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RE'VISTA del INSTJ'fUT·O de CULTURA PUERTORRIQUEÑA ANTROPOLOGIA HISTORIA LITERA TUR.A ARTES PLÁSTICA~ TEATRO MOSICA ARQUITECTURA

ENERo-MARZO. 1977

San Juan de Puerto Rico


R E

v

s

1

T A

)EL INSTITUTO DE CULTURA PUERTORRIQUEÑA JUNTA DE DIRECTORES

Enrique Laguerre, Milton Rúa Carlos Sanz Amelia G. de Paniagua

Presidente Carlos Conde Samuel R: Quiñones Jesús María Sanromá

Director Ejecutivo: Luis M. Rodríguez Morales Director de la Revista: Ricardo E. Alegría \partado 4184 \.ÑOXX

SAN JUAN DE PUERTO RICO

1977 ENERO - MARZO

Núm. 74

SUMARIO

Jorge Rubiano, padre de los instrumentos de cuerdas punteadas por Ernesto Cordero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

1

Análisis estructural de la obra "Los amos benévolos" de Enrique A. Laguerre por Luz Virgznía Romero Careta

3

Campeche por]uan Antom'o COTTetjer

9

José Campeche por Luis Quero Chiesa

10

El ataque y destrucción de la ciudad de Puerto Rico (Caparra) por los Indios Caribes en el año 1513 por Ricardo E. A legrla '" . . . . . . . . .

15

Retomo por Francisco Lluch Mora

19


Calas a expresiones de amor en "Mundo abierto" de Hugo Margenat por Ramón Felipe Medina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

21

Poemas de Marina Arzola

30

Marina Arzola y su poesia por Luis Hernández A quino La marumba por Francisco López Cruz

56

Caribes y misioneros en la obra del Padre Pierre de Pelleprat por Manuel Cárdenas Ruiz

44

PUBLICACION DEL INSTITUTO DE CULTURA PUERTORIQUEÑA Director: Ricardo E. Alegría Fotografías de Jorge Diana Aparece trimestralmente Suscripción anual... Precio del ejemplar

$2.50 $0.75

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DEPÓSITO LEGAL: B.

3343 -1959

IMPRESO EN LOS TALLERES GRÁFICOS DE MANUEL PAREJA BARCELONA - PRINTED IN SPAIN - IMPRESO EN ESPAÑA


COLABORADORES


Francisco Lluch Mora naci6 en Yauco. En la Universidad de Puerto Rico se recibi6 de Bachiller en educaci6n y de Maestro en artes especializadas en literatura española. Ensayista y crítico literario. ha colaborado en diferentes revistas y peri6dicos. En 1959-1960 ocupó la presidencia del Congreso de Poesía Puertorriqueña. En la actualidad desempeña una cátedra de literatura hispánica en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico. Entre- sus obras poéticas figuran: Del asedio y la clausura (1950), Del barro a Dios (1954), Canto desesperado a la ceniza (1955), El ruiseñor y el olvido (1960), pre· miado por el Instituto de Literatura Puer· torriqueña, La creación (1961) y Cartapacio de amor (1961).

Ramón Felipe Medina naci6 el 14 de marzo de 19S5 en Santurce, Puerto Rico. Hizo sus estudios secundarios en la Escuela Superior Central de Santurce, graduándose en 1956. Obtuvo su Bachillerato en Saint John's University, College-ville Minnesota e hizo el Noviciado Benedictino en el SaintJohn's Major Serninary (1958-1959). En 1965 termin6 su Maestría en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico y de Doctorado (1971) en la Universidad Aut6noma de México. Ha publicado los siguientes libros: El ruiseñor bajo el cielo (1968) poesía; Cantos de Dios Airado (1969) poesía; Te hablo de ti (1972) Poesía; El 27 (197S) novela; Del Tiempo al Tiempo (l97S) poesía. Actualmente ocupa el cargo de Profesor del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico.

Manuel Cárdenas Ruíz, Profesor del Depart;unento de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico. Junto con Eugenio Femández Méndez ha publi~ado diversos articulos de Crítica de arte en revistas y peri6dicos del país.


Luis Hernánde% Aquino nació en Lares en 1907. Maestro en artes de la Universidad de Puerto Rico. En 1952 se recibió de la Universidad de Madrid de Doctor en Filosofia y Letras. Director de las revistas Insula, Bayoán y ¡aycoa y colaborador en numerosos periódicos, y su labor literaria le ha merecido premios de diversas entidades culturales. Ha publicado los poemarios Niebla Un~ca (1931), Agua de remanso (1933), Poemas de la vüia breve (1939), Isla para la angustia (1943), Voz en el tiempo (1952), Memoria de Castilla (1956), Del tiempo cotidiano (1960) y Entre la Elegía y el Requiem (1968). Es además autor de varias antologias de poesía puertorriqueña y de la novela La Muerte anduvo por el Guasio (1960). En los últimos años ha publicado las siguientes obras: Nuestra aventura literaria (1966), Poetas de Lares (1966), El modernismo en Puerto Rico (1967) y el Diccionan'o de voces ind!genas de Puerto Rico (1969). Perteneció al claustro de la Universidad de Puerto Rico, donde se desempeñó como profesor de Literatura hasta su retiro reciente.

Francisco López Cruz ha dedicado su vida a la investigación del folklore musical puertorriqueño. Ha publicado El Aguinaldo y el Villancico en el folklore puertorriqueño, Método para tocar el cuatro puertorriqueño y La música folklón'ca de Puerto Rico. Músico diestro en la ejecución de varios instrumentos de tipo folklórico como el cuatro, tiple y guitarra, es también un prolífico compositor de canciones populares.


Juan Antonio Corret;er, Poeta, ensayista y periodista, nació en Ciales en 1908. Se distingue como poeta, ensayista, periodista y político de ideas radicales. Ha recogido gran parte de su obra poética en los libros

Agueybana (19~2), Ulises (19~~), Amor de Puerto Rico (19~7), Cántico de guerra (19~7), El Leñero (1944), Los primeros años (1950), Don Diego en el cariño (1956) Distancias (1957), Yerba Bruja (1957), Tierra nativa (1951), Alabanza a la Torre de Ciales (195~), la serie Imagen de Borinquen, Pausa para el amor, Construcci6n del Sur, Dfa antes, entre otros. Es además autor de varios libros de prosa política, entre ellos La revoluci6n de Lares, Nuestra bandera (1947), La lucha por la independencia de Puerto Rico (1940) y La

sangre en huelga. Actualmente el Instituto de Cultura Puertorriqueña prepara para publicar próximamente sus Obras Completas.

Luis Quera Chiesa nació en Ponce. Cuentista y pintor. Ha cultivado también la narrativa cuentÍstica de tema puenorri· queño y ha publicado varios de sus relatos con ilustraciones suyas, en revistas y periódicos de Nueva York y de la América hispana. Con motivo del Festival de Navidad que patrocina el Ateneo Puenorriqueño, en 1955 su cuento José Campeche merece el Segundo Premio en el Concurso. Quero Chiesa ha ocupado por varios años la presidencia del Instituto de Puerto Rico en Nueva York.

Ricardo E. AlegrúJ, antropólogo e historiador. Nació en el Viejo San Juan en el año 1921. Ha sido profesor de la Universidad de Pueno Rico, donde dirigió el Mu· seo de Antropología, Historia y Ane y fundó el Centro de Investigaciones Arqueológicas. Organizó y dirigió el Instituto de Cultura Puenorriqueña entre 1955 y 197~. Es autor de varios libros y artículos sobre la prehistoria, historia y folklore de Pueno Rico. Actualmente dirige el Centro de EstudiosAvanzados de Pueno Rico y el Caribe.


Ernesto Cordero. Guitarrista y compositor puertorriqueño, nació en 1946. Estudió en el Conservatorio de Música de Puerto Rico y en 1967 se traslada a España con beca del Instituto de Cultura Puertorriqueña para efectuar estudios de guitarra con los maestros Regino Sainz de la Maza, Jorge Ariza y Renata Tarragó. Como compositor cuenta con una extensa obra creativa, figurando entre sus obras varias piezas para guitarra solista, canto y guitarra y orquesta. Ha participado como solista con la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, yen Noruega, Bélgica, Francia, Suecia, Grecia, Italia, Irlanda, Estados Unidos y España.

Luz. Virginia Romero García nació en 1936 en Cataño, Puerto Rico. Obtuvo el Bachillerato en Artes (con honores) en la Universidad de Puerto Rico y la Maestría en Artes, con sobresaliente en la misma Universida~. La Editorial de la Universidad de Puerto Rico publicó su tesis El aldeanismo en la poesía de Luis Palés Matos en 1975. Actualmente realiza trabajos de investigación y escribe poemas, que reunirá más adelante en un poemario. La Editorial del Instituto de Cultura Puertorriqueña tiene en prensa su antología: Veinte poetas modernistas puertorriqueños. Se ha desempeñado como profesora de Lengua y Literatura en la Universidad Católica de Ponce y en la Universidad Interamericana. Es profesora de Humanidades en Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico.


Jorge Rubiano, padre de los instmmentos de cuerdas punteadas Por ERNESTO CORDERO

YA

HAN TRANSCURRIDO 14 AÑOS DE LA MUERTE DEL maestro Jorge Rubiano, acaecida el 15 de julio de 1964. Hoy, al pasar del tiempo podemos palpar con verdadera admiración el fruto de su extensa labor pedagógica en la música culta y popular de nuestro país. Fueron muchas las contribuciones que legara el Maestro al quehacer musical puertorriqueño. Una de las más importantes fue situar la guitarra y la mandolina en el ámbito de la música culta. Sabemos que ya antes de la aparición de Rubiano en las postrimerías de la década del 20, la historia de la guitarra clásica puertorriqueña contaba con Josefino Parés, nuestro primer guitarrista culto (1862. 1908). Sin embargo, este último no dejó señas de difusión ni de labor pedagógica. Dos factores que indudablemente contribuyeron en algo a este logro (en especial al de la guitarra de concierto) fueron los concertistas de fama internacional que visitaron la isla en aquella época-y el gran estímulo que produjo la difusión de discos de guitarra clásica, sobre todo los de Andrés Segovia. No obstante fue la consistencia, la dedicación y los largos años que Rubiano dedicó a la enseñanza lo que mayormente realzó la guitarra clásica en Puerto Rico y llevó a la creación de aquello que po·dríamos denominar "·La Primera Escuela Importante de Instrumentos de Cuerdas Punteadas". Resultado evidente de esta" escuela y del auge que adquirió la guitarra, fue la fundación, a principios de la década del 40, de La Rondalla de Puerto Rico. La Rondall~ estaba compuesta por la familia de la mandolina (mandolina, mandola. mandocello y mando-bajo) laúdes, cuatros y guitarras. Durante casi 25 años fue la única en su género en el país, presentándose a través de toda la isla en conciertos auspiciados por Pro Arte de Ponce, Pro Bellas Artes de Mayagiiez, El Instituto de Cultura Puertorriqueña y por varias instituciones privadas. En su reper-

torio se incluían obras tanto del folklore latinoamericano, como las obras más consagradas del repertorio clásico. Rubiano, durante los 45 años que residió en Puerto Rico formó centenares de músicos. Al respecto declara el profesor y mandolinista Gustavo Batista (El Debat-e, Colombia, 9 de agosto de 1964). "Hoy se puede decir, sin temor a equivocarse, que no existe un músico de los que nos honran, que no haya sido fruto directo o indirecto de Rubiano, tanto en el campo culto como en el popular:' Otra de las aportaciones del maestro Rubiano fue la creación de la "familia del cuatro puertorriqueño". Rubiano le tomó un gran cariño a nuestro instrumento nacional: el cuatro. Por la brillantez y y volumen que posee este instrumento, le solía llamar "el jíbaro arrogante y altivo". Fue el verdadero creador de la familia del cuatro que hoy en día, con algunas variantes, continúa promoviendo con ahinco el conocido Luthier de Carolina, Cristóbal Santiago. Este grupo de instrumentos se compone del cuatro tradicional, primen~ y segundo cuatro concertino, cuatro grave o cuatro-cello y el cuatro rítmico que se utilizaba para marcar los ritmos principales. El Luthier que construyó estos primeros cuatros bajo la supervisión de Rubiano, fue Antonio Rodríguez Navarro. Rubiano dedicó sus últimos años, antes de su fallecimiento, a la incorporación de estos instrumen· tos a La Rondalla de Puerto Rico. Los arreglas musicales. en su mayoría estaban hechos por él mismo y por la arreglista y guitarrista Carmen M. Suárez, una de sus más aventajadas alumnas. Uno de sus últimos sueños, el cual no logró cristalizar debido a la enfermedad que más tarde le ocasionaría la muerte, fue el de escribir un método de enseñanza para cada uno de los integrantes de la familia del •cuatro. Alguno de los elogios que recibió La Rondalla 1


de Puerto Rico, recopilados por el profesor Gustavo Batista, talentoso continuador de la obra de Rubiano, (Orquesta de Cuerdas de Puerto Rico, Quinta Temporada 1971) son: "¡Benditos los que poseen esa aristocracia del espíritu y dejan a su paso por el mundo esta estela deslumbrante de luz que emana de ·La Rondalla de Puerto Rico!" "Tuve el privilegio de escuchar esa pequeña orquesta.. suave y armoniosa, que se llama La Rondalla de Puerto Rico. Oyéndola se evocan los paisajes más bellos de nues· tra islita y se llega a una perfecta inspiración." Luis Lloréns Torres. "Cabe pensar en la grandeza de las almas bellas. Esta frase vino a mi mente cuando, en noches recientes tuve ocasión de escuchar a La Rondalla Puerto Rico en el Palacio de La Fortaleza. ¡Hermoso sueño convertido en reandad por el artista Rubiano!" "¡Oír La Rondalla es comulgar la misa del arte!" Maria de los Angeles Cadilla. "El público coronó con merecidos aplausos cada una de las interpretaciones del concierto. Al aplauso general unimos el nuestro, sincero y entusiasta, porque reconocemos la nobleza del esfuerzo y la ingente labor realizada por el maestro Rubiano en los 25 años que lleva el pedagogo artístico en Puer· to Rico." Doctor Bartolomé Bover. "La Rondalla Puerto Rico es un conjunto vivo, dinámico, cordial, al que hay que aplaudir en su tarea infatigable por conseguir ese difícil algo artís· tico, que tanto cuesta, en trabajo y sinsabores." Alfredo Malilla. Estas notas son testimonio de la calidad artísti· ca que alcanzó -La Rondalla Puerto Rico bajo la di· rección del Maestro. DATOS BIOGRAFICOS El maestro Jorge Rubiano nació en Bogotá, Colombia, el 14 de julio de 1890. Obtuvo su educación

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pnmaria en su ciudad natal, en la escuela Doctor Moreno y en el Colegio Colón. Durante Jos últimos años de la segunda década de este siglo, en el barrio de San Agustín del antiguo Bogotá, organizó y dirigió la agrupación "Arpa Colombiana". Esta agrupación inter.pretaba mayormente música de los compositores de la época de Rubiano, siendo algunos de ellos Murillo, .Morales Pino, Fulgencio García, Luis A. Calvo y Velasco. Más tarde, y con miras de llevar la música colombiana a otras tierras,' orga· nizó el "Quinteto Colombiano". Este grupo estaba constituido por Rafael Lemoine (Bandola), Elio Cabanzo, barítono;' Joaquín Forero, tenor; Jorge García, pandereta; y el propio Rubiano, el cual tocaba la bandola. El conjunto ejecutaba bambucos, pasillos, romanzas, danzas, en fin, todas las modalidades del folklore colombiano. Dictó conferencias y organizó orquestas en varios países de Europa. Cuando regresaba a su añorada América, hizo escala en San Juan de Puerto Rico donde permaneció 45 años. En esta misma ciudad murió el 15 de julio de 1964. Sus restos mort~­ les se encuentran en el cementerio de Villa Palmeo ras. Jorge Rubiano fue uno de los últimos sobrevi· vientes del destacado grupo de compositores colom· bianos formado por Emilio Murillo, Jerónimo Ve· lazco, Fulgencio García v Jorge Añez. Entre su variada y extensa producción merecen especial mención su obertura "Amaneciendo", el pasacalle "Hasta Luego", el pasodoble "Guitarras y Panderetas", la jota "Bailadora" y el ·pasillo "Sabrocito". Sus composiciones más conocidas en Colom· bia son "La Serpentina", "Elvira", "Festival"'y ~ "Ella". Puerto Rico siempre recordará con profunda admiración la encomiable labor didáctica que realizó este gran educador, colombiano de nacimiento y puertorriqueño por adopción.


Análisis estmctural de la obra "Los amos ben~volos" de Enrique A. Laguerre Por Luz

VIRGINIA ROMERO

GARcfA

PARA EL ESTUDIO DEL MgTODO DE PRESENTACIÓN DE

esta obra. vamos a tomar como modelo el estructuralismo,1 del mismo utilizaremos el aspecto de la semiología? especialmente desde el punto de vista de los siguientes conceptos: nivel pragmático, semántico y sintáctico. de este último sólo estudiaremos el aspecto de la técnica. En el nivel pragmático comentaremos la relación que hay entre el autor y el destinatario, en el semántico se explicará la relación entre el significante y el significado y en el sintáctico se establecerá la relación entre la estructura de la obra, las técnicas y el nivel pragmático. Para sintetizar y sistematizar el contenido de este trabajo incluimos unas gráficas que sirven para ilustrar en forma más precisa las ideas que queremos señalar. A manera de trasfondo, tomaremos como base las teorías lingüísticas de Saussure. Ullman y Lapesa; ellos parten de la premisa de que todo símbolo se expresa en dos o más planos. es decir, todo concepto contiene una fase denotativa y otra connotativa. Ullman va un poco más lejos, porque añade otro elemento, el objeto, que desde el punto de vista de la semiología podría utilizarse con una acepción al término con el sentido de destinatario, ejemplo: Los siguientes esquemas J nos ayudarán a sintetizar el nivel pragmático de la obra, objeto de nuestro estudio:

Significante

.

l::

fa

¡¡j

Saussure' t..pesa Fondo

y

Forma

Concepto

Ullman

La estructura de esta obra parte de las siguientes proporciones geométricas: l. Los estructuralistas aplican la lingüística a la lite. ratura.' ,2. La semiología es un concepto derivado de la semiótica, ésta es el arte o ciencia que estudia el lenguaje o signo con que se viste un obra. 3. Las gráficas sintetizan las ideas lingüísticas de Saussu· re, Lapesa y Ullman:· Aplicadas al estudio de Los amos be· névolos ponen de relieve que el esquema representativo de las ideas de Saussure y Lapesa demuestran que Laguerre annoniza las técnicas con la ideologfa de la obra; la hori· zontalidad representa el aspecto externo y la verticalidad,

cl aspecto interno, en tanto que la gráfica relativa a Ullman reflcja en forma más detallada la comunicación que se logra entre el autor y el destinatario. Ullman añade el concepto de objeto, que como hemos señalado anteriormente, se uti· liza en acepción al término con el sentido de destinatario. Ambas gráficas nos han servido de guia; a través de ellas, hemos podido penetrar en la estructura dc la obra sin des cuidar el aspecto ideológico.

3


En general, los aspectos opositivos que aparecen en la obra se dan a través de las proporciones binarias; en ocasiones éstas se -presentan en fonna antinómica como por ejemplo: una de las desgra. cias de Miguel Valencia era que se procuraba situa· ciones binarias antinómicas: sus relaciones con J. and J, la americana, entre otros, sin embargo, con Lavidia sucede lo contrario, su mundo era annónico, circulaba temporalmente, tenía la habilidad de aminorar las antinomias; Valencia, por el contrario, vivía en un mundo plano y temporal. -Los aspectos positivos, en general, se dan a tra· vés de las proporciones trinitarias y cuaternarias. Estas proporciones se presentan en esta obra por lo común a través de las siguientes técnicas: vasos comunicantes, técnica de los espejos y contrapunto. A continuación incluimos varios ejemplos:

A. Técnicas binarias: 1. Dos interpretaciones del hombre: una a tra· vés del mono y otra a través del ángel.

DarwlnlaDo

4

Cualernarla

Trinitaria

Binaria

C08tl!ptO

4

J

2

Hombre

Angel

Coneeplo Teol6g1eo

Hombre

La anterior gráfica demuestra que como el mono es inferior al hombre lo cree una fantasía, así también, como el ángel es superior al hombre, lo cree una pesadilla. Partiendo del ángulo ideológico de la obra, estas dos gráficas podrían interpretarse de la siguiente manera: la analogía de mono-hombre, representaría el plano de horizontalidad que se expresa a través de la conducta de Valerltia, quien no llega a profundizar en nada y da mucho crédito al éxito material, en consonancia con los propósitos de la fundación. La fantasía del mono se refleja en la parte de la obra, Réquiem por un prócer, la que está fun· damentada en un plano irónico. La analogía de ángeles hombres, se da en el querer ser de Lavidia: es el personaje que más se acerca al plano del ángel. La vida de Valencia le parece una pesadilla. El punto de vista de Tito Rodas o del tío Lisandro con respecto a Valencia es diferente. Lavidia es el Ser en la dimensión más auténtica; es el eje que utiliza el autor -para impulsar el querer ser del hombre en una atmósfera cuadrimensional; logra concretarlo a través de la figura de Germán, quien dedica su vida al bienestar social a través de su carrera de médico.


El ~reer-ser se ilustra a través de la figura del Licenciado Valencia, quien en representación de la sociedad capitalista, pone de manifiesto que el triunfo del hombre se mide a través de la habilidad para generar y poseer bienes que le aseguren uria vida cómoda. Esta tendencia se pone de relieve a través de símbolos como: la solitaria o las tangencias entre Valencia y Luis XIV expresadas por medio de alu· siones a enanos. banquetes sofisticados, etc.4 Para un capitalista, el personaje de Germán es un tanto idealista, un fracasado, porque no ha podido sumarse a los "progresistas". El ser. el querer ser. lo que otros creen que uno es. 10 que otros quieren que uno sea y lo que uno cree ser se reflejan mayormente en esta obra a través de los personajes de Lavidia. Germán y Valencia. íLavidia proyecta su aliento en el querer ser de Germán, quien simboliza lo que puede lograr el ser humano. en la consecución del bienestar común. sin ser místico. A su vez estas dos dimensiones del ser y querer ser se logran en Valencia en un plano crasamente materialista: éste aspira a ser un próspero abogado; logra su querer ser; la sociedad en que vive cree que él es un héroe. Por el contrario, a Germán se le considera un tonto idealista, pese a sus esfuerzos porque se forje una sociedad igualitaria. En Réquiem por un prócer, Laguerre se burla de la Fundación, pone de manifiesto que sus patrocinadores tienen metas tan comprometidas con 10 crasamente material, que no les permite siquiera percibir 10 más rudimentario de la convivencia. Valencia perdió su vida .. haciéndose de cosas". finalmente cree elevarse, valiéndose de actos filantrópicos aislados, como la ayuda que ofrece a Leny Chang, que no llega de realizarse, porque el mismo Valencia cae víctima de la violencia que él había proyectado en su propia conducta. El televisor. como símbolo de progreso de esta sociedad tecnificada, reúne finalmente a toda esta familia para -presenciar el fantasma de Osvaldo, que no es otra cosa que el producto maleado de una generación futura. El hombre ha inventado un nuevo espejo para recrear su imagen distorcionada, producto de la enagenación social y religiosa en que vi· vimos.

La,ldla. Atemporal

Mundo

Temporal

------+----...:..- Valencia

M....o

T.V.

la de Osvaldo o la de Tití Letty, ambos desaparecidos. El tiempo cronológico en esta obra es de una semana, que se mide a través de dos programas de televisión. pero este tiempo no importa; la obra va más allá..Como símbolo se utiliza un reloj, cuyas agujas y números se han desprendido (recuerda la pintura de los relojes de DaIf), pág. 15. Finalmente lo que sucede en estos dos programas de televisión servirá de purgativo para Valencia, quien termina en Un plano de ambigüedad. Las siguientes situaciones nos sirvel? de ejemplo: aparentemente mata a Maritoña, aparentemente es un héroe; todo en él se vela en atmósfera de ambigüedades: 3. Nexos entre Luis XIV y Valencia: Los nexos familiares entre Luis XIV y Valencia se manifiestan en sus mutuos padecimientos: tanto el primero como el segundo padecían de solio taria y de debilidad por recepciones fastuosas acompañadas de comidas exóticas y de enanos (en el caso de Valencia, recuérdese de el enano Tito Radas).

Nexos

Valencia

entre luis XIV y

Valencia

2. Cosmogonía: temporalidad y atempora·lidad Laguerre utiliza el televisor para enlazar estos dos mundos. Los dos programas de T.V. reúnen a esta familia en un mismo tiempo (temporal) pero 10 que sucede en el programa pertenece a lo atem· poral. ,La frontera entre estos dos mundos es la ambigüedad; detrás de la figura de Karim se percibe

Solitaria

4. Estas alusiones se explicarán más adelante.

s


4. Nexos entre Lavidia y Gennán:

Lnldla

6. Nexos entre Micerino y Betances:

Germín

Tanto Micerino como Betances son libertadores; Aiwel y el Niño son sus respectivos libertos. A pesar del tiempo, estas figuras se fundan en una idea que no ha muerto, que se repetirá cuantas veces sea necesario, porque "somos aliento de la larga vigilia de una conciencia de libertad". (Pág. 21).

Mlcerlno

Retances

[1 niño-padre de Damlín BandeJls

La esplrltUIIlldlld de La.ldla

La espiritualidad de Lavidia influye en Gennán, éste toma su vida en serio, la dedica al bienestar social, a la creación de una bella sociedad iguali· taria.

,. TeTra incógnita:

5. Nexos entre Micerino y Aiwel: Micerino es un libertador escriba egipcio del año 2000 A.C., protector de porqueros, embalsamadores, esclavos; defensor de los atropellados del im· perio egipcio. El otro polo es Aiwe!, a quien MiceTino liberta cuando viene del centro de Africa y los egipcios lo esclavizan. Cuando éste regresa, liberado ya es un agricultor (signo de civilización); antes era cazador (signo de una sociedad nómada e incivilizada). A pesar de que Laguerre admira a Ghandi, no lo toma como modelo porque está muy cercano en tiempo y espacio; este aspecto le restaría misterio a la obra, es figura que está más cercana en tiempo que el mismo Betances. Además, en Betances sugiere vivas realidades puertorriqueñas.

Tena

Tern

Incógnita Época Medle.al

Inc6&nlta Época contemporinell

Una época se refleja en la otra; tanto la E. M. con sus concepciones vitales estrechas, como esta época contemporánea, con sus concepciones vitales superficiales, limitan la expectación vital. Esta situación se refleja en la filosofía de vida de Valencia. 8. Dos momentos históricos:

r\lwel

Mlcerino

Civilización del Medltemneo

Ubertad

6


Estos dos momentos se reflejan a través de las figuras de Micerino y de Betances, ambos luchan por un mismo ideal en un tiempo y en un espacio diferente.

B. Aspectos trinitarios: 1. Carátula de la portada - Irene Delano. ·La estructura de la obra se refleja en el dibujo que aparece en la portada de esta obra. Esta estructura pone de relieve las tres dimensiones de la obra:

en capacidad de vaso comunicante, participa en todo, representa la conducta humana. El sacerdote de la Fundación, cuanto más consi· gue con Valencia al morir, es colocarlo en un puro gatorio (Réquiem por un prócer J. Esta situación refleja la concepción del mono, se exalta a Valencia ,sin tener mayores méritos; .por-este motivo, la obra se iba a titular Fantasía de mono o pesadilla de ángel.

3. Nexos entre Micerino, Betances y Lavidia:

1) Un cirio para alumbrar el día; 2) El camino de las hormigas; 3) Réquiem por un prócer. Mlcerlno (2000 A.C.)

.La proporción binaria se entrecruza en esta tríada; el mismo autor dice que las dos primeras partes, son dos novelas aparte que tienen unidad por separado, y que la parte final es el desenlace de cada una. 2. Paralelismo entre Los amos benévolos y La divina comedia (desde el punto de vista de la estructura). Betances XIX

SI~lo

Lavldill Contemporáneli

,La concepción trinitaria pone de manifiesto la comunión de ideas entre estos tres personajes, los tres eran espiritualistas; la· concepción binaria se refleja entre Micerino y Betances,5 ambos fueron libertadores.

4. Tres tentaciones satánicas:

Tres números mágicos que llenan al hombre de fantasía. En este aspecto el hombre ha superado al diablo.

a. Un cirio para alumbrar el día - Paraiso. Lavidia penetra en las raíces de las plantas y tic ne poder de crear primavera en octubre. b. Camino de las llOTlnigas - Infierno. Se refleja mayormente en los efectos de la conducta de Valencia; en la desgracia de su hijo Osvaldo; en la locura y muerte de Estela, en su propia vida de hombre acosado por sus apetencias satánicas. c. Réquiem por un prócer - Purgatorio. Caen en el purgatorio todas aquellas personas que por omisión o comisión no se realizan, se disuelven en la ambigüedad. Salanueva no se realiza como ser enteramente vertical, Estela se suicida espiritualmente antes de morir físicamente, Osvaldo se pierde en el misterio. El infierno se mueve a lo largo de toda la obra,

5. Las palabras que aparecen en la obra, en boca de Betances, son textuales, también el incidente sobre la libertad del niño es un dato histórico. En esta obra la realidad histórica cobra vestigios legendarios con el objetivo de añadir levadura a la historia patria. A travt:s de la mitificación de la historia se convierte a Setances en una entelequia. (Cuarta dimensión).

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5. Tres momentos de la historia:

Estos tres momentos se fundan en un solo tiempo, en el producto de la simbiosis de Micerino, Betances y Lavidia (Germán), quien ha logrado la cuarta dimensión a través de su realización como médico con criterios de profundidad social. 6. Tres símbolos de nuestra Nilo ,- Africa -

historia~

Mediterráneo

El Nilo es el eje entre el Africa del interior y el Mediterráneo, es símbolo de vida y de convivencia. Las aguas del Nilo desembocan en el Mediterráneo, se hinche con las lluvias que vienen del centro de Africa, éstas desafían el desierto de Sahara. De ahí proviene parte sustancial de nuestra significación vital puertorriqueña.

3

C. Cuarta dimensión: 1. Esta técnica rebasa la concepción trinitaria, desde el punto de vista dimensional. En el plano de la civilización se logra la cuarta dimensión en los siguientes personajes: ·Lavidia, Ludmilia y Gennán (dedicación social). Miguel Valencia pertenece a la dimensión plana, sugiere vacilante y esquemática profundidad cuando perdona a Leny. Esta situación vital suya se refleja en la escena en que Valencia sale por primera vez con la americana a visitar el lago fosforescente en La Parguera; al meter la mano en el agua no entiende los signos de misterio que hay allí y dice que la fosforescencia le cosquillea en los ojos (efecto físico superficial). Los personajes en esta obra no son planos, en el sentido caracterizador: son muy complicados, osci· lan enrre la primera, segunda, tercera y cuarta dimensión; sin embargo, Lavidia es más tipo, es en· telequia. A Miguel se le tiene conmiseración por su superficialidad y sus debilidades humanas, Lisandro inspira repugnancia, Tito Rodas es patético y Letty es francamente mala, ejecuta la caridad con garras.

Resumen: La técnica circulatoria predomina en Los amos benévolos, los personajes salen espontáneamente en

cualquier tiempo; se pierde la sensación del tiempo (intempo, misterio). Hay fluencia circulatoria de acontecimientos, éstos generan de esa circulación, es acción generativa, no tiene en cuenta el tiempo y el espacio.


Campeche Por

JUAN ANTONIO CORRETJER

A Fran Cervoni

J

IMPERIO Estábase el caballero feliz con el ancho orgullo. El campo, el mar, todo suyo. España es el mundo entero. El mapa junto al acero del confiado espadín. Mas de su espalda al confin, Señor de Ustáriz, advierto, que puede dejarlo muerto el vuelo de un adoquín. 11

DAMA A CABALLO J amds soñé una persiana

tanto. Es ésta que ahora entorno por ver la aurora. No la veo. Es la mañana. El árbol al sol hermana sombra y luz.la alterna zona. El azul se desmorona en pétalos y canciones. y escoltan cien corazones de Campec11e a la amazona. III

¿FUTURO? Resplandece la hermosura. La seda en raso. Brocado. La falda hasta el pie mimado. No es pie sino miniatura. De su boca Ilizo la usura alcancia de belleza. Lento abanico. Tropieza la duda con la misiva. ¿Serds Mercedes la Altiva? ¡Muerta el habla, mi ansia empieza! 9


Cuento

José Campeche Por LUIS QUERO C H

"Parque si el árbol fuera cDrt~da~ aun queda de él esperanza: !etanara aún y sus renuevas na f~l~aran.... "Mas el hambre monra y sera cortado; y perecerá el hambre, y ¿dónde estará élr

(Job 14; 7-10). Estará en su obra.

LoRETO TOCÓ A PUERTA SUAVEMENTE. SU M ARIA hennano abrió y ella entró al estudio, llevando LA

en sus manos una bandeja. -¡Qué calor, Dios mío! ¿Cómo pueden ustedes trabajar aquí encerrados? -Las ventanas están abiertas -dijo su hermano, mientras se deshacía de la paleta y limpiaba el pincel. Don Francisco, que empezaba a adormilarse en el alto taburete, se despabiló y, sacando el pañolón de seda de la bocamanga, se enjugó el rostro. -¿Cómo va quedando? -preguntó, acercándose al retrato. -Vamos bien'1 pero aun falta mucho. El• calor seca la pintura y hay que usar demasiado aceite... -Si, sí -interrumpió María Loreto-, con este calor no se puede trabajar. ¡A ver si descansan un En el marasmo cultural de aquel Puerto Rico del si· glo XVIII el criollo José Campeche, paseándose por las calles del San'Juan de sus días, en constante observación de la naturaleza' embelleciendo las fachadas de las casas con sus frescos, l1~nando los templos con sus magnificas pinturas, sus tallados primorosos, la música conmovedora del ór~ano; enseñando música y canto llano a las monjitas carmehnas, dibujó a sus sobrinos; disertando juiciosamente en la inti. midad de las veladas culturale; de su modesto hogar, es un milagro de nuestra historia. Sucedió a pesar de su época, a pesar de mil factores que se empeñaban en neEámo~lo, como nos negaron un digno sucesor suyo hasta pasados cIen años. No creó escuela. No podia. Pero dio a Puerto Rico trae dición artistica.

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lESA

rato! Les he traído algo para tomar. Para usted, señor doctor, una tacita de café caliente. Bien sé que por mucho calor que haga... Le puse muy poquita miel, como a usted le gusta. -'Cuánta amabilidad! Muchas gracias, mi niña. - ~ para ti -continuó la joven, dirigiéndose a su hermano-, tu copa de aloja, hecha con agua fresquecita del río Piedras que compré esta mañana. Había en su voz tal timbre de ternura que su hermano la atrajo hacia él y la retuvo contra su pecho unos instantes. Luego, le preguntó con ansiedad: -¿Cómo sigue el ruiseñor? -Sigue mal. No canta y se las pasa acurrucadito en la jaula, todo esponjadito y triste. A veces, tiembla como si tuviese frío. Mamá y Lucía están al borde del llanto. -¡·Pobrecito! Cuando salga le traeré unas flores de cundiamor, que tanto le gustan. -Se está quietecito, como un viejito encapotado... ¡Y tanto que cantó ayer! Parece que presentía su enfermedad. Esas criaturitas del Señor saben; presienten las cosas. Acuérdate de cuando murió pa· pá... Pero ¡Virgen Santa! ¿9ué dirá usted, don F~~n. cisco de esta familia de bobos que así se desv1Ve por un pajarito? -Diré, María Loreto, que éste es un verdadero hogar cristiano. Por las ventanas entraba a chorros la luz can· dente y dura de la media tarde de verano. El calor acechaba desde los rincones. De la calle llegó el grito ronco de una morena de Cangrejos: -¡Casabe! ¡Casaaabe! ¡Tortas finas de jaujau!. ...

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Ya estaban solos los dos hombres. Don -Francisco Ol1er: Español; primer cirujano de la plaza; distinguida la presencia, patricio el ademán; cultivada y honda la palabra. Y José Campeche: Criol1o; sobre los·treinta años; alto, trigueño, pelo lacio y ojos pardos; artista. Campeche se paseaba de un lado al otro del estudio. Se dirigió a las ventanas y entornó las celosías. La luz bajó de tono y se hizo dorada y apacible. -Don Franrisco, si usted me lo permite, quisie· ra hablarle. -Era como una resolución tomada súbitamente. ¡Por fin!... Desde que empezaron el retrato, el doctor Ol1er había notado en Campeche una creciente preocupación. Pintaba con una concentración absoluta en su obra; pero en las pausas de descanso, ]a mirada parecía volcársele hacia 10 interior y pero manecía en silencio cual si escuchase un íntimo de· bate. Ahora iba a brotar la confidencia. ~on mucho gusto. Usted dirá. -¿Recuerda a don Luis Paret? -¿Paret? .. ¡Cómo no! El pintor español que estuvo aquí desterrado hará un par de años. -Sí, señor. Por el último paquebote de La Coruña he recibido carta de él. -¿Ah, sí? ¿Y cómo ]e va? ¿Fue, por fin, resti· tuido a la corte? Porque, si bien recuerdo, volvía a España bajo orden de alejamiento de Madrid. -Sí, señor; pero todo eso quedó arreglado. Se ]e permitió volver a la corte y fue reintegrado a su puesto de Pintor de Cámara del Infante don Luis. Recientemente, ha sido recibido miembro de mé· rito de la Academia de San Fernando y el Rey 10 ha destinado a pintar vistas de puertos en la costa can tábrica. -¡Magnífico! Es hombre de mucho valer. Y de inucho ingenio. -Sonreía al recordar cómo Paret se había agenciado el retomo a España, pintándose a sí mismo en traje de jíbaro, con un racimo de plátanos a] hombro. En casa de don Manuel Andino había una copia del cuadro. De tal modo conmovió -o divertió- el lienzo al monarca, que concedió amnistía inmediatamente al artista. -Sí, don Luis vale mucho. Para mí, fue amigo y maestro¡ e] único que en realidad tuve. Porque mi padre, aunque compartió conmigo sus conocimientos de pintura, no pudo enseñarme lo que no sabía. Créame, don Francisco, que mi amistad con don ·Luis Paret ha tenido una gran influencia en mi vida. No sólo me reveló muchos secretos de la técnica, sino que en su charla de hombre culto y viajado aprendí tantas cosas... Sobre todo, me enseñó a estudiar la naturaleza: .. José -me decía- no copie usted de nadie. Esa es obra muerta. Váyase a la naturaleza: ¡estúdiela, interprétela!" A impulsos del recuerdo, la conversación del aro tista fluía ahora viva y emocionada: -Me aconsejaba siempre que me fuera a Es· 12

paña, donde, según él, podría triunfar. Aun cuando se iba, al pasar por la Puerta de San Juan, me dijo: ..Algún día usted va a salir por esta puerta y se irá a Madrid. Si logro conseguirle ayuda en la corte, ¿me promete irse a España?" Soslayé la promesa, recordándole que él mismo no tenía permiso para regresar a Madrid. Se rió con su risa ancha y sonora y me aseguró que pronto estaría en la corte -como así sucedió- y que allí mostraría algunos cuadros míos que llevaba y que trataría de interesar a algún personaje en mi favor. Insistió en la promesa y yo cedí, seguro de .que luego olvidaría el asunto. Una nube gruesa debió cruzar por 'as alturas. Su tránsito dejó la habitación en la penumbra momentáneamente. Seguida, volvió la luz. Campeche dejó de pasearse. Permaneció en silencio frente a don Francisco por unos instantes. Luego, habló cual si estu\l'iese dándose la noticia a sí mismo: -En su última carta, me informa que el Rey ten· drá a bien nombrarme Pintor de Cámara, si me tras· lado a la corte. Don Francisco se puso de pie. Tendió la mano al artista. El apretón fue largo y sincero: -¡José Campeche, puertorriqueño, Pintor de Cá· mara de Su Majestad don Carlos III de las Españas! ¡Ah, qué honor! ¡Le felicito!. .. La emoción le robaba las palabras. Presenciaba un milagro: ¡El Rey confería el título de Pintor de Cámara a un artista desconocido de una isleta perdida en los mares! -Pero, ¿desde cuándo tiene usted conocimiento de esto? -Desde hace un mes. Usted es el primero en saberlo; ni aun a mi propia familia se 10 he dicho. He estado debatiendo conmigo mismo... -¡Debatiendo! -Sí, señor. No sé qué hacer. Es un viaje largo. No puedo dejar a mi familia, de quien soy único sostén, abandonada. Me faltan recursos... -Mire usted, Campeche: Eso no son obstáculos insuperables. Estoy seguro de que sus amigos, que son muchos y buenos, pueden adelantarle los fono dos necesarios, hasta tan\o -usted se establece en la corte. De mi parte, me pongo a su disposición. -Me confunde su gentileza, don Francisco. Y mucho lo agradezco. Sin embargo, estoy atado a mi tierra, a mi familia, por lazos muy difíciles de romper. Se nace así. Algunas personas son como esas matitas de agua que viajan en el lomo de los ríos continuamente. Yo soy de los que echan raíces. -Comprendo. Pero considere lo que ese nombramiento significa para usted, para sus seres queridos; fama, riqueza, holganza. Con su talento, usted no puede fracasar. -Muchas gracias. Sobre ello he meditado largamente. Afortunada o desafortunadamente -no séno hay ambición de fama o de riquezas en mí. Esti-


mo que ·la felicidad dimana de fuentes interiores y no está sujeta a circunstancias materiales. Quiero decir, luego que estén atendidas las elementáles necesidades del vivir. Mi familia también comprende -. estas cosas y, queriéndonos, olvidamos muchas de las tristezas de la vida. Gracias a Dios, no nos ba faltado el sustento. -Todo eso es muy bello; pero... -Además, el dinero no podría comprar 10 que ya tengo: la facultad de crear, que Dios, en su infinita bondad, me ha concedido; yel respeto V afecto de los que me conocen. "erdóneme si peco de illmodestia, pero... -¡Nada! Usted es acreedor a todo ello. ¿No cree usted, Campeche, que ~l regalo del poder creador que es suyo conlleva la obligación de su más esmerado cultivo? Aquí no hay ambiente para el arte. Mire a su alrededor. ¿Qué ve? Ignorancia, pobreza, desidia, chismes... y usted sabe que no calumnio esta tierra que quiero como a la mía. En un rincón del estudio estaba a medio terminar un mapa de la isla ordenado por el Cabildo. Campeche 10 contempló por unos instantes: -Sí, hay de todo eso. Pero hay mucho más. Hay un pueblo en gestación. Mire usted, don Francisco: De las playas del Loquillo a los llanos de Ponce; de las arenas muertas de la Aguada a la vega del Fa-

jardo; en.los desolados caseríos, en las haciendas, en los hatos, late el alma puertorriqueña. El doctor Oller pellizcó nerviosamente en la tabaquera de plata y tomó un largo sorbo de rapé. -Hay un hombre -continuó Campeche-, diferente al peninsular, que ha trocado ya la guitarra en cuatro, tiple o bordonúa y las acompaña del guiro y el tambor en la brava música criolla; que baila el son duro y las cadenas; que ha punteado el español de voces regiona·les: Que lleva en su modo oe ~er la fisonomía de Ja tierra en que nació. Aquí se está haciendo una patria. -¡Patria! -estalló don Francisco-. Nuestra úni· ca patria, la suya como puertorriqueño, la mía como catalán, es España. -Sí, señor: España, isiempre España! Salidos de su entraña y a su amparo, vamos creando el pue. blo puertorriqueño. ¡Va quiero ser parte limpia y útil de ese pueblo, cuyo modo de ser llevo en la masa de mi sangre! -Esta tierra que usted ama tanto se honraría con sus triunfos en España. -Puerto Rico necesita, más que hijos ilustres en el extranjero, hombres que aquí, en este peñón, lo fortalezcan con sus músculos, con sus ideas, con sus dolores. España tiene una legión de artistas consumados. Aquí... ¡ya ve'usted! 13


-Campeche, usted es un visionario. Y así deben de ser los artistas.. y~ soy médico, hombre de ciencias, positivista. Usted me ha consultado y le doy mi oprnión con sinceridad: Ahogue usted el sentimentalismo. Sea práctico, ¡váyase a Madrid! Los medios se encontrarán. -Agradezco sus consejos; respeto su opinión. Pero, no sé... Hay algo que me detiene. Me parece... ¡Ah, yo debo de ser un gran tonto! -¿Tonto?... No; usted no es ningún tonto. -A medida que se desarrollaba la conversación se había ido dando cuenta de que José Campeche, bajo su sencillez, era un hombre de misteriosas reaccio· nes emocionales, a quien movían fuerzas más poderosas que el amor a la fama y las riquezas. Se hallaba ante un joven de pasmoso crecimiento espiritHal, obediente sólo a una voz. A ella lo encomendó: -Campeche, cumpla usted con su deber según le sea dado verlo. • -Muchas gracias, don Francisco. Esta noche debe quedar escrita mi contestación. Mañana llega el paquebote correo. Meditaré sobre lo que usted me ha dicho. Le ruego no mencione a nadie este asunto por ahora. Acompañó al doctor Oller hasta ·Ia acera y 10 vio bajar lentamente por la angustiada Calle d~ la Cruz. Un vientecito rastrero erizaba el lomo empolvado de la calle. Por la esquina, doblaba la letanía, de un viejo yerbatero: -¡Raíz de palma doncella-saúco-jiguereta-carrasquillo-yantén-sensitiva-malagueta-palo e mooora! ...

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Comían temprano. Luego, las hermanas se iban a la cocina a fregar los trastos. Doña Martina regresaba a su mundillo, a' tejer filigranas de encaje. y José salía a dar un paseo por las afueras de la ciudad. Subió lentamente por la loma que se alzaba hacia el norte de la isleta. A sus pies estaba la ciudad. San Juan Bautista de Puerto Rico. Seis calles rectas corriendo de norte a sur, cortadas por otras siete tendidas de levante a poniente. Mosaicos de aro boleda verdinegra, piedra enjalbegada, gris de las azoteas y, aquí y allá, un salpicado de tejas rojas. Contra el sol, la mole recia de San Feline del Morro, metiéndose en la mar como el hocico de un monstruo. Del otro lado, las soberbias fortificaciones del Castillo de San Cristóbal. Y enlazándolos, la cinta gruesa de la murallada. Allí nació su padre. Allí nació él. Su vida se parecía a aquella Calle de la Cruz empinada y seca. El Convento de Dominicos que se veía entre la arbolada, había transfundido a su alma su austeridad y recato. En su carácter retraído y concentrado pesaba la sombra de aquellos murallones. Recogió en una larga mirada el panorama. Cerró los ojos. Y siguió viéndolo dentro de sí. La ancha y profunda paz de la atardecida puertorriqueña se asentó en su alma. -¡Señor -dijo poniéndose de pie-, este es mi mundo! Y por pobre que sea mi obra, si aquí fue he· cha, ¡será aún mi mejor obra! Refrescaba. De la bahía empezó a soplar una brisa picante y alta. Por Loíza entraba la noche. La campana de Santo Tomás llamaba al rosario. José Campeche echó a andar hacia el convento. De pronto, se detuvo y se internó por el malezal. Por allí crecia el cundiamor.


Episodios de la Historia de Puerto Rico

El ataque y destmcción de la ciudad de Puerto Rico (Caparra) por los Indios Caribes en el año 1513 Por RICARDO

LA

CONOUISTA y COLONIZACIÓN DE PUERTO RICO NO

constituyó una empresa fácil y libre de dificul~ tades como algunos han pensado, fueron tantos los contratiempos acaecidos ,a la misma durante la primera mitad del siglo XVI que se llegó a temer el abandono de la isla por los colonizadores españoles. Uno de estos momentos ocurrió a mediados del año 1513 cuando una flotilla de canoas, tripuladas por alrededor de 350 indios caribes de las Antillas Menores, arribó a nuestra costa oriental y, efectuado el desembarco sus guerreros marcharon contra la ciudad de Puerto Rico (Caparra). En el ataque, murieron 16 vecinos y 2 mujeres. Este ataque, uno de los más importantes de los que dirigieron los ca· ribes contra los colonizadores españoles en Puerto Rico, ocurrió cuando aún se mantenían en pie de guerra algunos de los caciques boriquenses sublevados en el levantamiento general del año 1511.1 La principal no"ticia que tenemos de este importante episodio de nuestra historia, aparece en una carta % que el joven Miguel Díaz, sobrino del Algua. cil Mayor, del mismo nombre, dirigiera a Lope de Conchillos, secretario del Consejo del Rey. El joven Díaz era Factor en la Isla y, por lo tanto, uno de los oficiales reales. También estaba a cargo de la hacienda del Rey. En la carta relata Díaz todos los sucesos ocurri· dos en la Isla con motivo del ataque de los caribes. 1. Entre los caciques de la Isla que aún se mantenían luchando contra la conquista española se encontraba Da· guao, por cuya re8ón y quizás con su apoyo, desembarcaron los caribes. 2. .Carta de Miguel Diaz a Lope de Conchillos, 25 de agosto de 1513-, Archivo de Simancas, Estado 11, Vol. 226. Monseñor Vicente Murga hizo uso de este importante documento (1959: 133 y 1963:7), pero no lo reproduce. ReCientemente, el historiador español Dr. Demetrio Ramos (1975: 12-15) 10 utilizó y citó en su interesante estudio sobre _Las acti· tudes ante los caribes..._ Agradecemos al doctor Ramos la copia de este documento y al doctor Bibiano Torres. la transo cripción del mismo.

E.

ALEGR1A

Escrita con fecha de 25 de agosto de 1513 desde San· to Domingo -a donde ha ido con el Almirante Die· go ,Colón- en ella se aprovecha para atacar la gobernación y conducta del Teniente de Gobernador, el comendador Rodrigo de Moscoso, así como para pedir nuevos favores al Rey. Al ocurrir el ataque a Caparra, Ponce de León se encontraba en España, a donde había regresado des~ pués de su viaje de descubrimiento y exploración de la Florida. Ambas circunst<\ncias habrán de propiciar el que el Rey Fernando formule su declaración de guerra general contra los caribes y designe a Ponce de León capitán de la armada contra dichos indios, con la encomienda de destruirlos en sus principales baluartes de las Antillas Menores. A continuación reproducimos el fragmento de la carta donde se describe la invasión de los caribes y la destrucción de la ciudad de Caparra: "...Ya creo sabrá vuestra merced como en aquella isla se envió de esta por mandado del almirante 3 al comendador Rodrigo de Moscoso" para qus: como teniente de gobernador administrase 'la di· cha isla e proveyesp en ella lo que fuere necesa· rio el cual estuvo eh la dicha isla en el pueblo de San Germán todo el tiempo que estuvo en ella que fue más de siete meses sin querer irse del dicho pueblo al otro pueblo 5 que había más neceo sidad, ni visitar la i~la ni minas ni caciques de ella con intención de recoger e adquirir en el dicho pueblo que había más :l arroyos que en otras partes 50 o 60 naborias que cogían oro para si de cuya causa todos los vecinos y otra gente de la 3. Se refiere a Don Diego Colón, el hijo del Descubridor quien habia heredado los títulos de su padre y la gobema~ ción de las Indias. 4. El comendador Rodrigo de Moscoso habla sido designado teniente de gobernador por Diego Colón. Ocupó el cargo hasta el año 1513, cuando se le sustituyó por Cristóbal de Mendoza. 5. Se refiere a Caparra o ciudad de Puerto Rico, centro de la conquista y colonización de la Isla.

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dicha isla concurrían al dicho pueblo de San Ger· mán donde estaba el dicho comendador a negociar todos ,los pleitos e otras cosas que tenían e quedábase despoblado el dicho pueblo de Puerto Rico e las estancias e islas e las minas de 1a isla de donde e a cuya causa sucedió 10 que ahora diré a vuestra merced que viendo los caciques e indios de aquella isla e caribes de las islas comarcanas que todos los cristianos desamparaban el dicho Puerto Rico e estancias se alzaron e levantaron e 10 primero que hicieron fue matar a dos vecinos de la dicha isla que se decían Garcí Fernández y Pedro Meda que nosotros ios oficiales de Su Alteza habíamos enviado a recoger a la cacica Lui· sa que Su Alteza tiene en encomienda para que viniese a servir las estancias de Su Alteza e a sacar oro sin otros cristianos que mataron yendo a recoger indios de personas principales de la dicha isla e' junto con los dichos dos cristianos mataron a la dicha cacica Luisa 6 de que Su Al· teza recibió harto deservicio porque todos los indios se ausentaron e transportaron en partes que serán muy malas de haber y luego ineontiente sucedió que habiendo enviado un bergantín de los de Su Alteza desde el dicho pueblo de San Germán a las salinas de Yavey que son en la dicha isla a cargar de sal para provisión de la isla los caribes e otros caciques mataron seis marineros de siete que iban en el dicho bergantín y a todos mataran que no escapara el que escapó sino que plujo Nuestro Señor de les dar un poco de viento con el salieron (sic) de entre las canoas que con, todo salían e que el dicho comendador que ellos llamaban gobernador no ponía remedio en ello ni salía de donde estaba ni menos enviaba a lo remediar de hecho se entraron por la dicha isla 350 caribes con los más caciques de la isla que con ellos se hicieron puesto que fuesen ene· migos los unos de los otros i y fueron al dicho Puerto Rico a y en medio de día le pusieron fuego y mataron 16 vecinos del dicho Puerto Rico y dos mujeres e los mataran todos cuantos en el dicho pueblo había si no fuera por la casa de piedra que Juan Ponce tiene en el dicho pueblo donde se 6. Cacica cuyo poblado estaba situado junto al do hoy llamado Loíza y la cual habia recibido el nombre cristiano de Luisa. Aunque se ha dicho que el mulato español Pedro (a veces llamado Francisco) Mejías, vivía con la cacica Luisa, la evidencia histórica parece indicar que su visita al poblado de la cacica fue con el propósito de traerla a la hacienda del rey. El cronista Gonzálo Fernández de Oviedo (l8sI, 1, libro XVI:478) al referirse a Mejias y a su muerte junto a la Cacica Luisa dice: .Ovo otro mancebo de color loro, que fue criado del Comendador mayor don Frey Nicolás de Ovando, al cual llamaban Mexis; hombre de buen ánimo e suelto e de vivas fuerzas, el cual mataron los caribes en el Haymanio de Luysa, e a la mesma Luysa, cacica prin. cipal, la cual le avisó e le dijo que se fuese, y el no lo quiso hacer, por no la dejar sola, e así f1echarón: y estando lleno de saetas e teniendo una lanza en la mano, puso los ojos en un principal de los caribes y cchole "la lanza e atravesóle de parte a parte por los costados, habiendo primero muerto otros dos indios de los enemigos e herido a otros. E así acabó sus días.• 7. Este ataque es uno de los pocos en que tenemos in· Formación histórica de que en una Forma u otra hubo la colaboración de los indios de Puerto Rico. En este caso los de la región del Daguao. 8. Caparra ya era llamada Puerto Rico.

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retrujeron e ampararon por manera que por la una parte fuego y por la otra guerra hicieron grandísimo daño e quemaron todos los ornamen· tos e caUces de la iglesia y el monasterio de San Francisco que en el dicho pueblo había e robaron en cantidad de 3.000 pesos de oro por fundir que hallaron en el dicho pueblo e así mismo 1500 pesos de oro que hallaron fundido V lo repartieron todo con las joyas que más robaron entre sí todo ]0 cual sucedió del mucho descuido e flojedad del dicho comendador e por no proveer en ello aun· que muchas veces fue requerido por nosotros los oficiales de Su Alteza e por los alcaldes del dicho Puerto Rico mientras él se adiestró para ir allá a visitar el dicho pue1j]o echaron de la isla los di· chos caribes y donde a 10 días el dicho Almirante 9 se partió allá e de camino prendió a 14 caciques que estaban alzados e doblados para matar la otra gente que restaba en la dicha isla especial al dicho almirante y en el dicho Puerto Rico consoló e animó a todos los otros vecinos que habian quedado e les suspendió todas ias deudas que debían por esta fundición por que mejor se pudie. sen remediar e tomar e reedificar sus casas e ha· ciendas lo cual si no hiciera el dicho pueblo se perdiera e todos los vecinos de él quedaran des· trozados totalmente y con parecer de nosotros los oficiales de Su Alteza e de los vecinos de la dicha isla el dicho almirante a un capitán suyo 10 y cQn otra cierta gente envió hacer un pueblo a una parte de la isla que se dice el Daguao JI donde están los indios de la isla alzados y por donde los caribes entran en la isla de donde se seguirán grandísimos frutos el uno que los indios de la isla teniéndoles tomada aquella frontera no se osarán alzar más e los que estaban allí alzados viéndose cada día afligidos e molestados de veci· nos tan cercanos habrán por bien de venir a ser· vir de que Su Alteza será muy servido e la Isla muy aprovechada e aumentada, y el otro Que los caribes no podrán jamás entrar en aquella isla teniendo tomado el puerto e desembarcadero e no harán el daño que hasta aquí han hecho por manera que es cosa muy provechosa hacer el di· cho pueblo en aquella parte aunque no hubiera ningún inconveniente de los que hay sólo por las ¡p-andes muestras de oro que en aquellas partes hay. "A vuelta de lo que se quemó en el dicho Puerto Rico se quemaron todos los libros reales de Su Alteza de cargo e descargo de Francisco de Cardona teniente de tesorero Que ha estado en aquella isla e así mismo todas las escrituras del dicho Francisco de Cardona porque Garcí Troche 12 que a la sazón era contador las había deja9. El Almirante Dieho Colón llegó a San Germán desde Santo Domingo el 2 de junio de 1513. Participó en la defensa de la Isla, capturando a varios de los caciques que estaban en guerra contra los colonizadores. 10. Se refiere a Juan Ennquez, quien vino con Diel!0 Colón, de cuya esposa dice Oviedo que era pariente. 11. Diego Colón intentó fundar un poblado en la costa este y (o llamó Santiago del Daguao. El rey Fernando no dio su aprobación a la fundación y algunos historiadores como Murga dicen que nunca se fundó. Algunos historia. dores, siguiendo a Oviedo, por el contrario, dicen que Daguao fue destruido por los caribes. Existe evidencia histórica de un ataque caribe, algún tiempo después, al Daguao. 12. Garcla Troche era el contador de la Isla y yerno de Juan Ponce de León. Estaba casado con la hija mayor de éste, Juana. .


do en el dicho Puerto RiCf' porque se había ve· nido a este otro pueblo IJ a hacer cosas que le convenían y al dicho Francisco Cardona le hurtaron harto oro en cantidad de más de 1.500 pesos fundidos e por fundir de Jo de Su Alteza había el contador Antonio Sedeño y yo con parecer del se· ñor almirante que a la sazón llegó secrestamos e inventariamos ,todas las escrituras que tenian asi las de Su Alteza como las del dicho Cardona particulares e de otras personas de la isla por donde Su Allteza no podrá ser defraudado en cosa alguna y el dicho contado( tornó la razón de todo en sus libros y según por los libros del dicho tesorero habemos visto creemos que se hallará algún camino por donde se le podrá tomar la cuenta en cuanto nos pareció que quedaba bien saneado lo que tocaba a Su Alteza de Jo del cargo del tesorero. "En el dicho Puerto Rico se mataron de la hacienda de Su Alteza que estuvo a mi cargo dos caballos que los caribes flecharon que andaban en el servicio de las haciendas de Su Alteza e una casa de paja de Su Alteza donde se hacía la fun13. Se refiere al antiguo San Germán, en ese momento situado en las costas de lo que es hoy el pueblo de Añasco.

diciOn y de la otra ropa (sic) que estaba a mi cargo no se quemó ni perdió nada... " Otra importante fuente para este ataque es la Probanza sobre sus servicios que hace el 20 de abril de 1546 uno de los compañeros de Ponce de León, Francisco Juancho}· Entre los asuntos que se mencionan en dicha Probanza es la participación de Juancho en la defensa de Caparra (Pueblo Viejo) durante el ataque caribe de 1513. En esta, Juancho nos dice:

14. .Probanza de Francisco Juancho sobre sus servicios». Archivo General de Indias, Sevilla. Patronato 51, Número 2, R." 2. Murga (1959:133) menciona la participación de Juancho y Ramos en la defensa de Caparra pero no cita la Protianza. Es interesante observar que este testigo, 33 años después. del ataque a Caparra diga que .hirieron seis o siete cristia· nos» cuando Miguel Dfaz en su carta, escrita pocos dlas después del hecho dice que .murieron 16 vecinos y 2 mujeres.»

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"cuando lo vinieron a querer robar e destruir los caribes, vine en el socorro con mi persona e con dos caballos e poniendo la vida e todo riezgo con la ayuda de nuestro señor los resistí e defen. dí que no lo acabasen de quemar e robar el dicho pueblo como lo tenían comenzado y huyeron ... W

La información de Juancho es corroborada por numerosos testigos, algunos de los cuaJes estaban en Caparra durante el ataque. Uno destos es su propio suegro, Diego Ramos quien dice que Juancho le dio uno de los caballos "e se lo mataron los caribes." Ramos refiere "que ellos convocados resistieron los dichos caribes hasta tanto que los desba· rataron e se fueron huyendo." Diego Muriel, el mayordomo de la Hacienda del Rey, dice que en ese momento Juancho servía en dicha hacienda y que los dos caballos que los caribes mataron eran de dicha hacienda. Muriel dice que la noche del ataque él fue a Caparra "con socorro de gente e supo lo sucedido." Una vecina de Caparra, Beatriz Herrera, nos refiere como los caribes le infirieron ..ciertas heridas en la cara y en el brazo y en la cabeza y le mataron una hija que tenía en sus brazos y estando en esto llegó Juancho a pie y la defendió de los caribes y le puso una manta delante con que la defendió que no la matasen." Otra vecina, Ysabel Pérez in· formó que gracias a los esfuerzos de J uancho y su suegro Ramos los caribes no acabaron de destruir el pueblo y "la quitaron e a su madre de las manos dellos que no las mataran." Otro de los viejos colonizadores, Diego de CueHar al declarar dice que los caribes vinieron a la ciudad de Caparra .. e quemaron mucha parte deHa e hirieron seys o syete cristianos." El testigo afirma que la participación de Francisco Juancho y Diego Ra· mas evitó que los caribes "no hiciesen más daño de lo que habían hecho." Juan Marfn Peña, uno de los vecinos de Caparra, dice que vio como los caribes quemaron 29 casas de paja y que en el fuego se destruyeron los ornamen· tos y cálices de plata de la iglesia (Murga, 1959:133). En .el incendio de Caparra también se destruyó la casa del obispo Alonso Manso y su biblioteca.u El ataque de los caribes a Caparra, dio excusas para una serie de ataques por parte de los colonizadores españoles, a los poólados de los caciques rebeldes de la Isla. El propio Juan Enrfquez, el 31 15. Esta biblioteca, la primera que se estableció en el Nuevo Mundo tenia más de 230 libros y entre estos se encontraba una copia de la Carta de Colón informando sobre sus descubrimientos y «un vocabulario.., quizás un glosario Taíno· Español. A. G. l. Sevilla, Contaduría. Leg. 1071. Aurelio Tanodi (Editor), Documentos de la Real Hacienda de Puerto Rico, 1510-1516. Vol. l. Universidad de Puerto Rico 1971, pág. 160.

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de julio y el 17 de agosto de 1513 hIZO "entradas o cabalgadas" contra el poblado del cacique Daguao, capturando numerosos indios que luego podía vender como esclavos.16 Otras cabalgadas contra caciques rebeldes las hicieron Iñigo de Zuñiza, ellO de septiembre y Marcos de Ardón, el 13 de octubre 17 ambos contra el cacique rebelde Orocovis. El cacique Jayuya sufrió el ataque de Alonso de Méndez (1 de octubre) y Alon· so Nuño (4 de noviembre). Otros colonizadores como Luis de Añasco y Juan López aprovecharon la oportunidad de la guerra para atacar a otros cad ques, no identificados,!8 El ataque y destrucción de Caparra fue respon· sable de que los frailes franciscanos cuyo convento fue quemado, abandonen la isla y no regresen hasta el 1526, estableciéndose esta vez en Aguada. La ciudad fue reconstruida pero con nuevas edificaciones de paja y madera ya que entre los vecinos había surgido el deseo de trasladar la misma a otro lugar más conveniente y saludable. En 1516, cuando la isla es visitada por los frailes Jerónimos, a quienes el cardenal Cisneros había entregado el gobierno del Nuevo Mundo, éstos aprueban el traslado de la ciudad a la isleta al norte, junto a la bahía. Este acuerdo es confirmado dos años más tarde por Rodrigo de Figueroa, el nuevo gobernante de las Indias. La mudanza de Caparra se inicia en 1519 y dos años más tarde el cabildo está ya establecido en la nueva sede, Caparra y la casa·fuerte de la famHia Ponce de León queda abandonada.

LIBROS Y DOCUMENTOS CONSULTADOS: ALEGR.lA, RICARDO E" Descubrimiento, conquista y coloni,ación de Puerto Rico. Colección de Estudios Pucr~ torriqueños, San Juan. ,Págs. ARCHIVO GENERAL DE INDIAS, SBVIllA. Contaduría. Lega. jo 1071. - "Probanza de Francisco Juancho w • Patronato 51, Núm. 2 R." MURGA, VICENTE (1959). Juan Ponce de León. Editorial Universidad de Puerto Rico, Río Piedras. - - - (1963). "Los Miguel Díaz de Aux en la conquis. ta de La Española, IsIlÍ' de San Juan y Nueva España", Historia, n. s. T. n, Núm. 2, San Juan, págs. 7.79. OVIEDO, GoNZALO FERNÁNDEZ DE (1851). Historia General de las Indias, 3 vals. Madrid. RAMOS P~R.I!Z, DEMETRIO, Actitudes ante los caribes desde su conocimiento indirecto hasta la capitula. ción de Valladolid de 1520." Simposio hjspanoame~ ricano de Indigenismo Histórico. Tercera Jornada de la Universidad de Valladolid. H

16. Archivo General de Indias, Sevilla. Contaduría. Leg. núm. 1071. 17. /bid. 18. ¡bid.


Retorno Por

FRANCISCO LLUCH MORA

Vuelve todo en la noche. Me lo dice el espejo donde miro contornos de figuras antiguas. Me lo dice el espejo donde veo los rostros de seres conocidos que hace tiempo se fueron ll1 oscuro misterio, ll1 hondo laberinto del detenido tiempo y música callada. Los que un dia se ll1ejaron a su rincón de sombra, ¡cómo ahora regresan en el fulgor del fuego! ¡Cómo emergen ahora de la secreta orilla donde el sistro no suena y el aire se enrarece, esa secreta orilla poblada de silencios donde el ciprés se yergue en su aguja de vidrio! ¡Cómo ahora me llegan a la bruma del sueño y en claridad celeste me muestran la silueta! Es la lumbre de Herdclito ya fugada y cautiva que en el azogue emerge y en su luz se condensa. En claridad intacta contemplo los enigmas que creía borrados en la niebla del mundo. ¡Cómo observan ahora mis ojos que se miran y al mirarse se encuentran en ojos de otro tiempo! Me llegan las sonrisas, los rostros melancólicos, las antiguas miradas y las suaves guedejas

de cabellos remotos dorados como el trigo, destello de un instante que se esfumó en .la "Sombra. Vuelve todo en la noche en ldminas de tiempo y me cifra la clave de una gracia perdida, de unos gestos tempranos, de unos suaves fulgores,

de un sol de primavera en la aurora lejana. Toda la luz me llega. No hay palabras, ni gritos. Es tan solo presencia que asoma su tibieza, es tan solo dibujo que se anima en la tersa transparencia del aire del cristal plateado. En la tersura ahora descifro tantos rostros, tantas manos lejanas, tanta luz peregrina. y es que todo regresa en su forma perdida, en su linea y su gracia con fulgor primigenio.

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Es que todo regresa prisionero en un marco donde estd" los jardines de ciudades doradas que ahora duermen su olvido bajo el peso del polvo. ¡Cómo me llega al cuadro una calle extendida, con sus drboles grises y las casas de piedra, con la luz de la aurora en los altos cristales, en las tibias ventanas abiertas bajo el cielo, bajo "ubes d~tantes y encendidos ladrillos! ¡Cómo vuelven los ojos, cómo vuelven paisajes, cómo vuelven momentos que sé que se han vivido o que acaso he vivido! Pero sólo las caras me dejan su dulzura, su apetencia de siempre, su frescura y su otoño, su velada tristeza o su ingenua alegria sin palabras "i ecos,

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si" rumores ni ritmos, sin música velada, sin temblor de paloma, sin sonidos antiguos. Todo ahora me llega a la orilla del tiempo, a este cuadro en que aliento y contemplo las cosas, con ojos extrañados de mirar cómo vuelven sin romper su silencio las figuras calladas: de mirar" el regreso de las formas que habitan la ti"iebla terrible, la ciudad del olvido, donde el TUmor no llega, ni las flores se abren, ni la luz ilumina las pdlidas siluetas. El regreso de ahora es tan solo presencia en aguas del espejo que estd en mi desde siempre. No hay palabras ni música en la imagen radiante. Las figuras regresan en marco de silencio.


Calas a expresiones de amor en "Mundo abierto" de Hugo Margenat· Por

Encuentro inicial.

L os

POEMAS DE Mundo abierto REPRESENTAN UNA síntesis de la expresión poética de Hugo Marge. nat, temática y estilísticamente, dentro del breve lapso de poco más de un lustro en el que queda re· gistrada su producción literaria, es decir, de 1950 hasta principios de 1957.t El libro, como tal, se escribe y adquiere estructura definitiva en el mamen· to de plenitud que había alcanzado el poeta entre - 1955 Y 1956, apenas en la antesala de su imprevista muerte. Como expresión con unidad de conjunto, el libro significa, además, el -mayor logro artístico del joven escritor, su más importante legado en el desa· rrollo de la poesía contemporánea de Puerto Rico. No me parece exagerado, pues, el elogio que de Mundo abierto hace Juan Antonio Corretjer cuando, a raíz de su publicación en agosto de 1958, manifies· ta que el mismo "es ahora, y será siempre, uno de nuestros más grandes libros poéticos".2 Mi primera lectura del volumen, qu~ era todavía un -manuscrito en proceso de composición, ocurre hacia junio de 1956. Para entonces, el segundo y úl· timo libro publicado por Hugo, Intemperie, iba ya para los ocho meses de haber salido impreso. Pero, en todo ese tiempo, no se le había prestado la atención que ameritaba, siendo objeto del más injusto

* Conferencia leída en el Archivo Nacional de Puerto Rico, el 14 de abnl de 1m, a las 8:30 de la noche. Con ésta se cerraba el periodo de dos semanas dedicadas a conme· morar los 20 años de la muerte de Huso, que se inició con una exposición de retratos y documentos donados a la Institución por la madre del poeta, doña María Cristina Media. villa. l. Conforme a lo ql,le recoge José Manuel Torres Santia. go en Obras completas (San Juan, Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1914) y puede comprobarse en los manuscritos originales en el Archivo Nacional de Puerto Rico. 2. Laurel Negro, El .Mundo abierto» de Hugo Margenat, El Mundo, S de septiembre de 1958, pág, 29,

RAMÓN FELIPE MEDINA

silencio y causa de desaliento para su autor. Razones éstas que me indujeron a hacerle una reseña, que fue, más que nada, un gesto fraterno de desagravio. Y de este modo, con la intención de examinar a Intemperie a la luz del conjunto de lo producido por el poeta hasta aquel momento, vine a toparme por primera vez con Mundo abierto, Hago referencia a este encuentro inicial, pues, para el propósito de un acercamiento' más efectivo al contenido de este trabajo, estimo conveniente tomar en cuenta, de antemano, algunos detalles que: 1) ubican en el tiempo el proceso mediante el cual surge Mundo abierto y 2) arrojan luz en tomo a con· sideraciones sobre su estructura definitiva.

Cudndo se escribe y se le da estructura. Es pertinente, en primer término, llamar la aten· ción sobre "una nota" que Hugo "dejó escrita" y a la que se refiere Adelaic;la Lugo Suárez, en su aro tículo Rdpida apertura de conciencia, en la cual el poeta afirma "que escribió Mundo abierto de marzo a abril de .1956",3 Sin embargo, la búsqueda de la cronología de los cincuent;¡ y cuatro poemas del libro, tal como se edita en 1958, revela que, por lo menos, veinticuatro de ellos no se escribieron durante esos meses. De suerte tal que, cuando leí el volumen en junio de 1956, no se incluía en el mismo a El mensaje fragmentado, poema escrito el 6 de julio de 1956, conforme a los manuscritos originales que he consultado en ~l Arohivo Nacional de Puerto Rico. Y, a juzgar por la referida nota de Hugo, podría pensarse además que, al momento de redactarla, tampoco formaran parte de Mundo abierto los cuatro poemas escritos entre octubre y. diciembre de 1955 ni los diecinueve fechados durante 3. El Mundo, 'El de abril de 1957, pág, 28.

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enero y febrero de 1956. De hecho, en los manuscri. critos originales del libro, sólo nueve se fechan como producidos en los meses de marzo y abril de 1956. Los restantes veintiún poemas no tienen fecha alguna. Aun cuando estos últimos se hubieran escrito entre mano y abril de 1956 y se añadiesen a los ano teriores, sólo representarían poco más de la mitad de las composiciones que incluye el volumen definitivo:Sin embargo, Hugo indica en la nota aludida "que escribió Mundo abierto de marzo a abril de 1956". Cabe la posibilidad de que el poeta se haya distraído y señalado el mes de abril, cuando en rea· lidad se refiriera a febrero. Pero, es sólo un supuesto cuantitativo. Dieciséis de los poemas manuscritos están fechados en febrero de 1956. Si a esos se sumaran los siete que se fechan en marzo, además de suponer que una buena parte de los veintiuno sin fechar hayan sido escritos entre febrero y marzo, eso significaría alrededor de dos tercios de la totalidad del volumen. Pero, más importante que esta h1pótesis, es el hecho concreto de que, a la luz de los detalles cronológicos expuestos, la es· tructura final del libro es el resultado de un laborioso y relativamente prolongado proceso de producción y ordenación que incluye, cuando menos, poemas escritos entre octubre de 1955 y julio de 1956.

Cantuta histórico integral. Al comenzar afirmé que Mundo abierto es una síntesis temática y estilística de toda la obra poética de Hugo Margenat. Conviene ahora, teniendo en cuenta lo planteado sobre su proceso de estructuración en el tiempo, hacer al~as referencias pero tinentes al contexto histórico integral en el que se produce., Como se verá, las mismas pueden ser claves iluminadoras para una ·más amplia y pe· netrante aproximación al libro. Nótese, en primer lugar, cómo los años durante los cuales el poeta se forma, gesta y produce los versos que de él se conocen hasta el presente, coin· ciden con el período que quizá sea el más intrigante y controversial de toda la historia de nuestro país. Los años de su inicial formación escolar son los mismos durante los cuales el Partido Popular Democrático alcanza el poder colonial y se aparta de la estrategia formulada en su programa de origen. De un partido pro-independencia, tuerce rumbo total a uno antindependentista. Indudable y estrecha relación con las nuevas y futuras estrategias del Partido Popular Democrático tiene el hecho de que en estos años, también, ocurre la Segunda Guerra Mundial. Años que para los niños sanjuaneros de entonces, entre otras cosas, significaron mucha pre· sencia de militares y marinos y de súbitos simula-

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cros antiaéreos. Desde los acantilados de PU17rta de TIerra, cerca a donde vivía Hugo, la artillería nor· teamericana cañoneaba blancos que aviones evasivos llevaban atados a sus colas. Poco más de dos años después del cese de la Guerra, en diciembre de 1947, regresa a Puerto Rico, luego de una década de prisión y destierro, don Pedro Albizu Campos, figura que calaría íntima· mente en la formación espiritual e ideológica del poeta durante toda su adolescencia. La reactivación del Partido Nacionalista Puertorriqueño bajo el li· derato de don Pedro en los años siguientes, desem· boca en una serie de hechos cuyo influjo fue decisivo en el desarrollo político de Hugo. El 30 de octubre de 1950 se desata la Revolución, que para aplacarla, le tomó varios días a las fuerzas conjuntas de la policía colonial, el F. B. 1 Y la llamada Guardia Nacional. Eco del mismo lavantamiento, es el atentado de los nacionalistas Oscar Collazo y Gri· selio Torresola contra el presidente de los Estados Unidos, ell.o de noviembre. Hechos que, a su vez, se revierten durante el lustro siguiente en una de las más implacables represiones ideológicas en la historia de nuestro país, y que quedó simbolizada en la Le~' 53. mejor conocida como la de la Mordaza. Es en este momento que el espíritu de Hugo opta por la admiración a los héroes nacionalistas y la adhesión entrañable a los ideales por los cua· les eran capaces hasta de ofJ:"endar la propia vida, en vez. de amedrentarse ante la fuerza represiva del sistema. Fue en esa época que lo conocí en la Escuela Superior Central, precisamente, el año en que se promulga e instaura la Ley 600 del Congreso norteamericano, a través de la cual surge el Estado Libre Asociado de Puerto Rico y se inicia una etapa de falsa paz de sepulcros en la vida del pueblo puer· torriqueño. En medio de tales circunstancias, se fue gestando y produciendo la voz poélica de Hu~o. que se levantó casi SUlitaria entre los adolescentes y jóvenes de ese período. Es imposible olvidar el abierto entusiasmo con que celebró el indulto de don Pedro Albizu Campos, en septiembre de 1953. y, unos meses después de ese hecho, cómo se refería casi con fervor a la gesta de Lolita Lebrón y sus compañeros en el simbólico tiroteo del 1.° de mar· zo de 1954, durante una sesión del Congreso de los Estados Unidos. Al esto suceder, ya Hugo había tenido que interrumpir sus estudios de escuela superior, apenas comenzando el semestre final, para cumplir, en contra de su sentir y pensar, con el Servicio Militar Obligatorio. En esta situación, re· cibió con más resentimiento el nuevo y, para él, de· finitivo encarcelamiento de Albizu Campos, a quien esa vez se le impuso una condena de cincuenta y seis años de prisión. Los dos años de Servicio Militar Obligatorio, sin embargo, el poeta los suavizó en cierto modo con una casi frenética racha de pro-


ducción literaria en el lapso de la cual escribió y publicó los libros inmediatamente anteriores a Mundo abierto: Ldmpara apagada (1954) e Intem· perie (1955). En ese tiempo también, no es de duo darse, se iba gestando el material poético del cual surgiría luego la mayor parte de los poemas de su libro capital. Durante esos dos años, además, Hugo templó su mundo interior con otras experiencias vitales que probarían ser igualmente importantes para su desarrollo humano-personal como artístico. Estimo suficiente, por ahora, señalar sólo dos, que son insoslayables. Sus inquietudes religioso-filosóficas entran en una etapa de crisis en esos años, que se prolonga casi hasta el final de su vida, con momentos esporádicos de serena convicción. Lo más íntimo de esa crisis ]0 determinan oscilaciones entre el peno samiento y creencias orientales y una formación cristiana occidental, añadiéndose a esas, luego, la interrogante agnóstica del materialismo dialéctico, hasta un descanso fina] en el aparente comienzo de un regreso a lo cristiano, según puede comprobarse en Mundo abierto. Coetáneas a estas experiencias, son las de sus varias vivencias amorosas -ya con· cretas, en deseo o en elevado anhelo. Entre las mis· mas, una tiene mayor relieve junto a las demás, como puede interpretarse también en un considerab]e número de los poemas de Erosavia, primera par· te del libro, y que el poeta escribió a alguna distan· cia temporal de los hechos motivadores. Después de cumplir con el Servicio Militar Obli· gatorio, Hugo se reintegra de lleno a la vida civil, en enero de 1956, y puede decirse que, aún con ]a euforia que le produjo ese hecho, comenzó ó intensificó la producción de los poemas de su libro mayor. Y, ya desde entonces, hasta que ]a fatal enfermedad no se lo permitió más, su compromiso con las luchas pro-independencia, en el Partido Independentista Puertorriqueño y luego en ]a Federación de Universitarios Pro Independencia, se hizo patente y no tuvo tregua. Mucho más, entre la juventud puertorriqueña de entonces, intimidada con la represión, socavada con las trampas de ]a galopante prosperidad industrial e idiotizada ante los reclamos cínicos de apertura a las grandes civilizaciones y cu] turas de Occidente, la voz poética de Hugo era un solitario y revolucionario clamor de alecto profético. Era, en fin, lo que interpreto es Mundo abierto, como la síntesis de toda una obra: una serie de calas en ]a expresión del amor."

4. Lo que me parece advertir, en la estructuración del libro desde la misma dedicatoria: .A la juventud rebelde e inqu¡'eta. A los despojados y perseguidos sin misericordia. A los que por su vocación de amor. de libertad y justicia yacen en las penumbras de las cárceles o descansan en los brazos de la eternidad...

Una dialéctica amorosa ascensional. Y, justamente, desde la perspectiva del amor, en un sentido amplio, es que me voy a aproximar al libro, en los restantes apartados de este ensayo. En los mismos, no pretendo otra cosa más que exponer algunas interpretaciones de las estructuras de comunicación de Mundo abierto, en cuya estructura externa se sugiere ya una dialéctica amorosa ascen. sional. Y es de este modo, pues, que en las partes principales de] libro, las calas se detienen primero en ]a expresión del amor a ]a mujer (en su grada. ción de ]0 físico a ]0 espiritual); luego, a ]a patria (en el paisano); al paisano (a través de la poesía); a Dios; y, finalmente, a Dios en el paisano (por medio de la contemplación y ]a acción, a ]a vez). El andamiaje de esta estructura revela, además, la función de vasos comunicantes que tienen varios poemas a lo largo de] volumen, a través de los cuales se enlazan y relacionan unas partes con otras, ya para crear un sentido de unidad armónica, como para dar constancia de ]a agonía íntima del poeta.

A la mujer.

La expresión del amor a ]a mujer es e] motIvo que ]e da unidad a Erosavia, parte inicial del Mundo abierto, que consta de veintiséis poemas en los que Hugo, a excepción de tres de ellos, parece referirse a una amada en particular. En ]a ordenación de los mismos, escritos desde alguna distancia en e] tiem· po, el poeta no se ciñe a la cronología en que se produjeron. Y, de esta manera, ]a estructura de Erosavia puede interpretarse GOma ]a exposición tácita de' los variantes estados de ánimo que e] rompimiento con esa amada ]e siguen causando hasta el presente, a ]a vez que también puede entenderse como el resumen evocativo de su relación con ella en e] pasado. El orden de esta parte, además, revela la oscilación agónica de] poeta en sus diversas calas de 10 erótico, que se resuelve, finalmente, en ]a aro manía de Dios y en una cdrdial y definitiva reconciliación con ]a amada. E] desarrollo completo de Erosavia, según ]a compleja estructura de comunicación anteriormente sugerida, parece esbozarse como sigue. Hugo comienza por plantear una especie de síntesis conceptual del amor a la mujer, que formula ]a rela· ción erótica, en sus diversas manifestaciones, como una experiencia cuyo origen y razón de ser están en el Abso]uto, con 10 cual é] justifica y enaltece, des· de e] principio, ]a entrega amorosa de la amada (Es- . puma de eternidad besada 5 y De la madera nebu· S. Escrito el 24 de febrero de 1956. Doy la fecha de este poema y las de los subsiguientes, siempre que se encuentren en los manuscritos originales, para poner de relieve lo que interpreto como la consciente elaboración estructural del

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Hugo Margena/.

losa).6 Luego. llama la atención sobre el estado de ansiosa 'soledad en que se halla. la cual aumenta con la vista de una joven desnuda (Larga niña de$nuda),7 porque le hace evocar a la amada. cuya ausencia es para él motivo de tristeza (Vivida sugerencia del semblante).8 Aquí. además. a manera de interpolación y v.aso comunicante, el poeta enlaza el amor a la mujer con el amor a la patria, que elabora en Las horas de ia tierra, segunda parte mayor del libro. Entonces, hace referencia a la amada ausente. evocando el lugar y los momentos de los encuentros libro. pecie 6. 7. 8.

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La exposición de dicha estructura se apoya en una esde glosa sinóptica de cada poema. Escrito el 7 de marzo de 1956. Escrito el 24 de febrero de 1956. Escrito el 9 de febrero de 1956.

felices. anhelando Ja reconciliación y poniendo énfasis en el recuerdo de la po~ible entrega inicial de la amada (Anatomía de la búsqueda 9 y Entre zarzas).IO Pero. de inmediato pasa al tenaz rechazo y desdén de ella. aludiendo seguidamente al episodio tal vez clave del rompiI:rtiento de ambos (Corazón.' la condena del sueño).1I Vuelve a evocar un alegre encuentro erótico. pero al instante se lo figura como una experiencia llena de falsedad por parte de la amada (Siluetas del beso),1z Luego. se detiene en una serie de evocaciones de "feliz relación amorosa con ella, poniendo de relieve matices. hasta el grado 9. lO. 11. 12.

Escrito Escrito Escrito Escrito

el el el el

7 de febrero de 1956. 7 de marzo de 1956. 23 de diciembre de 1955. 19 de febrero de 1956.


de la vivencia espiritual (Comunicación de capricho,u Tierna cara ofrenda,!4 Desnudadia,I5 Santa hora clara de amor 16 y Substancia de la ocasión sencilla),17 Pero entonces, recuerda también que la unión intima con la amada suponía una agónica experiencia entre lo espiritual y lo sensual (Sonoridad simple continuaCÚL).11 Y, desde la soledad nuevamente, el poeta evoca a la amada, cuya ausencia le provoca tristeza (De los encuentros inexplicables).19 Vuelve a su fe en la reconciliación, per..mitiéndase una fruitiva confesión de amor, pero de inmediato pasa al reproche por el rompimiento y hasta por una supuesta traición (Floración espontdnea 2lI y Fuerza nocturna);21 deteniéndose de segui. da en la evocación del alegre encuentro erótico con la amada, a quien de manera clave y parcial describe físicamente y cuya entrega eleva al grado de lo poético (Algas de mar y Sólo abrazos).n Despues de lo cual, le pide la reconciliación, pues sin ella es hombre triste y propenso a la muerte (Prohibiciones del día, amor ).u y la recuerda de nuevo en la entrega amorosa, que representaría el fin de la tristeza a través de su regreso (Profusión de la noche viva). Pero el desdén de la amada 10 lleva a advertirla como del presentimiento de su propia muerte (Septiembre), Aquí Hugo interpola la poetización de otras experiencias amorosas, aparentemente pasajeras, aunque alegres, en contraste con el tono predominante en el que se da la evocación de la amada (Roja muchacha roja 24 y El nombre sencillo). Sin embargo, reconoce que su amor a ella es tema con~ante y la imagina amorosa y quiere perennizarla así en su poesía, pues, de otra manera, sólo piensa en 'la trascendencia de la muerte y la unión en Dios, ya que la amada 10 es todo para él (Es lema y Presentimiento), Todo 10 cual, confirma sin lugar a duda el epígrafe que el poeta ha escogido para encabezar esta parte: .. Es amor fuerza tan fuerte,.que fuerza toda razón". A manera de clave, además, en los versos finales del último poema de Erosavia, Hugo parece aludir al encuentro que 13. Fechado el 6 y el 7 de marzo de 1956. 14. Escrito el 21 de febrero de 1956. 15. Escrito el 12 de febrero de 1956. El titulo original de este poema es. conforme al manuscrito, Desnuda un día. Este cambio pone de manifiesto, en parte al menos, el la. borioso proceso en que surge Mundo abierto. 16. Escrito el 7 de marzo de 1956. 17. Escrito el 15 de febrero de 1956. 18. E.scrito el 29 de octubre de 1955. 19. Escrito el 15 de enero de 1956. 20. Escrito el 8 de febrero de 1956. En el caso de este poema, el nombre de LiIí puede referirse a otra mujer que no es la amada. Interpreto, sin embargo. que se trata de una forma poética de referirse a ella. Y quizá sea esta una de las reminiscencias de Vladimir Maiakovsky (la LiIf de sus poemas amorosos) en la poesla de Hugo. 21. Escrito el 3 de enero de 1956. 22. Escrito el 12 de noviembre de 1955. 23. Escrito ellO de febrero de 1956. 24. Escrito el 3 de abril de 1956.

pensó que iba a ser el de su definitiva despedida de la amada. Aunque formalmente la estructura de Erosavia termina con el poema Presentimiento, anímicamente se extiende hasta el próximo. Silencio, que constituye por sí solo a Margen, la parte más breve del libro. Aquí el poeta vuelve a enfatizar su estado de soledad, causado por el rompimiento con la amada. que le frustra en su anhelo de amor paternal y le hace concebir el deseo de no ,haber nacido, solución que le hubiera evitado el conocerla. Tan terrible estado de ánimo, efecto directo del amor obsesivo del poeta, se anticipa ya en el epígrafe: "Hay golpes en la vida, tan fuertes. ¡Yo no sé! Golpes como el del odio de Dios... " Sin embargo, ia agonía íntima de Hugo respecto a su sentimiento por la amada. se resuelve definitivamente en el poema Presencia inescapable,2S que como un vaso comunicante enlaza a Erosavia y Margen con Llama de cielo roto. En ese poema, donde quizá hay reminiscencias de Holderlin y de la teosofía, mediante la antigua idea panteísta de la armonía y de -la compensación de .los contrarios. el poeta figura la definitiva reconciliación con la amada. Clave de 10 cual, puede ser el penúltimo versa, donde las letras en mayúscula A y H muy bien pueden referirse a las iniciales de sus nombres, como las de los contrarios que se hallan en la annonía del Todo. Las calas a la expresión del amor a la mujer en los anteriores poemas hacen posible, también, la interpretación de una escala en las preferencias o inclinaciones predominantes del poeta. De modo tal que, en la unidad de Erosavia y los poemas que la complementan. el amor a la mujer se manifiesta con predominio en ténninos de una expresión de lo sensual, primeramente, y de lo sexual y sexualespiritual, 'luego. Después, también de acuerdo a una escala de mayor a menor predominio, como una expresión que idealiza la experiencia amorosa, que es relativa a la muerte de alguna manera. y, además, que encama el efecto de la ternura. Y, finalmente, como una expresión de desencanto, libertad. trascendencia, reconciliación, misterio, lucha inter· na. deseo. anhelo, dolor, soledad, paternidad anhelada y de armonía cósmica. Dichas expresiones de amor a la mujer sugieren. también, cuando el poeta las agrupa en un mismo poema, la posible presencia de unas microestructuras de comunicación, a través de las cuales pone énfasis en la riqueza de sus calas. Así, por ejemplo, cuando reitera 'las combinaciones binarias de 10 sensual y lo sexual-espiritual. y lo sensual y lo sexual, le da relieve a esas calas en esta primera parte del libro. En la cual, pueden comprobarse, además, las combinaciones binarias en las que el amor a la mu-

25. Escrito el 3 de marzo de 1956.

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jer se expresa como: misterio y lucha interna; deseo y lo sexual; reconciliación y dolor; desencanto y lo sensual; lo sensual y misterio; desencanto y lo relativo a la muerte; y, lo sensual y lo relativo a la muerte. Y también, combinaciones ternarias en las que se expresa como: afecto de ternura, lo sensual y lo espiritual; idealización, afecto de ternura y lo sensual; lo relativo a la muerte, idealización y'reconciliación; y, soledad, lo relativo a la muerte y paternidad anhelada. En la microestructura del poema Espuma de eternidad besaCÜl, el poeta presenta, quizá, su más rica cala en la expresión del amor a la mujer, aculando en el mismo una notable porción de esos elementos que maneja en toda esta parte. No es casual, pues, su ubicación inicial en la gran estructura del libro, ni su función de síntesis en Erosavia.

A la patria en el paisano.

Las calas a la expresión de amor en los poemas de Las horas de la tierra, segunda parte mayor de Mundo abierto, tienen como objeto amado del poeta al paisano puertorriqueño. En ésta, como en la anterior, a juzgar por la ubicación de los únicos cinco poemas cuyas fechas he podido comprobar, Hugo tampoco se atiene a un orden cronológico al estructurar la misma. Las trece composiciones de que consta esta parte, sugieren, más bien, el esbozo de una dialéctica de comunicación en la que se destacan siete aspectos entrañables e importantes para el poeta, a saber: la indicación del camino reivindi· cadar, la denuncia del precario estado colonial, el reproche de la inercia del paisano, la identificación con su estado, el recuerdo de su historia, la exaltación de sus héroes y la exhortación optimista al levantamiento. A través de los mismos, su expresión de amor al paisano revela un profundo sentido funcional. Cada aspecto es como un arma al servicio de la patria. Y entre ésos, por medio de la reiteración, enfatiza más la denuncia del estado colonial en que vive su paisano; la indicación del camino por el cual puede reivindicarse; la exaltación de sus héroes, conocidos y desconocidos; y, el recuerdo de su historia, triste y gloriosa. En la elaboración estructural de esta parte, cada . poema, a excepción de dos, supone una microestruc· tura compuesta por uno o más de los aspectos ano teriormeme referidos. De modo tal que, puede decirse, el desarrollo completo de la estructura de comunicación de Las horas de la tierra se plantea como sigue. En el poema inicial, La n,?che reunida siete veces,'Ji> el poeta establece la pauta de su expresión de amor a la patria. indicándole al paisano, antes que 26. Escrito el 20 de febrero de 1956.

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nada, el camino que le posibilitará su reivindicación. En el mismo, pues, formula una alegoría de la rebelión futura del pueblo puertorriqueño. Las cla· ves de dicha alegoría (el campesino, el cañaveral y el fuego), juntamente con el epígrafe de esta parte, po"nen de manifiesto, al menos en esta fase de su producción, el influjo de la obra poética de Juan Antonio Corretjer. En la microestructura de Oscuro dolor/' el poema que sigue, Hugo combina esta vez tres aspectos mediante los cuales hace patente su expresión de amor. En él, plantea una desgarradora denuncia del abandono social y económico en que se encuentra un gran sector de sus paisanos; a la vez que les reprocha su indolencia e inacción; anunciándoles, finalmente, el día futuro en que se sublevarán. Ese día, que prevee como distante, el poeta quisiera estar en las manos de su pueblo, cada hueso como un instrumento de lucha reinvidicadora. En la primera parte de Nosotros,28 el aspecto de la denuncia se traza esta vez en términos de una ale· goría de la dolorosa realidad puertorriqueña, que lleva al poeta, en la segunda, a identificarse con su pueblo en el sufrimiento y la indignación. En la conjunción de los tres aspectos de la microestruc· tura de Sepa usted 29 Hugo logra uno de los poemas más intensos y dramáticos de esta parte del libro. El objetivo de la denuncia apunta ahora hacia enemigos concretos del pueblo amado: el Servicio Militar Obligatorio, como tal; y la humillante y abusi· va presencia en el suelo patrio del Ejército y la Ma· rina norteamericanos. De lo cual pasa, primero, al recuerdo triste de la historia inmediata: el bombardeo de Jayuya por aviones de la Guardia Nacional, en octubre de 1950; y, lueg~ al sentido heroico de esa misma historia, en la que resalta a la Revolución como el camino transfonnante. Y así, en la microestructura de Al frente, no sólo indica el camino, sino que estimula la valiente sublevación del pueblo; denuncia, de paso, su sufrimiento centenario; y propone, finalmente, la emulación de los héroes del pasado, aludiendo al gesto de aquel que, víctima en la Masacre de Ponce, el 21 de marzo de 1937, escribió el nombre amado de la patria ~on su sangre. Como lógica secuela del anterior, M~dera dura JO es una exaltación de Elías Beauchamp e Hiram Rosado, héroes-mártires del nacionalismo puertorriqueño en los años treinta. En este poema, además, Hugo los propone como ejemplos de fuerza y resistencia, como acicates, en fin, de la rebelíón futura de su pueblo. En el próximo, El hoy, vuelve a la historia más reciente de octubre del Cincuenta. Elabora este poema, desde el presente en que lo escribe, con la denuncia del estado colonial de Puerto Rico (" Pue27. 28. 29. 30.

Escrito el 17 de febrero de 1956. Fechado en mano de 1956. Escrito el 28 de febrero de 1956. Escrito el 29 de febrero de 1956.


blo Cerrado", de "muchos vividores, muchos politiqueras, / muchos embustes y miedos, / muchos falsos / que tú y yo creíamos hermanos"); con la exaltación de héroes nacionalistas, conocidos y anóni· mas, de la segunda jornada histórica; con la proposición de ellos como ejemplos de amor patrio y, a la vez, como acicate de la futura, esperanzadora Re· volución. En el resto de esta parte, Hugo enfatiza aquellos aspectos que desde el presente y mirando al futuro, ponen más de relieve su expresión de amor a la pa· tria en el paisano. Eslabones, más que un poema, es la segunda parte en la estructura de Las horas de la tierra, elaborada en seis microestructuras o poemas eslabonados. El primero, lo mismo que La noche reunida siete veces, aunque con una extraordinaria economía de palabras, señala la Revolución como la ruta reivindicadora del pueblo. El segundo, es una denuncia del abandono y la miseria de algunos niños, dramática representación del estado del pueblo desposeído. El tercero, es una denuncia más de la miseria, la· explotación y el hambre de la clase humilde puertorriqueña; a la que el poeta indica el camino de la rebelión radical, que con magistral ironía llama "la hora buena / en que se come a los norteamericanos". El cuarto, es otra de-nuncia, esta vez concreta, del prejuicio racial en los establecimientos bancarios de Puerto Rico. El quinto, es una invocación a los patricios nacionales, específicamente a don Pedro Albizu Campos, que sufría su prisión final al momento de Hugo escribir el poema. Es el amor sin límite de don Pedro a la patria 10 que el poeta propone y se propone en este poema. y por último, en el sexto, teniendo como héroe ejemplar a Albizu Campos. el poeta lo exalta; ]0 presenta como inspiración de la rebeldía nacional, acrisolado en el sufrimiento y elevado a la trascendencia (aspecto mediante el cual, como vaso comunicante, enlaza esta parte del libro con las dos finales); y ~orta tácitamente a ]a futura rebelión, a la cual él anticipa su compromiso mediante la poesía}'

~1.. Los poemas .de Las horas de la tierra representan obJ.etlvamente ex.ammados. una superación amplia de la ano tenor poesfa dedicada a los hechos y los héroes nacionalistas de la década del Treinta. Para medir la grandeza poética de Hugl? Margenat, en est~ sentido, bastarfa comparar la prod~cclón de Juan. ~tomo Corretjer entre 1930 y 1938 (es de· Clr, entre los vemtldós y los treinta años) con los poemas del joven escritor ~n .esta ~arte (esto es, los que produce alrededor de .Ios vemt,dós anos). Los mismos son equipara· bIes y aventajados sólo por la poesía de semejante temática q!!e produ~e Francisco Matos Paoli, también durante los anos del Cmcuenta. Los poemas de Las horas de la tierra son, además del vibrante testimonio de amor a la patria en el paisano que antes esbozara, una paMe de la avanzada que HU,iO si¡;nifica para la nueva poesfa puertorriqueña, que se perfila colectivamente a principios de los años sesenta sobre todo, en las promociones de las revistas Guajana Mester.

Al paisano

e~

la poesía.

Los poemas de la parte siguiente del libro, Tres Iloces de la sangre, guardan tambi~n una estrecha relación de continuidad con los de la anterior, a la vez que con la amplia estructura de comunicación de Mundo abierto. Aunque ]os tres tienen como motivo central y predominante la incursión en el fenómeno poético, a través del orden en que los articu· la, el poeta parece ratificar, además, la función de la poesía como instrumento de su expresión de amor al paisano. La clave para esta interpretación me parece que se encuentra ya en el epígrafe: "Mi tierra y yo vamos juntos por un río de la misma sangre", sobre todo, si se toman en cuenta los versos finales de Primera voz. En ellos, la producción poética, que tiene para Hugo un carácter misterioso, esotérico, se manifiesta también como oficio profético comprometido trascendental e históricamente con su realidad, que es la misma realidad de su paisano. Oficio mediante el cual anuncia el momento futuro de la acción reivindicadora, del levantamiento, a la vez que dispone al paisano en esa dirección. En Segunda voz,u que en cierto modo es una expresión de la dinámica interna del fenómeno poético, Hugo revela al amor como la fuerza que lo mueve de lo sublime a lo funcional de su oficio; fuerza que no puede quedarse en la experiencia trascendente y única del poeta. Razón por la cual, en la estrofa última de Tercera voz. se instala en la historia. Primero, identificándose sin precisar con el destino incierto del paisano. Segundo, haciendo una denuncia, mediante la concreta alusión al campesino, de su precaria y triste existencia. Tercero, esti· mulando su memoria al recuerdo de aquellos momentos históricos de radical heroismo reivindicadar. Cuarto, insistiendo, de manera específica, en la denuncia de la vida miserable del hombre del cafetal. Y quinto, enfatizando, finalmente, la función profética de su oficio, que vislumbra el proceso formativo de un cambio fundamental en el paisano, a través del cual pasará de la pasividad a la acción. Cambio que el poeta preve'e con amoroso optimismo como algo históricamente inevitable y beneficioso para todos sus paisanos.

A Dios. En el complejo orden de comunicación de Llama de cielo roto y como antesala a la cima en la escen. s!ón estructural de Mundo abierto, en esta parte del lIbro convergen las calas principales de las anteriores, fundiéndose a una común, a través de la cuaJ el poeta se aproxima ahora a la expresión de su

y 32. Escrito el 14 de febrero de 1956.

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amor a Dios. El propio Hugo provee la clave orientadora al entendimiento de esta parte con el epígrafe que antecede a los siete poemas que la componen: "Todo quiere fundirse en este fuego en el que yo, presente, me fundí desde el grito primero de lé aurora". En este epígrafe se encuentra implícito ya el sentido de la estructuración de Llama de cielo roto, cuya unidad es como una imagen de la armonía total de Dios. Es de esta suerte que, en Pequeño auto de fe, el poeta alude a la quema de su libro Los siete cuerpos de Dios, como un acto de esotérica purificación. al mismo tiempo que como un gesto de reverencia al Innominado. Es muy probable que, bajo el influjo de la sensibilidad y las creencias orientales, Hugo optara por destruir ese libro en el que aparentemente se había adentrado, mediante el fenómeno poético, en el misterio de los Grandes Iniciados. De la reverencia. el poeta pasa a la invocación, en Presencia inescapable, afirmando de paso sil concepción panteísta de la divinidad. Dios es vibración concreta y trascendente en la que el mismo escritor está presente. Es. sobre todo, amor y vida que armoniza todas las cosas, hasta los contrarios. como son él y su amada -distanciados_ Después de afirmar la armonía panteísta, Rugo se revela, en el poema Significado pequeño, como anclado en una religiosidad agónica, que oscila entre la ortodoxia y la heterodoxia, entre lo trascendente y lo material. En este extraño poema, a manera de interpolación. establece, además, un paralelismo entre la etapa final de la existencia de Simón Bolívar y el hola· causto salvífica del Crucificado. a través de lo cual parece sugerir el enlace de sus inquietu4,es de lo religioso y lo patriótico en el concepto del dolor. En este poema, su cala a la expresión de amor a Dios se aproxima, en gran medida, a la piedad iconográfica. Aunque sutilmente, hay una estrecha relación entre éste y el poema que sigue. El amor en el dolor es la cala que los entrelaza y, en Traía como un eco,JJ Hugo parece aludir al poeta Francisco Matos Paoli. o quizá, al mismo don Pedro Albizu Campos. En. él se identifica con el amor en el dolor. de uno u otro, a Dios y a su pueblo; y, uno o el otro, cala hondo en su espíritu, iniciándolo en un nuevo camino de vida y de poesía, que, conforme al poema siguiente, consiste en la misión profética a través del oficio poético. Y es así que, en Finitud de gloria,J4 Hugo se refiere al momento en que Dios lo hace mstrumento de comunicación entre El y el pueblo. tanto en lo que atañe a su realidad históri· 33. Fechado en ..Marzo de 1956•• 1.0 que interpreto como una posible alusión a Francisco Matos Paóli puede tener mayor sentido, quizá. si se toma en cuenta el epígrafe inicial de Mundo abierto. Es una cita de Matos Paoli coincidente con la idea del poeta y el fenómeno poético que Hugo C}tpresa en Unos apuntes y que sustenta. sobre todo, en sus poemas de Tres voces de la sangre. 34. Escrito el 26 de diciembre de 1955.

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ca como a su capacidad de trascendencia, presentándole como ejemplo cumplido de esta misión la obra poética de Julia de Burgos. En este poema, pues, concluye la cala a la expresión de amor al paisano en la poesía, que se enfatiza en la parte anterior del libro. a la vez que se enlaza a la que expresa el amor a Dios y se proyecta ya a la final, de expresión de amor a Dios en el paisano, que también es parte de la estructura de comunicación de Dios es bueno,3~ el penúltimo poema de Llama de cielo roto. En este poema Hugo manifiesta su amplia concepción de Dios, que es: Ser trascendente, Presencia en la muerte y en la vida, delirante Amor místico, Ser omnipresente, Principio vivo de justicia y, consecuentemente, de acción justiciera. Es por esto último que está en el pueblo obrero que se subleva para alcanzar su reivindicación y, al mismo tiempo, en contra de la injusticia socio-económica, el fariseísmo y la injusticia política. En La mirada certera, poema final de esta parte. es donde más claramente el poeta se solaza en la cala a la expresión de amor a Dios. Es un poema de aspiración mística de eterna y amorosa unión con Dios. En él se conjugan lo cristiano y lo oriental, pues el poeta anhela, simultáneamente, transvasarse en el amor de Cristo transfigurado, en el Nirvana y en la armonía de los contra· rios en el Dios vida-muerte sin fin.

A Dios en el paisano. En el proceso ascensional de las calas a la expresión de amor, dentro de la estructura amplia de Mundo abierto, esta parte última, Los brazos y el mundo, representa, indudablemente, la cima de comunicación del libro. Aunque en ella se registran aún indicios de agonía existencial y espiritual, la alegría y el optimismo son sus notas dominantes. El propio Hugo anticipa la clave de la suprema cala en el libro a partir del epígrafe que, como el de Tres voces de la sangre, es también suyo: "La bandera ha sido desplegada por encima de las espinas y las rosas. Mi corazón, rePleto de misterios y de amor, se ha identificado con la mística y la furia de los brazos". Y. de esta suerte, los cuatro poemas de esta parte son la expresión de amor a Dios en el paisano-projimo, como resultado de la alegre yamorosa armonía de lo trascendente y lo histórico. Como las partes anteriores, Los brazos y el mundo obedece a una cuidadosa estructura de comuni35. Aparentemente este poema se escribe en .Enero de 1956. y luego se revisa en ..Marzo de 1956•. En su redacción final. Hugo le cambia el título, que era ¡deologfa deisla; suprime los versos que inicialmente eran los 2~27: ..y le da aliento a los anarquistas, I a los que conspiran.; y, en el verso antepenúltimo, cambia ..comunista. revoltoso. por .antiimperialista.. Tanto la eliminación de versos como la substitución de ténninos pueden ser índice de la agonía ideológica en Hugo durante este período.


cación, por medio de la cual el poeta le da relieve y sentido a sus calas. De esta manera, ya desde el poema El mensaje fragmentado, la cala de amor a Dios, que se acentúa en la aspiración de penetrar el misterio divino a través del arrobo, cobra sentido mayor cuando se proyecta como cala de amor al paisano-prójimo. De aquí, la profundidad de la armonía de lo trascendente y lo histórico, de donde emana el amor social, que es alegre y optimista. La parte final de este poema, que tiene un carácter escatológico, propone implícitamente el amor en sacrificio de Cristo como la clave de la armonía de todo~ los hombres en el futuro. Propuesta que, en Retorno,36 es ya abierta manifestáción de regreso a la religiosidad católica, representada de manera primordial en el misterio de la Eucaristía. Resulta difícil pasar por alto el amplio tono de alegría de este poema, sobre todo, en contraste con el del poema Yo soy multitud, que 10 sucede, y en el que pre· domina una grave solemnidad. No obstante, es sólo una manera distinta de manifestar su cala de amor a Cristo-Sacramento, que concibe como vida y razón de ser de todo, y, consecuentemente, en El se siente, además, en armonía con todos los que Lo aman. En el poema final, La sombra suave,J7 Hugo resume, en tono de alegre solemnidad, su aspiración de personal unión amorosa con Dios y, también, de armonía cósmica. En él interpola, además, la evocación figurada del asesinato de un patriota, con lo cual funde una vez más, y ahora, en la cima estructural de 36. Escrito el 12 de febrero de 1956. El titulo original de este poema es, en el manuscrito, Eucaristia. Interpreto este cambio corno un indicio más de la agonla espiritual de Rugo que, aunque regresa al catolicismo, rehuye en la redacción final la referencia directa al término Eucaristla. 37. Fechado en cAbli1 de 1956•.

Mundo abierto, lo transcendente con 10 histórico. y en esto, a mi entender, reside justamente la clave última de- su cala a la expresión de amor a Dios en el paisano.

Propósito y pretensión. Como anticipé, en este trabajo sólo he querido aproximarme y exponer las estructuras de comuni· cación de Mundo abierto. Espero que, de paso, haya tenido éxito en una pretensión mayor: la de demostrar que Mundo abierto, de hecho, supone una cui· dadosa y buscada estructura de comunicación, que se monta sobre las partes, primero, y esas, sobre los poemas, en una escala de lo concreto a lo de mayor trascendencia. Esto, sin desatender, en el proceso ascensiona'l, oscilaciones a través de las cuales el poeta representa estados de agonía tanto existencial como espiritual. Esta demostración me parece pertinente a pesar de conocer que una buena parte de los poemas del libro, como tales, se produjeron dentro de unas estructuras de expresión surrealista, de espontáneo subjetivismo, y que, por esta razón, son de carácter delirante, profético o aparentemente impenetrables.31 38. Una cosa es el momento mismo de la producción de cada poema y, otra, el proceso mediante el cual se les oro dena; con un sentido serio de oficio, en una definitiva es· tructura unitaria: en un libro, en fin. En muchos poemas de Rugo ha operado la producción alucinante, de espontá· nea manifestación, sin otro estimulo que el de su convicCión en el carácter mediumnlmico, profético, del poeta. De igual importancia para él fue el oficio poético, que le instó a corregir y, finalmente, a darle forma coherente de libro a las composiciones sueltas, como la etapa culminante de su comunicación artlstica. Y es lo que he querido exponer aquf.

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In Memoriam. Poemas de Marina Arzola

La búsqueda inútil (Encuentro)

Te busco por las raíces de los cuellos, duros de lavanda oprimida y corazones crudos de alcanfor; por las magnolias de la madrugada que recogen enseres y uvas rancUls tapizadas de amor, y de las nieves violetas, incendiadas. y hay una ninfa loca en cada esquina corriendo tras los humos del boscaje que trajo la creación. Arribas tras el agua de jardín, en los copones y lirios de oro por zarzas y viñedos y altas copas de vino, por humus de la estancia adoselada, espejos, y altas bombas de azur que te sofocan. ¡Y aún no te dejan ver irremediable amor! Mas aún se alzan las palmas del ayer glorioso, ¡invicto te sostienes! Oh alto Ser que escancias en las buhardillas altos trinos de amargas melodías sangrientos de alcanfor prieto en edades rancias. Hay un melocotón debajo de cada uno de tus brazos enormes y graciosos. Debajo de cada cabeza y debajo de cada axila negra de pus roja. Apareces en luz por los jardines altos de melodías viejas del ensueño trinas con las magnolias y turpiales, hoces del trigo azul que me sostiene, altos pdjaros ya de poesía.

1963

En diciembre de 1976 murió la joven poetisa Marina Arz.ola, prominente escritora y colaboradora de esta Revista. En su memoria queremos ofrecer a nuestros lectores algunos de sus poemas.

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El Profeta Tanto te amé: murmuraste en descanso. Tanto te amé: murmuraste en ausencia, los drboles cercanos al dechado, corría el agua azul en su presencia. Junto a los conos descendían fraguas de piratescos y enormes arcanos, pdjaros y borricos de otros nombres bebían de mis manos. y descendían coros a fraguarse en el chopero de la azul verdura, del cielo y de la noche azul nevaba hasta la amargura.

Caían pechos, hirvientes los lomos, desde los hombres h4sta el hombro bello, cruzaban, descendían de los claros y los destellos. Lloraba el corazón en las saetas, envuelto en las veletas de los techos. y Juan entonces descendía. entonces. h4sta..., tras ellos... 1963

Aro en isla, isla de amor ¡Isla! ¡sube en mi sol, sube en mi oro! Isla amada de almagro. Isla de plenilunio en el rocio. ¡Islal sube de espacio. Sube de trémole azul estremecido, fértil de cañamazo. Con el dulzor de las guirnaldas y los guayabos. Duros de luz alta escogida, albos de espacio. y cómo fue en mi juventud rendida el vil aldabonazo de cortar las chiringas hondas de los preclaros dones del icacal y los cerezos, retorno al caro ventanal de verbón muy pronto: palabra y aro. 1961

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Plano altivo A Ti: gozo de luz

¡Oh! si no puedo mds mi Señor mio; luz contra la alta cruz de ramo alzado, rebaño verdiazuI, amargo llano, vilano de tu luz que no recibo. Lirio de amargo horror, algo grabado, retoño de testuz, dulce lamido; ¡Semilla de retama y pensamiento sea por siempre Dios/ ¡sea querido! ¡Oh celestial! Oh dulce cortesia, pasillo suave de tus venas blancas, diente de amor, amor que fue ayer frio retama en luz. recibido de alabanzas, arteria cerebral como balanza. Figura azul, del hado plano y alto.

1961

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Marina Anola y su poesia* Por LUIS HERNÁNDEZ AOUINO

ME TOCA PRESENTAR A MARINA ARzOLA ANTE USTE-

des. Es un compromiso y una responsabilidad. Porque lo que se diga de ella, o mejor, de su poesía. tiene que caracterizarse bien y no debe ser cosa para salir del paso. Digo esto, porque entre los jóvenes poetas puertorriqueños que se destacan, Marina Anola es figura principalísima. Estoy por decir que su poesía no tiene parangón con ninguna otra cultivada, o actualmente en cultivo. en nuestro país. Poesía caótica es la suya, y por lo tanto, desbordada; poesía absurda, si se quiere, ¿pero es que toda poesía debe tener los elementos de la lógica convencional y corriente? En caso de que se pre· tendiera una poesía como algunos la entienden, de comunicación de sentimientos e ideas, sí. Pero cuando se escribe una poesía como ésta, dotada del pensamiento-asociación y no el pensamiento-frase, se. gún las categorías de Epstein, teQemos que canfor· marnos con el bello absurdo poético, producto de una oscilación entre la conciencia y la subcondencia. También por eso ésta no es una poesía para ex· plicarse, y creo que menos para escucharse. Es poesía para ser Jeída personalmente. Esa es la mejor forma para coniprender la lógica del absurdo. Sin embargo, pido a los oyentes que no se defrauden. Puede ser al fin y a la postre, escuchar resulte una manera de leer. En el orden de los símbolos que es la lengua. cabe muy bien, en este caso, la transferencia de símbolos auditivos y visuales. . y ya en el camino del lenguaje, y más, el lenguaje poético, es cosa de mucha importancia la poes{a de Marina Anola. Porque si hay un poeta que luche en forma genial con la palabra, ése es ella. Resulta que la palabra no le es suficiente para enva· • PaIabras leidas en el Coloquio Uterario del At~eo PUCItorriqueño, ocasión en que fue presentada la poetisa, el 22 de noviembre de 1961.

sar el contenido lírico. De ahí que violente el lenguaje, yendo mucho más allá que los barrocos es· pañales. Y crea neologismos poéticos, inventa su, perlativos extraordinarios, altera la semántica de la palabra, en metasemia singularísima, para dotarlas de una significación secreta, que tal vez ella sola co~oce. y como los barrocos, tiene riqueza de imá· genes y metáforas, abundancia de cultismos, hipér. boles, alusiones mitológicas y geográficas. Algunos ejemplos quiero anticipar antes de la lectura de los poemas. Neologismos: clavicornio, por yar (verbo), flamor, mambia, canalú, monteres· co (de monte). clariver, verdolar. Superlativos: Verbón, de verbo y violetísimo. de violeta. Palabras o frases de significación secreta o distinta a la que les corresponde: avintayar laigas noches; eclesiásticos gualdos; salada de marumba; cerrando uvas, sonando bardos. Ejemplos de alusiones geográficas, utilizadas con otros fines que no son los geográficos: Selvado amor: salva de cuernavaca; el oro de los tesoros, de cueva a jaén; melocotones flaccidos de esmirna. Estos nombres los escribe la poetisa en . minúscula. Hay en esta poesía símbolos insistentes y palabras predilectas, porque expresan su particular sentir y modo de ser. Algunos símbolos expresan recuerdos vivenciales de la infancia, así como algunas palabras, entre las que he recogido carlanca y tuno dras. Tiene la poesía de Marina Arzola mucho de plasticismo y abundan las figuras cenestésicas en ella. por lo cual se entrecruzan libremente las sensaciones táctiles, auditivas, visuales y olfativas. Y hay en ella también en un poderoso sentido del ritmo, no así de la rima, que alterna entre asonante y consol1ante. Sin embargo, en las formas clásicas como el soneto y la lira, produce alteraciones que no-le permiten la perfección en el logro de la forma.

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Marina Ano/a.

Quien estudie los recursos fonéticos de esta poe· sía: no ya los rítmicos, encontrará muchas revela· ciones. En 10 que respecta a los recursos literarios, los más notables son los encabalgamientos, los pa· ralelismos y las reltaraciones. La reiteración sonora, o aliteración, juega papel importante en algunos poemas. En las reiteraciones es que también utiliza palabras con contenido semántico distinto, aunque las palabras tengan un parecido fonético. El resul· taeJo es una resonancia de expresividad. Algo semejante se ha observado en el poeta español contemporáneo Blás de Otero, quien sin duda ha influido en la poesía .de Marina Arzola. Algunos ejemplos son:

"Achicar achicorias de agua fria". "Cenceña azul salada de marumba". "Marumba seca de la sal ansiosa". "Oh amapola de errante rompeola".

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"Encristalada en los cristales suaves". "Fútil flor de flamor clamor errando". "La sal helada de la hiel salada". El arte poético de Marina Arzola está explicado en muchos de sus poemas. De ellos he entresacado uno donde aparece la siguiente concepción:

"Trilce de amor yo clavo ho.stias y desazumo el desconcierto, no como fruta en matemdticas; si como cielo". La asociación con el poema Trilce, por la meramenció.n, y por lo que de absurdo tuvo en él el autor, nos lleva al peruano César Vallejo, otra de las ad. miraciones de Marina, otro poeta que u clavó hostias y desazumó el desconcierto", según los versos de


nuestra poetisa, y quien por el camino de lo absurmos buscar, por lo tanto, en sus simbologías, lo ra. do creó una de las más intensas, substanciales e in· cional, sino que más bien debemos dejarnos invadir quietantes poesías de la lengua española. Marina Arpor ·Ia resonancia poética. 20la puede exclamar con el atormentado cantor de De pedírseme que encaSillara esta poesía, me se" Trilce: "Absurdo, sólo tú eres puro". ría difícil hacerlo, porque tiene mucho de lo permanente y duradero que dejaron las escuelas de Los temas de esta poesía, a saber, los principavanguardia europeas. Y como -)os artistas del expreles, son el amor, Dios, la patria y la infancia. Estos temas están tratados con mucha originalidad, por· . sionismo pictórico, crea Marina Arzola foI1Da,S disgregadas, va del desequilibrio a la confusión. Pero, que Marina Arzola es gran lectora y está siempre al mismo tiempo crea una expresión nueva a la que al día en las corrientes poéticas y las obras de poe· tiene que ajustarse la sensibilidad del lector. Es por sía. Su tono es de-reto y desenfado, sin que asome eso que pido a ustedes que agucen bien el oído dula lágrima ni la confidencia romántica. Siendo su rante la lectura y preparen la imaginación. poder imaginativo extraordinario, creo que no debe·

"El Fanguito". Grabado de Carlos R. Rivera

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La marumba Por FRANCISCO LÓPEZ CRUZ

LA MARUMBA ES UNA MANIFESTACIÓN DE LA TRADICióN musical puertorriqueña que curiosamente no mencionan Alonso ni otros destacados escritores que han dedicado incontables páginas en exaltación y añoranza de cosa~ de antaño. El vocablo parece la aculturación de una palabra: marunga. Según Martín Alonso marunga era "un baile pOpular de Puerto Rico". De otra parte, marunguey, voz antillana, es una planta de tallo que remata en una flor menuda. De su raíz .. se hacen panecillos alimenticios, y sirve para hacer almidón'''' 1. Alonso. Martín. Enciclopedia del Idioma, Editora Aguilar, Madrid, 1958.

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El sustantivo marumba lo asocia el campesino puertorriqueño a la música jíbara de movimiento rápido, de combinaciones rítmicas sincopadas, y de proyección revoltosa y vivaracha. Generalmente la marumba semeja formas pare· cidas al seis y también a la guaracha. Tanto es así, que en algunas de nuestras regiones la marumba es sinónimo de algún tipo de seis alegre y juguetón y le llaman seis·marumba. El que aparece aquí pautado -Ilustración 1- es ejemplo de esta modalidad. Pertenece a la región de Caguas y formaba parte del repertorio que inter. pretaba el gran músico de bordonúa Germán Her· nández (Germán el de Caguas). Los cuatris de esta


SIRA MARÍA LA COLORÁ Colará, Colará Siliet Maria Iu. Colará Colará, Colo"rá Siña María la Colará Colará, Colará A mamá que le mande el guayo Colará, CoJorá Que la yuca está perdía Colará, Colará Que no lo haga por la yuca Colará, Colará Si no por la .cativiá Colará, Colará Siña Maria la .colará Colará, Colará Siñu María la Cotará. Colará. Colará.

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región aún tocan e~te seis-marumba en sus instrumentos. Y los trobadores las cantan con las tradi· cionales décimas octasilábicas. Las demás versiones de la maruniba no se sorne· ten a patrón alguno. De otra parte debemos considerar el hecho de que la marumba se expresa, las más de las veces, en forma instrumental sin cantarse. La combinación interpretativa la constituye!} el cuatro; la guitarra y el guiro. En tiempos pasados el tiple y la bordonúa formaban parte de ese con· junto típico. El movimiento rítmico del guiro y de la guitarra en la marumba semeja al del seis. La armonía es muy sencilla. Se fundamenta en los acordes tónica y dominante, o sea, lo que el músico jíbaro llama la primera y segunda posiciones respectivamente del instrumento. La melodía la lleva el cuatro. Pero si la maromba ha de ser cantada el cuatro se aleja de la tonada - y se dedica a elaborar adornos armónicos con grao ciosos giros rítmicos. .

La forma de bailarse la maromba es la misma que el "bailaor" utiliza con la música del seis. La música popular comercializada ha buscado y ha encontrado en la marumba diversos temas con los cuales ha logrado canciones que han merecido la atención de muchos públicos. Así pues, recorpa-mos una canción de mediados de la Década de los treinta que se grabó en discos comerciales y que ijlcanzó gran popularidad. El título de la graciosa y juguetona tonada fue Cataplum. Compárese la música de Cataplum -Ilustración 111- con la de Silia María la Colará -Ilustración 11-. Obsérvese la similitud de ritmo y me· lodía. También a principios de los años treinta apareció grabada en disco -y con ·gran éxito también-, la canción jíbara Caneares ae la SIerra (Ilustración V). Compárese la mlisica de la inarumba -Ilustración IV- con esta canción jlbara. Una vez más obsérvese las slmlJ1tudes del Cltmo y melodía.

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Caribes y misioneros en la obra del Padre Pierre de Pelleprat Por MANUEL CÁRDENAS RUIZ

AL PADRE JESUITA PIERRB DE PELLEPRAT DEBEMOS la Relation des Missions des PP. de la Compagnie de Jésus dans les Isles et dans la terre ferme de l'Amerique Meridionale, obra dividida en dos partes y'publicada en París en 1655. Pien:e de Pelleprat nació en Burdeos en 1609 y entró al noviciad<:) de los Jesuitas en 1628. Fue profesor de filosofía y teología en varios colegios de la orden. Llamado a París para ser enviado a las misiones, parece ser que vino a América en 165.1. Conoció los diferentes establecimientos franceses en las Islas de Sotavento, visitando San Cristóbal, Maria-Galante, San Vicente, Martinica y Granada. En el año de 1653 partió hacia el Continente Meridional y allí estuvo hasta 1654 año en que volvió a la Martinica con la esperanza de restablecerse de su salud, lo que no consiguió por lo que embarcó para Francia en 1655. Fue durante este período' de convalecencia en su país que redactó su obra. Una vez curado de su enfermedad, y no teniendo otro deseo que el de estar cerca de sus queridos indígenas de la Amé· rica Continental, se embarcó de nuevo. Iba a dirigir una nueva misión de cuyos resultados nada 'conocemas. Unicamente sabemos que pasó once años en Méjico, y murió en Puebla en 1667. Frente a todos los demás cronistas el Padre Pelleprat es claramente un espíritu superior y un hom· bre de extraordinaria inteligencia. Si comparamos su Relation con todas las restantes, desde la Relation de l'Establissement Des Francais Depuis l'an . 1635 En l'isle de la Martinique,' del Padre Bouton, hasta el Nouveau Voyage aux Isles de I'Amerique, del Padre Labat, pasando por la. Bistoire des Anti· lles, del Pedre Dutertre. encontramos una sorprendente diferencia: el Padre Pelleprat es el único cronista.en el que oficio y escritos tienen una estrecha relación. Su única preocupación a lo largo de. la obra es su ministerio y no tiene otra meta que la 40

tarea apostólica entre' los indígenas, cosa no muy común entre sus compañeros de oficio eclesiástico y l~terario, muchos de los cuales no fueron sino his· toriadores de encargo al servicio de la Compañía de las Islas, o de la Corona francesa. Aunque desde el punto de vista histórico la obra del Padre Pellepra~ no tenga la importancia -ni las 'pretensiones- de otras casi coetáneas, sin embargo nos muestra ella unos aspectos de las relaciones en~ tre misioneros y caribes que consideramos valiosos. El texto que sigue a continuación es la traduc· ción al español de los Capítulos VII y VIII, Missions des Sauvages de la Martinique et de Saint Vincent. . y Le massacre des Peres Aubergeon et Gueimu, de la primera parte de la citada obra del Padre Pierre de Pelleprat. .

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"Relation des Missiol1s des P.P. de la Compagnie de Jésus dans les Isles et dans la terre ferme de I'Amerique Meridiol1ale", Divisée en deux Parties Avec une lntroduction a la langue des Galibis Sauvages de la terre ferme de I'Amerique. ...... Padre Pierre Pelleprat de la Compañía de Jesús. - Parí!>. - Casa de Se· bastián y Gabriel Cramoisy. - 1655.

CAPITULO VII (Páginas 67 a 78)

Misiones de los Salvajes de la Martil1ica y ae San Vicente Los Salvajes Caribes son los habitantes naturales de las Islas que llevan su nombre; en otros tiempos eran los amos de ellas, pero los europeos, poco a poco, se han establecido allí tan poderosamente


RELATI·ON DES MISSIONS DES PP. DE LA COMPAGNIE DE

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M. De. L•. .Allt' p,¡Mi/ele titI.R'.1, d- A!!',bRIi,'J. que aquellos se han visto obligados a dejar el lugar y retirarse a las Islas de San Vicente y de la Martinica, en donde el temor que tienen a que los extranjeros se habitúen a ellas les obliga a estar en guardia para impedirles la entrada; la experiencia del pasado les hace temer el futuro. No incluyo a las Islas de Tobago y de la Granada en el número de aquellas que han estado en posesión de los Caribes, ya que la primera ha estado habitada únicamente por los Galibis, nación de tie· rra firme; y la última por los Galibis y los Caribes juntos. Aún cuando haya diversas opiniones sobre el origen de los Caribes y acerca de su alianza con los Galibis, es ésta, sin embargo, la más aceptable. Los Galibis, pueblo del continente, muy numeroso y muy

Portada de la edición original de la obra del Padre Pelleprat.

considerable, hicieron la guerra, hace varios siglos. a los Iñeri, antiguos habitantes de las Islas, y tuvieron sobre ellos tan grandes ventajas que mataron a todos los hombres y todos los niños, conservando a las mujeres y a las niñas según la costumbre de los salvajes de estas regiones, a las que dieron por maridos hombres jóvenes de su nación; de donde procede que los hombres hablen la lengua de los Gali. bis y las mujeres la de los Iñeri; los Caribes que de ellas descienden utilizan las dos lenguas; la una que es propia de los hombres, y la otra particular a las mujeres. Se ven todavía en algunas de las Islas las osamentas de estos primeros habitantes que los Caribes saben distinguir muy bien de "las de su Na· ción. El celo que nuestros Padres han puesto siempre 41


en la salvación de estos bárbaros ha hecho buscar todas las ocasiones para trabajar en su conversión, que era el principal motivo que los había llevado a la América; así juzgaron a propósito comenzar por estos de la Martinica, los que eran como los domésticos de los franceses, con el fin de que, una vez ganados, se les 'abriese por medio de ellos un camino hacia tierra firme, donde sabían que había pueblos innumerables. Sin embargo, el gran número de franceses han ocupado de tal manera a estos pocos Padres que nosotros allí podíamos mantener, que con razón, no hemos podido quitar e] pan a nuestros propios hijos para dárselo a los extraños. Con todo, no hemos dejado de enviar, de cuando en cuando, misioneros a los salvajes de las Islas para que aprendan el lenguaje de éstos y para instruirlos. Los Padres Tomás L'Arcanier, Denis Méland, Juan Schemel y Andrés Déian han estado varias veces con Jos de la Martinica, pero como la labor que realizaban con los franceses habría sufrido si se hubiesen ausentado por largo tiempo, no podían obtener frutos considerables en un Jugar donde permanecían tan poco tiempo; no obstante, han, hecho allí algunos cristianos, han bautizado un gran número de niños moribundos, y han comenzado la instrucción de varios salvajes. Algunos de nuestros Padres también han pasado a la Isla de San Vicente, habitada únicamente por Jos Caribes en número de nueve a diez mil y divi,didos en aldeas, y dirigidos por Capitanes particulares. El Padre Andrés Déian fue allí el año de 1652, pero fue llamado de vuelta inmediatamente para que tomase el lugar del Padre Antonio Barré, quien al llevar los Sacramentos a un moribundo un poco antes del amanecer, había sido mordido por una ser· piente, de lo que estuvo largo tiempo enfermo; de manera que no se pudo trabajar ,sólidamente en la instrucción de estos pobres insulares hasta la llegada del Padre Guillermo Aubergeon, quien fue enviado allí a comienzos del año de 1653, y allí trabajó tan provechosamente que se tendría dificultad en creer lo que voy a decir, si yo no lo hubiese visto cuando pasé con el Padre Méland para ir con los salvajes de tierra firme. La providencia de Dios se sirvió de estos que no querían recibir a los europeos para hacer 31H la entrada; pues un marinero francés que había capturado dos Caribes de la San Vicente, los vendió a los colonos de ]a Tortuga, y el señor ~eneral de Poincy, de quien depende esta Isla, tan pronto lo supo, los hizo poner en libertad esperando que su liberación seria una ocasión favorable para" la conversión de toda su nación, a ]a luz de que uno de estos que habían sido capturados era el hijó de uno de Jos Caribes más importantes de la Isla de San Vicente, que podía servir de mucho en este empeño. Estos dos salvajes no faltaron de venir a dar las gracias a su liberador a la Isla de San Cristóbal; y

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habiendo notado el gran deseo que él tenía de verJos cristianos, le solicitaron insistentemente al Padre Aubergeon, quien tenía ya algún conocimiento de su lengua; y no contentándose con haberle habla· do de él al señor de Poincy fueron ellos mismos a rogarle al Padre, y le dijeron: "Padre, -necesitamos que vengas con nosotros para que enseñes a rezar a Dios a los de nuestra nación". El Padre les respondió que haria todo lo que se ]e ordenase, pero que no podía hablarles por más tiempo ya que estaba obligado a asistir a un hombre que estaba extremadamente enfermo. Los Caribes no quedaron satisfechos con esta respuesta y detuvieron al Padre; y por más razones que se les dio no fue posible contentarlos más que después que se les indicó que el señor Genera] de Poincy había hablado en su favor y había conseguido de nuestro Superior que el Padre Auberg¡;:on fuese con ellos a su país. Partió pues de San Cristóbal en su compañía a fines del año de 1652 y no llegó a la San Vicente sino en el mes de marzo del año siguiente, ya que se vio obligado a detenerse algún tiempo en la Martinica para aprovechar la oportunidad de un barco que se equipaba para ir a la pesca, el cual ]e debía dejar de pasada en la-San Vicente. El padre de uno de los dos Caribes que llevaba a su país demostró tanta alegría por su venida como por el r~orno y 'liberación de su hijo. Este buen hombre, sabiendo el deseo que el Padre tenía de trabajar en ]a instrucción de los salvajes de la Isl~, le favoreció en todo lo que pudo. Y como era hom·" bre de autoridad entre los de su nación, varios otros, siguiendo su ejemplo, se hicieron instruir. El alboroto de su llegada y de sus labores se expandió en poco tiempo por toda la Isla; se le venía a ver desde los distritos más alejados del carbet donde él vivía, y cada uno le invitaba a trasladarse al suyo; los que por indisposición no podían visitarle, le enviaban sus canoas, y todos]e hacían e] mismo ruego: que les mostrase el camino del cielo, a donde ellos querían ir, al igual que estos de la aldea donde él residía. ¡Cuán agradables eran estas semillas para un hombre que no tenía más fuerte pasión que la de conquistar almas para Jesucristo! El Padre Aubergeon, que había encontrado a estas pobres gentes tan bien dispuestas para abra· zar nuestra fe, trabajaba incesantemente y sin descanso en su instrucción. Por la mañana, después de haber hecho una hora de oración, iba a visitar a los salvajes en sus bohíos, hacía rezar a Dios a todos los que allí encontraba, y les preguntaba algunos puntos del Catecismo; y de un bohío pasaba al otro, y cuando veía que el tiempo no ]e permitía ir a todos los bohíos de la aldea donde se encontraba, enviaba a un joven francés que se había ofrecido a nuestra Compañía para servir eu la conversión de Jos salvajes y para acompañar a nuestros Padres entre estos salvajes.


Después de ~ta tarea, se disponía a decir la San· ta Misa, a continuación de la cual tenía escuela abierta y enseñaba a los niños a hacer la señal de la cruz; les hacía aprender las oraciones que deberían rezar mañana V tarde, y los principales puntos del CateCis~o; e incluso les enseñaba a leer y a escribir, ya cantar los Salmos y los himnos de la Iglesia. Los salvajes tienen en cada aldea, o cacbet, una sala común donde trabajan durante el día; algunos allf se divierten y otros charlan con sus amigos; es en este lugar que se recibe a los extranjeros, y don· de todos los que allí se encuentran están en libertad de hacer lo que bien les parece. Después de la instrucción de la juventud, el Padre tenía por costumbre ir a esta sala común donde él hacía una amplia explicación de los principales puntos de nuestra fe. El les preguntaba sobre la creación del mundo, de las recompensas a los buenos, de los ~castigos a los malos, y de otras verdades de la Religión Cristiana, y ~o se retiraba nunca sin las bendiciones de todos estos pdbres bárbaros. El había adquirido un poder tal sobre sus espíritus, que cuando se encontraba a alguno en un camino le preguntaba sobre el Catecismo e incluso le hacía rezar algunas veces a Dios, de·

teniendo con este motivo cualquier asunto en que este pudiese estar y sin que le importase la autoridad que tuviese entre los de su nación. Cuando yo pasé" por la San Vicente admiré los grandes frutos que había logrado en tan poco tiem· po. Me sorprendí particulannente de ver un gran número de personas de todas las edades y sexo, pe· dirle con insistencia el Bautismo. Ellos le decían en mi presencia: ¿Cuándo será que nos bautizarás? Padre, bautizaDos, haznos cristianos. Pero el Padre que temía que la necesidad de nuestros franceses en las Islas obligase a sus Superiores a llamarlo, como habían hecho con estos que le habían precedido, no osó conferir este Sacramento más que con todas las precauciones requeridas, por temor a exponerlo a mal propósito. " Un salvaje de la Isla de fa Dominica que se en· contraba por entonces en la de San ViceQte, le trajo un niño que había nacido en ese día, rog.mdole que lo bautizase, y pidiendo para sí la misma gracia, y le rogó también que tuviese piedad de sus compatriotas, y le invitó a trasladarse inmediatamente a la Dominica con la seguridad de que en poco tiempo toda la Isla sería cristiana. El Padre me había roMapa del Caribe.

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gado bautizar al pequeño inocente, y con este motivo me volví a la capilla donde quedé sorprendido al verme rodeado por una tropa de niños que me pe· dían el ~bautismo gritándome: "Bautízame también, Padre, bautízame". El Santo Espíritu tiene que haber actuado en estas almas para hacer un tan gran cambio en tres meses. Yo atribuí 'ese éxito al gran celo y al fervor extraordinario con que el Padre pedía a ,Dios, varias veces al día, la conversión de estos pobres infieles. Algunas veces 10 he visto allí prostemado al pie de un altar, las manos juntas y elevadas al cielo, los ojos bañados en lágrimas, todo abrasado en llamas de caridad, hacer instancias a nuestro Señor por la salvación de estos pueblos. Yo pude juzgar entonces que él ofrendaba a Dios con la preciosa sangre de su hijo Jesucristo la suya propia, la que debía derra· mar algunos meses después. Estaba tan unido a Dios que durante su estancia en ia San Cristóbal se le encontraba siempre de rodillas en su habitación y ordinariamente con lágrimas en los ojos, pasando en rezos todo el tiempo en que no estaba ocupado. Cuando fue obligado a esperar en la Isla de Santa Alosia la oportunidad para pasar a la San Vicente, se le iba a buscar al bosque cuando se le quería hablar y se le encono traba siempre en oración. Estaba tan fuertemente atado a este santo ejercicio, que no se le podía retirar para hacerle tomar la comida;' y frecuentemente ocuITÍ~ que pasaba los días enteros, y algunas veces dos días corridos, sin beber y comer. In· cluso se le oía hacer varias veces rudas disciplinas, cuando él no pensaba en tener otro testigo que Dios. El cielo le dispuso por medio de estos pequeños sao crificios, uno más grande,' y le preparo mediante el ejercicio continuo de la mortificación para la muerte gloriosa de la que os hablaré en el capítulo ·siguiente.

CAPITULO VIII (Páginas 78 a 93) La masacre de los Padres Aubergeon y Gueimu, y

de dos jóvenes franceses que les acompañaban ¡Los juicios de Dios son abismos! Este hombre incomparable que debió haber vivido siglos enteros para bien de estos pueblos infieles, fue cruelmente masacrado por los salvajes seis meses después de nuestra entrevista, y con él, el padre francés Gueimu quien poco tiempo antes le había sido enviado como compañero en esta Misión. Uno y otro han dado muestras de una tan noble virtud en todos los lugares donde han estado, tanto en Fraricia como en 1'as Islas, que su memoria será allí siempre bendecida.

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Yo viajé con ellos de Francia a la América y estaba seguro de recibir el mismo tratamiento, pero este favor no se o~orga más que a personas que tienen virtudes heroicas. No había llegado mi hora para el cielo y mis pecados merecían una más larga penitencia. He aquí como ocurrió un tan funesto accidente, si es que se puede llamar accidente funesto a una muerte tan deseable y tan preciosa. Los Caribes de la Dominica que no podían soportar el establecimiento de los franceses en la Isla de Mariagalante, no contentos con haberlos masacrado como he indicado ~quí atrás, trataron de como prometer a todos los otros salvajes en su disputa e inducirlos a una unión general contra los extran· jeras. Solicitaron a este efecto de los salvajes de la San Vicente que entrasen en esa liga, pero estos fueron disuadidos de ello durante un tiempo por el Baba, padre del joven Caribe que había sido de· vuelto a su Isla por el padre, Aubergeon, quien me escribió en estos términos sobre el asunto: "Los salvajes de la San Vicente, invitados por los de la Dominica a que se le uniesen para hacer la guerra a los franceses han sido disuadidos de ello por el Baba quien es siempre el mismo, quiero decir que sigue como siempre favorable y fiel a los franceses, y quien ha rechazado la proposición que le ha sido hecha por los que le fUeron ~nviados para este asunto". Es esto lo que el Padre me escribió tocante a esta empresa de los salvajes de 'la Dominica, dos meses an tes de su muerte. Pero tanto como el Baba se inclinaba por la paz, sus compatriotas se inclinaban por la guerra debido a que los franceses habían ocupado hacía poco tiem+ po alguna otra Isla en su vecindad por lo que ma· nifestaban mucho descontento. Dos accidentes ocurrieron después que les llevó a inclinarse definitiva· mente por la guerra; el primero se debió a un fran· cés, capitán de barco, que había ido al golfo de Paria a capturar tortugas y quien utilizaba en esta pesca a un Caribe de la San Vicente. El capitán estaba convencido de que este salvaje tenía alguna parte en la muerte de un hombre de su tripulación que había sido asesinado por los salvajes de la nación de los Paria. Con esta sospecha le hizo atar al mástil del barco y no se contentó con maltratarlo él sino que le hizo azotar cruelmente por varios de sus hombres. El Caribe, habiendo vuelto a la Isla de San Vicente, no dejó de hacer saber a los otros salvajes el ultraje que había recibidQ y no olvidó nada para incitarlos a vengar una afrenta que caía sobre toda la nación. Otro francés, no menos imprudente que el primero, que traficaba desde hacía algunos años en la Isla de San Vicente, encontrándose ebrio tuvo una pelea con uno de los principales Caribes de esta Isla, y lo hubiese matado si su pistola no hubiese fallado. El salvaje hizo muestra de una gran moderación en este lance retirándose a otro distrito de


la Isla sin ningún deseo de venganza; pero uno de sus amigos apenas supo lo que había pasado fue a masacrar a este miserable en su cama donde se había arrojado lleno de vino y de furor. El asesino, una vez dado su golpe, creyó que era necesario deshacerse también de los otros franceses que había en la Isla, y fue con tal idea a todas las chozas para avisar que había comenzado a vengarse de los franceses y que había llegado el momento de acabarlos; seguido de varios salvajes a los que dirigía, fue a la casa de nuestros Padres quienes se encontraban en la capilla; uno (que se cree era el Pa· dre Aubergeon) estaba celebrando la Misa hacia las siete de la mañana, una hora después de salido el sol; el otro se encontraba al pie del mismo altar disponiéndose a decirla. Mataron a estas dos víctimas en el lugar del sacrificio, y con estos dos a un tercero que era uno de los dos jóvenes que nuestros Padres habían llevado con ellos y quienes ayudaban en ese momento a Misa; el otro viendo esta carnicería, huyó a los bosques para salvarse; pero los salvajes habiéndolo seguido y atrapado, lo mataron de la misma manera que a los otros tres y arroja. ron sus cuerpos al mar, los cuales este elemento arrojó fuera de sí tan rápidamente que se hubiese dicho que detestaba esta barbarie y que rehusaba cubrir con sus aguas 'los excesos de esta ingratitud. Esta tragedia ocurrió el día veintitrés de enero del año de 16~4. Los dos habían rendido a Dios buenos servicios en Francia de los que no diré más que una palabra. El Padre Aubergeon fue sacado de una clase prepa· ratoria del Cole~io de la Rochelle en la que ense· ñaba a nuestra juventud cuando fue enviado a las Islas, ocupación que por su celo y humildad. le había resultado muy agradable. Y el Padre Gueill\u, habiéndose dedicado a la vida de Misionero en los campos de Francia desde que fue consagrado sao cerdote, tuvo allí tanto éxito que parecía que unos talentos tan convenientes para la vida apostólica no podrían constreñirse a los límites de las Provincias de Francia. Dios se los había dado muy particularmente para la conversión de los heréticos, de los cuales él llevó un buen número a la Iglesia. Pero para no extenderme más sobre esta materia me con· tentaré con decir que ellos dos desempeñaban muy dignamente todas las funciones de nuestra Compañía. Esta pérdida ha sido grande y nos ha sido tam- . bién muy sensibe. Sin embargo esperamos que la sangre de estos grandes servidores de Dios será una semilla fecunda del cristianismo y que el cielo reparará la pérdida de estos dos hombres excelentes con nueva ayuda de misioneros que muy prQnto tomarán su lugar. El padre Aubergeon era natural de Chinon en Turena, el padre Gueimu de Castelialoux pequeña villa de Gascuña; aquél llevaba veinticinco años de jesuita, y este quince. Los dos han muerto

en la flor de su vida y cuando parecía que eran más necesarios al mundo para la conversión de estos pueblos; sin embargo no pudieron morir en un momento más favorable, ya que han sido sacrificados cuando ofrecían a Jesucristo en sacrificio para la salvación de estos pobres bárbaros. Los salvajes hicieron unos silbatos con sus hue· sos siguiendo la costumbre que tienen cuando han matado a sus enemigos. Se nos ha informado que los principales salvajes de esta Isla han estado muy enojados con su muerte y que conservan todavía sus ornamentos de altar y sus hábitos· para devolverlos cuando la paz sea hecha. Esta masacre ha retardado mucho su conversión y ha sido causa de la pérdida de varias almas que nos habían impresionado muy sensiblemente. El mismo día veintitrés de enero comenzaron a hacer toda suerte de actos de hostilidad contra los franceses y con esta intención pasaron a la Isla de Santa Alosia con el pretexto de ir a visitar al Comandante que Monsieur el General du Parquet ha· hía establecido allí, pero. era con la determinación de asesinarlo, 10 que hicieron raptando además a su mujer y a dos de sus hijos y a una mujer negra de sus esclavos, de quienes no se han tenido noticias desde entonces. Mientras que estos allí se vengaban de los fran. ceses de Santa Alosia, ya que decían que éstos habían usurpado sus tierras, otros ciento cincuenta se hicieron a la mar en tres piraguas para venir a sor· prenderme y matarme en la provincia de los Oiarabiches, donde yo estaba entre los Galibis de tierra firme; pero la divina Providencia me protegió de sus manos, habiéndome obligado a volver a las Islas la víspera de la masacre de nuestros Padres para hacerme tratar de una indisposición que me había sobrevenido; pero aunque hubiese permanecido allá más tiempo, es de creerse que Dios, para conservarme, se hubiese servido del mismo medio que había usado un año atrás para salvar al Padre Méland, lo .que ocurrió de la siguiente manera. Un caribe, hermano de uno de estos que habían sido raptados y vendidos por un marinero francés en la Isla de la Tortuga y quien fue llevado después a su país gracias al cuidado y la .~utoridad de Monsieur el General de Poincy, había ido a Oirabiche para vengar en el Padre Méland' el daño que su her· mano había recibido de aquel marinero. Sin embargo, no se atrevió a ejecutar esta empresa en un carbet de Galibis sin comunicarles a éstos su deseo, siendo traicionado por este al que había descubierto su secreto, quien llamando inmediatamente al Padre Méland le dijo en presencia del caribe y de varios galibis: "Mi compadre, he aquí un hombre que ha venido para matarte; mátale, pero mátale descaradamente pues él no hubiese hecho otra cosa". El Padre, habiendo sido informado de la razón de su descontento, le hizo entender que 'él no

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Mujer caribe.

podia disponer razonablemente de su persona por un disgusto que le había ocasionado un hombre' ma•10, de cuyas intenciones él no había tenido ningún conocimiento. En lugar de vengarse de él, el Padre le hizo bellos regalos para ganarse su corazón y encariñarlo con nuestra santa fe. He aquí otra ocasión en la cual he sido favorecido de una particular protección de Dios. De vuelta de tierra finne, .arrojamos el ancla en una ele las .Islas Granadinas esperando el viento favorable para continuar nuestra ruta, cuando el capitán de nuestro barco llamó a los que habían descendido a tierra y mandó izar velas con tanta precipitación 'que se hubiese dicho que había visto a los enemigos, aún cuando no tuvo ningún conocimiento de su cercanía, ni del peligro en que nosotros estábamos, sino que fue un fuerte presentimiento y un movi· miento poderoso lo que le urgió a partir. Vimos después que ésta era una orden secreta de l,a Providen46,

cia de Dios, pues apenas nos hicimos a la mar nos dimos cuenta de seis piraguas de caribes que nos venían a atacar;. nosotros no teníamos más que ocho o diez hombres para defender nuestro 'barco, y ellos eran trescientos guerreros en estas piraguas; no habiendo podido sorprendemos, nos siguieron y no habríamos podido escapar si la desesperación de nuestras gentes no les hubiese dado terror; estaban ya a tiro de fusil y habían arriado todas sus velas; sus arcos estaban preparados para el combate y los veíamos prestos a disparar sobre nosotros sus flechas envenenadas, cuando hicimos amago de defendemos no tanto con la esperanza' de la victoria sino con la resolución de hacerles pagar bien caras nuestras vidas. Teníamos en nuestro barco dos malos pedreros que nos salvaron, pues los colocamos uno en el frente y otro en la popa de nuestro barco apuntando a sus piraguas; los salvajes, dándose cuenta de ellos y temiendo su descarga, rápidamente se hi· cieron a la. vela y se dirigieron a la Isla de la Granada donde atacaron un distrito muy alejado que no podía ser socorrido fácilmente, y masacraron a algunos franceses con sus esclavos, y quemaron va· rias chozas. Supimos después 'que el peligro que habíamos corrido había !¡ido mayor de lo que habíamos peno sado, ya que también habían otras piraguas anna· das para la guerra que 1I0 pudimoo; descubrir. ¿quién nos puede perjudicar cuando Dios nos quiere proteger? Esta pequeña armada navál de infieles no sólo no nos hizo m~l. sino que tomó la huida al encuentro de ocho o diez personas que éramos las que nos encontrábamos en el barco. . Los caribes han hecho varias correrías durante todo el año pasado en diversos distritos de las Jslas de Granada,.y de la Martinica, robando y quemando chozas, matando a los hombres y raptando a las mujeres; aún cuando no hagan la guerra más que por sorpresa, sin embargo han incomodado mucho a nuestros franceses, de los cuales han masacrado a sesenta u ochenta en diversos encuentros, habien· do perdido trescientos o cuatrocientos hombres de su lado. Monsieur el General du Parquet, señor y gobernador de las Islas de la Martinica, de la Granada y de Santa Alosia se ha visto obligado a hacer ·la guerra y a armarse no solamente contra los salvajes de San Vicente sino incluso contra estos de la Martinica y de la Granada, ya que en las correrías que aquéllos hacían sobre nosotros, éstos, con- . tra la palabra que habían dado, se unían a los ene· migas y masacraban a ,los franceses que podían sorprender. Sin embargo cuando partí de las Islas para venir a Francia, que fue el día dieciséis de febrero de este año de 1655, había gran disposición para la paz y no se comet!eron más actos de hostilidad de parte y parte. Yo pedí al gran Amo de los corazones que los juntase a fin de que pudiésemos volver a la Isla de


San Vicente y llevar al redil las o'Vejas dispersadas por la masacre de sus pastores. En el caso de que esta paz tan deseada se haga, Monsieur du Parquet, que ha tenido siempre mucha inclinación por la con· versión de estos pobres bárbaros, tiene intención de enviarles como rehenes a dos de nuestros Padres y obligarles a darnos en reciprocidad a dos de los más considerables de su nación. La estancia entre estos bárbaros habrá de ser muy peligrosa, pero lejos de que el peligro lleve a nuestros Padres a no aceptar este empleo, aumentará su celo y cada uno habrá de desear esta comisión para poder conti· nuar lo que aquellos bravos operarios habían comenzado tan felizmente. Dos cosas pueden impedir una tan bella empresa, a saber, el pequeño número de misioneros, y los pocos medios para mantener· los; sin embargo nosotros· esperamos que Dios no deje su obra imperfecta. Además de la masacre de los Padres Aubergeon y Gueimu, se nos han muerto también otros dos el mismo año, el Padre Gaspar

laquinot el dos de abril, y el Padre Antonio Barré el trece de diciem",re, los dos capaces de rendir buenos servicios. Esta misión no puede estar más que debilitada con la pérdida de cuatro misioneros de este mérito en un solo año. No nos quedan en todas las Islas más que diez sacerdotes y dos her· manos para todas las funciones de las que hemos hablado aquí atrás; si no se nos envían socorros es imposible que podamos cumplir con nuestra tarea. Ruego a todos los que leyeren esta relación unan sus voces a las nuestras y rueguen al Dueño de la cosecha que envíe tantos obreros como son neceo sarios para una tan bella siega. Sin embargo, vamos a tener tan grandes necesidades en tierra firme que bien merece que cado uno se interese más particularmen~e, a fin de que la divina Providencia alli provea de la manera que Ella juzgue más proveo chosa para la salvación de estos pueblos innumerables que viven sin conocimiento de pios y mueren sin esperanza de salvación.

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Revista del Instituto de Cultura  

Primera serie número 74, enero-marzo de 1977.

Revista del Instituto de Cultura  

Primera serie número 74, enero-marzo de 1977.