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Cachapoal (Poemario)

CĂŠsar Palominos


POEMA I Mis versos, las palabras, la poesía, brotaron bajo un sol abrazador. Enero 17, domingo de siesta y vino. San Guido llenó de nenúfares El inmóvil estero que me bautizaba. Sacramentaron mi piel las aguas de mi tierra. Reposó mi cuerpo en ramas perennes de abedules y peumos.

De niño respiraba el aire colmado de tierra, de campos, de ríos. De aves fatuas y cantoras, cuantos pájaros cuantas tordos, taguas y patos Cuanta belleza de loicas, garzas y zorzales. Fui un niño de aves y plantas y árboles y aguas. Los uniformes aún gobernaban, pero las muertes bullían, Las almas gritaban y pululaban en pena Esperaban sepulturas y lapidas de justicia y paz.


POEMA II Y un día la sonrisa de mis ojos vuelve a llenar de flores los áridos desiertos... Y tu alma vuelve a surgir de espesos pantanos de pena y dolor. La poesía... que parecía muerta e inútil renace como una catarata de algarabía e ilusión. El vocabulario recita en todas partes, brota de los rincones, me persiguen y me visitan con hermosas canciones de gesta e himnos de amor.

La piel... que recibió azotes de rayos impetuosos se transforma en una suave porcelana que brilla en ocasos de luna y se posa sobre las crestas de suaves olas de mar. Todo vuelve a su lugar, todo se distingue mejor,

se desatan las fétidas mordazas que auto flagelaban el corazón. Retornan las cosas que perdí

Y abrazo para siempre a quienes nunca se fueron.


POEMA III Nací bajo un naranjal de enero, brotaron de mi alma infinitos rosales botones azulados, de días de lluvia bermellones y rubíes para la carne hambrienta nevados y anaranjados para la mesa y los amigos. Los verdes perennes fueron la sangre de mi sangre. Y sólo uno fue jazmín, fue brillante y ámbar fue raíz y brote fue estambre polinizador. Fuiste tú o quizás soy yo. Lo cierto es que perdura inmutable Cómo los días que se persiguen constantes Cómo cada primavera venciendo inviernos.


Cachapoal