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URUGUAY / Cuarta época / Año XLIII / Nº 4 / Junio 2021 / www.issuu.com/bsuru

empatía


PÁG 4. ¡SÍ, HAY ALGO NUEVO BAJO EL SOL!

Trampolín Una Fundación para dar más oportunidades

PÁG 7. SINTONIZANDO CON DON BOSCO

Don Ángel Fernández Artime sdb “Carta de un corazón agradecido”

PÁG 3. CARTA DEL DIRECTOR “Ama y haz lo que quieras”

PÁG 8. NOS MUEVE LA ESPERANZA

Alejandro Bastos y Mariana Valle

PÁG 10. PÁG 11. ME GUSTA, COMENTO, COMPARTO

Hna. Laura Guisado hma “Cuando todo esto termine…”

FAMILIA EN OBRA

Lic. en Psic. Eliana Abi­Saab “El espejo del otro”

PÁG 24. SINTONIZANDO CON DON BOSCO

Madre Yvonne Reungoat hma “…cuando de redes se trata"

PÁG 16.

PÁG 20.

CON NOMBRE Y APELLIDO

PÁG 12. VALE LA PENA VIVIR ASÍ

Hna. Ángeles Grassi hma “Vamos a estar hasta el último momento en la brecha”

Pbro. Dr. Alejandro Bertolini Empatía: La experiencia de zambullirse en el otro para volver a uno enriquecido

AQUÍ Y AHORA

En los zapatos del otro

PÁG 25. SABOR A BUENAS NOCHES

P. Adrián García sdb “Bajando del caballo”

PÁG 26.

PÁG 28.

DEL ÁRBOL SALESIANO

UNA MANO AMIGA

PÁG 31. GALERÍA DE INSTAGRAM

P. Sergio Álvarez sdb Empatía: “Hay que tomar el ego con las manos y hacerse cargo”

Tacurú: más que un trabajo, una experiencia de vida...

Boletín Salesiano Revista de información sobre la Familia Salesiana y de cultura religiosa Director: P. Sebastián Ferreyra sdb Redactora Jefe: Adriana Porteiro

Diseño: gustavo@tanganika.com.uy Impresión: Mosca

Columnistas: Hna. Laura Guisado hma, P. José Adrián García sdb y Lic. en Psic. Eliana Abi­Saab Equipo de redacción y responsables de secciones: P. Daniel Bernardoni sdb, Hna. María Baffundo hma, Lic. Natalia Roba, Lic. Marcelo Hernández, Lic. Joaquín Castro, Nicolás Vilche, Ana Inés Rodríguez y Nahuel Durand. Fotografía: Sofía Cayota, Federico Gutiérrez, Sebastián Andión, de ANS, Shutterstock, Pixabay, y fotos de archivo. Corrección: Graciela Rodríguez

Departamento Comercial: Luis Gómez E­mail: boletinsalesianouruguay@gmail.com Celular: 092 432 286 Dirección, redacción y administración: Av. Agraciada 3181 CP 11800, Montevideo; tel. 2209 4521 Sitio web: www.issuu.com/bsuru Email: boletinsalesianouruguay@gmail.com Afiliado a la Cámara Uruguaya del Libro. / Depósito Legal: 366.191

salesianosuy


P. Sebastián Ferreyra sdb

CARTADELDIRECTOR

«AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS» Hace tiempo tengo la convicción de que no hemos sido hechos para la soledad, para la autosuficiencia, para estar solos. Experimento una y otra vez que ¡nada puedo solo! La conciencia de mi fragilidad, de mi vulnerabilidad, de mi indigencia, de mi devenir, me hace sentirme felizmente necesitado de mis hermanos y hermanas, de mi Dios. Hemos sido creados para el encuentro, para la comunión, somos seres para el encuentro, estamos hechos de encuentros, es allí donde se descubre y se despliega lo que somos, lo que podemos ser. «Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arrai‐ gado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos». (Agustín de Hipona) El amor configura nuestra existencia, la existencia del ser humano, en especial el amor aprehendido del Padre, fuente de todo amor y presente en cada hombre y mujer como semillas del Verbo. El amor estructura el hacer humano, el modo de ver el mundo, el vínculo con los demás, la mirada sobre nosotros mismos. Hace un tiempo cuando iniciaba los estudios de Teología Moral me empe­ cé a preguntar ¿No será la empatía una huella del amor de Dios en cada persona humana? ¿No será la empatía uno de los multiformes modos en que el ser humano participa de la naturaleza divina, permanece unido a su Dios, una de las formas de ser imagen y semejanza de Dios, una de las formas de la Gracia? ¿No será la empatía la realidad de fondo que nos posibilita el encuentro, el amar, la comu­ nión? He hecho la experiencia, como tantos otros, de ser salva­ do por los demás, en especial cuando las relaciones son auténticas y abiertas a la voluntad de Dios, voluntad que

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siempre es salvífica. Mi familia, los hermanos, los amigos, tantas personas significativas que nos sostienen, forman parte de nuestras vidas, que permanecen y son en noso­ tros, nos ayudan a caminar y nos hacen experimentar la verdadera comunión. En la tarea pastoral con los jóvenes he sido testigo de que cuando los vínculos son permeados por la Gracia, tienen la fuerza de acompañar, sanar, hacen al joven reencontrarse consigo mismo y descubrir la vida como proyecto en diálo­ go con el Señor, con los hermanos, y en la historia concre­ ta. En este boletín queremos contar esas historias en la que la empatía se ha trasformado en realidad profunda que transforma nuestras vidas.

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¡SÍ,HAYALGONUEVO BAJOELSOL!

De izquierda a derecha: Cr. Gonzalo Lucian, Ec. Soledad Castagna, Lic. Sebastián Andión, P. Marcelo Fontona sdb y Mtro. Andrés Tomasina

Trampolín

UnA FUNDACIÓN para dar

más oportunidades Con más de 50 proyectos a lo largo y ancho del territorio nacional la Fun­ dación Trampolín busca potenciar la mayor red no gubernamental de obras sociales del país. Esta Fundación salesiana surge con la misión de impulsar, desde la educación, el desarrollo pleno de niños, niñas, adoles­ centes y jóvenes de contexto vulnerable y, a la vez, propiciar que muchas personas de buena voluntad puedan aportar en esas transformaciones vitales contribuyendo a forjar un Uruguay más justo para todos y todas. El P. Marcelo Fontona sdb, el Mtro. Andrés Tomasina, la Ec. Soledad Cas­ tagna, el Cr. Gonzalo Lucian y el Lic. Sebastián Andión, integrantes del equipo, nos presentan el nuevo emprendimiento salesiano. 4


¿Qué es Trampolín y cuál es su razón de ser? La Fundación Trampolín es una herra­ mienta para fortalecer los proyectos sociales de los salesianos que tiene como objetivo, en primer lugar, hacer conocer tanto bien que se hace en nuestras obras y, en segundo lugar, buscar financiación para que esos proyectos se desarrollen. ¿Por qué el nombre Trampolín? Trampolín sugiere la figura del impul­ so que se quiere otorgar a las obras y a cada persona vinculada a las mis­ mas. Está pensada para que los chi­ quilines y las chiquilinas puedan saltar de situaciones de vida de injusticia, explotación y miseria a realidades mucho más humanas. En Uruguay hay muchos niños que necesitan un “trampolín” para desarrollar su poten­ cial. La Fundación se propone ser un puente entre aque­ llos que quieren trabajar por el bien de estos niños y niñas, y las personas que tienen posibilidad de colabo­ rar con recursos para que proyectos de calidad, destina­ dos a ellos, puedan desarrollarse en el país. Es, en defi­ nitiva, un puente de encuentro para darle impulso a los gurises y puedan salir adelante a través de la edu­ cación en las obras sociales salesianas. ¿Cómo favorece la Fundación a las obras que se encuentran en el territorio? Tenemos unos 50 proyectos en todo el país a cargo de personas fuertemente vocacionadas, es decir, que hacen las cosas por vocación, y que a través de la edu­ cación, logran incidir en la transformación de la vida de niños, adolescentes y jóvenes, pero a quienes les lleva mucho tiempo conseguir los recursos para llevar ade­ lante los proyectos. Trampolín quiere ayudarles a que, en vez de dedicar esa energía a obtener los recursos, la puedan invertir en atender las necesidades de los chi­ quilines, despreocupándose de la cuestión económica. Por ejemplo, muchos de nuestros oratorios tienen colaboradores a los que les llaman padrinos, pero es muy engorroso consolidar esos apoyos. Este sistema va a ayudar a fidelizar al padrino y también les va ahorrar

el tiempo de tener que ir casa por casa a buscar la ayuda. Por otro lado, muchos benefactores que vienen colaborando con casas salesianas, y que son empresa­ rios, ahora podrán hacerlo a través del sistema de dona­ ciones especiales del Ministerio de Economía y Finan­ zas. Debido a que la Fundación está incluida en dicho régimen podrán seguir donando o hacerlo en mayor cuantía. Hay obras sociales salesianas que tienen ya sus propios canales de recaudación. ¿Cómo se concilia el trabajo de la Fundación Trampolín con estas iniciativas de recaudación ya existentes? Las obras que poseen ya donantes e instrumentos de recaudación no se ven en nada afectadas por el surgi­ miento de la Fundación, siguen como hasta ahora. Se trata de fortalecer y favorecer una gestión más sistemá­ tica. Lo que Trampolín va a ofrecer es la posibilidad de colaborar a través de casi todos los instrumentos dispo­ nibles: tarjetas de crédito, cuentas bancarias y número telefónico a través de ANTEL. Hay obras que, en este sentido, están un poco más desarrolladas, pero otras no tanto. Con este emprendimiento apuntamos a que aquellos que no tienen desarrollado un mecanismo de recaudación cuenten con esta estructura que las poten­ cie. Por ejemplo, ahora los oratorios podrán recibir donaciones mensuales a través del número telefónico o tarjetas de crédito. 5


"Lo que Trampolín va a ofrecer es la posibilidad de colaborar a través de casi todos los instrumentos disponibles: tarjetas de crédito, cuentas bancarias y número telefónico a través de ANTEL

¿A qué proyectos se destinarán los recursos obteni­ dos? A los que la gente determine. Hay mucha diversidad de proyectos en varios puntos del país: para adolescentes del medio rural, para jóvenes que se quieren preparar para insertarse en el trabajo y no tienen la educación necesaria que requiere una inserción laboral, para atender situaciones de violencia y de maltrato, con énfasis en lo que tiene que ver con la promoción de los derechos de la mujer, también hay proyectos para aten­ der a madres jóvenes, hay para los niños con un déficit importante en lo educativo tratando de que no se desa­ filien del sistema educativo formal. Tenemos un proyec­ to, de los que hay pocos a nivel de la sociedad civil, con jóvenes que tienen penas judiciales por haber estado en conflicto con la ley. Es un proyecto de libertad asistida en coordinación con el INISA y la Justicia, con el que buscamos desarrollar competencias con medidas socioeducativas alternativas evitando la privación de libertad, entre otros.

gan dirigidas a determinada obra llegarán en un cien por ciento a esa casa, de manera directa. Además, se podrá colaborar con proyectos elaborados por la Funda­ ción de acuerdo a una visión general de las necesidades de las obras sociales, que son desafíos de mayor enver­ gadura. ¿Por qué elegir donar a la Fundación Trampolín? Nuestras obras no son paracaidistas que caen en los barrios sino que estamos trabajando allí, conocemos a la gente y ellos nos conocen, somos del lugar y estamos para quedarnos. Por otro lado, tenemos una metodolo­ gía que es el Sistema Preventivo que inspiró a Don Bosco 200 años atrás, y que hoy nos sigue inspirando a nosotros, que se basa en la razón, en el amor y en ayu­ dar a que cada muchacho o muchacha encuentre un sentido para su vida. Muchos de nuestros voluntarios vivieron esa experiencia en otra casa salesiana y ahora quieren dedicar tiempo para que otros tengan la opor­ tunidad también de encontrar un sentido a sus vidas y poder crecer. Contamos con profesionales, animadores y voluntarios vocacionados, que propician encuentros transformadores. Es un espacio que fomenta la integra­ ción social a través del encuentro de los animadores y los niños y niñas de zonas vulnerables del país. Estamos presentes en casi todo el país con una amplia variedad de proyectos que apuntan a acompañar, desde la educación, trayectorias de vida en forma integral. Un chico puede tomar contacto con nosotros siendo muy pequeño y, gracias a la red de propuestas, transita y es acompañado hasta la inserción laboral y un día puede ser animador salesiano. No ofrecemos ayudas puntua­ les, se acompaña en forma permanente.

DONACIONES www.trampolin.uy ¿El donante podrá elegir a qué obra u oratorio desti­ nará su aporte? Sí, el donante tendrá la posibilidad de definir a dónde destinará su aporte. Todas las colaboraciones que ven­ 6

donaciones@trampolin.uy FUNDACION TRAMPOLIN TRAMPOLIN_UY 098 708 234


P. Ángel Fernández Artime / Rector Mayor de los SDB

Carta de un corazón agradecido Amigos y amigas: Hoy les traigo un sencillo testimo­ nio, de esos que llegan al corazón, con una carta que me entregó una joven cuando hice mi visita a la casa llamada Americana en Brasil, en la Provincia Salesiana de Sao Paolo. “Americana, 12 de Octubre de 2017 Querido P. Ángel: Mi nombre es Elian T.S. y tengo 17 años. Bueno, estoy bien nerviosa ya que después de todo no siempre somos honra­ dos con la presencia y atención de alguien que representa a quienes llevan a cabo un trabajo tan hermo­ so y grandioso y que hace tanta diferencia en mi vida. Puedo decir que el que conoce o simplemente se acerca a la obra salesiana, nunca más es el mismo, independientemente de su religión, etnia o color. Las enseñanzas, valo­ res y afecto que se nos transmite a nosotros, los jóvenes, tienen el poder de impactarnos de tal forma que sus marcas permanecen por toda la vida. Recuerdo haber llegado a America­ na en el año 2005 y a pesar de ser de otra vertiente religiosa, con mis siete años de edad comencé a

involucrarme en toda esa delicadeza que es conocer y ser alguien del mundo salesiano. A partir de ese contacto con la historia y obra de Don Bosco pude conocer más de la vida, mucho de aquello que tantos jóvenes buscan en el mundo y no encuentran. Pude ver que las cosas difíciles de la vida pueden ser supe­ radas con ayuda, con cercanía, con una sonrisa al final de una tarde. Experimenté que los curas de la casa en la que me encuentro muchas veces pueden ser los bue­ nos amigos y buenos consejeros, y que nada es más hermoso que la acción de Dios en nuestra vida. Bueno, no puedo decir que siempre fue fácil. Muchas veces el senti­ miento de cansancio y de frustra­ ción aparecían, y muchas veces quise abandonar toda la obra, pero afortunadamente a partir de Don Bosco pude conocer a personas (cuyas caras recuerdo dulcemente), que en todos los momentos me ampararon y no me dejaron caer, personas que abrieron sus corazo­ nes y me mostraron y enseñaron cómo amar como lo hizo Jesús y como el Padre y Maestro de la Juventud amó a sus muchachos. Así pude vincularme al Equipo Misione­ ro, al Grupo Corazón de Jesús y al Oratorio Santo Domingo Savio al

que me dedico actualmente y que, simplemente, significa tantísimo para mí, pues a través de las sonrisas de los niños con los que estoy expe­ rimento y siento que todo vale la pena. Sé que hablo mucho, pero ninguna de estas palabras que salen de mi boca o que aquí están escritas sería suficiente para demostrar mi grati­ tud y cariño por este hombre de fe que se ha donado por nosotros los jóvenes y a quienes hoy siguen haciendo lo mismo, salesianos y hombres y mujeres de estas casas de don Bosco. Me gusta que sea así. Gracias por todo y por ser tú nuestro Rector Mayor Con mucho cariño, Elian T.S.” No sé dónde estará ahora, pero de lo que no me cabe duda es que lo que lleva en su corazón (y esta carta es una muestra pequeñita pero precio­ sa), le dará la fuerza para ser una gran mujer en la vida y dar lo mejor de sí a otros. Que el Señor de la Vida les bendiga a todos.

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Tiene 49 años. Es director pastoral del Colegio Salesiano de la Costa. Acompaña el proceso de inserción laboral de los jóvenes que egresan de Talleres Don Bosco, y la formación de las comunidades de alumnos residentes del interior. En Maturana, trabaja en el desarrollo de proyectos de relacionamiento externo para apoyar al nuevo Bachillerato que se proyecta. Vive en Montevideo, con su esposa, Mariana Valle, y sus hijas Belu y Sofi. ¿Qué te hace feliz? Sentir que vivo en fidelidad a lo que Dios me va pidien­ do y en la gracia de Él. Todo lo demás viene por añadi­ dura. ¿Qué creés que hace feliz a Mariana? Creo que también, sentirse una hija de Dios, cuidada por Él y su providencia. ¿Cuál es tu mayor miedo? Que pierda la fe y que Dios no esté. ¿Qué es lo que más admirás de Mariana? Su gran corazón, que siempre me hace ver lo bueno de cada cosa que sucede, su ser madre y el cariño y fuerza que demuestra, su confianza en la providencia de Dios. ¿Qué te enamoró de Mariana cuando la conociste? La conocí mucho antes de enamorarme, ya que fui animador de ella en JMS del Juan XXIII, 12 años antes de ennoviarnos. Lo que me enamoró de ella fue su

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frescura, la nobleza de su corazón, que compartimos un mismo sentir de fe, además de lo linda que es. ¿Y ahora?, a todo lo demás, se le agrega su corazón de madre de la familia, su ser muy compañera y que me hace el aguante en todas mis actividades ¿Mariana diría que sos empático? ¿Por qué? Sí… ella me ayuda mucho siempre a ponerme en otras situaciones y, sobre todo, mirar y pensar bien desde el otro. ¿En qué circunstancias te cuesta ponerte “en los zapa­ tos” de Mariana? En las cuestiones complicadas de escribanía, que la veo rumiando y analizando durante semanas, las situaciones difíciles que tiene que resolver. ¿Cuáles son tus mayores defectos según Mariana? Un tanto atropellado… pero eso viene de familia je, je. ¿Y tus virtudes? La fuerza que tengo para encarar tantas cosas a la vez y poner pasión. Que no es mérito propio, creo que viene de Dios, me pongo en sus manos y soy instrumento.


Tiene 43 años de edad. Es asistente de 4to año en el Instituto Juan XXIII y además trabaja como escribana. Reside en Montevideo con su esposo, Alejandro Bastos, y sus hijas Belu y Sofi. ¿Qué te hace feliz? Me hace feliz vivir, sentirme querida por Dios, todo es un regalo de Él: lo lindo, y también en las cosas no tan bue­ nas me regala descubrir aprendizajes. Me hace feliz haberme encontrado con Alejandro, mi compañero de vida, mis hijas, mi familia grande, mis amigos, la bendi­ ción de trabajar en algo que disfruto, aprendiendo mucho de los chiquilines del Juan, de mis compañeros, amigos del trabajo. Descubrir la maravilla de lo sencillo: tomar un mate, compartir charlas profundas, ver el sol y sentir su calor. ¿Qué creés que hace feliz a Ale? Vivir la vida con sentido, disfrutar de nuestra familia, hacer ruta juntos, encontrarse con sus amigos, estar con los chiquilines de Talleres, del Salesiano, con las familias, sentir en su vida los signos visibles del amor de Dios. ¿Qué es lo que más admirás de Ale? Como vive su vida desde Dios. Desde esa certeza es feliz, trabaja con y para los demás, transmite a los jóvenes un Dios cercano,Padre, anima a vivir la fe con alegría y desde lo simple, a vivir desde allí nuestro ser pareja, nuestro ser familia, su ser papá. Admiro su trabajo incansable desde su vocación salesiana y su sentir a María como Madre, siempre dice que en el cielo tiene a sus dos mamás. Eso me emociona mucho.

¿Qué te enamoró cuando lo conociste y qué ahora? Me enamoró percibir esas cosas por las cuales hoy lo admi­ ro, una persona LINDA, de corazón bueno, alegre, que disfruta de lo sencillo, que me cuida, que está atento a lo que me pasa, que me sorprende con gestos románticos je. Eso mismo me enamora hoy, con el plus del camino recorri­ do juntos y que me haga vivir la vida toda desde Dios. ¿Alejandro diría que sos empática? Sí, porque sabe que para mí es importante. Lo comento mucho en nuestras charlas. ¿En qué circunstancias te cuesta ponerte “en los zapatos” de Alejandro? Cuando asume muchos compromisos, actividades o traba­ jos desafiantes por propia elección. No sé cómo hace y todo lo realiza con fuerza. ¿Cuáles son tus mayores defectos según Alejandro? Sin duda mi desorden, mi despiste y mi pachorra para hacer deporte je. ¿Y tus virtudes? Creo que mi alegría, que sea reflexiva, el estar atenta al otro y mi optimismo, el intentar tener siempre una mirada positi­ va y esperanzadora.

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FAMILIAENOBRA

Cada vez con mayor frecuencia oímos hablar sobre desarrollo emocional y social, la percepción de los otros y de la empatía en los seres humanos. Desde la neurociencia social, se define empatía como la capacidad de los seres humanos de situarnos en el lugar del otro, comprender la situación y sentimientos de la otra persona.

A diferencia de las regiones cerebrales relacionadas con las capacidades racionales, las regiones cuya función es procesar las emociones y regular el comportamiento se desarrollan duran­ te los primeros meses o años de vida, y por esta razón los bebés y niños pue­ den comunicar emociones por medio de expresiones faciales.

¿Alguna vez te preguntaste cómo esto es posible? La capacidad del ser huma­ no de ser empático incluye aspectos de las ciencias sociales, y biológicos: neural, hormonal, molecular y genéti­ co. Desde el punto de vista neurobioló­ gico esta capacidad depende principal­ mente de las llamadas “Neuronas Espejo”.

Algún ejemplo de cómo funciona este sistema de espejo es cuando por ejem­ plo vemos que una persona se golpea o recibe un golpe, y nosotros podemos imaginar el dolor como si fuéramos nosotros los que nos golpeamos, o en el cine viendo una escena triste y nos conmueve sin estar viviendo la situa­ ción en primera persona.

Una de las funciones de estas neuronas es la de permitirnos empatizar con los demás, poniéndonos en su lugar en términos emocionales o sentimentales. Son un tipo particular de neuronas que se activan cuando el individuo realiza una acción, pero también se activan cuando observamos una acción similar realizada por otra persona.

Si bien nos referimos a “la empatía” como una sola, podemos diferenciar dos tipos. Por un lado, tenemos la “empatía afectiva”, que se refiere a la capacidad automática e involuntaria de resonar a las emociones del otro, como mencioné anteriormente este es el caso de los bebés y niños. Y, por otro lado, existe la “empatía cognitiva”, que

Referencias. García García, E. (2008). Neuropsicología y educación. De las neuronas espejo a la teoría de la mente. Revista de psicología y educación, 1(3), 69­89. Moya­Albiol, L., Herrero, N., & Bernal, M. C. (2010). Bases neuronales de la empatía. Rev Neurol, 50(2), 89­100. Singer, T., & Fehr, E. (2005). The neuroeconomics of mind reading and empathy. American Economic Review, 95(2), 340­345.

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describe a la empatía como una habili­ dad cognitiva, emocional y social que requiere de la asistencia de otras funciones cognitivas superiores y de la llamada “Teoría de la Mente”. Esta última se define a grandes rasgos como la capacidad del individuo de predecir y comprender la conducta de otras personas. Por lo tanto, es de esperar que la empatía cognitiva se vaya desarrollando a medida que el individuo va creciendo. Como vemos, este pequeño órgano llamado cerebro es tan maravilloso como complejo. Es el responsable de permitirnos relacionarnos con el mundo que nos rodea, con el prójimo, y poder comprender el mundo interno de los demás, facilitándonos la vida en comunidad. En estos tiempos de tanto individualismo, es importante que la empatía se vuelva una actitud común entre los seres humanos para así hacer de la sociedad un lugar mejor para todos.

Eliana Abi­Saab

Lic. en Psicología, formada en neuropsicología


MEGUSTACOMENTOCOMPARTO

Estamos llegando a la mitad del año; un año que quedará en la historia como el año de la lucha mano a mano con la pandemia. Unos en el frente de batalla como el perso­ nal de salud y, todos los otros, en dis ntos lugares del campo. Cada día pareciera ser una carrera contra el em­ po, para ganarle de mano y que no cobre tantas vidas. Parecía lógico que todos debiéramos estar con la misma ac tud de compromiso, de esfuerzo constante y de sen do de equipo, donde el “otro” es necesario. Sin embargo, no ha sido siempre así; aparecieron los cansan­ cios, la incredulidad ­ por más que los datos dijeran otra cosa­, hasta en algún momento la enfermedad hacía olvidarnos de que el otro nos necesitaba, que no lo podíamos dejar tendido en soledad. La pandemia desper­ tó lo mejor y lo peor de nosotros los humanos. Sin duda alguna algo quedó claro: todos necesitamos seguir trabajando esa capacidad de ponernos en la piel del otro, del que está luchando en el CTI sin salir a ver a su familia cuidando a tantos; del que cayó enfermo; del que no puede ir a trabajar; del que perdió un familiar; del que aún no llegó a entender la realidad... necesitamos ser empá cos, aprender a sintonizar con el otro, su historia, su forma de entender la realidad. Por eso, creo que este es un momento oportuno para detenernos y pensar, ¿cómo será todo cuando todo esto termine?

Que no miremos el mundo recelosos a través de las ven­ tanas, ni nos sintamos expues­ tos al peligro por respirar sin una tela de por medio.

Laura Guisado hma

Cuando la nueva normalidad envejezca, que no nos asus­ temos de ver las sonrisas en las calles. Que cuando se nos acelere el pulso al acortar distancias, no sea por temor al contagio, sino por la alegría del encuentro. Que no nos den pánico los abrazos, las caricias ni las carcajadas. Que podamos ver la realidad sin ese brillo ar ficial de las pantallas, que el mundo adquiera otros tonos, otras profundidades, otro espesor. Que nos podamos mirar a los ojos. Cuando todo esto termine, y el acercamiento deje de ser un crimen, que nos animemos a dar el primer paso hacia los prójimos, y nos hagamos próximos. Que nos animemos a compar r, a reír, a bailar, a conocer gente nueva, a inventar nuevos proyectos, a transformar las realidades. Cuando todo esto termine... ¿Tenemos que esperar a que todo esto termine para ser un poquito más humanos?

Algunos jóvenes dicen: … y vos ¿qué decís? Cuando todo esto termine, que no nos gane el miedo y nos quedemos encerrados. 11


VALELAPENAVIVIRASÍ

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Hna. Ángeles Grassi HMA

Vamos a estar hasta el último momento en la brecha

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Aunque siempre quiso ser misionera, nunca había pensado en consagrarse. En su época de adolescente rebelde se integró a los grupos de la juventud misionera en su ciudad natal, pero, fue al integrarse al Colegio Pastorino, en Montevideo, donde encontró su vocación religiosa. Hace 30 años que Ángeles Grassi profesó como Hija de María Auxilia­ dora y, desde hace unos meses, es la superiora en Uruguay. Admite que asumió el servicio con un poco de susto, pero, con la actitud esperanzadora que le viene de familia, y a sabiendas de que “hay mucho camino hecho” por las religiosas y los laicos, tiene claro que no dejará de soñar y procurará que sus hermanas puedan “vivir plenamente el ser hijas de María Auxiliadora donde toque estar”.

¿Cómo asumiste tu servicio como Inspectora de las Hijas de María Auxiliadora en Uruguay? Con sentimientos encontrados; un poco asustada, desafiada, preocupa­ da en estos pocos meses que estoy al frente, pero al mismo tiempo esperanzada. Hace más de 9 años que estoy en el Consejo Provincial. Una cosa es ser parte de un equipo de reflexión y otra ser la responsa­ ble, pero confío mucho en el Señor y en las hermanas, esto no se hace solo. Animamos todas, más allá de que tenga la responsabilidad de incentivar la animación. Mi mamá vivía la vida con mucha esperanza, y sigo sus pasos en eso. Más allá de que todo está en manos de Dios, voy a hacer todo lo posible para que camine de la mejor mane­ ra. ¿Qué desafíos te plantea esta nueva responsabilidad? Hay mucho camino hecho y no empieza con mi animación. En este camino no están solo las hermanas, sino también los laicos. Mi aporte es continuar lo ya iniciado, en especial el compromiso en lo educativo, tanto en el ámbito formal como en 14

las obras sociales. Lo que tengo claro es no dejar de soñar e impul­ sar las iniciativas que vayan surgien­ do e incentivarlas, animar a que cada uno y una se comprometa con lo que tiene entre manos, y a que mis hermanas puedan vivir plena­ mente el ser hijas de María Auxilia­ dora donde toque estar. Me propon­ go acompañar a las comunidades y la vida de las hermanas para que sean felices en el lugar donde estén y, a la vez, que regalen toda la riqueza que tienen. Como decía Don Bosco, vamos a estar hasta el último momento en la brecha. ¿Qué lugar tiene la empatía en la animación? Es fundamental esa capacidad de ponerse en el lugar del otro, percibir lo que siente y pensar como él. Es necesario para ponerse en sintonía con el otro y, en lo educativo, es clave. Es parte esencial de nuestro carisma salesiano. Toda experiencia pastoral es experiencia de encuen­ tro con nosotros y con Dios. La empatía habilita a un acompaña­ miento mucho más significativo porque, de lo contrario, pasás al lado del otro sin sentir nada. La

esencia es estar cerca del otro para percibir lo que vive y saber cómo acompañarlo. Esto, sin dudas, provoca muchos desafíos a la institucionalidad al momento de ir a la par de los lai­ cos, pero también de tus herma­ nas… Es un desafío llegar a cada uno de ellos. El clima de familia supone crear un ambiente donde se respire capacidad de diálogo, apertura, de trascendencia y también decir “me comprometo con esto y lo vivo a fondo”, sea laico o no. Más allá del lugar donde cada uno esté implica disfrutar de las pequeñas cosas. ¿Qué realidades son las que más te afectan? ¿Cuáles son las que más te motivan? Me afecta mucho la realidad de los jóvenes que no encuentran su sitio en la sociedad, los que se sienten marginados y no se sienten parte de la misma. Los jóvenes que se rinden frente a las primeras dificultades, que piensan que su destino está marcado y no pueden hacer nada. Eso me duele muchísimo y que, de diferentes maneras, podemos trun­


PERFIL car el futuro de los niños y los jóve­ nes. También me duele la gente que vive en la calle y la indiferencia de muchos que no se cuestionan que son parte de ese problema. Por otro lado, me motiva ver a jóvenes y adultos capaces de soñar, luchando, comprometidos con sus sueños, y a la vez solidarios con el entorno. Hay muchos jóvenes que salen al encuentro, que ayudan en ollas populares, dejando todo. Me anima ver gente feliz y esperanzada a pesar

Ángeles Grassi tiene 59 años y es oriunda de Paso de los Toros, Tacuarembó. Es profesora de Geografía egresada del IPA y estudió algunos años en la Facultad de Agronomía. Tras profesar como Hija de María Auxiliadora prestó su servicio en las casas de las HMA de Montevideo (Casa Provincial, Insti­ tuto Pastorino e IMA), Paysandú, Las Piedras (Canelones) y Rivera. Estudió dos años en España Teología Pastoral y por más de 20 años fue encargada de la Pastoral Juvenil Provincial.

de las dificultades cotidianas y, aunque no tengan nada, encuentran motivos para ser felices en los espa­ cios que se generan. Y en estos tiempos de pandemia, ¿se ve empatía o no? A veces siento que la gente sigue haciendo la suya, sin pensar en los otros. Me preocupa la falta de empa­ tía para los trabajadores de la salud que están comprometidos en salvar vidas. Esto no es un juego y me

molesta que muchos usen esta coyuntura para aparecer, ser aplau­ didos, en vez de ayudar. Es verdad que también hay muchos que se muestran solidarios y salen a dar una mano, como en las ollas. Hay ciudadanos muy responsables en el cuidado propio, de los otros, con sensibilidad hacia los que están sufriendo, y eso no sale tanto, es de perfil bajo, con actos sencillos, que les permiten estar cerca del otro.

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CONNOMBREYAPELLIDO

La empatía desde la Teología con el Pbro. Dr. Alejandro Bertolini

La experiencia de zambullirse en el otro para volver a uno enriquecido Todos la tenemos, no es una “categoría blanda” vinculada más a los sentimientos, como suele pensarse, y sin ella “no hay posibilidad de conocimiento objetivo de la verdad”. Estas son algunas revelaciones del estudio realizado por el Teólogo argentino Alejandro Bertolini, en el marco de su tesis doctoral, que dio lugar al libro: “Empatía y Trinidad en Edith Stein. Fenomenología, teología y ontología en clave relacional”. Este teólogo de 45 años de edad y 20 de sacerdocio, asegura que la empatía es una función vital que supone "silenciar­ se y ponerse entre paréntesis” para luego “volver a uno mismo enriquecido” y, siguiendo los pasos de la judía agnóstica que devino en monja, mártir, santa y patrona de Europa que lo inspiró, reivindica “la escucha atenta como primera forma de oración y del amor” 16


del otro como distinto. Es una fun­ ción vital que está más cerca del conocimiento que del sentimiento. Permite descubrir a otro distinto de uno mismo, zambullirse en su viven­ cia como si fuera propia y volver al punto cero de partida, pero con la vivencia del otro alojada como sou­ venir en la propia conciencia. De esta manera empieza a entrelazarse la vida del otro con la propia. Por eso permite comprender algo de Dios, porque es exactamente lo que Dios hizo con nosotros. Crearnos como distintos de Él para poder amarnos porque solo en la distinción es posible el amor. Luego se hizo uno de los nuestros, se zambulló en nuestra humanidad y la compartió hasta tal punto que atravesó la muerte, y después volvió junto al Padre pero volvió con nosotros. Hay que pensar todo el movimiento de encarnación, muerte y resurrección como empatía.

¿Por qué la empatía nos puede ayudar a comprender algo de Dios? Juan dice en su primera carta que quien no ama a Dios no lo ha conoci­ do, porque en el amor a Dios se lo conoce. La empatía es previa al amor, y no puede haber amor sin empatía. Tiene que ver con el reco­ nocimiento del otro en cuanto otro,

¿Qué te motivó a investigar sobre Empatía y Trinidad? Yo vivo en San Isidro, una diócesis que está en las afueras de Buenos Aires, donde se junta la zona más pobre y más rica de mi país. Tengo en cuestión de metros o de kilóme­ tros, muy entrelazados, a los más ricos y los más pobres. Y eso me llevó a tratar de comprender la comunión, porque solo desde un corazón comunional podría ser cura para todos y hermano de todos. Ahí me di cuenta de que Dios es Trinidad a partir de la entrega entre los dis­

tintos. La diferencia y la pluralidad es un rasgo fundamental del Dios de los cristianos. Padre, Hijo y Espíritu Santo son uno y tres, uno y plural. Y de esta manera, si Dios es uno y es plural, para nosotros los cristianos, la verdad es una y es plural, y el amor es uno y es plural. Entonces ahí entendí que tiene que haber modos humanos de asemejarse a esa comunión divina, de unión en la diferencia y ahí es cuando, a partir de una noción de la teología dura que se llama perijóresis (que es la interpenetración de las personas en la Trinidad y de las naturalezas en Cristo, uno vive dentro del otro) entendí que eso tenía mucho que ver con el amor humano. Recuerdo que una vez me crucé con un artista que era pintor, muy sensible, y me dijo: “Estuve en un casamiento con alguien que me hizo acordar mucho a vos, pero seguro que no tiene nada que ver contigo”. Entonces le pregunté quién era y resulta que se trataba de mi gran amigo del secun­ dario, que es uruguayo. Y ahí se sorprendió y me dijo: “Bueno, había algo de él en vos”. Y esa anécdota me hizo pensar mucho en esta reali­ dad del amor de amistad que permi­ te que los que nos queremos habite­ mos uno en el otro. ¿Cuáles fueron las principales sor­ presas o novedades que surgen en la investigación sobre este tema? Lo primero es que la empatía no es simplemente una virtud o un don o una capacidad que unos tienen y 17


"Mucha gente viene porque necesita ser escuchada o recibida en lo que es y punto. Ese es el mayor servicio otros no. Salvo alguien que esté enfermo, todos tene­ mos empatía porque es una función vital y es un modo de conocimiento a través del otro. Que la ejercitemos o no es otra cosa. Otro punto novedoso es que no tiene que ver solo con el sentimiento. Involucra al sentimien­ to, pero no es una categoría blanda. Hay empatía cuan­ do tenés conexión con el otro. Podés conectarte con él y podés no quererlo, hasta odiarlo, pero tener empatía te permite acceder al mundo interior de esa persona y

supone el reconocimiento del otro a partir de su reali­ dad corporal. No es fusionarse con el sentimiento del otro, sino zambullirse en su experiencia concreta y des­ pués volver a la propia experiencia. Eso implica tomarse en serio la realidad corporal del otro y la propia. No hay empatía sin conexión con esa unicidad, esa singularidad, irreductibilidad del otro en su misterio. No hay empatía si no soy capaz de zambullirme con él y olvidarme un poco de mí mismo. Ese segundo paso de zambullirse en el otro tiene que ver con lo que los fenomenólogos llaman epojé que es como apagar las luces, un ponerse entre paréntesis, un freezarse. Yo me tengo que freezar a mí mismo y correrme del medio para que el protago­ nista sea el otro y después vuelvo a mí mismo. No hay empatía sin capacidad de silenciarse y de ponerse entre paréntesis. Y, finalmente no hay empatía sin posibilidad, como dice Edith Stein, de volver a uno mismo enriqueci­ do. Otra gran sorpresa junto con Husserl, otro de los grandes filósofos, es que sin empatía no hay posibilidad de conocimiento objetivo de la verdad. Solo a través del diálogo con otro, que tiene la empatía como base, puedo confirmar que lo que yo percibo es análogo a lo que el otro percibe, a lo que un tercero y un cuarto perciben. Eso es muy fuerte para mí. Entre el Padre y el Hijo y entre el Hijo y nosotros, el que se zambulle, va y viene, esa circulación permanente es el Espíritu. ¿Cómo podemos cultivar la empatía desde la espiritua­ lidad? Es muy importante esta pregunta porque es donde la espiritualidad cristiana se vuelve original respecto a otras espiritualidades no cristianas. Yo creo que una espiritualidad empática tiene que ver con la compene­ tración de vivencias con Dios y con los demás. Ni solo con los demás, porque ahí queda ausente el elemento vertical del Espíritu Santo, ni solo con Dios, porque ahí falta la realidad tremendamente luminosa de que todos somos en algún sentido cuerpo de Cristo. Entonces si quiero empatizar con Dios, el Dios de los cristianos, empatizo con su cuerpo que es la Iglesia en sentido amplio.

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Pbro. Alejandro Bertolini El Pbro. Alejandro Bertolini es sacerdote diocesano de San Isidro – Buenos Aires, donde tiene a cargo la parro­ quia Santa María de la Lucila, en Martínez. Cursó su Bachillerato en el Colegio Episcopal San Agustín de San Isidro (2001), su Licenciatura en el Colegio Máximo de San Miguel y en la Facultad de Teología de la UCA (2007) y su Doctorado en la Universidad Latera­ nense de Roma (2011). Actualmente, es doctorando en Filosofía por la UCA y por el Instituto Universitario Sop­ hia (Florencia). Coordina el Grupo de investigación sobre Antropología trinitaria (CELAM). Enseña varias materias de teología sistemática y moral en el Grado y en el Posgrado de distintas facultades la UCA, especialmente en Teología.

¿Cómo ayudarnos y ayudar a otros en nuestras familias y comunidades a crecer en empatía? Es fundamental la escucha atenta y receptiva, el silencio interior, la hospitalidad como forma primera del amor y la atención a la realidad concreta del otro y a la dimen­ sión física y corporal del otro y de la vida. La escucha atenta como primera forma de oración, como primera forma del amor. Edith Stein decía que la atención sin mezcla es plegaria. Si estoy realmente atento a lo que vos me estás diciendo y no programando la compra que tengo que hacer, estoy rezando, porque estoy conectán­ dome con la carne sufriente en el cuerpo del otro, con el cuerpo de Cristo que me está hablando. Tenemos una escucha de dimensión demasiado sesgada o espirituali­ zada que no integra el cuerpo como fenómeno. No por­ que nos importe que esté flaco o gordo o qué ropa

tenés. Sino porque en el cuerpo se lee el alma. La obser­ vación atenta y silenciosa de las emociones que brotan de la manera de sentarse, de la manera de mirar, dice muchísimo. Yo escucho a muchas personas y la verdad es que no les digo demasiado. Mucha gente viene por­ que necesita ser escuchada o recibida en lo que es y punto. Ese es el mayor servicio. Yo podré decir alguna palabra acertada o no, pero es totalmente secundario. Esa realidad de escucha es fundamental y de atención a la realidad concreta del otro. Si tan solo partiéramos de eso creo que nuestra Iglesia y nuestra sociedad serían muy distintas. Cómo yo te voy a tirar toda la moral cris­ tiana encima si vos no podés ni siquiera subsistir porque estás peleando para comer. Cómo yo te voy a imponer a rezar cosas si vos no podés conectar ni siquiera con tu presente. Y así otros razonamientos. 19


AQUÍYAHORA

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En los La empatía es la capacidad que tiene el ser humano para situarse en la piel del otro, de sintonizar con sus emociones, y comprender lo que el otro siente, aunque no lo conozca. El Dr. Ariel Cuadro, director del Departamento de Neurociencia y Aprendizaje de la Universidad de Católica del Uruguay (UCU) , y la Dra. Marcela Carballo, investigadora especializada en el tema de la empatía, afirman que la empatía surge en el niño desde que es muy pequeño. “Cerca del año de edad, ya pueden aparecer señales claras de empatía, como puede ser expresar malestar cuando alguien cercano a él está sufriendo y conductas que muestran un intento de reconfortar a esa persona en su malestar”.

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De todos modos, alrededor de los 5 años el niño llega a comprender con más claridad lo que siente la otra persona y puede diferen­ ciarlo de sus propias emociones. “Antes de esa edad el niño no es capaz de comprender claramente que las otras personas tienen una experiencia del mundo diferente a la de ellos”, indican. Según la neurociencia, la empatía es un proceso complejo que involucra el funciona­ miento de muchas partes del cerebro que están relacionadas con el procesamiento de la información social y emocional. Cuadro y Carballo señalan que cuando sentimos empatía se activan las mismas partes que cuando estamos teniendo una emoción. Entran en juego “áreas que están más relacionadas al procesamiento de aspectos cognitivos”. Entonces, ¿la empatía se desarrolla en la niñez y queda ahí, o hay maneras de trabajarla para desarrollarla en la vida adulta? Luego de aclarar que se trata de una pregunta compleja, Cuadro y Carballo afirman que la empatía se sigue desarrollando a lo largo de la vida a través del contacto con las otras personas. Dicen que “dependerá del interés que tengamos en entender a los otros y de las interacciones sociales significativas que tengamos, entre otras cosas”.

Dr. Ariel Cuadro

aspectos de la empatía. Hay muchos programas que han trabajado en esto pero se consiguen mayores resultados cuando se trabaja en edades tempranas.

“Hay que entender que no es un todo o nada, es decir no es algo que se tenga o no, sino que las personas podemos tener más o menos desarrollada esa habilidad, y podemos trabajar para mejorarla”, indican.

Cómo incentivar la empatía Justamente cuanto antes se trabaje la empatía en la infancia, esas personas serán adultos más empáticos y la familia es el mejor ámbito. Los expertos destacan la importancia de atender a las emociones que van apareciendo en los niños y responder de forma acorde a esas emociones. “Algunos estudios han sugerido que la respuesta sensible de los cuidadores a las necesidades del bebé, aun cuando este es muy chiquito, podría ser importante para el desarrollo posterior de la empatía”, explican.

También señalan que hay personas con psicopatía, un trastorno que se caracteriza en parte por un déficit en la empatía. Para ellos hay programas que pueden ayudar al desarrollo de habilidades empáticas y si bien son incipientes han dado algún resultado.

También es fundamental, cuando el niño comienza a hablar, poner en palabras los diferentes estados emocionales y “tener respuestas que muestren que hay un interés y una comprensión de los adultos a su estado emocional”.

Asimismo, en el caso de los trastornos del espectro autista existen dificultades en el desarrollo de algunos

“Ver que los padres atienden a lo que le sucede a otras personas de su entorno también va a estimular el

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Dra. Marcela Carballo

desarrollo de la empatía. Conversar con ellos sobre lo que ven en otras personas, ayudar a diferenciar las emociones propias de las de los demás, conversar sobre cómo los afecta la emoción de los otros y las conductas que provoca en ellos es importante para favorecer un desarrollo saludable de este mecanismo”, ejemplifican. ¿Qué aporta la empatía a la vida social? Mejora las relaciones interpersonales, a través de considerar lo que le sucede al otro, responden Cuadro y Carballo. “Gracias a esta habilidad para compartir tanto emociones positivas como negativas, se favorece el desarrollo de buenas relaciones interpersonales y de vínculos de amistad, los cuales son un gran factor de protección para lidiar con los eventos estresantes de la vida”. Además apuntan que esta habilidad contribuye a tener relaciones cercanas y saludables con las personas, ya que ello implica tomar en cuenta al otro y a uno mismo. “Se trata de darse cuenta cuándo un amigo está sintiéndose mal, incluso cuando esa persona no lo pueda expresar con claridad, y generar acciones que tiendan a ayudarlo con ese malestar”, señalan.

Por el contrario, cuando una persona está muy feliz, la empatía nos permite entender mejor como se está sintiendo y compartir esa emoción. Por último, ante la consulta de cómo poner en práctica la empatía en el difícil momento que estamos viviendo señalaron que “algo interesante que se ha visto en la pandemia es que las personas con mayor disposición empática (es una medida de su nivel empático general), parecerían estar más dispuestos a usar tapabocas y aceptar medidas de distancia y aislamiento social, debido a la preocupación por quienes son más vulnerables al virus”. Si bien la empatía no es la única variable que explica estas conductas, perece ser un aspecto relevante, dicen. Sin embargo, hay otros aspectos asociados a la empatía que hay que cuidar en situaciones de aislamiento. “El aislamiento no ayuda, porque la empatía funciona mejor cuando estamos cara a cara con el otro, y se puede entorpecer por la comunicación virtual, pero igualmente la podemos poner en práctica haciendo el esfuerzo de pensar en las situaciones de las otras personas y ponernos en su lugar”, concluyen. 23


SINTONIZANDO CONDONBOSCO

DEOTROSLARES

Sor Yvonne Reungoat Superiora General de las FMA

…CUANDO DE REDES SE TRATA Vivimos un momento de la historia muy especial, el COVID­19 ha gene­ rado muchas situaciones y necesita­ mos saber integrarlas, sean de dolor o de esperanza, con equilibrio. Somos conscientes de que la espe­ ranza nunca es una utopía, porque encuentra su razón de ser en el Misterio.

Estar en red hoy es tanto una nece­ sidad de nuestro carisma como una nueva llamada a potenciar nuestras mejores energías creativas y colabo­ rativas para dar respuestas a la "catástrofe educativa" originada por la pandemia y por los problemas sociales, políticos y económicos actuales.

Fortalecidos por esta esperanza, es posible pasar del "yo" al "nosotros", para crear sinergia de propuestas educativas y formativas que consi­ deramos urgentes para las nuevas generaciones.

La misión educativa nos pide cons­ truir una red educativa eficaz con la Familia Salesiana en la Iglesia y en la sociedad, para convertirnos en "agentes" de la cultura de la vida, promotores de una humanidad renovada en el espíritu del Evange­ lio y en la fidelidad al carisma.

Construir una red es un signo tangi­ ble de creer en el "nosotros", en el valor de la comunidad educativa presente en el tejido social y ecle­ sial; es acoger y promover la riqueza de las culturas en su diversidad; es prestar atención a la educación integral propia del humanismo pedagógico salesiano de Don Bosco y Madre Mazzarello, identificando líneas de acción comunes, estudian­ do modalidades para crear nuevas sinergias educativas y poder dar respuestas, aunque siempre en continua revisión, a la expectativas de las jóvenes y de los jóvenes de hoy. El Magisterio de la Iglesia es muy rico en este sentido. Los invito a retomar, por ejemplo, la Exhorta­ ción Apostólica Christus vivit donde encontramos pautas claras e indica­ tivas para promover la cultura de la vida en los jóvenes. 24

Valdocco y Mornese son para noso­ tras el emblema de una red valiente y sabia construida, consolidada y difundida por todo el mundo con medios sencillos, a veces a la van­ guardia para esa época, con el objetivo de garantizar a las jóvenes y a los jóvenes una vida digna y profesionalmente competente en la que expresar lo mejor de uno mismo con alegría y sentido de responsabilidad. Por tanto, es nece­ sario estar preparados para traducir los retos en este tiempo de prueba, en oportunidades formativas con la participación de todas/os, sin excluir a nadie. Contamos contigo.

Belo Horizonte: ”En red contra el hambre” Ante la situación de emergencia generada por la pandemia COVID­19, la Red Salesiana Brasil (RSB) ha impulsado la campaña “Em rede contra a fome”. Después de meses de trabajo, la Inspectoría salesiana de San Juan Bosco de Belo Horizonte, una de las seis Inspectorías Salesianas que forma parte de la RSB, ha publicado un informe sobre las actividades realizadas. Algunos datos (referi­ dos al período de junio de 2020 a abril de 2021): 20.767 familias asistidas por la inicia­ tiva; 3.213 paquetes de alimentos entrega­ do; distribución de 1.847 paquetes de higiene y limpieza personal; 17.572 donacio­ nes de otro tipo (leche, galletas y carne). La emergencia del hambre en Brasil, en este año pandémico, ha aumentado y la "Rede Penssam" estima que el 11,1% de la pobla­ ción sufre de inseguridad alimentaria. Fuente: ANS

España ­ Plataformas sociales salesianas animan a convertirse en refugio con la palabra Cada 20 de junio se celebra el Día Mundial del Refugiado, instituido por las Naciones Unidas en 1951. En España, durante el pasado año, solo el 5% de las cerca de 115.000 solicitudes de asilo se resolvieron favorablemente, un porcentaje muy alejado del 33% de media europea. En las platafor­ mas sociales salesianas se atiende a unas mil personas solicitantes de protección internacional o refugiados, a través de recursos residenciales de protección inter­ nacional, programas de inserción sociolabo­ ral, aprendizajes del idioma y acogida. Este año las referidas Plataformas animan a cada uno y una a convertirse en el primer refugio de las personas que llegan a España buscan­ do protección a través de la palabra y la fraternidad. Fuente: ANS


SABORABUENASNOCHES

Bajando del caballo

Cuando tenía 14 años, vivía en el tambo con mi madre y mi abuela. Ya hacía cinco años que el Tata había fallecido. Eran tiempos duros. Había que “meter pechera” y a pesar de mi temprana edad, no quedaba otra que encarar lo que viniera. Sobre todo la ardua tarea de un pequeño predio tambero. Desde la ausencia del abuelo y a pesar de que hacíamos lo posible entre los tres para mantener el predio, los alambrados estaban muy venidos a menos. Esto provocaba constantemente conflictos con los vecinos que tenían ganado en la calle, ya que entraban a nuestro predio y terminaban destruyendo lo poco que aún quedaba en pie. Luego de muchos sacrificios pudimos tener el material para alambrar. Si bien ya había aprendido este oficio desde niño, reparando alambrados viejos, nunca me había largado a un desafío tan grande, todo un alambra­ do a nuevo. Me llevó el invierno entero. Luego de cada ordeñe, apenas despuntaba el

alba, haciendo crujir la escarcha de las heladas y con los dedos duros de frío, rumbeaba pa'l alambrado. Había que hacer rendir la mañana, ya que al mediodía tocaba pa'l liceo y a la vuelta, de nochecita, volvía directo al segundo ordeñe. No que­ daba ya tiempo de nada.

de alambrar, sino a saber de su infancia, llena de injusticias, P. Adrián García sdb penurias y sacrificios. Ahí pude comprender su vida solita­ ria, de sus borracheras y groserías, de su dejadez y sus matrereadas.

No era changa lidiar con aquellos pesadísimos postes de arranque, atravesar su duro cerno agujereando con el barbiquin y ni que hablar de la escarbada para las riendas enterrar.

A pesar de que ya su ganado cabor­ tero no iba a poder entrar a verdear en nuestro potrero, y que por ese motivo varias veces habíamos tenido un cruce de palabras, él mismo fue capaz de “quebrar el gajo” y darme una mano.

Así me encontraba un día, adentro de una fosa con el suelo por la cintu­ ra, no había forma de acollarar aque­ lla rienda en el muerto. Cuando quiero acordar siento sobre mi boina la respiración de un matungo viejo. Era un vecino bien montado, que pastoreaba su ganado por la calle y a pesar de que no estábamos en bue­ nas relaciones, se bajó del caballo, diciéndome: “A ver mijo, déjeme lugar que yo lo voy a ayudar”.

A partir de ese día, entre dos postes de arranque, se trenzaron dos vidas dispares. Entre un gurí y un vetera­ no, cerraron un potrero, y a la misma vez abrieron la tranquera del cora­ zón. Entre aquellos alambrados dio lugar a su ganado orejano y entre dos historias solitarias estribó una labor compartida. Todo, por haber­ nos “bajado del caballo”.

Pasamos la mañana alambrando juntos, él me enseñaba, yo aprendía. No solo de la habilidad con la llave 25


DELÁRBOLSALESIANO

P. Sergio Álvarez sdb

EMPATÍA Hay que tomar el ego con las manos y hacerse cargo

“Necesito que alguien me deje ser el que soy, por amor, para que no me esconda ni me niegue a ser el que soy y entonces pueda también moldear mi persona para una mejor y mayor entrega a los demás” confiesa el P. Sergio Álvarez sdb al ser consultado sobre el papel que juega la empa­ tía en sus vínculos. En sus más de 10 años de responsabilidades inspectoriales y ahora acompañando a las comuni­ dades de la Parroquia de Colón, el P. Álvarez es reconocido por acuñar con nombres disruptivos las iniciativas y procesos pastorales, que logran pronto imponerse y formar parte de la nomen­ clatura de la Pastoral Juvenil. Por lo tanto, empatía es un concepto con el que se ha familiarizado tempranamente y, a su entender, supone “confiar en que no seré abandonado, sino que algo acontecerá que solo ocurrirá si pongo al otro y sus necesidades, su realidad, el que es y está pudiendo ser, en mi elección primordial en este aquí y ahora". 26


¿Cuándo escuchaste o leíste por primera vez el término empatía y qué te sugirió? En 1999 acompañaba a un grupo de animadores. Las situaciones personales que se daban por los modos de relacionarnos nos llevaron a generar un retiro en el que nos propusimos integrar la empatía a nuestro espacio grupal. Fue comprenderla y vivir una serie de ejercicios para reconocer mecanismos, procurando que disfrutára­ mos y eligiéramos otros que nos permitieran respetarnos más. ¿Qué implica ser empático? Por un camino andado con muchas personas que han sido maestras en este sentido, quizás algo que elegiría: hay que tomar el ego con las manos y hacerse cargo. Para algunos de nosotros la experiencia bien profunda del desamparo nos ha llevado a sentirnos vulnerables a la desprotección o a la carencia de algunas cosas, y enton­ ces en nuestro interior emerge una y otra vez el miedo a no tener, o a sufrir. Si me elijo a mí mismo en esa circuns­ tancia me olvido del otro o temeré a los demás, y estaré y viviré desde lo que me convendrá primordialmente a mí. Por lo tanto, implica confiar en que no seré abando­ nado, sino que algo acontecerá que solo ocurrirá si pongo al otro y sus necesidades, su realidad, el que es y está pudiendo ser, en mi elección primordial en este aquí y ahora. ¿Qué papel juega la empatía en tu vida, en tus vínculos? Gratitud, doy gracias, muchas gracias… Por quienes son empáticos conmigo es que me animo, corro el riesgo de ser el que soy, porque me reciben no desde su ego, sino desde el que soy yo. Como sea, necesito que alguien me deje ser el que soy, por amor, para que no me esconda ni me niegue a ser el que soy y entonces pueda también moldear mi persona para una mejor y mayor entrega a los demás. ¿La empatía siempre estuvo en vos o debiste crecer en empatía? ¡Ja!… no es estática, es como respirar. Si no respiro me ahogo, y puedo respirar algo que no sea sano, y también puede que mis pulmones no anden bien, o sea, en la vivencia de la empatía no vivís de renta, y además algo puede entorpecerla. Parece que por empatía es que los bebés lloran en la maternidad, o los niños en su primer día de escuela. Por lo tanto, siempre estuvo, se desarrolló y tengo que cuidarla, y reconozco que no siempre está ni estuvo en mis relaciones. Pero hay algo más que la empa­ tía: la comunión. Ella abre al perdón y la comprensión, por lo que siempre se puede volver a empezar, quizás de

alguna manera distinta, pero se puede volver a empezar. En tu servicio pastoral desde el ámbito inspectorial siempre enfatizaste en hacer la propuesta desde el otro… ¿qué te motivó a ello? Que estuve con personas para las cuales ese era “su” modo de relacionarse. Así que, o me transformaba y hacía lo posible por caminar así, o no sé qué hubiera pasado, porque en realidad no pasó. Sí sé que es fasci­ nante, entusiasma la vida, dan ganas de encontrarse y vivir. Con algunos decíamos a veces: “Da lástima que se termine el día, dan ganas que amanezca para volver a empezar otro día”. ¿Qué ponemos en juego de nosotros mismos al procu­ rar mirar al otro desde la empatía? La más genuina conciencia de que somos todos huma­ nos, y que por lo tanto solo otro humano que me haga sentir así me ayuda a salir de mí mismo auténticamente. A nivel de nuestras comunidades ¿creés que la empatía es un valor “subvalorado"? Nos está entorpeciendo un poco la autorreferencialidad, solo sé y siento que muchos ­ y me encanta que hay jóvenes entre ellos ­ ya la eligen como una realidad esen­ cial a cuidar. ¿Cómo podemos crecer en empatía a nivel personal y comunitario? Hay dos vivencias: la “docibilitas”, que es aprender de la vida y dejarse transformar por lo que nos pasa; y la “au­ todependencia”, que es asumir que dependemos unos de otros para vivir, y cada uno tiene que hacerse cargo de esa dependencia para dar libertad y a su vez arriesgarse a la libertad de ser uno mismo en el corazón de otro. ¿Cómo conecta la empatía con la Espiritualidad Juvenil Salesiana o el Sistema Preventivo? Bueno, me parece que acá es donde me la juego. Don Bosco se metió en la piel de los jóvenes. Vivieron juntos el ser uno mismo en el corazón de otro. Se dejaron llevar por el modo de amar de los jóvenes. Creyeron que así amaba Dios en la historia, y que ese camino se volvía escuela de amor para cada uno. Diría que tenemos que acompañar y vivir con los jóvenes el descubrir juntos un nuevo lugar interior. Nuevo no porque hasta ahora nadie lo haya encontrado aún, no, sino porque nosotros todavía no hemos llegado hasta allí. Entonces veo esencial escu­ char el corazón del otro, y para esto, entregarse como Jesús: silenciándonos en el encuentro, entusiasmados en lo que emerge, donándonos con lo que hemos cocreado. 27


UNAMANOAMIGA

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“… si estos jóvenes hubieran tenido un amigo que se preocupara por ellos, los acompañara y les mostrase el amor de Dios, quien sabe si no se hubieran alejado de esta vida que llevan…” Don Bosco (MO)


Tacurú, más que un trabajo, una experiencia de vida... Los proyectos educativos laborales del Movimiento Tacurú están pensados en su mayoría para jóvenes de entre 18 y 29 años. El motivo de ingreso de los jóvenes está dado en un 99% por ser una respuesta (temporal) a la alta demanda de trabajo y la falta de oportunidades, a la que esta franja de edades se enfrenta. Luego, al ir transitando la propuesta, el joven cae en la cuenta de otros aspectos que explican el carácter educativo del Proyecto. En el ingreso al mundo adulto, un momento vital complejo y lleno de desa­ fíos, donde los cambios y las definiciones son la constante, la dimensión laboral es la oportunidad para el joven de acercarse y de crear lazos con el mundo del trabajo. La franja de 18 a 29 años es una etapa donde definen situaciones vitales de su existencia, formando pareja, familia y definiendo su proyecto de vida. Tacurú forma parte de una puerta de entrada a la frontera para dejar de ser jóvenes y pasar a la adultez, propiciado por el encuentro, la comunidad y la escucha. Los caminos se transitan como tantas juventudes hay. Con lo que llega cada joven se abre un mundo de experiencias, historias y relatos y ellos hacen su camino, se van encontrando con otros jóvenes, educadores, coordinadores y técnicos capitalizando de diferentes maneras y dimensio­ nes vivencias que puedan impactar en su vida. Algunos habitan la experien­ cia mientras transitan el convenio y otros lo hacen años más tarde.

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La experiencia comienza desde el primer contacto: inscribirse, quedar en el sorteo, realizar los talleres de ingreso y luego la experiencia laboral en sí misma que supone las tareas, los grupos, los desafíos que se plan­ tean en el cotidiano. Las etapas los van preparando para el ingreso al mundo formal, la tolerancia, la espera, suspenden de alguna manera el mundo juvenil, el impulso de obtener todo en forma instantánea y van moldeando sus propios procesos de inserción. Pertenecer Sentirse parte de un hogar, sentirse parte de un colecti­ vo, es muchas veces una experiencia transformadora, los jóvenes que solicitan trabajo en Tacurú, en muchos casos han vivido violencia, adicciones y exclusión, tanto de sus familias como de los centros educativos a los que asistieron, además su integración a un mercado laboral con una oferta de empleo cada vez más acotada, resulta un gran desafío. Lo grupal enriquece, pertenecer a Tacurú, formar comu­ nidad no es una experiencia cualquiera, es un sentir que los atraviesa de diferentes maneras, pero siempre ter­ mina siendo un aprendizaje de alto impacto en sus vidas. Algunos encuentran la oportunidad por primera vez, de vivir experiencias trascendentes, de tomar con­ tacto con su espiritualidad, al igual que tomar un mayor conocimiento de sí mismos, de sus formas de ser y estar en el mundo en los espacios de taller. 30


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Empatía - Boletín Salesiano - Junio - 2021  

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