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Diciembre 1939

El Memorial de la Coalición

o

. Editorial

Las Can~iones de Rafael Hernández • • • Margot Arce El Arte en Puerto Rico Barlovento, Sotavento

Juan Fernári.dez Toca Tierra

Individuo y Democracia

Esta Noche Juega el Jóker .

El Baluarte Peligra •· .

.

La Diplomacia Soviética n

• •

J. 1lfarrero Núñez

Juan Fernández

• • • Editorial

Salvador Sendra

· • Editorial

. •· Francisco Acevedo · · · · Juan Orlandi

La Revolución Francesa no ha Termi~ado Rafael Soltero Peralta ....... •

QUINCE ~ CENTAVOS

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ISLA VoL. I

SAN JUAN DE PUERTO RICO, DICIEMBRE

1939

No.4

El Memorial de la Coalición Odia la justicia quien la quiere sólo para --aí. La ama d e veras quien la defiende para todos. Por eso no nos impresiona el memorial de la Coalición, y el país, igual que nosotros, se ha quedado frío. Hace tiempo que los hombres que hoy hablan de constitucionalidad lo acostumbraron al procedimiento arbitrario y a la injusticia sistemática. Sembraron vientos y recogen tempestades. La peor tormenta que puede azotar a un partido político es la indiferencia, Y en ella han ido a estrellarse en un desgraciado momento los hombres de la mayoría. Y decimos en un desgraciado momento porque hoy más que nunca sería necesario que frente a las extralimitaciones del ejecutivo, se alz~ra una fuerza política autorizada por sus ejec~tonas para hacer efectiva la protesta. Los meJor _llamados a prestar tal servicio serían los parti~os de la mayoría, aunque esa mayoría haya sido amasada por métodos nada convincentes. Pero los hombres que han dedicado su vida al halago Y la adulación, que no vacilaron en aplaudir ~echos análogos cua@o perjudicaban al adversario, los q?e se han decla rado siempre incondicionale~ ser VIdores de una penetración arbitraria, no ti~nen h_oy fuerza moral para oponerse a esas arbl~rn­ nedades ni para adoptar frente a ellas una actitud Por la que nunca antes se atrevieron optar . . . Política es pedagogía, señores de la Coahc1ón, es educación de masas y, o contribuye a f ormar el carácter del pueblo, o contribuye a deformarlo, Y entonces deja de ser Política. Al gobernado_r se le habla como si hablara el pueblo; como quisiéramos que hablara nuestro pueblo, que es algo

IN DICE Editoriales El M emorial de la Coalición_ ___ _ ___________ __ __ L os Tropiezos d el Gobernador - ----- Tl·avieso Nombrado Síndico -- ----------------Juan Fernández Toca Tierra ---- --- ------- ---E s ta Noche Juega el Joker . . ía d e F ernando S1erra Bel dec A.l'tículos La Revolución Francesa no ha t e rminado -- - - -- -------- ---- R . Soltér o Peralta

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más que una simple muchedumbre: una conciencia viva, con su misión cargada de destino. El memorial de la Coalición, por la forma en que está redactado, acusa mayor apego al poder que a los principios. Esta práctica de los partidos políticos a través de los últimos cuarenta años de nuestra historia, es la responsable de la p ostr9ción espiritual en que hoy se encuentra el país. Engolosinados con el presupuesto han olvidado su misión dirigente para entregarse sin recato a cabildeos y manipulaciones poco edificant es que en ocasiones hasta han arrastrado a ciertos políticos a pillarse los dedos en el Código P enal. N o nos extraña, ante estas actitudes que el país, hastiado hasta la saciedad, vea con' indiferencia, y tal vez con alegría, que el ejecutivo prescinda de sus consejos en beneficio del interés público. Pero al mismo tiempo que reconocemos y 1?-mentamos los desaciertos de nuestros compat riotas, es preciso declarar enfáticamente que el g obernador no tiene derecho a ignorar los partidos políticos ni a gobernar contra ellos, sin incur rir en una violación del principio democrático. S i las recomendaciones de éstos no eran satisfact orias, ha debido el Gobernador solicitarles nuevas recomendaciones hasta colocarse en armonía con los representantes legales de la voluntad pop ular. Cualquiera otro procedimiento convierte las· f~cultades del ejecutivo insular, de por sí exce-. stvas, en facultades omnímodas, con lo cual se desvanece el vago remedo de democracia que nos, t rajo la Carta Orgánica vigente. ~

Puerto Rico en las Canciones de Rafael H ernández_ __ Margot Arce 4 Cons ideraciones sobre el -~·~~- -- -en Puerto Rico - ---- -- ---- --- J . Marrero Nunez ,B 6 arlovento, Sotavento --- ------ Juan Fernández 8 Revaloración de l Individuo Y Democrac ia -- - -- - - ---- - - --- Salvador S endra 11 El Baluarte P elig-ra -------- Francisco Acevedo 12 _La Diplomacia Soviética _ ________ J. Orlandi hijo 13

~:~~sta 3

d e Libros - --- ---------- ------------ --- --- ---------- ---- - ------- - - ---- ------ - - -------

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ISLA

Los Tropiezos del Gobernador . Por segunda vez desue s u arribo a Puerto ¿qué piens a hacer el Go bernad o r para q ue su goR:1co, el_ Gobernador d eclara que n o ti en e la s ufi- bernación no h aya el e r es u lt ar t a n inútil com o las Cient~ , libertad d e acción para en frentarse a la anterior es ? solucw_n de nuestros problem as. Ya en su discurso n:aug ural había manifestado que la Legislatura m s ulal' podría resolver algunos de ellos, pero que para la solución de otros sería n ecesario obten er la intervención de las autoriclades federales. , Esto ..lo comprendió el Gobernador desde que I SLA acoge con pa r t ic ul a r regoCIJO e l nomle_Yo nu_est-ra carta orgánica, sin que todavía hu- bramiento del honorab le Martín T rav ieso, Juez biera Pisado con s us propios pies sobre el terreno A sociado del Tribu na l Supremo, com o miembro de nuestr as limitaciones constitucionales Y ahora apenas · que co-' d e la Junta de Síndicos de la Univers ida d. L e , tra nscurn·das seis semanas desde p rometimos a l Gobernador L eah y n o regatearle m~n~o su~, ac ~uaciones como Ejecutivo d e la Ad- el aplau so cuando s us a ctuaciones lo m e r ecieran rnimstr~~-lOn m s ular, se lamenta y h oy cumpli mos g ustosamente ~e dque el había tratado infininues tra promesa. a de veces de r ealizar varias Con la des ignación del Ju ez 1 SLA tiene com.o sup1·ema co~as; pero h a bía encontrado que Travieso, la Univer sidad d e aspiración ser 1 ·evista de e~Isba infinidad de inconvePuerto Rico gana gar a ntías de e ·l e v u da controve1·sia en ntentes legales para todo" (El dirección ol'i entadora y de a dmique el libre choque de ideas M_undo, lunes 20 de novi~mbre nis tración seria y sen sata. Es pag. 4.) ' pueda cuajar en j?·uto de hombre qu e está por encima d e verdad y estímulo fecundo. Esto lo dice Willia m D L _ intereses o inclinaciones partiA tal fin abre sus columnas h y, hombr~, ~egún se ha dicho ede dis tas. a tQdas las ideologías siema~cendencla mdiscutible en l' La posición d e Síndico de b1erno del p . e gopre que éstas logren ajusnu estra s u p r e m a Instit ución de significacf~~Idente_ Roosevelt, tarse a las n o r m a s de educa tiva, encarna responsabilimomentos d . e~p~c1al , en estos decoro intelectuxl que son e CriSis mternacional da des demas iado graves para Por sus probada . ' indispensables a cualquier que la selección de l incumbente asuntos navale s ~Phtud~s . en obra ele o1·ientación y culse haga con el mayor escrúpulo. ciones legales P~ ~er 0 l~s hmitatura. Preparación académica , responda I · fl . e en mas que toLea~ mEfenci:=t personal de Mr. sabilidad cívica y honradez a dos J~id gobierno de los Estat oda prueba h an d e r eunirse en te que 1os es un gobierno de leyes. Es convenien- el candidato para h acerlo acreedor a l puesto. esta real~~ apduertorriqueños acaben de r econocer Creemos que el señor Travieso posee estas cua. li:Cicaciones. ralla ~~fGobernador ha tropezado contra la muAl expresar nuestra actitud es convenien te ta nuest~~~queable del régimen político que limi- aclarar qu e no lo hacemos porque estemos de de confesa esarro~lo normal, y tiene la franqueza acuerdo en lo f undamental con la posición ideoTa todo. pr que exist.e n !nconvenientes legales pa- lógica d el señ or Travieso, y queremos que no haya ra t odo lo ara ~odo . Sigmfica indudablem ente "pa- dudas sobre este particular. Pero opinamos que ración s usfue ~ ef~Iera cambio fundamental, a l te- e~; hombre justo y r ecto para cumplir adecuadamejor y mfsnc¡a que implique una existencia m ent e con las exigencias de su n uevo cargo. Por de Puerto Ric segura Para la masa depauperada eso no suscribimos las declaraciones d el Presidel sistema vYg!~~~te al puña do de us ufructuarios dEmte del Senado en el se ntido de que el Senado Era de esperar , . d(!berá rech azar el nombramiento por ser incomde seis semanas se. Es que en el b r eve lapso patibles ambas posiciones. cara a l morador ~a l a r ealidad le h a da do en la cer ca el fracaso d e a Fortaleza y sient e muy de dice que en su an~ ~~ gestión administrativa. El 1 S LA AJ_, S ERVICIO DE 'rOOO S. del Departamento eJ~oMpo~ición como funcionario A L S J:: RV! C JO J) ¡.; N ADIJo:. ba un presupuesto ahma federal, a dministraSE PUBLICA T ODOS LOS MESI~S E N PUER'I'O ltiCO 0 p uesto insular de Pu~~c . mayor que el presuPOlt L A EDITORI AL ISLA. 'P AN CA 9 . AP ,\R'I'ADO DE su labor le resultaba f'o .~Ico, Y que, sin embargo, CORRE O S 8 8 5, 'l'ELEFO NO J -!70. S A ~ .J UA N. Di,.ect oru trabas que tiene aquí ac¡ · ~ero, a llí no t enía las R U BEN DEL ROSAIUO JO S E ALBERTO BUITRAGO do la a utoridad dent~oP~es nmgun l?aís, ejercienSALVADOR '1'10 RAFAEL SOLTERO PERALTA va a imponerse lirnitacio e s us prop1as fronteras, La cli.rccci6 n ele I S L A se hace conj1mlam e nle reS1J011Ba bl e s6l o d e aq11 cllos art kul"·• Jllt · tura l y lógico desenvolvir~\~~tque ~storben s u !lablira do s 11in !i rm (l . [, o~ U I' 111 1Ís ·re.presen t a u 0 el punto d e viNI. cL pet110 11lll d e sus a u lore.'J. las t r a bas no n os la s hemos · d n P uerto R1co, QUINCE CENTAV OS F:.JEMPLAR; S U SCIU CION A N UAT.,, mos, nos las han impue~to e~~~~ 0 nosotros misUN D O LAR CTNC'lJ EN'l'A CEN'r A YO f.:: S 1~ !\fF: STR.U, , OCHE NTA CE N'r A VOS : E XTfi AN.JERO. D OS OOI,AHES AL gáni ca y en las ot ras leyes del Con e~ la Cart~ OrA1l'O. PARA SUSORICIONES DI IUJA SE AL APARTADO apl icación a la Isla . Ante esos o~srte_so ql ue henen 885, SAN .J U AN . acu os 1egales

Travieso Nombrado Síndico


Diciembre, 1939

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La Revolución Francesa no ha Terminado PoR RAFAEL SOLTE RO PERALTA

Las autoridades nos enseñan que existen do5 escuelas de reforma social. J ohn Dewey nos defin e estas dos escuelas a cabalidad: "Una de ellas se basa en la noción de una mor al que sur~e de nuestro libre a lbedrío interno, algo mist erJOsamente acoplado d ent~·o de la . per~on~lid~d . Afirma que el único medio de. cambia r msbtuc~ o­ nes es que los hombres purifiquen sus propios cor azones y que cuando esto se haya logra do, la reforma de las institucio~es vendr~ aut?mát icamente. La otra escuel ~ m ega la existencia de tal poder interno, y a l asi h acerlo r econoce que h a negado todo a lbedrío moral. Declar a que los hombres est án forj ados como lo están por las fuerzas externas del medio, que la naturaleza humana es com pletament e dúctil, y que hasta qu~ las instituciones sean reformadas, nada podra hacerse." . Convenimos con el a utor citado en que n mg una de las dos teorías es correcta por sí sola. Ambas se complementan. Mientras es innegable que las fu erzas del ambiente en que nos desenvolvemos son factores determinantes del carácter , urge asimismo r econocer que si no ~xi~ti.eran fuerzas internas de superación en el mdlvJduo, no quedaría ma r gen alg uno para ir modificando las instituciones, el ambiente permanecería estático. "Hay en verdad f uerzas dentro del ser ~1;1mano así como f uer a de él," termina por adm1~1r Dewey. y puntualiza todavía más cuando diCe que mientras estas fuerzas internas en el hombre son "infin itamente frágiles en comparación con las f uerzas externas, sin embargo aquéllas pueden estar apoyadas con una inteligencia escr utadora y creadora." Encontramos en estas palabras del pen~~dot· norteamericano una tloctrina de gran ut ihdad para enfrentarnos con el problema de la. mora)· No vale de mucho pr edicar desde el púlpit o u_na moral abstracta dirigida exclusivamente a forJa r de nu evo corazbnes ya end urecidos a fuerz~ de gol pes que las r ealidades del ambiente propman continuamente sobre los mortales. E s tan dura la vida pa ra la mayoría de las gentes que éstaB llegan a desilusionarse, y se contentan con hacers•J ellas mismas s u propia fi losofía moral: ."No valo la pena sacrifica r se, ni apurar se demasiado; pa. semos la vida lo mejor posible." La estructura social ha sancionado tantas injusticias que mu·chos hombres han perdido la fe en la justicia. q< , ha hecho ya un há bito r econocer como triunfadoJ• a l que acumuló riquezas, no importa la for ma el que. lo hizo siempre que haya actuado con la as-. tuc1a necesa ria pa r a mantenerse fu era del alcanc(• de la ley. Ante esta r ealidad, ¿qué per sona co.. r riente ha de sustraer se de caer en prácticas in morales cuando se le brinda oportunidad ? H·

ahí la razón por la cual Dewey reconoce que las f uer zas internas del individuo son infinitamente f r ág iles en comparación con las f uerzas externas. Forzoso es aplicar la inteligencia escrutador a para señalar los males en nuestras instituciones, que son las fuerzas externas más eficaces en la moralización o en la desmoralización. E s preciso que enfoquemos las realidades externas en el or ganismo social para ver cómo puede ofrecerse un amb iente más propicio a la cond ucta moral de los ciudadanos. Y aquí sí que encontramos un gran filón para un m ejor amiento sustancial de la humanidad. Uno de los factores externos que más contribuyen a la desmoralización del hombre es la actual organización eC?_?ómica, de arriba a abaj 0 ; tanto en la produccwn como en el intercambio. E l tema se presta par a desarrollar todo un tratado de economía política. P ero nos limitaremos pa ra el propósito, a señalar lo que a nuestro juici~ constit uye la llaga más ~rande del sistema, que n o se mengua por la circunstancia de q ue las leyes le impartan su sanción. N os referimos al miserable reconocimiento qu e nuestr as instituciones económ icas y jurídicas ot organ al trabajo.. Las sociedades m odernas, con contadas excepciOnes, y la nuestra no es una de ellas, no tienen por el trabajo y por el trabajador, el respeto que este factor de producción y de ser vicio merece. La organización capitalista, t a l como está constituída hoy, concede mayor mér it o al capital y al dueño de éste que al trabajo aunque el dueño del capital no h aya h echo ni haga actualmente esfuerzo alguno en la producción de la riqueza social. . . !'Jo .es preciso ser comunista, ni anarquista, m d1soc1ador-como los reaccionarios han dado en llamar a los progresistas-para darse cuenta de que en. la organi za ción económica actual el factor capital prevalece sobre el factor trabajo. E sto se ve ~uy claramente si nos fijamos con un poco de cu1da1lo en el contrato de trabajo En este contrato hay dos partes : el patro·n~ qu e r epr : senta al c~pital , y el empleado u obrer d, que a p01 ta el trabaJo. ¿,Quién fij a las condiciones en este. con t r ato? ¿Quién estipula el salario, que repl esenta la compensación por el traba jo ? En las la bores de alt a cat egoría, donde los candidatos r:ra ?.C~lpar l?S J?Uestos son siem pr e escasos por el pellCia o ~ecm cas r equ eridas, es proba ble que • r emJ?leado Imponga las condiciones. Per o en el t. abaJo a l por mayor, en las tareas no especia1iza~ as1 Y qu e no r equier en t écnicas desarr o11adasY e as cuales viven más del 80 por ciento de las ~entes en todos los pueblos-las condiciones son Impuestas por el patrono. Esto no es un secreto para nadie.

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4 Ninguna verdad más amarga contra el actual sistema de explotación del brazo humano. Bajo este sistema, el hombre ha perdido su poder de libre albedrío. O se acoge a las condiciones miserables que imponga el patrono, o sucumbe. Fuera educación, fuera distracciones lícitas fuera toda actividad que tienda a levantarlo de 'ese nivel de a.nimaliuad en que se le tiene colocado. Si se ilustra se rebela; luego no conviene darle educación o!, si no h~y más alternativa, darle una instruc~ cion desonentada. En nuestro país podemos contemplar el cuadr? d~solad~r de un campesinado degradado. Su mis~r:a lo tiene ~o~denado al vicio: el ron y las muJeres son el umco desahogo para su espíritu, a~ropellado po~· el trabajo aniquilador y las necesidades z:nat~nales que no acierta a cubrir con el mezqumo JOrnal. . M~entras así se desenvuelve el trabajador el ~apltahsta ¿cómo vive? Casi nunca está me~os b e~radado moralmente que el obrero que vive aJo su b?ta. La sanción que las leyes y una moral socia~, absurda le dan a su abuso, le conducen t~mbien implacablemente a su rápida def~~eraclón. E s un señorito a quien poco le c uesta s~J~~m~~te acumular millones. Los hombres que son ma· s sol a sol para proveerle ganancias no a sus ojos ' que · ' no . b es t'.:as, por quienes siente la• más 1 de sus riqueza~vr c~nmiseracwn. La abundancia muy corta ara e eva a pensar que la vida es dad. y se t no aprovecharse de su prosperiPoco tarda ~nr~:. al derroche físico, y espiritual. camino común diar .a~ plano. bestial que por el mente explotado 1 VICio descienden simultánea. tas que se sustrare~ rxp¿otados.. _Los capitalistan también su tr b ~ a egradacwn y que aporción y del se . :: aJo en la rueda de la produc aparte, pero ~;Icio social, han de considerars~ sabilidad cuando quedan relevados de su responadecuado. regatean al jornalero el salario

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Ante una so . d d , vale la pena habl Cie da as1 constituí da casi no atacar la inmor tr e moral como no sea para arraigados fund: Ida~ en sus verdaderos y más de trabajo dondeme~ os. . No se hable de contrato 80 0 ex1ste una imposición con

la alternativa de sucumbir. No cont r ata nada qui en no t iene otr o I'emedi.o que . aceptar sumiso las condicion es que se le quier a n 1m poner. N o se hable de igua lda d de der echos en la s leyes donde todos sabemos qu e sólo exis te una cla se dominadora y ot r a dominada. No se hab le de f r anquicia el ectoral donde sabemos que el peón m a r cha en r eba ños a la urna pa r a vota r p or el ca nditlato que seleccionó el patrón. N o se hable de g obierno representativo donde los r epresen tantes no re pr~­ sentan el interés común, s ino el ele una cla se privilegiada . N o se h able, en fi1~, de j ust icia donde la injusticia nos a b rum a p ers 1stentemente. ¿Cómo puede pretender se m or a lizar el corazón del indi viduo si el ambi ente a su a lrededor lo deprime ? Para mora liza r a los h ombres es pr~ciso qu e las instituciones sociales of r ezcan el ambiente moral necesario. L a clase directora , el gobierno, las instituciones públicas y pri vadas, Y la estructura general de la comunidad, han de inspirar al hombre común el sentido de lo justo. Comencemos reformando las leyes y las instituciones. Que no persista la esclavitud económica de los hombres, que es engenc1radora de v icio ~ e injusticias. Si la Revolución Francesa consagro los derechos políticos del hombre, h agamos buenos ~so.s derechos mediante la emancipa ción econom1ca del hombre. El hombre que es esclavo ecOI;ó.m icamente no puede ser libre en el orden pohbco, Y sin una comunidad de hombres libres la democracia no puede funcionar. Si el contrato de tra bajo no puede ser r eglamentado adecuadamente para eliminar la i?ju~­ ticia del patrono, dest errémoslo de nuestras mstltuciones deroguémoslo en nuestras leyes. Que cada ho~bre obtenga el producto. íntegro de .su trabajo siendo dueño t1e ese trabaJO. Es prec~so que nadie quede autorizado a ponerl~ arbitra:Iar.~ente precio al trabajo de otro. Una orgamzación cooperativista en la producción e interca~bio económico de la comunidad, puede ser es~ud1ada para suplantar el actual sistema y garantizarle a cada ·ciudadano el fruto pleno de su esfuerzo. Apliquemos nuestra inteligencia escrutadora Y creadora para dignificar el trabajo Y al trabajador, y habremos levantado el nivel moral de la comunidad.

Puerto Rico en las Canciones de

Rafael Hernández PoR MARGOT ARCE Par a clasificar con ri , . de las canciones de Rafa~oHla ~us1ca y las letras v eces nos admira con logros de una belleza poética establecer una afilada d" t ' ~:nandez habría que c. artística difícilmente superable. En lo que llam amos a r te popular, --con el Y lo folklórico. E n el arls mc 10r; ~ntre lo popular to y la cultura del pueblo ~ folklo.~co el sent imien- fin de disting uir de a lgún modo, pues que popular espontán ea que se ignora ea m,am . est an como vida ) r folklórico se dan a menudo como sinónimos,s1 m1sma · y el t · an Ómmo, se hace vocer o de co· . ' . au or, ,t n a utor conocido compone, teniendo a la vist a el r aciones colectivas. E l folklo~~clde~cias Y aspi- folklore, estilizando un poco, y t ratando de un modir ía el poet a ~ats " la expres¡"ónsue e ~er, como d o consciente de a cercarse a la espontan eidad del . .' . . apaswnada de p ueblo. Lo que en el pueblo n ace y fluye naturalr aras Y de l1cadas m tmcwnes" · Por es o mueh as w ente, en este a utor se h ace a cto deliber ado. Y, a


Diciembre, 1939 r atos, la co mp ene~ració~ con el espíritu colectivo llega a la per fecc ión m1sma. Entonces el pueblo se apo.der a de 1~ obra, la reconoce como suya, y la trasmite del m1 sr.no modo que divulgó lo propio. _ Mené1~dez P1~al , hablando de las coplas espanola s, c1ta van os casos en que la copla de un a~1to.1: culto pasa a l pueblo y el pueblo la modifica smtlend ola obr a suya. Otros historiadores del folklore llegan a negar su origen estrictamente popular y opina n que el arte folklórico es el product? . ~e una imi tación de lo culto, que se hace trad1c10n del pueblo. Las c~nciones .de Rafael Hernández pertenecen a ese tipo de a rte que hemos llamado popular. Su autor sabe de música y de poesía · ha hecho es~udios técnic?s•. pero, al componer, quiere, -Y as1 lo dice,- 1m1tar, r eproducir los aires de su t ierra. Que lo logr a, que la coincidencia y fus~5n s~ alcanzan per fectamente, y lo atestiguan la r á.Pida y extensa divulgación de sus canciones y la popula r idad que se ganan desde el primer momento. Y si estos aludidos historiadores del folklo_r~, tuvieren razón al afirmar que sólo hay t rad1c1on popular del a rte, es muy posible que estemos asistiendo al proceso de la trasformación de las canciones de Hernández en folklore auténtico. Quiero decir: que en el correr del tiempo no seria e~traño que estas canciones pasaran al patrimomo colectivo popul ar . Algunas de ellas, en efecto, h an logrado ya ese destino apetecible. . R afael H ernández escribe varios tipos de canCiones : canciones de tema puertorriqueño, cancion es de la naturaleza, ca nciones de amor y de dolor. ~ en las unas como en las otras habla de su puelo o para s u pueblo. Pues que unas veces nos da sus sentimientos y sus ideas personales acerca de Puerto Rico, de su paisaje, de sus problemas ; Y en otras, a l cantarle al amor o a la naturaleza, interpreta el sentir colectivo. En el primer caso habla Por sí; en el segundo es un trasmisor leal. He aqui el secreto del arraigo de sus canciones entre no!lotros : Puerto Rico reconoce en ellas la voz de su Propio corazón y a llí se mira como en un espejo. _ Rafael H ernández ama a su patria. Largos ~nos <le destierro y de aventuras por tierras extran as, no apagaron los r ecuerdos de la niñez en ~guadilla, ni los ecos sentimentales de las melc!di~s criollas, ni las imágenes de nuestro t ierno pa~­ SaJe. En Nueva York, por veinte años, no sucumbe al ambiente y critica a los compatriotas qu e c?n tan frívola facilidad se visten el plumaje ex~­ bco. El se parapeta tras una rnu1·alla china Y Slgue apegado a su tierra y a sus tradiciones. Y no Permite que en su música los ritmos del jazz o de la rumba cubana ad ulteren la cauencia y melodía que le saben a Puerto Rico. Quier e que la música moderna puer torriqueña conserve el sabor del terruño y que exprese la verdad de nuestras almas. El ejemplo de Rafael Hernández merece emulación; lo necesitamos precisamente en estos momentos. P a decemos todos del vicio de estimar con exceso todo lo que viene ele afuera y de despreciar Por esnobismo y pedantería lo poquísimo que nos va quedando de la cultura propia. No nos riamos cuenta de lo grotesca que r esulta la sust it tción ; tampoco t enemos conciencia de qu e vamos : 1 su ~­ cidio. Algunas voces se han alzado ya para ar f•l aler ta pero desgraciadamente predican en l d(·sierto. Rafael Hernández, lejos de P uerto tic<..,, en lucha con los apremios de cada día, ha . 'Cho

5 mucho más de lo que él mismo piensa por la salvaguardia de nuestr a cultura. Y su obra ha sido más eficaz que la de los intelectuales en muchos casos. Su amor a la patria y sus canciones, que hablan de sentimientos todavía vivos, a pesar de todo, en nuestro cor azón, establecen una sutil comunicación entre todos los puertorriqueños. Al cantarlas actúa en nosotr os, a unque inconscientemente, el común denominador cordial y nos sabemos unidos en lo r adical del sentimiento. Todas las clases sociales de Puerto Rico-las de la ciudad y las del campo, las ignor antes y las letradas, los jóvenes y los viejos-hallan solaz en algún momento con las t iernas y sensuales melodías de Capullito de Alelí, T ú n o cornp1·endes, L a Casita, T1·a-ición. En los instantes de intimidad, cuando dejamos que hable el corazón sus profundas verdades, cuando la soberbia intelectual no nos seca y enfría, las canciones de Rafael Hernández nos reintegra.n a esa melancolía r·omántica, cálida y estr emecida que es nuestr o modo espiritual más 'recuente. N os confrontamos entonces con las 1 ás sencillas r ealidades, realidades de am or, hum<.nas y eternas, que un siglo intelectualista y ped~\nte no ha podido ni podrá invalidar. Las canciones de Rafael Hernández que tienen tema p~ertorriqueño se dividen en tres g rupos: cancwnes que cantan la belleza de esta tierra; canciones de tema social y patriótico· canciones que expresan los sentimientos dei pueblo. La visión de la nat uraleza puertorriqueña nace al calor del recuerdo y de la nostalgia. El poeta habla de la noche cálida y estr ellada del cielo azul, del sol radiante, del canto de las ~ves de la tierra húmeda y olorosa. El sentimiento 1~ obliga a la hipérbole, a los epítetos de deleite y de ternura. Encanto y exaltación son las notas fundamentales ; Hernández canta como un sensual y como un enamorado. Recordemos la melodía y la letra de "Los Carreteros." En otras canciones el poeta describe la tierra; en ésta es el inst rumento de la tierra misma, su propia voz inconf undible. Todo el encanto tibio y melancólico de la madrugada puertorriqueña, los olores vegetales, la nota aguda del coquí, la languidez del despertar, ese ensueño voluptuoso y blanco del amanecer en el trópico se estremecen en esta melodía y en este ritmo. Oímos la canción y nos parece que canta en ella nuestra sangre y sentimos cómo se hunden ~1ue_st::as r aíces en esta tierra, cómo es ella la savia ultima de nuestro vivir En l~~ ca,n~iones de t ema social patriót ico la exp res1 ~n linea se transf orma en drama. El poeta se siente movido por el anhelo d& libertad Y~ de. ?tro lado, por la consideración de la t r agedia ,cn ct~ndante .. L:c;-rnento BoTincano recoge, con la ~mtesis Y precision del romancero toda la histor ia de nuestro desengaño El . 'b !t la lechera de 1 F, b l . . . J 1 ari o que, como ., d . . a a u a , se d1nge al mercado hacien ose . esa vencido · - 11uswnes, y que regr roto su 1 Simbolo má e~s ueno, es e_ ' . vida social IT s acabado de nuest r a canción ' Y po I Ica. En las ent r elíneas de la d b e! poeta ha vertido su pr otesta su grito e tre el.dia , su pasión de J·ust icia que 'más adelan e r e1t e ' S. ra e? otr os cantar es : P ob1·e B o?·inquen, ¿ t~ng o 1·a-zon, E l Buen B orincano Libe1·tad ~~~ L P d . a. amento Bo?~incano es el 1himno ver-1 adei o de nuest ro pueblo, la elegía de su fracaso Y de su desesper anza. Así lo ha sent ido un nor-

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6 teamericano, Earl Hanson, al titular un famoso artículo suyo, La1nent for Puerto R ico, en donde, con generosa indignación, protesta ante sus compatriotas del t rato que han dado a s u colonia del Caribe. Rafael Hernández, contagiado también de la desolación de s u jibarito, acaba por decir en otra canción que aunque todas las tierras de ~~érica han ganado su libertad por el esfuerzo v1nl de sus hijos, a nuestra isla "sólo Dios se la dará." Es decir, que ya sólo admite la posibilidad del milagro. De las canciones sentimentales hemos dicho lo que había que decir: que expresan el sentir de nuestro pueblo, $U actitud ante el amor y sus problemas. En ellas r es uena nuestro romanticismo atenuado, nuestra sensualidad nuestra pasión nu:~tra m~lan~olía quebrada a r~tos por la not~ agna o nsuena del humor. En las letras, el

p•)eta se ,·a le de la lengua popular puerto rriqueñ a, habla de ri tmo lento, plagada de ca lificativos exage r ados, sentimenta l, ri ca e n diminutivos y en expresiones afecti\·as. Esla lengua se acopla mar avi ll osamente al ritmo m onótono y a s us melodias vari adas de ing enuo lirismo. Lo sorprend ente de estas canciones tan nuestras es la popula ridad que a lcanza ron e n todo el continente hispánico. Porque Rafael Hernández, a l expr esar los sentimie ntos del hombre puertoriqueño, ha t ocado la vena mús secr eta de s u cor a zón, la que no es patrimonio exclusi Yo de una tierra o de un clima; la que une co n el lazo misterioso de la sangre. Co n Rafael Hernández canta el co razón de tocta la Am é rica española.

Jlllargot A1·ce. 8 (.!e noviembre de 1939.

Consideraciones sobre el Arte en Puerto Rico PoR J. MARREHO NU ÑEZ

La S emana de Arte Puertorriqueño

Por to do cuanto significa esta exposición, nuestra más sincera felicitación. En el s untuos 1, d Puerto Rico, la Lt sa on e. fiesta del Casino de En la exposición del Casino, la mayoría de expuesto durant ga d~ Artistas Americanos ha la.s obras pictóricas están concebidas bajo la inbre, cuadros al ~lla Primera semana de noviero- fi lJencia de las teorías impresionistas. Vamos a fías y escultura~ ~o, ac~arelas, guaches, fotogra- rdrescar la memoria del lector haciendo una pañoles y puerto .e ar~Istas estadounidenses es- si ntesis de estas teorías de la lu z y el color . Co. rnquenos. ' r :respondió a Claudia Monet en el año 1867, a l La Idea de est . ., elogios. Al a t .a exposicion, no merece sino presentar un cuadro titulado "Impresión," darle Gobernador df t~ m~ugural asistieron el señor e) nombre a la escuela impresionista. E l I mprebierno y n~une~ mgllldas personalidades del go- sJOnismo es ante todo la g lorificación de la luz. más altos centroosos :epresentantes de nuestros E.l color fué estudiado científicamente, logrando todos muy impres . sociales Y artísticos, quedando c0mbinaciones sorprendentes. La naturaleza dejó posición que sup SI~:>nados por la calidad de la ex- d :! ser objeto de copia y sólo se buscó s u interEl público ha v· e;o en mucho a la del a ño pasado. p.retación. La norma era captar la v isión inmeción. Lástima ~SI acto con gran inter és la exposi- diata de las cosas, repudiando lo abst r acto, lo dejado oír despu~e una v~z autorizada no se haya anecdótico y simbólico. a los visitantes s~t de la m.auguración orientando Renoir y Gaugin, dos grandes representantes nes de arte al!'1 r e las diferentes manifestacio- de esta escuela, salieron e n busca de n uevas sensaciones y encontraron en las criaturas primitivas E ntre las expuestas fotoo- .- . presentadas por lV.[".,raüas hay que señalar las motivos de gran f uer za. La obra de R enoir es wood Hull. En al Iguel Angel Colorado y Har- un cocktail de japonesismo, orientalismo y primiluz son tan logralaunas de ellas las calidades de t ·vismo. Los desnudos de L uisa Géigel r ecuerdan ., en cualquier exposic~~ que podrían ser exhibidas m ucho los famosos desnudos de Renoir. De los cuad on extranj era. resantes, sólo al~~~o~unque .abundan cosas inte- Cómo Juzga''/' la Obra de A 1·te l}arse como sobresalie~;abaJos merecen mencioYa era t iempo de que echáramos a un lado oleos ~e Gretchen w des, nos referimos a los aquel concepto antio-uo de los li br os de retórica de Llllsa. Géigel, las ~~~ l.os desnudos y r etratos 1 Y poética, en que se"'clas ificaban las artes, cor reslos trabaJos decorativos ~ ~as de Ellen Glines y trato de Sánchez Felip de · C. Castera. Un re- r.ondiendo a la poesía el primer sitio de la lista. D o oley Y una caricatura e, dos pais aJes · de la señora Cada arte tiene s us m éritos únicos. Por ser tan 1 D. L eahy por Tony han ~d gobernador William distintas entre sí, no hay medio de compararlas. los vis itantes. SI 0 muy elogiados por N uestra predilección y afin idad por un a rte en J. articular, serán los únicos m edios para hacer Entre los trabajos escultóri elección. ¿Quién podría decir cuá l de las siguiencionar la máscara de metal r c~s dhay que men- bs obras es la superior: El Quijote ; Edi7Jo R ey ; M. ' epuJa o de Cla d" zmo que nos recuerda los trabaJ· o d 1 u Io gal1o. s e gran Gar- !:l E~clavo de Miguel Angel ; Le¡, Quinta S infonía.; t t Cupula de San Pedro o Las M eninas de Veláz~ uez?


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Una obra <l e arte t endrá dos cualidades principa les : una t écnica acaba da y un gran contenido emo cion a l. Un error en que incurren muchas pers onas es juzg a r solamente por la historia qué cuenta n al g unos cua dros, o s ea lo anecdótico, olvid a nd o qu e s on las cua lida des pictórica s las que d eterminan el Ya lor artístico del cuadro. A Leonardo de Vinci debemos los conceptos m ás prof undos a cer ca de la pintura; pues, para él, e l arte e ra cosa mental. Y solía añadir que entre el arte y la natura leza hay la misma distancia que entre el hombre y Dios. Con esto quería d eclarar que el arte es una concepción humana, y que dista mucho de ser la naturaleza misma. Para este gran esteta renacentista la naturaleza era sólo el punto de partida para la creación artística, y decía bien, porque la verdad del arte dista mucho de la verdad científica e ~is­ tórica. La labor de un artista es crear sobre lo creado, por eso es menester reconocer a los gu_e crean, porque son los únicos que tienen el priVIlegio de no morirse nunca.

donde se puede ir a estudiar todos los estilos de vivienda de los países del noroest e d e Europa. Y últimamente se está importando de California una epidemia de estilo renacentista español de la peor calidad que es para confundir a los m á s entendidos en el estudio de los estilos artísticos. Parece que la afición a las importaciones extranjeras nos ha privado del uso de la razón. Hoy día es rara la casa nueva que no luzca sus rejas de hierro, a pesar de los efect os del clima y de lo costoso que resultan, por tenerse que importar el material. Sin embargo, el estilo colonial, que adoptaron nuestro~ antepa sados, tan de buen gusto y adecuado a nuestra vida tropical , con sus balcones de balaustres, a zoteas, techo de tejas, escaleras adornadas con cerámica, ventanas de rejillas, calados de madera, ladrillos de barro, rejas de madera y el patio interior, está relegado al olvido. Basta caminar unos minutos por la parte antigua de la capital, visitando algunas de las construcciones del tiempo de España, para gozar de cierta prestancia española, muy bien adaptada a nuestra tierra. Es necesario despertar nuestra sensibilidad a estos problemas, porque sens~pilidad no es más que tener sentido para lo necesario. Nuestro problema, antes que nada, es lógico. Hay muchos que quieren ignora r que éste no es un país para g randes venta nales de cristal, t echos de zinc y cartón y muebles de cojines de peluche. Debemos estudiar ahincadamente el prOblema de nuestras viviendas, r ecordando que, modernamente, una casa se define co111o una máquina donde se vive. Circunstancias topográficas y circunst ancias cult urales van de acu erdo con el prov idencial emerger de artistas eminentes, ha dicho el historiador catalán J. F . Rafols.

N ucst1·os P 1·oblem,a,s de A1·te H e pen sado muchas veces a qué se deben nuestras limitaciones artísticas en general, Y s iempre h e llegado a la conclusión de que la r azón principal es nuestra indiferencia por estos problemas de índol e cultural. Muchos achacan la culpa de nuestros males artísticos al problen:a político exclusiv amen t e, pero es de ~uerza. ~e?, 1 ~ qu~ ~as 1uchas políticas nunca han s1do ban el a s uf1c1entes a la pas ión por el saber.

La N ecesidad de Muse os L a creación d e museos en las principales ciudades de la isla, es uno de los medios más eficaces Para conseguir qu e nuestro pueblo en~uentr: ,~~1 Persona lidad artística. Un museo sena la 1 e.,I~encia de los cuadros puertorriqueños; do~de ~~ msta larían s alones de muebles y traj es an~;g~ ' donde se coleccionarían manuscritos, peno~lcos, parti: uras _mu sicales, (liarios, libros rar~s, JO~~~ Y otros obJ etos de arte de nuestros artistas pasado Y d el presente. E s una realidad innegab 1e que vol viendo nuestros oJ· os a l pasado verem~s con may or claridad el futuro; pues para c~n~ struir es necesario un apoyo que sólo en el pretento podemos encontrar.

Para Fomenta?' las A Ttes Fomentar las artes es levantar el espíritu de un pueblo, por eso las instituc iones culturales debieran organizar exposiciones retrospectivas especialmente de los cuadros de Campeche Frasquito Olle~·· ~uchos cuadros de estos pintores andan d1senunados en casas particulares como huérfanos sin hogar, anhelando refugiars~ en un museo cualquiera, donde tienen d erecho a es tar. Casi todos los pueblos por más pobres que s ean, poseen u_n museo para g ua rdar s us obras de a rte, por -~ons 1de rarlas pa rte del t esoro y riqueza de !a ~acwn . Por eso, los periódicos a dia rio nos estan n:-formando, del cuida do con que las naciones com.ba tl entes e~tan colocando las obras d e arte fue1a de los peligros que ofrece la guerra. N uestro . , p u' bl'l, f Depa rtamento de Inst ruccwn ea·t po d n. a domentar el desei1vol V1m1en . . t o d e 1a s a i es Cl ean o la plaza de directo . d b ll ·t Ser ía labor de t 0 1. . I e e a s a r es. escuela s con ciel:s e g,a m smo lleva r a nuestr as ma s de 'radi o t os, .P~hculas ed ucativas, pr ogr a. d , • expos iciones v ia j a n t es y conferen cias, a ema s de org·ani numen tos · . z~r . excu rsion es a los mo. Y mu seos h1ston cos E 11 ca da escuela s upenol' se d b , · . e en a r eser va r un sa lo'n para exh b Ir r eprod · " illCCiones de c ua dros famosos y r epro. d uccwnes en , bl' yesol d e escul tu r a s , con en trada al Pu· t· ICo en g.en era, pa r a que la s esc uelas se conVlr Ier ?-n en centr os edu cat ivos y artísticos de la com umda d. . As í t en drían nuest ros estudia ntes la oportunid ad de estudiar de cerca la s obras clásicas y

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H isto?·ia,, TopograJía y Cu ltw·a Nu estro pueblo ha sido n egligente con su hi s.toria; por eso hoy <l esvinculados de nuestro ayei' ' t ell emos que empezar de nuevo a ere arnos. 1una d ,. nu eva sens ibilida d. H ay que volver ,a aP 1 .~ 1er la s cosas de importa ncia que se han olvl ac o, · r nuesa~rend er a comer , a v~sti r, a selecc1?na . s , ·itr os mu ebles a co nstruir y decorar 11L1estl a · VIenda s e n fi' n a v iv ir de ac uerdo co n nu estras . ·' ' e on cl Icwnes climatológ icas. N uest ros a buelos hr esolv ieron t od os est os p r oblemas, que luego ec amos a l olvido, y es por es o que t enemos qne afrontarlos h oy s i queremos ser más consecuentEs. A lg una s inco ng ruenci as que he obs_e rvado a som brará n a muchos ext ranj eros. He visto Pn P uerto Rico casas con chimen eas para el in \ iern o, casas de est ilo colonial n ort eamer icano, com o las de N ueva Ing laterra y ex iste un a uruan izad ún

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8 renacentistas y comprender con mayor facilidad e interés sus clases de historia y literatura. La adquisición de cuadros premiados en exposiciones con el objeto de decorar los salones de las escuelas y los edificios públicos, traería múltiples beneficios. No es ésta labor gubernamental exclusivamente, también las instituciones privadas, sociedades cívicas, fraternidades y centros sociales, deberían interesarse en la adquis ición de obras de arte puertorriqueñas. Un medio práctico para fomentar nuestra arquitectura es crear premios para los edificios que posean gran belleza arquitectónica. Esta labor podría ser una actividad conjunta del gobierno municipal y la Sociedad de Arquitectos de Puerto Rico. La Unive1·sidad y la Difusión de la Cultura

¿ Qu~ labor puede hacer nuestra Universidad P:;tra cu;bvar la sensibilidad artística de los estudi~ntes . Muy pocas personas saben que nuestro pnmer centr? docente cuenta con una colección de repro~ucci~nes magníficas, colección que muy pocas umv~:sidad~s en Estados Unidos poseen. Esta <;ol.eccwn f~e regalada por una institución pedag~gica a~encana. ¿Por qué no se á.estina un salan espacioso, con fines de museo, donde todos los meses nuestros estudiantes Y el público en g~neral vayan a gozar de las obras de los ~~~~oe~o~a~~t~o~ ?. Estos sal?nes están funciosidades delg Nor:xitoCen las mas famosas univerque este año po~· . on gran placer advertimos plaza de historia J>Vme~a vez, se ha creado la que está a cargo de1e ar e en la Universidad y don Sebastián Gon ,fompetente profesor español en los años próxirnza ez. Es necesario, pues, que dos de historia del ostse ofrezcan cursos avanzaare. Corno otros atraer exposiciones ~si ~estr~ Universidad debe considerable en qu e ~ ranJero; el único gasto Es necesario tener e se mc~rre, es el de traslado. los movimientos ar~~ ~~tud1antado al corriente de viva rezagado. Is Icos actuales para que no Y por último · de una cátedra int sugJrimos el establecimiento tes .. Pues éste es ef~r:: a por. profesores visitantra Juventud de oí meo medw que tendría nues1 de un Conde de rK: pala?ra genial y renovadora ~ann, Stravinsky 0 Y:erlmg, Groppius, Thomas drnon J ones Lee' S. r ega Y Gasset, J ohn Dewey

un museo, observando obj et os de a r te d e nuestros indios, vi s itando nu estras fortal ezas militares, las iglesias antiguas, el palacio del gobernador y el palacio del obispa do y los pa tios inte riores de nuestros edificios coloniales. La bor de dobl e mérito sería si el turi s mo pudi er a r estaurar y conservar algunos de nuestros m onum en t os nacionales, principalmente la pa rte norte de la ciudad, que todavía conserva la arquitectura de tiempos de la dominación es pa ñola. A cas i todos nu estros v isitantes les ha sorpre ndido qu e nunca les enseñemos los bulevares de la ciuda d, c uando son de las pocas cosas que ti enen algún inte r és en la capital. Creemos qu e la ciudad d e Ponce es la que se recuerd a más por e l turis ta, por haber conservado s u carácter típico de ciudad puertorriqueña. A nosotros nos parece que no todos los turistas vienen en busca de nues tro ron y a jugar golf únicamente. Yo sé que un bue n número viene a eso, pero es deber nuestro aprovechar la oportunidad de darles otra cosa para hacerl es la estadía más interesante y amena. Una actividad plausible sería la de organizar comités en las distintas cabezas de distrito para ocuparse del embellecimiento de los pueblos, especialmente las plazas y los jardines de las escuelas. Da pena ver lo abandonados qu e están algunos e dificios públicos y cómo está n pintadas algunas escuelas. Es necesario prever el desarrollo de los pueblos; porque, si no, va a desaparece r con el progreso todo aquello que d ebiéramos conservar como parte de nuestra historia. E s tos comités, de que hablamos más adelante, deberían estar compuestos: por un arquitecto y un maestro, y otras personas de preparación con interés en estos asuntos de ornato público. Si hacemos todas estas consideraciones, es porqu_e creemos que va a suceder lo mismo que sucedió en la famosa parábola del sembrador. Y esperamos que el año que viene en la Semana de A:rte Puertorriqu_eño, se inaugu~en varias exposic.wnes retrospectivas, exposiciones de pintura, de hbros; que se celebren conciertos conferencias, representaciones artísticas; retreta~ públicas; progra~as . especiales de radio; y, que todo esto llegue al publico en general en bien del desarrollo de nuestra sensibilidad de pueblo culto; sólo así tendría un gran significado esta semana de arte. Sírvanos de ejemplo la vida de Juan Bautista Alberti, el humanista renacentista, que afirmaba que cada cual debe trabajar en su patria, y que sin marcharse a países lejanos debe aspirar a l crédito y a la gloria . Más tarde, cuando su labor de luchas y sinsabores recibió el reconocimiento de su pueblo, exclamaba: "¡Oh, qué cosa más dulce aquella gloria que alcanzamos con nuestras f atigas!"

n~nd Léger, 'Norrn~~o~s?n, Max R einhardt, Fer~ 0 ros. Estos expone e Geddes, McCandles y ~amente vendrían a ~t~s ~e la. cultura actual soos conferencias C er o Rico a dictar una o nuestra Unive-.."1·d· d reernos que por 1 · t '""' a pod , . • o menos Cian es de esta calidad to~~s Invita! dos conferen~ E-l Tu1·ismo y la Co los anos. d e los Monumentos Hns_ertva?ión ts órw os . , ¿ Qué labor podría real' lacwn con nuest r o a rte Izar el turismo en re Barlovento, Sotavento . "t ar nuestra isla? , parea fomen t ar el inter éspor VISI PoR JUAN FERNANDEZ en las r evistas nortea~er·~>n frecuencia leernos "Descubra P uerto Rico." I~~~~is t lo siguiente: mos e n q ué es lo que va a descubr~raryente. pensa- LIBERALISMO Y BURUNDANGA 1a mayor parte de las veces lo que e; tunsta. Si "ISLA . . . abre sus columnas a todas las lo encuen tra en N u e va York 0 en cucaulen~ra aquí · · N 1 'd 1 · qu¡er otro ideologías s iempre que éstas logren ajusta rse a s1tw. o~ o VI amos que e tur 1sta, además de las normas de decoro intelectual que son indispennuestro chma y n uest ro ron, hallar ía deleite en sables a cualquier obra de orientac ión y cultura ."

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E sta nota programática la destaca ISLA en la segunda página de su anterior número. Es como el gallardete que se iza al viento en el tope de un mastelero para indicar la matrícula de la nave. Pide un comentario tan dilatado que no cabe sino en síntesis a breviada en nuestra sección. Pero antes de pasar a hacer las consideraciones mínimas que mer ece, conviene contrastarlas con otra c_ita tomada del por muchas razones admirable hbro de Vincent Sheean Not Peace But a Swo'rd. R efiri éndose al monopoÍio radiodifusor británico (B.B.C.) , dice así: "Posee un instrumento poderoso y no se atreve a usarlo. Cuando el mundo que hemos conocido Y.a~ga todo él en ruinas, esas pálidas voces segu1ran todavía murmurando en el vacío sus cuidadosas alternativas: sí, no; sí, no; me quiere, no me quiere." Y añade: "¿Cómo p~ede aq~ ella muj er"-una mujer o un hombre cualquiera-"saber dónde está el Ebro· si todo lo que de él ha oído lo ha escuchado ~or la emisora B.B.C. ?" dó Y; l. cómo puede nadie en Puerto Rico saber nde está el Ebro, o el Sena, o el Támesis, o el Vol~a, o el Danubio; o, sobre todo, el Potomac o el r1o Blanco y el río Piedras· si hasta la revista que ~e empeña, por reacción,' en hacer obra instr_uc:ttva de cultura y orientación va a dedicar sus pa?"mas-¡ a estas horas !-al pálido gesto de deshoJar mustias margaritas? d . Una labor cultural y de orientación exige el esl.n:de de los campos, la selección de una meta pos1t.IVa, y, aun, hasta el trazado de las rutas que ~Snviene se~uir. Lo cual significa, en el cas~ .de LA, cermr y discernir los materiales que utlhce ¡ar~ que cuando menos no resulten antagónicos a que propugna a las doctrinas que pred~slca.Ideales , con• au nque no sea más' que por economm, ~entración y mayor eficacia. Y si esto lo <;>lvida ~LA, Porque pretende sentar ejemplo de hber~­ 1 tismo democrático haciendo lo contrario; permlasenos diferir : Liberalismo no es eso. fr N o pequeña parte del descrédito que, desde el acaso de Versalles hasta última hora-ya hoy, ~ !1Tan precio, se va viendo más claro,-han surido la Democracia y el Liberalismo en muchos sectores, se debe precisamente a eso. A eso, a esa actitud ambigua, descolorida y blandengue que 3o se ab·ave a usar sus legítimos instrumentos de efensa; y, en cambio apela con vergonzosa frec~e.ncia a ilegítimos ~tropellos de los derech~s CIVll~s e inicuas represiones. Debilidad ':( estupidez ~stas, no necesariamente consubstanciales c~n el Liberalismo y la Democracia sino consecuencia ~e la actitud particular, aunqu~ bastante g·ei;er~­ IZada, de liberales y demócratas chapados com <lamente a Ja antigua (la antigüedad, en este caso, es ayer) que ni siquiera se han dado a u~ buena cuenta del desbarajuste del mundo de hoy: del desquiciamiento existente por falta de una 1 monización adecuada entre los rápidos adelan os ~e la moderna técnica científica y el lento de~s.1 ! 0 llo Y aplicación, en Ja efectividad de la pra~­ bca, del p ensamiento político-social. Consecuencla de la actitud de liberalotes vocingleros Y poltrJnes que muchas veces se tragan íntegra, de ~uena fe! la mendaz propaganda contraria; de .hberaloides apocados, timoratos y pusilániz:nes d.Ispuestos a claudicar ante la primera insmuac1ón del matonismo totalitario ; de pseudoliberales Y dema-

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gagos- pescadores en ríos revueltos- que van a lo suyo, utilizando los principios democráticos para medrar, pero siempre dispuestos a traicionarlos descaradamente a las primeras de cambio. Consecuencia, en fin, del Liberalismo puesto al servicio forzado de la rampante economía mecanizada y usufructuada por una plutocracia ñihilista que cree dominar la máquina y es dominada por ella. Pero volvamos a nuestra ISLA. Democracia implica convivencia civilizada; pero no maridaje forzoso. No confundamos coyunda con convivencia. El fundamento esencial · del espíritu democrático radica antes que en el gobierno por mayoría (que en el juego político puede muy bien ser desnaturalizado, desvirtuado y desvinculado de todo principio liberal), en la adecuada protección de las minorías disidentes, en el celoso amparo de sus derechos que se desprendan del respeto a la dignidad del hombre. Entre esos derechos está la libertad de palabra. ISLA puede y debe, cuando la ocasión lo pida, exigir de las autoridades la garantía de ese derecho para todas las opiniones. Puede y debe defe11der ese principio a capa y espada en todo trance. Pero que cada palo aguante su vela. Los medios con que cuenta ISLA y los fines que persigue no le deben permitir aguantar velas ajenas. Cuando menos mientras haya otros palos disponibles donde colgarlas. Liberalismo no es precisamente el respeto a la opinión ajena, que puede ser bien despreciable aunque. venga envuelta en las más decorosas formas. Smo el respeto al derecho de expresar esa opinión. Que no es lo mismo. Y el derecho a expresa~ la. propia opinión libre de mediatizaciones, mandaJes Y coyundas. N 0 hacer uso de este último derecho equivale, en determinadas circunstancias, a sembrar confusión y ambigüedad. A burundanguear las cosas. Bien está la controversia. Pero insertar al buen tuntún cualquier prédica o propaganda de ideologías, dogmas y doctrina~ qu.e caiga por la redacción sea o no afín al cnteno de ISLA, y, sobre tod~ insertarla sin réplica simultánea, positiva y di~ecta, no e~ controversia n~ cosa que lo parezca. Si ISLA q.UI.el:e ser un?- :evista de mera controversia debe dividir sus pagmas: una sección de afirmación y otra de negación: tesis y antítesis: sí, no: me quiere, no me quiere. O de lo contrario debe parear sus artículos bajo un epígrafe explicativo de la polémica que en cada caso suscite. Debe seleccionar los autores entre las primeras espadas que defiendan cada proposición y ~arles iguales oportunidades de espacio, etc. Asi puede hasta llegar a ser órgano de una sociedad de debatientes. Pero eso de lanzar en nuestro ~edio, de. s~yo ya más que brumoso, un muest~·a~·10 de opm10nes inconexas, diver gentes, antagomc~s, es convertirse en un cajón de sastre lleno de tira~ Y recortes de todos ios colores y tod~s la~ .c:;hdades y, de paso, anular los propósitos I!llCiales de orientación que la animan. Sumar mebla a la bruma. . ISLA puede fácilmente entrar en controversias · 't' y po1'emiCas r ebatiendo opiniones que en otro ~SL se defiendan. Ahí sí que es Castilla ancha. , !t puede, en determinados casos, traer a sus P:=tgmas un artículo adverso a sus propias convicCl~D;es para hacer constar su discrepancia en una cntlca analítica . ISLA puede dedicar unas cuan-


ISLA

10 tas páginas de cada número, bajo un título apropiado, a un foro libre : a la lib r e discusión de los tópicos de actualidad; pero haciendo constar cla ramente en una breve nota la posición de la rev ista. Y en caso de que a una determinada opinión se le negara a rbitrariamente toda cabida en la prensa clel país, ISLA podría salir por los fueros de la libertad de palabra ofreciendo s us columnas a la expresión sin trabas de esa opinión. Pero ISLA debe tener, ante todo, convicciones propias; las debe exponer ante su público sin dar pá bulo a confusiones; y, dadas s us limitaciones materiales, debe reservar el mayor número de páginas posible para la exposición de sus ideas. ~orqu~ es de suponer que una rev ista orientadora tiene, Ideas que exponer. Las ideas y conviccion~s ae sus .redactores deben armonizarse-aparte discrepancias secundarias y adjetivas-en un co-

mún denominador que si n·a de crite rio edi torial. Y esa constelación id eo lógica debe hacer las veces d e estr ella gu ía, tanto en las notas de r ed acción como en la selección de artículos f11·mados. No pueden los pilotos de ISLA d icla r desde e l puente de sus ed itoriales normas de na \·egación y dejar luego a l capricho de los mar in os e l hace r lo que m ás les venga en ganas. A la postre eso equ ivale a ir a l garete. No; no basta un ga lla rdete d e matrícu la llbe r a lota en el m aste lero. ISLA debe izar su venladero pabellón en popa. Pintar, s i fuera necesario, con colores indeleb les s u bandera a babor y estribor, para que n ad ie se ll ame a engaño. Porque permitir q ue se despli eg~1 en y se arríen a l azar todos los pabellones es casi hacerse reJ de piratería e n a lta mar.

Juan Fernández Toca Tierra . _l?esde que nuestra ISLA apareció "en" el ar chipH;lago de publicaciones puertorriqu eñas" Jua~ Ft ernantdez, el ~a.vegante misterioso ronda nuesra cos a en viaJe de ob ., ' enfocados con su e t 1 ~ervaciOn, nos mantiene . . . a a eJo, se acerca un po d Ice su noticia, v ira en red d . co, . on o Y sale airosamente viento en po a si guardando siempr~ su nd~ 1~Jar~e demasiado, pero buen marino por el estil IS anc~a. ~e ve que es por su sentido de direcc~ ,que le Impnme al rumbo, salvar escollos sin pelig~00~· por su habilidad para Interesado en ISLA visto en ella, porque de •r algo desagradable ha Y nos descarga una andp o~to nos pone la proa un accidente? . Hab , ana a. ¿Es un aviso o • 6 ra prend"d 1 yendo encender una vela? o una mecha eremos bandera blanca Y • Para enterarnos, izaJuan Fernánde~ par1ame~ta!flos. r~dor, da la cara pe{·onuestro distmguido colabonandez viaja de incógn~o el nombre. Juan Ferque no está conforme co;· esde la borda dice que aparece como galla de¡ exceso de tolerancia n~s. "Que cada palo agru:ne en nues tras almediOs con que cuenta ISLA te s u vela. Los meno le deben permitir agua ~ los fines que persigue do menos, mientras ha an ar velas ajenas. Cuandonde colgarlas." Y otros palos clisponib:loes Estamos de acuerdo ISLA no . . 1pretende ser una con re . Jua t n F erna' nclez~ . 1mparc1a. Tiene s us VIs a absolutamente · expom·en d o gradualmentPuntos el e VIsta y los va No al b uen tuntún, sino ~n ~uando viene a l caso. nos, que no s on todos y os momentos oportug ramá ticas que I imit~n suel~d~.definiciones prod esen volvimien to . El aferraam It o Y c.o~rten su talicias es propio de testaru~~~ a ,defimciOncs vitremo no ha de ll evarnos nuestr~ ~ has~a ese exConcretando. Editoria lmente henacidad. d e ma nera genérica nu estro progra~mos esbozado s in tetizarse así : Poner al país caraa, que puede los problem a.s fundamentales del mom~n~ara co~ nos a l est udJO de n~es~ra realidad. Exafta ?~~~ lores cul turales a ute ntJ cos. Mantener desp· t . . d t Ier a 1a con c1en~1a . e nues ro P.ueblo. No eludir la controvers1a Sl ha de se r vir para esclarecer la

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verdad sobre la cual no hemos sacado franquicia 11i ten~mos pretens iones de m onopol io. Con este breve programa e n m ente, hemo.s expuesto nuestra opinión, en nuestros ~res pnmeros números sobr e diversas matenas: El ~'luevo Partido 'enfocándolo desde un punto de vista liberal. 'Los fletes, atacándolos. Sistema v m étodos judiciales enj uiciándolos Y recabando ;.eformas. Carta al Gobernador, puntualizando nuestra posición como pueblo. Instrucción, atacando la enseñanza en inglés. Maleza Alta, c~n­ denando la expropiación injusta de .Punta Bor~n­ quen. Hombres y Principios, defendiendo el prll1cipio democrático representativo. Los 500 acres, enfocan<1o el problema del lat ifundio. Defensa de Puerto Rico, comentario a nuestra indefensión. La Muerte de Pedreira, lamentando una pérdida irreparable para la cultura. ¿Demuestran nuestros editoriales desviaciones ideológicas? ¿ Hay muchos colores Y colorines en tales indicaciones y tales protestas? ¿ O conservan el tono que desde el primer instante hemos querido darle a nu est ras palabras? Pu~de ~aber en ocasiones defectos de estilo, secuela mevitable de toda primicia, pero brumosiclades n?. Frente a l confusionismo reinante en Puerto RICo, h emos puesto empeño en sona r notas claras. J!emos logrado algo, y esperamos log rar mu~ho m.as. Para todo ma l que ten ga r emedio ofreceremos nuestra receta. Pero hay males, qu~ .am~que fácil es de diagnosticar so n de cura difiCil SI no c?sultan incurab les. Au'n en tales casos no desahu•;Iar em os a l paciente. Seguiremos en n uestro. laboratorio aislando gérmenes, prepara ndo cultivos :Y vac unas, o afilando el bisturí para amputay lo •¡ue n o pueda salvarse. Si todos los ~ales social.es ~ uvi esen cura cierta, no habría motivo para dis1.:usiones. P ero como no es ese el caso, entende·nos que una in ter vención apresurada está con.raindicacla mien t r as haya dudas Y tiempo para r·esol verlas. Juan F ernández se da cuenta de la analogía. La ciencia médica tiene su sem ejanza con la cien.;ia polít ica. Consulta no es necesariamente titu·)eo ni es confus ión la controversia. Y débil de


Diciembl'e, 1939

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argumentos debe andar quien teme r ecoger las ideas ajenas par a contrastarlas con sus propias convicciones. Si el mundo en estos momentos hace crisis, no es culpa de ISLA. Si la economía mundial muestra síntomas de quiebra, y la política síndromes de locura, no es culpa de ISLA. Si la t iranía de las p alabras, de la que nos habla Stuart Chase, pone a los hombres a matarse por dos o tres vocablos qu e de pronto resultan disfr az de un mismo principio o de una misma estupidez, no es culpa de ISLA. Se siente la inquietud de "no saber a dónde vamos, ni de dónde venimos." Una transformación histórica sucede a otra con alarmante rapidez. Nos sentimos cogidos en un remolino de imponderables hi stóricos amenazador es. Ante ta les amenazas ISLA se siente sobr ecogida, y fiel a su política de esclar ecer la v.erdad, n o vaci la en recoger en sus páginas, el pro Y el contra, la acusación y la defensa. No se ha puesto a deshojar la pálida margarita. Se h a puesto a deshojar una rosa de sangr e. Todavía hay tiempo y distancia para oír voces contradictorias. Mañana tal vez ya no haya tiempo de oír m ás que el sí o el no. Y entonces habremos cambiado el derecho a pensar y a decir, por la obligación de obedecer si n protesta y sin apelación. En el s í o en el n o hoy nos va la vida y muchas cosas más importantes qu e la vida misma. Hemos visto en menos de tres años a hombres, como Unamuno, Ortega, Marañón, contradecir en unos días su vida y su obra. Hemos visto a Stalin y Hitler revocar sus políticas de un día para otro. Hemos visto a Andr e Gide, a Eugene Lyons, a Vincent Sheean, a Rauschning r~~ractars e de pronto de mil cosas. Suena a pu; ri.h?~cl limitarse a gritar ¡t'raidón! Resulta mas difiCil pero más serio, más sensato y más noble poner se a comprender. Y el que quiere comprender no puede cerrarse a la banda ni adoptar actitudes de infalible. Parece que nos hemos ido lejos y no hemo.:; salido de ISLA. ISLA no elude la controversia ni aú n en aquello en q ue está bien definida, p~ro el acoger en s us páginas las ideas más contranas

no implica que renuncie a l propósito de afirmar en cada caso su posición. Y en aquello que la duda obscurezca-cruz y r aya-nos abrimos a la discusión de par en par hasta poder escaparnos del dilema optali.do por la raya o por la cruz. Cernir y disce_rnir, por supuesto, pero no tanto que en el tam1z se qued e la substancia. Sin confundir el _li be~·alismo con el "me da la gana" d ~ la an.a rqma m con el " me da igual" de la ind~ferencia, tendremos buen cu idado de no confundn·lo tampoco con la ley del embudo. Hablando se entiende la gente. Y la única manera de vencer es co~venc~r .. ~l pensamiento como el músculo necesita e_Je~·ciC IO para no atr ofiar se, sobr e todo en el trop1co, donde corno dice el mexicano In~str~ sa, "Al hombre que se está quieto le salen hoJaS. Y es, buena manera de aplatanarse, tenders~ en la cornoda hama~a de un programita bien de~n~?o,; ens~yar J:?Or v~da un Tonólogo halagador. ~l., unos , decia Er asmo, no pueden escuchar smo aquello que los halaga." Juan Fernández se ha, puesto a cruzar un puente ante~ de llegar al no, con lo cual se nos muestra meJor navegante que caminante. ISLA ha he~~o constar su carácter, y lo viene aclar a ndo paula .m~m~n~~ · una y otra vez. Qu~en nos coja en con ti ad1ccwn que nos acuse. Qmen discrepe de nu~stras selecciones, que l:::s con teste. 0 que nos cllspare como Juan Fernandez porque no le gusta un gallardete. Cuando Juan Fernández, o Juan del P u eblo oigan en nuestro campo ruido de cadenas y n~ nos v~~n tratando de romper!~~· ISLA presentará un solido blanco a la agreswn. Pero cuando como ahora, se da por hecho lo que no ha sucedido' y como. probable lo que no t iene la más remot~ probabilidad de suceder, nuestro navegante estará disparándole a un fantasma . Sus tiros tienen una gran elocuencia explosiva, pero no tienen donde dar. N o es fácil saber desde alta mar lo que pasa en la playa y menos en el interior. , Con todo esto, nos com~lace que Juan Fernandez haya ~xpuesto tan b:1II~ntemente su concepto . el~ la bbe:t;tad como hm1te, su liberalismo acondiciOnado, dandonos esta vez, sin querer una oportunidad par a cogerlo de blanco. '

Revaloración del Individuo y Democracia

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PoR SALVADOR SENDRA

. , Ante la profunda crisis que sufre 1~ ciyi!izacwn. de nuestros día s se impone que el m_dn_r1duo realice una r evisión honra da de sus conviCCiones íntimas tanto como de su actuación social. Los punzantes conflictos de nuestra época nos exigen pla ntearnos seriamente el apremiante dil ema de " ser o no ser," pues hay el pelig~o de vernos arrastrados por la presión del amb1ent~ Y de la propaganda inter esada de cualquiera de los g rupos e ideologías en pug na. Nunca como a hora necesita el individuo mantenerse a lerta pa ra no precipitarse y perder una vez más la oportunidad el e formarse un criterio

independiente y ver az de los h b t om res y de los hechos. Hay qu e man ener se despierto par·a Y!"' caer en 1as filas d 1 d ·"" e os esocupados del propio pensar. No es cuestión de t'f . . . mo o antiate' an 1 ascu~.mo, anbcomumsll . Ismo, de estar por esto o contra aqueo, smo de tener pens · . . 'ó crítica 1 1 amiento propiO y v1s1 n e e e as cosas tanto como de uno mi smo. d . tA l abogar por esta a ct itud crítica e indepen. Ien e no proclamamos la mera origina lidad o la mtoler a1 - sm . o prolongar el mal . 1C1.a ·' est o no h ana entcnd1d o que ya existe con todos sus males.


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ISLA

Lo que importa es que el mayor número de individuos tenga pensamiento creador y pueda aportar algo propio a las diversas soluciones que esta trágica crisis pide a los hombres. El individuo tiene que llegar a ser una cosa viva y creadora; tiene que descubrir por sí mismo cuál es el objetivo de su propia existencia; tiene que adquirir la plenitud de conciencia personal y la comprensión cabal de los hechos que acontecen a su alrededor. No es cosa fácil por cierto el plantearse y resolver tan profundos problemas pero si esa es la tarea que la vida reclama de c~da uno de nosotros, aquéllos que deseen llevar al plano de la acción una labor fecunda deben desarrollar a toda plenitud la más estricta autocrítica. Uno de. los resultados que podría derivarse d~ esta ac~Itud crítica e independiente del indiVIduo podna ser que después de pasada la locura . de esta guerra, cuando llegue la hora de estructurar ?e nuevo el murido, gran número de hombres Y muJeres de todas las latitudes formando una suma de conciencias despiertas l~charan con las arma~, de la acción y el pensamiento noble por la ~r~c~on de ~uevas circunstancias en donde el m lVI~uo pudiera manifestarse libremente. Porqute 81 algo ~ay que poner a salvo en medio de es te naufragio es la libertad de conciencia, el respe 0 a ~sa cosa sagrada que es el hombre tanto el pensan ~ como el hombre de carne y hu~so Es In:perativo, sin embargo que esa libertad ~u~nn~~~!~~~~. irdividuo no excÍ.uya la disciplina forma col t. Ia donde el traba] o se organice en bertad qu:c No se trata tampoco de la licuenta co?·rientend~ vorazmente el hombre de la mana de liberta. ed. o, esa no es una manera huE n todas las e · · do aparece y f<:>nciencias despiertas del munEl hombre ne~e .a Irma más ~ más esta verdad. dominio de su 1~bita para su VIda espiritual pleno para su vida b~ e_rt~d tanto como necesita del aire 101 ogiCa. Nuestra gener · , tamente las e acw~ esta tocando muy direcdignidad humo:secuenc~as de una época en que la de respeto parana ~ad~I~o maltrecha por la falta e1 m IVIduo por aquellos poderes

J:t·

que sólo ven en el hombre un a cosa fáci lmente moldeable a l servicio del poder omnímodo de un Estado dictatorial cualqu iera. El drama del hombre actual que ama la libe rtad y considera las normas democráticas como la más alta expresión de una sociedad culta y respetuosa de las libertades humanas es realmente un a tragedia. No solamente t eme y lu cha por esa cosa esencial que es la li bertad humana, s ino qu e, dándose cuenta de los grandes vacíos de la democracia capitalista, busca con afán la manera de mantener lo positivo de la democracia enriqueciéndola de un contenido más humano. No basta con que la democracia capitalista haya r esuelto el problema de que ricos y pobres puedan acercarse a una s urnas para depositar un voto. Esto significa bien poco para las nuevas neli'esidades sociales. E ste derecho que concede la democracia actual con frecuencia es un arma peligrosa a llí don (le prevalece la miseria de las masas junto a una casta privilegiada que disfruta del poder económico. La lentitud de las norma s democráticas es también algo que está en pugna con el din~mismo que despliega nuestra época. La democracia debe encontrar la manera r á pida y eficaz que r eclaman nuestras generaciones en el gobierno de la cosa pública. Teniendo en cuenta estas nuevas necesidades y las que puedan aparecer como resultado de esta amplia crisis es necesario salvar la democracia inyectándole nueva savia vitalizadora. Sobre las ruinas de este drama individual y colectivo hay que erigir una nueva sociedad en donde E stado, máquinas, riquezas, arte ~ cultura se pongan a l servicio del hombre para libertarle del rudo vivir y hacer más viable la plena expresión del verdadero valor humano que sólo puede florecer en un ambiente de libertad y de auténtica cultura. Sólo este nuevo ambiente y ese nuevo hombre podrán derribar las barreras que impiden el reconocimiento del mundo como una unidad indivisible; unidad esencial que no excluya las más variadas singularidades dentro de un todo armónico.

El Baluarte Peligra PoR FRANCISCO ACEVEDO

. El martes, veinte d . tiana sepult ura en Mo e ? 0 VIembre, se dió crisFRENTE POPULAR scu, a) .que en vida fué co, h~sta ag-osto pasadoamantis1.m.o hijo ideológidel dictador JOsé y· '. del :pnvllegiado cerebro por S talin. No hub~s~~ 0f 0 v 1 ch, .mejor conoci<.lo breve nota en P r avda e le os s.e nbmentales. Una les periódicos moscovitaszv;sba, _los dos principadesaparición del niño mim~~nciaba al ~u_ndo la ternacional comunista durant~ 1~ la _pohbca in1939. N i siqu iera se informó si ser·anos 1936 al • ·d 10 · o muerte accident a un caso mu ert e na t u1·a 1, S UICI p de 1 para aquellos qu e no están esperando a ~~ terdo, se lo diga n desde Berlín, Moscú, Roma, Lond~e~ o París, el caso estaba claro. E l niño había es-

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tado sirviendo de estorbo desde ~gosto 28 pasado y había que deshacerse de la cr~~tura. Por eso, para llenar los requisitos, se diJ O .en la prensa moscovita que La Juventud Comumsta Rusa había seg uido la política de los mayores, descartando definitivamente el FRENTE PO~UL~R. para dar paso a otra idea, el Frente A~ticapitah sta , e imperialista. Ya el Frente, A;ntifa?c!st a hab1a t enido trágico fin durante la l;lltima ~ :s ~ta de J oaquín Von Ribbentrop a la capital sov1ebca. Como en el caso del FRENTE ~OPULAR, cuenta Rusia, para criar la nueva criatura, con .31 elemento liberal en todas partes del mundo. Y t iene sobrados motivos el a lto comando soviético para creer que el liberalismo mundial, se presta


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a empollar el nuevo huevo de la gallina soviética. L~ _rem~ncia de. Baldwin es el principio de El liberalismo se parece mucho a los matrimonios u~a hegn·a mter~acwnal fuera del campo de las estériles, son muy dados a criar hijos ajenos. Y diCt~dura~. Aqm se ha pretendido hacer ver que en países como Estados Unidos ha servido ese fin el liberalismo aprovechó una coyuntura desgraa las mil m a ravillas, adoptando los engendros que ciada como la firma del pacto ruso germano para a sus puertas depositaron el Nazismo, el Fascis- darle la espalda a un movimiento redentor. Ese mo, el Comunismo y cua ntos "ismos" surgieron y parece ser el único argumento. Pero en realidad puedan s urgir. lo que ocurre es que el Liberalismo se ha dado Por eso el Liberalismo americano, encarnado cuenta de haber creado un Frankenstein tan teen la Unión de Libertades Civiles, en la Funda- rrible como el Fascismo en todas sus manifestación Carnegie Pro Paz, en la Liga por la Paz y ciones. ~ como el liberalismo ha sido siempre la la D emocracia, en la Liga Contra la Guerra y el vanguardia defensora de una democracia minada Fascismo, en el Comité Internacional de Defensa de . reaccionarios .de todos los colores, no podía Obrera , en el Congreso de la Juventud y veinte permanecer de bwmbo para otros reaccionarios otras organizaciones esencialmente democráticas, m ás peligrosos. Por más que griten a los cuatro ha perdido s u propia personalidad para convertir- vientos los defensores de la dictadura sea nazista se en portavoz de los Fritz Kuhn, y los Earl comunista o fascista, una dictadura ' es una cas~ Browder cuyos amos les dictan su conducta polí- correccional. El pueblo sometido a una dictadura n? importa cuál sea la clase, es un pueblo en una tica desde Wilhemstrasse o desde el Kremlin. caree! modelo. Hasta la fecha lo que ha salvado Hay que ver con qué ardor abogaban por la a las dictaduras, no ~mporta el traj e ideológico democracia y por las libertades civiles los agentes ostenten, no han sido sus defensores sino sus que extranjeros en Occidente. Hombres de la talla de enemigos sentimentales y débiles. El Liberalismo Roger N . Baldwin, C01·lis Lamont, Osmund Fraenestá llamado a consolidar sus fuerzas y no preskel, Arthur Garfield Rayes, Raymond L. Wise Y társelas a nadie. El papel de caballo troyano que Harry F. Ward encontraron siempre el más fuerha de~empeñado el liberalismo, está llamado a deste apoyo entre esos grupos que traían a Estados aparecer. Hay que ser prácticos. Hasta la fecha Unidos el caballo troyano para derrocar la po~a todos los sistemas de gobierno son más o menos democracia que nos resta. A nadie se le ocurna malos, pero con todos sus defectos, la democracia entonces que mientras los más devotos adeptos de sig-ue siendo mejor que la autocracia nazi, comula causa democrática gritaban desaforadamente ni sta o fascista. Y cuando no hay m ás remedio llamando la atención al mundo sobre los atropellos que escoger entre muchos males, se escoge el que cometía el Nazismo contra los más rudimen- menor. Al liberalismo le toca esa labor de meta:ios principios de libertad, en Moscú est~ba o~;t­ jorar el sistema democrático. Es una obra mu~·riendo algo similar o quizás peor. La mvaswn cho más noble que empollar los huevos de ismos Japonesa de China era un crimen de lesa huma- medioevales. nidad, y también lo era la invasión de Etiopía por Italia. Pero el silencio sepulcral reinaba cuan?o se hablaba de las ejecutorias rusas en Turkestan Y Mongolia. El mismo silencio acogía a los defensores de la libertad cuando las tropas de Trotsky Y Tuckhacevsky (que todavía no eran ángeles Hoy caídos) tocaban a las puertas de Varsovia. Pero cuando el difunto Pilsudsky puso a las tropas PoR JUAN ORLANDI, HIJO rusas a correr hacia Moscú, se alzó de n~evo .Y más fuerte el grito en nombre de la paz. SilenciO otra vez cuando se aplastaba a sangre Y fuego los supuestos movimientos subversivos en Ukra- (Continuación) nia y Karelia y expresiones de horror ante la Ante el fracaso de las gestiones con Francia purga nazi de 1934. Silencio también cuando. }a purga rusa del 1937 al 39. Silencio . tambien e. !nglaterra, Ru~ia fi.~ma el Pacto de No Agrecuando en nombre de la clase proletaria empe- swn ~on Alemama-fiJ aos bien, no es una alianzaron a convertirse las iglesias en laundries Y los z~, m un. enten.di~~; ni un pacto de ayuda mutua, curas en abono animal. Aplausos cuando un de- 111 ~na 1 enunciacwn a los principios socialistas es simplemente un pacto para d. D • legado al congreso mundial de la juventud pre- tro de la polT d no agre '/,1·se. ensentó una moción condenatoria de las dictad~ras. bien ese Pacit~ca N e paz del ~oviet encaja muy Atronaban los ámbitos del salón los muera ~I,tle~ pacta con el en~mi 0 es la pnmera vez que se Y Mussolini, pe ro cuando alguien pronunciO e ro de 1918 hizo go. El l?Ismo Lenín en febrenombre de Stalin . . . SACRILEGIO. , cos f r an ceses rep~~ el~t~nd!do con los monárqui Quizás por eso Roger N . Baldwin presento. su combatir conjunt a en ta os por de Luber sac para renuncia irrevocable como miembro de la LI~:: nín en aquella oca n:~n e .~· Alem a nia . Decía LePro Paz y Democracia. Baldwin se co11;vencw Sion. Hemos dado la ma no a los monárquicos demasiado tarde que había sido un mero mstrtlinter és común por que de m om ento tenemos un m ento de los que abogan por la Iibe1:~ad pa ra nia . . . lo esto es, det ener la rapacidad de A lem a matar la libertad. Y al renunciar diJO clarareses de Rusia hacemos para servir a los intemente Baldwin que "es doloroso a dmitir que desde la Revolución Socialista Inpués del pacto ruso ger mano, la doctrina int el:na- ternacional" NY 0 es pues la primera ocasión en cional comunista está dictada única y exclusiva- que el Socia.lis m ente por intereses del g obierno soviético Y no go. ¿S ig nifica mo entra en pactos con el enemieso camb io o a bandono de pr inpor los principios de cooperación con todas l~ cipios ? N 0 . de principio~. eso es un cambio de táctica y no mstituciones democr áticas."

La Diplomacia! Soviética en el Mundo Capitalista de


14 Ahora, ¿qué ha conseguido Rusia con su pacto de No Agresión? . I-El rompimiento inmediato del eje RomaBerlín-Tokío. Hasta ahora Italia se ha mantenido neutral en el conflicto y el enfriamiento de Mussolini hacia su socio alemán es manifiesto. En el Japón el gabinete militarista, amigo íntimo de Hitler, renunció inmediatamente y se anunció el rompimiento del Pacto Anti-Comintern. Por otro lado, el posible socio del eje Roma-Berlín, Franco, ha tenido que aislarse en España, y está moralmente impedido de abrir la boca en el presente conflicto. II-El Pacto ha conseguido el debilitamiento de Hitler Y del nazismo dentro de la misma Alemanía, f no nos extraiíaría oír dentro de poco el estalhdo de una revolución interna en Aleman.ia-no se <?lvide que allí siguen fuertes el Partido Comunista Y. las izquierdas, y que ambos no cesan de conspirar contra Hitler. Para reforzar nuestra opi~ión vamo~ a citar el siguiente cable ~e Genev1eve Tabo1s, publicado en "El M~n~~ de 16 de octub~e, 1939-dice así en parte. Rosemberg y los Jefes del Reichswher creen que !a ayuda rusa significaría la derrota de Ale~an~a porq~e .a la primera acción, Rusia dO vaGlana en 1nc1tar la guerra civil en Alemania oeJ:>bels va más lejos que Rosemberg al acusa~ a Ribbentrop de haber traicionado los intereses 1 :emanes, Y de haberse sometido a Stalin." Véae pAules, q~e el malestar empieza a tomar cuerpo en eman1a y qu · . e su mismo liderato está dividid0 e 1 ' . los ~ont~~i!~t~er:?na con una visión clara de arriba expresado s lene que comprender que lo ler ha caído en l:st completamente lógico. ¡ Hitdido! rampa que Moscú le ha ten111-El Pacto · "ó . la agresión japonescons¡glulMel InD?-ediato cese de IV-El Pact a en ~ . ongoha rusa. te el ataque jap~n~a de~Ihtad? considerablemengabinete militarist e~ a 3: China. La caída del por la actitud ale~ Japones Y ~1 disgusto interno aminorar la presióana; necesanamente tenía que chino. Por otro lad J~o~esa co~t~a el pueblo a China en su l h o Usia continua ayudando Copiamos lo siguk~t~ ~ontra el agresor japonés. zein publicado po p e un c~ble de Ralph Heinde 16 de t b r rensa Unida en "El Mundo" · oc u re 1939 · d" , t rar1o Rusia cont· ,' Ice as1: "Por el conral Y material alinuar!i prestando su ayuda mo.. La decisión de Mo~~~lerno de Chiang..Kai-Shek. en Shangbai Tient .u de cerrar sus consulados pretada. com~ gesto s~n, Y .Peii?in, ha sido inter{-0 ~ac¡onalista chin~' solE~ari~ad con el gobiers~mo e Pact,o, llegaro~ a ~Ismo día que se dar~ f~:~b-umero de Pers~:}~,20~ aviones ruV-El Pinos contra J apó ecnico para ayuacto ha n. su ~ostilidad contra ~~:seguido que Japón cese los Inter~ses americanos E.E.U.U., Y por ahora en el ·LeJano Oriente Y en PUeden estar tranq u1·¡os Am, · d que Ice a ~~te. respecto el erica. Veamos lo Graves del eJercito norteam 9-eneral William s. neral que 20 años atrás co~rica~o; el mismo gepedicionarias a la Siberia D~do las fuerzas exves : "Para mí el Pacto de Nce el General Grafectamente claro. Está compl~t Agresión es perdo con la política de paz de la tpe.'!te de acuerEn mi opinión el Pacto de No A nio~.. Soviética. rado la presión contra nuestros ~~~!!}~ l.{j ~eti­ ¿ Cómo nos ayuda e) Pacto ·~n relació~ co~d~:~

ISLA Américas ? Hasta hace poco el Japón ha estado hombro con hombro con los nazis para adueñar.. se del comercio en Centro y Sur América. Este interés común ha sido aplastado. Los nazis no cuentan ya. Japón ha sido encerrado en su Lejano Oriente. Luego, el Pacto en este respecto es una ayuda a la prosperidad americana". (de "New Masses", Sept. 19, 1939.) VI-El Pacto ha hecho posible el rompimiento del cerco que Alemania e Inglaterra habían tendido a la Unión Soviética encerrándola en sus fronteras y sin influencia directa alguna en el resto de Europa. Ahora la influencia rusa se extiende al Báltico, al Mar Negro, al centro de Europa, y muy posiblemente al Mediterráneo. ¿Es a esa influencia que se teme? Pues un verdadero progresista no debe asustarse de esa infl,~encia.

Ahora, ¿qué pasó con Polonia? Esta se negó a aceptar la ayuda rusa y confió en la ayuda de Francia e Inglaterra. Los hechos han demostrado lo que le ha valido esa "ayuda" anglo-francesa a Polonia. Hitler, al firmar el Pacto de No Agresión con Rusia creyó que una vez más el pueblo inglés se iba a atemorizar y lo iba a dejar hacer como en tantas otras ocasiones, y se lanzó en su ataque a Polonia. En esta ocasión los cálculos de Hitler fallaron, e Inglaterra y Francia se han lanzado a la guerra; no para defender a Polonia sino para defender su poder en Europa. (Léase el discurso del Senador Borah en el Senado de EE.UU.; cable de Prensa Unida publicado en "El Mundo" de octubre 2, 1939.) Bien, las tropas alemanas avanzaron arrolladoramente en territorio polaco y algunas de esas tropas llegaron hasta la Ucrania polaca y hasta territorio de los Rusos Blancos dentro de la frontera polaca. Este territorio de ucranianos y rusos blancos perteneció a Rusia antes de la guerra del 1914 Y por virtud de la Paz de Riga firlnada en 1920 Polonia se adueñó del citado territorio donde viven 11 millones de rusos blancos, ucranianos, Y judíos. ¡Once millones de personas que vivieron oprimidas por el gobierno aristócrata de tipo feudal que existía en Polonia! ¡ Once millones de seres humanos que clamaban por li-. bertad y justicia social ! ¡ Once millones de personas que iban a caer bajo la bota cruel del nazismo alemán, tan imperialista y capitalista como el que más ! ¿Iba a permitir Rusia que e,se. territorio que le había sido quitado fuera VICtima de un gobierno más brutal que el que tenía? Rt!sia no podía permitirlo porque esas misl!las minorías clamaban por la ayuda rusa. Rusi.a pues, ocupó el territorio que fué de ell~ Y e~It6. que ias tropas nazis se apoderasen de el, Y sigUieran . 1; su marcha hacia el Este. Es bueno recordar ~ue ya el gobierno polac~ había ~uído abandonando su pueblo a la conquista nazi. .. ·Entró Rusia en plan de conquista, matanclo y'' arrasando ? Nada sabemos de ello. Vear~os lo que dice el corresponsal Edgar Ansel l\1owrer en un despacho publicado en el "N. Y. 'V'orld Telegram" y en el "Chicago Daily News". I>ice Mowrer: "El grit? del ~jé:cito So'Yciético a }qs soldados polacos fue el s1gu1ente: N o hasran fuego, venimos a ayudarles. Marchemos j·1 ntos hacia Lwow". "Círculos polacos", conti-: rJúa diciendo Mowrer, "informan que los rusos t:r-atan de evitar choque con los polacos y que los


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Diciembre, 1939 rusos hicieron fuego contra una villa con balas blancas". También es interesante lo que dijo en el "New York Times", William H. Colbern, ataché militar de EE.UU. en Polonia. Dice el "N. Y. Times": "El Mayor Colbern ha dicho que vió y habló con un oficial ruso y que éste era atento y caballeroso. Dice que el oficial del tanque ruso le dijo, 'nosotros estamos contra los alemanes.' Asegura el Mayor Colbern que las tropas polacas fraternizaban con las rusas y se daban cigarrillos." Creemos innecesario hacer más comentarios. Es claro que las t ropas rusas no entraron a territorio "Polaco" en son de conquista sino por el contrario en plan de ayuda, y a establecer su programa socialista-y tan evidente es esto que inm edia tamente el gobierno ruso abolió la propiedad privada y la jerarquía de clase en el territorio ocupado. Más de la mitad de la tierra qae estaba en poder de los terratenientes señores feudales de la Iglesia, Y del Estado, ha comenzado a ser' distribuída entre los camp~sinos más pobres en parcelas de 5 a 12 acres. (Vease cable de Henr y Shapiro publicado por Prensa Unida en "El Mundo" de octubre 13, 1939.) El gobierno ruso llevó inmediatamente al territorio ocupado 40 imprentas, 1,500 médicos, abrió las escuelas, y permitió el uso del idioma vernáculo de las regiones, cosa que había prohibido el gobierno polaco. Preg untamos nosotros, ¿es eso lo que hace un gobierno que conquista?; ¿es eso lo que ha hecho Hitler en los territorios que ha invadido?; ¿lo ha hecho el fascis_?1o de Mussolini?; ¿lo ~a hecho Franco en E s pana?; ¿lo ha hecho Francia, Inglaterra o demás pseudo-democracias europeas? Ninguna lo ha hecho, porque totlas y cada una de ellas son naciones capitalistas con fines imperialistas. Sostenemos, y los hechos empiezan a comprobarlo que Rusia ha ocupado un territorio que fué de ella, para ayudarlo, protegerlo, y establecer en él repúblicas socialistas de obreros y campesinos donde no existan jerarquías, ni castas, ni propiedad privada, y sí la propiedad pública.

Creemos que no hay razón para escandalizarse, pues un cambio de t áctica no es en manera alguna una traición a los principios. La política exterior de la Unión Soviética no puede ser fija e inalterable-tiene que seguir los vaivenes del resto de la política internacional, (1) porque para sus fines y propósitos internos y externos Rusia no puede encerrarse y aislarse dentro de sus fronteras, y (2) porque continuamente tiene que estar al acecho de las complejas maquinaciones del resto del mundo que no pierde oportunidad para conspirar contra la tierra del Socialismo. N o se olvid~ que ese res.to ~e Mundo por su estructura esencialmente ca p1tahsta es antagónico a la Unión Soviética. , El S~cialismo mismo tampoco puede ser una formula malterable y rectilínea--dice Roberto Aldunate en "Capitalismo y Socialismo en la Economía Moderna" : " Pero la gran lección de Len_ín es ~i!l duda, la que fluye de su espíritu antidogmatico. .E~ cada país, teoría y táctica pueden tener vanacwnes, según la idiosincrasia según las _condiciones sociales, económicas y p¿líticas, segun el grado de cultura de las masas según la moral, ambiente, etc." · ' , N0 se olvide tampoco que la sociedad rusa esta estructurada en muy distinta forma a como lo está nuestra sociedad capitalista-burguesa y que por lo mismo no podemos entender las 'actuaciones y propósitos de la U.R.S.S. si antes no hemos entendido su estructura económico-social. . Los fines del Socialismo no se pueden gestionar y conseguir a capricho de nuestra mentalidad burguesa, sino de acuerdo con las necesidadse y formas socialistas, y según convenga a los intereses del proletariado internacional. Mientras tanto no nos precipitemos; y vayamos a la causa del mal sin dejarnos impresionar por los propagandistas y torcedores de noticias al servicio del capitalismo. 17 de octubre de 1939. Humacao, Puerto Rico.

TEATRO

Esta Noche Juega el Jóker DE FERNANDO SIERRA BERDECIA · · ker" El estreno ele "Esta noche JUega e1d JOC 1 12 de Fernando Sierra Berdecía, presen~ ~ e de octubre de 1939 por el Club Artístico e . sino de Puerto Rico, ha sido saludado P 0 \ a crítica como un augurio triunfal de nue~tr~ a~~~ tro. Ha motivado una función de amv:Is la del Club Artístico, un banquete de honoi de ·a Asociación de P eriodistas, editoriales de nu~~h. prensa diaria, gacetillas elogiosas, el co~~~ rJ0 caliente de nuestro mundo teatral; un pu ICO e ochocientas alma s llamó al a utor a escena en el segundo acto. Fernando Sierra Berdecía es una figura pr ominente de nuestro periodismo insular. Ha ~el:~ tenecido a las redacciones de " La Democracia, " El Impa1·cial" y hoy está incorporado a la r e-

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dacción de "El M d , . _ tituto de L' . . un Este m1smo ano el InsIte1 atura Puertorriqueña le confirió uno d e .los. t r es ,pr·ern10s · . establecidos para 1os meJ01es a rticulas d a nuales _ , 1 bor period'1 t' e a no. Ademas de su 1ahecho inc s. Ica, F ernando Sierra Berdecía ha Sin ~lr~IOnes gener osas en el tópico literario. constituye u"~ alguna, s u incursión más seria lo dia bell sta N?che Juega el Jocker," comeconct 1. a~ente escnta que mereció pr emio en eJ Puer~ so . e la Sección de Bellas Artes del Ateneo L~rnq~eño del año 1938. . n uestro obra estr enada es una pintur a mov1da de York Smun~o criollo en la ciudad de Nueva crioll.0 on bpos t r aspla nt ados desde nuestro lar más • :: .la metrópoli. E l aut or se vale de los leg¡tnnos elementos del arte para ponerlos

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ISL\

1G al servicio de s u teatro. Campea e n la obra la burla de nuestro intento de norteame ricanización en un mundo donde los prejuicios masculinistas de nuestra t ierra nuestro romanticismo pueblerino van a sufrir 'una ruda transformación. Una bell~ ironía, con trazos de sobrado humor tanto en el diálogo como en la tipificación, es el vehícu~o que usa Sierra Berdecía para hacer una come~Ia artística. La sola aparición de los personaJeS hace que el público ría, en los momentos en que la trama acucia la caricatura de nuestra norteamericanizada latinidad. Y cuando el público ya está acostumbrado a reir, salta el drama con una bien ponderada tónica, un drama que es un estallido hondo, doloroso, del corazón latino ante el atropello de una caricatura. El marido se quita su delantal de "houseman" y al final del segundo acto le echa mano a s u destino y a la obra. María es una bella muj er, alma juiciosa, q ue trabaja en una gran casa m anufacturera, donde ella es J efe de Exportación. La vida no le permite fabricar un hogar a esta hormiga industriosa. El hogar lo mantiene Arturo, uno de los fracasados de la adaptación, que antes de casarse con la bella compatriota, ha recorrido toda la escala de los oficios humildes. El amador Roberto Martínez, crea una nueva modalidad del triángulo. No es el amante, es el amador, un novio de la niñez, que precipita la crisis de la obra, en un r apto de celos contra el vate Ernesto Capablanca, de quien ha dicho Rogelio Paredes que tiene "el alma lujosa del r astacueros ."

El m a rido reúne a los tres, a su muj er y a l os dos perseg uidores y les plantea el problema d e esclarecer el eq uívoco de s us v idas. Este ter. cer acto es un alarde de fina t eatralidad. Cuando se s ie ntan a jugar a l pockc1· el públ ico ya está en s u s penso. A la p rime ra carta que sale estalla la tempestad. La plantea Arturo con franca y generosa verdad. El "hou seman" se transfigura; rugen uentro de s u s palabras dolie ntes voces de s u .l-atinidad maltrecha. María se da cuenta que ha tenido cuidando de s u apar tam iento a un horn. bre de corazón, s uperior a sus humildes menesteres hogareños. El Club Artístico del Cas ino de Puerto Rico ha venido justificando s us fatigas tle seis años. H a vindicado adem ás s u 1·oll de muchachos bien qu.-e hacían t eatro por puro pasatiempo social. Hoy Puerto Rico los mira como una esperanza sólida de nuestro teatr o nacional. No hace mucho por la cartelera del Club Artístico han desfilado obras de tanto empeño como "Casa de Muñecas'' <le Ibsen "Juan s in Tierra" de Marcelino Domingo "M'hijo el doctor'' y "Nuestros Hijos" de Fl~rencio Sánchez; con la actriz ítalo-española Eugenia Zuffoli montaron "Gioc~mda" de J?' Annunzio y "La Cuarterona" de AleJandro Tapia. La labor escénica que r ealizaron estos muchachos que empezaron a hacer teatro por puro pasatiempo social, dejó gratamente sorpr endido al público.

Revista de Libros The Revolution of Nihilism- Warning to the West,-por Hermann Rauschning. (Allia nce Book Corporation, N. Y., 1939.) Traducido del ale~án por E. W . Dickes. He aquí un libro que debiera ser traducido inmediatamente al castellano Y difundido profusamente en Hispano-América. La edición inglesa ha t enido un éxito rotundo : Se ha, ~eimpres~ siete veces en tres sem anas y la cnb~:; le .a~r~buye una importancia y una significaciOn dificil de parangonar. y no es naua dificultoso , e::cplicarse este exitazo. El autor, de c~rac:tenstlca cepa ne~::-mente alemana, agricultor c1ent1fico,_ ~ducado m1htarmente, descendiente de un~ fam1ha po.s,eedora de tierras en la Prusia O~Iental , se un;o al movimiento Nazi en sus comlen~os Y lle~o a ser Presidente del Senado de Danzig: un Jerarca del Nazismo. P ero su libro deja ver con entera claridad cómo s u filiación nazista fué producto de una equivocación, de una miopía patriótica momentánea, circunstancial. Al convencerse de su .t remendo e_rror, r enuncia sus cargos y se expatn a volun,tanamente. Ahora! primera edición en al em a.~ hace ya un año que ~ publicó- escribe el análisis y la crítica del s~ ·smo visto por dentro, Y deriva de todo ello naz1 , 1es ap1'Ica bl es no so'1 o a Ale1 · nes a genera conc_usi?no toda la civilización occidental De mama ·· ahí lo siadecuado del su bt'.I t u1o.· Advertenc;a a ·d t Excusado decir que la obra está escct en e.

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crita desde el punto de vista del patriota alemán; pero del patriota que después de la amarga experiencia reconoce, honrada y sinceramente, por encima de todo nacionalismo, la supremacía de los valores espirituales de Occidente. Desde luego, a nosotros los que estuvimos siempre con el corazón y la cabeza al lado de la República Española, muy poco nuevo nos dice el libro (sólo lo que atañe a las interioridades de la barbarie nazi). Los que conocemos el pensamiento político-social de los republicanos españoles leales a la República no n ecesitamos de la terrible advertencia que este libro subraya. La esencia fundamental de lo que nos quiere a dvertir R auschning fué a su t iempo advertida Y predicada con la acción y la palabra por leales españoles de todos los partidos : A zaña, N egrín, Prieto De los Ríos La Pasionaria, Bergamín . .. Y los que leímos lo; escritos del jurista don Angel Ossorio tenemos por r esabido que el ser r eaccionario equivale a ser nihilista, que el ser totalitarista es ser anticristiano, que para ser buen conser vador no se puede ser antil iberal. Pero el mundo aún no ha hecho justicia a la República Española y a s us leales mantenedores. Y el libro de Rauschning ha causado sorpresa en ciertos sector es por lo inesperado, pero a la vez por lo convincente de su tesis. Revelaciones inesperadas sobre todo para los reaccionarios de corto


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Diciembre, 1939

meoll o ; pero convincentes, a pesar de todo, pa r a Trato en EE. UU. y P . R .) Nada más asombroso los conse rvadores que no carecen en absoluto de que la ceguera de los líderes conservador es, económicos y sociales... En nuestros días hay u na in teligencia. A continuación traducimos fielmente unos especie de entendido internacional entre los reaccuantos botones de mu estra, destacados a l azar cionarios. Todos siguen el mism o fatal curso hacia la a utodestrucción... del libro del ex jerarca nazi: Nada puede ser tan profundamente pertur"Una palabra sobre el m ás s imple y elemental, pero quizá s el más efectivo y más caracterís- bador, aun para un no católico, que la capitulación tico m étodo de dominación empleado por el de los prelados católicos <le Austria ante u n sisNaciona l Socialismo : las marchas . . . El mar- tema cuya hostilidad para con el cristianismo no char mata el pensa mie nto . . . Marchar acaba es un mero azar sin o la esencia de su doctrina de con la individua lida d . . . (¡Ojo al Cristo, señor violencia, hostilidad que sus sátrapas y líderes Comisario de Instrucción P ública!) -La dictadu- han reiterado una y otra vez en términos inconra de l populacho ( the nw b) es la meta a que el fundibles .. . Rara vez ha entregado ninguna iglecesarismo lleva . . . Al final de este proceso está, sia cristiana armas tan efectivas a l en emigo . . . " Con lo citado basta para indicar el tono a menos que se r em edie a tiempo, no la dictadura d el libro que nos ocupa. Es un libro escrito con d e los trabajadores alemanes sino la dicta dura reflex ión y gravedad adecua das a lo grave y urdel populacho . . . - Desde un punto de vist...t ético el proñlema judío carece de realida d. Nin- gente del asunto: El m ás grave problema de nuesgún creyente cristiano y ninguna persona de hu- tro tiempo. En detalles quizás se pueda diferir de mana menta lidad puede ser antisemita. . . -Ni la opinión del autor. Pero en lo s ubs tancial del aun los devotos d el r ealismo sin principios niega n análisis del nazismo, y, sobre todo, en la conseusua lmente que lo que Bismark llamó los impon- cuencia rigurosa de las conclusiones vistas desde derables, las cons ideraciones inmateriales en los su punto de mira de patriota, de cristiano y de asu ntos políticos y sociales, son de material im- conserva<1or, no hay discrepancia posible. porta ncia : . . ~ .n tr e los imponder ables está las BIBLIOFILO. consider aciOnes ebcas . . . - Todas las clases dominantes ( en Al em a nia, a un antes del Nazismo) h a n estado der iva ndo hacia el nihilismo, no m eG U 1 A n os que las clases trabajadoras. H a bían estado derivando en esa dirección con m ayor rapidez que FRANCISCO ACEVEDO - Comentari sta de asuntos el proletari ado. . . N aclie negará por m ás tiempo intern acionales de la radioemisora WKAQ, de San Jua n. que la presente condición d e Alem an ia se debe, MARGOT ARCE - Doctora en Filosofía y L etr as; principa lmente. a los elementos moná rquicos ... profeso1·a de literat ura español::!. en la U niversi(Recuérdese el caso de E spaña ) Los inter eses dad de Puer to Rico. Obra: Garcilaso d e la Vega. económicos r epresentados por la "Reacción" son JULIO l\'IA RRE RO NUÑEZ - Bachiller e n Artes; ca s i los mi s mos en todo Occidente , y han lleva do estudios post gr aduados en la Academia de Sa n a los grand es capitalistas y financi eros en casi Fernando, Madrid y en la Universiad de Yale. .JUAN ORLANDI, H IJO - Abogad o. todas partes a mayor o menor asociación con las SA LVADOR S ENDRA - E spañol; p eriodista. tendencias políticas de orden fascista.. . (Otra vez recuérdese Espa ña, y la rea cción ·contra el Nuevo ('

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Isla  

Publicada en San Juan. Diciembre de 1939.

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Publicada en San Juan. Diciembre de 1939.