contra la dirección es la laxitud de nuestra brega con los agentes encubiertos que se descubren en la organización. Se ejemplifica esta critica en el caso de Elisamuel Díaz. Efectivamente, en el caso de este agente infiltrado en la zona de Humacao se evidenció la debilidad de nuestro sistema de seguridad. Al hecho de ·que estuviéramos varios meses en conocimiento de la sospecha y no pudiéramos actuar con acierto y rapidez, se suma que aún después que la Comisión Política había acordado su ex pulsión inmediata del J>ar· tido por haberse comprobado que era agente, ~e le permitió asistir R)µna reunión de la Secretáría Nacional de Asuntos E lectorales y Legisla\\vos en la que se discutió toda la situació_n del aparato electoral. .I Pero precisamente, por haber sido excesivamente lenientes COJfi los agentes infiltrados, tenemos ahora una ba se de comparación par~ explicar adecuadamente ai las masas la neéesidad de aplicar.una polítiC,I! de firmeza y severidad con los próximos que sean descubiertos. Informes que nos han llegado de diversas ¡;¡gencias policiales indican que la red de informantes y agentes encubiertos que ha penetrado a las organizaciones obreras, -es tud ~an tiles y patrió ticas es de centenares. Obviamente, un a porción sustancial dé esos mercenarios de la t raició'n pululan a distintos niveles de este partido. Esto obliga a llevar a cabo una cautelosa depuración de nu~tta mili tanc ia y a filiados. La misma tiene

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que fundarse en la comprensión plena por la membresia del partido de la necesidad que tcnemo~ de llevar a cabo este proceso. Esto · est.á íntimamente relacionado con el p~oblema de la educación polltica en el pal"tido. Además, requiere intensa divulgación de todos los aspectos del complicado problema de la seguridad entre la base partidaria. Una _vez se obtenga es11 conciencia, la base actuará como lo demanda la situación. La inmensa mayoria de los miembros del partido, que son socialista.a sinceros y no tienen nad'.' que esconder, colaborarán activamente en esta depuración. . · . Ha habido graves problemas de ~sciplina en los trabajos de seguridad del partido, principalmente en lo r~lativo a la vigilancia de lps locales. Hemos ~aliado mucho en mantener la moral y la disciplina indispensables para garantizar el flujo normal de las gliardias. También hemos fallado en imprimirle a esas ·guardias los estilos y modos de operación correspondiente a tales tareas. El entrenamiento y se.~imiento . a los integrantes de. las guardias ha sido deficiente. Apuntalar su sistema de seguridad es un primer paso indispensable de todo partido revolucionario que se plantee 111 via armada de lucha. Tenemos que lograr eficiencia suma en este ·a specto y, además, demostrarla. Recordemos que nuestros locales erart atacados intermitentemente por el enemigo en forma impune. Tan pronto hubo el primer confrontamiento y uno de los asaltantes quedó malament~ terido, se suspendieron los ataques. Ya es hora de que empecemos a aplicar una polltica de severidad contra los agentes encubie~s. informantes y chotas.

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LA LUCHA ARMADA "la única via de la liberación es la lucha armada de las masas.,'' afirmttba Ho Chi Minh en el primer programa de acción de los comunistas in·. dochinoa en l930. Nuestra concepción estratégica, tal c?mo se define en el programa del Partido, se funda en esa ·v erdad, comprobada hasta la ' saciedad por la historia. · .. . Es necesario echar a ·un lado ·concepciones fragmentarias. No se t~ata de impulsar la lucha armada en menoscabo de la luc.lui de masas ni tampoeo lo contrario, ~mpujar la lucha de masas echando a· un lado, o postergando la lucha armada Es la lucha armada de las masas. Todo plan, campaña o progr¡µna ha de dirigirse a conjugar esa via estratégica. Lo primero que hemos de tener claro es cuál es la.situación actual de Puerto Rico y de su movimiento revolucionario en relación a las necesidades y posibilidades de desarrollo de esa via. estrat.égica. El refranero popular señala con acierto que "no por mucho madrugar amanece más' temprano". Pero también nos enseña que "tanto da la gota sobre el cántaro hasta que hace hoyo." · , , Estamos muy lejos de que la lucha de masas en Puerto Rico. adquiera los altos niveles de confrontamie~to que definen una situación revolucionaria La lucha armada en nuestro país es muy incipiente, no obsquite la heroica t radición que nos engarza al Grito de ~Lares Y la Re~1=ión Nacionalista' de 1950. Esta tradición es, sin lugar a dudas, cim.ymte y el ejemplo sobre los cuáles hemos de ir creando nuestra propia ex~·encia, acoplada a las cambiantes realidades de cada momento. o tenemos la tradición milenaria de los vietnamitas en luchas arma s .p opulares contra la intervención extranjüra. En el siglo pasado, la ReVQ uciór1 Cubano-Boricua de mdependencia s~ escenificó en Cuba, no en i>:uerto Rico. Diversas circunstancias determmaron que e~ '1~er-a asi. Pero no fue porque hubiera en nuestra patria menos conc1~ncl8 revoluc:'lnaria, ni mayor aceptación del régimen espaftol. La rápida d~r.rota militar de Lares, cuyas causas verdaderas todavía eet.án por de~e fondo, llevó a los revolucionarioe boricuas a concentrar s~s esfue~s : reforzar la guerra en Cuba, que pudo prolongarse, a partir del Gnto Yara, por diez años consecut iv·os. Pero Betances, la más alta Y firme ex-

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presión de la conciencia revolucionaria de la incipiente burguesía criolla decimonónica, no fue menos certero en sús atisbos o merlos eficaz en sus proyectos que José Martí. El caborrojeño fue precursor y continua.dor "del pensamiento y la acción martianas, que es un rar<? privilegio. Lo que pasa es que él, como muchos otros combatientes puertorriqueños de la época, pusieron todas sus cartas en la táctica de fortalecer la guerra de ,libe"ración en Cuba para extenderla luego a Puerto Rico. El desenlace de ese drama antillano, cuando con la intervención yanqui se comprueba la justeza de la visión betáncina y martia.n~ dt=> que la nuestra era fundamentalmente una guerra preventiva contra l~ dominación de Estados Unidos, rompe abruptamente la continuidad estratégica de la Revolución Antillanista que liderearon en conjunto cubanos, dominicanos y puer-:. torriqueños. El trauma del 1898 nos saca de nuestro cauce histórico y nos revierte a ser, como en los primeros siglos de la colonización, bastion aislado del imperio ámericano de turno. Evéntualmente pasamos a ser una impresionante fortaleza militar de Estados Unidos en la entrada de l~s Américas. Esa apabullante realidad condicionó la conciencia d!3 nuestro pueblo, achatándole la perspectiva. l'f os l'levó ~ descartar la posibilidad de la lucha armada y como resultado de plantearnos esa presunta imposibilidad, hemos rac~onalizado, en múltiples formas y máneras, para concluir que la misma no es necesaria. . · De esas racionalizaciones, cultivadas sistemáticamente por el régimen interyentor, se reproducen m··chísimas otras, que llevan a descartar la posibilidap y la necesidad de transformaciones revolucionarias, como son la independencia y el socialismo. La debilidad endémica de la burtuesía criolla, atrapáda por la dominacióQ extranjera, llevó a sus · ideólogos a elucubrar caminos alternos de conciliación, que cada vez se van desenmascarando como ilusorios, y no obstante se persiste en ellos. Estúdiese la evolución del pensamiento de Muñoz. Rivera, de Barbosa, de Barceló y de Martínez Nada!, líderes de aquella burguesía criolla entransición a la burgues~a intemrédiaria de hoy, y se verá que en cada uno es el sentido de impotencia . lo que les lleva a descartar la independencia Y apoyarse en fórmulas como la autonomía y la estadidad. Todo ese p·roce~o culmina en una nueva polarización social, que va cristalizando al influjo devastador de la penetración del gran capital yanqui. Por un _Ia~o, nace y se asienta como poder hegemónico en la colonia, la burgueSia mtermediara, incondicional, dependiente y asimilista hasta el tuétano. Los nuevos autonomistas y estadistas, como los actuales lideres del PPD Y el PNP, son expresión supina de esa burguesía intermediaria. Pero junto.al nacimiento de esa clase, nace también un proletariado agrícola, industrial y COl)'lercial que ha de convertirse en fuerza decisiva del futuro patrio. El procesó dialéctico del sistema capitalista engendrando el ~nnen de sµ propia destrucción se da con teda nitidez en el Puerto Rico contempoáneo. . L_a clase obrera tiene todo et,potenci.~ para ubicarse ~n una pei;spect1 va diferente y sacar al país del orculo vtc10so de frustraciones histdhcas en que ha venido debatiéndose ·nuestra vida de pueblo a lo largo d@ los siglos. Pero la organización de esa fuerza, hasta qúe pueda desatar~o su impetuoso poderío es un proceso sumamente difícil, complejo y l,rgo. Las masas trabajadoras están permeadas, tarn~ién hasta el tuétang, no solo por la ideología dé la clase dominante, sino por todos los agravlhites de nuestra sit'.uación de coloniza'dos. Pero hay una diferencia funda»ientál, que apunta al potencial de concientización de la clase obrera} las masas trabajadoras. No solo los intereses objetivos de éstas están en contradicción con los de la burguesía imperialista y sus intermediarios, sino que esa contradicción va aflorando con creciente velocidad a medida que se profundiza la crisis ·del sistema capitalista colonial, que en nuestro caso está montado sobre bases mucho más precarias que las que asientan al capitalistno mundial. Esa es la clave para abrir la~ brechas hacia la 1

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plena transformación de la conciencia del proletariado y las 'masas trabajadoras en nuestro país. · Dentro de ese contexto, lo más impo'ftante' en nuestras consideraciones tácticas no es abroquelarnos en unas formas determinadas .de lucha arinada de masas, sino impuJsar continuamente las experiencias que lleven al aprendizaje de medios concr~tos y específicos de combate,' que redunden en victorias pequeñas y parciales de los trabajadores. Ponernos a discutir ahora cuáles serán las forofas específicas de lucha armada de masas que adquirirá nuestro pueblo revolucionario en sus fases definitivas no pasa de ser un ejercicio retórico. Estam9s ·muy lejos de esas fases para poder optar por un camino o el otro con acierto. Tenemos que despojarnos de los recetarios de formas que indican las experiencias de otros pueblos y otras revoluciones. Si algún movimiento revolucionario en la historia de la humanidad necesita aplicar, en mayor medida que otros, la máxima capacidad creadora para ajustar la ciencia del materialismo dialéctico e histórico a la situación específica, ese es el movimiento revolucionario puertorriqueño de nuestra época. En nuestro partido estamos lejos todavía de haber cuajado la comprensión exacta del momento presente y mucho más de poder delinear las formas que debe ir cobrando nuestra lucha armada de masas. Hemos tenido una determir{ada experiencia. El balance de la misma es positivo. El mejor indicador de que esto es así es qu~ estemos todayía timoneando una lucha a distintos niveles sin haber cedido un ápice en los principios, y más importante aún, habiendo logrado abrir a la discusión y examen .de secotres considerables del pueblo, la alternativa de la vía revolucionaria y · específicamente de la lucha armada., Pero es evidente, también; que hemos cometido muchos errores 'y .en ocasiones esos errores han amenazado con el colapso de todo el esfuerzo acumulado de casi dos décadas. La militancia expresa grandes preocupaciones de qu.e estemos f~ente a posibles desviaciones en el camino es-. tratégico y señala, en términos generales, repetidas críticas al rezago en . que nos hemos quedado en tan importantes aspectos de la lucha. Al mismo tiempo, demostrando una plausible madurez, se ·inhibe de reclamar datos específicos y de inducir a polémicas que puedan poner en peligro la frágil seguridad del partido. En síntesis, es preciso re,i;ervarle a la dirección, en la forma más compar timentada posible, la mas amplia capacidad de maniobra para desarrollar sobre la marcha nuestras metas estra t.égicas. Debemos requerirle en cambio, a esa dirección, el compromiso más solemne de que en cada decisión táctica estará presente siempre el objetivo central de impulsar la lucha armada de las masas. Ir más allá de eso, e·n este· instante, seria suicida.

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DESINFLEMOS EL GIGANTISMO De toda esta evaluación 'general podemos concluir que hay un error básico de pers pectiva que ha incidido en nuestras principáles fallas. Lo podemos llamar el gigantismo. Es una tendencia a exagerar nuestras fuerz~s y peso especifico, que conduce a plantearnos metas ilusorias, inflar nuestro ego colectivo y sacarnos de proporción respecto a la situación concreta· El gigantismo ha estado presente en nuestros planes de t rabajo a nivel nacional e internacional, en el diseño de la superestructuras e· infraestructuras partidarias, en las metas de la campaña electoral, en las actitudes de arrogancia que adoptamos frente a ot ros sectores fra ternos y a la mas masas en general, en los estilos de trabaj o y hasta eri las enunciaciones que hacemos de nuestro programa. La crítica al gigantismo se ha hecho por muchos organismos de la base e intermedios. Creemos, sin embargo, que es equivocada la noción

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que exponen algunos de que esta tendencia es product.o de la formación ·pequeño burguesa de buena parte. de nuestra dirección y militancia. Lo que caracteriza a la pequeña burguesía es la visión ventorrillesca _de Ju cosas; que es todo lo contrario ai gigantismo, y que, aunque .s ea un vicio contradict.orio con éste, t.ambién lo padecemos. · Consideramos que rluestro gigantiSnio procede, sobre todo, de taita ubicación acert.ada en nuestra situación especifica y la ilusión de asladar procesos y acontecimientos históricos a la \'Ülión de nuest.te inediatez. En este fallo Caímos por necesidad, en los comienzos del MPI. · crisis en que se deba\ia el independentismo era de tal magnitud que llexó al régimen a considerar que hablamos dejac;io de se, un problema politico y ·nos reduciamos a ser un mero probl~ma policial. Quisimos ,pon~r · toda nuestra fuerza en levantar la ~oral de lucha del patriotiemo pue~rriqueíio, y para eso debimos agarrarnos de la perspectiva hilt61ica desde la cual podía visualizarse la .fuerza de nuestro movimiento. Eeo condujo a la confusión de ambas perspectivas, la his~rlca y la poUtlca inmediata en pronunciamientos y análisis. Y esa es quizás la geneel• de 1 nuestras tendencias al gipntismo en este partido. · Ahora es momento de recoger velas y poner los énfasis en eltuarno• modestamente en nue.s tra ·precisa ubicación dentro de la situación po11 tica presente, a la luz del análisis de lo que· somos y el peso especifico el gigantismo. .que tenemos como partido. Es hora . de desinflar . , SEGUNDA PARTE LA CAMPA~A ELECTORAL P·a ra poder cobrar perspectiva al evaluar los resultados de nuestra campaña electoral, debemos recapitular, aunque sea suscintamente, el desarrollo de las posiciones del partido sobre la cuestión el~t.oral. . Cuando fundanios el Movimiento Pro Independencia en 1959 quedó · .consignado en los acuerdos y resoluciones de la reunión del 11 de enero en Mayaguez que organizarlamos una entidad no partidista de acción patrótica. El objetivo era estableceruna casa gi:ande del independentiamo en la que p.idi8lll trabajar juntos pipiolos, nacionalistas, comuniataa y toda la gama del patriotismo nacional. Consecuentemente, el MPI evadió asumir posieiones conflictivas sobre las eleccioJ]es. El acuerdo fue ratificado en la Asamblea Constituyente celebrada en Ponce en noviembre de ese mismo afio. EN 1960, año electoral, la Misión Nacional del MPI acórdó dejar en libert.ad a sus miembros de yotar por el Partido Independentista o no votar en1los comicios venideros. Un nutrido grupo de los dirigentes más connotados del Movimiento, incluyendo al Secretario General, al director general Francisco · Manrique Cabrera, Lo~nzo Piñeiro, César Andreu Iglesias, y doña Carmen Rivera de Alvarado., hijo uso de la libe~d que le habla extendido a toda la membresía la Misión Nacional y fol'Illuló una declaración pública instando al pueblo a votar por el Partido Independentista Puert.orriquefto. Pasadas las elecciones de 1960, se celebró en Caguas la Segunda Asamblea Nacional del MPI. Al MPI lo caracterizaba en esos dias la doble militancia de buena parte de sus miembros: Muchos eran emepáetas y pipiolos, nacionalistas y emepeistas o comunistas y emepástas. En aquella asamblea participaron prácticamente todos los activistas de la lucha:patriótica, inclUyendo los lideres más destacados del PIP, Partido Nacionalista, Acción Patriótica Unitaria y Partido Comunista. El grupo · Nacionalista y de Acción Patriótica Unitaria, encabezados por Juan A?tonio Co~etjer, próJ?~so que la ':lSamblea se definiera por el retraimiento electoral. Los dingentes del MPI nos opusimos y sostuvimos la flexibilidad acordada anteriormente de dejar en libertad a l<>& miembroe del movimiento de votar o no votar en las elecciones coloniales. Sost;e.

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nlamos, como argumento principal, que debi~os mantener una p0sición flexible _que permitiera establecer un acuerdo unitario con el PIP y otras organizaciones en las conversaciones 'que ya hablan sido -citadas· para tener lugar en-Lares y que dieron curso a la fundación de la Mesa de Lares. Recuérdese que el PIP babia perdido su franquicia electoral en las elecciones de 1960. A partir de la Segunda Asamblea, el MPI empezó el proceso de su1 definición como Vanguardia Patriótica. Se fueron deslindando los cam!· pos y ya en ·la Tercera Asamblea de 1961 se eliininó la doble militancjá. La influeneia del marxismo como guia de acción empezó a materializarse claramente en la primera tesis politica del movimiento, La ·Hora de la Independencia, publicada en 1962. En esa tesis se establece que la participación o no en las elecciones coloniales es una decisión táctica y no una cuestión de· principios. En 1963, en ·la asamblea celel>radá en el Teatro Bélgica de Ponce, se aprueba un suplemento a la tesiSI politica bajo el título: "¡Despierta Boricua, defiende lo tuyol". En el mismo se analiza la situación politica del momento. A la luz del análisis, se decide que el movimiento realice una intensa campaña de huelga eláctoral para los comicios de 1964. El PIPno habia logrado inscribirse, a pesar -de los esfuerzos que babia venido r~alizando al respectó. La Vigorosa campaña de huelga electoral llevada a éabo por el MPI indujo al Partido Popular a aprobar una ley apresuradamente que le dev.olvia 18 franquicia perdida al J>IP. La caínpaña de huelga electoral del MPI fue,la más intensa campaña de ~gitación pública del independentismo en esos años; Representó un reavivamiento de la actividad patriótica bajo la eonsigria '1 Despiert" Boricua, defiende lo tuyo". El PIP, con una campaña muy desvalida solo obtuvo ·a1tededO"r de 24,000,votos. Indudablemente, una cantidad mayor se abstu~o de votar siguiendo la linea emepeista. La campaña del MPI fue vigorosa y estuvó matizada de actos de desafio, como tomar las plazas públicas para celebrar actos por encima de la negativa de los alcaldes a conceder permiso para su uso y salir a repartir hojas sueltas y habJpr por altoparlantes el dia de las elecciones, llamando a la huelga elecF,ral, en desafio de un !]!glamento aprobado por la Junta Estatal dé Elecciones que prohibía tálea ac;tividades. Asi fue que surgió el arresto del Secretario General y otros emepeistas el mismo dia de los comicios de 1964 y la radicación de un hábeas corpus impugnando la constitucionalidad del reglamento mencionado. El casu fue eventualmente de~idido a nuestro favor por el Tribunal Supremo en una famos~ opinión que sentó jurisprudencia, Mari Brás v. Casafta. En 1966, presionado por ,el gobierno de Estados Unidos, el gobernador Roberto Sánchez Vilella convocó a sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa y le sometió un proyecto para la celebración de un plebiscito sobre preferencias de status politico a efectuarse a mediados de 1967. E l proyecto respondia a las preocupaciones del Departamento de Estado yanqui por la efectiva campaña internacional de denuncia del colonialismo en Puerto Rico que habia desarrollado el MPI tanto en la ONU como en el Movimiento No Alineado y otros foros. Disponía que ' para la defensa de las tres alternativas de status debian organizarse entidades ad hoc si ninguno de los partidos politicos reconocidos ad~J?taba la defensa de alguna de las alternativas. Se concedia un subsidio de medio millón de dólares a cada alternativa para la propagandat. ;El Partido P opular adoptó la defensa del "estad? libre as~iado" · El Partido Estadista Republicano (PER) en c01¡venc1ón especiál, acordó ~bazar la participación en el plebiscito. Luis A. Ferré se seP:Bró del partido Y organizó Estadistas U nidos para asumir la representación de la estadidad en el pelbiscito. El MPI logró unir a prácticament.e todas las

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fuerzas patrióticas del país en la .más amp~a conj~~ción d~ fuerzas J.n. dependentista~ que se dio hasta ese momento. ~&JO ~ presidencia del doctor Jo~ ~ilt:on Soltero, se organizó la ..con.centración So~ranista Anti-Plebiscitaria, con. el endoso y la partic1pac1ó:r_i del ~PI, Pli>, Vanguardia Popular, y una amplia gama de perl?onahdades independientes que incluía prominentes disidentes· del ·~arti.do Popular, como el compañero Noel Colón Martinez, lideres estudiantiles, obrer9s, nacionalistas cornunistas. Alli estaba todo el moVimiento patriótico del país, , desd¿ Eladio Rodri~ez Ote!º• en la derecha, hasta :Tuan Santos Rivera, a la -sawn Secretario General del Partido Comurusta Puertorriqueño. Una , semana antes del plebiscito, celebrafuos la concent~ación en el Parque Sixto Escobar. Fue la Asamblea más grande del · mdependentismo en toda la década de los .años sesenta. Entre los principales trabajadores jóvenes que or.ganiw la misma figuraba el compañero Rubén Berrios Martf nez, quien f)le desginado .por el doctor Solte~o encargado de la organización de ta concentración en el área metropolitana de San Juan. Se celebró el plebiséito y en el ·mismo se abstuvo de votar alrédedor del · cuarenta por ciento de los electores inscritos. El plebiscito fue impugnado por. nosotros en documento sometido a la Organización . de N aciop.es U ruda~ . E se plebiscito inició un realineamiento de 1fuerz~s poli ticas eri el país. Ferré y su grupo de Estadistas, Unidos inscribieron el Partido Nuevo Progresista, Sá,nchez Vilella, que no tuvo participaci~n en la campaíia plebiscitaria, terminó saliendo Hel Partido Popular·y fundando el Partido del Pueblo. En el campo patriótico, la derecha enoibezada por Eladio · ij.Odriguez Otero intentó organizar un partido "Soberanista" pero fra· casaron en sus esfuerz~s . .Rubén Berrios, qu~ ~B?tenia relaciones muy estrechas con el MPI y estuvo a punto de decidir mgresar al mismo, dio un viraje súbitamente y se re-incorporó al PIP, donde encabezó un movimiento de renovación, que, nos aseguraba, conducirla a un futuro entendimiento con el MPI para impulsar la unidad del independentismo boricua. Con la muerte de Gilberto Concepción de Gracia a fines de 19671 . se suceden una serie de triunviros en la dirección máxima del PIP. En los comicios de 1968, el PIP tiene u·n sector unitario y "de izquierda" en· cabezado por Berrios. . El MPI celebra su séptima asamblea en abril de 1968 y en la misma ·a dopta formalmente el marxismo leninismo como guia de acción, enuncia su objetivo de la eventual tran5f9rtnación de la vanguardia patriótica en vanguardia revolucionaria, afirma el derecho de nuestro pueblo a la lucha armada ps,ra la conquista de la liberación nacional y reafirma su posición de abstención electoral en lo que respecta a las elecciones de 1968. No babia, sin embargo, la unidad cohesiva que tuvo la dirección en 1964 respecto a la campaña de huelga electoral. Un ~pode la dirección veía en los nuevos realineamientos del PIP una posibilidad táctica de mayor aprovechamiento que cualquier movimiento abstencionista. Para nosotros estaba muy claro desde esos dias que el reallneamien· to de fuerzas .politicas que impulsó el plebiscito de 1967, llevarla a la cris~ talización de dos partidos de la independencia, uno revolucionario, marxista-leninista y con una concepción estratégica de lucha armada y otro ' antimperialista y ni marxista ni pro lucha armada, pero tampoco anti· comlln.ista ni anti-lucha armada. En 1970, Rubén Barrios alcanza la presidencia del PIP, lo que lleva al sector de derecha de e~e partido a desplazarse del mismo, bajo el }i. derato de Toño González y fundar el llamado Partido Unión Puertorriqueña. Desde el primer mo~ento vimos en esa disidencia la mano de la inteligencia yanqui. En el M~I se produjo la crisis de liderato que llevó a que salieran de la dirección, y eventualmente del movimiento, el grupo de derecha en1

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cabezado por César A ndreu I glesias Y. Nornian Pietri. · Andreu Iglesias, Pietri y otros de 10s diside.ntes emepeistas ingresan al PIP y logran escalar rápidamente _posiciones de direcci~n e influencia dentro del mismo. · En 1971, el MPI.y el PIP juntan sus fuerzas para organizar la marcha contra el coloniaje y por la independencia en ocasión' de celebrarse aqui la conferencia de gobernadores de Estados Unidos. El acto resUlta ser 19¡ más grande concentración patriótica de t oda la historia nacional. Demuestra, a nuestro juicio. la justeza de nuestra. tesis sobre el efecto multiplicador de la ~ nid~d . , · < Simultáneamente, nos preparábam os para efectuar la Octava Asamblea Nacional del MPI y dejar. constituido en la misma el Partido Socíalista Puertorriqueño y empezamos a conversar con el compañero Berríos y otros líderes del P IP sobre la posibilidad 'de crear un frente · unido sobre la bas·e de los objetivos y campañas en que estuviéramos de acuerdo. Luego de varias reu niones informarles,· celebramos dos reuniones formales con representantes de las direcciones de ambas colectividades; El liderato del P I P finalmente rechazó nuestra propuesta unitaria, a · pe'sar de que en la primera reu nión c~lebrada parecía que iba cuajándose un consenso a favor de dicha propuesta. No tenemos la menor duda, de que el grupo disidente del MPI que ·luego ingresó al P I P jugó wí papel decisivo en convencer a la dirección de ese partido que rechazara la propuesta de unidad que le Pacíamos .. César Andreu Iglesias, desde el periódico La Hota fue el principal exponente de la teoría de "un solo partido de la independencia" en la campaña electoral de 1972. , Ante la negat iva del PIP.a integrar un frente unido con nosotros, el PSP acordó no participar en dichas elecciones pero tampoco desplegar una campaña de abstención electoral. :Incluso aceptamos la invitación para enviar una delegación de la dirección del partido a la asamblea pipiola del Hiram Bithorn y en la misma dirigirnos un breve mensaje fra ternal a los asistentes, asegurando la solidaridad en la lucha común de los socialis tas puertorriqu eño. · Al analizar el fracaso de nuestra propues ta de frente unido, concluimos que el mismo no sería viable hasta que el Partido Socialista tuvi~ra una franquicia electoral y manifestara fuerza suficiente para que el liderato del PIP tuviera que reconoce/ la necesidad de la unidad con nosotros. Por esa consideración, más que cualquiera otra, decidimos iniciar la inscripción del part ido iÚmedia tamente des pués de las elecciones de 1972, aún cuando no decidiríamos si participariamos o no en los comicios de 1976 hasta que llegara el momento. En 1972 y 1973 los dos partidos realizamos conjuntamente exitosas gestiones en las Naciones Unidas que llevaron a a la aprobación de sen- · das resoluciones en Jas que se reconoce el derecho inalienable del pueblo puertorriqueño a su autodeterminación e independencia a la luz de la. R.e solución 1514 (XV ) de la Asamblea General. Temprano en 1973 afloran una serie de pugnas internas en el PIP cuyas causas están todavía por estudiarse más detenidamente·- que dejan como saldo la salida de prácticamente todo el sector de izquierda del partido. Buena parte de esos compañeros, entre lQs que se distingue el compañero Carlos Gallisá, ingresan a nuestro partido y lo nu tren con una experiencia distinta a la que teni a nuestra militancia, sobre t odo en lo que concierne a ca mpañas electorales. · / Los independentis tas couservadores que se habian marginado del partido <? se habían ido con Toüo González a raíz de la reorganización de 1970, van regresando al partido y Rubén Berrios camina aceleradamente hacia p osiciones de derecha. Nuestro programa establece la unidad de las fuerzas patrióticas ác-

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tivas, y en Pat1;icular las del PSP y el PIP, como una necesidad estra- · t.égica. De conformidad con esa post\)l'a, el Comit.é Céntral del PSP acordó en enero de 1975 hacer un nuevo llamado al liderato del PIP para sentarnos a conversar sobre posibilidades de acción unitaria en el campo in- · ternacional, .sindical, estudiantil y electoral. El PIP réchazó la invitación categóricamente. · · · · 1 Antes de nuestro Segundo Congresó; én 1975, iniciamos la discu1;1ión nuevamente sobre la cuestión electoral. Se sometieron cuatro alternativas oriS'inalmertte: l. la participación plena del partido 2. el intentar constituir un frente electoral con.otras fuerzas independentistas y cederle al mismo la franquicia que había- obtenido el partido. 3. la participación parcial en las ·elecciones, a base de postular solamente dos candidatos a sena~or y representante por a~umulación· 4. abstención electoral. Fuimos eliminando las alterriativas de frente electoral y de abstenció~ pqr considerar que las mismas no eran viables 'el.entro de las circuns- • tanc;ias del momento. . · _ · Tanto el compañero Carlos Gallisá coino yo -que somos los que más experiencia hemos tenido en campañas electorales en la dirección de este partido- sostemamos que nuestras bases organizativas no eran suficientemente amplias para, realizar exitgsamente uxm participación plena en laf! el~cciones. Por eso propusimos ltt ª1ternativ11 de la p&rti· cipación parcial. El compoñero Chdlisá s~ · mtmtuvo en esa posición y cuando la misma fue. descartada - antes del Congreso= optó por opo·

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neree a la participación electoral por considerar que no habhin condi· cionee para la mism11. · . . Yo cedl a los argumentos de otros compañeros de dirección y respaJ.· dé la participación electoral plena. Lo hice, sobre todo, porque me -dejé llevar por la aspiración de consolidar una-fuerza cuantitativa suficiente para obligar al ·PIP a reconsiderar sus posturas antiunitarias. Debo ad- · minitir que actué subjetivamente y ~ometi un grave error de 'cálculo. Era 1 evidente para cualquiera que conozca lo que so,n las complejidades de una campaña electoral, que ~l partido que tenemos no podía realizar exito, samente la misma. El partido es sumamente pequeño, no tema la experiencia de prganizar campañas de elecciones y por el contrario arrastra con el lastre· de su pJ'.áctica de boicot ,y abs~nción. Po otr.o lado, era previsible que embarcamos·en una participación plena nos conducirla a desquiciar el trabajo en otros frentes y trincheras de lucha de gran importanc~ estrat.égica. · La participación electoral plena, que habiamos acordado, no se dio como cuestión de hecho. La realidad siempre es temeraria y se deshacen ante ella los deseos subjetivos. El voluntarismo, que como rezago de fas categorías de pensamiento burgués ennublece tanto nuest,ros análisis y discusiones, quedó evidenciado en el desarrollo real de la campaña. Temprano en el año tuvimos claro que no podríamos alcanzar ni siquiera la mitad de los funcionarios de colégio indispensables para una participación plena. En muchos municipios tuvimos que nominar candidatos de agua a los di stintos cargos electivos y en tres de ellos (Culebra, Las Marias.y Maricao) no pudimos nominar un solo candidato local. No 1 pudimos cubrir lá totalidad de nuestros delegados a las juntas locales de elecciones. Según informe de la Secretaria de Asuntos Electorales, se designaron delegados en 116 de las 124 juntas locales pero la " mayor parte de dicho~delegados no tuvieron un c~ro ent~ndimiento de su función y su participación en las j~ntas en las labores relativas al establecimiento de colegios electorales fue muy poca". Ni siquiera logramos designar un encargado ~e asuntos electorales en cada z:ona del pais .De las 16 zonas no hubo encargados de esta área de tra_!>aJo en das y de los 1

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catorce nombrados, solo 10:::1 ae San Juan y Arecibo reálizaron \lna 18.bor eficiente, según el referidn informe de la SAEL. Ahora mismo no estemos cubriendo más que wrá mínima parte de las mesas en eL escrutinio general que se está efectuando por· el Tribunal Electoral por falta de per- . sonal. Los esfuerzos casi solitarios del comp~ero Felipe Cirino se tuvieron que concentrar en darle atención a la creciente litigación en el Tribiinal . ·E lectoral. Debe destacarse la exéelencia del trabajo legal realizado por nue~tro Procurador Electoral, con la ayuda del sub·procur~dor y de vez en cuando de algunos abogados del colectivo legal del Partido. Si esa fue la realidad en relación con el aparato electoral -indispen· sable para una participación plena- · tuvimos las mismas o peores deficienciás en lo que respecta a la campaña en si y la propaganda. No pudimos llevar a cabo la-campaña concentrada enJlos tres sec.to.r es que habíamos acordado (trabajadores sindicalizados, estudiantes y los independentistas tradicionales) e1;1 la medida necesari~. No pudimos l?~ar que las uniones y sindicatos celebraran foros para el deba~ po· . li~1co entre los distintos partidos, como habiaipos planeado. Las acti· vidades en los centros escolares no alcanzaron la amplitud que esperábamos. . · · . La participacicf>ri del liderato nacional del partido en la campaña fue escasa. Solan,.ente los candidatos nacinales y alguno que otro µtlembro adicional de la dirección estuvieron dispuestos a participar en actividades públicas., . • La planificación de actividades por los organismoi¡J de base fue sumamente deficiente. A los candidatos nacionales se le suspendían una alta proporción de actividades programadas, urias veces pot iniciativa de · los, organismos de base o de zonas y otras por desorganización de la direccion nacional o problemas de los propios candidatos. Obviamente; una campaña electoral plena no puede montarse sobre tres personas. , · El uso de los medios masivos de comu,nicat ión fue deficiente. La SIP nq1logró sacarle el máxjmo provecho a los escasos recursos económicos con q~e contamos en términos de programas de radio y televisión, anuncios y ob'a p~opaganda. No hubo una adecuada coordinación de la campaña electoral. Faltó un . centro de mando que tuviera a cargo velar por el cu:i;nplimiento de los diversos aspectos de la campaña. · · ' · Las evaluaciones sometidas por los comités de zona, comités y núcleos coinciden en la critica a la SIP, CLARIDAD, la descoordinaaón en las actividades y .la falta de recursos nacionales para las mismas. Se ha criticª do unánimemente el desgano de la partieipación de algunos lideres y candidatos. S,e señala ·que el énfasis que ponían muchos en. que no íbamos en pos de votos fue sumamente negativo. Se destaca en ese sentido la insistencia que al respecto hacia el compañero Florencio Merced en todas sus comparecencias públicas. , El funcionamiento administrativo e las·oficinas del Comité Central durante la campaña ha sido m1,1y criticado por la base. El burocratismo y la ineficiencia se manifestaba en este caso a nivels mucho més alarmantes. Los esfuerzos casi heroicos de la Secretaria Ejecutiva por coordinar la presencia de funcionarios a tiempo completo en las oficinas durante las horas' de la noche y en los fines de semanas se estrellaban continuamente contra el incumplimento de la mayor parte de los funcionarios. En plena campaña electoral, los fines de semana no se encontraba a nadie capaz de hacer un comunicado o trasmitirlo por tele~ en las oficinas deLComité Central. No obstante todo lo anterior, es precÜJo sei\alar que la participación en las elecciones arrojó algunos aspectos positivos. En términos generales, las evaluaciones de la base señalan como positivo el impacto que tuvo la participaci9n del candidato a la gobernación en los tres 1

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debates televisados--que es consenso de todos qu.e ayudó a cambiar la imagen que el pueblo tenia del Secretario General del PartidQ-- asi como de otrqs candidatos locales en diversos debates que se llevaron a cabo en muchos pueblos del país. , Tambiéñ se reconoce que la experiencia d~ la campaña electoral logró empezar a r_o mpe! el enconchamiento del partido y proyectar la identidad, los símbolos y dirigentes del PSP entre las grandes masas trabajadoras. Se señala como limitante, en cuando a los símbolos, la confusión que crea la existencia _d e dos símbolos diferet;ites, la bandera y el escudo. S~ ~a ayanzado algo·, aunque no s~cientemente, en lo que · respecta ·adistinguir ante las grandes masas al PSP del PIP, en términos ideológicos. Logramos incorporar a los esfuerzos del partido, como funcionarios de colegios o en otras tareas, asi como en materia de finanzas, a varios miles de simpatizantes de la independencia y el socialismo. Siri embargo, no hemos logrado amarrar organizat.i vamente ese acercamiento. En t.ér:m.inos del debate ideológico con el PIP y el problema de la unidad en relación con• la campaña electoral, es donde más diferencias se marcan en las evaluaciones de distintas zonas, organismos de base y de dirección. Algunos señalan que fue p0sitivo el deslinde de posiciones que ·se . suscitó en las últimas semanas de la campaña mientras otros indican que con ello solo logramos ahondar el distanciamiento entre los dos partidos, en menoscabo de las. posibilidades unitarias del futuro. Lo -qüe parece ser una mayoria del partido afirma que hay que evaluar fus fiases de nuestl"a concepción.unitaria, prindpalmente en lo que respecta al PIP. No hay ninguna posibilidad de un acercamiento con el liderato del PIP, pero si hay ambiente para propiciar el diálogo y las acciones unitarias con sectores de la base pipiola, indican. ' _ .Hay. la au tocritica general de que en ocasiones el sectarismo. de nuestros lideres y militantes causa mayores distanciamientos con el PIP, pero · urt sector considerable de la ~se considera que el liderato del PIP se ha colocado en posiciones contra-revolucionarias y no debe insistirse en la unidad con ellos en esas condiciones. , Como síntesis de la opinión diversa de todos, podriamos concluir que es preciso que hagamos una re-evaluación profunda de toda la proble' má tica de la unidad. En cuanto a los objetivos propiamente electorales · de la campaña, es evidente que no cumplimos ni mínimamente ninguno de ellos. J:!jStos eran r los siguientes.! . . · l. Obtener varias decenas de miles de votos íntegros. Obtuvimos solamente alrededor de 9,500 votos integros y uno' mil quinientos votos ~dicionales por el candidato a gobernador. El Comité Central S!3 habia trazado la meta de tener entre 30,000 y 40,000 votos íntegros. Hay consenso en las evaluaciones al respecto de · que esa fue una meta ilusoria. Ha habido severas criticas a la dirección ·por haber desinformado a la base, aduciendo que las encuestas seíialaban ·que 'el voto integro socialista pasaba de 30,000. Sobre el particular, debemos aceptar la critica y explicar por qué se dio esa _desinformación, de la que fuimos victimas todos, en la dirección y la base. En primer lugar, las informaciones que nos llegaron de las encuestas de partidos adve~ sarios (PNP y PPD) nos adjudiCf!ban en los alrededores del 2%, lo cual resultó ser falso. En segundo _lugar, las dos encuestas realizadas por nuestros grupo de investigaciones sociales arrojaba unos resultados cont.radictorio,s. Por un lado, én la del área metropolitana aparecía un 1.9 que estaria_n dispuestos a votar por el PSP aunque solo 1.2 dijeron que iban .8 votar por el partido. En la encuesta det resto de la Isla solo 0.4 se definió ·

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· como soéia1$st:a. pero a.4 dijeron que votarían por Juan Marl Brá~ para., gober~d9r. ~l Grupo de Investigaciones Sociales tardó en realizar el análisis com1;>leto de las e~cuestal! ! cuando entregaron .Yª el .coro· pañero Manuel de J. Go~lez, ansioso de bnndarle :una onentac1ó~ a tiempo a la militancia sobre el resultado de las mi~mas, . se habla av~n- . turado a hacer un análisis que fue el que arrojó los resultados que se m· formaron en el mensaje a la militancia. Cuando llegó el análisis del grupo, ya era muy tarde'. Parte del mis~o se nos vhio f!. entregar al dia siguiente de las · elecciones. El dia antes de las elecciones, los compañeros Pedro Baigés Chapel, Jenaro Rentas., Néstor Nazario y yo, nos sentamos a especificar las ex· pect'.ativas de voto integro pueblo por pueblo. A base de lo que hablan in· formado los lideres locales y <;le zona y de nuestras propias informacione~ e·impresiones, fuimos fijando una cifra ·municipio por municipio y nos ' arrojó un total. de 23,404 votos integros. Obviamente, esJábarpos · m~y por encima . de la realidad. 2. Elegir a Carlos Gallisá a la Cámara y a Pedro Grant al Senado. Temprano en el desarrollo de la campaña nos dimos· cuenta que no habla la más remota posibilidad de elegir' a Grant al Senado y deci<;timos . , concentrar mayor esfuerzo en la candidatura· de Gallisá , por - ~er la q~r · mayores posibilidades tenia de lograrse. .

. PMa elegir a Gallisá erD preciso cqmbiMr el voto integro con una cantidlld mªcho mªYºl' de voto mixtg qu~ permitieran !!lconz!lr los mirn de 90,000 votos nece!W'ios para la elección. La campoña de. voto mµc tQ fue deficie~te. El Comité de· Apoyo nunca cuajó. No obstDnté, fue esa la. meta en que mái:i nofi aproximomos ·a las expectativas. S1;1 lograron alrededor de cuarenta mil votos mixtos, ;según las proyecciones actuales, que ea cerca de las dos terceras partes de lo que hablamos proyectado. Lo que falló malamente fue la base del voto integro que se quedó en menos de una ~rcera parte de lo proyectado. ' _ ,

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En c\umto a la candklaturt\ de Pedro Grant, ésta podría alcanzar en los al.rededores de 30,000 votos. 'Aún cuando es mucho menos q,ue lo obtenido por Gallisá, el voto por Pedro representa una definición más cla· ramente clasista y un grad·o de simpatias más cercano con las posiciones del Partido S'Ócialista Puertorrique:ño. En su caso no hay el atractivo que tenia la candidatura de Gallisá de ser un eficaz -legislador de oposicil'.m, que hizo a algunos sectores liberales respaldar su candidatura. Tampoco . tuvo la candidatura de Grant la cantidad de propaganda y la resonancia pública que obtuvo la de Gallisá. 3. Elegir algunos asambleistas municipales en determinados rnuni· cipios. · · Esto no se dio en ningún lugar del pais. ParQ que cumpliérall)O$ con esta meta, era necesario sacar más _vetos que el PIP en la candidatµra a alcalde del municipio. Los pueblos que se señalaron con posibilidades de superar el voto pipiOlo fuer<:> n, en términos generales, aquellos en que más se aproximó nuestros votos al del PIP, pero en todos ellas quedarnos muy _lejos de lq votación obtenida por el PIP. · ' En resumen , la participación en la campafta electoral, en la forma y de la manera en que lo hicimos, produjo unos resultados positivos pero a un costo político muy alto. Lo positivo fue sentar la presencia del par· tido, en la medida en que se logró, el debate político pre-electoral; proyec· tar los símbolQs y algunos dirigentes del partido, salir un poco del enCQn· chamiento, divulgar la alternativa socialista masivamente y · conocer mejor nuestro peso especifico. Pero .el costo político de esos logros ha sido bastante alto. F ueron muchos los aspe.c tos de nuestro desarrollo que se desquiciaron o se pa· ralizaron como resultado de la concentración de esfuerzos en ta campafta electoral. ·

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. De igual manera, la concentración en las elecciones y la correspon· diente falta de atención a otros problemas politicos y organizativos fue acwµ~ande una situa<;ión explosiva que ahora ha hecho crisis. · ~ . S1 esa crisis, precipitada P_?r la conmoción que causó en todo el pa:r- . tido ~l desenlace de la campana electoral, la convertimos ahora en su ~lu<:1ón, tomando las medidas que garanticen la renovación y consolid~c•ón del partidq, y su apertura a las grandes masas, entonces habrá valido la pena todos los costos politicos que pagamos por la participación · electoral en 1976. ' . '

TERCERA PARTE BASES HACIA UNA NUEVA POLITICA ORGANIZATIVA ¿Qué clase de partido es el que queremos?, ~e preguntaba un compañero en la reunión-seminario de la Comisión Politica ampliada. La re1t· · puesta no debe ser a base de nuestras particulares inclinaciones subjetiv~s. ni de los esquemas que urios y otros hayamos fatemalizado, que responden a particularidades hist.óricas y geográficas ajenas a las nues-

tras. El partido que queremos es el que los trabajadores puertomqueños y del mundo entero necesitan que nosotros construyamos aquí para

poder contribuir al máximo al objetivo estratégico de la humanidad contemporfmea, que es la transformación socialista de todo el planeta. Los principios fundamentales y la concepción •estratégica de ese paz-. tido están adecuadamente definidos en el Programa Socialista ·adoptado por nuestro Segundo Congreso. No negamos la nece~idad de un cotejo constante de ese programa para irlo ajustando y afinando según lo requiera nuestro propio desarrollo. Pero, al menos por el momento, el maz-. _co programático nos parece apropiado. _ Lo que requiere cambios fundamentales es la politica organizativa. E~a es la que va configurando al partido, en su práctica cotidiana y en su relación cod ef resto del pueblo. Ya hemos evaluado en las dos partes anteriores de este informe al partido que tenemos ahora. Col'I'esponde que propongamos ahora los correctivos indispensables para superar la pá· · rálisis de nuestra politica organizativa. · . LENINISMO SI, STALINISMO NO Lo primero que debemos esclarecer es nuestra concepción del pa~ · tido. A mi juicio está suficientemente claro e\l el programa pero algunos de lós principios más importantes del mismo los hemos ido adulterando en la práctica organizativa hasta el punto de contradecir ' las bases programática!¡. · ·El programa define un partido marxista leninista independiente. La politica organizativa prevaleciente nos ha llevado al borde de convertiz-. nos en un tipico partido stalinista~ Hay diferencias abismales entre am. , bas concepciones d,e partido. · · El pensamiento que sé resume en el Manifiesto Comunista y en. toda la obra de madurez de Carlos .Marx y Federico Engels, a partir del c cll'to deceruo del siglo diecinueve, traduce un cambio cualitativo en las ca· tegorlas y el ámbito en que se hablan desarrollado las ciencias sociales en su fase primitiva premarxista. Ese Cl'mbio tiene su base esencial en el hallazgo filosófico del materialismo dialéctico. Ya en 1845, en sus Tefiis sobre Feuerbach, Carlos Marx planteaba que "es en~ práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderlo la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad' de un pensamiento que se aisla de· la práctica es un problema purament.e escolástico." La undécima tesis, que las resume a todas, sostiene que "los

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. filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, p ero de lo que se trata es de transformarlo." Engels llama es.ta tesis "el p'r imer documento en que se contiene el germen inicial de la nueva concepción del mundo." · Marx logra separar la paja del grano en el materialis~o de Feuerbach, y todo lo anterior, así como en la dialéctica idealista ·de Hegel, y conjuga lo valederó de ambos en una concepción filosófica, la dialéctica materialista o el m~terialismo dialéctico, que han de revolucionar al mun- ......,,._;. do. ~ Con el materialismo histórico- se desarrolla una comprensión cabal dél movimiento d.e la humaniditd en la histori~. Se descubren las polarizaciones de las sociedades en clases y madura la inteligencia de la lucha de clase como fuerza motorizadora del cambio social. Se desarrollan otros pilares "del socialismo científico, como son la e<;onomia marxista con su novedosa teorla del valor, y la teorla marxista del conocimiento. Tambi!ln se empiezan a sentar l.a s bases de una teoria organizativa de la revolución socialista. Esta teorla organizativa se basa en la lucha de clase obrera ínter· nacional por el derrocamiento de los regímenes de explotación y la .cona· trucción de la nueva sociedad, también a escala internacional. El fundamento de esa teorla es la tesis de que la revolución socialista vendria C'omo-resultado de la maduración de condiciones objet~vas y sub· · jetivas para el cambio revolucionario en las naciones con sistemas ca· pitalistas más desarrollados, principalmente en Europa Occidental. La vieja tesis de quien tenga la hegemonía de Europa la tendrla del mundo entero, deja sus rezagos en Marx. Aunque es a su portentoso talento al que debemos el descubrimiento, no solo de que la lucha de clases esté Ji· gada a fases hístóricas determinadas, sino de la proyección de ésta a nivel de las relaciones entre las naciones, analiza el'fenómeno del imperialismo desde la perspectiva clasista y llega a desenmascarar las causas y razón 1 de ser del colonialismo su óptica europea y decimonónica no alcanza para prever los grandes sesgos en las corrientes históricas que este fenómeno imperialista-colonial produciría en el siglo veinte. Cierto, que cuando analiza situaciones como la de la India, emplaza correctamente lo que luego Lenin llamarla la dimensión progresista del imperialismo en perspectiva histórica, precisamente por servir de traro· polín hacia la universalización de las condiciones que harán posible el socialismo. Así, por ejemplo, la siguiente afirmación suya (de Marx) en el trabajo La Dominación :Uritánica en la India. -

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" Bien es verdad que ·al realizar una revolución social en el Indostán, Inglaterra actuaba bajo el impulso de los intereses más mezquinos, dando pruebas de verdadera estupidez en la forma de imponer esos intereses. Pern no se trata de esQ. De lo que se trata es de saber si la humanidad puede cumplir su misión sin una revolución a fondo en el estado social de Asia. Si no puede, entonces, y a pesar de todos sus crimenes, Inglaterra fué el instrumento inconsciente de la histori,a ,a l realizar dicha revolución." · Pero a Marx escapan l~s infinitas posibilidades de los cambi.o~ por saltos, que él mismo descubrió, y cuando teoriza sobre Jas cond1~1ones para el salto del capitalismo al socialismo. constriñ~ la perspect~va.. al fenómeno e11 ropeo de su tiempo. P or eso afirma, segun Engels, que la república burguesa es la única forma política en la que la lucha en~re el proletariado y la burguesía pµede hallar su solución." (La Vemdera Revolución Italiana y el Partido Socialista.) . De ahi que, en la práctica, la estrategia de la Primera Internacional


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era una t:strategia europea. La teoría organizativa del partido obrero · revolucionario que diseñaron Marx y Engels era igualmente europea. Y, en t:.érminos de su énfasis, era más bien euro-occidental. Tanto Marx como Engels rechazaron repetidamente la tesis de que, por su organización social comunitaria, el campesinado ruso podía Únpulsar un salto directo al socialismo. I nsis.tían, correctamente, en que .solo la clase obrera podría dirigir el proceso de la Revolución Socialista. Pero alargaban el ·concepto, aseguraban que la Revolución Rusa tendía que correr a la zaga de la de los paises de Europ~ Occidental. (Véase, Engels, Acei:ca de la c'uestión s'bcial en Rusia.) Llegaron, no obstante, a atisbar la posibilidad de' que fu~ra Rusia la que encendiera la chispa revolucionaria de Europa, en el prólogo a la edición rusa de El Capital, pero solo seria a base de que la revolución rusa diera "la señal para uná revolución proletaria en Occidente, de modo que ambas se complementen." La historia no fue como la previeron Mar~ y Engels. Reconocer esta realidad no menoscaba en absoluto la grandeza de los funcfadores del socialismo científico. Pero nos lleva a reconocer un principio esencial de la categoría marxista: solamente lo cardinal del pensamiento de Marx y Engels, y solo en la medida en que se va comprobando por la prAxis tiene validez universal. El leninismo es en su esencia la comprobación en la práctica de la necesidad de una creatividad c.o nstante en el desempeño de la función revolucionaria a que conduce la undécima tesis. La Revolución Bolchevique es la primera experiencia victoriosa del socialismo científico en la historia. Dirigida fundamentalmente por la estrategia leninista, esa praxis enriquece mucho al marxismo, al c<~>nvertirlo en verdad cÓmprobada. Pero para alcanzar es1a categoria, el marxismo se profundiza y se amplía en la especificidad del proceso que condujo al establecimiento del poder soviético. Lenin aporta, entre otra grandes contribuciones a la teoria marxista, la comprensión cabal y madura ctel fenómeno del imperialismo y el colonialismo, el desarrollo de la teoria marxista del estado, la elaboración del concepto de dictadura del proletariado y su armoni:reción con el de la democracia socialista. Pero probablemente su mayor contribución teórica a esta nueva ciencia del cambio social es su teoría del partido revolucionario de nuevo tipo. El partido es el destacamento de vanguardia de la clase obrera. Debe estar integrado por los elementos más ~onscientes, abnegados, decididos, capaces y firmes del proletariado y los trabajadores. Es, por tanto, un partido minoritario dentro de la clase y más aún dentro de la población general. El carácter selectivo es de la esencia .del partido leninista. El proceso de su selectividad tiene que seF real y no formal o aparente. Para ello, debe arrancar de una estrecha ligazón con las· nia~as y una sintorúa completa con su pálpito. "En medio de la masa del pueblo", decía Lenin, "somos como una gota en el mar, y solo podremos gobernar si sabemos expresar lo que el pueblo piensa . .De otro modo, el Partido Comunista no conducirá al proletariado ni éste a las masas, y toda la máquina se vendrá abajo"! • La dictadura del proletariado - "una dictadura de nuevo tipo", la llama Lenin- y la democracia socialista - "una democracia de nuevo tipo" - obtienen su máxima concresión y su equilibrio más justo -en el principio del centralismo democráti~o. que regirá la vida interna del partido y se . reflejará en los sindicatos, las organizaciones de masas y el aparato estatal. · , Ese equilibrio se tuvo que inclinar. hacia el polo del centralismo en menoscabo del de la democracia, durante la guerra civil que siguió ~ la Revolu~ión de Octubre .. No se dieron !as coñ?iciones que habian espera .do Lerun y los bolcheviques de que irrumpiera la revolución en cadena

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* da Europa Occidentar. La · teoría de la Revolución perpor los p~ses . manen te o ininterrumpida, elaboración de una tesis de Marx que Lenin desarrolla en coincidencia con Trotsky, no pasó la prueba de la práctica. Rusia quedó aislada. . . A la muerte de LéPin, la lucha ideológica y de poder que se suscita en el seno del partido 'culmina en la consolidación, a sangre_y fuego, del poder Stalinista. El difere~do fundamental entre Stalin y Trotsky se reduce a dos puntos: l. Stalin plantea la necesidad de concentrar en la consolidación del poder soviético, echando a un lado la teoría de la , revofüción permanente de Trotsky y • . \2)Stalin no solamente se niega a retrotraer el principio del centralismo democrático a su normalidad, sino que lo lleva a su quiebra total, buro.cratizando al partido. E l centralismo burocrático sustituye al centralismo democrático. El partido, al burocratizarse, s e enconcha, ejerce una implacable tiranía, y se convierte en lo que Lenin babia advertido como "una nueva oligatquia". · ' Es obvio que la posición de S talin res pect.o a la necesidad de con- · solidar el poder soviético fue cqrrecta. Pero, en esa dirección, condujo al movimiento comunista mundial a una grave deformación adicional, que es e"J. seguidismo, y como resultado del mismo, le transmitió la deformación burocrática y lo condenó al inmovilismo. Se dio una vuelta completa en la13 posiciones' originarias del m arxismo-leninismo. En las con. cepciones de Marx, Engels y Lenin, la principal función d~l primer pueblo donde triunfara la revolución proletaria seria impulsar su universalización. El Stalinismo, por el contrario, planteó en la práctica que la primera y mayor obligación de todos los comunistas del mundo habría de ser ayudar a consolidar el pooer Soviético. Por ]argos años los partidos Comunistas de ~uropa, América y otros lugares se acostumbraron a existir con la ú nica razón de ser de respaldar el poder Soviético. Eran los tiempos en que los comunistas dé aqui como los de muchos otros lugares del mundo- llamaban al socialismo científico "Marxismo-Leninismo-Stalinismo" . (Véase para un ejemplo, el libro de César Andreu Iglesias - Independencia y Soci~smo.) En el XX Congreso del PCUS s é hizo la denuncia de Stalin 'en tér· minos de condenar la tiranía que instauró y rechazar el culto a la personalidad como un vicio contrario al marxismo-leninismo. Pero no se condenó la esencia más perniciosa del Stalinismo desde la perspectiva de· la revolución socialista mundial. Esta es la pretendida universalización de las particularidades de la experiencia fi Oviética y la elevación de las mismas a nivel de principios inmutables del movimiento comunista internacional. · En ese paquete entraron deformaciones Stalinista· como la dictadura, del partido, el completo desdén por los derechos personales, la burla de la democracia, reduciéndose al ritual del voto por listas únicas, la autoperpetuación de las claques dirigentes de los par~idos, la impo~ición de la linea que en cada momento respondiera a los mtereses particulares del estado soviético aún cuando éstos chocaran con los de la revolución en cada país, y en ;esumidas cuentas, La castración del potencial creador de cada partido. No es sorprendente, por eso, que ningún partido de corte ~~li~sta haya &'do capaz de dirigir, por su propio esfuerzo, UI1f! revolución tnun· fan:..e en ningún sitio del mundo a partir de la conclusión del~ Segunda Guerra Mundia. Todas las revoluciones socialistas que han triunfado (la Ch~na, la Cubana, la Vietnamita) han alcanzado la victoria porque se salieron del esquema Stalinista. . Nuestro programa rechaza todas las manifestaciones negativas de la deformación st~linista. En el mismo repud iamos vigorosamente el bu- .


rocratismo (pp. 30-31): soste_n emos que " el principie cardinal . del centralismo democrático será escrupu losamente observado y practicado tan~ en la vida interna de nuestro partido como en la sociedad en general cuando conquistemos la independenciayconstruyainosel soci~lismo" (pp. 31): afirmamos que "nos esforzaremos por aligerar el logro de una legalidad socialista en la que sé es tabilicen y desarrollen los principios de la democracia socialista" y decimos que "ésta deberá garantizar el sufragio universal, secreto y efectivo, de todos los trabajadores y demás ciudadanos que no est.én descualificados para ejercerlo" y especificamos -en obvio rechazo del falso ritual S talinista- que "Esto no debe'rá ser una mera formalidad, sino que debe incluir el derecho de nominar distintos candidatos para cada cargo y optar libremente entre los mismos". Támbién en el programa "postulamos una política internacional independiente conforme. a los más altos principios del internacionalismo proletario", y mantenemos que nuestra mayor contribución la causa de la paz y el socialismo en el mundo la realizamos "principalmente median· te la lucha que libramos por conquistar la independencia y construir el ' socialismo en este enclave estra tégico del imperialismo yanqui en América Latina que es Puerto Rico" . (pp. 71 ). · Rechazamos programáticamente la visión Stalinista del partido único en los siguientes t.érminos: "Nuestro partidq no pretende excluir de la función de vanguardia revolucionaria a otros partidos y fue rzas políticas de la. clase obrera que · vayan desarrollándose como tales en el proceso mismo de la lucha. La dictadura del proletariado en el periodo de cons trucción del socjalismo será ejercida por la clase ·obrera y sus aliad os, incluyéndose entre éstos a la pequeña burguesía patriótica y será guiada y dirigida por la vanguardia revolucionaria que integrarán todos los part idos y fuerzas revolu· cionarias que hayan conducido la lucha, obt enido la victoria y estén prestas a realizar esa función a cabalidad (pp. 30 ). A pesar de todas esas disposiciones del programa del partido, en la práctica organizativa se ha hecho, ·en muchos aspectos, todo lo contrario, razón por la cual nos hemos ido echando encima la peor tara del Stalinis~ mo. Se ha violado repetidamente el centralismo democrático, burocratizándolo. La Socretaria de Organización determina quiénes son los secretarios de zonas, postestad que corresponde exclusivamente a la base de cada zona. Se preparan planchas y listas únicas en las elecciones par.tidarial'!. Pero aún, ,se c4anchulla a espaldas de los ort{anismos para empujar linea y posiciones, la mayor de las veces sectarias, equivocadas y matizadas de subjetivismo .y resentimiento. P.royectamos todo lo contrar~o a lo que sostenemos en el programa. Muchos de nuestros dirigentes a todos los niveles hacen la defensa ar· dorosa del partido ·único.p{!rc;> aún ac túan hacia las otras organizaci~nes del movimiento de liberación nacional como si é to ful'rtm enerrugoe princlpa lee. M a nifiest an en t odo sentido un d~sdén bsolutQ por los derechos de la pereona. No tienen la más minima een111ibiUd"'d demo· critica. En loe frentes y .organizaciones unitarias ac~an con el guille de comisariQ stalinista. Y esto no es particularidad de los integrantes de la Secretarla de Organización. Asimismo actúan los cuadros sindicales del partido, los cuadros que tenemos a signados a la Federación de Mujeres Puertorriqueí\as y otras gestiones u nitarias. , El seguidismo también ha em pezado a penetrar la práctica d~ nuestro partido en diversas instancias. Ejemplo de ello es que, mientras el MPI condenó la invasión de Checoslovaquia por las fuerzas del Pacto de Varsovia, dirigentes, delegados y mili tantes de este partidOI a todos los niveles defienden ardorosamente la misma. Uno de los peores síntomas de esa deformación es la tendencia en al-

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gunos s~res dirigentes del partido a convertir nuestra concepción es- r tratégicacrde lucha armada en ret.órica, aplazando su instrumentación para .las '8 tlendas grecas. Se funda, sobre todo,' en la concepción particular de 1f1 insurrección general como forma de lucha armada, que r& quiere la maduración previa de todas las condiciones subjetivas y objetivas que gara_n ticen su éxito. Independientemente de que en un momento dado de nuestro largo camino de acumulación estratégica pueda o no .darse una insurrección gener-al como culminación de un proceso, la concepción estratégica que define el programa de este part{do no pone todas las cartas en esta contingencia y establece, con precisión, que la _ lucha armada en diferentes niveles, formas y manifestaciones, es y será tarea prioritaria nuestra del presente y del futuro. '

LA NUEVAJ>OLITICA ORGANIZATIVA Proponermos una gran ofensiva partidaria para corregir las grav,es des".iaciones que ha habido en la práctica respecto del pJ;"Ograma del ' · Segundo Congre~p. _ . / Pata eso es menester desplegar una lucha ideológica interna de gran intensidad que lleve a plasmar un consenso general de la militancia para distinguir entre las generaliz.aciones universales de la experiencia leninista, que forman parte del cbnjunto de priricipios y leyes que definen la ciencia de la revolución prqletaria y las ideas, prácticas o posiciones de Lenin fundadas en la es,p ecificidad de cada momento de su obra política y las particµlaridades rusas. Lo primero es leninismo filtrado en teoria general de la revolución y ha de ser guia de acción de los revolucionarios del mundo entero. Lo segundo fue indicación de su gran capacidad de · maniobra ajJJ.stándose a las circunstandas concretas y no tenemos por qué copiarlo si no se adaptan a las nuestras~ El intento de trasladar eso segundo a todas partes y en todo momento es Stalinismo, que hemos de rechazar como deformación .anquilosante. La ejecución de nuestra política organizativa tiene que fundarse, no solo en el programa partidario, sino en la comprensión cabal del momento en que vive el país y el mundo. Diversos acontecimientos en el plano nacional y mundial apuntan hacia la cristalización de una nueva si-. tuación política en Puerto Rico. No pÓdía entrar en el ámbito de este informe tan extenso -el primero que concentramos en cuestiones organizativas en muchos años- sin hacer el análisis de esta nueva situación. Sugerimos que la , nueva dirección del partido se responsabilice ' de elaborar ese análisis y présentarlo ante es te Comité Centtal como base para el próximo plan de· trabajo. ' . La nueva política organizativa deberá fundarse más en la pun. tualización de las particularidades de Puerto Rico y el momento presente qu~ en las generalidades . de las experiencias acumuladas por las revoluciones socialistas. Para eso, debemos partir de lo que es nuest ro partido en el contexto de la realidad puertorriqueña: u n partido que aspira a convertirse en destacamento de vanguardia de la clase obera -aunque aún está lejos de s~rl~- y cuya máxima prioridad táctica es dirigir la forjación del ~o­ vuruento de liberación nacional que conduzca a la conquista de la independencia. Para realizar certeramente su función, este partido ha de proyect;ar su polít ica organizativa simultáneament e en tres direcciones, que se mter-relacionan entre si. . . La Primera es la consolidación y desarrollo de su núcleo c~ntral de militantes que constituye el primer dest acamento de vangu~dia Y que c?rresponde plenamente a la concepción leninista de partido revoluc1onar10 de nuevo tipo. . . • Para lograr la elevaciór. cualitativa dP. la militancia es preciso mten-


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sific~ la educa~i~'>n política int:erna, cambiar c?:ásticam'eD:t~ los esti!f>s de traba~o Y propiciar la mayor ligazón entre militantes, afiliados y masas trabaJadoras en genera,!, 'dar amplio margen a la iniciativa y creatwdad de los or~a~s1?os de has.e, cult~var la au~odisciplina. como la form~ más alta de disciplina y al imsmo tiempo activar mecanismos saludables de criticas Y autocrltica, individual y col~ctiva, a todos los1 niveles de la colectividad. . • . Es. indispensable, además, que .cultivemos en todos nosotros la calidad humana, el espíritu de solidaridad, la modestia, la alegria de luchar, el valor para enfrentarnos a situaciones cada vez más difíciles, la flexibilidad para entender los grandes desniveles de las masas, la ca·pacidad para aprender del caudal inagotable de sabiduria que fluye de las masa.s .Y poder distinguir con acierto entre esto y la C'i>nteinpori~ación con los v1c10s y desorientaciones de las masas, que no es sino oportunismo populista de la peor especieí y la lealtad a los compañeros y compañeras de partid0 y de lucha, así como a todos los seres humanos con quienes nos rela,cionamos. La principal actividad partidaria dependerá del trabaj<_> voluntario de los militantes y no de un núcleo de funcionarios a ~empo completo. El ' partido deberá ajustar sus estilos de funcionamiento, hor~rios, etc., al ritmo · general en que se des.e nvuelve la vida de los trabajadores puertorriqueños. Los dirigentes electos a cargos a nivel nacional, intermedio y de base no serán, salvo en casos muy excepGionales, funcionarios a tiemp~ completo del partido. Aquellos que trabajen como funcionarios en empresas del partido, sindicatos u otras instituciones afines, deberán cumplir estrictamente con los horarios y otras obligaciones de sus cargos y el partido no deberá -salvo en casos de suma excepcionalidad- exigirles tareas que conflijan con esos deberes. El centralismos democrático se apoyará escrupulosamente y si hubiere que inclinar el énfasis 1 hacia un~ de sus polos, en la actual situación puertorriquéña, deberá ser hacia la democracia y no hacia el centralismo. Así, deberán realizars'e verdaderas elecciones de la dirección de base, intel'll)edia y nacional. El proceso de selección de la militancia. deberá apoyarse en las masas, en la medida posible dentro de la presente situación de nuestra lucha, según lo propondremos má& adelante. . La preparación del militante en todos los ordenes de los requen· • mientos de la lucha será responsabilidad de la dirección a todos los niveles y és~a se realizará cuidando todos los aspectos de seguridad y sin proyectar una imagen conspirativa. Debemos impulsar cambios radicales en los estilos de vida de los militantes socialistas. Desde la manera qe hablar hasta la de vestirse y divertirse, muchos militantes socialistas han seguido la corriente de los estilos importados por la juventud burguesa y _pequeño burguesa, los · cuales están basados en la glorificación de la vulgaridad, el desdén por las virtudes milenarias de la civilización, como la cortesía, el respeto a la dignidad humana de toda persona, el disfrute de Ía belleza y hasta la higi~ne personal. Estos estilos, de origen lumpen y generalizados entre los estudiantes burgueses y pequeño burgueses de Europa y América durante los años sesenta, no tienen ninguna relación con el proletariado. Por el contrario, para un militante o una militante del partido de los trabajadores, la imagen que proyectan los mismos se convierte en barrera casi infranqueable que impide el diálogo y la comunicación provechosa con los trabajadores, sean en los talleres o en las comunidades. Los afiliados constituyen la base amplia que le da masividad propia al partido ~ Es esa base amplia la que no~ permitirá tallar en el plano de · los partidos convencionales del sistema para adelantar en ese terreno el debate ideológico. Es en muchos sentidos, la correa de trasmisión que nos

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mantiene·Séótidianamente conectados con las ·grandes masás trabajadoras. Es·# bas·e de afiliados la forman, por un fudo, miles de independen· tistás ra~alizados por el MPI durante sus años de existencia, y por el otro, otr@millares que se han idq acercando a las posici9nes del socialismo en los lúltimos .días. · Somos herederos de un respetable abolengo histórico, que ·es la lucha centenaria por la independencia de Puerto Rico. La función principal de un partido revolucionario de la clase obrera en una colonia es dirigir el ·desarrollo de su movimiento de liberación nacional. Es natural que, 'al menos en sus primeras etapas, la·base fundamental de un partido como el . nuestro tenga su origen en· la lucha de independencia. Al niismo tiempo, ese reconocimiento que tenemos como partido de la independen~ia representa una fuerza no despreciable que ha sido decisiva en posibilitar · muchos de nuestros avances y frénar muc~simos planes represivos del enemigo. . Es.a base de afiliados hay que drganizarla. La inmensa mayoría de los que dieron, su voto integro al Partido Socialista Puertorriqueño en las pasaQ.as elecciones son socialistas convencidos, listos para afiliarse al partido. Nuestra campaña no tuvo ningún disimulo respecto a nuestras posiciones. Todo el mundo sabia lo que este partido plantea. No fue una campaña tipo frente amplio, que hubera puesto énfasis en un programa de.reivindicaciones inmediatas. El énfasis lo pusimos en la Alternativa Socialist~ y no escondimos ninguna de sus posiciones más controversiales. . '' P,ara inc;c;>rporar ói:ganizativam_e nte al partido a esos miles de afi· liados es necesario poner en práctica nuestra politica de afiliados, tal como se define en el reglamento, con la mayor amplitud y flexibilidad. Muchos de esos afiliados potenciales no van a hacer p(lblica ostentación de su ide~tificación con el partiQo, sobre todo en los centros de trabajo. Ea preciso agilizar lós mecanismos que propicien una relación directa y reser\rada entre éstos y el organi,smo correspondiente. · Debemos estar claros en que no vamo~ a exigirle a ningúp afiliado más állá de lo que esté dispuesto a dar como contribución, tanto en términos económicos· como de tiempo y esfuerzo. El reto es del militante lograr el mayor acercamiento posible del afiliado a la militancia, pero debiendo cuidarse de no empujar más allá de lo que en cada caso es prudente. • . Por otro lado, es menester incorporar al cuerpo de afiliados en la medida posible a la vida del partido: Eso propiciará; el desarrollo de los afiliados con.potencial para convertirse en militantes y permitirá que se dé un ver dadero proceso selectivo en la promoción de militantes. Asi como en los .partidos en el p.o der, como el cubano, se da participación a las masas en la selección de los militantes comunistas al exigirse que para reclutar a un trabajador en el partido deberá haber sido seleccionado trabajador vanguardia por sus compañeros en el centro de trQbajo, · asi también nosotros debemos diseñar· un método mediante el cual toda la membresiá del partido, incluyendo a los afiliados, qm en nuestro caso • • son las masas organizadas po.rque no estamos en el poder, participe en la 1 promoción de afiliados y militantes. .. · De igual manera, tenemos que iñgeniar diversos medios atractivos Y ~oyedosos para atraer al cuerpo de afiliados de cada organismo ~ participar en actividades educativas y reuniones de discusión en que ~s~s puedan contribuir con sus ideas a la marcha del partido y éste trasrmttrle sus posiciones cara a cara. · . Si la política de afiliados va dirigida a darle masividad propia al partido, la política de unidad se dirige a darle una más $1Dplia n*asividad al Proceso revolucionario que conduzca a la conquista de la independencia Y la construcción del socialismo.,El partido crece aritméticamente, guar-

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dando unos niveles d~ calidad q~e, aui:u1pe ~ucho más.fl~liles en él caso :. de los afiliados, represent.an siempre un ·g rado de concienci,8 que solo alcanza una minoría ~e la clase obrerá y del pueblo. Los frentes llJlitarios ·crecen en proporción geométrica. Lo decisivo sobre la valid~ revoluCionaria de los compromi~os que represent¡an participar O· ayu<lar a los frentes es determinar, eJJ. caQ.a situación, si el mismo va eilfilado -p or un · camino que adelant.a nuestras met.as estratégicas o las atrasa. Si las adelanta, no import.a cuán grande sea la concesión, debe hacerse. Si las atrasa, de~ rechazarse. ., Son diversos los ámbitos de acción uni~ria posibles en el Puerto . Rico presente e infinit.as las posibilidades de sus desarrollos. En términos generales, podemos yisualizar, en la Isla, dos grandes vertien~s' de la aCción unitaria: 1)' las que llevan a la unidad del proletariado y 2.) las que llevan a la forjación del movimiento de liberación nacional. (En lo que. respect.a a la Secciona! de Estados Unidos, la politica unitaria es inás compl"'ja y haorá que discutirlo en el próximo periodo en que se inician los preparativos del Segundo Congreso Secciona!.) . La unidad de clase del prolet.ariado se canaliza hast.a ahorii casi ex. clusivamente por la vía de los sindicatos'y uniones. Pero ést.a debe encon. trar otras. orgaruzaciones ·y vías que puedan impulsar la misma meta. Ejemp!9s 11on las c~p~tatlVJUJ de J;r~p@.jadoi¡e$, hi~ asocii~ciones_comUnit .. les de comunidades, esencialmente ~roletarias y entidades comQ la ·F.ede- · · ración de Mujeres, que si lograra dingir ·una·acertada 'poli tica de concien: tización y organización de la mujer proletaria, podria convert¡tse ~n un

podero1m fronte unitario del proletariado. .· - Lo pdm~ro que teMmoti qwd11eer pnr1 do nrcbul ¡mder impull1r ·· , indto1umumte \mft politicm 1;11ndieftl elil fortftleeer lo blU!o prol~tlrin- del PAr tid(), 1;1obrt1 todo en 101:1 ct1ntro1;1 de trobl&jo, Q\le = eomo liomofl lllf!ftlllBdo tn lo primero porto de e1;1ttt Informe= en lo oetu1lidod Ofl m\lf débil .. · Es neco1:1ario, adem~1;1, · quo 1imulf'Pmtomente hapmo1 adocu1da1 prlori_zacione1;1 de Hignación de cuadros Plll'll el" trobll.jo en @l mo'Vlmie1,1to sindical, ' en la Federoción de Mujereti y en otros fre.nte11 prolot1rlo1. ·so requiere también que afinemos nuestra polltica con relacióñ a .1011 sin· dicatos y ·otros frentes. La misma está claramente establecida ' en nueito 11

tros documentos programé ticos, pero requiere una clara traducción a la

práctica. .

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La ufiic:hul qu@ lléva

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la forjuciótt del movimhmto d@ Uboraolón ftíl"ÍOHiil hudu~@ IA diV@i'H ll@tivittíu:f Pil trtótl@fi y i'@V@IYtl61uiHtl qu@ tl@nO @Olfi(J bH@ 111 lilllHH d@ tdilH ti@ 168 8@@Wl'@8 piltflt'JUlS d@l prol@tilfliUlo, la peqüéfti burguosla, IH eif'il!il Hiod.Ju, los ltttol@@tiuilH y l6ti Htudlitttl1, mn @l émbtw politieo Ho h~y, pHt@l mom@nto, postbtlld&d@s Nnlus d1 1 . qu@ euajt! Hinritt tipo do uñlwul d..tflletam@ñt@ &eo,rdada entr~ 1011 dfiS partido8 .de la fHdefM!Hd@ttei11 A Ht@ nlvül, lo in*s Indicado ti11 tfiten8lflW' el debate ldeológict)¡mra alertar a la b~H pipiola sobre los "1'iVéli pell· : il

gros de que el PH~ 1dg1 el Wf1ino entreguf8tll que híifi i'écorrldo loe par. tldOll independent 11t:Jis de otíetttaclón populista y refonnlsta y @n pal" ticular él Putido1Popular Pem.octÁ ttco. · Debemos mantener una p°'iéión de apertura a toda posibilidad dt intesrar frentes unitarios patrióticos con distintos fines especlflc;os y ••· t.ar vigilantes del desarrollo de los acontecimientos futuros para tomarnos la iniciativá unit.aria en cualquier coyuntura que pueda presentarse, tanto a nivel del independentismo activo como de to®s las fuerzas de afirmación puertoniquei\a como form, amplia de unidad ante la embe1" tid11 Himili1ta que pueda reA~ar el PNP, . ' · Otra posibilidad a corto plazo ea la integreción de un frente amplio en el · p~no, de la culturo. Por ol momento, oae e1:t el único tipo de actividad que seria capaz de integrar unitariam~nte a intelectuales, eecrit.ore1 y IJlo I

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~tas ~de~~dentist;as..incluyendo·1os del J:'lP. P~a poder actuar en ...... ~· dirección,-~' IQlprescmdible que afinemos nuestra línea cultor-al, en la ac· . twilidad dltusa y contradictoria. -

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El tra'8ajo de búsqueda de solid&ridad internacional para la lucha de independencia y ,segullnient.Oa la Conferencia de La Habana tiene· ta'.m. ·bién posibilidades lde ®Ji~~;· la ·a cción unitaria de los seetores que in· tegraron el Comit:é Nacional de Apoyó"&: dicha Copferencia, reforzados por otras agrupaciones y personas. · Hemos afirmado que como partido dé la clase obrera en u na colonia, .n uestra primera prioridad tiene qúe ser dirigir' la forjación y, desarrollo def movil;niento de. liberación nacional para la conquista de la independencia. · · Ei:i nece~ario, sin embargo; mante~er-lá perspectiva.del estado ~n que· estamos en ese objetivo. La ~dad es que ni hemos consolidado nuestra colectivi_dad como \lDÍl verdadera vangQ.ardia del ptoletariado ni hay con: ~ciones inmediatas '· 1para la concreción de una-unidad orgánica con un programa de lucha común de las fuerzas dispersas del movimiento de liberación nacional. ·, Siendo ~sala situación,-consideramos que la primera prioridad-del partido debe ser su propio fortalecimiento como partidti revolucionario de la clase obrera ~ la u,pidacj de clase del proletariado pór la vía ;del for· · talecimiento del movimiento sindical y otros frentes proletarios. Solo .en Ja medida en que se fortalezca la concienc.ia de clase del proletariado, podrá este asumir a plenitUd la función protagónica y dirigente ·q ue le CQrresponde en plasmar· la unidad ·nacional que conduzca a la victoria de la independencia. · . , .t?or tal razón, proponemos que ·e n la nueva politica organizativa del partido, se priorice de verdad el trabajo de organización partidaria, principalmente en los talleres, fábricas · y otros centros de trabajo. Proponemos, finalmente, que a todos los niveles del partido, ~to en la Isla como en Estados Unidos, simplifiquemos todo lo más posible la pesada superestn¡ctura partidaria, agilicemos los organismos de base; dándoles a éstos amplio margen para desplegar sus inici.tativas, trabajar con los problemas locales y específicos de cada comumdad o centro de trabajo, desterremos el reunionismo y desinflemos el abultado.calendario de movilizaciones nacionales. Asimismo, sugerimos que balanceemos mejor el presupuesto del partido, eliminando la mayor parte de los fun· cionarios a tiempo completo a todos los niveles y aplicando estrictamente ' una politica· de austeridad en todos los gastos. · Estamos lejos toda'\'.fa de la sit~ción revolu.cionaria que precipite las grandes transformaciones sociales ctue se requieren para convertir la crisis del sistema capitalista . colonial en su. sob 1 ción. · Tenemos un partido débil, -joven y todavía mu! inmaduro en el contexto de ~ movimiento obrero que apenas da l,as prunera~ señales ~e ~n.filarse ~cia niveles superiores de organizaéión :y lucha y de un mo~~ento de liberación nacional disperso y 4u"e todavía se nuclea mayontariamente alrededor de un PIP reformista en franco viraje a posiciones concilia· dor{ls Y en plan de volver a reco~r los trillados caminos de~ pop~ismo que nos trajo, en término de tres décadas, a la presente situa~i~n. . Pero hay señal~s de aliento en el panorama nacional. La cnsis del s~stema se profundiza y la polarización que alienta~ luc~· d~ cla~es em- pieza a aflorar, aunque algo confusamente. L.a propia ,discusión mtema ~ue se ha suscitado deJttro de nuestro partido, que expresa u~a gfan n queza, es si~o de vida plena. Son dolorosos .~dos l~s cambios qu~ pr?ducen las cnsie. En nuestro partido hay una cnslB de liderato. No es lá prunera ni será la última. De la crisis de 1970 salimos vigorizados, listos P&la .iniciar la recta final que nos condujo a la transformación del MPI en Partido Socialista.

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Tengo la firme convicción de que de e8t.a crisis de ahora sal~~ fort.alecidos y prestos a encarar uno de los retos més inauditos que tido algun9 haya t.enido- que enfrentarse en la }tj,storia de la liberació~~e la humanidad: el de organizar y dirigir Ja fuerza capaz de conducir a,~ clase obrera puertorriqueña y Q. todo nuestro pueblo en el empeñ01 ¡~e ~rrot.ar al más poderoso imperio del planet.a·en ést.a, su principal colonia..

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CONfLUSIONES . Y

RECOMENDACIONES

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ESPECIFIC.l\S.

En base. a lo discutido en est.e informe formulamos las siguientes h:r · ~

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comend,aciones de acción inmediata por est.e Comité C~ntral: 1

l. Todos los miembros .de la Comisión Política someten .sus

.renuncias como . tales v solicitan que asimismo los secretarios y dell!.á s funcionarios electos por el CfJmité .C entral para facilitarle a este cuerpo realizar una reorganización completa 'de sus instancias de dirección máxima. ,' . · 2. Luego de analizar y discutir a fondo el informe evaluativo que hemos sometido,. nuestra ponencia sobre una nueva política organizativa y la que presente el con;ipañero Jenaro Rentas, est.e Comité Central deberá definirse claramente-sobre la linea organizativa del partido y llegar a sus propias conclusiones sobre la ev:aluación colectiva del partido y 'sus cuerpos de dirección. De igual manera, durante la present~ sesión debemos acordar una evaluación individual de los miembros salientes de lD Comi§ión Politiew y el .Secr~toriodo. ' •

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a. A hi lm diil @1uiH eom~hudcni@fj ª que 11@!\Um-ioi¡¡ oqui, r~omondllmoa quo

H obrtm mnnino~ion@fj poro }oi¡¡ (Ufjtintofj Ml'Bf>§ de diroectón pero no votw-Ho fjOb~e lªfj mli¡¡mo~ hliH~ft tonto ae hoyo eomndtodo ll 111 bHo.

4. Debemos bojar B lo · bl!He un documento que aintetlzu la1 Heuerdofl y ·recomendaciones de este Comité Central,

evalu~icmes,

incluyendo la evaluación individual de eBda .uno de loit canc:lidato1 nominodos para los diferentes cargos de dirección, de manera que la base tenga amE,>lia oportunidad de evaluar nuesros planteamiento~ Y nos paga llegar sug opiniones al reepeoto.

'ºº

· 5." Mientras se realizo esll toñsultü a la bas@, In tllroocdón d@l }Jartldo tlebe enf!füñeiUlérsE!l@ 8.- mul Oomisi6H Int@riftll qu@ propott@mos @sté · iHtégraéla p6r cínet> ñtl@mbros d@ @et@ CJomitil C@ttirDl1 l~s eompiftM68 Julio Vives Vázq_ue~, P@dffi :Oaig~¡¡¡ Olu1p@l ~ _tffis mi@mbrns adioton&l@s gue ifü háy1if1 Ofü1padCJ eorgos en lü dirooel6H sftll@HtiJ,. isa Comisión · · lftt@rhui se hará ·éái'go de orgüñfzli! lü. liOHsultA A li luui@, @dltar 11 doct1me11to que b¡tjürii o dl8emd~H, dirigir el !'~lelo duranw til l!@rlodo del interinato y orgánizíif y dfrtgir la próxima reun.lón ti@l Comité Central e~ lá que finalmente se eonstituya h1 nueva diteeclón. Sugertmo8 que d-1cha reunión sé fije para los dfatJ 8 y 9 de enero de 1977• .Proponemo11 1 11demás, que a la Cotrtisión Interina !le le encomiende expre111m1tlte orgahizar una conferencie de prensa para ,t;ener lugat el 1Unél, 10 d• enero, en la cual se presentará al nuevo equipo de dirección del partido electo por el Comité Central en su reunión del 8 y 9 de enero Y org1mizar, en coordinación con los Comités de Zona de Mayaguez·San GermAnA.guadiUa, el aetQ conmemorativo d~l Notalicio de Ho1to1 y del décimoctavQ imlversarit> del MPI. ' ~~ Tcsorerla y ll;l Se<:retarlª de Flnwaa, tal co~o han eaado conat1tui<taa heeta hoy, seguirán en funciones bajo la dil'~lón de la


·Comisión Int.erina hasta ·que se realice la reorganiz.a ción de la dirección 6. Recomendamos una ·reorganizaeión completa de CLARIDAD e Impresora Nacional, a base de juntar ambas en umt sola empresa -aún . cuando se mant.enga la personalidad jurídica independient.e de Impreso.ra como corporación. Dicha empresa deberá dirigirse por una Junta de Direct.ores presidida por el Secretario General del partido e integrada por los miembros adiCionales qqe est.e Comité Central designe en dicha reunión del 8-9 de enero de 1977. Como presidente de la Junta de Direct.ores y com~ portavoz del Partido, el Secretario General seria Edit.or de CLARIDAD y responderá directamente a la Comisión Politica · Y a este Comité Central por t.odo lo concernient.e al periódico. La Junta de Directores d~signará_ un · director ejecutivo y el resto del personal del periódico y la imprenta, aprobará reglas y establecerá normas para la conducción de dichas empresas. : A la luz de las conclusiones · a que llegamos en el Informe, recomendamos que se apruebe finalment.e la autorización a la propuesta Junta de Direct.ores_para que CLARIDAD p~se a ser un semanario y que .al mismo tiempo se le encomiende iniciar los preparativós para reanudar la publicación del diario en un plazo de dos a tres años.

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No obstant.e, en vista de que hay planteamientos de varios organismos, incluyendo el propio Comité del partido en CLARIDAD, de que debe mant.enerse el diario, recomendamos que en el documento que se baje a la base por est.e Comité .C entral se incluya, ·tanto la conclusión preliminar a que lleguemos aquí como la alterna para .-que la base se manifiest.e sobre ambas y que la decisión final se tome en la reunión del 8-9 de enero. .. .

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Durant.e el interinato, proponemos que se designe al compañero Gervasio Morales, director int.erino de CLARIDAD y que se asignen cuadros de este Comité Central para reforzar el personal del periódico, sobre todo en redacción. El 'comentario Político deberá escribirlo· un miembro de la Comisión Int.er,i na, rotándose los mismos en la forma que acuerden.

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Deberá aegurársele a los trabajadores del colectivo de CLARIDAD e Impresora que, en caso de reducirse la publicación a semanal, se escogerá el personal del mismo a base de las evaluaciones que el propio colectivo haga de sus int.egraiit.es y aquéllos que queden desemp~eados recibirán la compensación mayor que se pueda y toda la ayuda del partido para conseguir empleo. 7. La nómina del Comité Central · deberá reducirsé a no más de $2,500.00 mensuales. En la actualiad asciende a más· de $7,000.00 mensuales. SelOÍD el Secretario. de Finanzas. ésta es una suma realista 9ue ~ _gar&lltizar el pago pu.n tual a cada fun.cionario. Para ajustarnos a ese limite máximo, .K_ ponderando las -necesidades lninimas del funcionamiento del partido en este orden, proponemos que el personal a tiempo completo, adscrito al Comité Central se reduzca a los siguientes cargos: la( el) secretaria( o) ejecutiva (~ ; el . (la) ·secretario(a'Y de organización; un(a) funcionario(a) de Información y Prensa; un(a) mecanógrafo(a(: Ún(a) recepcionista; un(a) funcionario(a) clerical para la Secret.aria de Finanzas y el encargado del taller. El resto de los funcionarios, incluyendo los secretarios salientes que 'trabajaban a tiempo completo, deberán cesar en sus ~gos, a los efectos de nómina, ~fectivo el 31 de diciembre de 1976. Como el pago de la mayor parte de los .sueldos de los fun~onarios a tiempo completo del Comité Central está

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bastante atrasado, pedimos que este Comité Central m,andat.e a la Secreta.ria de Finanzas que antes del 31 de diciembre le pague a cada funcionario q~e tenga atrasos en sus sueldos podo menos mes y medio.

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8. Recomendamos que tan pronto el Tribunal Electoral descertifique al partido como partido inscrito, proéedamos a inscribirlo en un solo municipio. Es.t o .es necesario, no solo para proteger, frente a cualquier contingencia, el nombre ·y la insignia del partido, sinQ para ret.ener la capacidad de intervenir como partido ant.e el Tribunal Electoral para . cualquier plant.eamiento. Sugerimos que se encomiende a los compañeros Pedro Báigés Chapel y Felipe Cirino Colón que, con la ayuda de otros cuadros del partido, procedan a realizar diclía inscripción- en el municipio del país que ellos estimen convenient.e lo ant.es posible luego de la descertificación.

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9. Recomendamos, finalment.e, que se aµtorice a la Conlisiói:i Int.erina que aqui se designe a .re4actar y hacer circular un comunicado de prensa informando los principales acuerdos que tome el Comité Central en la present.e sesión. ·

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Profile for La Colección Puertorriqueña

Tribuna Roja [1976]  

Revista interna del Partido Socialista Puertorriqueño [1976].

Tribuna Roja [1976]  

Revista interna del Partido Socialista Puertorriqueño [1976].