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RevistadJnstitute CULT U RA P U E R T 0 R R I Q_U EN A SUMARIO HISTORIA Amor lfcito e ilfcito: un escape a los patrones amorosos establecidos

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Garlos A Rodriguez Villanueva

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._ Un despacho consular inedito sobre el c61era en Puerto Rico (1855)

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Gisela Bruns y Tomas Sarramia

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Vida cotidiana de las prostitutas en San Juan de Puerto Rico: 1890-1919

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Jose E. Flores Ramos

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La violencia dentro de Ia violencia: un caso de violencia domestica en una hacienda esclavista en Puerto Rico (1871 )

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Nelly Vazquez SotJI!o

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LITERATURA La mitificaci6n de Roberto Clemente como heroe fundacional en un poema nicaragOense

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Ramon Lws Acevedo

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Relato de un hombre sin biograffa (cuento)

Cesareo Rosa Nieves

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Romance de Miguel Henriquez (poema)

Ester Feliciano Mendoza Compre un cadaver (poem a)

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Manuel Zeno Gandia

Las imagenes de portada y contraportada son cortesia de Ramiro Martinez.


SUMARIO AROUEOLOGiA lmpactos y patrones de ocupacion historica jfbara sabre componentes tainos

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Juan Rivera Fontan y Jose R Oliver MUSICA Un cuarteto parisino: Ruben Daria, Amado Nervo, Henry de Grovx y Gonzalo Nunez

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Alberto Hernandez-Banuchi

INSTITUTO DE CULTURA PUERTORRIQUENA Dr. Dennis Alicea Rodriguez. Presidente Sr Rafael David Valentin , Secretario JUNTA DE DIRECTORES Silvia Alvarez Curbelo, Osiris Delgado, Carlos M. Lopez, Loretta Phelps de Cordova, Edgardo Rodriguez Julia, Carmela Sabrina y Paul Vivoni Alcaraz Dr. Jose Luis Vega , Director Ejecutivo JUNTA EDITORA Ricardo Alegria, Luis Gonzalez Vales, Jose A. Perez Ruiz, Maria Vaquero, Lourdes Lugo-Ortiz, Elidio La Torre Lagares y Pedro Reina EOUIPO EDITORIAL Gloria Tapia Rios , Oirectora I Editora Ferdinand Alvarez Rivera , Coordinador editorial Teresa de Hostos, Javier Aviles , Correctores Yomarie Osorio Figueroa . Secretaria Wanda Rodena, Sandra Rodriguez, Nancy Lee Sanchez, Ileana Colon , Auxiliar Administrative Manuel Olmo, DiagramaCI6n

PO. Box 9024184 San Juan, PR 00902-4184 http://icp.gob1emo.pr ISSN: 0020-3815 OFICINA DE REVISTAS tels. (787) 721-0901: fax. (787) 977-3803 correo electr6nico: revlsta@icp.gobierno.pr OFICINA DE VENTAS Y MERCADEO tels. (787) 724-4215, (787) 724-4295 fax. (787) 723-0168 correo electr6nico: ventas@icp.gobiemo.pr La publicaci6n de un articulo, comentario, poema, cuento o resena no significa que el Institute de Cultura Puertorrquena se solidariza con los puntas de vista expuestos por el autor. La Revista dellnstituto de Cultura Puertorriqueiia es una publicaci6n general de cultura que va dirigida a todo tipo de publico.


COLABORAOORES Ramon Luis Acevedo Doctor en Filosofia y Letras, profesor

de L:teratura H1spanoamericana y Puertorriquena en el Departamento de Estudios Hispanicos de Ia Universidad de Puerto Rico y en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto R1co y el Caribe. Es editor de Ia Revista de Estudios Hispanicos. Autor de varios Iibras, entre los cuales se destacan: La nove/a centroamencana :1982\, Del silenCIO at estatlido: narratiVa femenina puertorriqueiia (1991) y Los senderos del volcan. narrativa centroamencana contemporanea 1991). Ester Feliciano Mendoza. Realizo sus estudios superiores de Normal (1938), obtuvo su maestria en Artes (1959) y se doctoro en Filosofia (1970) en Ia Universidad de Puerto Rico, Rec1nto de Rio Piedras. Fue maestra de escuela publica y catedratica universitaria. Cultiv61a iteratura 1nfantil, el cuento, Ia poesia y el ensayo. Entre los temas que elaboro para 1os ninos estan Ia fiora, Ia fauna y el pa1saJe puertorriqueno. Publico los cuentos "La mancha de platano y 'Refleps del itoral" ademas de Ia colecc16n de mtos y leyendas Sinfonia de Puerto Rico, entre otros. Jose Enrique Flores Ramos . Doctorado en Histona, ha impartido los cursos de Civilizaciones de Occidente y Renacmento y Estado Modemo en Ia Un1versidad lnteramericana y en Ia Universidad de Puerto Rico, Rec1nto de Rio P1edras, respect1vamente. En esta ultima 1nstitucion academca se ha desempenado como curador de Ia Sala de Libras Raros Josefina del Toro, oficial de preservac16n del S1sterna de 8ibl1otecas y bibl1otecano. Alberto Hernandez-Banuchi . Es actualmente catedratico asoc1ado protesor de mus1ca de Ia University of West Flonda en Pensacola. Obtuvo su doctorado en Ia Un1vers1dad de Columbia en Ia ciudad de Nueva York en 1990. En Puerto R1co publico articulos sobre los compositores y pianistas Francisco Pedro Cortes y G0'1Zalo de Jesus Nunez. Ha dedicado gran parte de su tiempo a su "Proyecto Sanroma" para Ia investigacion de Ia v1da y obra del pian1sta. Su articulo Great Pianist: A Tribute to a Brillant Pianist apareci6 en Ia prestigiosa revista ntemacional Piano Quaterly en Ia edici6n noviembre/dic1embre de 2001. Jose R. Oliver Bach1llerato en Antropolog1a de a Un1vers1dad de M am. Obtuvo sus grados de maestria y doctorado en Ia Un1vers1dad de llhno1s ambos en Antropologia. Ha publicado vanos articuios y libros como El Centro Ceremonial de Caguana. Puerto Rico: Simbolismo Jconografico, cosmovisi6n y el poderio caciquil tamo de Borinquen (1998), Ocupaciones del Ptesitoceno Termmal en el Occidente de Venezuela (articulo) y varios mas. Trabajo como director del Proyecto Arqueol6g1co Utuado-Caguana. Actualmente es profesor del lnstituto de Arqueologia de Ia Un1versidad de Londres donde su especialidad es arqueologia latinoamencana. Juan Rivera Fontan . Complet6 su bach1llerato en Artes con concentraCI6n en H1stona de Amenca. Curso estudios postgraduados en el Centro de Estud1os Avanzados de Puerto Rico y el Caribe en Estudios Puertorriquenos con espec1a11dad en Arqueologia. Se 'la desempenado como editor de las publicaciones del Programa de Arqueologia del Institute de Cultura Puertorriquena. Ha trabajado como codirector del proyecto arqueologico Utuado-Caguana. Fue director de 1nvestigacion del Proyecto arqueologico en Mayaguez el Batey Delfin del Yaguez. Actualmente se


desempena como arque61ogo en el lnstituto de Cultura Puertorriquena. Carlos A. Rodriguez-Villanueva. Catecratico Auxiliar de Historia de Ia Un1vers1dad lnteramericana de Puerto Rico. Candidato al grado de doctor en Historia de Ia Universidad lnteramericana de Puerto R1co. Areas de investigaci6n: historia demografica. de Ia familia y de Ia Iglesia. Ha publicado y presentado sus ponencias en Puerto Rico, Espana, Mexico, Brasil y Portugal. Cesareo Rosa-Nieves . Narrador, educador y poeta. Naci6 en Juana Diaz en 1go 1 y falleci6 en San Juan en 197 4. Se inici6 en las bellas letras y en Ia musica en el pueblo de Cayey. Se gradu6 de maestro de escuela superior, luego de altemar sus estudios con el trabajo de musico, como director de una banda y como clarinetista en un Cine de Rio Piedras. Ejerci6 Ia docenCia en dist1ntos pueblos de Ia Isla. Prosigui6 estudios en Ia Universidad de Puerto Rico y, mas tarde, en Ia Aut6noma de Mex1co, donde se doctor6 en Filosofia y Letras. Su vasta obra literaria comprende: poemanos, obras de intenci6n pedag6gica sobre teatro escolar y lecturas 1nfantiles; biografias, ademas de estudios bibliograficos y obras antol6gicas. Tomas Sarramia Roncero . Posee un doctorado de State University de Nueva York Catedratico en Ia Universidad de Puerto Rico. Colaborador habitual en rev1stas y pen6dicos sobre temas hist6ricos y literarios puertorriquenos del siglo XIX. Es asesor en comun1caci6n profesional. En 1995 obtuvo el "Prem1o al Mento" (Secci6n de Letras) otorgado por el Fondo Nacional para el Financiamiento del Ouehacer Cultural. Entre sus obras publicadas se destacan: Redacci6n de mformes (1'989); Losjuegos florales en Puerto Rico (1990); Manual de redacci6n (1996): Nuestra gente. Apuntes y datos biograficos de personajes representatwos de Puerto Rico, entre otros. Nelly Vazquez-Sotillo . Catedratica de Histona en el Recinto

Universitario de Mayaguez de Ia Univers1dad de Puerto Rico. Posee una maestria de Ia Univers1dad de Puerto Rico (1983) y un doctorado de Ia Universidad de Valladolid, Espana (1995) Ha publicado varios articulos sobre temas de historia de Puerto Rico. Sus investigaciones se centran en temas marg1nales como mujeres JOrnaleras, v1olencia entre esclavos, mano de obra asiatica, informes de criminalidad en el siglo XIX y otros. Actualmente realiza Investigaciones para su publicaci6n, "La politica de Ia contradicci6n y Ia confrontaci6n de Estados Unidos en Puerto Rico: el gobiemo de Emmett Montgomery Reily (1921-1923)". Manuel Zeno Gandia. Politico, escntor y medico. NaC16 en Arecibo (1855) y falleci6 en San Juan (1930). Sigui6 sus estudlos primarios en su ciudad natal y curs6 el bachillerato y los estudios superiores en Espana. Con el titulo de doctor en Medicina y Cinugfa regres6 a Puerto Rico (1876) y ejerci6 en Ia ciudad de Ponce. En ese perfodo, su afici6n por Ia poesia queda plasmada en las composiciones que publica en Ia antologia Poetas puertomquefios (1879) y otros poemas que publicara en anos posteriores. Lleg6 a destacarse como novelista, cuentista, periodista, h1ston6grafo y autor teatral. Su mayor logro narrativo descansa en las novelas que concibe bajo el titulo general de Cr6mcas de un mundo enfermo La charca (1894), Gardufia (1896) y E! negocio (1922).


GUiA GUfA PARA AUTORES EN REVISTA DEL INSTITUTO DE CULTURA PUERTORRIOUENA 1 . Seran considerados para publicac16n manuscritos ineditos. No aceptamos trabajos ya presentados en lntemet. 2. Los manuscritos a someter seran evaluados porIa Junta Editora Esta se reserva el derecho de editar, corregir y publicar cada manuscrito. 3. El autor o los autores deberan entregar previo al manuscrito un resumen del articulo con una extension de aproximadamente 100 palabras. 4. Toda colaboraci6n ira acompaiiada del nombre completo del (de los) autor (es), un resume o curriculum vitae y una breve semblanza sobre su persona. 5 . Los manuscritos no deben exceder las veinte (20) paginas a doble espacio con tipografla New Times Roman en punto de letra 12, incluyendo las notas al pie de pagina. Se agradece el envio del disquete con las especificae~ones del program a Office Word. 6 . No aceptamos escritos que contengan notas y citas integradas en el mismo articulo. Para esto se utilizaran las notas al pie de pagina, las cuales deben adecuarse al estilo usado por Ia revista. 7 . No aceptamos ponencias, discursos o textos de conferencias para publicaci6n. El autor que desee publicar en nuestra revista debe adecuar su trabajo en forma de articulo. 8. Cualquier articulo de crftica o reseiia debe tener vigencia. No aceptamos articulos sobre ediciones o activ1dades ocurridas a mas de un aiio de Ia fecha de publicaci6n. 9. Los manuscritos deben estar mecanografiados o impresos por una cara en papel tamaiio carta con amplios margenes en ambos lados. Use el mismo tipo de letra tanto para el texto como para las notas al pie de pagina. 10. La bibliografia debe estar colocada en orden alfabetico, apellidos primero, por autor y a doble espacio. 11 . Sirvase incluir el nombre completo de todos los indiv1duos cuando los cite por primera vez en el texto o en las notas a pie de pagina. 12 . De ben ir en cursiva los tftulos de Iibras, revistas, publicaciones, grupos musiCiales. composiciones, peliculas y las palabras escritas en otros 1diomas. 13. Revista ICP acepta de buen animo fotografias, ilustraciones, mapas y cuadros que ilustren los manuscritos remitidos. Estas representaciones graficas deben estar impresas de forma separada y adjunto al final del texto. Se requieren Ia identificaci6n clara de los mismos con su respectiva leyenda que contenga una explicaci6n y su fuente. El autor es responsable de obtener permiso escrito del autor o propietario para reproducir los materiales ilustrativos. Revista dellnstituto de Cultura Puertorriqueiia requiere una copia del permiso escrito para el archivo editorial antes de reproducir las ilustraciones. 14. Sirvase incluir citas en idiomas extranjeros sin traducirlas. 15. Revista ICP pref1ere el uso de Ia primera persona del singular y del plural ("yo" y "nosotros") tanto en el texto como en las notas al pie de pagina. La forma reflexiva es un buen sustituto de Ia primera persona. Ejemplo : Yo le envie una carla. Forma reflexiva: Se le envi6 una carla 16. No se admit1ran agregados ni modificaciones una vez iniciado el proceso de com posicion grafica del manuscrito.


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17. La Revista no se hace responsable por originales no publicados ni por su devoluci6n en caso de no ser solicitados. 18. La Revista se reserva el derecho de realizar modificaciones en el texto, que no impliquen cambia; de sentido del mismo, con el fin de mejorar Ia redacci6n y edici6n del trabajo, cuando ello sea absolutamente necesario previa a consulta con el autor. 19. Todo articulo para Ia Revista dellnstituto de Cultura Puertoniquena sera ad honorem . 20. En caso de duda favor de Ilamar a Ia Oficina de Revistas al (787) 721-0901 o (787) 977-3803 y pida hablar con el coordinador editorial de Ia Revista del Institute de Cultura Puertorriquena.

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HJST'ORIAJ

Amor licito e ilicito:

un escape a los patrones amorosos establecidos. [Historia socio-sexual en el Caribe Hispanico, siglos XVITI-XIX: Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico] Prof. Carlos A. Rodriguez· Villanueva

Introduccion:

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accr Ia historia sociosexual en las Antillas Mayorcs cs una tarea que arroja luz sobrc algunos de los problemas sociales que en Ia actualidad tratamos de comprender. La interpretacion de los comportamientos sociosc~tuales tanto del pasado como del prcscnte estan salpicados con una pizca de condimento moralista y prcjuiciado. No obstante, los contextos historicos de las cpocas revclan particularidades y variaciones para cada region y pais. En cl contexto antillano y caribci\o, las colonias espai\olas desde el siglo XVI e~tperimentaron vaivenes, contradicciones y pcculiaridades en lo que respccta a los asuntos del amor y el se~to. Ahora bien, entre Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico podemos cstableccr ciertos paralclismos en cl comportamicnto sexual. Las caractcristicas de tratos ilicitos, las relaciones interraciales, Ia ilegitimidad de los hijos, Ia vivcncia del concubinato y Ia intolcrancia tanto de Ia Iglesia como del Estado cstan presentes a travcs de los siglos XVI al XIX. Las fuentes consultadas para el presente estudio son los trabajos de Levi Marrero, Cuba: economia y sociedad; Verena Martinez-Allier, Marriage, Class attd Colour in Nineteenth-Century Cuba; Carlos Esteban Deive, La mala vida: Delincuencia y picaresca en Ia Colonia espmiola de Santo Domingo. En el caso de Puerto Rico se consultaron las visitas pastorales del siglo XVIII 1• Las fuentes de consultas para este ensayo preliminar son de mucho valor, ya que incluyen algunos documentos que permiten establccer paralelismos con Puerto Rico, Cuba y Santo Domingo. Los trabajos de Levi Marrero y C. E.

Deive tienen estas ventajas. No obstante, Ia obra de Martinez-Allier es de amilisis, cuestionamientos y planteamientos de hipotesis necesarias para el estudio de una sociedad esclavista. Este trabajo requiere el manejo de fuentes primarias sobre Cuba y Santo Domingo; por tanto, es un ensayo para abrir rumbos en los estudios comparativos de las colonias espai\olas en el Caribe. La historiografia me~ticana y brasilei\a han dado paso a Ia historia de Ia familia y Ia scxualidad que comprenden los periodos de Ia conquista, colonizacion e independencia. Los estudios de Jean Louis-Fiandrin despertaron el intercs por rccrear Ia vida privada y familiar de Ia sociedad de Occidcnte1• Las investigaciones en los paiscs europcos vienen a scr un marco de referenda para muchos investigadorcs latinoamericanos. En Mc~tico prolifcra un sinnumero de titulos de libros sobre el tema que estamos tratando. En cuanto a Ia historiografia del Caribe espai\ol se rcnueva con uno y otro articulo o libro publicado sobre Ia vida privada colonial. Es momento de salir de las trincheras historiognificas caribei\as para dar paso a Ia aportaci6n hist6rica de los distintos componentes sociales geoculturales. De ahi que el presente trabajo comparativo examine varios aspectos de csa "violaci6n" a lo institucional dentro de Ia sociedad antillana caribei\a del siglo XVIll. Como colonias espai\olas Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico sirvieron como relevos en el proceso evangelizador dejado por las guerras de reconquista en Ia Peninsula Iberica. Tanto indios, ncgros como el criollo de las islas rccibcn el modelo cristiano del espai\ol, agente dominante en las principales estructuras de poder sociocultural, Ia Iglesia y el Estado. No obstante, encontramos que, en esc devcnir de aparente

I Ensayo pn:scnmdo en cl seminario Familia y vida primda: America. siglas XVI al XIX. coordinndo por cl Colcgio de Mexico y In Univcrsidnd Aulonoma de Mexico, 3-5 de mayo de 1993, Ciudad de Mexico, D.F. En csta ocnsion incluimos Ia comparncion con IllS colonins de Cuba y Snnlo Domingo. 2 J. Louis·Flondrin, Origcncs de Ia familia modema, Critico; Jlhillipe Aries, A. Bejin, M. Foucaull y olros, Se.ruafidades Occidcmales, l'aidos Sludio, (Pnidos. Buenos Aires, 1987).


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control, algunos sectores de Ia sociedad buscaban valvulas de escape. El siglo XVIII, punto tornado como part ida cronologica para este ensayo comparativo, tiene rasgos unicos. Estos deben ser considerados para analizar, explicar y comprender los comportamientos socioculturales de las colonias espanolas. Asimismo, auscultar en Ia Peninsula y tratar de hacer analogias y discrepancias. La sociedad del siglo XVIII es hcredcra de las crisis de las dos centurias anteriores. En Ia que rcspccta a lo religioso...cultural, son siglos de rcforma y contrarreforma. Es cpoca de pcrscguir las tradicioncs arabes en Ia Peninsula. La poligamia sera ccnsurada por Ia Iglesia y el Estado. Sin embargo, cxiste Ia pr.ictica de Ia barragania3• Los libres pensadores de finales del siglo XVll y principios del XVIII ofrccicron nuevos caminos de cspiritualidad. Los cientificos del XVIII fucron acusados de hcrejias~. De alguna u otra mancra cstas ideas se infiltraron en Ia cultura popular dejando huellas que Ia Iglesia descar.i borrar de una vez y para siempre. La influcncia de las idcologias ilustradas se haec sentir tambaleando las debiles estructuras espirituales del siglo XVIII. La vigencia del Concilio de Trento busca estirpar todo desorden sexual en Ia Peninsula y en las colonias5 • La lucha contrarreformadora se cxpande a ultramar. ;,Cuales son los resultados? ;,Los inmigrantes llegados de Europa cumplcn con las normas coloniales? ;,Cual es Ia actitud de Ia Iglesia contra los transgresores del orden publico y privado? ;,Como rcacciona el pueblo? ;,Hay cambios significntivos? ;,Cual es Ia rclacion entre cl desarrollo economico de las colonias y el comportamiento sexual de los amantes? Estas son algunas de las interrogantes que se pretende atender.

La Iglesia y el Estado como ejes de control moral: una vision panoramica Historiar los aspectos sociosexuales de una comunidad nos lleva indudablcmente a correlacionar estos con las normas y leyes establccidas para moldcar o limitar los primcros. Sicmprc hemos observado como los seres humanos, en su a fan por confratemizar colectivamente, buscan

los mas elementalcs dcscos del scr, por no decir de Ia came, a estcrcotipos de conducta imitables, incuestionables y catcg6ricos en su cxpresion cotidiana. Dichos mode los atan las personas a cliches y tabucs, dignas fuerzas rectoras para causar tormentas, cargos de conciencia y complcjos de inferioridad en quienes no puedan cumplirlos. Noes tampoco sorpresa que muchos de los mores del "buen proceder sexual" se establezcan y se ejecuten par un grupo dominante o una combinaci6n de aquellos con el proposito de someter al resto de Ia sociedad y de darles solidez a su preponderancia cultural. Por supuesto, cs inevitable Ia aparicion de un sistema de castigos y amonestaciones apoyado en c6digos ancestrales de base doctrinal pcro con una tomadiza y finn linea de aplicaci6n moral. A travcs del tiempo, sin embargo, ha existido un gran contingcntc de individuos rctadores a esc "ordcn", cl cual cs guinda por razones que van dcsdc las irrcdcntas prefercncias sexuales adversas a Ia norma instituida hasta Ia concientizaci6n de to que cs una Icy fabricada para satisfacer a unos pocos. En un binomio aparentemente impenetrable y poderoso, los miembros del alto clero en Puerto Rico, ligados a Ia ideologia del conservadurismo contrarreformador peninsular, se unen al conccpto militar del Gobiemo y canalizan sus esfuerzos para hacer cumplir preceptos, ideas y todo aqucllo sazonado con Ia minima pizca del condimento religioso-catolico de Ia epoca. Sin embargo, lo que parecia ser Ia ejecucion pcrfecta (el Estado como brazo secular de Ia doctrina cat61ica) recibe constantes torpcdazos por parte de una poblaci6n en contraposicion, cuya mentalidad y realidad

3 Tcnnino cspai\ol usado indistintQmcntc pam concubinQto o prostitucion. Aim los cstudiosos de Ia historia de In scxuahdad no llcgnn a un conscnso conciliQdor sobre este conccpto. En ticmpos de In presencia limbe sc practicaba con frccucnc1o. 4 Vcasc Roland Mousnicr, Los siglos .>.TJy ).1'11 El progreso de Ia cit'ili:ucitin cmmpeaJ Ia clecadencia de Oriellle {1492· 1715). caphulo V. 554·567. (S.L., Bnrcclonll! Ediciones Destino 198 1). 5 James Casey, Francisco Chacon, Enrique Gacto y otros. La familia em /a Espana Meclileminca (Siglos Xl'-,\'1.>.?, Prcscntocion de Pierre Vilnr, Editorial Crillcn, Barcelona, 1987, sc prcscntan \ nriontcs y pcculioridadcs que dcbcmos considcrar al momcnto de cstudinr In famiha del Caribc cspai\ol colonial.


HISTO/l/A S

Biblioteca de Congreso de los Estados Unidos

distan mucho de lo propuesto por Ia Iglesia. Situacion similar experimentan Cuba y Republica Dominicana desde el siglo XVI. Un punto en franca disputa lo encontramos en Ia funcion del matrimonio. Para los patrocinadores del orden eclesiastico, el objetivo de dicho sacramento consiste ...poblar Ia tierra en el tiempo ...para poblar el Cicio en Ia etemidad. Es decir, Ia reproducci6n sexual debe servir solo dentro de Ia cupula normativa de Ia Iglesia, fuera de ahi es inaceptable. Lo cieno es que para recibir el "Santo Sacramento" y observar Ia ley sacra los feligreses debian pagar por cste. En una sociedad de economia de subsistencia, y que de acuerdo con Alejandro O'Reilly, en 1765 era Ia mas pobre de las colonias del Imperio, debemos comprender lo dificil que seria el pago de esta cuota para gran pane del pueblo6 â&#x20AC;˘ Por otro !ado, existian quienes apreciaban las relaciones sexuales con olor a matrimonio convencional como algo rancio y desabrido. De esta

manera, el modelo clasico, conservador y formal del matrimonio propuesto por Ia jerarquia catolica entrarn en disputa con Ia paula pueblerina. Las diversas visitas pastorales, los casos judiciales para el caso de Republica Dominicana, nos muestran a traves del siglo XVIll toda Ia preocupacion de Ia Iglesia y el Estado ante el incumplimiento del Sacramento. Quejas constantes sobre actos ilicitos pre y extramaritales, amores funivos entre adolescentes y adultos promovieron que dichas actividadcs fucran calificadas como "pccados de vergilenza". La Iglesia, en su afan por "enmendar, corregir y castigar" los escandalos prohibe los bailes en bodas, bautismos, y toda aquella fiesta socioreligiosa en Ia cual se pueda dar un "trato" entre hombres y mujeres. Por otro lado, cl dedo acusador eclesiastico senalo con gran impctu a las "casas sospechosas" o prostibulos; ademas expreso que de esas relaciones prostituidas nacian hijos que lucgo corrian el riesgo de morir a

6 Es t:~ pobrezn debe ponersc en j usl:l perspcctivn. Dcseo llnmnrlc pobreza rehuivn yn que cl sistcmn de contrabnndo cstuvo prncticitndosc desdc cl siglo XVII en Pucro Rico. Hay que considcrar estc factor pam no cncr en una histona positivism dccimon6nica.


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Amor lkito e IHdto... Prof. Carlos A. Rodriguez. Villanueva

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Estatua de Cristobal Col6n. manos de su madre o de ser abandonados, para asi ocultar tal "exceso". A mediados del siglo ( 1760), a traves del obispo de Puerto Rico, Pedro Martinez de Oneca,la Iglesia explicaba el porque de este aumento de conducta deshonrosa. Esta explicacion Ia encontramos en las otras dos colonias antillanas. Segim el Obispo, Ia poblacion de Ia Isla estaba dispersa. La poblacion de Puerto Rico estaba constituida por 37,000 almas, sin incluir Ia guamicion de Ia ciudad. Esa "soledad y retiro de las

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casas" en los campos y Ia poca o ninguna educacion cristiana se convertian en causas de las prematuras y "excesivas" relaciones matrimoniales. Se sugiere como paliativo implantar las amonestaciones, amenazas de excomunion y expulsion del pueblo. No obstante, son mecanismos fr.lgiles e incapaces de convencer a los "delincuentes del amor". Un punto sobresalientc lo encontramos en Ia visita del obispo Juan Bautista Zengotita y Bengoa


Fotografla cortesla de Ia Biblloteca ~ M. LAzaro 8ala de Hbros raros Joselina del Toro Fuaadosa, Unlversldad de PR, Rio Piedras

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en 1797. Su recorrido par todo Puerto Rico demostro que, tras una centuria de btisqueda de controles, las desviaciones y aheraciones de Ia vida conyugal eran patentes. Para colma, ya no cran los criollos quienes violaban las reglas eclesiasticas, sino que varios inmigrantes, extranjeros y pcninsulares estaban acusados de quebrantar cl contrato matrimonial. Esta

HISTORIA 7

actitud confronta Ia lealtad del cumplimiento de los valores del sistema. Se asume, par cierto, cl apoyo incondicional de los extranjeros, en especial los peninsulares, a las instituciones normativas del reino. El caso se rcpite en Republica Dominicana, Cuba yen toda America Latina7â&#x20AC;˘ Como acusaciones principales bacia los inmigrantes estan c1 concubinato y el adulterio. Muchos de estos hombres-militares, oficiales del Gobicmo, comerciantes, hacendados y hombres comunes habian dejado a sus legitimas esposas en cl pais de procedcncia y, mientras tanto, mantcnian relaciones, ya fuera con mujercs salterns o casadas. No obstante, alga que cautiva el intercs de Ia Iglesia es que gran parte de cstos amancebamientos se forjaban sabre bases estables y duraderas. Por ejemplo, si hay hijos, el padre asume c1 papcl dentro del grupo familiar, a pesar de no constituir un nticleo sociallegitimo; y al momenta de morir, lcgaliza Ia vivencia longeva. En los casas de Cuba y Santo Domingo acontcce alga similar, ya que los obispos despucs de tantas amonestaciones, castigos y dcmas, optan par bcndccir cstas parcjas que llcvaban ai'ios conviviendo y compartiendo como un matrimonio tradicional. Un estudio mas abarcador, donde se utilicen los Iibras parroquiales, completaria csta hip6tesis para Cuba y Republica Dominicana8 â&#x20AC;˘ Es interesante, ademas, que Ia Iglesia trata de fomentar un "matrimonio ideal" con respccto a las condiciones socioecon6micas y prohibe, pues, aquellas relacioncs en que uno de los c6nyuges cs de "inferior calidad". En cambia, los resultados favorables a Ia imposici6n eran efimeros. En 1776, Carlos Ill de Borbon proclam6 Ia Pragmatica del Matrimonio, en Ia cual cstipulaba y prohibia el matrimonio desigual, socioracial. El pueblo de Puerto Rico no tomo en scrio estas normas. En cambia, Ia sociedad cubana cxperimento ciertos prejuicios bacia los matrimonios desiguales9â&#x20AC;˘ Asi, aunque amar fuera del matrimonio convencional conllevaba Ia pcrdida de beneficios sociales y legales, cl amor concubino invitaba a retlexionar. Primero, a corto plaza no era recomendable para Ia mujer, sin embargo, el hombre se compromctc a velar por los hijos producto de Ia relaci6n. Segundo, no es legal, pero es duradero. Todos los castigos y amenazas no fueron suficientes para el establecimiento del modelo deseado par las autoridadcs. A fin de cuentas, de alga cstamos seguros: los valores y

7 Vcasc los trabajos de Solangc Albcrro para Mcllico. 8 Para i>ucno Rico sc csta tomando en CUCI)!n la informacion de la Junta de Vagos y Amanccbados para mcdmdos del siglo XIX 9 Vcasc Ia obrn Cccllm Valdes La loma del A11gel de Cirilo Villavcnlc. dondc ~c n:cosc y qucda muy clnro csta dcs!sualdad social, y Vcrana Stolckc.


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Amor !kilo~ Uldto: un csape D los palrnnn ltmornsos ntabll'ddos. Prof. Carlos A. Rodriguez· Villanueva

compromisos del matrimonio persisten en Ia pareja, sea bajo cl pregon de Ia Iglesia o detr.is del manto indebido de los que aman incondicionalmente. El problema estaba, pues, en Ia institucion deseosa de cumplir con Ia norma fria, calculadora y estatica y aquellos que responden, no amirquicamente, pero si con sus propios sentimientos. Conozcamos algunas evidencias para analizar lo aqui expuesto. La comparacion entre las tres Antillas Mayores no pretende ser acabada y pulida. Es necesario abrir los horizontes comparativos con ejercicios pr.icticos como el que a continuacion presentamos.

Conducta lasciva en las Antillas Mayores: ;.orden o desorden moral? Las caracteristicas de Ia vida amorosa en Puerto Rico a finales del siglo XVIII las resumia el obispo Juan Bautista Zengotita y Vengoa como ardientes y calurosas, con un terreno fecundo y fcrtil en el cual los excesos de lascivia dirigen las costumbres 111• Esta era Ia percepcion de Ia jerarquia de Ia Iglesia colonial, Ia cual se regia par los sabores contrarreforrnadores de Ia Europa despues del Concilio de Trento. Los oficiales de las autoridades cubanas seilalan lo mismo 11 • En Cuba el comportamiento sexual sigue los pasos de Ia sociedad puertorriqueila. Asimismo, Ia colonia de Republica Dominicana revcla una tradicion muy bien documentada 1l. La vida marital, en las tres colonias espailolas de los siglos XVIII y XIX se caracterizo par el modelo cristiano que, desde el Concilio de Trento, se promulgaba en toda Europa. La Iglesia y el Estado, en su ideologia matrimonial, ensei\aban que el matrimonio era un Sacramento y su objetivo principal consistia en "poblar Ia tierra en el tiempo... para poblar el cielo en Ia etemidad" 13 • Par otro Iado, el Sacramento del matrimonio tiene una gracia unitiva y de ella "brotan tres raudales de gracias que dan el poder, no solo de cumplir, sino de cumplir de un modo sobrenatural y meritorio para Ia vida etema los Ires grandes fines del

matrimonio ...estas son Ia gracia de Ia fidelidad, Ia gracia de Ia educacion y Ia gracia de Ia indisolubilidad" 1 ~. El modelo dominante del matrimonio en el siglo XVIII se propane, pero no se cumple. La Iglesia, por media de las visitas pastorales, se percata de que Ia vida matrimonial se aparta de Ia enseilanza cristiana. Para solucionar el problema recurre a una serie de prohibiciones. En Ia mentalidad popular el matrimonio estaba vigente; sin embargo, las actitudes y las acciones son distintas. Las relaciones amorosas licitas e ilicitas en Cuba, Republica Dominicana y Puerto Rico chocan con el modelo matrimonial. Las visitas pastorales y las relaciones de casas judiciales de Ia cpoca demuestran Ia incompatibilidad entre el modelo dominante y el modelo popular de Ia vida conyugal. Iglesia y pueblo confrontan sus patrones. La Iglesia es represcntacion de Ia ideologia propuesta; y el pueblo experimenta desviaciones o alteraciones de aquel modelo. Las frecucntcs relaciones pre y extramaritales, seilaladas por los obispos, generaron una politica prohibitiva hacia actividades civicorcligiosas populares en todas las colonias antiIIanas. La prohibicion esta dirigida a las "juntas de hombres y mujeres". Segun el clero,jovenes y adultos, casados y solteros que se congregaban en dichas fiestas devocionales, no solo para rezar al santo de su devocion, se juntaban de tal manera que llegaban al "esca.ndalo". En aquellas, las personas, tal vez, conocian a su futura mujer o pretendicnte como a Ia (el) concubina(o).

Amor ilicito, festividades y prohibiciones En 1729 el obispo Pizarro visito el pueblo de Arecibo, ubicado al norte de Ia Isla, y prohibio a los feligreses erigir a! tares en casas particulares. Estas fiestas dedicadas a los santos fueron muy populares. Aun hoy se celebran con y sin perrniso de Ia autoridad ecleshistica, segun sea Ia apreciacion del parroco de Ia localidad. El obispo Pizarro

I0 Vision que tenia el Obispo sobre los hombres y Ins mujercs del siglo XVIII: Archivo General de Indios (AGI), Santo Domingo (SO}, Leg. 2519, "Testimonio de In visitn n su Obispado de frny Juan Bautista Zcngotitn", 1815, (MicropeUcula, Centro de Investigaciones Uist6ricas (CIH}, Univcrsidad de Pueno Rico), cnrr. 75. II Levi Marrero, Cuba; Economiu y sociedud. A=ricar, ilr~strucion y conciencia ( 1763-1868), vol. VI, (Editorial Plnyor, S A., Santa Clam, Madrid, 1988}, "La \·ida cotidiann", Cnp. 14, 1·60. 12 Carlos Esteban Deivc, La mala 1·ida. Deli11cuencia y picarr:sca en Ia Colonia Espanola de Salllo Dommgo, Fundaci6n Cultural Dominicann, Rep. Dominicann. 1988. Este libro es una mngnificn ohm de investigncion. Sin embargo, le fnltn un marco de nmilisis e interpretacion de los documentos consultndos. Deh·e hnce unn ex posicion de hechos pnniculnrcs de Ia conduct:! sexual y dclictiva de In poblacion. El autor incluyc situncioncs cmbarnzosns de amorcs ilicitos de hombres y mujcrcs de Ia oligarquia colonial hasta de las clases marginadas. En fin, est:l obrn e$ un instrumento de trnbajo pam el lema que cstamos exponiendo. . 13 "Del matrimonio y el concubinato, opusculo dcdicado al Exmo. E limo. Sr.Obispo de estn Dioccsis Dr. Fr. Pablo Benigno Carrion de Mnlngn, por un snccrdotc de In mismn", Boletin Eclesidstico, 224. 141bid.


HISTORIA 9

manifestaba su desaprobaci6n y explicaba que:

parientes, con animales, y Ca. 11•

El dar venerazion a los Santos y a sus salllas ymcigenes es santo y /oab/e, para que como grandes de Ia casa de Dios, sean Ill/estrus enterzesores y abogados: en cuio obseqrlio hazer a/tares particu/ares e11 sus casas no desdice Ia devocion. Empero porque hemos experimentado en/a Vis ita, que algunos imitadores de Luzifer se valen de estas demostraciones Re/igiosas para con libertad ofender aDios mu, sor., hacienda co11 esta ocasion be/as nocturnas en sus casas, con pretexto de Altar y venerazion del Santo que ze/ebran, en donde ai muchas juntas de hombres y mriferes, y resultan grandes ofensas de Dios nro. S01: Pmhivimos que ninguna persona pueda hazer en su casa Altar ni vela nocturna con esle prete.xto cuya e.r:ecucion sera del cargo del Cura, el que siendo noliziado ympartira e/ azLr:ilio secular. ira y dehara/ara el Altar corrijiendo severamenle a los transgresores, y que para todos efec/os les damos nuestro authoridad, y si continuarenlos e.r:cesos 11os dara11 quenla para que proveamos de remedio 15•

Aqucllos "pecados de vergilcnza" han de repetirse en toda Ia centuria del XVIIl y en el siguicntc. Estos pecados cran homoscxualismo y lesbianismo (sodomia), prostitucion, bestialismo, orgias, masturbaci6n, entre otros. Era en las fiestas rcligiosas dondc los jovencs aprovechaban Ia ocasion para cstc tipo de vivencia. El Obispo argumentaba lo siguiente:

El "amor ilicito" de los jovcnes conducia a mantencr en secreta su vida premarital. En cllibro de resultas de visitas de Arecibo hay varias recomendacioncs para los saccrdotes de "como sc deve el curo en las confesiones que oye a sus fcligrcscs" 16• Las relaciones sexuales fuera del matrimonio ocupan un Iugar especial en cste documento. La pnictica sexual en Ia adolesccncia habia preocupado a Ia Iglesia. En 1706 se le sugiere a los confesores asumir una actitud amorosa con el penitente para que, de este modo, declaren sus faltas. Se dice que, si el confesor tiene prisa, el penitente ocultani. sus culpas por no ver enfadado al cura al escuchar sus graves pccados. En esta recomendacion Ia Iglesia le haec vera los confesores que los jovenes pecan: desde su niiies o mosedad c011 animales con hombres como el, con pariente, y Ca. y las mrifer·es de quienes mas se apodera Ia verguenza, co11 menos ocasion que Ia que /es da Ia prisa del confesor. /es sabra para collar los pecados que cometieron con nmgeres, con sus manos, con

Por que porIa lmmana miseria, todas las juntas de hombres y mziferes son peligrosas, yen que contilwamente tropieza Ia humana miseria y jlaque:a, y hemos sido informados, que las visperas de Santos Reyes en Ia noche, pmfanando el sagrado de lafestividad en que se da aDios especial cu/to, con titulo de aguirwldo se juntan muchas mziferes y hombres de noc:he, por nir1g1m prete.r:to ni ocasion... 18•

La festividad de los Santos Reyes fuc prohibida para impcdir eltrato de hombres y mujercs; y lograr salvar el modclo del acto sexual matrimonial. En aquellos momentos las rclaciones ilicitas rampaban entre los grupos de fcligrcses, amigos y vecinos que se congregaban para cantar rosarios a los Santos Reyes. Entre tantas prohibiciones encontramos Ia del bailc. Hacia 1750 el obispo Antolino, en el pueblo de Arecibo, acomete contra los bailes en bodas, bautizos y cualquier otra actividad social-rcligiosa. ...prohibimos todo genem de vailes entendiendose ombres con mugeres, azmque sea en bodas, baptizos. y otra c:ualesquierafimcion; y que en/as que lwbieren de Juntas de cofi'adias, no se den refrescos, colaciones no comidas, mirando en esto, por lo que ensena Ia e.xperiencia a ebitar las fimestas consecuencias que de los refrescos y gastos en semejallles juntas se origina 19•

En Ia misma pastoral, se le exige a Ia administracion judicial "enmcndar, corrcgir y castigar los cscandalos" y que "procurcn con cl mayor cuidado y vigilancia velar las entradas y salidas en casas sospechosas par hombres y

15 "J• Vis ita Pastoral del Obispo Pizarro nl Pueblo c Iglesia deJa Ribera de Arccibo 1729", Bolerin de hisroria puerrorriqueiia, vol. I, (San Juan de Puerto Rico), 212-218. 16 G. Morales Muiloz, /bid., voU, pp. I 17· 128. Obispo Fr. Pedro. 17 Ibid. p. 173. Estos pecados eslli!] vigentes en el siglo XVIII. Con cstas fucntes documcnlnles y los juicios verbnlcs podemos rcconstruir el ambiente sociosexual de Ia epoca. Estc cs un cstudio en cl cual esloy trabajando. 181bld., p. 21 4. 19 Ibid. Vis ita Pastoral del Obispo Antolino al pueblo de Ia Ribera de Arccibo, I750." (Vol I.), 246. Lo mismo hizo el obispo Marti en 1763.


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HISTORM. II

mujeres, evitando sus tratos y conversaciones cuando !Ieguen a sospechar no son dirigidas a buen fin ..." 20. Las "casas sospechosas" se refieren a los prostibulos o casas de citas, era un Iugar visitado por hombres solteros y casados. No obstante, "viviendo embarazada alguna mujer o mujeres salterns, pasara dicho juez a hacer averiguaciones de quicn procede cl preiiado y asegurnndolas en depositado hasta que pasan, porque las criaturas no perezcan ..." 21• Los hijos ilicitos, productos de una relacion prey extramatrimonial, corrian el riesgo de morir de manos de su madre o intermediario; como tambicn, ser abandonados22• En varias parroquias hubo vedacion contra las velaciones celebradas al anochecer por cometerse "excesos". Por tanto, el Obispo indica que permanecerian cerradas desde Ia caida de Ia noche hasta cl clara del dia. Este es un data curiosa. Las iglesias, alumbradas con Ia luz de los cirios y alguna que otra antorcha, eran convertidas por los amantes licitos e ilicitos en un buen Iugar para acercarse mas a su pareja. Para este entonces, en Ia colonia de Puerto Rico el Iugar donde se rcndia culto a Dios no habia alcanzado esa mistica que en los aiios contcmpor.ineos sc ha qucrido infundir. Los lugarcs, los bailcs y las dcvociones popularcs fueron actividadcs donde jovcncs y adultos sc cncontraban no solo para cclcbrar o

cumplir con las devocioncs tradicionalcs, sino para "juntarsc" scntimcntalmcntc. Si cl matrimonio pascaba a Ia luz del dia, las rclaciones prey extramaritales esperaban Ia noche para vivir Ia adaptacion al matrimonio o modclo propuesto; y cl infanticidio borraria Ia consccuencia de las desviaciones amorosas. Como se explico, en Ia dccada de 1760 el obispo Pedro Martinez de Oneca ofrecio una explicacion sabre el desarrrollo de los amores ilicitos. El seiialaba que Ia distancia y lo despoblado de Ia Isla eran causas para que los jovenes solteros(as) practicasen relaciones scxuales fuera de Ia aureola cristiana y socia123 • El prelado atestiguaba que:

... con mas eficacia Ia e:rperiencia de Ia multiplicidad de casos, en que los mismos delinquellles privadamente han confesado a/ Obispo, que Ia disposicion mas oportuna y causa inmediala de estntpos, adulterios, y amancebamientos es Ia soledad y retiro de las casas en los montes, pem de esto mismo se sigue, Ia coria o ninguna instmcc:ion, Doctrina y Pas to £spiritual que el Parroco puede dar azmque elmas celoso a sus Fe/igreses pues mmca consigue verlos juntos, y hay muchos que en un olio no entraran en Ia Iglesia qualm ve=es y continuamente, por imposibilidad fisicafa/ta a1111 e/ precepto de oir Misa los dias de

20 Ibid., 248. 211bid. 22 El aborto y el infaticidio deben ser considerndos como mctodos parn deshacer.;e del hijo "ilegftimo". Veamos los casos denunciados por infanticidio en cl siglo XIX: ANO DELITOS FRECUENCIAS 1841 Sospccha I 1842 lnfanucidio 3 1843 Ibid. 2 1844 lbfd. 2 \844 sospecha de ib. I 1845 c"posicion y abandono de un rccicn nacido I 1845 desaparicion de un nii\o I 1846 sospecha de in fanticidio 3 1848 conato de ibid. I 1848 e"posicicin y abandono de nii\a rccicn nacida I 1849 violencia a una nii\a de 3 ai\os de edad I 1849 infanticidio I 1849 sospe<:ha de ibfd. 3 1850 infanticidio I 1850 sospccha de ibfd. I 1851 infanticidio 2 1853 ib[d. 2 Fuente Archivo Hist6rico Nacional (AHN), Grncia y Justicia, leg. 2021 ·2224, 2039 y 5070, micropeliculas. CIH. CuriosA. RodriguezVillanueva, "EI control de Ia natalidad n trnvcs del siglo XIX yIn Pastornl: Bayamon, Camuy y Ia familia en Guaynabo (Apuntes para una historia de los nncimicntos)'', Tercer Encuentro de Historiadorcs de In Iglesia en Puerto Rico, Univer.;idad Sagrado Cornz6n, sept. 1987. 23 Visita Pastern! del Obispado de San Juan de Pueno Rico hecha en cl ai\o 1760 por elllmo. Sr. D. Pedro Martinez de Oneca", AGI, SD, Leg 2527, f6v. Micropcliculas, CIH, carr. 137. Dice cl obispo que Puerto Rico: "'Empezci su poblacicin por poca gentc segun parcce, y nsi cnda uno puso en el sitio que juzgo parn si mas comodo, yen esta confonnidad se ha continuado, y prosiguiendo de tal forma que no hay en toda Ia Isla un Pueblo, a exccpcicin de Ia Ciudad, fonnndo, en que sus Pobladorcs vi van en vccindad juntos, sino en casas csparcidas por cl campo y distantcs unas de otras, sin cncontrar.;e dos juntas, de modo que cada Parroquia tiene casas o dos, 11 quntro, y cinco leguas de distancia, y n tanto se e"tiende su terri to rio y aunquc en nlgunas Parroquias hay casas juntas fabricadas de sucrte que parccc Pueblo, las tiencn sus Duci\os sin havitar, sino en los dins de fiesta quando concurrcn a M isn pues lo demas del tiempo viven en las del campo, y cstc mal mctodo consistc principalmcnte en no aver mandado con alguna precision juntar.;e en Pueblos ... ".


Amor Udlo c Wcllo: un l~tape a los palrones amurosos eslabl~ldos. l'ruf Carlos A . Ro~riu,uez · Viltan!X''ll

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El honor y el prestigio de Ia "" ~•Ita alcurnia" de ( uba] [ eran factores para cuidarse del escandalo social. Fiesta Ia mitado tcrr:e/'0 parte de los Feligreses, pues e11 l'il•iendo a dista11cia de dos leguas de Ia Iglesia, que esto en todas las parmquias de Puerto Rico se e11cuentra. y arm dab/ada distam:ia c11 11111chas, bien se ve han de ocurrir muclws acc:idemes que les impida asistir a Misa y mas con talllo paso de rio, y lo 11111cho que llueve24 • A primera vista, las razones para cometer violaciones, adulterios y amancebamientos, de acuerdo con el Obispo, eran simples. Sin embargo, el problema era mas complejo. Las !eyes, Ia estructura socio-raeial y Ia precaria economia del siglo XVIII revclan Jo enmarnnado de las violaciones al modelo matrimonial. La debilidad de Ia Iglesia frentc al comportamiento amoroso de los feligreses queda expresamente marcada en esta vida privada. Una Iglesia que impone y un pueblo que desobedece sera el patron al iniciarsc el siglo XIX. i,Por que se materializa Ia desobcdiencia? La situacion antes comentada sobre Puerto Rico no estaba lejos de Ia realidad que se vivio en Ia primera colonia espanola en America: Republica Dominicana. El20 de mayo de 1680 cl gobemador de La Espanola, Francisco de Segura y Sandoval, aftrmaba que en dicha colonia las uniones ilicitas eran frccuentes25 • Entre estas personas encontraron a varios oftciales del Gobicmo y cclesiasticos. Segun muestran los resultados de las visitas pastorales, entre 1706 y 1763 en Ia isla de Puerto Rico Ia vida sexual antes y fuern del matrimonio se intensifica. Los registros parroquiales de cada pueblo de Ia Isla son fieles tcstigos del desequilibrio entre hijos legitimos e ilcgitimos26 • Mientras Ia Iglesia perfila Ia ideologia del matrimonio conyugal y divino para preservarlo, Ia poblacion se alcja de ella. Asimismo, cl "amor ilicito" de soltcros y casados recibe un gran golpe prohibitive; pero no

logra errndicar las "desviaciones" amorosas, y las reincidencias son constantes. La situacion en Cuba con los hijos ilegitimos continua su ascenso al mismo tiempo que Ia estructura economica se solidi fica y se intensifica cl desarrollo de las plantaciones. Las evidencias ofrecidas por Verena Stolcke (Martinez-Alier) confirman, por un !ado, Ia convivencia concubina entre los cubanos negros y mulatos; como tam bien Ia longevidad de Ia relacion de las parejas delincuentes del amor 7• Algunos resultados de Stlocke muestran el caso de un concubinato de diez anos con cuatro ninos; otro con ocho anos; varios ailos y cinco hijos; y otro de miis de ocho anos. Otra pareja habia vivido 17 anos y su prole ern de Ires vastagos. Caso interesante es el de una pareja que habia cumplido mas de 40 anos de convivencia fucra de las norrnas eclesiasticas111• (,Por que csta prcferencia del modo de matrimonio? Las autoridades civiles y eclesiasticas reducian las explicaciones al esparcimiento poblaeional y a Ia falta de educacion cristiana. Stockle scnala que el concubinato era mas que una relacion sexual esporadica, ya que Ia Iglesia se preocup6 por hacer campanas para que cstas relaciones ilicitas se oficializarnn 19• Por tanto, el concubinato hay que considerarlo como camino que, con el paso del tiempo o al final de las vidas de los conyuges, se realiza y desemboca en un matrimonio canonico30• Entonces, cabe preguntamos, (,por que no contraian nupcias antes? Las razones pueden encontrarse en Ia condicion social de las parejas. Recordemos que los matrimonios desiguales cstaban totalmente vcdados. Tambicn dcbcmos considerar el mercado matrimonial en cada region geografica. Estas parejas guardaban parentcsco de consanguinidad o de afinidad. La endogamia impedia recibir el

24 Ibid, f 13v 25 Carlos Eslcban Deivc, La mala •ida .. , 122-123. 26 Carlos A Rodriguez. Villanueva, S<JCicdad y poh/acicin: cslnlclllru familiar en Gllrl)'llcJOO, 1760- 1868, Tcsis de Maestria. l:mvcrsidad de Puerto Rico, (Departamento de Hisloria, Rio Pied=, 1987). 27 Verena Martinez-Aiier, /lfarriagc, Class und Colcmr in Ninctccmh-Ccnwry• C11hu. A St11d)' cifRaciul Allitttd~s und Sewull'ullll::s in a Sla•c Suclcty, (The Univcrsuy of Michigan Press, Ann Arbor. :!da. Ed., 1989), 63·65, 162- 163. 28 Ibid , 162-163. 29 Ibid , p XIV. El obispo Espada a linnlcs del i iglo XVIII y cl arzobispo Antonio Maria Clarcl casaron en masa a los supuestos delincucnlc' del amor. Este ultimo rccibio fucnc critica por parte del clero y los oficialcs de Lnl·labana. 30 En cl coloquio Familia y l'idu prii'Oda c11 America, sig/os XVI a/ XIX. cl hisloriador demografo, Robert McCaa, hizo uso del conccpto murriaJ:cnars para rcfcrirse nl amanccbamicnlo, concubinalo y cortcjo. Estes modos o caminos hacia el malrimonio son rcgistrados en todas las colonias cspa~olns y portugucsas. El conceplo aplicado por McCaa pcnnilc dcscartar cl prcjuac1o que hoy cxistc hacio csas fonnns de aml r, y por otro Indo, lienc 14 ~uliil ridad de obarcar todas csas cxpcricncias Vcr R.McCaa, MurricJl:C"rl)" :Couplillg, Cohahitulion u11d Afutrimcm_1


Familia cubana en Ia isla de Pinos, Our Island and their People, 1899.

Sacramento. Este problema cndogamico se puede captar ya con las primeras poblacioncs cspanolas en estas tierras de America. El patron entre paricntes adquiere otras dimensioncs en cl siglo XIX". La altcmativa erajuntarsc hasta que llegara el momenta de las dispcnsas. Esc momcnto podia ser Ia muerte de uno de los amantcs. El 24 de octubre de 1775 el Rey solicit6 un cstudio sobre los matrimonios desiguales en Cuba porque:

Los tristes efectos y gral1isimos perjuicios que ocasionan los matrimonios... entre personas de esfera y condicion muy desigual. Sabre oscurecerse con este desorden el esplendory lustre de las familias mas nobles. se enciende11 entre elias rencores, enemistades y pleitos interminables, porque trascienden a s11s sucesores )' descendientes, se 11/rba el b11en orde11 de Ia rep1iblica, se pe1judica a/ Estado y se siguen fimestas co11secl/encias... Jl Como pucdc observarse, el documento apcla a los sentimientos de cierta clase aristocr.itica cubana. Esta diferencia casi nunca encontramos en Puerto Rico y Santo Domingo; sc desconoce Ia razon. Tanto para Levi Marrero como para Verena Stolcke, "Ia amistad ilicita" fuc frecuente mas entre Ia poblacion negra que en Ia blanca. Estc asunto pucde estar en discusi6n. En primer Iugar, los negros, sectores sociales marginados, son perscguidos por las normas institucionales de una mancra avasalladora en relacion con cl trato que podia recibir las familias y descendientcs de los grupos social y economicnmente hegem6nicos de Ia colonia. Descartar que los blnncos ricos no practicaron el concubinato, Ia bigamia y los demas comportamientos sexuales seria alterar Ia realidad. Entre Ia comunidad de esc lavas, los amos blancos buscnron refugio sexual procreando una prole marginada de Ia sociedad y sin recursos legales. El honor y el prestigio de In "alta alcumia" de Cuba eran factores para cuidarse del escandalo social. Sin embargo, existe el velar por el honor entre Ins jovenes negras o mulatas de Ia Cuba de medindos del siglo XIX. La mujer negra libre cxigio Ia restitucion de su honor. En otras palabras, velo por su dignidad en aquellos momcntos de

estupros y promcsas de matrimonio sin cumplirll. En estos casos los padres de In perjudicada o algun familiar cercano hacia Ia denuncia publica. En Puerto Rico se han encontrado pocos documentos con los cuales podamos estudiar el conccpto del honor. En los relatos hechos por Carlos Esteban Deive tampoco podemos percatamos de estas caracteristicas. Ello nos lleva a proponer dos altemativas para comprender Ia situacion. La primcra, que seguramcnte estamos indagando fuentes poco rccomendables. Los libros notariales y los casos ventilados en el Tribunal Eclesiastico pueden ser registros de estos casos. En segundo Iugar, de esto no rcsultar, (..que dimimica sc dio en Republica Dominicana y Puerto Rico, que fuc capaz de subordinar Ia importancia del honor?34 La sociedad colonial cstaba dirigida por hombres y mujercs que vivicron y fucron producto de Ia concepcion social de Ia Peninsula Iberica, y esta sera Ia que establcceran en las colonias. El matrimonio entre parejas de los sectores sociales marginados preocup6 a las autoridades. No obstante, entre los de su mismo grupo, el honor no estaba perdido. Las amonestaciones, amcnazas de cxcomunion y expulsion del pueblo se constituycn en mecanismos fragiles para conveneer a los

m !lfc.ricn wrd Spain, 1530-1900, El Colcgio de Mexico y Ia Univcrsidnd Autonoma de Mexico, 3-4 mayo de 1993. 31 Mnria Dolores Luque en su an lculo sobre los frnncescs en Ynuco prescnta los vinculos de parcntcscos y1o de afinidnd entre cstc grupo de inmigrnntcs en cl siglo XIX .Asimismo, Fernando Pic6 en sus trnbajos sobre cltcma de Ia cconomia cafctalern dcmuestrn los lazos de consanguinidad de aqucllos fundndorcs criollos del interior de Ia Isla. 32 Levi Marrero, op.cil., 39. 33 V Stolcke. op.cat., capitulo II. 34 Eltrnbajo de l'atricia Seed cs rcvclndor para estc lema: Amar. ltnnrar y nbedecer en el Mexico mlnrrio/. Cmrjhctas en tomo a Ia clcccitin


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Adlorlid4o e Didio: •n escape a los plllroncs omoroiOS dl~ldos. Prof C~rlos A. Rodriguez-Villanueva

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"delincuentes" del amor. Cabe senalar y resaltar en este punta el comentario de Solange Alberro, quien nos dice que:

La prohibicion resulta Ia mejor coartada de los vcdados, con lo que se puede s11poner que los modelos propuestos carecieron del caracler inflexible q11e cabria srtponer. y q11c s11jrieron notables alteraciones sin que las inslancias ideologicas cm:argadas de difimdir/os y de prcscrvarlos rccurriesen a medidas draslicas cuando sc tralo de Ia represicin de las transgrcsionesJS. Las instituciones y encargados de vigilar y castigar las alteraciones del amor matrimonial se vieron imposibilitados de corregir aquellos "des6rdenes". En 1723, el cum de Arecibo, Puerto Rico, cas6 a una pareja en Ia clirccl. El alcalde cumplia con Ia arden y Ia licencia del Obispo pam que reconociese en los pueblos las personas solteras que estaban viviendo en mal estado y las aprehendiera en Ia carccl publica de dicho pueblo y le diera raz6n al sacerdote36 • A pesar de todo, cl cura bcndijo aquella pareja nun en Ia misma carcel.

Los transgresores del am or oficial y Ia alarma de Ia Iglesia colonial En cl siglo XVlii, una de las mas extensas y detalladas visitas pastorales fue Ia del obispo Juan Bautista Zengotita y Vengoa. La visita se inicio en 1797 y finaliz6 en 1799. La riqueza en informacion Ia convierte en una fuente documental de gran valor para Ia historia de Ia Iglesia y de las mentalidadcs en Puerto Rico. El celo pastoral y administrativo con el cual el Obispo desempei\6 su cargo queda expuesto en cada linea de este documento. El Obispo comienza su visita en Ia ciudad de San Juan y luego se tmslada a los pueblos del none, oeste, sur y este de Ia Isla. Scgun avanza Ia trayectoria de su recorrido pastoral, y sc alcja del

centro urbana administrativo-militar, percibe condiciones de vida dispares. Las desviaciones y alteraciones de Ia vida conyugal son patentes. El resto de Ia poblacion en Puerto Rico vive sin considerar los modelos propuestos desde Ia ciudad. Hay un contraste entre las areas urbanas y rurales; Ia sociedad rural "organizaba su vida dentro del contexto de sus propias rutinas"31 • Sin embargo, el centro urbana de San Juan experimentara cam bios en el siglo XIXJ•. El Obispo se enfrenta at final del siglo XV111 a los resultados de un proceso de cambia en los patrones amorosos. La Iglesia concibe a las parejas que han vivido anos sin Ia "bendici6n oficial" como pccadorcs. Esc amor ilicito tuvo sus caracteristicas y sus razones. Desde mediados del siglo XV111 se registra cste componamiento en Puerto Rico. En el pueblo de Guaynabo, al norte de Ia Isla, entre 1771 a 1780 un total de 158 matrimonios recibieron Ia bcndicion nupciaP9 • La cifra revela cierto comportamicnto demografico-cultural del cual el obispo se percata en su recorrido. La poblacion de Guaynabo hacia Ia decada de 1780 llegaba a las dos mil personas. Un elemcnto imponantc a es que Ia mayoria de Ia poblaci6n era jovcn. No ten!an Ia edad legal para con traer matrimonio; por otro Indo, Ia cconomia de subsistcncia de Ia cpoca no provce medias para ascgumr un hagar''. Los casas que a continuaci6n sc presentan dcbcn servir para Ia rcflexi6n sabre Ia vida privada. La misma deja de serlo para pasar at ambito de to publico cuando de una u otra manera impacta en los patrones socio-demogrnficos y socio·sexuales de Ia cultura colonial.

Amor ilicito entre los inmigrantes Varios inmigrantes peninsulares y extranjeros son acusados de violar cl contrato matrimonial en las Antillas Espanolas. Las acusaciones eran por bigamia, estupros y concubinato. Estas acciones

matrimonial. 1574-1821, (AiianlAl Editorial. Mexico, 1991 ). 35 Solange Albc:rro, "La sexualidod monipulad:l en Nueva Espaila: Modalidadcs de n:cupemcion y de ad:lpt;K;ion frcnte a los tribunates cclcsilisticos" Familia y sexua/idud c11 Nuem Espaiiu. !lf.:mortu d.:I Primer Simposio de Histnria de lar Merttalidades ··Familia y matrimoni J .scrualidad e11 Nuem E.spoiia · (Mexico, Fontlo de Culturn Economico, 1982), 238· 257. 36 Citado en Fernando Pico, Historia General de Puerto Rico, Ja. Ed.• die. (1986), 113. 37 Fernando Pieo, Hi.storia Gem:ru/ de Puerto Rico, 113. 38 Vcosc por ejemplo documenlo sobrc amanccbados en lo capital en el Archivo Dioecsano de San Juan de Puerto Rico. En este momcnto m\·estigo estos documcntos. 39 IS PM. Guaynubo, Libras Mntrimonios 1711 n 1780. En el pueblo de Moca sc rcgistro un tom! de 33 casamientos onunlcs entre I787- 1836. Vcasc n Nilsa I. Perez Cruz, "Estudio basado en los rcgistros de matrimonies de In patToquia de Moen, 1787-1836", A11alf!s de lnvcstigacidtt Histdrica, Vol. II, Num. 2, juli·Die. 1975, l-47. En In publicncion de Osncnr Ramos Piilol, £/ prim.:r cf!ttsa de poblaciun de Cuba calanial, Editorial Estadisuca, La Habana, 1990, no sc rceogen datos sobrc hijos ilcgilimos lo eual pennitirfn hoccr olgun comcntorio. El eenso corrcspondc n 1774- 1775 . 40 Dale que esl.li por verilicarse. La pmgmalica de 1775 ex igia penniso direclo de los padres antes de comprometerse en m;llrimonio. Ademlis, estipulo In ed:ld de 25 niles parn podcr contraer matrimonio. Ln fnlta de cumplimicnto podia conducirlcs o qucdar desprovislo de In hcrencia


H/STORIA IS

confrontan Ia lealtad y cumplimiento con los valores del sistema. Se asume como seguro el apoyo incondicional de los extranjeros, en especial los peninsulares, a las instituciones normativas del reino. Estos hombres-hacendados, comerciantes, militares, oficales del Gobiemo y hombres comunes habian dejado a sus legitimas esposas en el pais de procedencia~t. Sin embargo, Ia realidad choca con ello. Conozcamos algunos casos de Puerto Rico. Don Ramon Perez, natural de Islas Canarias, residente en Arecibo, se hallaba amancebado y "era casado en una de dichas lslas"~2 • Perez estaba amancebado con una mujer soltera "viviendo en su propia casa de habitacion". Ademas, el vicario manifestaba que Ramon habia sido amonestado muchas veces sobre este vicio, y aun echado del partido de Arecibo por este motivo, "y en vez de enmendar de este abominable y detestable pecado, y retirarse, como debia, y esta mandado por el Rey a su pais, a hacer vida maridable con su mujer, ha tenido mana para burlarse y cludir todas las providencias dirigidas a este efecto, y aun ha Jogrado proteccion para entrar de oficial en aquellas milicias urbanas, y ultimamente para que se les nombrase recientemente teniente capitan de ellos"43 • La vida privada de este inmigrante de Canarias es conocida publicamente. Sin embargo, las autoridades militares locales le otorgaron el rango de Teniente Capitan de Ia milicia de Arecibo. Esta situaci6n cs ejemplo de Ia disparidad y falta de atributos de Ia autoridad militar y eclesiastica de Ia colonia para hacer cumplir Ia orden de expulsion. (.Por que Ia orden no se cumple? En el partido de Aguadilla, Bartolome Morales, natural y casado en Cataluna con Aroda Munagas y Rubina, poseia licencia por tres anos de su mujer para estar en Puerto Rico. El 2 de marzo de 1795 habia caducado Ia licencia. En el in forme enviado al gobernador Ramon de Castro, el Obispo resaltaba que "hay motivos poderosos para sospechar que este, como Perez, esta amancebado

con una mujer soltera Hamada Tomasa Fuentes". Bartolome Ia tenia en su casa como criada, donde pario, aunquc el mismo Obispo dcsconocia el padre de Ia criatura . Su licencia expiraba el I 0 de abril de 1794. Ademas, no tenia fe de bautismo ni documcnto que acreditase su matrimonio. La unica razon que ofrecia Bartolome era que todo lo perdi6 en un naufragio-IS. Es decir, nadie sabe a cicncia cierta quicn era este hombre y cwil era su conducta. En vista de estas anomalias, Zengotita exige at Gobernador que prepare un ccnso de extranjeros y peninsulares para conocer quienes habian contraido matrimonio antes de emigrar a Ia Jsla46 • Don Antonio Romero, de las Islas Canarias, era casado y "vino a esta Isla por los mil setencientos ochenta y cuatro con una mujer robada y casada en Ia Isla de Margarita"47• Llego a Guayanilla, pueblo Jocalizado a! suroeste de Puerto Rico, y presentose como casado con aquella mujer. De esta relaci6n tuvo sucesi6n. Una vez el gobemador Juan Dahan tuvo conocimiento del asunto, imparti6 ordenes para su aprehension. Romero recibi6 aviso de los vecinos y se ocult6, de manera que quedo frustrada aquella providencia. AI qucdar viudo de Ia mujer de Ia Isla de Margarita, Antonio se amanceb6 con otra mujer casada. Sin embargo, el deli to qued6 impune una vez el obispo Trespalacios fue trasladado at Obispado de La Habana; y Ia mujer robada, regres6 con su marido. En marzo de 1798, el mencionado Romero continuaba amancebado en el pueblo de Mayagiiez con otra mujer casada~ • La estrategia para escapar de las autoridades por parte de Antonio era "ausentarsc de dicho partido, Juego que advierte que se acerca Ia visita episcopal, como ha ejecutado ami arribo", confirma el obispo49 • El holandes don Simon Principe, natural de Curazao y casado con ella, hacia seis anos ( 179398) que residia en Cabo Rojo, suoreste de Ia Isla. Se sospechaba de su concubinato50• En el mismo partido residia don Juan Lopez, casado en Republica Dominicana (La Espanola) y refugiado en Puerto Rico por "crimcnes graves"; asimismo 1

pntcmn y familiar 41 Vease Dolores Enciso Rojas, "La legislncion sobrc cl de lito de btgamia y su aplicacuin en Nueva Espaila", en Joaquin Moniz, £/placer cle pecar & el aja11 cl<! twnnar, (INAH, 1987}. 249-294. 42 ~Expcdicntc sobrc Ia vista del Obispado de Puerto Rico practicada por fray Ju1111 Bautistn Zengotitn Vcngoa, 1797", AGI, Sto. Domingo. Leg. 25-27, Micropclicula CJH, carr 138, f.686. 431bid., 13 de diciembrc de 1797. 44 Ibid, 30 de diciembrc de I 797, Moca, f 706, Carta nl gobcmador D. Ramon de Castro. 45 Ibid. f. 719v. 46 Dcsgracindamentc nunca hcmos cncontrado cl mcncionado ccnso. Posiblcmcntc, nunca sc inicio 471bid. f. 724v. 48 Ibid • f. 724v. 491bid. 50 Ibid.


Rtt1•i."11 JCP

Amor lic:lto e Uldto: un escape a los patmnes amomMJS establttldm. Prof Carlos A. Rodriguc~· V.l lanuc' n

mio/5 mimcm 13

burl6 los requerimientos del Teniente a Guerra para presentarse ante el Obispo. Los infractores de los patrones establecidos recurrieron a ocuilarse en aquellos momentos en los cualcs cl Obispo o cualquier otro oficial de las autoridades colonialcs se presentaba at pueblo o at barrio para interrogarles y/o apresarles. A don Domingo Berrios, casado en Maracaibo, Venezuela, sc Jc acus6 de doble "amancebamiento publico". El caso se dilucidaba en Ia Real Audiencia de Distrito51 • De este modo, el Obispo se cnfrentaba con cxtranjeros que cometian el del ito de amar ilcgalmente. Por ultimo, presentamos el caso del militar Juan Barca, de Ia caballeria de Ia Compaiiia de Ia Villa de San German. Sobrc Barca se sei\al6 Ia posibilidad de cstar casado en Ia Peninsula Iberica. Juan Barca habia llcgado a Puerto Rico bacia dieciscis ai\os (1781-1797). Durante los primeros seis ai\os cstuvo vagando por varios pueblos basta que por fin decidi6 establecerse en San German51 . Juan Barca vivi6 una "vida escandalosa", sci\alaba cl Obispo. En el tiempo que rcsidi6 en San German cometi6 cinco estupros "con palabras de casamicnto". Nunca cumpli6 con su palabra. Entre las cinco j6vcnes sc cncontraba Ia sobrina del teniente a guerra de Ia Villa, don Jose Antonio Sepulveda. A a\gunas j6venes les indicaba que era sohero y a otras que era casado53 • Barca, no solo engai\6 a mujeres solteras sino tambien a las casadas, siendo asi que: Aunquc proclamado para colllracr matrimonio no se sabe ellugar de su nacimiento, aunque el ha dic/w que es de Ia ciudad de Ia Ronda o de una de las aldeas de aquella cincunsferencia. Asimismo resulta de los indicados informes y demmcias que solo en este partido ha descompuesto cuatro matrimonios, viviendo anrancebado con otras lantas m1yeres casadas...y amena=ando a todo el p1iblico con Ia nwerle a los maridos de las mryeres con quienes ha vivido torpememc54.

Este terrorista del amor que dcscompuso cuatro matrimonios, comcti6 accioncs funcstas. Como por ejcmplo, "Ia mucrtc tnigica y lastimosa de una de elias, y en cl dia ticnc en cl tribunal...pendiente una causa criminal con cl marido de otra, llamado Vicente Zaragoza, cuyo matrimonio acabo de reunir, ofreciendo que no volvcni mas a esta villa cl dicho Barca"55 • El cxtranjcro cngaM tanto a mujcres soltcras como a otras casadas, como hcmos notado a traves de los rclatos del senor Obispo. Juana Bautista le cataloga de "monstruo" y le solicit6 al Gobcmador que castigara a "cste facincroso hombre" y que sirvicra de cjcmplo para otros que carnelian tales pecadosSii. Esas dcsviacioncs y agrcsioncs por parte de los inmigrantes cxisticron desde los inicios de Ia colonizaci6n 57• Sin embargo, como sc cxplican yen que contexto sc cnmarcan tales accioncs y actitudcs. Cabc sci\alar que los inmigrantcs, en su momenta, mudan los apcllidos, haccn dcsaparecer sus documcntos de idcntidad y cstatus civil, c invalidan sus licencias. El inmigrantc provicnc de una socicdad dondc las imposicioncs lc pcrsiguen y lc exigen; dondc cxistc un control c imposicioncs de indole religiosa y sexual. En Puerto Rico, esc control sc intensifica a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Con Ia visita pastoral del obispo Zcngotita sc poncn de manificsto las costumbrcs prey cxtraconyugalcs, las cualcs vcnian dandose desde mediados del siglo XVII. Los amorcs ilicitos se practicaron constantcmcntc en Ia colonia. Dcsde el principio colonial (1508-1550) hubo un desbalance en Ia composici6n de los grupos sexuales. Ello tuvo impacto en Ia estructura social de las relaciones matrimonialcs. En cl siglo XVII el obispo celebr6 un sinodo diocesano para discutir el lema de Ia familia; asimismo, ratific6 las normas del Concilio de Trento58 • Determin6 exigir un ccrtificado de solteria o viudez a los inmigranles. "Si arribaba una pareja for:inea ten ian que probar que estaban casados, so penn de ser considerados como amancebados"59• La Iglesia se vio obligada a

51 Ibid., f. 725r, 15 de marzo de 1798, Villa de San Gerrmin. El 24 de marzo el gobemador De Castro contesto al Obispo y le indica que ha inicindo y cxpedido "ordenes para cl pmccdimiento que contrn ellos es debido", f. 707. 52 Ibid. 53 Ibid. 54 Ibid. 55 Ibid. 56 Ibid. f. 728-730, 14 de nbril de 1798. 57 Carlos Esteban Dcivc cxponc las situaciones de amorcs ilicitos en Republica Dominicana dcsdc cl siglo XVI hasta mcdiados del siglo XVIII en La mala l'ida. Defincuencia y picaresca e11/a colo11ia espanola de Samo Domi11go, (Fundacio n Cultural Dominicann, Santo Domingo, Rcp,ilblica Dominicann), 1988. 58 Angel Lopez Cantos, Hiswria de Puerto Rico, 1650-1700, (Escucla de Estudios Hispanoamcriennos de Sevilla, 1975), 46. 59 Ibid.


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recunir a varias altcmativas de control para crradicar los males que cl alto clero criticaba constantcmentc. En Cuba, Levi Marrero narra varios ejemplos de pcninsularcs y extranjeros inmigrantcs que llcgan a esc pais y comctcn cl pccado de "amistad ilicita"60 • El jurista R. Pina destacaba, a principios del siglo XIX, que los inmigrantes llegaban a Ia isla para haccr fortuna; cstos "sc ven precisados en un principia a reducirse al cclibato como primcra condicion economica que los haga aptos para su destino ...", clio cs lo que conduce a cstos al concubinato61 • El matrimonio no oficial era una condicion favorable para los inmigrantes, ya que cstaban cxcntos de contribuir de forma dirccta a Ia manuntcncion de los hijos bastardos. Par otro !ado, Ia concepcion tcrgivcrsada que tiene un cxtranjero sabre Ia scnsualidad y sexualidad apasionada de Ia mujer caribcna puede scr motivo para cstas cxpcriencias.

La Iglesia y el pueblo: frente al amor "legal" e "ilicito" La altcmativa institucional es "vigilar y castigar"; buscar las mancras de frcnar las actitudcs frcntc al matrimonio y frcntc a los scntimicntos. La rcspucsta de Ia sociedad, inmigrantcs pcninsulares, cxtranjcros y criollos constituyo Ia prcservacion, rccurrcncia y reinvindicacion de sus aeciones. Solange Alberro sosticnc que Ia "bigamia y el amancebamiento apareccn como cl proccso de adaptacion de individuos desarraigados de su media original, cntregados a una vida inestablc; respondiendo a las necesidadcs del momcnto"61 • Los criollos de aquel cntonccs vivieron las mismas actitudes frcnte al amor. El Obispo comentaba que en Puerto Rico "los concubinatos y amancebamicntos publicos ...son tan comuncs ...cn todos sus partidos o lugarcs"63• Fueron costumbrc en Republica Dominicana y Cuba, como ya hemos expucsto. ;,Cuales cran los motivos para que Ia poblacion criolla viviera amancebada? i,Como explicamos el amor ilicito en Ia colonia? Las relacioncs amorosas entre personas de condiciones sociocconomicas dcsigualcs o afincs

resulta un mccanismo de sobrevivencia economica. Asi se advierte en Ia visita del obispo Antolino (Puerto Rico), 1750:

... que muchas nwgeres, con conocimiellfo de 110 poderse casar por s11 infima calidad, se entregan co11 infamia sat•ia, escandalo de e/ pueblo, y en grave ofensa de Dios 1111estro Se1i01; a hombres de Ia principal y mediana esphera. por el vi/ interes de que ya no cason sercin dotados por ellos"". Las palabras del Obispo son resultado de Ia cultura popular. La mujer de calidad inferior encontrara en un hombre blanco, espanol, extranjero o criollo, Ia oportunidad de rccibir sostcn economico empcce a estar atada por las reglas que esc mismo grupo social le imponc. Entonces, hay una negociacion entre gcncros que se traduce en el concubinato o Ia bigamia. Estc fue el caso de Ia mulata Cecilia Valdes. Ella rcconocia y sabin que su matrimonio con su amantc blanco era un amor imposible. Por tanto, cl rcsultado consistio en impedir casar a mujcrcs "cuya calidad" era inferior a Ia del hombre y viccvcrsa. La situacion sociocconomica de Ia colonia en cl siglo XVIII no favorccia cl casamiento "ideal'' propucsto por los organismos reprcscntativos del mundo de Ia metropoli6 5. Las explicaciones a las modalidadcs de los patroncs ideologicos son complcjas. El amanccbamiento, relacion sexual y amorosa fucra del matrimonio oficial, canonico, no cs sei\al o manifestacion de un desenfreno de placeres; es Ia altcmativa popular para vi vir an helos, compartir scntimicntos, dcseos y frustacioncs, frentc a Ia imposibilidad de obtcner Ia bcndicion canonica. La vivcncia amorosa y sexual premarital y cl amancebamicnto son pecados scgun lo concibe Ia jcrarquia eclcsiastica en su doctrina pcro no para Ia cultura popular. Sin embargo, de aquella relacion surge cl amancebamicnto duradero y establc. Entre los inmigrantes peninsularcs y extranjeros, antes mencionados, el Obispo pone cnfasis en Ia \ongevidad del amanccbamicnto66 • En las partidas de bautismos, par cjcmplo, de hijos ilcgitimos solo

60 L Mnm:ro, op.cit., 42-43. fi I Tornado de L. Marrero, op.cit. 62 Op. cit., 242-3. 63 Cann del Obispo at Gobcmador, f. 688. 64 ··t• Visila Pastornl del Obispo Antolino al Pueblo de Ia Ribcru de Arccibo, 1750". 2S I. 65 En Nueva Espailu,ln actividad de una mujcr catuloguda como de "mal vivir" es Ia formu de "enfrentar Ia siluacion socio·economtca-, sostiene S Albcrro, op.cit .• 243. 66 Don Ramon Perez, naturnl de Islas Canarias, vi via en ·•envejccido concubinato", sci'lala el obispo Juan Bautista Zcngotitn, f. 686, Il97. La frccucncia de lcgitimar estos matrimonios ascicndc en el siglo XIX. En Cuba succde lo propio. Es una rclacion que Ia Iglesia llcga a comprcnder a pcsar de no accptarla.


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Amor lldlo c llldlo: un escape~ los pDironcs Dmonnos csl~blcddos. Prof Carlos A. Rodriguez.Villanucva

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se menciona e\ nombre de Ia madre; desconocemos a\ padre. La mujer y sus hijos no estan totalmente abandonados. El padre asume su pape\ dentro del grupo familiar, a pesar de no constituir un ntic\eo socia\legitimo. Ella pucde ser constatado en las aetas matrimonia\es del siglo XVIII. Parejas que vivieron amancebadas legalizan Ia vivencia \ongcva a\ momenta de morir. AI analizar las cifras de bautismos de los Iibras parroquiales, hay que tener en consideracion Ia realidad de Ia \ongevidad concubina de Ia sociedad. En e\ quinquenio de 1765-69, e\ I 0.9% de los bautizados en Guaynabo -pueblo localizado en Ia periferia de Ia ciudad de San Juan· eran hijos naturales. A finales del siglo XVIII, 1795- 1800, el promedio ascendi6 hasta e\35.4%67• Sin embargo, i,cuantos de esos nii\os estuvieron desamparados de Ia tigura del padre? Los datos para el siglo XVIII cubano no estan a nuestro alcance; no obstante, para el siglo XIX el censo de 1846 recoge un total de 167,349 bautismos. El 45.8% (76,625) correspondia a padres que no habian legitimado mediante sacramento su union. Un 54.2% (90,724) eran nii\os legitimos... En los campos era dificil encontrar pretendiente que no estuviese ligado a Ia parentela. Por tanto, Ia frecuencia de relaciones afines era impedimenta para contraer matrimonio eclesiastico, en especial las de segundo grado de consanguinidad. Las \eyes can6nicas desde e\ siglo XVI impidieron Ia endogamia, pero el pueblo Ia practico69• Para obtener Ia dispensa correspondiente sc necesitaba dinero, del cual carecian los pobladores en Puerto Rico. Los grupos de escasos recursos optaban por mantener Ia relacion "clandestina"711• En Ia colonia de Venezuela, el Obispo Mariano Marti efectuo su primera visita pastoral en el ai\o de I 771. Los resultados de Marti concuerdan con los del obispo Zengotita71 • El testimonio del can6nigo Pedro Jose Ramirez de Arellano, en diciembre de 1815, comprucba que

las poblaciones del interior de Ia Isla son productos de Ia endogamia7l. Las distancias entre un pueblo y otro impedian el contacto con desconocidos. Entonces, el mercado de candidatos para el matrimonio se reducia allugar inmediato. La inedulible inclinacion de los naturales de Ia Ysla seiialadamellle los del illlerior se fixa casi siempre en los de su parelllela, o bien sea por Ia intimafamiliaridad con que se tratan. ci bie11 porque conciben de Ia dijicultad de que se presenten SU e/ecci011 Otras personas de ca/idad )' costumbres correspondientes alrango en que se concidera cadafamilia13•

a

Las caracteristicas del amor ilicito de finales del siglo XVIII se recrudecen a troves del siglo XIX en las trcs colonias. Este siglo de auge economico va acompai\ado del detcrioro de las condiciones de vida del hombre y Ia mujer trabajadores en las plantaciones de cai\a de azucar y en las haciendas de cafe. El dulce grana se combina con cJ cafe amargo, sin embargo, Ia vida cotidiana y privada de los peones en Puerto Rico rccibe mayor grado de regulaci6n par parte de Ia Iglesia y cl Estado. Los cubanos no cscaparon a Ia vara rectora y vigilante de Ia Iglesia y el Estado. Cuba cxpcrimenta un auge economico, lo cual haec que los abismos sociales y raciales se profundicen. Republica Dominicana recibe el impacto y las consecuencias de Ia revoluci6n haitiana. En esta zona Ia situaci6n es peculiar. Las guerras entre estas dos naciones (Santo Domingo y Haiti) llegaron a socavar Ia estructura demogrnfica, generando un dcsbalancc entre sexos. Ella explica cl comportamicnto concubino y de bigamia que se registra entrada el siglo XIX. La desproporci6n entre cl scxo femenino y cl masculino fue mayor. El mimero de las mujeres era mayor que e\ de los hombres. En Ia region de Azua, con una poblacion de 1,200 personas "no habia mas de dace 0 quince

67 Carlos A. Rodriguez- Vii lanueva, Sociedad y pohfadun: el·tmcwra familiar e11 Guaynabo tmm: J 76S y 1869. (Tesis de Maeslria, Universidad de Pueno Rico, San Juan, 1987). 68 Ibid., p. 45. Cada informacion y datos sobre Cuba son tomadas de Levi Marrero, op. eiL los rcgislros parroquiales depositados en cl Centro de Investigaciones Hisloricas de algunas regiones geognificas de Ia Republica Dominicana puedcn dnrnos !os datos. Pedro San Miguel hizo las gcstiones pam rnicrolilmar eslos libros. 69 Daisy Ripodaz Ardanaz, Elmarrimcmio en /lrdias: rcalidad .•cx:ial )' rcgulachirrjuridicu, (Conicet, Bueno Aires, I 977). 70 En el stglo XIX, varios obispos rccurrieron a otorgar dispensas de consaguinidad frcnte a Ia rcalidad de Ia endognmia frccuenle entre los pucnorriqucilos. El obispo Benigno Carrion insistio en cl frncaso de hnbcr otorgado dispcnsas bajo Ia administrndon paslornl de su antec~or, Gil Es!evcs. En "Circular sabre dispcnsas malrimoninlcs", scilnlnba Carrion: "Crciamos que, dispcnsando atodos los que tcnian una vida incesluosa, concluinin, 6 al mcnos en lo succsivo no seria lnnlas las uniones ilicnas de los paricnles·. Bo/eti11 Ec/esicistico (BE), ailo IV, J• feb. 1862. mim. 3, 25-29 7 1 Vcasc a Kathy Waldron. "los pccadorcs y cl Obispo en Ia Venezuela colonial: La visita del Obispo Mariano Mani, 1771· 1 784~, Asuncion lavrin ( coord ), Sexuafidad y marrimcmio en Ia Ame! rica lrispauka. Sig/o.• XI'J-XI'IIl, (Grijnlbo, McKico. D.F.. 1991), 173 · 196. 7:1 AGI, Ultrnmar, Leg. SOl, f. 294, Micropelicula CJU , carr . 21 8. El obispo Marti en Venezuela fuc mucho miis arbitrnrio al memento de solucionar los problemas de amorcs ilicitos entre paricntes. En Pueno Rico, todo llcva a pcnsar que los amnntes eontinuaron con sus rclacioncs. 73 Ibid.


H/SfORitllfJ

personas casadas". El resto vivia en concubinato74• Senala Roberto Marte que las relaciones de un hombre con varias mujeres eran frecuentes. Ahara bien, este estilo matrimonial no llegaba al escandalo "porque asi vivia Ia mayoria... " 75• Esta caracteristica esta presente en Ia sociedad dominicana actual.

Consideraciones finales El amor y sexualidad antes y despues del matrimonio en Ia sociedad colonial de Puerto Rico, Santo Domingo y Cuba en el siglo XVIII no se aparta del comportamiento de Ia poblacion de America Latina76• El modelo propuesto encontro resistcncia popular. El amancebamiento y las relaciones sexuales pre y extramaritales constituyen Ia contestacion espontanea en Ia conducta poblacional. El amor licito y el amor ilicito convivcn en el siglo XVIII. Las represiones y prohibiciones emanadas de Ia Iglesia conseguian resultados efimeros y someros; mientras que las actitudes populares se arraigaron en el siglo XIX, sin excluir e1 matrimonio como se proponia desde Ia Iglesia y el Estado. No obstante, con sus caracteristicas peculiares. Llama Ia atencion un detalle sumamente interesante al momenta de analizar los documentos de las visitas pastorales. Se trata de las acusaciones a las mujeres de los amantes que han violentado el patron cultural del amor. En las paginas anteriores, se cita al obispo Zengotita mencionando que varios de los transgresores raptaron y amaban a mujeres casadas. Las aportaciones de Ia investigacion de Maria F. Barcelo Miller complementan este ensayo77• La alta jerarquia de Ia Iglesia colonial responsabilizo a Ia mujer por sus deslices amorosos. Par lo vista, Ia (mica culpable en todo esto era Ia mujer. Barcelo indica qu esta discriminacion no consideraba "los danos que Ia mujer sufre en este tipo de relacion o el genuino interes por casarse, se Je prohibe el casamiento y se le critica, con directas alusiones a Ia vinculacion

demonio-mujer, por provocar estas situaciones"78. Ahara bien, hay que contemplar las razones para una mujer aceptar y mantener una relacion de concubina. Hemos presentado algunas de elias. La mujer que aceptaba este modo matrimonial conocia previamente las consecuencias socioculturales en alguna medida. Si ella no las conocia, seguramente no le preocupaban a corto plaza. Amar fuera del matrimonio conlleva Ia perdida de los beneficios sociales y legales. Sin embargo, Ia longevidad del amor concubine llama a Ia reflexion. Aunque no es un amor "legal" el que comparten las parejas, si es duradero como se con firma en las visitas pastorales y documentos estatales en Cuba, Republica Dominicana y Puerto Rico; y sabre todo, en las aetas de matrimonios y defunciones de conyuges. Ella legaliza el amor concubine. Las amonestaciones, cxcomuniones y las amenazas de destierro a los "pecadores del amor" no fueron suficientes para lograr el establecimiento del modelo dominante. A pesar de toda Ia resistencia, los valores predominantes del matrimonio persisten porque Ia resistencia no estaba dirigida bacia Ia estructura cultural, con relacion a de valores, y si bacia las restricciones institucionales aplicadas y recomendadas por los eclesiasticos79• Otra peculiaridad en esta comparacion es Ia flexibilidad de Ia Iglesia ante el avance y Ia decision de Ia cultura popular en sus formas y modos de llegar al matrimonio. La Iglesia llego a racionalizar eslos modos matrimoniales y bendijo a muchos delincuentes del amor. La represion eclesiastica en el caso comparativo fue reduciendose al mismo tiempo que las sociedades se hac ian mas complejas al recibir el nuevo siglo XIX. La historia del Caribe hispanico esla muy lejos de aquella frase celebre de Lola Rodriguez de Ti6: Cuba y Puerto Rico dos alas del mismo pajaro. La vertebra del pajaro es Ia misma, legislacion, vigilancia, castigos, amonestaciones, prohibiciones; y las alas, una Cuba y Ia otra Puerto Rico, aletean carentes de sincronizacion y armonia. ID

74 Roberto Marte, Cuba> Ia Repriblica Dominicana. Transicitin economica en el Caribe del siglo XIX, (Universidad APEC, Santo Domingo, R.D., sin fccha de pubhcnci<in), 104- 132. 15 Ibid., 105. . 76 Vci!SC Marin Angela D·lncao, Amore familia; Nicolns Slinchcz Albomoz, La poblacion de Amcrrca Latrna, (AiialllOI, Madrid, 1977); Joaquin Mortiz, op. cit.: Allx:rro Solnnge, op. cit, Pablo Rodriguez, ~Promesa, seducci6n y llllltrimonio en Antioquia colonial"', Historias ]5. Ret·isra deiiiiStiruro Nacionof de Anrropologia e Historia, MC:ltico, Octubn: l99Q.Marzo 199 I, pp. 141· 160; Thomas Calvo, La Nuet•a Galicia err los .figlos ).1'1y ).1'11, El Colegio de Jalisco, Centro de Estudios Melticanos y Ccntroamericanos (CEMCA), 1989; Pilar GolllOIIbo, Historia de fa familia, Antologias Lniversrtarins, Mc!ltito 1993; Prlnr Gonzalbo, Familias nol'Ohispanas, siglos Xl11 af XIX, Scminario de Historin de In Familia, El Colegio de Mcltrco, 1991. Gonzalbo cs Ia compiladorn y coordinador de ambos libros. 77 Maria F Ban:cl<i Miller, "De In polilta a Ia virtud: visi6n de In lglesiajer.irquica sobrc In mujer" en Ynmila Azizc, (Ensayos de invcstigacion), La mujer en Puerto Rico, (Ediciones Huracnn, 1987), 49-88. 78 Ibid., 60·61. 79 Consulte a Moniquc Legros, "Acen::~ de un di~logo que no to fuc·• en Familia y se:aralidad en Nuc1 a E.rpoila , pp. 207-40. Legros ex pone que a pcsar de Ia mc:ntalidad indigena y colonial en Mexico, "todo discurso ticndc a que pn:valezcnn los valon:s mOUlifiestos o latentes que to inspiraron.".


Rl!l'i.<ta /CP ailtJ 6 mimcm 13

Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

A J'llftn ltk:tn -,ln111" IA.ol•)ll&tlll~t

Un despacho consular inedito sobre el colera en Puerto Rico (1855) Gisela Bruns• y Tomas Sarramia

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urante el segundo tercio del siglo XIX e\ colera morbo azoto las islas del Caribe con sus primeros brotes en La Espanola y Cuba1• Desde el momenta en que, a causa de Ia epidemia del co\era, empezo a diezmar Ia poblacion de La Habana ( 1833 ), el Gobiemo de Puerto Rico promulgo una serie de ordenanzas -a travcs de Ia Junta Superior de Sanidad- que culmino con Ia aplicacion de unas disposiciones relativas a Ia sanidad y patentes de las que debian disponer los buques que arribaban a esta isla1 . En casas extremos, estas medidas disponian Ia cuarentena para las naves que llegaban de aquellos puertos invadidos porIa enfermedad, aislando a los pasajeros en Isla de Cabras, bajo Ia estricta vigilancia del personal militar destacado en el fortin de El Caiiuelo y de Ia Punta de Palo Seco. Veintidos anos despucs de los estragos que causo Ia epidemia en Ia isla de Cuba, y a pesar de Ia observancia de las medidas tomadas en Puerto Rico -cspecialmente en Ia capital-, se declaro un brote de co\era en el pueblo costero de Naguabo, el 10 de noviembre de 1855 3• AI parecer, Ia epidemia llego

por mar', y desde aquel puerto se extendio hacia Ia parte norte y este del Pais. Segun los datos oficiales, en tan solo dos meses se afectaron 22 pueblos y sus victimas sumaban casi nueve mi\ 5• Desde el momenta de Ia aparicion del colera en Naguabo hasta finales del siguiente aiio, casi toda Ia Isla se vio afectada porIa epidemia que continuo su ruta de este a oeste. El 7 de diciembre de 1855 aparecen en San Juan los primeros brotes de Ia epidemia y en unas Ires semanas sucumbieron mas de 500 de sus habitantes6 , a pesar de las estrictas medidas adoptadas (vigilancia en las puertas de Ia ciudad para detener y aislar a transeuntes de zonas afectadas; desinfecci6n de correspondencia; purificacion del aire mediante hogares de enebro en las esquinas de las casas y otras providencias), sin faltar cl fervor religioso de los capitalinos, manifestado en misas, procesiones y rogativas. El terror provocado se reflejaba en Ia fuga de las familias acomodadas a otros puntas geogr;ificos fuera de Ia Isla. La mayoria de Ia poblacion, los menos a fortunados, sufrio de cerca los estragos de Ia epidemia que alcanzo a unos 154,000 afectados y

• Gisela Bruns. Abogada )' funcionaria del Gobiemo 1:$\a\al de Hamburgo. Viajera infatigable e intercsada en asuntos culturalcs hispanoamericanos. I Santo Domingo (1833); Cuba (1833, 1850 y 1853); St.o.. Lucia ( 1834 y 1854); Martinka (1835); Jamaica (1850); Bahamas (1 852); Nevis (1853); Barbados y Trinidnd (1854). Vease: Salvador Arana Solo, La sanidad em P11erro Rico ha.fta 1898 (Barcelona: Mcdinacelli. 1978). 2 Circular Nilm. 89, del31 de mnyo de 1851 . expedida por cl Gobiemo Superior y Capilanfa General, finnada por el gobemador D. Juan de Ia Pczucla. 3 No fue casual que, cinco diu mas lardc, La Guceru del Gobienw de Puerto Ric-o, en su edicion del 15 de noviembrc de 1855. publicara las U Prccaucion~ que deben tomarse eontra cl colera". 4 El foco de ingrcso niln no sc ho eslnblccido. Lns fuenlcs di~po nibl:s sei\alon como causas: unas rcscs que se lransportaban a olras Anlillas; importacion de barrilcs de hanna de San Tomtis; o de sacos de cncao que por vin de dicha isln llegnban de Venezuela. 5 Rnmomla Vegn, Epidf!mia y socicdad: cl co/era e11 San German .'' Mayagile:. 1856. Tcsis incdila. (Univcrsidad de Puerto Rico, 1989), 21. 6 Ado Ifo de Hostos. Hi.worla de San J11a11. cir1dad nmruda (San Juan: lnslituto de Cultura Pucnorriquei\a, 1983), 137.


HJSTORIAJI

produjo unas 30,000 victimas7 ; aunque las cifras cxactas de Ia mortandad causadas por Ia epidemia seguinin siendo una incognita, dadas las circunstancias en que se produjeron los datos". En Ia documentacion de Ia cpoca se advierten las escasas condiciones de salubridad; Ia insuficiencia de personal medico y las grandes dificultades para aplicar las correspondientes medidas sanitarias que, con Ia exccpcion de San Juan, padecia el rcsto de los puertos de Ia Isla. Como agravante, Ia ausencia del conocimiento cientifico para contrarrestar cl mal dificultaba aim mas el esfuerzo oficial, ya que todavia se mantcnia Ia creencia tradicional de que Ia epidemia se transmitia par media del aire, como habia escrito Abbad y Lasicrra en el siglo XVIII: " ... el aire, como almaccn universal contiene en si las semillas de las pestes y cnfermedadcs .. ."'. Durante cl desarrollo inicial de Ia epidemia, Carl W. Reichard, consul de Hamburgo en Aguadilla, rcmite al sindico de Asuntos Extcriores de aquclla ciudad alemana cl siguiente informe 10: Consulado de Ia Repriblica y de Ia ciudad hanseatica fibre de Hamburgo en Aguadil/a

mimero de personas curadas................................. 68 mimero de persotws fal/ecidas ............................ / 07 mimero de personas bajo tratamiento medico...... 54 Total229 De los 54 casos bajo tratamiento medico, 24 de los casos se pueden considerar como graves, 12 menos graves y e/ resto se encue111raji1era de peligro. En Juncos dcsde Ia apariciotJ de Ia etifermedad, del 1 7 hasta las 9 de Ia tarde del dia 29 etifermaron 24 personas mimero de personas curadas................................... 4 mimero de personas fal/ecidas ...................... ........ 13 mimero de personas bajo tratamiento medico ........ 7 Total 24 En Caguas dos personas en total afectadas por el co/era, IIIIa de elias fallecida. Ajuicio de los medicos. y de los resultados obtenidos hasta lafecha, Ia e1lje rmedad es de caracter /eve y se espera que, con Ia ayuda del Se1ior, no tarde en desaparecer. En Naguabo Ia eJifermedad se manifesto en 11110 de las zonas mas insalubres de Ia ciudad si bien/a epidemia se esparcio mcis tarde a otras zonas de Ia region, ji1e en Ia primcra en/a cual se rcgistro Ia mortandad mas elevada. Hasta lafecha los casas procede11 casi e:rclusivamclllc de Ia close social mas pobre, particularmente personas de colot; mal vestidas y residellles en cab01ias que no ofrecen proteccio11 contra Ia illlemperie y COIII/II regimen de alimentaciim que por coslllmbre o por mise ria es deficiente.

El abajo firmante se apresura a iliformar a Vuestra E'Ccelencia de Ia aparicion del co/era morbus en Ia isla para que Ia noticia se transmila a/ priblico en general y muy especia/mente se advierta a comerciallles y a traficames. Se incluye asimismo 1111 informe sobre el desarrollo de Ia enfermedad Ia cual se manifesto por ve=primera en Naguabo, 1111 puerto de Ia costa este de nuestra isla. Desde su aparicion en dicho Iugar el dia II de este mes hasta el 22 delmismo Ia etifermedad se ha diseminado tam bien por los pequeiios pueblos de Juncos y Caguas, los cuales se encuelllran mas alejados de Ia costa exactamellle en direccion este y a/ oeste de Naguabo. Segrin los riltimos itiformes oficiales enviados de Ia capital, San Juan, el 23 de este mes los casos registrados hasta lafecha han sido los siguientes:

En Mayagiie;, Ponce y otras zonas de Ia region sur de nuestra isla se registraron en los tiltimos meses frecuellles casas de vintela nalllral. No obstante, estos 110 parece/1 ser de caracter maligno y afectan principalmellle a Ia poblacion de co/01: La curacion sue/e ser rcipida en casi todos los casas sin que se haya constatado 1111 incremento del indice de mortalidad enningtmo de los lugares mencionados.

En Naguabo desde Ia aparicion de Ia etifermedad, mimcro de personas que etifcrmaron desde el 1I a/ 22 ... 229

El abajo firmallle todavia no ha acusado recibo del escrito confecha 24 de enero remitido por Vuestra ÂŁ<(ce/encia y se permite mencionar en/a respuesta

7 Ramonitn Vega, op.cil.. 21. 8 En In Memonn rcdactada por clgobcmador de b Isla en aquel pcriodo, Jose de Lemery, se dclallnba que Ia cpidemta produjo 25,820 \ ictimas; pcro Cnye1ano Coli y Toste asegura que las pc!nltdas de vida nscendtcron n 30,000, pucs muchos casos dcjnron de rcgistrarse (Bolt:titr llisturiw de Puerto Rico, VI, 1918 ), 216. 9 Fray i.1igo Abbad y lnsierr.t, Histuria geogrujka, dtâ&#x20AC;˘il J nalllral ck Ia Isla de San Juan Bautista dt Pm!rto Ri( rl Ed. fncsmilnr. (Editorial Univcrsitnrin UI'R, 1979), 20S. 10 los auton:s agradccen a Eva Lembcke, dircctor.t del archivo de Ia Btbhoteca de Comercio de Hnmburgo, su gcntil colaborocii>n por In ayuda rccibida en In locnlilliCion de cstc documcnto.


Un clnpacboconwbr lllidllo 50brc cl c6kn et1 P~~trtu Rko (1855} G1scla Bruns y Tomas Samun!n

Rn·Lfla /CP 111111 tS

nunwro I J

que Ia intermpcion de los injorn1es anuales se ha de atribuir principalmente a las circunstancias vigentes, ya que en parte los informes ell/regan con retraso o fa/tan completame/lle. No obstante, el mismo ha adoptado que se /e presentan de las diversas partes de Ia isla son deficiemes, se taman medidas para evitar esta silllacion insatisfactoria y espera estar en condiciones de preselllarle dentm de poco 1m informe detailado de las re/aciones comercia/es de las ciudades hanseaticas en esta isla respecto a/ alto acwal. Finalmente el mismo servidor se permite conwnicarle que todavia no /e ha sido concedido e/ exequator del gobierno espana/ y deja a Ia discrecion de zm senado mas aflo si no seria conveniellle volver a iniciar nuevas tramites para salvaguardar los illlerescs comerciales hanseaticos /o ames posible. Se reitera de Vuestra £r:celencia, su muy atelllo )' seguro servidor q. e. s. m. Aguadilla (Pto. Rico) 20 de noviembre de 1855 Firmado: Carl Wm. Reichard Comul de Ia Rep1iblica y ciudad hanseatica fibre de Hamburgo en Ia isla de Puerto Rico Vuestra Exce/encia Sr. D. C. H. (!) Merck, Sindico de Asuntos Exteriores Hamburgo

Algunos puntos de estc dcspacho nos llaman poderosamente Ia atencion. Se desconoce cuales serian los "in formes oficiales enviados de Ia capital" que utilizo eJ consul para ofrecer sus datos, pero con toda seguridad no debia tratarse del periodico oficial del Gobiemo, La Gaceta de Puerto Rico, al que sin duda tendria facil acceso. Los datos ofrecidos no concuerdan - ni en cifras, ni en lugares afectados por Ia epidemia- con los indicados en los partes oficiales que publicaba La Gaceta, ya que las cifras oficiales eran muy superiores. Por otro !ado, desde el 17 de noviembre de 1855, La Gaceta de Puerto Rico presentaba a sus lectores un parte oficial trisemanal-que coincidia con las fechas de publicaciondetallando estadisticamente las poblaciones afcctadas y los habitantes "invadidos", con su

respectivo mimero de enfermos, curados y fallecidos 11 • Por clio, causa extraileza que a! e\aborar su informe, el consul ofreciera Ia situaci6n existente en Naguabo, del II al 22 de noviembre; en Juncos, del 17 a\ 29 (a pesar de que e\ despacho consular tiene fecha del dia anterior), y en Caguas, sin fecha alguna. Como colofon a los datos estadisticos, el informe resaltaba acertadamente el hecho de que el mayor estrago epidemico se dio entre el estrato social menos favorecido de Ia Isla. En efecto, este azote, considerado como el de mayor numero de muertes registrado en los anales medicos del Pais, incluia un alto porcentaje de victimas entre Ia poblacion negra en general - libertos y esclavos- , lo que reprcsento una alta merma en Ia fucrza obrera que movia Ia industria del azucar, segun se ha documcntado recientemente 11• AI margen del tema central del informe, su au tor aprovecha Ia oportunidad para solicitar el inicio de nucvos tcimites para Ia concesion del exequatur por parte del Gobiemo cspai\ol y legalizar asi su actuacion consular en Ia isla de Puerto Rico, ya que Reichard fungia como consul dcsde el 5 de enero de 1846, segun Ia patcnte cxtendida por cl Senado de Hamburgo 13• Lo interesante es que dicho personaje - nacionalizado espailol en 1836- tambicn servia como consul del ducado de Oldenburgo y de Ia ciudad librc de Bremen y, tres ailos mas tarde de Ia expedicion del informe en cuestion, obtendria un puesto como interprete en cl Departamento de Aduanas del Gobiemo espailol en Aguadilla. Se trata, por tanto, de un personaje singularmente multifacetico que sin duda merece un estudio apartc. Finalmente, el "informe detallado" del que habla Reichard en su despacho sobre las relaciones comerciales de las ciudades hanseaticas con Puerto Rico no ha aparecido en los archivos alemanes consultados, y Ia unica mencion posterior a su persona consiste de una breve nota en Ia que se comunica el deceso del consul en cuestion, el 31 de enero de 1860. 1m *Las transcripciones son de Gisela Bruns.

II Curiosamcnlc, cl Gobicmo, a troves de Ia Sccrct:lrin y Copit:lnfa Gc:ncml de: Puerto Rico, ofrccc en La Gaccta cantidadcs ocumulotivas hasl3 cl dfa 29 de novicmbrc y, dcspucs de esn fccho, quiza pam no olonnor dcsmesurndamente a Ia pobloci6n con cifrns de considerable mognitud, decide ofrc:cer infonnoci6n pcriodica indicnndo unicamcntc Ins novedodcs surgidos trns cada infonne. 12 Ricardo Camu~as, Epidcmias, p/agas )' marginaciun: Ia luclra cotrlra Ia adw!rsidad en Puerto Rico en los s/glos .\111/1 )'XIX (Son Juan: Ed. Univcrsidod de America, 1992). 13 Segun material documcnt:ll facilitado gcntilmcntc por Hoydcc E. Reichard de Cancio


11/STORIA 1J

Vida cotidiana de las prostitutas en San Juan de Puerto Rico: 1890-1919 Jose Enrique Flores Ramos Biblioteca del Congreso de los Estados Urudos.

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urante el ultimo cuarto del siglo XIX, como ocurria en otras ciudades occidentales, las autoridades municipales de San Juan creian que Ia prostituci6n constituia una amenaza a Ia salud y las buenas costumbres. Portal raz6n, el Ayuntamiento capitalino en Scsi6n Ordinaria someti6 una ordcnanza en tomo a las llamadas mujeres publicas cl 4 de abril de 1876t. De esta manera, se tom6 el primer paso, al menos en papeles, para incorporar a Puerto Rico dentro de Ia corriente reglamentarista1 que proliferaba en Europa y Latinoamcrica durante Ia segunda mitad del siglo XIX3. El intento reglamentarista de 1876 fue aplicado inconsistentemente por parte del Estado. Noes

\...__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _;...__ _;..__ _ _-.;

hasla Ia decada de 1890 que Ia reglamcntaci6n de Ia prostituci6n fue ejercida con mayor consistencia en San Juan. La aplicaci6n de dicha reglamcntaci6n signific6 para las prostitutas una pcrdida de libertad de movimiento y autonomia econ6mica. El Estado se convirti6, hasta cierto punto, en el gran proxcneta apropiandose via las cuotas y las multas de una parte de Ia producci6n de estas mujcres. A pesar de que esta actividad fue incluida en las ramas de Industria y Comcrcio, dicha acci6n no constituy6 legitimaci6n alguna de Ia prostituci6n. Con Ia crcaci6n en 1895 del Hospital Especial de Mujercs, Ia marginaci6n de las prostitutas cobn) mas fuerza. Ya no solamente se lcs prohibia estar fuera de las areas designadas, tambicn se les segregaba al cstar enfennas. Las prostitutas I Archivo General de Pucno Rico ( en adelante AGPR), Fondos Municipalcs, Scric San Juan, "Sanidnd: E~pedicntc sobrc rcglamcnto de mujercs pilblicns, 1876". 2 El sistema rcglamentarista consistia en limitar a cicnas nrcas de las ciudndcs Ia pr:ictica de Ia prostitucion, asi como los hornrios para cjcrcerla. Pane csencinl de este sistema ern In inspection medica de Ins prostitutns por pane de medicos higienistns. Los medicos cenilicnban en una canilla si Ia mujer examinada cstaba librc de cnfcrmcdadcs vencrcns. De no cstarlo, el ingrcso de Ia prostituta a un hospital especial de mujcrcs era el siguicntc paso. El sistema rcglamcntarista sc fuc cxpandiendo durnntc cl primer cuano de siglo por toda Frnncia. Aunque Ia rcglamentacion como tnl no ern original de Francia, el sistema frances se impuso como modelo n imitar durante cl siglo XIX. Para mns informacion, vcnse John F. Decker. Pmftitlllitm: Rcgulatio11 and Ctmtml ( Littleton: Rothman, 1979), S0-53. 3 Se aprobaron nuevas rcglamcntaciones n Ia prostitueion en las siguicntcs ciudadcs espai\olas Vigo ( 1867), Gerona ( 1869), Sevilla ( 1870), Cadiz (1870), San Sebastian (1874). Dcsde cl 1873, en Cuba, cl gobcmador politico, Perez de Ia Rtvn obhgaba n las prostitutas de La Habann a rcndir impucstos para podcr pngnt los medicos higicnistns n cargo de inspcceionar el cstado de snlud cstas; vcase, E. Rodriguez Solfs, Hisltlriu Je Ia ptmtilllcilin en Espana y Amt!ricu (Madrid: Bibliotcca Nueva, 1921 ), 246--47. En Guatemala In rcglnmcntncion fue nprobnda en 1881; vensc David McCreery, "This Life of Misery and Shame: Female Prostitution in Guatemala City, 1880¡1929" Jmmral 11!Latin Amcrim11 Sllldics, No 2 ( 1986), 333¡53. En Buenos Aires, Ia rcglamentacion de In prostitucion fuc aprobadn en 1875, tomando como modelo lcgislacion c:uropea Donna J. Guy. Sc.r und Danger in Buenos Ain.os: Pmstitrttitm, Fumi(l' und Nuti11n i11 Argentina (Lincoln Uniersity of Nebraska, 1991 ), 60.


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rotldiana de las pn>Stltuta• en San Juan de Puerto Ric11: 1890-1919 Jo.C Enrique Flores Ramo•

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rcprcscntaban para e\ Estado un peligro desde el punta de vista sanitaria y de control social por ser motivo de escandalos. La reglamentaci6n y Ia hospitalizaci6n obligatoria eran vistas pare\ Estado como cl brazo rcpresivo necesario para poder lidiar con ambos pcligros4 • A partir de Ia invasion norteamericana en 1898 hasta 1917 Ia rclacion del Estado con las prostitutas fue prncticamcnte Ia misma que bajo el regimen cspai\ol. Esto cambio durante ci mcs de fcbrcro de 1917, cuando a raiz de Ia Hamada "Ley de las cinco millas" se comenzo a pcrseguirlas sistematicamcnlc. Con csla Icy federal, aplicada a todos los estados y territorios cstadounidenses, se climino el sistema reglamentarista en Puerto Rico despucs de 41 ai\os de cxistencia. Las autoridades militares lemian que con Ia movilizacion de alrededor de 13,000 reclutas al Campamento Las Casas se podia desatar Ia propagacion de enfermedades vencrcas, dada Ia cercania con San Juan, que era un centro activo de prostituci6n5 • El cambia, sin embargo, fue una imposicion del Departamento de Guerra de los Estados Unidos, el cual tenia Ia primera y ultima palabra. No fue

una coincidencia ci que se dcsarrollara a Ia vez Ia campai\a contra cl alcohol. Si se queria " ...manlcner un pueblo sobrio en cpoca de gucrra"6 era ncccsario mantcnerlo libre de enfcrmcdades vencreas. La prcnsa de Ia cpoca evidencia como Ia imposicion de esta Icy puso de manificsto las tcnsioncs politicas y socialcs que cstaba viviendo Puerto Rico. Bajo Ia "Ley de las cinco mil las" no solo se abuso en contra de los dcrcchos de las prostitutas, sino tambicn contra los dcrcchos de mujeres que no practicaban Ia prostituci6n7 • AI finalizar Ia Primcra Guerra Mundial, en los Estados Unidos se habian llegado a proccsar en los tribunales a 15,520 mujcres acusadas de prostituci6n. En Puerto Rico, solamentc durante cl ai\o fiscal 1918-19 el gobicmo civil habia proccsado I ,080 mujcrcs. Resulta obvio que Ia magnitud de Ia reprcsi6n fuc mucho mayor en Ia colonia que en Ia metr6polisK.

Vida cotidiana de las prostitutas El cstudio hist6rico de los aspectos cotidianos sobre grupos marginalcs, como son las prostitutas, prcscnta cicrtas dificultades metodol6gicas. Si considcramos los documcntos oficiales hist6ricos,

4 Jose Enrique Flores Ramos, Eugcncsia. higiene p1ih/icay alcanfi•r para leu pafirme.f: Ia prostilllcirin en 1876-/919 (Tesis de maestria, Unh·crsidad de Pucno Rico, Rccinto de Rio Piedras, 1995), 126. 5 Hennan Goodman, "The Porto Rican Experiment" Social Hygiene, 5 (Apri11919). 6 Mayrn Rosano Urrutin, Hacia 1m numdo "Ahstemio ".La pml1ihici<jn del alcohol en Puerto Rico (Tcsis de doclorndo.IJnivcrsidatl de Pueno Rico, Recinto de Rio Piedrns, 1993), 456. 7 Para una discusion sobre Ins tensiones politicas y socialcs n rnfz de Ia imposicion de Ia "Ley de Ins cinco millas" vcasc Jo;,c Flores Ramos ''Virgins, Whores nnd Prostilucs m the Colony", 1898- 1919" in Fcli~ V. Mnlos and Undn C. Delgado (cds.) P11erto Rir;all Jl(umm :~ lli.flrm• New Perspecti••es. (New York: M.E. Sharpe, 1998), 83-104. 8 Ibid., 94.


HISTOR/A:Z5

Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

las prostitutas rara vcz haccn scntir sus voces. Sin embargo, hay dos tipos de documcnlacion que son utilcs en Ia tarca de rcconstruir Ia vida cotidiana de cstas. La primcra, cs toda aquella documcntacion rclacionada con Ia rcprcsion contra las prostitulas. La scgunda, cs aquel\a que rcgistra los scrvicios medicos ofrccidos a cstas. Un caso particular, como cs c\ de una prostituta que era natural de Caguas y cjcrc[a en San Juan, nos llustra Ia injcrcncia y rcprcsion del Estado sabre las prostitutas bajo cl Gobicmo cspai'iol. El 30 de julio de I 897, cl alcalde de San Juan \c notifico a\ de Caguas que sc fuc a tal ciudad " .. .Ia individua inscrita en c\ ramo de Higienc de Ia Prostitucion, Cecilia Mojica, dcjando pcndicntc Ia contribucion mensual y multas impucstas ... ". El alcalde solicito a su homologo en Caguas que Ia hicieran regresar a San Juan y ofreci6 accioncs rcciprocas para casas igua\es9 â&#x20AC;˘ El 4 de agosto de 1897 contesto c\ alcalde de Caguas que csta habia regrcsado a Ia capital. Esc mismo dia Cecilia Mojica sc prcscnt6 "voluntariamente" en Ia Alcaldia capita !ina para saldar sus dcudas10 â&#x20AC;˘ Este caso evidcncia como c\ proxcnctismo oficial se ejercia. La actitud agresiva en el cobra de dcudas apunta a que el mismo

Estado propiciaba via Ia deuda Ia permanencia de las mujeres en Ia prostitucion. Sin embargo, las mujercs que se dedicaban a Ia prostitucion no cran cntcs pasivos c incapaces de librarse de Ia oprcsion del Estado. llustra lo anterior cl in forme del jcfc de Ia Policia Municipal cl 28 de fcbrcro de 1897, en cl cual sc rcgistra cl ingrcso de las cuotas por concepto del Ramo de Higiem: de Ia Prostitucion corrcspondicntc al mcs de febrcro. En cl mismo scilala a las siguientcs prostitutas a las que fuc imposible cobrarlcs:

...Juana Ramire: J' Ana Martb~e= que e11traron en el Hospital el diecisiete y veinticuatm del corriellfe respetuosamente porno haberle podido cobrar a pesar de las activas gestiones practicadas para el/o. Tampoco se ingresamn las cuotas de Maria Rosario Falcon, Maria Rodrigue= Rivera e Isabel Cabal/em, Ia primera por haberse fugado el ocho, Ia segundo por haber solido de Ia ccircel e/ veinte y cinco por virtud del indulto y Ia tercera por negarse a satisfacer dic:ho arbitrio alegando que ya nose dedica altrajico de Higiene, no teniendo por talllo con que hacerlo efectivo por cuyo motivo Ia rem ito a Ia disposiciim de V.S. para Ia resolucion que estime pmcedente... u.

9 AGJ>R, Fondos Municipalcs, Scric San Juan, "Expcdicntc rcclamnndo nl Alcalde de Caguas a Ia individua inscritu en e1 ramo de higicnc de Ia prostitucion porno habcr satisfccho su cuota mcnsuol y vorias muhas pcndicntcs", Empicza en 30 de julio de 1897. Sin cotalogar. (en odclontc S.C. ) 10 lbfd. II AGJ>R, Fondos Municipalcs, Scric San Juan "lnFonnc dcl jcfc de lo Policia Municipal28 de fcbrcro de 1897" S.C.


VIda cotldlona de IDJ pn1Stltulll1 en San Juan de Putl1o Rico: 1890-1919

R"c·istD /CP

Jose Ennquc Flures Ramos

wla II mml<n> /J

Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

Estas deudas fueron dadas por incobrables por parte del Ayuntamiento 11• Mas alhi del problema que prcsentaba el cobro de cuotas, este in forme nos relata parte de Ia vida diaria de las prostitutas. El hospital, Ia carcel, las fugas para evadir pagos de euotas, Ia astucia y cl engai\o eran parte de Ia cotidianidad. En una sociedad de escasas oportunidades, una vez se ingresaba en cl negocio de Ia prostitucion, las posibilidades de "progreso" se limitaban mayormente a cvolucionar dentro del mismo ncgocio, quizas como duei\a de casa de citas, conocida tambicn como "ama de casu". Asi fue cl caso de Isabel Caballero, Ia misma que segun el

jcfe de Ia Policia Municipal se habia retirado del tratico de Higiene en el mes de febrero de 1897. En Ia "Relacion de meretrices ... ll del 6 de noviembre de 1898 aparccc csta como "ama de casu" en Ia calle Tetuan numero 63 a cargo de seis pupilas 13• Afinnaba el teniente Hennan Goodman que el sistema europeo de reglamentaci6n estuvo de moda en San Juan a partir del 1905 hasta el 1917 14 . Los diarios de novedades del Departamento de Policia de San Juan correspondientes al aiio 1900 registran infracciones al Rcglamento de Higiene de Ia Prostitucion, evidenciando esto que el sistema reglamentarista continuo operando nun despucs de Ia entrada de los norteamericanos15•

12lbill. 13 AGI'R, Fondos Municipalcs, Scric San Juan. "Rclacion de mcrcmiccs. que figuran en cl Distrito 2, de csta capttal hccha en vinucl de onlcn del Sr A!calcic con exprcsion de amas de cusa, de cita, pupilas, 6 de novicmbrc de 1898" S.C. 14 Goodman. op.cit., 186. 15 AGI'R, Fondos Municipalcs, Scric San Juan, Departamento de Policia, Partes diarias, "l!xpediente sobre parte de 1:111 novcdadc:s ocurrid:1s y servicios prcstudos porIa Policia Municip:~l en los dias I al J I de encro de 1900" Leg I011, num. 23!1.


HISTORIA 27

A travcs de estos diarios podemos reconstruir pequeflos fragmentos de Ia vida diaria de las prostitutas. Muchas de las infracciones correspondian a violaciones at Articulo Cuarto del reglamento antes mencionado. Dicho articulo establecia las I 0:00 p.m. como hora limite para salir a Ia calle. Par tal razon, Francisca Vargas fue denunciada al " ...estar jugando en Ia via publica con un americana a horas que no les es permitido salir...". Par el mismo motivo fueron dcnunciadas las meretrices Juana Pagan y Valentina Torres, las cuales fueron encontradas " ... en tertulias con americanos ... " Par to general, Ia multa era de 60

centavos mas 40 centavos par concepto de costas. Si estas mujeres no pagaban Ia multa, se exponian a ser arrestadas 16 • De Ia misma manera que hubo prostitutas que "progresaban" y llegaban a ser "amas de casas", habia otras que les pasaba to contrario. Asi le paso a Demetria Hernandez, que de "ama de casa" en 1898 17, aparcce denunciada como prostituta en cnero de 1900. Esta habia provocado un escandalo en Ia calle Sol numero II 0, exhibicndose en "panos menores" e introduciendo cuatro americanos en su habitaci6n, sin el consentimiento de Ia duena de Ia casa. Ironicamente, Ia arrestada habia sido "ama de casa" en esa misma residencia 18• Las continuas violaciones a los Reglamentos de Higiene de Ia Prostitucion, asi como el escandalo, eran las formas mas comunes de resistencia por parte de las mujeres que practicaban Ia prostitucion. La presencia militar beneficio economicamenle a las prostitutas y duenos de bares. En los documentos de Ia Policia de San Juan hay varios expcdicntes sabre peticiones para abrir los bares hasta las dace de Ia noche. Los nombres de algunos bares se ajustaban a Ia nueva clientela. Nombrcs sugestivos como cl "Soldier Rest" o alusiones patrioticas norteamericanas como el "Philadelphia" comenzaron a proliferar par Ia ciudad. Junto al beneficia economico, que sin duda traian los militares, vinicron los desordenes y Ia violencia. En el ana de 1899 cl Alcalde de San Juan Je pide al Gobemador que les cxija a los duenos de bares una licencia de mil pesos para obligar a cstos a ccrrar tales negocios. Las pcleas que provocaban los soldados americanos amenazaban Ia tranquilidad de Ia ciudad. La peticion fue denegada, dandose como excusa que nose podia afcctar a los buenos comcrciantcs 19 • En cambia, si alguna prostituta violaba alguna ley o reglamcnto en compaiHa de algun soldado, Ia pcnalidad recaia complctamcntc sabre csta. De csta manera, fue multada y penalizada con seis dias de arresto Ia merc~riz Ana Garcia, quien habitaba en Ia calle Sol numc'ro 155, por hallarse sosteniendo relaciones sexuales con un soldado americana a Ia vista del publicol0 •

16 Ibid., pp.24, 42 17 AGPR, Fondos Municip~l cs. Scric San Ju~n. "Relaciiin de mcrclriccs, que figuran en el Dtslrito 2. de esta eapilal heeha en vinud de ordcn del Sr Alcalde con exprcsiun de amas de c~s:t. de cita, pupilus, 6 de novicmbrc de 1898- S.C. 18 Ibid 19 AGPR, Fondos Municipalcs, Scric Sun Juan, Departamento de Policia, "Expcdtcntc sobrc cl c~fc tin Philadelphia" ai\o 1899, lcgnjo 105. 20 AGPR, Fondos Munidpalcs, Scric San Juan, Dcpanamcnto de Policia, Partes diarias, "Expcdicntc sobrc pane de las novcdadcs ocurridas y scrvicios prestmlos por In Policia Municipal en los dias I a[ 3 1 de 1900" Leg I08, mim. 238, p. 3 8.


R~i>111ICP

mia 6 nmnctn} 13

La violencia entre las mismas prostitutas y contra cstas era cosa comun. El Hospital de Higicnc fuc csccnario de pclcas y altcraciones a Ia paz como Ia que provocaron Felipa Villanueva y Reparada Carrion, las cualcs sufricron una condcna de seis dins de carccl una vez fueron dadas de altan. En ocasiones las mismas autoridades se veian obligadas a protegcr a las prostitutas. Ejemplo de clio fueron las denuncias que se presentaron contra Ambrosio Osorio, Alejandro Vazquez y Jose Dolores Ortiz por impedir el reconocimicnto de mujcres que sc dirigian a! Hospital de Higiene tratando de atropcllar a las que salian de este lugar 1• Otras veces los escandalos en el Hospital de Higiene eran cometidos por prostitutas alii recluidas. Asi paso el 9 de mayo de 1900, cuando fueron dcnunciadas trece prostitutas por faltarle el rcspcto a Ia celadora del hospital y provocar desorden. Sc impusieron sentencias de 10 a 30 dins de carcel 13 . Si bien es cicrto que bajo el regimen nortcamericano se oyeron en Ia Alcaldia voces favorcccdoras del abolicionismo, como fue Ia de Federico Degctau, las mismas no tuvieron trascendencia alguna. Sc siguio con Ia pnictica de confcccionar listas de prostitutas en las cuales se registraba su nombre, domicilio y categoria14• De Ia "Relacion de las meretrices, que figuran en cl Distrito 2 ..." de San Juan, que comprendia, entre otras, las calles Luna y Sol, todavia famosas en Ia memoria popular por scr puntas de prostitucion, vemos una tendencia al predominio de Ia catcgoria de prostituta como pupila sobre Ia individual. De las 93 mujeres rcgistradas, 13 cran amas de casa, de las cualcs una, Hamada Martina Bonilla, tenia dos casas en Ia calle Sol 15. Las prostitutas individuales representaban casi e\ 29% de las prostitutas registradas. Predominaban las 1\amadas pupilas, las cualcs representaban alredcdor del 7 I% 1'. El predominio del sistema de casas de pupilas apunta a que a Ia

VIda ttllldlana d~ las proslllulas en San Juan dr Puerto Rico: 11190.1919 Jo~ f nnquo Flores Ramos

mayoria de las prostitutas les era mas factible sobrevivir en grupo a pesar de tener que compartir las ganancias con Ia ama de casa y el Ayuntamiento. Por otro lado, cl conocido problema de hacinamiento y fa Ita de vivienda en San Juan afectaba a todos por iguaP7• Otro factor que debe considerarse es Ia procedencia geognitica de las prostitutas. La documentacion examinada demuestra que en las dos principales ciudades del pais, Ponce y San Juan, las prostitutas proven ian de otros pueblos. Por ejemplo, en el caso de Ponce en Ia "Relacion de las mujeres de vida licenciosa... " para el ano de 1893 figuran alrededor un 38% de prostitutas naturales de Ponce, mientras que el rcstante 62~o de las I0 I mujeres registradas provenian de diversos pueblos de Ia Isla. Inclusive hay cuatro extranjeras, dos de Republica Dominicana y dos de Ia isla de Santo Tomas18 . San Juan presenta un patron similar. Esto se comprobo a troves del examen de 135 hojas clinicas del Hospital Especial de Mujeres fechadas dcsde cl 9 de diciembre de 1913 basta el20 de abril de 1914. En estas solo se informa Ia proccdencia de 43 pacientes, ya que Ia informacion faltante sc encuentra en dos volumcnes previos que no han podido ser localizados por el momenta. De las hojas examinadas se desprcnde que alrededor de un 83% de las prostitutas domiciliadas en San Juan proven ian de otros pueblos de Ia Isla. Alrededor de un 16% habian nacido y vivian en San Juan 19• En Un estudio de 168 casos de prostitucio11, publicado en el ano 1919, ei doctor Francisco del Valle Atilcs apunta que, a excepcion de una dominicana y una colombiana, el rcsto de los casos examinados cran pucrtorriquenas. Las mismas eran naturales de 54 poblaciones distintas de Ia Isla, siendo las ciudades de San Juan, Ponce y Mayagilez las mayores contribuyentes30 • Del Valle no ofrece datos porcentuales sabre este particular. Sin embargo, entendemos que si fuese posible comparar los datos de cste con los nuestros no debe

21 Ibid.• p 49 22 Ibid., Leg I08, num. 240, I de: fc:brc:ro at 28 de febrcro de: 1900. p IS I 23 AGPR, Fondos Municipalc:s, Sc:rie San Juan, Tribunal de: Policia "Sc:ncc:ncms mes de: mayo del I al IS 1900, libro 5" S.C. 241bid 25 AGPR. Fondos Municipalc:s, Serie San JUlin, "Rel:sci6n de meretrices, que ligurnn en el Distrito 2. de csca capillll hecha c:n vinud de onlen del Sr Alcalde con exprcsi6n de amas de cnsa, de citll, puptlas, 6 de: novic:mbrc de 1898" S.C. 26lbid. 27 Sobrc cl problema de hacinamienco en San Juan, vcase Mariano Negron Portillo y Raul Mnyo Sanlana, La l!scfa,·itrul r1rba1111 c11 Sa11 Juan de Puerto Rico: csrudirJ del Regi.vtm de esclal·us de I 872: Primem Parte (Rio Piedras: Edicioncs Humcan, 1992), 78. 28 Archive Municipal de Ponce, "Relaet6n de Ins mujercs de vida licenciosa en Ia actualiW.d en esla ciudad" Ponce 7 de julio de 1893, S C. 29 AGPR. Fondos Municipalcs. Seric San Juan, Snnidad y Bcneliccncia, "Hospital Especial de Mujercs (Hojas clinicas), dicicmbrc 1913 a abril 1914". 30 F. Del Valle: Aliles, Un esllldiu de 168 caso.f de pm.ftilllcirin cmrtribucuin a/ e.wmcn del pmb/cma del comcrdo camal en Puerto Rim (San Juan Tipogrnfia El Comp:is, 1919), 7


11/STOR/A 19

haber una difercncia significativa en cuanto al predominio de las prostitutas provcnicntes de otros pueblos difercntes a San Juan. En cuanto a las edades de las prostitutas, se pudo obtener informacion de 36 casos. En cstos se registran edades que van desde los 16 anos hasta los 37, dando una edad promedio para las prostitutas hospitalizadas de 20.7 anos. El tiempo que llevaban ejerciendo Ia prostitucion vario para 27 casas examinados desde los dos meses hasta los 12 ai\os (en dos casos). El promedio de tiempo en el ejercicio del oficio resuho en 2.3 anos. AI cxaminar individualmcntc los cxpcdientcs encontramos que jovenes de 23 ados, como fue el caso de Ia hoja clinica numero 49, habian comenzado en Ia prostitucion en edades tan tempranas como los once ai\os31 • Del Valle Atiles, por su parte, no ofrece una edad promedio de las prostitutas. Este se lim ita a sei\alar que de los casos examinados Ia prostituta mas joven tenia 15 ai\os y Ia mas vieja 29. Sin embargo, indica que los grupos mas nutridos estaban compuestos por mujeres entre 15 y 22 anos de edad. En cuanto at tiempo que llevaban ejcrcicndo cl oficio, sei\ala que Ia mayoria contaba con uno o dos anos de cxpcricncia31 • Sobre el cstado civil, las hojas clinicas rcgistran 39 casos en los que sc anot6 cl cstado civil. Alredcdor de un 85% de cstas cran salterns. Micntrns que aproximadamente el 13% de las mujercs ernn casadas y solo un 2% habia cnviudado. Es de notar que en 34 casas de mujcres en cdad reproductiva, aproximadamente cl 85% eran nuliparas, un I 2% ernn primerizas y poco mcnos de un 3% crnn muhiparas.33 En su estudio, Del Valle Atilcs, encontro que alrededor del 80% de las prostitutas eran salterns. Las casadas, divorciadas y viudas rcprcscntaban un 17%, 2% y I%, rcspcctivamentc. En cuanto a su cstado reproductivo, el 80% ernn nuliparas, 9% multiparas y un I l% de primcrizas3~. Estos datos apuntan, sin duda, al uso difundido de mctodos anticonceptivos, incluyendo el aborto. Por otro lado, debe considcrnrse que dado a las altas tasas de

males vem!reos las Jesiones en cl sistema rcproductivo dcbieron haber propiciado un alto grado de infecundidad. AI tocar el aspecto racial, Del Valle Atiles dcstacaba que alrededor de un 41% de las prostitutas eran blancas, micntrns que aproximadamente 59% ernn de origcn negro. Para cstc, los datos confirmaban Ia opinion, en aquel entonces generalizada, de que Ia actividad sexual en los negros ern mas "notable" que en los blancos35• Llama Ia atencion que el autor no sei\alaba el porccntaje de negras sino cl de mujercs de origen blanco. Par Jo vista, cuando el au tor utiliza tal dcsignacion, sobre cl pesan razoncs idcologicoculturalcs. Las hojas clinicas del Hospital Especial de Mujcrcs registrnn 42 casas en los cualcs se indica Ia rnza. En tales hojas, sc categoriza Ia raza de Ia siguiente forma: blanca, negra, parda, morena, y triguei\a. Curiosamente, el grupo de negrns "puras" rcprcscnta solo un 7% del total examinado, mientrns que un 52% fueron clasificadas como blancas, I 7% como pardas, 14% como morcnas, y I 0% como trigueilas. A\m utilizando cl modelo de Del Valle A tiles, las mujeres de II amado origen negro rcprcsentan un 48% del total36• Estudios posteriorcs, como cl rcalizado por Jose Colomban Rosario en 1938, apoyaban Ia tesis de Del Valle A tiles de que en Puerto Rico el porcentaje de prostitutas cs mucho mas elevado entre las personas de origen negro que entre las blancas. Contrario a Del Valle A tiles, que utiliza argumentos rnciales, Rosario sci\alaba Ia pobreza como Ia causa principaP7• Si comparnmos cl porcentaje de prostitutas de origen negro que da Del Valle Atiles (59%) o el que obtuvimos del Hospital Especial de Mujeres (48%) con el porccntajc de poblacion total de origen negro, incluyendo mulatos, que era para 1910 de 34.5%, se destaca que los porcentajes de prostitucion dcntro de tal sector poblacional son drnmaticamcntc altos31 • Sin embargo, Ia informacion anterior adquiere otro intcresante matiz cuando partimos del "supuesto" de que Ia

31 lbfd. Nota 21. 32 Del Valle Atiles, op.cn. 6. 33 AGPR. Fondos Mumcipales. Scrie San Juan, Sanidad y Beneficcncia. "Hospilal Especial de Mujercs (Hojas climcas), dic1cmbrc 1913 11 abril 1914~.

34 Del Valle Atiles. op.cil.• 7. 35 Ibid. 36 AGPR, Fondos Mumcipalcs, Scric San Juan, Snnidad y Bcncficencia, "Hospital Especial de Mujcrcs (Hojas clfnicas), dic1cmbre 1913 a abril 1914". 37 Jose Colomb:in Rosario, Lapmstitucion en Puerto Rico (Rio Piedras. Un1ver5idad de Puerto R1co, 1951), 89. 38 U S Department ofComcrce, Bureau of the Census, Thirteenth Census oflhc Uniled Slates in the Year 1910 Statistics for Porto Rico (Washington: Govcrmcnt Printing Office. 1913), 16-17.


Re•·i.<ta/CP t1iJo 6 mimcnJ I 3

prostitucion es un fenomeno mayormente urbana y que como tal debe compararse mas bien con los datos raciales de los centros urbanos. AI realizar tal comparacion es de notar que Ia poblacion negra es mas abundante en las ciudades que en Ia ruralia. En el censo de 1910 vemos que Ia poblacion de San Juan era de 48, 716 personas de las cuales 25, 570 eran mujercs. El grupo de mulatas y negras rcpresentaba un 54% de Ia poblacion femenina, mientras que las blancas eran alrededor del 46%39• Sin embargo, llama Ia atencion que exista en San Juan una gran cantidad de prostitutas blancas en rclacion con Ia poblaci6n de mujeres blancas viviendo en el mismo entomo. Este data apunta a que hubo una cantidad considerable de mujeres blancas y pobres que sc movieron hacia Ia ciudad en busqueda de oportunidades. A pesar de to senalado, si tomamos en cuenta los datos ofrecidos par Del Valle Atilcs en 1919 y Rosario en 1938, Ia presencia numerica de prostitutas mulatas y negras era superior at de las blancas. El factor numcrico unido at factor de Ia discriminacion racial incidieron en el fortalecimiento del estereotipo de Ia mujer negra como alguien de mayores tendencias a Ia prostitucion, tanto en e\ ambito acadcmico como popular. Si para una mujer blanca era dificil ganarse Ia vida, para una negra Ia dificultad aumentaba. Solo en 37 expedientes de las hojas clinicas examinadas se encontr6 el grado de instruccion de las pacientes. En Ia informacion recopilada predominan las analfabetas en un 78% de los casas. Mientras que solo un 22% manifestaban saber leer y escribir'0• En los 168 casos examinados par Del Valle Atiles un 89% eran analfabetas y solo un II % sabia leery escribir' 1• AI analizar Ia ocupacion ejercida par estas mujeres antes de prostituirse, Del Valle destaca que alrededor de un 68% de estas nunca habian aprendido oficio alguno. Para el medico, Ia causa residia en cierta "desidia ingenita" caracteristica de estas mujeres. Senalaba Del Valle que las ocupaciones que registraban un mayor mimero de prostitutas eran aquellas que ofrecian mayores oportunidades para Ia seduccion, tales como las

Vlda cotldlana de las proslltutas en San Juan de Puerto Rico: IHIJ0-1919 Jose Enrique Flores R~m05

sirvientas y las obreras de las fabricas. De estos ultimos grupos examinados destacan las sirvientas, las cuales representan un 14% del total, seguidas par las trabajadoras en las fabricas de tabacos con un 9%. Como un caso aislado, en Ia lista ofrecida por Del Valle Atiles, se registra una maestra42• AI analizar Del Valle A tiles las causas que propiciaron Ia prostitucion de las mujeres examinadas, cste agrupa las contestaciones en 25 diferentes respuestas. Dichas respuestas son divididas en dos categorias, mujeres casadas y solteras43 • De primera intencion puede parecer que las razones ofrecidas par las prostitutas son variadas. Sin embargo, cuando se analiza pondcradamente cada rcspucsta resulta obvio que el factor econ6mico se encuentra subyaccnte en Ia mayoria de cstas44 • En cl grupo de las casadas, las causas de origcn ccon6mico que propiciaron Ia prostitucion estaban asociadas con el abandono, Ia muerte y Ia falta de manutencion por parte del marido. Por otra parte, en el caso de las solteras, se observa Ia orfandad, e\ abandono y Ia venta por parte de los padres, no saber y no gustarle trabajar, descrci6n de qui en Ia sedujo, fa Ita de manutencion por parte de los amantcs, facil ganancia, el carccer de rccursos y eJ proxenetismo4s. Del Valle A tiles enfoca cl proxenetismo como una causa en si misma de Ia prostitucion, sustrayendo\a del ambiente socioecon6mico que Ia haec posible. Llama Ia atcnci6n que cl proxcnetismo fuc rcportado como una causa para prostituirse en 38 casos o en alrcdedor del 23% del total. Sugiere e\ autor que en cl 14% de los casas, en los cuales no se report6 por parte de Ia encuestada el motivo para prostituirsc, posiblemente el deseo de proteger al proxeneta Jes indujo a callar'6 • Sabre el impacto del proxenetismo como propiciador de Ia prostitucion Del Valle Atiles sci!alaba:

Si en/a re/acion de causas no se /e encttentra siempre prominente, es gracias a ciertas habilidades que permiten a los proxenetas permanecer en/a obscuridad, protegidos par las

391bid . 42. 40 AGPR. Fondos Municipalcs. Scric Snn Juan, Sanidad y Bcneficcncia, Hos pital Especial de Muj.crcs (Hojas clinicns), dicicmbrc 1913 a abril 1914. 41 Del Valle Atik s, op.cit., 9. 421bid. 10. 43 Ibid_ 12. 441bid 451bid. 461bid . 13.


11/STOR/A Jl

mismas que deberimr demmciarlos. El proxenetismo y fa clmleria van siempre imimamente adlreridos como parcisitos a Ia prostilllcio11, y de ella medran. El clmlo es eltira11o infame de Ia prostilllla, e/ proxeneta es el demonio tentador de Ia que 110 Ira caido: y ambos vampi1vs de las rameras47. Esta preocupaci6n del au tor por el proxenetismo apunta posiblemente a un incremento de tal practica. De hecho, en Ia relacion de causas para Ia prostituci6n, cl proxcnetismo, fue Ia explicacion mas comtin, representando alredcdor de un 23% del total. De ser cicrta Ia teoria de Del Valle A tiles de que las mujcres que no dicron motivo alguno para prostituirse, estaban procurando proteger a los proxenetas, Ia cifra anterior se incrementaria a un 37% aproximadamente. Tal parccc que ya para el1919, fccha en que se publico cl estudio, el proceso de criminalizacion que habia cmpezado en febrero de 1917 habia aportado ya una cantidad considerable de "chulos"u . Una de las caracteristicas principales de los sistemas reglamentaristas cs Ia zonificacion de Ia prostitucion. El "vicio" tenia su geografia. En el caso de San Juan, Ia actividad se concentraba en el Segundo Distrito o barrio de Santo Domingo. De esc barrio, Ia calle Sol y Ia Luna eran de las mas activas. En Ia Relacion de meretrices... corrcspondiente a\ ailo de 1898 se registran ocho casas de citas en tal calle. Forma parte de dicho barrio el famoso Bulevar del Valle. Este Iugar constituyo por mucho tiempo, aun en los aiios veinte, cl punto de encuentro para amorcs furtivos, mediara o no Ia prostituci6n. El creciente ambiente urbano y Ia movilidad que las mujeres iban ganando facilitaban y propiciaban mas Ia posibilidad del scxo casual~9• La ley de las cinco millas e\imin6 temporal mente c\ uso del Bulevar del Valle como cspacio para Ia prostituci6n. Bolivar Pagan seilalaba con altaneria que Ia "vulgaridad reinante se habia movido a nuestro gran batey de Ia Plaza de

Armas, donde se aglomera un pueblo infantil para dar vueltas monotonas". Mas adelante seilala:

E11 el Bulevar del Valle, que oyer fue escena picaresca de las correrias de scitiros insaciables e11 persecucion de fciciles ninjas, y por donde en bacanales rodaiV/1 Iantos virginidades perdidas, es hoy 1111 asi/o donde se aspira 1111 ambieme monaca/, ascctico, mistico...so El testimonio de Bolivar Pagan nos demuestra que las areas identificadas como lugarcs de prostitucion cran ademas puntos de reunion para las capas populares. Su actitud clasista apunta a Ia interiorizaci6n de Ia pretension del Estado por controlar Ia scxualidad de las clases pobres. Otro foco de prostitucion en cl barrio de Santo Domingo fucron las casas de lenocinio ubicadas alrededor del Cuartel de Ballaja. Seilalaba cl mayor Gavin L. Payne al respecto: " ...the courtesans almost had encircled the old infantry barracks on the 'top of the Hill' where the first Porto Rican regiment had been stationed"s1• San Juan no era Ia unica ciudad de Puerto Rico donde Ia prostitucion proliferaba. Hacia cl 1917, con Ia campaila moralizadora que impuls6 el Gobiemo Federal, las visitas a pueblos como Manati y Caguas les fueron prohlbidas a los so\dados. En Manati operaba un distrito de "luz roja" o zona de prostitucion, donde Ia policia habia identificado 70 prostitutas, aunque tenia registrndas 48. Caguas era conocida como Ia ciudad de las prostitutas en Ia parte norte del pais. En varias calles de dicho pueblo se conccntraban las vivicndas de las meretrices. Para esa misma cpoca, en Ponce era famoso el"Ball of Canas", Iugar dondc se daban cila las prostitutas los sabados a partir de las II :00 p.m. En dicho Iugar se bailaba y vcndia whiskey a dolar cl trago51 • Las prostitutas eran y son llamadas aun de muchas maneras. Son varias las voces que se han utilizado parn cualilicarlas: puta, ramcrn, meretriz, mujer caida, mujer publica, mujer de vida alegre o airada, etc. Ademas de todas estas designaciones,

471bid., 19. 48 Rulh Rosen, Lost Sister/mod: Prostitution;, A11wricu, 19QO.I91l! (Baltimore: John Hopkins L"nhcrsity, 1982). 169, c:slablccc una rclacion <lin:ela entre In criminnlizaeion de Ia proslitucion y cl incremento del proxcnc11smo. 49 Enln:visla n Canncn Malildc Rios (en Ddclanlc CMR). 80 ailos, 6 de julio de 1994. Enln:vislador. ;.Conehi, n:eucrdas en San Juan algim Iugar llamooo Bulcvar del Valle'! CMR: Si, cn:o que pasaba ccn:n de csa lin:a eltrolley. Enln:vislndor: ~Liegasle a visilarlo'! CMR: No, porque cso em para In genic bnjo, como dccir ahora de cascrio. Alii iban los rnujercs malas o muchachas malas o muchaehns que no qucri:m que las viemn, porquc los novios cran hombres Casados. Enlrcvislador: ;.Como pam que cpoca fue eso? CMR: Eslllmqs hoblando como para el 24 o el 26, yo lenin I0 o 12 ailos. y me qucdaba los veranos en casa de m1 tlo Isains Sanchez. que em policfn insular EI nos contaba que los mujcrcs salion aiU vcslidas como en las pcliculas... jputilas! SO Bolivar Pagan "EI alma cncanladom del Bulcvar" Ef Dlful'io Aile IV. mim. 150, 211 de scplicmbrc de 1918, p. 12. 51 Gavin L. Pnyne, 'The Vice Problem in Porto Rico' Soda{ Higienc. 5 (Aprill919): 233. 52 Goodman, op.cit., pp. 188-189.


\1da roddlan• d~ las prmtltulas en San Juan d~ riK'no Rko: IH90-1919

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Jose Ennquc Fton:s Ramos

muchas han tenido que cargar con curiosos sobrenombres que contribuycn aim mas a su marginalizacion. Asi, a Lconor Marrero se le conocia como "Reina de Piojos", Elvira Montes como "Machichonga", Juana Garcia era "Cuanelillo" y Julia Cruz era llamaba "La Bruja". Las hojas clinicas que hemos podido examinar del Hospital Especial de Mujcres contienen escuetos tcstimonios de estas mujercs. Los mismos, a pcsar de tcncr Ia brevcdad propia de una anotacion medica, registran interesantes angulos sicologicos y vivencialcs de las pacientes. Mas alia de las cstadisticas y de los esquemas explicativos, esta Ia gente con sus voces ahogadas por el tiempo. Voces de mujercs que a nadie le imponaban, como Ia de Ia parda Josefa Martinez, que a los 23 ailos de edad llcvaba ya 12 como prostituta; Ia que a los 16 anos intento suicidarse porquc otras mujercs Ia insullaron; Ia que tenia gonorrca y que quizas una vcncrea Ia mato; Ia del mimero 49 en Ia hoja clinica donde se anoto: "No le gusta Ia vida pcro esta en ella sin saber por que. Vivc sola".il

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Rafaell\Jflfto, Porfollo del Caf6.

H/STORIA35

a VI t.olencia en ru de. a VIolencia: un caso de violencia domestica en una hacienda esclavista en Puerto Rico (1871) Nelly Vazquez-Sotillo

E

n 1826, el gobernador Miguel de Ia Torre publico un reglamento para manejar Ia esclavitud en Ia Isla. Este cs cl Reglamento sabre Ia educacion, trato )' ocupaciones que deben dar a sus esc/avos los dueiios o mayordomos de esta isla1• Esta normativa estuvo vigcntc mientras existio Ia esclavitud en Ia Isla, aunquc su exacto cumplimiento fuese dudoso. El documento toea todos los pormenores de Ia vida esclava en las haciendas, incluyendo los matrimonies de esclavos. Existc un capitulo titulado Del matrimonio de los esc!avos y de lo que debe practicarse cuando los consortes sean de distintos dueiios. Dicho capitulo consta de tres articulos en los que se senala claramente que los duenos de los esclavos debian cvitar los tratos ilicitos de los dos sexos y fomentar los matrimonios, aim cuando esta union fucra con esclavos de otros duei\os, y que deb ian provcer a los casados Ia facilidad de vi vir en una casa y bajo un mismo techo1 . En estc tipo de circunstancias, Ia mujer debia scguir at hombre, asi que debia comprarla el dueno del esclavo varon. Inclusive, si tenia hijos mcnores de tres anos tambien debian ser comprados para que se criaran con su madre. Esto es to que decia Ia ley, pero scguramente lo que pasaba en las haciendas azucareras era distinto. Las relaciones consensuales I Cf. Coli y Toste, Cayetano Historia de Ia cscla1·itud en Puerto Rico, (lnfonnncion y documentos), ( 1972), 123· 140. Vcr adcmas, Dfaz Soler, Luis M. Historia d e Ia esclal·itud negra en Puerto Rtro, (Editorial UPR, 2000). 2 Coli y Toste, op. cit., 133.


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La \'lolcndo dcnlro de Ia \'lolcncla

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Nelly Vlizqvez¡So11lo

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Bi~teca del Congreso

accptadas o forzadas debieron ser frecuentes. Asi, Ia mayor parte de las veces, Ia mujer era esclava en Ia hacienda y dentro de Ia hacienda tambien se convertia en csclava de algun hombre, a vcces el mayordomo o dueilo, que le exigia sus favores en cualquier momento. Es decir, Ia mujer era una propiedad mas para los duei\os y administradores de las haciendas. Esta idea de posesion y dominio tambien Ia tendran los esclavos con sus esposas o parejas consensuales3â&#x20AC;˘ Uno de los puntas interesantes y que se ve en el sistema esclavista en las colonias inglesas del Caribe y en Ia Isla mientras esta vigente este sistema es que como mujer, Ia esclava compartia el mismo estado de subordinaci6n con el resto de las mujeres libres, pero donde el genera las unia, Ia raza y Ia clase las dividia~. Dentro de Ia hacienda - salvo contadas excepciones- se vivia en circunstancias de tension y exceso de trabajo y responsabilidades. Como valvulas de escape se encontraban las pocas horns de diversion que tenian los esclavos, y seguramente el fortalecimiento de los lazos familiares, cuando estos existian. El hacendado dejaba Ia mayor parte

de los Eslados Ur<dos.

de las veces el problema de los trabajadores en las manos del capataz o mayordomo, qui en sc convertia en un verdadero simbolo de opresion para cl esclavo, ya que era el que ejecutaba los castigos. Estc trabajo se enmarca en Ia dccada de 1870 en Puerto Rico. Para esta fecha se estaban generando cambios muy dramaticos y significativos. Por un !ado, el movimiento abolicionista habia crecido grandemente y en Espana, entonces con un gobierno liberal, se discutia Ia abolicion de Ia esclavitud. Esta discusion culmin6 en 1870 con Ia aprobacion de Ia Ley Moret, legislacion preparatoria para Ia abolicion y que mas tarde representaria Ia abolici6n absoluta de Ia esclavitud en 1873. Mientras tanto, en Puerto Rico, el gobernador Jose Laureano Sanz trataba de controlar las ideas separatistas y los excesos de Ia poblacion esclava de Ia Isla. Aparentemente Ia cercania de Ia abolicion provocaba diversas reacciones tanto en los duei\os como en los esclavos. Entre elias esta Ia del Fiscal de Ia Audiencia en Ia Isla, quien argumentaba que habia aumentado considerablemente el numero de delitos

3 Rivero Rivero, Anlonia. El estado espailol y Ia beneficencia en eJ Puerto Rico del siglo XIX, Pucno Rico, (1 995), 179. Vcr cl cnphulo X- "La reclusion de mujcn:s... 4 Bush, Barbaro. Slaw: llv men in the Caribbr:an Society, 1650-1 8J8, (Heinemann Publishers, Kingslon, 1990), p xii


HISTORIA J7

y de crimenes por parte de los esclavos. Segun las autoridades, este aumento se notaba en el asesinato de mayordomos y capntaces en las haciendas, lo que conllevaba gran temor y como consecuencia mayor rigor y exigencias sobre los esclnvos5• Parcce increible que a Ia altura de 1870 se estc solicitando y casi exigiendo el exacto cumplimiento del Reglamento de 1826, que a todas Juces debia ser desconocido y, si conocido, incumplido en cunnto al trato a los esclavos, como se demuestra a traves de esta investigaci6n6• De hecho, como Ia gran preocupacion era el aumento en Ia criminalidad, Ia Regcncia de Ia Audicncia Tcnitorial de Ia Isla envio una circular reservnda a los alcaldes de los pueblos mas peligrosos, segun las estadisticas que tenia el Gobicmo. Los pueblos cran Arccibo, MnyagUcz,

Humacao, Ponce, San Germany Guayama7 • La Regencia tenia interes en conoccr varias cosas, primero un estado comparativo de Ia criminalidad en In Isla en los pasados cinco anos y, de haberse registrado un aumcnto, que se expusieran las causas generales o especificas del mismo, incluyendo las medidas preventivas que, al parecer de cada funcionario, debian ponerse en funcion para erradicar el mal8 • Por otro Indo, Ia Regencia tam bien mostro un interes particular en otros asuntos, como por ejemplo, saber el numero de vagos y las penns a las que se hnblan sometido, y si habia aumentado el numero de delitos de los esclavos en contra de sus amos o mayordomos, entre otras cosas. Esta situacion demucstra Ia gran preocupaci6n del

S Vcr: "ln institucion de In cscl~vitud y su crisis· 1823-1873", £/ p1Vceso abolicimrista en Puerto Rico Documcnto.r para su esrudio, Volumen I. (S~n Juan, l'ueno Rico: Centro de Investigaciones Historicas, 1974), 174-175. 6 lbfd, 177-178. 7 lbfd, 181-182. 8 Ibid, 185-187. El c~so de San Genmin cs signilic~tivo porquc el Alcalde expone las causns que a su entcndcr ocnsionan cl mal. Las m~mas son: I) Ia carencia nbsolut~ de un rcglnmcnto par:s cltmbnjo de bmzos librcs, pucsto que eslli probado hasta Ia cvidcncia que par:s evilllr esc rru~l no basUI ni mucho menos Ia libreUI de que sc provc:e nl jom~lero; 2) cl gran mimcro de pcqucllos ticndas o vcntorrillos que cx1sten en cl campo. puesto que son los guari®s de los jomalcros y de muchos esc Iavos que ncuden a elias~ vender cl producto de sus ratcrias y 3) el que por las autoridades locales se inicicn un gr:sn nilmcro de causas crimmolcs las nuis de las vcccs por hechos insignificantcs que pucdcn corrcgi1'5c b'Ubcmntivamcntc, o por hunos y r:sterias de objctos que no sicmprc cxccdcn su valor de: un escudo. 8ibl1oteca Jose M Lazaro Sata de l..ibros Raros, Colecci6n Josefina del Toro Fu!adosa. UnrverSidad de Puerto Rico Rio Piedras


Rn·lstt~ICP

ln \·lolencla dent to de In \'lolenda Nelly Vazqucz.Sotillo

uilo fi l mimero IJ

Gobiemo y a su vez el gran temor que le causaban no solo el aumento de Ia criminalidad, sino los delitos cometidos por los esclavos en un momenta de transici6n hacia Ia abolici6n del sistema. Los actos de violencia y crimenes tambien se registraron contra las parejas y los hijos de los esclavos. Aunque los casos fueron vistos por las autoridades correspondientes, nunca se clasificaron como casos de violencia contra Ia mujer. En realidad, cuando los victimarios fueron penados, fue por otras causas como el robo o el asesinato de alguno de los implicados en el acto y nunca por Ia violencia contra las mujcres. Uno de los casos revisados es el del esclavo Juan Pablo, natural y vccino de Lares, de 35 anos de cdad y de oficio de campo. Estc csclavo, propiedad de don Jose Delgado, fue acusado de dar unos golpcs a su concubina y al hijo de ambos y de robarlc sus propiedades, entre las que estaba una vaca9 • Del parte judicial se desprende que Juan Pablo, aunquc sin antecedentes judiciales, no observaba buena conducta y habia procreado tres hijos con Silveria Mercado, con Ia que ya no mantenia relaciones. Es conveniente senalar que Juan Pablo argument6 que frecucntaba Ia casa de Silveria con licencia de su amo don Jose Delgado. Aparentemente Juan Pablo mantenia esta relaci6n con Silveria, quien era libre, pues en ningun momenta se menciona otra cosa. En una noche de septiembre de 1864, se present6 Juan Pablo de muy mal humor en casa de su concubina y, aparentemente, como sus exigencias no fueron satisfechas, Jes peg6 a su hijo menor y a ella por tratar de interponerse para evitar el castigo a su hijo. Silveria se tuvo que refugiar en el monte, ya que ella perseguia con un machete. Segun Ia denuncia de Silverio, fue en ese momenta que e\ imputado se l\ev6 sus pertenencias, entre las que habia ropas, algunas monedas y una vaca. Juan Pablo argument6 en su defensa que si, que habia solicitado un favor al hijo de Silveria, recalcando que era de otro hombre y no de c\, y que, al no obedecerlo, le habia dado de nalgadas y que, al meterse Silveria, se decidi6 a querer recoger sus pertenencias y a marcharse. Cuando el medico atendi6 a Silveria y a su hijo encontr6 que

elniiio tenia hinchado e/lado izquierdo de Ia cara como consecuencia de 1111 go/pe que se /e diera coil Ia mallo y ella algunos amoratadas en e/ antebrazo y piema izquierda, hechas a/ parecer coil una vara de/gada yflexib/e, y cuyos go/pes, por su/evedad, no exigierontratamiento de 11ingww c/asc 10•

En el caso se siguicron todos los rcquisitos legales y se fij6 dia para el juicio, que no pudo celebrarsc porquc no concurrieron las partes y con citaci6n se ley6 sentencia. La condena fuc de ai\o y mcdio de presidio corrccciona[ll. Se scna\6 que dcspucs de cumplida Ia sentcncia, el esclavo debia ponerse a disposici6n de su dueno. Tambicn sc le mand6 a entrcgar a Silveria las propiedadcs extraidas de su casa, incluyendo Ia vaca propicdad de esta. Es obvio que Silveria tuvicra mucha prcocupaci6n por rccupcrar su vaca, pues, con ella alimentaba a sus pequcnos hijos. Por otro !ado, se hizo claro que ambos cstaban penados en dicz pesos de multa por Ia violaci6n del Articulo I 0 del Bando de Policia y Bucn Gobiemo vigcntc en esc momcnto 12 • Lo que a todas luccs parccc un acto de legalidad y de justicia cac en un nivel de dcscsperanza cuando c\6 de novicmbrc de 1865 en una aparente revision del caso por el Procurador del esclavo se revoca Ia sentcncia. La decision fue Ia siguicnte: Vistas: considcralldo que las lcsio11es camadas a Silveria Mercado, que 110 co11stituy e11 de/ito que de Iugar a pmcedimiento criminal; considerando que no existelllluiritos bas tames a calificar de Jmrto Ia extraccion de Ia vaca, mpas y dinero de casa de Ia Mercado pore/ pmcesado, atendidas las relaciolles que entre ambos mediaban; considerando que no puede, sin embargo, declararse inocente a/ procesado; considerando que /leva diez meses en prision; oido el Ministerio Fiscal, siendo ponente e/ se1ior Cmiizares, se revoca Ia sentencia co1tsu/tada de 23 de agoslo 1iltimo y se absuelve de Ia inslancia a Jua11 Pablo, con las costas de oflcio por ahora y Ia obligacion de devolver a Ia Mercado las ropas, dinero y vaca e.rlraida 13•

La pena que cumpli6 el esclavo fue por el robo de las propiedades y no por haber agrcdido a su

9 Cf. Archii'O General de Puerto Rico (AGPR), Real Audiencin, Regencin, Cnjn 8, "1864-1865. Cnusn criminal conlro el esclavo Juan Pnblo por hurto y ngresion". Ver ndemtis £/ proceso... , 267-271. 10 Vcr: El proceso... , 270. lllb[d., 267. 12 lbfd., 268, El Articulo I 0 del Bnndo de Polic!n y Buen Gobiemo vigcnlc decfn: "Se dnr.i conocirnienlo n Ia Autoridnd locnl de Ia venin y compra de cndn bcstin, para que sc nnotc en cl n:gistro. Los contro~·cntorcs pagnr.in dicz pesos de rnulta cada uno". l31bid.


HJSTORIA J9

concubina y a su hijo. Otro caso, que tuvo un fin tr.igico, fue el ocurrido en una hacienda de Toa Alta en 1871' 4 â&#x20AC;˘ Segun Ia declaracion de Silvana, esclava en Ia hacienda de don Lazaro Salgado, ella habia mantenido relaciones amorosas por un ano con el esclavo Miguel Guaynabo, pero, por el mal car.icter de cste y las recomendaciones de sus companeras, habia puesto fin a las mismas hacia apcnas quince dias. Continuo relatando que en Ia noche del 9 de fcbrero sc acosta muy temprano con su hijo Alejandro, de cuatro anos, y que Miguel aparecio del trapiche donde estaba trabajando y se introdujo en su donnitorio. Aparentemente Ia pucrta del

Bohio Nativo.

cuartel de mujeres estaba abierta y esto facilit6 Ia entrada de Miguel. Anadi6 que Miguel estuvo incitandola en varias ocasiones con sus "deseos lascivos" y que ella intento por todos los medios de disuadirlo. Sin embargo, en un momento dado, cl logr6 herirla en el costado y ella, al oir el llanto de su hijo, se abalanz6 sobre Miguel, en un desesperado intento de salvarse y proteger al nino. De hecho, cuando se amplia Ia declaracion, Silvana declara que Alejandro no era hijo de Miguel, y que lo habia tenido antes de llegar a Ia hacienda. De igual manera senala que despues de romper las relaciones con Miguel estaba sola y no mantenia relaciones con nadie en Ia hacienda 15â&#x20AC;˘ Cuando se abalanz6 sobre el, le quito un cuchillo que tenia,

Native Typical Home.

Bbio!eca Jose M. lflzaro. Saia de L.ibros Rsos, eo:ecCI6n Josefna del T010 Fu!adosa. Universdad de Puerto Rico. Ro Aedras


R,.,.;_,/Q /CP

1..11 'lolcnda dcnlro de Ia \"IQicncia

mio 6 mirm. n• I J

Nelly V;izqucz-Sotillo

Bibtioteca Jose M t...azaro, Sa!a de Ubros Raros. Colecc16n Josefina del Toro Futtadosa UniV!lrSidad de Puerto Rico. Rio Piedras.

pero Miguclle pego con una botella en Ia frente, dejandola casi aturdida; sin embargo, pudo huir y se refugio en cl cuarto de Ia esclava Margarita. Hasta alii Ia siguio Miguel, quicn al no encontrarla se enfurecio, lo que lo llevo a agredir al nino Alejandro. De inmediato Migueltratoaparentcmcnte· de suicidarse, causandose una gran herida en el cuello y qucdando moribundo cuando lo encontro el alguacil del pueblo 16• Del acto viol en to hubo Ires victimas: I) Miguel, que en el momenta de Ia evaluacion medica se encontraba en Ia carccl del pueblo. Este tenia una herida con un instrumento cortante que empezaba en Ia parte superior del cuello, debajo del

angulo izquierdo de Ia mandibula inferior y que terminaba en cllado derecho ados dedos par debajo de Ia apofisis mastoides. El diagnostico de los medicos fue que "Ia herida era muy grave, aunque no mortal de necesidad"17• 2) Silvana, que pcrmanecio en Ia hacienda, y que tenia varias hcridas. De hccho, en Ia causa criminal sc senalo que las lesiones de Silvana cran menos graves; pero cuando se Icc cl expediente nos damos cuenta que eran impresionantes, no solo porIa cantidad, sino par Ia gravedad de las mismas. Esta tenia en cl antebrazo dcrccho, en su parte extema y cerca de Ia articulacion del codo, una hcrida como de dos pulgadas de longitud y scis \incus de profundidad, hecha a\ parecer con un instrumento cortante, aunquc el pronostico de los medicos fue que era de carncter lcvc. Otra en el brazo, tcrcio inferior y parte posterior, de media pulgada de longitud y Ires lineas de profundidad. Otra en cltcrcio superior del mismo brazo y parte posterior, de pulgada y media de longitud y Ires linens de profundidad; en ambas cl pronostico cs !eve. Otra en Ia nexura del brazo izquicrdo de media pulgada de longitud y cuatro lineas de profundidad, leve como las anteriores, tam bien con un instrumento cortante. Otra en Ia parte media de Ia frente que presentaba Ires aberturas irregulares, profundizando hasta cl hueso, y hecha al parcccr con un instrumento contundente y cortante, herida que, por ser en Ia cabeza, fue de pronostico reservado; y otra en cl costado derecho, cerca de Ia espalda, de media pulgada de longitud y cinco lineas de profundidad, hecha tambicn con un instrumenlo cortante, pero de caracter \eve por no huber interesado mas que cl tejido cclular18• Segun las investigaciones de Ia historiadora Astrid Cubano, sabre el lema de Ia violcncia contra las mujercs y las penas impucstas, es interesante que se juzgaran los actos de violencia domcstica en pari dad con otros delitos de \esiones en los que Ia gravedad del deli to se media por el numero de dins que tardaba en sanar Ia hcrida y que impedian cl trabajo, segun Ia aprcciacion facultativa 19• La tcrcera victima fue Alejandro, que tenia cuatro anos y resulto mucrto. De su autopsia se dcsprcnde, segun cl documento, que Ia herida que lc causo Ia mucrte fue hccha con un instrumento

14 Cf. AGI'R, Fondo Judicial, Secci6n Audicncia temtorial, Scrie Criminal, "Subserie Juzgado de Catedral, l R70- l R71", Caja R2 Ver: £/ pmwso... , 271 -2R9, Causa contra Miguel Gunynnbo por homicidio nl milo de cuntro ai1os y lcstones grnvcs a Ia madre de cste,Ja esclava Silvana. IS Ver: £/ pmccsri. , 280. 16 Cf. AGPR, "C~usa contrn Miguel Guaynabo", fol. 23. 17 lbfd., fol 3. 18 lbfd., fol S 19 Astnd Cubano Jguina. "Con 'arrcbato y obcccacion': Violcncin domcsticn y otrns \·iolcncias conlrn las mujcrcs en Puerto Rico, 1870· 1890", en op cit Rcl'i.sra del Ccnrm de l m·cstigacitmc.s 1/i.<ltjrica.<, Nilm 12, (2002), 131.


HISTOR/A-11

Bbio:eca Jose M. Lilzaro, Saa de Libras Raros. Coleccoo Joseflfla del Toro Fu'ladosa Universidad de Puer:o Rico Rio Piedras

cortante, Ia misma estaba situada en Ia parte anterior del cucllo, transversal, que empczaba en c) Jado izquicrdo bajo cl angulo de Ia mandibula y tenninaba en el ]ado derccho debajo del apotisis mastoide. La herida dividio Ia vena yugular y los medicos senalaron que ern mortal en Ia gran mayo ria de los casos10 â&#x20AC;˘ Dada Ia gravedad del caso se constituyo de inmediato un Tribunal en el pueblo de Toa Alta, ya que sc qucria tener Ia ccrtcza de que Miguel Guaynabo sc encontraba en disposicion de dcclarar y que Silvana estaba en cstado de ampliar su dcclaracion. Sc tomo Ia dcclaracion del dueno de lo hacienda y de varios esclavos de csta. La primera esclava en dcclarnr fuc Margarita, ya que ella fuc tcstigo de los hcchos, puesto que su cuarto estaba al Indo del de Silvana. De Ia declaracion de csta,

20 Ibid . fol 4. 21 Cf AGI'R. ''Causa contra Miguel GuayMbo'', fol !!

como de Ia del esclavo Luis Faldero, queda claro que Miguel habia ida en busqueda de Silvana para reclamarle sus favores sexuales y que, cuando csta se nego, cl en un acto de venganza habia asesinado al nino. Se senal6 que el nino habia presenciado los aetas de violencia en contra de su madre y que habia salida corriendo y llornndo detrns de Miguel. En respuesta a sus gritos y antes de lanzarle un certero golpe de navaja en el cuello, Miguel Ia habia golpeado sin compasion11 â&#x20AC;˘ En el expcdiente tambicn se adjunto Ia dcclaracion de dos companeros de celda de Miguel, los que indicaron como el acusado les habia rclatado los succsos. La confesion incluyo los planes de Miguel para malar a los csclavos Mateo y Maximino -ambos de Ia misma hacienda- por problemas personales y celos por Silvana. Segun el


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Nelly V:izqucz-Sotillo

propio Miguel, a\ no conseguirlo, quiso vengarse matando a Silvana, par \o que se introdujo en su habitacion y Ia agredio, matando mas adelante a su hijo. El esclavo Miguel estuvo en estado grave par varias semanas en el hospital de Ia capital, y cuando se trato de comcnzar el interrogatorio -con Ia aprobacion del medico- nego todos los hechos, ignorando inclusive como habia sido hcrido22 • E\8 de mayo de 1871, el Ministerio Publico prescnto su parccer sobre el caso. Es interesante que se ex pone que cl reo se habia encerrado en una ncgacion absurda y csrupida de los hechos, to que to llcvaba a pcljudicarsc mas, pues, no prcscntaba arrepentimiento. Par otro \ado, con eltestimonio de los testigos quedaba clara Ia participacion de Miguel en los hechos y, como consecuencia, su culpabilidad. No obstante, se hace una disgresion interesante desde el punta de vista legal y real. La delincuencia de Miguel y el merecimiento de un severo castigo nunca se pusieron en duda, puesto que habia asesinado a un nino inocente, incapaz de defenderse, y se entendia que Ia unica razon que lo habia inducido a ella era Ia venganza en contra de Silvana. Aunque el Ministerio Fiscal reconocio estos planteamientos, vacilo en el momenta de requerir Ia pena capital para Miguel y presento varios atenuantes que lo llevaron a aceptar Ia pena de diez ai\os de prision par cl asesinato del nino. Entre los atenuantes estaban cl que Miguel habia mantenido relaciones amorosas con Silvana, con Ia que habia pretendido regresar. El argumcnto utilizado es toda una pieza de justificacion y par eso citamos parte del mismo. Se senalo que...

el procesado, de caracter fiterte y discolo, habia tenido relaci011es amorosas con Silvana, se vio despedido por esta, quiso volver a Sll amistad J' 110 encontro acogida; ce/oso de su amal1fe, quiso vengarse, porque ademas tenia celos y 1/evando Ia exasperaci6n hasta el paroxismo del fitror. Ia hirio y cicgo de ira, obcccado min porIa pasion violema que le dominaba, cometio e/ crimen, queriendo, por ziltimo poner fin a su existencia suicidandose. Finalmente el Ministerio Fiscal senalo que "admite Ia circunstancia atenuante de obcecacion y arrebato, bastante para que no proceda Ia

22 cr. AGPR. "Causa contm Miguel Gunynabo", fol. 14. 23 AGPR, "Causa contm Miguel Guaynabo", fol. 26 24 cr. Et pmceso... , 278-279. 25 Ibid. 26 Ibid. 27 Vcr: El pmceso... , 288-289.

imposicion de Ia ultima pena, aunque side Ia inmediata"13• La sentencia pedida era de diez anos de presidio par e\ asesinato del nino, con respecto a Silvana, las penns fueron minimas. Se le sentencio a seis meses de prision, a indemnizarla con quinientas pesetas y pagarle a su dueno los jomales que hubiera perdido par las heridas de su esclava, incluyendo los gastos de su curacion y los gastos lega\es 2~. E\22 de mayo de 1871 el Procurador del esc\avo Miguel, solie ita una revocacion de Ia sentencia, conmutada Ia pena a cuatro anos de prision. Aduce que cl esc\avo, cuando hirio al nino, se hallaba fuera de su razon, porque era "un ser irracional que atropellaba cuanto se le ponia al paso ..." Continuo su argumento senalando que en esc momenta de perturbacion Miguel no tenia voluntad, y sin voluntad no podia calificarsele de delincuente. De manera que, segun Ia defensa, fue Ia perturbacion mental el estimulo que indujo a Miguel al estado de embrutecimiento en que cometio el crimenls. La defensa llega al punta que nos parece que es el culminante, cuando proyecta Ia culpa en los demas. Argumenta que los medicos habian sei\alado que Ia herida del nino no era necesariamente mortal, de manera que: "cl abandono de los esclavos, Ia lentitud con que obraron los amos y mayordomos, fue lo que ocasionola muerte del nino". Miguel, segun Ia defensa, estuvo lejos de querer matarlo: "Miguel heria sin conciencia y no es responsable de sus actos"26 • A pesar de tan excclente defensa, c\ 9 de junio de 187 1 se ratifico Ia sentencia de culpa de Miguel, tanto de los anos de prision como de Ia compensacion a Silvana y a su dueno. Aun asi, circunstancias fuera del control legal evitaron su cumplimiento. La pena no pudo cumplirse ya que el 20 del mismo mes Miguel Guaynabo muri6 en el Hospital Militar de Ia capital, donde se encontraba recluido en la sala de presos por Ia herida que se habia ocasionado en el cuello27 • De hecho, a Miguel se le habia destinado at presidio de Ia capital, pero por estar enfermo se envi6 at hospital, donde fallecio. Con Ia muerte de Miguel, -podriamos pensar que cumpli6 su castigo- Ia situaci6n no qued6 resuelta ni para su dueno, ni para Silvana. En


HISTORIA -IJ

Bibfooteca del Congreso de los Estados Unidos.

primer Iugar, no solo su ducno tuvo pcrdidas, Ia de Miguel, los dias que Silvana estuvo incapacitada para trabajar y Ia pcrdida de Alejandro, que era un nino, pero era mano de obra futura. Silvana, quizas es Ia que sali6 peor, pues no solo pierde su hijo y es abusada y agredida, sino que el sistema legal, mantcniendo un discurso de dominio y suprcmacia masculina, Ia culp6 de los acontecimientos. Es decir, Ia victima es Ia culpable, ya que provoc6 al victimario cuando se neg6 a aceptar sus avances scxuales, cuando trat6 de protegcr a su hijo y cuando -cobardemente- huy6 para salvar su vida. Todas las acciones de Miguel estuvicron justificadas; primero, los golpes y heridas inflingidas a Silvana, fueron porque Ia amaba y estaba celoso. Segundo, Ia muerte del nino se

justific6 porque, aunque Miguello qucria mucho, en esc momenta le recordaba a Silvana, que lo habia rcchazado. Aunque sali6 culpable de este acto violento, se establecieron los atenuantes de los celos y Ia obcecaci6n para justificar tales acciones. En ningun momenta se hizo enfasis en los danos fisicos y mentales ocasionados a Ia csclava. Dentro del sistema legal de Ia epoca se crey6 que se habia actuado de acuerdo con Ia ley. Con Ia muerte de Miguel se cerro un capitulo de abusos y atropcllos que seguramente sc repiti6 en muchas haciendas esclavistas de Puerto Rico y el Caribe. ~n


LITERATURA .SS

La mitificacion de Roberto Clemente como heroe fundacional en un poema nicaragiiense Ramon Luis Acevedo

E

n su libro Milos primordiales y poesia de America Celllral, Ia centroamericanista francesa Claire Pailler sei'iala como Ia historia contemponinea de Nicaragua, sobre todo desde Ia rebelion sandinista en 1926 hasta el triunfo de Ia Revolucion Sandinista en 1979, "con su peso de realidad y referencias precisas, se ve presa de Ia poesia, que Ia elabora y transmuta, confiriendole un valor y una funcion sagrados que no dejan de recordar algunos de los rasgos esenciales de los mitos primordiales" 1, de los cuales habla Mircea Eliade. Las mutaciones profundas y violentas de Ia sociedad nicaragilense y, sobre todo, su dramatica historia politica, Henan su historia de potencialidad y abundantes materiales mitogenos. Con el lider de Ia resistencia nicaragilense contra Ia intervenci6n norteamericana, Augusto Cesar Sandino, nsesinado en 1934, se van asociando ideas como Ia espera y Ia construccion de una nueva sociedad, de nuevas modos de producci6n y de una nueva manera de gobemar Ia nacion, fundamentada en principios de justicia, equidad, paz y sobcrania. Asi se va instaurando en el imaginario colectivo y en Ia poesia el "mito de Ia dcsaparicion del Mundo anterior, sustituido por una Nueva Creaci6n que instaura una Edad de Oro"1. Dcntro de esta situacion caotica y genesica, de regreso a! enos y regeneracion del mundo, que tiene como consecuencia Ia formacion de Ia nacionalidad y de una renovada identidad naciona\, Ia presencia del "heroe fundacional" se convierte en parte esencial de los mitos primordiales. Los poetas se apropian de Ia historia y de los personajes historicos mitogenos y

General Sandino 1932

los transforman en mitos fundacionales. Los heroes se convierten en modelos paradigmaticos que van adquiriendo caracter sobrenatural. El primer hcroe mitificado de Ia historia contemporanea de Nicaragua es, naturalmente, Sandino, cuya mitificacion surge muy temprano y se va intensificando progresivamente basta culminar en poem as como "Hora 0", de Ernesto Cardenal, el mas famoso de todos. Otros heroes que refuerzan su imagen fundacional en Ia historia, el imaginario colectivo y Ia poesia son Adolfo Baez Bone, Carlos Fonseca Amador, Leone! Rugama y Pedro Joaquin Chamorro. En todos estos casos se trata del heroe que lucha y muere, se sacrifica como victima propiciatoria para que surja el Mundo Nuevo, Ia Nueva Creaci6n, en este caso nacional. En el pante6n de los heroes fundacionales nicaragUenses no encontramos solo guerreros como Sandino y Fonseca Amador, tambien hay heroes civiles como Pedro Joaquin Chamorro, mitificado

u os ;, ~ caso~ ~~ ata e eroe CJ ~ cna uere, se sacritica como victima propiciatoria para q e surja cl Mundo Nuevo, IaN eva Creacion, en este caso nacional. I Claire Poiller, Mito.s primorc/iales y pocsia de America Central (Paris: Editions du Centre National de lo Recherche Scicntiliquc. 1989), 29 2lbld.


Lll mi11Rcad6n tk Rnbcrto Clcmcnlc... R:lltlon Luis Acevedo

Rnâ&#x20AC;˘iJraiCI' ar111 IS nrinwm I J

--..

_ -

Roberto Clemenle con un grupo de nii\os de Pequet'las Ligas, 1972, 1o1ografia de Gary W iams Cortesia de Ram r Martnez ....

por Pablo Antonio Cuadra en su poema "EI Jicaro" de una forma muy deliberada al utilizar un texto reconocidamente mitico, el Popo/ Vuh, como texto base que Ia figura del heroe reactualiza. Por otro !ado, tam bien encontramos heroes que no son nicaragOenses, como Emesto Guevara, mitificado por Leone! Rugama en su poema ''Libro de Ia historia del Che" al situarlo como Ia culminacion de una impresionante genealogia de heroes ya mitilicados. Lo que resulta comun a todos ellos es que son encamaciones del mito del "heroe de muerte fecunda" que se sacrilica porIa colectividad, ya sea csta nicaragilense 0 latinoamericana, colectividad esta ultima que engloba a Ia nicaragOense y fortalece y amplia su identidad nacional y regional. Dentro de este pante6n de heroes fundaciona\es mitificados por Ia poesia

nicaragi.lense, tambien encuentra su Iugar el pe\otero negro de Grandes Ligas Roberto Clemente, protagonista de Poema a 1111 hombre /lamado Roberto Clemente de Horacio Pei'ia. La vida y tnigica muerte de Clemente ofrecc abundante material mitogeno. EI "Astro Boricua" nacio en el barrio San Anton de Carolina, Puerto Rico, un barrio pobre de gente mayormente mulata y negra, el 18 de agosto de 1934. Fue cJ menor de siete hennanos. Su padre fue obrero de Ia cai'ia, capataz y pequei'io comerciante; su madre, una ama de casa, cocinaba para los obreros de los cai'iaverales. Comenz6 a jugar bcisbol profesional a los dieciocho ai\os en Puerto Rico y, en 1954, a los veinte, fue contratado por el equipo de los Dodgers de Brooklyn. Casi inmediatamente paso a los Piratas de Pittsburgh, equipo con el cual


LITERATUIU J7

debuto en Grandes Ligas y jugo dieciocho temporadas consecutivas, hacienda famoso cl numero 21. Su rendimiento fue impresionantc: cuatro veces campeon de bateo, dos veces lider en hits y una en triples, mcrecedor del Guante de Oro durante doce temporadas consecutivas por su extraordinaria labor defensiva, jugador mas valioso de Ia Liga Nacional en 1969 y de Ia Seric Mundial en 1971. Fue el primer jugador de Latinoamerica en ingresar al Salon de Ia Fama del Bcisbol y para muchos ha sido el mejor jugador latinoamericano de todos los tiempos. En media de su mayor gloria, muere trngicamente e) ultimo dia del ana 1972, en circunstancias que Jo ligaron par siemprc a Nicaragua. El23 de dicicmbre de esc mismo afio, un terremoto fortisimo devasto a dicho pais. Clemente habia cstado en Nicaragua, donde tenia buenos amigos, apenas un mes antes, como dirigente del equipo que rcpresento a Puerto Rico en Ia Vigesima Serie Mundial de Bcisbol Aficionado. Conmovido y constemado por Ia desgracia del hermano pais, Roberto cncabczo una dinamica campana para rccoger todo tipo de ayuda para cl pueblo nicaragilcnse. A pesar de los muchos inconvenicntes, Clemente dccidio volar a Managua para asegurarsc personalmente de que Ia ayuda \legara a los mas ncccsitados. Asi, parte en Ia nochc del 31 de diciembre en un viejo DC-7. El avion apenas sc elcvo y cayo en el mar, a pocas millas de Ia costa. Alii murio Clemente junto con los cuatro miembros de Ia tripulacion. Ya desde antes de su muerte, sus actuaciones como atleta y ser humano, proyectadas par los medias masivos de comunicacion, lo habfan convertido en un heroe popular. Con su muerte tragica, este proceso culmina en su mitificaciim, convirticndolo en paradigma de dimensioncs heroicas de lo puertorriqueno, lo caribeno y lo latinoamericano. Asi esencialmcnte aparecc en Ia obra del pacta nicaragilense Horacia Pei'la, Poema a 11n hombre //amado Roberto Clementel. El cuademo se termin6 de imprimir el 4 de mayo de 1973, apcnas unos meses despues de su muerte. Pena era ya un poeta reconocido en Nicaragua y en el extranjero. Su extenso poema Ars moriendi4 habia obtcnido el Premia lntemacional del Centenario de Ruben Daria en 1967.

Toda su poesia se inscribe dentro de lo que Emesto Cardenalllama "extcriorismo", estilo poctico que considcra el principal en su pais. Segtin Cardenal:

£1 e:cteriorismo es Ia poesia crcada co11las image11es del mtmdo e.tterior, cl m11ndo q11c vemos y palpamos, y que es, por lo general, elmwrdo especifico de Ia poesia. £1 e.xteriorismo es Ia poesia objetiva: narrativa y anecdolica, hecha con los e/emeltlos de Ia vida real y con cosas co11cretas, con nombres propios y deta/les precisos y datos e:cactos y cifras y ltechos y dichos5 • Este cstilo poctico cs particularmcnte apto para Ia mitificacion de un hcroe deportivo de origcn popular, que requiere un lenguaje cercano a Ia oralidad y al discurso de los medias masivos de comunicacion. Par otro !ado, eltcma del deporte, especial mente el beisbol, que es el deporte nacional, no es ajeno a Ia literatura nicaragilense. Aparecc, par ejemplo, en Ia poesia de David Mac field, pacta negro de Ia costa athintica; en Ia "Oda beisbolera a Denis Martinez" de Julio Valle Castillo, y en dos de los mejorcs cuentos de Sergio Ramirez: "EI ccntcrfielder" y "Juego perfecto". Un subtexto muy prestigioso se conjuga en el poema a Clemente con el extcriorismo, In formacion catolica, el culto a los heroes y Ia pasion bcisbolistica nicaragiiense. Me refiero a las odas pindaricas, sabre todo las dedicadas a los atletas triunfadores en las lcgcndarias olimpiadas griegas. Penn, como buen pocta, conoce a los clasicos y siguc, en varios aspectos, los modelos de Pindaro. Coincide, sobrc todo, con el poeta griego en destacar Ia figura del hcroc no solo por sus proezas atlcticas, sino en funcion de su humanidad integral. Ademas, al igual que en las famosas odas pindaricas, el atlcta victorioso aparece como paradigma de toda una comunidad. Como epigono del poeta gricgo, Peiia cuenta con un destacado antecedcntc nicaragilense: Ia extensa oda de Salomon de Ia Selva "Evocacion de Pindaro", dedicada al maratonista y campeon olimpico guatemalteco Mateo Flores. En resumen, en e) poema de Peiia converge toda una serie de elementos entre los cuales se destacan las poteneialidades mitogenas de Ia vida y Ia muerte del astro horicua, Ia tradicion mitologizante de Ia poesia nicaragOense, Ia pasion

3 Homcio Penn, Pocma a 1m hombre llomodo Roberto Clcmcmc {Manasua: Editorial Union, 1973 ). 4 Homcio Pella, Ars moricndi {M:masua Editorial Union, 1967). 5 Emesto Cardcnal, Pocsia nUci'O clc Nicaragua (Buenos Aires-Mexico· Ediciones Carlos lohlc, 1974), 9· 10.


Lll mltlllcacl6tl de Raberto Clemeale... Ram6n Luis Acevedo

por ci bcisbol como deporte nacional, cl cstilo poctico exteriorista, Ia tradicion chisica y el subtcxto pindarico, Ia cultura de los medios de comunicacion masiva, los subtextos blblicos, Ia tradicion martirologica catolica y Ia idcntidad popular caribena y latinoamericana. El extenso pocma de Pena csti compuesto por 748 versos sin rima que van desde bisilabos hasta versos de veinte silabas. Todos los versos estan a su vez divididos en ocho cstrofas, segmentos o cantos numerados con numcros romanos; cl mas breve de 61 versos, a! mas extenso, el ultimo, de 136. Cada estrofa o scgmento se articu\a alrededor de un micleo semantico que le confiere unidad, aunque el poema abunda en repeticiones de todo tipo: ritmicas, lcxicas, tropo16gicas y semanticas. En

general, su cstructura cs na.rrativa y cfclica: comienza con la imagen mitificada de Clemente, antes y despues de su muerte; y luego regresa a sus orfgenes pam evocar su tmyectorin y construir su figura hasta culminar en Ia apotcosis de su muerte tnigica y fecunda. Por otro \ado, en Ia construcci6n y mitificacion del hcroe sc siguc un proccdimiento de ampliacion que tienc como m'iclco inicial su condicion de atleta cxcepcional, pero que sc va succsivamcntc ampliando para abarcar sus virtudcs como ser humano, su cspiritualidad y su condicion de ser que trasciende al mito con el sacrificio amoroso de su vida. Tambicn sc va ampliando su identidad de pucrtorriqueno negro y pobre hasta convertirse en paradigma de !:1 humanidad caribci'ia y latinoamcricana.


LITERATURA Sl

Bob Cl/mente El cuademo abre con una cita versificada del Gobemador de Puerto Rico: "Roberto muri6 sirviendo a su projimo/ nuestra juventud pierde un idolo y un ejemplo/ nuestro pueblo pierde una de sus glorias"6 â&#x20AC;˘ La cita ubica al Gobemador como portavoz de Ia naci6n puertorriquena e introduce tres motivos claves que se claboranin en cl poema: Ia muerte sacrificial de Clemente, su caracter paradigmatico y su representaci6n de toda una comunidad, "nuestro pueblo", que puede abarcar desde Puerto Rico a toda Latinoamerica. El primer segmento del pocma sc conccntra en destacar Ia grandeza y Ia fama de Roberto como atleta. La imagen se fija mediante Ia referenda a un icono reproducido, multiplicado y difundido intemacionalmente: el cartel del pelotero, "con el bate al hombro/-belleza, energia y fuerzaf en Ia inmovilidad de Ia espcra-1 mientras venia el lanzamiento", (9). La imagen visual se complementa con Ia acustica, que alude a otro media de comunicaci6n masiva: Ia radio. El poeta describe el golpe seco, rapido, del hit de Clemente que se escucha en Ia radio. La traycctoria de Ia pelota, motivo recurrente a traves del poema, se transforma gradualmcntc en una mctlifora de s u ascension, su trasccndcncia en el tiempo y su insercion como heroc mitico en Ia etemidad. Esc resonar de Ia pelota c11 cf corazon de Ia multilrtd en media del gran silcncio, que hacia viajar Ia pelota mas affti de las cercas que marcaban los cualrocientos o los cuatmcientos cincuenta pies, Ia pelota en S /1 viaje mas alfti de Ia dis/alicia mas a/fa de las eslrellas saliendose de Ia vida de Roberto Clcmemc. (10) Un procedimiento semcjantc de ampliacion semlintica del lexica y Ia actividad beisbolistica se produce al describir su cxtraordinaria condicion de "fildcador" solitario en el bosque de Ia derccha o del centro. La noci6n de profundidad, rcferida a Ia distancia desde el home plate y el cuadro central basta los bosques, adquiere connotaciones trascendentes, referidas a! infinito, Ia etemidad y el ciclo etemo de Ia vida y Ia muerte. Pena remite a:

6 Horacio Pciln, Poema a rm llombn! //amado Robcrro Clcmcrttc; op cit , 3. Todns las citas proviencn de csta cdici6n.


R~v/.ua JCP ailo 6 1numero /J

La miURcaclon de Roberto Clemente...

RDmon Luis Acevedo

-e/ agora, e/ estadio ya sinlimites, donde no hay cercas ni jivmerase/ gran Babe Ruth, y Di Maggio, y Jackie Robinson, su hermano de calm; todos los dioses hacienda sitio para recibir a/nuevo visitante: Roberto C/eme111e (/0-11).

El poema se inicia, pues, con Ia apoteosis mitificadora del heroe y su mitificacion parte de imagenes concretas que resemantizan el discurso beisbolistico para conferirle un sentido metaforico de grandcza cosmica y espiritual. Estc procedimicnto sc utilizara a lo largo de todo cl poema para culminar en Ia ultima estrofa. Mas adelante, cl pocta describini como Roberto corria tras Ia pelota y deslumbraba al publico con espectaculares atrapadas: desprrmdiendose del "center field" o del "riglujie/d" como se desprende u11a luz del cie/o en u11a noche de verano lumilwso y ardiellle desprendie11dose para perseguir 1111 batazo (II).

...sufotografia transmitida por los teletipos mientras fi/deaba en las profimdidades -ahi donde se nwere, se nace y se renace una y otra vezen las profimdidades deltiempo y de Ia historia que ya tenia m1 espacio para el... (I 0)

Despues de compararlo con los atletas griegos, el poeta lo visualiza como recien llegado al Panteon de los heroes "inmortales" del "base-ball", especie de Olimpo de los dioses del deporte. Desde antes de morir, el astra boricua iba: Ocupando un /uga1¡ entre los inmortales que hacian sitio para que emrara C/ememe yse senrara o estuviera de pie en medio de todos e/los 1111a conversaciim 1111 encuemro emre inmorta/es

Tambien sc repetirn Ia asociacion del atleta con el campo semantico y lexica vinculado a Ia luz y el calor, elementos que simbolizan ejemplaridad, espiritualidad, virtud y vida. Pese a que e\ poema comienza con Ia apoteosis del atleta, en el Canto II el poeta rememora los origenes del heroe y demuestra como Ia superestre\la ya estaba en potencia en el nino. El hcroe es oriundo de una isla que se asimila a las que componen el archipiclago griego: Puerto Rico "- una isla en el sol, una isla gricga con arena dulce a\ cuerpo-" (II). En cl nino "sc encontraban y renovaban los atletas griegos" ( 12). Las abundantcs refcrencias clasicas nos remiten a Ia imagen integral del atleta, del hcroc y del hombre que Pena vincula con Clemente. Poseia Ia agilidad, Ia gracia y Ia bclleza "que deslumbraba a todos" (12); y tam bien Ia voluntad, Ia disciplina y Ia pcrsistencia, ya que el dcporte, tal como lo concebia Ia cultura gricga, noes mero ejcrcicio fisico, sino que implica el desarrollo integral del ser humano: porque e/ m1iscufo como el imelecto tie11e que ejercitarse cons!allleme11te - esto /o sabian los fi/osofos y los atletas griegos- . Y e/ deporte es 1111 arte y 11110 ciencia


Estatua de Oemente en at PNC Perl< en Pittsburgh

Escu~ura

e/ baseballrm duro ejerr:icio del cue1po y de Ia mente (13). El scgmcnto concluyc con una proycccion at futuro. Se anticipa su condicion de heroe fundacional Jatinoamericano, vinculando a su vez Jo latinoamcricano - siguiendo en esto a figuras como Rodo y Dario- con las culturas chisicas antiguas. El nino cs "-Ia cstrclta del barrio, de Ia

de Susan Wagner

cscuela-/ que mas tarde seria el heroc del pueblo I el heroe del sentir meditemineo y Iatino" (13). Este motivo - Roberto como paradigma de to latinoamericano- se desarrolta aun mas en el Canto Ill. Dos recursos principales sirven para articular estc paradigma: cl contrastc entre el mundo Iatino y el anglosajon, y Ia comparacion con Ruben Dario, heroe cultural fundador de Ia identidad naciona\ nicaragUense y \atinoamericana. El emblema de los

LITERATURA SJ


an~>

R~¡lstQ/CP

Lll mlltncacl6n de Roberto Ocmcnt.,_

6 mimcro I J

RllltlOn Luis Acevedo

EstadrO Roberto Clemente Nicaragua

Estados Unidos es, como en Dario, el aguila. AI pais del"aguiln de hierro y de cementa", Roberto llevn "lo mediterraneo y lo Iatino/ y tambicn lo otro/-ln historia yIn cultura negra" (14). El mestizaje, elemento esencial para el poeta de Ia identidad latinoamericann, hermann a Clemente con Dnrio, otro gran mestizo. Peila subraya como ambos asumen con orgullo su herencia no europea:

Y de Ia misma manera que Ruben Dorio l/e1'aba su sangre indigena -<;on orgu/lo y bi:arriaasi tambien Clemente con orgu/lo y bi=arria 1/evaba en su ser y sentir to negro (14) AI igual que Dnrio, Roberto es tambien "Ia voz y el ansia de muchos pueblos" (14). Cuando jugaba no era solo el muchncho puertorriqueilo el que

jugaba, "sino que todn America se movia en el terreno" ( 14). Si Dario renovo "las antiguas gloriasl y el esplcndor indigena" ( 15); Clemente " renovaba Ia perfeccion y el equilibrio/ de los heroes y atletas griegos" ( 15). Ambos son representantes y fundadores de sus respectivos pueblos y de "csa Latinoamcrical que no terrnina de hacerse todavia" ( 16). Partiendo de sus respectivos paises hermanos se convierten en heroes miticos fundacionales de Ia Patria Grande:

Ruben Dario afuer:a de ser nicaragiicnse deja de ser/o y se convierte en simbo/o, asi Cleme111e a ji1erza y gracia de ser puertorrique1io deja de serlo y se hace simbo/o vivie111e temp/a


LITERATURA 55

torre co/unma de eterno fuego de todo tm co111inente. (14-15)

Las trcs imagenes recurrcntcs finales - temp to, torrc, columna de fuego-, en Ia apotcosis final, son simbolos poderosos en los cuales convicne dctencrse. Por un Indo, son simbolos del cuerpo del at leta y de su fortalcza. El cucrpo como tcmplo del alma cs un simbolo tradicional en cl cristianismo. La torre, seglin Cirlot, tambicn simboliza, por analogia, cl cucrpo humano: just as the tree is closer to tlte human figure titan are ltori:ontal forms ofanimals, so, too, is the toll'ertlte only structural fonn distinguished by verticality: windows attlte topmost/eve/, almost alll'ays large in size, correspond to tlte eyes and tlte mind ofman1 â&#x20AC;˘

La columna solitaria se equipara a\ cucrpo humano; en cstc caso un cucrpo luminoso y llcno de vida, puesto que sc trata de una columna de fuego. Por otro Iado, los trcs simbolos ticncn tambicn en comlin las connotacioncs de ascension, de vcrticalidad, de trascendencia y superaci6n espiritual. AI igual que Ia montana - simbolo que aparecern hacia cl final del pocma- "tcmplo", "torrc" y "columna" son "axis tmmdr', punto de union entre c\ cielo y Ia tierra, entre lo material y lo cspiritual, centro sagrado y c6smico, sobrc todo esa "columna de ctemo fuego de todo un continentc" ( 15). El cuarto segmcnto amplia Ia imagen de Clemente al concentrarse en su aspecto humano. El poeta dcstaca su gcnerosidad, su acccsibilidad, su disposicion para ayudar a los mas necesitados, no solo con dinero, sino con su apoyo moral. Esta generosidad se rcpresenta mediante Ia imagen de Ia casa abicrta con las puertas de par en par. Continuando con Ia imagen, sc subraya que cl pclotcro cstrclla no esperaba que Ia gente subicra, sino que e) "bajaba a todos los caminos/-caminos en cl a ire, en Ia tierra y en cl mar- / para ofrecersc ell su pan y su vi no" ( 18). Las refercncias al pan, a) vi no y a los caminos nos remiten a Ia tigura de Cristo. En efecto, Clemente tambicn sc prescnta como una figura cristica, clemcnto que sc rcfucrza lucgo con las circunstancias de su muertc. El pelotcro se conviertc, a los ojos del pacta, en "saccrdote,

ROBERTO

CLEMENTE PITTSBURGH PIRATES

OUTFIELD

oficiante de esc profunda mistcrio que todavia desconcierta" ( 18) y que es el amor. El pacta recuerda Ia paradoja evangclica de que cl que pierdc su vida por amor a los dcmas, Ia hallara. En ello reside Ia cifra de Ia cspiritualidad del martir, del hcroc cristiano. El subtcxto biblico sc haec aqui cvidente. Asi era e/ co11 su corazon en/a mono a coda instante repartiendolo haciendo/o mas grande siempre a fiter=a de darla de repartirlo e111re los que conocia y los que no conocia ( 17- I 8).

7 J.E. Cirlot. A DicllonaryofSymhol.f (New York: Philosophical Library, 1962). 345.


La mlllncacltln de Robcr1o Clcmcnlc.Rnmon LUis Ace\ cdo

R~a-htt~ICI'

aiuJ tS mimtâ&#x20AC;˘m I J

Colegio Rober.o Clemente. N c:aragua.

En cl quinto scgmcnto dcsciendc Ia tension poetica. Pena lo dedica a destacar Ia formacion de Ia lcyenda del gran atleta, recurriendo a las cstadisticas de su rcndimicnto y las distincioncs rccibidas, rccurso muy propio de Ia pocsia cxtcriorista. La mera cnumeracion contribuye a subrayar su grandeza como atlcta, Ia que culmina con su hit 3,000. Y todo sin pcrder Ia humildad, "mirando mas alia de su corona de laurel / y del clamor de Ia victoria" (21 ). Los Cantos VI y VII se conccntran de nuevo en sus virtudcs como scr humano, sobre todo, su autcnticidad, modcstia, compasion y solidaridad, hcredadas de su madre. Estas virtudes Jo elevan a un ambito trascendente, casi mistico. Roberto es "nostalgia y busqueda de comunion, / y cada vez que sc scotia a si mismo, I sentia el univcrso de los otros" (23). Esta compasion por los demas, esta concicncia del dolor ajeno, Jo convertfa en un hombre tristc y taciturno que, sin embargo, queria ser para los otros "balsamo/ aroma/ fuente de luz" (24). Evocando una conocida imagen dariana refcrcnte a los poetas, Pena ubica al pelotero boricua entre los hombres que "son como pararrayos, I como cuerpos que se adclantan I para recibir todos los golpes I y que los demas no sufi'an" (24). AI igual que Cristo, fue incomprendido; en su caso, sobre todo, por los periodistas "de Ia gran prensa del pais del aguila" (25), que solo tras su muerte reconocieron su grandeza. Esta que noes

unicamente Ia de Ia superestrclla del bcisbol, sino Ia del hombre, que supero Ia del atlcta, porque muri6 "vistiendo Ia frnnela I de todo un pueblo que vi via una tragedia" (26). El poema culmina en el Canto VIII, una gloriosa apoteosis final que nos trac de regreso a Nicaragua y a las circunstancias de su muerte. Este segmento, el mas extenso, puedc lccrse como un poema autonomo, ya que sintetiza Ia totalidad del texto al resumir Ia historia de Clemente. Comicnza afirmando el deber de todo nicaragucnse de etemizar en Ia memoria de su pueblo Ia historia del astro boricua. Luego pasa a evocar el terremoto como un cataclismo cosmico, un regreso al caos que inaugura el reino de Ia mucrtc:

Todo vo/vio a Ia tierra: los hombres negros volvieron a Ia tierra negra los hombres rojos volvieron a Ia tierra roja los hombres b/ancos volvieron a Ia tierra blanca. Era Ia muerte saliendo de todas las esquinas poniendo muerte en todas las heridas, Ia muerte viviente viviendo arrancando /levandose todos los ojos (27). AI conocer Ia tragedia, el pelotero recuerda Ia amistad, Ia admiracion y el carino del pueblo nicamgUense en tres escenas emblematicas: el nino


LITERATURA 5i

que \c pidio que Jc firrnara una pe\ota; el hombre que \o dctuvo en Ia callc y Jc solicito c\ honor de tomarsc una ccrvczajunto a cl, y Ia mujcr que sc fotografio con el. Por amory solidaridad cl hcroc Ianza "su nombrc a todos los vicntos" (28), rcune al pueblo boricua "en c\ gran cstadio de su patria" (28), le habla de Ia tragcdia del pueblo hcrrnano y rcclama su ayuda. Sc convicrte asi en lider de su pueblo y adalid de Ia solidaridad Jatinoamcricana, hcroc fundacional de Ia Patria Grande que sellar.i con el sacrificio de su vida su funcion mitica y rcforzara Ia union de dos pueblos. Clemente "rcunia c\ amor de todo un pueblol-Puerto Rico I para otro pueblo - Nicaragua- " (28-29). El accidentc acreo se lc atribuyc a Ia mucrtc como cnte pcrsonificado: "Ia mucrtc que siempre nos pcrsigucl -celosa, avara, I cnvidiosa de todo lo que noes ella ni para ella" (29). De esta forma, Ia destruccion del hcroe, que rcprcscnta las fuerzas del amory Ia vida, se inscribe dcntro de Ia lucha ctcma entre vida y mucrtc, Eros y Tunatos. La muerte vcnce y su victoria sc reprcsenta por medio de imagcncs que cvocan cl remoto pasado indigena y Ia encuadran en cl mito del regreso al caos: Se quebro Ia vasija el tol"lw del aljarem el plato redondo con el dibujo de Ia Se1piente Emplumada y solo se escuclw aflora el canto el/lanto de Ia ocarina empujada sostenida por las IIJallOS de los nwertos. (29-30)

Pcro Ia victoria de Ia mucrtc cs solo parcial y pasajcra. AI final vencen las fuerzas del amory cl hcroc se transfigura para acccdcr a otra vida mas plena en el mito y Ia ctcmidad. El pocta nos asegura que "bajo las aguas salio inmediatamcnte su coraz6n" (29) y asccndio. Clemente entra entonces a un sitio "mucho mas inmenso que el Salon de Ia Fama, [...] e\ corazon de todos los hombres" (29). En los ultimos versos del poema, Pei\a emplea varios simbolos que confieren fucrza y grandeza a Ia transfiguracion del heroe: Ia montana, espacio sagrado, axis mzmdi, Iugar de union entre Ia tierra y el ciclo; Ia "sagrada selva", simbolo dariano del misterio del Universo, espacio cosmico donde se fundcn los contrarios, Iugar de Ia plenitud del ser; Ia

Coleg10 Roberto Clemente. Nicaragua.

luz, con sus connotaciones de rcvclacion, virtud, oposicion a Ia oscuridad de Ia mucrte; y cl fuego, que cs espiritualidad, purificacion y vida, y que aqui sc prcsenta como columna que sale del agua y asciende hasta cl ciclo: El astm boricua. el hombre lw muerto: pem .\'// corazon ardeni siempre Cll lo alto de Ia montwia deslumbrando deslumbrante en media de Ia sagrada selva - una columna de etemo fitego levantandose sobre las aguas i/umirw11do su llistoria que se contara siempre de ge11eracian en ge11eraci6n hasta Ia consumaci(ill de los siglos... (30)

Asi, por virtud de sus acciones y de Ia palabra poctica, cl humilde pelotero borieua entra en Ia dimension de Ia leycnda y del mito como uno de los heroes fundacionalcs de Ia gran patria latinoamericana. 61


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(Fragmentos del diario de un vagabundo que sonaba con morirse de amor en ocio cotidiano) Cesareo Rosa Nieves

1. Preambulo:

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a vivienda a que me voy a referir en esta narraci6n es una pequena casa abandonada, de una sola picza, bajo unas palmas de Ia playa. Esta construida de lata, carton y madera de cajones de gas. Aparece asi, calada de rendijas, y en el techo era rara Ia plancha de zinc que no tuviera un roto. En alguna pared, una mano cuidadosa habia pegado varios retratos de actrices de cine y postales de mujeres desnudas. Esta propiedad debi6 haber pcrtenecido a pescadores en sus mejorcs ticmpos. Vivo aqui, en csta apartada orilla: sencillo, austero y sin terribles envidias ni grandes aspiraciones. Mi mesa y mi cama son el suelo, mi dcleite es cl dulce ocio, cultivo el uso del licor consuctudinariamente (para mi es una fuga animica), y mi mejor dcporte es el paisaje. Salgo cuando nccesito algo exclusivamente, pero por lo general soy casero. Ni odio ni amo: de vez en vcz me asiste el recuerdo.

2. Dietario: I de mayo de 1962 Hoy es un dia magnifico, feriado para mi vida venturosa de miserias y vicisitudes. He amanecido alegre y emprendedor. Mayo me brind6 las rosas de una enredadera al cruzar una avenida. Y cuando llegue a mi dichoso refugio de pobre bohemio empcdemido, hal\e en el a un hombre sin importancia esperlindome. Eran las doce del dia y habia conseguido, deambulando por los zafacones potentados, algunos mendrugos de pan, varias latas, y hasta un poquito de sopa de vegetates. jGran almuerzo para empezar el mes! Mi sorpresivo huesped estaba tirado sobre el soberao, soberao rico de agujeros y suciedad; estaba el en posicion boca abajo. Habia bebido mas

de Ia cuenta. Lo volvi bruscamente, earn al techo de zinc viejo de mi desturtalada casucha, situada elegantemente frente a Ia laguna azul. Y en Ia penumbra note que se trataba de otro ilustre taranbana como yo: Antonio Juan Gil. Comprobe, a primera vista, que era un antiguo companero mfo de estudios, en Ia Universidad de Puerto Rico, recinto de Rio Piedras. jCuantas angustias han llovido, recias y calientes, sobre nosotros desde entonces! Mi viejo colega era un tipo blanco, chiquito de cuerpo y pelo rubio en desagradable descuido, de facciones dclicadas y melancolicas. No quiso despertar del todo y, como lo que hacia era quejarse como un animal herido, lo arrastrc como pude hacia un rincon del unico cuarto de mi casa y me pusc a yantar fclizmente. De esta suerte, entre tragos y comida, me quede dormido sobre las duras tab las. 2 de mayo de 1962 Dormimos como ricos, sin pensar en el porvenir. A Ia aurora cay6 un fuerte aguacero y como no tenia sabanas, me acurruquc en el sitio mas seco de Ia habitaci6n. A eso de las diez de Ia manana, abrimos los ojos al dia perezosamente. Cuando se puede no vale Ia penn madrugar. Ademas, alguna vez hay que imaginarse que uno es rico y por un minuto aunque sea, se es feliz. El vaso de Ia vida -pena o alegria- se debe ir saboreando deliciosamente gota a gota, y sin ajoro. Por tener estas ideas absurdas, algunos con buena intencion, me han graduado de loco. Mejor; ser loco es estar siempre contra Ia mediocridad y lo estereotipado. No me gustan Ius vulgaridades pero, a veces, me tengo que someter a elias. Antonio Juan Gil me reconoci6. Nos abrazamos como dos naufragos en el silencio, y comenzaron entonces los cuentos sentimentalcs.

1


LITERATURA .Sll

-jCUlinto tiempo, Antonio Juan! -jQuien diria! -Parece que fue ayer. -Nunca pense encontrarte otra vez, y menos en estas situaciones tan deplorables. Llor6 un instante y yo me seque algunas Jagrimas con Ia raida manga del chaqueton. El hangover siempre trae estos cuadros de postfiesta. De pronto, Je soltc con pena esccptica: -AI mcnos tu terminaste Ia carrcra de !eyes, que yo, me fugue de mi hogar paterna y, despues de trotamWJdear por Cuba y Nueva York, vine a tener a este dulce refugio espiritual. Esta es tu casa desde este agmciado instante. Explicame en confianza. Desenbaina todo para que te ali vies el alma. -Veras. Me case con Aurora Miranda Santiesteban, aquella rica estudiante de pedagogia, que fue reina de los colegios para aquel entonces. -Recuerdo, recucrdo que Ia conoci en un baile de Ia Fratemidad, en el Cupey. Sigue. -Una noche, antes del matrimonio, nos fuimos de juerga larga, y ya tarde, desembocamos en los burdcles de las prostitutas en La Marina. Rodamos miserablemente por aquel antro soez. -lntercsantc. Yo apenas tuve ticmpo para otras feminas. Una mujer me sorbic el seso bien temprano, y cuando me vi6 sin plata, me abandon6. Se fue a vivir a Santo Domingo con mi mejor amigo. jCosas! La perdono, pero no Ia he olvidado. -Carla hombre tiene su historia. -Continua Ia tuya, Antonio Juan. -Pues bien, lo demas, lo demas fue Ia desgracia. Vino el deseado casamiento, y mi esposa cay6 grave de una pestilente infecci6n intima en Ia zona erogena; enfermedad que yo habia adquirido Ia noche de Ia despedida de soltero en aquel inmundo lupanar. jHorroroso! ¡jContra! Mi hucsped vuelve a llorar. Bajo Ia cabeza y Je doy una palmada en el hombro para calmarlo. Libamos algunas copas a proposito de desayunar frugalmente. -i,Y despues? - indago con interes para que siguiera el hilo. -Lo supo todo Ia familia, y a pesar de los cuidados medicos, ella muri6. Abandone Ia carrera de abogado, queme Ia toga, y me dedique profusamente a Ia dipsomania. No se como vine a dar a este tu dulce refugio cspiritual, como ru le dices. -Oividemos. La vida nace para mi todos los dias. Y Ia luz del Universo es para todos. Entre el jubilo y el esplin pendula mi alma. -EI Sei'lor es un inmenso granero de bondades. -Asi es, y quicn picrdc Ia fc, picrde Ia vida.

Como las once serian cuando, despues de dar una ojeada a Ia posicion de un sol enneblinado y gris, me puse a juntar las sobras que quedaban del dia y a guardarlas. Apuramos un trago mas a pica de botella, y a buscamosla por esas calles urbanas. Dije ya a mi compai'lero de tebaida: -De una a dos de Ia tarde, nos volveremos a ver. En todo to que recojamos por esos patios y avenidas, vamos en vaca. -Convenido- Y sellamos el compromise formalmente con un duro apret6n de manos. -A trabajar se ha dicho. Y no te olvides de nuestro c6digo de moral: "que ninguno invada Ia jurisdicci6n geografica del otro". Yo ire para el norte de San Juan y tu para el sur. -Entendido. Palabra de caballeros. -Oquidoqui. Adios. -Adios. La lumbre hermosa y encangrinada zapateaba furiosamente sobre los adoquines de las calles sanjuaneras. La humanidad hormigueaba veloz por las aceras. Obsemindolos es su espantosa prisa reflexionc: -El hombre se destruye tragicamente, tratando de sacar al ticmpo lo que no puede darle. De subito, Ia gente se aglomera, prenda el dcsasosiego y me acerco prudentemente a curiosear. El chafer de un automovil ha matado a un hombre. Me asomo, siempre con cautela, por entre Ia multitud, y alii, sabre el pavimento, sangraba copiosamente el cadaver de Antonio Juan Gil, el desgraciado profesional que nunca tuvo bufete. Estaba dcsfigurado. Parecia un andrajo deforme. Inconscientemente volvi Ia cara bacia las vitrinas comerciales para olvidar aquella dantesca escena. Sc me saharan las lagrimas, pero no quise presentar mis credenciales a Ia Justicia, por miedo a mi pasado. En una ocasi6n, en el aeropuerto de Isla Grande, fui sorprendido por trafico y venta de drogas, y no habia que exponerse uno otra vez, en un caso que no tenia solucion posiblc. Por otro !ado, si me declaraba publicamente su amigo, me echarian el muerto encima, y yo no tenia dinero ni para costear mi propio entierro. Que se haga cargo de todo eso el Municipio, y que me pcrdone el occiso. Entonces me aleje meditando para mis adentros: -Para este noble oficio del pedir y del buscar, se necesita ingenio, arte y suerte, sino fracasa uno en el estrepitosamente. -Comamos, hermann, de lo que traigo, pues Dios asi nos lo brinda. Manana, iquien sabe! - Me respondi6 sonriendo dulce: -Gracias. t,C6mo es tu nombre? -Candido Alberto, pero me dicen amicalmente Can.


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mlo li numcn. 11

·Pcro, Can quierc dccir pcrro. ·El perro cs bucn amigo, y hay algunos pcrros que son meJorcs que algunos hombres. -Filosofas. -Y cambiando el rumba de Ia convcrsaci6n, le contcstc: -Cenemos. ;,Quicrcs bebcr? -Pero csta mujcr a nada me dccia que no, y me riposta: -No tc desprecio. Eres fino, a pcsar de ser un tristc vagabundo de mi misma calana. -En las crists se comprcndcn mcjor los corazones. Yo tuve el placer de naccr, esto es, de empezar a sufrir. ;,Como te llamas? ·Maria Cecilia. · jCoincidencia! Asi se llamaba Ia unica mujer que yo he querido en Ia vida, pero me abandon6. jRccontra! -(,En d6nde esta ahara? -No sc. Todavia Ia idolatro, aunque sin odio. No sc puede aborrecer a quien se amo mucho una vez. -Eres un angel-Y Maria Cecilia me bes6 en Ia frente. -No creas, ser buena, aun dentro del vicio deja. -Hablas como en versiculos. -Estudie. Y todavia, cuando encuentro un libra perdido, lo leo, lo leo, y cuando me canso, lo vcndo. Par cso no hay aqui biblioteca. -A mi me gustan las novelas de amor. -l,Ttenes alguna angustia en tu vida? -Aprcndi taquigrafia y fui Ia suntuosa amante de mi patrono. Despucs me abandon6 y me di a Ia vida de Ia cucrda floja. Maritomeando par carina. Alguien me informo que un ser moraba aqui solo, y pensc que seria un gran sitio para mi. Nada tengo y nada ansio. -No debiste venir. Lo poco que rastrilleo, apenas da para uno. Da trabajo vivir en cstos tiempos, y todo el mundo sc qucja de Ia situaci6n. -Donde come uno, comcn tres. Ademas, no soy glotona y me conformo con poco. En ocasioncs paso dins sin probar bocado. Unas veces porque no lo encuentro _estoicismo - y otras, porque el fumar me aleja el apetito. -Un mendigo es aceptablc por que no digan, pero dos ya cstorban. -La misericordia de Dios da para todos. -Pero IIi eres mujer, y Ia gente murmura. -Bueno, pues manana me largare a casa de una amiga de La Perla. Descuida. Observe para mi capote: -Todos siempre buscan posada, pero todos sc van de prisa. -Y le musite galante (a esta que mas que vender, regalo favores). -Esta bien, quedate: las mujeres tienen cl alma de crista!. -Se sonri6 como una flor enfermn. jQue fuerza ticne Ia voz de una mujer! Son Ia diabla.

homb~ 5I. blognfb Ces4reo Ros.a Nu:vcs

En estc coloquio romantico esuibamos, cuando un policia gan6 Ia puerta sin parpado de mi casa. Nos registr6 despiadadamcnte. A ella le ocuparon una co Iilla de cigarrillo de marihuana y se Ia llevaron a Ia carccl. Me idcntifique como pudc con aquel agentc de Ia Icy, que lucia una tiesa cara de palo, y me dej6 en libcrtad provisionalmente. Con el espantoso susto no pude dormir aquella noche. Un huracan tropical habia azotado mi espiritu y mis nervios vibraban como cuerdas e6lcas. Me levante del piso de tablas y mire al cielo. La Juz de oro se reflejaba sabre Ia )eve serenidad de Ia laguna. En Ia lejania, el agua turqui era como un cspejo cargado de estrellas temblorosas. La ciudad de San Juan, en el horizonte, simulnba un preciosista nido de cucubanos verdes, en titilante chisporroteo. Calcule para mi interior: · Vale Ia pennIa vida del hombre libre, frente al panorama de Ia naturalcza, sin muchos cnredos ni preocupaciones sociales. Una cobija, un pcdazo de pan, una copa de licor, y un cnsueno que no llegue nunca, nunca. Mal vive quicn mas tienc. 4 de mayo de I962 Hoy, al lcvantarmc, apareci6 en el patio un bello perrito rubio. Un lanudisimo chihuahua, con una estrellita blanca en Ia frcnte. AI accrcarme a cl carinosamcnte me lami6 Ia mano y me miraba con sus dos rcdondos ojos de amatista, como dos bolas inquietas de vidrio. Pense que lo mcjor del caso era darle cuenta a Ia policia para cvitar complicaciones. Lo hice inmediatamente y a Ia tarde me trajcron una buena rccompcnsa en metalico. Se salvo cl dia, ya era otra vez millonario. Despues nada interesantc ocurrio, a exccpcion de unos alcatraces que se entretenian pescando en Ia laguna. En sus vue\os de picada, parecian aeroplanos grises bajo las tintas vcsperalcs. Mientras tanto, cierra Ia noche en los uveros, y Ia luna prendi6 su Jampara de algod6n sobre las aguas pantanosas dcllitoral.

5 de mayo de 1962 Ya avanzada Ia tarde, y como hicicra mucho calor, me fui a banar a Ia laguna. En traje de bano, boca arriba estaba, gozando el deleite de una fresca arena bajo las palmas, cuando se me acerc6 Ia vieja negra de Ia vecindad, Na Tomasa. Se dcdicaba a Ia brujeria y era negocio Jucrativo para ella. Me enter6 que tenia visita, y de grande copete en mi hagar. Me puse rapidamente Ia ropa y me persone en Ia casa para atender a Ia dama, de acuerdo con su alto abolengo. Efectivamentc, era una hermosa mujer


LITERATURA 6/

iluminada de fragancias de excelente gusto y muy bien vestida, lucia sombrero a Ia moda, y se dcdicaba, en ocasiones, a hacer Ia caridad; y en este instante habia llegado mi tumo. Parlamentamos brevemente y me invito a montar en su tlamante Pontiac. Lleguc con ella basta una gran mansion en cl Condado. Aqucllo era un esplendoroso palacio de leyendas. Amplia sala con alfombras orientales, ricos tapices de colores: un v6rtice maravilloso de dcrroche y con fort. Me dijo a boca de jarro: -Sicntese. Oiga, se~or, quiero ayudarlo. -Bueno, como usted guste. Pense, que algun dia tenia uno que hacer el papel de marioneta. La benefactora elegante se acomodo en una sill ita de pana rosa, y llama por telefono: -jHall6! jHa116! Si. Es Ia se~ora Margarita de Ia Cruz. Anuncieme, se~orita. -???????? -Mira, querido, enviame ropa de hombre. Los numcros son como siguc. -Yaqui fue mi ayuda dccidida y pronta. -??????????? -Se trata de un desgraciado atorrante, y hoy es el dia que se cumple el plazo de mi promesa. i,Recuerdas? -?????????? -Apuntaselo todo a mi esposo. Y envia Ia cronica a) peri6dico. No te olvides, en sitio destacado, para que le arda a las otras. -?????????? -Puedcs venir esta noche a las doce. El salio de pesca con unos amigos a las islas, y no volveni hasta dentro de trcs dias. -?????????? -jDivine! iDivine! Ademas de Ia ropa, me obsequio bastante dinero y muchos articulos comestibles. No proteste. Aquella estampa no me cay6 con agrado en el alma, pero una vez puesto el pie en el bote, a navegar y at remo. Esa mujer bonita, insustancial, voluble y plagada de si misma hubiera sido capaz de trastomar al mismo demonio en persona. Ahogue los escrupulos mas sagrados y acepte las dadivas en contra de mi temperamento y mis principios de estirpe. Ademas, a mi me encanta que me regalen. Vol vi abundante de monedas y viveres a mi jubilosa morada. Llame aNa Tomasa, Ia espiritera, y Ia obsequie con algo de mi botin. Ademas, le ofreci algunos pesos que embolsic6 enseguida. Me lo agradecio calurosamente y se fue cantando su trndicional copla: -Camino del cementerio, alia van mis enemigos:

yo se buscar el yac6 pa que no quede uno vivo. Yo nunca le he dado credito a los hechizos, pero le he tenido miedo, mucho miedo a esas cosas sobrenaturales. Pienso, que si los vivos me dan tanto trabajo para bregar con ellos, <,para que sincronizar tamb1en a los muertos? El verdadero arte de viv1r en paz no esta en aumentar los problemas, sino en disminuirlos.

31 de mayo de 1962 Escribo este epilogo de mi diano a trazos hgeros, en una cama del hospital del Municipio de San Juan, de Ia Parada 22. La abundancia a veces haec dano, y cl dinero en exceso, casi siempre me trae sinsabores. He llegado a pensar seriamente, que Ia indigencia es un privilegio de Dios. Aquella noche del 5 de mayo, despucs de una gran comida, acompanada de sendas copas de vino y ron, me qucdc profundamente dormido como un bendito. Serian las tres de Ia manana, cuando en mi casa entr6 un hombre con un pui\al y me asalt6. Desperte azorado. Herido gravemente, me iba desangrando en el piso, cuando, segun me cuentan las enfermeras que asistieron el caso, lleg6 un hombre que me condujo al hospital, ayudado por Ia ambulancia policiaca. Ya no volvere mas a mi casita vieja, a mi isla desierta. Que Ia habite otro mas in feliz que yo y que mas Ia nccesite. Yo tcngo mi orgullo: las circunstancias me han atemorizado.

3- Confesion: I de junio de 1962 Aqui en el hospital, he sabido que el hombre que me atac6 no fue otro que el hijo deNa Tomasa, Ia negra nicromantica. Es un tipo que le dicen Patillita yes de oficio bolitero. Un perdonavidas, visitador consuetudinario de La Princesa de San Juan. Un din me morire calladamente, sin esquelas, ni musica, ni gritos. Y solo Dios llorani por los luceros sobre los pinos tristes. Me marin\ sufricndo por ella, sin que nadic lo sepa. Ni acaso ella misma. jAquella mujer! Entonces, cuando llegue esa hora, Ia sociedad habra perdido un hombre, un hombre, que de no haber dilapidado su existir en el entrenamiento dulce del no hacer nada, hubiera podido ser tal vez una gran cosa, o acaso un soberbio patan enriquecido en Ia politico, diz que defendiendo Ia justicia social del pueblo. un


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Romance de Miguel Henriquez Ester Feliciano Mendoza, 1986

Miguel Henriquez, Miguel, mulato de medio pelo, capitan de mar y tierra, corso de cuerpo completo, pupila de guardacostas, palabm de caballero. AI pecho Ia Real Efigie y San Martin zapatero. Terror de los holandeses, de los ingleses, flagelo. Archivillano le nombmn en los pueblos extmnjeros. De Ia Iglesia amigo tiel y asombro de los islenos. Eldon le ha otorgado el Rey sin importar sus ancestros, ni to pardo de su piel... jsolo por merecimientosl Que siendo mulato pobre, su hidalgula y sus arrestos, con real patente de corso sus empresas encubrieron. Se hizo de tierras y casas, vajilla de plata, ingenio. Se vistio con blanco pano, botas altas y sombrero. jAy, como asomaban castos, ojos de nif\as a verto! Gentil, de su gran fortuna, a Ia Iglesia y at Gobicmo, cuando en apuros se vieron, tes hizo regalo y prcstamo. Miguel Henriquez, Miguel, dcsdc Vicqucs a Cangrcjos, cuentan y cantan las aguas que alia por Cadiz tc vieron, con ojos de guardacostas y tus barcos y vcleros, del Capitan Geneml las comisiones cumpliendo. l,Residiste en Ia Caleta por lener cercano acceso a salas de Fortaleza y a Catedml y at Convento?

... Que nunca empezola misa hasta que tu estabas presto ... Y dice tambicn el mar, y to repiten los vientos, que siendo tu tan senor, le diste a Ia Reina obsequio de zapatillas, que tu, -porque fuiste zapaterohiciste con manos habites y con buen gusto y respeto. jAy aquellas zapatillas que ojos del pueblo no vieron y bailan en Ia leyenda contmdanzas y lanceros! Regalo fueron del subdito y del artesano mcrito ... Miguel Henriquez, Miguel, Ia envidia es un mal siniestro. Muerto cl obispo Urtiaga leyeron su testamento y acreedor privilegiado ems tu, jpor cuantos prcstamos hechos pam subsistencia, pam enderezar entuertos y desmanes de vecinos! ... y te negaron derechos ... Pero aplacada Ia envidia, altivo, leal y recto, at mismo Rey le ofreciste el tan discutido credito a favor de Catedml, en cambio solo pidiendo, que obligam at enemigo a tratarte con rcspeto. Cuando en batida de Viequcs, Jose del Pozo y Honesto, del botin que alii tomaron te nego tambicn derecho, que con arrcglo a las leycs merecia cumplimiento, mulato Miguel Henriquez, guardastc blanco silencio. Por un defalco cvidentc,


LITERATURA 6J

Compre un cadaver Manuel Zeno Gandia

al tiempo fue Pozo preso, y para cubrir haberes en cajas de Tesorero y ocultar y silenciar quejas contra cl deshonesto, Hidalgo Miguel Henriquez, les hiciste nuevo prcstamo. Pero Ia cnvidia es indigna y te siguieron procesos, ya por ocultar esclavos, por ilicito comercio, alguno por licencioso ... &Quicn podia, Capitan, lanzar Ia piedra el primero? jSi todos pecaban junlos en el deseo encubierto de confiscarte los bienes! Y no lograron hacerlo, porque al obispo Valdivia te encomendasle previendo ... Miguel Henriquez, Miguel, jquc exaclo prcscntimienlo! Por Ius scrvicios al Rey y a Ia Iglesia y al Gobiemo, jquc peligrosa tu vida! jQuc amargo cnaltecimiento, si nunca lleg6 a los luyos ni Ia honra ni el dinero! Las olas van pregunlando desde Espana hasla Cangrejos, -(,donde esta Miguel Henriquez? -i,Do el ausubo de su cuerpo? (,Donde yace sin reposo? su espiritu aventurero? ;,Guarda Archives de las lndias el doloroso secreto ultimo, de aquel Miguel, mulato de mcdio pclo, con ojos de guardacoslas y verbo de caballero? .. .Cuenlan y cucntan las olas ... Hierntico calla el tiempo ... .. . En el pecho de Ia isla las Cronicas en silencio .. . WI

Comprc un cadaver que hizomc falla mi tesis docta para escribir: en hospitales de viejo tiempo para graduandos, vendianse mil. Alec el sudario. Mujer muy joven. Decia Ia nota de defuncion que una pneumonia doble y fulminea en horns breves Ia dcstruy6. Aim era bella; aun morbido cucrpo. sabre Ia mesa de disecar parecia efigie que derribara soplo violcnto de vcndaval. Ojos hundidos; senos lurgcntes de cadavcrica palidez, y en cl semblante desfigurado ansiosa huella de horn postrer. Vidriosa y fija su mirada, luz era extinta en Ia inmensidad: como fosfeno que barrio el vicnlo, como una antorcha que cayo at mar. Un catccumcno era yo solo . . . lnvcsligaba ... queria saber. lndifcrente, solo lcnia para Ia muerte, frio dcsdcn. Heri ... del pecho lajaula alzando, del toraz mustias enlrai\as vi donde Pandora caus6 cl dcsastrc, cort6 Ia vida de Ia infcliz.

Hiriendo siempre lleguc a lo hondo. Discco extnijele el corazon. jQuc frio! jQuc inmovil! Le alec en mis manos, su urdimbre csplcnica me abism6, y a los fulgorcs de un dia sereno, envuelto en a ire y envuelto en luz, ahondc en Ia flacida cntrai\a cxanguc, liviano escombro de juventud . Lastima, cntonccs, senti piadoso;


Compre un cadncr Manuel Zcno Gandia

scntiamc oprcso por Ia cmocion. tenia dclantc secreta arcana, limite al hombre pucsto por Dios. La grey humana transita cl mundo buscando, ebria, fclicidad y cl alma, dice, llcva en cl cardias micntras buscandola inquicta va. Si alii habia uno, vcr su alma quise ... Corto, discco, lc parto en dos, y en los cubiculos que lc fonnan cncontrc coagulos, que alma no.

t,Por que?, jalma mia, c\ama cntusiasta en amorosa dulce embriaguez, cuando en los brazos trcmula cstrccha Ia maravil\a de una mujcr! jOh, Dios del orbe, pasmoso artifice, solo en tu mana Ia clave csta! De amory alma creola vida tu inmcnsurablc divinidad.

Pucs le tenia, heri mas hondo por vcr si hallaba dentro cl amor, pero fue en vano, busqueda inutil, no estaba dentro del corazon.

Como rehimpagos de infinito, de esencia intactil soplo sutil, filtro en los scrcs amory alma, divino alicnto para vivir; crco Ia vida que asida a! ticmpo cursa avitcma vuelo inmortal inquieta y varia como Ia ola, avida y agil como el iman; creo Ia vida que de alma vive, que ansiando dicha vive de amor, impulso dando, dando a Ia maquina maravillosa del coraz6n; y ante Ia muerte, alma y amores vuelo invisible Jogran alzar, como avecillas que el viento ahuyenta Mujcr, perdona ... ! Tc heri sacrilego, tu dcsolada desdicha hollc! Dijc, y rcuniendo pedazos fUnebres, pedazos gclidos de mujcr, dcntro del mismo cucrpo los pusc los brazos lucgo unicndolc en cruz; y asi, envolvicndola en cl sudario, bajc Ia frentc con beatitud.

Tejidos corto, rcgistro valvulas con tcmcraria curiosidad, y el microscopio dijomc luego: si cl amor buscas, aqui no csta.

jMujer, perdona ... ! Sed de misterio, hambre de ciencia fue mi impicdad, inquieta y varia como Ia ola, avida y agil como eJ iman ... UD

Vi convencido que alii no mora ni alma intangible ni excelso amor ... t,pucs por que, entonces, dice el amante que ama con todo su corazon?

San Juan, P.R. Abril!, 1929.

Par alii ardiente circul6 sangre calor y vida dandole a un scr; acaso cnsucfios de paraiso; amor acaso ... jfuc una mujcr! Amor que cndulza Ia vida y mala; amor, delicia, tonncnto, afan, que por las venas corre del mundo con voluptuosa fecundidad. Aquclla muerta fue bella un dia; dcbio de amorcs gustar Ia micl; en aquel cardias gozo el cncanto de los rosales al florecer.

Nota: En cl original aparcccn los monosilabos accntuados.


ARQU£0LOGiA 65

Impactos y patrones de ocupacion historica jibara sobre componentes tainos:

El sitio 'Vega de Nelo Vargas'(Utu-27), barrio Caguana, Municipio de Utuado, Puerto Rico Juan Rivera Fontan y Jose R. Oliver

I

Paralelos en el patron de asentamiento jibaro-taino

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consecuencia de nuestras investigaciones en Ia region del carso (karst) noroccidental de Puerto Rico 1 (Figura I), espedficamentc en los alrcdedores del conocido centro civico-ceremonial de Caguana (Utu-1 0), nos hemos pcrcatado de que cxisten notables paralelos entre el patron de asentamiento prototaino.ltaino y el del campesinado rural jibaro. En ambos casos e\ patron sc caracteriza por Ia dispersion de los predios residenciales o alquerias (homesteads) y Ia notable ausencia de una nuclcacion de cstos en aldeas o villas. El centro civico-ceremonial de Caguana (Utu-10) no cs una exccpci6n, pues Ia evidencia sugiere que, en efecto, hubo solo nlgunas pocas viviendas 0 bohios residenciales ubicados alrededor de Ia gran plaza centraJl. Ya desde temprano en el siglo XVI Fray Bartolome de Las Casas registro Ia distincion entre lo que los cspai\oles considcraban poblados tainos "ordenados en callcs" y aqucllos que no prescntaban un arden familiar para cllos3•

Los pob/ados de estas is/as no estaban ordenados en 'cal/es ', salvo que Ia casa del Rey o Se1ior del poblado cslaba construida en elmejor Iugar y sabre e/ mejor silio. Frente a Ia residencia 'real' habia 1111 claro [plaza] grande, bien barrido y liso, mas largo

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que anclw, el cual en Ia lengua de estas is/as /Iaman haley ... Habianlambien olras casas cerca de este clam y si el pueblo era 11110 muy grande ltabian olros clams o conchas para el juego de pelota, que eran de menor 1ama1io que el clam principaf.

I Ariel Lugo, L. Mimnda Castro, A. Vale, T. LOpez, E. Hernandez l'ricto, A Garcia Mnrtino, A. R. dcll'u~'tlte Rolon, A G Tossas, D A. McFarlane, T. Miller, A Rodriguez, J. Lundberg, J. Thomlinson, J. Colon, J B. Shcllekcns, 0 . Ramos y E. Elmer. Puerto Rican J..ar.vt- ,1 lito/ Rc.murce. United States Department of Agriculture, Forest Scrvtcc. Gcncml Technical Report \V0-65. 2001. Jose R_ Ohver, Lee A. Newsom and Jwm Rivera Fontan. "Arqucologlo del Barrio Caguana, l'ucrto Rtcu". Truhujo.v Jc im·c.vtigucicin UITJitl!l,lcigiccz - Tercer Enwwtm Jc lnl•c.vtigmlores. Editado por Juan Ri\cm Font:in. Progmma de Arqucologia-lnstituto de Cultura Pucrtorriquerut. (San Junn, l'uerto Rico lnstituto de Cullum l'ucrtorriqucila, 1997). II- 26. 2 Juan Rivera Font:in. l'royccto Arqucoliigico Caguana 92. Rcconocimicnto sistematico de los rccursos arqucologicos dcll'arquc Cercmomal de Cagunna, Utu:~do. 1'. R. lnfonnc final incdito somctido a Ill Divisi1in de Arqucologla, Institute de Cultum l'ucrtorriqucila San Juan, l'ucrto Rico, 1992. Jose R Ohvcr, "The l'roto-Tuino Monumental Cemis ofCaguann: A Political Religious Manifcslo". Puerto Rican Prchiston•. Edttado por l'ctcr E. Siegel. Tuscaloosa. (Alabama: The University of Alnbama Press, 2003), 12- 17. 3 El Ccrtilicndo de l'osesion es otorgado por Jose E. Colon, Comisionado de Interior, cmurdo por el Departamento del Tmbajo. D1v1si6n de 1-logarcs Scguros, San Juan I'.R., 2 de enero de 1937. Folio 59, Torno 161, Fca 6741,1nscripcton lm. La linea tambicn fuc inscritn (baJO los padres de Nclo) en cl Registro de l'ropiedad de Arccibo Foho 52, Torno 55 de Utuado, Fbtw J/JO, 4ta lnscripci6n El primer documcnto no~ lo mostni don Nelo cl 5 de agosto 2002 No sabcmos si cl plano "l'roycctos de Gmnjas Agricolns" (Dcpto. del Interior) ubicando cl dcshndc de Ia parccla I05b de don Nclo aim sobrcvt vc. 4 Ricardo Alegria. Ball Court.v and Ceremonial Pla:a in the IJe.vtlndie.v Yale University Publicattons in Anthropology, No. 79. (New Haven. Department of Anthropology, Yale l 'nivcrsity, 1983), 8. (Traducci6n del nutor)


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lmpactos )' patrvncs de ocupacl<ln hlst6rlca jlbana Juan R1vcr:s fontan y Jo~ R. Oliâ&#x20AC;˘-c:r

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Los asientos basta ahorn investigados, tanto precolombinos como jibaros (historicos), se ubican preferentemente sobre el abra (o paso) entre los mogotes, sobremirando pequei\os valles o colinas. La probabilidad de encontrar asentamientos aumenta cuando en las cercanias se encuentran manantiales y/o sumidcros de agua potable. Resulta predecible que en dondc uno cncuentra cstructuras de bohios jibaros con su haley (Figura 2) hay una alta probabilidad de tambien encontrnr sitios de habitacion o vivienda prccolombinos, tal como en los sitios Finca de dona Rosa (Utu-44), Finca de Felix Montalvo (Utu-39), La Vega de Nelo Vargas (Utu-27) y Finca de Felix Bermudez. (Utu-36), entre otros (Figura 2).

Los bohios jibaros trndicionalcs, de piso clevado y planta rectangular, se ubican adyacentes o sobre lo que en tiempos precolombinos fuera Ia plaza o batey del predio domcstico. Solo en el caso precolombino las plazaslbateyes estaban demarcadas con lajas calcareas y/o metavolcanicas, rocas que frecuentementc estan decoradas con petroglifos. Postcriormcntc los jibaros reutilizaron las lajas para otros fines. En ambos casos Ia singular plaza o batey era probablemente multifuncional, constituyendo asi el espacio publico o comunal del grupo residencial. Dado las marcadas limitaciones fisicas del espacio llano en las abras, cs probable que cl asiento prccolombino, at igual que se observa en el ascntamiento historico

S El tcnmno barey, scgun los crnnistas del siglo XVI sc refcria cxclusivnmcntc:: aljucgo de pclow, al rccinto dondc sc efcctunba cljucgo y a la misma pclota de gomn. Dcsdc In cpoca colonial hnsta hoy c::l vocablo, sin embargo, cambio de significado paro rcfcrirsc al espacm, barrido y limpio frcntc n In vivicnda o boh(o jibaro, sin implicar que cstc cs un cspacio dcdicado para c1 jucgo de pclota


ARQU£0LOGi A 67

jibaro, consistia de una sola unidad residcncial familiar (domcstica), que comprcndia el bohio residcncial (el hogar, propiamcntc dicho) y otras cstructuras asociadas tal como Ia cocina y ramadas o chozas (sin paredes), en donde sc realizaban todo tipo de labores y actividadcs de canicter domcstico, en forma similar al patron jibaro. Otros patrones se refieren a algunas de las modificaciones del paisaje en el entomo del asicnto o predio residcncial. Por cjcmplo, las terrazas agricolas, que los jibaros hoy Haman mural/as, construidas para controlar Ia erosion de suelos y drcnajc en las ladcras de los mogotcs, son otro clcmento que potencialmente era compartido entre ambas sociedades6 • La prefcrencia del uso del valle carsico (propcnso a anegarse durante las lluvias) para cl cultivo de productos primordialmente de subsistencia tambicn puedc ser otra caractcristica compartida, ya que por ahora no hemos ubicado sitios de habitacion, ni jibaros ni precolombinos, en lo bajo de los valles -a menos que cstos scan de amplia extension- (por cj., Utu 19a y 19b). lncluso, en estos ultimos casas, Ia plaza y cl predio residencial sc ubican en las partes mas altas dentro del valle. Tal cs cl caso del sitio Ia Finca de Moiscs

Cintron (Utu-19), antes conocido por "Gercna"7• El cspaeio conccdido para cstc cnsayo no nos pennite claborar cstos c introducir otros patroncs rcferentcs a Ia cxplotacion, manejo y uso de los recursos del mcdioambiente, los cuales tambicn produccn paralelos intercsantcs. Dado los paralelos generales aqui resumidos, surge entonccs Ia pregunta clave: (,Son estos paralelos coincidentes o el resultado de una hcrcncia cultural dirccta taina por parte de Ia nacientc sociedad campcsina rural -es decir jibara, criolla· durante cl siglo XVI?

La problematica en Ia investigacion arqueologica taina-jibara El problema que enfrentamos es dctcnninar si, en efecto, los paralelos entre los patrones de asentamiento prototaino/taino y jibaro son el resultado de un proceso de: (I) cvoluci6n convcrgente; (2) evolueion lilctica - Ia pcrsistcncia del patron por herencia directa- 8 de Ia sociedad taina; (3) ode ambos procesos, en dondc eiertas caracteristicas o rasgos fonnales del patron resultaron por convergencia y otras por herencia ancestral y sincretismo. Dicho de otra forma,

6 Ju~n J. Oniz Aguilia, J. Rivero Melendez, A. Principe Jacome, M. Melendez Maiz. y M. laverne Colbefl!. " Intensive Agncu11urc in PreColumbian Wcs1lndics: The Cas e for Tcrrnccs". Aetas del XIV Cnngrc.w lmcmacional de Arqru:ulngia del Carilrc, B~rb~dos, 1991. Edilorcs A. Cummins y P. King, (1993 ), 218·285. 7 Alegria, 91 8 Michael J O'Brien, y R. lee lyman, Apply ing Emlutitmary• An:Jruculugy: A s_,~ftcmutic Appmuclr. (New York, N.Y Kluer Acadcmic,'Picnum Publishers. 2000), 245-266.


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lmpados y patronH de ocupadon hlstorica jlbara Juan Rivera Fontan y Jml! R Olh er

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WEST GRID

i,Cuales rasgos fonnales del patron indigena de asentamiento son amilogos a los jibaros y cmiles son homologos? En cualquier caso, las circunstancias de contingencia histories juegan un papcl importante en Ia fonnacion de Ia sociedad jibara (criolla) yen los rasgos que el patron de asentamiento asumio. Ya no cs nccesario rccalcar Ia importancia que tienc un posible origcn prccolombino para Ia continua conslruccion y reconslruccion de Ia identidad nacional y etnica del puertorriqucilo de hoy y mailana. Hay que precisar si cl proceso de criollizacion campesina -o jibari=acion- tuvo una deuda suslancial de herencia direcla de rasgos culturales tainos, y precisar cua\es son los rasgos. Los elnohistoriadores tradicionalmenle han rcca\cado que Ia poblacion indigena (taina) de

848

Borinquen sufrio un colapso total tanto cultural (social, politico-religioso, econ6mico) como biologico y demognifico entre aproximadamente I 5 II (I rn Rebel ion lndigcna) y poco despucs de 1519 ( ailo de Ia virue\a), por \o cual se desprendc que pocos elementos de Ia cui turn taina contribuyeron a Ia fonnacion de un estilo de vida ruraljibara, aparte de Ia consabida supervivencia de vocablos (toponimias), artefactos (Ia coa, guariquitcn) y una variedad de cultivos tropica\cs (yuca, batata). En este ensayo no queremos referimos solamcnte a Ia adopcion se\ectiva de estos elementos cu\turales, sino a patrones de comportamiento social que encauzan a un modo de vida que subsumamos bajo el tcrmino de "jibaro de Ia montaila". Pero cl sentir popular de los boricuas de hoy, tras los recientes movimientos de


ARQUEOLOGIA ~9

reformular una identidad nacional (neotainismo), tanto en Puerto Rico como en los EE UU, reta esta vision ortodoxa propuesta por los historiadores tradicionales9 • ;,Podemos, como hoy dia muchos boricuas insisten, realmente rcclamar que muchas de las costumbrcs y modo de vida del jibaro de Ia montana surgieron a partir de una herencia directa de Ia cultura taina? Cicrtamcntc, en el caso que nos ocupa, los paralclos taino-jibaro son verdaderamcnte llamativos y dcmandan un estudio sistematico que no debe dcjarse a nivel de imprcsiones o cspeculaciones. Pero hay otra razon impcriosa para volcarnos sobre Ia arqueologia hist6rica del jibaro. Nos referimos a los patroncs de explotacion, manejo y uso de los rccursos naturales, Ia altcracion antropogenica de los espacios y paisajes y, en particular, a las actividades y comportamientos habituales acaecidos dentro de los alrededorcs del predio domestico del campesino jibaro. Los patrones de comportamiento social y actividades cconomicas traen como consecuencia una scrie de impactos que son relativamentc regularcs o sistematicos y que afectan en forma predccible los asentamicntos precolombinos, aparte de los trastornos por causas naturales. Los impactos antropogcnicos jibaros no son, pues, total mente alcatorios, por Jo cual tienen implicaciones metodologicas para las investigaciones y excavaciones que venimos realizando en esta region. En otras palabras, si no logramos un control prcciso sabre Ia cxcavaci6n y datos referentcs a los cfectos de Ia ocupacion historiea jibara, es prncticamentc imposible siquiera acercarse a un analisis de Ia ocupacion precolombina (prototciina y taina)1°. Baja los criterios de preservacion y/o protcccion hist6rica actuales, muchos de los sitios precolombinos en Ia zona de Caguana se catalogarian como severamente impactados por ocupacioncs jibaras recientes, desmereciendo su protcccion y/o estudios de mitigacion, en cl caso hipotctico de que los sitios fueran a ser impactados por desarrollos modemos. Parad6jicamente, son cstos sitios precolombinos impactados o alterados por los jibaros los que precisamente ahara cobran mayor significaci6n y los que aportarnn nuevas dimcnsioncs de amilisis antes no contemplados. La 9 G~briel Hnslip Viern,( editor). Taino Rcl•il•al: Critical Pcr.<J1Cctiws 011 Puerto Rican ldclllity and Cultural Politics, (Princeton: Markus Weiner Publishers, 200 I). I0 Michael Brinn Schiffer, Belwl'ioral Arr:fwca/ogy: First principles. (Snit Lake City: University of Utnh Press, 1995), 25-54.

evidencia para indagar los procesos de etnogenesis y criollizaci6n se ubica precisamcntc en estos yacimientos jibaros que ocupaban cl mismo cspacio que los sitios precolombinos, y a Ia vez los patrones de comportamiento jibaros, al scr relativamcnte prcdecibles, nos brindan Ia oportunidad de "rcconstituir" el patron de ocupacion indigena. Hasta cl presente el aporte de Ia arqucologia at estudio de los procesos hist6ricos que formaron cl campesinado rural pucrtorriqucilo -los pequeilos y medianos propietarios y los agregados (o arrimados)- cs prncticamente nulo. Fernando Pic6 ( 1983, 1985), historiador cspccializado en Ia ruratia jibara utuadena, se lamenta de Ia casi total ausencia de documentos cscritos antes del 1820 e incluso de Ia desaparicion o perdida de documcntos mas recientes del siglo XX. Los antiguosjibaros que habitaban Ia region carsica de los barrios Angeles, Caguana y Santa Rosa, en cfeclo, careccn de una historia comprcnsiva. Sin embargo, es esa poblaci6n rural, agraria y dispersa Ia que al ccrrar cl siglo XIX ( 1899) constituia el 85% del Iota!. Aun


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lmpaclt>s y pnlronn de ocupnclon blslorlcn JA•nra Juan R•,·cra Font:in y Jose R. Oh\·cr

en \960, el 56° o de Ia poblaci6n continuaba siendo campesina11 , datos que son faciles de olvidar en e\ Puerto Rico hiperurbanizado de hoy.

El sitio Utu-27 "La Vega de Nelo Vargas" El sitio Utu-27 esta ubicado a menos de 1.5 km de Caguana (Utu- 10). Esta emplazado en un abra entre dos mogotes sobremirando un pequei\o valle ubicado a\ oeste (Figura 3). En sus cercanias existe un sumidero con un manantial de agua permanente y otro manantia\ intermitente. Hacia el Este el abra

conduce a otro valle rodeado de mogotes con evidenc.as de ocupaci6n historica, incluyendo murallas o tcrrazas de contencion y ccrcados (en forma de "u") de piedra que se utilizaban como corrales de cerdos. En 1996 se implant6 un programa de sondeos de pala distribuidos en interva\os de 10 metros en lo bajo del valle, los cuales solo arrojaron algunos artcfactos hist6ricos recientes. Hacia Ia falda y continuando sobre Ia parte Ilana del abra, definimos un basurero precolombino y Ia presencia de artcfactos preco\ombinos e hist6ricos sabre Ia

I I Rafael Pi co. Nuem Geograjia de Puerto Rico, Rio Piedras, Edilorial de Ia Uni vcrsidad de Puerto R1co, ( t97 5 ),


ARQUEOLOGIA 71

parte Ilana. En resumen, Ia evidencia estratignitica de los sondeos indicaba un area de alta densidad de basura depositada sobre Ia falda, que incluye abundantes restos organicos (caracoles de tierra, huesos de animates y carbon). Otros sondeos sabre Ia parte plana del abra dieron resultados positives, pero en contextos que claramente no eran depositos de basura. Por tal razon, en el verano de 2000 realizamos cl primer pozo de sondeo de 2 x I m al eje de Ia falda sobre el basurero (Figura 4: Unidad I). En Ia parte Jlana del a bra abrimos Ia Trinchera A, de 8 x I m, excavando en unidades de I x I m. La trinchera B consisti6 de dos unidades de 2 x 1.5 m y Ires de I x I m. Ambas trincheras estan orientadas OesteEste sobre el abra (Figura 4). En 2001 retomamos para realizar una excavacion mas amplia sobre el basurcro de falda, consistiendo de 2 x 1.5 metros, al cual anadimos una extension de I x I m (4m2) para obtener una muestra estratiticada de los materiales prehispanicos (Figura 4 : Unidad 2). Ademas, se reabrieron y ampliaron las trinchcras A y B y se excavaron las unidades 3 y 4 (2 x 2 m cada una) al noreste del sitio (Figura 4). En 2002 abrimos una amplia area (Bioques C, D y E) con una pala mccanica (backhoe, digger) (Figura 4: area hachureada). La superticie raspada lucgo fue manualmente excavada con cl objetivo de identiticar elementos ifcalllres) tales como fogones y huecos de pastes, asi como evidencias de Ia localizacion de estrueturas y del batey precolombino. Finalmente, cxcavamos sobre cl area raspada dos largas trinchcras (Trinchera 0-E y N-S) dispuestas en forma de cruz (ver Figuras 7 y 9).

La ocupacion jibara (1850-1915/1930) y posabandono La evidcncia de Ia ocupacion historica proviene tanto de nuestras excavacioncs como de una entrevista al propietario actual, Carmelo "Nelo" Vargas (nacido en 1925), quien ademas nos mostr6 documentos de titulos de Ia tinea. La casa fue construida sobre el abra de Utu-27 y habitada por los bisabuclos matcmos de don Nelo, de apellidos Gonzalez Gonzalez. Este matrimonio tuvo una hija, Petronila Gonzalez, quien contrajo nupcias con Rafael Gonzalez Gonzalez, ambos abuelos matemos de don Nelo. Este matrimonio,

sin embargo, establece una "nueva" casa residencial en las cercanias de Utu-27, adyacente at camino de herradura. El matrimonio tuvo seis hijos, incluyendo a Magdalena (nacida ÂŁ.1900-1907?), madre de don Nelo. Dona Magdalena Gonzalez Gonzalez contrajo nupcias con Agustin Vargas, procedente de Adjuntas. Don Carmela "Nelo" Vargas, el hijo mayor de ese matrimonio y actual propietario, nace en 1925 (Figura 5). En una escritura de 1937 se indica que don Rafael, el abuelo de Nelo, muere en febrero de 1933. Tras Ia muerte de los abuclos de Nelo, Ia Division de Hogares Seguros otorga al padre de Nelo, don Agustin, un certificado de posesion de Ia parcela No. 105b, cubriendo un area de J315f too cuerdas (circa 5.2 hectareas)12 â&#x20AC;˘ Todos estos datos indican que Ia antigun casa ubicada sobre el batey del sitio precolombino Utu-27 fue habitada entre aproximadamente 1850 y 1915 por los bisabuelos de don Nelo. Entre 1915 y 1930, Ia casa de los bisabuelos (don Rafael y dona Petronila) es abandonada como hogar residencial y comienza su deterioro. Don Nclo informo que de nino, de aproximadamente 10 anos de edad (circa 1935), no recuerda habcr visto nunca los restos de pastes u otros elementos de Ia antigua casa, por to cual podemos deducir que, en efecto, Ia evidencia material de su cxistencia ya se habia integrado al record arqueologico. El predio familiar de los bisabuelos (Utu-27), sin embargo, sufrio una segunda etapa de alteraciones antropogenicas que dctallaremos a continuacion. Esta etapa cronologica de posabandono de Ia casa ancestral cubre cl periodo aproximado entre 191511 930 y el presentc. La funcion espccifica de esta localidad paso de ser un predio hogareilo (domcstico) a un area noresidencial de actividades relacionadas con Ia agricultura llevada a cabo en el entorno. El cultivo fue llevado a cabo por los padres de don Nclo (y luego continuada por don Nelo) en el valley en las faldas de los mogotes alrededor de Ia vega o valle. Don Nelo nos indic6 que en el valle y las faldas de los mogotes cultivaban "de todo", principalmente platano, tabaco y viandas (tuberculos como Ia yautia, batata y name) asi como cilantro, frijoles, gandules, algo de maiz y otros productos menores. Un rancho de sccar tabaco se construyo en el valle,

12 El C crti licndo de Poscsiun cs otorgndo por Jose E. Colon, Comisionndo de Interior, emitido por cl Departamento del Trnbajo, Division de Hogarcs Scguros, San Juan P.R., 2 de enerodc 1937. Folio 59, Torno 161, Fen 6742, lnscripdon Ira. Ln linea tambicn fue inscrita (bajo los padres de Nclo) en cl Rcgistro de l'ropicdnd de Arccibo Foloio 52, Torno 55 de Utundo, Fmcn 3130, 4ta lnscripcion El primer documento nos lo mostr6 don Nelo cl 5 de agosto de 2002. No sabcmos si nun sobrcvive cl plano " Proyectos de Gronjns Agricolns" (Depto. del Interior) ubieando cl desline de Ia partcln I05b de don Nclo.


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justo al borde de Ia falda hacia el abrade Utu-27. Este rancho aparece min en Ia foto acrea de 1936 (Figura 3) y persistio en los mapas cartogni.ficos de 1943 y de 1970 (foto-revisada 1982). Sabemos, sin embargo, que este rancho ya no existia hacia finales de 1960, ya que no aparece en las fotos acreas de 1970. El valle tambicn se utilizo para sembrar care, pero el suelo alcalino produjo un cafe poco rentable por ser serso (amargo). Nunca se llego a sembrar cafia de azucar porIa dificultad y costo de sacar Ia caila por caminos de herradura hacia los ingenios y centrales. En varias ocasiones e\ valle se sembr6 con pasto para vacas. La preparacion de los terrenos en cJ valle e incluso sobre Ia falda del abra se hacia con arado de una cuchilla, tirado por un buey. Segun don Nelo, los bueyes subian por Ia falda y daban Ia vuelta en lo llano del abra para bajar otra vez at valle. Sobre el abra, sin embargo, "no se aro mucho", cosa que hemos constatado en nucstras cxcavacioncs.

En esta ultima dccada, don Nclo ha dcjado el tcrreno baldio. La combinaci6n de su edad mas el cstado de abandono del camino lo dcsaniman a cultivar el valle, prefiriendo utilizar otras fincas de su propiedad mas cercanas a Ia carrctera y de mejor acceso. Es interesantc recalcar que, tras nuestra excavaci6n en 200 I, don Nelo dccidio "meter maquina" para limpiar cl camino y raspar el valle "para dejarlo bonito" para cuando regresaramos en el verano de 2002. Segun su explicacion, le daba "penn" que vicramos el estado de abandono del predio y racionalizaba haberlo hecho tambicn para "soltar las vacas" a pastar en dicho valle. Pero el hecho es que, despues de un pcriodo muy corto, el valle volvio a abandonarse. El declive de Ia poblacion y de Ia agricultura en Ia zona alrededor de Utu-27 asi como de una gran parte del carso, fue un proceso gradual pero en ultima instancia acelerado por Ia politica del Gobicrno (Estado Libre Asociado) de girar Ia economia de una


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dependencia agraria hacia Ia industrializaci6n que, junto, al huracan Santa Clara (12 agoslo 1956), tcrmino par despoblar Ia zona. Finalmente, para Ia decada de 1950, escasamente a unos 50 metros at norte de Utu-27, se construyo un colmado (tienda de abastos), donde se vendian vituallas y Iicor. Este colmado estaba ubicado a mitad del camino de berradura (que despues fue ampliado con maquinaria) que aim comunica con Ia carretera PR-Ill al Oeste (paralela a Utu-10) y con el sector conocido como "Los Burdoy" bacia al Este. Evidencia de los efectos del colmado en el sitio de Utu-27 se observo en Ia presencia de un denso basural de botellas de licor, ron, cerveza, vino y ron caiiita (pitorro), fecbadas desde mediados del siglo XIX basta Ia decada de 1960. Cinco areas en forma ovalada en cl mapa de Ia Figura 4 representan montones de lajas calcareas

lmpattus y patronl'S de oc:upadon hlst6rlta jH1ara Juan Ri,cra Fontan y Jose R. Oliver

apiladas despues del abandono de Ia antigua casa rcsidcncial (c. 1915/1930) y que don Nc\o continuo amontonando y recomponicndo posiblcmcntc hasta el 1955-1960. AI remover los montones de lajas encontramos una variedad de artefactos hist6ricos, particularmenle clavos, vidrios y porcelana de finales del siglo XIX y principios del XX. Los "montones" de piedras ylo lajas son tipicos en Ia zona del carso; son el resultado de Ia limpieza y preparacion del terreno de cultivo, especialmcnle en las faldas de los mogotes. Cuatro de los cinco montones de piedras, ademas, contenian lajas con petroglifos pertenecientes a un batey o plaza precolombina, los cuales fueron evidentemente removidos de su posicion original (Figura 6). Sospecbamos que las lajas con petroglifos ya babian sido removidas bacia mediados del siglo XIX par los bisabuelos de don Nelo.


ARQUEOLOGiA 7S


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AI este del abra a media fa ida, existe una "muralla" de lajas, acomodadas unas sobre otras, de casi 125cms de altura, iguales a las que los arqueologos frecuentemente Haman terrazas agricolasu. Aunque Ia muralla se limpio de vegctacion, no llegamos a excavarla (ver Figura 4), pero sabcmos por don Nelo que esta muralla probablemcnte Ia erigio su bisabuelo o, al menos su abuelo don Rafael. Sin embargo, es aim posible, aunque poco probable, que haya tcnido un origcn precolombino. Esta muralla particular servia de muro de contencion para controlar Ia escorrentia (erosion) y a Ia vez para estabilizar e\terreno llano del abra. En otras palabras, no es una terraza agricola para el cultivo sino un muro de contenci6n y de control del drenaje. Generalmente eran los

nii\os los que construian las terraz.as. bajo Ia supervision de los mayorcs, mientras que los adultos talaban y sembroban cl conuco. En las amplias excavaciones borizontales hemos demarcado parcialmenle In ubicaci6n de Ia casajibara (Figura 7). Se ubicaron dos postes (4550 em de di6metro) con sus huecos y un posible tercer testigo de postes nlineados este-oeste sobre el abra con unn s.eparaci6n aproximadn de 3.0 a 3.S entre los postes (Figurn 10). A} exterior (sur} de In linea de posLeS encontramos lo que, en efecto, es la cuneta formada por la linea de goteo del techo de In casa (Figura 8). La. ctmc.ta, trns el abondono de h casa, se relleno con sedimentos orginicos y basurn. Sobrc Ia cuneta ubicamos llii:l lnja del batc.y precolombino que habia sido rcrnovida por cl

13 Juan J. Ortiz Aguihi, J. Rivero Melendez, A. Principe Jacome, M. Melendez Mafz, y M Laverne Co~ ylntm>j~c Agrituh~rc in P'to:¡ Columbian West Indies: The Case for Termces". Actaf del XJJ' Congrcso lntl!rnaciona/ de Arqrirolog(a t-4:1 Corllx:, B~dos 1991, Edrtores A. Cummins y P. King, (1993), 278¡285.


ARQUEOLOGiA 77

Sitio Utu-27,'Vega de Nelo Vargas', Trinchera Norte- Sur (N-S) Pared Oeste

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ltllersecclon lrinchera

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)ullo~IO 2002

bisabuelo de don Nelo y colocada seguramente como peldailo o primer escalon hacia Ia entrada de Ia casa (Figura 8), rasgo muy comun en csta region. Una segunda "cuneta" de Ia linea de goteo de Ia casa se ubico cerca de 8 hacia el norte del Bloque D, sugiriendo cl limite de Ia vivienda jibara. La cuncta estaba totalmentc cubierta o tapada con una scrie de lajas calcareas cuyas formas son, casi con toda seguridad, del antiguo batey o plaza precolombino de Utu-27 (Figura 9). Sin embargo, ninguna de cstas contenia pctroglifos. La casa jibara posiblemente fue de planta rectangular, cubriendo mas de 50m2 (Figura 7: entre N 946 y N-955; W859-W853), aunque todavia no hemos identificado todos los postes de Ia casa. En efecto, todo parece indicar que Ia antigua casa -de piso clevado de maderas del Pais- se construyo precisamente sobre Ia plazaibatey precolombino, pues Ia casa jibara cubria alrededor del 70% del terreno llano. Si cstamos en lo correcto, Ia casa antigun era de dimensiones mayores de lo que, hasta ahora, es/era comun para las casas o bohios jibaros de zona. Los artefactos recobrndos sugieren que Ia familia Gonzalez Gonzalez pertenecia al grupo de pequei'ios a medianos propietarios de fincas, que contrnsta con lo que uno espernria de los

materiales pertenecientes campesinos agregados o arrimados. Los agregados ernnjibaros muy pobres que no tenian titulo de propiedad a los cuales los propietarios les permitian construir (o utilizar) y vi vir en los bohios de Ia tinea a cambio de trnbajo y servicios 14• La pobreza material de los agregados se puede apreciar en Ia autobiografia de Andino Acevedo Gonzalez15, del barrio JagUey, Aguada. No es cste el caso de los antepasados de don Nelo. En las excavacioncs deteetamos un rasgo que hasta ahorn ern desconocido en el patron de asientosjibaros de Puerto Rico. Nos referimos a Ia presencia de un empedrndo que cubre un area rectangular hacia el Sur y en lo que seria el frente de Ia casa (Figurns 7, II). El area es rectangular (circa 6m x 5m 6 30 m2) y cubiena con lajas calcareas planas, casi a modo de una marquesina. La construcci6n del pavimento crcemos que se debe a que, precisamente en esta zona (Bioque D-1) y cerca del declive hacia Ia falda del a bra, es donde se ubica el "conchero" o basurero precolombino (ver Figura 7). En contrnste con el suelo arcilloso y compacto, el basurero es suelto y tiende a anegarse y enfangarse durante los aguaceros. Como una coincidencia, durante Ia excavacion de Ia Unidad 2 (Figura 4) sobre el basurcro, para evitar resbalones

14 Fcmnndo Pi co S J. Libertady :ren·idumbre en el Puerto Rico del .rig fa XIX (Rio Piedras. Puerto Rico: Edicioncs Hurncan. 3ra. Edition, 1983 ). A margo cafe · Los pequeiios )' mcdianos caficuftorcs de U/1/odo en fa scgtmda milad del :riglo XIX. (Rio Piedras, Puerto Rico: Edictoncs l·luracim, 1985). I5 Andino Acevedo Gonz:ilcz, ;Qut! ticmpo:r aqtwllos! (Rio Piedras: Editonnl Univcrsidad de Puerto Rico, 1997)


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Rivero Fontan y Jose R Ohvcr

Las "posesiones" de los bisabuelos de Nelo incluyen una cantidad apreeiable de porcelanas de procedencia inglesa, probablemente obtcnidas via el mercado negro de contrabando. Tam bien entre las porcelanas blancas recuperamos una taza de un juego de cafe o tc para ninas. La cercimica burda de pasta roja (red11·ares) es relativamente comun, asi como las botellas de crista! (sopladas pero mas frccucntemente moldeadas), botellas de grcs (jcngibre) de finales de siglo. Ademas encontramos unos pocos tiestos de mayolica, que perduraron dcsde el siglo XVlll hasta mediados del XIX, los cuales probablemente fueron herencias de los antepasados de los bisabuelos de don Nelo. Finalmente, hay tenedores y cuchillos de metal con mangos labrados. Estos y otros artefactos sugieren que los ocupantes tenian recursos monetarios suficientes como para permitirse un nivel de "lujo" a tono con un estatus socioecon6mico de pequeno a mediano propietario de tinea agropccuaria. Entre los restos de ani males identificados por Narganes Strode (Ms 2002) para contextos hist6ricos se cncuentran vacas, (8os ta11111s), ccrdos (Sus scmfa) y tentativamente huesos de gallinas, asi como de perro domcstico (Canisfamiliaris). y enfangamos las bolas, nosotros reutilizamos lajas de los "montoncs" colocandolas alrededor de Ia unidad. Un caso claro de analogia y no homologia, que vi no dado a una respuesta idcntica pero indcpcndiente para resolver un mismo problema. Los ocupantes de Utu-27 durante el periodo Capa utilizaron una tccnica similar, pues en Ia Trinchera N-S (Figura 12) observamos que bajo el nivel jibaro (Estrato I) y de impacto jibaro sobre Ia ocupacion del pcriodo Capa (Estrato lla), dcscansando sobre una capa sin impacto hist6rico (Estrato Ill), presenta cvidencia de Ia presencia de otro posible nivel de pavimcnto prehistorico. La fecha de Ia ocupacionjibara (bisabuelos de don Nelo) esta apoyada por los tipos de artefactos y restos de fauna recobrados en las excavaciones. Recuperamos una moneda espanola de 1/s de maravedi, conocida como oc.havo, con una fecha de 186? (el ultimo digito nose pucde leer) y otra de un centavo norteamericano con una fccha de 1906 (Figura 13). El cambio de soberania, resultado de Ia Guerra H ispanoamericana ( 1898-99), a pen as deja huellas visibles en Ia cultura material del sitio. Sin embargo, ademas del centavo, para el periodo norteamericano registramos una medalln (inscritn en inglcs) de laton dedicada a Ia Virgen del Monte Carmelo. Todo este drcistico cambio politico se puede observar dentro del Estrato I.

La ocupacion precolombina-Capa (1290-1430 d.C.) Los elementos principales hasta ahora documentados para el periodo IVa o Capa (Rouse 1952, 1992) constan principalmcnte de un basurero (ver Figura 4) circular de circa II metros de diametro, sobre cl cual se excavaron dos unidades (Figura 4: No. I y 2). Adcmas del basurero, existe un area de actividad principalmcnte de tallado de lascas (en una piedra de tufa volcanica verde· azul ada y silex) circunscritas principalmente a las Trincheras A y B. Precisamcnte en Ia Trinchera B es donde ubicamos cl hoyo con las piedras de calce donde iba una de las lajas de mayor tamano del batey o plaza prccolombina de Utu-27. La laja fue removida y cl hueco rellenado con sedimentos y basura jibara probablemcnte por estorbar Ia construccion de Ia casa colonial de los Gonzalez Gonzalez (c. 1860). La laja se tiro en el monton No. 3, cerca de Ia esquina noroeste de Ia Trinchera B. La excavacion (por debajo del mont6n 3) en el cruce de las trincheras N-S y 0-E indica que ahi hubo un arbol, probablementc donde inicialmente se apilaron las Jajas para limpiar el perimetro de Ia casajibara. La Figura 14d muestra una superimposicion de Ia laja con pctroglifos sobre el perfil del hueco en donde ibn originalmente. lgualmente descubrimos dos huccos mas a Jo largo


ARQUÂŁ0LOGiA 79

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de Ia trinchera con fragmentos de Jajas de batey, decorados con puntcados c6nicos -cl motivo dominante de Ia iconografia Japidaria de Utu-27(Figura 14a y c). Uno de los huecos incluia ademas un bloque de cstalagma (calcita cristalizada) que solo podia provenir de una cueva. Curiosamente varias estalactitas/estalagmitas aparecieron dentro del basurero precolombino, con claras marcas de corte, pero cuya funci6n es desconocida (;,material abrasivo?). No cncontramos artefactos que justifiquen Ia extracci6n y transportaci6n de estalagmas y bloques de calc ita desdc las cucvas al area residencial. La linea de Ires huecos para el emplazamiento (Âą cste-oeste) de lajas es insuficientc para dcterminar el contomo de Ia plaza o batcy indigena. Aim queda esta labor por concluir, pues en 2002 el enfoque de Ia excavaci6n horizontal fue hacia cl

7

rescale del componentc hist6rico. De todas formas, Ia Trinchera N-S sugierc que Ia plaza probablemente esta ubicada entre esta trinchera, Ia Trinchera B y el eje Este-Oeste del Bloque E - recordemos Ia docena de lajas de batey que se reutilizaron para tapar Ia cunetajibara (Figuras 7, 9). La arcilla del Estrato Ill, a lo largo de Ia Trinchera N¡ S (Figura 12), contiene muy pocos rcstos organicos y una baja frecuencia de artcfactos. Este cstrato con baja densidad de restos culturales continua hasta una pro fundi dad de mas de 150 m bajo Ia superficie raspada por maquina. Ya que Ia arcilla cs un suelo de un horizonte mineral 'C', deducimos que Ia presencia de estos pocos materialcs debe ser intrusiva. Pero, adcmas, Ia arcilla contiene variadas proporcioncs de arena. lntuimos que el Estrato Ill es un relleno de arcilla efectuado por Ia ocupaci6n indigena relacionada


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t111pactos y patroncs de oc:up11d6a hlst6rka jlbarn Juan Rivera Fonllin y Jose R. Olh-.:r

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con las actividades de nivelacion del abra para estabh:ccr y/o ampliar el batey/plaza. La presencia inespcrada de arenas en variadas proporcioncs y texturas, para nosotros, es evidencia de que Ia arcilla cstuvo expucsta a lluvias y erosion superficial seguidas por una dcposicion por decantacion de arenas medianas a finas sobre cl abra cxpucsta. Son estas arcillas arcniscas, mczcladas con unos pocos artcfactos y materiales organicos, las que se utilizaron para rellcnar y extender cl area del abra al oeste y, a Ia vez, alisar el batcy. Existe evidencia de que cl batcy sufrio alteracioncs durante el periodo de ocupacion Capa (entre circa 1290-1430 d.C.). En dos unidades bacia cl extrema sur de Ia Trinchera N-S y al fondo del extremo oeste de Ia Trinchera W-8, encontramos lajas con petroglifos (por ej. Figura 14a), que aparecen sobre y/o en parte saliendo del Estrato Ill, definitivamentc por debajo de las capas de impacto y mezcla por actividadcs jibaras. Es un dato sumamcntc intcrcsante puesto que cstas lajas con una iconografia de petroglifos-ccmies -de significativo valor politico-religioso- no parecen habcr sido rcmovidas euidadosamente o ccrcmonialmente, sino que simplemente fueron "desechadas" para fonnar parte del rcllcno tras una (probable) remodelacion del batey/plaza. La altcracion, obviamente, incluyo cl reemplazo de las originales (ahora en contextos de relleno) por otras lajas con iconografias de entes numinosos (petroglifos).t 6 Somos conscientes de que los perfiles de las trincheras N-S y W-E solo abren un pequei\o ventanal para interpretar los procesos de fonnacion y remodclacion del sitio. De todos modos, sospechamos que Ia probable presencia de otro pavimento de lajas en el nivel precolombino, hacia Ia mitad o tcrcio sur del sitio y hacia ellado de Ia falda bacia cl valle, junto con cl rellcno de arcillas arcnosas (Estrato Ill-norte) nos alertan sobre el dinamismo y los cambios intemos de cstos asentamicntos indigcnas a travcs, incluso, de periodos relativamcnte cortos. Primero, artificialmentc allanaron el area del batey micntras que el exccso de arcilla sc utilizo para ampliar cl abra hacia el Oeste. Segundo, en Ia medida que Ia basura se acumulaba, el margen o borde de Ia falda sc ibn mudando bacia cl oeste, tambicn ampliando

el terreno. Adcmas Ia matriz de basura creaba fangizalcs durante los aguaccros, por lo cual tanto cl indigcna como cljibaro lo cubricron con un pavimento de lajas. Finalmente, dcbcmos rccalcar que no cncontramos todavia cvidcncia de los postcs o huellas de posies de las estructuras (bohios, etc.) prccolombinas, probablcmcntc por no haber todavia profundizado las cxcavaciones del Bloque D. Si en el futuro no las cncontramos, se deberia a dos razones: (a) las vivicndas dcben estar mas al estc en cl abra, aun cuando csta cs mas angosta y/o (b) que el bohio prololaino era de piso clcvado sobre postcs (como el modelo j ibaro; Figura I), lo cual implica que podia cstar cmplazado en Ia falda del abra o en Ia pendicnte de uno de los mogoles circundantcs. No dcbemos asumir, como sc ha hecho basta ahora, que los bohios tainos en su totalidad se construian sobrc el suelo raso, tal como lo aseveraron los cronislas. De hccho, en cl sitio Iaino y Iaino· colonial de Buchilloncs, en Cuba 17, han documentado casas de piso clevado sobre pilones (palafitos). Hasta haec poco nucstra estrategia para maximizar las probabilidades de encontrar restos de vivienda y cstructuras lechadas era excavar los cspacios relativamcnte llanos y nivclados. Sospechamos que Ia aparente ausencia de cstrucluras en Utu-27 (y otros como Utu-44) se dcba precisamcntc a que cstas, a[ scr de piso clevado, podian construirsc tanto sobrc pendienles como en terrenos llanos. El basurcro, ubicado bacia Ia falda del abra, alcanzo hasta 90cm bajo Ia superficic. Esta compueslo de cinco estratos principalcs (Figura 15). Toda In cer:imica obtcnida es cxclusivamcnte del cstilo Capa (scric Chican Ostionoidc), caractcrizada por una cernmica fragil, de mala coeburn, y frccucntemcntc dccorada con incisioncs, punteado y apliquc. Tambicn cl basurcro arrojo lascas de silex (chert), instrumentos de molienda y/o percusion liticos. Entre los artefactos mas llamativos hay un fragmcnto de espatula vomica en hueso de manati, dos placas de collar labradas con pajaros hechas de caracol Strombus, una incrustacion de micar, dos fragmentos de un aro litico sin tenninar y dos muestras de diente de tiburon fosil (Carcharodon Mcgalodon) utilizados como cuchillos y/o raspadorcs. Rcsiduos de

16 Jose R. Oliver, "The Proto-Taino Monumental Ccm[s ofCaguann:A Political-Religious Manifesto". Put!rlll Ri<wr PrclrillllrJ'. Editado por Peter E. Siegel. (Tuscaloosa, Alabama: The University of Alabama Press, 2003). 17 David M Pendergast, Elizabeth Grnhnm, R. Jorge A. Col vern y M. Juan Jardines. "Houses in the Sen. Excavation and Pm crvation at Los Buchillones, Cuba". Enduring Records: 71rc Em·ironnumtal and Cultural Heritage of Wetlands, Ed1tndo por Barbaro A. Purdy. (Oxford. Inglate1"111: Oxbow Books, 2001 ), 71·82. ··The Houses in Which They Dwelt: The Excavation and Dating ofToino Wooden Structures at Los Buchillones, Cuba". Journal ofJI'etlwrJ Archaeology 2, (2002), 61-75.


ARQUEOLOGi,r Ill

N 946.95

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N 945.45 W860.45

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pared norte Utu-27 Unidad 2

almidon extraidos de un micromortero, analizados por Jaime Pagan Jimcnez 18, han arrojado, a modo preliminar, Ia posible presencia de batata (Ipomoea halalas (?]), dos especies de yautia nativa (Xamlwsoma sagittifo/ium y X tmdipcs), asi como de matuey o marungey (lamia spp.). La matriz de las capas contiene ademas abundantes restos de carbon (madera quemada) y cenizas mezcladas con caracoles de tierra (Mcga/omasloma c/vccum, Plewvdolllc caracol/a, y P. marginella), huesos de hutia (lso/obodon portorricensis) y palancas de un crustaceo de rio (buruquena: Epilobocera sinuatifrons). Hay, ademas, raras muestras de aves: una de guaraguao colirojo (Bill eo jamaicensis). Los pocos gastropodos de mar, Strombus gigas y Cassis tubemsa, asi como los bivalvos Luc:ina pectinala y Codakia orbicularis presentan todos huellas de uso como raspadores o como materia prima para Ia produccion de artefactos 1 ~. A base de las observaciones sobre el plano horizontal de Ia excavacion, inferimos que Ia basura se arrojaba en

pared este

pared sur agosto 2001

montones discretos falda abajo y que, dado al declive, terrninaban intercalandose unos con otros. Ya hemos recibido dos fechas de Carbona 14 obtenidas de Ia base del Estrato II y del Estrato lib (ver Figura 15). La fecha GrN-26413 arrojo 590±45 anos AP 211, que calibrada ados sigmas resulta en 1300 (1400) 1430 d.C. La muestra GrN-26412 arrojo una fecha de 650±35 A.P. Calibrada a dos sigmas resulta en 1290 (1300, 1370) 1400 d.C. En otras palabras, los materiales depositados en Ia mitad superior del basurero no son anteriores al 1290· 1300 d.C. ni posteriores a[ 1400- 1430 d. C. Tencmos otras muestras de Ia mitad inferior del basurero (y de otros conlextos de las excavaciones sabre cl abra) que nos ofreceran datos acerca de Ia antigiledad maxima probable del inicio del basurero. Sin embargo, creemos que los resultados confirrnarnn que cl deposito noes muy anterior a Ia fecha de 1290 d.C., quiza alrededor de 1250 d.C., maxime. Los interceptos de las fcc has medias mas probab1es son 1400 y otra con iguales probabilidades de ser 1300 o 1370 d.C. Creemos

t 8 Jaime R Pagan J imcncz, Rcporte tie pmgrc.w. •wudin de ultrtidmws err urtc!juc/cJ.< titico.• de /o.f .Hiim arqueofrjgicos SR· I 1 UwatlrJ-] i. Pmyecto Arquc!li/Ogim Umado·Caguarsa. lnfonnc incdito somctido al Proyccto Arqucologico Uruado·Cnguann (Ciudad de Mexico, DF: Univcrsidad Nacional Autonoma de Mc!xico·lnstituro de Invcstigacioncs Antropologicas, 2003 ). 19 !vonne Nnrgancs Stordc, lnfi,mw firuni.<tico del sitio Utrt-27 'La l'C.'ga de Nt:lo J't111:a.•'. Cagmma, Utrwdo, Puerto Rim. lnfonnc inc!dilo somcrido al Proyccro Arqucologico Urundo·Caguana, Rfo Picdms, Puerto Rico,. (Umvcrsidad de Puerto Rico 2002) 20 'Anus AP' indica ai\os 'mdiocarbono' anlcs del prcscnlc. La calibmcion dcndrocronologica cs rcquisiro pam ofrcccr Ia fccha calc!ndrica ('dC' ind1ca (dcspucs de Ia ern cnsriana) en tc!nninos de curvas de probabilidad Ados sigmas Ia probabilidad cs de un 95"fo que Ia singular fcchn sea de cualquicr fccha cnrrc los dos cxtrcmos mdicados. Utilizamos cl progmma de calibmcion de INTCAL98 de M. Stuivcr cr al. (1998).


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que Ins fechns medias probablcs de 1370-1400 d.C. adecuadamente reprcscntan Ia ocupaci6n tenninal del periodo (y estilo) Capa en Utu-27.

esto no implica que Ia evidencin no exista en otro sitio en csta area ya que sin duda cstos ocurrieron en otras Jocalidadcs de Ia Isla. Scrin importantc detenninar si, en efccto, ya cntrado cl pcriodo colonial (1500-1600 d.C.), aun pcrsistian en csta region (u otras) asicntos con caractcristicas netnmente tainas - tal como pnrecc ser cl caso cubano de Buchillones (Pendergast et al. 200 I, 2002)- . Sin embargo - hasta ahora- . en nuestra zona de estudio (Figura I) no hcmos encontrado evidencia de asientos tainos fechando despucs del contncto europeo, ni tampoco sitios puramente espanoles del periodo colonial temprano (siglo XVI), u otros que muestren evidencia de "sincretismos" taino-espniiol para el periodo clave (c. 1508a±1520).

Discusion y conclusiones finales Tomando en cucnta Ia fecha terminal de 1400 d.C. (maxime 1430 d.C.) y Ia de mediados del siglo X IX (c. 1860) como cl inicio de In ocupnci6n jibara de Utu-27, es evidentc que cxiste un lapso de 460 aiios entre el abandono del Iugar por indigenas prccolombinos (Capa) y su reocupaci6n por Ia familia Gonzalez Gonzalez, bisabuelos de don Nclo Vargas. Ya para cl 1860 Ia sociedad jibara se habia formado y cristalizado. El sitio Utu-27 no resulto ser uno de los lugarcs donde hay evidencia dircctn de contactos entre tainos y espaiioles. Sin embargo,

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ARQUEOLOGfA RJ

Si cllapso temporal entre Iaino y jibaro sc confinna, entonces el despoblamiento indigena de Ia zona debe cxplicarsc, mas aim si las fechas tenninales de los ascntamicntos o alquerias indigenas dispcrsas por Ia zona resultan ser todas antcriores a I 450-1500 d.C. Rccordcmos que en Puerto Rico Ia conquista dirccta espanola no comtenza sino hasta el 1508, ya 14 ai\os despucs del descubrimiento y conquista de La Espanola. Stguicndo este argumento hipotctico, cabe preguntarse si las noticias de las batallas y el genocidio en La Espanola fucron indirectamente responsables por cl dcspoblamiento temprano en Ia zona de Caguana y del abandono mismo del centro civico ceremonial Utu-10. Por otro lado, si Ia evidencia apuntase hacia grupos tainos habitando Ia

zona hasta, digamos, 1515-1520, entonces Ia despoblacion posiblemente tenga su explicacion en Ia conquista espanola: Ia victoria contra Ia Rebel ion de 1511, los efectos de las cabalgatas esclavizadoras tras Ia guerra (que continuaron hasta 1519) y las encomiendas que nutrieron Ia Real Hacienda del Otoao a partir del 1515. Pero si se demucstra una pcrsistencia de enclaves tainos mas alia de, digamos, 1520-50 d.C., entonces el proccso de "jibarizacion" debcrn considcrarse mucho mas continuado y gradual que el que hasta ahora visualizamos. En conclusion, aun cuando Utu-27, en particular, no pcnnite cstablecer si hubo o no una herencia directa de rasgos de un patron de asentamicnto de origcn Iaino contribuycndo a Ia


ARQU~OLOG!A 85

fonnaci6n del campesinado jibaro, los paralelismos que hemos discutido en este ensayo provecn un con lex to y esquema para indagar y evaluar las preguntas planteadas en Ia introducci6n. Es imperativo seguir incrementando y enriqucciendo los datos y continuar Ia busqueda de sitios que llenen ellapso o vacio temporal que ahara existe entre los asentamientos jibaros coloniales tardios y recientes y los tainos del pcriodo de contacto inicial. El objetivo de estc ensayo cs rccalcar que Ia arqueologiajibara -Ia de "Juan del Pueblo"- merece investigaciones arqueol6gicas sistematicas con Ia misma atencion y entusiasmo a! detallc que le otorgamos a los sitios precolombinos y a las fortalezas, ingenios azucareros y urbcs hispanas (Caparrn, San Juan) de Ia Isla. Aunquc no hayamos trnido a colacion en este cnsayo una discusi6n acerca de Ia poblaci6n csclava africana, no por esto insinuamos que el proceso de fonnacion deljibaro de Ia "montana" fuese inmune y cstuviese a! margen de cstas poblaciones. En las investigaciones de Ia zona (Figura I) realizadas hasta ahara no hemos cncontrado cvidencias de asientos de esclavos afroantillanos o de cimarrones. 13

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Rt~ista/CP

uno 6 I mimero IJ

Un cuarteto parisino: Ruben Dario, Amado Nervo, Henry de Groux y Gonzalo Niifiez. Alberto Hermindez-Banuchi

D

urante una visita a\ deposito de musica del Archivo General de San Juan de Puerto Rico en 1990, dentro de una caja asignada a\ compositor Gonzalo de Jesus Nunez, aparecio entre unas cuantas partituras incditas y algunas fotografias un manuscrito con un titulo alga peculiar: Los 01-canos de Ia mzisica. Estos documentos habian sido donados par una de sus hijas, como \o indicaba Ia carta adjunta remitida desde Nueva Jersey, bacia unos 23 anos. AI investigar sabre Ia procedencia de Ia caja donada, nose obtuvo pista alguna de las Ires hijas conocidas, ni tampoco de ningun descendiente. Un par de anos mas tarde se descubrio que Trinita, Ia hija menor que habia donado Ia caja, habia muerto, pero no pudo \ocalizarse su esque\a ni identificar su Iugar de reposo. El manuscrito descubierto en e\ Archivo pronto se convirtio en una anomalia historicobibliogmfica, pues durante Ia primera fase investigativa en tomo a! compositor solamente se encontraron unos breves datos de su vida 1; sabre su musica solo se conocia Ia publicacion de una sus composiciones para piano, Ia leyenda Lorelei, pero nada substancial sabre cJ tratado en manuscrito. AI comienzo de una busqueda mas exhaustiva sabre el tratado teorico, se encontraron dos documentos claves que ayudarian a esclarecer su camcter. El primero mencionaba: una obra nueva, no1â&#x20AC;˘isima, destinada a efectuar una revolucion en el arte musical...el divino arte debe de ser conocido por su injluencia bienhechora en Ia educacion y Ia moral ... reduce a /o nuis estricto el cumplido estudio de Ia nuis bella conquista del alma lmmana 1â&#x20AC;˘

El segundo documento, una libreta de apuntes de un discipulo de Nunez, contiene una anccdota donde se alegaba que e\ maestro habia descubierto una forma de simplificar los misterios de Ia armonia, refutando por ende el sistema musical establecido de Ia cultura occidentaP. Desde los inicios de Ia investigacion sabre Ia vida del compositor comenzaron a surgir los nombres de Ruben Daria y Amado Nervo. Se establecio que ambos escritores latinoamericanos se habian citado con c\ musico en Paris para los primeros ailos de 1900, gracias a Ia amistad que todos compartian con un pin tor helga llamado Henry de Groux. En esta incursion historica se analizamn en primer plano algunos datos y eventos que ayudan a ubicar a los cuatro personajes en Paris. El prop6sito es el de seilalar algunas caracteristicas, elementos individuales y Ia nueva documentacion, que vistas independientemente parecen ser insignificantes (evidente en las incongruentes y escasas notas al calce en Ia literatura dariana sabre e\ cuarteto). Las pruebas, ahara examinadas a Ia luz de Ia existencia de este intima grupo de amigos, se entrelazan, se complementan y ofrecen una nueva perspectiva sabre Ia persona y Ia siquis del poeta, del pintor y del musico. El resultado matiza esta relacion con una interdependencia no solo en el plano personal, sino tambil!n en el intelectual y artistico. Estos descubrimientos, a su vez, corroboran nuevamente Ia relacion entre los dos artistas Iatinos en busca de nuevas rutas para alcanzar sus ideates estcticos. Las idiosincrasias, ambiciones personates y artisticas de estas figuras se entrelazan bajo el fascinante y vibrante marco cultural de Ia capital francesa de Ia belle epoque4.

I Femnndo Cnllejo, M1isica )' m1isicos puertorriqueilos, (Snn Juan: Cnnlcro, 191 5); Cnrlos OTllmn Padilla, "EI compositor Gonznlo Nil~cz: un bayamoncs olvidado", Todo Bayamon (dicicmbre, 1973). 2 Carlos Doc leur, Historia anecdorica de Ia nuisica y de los grandes m1isicos (Paris: Bouret, 190 I), 190. 3 Aristides Chavier, Librcta de apunrcs. Incdila. n.d. Archive General, San Junn. "Sobre Nunez, l 884", 2. 4 Perlodo de In hislorin europca que sc desarrollo dcsdc I 870 hnstn 1914, carnclcri;zndo por la ausencia de gueTTlls, Ia expansion y las innovacioncs lccnicas, artisticas y liternrias: "La 'belle c!poque' acabo cuando comcnzo la Primcrn GucTTll Mundinl". C/a~¡e. Dicc;ionurio de uso del espaitol actual (Madrid: Edicioncs SM, 1996 ), 228.


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Re•·i.</11 /CP 6 nrimcro 1 J

Un cuartclo parlslno Albcno Hcrmindcz-Banuchi

Amado Nervo dibti]800 por t>Aguel de Unarnuno 1920

Ruben Dario (1867-1916) y Amado Nervo (1870-1919) Para Dario, Nervo, de Groux y Nunez, el centro intelectual y cultural mas importante de Ia cpoca en el mundo occidental era Ia Ciudad Luz; Paris era Ia Meca, ellugar privilegiado donde debcrian acudir todos aquellos interesados en saciar Ia sed inte\ectual, artistica, y hasta fisica, como succde en el caso de Daria. En abril de 1900, e\ periodista y poeta Amado Ncrvo cscribio en su cronica: Es preciso pisar es/a tierra bendita, grande aun en sus /ocuras, interesante aun en stts ridicu/eces, amable azm en sus vicios, jiterte aw1 en stts debilidades, para comprenderla. Pero, jDios mio!, esto ha sido versijicado, literalllri~ado, poeti:!ado, pintado y esculpido; no hay ciudad nuis favorecida por Ia admiracion en todas sus formas vehementes que 'e/ cerebra del nwndo' 5•

Ruben Daria

Por su parte, en su Autobiografia, cl poeta nicaragOensc Ruben Daria recuerda cuando era un jovcn de 26 ai\os que acababa de partir de su ino lvidab\e visita a Nueva York en dircccion a Ia capital francesa: Yo soiiaba con Paris desde 11iiio, a/ pulllo de que, cuando hacia mis oraciones. rogaba a D ios que no me dejase morir sin conocer Paris. Paris era para mi como 1m paraiso en donde se respirase Ia esencia de lafelicidad sobre Ia tierra. Era Ia ciudad del arte, de Ia belle=a y de Ia gloria; y sobre todo, era Ia capital del amm; c/ reino del ensueiio. E iba yo a conocer a Paris, a realizar Ia mayor ansia de mi vida. Y cuando en Ia estacion de Saint-La=are pise tierra parisieme crei hollar suelo sagrado 6•

Pero se sabe que Dario luego scntiria simultaneamcnte cierta atraccion y repulsion

5 Amado Ncrvo, 17ajcs. Crclnica.•. Dcsde Paris. VoL I. 1383 (abril 1900); Obras C"t1mpletas (Mndrid: Aguilnr, 1962) 6 Ruben D~rio, Autobiografia, Cnp 32, I 02- 103. Vol, I, Obras Comp letas (Mndrid: Afrodisio Aguado, 1950-55). En olro p:~S~~jc (p. 35), cuoodo ern un jovcnci1o: " i Cuanllls vcces me dcspcrtoron ansias dcsconocidos y rnislcrio$0s cnsuc~os los frng~l~s y bcrglllltincs que sc ibnn con las veins dcplegndns por cl golfo nzul, con rurnbo a Ia fabulosa Europ~l".


MUSICA 119

hacia su ciudad de ensueno. En su poema "Epistola" confiesa: Y me volvi a Paris. Me volvia a/ enemigo terrible, centro de Ia neurosis, ombligo de Ia /ocura,foco de todos surmenage, donde hago buename/lle mi pope/ de sauvage encerrado en mi celda de Ia me Mariva11x, confiando solo en mi y resg11ardando el yo1• Despucs de esta, su primera estadia en Lutecia, entre junio y julio de 1893, Dario regresani periodicamente a esta ciudad durante los pr6ximos 14 anos, entre 1900 a 1913, y esto debido at canicter de sus responsabilidades como periodista, sus multiples nombramientos diplomaticos, razones personates, asuntos comerciales y hasta legales. Su segunda estadia comenz6 en febrero de 1900, cuando recibe un encargo como corresponsal del diario bonaerense La Nacion que le pedia cubrir las actividades de Ia gran Exposicion Universal de Paris. La tercera, en 1903, a causa de su nombramiento como Consul de Nicaragua en Paris. Y desde ese entonces, intermitentemente, viajando entre las capitales europeas y suramericanas, hasta su ultima estancia de enero a oetubre de 1914, dos ai\os antes de su muerte. En su segunda visita, para Ia cpoca de Ia Exposicion Universal de 1900, Dario cuenta en su Alltobiografia que alllegar a Ia Ciudad Luz lo csperaba Gomez Carrillo, con quien vivio en el numero 29 de Ia calle Faubourg Montmartre. El guatemalteco Enrique Gomez Carrillo habia lleg~do a Paris en 1892 y, scgun Consuelo Trevino, "adelantandosc asi a todos los escritores de su ticmpo. Sc introdujo en los ambienlcs intelectuales. Conocio a Verlaine y fuc uno mas entre los miembros de Ia bohemia finisccular"8• Dario comenta: Carrillo era ya gran conocedor de Ia vida parisiense. Atmque era menor que yo, /e pedi consejos ...y esa misma noche estaba en Mommartre, en 1111 boite 1/amado Cyrmw, con jovia/es colegas y trasnochadoras estetas, danzarinas o simples peripalf!ticas9 •

Enlazando los escritos darianos con Ia correspondcncia y Ia critica litcraria de Amado Nervo, podemos profundizar en Ia vida del pocta; especificamente con su cronica literaria titulada Ruben Dorio. Sobre este encuentro nocturnal, el mexicano describe al nicaragOense de Ia siguiente manera: Cierta noclte, tras drolatica excursion por los 'cabarets ·de Montmartre, Contreras y Campa, .. .Juimos a reposamos a 11110 miaja en Cyrano, 1111 cafe que se c:odea con las 'aspas de pecado 'del Moulin Rouge, y no habiamos consumido azin nuestm bock C:llando enlraron Ruben Dorio y Game: Carrillo ... Muy cerca de nosotms tomaron asiento, y behiendo 1111 sobrio refresco, el autor del 'Azul ' se retiraba cuando Ugarte hizo las presentaciones. Un fraternal abrazo y fuego el pa/ique10• Despucs de una Jarga charta, a tempranas horns de Ia manana, se separ6 cl grupo y termino asi Ia cronica del primer encuentro de Nervo con Dario. Otro escritor, el colombiano Jose Vargas Vila ( 1860-1933), tam bien describe en su biografia de Dario una noche muy parecida. Pero en csta ocasion apunta: Con esa gracia de ideal, Dorio embellecia todo, ltasta su miedo, rm miedo injimtil y pueril.... se ltab/0 de espiritismo, de demono/ogia, de endriagos de duendes, y de aparec:idos ... cada 11110 forzo Ia nola de /o fantastico: /mho narraciones espelu:nantes ...se agoto /o macabro ... y, todo con objelo de asustar a/ Poe/a, que palido, sudomso, /Ienos los ojos de un inenarrable hormr. se 1/evaba las manos a los oidos 11• AI terminar Ia tertulia, el Pocta suplic6 a algunos de los presentes que le acompai\aran basta su domicilio, pero a fin de cuentas, les cogio Ia manana en otro cafe. El rclato autobiognifico de Ruben Darfo continua: Poco despues, Carrillo ttlvo que dejar su c:asa 11, y yo me quede con ella; y como Carrillo me 1/evo a

1 Ruben Dnrio, 'Epislola. A lo sciloro de Leopolda Lugoncs'. Palma de Mollorca, 1906. Obras Camp/etas. Vol 5, 1021- 1030. N.B., surmcnagc sc troducc como agolllmicnto; sau1ogc como salvajc. 8 Jose Maria Vargas Vila, Diorio secreta. Sc1ccci6n, introduce ion y notas de Consuclo Trcvi"o (Bogolli: Arango. El Ancorn, 1989), S 1-52. 9 Ruben Dario, Autobiogrofia, op.cit., Cop. 52, 147- 148 N B., hoitc cs unbar, cafe lcatro. 10 Ruben Dario, Crcinicas litcrarlas, 345-346.Amado Nervo Obras Omrplctas. (Madrid: Aguilar, 1962) N.B, Bock cs una mnrcn de cigarros populates en cl Paris de csa epoca. II Jose Vargas Vila, Ruben Daria (Barcelona AI-IN, 1972), 106- 107. 121bid., 103. Losj6vcncs vivian en un "lujoso apanamcnto" en Ia via Montmanrc


Un tuar1elo parblno Albcno llcm:indcz-Bunuchi

Rn•i.''" ICP

m1o li mimot> I 3

mi. yo 1/eve a/ poe/a mc.r:icano Amado Nel"vo, en Ia aclllalidad cumplido diplomatico en Esp01ia y que ha escrita lindas rccucrdos sabre mtestros dias parisicnscs ... A Ncrvo y ami 110s pasaro11 casas inauditas, sabre tado cuando 1/cgo a lwccrna~ campaiiia 1111 pimar de c.r:cepcion, famasa par sus c.r:ccntricidadcs y por su desarbitada talcnta: he se1ialado a/ helga Henri de Groux.,. 13• Sabre este pintor, escribi6 Nervo:

No, yo no creia en los falllasmas has/a que conoci a De GrorLr:, el dalllesco y atormcntado pill/or helga, .. Un dia se prcscnto en nucstra casa a buscar tl Dario. Daria cstaba enfcrmo y yo /e recibi. Hablmnos nalllralmemc de Dante, de Bm1delaire y de Poe. Era s11 amada trinidad Despues desaparecio por largo tiempo. Yo, a propos ito de una de sus incesames desve11111ras, /c escribf, poco mas 0 1/leiiOS, /o siguiente: Amigo De GmzLr:: Dke Leon B/oy14 en 'Eimendigo ingrato ', que usted IIeva Ia desgracia a donde va: si entra u~ted err una casa, cae 1111 rayo, sc muere tllgmw de /a familia, o se derrumbanlos tcclws. Yo -no tcnicndo nada q11e pcrder-, nada tcmo. Vcnga usted a vermc. Partiremos c/ pan y fa sal. Aquel/o.fue foudroyant 'parae/ m·tista; me rcspondio cmr mil protestas de afccto, y dcsdc entonr..·es vivid casi connosotros en nucstl"a casita del faubourg' Montmartrc 15•

Henry de Groux (1867·1930) (.Quien era este Henry de Groux, este personaje que aparcci6 sin preambulo un dia a Ia puerta de Ia casa en Montmartre, se hospedo con Nervo y Daria par espacio de unos cuantos meses, y luego desapareci6 de Ia misma forma que se habia asomado en ella? (.Que los atraia? (.Que tenian en comun? Henry de Groux era de origen breton, hijo de otro pintor acadcmico muy famoso, Charles de Groux. Ya a los 17 y 18 anos de edad habia creado dos de sus mas importantes obras. Siete anos mas

tarde, en 1892, tuvo una gran acogida en Paris, cuando sus lienzos monumentales fueron enviados desdc Brusclas a Ia capital francesa para una exposicion en el Salon de las Artes Liberales, gracias al rey Leopolda II de Belgica. El furor que causaron los enormes cuadros fue fulminante, pues suscitaron una lluvia de e\ogios y de criticas controversiales en Ia prensa francesa. Para 1904, su popularidad habia disminuido; su nombre era solo un recuerdo 16 • Pocos anos mas tarde dcsaparece de Francia, pasa una temporada en un sanatoria, se le cree mucrto, pero reaparece en Italia, donde continua su labor artistica y luego muere en Marsella en \930 17 • Henry de Groux nacio en 1867, e\ mismo ano que el pacta Daria. Abundan rasgos comunes en Ia vida de ambos. A muy temprana edad, de una forma u otra fueron separados de sus padres y criados par parientes cercanos; Groux lo perdi6 a los 4 anos y Daria nunca vivio con cl. Fueron ninos extremadamente inteligcntes y precoces; Ruben dice que aprendio a leer a los 3 anos y escribia versos a los 6; Henri mostro su talento par mcdio del dibujo y Ia pintura. De adolescentes los dos se enamoraron apasionadamente, y despucs de casados tuvieron relaciones extra-matrimonialcs; el concepto sabre el amor ideal los llcvaria tambicn al sufrimiento y a las bohemias. Durante Ia infancia sufrieron naches de insomnia a causa del miedo y del terror que lc ten ian a Ia oscuridad y a los fantasmas 1K: de Groux sublim6 el micdo en sus obras macstras, pero de Dario existc abundante documcntaci6n sabre sus desvelos a causa de su ctcmo intercs y obsesion por lo sobrcnatural, del panico que scntia de Ia oscuridad, y hasta su costumbre de dormir alumbrado par cuatro cirios. En las primeras cstrofas del soneto "Melancolia", Daria canta:

Hcrmano, IIi que ticnes fa he, dime Ia mia. Soy como 1111 ciego. Voy sin rumba y ando a ticntas. Voy bajo tempestadcs y tormentas Ciego de ensuei"io y loco de armonia. Esc es mi mal. S01iar. La pocsia Es Ia camisaferrea de mil puntas cn1C11tas

13 Ruben Dario,Aulohiografia, op.cit, Cap. 52, 148. 14 Leon Bloy (1846-1917) cscribio su obra Ef mc•tdiga ingrato: diario de /892-1895, en Ia que cucnta su miscriu y sus ambicioncs de cscritor.

Fuc intimo amigo de Groux y acogio nl pintor y su familia en su casa, pcro lucgo de varias difercncias hubo una rupcurn pennnncntc entre cllos. Vcase ndcmas Corlt!sprmda11cc Leo11 Bloy et He11ry: de Gnmx (Paris: Bcmard Gnssct, 1947}. IS Amado Nervo, 'Henri De Groux' en su obra £/ E.mdo. Hahlcmos de lircraros ydc litcrurura. 11. Obros. Vol.[, 1468-1469. N B.,fimdmyum sc traduce como fulminancc. 16 Arthur Symons. "Henry de Groux". The Arr Jmmwl, 56 ( 1904) 229-232. Troducciones del nulor. 17 Emile Buumnnn. La 1·ie Jerrihle de Helll)' de GmJL~ (Paris: Bernard Grosset, 1936}. 18 Ibid ., 33.


Un tullrt~lo p11rlslno

Rt!'•ista/CP ailo 6 I nrimero /J

Allx:r1o Hcmllndcz·Banuchi

que lfevo sobre el alma. Las espinas sangrientas dejan caer las gotas de mi melancolia19•

El escrilor Angel Rama, en su introduccion a Ia obra El mrmdo de los sueiios, de Daria, analiza las razones sicologicas de estas pesadillas y las naches inlerminables; reduce los sueilos en dos clases: diumos y noctumos 20• Los de dia represcntaban ilusiones vitalcs, el afan de gloria y las esperanzas amorosas. Pero los noctumos, a diferencia de /o que lwb{a pasado con los diumos- no podia vigilar y orielllar para que lo compemaran o /o c:onso/aran. £/los se irguieron en determinada epoca de SU !•ida, domimindo/o, poblcmdo sus noclres de terrores ... ws /rorcu de repo.\'0 fueron suplmrtudas por Ia inquietud, a veces, inc/11,\'0 por e/ pdnico, porque tru(mr Ia.~ pe.mdillas y las 1•isimres uterradoras21 •

Muchas veces estas experiencias eran producto del exceso de alcohol. Establece Rama que durante el periodo tardio de 191 0 a 1914, Daria era devorado par los sueilos y que a su vez buscaba en elias una expticacion a las inquietudes cxistenciatistas. Pero en agosto de 1911, Ia angustia de Daria era tal que se enfrcnto a elias mediante una serie de articulos. De estos comenta Rama: ... Dario Cllenta )' c:cplica su vida pasada, Sll arte y sus ideas, del mismo modo es a partir de Ia asrmciotr de/lema onirico, por los investigadores cientific:os, filosofos, ocu/listas, y desde fuego, como siempre, por los artistas y escrilores, que Daria parte a Ia brisqueda de una interpretacion de lo que le ocurre21•

Esta es Ia cpoca finisecular en Ia que surge Ia popularidad par Ia interpretacion de los sueilos, del psicoamilisis freudiano, las creencias populares y corrientes espiritistas, y tambien del interes par las ciencias ocultas. Daria mismo confiesa haber comenzado a leer escritos ocultos y masonicos a muy tiema edad23 • Ailos mas tarde, durante su estancia en Buenos Aires, es muy probable que par

sus manos pasaran los escritos teosoficos de Mme. Blavatzsky y de otros ocultistas14• Ahara en Paris habia hecho consultas con e\ espiritista francesgallego Papus25• Esto no debe sorprender, a! contrario, corrobora las afirmaciones de Vargas Vila sabre Daria c\ creyente de todas las corrientes populares espiritistas. El pacta, etemo curiosa y observador, era una esponja que absorbia todo tipo de informacion que pudiera de alguna forma utilizar para dar sentido a sus propias inquietudes y dudas. En este trabajo se va a sugerir que sera en esc mundo onirico, en esa otra realidad del pacta, que al unisono con el mundo ideal del pintor y del musico, van a encontrar todos las respuestas a sus preguntas existenciales. En su libro Opiniones, publicado en 1906, Daria vierte sus "sen tires sobre cosas vistas e ideas acariciadas" en Paris. Entre los 20 personajes incluidos, se encontraba su pobre amigo de Groux. Confiesa Daria: A este es a/rinico de por aqui que he podido 1/amar verdaderamente 'amigo' durante rm tiempo, en este ambie111e en donde cada dia me sielllo nuis e.r:tranjero. Me /o presentaron Ia admiracion, el arte, Ia pobreza. Lo he tratado intimamente ... en rea/idad es 1111 artista de horror y misterio. Es uno de los pocos artistas gnificos que ha /ogrado evocarlos e.r:trmios ambientes y perfecciones de los sueiios, y esas casas raras e ine.r:plicab/es que supieranse de otras existencias y que se encuelltran en tales paginas de e.r:traordinarios escritores, como Poe, Mallarme, Quincey .. .16•

En e\ ensayo continua comentando sobre Ia lucha, los sufrimientos y las amargas experiencias de su amigo Henry con el escritor Leon Bloy. Par otro lado, en su Autobiograjia, Daria comenta sobre asuntos mas personales: pero 110 puedo menos que acordarme en este relata de los srtslos que me diera elfantdstico artista de larga cabellera y de ojos de tocado, afeitado rostro y aire 1/eno de inquietudes, cuando en naches en que yo srifria tormentosas nerviosidades e

19 Ruben Dario, Me/ancolia. Cantos de vida )' esperan::a. Ob111S. Vol. V, no. XXV, 924-925. 20 Angel Rnma. El mzmdo de los s11dlos (Rio Picdros: Editorial L' nivcrsilarin, 1973}, Prnlogo, 6-61 . 211b[d., 5. 22 Ibid., 17. 23 Dario, Alllobiografia, op cit , 36, 74. 24 Cathy Login Jrodc, Ruben Dorio and the Romantic Search for Unity (Austin: University ofTcxns, 1983), 10-11. 25 Papus cs cl scud6nimo tcos6fico utilizado por cl doctor Geronlo Encaussc (1865-1916), nacido en Galicia de padre frances y madre cspai\oln. Tenia su consuhorio en un barrio de Montmartre. 26 Dario, Opiniones, Vol. 1: Crilica y Ensayo, 388-402.


Gonzalo J. Nuilez, fotogralla AGPR.

invencibles insomnios, se me aparecia de pmnto, a/ /ado de mi coma, envue/to en 1111 rojo mpon dal7tesco, con capuchon y todo, que habia dejado o/vidado e11 el cuarto no se cual de las amigas de Gome= Carrillo21•

Amado Ncrvo, tambicn tcstigo de tales anccdotas, afinna: Por las noches sofia despertarme elntmorfelino de wws pasos. Era De Gmux ... que no pudiendo conciliar el sueito, iba a despertarme para /eerme sus 'Memorias ·. tras de lo cual, como 1111 Mefistofeles absurdo. lmia de nuevo e11 pos de sus tinieblas, de sus 'bienheureuses tenebres ·• como el las 1/amaba en su abra-cada-brallle 'Diorio ',

;Czuintas horas inolvidables, 'entre Ia noche que viene y Ia tarde que se va ', pose a Sll taller contemplando los enormes y maravillosos lien=os de su 'Divino Comedia ', sus retratos trcigicos, cuya miradajilnebre me seguia dondeqlliera; sus fragme111os maravillosos del 'Cristo de los Ultrajes ', su 'Napoleon en Rusia ', acosado porIa nieve menos /ivida que su rostra; su 'Zola' insultado porIa multitud.. .J21 .

Las inquietudes y preocupaciones artisticas de Henry de Groux tambicn sc acercan a las del poeta nicaragUense e indirectamente, como se vera mas adelante, con las del compositor puertorriquei\o. En 1904, el critico de arte inglcs Arthur Symons comento sobre el aspecto alucinante en Ia

27 Dario. Autabiograjia. op.cil., Cnp. 52, 148. 28 Ncrvo, 'De Grou1t', 1469. N.B., hicnltcun:mcs tt!ni:hrcs sc tradu~c como bicnavcnturadas tinicblas.


R~L<ta/CP

Un curtcto parisl•o Alberto Hcmindcz-Banuchi

<Jiio tS mintero 13

Gonzalo J. Nutlez, fotografla AGPR.

N. E. CoR.

MARKET AND CENTRE

GALVESTON.

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MUS/CA liS

obra del pin tor: " ... es un in ten to por revclar, por reproducir Ia alucinaci6n, esta obsesionado por los colores, los gestos, por los sonidos y las ideas"19• El propio de Groux, citado en el articulo, describe su pasi6n demoniaca por cl color cuando prepara su paletn de colores se turba y se le contrae Ia garganta, se comporta como un paciente histcrico a causa de alguna alucinaci6n, o por Imber cometido nlgun delito o un monstruoso sncrilegio. Esa scnsnci6n perturbadora literalmente lc intoxica y no pucde escnparse de ella. El color, conficsa el pintor, es como una posesi6n del demonio; pero, sobre todo, en las dcgradaciones de los colores, parece percibir un ritmo invisible, como una musica oculta. AI comentar sobre los heroes, las figuras torturadas, las agitadas multitudes y los lienzos apocalipticos, Symons los compara con los del artista y escritor inglcs William Blakey con los cnormes lienzos de El Greco30• Entre de Groux y Dnrio existia Ia crecncia de Ia revclaci6n creativa del artista. En cJ mcncionado ensayo sobrc cl pintor, Durio, quizas proycctandose a si mismo, justifica las cxccntricidadcs atribuidas a su amigo belga y comenta sobre Ia dolorosa esclavitud a Ia que se enfrcntan los artistas que dcsean sobrcponerse a Ia cpoca de "horribles promiscuidadcs, a Ia tirania del industrialismo" y a "las injusticias de Ia critica ... " 31 .

Gonzalo de Jesus Nunez Rivera (1850-1915) i,D6ndc esta cl otro pcrsonaje del cuarteto dariano, el puertorriqucno antes mencionado'? Dario cuenta en su Atllobiograjia que, junto con Nervo y de Groux: Los Ires jzmtabamos en casa de 1111 mrisico iluminado, tecisojo y sm:demhorgiano, que nos queriu convertir... No dwo muclw stlle/1/ativa, si 110. sospedw que todos lmhieramos ido a parar a Ia casa de Italia que hu lwspedado a De Gmux. a menos que no 110s metiesen aqui cerca, en Charellfon 31.

Pcro es Amado Nervo en su ensayo titulado Swcdemborg33 , yen su correspondencia con su amigo mcxicano Luis Quintanilla en Mexico, que nos relata toda Ia historia de como los tres van a compartir con el musico-tcosofo Gonzalo de Jesus Nunez. En Ia carla del 29 de cnero de 190 I, escribe Nervo: Hermano nwy amado: Tengo muchas co.ms que colllarte ... despm}s vinoel sl\'edemhorgiano N1i1ie=. Ya Dorio habiame dado 1111 libra del iluminado escandinavo: 110 me convencio. No tengo tiempo para tamas religiones nuevas ... Y me 1/evo a su ca.w Ntilie=; jilimos Ruben y yo y ccmver.mmos y comimos. y yo lwble. t:a quien?, a Ia muclwc:lw mayor de Ia casa: die:: y ocho wios y den palideces. Y. naturalmellfe, de todas las teoriw· de Nri1ie=. Ia mas que me gusto fi1e Ia muchacha pcilida... Desp1uJs fllve remordimiellfos. N1i1ie= de cia que yo era muy elegido. que mi cerebm era muy esdarecido, que era yo tma de esas a/mas que Dios trae a Paris para que /e den a Paris 1111 poco de sustancia y que Pads valia pew esas a/mas. Yo le dije que Dado y yo eramos de America, solo de America, y que wniamos a Paris para mcis tarde 1/c:var o enviar a nuestro continenle muclws rayos de sol. Ruben asimici. AI dia siguiente volvici por mi N1i1ie= para 1/evarme a conw1; y le dijo a Ruben que para e/ seria una grm1 corona 1/evar/e a Cristo 11n converso C0/110 yo. Ruben le dijo que puesto qlle el andaba siempre ccmmigo era porque sabia lo que yo valia. ... No quiem voll•er a esa casa en alg1in tiempo y menos que Ruben vuelva. QuizJ hariamos ... biel~~-

En una carla enviada Ia semana siguicnte, cucnta Amado a Quintanilla: Hace Ires o cua/lv dias l'i11o a verme De Gmux. Venia aseado y pe1jimwdo: siempre que tiene 1111 cuarto se pcrfimta. - Querido, dcbemos ira Florencia. - ;. Y con que dinem? - Ah, es necesario. - BilellO, ya se qu 'if faut; pem pregU/110.'

29 Symons, op.cit., 230. 30 Symons, ibid. 3 I Dario, 'De Grou~·. Opi11io11cs. Obms. Vol. I, 31!9·390. 32 Ibid , JI!B. 33 Ncn;o, 'Swedemborg'. £1 E.wd<Jy Leu Flores del Camitt<J. Ohru.< , val. I. 1476-1477 Emmanuel Swedcnborg (16!18-1772), cicntifico y mistico succo, cuyas obras inllucnciaron n todo un grupo de artislas del siglo XIX. cnlrc cllos Baudelaire. Bal;zn.c, Emerson, Blakey Schoenberg. 34 Carta de Ner\·o a Quintanilla; XVII, Paris, 29 de cncro de 1901. En Ohms Complctu<. (Madrid: Agutlar, 1962) Vol 2 Autobiogr.ificas. Epistolario.


R~·istrt ICP utili 6 mimav I J

Un cuartclo parisl110

Alberto Hcmlindcz-Banw:hi

(.con que dinero? - Debemos ir. tengo tantas casas que contartc... - Y sefire aver si vendia 1111 cuadro. Swedemborg, es decir. Nririe=. siguc invitandomc a comer: No tiene ni llll celllavo, pero como buen m1ista es esplendido. A veces despucs de haber pasado con cl toda Ia tarde, todavia /lOS detienc a cenar. Entonces Ruben y ro vamos a comprar cualquier cosa: 'pate de foi-gras ' ... elc., para cantribuir co11 a/go ... : Ia seriora y las muchachas las cocinan, y comemos; entre bocado y bocado, exegesis del Evangelio. Par supuesto que, /ejos de convencernas, e/ pobre pierde los estribos. Es 1111 exce/ente hombre, y sus hijas. muy agradab/es ...35• Pcro, l,quicn cs Nunez, esc ardiente tc6sofo musico? Gonzalo de Jesus Nunez Rivera, quien fuera cl primer pianista-compositor puertorriqucno de fama internacional, nace en el pueblo de Bayam6n dieciseis aii.os antes que Ruben Daria, en 185016 , Durante su juventud, micntras bacia sus estudios musicales con cl maestro catahin Juan Cabrizas en San Juan, Nunez conoci6 al talentoso Manuel Gregorio Tavarez ( 1843- 1883 ). Tavarez habia estudiado en cl prcstigioso conscrvatorio parisino par un corto ticmpo, ya que par razoncs de salud tuvo que rcgresar stibitamcntc a Ia Isla a principios de Ia dccada del 186037• Sc dcdic6 a Ia ensenanza del piano y a copiar musica para algunas revistas locales como cl Album Filarmonico y El Deliria Puertorriquerio. Es muy probable que cl jovcn maestro de piano Jc dicra algunos consejos al novato bayamones, y at parccer el primero no tuvo dificultad para convenccr al segundo de que Paris era Ia meta musical dondc sc consagraban las grandcs figuras y los artistas de Ia epoca. Nunez conficsa:

Mi pasion predaminantc ha sida siempre el arte musical. Esc amor mmca se apagaba e11 mi. No podia vivir sin Ia mrisica. Jovenes que no Ia amaban como yo, no padian ser mis amigos ... EJ gra11el de desati1ws y torpezas can que las discipu/os me rega/aban a/ oido diariamente, no

era bastante para amirwrar ennada mi admiracion por el arte musical, de manera que los grandes compositor-es me par-ecian, dioses e11camados ... 18• Varias citas bibliograticas y algunos documentos sueltos ayudan a construir cl curso de Ia cducaci6n y Ia carrera del musico puertorriqueno. Sabemos que Nunez se traslad6 a Paris y comenz6 Ia preparaci6n para su ingreso al famoso conservatorio bacia finales de los anos 1860, y que se convierte en uno de sus alumnos en el otoi\o de 18723'. Pero, escasos dos anos mas tarde, dcsaparece sin dcjar rastro en los rcgistros de dicho conservatorio, basta que aparccc en Mexico ofreciendo un concierto junto al violinista cubano Jose White en 1875 40• Dos anos mas tarde durante Ia temporada de invicrno de 1877, cl joven pianista de 27 anos de edad haec su debut en Ia ciudad de Nueva York, dondc Ia critica lc augura un futuro promctedor en su carrcra musical 41 • Dcsde este momenta, Gonzalo Nunez se establece en Ia urbe niuyorquina, pero su rastro desaparccc basta que aparccc al otro lado del oceano junto a Ruben Daria y Amado Ncrvo en Paris para Ia Expasicion U11iversa/ de 1900 y, luego, en Puerto Rico en 1893. El catalogo de obras existentc de Gonzalo Nunez abarca unas modestas 37 partituras de musica para piano y para conjunto de camara, ademas de otra obra que cl consider6 su opera magna, cl tratado de teoria musical Los 01-r:anas de Ia nuisica. Casi todas sus partituras fueron publicadas en Europa entre 1903 y 1906, pcro muchas fueron compuestas antes del cambia de siglo. (.Que le ocurri6 al compositor? (.Par que no compuso mas obras durante sus ultimos anos? La rcspuesta puede estar en su nueva prcocupaci6n y obscsion de poner par cscrito una nueva teoria musical, que al igual que el mistico sueco Swedemborg, le habia sido suministrada par rcvelaci6n divina. Gracias a los escritos citados de Ruben Daria y de Amado Ncrvo, podcmos ahora justificar las tendencias misticorcligiosas prescntadas en cl tratado te6rico con Ia vida del compositor. En La caravana pasa, Ruben Daria relata su cncucntro con el musico en Paris alia para los

35 C~na de Nerve~ Quinlanilla, XVIII, Paris, 9 de fcbrcro, 1901. Ohras. Vol. 2, 1149. 36 Albeno Hcmnndcz Banuchi. "Gonzalo Nuilez: Arcana de In milsica". Rcl'ista Unil-crsidad de America (diciembrc 1990): 29-37. Este primer aniculo, del mismo nutor publicado en 1990, conticnc algunos dales contradictories en cuanto a Ia eslad(a y cl pcriodo de estudios en cl Conscrvatorio de Paris del compositor pucrtorriqucilo, los que fucron aclarndos mas t~rdc dcspucs de otros visilas poslcriorcs n los Archivos de Frunci~ en Paris. Los documentos y cl registro del Conscrvatorio Nacional de Paris estudi~dos rcvelan olru historin ~ vcccs controdictorin. Los mismos sc aclnranin en cstc articulo. 37 Cnllejo, op.cit., 154. 38 Gonzalo Nuilez, Arca•ros de Ia tmisica. Manuscrito. Archivo Gcncrul, San Juan, P. R., 16. 39 Archives Nntionnlcs. Paris. Serle AJ 37. 307. Enscigrtemem Examens: notes des seances des dinxtcurs. 40 Jose Marti, Ohras Completas (Hab~nn, 1975). Vol. 5, 299-302. 41 N''l'' }ork Trmcs, 12 de dicicmbrc de 1877,5.


MUSIC/ 'l7

comienzos de los anos I 900 y mas tarde cuando el mismo poeta, llevado por su insaciable curiosidad sabre los acontecimientos controversiales, paranormales y religiosos que acontecian en Francia, escribe:

He crcido oportrmo, pues, ocuparme en este asrmto, y me he dirigido a un amigo mio muy versado cn/o que paso de tejas arriba, artista y teo/ogo, pertenecietlle a los circu/os Sll'edcmborguianos y espiritu convencido41• Daria continua:

Era rma tarde opaca, como de comienzos ot01ia/es; 1/egue a Ia casa de mi amigo con objeto de saber su opinion a proposito de los milagros de Lourdes. Le encontre en medio de su familia y en union de su inseparable Henri de Grou:c. Una gran Biblia estaba abierta en rma mesa. Miclllras el creprisculo penetraba por los vidrios de los balc01res, una de las lrijas del artista despcrtaba suavemente en e/ pia110, mrlsica vaga, tristc, como adecuada a/ momclllo. Debo advertir que creo en absolmo en Ia sinceridad de mi amigo. A pesar de que nwc/ras veces he oido de sus labios narraciones, sucesos y lreclros persona/es que parccerian incrcibles, no me Iran sorprcndido tallto, despru}s de haberme dedicado, en otros tiempos, a lecturas teosojicas y ocultistas. Las historias y cxperimentos de Ntiliez no me parcce que sobrepasen a lo que a todos conocemos en William Crookes, H. P. 8/avatzl.y, Richet, Lombroso y Iantos otros. Nr/1iez es tm ocu/tista cristiano y, repito, es zm hombre sincero. Es este el principal valor de Sll opinion43• En las proximas veinte paginas, el nicaragUense expone verbatum Ia posicion y opinion teologica del musico iluminado sobrc Ia controvcrsia de Ia Iglesia Catolica en Francia; sabre los milagros que continuaban ocurriendo en Lourdes, despucs de Iantos anos de Ia aparicion de Ia Virgen en 1858, y acerca de los cscritos controversiales del te61ogo frances Alfredo Loisy ( 1857-1940), los cuales fueron condenados por el Nuncio Apost61ico Romano. Los pasajcs de Daria y Ncrvo conectan directamente a! musico con Ia tcosofia y con Ia obra

de Swedemborg; y evidencian Ia relacion inequivoca que existe entre Ia obra del sueco Los m-canos celestes con Ia del tratado Los arcanos de Ia mzlsica. Estos escritos secundarios son signiticativos porque son los unicos que describcn Ia fase personal del musico puertorriquei\o, ademas de que sirven para justi ficar Ia rclacion y el inten!s mutua que exist!a entre cl trio parisino. Ncrvo cucnta su primer encuentro con cl compositor:

Era o cs, porque todavia vive (salvo error u omisio11}, 1111 hombre corpulento, muy moreno, caido de /rom bros, y que asi pore/ cuerpo como por el corte de cara, se parecia tlotab/emellle a Balzac. Un Balzac mas OSCIIIV. Esta observacion Ia hicimos a/ propio ticmpo Dorio y yo. - £/maestro X - Para scrvir a usted. Dijome que en Mexico me habia co11ocido; y yo recorde, como en 1111 sue1io, a/ autor de 11110 danza. de 11110 /eyenda mclodica y de otras cos as m11y bel/as, de wr romamicismo amable, que aquc/ hombre tocaba y gesticu/aba a/ propio ticmpo con 111011imiclllos de mzlscu/osfaciales, de lrombros y de cabeza. - Comp01re usted cosas muy lrcrmosas- /e dije. Pero mi cunrplido no /e gusto. Swedemborg y los ya~rquis lrabianle vue/to aposto/ y era 1111 apostol ni mas IIi mei/OS c/ que yo tenia de/aliie. Su devocion por el iluminado cscandinavo nos hizo darle s11 nombrc, y con talnombre lo presentamos a don Justo Sierra cuando csltlvo en Paris. Quedandosc cste, mi emincnle amigo, tan intrigado como Dario y como yo ante Ia enignuitica personalidad del maestro. - La nulsica ... me resp01rdio. Si, pem no csta que toco; eso 110 es nada. El piano .. . ifu!... Usted no sabe que Ire inventado, mejor dicho, que me ha sido IY!velada 1111a teoria musical que va a revolucionar a/ mwrdo elllem44• Para 1900, Gonzalo Nunez ya habia acumulado amplias experiencias musicales como pianista ejecutantc en los esccnarios de America y Europa, adcmas de su labor como compositor y profesor de musica por 35 ai\os. Ahora, para Ia cpoca de su encuentro con Nervo, Dario y de Groux en Paris, tal parccc que Nunez habia abandonado su pas ion por el artc del piano y cstaba mas interesado en las composiciones teoricas y universales, mas

42 Ruben Darla, La curumna paso ( 1903). Libra I, No.7. Ohras, Vol Ill: Viojcs y Cronicas, 655. 43 Ibid.• 656. 44 Ncrvo, ~swcdcmboq(, op.c il~ 147$.16.


Un (UArlctn pnislnn Albcno I !cmimlcz-Banucht

Rc•·i•tu ICI' mia 6 mimur1 13

que en las pr.icticas, rcsultado de su ofuscaci6n par Ia tcosofia, Ia religion, Ia moral y, por supuesto, Ia doctrina swedemborgiana. Gonzalo Nunez, diecisiete anos mayor que De Groux y Daria, era un hombre de convicciones morales muy exigentes. Sabre su temperamcnto artistico exccpcional rccordaba dona Trina Padilla de Sanz:

sic/ si/endo re/igioso que e/ rec/amaba para SU~ audicioncs era turbado por algzma irreverencia en contra de su ar/e; si tal acollteda, era espan/oso su ge.viO. ;Czuinlas veces levi h!l'alllarse coh!rico del tahllll?te del piano y dejar sin c:onduir elmimero como se1ial de su justo enojo!~5• La escritora senala que fucra del escenario era a fable, cortes, bromista y oportuno, pero con los presuntuosos, era implacable. Tenia conciencia de su propio mcrito; sabia que era un gcn[o musical. En las convcrsacioncs sicmprc llcvaba Ia voz cantantc; poseia carisma y atraia al publico dcsde cl escenario al igual que con su audiencia en privado, en cl ambientc social intima de su casa. Los arcanos de Ia 1111isica ticne como base tcmatica Ia frnsc del compositor romantico aleman Robert Schumann: "Las lcyes morales son adcmas las !eyes del artc". Utilizando numcrosos cjcmplos de Ia literatura mustcal clasica de Occidcnte, cl compositor bayamoncs ex pone sus propias ideas en tomo a conceptos musicales de armonia, contrapunto y composici6n, incluycndo con cllos un nuevo sistema rcvolucionario de notaci6n musical. Pero \o que mas sc vislumbra en Ia obra Los arcanos de Ia mtisica cs el sentido misticorcligioso que lc imparte a su teoria. Para sefialar cstc cnfoquc poco convencional, basta presentar un corto extracto de dicho tratado te6rico, en cstc easo, acerca de Ia cscala musical:

Considerando Ia cscala mayor en Sll forma ertema. obse1·vamos que estaformada par dos periodos matemciticamente c:r:actos, que armque forman 1111 solo cuerpo, estcin separados e/11110 del otro. Esc ji!ll6meno que parece tan ertrano, cs IIIII)' ''olmin y muy visible en /anaturale:.a; lo tenenws en

11o.wtros mismos ... Cua11do entremos a observar las notas de fa escala bajo el p1111to de vistajisio/ogico, llemos de ver que las escalas, Jo mismo que fo seres lmmanos, lienen 1111 cora:on ... 46• Mas adclante en cl mismo capitulo anade:

Llegarcmos a colllemplar wrdades maravillosas q11e Dios se ha dignado en reve/arme, )' que yo con gusto rew:lo a mis semcjantcs. Las escalas son ,omo los se1l?s hwna11os. La escala mayor rcpresenta a/ Hombll?, allwmbre compfeto en/a jisico y e11 lo moral. No awl hombre como los que COIWCe/1/0S _I' l'eii/OS diariamentC?, sino a Ill/ hombre e11 el orde11 Divilw; como Dios ha querido que sea. fibre, indcpendiellfc, dueiio de si mismo. y almismo tiempo fie/ y activo .1·ervidor de su pnijimo ... Ya hemos visto ... Ia cscala mayor rC?presenta a/lwmbll? y Ia escala menor a Ia 1111lje1: .. Yt1 tenemo.1· aqui el amor conyugal en d art~ 1 . Gonzalo Nunez, al igual que lo habia hecho su admirado compositor Schumann, habla del scxo de las cscalas. Nunez, como lo corrobora Nervo en su cnsayo, llcga a estableccr rclacioncs biblicas entre su sistema musical de I 2 cscalas y las 12 tribus de lsrac14 K. Estc lcnguajc y vocabulario, profuso en conexi ones fisiol6gicas y misticas, tienc mucho en comlin con cllcnguajc y las ideas presentadas en los antiguos tratados cicntificos, particularmcnte en las obras del siglo XVII de Roberto Fludd (I 5741637)4', y por supuesto en las ya mcncionadas obras teos6ficas y Ia doctrina de Emmanuel Swedcmborg. Nunez ha descubierto un mundo ordenado y regulado por un sistema perfecto que lc ha sido dado por rcvclaci6n divina; esta convencido de clio y sientc deseos de atraer crcycntcs a su sistema, como temia Nervo. A prop6sito, Ia estctica dariana ha sido vinculada a un sistema musical similar at de Nunez, pcro mas cercano al sistema numcrico-musical de Pitagoras pore\ escritor Raymond Skyrme50• Este sistema establece el orden universal que emplca numeros con cifras magicas que revelan Ia significacion de las casas. Dentro de cste sistema tambicn se establccc Ia funci6n del poeta como

45 Mnria Cadi Ita, Hija del Caribc. "De nuestros musicos olvidados: Gonz:~lo Nliilcz", El /llm1do, 8 de JUnio de 1947, 15 46 Nlitkz, An:u11a.<, 79. 47 Ibid, 84, 97 4!1 Ibid., 125 Ncrvo, "Swcdemborg", 1479. 49 Robcno Fludd, E.<crii<J.< .whrt! 1111i.vicu (Madrid: Nacional, 1979). Sus cscritos fucron inspirJdos en los de l'itngorns, Parncclsus y Giordano Bruno. 50 Raymond Sky nne, "On the Identity of Benjamin ltaspes", Kc11/11<·ky Ramu11cc Quurlcrl)' (1985) Vol. 32, no 4, 405·413. Vcase udcm:is lu tesis doctoral de Skynnc, The Mea11i11g cmd Ftmcticm cif Atu.<ic ill R11hc'11 Durio (University of Miclugan. 1969)


MUSICA 99

vatc, magus, visionario o adivino; su rcsponsabilidad cs Ia de sondcar c indagar los mistcrios de las casas en cl Univcrso c intcrprctar su vision del mundo a travcs del arte51 • AI analizar en Ia litcratura hist6rica los movimientos artisticos de fines del siglo XIX en busqueda de Ia motivacion, el cscapismo y Ia psiquis de los artistas modemistas y simbolistas, no sc puedc ignorar Ia compatibilidad de cstos con los miembros del cuartcto parisino; son muy similares, y a veces idcnticos. Henry de Groux ern un artista extrovertido que plasmaba en sus lienzos Ia agonia de Ia gencracion artistica finisccular en las tragedias de sus heroes mitologicos y contempor.ineos (Andromaca, Sigfrido, Cristo, Balzac, Zola, entre otros) de forma cruda y hasta grotesca; representando el contraste del choque de ideas mornles, cstcticas y sociales de un mundo en crisis, en continuo cambia e inestable. Por otro lado, esta Gonzalo Nunez, artista firmc y mornlista, que descubrio un sistema musical perfecto regulado por reglas estctico-mornles, utilizando tcmas biblicos y prngmaticos del mistico sueco Swedemborg. El compositor aspiraba com partir su universo musical balanceado y equilibrado, regulado porIa divinidad y un ser humano perfecto, con aqucllos que pudiern convencer. En su tratado declare:

intercambio de ideas entre los artistas sugieren un vinculo mucho mas significativo que los atribuidos en Ia literatura dariana. Se pucde concluir que cada uno de elias, en Ia busqueda de su propio camino, sc afirmo cl uno en cl otro. Las vias intelcctualcs que transitaron, si a veces oscuras y circundadas entre lo racional y lo fantastico, fueron compartidas entre cllos y expuestas en sus obras de mancra extraordinaria. lm

Dios me ha mandado que liable, para wlmr a Ia nuisica de Ia 111ina que le amena=a. y no pucclo, ni tengo vofzmtacl de ocultar las cosas que me ha hecho saber51• Para concluir, se puede sugerir que Ruben Daria sentia cicrta afinidad por los mundos creados por sus colegas artistas; le atraia Ia dualidad de las obras de sus amigos el pintor y el musico. La contradiccion u oposicion de esos dos mundos se reunla en Ia figura de Daria. Esta dicotomia entre lo racional, lo moral, lo espiritual junto con lo fantnstico, degcnerado y mundano, seducian al poeta; su dclicada scnsibilidad no podia escapar cstas verticntcs, no podia ignorarlas. La misma ciudad de Paris, y el momenta historico en que se encontraban los Ires, es un espejo donde se renejan tambicn el desorden y las dualidades mencionadas. En resumen, las vivencias y el

51 Ric~rdo Gull6n cilndo en Howard Fmscr,/n the Prr:sr:uce ofJ.(rstery. Mmlcmw Fktion ami the Ocw/1 C hapcllhll· North Carolina S1udics in Romoncc Langu~gc and Li1crnlun:, 1992, 23. Tam bien Abclurdo Bonilla, America y cl pen.wmir.mro de Rrth<:ll D11rio (San Jose [di1orial Costa Rica, 196 7), 25, 121. 52 Nuilcz, Arrmms, op.cit., 108.


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9 770020 381007

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Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña  

Segunda serie, Año 6 número 13. 2006. Dedicado a Roberto Clemente.

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Segunda serie, Año 6 número 13. 2006. Dedicado a Roberto Clemente.