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Manzanillo No. 3

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MANZANILLO N.° 3 - Noviembre de 2019 - Centro de Historia de Itagüí (CHI) ISSN: 2590-535X Itagüí - Antioquia - Colombia


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Centro de Historia de Itagüí – CHI Mesa directiva 2019: Presidenta: María Amantina Osorio Ramírez Vicepresidente: Jorge Alberto Morales Agudelo Secretario: Jairo Trujillo Mejía Tesorera: Luz Marina Martínez Hernández Vocal: Luis Orlando Luján Villegas Revisor fiscal: Eladio Jaime Saldarriaga Gutiérrez Miembros de número: Esteban Morales Estrada Henry Alberto García Hernán Arboleda Restrepo Jairo Trujillo Mejía Jorge Alberto Morales Agudelo Luis Alberto Vélez Restrepo Luis Arturo Espinosa Ruiz Luis Javier Villegas Botero Luis Orlando Luján Villegas Luz Marina Martínez Hernández Mario Mejía González Margarita María González Correa Marta Lucía Fernández Espinosa María Amantina Osorio Ramírez Rubén Darío Álvarez Benjumea William de Jesús Bustamante López Miembros eméritos: Luis León “Hugo” Mejía Pérez María Naranjo Mejía


MANZANILLO Revista del Centro de Historia de Itagüí (CHI). Personería jurídica del 15 de noviembre de 1989. Nit: 800123191-9. ISSN: 2590-535X Centro de Historia de Itagüí (CHI) Carrera 51 N.° 51-60 - Oficina 227, Centro Comercial de Itagüí Itagüí - Antioquia - Colombia Teléfono: (574) 373 89 75 chideitagui@gmail.com Director: Luis Orlando Luján Villegas Comité Editorial: Jairo Trujillo Mejía Jorge Alberto Morales Luis Orlando Luján Villegas María Amantina Osorio Ramírez Corrección de estilo, diseño de portada y diagramación: Jairo Trujillo Mejía – jatrume@gmail.com Imagen de la portada: Autora: Gloria Eugenia Hincapié Zabala Técnica: Collage Título: Sobre el Bicentenario Año 2019 Foto portada: Guillermo Cardona Manrique, 2019 Foto contraportada: María Elena Muñoz Jaramillo, 2014 El contenido de los artículos que se publican en Manzanillo es responsabilidad exclusiva de sus autores y el alcance de sus afirmaciones sólo a ellos compromete.


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Contenido

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Editorial - Bicentenario y cátedra local Rutas de la campaña libertadora Luis Javier Caicedo El Discurso de Angostura de 1819, una aproximación al pensamiento político de Bolívar, 200 años después Esteban Morales Estrada Nombres con un significado histórico en Itagüí en perspectiva del bicentenario Carlos Mario Posada Arango Familia, mujer y género en la Colonia. Aproximación bibliográfica Amantina Osorio Ramírez Arcadio Acosta y el Teatro Caribe Luis Guillermo Cardona Hoy por ti, mañana por mí. Breve síntesis histórica de la mutual del barrio Playa Rica de Itagüí Jorge Alberto Morales


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Editorial Bicentenario y cĂĄtedra local

Esta efemĂŠrides del bicentenario se concibe dentro de la CĂĄtedra Municipal, la cual tiene su origen en los procesos de desarrollo educativo 9


Orlando Luján que se han adelantado a partir de la Constitución Política de 1991, la Ley 115 de 1994 (Ley General de Educación), su Decreto Reglamentario 1860 de 1994, además, de los lineamientos y estándares básicos de competencias de 20031 y 20062 del Ministerio de Educación Nacional; así como en la reciente Ley 1874 del 27 de diciembre de 2017: Por la cual se modifica parcialmente la Ley General de Educación, Ley 115 de 1994, y se dictan otras disposiciones, con el objeto de: “Restablecer la enseñanza obligatoria de la Historia de Colombia como una disciplina integrada en los lineamientos curriculares de las ciencias sociales en la educación básica y media”3. Por su parte, el Concejo Municipal de Itagüí creó la Cátedra Municipal mediante el Acuerdo N.º 0005 de 10 de mayo de 2005: Por medio del cual se dictan disposiciones tendientes a implementar la asignatura sobre historia en las instituciones educativas de Itagüí.4 De igual manera, el Plan Educativo Municipal, 2014-2023, hace vinculante la cátedra en la Línea estratégica 2: calidad educativa de cara a los retos contemporáneos (L2P1G convivencia pacífica, identidad y ciudadanía en Itagüí)5. Estándares básicos de competencias ciudadanas (noviembre de 2003), educación básica y media, Bogotá: Proyecto Ministerio de Educación Nacional - Ascofades (Asociación Colombiana de Facultades de Educación).

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Estándares Básicos de Competencias en Lengua, Matemáticas, Ciencias y Ciudadanas, Guía sobre lo que los estudiantes deben saber y saber hacer con lo que aprenden (mayo de 2006), Bogotá: Ministerio de Educación Nacional, págs. 96 ss. 2

Ley 1874 del 27 de diciembre de 2017 Por la cual se modifica parcialmente la Ley General de Educación, Ley 115 de 1994, y se dictan otras disposiciones.

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Acuerdo 0005 del 10 de mayo de 2005, Concejo Municipal de Itagüí “Por medio del cual se dictan disposiciones tendientes a implementar la asignatura sobre historia en las instituciones educativas de Itagüí”.

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Plan Educativo Municipal (PEM), 2014-2023, “Itagüí, educada, incluyente, sostenible e innovadora”, Acuerdo Municipal N.° 020 del 30 de diciembre de 2014, págs. 55, 110-111.

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Editorial Este marco jurídico y de política pública que se ha presentado sintéticamente en los párrafos anteriores para el orden nacional y municipal explica el sentido y propósito de algunos artículos del número 3 de la revista Manzanillo. Por tanto, invitamos a los educadores, estudiantes y ciudadanías de Itagüí para generar diálogos críticos que contribuyan al entendimiento del Bicentenario de la Independencia y a la comprensión de la configuración de la nación colombiana y su horizonte histórico. Luis Orlando Luján Villegas Historiador

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Rutas de la campaña libertadora Luis Javier Caicedo Historiador La Campaña Libertadora, a diferencia del Grito de Independencia, fue un esfuerzo de dos países. Fue autorizada por el Congreso de Angostura (Venezuela), cuyo vicepresidente era el granadino Francisco A. Zea. Simón Bolívar la lideró enviando a Francisco de Paula Santander desde 1818 a Casanare a prepararla. La travesía empezó en Mantecal (Venezuela) el 26 de mayo de 1819 y la unión de las tropas de Bolívar y Santander se dio en Tame el 12 de junio. Venezolanos y granadinos atravesaron el páramo, y ganaron la batalla de Boyacá. A la Campaña Libertadora siguió el Congreso de Angostura (hoy Bolívar) en diciembre de 1819, donde fueron elegido presidente de la República Simón Bolívar y vicepresidente Francisco de Paula Santander; se creó la República de Colombia, que unió a Venezuela, Nueva Granada y Quito, y dio vía libre a la libertad de otros países de América. Estos hechos hacen ver la importancia de esa campaña para la independencia de América, pero a la vez lleva a preguntarse por la ruta, los caminos, que llevaron a tal suceso. 13


Luis Javier Caicedo

Mapa “Campaña Libertadora (1.819)” en T. C. Camilo Riaño, La Campaña Libertadora de 1819, Bogotá, 1969.

La idea empezó en agosto de 1818 Desde 1817 el gobierno revolucionario tiene por sede a Angostura (hoy Ciudad Bolívar), provincia de Guayana, sobre el río Orinoco, y logra importantes logros sobre los españoles, comandados por el general Pablo Morillo, aunque sin llegar a tomarse Caracas de forma definitiva. Bolívar toma la determinación de liberar la Nueva Granada, por la necesidad de cambiar la línea de operaciones, conociendo la liberación de Chile por el general José de San Martín y teniendo en consideración que Casanare era la única provincia granadina en poder de los patriotas.

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Rutas de la campaña libertadora Entonces organiza la Vanguardia del Ejército Libertador de la Nueva Granada y escoge a Santander como jefe de esta, relevando a José Antonio Páez de sus funciones. En la proclama de Bolívar del 15 de agosto de 1818, dirigida a los granadinos desde Angostura, dice en tono premonitorio: “¡Granadinos! El día de América ha llegado, y ningún poder humano puede retardar el curso de la naturaleza, guiado por la mano de la Providencia. Reunid vuestros esfuerzos a los de vuestros hermanos: Venezuela conmigo marcha a liberaros. Ya nuestra vanguardia cubre con el brillo de sus armas algunas provincias de vuestro territorio, y esta misma vanguardia, poderosamente auxiliada, arrojará en los mares a los destructores de la Nueva Granada. El sol no completará el curso de su actual período, sin ver en todo vuestro territorio altares levantados a la libertad”. Santander partió de Angostura el 27 de agosto con hombres y municiones, y el 19 de noviembre llega a su destino, Guanapalo, sobre el río Meta, desde donde sube a Pore, recibiendo el mando de Páez. En el cuartel general de Pore toma las medidas para asegurar la legitimidad del gobierno rebelde, restablecer la disciplina, elaborar un plan de defensa, organizar un cuerpo de caballería, arreglar las finanzas, etc. El 18 de diciembre con los notables de la provincia firma un documento en el que Casanare asume la representación de la Nueva Granada, reconoce a Bolívar como capitán general de los granadinos y renueva la alianza con Venezuela con la perspectiva de unirse en un solo país. Estando Santander en Casanare, en abril de 1819, la tercera división del ejército español, con base en Sogamoso, y al mando del coronel José María Barreiro, bajó al Casanare por Labranzagrande, Paya, Morcote y Pore, con 1.256 infantes y 542 jinetes, pero el Ejército Patriota lo hostilizó con guerrillas a tal grado que lo hizo devolver, sin dar una batalla grande.

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Luis Javier Caicedo Simultáneamente, los patriotas se movieron sobre La Salina de Chita, Paya y Valle de Tenza, triunfando en los dos primeros y siendo derrotados en el último. Así, los nuestros mostraron que era posible la invasión del Reino e hicieron proclamas entre la población en este sentido. En el otro lado de los Llanos, en el mismo abril, Páez asentaba un duro revés a Morillo en las Queseras del Medio, sobre el río Arauca; lo que llevó a Morillo a retirarse y buscar cuarteles para acampar en el invierno que se avecinaba. El inicio de la campaña El 18 de mayo de 1819, desde Cañafístolo, Bolívar le comunicó a Santander la ejecución de su plan de invasión, y Santander en una proclama les anunció a los pueblos su pronta liberación el 24 de mayo. El enlace entre las dos fuerzas era el coronel Jacinto Lara, y había dados informes favorables a Bolívar sobre la situación de Casanare. Bolívar reunió la asamblea de jefes de la campaña en la aldea de Setenta, y todos acordaron seguir adelante. “El 23 de mayo, en marcha al Mantecal –escribe el historiador O’Leary‒ convocó Bolívar a una junta de guerra a los jefes del ejército. Asistieron a ella Soublette, Anzoátegui, Briceño Méndez, Carrillo, Iriberren, Rangel, Rooke, Plaza y Manrique. En una choza arruinada de la aldea de Setenta, a orilla del Apure, se decidió la invasión de la Nueva Granada. No había una mesa en aquella choza, ni más siento que las calaveras de las reses que para racionar la tropa había matado, no hacía mucho, una guerrilla realista”. En la reunión, Bolívar les explicó la necesidad de aprovechar la temporada de lluvias, para moverse: el grueso del ejército, comandado por 16


Rutas de la campaña libertadora Páez y Anzoátegui irían por Cúcuta y Santander haría una diversión por Casanare. Todos estuvieron de acuerdo. Se reservó el verdadero plan. El 26 de mayo empezó Bolívar la marcha desde Mantecal. Cuatro batallones de infantería, con 1.300 hombres, y tres escuadrones de caballería, con 800 jinetes, se pusieron en marcha. El 1.º de junio estaban en Guasdualito, muy cerca del río Arauca, el que atravesó el día 4. Estaban en plena época de lluvias. Los caños estaban rebosados y debían pasarse con el agua al pecho. Aún para un personal de llaneros, acostumbrados a los ciclos del Llano, la situación era penosa. Desde la incursión de Barreiro, Santander había traslado el cuartel general de Pore para Tame, donde tuvo lugar el encuentro con las fuerzas de Bolívar el 12 de junio, con gran alegría de parte y parte. Allí la tropa descansó y consiguió sal, condimento, plátano y panela con que complementar la carne. Santander ofreció 982 infantes, 1.082 jinetes, una compañía de carabineros y una sección de zapadores (104 integrantes). En Tame se reorganizó el ejército y se adoptó la ruta definitiva a seguir por Pisba. En esto fue muy importante el consejo de Santander, con más conocimiento sobre la situación del terreno, de su topografía y de la idiosincrasia de sus gentes. Barreiro escribió el 25 de junio que “El paso de la cordillera no lo pueden ejecutar por otros puntos, que por los de Salinas, Paya, Puebloviejo, Miraflores y todo el Valle de Tenza y Medina. Son de páramos y de montañas muy fragosas y en la estación presente, hombres que no están acostumbrados al frío serían destruidos por sí mismos”, por lo que estos sitios se defenderían solos. No tuvo en cuenta el páramo de Pisba ni la voluntad de un pueblo, ansioso de libertad. Dice el teniente coronel Camilo Riaño, en su obra 17


Luis Javier Caicedo La Campaña Libertadora de 1819, que “La [ruta] del páramo de Pisba, muy fragosa, y que a partir de Nunchía une las poblaciones de Morcote, Paya y Pisba, transmonta el páramo y llega a Sochaviejo, población situada en el altiplano cundiboyacense. Su ruta bordea el río Payero por su margen izquierda”. Y sigue: “La elección de la vía era la decisión más importante de la campaña, pues las fuerzas españolas podían, con muy pocos soldados, defender los pasos y desfiladeros de la cordillera, impidiendo el movimiento del ejército o causándole varias pérdidas; además, era necesario escoger un camino que facilitara la marcha de tropas en su mayoría faltas de entrenamiento para esta clase de operaciones”. “La menos transitada de todas –continúa‒ era la de Pisba; solitaria y fragosa, recorría la mayor zona de páramos, trasmontando sucesivas alturas. Por ella no se podía conducir ganado y por consiguiente carecía de importancia comercial. Quizá por esto era la menos defendida, pues a excepción del destacamento español de Paya, no contaba con ninguna otra fuerza que impidiera la progresión del movimiento”. El 15 de junio se definió la organización del Ejército Libertador, de la siguiente manera: Comandante en jefe: General Simón Bolívar. Estado Mayor: general Carlos Soublette. División de Vanguardia, comandante: general Francisco de Paula Santander. Infantería: Primer batallón: teniente coronel Antonio Arredondo. Segundo batallón: teniente coronel Antonio Obando. División de Retaguardia, comandante: general José Antonio Anzoátegui.

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Rutas de la campaña libertadora Primera Brigada: coronel Francisco de Paula Alcántara, tenía bajo su mando el Batallón Rifles, compuesto por negros franceses de Santo Domingo. Segunda Brigada: coronel James Rooke, quien tenía a su cargo la Legión Británica. Caballería: a cargo de los coroneles Juan José Rondón y Leonardo Infante. El paso del páramo de Pisba El 17 de junio este ejército inició la marcha en Tame. El 18 estaba en Cordero. El 20 en Carrastol. El 21 en Pore, capital de la provincia de Casanare. El 25 en Nuchía. El 26 en Morcote. Entre la vanguardia y la retaguardia se llevaban hasta 7 días. Aquí comienzan a elevarse los Andes. Quedan atrás los Llanos y el terreno conocido por los llaneros. Queda el terreno servido para que la vanguardia haga su trabajo. 27 de junio. Adelante estaba Paya, donde en un castillo fortificado se hallaba un destacamento realista de 300 hombres, capaz de contener una fuerza de 1.500 hombres. La vanguardia rodeó en secreto las “Termópilas de Paya”, y la fuerza enemiga se retiró a Sogamoso por Labranzagrande, luego de un combate de cuatro horas. El comandante del cuerpo no hizo luego ninguna acción sobre los patriotas, y por el contrario se dirigió a Sogamoso. Desde el Llano de Miguel, cerca de Morcote, apenas con un día en la montaña, Bolívar le hizo presente a su comandante de Vanguardia la necesidad que tenían de retirarse a los Llanos y esperar que les llegaran recursos de Guayana, pues no tenían víveres para la travesía, y la desnudez de los llaneros podía emparamarlos. Además, que al otro lado los españoles los esperarían. 19


Luis Javier Caicedo Santander reunió a sus oficiales (Fortoul, Antonio Arredondo, Joaquín París, Antonio Obando, Ramón Guerra y José María Cancino) y todos estuvieron en contra de la retirada. Santander regresó y se lo comunicó a Bolívar, resaltando además que por la acción de Paya ya no quedaban españoles en la ruta. En el Llano de Miguel estaban Bolívar, Soublette, Anzoátegui, Lara y Salom. Lara lo apoyó. Santander argumentó que él haría la travesía y regresaría a dar el parte, con lo que las tropas venezolanas quedarían intactas. “El general Anzoátegui, que tenía la creencia de que era capaz de hacer lo que cualquiera otro hiciera, ofreció también ejecutar lo mismo que yo proponía” (Santander, Apuntamientos para las memorias sobre Colombia y la Nueva Granada). Así que se decidió afrontar el paso de los Andes, y Bolívar les dirigió una proclama a los granadinos, garantizándoles la vida. El camino había quedado libre de enemigos. Salvo la naturaleza, desconocida para los llaneros. La lluvia continuaba y los caminos se hacían resbalosos. El piso era duro y las piedras eran un obstáculo desconocido para la caballería y para el ganado que llevaban los patriotas. Cuando veían una cima, se encontraban con otra más elevada y entre cordillera y cordillera veían los nevados. Tenían que andar de tres en tres, para que no los arrastrasen los torrentes. En ocasiones hacían uso de tarabitas para salvar los obstáculos. En lo más alto del paisaje, el páramo de Pisba, donde la vegetación es de frailejones, el frío es intenso y la soledad es la única compañía. Debe cruzarse en una sola jornada, desde Puebloviejo hasta Quebradas. La vanguardia lo atravesó el 3 de julio. Joaquín París iba adelante, lo seguía Antonio Arredondo y posteriormente Santander. Luego descendieron a Socha, y se dedicaron a enviar auxilios a los que quedaban atrás. La retaguardia, con Bolívar y Soublette, no pudo pasar el páramo en un día, pese a que no llovió. Así que tuvo que pernoctar en medio de la nada y con el frío intenso. Murieron cuarenta (40) hombres y la mayoría de bestias de silla y de carga. Pasó el páramo los días 5 y 6 de julio. 20


Rutas de la campaña libertadora La tercera división, la Legión Británica, bajo el mando de Carlos Soublette, inexplicablemente, pasó el día 13 de julio. En sus Memorias, el capitán Daniel Florencio O’Leary escribió sobre esta jornada: “Los soldados al ver hacia atrás las elevadas crestas de las montañas cubiertas de nubes y brumas hicieron voto espontáneo de vencer o morir, antes que emprender por ellas retirada, pues más temían ésta que al enemigo, por formidable que fuese”. Los pueblos del otro lado de la montaña (Socha, Socotá, Jericó, Tasco, Gámeza, Sátiva, Betéitiva, Corrales), advertidos por las proclamas de Santander y de Bolívar, se volcaron a ayudar. Es célebre la anécdota del pueblo de Socha, donde el cura y el alcalde indígena encerraron a todas las mujeres y hombres en la iglesia para despojarlas de sus vestidos y ataviar con ellos a los soldados. De otra parte, no es pequeño detalle que ningún vecino emigró de estos pueblos. En Socha Bolívar tomó las medidas necesarias para poner el ejército en condiciones de continuar la campaña, que en la enumeración de Camilo Riaño fueron: “1. Organización de un hospital en Tasco. 2. Emisión de órdenes a los alcaldes de los pueblos circunvecinos para recolectar los auxilios necesarios. 3. Envió al coronel Lara al páramo para que con una partida de paisanos ayudara a las tropas y sacara bagaje y armamentos abandonados. 4.Inclusión de voluntarios en los cuerpos. 5.Envío de oficiales a las provincias del Socorro y Pamplona para comunicar la feliz nueva y organizar batallones. 21


Luis Javier Caicedo 6.Organización de una armería en Socha para el arreglo de fusiles y fabricación de lanzas”. (Riaño, Ob. cit.). Se cumplió así el acierto de Bolívar, por insistencia de Santander, de pasar los Andes por el páramo de Pisba, en la estación lluviosa, para ubicarse en plan de pelear con Barreiro. En el otro lado, Pablo Morillo no desconocía el inicio y el alcance de la Campaña Libertadora, pero confiaba que cruzar la cordillera tomaría a Bolívar seis meses y no los cuarenta días en que se hizo. Así escribió al ministro de defensa el 2 de julio de 1819, que enviaba a Cúcuta al jefe del Estado Mayor, Miguel de la Torre, quien “tiene instrucciones, no solo para oponerse a los intentos de Bolívar, sino para marchar sobre el Casanare y penetrar por sus llanos hasta Guasdualito, cuando la estación de verano, que allí empieza por el mes de noviembre, lo permita”. En efecto, el jefe español envió a De la Torre a Cúcuta, pero tuvo que devolverse para Venezuela con 550 fusileros y 150 lanceros, pues fue recibido por una acción guerrillera que le impidió pasar a tomar Pamplona y lo hostilizó en Cúcuta. Batallas del Pantano de Vargas y del Puente de Boyacá En Tunja, Barreiro se enteró de la invasión del Reino por Bolívar y al amanecer del día 8 salió a hacerle frente. Llegó al sitio donde estaban los patriotas bordeando el río Chicamocha y el día 10 les presentó combate en el puente de Gámeza, combate que quedó empatado, pero sirvió para que cada bando viera las fuerzas del oponente. Después de muchos escarceos e incidentes, que sirvieron ante todo a Bolívar para reforzar sus tropas, los dos ejércitos se encontraron el 25 de julio en el Pantano de Vargas, un angosto valle situado a una legua 22


Rutas de la campaña libertadora al oriente de Paipa, por cuyo centro pasa una quebrada llamada Vargas, y a cuyos lados se levantan sobre leve altura el Cerro de la Guerra y el Cerro Cangrejo. Barreiro tomó el último, y se dejó venir contra el primero, donde estaban los patriotas, quienes fueron desalojados en dos ocasiones, siendo echados a la hondonada de la quebrada, quedando indefensos frente al español. En este momento angustioso Bolívar vio cómo sus fuerzas caían. “Se nos vino la caballería y se perdió la batalla”, dijo. A lo que contestó el coronel Juan José Rondón, que estaba cerca “¿Cómo se va a perder si ni yo y mis jinetes hemos peleado? Déjenos hacer una entrada”. Bolívar contestó “Haga lo que pueda; salve, pues, usted la patria, coronel”. Y Rondón, con 14 jinetes llaneros, se lanzaron sobre los dragones y reserva de infantería española y en una acción intrépida lograron sembrar el desorden en las fuerzas enemigas. Este ataque sorpresivo, unido al ataque que lanzaron sobre el camino principal y a las espaldas de los españoles, terminó por voltear la situación a favor de los patriotas, en medio de un aguacero en horas de la noche, dejando en tablas la contienda, pero con un triunfo moral del lado insurgente. Los historiadores actuales calculan los muertos en 300 del ejército rebelde y en 400 hombres del bando realista. Los heridos fueron muchos y los caballos que se perdieron también. Fue el día del apóstol Santiago, en cuyo nombre los españoles habían tomado las tierras de América arremetiendo con fuerza sobre los nativos americanos, la fecha en que el Ejército Libertador le hizo ver al español que era capaz de vencerlo. Los patriotas se retiraron a Bonza y luego a Duitama, al otro lado del río Chicamocha, donde fue decretada la Ley Marcial, que permitió al ejército reforzarse con 800 indígenas de la zona, y recibió 680 milicias de El Socorro. 23


Luis Javier Caicedo En la noche del 4 de agosto todo el ejército, más de 2.000 hombres, pasó a las espaldas del coronel Barreiro, y al día siguiente estaban en posesión de Tunja. Fueron 45 kilómetros de marcha. Este sorpresivo movimiento fue decisivo para la acción que seguiría, pues permitió a Bolívar cortar las líneas enemigas y reabastecer las tropas de vestuario, víveres, municiones y armamento. Barreiro, al enterarse de la sorpresiva maniobra de Bolívar, ordenó el regreso a Tunja y el día 6 de agosto, a pesar de la lluvia que caía, estaban en Motavita, a hora y media de Tunja, desde donde le dio al virrey Sámano la noticia. En la madrugada del 7 de agosto salió Barreiro de Motavita con destino a Santafé, y rodeando Tunja, fue a dar al Puente de Boyacá a las 2 de la tarde, y se estableció en la Casa de Teja. Desde el alto de San Lázaro Bolívar vio el paso de los españoles, y ordenó a Santander y Anzoátegui que lo interceptaran. Llegaron a las 2 de la tarde al campo de Boyacá. El lugar de la contienda es un pequeño valle que sigue el curso del río Teatinos, que, aunque pequeño, da paso solo por algunos lugares porque en sus orillas se inclina formando acantilados. Barreiro ordenó atacar a la vanguardia y se empeñó el combate en el puente. Luego intervino Anzoátegui y se trabó el combate cerca de la Casa de Teja. Los patriotas unidos en una banda del río Teatinos atacaron a los españoles en dos frentes, incomunicados entre sí. Los españoles fueron pronto derrotados: la caballería huyó y la infantería se desbarató. Un último bastión que buscaba proteger la vía a Santafé fue interceptado por Santander.

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Rutas de la campaña libertadora “Todo el ejército enemigo quedó en nuestro poder”, dice el parte del Ejército Libertador del 8 de agosto. En él también se registra que se capturó al jefe español Barreiro, y además a casi todo el cuerpo de oficiales, 1.600 soldados y material de aprovisionamiento. Solo escaparon 50 hombres, algunos de caballería. Dice también este parte, que en las filas patriotas hubo 13 muertos y 53 heridos. La batalla de Boyacá no tuvo grandes proporciones, pero es muy importante como base de todas las acciones posteriores que llevarían a la libertad de América. Enterado por dos oficiales que habían escapado de Boyacá, el virrey Sámano –que no salía de la sorpresa‒ salió en la madrugada del 9 de agosto de Santafé hacia Honda, con destino a Cartagena, acompañado de los miembros de la Audiencia y un grupo de emigrados, llevado consigo algunos pocos caudales. Su segundo, Calzada, con 400 hombres, marchó por la vía de Neiva, para unirse con las fuerzas de Popayán. Terminada la batalla, el día 8 Simón Bolívar salió con el escuadrón Llano Arriba para Santafé. El 10, en el Puente del Común, se enteró que el día anterior el virrey Juan Sámano había abandonado la ciudad. Apuró el paso, y llegó a la capital, casi solo, a la 5 de la tarde. Cuando los vecinos se dieron cuenta, lo recibieron con júbilo. El 11 de agosto arribó Francisco de Paula Santander, quien fue recibido con demostraciones de alegría. El 12 llegó el batallón Cazadores de la vanguardia y la Legión Británica, junto con el coronel derrotado. El 19 de septiembre partió El Libertador para la Ciudad de Angostura, donde habría de decretarse en diciembre la unión de Venezuela, Nueva Granada y Quito en la nueva República de Colombia, nombrándose presidente de dicha república al Libertador Simón Bolívar y vicepresi25


Luis Javier Caicedo dente al general Francisco de Paula Santander. En el interregno, el 15 de noviembre de 1819, muere en Pamplona el jefe de la retaguardia, José Antonio Anzoátegui. El coronel José María Barreiro y 37 oficiales más, españoles, capturados en la batalla de Boyacá, fueron ejecutados en Bogotá (ciudad a la que los rebeldes le quitaron el prefijo de Santa Fe) el 11 de octubre de 1819, con lo que se selló la Independencia.

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El Discurso de Angostura de 1819, una aproximación al pensamiento político de Bolívar, doscientos años después Esteban Morales Estrada Historiador y miembro de número del CHI

“Nuestra constitución moral no tenía todavía la consistencia necesaria para recibir el beneficio de un gobierno completamente representativo, y tan sublime cuanto que podía ser adaptado a una república de santos”. “Que la historia nos sirva de guía”. Simón Bolívar

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Esteban Morales I Simón Bolívar (1783-1830) es rutinariamente señalado como el padre de nuestra Independencia, reivindicando su calidad como militar y político, líder y caudillo. Pero, pese a sus capacidades indudables en esos campos, podemos afirmar que Bolívar es además un avezado y hábil escritor y polemista. Su Manifiesto de Cartagena (1812), la famosa Carta de Jamaica (1815), su muy interesante Discurso ante el Congreso de Angostura (1919) y su Discurso ante el Congreso Constituyente de Bolivia (1825) constituyen, según Jaime Jaramillo Uribe y Fernán González, el armazón más sólido para entender al libertador a nivel político, ya que “reflejan con mayor fidelidad el carácter de sus ideas”1. En el primer texto de 1812, Bolívar intenta hacer algo a lo que recurrirá constantemente: apelar a la historia como una maestra, como una guía, como una luz que ilumina el camino en medio del caos propio de todo proceso de cambio político permanente2, y la incertidumbre por el porvenir y el destino. Había caído la Primera República Venezolana y Bolívar recomendaba aprender de los errores políticos cometidos allí, de los que había sido testigo y actor de primera fila en medio del Jaime Jaramillo Uribe, “Prólogo: El Pensamiento político de Bolívar: vicisitudes y paradojas”, en: Escritos políticos. Simón Bolívar (Bogotá: El Áncora Editores y Panamericana Editorial, 2007), 10. También ver: Fernán González, “El proyecto político de Bolívar: mito y realidad”, en: Para leer la política. Ensayos de historia política colombiana, T. 2 (Bogotá: Cinep, 1997), 25.

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Dos novelas históricas muy interesantes y bien logradas que retratan los problemas inherentes y propios del proceso revolucionario son: Arturo Uslar Pietri, Lanzas Coloradas (Oveja Negra, 1984), que muestra el proceso de la independencia venezolana centrado en dos personajes: Presentación Campos, caracterizado como vigoroso, calculador, ventajoso, hercúleo, sin ideología; y el tímido, reflexivo, tibio y cobarde Fernando Fonta, que sí tiene una ideología respecto a la independencia pero siempre teme actuar y aplicarla en el mundo real. La novela constituye la antinomia entre el hombre de acción y el hombre de ideas. Por otro lado, e igual de interesante, Mariano Azuela, en Los de abajo (Oveja Negra, 1985), muestra las fricciones y contradicciones, así como los puntos de conexión, entre los relevantes y elevados ideales de la Revolución Mexicana y la acción revolucionaria cotidiana y mundana, sumado al asunto de la disputa entre campo y ciudad.

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El Discruso de Angostura de 1819 torbellino de la época, pero adicionalmente pensaba que el futuro de la Nueva Granada y de Venezuela era indivisible, inseparable, como lo reafirmaría también en 1819. La Nueva Granada ha visto sucumbir a Venezuela, por consiguiente, debe evitar los escollos que han destrozado a aquélla. A este efecto presento como una medida indispensable para la seguridad de la Nueva Granada, la reconquista de Caracas. A primera vista parecerá este proyecto inconducente, costoso y quizás impracticable: pero examinando atentamente con ojos previsivos, y meditación profunda, es imposible desconocer su necesidad, como dejar de ponerla en ejecución probada la utilidad3.

Pero quizás sea la Carta de Jamaica de 1815 el texto más recordado de Bolívar. Allí trata de esbozar sus posturas sobre la situación política de América del Sur, para responder a un extranjero interesado en saber sobre dicho aspecto, pero también muestra rasgos importantes de su ideario en diversos ámbitos. Sin embargo, nos vamos a centrar, por asuntos del bicentenario (1819-2019), y particularmente de reivindicación, en el menos conocido Discurso ante el congreso de Angostura, pronunciado por Bolívar el 15 de febrero de 1819, hace poco más de dos siglos. 1819 fue una fecha crucial en el desarrollo del proceso independentista, ya que fue el año en el que ocurren decisivos acontecimientos, como la Batalla de Boyacá, y para algunos autores es incluso el año de cierre de un gran ciclo o “época de revolución social”, de grandes cambios interconectados e influenciados mutuamente que abarcan el período de 1781 a 1819 y se mueven a escala interna y externa4, mientras que otros postulan que es vital estudiar “ciclos” inmersos en una “coyuntura histórica de medio siglo”, que iría de 1781 a 1830, pero resaltando la importancia de 1819 como un punto de quiebre, ya que marca el inicio de lo que Simón Bolívar, “Manifiesto de Cartagena (1812)”, en: Escritos políticos. Simón Bolívar (Bogotá: El Áncora Editores y Panamericana Editorial, 2007), 28.

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Francisco Posada, El movimiento revolucionario de los comuneros (Bogotá: Siglo Veintiuno Editores, 1975), 155.

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Esteban Morales se ha conocido tradicionalmente como la Gran Colombia5. Pero más allá de estas interpretaciones, procederemos a analizar en detalle los aspectos más relevantes del discurso de Bolívar en 1819 para obtener una visión o más bien una fotografía de lo que pensaba para la fecha, y consignaba en este escrito, teniendo en cuenta siempre las recomendaciones de Quentin Skinner de ubicar un texto en su época, para poder interpretarlo de la mejor manera6. Para entender lo que Bolívar pronunció en 1819, debemos contar con la importante influencia del universo discursivo europeo-norteamericano en el Libertador, sus ideas ilustradas y el encanto que ejercieron en él pensadores como Rousseau (1712-1778) y Montesquieu (1689-1755). Según Jaramillo, la influencia de estos ilustrados se ve claramente en dos aspectos: Del segundo [Montesquieu] obtuvo la idea de que las leyes de un país deben adaptarse a sus condiciones geográficas, a su clima y a sus riquezas naturales, lo mismo que a sus costumbres y a sus tradiciones, y del primero [Rousseau] sacó la tesis […] acerca de la función socializadora del Estado. El Estado no era sólido si no tenía como base una moral pública y privada rigurosa y puritana. […] De Rousseau, finalmente, le venía su admiración por las instituciones políticas de la antigüedad griega y romana…7

Es indudable, entonces, la influencia de la Ilustración en el pensamiento de Bolívar, que se ubica como un pensador central de la historia intelectual latinoamericana, que constituyó “sus lenguajes ideológicos a partir Javier Ocampo López, “El movimiento ideológico de la Independencia en la Nueva Granada”, en: 1810. Antecedentes, desarrollo y consecuencias (Bogotá: Taurus, 2010), 159. 5

Este postulado se desarrolla de forma clara y fructífera en: Quentin Skinner, Maquiavelo (Madrid: Alianza Editorial, 2008). 6

Jaime Jaramillo Uribe, “Prólogo: El Pensamiento político de Bolívar: vicisitudes y paradojas”, 10-11. También ver, sobre la influencia central de Rousseau en Bolívar: Fernán González, “El proyecto político de Bolívar: mito y realidad”, 17-18.

7

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El Discruso de Angostura de 1819 de los lenguajes europeos”8. Los debates europeos, así como los diversos autores del viejo continente, van a nutrir una trayectoria autónoma, pero con vínculos visibles y palpables. En el caso que nos interesa, no debemos olvidar que Bolívar provenía de la élite mantuana venezolana, y tuvo grandes oportunidades al viajar a Europa, leer a los teóricos de moda y ver la vida cotidiana allí de forma privilegiada y productiva. Es visible en el Discurso ante el congreso de Angostura, por ejemplo, un optimismo (que será matizado más adelante) frente a las posibilidades políticas de América, entendido como continente promisorio y con un destino brillante. Dicha expectativa “sobre el futuro del hombre, su perfectibilidad y la posibilidad de la felicidad” serán herencias ilustradas sin duda, así como la unión de las “explicaciones metafísicas” con una parte “práctica y empírica”9, que es inocultable en el Libertador, constituyéndose a la vez como militar-político y escritor-polemista. Sin olvidar la búsqueda de unos ideales sustentados en “la democracia como el gobierno del pueblo, con base en la constitución y las leyes y la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial”10.

II El contexto del Congreso de Angostura en 1819 está marcado por la inestabilidad política y la anarquía en muchas regiones de Venezuela. La represión encabezada por Monteverde y la progresiva radicalización de la guerra entre las facciones imperantes hicieron de la situación una inmensa mezcla o conjunción de caos, violencia y guerra. La llamada Carlos Altamirano, “Sobre la historia intelectual”, en: Utopías móviles: nuevos caminos para la historia intelectual en América Latina (Diente de León y Universidad de Antioquia, 2014), 24. 8

George Rudé, “Ilustración”, en: Europa en el siglo XVIII (Madrid: Alianza Editorial, 1978), 197.

9

Javier Ocampo López, “El movimiento ideológico de la Independencia en la Nueva Granada”, 156. 10

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Esteban Morales guerra a muerte entre americanos y peninsulares, y las victorias iniciales de Bolívar y Santiago Mariño, en su lucha por contrarrestar la resistencia monárquica en ciudades como Caracas, Maturín o Cumaná dieron un segundo aire al movimiento patriota. Sin embargo, se configuraron dos visiones divergentes, con sus respectivos bandos, entre Bolívar y Mariño; el primero se ubicó en la zona central de Venezuela, con un lazo dependiente del Congreso de la Nueva Granada y un liderazgo central marcado, en cabeza de Simón Bolívar, mientras que el segundo se instaló en la zona oriental y tenía una esencia federal en la organización política, con un papel central de Santiago Mariño en la conducción militar. Ambos proyectos fueron efímeros, debido a las fuertes resistencias de grandes sectores que apoyaban la monarquía, entre los que sobresalían los poderosos llaneros acaudillados bajo la dirección de José Tomás Boves, que desde el sur atacó los proyectos políticos arriba descritos. Poco a poco el bando patriota se desmorona en pedazos y la guerra aumenta en todas partes. Es en el contexto anterior donde muchos se repliegan o huyen para evitar la persecución, aumentada luego del arribo de la famosa expedición de Reconquista bajo el mando de Pablo Morillo, que encuentra una Venezuela casi totalmente doblegada por el ya fallecido Boves, donde Bolívar escribe su carta de Jamaica fechada el 6 de septiembre de 1815 desde Kingston. La lucha continuó y Bolívar intentó infructuosamente tomar Caracas en 1816, mientras que otros, como Mariño, Arismendi, Piar y Páez combatían desde sus respectivas zonas de influencia como liderazgos en una nueva fase de lucha, aunque las rencillas internas aparecieron y produjeron el fusilamiento de Piar por su constante crítica al poder de Bolívar y su llamado para regularlo. Es a raíz de dicha acción que Bolívar obtiene la preponderancia indiscutida como líder militar superior, por el resto de la confrontación. Pese a la constante lucha y a la inquebrantable perseverancia de los patriotas, el norte de Venezuela y Caracas permanecen bajo el poder de los realistas, mientras que el sur se constituye en el epicentro de 32


El Discruso de Angostura de 1819 los patriotas y su resistencia. En 1817 fracasó de nuevo Bolívar en la toma de Caracas; sin embargo, la potencialidad militar de los llaneros patriotas comandados por Páez dará un vuelco a la guerra, mientras que la llegada en 1818 de un importante número de ingleses, irlandeses y otros europeos marcarán el fortalecimiento de un ejército que se vuelve una aceitada máquina de guerra. Es en este contexto descrito anteriormente donde se instaló el Segundo Congreso Constituyente de Venezuela, en la ciudad de Angostura, el 15 de febrero de 1819, hace poco más de dos siglos, y donde Bolívar presentó el discurso que analizaremos en sus principales aspectos y trazos a continuación11. Dicho escrito se constituye como una antesala poco reseñada del posterior Congreso de Cúcuta de 1821, en el cual la unión entre Nueva Granada y Venezuela se había consolidado y era algo palpable, cuyo territorio quedó organizado en siete departamentos (Orinoco, Venezuela, Zulia, Boyacá, Cundinamarca, Cauca y Magdalena), a su vez conformados por provincias12. Retomando los trabajos arriba citados junto a otros, y antes de empezar con el análisis del Discurso debemos hacer dos breves aclaraciones o acotaciones que permiten dilucidar mejor el proceso en cuestión. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que el Congreso de Angostura se da en medio de la construcción incierta de un nuevo orden político, sobre las bases de un viejo y jerarquizado orden colonial, donde “la herencia hispánica tuvo gran peso en el desarrollo constitucional y legal del país por cuanto legó un sistema de creencias que orientó el diseño de las reglas de juego mediante las que se organizó tortuosamente la república”, y adicionalmente “la endémica debilidad del Estado repuLa información de Venezuela fue sintetizada con base en: Carole Leal Curiel y Fernando Falcón Veloz, “Las tres independencias de Venezuela: entre la lealtad y la libertad (1808-1830)”, en: Las independencias hispanoamericanas. Interpretaciones 200 años después (Bogotá: Editorial Norma, 2010), 75-87.

11

Armando Martínez Garnica, “La vida política”, en: Colombia. Crisis imperial e Independencia 1808-1830 (Lima: Fundación MAPFRE Y Santillana Ediciones, 2010), 63.

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Esteban Morales blicano nunca pudo poner límites estrictos a la revuelta porque pasó de los extremos democráticos de los liberales radicales a los muy represivos de los conservadores, cuando se asentaron en el poder”13. Cobran entonces relevancia las palabras de Hobsbawm, que advertía en un interesante ensayo de 1995 que “los Estados que surgieron de las guerras de independencia en América Latina no fueron naciones, o Estados-naciones, en un sentido realista, ni fueron el resultado de movimientos de liberación nacional”14, con lo que queda más que claro la difícil tarea de construcción de una república desde cero, luego de un largo período colonial. En segundo lugar, podemos acercarnos a Bolívar, siguiendo a Jaramillo Uribe y a Fernán González, de muchas maneras para dilucidar su pensamiento político, yendo más allá de las simplistas apologías políticas, que recorren el espectro ideológico completo, y que van desde el Bolívar conservador, hasta el Bolívar precursor de las ideas de izquierda, por medio de diversas construcciones historiográficas15. Jaramillo propone anteponer el Bolívar ideólogo, ilustrado, teórico, con el Bolívar gobernante, como forma de construir una dicotomía entre la idea y la praxis política cotidiana y pragmática16; por otro lado González propone dejar atrás las visiones bipartidistas y con intencionalidades tergiversadoras o parciales, así como las individualistas y heroicas (estériles por simplistas y anti-históricas), para analizar la documentación producida por Salomón Kalmanovitz, “Consecuencias económicas de la Independencia de Colombia”, Revista de economía institucional Vol. 10, n.° 19 (2008), 229. 13

Eric Hobsbawm, “Nacionalismo y nacionalidad en América Latina”, en: ¡Viva la Revolución! (Bogotá: Crítica, 2018), 452. 14

Para observar algunas visiones sobre Bolívar (Álvaro Gómez, Mario Laserna, Indalecio Liévano, Germán Arciniegas, Antonio García, Anatoli Shulgoski), ver: Fernán González, “El proyecto político de Bolívar: mito y realidad”, 13-24. Ver adicionalmente: José Abelardo Díaz Jaramillo, “La independencia y los héroes en los discursos de la izquierda colombiana. Reivindicación, adaptaciones y lecturas disidentes”, Análisis Político n.° 71 (2011): 29-46. 15

16

Fernán González, “El proyecto político de Bolívar: mito y realidad”, 25.

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El Discruso de Angostura de 1819 el mismo Bolívar en su contexto particular, y con sus preocupaciones específicas17. Sobra decir que intentamos seguir dichas recomendaciones, dejando claro que más allá del héroe militar, Bolívar fue un político sagaz, con claros y oscuros, y con una relevancia fundamental en nuestra conformación político-social. Que sea esta una oportunidad para analizar uno de sus productos políticos menos trabajados, o conocidos en menor medida, a poco más de dos siglos de su redacción. Que sea el mismo Simón Bolívar, ese de los cuadros, las estatuas, las imágenes; ese que reivindican los conservadores y los guerrilleros, ese ser humano reflexivo y brillante, el que nos guíe y nos ilustre en este camino interpretativo.

III El discurso de Bolívar arranca con las protocolarias palabras de apertura. Sin embargo, muy pronto asistimos a su propio análisis retrospectivo de la convulsa época que le ha tocado torear, declarándose como una víctima más de los acontecimientos, o “un vil juguete del huracán revolucionario que me arrebataba como una débil paja”, con lo que busca legitimar su papel de instrumento de la historia, o su supuesto papel secundario en medio de un proceso dirigido por las grandes fuerzas de la historia, que arrastraron a Venezuela por varios años a una guerra sin cuartel y que a su vez lo eximen de responsabilidades en cierta manera, ya que no es más que un débil barco en una gran tempestad histórica, un “instrumento de los grandes móviles que han obrado”, que prefiere el título de Buen Ciudadano, más que los rimbombantes de Pacificador o Libertador18, mostrando una supuesta humildad frente a los incontrolaJaime Jaramillo Uribe, “Prólogo: El Pensamiento político de Bolívar: vicisitudes y paradojas”, 9. 17

18

Para todas las citas anteriores ver: Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”,

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Esteban Morales bles e implacables acontecimientos de una revolución, entendida como una especie de avalancha o terremoto político-social. Más adelante, Bolívar se muestra como una especie de líder militar y político que está en un puesto de mando solo por los múltiples avatares que lo han ubicado en ese lugar, advirtiendo que hay muchos “hijos” de Venezuela que son capaces “de mandar a hombres libres”, y que lo ideal es su rotación en la dirigencia, ya que “nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo”19. Sin embargo, y avanzando un poco, lo más interesante del discurso, son las sugerencias que da al Congreso de Angostura para que ejecute de la mejor manera sus funciones de “crear un cuerpo político”, que presenta grandes problemas y desafíos a quien pretenda regularlo. En primer lugar, Bolívar piensa que un problema central es que “no somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles. Americanos por nacimiento y europeos por derechos”20, con lo que se constituye una mixtura problemática y dicotómica de no-lugar. Ni somos de allá completamente, ni somos de acá enteramente21, por el contrario, para Bolívar hay una mezcla compleja y ambivalente que se superpone al proceso de consolidación política y hace del caso de América uno inédito y único, ya que los que nos gobernaban estaban al otro lado del mar y eran ajenos a sus posesiones, con lo que el poder del monarca no se materializó concretamente con su presencia, sino a través de múltiples emisarios, con lo que se consolidó como un poder distante y en: Escritos políticos. Simón Bolívar (Bogotá: El Áncora Editores y Panamericana Editorial, 2007), 64. 19

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 65.

20

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 66.

Más adelante, Bolívar va a agregar el componente africano al coctel social, dejando claro que la misma España era una mezcla de africanos e ibéricos, refiriéndose a los moros sin duda, incluidos también en la sangre de nuestros conquistadores de alguna forma, con lo que concluye que es imposible determinar “a qué familia humana pertenecemos” los americanos. 21

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El Discruso de Angostura de 1819 casi fantasmal, que sin embargo regulaba las realidades, precariamente, pero constantemente sin duda, razón por la que, según Bolívar, “estábamos abstraídos, ausentes del universo en cuanto a lo relativo a la ciencia del gobierno”22, con lo que no tuvo en cuenta, ya que generaliza para dar más coherencia a su argumentación, los poderes locales ejercidos por muchos criollos en espacios como los cabildos o las milicias23. Lo anterior lleva, en un segundo lugar, a las prevenciones de Bolívar, que a grandes rasgos consisten en que es muy peligroso dar libertades muy grandes a individuos que han estado encadenados y subyugados por tres siglos a las decisiones de la metrópoli, porque la libertad es un excelente y magnífico ideal, pero es “de difícil digestión” para pueblos poco ilustrados y poco acostumbrados a tomar decisiones. Lo anterior aun hoy, a doscientos años de distancia y guardando obvias proporciones, cobra relevancia en la compra de votos o los “errores” de las mayorías, donde el problema no reside en el sistema democrático en sí, sino en los individuos que no están a la altura de las decisiones políticas, y en prácticas ancestrales de caudillismo, amiguismo, nepotismo y padrinazgo. Las palabras de Bolívar están cargadas de realismo, cuando manifiesta que “son los pueblos más bien que los gobiernos los que arrastran tras de sí la tiranía”24, y lo que es más revelador es que, según la perspectiva de Bolívar, es más fácil sacudirse la opresión, que mantener la libertad a lo largo del tiempo, por lo que según su visión la independencia sería solo un primer paso en un largo camino de consolidación de las conquistas ganadas con tanta perseverancia y esfuerzo, ya que la historia militar gloriosa y heroica de Venezuela, recordaba para Bolívar, el “heroísmo republicano entre los antiguos [ya que] ha 22

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 67.

Hay que tener en cuenta que Bolívar está construyendo en sus escritos un discurso donde se legitima la separación de España y se intenta consolidar una nueva estructura política, un orden republicano, razón por la que tiende a dividir la realidad en blanco y negro, sin buscar matices, al igual que lo hace en su célebre carta de Jamaica, documento fundamental de la leyenda negra sobre España y su poder sobre América. 23

24

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 69.

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Esteban Morales entrado en el gran cuadro de los sacrificios hechos sobre el altar de la libertad”25. En tercer lugar, el caraqueño comienza a exponer su ideario político en torno a la “adopción de nuevos principios”, buscando aterrizar conceptos y perspectivas expuestas con antelación en lo que tiene que ver con construir un nuevo organismo político, que, si bien se veía condicionado por un largo pasado colonial, tenía abierto todo el futuro. Los puntos centrales de ese ideario fueron: una crítica frontal al federalismo como sistema disperso e inaplicable a las realidades de Venezuela, retomando las ideas de Montesquieu de que cada pueblo debe crear normas acordes a su realidad, y dejar de mirar a Inglaterra o EE.UU. como referentes de manera acrítica, razón por la que es indispensable una “república indivisible y central”, suprimiendo la ilusa y errónea idea de que “las bendiciones de que gozan [los norteamericanos] son debidas exclusivamente a la forma de gobierno y no al carácter y costumbres de los ciudadanos”26; otro factor de vital importancia fue la definición de los marcos y límites del concepto de libertad, ya que si bien, según Bolívar, los hombres nacen con “derechos iguales a los bienes de la sociedad” por el solo hecho de ser hombres, hay una desigualdad “natural”, por lo que el camino correcto se constituye por medio de la consolidación de una especie de libertad limitada opuesta a los graves abismos de una libertad absoluta que desencadenaría fuerzas incontrolables, que siguiendo los argumentos anteriores, conducirían de nuevo a la esclavitud de los americanos, por medio de la consolidación y cohesión de nuevas tiranías, que aprovecharían los vestigios de la servidumbre y el despotismo heredados del período colonial; o desembocaría en una anarquía permanente y destructora de todo reducto de orden. Es importante entonces la aparición en el discurso de Bolívar de una distinción fundamental entre ciudadanos pasivos y activos, evitando o más bien “poniendo un dique a la licencia popular, evitando la concurrencia tumultuaria y ciega que

25

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 91.

26

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 72.

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El Discruso de Angostura de 1819 en todos tiempos ha impreso el desacierto en las elecciones”27. Si el principio de la igualdad política es generalmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social28.

Aparece en la cita anterior, una síntesis perfecta y desglosada para entender los matices, prevenciones y características del concepto de libertad en Bolívar, entendido desde el ámbito o el ángulo ambiguo que busca ensalzar a la vez que limitar ese ideal. La sociedad es “heterogénea”, y es el Estado y las leyes que emanan de él los encargados de garantizar un equilibrio igualitario sólido, pero “ficticio”, entre individuos disímiles naturalmente, que intente buscar “la seguridad y la estabilidad” de las nacientes repúblicas, conformadas en medio de un caos militar y sociopolítico. Bolívar continúa su argumentación y retoma una postura bastante conocida desde el pragmatismo anglosajón, que consiste en afirmar que “el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”29, reconociendo de entrada la posible perfectibilidad de lo que tiene que ver con el manejo del Estado, desplazando su interés a buscar la mejor fórmula y no la más infalible. Se busca el mal menor, sin dejar de reconocer el mal en sí. En cuarto lugar, podemos señalar, retomando la obsesión de Bolívar por obtener aprendizajes de la historia griega o de las grandes potencias de su época, que hay varios aspectos que bien vale la pena analizar. Para Bolívar, los ideales tienen dos caras como una moneda, uno positivo y otro negativo, por lo que se hace necesario buscar un punto medio que 27

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 88.

28

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 74.

29

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 75.

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Esteban Morales permita la aplicabilidad a los países recién venidos al mundo, construidos sobre frágiles y ambiguas bases en la América española. Es entonces aquí que el caraqueño vuelve a esbozar uno de los principios rectores y fundamentales en este discurso: lo que importa no es la norma, es la sociedad que sigue o no la misma. Para probar lo anterior, Bolívar recurre al laboratorio de la historia, y ésta es su argumento central, entendida como Magistra Vitae, como una escuela, como una maestra de la vida, de la cual podemos sacar enseñanzas permanentes30. De Solón, volviendo a la clásica y remota Atenas de la antigüedad, aprende a analizar y a “reconocer la insuficiencia de la democracia absoluta, para regir ninguna especie de sociedad”, y como “a veces son los hombres, no los principios los que forman los gobiernos”, menciona a Licurgo (Esparta) como un gran legislador, Pisistrato y Pericles como males necesarios, volviendo a la caótica Atenas, y Epaminondas como líder en Tebas. Pero Roma es, según Bolívar, el mejor ejemplo de cómo un pueblo logró su grandeza, demostrando lo importantes que son “las virtudes políticas”, frente a lo indiferentes, irrelevantes y superfluas que son “las instituciones”. Pero este análisis retrospectivo llega hasta Francia e Inglaterra, que tienen mucho que enseñar al mundo de comienzos del siglo XIX, ya que han “inundado al mundo con […] profusión de luces políticas”31. En definitiva, en este aspecto Bolívar invita a los miembros del Congreso de Angostura a tener presente que son los hombres los que forman las repúblicas, más allá de ideales y abstracciones filosóficas, discursivamente hermosas, pero imposibles de aplicar en una inmadura tierra recién libertada. Pasar de los discursos rimbombantes a la praxis política real es el llamado de un Bolívar temeroso, que tenía miedo, pavor a las utopías políticas desaforadas y prefería la búsqueda permanente de un Ver: Reinhart Koselleck, “Historia Magistra Vitae”, en: Futuro Pasado (Barcelona: Paidós, 1993), 41-66. 30

31

Todas las citas anteriores: Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 76-77.

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El Discruso de Angostura de 1819 realismo que trabajara con lo que existe y no con lo que se sueña. Pero, además, hace un llamado para “que no se pierdan, pues, las lecciones de la experiencia; y que las secuelas de Grecia, de Roma, de Francia, de Inglaterra y de América [del norte] nos instruyan en la difícil tarea de crear y conservar las naciones con leyes propias, justas, legítimas y sobre todo útiles”32, con lo que le da a la historia una categoría de faro, de guía, para afrontar el futuro, ante la inexistencia de una tradición propia a nivel de repúblicas. Los romanos y los ingleses, según Bolívar, llegan a ser los mejores ejemplos de lo que se debe hacer “para mandar y ser libres”, dejando atrás “brillantes formas de libertad”, y consolidando, por el contrario, “establecimientos sólidos”, razón por la cual recomienda el “estudio de la Constitución británica” para sacar provechosas lecciones, sin proponer “su imitación servil” 33. En quinto lugar, podemos analizar las consecuencias que para Bolívar tienen su admiración por Roma e Inglaterra. Bolívar propone un senado hereditario como equilibrio entre un pueblo que desconoce muchas veces sus propios intereses y un gobierno que tiene el poder a nivel factual. “Los senadores en Roma y los lores en Londres han sido las columnas más firmes sobre que se ha fundado el edificio de la libertad política y civil”34, con lo que vemos, en síntesis, la tentativa de establecer una especie de clase política o dirigente vitalicia, educada desde la más tierna infancia para ejercer los cargos legislativos de la mejor forma. Otro aspecto en el que Bolívar reconoce explícitamente la influencia de Inglaterra es la del fortalecimiento de la idea de un “presidente, nombrado por el pueblo o sus representantes” que se haga cargo de un ejecutivo central, fuerte y sólido, para llegar a la “felicidad nacional”, pero con un papel preponderante de la constitución y de sus ministros, con el objetivo de ejercer mejor el poder y el control de los asuntos de la política. En síntesis, según el caraqueño, en un sistema republicano el 32

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 77-78.

33

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 78.

34

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 79.

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Esteban Morales ejecutivo debe tener una fuerza imponente en un sentido hobbesiano porque “todo conspira contra él”, y “si no se ponen al alcance del ejecutivo todos los medios que una justa atribución le señala, cae inevitablemente en la nulidad o en su propio abuso; quiero decir, en la muerte del Gobierno, cuyos herederos son la anarquía, la usurpación y la tiranía”35. En definitiva, frente a ese miedo por los “ensayos de quiméricas instituciones”36, Bolívar opta por proponer ante el Congreso de Angostura la consolidación de un “espíritu nacional”, basado en dos pilares que son antagónicos y deben moderarse entre sí, “moderar la voluntad general” y adicionalmente “limitar la autoridad pública”37, lo que consiste básicamente en moderar el poder del gobierno, sin caer en la anarquía y los tumultos del pueblo. Y es que es palpable en Bolívar el miedo al pueblo sin control, a las masas sin reflexión, a las caóticas implicaciones, según su perspectiva, de dar mucho poder a la plebe. Y fue ese aspecto el que admiró de Inglaterra, por ejemplo, esa capacidad de hacer los cambios, pero dosificados; juntar los derechos con las tradiciones; el poder ciudadano con la aristocracia. En últimas, había que establecer un orden en medio del torbellino de la revolución política, y como nos advierte Jaime Jaramillo Uribe: En una palabra, nunca abandonó la idea de que era un mantuano, adjetivo con el cual se distinguía a los ricos caraqueños por ser sus mujeres las únicas que legalmente podían usar en público un manto o pañolón de seda muy costoso. Además, en su actividad política y en sus relaciones personales siempre se apoyó y buscó la colaboración de la clase dominante de la época: Mosqueras y Arboledas de Popayán; Vergaras, Parises y Restrepos de Santa Fe; Briseños y Mendozas de Venezuela. A esto no solamente lo inclinaba su conciencia de clase, sino también su realismo político, pues solo en esa casta de blancos con poder económico podía encontrar los dirigentes y colaboradores que exigía la

35

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 83.

36

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 85.

37

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 86.

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El Discruso de Angostura de 1819 conducción de la guerra y la organización del nuevo Estado independiente38.

A manera de conclusión, podemos decir que tratamos de reivindicar el discurso ante el Congreso de Angostura como una pieza bicentenaria que nos ayuda a entender los ejes del ideario político de Bolívar. Para el caraqueño, la moralidad, la educación, el trabajo, el realismo, la unión de Venezuela y la Nueva Granada y otros elementos fueron fundamentales para iniciar la construcción de un nuevo proyecto político. Esperamos haber señalado algunos aspectos importantes del discurso, y creemos que es estudiándolo como se conmemora de la manera más eficiente, entendiendo el decisivo papel de Bolívar en lo que tiene que ver con la creación de nuestras repúblicas y sus múltiples realidades políticas. Al finalizar el discurso, el caraqueño saca a relucir su capacidad romántica y sus grandes esperanzas en la tierra que años después le haría tanta oposición. Esa “vasta región” debía “servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana; […] enviando a todos los recintos de la tierra los tesoros que abrigan sus montañas de plata y de oro; […] distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida de los hombres dolientes”39. La liberación de estos territorios del yugo de España fue su gran proyecto vital, estructurar una nueva e inédita realidad política en los países recién surgidos fue su permanente preocupación, y a ello dedicó grandes piezas ensayísticas como la que acabamos de trabajar.

Jaime Jaramillo Uribe, “Prólogo: El Pensamiento político de Bolívar: vicisitudes y paradojas”, 15. 38

Simón Bolívar, “Discurso de Angostura (1819)”, 93.

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Esteban Morales

Bibliografía

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Nombres con un significado histórico en Itagüí en perspectiva del bicentenario, 2010-2019 Carlos Mario Posada Arango Licenciado en Filosofía, especialista en Gobierno Público Subsecretario de Cultura del municipio de Itagüí carlosmarioposadaa@gmail.com

Diseño recreado

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Carlos Mario Posada "Independencia" grita el mundo americano… … Soldados sin coraza ganaron la victoria; su varonil aliento de escudo les sirvió. … La libertad se estrena, del cielo americano… La patria así se forma… Himno Nacional de Colombia https://www.todacolombia.com/informacion-de-colombia/himno-de-colombia.html#letra La celebración Este sencillo artículo surge en respuesta a las festividades del bicentenario de la Campaña Libertadora de la Nueva Granada y a la orientación temática de este año de la revista Manzanillo No. 3 del Centro de Historia de Itagüí, la cual es también sobre los 200 años de la Independencia. Por eso daré un vistazo a los objetivos de la celebración, al proceso histórico de la Independencia y posteriormente al municipio de Itagüí, para ver cómo en nuestra ciudad los nombres de esa época se recuerdan hoy en los parques, calles, barrios, instituciones, monumentos y otras manifestaciones artísticas y culturales. En el 2019 se celebra en Colombia el bicentenario de la Campaña Libertadora de la Nueva Granada y los 200 años de la Independencia Nacional de Colombia, conmemoración que está a cargo del Ministerio de Cultura y la Vicepresidencia de la República, esta última encargada de las actividades concernientes al evento. Según la Alta Consejería Presidencial para la conmemoración del Bicentenario de la Independencia, el objetivo general es: celebrar los 200 48


Nombres con un significado histórico en Itagüí años de la independencia de Colombia, los objetivos específicos son: festejar y estimular la democracia y sus valores más representativos, a través de la conmemoración del bicentenario; y promover nuevas narrativas, nuevos relatos y nuevas formas de interpretación de la historia nacional, incluyente y plural, que garantice el diálogo entre la historia nacional y las historias locales; y propone en los objetivos sectoriales nombrar las obras públicas en homenaje al bicentenario de la Independencia. Es pensar qué significan 200 años de construcción de una nación bajo la legitimidad de las leyes y el orden republicano, qué importancia tiene la gesta militar y hacer un reconocimiento a esos hombres y mujeres, afrodescendientes e indígenas que lucharon por nuestras libertades y ayudaron con la formación de la república; queremos hacerlos visibles con un ejercicio prospectivo de lo que significa el pasado y trabajar en el presente, proyectando hacia el futuro el país que queremos crear para las generaciones venideras. Además, reconocer la diversidad del país, de sus gentes y territorios, que se unieron alrededor de una gesta heroica de liberación, que comenzó con el grito de independencia de 1810 y se consolidó con la ruta libertadora y la formación republicana entre 1819 y 1822; o sea que la independencia fue un proceso histórico. Lo anterior permite reconocer el pasado, reconciliarnos con el presente y poder proyectar el futuro, para construir el camino hacia el tercer centenario desde un ejercicio ciudadano participativo y democrático en la construcción del proyecto nacional que orienta la Constitución Política de 1991 y que cuenta con los valores fundadores de una nación diversa, democrática e incluyente (http://www.bicentenarioindependencia.gov. co/Es/Consejeria/Paginas/Marco.aspx).

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Carlos Mario Posada El bicentenario Otra vez bicentenario... se preguntarán algunos ¿Por qué se celebró en 2010 y vuelve a conmemorarse este año del 2019? Aún recuerdo, comenta alguien en una conversación, que en el 2010 se hizo un gran despliegue de actividades académicas y culturales, entre otras para conmemorar el bicentenario; ¿por qué otra vez? Eso me deja confundido, concluyó. A lo cual se respondió: traigo a la memoria cuando mi profesora de primaria o el señor que nos atendió en la Casa del Florero ‒Museo de la Independencia de Bogotá‒, nos narraba que esta casa fue construida a finales del siglo XVI y principios del XVII. Está ubicada en la esquina de la calle 11 y la carrera 7.ª (denominada en la época Calle Real del Comercio, situación estratégica sobre la Plaza Mayor, hoy Plaza de Bolívar). En la época era alquilada para presenciar los eventos que en ella se desarrollaban y para tiendas; la más importante era la del comerciante español José González Llorente. Adicionalmente, contaba lo sucedido el 20 de julio de 1810 cuando Luis de Rubio fue hasta la casa del español José González Llorente con el fin de que les prestara un florero para arreglar la mesa del agasajo que se haría en honor del criollo Antonio Villavicencio. Llorente, quien era conocido por ser un hombre iracundo, se negó a prestar el objeto y se desencadenó de ahí en adelante la escaramuza que serviría como antesala del grito de independencia de la Nueva Granada del imperio español y que se selló con la Batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819. Desde ahí hasta 1816, es considerado por los historiadores como un tiempo de profunda desestabilidad en el país, debido a la falta de organización de un Estado que conformara a las regiones en una unidad y a

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Nombres con un significado histórico en Itagüí las continuas batallas que se presentaron, no sólo en Colombia sino en los territorios que hoy ocupan Venezuela, Ecuador y Perú. El movimiento independentista en el país perdió fuerza y sólo hasta 1819 y en cabeza de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, cuando, apoyados por los caudillos provenientes de los Llanos Orientales, lograron en el puente de Boyacá, el 7 de agosto de ese año, la victoria en la batalla en la cual los españoles se replegaron definitivamente. Para diciembre se decreta la creación de la Gran Colombia, que agrupó a Colombia, Venezuela y Ecuador en el mismo territorio y que fue la base para que hacia 1921, los españoles empezaran su retirada definitiva de las colonias (https://www.radionacional.co/linea-tiempo-paz/ colombia-conmemora-su-bicentenario). Resumiendo, podríamos decir que el 20 de julio de 1810 fue el comienzo de una serie de eventos que los historiadores han identificado como el inicio de la campaña independentista de Colombia y que se consolidó en 1819 con la Batalla de Boyacá. Durante esta etapa surgieron algunas personas que más se visibilizaron entre todos los que participaron de la gesta libertadora y que con el tiempo se fueron consolidando como figuras destacadas e identificadas como próceres de la independencia, entre ellos: Simón Bolívar, fue una de las figuras más destacadas de la independencia de los actuales países de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela; Antonio Nariño, que tradujo la Declaración de los Derechos del Hombre; Francisco José “El Sabio” Caldas, quien participó activamente en la estrategia que condujo a la independencia de Colombia; José María Córdoba Muñoz, conocido como El héroe de Ayacucho por su desempeño en esa batalla decisiva; Camilo Torres, por su capacidad oratoria, es conocido como El Verbo de la revolución; Francisco de Paula Santander, conocido como el “Hombre de las leyes”; Policarpa Salavarrieta Ríos, espía 51


Carlos Mario Posada de las fuerzas independentistas; la Pola es considerada una mártir y un símbolo de libertad; y Manuela Sáenz Aizpuru, compañera sentimental de Simón Bolívar. Manuelita es considerada como la heroína y prócer en la gesta de la independencia o como precursora del feminismo en América Latina. Entre otros más. La representación La historia construye imágenes, mitos y narraciones del pasado, utilizando una iconografía y una narrativa histórica para dar a conocer lo ocurrido. Para tal fin se sirve de monumentos, bustos, textos escolares de historia, himnos, museos, festividades patrias, entre otros. Por lo anterior, algunas técnicas y períodos históricos del arte han contribuido también a cumplir la función de representar la historia para el conocimiento de todos para mostrar hechos conmemorativos de eventos o personajes que se quieran recordar o plasmar para la posteridad. Por ejemplo, la escultura clásica busca alcanzar un elevado grado de perfección desde la belleza de la figura, con un determinado canon y unas proporciones consideradas como “perfectas”, que den cuenta del modelo, y expresar las virtudes del personaje, en este caso que nos corresponde el prócer, como una forma de inmortalizar y perpetuar la imagen de estos personajes que se quieren recordar como un modelo a seguir. Por ejemplo, el retrato y la escultura, principalmente en busto, escultura o figura ecuestre ha dejado para la historia buenos ejemplos por medio de este oficio artístico. “Cuando uno recorre la ciudad en busca de conocer o apreciar sus monumentos o esculturas se encuentra con un amueblamiento que lo podríamos agrupar en unas manifestaciones simbólicas, abstractas o modernas y otras figurativas. Me detendré en estas últimas por el objeto que nos convoca y que representa a personajes inmortalizados en el mármol, el bronce, la piedra, el cemento o la resina, entre otros materia52


Nombres con un significado histórico en Itagüí les, como próceres, políticos, personajes ilustres, religiosos, apreciadas unas, ignoradas otras por el afán y la contaminación visual, propias de la ciudad. Estas esculturas son el recuerdo de seres humanos que trabajaron y que sus semejantes les hicieron un reconocimiento por sus aportes culturales, sociales, religiosos, económicos o políticos, entre otros, a nuestra sociedad. Las piezas artísticas que vemos en la ciudad han creado unas simbologías de la misma. Las esculturas ubicadas en ella nos llevan a que la memoria evoque agradable o desagradablemente un recuerdo o una experiencia estética en medio del disfrute de ciertas armonías que lo cautivarán, algunas maravillas y se extrañarán con algunas que no deberían estar expuestas, pero todas recrean una simbología y una estética del arte público. (Manzanillo, 2, 45). Son ejemplo también las pinturas, placas, bustos, esculturas, material bibliográfico y nombres de los próceres utilizados en lugares e instituciones entre otros, que nos traen a la mente el pasado de unos hechos y personajes que con gratitud se quiso dejar una evidencia y así poder refrescar la vigencia de un pasado importante. La mayoría de los nombres de nuestros pueblos y ciudades “esconden” un significado histórico, la toponimia es fundamental para descubrir el origen de los lugares, de la misma manera, expresan ideas sobre costumbres, tradiciones y gremios y algunas de ellas lo cuentan con mucha originalidad. Hubo un tiempo en el que los barrios, calles, espacios urbanos e instituciones públicas o privadas tenían un nombre propio, el cual era asignado como un reconocimiento, homenaje, o recuerdo de unos personajes ilustres, unos hechos históricos, o elementos geográficos, entre otras muchas posibilidades de nombrarlas. También podría contar con un nombre común o denominación urbana básica, los cuales fuera de iden53


Carlos Mario Posada tificarlos y orientarlos tenían un significado que aportaba informaciones diversas a los ciudadanos. Por ejemplo, anteriormente algunos caminos o vías eran identificados con nombres, pero hoy las vías se nombran por el sistema de nomenclatura por números, la cual sirve como medio para la orientación de quien busca un lugar. Además, los lugares también se identifican con nombres que están cargados de un significado y del estudio de estos se encarga la toponimia, la cual es un neologismo formado por dos voces griegas: tópos, “lugar” y ónoma, “nombre”; esta es la disciplina de la onomástica, por lo cual también se conoce como onomástica geográfica, que consiste en el estudio etimológico de los nombres propios de un lugar. Los topónimos tienen un gran interés histórico, etnográfico y biológico. Sin embargo, vemos cómo cada vez menos personas se dedican a esta disciplina como consecuencia de la pérdida de interés por conocer el medio que habita por estar incluido en la globalización. Muchos de los nombres provienen del siglo XIX, algunos hacen referencia a antiguos propietarios o familias establecidas en la ciudad, y a personajes destacados de la historia. Según ha ido creciendo la ciudad, de asentamiento a caserío, a barrio, a comuna o corregimiento, como también de territorio de otro municipio a tener vida propia como municipio, de camino a calle, a avenida, a autopista, entre otros cambios que sufre el territorio y que por ser nuevos se deben nombrar para poderlos identificar. Muchos de estos nombres se han modificado según las épocas políticas que se han desarrollado a lo largo de la historia de nuestra ciudad; además, el poco interés en dar a conocer al ciudadano el significado y la historia de los nombres que fueron escogidos, a lo largo del tiempo, como identificadores de los territorios, espacios públicos, vías de la ciudad e instituciones públicas o privadas. Propongo a las instituciones 54


Nombres con un significado histórico en Itagüí encargadas de la historia y de la educación, como a los historiadores de nuestra ciudad, para que continúen este sencillo artículo sobre los nombres de los próceres de la independencia, con ocasión del bicentenario de Colombia, por lo cual me detendré solo en algunos ilustres personajes que con su nombre hacen presencia en nuestra ciudad. Hoy vemos el proceso independista como una época muy lejana y a esas mujeres y a esos hombres como próceres inalcanzables, pero no eran tan distintos a lo que somos los colombianos hoy. Eran personas con diferencias y con incertidumbres. ¿O piensan que era fácil tomar la decisión de separarse de España? Había muchas cosas en juego, hasta la propia vida… Ellos contribuyeron cambiando su presente para que nosotros pudiéramos disfrutar de unas nuevas realidades, tuvieron la grandeza de pensar más allá de sus diferencias, necesidades y sueños. Hoy, en el marco del bicentenario, Colombia nos exige ese mismo grado de grandeza. Ellos sabían que había dificultades y que muchos se oponían, pero actuaron desde la convicción. Nosotros tenemos que trabajar más allá de nuestras diferencias, encarando los problemas de frente y sin miedo. Ninguna transformación de raíz es fácil. Hagámoslo por nosotros, nuestros hijos y nietos, la innovación del país depende de nosotros. Por eso debemos amar a nuestra tierra, defendida en la época de la independencia y dejada como legado de los próceres que supieron conquistarla; como también los principios de independencia, soberanía, autonomía y libertad. La construcción de la identidad colombiana también se vio reflejada en la institucionalización de un modo de concebir el pasado nacional. En 55


Carlos Mario Posada 1902 se funda en Bogotá la Academia Colombiana de Historia, institución que pretendió la exaltación de la vida y obra de los “grandes hombres” de la patria, a través de la escritura de la historia, la edificación de monumentos, el rebautizo de calles, plazas e instituciones públicas como las educativas y la celebración de las fiestas patrias, entre otras. A su vez, esta fundación buscó ser replicada a niveles locales con la creación de las academias departamentales y municipales de historia, ya que cada región debía hacer reconocimiento a los personajes que contribuyeron a la formación de la república y posteriormente a la localidad. En el departamento la Academia Antioqueña de Historia fue fundada el año de 1903; en Itagüí, el Centro de Historia fue fundado en 1989, llegando a cumplir su aniversario número 30 en 2019. Nombres del proceso histórico de la independencia en Itagüí Conservando el interés de este texto le daré un vistazo general al municipio de Itagüí para ver cómo los nombres de esa época, del año 1810 a 1819, se recuerdan hoy en los barrios y acciones comunales (JAC), calles, parques, barrios, instituciones educativas públicas, monumentos y otras manifestaciones artísticas y culturales. El municipio de Itagüí se encuentra en Suramérica, país Colombia, departamento de Antioquia, al sur de la ciudad capital, Medellín, en el valle de Aburrá, una de las nueve regiones en las que se divide cultural y geográficamente el departamento de Antioquia. Sus límites municipales son: al oriente, Envigado y Sabaneta; al suroccidente, La Estrella; al norte, Medellín; al occidente, el corregimiento de San Antonio de Prado (Medellín). Cuenta con una extensión territorial de 21.09 km2, correspondiendo 12.17 km2 a la zona urbana y 8.91 km2 a la zona rural, lo cual lo hace el segundo municipio más pequeño del país; gran parte del territorio está destinado al uso urbano. 56


Nombres con un significado histórico en Itagüí Se encuentra ubicado a 1.550 metros sobre el nivel del mar, la temperatura promedio oscila entre 21ºC y 26ºC, no cuenta con la presencia de estaciones (https://www.itagui.gov.co/alcaldia/). El municipio está conformado por la cabecera municipal, dividida en 64 barrios organizados en seis comunas; y un corregimiento llamado Manzanillo, constituido por 8 veredas. Las comunas y barrios de Itagüí tienen nombres de: • Nombres religiosos: vírgenes, santos, papas, signos religiosos, etc. (21) • Acontecimientos: fechas históricas. (1) • Lugares geográficos: región, provincias, países, ciudades, etc. (8) • Lugares con nombres comunes: zonas, industrias, productos, entre otros. (31) • Nombres de la independencia: próceres y palabras de la época, etc. (3) • Nombres de la independencia: Barrios y acciones comunales JAC. (3 de 64) Comuna 1 Comuna 4 Comuna 5

· Barrio La Independencia · Barrio Simón Bolívar · Urbanización Las Américas

https://www.datos.gov.co/d/99ra-mu7g/visualization 57


Carlos Mario Posada • Nombres de la independencia: calles 1 Calle Simón Bolívar

Vía de Itagüí a Envigado

h t t p s : / / w w w. g o o g l e . c o m / m a p s / p l a c e / Av. + S i m % C 3 % B 3 n + B o l i v a r, + A n t i o q u i a / @ 6 . 1 7 7 4 4 5 4 , - 5 . 5 9 9 3 1 7 4 , 1 7 z / d ata=!4m5!3m4!1s0x8e46823824dc5e75:0xc4b7d89a71780bb4!8m2!3d6.1764321!4d-75.597472 • Nombres de la independencia: Parques 3 de 17 Comuna 1 Comuna 4

Parque Simón Bolívar (parque principal) Parque Obrero Brasil o Santander Parque Barrio Simón Bolívar

• Nombres de la independencia: En las Instituciones Educativas Públicas. 2 de 24 Comuna 1 Comuna 4

Institución Educativa Antonio José de Sucre. Barrio La Independencia Institución Educativa Simón Bolívar Parque Barrio Simón Bolívar

• Nombres de la independencia: Esculturas (2), bustos (6), placas escultóricas (2), medallones escultóricos (2), pinturas (8), material bibliográfico (2), música y baile (1), entre otros Ubicación Obra Parque Simón Escultura de Bolívar (parque Simón Bolívar principal) 58

Autor Hans Mayr Muchen

Propietario Municipio de Itagüí


Nombres con un significado histórico en Itagüí Ubicación Parque barrio Simón Bolívar Parque Obrero-Brasil (antes Parque Santander)

I. E. Simón Bolívar

Auditorio Cultural Diego Echavarría Misas

Obra Autor Busto de Simón Hugo Álvarez Bolívar Yacente Busto de Octavio Antonio Nariño Montoya E. Busto de Santander Busto de Simón Bolívar Cuadros de Simón Bolívar

Cuadros de Francisco de Paula Santander

Gabriel Restrepo Sin firma José Claro (firmado “Claro según Yepes”). 1943 ca. José Claro (firmado “Claro según Yepes”). 1943 ca. Sin firma

Cuadros de Antonio Nariño Cuadros de Sin firma José María Córdoba Cuadros de Sin firma Antonio José de Sucre Cuadros de Sin firma Camilo Torres

Propietario Municipio de Itagüí Municipio de Itagüí I. E. Simón Bolívar

Auditorio Cultural Diego Echavarría Misas, que en septiembre fue adquirido por el Municipio y que recibió en donación las obras pictóricas que estaban en este, entre otros objetos.

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Carlos Mario Posada Ubicación Biblioteca de la Fundación Diego Echavarría Misas Centro de Historia de Itagüí CHI

La Sociedad de Mejoras Públicas y su Escuela de Artes Eladio Vélez V. de Itagüí

Casa de la Cultura de Itagüí

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Obra Escultura, maqueta del Simón Bolívar del Parque Principal Material bibliográfico

Autor Hans Mayr Muchen

Especialmente con material sobre Simón Bolívar

Material bibliográfico Busto de Simón Bolívar Cabeza de Antonio Nariño Medallones de Simón Bolívar Medallones de Santander Placa de Batalla de Santander (copia) Placa de Batalla de Santander (original) Cuadro de Simón Bolívar Investigación y montaje de danzas del Bicentenario

Propietario

Fundación Diego Echavarría Misas

Centro de Historia de Itagüí CHI

Sin firma, atribuido a Octavio Montoya E.

Octavio Montoya E. Juan Andrés Posada Directora Mónica David Valencia

La Sociedad de Mejoras Públicas y su Escuela de Artes Eladio Vélez V. de Itagüí

Municipio de Itagüí Corporación de Danzas de Colombia


Nombres con un significado histórico en Itagüí Ubicación Alcaldía de Itagüí

Obra Pintura de Simón Bolívar

Autor Darío Rojas

Propietario Municipio de Itagüí

• Nombres de la independencia: Fiestas patrias. 27 actividades del sector público Las 24 instituciones educativas públicas, más las privadas, celebran las fiestas patrias. La alcaldía de Itagüí celebra el 20 de julio con los honores a Simón Bolívar y a las fuerzas armadas y de policía con un acto protocolario y un concierto musical, en el parque principal Simón Bolívar y una fiesta en el barrio la Independencia y otra en el parque del barrio Simón Bolívar (https://es.wikipedia.org/wiki/Itag%C3%BC%C3%AD ; https://www. itagui.gov.co/sitio/ver_noticia/itagui-entrego-cinco-parques-de-encuentro) • Nombres de la independencia: Actividades académicas como foros. 2 Secretaría de Educación y Cultura de Itagüí realiza el Foro Educativo Municipal “Bicentenario, historia, ética y ciudadanía en Colombia. La historia de nuestra diversidad”, el 28 de agosto del 2019. Este encuentro tiene como objetivos contribuir al fortalecimiento del pensamiento crítico e histórico; a la valoración de una nación pluriétnica y multicultural; y al desarrollo de competencias socioemocionales, ciudadanas y científico-sociales. El Centro de Historia también desarrolla actividades con contenido patrio.

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Carlos Mario Posada • Nombres de la independencia: Publicaciones como…, 4 En el periódico Plegables Antioquia, Itagüí Informa, se publicó información sobre el bicentenario así; Número 58 Bicentenario 1811-2011, director William A. Martínez Lobo, año 2011. Cronología de la lucha por la independencia americana en el año 2011 – Hace 200 años. 1811 - 2011 Número 60 bicentenario 1812, Director William A. Martínez Lobo, año 2012. Cronología de la lucha por la independencia americana en el año 2012 – Hace 200 años. 1812 - 2012 Número 64 Bicentenario de 1815, director William A. Martínez Lobo, año 2015. Los sucesos de 1815. Hace 200 años, la historia de la Nueva Granada. Revista Manzanillo No. 3 del Centro de Historia de Itagüí, la cual es también sobre los 200 años de la independencia. Es decir, esta revista. Breve reseña de los próceres presentes en Itagüí La Real Academia Española nos define al prócer como proveniente del latín procer, -ĕris. Es un adjetivo que permite señalar lo eminente, elevado, alto. Como sustantivo, un prócer es una persona de alta calidad o dignidad que contribuyó al engrandecimiento o a la liberación de su comunidad (https://www.datos.gov.co/Educaci-n/Instituciones-Educativas-Oficiales-del-Municipio-d/ndyc-bcmk/data). Por eso démosle una mirada a los patriotas ilustres, que tienen presencia con su nombre en la institucionalidad de Itagüí, ya que ellos fueron determinantes con su valor en la independencia de Colombia. Ellos son: 62


Nombres con un significado histórico en Itagüí Simón Bolívar (1783​​​-1830) Fue bautizado con los nombres de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco, fue un militar y político venezolano, fundador de las repúblicas de la Gran Colombia y Bolivia. La victoria llegó el 7 de agosto de 1819, en Boyacá, cuando ganó la primera batalla contra los españoles, decisiva para el derrumbe militar de la presencia colonial española. “El éxito llegó en Boyacá, el 7 de agosto de 1819, cuando ganó la primera batalla decisiva contra los españoles, con la que se inició el derrumbe militar de la presencia colonial española. Los patriotas, ahora dirigentes de una naciente nación, comprendieron que liberar al resto de Hispanoamérica era necesario. Para ello, Bolívar ejecutó la campaña del Sur: liberó Quito con la batalla de Pichincha, en 1822, y con la de Ayacucho, en 1824, consolidó la independencia de Perú. La organización civil de la República se inició con la Constitución de Angostura en 1819, cuando nació la República de Colombia, integrada por Venezuela, la Nueva Granada y Ecuador. Luego, con la Constitución de Cúcuta, 1821, se organizó el Estado. Sin embargo, el caudillismo venezolano y las diferencias con los neogranadinos acabaron con la idea unitaria. Frustrado e incomprendido, pero tocado por la gloria inmortal, Bolívar murió en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830, cuando se disponía a viajar a Europa” (https://www.semana.com/especiales/articulo/los-proceres/109075-3). Contribuyó a la independencia de los actuales países de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.

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Carlos Mario Posada Francisco de Paula Santander (1792-1840) Fue doctorado en derecho, militar y político colombiano, participó de la causa independentista contra la dominación colonial española. “A Santander se atribuye la creación del orden legal necesario para hacer viable a la República. Por eso, su pensamiento quedó recogido en la frase: “Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”. Y su pensamiento civilista quedó consignado en la frase siguiente: “La espada de los libertadores tiene que estar, de ahora en adelante, sometida a las leyes de la República”. Santander construyó el primer sistema de educación pública que existió en Colombia, al impulsar la creación de escuelas, colegios y universidades en los que se impartía una educación laica orientada por una filosofía liberal… es considerado el fundador del Partido Liberal” (https:// www.semana.com/especiales/articulo/los-proceres/109075-3). Antonio Nariño, prócer (1765-1823) Este criollo de familia pudiente, fue el gran difusor de las ideas libertadoras, a través de la “imprenta patriótica”. Su aporte fundamental a la independencia fue la traducción de los Derechos del Hombre. Camilo Torres, “El verbo” (1766-1816) Participó en el “Motín de los pasquines” de 1794, primera expresión rebelde después de los comuneros. Su hábil oratoria y dominio del derecho fueron clave al escribir el “Memorial de agravios” (1809).

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Nombres con un significado histórico en Itagüí Antonio José De Sucre, “El Mariscal” (1795-1830) Aunque su padre era coronel realista, Sucre se enlistó en el ejército patriota. Político, estadista, presidente de Bolivia y gobernador de Perú, fue a batallas como la de Pichincha, que selló la independencia (https:// www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7816787). José María Córdova, “El héroe de Ayacucho” (1799-1829) Este general del ejército libertador es considerado como el prócer antioqueño más destacado del período de las guerras de emancipación de América Latina (1810-1826), durante los cuales hizo parte de las tropas de José Antonio Páez, Simón Bolívar y Antonio José de Sucre, a pesar de su corta vida. Con el triunfo de la célebre batalla de Ayacucho, Córdova propició la independencia del Perú, la formación de Bolivia y el fortalecimiento de la independencia de América del Sur. Por lo cual es conocido como el “Héroe de Ayacucho”, donde expresó su famosa frase “¡División: de frente! ¡Armas a discreción! ¡Paso de vencedores!”. El general Córdova, después de sus triunfos, se rebeló contra la dictadura de Bolívar, lo cual lo llevo a un combate en El Santuario frente a las tropas del general Daniel F. O’Leary, enviadas por El Libertador; allí fue herido de gravedad y en la casa donde se refugió fue rematado por el comandante irlandés Ruperto Hand, quien le propinó varios terribles sablazos. Gracias a la gesta libertadora y en especial a los denominados próceres de la independencia que con su participación decidida en la causa libertadora pudieron aportar para darle la independencia a buena parte de América del Sur, liderados por Simón Bolívar (1783-1830) quien con 65


Carlos Mario Posada suficientes méritos ganó el título de El Libertador. A estos personajes la historia los tiene dentro de sus páginas, les ha escrito, cantado, los ha llevado al cine, a las artes plásticas, entre muchas más actividades artísticas y culturales para rendirles homenaje, sus rostros están en los billetes, su figura nombra y ornamenta algunas calles, avenidas, escuelas, universidades, parques, entre otros. Todas las plazas centrales de ciudades y pueblos de los países liberados por Bolívar tienen un busto, una efigie o una escultura ecuestre. En suelo itagüiseño ya desde mediados del siglo pasado se tiene registro de dichos homenajes a personajes como Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Antonio José de Sucre, Antonio Nariño, Camilo Torres y José María Córdova en el nombre de parques, instituciones educativas, culturales, oficinas públicas, barrios, esculturas, pinturas y material bibliográfico. El bicentenario es una oportunidad para que las nuevas generaciones, los niños, niñas y jóvenes se apropien de su pasado y desde allí construyan y proyecten el tercer centenario, a partir de nuestra historia, con un sentido patriótico enfocado a alcanzar el desarrollo sostenible de la sociedad.

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Nombres con un significado histórico en Itagüí

Referencias

Inventario de Patrimonio Artístico, Colección Fundación Biblioteca de Itagüí. Inventario de enero de 2003 por María Cecilia Álvarez. Acta de entrega de bienes muebles por la Fundación Diego Echavarría Misas al municipio de Itagüí, en calidad de donación, 2019. https://mlr.vicepresidencia.gov.co/Bloques%20Tematicos/Bicentenario/Bicentenario.html http://www.bicentenariocolombia.gov.co/702/w3-channel.html

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Familia, mujer y género en la Colonia. Aproximación bibliográfica Amantina Osorio Ramírez Doctora en Antropología Presidenta del Centro de Historia de Itagüí - CHI

Introducción Al aproximarnos a temáticas como la familia, la mujer y el género en disciplinas como la historia, nos damos cuenta de que han sido pocos los estudios que se han hecho al respecto, por lo menos hasta finales de la década de los setenta del siglo XX. Varias podrían ser las justificaciones en este sentido: La idea que ha predominado, en la mayoría de las culturas y en las diferentes épocas, es que los acontecimientos importantes los han producido los hombres, y, de hecho, también hasta hace poco, la historia la habían escrito los 69


Amantina Osorio hombres. La pretendida neutralidad de la historia ha sido más bien la mirada masculina de los hechos históricos. En consecuencia, no solamente tendemos a pensar que si no se reportan las acciones de las mujeres fue porque no se dieron, o también, usar el género masculino para referirse a hombres y mujeres, oculta cualquier participación de las mujeres (Bermúdez, 1992:3). Jaime Jaramillo Uribe (1992) acota a este respecto, señalando que probablemente no se debió solamente a que la historia haya sido escrita por varones, sino más bien a dos circunstancias históricas: La primera ha sido un reconocimiento mayor de los derechos de la mujer iniciada por la revolución francesa sobre todo para la burguesía industrial, financiera y comercial. Otros sectores de la población como los obreros, los campesinos y las mujeres, tendrían que esperar un siglo más, para adquirirlo y en muchos países más de un siglo. Lo que ha conducido a una creciente participación de la mujer en la cultura, la educación, la economía o la política. La segunda circunstancia ha sido la tardía aparición del concepto de historia social en la historiografía moderna, nos lo señala Suzy Bermúdez (1992:6). Hasta mediados del siglo XIX la idea dominante entre los historiadores modernos era que la historia política, la historia de los Estados nacionales y sus conflictos constituían el núcleo de la historia. Eran la historia. Una consecuencia de esta circunstancia fue la reorientación en los estudios sociales y ante todo históricos, que ha llevado a la afirmación de una historia que busca comprender la totalidad del devenir histórico, sin limitarse a mirar sólo a aquellos grupos que han ejercido un control directo sobre el Estado y sus ejércitos e iglesias (Melo, 1995). Sólo en la segunda mitad del siglo XX la historia de la mujer se ha desarrollado como un campo específico de la historia social, lo que ha traído consigo la elaboración de nuevos marcos conceptuales y nuevos recursos metodológicos (Patiño, 1995). Para que surgiera un 70


Familia, mujer y género en la Colonia nuevo punto de vista sobre el rol de la mujer y de otros tipos sociales en la historia, el niño, el anciano etc., se requería la aparición de una nueva sociedad y de nuevos tipos de mentalidad (Bermúdez, 1992:7). Hasta los años sesenta del siglo XX, eran pocas las aproximaciones desde la historia que tenían en cuenta también las diferencias de género, edad, clase, etnia. En la historia, los temas como la pareja, la organización social, la familia, el parentesco y la sexualidad han sido tratados con menos frecuencia frente a disciplinas como la economía, la sociología, la antropología y la sicología, donde estos aspectos han sido tradicionalmente estudiados. En los nuevos estudios históricos se distingue el impacto diferencial de la mujer, en función de que fuera española, aborigen o esclava. Beatriz Patiño señala que, para el caso específico del período colonial, “existen algunos estudios que se refieren a mujeres notables de la élite… pero no hay trabajos sobre la vida de las mujeres de los otros grupos sociales” (1995:77). Recientemente Jorge Orlando Melo (1988:66), en su artículo “Literatura histórica en la última década”, señalaba en el caso particular de la historia: “El estudio de la familia, el niño y la mujer, apenas comienza…”. La historiadora Suzy Bermúdez (1992), si bien reconoce que se ha avanzado en ese tipo de abordajes, todavía falta mucho por recorrer. Con la publicación en 1995 de los tres tomos de Las mujeres en la historia de Colombia, se evidenció la consolidación del aporte social y cultural de las mujeres durante la Colonia.

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Amantina Osorio 1. La categoría género El aporte principal de la categoría de género es que ha permitido sacar del terreno biológico lo que determina la diferencia entre los sexos y colocarlo en el plano simbólico (Lamas, 1986:22). El género se define como una interrelación de creencias, rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos, valores, comportamientos y actividades que permiten diferenciar a los hombres y a las mujeres a través de un proceso de construcción social, elaboraciones que no son fijas o inmutables, sino históricas (Bermúdez, 1992:21). Dicha definición permite ver cómo el género es un proceso social y como tal, la forma como una comunidad define y vive lo masculino y lo femenino, varía no solo con la historia, sino de acuerdo con el grupo étnico, clase y ciclo de vida. Es una categoría de análisis que posibilita la comprensión de los factores estructurantes que influyen en subordinación y discriminación femenina. La categoría de género plantea las relaciones entre los sexos como elemento estructurante de las relaciones sociales y de las relaciones de poder, que a la vez interactúa con otras categorías como las de clase y etnia, permea todo el tejido social y constituye un orden simbólico incorporado a la vida cultural de las distintas colectividades humanas (1995:10). Las relaciones de género son, como plantea Georges Balandier (1975:17), relaciones “fundamentales”, que se encuentran en el mismo origen de las sociedades y traducen los datos de la naturaleza en hechos de cultura. La categoría de género planteada en términos relacionales ha posibilitado interpretaciones renovadoras de la construcción social y cultural de

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Familia, mujer y género en la Colonia las diferencias entre mujeres y hombres en los análisis de los procesos históricos. De allí la importancia de construir una historia teniendo en cuenta las relaciones genéricas, puesto que esto permitirá reinterpretar desde una nueva óptica la información existente y además de esta forma, se abrirá el espacio para nuevas preguntas. 2. La participación de las mujeres durante la Colonia A partir de la década de 1980, se comienza a investigar una multiplicidad de temas vinculados con la participación de las mujeres durante la Colonia. Para el caso de Antioquia, la historiadora Beatriz Patiño Millán (1995:77) realizó una revisión de los archivos judiciales correspondientes a delitos contra la persona (injuria, lesiones personales y homicidios) que involucran a mujeres en Antioquia entre 1750 y 1819. Estos procesos permiten “aproximarse al papel que éstas han jugado en la sociedad, vislumbrar la imagen que de ellas se ha tenido y reconstruir aspectos de las relaciones entre los sexos”. Por su parte, la antropóloga e historiadora Susy Bermúdez (1992) incursionó en la historiografía sobre las mujeres de la Conquista y la Colonia abordando los documentos desde la categoría de género, o sea la diferencia entre el hombre y la mujer. “Desde esta perspectiva se ‘ven’ elementos que antes no se habían visto. Mostrar lo que no es obvio, pero que por obvio no se muestra” (p. 3). Es decir, que los hombres y las mujeres como tales, hemos desempeñado papeles diferentes en la historia. Pablo Rodríguez (1992) ha publicado sobre el papel de la mujer en la institución matrimonial, tanto desde la norma como desde la desviación. El matrimonio, expresa el autor, era considerado una necesidad ya que fue uno de los pilares de la sociedad hispanoamericana como fundamento de la familia y como base para la legitimación de los descendientes. La tradición castellana de dotar a las mujeres para el ma73


Amantina Osorio trimonio se difundió rápidamente en todos los sectores de la sociedad hispanoamericana. Las familias se preocupaban por reunir una dote que hiciera atractiva a sus hijas; se utilizaba como estrategia de ascenso social, por conveniencia y según el consenso paternal. Las leyes de Dios como las leyes civiles partían del hecho de que los encuentros furtivos e ilícitos no solo eran actos en contra de la naturaleza y los designios divinos, sino que representaban un desafío al orden social impuesto. En cuanto a las reflexiones sobre la familia, el antropólogo Hernán Henao (2004: 28), analiza la familia como realidad social y cultural y enlaza la visión histórica con la situación de un presente; muestra la confluencia de las diversas marcas culturales entregadas por el aporte español, negro e indio dando como resultado el poliformismo familiar, señalado anteriormente por Virginia Gutiérrez de Pineda, como característica de los diversos tiempos en la sociedad y la cultura colombiana. El autor señala también el papel de la Iglesia como estructurante cultural en la familia, ubicándose muchas veces en el lugar del padre ausente, con el cura como consejero de la madre y como educador con el mensaje bíblico (p. 56). La religión era la madeja que lo entretejía todo, señala Martha Cecilia Herrera (1995: 330), su función era legitimar las relaciones de dominación y servir de soporte a las elaboraciones ideológicas, que nutrían la visión del mundo que interesaba al poder dominante. El profesor Henao, aborda también el tema de género porque considera que los estudios de familia se verían recortados si no se tomaba de entrada una perspectiva de género. Asumió interrogantes sobre el hombre en tanto género ya que expresa que queda el beneficio de la duda sobre el grado de análisis que ha merecido el varón en su status-rol de padre (2004: 47).

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Familia, mujer y género en la Colonia Otros temas que no han tenido mucho desarrollo en la historiografía nacional tienen que ver con los juicios criminales. Como lo han demostrado algunas autoras (Patiño, 1995:77; López, 2006), los expedientes judiciales son una fuente de carácter masivo y sistemático, muy útil para el estudio del conflicto social y de los valores y pautas de vida y muestran que la mujer tuvo un importante papel dentro de los numerosos conflictos que se producían en las relaciones interpersonales. Emilio Robledo (1954), en su bosquejo biográfico del Oidor visitador Juan Antonio Mon y Velarde, entre 1787 y 1788, sostenía que en la región eran frecuentes los amancebamientos, el maltrato de los maridos a las esposas y que las mujeres cometieran infanticidios o abortaran. El control de la conducta individual, sobre todo de las mujeres, se convirtió en una tarea colectiva, en la que tenía un gran papel el chisme y la conseja (Patiño, 1995:82). La historiografía sobre la mujer colonial ha mencionado en numerosas ocasiones la práctica de castigos crueles contra las esposas. Buena parte de los delitos que involucraban a las mujeres estaban relacionados con la vida sexual; los concubinatos y sospechas de que se tenía una relación “ilícita” eran las causas de violencia verbal o física contra la mujer. Las mujeres también instauraron demandas por haber sido tildadas de ladronas o por haber sido puesto en duda su origen racial, llamándola negra, mulata, etc. (Patiño, 1995). Como en otros lugares de Hispanoamérica, el maltrato doméstico, categoría en la cual están incluidas golpizas, heridas e intentos de homicidio, fue el más común de los delitos cometidos contra las mujeres (Patiño, 1995:91). Aunque el derecho de castigo tuvo límites desde el punto de vista jurídico, era aprobado en la sociedad ya que se esperaba una posición sumisa de las esposas frente al mismo.

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Amantina Osorio Los gobernantes trataron de controlar y perseguir aquellas conductas que consideraban atentatorias contra la moral pública –amancebamiento, maltrato a la esposa, infanticidios etc.‒. Se quería imponer un modelo de familia basado en el amor y la paz y a los sentimientos cristianos, por lo que se hacía hincapié en que el esposo debía tratar a la mujer con cortesía y cumplir con las obligaciones de su estado. En la investigación desarrollada por Mabel Paola López (2006) sobre Las conyugicidas de la Nueva Granada. Trasgresión de un viejo ideal de mujer, se apoyó en 23 casos de asesinato del esposo cometidos por mujeres entre 1780-1830. En este período de estudio hubo dos tendencias: la principal causa de asesinato del esposo fue la infidelidad de la mujer en el siglo XVIII, quien de cierta forma estimulaba a su amante para acabar con la vida del compañero; en el siglo XIX el móvil fue el conyugicidio en defensa propia, que ocurrió en el momento en el que el marido golpeaba de forma brutal a la esposa1. La lucha por la integralidad física femenina en la Colonia es lo que Norbert Elías denomina un cambio en el equilibrio de poder entre los sexos, que en las élites y en los estratos bajos de la sociedad estaba inclinado a favor del hombre. 3. La familia y el matrimonio Durante las primeras décadas del siglo XVI la corona española estimula la emigración familiar para evitar que los conquistadores se mezclaran con las nativas con el fin de mantener la pureza de sangre y la garantía de una continuidad cultural. El número de mujeres que llegó a América fue escaso. No se tiene mucha información sobre ellas, se sabe que las Otros asesinatos fueron motivados por conflictos económicos, por la resistencia de los hombres a dejar salir a las mujeres de la casa, por la infidelidad masculina y unos cuantos por causas indeterminadas (p. 51).

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Familia, mujer y género en la Colonia que llegaron acompañaron a los varones en sus campañas de conquista como esposas, hijas, amantes “curanderas”, cocineras, así como también participaron en la fundación de los primeros poblados y ciudades (Gutiérrez, 1963). La Iglesia y el Estado convirtieron el matrimonio en el estado ideal para las mujeres. El matrimonio se ha pensado culturalmente como el paso obligado a la maternidad, paternidad y a la familia; en la mujer de la élite colonial el ámbito reproductivo ‒matrimonio y familia‒ tuvieron una participación central. El matrimonio fue la base para establecer el tejido mediante parentesco y consolidar la posición social de la familia o el individuo; a la vez fue el medio para incorporarse a los grupos que ostentaban el control de los gobiernos municipales y la burocracia administrativa y judicial como puerta de acceso al poder político (Bethell,1990). La fe religiosa daba normas, en relación con el estatus de los miembros de la familia conformada según su doctrina; dictaba también normas en la vida de relación de pareja frente a su descendencia. Dichas normas de comportamiento de raíz religiosa estaban respaldadas por las pautas jurídicas. En el Derecho de Indias se “regularon las relaciones de los cónyuges dentro del matrimonio, sobre la base de sometimiento de la mujer a la autoridad del marido” (Ots Capdequi, 1958). A pesar de que el matrimonio tuvo un alto valor moral y reconocimiento social, no fue siempre una práctica universal. Virginia Gutiérrez de Pineda (1963) realizó un valioso trabajo de rescate historiográfico y etnográfico de los patrones familiares indígenas que sirve de punto de referencia para contrastar el poder moldeador del régimen español con las formas de parentesco, matrimonio y familia nativos. “La mujer nativa fue quien enseñó a los europeos nuevos códigos alimenticios adaptados al clima, miles de recetas higiénicas, como el baño diario y la utilización de elementos naturales en la organización doméstica, así como el uso de drogas para enfermedades tropicales” (Bidegaín, 1995:133). 77


Amantina Osorio Las relaciones sexuales interétnicas fueron una constante durante toda la época colonial que en gran medida dieron lugar al mestizaje. En el territorio actual de Colombia el mestizaje de clases, castas y etnias se dio de manera diferencial en las regiones, en la medida en que la relación con el medio se hacía por causas diversas y por pobladores diferentes. Este proceso de mestizaje se dio con cierta celeridad ya que fue facilitado por la relativa poca densidad demográfica y cultural de sus poblaciones prehispánicas, o si se quiere, por la rapidez con que fueron destruidas o dominadas por la obra colonizadora2. Las uniones de los españoles con las mujeres indias proveyeron a la primera generación de conquistadores de aliadas, intérpretes, cuidado personal y satisfacción sexual. El modelo de matrimonio católico de la Colonia fue más una ambición que una realidad. Ante las rígidas condiciones sociales que debían cumplirse para efectuarlo, muchas mujeres y hombres iniciaban informalmente relaciones que terminaban en auténticas uniones consensuales. Los españoles mantuvieron concubinas y procrearon numerosos hijos y el concubinato se convirtió en una arraigada práctica social, que demostró ser muy difícil de erradicar de la sociedad colonial (Lavrin, 1990). “La mujer negra y especialmente mulata tuvieron un fuerte atractivo para el blanco. Como en otros países hispanoamericanos de numerosa población e influencia negra, la esclava debió ser muchas veces la iniciadora sexual de los hijos de los propietarios en la Nueva Granada (Jaramillo).

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En palabras de Jaramillo Uribe las causas reducidas a un esquema serían las siguientes: “acciones bélicas del período de conquista, dureza del régimen de trabajo en minas, obraje y haciendas, nuevas enfermedades traídas por el conquistador (viruela, gripa, sarampión, tifo), destrucción transitoria de la economía y desorganización de las tradicionales formas de cultura y vida social, competencia vital de la población conquistadora y colonizadora que, sobre todo, en la primera centuria, consumía y no producía, lo que produjo un descenso en las posibilidades alimenticias de la población nativa”. P. 267 https: //revistas. Unal. Edu.co

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Familia, mujer y género en la Colonia La teología moral de fines del siglo XVI y XVII concentró sus energías en la moral sexual, se tendió a identificar el pecado casi exclusivamente con sexualidad; y el cuerpo y la sexualidad femenina como la fuente provocadora del pecado (Bidegaín, 1995:145). Educadores y orientadores espirituales elaboraban y divulgaban las pautas de conducta que las mujeres debían seguir. Las prácticas sexuales reproductivas para la mujer le exigían ser una mujer “casta, pura, honrada”, en quien se pueda depositar toda la confianza para la crianza de los hijos; las normas de conducta instituidas por la iglesia, a la que las mujeres de la familia ‒hija, madre y esposa‒ debían estar apegadas señalaban que no podía salir a la calle con frecuencia ni asomarse a la ventana, se controlaba estrictamente su forma de vestir y se le vigilaba para garantizar la rectitud de su comportamiento moral. Existía la dependencia y la obediencia a su padre y marido, porque suponían que las mujeres eran seres frágiles; de éstas, la preservación de sí mismas y del honor de la familia eran de extrema importancia; el ejercicio de deberes propios del hogar las mantenía a salvo de cualquier tipo de trasgresión. Modelo que algunas historiadoras (Morales Inírida, 2003), han denominado arquetipo mariano, que llegó a ser atribuido a la población femenina de la Nueva Granada en general. Esta imagen ideal de la mujer cristiana se construyó sobre dos figuras que los colonizadores buscaron, por todos los medios, repetir en las nuevas tierras: Eva y María. Los símbolos y representaciones de las mujeres en los análisis centran sus enfoques sobre la dualidad de las imágenes como vírgenes y castas o como lascivas y malvadas. El imaginario cultural de la identificación de la mujer blanca y española moralmente pura con los valores de la virgen María, entraba en contraposición con la mujer-tentación, la Eva, la indígena, la negra y la mestiza. La conducta de las mulatas, mestizas, indígenas y esclavas no encajaba en los patrones del ideal femenino propuesto por la sociedad blanca. Eran sectores de la sociedad en el que las relaciones de interdependencia que las mujeres sostenían con sus maridos y vecinos eran diferentes y muchas veces implicaban cierto tipo de resistencia a un comportamiento reglado (López, 2006). 79


Amantina Osorio La doble moral existente hizo más fácil al hombre entregarse a prácticas que estaban totalmente condenadas para las mujeres. Mientras las españolas y criollas mantenían un control sobre su sexualidad con la constante vigilancia de la Iglesia, sus padres y esposos gozaban del “manejo permisivo de la libertad sexual masculina”. Un hombre podía mantener una concubina y, al mismo tiempo, conservar su posición social, mientras que el adulterio era la peor ofensa personal y social que una mujer podía cometer (Bethell,1990: 9). Si bien durante los primeros decenios existió libertad para escoger cónyuge a medida que se fortaleció la sociedad colonial y se incrementó el número de mestizos, en forma aparentemente peligrosa para la estabilidad del sistema, se fue restringiendo la libertad para escoger pareja, sobre todo entre los españoles, para estimular así matrimonios endogámicos que permitieran preservar dicha sociedad. Las uniones forzadas con indias y lindas mestizas de la primera época, fueron reemplazadas rápidamente por calmadas relaciones familiares, en las que se afirmaba el espíritu del linaje. Las colonias hispanoamericanas se convirtieron en recatados lugares de endogamia de casta, raza y situación económica (Rodríguez, 1995:217). El estudio del matrimonio en la Villa de la Candelaria de Medellín señala Pablo Rodríguez (1992), es importante en cuanto éste nos revela una serie de pautas de patrones de movilidad social, de percepción sobre la condición social de los contrayentes y, finalmente, sobre el rol de la mujer en la sociedad colonial. La incidencia de matrimonios endogámicos entre las mujeres de ascendencia española fue más alta que la de otros grupos de mujeres3; en Las mestizas y mulatas establecían uniones al margen del sistema de dotes, menos guiadas por los intereses económicos. Al aumentar la población y el matrimonio, se incrementaban de manera infinita los grados de parentesco y afinidad entre los habitantes. Además los matrimonios que se efectuaban con extranjeros a la vuelta de una o dos generaciones repetían el círculo de uniones endogámicas.

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Familia, mujer y género en la Colonia general era la conservación étnica y la estratificación social y económica (consolidación de fortunas), lo que más preocupaba a estas gentes. Como rasgo típico, en la provincia de Antioquia los medellinenses son conocidos por “casarse entre sí”; la villa estuvo inscrita en estas prácticas sociales y fuertes alianzas familiares conservaron fortunas durante más de dos siglos. “Su posición privilegiada les permitía pedir dispensas que autorizaran sus uniones, aunque esta práctica se extendió a mestizos, mulatos y negros que terminaron atrapados en su red de parentesco, a pesar de la libertad aparente que gozaban” (Rodríguez, 1992). En el archivo parroquial de Itagüí, por ejemplo, el mayor número de dispensas son por parentesco, ya de consanguinidad ya de afinidad, y la mayoría de éstas fueron aceptadas no importando la clase o etnia a la que perteneciera (Hoyos y Molina 1994:93). Las penas que se imponían al dar la dispensa consistían en multas y en confesión o comunión cada domingo de entre dos y cinco años y rezar diariamente el rosario, lo que se convirtió, según el historiador Pablo Rodríguez, en escuela moralizadora de los antioqueños, que hizo popular la práctica de rezar el rosario cada noche en familia. Las mujeres de escasos recursos, señala Rodríguez (1995: 96), seguían con dificultad las recomendaciones relacionadas con el recogimiento, pues, por circunstancias económicas, no se restringían al mundo doméstico, estaban obligadas a trabajar fuera del hogar. A finales del siglo XVI las actividades de las mujeres variaban de acuerdo con el grupo étnico y social al que pertenecían, siendo algunas consideradas más apropiadas para mujeres blancas, urbanas y no acaudaladas y otras más comúnmente realizadas por indias, castas y negras (Bethell,1990). Las mujeres criollas y mestizas a menudo estaban ocupadas en la administración de pequeñas tiendas como propietarias o atendiendo establecimientos con sus cónyuges. Las mujeres de clase baja contaban con una ocupación o labores que estaban ligadas a múltiples tareas productivas: participar en la siembra y cosecha del maíz, plátano, fríjol; cuidar del ganado y en algunas zonas buscar oro en las arenas de los ríos y en los 81


Amantina Osorio depósitos aluviales; tenían puestos en los mercados y vendían casi todo, desde alimentos hasta trajes usados. Trabajaban como criadas, nodrizas costureras, lavanderas, planchadoras, enrolladoras de tabaco y vendedoras ambulantes, ayudando de esta manera al sostenimiento de sus familias, lo que les daba cierta independencia (Rodríguez, 1995: 82). Tanto en la ciudad como en el campo y las minas, las condiciones de vida de los esclavos eran bastante propicias para el amancebamiento, el concubinato y la proliferación de hijos naturales4. A las esclavas, y en particular a las mulatas, se las veía “más aptas para la vida sexual por su debilidad innata frente al pecado” (Friedemann y Espinosa, 1995). Normalmente eran respuestas clandestinas al impedimento que, por diferencia racial, encontraban las parejas para casarse. Los amos usaron la dispensa eclesiástica para controlar la unión matrimonial de sus esclavos y asegurarse los hijos de estas parejas, negándose reiteradamente a uniones que implicaran un peligro para su propiedad. Con respecto a las mujeres solteras y viudas los testamentos revelan, que fueron mujeres con un sentido de independencia y realización tal que supieron aprovechar las posibilidades que la sociedad les daba. Las viudas de la Colonia “no eran mujeres marginales y desadaptadas, como se les ha representado en ocasiones. Su integración al conjunto social partía de su propia familia, en la que encontraban apoyo y un sentido a su existencia” (Rodríguez, 1995:95). Los bienes que recibían en dote, donación o herencia les proveyeron la seguridad que el matrimonio había dejado de brindarles. En múltiples casos asumieron la administración de hatos y haciendas, sacando adelante sus familias y demostrando capacidad administrativa.

El concubinato y el amancebamiento eran perseguidos, porque según los moralistas, no cumplían las funciones sociales de apoyo al marido, cuidado cristiano de los hijos y la continuidad de la economía doméstica (Borja, 1995:63).

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Familia, mujer y género en la Colonia Tanto la encomienda como la dote estaban hechas para soportar la familia y hacía parte de la economía doméstica. La dote y la posesión por sucesión de una encomienda daban muestra de la cada vez mayor participación social y económica de las mujeres ibéricas y criollas en la configuración de su sociedad. Para el caso del poblamiento de Itagüí, encontramos una de las primeras propietarias de tierras que fue María de Quesada, viuda del capitán Juan Daza, quien ejerce su autoridad sobre los bienes recibidos ante la enfermedad de su hijo5. Situación diferente pasaba entre las mestizas y mulatas, la viudez significaba un duro revés. Cargada de hijos, debían redoblar sus esfuerzos en trabajos mal remunerados e inciertos, y un nuevo matrimonio era imposible. Consideraciones finales La consolidación del aporte social y cultural de las mujeres durante la Colonia se ha podido evidenciar a partir de las nuevas aproximaciones a la historia de la sociedad colonial para los siglos XVI-XVII. El propósito de la nueva historia al abordar estas temáticas es la de redescubrirla y redimensionarla incorporando en ella a las mujeres y escribiendo así mismo las propias historias de las mujeres en esos procesos (Introducción, tomo II - Las mujeres en la historia de Colombia, 1995). De esta manera se plantean nuevos problemas, se abren nuevas hipótesis, se replantean viejas respuestas para integrar las diferencias entre los géneros, con sus múltiples y complejas consecuencias, en el mundo social, político y cultural.

Las leyes nuevas de 1542 prohibían a las mujeres estar a cargo de las encomiendas, pero en la práctica esto fue desatendido y en ausencia de hijos varones, las esposas o hijas pudieron heredarlas y algunas veces administrarlas. La Corona también intentó establecer que las mujeres debían casarse o volver a casarse en un plazo de un año después de haber heredado una encomienda, pero esta obligación nunca fue completamente respetada. Estas podían ser usadas como dotes y así incrementaba la posición social de un cierto número de mujeres (Lavrin, 1990:8).

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Amantina Osorio Se evidencia que en el siglo XVII y la primera parte del XVIII, la conciencia de clase, fuertes vínculos de parentesco y la aceptación de los papeles tradicionales de la mujer fueron muy importantes. La condición étnica, económica y la edad, en función de la participación como mujer blanca, mestiza, indígena, negra o mulata, fueron factores que separaron a las mujeres en universos distintos. Tanto la Iglesia como las autoridades civiles eran enfáticas en resaltar la importancia de preservar las buenas costumbres y con ello la estabilidad social, por normas e instituciones trasladadas por los españoles, pero que “en sus fundamentos se constituyó con elementos proporcionados también por los núcleos dominados, creando un mestizaje no solo fenotípico sino también cultural” (Borja, 1995:48).

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Arcadio Acosta y el Teatro Caribe Conversación con Omar Acosta, administrador de teatros de Cine Colombia e hijo del gran hombre, que por muchos años fuera el administrador del Teatro Caribe. Luis Guillermo Cardona Crítico de cine

Fachada del Teatro Caribe días después de que cerrara definitivamente sus puertas

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Guillermo Cardona Hablar del Teatro Caribe es traer al recuerdo esos momentos de la infancia en que las grandes historias del cine nos transportaban a lugares inimaginados y nos acercaban a seres que de alguna manera existieron (o que alguien con talento, imaginó), cuyas acciones y palabras nos tocaban muy adentro, haciéndonos sentir y comprender las muchas maneras cómo podríamos ser alguien en la vida. Fue aquel el tiempo en que “el muchacho” (héroe o protagonista) de las películas nos animaba a ser dignos y valientes, y a defender lo que es justo como la manera más recta de vivir… Y el cine trajo también a nuestros primeros amores ficticios, pero no menos sentidos (en mi caso, Sonia Infante, Elke Sommer y Libertad Leblanc) y ese gusto por las mujeres quedó tallado por siempre en nuestra esencia. Junto al Teatro Caribe, Itagüí contaba con dos salas más ‒de las que quizás hablaremos algún día‒, el Cine México y el Teatro JOCI, pero fue en el teatro de Cine Colombia donde pasamos más tiempo por su selecto material y por la calidad de sus proyecciones, siendo además el espacio seleccionado en el momento en que conformamos el primer club de cine del municipio: El Cineclub Itagüí. Con la vieja frase: “Itagüiseño que se respete estudió en la escuela Diego Echavarría, subió al pico Manzanillo y fue a cine al Teatro Caribe”, introduce Omar Acosta la interesante charla en la que hemos hablado de su padre, del Teatro Caribe, y por supuesto, del arte cinematográfico. Omar es, ahora, un hombre de 67 años ‒los cuales carga solo en la cédula porque en el cuerpo “apenas se le notan”‒; pensionado de Cine Colombia donde se desempeñó como administrador de diversos teatros (Manrique, Lido, Junín, El Cid…), este denodado cinéfilo es un bonachón que vive ahora con su esposa, pues sus dos hijos gemelos, Carlos Andrés y Juan Pablo ‒graduados ambos en sistemas‒, ya hacen su propia vida en sus respectivos hogares. Fue una labor casi detectivesca poder encontrar a Omar, pues habían pasado varias décadas desde la última vez que le vi en el Teatro El Cid… y ya nadie sabía de los Acosta en la cuadra donde vivieron (carrera 54 No. 50-100, barrio Villa Paula); en Cine Colombia, Viva!, ningún empleado tenía tampoco la menor 90


Arcadio Acosta y el Teatro Caribe idea… hasta que, al fin, una veterana empleada de Cine Colombia, a quien encontré en las oficinas de Oviedo, me dio una primera pista… y, finalmente, una señora que ahora posee un negocio de pollos que antes perteneciera a nuestro amigo Omar, me dio por fin su número telefónico. Gentilmente, Omar accedió a ir a mi casa donde tuvimos un grato reencuentro… y muchos recuerdos “olvidados”, e inolvidables, volvieron a la memoria. ¿Quién fue don Arcadio Acosta? “Arcadio Acosta, fue un hombre con dos pasiones: ‒comienza diciendo Omar‒ el cine y la música clásica, con especial predilección por Beethoven y Mozart… y también le fascinaba oír “El Lago de los Cisnes” de Chaikovski y “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi. Don Arcadio, quien naciera en Itagüí el 17 de agosto de 1921, siendo todavía un adolescente comenzó como empleado de Cine Colombia y trabajó, desde entonces, en el Teatro Caribe donde hacía los avisos publicitarios, siendo luego proyeccionista y publicista simultáneamente… hasta que su compromiso lo convirtió en administrador y allí perduró durante 44 años, hasta la fecha en que se pensionó. “Fue en el Teatro Caribe ‒recuerda Omar‒ donde empezó en él la pasión por el cine, pues, comenzó a saber de los grandes actores mexicanos y estadounidenses (Jorge Negrete, Luis Aguilar, Mario Moreno “Cantinflas”, Clark Gable, Steve McQueen…) y esa pasión me la transmitió luego a mí… y ya sabes en lo que terminé”. La familia de don Arcadio la conformaba doña Alicia Acosta (su esposa, todavía una encantadora mujer de 91 años) y ocho hijos, de los cuales sobreviven cinco. “Al margen del cine ‒sigue comentando el segundo hijo que tuvo don Arcadio Acosta‒ esporádicamente se llevaban al Teatro Caribe espec91


Guillermo Cardona táculos musicales, y yo mismo estuve en la ocasión en que se trajo la Orquesta de Francisco Canaro, acompañando al famoso cantante Pepe Aguirre”. “También mi papá tuvo la ingeniosa idea de presentar, ocasionalmente, cine de terror a las 11:00 de la noche y títulos como Drácula, Las Novias de Drácula, La Noche de los Muertos Vivientes y otros, fueron de lleno completo. Otros teatros lo copiarían luego”. Don Arcadio aprovechaba la posibilidad que le daba la distribuidora para incidir en la programación, y dado su buen gusto, era común que el cine arte llegara al Teatro Caribe, aunque no siempre era él quien elegía esos títulos sino que la distribuidora se los asignaba… pero “sí recuerdo su afición por Luis Buñuel, y Viridiana, Bella de día y El discreto encanto de la burguesía se exhibieron allí por elección suya ‒cuenta su hijo‒. Los dobles de la matinée de los domingos eran el espectáculo favorito de los habitantes de Itagüí y los llenos completos eran bastante frecuentes. Por suerte, Itagüí ha tenido gente muy culta para acceder al buen cine y estas funciones solían ser todo un éxito”. También le encantaban, a don Arcadio, las películas de guerra con cierta intriga y hubo tres títulos que lo marcaron para siempre: Los cañones de Navarone, Donde las águilas se atreven y Los mercenarios, pues dieron plata por montones y generaron llenos totales y varias reposiciones. “En cambio –recuerda Omar‒, mi papá era un tanto pudoroso y muy respetuoso de las buenas costumbres y no le gustaba llevar al teatro películas eróticas. Su actitud me recuerda la magistral escena de Cinema Paradiso, donde se censuraba todo lo que oliera a erotismo”. En algunos de estos casos el operador ponía un dedo que hiciera sombra mientras pasaba el plano “objetable”… y claro ¡había silbatina del público inconforme! Cosas de época que había que aceptar.

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Arcadio Acosta y el Teatro Caribe “Don Rogelio, el portero anterior a Omar Cifuentes y un gran amigo de mi padre ‒cuenta Omar‒ estuvo en el teatro cerca de 25 años. Era muy leal a don Arcadio, se pensionó y creo que luego unos hijos se lo llevaron a vivir a los EE.UU., hasta que falleció”. Y el operador de muchos años fue Gustavo Santamaría, “Mazamorra” (mote que heredó de su padre, el hombre que reemplazaba las vacaciones de don Arcadio como administrador). “Para mí, Gustavo era el mejor operador que había en Cine Colombia ‒sostiene Omar‒. Llevaba también el cine en las venas… y tenía la suerte de que, cada que había un apagón, se acababa el carbón, se reventaba la cinta o se apagaba la máquina… era mi papá el que se chupaba los insultos del público que siempre gritaba: ‘¡Arcadio, soltá al muchacho!’” “Pero, antes de que llegara Gustavo ‒recuerda Omar‒, el operador fue Álvaro Vélez, un gran amigo y una gran persona que también ascendió a administrador (Kemper, Alameda…) y hace pocos años falleció”. Memorable, sin duda, el tema musical que don Arcadio ponía al comienzo de toda función: El Ferrocarril de los Altos (interpretado por La Marimba Centroamericana), pues, para cierto público, era la señal de que debía ingresar a la sala porque ya se habían apagado las luces. Con el tema pasaban los anuncios publicitarios y a estos seguían los cortos de Merrie Melodies, los avances y, finalmente, la película.

Luis Guillermo Cardona (crítico de cine) en compañía de Omar Acosta, hijo de don Arcadio. Foto: L.G.C.

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Guillermo Cardona “El Teatro Caribe era la vida de mi papá. Él tuvo dos compromisos muy serios: el uno con mi mamá y el otro con el Teatro Caribe”. Comparto esto con Omar, porque soy testigo de que, hasta el último día en que trabajó, don Arcadio siempre mostró entusiasmo y compromiso para hacer las cosas. “Sí ‒concuerda Omar‒, fueron muchas las veces que lo felicitaron por eso y en la empresa hasta recibió varios premios. Él trataba al Teatro Caribe como si fuera una novia. No te imaginas cuánto lloró el día que lo pensionaron y, desde entonces, seguía yendo a la cafetería que había a un costado a tomarse un café y a ver qué viejos amigos encontraba. De paso, asesoraba al nuevo administrador con cualquier idea que necesitara”. ¿Hubo en el teatro Caribe algún incidente que valga la pena recordar? ‒pregunté a Omar. “Recuerdo que al párroco de Itagüí no le gustaba que hubiera cine los jueves, viernes y sábado santos (ahora presiento que la razón era porque restaba público a las procesiones). No obstante, Cine Colombia optó en, cierta Semana Santa, en comenzar a tener cine desde el sábado santo y en la función de la noche ‒se pasaba la película española “La Bella de Cádiz”‒ el cura llegó al teatro, entró iracundo a la sala… y tras maldecir y tratar de pecadores a los espectadores, todo el mundo abandonó la sala. Tiempo después hubo una tempestad tan fuerte que derribó una parte del techo y mató a un discapacitado que había dentro de la sala. Era la primera vez que ese señor iba a cine… y Cine Colombia sufragó totalmente los gastos de su entierro. En otra ocasión, una semana después de que se hiciera un pequeño incremento en el costo de las entradas, mientras veíamos un viejo wes-

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Arcadio Acosta y el Teatro Caribe tern, alguien puso un petardo en el baño de los hombres causando pánico y la consecuente desbandada del público… por suerte, no pasó nada grave, excepto el daño de los implementos sanitarios que quedaron inservibles”. Una nieta actriz ¿Hubo alguien de la familia diferente a Omar Acosta que siguiera los pasos cinéfilos de don Arcadio? ¡Sí, como del cuero salen las correas, la única nieta que conoció mi papá, Jennifer Arenas, hija de mi hermana menor Alba Lucía, resultó siendo actriz, y ha aparecido en series como “Sin senos sí hay paraíso”, “Lady, la vendedora de rosas” y otras… y entre los filmes en que ha actuado figuran: “La justa medida” de Colbert Medina y “Destinos” de Alex Giraldo! Actualmente se encuentra haciendo el trabajo de posproducción de “Don’t look now”, película que dirige su esposo Daniel Arango y en la cual ella hace las veces de productora y actriz. ¡Ah!, y valga decir que, Jennifer, nació en Itagüí, un 11 de octubre no muy lejano. Se cierra el Teatro Caribe Llegó entonces el momento de hablar de ese instante que, en Itagüí, muchos cinéfilos lamentamos: El cierre del Teatro Caribe. “En el cierre del teatro ‒recuerda Omar con nostalgia‒ tuvo que ver un poco la inseguridad que comenzó a rondar los teatros, pero, sobre todo, la decadencia en que entró el cine con la llegada del betamax y el VHS, creo que fue lo que más influyó, porque no solo fue el Caribe sino casi todos los teatros de pueblo ‒y luego los de toda el área metropolitana‒ 95


Guillermo Cardona los que se cerraron… ¡Una lástima que han pasado cerca de dos décadas y aún no se recupera el Teatro Caribe!... aunque veo satisfactoriamente que el alcalde de ahora ‒León Mario Bedoya‒, está dispuesto a hacer la tarea y ya emprendió la obra”. El 19 de febrero de 1993, a consecuencia de un enfisema pulmonar que le causó el haber fumado durante muchos años de su vida, se cerró también el ciclo existencial de don Arcadio Acosta… y es muy probable que, allá donde esté, se encuentre administrando alguna importante sala de cine, pues, fue un caballero y un empleado como muy pocos.

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Hoy por ti, mañana por mí. Breve síntesis histórica de la mutual del barrio Playa Rica de Itagüí Jorge Alberto Morales Vicepresidente del Centro de Historia de Itagüí Introducción La siguiente es una breve reseña histórica de la mutual del barrio Playa Rica de Itagüí, en sus 65 años de vida institucional. La síntesis se elabora teniendo en cuenta permanencias, rutinas y la ejecución de los principios doctrinales del mutualismo desde sus orígenes, aplicados consciente o inconscientemente por los fundadores, la culminación exitosa de la empresa. No se mencionan muchos nombres de personas que aportaron esfuerzos e ideas importantes para sostener en el tiempo un proyecto solidario de tal magnitud, centrándonos en los fundadores y primera generación de asociados. El escrito está dirigido a personas de la comunidad en general que desconocen la tenacidad de un barrio 97


Jorge Morales pobre del municipio de Itagüí, que se asocia para construir de la nada la mutual más grande y visionaria del sur del área metropolitana de Medellín y dimensionar el dicho popular: “Hoy por ti, mañana por mí”. La fundación

La Sociedad Mutuo Auxilio Familiar Playa Rica de Itagüí, se constituye el 11 de abril de 1955 en reunión realizada en la casa del señor Genaro Gallón, ubicada en el barrio del mismo nombre. Ese día se redacta un acta fundacional donde reportan los nombres de 26 asociados funda98


Hoy por ti, mañana por mí - Historia de la mutual de Playa Rica dores1, habitantes del sector. La asamblea constitutiva aprueba los estatutos y elige la primera junta directiva presidida por el señor Octavio Taborda2. En versión ostentada por don Antonio José Ayala, vicepresidente de la primera junta directiva, explica la razón por la cual se deciden a fundar una sociedad de mutuo auxilio en el barrio. El sentimiento solidario de la comunidad se despierta ante la muerte de una niña perteneciente a una familia muy pobre del barrio y que no tenía cómo darle cristiana sepultura; se realiza una colecta pública para ayudarle a dicha familia y en medio del diálogo sobre el acontecimiento surge la propuesta de la mutual3. Es de anotar que relatos parecidos a este son comunes en el medio mutualista. La fundación de la mutual del barrio Playa Rica se da en la década de 1950 cuando se presenta un avance significativo del mutualismo antioqueño, se conforman 22 sociedades en Medellín que equivalen al 22.5%4. Hay que destacar la composición mayoritariamente obrera de sus asociados. Tres principios claves del mutualismo se hacen presentes en la decisión de conformar la mutual en la comunidad del barrio Playa Rica de Itagüí: el humanístico, el económico y el administrativo.

En un mosaico de fotos que aparece en varios espacios de la mutual, sede Itagüí, muestran los 26 fundadores.

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Vicepresidente, José Ayala; fiscal, Emilio Gómez; tesorero, Eduardo Garcés; secretario, Jesús Patiño.

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El señor Antonio Ayala habla de un diálogo con Emilio Gómez, quien plantea la propuesta; entre los fundadores aparece el nombre de Jairo Gómez. En versión de doña Ofelia Ayala don Emilio fue un líder muy importante en la época de la fundación; desconocemos los motivos de su ausencia en la mencionada reunión constitutiva.

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Mutualismo, exclusión y seguridad social en el Valle de Aburrá. Arboleda Olga Lucía y Zabala Hernando. Fondo editorial Fundación Universitaria Luis Amigó. Medellín, 2009, pág. 60.

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Jorge Morales Principio humanístico El humanístico lo sintetizamos de la siguiente manera: ayudar en las dificultades de los vecinos solidariamente “sin tener que pedirle a nadie nada”, como decía el señor Ayala en un video promocional de la mutual. En otras palabras, el vicepresidente de la primera junta resalta la importancia del apoyo recíproco, como fórmula para solucionar los problemas colectivos en comunidades pobres como el barrio Playa Rica de los años cincuenta, “hoy por ti, mañana por mí”. Respetar la condición humana teniendo derecho a una muerte digna, por el simple hecho de ser humano. Las Naciones Unidas aprobaban en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos DD.HH. en Colombia; el Estado se compromete en 1968 a respetar los 30 artículos de la carta y la mutual está impulsando anticipadamente el ideal de dignidad humana (1955), propiciando el apoyo solidario entre obreros, artesanos y sus familias. Los fundadores de la mutual pertenecían a la generación de campesinos que se urbanizaron e iniciaron el desarrollo empresarial en Medellín y municipios cercanos en calidad de obreros. En este contexto el municipio de Itagüí fue por años reconocido como la ciudad industrial de Colombia. La mayoría de primeros asociados eran obreros en las empresas de Itagüí y municipios cercanos, otros se desempeñaban como artesanos y comerciantes menores. Principio económico Este principio universal del mutualismo se ejecuta en la mutual del barrio Playa Rica con la creación de un fondo común no devolutivo que inicialmente fue de 20 pesos por asociado y hoy es de 16.500 pesos al mes. Con el dinero aportado se garantiza el servicio exequial a los asociados y beneficiarios. En la época de la fundación apenas se hablaba de protección por parte del Estado y empresarios, dirigido a migrantes del campo que llegaban a las grandes ciudades a ofrecer su fuerza de trabajo. Nacían el Instituto de Seguros Sociales y luego las cajas de compensación familiar. La idea de seguridad social se proyectaba lentamente. 100


Hoy por ti, mañana por mí - Historia de la mutual de Playa Rica La riqueza colectiva acumulada por la mutual en los primeros cinco años de vida permitió un gran paso, la compra de un lote en el barrio. El negocio se cerró a mediados de 1960 y la construcción de la sede duró cerca de dos años. Es de aplaudir la eficiencia de los fundadores y la junta directiva de los primeros años, que vivenciaron el valor mutualista del voluntariado, desdibujado en la época actual. Los fundadores dieron ejemplo de honestidad y entrega por una empresa que 65 años después se visiona como una de las mejores organizaciones solidarias mutualistas del país, con sedes en San Antonio de Prado, Rionegro y su centro en el barrio Playa Rica del municipio de Itagüí.

La sede construida en el año 1962 permaneció por más de veinte años sin mayores transformaciones. Era una esquina de primer piso en la carrera 53 con calle 45A; contaba con una oficina donde se reunía la junta directiva y se pagaban los aportes o sociedad como se decía en la época, una bodega repleta de cofres fúnebres y una cortina que la separaba de la oficina, la puerta amarilla con una ventana del mismo 101


Jorge Morales color sin reja, ambas de madera. En diálogo informal con asociados de las décadas del setenta y ochenta, se recuerda la figura de don Jesús Ardila, encargado de recibir los aportes y de gestionar los servicios funerarios. Don Jesús, obrero jubilado de la textilera Tejicóndor, había ocupado la secretaría de la junta por varios períodos y permanecía casi de tiempo completo en la sede. Eso fue entre finales de la década del setenta y principios de 1980. Asimismo, se mencionaron las primeras mujeres asociadas que llegaron a la junta directiva. Se trataba de Lucila Vélez, secretaria de la junta en la década de 1950; Gladis Madrid, que ocupó el mismo cargo en 1984, y la primera presidenta de la junta directiva, Leidy Galeano, iniciando el siglo XX. Hoy de nuevo la mutual cuenta con una mujer presidenta, la señora Diana Patricia Ruiz, además de la vicepresidenta Claudia Mona y la secretaria Gloria Angélica Pabón, conforman la mesa directiva. La gerencia de la asociación también se encuentra en manos femeninas con la doctora Jannet Cecilia Marín Atehortúa, que lidera con la junta directiva proyectos de crecimiento y posicionamiento de la mutual en el ámbito regional y nacional. Después del estancamiento locativo vino una ampliación rápida y visionaria, la compra y construcción de predios, la prestación de nuevos servicios que antes se contrataban como tanatopraxia, sala de velación, servicios médicos y odontológicos, entre otros, y la llegada a San Antonio de Prado, después de comprar una cómoda sede, descentralizando servicios y ofreciendo una mayor cobertura. La pequeña mutual multiplicó sus asociados y su poder económico, necesitando de un personal capacitado para continuar su crecimiento; el voluntariado es remplazado lentamente hasta casi desaparecer. La última década del siglo veinte presentó problemas graves de convivencia entre líderes mutualistas de relevo, generaron una profunda crisis, estando a punto de acabar con la empresa solidaria: demandas, impugnaciones, revocatorias, tráfico de influencias, incumplimiento con las normas estatales, violencia física y verbal. Sin embargo, la mutual fue superando esas dificultades y renació como el ave fénix, hasta depurarse y continuar su marcha ascendente cumpliendo el mandato de su visión.

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Hoy por ti, mañana por mí - Historia de la mutual de Playa Rica Principio administrativo Tanto los fundadores como los primeros directivos tenían clara la necesidad de crecer en número de asociados. Defendiendo implícitamente el principio mutualista en mención, necesitaron prepararse y gestionaron para lograr el reconocimiento legal por parte del Estado. Con la personería jurídica que se obtuvo en el mes de junio de 1960, se avanzó en el mencionado principio y se resuelvió la inconformidad de la influyente iglesia católica con la ilegalidad de la mutual, iglesia acostumbrada a manejar a su antojo la vida privada de sus fieles, desde el nacimiento, pasando por el matrimonio hasta la muerte, se sentía desautorizada con la ejecución de la idea comunitaria de fundar “la sociedad”, como es llamada todavía por asociados muy ancianos, que garantizaba de ese modo la ayuda mutua en caso de muerte. La gestión de legalización y reconocimiento de la personería jurídica fue liderada por el presidente de la junta, el ya mencionado Antonio José Ayala. Entre los logros de la mutual, en trece lustros de vida, se cuentan aspectos cualitativos de gran importancia, como el interés de sus asociados por la cultura de la previsión. Después de aprobado en el Congreso de la República el Decreto 1480 de 1989, la mutual no solo cambia de nombre por el de Asociación Mutual Playa Rica, sino que también abrió la puerta a la diversificación de sus servicios (capítulo VI, artículo 43 del Decreto en mención) para la satisfacción de otras necesidades. Ya no es solo lo exequial, donde se mejora la oferta en este servicio, con plan familiar, plan mascotas, repatriación, múltiples salas de velación en diferentes sitios y unidad de duelo. Además, se inicia la prestación de servicios en salud hasta conformar en 2008 la IPS de primer nivel con odontología, ortodoncia, medicina general, optometría, ecografía, laboratorio clínico, ecografías, psicología y droguería. Y se llega recientemente a la conformación del departamento de ahorro y crédito, con una amplia oferta de servicios llamados credifácil, crediinvierte, crediempleado, credisalud, crediturismo, credieducación, credisoat y préstamo para negocio. Además de propiciar el ahorro programado de 103


Jorge Morales sus asociados con Naviampri, donde se guarda una pequeña cantidad de dinero durante todo el año para disfrutarla en navidad (Artículo 46 de la ley en mención). Las prácticas democráticas en el mutualismo representan una de las condiciones principales de su existencia, al plantearse la asociación voluntaria de un grupo de personas, se sitúan los asociados en pie de igualdad, con los mismos derechos y deberes, obligando a la búsqueda de consensos. En los tiempos de la fundación y varias décadas después, la carta de navegación de la mutual del barrio Playa Rica de Itagüí se definía directamente, por mayoría en la asamblea de asociados. Pero al crecer el número de coligados y ante la imposibilidad de reunirlos a todos se optó por la elección de delegados; esta innovación se utiliza a partir de 1982. En 1967 se empezó a implementar el sistema de planchas para nombrar la junta directiva. Años después, en 1990, se conforma la Junta de Control Social, como órgano de vigilancia y se nombra la primera de ellas, propiciando un manejo más trasparente y democrático en las decisiones mutualistas y como intermediario entre los asociados y la parte administrativa y junta directiva de la asociación. La capacitación en mutualismo es un deber para los nuevos delegados elegidos en la mutual Playa Rica, realizar un curso sobre el tema al momento de iniciar sus labores y periódicamente se citan a capacitaciones, además una delegación de directivos y delegados participan activamente en el foro mutualista que se realiza en Medellín cada año. También directivos de la mutual han viajado en pasantías a otros países, conociendo experiencias de naciones como Argentina que nos superan en el desarrollo de su mutualismo. Los avances han sido lentos pero seguros. Hoy se espera con gran expectativa la aprobación en el Congreso de la República de la ley mutualista, la que permitirá un impulso mayor al mutualismo nacional y en particular a la Asociación Mutual fundada por 26 sencillos empren-

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Hoy por ti, mañana por mí - Historia de la mutual de Playa Rica dedores, en el año 1955. El moderno edificio ubicado en el barrio Playa Rica de Itagüí es un monumento a la tenacidad de los fundadores, directivos, delegados, asociados y administradores en 65 años de existencia. Además, punto de referencia de la comunidad y motivo de orgullo para los hijos y nietos de los mutualistas. Hoy queda pendiente crecer mucho más, en múltiples municipalidades e incursionar en vivienda y educación para entrar en otras experiencias exitosas ya ejercitadas por mutuales pioneras en dichos temas.

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Jorge Morales

Bibliografía

Mutualismo, exclusión y seguridad social en el Valle de Aburrá. Olga Lucía Arboleda A. y Hernando Zabala S. Edición Fondo Editorial Fundación Universitaria Luis Amigó. Medellín, 2009, p. 174. La nueva Agenda del Mutualismo Colombiano. FEDEMUTUALES, Impresión y diagramación Cooperativa de Trabajo Asociado de impresores de Artes Gráficas de Antioquia. Medellín, 2010, p. 216. Empresas Solidarias y Asociativas. MUTUALISMO: Una opción para el desarrollo popular. Azucena Vélez R. y Julio C. Montoya M. Editorial Fondo Editorial Cooperativo - Cooimpresos. Medellín, 2001, p. 234. Revista Asociación Mutual Playa Rica AMPRI, 50 años. 11 de abril 1955 - 11 de abril 2005. Colección de revistas AMPRI 2010 a 2019. Asociación Mutual Playa Rica. Decreto número 1480 de 1989. Gobierno de Virgilio Barco. Publicidad general de los servicios de la Asociación Mutual Playa Rica. Entrevista realizada a la señora Ofelia Ayala el día 8 de octubre del 2019. 106


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