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Índice

08

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COREANO 한국어

INGLÉS ENGLISH

08 KIM EON

12 18 20 24 26 30 34 56

AMEERAH ARJANEE D. A. POWELL JOCELYN SAIDENBERG FRANK LIMA GEORGE OPPEN OCEAN VOUNG ROBIN MYERS GEORGE ORWELL

70

78

JAPONÉS 日本語

LATÍN LINGUA LATINA

70 HIROMI ITÓ

78 MARCO VALERIO MARCIAL


86

98

PORTUGUÉS PORTUGUÊS

RUMANO ROMÂNĂ

86 ANGÉLICA FREITAS 89 MATILDE CAMPILHO

98 ION MINULESCO

112 118 SAMI SÁMEGIELLA

DE LA TRADUCCIÓN

112 NILLAS HOLMBERG 114 INGER-MARI AIKO

118 ALFONSO REYES


Editorial Director Amado Jazael Peña Broissin Edición y Diseño José Antonio Nill González Colaboradores Javier Ahumada Alejandro Albarrán Daniela Camacho Jesús Carmona Robles Roxana Crisólogo Roberto Culebro Beatriz Estrada Zoila Forss Lorena Huitrón Vázquez Nicoleta Llie Daniela Malpica Cesar A. Navarrete Vázquez Óscar de Pablo Eduardo Padilla Ramón Peralta Brianda Pineda Melgarejo José Rico Yasmín Rojas Ezequiel Zaidenwerg Arte y fotografías Valentina Álvarez Eme de Armario Enero y Abril Tumblr Canon Accidental Tacuba 20, Col. Adalberto Tejeda Xalapa, Veracruz 91070

canon accidental


REVISTA DE TRADUCCIÓN SOBRE ARTE CONTEMPORÁNEO Canon Accidental’s magazine Bomba H will be a place for editorial advances and external collaborations of translations about contemporary art (essay, interviews, poetry, etc.), as well as the trade of translation.

Bomba H, la revista de Canon Accidental, será un lugar para adelantos editoriales y colaboraciones externas de traducciones de arte contemporáneo (ensayo, entrevistas, poesía, etc.), así como del oficio de traducir.

Communication and understanding between nations, between individuals, cannot be achieved without a mediation that implies a high degree of empathy, as well as knowledge, in this case, of language and culture. We have decided to name our magazine H Bomb with the intention of subverting the term weapon of mass destruction for that of massive construction. Translation seems an indispensable resource for this purpose, because it proposes a dialogue between cultures by spreading texts (in the broad sense of the word) of other latitudes and times, establishing in this way, bonding links. The translator imagines itself an author, imagines itself an Other.

La comunicación y entendimiento entre los pueblos, entre los individuos, no puede lograrse sin una mediación que implica un alto grado de empatía, así como de conocimiento, en este caso, de la lengua y la cultura. Hemos decidido nombrar a nuestra revista Bomba H con la intención de subvertir el término arma de destrucción masiva por construcción masiva. La traducción se antoja un recurso indispensable para este fin, ya que propone el diálogo entre culturas al darle circulación a textos (en el sentido extenso de la palabra) de otras latitudes y tiempos, estableciendo, a su vez, vínculos afectivos. El traductor se imagina autor, se imagina Otro.


KIM EON


COREANO 한국어


Escribamos una Novela Kim Eon (1973) nació en Busan e hizo su debut literario en 1998. Sus libros de poesía incluyen La Tumba que Respira (2003), El Gigante (2005), y Escribamos una Novela (2009). Su poesía propone una exploración extrema del lenguaje; su travesía poética es simbolizada por un gigante que cuestiona las formas de la poesía. En sus experimentos, la poesía es un arreglo de palabras que esperan un cierto suceso, un encuentro incidental. En cierta forma, el poeta busca tejer relaciones secretas con el mundo y con los lectores, en vez de negar las posibilidades de una comunicación.

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COREANO

Por Kim Eon Versión de Eduardo Padilla

N

o hagas demasiado larga la novela. No hagas demasiado corta la novela. Termina la novela en el momento indicado, cuando comience a aburrir. No en las páginas de papel cuadriculado del manuscrito sino en las páginas psicológicas. Con el giro, un poco aburrido, un poco enigmático, y una historia que se lea en cualquier tiempo. No una historia fiel a cualquier pregunta. Con su interior distraído a cualquier respuesta. Encuentra ese tipo de héroe. Forja de senderos y audición adentro. Detén la ceremonia de premios en el momento de pisar la alfombra roja. Graba otra película si necesitas más palabras. No grabes una película si necesitas más premios. Escribe un poema después de que vuelvas. Escribe una novela totalmente antipoética. Pon un enunciado significativo donde a nadie le importe si está o no está. Las palabras necesitan ser aumentadas un poco, o aisladas. Sé un punto que suelta lágrimas aun cuando está solo. Desprecia un poco a los otros signos, beban un poco y luego duerman juntos. ¿Bien? ¡Bien! Reserva un buen lugar para que una pareja cansada de este tipo de conversaciones salga. ¿Qué otro mejor lugar que la cama? No te preocupes por dónde quitarte los pantalones y fajarte la camisa y volverte a poner la ropa interior si no es en un baño. La gente está haciendo el lugar. El lugar toma el lugar de la gente. El espacio entraría a un ser humano y luego se secaría lentamente. Entiende al sujeto romántico que conserva su nostalgia por un pueblo natal completamente drenado y ponte de su lado y luego guarda tu distancia. Retén el interior

de un hombre taciturno con una palabra. Conserva el corte de pelo habitual de aquellos que conociste en el hospital, asilo o albergue. Casi no necesitan consejo. Al mezclarlo con este tipo de consejo, bájale. Adapta la debilidad a las necesidades de un vendedor y enyésalo con ella. Enyesa el ano si insiste en acercarse. Si tose con fuerza, cambia la escena, mezclándola con la tos. Hacia un clima más seco. Completa un personaje revelando mi misofobia durante la conclusión cuando salga yo de lavarme las manos con la cara más sucia que antes y luego deja solo al personaje un rato más. Formula la próxima trama de una novela no terminada. Regresa a tu primera resolución y luego piérdete. O a un callejón. O describe a una bicicleta en movimiento como si fuera un tren, déjala pasar como si fuera una estación y duda de la motivación que sea tan común como un rompimiento. Anuncia de antemano. Publica un libro y si alguien pide fiesta de presentación manda tarjetas de invitación a personas que no sepan por qué las recibieron. Comienza a escribir la novela con el mensaje que hayas usado. Comienza el final de una película ahí y termínalo ahí. Sé el padre de tu amigo que malinterpreta y condena un relato desordenado más que cualquier otra persona. Inicia una conversación con el amigo del amigo y reconcíliate con él. Añade una escena de natural malentendido. Hacer que suceda una pelea a puño limpio tal vez sea innecesario pero no exageres la duración. Es demasiado dramático, así que piensa de nuevo en las cantidades. Para una próxima novela. 9


GEOR


RGE ORWELL

INGLÉS ENGLISH


Ameerah Arjanee

Ameerah Arjanee is studying for her last year of a liberal arts degree, with a focus on applied foreign languages and translation. She was an overall winner of the Foyle Young Poets Award in 2010 and was commended in 2011. She was also runner-up to the Elizabeth Bishop Prize in Verse in 2010 and one of the winners of the Dorothy Sargent Rosenberg Prize for Lyric Poetry in 2012. As a member of the creative writing club l’Atelier d’Ecriture in Mauritius.

Water

I do not know your name, only know that you are a small drop of water bearing an iota of life, and that we are the same, our shoulders momentarily blending into each other as we flow That knowledge is enough to move a river.

Agua

No conozco tu nombre sólo sé que eres una pequeña gota de agua sosteniendo un ápice de vida, y que nosotros somos lo mismo, nuestros hombros se mezclan momentáneamente uno en el otro mientras fluimos Ese conocimiento es suficiente para mover un río.

Versión al español: Brianda Pineda Melgarejo 12

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INGLÉS

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Home Sweet Home Ameerah Arjanee

I have never written of my country before. The stranger outside the postcard window. Schoolgirls in uniforms of pawpaw green, capitalist plum, walking the sunnysunnysunny streets, scaring me, those pretty, computerized fish. The faces of brothers on Indian motorbikes, with skin of rubbed ocean, each a tiny, shiny whirlpool. The streets of Rose-Hill smelled of green frying things, the sweetness of pink foam, plain skies and sugar cars. They honked at me as I was engulfed by the tidal wave a small society is. ‘Welcome to Paradise Island’ ‘Welcome to Paradise Island’ ‘Welcome to Paradise Island’ Paradise pickling me, over and over again. The God of small, cruel things. Indian spice; fake Chinese food, fake Chinese goods.

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INGLÉS

Multiculturalism. Open-mindedness. Let me take your picture: bleached straw hat in a museum; chemical pineapple balancing precariously in your exotic dancing-girl hand. Do not be what you are. Be a picture, a pretty, colourful, dead picture Sugar cars rush, melt in your heart, make you sick. You wished to unlearn swimming, to be a tortoise flying over the lace to somewhere, armed with a new language and an old accent. Island, beautiful moth of salt, lotus of coins, beach of childhood, you tortured me and I loved you, I love you to death and distance.

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Hogar Dulce Hogar Ameerah Arjanee

No había escrito antes sobre mi país. La extranjera fuera de la ventana de una tarjeta postal. Colegialas en uniforme verde papaya, ciruela capitalista, caminando las soleadassoleadassoleadas calles, asustándome, esos bellos, peces computarizados. Los rostros hermanos sobre motocicletas indias, con piel de océano frotado, cada tanto, en un remolino brillante. Las calles de Rose-Hill olían a cosas verdes fritas, la dulzura de espuma rosa, cielos despejados y carros de azúcar. Me tocaron como si estuviera envuelta por la marejada de una pequeña sociedad. ‘Bienvenidos a la Isla Paradisiaca’ ‘Bienvenidos a la Isla Paradisiaca’ ‘Bienvenidos a la Isla Paradisiaca’ El paraíso me ha curtido, una y otra vez. El Dios de las pequeñas, crueles cosas. Especias de la India; comida y falsos productos chinos. Multiculturalismo. Apertura Mental.

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INGLÉS

Déjame fotografiarte: un sombrero de paja decolorado en un museo; una piña química balanceándose precariamente en tu exótica mano de bailarina. No seas lo que eres. Sé una imagen una linda, colorida, imagen muerta Carros de azúcar se precipitan, derritiéndose en tu corazón, te enferman. Deseaste desaprender a nadar, para ser una tortuga volando sobre el encaje hacia otro sitio, armada con un nuevo lenguaje y un viejo acento. Isla, hermosa polilla de sal, loto de monedas, playa de la infancia, me torturaste y yo te amaba, te amo hasta la muerte y la distancia.

Versión al español: Brianda Pineda Melgarejo 17


CRÓNICO

Por D. A. POWELL

se alzaban sobre el valle, sus aguzados remolinos los mirlos de alas rojas se reunían vibrante arco su rápida, su zambullida contra el diáfano, contra el aire acotado la profesión de ausencia, de ausentarse, un remontarse al cielo y desaparecer el momento del vuelo: otra renuncia al movimiento de la tierra liebre, pato arlequín, mariposa cola de golondrina: creé en este refugio brillantes pétalos de adelfa blancos, rojos perímetros donde no debería haber perímetros he aquí otro de mi larga lista de apartes: ¿por qué no habré tenido nunca un reloj que adelantara? el aparato, que mide los minutos, es nuestra propia imagen la pérdida constante e igual la delicada, la volátil condición del amor, el cuerpo traicionero ese perturbador estado de creación y cómo hemos dañado– ¿no es uno buena lente para mirar a otro?: filtrar el cuerpo, filtrar la mente, filtrar la tierra resistente y acá con “resistente” me refiero a “que soporta” que aguanta la inconstancia del amante, el tratamiento lamentable el experimento, lo no probado y lo no verdadero, los últimos intentos por ponerse bien elige tu propia aventura: fallo farmacológico o fallo orgánico cambio climático catastrófico o algo parecido a lo que está matando a las abejas: devastación de la colonia se parece a nosotros más de lo que quisiéramos, este maravilloso retal áspero ¿y por qué necesito decir los sapos, el matorral, las nubes?– en una primavera de incomprensión, me complací en el ruido de los grillos e hizo mis delicias el sexo de cada estación, los resbalones en el musgo la bulliciosa compañía de los músicos, ese librero jovencito y tímido y las voces anónimas que instaban a vagar 18

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INGLÉS

a que las recogieran del crepúsculo en la linde del bosque hasta que las criaturas nocturnas asomaran sus ojos como lamparitas en la vidriera de un negocio olvidados, que apenas encienden el deseo del hogar de allí la carga del cuerpo, su campaña resoluta: seguí marchando y si la guerra no nos saca de la quietud, nada nos va a sacar sigo teniendo el mismo corazón desconcertado de siempre un poco más golpeado que antes, un poco menos de alegría porque percibo la pesada carga de vivir en esta esfera declinante al aire libre, enumeré mi lista de placeres: ramillete de lila, olor a pino gorriones que se bañan en una zanja de desagüe, su canción los pensamientos lujuriosos de la primavera mientras florecen las violetas amarillas y los cerezos forman sus primeros capullos completos las cuerdas tónicas a lo largo de las piernas y brazos de la juventud la juventud que se convierte en madurez, al madurar su carne y al volverse más blanda, menos inalcanzable, ciruela sonrojada con manchitas todos los días me equivoco –me olvidé de tomar unos remedios se me entregó un hombre, amablemente, y yo lo rechacé en una prolongada quietud, vi que la garza que no quería sobresaltar era evidentemente una bolsita blanca atrapada en las ramas de un árbol del amor no entendí que el deseo era una fuerza mortífera, hasta que– luz del sol, no me dejes todavía, aún no me harté de vos–– ni que, aunque ya es tarde, no podamos aún reconciliarnos si yo, el ser insignificante que soy, renuncio a todos los demás, cuántos más, en la misma medida, renuncian a este mundo luz, luz: no me abandones te canto esta canción y voy a cantar otra

Versión al español: Ezequiel Zaidenwerg 19


Infra , un epílogo (Fragmento) Por Jocelyn Saidenberg

10.5.14 equivalencia no es lo mismo que existencia o lo mismo vivir de ya puedes irte sacado a empujones de los arbustos hacia una superficie cuyo ángulo está moviéndose hacia ti & hacia tu muerte pero las polillas son las polillas se comen las cobijas de lana & vuelan alrededor de la luz del escritorio & ésas mismas nil igitur mors est ad nos1 tiernamente escoltan a la manada de morsas en vuelo un instante para caminar frente a una telaraña a lo largo del sendero del jardín & ahí dejada la araña a horcajadas el naufragio de lo que no puedo eludir que es ser uno mismo no poder ser dueño de uno mismo quien no puede adueñarse de simientes del yo de quien se es uno mismo ya no significa uno

1 “Nada es la muerte para nosotros”, Lucrecio, De rerum natura, iii, 830 [N. del T.].

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Versión al español: Lorena Huitrón Vázquez


INGLÉS

10.5.14 equivalence is not the same as existence or the same as living or you can go now flushed out from the shrubbery to a surface whose angle is moving toward you & your dying but the moths are the moths eating wool blankets & flying round the desk light one & the same ones nil igitur mors est ad nos tenderly to escort the walrus herd in flight a lapse to walk facing into a spider’s web along the garden path & left there the spider astride the shipwreck of what I can’t avoid that being oneself can’t be being self possessor of oneself who can’t own seeds of self whose being who oneself now can’t mean one

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Carnal

Related Poem Content Details By Jocelyn Saidenberg

I Without that, the river which was, a substrata is movement now. mermaid left behind flopping in the pipes. her sludge is the sewer where once they fished to watch the night sky blacken. that one, long lingering, now languishes in a cavernous underground source, fountain for none. Music of exhaust and darkening horizons, her hair begins to thin, nails soften, while she waits, a siren of light slow to diminish, wasting rescue. dogs at night are frequent. the scales that once cleaved to her flesh, her skin house shelter, now a day-glow phosphorescence, luminous filth, cleavage, radiating and filtered through her. boils begin to grow, round lumps spurting evanescence, a rainbow of industry, inviting those who come to visit to enjoy her paints, corporeal, images of what might be, a river now sewer then tomb, sanctions while poking her eyes out. no sensible heat. III She means to say or stubbornness as a means of resistance speaking about us and for us dread and ailments a celebrated day in liberating explosions of losses disparities and distances dispersed in errors mistaken detours mismade calculations faulty respirations. counter to the stream and in plumes. the pressure transgressed in hands. nor was there another road. trying to gather what is gone. first by pacing. then on her hands and knees with the measuring tape. she’s a period piece asking if. Seeking the response she is the question.

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Carnal

INGLÉS

(Fragmentos)

I Sin ése, sin ese río en que vivía, el subsuelo ahora se mueve. la sirena varada se arroja al drenaje. su suciedad es la alcantarilla donde una vez pescaban para mirar a la noche mancillarse. esa única, espigada sobreviviente, va muriendo en una fuente cavernosa, subterránea, bebedero de nadie. Bajo la música del oscuro horizonte gastado, su cabello adelgaza, sus uñas son más blandas, mientras ella espera, la sirena retrasa su disminución, el rescate parece inútil. la ronda de los perros es frecuente por la noche. las escamas que un día le incrustaban la piel, esa piel albergue, ahora es fosforescencia diurna, brilla de inmundicia, irradia y filtra en ella un canal de esa luz. le salen forúnculos, evanescentes escurren sus ronchas, arcoíris de impecable manufactura, invita a que vengan a contemplar la obra pintada en su cuerpo, imágenes de aquello que ahora es, un río ahora alcantarilla más tarde tumba, la condena mientras se pica los ojos. sin sensibilidad al calor. III Su intención o quizá es terquedad a modo de resistencia es hablar de nosotros para nosotros terror y enfermedad día de celebración en libres estallidos de pérdidas desiguales y distancias desvanecidas en errores desviación equivocada cálculos mal hechos sibilancia. a contracorriente y cubierta de plumas. la presión transgredida en las manos. no quedaba otro camino. intenta recuperar lo perdido. primero mide. sus manos y rodillas con la cinta métrica. ella es una reliquia meditabunda. al buscar la respuesta ella es la pregunta.

Versión al español: Lorena Huitrón Vázquez 23


eL

Bronx

By Frank Lima

I hate the Orient in the morning. The kisses are too slow, like breaking of smallpox and the women who have three tits struggle from one continent to another: Everything trembles in this building when the lovers fuck. They think they´re putting the salt back in the sand. And the tenants wonder about the dogs at dawn that rest like the wind on a gleaming taxi. Why should I leave this swamp? The showers are relentless, and the water is always hot, as hot as the three small closets that we have full of shoes worshipping the small clouds of underwear, the butterflies of smoke.

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eL

INGLÉS

Bronx

Odio el Oriente al amanecer. Los besos son tan lentos como los brotes de viruela y las mujeres de tres tetas, que torpes se desplazan de un continente a otro: Todo tiembla en este edificio cuando los amantes cogen. Creen que le están devolviendo la sal a la arena. Y los inquilinos se preguntan por los perros que al amanecer descansan como el viento en el destello del taxi. ¿Por qué habría de dejar este pantano? El agua de las regaderas es incesante, siempre está caliente, tan caliente como los tres armarios que tenemos repletos de zapatos y que loan a las pequeñas nubes de ropa íntima como mariposas de vapor.

Versión al español: Yasmín Rojas 25


5 2 1 POEMAS SOBRE LA POESÍA Por George Oppen

EL PEQUEÑO AGUJERO

El pequeño agujero en el ojo, como dijo Williams, el pequeño agujero

GESTO

El problema es: ¿cómo se sostiene una manzana a quién le gustan las manzanas y qué hacemos con la mugre? El problema es: ¿cómo en la mente se sostiene algo que él trata

de entender y cómo el vendedor muestra la baratija que trata de vender? El problema es cuándo no habrá cientos de poetas que confundan el estilo con ese gesto.

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nos ha expuesto desnudos al mundo y no se cerrará.

Ciego el mundo se asoma y componemos colores

y una sensación de hogar y están ellos ahí tan violentos y tan solos no pueden descansar.


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INGLÉS

PARUSÍA

Imposible dudar del mundo: puede ser visto y porque es irrevocable

ESTA TIERRA

Canta como un ave al cielo abierto, pero ningún ave es un hombre:

no puede entenderse, y creo que ese hecho es letal y que el hombre encontrará su catástrofe, su milenio de obsesión.

como la presión de la mano romana sobre su hombro, las certezas

el aire se mueve piedra sobre piedra, algo en equilibrio un momento, a tiempo puede el león

del lugar y el tiempo

acostarse en el bosque, menos fiero y solitario

lo mantuvieron, creo con el dolor y el terror casual del hierro y quizás no dejó ni la esperanza de la duda

que el mundo, el muro de aquellos cuyo futuro puede permanecer por siempre.

mientras nosotros la ganamos del hierro mismo y de la esperanza en la muerte. Así si un hombre viviese por siempre sobreviviría a la esperanza. Imagino un cielo abierto sobre el Getsemaní, seguramente fue este cielo.

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DE VIRGILIO

5

Yo, dice el halcón, yo:

La mente ha evolucionado demasiado si “la vida es la búsqueda de ventajas”. “¿Por orden de quién piensa la mente?” El arte tampoco es bueno para nosotros, salvo que el loco que persiste en su locura

nos rescate, reunidos en la esquina más angosta del triunfo humano. Parve puer… “Comienza, oh, jovencito, a nacer sobre quién no han sonreído sus padres ningún dios se cree digno de su mesa, ninguna diosa de su cama”.

Versión al español: Roberto Culebro 28

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INGLÉS

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/A MI FUTURO HIJO

A MI PADRE

OCEAN VOUNG

16.09.2016 Las estrellas no son hereditarias. Emily Dickinson Había una puerta & después una puerta en la mitad de un bosque. Mirá, mis ojos no son tus ojos. Me atravesás como una lluvia que se escucha desde otro país. Sí, tenés país. Algún día, lo van a encontrar buscando barcos desaparecidos… Una vez, me enamoré durante un choque de autos en cámara lenta. Parecíamos tan en paz, el cigarrillo que flotaba despedido de los labios de él cuando nuestras cabezas sacudidas hacia atrás golpearon contra el sueño & todo nos fue perdonado. Porque lo que escuchaste, o escucharás, es cierto: escribí una hora mejor en la página & me quedé mirando cómo el fuego la hacía retractarse. Siempre había algo que se estaba quemando.

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INGLÉS

¿Me entendés? Cerré la boca pero seguía sintiendo gusto a ceniza porque tenía los ojos bien abiertos. De los hombres, aprendí a elogiar el grosor de las paredes. De las mujeres, aprendí a elogiar. Si recibís mi cuerpo, dejalo. Si recibís cualquier cosa asegurate de no dejar huellas en la nieve. Sabé que nunca pude elegir en qué sentido se sucedían las estaciones. Que siempre era octubre en mi garganta & vos: todas las hojas negándose a la herrumbre. Rápido. ¿Ves cómo cambia la tiniebla roja? Eso quiere decir que yo te estoy tocando. Eso quiere decir que no estás solo, hasta cuando no lo estás. Si llegás antes que yo, si no pensás en nada & aparece mi cara ondeando como una bandera rasgada: volvé. Volvé a buscar el libro que dejé para nosotros, rellenado con todos los colores del cielo olvidados por los sepultureros. Usalo. Usalo para demostrar que las estrellas siempre han sido lo que sabíamos que eran: los orificios de salida de todas las palabras que no dieron en el blanco.

Versión al español: Ezequiel Zaidenwerg 31


ODISEO: EL REGRESO

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INGLÉS

OCEAN VOUNG 23.09.2016 Entró en mi habitación como un pastor salido de un Caravaggio. Lo único que queda de la frase es una línea de pelo negro encallada a mis pies. Cuando volvió del viento, me llamó con un bocado de grillos: el humo y el jazmín emanaban de su pelo. Esperé que la noche se disipara en décadas: antes de buscar sus manos. Entonces bailamos sin saberlo: mi sombra ahondaba la suya en la cogida. Afuera, el sol seguía saliendo. Uno de sus pétalos rojos cayó por la ventana: & se posó en la lengua de él. Yo traté de arrancárselo pero me detuvo mi propia cara, el espejo, sus grietas, los grillos, cada sílaba derramada.

Versión de Ezequiel Zaidenwerg 33


ROB MYERS Parte de esta selección es un adelanto del libro Amalgama / Conflations (Ediciones Antílope, 2017). Robin Myers es también autora de Lo demás, traducido por Ezequiel Zaidenwerg y publicado en España (Kriller71 Ediciones 2016) y en Argentina (Zindo & Gafuri, 2016).

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BIN

INGLÉS

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Conflations By Robin Myers

I find myself in good health. I find myself en route. I find myself impatient. I find myself in a city continually razed to the ground.

The house is always a new house, and the language is rarely my own. Even when I choose to speak, I am unready.

I find myself in the basement bathroom of a glass-paneled shopping mall. I find myself unable to tolerate even the idea of forgetting how you put your hands all over my face, how with all the skin of your hands you touch

*

all the skin of my face, like air.

Your fruits, your stones,

I find myself without a language here.

the stones of your fruit,

I find myself galled by the unevenness of the sidewalk between

your ruined forests,

what we do and do not do.

the forests of your ruin—

And where.

your desolation,

And how we stumble there.

your spindly horses, your wind,

And where are you?

your windows,

In which of the countless absurdities of intimacy,

your pickled roots,

by which I mean geography,

your improbable strawberries,

memory, airports, and air,

your bread stretched thin—

are you?

your bloody knuckles, your empty fountains,

*

your modest mountains, your abandoned tires,

The stripped hills

the remnants of your patience,

arch, exhale into where

the traffic of your grief—

the roads are going—

*

the sky wills them closer, but will refuse

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INGLÉS

to let them in.

your weary fires, your metal pipes,

The roads are thin,

your swollen figs,

tense remainders, scratched

your reddened eyes,

as by a nail on skin,

your insistence on being the first to go, or the last to stay—

as if to say, later

your garbage pits,

you will still remember

your pastry shells,

what I have done to you.

your laughter, your faith’s unfiltered cigarette—

*

your midnight funerals, your raging trucks,

Who are you that licks the salt from your fingers in the neighbor’s house? Who are you that sleeps through the gunshots? Who are you that refuses to translate what you spell on my back? Who are you that weeps while swearing at the policeman? Who are you that lets me leave the table with the rice still burning in the pan between us? * Your brooms, your bleach, your stubborn roofs, your squalling cats, the wild swerve of your gentleness, your generous contempt— your scarves, your sweat, the endless, dusty detours of your regret—

your rage, your breath when you sleep, your teeth on my neck, your masks, your lust— * We find ourselves making love, suddenly, having just been on the verge of doing something else, like going to the laundromat. Soon I find myself teetering on the edge of some precipice, at a great height, already shivering from what it will be like to arrive at the bottom—finding myself almost already shattered on impact, the shock already shock, the pain already pain, the joy already joy—and, trembling on the tiptoes of my breath, I find myself weeping, my face close to your face, your face suddenly resembling mine in bafflement only, begging you, almost demanding, “How do I join you?” *

your sandstorms of longing,

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The house is always a new house,

What will it take for the surfaces to soften?

and the curtains remain unhung,

For the edges to fracture?

and I sleep honestly, murkily, waking often

Will you be of any help to me?

and without any intuition of my distance from the ocean or the car crash on the freeway,

We drink from the lip of the bottle,

from the army base or the orchards,

spill foam in a negligible film across the table,

from anywhere cleaner or more devastated

shift against the wicker of the chairs,

or more drenched with bougainvillea

touch knees as our bones wait

or more clogged with clouds than here.

in their warm denim sheaths.

Slowly, it all returns to me: walls, corners, the huddle of shoes, a clumsy painting,

The lemons,

the anchor of my hips, the placid crater left

sliced across their bellies

by my skull when I sit upright.

and arranged in a little bowl,

I always stay where I am.

are the only proper violation of this long day.

*

*

All the talk is the talk of the broken world,

Your hands on my face,

but is it not perilously whole,

all the skin of your hands on all the skin of my face, like air.

the rupture barely held at bay?: the young men contorted and curled around the rungs of the heaving bus, the laden shelves, the pregnant planes, the pavement only a way to thicken the skin of the thing, the thing, the earring a mere adornment of the barrier, the graffiti simply a remark about the stone, the meniscus of the milk trying only to imitate the pan as it gets hotter on the stove. Where is the end?

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BOMBA H2

Your rusted cars, your shouted dreams, your uniforms, your burning trash, your almond sweets, your dust. Your trust. Your paling knees and calloused feet. Your knives, your veins, your barricades. Your mint,


INGLÉS

your tea, your weed with all the windows shut, your shuttered eyes, your poisoned dogs, your pomegranates and their jewels pulped into juice. The shudder of your coming like another kind of loss subsumed, another kind of unshared, unsparing, momentary grace.

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Amalgama Por Robin Myers

y me encuentro intranquila, aquí en una ciudad que se aniquila de tanto en tanto y hasta sus cimientos. Me encuentro aquí,

En cada casa soy una recién llegada y el idioma que se habla rara vez es el mío. Cuando al fin me decido a decir algo, siento que no estoy lista.

en el baño subterráneo de un centro comercial con techos de cristal, y me encuentro incapaz de concebir el olvido de esa manera tuya de colocar las manos sobre toda mi cara, y de tocar con toda la carne de las manos

*

toda la carne, toda, de mi cara, como la toca el aire.

Tus frutas y tus piedras, las piedras de tus frutas, tus bosques devastados y los bosques de tu devastación, tu desolación, tus caballos raquíticos, tu ventana y tu viento, tus frascos de conservas, tu pan como en elipse, tus fresas increíbles; tus discretos collados, tus neumáticos viejos, arrumbados, lo poco que quedó de tu paciencia, lo seco de tus fuentes, tus nudillos dolientes, tu dolencia, su tránsito.

Me encuentro aquí, privada de lenguaje. Me encuentro fastidiada por el pésimo estado de la acera, que va de todo aquello que hemos hecho a lo que no hemos hecho, y del dónde y el cómo del tropezón que nos trajo hasta aquí. Y tú, ¿dónde te encuentras, en cuál de todos esos, los posibles absurdos de la vida en común con los que nombro geografía y recuerdos, aeropuertos y aire? * Las colinas desnudas

*

se curvan exhalando

Me encuentro bien, me encuentro a plena marcha

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en el sentido de las carreteras;


INGLÉS

el cielo las invita a que se acerquen

que me clavas en mi cuello,

y no las deja entrar.

el giro inopinado de tu amabilidad, la generosidad

Las carreteras son recordatorios

de tu desdén,

alargados y tensos. Son rasguños

tu sudor y tus máscaras, tus tubos,

que parecen decir: En adelante,

tus bufandas,

seguirás recordando

tus tormentas de arena de deseo,

todo lo que te he hecho.

tus incendios cansados, tus higos inflamados, lo rojo de tus ojos,

*

tus hondos vertederos, tu obstinación en ser

¿Quién eres tú, que te chupas la sal

siempre el primero

de los dedos en casa del vecino?

o el último en marcharse de la fiesta,

¿Quién eres tú, que concilias el sueño entre balazos?

tu carcajada, tu

¿Quién eres tú, que no quieres decirme

pasta hojaldrada,

lo que dice la frase que escribiste en mi espalda?

el cigarro sin filtro de tu fe;

¿Quién eres tú, que lloras

tus funerales a la medianoche,

mientras insultas a la policía?

el modo en que respiras cuando duermes,

¿Quién eres, que me dejas

tus camiones furiosos,

pararme de la mesa mientras en esa olla entre nosotros

tu furia,

sigue hirviendo el arroz? * Tus escobas y escombros, tu lejía, tus techos testarudos, tus gatos y sus gritos, todos los infinitos atajos empolvados del arrepentimiento que sientes, esos dientes

tu lujuria. * Y así, nos encontramos en la cama, habiendo estado a punto de hacer algo distinto, como acudir a la lavandería. Y de pronto me encuentro al borde de un abismo, pensando, estremecida, cómo se sentirá llegar al fondo ⎯cuando ocurre el impacto, me encuentro casi toda destrozada y el golpe ya se siente como golpe, y el dolor es dolor y la alegría, alegría⎯ y, trémula, parada de puntitas, me encuentro sollozando, con mi cara muy cerca de tu cara, y de pronto tu cara es igual a la mía, sola en su desconsuelo, con

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su ruego que es casi una exigencia: ¿Cómo hago para estar donde estás tú? *

que nada más imitan el fuego de la estufa calentando la olla. ¿Para qué todo esto?

En esta casa soy una recién llegada, ni siquiera he colgado las cortinas, y duermo honestamente, turbiamente, despertando a menudo sin la menor noción de la distancia a la que está el océano o el choque en la autopista, el cuartel militar o los vergeles, o cualquier otro punto más limpio o devastado, donde haya buganvilias, o cielos con más nubes que los cielos de aquí. Y poco a poco todo va volviendo: el rincón, las paredes, el montón de zapatos, una pintura tonta, mi cadera, su ancla y el apacible cráter que deja mi cabeza cuando me siento erguida. Como siempre, me quedo donde estoy.

¿Qué va a necesitarse para ablandar por fin las superficies, para quebrar los bordes? ¿Puedo contar contigo para ayudar en algo? Bebemos la cerveza de la botella. Quedan sobre el mantel vestigios desdeñables de espuma. Apenas y rozamos el mimbre de las sillas, chocamos las rodillas con los huesos forrados en vainas de mezclillas. Rebanar los limones por el vientre y ponerlos así, en su tazoncito, ha sido propiamente la única infracción de este día inacabable.

* Todos dicen que el mundo ya está roto, pero ¿no está más bien entero pero siempre al borde de romperse? Muchachos hechos bola colgados en la puerta del pesero que avanza, estanterías repletas, grávidas aeronaves y el pavimento, que es nada más un modo de endurecer la piel de la cosa, la cosa, el arete que nada más adorna la barrera, las pintas de grafiti que nada más comentan la piedra, los meniscos de leche

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* Tus manos en mi cara, la carne de tu manos tocándome la carne de la cara, como el aire. Tus sueños como a gritos. Tu polvo. Tu confianza. Tu menta. Tu té. Tus uniformes. Tus coches con herrumbre. Tu basura en la lumbre. Tus cuchillos.


INGLÉS

Los callos de tus pies. Tus barricadas. Tus venas. Tu manera de fumar marihuana sin abrir la ventana y sin abrir los ojos. La lenta palidez de tus rodillas. Tus perros con veneno. Tus turrones de almendras. Tus granadas, sus perlas reventadas en jugo. Tu forma de temblar cuando te vienes, como si renunciaras a reprimir la pérdida de esa especie de estado momentáneo de gracia que sólo tú conoces.

Versión al español: Ócar de Pablo 43


The Return

Por Robin Myers This is the street where you were born. This is the key you lost in the snow,

and this is the coat you put on to find it.

This is the way the sky looks from the airplane on the morning

you leave home. This is the place you thought you wouldn’t leave. This is the sandwich you ate on the church steps,

the crumbs you threw to the pigeons. This is the pillowcase still streaked with your hair. This is summer. This is the continent you crossed,

the letter you put through the wash by mistake,

the kitchen knife you streaked with blood as you cut onions alone. This is the astonishment of knowing a friend by his cough in the next room. This, although you’re sleeping,

is a mouse beneath the floorboards and the light

that spreads across them, and these are the shadows along the spine of the back that keeps turning away. This is almost what you meant to say.

This is someone playing Brahms downstairs,

the glass of water that trembles on the piano, the spill. This is anger, a driving lesson, a year of your life;

this is the bus stop, the bedsheet, the heat wave;

these are the fireworks you watched from a distance,

which bloomed soundless as flowers in the dark hills. This is the way you look at people on the train

and miss them. This is faith like a knot in the rope you are climbing, and these are your fingers, hot and flayed around it. This is not an excuse. This

is the ocean inside a seashell. This is the ocean. This is, it seems, where things have gotten to. This is you, if you turn back.

This is you if you don’t come back.

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INGLÉS

El Retorno

Por Robin Myers Ésta es la calle donde naciste.

Ésta es la llave que perdiste en la nieve,

y éste es el abrigo que usaste para buscarla.

Ésta es la manera en la que se ve el cielo desde un avión la mañana

que te fuiste de casa. Éste es el lugar que pensabas nunca abandonar. Éste es el sándwich que comiste en la escalinata de la iglesia,

las migas que lanzaste a las palomas. Ésta es la funda de almohada que tu cabello delinea. Éste es el verano. Éste es el continente que cruzaste,

la carta que metiste a la lavadora por accidente,

el cuchillo de cocina que salpicaste de sangre cuando a solas cortabas una cebolla. Éste es el asombro al reconocer a un amigo por su tos

desde la otra habitación. Esto, a pesar de que estés dormido, es un ratón bajo el piso de madera y la luz

que se esparce por las rendijas, y éstas son las sombras sobre la columna de una espalda que se gira. Esto es casi lo que quieres decir.

Esto es alguien que toca a Brahms bajo las escaleras,

el vaso de agua que tiembla sobre el piano, el derrame. Esto es ira, clases de manejo, un año en tu vida;

ésta es la parada de autobús, las sábanas, la onda de calor; éstos son los fuegos artificiales que viste desde lejos,

que mudos se abrieron como flores en una colina oscura. Esto es la manera en que observas a la gente en el tren

y la extrañas. Esto es la fe que pones en el nudo de la cuerda que estás escalando, y estos son tus dedos, calientes y despellejados. Esto no es una excusa. Esto

es el océano dentro de una concha. Esto es el océano. Esto es, al parecer, a lo que hemos llegado. Esto eres tú, si regresas.

Esto eres tú si no regresas.

Versión al español: Jesús Carmona Robles 45


OUT OF THE RIVER

By Robin Myers

Ashed embers like the flank of a molten fish. I see my own soul trampling down what it ask’d for. Outside, silver light, the fields flattened, December. I remember Jerusalem. Jerusalem, Arkansas. Jerusalem,

Ohio. Jerusalem, Maryland, New York, Lincolnshire, New Zealand. In 1929, you write me from the library, hunched into the microfilm, Uncle Tom was shown by popular demand at Ofer Cinema in Tel Aviv, followed by a sequence of beautiful nature landscapes. Today I woke up, switched on the boiler, and went back to bed, as is your custom. With the house to myself, the hours become objects to take in my hands and learn the contours of. When I step outside the ugliness is so shattering / it has become dear to me. A man in the old city stands in the doorway of his clothing shop and shouts “Hello! Hello! No business! One thousand dollars!” The landlady asks when you’ll be back. I haven’t learned how to say Sunday, so I say tomorrow. No, she corrects me. Not tomorrow. Sunday. Meters from the checkpoint is a truck that has crashed onto its side, vast and crippled as a beached whale. In 1929, Lawrence, you write me, as in of Arabia, remains a bachelor after refusing his twenty-eighth marriage proposal since the end of the Great War. The sweat rises from our bodies in the sun, which makes us seek the shade, which makes us crane toward the sun with our eyes too stunned to bear it. God bless you, ornery host, amateur astronomer, shrooming old bear in your green towel. Bless you, kittens starving in the cinderblocks behind the house, and you, owner of the Bahamas Seafood Restaurant beaming the World Cup across the Wall’s nearest face. I wish to God I had made this world, this scurvy / And disastrous place. I didn’t, I can’t bear it / Either, I don’t blame you. You

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INGLÉS

read Hannah Arendt on the couch, your feet splayed over the arms as if waiting for a mother to object. In 1929, the Palestinian police choir seeks men who play the first clarinet and the bass trombone. Paint dust snows onto everything we own. Sometimes we drive along the dense, starless roads of the Galilee, quiet, and I know it’s because no language can get out, or in. A hulking sixteen-year-old boy holds his mother’s incisions open for the surgeon by day, settling onto our bony couch by night. A man says to Banksy, “You make the wall look beautiful.” “Thank you,” says Banksy. The man says, “We hate this wall. We don’t want it to look beautiful. Go home.” Sometimes I feel like one of those cheap red funnels your mother gave us, a tiny channel for whatever amount of whatever flows into it. On impulse, I return to the Nativity Church, which I am then unable to escape; some Brazilians berate me as I attempt to slip out through the entry door before my rescue by an earnest young tour guide who says urgently, Just give me two minutes and I will show you exactly where Jesus was born. You hurt. You vanish. Praise to the pain / scalding us toward each other. In 1929, Edison celebrates his eighty-second birthday and, in a radio address, invites all listeners to come and share his cake and sit at his table. I am pleased by the fine unfurling of my occasional violence. I slug you across the shoulder. You kiss my hair. What did I know / thinking myself / able to go / alone all the way. Last night I dreamed you were married; I clutched at a gift I intended to give you. Do you remember the cars set afire? Where are you going? Where did you get this? It was a gift. Where have you been? Jerusalem, Arkansas. The jaundiced woman faints against the turnstile. The lithe backpacker weeps indignantly. The fruit man shakes a fist and rages velvelty. Goodbye, fruit man. Goodbye, rifle, hung from the shoulder of a spry, rock-faced

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apostle whose birthday, he tells me, I share. Dear friend, As you read this, I don’t want you to feel sorry for me, because I believe everyone will die someday, and am contacting you because I really do need your help and I want you to help me with all your effort and time for just seven to fourteen workings of your time. What I remember most about the very beginning was being inside and being outside. It was so cold outside and so warm inside, as long as we were near enough to the heater for it to scald us. Outside, those first few days, we walked along Star Street, up to the square and back toward the market, where the cold and the sun and the air sharpened the edges of everything against itself. It was all about the surfaces and I was astonished at being allowed to even look at them, let alone touch. Inside, I burned rice and waited for you. Today I got stuck in the turnstile at the checkpoint. I fell asleep on the bus, woke up, recognized nothing. All reprises are quieter. Goodbye, John Ross. Goodbye, little red arrow in the town of Beit Jala that signals down a narrow, shadowed street and says simply Triumph. Goodbye, mustached old man with your single crutch, waiting on the side of the road to say just that. Come up to me, love / Out of the river, or I will / Come down to you. I peer into the mouth of the stove, another dying animal I never knew. Ashed embers like the flank of a molten fish. There is something in all this that I have already forgotten, and it must be the part I love most. My cold country pulls its long bones taut beneath the silver light and seems so certain of its permanence. You were always ready to fall to your knees! / Yes, I was always ready to fall to my knees.

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SALIR DEL RÍO

INGLÉS

Por Robin Myers

Brasa cenicienta como el flanco de un pez al rojo vivo. Veo a mi alma pisotear lo que había deseado. Afuera, luz de plata, campos nivelados, diciembre. Recuerdo Jerusalén. Jerusalem, Arkansas. Jerusalem, Ohio. Jerusalem, Maryland, Nueva York, Lincolnshire, Nueva Zelanda. En 1929, me escribes desde la biblioteca, encorvado sobre el microfilm, Uncle Tom fue exhibida por demanda popular en el Ofer Cinema en Tel Aviv, seguido de una secuencia de bellos paisajes naturales. Hoy desperté, encendí el calentador y de nuevo fui a la cama, igual que tú acostumbras. Con la casa entera para mí, las horas son objetos que tomo con las manos para aprender sus contornos. Cuando doy un paso afuera la fealdad es tan demoledora / que ya le guardo afecto. Un hombre en la ciudad vieja se tiene en el umbral de su tienda de ropa y grita “¡Hola! ¡Hola! ¡Mil dólares! ¡Nada de negocio!” La casera pregunta cuándo volverás. No he aprendido a decir domingo, digo mañana. No, ella corrige. Mañana no. Domingo. A metros del punto de control un tráiler ha caído de costado, vasto y desvalido como ballena en una playa. En 1929, escribes tú, Lawrence, alias el rey no declarado de los árabes, sigue soltero después de declinar su vigésima octava propuesta de casorio desde el fin de la Gran Guerra. El sudor se alza de nuestros cuerpos bajo el sol que nos impele a buscar sombra, la cual nos hace virar el cuello al sol con ojos que de tan aturdidos no lo aguantan. Dios te bendiga, anfitrión malhumorado, astrónomo amateur, hongueadísimo oso viejo envuelto en toalla verde. Dios los bendiga, gatos famélicos en los ladrillos grises tras la casa, y a ti, dueño del Bahamas Seafood Restaurant que transmite el Mundial de Futbol por encima de la cara más próxima del Muro. Ojalá yo hubiera hecho este mundo, este ruin / y catastrófico lugar. No lo hice, tampoco / lo tolero, no te culpo. Lees

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a Hannah Arendt en el sillón, tus piernas extendidas sobre el descansabrazos como esperando a una madre que se oponga. En 1929, el coro de la policía palestina busca hombres que toquen el primer clarinete y el trombón bajo. Nieva polvo de pintura sobre todas nuestras pertenencias. A veces conducimos por los densos caminos sin estrellas de Galilea, callados, y sé que es porque ningún lenguaje puede salir, ni entrar. De día, un muchacho corpulento de dieciséis mantiene abiertas las incisiones de su madre para el cirujano, echándose en nuestro esquelético sofá de noche. Un hombre le dice a Banksy: “usted hace al muro verse hermoso.” “Gracias,” dice Banksy. El hombre dice: “Odiamos este muro. No queremos que se vea hermoso. Váyase a casa.” A veces me siento como uno de esos embudos rojos y baratos que nos dio tu madre, un minúsculo canal para la cantidad que sea de lo que sea que fluya adentro de él. Por impulso, regreso a la Iglesia de la Natividad, de donde entonces no puedo escapar; unos brasileños me reprenden cuando intento escabullirme por la puerta de ingreso antes de ser rescatada por un guía de turistas joven y empeñoso que dice con urgencia: Sólo dame dos minutos y te mostraré dónde nació Jesús exactamente. Te dueles. Te esfumas. Elogiado sea el dolor / que al quemarnos nos acerca. En 1929, Edison celebra su octogésimo segundo cumpleaños y, en una misiva radiofónica, invita a todos los escuchas a venir y compartir su pastel y sentarse a su mesa. Me complace el fino despliegue de mi violencia ocasional. Te doy un puñetazo en el hombro. Tú besas mi cabello. Qué sabía yo / al creerme / capaz de ir / solo el camino entero. Anoche soñé que estabas casado; yo sujetaba un regalo que tenía la intención de darte. ¿Recuerdas los autos incendiados? ¿A dónde vas? ¿De dónde sacaste esto? Fue un regalo. ¿Dónde estabas? Jerusalem, Arkansas. La mujer amarillenta se desmalla contra el torniquete. El ágil mochilero solloza con indignación. El frutero blande su puño y rabia aterciopeladamente. Adiós, frutero. Adiós, rifle colgado de un vivaz apóstol con cara de roca cuyo cumpleaños, él dice, comparto. Querido amigo leyendo

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INGLÉS

esto no quiero te sientas mal por mi porque yo creo que todo el mundo muere un dia y ahora te contacto porque realmente necesito tu ayuda y quiero que me ayudes con todo tu esfuerso y tiempo solo de siete a catorce mecanismos de tu tiempo. Lo que más recuerdo sobre el comienzo en sí mismo fue estar dentro y estar fuera. Afuera estaba tan frío y, dentro, tan caliente a condición de mantenernos lo bastante cerca como para que el calentador escalde. Afuera, esos primeros días, caminamos a lo largo de la Calle de la Estrella, hasta la plaza y de vuelta al mercado, donde el frío y el sol y el aire afilaban los bordes de todo contra sí. Todo se trataba de las superficies y yo estaba pasmada tan sólo por el hecho de mirarlas, ya no se diga el tacto. Dentro, quemaba el arroz y te esperaba. Hoy me atoré en el torniquete del punto de control. Me dormí en el autobús, desperté, no reconocí nada. Toda repetición es más silente. Adiós, John Ross. Adiós, flechita roja en el pueblo de Beit Jala que apunta hacia una angosta calle ensombrecida y simplemente dice Triunfo. Adiós, viejo hombre bigotón con tu única muleta, que esperas a la orilla del camino tan sólo para decir eso. Ven a mí, amor, / sal del río, o yo iré / hasta ti allá bajo. Me asomo a la boca de la estufa, otro agónico animal que nunca conocí. Brasa cenicienta como el flanco de un pez al rojo vivo. En todo esto hay algo que ya he olvidado y debe ser la parte que más amo. Mi gélido país estira hasta tensar sus largos huesos bajo la luz de plata y parece tan seguro de su perduración. ¡Siempre estabas lista para hincarte de rodillas! / Sí, siempre estaba lista para hincarme de rodillas.

Versión al español: José Luis Rico 51


Por Robin Myers

I think it is all light at the end; I think it is air. Larry Levis

I think it is all light at the end. But not, in the end, because it is beautiful or temporary, or even solemn in these ways. Once, I was in love with a man and we hiked through the woods in a rainstorm. This had not been the plan. But he loved it; he was from the mountains and accustomed to loving things the world decided he could handle on short notice. The rain battered the trees. It made a river of the path, unearthed the earth, and I doubted I would ever be dry again. Yet as we reached a ridge and looked out over the valley, the sun rushed through the clouds

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that held it back, and the storm became a storm of light. The entire valley went a rich orange, the brilliant trees doubly lit— at first by autumn, now by sun. The man surveyed, amazed, the bright wet earth before us. I think it is all light at the end, but not because it changes what it touches. I think he believed that our very presence there made us part of what we saw—he touched my face, where there was still rain, and perhaps light—that we were even, somehow, responsible, at least in the sense that we always are, a little, for what we have decided we are witness to. I think it is all light at the end, but not because it blesses or erases us: I felt, coming down the mountain, a sort of uneasy tenderness for this body beside me, this man whose hand had touched my skin as if it really were about his hand, and about my skin; whose love of the world will always be fiercest as he looks down into it and watches the sun spotlight everything he knows to be true. We passed a stream with shoots of light in it like fish. We watched the light sift through the air. And so we saw the air. I think it is all light at the end, but only because it has nothing to do with us, can do nothing for us, can only light us up the way it lights up a stand of trees, an empty highway, a bed at sunup, rumpled on a lover’s way out. I think it is all light, because we go bright, then dark, then bright again, whether we mark its happening or don’t. Because we don’t. Cannot.

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Por Robin Myers

Yo creo que al final es todo luz; creo que es aire. Larry Levis

Yo creo que al final es todo luz. Pero no, finalmente, porque sea algo hermoso o temporal, ni siquiera solemne. Una vez, con un hombre del que estaba enamorada, fuimos al bosque a caminar y de repente comenzó a llover.] No estaba en nuestros planes. Pero igual le encantó; él era de las montañas, y estaba acostumbrado a amar aquellas cosas que el mundo decidía que podía manejar sin previo aviso]. Sacudía los árboles la lluvia. Convertía el sendero en un riachuelo, levantaba la tierra, y a mí me parecía que jamás volvería a estar seca. Pero cuando llegamos hasta un risco y miramos abajo, en dirección al valle, vimos que el sol se abría paso a través de las nubes] que antes lo ocultaban: súbitamente, la tormenta era una tormenta de luz. Se tiñó todo el valle de un naranja profundo, los árboles brillaban doblemente:

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antes por el otoño, ahora por el sol. El hombre contemplaba, asombrado, el barro reluciente ante nosotros. Yo creo que al final es todo luz, pero no porque cambie lo que toca. Yo creo que él creía que estar ahí nos convertía a ambos en parte del paisaje –y me tocó la cara, donde tenía lluvia todavía, y quizá algo de luz-; y también me parece que creía que de algún modo éramos responsables, en el sentido, al menos, de que siempre lo somos de las cosas que decidimos ver. Yo creo que al final es todo luz, no, sin embargo, porque nos bendiga o nos borre: sentí, al bajar por la ladera, una especie de incómoda ternura por el cuerpo que tenía a mi lado, este hombre cuya mano había tocado mi piel, como si de verdad todo esto se tratara de su mano y mi piel; cuyo amor por el mundo siempre será más fuerte cada vez que pose la mirada sobre él y mire cómo el sol resalta todo aquello que él sabe verdadero. Pasamos al lado de un arroyo salpicado por esquirlas de luz, como si fueran peces. Vimos la luz filtrarse por el aire. Y así vimos el aire. Yo pienso que al final es todo luz, pero tan sólo] porque no guarda relación alguna con nosotros, no nos puede ayudar, tan sólo iluminarnos, de la misma manera en que ilumina una fila de árboles una carretera desierta, sábanas arrugadas al amanecer tras la partida del amante. Pienso que es todo luz, porque nos encendemos y después nos apagamos, luego nos encendemos otra vez, le demos importancia o no a ese hecho. Porque no. No podemos.

Versión al español: Ezequiel Zaidenwerg 55


Los buenos malos libros Por George Orwell

Inmortal por dos novelas memorables sobre el autoritarismo y los gobiernos totalitarios, George Orwell fue también un prolífico cronista de la cultura inglesa que llegó a publicar más de 500 artículos periodísticos, muchos de ellos ejemplo de una voz intelectual crítica respecto a los problemas sociales de su época; y otros tantos, muestra palpable de su genio, interés y gustos literarios. A este último grupo pertenece el presente ensayo, hasta ahora no recogido en ningún volumen traducido al español, originalmente aparecido en noviembre de 1945 en el Tribune de Londres, recopilado después en Shooting an Elephant and Other Essays (1950) y The Collected Essays, Journalism and Letters of George Orwell (1968). Lo ofrecemos como recordatorio de la prosa retadora de ese escritor cuya obra tendía siempre a inducir una polémica abierta a través de un lenguaje llano y lúcido, que pone sobre la mesa una visión aún vigente de los cánones literarios que constantemente parecen redefinirse de acuerdo con su época y otros criterios imprecisos, razonando sobre la perdurabilidad de obras “menores” y libros “serios”, sobre la no recíproca relación entre calidad, fama y supervivencia.

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INGLÉS

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N

o hace mucho tiempo un editor me comisionó para que escribiera el prólogo de una reedición de cierta novela de Leonard Merrick. Su sello editorial, tal parece, planea reimprimir una extensa serie de obras menores, parcialmente olvidadas, del siglo XX. Es un servicio valioso en estos días sin libros y bien podría decir que envidio a la persona que se encargará de explorar en las librerías de tres peniques, cazando alguna copia perdida de un libro que fue su favorito allá en los días de la infancia.

Y es que hay un tipo de obra que difícilmente se produce en estos días, pero que floreció con gran riqueza a finales del siglo XIX y principios del XX, aquel que Chesterton llamó el “buen mal libro”: ese que no tiene mayor pretensión literaria, pero sigue siendo legible aún después de que otros más serios han perecido. Algunos títulos evidentemente sobresalientes en este renglón serían aquéllos de Raffles y de Sherlock Holmes, que han conservado su lugar mientras innumerables “novelas de iniciación”, “documentos humanos” y “terribles acusaciones” acerca de tal o cual asunto grave han caído con todo merecimiento en el olvido (¿quién ha envejecido mejor, Conan Doyle o Meredith?). Casi en la misma clase que aquéllos, ubicaría a los primeros cuentos de R. Austin Freeman –“El hueso cantante”, “El ojo de Osiris” y otros–, el Max Carrados de Ernest Bramah y, bajando un poquito el estándar, el thriller tibetano de Guy Boothby, Dr. Nikola, esa especie de versión infantil de Los viajes en Tartaria de Hue, que probablemente haría que una visita auténtica a Asia Central no fuera más que un lúgubre anticlímax. Pero además de las novelas detectivescas o de suspenso, en ese periodo están también los escritores humorísticos de segundo orden. Por ejemplo,

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Pett Ridge –aunque admito que sus libros más extensos ya no me parecen legibles–, E. Nesbit (Los buscadores de tesoros), George Birmingham, quien era bueno siempre y cuando se abstuviera de abordar temas políticos, el pornógrafo Binstead (“Pitcher” del Pink ‘Un) y, si se incluyen libros norteamericanos, las historias de Penrod que redactara Booth Tarkinton. Un escalón arriba de la mayoría de éstos, se ubica Barry Pain. Algunas de sus páginas humorísticas, supongo, aún se imprimen y circulan, pero aunque se puedan conseguir, prefiero un libro que ahora debe ser muy raro de hallar: El octavo de Claudio, un brillante ejercicio de lo macabro. Un poco más tardío fue Peter Blundell, quien escribió al estilo de W. W. Jacobs acerca de los puertos marinos en las ciudades del Lejano Oriente y quien parece inexplicablemente olvidado, a pesar de que H. G. Wells publicara diversos escritos alabándolo. Sin embargo, todos los títulos a los que me he venido refiriendo francamente son literatura “escapista”. Conciertan un oasis placentero en la memoria de cada quien; son rincones silenciosos en los que la mente puede perderse durante momentos fatigosos, pero difícilmente aspiran a tener algo que ver con la vida real. Además, hay otro tipo de buen mal libro con intenciones un poco más serias cuya estructura, me parece, postula una cuestión tocante a la naturaleza de la novela y a las razones de su actual decadencia. Durante los últimos cincuenta años ha habido una larga serie de autores –algunos de los cuales siguen publicando– a quienes es imposible calificar como “buenos” bajo ningún estándar estrictamente literario, pero que son novelistas innatos cuya escritura parece alcanzar cierto grado de sinceridad a raíz de que no los inhibe el buen gusto. En esta clase ubico al propio Leonard Merrick, a W. L. George, J. D. Beresford, Ernest Raymond, May Sinclair y –en un nivel un poco más bajo que los anteriores, aunque esencialmente de la misma índole– A. S. M. Hutchinson.


INGLÉS

En su mayoría, éstos han sido escritores prolíficos y su producción, naturalmente, ha variado en cuanto a calidad. Pero en cada caso estoy pensando en sólo uno o dos libros de verdad destacados, por ejemplo: Cynthia de Merrick, Un candidato para la verdad de J. D. Beresford, Calibán de W. L. George, El laberinto combinado de May Sinclair y Nosotros, los acusados de Ernest Raymond. En cada uno de éstos el autor ha sido capaz de identificarse a sí mismo con sus personajes imaginados, de sentir lo mismo que ellos y, actuando como su representante, de invitar a los lectores a que simpaticen con ellos; todo con una especie de resignación o indiferencia que a algunas personas más inteligentes les parecería difícil de lograr. Ellos constatan el hecho de que para un narrador el refinamiento intelectual puede ser una desventaja de la misma manera que lo sería para un comediante de teatro de variedades. Tomemos, verbigracia, a Nosotros, los acusados de Ernest Raymond: una historia de asesinatos peculiarmente sórdida y convincente, que con toda probabilidad se basó en el caso Crippen.1 Creo que esta obra mucho se beneficia del hecho de que su autor sólo comprende a medias la patética vulgaridad de los personajes acerca de los que escribe, ya que, por ende, se abstiene de despreciarlos. Quizá incluso –como en Una tragedia americana de Theodore Dreiser– se enriquezca un poco a partir de la torpe y tediosamente larga manera en que está escrita; los detalles se apilan uno sobre otro, sin que el autor haga el menor intento de elegir entre lo útil y lo superfluo, no obstante, gracias a ese proceso se construye un efecto de terrible y pesada crueldad. Algo similar ocurre con Un candidato para la verdad. Aquí no es el mismo tipo de torpeza, pero sí hay la misma habilidad para tomarse en serio los problemas de la gente común. Igual pasa con Cynthia y, a todas luces, con la primera parte de Calibán. 1El autor se refiere a Hawley Harvey Crippen, generalmente conocido como el “Doctor Crippen”, un médico estadounidense que ha pasado a la historia como el primer asesino capturado con la ayuda del telégrafo.

La mayor parte de lo que W. L. George escribió eran tonterías inservibles, pero en este libro en particular, basado en la carrera de Northcliffe, logró algunos memorables y sinceros retratos de la existencia entre la clase media londinense. Es probable que ciertas partes de este libro sean autobiográficas, pues una de las ventajas de los buenos malos escritores es que ignoran la vergüenza al momento de la autobiografía. El exhibicionismo y la autocompasión son la perdición del novelista, y aun así, si éste les tiene miedo o les rehúye, su don creativo sufrirá a final de cuentas. La existencia de la buena mala literatura –el hecho de que uno pueda emocionarse o divertirse o incluso conmoverse por un libro que el propio intelecto simplemente se rehúsa a tomar en serio– es un recordatorio de que el arte no equivale a una cerebración. Me imagino que mediante cualquier examen que pudiera concebirse, Carlyle siempre sería calificado como un hombre más inteligente que Trollope. Sin embargo, Trollope sigue siendo legible y Carlyle no: con toda su astucia no tuvo siquiera el ingenio necesario para escribir en un lenguaje sencillo y franco. Para los novelistas, y esto casi vale igual para los poetas, es muy difícil establecer la conexión entre la inteligencia y la facultad creativa. Un buen novelista puede ser un prodigio de autodisciplina como Flaubert, o puede ser un disperso intelectual como Dickens. El talento que bastaría para establecer a una docena de escritores ordinarios se encuentra vertido en eso que Wyndham Lewis llama sus novelas, como Tarr o Baronet presumido, salvo que leer a integridad uno de estos libros sería una labor demasiado ardua, pues hay una cualidad indefinible, especie de vitamina literaria, que existe incluso en un volumen como Si el invierno llega, pero está ausente de los de Lewis. Aunque tal vez el ejemplo supremo del “buen mal libro” sea La cabaña del Tío Tom. Es un texto involuntariamente ridículo, lleno de incidentes absurdos y melodramáticos, pero también es profunda-

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Ven adonde beber cuesta menos, Ven adonde los platillos son más, Ven adonde el patrón es buena gente, ¡Ven pero ya a la taberna de enfrente!2

Y una vez más:

Adorables ojos negros ¡Me sorprenden al mirar! mente conmovedor y honesto en toda su esencia; resulta difícil decir cuál característica se impone sobre la otra. Sin embargo, La cabaña del Tío Tom, después de todo, es un intento de abordar con seriedad un tema que alude al mundo real. ¿Qué podemos decir de los escritores francamente escapistas, esos proveedores de emociones y humor ligero? ¿Qué podemos decir de Las aventuras de Sherlock Holmes, Viceversa, Drácula, Los bebés de Helen o Las minas del Rey Salomón? Todos estos son en definitiva libros absurdos, que más invitan a reírse de ellos que con ellos, que difícilmente habrán sido tomados en serio siquiera por sus propios creadores. Pero han sobrevivido y es muy probable que continúen por esa ruta.

Sólo dicen “te equivocas”, ¡ojos negros que adorar!3

Por mucho, yo preferiría haber escrito cualquiera de esos dos que, digamos, “La damisela bendita” o “Amor en el valle”.4 Y siguiendo ese mismo criterio, apostaría seguro a que La cabaña del Tío Tom sobrevivirá a las obras completas de Virginia Woolf o de George Moore, aunque no conozco un solo análisis estrictamente literario que pudiera explicar dónde reside su superioridad.

Todo lo que se puede decir es que mientras la civilización siga sintiendo una necesidad de distraerse de vez en cuando, la literatura “ligera” tendrá bien seguro su lugar; también, que existe algo así como una habilidad pura, prístina, una gracia natural que podrá sobrevivir con más facilidad que la erudición o la capacidad intelectual. Hay canciones del teatro de variedades que son mejores poemas que tres cuartas partes de lo que se lee en las antologías: 2Come where the booze is cheaper,/ Come where the pots hold more,/ Come where the boss is a bit of a sport,/ Come to the pub next door! 3Two lovely black eyes/ Oh, what a surprise!/ Only for calling another man wrong,/ Two lovely black eyes! 4El primer poema nombrado es de Dante Gabriel Rosetti; el segundo, de George Meredith.

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Versión al español: Javier Ahumada 61


Sobre la psicogeografía de las ciudades y el internet Escrito y traducido por James Curry-Castillo

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El situacionismo y el internet El perdurable legado de la Internacional Situacionista podrá incluir su estatus como un método para romper con los límites psíquicos que delimitan la vida cotidiana a una rutina invariable. En una reflexión sobre la psicogeografía de Tijuana, Aurelio Meza cita la observación de Guy Debord, hecho por medio de un texto de Chombart de Lauwe, que sobre el curso de un año, los movimientos diarios de un estudiante a través de la ciudad de París formaron “un triángulo reducido, sin escapes, en cuyos ángulos están la Escuela de Ciencias Políticas, el domicilio de la joven y el de su profesor de piano.”1 Debord expresó una indignación de que se podría vivir en una forma tan patéticamente limitada, por lo que propuso la deriva—“una técnica de paso ininterrumpidos a través de ambientes diversos”—como un método para expandir los límites psicogeográficos de un individuo o grupo de individuos. Donde el capitalismo y la modernidad habían conspirado para crear estrechos pasillos psíquicos de una gran metrópolis, el surrealismo rompería las cosas y haría de la ciudad un mundo de nuevo. ¿No es el internet como una ciudad enorme? La analogía obvia sería las formas en que los “jardines vallados” como Tumblr, Facebook, y Twitter han severamente delimitado la psicogeografía del internet. ¿No son nuestras rutinas diarias tan patéticas, si no más, que las del estudiante de Debord? Nos conectamos a los mismos dos o tres sitios de internet, nos desplazamos[?] por la página, y en la misma luz azul observamos el movimiento del mundo en una procesión confinada y monótona. ¿Dónde está la maravilla, la exploración? El internet es más grande que cualquier metrópolis, pero navegarlo hoy en día se siente como caminar por un pasillo estrecho circular. Ya es hora que se desarrolla una deriva para el internet.

2

Una reflexión paralela Una búsqueda rápida en Google me lleva a una publicación titulado “Psychogeography of the Internet,” publicado en el blog Cosmo-Verse en Marzo 12, 2015. El texto de la publicación dice lo siguiente:

El internet no estaba destinado a ser como esto.

Se pretendía que la codificación fuera accesible para todos; la intención fue que todos deberían de poder crear su propio página o sitio de web. Pero fue secuestrado[“hijacked”]; el internet no es lo que parece, y la mayoría de la gente solo experimentan la capa superior, 1Guy Debord, <<Théorie de la dérive>>, en Internationale Situationniste, núm 2, diciembre, 1958, p.19.

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extremadamente delgada y amortiguada, que existe en el éter; usando diseños ergonómicos genéricamente creados por empleados de empresas de diseño web. Reflejando el mundo corpóreo, muy poca interacción realmente sucede con el funcionamiento de los alrededores de los usuarios; los alambres no están expuestos. La gente está perdiendo la oportunidad de experimentar y aprovechar de la creatividad genuina, y esto pasa por ser entregado un facsímil lleno de rayos de sol en un plato adornado con memes. Están perdiendo el potencial del éter resplandeciente.

3

Ciudad e internet como metáforas ¿No es el internet como una ciudad enorme? En una entrada de 2013 para CityLab, Emily Badger señala que en los años noventa, el internet se pensaba precisamente de esta manera. Su discusión, sin embargo, empieza con una alusión a las historias tempranas del asentamiento colonial:

Era un lugar que necesitaba ser poblado. Las llegadas tempranas eran homesteaders. Sus homepages—como hogares2 de verdad—estaban constantemente “en construcción.” Y la misma noción de “netizens” implicaba que, como el internet era una especie de comunidad, la gente necesitaba aprender a vivir con los demás.

Es muy significativo que el internet desplegó metáforas coloniales en su desarrollo temprano, pero una consideración adecuada de esta metáfora en particular está más allá de mi alcance actual. Más tarde en su publicación, Badger pasa a discutir GeoCities, que fue lanzado a mediados de los años noventa, fue comprado por Yahoo En 1999, y luego fue cerrado, diez años más tarde, en 2009. Este cierre estimuló unos proyectos archivísticos, destinados a preservar a GeoCities para futuros usuarios del internet. El diseñador de información Richard Vijgen, quien construyó unos de estos archivos, afirma que comenzó a pensar en GeoCities como una especie de Pompeya, una ciudad antigua preservada para siempre por la ceniza volcánica. A lo largo de su entrada, Badger argumenta en contra del uso de una metáfora de “ciudad” para el internet. La aserción se hace por primera vez en el título de la publicación: “Cuando pensamos que el internet era como una ciudad: Cuando todos construimos páginas de web en GeoCities, la ‘ciudad’ resultó una pobre metáfora para la web.” La afirmación hecha en el subtítulo se explica primero en una cita de Vijgen: “Se hablaba de [GeoCities] como si fuera una ciudad, pero la estructura de la información nunca tuvo forma visible,” dice Vijgen. “La gente estaba intentando de representar el internet de forma espacial y gráfica. Entonces, por supuesto, fue una decepción completa cuando uno fue finalmente capaz de estar en línea y descubrió que se parece como una estructura de carpetas, y estas páginas—no eran muy espectaculares. 2 “Homes” en el originál.

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Y luego, al final de su entrada:

Irónicamente, el internet se ha convertido en una metáfora que cada vez más usamos para entender la ideas y los objetos que la precedieron, incluidas las ciudades. Los ciudadanos se han convertido en “usuarios” de los servicios gubernamentales. La planificación urbana de arriba hacia abajo ha sido reemplazada por una percepción “en red” de personas y lugares. La manera en que compartimos la información en el internet ahora incluso influye cómo compartimos los bienes en la ciudad.

Así que es un momento adecuado para recordar cómo una vez hicimos lo contrario, pidiendo prestado de las ciudades para entender el internet. “Me gusta la idea de volver a visitar estas viejas metáforas del internet,” dice Vijgen, “en un momento en que el internet como una idea se está extendiendo más allá de la red de comunicaciones de la cual se originó.”

Esta es una perspectiva útil a considerar cuando se piensa en los usos cotidianos del internet, y desde mi posición me gustaría argumentar en contra de la naturalidad de la suposición de que el internet es más verdaderamente aprehendido como un arreglo “no muy espectacular” de páginas en carpetas. Lo que se ignora en esta afirmación es que la carpeta misma es también una metáfora, prestada de la cultura burocrática, que oscurece los mecanismos “reales” de los pulsos eléctricos, procesadores, etc. Sin embargo, lo que estoy argumentando aquí no es el abandono de la metáfora en favor de un lenguaje más directo y naturalista de la mecánica de la computadora. Los detalles de cómo en exacto funcionan las computadoras son muy complejos, y, sinceramente, en gran medida irrelevantes para la mayoría de los usuarios. Para la gran mayoría de los usuarios, las computadoras no son aprehendidas a través de sus mecánicas, sino a través de sus interfaces. En este caso también ha de ser engañoso dividir tan claramente el “mecanismo” de la “interfaz.” Todas las tecnologías están constituidas a través de una dialéctica entre las dos formas—en sus usos, sus historias, sus significados, sus desarrollos materiales, etc. A la luz de todo esto, pregunto: ¿por qué debemos sentirnos obligados a abandonar cierta metáfora de una tecnología porque no es tan “fiel” a lo que la tecnología “realmente es”? Nadie aprehende nunca al mundo por lo que realmente es—la aprehensión, por definición, sucede a través de la mediación. Se puede argumentar que, si algún interfaz pudiera ser diseñada para reflejar mejor la estructura real del fenómeno que media, entonces debería ser diseñada de esta manera; sin embargo, el problema con las interfaces tecnológicas (y posiblemente todas las interfaces, si imaginamos a los mundos y las creaturas en términos similares a las tecnologías), es que las tecnologías son objetos altamente maleables, siempre ya producidos por una dialéctica de mecanismo-interfaz, cual yo diría no es jerárquica, sino más bien lateral o circular (girando como un vórtice eterno). Las herramientas siempre contienen algo de chatarra sobre ellos, por lo que quiero decir que las tecnologías se definen fundamentalmente por sus aperturas a las vastas posibilidades de uso de las especies. Si íbamos a producir una interfaz que tratara al internet como una

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ciudad, entonces el internet será, en todos los sentidos significativos, una ciudad. En este sentido, también se puede argumentar que las ciudades mismas son interfaces para el espacio físico, en lugar de pensar que son la “verdad” de ese mismo espacio.

La observación de Badger de que el internet se ha convertido en una metáfora utilizada para entender las ciudades es, sin embargo, muy poderosa, y puede ayudarnos comprender la reciente historia del espacio urbano. Debo señalar que la afirmación de Badger de que el uso de una metáfora de “redes” toma prestado del internet elude el hecho de que la red es una metáfora que antecedió el internet para describir cuerdas, telarañas, y relaciones sociales, pero seguramente es correcta en cierto sentido—en las últimas décadas, la red ha llegado a dominar específicamente como una forma de entender el internet, pero porque esta metáfora no es inherente a la estructura del internet (¿qué metáfora es inherente a la estructura de un objeto?) por supuesto podrán existir otras maneras de metaforizar mundos digitales y no digitales. Lo que puede estar ocurriendo aquí es un cambio epistémico global que yo diría que tiene sus orígenes en el desarrollo de la cibernética en los años 50 y más allá. Me pregunto: ¿cuáles serán (y cuáles han sido) las consecuencias de este cambio epistémico? ¿Es este el cambio correcto por la cual pasar? ¿O hemos estado preparando el terreno para cada vez más aburrimiento y catástrofe?

Técnicas psicogeográficas de control y la deriva digital

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Ya es hora que se desarrolla una deriva para el internet… Mientras escribo todo esto, recuerdo el sitio web StumbleUpon, ya antiguo, que permite la posibilidad de visitar diferentes páginas de web en forma semi-aleatorio. Esto parece estar bastante cerca de la deriva que yo propongo, y estoy considerando usarlo más, al menos durante mi tiempo libre—y parece aquí que es una falta de tiempo libre junto con la corporatización de la web (emblematizada por las plataformas de “jardín cerrado”) que es culpable por la constricción de nuestras psicogeografías en el internet, así como es una falta de tiempo libre junto con la corporatización del espacio urbano que limita nuestros psicogeografías urbanas. Debe haber otros factores también. Lo que hay que recordar es que, aunque nuestros problemas psicogeográficos se derivan en parte de problemas con nuestros repertorios conceptuales (por ejemplo, la convicción tácita de que uno no puede vagar más allá de su rutina cotidiana), también provienen de un conjunto de factores culturales-políticos-históricos que amplían el alcance del problema más allá de los fracasos de cualquier individuo o de la forma de sus alrededores específicos. Como tal, vale la pena recordar la orientación marxista de la Internacional Situacionista—que sus teorías estaban vinculadas a un sentido de lucha proletaria contra una hegemonía capitalista global. Ese es el alcance de la cuestión. Dicho esto, StumbleUpon todavía me parece un poco divertido.

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Noviembre 28, 2016. Después de usarlo durante un par de días, me he dado cuenta de que al final de cuentas StumbleUpon no es tan bueno, y que esto es por la misma razón que Facebook tampoco es tan bueno. Usándolos, es evidente que ambos sitios web se basan en conjuntos de datos y algoritmos muy poco imaginativos, cuales reducen el internet a un mundo pequeño de contenidos estériles y preseleccionados. En este caso, el algoritmo y la base de datos son tecnologías que median entre el red y el usuario, capturando el usuario en una porción pequeña y “patéticamente limitada” de un mundo masivo y diverso:

La relevancia de la teoría de Guy Debord sobre la limitación picogeográfica para nuestro uso contemporáneo del internet implica la comprensión de que nuestras vidas cotidianas están gobernadas de forma invisible por tecnologías y técnicas sociales que pasan tanto dentro como fuera de nuestras mentes, moldeando las formas en que nuestros mundos y nuestros seres están constituidos tanto en relación entre sí como en relación con ellos mismos. El diseño algorítmico desempeña la misma función para la psicogeografía del internet que la arquitectura urbana para la psicogeografía de la ciudad moderna. Ambos son tecnologías protésicas de control psicogeográfico. Es importante destacar que estas tecnologías son difíciles de percibir, en parte invisibilizadas por las mismas entidades que diseñan estas tecnologías. Llegamos a creer, explícitamente o no, que el mundo es un lugar pequeño y empobrecido, porque complejos conjuntos tecno-sociales conspiran para atraparnos dentro de rutinas pequeñas y empobrecidas.

El primer paso que postulo aquí para transgredir contra tales formas de control invisible es, primero seguir pensando, obstinadamente, en el internet como una gran ciudad o como otro tipo de espacio geográfico, para luego conceptualizar la posibilidad de ir en un derivado dentro de este espacio. El siguiente paso es entonces reconocer cuál es su rutina habitual, y trabajar conscientemente para trascenderlo. ¿Qué sitios de web tiendes a frecuentar? ¿Facebook? Twitter? Trate de tomar un día para evitar estos sitios, y, preferiblemente, para evitar todas las plataformas “jardín cerrado” como estas. Busque rutas inusuales a sitios inesperados; haga clic en la página de origen de una imagen en una búsqueda de imágenes de Google; haga clic en las fuentes externas de artículos raros de Wikipedia; busca los sitios web de organizaciones locales… Si una cierta página no se carga, entonces intenta de encontrar si alguna versión antigua existe en el Internet Archive; esta técnica en particular amplía enormemente a su terreno potencial, abriéndolo a una exploración a través de los límites del tiempo así como del espacio digital.

Priorizar el acto, así como el concepto, de vagar. Intenta de avanzar hacia lo que le parece interesante, o a través de lo que le parece significativamente aburrido. Guarde las páginas en sus marcadores para explorarlas en otro momento. Guarde enlaces en una página de web personal a la que otros pueden acceder, para facilitar la exploración de ellos. No se preocupe demasiado si algo es útil o no. Sólo pasea. Intenta perderse. Imagina cada sitio como

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otra habitación en algún espacio grande y aparentemente infinito. Aprecie la riqueza de lo que está allí fuera. Si mis técnicas específicas no parecen relevantes para usted, entonces invente sus propias técnicas. La idea es trabajar contra los límites psicogeográficos en los que uno se encuentra. Desarrolla algún concepto y práctica de vagar. Vuelve a revisar las técnicas específicas de esta práctica, adaptándolas a cualquier nuevo límite que encuentres impuesto en tu vida. Reconoce que trascender lo cotidiano requiere acción deliberada. Cree que hay valor espiritual en trascender lo cotidiano. Recuerde que el capitalismo se beneficia del empobrecimiento de su vida cotidiana. Tal vez utilice un navegador encriptado y un adblocker, para desenchufar sus vagabundeos de las maquinaciones del capitalismo global—o apague su adblocker y haga clic a propósito en anuncios colocados en sitios esotéricos, en un esfuerzo por difundir la riqueza. Experimente. Reflexione sobre sus experimentos. Desarrolla un repertorio de acción y encuentro y pensamiento—haz lo que sea necesario para encontrarse en situaciones inesperadas.

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“Mira, una pierna. Para averiguar el tamaño de un feto, lo mejor es mirar una de las extremidades. Aquí tiene unas quince semanas.” Tres pulgadas de largo – un muslo torcido, rodilla, pantorrilla, y un pie coronado con cinco dedos.

Se puso unos jeans

“Dos veces a la semana, uno de ellos nace vivo. Aquí en este piso, todas las mujeres están lidiando de algún modo con su deseo de abortar, y luego escuchamos el llanto de un bebé.”

Y quedó tendida

Estaba leyendo esto en un libro cuando mi hermana menor dijo El otro día me deshice de ese pequeño mocoso Eso fue lo que dijo Sus propias palabras Deshacerse de ese pequeño mocoso Ese pequeño mocoso fue desechado Felicidades Kanoko no fue desechada ¿Alguna vez lo has hecho, Hiromi-chan? Preguntó mi hermana menor Sí

Saltó en el suelo Incluso ahora, tres años después Imagino dos piernas muertas y el abdomen De una muy bonita mujer de veinticuatro años Yo no lo vi pero Dos piernas muertas y el abdomen Dos piernas muertas y el abdomen Felicidades por tu destrucción I Aborté un embrión que debe haberse parecido a Kanoko

Le dije

El embrión que debe haberse parecido a Kanoko hubiera crecido

Pero decir me deshice de ese pequeño mocoso

Debo haber tenido un feto que se pareciera a Kanoko

No estaba en mi vocabulario

Pero no hubiera sido ella

Kanoko no fue desechada

Felicidades por tu destrucción

Dicen que el motivo

Felicidades por tu destrucción

Detrás de la muerte de mi amiga “Hiromi”

Felicidades por tu destrucción

Quien saltó de un edificio y se mató hace tres años

He tenido un aborto con legrado

Fue “problema de hombres”

Felicidades por tu destrucción

Pero ella parece haber estado preocupada

El doctor me dijo su bebé era grande

También por el pie de atleta

Así que espere que sus pechos se hinchen

Por eso “Hiromi” escondió, con cuidado, sus dedos

No supe cómo responder, salvo con una sonrisa nerviosa

atestados de hongos en los calcetines

Sonreír nerviosamente

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MATAR A KANOKO Hiromi Itō 比呂美伊藤

Sonreír nerviosamente Nerviosamente Nerviosamente Pero felicidades Mis pechos de verdad se hincharon tanto Que un buen giro hacía que escurriera líquido blanco

Y me fui de ese lugar

Mis pechos no se hinchan

Cuando volví, unas dos horas más tarde

No pican ni nada

Tal como pensé, Kanoko parecía muerta

No son lindos ni nada

Hormigas negras la trepaban toda

Felicidades

Y parecía haberse movido ligeramente

En cualquier caso

Del sitio donde había quedado tendida

Es algo gozoso que la leche brote Que algo dulce se derrame

-

Sin darme cuenta, perdí la paciencia Y golpeé la cabeza de Kanoko (seis meses)

De un lugar que antes no tenía nada

con el despertador que estaba cerca

Bebe y crecerás robusta

Kanoko quedó sin fuerzas

Para que yo secrete algo

Y no respondía

Como la leche de vaca

Si la llamaba, la sacudía o la golpeaba

Que tú compras con dinero

Pensé la he matado

La secreto

He hecho algo horrible

La secreto como orina

Y me asusté

La secreto como saliva, lágrimas o flujo vaginal

Así que la dejé

Por el ano, la boca, la uretra, la vagina

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Retorciéndose en la calle Hacía tanto calor Pensé que en lugar de dejarlo sobre la calle seca Lo pondría en la zona húmeda, justo al lado Pero aún estaba en la calle La leche se derrama en cantidades torrenciales

No tenía donde ocultarse y me pareció que corría peligro,

Me siento feliz Me complazco

Por lo menos tendría que estar en un lugar con pasto, pensé,

Felicidades

Sobre la tierra

Tuve un aborto en el segundo trimestre

Así que encontré un lugar así

Pregunté si el bebé era un niño o una niña

Coloqué al bebé gorrión ahí

Pero es un engaño llamarlo bebé

Y en el camino a casa miré hacia allá de nuevo

Debería llamarlo feto Por supuesto, no dirán si es niño o niña

-

Porque el shock es demasiado fuerte Para el cuerpo maternal

He tenido una histerectomía radical

El cuerpo maternal se pregunta

He tenido una hija

¿Era un feto femenino que se parecía a Kanoko? ¿Era un feto masculino que se parecía a Kanoko?

He tenido un parto inducido debido a contracciones muy lentas

He tenido toxemia del embarazo

He tenido una episiotomía

He visto todos esos bultos invadiendo mi útero

He tenido un embarazo placentero

Eso también debió haberse parecido a Kanoko

Mi útero se llenó

He tenido cáncer de útero

Mi cuerpo se llenó de sangre

Y luego encontré una cría de gorrión

Podía comer en exceso tanto como se me antojara

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Su ala desplumada con la carne expuesta Tensándose Chillando Intentando escapar de las hormigas que cubrían su cuerpo Cuando solía pensar en el parto

-

Podía masturbarme sin parar Imagino el nacimiento que se aproxima

Quiero deshacerme de o matar a Kanoko

El agradable movimiento de los dedos de la futura madre

Antes de que vierta mi sangre

También he amamantado antes

He cometido infanticidio

Felicidades por tu destrucción

He desechado cadáveres

Después de seis meses

Es fácil si lo haces justo después del nacimiento

Los dientes de Kanoko salen

Es más fácil que un aborto si no te descubren

Muerde mis pezones, quiere arrancarlos

Tengo toda la confianza

Siempre está buscando el momento preciso para hacerlo

Para hacerlo sin ser descubierta

Kanoko consume mi tiempo

Puedo enterrar cualquier número de Kanokos

Kanoko roba mis nutrientes

Felicidades por enterrar a Kanoko

Kanoko amenaza mi apetito

Felicidades

Kanoko me jala el pelo

El coito que he llegado a tener

Kanoko me obliga a lidiar con toda su mierda

Las muchas Kanokos que he llegado a concebir

Quiero deshacerme de Kanoko

Las muchas Kanokos que he llegado a extirpar

Quiero deshacerme de la pequeña y asquerosa Kanoko

Excepto una

Quiero deshacerme de o matar a Kanoko que muerde mis pezones

Esa es la Kanoko que existe ahora

Felicidades por tu destrucción De algún modo Incluso antes de que viera al bebé gorrión Noté ahí muchas hormigas No me di cuenta de que había una conexión Salvo por la cabeza Su cuerpo era un enjambre de hormigas Arremolinándose en dirección a la cabeza El bebé gorrión se movió

La que quiere arrancar mis pezones de una dentellada Felicidades por tu destrucción Felicidades por tu destrucción Felicidades por tu destrucción Felicidades por tu destrucción Felicidades por tu destrucción Felicidades por tu destrucción Castigar alegremente a un hijastro Matar alegremente a un hijastro

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Lo he hecho antes Mi propia hija me es más querida Abandonar alegremente a un niño Lo he hecho antes Mi propio yo me es más querido Felicidades

La feliz Kanoko

Felicidades por tu destrucción

Mordisquea mis pezones

Felicidades por tu destrucción

Felicidades felicidades

Yo

Quisiera deshacerme

Pude haber tocado la cría de gorrión plagada de hormigas

De Kanoko, felizmente

No pude tocar la cría de gorrión plagada de hormigas

Sin melancolía, sin culpa

Me fui huyendo

Quiero deshacerme de Kanoko en Tokio

Sin hacer nada

Felicidades

De algún modo

Felicidades por tu destrucción

Lo asocié con Kanoko

Felicidades por tu destrucción

De quien me había deshecho

Teruko-chan

Y estaba plagada de hormigas

Felicidades por tu aborto

No es que tema a Kanoko

Mihoko-chan

Es el enjambre de hormigas lo que me da miedo

Felicidades por tu aborto

Felicidades por tu destrucción

Kumiko-san

Felicidades por tu destrucción

Felicidades por tu aborto

Felicidades por tu destrucción

Felicidades por matar a Tomo-kun

Felicidades por tu destrucción

Mari-san

Felicidades felicidades

¿Qué tal deshacerte de Nonoho-chan?

Todos celebran por mí

Mayumi-san

Genichiro-san con su Medoc

El feto ¿era niño o niña?

Higuchi-san con sus rosas

Riko-chan

Kōhei-san con su conejo

Ya es tiempo de que te deshagas de Kota-kun

Ishiseki-san con su oso de peluche

Deshagámonos de ellos todas juntas

Miyashita-san con su bolsa de pañales

Todas las hijas

Shirōyasu-san con su perro de papel maché

Todos los hijos

Abe-san e Iwasaki-san con su dinero en efectivo

Que hacen sonar sus dientes

Non-chan con su pastel

Queriendo arrancar nuestros pezones

Kaneko-san con su cámara de 8 mm Kozaki-san con su telegrama Todos celebran por mí Gracias gracias

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Versión al español: Daniela Camacho


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MARCO VALERIO M


LATÍN LINGUA LATINA

MARCIAL


Epigramas de Marco Valerio Marcial. Versión de César Abraham Navarrete Vázquez

Marcus Valerius Martialis: Marco Valerio Marcial (38 o 41-140). Nació y murió en Bílbilis (actual Calatayud, España). Poeta y epigramista hispanorromano. Su obra se conservó prácticamente íntegra: 1567 epigramas divididos en quince libros. Marcial es el epigramista más notable de la literatura, a pesar de disponer de buena parte de su obra para adular a los emperadores Flavios (Tito y Domiciano) y quejarse incesantemente de su condición socioeconómica. La cotidianidad de la monstruosa Roma se refleja en sus pequeños poemas con agudeza, procacidad y ternura.

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LATÍN

I 63 Vt recitem tibi nostra rogas epigrammata. Nolo: non audire, Celer, sed recitare cupis. I 63 Me pides que te lea mis epigramas. Me niego: no deseas oírlos, Céler, sino leerlos públicamente.

I 74 Moechus erat: poteras tamen hoc tu, Paula, negare. Ecce uir est: numquid, Paula, negare potes? I 74 Era tu amante: aún podías negarlo, Paula. He aquí que es tu marido, Paula, ¿acaso podrás hacerlo?

I 83 Os et labra tibi lingit, Manneia, catellus: non miror, merdas si libet esse cani.

I 110 Scribere me quereris, Velox, epigrammata longa. Ipse nihil scribis: tu breuiora facis. I 110 Te quejas, Veloz, de que escribo epigramas largos. Tú mismo no escribes nada: los haces más breves.

II 20 Carmina Paulus emit, recitat sua carmina Paulus. Nam quod emas possis iure uocare tuum. II 20 Paulo compró unos poemas, Paulo recita sus poemas, pues con derecho puedes llamar tuyo a lo que compras.

I 83 II 38 Tu cachorro te lame la boca y los labios, Maneya: no me admira, pues a los perros les agrada comer mierda. Quid mihi reddat ager quaeris, Line, Nomentanus? Hoc mihi reddit ager: te, Line, non uideo. I 91 Cum tua non edas, carpis mea carmina, Laeli. Carpere uel noli nostra uel ede tua. I 91 Sin publicar los tuyos, criticas mis poemas, Lelio. O no critiques los míos o publica los tuyos.

II 38 ¿Me preguntas, Lino, qué me genera mi finca de Nomento? Esto me genera: no verte, Lino.

II 58 Pexatus pulchre rides mea, Zoile, trita. Sunt haec trita quidem, Zoile, sed mea sunt. II 58 Ataviado pulcramente, Zoilo, te ríes de mis ropas desgastadas. En efecto lo están, pero son mías, Zoilo. 79


II 82 Abscisa seruom quid figis, Pontice, lingua? Nescis tu populum, quod tacet ille, loqui? II 82 ¿Por qué crucificas a tu esclavo, al que le cortaste la III 71 lengua, Cuando la verga le duele a tu esclavo, a ti, Névolo, el Póntico? ¿No sabes que la gente dice lo que él calla? culo. No soy adivino, pero sé qué haces. II 88 Nil recitas et uis, Mamerce, poeta uideri: quidquid uis esto, dummodo nil recites.

III 84 Quid narrat tua moecha? Non puellam dixi, Gongylion. Quid ergo? Linguam.

II 88 No lees nada en público y quieres parecer poeta, III 84 Mamerco: ¿Qué dice tu puta? No hablo de tu amante, sé todo lo que quieras, siempre y cuando no leas nada. Gongilión. ¿Entonces de qué? De tu lengua.

III 9 Versiculos in me narratur scribere Cinna: Non scribit, cuius carmina nemo legit.

III 92 Vt patiar moechum rogat uxor, Galle, sed unum. Huic ego non oculos eruo, Galle, duos?

III 9 Dicen que Cinna escribe versos breves contra mí: no escribe nada aquél cuyos poemas nadie lee.

III 92 Mi mujer me ruega, Galo, que la deje tener un amante, pero sólo uno. ¿No le saco yo, Galo, los dos ojos?

III 71 Mentula cum doleat puero, tibi, Naeuole, culus, non sum diuinus, sed scio quid facias.

IV 21 Nullos esse deos, inane caelum adfirmat Segius: probatque, quod se factum, dum negat haec, uidet beatum. IV 21 Los dioses no existen, el cielo está vacío, afirma Segio; y lo prueba porque, mientras niega esto, ve cuán rico se hizo.

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IV 33 Plena laboratis habeas cum scrinia libris, emittis quare, Sosibiane, nihil? “Edent heredes” inquis “mea carmina”. Quando? Tempus erat iam te, Sosibiane, legi. IV 33 Tienes estantes llenos de libros trabajados, ¿por qué, Sosibiano, no sacas nada? «Mis herederos», respondes, «difundirán mis versos cuando muera». ¿Cuándo? ¡Ya es tiempo, Sosibiano, de que se te lea!

IV 50 Quid me, Thai, senem subinde dicis? Nemo est, Thai, senex ad irrumandum. IV 50 ¿Por qué, Tais, me llamas viejo continuamente? Nadie es viejo para que se la mamen, Tais.

IV 65 Oculo Philaenis semper altero plorat. Quo fiat istud quaeritis modo? Lusca est. IV 65 Filenis siempre llora con uno de sus dos ojos. ¿Me preguntas cómo lo hace? Es tuerta.

V 47 Numquam se cenasse domi Philo iurat, et hoc est: non cenat, quotiens nemo uocauit eum.

V 47 Filón jura que él nunca cena en casa, y así es: cuando nadie lo invita, no cena.

VII 66 Heredem Fabius Labienum ex asse reliquit: plus meruisse tamen se Labienus ait. VII 66 Fabio nombró «heredero universal» a Labieno. Pero Labieno dice que él merecía más.

VII 75 Vis futui gratis, cum sis deformis anusque. Res perridicula est: uis dare nec dare uis. VII 75 Quieres que te cojan gratis, aunque eres deforme y anciana. El asunto es ridículo: quieres darte pero no quieres dar.

VII 77 Exigis ut nostros donem tibi, Tucca, libellos. Non faciam: nam uis uendere, non legere. VII 77 Demandas que te regale, Tuca, mis libritos. No lo haré, pues quieres venderlos, no leerlos.

X 16 Dotatae uxori cor harundine fixit acuta, Sed dum ludit Aper: ludere novit Aper. 81


X 16 Con aguda flecha, Apro traspasó el corazón de su mujer, poseedora de buena dote, pero mientras jugaba: Apro sabe jugar.

XI 62 Lesbia se jurat gratis numquam esse fututam. Verum’st. Cum futui vult, numerare solet. XI 62 Lesbia jura que nunca se la cogieron gratis. Es verdad. Cuando quiere que se la tiren, suele pagar.

XII 20 Quare non habeat, Fabulle, quaeris Uxorem Themison? habet sororem. XII 20 ¿Me preguntas, Fábulo, por qué no tiene esposa Temisón? Tiene hermana.

XII 26 A latronibus esse te fututam Dicis, Saenia: sed negant latrones. XII 26 Dices que unos ladrones te cogieron, Senia: pero los ladrones dicen que no.

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ANGÃ&#x2030;LICA FREITA


PORTUGUÉS PORTUGUÊS

AS


Angélica Freitas

De la sección "Uma mulher limpia" del libro Um útero é do tamanho de um punho de Angélica Freitas

porque una mujer buena es una mujer limpia y si ella es una mujer limpia es una mujer buena

hace millones, millones de años se puso sobre dos patas

hace millones, millones de años

la mujer era brava y sucia

se puso sobre dos patas

brava y sucia y ladraba

no ladra más, es mansa es mansa y buena y limpia

porque una mujer brava

*

no es una mujer buena y una mujer buena

una mujer gorda

es una mujer limpia

incomoda a mucha gente una mujer gorda y borracha incomoda mucho más

una mujer gorda es una mujer sucia una mujer sucia incomoda incomoda mucho más 86

BOMBA H2


PORTUGUES

una mujer limpia rápido una mujer limpia * una mujer insanamente bonita un día va a ganarse un coche seguro va a ganarse un coche

y muchas flores las que sean necesarias más que las feas, las dolientes y las secretarias juntas

ya una mujer extrañamente bonita puede ganarse flores y también puede ganarse un coche

pero un día va seguro va a necesitar venderlo Versión al español: Alejandro Albarrán 87


PRÍNCIPE NO ROSEIRAL Matilde Campilho Escute lá isto é um poema não fala de amor não fala de cachecóis azuis sobre os ombros do cantor que suspende os calcanhares na berma do rochedo Não fala do rolex nem da bandeirola da federação uruguaia de esgrima Não fala do lago drenado na floresta americana

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BOMBA H2

Não diz nada sobre a confeitaria fedorenta que recebe os notívagos para o café da manhã quando o dia já virou Isto é um poema não fala de comoções na missa das sete nem fala da percentagem de mulheres que se espantam com a imagem do marido aparando a barba no ocaso Não fala de tratores quebrados na floresta americana não fala da ideia de norte na cidade dos revolucionários Não fala de choro não fala de virgens confusas não fala de publicitários de cotovelos gastos Nem de manadas de cervos Escute só isto é um poema

não vai alinhar conceitos do tipo liberdade igualdade e fé Não vai ajeitar o cabelo da menina que trabalha com afinco na caixa registadora do supermercado Não vai melhorar Não vai melhorar isto é um poema escute só não fala de amor não fala de santos não fala de Deus e nem fala do lavrador que dedicou 38 anos a descobrir uma visão quase mística do homem que canta e atravessa a estrada nacional 117 para chegar a casa ou a algum lugar próximo de casa.


PORTUGUES

Matilde Campilho PRÍNCIPE EN EL ROSAL

Escuche esto es un poema no habla de amor no haba de bufandas azules sobre los hombros del cantante que suspende los tobillos a orilla del acantilado No habla del rolex ni del banderín de la federación uruguaya de esgrima No habla del lago drenado en el bosque americano

No dice nada sobre del restaurantito hediondo que recibe a los noctámbulos para el café de la mañana cuando el día cambió Esto es un poema no habla de conmociones en la misa de las siete ni habla del porcentaje de mujeres que se espantan con la imagen del marido cortando su barba en el ocaso No habla de tractores descompuestos en los bosques americanos no habla de la idea del norte en la ciudad de los revolucionarios No habla del llanto no habla de vírgenes confundidas no habla de publicistas de codos gastados Ni de manadas de ciervos Sólo escuche esto es un poema

no va a mencionar conceptos de libertad igualdad y fe No va a embellecer el cabello de la chica que trabaja con ahínco en la caja registradora del supermercado No va a mejorar No va a mejorar esto es un poema sólo escuche no habla de amor no habla de santos no habla de Dios y ni habla del campesino que dedicó 38 años para tener una visión casi mística del hombre que canta y atraviesa la carretera nacional 117 para llegar a casa o a algún lugar cercano a casa.

Versión al español: Ramón Peralta 89


FUR Matilde Campilho                           

                    com cara de Whitman

foi assim que você pensou que eu viria ao mundo foi assim que que você me viu na floresta foi assim que você me viu pendurado no poste elétrico sempre pendurado num ramo qualquer sempre usando o verão. você se lembra daquele verão no Brooklin em que ficámos perseguindo os bombeiros durante todo o dia apenas para ver uma vez e depois outra vez o leque aquático que se abria sobre o fogo? você citava poetas húngaros mas nesse tempo eu só queria saber de inventar uma língua que não existisse. você se lembra do concierge que nos recebia na pensão do Brooklin como se nunca nos houvesse visto antes? e não havia semana que passasse em que nós não dormíssemos pelo menos uma madrugada 90

BOMBA H2


PORTUGUES

na pensão do Brooklin. me lembro dos dólares amassados que eu semanalmente tirava do bolso para pagar a Doug eu sabia o nome de Doug o Doug nos tratava disfarçadamente por menina e menino. você falava que os dólares vinham sempre com uma forma diferente eu adoro como você consegue tirar um coelho do bolso eu adoro como você consegue tirar uma lâmpada do bolso eu adoro como você consegue tirar a Beretta 92fs do bolso foi assim que você pensou que eu ficaria no mundo com corpo de besta vestida usando um lápis pousado na orelha

foi assim que você me viu pedindo três ovos para Miss Elsie a senhora da mercearia na Court Street ela me deu oito ovos porque ela sempre dava alguma coisa ela me achava uma graça e ela não acreditava em números ímpares. eu também não. me lembro de você na mercearia do Brooklyn você costumava ficar lá atrás brincando na secção das ferramentas. 91


se eu tivesse mais do que um coelho, uma lâmpada ou uma pistola eu teria te comprado um Black & Decker eu acho que você seria a pessoa mais feliz da ilha com um Black & Decker enfiado no cinto. foi assim que você pensou que eu ficaria no mundo, usando flores em meu cabelo negro, sempre escondidas no emaranhado dos cachos sempre escondidas no emaranhado do caos de minha cabeça negra.   só você sabia quantas flores eu usava porque agora eu já sei que você dedicava as noites à contagem. Deus não dorme e você também não.

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PORTUGUES

FUR Matilde Campilho

con cara de Whitman

fue así que pensaste que vendría al mundo fue así que pensaste que me viste en la selva fue así que me viste colgada de un poste siempre colgada en cualquier rama siempre usando el verano. ¿te acuerdas de aquél verano en Brooklin en el que quedamos persiguiendo bomberos durante todo el día apenas para ver una vez y después otra vez el líquido acuático que se abría sobre el fuego? citabas poetas húngaros pero en ese tiempo sólo quería inventar una lengua que no existía. ¿te acuerdas del concierge que nos recibía en la pensión de Brooklin como si nunca nos hubiese visto antes? y no había semana que pasara en que no durmiéramos por lo menos hasta la una de la madrugada 93


en la pensión de Brooklin. me acuerdo de los dólares amasados que semanalmente sacaba de mi bolsa para pagar al Doug sabía el nombre de Doug el Doug nos trataba disimuladamente por jovencita y jovencito. hablabas que los dólares nos venían siempre de una forma diferente me gusta como consigues sacar un conejo de la bolsa me gusta como consigues sacar una lámpara de la bolsa me gusta como consigues sacar la Beretta 92f de la bolsa

fue así que pensaste que me quedaría en el mundo vestida con un cuerpo de bestia usando un lápiz sobre la oreja

fue así que me viste pidiendo tres huevos a Miss Elsie la señora de la mercería en Court Street ella me dio ocho huevos porque ella siempre me daba alguna cosa ella me creía graciosa y ella no creía en números impares. yo tampoco. te recuerdo en la mercería de Brooklin acostumbrabas a quedarte atrás jugando en la sección de herramientas. 94

BOMBA H2


PORTUGUES

si yo tuviera más que un conejo, una lámpara y una pistola te hubiera comprado una Black & Decker creo que serías la persona más feliz de la isla con una Black & Decker sujeta al cinturón. fue así que pensaste que me quedaría en el mundo, usando flores en mi cabello negro, siempre escondidas en la maraña de los rizos siempre escondidas en la maraña del caos de mi cabeza negra.

sólo sabías cuántas flores usaba porque ahora yo ya sé que dedicabas las noches a contarlas. Dios no duerme y tú tampoco.

Versión al español: Ramón Peralta 95


ION MINUL


RUMANO

RUMANO

LESCO

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Ion Minulesco

Poeta, dramaturgo, novelista y ensayista rumano. Fue miembro fundador de la Sociedad de Escritores rumanos, que le otorgó el Premio Nacional de Poesía en 1928, de la Sociedad de escritores dramáticos y director del Teatro Nacional de Bucarest. Migró a Paris en 1899 para estudiar derecho, pero el encuentro con la poesía simbolista cambió para siempre su orientación profesional. Algunos de sus libros de poesía son: Canciones para más tarde, Liturgias profanas, Hablando conmigo mismo, Estrofas para diversos acontecimientos, Estrofas sólo para mí y No soy lo que parezco. Los versos de Minulescu mezclan con gran naturaleza el humor con la ironía, la elocuencia con lo ambiguo, los motivos clásicos con la excentricidad del mundo contemporáneo, la tentación erótica con la muerte y los estados de ánimo enigmáticos con la resignación ante la evidencia. Esta muestra poética pretende mostrar los paisajes rurales de Minulescu, desde una óptima cosmopolita, ubicando al campo rumano como el centro del mundo. Versión al español de Beatriz Estrada y Nicoleta Ilie

Pastel mecanic George Oprescu

Monocromia dezolantă a unei dimineţi ploioase Mângâie agonia tristă, dar gravă-a unui tren de marfă, Ce-şi fluieră impertinenţa prin trei supape ofticoase Şi urcă panta-n resemnarea bemolilor ce mor pe harfă Într-o capelă funerară. Cu miros de făclii de ceară Şi vagi parfumuri de tămâie, Eau de Cologne Şi chiparoase.

Pe Valea Oltului Sau poate pe Valea Prahovei... Decorul E-acelaşi peste tot când plouă. Şi-aceleaşi agonii profane

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RUMANO

Schiţează orice tren de marfă Când vrea să calchieze zborul Expreselor ce urcă panta cu graţii de aeroplane!... Aceleaşi agonii banale Şi-acelaşi trio de semnale Imploră mila dimineţii Şi plictiseşte călătorul...

Monocromie verde: Munţii şi brazii par de mucava E pastişarea dezolării şi-a neputinţei animale, Ce-şi urcă-adeseori Calvarul, cu trenu-alături, pe şosea. E parada fanteziei şi-a inspirărilor vasale... Pastel mecanic Năzuinţă De artă nouă Şi ştiinţă Cézanne te-ar fi pictat într-altfel Eu însă te-am văzut aşa!...

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Pastel mecácino Para George Oprescu

La monocromía desoladora de una mañana lluviosa Acaricia la agonía triste, pero grave, de un tren de mercancía, Que silba su impertinencia a través de tres válvulas enfermas de tuberculosis Y sube la colina con la resignación de los bemoles que mueren en el arpa En una capilla funeraria. Con olor a cirios De perfumes de incienso vagos, De Eau de Cologne Y de nardos.

En el Valle del Olt O tal vez en el Valle de Prahova… El escenario Es el mismo cuando llueve. Y las mismas agonías profanas

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RUMANO

Esbozan cualquier tren de mercancía, Cuando quiere emular el vuelo, De los trenes rápidos que suben la colina, ¡Con la gracia de aeroplanos!… La misma agonía banal, Y el mismo trio semanal Imploran la compasión de la mañana Y aburren al viajero…

Monocromía verde: Montañas y abetos de cartónEs el pastiche de la desolación y de la impotencia animal, Que a veces sube El Calvario, junto con el tren, en la carretera. Es la parodia de la fantasía y de las inspiraciones vasallas… Pastel mecánicoAnhelo De arte nuevo Y de ciencia-, Cézanne te hubiera pintado de otra manera, ¡Pero yo te vi así!...

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Scrisoare Alex. Marvrodi

Ma-ntrebi ce fac?... Ce vrei sa fac Mai mult decat s-astept... sa tac... Sa casc... sa dorm si... sa visez Pe fondul roz al unei vechi Ghiordez, Pe care cateodata sade Si blonda mea Scheherezade...

Fac ce-am facut si ieri Si totdeauna Ma bat cu vantul si ma cert cu luna... Din cand in cand ma urc pe deal, spre soare, Sa ma-ntregesc cu globul lui fierbinte O veche si unica sarbatoare Ce-o praznuiesc de patruzeci de ani...

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RUMANO

Cu Oltul, insa, nu mai stau de vorba, Ca-i monoton si marginit la minte, Si nu stie sa curga decat spre Dragasani...

Fac pe Narcis in apa din fantana, Sarut pe Maica Domnului de pe troita, Pe Sfantul Petre-l duc spre cimitir de mana Citesc pe Jules Laforgue Si pe Arthur Rimbaud, Iar cand imi iese-n cale Domnul Nita Invatator si... carciumar si... deputat... Ma-nchin umil in fata Cristosului din sat, Il scuip in frunte Si ii dau cu â&#x20AC;&#x153;Huo!â&#x20AC;?... Si-asa razbun si pe Laforgue Si pe Rimbaud...

Iar cand se face noapte si tacere, Cand boii dorm pe burta Si oamenii pe spate, Ma fragmentez in pietre nestemate Si porcilor ma dau sa ma digere...

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Carta Para Alex. Mavrodi

¿Me preguntas qué hago?... Qué quieres que haga Más que esperar…callar… Bostezar...dormir y…soñar Sobre el fondo rosa de un viejo Tapete para orar, Donde, a veces, también está sentada Mi rubia Sherezada…

Hago lo que hice ayer Y lo que hago siempreLucho contra la luna y el viento… De vez en cuando subo el cerro, hacia el sol, Para reincorporarme con su globo candenteUna única fiesta que, antaño,

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RUMANO

Festejo hace cuarenta años Con el río Olt, sin embargo, ya no hablo, Porque es monótono y mentalmente marginado, Y el río sólo fluye a la ciudad de Drăgăşani…

Pretendo ser Narciso en el agua de la fuente; Beso a la Virgen de la trinidad, A San Pedro lo llevo al panteón de la mano Leo a Jules Laforgue Y a Arthur Rimbaud, Y cuando me encuentro al Señor NitaEl maestro de primaria y… cantinero y…diputado del pueblo… Me inclino humildemente delante del Cristo, Y le escupo en la frente Y le grito “¡Bua!” Y así estoy vengando a Laforgue Y a Rimbaud…

Y cuando se hace la noche y el silencio, Cuando los bueyes duermen boca abajo Y la gente boca arriba, Me fragmento en piedras preciosas Y me doy a los cerdos para que me digieran…

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Seara rurala

Se uită soarele-napoi... O fi pierdut ceva, Sau, poate, Aşteaptă-n deal vreun car cu boi, Să-l plimbe şi prin alte sate Cu gospodari şi holde mai bogate?...

În sat la noi, Biserica, de veche ce era, În anul când a fost cutremur de pământ S-a prăbuşit cu turlele-n şosea, Şi-azi casele - atâta cât mai sunt Par jucării Pentru copii, Iar plopii - coşuri negre de maşini

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RUMANO

Ce-au treierat Bucatele din sate Pentru străini...

Prin curţi, Găinile şi porcii s-au culcat, Femeile au pus de mămăligă, Iar oamenii s-au pus la sfat Cu popa ce-a sosit într-o cotigă De la oraş, Unde-a schimbat sedilele de caş Cu trei duzini de lumânări de ceară, Că-n cimitir la noi ca-n orice sat, Sunt îngropaţi şi trei flăcăi, morţi pentru Ţară.

Dar unde-i soarele din deal?... Parcă-aşteapta Pe cineva... Pesemne, că, gonit de lună, Şi-a dat cu popa «noapte bună» Şi-a scăpătat...

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Atardecer rural

El sol mira hacia atrás… ¿Habrá perdido algo, O, tal vez, Espera en la colina cualquier carreta con becerros, Para pasearla también por otros pueblos Con casas y huertos más ricos?...

En nuestro pueblo, La iglesia era tan vieja Que se cayó en el año del terremoto, Colapsó con las torres en la carretera, Y hoy las casas - las pocas que quedanParecen juguetes Para niños, Y los álamos- válvulas negras de máquinas

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INGLÉS

Que han cosechado Cereales del pueblo Para extranjeros…

En los patios, Las gallinas y los cerdos se han ido a dormir, Las mujeres cocinan polenta, Y los hombres están reunidos Con el sacerdote que llegó en una carreta De la ciudad, Donde cambió el queso Por tres docenas de velas, Porque en nuestro panteón, como en cualquier otro pueblo, Están enterrados tres jóvenes que por Este país murieron.

¿Pero dónde está el sol del cerro?... Parece que está esperando A alguien… Parece que, perseguido por la luna, Le desea al sacerdote “buenas noches” Y se oculta…

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NIILLAS HO

INGER-MAR


OLMBERG SAMI SÁMEGIELLA

RI AIKIO


Nubes y muros El primer libro saami¹ dice que el pensamiento es lento para un saami cuando rodeado entre nubes y paredes se encuentra imagina lo que es tener una reunión en lo alto del monte mi entendimiento ha reunido polvo cómo podría saber la forma de depurarlo el último libro saami dice que el pensamiento es lento para el monte cuando rodeado entre nubes y paredes se encuentra

La oscuridad advierte El primer libro saami dice que algunas veces para un saami el paisaje es tan encantador que este no puede hacer otra cosa sino reír avanzo por el cerro de Ánnágurvárri siempre a obscuras la oscuridad advierte que nunca tuve un destino tan sólo una causa para la fuga el rastro del suelo en el sabor del agua de manto me vuelve idóneo para el mundo otra vez busco un motivo en ocasiones para caminar por lo salvaje a las horas de luz busco un motivo para estar en algún lugar el último libro saami dice que algunas veces la gente saami es tan encantadora para el paisaje que este no puede hacer otra cosa sino reír

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SAMI

Niillas Holmberg

Niillas Holmberg

1 La palabra Saami refiere al grupo de lenguas y pueblo Sami ubicados en las regiones árticas de Finlandia, Noruega, Suecia y la península de Kola, en Rusia. Los poemas de esta serie están escritos en sami septentrional, el cual es hablado por cerca de 20,000 personas distribuidas en Finlandia, Noruega y Suecia.t

Versión de Daniel Malpica 113


Inger-Mari Aikio el retoño no pregunta la hora tiene tiempo de sobra el árbol pregunta la hora y calcula cuándo desaparecerá el ímpetu de su savia el árbol muerto en pie no pregunta la hora tiene tiempo de sobra

mis dedos revisan el bosque buscan aún tu aroma a pesar de los tantos meses

luego de todos los carpinteros los dedos del músico son como aliento de césped y yo resueno toda la noche

el temporal chapotea en mí a través de los cielos llega el estruendo a su destino tres meses después

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SAMI

Versión al español: Zoila Forss y Roxana Crisólogo 115


DE LA TRADUCCIÃ&#x201C;N


Reyes, Alfonso. “De la traducción” en La experiencia literaria, México, Fondo de Cultura Económica, 1983, 130-136.

ALFONSO REYES

DE LA TRADUCCIÓN I En sus Confesiones de un joven, George Moore habla de la traducción: Ciertos sustantivos, por difíciles que sean, deben conservase exactamente como en el original; no hay que transformar las verstas en kilómetros, ni los rublos en chelines o en francos. Yo no sé lo que es una versta ni lo que es un rublo, pero cuando leo estas palabras me siento en Rusia. Todo proverbio debe dejarse en su forma literal, aun cuando pierda algo de sentido; si lo pierde del todo, entonces habrá que explicarlo en una nota. Por ejemplo, en alemán hay este proverbio: Cuando el caballo está ensillado, hay que montarlo. En francés: Cuando se ha servido el vino, hay que beberlo. Y quien tradujese: Cuando el caballo por Cuando el vino sería un asno. En la traducción debe emplearse una lengua perfectamente clásica; no hay que usar palabras de argot, y ni siquiera de origen muy moderno. El objeto del traductor debe ser el no quitar a la obra su sabor extranjero. Si yo tradujese Vassommoir me esforzaría en emplear una lengua fuerte, pero sin color; la lengua - ¿cómo diré? -, la lengua de un Addison moderno.

En punto a traducción es arriesgado hacer afirmaciones generales. Todo está en el balancín del gusto. Y si este elemento de creación, incomunicable y difícil de legislar, no entrara enjuego, la traducción no hubiera tentado nunca a los grandes escritores. Sería sólo oficio manual, como el trasiego de vino en vasijas. Los casos citados por Moore están escogidos con malicia. Poco costaría encontrar otros que demostraran las limitaciones de su doctrina. Concedemos que la fidelidad a “ciertos sustantivos” es de buen arte. Pero Moore debió haber explicado que los sustantivos en cuestión se refieren a los usos privativos de un pueblo. Pues el transformar los usos no es traducir sino adaptar; como cuando, por obvias necesidades escénicas, L’orgueil d’Arcachon se convierte en El orgullo de Albacete. Y cuando se trata de nombres propios precisamente, la adaptación es más repugnante; y si de seudónimos, peor aún. Si es intolerable Ernesto Renán, más lo es Anatolio France que, de ser legítimo, mejor pudo ser Anatolio Francia. Ya pasaron los tiempos en los que la fuerza de atracción lingüística y hasta la relativa incomunicación de las culturas consentían a Quevedo hablar de Miguel de Montaña, a Gracián decirle a John Barclay el Barclayo o permitían llamarle al Louvre la Lobera. Y acaso esta gambeta se perpetuaba todavía como herencia de los siglos en que el común denominador del latín la había facilitado: así fue como Vincent de Beauvais se llamó Vicente Belovalense.

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DE LA TRADUCCIÓN

Pero ya el que todo proverbio o frase coloquial deba respetarse textualmen- te parece menos aceptable, y más bien la traducción literal podría relegarse a la nota y no al discurso principal. Aquí caemos en el reinado exclusivo de los modismos, por naturaleza intransferibles, y corremos el riesgo de aprobar como bueno el que la Condesa de Pardo Bazán haya traducido que una muía sudaba por la cola, en vez de sudar la gota gorda. A poco apurar, tendría razón el chusco que tradujo Rendez-vous chez les Anciens por Ríndase usted en casa de los antiguos. Pero la idea de una lengua neutra en las traducciones, sin demasiados alardes castizos que adulteren el sabor del original, parece muy recomendable en principio.

Hace años, cuando Pedro Enríquez Ureña trabajaba en la traducción de los Estudios griegos de Pater, solíamos discutir estos puntos. Él, por su cuenta, pues no conocíamos el libro de Moore, sostenía una doctrina muy semejante. Yo apenas comenzaba a hacer mi herramienta; me cohibía el purismo, y era partidario de cierta discreta castellanización. El paladar, no hecho, todavía se negaba a tomar el gusto a ciertos desvíos que parecen devolver a las lenguas viejas algo de su acre verdor. Yo no hubiera comprendido entonces que Raymond Poincaré encontrara tanto encanto en el saborcillo extranjero de la prosa francesa de Francisco García Calderón (prólogo a Les démocraties latines de l’Amérique); el encanto que yo mismo he encontrado más tarde en algún regusto catalán de Eugenio d’Ors o en los lusismos que aconsejaba Estébanez Calderón; el encanto de la Biblia que Cipriano de Valera puso en castellano ginebrino, o el de La Lozana andaluza que Francisco Delicado escribió en español de Roma: bebidas fermentadas que hoy paladeo con agrado indecible.

Nos divertíamos entonces con aquella polémica entre Matthew Arnold y Francis W. Newman sobre la traducción de Homero; tratábamos del estilo noble y del familiar en la épica griega, con referencia al inevitable Longino; consideramos hasta que punto sería lícito interpretar los nombres de los caballos de Aquiles, llamando el Castaño al Janto y el Tordillo al Balio, o el poner a la arpía Podarga el apodo de la Vivaracha. Y releíamos el diálogo de Las Siracusanas de Teócrito entre Gorgo y Praxínoa, que Arnold inserta en su ensayo sobre El sentimiento religioso pagano y cristiano, vertiéndolo de propósito en un estilo familiar y casero: Gorgo: - Está en casa Praxínoa? Praxínoa: - ¡Dichosos los ojos querida Gorgo! Aquí me tienes. ¡Euné, hija: pronto! Acércale una silla y ponle un cojín.

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Sin duda que estas familiaridades tienen su utilidad: ayudan a perder el miedo a los clásicos. Pero nada se ha de extremar. Otra vez tenemos aquí que habérnoslas con el balancín del gusto. De un lado, la traducción que, como los autores primitivos, viste a los antiguos de contemporáneos. De otro lado, la traducción científica, que tiende a quedarse más o menos en el tipo interlineal de las ediciones escolares Hachette. De un lado, el Homero de Madame Dacier, el Virgilio disfrazado por Scaroon, el Ovidio en rondeles de D’Assouci, y aun la Odisea de W. D. Rouse (The Story of Odysseus, A Translation of Homer’s Odissey into Plain English, Londres, Nelson, 1837). Con igual espíritu, el poema medieval nos habla del Conde Don Aristótil “que estaba muy cansado porque había hecho un silogismo”. Y en un extremo ya caricaturesco, pueden recordarse el Satiricón de Laurent Tailhade, la Lisistrata de Maurice Donnay y, más recientemente los Mimos de Herondas interpretados por J. Dryssord.

Y yo caricaturizaba mi propia doctrina transformando así un posible pasaje de Homero. Supongamos que el texto griego dijera: “¡Oh, Peleida! Narra con aladas palabras tus aventuras con Briséis.” Pues bien, Peláez es el apellido castellano de Aquiles, hijo de Peleo o Pelayo; y Briséis o Briseida suenan a etimología de Brígida. Luego mi hexámetro bárbaro diría así: Anda, Peláez, ve diciendo cómo te ha ido con Brígida.

De otro lado, en el extremo de la traducción científica, preferida por los eruditos modernos y que tiende al tipo interlineal, hay que confesar que frecuentemente encontramos monstruosidades técnicas, que no logran hacer entrar en la intuición del lector el sentido humano de un texto clásico, por miedo a adulterarlo entregándose demasiado al genio de la propia lengua. Esta es la ocasión de declarar que las antologías nunca han recogido algunas preciosas muestras de la prosa castellana, representadas en los viejos traductores de griegos y latinos, quienes, aunque por sí mismos no fueran grandes escritores, al caminar sobre la pauta que les da el modelo original, construyeron páginas excelentes. Acaso la lectura de los antiguos debiera graduarse en tres etapas: primero, traducciones que acercan o acortan la distancia, aunque sean inevitables en ellas los errores de semejante violencia; segundo, traducciones que respetan la distancia, aunque sean inevitables en ellas los desvíos de la belleza formal y aun cierta dosis de galimatías; tercero, los mismos textos originales.

Andamos rondando el dilema de Schleiermacher: o ir hacia la lengua extranjera o atraerla hacia la lengua propia. Si ya la expresión de nuestros pensamientos en nuestra habla es cosa indecisa y aproximada, el traducir, el pasar de una lengua a otra, es tarea todavía más equívoca. Una lengua es toda una visión del mundo, y hasta cuando una lengua adopta una palabra extranjera suele teñirla

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DE LA TRADUCCIÓN

de otro modo, con cierta traición imperceptible. Una lengua, además, vale tanto por lo que dice como por lo que calla, y no es dable interpretar sus silencios. Sobre estos y otros puntos trascendentales, consúltese la Miseria y esplendor de la traducción, de José Ortega y Gasset. Como ejemplo del valor que el mismo objeto o concepto pueden tener para diferentes pueblos, hace notar que los bantúes tienen hasta doce géneros gramaticales, y que en el árabe el omnipresente camello cuenta con más de cinco mil setecientos nombres, y añade que, en Eise, hay treinta y tres palabras para el verbo ir. De lo que sólo podría dar ejemplo aquella conjugación humorística en jerga española: “Yo me voy, tú te piras, él se naja, nosotros ahuecamos, vosotros tomáis soleta, ellos se largan.” Recordemos que en sánscrito hay doce palabras para luz, quince para nube, veinte para luna, veintiséis para hacer, treinta y tres para matanza, treinta y cinco para fuego, treinta y siete para sol; en Islandia, ciento veinte para isla; en árabe también, quinientas para león y mil para espada. Véase Jorge Luis Borges, Los Kenningar {Historia de la eternidad, Buenos Aires, 1936), sobre la proliferación metafórica en la poesía escandinava; y el prólogo de José Gaos al primer volumen de su Antología filosófica, La filosofía griega (México, 1941), sobre la imposibilidad racional o aporía de la traducción. Ya es muy inquietante que el maestro de nuestra prosa considerara las traducciones como tapices vueltos del revés. El autor del Diálogo de la lengua siente que es más difícil traducir al castellano que a ningún otro idioma; pero Poste, traductor de Baquílides, cree que sólo el castellano podría dar idea de la sonoridad del griego clásico; luego confiesa la deficiencia del inglés. Y es que cada uno ve el obstáculo desde su ventana. En el citado ensayo de Ortega y Gasset, donde es evidente cierto tonillo de polémica con los filólogos franceses, se lee esta conclusión: “De todas las lenguas europeas, la que menos facilita la faena de traducir es la francesa”. No se dice explícitamente, pero del ensayo parece desprenderse que ello es consecuencia del mucho condimento autonómico a que llega una lengua ya muy cargada de sus propias herencias. Lo cierto es que, cuando traduje a Chesterton, comparando después mis versiones con las francesas, me resultaba evidente que, si el francés llega a la audacia con la musa propia, desconfía en cambio de las audacias ajenas y las peina y asea un poco. En Los dos caminos he contado cierta charla con Wells, a quien expliqué cómo, contra lo que él sospechaba, me había resultado más difícil reducir al español a Sterne que a Chesterton, porque para aquél no encontraba yo el molde hecho, y para este nos lo

1 Hay otro problema de traducción interior o de rivalidad interior. Véase Adolfo Costa Du Reís, El drama del escritor bilingüe, Buenos Aires, P.E.N. Club, 1941.

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daba’nuestra prosa del Siglo de Oro: conceptismo, antítesis, paradoja. Pero cuando traduje a estos escritores, lo mismo que cuando he traducido a Browning, a Mallarmé, o el poemita francés del siglo XII sobre el Castellano de Coucy (traducción muy poco feliz), tuve que enterrar las reglas como Lope, olvidar mis dudas y reflexiones y entregarme un poco al instinto.

Aquellas conversaciones juveniles y las que después tuve en Madrid con el traductor de Anatole France hicieron nacer en mí la idea de escribir un ensayo sobre la traducción, en que habían de tomarse en cuenta las enseñanzas del inglés Tytler y del español Pi Ferrer: un proyecto más, olvidado a medio camino. Luis Ruiz Contreras me repetía siempre que el traducir es una tarea humilde y dócil como el servir, y a la vez un peligroso viaje sobre dos carriles. Ruiz Contreras se sentía tan expuesto a perder el rumbo del idioma en aquellos años ya de fatiga, que prefería encargar a un secretario la primera versión de Anatole France y después la iba modelando.

Durante el aprendizaje de una lengua extranjera, hay un paradójico efecto que luego la familiaridad va borrando; y es que la lengua extranjera nos ofrece todavía su frescura metafórica y ciertos valores estilísticos arrastrados por la costumbre. Al que comienza su inglés, puede parecerle un acierto personal de Stevenson el que el cuerpo de un marino apuñalado se hunda en sí mismo; cuando la verdad es que el sink es término acuñado para “irse muriendo”. Con las confesiones de los traductores podría poco a poco levantarse un inventario de problemas de grande utilidad para la estilística. Después de todo, ¿no fue conducido Charles Bally a la Estilística por sus experiencias de catedrático de inglés? ¿No fue Mallarmé empujado hacia algunas investigaciones del lenguaje poético por una experiencia semejante? Cuando Valéry Larbaud traducía las Notas del Victoriano Samuel Butler (pues hay otro Samuel Butler, autor de Hudibras, que también dejó cuadernos de notas) confesaba que su esfuerzo principal consistía en dar un giro francés a las intenciones epigramáticas de su autor, que traducidas literalmente perdían todo sabor; y comparaba este esfuerzo con el de sacar punta al lápiz: hay que llegar a la finura - decía - pero detenerse antes de anular la resistencia. Yo he cofesado también coram populo ciertas vicisitudes de traductor propias y ajenas. Por desgracia, tales documentos no abundan.

1 En la traducción del Viaje sentimental, de Sterne, edición Calpe. Biblioteca Universal, me afearon el prólogo con deplorables erratas: Falcoubridge por Falconbridge; Smelfurgus por Smelfungus; novelitas de la vida doméstica por novelistas; y lo peor es que, en varios lugares, se habla de Mr. Draper, en vez de Mrs. Draper, con quien Sterne tuvo amores 2 A. R.: Los libros de notas, El cazador, Madrid, 1921. 3 Revista de Occidente, Madrid, agosto de 1932; ensayo publicado simultáneamente en francés en la Revue de Littérature Comparée, Paris, julio-septiembre del propio año, trad. M. Pomés. Incorporado todo ello en el volumen Mallarmé entre nosotros, Buenos Aires,

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II El recuerdo de mi traducción de Sterne me lleva a una divagación. En cierto pasaje, se lee: “...deja que Madame de Rambouillet p...ss...a su antojo”. Alguien me preguntó por qué en una traducción del inglés aparecía esta disimulada expresión francesa. Encuentre aquí el curioso la tardía respuesta: porque esa misma abreviatura es la que usó Sterne, quien, a lo largo del libro emplea muchas locuciones francesas. En el pasaje en cuestión, precisamente, acaba de escribir en francés la respuesta que le dio la dama, cuando él le preguntó qué se le ofrecía: Rien que pisser. Además de que el verbo francés goza de una aceptación general internacional, y todos lo reconocen aunque sea en fuga de vocales. La correspondiente palabra española es menos graciosa, y estoy seguro de que, reducida el esqueleto de sus consonantes, para los propios hispanos resulta menos comprensible. José Ortega y Gasset cuenta cierta historia africana en que un niño quiere hacer pipí. A Juan Ramón Jiménez le parecía mal el galicismo. ¿Por qué no decir mear, como dicen en España los niños? Sin duda porque lo otro es más delicado. Ni hacer pis ni menos hacer chis pueden superarlo. Y por escrito, no había el gran recurso de las escuelas: el puño cerrado para pedir permiso de salir del aula a cosa mayor, o la mano abierta para cosa menor.

Esta expresión, cosa, y aun coso, usadas sin ton ni son para cubrir todas las ausencias verbales, las afasias momentáneas, equivale al machín francés y a la macana argentina, contra la cual lanza Borges esta elocuente condenación: “Es palabra de haragana generalización y por eso su éxito. Es palabra limítrofe, que sirve para desentenderse de lo que no se entiende, y de lo que no se quiere entender. ¡Muerta seas, macana, palabra de nuestra sueñera y de nuestro caos!” {El idioma de los argentinos) Abundan en nuestra lengua estos ripios mentales: hombre, digo, claro, anda, vamos, con los que hice alguna vez la caricatura de las charlas de café en Calendario; y el repugnantísimo éste, con que entré nosostros la gente suele atacar las frases en un titubeo mental. No se les debe confundir con esos breves apoyos rítmicos o “especie de puntuación hablada”, que decía Paul Valéry: en griego gar, alia, men, dé; y en valenciano y en argentino, el che, muletilla y vocativo ligero. Señalo a la atención de Borges el tango por excelencia de la incapacidad de expresión, que dice: “Churrasca, mi churrasquita. / Yo no encuentro otra palabra / Que mejor la puerta me abra / Para expresarte mi amor”;

Destiempo, 1938. En Monterrey, Río de Janeiro, octubre de 1931, recogflas reflexiones de Jorge Guillen y Mariano Brull, y su correspondencia en torno a la traducción del El cementerio marino, que ambos llevaron a buen término por aquellos días.

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donde el enamorado acaba diciendo que escribió para la Churrasca una cartita, “Y le puse tantas cosas / Que al final no se entendía / Y la tuve que romper”.

En estos casos de arte mayor, arte menor y arte secreta, la palabra cosa tiene en español un sentido que no consignan los léxicos. Lo cierto es que hasta se vuelve expresiva y tierna cuando sobreviene en voz baja la proposición de hacer cosita. Es el faire catleya de Proust. Swann se atreve a su primera caricia con pretexto de arreglar las orquídeas que Odette llevaba en el pecho, y en adelante la flor viene a ser el símbolo de la invitación amorosa. En Dorgelés, Les croix de bois, aparece un misterioso Mal Infernet, que creo interpretar de modo semejante. Una mujer confiesa a un soldado, en carta que este recibe en la trinchera y lo aflige por varios días: “He conocido a un joven. Prefiero decírtelo yo y no que otros te lo cuenten. J’ai fait le Mal Infernet avec luí. Le Mal Infernet, tu te souviens...” Singular manera de llamar lo que el abuelo Rabelais decía: faire la béte a deux dos. En la Edad Media se dijo facer aleph, al menos para el uso ilícito. En el Fuero de Brihuega dado por el arzobispo de Toledo don Rodrigo Jiménez de Rada hacia 1242: “Tot orne que fallare su mugier faciendo aleph con otro, si los matare no peche nada.” El comentador Juan Catalina García entiende que tal expresión equivale a haciendo aleve. Otros ven aquí una alusión a la forma cornúpeta de la letra hebrea aleph. Otros, simplemente, creemos que se trata de sustituir con la letra lo que no se quiere nombrar; así, “En la ciudad de X” o “El señor X”.

Volviendo a Sterne, veo ahora que a lo largo de mi traducción del Viaje cometí un descuido, que fue el traducir pantalones donde debía ser calzón. Y calzón y no pantalones tiene que ser, tratándose de un caballero de aquella época. Como hoy llamamos en México calzones, en plural, a la prenda íntima, un instintivo pudor fue causa de esta inexactitud. Esto me conduce a observar que varias prendas de vestir carecen en nuestra lengua de nombre general y cómodo. Decimos sombrero de copa, abominable perífrasis cuya única ventaja es ser comprensible en ambos continentes. Porque en España dicen chistera; en México sorbete; en la Argentina, galera. El galicista podrá atreverse con ocho reflejos, o con alto-en-forma, que sería traducción del haut-de-forme. Sucede otro tanto para la cuba, cubeta, cubita, sombrero de bola, bombín, etc. y para el fieltro, sombrero partido, sombrero blanco, quesadilla, etc. Igual pasa con el veston francés, que en España es americana y en América saco. Pero saco significa también otra cosa y chaqueta no vale exactamente lo mismo. Es tan enojoso cambiar el nombre de objetos semejantes al cruzar las fronteras como cambiar la circulación a la derecha por la circulación a la izquierda. Es como la no aceptación del Sistema Decimal, que verdaderamente crispa los nervios. Es como el uso de caracteres no universales para la escritura. Entiendo que los turcos habían comenzado a prescindir de su garabato tradicional y, antes de los últimos sucesos, Alemania iba dejando caer la letra gótica.

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III A nueva digresión nos invita el recuerdo de las traducciones interlineales, donde hay que aceptar valientemente las inversiones sintácticas que resulten. Después de todo, decía Paul Valéry a André Fontainas, el hipérbaton es “el último guiñapo de las imperiales libertades de Virgilio”: Des cocotiers absents les fantomes épars... C’est de Montmoreney Madama la Duches se... Estas que me dictó rimas sonoras... En una de fregar cayó caldera... O este ejemplo, mucho menos conocido, de Gabriel y Galán: .. .Que el pan que come, con la misma toma con que lo gana diligente mano. La inversión da a los textos de Hachette un sabor parecido al del Polifemo de Góngora traducido al francés por Marius André, del cual he dicho: “...el mayor trabajo del traductor ha consistido en convencerse, gramaticalmente hablando, de que la traducción de Góngora al francés resultaba en un francés algo inusitado si se quiere, pero a todas luces legítimo” {Cuestiones gongorinas). Y lo curioso es que esta traducción “de aspecto bárbaro”, según la expresión de Jean Cassou, recuerda en algún modo la lengua mallarmeana, en que algunos quisieron ver hasta contaminaciones del habla inglesa. También recuerda algunos giros de Paul Claudel, a quien los primeros críticos acusaban de imitar el estilo Hachette donde la crítica posterior descubre maneras de terruño y reminiscencias del coloquio infantil del poeta. IV A propósito del imposible problema de la traducción ¿quién no ha oído hablar alguna vez de las cosas que sólo se pueden decir en tal o cual lengua? Mucha tinta se ha gastado con la palabra saudade portuguesa, que los brasileños han arrebatado para sí como un derecho exclusivo. Olegario Marianno, enumerando los dones que posee el Brasil, exclama: Tem a palabra saudade que as outras térras nao tem.

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Desde luego, Cervantes decía soledad, y saudoso es “soledoso”. Y el bilingüe Gil Vicente se expresaba así: Soledad tengo de ti, Tierra donde yo nací. El salto del alemán a las lenguas latinas y aun al inglés es más peligroso, por la contextura misma del alemán, que no siempre ha llegado a aglutinar en unidad de vocablo los signos conceptuales dispersos, y se limita a juntarlos como una serie de artejos mal pegados. El traductor español sólo al enfrentarse con el alemán se da cuenta de que las palabras expresión e impresión están hechas con ingredientes que significan peso por fuera y peso por dentro. Y en la traducción clásica, todos hemos conocido aquello de las naves huecas, donde tal vez se debe decir barcos de transporte, por distinción con los de carga.

A veces damos con verdaderos rompecabezas: cuando la frase original está muy impregnada con el humus del terruño. El otro Mérimée, en su Manual, no encontró mejor cosa que L’imagination excitée par la peur para el brioso título de Juan Martínez Moya Las fantasías de un susto (1630). Y para El chitan de las tarabillas de Quevedo, propone el débil Silence aux caquets! Se me ocurre que la Aguja de marear cultos podría traducirse, yendo más allá de lo idiomático hasta el campo de la literatura comparada, por Le Nord des Précieux. En este orden, que ya comienza a ser más adaptación que traducción, Cavalleria rusticana también puede dar Nobleza gaucha y aun Nobleza baturra. La traducción de una lengua literaria al argot del propio país suele intentarse con un fin humorístico. Así, el fragmento de Carmen que Pierre Devaux ha volcado en la “lengua verde”, o el poema de Hugo que todos los liceanos conocen - Mon pére, ce héros au sourire si doux - que escuché vestido en jerga de apache en cierta revista del Palais Royal. Aprecíese lo que va de Baudelaire al arrabalero de Buenos Aires: Y el tango:

Sois sage, ó ma douleur, et tiens-toi plus tranquille. ¡Araca, corazón, calíate un poco!

El problema se complica entre dos argots diferentes. Jacter podría traducirse por el familiarismo “chacotear”, pero este vocablo significa un nuevo matiz, una burla bulliciosa, y sólo en México lo he oído usar por “perder el tiempo charlando” con un poco del sentido de jacasser. Ángel Vegue y Goldoni proponía graciosamente para el francés machabée - término de carabin - el español “fiambre”. ¿Y cómo convertir al español el Zé-Pereira brasileño, con su burlesca alusión al nombre popular de los portugueses, y que se aplica a la tambora de la banda?

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El problema de argot no reside tanto en cada término aislado, sino en la atmósfera popular a que corresponde, intraducibie por naturaleza. Además, el argot tiene un canto, un acento que desaparece con la traducción. En el teatro, la adaptación del ambiente no siempre es tan fácil como en El orgullo de Albacete. En el Pigmalión de Bernard Shaw no hay adaptación posible, porque el asunto no corresponde a la vida española; y, por otra parte, la entonación del habla cockney es parte integrante del asunto. Fue creado en español por Catalina Barcena. El traductor y director de la compañía, Gregorio Martínez Sierra, me figuro que habrá dudado mucho si debía buscar la equivalencia del habla plebeya londinense en las modulaciones de la golfa madrileña. Se trata de una muchacha del arrabal, redimida por un profesor de fonética que le enseña a pronunciar y a emitir la voz correctamente. Como para la mujer-gata de la fábula, que de pronto echó a correr tras un ratón, la prueba definitiva acontece cuando, ante una emoción súbita, el modo plebeyo vuelve a salir a flote, y aquella mujer ya refinada suelta unas notas discordantes y recae en su pronunciación nativa. La fina e inteligente actriz tenía, según recuerdo, una voz dulce que precisamente el fonetista Tomás Navarro Tomás soñaba con registrar en sus aparatos como quien caza una ave rara. ¿Qué hizo Catalina? Puede decirse que hizo a la comedia de Shaw el más alto sacrificio: le sacrificó su voz para siempre. Buscó un compromiso, algo extravagante, inventó una entonación española que pasara por cockney. El compromiso no parece haberle agradado a aquella divinidad secundaria que cuida las leyes de la garganta e imprime en ellas, con minuciosidad de aduanero, los sellos nacionales. Lo cierto es que Catalina desde aquel día perdió la voz, y adquirió un hábito tal de destemplarla cómicamente, que ya nunca más le ha sido posible recitar con naturalidad una poesía seria. Para terminar, unas notas más sobre las versiones de clásicos convertidas al estilo casero: Vicente Riva Palacio, en Los ceros, galería de contemporáneos, por Cero (México 1882), trae esta versión del “vano señalar con el dedo”, sátira de Persio: No hay cosa como pasar por donde haya dos o tres que al mirarnos, sin hablar, nos comiencen a apuntar diciendo todos: ¡ese es!

La cosa es mucho más graciosa de lo que el autor se propuso, porque nos presenta la extrañeza de que la gente “diga algo sin hablar”, y porque a la coplilla chapucera se le llama verso, cosa verdaderamente imperdonable en un literato que no solía pecar de ignorante. “Verso - comenta él mismo - que si no se puede calificar como una traducción clásica y digna del original, en cambio puede

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cantarse cómodamente con la música del Palomo, del Aforrado, del Atole o de cualquiera otra de esas canciones que constituyen la delicia popular de la Musa callejera de Guillermo Prieto, y que van, como las ondas que forma el agua al caer una piedra, alejándose de nuestras actuales costumbres más y más cada día.”

Entre los ecos del bimilenario Horacio, se advertía también el propósito de meter en casa al poeta latino. Prendidos en las reacciones automáticas de la humana naturaleza, reflejos inmediatos de un hombre medio ante las provocaciones de la vida, los asuntos horacianos no siempre suponen un nivel demasiado excelso. Aunque groseros y en arrufianado lenguaje, asoman en el tango argentino: “Vieja, fané y descangallada”, o en aquel otro “Fume, compadre”. Las Epístolas bien huelen a charla de fumador, aunque entonces no se conociera esa delicia. Otro tango hay que da la réplica a Horacio: “Y, mañana cuando seas Descolado mueble viejo... Acordate deste amigo Que ha de jugarse el pellejo”, etc. Si llega a insistir en este aspecto, hubiera tenido la razón Lavinia {Por nuestro idioma, revista de Buenos Aires, año I, núms. 1-3) cuyo ensayito nos promete en el título mucho más de lo que nos da: En el bimilenario de Horacio: un clásico porteño. Pero seguramente entre las curiosidades del bimilenario el intento más agudo para buscar el gusto de Horacio, actualizándolo, desembarazándolo de todo resabio erudito y sin miedo a las chabacanerías eternas, es la versión, transformada en habanera, de la Oda II, IV, Ad Xanthiam Phoceum: Ne sit ancillae tibi amor pudori, que Salomón de la Selva publicó en su Digesto Latinoamericano (México, enero de 1936):

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¡No seas bobo, chico! Si es cierto que la amas, no importa que sea criadita de casa. ¿De qué te avergüenzas? Con peores se enganchan los hijos de Alfonso, y hasta hay un monarca que casi se queda sin trono ni nada por una rumbera rubia de Rumania.

1 Recuérdese la Paráfrasis de Horacio, con temas modernos, en el Crucero de Genaro Estrada.

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