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Beata InĂŠs de BenigĂĄnim

Revista no. 129 / 2018 1


La Devoción a la Beata Inés

Para nosotros, los que tenemos las raíces en este pueblo glorioso de Benigánim, la Beata Inés es alguien cercano y entrañable. Desde que tenemos uso de razón y aún antes, nuestra Beata es alguien de la familia, porque ya nuestros padres nos inculcaron esta presencia benéfica y protectora. De pequeño, esperaba con gozo, el 21 de enero; me fascinaba la “foguerá” (hoguera,) las luces que bajaban de los pequeños campanarios de la Iglesia hasta los balcones del “real”, la representación de milagros, la procesión con sus calles adornadas, y me atraía el misterio que rodeaba esa Iglesia de la Beata, con presencias invisibles, que me remitían a Dios. Y todo ello alrededor de la Beata. Y es que la sentimos muy nuestra. La sentimos muy cerca y la invocamos frecuentemente a lo largo del día, cuando tenemos alguna necesidad o algún problema, cuando nos visita la enfermedad, o cuando la vida se nos hace cuesta arriba, y decimos: “Ayúdame, socórreme, intercede por mi Beata Inés”. También cuando sentimos gozo, bienestar o paz, decimos “Gracias Beata Inés”. Como que camina con nosotros, está a nuestro lado, y muchas personas incluso la han visto con sus ojos en momentos de extrema crudeza. ¿De dónde proviene ese atractivo que ejerce sobre nosotros? Pues justamente de la sencillez y humildad de corazón que la Beata Inés tenía, y que desde sus pocas letras, encarnó y vivió como nadie las palabras de Jesús: “Te doy gracias, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla”. Por eso su cometido último es llevarnos a Dios a nosotros que le tenemos una inmensa devoción. Siempre la devoción a los santos debe acercarnos a Dios, para experimentar en nosotros el amor de Dios, que nos ama entrañablemente, que cada día nos restaura, nos perdona y nos da la capacidad para seguirle. Y es que el Señor, a pesar de nuestras limitaciones se fía de nosotros y nos hace capaces. La Beata Inés, también era consciente de sus limitaciones, y podría decir con San Pablo: “Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan grande procede de Dios y no de nosotros mismos” Con la Beata y como la Beata, caminemos confiadamente hacia Dios, dándole gracias por sus múltiples beneficios, alabándole por su inmensa gran2


deza y por su providencia amorosa, pidiéndole perdón por no estar muchas veces a la altura del don recibido, e intercediendo y suplicando a favor de los hermanos. Como ella y con ella miremos al Señor. Escribo esto en el corazón de la Cuaresma, por eso contemplando al Señor en la cruz, le pedimos que plasme en nosotros sus sentimientos y actitudes. Propongo tres actitudes o tres virtudes, que nos ayuden a vivir hoy el seguimiento de Cristo, de la mano de la Beata Inés, pues ella las vivió plenamente. La primera es la humildad, de la que nuestra Beata es una maestra. Y ello, porque nuestro Dios es humilde. Es un Dios que se vacía y abaja, hasta hacerse uno de nosotros por el misterio de la Encarnación. Se hace así frágil y pequeño y viene a nosotros desde abajo y desde adentro. Se identifica con los humildes y sufrientes del mundo, carga con nuestros agobios y se hace cargo de todos sus hijos. Como la Beata Inés, nosotros somos discípulos que queremos seguir al Maestro, y tener como El, un corazón manso y humilde, que sabe decir una palabra de aliento, mostrar un gesto fraterno, que sabe acompañar y escuchar al otro, y que sabe captar la necesidad donde se encuentra. Tu y yo somos esos discípulos, y viviendo de este modo al final de la jornada diremos: “somos unos pobres siervos del Señor, hemos hecho lo que teníamos que hacer”... La segunda es la paciencia. La Beata contemplaba frecuentemente a Jesús en la cruz, clavado y esperando siempre, lo que nos lleva a mirar a un Cristo paciente. La paciencia de Dios es nuestra salvación, y son nuestras impaciencias las que obstaculizan la acción de Dios en nosotros y en nuestros hermanos. En primer lugar paciencia con nosotros mismos, porque muchas veces parece que no avanzamos, o que siempre caemos del mismo lado, tropezando en la misma piedra. La clave está en algo tan sencillo como dejarse modelar por el Señor, como hizo nuestra Beata, conscientes de nuestras limitaciones. Paciencia también con nuestros hermanos, especialmente con los que más cerca tenemos, familia, amigos, compañeros en el trabajo o en otros ámbitos, y ello, porque si Dios me acoge a mi cada día, a mi que soy un pecador y tengo múltiples fallos y deficiencias, ¿cómo no acoger a los demás hijos del mismo Padre Dios? Y paciencia a la hora de querer ver los frutos de nuestros desvelos y trabajos especialmente los padres respecto a los hijos. No3


sotros, y especialmente los padres y madres sembramos, otras veces regamos lo que otros sembraron, pero el que hace crecer y da consistencia es el Señor. Dios tiene sus tiempos para cada uno y encontrará la grieta o el resquicio para hacerse presente en cada corazón cuando El quiera. La tercera es la misericordia. Es necesaria acogerla en nuestro corazón, puesto que es don y gracia de Dios, y ofrecerla siempre a los hermanos. Lo que se nos da en gratuidad, lo damos gratis. La Beata Inés era sensible y con gran ternura. Recuerden episodios de su vida, como por ejemplo cuando, cual otro Cirineo, ayuda al Señor a llevar la cruz, o cuando se compadece del peregrino, o cuando ayuda a sacar las almas del purgatorio etc. Tiene entrañas compasivas y es capaz de ponerse en lugar del otro. Se sintió nuestra Beata mirada con infinito amor, el mismo amor con que el Señor nos mira hoy a nosotros. Como ella estamos llamados a mostrar el rostro misericordioso de Dios, para generar en las personas con que nos encontremos, y en nuestro entorno, consuelo y esperanza, necesarias en un mundo tan maltrecho como el nuestro. Estas tres actitudes o virtudes en nuestra vida cristiana, creo que necesitan para su crecimiento, de una oración continua, en el sentido en que la define San Juan de la Cruz, como advertencia del Dios presente (en mi), es decir, apertura al misterio de Dios, que cada día sale a mi encuentro. Vamos a celebrar el Misterio Pascual, la Muerte y Resurrección del Señor. Permanezcamos al pie de la cruz con la Virgen Madre. Es en ese lugar como se nos dio a María, como Madre, Maestra, y también como confidente a cuyo amparo nos acogemos. También estaremos con Ella en el gozo de Cristo resucitado, y en la espera pentecostal del Espíritu Santo. Que ella y nuestra querida Beata Inés, nos ayuden a seguir a su Hijo, con ilusión, esfuerzo y renovado empeño cada día. Amén.

D. Antonio Pla, Presbítero. 4


Historia para niños

1 MANDAMIENTO: “AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS” María era una niña muy alegre, obediente y dedicada a los estudios. De pequeña, con sus padres, ya frecuentaba la Iglesia todos los domingos. Le gustaba mucho participar en los encuentros de catequesis que acontecían todos los sábados por la tarde. Cierto día, después de oír la explicación sobre el 1 mandamiento: -“Amar a Dios sobre todas las cosas”-, la catequista encargó una tarea para cada uno de su grupo. Tenían que buscar imágenes que ayudasen a comprender el tema. Podían también escribir alguna frase sobre la imagen. María siempre compartía con sus padres todo lo que hacía en la catequesis. Así que llena de entusiasmo les enseñó tres imágenes que había encontrado: -Mirad, aquí está la tarea de esta semana. Me encantó esta foto: es una familia que está rezando el Padre Nuestro antes de comer, con las manos unidas. La frase que escribí es ésta: Amar a Dios es: ser familia unida que agradece la vida. Hay otra foto…Me quedé impresionada con esta niña, que se llamaba Josefa y vivía en Benigánim. Con 5 cinco años, ya rezaba el rosario de rodillas, con los bracitos extendidos en forma de cruz. Una noche que se había acostado sin hacer las oraciones de costumbre, se despertó a media noche y se puso inmediatamente a rezar con profundo amor. La frase que escribí para esta imagen es: Amar a Dios es: rezar con el corazón. La otra foto es una joven que cuida de su madre que es ciega. La frase que escribí es ésta: Amar a Dios es: amar al prójimo. La madre de María se quedó admirada con el trabajo de la niña y con mucha satisfacción le dijo: ¡Muy bien! Eres una niña inteligente y lista. ¡Qué alegría tener una hija tan buena! El padre de María también se quedó contentísimo y le dijo: María, mi pequeña… ¡Qué Dios encuentre siempre el primer lugar en tu 5


corazón!… ¡Has comprendido de verdad, el significado de Amar a Dios sobre todas las cosas…! Gracias, mis queridos padres…Tengo ganas que llegue el sábado para compartir con mis amigos de catequesis esta tarea…Bueno, ahora… dejadme daros un beso muy grande… Texto: Hna Fabiana S.D.A (Agustina Descalza) Dibujo: Pablo Sempere Morant

Casa recuerdos Beata Inés

La Casa Recuerdos de la Beata Inés abre al público las mañanas del segundo y cuarto domingo de cada mes. Desde que fue inaugurada en septiembre de 2017 se estima que ya son casi mil los devotos de la Beata de toda Valencia que la han visitado. Los peregrinos disfrutan de una visita guiada por el recorrido de la exposición, compuesta de piezas históricas que pertenecieron a la Beata Inés. Como las instalaciones se ubican en una Casa de oración también llegan grupos religiosos que además de visitar la Casa Recuerdos realizan jornadas de retiros espirituales. Todos señalan que es una experiencia digna de ser vivida y que les permite acercarse más a la Beata y sentir la cercanía de su inefable protección. ¡Anímate!

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El fervor eucarístico 2 PARTE ¡ALABADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO! Así se saludan las Agustinas Descalzas, con esta alabanza que San Juan de Ribera puso en los labios de sus monjas. Así también saludaba la Beata Inés y lo hacía con tal fuego en sus palabras que bien se entendía como la llama del amor de Dios la abrasaba.

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El Sacramento Eucarístico, que ha de ser el centro de la vida de todo cristiano, fue verdaderamente el centro de la vida de sor Josefa de Santa Inés. Algunos hechos biográficos de la Beata nos ayudan a entender la importancia de la Eucaristía en su espiritualidad. Ya en el amanecer de su vida, cuando muy joven se le inspira su vocación contemplativa, ésta viene de la mano de dos apariciones de Jesucristo. La segunda de las visiones acontece cuando la joven Josefa recibía la sagrada Comunión y Jesucristo se le representa desde la Hostia consagrada. Se expresa así, para ella y para nosotros, la presencia real de Jesús en la Eucaristía. No hay espacio suficiente para profundizar aquí sobre la relación directa entre su devoción eucarística y la fertilidad de su vida espiritual, pero bien podemos señalar que la primera alimentaba a la segunda. La santa Madre Teresa de Jesús recibía muchas de sus gracias espirituales tras la Comunión, asimismo en la vida de nuestra Beata muchos de sus grandes éxtasis le sobrevenían en el coro o ante el sagrario, así como durante la Eucaristía. Al igual que la santa de Ávila tenía la Beata Inés permiso de sus confesores de comulgar todos los días, práctica poco común en su tiempo, y no debemos dudar que la frecuencia con que recibía la Comunión era el principal alimento que hizo florecer en ella la intensidad de su relación con Dios, y la fuerza para llevar a término obras heroicas que dieran testimonio del Creador. Dice la referida santa Teresa, en su obra Las Moradas, la poca seguridad que podemos tener mientras se vive en este destierro, entendemos poca seguridad de mantenernos unidos a Dios. Inés y Teresa, dos mujeres tan unidas a su criador, lo supieron bien y puede ser que por ello viesen en el Pan Eucarístico la voluntad de Dios de permanecer junto a nosotros, de tenerlo en cuerpo y sangre. Quiso la Beata antes de morir recibir la Eucaristía, les pidió a las monjas que le llevasen a su Esposo. Fue su última voluntad antes de tan importante paso. Por su vida espiritual sus almas fueron morada de Dios y por la Comunión Eucarística también su cuerpo. Así debe ser para nosotros. Es posible que sea una expresión de la gran dignidad que tenemos los hombres el que Dios nos haya constituido en morada suya. Javier Herrero Llario 8


“Que piedra necesito mover para ser libre?” “Te exaltaré, Señor, porque me levantaste. Porque no dejaste que mis enemigos se burlaran de mí. Señor, mi Dios, te pedí ayuda y me sanaste. Tú, Señor, me sacaste del sepulcro; me hiciste revivir de entre los muertos”. (Salmo 30,1-4)


Elprocesodelasanacióninteriorempiezacuandoelhombredescubre sus enfermedades espirituales y busca concretamente el camino de la verdadera y única libertad. Solo Dios puede tocar nuestras llagas y hacer cicatrizar con el tiempo los dolores del pasado, las dificultades del momento presente y las ansiedades del futuro: “Por sus heridas fuimos sanados” (Isaías 53,5). Existen muchas situaciones mal resueltas en nuestras vidas que acaban transformándose en piedras de tropiezo. Estas piedras pueden sofocar, aprisionar y esconder lo que somos o más aún, impedirnos vivir como personas felices. Si perdemos el sentido de la vida, el corazón se enfría y pasamos a reaccionar como una piedra dura, rígida, insensible; capaz de hacer daño a los demás. Hay que poner mucha fuerza de voluntad para mover todas estas piedras de nuestro interior: “¿Que piedra necesito mover para ser libre?” ¿El mal humor, la falta de perdón, la indiferencia, la pereza, la envidia, la amargura, la rabia, la desesperanza, la falta de caridad? En fin, … el pecado, que esclaviza, que ciega, que enmudece, que ensordece. El hombre no puede ser un sepulcro blanqueado: por dentro está podrido y por fuera aparenta una falsa imagen de belleza. Si buscamos la Verdad que es Cristo encontraremos la verdad de lo que podemos ser, aceptando y asimilando nuestra propia historia de vida. Aquí se encuentra el más profundo significado del Misterio de la Resurrección. La piedra del sepulcro fue removida porque la muerte no tenía poder sobre Jesús: la piedra angular, la piedra edificante, la piedra preciosa…La piedra fue removida para hacernos comprender que Dios no está muerto…La piedra fue removida porque la última palabra, es la vida: la vida nueva, la vida eterna. Por eso, no tengamos miedo de salir de nuestro escondrijo y de buscar la novedad que está en el Amor. Cuánto más libres, más felices seremos…

Hna. Fabiana S.D.A (Agustina Descalza)

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Gracias y favores

-Saliendo de la Eucaristía me encontré con una amiga que estaba un poco triste, tenía que ir al médico porque le había salido un bulto en la garganta y crecía con rapidez. Le dije unas palabras de ánimo y le pregunté si tenía una Virgen chiquitina que la cogiera de la mano y no la soltara. El día que fue al médico encendí un cirio a la imagen del Corazón de Jesús y a la Virgen de Guadalupe, que cuidaran de ella. Arreglando el bolso cayó al suelo una tarjeta, me di cuenta que era un calendario del 2016, pensé romperlo pero al darle la vuelta vi que era la Beata Inés,¡ no puedo romper la Beata Inés! entonces la apoyé en el cirio y le dije: Beata Inés, haz lo que puedas. Me llamó y me dijo: Chelo los médicos no han encontrado nada, no me han pinchado, estaban nerviosos porque no sabían qué hacer, porque lo que había ya no estaba. Así quedó la cosa. Consuelo Navarro. Alcasser (Valencia) -Me quedé sin poder andar ni ponerme en pie. Me aclamé a la Beata Inés con tanta fe que el día de Corpus, en casa de mi hijo Marcelino, bajé las escaleras, subí al coche y subí también las escaleras de la Iglesia de San Miguel Arcángel, hasta llegar al sagrario, y después lo mismo. Así que eso para mí fue una gracia muy grande de la Beata. Pilar Reig Pascual. Agres (Alicante) -En agosto de este año pasado me vi un bulto en la clavícula derecha bajo del cuello. Lo que parecía ser algo sin importancia a medida que me iban haciendo pruebas , pasó a ser un tumor maligno , un fibrosarcoma en el músculo pectoral alto. Para su diagnóstico final tuvieron que hacerme una operación el día 11 de octubre. Del resultado de la anatomía patológica resultó que los bordes que quedaron en mi músculo seguían afectados por células malignas con lo que se me avisó que debían hacer de inmediato una segunda operación que se realizó el 31 de octubre. El problema de este tipo de tumores es que no tienen ningún tratamiento por ser resistentes a la quimioterapia y a la radioterapia, por lo que era fundamental dejar la zona bien limpia. En todo momento y tanto mi familia como yo hemos estado rezando a la beata que incluso entró conmigo al quirófano y el resultado es que tan solo han pasado tres meses y estoy completamente limpia de células malignas. El día 21 de enero fui con mi marido por primera vez a Benigánim a la procesión y a dar gracias por la ayuda que sin duda me ha prestado la beatita, como la llama mi madre. Esto es lo que le puedo contar...Estoy feliz y agradecida y con 58 años espero poder disfrutar de una vida feliz junto a los míos. Ana Carmen Corró Tormo. (Castellón de la Plana).

PETICIONES:

Por la familia para que nos proteja. Elisa Miguel Sanchis. Quart de Poblet (Valencia) Por favor ayuda a mi hija para que apruebe la oposición. Gracias. Fanny Almudever Corramé. Catarroja (Valencia) M Carmen Mangraner. (Almusafes) Hijas de la Caridad. (Albaida) María Roy (Alboraya) Isabel y Vicente Taballos (Alcira) Varios devotos (Alcorisa)Varios devotos/tas (Benigánim). 11


Yo no deseo otra cosa

sino servir y amar a Dios. Beata Inés

SE ACEPTAN INTENCIONES DE MISA ES64 2038 6115 1830 0007 9200 M.M Agustinas Descalzas Monasterio la Purísima, San José y Beata Inés c/ Leonor Ortiz , 4 Benigánim 46830 Valencia Teléfono: 962 92 02 94 WWW.BEATAINESBENIGANIM.COM info@beatainesbeniganim.com

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Revista beata inés no. 129  

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