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PUBLICADO POR LA MISIOH HAtílOH^L DEL

MOVIMIENTO PRO íNOEPjGNDENCIA DE PUERTO RíCO

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HISTORIA DE LA TESIS POLITICA DEL

MOVIMIENTO PRO DE INDEPENDENCIA DE PUERTO RICO El Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico surgió en un momento de crisis para el independcntismo puertorriqueño, cuando resultaba

ya inminente el desastre en las urnas del Partido IndcpendentisLa. Al perder éste su franquicia electoral en los comicios coloniales de 1960, aquellos independentistas que no se sintieron aplastados por el desaliento y la frustra

ción, aquellos cuyo espíritu de lucbr había logrado sobrevivir lo que apa recía en el momento como catástrofe insuperable, encontraron en el recién fundado Movimiento Pro Independncia un frente unido para mantener en militancia el ideal de la Patria libre.

IHDEPEHDETíTISUO actual SIH tesis POLITICA

Los militantes del Movimiento Pro Independencia, incluyendo a su liderato, descubrieron dos cosas de trascendental importancia. Por un lado,

que la tesis política del independcntismo puertorriqueño actual no existía, estaba por hacerse. Por otro lado, que los futuros orientadores y educadores del pueblo —incluyendo tanto a los líderes duchos como al liderato joven

y a la memibrecía— necesitaban ellos mismos de la orientación y educación po lítica que luego habrían de llevar al pueblo. ÜTVESTICACIOn r ESTUDIO

Reconociéndose ambos hechos con honradez y entereza, nombróse una",

Comisión Política para el estudio objetivo de la lucha independentista desde} el punto de vista histórico, político, económico, social y cultural. Econo-^

imistas, sociólogos, políticos, historiadores, juristas, trabajadores sociales, líderes' obreros, agrónomos, analistas, educadores, estudiantes, escritoree y artistas, trabajando individual o colectivamente, aportaron luces a la fun» damental tarea de la Comisión.

Se le dió cuidadosa consideración a la doctrina cristiana en su aspecto socio-económico, según se reflejaba éste en las encíclicas papales de los últimos cien años que tuvieron su culminación en Mater et

'Magistra. Simultáneamente,- fue preciso analizar el proceso histórico en el

mundo contemporáneo, con énfasis en aquel que ataña a la liquidación del


coloniaje en todas sus fases. Los movimientos revolucionarios y de libera-

aon nacional en Africa, Asía,, América Latina y Cujba, revelaban, tanto en sus logros como en sus errores y fallas, lecciones que era imprescindible aprovechar, siempre dentro de la realidad y circunstancias puertorriqueñas. Tsíf CALCO FACIL, 7^1 IMÍTACIOT^ SERVIL

Porque fue acuerdo explícito del Movimiento Pro Independencia —y sigue siendo su norma— emplazar todo análisis político desde la perspectiva puertorriqueña, partir y contar siempre con lo ineludible: la realidad puer torriqueña. Con ello los miembros del Movimiento Pro Independencia se

descolonízan no sólo en pensamiento político, sino también en actitud. Ni Washington, ni La Habana, ni Moscú, ni Pekín, ni Praga, ni Caracas, ni Ciudad de México, habrían de determinar ni la perspectiva de análisis, ni lo® términos como tampoco los. objetivos de la lucha por la Independencia y la

liberación ajena, sí. soluciones presentaba

nacional de Puerto Rico. Aprender lecciones de la experiencia' Calcar o importar indiscriminada o "dogmáticamente normas y ajenas, no. El reto que la compleja realidad puertorriqueña al pensamiento independentista, exigía imperiosamente labor crea

dora. No podía cumplirse esa exigencia de creación mediante el calco fácil o la imitación servil.

SEMIHARIO HACIOnAL EH SAM SEBASriAn

Finalmente, quedó redactado el anteproyecto de Tesis, copias del cual fueron distribuidas a todo el liderato, nacional y local, mientras se organizaba un Seminario Nacional para el estudio, discusión, crítica, enmienda o am pliación del texto.

El Seminario Nacional para los fines señalados se ccldbró en San. /Sebastián durante los días 8, 9 y 10 de íunío de 1962. A él asistieron más de cien líderes de San Juan y de la Isla, representativos de los distintos sector

res que integran el Movimiento; campesinos, obreros, empleados, profesionales, pequeños comerciantes, estudiantes, escritores y artistas, más un número de c^ervadores invitados, con derecho a voz, pero no a voto.

Concluido el Seminario, el anteproyecto de Tesis fue referido a la Comisión Política para que esta formalmente incorporase todas las enmiendas,

correcciones y adiciones aprobadas. Simultáneamente, se continuó la^ labor de estudio y discusión de la Tesis en el- nivel local ampliando los círculos •

de estudio para incluir no sólo al liderato, sino a números apreciables de la r

membreaa.

LA TESIS A-HTE LA ASAMBLEA HAClOnAL

El proyecto de Tesis, aun con lafr-enmiendas,^ correcciones y adiciones aprobadas en el Seminario de San Sebastián, no podía, sin embargo, considesrarse propiamente Tesis Política del Movimiento Pro Independencia hasta

jque fuese aprobada por la Asamblea Nacional de 1962. Esta celebróse

'lc6 días 8 Y' 9 de dlícieirhre en San Juan y Bayamón. El proyecto, mediante informe de la Comisión de Tesis fue sometido

a la As.-imhlea y aprobado por unanimidad de los 1,200 dekgados acreditados. Convirtiéndose así, oficialmente, el 9 de diciembre de 1962, en Tesis Política del Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico y sustituyendo la original Dedaración de Principios del mismo.


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Lo. que 7^0 £S U Tesis PoUtica del Movimiento Pro Independencia • 1. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia NO ES pro ducto de un "cerebro mágico", de un individuo de mente excepcionalmente

privilegiada, de un sábelo-todo o de un ideólogo de encargo. Por el contrario, y tal como se habrá apreciado por lo anteriormente expuesto, la Tesis Política del Movimiento Pro Independencia es el producto de la labor colectiva, no sólo de la Comisión Política y de aquellos especialistas que a ésta asesoraron, sino del liderato total del Movimiento Pro Independencia, tanto al nivel nacional

como local, representativo de muy diversos sectores de la vida puertorriqueña: La Tesis es, por lo tanto, el producto de un proceso,genuinamente democrático. 2. • La Tesis Política NO ES un programa político-partidista o una

plataforma de partido puesto que el Movimiento Pro Independencia NO ES ni aspira a sen un partido colonial más. 3. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia NO ES

un instrumento más de demagogia dentro de la colonia. 4. La Tesis Política NO ES un documento sectario para uso exclu sivo del Movimiento Pro Independencia.

5. La Tesis Política NO ES ni una fórmula mágica ni un regla mento dogmático o inflexible para encarar la lucha por la Independencia patria. 6.

La Tesis Política NO ES un calco fácil ni una imitación servil

de los términos,- métodos y objetivos de la lucha por la Independencia y por la liberación nacional en otros países. 7. La Tesis Política NO ES, ni podrá jamás ser, dentro de la rea

lidad puertorriqueña que inspiró y determinó su concepción y formulación, un documento marxista-leninista. Honrada y francamente puede declararse que NO LO ES. (Una lectura objetiva del texto en su totalidad, confirma tal declaración.)

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8. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia ÑO ES una doctrina insularista o aislamentísta, sino todo lo contrario, puesto que propugna un abrirse al mundo, a todos los mercados, a todas las corrientes de pensamiento, a todas las culturas, a todas las experiencias políticas, eco nómicas, sociales y culturales que puedan enriquecer la experiencia puerto-

iTÍqueña. NO ES un cerrar puertas y ventanas, sino todo lo contrario, íabrir. puertas y ventanas en paredes donde jamás las hubo. NO ES asfi xiarse en el enclaiustramíento, sino todo lo contrario, respirar libremente el el oxígeno de todas las ideas y todas las soluciones que el mundo ha dado o pueda dar a los problemas que a todos inquietan, para lograr, creadoramente, sus soluciones propias.

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9. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia NO ES una estrecha dóctrina nacionalista, sino todo lo contrarío puesto que propugna, no un "occídentalismo" anémico, sino un auténtico universalismo que, partiendo

firm.emente de la soheranía nacional, y en plan de libertad, igualdad y digni dad de todos los pueblos, fomenta y hace viables el intercambio, la comp«-cn-

sión, la amistad y la confraternidad de todos los hombres.

Lo qtte ES la Tesis Política del Movimiento Pro Independencia| ' 1. La Tesis Política ES, por un lado, él resultado de un implacable análisis de la colonia y de la lucha independcntista a la. lus de la realidad

puertorriqueña e internacional actuales, y por otro, proposición de soluciones realistas (partiendo del análisis realizado) a los problemas que ha de encarar d pueblo puertorriqueño cuando deba enfrentarse al hecho inevitable y no


lejano de su libertad política.

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2. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia, ES, den tro del marco de tradición cristiana y de cultura hispanoamericana, del pue^ blo puertorriqueño, una garantía para la conservación de lo mejor y más positivo de esa tradición y esa cultura, a tono con las exigencias de progreso y civilización del mundo contemporáneo. 3,

Tesis Política ES, dentro de las circunstancias puerto

rriqueñas, la más armoniosa y lógica conciliación de necesarias, perentorias reformas socio-económicas, mediante control indispensable del Estado, y el indudable amor a la libertad individual y a los derechos civiles tan caros al pueblo puertorriqueño.

4. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia indudable- . mente ES la más legítima salvaguardia, tanto contra el entreguismo de. una seudoindependencia sin auténtica Hberación económica nacional, como con tra los excesos de una posible lucha fratricida entre puertorriqueños por la consecución de la misma liberación nacional.

5. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia ES un instrumento claro, lógico, racional de lucha por la independencia de Puerto Rico y es también el esbozo de una meta clara, lógica, racional para la auténtica liberación económica nacional, una vez se 0|btenga la independen cia política.

6. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia ES una efectiva contribución a la paz mundial puesto que planifica, objetivamente —sin emocíonalismos, odios ni rencores— la liquidación del coloniaje en una de las más antiguas colonias del Hemisferio Occidental, así como la libe ración económica nacional del pueblo puertoriqueño, en paz y armonía con todos los pueblos de la tierra.

7. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia ES, indu

dablemente, una salida airosa que el pueblo puertorriqueño ofrece al pueblo norteamericano para que éste, dentro de la noble tradición de su Declara

ción de Independencia, solucione definitivamente d problema colonial que desde 1898 ha arrastrado respecto a Puerto Rico, ganando con ello prestigio y consideración ante el mundo contemporáneo. 8. La Tesis Política del Movimiento Pro Independencia ES un do

cumento abierto al estudio y discusión de todos los puertoriquenos que cre^ sincera y honradamente en la libertad individual y colectiva, la soberanía nacional, la justicia social cristiana, la liberación económica y la dignidad Hombre.

Invitamos a todos los puertorriqueños —sin importar su ideología p<^tíca, afiliación partidista, religión, raza, clase socril o nivel económico— a leer y estudiar cuidadosa y objetivamente este documento que es hoy de trascendental importancia para el futuro político, económico, social y cultural de nuestra Patria. MISION NACIONAL

Movimiento Pro Independencia -MmiO DE 1963.

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INTRODUCCION

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El Movimiento Pro Independencia se constituyó formalmente en la Primera Asamblea General, celebrada en Ponce - el 22 de noviembre de. de 1959. • ■ . ,

Aquel acto fue la culminación de un proceso de organización que se

inició en enero de ese mismo año. Se propulsaba, según la declaración inicial publicada-por la prensa el 16 de febrero de 1959, "consolidar las fuerzas" independeniístas en un movimiento de integración total, en una poderosa cruzada de exclusiva motivación patriótica, y en un honesto y firme propósito de mantener este instrumento de lucha como organismo no'partidista." Esa declaración inicial describe perfectamente lo que ha venido a ser

el Movimiento Pro Independencia: consolidación de fuerzas independentistas, '

poderosa cruzada de exclusiva motivación patriótica e instrumento de lucha no partidista, 'Tal es, y ha de ser siempre, el Movimiento Pro Independencia. ■ Un Movimiento de esta naturaleza requiere qúc los que forman en

sus filas, y más aún, los que integran, sus cuerpos dirigentes, tengan la más; perfecta cláridad en cuanto al carácter de la organización, sus fines inmediatos ,»

y futuros, y especialmente los obstáculos a vencer y las tareas a realizar. I

Dos condiciones son indispensables para asegurar el éxito del Moví'I" J'

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• miento Pro Independencia: (1) tener un programa realista y efectivo y (2) poner en práctica planes que conduzcan a la realización de ese pro'grama,

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Lo anterior exige de parte de todos los afiliados, y especialmente de sus dirigentes municipales y nacionales, desarrollar hasta el máximo su - ^pacidad de entendimiento, lo que justamente podemos llamar: conciencia

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independentísta.

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Es decir, se requiere conciencia y acción indeperídentista. El proceso de lucha por la independencia está condicionado por una mayor conciencia independentísta,. que a su vez trae por- consecuencia una

Pero eso no basta. Es necesario que al entender le siga el hacer,

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(mayor acción independentísta. Y viceversa: una mayor acción independentísta .í trae por consecuencia una mayor conciencia independentísta.

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_ Esa relación entre concieiicia independentísta y acción indepen- .j dentista es Ja misma que existe entre programa y plan de trabajo indepen' A dentista'

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El primero responde al propósito de clarificar los fines inmediatos y futuros del Movimiento Pro Independencia dentro del marco de realidades que* nos rodea.

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El segundo responde al propósito de concretar, en términos del prc' sente inmediato, los obstáculos a vencer y las tarcas a. realizar.

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Esta tesis íntegra ambos, programa y plan de trabajo, en un cuerpo , doctrinal que resume la teoría y la acción de la nueva lucha por ía indepen*'}' ■

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Primera Parte

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PANORAMA DEL PUERTO RICO DE HOY

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CAPITULO I

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BOSQUEJO GENERAL ■••«.i.-

I —Desenvolvimiento Colonial

El pueblo puertorriqueño comienza a fomafse en los pnmerós tiempos de la colonización en el Siglo XVI (1508). A principio del Siglo XIX acusa características propias y cuaja como nacionalidad.

En 1898, cuando en forma definitiva se afirma la jiersonalidad jj

puertorriqueña, y toma cuerpo en un Gobierno Autonómico que habría de I ser" antesala de la independencia, ocurre la invasión norteamericana. ^ La invasión y conquista de Puerto Rico por las fuerzas armadas de • Estados Unidos uicrce el proceso natural de desarrollo de la nacionalidadEse acto, como justamente se ha calificado, actuó a manera de trauma, entorpeciendo y aún paralizando la clara manifestación de la conciencia puertorriqueña.

Puerto Rico entró en el Siglo XX con 953,243 habitantes, que arroja xin promedio de 264 por milla cuadrada, el 21 por ciento población urbana, el 79 porciento población rural. San Juan, su capital, " contaba con 32,084 habitantes. ^

Para ese tiempo, de cada cien habitantes, 63 dependían directamente de la agricultura, 41 se dedicaba a servicios domésticos, 8 a industrias fa', briles y mecánicas, 7 al comercio y transporte y menos del 1 por ciento eran profesionales. {1)

^

j^Yi los primeros veinte anos de régimen colonial de Estados Unidos, el capital norteamericano estableció, su dominio en la siembra y manufactura de la caña de azúcar.

Sus bancos controlaron el crédito y la refacción agrí

cola." Decayó hasta rayar en la ruina la producción cafetalera, principal V

13-

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fuente de ingresos durante la segunda mitad del Siglo XIXComo lo había sido en el antiguo régimen, el gran comercio continuó

en manos de españoles La burguesía propiamente puertorriqueña, numérica

y económicamente débil, se debatió en niveles secundarios del comercio y óe la. pequeña explotación agrícola. El negocio de hipotecas y préstamos usura' .. ríos cobró primacía sobre inversiones en fuentes de trabajo e industrias. En este período hace su aparición el proletariado fabril al desarrollarse

- la industria de cigarros, y el proletariado agrícola al desarrollarse la industria azucarera. Al propio tiempo, aumenta el número de profesionales y se i inicia la formación de una clase media".

En los años de 1920 d 19i0, se impone la economía azucarera, y el interés de los barones del azúcar predomina en la política pública. El ha' cendado de ayer se transforma en colono de una central azucarera, y el

agricultor a su vez pasa a ser medianero. A la ruina deíl café íe sigue la decadencia de la producción tabacalera-

Este período prácticamente se inicia con la Primera Guerra Mundial. Esta obliga a liberalizar-un tanto el régimen colonial. Se implanta (1917)

una nueva ley orgánica (Ley Jones), y al propio tiempo se impone a los ■ puertorriqueños la ciudadanía norteamericana.

En el tercér periodo {'1930'1940), se vive bajo el signo de la deprC'

sión y crisis económica. La situación de la burguesía es ruinosa. La inci piente dase media se empobrece y el proletariado se pauperiza. Se inicia el éxodo del camno a la ciudad, y las ciudades, especial' mente la capital, se extienden en forma notable. Al propio tiempo, se co

mienza a desarrollar una constante emigración a Estados Unidos, especial mente hada la ciudad de Nueva York.

La década siguiente fl940'19S0) representa ^n cuarto perlero, que en la práctica se inicia varios años antes, al comenzar la Segunda Guerra Mun dial. Se prodama a Puerto Rico "el Gibraltar del Caribe", y se le hace

sede del Departamento Militar de las Antillas y del Décimo Distrito Naval. ' Comienza a desarrollarse una economía de guerra, de la que son pilares únicos la construcción de bases militares y el reclutamiento en .ijiasa para las fuerzas armadas.

La burguesía puertorriqueña cobra cada vez más carácter de hurgue-

sía cómpradora, es decir, dependiente de intereses extranjeros. Su dependenI cia económica se hace mas completa a medida que actúa por delegación o en representación de corporaciones de exportación norteamericanas. La crisis económica hace sentir sus efectos en la industria azucarera.

Esta comienza a perder su influencia política predominante. « Se inicia entone^ una nueva y mayor invasión de capital norteameri cano, sobre todo después de implantarse el programa de Fomento Industrial. Se establecen ramales de fábricas diversas y empresas subsidiarias de grandes corporaciones norteamericanas. El capital monopolista y absentista, que basta entonces se había limitado a ,1a producción azucarera, penetra en la industria de la construcción, en el comercio y en el campo de los servicios. En este período, la clase media, formada en gran parte por profe14


sionales y burócratas gubernamentales, se desarrolla numéricamente. Al' propio tiempo aumenta extraordinariamente la emigración a Estados Unidos. De otra parte, el 'sector organizado de la clase obrera pasa a formar filas.''

rn uniones norteamericanas bajo el dominio o control de organizadores norteamericanos. .

Como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, crecen los sectores directamente dependientes del gobierno norteamericano por servicios pres-" tados en las fuerzas armadas. Al avivamiento económico promovido por Ja guerra, se' une la creciente actividad gubernamental y las fuertes inver siones de capital norteamericano. Estos factores traen por consecuencia un mejoramiento de la situación económica.

En el período siguiente, .(195.0-1960), todos los procesos iniciados.^* en la década anterior se acentúan. La integración del campo y la ciudad ' se hace más evidente (la población es mitad rural y mitad urbana), y en particular se extiende en forma extraordinaria la zona metropolitana de la capital.

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-

• Apenas se encuentran sectores de la economía én que no haya pene trado el capital norteamericano: industria, comercio, servicios, etc.

Como

^ resultado de esta preponderancia económica decae el mediano comercio, tanto en el ramo de alimentos como de mercancía seca. El monopolio, la concen-

tracfón de riqueza y d absentismo, considerados antes, junto al latifundio, como males de la industria azucarera, resultan ser hoy la nota dominante

de la economía en general.

A las inversiones de pequeñas industrias marginales, le sigue la inver sión de capital norteamericano en industrias de avanzada técnica, como es el

caso del petróleo, molino de trigo e industria química.

Estas empresas son

ramales .o subsidiarias de. empresas matrices en Estados Unidos, las cuales ee cuentan entre I;is quinientas más poderosas corporaciones norteamericanas.

Durante este período se construyen grandes hoteles, extensos cam pos de golf y demás lugares de diversión para turistas. Se persigue trans- -

formar al país en un centro del turismo norteamericano en el Caribe. AI iniciarse una nueva década (1960-1970), hallamos que, como, Consecuencia de la em.igración, hay en Estados Unidos alrededor de un millón de-puertorriqueños . De otra parte, hay alrededor de cincuenta mil norte americanos con residencia fija en Puerto Rico. •

La difererici.i de una y otra emigración es obvia: mientras la nuestra es.de gente que va a Estados Unidos a emplearse en los más humlides^ ofidos, y por tanto a engrosar las filas del proletariado, los norteamericanos vie

nen. a Puerto Rico en calidad de dominadores, y asumen posiciones deter minantes en nuestra sociedad. 2 — Extensión del Dominio Económico \

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La clave para iniciar un juido certero de la situación de Puerto Rico y sus posibles proyecciones futuras, se halla en la siguiente ecuación:

En 1929 el capital invertido se dividía en 27 porciento'nnrteameri' ,i cano y 73 pordento puertorriqueño. Hoy la ecuadón es a la inversa: De i /

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todo el capital que se invierte, el 78 porciento es norteamericano y sola^ 1 mente el 22 por ciento es puertorriqueño. Y2)

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■ ^ De continuar ese proceso, el dominio puertorriqueño de la economía

se

^^^reducicndo directamente en ésa misma proporción durante la presente

década

Es difial que un pueblo mantenga su preponderancia política, sociab y cultural, mientras pierde el dominio de su base económica. Es lógico deducir que en la medida en que los puertorriqueños pierdan el control de su economa, iran asi mismo pasando a plano secundario en todas las otras'

actividades de la sociedad. La dependencia y asimilación económica puede conducir a la depedencia y asimilación política, social y cultural. Si la absorción imperialista fuera permitida en toda su magnitud, d proceso conduciría a la desaparición de la nacionalidad puertorriqueña, i Pero ese desenlace es sólo concebible, si los intereses puertorriqueños y , nort^merícanos no chocaran inevitablemente. Este conflicto insalvable entre

los genuinos intereses de Puerto Rico y los intereses imperialistas de Estados Unidos, lejos de aminorar; ha de intensificarse por razones de su propia „ i;aturaleza.

— Concentracign y Absentismo

El monopolio, la concentración de riquezas y el absentismo predo-' minan en la economía en forma más abarcadora que en 1940. Eh las

dos décadas transcumdas desde entonces, lejos de haber logrado una más amplia autonomía económica, se ha expandido el dominio de Estados Unidos sobre nuestro país, a tal punto, que una verdadera plutocracia monopolista y absentista ha hecho'^presa a Puerto Rico. Esta situación se comprueba con datos de las más diversas fuentes

Uno dé los más pronunentes banqueros'(16 de abril de 1960) hizo ^ "la profesía de qué Puerto Rico estará completamente en manos de capital extranjero dentro del breve plazo de diez a quince años." f3j Y por su- ^ parte otro representante de la alta finanza afirmó (10 de marzo de 1961), si las cosas siguen como van, dentro de algunos años los puertorriqueños

habremos dejado de ser actores para convertirnos en expcctadores del gran drama económico que está teniendo lugar cií Puerto Rico". ("4) • Las támaras legislativas decidieron nombrar (28 de abril de 1961) una comisión especial para estudiar los problemas creados "por la concentración de la actividad económica y de la riqueza en algunos grades consorcios de empresas, por los imperios económicos y monopolios peligrosos que van

surgiendo, por la desmesurada y peligrosa inflación en los costos do la tierra, por la faíta de participación adecuada del capital residente en el programa de industrialización..." fSJ

La presente situación no es simple resultado de fuerzas ciegas de la economía. Es además producto de una proclamada po itica gu ernam h) — Paraíso de Inversionistas

El programa de industrialización, no ha tenido por finalidad 16


V •

s

desarrollo del capital nativo, sino que desde un principio se orientó ^<aria

el propósito de fomentar la inversión norteamericana. El resultado ha sido,

no lina industria nacional puertorriqueña,,la ampliación del mercado local yj

ia conquista de nuevos mercados, sino la siembra de corporaciones norte americanas en nuestra tierra.

Esto es hacer de nuestroi país un paraíso de inversionistas, como ha sido

calificado por ciertos financieros norteamericanos. Las industrias extranjeras disfrutan de diez años de exención contributiva.

En el curso de los últimos años se han establecido 710 fábricas, seg in informe (17 de julio de I96I) con un capital invertido de.$550. millones.

De esa cantidad, sólo $50 millones es capital puertorriqueño y $50 millo nes capital de la Compañía de Fomento Industrial. Eso arroja una proporción ,dei 18 por ciento puertorriqueño frente a 82 por ciento norteamericano- (6) ,

Los propagandistas gubernamentales justifican esa situación diciendo

que tales empresas proveen empleo a 50,000 personas"(mujeres, la mayoría), con una nómina semanal de $1,700,000.

Se pretende hacer creer que nuestro pueblo es quien más se beneficia de toda esta situacinó. La verdad es precisamente lo contrario: Quien real mente se beneficia es la plutocracia monopolista y absentista que ha hecho

presa a Puerto Rico-

^

Véase lo que en términos de pesos y centavos gana nuestro pueblo. Las 710 fábricas promovilas por -U -Administración de Fomento Industrial emplean 50,000 personas con una nómina semanal de $1,700,000. Eso asciende más o menos, a '$88 millones anuales.

De los 50,000 empleados, 45,000 son obreros de producción con un jornal promedio de $37.00 semanales. A base de ese promedio, la nómina anual monta a poco más de $17 millones. Tal .es la cantidad de dinero que realmente pasa por los bolsillos del pueblo.

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A lo' anterior habría que sumar el. montante de los jornales que está por encima del promedio y los sueldos de .algún personal técnico puertorri queño. La cifra por tanto, es un poco más dé diecisiete pero mucho i^nos de ochenta y ocho millones.

El pqrciento de ganancias sobre el capital invertido en Estados Unidos es de 10.4 por ciento, 19.2 por ciento y 22.1 por ciento, en el caso de cuatro grandes corporaciones que también operan en Puerto Rico. (7). Eso es allá Con

fuertes contribuciones, con jornales que son el doble o más de lo que pagan aquí.

.

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Según anuncio publicado en el New York Times por , Fomento In

dustrial dé Puerto Rico, "el beneficio sobre inversiones del capital norteame

ricano en artículos manufacturados en la Isla "promedia un veintiocho por dentó (28%) anualmente."(8) De acuerdo con esta información sobre la tasa de ganancias, las empresas norteamericanas promovidas por la Administra

ción de Fomento Industrial derivan beneficios anuales que sobrepasan la 17


cifra de CIENTO VEINTISEIS MILLONES DE DOLARES.

Eso signifícíi que en menos de cuatro años, el capital ABSEJs^TISTA RECOBRA, por vía de ganancias, la totalidad de sus inversiones.

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c) •- FroCeso de Absorción Económica El contraste entre las ganancias que se extraen deí país ($126,000,000 anuales) por las empresas norteamericanas de Fomento Industrial y lo que éstas pagan por concepto de jornales ($17,000,000 anuales, y en todo caso, un máximo de $50,000,000) es solo un aspecto de la condición de explotación a que está sometido el pueblo de Puerto Rico.

Las ganancias 'de l^ corporaciones norteamericanas salen del país y van a engrosar ios grandes capitales deda piut(x:racia monopolista y absentista. Para tener una idea de cómo han aumentado en los últimos años, basta tomar

en cuenta el negocio de seguros. El volumen total de primas cobradas en

; 1960 ascendió a $44 millones. Hay 154 compañías ^tablecidas, dfe las i cuales solamente 13 son puertorriqueñas. Las compañías norteameriainas

j cíe seguros extraen alrededor de cuarenta millones de dólares anualmente" de' Puerto Rico (9)

.

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Otro dato que apunta hacia el incrementó de la concentración de

riquezas, monopolio y absentismo, es el ttaspaso de las Centrales Canóvanas,

Juncos, Fajardo, Cayey y Caguas a una de las cinco grandes' corporaciones norteamericanas dueñas de Hawaii, la C. Brewer ^'^Co.

En violación

al límite legal de las quinientas cuerdas, adquirió, además de las 18,000 cuerdas propiedad de las centrales, 33,000 cuerdas de la Autoridad de Tierras en calidad de arriendo. Hoy la O. Brewer Co. posee en Puerto Rico un latifundio absentista de 51,000 cuerdas de nuestra mejor tierra-culti' vablc. fio) ~ El caso de la Borden, una de las quinientas corporaciones más pode luSdS de Estados Unidos) ilustra igualmente este proceso de absorción de

nuestro país por la oirgarquia plucocracica norteamericana. Esa compañía adquirió varías empresas lecheras puertorriqueñas y en los primeros seis meses de operacioi>es dominaba el 24 porciento de la producción en general, y el 34 porciento de la distribución de leche en la zona metropolitana. Para fines dé año confiaba aumentar las ventas en 15 porciento.

Esto significa

que dentro de poco, la mitad le la industria lechera habrá caído en las garras de esa compañía absentista. {llj

Una moderna fábrica para el empaque de piña pasó hace poco

poder de Stokeiy-Van Camp, otra de las poderosas corporaciones que se,

cuentan entre las quinientas de mayor capital en Estados Unidos. Cl'2J Otra

de igual magnitud, la National Biscuit Co., adquirió la fábrica de galletas Sul

tana

La industria de ron, tradicionalmente puertorriqueña, ha sido inva

dida por la Seagran^s, otra de las quinientas,-habiendo pasado a su poder

varias marcas de los más famosos licores de Puerto Rico. También la pro ducción de pan y la repostería ha sido absorbida,, en gran medida, por la Kolsum otra compañía absentistíL. norteamericana.

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Ese proceso de absorción ha tenido lugar en todos Iqs campos de la tconomía. Donde más fádhnente se aprecia es en las ramas de la distn-

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Ya son nombres com'unes, en úrlimentos; Grand Unión y Pueblo;

en farmncin; Walgreen; en Joyería, Gordon; en zapatos, Tom Macann; en

mercancías en general, Kresgee's, Franklyn, Woolworth^s, Lcrner Shops, Bellas Hess, Seara, etc.

d — £I Fenómeno de Ja Inflación Esa creciente monopoIíZíicidn de todíss las ramas de Ja economía va acompañada del fenómeno de la inflación: aumento del precio de la tíerrav de las viviendas, de los alquileres, de la ropa, de la instrucción, de la tranS'

portación y de los aalimentos. El costo de los-sobares en las urbanizcicwiés- privadas se ha elevado hasta el 32 por ciento del costo tatal de la vivienda. (12) Según fuentes oficia' Ies, las 1,790 cuerdas que se necesitan para el Programa de Carreteras del Area Metropolitana de San Juan hubieran costado en 1960 alrededor de $5,400,000- De esperar hasta 1975 para comprar esa misma cantidad de tierra, presumiendo que el alza continúe, sería una erogación~~para el erario público de rio menos de $78,000,000. (14)

' De prevalecer el "dejar hacer" y de no poner en práctica una firme política contra la inflación, tal es la condición que nos» espera. Es lo que puede deducirse de la experiencia de los últimos años. Según la fuente antes

citada, en los diez años transcurridos entre 1949 y 1959>se multiplicó por. cuatro el precio di los terrenos en el Area Metropolitana de San Juan.

El alza escandalosa del precio de la tierra ha hecho prácticamente im' posible la construcción de casas realmente a bajo costo, es decir, a los niveles en que se vendieron las casas originales de Puerto Nuevo.

Las vivienda.s de .

esa primera urbanización en gran escala que se construyó en Puerto Rico, se vendieron á $4,500.

El precio de más o menos el mismo modelo'de vi-

vienda, se elevó poco tiemno desnités a $6,000. En 1957 sé duplicó. En la actualidad, el precio de las casas de las nuevas urbanizaciones que se cons truyen, generalmente rebasa la suma' de $14,000. (15) Esto significa que la industria privada no puede producir una casa'

para familias con ingresos menores, dé $3,000 anuales. Lo que deja fuera, de la posibilidad de poseer una casa a las cuatro quintas partes del total de familias puertoriqueñas.- Agrava la situación el límite máximo de ingreso que rige en los caseríos o tirbanízaciones públicas. Una familia con un ingreso anual de más de $2,300 no tiene acceso a uno de esos apartamentos porque sus ingreso.s rebasan eb límite. Pero tampoco puede

cornnrar una casa en el mercado por razón contraria: no posee ingresos suficientes.

Toda esta situación se agrava por la invasión de especuladores norteamericanos resn^ldndos por millones y mi'loncs de dólares. Las tiansacciones que realizan se mantienen en secreto y en ningún caso llegan a conocimiento del pueblo. Hasta donde se sabe, inmensas extensiones

de tierra del litoral norte, entre Carolina y Fajardo, ya están en posesión de especuladores norteamericanos en bienes raíces. (16) El fenómeno de la inflación se hace también evidente en los

renglones de mayor consumo. El informe oficial sobre índice de precios 19


al consumidor alcanzó en marzo de 1961, una nueva marca: 130 3 tomando , por base de cien el periodo 1947-49. (\1) Eso significa que de ¿os años al presente, nuestro pueblo -paga casi una. tercera parte más por los artículos que compra. De establecerse la comparación, con un período anterior,

se vería claramente como se han duplicado los precios. Es evidente, pues, que los supermeicados y demás empresas monopoHzadoras en cadena, no lepresentan rebaja alguna de precio^ al consumidor, como se ha querido * hacer ver, sino lo contrario.

Toda esta pavorosa situación de un país on proceso de cambiar de dueño, se justifica a base de una supuesta prosperidad económica. Lo ^ificioso, y prácticamente efímero, de esa prosperidad, lo demuestra el hecho de no ser resultado de un- desarrollo de fuerzas productivas en manos

puertorriqueñas.- Por el contrario esos factores, especialmente, en la agri

cultura, han quedado rezagados, cuándo no absolutamente postergados. Donde mayor actividad y crecimiento manifiesta la economía es en

las ramas de las construcción, comercio y servicios. • Esos campos, contrarios a la industria y a la agricultura, no son verdaderos creadores de riqueza social. Por lo "mismo, provocan una expansión, del crédito sin límites, y se mantiene el crecimiento sobre esa base.

-

Tres grande^ pilares sostienen la prosperidad de estos últimos años €n Puerto. Rico: 1) inversión de capital extranjero, 2) subvenciones guber^ namentales y 3) expansión ilimitada del crédito. Se demuestra así lo pura mente artificioso y ficticio de esa llamada prosperidad. 3 — RASGOS DE UNA ECONOMIA COLONIAL

a) — Deuda'Pública y Privada - En los últimos veinte anos el gobierno ha aumentado siete veces Is-

deuda pública hasta rebasar la suma de $190 millones. Pero para tener una idea del alcance de la deuda total, hay que sumar a esa cifra los $230 millones a que ascienden los préstamos concertados por las corporaciones públicas (Autoridad de' Fuentes Fluviales, etc.), que la eleva a $420 'millones, a lo que habría que añadir la cifra incalculable de préstamos hipotecarios y.ventas a crédito que pesan sobre innumerables familias. (17)

En fin de cuentas, la falsa prosperidad de que se supone goza en la actualidad Pue^ Rico, es resultado directo de la venta del patrimonio del pueblo (tierras .e industrias), proceso que de continuar en forma iuui' ^ tcrrumpida, conduciría al traspaso total del país de manos puertorriqueñas a manos norteamericanas.

h) — Crecimiento Urbano

Cambios notables se registran en Puerto Rico al entrar en la segunda mitad del siglo XX. Más del 50 por ciento de sus habitantes vive én a zona urbana. El crecimiento de la población (2,300,000 en total) pracUca-

mente se hi estabilizado por razón de la emigración a Estados Unid^. Los cálculos más conservadores indican que alrededor de medio millón de, torriqueños emigraron de su patria durante la' década de 1950-60. La fuerza obrera asciende a poco más de 600,000, de la cual , 20


o alrededor del 14 por dente, está en desempleo permanent.e De cada cíen personas que se ihcorporan a la fuerza obrera, doce a quine© están destinadas a permanecer en paro forzoso. El establecimiento de las nuevas

industrias y la emigración anual de cuarenta a cincuenta mil trabajadores, no ha sido suficiente para abolir el desempleo crónico. (18)

Hay poco más de 2,000 establecimientos industriales que empiezo alrededor de 80,000 trabajadores. Su mayor concentración es el área metrO' politana de la capital, y en Ponce, Mayagücz y Arecibo. Aunque las grari' des empresas son de capital norteamericano, la mayoría de los establecimientos que emplean un promedio de 16 • trabajadores, es de <apital puertorriqueño. La ciudad ha cobrado decisiva importancia como determinante económico, social y político. San Juan, que se inició en el siglo con poco más de treinta mil Habitantes, tiene ahora 650,000 contando su zona metro'

politana' que incluye el antiguo municipio de Río Piedras, más Carolina, Guaynabo, Bayamón y Cataño.' El crecimiento urbano se identifica con el progreso. Tres cosas a su vez han venido a ser timbre de- ese progreso: la casa en una urbanización,,

ci automóvil y el centro comercia!. A ello parece estar reducida la amhi' ción de la clase media que durante las últimas dos décadas se ha desarrollado numéricamente.

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En la actualidad, un sector de nuestro pueblo padece de todas las .

"iimitadónes de la mentalidad pequeño burguesa. Se piensa en términos del ^ más estrecho egoísmo, y recordando, las penurias de ayer, se vive 'en el presente, aunque sea de prestado, hipotecando el futuro. c) — El Falso Determinismo Económico Los actuales rombres de gobierno actúan a base de que el progreshm

desarrollo de, nuestra economía conduce a una mayor integración con la economía de Estados Unidos.

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Esto nos lleva a lá siguiente consecuencia indeseable: las decisiones económicas emanarán de Estados Unidos, y no de Puerto Rico, lo que con'

llevaría también, que por encima de Jas posibles reformas jurídicas. Jas ded' siortes políticas seguirían en manos de Est¿idos Unidos, , base económica propia, desaparecería también con toda probabilidad la nacionalidad puertorriqueña.

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La economía puertorriqueña no tiene necesariamente que integ^sc

a la norteamericana para progresar. Puede mantener estrechas rel^i^ea

con ella, como con otros pueblos, pero manteniéndose libre de ser aborbida Juzgar inevitable una ' más estrecha integración de nuestra economía a la economía norteamericana, es confesar de antemano que estamos cond^

nados a desaparecer como nacionalidad. Así pueden pensar los que ya se han muerto como puertorriqueños. Pero los que rehusan morir, que sin duda constituyen la inmensa mayoría, descubrirán que la propia preserva' ción está, no en una mayor integración de la economía de Puerto Rico con la de Estados"Unidos, sino en una mayor y más amplia autonomía económica.

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Ingreso de Icá Estratas Sociales

Los postulados, suicidas del determinismo económico han regido el 21


pensamiento de loe hombres de gobierno. Esa es aún ta filosofía poíítica ■ ominante, a cual saca fuerzas y se alimenta de la supuesta prosperidad

en que se vive.

El progr^o consiste, según se alega, en que el ingreso

personal promedio de la familia en Puerto Rico sobrepasa de $3,000 ^ anuales. Los homíbres del gobierno igualmente se vanaglorian de haber elevado mgre^ anual per capjta a $622. Reconocen que es menor que el ingresa per capiU el mas pobre de los estados norteamericanos. Pero- ínmediatai mente afirman que es mayor que el.de la generalidad de los países latino-

^ n menéanos. ■

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Tales cifras -pueden impresionar a primera vista. Por lo mismo, se

^naciSial

desequilibrada e injusta distribución del ingreso

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es que el ingreso per cápita c(»no el ingreso promedio por

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que ocultan el vCTdadero ingreso de las grandes mayorías oficiales del censo de 1960 se desprende que sola-

j \ Pj>'''ciento de 1^ familias. pirertorriqueñastienen más de $3,000 «1 rrn ^ amo. El promedio para el 81.7 pordento restante es inferior a ^ ^"^reso al año. - Lo$1,00 que al quiere _ •ocho viven con poco más de mes.. decir, que de cada diez familias,-

El cuadro de ingreso por familia, según' el censo ofidal de 1960, , es el siguiente: '

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, Ingreso, de más de $3,000, Número de'familias: 18.2%' 1 ,Ingreso entre $3,000 y $1,000, Número de fámilias: 33.8% ' t Ingreso de menos de ?l,OO0, Número le famiUás: 47.9% rnn

familias puertorriqueñas vive "

?enn de que' esa mitad el el31 cuadro pordento vive más con menos ^ de $500 4de ingreso al ano.YLo presenta todavía revelador, de que una de cada tres familias puertorriqueñas, vive con $41 66 al mes, (191.

a) -r— Semiparasitismo y Pauperismo El que aún-- hoy, casi la mitad de la. población viva en condidóQ de p<;uperismo, es solo.posible por la ayuda de bienestar social quf» se

presta al pueblo.

Más de 123,000 familias, que representan un total de

706,574 ^rsonas, recibieron en un solo año 96,660,152 libras de distintos

artículos bajo,el Programa de Distribución de Alimentos. (20) De hecho, la mitad de la población, y eq los municipios del centro montañoso, la mayoría de la póblacíón, lleva una vida seminarasitaria, sostenidos en gran parte, por la asistencia pública. Es fádl imaginar las consecuencias económicas, 'sociales, políticas, y aún morales, que una situación tal procrea. (21) Todo ello apunta hacía una realidad: En. Puerto Rico se vive en

un ambiente de crisis permanente. Los problemas básicos de trabajo y vi' 22

*


vienda están muy lejos de haberse resuelto. El desempleo crónico sigue coiuo una constante fija" en la economía. Ix)s salarios continúan a la zaga de la inflación de precios.

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Los jornales arrojan un.promedio semanal de $12.00 en agricultura, $28.00 en manufactura, $25.00 en construcción, $26.00 en el comercio, $35.00 en servicios públicos y $39.00 en el gobierno. (22) En lo que respecta a vivienda, unas 80,000 familias viven actualmente en arrabales, lo que equivale a un total de 320,000 personas, o sea, casi la sexta

parte de la población de Puerto Rico. No empecé los esfuerzos realizados en ese campo, oficialmente se ha reconocido que surgen 1,200 casas de arrabal en la zona urbana todos los años. Y en lo que se refiere a la zona rural, «e.

considera que el 71 por ciento de las viviendas se hallan en condiciones bajo .lo normal. (23) Esto es así aun cuando se ha- mantenido una constante corriente-

migratoria hacia Estados Unidos. Se ha cerrado los ojos a lo que la emigra ción significa para el país; la pérdida del personal más productivo, especial mente varones entre los veinte a veinticuatro años. Más de 80,000 puertorri

queños entre esas- edades se vieron forzados a abandonar a su país en 4 curso de la última década, durante la cual, la emigración total ascendió a niás de medio millón de personas- Es evidente que, en una u otra forma, ha sido estimulada como recurso fácil para aminorar las presiones sociales y asegurarcl mantenimiento de la artificiosa placidez. (24)

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CAPITULO'II \

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FipCION Y REALIDAD POLITICA "j — Pol:ttc£i de Paliativos

AI pueblo de Puerto Rico se.le gobierna sobre bases seudopatemalistas.

.La antigua práctica de la compra y venta del voto, que hacía posible mantener una ficción de democracia,' ha sido superada por la distribución de dádiva» gubernamentales que acallan la protesta aún antes de cuajarse. Esta practica no resuelve problemas. Sencillamente, aplaca los ánimos y desvía la aten' ción popular de las verdaderas causas de los males sociales.

Eso,es lo que explica el funcionamiento de múltiples programas buro'

oráticos, lo que demuestran la hondura y extensión de los problemas econc

micos y sociales. A éstos sólo se le hace frente con paliativos, nunca con verdaderas soluciones. Tal es el Caso de. las 600,000 personas, 25 porciento

de la población, que en parte se sustentan de la repartición de excedentes de alimentos que, distribuyen las agencias de bienestar público.

Esa misma política seudopaternalista justifica la permanencia de bases j

militares con el argumento de que son fuentes de trabajo para algunos puer' j.torriqúeñüs. Igualmente excusa la administración norteamericana del correo, | de las aduanas y de otros sei-vicios, a basé de que así nuestro pueblo se libra , de sufragar tales gastos. Por razones de igual calaña aprueba el servicio, militar obligatorio. Trastoca así los más altos valores, llegando al extremo j de elevar a categoría de necesidad y conveniencia, y aún de honorabilidad,, ló que es degradación e intervencionismo. 2 — Bastión y Fortaleza Militar

Los intereses particulares de Estados Unidos rigen todas los flctiut-cioncs, en Puerto Rico Es lo que explica la expropiación, para fines militares, de 25


24,000 de -las 27,000 cuerdas de Vieques. A lo que se suman 56,000 cuer

das que se reparten la Marina, el Ejército y la Fuerza Aérea en otros lugares, más de 28,000 cuerdas de reservas íorestales, haciendo un total de 108,000 cuerdas, bajo el dominio directo norteamericano. Lo que es igual al 13 por ciento de la tierra cultivábale. (25) Las fuerzas armadas de Estados Unidos resultan ser los más grandes

terratenientes, y poseen el dominio de carreteras, hospitales, facilidades portuarias y aéreas, observatorio meteorológico y otros servicios. Las ins talaciones de cohetes dirigidos, de bombarderos atómicos y de armas nuclea' res, hacen de nuestro país una base militar de. primer orden. Con lo pequeña y densamente'pobiada que es nuestra Isla, Estados Unidos mantiene en ella nada menos que nueve bases militares principales y otras de menor importancia. (26)

.

Se pretende hacer creer que toda esa parafernaria se mantiene para beneficio de Puerto Rico y no por el interés exclusivo de Estados Unidos. Al pueblo de Puerto Rico se le oculta que es un bastión o fortaleza militar norteamericana, con toda- clase de artefactos • y armas nucleares y que como

tal se ha constituido en el blanco de ataque más atractivo de esta parte de América, en caso de desatarse una tercera guerra mundial- Se pretende dulcificar esto enumerando una sarta de millones de dólares que supuesta'

mente recibe nuestro pueblo, contándose entre éstos $50 millones para sala rios a empleados federales en 1^ bases rüilitares, $35 millones para vete ranos, guardias nacionales, seguros sociales y subvención a azucareros, $30 mi llones en préstamos y donativos para viviendas, renovación urbana, etc. En fin, las cuentas dei gran capitán que se traducen en las supuestas ventajiasi

de que goza nuestrp puebko bajo las presentes condicioneSu (27) 3 — El- Desenuoluimíento Co-nstitucional

El propósito del- seudopaternalismo es encubrir la. realidad colonia\\ de Piierw Rico., La evolución jurídica y constitucional, desde 1898 hasta nuestros días, no ha variado en sus fundamentos la sujeción política, eco nómica y militar.

Destituido el gobierno autonómico que puso fin a la época colonial se inició con un gobierno de tipo militar (1898). Dos años después (1900), se le dió ciertos,aparentes visos democráticos con el establecimiento (Ley Foraker) de una Cámara de Delegados electa por sufragio universal. Dieci siete, años más tarde (1917), se estableció una legislatura bicameral (Leyi Jones), y se adoptaron otras reformas menores. Se aprovechó la ocasión, de b Primera Guerra Mundial para decretar la ciudadanía norteamericanaí y poder así alistar a los puertorriqueños en las fuerzas armadas. El proceso de reformas tuvo qué aguardar hasta 1950, pasada la Segunda Guerra Mun dial, en la que sirvieron más de 60,000 puertorriqueños. Fue entonces que el Congreso de Estados Unidos enmendó la Ley Orgánica de 1917 y aprobó la Ley 600, llamada de Constitución y Convenio.. Esta nueva legislación confiere el título de Ley Relaciones Federales a los apartados de la antigua ley orgá nica que mantiene en vigor y concede ál pueblo puertorriqueño la oportuni dad de redactar una^ponqncia de constitución local, que fue finalmente en' 26

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mcndada y así promulgada por el Congreso de Washington. Esto es lo que ha venido a ser llamado en inglés "Commonwealth" y en español, "Estado Libre Asociado", 4 — El Estado Libre Asonado

Las leyes que aprueba el Congreso de Estados Unidos tienen vigencia, total en Puerto Rico. Su jurisdicción legislativa es abarcádora. Prácticá' mente no hay un aspecto de nuestra vida sobre la cual no se legisle en

Washington para nosotros. Tenemos, efectivamente, una Legislatura. Esta tiene poderes para aprobar leyes ^ de tránsito y mil- y una leyes similaresPero sobre la industria azucarera, por ejemplo, es Washington quÍCT. legisla. Washington dice cuánta cana se.ha dfe sembrar. Washington dice cuánta azúcar se puede vender, y a qué precio, y a quién. Y así es en todo lo que realmente tiene importancia.

La jurisdicción legislativa del Congreso de Estados Unidos es tan

vasta que'incluye hasta las relaciones obreros'patronales. (Ley Taft'Hartley). Washington también dicta los salarios que se ha de pagar á los traibafadores fLcy Federal dc Salario Mínimo); En resumidas cuentas, Washington re glamenta la agricultura, la idustria y el 'comercio. Lo que puede hacer el gobierno que elige nuestro pueblo coii sus votos, se limita a cuestiones accesO' íV-

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rías, complementarias y de forma.

El ponderado Estado Libre Asociado es inferior en poderes al régimen \ autonómico concedido por España en 1898. Bajo su Carta Autonómica, núes-! i! i'T

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tro gobierno tenía ingerencia en la concertación de tratados comerciales. En'" ese campo Washington no permite ingerencia alguna de parte del pueble/'

puertorriqueño. Tampoco lo permite en las cuestiones referentes a la entrada, y salida de nuestro territorio de nacionales o extranjeros. Igualmente se re-, 'serva el dominio absoluto de las aduanas, del correo; de tos puertos, de la'

transportación marítima y aérea, de la banca, la moneda y las finanzas. El gobierno de Estados Unidos eierce a su voluntad y sin cortapisas, el derecho a la expronia,c{ón- forzosa. Esto es lo que hizo posible el estableci miento de bases militares por procedimientos legales. En la misma forma

ejerce domíriio completo de la radio y la televisiónTampoco la ju.'iticia está libre del control norteamericano. Funciona en Puerto Rico una Corte Federal con fiscales directamente nombrados ^ responsables al Procurador General de Estados Unidos. Las dedsiones de nuestro Tribunal Supremo no son finales, sino apelables,a Wáshington; La

policía igualmente está suiboráinada a Wáshington a través del Buró Federal de Investigaciones y de su red de agentes secretos.

rV-v".

Finalmente, Estados Unidos impone a nuestro pueblo el mayor de los tribútos, el de sangre. Se nos envuelve en guerras sin nuestro consentí^

miento. Somos un pueblo de parías: no tenemos personalidad internacional. rf-V

Toda esa situación, en su coniimto, tiene un nombre: coloniaje. Las palabras "estado", "libre" y ^'asociado" que se le aplican a Puerto Rico en

espñol, (én inglés, Commonwealth), no alteran en lo más mínimo esa rea- _ lí'dad.

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5 — Supuestos Ventajas de la Dependencia La mayor de las ventaias de aue se supone goza Puerto Rico es el

llamado comercio libre con Estados Unidos. Este falso fetidie se hermana 27

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con otro; el de Ta devolución de contribuciones sobre los productos que entran "al mercado norteamericano.

Cierta gente anda postrada ante esos dos fetiches, cegados por un puñado de millones de dólares. Eso los incapacita para entender el.reverso de" la moneda.

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O-) — Devolución de Impuestos Federales Es cierto que a Puerto Rico se le devuelve el monto de los impuestos federales que se cobran en los puertos norteamericanos por artículos importa' dos de la Isla. Pero eso sólo tiene importancia con relación a un producto: el ron. Y el que ese dinero paso a nuestro tesoro no es una gracia que,se concede sino una conveniencia norteamericana. Mucho más beneficiaría no

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cobrar la contribución.

Si el ron de Puerto iRco entrara libre de impuestos al mercado norte' americano, no recibiríamos, naturalmente, el importe de la contribución, pero nuestro ron se vendería allí más o menos al precio que se vende aquí.. Es evidente que su exportación se multiplicaría a una potencia desconocida. Nuestro ron competiría con ventaja con todos los licores fuertes por una mayor porción del mercado de Estados Unidos.

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Es pura ingenuidad considerar como dádiva el dinero que se devuelve

a Puerto Rico "por ese concepto.. Se hace porque no hay más remedio que hacerlo asi. La razón es obvia: Si no se impusiera esa contribución al ron que exportamos, nuestra industria licorera competiría con ventaja, lo cual sería en perjuicio de los intereses licoreros norteamericanos. Si se cobrara

y no se nos devolviera el importe, sería renegar de uno de los más altos postulados de la revolución: "taxation without representation is tirany". Lo más conveniente a] interés de Estados Unidos es cobrar el impuesto y pasarlo ?. nuestro tesoro. Se protege así su industria licorera y por carahibola se nos tapa la boca con un puñado,de dólares.

bj — Mercado Libre de Embudo

Es claro queja tan alabada devolución de impuestos federales es lín fetiche. El otro es el llamado comercio libre. Se pretende que debemos"

adorarlo por razón de que nuestros productos gozan de libre acceso al mercado norteamericano, el más rico del mundo, etc. Lo cierto es que se trata de un comercio libre de embudo, donde lo ancho toca siempre a Estados Unidos y lo estrecho a Puerto Rico.

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Es jumamente significativo que en aquellos extremos en que el tal sistema de comercio libre "pudiera convenir a nuestro país, ahí precisamente e.<5 que se levantan trabas. Por el contrario, en todo lo qué convien& a los intereses norteamericanos, que es en todos los extremos del comercio libre, ahí no existe traba alguna. Es la-Ley del Embudo: lo ancho para los dd norte, lo estrecho para nosotros. •

Dé que sólo hay trabas para Puerto Rico y ninguna para Estados Unidos, lo demuéstra el caso del azúcar. Peor que un arancel es la cuota que

fija precio y cantidad para comprar. A lo que se añade; la prohibición de 28

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exportar azúcar refinada al mercado norteamericano, cosa que se impone con el exclusivo propósito de salvaguardar los intereses monopolizadores de las refinerías de Estados Unidos.

Para estar a la par, habr'a que imponer una cuota, más prohibición de ulterior elaboración, a algún producto norteamericano que comparara con

lo que el azúcar representa en nuestra economía. Pero ese no es el único renglón en que se echa abajo el ensalzado comercio libre en perjuicio de Puerto Rico y para beneficio- exclusivo ^ Estados Unidos. Similar es el caso del ron, ya antes señalado. ^ -

Si contáramos con muchos renglones, como el azúcar y el ron, sin

traba de cuotas, prohibición o impuestos federales, entonces cabría alegar

que el llamado comercio libre beneficia en alguna medida a Puerto Rico. Pero precisamente, a los dos únicos productos con los que ventajosamente podríamos competir en el mercado norteamericano, se les coharta de alguna manera. /

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Nada significa el llamado comercio libre para nuestra producción cafetalera.

Lo mismo sucede con el tabaco, las frutas, etc. De nada nos

sirve el privilegio de poder vender nuestros productos en el gran mercado norteamericano que se extienda hasta San Francisco. Podríamos hipotética'' mente exportar automóviles, receptores de televisión, ^enes eléctricos y de .vapor,' y hasta cohetes teledirigidos. En fin, podríamos -vender toda clase de artículos libremente, sin pago de arancel, en el mercado norteamericano, el más rico del mundo. Pero la preponderancia industrial, que es salva

guardia más efectiva que las más altas murallas de aranceles, no radica en nuestro país sino en el otro, lo cual hac¿ que le toque- lo ancho del embudo. Estados Unidos invade nuestro mercado con sus millares de productos

y vende más de $800 millones anualmente, lo que hace de Puerto Rico bu ■S-

primer mercado en el Hemisferio y quinto de mayor importancia sr^^l por Ib menos la mitad de los artículos que importainos los paga nuestro país.

mundo. (28) Según juicio. conservador de la Comisión Federal de Tarifas, más ca.ros que si los adquiriera en otros mercados. (29)

Esta situación trae por consecuencia el constante déficit comercial que hace más de dos décadas arrastra Puerto Rico..

Los economistas i|ue sirven de apologistas del colonialismo, afirman

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que el déficit comercial no tiene importancia. .Alegan' que el desbalance se compensa con otro tipo de ingresos: gastos del personal militar norteamericano, devolución de impuestos federales, pensiones de veteranos, participación en' presupuesto de carreteras, bienestar público, educación, etc. Esa es una concepción de economía parasitaria. Tales ingresos no^se

generan en el país. Lejos, por tanto, de tener la cualidad de contribuir al desarrollo de las fuerzas productivas, únicii base sobre la cual puede descansar 29


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una- economía saludable, atan y hunden más al -país en la dependencia. 6 — El Monop'olio Marítimo

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El llamado comercio libre no es gratuita concesión ni siquiera en lo estrecho del embudo, que es lo que toca a Puerto Rico. Ese sistema de Ínter' cambio comercial con Estados Unidos es también resultado de las llamadas

Coastwise Shipping Laws. Estas obligan a nuestro país: 1) a servirse de bar' eos construidos en astilleros norteamericanos, y2) a utilizar en su comercio

sólo barcos que naveguen con bandera norteamericana. Más de mil millones de dólares en mercancías se transportan anual' mente entre Puerto Rico y los puertos de Estados Unidos. Ese comercio se fleva a cabo bajo condiciones de un cerrado monopolio marítimo- Estq explica que pagamos, casi treinta dólares ($29.95) por cada tonelada dei carga que se transporta de uno a otro puntq. .

. La Marina Mercante de Estados Unidos está fuertemente subvencio'

nada por el gobierno. Esas subvenciones no rigen para el comercio entre puertos norteamericanos. En el caso de tales puertos, propiamente dichos, ese comercio es mínimo, ya que la mayor parte del tráfico de mercancías Be

realiza por camiones y ferrocarril. Pero como a los puertos de nuestro país se les denomina norteamericanos, los barcos que navegan esta ruta no cuali' fican para subsidios gcbemamentales. Las compañías monopolísticas navieras trasladan el aumento de los co.stos al pueblo ouertorriqueno. Se explica

así que rija un sobreprecio de más de" cuatro dólares por cada tonelada dé carga.

-

En el curso de los últimos años los fletes marítimos se han aumentado en 28 por ciento. El sobreprecio, para el año 1957, se calculó en $9,500,000 lo que para todos los efectos prácticos significa: Cada habitante de Puerto Rico pagó un tributo de $4.14 a las * compañías navieras, por el solo hechc* de' llevarse a cabo la transportación en condiciones de monopolio. En fin de cuentas, por cada cien dólares de artículos que se compra en el mercado norteamericano, Puerto Rica paga $5.00 por transportación- marítima. Con tcdo lo excesivamente costoso que resulta a Puerto Rico el monopolio marítimo, éste tiene consecuencias todavía más perniciosas: Hace sumamente difícil, sino imposible, el desarrollo de un verdadero programa dé industrialización; afecta a los intereses agrícolas, por cuanto los altos fletes colocan en .condiciones prohibitivas la exportación de productos de la tierra; e impide el desarrollo de una marina mercante puertorriqueña y nos

mantiene aislados de los pueblos latinoamericanos, y aún de los más cercanos en la cuenca del Mar Caribe.

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Ninguna de esas condiciones podrá superarse siguiendo la política servil de abogar porque el gobierno norteamericano conceda alguna clase de subvención al monopolio naviero. La verdadera y única salida está en la demanda viril del derecho que asiste a nuestro pueblo a tener libre acceso a las rutas del mar-

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7 — Definición de Democracia

Se sostiem que el régimen impeVante en Puerto Rico cuenta con el 30


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respaldo de las mayorías. El límite de ese respaldo, sea el que fuere, no ' debe sorprender a nadie. Todo sistema, incluso los más tiránicos, fabrican fu propia base más o menos popular. Los modernos instrumentos de adoctrinamiento (la prensa, la radio, el cine, la tc'evincn), así como la escuela pública y privada, y hasta las igle sias, han estado al servicio o colaboran estrechamente, con el orden establecido'Pasando por alto cuestiones morales y de principios, por razón de sus "intereses creados, sirven al propósito común de apuntalar el coloniaje. La lealtad ciudadana se mide con un termómetro que no responde al calor del pueblo puertorriqueño. El termómetro sube y baja de acuerdo con ios intereses de Estados Unidos. De ahí que la democracia de la que tanto se habla, resulta ser una cuestión de grados. Ese estado de ficción, en el que prevalecen derechos formales mientras ■

-no afecten, los intereses vitales de ^stados Unidos, es lo-que se ha da3o en' '

llamar la democracia americana. De lo que se trata, precisamente, es "de la ; - necesidad de establecer una democracia puertorriqueña. ■ La democracia no es un producto de exportación. El pueblo mismo. . ha de procrear su propia d^ocracia.

cial a su propio ser.

Sólo eii esos casos se hace consubstan

De otra, forma, no pasa de meros pronunciamientos

-- que valen lo que el papel en que se hayan escrito.

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I La democracia no es una simple suma de derechos que permiten al ciudadano, una vez cada cuatro años, escoger entre dos candidatos para tales o cuales puestos. !-v' * fi-

Eso es lo formal y accesorio.

-Nadie ignora que aún los regímenes" más tiránicos celebran de vez en cuando elecciones, plebiscitos, referendums. . De alú que la prueba, dedemocracia hay que buscarla más allá de la forma. • Como lo que "importa es el contenido, la clave es la cuestión del poder. Por eso, la medida 3e la democracia es la extensión en que el poder radica en el pueblo. Es obvio que el pueblo en cuestión ha de\ekar libre de toda ínter-

vención extranjera- Es decir, hay democracia allí donde el pueblo, libre de toda ingeirencia extraña, ejerce el poder por sí mismo o por delegación, ¿in liniiiacioncs de niinguna clase, sin cortapisas de ningún género. Puede" haber, y los hay sin duda, países soberanos donde no existe

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democracia.. Pero ¡no existe por el hecho de ser soberanos, sino por otras causas.

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Sin soberanía no hay verdadera democracia.

La democracia está vin

culada a la soberanía, como la soberanía están vinculada a la independencia. - ,ii*í

8 — Evolución de los Partidos Políticos

Aún dentro de la recortada esfera de acción del Estado Libre Aso

ciado, el proceso que se ha seguido en los últimos años tiende a cancelar los •más significativos logros democráticos que nuestro pueblo ha alcanzado.

Se entiende que el mecanismo democrático, en nuestro Sistema, se j realiza a través de los partidos políticos que," al menos en teoría, canalizan r-V

31.


^ en forma diversa la opínióh y voluntad del pueblo. Los partidos políticos en Puerto Rico no son sino meros apéndices , de las dos gigantescas corporaciones que determinan el proceso electoral en

I Estados Unidos. Idos están los tiempos en que nuestra política colonial i manifestaba su propios caracteres en una diversidad de colectividades de origen puertorriqueño.

La rendición de nuestra autonomía ha llevado a los políticos que gobiernan la colonia a esforzarse por calcar al pie de la letra los patrt>nes políticos estdounidenses. Para ello, han aprobado una ley electoral que tiene el alcance de congelar en su actual situación el proceso electora.1 colóniai.

Mediante una combinación de Populares y Republicanos, se han establecido los requisitos más absurdos para la inscripción de nuevos partidos políticos, garantiz/ándose así que ningún nuevo- partido pueda alcanzar la franquicia electoral. Al miemo tiempo, las dos colectividades que monopolizan la accíd"h •política colonial se han convertido en corporaciones burocratizadas, subsi' diadas por el"estado,' transformándose en entidades dominadas por sendos grupos de políticos de oficio, que no ven más allá de sus pequeñas ambiciones de vivir parasitariamente de la política. «•

' Al mismo tiempo, esos partidos. van integrándose a los partidos nacionales de Estados Unidos, cuyo sistema de dos partidos ha dejado al r-argén del proceso político a la inmensa mayoría de los ciudadanos. El Partido Estadista Republicano es ya un apéndice del Partido Republicano de ^ Estados Unidos. Aunque aún el Partido Popular no: ha hecho formal afiliación al Partido Demócrata norteamericano, se sabe que, en la práctica, hay una perfecta sincronización entre ambas. colectividades-

Esa asimilación dé los partidos políticos es la culminación del pro ceso asimilísta que ha llevado a sindicatos, instituciones, profesionales, romer-

ciales, industriales, estudiantiles, religiosas y cívicas a perder su autonóiiSa en la integración a las entidades norteamericanas. En síntesis, los vehículos de expresión con que el pueblo cuenta en la -democracia para hacer valer • Au voluntací, habiendo perdido también su autonomía,' sufren la misma parálisis del estado, cancelándose en tpdos los órdenes nuestra democracia.

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CAPITULO III

EL PROBLEMA CULTURAL I — Concépto de Cultura

Toda norma o actuación política afecta en forma directa el mundo de la cultura. No se conciben divorcios entre el mundo de la política de un

pi^blo y el mundo de su devenir cultural. Política y cultura están tan

indisolublemente unidas, que para bien o para mal (y para las dos ha sido

según ios casos), no hay medida política que no repercuta en la dimensión cultural de un pueblo.

La acción política de cualquier sociedad, para ser efectiva, y sobre

todo para encontrar fervorosa recepción en el espíritu de los seres humanos

que la constituyen, debe estar consubstanciada con sus postulados culturales.

Cuando esto no ocurre, acontecen distorsiones, atropellos y roturas en los seres humanos que constituyen tal pueblo. Tales roturas, distorsiones y .quebrantos, dislocan el funcionamiento de los órganos más sensibles de la comunidad, y de continuar ejerciéndose tal práctica, puede llegarse a la disolución de tal pueblo o sociedad. Ese proceso disolvente conlleva la más . penosa experiencia que se pueda imanigar. Se acompaña de perturbaciones espirituales de toda índole, y acarrea las más extrañas formas de enajena' inientos.

La cultura de un puoblo no es. como frivolamente se ha entendido, Todo lo contrario: La cultura es la tierra firme y sólida en donde el diario vivir se afinca, -en donde la vida de relación cobra, un mero ornamento.

sentido, en donde se hace fecunda y. provechosa la comunicación y el diálogo. Un superficial concepto de lá cultura ha hecho concebirla como el barniz de una sociedad. Este concepto, por epidérmico y arcaico, no se el que aquí visualizamos.

El politiquero irresponsable echa por la borda-la cultura como si se 33


tratara de una molesta cosilla que obstruye su burdo reclamo electoral. ÍPara nosotros, cultura quiere decir, no sólo engranaje de mores y costumbres,

Ide supuestos básicos que nos permiten entendernos, sino también la delicada

ordenación de los valores, es decir, aquella ordenación estimativa que hace

(posible enderezar nuestras actuaciones vitales hacia metas cargadas de mérito

|y valía. Es, en fin, lo que le da sentido a nuestra concreta vida humana •levantándola a solicitaciones altas, a veces casi sobrehumanas. 2 — Dos Frentes en Pugna

En el orden de la cultura cabe dividir dos aspectos generales de

, lucha. En primer término, el proceso de "americanización", como se decía abiertamente desde los comienzos, en tanto mores y costumbies. Es decir, los efectos que en la sociedad y en el hombre de la calle produjo el compor'

'famiento de los recién llegados dominadores quienes venían en ánimo de exportar y aclimatar sus peculiares modos de vida ('Vay oi life") en la nueva colonia. Puerto Rico fue presa fácil de los "carppet'baggers". La vida de relación tradicional empezó a sufrir los efectos morales de los

I consiguientes choques y quebrantos. La escala de valores isleña comenzó

I a resentirse, oponiendo la fuerza que le daban su arraigo y nuestra ya I proverbial densidad de población.

En segundo término, los nuevos amos vieron la escuela, desde el !primer instante, como instrumento perfecto para adoctrinar las generación^ 'inmediatas en lo que llamaron las bienandanzas de la americanización . 'Los portavoces de tamaña bastardía pedagógica tomaron la escuela para cantarle loas al way of life, a sus héroes, a su bandera, etc., y a ignorar"

/nuestro patriciado y nuestra historia. Canciones y cantaletas de todas clases •'y colores se Ies atosigaban al niño puertoriqueño, quien afortunadamente ■ no entendía casi nada y limitaba sus esfuerzos a reptir mecánicamente el .saludo a la -bandera dominadora-

Dictaminaron los tales imperialistas disfrazados de pedagogos, que nosotros no hablábamos español, sino un' patois que habría que destruir con la imposición del idioma inglés. Se díó a la escuela esa misión, estable' ciéndose, no una escuela puertorriqueña, sino "the American Public School

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System."

3 — Orígenes del Problema

Puerto Rico como pueblo, es decir, como conglomerado humano en

projimidad, y no como mera muchedumbre accidental y humanamente inconexa, se había fraguado plenamente en la hora crepuscular del Siglo XIX.

La pregunta de cómo somos los puertorriqueños se había hecho ya por hombres como Salvador Brau, entre otros. Cabe decir que se había formulado incluso antes. Las contestaciones a esa pregunta nos^ empiezan a llegar

desde el canónigo puertorriqueño Torres Vargas en el Siglo XVII y con toda claridad y precisión las acotó Fray Iñigo Abad y La Sierra. La existencia de un pueblo supone siempre una cultura. Supone, f por lo tanto, nexos de relación afectiva, aire de familia, experiencias comu'

nes, idénticos valores sustentados, conciencia de destino colectivo, y todo cuanto agrupa y relaciona; costumbres, lengua, experiencias históricas comU'

nes, etc. Un pueblo supone cierta querencia colectiva, un modo de ser, y de crecer a tono con instancias íntimas, una voluntad de vida articulada, 34 H ' f

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un deseo de realización plenaria. Supone incluso una disposición para defen' der lo propio que se ha hecho ya colectivo, y por ello, la participación es más bien comunión. Todo esto, además, entraña madurez de altos quilates,

lo cual l^'^bía dcanzac^ nu^tro país en vísperas de cerrarse el proximoi

pasado siglo, ^erto Rico había alcanzado el reconocimiento de madurez

política con la Autonómica concedida por España en 1897, estatuto en el cual se validaban ciertas disposiciones de soberanía política tal como, ni antes ni después, hemos tenido.

El perfil de realizaciones que había acumulado en logros nuestro pueblo tres años de marcharse el siglo, rodaron por tierra en 1898, cuando el impulso imperialista de Estados Unidos, con la razón de sus armas, inva' dieron la Isla, se adueñaron de ella, e instalaron un gobierno militar que desplazó los representantes que había elegido el pueblo dentro del antedicho molde autonomista. Así empezó la nueva, etapa colonial, y el nuevo forcejeo de los puertirriqueños por mantener nuestra supervivencia como pueblo. i-:i'.

La. historia política del país, a partir del 1898, registra hechos, acón' tecimientos y procesos que son de relativo fácil cotejo y compulsación. La historia administrativa aporta documentos de fácil acceso y de verificación inmediata. La historia institucional también nos ha legado indudables huellas de la pugna. Pero donde las cicatrices no se pueden verificar con

precisa claridad, es en la dimensión agónica existencial del hom,bre puertO' .rriqucño como portador de una cultura. Después de las palabras bonitas de una promesa incumplida, después

de los deslumbramientos de crédulas y políticos isleños, y después de muchos volcanes retóricos, llegó la hora de la verdad quedando al desnudo la dureza de un gobierno militar y una nueva condición de coloma, ahora en manos

de una pujante metrópoli industrial, la potencia de mayor rango en el orbe capitalista.

4 — Lengud y Qultura

La defensa del idioma de los puertorriqueños, que es la len^a española, file uno de los más apasionados episodios de esta lucha. Los comí' sionados de "educación", norteamericanos y norteamericanizadorcs, fueron

estrellándose paulatinamente contra la realidad. Hacia 1938 uno de ellos tiene que empezar a rectificar la política de enseñar todas las asignaturas en inglés. Posteriormente, otro vuelve a insidir en los viejos caminos pata, verse luego a la postre obligado a., rectificarse a sí mismo-, Finalmente, otro subió la importancia del español hasta niveles secundarios como instrumento para la trasmisión de saberes. En ese nivel oficialmente se supone que eslé en estos instantes. Pero todavía un grueso contingente del alunina_o escolar sigue siendo víctima del crimen pedagógico por estar en escue as

religiosas y particulares que en abierto desafío al pronunciamiento oficial, enseñan en inglés todos o casi todos los contenidos de su programa ae estU' dios.

~ La lucha por la lengua es, ha sido y sigue siendo, decisiva para este

pueblo. La lengua no solamente es un mero instrumento de comunicación.^ Es antes y además de eso, el más viable modo de manifestación con que cuenta el ser humano. Pero es además, la depositaría de nuestro mundo de valores. 35

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y afectos. Sólo en la lengua madre el verdadero creador puede lograr su creación a plenitud. Troncharle a un pueblo el prestigio de su lengua es desarraigarle de la comunidad de hablantes de esa lengua y mutilarle todo contacto con su mejor pasado.

Prestigiar el inglés y postergar el español en la escuela de un pueblo hispanoparlante como el nuestro, es un crimen de lesa pedagogía si nos atenemos a lo que hoy se sabe y se piensa en niveles científicos soDre el par' ticular. Tal acción propende a fomentar una especie de esquizofrenia cuítural

en el educando, quien no siempre podrá entender por qué la lengua de sus padres, que es la suya, es la lengua de la cocina y la calle mientras al inglés le pertenece el .aula educativa. Esta nota de prestigio que delijberadamente ■ se carga a la lengua de los dominadores, es la más grande humillación qud puede hacerse a ios dominados. Los que tal hacen, no importa que se llamen religiosos, de hecho sólo actúan como políticos fulleros y nada más. • El asunto no ofrece la menor duda al científico de hoy. Las investí' gaciones serías hechas en Ginebra hace algunos años* y otras mas rea.cnces üencro y fuera de los mismos Estados Unidos, ponen de manifiesto clara, llana y lisamente, que la no utilización del vernáculo, o lengua madre, para alcanzar una educación bien cumplida, es crimen pedagógico que sólo se hace obedeciendo a intereses bastardos.Cuando el crimen se lleva a cabo a

sabidendas de los padres o con su expreso beneplácito, la cuestión se torna por demás dolorosa. Precisa entonces poner el hecho científico en cono' cimiento de esos padreá^para que ellos justamente se enteren de la horrible mutilación que auspician para sus propios hijos. Sí los padres insisten 'en tamaña bastardía, es deber del estado, en nombre del bien público, no validar, ni menos convalidar, ese tipo de educación fundándose en dictámenes cien'

tíficos y velando por la salud mental-y espiritual de los niños. La ignorancia o torpeza de unes padres no puede ser tribunal de última instancia, cuando de la salud física o mental de sus hijos se trata. -De hecho, a ningún padre, por serlo, le permite la ley quitarle la vida a un hijo. Tampoco clebc per'

mitír el ^tado este asesinato del alma de los educandos por puros caprichos politiqueros de sus padres, y menos, de unos llamados intereses socialeros de clase.

Emplazando este fenómeno destructor desde la perspectiva concreta' mente sicológica, se puede observar con meridiana claridad en la victima

de tal sistema educativo cierta especie de esquizofrenia cultural. Presenta la recurrenda de una doble personalidad cuyos soportes específicos son: 1) la cultura madre, en tanto legado de experiencias de toda una rica

dición que alimentó en lengua propia la visión valoratíva de su propia vida, y 2) una información cultural servida en lengua ajena que ha nutrida el intelecto del educando y nada más. Entre ambos pilares se retuerce el alma de la victima. Sus idas y vueltas son el estéril forcejeo titubeante qtte consumirá ya para siempre unas energías que, en otra situación espintuai, pudieran ser creadoras.

Se puede entender todo lo que amputa y potencíalmente destruye al

; niño puertorriqueño el burdo sistema educativo que hoy como ayer le cobija. Fácilmente puede desprenderse que la imposición atosigante de la lengua de los dominadores bastaría para achicarle y desnaturalizarle los cünc-.maoí es decir, los supuestos saberes. Pero a dicha operación se suma otra cuyo

objetivo consiste en podarle contactos claros con su historia patria reduelen .36


dolé la información debida, cuando no se le niega in teto, o deformándole los

hechos pasados y presentes de manera que el educando caiga, espiritualmente

preso de las más perversas confusiones, de rodillas ante el status conformista, llegando en casos extremos a elevar preces y adorar lo que llaman "nuestra

gran nación" cuando se refieren, claro^ está, a la potencia dominadora.

Tantas criaturas humanas hundidas en tales abismos de abyección espiritual, es en

la mejor prueba para comprender la realidad del sistema educativo que Puerto Rico prevalece.

Deformación dirigismo, bastardía y ánimo destructor consumen las

mas caras energías del queha^ escolar puertorriqueño. Todo aprendizaje

se hace a tiempo doble, a doble jornada, gastando dobles energías v dob¿ dinero, ¡y a mitad de provecho!

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Una sola cosa queda clara en medio de tantas confusiones, y es esta la insistente adoctnnacion norteamencanizante al lado del achicamiento de li.''- J

lo propio en todas las esferas del vivir, pensar y sentir. Dicha operación se hace, desde luego, con sutilezas mil, todo inducido, pero todo dirigido mismo fin, que es la extirpación de los valores propios y la justificación colonial que padecemos.

5 — Crítica al Sistema de Instrucciorti

Cuanto llevamos dicho sonara en muchos oídos como monstruosa exageración. Esa^ misma reacción fue la que tuvieron varios miembros del Comité Consultivo designado por la Comisión de Educación de la Cámara de Representantes, hacia fines de 1958, cuando se hicieron observaciones

parejas a las que llevamos anotadas. De aquella investigación salieron a la luz pública ciertas dramáticas revelaciones.

Se constató, en efecto, que la teoría de pasar y pasar de grado a todo alumno, no importa su falta de aprovechamiento, se había llegado al absurdo de graduar alumnos en niveles intermedios que no sabían leer. Se constató que la férrea centralización del sistema había aniquilado toda la iniciativa local e individual reduciendo a meros autómatas a los maes'

tros y a funcionarios de poca categoría, para nó referirnos a la total ciudadanía lugareña.

Se constató que un alto porciento de los maestros de Puerto Rico son "provisionales" por carecer de la preparación básica que exige por dis posiciones legales dicha profesión.

Se constató que el magisterio está en situación de éxodo hada cual' quier otro empleo o posición que le permite un mendrugo más de pan. Se constató la ausencia de textos o materiales adecuados para realizar un'mínimo aprendizaje. Se constató en materia de planta física condiciones alarmantes. Para con el maestro, sin embargo, otra mayor desgracia se puso en ÍA'.-i,

clara evidencia. Este personaje, como tal, ha decaído tanto como elemento de peso y estimación en la comunidad, que apenas cuenta. Esto, natuiul' mente, es secuela de la manera norteamericana de entender la significación espiritual del maestro. Es tradición en nuestro mundo hispano parlante'y en toda Europa concebir al maestro, no importa sus menguados haberes 37

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gnómicos, como_ uno de los grandes guías espirituales del cuerpo social, listo ya m que sonarlo en Puerto Rico.

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Al maestro se le destina y sobre él gravitan las-extrañas activi dades public^, como colectas, censos, etc., con el beneplácito de sus supe' nor^ inmediatos y con el consiguiente abandono de la tarea escolar. Esta implícita y^ hasta explícita postergación de labor escolar en el salón de clases « acompaña por un destaque notorio de la fase administrativa del .trabajo, líl maestro lo siente así, y ya sea por ello o por sus menores entradas cuando

^ compara con los administradores, la verdad es que reacciona con desgano, de tal forma que conciente o insconcientemente, se abandona, y la rutina

permea su quehacer. Los alumnos lo sienten, lo perciben y a tono con ello reaccionan. 'Envuelta en tal atmósfera, la obra del salón se torna inauténtica, falsa y muy lejos de-ser provechosa*

Dentro de un clima así, regido además por el sentido de que el método es lo decisivo, puede juzgarse el aprovechamiento que se puede alcanzar por parte de nuestros educandos.

Ultimamente se ha hablado mucho de reforma educativa pero eso

es todo lo que se ha hecho, hablar, porque la realidad educativa sigue sin actuar recibo de nada nuevo. Se ha pretendido íntenetar algo con el nombre de escuelas ejemplares, cuyo sentido, en verdad, no se ve. Por los visto se trata de reunir en una sola determinada escuela a todos o casi a todos los maptros con cierta reputación de una zona. Naturalmente, esto deja^

huérfanos a las demás escuelas del contorno de alguno que otro maestro

de mérito reconocido. La escuela ejemplar pretende cierto prestigio mecá' nic^ y por ello, de parte de los'padres se establece una pugna para matricular allí a sus hijos, No siempre obtienen asientos los estudiantes del contorno .=:ino que se otorga tal privilegio según y conforme las prácticas de recomen' daciones que todos conocemos. 'La escuela ejemplar viene a convertirse, ni 'inás ni menos, que en una escuela tipo privada con la diferencia que se paga por todos los contribuyentes y sólo tienen acceso a ella algunos privile' Fiados contribuyentes. Frente a esta excepcional "escuela ejemplar", U. escuela no ejemplar, por así decirlo, se siente acomplejada y sigue siendo lo que se llama la escuela pública que hoy por hoy es un mero rezago de lo que queda en todos los órdenes y es con lo que en efecto cuenta el pueblo como servicio educativo.

6 — Condición de la Universidad

En la Universidad de Puerto Rico brillan por su ausencia las más elementales prácticas democráticas para con los estudiantes y los profesores. Estudiantes y profesores pertenecen, pero no forman parte viva del cuerpo activo de la ínstitudón*

La centralización de poderes en la Universidad y la correspondiente ausencia de prácticas democráticas, hechos señalados por investigación que llevó a cabo el Consejo Superior, ha hecho posible que se convierta en un

centro de poder. Como centro de poder se afianza en apoyos colonial^ y 80 afinca en el país a través de su producto: los funcionarios que día a día echa a la calle, Estos funcionarios ya han desplazado a los políticos ;'í. '*

como detentadores de poder público.

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Mediante un hábil dirigísmos ideológico, el universitario abandona V.*''•

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las aulas permeado de un conformismo escéptíco, cuando no dnico, que

asusta. En el proceso se le ha podado de todo tipo de ideal o de esfuerzo generoso, se le ha silenciado con becas, viajes, concesiones de aquí y allá, y cuando saca su título, piensa sólo en ganar dinero* Lo que allí se confec

ciona es una conciencia de alquiler. Nada mejor que tal mentalidad para apoyar en ella el status quo conformista de la colonia. Personaje tan extra' ño se ha configurado, gradas a los más sutiles trucos que hoy presta el cono* cimiento funcionalizado de las Ciencias Sociales y con éstas, Madison Avenue, para manipular seres humanos. 7 — Recapitulación

El dominio de Estados Unidos en Puerto Rico plantea el problema ; de la imposición de su sistema de valores. Obviamente en muchos sentidos ' tenía que chocar con el nuestro. Hoy la exportadón de esas manifestaciones • culturales norteamericanos se hace, según muchos han observado a todos ■ los pueblos de la tierra. Pero su presencia en Puerto Rico no es lo mismo que en otros países.

Al Ilegiu: aquí cobran un sentido de armas de dominio

y de exterminio.

La penetración cultural norteamericana puede tomarse como achaque de pasajera modernidad. Así puede considerarse en otros lugares* En nuestro caso el problema es distinto. Por ser colonia de - Estados Unidos, Piiciío Rico se ve obligado a mantener una actitud alerta y no pasar por

alto, frivolamente, este problema. La forzada subordinación poh'tica. reviste la penetración cultural con los más perniciosos resultados. Tales son las conclusiones inevitables de un enfoque abaicador del

problema cultural. En cuanto a la escuela y al sistema educativo^ precisa üc.'tacar la defensa del vernáculo, del idioma de los puertorriqueños, que

no puede ser otro que el español, por ser el portador y depositario de nuestro

acervo cultural. Varios aspectos de la gresión cultural se han mencionado i de pasada. De todos modos, debe quedar claro la situación catastrófica de sistema educativo en todos sus niveles.

Es indudable que para salir del caos que en el orden cultural vive, el

puertorriqueño de hoy, es necesario reconstruir lo que a primera vista u^ como ruina . En otra parte de esta tesis se señalan los remedios. OdSte aquí apuntar que lo más urgente es tomar conciencia del pro ema.

en primer lugar. En segundo lugar, es indispensable establecer un cpntect : 3 co:-tínuo con los países hispanoamerican^, a cuya j" Los vientos de esas frondas, vientos de pueblos, que no n nuede ' instituciones o gobiernos, ofrecerán salud preciosa. covundas ofrecerla el contingente de nuevos pueblos que recien han s. V

coloniales, los cuales comprenden el sentido y magnitud de la lucha de Puerto Kjco.

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CAPITULO IV

PANORAMA DEL MUNDO ACTUAL

El cuadro de nuestra realidad política, económica y cultural, -descrito ti. los capítulos anteriores, no basta para cobrar cabal comprensión del panorama presente en Puerto Rico. Es preciso enfocar el diagnóstico desde en

la amplia perspectiva del mundo en que vivimos. Las naciones no- son entb

cades aisladas que desenvuelven su vida en el vacío. Hay \ma constante

interacción entre unas y otras, y entre cada una de ellas y su mundo exterior,

que determina en gran medida la realidad nacional de todo pueblo. Puerto Rico no es excepción a esa regla universal. Desde el año en que Puerto Rico pasó a ser colonia de Estados

Unidos, el mundo ha cambiado extraordinariamente. Basta solo pensar en

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la evolución de la transportación, de las armas de guerra y de la dencía en general, para captar el contraste entre iag postrimerías del siglo pasado

y esta segunda mitad d¿l Siglo XX.

1 — De la Primera a ¡a Segunda Guerra Mundial

El ritmo de evolución y cambio en este siglo es de mayor intensidad

que en cualquier otro tiempo pasado. Esa transformación se acentúa des'

pues de la Primera Guerra Mundial. En ninguna otra época anterior resulta tan notable el contraste de la anteguerra y la postguerra.

Entre las consecuencias de mayor significación de aquel primer gran

conflicto bélico importa señalar;— l) el advenimiento de Estados Unidófi como potencia mundial"^de primer orden, y 2) el establecimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

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lAmbos acontecimientos moldean el mundo entre la primera y segunda guerra mundial.

En ese precario período de paz hay un número considerable de nacio'

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nes, (iMeraania, Iialia, japón, Francia, Inglaterra, Estados Unidos) cuyo po' deno .economico, político y militar está más o menos equilibrado. .Ese balance múltiple de fuerzas se trastoca-por completo como resultado de la Segunda Guerra Mundial.

Entre las consecuencias de mayor significación de aquel segunde gran conflicto bélico, importa señalar; 1) la polarización de Ja humanidad en dos centros principales, Washington y Moscú, encarnando el primero el mundo capitalista, y el mundo socialista el segundo, y' 2) el mantenimiento de un estado de tensión entre los dos centros, lo cual ha venido a conocerse como guerra fría.

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2 — El Mundo de la Era Atómica

El estallido de las bombas atómicas de Hiroshima y N agassaki fue interpretado por algunos como el comienzo de una "era americana."

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capitales que hasta entonces habían regido el mundo (Londres, París, Roma;

Berlín) cedieron su lugar a Washington. Estados Unidos, dueño de nuevos conocimientos para la matanza en masa, se consideró en posición de recons' truir a la humanidad a su manera. Sus círculos ^ gobernantes (financieros, militares, políticos) hicieron claro que aspiraban a .remodelar el mundo a su su imagen. Esto presuponía retroceder a condiciones de la anteguerra a lar nacionalidades de la postguerra.

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Las más caras esperanzas de los pueblos, especialmente de las colonias y semi'ocolonias, chocaron con las realidades de la cruda política nortéame'

ricana. Lejos de Washington enarbolar la bandera de la Independencia y 1? Libertad, se dedicó a* defender a los elementos más reaccionarios en los cuatro puntos cardinales, llegando al extremo de aliarse a los regímenes

dictaoriales más podridos, Esta política ha enajenado contra Estados Unidos ia opinión democrática y progresista del mundo.

En los últimos tiempos, npevos factores han venido a influir en las relaciones internacionales.

Entre otros, importa señalar:

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1) La pérdida del monopolio de armas-atómicas de que gozó Estados ..Unidos en los primeros años de la postguerra y la evidente superación de laUnión Soviética en los campos de investigaciones nucl^es y de la cohetería espaciaL

2)* El desarrollo de un numeroso grupo de países neutralistas (India, Indonesia, República Arajbe Unida, etc.) que se acercan al punto de erigirse a manera de fiel de la balanza en las relaciones internacionales-

3) El avance y desarrollo dé las nacionalidades has^ ayer atrasadas,

industrial y económicamente en Asia y Oceanía, las que hári afianzado su

Independencia y soberanía, fortaleciendo sus economías nacionales y éstablé'

ciendo vínculos de mutuo beneficio con otras naciones.

4) El dramático despertar de los pueblos de Africa, los que^ tras deshacerse del yugo del imperialismo extranjero, sé erigen en nuevas naciona'

lidades, que han cobrado extraordinaria importancia en las relaciones ínter'

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.nacionales.

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5) La nueva cO-relación de fuerzas destaca la importanaa de la* Ew. -••

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naciones no comprometidas en pactos militares" y, por primera vex en la nistoria moderna, países sin poderío militar y de escaso desarrollo económico juegan un papel destacado en las relaciones internacionales.

6) El avance democrático de los pueblos de América Latina, en los que sucumben las tradicionales retrógadas y se consolidan grand^ movimientos ' de liberación nacional, de clara posición antiimperialista.

Algunos de los factores señalados tienen especial importancia y significación en el análisis de la realidad puertorriqueña. 3 — Las T^aciones Unidas y la Paz

La organización de Naciones Unidas se ha "vigorizado en los úlHmos años en forma extarordinaria. Los factores señalados arriba le han imprimido una nueva dimensión a la ONU. La organización mundial, que en sus cc mienzos sirvió casi exclusivamente al rejuego imperialista, se va tornando en

un variado foro del mundo, donde se dirimen fundamentales problemas de la humanidad.

La estabilización de la paz mundial ha sido siempre el objetivo máxime ^ de la ONU,según la Carta. En la lucha por la paz, se déstácan unos principios básicos sin los cuales la aspiración a exterminar la guerra sería ilusoria: 1) Lá coexistencia pacífica de diversos sistemas económicos. Desde

al establecimiento de la Unión Soviética, puede decirse que el mundo entré en una nueva era.

Un hecho incuestionable lo distingue: —el q,ue una--

parte de la humanidad vive ibajo sistemas capitalistas y otra parte vive, baje sistema socialista. Aceptar esa realidad no implica identificarse con une de los dos sistemas, sino sencillamente, acatamiento a una caractcrístic?

destacada de la época en que nos ha tocado vivir. Resulta absurdo e iltisorio pretender que se va a disolver por arte de magia esa dicotomía que divide a- la humanidad. No menos absurdo e iluosorio es la concepción de que une de los dos polos ha de imponerse forzosamente,

2) La completa e incondicional abolición del colonialismo en todas sus"formas y manifestaciones y en todos los contornos del planeta, y el respete absoluto al derecho de autodeterminación de todos los pueblos, grandes y pe' queños, a base del reconocimiento de la igualdad de las nacionalidades. La dominación de unos pueblos por otros es la mayor causa de fricción ínter' nacional- Sin cortar de raíz el sistema colonial las guerras de liberación! nacional seguirán multiplicándose,.y cualquiera de esas chispas puede encender un conflicto bélico de grandes proporciones.

3)' El desarme general. No puede concebirse la paz entre naciones que movilizan sus fuerzas para la guerra. La paz precaria que inspira el mutuo temor no conlleva garantía alguna de estabilidad. Cualquier circuns'

rancia puede encender en^un instante una conflagración 'que significaría la destrucción más grande que jamás haya conocido la historia.

Hacia esos objetivos dirigen sus esfuerzos dentro de la ONU todos los puqblos. que claman por la paz permanente. 4 — La Gran Ofensiva Anticolonial

Todos los'factores que representan la gran lucha por la paz, convergen ■

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hoy^en una poderosa ofensiva mundial hacia.la totalse incondicional abolición del sistema colonial en todas sus formas y manifestaciones.

La Organización de Naciones Unidas aprobó, en diciembre de 1960, la Declaración por la Independencia de Pueblos y Países Coloniales (Resolu' ción 1514'XV), con votación, en la Asamblea General, de 89 votos a favor, ninguno en contra y sólo nueve (9) abstenidos. No debe sorprender que

entre los abstenidos, por no atreverse a votar en contra debido al repudio de la opinión mundial, se cuentan Inglaterra, Bélgica, Holanda, España, Portugal y Estados Unidos.

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De especial significación para Puerto Rico 6s el alcance abarcador de la Declaración, que incluye en sus amplios términos la directiva de exter' minar toda la-situación de dominio extranjero. Si hasta entonces, diciembre* de 1960, los poderes coloniales habían escamoteado todo el sistema fiduciario de las Naciones Unidas para sustraer de su jurisdicción a sus colonias, me' diante reformas insustanciales que cambiaban la apariencia de coloniaje sin afectar la relación, la Declaración de 1960 deja claramente establecido qne

la ONU se propone enfrentarse al problema del colonialismo, ^^en todas sus formas y manifestaciones."

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"En lo.s territorios en fideicomisos y no autónomos, y en todos los. demás territorios que no han logrado aún su Independencia, deberán tomar^ inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los puejblos © esos territorios, sin condiciones ni reservas,■ en conformidad con su volunta

y sus deseos libremente expresados y sin distinción 'de raza, credos ni color, para permitirles gozar .de una libertad y una Independencia completa. Un grupo de veinticinco naciones neutrales o nO'COmprometidas en pactos militares, en Conferencia efectuada en Belgrado en septiembre e 1961, dio a conocer el siguiente acuerdo: ' ■ "Los participantes en la conferencia reafirman solemnemente su res

paldo a la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Pai^s

y Pueblos Coloniales, aprobada en la decimoquinta Asamblaa General de las

• Naciones Unidas, y recomiendan la inmediata, total y final abolición e colonialismo. y de la dominación imp,erialista en ; todas sus formas y maní' festaciones'"

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"Los países participantes, aunque respetando la integrída,d terntona \ de todos los estados, se oponen por todos los medios a cualquier proposito anexionista de parte de otras naciones."

La Declaración de Belgrado compromete a los países participantes <V *'alcntar y apoyar a todos los pueblos que luchan por su Independencia." Y para, no dejar la menor duda de que la única solución al problema colonial es la Independencia, no se limitan a condenar el coloniaje en sus formas conocidas. También repudian el empeño de los imperialistas y de sus servidores de ocultar el coloíaje revistiéndolo con nuevas formas. De ahí que la condena se hace extensiva al "neccolonialismo en todas sus manifestaciones" y claman porque '

se

elimine radicalmente" de la faz de la tierra.

' Por otro lado, una figura influyente en el mundo como Su Santidad, el Papa Juan XXIII, hablando a hombre de la Iglesia Católica en la Encíclica *Mater et Magistra" de 15 de mayo de 1961, afirma también la necesidad, 44

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en áreas de la paz, de que 'se ponga fin aun a las formas más sutiles de colo nialismo. La encíclica qxplica que "él problema tal vez mayor- de la época moderna es el de las relaciones entre las comunidades políticas económica mente desarrolladas y las comunidades políticas en vías de desarrollo econó mico. Luego, refiriéndose a las relaciones entre los países poderosos y los débiles, dice así: '"'Pero la tentación mayor que puede hacer presa en las comunidades políticas económicamente desarrolladas es la de aprovecharse de su cooperación técnico-financiera para influir en la situación política de las comunidades en fase de desarrollo económico a fin de,llevar a efecto planes de predominio mundial. Donde esto se verifique, se debe declarar explícitamente que en tal caso se trata de una nueva forma de colonialismo...

nueva forma de colonialismo, que influiría negativamente en las reladon^

internacionales, al constituir uná amenaza y un-peligro para-la paz mundial."

La necesidad de ponerle fin al colonialismo radicalmente, ha llevado a las Naciones Unidas a crear una nueva comisión para la instrumentación de su Declaración de 1960, (Resolución~1514-XV). Esta comisión, integrada por delegados de 24 países, funciona independientemente de la antigua "Comsión Fiduciaria. Esto se debe precisamente a las" limitaciones que este último organismo se fue creando año tras ano, al darle validez e imprimirle dignidad a las formas encuibiertas de colonialismo que los poderes imperiales desarrollaron en distintos países séñalados en la Carta de la ONU. , La' nueva Comisión anti-colonial de '24 naciones está investigando

—uno por uno— todos los ^.casos de países sujetos a dominio extranjero, para rendir informe a la Asamblea General en-su próximo periodo de sesiones.

'El caso de Puerto Rico ha sido planteado ante esa Comisión por el Movimiento Pro Independencia, y será dilucidado próximamente. 5j- — Inevitahilidad de la Independencia

'De acuerdo a esa creciente opinión en el mundo, las fórmulas- tipo estado-libre-asociado son disfraces de colonialismo y, por tanto, resulten

inaceptables como solución al problema colonial.^ Igual, o mayor repudio, merece la anexión permanente de la colonia, que en, nuestro caso llaman estadídad. Ambas posiciones son rechazadas ijiundialmente.

Puerto Rico no puede escapar a su destino: la Independencia será pueblo y su más alta aspiración, vivimos- un momento en que la hiJmanidad ,

un hecho, porque además de entrañar los más hondos sentimientos de su no sanciona colonialismo de ninguna clase. En esta hora del mundo solo hay lugar para la Independencia.

A diferencia de épocas pasadas, y aún hasta de años recientes, d

pueblo puertoriqucno no se halla solo en la -lucha por el reconocimiento de fU derecho natural al ejercicio de la, soberanía. El mundo de la segunda mitad de este siglo es distinto de aquél en que las grandes potencias imperia listas campeaban por sus respetos. Las fuerzas de la independencia y d? liberación nacional de los pueblos son hoy muy superiores a las de la opresión 45

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y el coloniaje.

Los defensores del colonialismo alegan que los, conceptos de soberanía e Independencia han sido superados por "el devenir histórico. Comienzan por pasar por alto el fenómeno del imperialismo moderno. Luego pretenden sacar partido de su evidente decadencia y próxima desaparición. Asumiendo poses de grandes visionarios, dicen abogar por las asociaciones y federaciones de pueblos y hasta por un gobierno mundial- ;Denuncian los males tradi cionales del nacionalismo, y con ello pretenden proibar que ha caducado la época de la Independencia y soberanía de las naciones.

El desarrollo de las ciencias y la aplicación de sus descubrimientos a la producción, la transportación y la guerra, obliga revisar viejos conceptos y teorías políticas. De esa revisión no están exentas la Independencia y la soberanía nacional. Pero eso rio significa en modó alguno que estén en proceso de desaparecer. Por el contrarío, se-yerguen triunfantes, más que en ninguna otra época de la historia. .

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Hasta un pasado reciente, la soberanía e independencia contaban sólo para un puñado,de pueblos. La Organización de Naciones Unidas, al esta" blecerse, se constituyó con 49 naciones Pn la actualidad .forman en el cónclave internacional 104 naciones soberanas. En muchas de ellas, la inde pendencia es de menos edad que la ONU.

No se trata ahora de soberanía e independencia para un puñado de países imperialistas que se reparten entre ellos el mundo, sino lo contraio:

soberanía e independencia para todos lo pueblos; los de poca o mucha pobla ción, los de grande o pequeño territorio, los de ésta o aquélla raza, en este o aquél nivel de desarrolo.

^ el significado que hoy tienen los conceptos de soberanía e mdependencia. Y ese sentido abarcador, realmente mundial, dan a los mismos una nueva dimensión.

D^pués de la familia, lo que mais hondo toca en el corazón del hombre es la nación, j^u patria! Lejos de la nación ser obstáculo al establecimiento

de más estrechos vmculos internacionales, resulta ser la fibra que une a todos los hombres de la tierra.

Cierto que la nación es a veces obstáculo y fuente de confítctos pero sólo cuando no se le reconoce. De ahí la diferencia entre el naciona lismo de las grandes potencias y el nacionalismo de las pequeñas nacionalida des.

En el primer caso, se trata del nacionalismo chauvinista, opresor e imperialista- Ese nacionalismo está condeiwdo a desaparecer de la faz de la tierra. Se enterrará, naturalmente, con el imperialismo En el segundo caso, se trata del nacionalismo popular, el nacionalismo de la independencia y de la liberación nacional. Ese está yivo y triunfante en el mundo entero.

Ese nacionalismo creador, no está en pugna con los sentimientos de

ningún pueblo del mundo. Por el contrarío, armoniza con el sentir délos

pu¿los de todas las latitudes. Tiene que ser así, puesto que sustenta el 46


principio de la igualdad de las nacionalidades. . Solo sobré esas bases se pueden edificar vínculos de mutua inter'depenlencia entre los pueblos. Y sólo así puede fructificar el espíritu del inter'nacionalísmo. 6) — El Despertar de América f.

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Parte importantísima de la ofensiva mimdial por la liquidación del colonialismo en todas sus formas y manifestaciones es la lucha de liberación nacional que se desarrolla en América Latina. Como parte integrante que somos de esa América, nuestra América, esa lucha ha afectado ya y seguirá afectando el destiño de Puerto Rico. ,• Las fuerzas populares de los países latinoamericanos se consolidan aceleradamente en todos los confines del continente y el Caribe. El objetivo, común es la liberación nacional. En el caso de los pueblos aún sujetos al coloniaje clásico, como la Guayaría y Puerto Rico, la nueva lucha apunta hacia la independencia política como primer paso necesario hacia,la total bberación En el caso de las repúblicas soberanas, se aspira a darle conté' nido real a esa independencida, librando a" nuestros pueblos del dominio económico neo-colonial.

Fuerza motriz de este nuevo y trascendental jalón en el desarroHo histórico de América Latina ha sido, sin duda, la Revolución Cubana, 7) — Signi/ícdción de Ja Revohición Cubance La Revolución Cubana es el acontecimiento de mayor importancia

en lo que va de siglo en el tiemisferio Occidental. Representa un eslabón más de la revolución agraria y anti-imperialista que se. inició en Méjico con ■ Madero y Zapata, que dió su chispazo heroico con.Sandino en Nicaragua, que ha sufrido reveses y represiones, como en la Guatemala de Arbenz, , pero que ha estado en acción o potencialmente ha latido siempre en todas las tierras al Sur del Río Grande-

La significación de este hecho es dé tan extraordinaria trascendencia que no debe existir la menor duda: Lps pueblos de América Latina, inclu

yendo a Puerto Rico y los demás países del Caribe, ya no podrán ser los mismos después de la Revolución Cubana. Para cobrar conciencia de lo que esa revolución ha de répresentar

para nuestras vidas, basta,señalar lo simiente:

1) Por primera vez una nación latinoamericana afirma a plenitud los atributos de su soberanía, y con absoluta independencia de Estados Unidos, representa ^en el escenario mundial un papel que dicta su propia voluntad y responde a sus libérrimos intereses; y

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2) Un 'número de naciones latinamericanas rehusa acatar los dictados de Wáshington, mantiene relaciones con el gobierno revolucionario de Cuba, repudia en mayor o menor grado el satelismo diplomático, y se orienta hacia una política internacional independiente.

El imperialismo ha desatado contra Cuba toda su furia. Y se explica. Fidel Castro no frenó el impulso de las masas populares, como era el deseó de las clases privilegiadas cubanas y de Wáshington. Por el contrario, ea vez de aplicar la retranca a la revolución, la dirige hasta sus últimas conwícucncias: destruir las bases de la dominación del imperialismo, tanto en lo 47


económico como en lo político, afianzando en toda su integridad la soberanía e independencia nacional.*

El bloqueo imperialista, las constantes agresiones al pueblo cubano auspiciados por la CIA, la campaña de difamación contra Cuba y su Ge biemo Revolocionario que conducen los grandes trusts norteamericanos y sus agencias de noticias y el antagonismo que la propia acción revolucionaria genera entre sectores que, aunque muy minoritarios, han sido los más pode

rosos de la nación, se han unido en una monstruosa conspiración contrarevolucionaria que, no obstante su enorme poderío, o ha logrado detener, el impulso de la Revolución Cubana. El pueblo cubano está haciendo frente valerosamente al destino his

tórico que le ha correspondido realizar en América. En el ejercicio de su derecho a la autodeterminación, Cuba ha tomado el camino del Socialísma y reorganiza su vida por ese sendero.

Entender la gran significación de la Revolución Cubana en la. lucha de América Latina por la liberación nacional no significa endosar el cursa seguido por Cuba en toc^s sus detalles. Mucho menos envuelve el que se pretenda calcar la solución, cubana a las realidades nacionales del resto de

América. Independientemente del curso que cada revolución anti-imperia-

hsta^

nuestros pueblos siga, tendrá su origen, su inspiración y su apoyo

histórico en la Revolución Cubana. El Destino de Puerto Kico

A Puerto Rico le ha tocado el triste papel de ser la anti-Cuba en la gran pugna que cobra fuerzas en América Latina. El

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cuadro colonial de nuestro país, encubierto hipócritamente, se

toma de modelo del futuro americano como alternativa a la revolución anti

imperialista que florece en todos nuestros países. La Alianza para el Pro greso no es sino la proyección continental de la fórmula disimulada de absor

ción colonial que se ha venido ensayando en Puerto Rico durante la óitima decada. -

En el Caribe se está decidiendo hoy el futuro de América. La pro

fecía martiana, situando a las Antillas en el fiel de la América para equilibrar al mundo, cobra en la actualidad extraordinaria vigenciaEn 1898, Cuba luchaba heroicamente por derrotar los últimos ves tigios del imperio español en América. Los autonomistas boricuas preten-, dieron sacar partido de la enconada lucha que libraban los patriotas mambises logrando obtener la Carta Autonómica, a cambio de gar^tizar la leal>-

tad puertorriqueña a España, convirtiéndose ta Isla, así, en la anti-Cuba de entonces. La maniobra política del liderato autonomista determinó que, ante el total desplomamiento de España en la Guerra Hispanoamericana, se

nos traspasara como botín-de guerra del dominio español ál norteamericano. Hoy se ensaya un fejuego similar por los dirigentes coloniales de Puerto Rico. Los resultados podrían ser igualmente traumáticos. Someter a Puerto

Rico al escarnio de renegar de su antillanidad, colocándose de ^ente a a

hermana República donde alborea el despertar de América, es destinarnos. 48

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' a jugar el papel de un perpetuo botín de guerra —fría o caliente— sin qüe

" nos sea dable jamás orientar nuestra vida nacional hacia objetivos trabados

por nosotros mismos. Las colonias corren siempre el riesgo de que se les tire inconsultamente a .las manos de quien venga de tumo a la posición de hegemonía. Afortunadamente, una multiplicidad de, factores y acoñtecimienms con

vergen para ayudar a que Puerto Rico alcance, por primera vez en su historia, la completa soberanía e Independencia. El destino de Puerto Rico ha de forjarse por la voluntad de nuestro pueblo, y no -^omo en 1898 —porque una guerra ajena a nosotros nos determine tal o cual destino. . ' En la medida en que yaya arreciando el proceso de absorción económica que los grandes monopolios norteamericanos llevan a cabo én Puerto Rico se producirán más y más choques y conflictos de intereses entre'nuestro

pueblo y esos monopolios, que precipitarán la toma de conciencia por el pueblo que le capacite para reclamar sus derechos nacionales. Ese reclamo,

hecho con el apoyo de las enormes fuerzas morales que impulsan en nuestro mundo de hoy la ofensiva anticolonial, obligará a Estados Unidos a dar solución al status político de huerto Rico. La exterminación del régimen colonial en Puerto Rico será ..una victoria de todos los pueblos líitinoamerica' nos, y una nueva y trascendental manifestación del despertar con que nuestra

América ha entrado en la etapa final de su liberación nacional. A esa gran

meta americana está indisolublemente unido al destino de Puerto Rico y de su-lucha por la Indpendencia.

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Segunda Parte

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CAPITULO V

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NUESTRA DISYUNTIVA

La sujeción colonial al dominio extranjero ha producido e incremen' lado todo el complejo de problemas políticos, sociales, económiccs y cultu' rales que se analizan en la pñnlera parte de esta tesis. La dificultad básica de Puerto Rico consiste en la carencia de poderes

■efectivos para encararse a sus múltiples necesidades de pueblo. 1

Derecho de Autodeterminación

La sensata solución de tales problemas requiere que se vaya a sus-

raíces. Ningún pueblo puede aspirar a resolver sus grandes problemas si no es por el esfuerzo propio.

El ejercicio de ese esfuerzo propio requiere, en primer término, el pleno control de sus decisiones. Eso es precisamente, la Independencia: capacidad de una nación para hacer por sí misma sus decisiones fundamen tales.

Por eso, la Independencia es premisa básica de la autodetermmación. aún con la independencia. Pero sin la Independencia no sera posMe jamas Podría sofocarse la autodeterminación del pueblo por factores interno^

K. '■ .

'hC •2?->'-

la autodeterminación'

Autodeterminación no significa la alternativa ■ de escoger entre la

vida y la muerte de U' nacionalidad, como pretenden quienes la invocan para predicar el suicidio colectivo que represepta la anexión a Estados Unidos.

Tampoco es la alternativa de escoger e^tre la libertad y la esclavitud

nacional, o sea, entre la soberanía y el coloniaje. Dos factores son fundamentos básicos, axiomáticos, del principio dé 53 ' '. -


7 autodeterminación: la existencia de la nacionalidad como entidad sociológica

autónoma con derecho, por tanto, a su propia expresión política y la facul' tad inalienable del pueblo de fijarle las pautas a la nación sin la menor intervención extranjera.

Autodeterminación quiere decir propia determinación. Supone lógica' mente, la éxistericía de un ente social. Ese ente es la .nación. En su di'

mensión política, ninguna entidad social inferior á la nación tiene el derecho de autodeterminación. No lo tienen las provincias ni los municipios. Porque éstos son parte integradas, mediante un proceso social de siglos, a la entidad soberana, que es, la nación.

Puerto Rico es tina nación perfectamente cuajada como tal en. el curso de una historia cuatro veces centenaria. Todas las características.que

definen las nacionalidades convergen con marcada precisión en nuestro país: unidad geográfica, étnica, histórica, lingüística, cultural y económica. Lo que no tiene nuestra nación es adecuada expresión política. El hecho de haberse desarrollado sin ella, y haber podido sobrevivir como tal na cionalidad, abona a la irrefutable conclusión de lo' intrínsecamente vigorosa que es la nación puertoriqueña.

Porque es una nación, es que Puerto Rico tiene derecho a su auto-

detertmnación, ésto, es a determinar por sí misma —en el pleno ejercicio • de su soberanía— su propia/vida. El reconocimiento de la soberanía es lo T que impulsa la expresión política de las naciones. O

2 — Defini'ción de Soberanía

''

SoberíiTiííi' es la suprema autoridad inalienable de un pueblo para gooerrwrse a sí' mismo.

Reconocer la soberanía de Puerto Rico requiere renunciar sin condiaon^ ni reservas de clase alguna, a los poderes que el Congreso de Estados Unidos ejerce sobre nuestro país.

.-

_Es precisamente la total transferencia de poderes al puelblo puertornqueno lo que conlleva el reconocimiento de nuestra soberanía por Estados

de la^soberanL ^

esa total transferencia significará reconocimiento

al l^echo de que el Congreso alguna vez señalara como soberano de Si 1 asociado no significa que éste haya alcanzado la'soberanía,

Íí rí! "O son soberanos los estados de Estados Unidos, 2S1 se Ies nonune oficialmente. 'aunque cluii4uc. tíficos

f

Pnert ^uerto

-

1

T

"ene unos contenidos concretos muy espe-

""rfí Ce aM que el centro vLl

transferencia de de todos los poderes Rico que en la enactu.alidad detenta el Congreso Washington,

a

'auier f mecanismo consultivotransferende cualquier índole, si antes no se ha efectuado esa°total e incondicional 54

'^ v-1


cía de poderes a nuestro pueblo. 3 — Plebiscito Inaceptable

El plebiscito previo no es válido, en nuestro caso, por los siguientes fundamentos:

,

-

'

<

,

1- Convertiría a Estados Unidos y a su gobierno colonial, el estado libre asociado, en juez y parte de la contienda.' ^ 2. Impediría la libre expresión del puqblo puertorriqueño, ya que

todo el proceso plebiscitario quedaría condicionado potr la aplastante inr fluencia que ejerce sobre el pueblo todo el andamiaje federal nórteameri•cano que gobierna al país, y que controla la vida económica, los vehículos de comunicación (radio, televisión, correos) las agencias de represión (ejér' cito, Guardia Nacional, FBT. etc), el sistema judicial y prácticamente la vida -entera del pueblo puertorriqueño. ' 3. Obligaría al pueblo puertorriqueño a considerar alternativas ilu' sorias, como la estadidad y el estado libre asociado "crecido", sin que se le ofrezca al pueblo seguridad alguna sobre la viabilidad de tales alternativas,

las cuales no dependen exclusivamente de nuestra voluntad, sino también de la del pueblo de Estados Unidos.

'

»

4. Equivaldría a condicionar la transferencia total de poderes al pueblo de Puerto Rico, lo cual es el primer paso que ha exigido la Organiza•ción de Naciones Unidas en su Resolución 1514 (XV), para que los pueblos r-ujetos a dominio extranjero .puedan ejercer su derecho de autodetermina '

i

a!'

ción "sin condiciones ni reservas.^' 4 — El Suicidio de- la Estadidad

Una nación puede determinar, en el Ubre uso de sus facultades sobe.ranas, integrarse en un solo estado con una o más naciones. La historia

está llena de ejemplos donde en una u otra forma, naciones diversas se hsan integrádo en un solo estado. Siempre que se mantenga la autonomía nacio

nal, es legítima la integración de diversas naciones en un estado multi-nadonal. Suiza, la Unión Soviética, el Reino Unido y Checoslovaquia son ejemplos de estados multi-nacionales que han resultado de la ,íi"itegracíón de diversas na cionalidades. El estado multi-nacional descansa sobre dos pilares básteos: ja absoluta igualdad de las naciones que lo componen .y la compieta autonomía nacional de las mismas. El estado multi-nacional no aspira sino a una

unión política y económica. Descarta todo" cm,Deño de fundir sus compo nentes nacionales en una nueva nacionalidad. Ideal suyo es la- preservación,

•desarrollo y crecimiento de las naciones que lo integfan.

^

La confusión que han, sembrado los anexionistas en Puerto Rico consiste en querer establecer un paralelismo entre nuestra situación respecto de Estados Unidos y la de las distintas naciones que se han unido en estados multi-nacíonales. Estados Unidos no es un estado multi-nacional- Estados Unidos es un estado-nación. En la plasmación del estado-nación norteameri

cano.se han fui^dido elementos de diversas culturas nacionales en lo que ellos 55

U


llaman el "meltirig pot" americano. Pero el ideal nacional norteamericano

consiste en fundir todos esos elementos aportados por diversas minorías dentro' de su cultura nacional, predominantemente anglosajona. Los llamados estados que integran la federación norteamericana no son naciones autónomas

jque se desarrollen cox^o tales dentro de una unión exclusivamente política W económica. Son meras provincias o subdivisiones territoriales, con una icierta autonomía política interna y nada más.

La ficción constitucional de que los estados que forman la Unión Federal norteamericana son soberanos y .que solamente aquellos poderesj expresamnte delegados aí gobierno federal son los que éste puede ejercer,

se ha ido cancelando a través de la historia de aquella nación, que ha marii^ fcstado durante el último siglo una tendencia centralizadora" que convierte al gobierno federal en poder suficientemente vasto y determinante como para determinar fundamentalmente la vida nacional.

Con la Guerra Civil quedó establecido que los estados perdían para siempre el derecho de cesesión, una vez integrados a la Unión Federal. Tal determinación canceló la soberanía de los estados.

La ascendente ampliación de los poderes del gobierno federal, en

tod^ las esferas, ha ido consolidando una forma de ser, unidad y homogc neidad nacional que han dejado rezagado cualquier incipiente perfil autónomoque en el pasado hubiera manifestado alguno de los estados. La reciente-concesión de la estadidad a Alaska y Hawaií no.des' miente, sma que confirma, la condición de estado-mación de Estados Unidos.

La^tadidad no se concedió a los esquimales.de Alaska, ni a los originarios

wau. A cístos se les despojó'de sus respectivos partimonios nacionales, mediante un procer de colonización imperiaHsta en- que se fue arrinconando a a población nativa, en ambos casos, y sustituyéndose por grandes emigraClones extranjeras que se fueron haciendo ■ cargo del control económico,

^itico, social y cultural de los territorios. Cuando,se proclama estado a

• aquéldeterritorio esparcidos aisladas que no formandeparte la nuevaestán entidad social.'en En comunidades Hawaü, los-

awaiiano ^ lan reducido a un porciento tan minúsculo de la poiblación que

en nada influyen en la vida del nuevo estado. En uno y otro sitio, lo que.

^ a realizado son actos de expansionismo territorial del estado-nación norteamericano, que han quedado coronados con la incorporación definitiva Vi errjtorios, a expensasdedeantaño. las incipientes nacionalidades que.allí disfrutaban de- sus patrimonios

• .haber Puerto-Rico no podría comoDeestado de Estados Unidos sin desaparecido primeroincorporarse como naciónahí que la aspiracTón:i anexionista no pueda considerarse como ejercicio del derecho a la autodetermmacion. Se da^ por descontado que la nación se autodetermina para seguir existiendo. Asi como no se reconoce al ser humano el derecho a sui-

1. adarse en nmguno de los sistemas jurídicos, así tampoco se reconoce a laa rjaciones el derecho a su suicidio nacional. i.a La gran gran falacia -aiauia económica ccoriomica de de los los propulsores propulsores de de la la estadidad estadidad consiste consiste mmír que nnp la 113 igualdad icniJíirmrl jurídica ÍTifírlír»-^ en que nos colocaría * la i estadidad .. jfj í dentro en presumir de la integración nacional de Estados Unidos, conlleva una automática igualdad

56


-fi'i -

en todos los planos. De esta ilusoria premisa se pasa fácilmente a la ilusoria conclusión de que la cstadidad niveles económicos de nuestro Nada más lejos de la realidad. jurídica se queda en el plano

traería como resultado una elevación de los pueblo hasta alcanzar los de Norteamérica. Son muchos los ejemplos en que. la igualdad de la mera ficción, e inclusive en^ que esa

misma supuesta igualdad genera los más abismales desniveles economic^.^

Puerto Rico no ha alcanzado ni remotamente el nivel económico del más atrasado de los estados norteamericanos en los sesenta y cuatro arios de dominación colonial de Estados Unidos. Su forzada incrustación en ro

del marco económico de aquel píiís nos ha elevado, sin enmargo, e costo de vida a niveles más altos que los' del estado más rico de Esta os m m. Esa anomalía indica cuáles son los resultados concretos de a integración de una economía snubdesarrollada. La estadídad añadiría un so o po er

al pueb'o puertorriqueño para defenderse de- «e d^quili rio^

tación de Puerto Rico en los órganos legislativos federales no afectaría en absoluto la situación.

La La fuerza tuerza de de esa esa representación, representación. =>"0 aun si esta existiera en r-nm-mlsn cayera v-ayera en en manos manos ae de 'los ios propios prupiu» Ínteres^ ulnmin . imnacto-en ímt-iíírfr. - en las nuestro desenvolvimiento económico, no tendría ni g

P

decisiones del 'Congreso.

Encima de mantener la situación en el mismo plano de desigualdad tributemos aUoWtio federal en igualdad de condiciones con el resto de los estados, para seguir

cconómfcyrestaSd significa el ajisurdo de sufriendo una creciente desigualdad.

Por ventura para nuestro pueblo, la llamada estadídad no^ ni sjiem

una remota posibilidad para Puerto Rico. No hay T Estados Unidos pretenda convertirse en estado multi-nacional. Dentro de la actual concepción de lo,que es Estados Unidos, jamas se arrieyam ese pus a incorporar a Puerto Rico como estado, sin antes haber destruido la naciona lidad puertorriqueña- Y nuestro país no es Hawaii, ni es Alaska. La pooiaciórí puertorriqueña se ha triplicado desde la invasión hasta e presen e. Sus cimientos nacionales han resistido .sesenta y cuatro anos de constante

agresión económica, penetración cultural, atentados de disolución social y paralización política. La nación ha sobrevivido, y hasta se ha vigorizado en muchos aspectos, a través de lo, que va del siglo vemte. Puerto Rico w

un pueblo muy adelantado en "su desarrollo histórico para dejarse destruir

tan fácilmente.

A la'estadídad se le ha tenido como señuelo para mantener u!na ilusión mal fundada en muchos puertorriqueños y cancelarlos como factores

positivos en nuestra lucha de liberación nacional. Las contradicciones internas del régimen imperialista, el creciente egoísmo nacional de Estados Unidos, las maquinaciones.de sus poderosos monopolios que vertiginosamerfte nos despojan de nuestro patrimonio, el descrédito internacional de la fórmula anexionista como solución al colonialismo y la' creciente importancia de' los pueblos latinoamericanos en las decisiones mundiales, irán debilitando la posición anexionista aquí, hasta que desaparezca definitivamente comn 57

... ,^ü.


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siquiera una remota: posibilidad. • 'é

3 — El Estado Libre Asociado

Todo, puel^o 'tiene, dentro del principio de autodeterminación, el irrestricto derecho de entrar en cuantas asociaciones, convenios, pactos o tratados considere conveniente. Al hacerlo, está ejerciendo un acto de

soberanía, no importa que conlleve la aparente limitación de la soberanía nacional. En nuestro mundo moderno, Independencia significa interdepew dencia, a diferencia de dependencia.

La vastedad de obligaciones internacionales, bi'laterales o multilátera' les, en que todos los pueblos soberanos incurren en el ejercicio de su soberanía ha dado curso a "una multiplicidad de estructuras'supra'estatales que van adquiriendo crecientes poderes y funciones. - En la medida en que se aumen'

tan las recíprocas obligaciones de las naciones y se vigorizan las estructuras

internacionales, se va limitando el clásico concepto de soberanía. Pero a la vez se va enriqueciendo en su nueva dimensión de interdependencia. Tal es la marcada tendencia del presente, que ha cobrado extraordinario ímpetu con

el establecimiento, crecimiento y desarrollo de la Organización-de Naciones Unidas.

.

"

Se concibe que esa tendencia universal al acercamiento entre las_ naciones se vaya intensificando. No dudamos que en el mundo del futuro se irán acercando las distancias de toda índole entre los estados soberanos.\

Las organizaciones regionales, en armonía con los principios establecidos por las Naciones Unidas, las uniones aduaneras y mercados comunes mülti' estatales, y las asociaciones de estados sobre la base del mutuo respeto, la igualdad efectiva y el interés común, se irán perfeccionando hasta concretar, en su día, el estado mundial multi-nacíonal como suma expresión del prin' cipio de soberanía e Independencia.

A esa paulatina integración solo puede llegarse a través de la Inde pendencia. La independencia es requisito previo ineludible para todo pacto, convenio o asociación en que nuestro pueblo, en el ejercicio de su autode'' terminación, resuelva participar. La falacia en que se funda el estado libre íisociado consiste precisa-

mente en pretender imprimirle categoría de pacto a la subordinación política; . carácter de convenio a la imposición unilateral del gobierno extranjero sobre

nuestro pueblo; y calidad de asociación a unas relaciones abiertamente colo niales.

,

No hay .tal pacto, ni ta! convenio, ni tal asociación entve Puerto Rico

y Estados Unidos. Se ha explicado en toda su pavorosa realidad, en la primera parte de esta tesis, cuál es la verdadera relación entre nuestra Patria y la nación que la sojuzga. Que esta situación de subordinación'colonial no satisface las aspiraciones de nuestro pueblo, ni puede^ subsistir en forma

permanente, se acepta por prácicamente todos los puertorriqueños. Los que sostienen la tesis de que el destino de Puerto Rico debe fijarse "en asociación permanente con Estados Unidos" fundan su aspira ción en las posibilidades de crecimiento del actual estado libre asociado. 58


%'r^ •> " ■

Los que han eluci.\brado sobre el posible ^'crecimiento del ELA, no han puesto límites a su imaginación. Se ha .llegado al extremo de pretender que el caso .de Puerto Rico sirva de estímulo para que Estados Unidos vane fundamentalmente su estructura constitucional y añada a la República norte americana- una nueva dimensión: los estados'asociados.

Para ello se ha tomado el ejemplo de la transformación del Imperio Británico en una gran mancolnunidad de naciones. El ejemplo no tiene aplicación en nuestro caso- Inglaterra ha tenido siempre una estructura constitucional flexible, adaptada a su condición de nación pequeña, que so o a base de la relación con su vasto imperio alcanzó poderío mun la . te a inminencia de la destrucción de su imperio, los británicos concibieron una

fórmula de relación que mantenga ciertos lazos mínimos entre sus antiguas colonias y la metrópoli, aprovechándose de la flexibilidad de un sis ema

constitucional que, por propia definición, va transformándose con la costum re. Tal no es el caso de Estados Unidos. ¡Estados Unidos tiene ima estructura constitucional que no fue diseñada con miras a la ominacion

penalista de otros pueblos. La aportación de Estados Unidos al esarro del imperialismo en. el mundo no ha sido, como la de-Inglaterra, ^ de formas mecánicas para la consolidación de su imperio.^ a con ri ^ norteamericana a esa rémora del inundo que es el imperialismo a en desarrollar medios de dominación económica en pueblos so han culminado en lo que ya se conoce generalmente por ,t . Por eso, dentro del cuadro general del sistema imperialista de üstaoos ijn dos, el caso de Puerto Rico es un anacronismo. Y como tal. una Por preservar la forma imperialista clásica en este caso excepciona ,

concebible que Estados Unidos vaya a alterar su orden constitucio ,

tando su equilibrio jurídico, para darle categorLa estatal al estado ciado.

Sin una alteración del orden constitucional nórmarnencan

ble el llamado crecimiento del estado libre asociado. Dentro e e _ solo existen "estados" y territorios. La constitución impone exp al Congreso la obligación de dictar leyes y reglamentos a Estados Unidos." Al ampliarse • iurisprudeneía del f

'' . »

concepto de "territorio", que originalmente significaba solamente e -por las trece colonias, luego de su independencia, para

en "el continente, ."e incluyó dentro de la clausula constituciona^ s

Guerra

torio", a las nuevas posesiones insulares adquiridas como botín en < ^ Hispanoamericana. Se nos calificó como "territorio

ese criterio, el Congreso Federal eierce poderes soberanos

<

a

Rico. En uso de esa alegada soberanía, el Congreso ha delegado aertos poderes de administración interna al llamado estado -no feno podrá pasar el Congreso. Los poderes que ha reteñí o § ^ j

deral son fundamentalmente aquéllos que por delegación

Copstítucíón tiene que eiercer dicho gobierno respecto e o o

de Estados Unidos. No se concihe la cpion, ni al estado

Puerto Rico, ni a ninguna entidad baio la soherama e

1^.

^

., ^

¿

t ^ Mirí'

facultades-que invadan campos como las Relaciones Exteriores, Leyes Man

timas, Comunicaciones, Fuerzas Armadas, regimentación del comercio ínter59

•Jh. - ..i&á'


nacional e interestatal y los que, como consecuencia de éstos, ha ido adqui' riendo el gobierno federal mediante desarrollos jurisprudenciales.

No hay, pues, la más remota posibilidad, de crecimiento del actual status de Puerio Rico hacia niveles de dignidad soberana. El estado libre.asociado está viciado de nulidad desde su fundación.

Es el producto de una componenda colonialista- ;A1 pueblo puertorriqueño no se le tuvo en cuenta en su .creación, sino para que otorgara un forzado y espúreo consentimiento a la relación colonial que con su establecimiento se perpetuaba.

^

Como dijera la delegada de la India, en las Naciones Unidas, Mrs. Menon, cuando se debatía el caso puertorriqueño allí en 1953:

No puede haber pacto, asociación o acuerdo libre, justo y válido entre dos países o territorios excepto sobre bases de igualdad. No.'^otros crecemos . que la Independencia debe preceder a cualquier asociación voluntaria, y e lazo de una unión voluntaria e igual entre dos pueblos, forjada en un deseo

5 genuino de cooperación, no es incompatible con la Independencia, mientras

que una asociación de estados bajo cualquier forma en que ja desigualdad

I de status no se redimá, solo encubriría las reliquias de un pasado colonial.

En vez de crecimiento, lo que el estado libre asociado va manifestando relación colonial ha creado Su anquilosamidento tal que el propio partido

es una grave impotencia, que le impide hacer frente a los problemas que ja que. le sirvió de instrumento a su instalación, esta oy ivi i o en cua

■a si el mismo puede o no conducir a Puerto Rico a salir de su actual estado colonial. La gran masa del partido Popular va cobrando conciencia de las falacias en que se funda toda la teoría del estado hbre asocia o.

Por otro lado, el confrontamiento del estado'librp asociado con jos

requisitos Nacionesel Unidas de £ tierra en todasy como medioquede hü exterminar sistema colonia de j ° 4 „^tura]eza'colonial

rbH¿rr/sta7orSdT?Vet£r^.a del ELA.

T,En

J i.-i;,.,,, su realidadi actual,, eli estado libre

O enriado es un'engendro coloniala social y cultural

que perpetua nuestra subordinación '¡ Estados Unidos, No puede satisfacer las asp

jones de libertad de nuestro definitivamente

• pueblo ni el proposito universal de que ei extirpado de la faz de la tierra.-

íado al" que reales se refieren de .h-iidades que lemuchos imtpriman

El crecimiento del estado libre

sus panegiristas, es una ilusión carente ae pu dimensión de dignidad y soberanía.

El estado libre asociado es

ta de quienes, por-miedo a la libertad,

ndiicto de la elucubración " nretendido armonizar lacalenturíen' soberanía

puertorriqueña con su

con la sujeción colonial, la sobrevivencia económico con la perpedisolución én la norteamericana, y núes estrangulado nuestra economía, tuación del monopolio de mercado que ^ILni festado constátemete en los conflictos El absurdo de su propósito —mam

60

*...


rnrnitTr^

iiisolubles que va creando— determinará su irremediable fracaso. 6 — Indeíjendenciü: Unica Alternativa

Las alternativas a nuestro grave^ dilema nacional no son coi^ se ha pretendido hacer v&t desde perspectivas falaces, estadidad, estado libre ase ^aado e independencia.

La alternativa es Independencia o colonialismo. Podría haber Indepen dencia. y perpetuarse el dominio imperialista en la

el-imperialismo de Estados Unidos se ha proyectado sobre algun^ naao^ de hispanoamérica. Pero, ciertamente, la independencia ^

para despoiarnos de nuestro actual coloniaje clasico, asi como para log a

nuestra completa descolonización. Más aún, la alternativa verdadera es

de nuestra Patria. Esencial expresión política de a nación^ dad la inde pendencia es requisito indispensahle para la puertorrioueño. Puede un pueblo resistir

5era por largo tiempo, manteniendo

U cont

res pronios. como ba sido el caso de Puerto

.. jjjición o en

tante fricción desemboca necesariamente, o en la liberación de la nación

su desintegraciónLa alternativa es también entre

no haber democracia aún cuando haya democracia sin indenendencia. Si

. ' reside en el pueblo ultuno

puertorriqueño, la democracia sera siemp e

Puerto Rico,

dcncia abre la posibilidad al desarrollo democrático- de Puerto ■ Otra alternativa es entre Indenendencja ^ dencia no traerá automáticamente el desarro o ^ , desarrollo económico, pero sin ella no podremos jamás aspirar a un .verdadero desarrollo .

- Aun otra alternativa es entre ^"dcpend^cia ^"^"'^gocíah

sfe

Indrinendencia no conlleva de por sí el logro de la justicia ella ésta no será nunca posible.

.

.

La Independencia no resolverá en forma mé^ca

^

blemas de Puerto Rico, pero creara las facilidades para

La Independencia no es una finalidad^_

reX nueTtrorp^' voluntad y esfuerzo

por primera vez en nuestra historia, en con icio

pies problemas con soluciones propias, producto de nuestra volunta

de pueblo.

La"Independencia abrirá para Puerto Rico '-Xlttttbte""'"'

librándonos del aislamiento que la actual «tuaaon colomal establece. N

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A

La Independencia coloca erpuebirquTen resuelva loa c?nLÍrsegííirtranr:°á;^ pdítica. sociál y económica. Quienes reclaman la Independencia 'ufpSerS'"'pÓr Z

.entregar al pueblo, a todo el

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no se necesita encomienda especial del p -

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y ...^nHatr. específico, para

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hacer la demanda de Independencia. Porque la Independencia no limita en forma alguna la voluntad del pueblo, sirio que transfiere a este la plena soberanía para que pueda ejercer sin cortapisa esa voluntad. ' *•

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La realización de la Independencia' cerrará solo la primera etapa de

>

nuestra lucha de liberación rtacionah Corresponderá entonces al pueblo, con sus "enormes -fuerzas creadoras puestas a su propio servicio, señalar el derrotero hasta alcanzar su. total liberación política, económica, social y cultural.

Las circunstancias en que obtengamos la Independencia, la forma de la transición, así como el carácter de nuestras relaciones con Estados Unidos

y como se afecten éstas por el proceso de independización, determinarán en gran medida el-curso que siga Puerto Rico Independiente.

No es posible anticipar cuáles han de ser esas circunstancias, ni^prc

determinar el camino que nuestro pueblo seguirá. Cabe, no obstante, señalar unos principios-básicos dentro de los cuales aspiramos a estructurar la Repú'

bhca de Puerto Rico.

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CAPITULO VI

DESARROLLO ECONOMICO Y BIENESTAR SOCIAL

Como hemos señalado en el capítulo Nanterior, la Independ^encia no resolverá todos los problemas de Puerto Rico, pero creará las posibilidades para su soluci.ón El país podrá aprovechar la rica, vasta y diversa expe' riencia de otros pueblos para escoger por sí mismo entre los caminos alternativa.s de desarrollo económico. He ahí, precisamente^ la g^an impor' tanda de la independenda desde el punto de vista económico, podremos adaptar el patrón económico a nuestras necesidades, en vez de adaptar nues' tras necesidades al y forzado patrón económico, comp ocurre en la colonia. Libres de las restricciones que nos impone'hoy el dominio norteamericano,

.y del encierro en que nos mantiene el mercado de monopolio a que estamos sujetos, la nación abrirá sus puertas al mundo entero.

No pretendemos especificar en sus detalles eLplan de des^rollo eco'

nómico que deba seguir la República. Diversas circunstancias del momento, tanto nacionales como internacionales, aconsejaran los planes espea icos e <iesarrollo.

No obstante, e independientemente de cuales sean ^as circunstancias nuestro pueblo escoja— cabe señalar unos objetivos básicos dé cualquier

específicas —e incluso de cuál sea el sistema de organización económica que

programa de desarrollo para Puerto Rico libre:

1. Recobrar el patrimonio nacional para el puqblo puertorriqueño. '2. Liberarnos del marco inflacionario-de la economía nortearaencana, ^ la que hemos estado forzosamente atados.

3. Desarrollar la agricultura hasta sus máximas potenaalidades, y-^

forma diversificada, de manera que la tierra puertorriqueña provea, en ia ®ayor medida posible, la base material demuestro desarrollo. , 4. Fomentar la industria utilizando eñ lo posible los recursos naturales 63


-í./

-

áel país para satisfaceri en primer término, las' necesidades del mercado nacional.

-

Reorganizar las bases de la distribución de riqueza, d© suerte que

^ patnmonio, y el desarrollo económico, resuelvan los fundamentales prty, ^as de subsistencia de las grandes mayorías del pueblo.

^

Con esos cinco objetivos básicos, precisa señalar algunos problemas

que nos enfrentaremos y sus posibles soluciones.

RECUPERACION DEL PATRIMONIO

iíbr '^nda que de el primer ypatrimonio, fundamental objetivo de Puerto Rico • . ^res^'^1 ^ recuperación hoyimprescindible. enajenado a poderosos extranjeros. La tareanuestro no es fácil. Pero es er/>r.A • pueblo ha de fundar su desarrollo V ^ tierra, sub-suelo, aguas adyacentes, flora, fauna ^llas ha .puesto ePhombre puertorriqueño, con su talento, su trabajo °y su c'apácidad creadora.

emprenderá la República sus planes de desarrollo nrrinio 1 A "ara uso aei oerecno a la nacionai".'^'-'^" de -- las proDipA™:. ^'1°' ''f^ líi naciónalizMión es?nn; f ^"fienadas al pueblo por intereses absentistas. Tal derecho narír, al de soberanía, y su afirmación es objetivo mayor de ^las sufrén^a recien advenidas a la independencia, así como neo-coloniales. de aquéllas que explotación imperialista en sus manifestaciones

a) — Deuda Pública y Privada

recm,..^! P"™" problema a que nos enfrentaremos en el propósito de

d ni

^

^

PÚMic^i ° privada, mediante la cual

hipotecado a diversas instituciones norteamericanas.

extr^niJ:! - PMca.y la aldeuda privadadecuyos acreedores son entidades j ts, serán congeladas momento instituirse la República. concibe que Puerto Rico inicie su vida independiente arras-

tmndo el peso aplastante de una deuda tan inflada como la que hoy gravito

sobre tierras, edificaciones, industrias y comercio del país: Eí Banco 7<lacional, o la institución que se juzmie prudente investir ae tal autoridad, se subrogará en todas las acreencias°que estén en manos e personas extranjeras, naturales o jurídicas, o de agentes de éstos, y hára os reajustes, diferímíentos y liquidaciones necesarias, tomando en cfuenta la Situación general, y los casqs particulares. La República negociará con el gobierno de Estados Unidos la

en que se pagará el importe de dicha deuda, tomando en consideración a situación general del país, y.la responsabilidad que tiene el gobierno americano por haber creado esas condiciones durante su dominio co aquí-

h) — Las Bases Militares

Las tierras en posesión de las fuerzas armadas de deberán ser devueltas al pueblo de Puerto Rico- El derecho e 64

/ — j I*

j,

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queda mutilado allí donde una nación permite la existencia de una base militar extranjera dentro de su territorio.

En el caso de Puerto Rico, el hecho de nuestra pequenez territorial

hace imperativo aun que hagamos el reclamo justiciero de que no haya un Solo palmo de terreno destinado a fines militares de una potencia extranjera. 1e Estados t? posesión esas tierras el ejército, marina la aviación Unidos de ha surgido del por dominio coloniallaque ellos yejercen aqur. a. terminación de ese dominio conlleva ipso facto la renunciaa a poseer los terrenos donde enclavan esas bases. La concesión de mantener todas o

a gunas de las bases como condición para el reconocimiento de la Independen' cía estaría viciada de nulidad, por falta de libre -consentimiento. Si tal uera el caso, la República deberá acudir a todos los recursos del Derecho nternacional, la negociación y -la presión, para lograr que se nos devuelvan esas tierras y se desmantelen todas las bases norteamericanas aquí. •

— Posesión de h Tierra

'

Deberá prohibirse constitucionaJmente el dominio o posesión de la tierra y el sub'suelo por person^ extranjeras, naturales o jurídicas- Nuestifi tierra es limitada. 'Necesitamos garantizar que toda, ella - sea nuestra. A tales efectos, la República deberá nacionalizar inmediatamente todas las

tierras en manos de extranjeros. El importe y formas de pago a los per' judicados se determinarán de acuerdo con las circunstancias, de manera que pueda efectuarse un rápido traspaso de todas las tierras en posesión de extranjeros al pueblo puertoriqueño.

d) — 7^[flcion¿Iízíición de Empresas •x" I

Las principales industrias, empresas de servicios públicos esenciales ^uierciales controladas por capital extranjero deberán nacionalizarse, par' tiendo de aquellas que más dominio ejerzan sobre la economía nacional

centrales azucareras,, refinerías deAlpetróleo, compañía te1efónica, transportes terrestres, destilerías, aéreos y marítimos. igual que en el caso de las tierras, se diferirán los pagos a las personas expropiadas de tal

rocera que no impida la rápida transformación de estas empresas en propic del pueblo puertorriqueño. En todo caso se dispondrá constitucional' uiente que toda empresia industrial, comercial o de servicios deberá estar

controlada por capital puertorriqueño.,

.

ej — Fondo del Seguro Social Los fondos aportados por los puertorriqueños a la Administración

e Seguro Social del gobierno federal de Estados Unidos serán reclamados Ih Renública, para que sirvan de base a nuestro propio sistema de Segu' "^ad Social. En forma viril, con báblHdad y sin estridencias, el pueblo puertorri'

<Iueno ir¿ encarándose a los retos que constituyen las acciones que hemos señalado. Nos valdremos del derecho que todo pueblo tiene al pleno usu' '65


T'irr*

frucM de sus recursos naturales y sus riquéas. Ese derecho es hoy el p„ncipal puntal de la lucha contra el colonialismo y el neo-colomahsmo. A^. ta^emL todos los medios de negociación, aprovechando el poder de r gateo

que nos dará la correlación de fuerzas en el mundo, que cada l°gta^ un Lyor equilibrio. Las perspectivas futuras del mundo indican que se faci litará el tránsito completo de los pueblos coloniales a su hberac on. Pero si tal no fuera el caso, y tuviéramos que pagar —en sacrificio^ temporeros—

el alto precio que" otros pueblos han pagado para recobrar sli patrimonio a ese destino se enfrentará la generación, fundadora de la. República de Puerto Rico, plenamente consciente de que estaremos cumpliendo una ras' cendental etapa en la historia de nuestra patria. 2 — REDUCCION DEL COSTO DE VIDA

Hemos señalado en la primera parte de esta tesis cómo nuestra ecor^ mía ha sido artificialmente incrustrada dentro del marco inflacionario de la- economía norteamericana. Esa situación ha sido responsable de la gran

anomalía que manifiesta la siguiente ecuacióp: '■ a Somos el área de ingreso más bajo dentro del marco econommo de Estados Unidos, y al mismo tiempo tenemos el más alto costo de vida dentro de ese mismo marco económico.

De ello se desprende lógicamente que la reducción ,del Costo de la vida ha de ser objetivo de surtía prioridad en íos planes, de desarrollo de la República de Puerto Rico.

r

Hacia ese fin, se pondrá" en vigor un programa cuyos perfiles gene' rales se describen a continuación.

cl) — Relaciones Comerciales Establecer relaciones comerciales con todos los países del muruio términos tales que al mismo tiempo que se abran nuevos mercados para nues' tros productos, afluyan al país los prodüctos necesarios que nosotros no prc ducimos desde las regiones donde se producen más económicamente. De esta manera nos libraremos de dos factores que determinan en

gran medida el alto costo de vida en el Puerto Rico colonial: 1) el sobre' precio que aprovechando el monopolio de mercado nos imponen los pro' ductores y mercaderes de Estados Unidos en por lo menos la mitad de los

artículos que compramos en ese mercado, y 2) el sobre'predo general de una gran parte de la producción norteamericana, principalmente la agrícola, que no puede competir con similares artículos de otros países, pero que la tarifa protectora de Estados Unidos hace que el publico consumidor de ese país, incluyéndonos a nosotros por virtud de nuestra sujeción a esa tarifa,

tenga que pagar. -'I

/

Es"claro que una infinidad de artículos que hoy Puerto Rico importa de Estados Unidos tales como arroz, carnes, productos lácteos, maquinaria,

etc.) se consiguen a precios más bajos en el mercado internacional. El

sobreprecio que por ellos pagamos en el' mercado forzado de Estados .Uní' dos es responsable en gran medida del déficit que constantemente manifiesta nuestra balanza de pagos.

,

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Hace apenas unos anos, parecía ilusorio pensar que Puerto Rico

pudiera diversificar su I comercio internacional. Aquel complejo de depen66

LttjCx -

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dencia encontraba apoyo en una teoría de fatalidad geográfica, que suponía insuperable nuestro destino económico totalmente dependiente de Estados Unidos. La realidad del mundo en esta hora Ha echado por tierra el fun damento de ese complejo. El mundo se dirige aceleradamente hacia una

situación en que la diversidad de mercados será signo característico del desenvolvimiento económico. La liquidación del colonialismo, el fortalecí' miento del mundo socialista y su creciente pujanza económica, la inevitabiji' dad de la co'existencia pacífica entre los dos sistemas, la consolidación de poderosos mercados cánunes como el de Europa Occidental y América Latina

y el rechazo del satelismo político por los pueblos recién advenidos a la indc' pendencia, señalan hacía un equilibrio que permitirá a todos los pueblos —grandes y pequeños— aprovechar la vastedad del mundo en sus planes de desarrollo.

h) — Transporte Marítimo y Aereo

Abaratar el costo de la transportación maritinia y aérea entre Puerto Rico y sus mercados de exportación e importación.

Terminada el monopolio naviero norteamericano que imponen las la República de Puerto Rico deberá trazarse varíos caminos c^pmmen a'

leves de cabotafe a que hov estamos sujetos por ^rtud de la relacaon coonia ^ ríos hatia el abaratamiento de los costos de transportación: 1) Creación

una 'Marina Mercante Puertorriqueña, 2) contratación de barcos pe ma trícula extraniera que nos brinden las mayores facilidades a los bajos, SV establecimiento de líneas aéreas nacionales que; peo: acuer os.

procos de ios países con quienes mayor comercio tengamos, ccwnpartan c

nosotros los beneficios del tráfico de carga y pasajeros entre lí" s a y e exterior.

,

"

,

€■)'— Eliminación de Intermediarios

En un pueblo que inicia su vida independíente y sus planes e

arrollo económico, contando con escasos recursos, no puede

lujo de que un pequeño grupo que integra la burguesía importadora . ganancias jugosas por su improductivo papel de intermediarios, aumenji

de esa forma el costo de vida del pueblo. El negocio de imooi^cion exportación debe ser onerado por el estado como asnecto esencia q de la economía de una Isla qjac dependerá fundamentalmente de su come Instituciones Bancarias

La expansión del crédito determina generalmente una comen c

<

Clonaría. Los bancos comerciales crean dinero artificialmente, evo u^.^^ nando con los depósitos, en las cantidades por encima de las reservas

y eso produce una expaníjíón crediticia que induce al consumo super u , trayendo consigo la tendencia inflacionaria.

Un pueblo de escasos recursos en proceso de desarrollo tiene qu adquirir el más estricto control de sus operaciones y reservas bancarias, in giendo la política crediticia con cautelosa vigilancia de

ractores

envueltos. Tal cosa no podría, lograrse con la mera supervisión y reglamen tación por el estado de la banca y las instituciones de crédito. Por ser un A

67

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internacional para la subsistencia. d)


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aspecto tan vital del d^arrollo economico,

K Kanra. debe estar enteramente

banca, la planificación

en manos del estado Sm el a.bsoluto

¿atento de adivinar las

económica es imposible. Se reduciría a

planificación en la colonia, -os obje.vcs n.„in.os.

El pr<^rama señalado arriba entre

geladón y difenmiento de la deuda a 11. de este capitulo, los programas de trial que discutiremos en los apartados 3 y 4 y i excesivas, fijaaon de precios, y

d aparild"

y desarrollo indus¿„t„l de ganancias discutirán que tendrá por resul-

en el apartado 5 serán la base de una política

_f- •, ^q¿o

tado la reducción del elevado costo de vida que en el pr^nte astixia too

intento de progreso y desarrollo económico en Puerto ico. 3 — GRAVES problemas DEL CAMPO

El programa de desarrollo agrícola d? la República tendrá que enea rarse a los siguientes problemas:

a) — Baja Productividad Agrícola

Según el anüario estadístico de la Organización ^de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas, el índice de producción agrícola tnun dial aumentó de 94 en 1952'53 a 115 en 1950'60, tomando como 10 e

promedio entre 1952 y 1957. En ese mismo período, la Europa Oriental y la Unión Soviética aumentaron de 91 a 131; Europa Occiden^I de 93 a 113; Africa de 95 a 103 y América Latina de 94 a 112.

El ritmo anual de crecimiento en producción de alimentos fue de 6% en Méjico, Yugoslavia, Israel y Grecia; 4% en Japón, Irán, Formosa Egipto y 4'5% en Brasil. En el mismo período, la antigua colonia francesa de Madagascar Lí' ■

(hoy República de Malagasy) aumentó su producción de arroz en 50%No hay el índice equivalente para, Puerto Rico. Las estadísticas oficiales del gobierno aquí se limitan a señalar los aumentos en precios, de

los productos agrícolas. Puede deducirse, sin embargo, que la producción agrícola en la Isla ha experimentado una reducción ajbsoluta durante ese mismo período. En una lista de once productos, Puerto Rico redujo su producción en azúcar, habichuelas secas, guineos, ñames y batatas; aumentó menos que el resto del mundo en tomates, chinas, piña, café y tabaco; y aumentó más rápidamente que el promedio mundial en ganado. Actualmente, el rendimiento por cuerda de tomate en Puerto Rico es menos de la mitad del promedio mundial; en maíz es 40%; en arroz

menos de 30% y en ñames y batatas menos de la. mitad de los píomedios mundiales.

Se I ha aducido que la calidad de nuestros suelos es baja, y que a ello se debe la deficiente producción agrícola del país. Pero lo cierto es que

países con mayores problemas en cuanto a deficiencias y escasez de suelos, como Japón e Israel, los han resuelto a ba^ de cultivos intensivos, en que se utiliza la limitada superficie hasta su máximo rendimiento. También 68


m en Puerto Rico se han hecho experimentos particulares por agricultores ais a resultados son verdaderamente esperanzadores en cuanto a Jas posibilidades de incrementar la producción, habiéndose logrado pro ducir de tres a cinco veces el promedio actual en unos y otros cultivos. b) ^Monocultivo, Latifundio^ y Míni/unclio La relación colonial ha determinado el desarrollo del monocultivo azucarero en extensas regiones de la Isla* Los subsidios artificiales que por ínteres propio ha extendido Estados Unidos a nuestro azúcar, la falta de

mercados para otros productos, y la competencia desleal de la producción agrícola norteamericana aquí, han inducido a sembrar caña de azúcar en terrenos donde po es económicamente 'beneficioso tal cultivo. Ello ha traído como consecuencia la baja en nuestra producción de frutos menores y otros artículos alimenticios y consecuentemente una mayor dependencia del

mercado norteamericano para esenciales" productos de subisjstencia. -Mientras las más grandes y productivas 'extensiones de caña de azúc^ han ido a parar a manos de grandes corporaciones, en gran medida aibsentistas, el patrón de tenencia de tierras en otras áreas en qué se producen frutos menores, y otros artículos señala una. tendencia hacia el minifundio. Una y otra son niales que deben extirparse. '

El latifundio sustrae las ganancias de la tierra y las lleva a manos

de unos pocos, principalmente extranj'eros. Produce la anomah'a de que en un país de tierra escasa se mantengan sin cultivar grandes extemiones de tierra, porque ello sea lo conveniente para los intereses egoístas de los latifundistas. El monocultivo y el latifundio producen el desempleo ^ta-

rional, esa crónica calamidad que destina a millares de familias campesin^ a una vida en precario. Como el cultivo responde al Interés particular e

lucro de los latifundistas, y no al fin social de provfer tnibajo seguro y estable al proletariado agrícola, los latifundistas no realizan esfuerzo a guno por diversificar los cultivos de manera que siempre haya trabajo obreros.

Por otro lado, el minifundio impide el eficiente aprovechamien o ra y la aplicación de técnicas modernas de cultivo. ^^ j cación adecuada. Aisla al campesino a su suerte,

mayor parte de los casos a la explotación- de usureros y traficantes m pulosos, que son sus únicas fuentes de crédito.

c) — La Emigración del Campo

El abandono del campo y la emigración al extranjero han problema piuuicuia de ue falta raica ae de brazos orazos para para ios los cuicivus cultivos agrícolas paradójica ' un país con gran concentración poblacional. Este problema

^ resultado

directo del desempleo estacional, condiciones pésimas de yivien a,

facilidades médicas, educativas, recreativas y sub-desarrollo en gen situación produce el círculo vicioso de que por falta de ^a aj agrícola abandone la zona rural al tiempo que )á falta de ra

el desarrollo agrícola que podría suplir las condiciones desea es ■'que inspiren al hombre del campo a consagrar su vida, íil cultivo e

j-nníde p

.

4-_ VERDADERA REFORMA AGRARIA

Para enfrentarse a los prqblemas señalados, la República pondrá en 69

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marcha una vasta e intensa Reforma Agraria, que será el pilar de nuestro desarrollo económico. • Objetivos principales de la reforma ag na puertorriqueña serán:

.a) — Atmento de h Producción

Aumentar la producción agrícola del país, mediante la utilización c toda la tierra cultivable y la aplicación de la más moderna tecnología agro nómica.

Hacia este fin, deberá desarrollarse la expe^entación agrícola en

todas sus fases, dirigiéndola hacía los problemas específicos a que se enfren

nuestro agro, y aprovehándonos de todos los avances alcanzados por ^ hombre en los diversos campos de la biología.

Los terrenos que hoy ocupan las bases militares norteamericanas debe' rán, incorporarse a la producción agrícolaLos bosques federales, devueltos al pueblo puertorriqueño con

íobtención de la independencia, harán posible un programa forestal que combinará el cultivo de árboles frutales, maderas blandas de rápido / crecí' miento y árboles de maderas duras que crecen despacio.

El desarrolló de pastos 'en forma extensiva e intensiva, utilizando terrenos cuyo aprovechamiento en otros cultivos no sería tan eficaz, dara la basé, estable y firme de una industria pecuaria.

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h) — Diversificación Agrícola

Diversificación de la agricultura, de manera que gl país produzca la mayor cantidad de alimentos y otros artículos agrícolas que satisfagan en la mayor medida posible el consuiilo interno. De esta manera se logran varios -propósitos: 1) se reduce la dependencia del comercio exterior para los artículos básicos de consumo, ayudando así a eliminar el déficit de nuestra balanza

comercial; 2) se proveen diversas materias prirrias para una industria agrícola, de ubicación rural, que ayudará a eliminar el desnivel económico entre el

campo y el pueblo; y 3) se soluciona el problema de desempleo estacional que produce el monocultivo, al coordinarse las diversas producciones y culti' vos de acuerdo con las necesidades.

Los objetivos señalados servirán de base al prop/ásito esencial de la Reforma Agraria: la elevación del nivel de vida del campesino puertorri' queño, y su integración en igual ritmo de progreso, a nuestro crecimiento económico.

5 -- PLANIFICACION CENTRALIZADA

Tales objetivos requieren una planificación centralizada con suma eficiencia en la formulación, coordinación y aplicación de..-los diversos planes a largo y corto ídcance.

Esa planificación puede llevarse a cabo á base de un patrón de pro' piedad mixta,

Se integrarán a los planes generales diversos tipos de propiedades 70

Üí».

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-■ i *■*1- • V

rurales.

a) — Fincas Estatales

Las fincas estatales se constituirán, principalmente en los terrenos

que actualmente opera la Autoridad de Tierras, las que se nacionalicen a los extranjeros y a los nacionales que posean en exceso de las quinientas cuerdas que debe ser el máximo legal de tenencia, tanto para personas naturales como jurídicas, y las que se obtengan mediante, la devolución de los terrenos

que hoy ocupan las fuerzas armadas norteamericanas", las reservas forestales federales y otras agencias del gobierno de Estados Unidos. b) — Cooperativas Agrícolas

Se organizarán Cooperativas Agrícolas y Agró'pecuarias en aquella fincas de las señaladas arriba que se considere propio, dentro del plan , general, entregarlas directamente a los trabajadores en forma cooperativa. cj — Fincas Privadas

Los agricultores puertorriqueños, que no poseen terrenos en exceso

del máximo legal, y que cultivan su heredad y tienen en la explotación de la tierra su medio de vida, conservarán sus fincas privadas. La República no intervendrá con éstas, sino para brindarles la debida asistencia técnica, crediticia y financiera, para engranarlas'dentro del plan general, y estimularlos*a asociarse en cooperativas que les faciliten ql cultivo, producción y mercadeo.

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Las tres formas de propiedad rural, integradas en una efidente podrán valerse del coniunto de instituciones estatales Que provea experim^^

-planificación central dentro de los planes generales de desarrollo economice,

tación de suelbs y cultivos, sistemas de crédito adecuados y los instrumcn s necesarios pa.ra la mecanización. 6 — MECANIZACION AGRICOLA

La mecanización de la agricultura es una necesidad' de

gencia en nuestro caso. La baja producción se debe en gran medida los agricultores no cuentan con suficientes recursos para obtener

trumentos necesarios para mecanizar. La transformación de los

primitivos en cultivos; intensivos a base de terrazas y otras técnicas mo no puede realizarse a base de trabajo humano exclusivamente.

En la jin la actual actual reauaad, realidad, la la mecanización mecanización cuimt-va conlleva

ol riesgo

1

desplazamiento del brazo \umano a la máquina aumente

desempleo- Sujeta a la acción armónica de una planificación beneficios de la «mecanización se aiscriuuutiu distribuirán

jg

»

nhtm'^a equitativamente <^tre eí

agricultor, el trabajador y la comunidad en general, de suerte el resultado deseado de incrementar la producción y con ello e

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vida colectivo, evitándose los efectos onerosos a la masa tra .^1^ . ^ necesariamente produce cuando la mecanización responde a micia

vadas inarticuladas-

Con esa disposición, la República deberá proveer Centros de Maquí 71

•I»'.

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varía AgricoU en diversas zonas del país, para utilizarse por las fincas ^^tatales, las cooperativas y las privadas de acuerdo con los planes especiticos y las metas de producción que nos tracemos.

La reforma agraria proveerá la base material más sólida para nuestr^

industrialización y desarrollo económico. Con ella se aspira alcanzar c máximo rendimiento de nuestros recursos naturales y a ampliar el mercadeo nacional de la industria, por cuanto se integra al campesino plenamente al potencial de consumidores de los productos industriales, al elevarse sus ingresos y el poder adquisitivo de los mismos. El éxito de la reforma agraria dependerá en gran medida del ^.pro' vechamiento científico que, a base de eficiencia, hagamos de nuestros Hmita' dos recursos. Esto a su ^vez dependerá de la reforma educativa que se discute en otro capítulo de esta misma parte. Porque es la capacidad de liombre puertorriqueño lo que permitirá superar todos los obstáculos y cum' plir las metas que nos tracemos en el esfuerzo de progreso que emprenderá la República. 7 — INDUSTRIALIZACION NACIONAL

A diferencia del actual programa de Fomento Industrial, que consiste

en ofrecer nuestra tierra y el trabajo barato de nuestro pueblo a inversio^ m'stas extranjeros para que exploten ambos con excesivo lucro, la industria*

lizadón que aspira la República es una en que los dos factores (básico de producción, tierra y trabajo, se sincronicen en supremo esfuerzo ppr aum^^^'

tar el patrimonio nacional, enriquecerlo y ponerlo íntegramente al se'n/ício de todos los puertorriqueños.

El plan industrial que aspiramos desarreglar aquí deberá responder a las posibilidades y necesidades del país. ' ' Las posibilidades de industrialización en Puerto Rico. son las quc reflejan los siguientes factores:

1) Formidables recursos humanos, tanto por la alta concentración poblacíonal del país como por la inteb'géncia, adaptabilidad y relativa capa' citación técnica del pueblo puertorriqueño. ' 2) Limitados .recursos naturales•

. 3)^ Buenas fuentes de energía hidroeléctricas, (hoy se está utilizando una tercera parte de nuestra potencialidad hidroeléctrica). 4) Fádl acceso a los centros de producción agrícola, a todos los mercados internos y buenos medios de transportación. &

5) Gran potencial de un mercado interno, formado por un pueiblo de espíritu progresista, que va a necesitar los productos de la industria

para satisfacer hábitos de consumo ya existentes. 6) Ahorros limitados, / 7) Buenas posibilidades para el desarrollo de mercados de expor' tación por estar Puerto Rico en la encrucijada geográfica de las Américas,

la proximidad de países con economías complementarias a la nuestra, como la 72

■i'.


fcü.,'

República Dominicana y Venezuela, y el poder de regateo que, con la sobe ranía, nos darán nuestras necesidades de importación. Las nCce.'^idddes que el programa industrial debe suplir son las siguientes:

1) Elevar el nivel de empleo ofreciendo oportunidades de trabajo a la creciente fuerza obrera del país. 2) Elevar la productividad de los recursos agrícolas.

, 3) Aumentar la cantidad dé bienes y servicios (ingreso nacional real) a disposición del pueblo mediante un aumento de la producción.

4) Aumentar la riqueza. nacional mediante la canalización "de una parte de la producción hacia el incremento del caudal de bienes de pro' ducción.

5) Producir gran parte de los artículos de consumo y los bien^ de producción necesarios para rebajar el déficit de nuestra balanza comerci. 6) 'Incrementar nuestras exportaciones con el mismo proposito. !E1 plan industrial sera resultado del - balance de los dos que hemos señalado: las posibilidades con que contamos y, l"S necesi a que deben suplirse.

8 — BASES DEL PROGRAMA INDUSTRIAL

Lo primero que salta a la vista en ese cuadro de realidades ^ contamos con escasos recursos naturales, abundantes recursos humanos ( ra

bajo) y escaso trabajo acumulado (ahorros o capital). Consecuentemen e, el programa industrial deberá fundarse en jas siguientes premisas: a) — Recursos Klaturciles

La lógica de Fomento Industrial en la colonia parece ser que, puesto que nuestros recursos naturales son limitados, no debe hacerse

por explotarlos. Eso ha conducido al patrón que rige en la actualida , establecer fábricas que son meras sucursales de poderosas empresas nortea ricanas, donde se realizan determinadas fases del proceso industrial con primas importadas. La República responderá a una meior lógica, oi^ recursos naturales son escasos, lo que procede es explotarlos hasta su rendimiento, para que resulten menos escasos. Con tal proposito, de eran desarrollarse las industrias subsidiarias de la azucarera, cort produc os

vados de la caña como el bagazo, el alcohol, etc. y productos químicos ^ confitería que tienen en el azúcar su principal materia prima.

El desarrollo de la industria pesquera, en que haremos cabal ^rove " chamiento de nuestra colindancía con el mar por los cuatro costa o®'

imperativo. No se trata de uña pesca en aguas costaneras, sino e a _ ^ en aguas profundas, como"ha sido desarrollada y se aplica por os países que marchan a'' la cabeza en ese campo. . .

La industrialización de la producción agrícola y pecuaria no debe limi' 73

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"tarse al azúcar, tabaco, café y leche, sino a toda k diversa producción que

impulse la Reforma Agraria, y sus múltiples derivados industriales.

• Deberán realizarse los máximos esfuerzos para explotar industrial'

mente, cualesquiera recursos minerales que, con la aplicación de innovadas téc' nicas científicas, puedan ser aprovechados. b) El Factor Trabajo

Es obvio que las limitaciones, posibilidades y necesidades de un pueblo son las que deben señalar los tipos específicos de actividad económica en que concentrar el esfuerzo* La abundancia de recursos humanos con que conta' mos en Puerto Rico puede ser un formidable factor positivo, si canaliztxmos el programa industrial en írmonía con esa realidad.

La.teoría en que se funda el programa de Fomento Industrial en k colonia es que, como tenemos abundancia del factor trabajo,'debemos deS' pilfarrarlo, ofreciéndolo indiscriminadamente a los ínversíonistás extranjeros para que- se valgan de él, dejándonos solamente como saldo los salarios y jornales que, en proporción al costo de la vida, som bajísimos.

La República, por el contrarío, visualizará el problema con mayor

sensatez. -Nuestra abundancia de traba'jo debe utilizarla el pueblo para crear. el capital de que estamos escasos. El factor capital en la producción no es

otra cosa que trabajo acumulado. El fruto del -trabajo se acurñula como base para la re-inversión, con el consecuente desarrollo de la propia •

industria* Ahora, ese trabajo, acumulado con el esfuerzo de los puerto' rriqueños forma el capital, de los inversionistas extranjeros, a Quienes kshemos ofrecido nuestro .trabajo a precios de baratillo. De esa forma, jamás tendremos capital acumulado, porque éste fluye constantemente al 'extranjero que, sí decide re-invertir aquí, será sojbre los mismos términos, continuándose el círculo vicioso ad infinitum. Nuestro papel en-la economía del mundo debe consistir en el -dss'

arrollo de industrias que se basen fundamentalmente en destrezas especíales. Tal ha sido la salida que han encontrado -en Suiza, Japón, Alemania y otros países a k desproporción entre los dos factores básicos de producción: tierra y trabajo.

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Suiza tiene una pciblación mayor que k de Puerto Rico y unos recursos naturales muy escasos. Su área de tierra cultivable es menor que la extem sión de Puerto Rico. Ha concentrado en el desarrollo de industrias en que el,trabajo del hombre es lo más importante. Por ejemplo,' k industria relojera y de maquinaria de precisión en general. En un reloj cualquiera, lo que determina su alto precio no es k materia prima, que es relativamente barata.

Es el cúmulo de trabajo que convierte un pedazo de acero en k complicada maquinaria de un reloj. El desarrollo de tales industrias requiere, claro está, un alto grado de capacitación técnica. -Puerto Rico deberá esforzarse por lograr esa capa citación mediante, un abarcadqr plan de instrucción técnica-vocacíonal.

cj — Formación de Capital

Como hemos señalado, nuestiu abundancia de trabajo, junto a la 74

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r.v. V .• .

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plo£ación intensiva de los recursos naturales, deberá, dirigirse a la forma' don del capital que ahora tenemos escaso-

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..Tal objetivo hace' imperativo, en primer término, la obtención de crédito para financiar nuestro desarrollo.

La escasez;- de capital es producto- de la explotación absentista, que se traga las ganancias. Nuestros actuales gobernantes se enfrentan al pro' iblema propiciando una. mayor explotación, mediante el fomento de mayores e irrestrictas inversiones extranjeras. Tal remedio es un mero paliativo, que

a lo sumo produce una reducción del desempleo, pero al precio de renunciar a contpr jamás con capital propio.

La otra alternativa es suplir la deficiencia de capital financiando nuestras empresas en las fuentes internacionales de crédito, de modo que

sea el propio pueblo el que haga la inversión, y gane los benefidos de a misma, acumulando así trabajo para formar el capital.

He ahí, precisamente, la medula del problema fundamental de nuestra época: la pugna de los pueblos sub'desarrollados por seguir este camino, y a insistencia de los grandes poderes imperialistas por hacer perdurar e! ^nejo sistema que les permita a sus inversionistas"continuar explotando el tra ajo de esos pueblos, v

^

^

La teoría en'que se funda el actual programa de Fomento en Puerto Rico — tiene por base la la. resignacióp X ad. ^uc; que el Cl uiuaiwu mundo habría de estático, estático. V y estábamos c.^taibnmnQ irrcmediahlomeñte /-<;V.lí(TnrJnc oiblígados am industrializarnos índustríali' de t de los grandes financieros, o no industrializarnos. Pero el mundo no ha pcrrñanecido estático. La gran ^do está operándose en todos los pueblos llamados sub'desarrollados va log ■ ya una total transformación en esas relaciones del desarrollófinan-

Instituciones internacionales de crédito se han ^tablecido para ciar los programas de industrialización de países con escaso capita . aún, los propios poderes imperialistas, confrontados al reto de la Guerra han tenido que ceder'en dirección de los reclamos de países

ciendo facilidades de crédito para el desarrollo económico, tanto

de agencias gubernamentales como de. instituciones privadas. PoJ^ ¿)cialistas,

en la medida en que se expande el poderío económico de,los éstos no sólo se convierten en fuentes de crédito para los países su

dos, sino que impulsan una ampliación de las fuentes intfernaci financiamiento.

'

'

La República buscará crédito en todas las fuentes

tales

nacionales, gubernamentales y privadas, siempre que la créditos se efectúe sin el menor 'compromiso político, y sa\agu

la

integridad de su soberanía.

De esta manera podrá iniciarse cl plan de

nuestros propios pies, y, pagados los préstamos obtenidos me

trabajo

te

acumulado del pueblo, se sientan las bases del capital que ncc nemos que desarrollar.

;

Nada de lo que hemos señalado podría realizarse sin ..una 75

A ■


planificación, que tome en consideración todos los factores, condiciones y realidades. "

, ;'

Al fijar las metas ha de tenerse presenta el cuadro de

'

limitaciones y problemas. Pero no será para rendirse ante ellos, concretar eficazmente soluciones estables.

d) El Problema de Mercadeo

Uno de los principales problemas a considerar en la planificación indus' trial es el de mercados para la producción-'En la actualidad

puede plantearse ese problema, porque no' tiene la menor pc^ibili a

alternativas. El monopolio de mercado que determina la relación co onial, no solamente impide 1^ búsqueda de nuevos mercados extranjeros, sino q?ie limita las posibilidades del mercado interno, al que tiene libre acceso la gigantesca producción norteamericana, que puede siempre aplí^star con Ja a^icación del "dumping" cualquier esfuerzo de la industria puertorriqueña por ganarse al público consumidor del país.

La República se planteará, respecto de cada posibilidad industriál, todas las alternativas y los objetivos se trabarán respondiendo a un balance de conveniencias.

'

" .

Se servirá del derecho que -todo pueblo soberano tiene atarifas de aduana a la producción extranjera, en forma cautelosa. Puede que determinada industria no pueda competir .en el-mercado, local con los productos extranjeros, sin protección tarifaria, porque las' condiciones del país no se adapten a la explotación de tal industria.' En tal caso la taríffi probable--

mente sea un remedio artificial, que tendrá por resultado el encarecimiento permanente del costo de vida del pueblo. Pero, por otra parte, puede que haya una industria de gran potencial futuro, que lógicamente necesite en sus comienzos la protección tarifaria para- su desarrollo. En tal caso, debe recurrírse a la tarifa.

Lo importante es señalar que debe buscarse, en primer termino, el

desarrollo de un mercado interno para'gran parte de nuestra producción industrial'.

Al mismo tiempo, el plan industrial deberá conformarse a nuestras posibilidades de competencia en el comercio exterior. La soberanía nos

ofrece las posibilidades de entrar en el mercado internacional, siguiendo laa pautas de una política exterior rqalista, como" la que exponemos a grandes rasgos en el próximo capítulo.'

9 —POLITICA DE JUSTICIA SOCIAL

Todo cuanto hemos discutido en el análisis de los cuatro objetivos anteriores converge en un gran propósito básico; producir U base material para

la elevación de los niveles de vida de las'grandes mayorías del pueblo puerto^ rriqueño, que hoy no cuentan siquiera con el mínimo necesario para cubrir sus más perentorias necesidades.

Ideal de toda sociedad es la superación de las limitaciones que impiden 76

- k-¿</


al homjbre desarrollar plenamente sus potencialidades creadoras. A este ideal ha de estar siempre supeditado todo plan de desarrollo económico. El hombre no satisface sus aspiraciones con la posecíón de bienes mate ríales. La felicidad la tiene que buscar cada cual, procurándose un cultivo

espiritual de su personalidad que no puede planificarse, ni delegarse al estado ni a nadie.

"

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La función del estado es poner al hombre en condiciones de pro curarse esas realizaciones subjetivas que le hacen feliz. Todo cuanto cons pire contra la inalienable libertad del ser humano a forjarse su propia feli

cidad es tiranía intolerable. En los altos niveles del espíritu ha de morar soberana la libérrima voluntad individual del ser, confrontada a las valua ciones que alcance su conciencia- Allí termina la jurisdicción del estado, del cuerpo social en general. , El ideal de justicia social es la más alta dimensión del estado.

frontera entre su autoridad y la que el hombre no puede delegar en nadie •sin renunciar a la suprema dignidad de que fue investido por Dios.

Es preciso -tener cabal comprensión de los límites de esa front^ para que la acción liberadora del estado no termine imponiendo un yugo, que

jñvel dé desarrollo material logrado, resultaría en una nueva

Tal deformación generaría otro ciclo de conflicto entre el hombre y sociedad que daría margen a nuevas luchas de liberación.

De lo que se trata en nuestro mundo modenig es de liberar ai bre de una vez y para siempre: cauterizar en forma permanente las areas qp pueden dar margen a nuevos medios de esclavización.

_

Tal es el propósito de nuestra ludia de liberación nacional , lantax hacia esa meta, precisa entender que la libertad de n" ^ puede predicarse en la esclavitud de otros. De ahí que las neces» a

les •—que cubren a todos— tengan prioridad sobre las individua es. El derecho de propiedad individual no debe ser jamás detenga el derecho mayor de la sociedad a procurar la base m el desarrollo humano de todos sus componentes.

En el caso de Puerto Rico, las íimitadonés de

i-n ei cdsu ue iruerco ixicl», ids imnvttww.-w

„cnre&

invasores

naturales, y el saqueo que de esos recursos han hecho núes ^ subrayan la necesidad de establecer como premisa, al necesidades independíente, que las riquezas de Puerto Rico deberán sup ir materiales de todos los puertorriqueños. En la medida en qud

esfuerzo

colectivo, aumentamos el caudal nacional, aumentara e ni

.

^

todos.

Que la abundancia permitida sea sólo aquélla que la ' pueda darse el lujo de disfrutar,

E inversamente, que la escasez sea aquella que no frir nnr niipstras limitaciones. Y sufrirla O que sufrir por virtud de nuestras

Consecuentemente, ha de destruirse la abundancia par 77 % •

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pueden gozar algunos sólo a costas de la escasez de muchos. . Y ha de superarse la escasez de aquéllas que la sufren porque otros gozan abundancia.

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Esto requiere un constante cotejo de las bases de distribución de rique za, mediante planes concretos puestos a funcionar con eficiencia.

El aU'mento del poder aquisitivo será preocupación constante de la. República a que aspiramos- Hacia este objetivo, deberá ponerse en vigor •una estricta política de control de precios de artículos y servicios.

El estado ampliará hasta el máximo las facilidades educativas, recreavas, de salud y otros servicios esenciales.

'

.

La salud del pueblo no debe estar nunca _en mercería. La medicina ■ no ha de verse como negocio, sino como profesión en el prístino sentido de la palabra.

Los servicios médicos y de hospitalización serán socializados.

el desarrolío de un plan de medicina socializada, podremos valemos de la experiencia adquirida ya por diversos países que han puesto a funcionar planes á! efecto.

El alcance y límites del plan de socialización de- la medicina lo determinarán las circunstancias.

El salario ha de aumentar en la medida en que aumenta la productiva dad que determina la escasez de capital. ,-Pero el salario no será la única' medida del poder adquisitivo. El abara ramiento del costo de la vida, y la

prestación por el estado de servicios esenciales-'será atendido con prioridad. La extensión de seguros'sociales, de vejez, enfermedad, desempleo e incapacidad es la base qüe sustituye en gran medida al ahorro individual como apoyo de todo el que trabaja para garantizar su seguridad y la de su familia, permitiendo a la vez que la sociedad aproveche los ahorros que '

de otra forma permanecerían pasivos, hacia una mayor producción. Debe elaborarse un abarcador sistema de seguridad social.

El problema de la vivienda deberá ser atendido con suma prioridad. Un techo adecuado para cada familia puertorriqueña ha de ser objetivo básico de la República. Esto requiere que se ponga coto a la especulación

con los bienes raíces en f^rma terminante. 'La extensión a la zona rural de Jas principales facilidades de que( gozan las comunidades urbanas, tales como'agua, energía eléctrica, teléfonos, centros recreativos y educacionales adecuados, viviendas apropiadas y servicio de transporte, suplirán la urgencia de igualar al campesino con el hombre de la ciudad en el disfrute de las bienandanzas de la civilización, sin lo cual

"sería injusto pedirle que cultive-la tierra. 10 — POSTBLES SACRIFICIOS

Es claro que tal programa no podría llevarse a cabo con éxito,sin sacri

ficios por parte de todos. En vista de nuestras limitados recursos, sí queremos justicia social ha de aumentarse la producción y el ahorro- Para ello, pre78

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cisa controlar el consumo superfluo. La colonia ha traído como consecuencia una'incontrolable corriente

^de consumo superfluo por parte de las clases privilegiadas, incluyendo la ere' cíente clase media. Millones de dólares se invierten anualmente en una

•multiplicidad de artículos y servicios de lujo que no guardan proporción con la pobreza del pueblo puertorriqueño. Esa corriente debe detenerse, mediante el establecimiento de un

sistema de estricto control de las importaciones.

Tendremos que trabajar con ahinco, unos y otros, sobreponiendo siempre. el Jnter^ general a todo egoísmo personal. Ello no significa que' no se vaya retribuir adecuadamente y en proporción a su calidad y rendimiento, él trabajo. Lo que significa es que será el trá^bajo la base de la retribución.

Con patriotismo y generosidad, el pueblo puertorriqueño emprenderá su

vida libre confiado en la inmensa capacidad que tiene para labrarse un

porvenir decoroso que sea el legado de las futuras generaciones.

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CAPITULO VII

RECONSTRUCCION DEL PATRIMONIO CULTURAL do

El mercado de monopolio impuesto por la metrópoli ha

hasta cierto punto, los patrones de vida —patrones culturales— de crecido, e

puertorriqueño. Dentro de la realidad colonial, el puertorriqueño ha en buena medida, de medios para definir y defender sus » culturales. Todo, casi todo lo que configura nuestra cultura ^ cu Itural directamente afectado por la presión económica, política, social y de la nación dominadora.

Obtenida la independencia, el puertorriqueño

cultural amplio del cual podrá seleccionar libremente —sín

dorfl.s— iu£> los pdurunes patrones culturales culturales que que mejor mejor se se dvcugcin avengan <xa o>^ su uuitia—

histórica,

reanda ondi'ción y a su carácter o idíosincracia. La independencia es, pues, primera c imprescindible para poder ofrecer libre cauce a la realización cuitur ritual del puertorriqueño. .

'

1 — Educación y Cultura

Existe en Puerto Rico, desde el Siglo XIX, una fe

la educación. Esta fe que siente el puertoriqueño de toda dase y ha ayudado mucho a nuestro progreso de pueblo. Pero esa

como

entrañado un peligro dentro de la colonia: que se aceptara y asi válida la propaganda colonialista que a través de los sistemas c i pública y privada ha recibido el puertorriqueño.

Hasta hoy, Puerto Rico jamás ha tenido una educía

puertorriqueña, es decir, una escuela que en verdad este al se necesidades y posibilidades del hombre puertorriqueño.

Es tarea de la República crear esa escuela al servicio del puertorríquen ,

que la colonia impidió realizar. Dicha escuela deberá basar sus premisa 81

' • M 'J


trayectorias en una filosofía educativa que esté de acuerdo con nuestra nacionalidad y a tono con las corrientes de avanzada del mundo actual-

Será, en -primer lugar, una escuela radicalmente descolonizada. Es

decir una ^cuela que en su orientación, programas y textos estimule en el estudiante, no miedo, inseguridad y lástima o vergüenza de sí mi^o. como ío ha logrado la escuela cplonial, sino sentido de dignidad y orgullo en kt de esta tierra, proveyendo los medios necesarios para el desarrollo de todas las potencialidades del hombre puertorriqueño.

En esa escuela tendrá atención preferente la enseñanza rigi^osa y el tranjeros, no sólo del inglés, cuyo conocimiento es de importancia para los pueblos de América, sino también del portugués y el francés que son los asiduo cultivo del vemácuío, intensificándose la enseñanza de idiomas exotros dos idiomas de mayor uso en el hemisferio.

" La escuela puertorriqueña romperá el aislamiento en que la colonia ha mantenido al estudiante en reladón al mundo latinoamericano y le «ara

al puertorriqueño conocimientos sobre ese mundo y conciencia de que a el

Vi

pertenece.

'Establecerá desde los grados primarios la disciplina científica ín' cluyendo el estudio de las matemáticas y las ciencias físicas y naturales para crear la reserva de científicos que la República necesitará en su desarrollo y progreso-

También estimulará, por medio de sus programas, el estudio intenso

y cultivo de la literatura, el teatro y las Bellas Artes, de modo que el estU' diante, -desde los grados primarios, se familiarice cón las más nobles expre siones del espíritu.'

Se embuirá al estudiante de responsabilidad social, de espíritu de

servicio a la comunidad, evitando así que éste desarrolle luego, como profesio nal, el egoísmo individualista, el falso concepto de que sus conocimientos

sólo a él pertenecen-, como ha ocurrido bajo el sistema colonial. En esto, como en otros aspectos de la tarea educativa, la espuela puertorriqueña

no sólo proporcionará instrucción, sino educación también. Será además, una escuela del pueblo, no solo én el sentido de'que a

este sirve, sino facilitando la participación directa del ciudadano en su fun cionamiento, No será, como ea Ja colonia, una estructura administrativa

rígida y autoritaria, sino que admitirá, medíante Consejo de Padres y Maes

tros, electos localmentp, flexibilidad en sus directores y funcionamiento. 2 —. El Aspecto Docente

Para hacer efectiva la labor docente en la escuela nacional, el maes

tro tendrá no sólo el respeto y dignidad profesional de que ha careado en la coiom'a, sino plena concíeiacia de su misión docente. Por ello «eja ^ importancia suma atender a la formación espiritual tanto como la prepara ción profesional del maestro para que éste asuma cabalmente su responsabi lidad social y patriótica. f ■

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Facilitando la tarea docente se logrará, además, acortar 82

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ble ^eliminaj:— la distancia jerárquica que ha separado a maestros y admi' nistradores dentro del sistema de instrucción pública colonial,- factor que »-;J

tan adversamente ha afectado, la educación en Puerto Rico. 3 — Lo Universidad T^acionál

Los estudios superiores, cuyo centro será la^ Universidad Nacional, com' pletará'la educación integral del ciudadano iniciada en las escuelas públicas. Serán objetivos primordiales de la Universidad Nacional:

r. Formar y preparar, dentro de xin clima absolutamente demo^ crático, profesionales en las distintas ramas del saber humano^ con respon^ sabilidad social, ciudadana y patriótica y con pleno conocimiento y con i:iencia de los problemas que afectan al pueblo que ha de servir.

2. Fomentar e intensificar la investigación

.ilidón

con las normas más avanzadas poniendo los resultados d? la mv al servicio del pueblo. Será preciso, para ello, no .copiar o jmpor ar

ponsablemente fórmulas concebidas en el extranjero, bajo condiciones y

necesidades distintas a las" del pueblo pueblo puertorriqueño, sino crear nue^

vas fórmulas ajustadas a las realidades políticas, sociales,

® L ^'

turales del pueblo puertorriqueño., Las soluciones que la Ciencia ha a los problemas nacionales habrán de ser, hasta donde ello sea nales y propias, de acuerdo a las especiales necesidades y circuns a

nación puertorriqueña, y no calcos automáticos de ^^'""^peuntes

"•I-

podido ser efectivas en otras latitudes, pero que serian inocua^, o hasta perjudiciales dentro de la realidad política, soaa , eco-

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tural de Puerto Rico-

3. Será tarea de la Universidad fomeiitar

al estudio

monio cultural puertorriqueño. Para ello dará especial a ei de la Historia, la Literatura, el Teatro y las Artes Naciona es, a estudio de la Historia de las Ideas en Puerto Rico. ¿e EstU' y literatura puertorriqueña serán compulsorias en los progra dios Generales.

Como aspecto importante del patrimonio cultu

amplio a que Puerto Rico pertenece —el de la

del mundo mas

t

la Uní-

latinoamericanas

versidad creará cursos de Historia, Uteratai'ra y Fnoso la « para dar al estudiante universitario un conocimiento ca , de naciones de la- cual su pueblo forma parte.

fandHa ■

• * nf-n V acercamiento

Complementando esta preparación de ^onocimie

hemisférico, serán compulsorios para todas las protesio , res de inglés, francés y portugués.

superío-

. . ...

nriauecimiento oei

Tarea vital de la conservación, fomento y

-qj., del idioma

patrimonio cultural será el estudio inten^, ^ "Jnenartament'o de nueva vernáculo. Bien como una rama especial del ^ep creación, deberá existir un organismo docente dedica ^ filológicos, estudio e investigación del español en Puerto Rico bato sus literatura semánticos y fonéticos; de las expr^iones 'Jepartamento será popular y culta en nuestro pueblo. Esta misma rama 83

9


responsable de estimular el cultivo de la creación- literaria mediante cukos,

talleres y seminarios donde el estudiante, dotado para ello, pueda estu y practicar los distintos géneros literarios: poesía, drama, cuento, n v <, crítica y ensayo.

Para cumplir sus objetivos fundamentales la Universida.d Nacional ha de operar dentro de dos condiciones imprescindibles, autonomía uní ría y régimen de absoluta democracia.

1. Autonomía Universitarioi: La Universidad será autónoma en su funcionamiento, no al extremo de que pueda convertirse en un

dentro del Estado, pero sí de tal modo que pueda operar libre de pre sienes políticas circunstanciales. Tendrá libertad para éstaíblecer su f' educativa y sus normas administrativas siempre que la primera no este en contra de la filo.sofía educativa general del Estado y las segundas no co tradigan la práctica democrática. Deberá en su filosofía y

estar debidamente integrada a todo el sistema de educación pública de uer Rico para mejor servir a los intereses del pueblo. 2. Democracia, Universitaria: La Universidad - Nacional se regira

por un gobierno plenamente democrático en el cual participarán por igua . un Consejo de Claustro, un Consejo General de Estudiantes, un represen tante del Ministerio de Educación Pública. Este cuerpo directivo estara presidido por un Rector cuyos poderes y deberes deberán estar claramente limitados por ley, de modo que jamás pueda concentrar autoritariamen e

en su manos eL poder que ha de compartir democráticamente con los demás miembros del cuerpo gobernante universitario.

Bajo la operación de este sistema democrático de gobíerrio, el profesor universitario adquirirá el rango, dignidad y prestigio de que ha carecido en

la universidad colonial, el estudiante adquirirá derechos que siempre le fue

ron negados y la Umversidad-será un verdadero centro docente, democrático,

una casa de estudios superiores al servicio del pueblo,, y no una maquinaria burocrática o mero club de administradores como ha llegado a convertirse en estos años-

El Estado tendrá derecho a fiscalizar, medianter inspección

anual.

el uso de fondos universitarios y se hará público el informe de esta inspeccion 3011^1.

Ninguna fuerza política, militar o de- represión podrá bajo circuns tancia alguna, hollar terrenos universitarios. ,El orden en los terrenos uni versitarios será responsabilidad exclusiva de las autoridades universitarias, no del Estado.

Quedará termmantemente prohibida la operación, en terrenos uni versitarios, de asociaciones, fraternidades o sororidades del tipo llamado &

social . Sólo podran operar dentro de la Universidad asociaciones pro fesionales, científicas, culturales o artísticas siempre'que éstas no discrimi nen por razones--económicas, políticas, sociales, religiosas o raciales. La libre expresión y discusión de ideas estará garantizada en la Universidad Nacional, sea en el aula o fuera de ella. Tanto el Claiwtro

como el Estudiantado tendrán derecho a publicar sus propios voceros pefiódL ^I

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eos, quedando obligada la administración a que éstos se impriman y circulen libremente en terrenos universitarios.

La administración hará amplias facilidades al estudiantado y al claustro para llevar a cabo en terrenos y edificio universitarios, conferen' cías y foros públicos para la libre discusión de problemas polítK:os, ccono micos, sociales y culturales que afecten al pueblo puertorriqueño en par ticular o al mundo contemporáneo en general. La Universidad no es una urna de cristal para mantener al estudiante ajeno o de espaldas a as rea lidades del pueblo al que ha de setvir y del mundo y época en que vne, sino todo lo contrarío, un centro superior docente abierto a to as^ as

y corrientes de pensamiento del mundo contemporáneo, cuya mxsion es parar al ciudadano para una mayor comprensión y entcndimien o

problemas del mundo en que vive, adiestrándole, dentro del espin

crático, para enfrentarse a ese mundo y esa época que le he toca o

^

Por ello es de ton vital importancia la

ideas dentro del recinto universitario, no importan cyai

estas pudieran parecer en determinado momento.

La Administración Universitaria ño podra estudiante, profesor o empleado administrativo por '' políticas, sociales, religiosas o raciales. Las inas

económicas, (democráticas Univer-

deberán siempre, regir en la labor docente y administra sidad Nabional de Puerto Rico.

4 — Otros Proyectos de Educación y n tura ■•

a) Escuelas Técnicas: Aparte de

ní»rTl se cresta un

famosamente en toda

sistema de escuelas técnicas, distribuyéndose estas g la Isla, incluyendo puntos, estratégicos de la zona

'j

sector Considerable de la juventud .puertorriqueña as

proveer a un

y especia'

jncJustría y

lizacioncs técnicas que tan necesarias serán al indispen' la agricultra bajo la República. lEste proyecto es co i sable a los planes de industrialización y Reforma Agran . • • j los centros uní B) Universidad Popuhr: Independientemente se creará una versitarios nacionales- que proveen la formación pr 'pueblo necesita Universidad Popular dedicada a enseñar las cosas q centro docente en su trabajo, es decir, una universidad para el ' ,miento y .funcionarecibirá estímulo y ainada del Estado, sindicatos obreros, miento deb.erá ser "responsabilidad directa de os ^ e) Al/abetíeacidn; Aunque el tivamente bajo en Puerto Rico, será tarea de la pUao y totalmente el analfabetismo, en nuestro p

^ .

d) Imprenta 'hlacional: dLapueblo tarea de .^j^undante de buenas de mate™ ^ para imprimir no

que estéril si no se proveyese

lecturas- Li^ República creara la Imprenta

«. ,

sólo libros de texto, sino obras clásicas, y contcmp « ^

autores extran

alcance de todo

jeros nacionales en ediciones modestas, pero ecor

eUpueblo-

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e) Bibliotecas: Dentro del Ministerio de

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.-Pducación se creará un


sistema amplio y efectivo de bibliotecas* escolares y púiblicas. En toda ocasión de.recreo u ocio, el pueblo deberá disponer de buen material de lectura. Para ello, pequeñas unidades de bibliotecas funcionarán en distin' tos puntos de aquellos lugares .donde el pueblo se reúne para su esparcí' miento, parques, plazas, balnearios, cíunpamentos de verano, etc.

f) JvíinisteYÍo de Bellas AHes: Un país sin riqueza en la expresión artística, es un país cultural y espiritualmente subdesarrollado- Recono' ciendp.el talento del puertorriqueño para la expresión artísitca y las difi'

cultades e impedimentos que el desarrollo de la literatura, el teatro y las artes ha tenido durante siglos de coloniaje, se creará un h^nisterio de Bellas Artes para el fomento- y difusión de toda expresión artística. Bajo éste se establecerán talleres, museos, conservatorios y academias de art^ dramático. Se establecerá, además, bajo los auspicios del Ministerio, un Teatro Nacional, con sede en San Juan, dedicado al montaje ininterrumpido

de obras clásicas y contemporáneas- extranjeras y nacionales. Por lo menos en cada cabecera de distrito habrá un teatro debidamente equipado, subsr diario del Nacional, al cual se llevará, en plan rotativo, ^da prtrauc' ción montada en el teatro matriz de San Juan. La labor del Ministerio e Bellas Artes' será secuela lógica de la enseñanza de Hteramra, teatro y

arte en los programas de escuela elemental y secundaria y en la

Nacjonal.

niversi a

'

La respoñsáKlídad del fomento y difusión de las artes PP^ Estado no.dará a este derecho a restringir, coartar, coaccionar o dirigir la iio expresión artística. La libertad de expresión artística dqbera estar gar tizada en la Constitución de la República.

5) Intercambio Cultural y Técnico -

Toda vez que-la independencia no significa aislamiento ni pnclaus' tramiento, sino todo lo contrario, un abrirse generosamente al mundo, a sus distintas culturas y corrientes de pensamiento —cosa que nunca ha podido realizarse de modo efectivo • bajo la colonia— el Gobierno de la República instaurará un sistema intenso de intercambio cultural y técnico entre Puerto íRco y los demás países del mundo, a-través de sus distintos ministerios, de la Universidad Nacional y de los sindicatos obreros. , Con ello se dará a nuestro pueblo la oportunidad dé conocer y escoger lo mejor

que en todos los campos del saber humano puedan ofrecer otros pueblos, así como de-hacer él mismo su modesta, pero propia contribución a la culr-, tura universal.

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DEMOCRACIA E INDEPENDENCIA Democracia no es meramente una mecánica, gubernamental.

Puede

^8tir el más perfecto orden institucional, fundado en las tradicionales for'

mas de democracia representativa, y no producir, sin embargo, el clima

de libertad que permita al hombre participar en su gobierno en todos los

niveles, que es lo que en verdad determina la existqncia cabal de un proceso democrático. > , - . i — T^uesfra Tradición D.&tnoctatica

La República, de- Puerto Rico debe instituirse sobre bases de un abar-

cador y amplio ideal democrático- Nuestro país tiene una de las más her

mosas tradiciones de conciencia democrática en el mundo, forjada en el

curso de su historia por nuestro propio pueblo, aún dentro de las asfixiantes

limitaciones del-sistema colonial que siempre hemos sufrido.

Esa tradición nps viene de pueblo adentro. Se funda en irnos patro

nes de convivencia humana emanados de la ética cristiana que es piedra angular de nuestro modo de ser nacional. En su diario vivir, por encima y

por debajo de instituciones y gobierno, el puertoriqueño responde a los idea les de libertad, igualdad y fraternidad que son base de la filosofía democrática. En Puerto Rico la igualdad y la fraternidad son, una vívracia es pontánea del pueblo, frenada por unas reglas super-impuestas que han permeado la vida institucional del país. En la intimidad casi sa^da del hogar, el hombre puertorriqueño fraterniza con amigos y Tocinos, sm ningún asomo de discriminación racial o social. Acepta, no obstante, la discri

minación en sus relaciones formales e institucionales, como patrón supó*irapuesto al que se rinde en aras de su status.

Lo contrario ocurre en otros sitios del mundo, como Estados Unidos.. 87

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Allí adesentimiento pueblo, fraguado ^sa ¿onfHctos.espontáneo prejuicios ydeldesigualdades, da en una "«orla t^ul' hostiUda'd ante el peso de la ley que impone un cierto grado de ig El norteámericano blanco no pensaría jamás compartir su

negro, aunque a veces se ve obligado a viajar

'blanco

en el mismo restaurant o asitir al mismo teatro. El puertorriqueño en ei

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a^xi-xi.

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departe con el negro en su hogar, en la calle o el trabajo, aunq e

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atreva —porque la institución no se lo permite— hacerse acompañar mismo negro en el club al cual la búsqueda de status le ha inducido a sar.

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Tenemos pues, magnífica materia prima

tico: un pueblo que tiene aprendido en los siglos de su liistoria el a. c democracia.

La República limpiará nuestra vida institucional de esos patrón

de discriminación superumpuestos por _ la penetración cultural americana aquí* Al prohibir terminantemente por disposición constitucional cua es^ quiera manifestaciones de prejuicios raciales, sociales, políticos, o re g

sos, no estaremos'sino exprensando el sentimiento general de los puertornque ños. Ahora la ley prohibe la discriminación en los establecimientos o ins t tudones públicas, pero la tolera en entidades privadas. La prohibición deberá cubrir a unas y otras. 2 — Los Clásicos Derecho Civiles

No solo deberemos garantizar constitucionalmente los clásicos dere' chos civiles del ciudadano, sino que su funcionalización ha de ser preocupa ción constante del gobierno.

A tales efectos, los programas de desarrollo económico, justicia social y reconstrucdón cultural que hemos esbozado en anteriores capítulos servirán

de base^ para hacer efectivos esos derechos que en muchos países llamados democráticos se anulan por los abismos enormes en la distribución de ríqneza

y la ignorancia de las grandes mayorías del pueblo.

' • alhderecho libre expresión delnopensamiento no tiene sígnifí' cacion donde alasla grandes mayorías tienen acceso a las gran fuentes del

^er que les permita ejercitarlo con plena consciencia y donde los vehículos de comunicadón pública son monopolio de unos pocos.

Para que quede cabalmente garantizado ese derecho es necesario

que todos tengan la oportunidad de cultivar s;u intelecto hasta los niveles que su capacidad permita y en la forma que dictamine su propia vocación. Precisa,,además, que el pueblo entero cuente con los medios para la expre' sión de sus ideas. Prensa, radio, televisión, cine y cuántos vehículos de comunicación existan han de ser foros para la expresión auténtica del pueblo, y no meros negocios de unos pocos, y menos centro de poder de determinadas clases, grupos o individuos. El derecho al debido procedimiento de ley de todo ciudadano í^ue

sea

expuesto o invoque al engranaje de la justicia no ha de estar condicionado 88


por la situación económica, la influencia o el poder político del litigante. La presunción de inocencia acompañará a todo acusado en forma efectiva, incluyendo su derecho a una adecuada defensa, independientemente de su condición económica. La pena de muerte quedará constitucionalmente ptos' crita, por ser contraria a la ética del pueblo puertorriqueño. , La l^ertad de culto, garantizada constitucionalmente, no solo garantí'

2ará a cada ciudadano el derecho a cultivar las ideas religiosas de su predi lección, y a trasmitirlas a sus hijos en forma adecuada, sino la más completa protección a todas las instituciones religiosas para desarrollar las actividades de su competencia. Ni el estado, ni ninguna de sus agencias o instn^entalidades, podrá difundir, propagar o inculcar la doctrina religiosa dé nin guna iglesia en particular, ni idea anti-religiosa alguna.

El derecho de propiedad será respetado en todo cuánto constituya cl patrimonio familiar, siempre que no esté en conflicto con los planes generales

de desarrollo económico y justicia social. Bajo ninguna circunstancia podra

el estado expropiar a un puertorriqueño su casa, su heredad, su tierra, bien«

personales o el negocio con que gana la subsistencia familiar, sin compensar e adecuadamente por los daños que se le causen por tal expropiación.

El derecho de los trabajadores a organizarse, negociar colectivament^

y adelantar su lucha contra la explotación económica será fomentado por e estado en forma activa, propiciando todo el engranaje necesario para protección de tal derecho. 3 — Libertad Contra el Miedo

Para crear un clima democrático auténtico, la República liberar al puertorriqueño contra el mie'do. El más criminal atentado

la libertad que ha efectuado eí régimen colonial consiste en llenar de

la consciencia de nuestro pueblo. Ese miedo nos llega por todos los eos a y nos sale al paso en todas las manifestaciones de nuestra vida colectiva.

miedo al hambre, a la represalia, a la inseguridad, son trucos de <^e se

valido el imperialismo para perpetuar su autoridad, anquilosando la vo tad popular. De esos miedos nacen los mayores vicios cívicos. brintaLa democracia, para ser auténtica, surge de una voluntad inque

ble del pueblo a no renunciar ante nadie su-suprema autoridad, ."y las que manifiesta miedo no- puede ejercer libremente su -i-nimes vacilaciones que ese miedo produce conducen a asumir actitudes pusi^ propicias para que un gobernante cualquiera se convierta en

?.

AI pueblo deibe hacérsele evidente en toda la conducta de su g que él es él soberano, y no hay, por tanto, autoridad superior a

proceso gubernamental debe reflejar esta forma en todas sus mamtcs' ^ Impedir el caudillismo, el burocratismo, el padrinazgo, as . lias y todos los vicios que cancelan el fundamento de la democracia y'

lan la soberanía popular son tarcas imprescindibles de la República P»i curso a la seguridad propia que debe desarrollar el pueblo para librarse fantasma del miedo. 4 — Gobierno del Pueblo

La forma mecánica en que se organice la República responderá a 89

-


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un propósito central y principalísimG: el gobierno emanará del pueblo, a-a bajará para el pueblo y responderá ante el pueblo.

La participación del pueblo en su gobierno no debe

a h

Rufnoín

emisión periódica de un voto. Habrá elecciones peno icas, . , p'prr» universal y secreto, partidos políticos y toda la mecánica convencí . - . eso en sí no satisface el requisito democrático de que el ^ í'nune su gobierno. El mundo moderno ha visto deformarse los mas e a ora os

esquemas de democracia representativa, de suerte que la volunta popu ar queda cancelada.;

}..

Para que haya democracia, el pueblo ha de participar en su g lerno en forma permanente. Desde los niveles más próximos a la vi a co i como el barrio y el municipio, hasta los más encumbrados, el proceso guper nativo debe enlazarse al pueblo, de manera que éste se deje sentir en sus decisiones, sus planes y sus actuaciones.

^

La movilización permanente del pueblo, a través de los pa i os

políticos, los sindicatos, las entidades comunales, etc., y

• comun^cion

constante entre gobernantes y pueblo, serán la amplía base de un g lerno popular. •' _ • 1 ri b ' Los órganos legislativos, tanto municipales como naciona es,^ e eran

ser la expresión directa del pueblo. A tales efectos, dichos orgarusmos^ no serán constituidos por políticos profesionales, ni responderán a un engra

naje burocratizado, como es ál presente. Se integrarán por representantes de todos los sectores del país, con el requisito de que se mantengan activos en su oficio, profesión o empleo. No percibirán por su gestión legislativa iñás emolumentos que aquellos que cubran los gastos extraordinarios que es ocasiona el cumplimiento de tales funciones. De esa manera, en vez de des' plazar al campesino, obrero, intelectual o comerciante a quien se elige a la posición legislativa hacia una burocracia desvinculada de las entrañas popu'

lares, se logra el verdadero objetivo qüe en una democracia tienen los órga nos representativos: que la formulación de la política general del estado fluya" del propio "pueblo.

Los partidos políticos no tendrán el monopolio de la presentación de candidatos a cargos públicos. Los sindicatos, cooperativas, organizaciones

juveniles, y cívicas en general podrán igualmente presentar candidatos c -im pulsar su elección conjunta o separadamente. De esa forma se propicia

un proceso electoral más amplio, desalentándose al misrpo tiempo la Burócratizacíón que hace degenerar las elecciones en meras competencias de eficiencia profesional en las técnicas de -propaganda y organización. El servicio público, tanto en posiciones electivas como administrati vas,'ha de entenderse como un privilegio, que se ofrece al incumbente de servir a Puerto Rico, y que exige sacrificio, dedicación y modestia en su ejercicio. •

La constitución, las leyes y la práctica en todas las esferas gubernamen'

tales estarán predicadas en, el gran propósito de lograr —en la realidad viviente— una verdadera democracia,-en la que pueblo y gobierno anden siempre juntos, por el sendero y en la dirección que el pueblo vaya señalando- . 5 — Independencia es Interdependencia Le República a que aspiramos no será una entidad aislada. Lejos

de sigiuficar separación y aislamiento, la independencia traerá consigo nuestra ,90


integración al mundo de naciones soberanas. Función básica de la nueva República será la de incorporar a. Puerto Rico a todos los organismos inter nacionales que nos permitan desenvolvernos en estrecha, colaboración con el resto de las naciones.

El primer paso inmediato que tomará Puerto 'Rico libre será su incor poración a la Organización de Naciones Unidas. La ONU ha cobrado en nuestros días extraordinaria vitalidad. Ella sirve, no solamente como

gran foro mundial en el que se dirimen las querellas entre naciones, sino

como centro máximo de la cooperación entre los pueblos. La diversidad de organismos, conferencias, agencias e iniciativas que bajo los auspicios de las Naciones Unidas se desarrollan constantemente constituyen la base práctica y eficaz del gran ideal universal de acercamiento y estrecha, pací, fica y armónica colaboración de toda la humanidad.

Puerto Rico independiente ofrecerá su modesta contribución al en grandecimiento y perfeccionamiento de las Naciones Unidas, a la vez que

aprovechará los beneficios de toda índole que representa la carta de miem ro en la organización mundial.

La iniciativa que en la actualidad ha tomado la ONU para

el fin del colonialismo en el mundo ha sido señalada por grand^ ^a is del planeta como la más extraordinaria contribución que puede

organización mundial al propósito de estabilizar una paz permanente los pueblos.

'

^

Puerto Rico soberano será resultada directo de esa iniciativa sal, Como pueblo recién advenido a la independencia, el

cabida en todos tos programas de a^nida técnica, financiamiento y Aiqgjfo las Nacjones Unidas se proponen desarrollar para posibilitar c jQ^^inio pacífico del coloniaje a la Independencia en Iqs pueblos no sujetos a extranjero.

-

Nuestro país ocupará un puesto de vanguardia en e!

'

liquidar el colonialismo en el mundo en todas sus formas y luani ^

No sólo respaldará cuántas iniciativas siga tomando la ONU a ese ^

sino que velará constantemente porque se mantenga dicho proposito objetivo fundamental, hasta que se haya logrado la total liberación - lo§ pueblos del mundo.

Puerto Rico libre asumirá una política completamente en las Naciones Unidas. No formará parte de bloques de in o

que le cohiban emitir libremente su voto y expresar sin

cuantas situaciones se presenten a la consideración de la U impedirá que asumamos una política exterior activa en apoyo de

Ello no

ponientes ^ entre

progresistas que aspiran a estabilizar, un mundo de paz y fratemi *

todas las naciones.

'La lucha por la paz, fundamentada en la co-existencía obíetivo cardinal de nuestra política exterior. La mera proclamac w , . mdenendencia de Puerto Rico representará una contribución -. .

'•

ideal de paz mundial- Si el coloniaíe nos ha convertido en ^ a

tar de una poderosa potencia, la soberanía nos devolverá el legitimo 91

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.


que nos corresponde como encrucijada geográfica de las Américas. .6 — Puerto Rico en su América

Somos un pueblo latinoamericano por dictamen de la historia, geografía, la cultura y por nuestra comunidad de aspiraciones e i ea es. ese mundo de que formamos parte, y del cual se ha querido arrancarnos por el aislamiento colonial, se reintegrará la República de Puerto Rico a p eni

Fomentaremos el mayor acercamiento con las naciones hermanas del archipiélago antillano y del resto de América Latina. Ese acercamien o se manifestará en todos los órdenes. Piedra angular del mismo sera e pro

pósito de liberación nacional que anima a los pueblos de nuestra

menea

hoy.

Puerto Rico Ifore entrará en cuántos acuerdos comerciales y de toda índole puedan concretarse con los países hermanos.

El territorio nacional estará abierto a los latinoamericanos de todas las naciones, que se considerarán nacionales puertorriqueños con el so o Pisar tierra puertorriqueña. De esta manera fomentaremos un continuo ujo de intercambio entre todos los latinoamericanos. Un tratado multi naaona

que abra el territorio de toda nuestra América a los ciudadanos de ias naj

cionés que la componen será, sin duda, el primer paso de importancia capital en el esfuerzo por lograr la unidad latinoamericana. '

Desarrollaremos en la mayor medida posible el intercambio comercial

con los países de América Latina, a ibase de mutua conveniencia 7

,

colaboración. Tratados■ especiales con" la República Dominicana, Cuba, Ve nezuela y otros países del Caribe podrán suplir necesidades de unos y otros. . A tales efectos, promoveremos la idea de una planificación económica coordi- . nada, de manera que ampliemos, unos y otros la perspectiva de nuestras miras sobre bases de mayor realidad.

-

'

La defensa de la soberanía de nuestras nadones y el 5^*^ bmr la plenitud de la misma para entregarla a nuestros pueblos a i on e a sido enajenada en la realidad por las maquinaciones del imperialismo V aliados, las oligarquías nacionales, será, política primordial de la República a que aspiramos.

La América Latina constituye una de las grandes reservas de ener

gias creadoras con que cuenta la humanidad. Su destino empieza a perfilar^

ahora, al alborear el masivo despertar de nuestros pueblos. A la realización v de ese destino incorporará sus esfuerzos todo el pueblo puertorriqueño, una vez organizado libremente en la República. 7— Relaciones con Estados Unidos

La República de Puerto Rico propulsará el mantenimiento de rda-

ciones comerciales, culturales .y de otra índole con el pueblo de Estados Uni dos-

El primer gran reto a que se enfrentará nuestra política exterior • fierá el concertar un tratado básico con el gobierno norteamericano que permita a 92


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la más armoniosa transformación de las relaciones que hoy prevalecen a

base de la imposición unilateral del mercado de Estados Unidos en intercambio comercial fundamentado en términos de reciprocidad. El alcance y dimen' sión del comercio que mantengamos con Estados .Unidos lo determmara, sobre todo, la disposición de aquella nación a reconocer nuestro derecho a encauzar la economía y la vida puertorriqueña libremente.

Todo cuánto haya que reajustar como resultado de la liquidación de nuestra relación colonial con Estados Unidos deberá concretarse en tra'

tados y acuerdos bi'laterales entre ambas naciones. Desde la extensión del comercio, hasta el desmantelamiento de las bases de Estados Unidos aquí, e incluyendo la determinación del status de la fuerte emigración de puertc rriqueños en aquel país, y el de los residentes norteamericanos aquí to os son problemas que han de dilucidarse, en términos de igualdad y a pase del interés mutuo.

Sin pretender entrar en detalles específicos que se resolverán de acuerdo a las circunstancias del momento, las bases de nuestra futura relación con Estados Unidos responderán a los siguientes principios:

'

1. Absoluto respeto por el gobierno de Estados Unidos a

plena

soberanía de la República de Puerto Rico.

2. Prohibición expresa al gobierno de la República de jamás el establecimiento de base militar alguna de Estados^Uni os, o e quier otra potencia extranjera, en territorio puertorriqueño, v

3. ó. Establecimiento nscaoiec!miento ae de un un tratado craiüuu básico de — ---x reciprocidad

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en el que se especifique el monto en dólares de un

dos países,' particularizando igualmente los renglones que entraran, y otra parte, en ese comercio libre. U ■■

4. Establecimiento de un tratado en el que se

puertorriqueños residentes en Estados Unidos al momento e ^

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viviendo

cia podrán retener la ciudadanía de aquel país mientras perman _ .

y-

alh^ sin perder su derecho a investirse de la ciudadanía cualquier momento en que regresen a la Isla, y disposición

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en

cuánto a los norteamericanos aquí residentes.

5. Colaboración mutua en todo cuánto sea recíprocamente convemente.

S — Política Exterior

Con una política exterior dinámica, basada

¿el mundo,

tralismo positivo tralismo positivo aa que que se se acogen acogen en en medida medida creciente crct,

P" patria al

esfuerzo unb

' -stra c. la República de Puerto Rico incorporará nue^a ^p ^li el aislaNi la autarquía.

versal por el acercamiento entre las naciones. miento,, pueden ser hoy ideales de las

i 'núblicas. Es la cola|a independencia,

boración y el intercambio lo que determina el e

Para nosotros, iridependencia significa interdepen en

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EL CAMINO DE LA INDEPENDENCIA

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CAPITULO IX

HACIA UNA DOCTRINA INDEPENDENTISTA

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1 — LAS TRES CLAVES

La lucha de ^ Independencia es resultado de un conflicto cuyos polos opuestos son: los intereses generales de Puerto Rico como nacionalidad, y loá intereses particulares de Estados Unidos como potencia imperialista. Esa oposición de intereses se manifiesta de múlfíples maneras: Véase dos ejemplos: ,

.

Del lado d^e Estados Unidos el interés radica en mantener en Puerto Rico una'economía dependiente, cüya agricultura e industria respondan

las mayores .conveniencias de su pueblo. Del lado de Estados Unidos el interés radica en mantemer un comercio de monopolio con Puerto Rico a base, entre otras cosas, de ejercer

dominio absoluto sobre nuestro tráfico marítimo y aéreo. Lo opuesto el interés de Puerto Rico, o sea, diversificar su comercio, lo cual exige emanciparse de las leyes de cabotaje y reglamentación aérea de Estados Unidos, y así lograr acceso a las rutas del mar y del aire para llegar a

un es

todos los mercados del mundo.

Ese conflicto se hace evidente en todo el orden de relaciones de Puerto Rico con Estgdos Unidos. Las reformas, reajustes y cambios im' plantados hasta ahora, no han alterado su naturaleza colonial. Esa rea97

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lidad sustenta-y da razón de ser a,la lucha de Independencia.

La lucha de Independencia no es simple producto de voluntades

individuales. Justamente, es resultado de una realidad inscsiayab e. or tanto, se manifestará de'alguna forma mientras exista la realidad colonia que la. prohija. Y desaparecerá solamente cuando el conflicto que a genera haya sido superado.

De todo lo anterior se deduce que la lucha de Independencia pi^de retrasarse o aligerarse,, dependiendo de tres claves fundamentales, a saber. (1) la comprensión de la realidad, (2) .la orientación que fluya de esa com prensión, y (3) la'amplitud y consistencia del trabajo que se^realice. De ahí la decisiva importancia que tienen la organúación, la estra' tegia y la táctic.a en la lucha de Independencia. 2 — FACTORES QUE AFECTAN LA -LUCHA

Dos juegos de factores operan sobre la'lucha de Independencia: los positivos, que contribuyen a su desarrollo, y los negativos, que la retra san.

Son factores positivos aquellos elementos y condiciones qde aypdan al crecimiento de ía conciencia nacional y a su manifestación más firme y más amplia- Son, por lo contrario negativos, aquellos elementos y con

diciones que retrasan el desarrollo de la conciencia nacional y tienden a enmudecerla.

.

'

No es necesario abundar sobre los primerbs. Es obvio que todo elemento de resistencia, defensa o afirmación puertorriqueña, lo mismo en la agricultura, en la^ industria y en el comerció, que en el ámbito de la cultura, no importa cuan remota sea su relación con la lucha organi

zada, puede significar una contribución a la Independencia. Lo que nos importa es considerar los factores negativos que la retrasan y estancan. Entre los factores que más han contribuido a retrasar la lucha de Independencia se destí).ca, en primer lugar, la emigración- Más de medio millón de personas han perdido nuestro país por esa vía en la última década, la mayoría jóvenes menores de veintiocho años. Es claro que la emigración

ha servido de válvula de escape a la presión social. D_^de ese punto de vista, ha sido uno de los elementos que más ha ayudado a apuntalar y alar gar la vida del coloniae. En consecuencia, en más de una forma ha operado como factor negativo en la lucha de Independencia.

Otros elementos han actuado a manera de válvula de escape, sal vando momentáneamente a la sociedad colonial de sus contradicciones.

Así

el reclutamiento de nuestra juventud por las fuerzas armadas y los benefi-

dos repartidos'luego a los veteranos. Esa política de concesiones y dádivas, directa o indirectamente, ha amc^dazado a infinidad de conciencias. esa manera se ha comprado, cuando no el apoyo activo, el respaldo pasivo,

y en último casp el silencio, de grandes sectores de la población. Refuerza a lo anterior una arrolladora y continua propaganda ame

ricanizante que utiliza todos los vehículos de expresión, y que además de la 98

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y-adio, la prensa, la televisión y el cine, se sirve de la iglesia, de la escuela y de las organizaciones profesionales. Se alimenta el culto a lo norteameri'cano, apelándose incluso a la ti-adición democrática de Estados Unidos, a su revolución anticolonial y al recuerdo de sus hombres más preclaros.

Pero todo ello no tiene otro propósito que encubrir vía realidad actual. En el Estados Unidos de nuestros días, no prevalecen las luces

de Montícellp siñ"o los intereses de Wall Street, y en Washington no rige el pensamiento de Jefferson y de Lincoln, sino que los verdaderos gobernan' tes son las corporaciones de los Morgan, los Rockefeller y los Dupont. Mientras de un lado se cultiva el mito de la superioridad nortéame

ricana, se subraya hasta la cuarta potencia el límite territorial y la escasez de recursos de Puerto iRco- Se persigue en todo momentO;.imbuir al puer' torriqucño de un complejo de pequenez, de impotencia', de inevitaibilidad, consecuencia de un inexorable decreto geográfico. Todo lo cual es favO'

recido por la preponderancia financiera y militar de Estados Unidos. En nuestro caso, no se trata de una condición colonial bajo el domi nio de una potencia imperialista en avanzado estado de decadencia, como .. España, Portugal,- Holanda, Francia e Inglaterra. Se^ trata de Estados

Unidos, actualmente la primera potencia del mundo capitalista, <^e por ^ historia y su riqueza económica, puede aun explotar la credibüida ^ e sectores de la población políticamente atrasados.

Se apela a infinidad de recursos para alejar al 'pueblo de la ludia

de Independencia. Como en el caso de todos los repmene^ colonia es, a violencia es un recurso de último extremo. Lo corriente es la ap icaci<m

de medios indirectos y sutiles que la hipocresía oficial encubre con aci i a . El propósito es mantet}er a los luchadores de la Independencia dentro e un cerco, aislados lo más posible del resto de la sociedad, ^sta. política repreriva se extiende desde la prensión económica, difamación de la prcn^, a re presaba en negocios, ■profesiones y empleos, hasta el abierto y descara o terror , policíaco.

A los anteriores factores de carácter externo súmanse factores eternos ^ negativos que se derivan de una baja capacitación ideológica. i tísmo político de muchos luchadores de la Independencia hace que en disdntas , ^ ocasiones, inconscientemente, caigan en la trampa de los enemigos y. a uen en perjuicio del futuro del movimiento.

'

Sin la mayor comprensión y el mejor entendimiento, resulta prac

ticamente imposible destruir los efectos perniciosos de. todos los tactores , . que paralizan, frenan y desvían la lucha de Independencia, tapto os ex erno.. como los internos. De ahí la necesidad de desarrollar y ampliar la doctnna

de la Independencia.

^

3 — ORIGENES DE LA DOCTRINA

Durante la época del coloniaje español, Bctances contribuyó a la ela

boración de una teoría de Independencia para Puerto Rico. Luego

Hostos, al iniciarse la era del coloniaje norteamericano, apunto hacia las nuevas condiciones. Pero es De Diego quien comienza a darle forma, es99 .íl

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pecialmente en los años postreros de su vida. La defensa del

vaTión toperia?is4™TeU;TuTri"'T'-'^' ^ une el sentimientoautodefensa antillanista.trente a la inculminadón^d?!!lf^"'^^^ ^ concibe *'bajo el protectorado americano", como

era^refun nartl^^

gradual de reformas. El instrumento pira lo-'

Pero ni síauiera

responde a una mentalidad conservadora.

preocupación central d.

De Diego por raronea de con^etó decwS

avanzar^r^y infera rnbran fn^rr^ ' ^^g^^"cra.

En la decada del veinte se originan, o

-nía" y el-llLnado°XidTrItum^^^

"la soberanía dentro de la sebera-

teaccídn .ntra toda ^

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LA TEORIA DE ALBIZU CAMPOS

doctrina de la Independln^ ^ n sostiene la nulidad de^ TraM?'^ Rico a Estados Unidos R

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que se desprenden de la

invasión por la monarquía

esfuerzo por desarrollar la ^ pensamiento España cedió Puerto los atributos de soberanía

promulgada meses antes de la

fundameíitaÍS^ÍTr^L carácter jurídico. Su elapelación . Vy ^Jla ^ ley "Mtemacíonal. mtemacíonal. Prueba régimen , de Estados Unidos se origina Prueba que que el repm^u a todo derecho. Pero Jn m ^ti^rza y se sostiene en violación abstracta y la separa de la 7^uVA a ^ connotación f ue la realidad viviente..

duye queTnístm

Í"'^dica, Albteu Campos con-^

fluye lógicamente su n* ■

es única sino anc sí.

con él régimen

régimen de derecho. De esta tesis

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abstención electoral. Pero esa actitud no

^"cibe como parte de una política de no-cooperacion

Para Albizu Campos, U ¿ase de la teoría de Independencia es la mandatorio, no sólo abstenerse tíe ejercer el dere-

r. en lasT colonial, sino también: a ingresar fuerzas armadas norteamericanas, renunciar a ocuparnegarse puesto al^no en los organismos gubernamentales, no reconocer la legalidad de los tribunales de justicia, etc.

Esa posición conduce por fuerza a un combate frontal contra el poder norteamericano en Puerto Rico. Tal es la característica de la lucha que lleva a cabo el Partido Nacionalista.

Muchos militantes Nacionalistas han perecido heroicamente. ^ Muchos otros han servido largas penas de prisión, y un considerable numero 100

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yace aún en. las cárceles. Tan grandes sacrificios no son en vano. Pero el reconocimiento al heroísmo no debe ocultar el hecho de que treinta afioe de sacrificio no han hecho aún posible la Independencia' 5 — LA TEORIA DEL PIP

De espaldas a la acción Nacionalista, y evadiendo la represión gu'

bernamental que le siguió, se ensaya nuevamente el camino electoral hacia la Independencia. El nuevo ingrediente consiste en que esta vea la Inde-

pendencia es médula y sustancia del partido. J^ace así el PIP, o Partido Independentista Puertorriqueño, a base de la teoría de que su triunfo en las urnas sería antesala de Ja Independencia. -

-

,

Esa teoría resultó inoperante en la práctica. Tras un período de crecimiento, llegando hasta depositar 126,000 (20 porciento de los sufragios), el PIP vio mermar sus efectivos hasta el extremo de perder su franquiaa electoral. No viene al caso la discusión en detalle de las causas que moti

varón el descenso de ese partido. La raíz del mal está en la concepción de su papel. Si bien la acción electoral y legislativa pudo en determinadas circunstancias considerarse parte-de lá estrategia'global de la Independencia, bajo ninguna condición debió monopolizarla. • En fin de cuentas, a e su propia teoría, el PIP se limitó a jugar el rol de un partido del escenario electoral. Evidentemente no se puede asignar tan uui papel a la organización de lucha de la Independencia. 6 — EXPERIENCIA ACUMULADA

El desarrollo de lá doctrina de la Independencia requiere una

,tante obra de evaluación. De no hacerse así, la teoría se ^tanw.

- que cumpla su cometido de guía para la acción, ha de ser dinámica fuerza' en constante creación.

De nada ayudaría estancar la doctrina de la

é .! *

precursor, Betances, ni en Hsotos, De Diego o Albizu Campos* bagaje tríbuciones , junto a las valiosas experiencias de su tiempo, formai^u^ que capacita para una más efectiva actuación en el presente.

clave: evaluar acertadamente el pasado y el presente, y armados perfecta doctrina de la Independencia, marchar con mayor segu

,•

el futuro.

Las actuaciones de Hostos en los comienzos, de siglo,

De Diego, el pensamiento de Albizu Campos, las acciones e cionalista, las actividades del Congreso Pro Independencia, la

electoral

y legislativa del Partido Independentista Puertorriqueño, e i^ otras agrupaciones c individuos, todo ello es fuente de trina de la Independencia. La teoría es, en verdad, expenenct .7

la ECONOMIA Y LA POLITICA

La separación de h político y lo econoniico ha sido

nante en -nuestras luchas de. emancipación. ■ Desde pnncipios ^ ? prevalecido dos corrientes: de un lado, la batalla por la Indepen encía, n

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cebida generalmente; en trminos estrictamente políticos, y hasta meramente jurídicos; y de otro lado' la batalla por el progreso económico y social. Aunque- el divorcio de los dos campos ha sido la nota_ dominante período, por momentos se ha- cobrado conciencia del problema

y hasta ha habido intentos de fundir ambos frentes cíe lucha. Tal ocurrió

en 19o4, cuando-grandes grupos de obreros de la industria.azucarera repu' tradicionales líderes proamericanos y apelaron a la dirección

e Albizu Campos. La experiencia no tuvo mayores consecuencias. Pero 7— C1 intento IIILCIILU de UC unir ^ el ambas luchas, partiendo esta vez lá iniciativa de repite la vertiente política .l

■ Acción Social Independentista, ^reada' por Luis Muñoz Marín Tn 1 J surge del reconocimiento de la necesidad de fundir la lucha de ^ lucha social. Hasta cierto punto, el Partido Popular ^ sucedió, fundió amibas luchas, y por lo menos durante nrAklo^*^ ^^^5' planteó como cuestiones inseparables el coloniaje y los

orígenS^^ sociales. Igualmente inseparables concibió las'* soluciones crátirn ^Pcí^kf

en

sus

del tiempo el liderato del Partido Popular Demo-

económico y 1^00'^ ''"'n el c^srs r,c^, T j 2

de que el status

de lo político es, en

• en otns! m ^ Puerto Rico, un problema político. pero no es, como sostener oup'' Problema económico." Con lo que se ha pretendido estar económico renunciar a' la Independencia para gozar' de blen

da Independencia '

renunciar al bienestar económico para obtener

siÓn norteaiTertín:!^ ^^cubrir el origen de esa falaz teoría Tras la mvablo se bifurcai'on p' profundas ansias liberadoras de nuestro puemente políticas '^"^gués, de preocupaciones eminenteCefTíido<; hnr «ic K

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ansíoso de reinvindicaciones ec onoinicas.

dencias Pbasarn-nn p^or dto ei terreno intereses de dase^ dirigentes de ambas tencomún de loslosintereses nacionales.

,di° iCla Z de Eotados Est^ traio sitores má, n»

trabajadores fueran susceptibles la ^ colonial suplanto_ a'las Mtiguo régimen por relaciones capitahstas. relativo mejoramiento económico de los

Unidos Pi

Sm de la socjedadY además, y de mayor significa ción, Clon, h, bajo ?lasP^'^P^rrimcs nueva condiciones, se establecieron derechos ciudadanos_con ciudadanos con ^ los que ni siquiera podían soñar los obreros bajo Ta monarquía espa_nola, y aunque formal, pero en gran njedida de hecho', se colocó la ensenanea los

OHP. ni

cinniorts

publica al alcance de'las grandes masas. El caso de las clases acomodadas ofrece un caria distinto. Aunque

no se sentían económicamente ni moralmente atadas a España lo estaban

hondamente en 'cuanto a laaos culturales. Algunos intereses fueron ateotados por la desaparición del viejo régimen (cambio de la moneda, perdida del mercado cafetalero), pero el desarrollo de la industria azucarera creo rápidamente nuevos intereses en estrecha co^nunión con el^ nuevo regimen. Como-consecuencia, las altas clases sociales (hacendados cañeros y ricos co 102

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merciantes), pasaron a ser el más., firme apoyo del régimen colonial. En

la actualidad, la burguesía, y en parte, la clase inedia que se ha desarrollado

a su sombra, constituyen los sectores de la población más propensos a la influencia desnaturalizadora de Estados Unidos.

E)e eso se desprende, forzosamente, una conclu^ón: La lucha de

Independencia se desplaza de la burguesía a los trafcajadoros. Y en segundo lugar, y como corolario: Los trabajadores, especialmente, la clase obrera indus' trial, están llamados a jugar un papel cada día más decisivo en la lucha de Independencia, no ya como simples seguidores, sino como participantes activos en la máxima dirección.

De todo este análisis se deduce c¡ue el Movimiento Pro Independen' da es una nueva manera de fundir Ids .dos corrientes tradicionahnente libd

radoras: • la luclyi' de Independencia y la lucha económica. Se pondrá firt a la tendencia de contraponer intereses económicos del país y aún de clases y sectores de la población, a los • intereses políticos, que constituyen los generales intereses de la nacionalidad. La fusión de ambos dará a la lucha de Independencia verdadero carácter de movimiento de liberación nacional. 8 ~ TEORIA: GUIA PARA LA/ACCION s

Lo primero que requiere la lucha de Independencia es un programa

basado en un juicio, objetivó de la realidad. Lo segundo, y en gran me dida clave del éxito, es una organización. Pero aún resta un tercero e ín dispensable elemento: una dirección estratégica' y táctica'. •El Movimiento Pro Independencia está llamado a encarnar esos tres elementos. Ese es el fin de la doctrina de la Independencia. Ea doctrina de la Independencia no se limita a abordar los problemas económicos, políticos, sociales y culturales de nuestro pueblo. Parte ím' portante de la misma la constituyen las cuestiones de organización, de estra' tegia y de táctica.

El desarrollo de la doctrina de la Independencia es tarea de extra'

-ordinaria importancia- El éxito del movimiento depende en gran medida

del dominio que lleguen a alcanzar de esa doctrina, no sólo los -máximos dirigentes, sino también, los dirigentes de barrio y los miembros de fila en general. Esto es así, por la razón siguiente: La actuacióA práctica sin ayuda de una teoría conduce a ^a marcha a ciegas. La doctrina de la Independencia es una guía para la acción. •f.fc ~ •

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-..V-J CAPITULO X

BASES PARA UNA NUEVA ESTRATEGIA 1 — ELEMENTOS DE AUTODEFINICION

Es necesario orientar la lucha de Independencia tomando en cuenta la totalidad del problema nacional. La nación no es un organismo simple sino, complejo formado por un conjunto de intereses que concuerdan en un internes tomún: ?v(o sie tratúi de Id lucha de una clase, sino de todas las cid" ses que responden al sentimiento patrio. De ahí la necesidad de concebirla en completa oposición al sectarismo y dogmatismo políticos. Somos un pueblo de formación hispánica, y por nuestro común

origen, pertenecemos a la familia de naciones latinoamericanas.

Pero somos

hijos de nuestro propio desarrollo histórico, dentro de nuestro particul^ marco geográfico. No somos España, ni Venezuela, ni Guatemala. Ni

siquiera somos Santo Domingo o Cuba, dos nacionalidades con las que

tenemos las más íntináas tangencia^, por afinidades étnicas, geográficas e históricas. Somos sencillamente lo que somos; Puerto Rico. Ese saber lo que somos es de vital importancia para ayudar a libe'

ramos de complejos e imitaciones.

De frente a influencias desnaturaliza'

doras, es siempre necesario afincarse en los orígenes nacionales, sin caer en fosilizantes colonialismos culturales.

El Puerto Rico que necesita la Independencia es el de hoy. Es el

Puerto Rico de la segunda mitad del Siglo XX, en plena era atómica, tras dos guerras mundiales, y en un mundo con una humanidad dividida: de una parte, socialista, y de otra parte, capitalista. Es ése el Puerto Rico que nos interesa.. Y hay que comprenderlo con sus nuevos rasgos: una región campesina que se desborda en las ciudadesama población de caracteres más bien urbanos que rurales; una creciente industria de capital norteamericano; una clase media de asombroso de&arrollo; una burguesía

más rica, pero más dependiente de los intereses norteamericanos; un prole105


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tariado industrial 'en aumento con una creciente masa fabril femenina, en'

fin, infinidad de nuevos rasgos que constituyen el Puerto Rico del presente.

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No hay vuelta atrás en la historia. Los que pretenden idealizar el pasado opresor bajo el yugo de España, como reacción contra el dominio de Estados Unidos, le hacen hoy un flaco servicio a la causa de Independen cia. Es indispensable comprender que los alientos progresistas dan vida a la Independencia, mientras que todo lo retrógada la ahoga. Las estrechas relaciones de más de medio siglo coñ Estados Unidos,

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,en las que-Puerto Rico ha,estado colocado en posición de nación oprimida,

ha dejado su huella en nuestro pueblo. Hay rñucha huella malsana, pero sería absurdo no reconocer las contribuciones positivas que esas forzadas relaciones también han prohijado. Tales aportaciones, bien cernidas en el crisol de nuestra nacionalidad, han pasado a enriquecer el acervo cultural de Puerto Rico.

. No fue mero accidente fortuito lo que nos arrancó de las embotadas uñas de España para caer en las afiliadas garras de Estados Unidos. El 1898 marca un viraje tqtal en el destino de Puerto Rico. Nada se logra con sentarse a llorar lo que pudo haber sido de no haber ocurrido éstb o

aquéllo. La historia es, y siempre resulta más conveniente aceptarla que soñarla^

ittera ilusión concreto, que durante el dominio de Estados^Unidos el nivelsino de un vidahecho de nuestro pueblo se ha elevado por encima de cualquier otro país colonial y de la generalidad de los pueblos

del Uaribe. Es natural que, al enfrentarse a las peculiaridades de este moderno colonialismo, resulte a veces difícil formarse una idea correcta de Estados Unidos.' A ello no ayuda, ni la negación de datos incuestio nables, ni la pretensión de aplicar a Puerto Rico las fórmulas del colo niaje tradicional.

Un estudio a fondo develaría que no existe ningún misterio. Lo que pueda hallarse de peculiar en el caso de Puerto Rico es producto de las peculiaridades del desarrollo histórico de Estados Unidos. Esa nación es hija de la primera revolución anticólonial en América y posee una vasta tradición democrática. Cuando se inició en el campo de las aventuras imperialistas, ya había cerrado su expansión hasta el pacífico y poseía un territorio inmensamente rico. No arrastraba tampoco ningún lastre de ins. titucionés feudales y estaba en pleno desarrollo capitalista. Salir del ex tremos opuestos del dominio de una España sumida aún en las ruinas de

un feudalismo rrionárquico, fue prácticamente una revolución paxa Puerto

Rico-

La historia no transcurre en vano. El Puerto Rico de , hoy no es

el mismo Puerto Rico de los tiempos de Muñoz Rivera y de De Diego. Como ya se ha apuntado, innumerables nuevos elementos han venido a en grosar la actual realidad puertorriqueña. , Cmbios de población, evolución dé la economía, desplazamientos de clases, etc., han creado condiciones que exigen nuevos planteamientos, nuevas maneras de enfocar los problemas, y por ende, una nueva política 106

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de lucha por la Independencia, con sus consiguientes nuevas formas de ot' ganización, estrategia y táctica.

Dentro de tales condiciones es que estamos obligados a llevar a cabo ia lucha de Independencia. Esto requiere llenar un gran vacío de estudio, reexaminar viejos problemas, desechar los ya desaparecidos, reconocer los de nueva factura, reevaluar plantemientos de otros tiempos y elaborar los" que la hora de ahora, exige. Tqdo lo cual no se limita al campo de la economía, sino que en su más amplia acepción invade todas las manifesta'* ciones de la cultura de Puerto Rico! 2 — UN NUEVO ESTILO DE LUCHA

En épocas pasadas la lucha de Independencia de un pueblo podía llevarse a cabo en forma generalizada. Hoy es necesario concretar y reco' nocer los perfiles que en las sociedades modernas asumen sus diversas clases

y sectores. Es preciso apuntar con destreza y aprender el lenguaje de las masas.

La dirección del Movimiento Pro Independencia tiene esa grave misión. Ningún hombre a solas puede reaHzarla. ■

El dirigente individualista de pueblos, soberano en su suprema sabi' duría podía darse en siglos pasados, cuando la organización de las socíc'

dades era menos complejas y los .problemas humanos más simples. Hoy, hasta los genios tienen que ser sabios de cspecialización. Por eso la causa

de la Independencia requiere la contribución del economista, del jurista, del obrero, del poeta, etc. Sólo, así es posible hacer de los enfoque fragmen' tarios un cuadro completo.

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Estas necesidad^s-^nuevas requieren un tipo nuevo de dirigente Indebendentista- El líder, lo mismo en lo más alto de la jerarquía que en el

nivel de zona, municipio y barrio, es el que más se sabe parte de su pueblo. Hoy, en mayor grado que nunca antes, dirigir es un proceso de intercomu' nicación. ■ De ahí que dirigir requiere entender, que si bien las masas a

veces aprenden de un líder, es el líder quien aprende de las masas en todas las ocasiones.

Todo esto lo que pretende subrayar es el nuevo estilo que e e caracterizar la lucha de Independencia. El viejo principio:

connii^go está en contra mía, es falso. En política, la victoria es de la

causa

que atrae a las grandes mayorías. Los .que hoy aparecen como contranos, mañana estarán a favor. Por eso es necesario facilitar los cammos ue a

comprensión. El .propósito es reducir g. la mínima expresión as uer^ . . - _ . . de los enemigos de la Independencia. Se neutraliza asi eg| efecto de los

enemigos irreductibles, se ganan aliados, aunque sean vacilantes y rales, y de los aliados de ayer se hacen amigos, y de los amigos, ac ivos combatientes por la causa.

.

.

Ayudar a esa transformación, de manera consciente y sis em es la misión de la estrategia y de la táctica política. 3' — PRINCIPIOS DE ESTRATEGIA Y TACTICA

La estrategia aborda el campo de la orientación general del movi -

107

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miento.

La táctica determina la línea de conducta durante un período

relativamente breve.

Conviene diferenciar entre ambas.

Para establecer la estrategia del Movimiento Pro Independencia se requiere'determinar, antes que nada, dos cosas: (1) el punto principal contra quien se dirige el combate ,y (2) el nivel de organización, capacitación y desarrollo de las fuerzas propias. Sobre esa base se confecciona el plan de acción. Elaborar ese plan en forma acertada y aplicarlo de manera eficiente, esa es la misión de la estrategia. La táctica es una parte de la estrategia, a la que está supeditada y a la que sirve. De ahí que la táctica cambie con arreglo a las alzas y bajas, a los flujos y reflujos del movimiento. Es decir, la táctica deter' mina el carácter de la lucha en cada período, sustituye antiguas formas

de organización por otras nuevas, reemplaza unas -consignas 'por otras y combina diversos medios de acción, dependiendo siempre de las condiciones que prevalezcan en un momento dado.

El fin de la estrategia es el triunfo de la Independencia, 6 un avance

sustancial y decisivo en esa dirección. En contraste, la táctica se asigna objetivos menos esenciales. Así pues, el propósito de la táctica no es ganar

la total independencia sino ganar tales o cuales batallas. Esto se logra

llevando a cabo con éxito tales o cuales campañas, tales o cuales acciones de masas, en consonancia con la situación del país y el nivel de ascenso o deS' censo en que halle el movimiento.

Los formas de lucha están siempre subordinadas a la estrategia y a

la táctica. Cada forma tiene sus - particulares ventajas, pero éstas serán positivas o negativas, dependiendo de la situación concreta que prevalezca

en el momento. Son formas generales de lucha, sin pretender agotar su enumeración: piquetes, manifestaciones, boicot, huelgas económicas, campañas

electorales, jornadas internacionales de solidaridad, huelgas políti^s huelga general.

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La dirección estratégica ha de tomar en cuenta, no sólo las fuerzas activas, que son las directmente envueltas en el movimiento, síi^q además las fuerzas pasivas, que son aquellas que miran con simpatía aungu no se tomen iniciativas, y también las fuerzas potenciales, que están constituidas por los que círcunstancialmente pueden ser movilizados. La acertada utiliza' ción de todas' esas fuerzas es lo que demuestra la calidad de la estratégica. '

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Para conseguir los objetivos del movimiento se requiere saber movilizar en toda su dimensión las fuerzas activas, las pasivas y las potencíales Esto exige cumplir, por lo menos,-con los siguientes requisitos: (1) concentrar contra el punto más vulnerable del adversario las mayores fuerzas, (2) elegir el momento que convenga a determinada actividad partiendo de'un análisis objetivo, (3) llevar a la práctica con firmeza la orientación adoptada ven' ciendo todas las dificultades, y (4) actuar con flexibilidad, tomando siem' pre en cuenta la correlación de fuerzas. La dirección táctica a su vez ha de .asimilar todas las formas de

lucha y organización propias de un movimiento de liberación nacional. Su 108

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acertada utilización requiere cumplir, por lo menos, con las siguientes con' diciones: (1) poner en primer término las formas de lucha y organización que correspondan a la naturaleza del movimiento en un momento dado, aquellas que sean susceptibles de facilitar y asegurar el apoyo del pueblo a la Independencia, y (2) saber encontrar en cada momento, en la cadena de acontecimientos que se suceden, el eslabón decisivo, agarrándose al cual

se puede arrastrar consigo toda la cadena, y preparar así las condiciones para el éxito estratégico. 4 — LA CUESTION ELECTORAL

En Puerto Rico se ha pretendido reducir la discusión de los proble' mas de estrategia y táctica a un mero aspecto de la misma: la cuestión de la participación ow abstención electoral. Las ClCCtUrdl. l^do organizaciones UigdlllAttClUilCa independentistas ^<>1 1í»í<-íc aun: nun- han elevado la 1q cuestión electoral plprtoral a la del rinsado pasado han ido ido mac más lejos jerarquía de los princtj^ios.

El Partido Nacionalista postuló el prindpio de que el retraimiento electoral es obligación permanente de todos los creyentes en la Independencia. Fundamentándose en la tesis albizuísta de la nulidad del Tratado de París,

los Nacionalistas hilvanaron una teoría de no colaboración ^on el régimen ilegal de Estados Unidos aquí. Tomaron el proceso electoral como símbolo de la Iti. intervención vwiiwiwn armada rtillLauU ilUl norteamericana LeaUlClU-dild. y y predicaron eí retraimiento - •

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—no pqrque las condiciones estuvieran maduras para la utilización de esa táctica de lucha— sino como condición consustancial al hecho de ser indc'

pendentístas- La no cooperación con el régimen en términos absolutos, sólo es posible cuando se está en estado de insurrección, y en la medida en que se mantiene esa insurrección. Vivir en el país nos obliga a colaborar

'en cierto modo con el poder colonial. Quien pag:\ tributo, bien sea sobre un aftícúlo qué compra, sobre su ingreso o por la tablilla de su automóvil, está colaborando con el régimen. Colaboramos con el régimen cuando uti lizamos la moneda norteamericana como medio de cambio, y cuando consu

mimos los productos norteamericanos que el monopolio de morcado colonial nos impone. , Es, pues, inevitable un cierto grado de colaboración, forzados por las circunstancias, para subsistir. Hasta dónde ha de llegar La colabo ración es el problema que debe plantearse el Movimiento Pro Independencia, a la luz de los hechos, las posibilidades y la realidad toda.

, Esa necesidad de acoplar la lucha a las imposiciones de nuestra

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, nsa neceoiaaa ae acoplar la lucha a las imposiciuiic»

u '_ T__' 1-v 1^. /. t _'i_i .,r^r.í!ÍfTnf) ri<> luchar drcunstapeia llevó a José-De Diego a formular su célebre consigna de luch^ "contra contra ei el -- regimen régimen aentro dentro del del regimen régimen".. De Ue ahí ani surgió surgiu la la corriente de pensamiento ind'^pendehtista que ha postulado la teoría de hacer la inde

pendencia por'la vía electoral. Esa cortjiente tuvo su culminación con la-v

fundación del Partido Indepcndentísta Puertorriqueño en 1946,. Los que han sustentado esta teoría han creído que lo único necesario para alcanzar Ja Independencia es un partido pob'tico colonial. Cerrando los ojos a las evidentes limitaciones del sufragio bajo condiciones coloniales, creyeron que bastaría el logro de uña mayoría legislativa para obligar al recono cimiento de la Independencia. Algunos han ido más C^^Y^tido en. la trampa de la pseudo-democracia que predica el imperialismo, afirm^ que la vía electoral es la -única forma de lucha congruente con la adhesión 109

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a la democracia del pueblo puertorriqueño..

.Esta exageración de la importancia de lo procesal hasta imprimirle categoría de principio ideológico, de una y otra parte, abrió un abismo

desproporcionado entre Nacionalistas e Indepedentistas, que ha obstaculizado la unidad de las fuerzas que trabajan por nuestra liberación nacional. PartíciiDar o no participar en elecciones, referendums, plebiscitos o cualquier otro medio de consultúi, para un movimiento de liberación es cueS' tión procesal. Las cuestiones procesales, a diferencia de las cuestiones de

principio son materia de la estrategia y de la táctica.

El Movimiento Pro Independencia no se subordinará jamás a una acción táctica en perjuido de la estrategia global. El boicot electoral, en determinadas circunstancias, es un acertado medio de acción. Pero no es acertado hacer del mismo centro de toda la lucha de Independencia- Tam' poco se justifica la pretensión de subordinar el presente y el futuro de la lucha de Independencia a \m partido político electoral.

Por eso hemos rehusado, y rehusaremos siempre, reducir la lucha de Independencia al debate entre la. participación electoral y la abstención electoral.

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El Movimiento Pro Independencia, cuyo principal objetivo es la realización de la independencia, ha de ser intransigente-en lo referente a su

finalidad, pero inversamenie flexible en cuanto a medios. Ese principio debe servir de norma al enjuiciar todas las teorías que giran alrededor de la lucha de Independencia.

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Apoyándonos en esa flexibilidad en los"enfoques procesales hemos iniciado una nueva lucha de Independencia. Organización creada para promover la unidad de los luchadores de la Independencia, el MPI ten' ''que acorur la distancia que había entre retraimentistas y electoralistas constituirse el Movimiento en Ponce en noviembre de 1959, acordamos d '

en libertad a nuestros afüiados para votar o abstenerse de votar en las el^^' dones, coloniales de 1960. Tal decisión, respondía al hecho- de que gran sector de los independentístas pertenecía al Partido Independent' t" que participaría como partido principal en los comicios de 1960, mienTr^'

que otros irían al retraimiento. En la contienda comicial de noviembre d^ 1960, el Partido Indepedentista perdió su franquicia electoral. No obstante^

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sus dirigentes ^.unciaron mmediatamente que comenzarían de inmediato la reinscripción de la colectividad para participar en las elecciones de 1964 Resultaba evidente, tanto por las cifras electorales como por la constatación de la opinión independentista tras la derrota, que el sector electoralista del Independentisrao iba mermando vertiginosamente, mientras que el retraimentista aumentaba. Sin embargo, el hecho de que la dirigencia central del

PIP anunciaba el propósito de discutir en asamblea el curso a seguir por el partido, y de que insistían en la reinscripción, nos llevó a reiterar el acuerdo de Ponce sobre libertad de acción en cuanto a la cuestión electoral en nuestra

Segunda Asamblea General, celebrada en Caguas en noviembre de 1960. El acuerdo de Caguas hizo posible que el Movimiento Pro Independencia sirviera de base a la unidad de las huestes indepedentistas puertorriueñas. Ya

antes ^por nuestra flexibilidad procesal— pudimos ser enlace entre los 110

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líderes retramientistas y clectoralistas para pulsar las posibilidades de uni dad en la Mesa de Lares. Ahora intentaríamos esa unidad en el nivel de

la militancia indepedcntista, ante la dificultad de lograrlo en el de los. dirigentes de grupos.

Hemos mantenido esa indefinición respecto a la duestión electoral durante los dos últimos años. En ese período, el Movimiento ha consolidado su organización y multiplicado considerablmente el n\arco de sus actividades

y el nivel de militancia de sus miembros. Retraimentistas y electoralistas! han visto abrirse nuevas perspectivas para la lucha de Independencia, al calor de un trabajo continuo cn^que unos y otros han pasado por alto sus discre pancias piocesales de antaño- Se ha demostrado que hay nuevas dimensio nes de lucha, desde donde se advierten esperanzadores acontecimientos que desencadenan una nueva senda al Independentismo-

La vieja discrepancia se ha tornado academia. AI tiempo que se cerró el camino electoral, se abre una nueva brecha que puede conducirnos directamente a la Tndependncía.

Ya no se concibe -la vuelta al enfoque electoralista en el sentido que le impinmio el Partido Indepedcntista.

EhJ PRÍTvíER TERMJ>IO no existe la más remota posibilidad de que, dentro del marco de la Ley Electoral vigente, se inscriba un partido independentista antes de las elecciones de 1964, aún en el supuesto de que llegáramos a esa fecha en la actual situación colomal. La legislación en vigor garantiza la congelación del proceso electoral en la colonia, de modo que el mismo sea monopolizado en absoluto por los dos partidos qud integran la coalición colonialista: el Partido Popular y su leal oposición pagada, el Partido Estadista Republicano. Ambas colectividades gozan con exclusividad del subsidio directo del gobierno y comparten una burocnicía legislativa y electoral que sirve de base a la política de patronazgo en que se fundan las maquinarias políticas dentro de esta perversión de la demo cracia que tenemos en Puerto Rico. La inscripción de un nuevo partido es poco menos que imposible en el término de cuatro años. En menos de

dos años p sencillamente imposible, a menos que fuera con la cooperación de la coalición,gobernante. Ni siquiera el llamado Partido Acción Cristiana^

ha logrado inscribirse en los últimos dos años, aún cuando sus dirigentes han hecho pública adhesión al régimen y al imperialismo, y aún cuandocontaba, hasta hace poco, con el endoso oficial de la Iglesia Católica. EN SEGUJ^DO LUGAR, el proceso electoral colonial —por el mismo

hecho de su fosilización— ha perdido en gran medida .el atractivo que tenia para las grandes masas del pueblo puertorriqueño. En el pasado, compe

tían en las elecciones cada cuatro anos, un número de partidos que, inde pendientemente de sus vacilaciones y vicios ideológicos, eran producto de los^ puertorriqueños, respondían a fenómenos políticos autóctonos, y los. dirigían políticos del país. Hoy, solo quedan dos partidos viejos, carcomidos por la biirocratizacion y el patronazgo, y que en creciente medida, se con vierten en apéndices de las dos corporaciones que en Estados Unidos fungen de partidos políticos.

EN TERCER LUGAR, se ha hecho evidente la impotencia de la 111


Legislatura de Puerto Rico para cumplir su función. Acorralada entre la estrechez de su marco jurisdiccional dentro de nuestra situación colonial y el caudillismo, que transfiere, por encima de la ley, las decisiones vitale's al Gobernador, la Asamblea Legislativa es la burda caricatura de un parla' mentó. Ni el poder metropolítico, ni el ejecutivo colonial la respetan. La • negativa rotunda del Congreso de "Washington „ -/ongreso ae wasningtun a a aprobar aprooar ■ el ei Proyecte i.c.iiiud rcmoS'JVlurrav. LviULXa)'^ que aiip nnr por Í»ni-nmíi>r»r1^ CnCOmiCliOa 00 Ao la la Id, Legislatura T l^cglbld,l,Urd, fcrÍRlntnrn radicó rdOlCO rndirn el «>1 Comisionado GnmisíonaaO OUllUblOJ Femós'Murray, por encomienda de el Residente

j j- un compromiso programático del supuestamente en descargo de del

- Partido Popular con el pueblo, demuestra el poco caso que ha hecho el ge bierno de Estados Unidos de la llamada voluntad de nuestro pueblofinalmente, el ritmo de desarrollo de la- ofensiva anticolonial

el mundo, a la que hacemos referencia en la primera parte de esta tesis, precipita una solución del status político de Puerto Rico que hace inoperante

en

al proceso electoral, desde toda perspectiva de lucha independentista Las Naciones Unidas están exigiendo de todos los poderes imperia listas que efectúen una total c incondicional transferencia de todos los pode res a los pueblos dé los territorios no autónom'os, territorios en fideicomisos u otros territorios cualesquiera que no hayan alcanzado aún la independencia. (R^olución 1514-XV de la Asamblea General.) A los fines de instru mentar ese mandato, se creó en 1961 la Comisión Especial que ha venido a conocerse como el Comité de los 24. Ese comité trabaja intensamente.

Ls inmmente que en alguna de sus próximas sesiones haga una dilucidación en sus méritos del caso colonial de Puerto Rico.

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El Movimiento Pro Independencia ha hecho ya, por escrito, su plan teamiento arite el Comité de los 24 de la ONU. Lo fortalecerá con una comparecencia oral que ya hemos solicitado.

Nu^tra demanda ante la ONU constituye el único camino legal

que tiene Puerto Rico para afirmar su libre determinación y la plenitud •de su soberanía. En nuestro caso, 'huelgan los plebiscitos, referendums y otros mecanismos coírsultíuos, h(tsta -tanto Estados Unidos cumpla con el

inuindato de las 7<laciones Unidas de transferir todos los poderes, sin condú

dones ni reservas de clase alguna, al pueblo de Puerto Rico. Eso no puede significar otra cosa que retirar sys fuerzas armadas, sus'instituciones y

agencias de gobierno de aquí, y reconocer la plena soberanía de Puerto Rico.

Es luego de que ocurra esa total e incondicional transferencia de pode

res, que emprenderemos un proceso constitucional y -electoral para organizar

las estructuras de gobierno del país conforme al dictamen del pueblo, y con arreglo a la voluntad soberana de los puertorriqueños

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7,

El Movimiento Pro'Independencia postula-el derecho a'Ja plenitud batimos su carácter de elecciones, sino su carácter colonial.. No objetamos

del sufragio de los puertorriqueños. De las elecciones coloniales, no com'

que el pueblo vote, sino que su voto no sea completo, para cubrir todos los aspectos de la vida nacional. -

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■" de la Asamblea enderezaremos nuestraenlucha, lo sucesivo, haciaRico, la reali' zacion Constituyente, que elenpueblo de Puerto con sus votos, sin condiciones ni reservas de clase alguna, y en absoluto ejer' 112

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cícío de su libre determinación y soberanía, mándate a sus delegados Jas bases de la estructuración de un Puerto Rico libre. Nada menos que ese " pleno ejercicio del sufragio por el pueblo deberá entretener a estas alturas de la historia los esfuerzos del pueblo puertorriqueño, y mucho menos de su vanguardia patriótica, que somos los independentistas.

Enmarcando la lucha de Independencia en qsa comprensión de nuestra realidad que se trasluce de toda esta tesis y en flexibilidad procesal en la que, se reitera el Movimiento, concluímos que no es justo, ni adecuado que Jos puertorriqueños vayan a más eJecciones coJoniaJes, ni siquiera con el propósito de adelantar la causa Independentista, ya que ésta —con el patrocinio de las Naciones IJnidas— ha encontrado un camino más directoEl camino es la Asamblea Constituyente que, por virtud de la transieren' da de poderes que Estados Unidos está ahora en la obligación interna' cional de efectuar a nuestro pueblo, deberá celebrarse sin más dilación.

El Movimiento Pro Independencia continuará laborando por todos los medios a su alcance para que haya esa total transferncia de poderes, seguida por la Asamblea Constituyente.

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Los'miembros del Movimiento Pro Independencia no participarán ás, ni individuad ni colectivamente, en elecciones coloniales. Por el con' trario, predicarán a todos los ]5uertGrriqueñós el boicot de tales elecciones, mas

y la demanda vigorosa de la plena soberanía, para entonces realizar —por nuestras propias leyes y nuestra propia voluntad— uñ auténtico proceso electoral que garantice el gobierno de los puertorriqueños, por los puerto' rriqueños y para los puertorriqueños. 5 — EL MPI: VANGUARDIA PATRIOTICA

Las nacionalidades no hacen su aparición en el mundo ya hechas y con plena conciencia. Su formación es obra de un proceso. Ninguna na cionalidad ha nacido queriendo su Independencida. Precisamente, su prí' mera señal es comenzar a quererla. . És así como un pueblo se transforma de mero agregado de seres humanos, en nación. Sólo entonces lucha por su libertad con los medios que tiene a su alcance.

Aquel sector que se adelanta en la lucha por la independencia ha de ganar al resto del pueblo en apoyo a^su causa. No vale soñar con varitas

mágicas que tengan la virtud de conceder la libertad- Ninguna minoría por si sola, y inenos un hombre, no importa su genio, puede -lograr la Indc pendencia para un pueblo.. Los, atributos de la soberanía se entregan sólo a los pueblos que saben conquistarlos. Y el medio de conquista tiene for zosamente que ser el que el pueblo tiene a mano.

El Movimiento Pro Independencia es la vanguardia organizada en la lucha de Independencia. Mientras mayor sea su capacidad y mejor su organización, más éxito tendrá en la movilización del pueblo. Para lograrlo, 'se requiere, sobretodo, una política de masas-

No debe confundirse una política de masa con la disposición a entrar en acuerdos de colaboración con otros grupos u organizaciones. Ningún trabajo entre sectas puede suplantar el trabajo de masas. El repudio 113

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del sectarismo es indispensable para poder elaborar, y lu^o llevar a la práctica una política de masas.

. Trabajo de masas es realizar labor, no simplemente con los que se parecen a nosotros, sino con los que no se parecen. ,ú'

,

Trabajo de masas es laborar, no simplemente con los que coinciden ■ con nosotros, sino con los que no coinciden.

Eso no quiere decir, claro está, dejar de ser lo que somos para ser como los otros. Todo lo contrario. Eso quiere decir lograr que los otros se parezcan a nosotros.

Más claro todavía: Trabajo de masas np significa dejar de pensar como pensamos y adoptar la manera de pensar de los otros.

Todo lo con'

trario. Significa: lograr que los otros piensen como nosotros.

Trabajo de masas quiere decir: laborar porque las masas se acerquen

y finalmente adopten nuestras posiciones. -

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El Movimiento Pro Independencia constituye"' el sector consciente,

activo y organizado del pueblo. Esto es- lo que le define: es la vanguardia

patriótica de Puerto Rico en lucha por su Independencia.

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CAPITULO XI .

GUIA DE LA LUCHA PRESENTE'1

CONDICIONES NECESARIAS

La lucha de Independencia nd puede depender de la improvisación y de la ^pontaneidad. Para que esfuerzos y sacrificios no resulten baldíos,

hay que actuar de acuerdo a planes inmediatos y a. planes de largo alcanceLa acción sistemática y organizada produce los mayores frutos. A favor de la causa de la Independencia está la necesidad. Es,_decír, la Independencia es necearía. Sin el ejercicio del poder de gobernante, que es, lo que la Independencia significa, no podría nunca el pueblo alcanzar su verdadero bienestar. A esa necesidad de Independencia se xme su posi.^bílidízd. En ningún tiempo pasado fue la Independencia tan necesaria y tan posible.

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.

Es sohre esos dos ríeles c¡iie se marcha hacia Ja comjuista de la> Inde'

pendencia: demostrando c¡ue es necesaria y probando ^ue ^s posible. Tal es la razón de ser el Movimiento Pro Independencia, preocupación central de su política y objetivo último de tod^ sus actuaciones. Hay que dar cabal cumplimiento a la tarea de probar la necesidad

y la posibilidad de la Independencia- No basta ,para ello la mera acción proselitista. La palabra por sí sola, la propaganda en general, por mas dramática que sea, no es suficiente para ,convencer a un pueblo. Son los hechos, traducidos en expresiones vividas, lo que convence. Hay que de' mostrar con hechos, .en todo momento, que la Independencia es necesaria y posible.

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Para lo primero, es indispensable tener un conocimiento completo de la situación de. Puerto Rico en todos sus aspectos, económico, poh'tico, cultural, etc,, y del programa de liberación nacional que se postula. Para 115

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lo segundo, es necesario tener un juicio certero de la relación de fuerzas y de las condiciones en que se batalla. En cuanto a esto último, conviene tomar en cuenta los beneficios que representa, pnra Estados Unidos el domi" nía que ejerce sobre nuestro país. Tales beneficios son:

1. Puerto Rico como instrumento para mantener y expandir su influencia y dominio en América Latina; 2. Puerto Rico como base militar, naval y aérea, centro de' entre namiento y de maniobras de guerra, principal punto de apoyo en el Caribe, y 3. Puerto Rico como mercado (quinto en el mundo y primero en' el hemisferio) y fuente de superganancias para su capital financiero. Esos beneficios son contrarrestados en dos órdenes: (a) localmente, por la resistencia denuestro pueblo, y (b) internacionalmente, por la acu' sación de colonialista que se lanza contra Estados Unidos.

Cuando las colonias acarrean mayores perjuicios económicos y po' Uticos que los beneficios que se extraen de las mismas, los imperios renun' cian a su dominio- Así ha de suceder en el caso de Estados Unidos con

relación a Puerto Rico. La lucha nacional y la presión internacional harán cada día mayor el perjuicio económico y político que significa para Esta

dos Unidos su pretensión de mantener a nuestro pueblo bajo un régimen colonial. Pero para que eso suceda, es'decir, para que el perjuicio econó mico y político resulte mayor que los (beneficios que reporta a Estados Unidos su dominio de Puerto Rico," es necesario que se den ciertas condi ciones.. Estas son;

1) La mayor movüización posible del pueblo en reclamo de la Independencia;

2) El descrédito de los proyectos autonomistas o seudoautonomistas

que tienden a encubrir el coloniaje con nuevos ropajes, neocolonialistas. 3) El fracaso de la política norteamericana de dominio de Amé rica Latma, y sobre todo, el papel que en ese terreno juega el gobierno de Puerto Rico.

-

4) H apoyo y solidaridad internacional a la causa de la Indcpenaa, y

5) Un ambiente de paz que obligue a las potencias a desmantelar naciones que_recien han conquistado su Independencia y favorezca el triunfo

sus bases militares " extraterritoriales ■ . 7— ^ y que ayude «lyuae al al aesarroiío desarrollo de üe las las de los movuríientos de liberación nacional.

^ Esas cinco condiciones, tan necesarias para el advenimiento de la

Independencia, sirven de base a la política general del Movimiento Prd> Independencia.

2 — OBJETIVO: UN NUEVO REALINEAMIENTO Nuestro pueblo ha estado tradicionalmente dividido en tres corrientes políticas: la independentista, la. autonomista y h anexionista. Es obvio

que debe ser objetivo estratégico de bs fuerzas de la Independencia, frente 116


ál anexionismo estíidbísta, .aislar a esos elementos hasta hacerlos desaparecer

como factores de opinión pública. Ha de perseguirse, por tanto, un reaj Hneamiento de fuerzas que coloque, a un lado, a ios amplios sectores del pueblo que quieren la liberación nacional y social, y a otro lado: a los que se manifiestan en contra de la Independencia. Esto exige, a un extr^o»

que los indepcndentistas se erijan en campeones de las reinvidicaciones

sociales, y a otro extremo, que los individuos que hasta ahora se han preocupado por reformas sociales, comprendan que, para .la realización de las mismas, es indispensable la Independencia.

En el primer caso se requiere una más profunda comprensión del fenómeno del imperialismo moderno, y en particular de la naturaleza del imperialismo de Estados Unidos.

En el segundo caso se requiere que la vanguardia patriótica d^uesj tre una mayor preocupación por los problemas sociales que agobian al pueblo.

Muchos ciudadanos de sentimientos patrióticos se mantienen .en el campo del gobierno porque consideran que, de pasarse al campo de la oposición independentista no lograrían nada. Se justifican a base de que»

de dar ese paso, lo único que harían es gritar, mientras que manteniéndose en el campo del gobierno realizan alguna labor en bien del pueblo. Los que así hablan, pero son hipócritas, no deben interesarnos. Pero los que son- sinceros, y así . creen con honestidad, merecen nuestra atendon.

Es necesario convencer a esos compatriotas de que ya paso la de hacer *'aIgo", desde las tiendas gubernamentales, en beneficio del pue o Pasó definitivamente la hora en que podía justificarse la presión desde adcn ro. Lá experiencia de'los años recientes pruqba que esa posición, cuando no es

j

descaradamente acomodaticia, sirve, aún en el caso de elementos mente honestos, para apuntalar y prolongar el coloniaje.

Todo el que quiera ver y tenga un poco de valor para enfrentarse a la realidad, comprenderá que la única presión posible a,favor de! bienestar

del pueblo y de la Independencia, ha de generarse y ha de ejercers^

desde fuera del campo gubernamental. :Dicho más claramente:

acción de masas, y no la intriga en concilábulos, el trabajo de zapa y dudosa influencia sobre.lós líderes, lo que forzará, aún al propio gobierno, a ir más allá de sus planes, lo que defenderá las reinvindicacíones popu ares

logradas, y lo que finalmente hará posible lá conqu^'sta de la Independencia. Respondiendo a esa finalidad estratégica que persigue un nuew te

alineamiento de fuerzas en el país, el Movimiento Pro Independencia a e llevar a-cabo un amplio trabajo de masas. Esto requiere aplicar, e a manera más- flexible, las formas de organización más apropiadas y que

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-más en armonía estén con las necesidades de cada -momento; y en según o

lugar, tirar del hilo o eslabón de la cadena que en el momento convenga ^

más al desarrollo de la lucha.de Independencia. Esas dos condiciones hacen necesario el trabajo de concenírdciort.

^

La labor más efectiva y fructífera es la que toma en cuenU lo que es más importante en la hora, para cada tiempo, su labor. 117

Todas las

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labores no tienen la niisma íniportancia' en todos los tiempos. Escoger el frente de combate, aún en perjuicio de otros frentes, es indispensable. Concentrar todos los esfuerzos en un momento dado, puede garantizar un

' éxito táctico que redunde en extraordinarias gasancias. De ahí que el trabajo de concentración sea política organizativa del MPI.

Al presente, hay tres sectores de la población que necesitan especial concentración, a saber: el sector obrero, el sector femenino y el sector juvenil. Esos tres importantes campos"de trabajo requieren una atención y planifi' cación especial, El Movimiento Pro Independencia ha de inspirarse en

una política que responda a las más hondas inquietudes de esos tres deci' sivos sectores de la población. «•V

3 — LA CUESTION SINDICAL

Si como ya se Ka señalado, la lucha de Independencia se desplaza del interés de la burgu^ía al interés de los trabajadores, el MPI tiene que reflejar ese cambio en si mismo. Pero no se trata de meras representaciones

formales, sino que la propia composición de süs organismos, desde la base hasta la más alta dirección, ha de mostrar que en su seno concuerdan, junto

a los intereses generales de la nacionalidad^' Iqs intereses especiales de los trabajadores. ibaiadores. Es Es natnr»! natural try justo que así sea, puesto _ ... que los i__ obreros in ín-dustnales y agrícolas forman, junto a los trabajadores intelectuales, la mayoría de la población.

De ahí el interés del MPI por los problemas de la clase obrera y ^ d.dparrcllo dé sus organizaciones de defensa. No pre- suplantar tales organizaciones. Porsólo el contrano, propulsa las organizaciones profesionales de todo tipo, no nómico o sindical rpi

detld£, ingenieróe, comerlos particulares inte-

^ ^ agrupaciones, de carácter eminentemente ecc

de s"aglSr

El MPI concuerda generalmente con talés intereses v Por lo mismo j 7 intereses, y pui fuerza acumulará para 1a defeca le 1 organización del pueblo, mayor entiende que mientras mavor spt d

determinará la posW a adoptaA"f^^Pnalidad. Ese úU.mo extremo

sional o sindical.

frpte a cualquier organización profe-

rcsés generalJ°dri^m^c™nSdtd 'í^'cod

cana yy'nort::m¡rican~en norteameric,anitante en las :!7«le la intromisión norteameriSin menoscabar los lazos de"

profesionales y sindicales

deben exisfir entre agrupaciones nA f^tetnacional. que legítimamente profesionales y_sindicales profesionales y sindicales están e'tán llamS^rll llamadxt; f las organizaci._.^. bien pueden delegar poderes para meinl^''^ nacionalmente soberanas. Si ueucu

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entre

agrupacione';

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'miembros, no es posible aceptar renuncias

. sonalidad nacional. Esto precisamente, es

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mtereses e su

que"duraX los" últiL¡

anos ha venido cntronuandose én el movimiento obrei;o Los trabajadores necesitan con más razón que los demás sectores 118

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sociales"^ una organización sindical de su propia hechura y con su propia dirección nacional. Sus interfcses vitales no se circunscriben al proposito de alcanzar más altos salarios, aún cuando esa lucha es de primor i .

importancia. Por encima del interés,de grupo, de sector y de cla^j wy intereses generales,, de la sociedad., A esos intereses sirven también os líderes obreros, animados, como han de estar, por un e^írítu nacional.

La 'ausencia de .sontimíento patriótico' y de justificado orgullo

nacional puertorriqueño (germana a los razonables y justos orgullos nales que sostienen en alto todos los pueblos de la tierra), es una de las

"causas nue ha sumido en su actual estado de división, pérdida de prestido

y debilidad, al movimiento obrero en Puerto Rico. A esa malsana situación ha contriibuído la invasión de las uniones norteamericanas dirigidas por pr^

cónsules extranjeros. Esa intromisión no responde a un genuino ínteres

por los trabajadores. Más que a organizar obreros no organizadc^, áe han dedicado a capturar uniones ya establecida^-' En esa forma, han sido factor agravante de las divisiones que minan las filas obreras. Respondiendo . a un estrecho sindicalismo cconóihico, no sienten el más mí.nímo ínteres por los problemas generales del país.

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Tales uniones norteamericanas son, al propio tiempo, cómplices de

la opresión cultural de Puerto Rico. En todas sus actuaciones (reglamem tos,, quejas y agravios y aún convenios colectivos), pretenden imponer ^ uso del inglés, menospreciando eL. idioma y la cultura puertorriqueña,

evidente que propugnan la disolución de la identidad y de la personali a puertorriqueña, y en todas sus manifestaciones actúan sobre bases del mas condenable colonialismo sindical, el cual, se manifiesta,^ concretamente, en lo siguiente: ,

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1. No establecen organismos dirigentes locales^ electos por los tiaba jadores;

2. Se mantiene a loa obrero^ puertorriqueños fuera de los altos pues tos dirigentes;

3. Aún en el caso de establecer organismos dirigentes integrados por obreros puertoriqueños resultan puramente nominales conservando poder real en manos de los procónsules norteamericanos nombrados por a jerarquía extranjera;

4. La línea de actuación o política sindical se dicta desde Estados Unidos;-

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5. Los fondos se depositan y custodian fuera deUp^^®» V 6. Se sostiene y fomenta la oposición cultural. , Esta situación es producto directo del colonialismo político y ecQ'

nómico. Las ramales de las corporaciones norteamericanas que funcionan

en nuestro país/.sirven de base, y de otro lado, la Ley Taft'Hartlcy, que re

gula las relaciones obrero-patronales^ las prohija y fomenta.- De otto

extremo, el propio sindicalismo colonial que la presente situación procrea, sirve de apoyo y sostén al- coloniaslismo político y económico. Por lo^ mismo, cualquier brecha en uno de los dos extremos ayuda al debilitamiento 119

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~del'otro frente, contrihuyendo- asi a fortalecer la lucha general de Indejpen'.dencia.

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Existen reinvindícaeiones mínimas, que desde el punto de vista de

los intereses obreros, deben ser "apoyadas por el MPI. Tal es el caso de la ley Taft-Hartley. Mientras esa ley rija las relaciones obrero'patronales en nuestro país, el sindicalismo colonial tendrá un fuerte punto de apoyo. La exclusión de Puerto Rico de la jurisdicción de esa ley, será un golpq de muerte para el colonialismo sindical.

La" realidad económica y política impone ciertas condiciones que la organización sindical no puede pasar por alto. El acatamiento de esas con' diciones no debe en forma alguna llevarse hasta el extremo de perjudicar los intereses nacionales. " Las mismas pueden exigir, sin embargo, la aceptación temporal de una unión norteamericana en determinado sector.

En tal caso,

nada se logra con que los independentistas abandonen las filas de la orga' nización que-predomina en la industria con la consiguiente pérdida de empleo.

Por el contrario, debe seguirse una política consistente, en interés de los miembros de fila, en defensa de las reinvidicaciones económicas, de la demo'

cracia sindical, del traspaso total a los obreros puertorriqueños de la dírec' ción de la unión, del establecimiento de un organismo dirigente local con p ena soberanía, y en general, de la autonomía mas amplia para las locales de las uniones norteamericanas en Puerto Pico. '

^^^^l^la a esa política de realismo sindical, el MPI verá con sirhpatias e desarrollo de las tendencias obreras que pugnan por integrarse en una central sindical nacional, con auténtica dirección puertorriqueña. Pero con viene dar un alto a los impacientes que ilusamente conciben que basta una reunión de líderes d diversos sectores para" establecer la unidad del movi

miento obrero. Tal aspiración ha de lograrse sólo a través de un proceso, que sera tanto más corto cuando más comprensión se adquiera del problema,

y cuanto más consistente, coordinada y amplia, sea la labor que se, realice en las fiW de la dase obrera. *•

4 — LA MUJER Y LA INDÍPENDENCTA

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Laj mujeres constituyen la mitad de la población, ejercen activamente sus derechos ciudadanos y tienen decisiva importancia en la crianza de los ijos y^.en la educación de la juventud. En la actualidad las mujeres ocupan

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s posiciones en todas las esferas sociales, constituyen el cincuenta por-

aento del proletariado industrial y son una proporción considerable de los empleados de comercio y oficinas. La mujer en Puerto Rico es el sector de la población que, desde muchos

puntos de vista, ha dado el más extraordinario salto de desarrollo- No

w posible ya pensar en términos de la mujer de hace cuarenta años, ni siquiera e nace veinte años.

Su decisiva influencia se deja sentir en todos los órdenes,

Jn su apoyo y participación, es inconcebible una verdadera lucha de eman cipación nacional.

, En épocas pasadas las nacionalidades pudieron independizarse sin contar

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aJL «•««■i ^_ f ""itijer." Alguna que otra mujer se destacó en la historia de 1las revolu-

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ciones nacionales, pero sólo jugando el papel de amante inspiradora o bordando la bandera de la libertad.

Demás está decir que ya ese rol, sencillamente,

no cuadra a la mujer moderna. Hay, sin embargo, muchos hombres que todavía alimentan esa trasnochada conucepción romántica de la mujer. Con ello le hacen daño incalculable a la causa, puesto que hoy es indispensable la parti cipación activa de la mujer en la lucha de Independencia.

La falta de comprensión, o atraso político de la mujer, restan en el hombre alegría, empuje y decisión de lucha. Aún desde ese punto de vista, para facilitar la actividad del hombre, es imperativo desarrollar la conaencia

política femenina. Pero buena parte de la labor que se hace necesario llevar a cabo entre las mujeres, requiere una labor paralela entre los hombres. Hay que educar al hombre y aceptar a la viu-fer como indispensable compañera de

lucha, y eso es imposible mientras no se le reconozca en términos de igualdad. Esa igualdad no debe entenderse como el igualitarismo propulsado por un falso feminismo. La mujer tiene derecho a que se le trate con delicadeza, y ,a ser obfeto de consideración y tratamiento especiales. Obligaciones de fami lia, cuido de niños, etc., más la costumbre, la tradición y los atavismos sociales, hacen difícil la actividad pública de la mujer. Esto exige formas especíales de organización que hagan, posible a la mujer dar su valiosa contribución a la lucha de Independencia.

La transformación social que se inició tras la Primera Guerra Mundial y cobró forma abarcadora después de la Segunda Guerra Mundial, ha operado cambios en la familia. Esta no es actualmente, como cuando se dependía exclusivamente de la agricultura, una unidad de producción bajo la exclusiva

dirección del jefe de familia. El papel de capataz que ejercía el padre ya no descansa .=obre las mismas bases. El hombre, unido a otros muchos hombres, trabaja fuera de casa. Y "en número cada vez mayor, la mujer

sigue al marido, y también trabaja fuera del hogar, en una fábrica u oficina. La .esposa adquiere así un nuevo poder, como compañera que ayuda a llevar la carga económica de la familia.

A ese desarrollo, más o menos normal, se unen otros cambios motivados por la ruina de la agricultura, el éxodo del campo a la ciudad, y la emigra ción. Estas y otras causas han afectado hondamente las bases tradicionales de la familia, hasta el punto de registrarse en nuestro país un divorcio por cada cuatro matrimonios que se realizan.

Todo esto'acusa una seria crisis, que no se limita a lo económico y a lo político, sino que también corroe las bases sociales y morales de la sociedad. La mujer y el niño son los más directa e inmediatamente afec tados. Por el lado del niño se manifiesta en rebeldías y frustraciones infan

tiles que en muchos casos llega hasta la delincuencia. Y por el lado de

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la mujer, la muier. se se manifiesta manifíp.sta en pu nn un desprecio dí>sr.rí>rin fntnl total por nnr las las hucHas buenas costumbres, costumbres, en en la irresponsabilidad familiar y en la creciente lacra dc e la prostitución.

Toda esta nueva situación impone especíales responsabilidades a la mujer. En la actualidad, la mujer s¿ enfrenta a prqblemas del hogar, de la escuela, del trabajo, y en el caso de las obreras, problemas- de la fábrica

y de la organización sindical a que pertenecen. Este nuevo papel de la 121


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mujer en la sociedad moderna requiere que se le estime y se le ayude eri su lucha por iguales derechos y en la defensa de sus reinvindicaciones políticas, económicas y sociales.

Para incorporar .a la mujer a la lucha activa por la Independencia, hay que comenzar por reconocer sus particulares problemas. Esto es indis' pensable en cuanto al hombre. En lo que respecta a la mujer, ésta debe llegar a la siguiente convicción: Sólo con la realización de la Independencia de su Patria podrá alcanzar su propia liberación cómo mujer. , 5 — LA LUCHA DE LA JUVENTUD

. La juventud ha dejado sentir su peso en nuestro país. La juventud universitaria, 'principalmente, ha descollado por su militancia patriótica. Los partidos políticos son generalmente reacios a organizar a sus juventudes con autonomía. En la década del treinta, como reacción a la penetración del nacionalismo en la juventud, los partidos tradicionales crearon organizaciones de jóvenes. Esas agrupaciones muchas veces se rebc

laron contra el control directo.de la alta dirección del partido. En algunas ocasiones llegaron hasta a asumir posiciones independentistas. Pero, general' mente, el ambiente de claudicación y oportunismo s sobrepuso al patriotismo. En la década del cuarenta la juventud siguió ocupando un puesto revelante en la política, especialmente en el campo de la lucha de Indepem

d^cia. El 1948 fue un año d rebeldía juvenil contra la podredumbre colo' mal en la educación y en la vida del país. Esa jomada culminó en una uel^ga universitaria. La represión que le siguió, ayuadada por la expulsión e todos los dirigentes, debilitó en gran medida al movimiento estudiantil,

inni • ^ volvieron a sentirse en la Universidad TUniversitarios tIT pa-tnóticas, las que cuajaron en la fundación de la Federación Pro Independencia»

valor

^

vin servicio de incalculable

multiplicidad y ffrentes l Ii^depcndencia. Laconsistencia continuidadendeelorganización, la umplicidad de en que actúa, su terreno de los

el campo de la lucha, su inquietud ñor el estudio, la fusión de la teoría con la práctica, son enseñanza-? nn» ^

extraerse de la breve pero rica historia, de ksa ejemplarTreanba estudiantes. Hasta donde ello sea posible, esa experiencia debe

deiÍaulS.

d" d

1--® juventudes dentro

ñel a las reinvindicaciones populares y a las motivaciones patriótiSr^^En tales casos debe conservar en todo momento su autonomía"organizativá*. Cosa distinta ocurre cuando la juventud está

con las posiciones verticales de un movimiento político. En tal relaciones entre la juventud y los organismos dirigentes dph<»« ,

más alto espíritu de cooperación.

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responder al

Un movimiento patriótico se nutre de la juventud. Por e«?o l,M*rv»

■ e temer a la organización de la juventud, y a su actuación independiente, 122

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la estimula. En tales condiciones, no hay base para suspicacias y recelos. H interés general,- las necesidades inmediatas de la lucha, las conveniendas

perentorias de la causa, son las que dictan las formas de organización. Estas serán las que mejor convengan en el momento, de acuerdo con el entendi' miento de la realidad y en armonía con los intereses de la juventud.

La juventud del Movimiento Pro Independencia debe responder a los i^ientes objetivos generalss: 1) Canalizar por mdio del estudio y de la acdón organizada sus inquietudes patrióticas;

2) Despertar, esas mismas inquietudes en los jóvenes en genéral y estimularlos a ocupar un lugar en el campo de lucha por la Independenda.

3)

Desplegar inicativa y originalidad en la difusión de los ideales

de Independencia;

j

4) Dar ejemplo de actividad, entusiasmo y amor a la causa, en la escuela, en el colegio o en el taller en que se trabaja; 5)

Armonizar el estudio, la adquisición de un oficio o-la prepara'

don profesional, con la capacitación política y la militancia en pro de la Independencia;

6) Participar activamente en los trabajos de direcdón, tanto en el plano municipal como nacional.

La Independencia es la causa de la juventud por excclenda. Nadie mejor que la juventud siente la angustia, tiene suficiente pureza y alberga en su corazón la ira que es indispensable para alcanzarla. Por eso la juven' tud ocupa en el Movimiento Pro Independencia el lugar que le corresponde: una posición de primera fila. '6 — CUATRO PUNTOS DE RESUMEN

Resumiendo, y a manera de guía de la lucha presente, pueden com

cretarse en los iguientes puntos los objetivos generales del Movimiento Pro Independencia.

1) Consolídfldón orgánica, .de una vanguardia patriótica con cabal comprensión de la realidad y un alto grado de capacitación pob'tica, articulada en una agrupación con un ideario común, aplicando ima estrategia -f una táctica acertada, y bajo una dirección cplectí-va-

2)

Estimular la alianza de la vanguardia patriótica con todos las

fuerzas de afirmación puertorriqueña dirigida a impulsar acciones concretas en defensa del patrimonio nacional, los derechos nacionales y la cultura na' cional puertorriqueña, persiguiendo así el aislamiento de las fuerzas ane' Monistas y su derrota definitiva en los diversos órdenes de vida.

3) Mouí'h'zor en todo momento propicio las fuerzas activas, los fuer'

zas pasivas y aún las fuerzas potenciales del independentismo a través de la multiplicidad de frentes en que se manifiesta la opinión y la militancia cívica del pueblo, para de esa manera presionar al gqbierno de Estados Unidos 123


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hacia la solución inmediata del destino político de Puerto Rico. 4) Acollar la demanda de soberanía al plan general tra25¿uÍo por? las >{adones Unidas para la total liquidación del sistema colonial en el mundo y movilizar en apoyo de nuestro redamo las fuerzas anti'coloniales de todos los países.

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CAPITULO XII

CUESTIONES DE ORGANIZACION 1

CARACTERISTICAS DEL MPI

Concebido el programa y establecida la dirección estratégica, el resto depende de la organización.

La organización es la palanca capaz de mover montañas. Sin una organización que les sirva de base, y las impulse y propague, las ideas, aún las más brillantes, llevarán vida precaria, y las causas, aún las más justas, languidecerán en el tiempo.

Dadas las demás condiciones, la organización

es- la clave del éxito.

El Movimiento Pro Independencia es, en estos momentos, la organi' zadón necesaria para la lucha victoriosa por la Independencia de Puerto

Rico. Lo es, por las siguientes razones: (1) por la apreciación que hace de la realidad del país, (2) por el programa que emana de ese juicio, y (3) por la dirección estratégica que esetablece.

Todo ciudadano, sin distinción de raza, credo político o religioso, puede pertenecer al Movimidento Pro Independencia sin más requisitos que '/

el de querer la Independencia de su Patria y estar dispuesto a contribuir, en la medida de su capacidad, a su más pronta realización. El MPI es la suma de sus miembros. pende del esfuerzo de todos.

Su alcance y efectividad de

La Independencia ha de lograr el apoyo de grandes mayorías. La tarea del presente consiste en ganar la batalla ideológica por la conquista de la conciencia popular. El objetivo a realizar es nada menos que la libe ración nacional.

¡

Es iluso esperar que \in día, por pura volición espontánea, el pueblo 125


ae decida por la Independencia. Se precisa vencer la inercia para echar a caminar la historia! Tal es la tarea de la vanguiardia.

La lucha de Independencia ha adolecido generalmente de la falta

de plan- Se ha dependido de la espontaneidad y de la improvisación. De ahí que las agrupaciones independentistas hayan vivido debatiéndose entre la parálisis y el paroxismo.

Una organización que marcha por etapas inconexas, unas de comple to estancamiento, y otras de exaltación extrema, no puede llevar a cabo una labor fructífera. Avanzará en forma metórica por momentos, pero con

igual rapidez retrocederá, y tras cada descalabro, la frustración se diseminara

entre sus filss. De ahí que, a las etapas de paroxismo le sigan etapas de parálisis, hasta que esas últimas se producen con "mayor persistencia, y final mente la inercia provoque la descomposición de la organización.

ís preciso descartar toda dependencia en la espontaneidad y la im provisación. Igualmente debe desterrarse de la lucha de Independencia el charlatanismo y el diletantismo. El trabajo planificado del militante, y no la palabrería del aficionado, es lo llamado a prevalecer en el MPI.

Vale más la actuación coordinada que la actividad anárquica, espon'

tánea e improvisada, que sube de pronto a alturas de paroxismo para caer enseguida en la sima de la parálisis. Por eso resulta siempre más fructífera la labor de diez personas organizadas, que la de un centenar de personas que actúan individual y desorganizadamente. Para hacer posible esa actividad común, cada miembro del MPI estará

inscrito en una Misión Patriótica, asistirá a sus reuniones y pagará una cuota mínima. De esa participación personal se desprenden Us tres caracteinsticas fundamentales del MPI, a saber: (1) es una organización de' miembros;

(2) es UTW agrupación de organismos, y (S) es un centro de trabajo colectivo.

2 — CINCO PRINCIPIOS BASICOS '

A todo miembro del MPI lo asiste el derecho y el deber de participar, en la elaboración de su línea de actuación. Esto se hace posible por la militancia activa en los organismos que componen la agrupabión, especialmente la célula basica, que es la Misión Patriótica.

Para garantizar esa activa partidpación de los miembros, el MPI se

nge por una dinámica democracia interna. Base fundamental es el princi

pa de la elección, complementado con una disciplina voluntaria. La auto

disciplina conlleva el acatamiento de los acuerdos que por debido procedi miento adopten los organismos dirigentes.

^

El MPI estimula él trabajo colectivo. La organización es tanto más efectiva cuanto más miembros participan en la realización de sus tareas-

El mejor de los organismos es aquel en que todos sus integrantes contribuyen

en la medida de su capacidad. Cuando la actividad descansa sobre un solo

individuo, el organismo se resiente. De ahí que, como principio de orga126


nizacíón, debe prevalecer un esfuerzo consistente por envolver en ,Ia actividad colectiva, aunque sea en forma mínima, a todos los miembros. Las reuniones no son un fin por sí mismas, excepto aquellas que tienen por finalidad la educación de los miembros. Las reuniones son indispensa'

bles para informar decisiones de organismos superiores, adoptar acuerdos,

coordinar el trabajo y armonizar la actividad general. Desde este punto de vista, las reuniones,, más que" fin, son un medio. Cuando las reuniones se transforman en finalidad, sin estar movidas por un propósito, el orgams' mo que las promueve termina por degenerar en mera tertulia.

La charla, la conversación entre amigos y colegas, tiene su lugar,

pero no en el seno del organismo en funciones, que es la reunión. La vida

de la organización requiere cierto grado de formalidad. De ahí que sea man-

datorio, como cuestión de. principio, la revisión de acuerdos. Las rcsolu'

dones se adoptan para cumplirse y de no existir las fuerzas o condicio^ que hagan posible su cumplimiento, es mejor no llegar a tales acuerdos. De adoptarse, no debe escatimarse esfuerzo para lle\^rIos a la práctica, bste

es el significado que tiene el principio de la revisión de acuerdos.

Finalmente, en el MPI debe prevalecer el espíritu de la criti^ y de

la autocrítica. Por la primera se entiende, claro está, la crítica sana, honrada y de buena intención, movida por el propósito de subsanar errores y corregir defectos. Esa crítica es indispensable para la buena marcha de la organiza' don. Por el contrario, debe rechazarse la critica encubierta, hija la hipocresía, la critica malsana y personalista. La intriga y la doblez política

no tienen asiento en el seno de la lucha de Independenda. El respeto y la confianza mutua, la sinceridad, la honradez, el compañerismo y la camarade-

ria, es el ambiente propicio para la crítica. Esta es, en su más alto sentido, parte de lá autocrítica.

La autocrítica individual .y la autocrítióa colectiva es instrumento

indispensable para el desarrollo de la capacitación ideológica. El MPI en general, y^ todos sus organismos, desde su base hasta la más alta dirección, no vacilará en examinar su labor con la mayor objetividad. Siempre resulta más fácil echar la culpa a los demás exonerándose a sí mismo de responsabili'

dad. Pero el procedimiento engaña sólo al propio individuo u organismo que lo^ utiliza. ^ Siendo, en fin de cuentas el único engañado, termina por caer víctima de" sus propios errores. De ahí que la autocrítica, tanto individpal como colectiva, es complemento indispensable de la crítica. Resumiendo, el MPI se inspira en cinco principios de organización. saber:

(1) democracia interna. (2) disciplina voluntaria, (3) trabajo colectivo,

(4) revisión- de acuerdos, y

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(5) critica y autócntica.

'

Conocer esos principios y actuar en armonía con los mismos, velando

porque el MPI viva lo más cerca de ellos que su capacidad de organización 127


,•^9 ;

lo permita, es derecho y deber de todos los miembros. 3

ORGANISMOS DELIBERATIVOS

El Movimiento Pro Independencia, además de ser una organización

de miembros, es una agrupación de organismos. La base la constituyen as Misiones Patrióticas que funcionan dentro de los límites de barrio, ompt^sa, de trabajo o cenbro de estudio. Sigúele a éstas, en jerarquía de dirección, las Misiones Centrales Municipales,. constituidas por el conjunto de as Misiones Patrióticas, o en su defecto, de los miembros que residen dentro de jurisdicción municipal.

Sobre esos dos tipos de organismos locales descansan los organices nacionales, que son: la Misión Nacional, el Consejo General y la Asamblea.

La Misión Nacional, como su nombre índica, es el organismo del

MPI, integrado por 19 miembros. Para facilitar su trabajo, divide sus fun' ciones en tres comisiones permanentes, a saber: Comisión Política, Comiston de Organización y Comisión de Finanzas.

El Consejo General es un organismo intermedio entre la Misión Nacional y la Asamblea General» Esta última lo elige por voto secreto.

Est áintegrado por 90 miembros y se reúne cada cuatro me-ses, o s^, no

^nos de tres veces en el año. En su primera reunión, que* se e^ctua inmediataaiente después de la Asamblea General, selecciona y elig® seno a los miembros que integran la Misión Nacional. La Asamblea General es el organismo supremo del MPIreúno ^ Centrales ^ integran los delegados por las Misiones Patrióticas y Misiones Municipales, además electos de los -miembros del Consejo Go' Misión Nacional. Como máxima autoridad, aprueba y mienda los reglamentos de la organización, recibe los informes de los-cuer' ims ingentes, adopta el plan de trajbajo y Knea de actuación a seguir y elige el t^onsejo General, el cual a su vez elige a la Misión Nacional. Tales son los organismos deliberativos del MPI. 4 — ZONAS DE ORGANIZACION

' a saber-^^^^ efectos de organización. Puerto Rico se divide eri nueve zonas, p- ^ Hato 20NA DE SAN JUAN, que Alto abarcay San Juan, Santurce, Río Piedras, Rey, Puerto Nuevo, Trujillo Carolina. 2. 20NA DE BAYAMON, que abarca Bayamón, Catano, Toa Baja, Vega Alta, Corozal, Dorado y Comerlo.

3^ ZONA DE PONCE, que abarca Ponce, la Playa, Santa Isabel, Coamo, Guayanílla, Peñuelas, Yauco, Guánica, Juana Díaz Adjuntas, Jayuya, Orocovís y Víllalba.

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4. ZONA DE MAYAGUEZ, que abarca Mayaguez, San Germán, Hormigueros, Cabo Rojo, Añasco, Maricao, Sábana Grande y Ljas. 5. ZONA DE AGUADILLA, que abarca Aguadilla, Aguada, Moca, 128


San Sebastián, Isabela, Quebradíllas.. Lares, Las Marías y Rincónr 6. ZONA DE ARECIBO, que abarca Arecibo, Barcelóneta, Ciales,

Utuado, Hatillo, Carnuy, Vega Baja y Morovis. 7- ZONA DE GUAYAMA, que abarca Guayama, Arroyo, Patillas, Maunabo y Salinas. 8. ZONA DE HUMAGAO,que abarca Humacao, Yabucoa, Fajardo,

Las Piedras, Ceil^a, Naguabo, Vieques,, Culebra, Luquillo, Río Grande y Canóvanas.

\

9." ZONA DE CAGUAS, que abarca Caguas, Cayey, Aibonito,

Cidra, Aguas Buenas, San Lorenzo, Juncos, Gurabo y Barranquitas. EL MPI se esfuerza por formar y desarrollar un liderato capacitado

en.cada una de las nueve zonas de organizción. Tal es el fin de las

Conferencias de Zona, las que se convocan siguiendo instrucciones de la Misión Nacional. En las mismas, se discuten y adoptan planes de trabajo, cuyos objetivos principales son: 1. Multiplicar el número de miémbros utilizando como centro de actividades el local establecido en-la capitalidad de la Zona; 2. Ayudar al establecimiento de locales subsidiarios en otros lugares la jurisdicción; r"

3. Llevar' a cabo cursos de capacitación política para los miembros; 4. Contribuir a la mayor difusión del periódico y deniás material ^ propaganda; • v. 5. Coordinar las campañas de recaudación de fondos, la organiza' Clon de mítines públicos y demás actividades. 5 — SEMINARIO DE DIRIGENTES

Otro tipo adicional de reunión és el Seminario de Dirigentes. Su

propósito es exclusivamente educativo. Persigue ayudar a desarrollar la capacitación política, éspecialmente en el nivel nacional y de zona. El pro grama de estos seminarios deberá preparse con detenimiento, estimulando el

ahondar en las realidades del país y el planteamiento de soluciones concret^ a todos los problemas, sean éstos de carácter político, económico u organizati' vos. Los Seminarios a su vez, servirán de instrumento para la preparación de curso de capacitación política destinados a los míem)bros en, general.

Toda esta labor descansa sobre el concepto de que Ja lucha de l^de' Pendencia no depende de la aparición de^ un líder, sino de la formación dd wn liderato. Se parte del principio de que la independencia será, no obra de un líder, sino cbrá de un conjunto de líderes. Ciertamente, unos se destacarán más que otros, pero será la labor ^lectiva de muchos núcleos, lo que .traerá por consecuencia la Independencia^ De ahí la insistencia en el trabajo colectivo. El trabajo que cada cual realice ha de ser la medida de cada quien en

el MPL- Quien más trabajo lleve a cabo, sea en éste o en aquel lugar, desde 129 .

5 l


ésta o aquella posición, ese será er acreedor. de los mayores honores. Pon

eso la organización ha adoptado como consigna central, la siguiente: Cada inde^endentista con su tarea y cada tarea cumplida.

'

- 6 — TRIPLE FUNCION DEL PERIODICO

Es indispensable cobrar conciencia de que el periódico del Movimiento

Pro Independencia, el portavoz GLARIDAD, es arma principal en la lucha de Independencia. Mejorar su contenido; asegurar sus bases ecnómicas y

difundirlo, es tarea de primer orden. Junto a la Carta Semanal que la. Misión Nacional publica regularmente, el periódico está llamado a ser el más eficiente

organizador, propagandi^a y educador de las masas.

7 — ORGANIZACION DE FINANZÁS

El MPI por lo mismo que es una organización de masas, y cada día aspira a serlo con mayor amplitud, ha.de contar con finanzas propias. Hasta cierto punto, el monto de ingresos es una medida de fuerza organizativa. Ade' más, la independencia polí^ca de la organización y su liberad de acción, rechazan tod? subordinación económica a tales o cuales individuos, a tales o cuales grupos. El MPI se debe exclusivamente a Puerto Rico, a 'sus inter^

ses presentes y futuros, y corno tal, tiene que gozar de abosluta independencia ■ financiera.

Las necesidades financieras del MPI abarcan, especialmente, los si' guientcs campos: gastos de organización, pago de locales u oficinas, prensa

y propaganda impresa, preparación de actos públicos y representación ante la ONU. Lo cual quiere decir que es indispensable funcionar sobre las bases de un presupuesto.

^^

fuentes de ingreso del MPI son las siguientes: cuotas de inicia'

ciñó, cuotas mensuales, donativos, colectas extraordinarias y actividades, tales como bailes, jiras, etc. Una parte del monto de esos ingresos permanece en las Misiones Patrióticas o Misiones Centrales Municipales y una part® es remitida a la Misión Nacional.

Tales^ fuentes de ingreso, sin embargo, no pueden llenar por compl®^® Txxias las necesidades de una organización en -crecimiento. Por ello prescindible celebrar dos Campañas Económicas en el curso del año.

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La Campaña Económica no debe dejarse a la espontaneidad e imptO' visación de los miembros. La Misión Nacional, las Misiones Centrales Níti'

nicipales y las Misiones Patrióticas, discutirán y adoptarán planes concretos para realizar en la forma más eficiente tan importante tarea.

Durante los quince días que dure la Campaña Económica,' todos y cada uno de los miembros del MPI se concentrarán activamente en la tarea de levantar fondos para la causa de la Independencia. Se utilizarán todos los medios lícitos, tales como: (a) donativos de parte de los miembros y

simpatizadores, (b) colectas públicas en fábricas, comercio y lugares de recreo, • (c) bailes y fiestas fraternales, (d) venta da ertículos donados por los miera' bros, y (e) venta de libros, folletos, emblemas. 8 — LOS' CUADROS

Por último, pero no de menor importancia que los dos anteriores, 130


está la cuestión de los cuadros.

, Los cuadros son el armazón sobre el que descansa toda la estructura

de la Organización^ Los cuadros son los organizadores, los funcionarios, los posición dirigente en las Misiones Patrióticas, Misiones Centra'

les Municipales, en el Consejo Nacional. Los ciwdros constítityen el nervio

y la trabazón armónica que mantiene en funcionamiento constante al MPI. No bay, necesidad de inventar cuadros, sino sencillamente descubrirlos,

focarlos y desarrollarlos. Hay entre el pueblo, en campos, fábricas, escuelas, oficinas, entre hombres y mujeres, jóvenes y adultos, centenares de personas démosos de trabajar por la Independencia. No hay nada más que hallarlos y facilitarles el camino de descubrir sus facultades y "de ponerlas en uso para bien de su pueblo.

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Hay mucho trabajo que realizar. De otro lado, hay mucha- gente deseosa de trabajar. La solución del problema está en que el trabajo a rea' lizar se tunda con las personas deseosas de trabajar. En eso consiste la labor

de Organización. Y esa labor será -tanto más vasta cuanto más numerosos" sean los cuadros que p^ticipen en la misma.

Pero los cuadros no nacen por generación espontánuea. Hay que prepararlos. De ahí la necesidad de mantener constantemente una escuela de cuadros, una labor persistente de capacitación política.

Formar cuadros, desarrollar dirigentse: he ahí el camino de la victoria.

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NO TAS 1-—Censo de Puerto Rico, 1899.

2—"Porto Rico: A Broí^^en Pledge". por Baüey W. y Justine W. Diffie, pág.s. 132, 133, 134, 135 y 136. Según el Gobernador de Puerto Rico en los primeros años de la década del 60, la inversión de capital en Puerto Rico tenía lugar en proporción de 78 porciento norteamericano

y solamente 22 poróiento puertorriqueño.

.3—Enrique Campos del Toro, El Mundo; 16 de abril de 1960. 4—Cesar Calderón, El Ivíundo, 10 de marzo de 1961.

,

. -

;

5—Comisión Legislativa de Estudios Económicos'Sociales, El Mundo, 28 de abril de 1961.,

^

6—Informe de Fomento, El Mundo, 17 de julio de 1961. '7—Suplemento de'la Revista Fortune, E. U.

8—Anuncio en el J^ew Yor\ Times. La Revista Times de 23 de junio de junio de 1958, dice en reportaje central sóbrela industrialización en

Puerto Rico: "Profits could and did nm to 60%. Véase, El Mundo, 3 de febrero de 1961, estudio de una Unión norteamericana en el que se denuncian ramales de fábricas establecidas en Puerto Rico que hacen ganancias de "90 porciento neto sobre el capital invertido."

9—Informe del Comisionado de Seguros, El Mundo, 17 de julio de 1961. 10—El 26 de julio de 1961 C. Brewer Co. adquirió por $14,947,720 todas las propiedades de la Eastem Sugar Associates. Mundo, 21 de julio de 1961.

12—La Autoridad de Tierras traspasad a StoJ{ely-Van Camp la administra ción de la fabrica de 'enlatado de piña establecida en la jurisdicción de Manatí.

••

1.3 ^Mensaje Especial a la Legislatura por el Gobernador 'de Puerto Rico, El Mundo, 24 de abril de 1962.

'Eranscripción de la Mista Páblica^de la Comisión de la Legislatura so

bre la Ley creando la Corporación de Terrenos, declaración del Presi dente de la Junta de Planificacinó. misma fuente, declaración del Lic. Marcos Ramírez. 16—Idem,

^''T-forme de la Secretaría de Hacienda a la Comisión de Hacienda de la

Cámara de Representantes, El Mundo,8 de febrero de 1963. 18 "blegociado de Estadísticas, Departamento del Trabajo. Censo, 1960. Revista Éoricua, diciembre, 1962. 20—El Mundo, 28 de noviembre de 1962. 21—El Mundo, 20 de noviembre de 1962.

22—Negociado de Estadísticas, Departamento del Trabajo.

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23—Estudios de Corporación de Renovación Urbana y. Vivienda y Junta

de

Planificación, El Mundo, 23 de septiembre de 1962

24—2víegociádo de Estadístjcíxs, Departamento del Trabajo. 25 El Mundo 16 de mayo de 1960, 26—Véase el llamado 'Documento del Exterminio', El Mundo, 16 de sep-

^ tíemhre de 1961.. 'También, El Mundo, 25 de febrero de 1963. 27 El Imparcial, editorial 'Las Cuentas del Gran Capitán', 21 de octubre de 1961.

28—El Mundo, 6 de abril de 1963.

29—^ Economía de Puerto Rico, eludió realizado por la Comisión de arifüs de Estados Unidos, marzo 19^46.

30—Cí/ras sobre productividad agrícola tjue se citan en el Capítulo VI, tomadas de.Anuario Estadístico de las Tenciones Unidas.

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INDICE Primera Parte

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PANORAMA DEL PUERTO RICO DE HOY

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INTRODUCCION

9

CAPITULO I

*

BOSQUEJO GENERAL ' Desenvolvimiento Colonial — Extensión del Dominio

-

;

u

Económico — Concentración y Absentismo — Paraíso de Inversionistas — Proceso de Absorción Económica —

El Fenómeno de la Inflación — Rasgos de una Economía Colonial — Deuda Pública y Privada — Crecimiento

Urbano — El Falso Determinismo Económico — Ingreso

CAPTTULO^n

Sociales — Semiparasitismo y Pauperismo

FICCION Y REALIDAD POLITICA ' Política de Paliativos — Bastión y Fortaleza Militar —

25

^^^'^'^''•'olvimiento Constitucional — El Estado Libre Asociado^ — Supuestas Ventajas de la Dependencia —

Devolución de Impuestos Federales — Mercado Libre de Embudo — El Monopolio Marítimo — Definición de

CAPlTUL^ni^"''^ — Evolución de los Partidos PoKticos —

EL PROBLEMA CULTURAL

Concepto de Cultura — Dos Frentes en Pugna — Orígenes del Problema — Lengua y Cultura — Crítica al Sistema

_;-33 •- S

de Instrucción —- Condición de la Universidad —

GAPITUT.O IV

^

,

Panorama del mundo actual

4i

e la Primera a la Segunda Guerra Mundial — El Mundo

de la Era Atómica — Las Naciones Unidas y la Paz — Tndcpendencia ■ Ofí^nsiva Anticolonial — Inevitabilidad de la — El Despertar de América — Significación

6 la Revolución Cubana — El Destino de Puerto Rico.

Segunda Parte

programa de LIBERACION NACIONAL capitulo V

-

.

:

Nuestra disyuntiva : Derecho de Autodeterminación —- Definición de Soberanía ^ Plebiscitó Inaceptable.— El Suicidio de la Estadidad — El Estado Libre Asociado — Independencia:

/-.« A Unica Alternativa DESARROLLO ECONOMICO Y BIENESTAR SOCIAL \ Recuperación del Patrimonio — Deuda Pública y Privada CAPITULO VI

«3

Las Bases Militares — Posesión de la Tierra — '

Nacionalización de Empresas — Fondo del Seguro Social

■?.'V

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»

— Reducción del Costo de Vida — Relaciones Comerciales

—Transporte Marítimo y Aéreo — Eliminación de Intermediarios — Instituciones

Bancarias — Graves

Problemas del Campo — Baja Productividad «Agrícola — Monocultivo, Latifundio y Minifundio —

La Emigración del Campo — La Verdadera Reforma Agraria — Aumento de la Producción — Diversificación de Cultivos — Planificación Centralizada — Fincas Estatales — Cooperativas Agrícolas — Fincas Privadas — Mecanización Agrícola — Industrialización Nacional — Bases del Programa Industrial — Recursos Naturales — El Factor Trabajo — Formación"de Capital — El Problema

n

de Mercados — Política de Justicia Social — , Posibles Sacrificios — CAPITULO Vil

RECONSTauCGION DEL PATRIMONIO CULTURAL Educación y Cultura — El Aspecto Docente —

81

La Universidad Nacional — Otros Proyectos —

Intercambio Cultural y Técnico —

'

'

•CAPITULO VIII

.

-

DEMOCRACIA E INDEPENDENCIA

87

Nuestra Tradición Democrática — Los Clásicos Derechos Civiles — Libertad Contra el Miedo — Gobierno del Pueblo

—Independencia es Interdependencia — Puerto Rico en su América — Relaciones con Estados Unidos — Política Exterior '

Tercera Parte

EL CAMINO DE LA INDEPEDEPENClA

"^/tulo^ix

97

independentista

Las Tres Claves — Factores que Afectan la Lucha — " • Orígenes de la Doctrina — La Teoría de Albizu Campos ' . ' — La Teoría del PIP — Experiencia Acumulada — "

capituloT°"''^ ^

■ ■'

~

BASES PARA UNA NUEVA ESTRATEGIA Elementos de Autodefinición — Un Nuevo Entilo dé Lu¿ha , L1 MPI: Vanguardia Patriótica ~

CAPITULO XI

'

-

CUTA DE LA LUCHA PRESENTE

.. . US

Condiciones Necesarias — Objetivo: Un Nueéro* Realineamiento — La Cuestión. Sindical 'La Mujer y ' la Independencia — La Lucha de la Juventud Cuatro 'Puntos de Resdmen —

CAPITULO XII K

.

,

CUESTIONES DE ORGANIZACION - Características del MPI-— Cinco Principios Básicos — Organismos Deliberativos — Zonas de Organización •— Seminario de Dirigentes — Triple Función del Periódico — Organización de Finanzas — Los Cuadros >

\

'

125


EDITORIAL

"CLARI DAD"

LA HORA DE LA INDEPENDENCaíA • TESIS POLITICA DEL

MOVIMIENTO PRO INDEPENDENCIA DE PUERTO RICO

es la primera obra publicada por

ED

TORIAL "CLARIDAD" Empresa editora del Movimiento Pro Independencia Además del periódico del mismo nombre. Editorial CLARIDAD se propone publicar en próximo futuro una serie de libros y folletos sobre diversos asuntos políticos, económicos, sociales y culturales. Esta tesis se publica bajo la responsabilidad de la

MISION NACIONAL DEL MPI integrada por las siguientes personas:

F. Manrique cabrera. Director General . J. MARt ERAS, Secretario General JUAN ANGEL STLEN, Sec. General Auxiliar

G. VICENTE MAURA, Sec. de Relaciones Exteriores BERNARDO VEGA, Secretario de Organización CARMEN RIVERA DE ALVARADO, Sec. Acción Femenina PEDRO BATGES.CHAPEE, Sec. de la Juventud. CESAR ANDREU IGLESIAS, Sec. de Educación CARLOS JUAN RECTO, Sec. Asuntos Obreros ,FCO. guerrero GUERRERO, Sec. Actos Públicos " LUZ MARIA GARCIA BETANCES, Sec. de Actas GERVONI BRENES, Sec..de Bellas Artes

EUGENIO CUEBAS ARBONA, Sec. de Propaganda J. ANTONIO ALVARADO, Sec. de FINANZAS Secretarios de Misiones Especiales. LORENZO PIÑEIRO RIVERA — NORMAN PIETRI EMELI VELEZ DE VANDÓ — TITO DAVILA Oficinas:

Talleres:

Ponce de León 1122. (Altos) lelefono 767-3285

Río Piedras, Puerto Rico

Imprenta Comercial Calle 11 Núm. 604 - Bo. Obrero Tel. 724-0426

Santurce, Puerto Rico Próximas Publicaciones' .•

LMM. Un Hombre Acorralado por la Historia, por César" Andreu Iglesias.

ESCRITOS y DISCURSOS,

por Juan Mari Brás J -.r

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^ta primera edición consta de 5,000 ejemplares. ." -

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UPR-Bío Piedras-Sistema Bibliotecas

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Profile for Colección Puertorriqueña UPR RP

La hora de la Independencia: tesis política MPI (1963)  

San Juan, Puerto Rico: Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico, 1963.

La hora de la Independencia: tesis política MPI (1963)  

San Juan, Puerto Rico: Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico, 1963.