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SUS CONDICIONES FISICAS, INTELE_CTUALES YMORALES, '

CAUSAS QUE LAS DET£RMINAN •YMEDlOS PARA IEJ~R!RL!S.

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FRANCISCO DEL VALLE ATILES,

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MEMORIA PREMIADA EN EL CERTAMEN DEL A.TENEO PUERTORRIQUE~O. COURESPONDIENTE AL A~O 1886, DE CONFORMIDA.D CON EL LA.UDO DEL JURADO ELEGIDO POR LA ABOCIACI6N DE ESCRITOREB Y A.RTIHTAB, DE MADRID.

SECCION DE CIBNCJAS MORALES,

PYERT1 ·RICO.

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TIPOGBll'f.&. DJ: JOd GONWou

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RnunldQs el din UO de Julio dol oorrlente all.o los se!!oros Don Gnspllr Nullez de .\roe, Don Julio Nombeln, Don Joe6 d~1 Cnstillo y Sorhmo, Don Emilio Ferrari y Don Antonio Cort6n, mt emhroB del Jurndo ndmbmdo por In Juntn Dlrectlvn de In ASOCIAC!6N Dlli EsORITORES Y ARTI!ITAS pnrn !tdlnr en el CerU!.men (.;lunt ilh;u y Litera rio que celebro el ATENEO PUERTOBRIQOE~O en el ni'l'• flo 11'1~6 . dospues do leer y exnmlnar oon detenimlento los trnbuj o~ n.Hnitldos por aquel Centro, ndootnron unl\nlmemente y con a rro!;IO 111 progroma del Certl\mon, los slgulentes aouerdos:

C I E N C l A S M 0 R A L E S.

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"TEMA .- Estrvlo nctunl de las cond iciones flaicas, lntelec" tnnl cH y mornles del onmp\Jslno puertorrlqueflo y de su !nmliiB. " Onusns fl UO lo determln6n.-hledios pnro mejornr dicbas oonu

E8 PROPmDAD

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DEL

dicioneR."

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LA UDO.- Se ocordo .conceder el premto de OlEN PESO!!, o!recld·> po r cl ATENEO PU&RTOlUllQUE~O, nl nutor de In MEMORIA quo 11•1''" p<~r ll omn. : • Os din~ todn In verdnd, porquu es ulhL "In quo sulvoL. Hombres•hny que,jnzgnn b~cno ocul ~ rln; estos " son itn P<'"tores 6 tlmldos quo Dlos recbnzn, porque h~ Yerdnd " es VI•1s ouiRmo, y vel'+rln cs veln.r 11 Dlos.-LAMENNAIS.- El Li" b>·o tl•l Pueblo ."

AUTOR.

M"rlrld , 1° de Agosto do lll86.- El .Presitlenle del ,JU>·ado, GAS· PAR Nu:iltz JJ& Anoe:.-El Secrelal'io, ANTONIO OimT6N.

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EL CAMPESINO PUERTORRIQUENO. SUS CONDICIONES F1SICAS, INTELECTUALES Y MORA~ES, CAUSAS QUE LAS Dl!:TERMINAN Y MEDIOS PAitA MEJORARLAS.

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Os dlr6 toda Ia verdad 1 porquo es ell'1& quo ealva. Hombres nay que Juzgun bueno ooultarla; estos son lmpostores 6 tlmldos quo Dlos rochaza., porque Ia vor. dad es Dlos m1smo y velnrla os volar -' Dlos. · LAMENN~.

E l Libro del ~ebto.

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AM B u L o.

La Junta .Directiva del Ateneo de 'Puerto-Rico ha tenido a bien someter a•estudio la interesante cuesti6n de El campesino puertor~lqueno . N osotros, mas que por otro motivo, por semos simpatico el . asunto, cuan do el C ertamen se anunci6 resolvimos redactar esta Memoria; pero· algunas circunstancias individuales. nos obligaron a susp~rtder el trabajo, cuando aun no lle- . gaba a la mitad. Solo deSplJ..eS de prorrogado el plazo de admisi6n por acuerdo ,del Ateneo, reanudainos · la tarea comenzada, y ·ta hemos seguido con una precipitaci6n que, si· no · puede servir de disculpa -..9

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!1. CAMPESlNO PlJ!RTORliQtJdO,

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!,la deficiencia de 1este trabajo, servil:·a por \ lo J enos como excusa de su !desalitio. . Sin pr.etension~s .de ninguna .especie, hdmos r proc.urado cons.ignar Hechos y apreciarlos con \impt rciahdad, estudtando las. causas que seguh nuestro modo de ·v er l_os · det~rmina·n; en dc~siones hemos tenido que refrenar nuestro provincialismo para conseguir aquel prdP.osito; pero . estamos seguros de haber .1hecHo .lo postble par~ mantehernos deJ!tro del ct racter imp~rcial qm; debe anlmar al que estud!a ~sta cla~e de asuntos. Lu~go proponemos los remed10s que esttmamos convenientes para impedir el mal, p·orque 1 mal y g tande es por cierto que en una provincia como la de Pubrto~ico, esencialmente agrkola, exista un considetabi. l~simo numero . de. ?r3+os, .Y brazos precisamente desttnados. a Ia. agr-tcultura, thcapaces por s~s condiciones fis1cas, tntelectuales y morales de aportar, de una manera cumplida, su contingente a la obra del progreso. . ' •• . 1 H~mos. seguid9 en Ia redacci6n de esta Memoria · .el mismo 6rden con que ha sido cenunciado el tema que nos J:>r?ponem<;> s de. arrollar. " Estado! actual de las <;ondictones fistcas, tqtelettuales y morales del campe~i~o puertorriquefio su ' familia·, causas qud lo determman y medlos paralmejorar dichas. condiciones." En Ia pi;imera pcirte hac,~ tnos, ~lgunas consideraciones generaid; sl?--profundiz,Cl;r eh elias, porque :tienen· su Iugar en 1 la s~G toh correspbndiente. , · · AI inv-est! gar Ia.S causas que determinan . el estado fisico del campesin?, ttatamos a ' grarldes rasgos de las condiciones de Ia lsla., bajo sus dspectos, tli 1~ a, . - ~~elo, .etc., .- es_ deci de ~o~~ aquello \ que ~eba te ~ nerse ·,e n ct.lehta eh Ia aprectacwn del mydto ; datos de los cuales_ho hemos ' creido que debfarhos prescin ir, pu~Si s~ im~ortan~ia t;.s grande en el ahali;is ~e e tos pt,ob ~rhas' -sodales. .t'or eso entramos er el, bien t.le ttatiMn~ole somet~mJht~, ya que a ello nos orlig~ Ia

prem.u rt del tiempo, dada fa' brevedad· del plazo que se co~ede para estudiar ..-,problemas tan · arduos como el que m9tiva este trabajo. El & tudio de los caratteres intelectuales del cam- · pesino, ~e .nos h~ : facilit<\d o mu~ho ·por_. los__trabajos recienttmlente pubhcados en\ el pats, que se refieren a Ia cultura iQtelectual de nuestra Isla. Los caracteres morales que ostentan nuestros j{baros, encuentranse sobradamente explic~dos por· Ia historia de este pequefio j trozo .de tierra, - en el que no por serlo se dejan dt:; presentar los mismos l?r.oble.mas que en otras par.tes pr.eocupan Ia atenct6n; problemas que siendo nuestros, a nosotros principalmente n'Os interesa resolvedos . Por eso, porque hemos visto en el tema propuesto por el Ateneo esa aspiracj6n, nos hemos decidido a conclli-rir al Certamen, n9 creyendo resolver desde luego cuesti6n tan trascendental como la que envue~ve . el estado social ·del grupo rural -puertorriqueiio, smo aportando a Ia obra nuestro pobre trabajo, y sin buscar en ellq otra cosa que el r~cono_cimiento de la buena voluntad que nos gufa. Lo pri~ero es a<,:~piar matedales para la '()bra; si ella resultase demas.tado ardua para nuestras fuerzas, otra~ personas podran, sln duda, . hacer mas, con mayor provecho. Por nuestra par.te bastanos la ·satisfacci6n de haber coadyuvado e n la medida de nuestras fuerzas a prop6sito tan laudable comq lo -es el mejoramiento de 'nuestras clases agrlcolas.

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' No tenemos Ia p' rete nsl6n de hacer un estudio com' jqtreiia. , ]J!do de etnologfa puertorr AgruparI en cuad ros ntas 6 menos sencillos los• variados elementos etnol6 · gicos que constituyen· ~uestra actual poblaci6n n? .serfa obrar imposible, -pero.. requiere una labor espeotaLq-ue ' I ,I

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no creemos sea de iabsoluta necesidad parae' destrro,llo del tema presente ; aparte de que, sunto de . tal tn·. . teres no 'cabrla de,ntro de la_ modes:t a ex~ensi4 que pensamos dar~ esta Memoria. Creemos, sm embargo, que. sera .conyeniente apun.tar algun~s ideas ' ge~erales 1 acerca· de este asuhto, las c1,1ales son dignas de- tr.nerse en cuenta, y nos importar~ recordar cuando ~stuatemos las ~ausas que determina~on el mod9 de set del j .cam· pesino borincano. 1 Poblaaa la Isla de Puerto-Rico ~asta fi~~s , del siglo XV por la raza in~ena-especte amencan~:­ ra.Za originaria de las regtones del nordeste de Asta, ' que-ateni~ndonos a la descdpc~6n ~ue de s s, cal· racteres fist cos nos hac en los htstonadores, y I a la I clasifica.ci69- de M'r.- de Qu~trefages,._hemos d.l · considerar como una raza mtxta, de las aproxtmadas 1 al tronco ~tnarmo, vine el descubrimiento a. c~mbiar radicalmen 1e 'este estado de cqsas, trayendo con los espafioles, que · desde el principio d .1 siglo XVI oc:uparon la Is a, el elemento blaQCO qu~ poblaba ef suelo de la pen(nsula espanola, .en el. cual, como sablemos, existfan confundidas razas mediterraneas distintas . vas• I t dos ramas, e, .mdo-europeos . cos semttas en sus en su ra~a ar~-roman ~. Luego cuando t la Real Ced~la· de 1513; iutoriz6 la importacian · de esclavos, se mtro1~n ' la col~nia ·naciente la espec!e nr &'ra, y por ulti o, una vez ab-\erta la Isla al comerc10 untversal, a 1 ' t e n ' mero, ··e~la.ha l\ vent'd o, ~upque e ~ poe~ tmportan dtsttntas razas y·· aun otras espectes que son un factor . secundario n la e~nologia puertorriquei'ia. Algl,lna influencia, ·aunque poca, · debemos astg nar al tronco indfgena1 como elemento e~nol6gico ~ pti~s los espafioles tnezclatiorl desde los pnmeros cltas .! de la ,conquista su sang re con la india. Este pa,rentesco no es, sin ,embargo, de los mas importamtes,, pU:es ,aunque la Historia asegur que cuando Don· Juan S eron pas6 en . 15b9·a Sah Ju4n, la isla " estabt ·tan ~o~lada. de

· !L CAMPESINO PUEP.TORRlQ~O,

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~n.te ~omo una colmen~"es hcierto qt!le en 1582, pc!lr haber emigrado los unos y sucumbido i .Ios otros, no hab{a 1 ya nat\lrales en el p,afs; cosa que Jhab{_e, · motiv~s para b fperar que sucedi~se, en mas 6 menos lejallo \ plazo, desde que o.i::up6 el\limitado territ •rio de Borfnquen ·una raza mas 'viril y\ civilizada qJ e la indfgenn, supuesto que los espan'oles s6lo tenfah en contra la naturalez1a del clima, mientras que a s favor estaban' t6das las ventajas de la civilizaci6n. Es axiomatico que la cultura de los pueblos. invasores es stempre fatal para los pueblos salvajes invadidos. I · Adelnas de esta ley, que se cump e indefectible- mente en el combate de la vida, como ! quiera que ia Sl:lf'er~ridad para el triunfo la preparan elementos ..varios, (debemos anotar q}le el trabajo rudo a que se somet'tO a los indios, prin~ipalmente elj de las minas, las 'nuevas costumbres impuestas . a los ind!genas, el abatimiento consiguiente a un pueblo dominado, que v,e ocupado el querido suelo patrio por extrafia.,gente, las enfermedades importadas y otras muchas causas, entre las cuales predomin6, po.r desgracia, la explotaci6n de los vencidos y el mal trato que se les di6, a pesar de las Reales recomendadones que ordenaban lo contrario; son causas que contribuyen a justi-ficar el h~ho de la rapida extinci6n del primitivo l1abitante de PuertoRico2· · ·'' falta de brazos que esta des.aparici6n origin6, hizo pensar a 'los c·onqtiistadores en los esclavos !legros para satisfacer aquella necesidad. La raza e t~q~ vino, pues, al suelo borincaflo; de modo que, si bien esta nunca lleg6 a estar rep'resentada por un numero de indivfduos superior al de los blancos, fue no obstarte suficiente para que constituyera un facto'r tan · fundamen.tal como la raza caucasica de la poblaci6n actual de Puerto-Rico. De estos factores, por lps inevitables cruzamientos, se ha: originado el elemento mestizo, distinto ,de los anterwrCs. . . ....., \ _\ _,.,

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EL CAMPESU,lp P.UERTORRIQUE~O. . I

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EL CAMPESINO PU!R

(: Es sabido que e~ las costas, por su acceso 1 co' mercio, . es mas facil _el ctuzamiento de razas e etl los _pueblos del int_erior, en donde el trato co extrai'ios apena~ tiene lugar. O bservase, adema.s, ue la muje'r .muestt:a sierripre . mayor repug nancia a m zclar su sangre con Ia de p na raza inferior, y si te ne~o s en cuenta I~ degradact6n que Ia esclavitud imprime a )os -que Ia sufren, se e plica el porque Ia mujer 'blan a de los campos, aunque pobre, hu y6 por largo tiempo de contraer lazos amo r'bsos con el negro. Las mismas circ.unstancias influyeron en que muchos blancos, a:(m los que .se df dicaron a las mismas . lab~res del campo que el esclav:o, rehuyeran el matttmonto con las negras. Tl!-les e usas · cteemos que son bastantes paJ," a explicarnos ~~ hecho de que hoy,· en huestra poblaci6n rural; puel da distinguirse de . las familias· negra, me~- · dada de bla co y negro, y mestiza-en Ia ·que el'seHo indio es perteptible por caracteres flsicqs apreciables • put:a 1 para_todb ei l ~undo-otra cuya filiaci6n caucasid no es discut'ble. ' · , Oltimamente, despues que el. habito y Ia vida en : el mismo suelo han suavizado las asperezas qu ekistlan entre ,personas de razas ta n opuestas, luego que las castas ·ha~ ~esapa .ecido, rota Ia Hnea de separaci6n p r ~ blanco, menos escru puloso en dolicitar a iel! muj er neg a., · bre . todq i si 'e l consorcio . es tran ~i.t~rio · 'y ooed 6~ a dpricho~· pasajeros, los cruzarri iento,s se han gen crali~dd mas _en todll:S formas y Ia pureza d razas a sicndo cada' dia mas rara; por lo cual, a ca sa del predominio que s ie m p~e · tu vo y sig ue tenienCio en .. j 1Puert6 Ric6 el el mento caucasico, y ate ntos a los datos que Ia observaci6 n nos suministra, pu ~ e asegurarse que Ia ra 9a negra,. no eng rosada . porIa in migraci6n, esta llatnada a desaparecer de Ia I Ia por fusion dertro de- la b za superior que a absorbe, modi ~an_dose a s_u.•vez. En este cruz.~mi e~to que resen·ciamos, el aniquilamiento de la raza negra no .se pro-

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duce ))a porque las enfermedades 6 el mal trato la hagan mengl\ar, sino porCJ ue Ia raza blanca· renueva constantemen te sus repre. cntantes, mientras que Ia abolici6n de la trrl.ta. cort6 Ia corriente inmig ratoria <;Jel negro, co~rien'Ee q1,1e siempre fu e muchfs imo menos activa que Ia determinada por el mej0r mercado de Ia Isla de Cuba, ade.mas de que Ia tend ncia natural que inclina al hombre a mejorar Ia~ circunstancias de orfgen, obra en el mismo negro y principalmetlte en Ia mujer de color,' ·· · • facilitando la fusi6n. Aun estamos a mucha distancia de Ia resultante de esa mezcla de ~azas, pues los caracteres comunes · que aquella debeni tener, · caracteres que- como es. sabido-para signiljcar su' posesi6n deberan ser trasnrlsibles de un modo reg Jar por Ia herencia, s6lo se adquieren con lentjtud y r a fu erza de siglos; pero induQ.ablemente, Ia adaptaciqn al medio, modificando al eur6peo que log r6: y logra resist~r a las condiciones climatol6gicas del pals, su influe ncia sobre el negro y inAuencia. que hoy se hace ya, extensiva. sobre el mestizo, 1 al interior de los c~mpos, 'deberan a! cabo producir en la · sucesi6n de los tie~1pos, si .estos cruzamientos persisten bajo el mismo sue!' y en mejores circunstancias para la vida, una raza apropiada a las n ecesid~des del clima 6 mejor del medio; f raza que bajo Ia saludabld-i nfluencia de una educaci6n ajustada a los prog resos que Ia civilizaci6n ha rea\izadoi se podrfa encontrar en condiciones fisicas, intelectuale y morales buenas para subsistir, sin tener que . mirat con recelo a Ia familia anglo ~ sajona vecina. Poner al habitante de Puerto Rico en condiciones favorabl es JJ>ara· Ia lycha por Ia existe.ncia, no es una utopia ; toqo es obra de Ia educaci6n. Onicamente por medio de ella se puede a\canzar esa "acorde armonfa qel org-an smo con su objeto ", esa condici6n de vida sine qua non -para el- hombre de todas las regio-

nes habitables de~ lglQbo. ,

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IGfUP_Q RURAL .

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l'~n t~sis.generai, afirman los higie istas "que Ia salup ~ 1 • v1tahdad de las g,entes del !ca 1po · son may s;tperiores a las del . grupo urbano7 Est verdad, que ~ten_e por fundamento circunstancias sobradas que Ia JUSttfiquen, como mas adelante vere os tLene, no digamos de un modo absoluto, pero sf d~ una manera general, su ex~epci6n en Puerto ,Rico. 1Pero antes de e.xplanar esta tdea, y con el fin de evitar confJsiones conviene precisar lo que entendemos por campesino: voz en Ia. que comprendemos al jibm·o, que es a quien ·nos ~fertmos. en l~s liheas anteriores. . , por jfbaro entend~mos, para todo Io gue diga~os .en ~st~ estudid, "el campesino Aud_torriqueno sin . · ,mstrucc16n como lo define un queridb amigo nuestro ) (en un li~ro. que s~ galana plum~ nos o~rcera pronto)~ c5 ~ea.el rustico, f!anti'f!>, paleto, ~ceptando e ·esto el mismo 1 I cnteno de ot:o tlustrado publi~ista de gr ta memoria. •• Esta aclarac16n que un reputadb' escritor crey6 con fundamento . qu~ debfa hacer en su erudito estudio de ~, reciente publicaci6n,•u Ia repetimos y a ella nos aten~mos,. ~~e otras razone5, porque creemos que el estud(o s?ltctt .0 por e....-Ateneo puertorriquefio, s6lo pnede ref~~ .\.,a ]fJJaro: [Apl(case en general Ia palabra campest o a los habttaptes del campo, pero Ia : Indole del estu .~1 objetivo que es de suponer se propuso aquel centro e el t~ma elegiqo para el certamen de 1 886 nos autorizan a lirhitar Ia acepci6n de Ia palabra al conc<7pto .e~presado:) . • · , . . (Del apuntamtento etnologtco hecho anteriormente podemos deducir que entre los campesinos puerto.rriquefios los hay pertenecientes a Ia raza, blanca, a Ia 1

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'Jianuel Fe'rdndez 1unooe.-.E.otud(o ~ ooatumbre~ · J:•• . Don Don 1oa6 Pablo Moralea.-.AlmanGqUe .Agui!IQido ' Pou S&lvador- Drau,-Lcl Qlmfm~ , · I

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negra, f a Ia mezcla de ~as dos, por lo que habrfa necesidad,de estudiar cada uno de estos grupos por separado; pero coino el genero de vida es igual para los indivfduos de las t~s agrupaciones, ya pertenezcan a una 6 a otra raza, y cot?o e! pre9ominio de Ia. blanca es t~davfa n<?table en el mtenor, s6lo e r:i conJunto estudtaremos las condiciones ffsicas, 1 intelectuales y .morales de los tres . grupos etnicos refe idos, 'pues . ~lgunas cualidades de ·estas le son comunes, sin perjuicio de seiialar las caracterfsticas de raz y ~! gun ~etalle que · los, _d;istinga· 1 cuando asf lo cream s ne esano. . Desde luego podemos decir, hablando e~ ge~e ral, que el campesino blanco puertorriquefio de nuestros dias se parece basta~te a! criollo que describ( Fray ·Inigo Abad en su Historia de"l'uerto Rico, anotada p,or n~estro respetable amigo el consp~cuo es~rito ~ . Don .Jose 1 Julian Acosta. De~i~ Fr<).y1 IfitgOj: nJos cnollos son bten hechos y proporctonados, su constituci6n es delicada y en todos sus . miembros tienen urla organizaci6n muy fina y suelta,_ propia de un clima Jcalido, carecen de viveza regular en las acciones, y tienen color y aspecto de convalesqentes; son pausad;os, tacJturno!?. Las mujeres son de Huena disposici6n, I pero el aire salitrosq del mar les consume los dient~s y pr~va de _aquel color vivo y agradable que resalta en las dam as de· otros pa ses .... . . . . . . ._.Los _mula~bs' son de color oscuro y bien formados, mas fuertes y acostumbrados a! trabajo que los. , blancos criollos." . Muchas de est(\S cualidades caracterizan hoy todavfa al criollof pero ~ued.en aplicarse de un modo mas especial y concreto I canipesino, pues por lo que respecta al habitante de las poblaciones, · ya sean estas qel interior y mejor si son de Ia cost~ ha ganado en .c ondiciones ffsic~s destle que Ids progres<?s de Ia civilizaci6n le han dado medios de vi vir' mejores que en aquellos tiempo~ a qu~ se ~efier~ el discreto .h istori.a dor citado. No

queremos decir que hoy

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p·a ra su mej .ramiento, sino que algo ha ganado, mucho tal vez, como era 16gico .esperar., desde aquella . epoca hasta .nue·s t os dias.· Que necesita aun ·rnejor<\-r, es 1 , evidente; y la ellol}legara, asf Io esp,eramos, si el cull\ tivb .ihtelect ~I au'renta como debe; p er6 dejem0s este 1 asunto ·qu'e nos apartarfa por el momento del motiv9 ptincipal de Iestas llfneas. Para ser exactos, respecto de las condicioneslffsicas intelectuales y mo ales q·ue ostenta el campesino puertorriqueiio, conviJne hacer una distinci6n dentro del grupo rural, distinci6n que no es arbitraria, y sobre 1 todo que e~ta justifj:2_da por ciertas diferencias de que ha~emos mehci6n. l fYara no&otros el 1tampesino de los ·alreded~res ~~e las poblaciones y haciendas se diferencia bastante del" que hp.bita en los barrios mas I~janqs, _ culfivando en pequeqos predios de su propi~dad los frutos menores y dedicado a Ia crianza de a_Qimales utiles1 6 bien 'agre_qado a alguna heredad ~ayo ,-1 \ El jfba~o del primer grupo; n61inada por lo 'que respe-cta al Iugar onde trabaja, no puede C!-tenqer tan cumplidame ~e a su subsisten~ia, por ra?ones que no son del caso examinar ahora; es un jornalero expuesto a todas las fluctuaciones del trabajo y con I11ayores nece~ida~ jy vicips.) , ( ( ,EI deV segu~do grupo, pequefio propietario, · (si el sue~e o upa n'o es esteril y si el fisco · no Ie arruina) pueCsl"e alftnentarseJ vestir y aposentarse mejor, por lo cual dem~s · di~tiqguir ~ayor fort<!-leza de organizaci6n, mas s~lug<!-b.ff aspecto en los u1timos que el1 los . primeros y pn carac~er moral mas eleyado) Todo ef .111unqo ha oido hablar de ctertos jfbaros . que, aun viejos, mo!)tan a caballo, trabajan y j:Umple11 todas sus oblig~oiones, ~iendo 111odelos de Jho 1 radez; que -yiv~p.~·ternado , distan~~s de las pobt~cio?es; jfP.C~-td~ q.~ co or·blClnc~ por lq comun, qe a~pecto s~no,

"' cuya f; m~ ~uit~ de seg~ro . al · ver" a..prq~irn~r~~

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EL CAMPESINO PUERT<;>RRIQ'UE~O.

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una pfrsona extrafia y no aparecera en ·Ia sal a del · bohfo, dejando que el padre, 6 Ia madre si aquel no esta, reciba al visitante; tsi este se detiene, vera, as{ que Ia descorifiada rusticidad de Ia familia cesa, c6mo \ poco a poco iran ~_pareciendo caras nuevas, muchas de .-1'\~ ell~'6venes bonitas, q y le sorprendera encontFar }aS seJvas, nO bien I vestiqas, acaso sin caJzado, 'en ~ ph escas y sanas, g racias .a una alimentaci6n me- · dianame~nte regularizada, tal vez al ozono en que abunda a atm6sfe a sana que rodea a Ia casa, y a Ia dulzura · ~qn clima distinto del , de Ia costa, segun tendremos ,·, -:-&-asi6n "de. ver . en las !iJ.Otas sobre climatologfa qe . Puerto Rico, que . necesitaremo·s exponer en este trabaJ.o. Desgraciadamente no es lo general encontrar en los campos puertorriquefios familias de esta clase en mayor1fl, pero las hay ; mas no adelantemos las ide~ , · .... 'f'. [!-I jfbaro de Puerto Rico · es esbelto; si se le ve encogid€> no es p,or falta de gallardfa en sus miembros, sino a causa de su" natural reserva, que se revela hasta en este .detail c. Es enjuto y le son aplicables toclas las cualidades de un temperainento nervioso- linfatico: a(mque su viveza ffsica no es · notoria, su organizaci6n ligera le permit~ desarrollar cuando quiere toda Ia agilidad de que es capaz un habitante de los pafses insola1dos abundantemente~ por lo demas, e\ campesin.o de todas partes, bien se sabe que es inferior en viveza a! hom~re cui to. E l vigor del campesino borinquefio ofrece particularidacles dignas de notarse: si como cree Spencer "el gr.ado de vigo·r depende esencialmente de Ia Indole de Ia a1ime ntaci6n "- veremos cuando tratemos de l~s causas de esta carencia de vigor, que si a ~sa ley principalmente esta sujeta .la limitada vigorosidad de nuestro campesino, en -..r.esis.tenci<r: para el trabajo. no ha.y quieh Ie supere:-"El jfbaro.....::...ya lo dijimos en otra ocasi6n~trabaja tanto

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proporcionalm~nte

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EL CAMPESINO ~U:EltTORRIQUEti!o.

jornalero .Y mas Sf; sq igor, . le e rm~te. con constanc~a las o u I I horas cle labpr €hanas, cosa · que no es ex~licabl co1'?o . no sed a caJusal de ~~a ~om­ plexi6n .enjuM · y s ca ~ . mcrespatunt. general ae .Jt:Jr.a~ observadas pbr Fr<j.y fntgo y dependt.ente, a su JUI~l?, dell uso frecu nte del cafe entre los cnollos, uso todav1a gen:?eal en el pals. ~~ntiendase. que_ no. sostenemos _ ,~que; el amor al tra aJo ·sea cualid~M dbmtoante en el Jlbaro, no ; tene!mo "en la climatdlogfa, en el estado politico social del pal y en el orfgen hist6rico " del puertorriquefio, razon es qu explican esa neg~tiva . inclinaci6n de . ,una .mane ra · isolJrada; pero' nos pa~ece que .la acusac10n de ha~~­ ganerfa recaida sobrd el fibaro tan, en abso~ut?, extj e \ ~U ~ se demue~tre a} ser fdrmuJad~, 0 que se !1011te a S~S JUstas proporct~mes el hecho constgnado; extge adem as, que s~ de cuenta de todas las ca.u~as . del _hecho, y ~s~ \tudiando asf el as~pto sus termmos decrecen qlllza ,mas,..de lo que a priinera vista pueda c~eer~e) LEs preciso no juzgar por _las af>anenc1as; e~ preciso no con ten tar e con dectr qu e \ el campes ~no es : lindolente y que le 'gusta la hamaca mcts qu e 'el trttbajo ; - ot~os .bodc17.n deci r qu e trabaja mas de lo que podia esper~se, que su indolencia, entre otras _muchas r~. zot;1eS: ttbne funda en to ·en que por desgrac1a el trabaJO 1 ~~~ ~~uentra (con'lb sucede en Se\lllla ' segun Haus~r) lsu cienfe estimulo jen este pals, donde prev~lece el stste a del favoritisri;tb\" y donde-afiadimos nosotros-eJ 1 pe uefio propletarl~ no ~esiste la enorme contriburi6n m · Aicipal. ql!le sob e el pesa, ademas de las otrasl carlgas y dond , com" ya antes hemos apuntado, en tesis· ' I 1". general el pobre c mpesin? esta.t. poco o, muc ho <fn1ermr; pero' a~( y to~o trabaJa desdc el ~':lanecer. ha~ta el anobhecer jornal l6 destajo (mal ahmentado Y: mal

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resguarfado por el vestido, . de las influencias atmosfer-icas ), trabaja decimos, cuanto le es' preciso para ganar lo indispensable con que atender a sus escasas necesidades. •Verdad es que ha limitado dicltas necesidade~ i~asta lo incompreosible, perjuditando su salud 'ly sus energfas; pero acas en esta misma conducta no care7.ca por completo de just'ficaci6n.) ·

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t.rttouloa publloadoa on Lc. &llld, por el ~utor .

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C lNDfCIONES FfSICAS,

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Pueblan los campos de esta Isla, segun hemos dicho antes, hombres blancps, negros y mestizos, razas extremas que constituyen grupos bien caracterizados fisicamente, y los y>roductos del cruzamiento, agrupaci6n en que la uniformidad de caracteres no es tan constante, ·ya pOf el variable predominio de uno de los dos elementos originarios sobre el otro, ya a causa · de los enlaces. de mestizos entre s£ y con indivfduos de las razas de donde ·. proce~ e n. Asi, para .evitar las confusiones a "que puc: diera dar lugar Ia variedad de tipos etnicos que hay que considerar en esta parte de nuestro estudio, hemas decidido, al tratar de cada uno de los caracteres ftsicos, senalar s61ame nte las diferencias prinwrdiales · a que dan Iugar las tazas; y a fi.n de llevar un .. 6rden clq.ro en:t,( exposici6n, sig uiendo a distiligu idos antrop61ogos, vamos a ocuparnos de los caracteres · exteriores, anat6micos, fisiol6gicos y patol6gico . . Creemos que hasta hoy no se ha publicado obra alguna en que ~e ·e studie al actual habitante de Puerto Rico. Si existe alga relativo a antropologfa puerto.rriquena lo desconocemos ; .por tanto, como no. hemos podido hacer algunas consultas que nos habrfan ' sido -de gran utilidad, he mos tel)iQQ que limitarnos a nuestras apreciaciones, mas 6 menos defectubsas, ·y a deducir de generalidades y 'd.e estudios ~erificados en zonas parecidas a la nuest~a, analoglas 9on q~e su.£lir

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EL CAMPEsiNO PUERTORRIQUE~O.

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la falta de un estudio .especial que no podfamos hacer, en~re otras razon e~ porque tan solo para acopiar tnateriales - auh ha~ ~ndono!:> limitado a los carctcteres anat6micos que ofr ce nuestro calnpesino-necesitarfamos inve rti ~ alguno~ afios. . . H ~cha f!?t a Iara9i6n vamos a abordar la. ma.tena.

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LAquf,. como en todas p'artes, la mujer es mas peqJtefia que el hombre. Este hecho, resultado de las mediciones practicadas hasta hoy, se con/irma en el grupo rural borincano. A nosotros nos ha parecido, por Jo que respecta , al sexo femenino, que el numero 'Pe campesinas de corta e~tatura es mas considerable que el de campesinos; prin ~ ipalinente entre las blancas y las que por su color reC'ue dan al indio, se encuentra.n muchas mujeres pe_q ueftas,)

CAt ACTERES E-X:rE~.IORES,

Talla.":""! La talla, como dice Littre, es uno de los elementos ~emograficos mejor conocidos, a causa de su facil dete minaci6n y de las exigencias de las quintas. En Pu rto R)ico, en donde ·no existe el reclutamien.to, . hay que ~cudir al recuerdo hist6rico de las milicias disclplinadas para apreciar este dato, y eso tan s6lo por lo que respecta al campesino blanco, unico ob}igado al ~ervicio militar cuando existfa .e ste. , D esde luego diremos que Ia talla media de nuestrb j ibm·o no parece que deba ser muy inferior a Ia media unive sal, provisionalmente aceptada de 1 ~ 635, que ha sido por cib,rto consicler(;lda exccsiva. por Quatt·~fages; ~ es tod~s los infol·mes •que hemos pocliclo rec9ger estatj contedtes en que no eta una de las causas mas I .~entes de qm;dar lib:e del s~ rvic.io de las armas Ia falta de e;;tatura ; y stendo as1 que Ia talla que s exijfa al miliciano era de 1':1 596, Ia mi sma que para el ue cito metropolitano, claro ~s que si no hubo necesidad de disminuirla era porque con faciliclad se cubrfa el cohtingente exigido por las quintas . . j}\parte!fle esta consideraci6n, lo que por punto general podemos apreciar a sim'ple vista, es que entre los'jfbaros, ya pe tenezcan a una 6 a otra raza, no predominan las tallas rechonchas, ~ino n1as bien las estat~mis mediana ; abundan personfls altas y no fal t~n ho,mbres pequ l fios, pero no e~ lo comuq) .

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Proporcion del cuerpo y de los m2'emb1'os.-La

proporcionalidad y Ia simetrfa en. Ia estructura gen~ral del cuerpo es un caracter de los h9mbres pertenectenteS""a Ia !=!Specie tn!=!diterranea. 1 EI jfbaro puertorriquefio no es por lo comun defe'ctuoso; no obstante, hen;<?s creido adver.tir q.ue ta~to las"' extrem.i~ a?es supenores como las mfenores ttende~ a adqumr mayor largura que Ia gebida .. En los negros adviertese Ia mayor long itud de los· brazos, propia de Ia raza. Por lo que se reliere a las mujeres del campo, no '. hemos comprobado que ex ista falta d ~ proporci6n entre el cuerpo . y las extremidades'; por el contrario, Ia jfbara es bien form ada, y hasta pod ria llama'rseta · esbelta, a no ser por su desgarbo en el andar. ..: Las mestizas ostentan proporciones muy arm6, nicas; casi todas son b\en formadas. La generalidad de · las ry egras no se clis~ingue . por este concepto.

Color-aci6n.- Si entre indivfduos perteneciel)tes a una · misma especie el color nQ es C011Stante y varfa, como sucede con la raza Inimada caucasica, descle el blanco rosa mas p~tro, hasta el moreno mas oscuro, con mucha mas raz6n encontraremos estos distintos tonos

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!l. CAMPESlNO l>UER'l'OkRlQUE&O. I

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de coloracion entre ca.mpesinos de tan distil;1tas razas com~ los ~uertorriqueflos, principalmente entre los m~sttzos. as! es en efecto; existe la variedad mas 1 abtgarrada en l? q~e se refiere · al color. Entre los blancos pred?mtna ·el color oscuro, propio del habitante de las zonas p~lid~s1 ) . . • · Como least todbs los Jfbaros stap anemicos por excepci6n se iven a~unos de temp~rarr~nto sang~lneo; Y olaro es que el lolor rosa 6 roJO vtvo es raro · el col r blanco ~n ellas es mate,· amarillJ 6 amarillo ~er· 1 . · I 1mente en los clor6ticos y anemicos. doso, prtnctpa · . A los n1gros ){ t:nestizos que estan enfermos se les advterte un qolor c nizoso. . En las rhujere se observa con frecuencia el cutis manchado 6 con pebs. · . d'. ' . es Ivc:na tsuno e1·I color de los ojos. A smusn;o ~ay Ca1)1p~stnos de OJOS azujes y pardos; . pero ordinanam~nte tten e!'l los· ojos negros.

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, ~llosidades . -1-Los campesinos son bien barbados, espectalmente los ~lancos; efltre los mestizos y negros se e~nentra mayor num ero de lampifios) . •. El pelo de la cabeza en · ellos es abundante1 vanan o, con\o es de suponer, desd e el que no se riza nu~a, hasta el que se osten..t_a fuerteQ1ente encrespado, pro.pi~o del hombre africano . .J ~1 colbr del pelo tambien varia; pero domina el negr'?; hemos encontrado ejemplares- de pelo rojo y no pocos de pelo rubio.)

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??iel y prindpales anexos.-La acci6n del calor detenmna en la piel una sobre actividad funcional nota: 151e .especialmente •en Ia perspiracitsn; de aquf que los h~bttantes d~ cHma, calidos tengan por 16 comun la ptel bland_a y humeda. ( .En cie tas ra~as, y especialmente en Ia neg ra, Ia pie I SUa! :y:romo .satmada es mas espesa. La frescura y suavt'til d de cUtis de' las negras es muy estimada en ·los haren,es. · ' OcuNe Ia pregunta de si el campesino de orfgen eu :f.Pe?, <l;t'·s el sometido a Ia acci6n de este clima, ha suff!do la trasformacion 'orgai1ica de que acabamos de haDlar, y _desd_e ln~go Ia buena 16gib hace esperar una · conte~tact6n afirmativa, siquiera 1ceptemos que ese camb10 no haya adquirido un grC~;do , de desarrollo .tan 1 ,grand~ ·COmo en el negro. I I St respects> del 'desarrollo de las ' glandulas seba.-

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ceas nq decimos lo mismo, es porque no se advierte, entl5e Ids jlbaros blancos, el olor desagradable que se percibe en los negros y en muchos mulatos,, olor que se ha ~plicado por. el fredomi nio de esa , clase de glandulas, del;>ido al exces vo aAujo de sangre a la su\perficie cllt~n ea.

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t~.,Oraneo y cam.-El cr:ineo del jlbaro no ofrece deform~dad alguna. La cat? presenta .rasgos agradables;

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los OJOS son grandes, · vtvos y . estan · horizontalmente situados; por rareza se encuentran ojos obllcuos como los de los chinos; la nariz es bien formada y Ia 'ooca pe _ -< quefia. . . Entre las mpjeres estos rasgqs adquieren mayor deltcadeza; sobre to do Ja hermosura . de los ojos negros es comun entre elias.' . . Estos r~sgos fison??'icos cambian en el c~mpesmo descendtente de afncanos, en el cual la nariz es 1 ancha y los labios son gruesos deformando la boca, grande por lo general. ·' Entre los mestizos se encuentran personas·no exentas de hermosura, maxime cpando en ellas pr.e domina ~1 elemento cauc~sico; sobre todo entre las mujeres

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las hay bellas, pero por lo general l,a nariz y la boca. ·'

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'EL CAMPESrno PtJERTORRIQUE:No.

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·del elemento africano se trasmit~ al mestizd con sus formas caracteristicas afe,ando las facciones.

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. J.·· Tianco . y rn~embros. -:-·La

belleza del c erpo depende, como es sabido, de Ia diferehcia del diametro e1ntre el pecho, l.a cintura y la.pelvi;:;, diferencia que no falta ~n ell campesino pue'rtorriquefio, al~jandole por este detalle de mucho indiyfduos de las razas amarilla y america a qu no -tienen cintura. La ci cunferencia del torax nos demuestra que el 1 campesino tiene el pecho desarrollado; e n todos notamos amplitud toracica 1suficiente cuanclo no estan enfermos. En Ia _mujer el pecho esta menos desarrollado; por P.Unto ·general n~ha adquirido Ia amplitucl clebicla. I La esteotopic. 'a que. cia caracter a Ia venus Hotentote no se obs rva en las campesinas blancas; ,. no puede clecir~e qu en este particular ocurra en PuertoRico lo que se un Livingstohe .comienza a manifestarse entre ciertas muj eres Boers, a pesar de pertenecer a Ia raza blanca pura. El delantm· que con Ia esteatopigia don cl~~ particularicladeF propios de las Hotentotes y l3os htntanas, ta poco se encuentra entre. elias. 1 · · L Ell't\e las ntstizas existen casos, aunque raros, de r abultamikhto e ces.ivo de las caderas; protu?er-ancia I11ftry-n.9ta~le en ast todas las negras y espectalm~nte en las afncanas puras. ) . . 1 , or lo que£eJpecta al hombre blanco puede asegurarse q_ue,el bultamiento de las nalgas es mucho menor en el cri llo que en el europeo. H~ ~ido se alado como carad:ter propio de Ia raza negra el ) tener IJa p ntorrilla alta y poco desarrolac}a, pero esto o debe ser un signo de exacta fijeza y xclusivo porq e entr personas de raza blanca, principalt;nente en Puerto Rico, es frecuente 'encontrar este Caracter. 1 ' ·r· · · ·. / · L~ manos ~e lo campe'sinos . son anchas y ca~

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CARACTiRES A AT6MICO~

Muy a Ia 'Jigera tenemos que pa~ar por esta parte de nuestro estudio, tanto porque desgraciadamente Ia anatomfa comparada de las razas humanas ha a.vanzado .poco,. cuanto porque ·aun en lo que se refiere a lo mas com5cido, como es el esqueleto, carecemos de colecciones que nos permitan reco.ger los datos oportunas. · . , .,ror lo .t::tu~ respecta al. ~raneo, p.or ejemplo, cuyos dtametros Strvtero n a Retztus para .hacer Ia distin ci6n entre las razas (lolicoclfa las y bt•flq'lliclfalas, a las que lue~o afiadi6 Broca Ia mesaticlfala, nada . podemos dectr. Serla rnas que ·curioso averiguar cual de estos tres caracteres domina entre el elemento rural de este pals; y n? porqu.e, como creyera Retzius, el · indice ccfa.lico lwrtzontal strva para clastficar las razas huniancts, puesto que e_s~e cara~ter ~ol oca juntas ·~ las razas rna~ distintas, $;1110 por lo mtsmo que las mezclas de razas han sido gtandes en este suelo. . . Pasa~eino·s asfmismo · sin tratar del indice cejalico vertwal, diameb·os front,tles, etc., del campesino; en cuanto a las prbyecciories C)'aneanas, nos ljmitaremos a _!ecordar que en la raza negra se proyecta mas hacia ade~te Ia cara que en Ia blanca. . l El volumen · del craneo es mas pequefio ·e n los negros que en los blancos; -Ia capacidad craneana, .que es menor en la mujer que en el hombre,_ vada en este. siguiendo una porporci6n aste~dente desd~ el austra.~

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llosas; !los ~ies se desarroll~n mas e~ ~] set:tido d~ su ancl1ura; Ia planta endurectda es cast plana, 6 por lo menos esta 1UY clisminuicla Ia b6veda que de orclinario presenla·: en muchos, el d~clo grande esta bas!ante separ<!-clo cle los otros y como opuesto, a causa de que se \Sirven de e! para varias fa~as.

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'EL CAMPEslNO PUERTORRlQUE~O. 1-

1iano al europeo; ~pnviene tener presente, sin embargo, g;Je no pue?e,de~~ cil-se ql grado de desarrollo }ntelectual de una raza, tie .este solo car.acter ; pues resulta de las medidas de Morton, que el negro criollo de Ia America del Nor~e t~ene menos capacidad craniana que el c{fri~ano, lsiendo Isuperior en intel,i gencia a su progenitor. Considerada jla cara par sf sola deberfamos ocuparpos. de_l ' i~~dice f(.te£fl~, de - los rasgos , nrsales, (ndice . nasql. 01·bdano , pwgnattslno, etc., caracteres poco estudiados aun y de , uyos datos no s.acarfam'os consecuencias\ para nuestro objeto. Mencidmare1t<?S el angttlo facial 'ideado por Camper y cuyas yariaciones son apreciables en las distintas razas, viendose di minuir su abertura desde el blanco al negro, por mas que no corresponda siempre · a Ia superioridad angular una inteligencia exc~pcional ; ) as escasos datos que hemos recogido acerca de este p~~to en Ia familia jlb~ra bdri_nquefia,. no nos auI tor!ian a sacar deduccwnes dtgnas de tenet:se .e n cuenta. Acerca de lo huesos de Ia cabeza, nuestras observaciones nos ~f rmiten asegurar que existe . cierto grado de dureza rp,as considerab! e en el esqueleto de esa regi6 en el negro, ' que en el blarico ; y no lo atribUifllOS so amente a la osificaci6n de los senos frontal~s, ob~~a en las tkzas in'feriores, sino a mayor espesor y solid.ez de todos· los huesos que lo fo rman ; en las·· a~t6psi'as hemos . comprqbado con frecuencia este de1 talle. • • ' ~ · iLa caja osea torac.ica ofrece ordinariamente en el n gro respecto. del blanco, lei diferencia de ser en este arlcha y plana, mientras en aquel es estrecha y promin~nlie; en nues.t ta inve ti gadones · hetnos encontrado q~e len los mestizos abuhda esta for a de 'pecho, principalmente entre las .mujeres; en no pocas blancas .h ' ~qs observa~o bi~h esta fortna de pecl)o.

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:A.Rarte de las diferencias que los antropologistas han, cretdo poder sei'ialar en el estudio fie Ia pelvis, en las distintas ra,:as humanas, como -t"esis· general se( puede a~rmar' que entre los campesinos no ' SOn frecuentes las deformidades Pf.lvianas. · \. El mayor desarrollo q~e alcanza el hueso radio y que da Iugar al alargamiento . que se obs~rva en el brazo del negro, as! como otros detalles relattvos al esqueleto de los brazos, no nos ha sido posibl~ comprobarlos suficientemente; en las extreminades inferiores he_mos notado, muy a menudo, entre los campesinos, el arqueamiento de las pi ern as; caracter que si en antropologla tiene una significaci6n de valor, ·no en todos los casos obedece a una conformaci6n originaria, pues no encontr~os dificil que esa curv;:ttura se produzca en Ia infancia, a causa de poner ·de pie a los nii'ios antes de que ips huesos hayari adqpirido solrdez bastante para sostener el peso del cuerpo. El examen anat6mico de las partes blandas nos. lleva a tratrar del cerebra, y en general de todo el sistema nervioso. Lo haremos muy sucintamente, y eso tan solo para recordar que de los resu}tados ge nerales formulados hasta hoy, se deduce que el .cerebra pesa menos en la mujer que en el hombre; que dicho peso varia proporcionalmente a l_a estatura ; que el cerebra del blan_co pesa mas que el del ·negro, y que en los mestizos disminuye el peso a! mismo tiempo que Ia · proporci6n de sangre blanca. . Ya queda dicho que el peso del cerebra por ·Sl no significa, sin · embargo, .! mayor culttira intelectual; en cambia, los pliegues cerebrales, ci1·cunvolucione-'l, pareceo depender del g rado de desarrollo de la inteli-' gencia. . . ' Para termiriar este aoartado afiadiremos que cl sistema nervioso predomina'nte en el blanco por el ·cerebro, se manifiesta _en el negro con mayor numero de · expansiones nerviosas, troncos mas gruesos y filetes

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numerosos. No cabe qQe .h agamos aplicationes ~onctetas sobre este punto. Hemos tenido ocasion de corroborar en las' autopsias que hejnos ·verificado, las observaciones de Prunez Bey, lconfirmadas por. ]cl.cquart, acel-ca del predominio del sistema. venoso sobre el· arterial en el negro, y el mayor volUmen d los pulmones del ·blanco, comparado con los ·de los des~endierites de africanos. En cuanto al hlgad~, p_or pun general le hemos . encontrado siempre graride, tanto e n el blanco como en el negro; ya veremos mas adelante que este hecho se explica satisfactoriament~, asf como el de que los est6magos ofrescan a menudo afecta Ia mucosa. No hab.iendortos•sido posible verificar mas autopsias qu·e Ia~ judiciales, estos apuntes nos resultan de ficientes ; Ia necrografia solo tendrfa utilidad en este caso, verificandose e.n un gran numero de cadaveres

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CARACTERES FISIOL6GICOS. I

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Esta demostrado que, bajo los tr6picos, el hombre es naturalmente wbrio y prefiere para su .alimentaci6n las susta-Q_cias vegetale:>, sin que este regit'nen d~ Iugar A perturqn/:iones · ~ n Ia salud ; pero .esto, que es cierto dep~e los Hm~t:s racfonales qu e_ Ia Ci;~cia se.nala, convtertese er. VIClO cuando Ia altmentaclOn es 111SU. ficien ~· 1 .Por desgracia. este es el caso en que se encuentra la gran in~yorfa de nue tros campesinos_ La alimentaci6n que usan es tan. ekcasa, que ape nas si basta para lq reparaci6n de los gastos organicos a que dan Iugar los feri6m enos de Ia vida!. Cuando se recuerda que un ' horrill>re adulto gasta caqa dia Az. 20 gram~s-C . 300 grarriqs-y Agua 3 kil<bs, necesita rdo, · segun Moleschott,' un trabajaCI.or park conservar jSU ·saJud COnsumir ~ia!liamen!e • IJO ·(gramds de albuminoideos &ecos, 84 I

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gramo~ de jgrasa, 4oo gramos de hidrato de carbono, y JG-gra\nos de saJes, CUesta trabajo comprender como Ia ruina orga~ica no es aun m<b considerable en el camp~s ·no borincano. ~ , .. Teng~mos pr~fente 1 s sustancias que constituyen \ de ordinaria su alimentaci n: arroz, platano-del me nos nutritivo por cierto-' batatas, names, malangas, baca,lao y pescado salado, -con frecuencia en pesimo , estado de conservacion-ma{z, no siempre; leche, con escasez,y se vera claramente que la miseria organica tiene que ser la consecuencia de tal regimen. \ El jfbaro se alimenta mal. Ademas de las sustancias referidas, suele comer alguna que otra vezcarne de cerdo, y pan de trigo, -mal preparado casi siempre,peto ni esta variante es regia general, ni basta a modificar el caracter de pobreza de que adolece Ia alimentaci9n cotidiana de las clases rurale de Puerto Rico. Como consecuencia de esta defectuosa alimentaci6n Ia nutrici6n general ha de resentirse a causa de la composici6n de una sangre pobre de elementos O!J : tritivos, y todas las funcione s organicas han de ser influidas desfavorablemente por .este c9ncepto. Perturbada Ia nutrici6n, han de faltar necesaria mente las· e nergfas muscularec:; sanas, fisiolo g icas, qu e obligadas a producirse, lo hace n con· debilidaa 6 si se · llenan ~ebidamente es a beneficia de agentes, de acci6n transitoria mal sana a Ia la rga que sustituyen el defecto , nutritivo. . . Como quiera que. ai ·est6mago se le impone bajo un regimen .pobre un trabajo muy considerable, claro es que Ia fatiga del 6rgano sobreviene y con ella Ia neccsidad tan sentida entre los jlbaros del ' uso de estimu lantes, que a al cabo det.erminan en Ia cavidad estomacal estados patologicos de que lu ego hablaremos. · Esto mismo, aiiadido aJa influencia climatol6gica, da Iugar a las irr~gularidade~ en Ia funcion intestinal, funci6n perezosa siempre, principalmentc en las mujeres.


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!L CA~ESINO

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· El hfgado, -el l bazo el pancreas, modifican su modo de] funcionar. La s~ngre, por su calidad, afecta frecuenteme!lte a) m.uscu~~o cardi~co; I esta impol'tante ~ {scera funciona mal, disn inuyendo su fuerza y aumen~a ndo Ia ifrecuencia de sus contracciones, amin.orandose l]a v~lo~idhtd d.e la corrie.nte : sanguined y Ia presion del Hquido vital. l La func,ion respiratorila, gracias a la gran cantidad de aire oxijen~do que resp ra de ordinaria el campesin0, se verifica bien. · Los. organos de los sentidos no ofrecen par· lticillaridad digna de menci narse. 1 a funci6ri cerebral nos limi. Por lo ue respecta 1taremos ~ apreciarla con Gratiolet "por sus manifestaciones,.'' de h1s que tratari mos en Iugar oportuno. . En lcuanto a Ia fun i6n catamenial, siendo · un lh echo co110cido que en Ia ·r za de color el flujo men;;1trual !"e presen.ta mas temgrano, debemos aii.adir que ent~e .las campesinas es sietbpre t'emprana . Ia epoca de de · 15'1 aparicion de aquel, tanto por la influencia del clima, ·cuanto por otras causas del arden moral que I apuntareh10s oportunam entt . :. La acti+~ad g:<n nital y )a fecunclidad so.n notables 1 en el gruPQ_ rural; entre ellos el n(unero de hijos llega l a veces a . ~~r constaerablet: f Ia esteril idad puede aseIgGra[~que f.s una bien _rar excepci6n en el campo .• 1 , ll.a· ~e re i6n l~ctea es abunclante en las madres, si biehla leche se re's.iente e exceso de agua. La \l llr cion . de Ia vida no podemos fijarla; el egistro Ci il,' estkbleci'do hace poe~ mas de un aii.o, cha aun 1con las dificultflde de su instalaci6n y los obsaculos propios del espar~imiento en que viven los arripesin~s. l En los regi 1tros parroquiales los datos efer~nte~ ! a l.~s ecla?es nq ~1erccen ente~a confianza ara JUSttprectar Ia \rtda medta del cam pest no. Puede segura:rs~, sin embakgo, ue el jfbaro ··que vive .en ~gulares : con~i~i'on~s; lie a a la vejh, y es un he-

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hecho e'iidente que su ·ancianidad es 'menos achacosa, mas fuer'te de lo que podia esperarse, ;• , Confirmase en Puerto Ri co lo que ya ha sido sentado por~ tos antropologista y es que Ia vida media en todas. partes .y para. todas \ las razas es poco mas 6 lll.enos igual. · . I

CONDICIONES PAToil>GtCAS.

Entre las diversas. enfermedades que el hombre puede ~ontraer, ~l~ay algunas que sean exdusivas al campesmo? rNo ciertamente; pero es innega ble que el grupo rura'r se-encuentra sometido a influencias dis tintg" de las del grupo urba no, y por lo tanto sus aptitudes morbosas han de ser -di(et'entes) El hombre, en gener I, es apto para contraer cualquiet dolencia. Por por lo que tie ne de uniform e el org<;\ni~m o humano 1 6 mejor. dicho, de i~e ntico en lo funda mental, en tod::J. la especte, Ia morbostdad afecta por ig ual a todos•los in.divfduos; pero por cuanto cada persona, sin dejar de ser en lo fundamental ide ntica a $U congenere, es, rio obstante, diferente en lo accident::tl, asf :como en cada familia existen rasgos diferenciales, y en las r zas car~c.teres especiales qu ~ las distii1guen enlre sf, las con . dtctones d~ morbosidad son variables para el indivfduo la familia ·y Ia raza. . · ' ·Todos los a.n tropolog istas convienen eo que ciertas raz.a s estan mas pred!spuestas que otras a adquirir un estado morboso dad0 ;.' Y· que indivfduos de Ia ·misma r~za adquieren apt1 tides que les hacen inde'm nes para Ctertas enfermedades a que otros pagan tributo. Sin ir mas lejos, todo .el mundo sa be que Ia edad es bastante para modificar las aptitudes patol6gicas; no . se padecen en Ia infancia, las enfe rmedades que en la edad adulta y en Ia vejez; . ~n cuanto al sexo, las diferencias

(llOrbosas son auri. ma·s notables, .

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EL CAMPESINO Ptl'ERTORRIQtl'ENO .

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· Pero de todas .las catsas capaces de ocasionar aptitudes d1Stinta:s pa a adq tirir l_as enfermedades, ningnna tan · digna de : ateric 6n cqmo el lll.edio, ·que si es acci6n modificadora i 1portante, tambien puede co'n~titu~r u ~ elementd perttb rbador del organisino. Si;tbido es que lk . cie cia mesol6gica es de gran importancia en Ia Sociologla; pero nolo es menos cuan- 1 do se trata de patologla l1U~ana; Ia Geograffa medica, por ejemplo, estudiando Ia jinfluencia morbosa ejercida por los ag<:jntes meteorol6gl.cos sobre el hornbre, Ia influenCia del dim1, etc., os cla Ia clave de muchos hechos que obser.v amos. . El hombre no puede lamarse cosmopolita, en el senti~o de poder habitar jit'J!punemente · para su salud este o ~quel l•.1gar del glolho; es sabido qu e el negro no prospera sacandole de los tr6picos, y si hemos de atenernos las observaci~ l es de los higie nistas americanos, si por acaso re iste fl sicamente al frio, es en menoscabo qe su intel genci'a i en Ia. provincia de Maine parece ·que se encu ntra I loco por cada 14 negtos; estadfstica horril)leme nte dolo rosa, que demuestra · que en las regiones del N rte no p.uede prosperar esta raza. . • ~. ·1 . Las~ismas enfermed Jes tienen sus estaciones y hasta sus palses; a gu n as no sale-: de ciertos Hmites, <foma.-Ror ejemplo, la .fi e re amarilla que no se \1a obsb-'v~'Cro · mas all4 de 1 s 928 metros de altura, ni el . ~::reti'rri-s,rno a m~s de 1000 netros. 0 tras no se conocen en algunas regiones. El paludisnw, por ejemplo, tan comun ' en nuestra IS]a, no se encuentra en e\ c;:abo de Nueva Esperaoza Las · mismas relacioies mutuas de los homores en.tre sf, ~9difican _Ia pa ologfa de una region. y en este parttcular convtene enalar el hecho de Ia desas1 , trosa i ~ fluencia que ejerce Ia raza blanca sobre las razas inferio'res cuyo. pafs invad . . Todo e\ que se dedique estudiar. estas- c.ue~tiones· tie patologra . etnica, sabe que

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en las islas Sandwich, ·en Nueva Zelandia, en las Marquesas, len toda Ia Polinesia, tanto en la oriental como en la occidental, Ia presencia del europeo ha sido seguida de una despoblaci6n 1notablemente ripicia, hecho que n6' hac~ recordar la cuesti6n del numero de ha\bitant~s que, segvn.· los pttmitivos historiadores, tenia Puerto Rico en Ia epoca . del desc1.1brimiento. Posible es que existiese aqu£ tan crecido numero de indfgenas, y fundamos nuestta creencia en· los ejemplos analogos ' que nos ofrece Ia historia contemporanea. · El capitan Cook en 1778 encqntr.6 en Ia Nueva Zelandia 400.000 maorfs; el ano 1858 no quedaban sino s6.049; Porter en I 8 I 3 enc.o ntr6 I 9.000 guerreros en las Marquesas, yen 1858 M. Joua.n s6lo hal16 2.5~0; Forster calcula en 20.000 almas Ia poblaci6n de !a'iti, y en 1857 Ia ~stadfstica oficial s6lo arroja 7· 21~. Estas elocuentes ci(ras de hechos ocurridos en nuestros dias dan apoyo a ·dicha opini6n. Puerto Ri ~o pudo ser despoblado en tan poco . tt e mpp, no obstante ser num eros 1sim a su pobl<Jci6n in-·· dfge na. Ya antes hemos enumerado rapidaniente multitud de causas qu e· lo explican; pero ademas de ellas existe esa ext rafia influ encia de que hablamds, ejercida por Ia raza bl~nca, inAu encia que se traduce po r una mayor mortaltdad y por el descenso de Ia tnatalidad que Bevan al anittuilami ento Ia raza inferior. Des p_rendese de todo_ cuanto lleva mos dicho, que Ia morbostdad en Ia esp;cte hu{llana es variable segun ~un~erosc:s causas; por lo que se refi ere al campesino bonnqueno nos habremos de ocupar de las entidades morbosas que lo afecta-n actualmente desde Ia ninez consagrandole atenci6n preferente a las q~e de u~ mo~o gener~l actuan sabre el total del grupo qye estudtamos. Hay en esta cuesti6n involucrada otra primor-dial para el porvenir de este pals. .c! Cual es la raza que puede vi vir en · mejor~s condiciones· ~n el? Cuesti6n

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EL CAMPESTNO PUERTORRlQUEfitO.

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. ajena a este trabajp, ·pel·o a Ia cualla patologfa puertO" rriquefia lle ~a un do ntin g nte de datos preciosqs, A'bordemos este ana isi de Ia patologfa pu erto ~ rriquefl a dentro d ~ 'los lfn ites que nu estro proble ma i'ntcresa: I ' :

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Existe un cierto nurn1e r~ de e nferrn eclades .que, por . ser de las qu e in vaclen a ! hombre durante los primeros el ias de su existe ncia, con stituye n un g rupo patol6g ico especial de Ia infa nci a. A ce rca de esta parte de Ia . , patolog(a genera l exponclre mos algu nas breves consi • deraciot1es qu ~ juzgamo:; pertinentes al asunto qu e nos ocup.a. 1 El acto tisiol6gico ma's irnporta nt'e de cuantos ve ritica el organis mo de Jd muj e r, aqu el en que Ia vida rnisma esta compr~m etida es, si n ducla, Ia maternidacl. Entre algunos pueb~o s salvajes, el sole mne mome nta de dar v ida a un nu e vo se r no p ~ rece que te nga mu cha · ma yor importancia para 1 muj er q.ue pa ra Lts he mbras de los ani males i ~t:acionales; no sola mente carece de serios pe~ij;ro y 11_9 exij precaucion es, si no que el -lf11J)lt.S puefperii e n nada se dife rencia de las epocas ·cotl)u.u s; pe ro tra ta ncl9sc de Ia muj e r civili zada Ius circlrn sta ncias varh ;1 rad ip lmente. L a civilizaci6n que ·ha he 1~ 6 de Ia f\luj er a go mas que Ia he mb ra del hombre, Ia ha rol:leado Cle un mecl io, a rtifici al si se quiere, y criticable bajo tros aspectos, al cual se h a amoldado s u rganismo, por ell o, la qu e va a ser m ~dre, debe ser obje to de ciertas ate nciones, sin6 queremos comprome te r su vid a y Ia de su hijo. , ,· Ahora bien, la campb in a puertoliri 'l ue iia da a luz sus hijos rol:leada de ~esimas condtciones. Ninguna person a id6nea Ia asi ste; j a ]o..Jsumo rec ibe los cuida1 dos .de algupr· curiosa, c n p~etensiones de comadrona,

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cuya ig nora nci a snele . corre r parejas co n su atrev i . mi e nto !la ra 1 ropinar brebaj 0.s inconve ni e ntes, y que es · inca1 az de serv.ir debidam c nte a Ia mau1 e e n el do!oroso trance, ni .al nino en los prim c ros rnomentos, mo mentos cliffcile!" y cl'e licados a v1= cs, e n qu e Ia cri att1ra que vi e ne a l mun do nec:esita sol cito y raclo nal trata miento ~ n el cual aqu ell a nueva vicl qui o:a se extin guirfa e n sus albo res. Presc in damo 'l, po r aho ra, .de los incon ven:e ntes qu e acarrea esto a las mad res; e n cu a nto f\ los nii'ios at;.ui e, se compren ck facilm f'! nte b pe rniciosa in Aue n.c ia de. se mej a ntes circu nsta ncias; pe ro si a elias afiaclimos Ia ign orancia de las madrcs campesi nas, mucho mayor ha de se r e l .ri eo;;go qu e co n·a n las cri a turas que vi e ne n al muru;lo en nuestros dist ri tos rurales. · La as.f!x ia de los rec ie n nac idos, po r ejemplo, esa mu e rtc apa re ntc e n que b · resp irac i6 n es ta cle te ni cla, 6 se ve rifi ca de un modo imcompleto 6 irregula r, debe oca. i on::~ r basta ntes vfctimas; ~obre todo Ia asfixia que de pe ncle de las e nfc rm eclad es del ilita ntes. de Ia madre, 6 es Ia co nsec ucncia de Ia clebi liclad organica de los padres, que por cic ,· t& son los casus· e n que el proceso morboso es mas g r:l v.c. . Otra do le nci.1 que ex ije cie ntfli ca soli.citud es Ia he mo rrag ia um bilica l, acciJe nt e que no deb e e r ra ro e ntre los h ijos de los ca m pesi nos, que · po r lo ge neral he reclan de s11s .prn cre nito res un a orga ni zac ion polire. En tre ello'l hemos te nido opo rtuniclad cle obse r va r, s i no co n mas frec ue ncia titJ e e n tras clases sociale:> co n ' Ia rni sma al men os, casos d ~ s upu raci6 n y ulce rac i6n del om bli g o. Lo mi s mo dec.i mos de Ia he rnia um b ilical; si bien es preciso a nota r que es ta e nfe_rmeclad es mucho mas c·o mun e n Ia ra za de colo r ; cas i es ge neral e ntre lo<> neg ritos. Sabese _que las criaturas .flat0sas, a cau sa de l c}olor c-iu e exp e rin~nta n dura nte los c61icos ventosos de que sufren, Horan con viol e ncia y a menuda ; a esta causa obedecen algunos casos de hernias;

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pero otros spn debidps a l lq. lentit.ud con que se desarrollan las p~rede~ abdon inales, y tal vez a esto se deba la pred,isposici6p mayor con .que las padece ia raza I . negra. Pero d~ todas las en£ rmedades que el nt.no puede adquir~r en los primero!? dia-s de su nacimiento, el tet~~~ moces~elo, es la ,que mayor mortalidad ocasiona en a poblaci6n in fan til: puede decirse qu e el padeci~ miento es endemico en Pu brto Rico. Hasta ahara se ha verido atribu yendo su producci6n a cambios atmosfericds, a irritacciones n·erviosos, etc.; hoy co~i~.nza aJsefialarse otra causa, parasitaria, que se ha cne1do encontra en el suelo de las cu:<dras · y lugares anal6gos en donde habita el caballo. No he1 mas de ·discurrir en este ~ omento acerca de Ia procedenc;ia equina del te ~a nos en ge neral, limitandonos senalar Ia nueva· hi g6tes s; pu.es sea de esto lo <;lue quiera, . e~ hecho es q~e t~fto ~! inAujo de los camo!os atrposfencos, cuanto ala unfecc10n del sue!<;> porIa vec mdad d~ siti~s frecuenddos ~o r c~ballos,. esta mas ex puesto el rec1enac!do en el Bobre boh10 del Jfbaro, qu e el que viene al mundo rode do d otras comodidades. Citareh1oS la. 'c~ rici~ por ser 'e nferm ec\ad frecuente entre lo~inos, y tal oftalmia purulenta, de desastrosas con'secuen,tias cuandb no e cuida ; afecci6n esta ultima pr~ · pia.,_de' lo.s hijos de m dres linfaticas y de constitu, ci6 r debil, y que ·t s, por 1.\o tanto, muy comun en Ia familia ural . puerto riq uena. · . La enferme ades c!le que hemos hablado hasta , ahara no son todak las que puede padecer el nino; por desgracia este no .s6la!llente tiene su morbosidad p~opia,' ·sino que dicha morbosidad es conside.rable. El nino ·es un tipo fisiol6gico especiaHsimo, que t1ene una salud muy quebradiza; las estadfsticas. lo demuestran, ensenandonos 8Ue d! obituario ;de Ia tnfancia suma cifras ·mucho mas alas a he el de los adultos. Si esto --es cierto en ge.neral ~ cul:nto mas no l.o sera tratandose

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de p~rsonas que por su modo de vivir y·,por su ·posicion social eharlj mas expuestas que o!ras a enfermarse? -, Hemos vista en Ia enumeraci6n anterior, Ia aptitud morbosa. del h,ijo del camP,esino e n los p·rimeros dias de su viaa; continuando e te breve analisis,. lndicare\mos· los des6 rdenes ·patol6~icos de q~e es mas susceptible durante todo el perfod'Q infantil. Empeza ndo por las enferrnedades de la pie!, se ofrece desde luego a nuestra consideraci6n el grupo de · los exant~mas agudos y contag iosos, que son: La Escarlatina, no ta n frecuente ni tan grave como en otros eli mas. Suele, sin e mbargo, . traer por secuela, en muchos casas, Ia enfe_rm~dad de Bright; si bien creemos que se deba mas a descu idos en el regime~-'!, que a Ia malignidad de Ia afecci6n principal. ElSa ampi6n, tamp o~o se. presenta, de ordinaria, . en sus f6rn1as gra:ves; pero a conser. .uencia de las preocupa iones y err6neas cr<iencias. del vulgo; ocasiona bastantes vfctimas. Creese en el campo; qu e el sarampi6n nq debe tratarse guardando cama el enferm o, y. que si el exantema brota esta ndo al a~re el • nifi o, es mas peli groso recogerle que dejarle pasar Ia enfermedad a todn viento; asf, como cuando empieza el catarro que precede al sarampi6n, si el nino' ·no esta muy abatido no quiere estar en Ia cama, y por lo- genP.ral pasa al aire su enfermedad; de aqu ( las retropulsiones del exantema, y las pulmonfas; con este sistema coincide una alimentaci6n pesima y el uso de remedies qu e descompohen el . vientre, los des6rdenes intestinales sobrevienen, el enfermito se demacra, Ia fiebre persiste y el nificr sucumbe de con su nci6n. Lrr Viruela suele prese ntarse en sus form as graves; pero tambien mueren mas nifios vfctimas de las preocupaciones paternas, que por la enfermedad en sf. Tiene el vulgo Ia creencia, lo ·mismo en los campos que en . las . ciudades, de que los medicos no saben curar la viruela. De aqul el frecuente ~so de remedios caseros internos y


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EL CAMPESINO PUE~TORRIQ~E~O.

externos; algun , r.ert de proce d e:-~ cia no muy compatible con Ia lim !P ieza que fuera de desear. 'Aunque !a g e neralida cree en el contag ia, no es con una ~ muy firme; adie, v. g ., concibe q.ue los vestidos se carguen . de I I s miasma s produ ctores del exaptema y que po.t' este edi sc pu eda tras portar a distancia .e l g_e nne n de Ia clqle ncia ; po r cso lac; pe rso- . nas que :>e ponen ~ n co tacto con los e nfe rm os pa ra asistirlos 6 visitarl o. lu eR va n a s us casas y a la de los vecinos, y sin muda rse l de ropao;; toma n . e n brazos los nifios ' y les tra smite n Ia e]lfe rm ecl acl, puni,e ndoles en • •, con 1osI germe , j . comumcacton n ·s d e qu e so n porta· doras . Por esto, y por Ia pre vencion co n qu e aun se mira Ia ':'acu 1, es qLJe se propaga co n ta nta inte ns idad Ia virn ela e n nu est rds ca mpos. Son pocos los qu e cree n en ]a vacun , c ion como1 md lio profilati co y sie mpre e ncuentra n 1111 p re te x ~o pa ra huir de un a pr.icti ca · que solo ace pta n forzac OS y a rega fi a -cJ ic ntes. U na 'l(.e z vacunados, J~a • no s \ cuicl~ n mas de Ia re vacunaci6 n, e nte nclic nclo qu e Ja 'nmuniclad qLie Se le e; ha prnme tido no tie ne limite. La enfe rrned ad qu e nbs ocupa no solo di ezma a esta, como a1 1as det1ctS clases .pobres c\e nu es tra sociedacJ, sino que ckja 1a su paso multitud de ciegos y lisiados. 1/ 1 I 1 r E! cuAaro d;- las ~ nfen 1e lades nervios as nos ofre s-g{an umero ctle . phdecimi e nto s, e ntre los cuales, la neo e cen~bral , las me ningitis, el hidrocefal6icles el hidrocHalo crb nico se obse rvar, con fre I cuencta. · 1 ' Casos e espina b :fid J tambien los hemos encon , I1 trado a m~n ~ do.. 1 . . . La ecla 1ps1a, ~~lil v ulswnes de Ins nti1 os, llam :.l.da. a1Jere~tfl, eS, no cit d rJ o, ~ 11 paL!ecimie ntO muy COmun ; y se explica con s61 tecor ar qu e en su etiologfa figura con frecuen ·a Ia ir t bilid d intestinal, y que esta se I

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produce a causa de una alimen.taci6n · mal.·diricrida. 6 viciosat que es casi s'iem pre el caso en que se e~cue:n­ trao lo~ hijos de g entes pobres y aun de no pocas f<:l milias acomodadas. :· El hijo del pobre, dicen, debe acostu inprarse a comer dc ftodo," y sig:uiendo esta ma~i­ ma Je echan al est6mag o de las c·naturas sustanctas \ alimenticias que ncr puede quel 6rgano di <Te rir. . La imbecilidad, ·eJ idiotisr"11o y las ariomalias congemtas del cerebro dan taml:-ien en los campos su con - , tinge nte a Ia patologfa infantil. . De los afectos propios de los 6rganos · de los _s enttdos, el mas frecu ente es el catarro del oido en sus distintos grados. . Los 6q~·anos de la respiraci6n se afectan de mu}• · vanos modos : el catarro nasal simple, el catarro bronquTill; Ia neIumonia, se observan a. me nudo · el asma . mt~ma se halla co n extraordina ria frecuencia; la tos fern-.y, tos brava, reviste caracte re·s.... de rebeld'a muy acentuados, y ~ 1 crup no deja de castirrar a las pobres 0 familias campesinas. . . Las e ndocarditi s y pe ri ca rditi s, enfe rm edades clef aparato circulatorio, sie ndo como es cosa comun el reumatismo, ocasionado pa r Ia falta d e abrirro conveniente, ta mbien e ncaja n e n es ta enun1 eracio~ a tftulo de .padecimientos no raro s. Las enfe rmedades del a pa ra to di ge:;tivo son las mas OLH~l e rosas :. el mu g uet, sapos, Io padece n tfasi todos los nifios, principalme nte durante Ia denti i6n, que es diffcil, en tesik g e ne rq], a cau sa de multiples Circunstancias qu e se refiere'n a !a pobreza de calidad. de Ia leche de las madn..s, a la. debilidad organica congenita, a la mala alimentaci6n, etc. . Esta ultima. causa, contribuye_ que los P"':decimtentos gastro-tntestinale.s, agudos y cr6nicos;1 ' sean tan comunes en· lqs ninos de nuestra poblaci6n rural; la lienteria y Ia misma tabe5;' se las encuentra en casi todas las familias haciendo v!ctimas.

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La per; ersi6n d 1 vicio como I.e en el campo, que consis e en li~v~tarse de tierra, ceniza, ~ ue los medicos tienen ocac_al, es un e~tado morlb oso ~ ·si6n de corrl.probar a cada paso. ' Lo pr jDiO su .ede cq los entozoarios, lorrJ.brices •......._ 1 Este padec miento eJ tan general, que las madres atribuyen a las lombrices casli todos los des6rdenes morbosos que JJb?ervan ~n su liijos. J • 1 y del bazo son de una ' Los infa'rtos del j hig~do notable frf cuencia;,, lo propio que' las fiebres inte.rmitentes, que nq resP,eJtan edlades. Hemos tenido ocas!6n de observa el paluatsmo ~asta en nifios redien nacidos. Las ~arbtidas j_papeJ·as ......: son bastante comunes; Ia angina \t0n~ilar jy I sobr~ todo Ia hipertirofia de las amigdalas so padec[mientos ordinarios. · El raqui ismo1 l~s disprasias tubercu losas y escro, fulosas, .Y la~ n~ni tacioncs de esta ultima ya en los ganglios, +e os; qi;ti~ul1ciones, son casos que hallam~s todos los ld1a en las cnatJras de Ia clase de que ·vemmos ocup al1d nos. ) · · < La nefri is es n~ e11 ferme,dad a causa de Ia cual sucu·mben ba tantes mfios: · · RecJrdabdo quf es f~ecu e nte Ia fimosis conge nita, . y el hidr~~el en lor, varoqcitos, y el catatro de Ia mucosa geni1dl, .'flm·es lJ(an.c11sl e n las .ninas, . de n·amos este compendio de· las' enfermbdades a qu e esta mas expli sto ante la infanba el habitante l de nuestros ~a pos. , · , 1

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PATOLOGfA rDE LA MUJER.

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\ . D~sde la infan~ia scl d stingue el tipo femenino del . ma~cuhno po~ ~arac.tereJ fistol6gicos que no escapan a ~n~ observ;tclOn d1scre~a; pero las diferencias no se lm)Jt~n a esto.. .La sexulalidad, dentro del terreno pa·- ' tol6g1co, se mamfiesta p~rfectam ente diversa desde ese ~erfodo de Ia vida hum1ana en que el individuo ·solo tJene seii.alados los rasgbs particulares que· mas ·adelante han de acen.t uar los sexos. . . ~stas modalidades lpatol6gicas, notorias ya en Ia . mflri'ic1a, se marcan mas ~espues que Ia pubertad estarlec~ el pode~ sexual, c9ntinuandos1 con Ia actiyidad func lf nal de org~_nos qu i han de extl·r;tguirse .en la edad de l2. menospausta, no s n dar Iugar a perturbaciones en el organismo. femenil. . . .· La aptitud morbosa de Ia mujer, como Ia del nino,·· ofrece: pues1 caracteres de singularidad que nos obligan a deJt carle algunas · Ifne~s .. La c~mpesina p~ertorriquefi·a, anemi~a por. lo gener.a_l, esta suget.a, ,mas HUe otra alguna, a t[astornos funcwnal es de los organcbs de Ia generaci6n, soore todo aquellos _que. def>enden d~ ~~usas predisponentes· generales y COf)StJtucJOnales debll1tante;-;, tales como alimeAtos 1 1 de m~la .~ali dad, tem,pe, amentos linfatico y nervioso, C~)JlStJtu.cJOn pobrc, ~tc: De aquf que Ia ·a!]1enofartia, (ausencta d~ Ia I?~Jme~fl e~oluci6n catamenial) y Ia amenorrea (supres10n dl~ fluJO ya establecido) no sean del tc do raras. · · La dismenortea n rviosa, vulgarmente dolor de hijada, es rrluy frecuente

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La 6 l ea \ a del flujo menstrual, I se obsetv tarrlbie n . menu do. Com'd todo Io iq ie e~ capaz de 1debilitar ·el orga- , nisrho es fausa de I clorhsis, no es de extrafiar que una afecci6n caract~r zad por el 'aumento de Ia parte serosa qe la sangre y la disminuci6n de los ~lementos cru6ricos y fibrinoso y sea -comun entre personas del 1 grupo a que nos refetirrio1 • . Entre las lesion s de la inervaci6n, el histerismo nos merece atenci6ri esp cial. Causas bast-antes abona'n Ia freouencia co qu se - observa esta enfermedad entre las campesinas i las condiciones climatol6gicas, el tern perarrtento, el tip mo eno dominante, Ia debilidad constitucidnal, etc. Los medicos tienen ocasi6n de ~O~proba a cada pa 0 q e ~a histeri~-mal ~ C01'QZOn 1 1n!fl de pelea-'-es un p de_qtm;nto corrtente. Debebos sefial~1 r, a! tttulo <;Ie enfermedacles. comune·s, las· vaginitis, I pr cidencia y otras dislocaciones uterinas; 1n<;> lo son 1eno~ las metritis en sus distintas ·manifestabiones, las u cer lciones del cuello, los tumores y ·el mistnb d.ncet.' ·1 . · • • 'La leucorrea, fl res blanc(l8, es ,un padecumento vulgar; las mismas cau as debilitantes a que ante~ hemos hecho refe ~ n ia, el uso de vestidos de poco abrigo y 1la cos tumor de no usar ciertas prendas de vestido i J~ior, d~sti ada a cubrir pbrtes del__cuerpo qtie . convi,e'ne preser ar 'de · Ja humedad, facllttan Ia presf_ji'fro6h de este adecimiento. ' -~rahte el em·ba azo Ia campesina esta sugeta a es mult\tud de trasto nos que caracterizan I~ patologfa de Ia prefiez : v6init s, I emorragias, varices, albuminuria, ne\}ralgias dive sas, !eclampsia, etc. . , La d~stocia no1 es }n·a s1 cp mCtn e ntre las campesinas -que· en otros · grupos emenmos; perol a causa de las· razones que expusimo al tratar de las enfermedades de la infandik, ofrecei ayo rl gravedad. 1 Casi, siempre el ·-· medico .eS llamado tie ue que por la comadre 6 cu1

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abs~rdos

·riosa se ha puesto en J ractica mi.tltituq de l)>roce_climi~ ~ tos, ofrecier1dosele como es c~nsig!-lien_te al pra~ttcd tltficultades sumas para §alvar:_ a la pactente. · Si se"'trata de hemorra~ ias puerperales, •que no son ~ aras, por- desgracia, c.Lsi ;;iempre ll ~ga tarq~; y en los casos ~ e posiciones viciosas del feto, de ordinaria ~ imposible tina opo.rtuna rectificaci6n. ' 1• Los cuidados posthio ~~s al · alumbramiento son nulos entre las campesinas; el regi men higienico no xiste; la madre deja el pobre lecho pocas horas despues del parto, y si bien este mal parece · que no las perjudita en el acto, ca: i todas . sufren mas tarde ·las consecuenc ias, manifestadas en fiD6na de prolapsus uterino, hemorragias secu ndarias, etc. No son extrafios los casos de fiebre puerperal. En n.o p.ocas ocasiones la COn\'ii<Jecencia de lin aJumbramiento no es mas que e} ~rincipio de una tfsis qu ~ ll~v~ r~pidamente al sepulcro · I · a una madre. Durante Ia lactancial, hemos obs; rvado a menudo que las mamas eran as iento de Enfitis, de grietas y de tumores. · · La galorrea, 6 sea Ia secreci6n excesiva de 1a leche, se presenta con frecu e ncia . . Por ultin10, los ~umores no malign<:>s y el cancer de las mamas se encbent~an en el cuadro patol6gico de la muj er de nuestros campos. · . -

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ENFERMED~DES

EN GENERAL.

Ninguna otra afecci6n como el paludismo merece e_l primer Iu gar en e.s,te ~studio, por la importc!n.cia que ttene en la patol gta puertornquefi <L Puede asegurar~e qu'! · todas 1 s e{lfermedades que en Puerto Rico se f>?-decen, prin~paln~ e nte ent~e los campesinos, se relacw_nU;n con el aludtsmo: --lcuando el no las constituye, lo menos 1 s con plica. . .

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EL cooESINo ;uERTORRtQuEno. I

. Ya es ·franca . abiertamente una manifestaci6n febril cotidiana, ter~i · 6 Juarta, ya una enganosa !arvada) ya una pernicib a qt e reviste las mas caprichosas 1 forma's; es un v tda · ero roteo de Ia patolng{a, contra el que hay n ce~tdad de . ivir alerta pa~a ~escubrirlo en sus mas capnchos s y - orprendent s dtsfraces. Slempre\ fue el p ludismo, segun todos los m_edicos · qu~ de es~e a.;;untol se han cupado, un paclecimiento frecuente en P uerto Ric . Y ~. Fray Inigo, en el capitulo Enfermedades que mas co1 wnrhente se podecen en la Isla, deda: "Otra especie de cale turas se padecen en esta Isla y son ffecuentes en bs veci as y mucho mas e n los valles de la ti erra-fiirme: dan as ~1 nqmbre .de cale ntt\ras de costa de lterdanas ot~as cliferentes. Atacan a los €rioll~s, .a. los europe s y africanos, espcc ialme nte a los que habithn e1n los va les, tierras humedas 6 meram en te .dcsmontadas. La e pes ra de exhalaciones putriuas que la fu~rza ~el sol le~ :i111t~ de. l~s ,.tierras nueva · y lagu~as, tmpregn an e atre, este , mhc~10n~ !a masa de 1a sa ngre y 1 resultan las c~lenturas ,•~termtt e n~es q~e suelen guardar en las acces10nes Ia cnsts de terctanas 6 cuartanas, cuya durac on liega a cuatro 6 seis afios sin que l~asta alwra ha.~art encohtmdo metlio.<: de r.o~·tnrlrts. ~ Los 1 que llegct) a. limpi "rs de 1elias convalecen con n~~cha · dificul tad. llentitu , u~hos qu ed~ n e n una debtltda_d habitual, e cuerpo_ ex enJ~do y stn fu c rzas. Los a lt 1 men(tos . st.istancta el ktre poco favo rabl e para recupe r la ls1alud c h uceb a! pacient~ de una enfermedad otra; los ue se salvan de las calenturas 'vibnen a ·m6rir de bid op slaY . Admjra ve~ c?t~ el jreligioso benedictino aprecia . las causas esenctahst as Clel modo de ser de nuestra poblaci6n. Ensefian· a g ande nos da este parrafo por le que demuestra n::sp~cto1 de las cond~ciones ffsicas d~e l habitante <tle Puerto tco fin es del stglo XVIII. En el veq10·s que ya erlt6 ces era un hecho !a ~xtenua~i?n y debilidad habital de 1uc extenuact6n. y debthdad . '.

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qu~, como ~ra 16gico supoher, sigui~ndo como han seguid<>-?Ct ndo las causas del paludtsmo en los campos. han venido a influir considerablemente en Ia . patolog{a I actual de nuestros camp es mo ~. , N6tes~ bien que. totlav~a en la ep?ca de. Fray lnlg-o, alia por los afios de r'o8 r, no habta medto con que cortat:- la..s calentura<; intermi_tentes. ~e cur~ban perque sf, 6 no se cur ban, deJando en el pnmer r.aso una debilidJd organica que ha redundado en perjuicio de Ia generaci6 ~ presente, generat i6n s?bre la cuJ.I, preciso es confesarlo, aun puede el paludtsmo actuar grandemente, gracias a )a falta de drenajes, etc., y a Ia falta de ilu s ~aci6n y escasez de medios, lo cual hace que todavfa J1 quinino no preste toda la utilid'im debicla entre las gentes dd campo. El doctor. D on ~ :Iixto Po~f?rO y Togores, e n .sus notas a:\este capltul? a e \'a· H tstoT1a Pu~r to Rtc<;>, deda el ai'io de I 866: "Las fiebres .mtermttentes stguen siendo uno de los padecimientos mas frecue nte de Ia Isla." Habla lu.ego de las causas, ·6 sea de . Ia influencia telurica y an~ de: " Por esta raz6 n, los hombres expuestos a Sll acci,6n, v. g ':·· los lobradores, Ia p'adecen con frecuencia," y concluye dicie_ndo: . "Al cabp de cie.rto ti ~ mpo con tituyen a los calentunentos en sugetos raquiticos que ~ u~re n in[artos del bazo de este y el hlgado, _que detet;mtnan . a su vez un ser,!-e de padecimieritos que abrevian con stde rableme nte Ia duraci6n de Ia vida." , , • • 1 En nuestros dias los medtcos que han escnto acerca de este partic;:ular, csta de acuerdo en. decl a r~ r endemicas las fiebres in ter m ~te n tes e n Ia Isla; as! lo cre.e n toclos los profesores de medicina que practican en Ia provincia. Hay localida~es en las que se extrem~ la frecuencia de) ,elemento p lustr~. El doctor Don Antonio J. Amadeo, .' de aunabo, y .. el . doctor D~m Jose de Jesus Dommguez, de Mayaguez, han escnto en el s~ntido _e~ptiest9 l luminosos art1culos acer~a

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CAMPESI~O IUE TORtUQUE~O.

. EL CAMPEStNO PUERTORRlQUEf::tO.

part~lar. · B~ d~ t~r Don Ricardo Rey, con mismo motivo, hl dii ho hace poco: ( r) "Basta

.de este

el re¢orrer. la , Isla de Norte a .Sud y de . Este a Oeste, para observar ue uno de los efectos morbosos con que el medico practicb ha de luchar . de ·continuo, ha de . ser el miasrrla de los pantanos. El suelo continua el mismo es rit~r, en que el astro del di~ ejeroe su po er, no pJecid ser mas abonado ni reunir mJjo res con~i:ione.s. IPo to~las partes se observa una e~uberan~e Vejetact6n. No hay Iugar en que . el medtGO lo. mts1o que ~~- l::Jotanico no admiren Ia rica 1lora que .Prese~1ta Ia Isla ;j peJ.o tam bien adm ira y causa al mtsmo tte 1po dolor, contemplar inmensos focos de infecci~n . p:o~ucidos por multiples pantanos por cienegas tQfin ~ tas, po ~ ag,tas 1sm c~rriente, que cubiertas de flqres y verdor,1rodtadas de unpen etrables bosques, ofrecen a su1s habitantes un constante y Cleletereo ele~ento .qu~ viene. eli~ tras d~a, generaci6n tras generact6n, eJerctepdo su tnfl}lenc1a inor'bffica." . . .Efectivamente, dia tras diu. _qenerac:6n t-ros generaci6n vtenen actuando sbbre el puertbrriqueno y de un modo especial sobre el jfbaro las influ encias reunidas del : c~lor, la humeda8~ y las sustancias orgaHicas vege· tales, que~on los eleme ntos necesarios para que- verifi <;.ada la cl~co'hlpostci6n de las ultimas - se desarrollen las cple.:'ltur~s. interrh ite~1t,es y remitentes que actttan todol.et ·a'rro en los .c;ampo;:; de Ia I sle~, e n · doncl e e n- · cuen~ organismos ya predispuestos a padece rlas por el hambre y otras .causas 4lebilitantes. No so 10s nosotros _los primeros en decirlo: el escritor que acabamos de citar, e n su estudio ya rcferi~o, lo ha dicho antbs que nosotros: ' ! Existe, vive en esta Isla una poblaci6n, . y no es Ia menos numerosa, vejetando (permftaseme la frdse) entre cienegas y yantanos, so s~e ni a con alim·e ntos' vejetales y

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Estudios, sobre d Paludis11 o, art!culos publibdos en El E co 11/idico .• Fa,.moclutico, d.: Puefto Rico. {1)

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· bebiendo agua fangosa.' 1 Expone \~ego el deber en .que.esta {Ia administraci6n de hacer desaparecer esa causa de paludismo, y de leila "espera que ttn pueb'o enfm·m izo. y ~(' pocr:t vida se cony.ierta en sano. y v~it.'j . Ctertamente, el .ca~pe5tn o puertornqueno es enf~rmizo; por muchos otros motivos, pero includablemente a causa d 1 mismo pc ludismo que, produciendo la caquex ia pal(tdic;,, nos le present(l con set blante abofado; le produce infiltraci6m del tejido celu1ar subcu taneo, le da a Ia pie\ color terroso sucio, a su mirada lan g uidez, a las conjuntiv:as exangi..ies blancuras, a los miembros laxitud gener 1, cortedad a la respiraci6n, palpitacio nes irregu1ares al coraz6 n, hinchazones al . hfgado y bazo, e hidropesfas, en fin, que todas estas • lesiO'n'es suelen ser consecuencias de tan po.deroso veneno. T6ca1e a Ia anemia, en cSrden d~ .... importancia, Iugar analogo al d~l pa.\udismo. Enfermedad propia .de los dimas t6rridos, amaga a todos .los habitant~s de la . Isla, agobiando a Ia mayorla de los campesinos puertorriquenos. 1,a in fluencia ·termic_a del medio e~mbiente basta poi- Sl s6lo para pni> ducir Ia anemia . . Aun en los dimas templaclos se observa, durante el verano, . cuando los calores han ~ido fu ertes, que muchas personas '· piercler\" el a pet~ to, se sienten incapaces de desa.._rrollar su activid.ad o,rclinc,tria, palidecen; e n una palah'ra, ·-; tan bajo ~;:1 influjo de un ]!gero grado de .an~mia. j ~u.n cuanta mas razol'l nO ha c\e ser genera} este paOCCI · miento en una zona cuya temperatura constante es al l< to do ef ailo I ( En tesi's general podemos decir que el habita nlc de los tr6picos esta sugeto a Ia anemia por el s6lo hecho dejla temperatura .lque soporta; pero esto "· ttene !;US limitaciones indiviclual es .~ Hay razas organizadas ' para sufrir los calores tropicales sin menoscabo de Ia salud, y otras que, au·n .n estando tan bien dotadas por

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la. natural~za, proceden de fclimas ca.lidos, han nacido en Ia zona 6 t6rrida, se han aclimatado y viven bien,aurique

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li~eram~nt.~~aner:ni' o~; p<}rqu~ Ia anem ia. den tro de ctertos hnut s, ~nten~_ras Ia_ ca~ttdad y Ia caltdad de l~s gl6bulos ~a gu1neo~ no dtsmmuye de un moqo con.s tderable, es compatible con i Ia salucl, y hasta se ha c6nsiderado COfllO necesario y saludable acomodamiento del organisrho al clima. <;:Iaro es que si pasa de estos Hmites, con tituye un estad.o morboso. · . Para· lal.ra~a o lginari ·de Africa, por ejemplo, Ia ·· · acct6n del chma puertorriqpeno, por lo refe rerite a Ia te~peratura, no es perjudicial; para Ius europeos Ia · acct6n morbosa de l)a tempbratura sera tanto mas se nsible, cuanto mayor sea Ia discrepancia del clima en donde · nacieron, .cqn el de este pafs; y pbr lo tanto, cuanto de mas bacia el Nort<1 p ro.±edan, mas en peligro estaran. de ser vfctim.a s de Ia anemia t~ rmica; sus cond iciones funcionales organicas estan muy distantes de las que his serfa.n .necesarias p~ra j re~istir el ardiente sol de los tr6ptcos. Por r zones /opuestas, los europeos nacido~ en las zonas calidas estan mejot: dispuestos para acomodarse a l~s necesldades del clima, y he aquf expli_cado por qJe los e p nolcls han prosperado y dejado ·descendencia viable ~ n ,esds region es, cosa que no han logrado otfbl; pueblos. r' En efeoto; Ia penfnsui!a Iberica esta colocada entre las lfrtc:~ote~mas de - 1-· 16° y - 1-20° form a ndo parte . de Ia z na comprendlda entre las lfneas isote rm as -1 - I 5° y - 1- 25° ~sea Ia regi6 de los eli mas calidos. Puerto Rico 1sta cbmpre~dil.lo en i ia zona que desde Ia Hnea isotermica -:-1- 25 va ha~ta el Ecuador termal ; su temperatura medfa, seg u11 las · .9bservacion es meteorol6g icas ' \ hechas. p~r lla jJe~altu 1a Me ubras publicas, en San Juan es d~ 26 en nv1 rno de t 8° en verano; pero en el i~teriar <:sl i~du~able~ent mas baja; por ·lo _cual Ia · . d1vergenot<1c cltmadoldgtca n resulta tan extrema como Ia l~ti~ud ~eogr4fi a. I As{ ~e comp~<mde .q ue los . espa-

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Et cAMPESmo PtmR~oRRIQUEno: ·

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noles, y sabre todo los de Ia~ p; rte del m.e dio -dia, hayan podido fJtdar socieclades perm!lnentes en estas Islas; estan )en con diciones de 1adapta i6n de que caracen el aleman y el ruso, nacidos ln . zonas_ conte nida~ entre las linea~ iso~ermas - 1- · y 5 -1 - 5· · Si el pidre ha i:riurlfa o .d e las condiciones termicas, por Hs !eyes de la h renci<!- se explica que el h\jo va..ya gananclo en facilidades para habituarse a . las - influencias del nuevo clirha; y as i es: los descendtent~s de euroijeos, soporta~ el clima mejor qt~e ~us progemtores, con solo ese hgero grado Je anem ta de .que .antes hemos htl.blado. E~sto no qu'ier·e deci que el campesino puertorriquei'io .de orlgen europeo, no ptieda ser vfctuna de la anel'n'ia morbosa, dependiente del clima t6rrido que habita; de la anemia ha~ itual y ~o~1patibl; con el ejerdcio ormal de las fun c10nes. organ1cas a la morbosa grave, el paso se efectua con facilid~d; pero hay que tener en cuenta, que Ia temperatura en los .campos, . sobre todo en l'as alturas, es notablemente mas baja ·que Ia arriba citada, y por lo tanto mas soport<.ble, por ld cual nos permitimos asegu rar que los casos de anemia tropical pura, exclusivamente deb idos · al calor . . excesivo, son escasos. En cambia Ia anemia dependiente de otras-causas es comun; orga ni smos ya predispuestos,_ fac ilmep te se vuelve n ane micos a poco que haya n su fndo una enfermedad g rave, una p e rdid~ de sangre, etc. Todas las causas, Rues, que e n otros paises so n capaces de de~erminar ia1 a ne mia, obra n con m~yor faciliclad en el campesino oorincano. En las ITIUJ eres, el alumbramiento es casi siempre motivo de anemia; la 'lactancia, con mas raz6n. i Como n•' habfa de Is~ r as! cuando a las naturales erdidas organicas propias de esos ·aetas, hay que ai'iadir Ia insuficiencia d~ Ia alimentaci6n! · · No podemos presci.ltdir de ocuparnos de este par-


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IEL~AMtEshl-o Pfm!''i'~~RIQu~o.

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ticular cada ~ez que se nos:' re enta ocasi6n de hacerlo. · Tenemos, segun hetn9. vis o, que el pafs, por.sf mismo, basta para que el hombre ue lo hahita se vuelva algo anemico y aun que s,u cumb.a a la anemia ~Que hay que esperar que sucedl cuahclo lk alimentaci6n es in suficiente y a veces de pe~it 1 a. calidaS? Ya antes hemos mencionado las su~t~nc!1s ~ue dgmponen la mesa del jfbaro; pero :nos falta ·anad1r que '±uy frecu entemente algunas de ~sas sustancias las cons 111e· daiiadas; hemos vis to en • .no .p,ocas ocasiones e pender, principalmente las arenque.~, l et bacalao IY el P,an de tan pesima calidad, · que debfa haberse prohibid~r su venta. En este particular es preciso hacer oonstlr que la avaricia y el poco escrupul6 de algunbs I espJculador~s raya en lo increible. • Hay quie se enri uece en poco tie mpo aca. parando lel dinero ~el in feliz labrador a cambio de los desechos.de los almabe es , e las poblaciones, alimentos podr~dos que s,e adqule en a bajo prec_io, para derlos al jibaro, en vez de elementos reparadores de su empobrecidb' organismo sustancias que no s6lo no le nutren, sino que pueden enfem~1arle. Par desgracia la falta de una drganizaci ' n .sanitaria hace IJOsibles estos delitos, verdaCl.erds a jotajes con la sangre del pobre labrador. 1 · : Ciel·to que el j'(haro es oco escrupuloso y se conforma ccln qqe le cu stel bar to el alimento, au nqu e la ~nanicio ~ le .Consunia; pero esto no es razon para deJar · qq~e explo e. J Bas ~ante hay ya con que de por s'" sea sobrio; a.clmira te rle satisfccho con encontrar baJ un arbol e mangos mesa puesta mie ntras dura la bsecha,. y c ns rni . el -fru~o au n antes de que iJladure:j I Es ae notar que el jib ro no usa el maiz con la frecuencia que debil 1a; pre ere el arroz, aunque no es tan nutritivo; este ce eal ue a ilnenudo consume sin otrp. ·preparad6n qu 11 de cocerle con agufl y .1, le pr~d~ce j ,Q,pilaciones. 1 n ci rtos cas~s, an~es de estar

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corripletamen e· formado el g_rano, se sirye de ell como ali men to; coha las espigas todavia verdes, tuesta el grano· y (satisface su hambre a :ambio siempre de la pobr za nutritiva. Otra de .las causas de anemia consiste en · la mala calidad 'd'€1 agua. El camr{esino en ll?uchas localidades l;>ebe· la que tiene q1as cer~a, aunque sea poco potable. tos estimulos que emplca Pttra acti var Ia digestion, el uso del alcohol como comperi sador de su regimen alimenticio, · y bl abuso del tabaco mascaclo, son cau sas que contribuyen ala enfermedad de que · venimos tratanclo. . AI paludismo, a las causas debilitantes de una aliment'acion""8casa y de mala calidad y a las enfermedades producidas por un regimen higienico detestable, de~n os atribuir principalmente la anemia del campesino pu ertorriqueii.o. Saquesele de ese · regimen y se 1 ~ vera perder ·ese acentuado colo; palido, tan frecuent'e entfe los jfbaros. ·El clima debilita un poco, pero el daii.o . no lo produce sol amente el calor, lo hac<: n . mas acaso las transgresiones indicadcrs. Aunque no tan ge11eralizadas como la anemia, pueden citarse Ia clorosis y Ia l e uce ni~ mi sma, como padecimientos del campesino. · La escrofulosis ·es mas cr;mtln ; hi ~ re a un Lconside" rable numcro de individuos de este grupo. Y se ex plica : ·, en los campos los en)aces entre parientes cerc. ul o · no son raros; no es extra ii.o tampoco encont• a r viejos empeii.ad.os en tras1.nitir 1111a vida que se les escapa. y personas caqu ecticas vemos a cada paso llenas d ~ nu merosa ·familia; los hijos que de estos enlaces naccn, stan, casi todos, condenados · a ser victimas de la cscr6fula. Si a esto ai1adimos las causas debilitantes de qu e antes henws h~cho .mencion, no nos sorpre'n.dera qu el escrofulismo se haya~enseii.oreado de los campos de Borfnquen.

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EL' CAMPESINO WERTOR'RIQ\.TFJtO. .

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. ias;enfermedades mas cbm es .del aparato diges·tiv9 ~on las disp.epsias, 1gast itjs, ga?tralgia; esta, llamai;Ia p~r el vulgo 'l?~l.~mo y confundida con el tetanos, no es mas gue una ne ralf.Ti~ del est6mago dependi,ente de la anemta, qe la clorosts, del abuso del· cafe, de las · espeoies 16 de un simple enfri miento. · Entfe· .las ~feccion s dieste aparato, las clia'rreas agu~f~ y cr6nicas, _g~~o-e teritis, di,senteria aguJ~ y f cr6ntca, SOn las que JUegan U papel maq importante en Ia patologfa rural .; las irhpre iones repentinas pe Ia hu- I medad a causa de los inopin d_os cambios atmosfericos, Ia mala calidad de los- llime tos, las caquexias, .]a eleyada ; temperatura de la es aci6n calurosa, las malas aguas, todo esto cda rlaz6n de aquella fmportancia 1 Las aguas imp~ra~ y el uso de las carnes de cerdo .q ue •OOnt enen g~rtlil nek de - enia-equinocOCOS - exponell al ffijllesino a a~l cer e lombrices. · · La hidrop7s(a ~ dtis . ~ encuentra at:nenudo, ya ~esarrollilda baJO Ia t fifenct de obstaculos circulato ..,. nos 'de ra vena ' por a~ e fern edades del h rgado - 6 de 1 Ia ~a~a......:e~fe_rmedad ~ el c raz6n' --ya deb-ida a la caquexta paluJtca, a Ia ehf~~me ad de Brigth, que es mas . · frecuente de lo que eudtera creerse, ~ lesiones perito ~ neales y a un senci116 bnfria 1iento, sobre toJo cuando ,la anemia existe co ~ c~u sa redisponente. . . La ~is~psia, Ia palaria; Ia disenteda, aparte de Ia acc~n. terrr>ioa del cl rna son causas de que el hlgado y el baz~.-sra~ trecue~~en eote asiento de lesiones cr6ni: cas-congestion·es, i ~fartos e nflamacio nes. Los abcesos . de~-~ado no se o ,;erv n sino excepcion :dm ente. La tc~encta catar.ral ~~ qomu . En cuanto a Ia cirr6sis hepatJca, su patogenta rlos di e que Ia hemos de enco ntrar a cada paso. PJhrclismo cr6nico, enfermedades del corazpn, alcoholismo) abuso e especias, son otras t:lntas ca'uscts de produc1 i6h del adecimiento. La' ~eritonitis nb I Js afe d6n extrafi.a a Ia patolo. ~ : gfa d 1 ~~P,lpesino. I · ' 1

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AI ocuparnos de los -venenos morbosos humanos, por· lo que se r~fiere a las fiebres ·eruptiyas, nos remiti>. rnos a Iq· dicho en Ia .patologfa de la infanda. · · La 'fiebre tifoidea n!viste caracteres especiales que · .han dado Iugar a que se niegue por inteligentes medicos su ~ i s tencia en Puer~o - R.ico, y que ' por ,9tros se ·Ia llp.me tif6ica para reconocer sus . caracteres tl6cos ·sin declarar que sea. Ia vexldadera· tifoidea; no.es esre el sitio de discutir si son 6 \w legftimas tifoideas todas · las. pirexias de larga duraci6n con slntomas ataxicos y adinamicos que en esta isla se observan; pero no puede ' · negarse que Ia tifo'idea, aunque sea rara, existe en el p;tis. La fi ebre amarilla castiga tambien a los campesinos; pero mas a los blancos qu e a ·l.os negros, los cuales tampoco estan exentos de padecerla. Cuando reina una eplt1'emia de tifus am'a rillo en alguna poblaci6n de Ia costa, son invadidos los c~mp~slnos que residen en Ia local'dad epidemiacla 6 vier:ten a ell ; a veces, aun en los· mtsmo's pueblos del interior se desarrol1an epidem~as mort feras de vomitn neg1·o. · Otras pirexias se encuentran en la patologfa puer.- ·. to,·riqu ena, tales tomo las fiebres gastricas, billiosas, remitentes biliosas, etc . . D ebemos citar Ia e isipela · como ·exantema .febril que complica a yeces los traumatismos y ulceras, 6 se presenta espontaneamente; pero es bueno adv'ertir que . por el vulgo se compre nde bajo Ia misma denominaci6.n Ia linfagitis-inflamaci6n de los vasos ganglos Ii1;faticos de suma frccucncia y que se presenta a causa de simples picaduras, de Ia presencta . de niguas 6 de ligeras heri·das. Los venenos de ori~en animal estan representados por Ia rabia, que es una enfermedad rara ; por el- muer.mo, que lo es .menos, pues facilita ei contagio el poco cuidado y ninguna medida·de aislamiento que se toman eon: los caloallos m~ermosos i ltt pustula maligG-a, ~~


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• fk- :7& rnpsca, suel~ proPaga:rs por las : mismas causas, es J:ecfr, por el descG~clo en q·uft se -denen los anim<;~.les . en£ rm s, I.a despre19 ilipaci6 en utilidr los cuerG~ de res s. muertas de Ia epi~ootia, y los malos enterramientos .de Ibs animales que .S cuinb n a causa de enfermedades .car&unt:osas: . 1 . .. · A otras ihfeccto es · m nos importantes estan ex'ptie to los camp esinos; tal s son las picaduras de in. • 1 j s~c s, p~mctpa me nte del . acra.n, escolopendra ( cien1 pte ), ranas, qu o uelen por lo general tener con secJe nbias funestas. · · I AItitulo .de enfer edad muy general en los campos t?cano~ hablar _d~l 1 r.eJmatis .o; este lpadecimiento que ttene Are f~ren-cms por los or anismos pobres y por las . personas ?ujetas ,a privacio es, necesario es que lo encontremos ademas en re un clase que, por las nec~si­ dades 1de su trabajo se .e pone a men udo a las in. fluencias atmosfericas mas v riadas, ly que, sin embarg:o, 'se viste muy 1 po1h :m.en e, lo pec;es~rio para no hertr el pudor-y se al Ja en casas p,es11namente co;,struidas! incapace.~ de esgua dar, f l~s que las habitati de las mclemenctas Id e tiem , o. _ . ·La ~e_fri~is c~tarral!,_ la ed .ferniedad de Brigth, la ure· ~ta y la httasts, propJ_r t?n a casos de observaci6n al me dtco.. 1 co~ queda !irldtcad ~ , el mal•de ~rigth es _m~s ·fre~m~nte ae lo quel barecl Obedece a Ia caquexta paludi~l alcoholiJmo, enfriamientos y a otras c,a1;1sas' que actua _sojli> e los ampesinps. . · ~No ~!tan lest mes de I pr6stata de ongen vener~o; deperidient~. del habito de montar a caballo, etc. La cis.titis es ta~bi h kfecci n corriente. . ~erica.rdi, tis! e do1 ard_it s, lesiones valvulares, pal. prtac.tones nervtosa , ngm de pecho1 y aneurismas, representan Ia p :to dg a del aparato circulatorio. i 6rganos d 11 respi aci6n, qu.e se afectan por stintas causa , t mbie son asietho de 'enferme. ' las u 1 s el s ncillo cbrJza, 'l a laringitis.

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~L cA.MPESINO i>ti'ERTORRIQUdto.

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asma, pulmon!P-s · y ple.uresfas dan su gente a Itt. enfermerla r.ural. _ · . . -E..a tuberculosis, · enfermed.ad tan coinun de I ~ s or~ ganislnos .debilitados, se hace cada dia m'as general entre ~ueS't:ros 'c ampesinos. ~ . . ' \. El aparato de la_-inerva i6n nos ofrece los menin. gttis, las inflamaciones del . ncefalo, la anemia. cer~­ bral, el hidrocef~lo, las lesLOnes. medulares, dtversas neuroses-epilepsia-corea y las para.lisis. ·Pero entre las neurosis son las mas ft:ecuentes Ia jaqueca, las n_euralgias y sobre todos · el tetanos. I Esta dolencia es sin genero de duda bastante fre~uente ~ suele aparecer a causa de un simple enfriamiento 6 despu es de haber sufrido un traumatismo; en ocasiones basta.,.el pinchazo de un alfiler, un·a ligera rozadura, Ia extirpaci6n de una ni gua. Pretenden los jfbaros precaverse del tetanos ·usando e1 tabaco mascado. . Las enfermedadesde la pie! mascomunes son el acne, las eczemas y herpes. La elefantiasis de los griegos es aquf rara; pero Ia elefantiasis 'de los arabes esta. muy extendida entre las clase's pohres. Favorecen el de arrollo de esta enfermedad las condiciones climatol6gid.s y la influ encia de Ia humedad del suelo-la jnmensa mayorfa de los campesinos andan descalzos. --Generalmente el punto de partida' del padecimiento es una leuco-flegmasia que aumenta a cada a taqu~ de linfitis, has~a que se manifiesta en toda su horrible deformidad la etefan·tiasis. · I AI alcoholismo ,y a la locura paga su tribut~ tam.bien el campesino. Resultado de un vicio, el primero, va generalizandose entre hombres y mujeres lo b~stan­ te para hacernos temer . por la degene_raci6n de la especie, trasmitiendose, como se trasmite, el envenamiento alcoh6lico de papres a hijos. ~a afici6n los ;!_leoholes es general entre . las...clasgs prol'etarias de todas pa · como e obedece a, las e_'f),g~llg~s 'del ,organismo que p_i~~- QJJLUS · . e para en1tretener ' la , vida_

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EL CAMPEsiNo t>iJEitTORRIQf!E£:to.

· .cuan.do .los alimentos o se toman en la cantidad necesaria, lni son de calida · 'nut itiva sufi ie~ te .. Por lo mis-mo pues, que se cono e su· causa es mas sensible su gene alizaci6n. · · I ' . En ~uanto ,a la 'to ura, no son ~xtrai'i~s ~ su ma..nifestaci6n los·'comun s e laces entre panentes cerca.no· ; tarilpoco faltan la rhonstruo~idades par~ comple~tar .esta parte del cuad o p tol6gtco , que vemmos Losqu jando. .l · · . .1 Llama particular ent la- atencr6n ~e los ctrUJanos . que ejercen en! Puert Rico, la fa ilidad con ·que se .cicatrizan las heridas de i todas c!cl.ses. Casi ningun 1 ..campesino ocurre ~I m die .cuando sufre una herida, y . aun tratandola del mod pe r posible' se cicatriza. aquella riaP.icl~mente. Mas fre uen es son lap hemorragias tena.ces d~ pequei'ios vasos qu no deb~lifan dar un chorro ,tan abundante, a tJene el herido una sangre mas rica 1 en Jelbmentos ~).ast:icos. L s oper~~io?1es se practica~ . CO'? un exito a omRros en este p4us, s_IA que ~a fiebr~ .m el delirio trau atic6s i ten OS, ni las supuracwnes, nr la .. absorci6n pur lent~, 1 s co pliquen 'casi nunca. · ' Entre las nfel-~e ade\> qui~ur~ic<ls, suelen ~ncon­ .,trarse con fre erlba casos de ulceras de las pternas, 11" 1 i . ·.. rebel des i:l.f. tod .trati:l.m en to. 1 Entre--Ips tum0 s que mas comunmente padecen lnuestros catnp sinJs. c taremos los fibr9mas, lipmass, el 1 ~sat:c ifl:t-4.. veces, ~ edu ntementc los q~1istes, . adenoma's

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Ia patologfa del ca:rn·pe~ino puellt?i i u no; las .e nfe r':l ~da?es a que es1 tan Siljetos -esos wfd c s que vtven dtsemmados por·los •. campos deJa isla, eh la ghorancia, sin que puedan con tar, cuando se enferma~, c n otra cosa <que con la visita del -m~di o, vis ita que Ir s Ita ,-~steril a veces, porque si- el .·pobre campesino cbnsi ue k;s medicamentos .prescriptos .nunGa es, con la de bid op0rtunidad, y se .dan casos de 1 .QQ. conseguirl~. E castones haJta 'el medico les faJ-

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ta, porque, 1 aun queriend~ cumplir los dignos profesores titula-r~s qbe casi todas las poblaciones tienen, no 'pueden hacerlo; carecen del tiempo material para acudir a barrios extremO!?, a don de S~ tarda dos 6 tres horas en llegar, .corriendo pesirnos ca inos y a travesando peligt~sbs rios. No es de ext ~ iiar que entre una clase sofnetida a estas circJ]nstancia's prosperen tanto los curio'sos, curanderos y yerbateros de . toda clase.

BREVES CONSIDEltACIONES AOEROA DE LA PATOLOGfA COMPAliADA DEL OAl\IPE '!NO.

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Desde luego se advierte ·en Ia resefia qu e acaban'ros d hacer, que un considerable ·numero de las el'lfermeaades e n ella citadas no excluye a ninguna d'ase social, mientrp.s que otras, menos num crosas, se· encuentran mc\s frecuentemente en indivfduos de), gru po humano que estudiamos. Algunas hemcis visto que sqn enferl1iledades propias de ·este y . de an~lo gos eli mas, Y otras que· SQn comunes a diverSC).S reg ione;:; geograficag. Por ultimo, esas dolencias no afectan de igual modo a indivfduos de diversas razas. Este asunto,_como s~ ve, es interesantfsi'mcx Ia consideracion de la patologfa humana desde el p1unto de vista del <;lim ~ y en ~uanto se relaciona con las razas, da Iugar a deducciones de importancia sum.a; como que el por.v enir de to~a colonia depende tanto de las _c ircunstancias climatol6gicas, como de las apti udes de la raza fundadora para resistir a ·las morbosas influencias del nuevo suelo. Para Puerto Rico mismo, colonia ya estable, y aun para los campesinos, cirdun scribiendonos a nuestro problema; no deja de tener in-· teres Ia materia de qu_e vamos a ocuparpos . El paludismo, que hemos dicho se ceba en 1 po-. ~·

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· blaci6n si perdona nek ro ni at ti1:o, hace mayores . stragos entrd Ids blancos; no 1 solamertte l~s form i s s mples de l~s intermitentes ·palUc;licas, siho tamtlien ?-~ · erniciosas, formas gravfsimas del envet:tena~ientp palust~e, son mas comJ nes en~re estos que e·n tre aqu1los. P~r ra eza se encuentran negros, de raza pura, caquetic 'a consecuedcia de Ia malaria. 1 Ya en los mestizos se bser an mas 1casos de caquexia, 1 aunque nunca antos c~mo ntre los jibaros de orfgen caucasico. Y no es qJe el rganis o del hombre de color no resist tanto c n'lo 1 del b\t co y sucun-iba con los grados' de intox'ca~'6 n alarica que este soporta; nosotros, al rnenos, c_re mo lo con tr rid: el negro resiste mas a! en ene a ient 1 por CO di iones organicas .q ue le dan est~ a verhaj ; c ndicione~ ~rg-anicas acaso n<? JTlUY precis d~s, :pe' o qu prob. ablem~erite consistiran I en una fuerza llmma ora rande que I se-opone a que su organismo l(egu a Ia dosis dJ ihfe~rci6n necesarici, 6 en qu ~ los gernib1e del paludis~10 ' encuentren un ~er~eno pobre, ya I ue no -;esteril por compl<;!tO, para desarrollarse tan a sus anch·as. , I . 1 Por lo qt:Je\ res ec a a~ paludis,mo, puede asegu_ ra~se que la raza . ~Ia ca tiene mejores disposiciones ,.. ~ que la dza negr~ wtra contraerlo, y lesta en condi-ciones mas desf~~o. ab es par exponerse a sus, influencias. C.' Otro ta'nto puede ecirse de Ia anemia tropical. i.~mi.a 9e en iente por. modo ~xclusivo clef · clima ~~eta al ,landd deja indemne al negro ; excep. I cionalmente pa;decera n negro de ilnemia debida solo . a la temperatura ae a zona t6rrida. Habra sin duda caso de an~mia e e:sta raza, como los hay entre j·Ios habitantesj!de jos dimas templadbs, pero desde · · luego ~eran' Ia xcepci ?; y de _ordi4ario Ia a·ne_mia, . en los sujetos ~e color, . e:a debtda, - ~a generahdad de las veces, a he orragtals, fiebres u obr'as causas. El hombr b1a?co sometido a Ia acci6n del ·calor 1 ~Stante. . . se VI elv · emico sin n:ue ., I .dtra . causa tenga . ·.~

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EL CAMPES1N6 PtmRtORRlQU~O.

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.obedece esto a_ coh'diciones ~rga­ mcas p~r :vtrtud de las cuales no le es dkdo resistir im~unemente _a las jnfluenci~s climatol6gic~ de. est(ls Iatttudes. Su gasto orgamco fes mas c nsiderable que el d\.el negro, no pu_ede_- bas tar~ _la escaJa alimentaci6n C_?O que este S~. SattSf~ce, "j C~t110 la p~rdida del apetLtO y la de.bthdad dtgesttva no le permiten nutrirse co~o es debtdo, resulta que, ademas del ·calor, causa pnmera de tales · trastornos, c<?ntribuyje n estas con. causas ~ desarrollar la anemia en un plJzo breve. . Por -opuestas razones esta el oscuro africano menos expuesto a este padecim iento. Dijimos, al ocuparnos de la anato~fa, que Ia piel del negro es mas espes~y que se advterte en ella una turgencia . que la hac~ frcs<:'l al tacto; explicam~s ent6nces, dentro de Io. postble, estos rasgos dife_rencial~s de ra~as, a los cuales se U'nen otros sobre los que vamos a insistir un poco. Si observ:amos d~s trabajadores, ~100 blanco Y~ otro negro, somettdos a tg ual faena en condiciones analogas, notaremos muy pronto que el ultimo empieza a su?ar antes y suda de una manera tnas copiosa que el pnmero; de este hecho podemos deducir, sin violencia, qu,e el negro posee · un a para to glandular sudotffero mas _desarrollad;> . y por consiguiente de una activi.jad · . func10nal supe:I?r; como en efecto parece que ocurre. ~a~ condtciOnes de la secreci6n sudoral tam bien · son dtstmt,s en u_no y en otto. Mientras el sudor del blancQ apenas h~e~e el ~lfato, . el del n~gro tiene un olor P~t:letrante; dtfere~cta debtd~ a la mayor riqueza en _ac~?os graso valenco: f~rm1co, butfrico ~ y otros que, dando Iugar . a combmac10nes comRlejas de estos . elementos con sales s.6d!cas. y de potaJa, y aun co'n otros pro~~ctos. ~e ;~ltmmact6n e-utanea, [Ie comunican . ese caracter . diStlO~IVO que falta de ordinario en e} . sud?,r del blanco, en cuya secreci6n sudoral s6lo se a~vlerten trazas de ~l~unos de. esos prinoi~io~ 1

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Pero esa lnisma iqheza en l.os ya didw~ a.cidos, de n~turaleza volatili es un arma · defensiva contra el ca\'or. Po.cas persona; habran deja~o de experiinentar . la refrigeraci6n / qti~ se produce 'erl ]a pie], 'cuaodo se vierte opre ella U ~a SIJlStancia que ~e vo)atiJiza rapidamente; pues bien, 1 el sudor del ndgro, evaporandose con mucha celeridad, . causa de I composici6n q'ufn'iica indicada, ejerce una acci6n refrigerante bienhechora, qu e es mas tardla y m cho menos intensa en la piel del. blanco. j · . , . Ahara bten; sabemos que st por el pulms>h se eh- . mina calor, p r la pie! esta elimit1~ci6n es casi nueve veces ma}·or. La trasp,iraci6n cutanea, que con la res piraci6n pulm oar y I digestiva constituyen lo.s principales regulado es del ealor de Ia maquina animal, segun Lavoisier, son "tres facto res que . o pueden olvidarse, dice Lacasagn , cuando deseamos ~preciar la influencia I de Ia tempera, ura Iexterior en los diversos climas." 1 ?i .record mas con Gavarret que "en igualdad de 1 ci~t~nstancias, ·~at resist~nc!a del hombre a] calentamtento en · los tv rso medtos, de temperatura elevada , que le rodean se 1alla en raz6n di ecta d~ ]a cantidad de vapor acuoso ue ,en el mismb tiempo puede for. marsc en ]a super~'l::ie Ide la pie! y ~ucosa respiratoria," comprengeyemos lfacilme nte la ndyor resistencia de} negro, que suda was y evapora d1aS rapidamente· SU· su~~?;Para las te~pe aturas elevadas. . ' 1 I ' esta activt a.d funcional del Ia superficie cutanea,· a mas de tra circunstan ci s n cuyos detalles no entraremos·. par n~ hacer prolijo este apartado, debese principalmen te que ' el negro r~sista, sin anemiarse; altaS temperat I ras' que 'c onserve SUS fuerzaS Y SU salud; all£' donde el ar1~o sb an·e!11ia y pi12rde fuerza!? y sali.td. beneij~i.<? d t4es _disposicior~es t rganicas su' activ.id~t;ll).uthttva s m~ntt ne en lfmrtes que estan en consonal\cia . bn, el c im ~ t6rlrido, y a ell s deb.e el mal)tener n 7quili~rio • ca,dvenierite. al h.a itante de · la z'o '¥l.

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.t6t'rida; • entre la producci6n y la eliininaci6n det calor. ( [a esctoful6sis, que obedece causas debilitantes, cfarO esta q11e ha de ser frecuente en organismos debi}es. La p-ob~ez'a constituciohal del jfb~~o blanco~ . casti~ado· par el paludisf110 y ppr Ia ane;ma, le predl_sponen al escrofulismo. Par ra~nes factles de aprectar y que deben buscarse en las circunstancias a que en ' no pocos casas deben Ia existencia . gr~n numero de mestizos, se encuentran entre estos muclws escro) . fulosos. Las enfermedades del a para to digestive, . sin que dejen de padecerse par la ra?:a de color, nos han pareddo mas tebeldes e n la ra za blanca. "'=sa tuberculosis se halla muy generalizada tanto e ntre los blancos y los mestizos como en rre los negros; pero err los prim eros, que tierien mayor c~ac i dad respiratoria q , e los {tltimos, un torax· mas d s'.lrrollado, se nota rtiayor resistencia a los progresos de Ia e nfe rm e c~_ad; en general todas las enfe rm edades del aparato resptratorio son de marcha insidiosa y grave e n el hombre de color. . Lo mismo debe d~cirse acerca: de las enfermedades. febriles: Ia tifoi<lea, las biliosas, ofrecen rna yor gra vedad en el neg ro porqu e su resistencia indivi~ual es roenor, 9esfallece antes qu e el blanco. En la misma fiebre a!)1arilla, que 's6lo par excepci6n padece el negrcf, reacciona torpem e nte, y con dificultad. En cuanto al tetanos,' creese par Ia ge neralidad de los·observadores que hace mayor estrago en los nino~ tecien nacidos de la ra?a· de color que entre los de la raza blanca. El tetanos, dicho espontaneo, ajrigo1·e, si a'c evramos como causa inmediata del padecirniento una iinpresi6n brusca .de aire frio ·en un cuerpo sudado, co'mpr~ndese que sea mas con:u'!n en el negro. .f· Aunqu~_la elefa'ntasis de los ar~bes noes, padectmiento· exch,1sivo de la raza negra, sm duda alguna es

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De lo ·poq fsi?lo .que en mate'r'a tan vasta,hemos podido de.cir, IgJpa . deduccio~e pueden hacerse. Aparte de las y he~has en el estudio del paludismo y _ fa anemi~, pod mos sacar otras con ecuencias. relativas al trabaj_o · deU£ aro, d7. lo <mal rios l ocuparemos en su oportJntdad. · 1 . Para recon cer Ia tmportancta de este. estu·dto so. bran razones'; ero veamos c6mo aun en tin terreno - tan limitado co o I · e* .el de Ia Isla de Puerto Rico, el :r ih_stint,o humano sd lac9moda a Ja ley de Ia patologfa ·~ y del clima. · . El jfbaro h' anco apenas viene, a menos que este r.ecesitado, a las p,oblaciones d~ las costas a bus- J . ,car trqbajo; en atrtpid el negro abandona el interior y se aglo~era e ' las .P 1blaciones _de Jas costas. ~ Obe1 1 dece esto ci un adnclio?. No ctertamenfe; es que en ,Ia costa Ia fiepte ~1m~rilla aflige a! jfbaro blanco y 1respeta al negro, y es, , a~emas, •que el negro es muy .. sensible al frio _ . huye del' fresco del interior, . mien-· ttas. que el blanc le teme al cal0r del litoral. Ya dijimos que er las region~s del Norte de los · Estados U nidos e i}merica no prospera el negro. En . ·Europa se ha observ'kd6 lo mismo; dice el Dr. Baudin que en I 8 (])fue de gua~nici6n a Gibraltar un batal16n 'de lllegros, ' el cu1 1, dubnte los 2 2 meses que es tuvo. · 1 allf, pej'ClM_un 6. o p. de su contingente, mientras los · . soldadQ~ blanC'Os 61 ' perdieron un 2.14 p. g .. Cuando . . las enfermt!dadest 8ei ap, rato respiratorio figuran en las · estadfsticas de f!1 rb~sidacl de los batallones de blan.cos ~omo 0-53 p. 8. e l9s tgros Ilegaron a un 4-30 p. 8·,. Este hecho . es ·oe gran valor, porque se refiere a un clima: como el de ibral r, suave, puede servi~nos sin que resulte inapli abie a Puerto Rico para darnos Ia e?C-plicaci6n del afl jq de negros a Ia costa. En cuanto ' Ja!libertad.'les .per i.ti~ stablecerse a S'q lguSto abando-

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. h do instinti~~mente de las tem l . naron las alturas, d uyl~ isla , en dqnde los blanco.s s~ peraturai f~escas b-~ ~l calor que· es necesano al' sienten meJor, y uscaron · d 1 hombre de color. · d organtsmo e .. , d n ~e ideas mucho podtfa e. ~n ~ste mts;:~o~:s~n 'fie tratar tan amplia mate[ qrse, pero no es - bstail,te al ocuparnos de Ia rna rta; procurar~~os, 1 no~alas co~diciones fisicas del camnera de reme tar as ·Hmites en que nos ha sido dado pesi_no, y dentro de ~oa~et: aplicaciones al e~tudio local! abarcar este tema, que venimos hacie ndo. ·

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/k f enes ode mos referir ....las causas a qu_e obe~ece.t~~s n~~~o de. s~r ffsico del c~mpesino puer~?r1

S ellos Ia hcrenc ia, las ctrcunstancta; c tm. queno. on las condiciones h't gt~::ntcas -.( · · e.n que ha Vl, . 1 · to ogtcas y .. <..... vido y vive todavfa el Jllba:6o ..la Ia herencia, imp6rtan9s Por lo que hace react n . r alt-

r6co~daJe~~~~~i~ie~~;a~~ir~~~::f:a~1a~rne;~e;~~ Fz;~da

z e ara la cu al necesit6 emplear e au ~z . fabulosa, Y P .( . re)t'z toda •su co nstancta. · I llevo, d.( krmtno I' . r manno que a . h b ·a desisticlo ante los ·desatres Sin su perseve~anttaart:s' ~~ recibian ; aun en la mism~ con que pdor t? ads p, dar vida nueva a un mundo, a E ' afia estma a a . h sp ' 1· · fl· • cia de amio-os e ntu stastas, ano ser por _a tnd fiue~ , t a C~ist6bal Col6n, como brfan despedtdo e mtaven e lo habfan hecho ya de otras. cortes. tndo p I "loco" se obstmaba en revelar un m er~ e . d 'ba ofreciendo de pue~ta -desconoc~do; . y mendt_gan o, ericana !lena . de mara en pueArta Ia tgdnoltaa Attsear~bk~ de Salamanca, Col6n delias: pesar e _

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b!a far; ; los desti 0;5 provide.nc.iales mente se cump en ~n j la hora precisa y se ej~cutan por el estinado a realizarlos. Los Reyes Cat6licos, que ac bal?an d eng~andecer a_Espana con la' ' con~ quista de Granada, ,co~cluyeron por aceptar los planes d~l ilustr_e genov~s · y se aventuraron a ayudarle en la gigfnt 1 obra. · El halla~se a 1a saz6n la corte en Granaqa.', estar la viila de Palos obligada a facilitar a Sus Altezas dos carahelks por sei~ meses para)o que se les man ase, y el ser "buenos y cursados hombres de mar" I s habita . tes del celeb·re puerto citado, . fueron circunst~ncias favor~bles para la realizaci6n del gran aconteclmiento: . I La condrcrones excepcronales de los espafioles P.ara to 0 gener de aventuras guer:eras.' . estaban_ ya ·• pro~ada . en a:qu lla, e oca de Ia hrstona .. en que Espant ooupaba un Iugar distinguido como nac'ion ; ·roto el ul imo eslab6 d h cadena arabe, "Ia indepe~­ den ia, jcon ser ~ sucesd gloriosfsimo, no era sino el com ·~nzt de pr6x mas randezas que habfa de alcanzar r en reina os poste iores. Pero aparte de esto, por circu nstan ias geogi' ficas del suelo espafiol, eran sus hi-. jcs los ~ue estab n mejor dispuestqs para soportar la acdon dtl clima t r;ldo a que debfa arribar .Colon; y ·de E spa a, precis ni ente Andalucfa, la region mas meridio 1al, d~ond· con venia que el descubridor sacase losrp,ri 111 ros c-omp fiero .de fati g.a en aquellos gloria- , • sos di~. eg·ura11ente 1 si los primeros europeos que . J ~isaro el s~el? a er!cano 1?0 hubie~e? tenido la ducti, lidad, or &mca .qu . convenfa para vrvrr en las nuevas, ·l tieFa.s d1scu bierta , 1se babrfa retardado Ia -conquista de ·A menca. . · 1 ~ ndaluces er n en su mayor parte los compafieros; ·. de Colon y cuand mas tarde se verific6 por Ponce de· Lec6n, Ia conq1:1ista: dJ P erto Rico, la corriente de i-n·. . Imigdci6 a!ldaluz fue la mas n~ttrida de las que lie-: gaban a Ia· Isla. or las condiciones . de esta, relatiy~-

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.ni.ente ppbres, y a causa de las ri~ueias . que las otras l r~g.io~es lamericanas brindaba-~, p_9demos ~up~ner que en Pu rto Rico s6lo permanecran aquellos mmrgrantes oblig:ados por los cargos oficiales que de?empefi~bait, Yj los que ~str~baj'l Clotados de uh caract.e r .so_segaelo y p;eferfa.n ·a las aventuras _-guerre{as del Contrnente, la vr_da ert esta isla facilmente domin~da, en donde la raza mdfgeoa :habfa casi desapa~eci?o y mermaba ~ OJ?S vrst~s, y en donde, por consrgurente, · salvo las n~a.hdades entr.e los dominadores, se gozaba de tranqurhdad. Ahora bien; tales condicion es de caracter spelen, po,r lo. comun, ir unidas Ia un conve1~imient_o fntimo -~e gran supetioridad, 6, por el contra~ro, a crerta debrhdad organica. En una epoca de g uerreros como aqueUa, e.ll Ia que ademas ex,is.tfa el incentivo riquezas nunca sofiadas, para los exploradores atrevrdos, no hemos de supone.r que la gente' cuyo temg.eramento fuese inclinaCio a la lucha, se quedase en Puerto Rico, haci.e ndo una vida poltrona; las personas, · sino deb!les, por lo menos rto tan bien dotadas por la naturaleza. como las otras, que encontraban aquf ciertas facilidades en Ia lucha por 1-a existencia,· eran las que aqui permanecfan -voluntariamel)te; y que estas facilidades· se hallaban, lo confirma D. Alejandro 0' Reylly cuando informa acerca de Ia gente que poblo a Puerto. Rico: " Sol--. dados sobradamente acostumbrados a las armas yara. reducirse al trabajo del campo, Po!izones, q.rl!mete~ y Marineros desertores, gente por sr muy desrd1osa, . maplicada; perezosa"-(y p'OI;" lo ta_nto cuya organr~ a­ ci6I} ffsica no serfa de las ,mas , vrgorosas, porque el · vigor flsico y la pereza son incompatibles), "que se mantenfa de leche, verduras, frutos y alguna carne· conssguidos con muy. poco ,esfuerzo." · ) Pero aun descartando -estas razones, tendrfamos. bq.st~te; para sosp~char el inlluJo de la herencia en la debilidad actual del campesino, con la sola considerac.iP,n ·qel origel} andahtz.. de -sus· progenitores; po~que es

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int;tegable que 1ds dim~s c~lidos no producen organi. tadones tan ro~1u 1 taJ como los climas templados; y el . · cli~a ~e la Bet! al de cuyas excelencias · ~e oouparon loJ escntores gn go·s y romanos, al fin ttene prolongados estios du~·arite los c-y.ales reina excesivo calor que d~bilita d o ~~mi mo. ~ 0sl, pues, Ia here'ncia juega pn 1papel ate'ndib e~ 'los caracteres ffsicos del jfbaroJ L , ~xa~inemos .otro mas principal, cual es Ia inHqencta cltmatol6gtca del pals. . ·· . · j ,. ' No se ha he ~o ~odavfa- un estudio cient(fico, completo,, del clima ~ej' PJerto Rico. El ilustrado"anotador de 1a Historia de t PJerto Rico, D. Jose J. de Acosta, lamenta; como no'sotros, esa falta, pero es justo reconocer .que algo ha ~mpezado a hacerse con pbjeto de ' subsanarla. · La jefatura de Obras Publicas verifica hace aiios observ ci~Jes meteoro_l6gicas, interesantfsimas ·por muchos t onceptos, que han de s~rvir de base al' estudio deseadb. Dichas observaciones s61o se lla·een en ~an J uan, poJ lo cual en,tendemos que la tenip~ratura media que ~n elias se consigna' no debe tomarse como la media de la I2la, pues sabemos cuanto hace variar la temperatura de un paraje su altura soljJre el niye~ del mat y otras caus'as que originan los ~lima~ parciales d~ trb de un mismo pafs, siquiera sea '~n pequ~o como - Puerto Rico; pero a<;( y todo recurdremos ·A esta jfuente, por ser la unica que nos me-

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!L CAMPEStNO PtmRTORRIQudO.

SttuCJ,da en Ia zona t6rhda, se extiende unos ·I 7b kil0metros de E. a 0 . y 6s de N. a 1 S. teniendo pr6xi!nar ente una superficie de ro,ooo k:ilpmetrqs cuadrad s. · Ba.iiadas sus costas por el Mar d'~ las Antillas, Hal~as . entre los r 7° 54' y los r8° 30' 40~' • de latitud N. y . ~ latitud 0., segun el Mediterra,n~o de Cadiz, I entr los 59° 2o' 26'; . y los 6o 0 . s ~· 52 " : ' -1 ~ La altura. ~e us tierras y n;tontafias sobre el ni-

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vel d~l mar,~,rarfa segun. los. a~~~dentes topograficos; as{ . no ·\lay P.ara qu~ dectr que e~t sten· en este particu. Jar n·0tab)es dtferenctas entre las poblaciones de la costa de Ia I$la y las situadas en el interior; por elemplo; C~yey. a: 6oo ~etros de alt~ ra sobre _el nivel del mar, Atbontto y Adjuntas _a 8oo r\letros y aun podrfamos dt!r el Yunque d: Ia sierra de\Luquillo a 1,520 metros, la altura de Penuelas a go8 metros, el Torito de Cayey a 907 metros y otras; pero con las mencionadas · ' bastan a nuestro objeto. . ' ..El terreno de la isla tan1bien varia. Segun -Ia , optm6n de D. Jose R. Abad, expuesta en su notable t~.abajo "~uerto Rico en la Feria Exposici6n de Po.nce, las cordtlleras Central y de Ia Sierra de Luqutli.Q,.' 'han con~tituido, en sus orfgenes, una masa mas compacta y uqtda Y. sus m~seta~ h<;ln sido rotas y disgregadas por las pnmet'as convulsiones volcanicas de origen'\submarino." ' · ~ · Ehcuentra el Sr. A bad "en las 'vertientes de l~s altas montaiias, m~zclas de rocas de granito, mi~a, feldespato y antractta con las formacion es lut6nicas de los terrenos terciarios; en diferentes direcciones de las vertiente~ de Ia Cordillera Central grandes conglomerados .cal!z?s. En las explanadas esteparias que unen en el mt.enor algunas montaiias entre sf .y se exl'ienden por el htoral hasta algunas millas · del mar, materias terreas saturadas sales ~inerales en fusi6n, particularme.nte .de peroxtdo de hterro; · aparte d.e esto exis~ t~n terntonos de formaciem .moderna; terrenos de aluv.t6n, formados por los acarreos e inundacion'es de 'los rtos, y bancos de arena, terrenos ganados al mar ':(manglares) y pantanos de agua dulce." , Los vientos rein_antes en Ia isla son distintos ,s~­ gun los .mes~s ?el ;1.no en que se observen ; el N. y el N. E., ~nos ~ tmpregnados-<1€ -humedad, dominan due rante Ia estact6n fresca que suele ser de Noviembre a Febrero, en el· resto del aiio reinan las brisas frescas 6

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tubre. · I · . 1 I· Sup6nese q6e~ ca~a litro de agua produce 'llnos I, litros de vapo .. 'Por este hecho deducirehtos cuan ' . carga?a de hl:lmeda e~tara ~or lo comun la a~m6sfera de Ia tsl~ de P,ue to R1c~ temendo tan cerca esa gran mas~ de agua de mar que Ia rodea, y siendo adenias el pafs tan rico en aguas; existen considerable numero de rios y •siet lag~nas, aparte de otros tlep6sitos de agua menos i port ntes, que son otras tantos focos de e~ap,oraci6n; asi se l «;!X pl ica que Ia media htimedad felat1va, .representa?a ~or 100 Ia saturaci6n, Ilegue en Ja c~p1tal de ia 1sla! a 77· A esto hay que afiadir l~s lluv·t~· abundantesl en Ia costa Norte principal · . mente. · La tempetatl!ra media'· de Ia capital, calculada en un· p~rfodo e seiJ afi?s,· es de-j- 26° · 29' y Ia co1 rrespondlente 4 los afios 1886 y 1887 de - j- 25° 7S y ....J- .215° ~4 respecti ya.rhente, con , una presion media e~ro~etnca de 7 2.00 para el afio 86 y de 752. so para el 87. . . ' 1 Fundandon9s en stos apuntes, podemos clasifica:r .el cli~a de Puerto Rit o de caliente y humedo y pertleneclente a Jos clun S t6Hido.:; que SOil los COmprendidos Jlasta I Ia l;rriea isoterma -!25° a partir al 1 ec ador, corho hemos dicho. ~ero · niendo en cu·enta qne por cada 200 metros' de ele~ i6n disminuyel un g-rado Ia temperatura, ·y que se adm1te ue en las ascenswnes a las altas montafias una' subida de met OS equivaJe a un cambio de Ju~ gar ',de I 6 2 g r dos h cia los polos ( 1) convendremos ,e n q~e ··en el in1erior de. Ia isla deben existir climas· parciales ~uy.a medi~a nual a7aso no Ilegue a -j- 25° y por1 -con tgu1ent ·p ed n clasdicarse entre los climas dilidos. ·

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Sostiene el ya citaclo Sr. Abad qtte ·en las altuJ:iaS c;le Ia Cortlillera Central el terrn6metro suele bajar hasta - 1..:.2° centlgrados, y a nosotros nos haR asegu,rado personas que nos merecen entera fe, haber visto la co-8 6 lumna te'r:momefrica b_ajar a i- I 2° en Cayey y a -1 e~ Aibonit~. Aunq1:1e est~s datos, que confirman Io qde dijimos en el parrafo ant~rior, no se les estima de r.igurosa exactitud, merecen c1tarse pues son temperaturas posibles a Ia sombt<;t; no obstante conviene tener presente qu-e durante el dia, que son las };loras habi.Les para el trabajo del campesino, nunca baja tanto .el term6metro, mantenieni:lose,.con frecuencia, m~s bien a alturas de -1-30 grados al sol aun en. Diciembre. Por fortuna tenernos un auxiliar poderos(simo para...,.moderar la temperatura, en Ia superficie Hquida. que rodea la a Isla. "La temperatura de una comarca, dice Rochard, es tanto mas · unifonm! cuanto mas se dej sentir la influencia del mar. En pleno mar, no se conocen los grandes frios ni los · calores fuertes." Puerto Rico se encuentra en este caso; y asf vemos ·cuan insig nificantes diferencias se observan en sus estaciones; de modo que, si Ia latitud isotermica por una:. p.arte hace menos rudos los efectos de la Iatitud geog_rafica, por otro !ado el mar modifica favorablemente l las: condiciones de esta Ultima. Bajo el inAujo favorable de semejantes circunstancias, facilmente comprenderemos que Ia raza blanca· procedente de las regiones caliclas de Europa (Estados del Sur) pueda ·sttbsistir · p.o r sus solas fuer:zas, . como en ·efecto lo ha demostrado Ia experiencia·. que subsiste. U n pals ·cu·ya densidad de poblaci6n es. de 82' 6 por kil6metro cuadrado no parece que ~ebe reunir condiciones muy desfavorables para Ia vida. Puerto· Rico• ha aumentado su pobl~ci6n. eri el espacio de 36 afios en un 76 ~ por ciento, y esto~n un pedodo comprend~do desde 1846 hasta 1883 en que ya habian ·cesado fuertes · inmigraciones proc~dentes de la. Amer.i.~

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hsihta. rode~os, pot stos elocuentes datps, dedutir q?e Puerto ·~tco reun~ buenas condiciones para Ia vtda. · 1 l-' P~ra , -l~. P~?Iaci n negr<\ . Ia cosa _no tiene ' duda; p~ra . la poblatt6n blanc · y mestiza, que lejos de dismt~Uir ha aumentado t mbien, es evidente. Mas tan bello~ resultados noJ s n absolutos. · Si hemos visto q~e ' en Andalucfa, cltm m"'as· benigno que el de Puerto Rtco,, el ~ot?bre s debi ita, no _h ay para que ·decir que e~ es~e ulttmo pat s oc rre lo mismo de una manera ,algol mas acentuad . . As£ lo :on'firm. n Ia razones expuesta? con motivo ~e .}a ane~t.a ~e;mtca, 1 cual ha tenido lque sufrir el blan~o or,t~tnano y Sl! descendientes; si bien estos ha}:'ar debtd? . nacer, ' o ganiCamente co stituidos, en meJo~s condtctones par1 soportarla que sus padres. ~ vamos a ·tratar e Ia falta fle higiene tercera causal y- Ia mas esencial e todas a nuestrb juicfo. - ~tempre· s,e . ha atri uido al ~erreno una gran influe?Ja· patogem a, y isf es . en efecto: el suelo, las susta~c!c_ls vegetal s, lp. umedad y el ·calor son segun M·. ~ dm, los cuatro ele entos necesario para:'la producct. n de Ia.._ malaria, · Pettenkofer ha llamado Ia atenct~~ sobr~ Ia in~ue.nria que en Ia gjeneraci6n del c6lerai?J~~ fiebre. ttfotdtea ejerce el terr no. · . s, ~ muy ferttl, de comarcas calidas que permanezca 1~ e ~~do para )a gricultura 6 no tenga toda Ia ·vegeta •?n que puede aljmentar, segur.al ente es foco de paludtsmo. Pan ahos de cualquiera cl~~~e en los que no s; ,renuev~ el agu~ y ueden bajo Ia acci6n del sol d~trttu~ vegetales, sih luda alguna se~n focos d 1 luasmf\ P.alustre. ! a~'I d'jimos oportuna ente cual :s . a fn(~med~d que, m s astiga al campe ino-las fiebr~s !.~t~r~!tentes f a udi as- y esto pre isamente no

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transgresi?n ·.

Ia hi~i~ne~

que consiste en que no se-han verificado jatnas trabajos de desecac ·6n y de drenaje. · El., jlbaro edifica en cualquier -terreno su casa: y vive /e~pi,rClndo ~ia y noche~el veneno que le v. uelve . caquccttcd. --"1 · Incidentalmente 'hemos ablado de la alilnentaci6h del campesino y ·de su i uficiencia en calidad y en cantidad; tambien mencionamos 16 mal que viste; faltanle . a su vestido habitual prendas como el calzado que 1le preserve de. lei. humedad del suelo; y sj durante . . el verano y para trabajar.bajo el ardiente sol .en lo~ campos necesita usar ropas ligeras, ·cuando no . se encuentra sometido a este trabajo y el tiempo se torna frio 6 ·1Iuvioso, deberfa usarla de m:as abrigo y no lo hace cuij.. Si un chaparr6n le cae encima y le empapa los vestidos probablemente los dejara secarse encima de su cuerpo. · Eni a estaci6n lluviosa y en las comarcas en donde se cultiva cafe, hemos visto a mujeres, ninos y hombres que despu es de haber perm~necido bajo las sombras en el cafetal, hum edo y frio, recogiendo el preciado grano, mientras la lluvia menuda de los dias de No"rte azotaba sus mojados cuerpos m~l alin:entados, sin bastante abri· go palidos, con los pies macerados-por el agua, retornaban del trabajo con mas aspecto de en,fermo;:i que de trabajadores; y no obstante, en tan pesimas condiciones habfanse procurado con su trabajo el pan 'i}ue debfan comer al dia siguiente. El tabaco mascado (para no pasmarse), y el trago de ron (para calentarse),•son 'los {micos medias que utiliza el campesino para combatir esas influencias. · Medias que desde luego se convierten en d_aiio de su otganismos debilitado. El agua ·que consume el campesino tam poco es siempre de buena cafidad ; constituyendo por sus pesi- _. mas condiciones, el vehlculo de germenes de enfermedadesj par ultimo•. cqmo la generalidad de las ma.<h'e~

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pot laesgracia estah l;:tnemicas, no sd encuentran eq las COndicioneS dbbi I as para Servir debidamen~~ de notlri.zas a sus htjo~ . . - Para .ter'minar, iremos que Ips instintos sexuales despiertan muy prem turamente en los campesinos y qtte 1as funcion<rs de Ia generaci6n l ~s ejercen abusivam~h~e contsibuyen~o p.mbas casas a aumentar su po·breza l o'rganica. I J . Ante el cu ulo ~ie fa)tas contra las prescripciones . cle Ia h~giehe que he 10s enp~·nerado r~pidarriente, :. sobran comentanos. s patente la tercer causa . determinante del estc\do (fs'co actual del jfbaro .

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. OS .PARA MFfORAR . , . 1 LAS OONDIOIO ES FfSICAS DEL OA.MPESINO.

I 1 I • De\Ias ~onsi.de a iones que 'hasta aquf llevamos nclpimos: j q e ~I . c_ampesinol puertorriquei'i'c~,·· ·~:u...u.rtc:duu, stn perJutcto tie las pequeii.as modtu~.;,~o,;•uwc" R_U . haya ·~o ido determinprle el nuevo cli1 ffslcaJ nte considerado, los caracteres iraza y st bsiste bien, prinoipalmente en as baJiJ s de Ia Isla. . o no vtvE' mal tampoco en Puerto Rico, , s·u her¢n ia 'africana soporta bien el clima de cie¥ i~ml.lnidad contra algunas enlectadle'S-~Ilet)lie . alm nlla, etc.-y pov lo que en su eu~.opea ostenta m9dificaciones orr<;>, .formasl mas esbeltas_:_gu~ los• y fortaleia para el trabaJo que· hallam'os propenso a las mal

comas los mes izos son aptos y toleran pe~fe,tamente Ia· in~


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• I I' ' por desg racia estan nem icas, no se encuentran en · \ las condicionesi debi as p'a ra· servir debid amente de rwarizas a ~us hijos. 1 Para term'nar, iremos ue los instintos sexuales despiertan muy p rem turamente en los campesi nos y que las funcion es de Ia ge neraci6n las ejercen abusiamente COihribuye 1 0 am bas casas a aumenta r SU po1!. ' • I I!Jreza org~mca. · I Ante eJ! cumul d'. · e faltas contra las prescripciones de Ia higi_ene que l~e1 1os enumerado rap idamente, sooran · com en a-rios. s paten te Ia tercer causa deterrhinante del e~t, do ffs co actual del jfbaro. I

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LAS CONDiuiO. ES FJI:liGAi:i DEL CAMPESlNO.

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.flue nia· J r' espiendido sol de Borfnquert; p-e ro Ia aptitud d mul 1to,-cierta en Io que depende.de·sus apropiar' , co nd'ciones organ icas y de Ia· consecuente adapt.-tci al c!i ma,---,por otras razones se l encuentra tan d isnnuida , que tal comp es en .'l~J. actualidad, el cJe, l: lllO 'lll rStizo, car~ce, a nuestro J~ICI ·' de cua!Jda,J. • • - •ita.Ndad sufictentes para constderarle como un . l'fl cuyo tipo se hay a de cumplir, f n respecto a . 1 ,,· n<> Ri o, · Ia profecfa de ~- Quatrf fages, , de,que 1 •,a p•lsesi6r!''definitiva qel sue! pertenece a las razas l 11estizas." · emos a los mestizos traba'ar junto a los negros O il mayor inte\igencia, y aun sopottar 'el genera de . ' . ida t ue a estos les b'l sta; Ies vemus· reproducirse, pero 110 ofrecen un conjunto en cuyos individuos se' obser·ven cualidades preeminentes: no ex.ceden a! negro en , · . ~ ac. i6n respec to del clima, ni tienen tampoco g ran . . , , , nt; jas positivas sabre el blanco. en este. ~onc e pt?. I )r nan-tal nos lo parece- -·una a-grupacton transi . tu n a, ~ que lOS tipOS m;lc; f 'IIT(I_' ; , hellOS e inteligenteS .,, furr dtn .~ n l'l raza . l,,nra, !tl~ f'n -ras que ellinfatismo, Ia tfsis · f' t ..., •. ·.,u . ;·: ·:· .. 11 :. los de condiciones opuestas li ·, t•,.Jc · '"-l''"'-lucci6n hasta Ia esteri]i,JaJ misma (:··< . •· t d ~i 1 .). En , .. L. t · .;·, ir)n del cruzamiento, lp que. pasa ,; nuestra \ • ' ; ,, .: Jic. : que en ning uno tie los tres t.lementm. ' ('' ' '· I , ~.n 1·- actual socieda~ que habita nu t·. · tra isl;1, ~ · n•.. ul: nt n el tipo definitive ,que h<). de subsistir:, •l l jl ti·; Lo <] ll•: .dguno haya de excluir a los otr?s; pero : : .. LbieJ ,Ju1t: Ia selecci6n, hoy por hoy, se mdica en d semid_ de dar Ia prelacior a Ia sangre "'"t<~ t:Ji,. -:<. En efecto; observamos una tendencia ~rme en el r,iegro criollo .a cruzar ~u sangre; si .en el afncano existe fue rte el instint0 de raza a rep~oducirla, en el yric/tlo, s.u descen.diente, y ~e un modo/ mcis mani6esto et" Ia mujer, se no,ta el vivo deseo de obtener descendencia de .color m~ claro. El mestizQ- su vez busca

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De ~as c~·nsidefa ion es q ue h ~sta aquf ll~vamos I echas, concl 111 os: , g 1e el campestno pue rtornqueno, de orfgen. afri~a o, s!n perjui cio de las pequenas modi.fitacion es que /l1aya po lido dctcrminarle el nu evo cHma, conserva, ! ffsica m nte i::o nsiderado, los caracteres e~entiales de raza y 1 s b'siste bi en, principal mente en · I~s regiones nias calid, s de Ia Isla. ! · E l mestjzb no vrv mal tampoco en Puerto Rico. _.~orl .virtu ol de su h~ ~ n ~a afri ~a na soporta bien el clima t~op1cal , goza Jde c1et·t u~munidad contra algunas enfermeda~e$~~ebre amia n ll a, etc.-y por. lo que en su sangr.e t1en e' de Ia eur9pea osten ta mod1ficacwnes organic~~~~ I nias .~ l~ro, · formas mas esbeltas- que los' negro~ meJ6r aptttb dl y fortaleza para el trabajo que el blanco; en ca~bio lb hallamos p ropenso a las manifestacion es escrofulos1as. . Tanto· losJ tie~rps C?mos los mes tizos son aptos para las faena agncolc s y toleral perfectamente Ia ,in·

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ectuales ~U(' ! . el ev<:;IO Ia mezcla de• su s 1r.( l' t' c< rechaza las . uni o·ne,; co n tipo ..nque aspira con s t , l n tc~ me n te, a10 me n S lo's j',j,; ~o ~: n.fr ica1 <;, 'se le facilita el "1; d io e ~n ­ le ~epara d Ia 1 .. ·~~ 'b!· r ca', h donde, SU tes COmO estan [as p r~d C llpaci, >nt:S lo • ~olor, . e!l pre<tiso qu los signos cxtcrit res ap n~·- iabl'e de un origen africa.no esten di ~mi n ui d os no't ori;:un ent ~, .I para ser ayeBtado si viva protesta. . La preocupacion , del color concurre, · pu es, (1 \ : 1 mejoramicnt de l<}s razas llamadas .infe riores ; y esa 1 ' misma preocupaoi6h que ti enen las familias b lan.:a s para ·aceptar !en su eno. i una persona de col.o r, b tie ne el mestiz& pa a unirse con ele mentos infericres, y aun mayor i veces es en el esta prevenci6n, h ij<~ :. ~~ tima de ese anhelo instintivo del hombre h;ki a el perfecciona mi en o. D suerte que en la suce:sio n d.!" .0::> : tie1~1pos, ~ b'd!nefiqi~-d~ esta_ evqluci_6~ asc•: nden te l(> nta, pero co ntiJnua,· sur tra ;el t1po organtc? Cj tlf' l' <y no e nc6ntramos,y proc d ra.. de u_n cruzam wnL,, "" d cual predom inari la a ng re .eu.ropea. En u cd ndii! nzudo estudio d e! l . r . O r Q, is, titu1 -~ I I ., lado "La pat9Io:g fa rle las razas h um a n ~:-. y' cl pr,_,blema de la <:_"(}-\· nizaci 6A," estudio q11'e : to~ hCI S.11min istrado 1 (muchos datot1 lpa a a redacci6n de s ta p·,ute de nuestr6.~aj o,_ di o el competente m ~d i c o dt Ia marina fr~ cesa: " T J:>·k de afi q n ar que en todas l·s ''r~igu as colom ,s 'de bsch o de ·Ia zona t6rrid a, cl pcrvenir no pertenece 1a los como se ha preten ti do. A • c~>nsecuencia d ~ ~as revoluciones pol iticas hacia '. ~' cua·Ies tiende fatalm en 'e1 -antagonismo de, las raz 6 , re' voluciones q sino una cuesti6n de tiem p o, y I de laS CUa!\eS paiSeS Seran teatf'Q Jl1cl S 0 '!i\l t~ . natural hed1a par. d cli ma, !•;h' 1 nos tarde,1j la .f condicion~s . de: la vida y la5Juchas polltitas.. cas

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·~:: l'i~n poco poco Ia d isminuci6n del numero de 'los .; •zqs y acaso e n 1n porve nir leja no su desaparici6n

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pa.r-..:om r:4 eta, para ntl dej a r subsistir sino Ia raza pura · l r adaptada a\ media.'' no N osotros, r~firien~onos ,a Puert<?j Rico. diferimos en .-cuan t~ ~ Ia conclus16n 'final que a::ngna al ele'lnento r ~·ro · esa estabilidad definitiva, deducida de lo que ?aT ece ocurrir en H aitf y ot~s colon irs; y pensamos a!>i,. porque ni. el elemento afr'ical)o ha predominado nunca en esta isla, ni/ el elemento eu opeQ ln dejado ~e ada ptarse a Puerto Rico, po r las circ.unstanci as especiales del clima. Si cuando el terrene pennanecfa vfrge n, si n cultivo la mayor f)a rte del territorio, pudo perm anecer el espa nol y dej ar descendientes que subsisten despues de cerca de tres siglos, con raz6n ~demos esperar lo mismo hoy que Ia civiliza_ci6n ha pe netrado en nu estra isla, y por lo tanto el aumento del cult.ivo ha hech6 di slninui r la insalu .bridad\lel suelo y ofrece mejores ele7n entos para el ·trabajo. . : M1entras de l-as provincias espafi olas uriben, como hasta aquf, elc:ne_ntos blancos ad aptabl ·s a\ clima; -- y Ia experiencia d e t Pu e ~lra que lo son en su lllayor parte casi .todos lo!i . peninsulares y los· procede; ntes de las islas Balea res y las Cana rias,-:--el prh lomi·tio pertenece Ia raz bl.wca. qu e a{m e n los can)pOs mis.wos se ~s tablece y ·subsiste sin d ificultad . Seguramerrte ella se dejara inva_clir por sangr't! extrafi a, confi r.m <indo;;e el hecho 'bbse rvado por los a ntro p6logos y consignado pot .Mr. Ed. B. T ylo r en las si6·uien~es palabras : " En estos (Jltimos siglos se · ha 1 comprobado perfect(;l.mente que no solo donde vi ve n juntas dos distin tas razas se produce una, nu eva 6,mixta, s ino ql!~ una gr.an parte de fa poblaci6n de{ mundo debe s u e .i stenci_a al cruza..miepto, " . pero en Ia lll (-'zcla, s ie'ndo il-ivaria,bJes los factores que hemos estudiado, habra mucha sangre europea que Ia que tiene el mestizo de 1

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para octiltar. ~'<:; 10 ~<

·Ja. sangre africana. ·

'Del cam~esino ~hq~o hemos di.fho ·que lla 'q;,nservado 'cara t~r~s ffsicos de sus progenitor!es quetl 10 permiten dudar ' de s6 origen; a\ adaptarse, ha ac : 'tu~do algunos rf,sgo de s~s ascendientes meridion aJes, tale~ como su ctor ~as palido y m<?reno, menor act ivi. pad, etc., y haladquirido aigunas niodificaciones no muf pfecisadas auln. j A Fausa de las influencias que en su bportunipad ~~'t-rios sei'ialad_o, se .nos presenta con fl8· pecto de convalemente, tantd que,-s1 no de un modo absoluto,-en tesi~rllUy g~neral puecliera decirse que rmestro . c~mpesino bla do esta enfermo. Pero esto obedece, ·insistimo~ e~ e.J ,1 a cir~unstancias sec~ndaria~ perfec.ta'mente remed1ables. Reconocemos Ia mfluenc1a del clima en el modo de ser individu_al;. inspirandonos en las ideas pe Montesqui u y de muchos Qtros ilustres sabios, la iaceptamos n olo como un principia cieter!Tlinant& de las ct,~alidades o~rganioas, sino hasta de Ia moral misma; pero tambienl t"liallam6s en otras causas Ia pobreza t)rgan\ca del jftlaro, pues como ha dicho brillant~mente el insigne Ca trrlar, ".c ontcemos. el estrecho parentesco que existe entr¢ Ia n'ltur leza y .el alma. Los minera. ,le? nos dan 1?-tcise de . uestro esqueleto.- El hierro lpcneth ~n dp str_e.s 1enajs, colora y enciende Ia sangre. Co~ sol mirar a\ fuerpo humano se ven relacio'p.~ ar m~nfas con las'yiantas. La. rel<:tci6n es ma1 yot. en las ·esfera:> supe 11ores de Ia vtda. Todas las · ·espec' s a~ iJTl~les ti1ne~ afinidades flsicas, qufmicas, _ fiswl6gtca_s cp~ el cuerp que l~s reune, las corona y las comple a. ~o t ddas partes nos sentimos -unido? 1con el U nivefs , y e -relkci6n, a sf con Ia estrell lejan'a,, perdi~ en los ab1smd,s del cielo, como con Ia humiJde flore€illa hollad pot n\).estros pies,'' de modo que, sin n'egar ~~ f !iJna SU 1nfluJo como medio, <;)amos. a este lar latit~d que .l c rr.espo de. ~ (I Visto as1 el a unh ·noses dado rriadificar el Ia-

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· ~-: ,Ha:ble modo de ser del jfbaro? , f l CUa()ttO diga, uti! para el blanco, debe entenjerscr oomo diclw ·!Ja.r;_rlos mieml:>ros de las otras raz~s: : ~ De l~s causas que hemos analtza o, Ia IClscenclencia n_o es mCild~ficable; en cuantofa las condicio_?es clitnatol6 ~ gicas; algo pndert?os -hacer, fues es sabiyto que-los eliMas catnbian, dentro de cie ~os Hmit s, por vi·rtud de accidentes que a primera vista paredan incapaces d\ . pr<~ducir variaciones: as{ s~ ha visto que Ia destruo¢i'6r, de uri monte vecino alteraba por completo ~l clima dta tina localidad; de man era que, .repoblando de arbol_es. algunas coma:rcas en que indebidamente se habfa des ~ trrtido el arbolado, se han obtenido modificaciones .ia- .. rio .vora-bles en este sentido. lmp6rtanos, por lo tar.to, _ obr~ inspirados s6lo por el capricho 6 Ia utilida_ d de momento, y atenernos a lo que Ia: ciencia aconseja, reconociendo en el revestimiento y cultivo del suelo una impot>tante influencia modificadora del"' clima. · ''La influencia de las selvas sobre ·]a temperatura del suelo, dice Arnoald, ha sido expresamente estudiada por Eber . mayer (de Aschaffembourg). La ternp ~ ratura· media anual, Ia cual decree~ de Ia superficie a Ia profundidad y que baja meuio g rado de I a 4· pies, .es todavfa o:as baja en los te rrenos poblados; el gr do observado en Ia profundidad de· este es .ge neralmente _2 I por l jQO mas baja que e n el suelo descubierto, en condiciones por lo · demas igual es,'~ y tam bien ai'iade: ''De una rhanera general se puede aclmitir esta f6rmula ya anti ' gua: qu e el revestimi ento vegetal dt l suelo impide el acceso de los rayos del sol, 'pero es ta i)ien un obstaculo a Ia perdida del cal6rico .de Ia tierra ; por co nsec uencia atenua los extrcmos de Ia temperatura e!1la superfici e . . Las observaciom:s agricolas de Mont ouris indican bi t n Ia influencia del cesped con . relaci6n a Ia tem1' eratnra. Las mfnimas son mucho mas_.Qajas e 1 Ia superficie del cesp,e d que a Ia altura de dos iPetro{ bajo resguardo." No puede negarse que sobre Ir s condiciones de

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vida 'del jfbaro noj e · da o inAuir de un modo rm . cho '!las efi az que s bre Ia determinante an tnil• r, y c~mbtarlas ~ tal pun to, qlf de enfermos se tor1,1en, no· dtgam.os ed 1campestnbs. ~e Ia robustez d aquellos de ' los, cltm.as ltemplados, pe o sf en hombres relativa· mente vtgo OliOS. Y-· que.esto 'no es 1tl't6 ico nos lo demuestra la ob~ ~er:~aci6n de lo que ·pasa a nuestro all rededor. En Ia Iapttal, y n?tese q~e j ele imos una poblaci6n en que ~1 cal_o r domma cast t~d~ _1 afio, encontramos ju9to al ~egro y al Iljlulatb, cof.!pl tendo e_n los tra~aj9,s· de car-· ga y des~arga del. muellel carretaje, albafitlena:, herre~fa! etc., al euro~eo y a! criollo blahco i y entre estos ulttmos .algunos Jtbaros Jue no tienen el aspecto de • • .J • enfermos.. 1 1 I Multttud de strvtente de ambos sexos han acudi~o·· ultimamente a ste !centro 'de poblaci6n eu1pu1os ~or ~~. crisis a~rfcola; casi todos eso.s desgr-atadosJfbatos llegan a n~estras casas anemtcos· mu hos 'con ll, vientre recreciklo Ia 'respiraci6n anh~lante, ·ansones aun para las1fae as n1enos fuertes del servicio. Durante -Vos primhos di s Ia atimentaci'6n les hace ~afio; tod~ l una s~He /de t as~orno$: di~estivos se pre·Seqta en ellos a cau~ del c mbto radtcal a q.ue·se some ten su~ est611!1tgos m~l.habi tu dos; ac~so ~e les desarrollen ·oalenturasfntermttentes; n una palabra el sirviente que se qq"'s--eo.tra por Ia puler-ta es .un enfermo Pero este enfe~~O rlesiste e] CR bio de regimen, SU est6mago se acostump a a los hasta en 6nces desconocidos alimentos, y a Ia regularidad' d las co midas; el cuerpo se acpmoda a. 1reFlo~ar . n n ejor cama y en mas abrigada ~~sa 1 Ia tnte mtten~es e . curan, y al c~bo de poco tte.mpo ahuel jfbaro c01or e cera, incapaz ·p ara el tra"' baJO, .se ta vueJto .roi)ust , agiJ, ha Tflejorado de color, 'r. basta ~u. aspecto ge_ne al es mejor que e) ·de los ha· bttuales/ eemos dd Ia ctu <\d. . h _No m&n~s _sig]nificati o es el terce~ hecho en que 1

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nos apoyamos para sostener nuestro ·las milicia,s disciplinadas,· suprimidas por motivos que no he,mo~ · de analizar, con perjqicio de los habitos viriles de los campesino~. Compuestas estas 1 tropas de jfbaros que vivian en sus casas, con Ia 6nica obligaci6Q de onc:;urrir una vez~r semana 6 cada 1'quince d\;ls al ejercicio, hemos de c venir e~ que su aspecto marcia! dejaba mucho que de . ar; sobre no estar convenientemente equipados, paredan ·uha tropa tie convale~ientes, casi en su totalidad; · pues bien, esos mismos hombres, a causa de las necesidades de la guerra de Santo Domingo, fue preciso utilizarlns para el serv,icio de guarn ici6n de San Juan y de otras poblaciones de Ia Isla, y al clima rudo de Ia Capital vino un bata116n de milicianos, que desde luego fue sometido al r~imen militar de las tropas de Hnea: acuartela miento, buena alimentaci6n,, vest.ido apropiado con uso forzo de calzado. AI ejer_cicio se anal sucedieron los ejercicios casi diarios, a) descanso en el bohfo, las guardias; en una palabra: el cambio de genero de vida fue radical.' Hubieron de prestar · un servicio . arduo y desacostumbrado para ellos; porque como s61o eran cinco compafilas, unos seiscientos cazadores de milicias, y las demas tropas estaban · escasas, sobre ellos pesal:?a todo el servicio de Ia pl~za. No obstante esto, cuatro meses despues de sotnetidos aL nuevo · regim'en llamaba la atenci6n general el cambia veriflc ado en· aquellos hombres: ningun~ persona extrafia hubiera podido entonces, por el s6lo /aspecto, distinguir los soldados de · milicias ' de los otros. El color anemlco habfa desaparecido. robustecierbnse notablemente, y en· el Hospital Militar· apenas h~bfa, milicia'nos enfermos. Resumiendo: a<ijfellos jfbaros, en muy poco tiempo de buen regimen, se rehicieron organicament~ · y a~quirierori Ia gallardfa marcia} de los soldado'S espafioles europeos. -.. · Estos hechos nos l>arecen elocuentisimos para.

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EL CAMPESINO PUlRTORRIQ'uEilO.

probar lo que ven cH ~ a .rlo' es el cu pesmu; y no e.n sam,os en consignar eSt01 plleS freCUPnr·pn·Jp he oido dec ir: "~Que hemos Ide hacer co uencta de este clima tan debilitante ? E l j como lctebe ser, y ello no t~ e . reniedio." e. tie ne; pu es so bt~e otros rhotivos · ck_sca:nsa mas . ncipalmente Ia decadencia . 'y u eb~ de ello es que entre fisic:a que p e.s a misma debil · encontramos ejempbres de hg.mbrfs fu e · St au higi peo clijeramos que ·e n los campos de Pue ntre labradores, se encuentran las natu res; que !a poblaci6 n 1 ural menos que Ia urbana, .ene nte; porque si bien es vercampos, se desconoce . Ia es, es precisa men te en el ntran las personas mas sa . fisic,as mas notables, el es; y si entre ·nosotros no que ,a las condicio nes eli - · te inferiores a las de los a el desconocimiento de Ia nero de vida en· completa les preceptos higienicos. ino cambie de modo de taci6n y sus c~stumbres '

os en las nociones de higie~e,l qu~ les hagan l cuan mal sana es el genero de vida que en s s padres, y as( influir en que 1este sea susti1 por tr mas racionaL "El nifimes el'padre del h~bre," ha dicho Woi'dswor~h ; . el nifio es por ~nto el terreno donde nuestra Jabot debera actuar para que se fructifera, pues como dice Fonssagrives : "el terreno esta vftgen, la tabla estalisa y Ia higiene puede labrar en ella, con entera libertad; su programa de educaci6n. Ell nifio e~, entre sus manos, la materia de lo factible; es el pedazo de marmol de Ia fabula, del que saldra. una estatua viva, her·mosa de fonhas, armoniosa de proporciones, en Ia que todo est'ara colocado y dispucsto para el vigor y Ia longevidad,... 6 bien rma obra disforme, defectuosa, sin belleza, sin porvenir y sin duraci6n.'' E . ~ hermosa parrafo explica por que es Ia escuela .el fundamento mas importante de cuanto nos es dado hacer para mejorar las condiciones flsicas de Ia poblaci6n rural puertorriquefia, porque Ia ftJerz\ como antes indicamos, las medidas que tendiesen a ob)~-r aJ jfbaro amejorar Sl\ a)imentaci6n y sus habitos malsanos sedan un absurdo; y la persuaSIOn tampoco podrfa ejercerse sino acaso muy imperfectamente sobre un g rupo de seres no preparados . para sacar provecho de una propaganda CQnducente a esos fines. Hemos . de ampat'arnos, pues, de Ia educaci6n, y confiar · en el porvenir sirviendonos de ensefianza el pasado, cuyas consecuencias t9camos no solo oosotros, sirro pueblos que exceden en adelante al nuestro. Hig ienista tan eminente como el ya citado Arnould nos Io-dice respecto de Franeia: "La ignorancia de las primeras nociones de higiene, la pur!'!za y multiplicidad de las preocupaciones y supersticiQnes -mas ·groseras, constituyen e,h verdad u~a raz6n porIa · cuallos-campesinos no evitan muchas plagas que s6lo tratan de eliminar unicamente Jr .......- .

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ge neralidad de los.jfbaros ra dificultades; pero sf se gun tiempo! eclucando Ia gecosa de imponer un .s istema es practicable ; pero ed ude s~s padres Ia semilla que de escuela, adeq1as de los "''-'·!o'o"''"'loo!•VU or.dinaria, depe il)struir a

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.siem re amuletos contra el true curandbros y· fa'rsantes costra que ·a.parecen ' ven de prbtecci6n, IOJOS son necesarios Ia sal4d, etc." ~Q este cumJio de cre'encias, 1 tismo de que no puede si no ~I resu1tado ' ' ser cu}pable . Ja lg'e n actual? ~Que si no consecuencta leg;tirna ignorantismo en que' ha · vividd ha ta el dia baro, es el ~stado· de decacado? Por fortuna nuestro dencia ffsica que siglo ha roto con rutinas, y amparado porIa ciendt busca el de todas las clases en Ia eclucaf: ion; en nu mismo he~os logrado el l aument de ' ultimos anos, lo cual ha t sido ar ~1n paso tal en Ia senda del progreso, . pm· mucho que ablecimien'tos de ensenanza 1no satisfa~an & cumplid~ Jas exigencial> de Ufl pr~gram~ camp educ'l.ci6n. ' .I El re n1 edio no itido dudar~, es Ia escuela; I?ero ,e.,~a debe elll1i condicionfs para que sirva 1 a 'su bbj eto como e~ tL'"' u''"Vf• "El uifio ( deda el doctor Remol a r, c'atedrat' 'ene de Ia Universidad de I '· V,alladulid, prema perdido para la ciencia), desd i que .ti._ene seis los dace, · trece 6 cator. · ce p sa tnu,thas eli a en Ia escuela primaria;, ~c~o sera, nAuencia que sabre el ejerz<lr · Ia es Ctela, segt\n str.ucci6n, · su mobiliario y .. la orga izaci6n d se ajusten 6 no a los precttptos de Ia hi 1 f · 1 Refiriendo e ia del campesino frances este es~ado de casas, si excla 1a Arnauld: n91~1 . ren"ie_dio l · por lo merlos una garantia de meJoramtento e inddin rdo en Ia escuela •· I ., pr a enzenanz gratuita, obligade, ,n.~truccwn to y (~igamoslo te 1 en nom*re de 1a higiene) Para esto ,q ue la es~uela realice dos 1. lti~.

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sus <Fciones: r~, que produzca una instrpcci n ( :,, :, -com a. escrupulosamente · respetuosa de Ia verdad, _n !•.. sig:t [l;~s llbciones de higiene se aspcien a Jas Jec/"i ll.S tl·.:! COS S Y hechOS (sabre todo agrfcultura e higient I 1· , al ; 2~, que sea ,un ejemplo Yt[ una aplicaci6n patente de Ia higie ne~ 11 . . ' \ Pero mientras qi..1e Ia ~ducaci6n realice su obra, ~ hemos de abandonar al camp\&ino a su propio instinto? N o ; todos los medias racionales cap aces de hacer penetrar en la familia jfbara costumbres mas apropiadas. a las conveniencias de su salud, 'cleben ·adoptarse. Quisieramos escuelas de adultos, a ser posible, en cada barrio rural. Con perseve ran te sol icitud llevariamos a! animo del campesin o las n ciones de cuanto le fuese util conocer; entre otras casas Ia co nvenicnc i,a qu e le repoTtarfa el aposcntarse mejo r, e n casa mas ab rigada, bien situacla, de mas n{qn c ro de co mpartimientos, limpia, .en Ia qu e t"io le sirvi. ra al p;-opio ti empo su dormit rio, de dep6si.to de frut os . Ilustrarles, aprovechanclo tod os l'os recursos para hacerles comprender las ventajas de vestirse mcjor, de ·calzarse, es, no solamente tra i>;Jjar en bcndicio cl esas pobres gentes, sino ·tamhie n contribuir al dcs::t rroll o de nuestra cultura en ge ne ral ; que "el traje, co mo Ia arquitectura de un pais, pe rmite jnzgar del es taclo social de sus habitantes." L . Bien aponsentado y bien vesticlo el jlbaro. neces itarfa ademas sustituir su actual al im entaci6 n por otri mas ~ reparadora. En Europa Ia alimentaci6n, casi en todos los campos, esesenci"almente v'egctal, pero suele intervenir en el~a Ia grasa para compensar e n parte Ia falta de carne; si n Pm bargo, recordamos que· en unas n~tas sabre Ia higiene provincial de Leon, escritas por el Dr. Garda Ponce, her o: ido lo siguiente: "Muchas, mtlchfsimas aldeas de ('r,ta provincia tienen por· unica base de alimenta~i6n ge Pe ral un pan mal amasado, mal cocido, de harina negra de centeno, y algunas patatas y verduras ·que se

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de en otrus algo mas · import ntes. Mu~hl ald as hay don(le ni a6n el mal pan se come, y este e suf tituye por patatas y •"Cole: ." Como se ve, el prdb'I rna die la alimentaci6n insuficie ll te· ;no 1es nue tro s o, p(ero· como el nuestr e~ .; que no~ importa e t ' diar en estos mdmentos, ft el n • ., re(~rirrios, .insistientlo en d~j'!r sen:ado j que .Ia ·: li n~c ,·. . tact6n en los campos de 'Pt1erto Rtco es cast ex d :1-;1v.mente vegetal y ~ d esc so poder l utritivo pur :.,, comun r • 11 . Mucho g~narfa el ji aro si pre triese Ia a rne a\ bapalab ; si aso ias~ arro~ y mejor al maiz, ya ·que no siemprb Ia car e frl!sc , por lo menos un poco de tocino; si .1en Iugar de1 pe ca o salado y el bacalao que veces codsume de , mala c~li ad, t ptase por el tasajo, de todos mG>dos l algo mas ~u itivo y que pue<;le adquirir a un prbcio c6modo. . "El ideal de Ia a imen aci6n serfa, segun Armould, encootrar . para cad dia una lmezcla de sustancias aHmenbcias tal' qub, on Ia lmenor .cantidad de cada una, el Juerpo reciBiese t do Id mas completaniente y e n el · mas . completo equilt±rio todosclos materiales de res· :tituci66, sin fatiga el e~t6mago y sin perdida eco n6mica." I ! Cual"\ lejo ' sta ~e este ideal Ia' alimentaci6n ' Ide nuestros jf~aros! Si a guno come lo bastante para restitt* sy fuerza~,- s a eneficio de una aliinentaci6n vd'lumiposa que fatig el e t6mago y que tolera gracias all h~~ . . ' ~mparese Icl: lime~ taci6n , de Jnuestro lahriego e~ri 1~ 1 ~ un ro~us ~ a ricultor lorenes, constituida pr6xtmarnente -como ~tgu : .

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No hay punto de compara:Ci6n. Ellabrador puertorriquei'io acaso no te nga necesidad de una raci6n al ime nticia· tal; por su or!gen y por el climp. que habi ta no tiene que satisface r exigencias organi'cas in}pc~ riosas; pero no puede negarse que su alim,ento actual es insuficiente, y le convendda, y facilm e nte lo podri_a conseguir, adoptar una f6rmula al!ment!cia me· aCQmodada las necesidades nutritivas y a 1as con J. dicion es del trabajo. Y no es solame ntc del interes exclusivo del jlbaro el alima ntarse mejo r, sino qu·e a Ia sociedad toda le importa qu e as! sea, po rque un trabajador que se alime nta n-:a l h ade buscar fatalm e nte en el alcohol, que es ut. :.~ .... : nto nervino, las fu e rzas y energicfs que no )1H.:J e p ropo rt iona rle una a limentaci6n in suficiente; ' , d'· ~ ta in eli na._,6n se va fa.c ilmente a! vicio con todas ; us tt·rriblcs ' Pil ·ecue nci as. Supongamos que, comprendida es ta necesi@d, se · 1 ·j.., : r,L . li COiltra r un a raci6n alimenticia conveniente 6 por lo menos muy cercana de Ia conveniencia. ~ Gomo se f1•n nularia? in cree r que vamos• a. dar Ia soluci6n definitiva dcl ·1) oblema, nosotros propondriamos una bajo las ba~ scs sig11ientes:

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Grasa. Hidrosarbonados.

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6 onzas de harina de mafz cuestan . · I ~ centavos -. ....... •" .... . . ..•.•• I ~ 4 ." . de arroz " ' " 3 " -" de habichuelas . . ... . . . . . I ~

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biendolo calculado a tipo alzado y como se adquieren aquella~ sustancias al por menor:

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de de de de de

carn·e ._·. . ... •\ ....... . legumbres. . . . . . . .. . . tocino . . . . . . .. ·. . . .·. . . q\leso . . .. . .. . .. ...... . nianteca . . .. ... . .... . Total .. ....

ve, no dista mucho en sus Mo ~schott, de que hablamos en estu · to:

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H rn l!OCARBONA DOS •

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~ ' la · o it, quien quts· ;ra ai obrd: ro : HIDROCARBOYADO!!.

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no es un arreglo caprichoso el f[!i(! '6n a titulo de. una de ta.lt,:P; · lug~r todas las sustan .ias jfbaro y con elias pueclf: aceptable, y a los cua .s nos; aderha.s, todas estatJO ·l • . 1I como ' se 1 de d· -:.t.: 1a'b nego, no es dd,rbitante, au n '•la-

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Si por habitar los campesinos lejos de las poblaciones Ms es embarazoso adquirir cada dia lacarne fresca, no es dificil conservarla con una preparaci6n cualquiera; ni hay motivo alguno que justifique en la casa del jfbaro la carencia de aves de -corral y de otros animates domesticos con que suplirla . A la suma qoe hemos obtenido como precio de la raci6n, habrfa que ai:iadir el valor de' la sal y otro§ accesorios de Ia preparaci6n; pero. muchos de los condimentos pneJe ult' varlos nuestro campesino, y aun las mismas 'tl .,tan rt3. S principales-legumbres, maiz-para las ne. ccsi 0 '.co; de la ca·sa, podrfa obtenerlas .con su ipropio t r<1 bajo. si n perjudicarse en el que verifica a jornal. L3 JtJant..ca, el tocino y algo de carne no le serfan""oneroso::. si im itase Ia costumbre, seguida en algunas comarc;rs es pafiolas, de cria'r un cerdo para sacrificarlo y ·uardar 10 necesario para el consumo de la familia. Pur lo que atafie al ·Gobi~erno, t6cale papel esencial en 1a resoluci6n del problema que analizamos, sup imien ..o 6 reduciendo los arbitrios 1 sobre los ardc · )S de consumo de primera necesidad. ' · · . " :.ntre todos los impuestos que tiene la Na<:kn, el de conaumos~como dice muy bien el Dr. Hei·

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naodez lgl~ as en s disdur o leido en la Socieda d d Higien•e ,(I)-debe er .po"1lo }nos reducido. E n bu ~ n hora , que la lindustr a, el itrte y la ciencia contribuyan •e~ruitatiyambnte ale anta~ las darg::is del Estado; pero 1 e"h ·lo~ art~c Jos qu el .h .d!11blft consrme para alimentarse, por lo meno . en aauell'ds ' quy son de absoluta necesidad, ~o pare e nat~ral ni razonable exigir impue~to a:lgud9." . '. · I "Si Ia i dustria la· ciencia . 6 el arte han contribui- · do en raz6n de ' us · re '·olecci9nes, el comercio ha pagado a} COJ:l)prar el ar 'fcu}o industria} mas e} importe de la .contri uci6n , pero como el comercio es industria que rio de ~rodudto al ramo, por raz6n de esos r.endimiento~ es dar ·que tdebe contribuir; mas el consumid~r, ell ~ivient que ~ome1 ~que cobra por haber comido?. ~No l1a agado, al comprar su comestible, el .precio nat l de e te y ·Jos recargos derivados de las tontribu~iones? P es as~ como el hombre no paaa, ni pagar debe imp esto alguno por Ia ropa que cn~ ­ pra para su luso, a 1 es antisocial pagar t:IJtttribuci6n por comer. Esto e uival~: a d~cir al homhn.: que n ' tiene· derecho par.a ori~, . puesto que el suiciJio es un crfmen jus~lsimame nlte reP,robado, y disp ut;J ll t· d dt.: r ·cho de }a vida; porque no Se puede vi vir Sill COtller; }' ·por C?l11er 0 s6}o h y que pagar e} alto !JI'l"l' iO "lLW Je dia en dia t~man"•l , s ~li~1entos, sino un ir'tlpu e.-.. de consumo_, itfJpuesto veraadero en toda,la e:w~n siv ll de Ia palabra ',· · por ejempl9, ali nJcnt "E.n.J>uerto Ric , ·Ia tan esario1y tan · 'til; e tarfa barata como en nit •"·.• tna p'arte or dir unstft cias f: vorables del suelo, desde pri mera introqu~tci6ild ganaJ o en la isla hasta"la fech a,...l ste ha prosperado· de odo t l, que hemos podido surtir a otros pueblos vecin s; ces~ Ia exportaci6n, coincidieHdo C?O la baja/ d~ pre~i s del Lucar ·y Ia consiguiente c< · . --:I ~ . I I . -- -

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versi6n de algunas haciendas eri hatos ; con sto baj 6 d .precio del ganado considerabl e~ente, no obstante lo cual en casi todas las Garnicerfas de la · isla se vende· ca1·a la c~rne, gracias a los exc;sivos r.e~argos munici.pales ' que pesan sabre este arttctflo. St sabre e~ no 1pesase tan enorme contribuci6n, y se suprimiesen todos· aquellos procedimientos qu e( obstaculizan Ia matanza y ff• ~ r~c_e n las combi~acione~ de los especuladores ~n I''·JLUCIO del consumtdor, d' seg uro que Ia carne est.~· i· en Puerto Rico al alcance de las fortunas mas re- · d 11cidas, porqu e no hab iendo otro media, · como no le !· Jc r nsumir el ga nado, sino ll ev andol ~ al mata._, ·t. la : bundancia abaratarfa el producto favoreci~n ·1_ • jJlH' C;Ste, redia la mejor alimentacion de} campe'

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1.n Ia formula propuesta se nota Ia ausencia del : ·· .......,..tr t rigo, omisi6n que hemos cometido exprofeso ·' \ pl"c r mas accesible al pobre dicha rac i6n ali me nt: p1 te·· por lo demas estamos convencidos de que a! tl'•' t" l\lc ;2.· usta e\ pan y Jo a:dq'Jiere cada vez qu e SUS ·n, · 1r 'l•.' .;e lo penni ten, siquiera no sea de bu na cal ida I; Je 11lOdo que, a poco que los derechos fi scalcs se . modi,tt ,t~t· n , la introducci6 n de Ia harina de tri go autn ent.Hf . y se podrfa comer en Pu erto Ri co pan fabricad o con barinas arnericanas a .un pr.ecio compatible con todas las fortunas. Pero, en fin, · le hemos sustituido con el .maib cereal que el j ibaro podrfa consu mir e n mas ·can ticlad, desechando la preocupaci6n de que es caliente. El n'l't\ iz, en cantidad proporcionacla, sano y bien n~aduro, no puede ocasionar perjuicios a Ia- salud, sobre todo no constituyendo un alimento exclusivo. En la raci6n que venimos analizando hemos mezclado verduras y legumbres, abrazanclo en estos nombres todas esas sustancias que el jlbaro tiene tan a mano en -nuestros campos-;-platanos, names, papas, habas,' cas_tafias, etc.,-y hacienda uru;alculo aproximado de_su 1

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lase algu na ftuti.Y p~o,o de ca~e l on leche, qu1 ~'>­ un~ e~celente ~:- tda; baJ~1 ~al r_egtmen, . no dudam os que el campef l' , o p ertor,nquen? cambtarfa dt! , h pecto. 1· . \ ' Segurhm~ te qu algu~en habra sonreido .'co n dt's consuelp cuaocloi hemb~ . dic:;ho que el jibaro podra ,' ,; . tivar en un huertecillo alrededor de su casa muchas c! ·: . , sustancia~ gue hemos tndicaldo; as( como criar el c·~r '1,-. ·tc. , y habt a pehsadd : "t1 o eso que no enl:ra e ! · ::. ibitos dell cam .' desind, es i 1posible que lo adopte. por q ue las c,o ntrib~ione aca arian con el. " Por d t·';g-ra cia tenemos ~ e torlnar n cuenta esa circustancia; . deseariamos Je · des parel:er toda contribuci6n sobre esa clase' de product s, a no ser que fu ese tan leve · . <iJ.Ue en ~da la(n ino ase 1a. buena v9luntad del campesino. JEstamos pe fectam ehte de acuerdo con el -Dr. Garda Ponce, 9uando · en el antes citado trabajo di.c~: "Suben 4 1tal p11nto lets car:;as qu e pesan sobre Ia ~~ri­ cultura, Ia h~retlad Ia lindustria, que np s6lo tn e! t:ln a esta y al eslirhulo del tmbnjo, sino que a niquilan a Ia sociedad. Sil ~o es lposible gobe;nar sin contribuciohes, con tantas jpuede Ilegar el dt~ e n que no haya a quien gobern~r." L~ N aci•6 n debe enriquec!'! rse con Ia~ ec~ nomi ~del T esorb, y bo con las cargas del cont'tip~ente. JV..lel nbcJe sHa dd fruto de su trabajo para Ia 1 t bnserx._acion db su t ida y salud, fu b te de riqueza ,Y •· pod~fo ~e los ~ue.blbs. " · · ,. . · tudieJe ~on d.bseo 4e acierto ; par Ia Adrninistra. , ci6n. est )asub t ·, y ~e ve a· c6mo d posible descargat de cierta co nt'r1buc i1 nes ai pobre lab rador. E I catastro, : o"t hecli.o debi~dm ente, ac;:tsq c;lescubrirfa riqueta imponi". ·lL~.>bl~ sufici ·dara. ust~tu,ir la tribut11ci6n· que gravit~ ~- •. sobt~ loA infeli e~ q e . n~ pueden .mantener fuera del 1 . alcance del OJO h scal su espasa prop1edad. G::~~; e! 1 u ·iii<;> el go pi.erno, cotno herr'los dit hO; y

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··r·oble rn a de la re bO'eneraci6n de la familia ru ra l bori r · . :ia· no parece ta n diflcil de resohlfr. La ihstruc. ci6iL Qel bmpesino, elevandole en .el coi1<::epto de sf propi' pred ispondra a adoptar mejores costumbre~, y la 1 t~:t. . · 1e· ensefiara que debe ser s6brio en las pebidas alcoh,6lica · y . aur. ~esechaf aquellas .cuya pureza no t\Stt! O'aranticla, porque en la cuesti6n del alcohol no solo h~y qu tem er los exces s, sino tambien Ia calidad de la bebida. . · En el apre11di.mJ rle la higie ne en~ontrara que los placeres del am or dc~ hen se r satisfechos· sin ·desenfreno, y comprenclu< , u, : la. uni nnes entr(:j parientes son .. disparates e n pc rjuic' o dr Ia prde, que a menudo nace enferma ; Ia ro nsa n[!L in 1·, . . ,· ue no es un obstaculo en nuestros campcs pira ]:; 1 niones legftimas e ilegitimas;"'es sin duda C:t !g ur.a 111 mal g rave qu e nos irnporta cortar, par el bien de L~ clescetidencia. . 'l;odo es to, · bien lo sabe.mos, es 0b.ra la rg:a.; pero no nos desanirnemos para caer en el mtsmo vtcto que criticamos en el c<!mpesino, en esa imprevisi6n y ,ego ~ s mo que Ie induce.n a no se mbrar lo qu e no pueda ej ll11SI110 · cosecha r y pronto ; se rnbremos y q ue recoj a n las g ene raciones ve n idcras. La g imnasia en Ia escuela . es n ece s<~:ri a y ara Ia obra que acons·ej.a mos ; el profeso r, sin ser g1~n as ta, puede a pe'1a costa hace r que sus disdpulos se desarrollen flsica Ia . par que intelectualme nte. A p a~e de esto, los · ayuntamientos pod rfan instituir certa me nes publicos de gim~asi a, como se verifican ~xame nes p ~ ;a conocer el adelanto intelectual de los nifios, y tamb1 en asignar premios ala familia jfbara que presentase nifios mas robustos y sanos. . . La propagaci6n de la vacuna para ·llc.j :lr las eptdemias de viruela ; la construcci6n de r. ,·:•ale s, (') S_,desagiies, las plarttadones de arboles, la dr~s~l'(l \1 (. J, de los pantanos para acabar con el palnri.i m, '. t ·n, _le> ' i::;l.ac:i6n sanitaria, de q~e h~y care·~l! mo , ~·:rara ev i a los J

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desastres de Ia alime taci6n malsana, 1y que pr v.t· , "~· ·los jfba~~s contra Ia ·codi~ia de los mercaderes poet. .crupuloso en vende comestibles cap, ces de al te rar ld 1 salud. Reglamentar las ind strias mal sanas, S11jetancl0 un plan higienico 1 co strucci6n d matader0" hq ·. pital~s, . cebenterios, J tc,; ,·~egular el usJ de las curri <' n tt~s de agua;ldar protecci8n lbs nii'ios, he 6quf una ~;t• n t: dt: medidas Flue son un eber de toda sabia administra1 ci6n. . j . . _ Htgtene y med i da~ de protecci6n admtntstra~t­ f va; instrucci6n y estfntulo por me~io de recompensas; tal I .es elmo~o de llegar a algo positivo. No pedimos una l obra de itanes,· es sbncillamente un plan racional que . al t:abo 1a de traduc · rse , en beneficia para el misn~o gobierno que recoge a el fruto, en el aumento de Ia · prod~,I ccion imponible que necesariamente debe seguir a Ia robustez y salu de los productores ;· pero c-· unqpe Ia obra fJcise mas ard ta no desistirfamos de pedir que se l_levas~ a cabb en ie n de una' sociedad . que esta pidien.do neformas pa a ostentarse. tal como debe ser. ( E~ige algun sacri 1cio el agregar a Ia ensei'lanza el apren izaje de Ia ·] igiene ? ~ Acaso el au men to de escuelas no coinci ~ n las nacion es cultas ton su engrandeci n.i,_ento?· L i pr6tecci6n de tina dase ignor"!..n te, ~n > ~s un deb r administrative? Cc:.s · premi~s, Jas 9~ de saneami nt9 'd ei.suelo, Ia gimn'asia, ~consl.Jmiraln de peor mane,r el dinero que otras obras que se 1· · empre d n bela dia in justificada utilidacl? · Los\1 rem e~ ios q e hemos propuesto bajo una forma elemental • no ·so$ diffciles de llevar a Ia practica; si no se r' ~l tin·'1,1. esgerarido el remedio del cielo y se empie7 :1. ~~ ubrJ.. los resultados no tardaran tanto en . . obten ~ r · com) p l. 1 !amos figurarnos. DecididameR. te ya es 1i tn ro de r. c nsar en el mejoramiento de una .. 1 clase in_,Rorw ntc clr-. 1 . soci edact_ pue_rt~rri~uena·, · y ?~jar ~ de )ad<;> /las ):mrnta 'ton '[, .Y recnm~nactones· muttles

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qne no mejoran nada y acaso culpan indirectament~ que mas· descontentos se muestran con b den derlcia d un hombre inculto, que hasta .aquf ha vivid o sin otra guia que su propio instinto.

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todas s deja que desear el desarrollo ino, en Puerto Rico este mal intelectuaJ del desconsoladora. Bien es cierto es de un~ que ·ha babido ntes motivos para explicamos mos, atra~o que no es mas que el atr-aso Hue dep Ia lentitud ·con que se realiza .. el re1sult~do l6gico del pa.fs ; pues como ha dieho el progr11so gen . Don Jose R. A bad, en su Jfe· acertadamente el F eria-exposici6n de Ponce, "Ia tn01·ia acerca d~ l. tura es Ia historia · de Ia Civihistoria de Ia A de esta determinan los progrelizaci6n; rsos de nuevo misterio de Ia fuerza de Ia C1W~C11jliV a los a rca nos de lo . desconocido bre, ha sido una nueva conquissocial." · ndudable que Ia cultura de Puerto ""·auiiU muy pa\.!sadamente; el desarrollo iclo <:uardar, y as! ha sido en .., ·o n con este tardo incremento ;. ,.. civi!i t anores. Mas el atraso j< t' e rra noes sino una conse-; ; Ja intelectual de l9s agricultores, deducir. de aquel e1 poco

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camino que en Ia senda de su ilu. tJ·a•:Ion ha .rc: corrido el grupo que venimos estudiando. · · · {Al,jfb~ro hay que asignarle papel es.e nc talfsimo en los a'delantos agrfcolas, porque es inn egah q ue ~1 esfuerzo del th?.m?re de mejor . lnntad y rr• :\s ve.rsado en los ~o~octmtentos agron6~cos fraca~~ ,r;i..a i llevarlos a la practtca se encuentra con ora.w wutues por su impericia, . 6, .lo, que es peor, ebeldes a todo lo que no sea rutmano. ') · En el" exafii.en que empremie.m os es, por tanto, acertado investigar las practicas agrfcolas del bracero desde los tiempos cercanos a Ia conquista, y compa; rarlas con las que actualmente ha adoptado. AI escudrifiar en Ia historia la marcha que la agricultura ha seguido en nuestro pals, nos encontramos huellaT yerdaderamente. asombrosas. En el siglo pasado, el !lustre Fray fntgo Abad, autor de la Historia de }\uerto Rico, decfa en el cap(tulo titulado Estado de la .Agricu 1tum de e1~ta Isltt: "La Agricultura, que Ia pnmera de las ,artes y Ia verdadera riqueza de utl Estado, esta muy en los principios en esta Isla. . Por Ia mayor par~e se reduce. al cul~ivo de las legumbres y frutos de pnmera necestdad, sm ofrecer al comercio objeto digno de atenci6n. · "Apenas conocen instrumento, ni medio. util para ejercerla. Con una hacha, 6 ·mas regolarment~ con fuego, bate.n los arboles. u n sable, que llaman ..machetej acaba de desmontar Ia maleza, y limpiar Ia tie• rra; con Ia punta. del sabl~ .6 de u1i'palo hacen pequefios .h oyos 6 surcos, en don de ponen la plan ta del tabaco, caf~, •arroz, cazabe, phitanos, maiz, frixoles, ba• tatas u otras legumbres . que son los objetos de sus cosechas, los que dedican solamente .algunos pedazos de las tierras Ilanas." C~mo lo hace notar el c~ment;ador de Fray lni~~ el erudtto Sr. Acost11, en .esa epoca todavfa el lalwador

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no, ~que perfecci6n han alcanzado S).lS liCt:Jl:;' ]ios cte )aqranza? (que.conocimientos tiene acerca (k la~; formas de cultiv?_? '( qpe aprecio hace del empleo dP ·, o · abnor~~. y d~ sus clases? (que sa be 6 procura saber de las condiciones de los anima.les que le son utiles? (que sabe de la selecci6n del cruzamiento, ae la influen ~· a del establo en Ia crian·~ za?\ (que cono;e· de.la· ~iversa aptitud de las tierras laborab.les? (que delmfluJO que ~s circunstan.cias meteorol6gtcas del pals determinan en su C).gricultura? (que de los fecundos resultados que reporta la armonfa entre fa p~odu.cci6.n animal y Ia vegetal? En una palapra: salvo lo rutmano, (que alcanza de cuanto la ciencia agricola ensefia! siquiera sea elemental, y por serlo se halle vulganzado entre los labriegos de otros paises? ,.. Hay que confesarlo con dolor; muy pobre s, :;in ~uda,...eJ. ca~dal de experiencia dr:!l jibaro en lo que toea a este part1~ular, pobreza que no por ser -motivada es men?s .senstbl.e, en una epoca como la presente en que eL ITIOVlffit6 nto Clentffico ha dado a 'la agricurfura l ey~s natu . rales que la han hecho engrandecer. · Tal defic1encia resalta evidentemeflte cuando comparamos los elementqs de q~ e se_ vale para ve'rifid'r su l3bor el campesino pue~tornqueno, C0~1 los que tiene a SU disposici6n e] l~bnego norteame r~cano, por ej emplo. Mientras que el y~nkee tala, ara, stembra y recolecta, utilizando para e~ecutar todas estas. operacion es instrurl!entos p.erfecc.w nados, a. beneficto ~e los cuales realiza su trabajo, hasta. con cterta comodidad, el jfbaro, rutinero fn sus pr.a~ t1cas y d7sconocedor de otros ape ros que los primtttvos,, se fattga ·en faenas que a aquel.le son faciles; y no ~s s6lo que el_labrador de Puerto Rico necesite produ,clr .mayor canttdad de tra.bajo mu ~ cul ar y que gaste· mas .ttempo en sus _faenas, s1no qu e a la postre los productos. con que la tterra cm·responde a sus afanes, acaso no rests tan ~ a comp~t~ncia de la producci6n norteamericana, o~tc:;,md~-gract9-s al empJeo habil de maquinas y de buenos mstrumentos de mano-con menos·costo.

· in·stru~~nt~ gue lo · salvajes errantes aus~ralianos u·san, segun fylor, . para plantar y desenterrar las raices comestibles, 6 ea de un palo puntiagudo; utensilio de1 labranza tan p rimi'tivo que se han encontrado .de el alguno~ ejernplr es pertenecientes a los prlmeros poblad<;>res del ~1und americana. Desconoc ~ r el ara··qo en ~I ~igl diez y en~ e·s casi inconcebible en un p~eblb civili~ado; si ndo as!, que en el valle del Nilo fu~ ya ~o!loc do, siq~iera fuese .rudimentario, dse bene6ctoso uttl d labran a, perfecctonado alga pot los ro mano~ y que despue de sucesivas evoluciones ha lie. gada len nuestros di .s a adquirir .un grado de perfecci6n notable, graciafaa las aplicaciones que el descuhrimi, nto del vapor a permitido hacer. · · . Pp r f?rtuna ~] omien~o de est~ siglo se inicia .el , pr!=>~ e!?O a~l culttvO de ]a tterra bonnquefia, a ~e n efic10, segtJh[exphca el Sr. Acosta, de la. supresi6:1 de algunas absu r~as dtsposicio tes como Ia relativa ·al abasto for zadq de carne; por virtud de la ·sabia administraci'6n deJ ~9nca bastante Llabado Don• Alejand\o Ramirez, y a merced de ]a c~d1 a de I 5 de Agosto de I 8 I 5· qpe favor~ti6 la inmigr ci6n en eJ. pals de gente entendi da en lias practicas grfcolas. . 1 1 ~sto flO obst~rhe, el adelanto es poco n.otable, comparado c.~n el floredimiento que en otras partes ostenta ~~ ~gticul ura ; es- :ran de· tal vez. ,teniendo, presente los tte\')lp.OS · que hem )S ~echo aluston, 1 perp no lo es P,ara e~c~ que ale mzamos. Corrobbrada esta nuestra afir~ i6n1[ por pe~;ona :.tan compe ente !como el Sr. f\bad,' quien~ di.ce refiriendose al concurso Jverificado en Ponce en ep ca re:cientfsirna: La Iex"'iMci6n de blatanos, 'Uto. ' 1<1 (~ ll[a~: y granos comp~en~-ida en la )~cci6n cu rt;r, odt¥ci6 1le todos [{)s dr;feGtrJ~ [ inhere1de8 y propios l ~ zv ?~ tdl cut' icaltu·rrt· n(,(h,Mnt~t·ria. Como se puede d dudr lJe · t$ta apreciac ·t~ n '. a senda del tl1hidamente• progreso p na. l1 .. ••i lc holl acla . i'lo rnuv , . 1. I . ,, por nuestr <1.m p ;;1 o: y as£ es la verdad. Veamos s1

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EL CAMPESINO PUERTORR19Ul.N!l. I ·. ·I I As£ se explica que ri.uestdt isla pagu E1 tributo a otros 'p;~.ises comprandole frut s como maiz, arroz, patatas y otros que la tierra orin tuefia puede prod).lcir en can tidad suficiente pa a nulaHos de Ia impo.rtaci6n, _·Y que a! labrador JJ. serrd d .ao c 1sechar con peneficio p'ositivo de sus intere' es, dec· diend se a pisar nuevas sendas en · el cultivo' de sus caQ1 os. Que el bienesta · del als depende en gran parte de Ia prosperidad de su agricultura, es una tesis que no ha menester dem straci6n. Preciso es, p~:~es, tratar de que Ia producci6n agrfc 1 la-reporte utilidades ciertas, en cuanto sea posi le ; y para conseguirlo, ·ademas de huir de todo cu nto JlOr deficiente en Ia practica pueda .disminuir lo' rodudible, conviene facilitar al jornalero agricola su . rabaj l', con arreglo a los buenos principios de econci fa turci.l: que en parte algu na . como en Ia 1zona t rrida y · concretandonos a m~ es­ tros intereses, en. P erto ico -dada Ia pobreza ffsica que hemos advertido en un buena parte de Ia poblaci6h rural, -es conven ie te a! orrar ,esfuerzos musculares excesi'vos a! hombre, para ue, haciendole menos fatigosas las operacione. de I l abr~nza, pueda ej ecutarlas sin que le atemorice lo r ad de las labores que por . m!cesidad han de pr cticar ·e bajo Ia ac:ci6n de este sol · tropical de una espfe dide~ que embriaga el alma, pero que a la v~ enerva · I cuet po. ( No es 1ndiferen c ped r en este clima al jornalero, mas ~~ ol horas , e tra ajo, n~ ~ue lo ejec;ute suave 6 rud ente; arar · semJJr r uttltzando el vapor 6 la 1 fuerza a-q.imal, con instn~11entos perfeccionados, exije 1 men S c1.ntitlad de trab 'o personal que eJ hacerJ'o com en los tiemp s pri itivos, teniendo que ir poco a p co para abrir n · j~ h~erfecto surco y depositar en e Ia semilla; pe :o Ia esventaja resalta mhs, conside ando que Ia I empe tura habitual de nuestro sue! no· pdrmite u des· .r 1ollo cons'derable. ~e fuer'f ontinu 1do por\ horas) .~n p rjuicio para

la salud ; dt;! m;do que, instintivamente, _el hombre· sienlc aqui re pugnancia por los trabajos muy fuert~s. Aiiadase a dsto Ia miseria organica del jlbaro, ya todicada,-y desde luego apreciaremos Ia importancia..que tiene para la -rique;Za agrfcol:t el que sus brazos ~ttlt;en los ventajo~dS sistemas e instru~entos que Ia ctvi1tzaci61'\ nos· ha proporciona;do. \ . Pero nuestro labriego no se halla preparado m aun para poder darse cuenta de Ia utilidad de los procedimientos modernos. N_o es culpa s~ya; mas por desgracia es asf. AI estudtar las clases )ornaler~s puertorriquefias, uno de los observadores mas con~pt­ cuos de nuestras costumbres, Don Salvador Brau, dtce: "El jornalero labrador ig nora l~s teorfas ~as rudimentarias de Ia ciencia agron6mtca; las dtferentes fases ~ Ia lun a y los peri6dicos movimien_tos de las mareas constit;tY~ para el, c~ mo _para . cast todos los pequeno,s proptet· os rurales, el texto s~grado de sus doctrinas. "Con arrojar Ia semilla en un su rco a pen as abierto par un grosero ara.do,. dig~o de figurar en un n;useo de curiosidades prel11st6ncas , cree, par lo cot~mn, el labriego de nuestra tier.ra, ha~e r practtcado, ~ cast co~ ­ pletamente, cuanto cabe practtc¥ en matena de agncultura. Las fuerzas de la naturaleza se el'lcargaran de 16 de mas." . L Nos pesa 'tener que in . i'ltir tanto n sefialar el - atraso de noestro ·campesino, preci sa m ~ ntc en lo ql.rt! le incumbe mas de rerCa; pero P. S cumpJ ir COn U11 deb~r hacerlo y lo cumplimo., con·o.boranclo lo que, . cuantos escritores han tratado este asunto en Puerto Rtco, han dicho antes que nosotros. . . . Si pasamos a examinar las mamfestactones de l_a indu stri.a, no seremos mas afor~a~os en el descubrtn icnto de los prog resos que · ankcla . oo;; :-,·,·· till_cst;'ra las rural. Refractario el ea~Sl•'" ;, •·" a no-.• vaci Sn, mira con desconfianza.J.M p( ::m, .: •fl· l ·~ a;; que ·,

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EL CAM'PESINO l>UF.RTORR1QUE~O.

en el pa{s, y hay q "\l(;rl . • .; · y sonrefr maliciosamente, d~m J ::. a r u..: • cuando por desgracia es testigo de algll.n .£: las t:rn presas ·prog resistas; ent6nces atl1ibuye ell ito a los inventos nuevos, y ni siquie a se· 'le ocu ni pucde comprender, que enl inu.chas de esta.s Jrui · intervienen como factores, ya una ilu traci6n ional incompleta, ya falta de ito, con frecuencia los ex~ aptitudes agrfcolas y de cesos' de la usura. y t'acaso Ia misma ignorancia de los brazos que ha sid6 rec' {.itilizar. . En las ma~ife , industriales que por . pequefias son cast us ~1 del campesil'lo pobre, tamlanto alguno de nota. Hoy poco nos esl dado selnalar sigue obten1endo, P.• or ej · las harinas de maiz y etc., en·cantidades limide arroz, las fpcula; dey tad~s y pJr proce :limie~tbs anti·g ul: lo mismo · hace para la obtenci6n :ie 'aceites como de coco, ricinp y otros, productos qqe trak ial merca p 1llenos de impurezas; el jab6n, llalnado ~ la tierra, . pone de manifiesto tambien lo ele .ental de estas pequefias industrias e!l nuestro pals. \ II Estas aprec1a :iones no son personales. Todo aquel que se hay;t ded.ic do a observar nuestra actual sociedad~ha podid , dedddr de sus observaciones que Puerto -! )'do esta- aun ~rl mantillas en lo relative a prriimtentos ind tstrjal~s; de manera que, si por ,su pa te 'e l'iaqrador 19o susti ~uye sn~ afiejas lrnalas prac1. tica ni mejora las Iespeciies vejetales que cultiva, ni se preocupa de1 l.os es~mcamientos de agua, daiiosos . a los terrenos q ue labr ha .i ndo a lo sumo zanjas al · descubierto que d sag.uab jmal, ni aprecia el valor de. lo.s ·abonos que d esperdi~ia mientras presencia impasihle c6mo se ago ;an ~s tierras, a las que sigue pi-· . do lo fJ:Ue ya n· u~ en dar, en lo que respecta af..ittdu..riJl .ue ad e .nl:lloga falta de discernim\ento. ·, 1 _ ~ ),rica~ )J, o~ !Oli utilizC}r los imperfectos y ·o.a.'ia'l'wJ .,r;

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anticuados hornos pierde en rendimlentos; - elladrillero sigue fabr~cando los ladriilos a mano; el carbonero, sobre cogtri~uir a Ia destrucci6n inconveniente de los montes y quemar sin consideraci6n maderCJS uti]es, si llega el cas · , persiste en h ac~ r sus viejos hornos .en los cuales el producto de s.u explotaci6n dism inu ye. \ La industria pecuaria nd se ri ge en Puerto Rico por ningun procedimiento cierhf.fico, y tan confiados se muestran los campesinos . en las fu erzas naturales, que ni siquiera las epizootias les preoct.ipan; el contag ia no existe para ellos : as! no es extrafio que por falta de ·aislamiento se desarrollen epidemias de muermo y de pustula maligna que cau san destrozos en esta riqueza y aun hacen vfctimas entre los hombres dedicados a Ia · · ganaderfa. E"ntre los productos procedentes de a·nilllales vivos 6 muertos que explota el campesino, los quesos-cuya fabrica i6n mas general es rudime ntari-a-son de buen austo, pero de poca duraci6n: la mantequilla, a causa de su defectuosa p~e paraci6n , no se conserva por rnucho tiempo sin aranciarse: Ia manteca · de cerdo no .pl..lede competir en precio y cantidad con Ia e.xtranje-ra, si bien Ia aventaja en pureza : Ia cera, an!arilla y Ia miel se recogen en corta cantidacl, sin que n 1dir: -,f·. 1·1ya cuidado gran cosa de .las abejas. Otras industrias rurales como los cj 1dno.; ..Ie cortezas, de bejucQS )' paja-sogas, aparr·j0-.,, ··est~ S y sombreros -- aunq u r~ . ··>') r \ ! :>, dejan ver ir~r tas hv•) ra bles disposicion·P.. di_11 :: . le scr alentadas: La fabricar · '. rl :• dt,l.·cs son frutas del'pafs, se red l ee i las conser ;;! :i de 11 ;1;'< ,_,jas, ordinaria y de mejor calldad, pasta d g ay '~ h : :, uca, etc., y no se ofrecen . Ia venta tan bi t: n ...:ondicionadas como fuera de v ·se::tr. 1 La p. 1 i ft cac!~·> , de la ytica, cazabf . ,, ha ·..-!c· ,1.0 tado mucho d ~ · de los tiempos indi · •: J·. tc..; • ~~ 'tt os. Otros prod uc tos. CJI!C: se presentan .· 11 f '' ,1ane'-',

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EL CA11PtSINo PUERTORRiQUE.'No. ·

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aso~brosos tnonume nt'u . libros de . piedra en que lbs

·de maiz, ba ata, et . que • I a dmtrar. 1 · Lo proP.io hay que decir de Ia · limitadfsima industria forest~~ f resina d~ tabanuco, Jceit~ de palo.-Como · hemos podtd ver, €7 tste· un atras·o notorio en todo lo que se r~fier a los diversos ramos de Ia producci6n agrf'cola, · at aso Ia •entable cuyas causas trataremos de expiicar oportunamente. . . Veamos ahara s i las casas que habita el ('J'rupo rural puertorri~uepo <:_orre. ponden con ~I pobre pr~greso que ~n ~I vemmo~ senala ldo, pues sabtdo es que existe relac~6~ directa entre el grado de cultura del hombre y. la vtvtenda que para sf construye, pudiendo deducirse de las condiciones de esta el des.envolvirniento de aquella. J?esde el refugio na~ti~a~ que contra Ia intemperie ofrecteran al horhbre prumttvo un arbol 6 una roca saliente, hasta la:s m dernas casas en · qu~ se aloja el hombre -civilizado d~ nuestro., dias, hay una escala ascendente q1,1e manifie~ta las g ~adacion es del desarrollo intelectdal ,de la. especie humanlL Marca el primer paso en las ~on~ trucciones artifi_ciales de casas, Ia sericilla pantalla mclmada, por el estdo de Ia que algunos picapedreros ?san para defenders~: de Ia acci6n del sol: sig uen a tan mperfecta def..!ns la1s cllozas rudimentarias de hojas de palma 6 ?e tiernos arboles, e infciase h.iego el pri. mer ~deltihto, en materia de construcciones, con las ohozas edificadas sohre pbstes ' 6 . paredes forradas de zar~q.-;lbdo y·.otros. gjroseros ll'ltate'l;a~e~. ,- A Ia cabana de ~a redondeada. y de techb eh '' P,abel16n, sucede. en epoc'~ de 1 mas pfogreso .-. ]a' l:te for'ma cuadrada y t~cho en c~ballete, a(poyado sobre las paredes y sosteotdo por vtgas; Ia lnadera seca es sustituida por Ia tosr:a al prindi pio y luego labrada. Nace el arte il rfa quel utiliza mas variados elementos de · cci6n ; e ntre otros el cementa: el ladrillo los misro.. y ll ega por ultimo 'el hermosa pe~{odo e~ que t;t arRuttectn a, en su apogeo, ha~e surgir esos

~rqmtectos

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de pasadas edades han dejado escritos los meJores 'y {flas hellos capftulos de Ia civilizaci6n antfgua de los-pueDlos. ' 1- Hecha .e sta rapidfsima excursion en el arte de las c?~struccior\es, dos ~era facil fde . apreciar, conocida Ia vtytenda del campesmo puert?rnquefio, · su estacionamtento, puesto que auh const\uye su bohfo de madera y yagua, sin que jam as emplee la piedra, ni · siquiera el adobe; y aunque se explique que .prefiera aprovechar para hacer su c~~a aquellos materiales que men<;>s trabajo le cuesta adqutnr, como son troncos, cafias, paja, etc., no podemos darnos satisfactoria cuenta de que esa ca ~ bafia siga siendo como en los viejos tiempos endeble, de poco resguardo, y sin ninguna comodidad, ni casi s7par~6n int~~ior que evite esa amalgama en que vtven padres, htJOS y hermanos, tan perjudicial para las buenas costumbres. ~ ~ eJ indio borincaho construfa p~C'"O mas 0 me nos ' como 1~oy con~.~ruye el jfbaro; lo cual basta para hacernos evtd7nte el pobre adelanto de este, quien, despues de tres stglos, en nada ha mejorado las condiciones de Ia morada que servia a una raza incivil. "Las casasdice nuestro tan,tas vec7s _citado historia~or Fray fnigo ~Ias construtan (los. mdtos) sabre vigas 6 troncos de arboles que fij aban dentro de la tierra a distancia de dos 6 tres pasos uno de otro,· en figura oval, c:Uadrildtera 6 cuarf,Tilonga, segun Ia disposici6n del terr~no: sabre dichos troncos formaban el p·iso que era de caiias 6 v~ras ; a! rededor de este pics<Yhadan las paredes 6 tabtques de las casas que 'eran ·aslmismo de cafias, cr~zando sobre elias al trayes m'uchas latas que hadan d~ las hojas de las•pal mas con.,que aseguraban Ia obra. To?as las cafias que formaba~ los tabiques se juntaban arnba en el centro de la caS.a afianzandolas unas coq otras quedando el tP'~ hy en;figura de pabell6n." .'· Otras casaS co'nst~ulad tambien sobre troncos de:

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arbo~es y de los rrii

E~O~QUE~O.

mat~ales; per~

mos mas fuertes y mejor disposici 'n. Desde Ia tierra hasta el piso que formaban sobr,. los troncos, dejaban sin cercar una parte que. servia de aguan: en Io alto dejaban v6ntanas corredot.:'.~s que h . dan de cafiaS': el techo estaba dos yertie!lt.e s! medi)£n un cabal/ete que ponlan sobre porciones cubier.tas de oja de pCllma. Toda Ia 'fabrica de ·CJ,quellas Jasas se seguraba, en Iugar de clavos, con bejucos silvestres q te son flexlbles y de gran duraci6n." Es includable ue estas edificaciones indias descul;>ren un cierto grad ·> de adelanto en los aborlgenes; pu'es, segun Ty lor, todos los viajeros africa nos convienen en que Ia casa cQn esquinas cuadradas indica un gran paso. en Ia ci ·ilizaciqn de los pueblos;"'.pero en-rontrar .a Ia raza qt e sustitu y6 a aquellos construyend0 y habitando iguale: moradas, antes bien significa un '<:J.traso, · toaa vez qu : los conquist<;idores por traer ideas de ·construcciones s 1peri9res debieron mejorar los ranc~os indios. Podrl .mos aiiadir que quiza no fue Ia meJar .de las cas'a s bor'nqueiias Ia <;opiad~, por lc£- .co.-.cruis~dorcs y sus desce dientes; pues leemo:..;· en W. Irving, .que, cuando los es afioles ·pi ·aron pot vez prim era este suelo, "~ncontraro un Iuga r indi construido como de ordinaria, al r~d dor de Ia plaza, parecida a un mer<:~do y COn una "c~ Sa ?7UfY. gran,de y bien t}onclttida," de "'odo q1:1i! como las europeos no habfan de Hamar bue~o a cual~uier ed!fi io de salvaj es, y tu vieron Iu gar de ex .ifi\h.arlo detentd .me.r;t!e, y de cerca, pqrque lo ha!1at 1 desierto, ca ~ ~pd ~!Iugar, potle mos deducir que los, abprigenes construian mejpres casas de las que p uede darnos ' ide Ia. ~~ eralidad de los bohfos priJl1iti\ o;:;, ~un imitad s po,r ~~ campesino de nu estros elias. Lo .defectuoso e ·Ia ~a del jfbaro coincide con un ~ namento tambien pobrfSJtr;n.O del interior de ella. La liam;,ca, I.Isada por 1 indiof' y mueble intli sp :..nsable al Jfba ro, acaso algun 1 cho de j\a,l)la ~. y raras ocasiones alga donde ·~1ntar.se., I ~s , casi t.q<jp ...to qu.:. en un bohf.o se c;l~

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•encuentra. J. o pretendemos hallar. comodidad( ·'"'' .~tro de lils humildes viviendas del campe'sino, J •C'r0 ir mlsero dt:i semejante menaje es de sentirse, tant( por .J o que revela de Ia cultura de su d.ue iio. cuanto ['O~·qu.e c mo dice .un higi en ista, el Dr. Biilandeau, no es u~rh1ferente h~bitar 'una casa qu~ agrad e. pues hay , e n l~s c~ndicion es de suficiencia y hasta e n · el. adorno de ~a 1habitaci6n una fu ente de go es de que dtsfru tamos sm darnos cu~nta y que nos liga ' a! hoga r, alejandonos de .peligrosas aficion es. . . . · Digamos alga acerca del le nguaJe. del Jfbaro,, ya . que la palabra, expre8ion tntrtl d 0 la Vldrt ~t esptrttu, como la considera Revilla, pu ede darnos vahosos datos ,.e n lo relativo a esta pa rte de nu estro trabajo. Es el habla del ca mpesino dcfectuosa. como .la de ~uellas personas qu e no han recibid? instrucci6n alguna; todavfa empl ea palabras ya, ?lv1dad~s en el moderno castellano, y Ia ln~puteza e 1mprop1edad de su leng uaje son notori as. A los delectus de _pr?nunciaci6n, que citare mos e n bre ve, hay .que anadtr un ci .rto., deja en el modo de habb r, deJO que, mas ' menos acentuado, pa rece coml'll1 de todos 10s habtt antes de Ia Ame ri ca espanola y aun de las Canan as y por lo tanto de los pue rtorriqu ei)os e n gen e ral, p 'I u que entre Jos jib rOS es notablem ente mas pro ll ll llCiado. 'Aunque en nu es tm· t"t n q·· , :.' "" se corrobo ra la qbservaci6 n de que l:t:, :; ; 1 ,1-1. li:t.!.'I W,t !.'" i \.· 1r .. n el ··a mpo hablan en aita \'()'l , . • 1 ::1c:11~o: ::· es ta no tiene la inten!'[J .td. ~: ' .~' · , ,~, . ''~ ·.I i ~; n e r al en tre la gf! nLc r Jct<.~.; J, ., Iiu <[LIC, ·i · · ~ .n . .s . a~·· Cl'.u to, puede e.'[Jli c.- . r 'I' cl .1 11p~ lw·c .,, , nto <:_Jrga nicv; al en~! c ,n·· ~· 1111 , ':lr.tl•.' :c<: : " ton ~ en cierto . . 1., '- .• pr ~d. ' m111 a n en d tono de yoz de . ·. ..,_. I 'dv-; graves; antes bie n J pue-. . ·d~n es' ,· . ·:· . cc:da-:; de barf to no, t~nbr y · ~, 'a;{lP contrilllvj il. } , . ·~ •.~ r ~I S las voces de fa,l$.ete• .

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'F.L'CAMPESINO PUERTORR1QU ENO. ,

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El alfabeto etico del tampesino carece de Ia · ·c sucive, asf como Ia ll, v, x y z. La c, a) unirla con 'las e e i, y Ia z, siempre las transforma en p, v. gr. serro, simarrcSn, j.a, sumo. Cambia Ia U en n y a veces en ~· como. e ?iaman, cabayo ; Ia v en b como en bira. La : d, final,1 Ia de, las terminaciones ·de los participios de preteri no suenan; asf dice: mita, compmo. La 1-r con ncia Ia arrastra dandole sonido de h co no en a; por an·oz; Ia 1' Ia co.n vierte en l muchas veces, o.tras en ,Y; v. gr.: amo1, . cajn e; y por ul- . timo, seg;un nos lo h<;cho notar nuestro buen amigo y excele1,1~e poeta n Luis Munoz Ri ve ra, a Ia s Ie dan casi constan nte un _sonido de j suave; ·por ejempl9: . loj, . p~j ~jtan . A veces ocurre lo propio con Ia z, !como cuan dicen a_jrJraoj par azomdos. La h es una j fuerte si pre, v. gr.: ,iace1· por hacer. . Si bajo su asp . ffsico, el l e ng~Jaj e del jfbaro esta lleno 'd e defec clesde el punto de vista ffsicoespirituClll, evidencia le ord in a ria Ia pobreza de su desan·ollo i6t~lectual, mucho que a las veces revele ag-u'clezas que dem a n una inteligencia facil de: cuitivar. Una vez hecho este breve exam e n, Vamos a dar comienzo1 a Ia in ~e bo-acio n del es tado en que seen. cue ntra'l)en Ia c1 ru n ' las a rtes utiles; Y. e mpezarermos pori Ya mas h Pr ll h , \ d.· todas : Ia poesfa. Producto est<Hie,__Ja im •: in .t i/H, · del se ntimiento, Ia enc0ntr.a,no.s, a ' I l l·' n<J· • · ·· •id;.\ de sus mejores· g alas, t:mbell~ cn n ~ ~ . 1•1)1 • (,. · •1 ral de Ia esponta neidad y sencd k- i'Jq u · ~: n · toc.l p a; L ~ os te nta Ia poesi:L pop ul a.r. En mucho:, oe lo" lll f"l' t' S jl os se descuhr una na · tu~lez';l{~ (:j.i, ~ , ·,. .,\ fa1 \ no '-' '>C' n l.a . . ··, v ;'/ naci6n Yi\ vi'" C• lh l no 1 ~ qns de S L;c , , ··:J t r .: t~~9ose de 111 ·ritl: n ak ~ ' ' J 1c u tc ]P. j • .:. ~_: . tr.uh~5, qmen es r <: " ' r- ~ . ( ' "· ' .wll ac; precin<: 't" Gotc " $,v n:oibl< ~ tlt:• tr ci 'm del . •o -;ea t u a de qlH~ t._ d -;l eza - ~~ 1c_~'· r•ia 1 t{.. Jt)dr' a

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a r. de sf ; al cabo Ia imaginaci6n no· bast; t po~1, pro" dltcir lo be~lo, si no vienen en su auxilio otras facultades d~l bpfritu convenientemente cultivadas. Pe esta defici e ncia nace que el campes ino cante asuntos poco~; dign,o : y que e n sus ca ciones se halle n dislates' ta n g randes qu e, a juzga r por ellos, h ab rfa que negar ' Sl~ autores hasta el sentido~ comu n. Encuentranse decimrts glo.~adas qu e estan llenas de obscenidades; otras hay disparatadas, sin pies ni cabeza, como vulgarmente se dice, que no son mas que palabras vacfas de sentido, por mucho qu e Ia presunci6n del autor las fitule de

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argumento. No obsta nte, otras veces acierta el inculto poeta. Hemos oido alg-uno.:; villancicos, llamados a,r;uinrtMo.·, bastantt hellos e in gen iosos. Entre s us C!lnfrl!'es los ha y capaces de clespertar Ia emoci6 n este tica. C as i sie111pre el motivo de ellos es clamor y · los se ntimientos qu e de esta pasip n de pendc n; pe ro no <lesde fi.a su i nspi raci6 n otros asuntos. Sus coplas recue rd a n Ia .rica poe.:;fa popular espa1iola, y e · facil de hall a r e n elias su filiaci6n a ndalu za las mas de las veces, si n que falten .cantares cl otras provincias de Ia Me tr6pol i, tan pr6cliga e n hermosos villancico <>, alegre s s e g~Jidilla s . picarescas coplas, etc. · . Para dar una li ge ra id ea de nu es tra poes •,,. po pular, rep roclucim os a \011t! nuaci6n algu·n os C(T •J i'77J·p~ sugetan donqs ;i. b .ur t;.gr.\1: t ,,.0 n i:-: el jil tro -< "Pus e n t 11 fl U' \' t•l l<-1}"('}'(\ d i.·<.: ;i ·

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le trr:: ru

: - Pa. : ;,... , ."'s~j'u . .

Cli :t•i .·'• ;)··· ·• j por ;:.jttl, Si no ·quierej sel canl.bo .(I) Debemos a los Src•. Don Luis Munoz Rtvera y Don Jose jurjo agradecimiento por habernos h cho conoce.r algunos hellos nuestra poesla popular. Reciban por e;te valioso obsequio nuestra gratitud y reconocimiento.

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!L ~~- _:_ P1:1J:R'iQ~a~,

l~ · vida, de que suel«tn ~c un~s veces de veras

r gala 1Qa, ¢n~morados infeotras pno fnrwruliL, palpitan · ·

. hces,

.en es~os \:antares;

Gkl'and

que por su concepto es gusto. · s siguientes cantw·es Ia:

lei dama ·de thas d'dli . . I

. Bien -e~>e-presan rlel sendrtiiehto a~o

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ca me digaj adioj pol Ia ·caye baj, que me disej nunca inaj."

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• "Aya ba m1 corason, Abrele .co.n esa yabe, Y veraj si den tro del Solo tu recueldo ·cabe."

'1 .

"Dejde que pagaj mi amol Con el odio y el dejden, Boy bujcando una do~ama Que me mate de una vej."

'•

Iaj campanaj, ntej quien muri6 : tl, mi bia, · w~e· sel si no y6?

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.· j . U ·pe'rtinacia

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amor verdad ero se pinta en el si. gu'~_n,t~ ca~_tar, 'n1o enos naturalmente qu e los afeatos ex'presados ~ n las / an'teriores: "Bu:.t;cu•L•u boy pol Ia Ijla iera haselme u n fabol: . IQu 'A' '

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esta en la yue el po e t~ utiliza Ia tir a.'una novia cuyo _g alan no pa-

"Si me quieres dimei6 Y si no dame beneno, • Que no es el primer amol Que )e da mue.Jte a SU dLiefio."

1

. ,' . Ta~b!e~ sab~ expresar en sus cantares cierto pe~tn~rsmo rronrco, del que hay frecl.ientes casas • en Ia poesfa popular espanola: veanse estos dos .ejemplos: "Si quierej ejtal con ten to Manda compral, buen amigo, Un. quintal de indiferiensi<\ Y .dos ·arrobaj de olbido." EI hanoi es un tesoro Del, que lo sabe gualdal, · .L? he bijto .eambial poJ '·o m ,. EJta ·no .se hade .admiral. " _.~ I I

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ftate de esa bentana, ya ~ ja·sel dafio de tu ilusi6n to de1 desengafio."

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,'r.:,~ exolusivo del cHecto amoroso, y· ·el•de. )

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Epf~ramas ~a~, c::o~o

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eke:.:.. .·•i~ie, r.q~" ve,lp.ll<JP.,,rk'. t!Kio convenJ,emte Ia rd . -ci, hreren. ~~n ·embar§ ~~ se • ropuso el a utur i

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loj de :tul amante aj de~ reil. del que pasa han pasao mil!" . I

fanfa-rrona, del sentimiento pade' las ,invasiones inglesas, de historia provincial, es el cantar

Mani(esta i6n, al '• . do c I 11 mo t ·trtOI avtva que nos habla nue t I q ue dice as(: I.

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que le bale al inglej • tantaj trincheraj, . que Puerto Rico nchas can:Oneraj ?"

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para dej~r demost.rad~ que, desarrollo intelectual del Jlbaro, antiene vivo, alla en su alma, el puede y sabe sentir la

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Digamos algo, aunque instrumentos musicales campestres: de sona·a lie orfgen indio, que · por s el ruido que produce, podrfa traca, ~osFo y p~imitivo represen tante de cast . toBos los pueblos rlo civt .... ,,.u~':. de\apadble instrumenfo para \oidos ~1 guachapeo seco qu.e ocas~na el hneada ~uperficie; y algunas der· dcli!Jillt::~ tarra y de fa bandurria, es cuanto se ofr:ece a nuestra consideraci6n. •· :vaetones: el tiple, guitarrillo de ci cuerdas, que ofreqe la inexplicable particularidad de tener la prima i Ia quinta iguales, lo que da 1 r a una com· que tiene cinco binaci6n an6mala de sonidos; el cuerdx dvbles, colocadas de dos en dos, se templa ; Ia bordonUa como Ia bandurria y se toea como .lleva seis cuerdas, y Ia vi!ti'tela h ..,.diez, -pues en ctot. Ninesto entta por mucho el capricho del guno de estos instrumentos obedece su · construcvalor mateci6n a una idea artfstica racional; el rial de ellos hace que s6lo los cons · los mismos se valen de j1baros, quienes la mayor parte de las utiles poco apropiados. Serfa i.nt te sefialar el proceso de desvia:ci6n que en esta ia han sede cu:erda; guido los citados instrumentos n · construcci6n en ellos subsiste la idea que preside a de guitarras y bandurrias; pero la de uiensilios para fabricarlds iguales a los· que de la influir en Ia Metr6poli trajeron los espafloles, ha 'tnperfecci6n de b.quellos. . 1m perfectos•y todo se pueden ·c atas agradables. Manos habiles toscos instrumentos musicales · argo de que ·debe de ofrecet: ndo . menos, el ~cl.u_9 ir ce.n el f tOCadOileS que COn Una maestr{a c;,·nr•nr,o nrt<>n

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sobre ·tod~ con el

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con estos. rudos instrument6s, icl!simas coplas er6tic(ls, 6 sus ..,.,,r"-''"'"'"' . te li;l. -epoca de 'agu~naldos. menguada basta al jlbaro para ·SI:ls flos cuales, algunos es lastima· que vayan en desulso. · El' seis, as! llam do acaso en t~ecue11do Ide los 'seises que bailaban delante de los altar~, sekun uli rito cristiano ya olvidado, es un baile de figlur-as, ]~ cierto donaire, que es sensible ·vaya ·~rdiendo sus re liniscencias .de Ia antfgua· danza, .de Wigunas co~o }a_, e panola, hoy sustituida .por el ?ne?'eriyue sensual, al que ~am bien se ajusta el 8ei~. El so.n.duro, -~as .cadenas, 1 .iballos, puntillanto, fttndanguillo 1 y :tid ve-z · ~lgunas otna varledades que nos sori desconocidas, ·van ·quecl ndo relegadas al mas injustificado •olvido.)' · · El baile Ila ado caballo, exije que los bailadores 'den vueltaJ · vertiginosas de vals; en el sond'Uro el ·~a, I , • .patreo hade ser fuerte, tanto, que . a veces los batladores soHan 'pon r chap as de hierro al calzado para lhacer mas ruidb; las cal/.enas son un baile de combinaciones muy boni11aS y de musica linda, que Se aso<>ia al oanto; el pu~ti¥an_to. es una especie de zorcico za'Patea:cd . de una_.Jmustca agradable en sumo -grado; <"''parece· uni comb naci6n de los compases ternario .y rca~\£}ario, de un efecto bellfsimo. Tam bien es. danza . ij~guras que a~!nas se conoce ya en algunos barrios . ael - t~efor. ' . , La aanza· tiende a anular ·tod'Os .esth .t: 'J I I ual es; en se anularon los de figutas; y fl . los ·ca~p6s t v.a iendo lo mismo con perjui<do .e · ·.l<>s . ¢araot~res os del b11-i!e; porque en 6 ·~11~ino I• de ser un · ejeli{ lcio .piau ~~tiene su · espiritual. Hn servidp .para e' :por medio :la musica lo~ s~~ioiieut~Ss, • I

ele'vado~: el religios.o, ~ qel splo expresa Ia pasi6n ~moro,se~r 1

·media d<1la modern a danza, Ia danza He figuras Ia p~mtomima c ~ so amoroso mas 16gicamente; Ia~ unas fren._te, a otras, se saludaba'n, las ma.nos, y por ultimo, desbues de gaba el baile fntimo, · por vu'ehas de vals. rengue todo preliminar esta c aqoji~o; ,.t--,..,jfh:>l"" vita a Ia dama y en seguida se e~tabl~ce Ia in._...,,l,'+l1f\+ . de un abrazo, que par ciert~ dura largo tielllPP. n que apenas esfuerzo fisico distraiga lj1 atenci6n; porql-\~ 1 para bailar la danza no es preciso ejec;:utar mqvimie~tos que, cansando el cuerpo, aparten del baile toda vol\lp· tuosidaP, posible, sabre todo hallandosejla pareja solicita~~ por una musica de languidez dulce y predisponeQte. ~o queremos decir que esto ocurra siempre que ,. . s~ baile Ia moderna danza; pero. no puede desconoc$!rse el peligro de Ia posibilidad. . Es posi~le biiilar inocente ·Y co rrectamente el meren,que, pero en ~ste baile S<t r:e~­ ne n una porci6n de circunstancias, contra las p~al~ s· .b,ue no estar prevenido; si al baile haiY qu,e conaed.e r:), titulo de utilidad, es ~ condici6~ de que en vez de c;ner v;.tr produzca sano placer. Batlesj:! Ia da,nz~, f!ll ho ra buena, pero no tan ~xclusivamel}te ....~ue eJl~ ~p~e a otras danzas mas bellas y espirituales. .. El baile, considerado como arte recreative, tj ene , entre los j_!baros escasa representaci6n: .entre los ai fi os, la galli'l'la ciega, Ia peonza, el lwyuelo, lo.s . vplanti.ne.~ y ot.ros juegos propios de l<l infancia. !Entre los ,adultos las. bochas, bolos, algo en desuso, ~et;J.sible ~~ que no e?C)St~ nin~un juego que. ejercite .el sistema musculf\r . del cainpesmo; el juego de pe.lota, gue pox Sf!r n<;J.cio~~ y haberse usado tambien e~tre los indiOs, qebi~ e'f:i~th·, niiP.ie lo juega; en camb,io .l os g<\llos y los ju~~~$/ 4e. azar, de los q!Je ti_';itaremo& ~ <?r~UQa en~<;:! ~01,11\lUpl .~l jibaro. ·

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. Sabido es que America, debe su vida Por una pa[te hombres de l' por. otra aventu.rero~ . ech~ron los cimientos de 'ed~d. . Ni los unos ni los otros se preocuparon del porvenir intelectual del pa!s, ~i,l'\era Ia· ocasion d que taf~s ·ideas su.rgieran; ' los hombres . de tetras no coe sten· de ordinario' con io.s_cQ!lquistad~res, no f?r n los guerreros de aquella epoca personas tan \istrada que se cuidasen de algo mas que de domar Ia fiereza de los indios, • ql!e luchaL ban como podfan para rechazar Ia invasion extranjera: La anecdota de Pizarro y el Inca Atahualpa, si no da 1~ medida exacta de la instrucci6n de todos los conquistadores, nos pone en autos de que no precisaba saber leer · para dominar un vasto imperio. Es. verdad que las 'comunidades religiosas enviaron a estas tierras personas iluS!radas, y que trajeron la nota humanitaria y 'un principio civilizador distinto del ge neralmente adoptado ~ pero por lo comun, cr:eencias muy estrechas y el exclusivismo de la epoca determiriaban en el espfritu de los misionerqs . Ia idea unica de ~onvertir a la fe cat6Jic·a los salvajes. El incremento de esta soci~dad se hubo de resentir de tales circun stancias de o.rigen, y tambien de - Ia poca importancia que Puerto Rico tenfa .con relaci6n a .otras ~olonias, pues es claro que esta isla si no acogfa en su seno .lo peor, induclablemente tampo'co recibfa lo m~s flori.do de Ia emigraci6n espanola; y a..unque los tiempos no eran a prop6sito para que lei Metropoli nos enviase grantles luc~s, pues ella misma' no posefa u~ gran caudal de cultura,-entre otras causas parque el pensamiento estaba esclavizado por. Ia intransigencia, -es muy probable que las personas que hufan de Ia Penfnsula, porque su desarrollo intelectual era incompatible con la ~poca, al emigrar busc~ran, p?-ra e~tablecerse, · los mejores territories de los paises descub1ertos. . Por lo _demas, comd ciice G. G. Cour-

aun en nuestro en Espana en el siglo pintarrajeos, mojaduras, lana guisa de proyectilesl sobre , que constituye nuestra diversion manera de divertimiento enojosa y pbr 1 ha podid apreCiarse por esta breve reseiia, alg~nas butnas d!sposiciones naturales, sobre en el Jfbaro lde.scendiente de la raza .blanca, de cerebra _bastante. b~en orga!)izado, para que, desarrolladas dtchas apt1tuc!es, mejoren las condiciones intelectuales del grupo rural; como hasta ahora nada se h~r ~echo· para. proc1 rarlo, lo mismo el campesino de fihacton cau~as1ca que el de origen africano ·mixto · vegetan · m~s que vi1~ en en cuanto se refiere a la vid~ de Ia in.teligbncia; Ia fuerz intelectual solo existe latent~. ~ue tro calljlpes.ino es capaz de ser educado por med10 1e1 ~stllldio, pues tiene disposiciones muy favor_ables para ello; pero e.s tas facultades permanecen. e~Eenles por f~lta de instrucciorl y no por incapacidad ~. - l'a la educrcton. A cada paso podemos comprobarlo e~ nifios nadidos en los mas humildes bohfos, que han alcanzado un desarr llo intelectual. sobresaliente, cuan· do se les ha llevad6 lbportunamente a Ia escuela.

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I . CAUSAS D·F. U ESTADO INTEtECTOAt.

~a invest~aeion1 historica nos enseiia que las gener~ciOnes que pr,ec'edieron a Ia nuestra ,m uy poco

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pud1eron ~egar de c~anto · }a vida del espfritu necesita par.a su desarrollo; circunstancia que explica el retraso · 1 ge~eral d~ .Puerto R~co, y que a su vez con tituye una· c~usa eficlente de rescasfsiino progreso ql,le hallamos I en el gr.¥po rural. •

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Es"pi\'ia, rto en . las colonias· espano1as~ .. ; las intelig~ndas pesaba nece·saflamehte so · alimentaba las preocupacibnes hostiles 1al trabaj y })ada imposible·· todo .prdgreSB ecoh6miCO; 1 , , • .Los· prtmeros ttemp.os, gue·i rreros, . ros, no trajeron, pues, a I : . ~sta cblohia una civilizaci6n tah com·pU~ta que hici'ese· nues~ro, atr~so .. {oc~p6 su verttr a los tndtos pnmero, lnitno la idea de y lue'go, cuando 1 las del suelo descumrietdn su riqueZa en m osos, la explotaci6n de las . . rn.!rias; las <ciencibs s estaban fuera de ~u Iugar. La misma agri~ olvidada. l Quien ·siembra cuando Ia ce directamente· el preHose. metal? Mas las . minas ya fl.acas, 'la 'tierra, aun vlrgen, da~a qe sf, sin nec~sidad • de ·arai\arla siquiera, savia bastante a las semt11as para q;te las plantas alcaniar n vida exuberante, y los pastos ·n aturales sobraban lara . que el ganado se mult~licase de un modo fabulo o. Todo conspiraba a que fa vida intelectual durntiese ' Sucedense largos afios durante los cuales la enseii~nza piiinaria £pehas e:ciste e~ Puerto Rko, y en la · mtsma P-eQfnsula.l e~ l de~.ctente, a. tal ext.remo que-r~fi.­ ~-iendose· <l~ afio 1&38-ha podtdo dectr el esclarectdo Do~uardo Benbt ~n una conferencia dada en ,el At ·eo e Madrid,. ~cerca ?el ilustre literate D. Alberto . Lista, {6 siguie~ ~e: . . . , "Y'o aprenldf e la escue}a meJOr de <;adtz , don de ~6lo me ensefiaron ( es verdad que muy bten) a leer;, . :estribir y contar. j t Y sabeis por que era esa e~cuela la ~ejoH en ella ;se ensefiaba el caracter de ·let~~ inglesa . los quebrados comunes r las , Jrai:Ciot}es~'dec . ; ·. . . . . 2Geograffa? i·H.istoria? tFtSi~~-~ iQ (Historia natural! • i0h! eso rlo . ,

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habfa donde aprenderl<;>. Este era 1 ensefianza en Ccidiz, entonees indi dad mas cuita ,d~ toda la Penfnsula -:- : .

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fie Puerto Rico cuanto diganfos es poco, relat i; o ~esta materia; el afio 1765 informaba a\ G bi c:rno el 4eneral senor C6nde de O'Rf ylly diciendol c: , "Para qu~ se conozca ~jor com~ han vivi do y vtven hasta ahora estos naturales, convien e saber gue en toda la Isla no hay m.as que dos escuela. de ninos, que fll;Jera de Puerto Rico ' y la villa de San German pucbs sabeh leer .. .. " 1 -:.\

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La instrucci6n, sin embargo, no -mejor6 en .s egui d~ como era de esperarse despues de este tristfsimo y descon solador in forme oficial. Dos interesantes "Metnori~s," ...j,ustam~nte prem'i_adas por este Ateneo, ~os perrot te n aprectar la lentttud con que la ensefianza ha prog resado en esta .tierra. 'En lin a de ell as, trabajo exc_elen'te por much.os conceptos de nl.testro querido am tgo y compaii.ero el docfor Don Martin Travieso y Quijano, encontramos este parrafo que no podemos nu:!nos de transcribir: · 4

. "Triste, muy triste, verdaderamente desconsolado'r''· ' es el pasado de la in strucci6n en Puerto Rico., El ant'' rrm se contri sta al ~er, que cerca de tres sigfos habfan thinscurrido desde el descubrimiento de esta A-ntilla po~ el inn:_ortal ~rist~bal Colon en 1493, y apen~s si la tnstrucct0n habta stdo planteada en este territorio, no _habla J -. o sefihles viqa, nadie habta pe1_1sado en tnmensos beneficios que se detivan de ella." · ...... . En el. otro ,luminiso trabajo, debido a la plu~a 'de f colega y buen amigo el doctor Don Gabriel verrtos que: "en Diciembre de· 1864, esto · y roedio antes de publicarse ~1 D'e creto anterior, recib.ah ensefiahza prin)aria en publitas, .loo siguient~s~ ta:l'trrrui'hs·: ,. ·.

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2, 840· ........... . .. . • 1,34 7·

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• Total. . . . 4,187.alumnos."

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P.or enton es Ia Isla tenia seguramente mas de millqn de: habit.a ntes, pero un calculo 'basado e~ esta cifra r.os Ida s6lo Ul'l ~,374 por 1,ooo habitantes 1 que recibieran linstrucci6n, estando ya bien pa!?ada la mitad del sigla de las lnces. · Anadase 4ue basta esa epoca no todos los profe- . sores dedicado$ al magisterio tenlan una aptltud indiscutible, y nos qaremos cuenta de como no podia rnenos de ser mala Ia instrucci6n en los campos de Ia Isla, ya qu7 Ia ·general adolecfa de tantas deficiencias. En nuestrbs dias las cos as relati vas a Ia educaci6n han mejorado por fortuna ; el pr:ogreso iniciado .con la I · regla~entaai6ti .de Ia i:nstrucc~6n prima-ria en r_838 se j acrectenta d,esde 1875 con eltmpulso que le dterdn el se~or Marques de la Serna primero y lueg o el senor C,onde de Caspe. Desde entonces se coinprueba un aumenta considerable de alum nos en las escuelas, que tambien han aumentado;·· pero ese poder civilizador del l maestro de escuela no resulta tbdo lo eficaz que de- , biera en los cah1pos, a causa de Ia falta de grupo de 1 poblaci6 , pue . 15s jfbaros viven, como es sabido, dise1 ~~os por nuestros hermosos campos, dificultando 1'\ens'efianza y siendb esto · mismo otra . causa de pob-~za de cultura de los campesinos. · Aparte db esto coriviene hacer constar que , .· aquf se ha (trabajad? in_a s par . Ia instrjucci6n de \ varones que de las ntfias, y que ,I as escuelas de adul en los campos fson desconocidas, circunstancia · que · nte contribuye a retardar Ia refo rna in habitan·tbs de nuestros campos. . se 1v6, las caf.~sas principales 1del a de dos fuentes: una de elias

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.' EL CAMPEsiNO I'UERTORRIQU~O. ' . )hw:1r ·tqs, .roJ-

\..1'-''""'"cs. · -'~ ' '. f,lepende le, la cla~e j ' iu~r J ujo I· .c;i{ia de se poclia· di spon~ 9-e . nsivo ' er,a:"~ Oji ~ v~-,~,, ... ua.u ~imit6 I~ · po ."· 6n en que el precio n de los hace ndado~ ·, e . fabulosas, ·el des~o e si podfa 6 no 'c · >1. 16gica pretensipn en :l • rpedio de s,tcar· maye r dolo en extensiS . mejores las tierras' cr: llal)uras, los propietari<Ds r fueron des;:d jand~ pudierpn, ciJ los jfbaros y llevandolos a los t rt· quebradas, en los cuales I qmdic-iones topog ; ins~rumc n tos de •; · ,cl iij'cultan el 1 empleo de pe fecc~onados, que de · se usan· en.:·· . ; .. 1

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at:f es· qU;e por su parte · gra ndes extension'e:;

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c<;m~patible con el pudor na~ural y c~n el calor del clima, ~tmendo _a jars~ el desgractado caso de que si el ~uro­ P:~ domulf 1~ tierra y destruy6 Ia raza que en ella v~vta, :-el espfntu de ~sta ha persist1do hasta nuestros dtas en mu~hos ~~rttculares, co~o una dominaci6n p6s-

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tuma sobre los htJOS de los d~nadores que falt~s de e?c~ela, han teni~o sus .fac.ul~a es enterament~ dormidas, · v~~e?do en una tgnorancta cr sa, incapaz de producir n!ngun genera de progreso, co o hemos podido aprectar en el presente analisis. '

MEDIOS DE MEJORAR SUS CONDICIONES INTELECTUALES.

, Cultivar l~s fac.ultades .intelectuales, instruir :. he

aq~t ~I 'gran ~fan de I?s pensa~ores· modernos; he aquf

el untco medto de meJorar, meJOr aun, . de cambiar favorablem:nte leis condiciones intelectuales de Ia familia · \ " rural bonnq~efia. L~ ensena?za: esa es Ia palanca que hade remov ~ r Ia tgnorancta del campesino. . El maestro de esc~e!a: ese es el que ~a de aplicar el remectio.al maT que l~mentamos. El gobterno es el llamado a inte~esarse s.tncerament~ en el progreso de Ia educaci6n. Le debe esta reparact6n .al pueblo puertorri'quefio· tiene con el contrai~a una deuda intelectual,, y s6lo p~ede pagarsela favorectendo por .todos los,medtos Ia ensefi~nza; factor el mas poderoso de Ia educad6n individual y social . de nuestra epoca. . ' "Si Ia ensefia~za primaria es necesaria a Ia nifiez si es un ~echo i~discutibi: que un pueblo se encontrar.~ mas yr6xtmo a su ~er.fecctOnamiento cuanto mayor ,sea el num~ro de sus md~vfduos g~e adquieran los rudimentos del s.aber, es mdudable ·flue por esta. · s6la cir-

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.~1 '1la~ esta te f,mina~temenn~e expres~?o . El ~pe~~o lo pr~c!sa qtro au~or el) las siguientes Hneas :

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"A.~andonem'f' lq.' indifer~~,cia q,ue no~ ~on shnie,. J(mYf est;arrt, nos _de Sf!ln'fi..O SU?',qere. Pidamos lu~, g.er9 ptqasmoslq. amplta como la del so.l que ilumina coo sus .ray~s todo el o.q~ani_smo :U!}ive'r_sal. Pro,~urel)'l~S I q~~~ ­ luz,c a sus facetas el dtamante pubmentado mas stn de.spreciar par eso el ~ua'rzo mati~~t(simo: · Lq._su~:tt,t_o_~i4a:.sl del marmol no amtnora Ia uttltdad de la arcilfa. Rindamos culto a la ciencia· en 'sus mas supremas manifes- . taciones, pero no olvidemos que las escuelas elementales son aun una palabra hueca para Ia mayorfa de nuestra poblaci6n. S<:>Jjdtemos que esas escuelas extie_nda~ su r:~g.enerrdor i,nfl~jo ~~.sta; e,l predio rustico: catga .el refngerante rocw de Ia tnstrucci6n en Ia agot~da i.n_telig,encia de la t:n.ujer c;a.m_p.esina:" ( ~) <;::"ter.t.o; ~se eb. e.! re.~edw: la escuela eletl)ental 1 pr;od.igad_a:l y la e$cue.la elemental para la wujer · con p.r~(er~n~e c.uidadp . . !f~r4 'e~_wl de sali1: ~e. '1'!-'/festro $1.f~i'f.o; nora es de que admmtstr.acwn y admtntstradol> coadyuyemos a ~~~t;l~~ar ,la ecJ.ucaci6o elemental ; _}:lora es ya ct~ que papre~ del pueblo y padres de familia no~ amp,aren1._os en bt:~.tQ. de 1~ edu'caci'6n, como 'rerygw d~ _sa.l act,6'\para un .u.eblo q~e yace .en Ia oscuridad; qu~ .i _If ~~111,11ii~traci.6~ ~i-~p,op~ ·<;\e an~tplios el~~en 1tos par~ · 4~[~~ I<\ tgno~~·?·Ct<\, el .w.~s ~o~rsto esfuelZo i\ldi.v~C\t,t,al p!Je_qe, P'?~ ~u par;t~, -~tsmtnutf~a, \le'y~_ndo ~ py.~ ,del s 't>er ~o rtusmo. a los lmo~ que a I~;; strvien~~~ Y. .b~~c~r.9s. ~a~r · c~t~c\o Sl~e eN, I?~ .ra~??. rl.e 9ci!J ~lNi~t;t.­ lde a leer es un ser lq ue se eleva ·Y. ;levar~ ,a ~·':ll~~~il~~: ( . ( C6~o c:le~e ~e,r •.es~: ec;\u<;y._qo,t:J? "E_s ~~? corn . _Rhcacl9-l...Per9 ~u~ho m(;ls.-;-c;l~ lq .que ,p~r,e~, ,<j>Fg~_ni-

1~ Memoria sobre lnst ucciOn lpllblica premiada t por el Atenco escrit~· p~~ eiDt.DonGabrielFerre•r: ·.. . · · • , ;-'··· ••• , ···· ' · I•' • . (2) \~ ~II!Jt~ina . ...!.:J?i ~1!-\sici~n,ttS ~.C?c\~l~ii~a;; j!Of . ~Jl ;~~~~<;~r .~r~u.

za'r ul1 sist~rn~ de eHseriad ,a que a$plre ~ dirigir lei edticatioH naclonal, " ha di 'ho tHio de los pens<Hibres m&der~s ~tie con mayor !Jcidt>z _han tratado est~ ctfestlail .e n nuesti-os ·tiemp s, D. Francisco Git1ei- el cu~l ~~ex pre: a en los sig' ie tes . terrhinds: It Sjgue nuestra ~nst!nanza el impul o de las ideas i-einantes. Segv]n esta se hall a cot-icecli a, organlzada y desetnpei\cicla coli1o tinci ·imira fun ' i6r1 'nteleci:ual, 6 sea qtje atierida a Li ihtellgencia el alumna tan s6lo, no a Ia integridad i:le Ia naturaleza ni a despe'rtar las energfas . raaitales de sb ser, ni a c l:-regir Ia forinaci6n de sus . sen,timierltos, de slt volunta ' de su ideal, de. sus clspl- . _ raciones, de su ·n10ralidad de su caracter." La clase de ed~~ici6n que nosotrds eseariamos es pretisarilente _ l_aopue~t~.. _f~ osotros uetrfam?s peda~ogos que tuvles~ una tclea exacta e Ia haturaleza HUtHhha pa.ra no perturbarla inutilme te,. pedagogos que despei-taran e ' el alma del alum o to.d as sus energfas, y dirigieseh sus sentimieni:os, su 'volu'ntad, su ideal, s11s aspiraciones, su moralidad, su cclracter; asf nos sai:lsface Ia educaci6n elemental . Esta es Ia qhe solicita OS para nuestros campesin.os precisamente, porqu ~ nadie esta niis necesitado que el c;le que se mejoren ~odas esas .f~c ultades que la educaci6n debe culi:ivar. · · Por fortuna los ilustraJ os profesores · de Ia Id1a lo corhprenden tamb!en asf, J es pwbable qu'e 'dentro-.<de plaza breve 'notemos los re~ul tados de sus trabajos. ~A cual de los d s sex s coilveridria educar ant s? s.~po_nien~o por e~te oncepto-el del sexo dteran extsttr pr~fei't:pc1as, desd~· lltegb nos decidirfa.. mbs por la ensenanza de Ia ~.!!Lflas . pero como creemos que ambos sexos tien e n ig al derecho a Ia instrucci6ri, y en los distr.itos ru rales e Puerto Rico ambos sexo's esbh\ lguahrtente ne~esita os · de ella, se nos ocurre que, a imitaci6n de los stado-s Unidos del Norte- . como ya ha demostra?<:' l antes citado autor de La

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\'tlemdria instrucci6n pOblica, prem iada por el Ateneo y 1 ei Dr. Do~ M. Travieso.

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EL CAMPESINO UERTORRlQUEf:tO.

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C'.tmpesina -podrfan la.s mixtas salvar todas las dificultades. Agrupen;ws'- los· niiios de ambos sexos bajo Ia direcci6n de }a: mujer "teniendo confianz.a ... en Ia naturaleza humana;" J demos· a esta educaci6n un • caracter r.acional y r,ractieo, y Ia base de nuestro perfeccionamiento ·sera s61ida. . · · · La. mujer .es la ltamada ~ salvar a Ia sociedad edud.ndose y sirviendo a: Ia vez 'de preceptora; . "lo~ profesores mas escogidos 'fracasan frecuentemente, donde / un.a yank 'e realiza prodigios. · La infancia pertenece a 1<\ mujer," ha dicho Laboulaye. Apliquemos el conocimiento de esta verdad y nos habremos salvado. ' 1 • Desearfamos .V.er Ia· educaci6n en manos de la mujer. Como Juan Jacobo .Rousseau 1 creemos que "Iaprimera educaci6n es Ia mas importante y . esta 1pertenece indudablemente a las ~ ujeres. Eduque!UOS rhu jeres y .hagamos que esa educaci6n sea tan amplia que )e permita desempeiiar cumpliqamente las sagradas obligaciones de la maternidad que no se limitan a cuidar y alimen~ar .a ~us hij os, . sino que tienen por principa! objeto la educaci6n de los·mismos. " (r) ' · Cuando este ideal se realice, cuando Ia madre este bastante instruida para cumplir con el noble encargo de alimentar Ia inte)igencia de su hijo como le alimenta · 1 el est6mago con ~el blanco y nutritivo nectar de sus p,i'echos, ent6ncest 1com·o ha dicho Emilio de Gerardfn, 1 /e maest_r de instrucci6n primaria desaparecera y sef .felizme'nte reemplazado por la madre. .~ ma~ de la instrucci6n general de . que tan rie . ces~o ~sta el campesino, urge Ia enseiianza elemen.. tal agrfcola en ·las e.sc~elas prim arias. No se puede wescindir 1 de ena, tratandose de establecimientos de ~nseiianza para las· .clases 'r ur,lles, so pena cle que la ducaci6n sea: deficiente.' E 5to aparte de la escuela e agricultura mas 6 menos modesta, pero en donde 1

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se instruya a la juventud con arreglo . ~ los modern~$ actelan tos de Ia ciencia agron6mica, a fin . de qtil! sea ~a.paz de comprender las ventajas que reportar{a a Ia · e'<plot;,ciq-t de Ia tierra el abandono de las practica;; · n:.t tina1ias. La educaci6n de peri"tos agr6nomos, de capataces de cultivo, etc., es tan necesaria como Ia de o·brerc•s , girfcolas. D e pocf> valddan los rudirnentos d.(\ ag1. ·cultura ensei'iados al ~1 )rero en las escuelas elern ~ntales, si dejamos en Ia ig orancia de aquella dencia a' I, s personas llamadas a irigirlos. S6Io llevando a los campos gente capaz .de comprcnder el adelantamiento de Ia agricultura ~ beneficia de la Ciencia, lograremos sacar a las indu?trias y d ~ ­ mas manifestaciones agrfcolas del atraso en que se encue ntran . Escuelas, escuelas para nifias, profesora~ in strui das, ..,p1adres educadas, agricultores inteligentes, he aquf los medias de mejorar las. condiciones intelectuales del campesino y ·su familia . · · Uma dificultad que no .podemos 6cultar ofrece Ia propagaci6n de Ia ensefianza en nuestro suelo, y co.n siste en Ia diseminaci6n en que 1viven nuestros campesinos. Alemania, acaso sin teder en g rado tan alto este incon ~eqie"Jte, tiene los pro esores ambulantes que Henan, en Ia .medida de lo posible, su roisi6n civilio:a&~

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Nos parece que oimos decir a alguien: L " Los presupuestos estan muy recargados a causa de las escuelas qu ~ se han creado, y aun se piJe mas ; est<> se ria la ruina." Desengaiiense los espiritus timoratos que ven las casas por ese lado : lo que no se em plea · en escuel~s se gasta en carceles y en presidios ·; y cuanto di dero !;e emplea €n propagar la i~strucci6n es como si se diese con in teres usurario a.la sociedad, que, educada, tenumera espl endidamente, desarrollando to- . das sus fu ~n tes de .producci6n, dotmidas mientras rein a Ia ign<?ranc:a.

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ser l>eneficiosd altnejorc\miento _de~ c~n: re~i'l~_o,: por md1ld~ raci<;males _s~ .ag-rupa~retit? en· aldeks es una ide:i feliz, a~ la cbal trataremos thas ade1 -~ Iantt. el c·~inplimien to d~ los pretepto~ .. de . Ia. ehse- . J iianza ob.ligatoiia p6r parte de Ia~ auf:ondad~~ loca.le?, es urta fiece~idad con cuya falta rlo se del:iena translgit•. ' pties pa .'~ . algo 1. se,'. ~~~ .dict~d~· ., , Si Hi~ escuela~ puBlicas no .pueder'l atl~1,itrr mayor n~~ero ~e .al~rmno s del que hoy ~si.s~e ~ella~, , n. ~ hay rrtas rem;m~d 1~ q ue multlplicar las escuelas; eso sr, que se emple~ el d1~er.o bi~ri. es decir, qi..i.e cada maestrd ct.ilnpla, coh _las b~l,!. gacibnes de sti gra~clioso ministerio, y tod-9 lo demas es ~ecuhdafid.. ha

~i\\?~ ; p.u~~e as,~g1:1rar~e qtte e_q ·.?ues~r.os .can:tp.o~ no

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Llegah10S a Ia pari:e mas escabros'a, pad. nos,otros, ael iema que veni~os.. ,des~rrollan .dtl. . Co_m o · h~mbr~.s i~1parciales te~~m?s. qu~ .e.x poner nue~tras b~­ ser abones hiles c:;!iJrrlo rios•1mpres10nan; como puerto\ . rriqpefitls sentirehibs, de una. vez, abordar las ~e ~ . lic·a das ~u~t10~es ~'e . moral rela~ro~adas .,c?n n':l e.~tros carn~1 es100( pues Sl en Jo gue r.e~p~cta a C<?O~~CI~~~~ ffsic s . intel~ctu~l 7s l1e~1os · enco~ trado clefi~r.e~c1as · Jame taoles, nb son 1menores las que hall amos respectd . ·! " 'd' d moral>! a : .. I . I . .. . ' Entren10s, sin l:l mbargo, en el asunto. R e v1ste ~ por sTSOl>'rada importancia el cumplimien to <lei deber yel ej~rcicio del uerecho, attos ue compendian la vlaa mora e om re, j:>ll.ra excus.a rhos ~ estu lar e ero en:cufinto se relacicina ' con . tan interes<\nte materia. ,.-- E·nipe~aremos J?or ei analisiscreTos · G:eberes '}}ad. .J ' con Di?s. .· j '·· ·

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ba tseeQ,c ia en J?io:; ~ g~,n~ral entre lo!) ca.IT?.e~- " ; ... ~ F.P,JlO,~jdo 1 el ateisrpo; p~ro des~r.ac1a al;>u 1n~ · ~OS·-. rrotes en _ 1<? -~f~fJ;f+le- ... os__a.tJJ.\>.':1~.9.~B~l_ S~!· Supremo. . xiste confus16n en el modo de ~pr,e ~[~r-~.~s1 ~u~lida~e~. a cau.sap !>ill dud~ •. <;lel po~? _des.~~roljo il}tel.ect';lal q_ue h~1~1os r~co.n?c1d9 ~n n~e?tr'il 3eri~e de campo. La' natu ~aleza dlVIn.~ del Ommpotente· no es concebid~ .co.n tkstante pu.rcza. Recono . F.~o·; e~ ci~;t~; Ia ·existe.9ci.~ de 'tin Ser ·Su peri of, /i.e~-o sueleo atribuirle cualida.des huwanas que des_dJct;n d,e {~ i}}'ajestuo~.a- gr<;ln,cle.za con que ciebieran compfe.n ,~e~.~eJ ~n~ep~l6n lia~;ta Ia cL~al no es ex~a,iio que nose eleye'ic,l gel?t~ ru~a. fl;land.o v~.mo~ a n~eo udo que perso.na~ a~~9 jr~s 'ed~~aqas atrib.uyen a.l Hac~do_r caracteres que tlenen mas de humanos que de ·div1)10S. . ->~ """"E:n Jo's asuntos del•culto, hemos de decir H\1~ .~1 campesino, , au,nque cat6lico,. se n1~est.r'il indi.(erent~ ha ~i~ ~i~r~.a!l p~-'~ctica~, r~conoc.id.a.s ~·omo-- esenciale_s 9.~!~­ tro d.el c_atoltc1smo, m1.e.1,1~ras cle,cl,ic<;l .es~ l'l:'Pu!.<?s~ .a~~i~­ pi~.rl · a o~ras que . ~o 19 ·so.n tan~o. A.s~, p<;>,r eJ~m> 9· qpi.z.a se apr.~~.ur~ .a ~r~~c.er un ~-':' y,.o,to ~ a~g~n~J~llg_eJ} . ~e \;1 q~VCJf\6~.' m1Fntri!-S d~j.e de ~~IWJ,h~ CW? ~­ ~uops de lq~ ~acr~.~~.~t,Qs; · «:t.P. r.e~.~~ite ~~ ?,l.e,'?9n~ 1<]!:f!-· ~ ~>n~~ quf! pt,tede~ ,ca)l~~~rs~ de rlchC-;1;1la~, Y. ,q_~!fa~ ~R .~~\>,e el s!!'nc;:i)t9 P~.~.r~ N: ue~~ro.' , ,· ·· A!g~.nos d~ s~:; a_c,t~s .PI~dOJo~ rev(~tcw for~~ f1~. ­ · P.:c:;r~tic.IO!i~s, y en. s.us oraciOnes su~le p(!dlr a PI..P.$ 6 ~~~ s~~to~ ~e~c·e~~s ~u~ s6l.o ~u~d~n d,lscu~pa\si~ ,ij9' .1 ~ i_gn~ra~P,~ ,d!7.1 1pe.t1SI?.nar,l~. Q.weP. g~~r.da ,c~ua~­ doso una orac16n, a gmsa de amuleto, contra las .~.q~r.~ m~~a~~S 0. <¥ w.al d~ ojo;. quiet} P._i~e c:o.n .ferV.Of.<~} Cle}o q e. S,a,n~a Ly,c.f~ <:i~g_ue .at~l .6 cu~l p~r~ona,. 6 b.t~,r;t ~l_g;l.l~f\ o~a maJaqena ,ln~~gQa d~ Ia ~~t::f1C16n · ?l:l.pre~~· ~ 9~ e.~: . n.e~~s,it..~q~ dlrija ..s~s p~eg~r~.~-s a ~~ Jl.~? ~~ .t_~~/ ~a­ ~~~~~· .c.o~o.' ~~.surqq . ~ pn:;t~ d~r ca~~\a,r ,~<\_s. J~Y..~~ ~e 1~ .l?~f~r'\l~~ll en prQ.v~.~.RQ ~r9P.. ~· Qr,~r .e s ~.~I . y ~oq.

et prbcurar

CONDICIONES

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EL CAMPE!!nNO PUERTORRlQUE~O .

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dirigido a Dios: co n sol ador,\ p~rque aviva la esperanza 'en Ia (ldversidad ; pero la or'ki6n y su objeto deben estar pur~qddos tl' todo lo que no sea racional y digno. 1· I ,· I . · 1 . '\ . I S~ .V~ qlu~ e_l jtparo' eS C~~Jic0, per0 C~rece:d~ UOa ·mstrucct6n rehgtos_a· qu le ayuae a dar cumpltmtento debido _a sus obligaciohes de tal, y a esto se debe lo poco diligente que se muestra para el matrimonio, Ia man era 'con que celebra las fiestas, el caracter . profano que revisten susfiestas de cruz, su creencia en hechizns, mal de ojo, brujerf~s, Ia veneraci6n y confianza algo gentflica que p~ofesa a . tal imagen, medalla, eSC<:'-- . pulario u otras casas, mas 6 menos absurdas, formas de culto que Ia sana raz6n r~chaza, pero que prosperan entre los infelices a quienes no ha llegado basta la fecha el pan intelectual. Cuanda se advierte esta falta, y se considera que el campesino ha· vivido casi aislado yen roce con una raza, ' .como Ia africat:la, pdrtadora de ciertas creencias, no extraiia esta coQfusi6n en mat.e ria religiosa. Afiadase a esto una in'laginaci6n fantaseadora, y 110s explicaremos perfectamente c6mo el espiritismo ( cuyo valor 'no discutimos, pero que bajo la forma alga q,uimerica en que se pro paga entre el vulgo nos parece que no resiste un .· examen serio), e cuentre adeptos entre e~as masas que por su origen, leyb y costumbres debieran' ser deposit tarias e~upulo"s~s de Ia doctrin_a c~t6lica, unica legal tjurante . !argos anos en este terntono, pero en Ia cual es~udablemente poco 6 nada instruidos nuesti:'os. jfba'l:Q_s. · · . ' ' En la ctfsis aetual que atraviesan toc;los · los pueblQs cultos, en cuahto a -las creencias religiosas, es mas que nunca necesar'o que el que se llame cat6lico, asf pertene~ca .a Ia clase n'l.enos ·acomodada, pu~da. ostentar su f~ despoJada de todo' error 6 apsurdo que I.a debili~e \ a~te los ·ojos de' los que no profesan cl mismo cul~o y

ante el propio .exam-!n; pu~s aun para el hombre menos instruido llega un dia en que desea encontrar el fundamento de ciertas casas, y et;ttonces · corren igual . riesgo las creencias verdaderas y las fa}sas, por estar acompai'ittdas las primeras de superfluidades que a nada cohdll'cen ni aportan un apice al mejoramiento moral del individuo. Desp~es de los deberesf para con Dios vienen, en el arden natural, los- d~s c!_el hombre para cg~[9 ~. y como primordial gperfeccionamiento de sus facultades; pero como no e~ dable exigir el cump)imier1to de l1n deber cuando se d.esconoce, !Ydesconocida tiene q_ue ser para el jfbaro semejant~ prescripci6n, toda vez q~e su incultura es notoria, oe aqu ; que no hagamos sino seiialar el hecho, sin inculpar al cam- · pesino por su indife rencia bacia todo cuanto se relaciona con su mejoramiento. ' ~u inteligencia inculta, su voluntad, educada en un media mas apropiado para . deb'litarla que para favorecerla; en una palabra, 'el cultivo de su:; facultades todas, abandonado 6 mal dir:igido, ha n---debido conducir a) campesino a esa falta de emulaci6n, a ese abatimiento moral que en el se advie rte. El deber de conservar Ia vida es universidmente reconocido: el suiciqio es un acto reprobadado. que no tiene explicaci6n mas satisfactoria qu~ un profunda tr1astorno de las facultades humanas, un dbordert patologico durant~ ·el cual el raciocinio pertJrba@ dej;: al hombre inerme contr21. el vertigo que lo imp ulsa 'bacia Ia .sima de su aniquilami(:nto. No nos d~e la estadlstica que exista entre los campesinos puertorriquefios may,or· n-umero de. suicidas que entlile los demas grupos sociales. · · Es innegable que eLhombre de campo de Puerto Rico no atiende a sus necesidades corporales como es de'bido. Noes a el a quien hay que predicar Ia templanza en las com!das, sino que, por el contrario, - s~ra

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p eciso 'conN"encerle de la n ce ·idad en que esta de .aliI entars.t mejor; , ,Pe~o no ha'y_ que . ~trib"tlir esto .a una teodencta contran~ a· Ia conser\'aCIOI1 de Ia vida sino a las ~endjas ·que .~ncuentra en ser s6brio y a!' abu:;o, :J:llpstb.le en este clpna, de_ t~n_a sobri~dad a, que )e.pre·d.tspone 11a. raza. ,las condtctones cltmatologicas y la.s c1rcunstanctas quf ·.le rodean; pues no cabe cluJa .q.ue cua1do . el ·trabaJO no produce al h ombre .1 0 sufi.CJente y no ·pued forzar Ia cantidacl de labor mas alia de ciertos limites, si ve que Ia vida se le sostiene con una alimentaci6n escasa, a ella se atien e, exao-erando esta ve~taja en -~erjuicio de _ la econ0mfa, :y J~aciendo de ~a ahmentactonJ defecluosa regia · 6 cost.u mbre in . :vanable. ·· Reconocen todos los moralistas el derecho del · hombre a repel e r las agresiones injustas, a defenderse COntra los obst~ic ~I~OS d_ailOSOS a,su persona, en virtud d~ Ia potestad mdtscuttble que · a todos nos asiste de ~~:aq>or n\lestro jbien y de_ co_nservar Ia ~ida; d ·ejer.ctclO :~e este ?ereoho no es tn c!tferente al Jlbaro; fu<lr· . ~e y t ten~ ~r.ws _P~~a recha:zar lo~ -~~ques _injt_~_:;ti~~ados, ,pcro lpdr 1o -g-eneral· se ft1uestfa pr-uden.te contra los agr-esores, ~so~ es~~s. ~~ los priy.ilegiado_s por--'Ta." .t nciO!a .posiCIOn oficta:J; fre nte a otro campesino 6 ~cfi'lverrdt1Cf·cte-·qu·k -por Ta fu :.;ticia,···1e -se ra reconocido el__ ~e:._ o q uer'uvp e ateilclP.r-a --; su -.p,'<>'P,i i:c -defeilsa· ,proc~pe?-i col vale p t!a·_:j(i;-esolticio-:1-:--··-· - ------ ---··- ' ~ G~~ entes :~on-- e nt.re c):;- 'jil)aros los com bates s~p.g~es y pnvados, a los que dan a me nu do Cldfa !prma .c~ba.,lle~esca, pue:;to que hasta pn!~ede a la.lu'cha Ia des!g'lac16n de hora y sitio. Tienen estas Jucl~as \ \go qel d pelo, auo,ptad~ aun e n nu es.tro siglo porIa g:ente culta i qu e en m(; Jto de los camiJOS como en .las ciUdades, el I hombre, ante ci J rtas defici . . , e ncias J·u.r rd.teas, ,prefiere confiar .a su .propio esfuerzo antes .que -~ Ia.autoridad pu ~lie a .el c~stigo de ·bs _inj ull'ias, so"rnc,trendo~j ~ u.o a coi umbr.e :nmoral .a :todas , lu~es. y de

Ia _lcual ~~suit!n muchfs~mas desgracias sin satis~t-

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cas;i nunca a! ofenclido. { . · Pas~mos at te ~ce r g-rupo de los· que 'cpnstituyen Ia vida mo$1 del hombre!; a los deberes · ·para con sus semejat tes.. Suele el jfbaro no mostrarse muy escrcpu,l oso en cuanto ?e relaciona con algunos deberes nacidos del an1'or a! pr6jimo; c!emos que no tiene' una . id~t' clara del val.or de ~iertos ctos, dado el poco · res·peto que aparenta proresar a I propiedad ajena cuando se trata de casas de poco precio. · Sin que esto' quiera decir que el ro~o no sea un acto repulsivo para Ia genei-alidad de los campe.si nos, reconocemos qu ~ el conce to del dominio estable pri:vado no parece que lo extieodan aaquella" cosas que por causa de Ia f~cilidad con que se producen vale n poco; asf, entendemos que· un jjbaro no cree vi olar nin gu n derecho cuando _se aprop+a- un ave de corral, un rac imo de platan'o s 6" otra pequefiez, que no por serlo deja, sin embargo, de sdr propi :~d~d ajena y por 16 tarito nos esta vedado u tilizarl~ sin ' consc ntirniento de su duefio, 6 si lo cree, · rio es, porque este convencido de que practica un acto r probado, sino porque sabe que si le sorprenden le cas~gan . S eguramente no todos los jibaros profesan· este comunismo, pe ro .si hay _muchos que no muestran e crupulo en p racticarlo, ya en es ta .forma. ya tomando a pn!stamo dinero sin inte nci6n de pagar Ia deuda 6 bien· comprando alg'o cuyo importe ·no satisfacen. ·. Di! g~mos de paso que estos defectos morales, en lo que 1se refiere a. la ratta de formalidad en los tratos prmcipalmente, no son de.:\ todo e xclu sives del campes!no, s}no que se encu~ntran hartq generalizados en todo ei / Rafs: . 1 Esta falta de respeto .a los bienes aje.nos la manifie..-;ta el campesino tambien cuando se .quiere vengar de algnna ofensa ; ento nces suele mutilar· al<run animal qe Ia propied'ad de . su enemigo; si bien e; este ca:so la intenci6w del hech_o ·no es··obterier un beneficio, sino

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k -de producir migo pbrjudt'cando e en sus bienes.

Ia satis(acciJ n del pesar que

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. · Los ho icidids, . las h'eridas, .las lesiones corpqra, .Ies son deli os que se e~cuentran en Ia (amili<l rural como en to'das partes, pero no hay en el jibaro incli . naci6n hacih estosr acto~ reproba~los; al contrario, el car~ctd·. ~e~eral ~el :ampe~ino e~ dulce, inofen sivo, y muestrase antes mclmado ~1 perd6n de la ofensa que al asesinato para vengarla. En cuanto a s~s costumbres, principal111ente en lo que afecta a la fam ilia, de l~ cual tr~tare m os m3s adelante, existen vicios que nada tien en de Ia sendllez bu c6lica, cantada por ios pcietas de otro tiempo. Los deberes de humanidad, en cambia, son .per. fectamente cumpl idos .por nu estro pmpesino. En este ·, particular llega has a lo sublime; el jib· ro no tiene nada suyo .c~ an do se trata de ej e rcer Ia caridad. El forastero halla.ra la hospitalidad m;1s amplia· en el humilde bohfo, aun cuando se trate de un desconocido y a veaes de ,un enemig0; Ia familia del campesirto puertorriqueno ob ~equ.iara con cuanto tiene al' hu esped que llama a ,s u puert(l, sin inten!s alguno; cuando se trata de remed'iar una necesidad, de salvar de un pe\iaro. a alguie~. de servirle e n casas de e.nfer medad, ni~cruna: t> consideracion detfl!lle a nu estros jfbaros, ·ni aun Jos perjuidiqs..gue de ello puedan resultarles. i Ojala que su moralidad pudie a medirse en todas ocasiones por 1£ e¥~si6n de est 1s ge.neroso~ sentirnientos ta n des· · arroHauc>s en ·s u corpz6n! h"'examinar en SllS bases constitutivas Ia familia rural bopnquena, . nos · vienen, desde Iuego, a Ia memoria las frases que \con motivo de e •te delicado asunto dijo el• senor coride de Caspe. siendo Gobern ado r de esta Provincia: . d Completamente diseminada Ia P.oblaci6n rt,~ral en · ch"ozas aisladas, falta de toda in stqwci?n religiosa de, frena moral, sin que Ia eficacia d.el ~acra- :

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EL CAMPESlNO PUERTORRIQUE~O.

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menta ni la sanci6n de Ia ley vengan legi Jimar ch~s uniones, mas 6 menos duraderas, cread .;; sabre la ·s 6la y del~znable base del apetito sensual, puede deci~se en verdad . que la familia de los campos de ,Puerto Rtco no esta moralmente constituicla." Tristel\es tet1er que co n~ar que Ia aserci6n del gobernante no· car ec~ de actitu~: · Si I~. sociedad cohyugal ~e ha c;e fandar en Ia ~n·ton,_ legittm~cla ~n alguna forma, del hombrey Ia mujer; st el matnmomo es ellazo que resulta del contrato legiti!n o .que une por vida a los c6nyuges; $ i hade reptesentar "14 perfecta fusi6n en uno solo de dos Jeres que se complementan flsica y moralmente, Ia familia, en tesis gene ral, no esta con stitui da en los campos puertorriquenos. i y a cuan tristes co nsiJeraciones se P.re:;ta seme- 'f jant~tad o de casas! .. : Como dice Samuel Smiles, tratando de Ia fa rnt.ltar "de esa fuente, pura 6 impura; emanan los principios y las maximas que gobiernan en Ia sociedad ..... La familia es la primera y Ia mic; importante escu el,t del caracter.~ en el seno de ella es donde todo ser humano recibe su mejor 6 su peor educaci6n moral." ' Vease, pues, cuanto im por~a que Ia fam ili a este . oonstituida sobre bases regu la res ;· que . rei ne en ella estricta moralidad; qu e d hogar domestico sea area de los puros afectos, que de c;pierta esa r ecesidad ineludible de amar que solicita a todos Ius seres creados, y no templo .del brutal sensualismo qu ·.; ·enerva y en \'ilece los caracteres. Sin negar que el amor .se rebela, en determin ados casos, contra todas las conveniencias sociales, in st itui r la excepci6~ en regia ge-neral de conducta ser_fa .una aberraci6n; por otra parte, es sabidu que el sent1m1en · to amoroso regulado y sostenido por principios ~ o ra ­ tes, no s6lo ejerce _influencia benefica sabre Ia soctdad, ~ino ta1~1bi en s?bre el inrlivi~uo ; y n.o ya e~ Ia esfer..a. d~ Ja moralidad, smo que su acc16n s~ exttenae hasta lo flstco,

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En ambos conceptos hay que

~venir en que el Cristia-

n.ismo ha trazado a;~mirablemente las condiciones que . debe reunir Ia fam~lia; condenando Ia poligamia, el 'aoncubinato y el adu terio,- execrando la sensu:1lidad, ha hecho res.p etable e_I ·hog.l r cri ~t iano; declarando· a Ia: mujer Ia. companera y no Ia hembra del homb.re, Ia ha t:estituido. al ran .,<TQ que SOCiedades menoS perfectas Je ' habi·an nega~o. ·J · . , I Ahara bte11, desde el momenta en que por ·uno u· otro motivo el hombre menosp recia esas condiciones, incurre en un error moral que redunda en su despresti<rio; cuando el error se encuentra gen eraliz ado, hasta p;rturba el progreso social. A esa trasg resi6n en Ia moral de Ia familia, ! luy qu<! atribuiJ algunos de los males ffsicos, intelectuales y mo rales que mantienen 'en una languid ez sensibl e a un a parte importante de la sociedad a que nos refe rimos; . porque no es .e xagerado decir que en j npestros campos, principalmente, e.>qiste gran despr eocupac i61 e n ese particular. Co locado t:l jfbaro en medio · tie una n tLl ;'aleza exube ra:nte" de vida aislado, i;._{nora nte, urd vez que su ins · tinto genesico des pi erta satisface su afectivid..td con Ia misma llaneza que los se res que le rodean ento nan de continuo e<;os himn os de a or que renu evan Ia vida p>.or doquiera. ·~ · I Tal ~preocupr~ci6n no es siempre hija clel des enfreno; -do es el de:ca ro del vicio quien Ia pr6duce en tod· s'TirsJ>casiones, in o mas ·bien el desconocimiento del . alar moral qi1e el acto de Ia reproducc:6 n ti cne, !!iegun ~ Ilene dei1tro 6 fuera de las reglas que la so. cieclad actual acafa. I Hay un cierto i fantili smo, sabre todo en la mt'ljer, se n ejante a! que d bi6 reinar en los · primeros .tie po.s d Ia· vida lrumana,l cuando el deseo de -la prop:1g cion de Ia especie era lo unico que regia e~ Jo_s i~lP~. lsos arpatorios . . Sin pasa ~nos por l_a ~e nte . elf dt smtnUir l Ia graveJad del . mal que estudtamo?' y ' ~mos los primeros en deplorar, creJmos que en JUS-

ticia puede interpretarse del modo expresado la corr.up t~la que sohre est~ puntq existe .e~ nuest:o pals: _Pafs ·que, sin dt,~da alguna. por sus condtcJOnes.clunatologlcas, p_red ispon~ al desarrollo temprano y fogoso de las pa S,JOnes. , . . . No, ~ ·o es • impud e ncta~o que en Ia muJer, Jfbara ~ac e q.u e sea madre sip ser e: po~a, pues Ia gran .m~yo ­ rfci de estas madres ~oJte raS.J mas llega a pros.tttUt.rse, sino que lleva una vtda manta que en nada meJO\a )>L,ll> condiciones de pobreza ... Por mu cha C]ll e s.e,a su m1sena tam poco aba ndona aJ htjO, )' es.t~ es tambten .una p:u.e ba de que su coraz6n no es ta vtctado porIa unp 11dtcta, como podrla deducirs~ de la l:acilidad con que se rinc~ e ·a l?s galanteos. Convtene cleJar sentaclos estos parttcu lares, que en concepto nu estro establece n . alguna difcrencia entre el concubinaJo de algunas Jfbaras y' el amand!bam iento vulgar. . En el hombre hay que reco nocer que el S~'nsualts­ mo juega no escaso papel en es tas uni011es _Iibres, pues ~ menu do le vemos, casado 6 sol tero, sostentendo una 6 mas cnncubinas, y hay quien ma nti ene bajo c1 mis mo techo esposa y qu erida : que a tal extremo ha llegado el espantoso desbarajuste moral que _rei na e n esta sociedad tan minada p"o r Ia falta de . ed uc a~ t6n como J?Or lp. sabra de influencias depre;ivas. en que. ha ventd_o desarrollandose. Es cosa qu e a nad1e que haya medJ tado un poco acerca de este asunto puede ocultarse: muchos son . Jos elementos que han determiAado ~n el jfbaro de ambqs sexos este desquicia~ien~o que a. fu erza de .generali.zarse ya , no sorprende smo a los fo -. ntsteros; todo el que no habita en d pals, t;iene .por ne : . cesidad que imp.resionarse . ante el espectaculo de un amor lihre que aquf, por Ia fuerza de Ia costumbre, miramos sin que nos alarme. · U n observador que no .s ea superficial podra AlO obstante distinguir eri el fonda de este .cuadro .poco ha- . I . ~ueup,· algo que le dig;a : no estoy .viendo sacerdo-·

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cesitados, f!lclS que de otra cosa, de ver en el hagar costumbres puras que .le prepare'n convenientemente · para su «intrada en la v~da soci_al, a donde· no ·J?Odran meno)> llevar las mtsmas tdeas que par el ejemplo adquirieron en 1~ casa paterna. . · En 'g;f nerallas mad res JP Uerto rriqu efias suelen mostrarse alga debiles e n. Ia dir1cci6n de sus hij os, pero en lc\s ·campesinas esta · debilid_\d ray a en abando~o ante los caprichos infantil e~; y es que el caracter J el amor , materna tiene en elias mucho de instintivo, . y tal carifio no es suficiente para llenar los deberes de Ia materni-· ~ dad, pues para algo le ha sido dada al hombre Ia inteligencia. una mujer inculta querr.a a sus hijos tanto como otra cuya i~teligencia hay a sido cultivada, pero esta· le aventajara en conocer las- !eyes por que debe guiarse para diri gi r el desarrollo ffsico y moral de su familia, y por virtud de s us aptitudes librara de una muerte temprana ~ su hijo · y fe -preparara para que en su espjritu se va yan infiltrando las· virtudes que cuando · homl?re le ha n. de valer Ia consideraci6n de sus semejantes. . . En cuanto se refi ere a los debe res de los hijos para · con su ~ padres, hemos de deci.r qu e los casos de ingratitud hacia Ips be:neficios y el amor pat~ rnos son raros. Los hijos de los carppesinos son d.e ordiriari9 de buena Indole y_profesan .a. sus padres e l respeto y carifio que les es debido. Res~anos .apU'ntar alga acerca de las relaciones del jlbaro con la\ . pers.onas a quienes sirve. Cuando el campesino s.e decide ,. a pres tar sus servicfos, lo hace . con buena volunta:d; pero en honor de la verdad no se -impone Ja obligac!6 n de ser . estricto cumplidor de lo convenido, · ni se afana par los objetos confiados a ~u custodia; ·trabaja y lo. hace como pocos obreros, si. · se tien_e en cuenta . su insuficiente alimentaci6n, pe.rq mantiene una cierta independencia q~e a veces se traduce enl'alta ·de asistencia al trabajo

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tisas de un'a prostituci6n vi \( interesada, sino a muje~es sin cultura moral ni intelectual, que aceptan, sin escrupulos ni preocupaciones, el papel que Ia naturaleza les ha asign kdo en hi perpetuaci6n dd Ia especi,e; que ol?edecen · a ~SC!- Jey ~oderqs;i que ap~?xima los seXOS, ley ·cuyo curhplimi~nto solola edu'caci6n podrfa regular debidarhentJ_: que como h~ dicho con su acierto acostunibrado, n~ estro aplaudido escritor D. Salvador Brau, "en estas u ~ iones •iHcitas, si bien una ~arte corresponde al vicio, e_ntra por m!ucho ~n ella_s Ia i_gnoranci_a." . Volvte~ do ahora a los rnatnmontos legfttmos, que . sin duda existen ep el campo, y a los deberes mutuos de los esposos, diremos que Ia fidelidad conyugal es respetada, hlabla11,d? en tesis general, ,r or Ia mujer; ella sabe gu,a rdar Ia · fe Jllrada. someterse a Ia vohmtad del · marido . y cumplir, hasta ~1 sacrificio con las obligaciones . domesticas. No asf el hombre, mas despreocupado de ordinaria tanto en ' )o de . ser fie) ·a. su compafi era como en procurarla lo necesario para< Ia 1 vida; pues pbr de·s gracia, ya p orque lmantie ne mas de una ·casa, ya porque el vjcio ' del ·juego suele domi narle, es harto comun que c en muchos bohfos reine escasez y hasta mtserta. . U 11ida a Ia sociedad conyugal-esta Ia sociedad · paterna, cuyo objetd e~ la educaci6n de los hijos. Entre nuestros")campesinJs, el cumplimiento de este de~e~. se ·nisiente d~ las deficiencias paternas de ql.\e verynn~ dando auenta. Los padre~ cuidan de sus hijo~ los alirnentaln /y visten aunque impe'rfectamente, comol~ had~n consigo mismo; pero respecto a instrucci6o, ni siquiara _p ien"an que sus cria ~uras Ia necesiten : es un deber que nadie cumpli6 con ellos y que desc'o.nocen _par completo. · . Cuando el vfnc;ulo del ·matrimonio se halla relajado 6 ~st~ sustit~ido par el concubinato, hay que lamentar , ademas de la care ~cia. del pan ~nte1ectua!, el ejemplo de inn:tQ,ralidad dad por los padrt s ·a ti~rnos seres nej

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a que SC C0l11pi:Otne io, y 11_1clS raz6n que ,Jos.. impuJsos de su voluntad. Mucha se ha hablado de Ia hoi- · g_a~aneri a del jfbaro, . pero nadie ha demostrado gue. tal nc10 s:;a tan g ncral como se ha pretendido injustamente, siendo par el conlrario (aci i de probar que Ia generalidad am a el. trabajo mucho mas de Ia que serf a de espet:ar, dadas las condiciones en que ha .vivido ese pobre !1oinbr~ abandon.ado" durante siglos a sus instintos en un clih1a ene rvante, cqmo lo es el de nuestro pafs, y sin-tener acerca del trabajo mas que el d~sfa­ vorable- concepto de que es un castigo impuesto al hombre para llenar sus necesidades personal,es ; idea poco apropiada para despertar par sf sola el amor bacia una ley natu'ral, cuyo cumplimiento procura tan tos beneficios al hombre. ,ll • Res'tanos para· completar esta ligera resefia moral cle1 campesin6 puerforriquefio, considerarle en sus re · laciones con Ia soci 1edad civil. . Desde luego 1 convi'ene repetir que Ia familia rural vtv aquf desp.arramada par los campos de Ia Isla con gr~ve p,erjuicio para su propio bien'estar; v.ive en estado pocq menos que antisocial, pues algunas conglomeraciones de· bohlos que se encuentran en determinados barrios · apenas pueden servir de e xcepcioq. a Ia regia general. No hemos de esfo ~ arnos en demostrar la conveniencia Je 'que el hombre viva en sociedad con sus setnejantes; muchos s~ los gr ndes pensadores que han demostrad ~a. ,utilidad de ello, Y..las .razones en que apoyan !:\U dect 10n on harto .conoctdas para que las reproduzcamos. I:ilosofos de 'las mas opuestas ideas convienen, salvo ra'ras eY..cepciones, en declarar al hombre un ser sociable, par necesidad: ." Un solo hombre, dice San- · to Tomas. · no puede por si solo llegar al conocimiento de todas las casas; luego al hombre lees necesario :vi- . Vir COn Otros muchos, para que los UJlOS sean ayudados par· lo,s otros." _Par su parte Spino~a, a ~uien podrfa suponersele predtspuesto contra la v1da soctal dado su 0

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voluntario encierro en su gabinete de Ia Haya, dice: "No solamente es utilla sociedad ·a los .hombres para 1a seguripacl de Ia '":ida ·; _propgrcionales otras n1uchas ventaj;:ts y Ia necesttan todos por - otras muchas razones As( vefl10S a los hombres que viven en Ia barbarie a'rrastPar una vid~ mi serable y casi bn1tal." Es indurlaGle que ese _aislamie nto, au n -cuando no <;e~ absoluto, como no lo es elide! jfbaro, perjudica a su d~sarrollo moral entorpeciendo- y retarda ndo Ia acci6n de los elementos civilizadores que, a pesar de todo, van actuando sabre nu es tra sociedad. Quien vive separado de~ trato y compaiila de los otros', se priva del ejemplo, del estfmulo y de las relacion s de los buenos, y necesita mayor fuerza cle volnnt para no infringir las !eyes moralcs; toda vez que no tiene qu e preocuparsP de las censuras de sus convecin'os. Tie Ia precision de vivir en sociedad y de Ia difi. cultad de conseguir ,que los Gleseos de todos los hombr~s esten r- guladofl -siempre porIa raz6 n,f surge Ia necest dad de que existan leyes y personas !'! llCargadas de su cumplimiento, a Jas cuales- deb emos acatar. Es el jf-\· _ haro naturalmente inclinado a reconocer y prestar abe- · diencia a Ia autoridad; cierto es qu e suele temerla m_as que amarJa, pero esto cJepencJe de ,que, a causa del SIStema polftico colonial adoptaclo, por lo · co'!lt111 se ha . entendido que gobernar ~s hacer scntir el peso dr:!l po der basta el ex trema de no desautorizar en fringun \ caso los actos qel gobernante, e n vez de levanl;ilr el prestigio de Ia autoridad sustentanclo Ia justicia,. Ia rectitud, el imp~rio sobr~ sf mismo; en una palabra. sosteniendo a! que gobierna rectamente procudtndose el carifio de los gobern_ad os por meclio de ]_a s virtudes que clignifican el caracter del hombre, y al modo que perso n·, tan poco sospech0sa como don Juan Or tiz y Lara, lo explica en el siguiente parrafo: , "Los prfncipes (lease cualquier autoridad) deben mirar Ia au tori dad q_ue ejercen;- con relaci6r al bie_n de Ia 0

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seciedad, para Ia qualles ha ido ·otorgada; y por lo 'n:tismo reputarse obligados a respetar y hacer que se cum plan todos los derechos; a proveer a Ia pros peridad publica, y atender particularmente a Ia honestidad de las costumbres, a . que reinen por todas partes la verdad y la justici ." ~Se ha practicado siempre, es pecialmente t_ratandose cl~ pobrcs campesinos·, esta sa. na doctrina? Res ~ondan a esta pregunta esa desconfianza y ese temot invencibles que tiene el jfbaro de verr> e en relaciones j con cualquier au tori dad arlministrativa 6 judicial; desconfianza y temor que no han podido tomar cu erp en su espfritu sino cuando Ia experiencia de su · antcpasados y Ia suya propia le han llevado a! convencimiento de que en numerosos Ca!iOS el ultimo ministriJ pu ede mas por s6Jo SU caracter .oficial que el con Ia as istencia de toda Ia raz6n. . Respecto a formas de gobierno poco 6 nad_a se preocupa de ellas el campesino; n1u estra,. s in embargo, cierta natural inc\inaci6ri a Ia democracia ; pe ro si n que pueda decirse q ue ti e ne cqn ciencia clara, noci6n com pi eta de Ia superioridad del regimen democratico sobre los otros . · ·1 Ni el comunismo, ni el socialismo han hecho proselitos en nuestros campos; a lo me nos el comunismo · en el sen tido en q6e se to rna de o rdinaria · Ia pal a bra; I pues esa ~ecie de comunidad qu e parece practicar el J jiearo en ·c.u anto se relaciona con los productos de poco 1 valo ,--d~que antes hidmos menci6n, no I~ atribu imos ·. I sind ·a que r1o sabe apreciar el derecho de propiedad en toda ~ u escrupulosa latitud. En cuanto a las virtudes socialesr en el caracter del campesino brillan algunas, si bien se e ncuen tran deficienci~s que son de lamentar. I . Entre las que le enaltecen no es Ia que menos el amor a Ia patria, ya tomemos esta voz en su sentido ~cademico, ya Ia interprete mos como Ia tier;ra de nuestros padres. En nuestra historia pro~i n~ial podemos

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·cncontrar hechos que justifican nu.e stro aserto. Dcsde los remotos tiemnos en· que Espana mantenfa guerras contra I Qglaterr~ y Holanda, hasta nuestros elias, el ·jfbar ha sido un buen soldado "espanol dispuesto a morir por.su patria; Jlamado por el Gobien1o 6 vo·Jun tario, ha· abido acudir si ~mpre a\ puesto del ' deber: 1esde este p~hto de _-vista,. discutir su a mor a Ia patria espanola sena cerrar los OJO ante Ia verdad. Tratandose de su provincia, el carino que profesa aJ terrunO es extraordinario; tien ~ tal ape go a Sll pcqttefia isla, que ningun otro pals le atrae; ~ n nin g u~a parte que se halle olvida su tierra. Este carina, sm embargo. es basta cierto punto vi cioso; por lo men<?s es deficiente; es un afecto en el qu e notamos carencta de ideales elevados, que se conforrna con todo lo cstableG4)o, que le falta el nobl e c.leseo de Ia prosperi dad del pafs, que no t ien e Ia aspiraci6n cabal de su engrandecimiento. Ya antes he inos dicho que en !0 refe rente a l progreso mate ri al, ~ l ca mp esilio es rut in ar io, y e n cuanto al mej ora mi e nto social es· in lifere nte 6 no tiene e ntu siasmn· sOli lo. Y no se nos diga qu e Ia · pequenez del territorio mata todo ' icleal, pnes dnas leguas mas 6 menos de s uelo 11 0 pu eden afecta r a estas cuestiones ; un a prov inci a, como ·una naci6n, sera res petable en mayor 6 me no r g rado, segun sea el caracter de sus habitantes mas 6 me nos digno y elevado; pero no segun te ng a ta ntos 6 cuantos kil6metros de extension. Nada de cuanto pudiera moralmen~ en grandecer a Pue rto Rico puede estar entorpecido por lo redu cido del territorio; ni es t·t ca usa debe hacer olvidar a sus hijos C]_tt e Ia· t't nica ma ne ra de qn erer ai pafs es procur'a r por todos los medias s u adelantamie nto. Leemos en el ·ca pitulo J,,, in:fluenr;ift del ca racter, por Smiles : " Para qm: un a nrlc i6 n sea g ra nde, no es necesario que ten g a gra ndes dimensio nes, _a unque suele confu~ dirse a menudo el grandor co n Ia gran<;l7~a. Puede una naci6n ser muy grande en el punto de vtsta

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del territorio y de Ia poblaci n. y estar, sin embargo, verdader~ grandeza. Pequeno era el pueblo de Israel, perq i cuan gra nde no ha sido su existencia y cuanta influencia no ha ejercido en los destinos del mu'ndo! No . er;;t grande Ia . Grecia; Ia poolaci6n ent~ra del Atica era. rnenor que Ia del condado de Lan · caster; Atenas era menos populosa que N ue,\·a york; pero · i c.uai1ta grandeza ~n las artes, en Ia li teratura, en Ia filosoffa, en el patritismo !" Siendo esto lo cierto, y complaciendonos deque en todas las esferas sociales de nuestro pequeno mundo I existiese vivfsimo el dt;seo del mejoramiento material y moral de Puerto Rico, aclararemos nue no ol~idamos el media en que se ha desarrollado dta sociedad, que no p~dimos lo imposible, sino que la/nentamos, e n Ia clase ~e venimos e:>tudiando, que no exista ·el culto . de-e5e p~smo serio~al4G~ ele\·a al~ gj_o~-e-stoa-t ~ue solo entre Jbs .9!!l{Les.i.n9S se eche de 111enos. Esto se n.t ado, y como ju't1 ·particular d_.el -asunto a qu e nos r ferimo s, hemos poclido notar, a vece:;, que no obst:~nte Ia inclinacion •de nu es tro campesino hacia, las iws li~al es, las personas qu e luchan , en I campo de la po 1t1ca, par el' triut,fo de estas ideas, esconfian, tem en, aparte de los fT1a11ejos que quitan · virtualidad a! sisterp,a electoral de nuesfros ias, porque no puede~contar bon C[,Ue tod os los elect res jfbqros tengan tal- ryrmeza deconvicciClnes ·que fesaf en en todos lof q~ no ya las amenazas y coacciones, sino ciertp . ~goisnH), 'a veces p~~eza, · y, en 6casion bs, Clt nq ue raras, "' ·,6 n lde un 1nteres • , 1\lezqumo; • I I a tent""ael par so es que en tal cual epoca h..:tn podido se r utiliz~dos algunos vo tos en contra de las ideas que en circunstabcias analo 1 gas habfan ostentado aqpellos mismos elect~ res, sin que signifique 'f 'StO, que h r~ n r nunchdo a elias. sino que han . tran's igido cuand_o menos se esperaha, pues es~sab ido que ·eJ ·abste nerse . 6 votar e n tal 6 cual sentido uno de estos jf~~r9s, depende de la influencia que sobre el

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ejerze. quien le habla. Quiza sea este un vicio cdmun rriuchas region .. s, pero _no esta de'mas sei'ialarlo en 1 . nues~ra, ya que comprueba falta Cle e ntusiasmo e indi .fereuc;ia [~Or tztles asu il Lu :; e n una-parte, no desprecia ble, de Ia poblaci6n ruraL . ...J Cum~l e ;'i l'lu estro prop~sito decir algo ahoca acerca de .otra~ Cllalidade~ del campesino borinqu efio. / Lib~ral con sus huespedes, d~spre ndido. no deja de ser algo interesallo en los obseqbt ios que hace fuera de su casa; en su boh(o Ia hospitalidad es noble, pero fuera de a)lf el hombre de campo aparece, como e n todas partes, cuidadoso de. su utilidad antes que · otr.a cosa ; sin embargo, no es tacai'io; par :;u mal, es h~ta pr6 . digo y esta desprovisto de todo es plritu de ahorro. Su dinero se consume en Ia gallera 6 en el juego de naipes, vicio alentado en este pals hasta por bandos gubernativos, como el de galleras, y por instituciones dales, como Ia loterfa, que. deindan el espfritu inculto del p bre del verdadero camino que eonduce a Ia riqueza, 6 sea del trabajo honrado. . La amistad, . esa pasi6n sublime, ese sentimiento de las grandes almas como Ia llama l.acepede, • es una virtud que profesa el c:ampesino ;· el carii'io mutua entre ellos cuando se llam·a:rl amigos, ~s, e n tesis general, sincero, y en determinados casas; conio P.Or ejemplo, . entre com padres, .reviste caracteres particulares de seriedad; el compadrazgo es un lazo que ·respetan los jfbaros escrupulo?amente. · Es algo hurafio el jfbaro, mas po.;.ser reservado que por .falta de afabilidad; s~s maneras se resienten de Ia fal~a de instrucci6n·, pero ·en elias se puede advertir mas timidez q.u e gro.s erfa, y es esto tan exac.to que vencida aquella, lejos de mostrarsenos rndo le hallamos cort¢s en cuantb es posible, da.d o el ningun cultivo que han recibido estas sencillas gentes habituadas a 1~ soledad de. sus campos. · Para concluir, vamos a ~efialar un defecto bastante

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comuh entre lo campesinos cual es el poco respeto que profesan a lk ·verda9. D scon.fiados por naturaleza, por lo menos disimul~ n Ia verdad . La desconfianza ha nacido y tomado CUUl"(.J<) a causa . de cicrlUS vicios del regimen colonial, y ella les ha hecho astutos. Se han visto tan a menudo e ngafiados, que 110 solo dudan de todo, sino que han eri g ido en s iste ma Ia costumbre de ocultar sus ideas. · Es casi ge neral el caso de que un campesino, a! dirigirse con un objeto dado a otr:a persona~ procure desviar Ia ate nci6n de esta antes de llegar a manifestarl~ Ia verdadera intencion que le anima; se ha habituado a Ia linea curva, quiz;! por no haberle ido siempre bien cu·ando ha ma rchado por Ia If flea recta. He aquf a grandes rasgos apuntados los caracteres mas salientes de las condiciones morales del campesino puertorriquefio. Por ellos hemos podido ver que · no es U!l malvado. Advie rtese, por el contrario, que posee cie1 as virtudes, qu e tiene una Ind ole benigna, que existe en el Ia tendencia a! bien, · aunqu~. maleada por circunstanci::1s que estucliare mos en el bpftu lo inmediato; germ nes que s6lo es p~mn para desarrollarse • una educaci6n racional. L a ti e rra es ta dispuesta; s61o falta el jardine ro que venga a sen~ brar las flores (y ojala sea pronto) para poder aplica~e·s aqu e lla bellfsima frase de una fibula oriental citada por S. Smil es: "arcilla vulgar era yo antes que en ~nf hubieran sembrado r<=!sas. 't I'

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tol6gi.c:as ltiel'l.el) ciert.a iniport~ n.cia. en los .r asgos .mQ:r~.es ,e;q..ra.cteristkos que di&.ting-u,en a los p.l).eblos el}tr.e ${, .como Ia tienen .el ge ne.rG> de alim.en:taci6n y el g.o ~i.er1;1o, si.q1~ierc;t los tr.es fa.ctores no basten para explicar satisfac_to;ria.rne.nte }a diferencia de .c.aracter.es q.u~ se ad.y.i er.t e, por ej.emplo, .e.n tre un habitan~e!. del N.o.r.te, m.da~61d.co de .ordj.nario, y otro del Medio.dia, .i mpr.e: sJonaMe 7j .<J.legr_e p.or lo .c omun. Al .clima de Pue,rto RicG> hay, pues, que a!?igna.rle .u na part.e 1 .e~ el .m.o.do de ser '\moral del campesino, · sjo pe,rjuicio ,de re.c.o.AQ.:o ·c er .qu# o:tras .c~1;1s~s, especiahn.ente la falta de ,c.~altura io.:tele~tual y mq.r~d, han aportado su contingent~ a la £ormaci6n del m.l,l.n.do moral que es.ttidi<J.mos. ' C.a-us.a mas hn.p<:>rtante . que la ant!i!rior lo _es si111 d~;~.da la heter.Qg;e:Oeidad de l~s li_ a zas q.~e _e n la g;e ~ nesis de esta sociedad se erJcontra.r.on .en el suelo de ·B..or-iquerJ. D.e· aquell.as .t res razas, .la indi~ como es .sab~do, desapareci6 muy pronto; pe,ro no · sin q.ue .dejara: ,e n l.a· ~al).gr:e .de J_os nuev:os poblad.or,es 'f>arle 1 lie Ia § l).ya, Jegand~nos asf algo ,cdel ,t ipo ' .moral indio que nos han descrito nuestr<;>s hi ..toriadores, legaGl.o .cl.e b.111enas y de malas c.uaJ kl.ades .q1,1e no pueden des.conoGe.rse e.Q' el m.odlerno borica.o o, y que acu'san . con .fr.~r QU~Cii,l. SU parentesco, aunqlJe lejano, .. COO la .raJ;a f,~-Tk ~e.na. · ·· !Etio ~siQ.du.dable flUe la .r.a~ negra b~ act.ua® .tnas P,Q~®te ·Cil~ la·Jnd~a, .oo-lo que ,res~cta -~~~

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condiciones morales que encbmtranT.Qs ·en el jlbaro; no ~6lo po:q~e desde/.los tiempos cerca~os a Ia conquista .• h~ perststtd? en Ia tsla allado de Ia blanca, sino porque vmo en cahdad de esclav~, trayendo, por conse~uencia de esta nefanda ci~cunstancia, honda pe·rturl:-aci6n en el sent.id~ moral ·cr~· este pueblo, ya desde las fuentes de su nactmJento. :' ~ i · Amen de algu'nas de· las defidencias de moralidad del. negro, trasmitidas al campesino, a causa de las relactones. que COrl I eJ ten fa en Jos trabajos .de campO, es de todo punta inco'Jltrovertible que Ia esclavitud, e~ hecho s6lo de esta degradante instituci6n, ha debtdo ser causa poderoslsima, capaz de producir resultados dafiosos ·en Ia fndole moral del hombre ·de campo; .que Ia atm6sfera · mal sana don de necesariamente hay que ahogar el' sentimient~ moral que protesta contra Ia venta de seres racionales, obscurece tambien los demas sentimientos, y no s6lp enveneila a los amos y a ~os esclavos, sino que se difunde por todo el cuerpo soctal emponzofiandole. . . El estado de servidumbre contra-rfa todo progreso m?Pali y esto es de tal ev~d~ncia, qqe hasta un escntor tan del gusto de los esclavistas como lo era D. Jose Ferrer de Couto, lo consigna as( en el siguiente parrafo, que parec~ una protesta contra el propio libra Los ne,qro-~ de don de lo reproducimos: ( "Y sin embargo-dice-la esclavitud, si tal fuese en real~~~ el trabajo orga91zado de los negros, no se debiera tolerar en -plena siglo XIX, por ser contraria a Ia le de Dios y contraria tambien a los progresos morales de los hombres." · Pero Ia esclavitud no se limit6 a detener el progreso m~ral solamente, · sino que pervirti6 las bases de Ia moral misma, llevando el halito de inmoralidad que sal.fa ~e l?s cuarteles de las haciendas hasta el sen~ de .Ia familia. La preocupaci6n de aumenta:r, el numero de ~~vas por la natalidad, hac(a que . se toleraran.

si··no era que se favorecfan, las uniones puramente brutales entre los dos sexos; e!lto sin contar con los capri- · chos del' arpo por tal 6 cual de sus esclavas, y Ia facilidad <::9n q_uepodfa el hijo de familia satisfa!=er su sen~ sualidad, tempranamente despierta en aquel media, sin movers~ d~ predio que la poQre esclava regaba G.,On el sudor de (u frente, al . propid .tiempo que saciaba los apttitos voluptuosos de los dhefios de b propieda~ y hasta de los mayordomos q\e las hactan trabaJar. Ejemplos tal~ s no podlan sino servir de estlmulo al campesino y hacer que le fuera menos repulsiva Ia ilegitimidad en los consorcios. En otro orden de ideas, Ia esc.lavitud degrada el trabajo, y por lo tanto el hombre libre cree humillarse dedicandose al oficio del siervo, y se desdefia de trabajar a su !ado para que no le confundan con el; y he aqlfl otro motivo que debemos tener en cuenta para darnos explicaci6n de por que el campesino ha podido ser juzgado como holgazan p.or algunas personas que desconocieron 6 callaro.n este y otros motivos nada favorables para Ia ,dignificaci6n del trabajo. . T6canos ahara tratar acerca de. Ia raza blan_ca que aqul ha ejercido su influencia, tanto trasmitit!ndo a sus de!:-cendientes los caracteres que le eran propios, cuanto encauzando por el medio mas potente de to~os, por el gobierno que siempre estuvo a su cargo, Ia Indole moral del pueblo. l Par 1<,> que ;llo primero ataiie, conviene no olvidar Ia calidad y cualicjades de las personas que, Regun el conde de 0' Reylly) poblaron este pafs. Dice el perspicaz. comisionado del gobierno metropoHtico, que Ia isla fue poblada "con algunos soldados sobradament(;! acostumbrados a las armas 'para reducirse al trabajo del campo,' y ademas. "polizones, grumetes y marineros que desertaban de cada embarcaci6n que allf tocaJ>a," Es decir, con gentes cuyas condiciones morales dejaban sin duda bastante que desear.

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Est~ tt!g'im~il. la suspitacia crecien~ cotl'trro tada~ m~ni~~tacl6n de descontenfO de lo~ ados. gubernamen·· . tales; (j co'nthi los qu~ crefan que estas tierras debfaR< sometersJ a un g·'obierno mas en armonfa' con los pro. ' I gr~§os sociales, la sospecha de separatismo1 de Ia que nose 'ha vistol iibre.nue·s tradsla, fO n ser tan pequefia, ..pertrii • tlHoh_ qu~ adqui-r iese_n prepbnderancia- ciertos e-lemen • t<!t.S; mas preocupados de s~ ihteres personal qua del· prdgreso de 1a tierra donde a~aso dejab~n hijos que· de-· b'fah ser vfctiinas de tales preocupact<Dnes y propa..: gafl<.,ias. · . • Cuando el interes se ha referido la ~dquisici6n de una fortuna labrada sin la ayud<!- de privilegios irritahtes 6 conquistada por el trabaj o honrado· que no e:xplol;;~. nunca al proletario, tal interes ha sido, por lon'lenos', indiferente, si no si~~aticd . a los progresos hu • riiatiO'S; pero i::uando se ha vtctado b1fundam·en-to de la's· riquezas, como ocurri6 por. virtudl· de la ser_vidumbte, y _se ~~ r'l e~plotado las p·re_oc.upa~ one:s· politt~as y au-h Ia: justlcta tntsma en benefic to partt ' ul (\r. entonces puedt! habet interesado!? en que no se difunda la cultur·a, enemiga: de todas estas concupiscencias. • , · Ya hemos reconocido lo que se ha dificultado Ia llegarcla d el pan intefe'etual hasta el_canip-esino, a c·~m;a de su diseminaci6n; esto no obstante, pt'ted~ afirnia:f'se qui:! no ha sido . ella Ia causa del olvido eft !}U'e sa le ha tenid o, ya que, como queda dicho, has t'a hare~ ml!ly poco tieh1p6 la io strucci6n pu blica e n Puert~ Rico estuvo casi abandonada, y no hay que dudar que el sen~ tido moral este subordina~o, por lo comun, al desarrollo nat-ural 6 adquirido. de nuestras fac'ultades irtteleotu~les. · De esa fuente dimanan ciertos vicios de Qaracler que hemos e n~ontrado en' la clase rural; ella ha fctV'<!>Ye..: ciclo el caciquismo, ent:roni-zandole, y ha dE!jadG al jlfttia4'(j merced de su's instintos groseras eil ft1~ngua d~. las virtudes qae el civismo alien;ta, cuando no se )!e eX.tin ~ gtte ·ah'ogando sus. mais puras in~n·if~tac:iones ett .el ·set!W

Puerto Rico'--fuera de la tn!sma tla:~ es rrece·s atio, sin· em~argo. hacer constar que una partE! de, el) y ptecisamente la que a:l principio hu!Do de <!:l·e:fL', parramcir$~ pol:" los catnpo·s; estaba asi constituidll: · Restanbs trata,r· de c6mo ha influido . el gobier11e· de la isla en el des·e nvolvimiento , moral de . sus hafl~J tatttes. Par~ ello importa t.er.~er en cuenta: que la nece~ sil:fa'd ·tte con'soliclar fa conquista imponia ~de.sde luege· e1 gdbiertio thilitar; muy pronto surgieron en la isla cenflictos entre los mismos vencedores, de les cucrles la pasi6n se ampar6 esgrimiendo toda clase de armas; drando se recuerda que el propio Cristobal Col6n fue acttsad'o de sedicioso, no· se puede dudar qu e otras pe r = sehas menes itnportantes 1o fu esen del misme modo1 ,origihando·se as( la suspicacia que casi siempre ha in~ fotm~dd a:l g'obierno metropolitico en los probli:!rttas ~Metican'os; si a es to se afiade la justificae::i6n que a ~al suspicacia traj'ero n las guerras de Ia indepe ndencia: de pd:Jo el contiryente descubierto p:or el ilustre getwv~S·,· nadasqrprender1te s-e hos pres~ ntara el he~ho de Ia p-e·r ~ pe1!uaci6n del gob ier·no militar bn esta Ant-illa, s6lo interrurrtpido por btevisimo la~so de tiempo. . A.hora bien; el gobierno militp.r, en tesis· geoerat1 s~ hace despotico ~r. se ~~estra poe? habil _en la direc ~ ct6n de los negot tos ctvtles. S·a btdo es que en los pueblo1s r.egid?s mil·itanriente ~e s uele entronizar e~ des·p()ttsmo, y, Sl este dura, los Ctudada nos se COOVti:! rte1n e~ ~€l:Wos V.~les, ~uen6s s61ai11ente para arrast rat'se los p~,e ~ del des_J:>?ta ·st_l Senor:".. Pata honra _d e Espana, Puerto Ricb no ha si~o go bern ado pot jefes at estilo asiati'C o; pero es tm hec&0 cierto que los gob ~rn ad~m:s mil itares han sido Ia t·egla1 ~. ~~-e ha.~ goza~l d·e faetrl ta-des ~uficientes P.ai·a q~e. pudqe~arl c0ntagwrse de uo Jespottsmo, siquiera triodi:. fitado• por la inkre nita hidal ;-,·ufa espa-iii<:~l:l ; 1'10 }JO't l!SO menos.daiioso los intcreses cle Ia co l<1tfra~ I .

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~ CAMPES~O PUE~TORRIQU~O.

, EL CAMPESINO PTJERtORRIQ~O.

c~entor e~tas

·.de preocupadones .sin fuerzas desviadas se dirig~n ~ntonces tqrcidam~te 6 se atrofian en los placeres que debilitqn el alma y hacen al hoinbre cada ·d ia mas indiferente a los ideales de Ia dignidad humana. Una vez que el - vicio ha obscurecido. toda noble aspiracion, y c'uando iYa ei ·hombre solo busca su bienestar ffsico a Ia manera que lo entit:nae, no se muestra · asiduo trabajador , 6 cae en el abatimiento, se fulm'inan crueles . acusaciones contra el, olvidando las causas· que a tal condicion le llevaron. Por espacio de cuatro siglos se ha estado . preparando el vicioso germen de Ia condicion actual ·del campesino, y aun hay quien pretende corregir · el dafio con nuevos medios coercitivos; quien todavfa suefia con las libretas de jornaleros, 6 mas platonico echa de menos los rigores de un invierno para reformar a un ser que solo nece .•ita educaci6n y el regimen polftiC0 civilizador a que por fortuna ·. vamos llegando, gracias ~1 . progreso soci;;tl y polftico quJ• alcanza la Metropoli, progreso que concluira por encauzar debidamente la direccion de )bs negocios pubficos de este pueblo, acaso el mas saturado de savia espanola entre todos cuantos ha fundado nuestra p<hria. , · l S6Io nos resta, en Ia investigaci6n de estas causas, tratar sabre Ia f: Ita de educaci6"n religiosa que se · nota en el jlbaro. ~ va sea por las dificultades antedichas rela~IQnadas c<:>n el desparramamiento de las chozas rlft'sticas, yi por otra causa, ello es que semejante falta se deJa entir~ . · . 'Cierto es que Ia accion del sacerdote no puede ser tan in~piata como lo es en otros paises, donde las aldeas mas insignificantes tienen su cura, especie de pa~r:iarca, inamovible las mas de las veces, cuya respe. tal)ilidad va crej:iendo entre los feligreses medida que entte ellos permanece; . pero creemps que, aun den. tro.de nuestro media social, puede hacerse en beneficia del campesino . algo mas. que decir la misa Y. aplicar 1

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t; .los sacramentos; el j{baro .es docil y 'tiene respeto al sacerdote, cualidades que este puede d,irigir y educar provechosamen te. . . . Sealesto postble 6 no, lo qu~ nos _1m porta po~ el educact6n . momenta es sefialar Ia deficiencia de una I . religiosa racion.al que enco9tr~mos en .el jfba:<?• y que constituy~ otra de las cauS<ls que han contnbUido a qnpobrecerle moralmente. \ A Ia falta de esta educac;ion hay que ai'iadir que el mal ejemplo es tanto mas perni~ioso, cuanto de mas alto viene; el jfbaro, aunque doctl y respetuoso por naturaleza, al fin tiene ojos para ver y cerebr<:> para discurrir. Si -por ejemplo-ve a su dire~tor esptr_ttual en Ia casa de juego 6 entregado al concubt.~ato, ~tscu­ rrira que no es tan malo esto cuando quten enttende de tales casas las practica; y no hay que negar que, por'""desgracia, casos de esta naturaleza han podido ser sefialados en nuestra isla. . . l:lemos terminado el examen d,e las causas que mas ptincipalmente han contribuid~ al desnivelamiento moral que en cierto modo descubnmos en nuestra po· · . " blaci6n rural. Pasemos ahora a examinar cuales son los medios capaces de levan tar ·las cu~lidades mor~les del. campesino, despertando sus -aptttudes ·y hae1endo vtgorosas las virtudes que en el existen .

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XI

EL CAMPESINO PUERTORRIQUERO.

MEIHOS URA M;·EJ.ORAR US ,C0;NOJCIONE& MORALES ·DEL CA!\JF,I':SI~0.

L.as ~auS<ls que hein.os oonsiderado como de~er mi · ~:te$ del c.a racter moral del carnpesi.no, pue.den cil~vi­ ~.r~e en ~QmP el y ~uyos

dos clases. En una agt'llparemos aquellas qt.teJ clima y Ia herencia, -no pueden ser removida& efeGJ:os solo nos es dado modificar, en ·par,l;e, ~ b.en.efi.cio de' los medias que in flu ye n sabre las .~!l:rasJ ~nica!? · susceptibles de ser domin adas por n,tlestro p-rppio dfu..eri.o, como lo son las refere.ntes a la <::duc~ci6.Q y ·<!-1 regime.t~ polftico social. De entre estas ultimas pb.derrlOS desca.r tar la ~fj.­ ~avitu.d, que por fortuna ha desaparecido.; y aun cuan~q> la redentt;ora ley de Ia abolici6n no haya p~d:td e wri6.car de pronto, ni en absoluto, Ja at.rnosferc,t que · aliment6 por tantos afios aqu ella institucio8, es <W~­ c:lente que hemos logrado, a\ qiJebrantar las cade:nas de los es.clavos, romper el mas fuerte vallad.a.r que .entq.rpecl.a nuest.ra cultura. Bendigamos y gu.ardeJ.lilO.s eterm~ agradeci~iento a Cis legislado.r:es de\ memorable 2~ ,d e Marzo del)8 73. Gracias a elias nacen libres e iguales t0dos los "h'ombres que ven la luz primera en nuestro suelp;--siq_que el color de "!a pie\ ni la condici6n social de s\:i ' antepasados ies impidan el goce de sus derechos indiscu i.ples; gracias a aquel acto de ju.:;ticia, nuestros hijos no oyen ya el crujir dellatigo al azotar las espaldas del esclavo. . . j FeHces tiempos! · i Dichosos los que los hemos alcantado, siquiera no podamos hacer otra cosa que admirar a cuan.t os con animo esforzado lucharon uno y 0tr0 dja par d~VOlVer cl los negroS SUS I derechos de

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hombres, y siquiera, a causa del veneno que nos queda en nuestro organismo inficionado, · no hagamos sino ir preparando, entre caidas lastih1osas y esfuerzos de conval~scie~tes, la regeneraci6n social de es}:a tierra ado. rada., donde naG: imos! Por · Ia que se refiere al regimen polftico,, fundadam ente 'hay que esperar q 1e sigan cambiando aquellas ~ondicion es que hacen infclrior, polfticamente considerado, al espafiol nacido en Puerto Rico, elativame nte a su hermano peninsular. Toda restricci6n en este sentido es inju sta y despotica.· Por otra parte, los tiempos actuales, pese a quien pese, on de libertad; como dice el ilustre Monsefior Guil t: '' U n movimiento democratico arrastra a\ mundo moderno con fu erza irresistible que nada contendra. No es solamente entre nosotros, en Francia, donde Ia tierra trepid~ ajo m:estras plantas; es tambien en nuestra vieja Europa, coino e n . America y en el extrema Oriente. " Este movimiento invasivo de las ideas moclernas, lie-· gando hasta el bohfo del ·campesinc;> leva ntara su esp!ritu, h ac iendole pa tente que el reinado del derecho . ha sustituido a\ Cle los privilegios; de mostrandole que · · Ia vieja maxima que nos ensefia que todos somas hijos de un mismo Padre es una verda~ en Ia practica, como lo es en el clicho; dandole a conocer Ia J1,1sticia, una, imparcial, en .toda su majestuosa respetabilidaE, para qu e la arne en vez de huirla; asegurandole que el fruto . de su trabajo no ira al fisco para mantener itJutiles servicios ;· diciendole que sus hijos no segu iran creciendo en la ignora ncia i probandole que solo tendra que tem er cuando falte a sus deberes; en una palabra: ensefiandole que si tiene sagrados deber'es que cumplir, tambien puede gozar derechos mas nobles y dignos del hombre que los de ir a Ia gallera y entregarse al baile. 1 Se nos dira, tal vez, que hay cierto optimismo en esperar que cambien tan radicalmente los desacredi-

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EL CAMPESNO PUERTORRIQUENO. ' --~ · ~----------------

ados procedi mi en tos colo ia les, y que este cambia se opere tan pronto como fu er de ·d esear. Por d e pronto debemos responder qu e proponemos aquellos medios que a nuestro juiCio mejorarfan el esta do moral del campesino, recome nd a. mo s lo que de bu e na fa nos pa.ttece justo, y a e s_o · nos li m itam'os ; pe ro au n podrfamos ~ aplicar a nu estra te sis b s s ig-uient<.:s palahras de "pc nce r : '-'1\sf w rn o resp ecto del g-obi e rno. politico, conviene saber cl6nc.le esta Ia ju s t icia, au nq ue en la ac · tualic.lad no sea pos ible practica rla en to da s u pu reza, fin de encaminar bacia ell::t, )' no e n Set1ticlo opues to, las reform as que e fcctuaml):, d e i;..: ttal man ~.; r a co nvi e ne ten e r presente . un ideal d e gobi c rn o do ! m~ st ico pa ra tratar : d e acercarnos a e l g- ra.Ju · lmc n te . si n tP.rne r nada 'd e Ia r eali zaci6 n d e se mej a nte ideal. El in stinto · co nscrvado r de Ia socicc.lad es, p or lo ge neral, d emJ. Gbdo vi vo par:1. pe rmi t ir un camb ia muy "d. p id"o. T al c mo se lu ll ::t :1 bs co3a", Ia sociedaLl no pt.i e de accptar nin ~_::-CJ n a i.\ e::t s upe r ior a su cultura h asta . h a b e rse e :eyado a su nivcl; Ia 1 odra ace ptar n o n) in <llm~nte, p e ro no e n rea li dad . , /\.u_n dt.spues que un a verdad ha sido reco nocicla ge ne ralme rite co mo t al, la pers istencia de los obstaculos que im p i<.len confonriarse con ella,· sobrev ive t?d a via Ia pacie nci a de los filan tropos y h asta,. de los fi 16sofos." Esta manc ra de ver las cosas puede ajustarse per fectame nte . a nuestro mo~0 d~~r soc i:.ll-;- y r1os a lienta 1•ara agua nl a r, sin imP,ac iendas, que a l p:·o~Tcso polfrico d e la Metr6pol i va~ati'h.i.do el nuestro. · Aparte de csto, con.vj e ne reco rda r qtl-~de cuantos ·1il edio s ~x i s ten ca1 aces de influir e n el estado moral _del grupo que es tu dia mos, ni u no solo h ay tan pode ro so que, aun pb ntea nclose e n seguida, pueda en cl acto paten ti za r sus cfectos. Cuatro si- \ glos d e reg im e n colonial no podrfan borrarse en un ' dia, por 11!UY rad ical que fu ese el cambio. 'I" . Pas:mos ahora indicar o tro poderoso medio de

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que d ebe rec ibir el can~p~f:sino, si s c Ic _qui ere eley ~r por este co,ncepto. ~on s iderat;c.lo Ia cc. uca ci0 n 1 rehg10 sa tanto mas necesana cu a nto mas cl e fici e 1te cs la cuJt~ra in te lcctuaJ, e'i tim a:l C. co nvct~ i e n te qu r. Jas c reenc tas reli g i0sas c c Ia fam ilia rura l va y a ut;;da una en sefi~qza ad,e c~ ada. al fin q ue nos prop or.e m.o s; parqu e stmo es dt sculil.:J ie qfuc veces coi ncide n e n un \ indivfdt~O '111a g ran pc rve~sio n IJWI'a l CO~ Ul1 g r2.. n dr!Sarrollo tntel ectua] , t;li11J 0 0 . e pu ce.:; ! 1Cg"<l l" q u e so lo la falta , d e cultma J c h ; ··. : <~L.dcs de · Ia in t•;l ivc ncia explica los cj c mrlr:s ~1...: m. th : _·. ' · : > r~.;s de Ia J?Co r e~'~eci f:', · en los gue h devocto n e<•i:X Is tl.t con Ia , m mora!J J a rl; pru eba de qur : t·stt s clesg rac iados s6lo L -d .fa n rccib id o d~ Ia i nst1~uc c i 6 n rclik iosa pocn u ~.; lo (':,, 1 :·i;;. ],_ y ate n H~ndose a ella y f:d t s de la luz C": ·~ ttna inteli rre ncia edu cada les h ~1 br· :< ciaflo, cn ·bi1 d e . lJ uc ha fe qu~ e ra n · CQJ,n pat il 1J<::s }(I!; pkga ri <lS Ja \'fr~~-C! l, cn 11 U l12. -_· jcJ 2. tie r ob o<; y crfm e nes, y has• a que las i d~ L' t'c:.: <. ::..::, i:-.!es p odrfa n ve n ir ·' n :J. yt:da clc cll 6., p .1r:~ s::-.lL , \.s a i·rosos de . . ' .tnn nu. 1 !1 ... "'" I as . ru1as <;!; c:~ : l ; l csas: · Ahora bi e n; nu ~~; trG s jf baros han naci cl o cris ti a nc s por tal e~ se ti e n n, y nada m {ts 16;..:i co q .u c pe nsar e n ] ~ m~L~ e nc1 a que e.n ~1 s u_nto ck lll ' i·;d pt< ule n Ljc rce r los mm1 stros de ~ cn st tf,\nt s mo, d ..:: c: s.:t n:!i ~ · :on de l amo · y de Ia frate rnt dad, qu ~ r~ n scii:t rc ·;J<:.:L:\f e1 d e b c r am ar e l de recho ; placc nos rcco n- ce r q ue e l S;J.cc rdo te pu ecle con_t~ibuir d esarr li a r c l s~· ~.~ i .JG> moral d el jfbaro ensenaodo le qu e p a ra sc r ad :o1. td :.:J e n el re ino de Dios, no bastan las or,1ci o nes r I I ; pri .: tic <1 S c'k l culto si a ellas nova unid~ la pracL ic:1 d ~ una · moral seve ra. Bien sal-emos que no p~ dim d s nin ,"" una cosa extra o rd~n~ri a, ni novedad alg un a ; pe ro e'lo es que el ·p rocedtmten to arm cu ando -no sea nuevo, te ne mos mo tivo para creed e necesario, y i)<~r In t a n to es ta mos e n el derecho de apunta rlo, t od a vcz qu e la doctrina evangelica, compe n9io el m 's h ermoso de moral~ siendo Ia doctrina que al traves d e los si 0rrlos ha reinado '

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I I Ei. C~MP~INO PUERTORRIQUE~O. ;.~l:~ sJelo~ · h~ debit:}o d~no.s jornaleros

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en sanos de espfntu, y, segun hemos ~o'chdo deducir los sentimientos morales del camp(sin~ dejan b~stante que . d;~~ar en determinados punt?s, aun sin exagerar sus '. VJci.os . . No acusamo.s ~ nad1e, s6\o indicamos que Ia acc1~n moralizadora de la religion ha sido poco efica?;, proh'ablemente a ~au.sa de no haqerse in sistido lo bas. tan~e· en la ensefianza moral, y .Jamentamos que una fuerza . tan poderosa como · la Religion no haya sido aquf t<;>dci lo .p'rovechosa que debiera. ~ 1 Conviniendo, sin embargo, en que la accion del sa~€:~dote, por varias razones, no es hoy, por sf sola, sufi c;:Iente, desP.arfamos que en las escuelas se diera a la led'ucaci6n moral toda la -importancia que . reclama, tanto bajo el aspecto religioso como bajo el aspecto fi_los6fico; es decir: que sin descartarla de la religioSJdad se la ensefiara como uno de los elementos de una ·. bu€na edusacion,, llevan::to a la conciencia del jfbaro el deber ep ,que esta de aJUStar Sll COQdUcta a los sanos . princ;:ip~o~ morales, tanto p~r ser un deber, cuanto · por· l que las v1rtudcs que hpnran al hombre y ·1e hacen rpejo-r* son una conveniencia para el mismo, ya desde el pu pto de vista 4e la respetabilidad con que le reviste, y, mi.~ando a let. utilidad que aun en el arden puramente matenal reportan. ' :r·de nuevo repetimos lo qu'e al tratar d~l modo de . niejo ~ ar intelectualmente al campesino dijimos; escuelap, m~chas esc~elas,, y a ser posible, ponerlas bajo . ' If ~i ~~ccrojl de 1~ mujer; pues sin negar al hombre · ~ap~~· para ejercer <;!lyrofesorado-de la infancia, ,es '• u;c~ ~stwnab!e ~u e )a muJer, poseedora de esos delicadJsim s sentumentos, de esa dulzura, de ese tesoro de 1 'amor que ]a n_atu.raleza h~ depositado e'h 'su organismo, 1 pre viendo }a materniclad, es mas apta por este COO· cepto. para realizar su empefio. Todo en su ser cops~ira : para hacerla · capaz de realizar esta obra; la ,cle. rbrar en el coraz6n del hombre , l~s gOrmenes

EL CAMPESINO PUERTORRIQUE~O.

de las virtudes que luego le han de dar realce mere.cido. . De todos modos, encomendadas · a.uno o a otro sexo las escuelas, lo importante es la multiplication de . est~ y ~ue el programa de · ens~fianza atienda como es debido a la cultura moral del alum no; , es preciso con tar pa-ra ello con ;I pro~<;:sbr y atenernos a !,SU? esfuerzos, c'bn tanto mas motilvo cuanto que en la. escuela llay que contrarresta·r las d~ficiencias de moralidad que en la casa de los p'a dres exis\an, y por el apuntamiento que hemos hecho hase visto que ex is ten en no escaso numero tales deficiencias, que, lejos de ser los padres ' gufas de sus hijos, hay que invertir los terminos y hacer del hijo. por medio de Ia instrucci6n, un modificador saludable de los habitos paternos, ya qu·e sobre estos es mas diffcil actuar por haberse des.arrollaclo en la ignorancia; hoy por hoy debemos educar los padres del po~nir y sobre todo las madres; despues acaso la labor del preceptor sea menos · tuda, pero por el momenta no cabe contar con fuerza ijlas poclerosa que ·con 1 ~ del educador. Una vez sefialadas la convenienda de un dlmbio en los procedimie.ntos administrativos, de una in ~trucc ion ·. religiosa y de una educacion moral en las escuelas, . vamos a indicar, siquiera . brevemente, algunos otros medios, ya en un sentido menos ·general del que hasta ahora lo hemos hecho, ya de uria esfera inas relacionada con el elemento rural motivo de nuestras l..i nvesti . gaciones, porqu·e si al Gobierno hay que pedirle algo en la obra del ' progreso social de los pueblos y algo importante, no todo ha de esperarse de arriba; mucho pueden hacer las cotporaciones que mas inmediatamente estan en r.eiacion con los campesino~ y hasta los mismos particulares pueoen contribuir al objeto en . que todos. estamos interesados. · A las acciones re;Jnidas del sacerdote y del maestro debe agregarse la acci6n individual; la obra de ni~rali-

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" du~l?:dl r ~emplos . d e moral a t que sob resale d el nivei e .'lS cJ ases .popuJa res. CS asegurar el ex ito de }a emre5a, I D~ las r.n o nta nas baj a el a lud a los valles. de as .·m .lnta d e a a ua f;resca ]' nas b:lJ<l tarnbie . n . Ia con·iente • Y cns ta ma q ue los fc-r ttlr za . b ~ I ~d_e mas d el ej cmp lo, _al_g o prac ti ce pueclen h ace r esas pet ~o n as q ue estan mas · e n co ntacto con el .,b . 1 d eslfe rr r. el e~~ pfritu dd fth o rro fundando soci~ d:~~~ •qlu e ac. fJli iCra :1 J_a COil ll;! nza cJ e] o race ro )' qu e Jesl s irvan c e p •r u<::'n <n u,e c.I '· 1:t u tr'I'd ' pr. rta el - ahorro 1 ac.l q ue re · ·· • ·t '·tn t:. co ns tdu ra nc.lo el t ra baJ·O co nlo Jlo' ., , .· . . d 1, ulll 5;:na vtrtLvl que' l.! l)c m o~: a m a r, lw nra n.Jo al ') race ru hb . d,. . au:cnd bl d, l 1 ' on oso, ts ttne, a y u an c o.e e n s ~ : s nect·s idac.lcs ar ap ques f: •rec1e cl fr ll ·LO d r~ SLI 11U 11 i"::V JO pro::ecl t:i' CU aPndoa ma . a~,t::t J ltck h a~:·::l'l · ~ d cs fuerzo de : us l>ra zos e n vez de ~c nar c ;.: f} Jc n;)s b.t nc.b :s d e po l i ~ i c a y J., b~ r e' n b' , . qu e se · ~. )' ,.. ! ~ go te tno . c • . ~.: xp. ! : ,t... .tn en <? tros tt elllpo.s ·pr:ro q 11 e h oy es fan ' dJU ., ~~~.I11' 1 ~·: .c ..:csc\.:h::tdos per i n j u~ t .) S incaoaces d e 1) 1'0-· ucu d u te n. , r · L l . .. r . . os nHtn rc !p tns c. ebcda n ac.l e t'n;Js de a te nder pre.lc t e n· tem e iit··~ .'-'t J· 1 c-e , ·· • • . . t · .. cw n C1i.! 1a-; cscu elas rura les or- · ;;;alli Z3 1 C~ l v e :·~ I 011CS (jli C SUStituya n a Ja <raJ!era 'y a} JLI C <'l) ; S l ::d I ,. j 1 t· ··· ·, . t:> .< ..... · ">' . ~ 1 1) 1: sc illlb ti'a ·- e n rc rrJ cta ri os los ~a . n p <. stfH1<; , lu ~< ro 1,··(\.c; ~· :-~r an d e < lh s L o·· bl los inJ i . . ]1 • • · , ••• ~. • • • • • ., p ue os co mo . l . . I~ l. , · ~ ·l _t-.u, n·.:: c~ r J .l'.! e :; y un a d e e;h s es ]cl C.e (.J-i ' J"(l ·· •" · · ) " )" . nes in s tru ctivas <1. 1. , -· • <, _..,a n cen :;e l j 'rst raccta .. d e. ·j,., e> r .(-~ -1 • y s . b . I I , ·' ..c. ~1 :1 r.t lll )t'' Lu e juego; p a ra lo cuaJ. . co,l r e~ 1tta a n.:> t e l~ qv e Ia lu tc ria no ex i.; ti ese: .. ,·r o 'It (.,· J ~~· 1::1. emb na · cruez ' .(. ·· Ctll ··a el 11r to>~r 1·""'·sivu · t·l L· ,a c:-..11'"'·e ·" · :c.1.rJes J e T e mp la nza; o pre., ··' ,,.l'. 10, le 1as . .::>ocr ~t.esed lil. te m ··..; :·a ncr a, ld a s id..i iclad e n el trabaj· J la · Vtt tu . en to l ·· s ·c · ' 1 ~ n · - · " us m1a ntu:! ~; U c • o n e s ' cl espe rta nclo· Ia e•nu ac tb I 1 . ·." y ..; ncau~at~ l o e esp fri tu d e esas pobres gdebn,: e"'. l, con p ·oce) tni ten to:.; dulces; por ei camino que e en tr. . , . :::.

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las Sociedad es de Templanza, •

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des cooperativas ~ 0n un m ed ic · moralizador de una fuerza que todo el mundo reco noce; qu e e ntre nosotros . habrfa . que vecer dific•Jitades p ara aCl imatar . estes habitos (is innegable, pero t al raz6 n s6lo es bu e na parap ermanecer e n la in e rcia. Nada que de loses fuerzos hl:lman qs d ep e nda es imposible d t: realizar ; Ia cuesti6n esta r:! n ajustat{se las co n dicio nes que nps rodea n cu a ndo it)te nta n\OS aJgu na ·q)sa, y e] exito no podra m ~n os de coron a r J\ues tra dili ge nci a . La creaci6n d e las aldeas, 'd e .qu e se h a ve n'do ocu pando tHtim amente el Gob ie rn o, es un a obra util p a ra el me jora mi e n to d el ca:n pes i n(l ; p er o no nQS forj e mos ilusiones : las alcleas son com o una se mill a las aldeas nacen espo n ta nca me nte cu a ndo ca~n · e n bu e n . te rre no, cuando se funclan e n zo nas ap ropiacl as. Si eleg im os un sitio cu alqu ie r:t, fabri ca mos ve inte casas, tracmo s veirrte fa mili as a eli as, s ie mpre qu e e stas fa mili as carezcan d e...m ecl ios h ah iles para procur:-~rs'e la s ub si ste ncia en el mismo Iu ga r ·6 e n s us 'cerci nlas, _;le scg uro ab:-! n- } dona;an las casas; a1 fin . ·r al ca 5o la cflsa es lo de menos pa ra g e nte ~ne · Ia es timan <: n )OCO, para ~i e n con cas1 tiada Ia rica un a casa e n mu y pocas . · ~oras~ • I Para nosotrns e.sas a1 ·le;ts, s i han d e t e ne r co nd iciones d e vi abiliclacl, d cb c n re un ir flllteh .t · ci rc uns ra n cias favo rables. L a bondad d el s itio, la fa·vor ::tLie d isposicion d el t e rre no y la vec in d ad de una Li.brJp, h a. cienda, etc. , e n ·d o nde el ald e :~nc e ncu c nt1·e ocupaci6n. lndod able me nte {t lo s g rupos runl es se les lm dad o muchfs ima impo rta ncia, y co n r::tz6 n en e s tos ultimos tiempos; sin n·egarsela, 'ct:ce mos, no obs tan te, qu e los eSfu e rzos directos se ra n inu t il es; cree mos qu e se ·h a ra mas fund a nd6 colonias a-grl colas y oh re ras e n· lugares bie b elegidos, qu e le van tand o casas al. cap ri cho, aui1 que sea en un para mo; d e semcjantes aldeas, mu y pronto no quedari ni el recuerdo del si ti o . e n que se fu ndaro!l . Para t e rminar, diremos--que e s indispe nsable pro-

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EI,. CAMPESINO PUERTORRIQUEftO..

curar por todos los medias h biles, que le sean agradables .al labrador las ocupaclQnes agrfcolas, no solo P.rotegtendo y premiando el trabajo libre del bracero, · stno fothentando el desarrollo de las pequefias propi~­ I~~de~ • el hombre de campo ama la tierra cor11o un ena~norado,. quiere poseerla a pesar de todas las. contranedades, los tr~bajos campestres en que el humtlde labrador (uncia su 'esperanza Ie abs'orben, y cuanto mayor f~er~ e-I n~mero de . estbs peqaefios propi etarios, mas estfmulo habr~'l para el trabajo; pero serfa pre.ciso que los !braceros vt clsen que sus compafieros de fattgas elevados al rango de propi etar_ios no se arruinaban por causa db los excesivos impuestos. Precisarnente el numero de estos labradores, pequefios. propietarios, disminuye cada dia, no solo por9Ue a] J\baro casi le conviene mas alquila·rse, sino porq~e se ha favorecido el desarrollo de las extensas ·posesiones agrfcolas hasta en el reparto de los tern~nps . ~aldios, en el que ' resulta:n be n~ficiados ios - ~~apara<llores ~e mucha extension de tierra, reprodu-'' ctenfo, hasta .cterto punta, algo de.,Jo que ocurri6. cuan~o Ia~ ya exttnguidas manos mue1·tr1s; esto ·es, que Ia tt erra nd pudo ser explotada tan facilm e nte como lo es ·. cuando se encuentra mas repartida I~ propiedad agricola. j .: ' •. Tal I es, en pocas·,palabras, el conJ'unto de medias que nos par~en. mas~ acertados para mejorar moralmente .a~ca'!lRestno; noes labor facil ni de un dia el r.eformfl~ todo lo que deb~ reformarse con objeto de ' conseg\H r transfor.n;Jacion de las costumbres de un · pu~blo; era hay que acome-ter Ia obra cuyo termino nos ofrece a rna~ hermosa y saludable consecuencia, I· 1 cual es el progresq_ de esta tierra a la que nos debemos. . · . 'I_'odos los qu7 a~piramos al bien de los demas, que es el nuestro proptQ, debemos en Ia esfera en que es~amos· colocados aportar a esta obra de engrandeci-

tL CAMPESINO PUERTORRIQUE~O .

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miento del pals en que nacimos nuestro 6bolo, y c-uan-. do hayamos cumplido nuestra tare~, e!lc.omendarla a nuestro~ hijos y trasmitir esta asp1rac16n a nuestros sucesores, (c;onvencidos, como debetl)OS es~arlo, de que ni los erechos polfticos mas. ~~tensos_, m nada po.dra resucitar a un pu,eblo, darle Vtfiltd~d, st esta ~orrol!lpt?o, y que hast~ Ia misma libertadl peligra cuando se olvtda la f.rac'tica de las virtu.tles, q e dan a los pueblos elevact6n y caracter moral.

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' EL CAMPESINO PUERTORRIQUE~O.

Sihteti~and~ lo dicho, ~ntendemos qu e el c~mpesi­ no pueh ornqueno adolece-en el arde n fi sico--:cle faltas depen~ie~tes su ge nera· es pecial de vida, · ta nto 6 mas que ,del cltma de este 'pals. . 1 Que dicho .ge nero de v~ d a puede y debe ca mbiarse P.orr otro que tt~nda a GleJOrar a:qu ell as con dicio nes, ste~do el t~a.s tmporta nte de los medios para con s~­ gutrlo, .Ia h•gtene; su e nsefi a nza en las escuelas de in st~ucci6l pri~aria. A'demas; -es preciso, po r me.dios in . dtrect~s, meJorar la alime ntaci6n del campesino, opon:rse a todo aq~ello qu e haga' subir el precio de los . ahmen tos de pnmera ~ ecesiddd, suprimiend o· los dere . c~~s de. c.onsumo, oasttgando el expe ndio de s usta nci as a~.tmen ~tct~ de mala calidad y mata ndo los privile gws. J . ' ; ·~~ir la educaci6n ffsica . por medio del g imnasio en . l'a: escuela, · organ.izando juegos gimnas ticos adecuados a)'4poca y has,t~ utilizando el sistema de pre mios al meJOr aesarrollo flstCO de los nifios, etc. El e~tado ini:electual del ca mpesino no es mejor que . e1 ffs~co. Las causas de ello estan perfectamente expltcadas en la falta de educaci6n en que se· ha tenido . y ,aun se tiene a Ia familia rural. · Las· escuelas, Ia educaci6n eti 'general y en especial Ia ~!( Ja mujer, remediaran estlh a.t.raso. ' '

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· El nivel moral del campesino es. poco satisfactor'io, y obede~e. como hemos podido ver, a multiple.s y .complejas, cau~as de las cuales unas han cesado y otras persiSfen aun. . Para levantM este nivel es necesario que todos trabaje~ds~ Ia ad~inista:aciCfn" ga.oand~se la .co.rrfianza ~el campest~O! . hac1en_do cesar los abUSOS q~e, con'lettdos en perjutclo del campes~o pobre, han viciado su caracter; proclig ::tndo Ia educaci6il, f;lVoreciendo el trabajo honrado, tratando por t odos los medios que estan a su akance de elevarle moral mente. El jfbaro, ju ~to es confesarlo, ha sido tratado de un modo tal, que s.u desconfi:'lnza h~cia el pl)der esti plenatilente explicada~ " Grac~a~. a J?tos nunca. h ~ tenido que.ver Ia cara a Ia justi cta, dtce el c;'.mpestno puertornquefio, no porque se vanag.lode de nc 1aber cometido falta penable solam en t.e, sino expresando que desconfia del exito que habria alc. an z~do en caY,o que hu'biese tenido que en t~a.r ell relac1ones con raz6.n 6 sin ella con la jus• ttcta. E sa d e.s co n fi a,l ~ · l las decepciones que le han aflijido le han ht:: ho "I ' ~ n fi(), y le han in'ducido a huft de la sociedad busca ndu Ia .. ibertad don de unicamente puede h allarla, en tre s us bosq ues y montafias; . aislandose, en una palabra, con perj!J icio de su educaci6n . . H emos term inado nuestro estudio: en &I hemos tratado de compendiar lo e!;;encial,' al menos, de cu a nto abarca el vasto problema social que encietra el tema prop uesto. A l ha cerlo hemos tenido que decir con franqu eza cie rtas co~a~. bien que sin animo de heri~ a nadie; hi cimos ni mas ni menos que lo que hubt~ra hecho · una perso na encargada de mostrar al medtco el mal de q ue padece un miembro de su fa milia, descubri.rlo y deci r Io que sepa sobre las causas . . que lo motivaroo.. S i al .descuorirle se ha enrojeci~ do el . paciente, mejot ; conoc:e su estado; hani un esfuerzo para ayudar al medico. Si el medico apre-

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EL CAMPESINO PU ERTORRIQUE~O.

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\ . cia Ia: .C?-USas,j el remedio a las manos. Todos hbbrari ganado en ser f~!lcos. · . ..Nosotros estam_os satisfuchos del fin q~; nos he 1 mos ~ropuesto, de Ia honradez que nos mov1o a tamar · la plutna; ·perb desc'Onfiamos de las condiciones de una· . obra : uperior a nuestras_ fuerzas y ejecutad~ Gon una ,. I preci~itaci6n que perjudica siempre a esta. clase . de trabajbs. La 'ofrecemos, no. obstante, persuadidos de .' I que t8do lo ,que tienda a p1ejorar nuestro estado social . es ~ditno de' ~tenci6n · y obliga· lo mismo al sabio que al ultimo de los obreros. ~r~yenddnos . el ultimo de todos, solo as pi ramo: a que se•' nos reconozca Ia buena vol untad q ue nos ha gutaI do, si~Giera a esa buena ·voluntad vaya unido tambien el inten!s que r,e cuerda aquella maxima de . Jorge Herbert: Ji "Formaos una buen a sociedad, y' sereis uno de sus ·I rniembros." .

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FIN.

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El campesinado puertorriqueño, sus condiciones físicas, intelectuales y morales, causas que las ...  

... determinan y medios para mejorarlas. P.R.; Tip. de José González Font, 1887.

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