Page 1


Organiza y edita:


III MICROCONCURSO LA MICROBIBLIOTECA


III Microconcurso La Microbiblioteca © de los textos, sus autores y autoras © de la presentación, Ana del Frago Barés © 2014 Biblioteca Esteve Paluzie Diseño y maquetación: Eivissa & Associats Edición a cargo de: A. Guri Esta permitida la reproducción parcial o total de esta obra siempre que sea sin ánimo de lucro y no tenga la negativa expresa de los autores de los textos D.L. B-26.814-2012 Impreso en Eivissa & Associats Colònia Güell, Santa Coloma de Cervelló

www.lamicrobiblioteca.com


MICRORRELATOS CATEGORÍA CASTELLANO


ÍNDICE PRESENTACIÓN........................................................................................................... 13 CONVOCATORIA DE OCTUBRE

Daños colaterales...................................................................................................... 19 Colores..................................................................................................................... 20 Triplenilunio............................................................................................................ 21 Apuntes para un lienzo............................................................................................. 22 Crónicas del absurdo................................................................................................ 23

CONVOCATORIA DE NOVIEMBRE

Cuidados paliativos.................................................................................................. 27 Aquelarre.................................................................................................................. 28 París......................................................................................................................... 29 El pez de Pedrito...................................................................................................... 30 El cazador y el ciervo................................................................................................ 31

CONVOCATORIA DE DICIEMBRE

Juicio final................................................................................................................ 35 La frontera............................................................................................................... 36 Rosarito Corrales...................................................................................................... 37 La autopsia de la sirena............................................................................................. 38 La lección................................................................................................................. 39

CONVOCATORIA DE ENERO

De guisantes y zapatas.............................................................................................. 43 Las sietes vidas del gato............................................................................................ 44 Agentes del orden..................................................................................................... 45 Función poética........................................................................................................ 46 Accidentes................................................................................................................ 47


CONVOCATORIA DE FEBRERO

Trastos...................................................................................................................... 51 Buena pero no tonta................................................................................................. 52 7:30......................................................................................................................... 53 Solución teratológica................................................................................................ 54 Durante aquella comida campestre........................................................................... 55 Una posguerra de fantasía......................................................................................... 56

CONVOCATORIA DE MARZO

Aquel año................................................................................................................. 61 Tardanza................................................................................................................... 62 El horror en las siestas.............................................................................................. 63 Selección.................................................................................................................. 64 Matando el tiempo................................................................................................... 65 Penalty..................................................................................................................... 66

CONVOCATORIA DE ABRIL

Soledades.................................................................................................................. 71 La mano................................................................................................................... 72 Trofeo...................................................................................................................... 73 Volver a la tierra....................................................................................................... 74 Lenguas muertas....................................................................................................... 75

CONVOCATORIA DE MAYO

Madera de héroe....................................................................................................... 79 Corrección............................................................................................................... 80 Faux pas................................................................................................................... 81 Lenguaje de magos................................................................................................... 82 Mestiza..................................................................................................................... 83


GANADOR ANUAL

Carencia: f. Falta o privaci贸n de algo........................................................................ 87

AGRADECIMIENTOS.................................................................................................... 89


PRESENTACIÓN El éxito de una propuesta nunca recae en la cantidad de personas que participan sino en la calidad de lo que se hace y de la implicación que se tiene. El Concurso de Microrrelatos, poco a poco, hace patente el triunfo de la perseverancia en una idea nueva, la confirmación de la categoría de los textos, el implacable adelanto en la difusión y la gran dignidad del reto intelectual de los literatos que nos hacen llegar sus narraciones breves. He aquí la contundencia de la realidad, consolidada a través de la colaboración de muchas personas que narran historias improbables y explican cuentos sorprendentes. Gracias a todas ellas por su disposición a hacer que esté en boga el premio literario de microrrelatos de Barberà del Vallès. Sin el entusiasmo de tantas personas que participan, que leen, que hacen de jurado, que se ilusionan y apasionan por la cultura, nunca sería posible el cálido crecimiento del reto de editar un libro, recopilatorio de buenos textos, hecho para todo el mundo. La conjunción del binomio microrrelato y Barberà del Vallès empieza a ser una simbiosis de complementariedad, una pareja de hecho, un conjunto de interés cultural, un relato de aprecio y una gran narración, a pesar del oxímoron del último concepto. Y cómo todo es breve, esta introducción también. Así que, al final de todo, siempre empieza algo.

Ana del Frago Barés Alcaldesa de Barberà del Vallès 13


Historia Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.

Julio Cortázar (Historias de Cronopios y de Famas, 1962) 2014, centenario del nacimiento del Gran Cronopio


CONVOCATORIA DE OCTUBRE


Daños colaterales El viejo cochecito de latón recula con sonido de cacharrería. Ha viajado desde las manos de Samuel hasta la pared, donde se ha estrellado. Samuel aplaude y emite un gorjeo de felicidad. De su boca desdentada cuelga un hilillo espeso que va formando una burbuja viscosa en el suelo, entre sus piernas. Sonríe. Toma el coche de nuevo y lo lanza con fuerza contra la pared. Vuelve a aplaudir. Observa que un enfermero se acerca. Cierra los ojos y se remueve intranquilo en el suelo. Se tapa las orejas con las manos. Escucha otra vez ese penetrante silbido de la explosión de un obús dentro de su cabeza y la orden de su madre para que se esconda en el sótano. Se lanza sobre el cochecito. Lo guarda entre sus manos que forman un nido. El único resto de su olvidada niñez.

Elena Casero Viana Valencia 19


Colores Ana tiene un cepillo de dientes verde. No lo entiendo. Mamテ。 sabe que me gusta el verde, que mi favorito es el verde y justo ese es el que le compra a ella. Despuテゥs le da un beso verde, un abrazo verde y dice un te quiero verde muy bajito cuando la deja en la guarderテュa. Y a mi naranja, todo naranja.

テ]gela Torrijo Arce Valencia 20


Triplenilunio Desde que salen tres lunas, una justo debajo de la otra, alineadas como los botones de una inmensa camisa de negra seda, aún se entiende menos el comportamiento de las mareas. El ayuntamiento ha cesado, por innecesarias, a dos terceras partes de los serenos. Los poetas que no se han colgado de un árbol están desorientados y se pasan las horas suspirando. Los perros aúllan el triple por las noches y los gatos, de tanta luz nocturna como tenemos, han dejado de ser pardos. Pero lo peor, sin duda, viene cuando en el cielo se dibuja la triple luna llena: lo de los licántropos va a tener, según nos cuentan, muy difícil solución.

David Vivancos Allepuz Barcelona 21


Apuntes para un lienzo Cuando, al final de la tarde, vuelva su padre a casa, ella se vestirá deprisa y me sacará a empujones por la puerta trasera. Antes que eso ocurra, debo fijar su expresión plácida en contraste con la precipitación de la huida. Su cara de prisa me interesa; la de mentirosa y niña buena a la que su padre acaba creyendo, también. No puedo obviar su gesto de complicidad ni el rostro oblicuo de maldad y éxito que me dedica desde la ventana. Pretendo aglutinar todas las fases de ella en una única facción perfecta. Solo me queda solucionar lo de su cuerpo desnudo.

Rubén Rojas Yedra Madrid 22


Crónicas del absurdo Las calles amanecieron llenas de pájaros muertos. Por eso el alcalde convocó un concurso de ideas cuyo resultado lograra arrojar alguna luz sobre aquel suceso. Así se había hecho anteriormente con la tormenta de llaves del año pasado, la fascinante belleza de la abuela nonagenaria de la calle Olvido o la aparición a orillas del lago de una mujer serpiente de espléndidos pechos. El boticario pergeñó una hipótesis sobre la contaminación del río pero a todos les pareció poco creíble. El cura propuso su conjetura de posible castigo divino pero fue descartada por apocalíptica. Al final fue declarada ganadora por su originalidad la idea del maestro. Éste planteaba que, con alevosía y nocturnidad, unos desalmados habían robado el cielo. Los vecinos aplaudieron con entusiasmo hasta que Celedonio aventuró, entre hipos de vino, que si no había cielo, tampoco habría aire, por lo que era un milagro que estuvieran vivos. Al oírlo, todos se quedaron en silencio y, con premura, se fueron muriendo uno a uno sin mucha gracia. Fue una pena, porque no quedó nadie para explicar el extraño acontecimiento que ocurrió dos días después cuando los fondos aparecieron sin pozo.

Mar Horno García Torredonjimeno (Jaén) Ganador mensual octubre 23


CONVOCATORIA DE NOVIEMBRE


Cuidados paliativos El texto ingresó la pasada noche en el hospital tras resentirse de los graves errores gramaticales. Actualmente se encuentra en observación, vigilado por filólogos y hombres de letras, que le han suministrado analgésicos, antiinflamatorios, sedantes y otro tipo de antibióticos. Aun así, las palabras se sienten cada vez más débiles. Los párrafos son incapaces de sostenerse por sí mismos. Han perdido fuerza aquejados de graves afecciones como el dequeísmo, el laísmo o la ausencia de tildes. A las que hay que sumar otras dolencias fatales como la discordancia y las faltas de ortografía. El último parte médico lo deja muy claro. Se teme por la vida del escrito. Las próximas correcciones pueden ser cruciales.

Rubén Gozalo Ledesma Salamanca 27


Aquelarre A veces venían, a veces no, nunca los veía pero sabía cuando estaban porque hablaban entre ellos y se acostumbró a oírlos mientras peinaba a sus muñecas, hacía los deberes o estaba a punto de dormirse. Creció en su compañía y pensó que aquello le pasaba a todo el mundo, hasta el día que sus amigas del colegio se burlaron de ella, tomándola por loca. Se hizo el firme propósito de no hablar nunca más de ello y se tapaba los oídos cuando volvían aquellas conversaciones suspendidas en el aire para no escucharlas. El tiempo y la negación hicieron de ella una mujer respetable. Su toga y renombre se convirtió en azote de brujas, hechiceras y chamanes. Ha conseguido acallar las voces, todas menos una que cada noche, en el silencio de su almohada, le susurra insistentemente al oído: ¿Por qué lo haces?

Esperanza Temprano Posada Madrid 28


París Sintonizaba una emisora de fuera por el gusto de oír hablar en francés, aunque no entendía nada. Y es que ella querría haber nacido en París. Tomar “café olé”, decía, en una de esas plazas llenas de pintores con bigote, hacerse fotos junto a la Torre Eiffel, escuchar las campanas de Notre Dame dando las horas. Soñaba con pasear en góndola bajo el Puente de los Suspiros, bajar por las escaleras del Palacio de Sissí Emperatriz. Anhelaba ver de cerca las pirámides de Cleopatra , subir al Empire State de King Kong y Cary Grant. Ella, que jamás había pisado el extranjero, un día tuvo la oportunidad de visitar el país galo con un programa municipal para jubilados, pero no quiso ni oír hablar de ello. Temía que al final, París no fuera cómo lo tenía en su cabeza.

Miguelángel Flores Sabadell (Barcelona) 29


El pez de Pedrito Desde hace quince días Pedrito madruga y se desplaza al malecón con una caña de pescar y un cuchillo. Sabe lo que quiere, de modo que si el pez no es de color gris verdoso -con una mancha negra rodeada de una línea clara en el centro de cada uno de sus flancos-, lo arroja de nuevo al agua. Le contaron la historia en la catequesis y está seguro que si a ellos les sirvió para encontrar la moneda de oro con la que pagar el tributo para entrar en el templo, él hallará la que necesita para que a su madre no le quiten el piso. Está teniendo peor suerte, ya ha pescado más de una docena y ninguno contenía la moneda ni en la boca y ni en el interior. A ellos les salió con el primero. Empieza a dudar. Teme que -además- no pueda hacer la Primera Comunión.

Javier Ximens Madrid 30


El cazador y el ciervo De regreso a casa tras una frustrante jornada de caza, al final del sendero del bosque, entre unos matorrales, el cazador se encontró con un ciervo que lo miraba fijamente a los ojos. El hombre retrocedió con sigilo unos metros, desenfundó la escopeta que llevaba colgada del hombro y, al apuntar al animal, vio lo que nunca había visto, no en un bosque, no en un rumiante. Se vio a sí mismo escrutando a un bípedo que le apuntaba con un arma de fuego. Entonces, enfundó la escopeta, giró sobre sus patas y se alejó a saltos por entre los matorrales.

Salvador Robles Miras Bilbao Ganador mensual noviembre

31


CONVOCATORIA DE DICIEMBRE


Juicio final A poco de haber muerto, recibí una encuesta en la que se me invitaba a expresar mi opinión sobre mi reciente experiencia como ser humano. Ya en vida, solía hacer caso omiso de este tipo de reclamos, que siempre llegaban después de haber contratado noches de hotel o viajes de vacaciones. De manera que, una vez fallecido, con mi cuerpo en avanzado estado de descomposición, aún me apetecía menos. La encuesta (muy completa, como cabía esperar) solicitaba mi grado de satisfacción -del cero al cinco- sobre aspectos relacionados con mi salud, la edad que había logrado alcanzar, las metas conseguidas. Y añadía un apartado de extensión libre para que comentara todo aquello que pudiera mejorarse en el futuro. Tampoco faltaba la pregunta final sobre si recomendaba esa experiencia a mis amigos. Como digo, yo ya no estaba en situación de atender esas cuestiones, ni siquiera a cambio de los premios suculentos que prometía cierto sorteo. Pero aunque lo intenté con todas mis fuerzas, no supe hallar la manera de darme de baja en este tipo de comunicaciones. Así que ahora, años más tarde, cuando de mí ya no queda ni el polvo, sigo estando al corriente de las últimas promociones.

Pedro Herrero Castellar del Vallès (Barcelona) 35


La frontera La barca se ha detenido en medio de una espesa niebla y corre el riesgo de ser arrastrada por la corriente, pero el barquero, sin descanso, sin darse un momento de tregua, trata de seguir remando para impedirlo, al tiempo que vigila con insistencia la otra orilla, buscando la señal convenida que le indique hacia dónde debe dirigirse para desembarcar al pasajero. Este lo contempla atónito, incapaz de creerse lo que está viviendo, cada vez más aterido y reacio a aceptar su mala suerte, hasta que un leve resplandor a lo lejos llama su atención, y el barquero, con un último esfuerzo, pone rumbo a la luz en el mismo instante en que oye decir “lo hemos perdido” al cirujano en el quirófano.

Rafa Heredero García Laguna de Duero (Valladolid) 36


Rosarito Corrales Cuando Rosarito Corrales apareció en el umbral de la puerta, habían pasado trece años y la escopeta había sido vendida a unos gitanos chatarreros. A su madre, que le pilló montando el belén, le dio tal flojera que tuvo que apoyarse en el quicio de la entrada, el Jesusito se le desprendió de las manos y acabó estrellándose contra el suelo. Y es que, aquella hija que la corriente se llevó el mismo día en que ella metió tres cartuchos al que acabaron creyendo huido, al que siendo padre, la lujuria transformó en monstruo y a la niña en cadáver desaparecido; aquella por la que llevaba dos veces luto porque nunca la sacaron del río; aquella por la que había ido convirtiendo otro río, este de Albal, en el centro del Belén, con pastores siempre asomados, lavanderas buscando sin lavar, Reyes Magos pensativos ante él; aquella, ahora estaba allí. La madre, que creía estar viendo otra visión como entonces, que se la encontraba ahogada por los rincones, sólo atinó a musitar, hacía mucho que no te aparecías, hija. La muchacha, dándole el puñito de Jesús, que había llegado a sus pies, contestó soltando la maleta y la llorera, mamá, no me morí, perdóname, por eso no me encontraron.

Miguelángel Flores Sabadell (Barcelona)

37


La autopsia de la sirena La autopsia de la sirena arrojó resultados muy interesantes: la incisión que se abrió desde el ombligo al cuello descubrió un par de aletas pectorales -atrofiadas bajo la piel- que cubrían el corazón, el hígado púrpura, el estómago -vacío- y los intestinos enredados y viscosos. Bajo estas vísceras, dos huevas -hinchadas- que ocultaban un extraño órgano que debía de hacer las veces de aparato respiratorio de la criatura. Y al final la espina dorsal arrebatada de púas. Sin embargo, lo más interesante vino después: seccionando desde el ombligo hasta el final de la cola, ésta se abrió como una vaina dejando al descubierto dos torneadas piernas de mujer enfundadas en medias con costura trasera y unos pies pequeños aprisionados en un par de zapatos de tacón. Al retirar el calzado -hicieron falta unas tenazas- se reveló que tenía las uñas pintadas de rojo.

Rosa Yáñez Gómez Palomares del Río (Sevilla)

38


La lección Estaba anocheciendo cuando despertó en medio del bosque. Frente a él estaba la mujer que había conocido por la mañana. Lo último que recordaba era que ella lo había invitado a su casa en las afueras de la ciudad. Intentó levantarse, pero casi de inmediato se fue de bruces. El agudo dolor y la rápida inspección con la punta de los dedos le indicaron que le habían cortado los tendones de Aquiles. La mujer dio un silbido y casi de inmediato dos chiquillos salieron de entre los árboles y corrieron a abrazarse a sus piernas. “Ya está saliendo la luna -les dijo la mujer, apartándolos de sí- es tiempo de que aprendan a cazar.” El hombre supo que debía huir. Comenzó a arrastrarse y no miró hacia atrás, ni siquiera cuando escuchó un aullido a sus espaldas y empezó a sentir como los pequeños, pero afilados dientes, se hundían en sus piernas.

Kalton Bruhl Comayaguela (Honduras) Ganador mensual diciembre

39


CONVOCATORIA DE ENERO


De guisantes y zapatas Por muy tarde que llegue, la niña le espera sentada en la cama. El padre abre despacio la puerta y hace que se sorprende por esos ojos todavía sin legañas. Después coge un libro al azar con sus manos negras, a la deriva fuera de su país de turbinas y zapatas. Lee historias de hadas, tules, ruecas, princesas atormentadas por la nimiedad de un guisante. A veces la niña las oye quejarse cuando su padre, al pasar la página, les deja un cerco en el vestido, les desprende algo de polvo de las alas. Calla y sólo cuando él se ha marchado, reúne a las caprichosas a pie de página y las regaña.

Miriam Márquez Arias Madrid 43


Las sietes vidas del gato Nosotros los insomnes vivimos al borde de la locura. Con el peso del cansancio cuando debemos estar despiertos y el lastre del desvelo cuando toca dormir. Hace tantos días que no duermo que lo veo todo en blanco y negro, sin fuerzas para enfocar la realidad, dejándome llevar por la rutina. Podría seguir así, viviendo de puntillas, si no fuera por ese maldito gato. Me lo encuentro en todas partes, mofándose, paseando ágil y elegante ante mí, echándome en cara mi torpeza y aturdimiento. Pero no es muy listo. Ya le he matado de seis formas diferentes. Esta vez será la última... Esperaré a que aparezca, cerraré muy fuerte los ojos y me tomaré todas las pastillas rojas. Sé que así se irá para siempre y yo podré, por fin, dormir.

Patricia Richmond Zaragoza 44


Agentes del orden Oí sonidos suaves que procedían del salón, me asusté y desperté a mi marido. Juan cogió el calzador dispuesto a defender nuestro hogar y nuestras vidas. Allí abajo estaba el policía, con un plumero en la mano derecha y colocando los cacharros con la izquierda, la linterna en la boca. Llamé al servicio de alerta. Cuando oyó el ruido de cadenas saltó por la ventana, pero aún le dio tiempo de sacudir el polvo del ficus. Al instante hizo presencia un grupo de ladrones con modernos medios de desorden, desbarataron los cajones, repartieron los platos sucios por los muebles, borraron las pistas impolutas e incluso hubo algún buen ladrón que sacó los restos de tortilla del cubo de la basura y los puso encima del televisor. Uno, posiblemente el más cobarde, saltó por la ventana persiguiendo al agente. Después de dejar la casa patas arriba, el capo nos dijo que parecía que no sobraba ningún objeto, que le detendrían pero que no serviría de nada, a las veinticuatro horas estaría volviendo a poner orden en las casas. Esta mañana, Juan y yo llegamos temprano al trabajo y con el temor de que cualquier día los policías puedan entrar en casa y recoger el cuarto de los niños.

Javier Ximens Madrid 45


Función poética << O poeta é um fingidor >> Fernado Pessoa, Autopsicografia.

El poeta y su presentador han llegado a la lectura con tiempo sobrado, así que aún siguen entrando asistentes cuando este ha concluido sus palabras de introducción. La sala, como era de esperar, es de escaso aforo; no obstante -también era de esperar- , sobran asientos. Dado que en la tarima hay poco espacio y que sobre ella se disponen solamente, en equilibrio inestable, tres sillas reservadas al poeta, al editor y al concejal, el presentador se ve obligado a sentarse en primera fila, junto a un par de amigos comunes. Para seguir manteniéndolos, ha renunciado a inscribir al autor en corriente alguna. Mientras la ciudad se apresta a su sueño provinciano, los asistentes proyectan ya las copas y los cigarros, ensayan las palabras y los gestos posteriores. Antes, el poeta recita y cita: << J’ai lu tous les livres >> ...; ofrece su retrato robot, traza la orografía de la desgana, repasa el amor y la pedagogía: el tú-conmigo (Salinas da siempre buenos resultados), las rimas abiertas y los encabalgamientos. -¿Y qué es el desamor? -pregunta alguien. El poeta clava en las nuestras su pupila azul: -Un prefijo y un lexema. Nos vamos de copas. Eduardo Iáñez Pareja Granada

46


Accidentes Desde el accidente de hace dos inviernos nadie se atrevió a mencionar la palabra “escopeta” en casa de los Navarro, ni a mirarla ni mucho menos a tocarla y bajarla de la estantería. Comían siempre de espaldas a ella como si no existiera, en penumbra y conteniendo los recuerdos aún cercanos de madre. Acostumbraban incluso a por la noche no permanecer mucho en el salón y a estar a la hora señalada cada uno en su dormitorio. Por eso cuando el hermano mayor subió las escaleras siguiendo a padre tras una acalorada discusión y oyeron segundos después un disparo y un cuerpo golpeando el suelo, se mantuvieron quietos y en silencio dando vueltas a la sopa hasta que se enfriara como si nada, hasta que regresara a la mesa.

David Moreno Sanz Zaragoza

47


CONVOCATORIA DE FEBRERO


Trastos Chatarrero, ha llegado el chatarrero. Todos los domingos la misma cantinela. Oiga, se compra hierro. El sonsonete que se escuchaba sin variaciones en cualquier pueblo. Neveras, lavadoras. Nunca se le hubiera ocurrido. Radiadores, muebles viejos. << Fue sin querer >>, diría después. Oiga. Dejó fuera la mecedora con el abuelo sentado. Tan hueco con esos huesos livianos. La furgoneta blanca ya daba vuelta a la esquina y su voz se perdía entre los se recogen toda clase de cachivaches, el chatarrero. << Volverán >>, susurró. El vecino del chalet contiguo lo observaba desde el jardín. Cerró la puerta. No regresaron hasta el domingo siguiente, en las aceras, delante de cada casa, había butacones, sillones de orejas y alguna silla de cocina. Todos ocupados, todos con su carga deslucida y transparente.

Kumiko Kasahara Madrid 51


Buena pero no tonta Dédalo, enamorado, ingenioso y rebuscado, se disfrazó de toro y montó la vaca de madera. Pasífae, amiga generosa, se dió cuenta inmediatamente de lo que estaba sucediendo pero no se quejó. Tampoco volvió a pedirle favores al artesano.

Leonardo Dolengiewich Mendoza (Argentina) 52


7:30 Se pone sus mocasines y sale de casa. El cielo es azul y gris, del mismo tono que sus ojos. Está cansado, claro, no ha podido dormir. El café de los ojos de Alicia le ha mantenido en vela toda la noche. Cruza la puerta y el frío invernal atraviesa su jersey. Se mira las manos y las tiene rojas, completamente heladas. Los recuerdos del pasado domingo regresan a su cabeza. Desayunaron juntos, pero dos tostadas no perduran como el sentimiento de amar. “Si ella volviese, de donde sea que esté...” piensa él. Oh, claro, si ella simplemente no se hubiese matado, tal vez podrían... -Cariño, ¿estás bien? -dice Alicia, despertándole de ese horrible sueño. -Sí, no te preocupes, vuelve a dormir.

Alice Jones Barberà del Vallès (Barcelona) 53


Solución teratológica Al parecer, siempre conforme a su profesora, la sabana está infestada de animales salvajes: leones, jirafas, rinocerontes, guepardos, chacales..., extremadamente peligrosos en su inmensa mayoría. Eso es lo que ha podido aprender hoy Edgar en clase. Desde entonces está aterrado, y llegada la noche le horroriza la idea de introducirse en la cama. Su madre intenta explicarle, en vano, el significado de un acento, que la sabana no tiene nada que ver con la sábana y de que todo se reduce a un malentendido. Pero Edgar no las tiene todas consigo. Su padre intenta tranquilizarlo asegurándole que él custodiará la puerta durante la noche, por si hubiera algún problema. Puede parecer que el niño confía más en la falsa promesa de vigilancia del padre que en la explicación ortográfica de la madre. Y puede que así sea. No obstante, lo que en última instancia hace que se acueste es, en parte el sueño y el cansancio, en parte la seguridad que le proporcionan los monstruos que habitan debajo de su cama.

Iñaki Goitia Lucas Oñati (Guipúzcoa) 54


Durante aquella comida campestre Estoy seguro de que no sucedió como lo cuentan mis padres. Son ellos quienes tienen los recuerdos equivocados, no yo. Aunque tragué mucha agua y estuve varios días entre la vida y la muerte, hay imágenes que guardo dentro de la cabeza igual que fotografías antiguas en un álbum. Algo descoloridas, con los bordes rotos, y sin embargo auténticas. Mamá dice que las debí de soñar mientras subía y bajaba del cielo, porque en este mundo no hay sirenas ni lobos buenos. A mi no me convence, yo sé que no fue papá el que me sacó del río, sino un enorme perro blanco agarrándome del pantalón con sus colmillos. Me dejó sobre las piedras de la orilla, se volvió a meter en el agua y desapareció. Lo que sí admito es que había una pelota que la corriente se llevaba, cada vez más lejos, imposible de alcanzar. Pero era rosa, no roja. Y tampoco era mía. Pertenecía a la niña cuyo rostro se me aparece inevitablemente cuando me sumerjo en cualquier río, en cualquier mar. Esa niña que mis padres han olvidado se llamaba Laura o Paula. Y la echo de menos.

Asun Gárate Iguarán Bilbao (Vizcaya) 55


Una posguerra de fantasía A la hora de cenar, nuestro padre siempre nos hacía magia. Conseguía embobarnos de tal manera que se nos pasaba el hambre y acabábamos rendidas de sueño. En aquellos días desayunábamos un vaso de néctar de los dioses que nos mantenía vitales hasta la sopa de hadas del mediodía, y nuestros vestidos parecían viejos porque los habían llevado varias generaciones de las más bellas princesas. Ocurrió que cuando llevábamos una temporada comiendo manjares desconocidos hasta esos días (carne, huevos, pan blanco, frutas diversas), llegaron unos señores de verde, mal encarados, a buscar a papá. Les pidió un instante para despedirse de nosotras, y nos comunicó que tenía que acompañar a esos guerreros a lugares lejanos. Había que detener unos ogros que avanzaban hacia nuestras tierras. No sabía cuanto tardaría en volver. Antes de irse, y muy bajito, nos dijo que había escondido, bajo las tablas de la cama, el mapa de un tesoro para nuestra madrina.

Javier Palanca Corredor Valencia Ganador mensual febrero

56


CONVOCATORIA DE MARZO


Aquel año Estaba siendo una estación inusual. Casi a las puertas del invierno, la humedad y el calor tenían asfixiados a los habitantes de Celantes. Fue la primera vez que celebraron la Fiesta patronal al aire libre. El cura se santiguaba pensando en lo poco acertado de la película, mientras “Fuego en el cuerpo” se proyectaba en la gran tela blanca, y muchas madres se llevaban de allí a sus hijos. Cuando comenzó la verbena el calor era tan insoportable que los hombres se quitaron las camisas y las mujeres se movían sus faldas en un vano intento de refrescarse. Nada se comentó en las tertulias, nadie se confesó, no se habló de ello en la peluquería. Pese a los muchos años que no lo conseguía, la Paca parió a su tiempo un precioso niño, el panadero descubrió que estaba loco por la lechera, y su mujer y el boticario desaparecieron esa noche. Tampoco la escultura de la Santa amaneció en su pedestal.

Esther Cuesta de la Cal Barakaldo (Bizkaia) 61


Tardanza El espejo de su cuarto reflejaba intermitente el letrero luminoso en el que una mujer, de labios rojos y carnosos, anunciaba cigarrillos. Había esperado todo el fin de semana a que el viejo teléfono gris timbrara con un resquicio de esperanza. El reloj marcaba en silencio los largos minutos, y un aire frío se colaba por la ventana entreabierta. Avanzó decidida al salón y volvió con una silla. La colocó en la mitad de la habitación y se despojó de los zapatos. No pudo escuchar los pasos en la escalera, tampoco la llave en la cerradura. Cuando él entró, en el espejo se reflejaba una mujer descalza colgando de una cuerda. En el letrero seguían parpadeando las volutas de humo y neón.

Antonia García Lago Barberà del Vallès (Barcelona) 62


El horror en las siestas Era desgarrador oír cómo les pegaban a esos niños. Era insufrible despertarse de la siesta oyendo los cachetazos y los gritos. Más terrible aún era la angustia de no saber qué hacer en pos de que la situación se solucionara de una vez: si hablar con mi vecino e intentar convencerlo por las buenas o si recurrir directamente a la policía. Por otra parte, ante cualquiera de las dos alternativas, temía por mi integridad: si era así de violento con sus hijos por qué no iba a serlo con su vecino, mucho más viejo y menos vigoroso que él. Al fin, tomé coraje y hablé con mi vecino. Él entendió mi planteo y hasta se mostró agradecido de que hubiera ido a hablarle, de que le hubiera mostrado alternativas que él no consideraba hasta el momento. Ahora me siento en paz: desde aquél día en que conversamos, mi vecino ya no les pega a sus hijos en las siestas, sino por las mañanas, mientras yo trabajo. Y, según me ha comentado mi esposa, cuando lo hace pone la música tan fuerte que casi ni se oye el lío.

Leonardo Dolengiewich Mendoza (Argentina) 63


Selección Ocurre en los peores meses de verano. Cuando la tierra se agrieta y zumban las moscas, enloquecidas por el calor que pesa como mercurio y abotarga la vida. Un silbido que brota bajito en lo alto de las lomas que rodean las casas, y baja las laderas hasta entrar ensordecedor en las calles. Y después de invadir todo el pueblo, cesa de repente llevándose consigo un puñadito de niños famélicos. El tiempo los borra de la memoria de los habitantes del lugar. Contentas con el milagro que les da más comida para repartir en la mesa, sus madres también los olvidan. Como si nunca hubieran existido.

Lola Sanabria Madrid 64


Matando el tiempo Las cincuenta ruedas del mercancías lo han dejado convertido en un amasijo de vidrio y metal de forma circular, en cuyo interior aún se distinguen las saetas detenidas a las seis y once. Ambos se lo quedan contemplando con expresión aburrida, antes de retirarlo con unas tenacillas y meterlo en una bolsa de plástico. Desde hace varios meses, algunas tardes a la salida del colegio se acercan hasta la antigua estación y depositan los objetos sobre los raíles. Al viejo reloj del bisabuelo lo han precedido varias monedas doradas que su padre tiene repetidas, así como una docena de cubiertos de plata que nunca han visto puestos sobre la mesa. De regreso a casa, tras un denso silencio el mayor sugiere: “¿Y si probamos con algo vivo?”. Al pequeño se le ilumina la cara.

Joaquín Valls Arnau Barcelona 65


Penalty De inmediato, se hizo venir al maestro artesano que, en apenas una hora, desmontó con maestría la caja del futbolín y extrajo la figura correspondiente al portero del equipo rayado. Después, ya sobre la mesa, pintó con mimo de orfebre una venda negra sobre los ojos del condenado, asegurándose de que no vería nada, según los usos de la compasión más elemental. Cuando terminó, volvió a colocar el muñequito frente al pelotón y el futbolín volvió a su lugar en el salón de recreo de El Pardo. Finalmente, se procedió a avisar a Su Excelencia. “Enterado”, dijo éste escuetamente.

Ignacio Feito Benedicto Madrid Ganador mensual marzo 66


CONVOCATORIA DE ABRIL


Soledades A veces, coge el teléfono y marca su número. Cuando salta el contestador, deja grabadas todas esas cosas que nunca se atrevió a decir. Otras, en cambio, cuando no puede más, llama directamente al buzón de voz y escucha todo eso que le hubiese gustado que le dijesen.

Ernesto Ortega Garrido Madrid 71


La mano Dos moscas corretean, se persiguen ligeras, traviesas, sobre el tapete. El crupier las espanta con un gesto incierto, como acariciando el aire. Entonces el manco de los párpados hinchados, tras una pausa valorativa que se prolonga demasiado, vuelve a mirarme con expresión neutra y descubre, al fin, sus cartas. Yo muestro mi trío de jotas con despego vencedor y gano la mano. La tiro al cubo, con las demás, y se levanta una nube cabreada de moscardones que zumban. A una señal del crupier, el manco abandona desolado la mesa de juego y un hombrecito con aire desafiante lo sustituye.

David Vivancos Allepuz Barcelona 72


Trofeo Todos aplauden cuando la máxima autoridad de la mesa presidencial pronuncia su nombre. Tranquilo, se levanta en la penúltima fila del patio de butacas y avanza con paso firme hacia el escenario. Sube los escalones sin un temblor y, frente a los rostros sonrientes, estrecha las manos efusivas que le tienden para felicitarlo, sonríe a su vez y recoge el trofeo con dignidad. A petición del público, que vitorea hasta la extenuación, se da la vuelta y muestra el premio con orgullo, lo eleva en sus brazos y lo agita como si se tratara de un permiso para entrar en la gloriosa historia de los hombres del país. Muy despacio, tras agradecer con meneos de cabeza y gestos risueños las muestras de afecto recibidas, baja al patio de butacas custodiando el símbolo de su éxito, con mimo entre sus brazos. Cuando alcanza la penúltima fila, donde se encuentra su asiento, se para, gira su cuerpo y, mirando a la mesa presidencial con expresión impenetrable, estampa el delicado galardón contra la moqueta roja. Ante el asombro de los presentes, abandona el teatro dando brincos.

Isabel Martínez Barquero El Esparragal (Murcia) 73


Volver a la tierra Una noche regresaron los milicianos. Tocaron a sus puertas cubiertos de barro y p贸lvora, pero seguros de su victoria. Sus mujeres creyeron so帽ar, cerraron los postigos y limpiaron sus ojos de arena. Durante la madrugada, aquellos j贸venes amaron a sus encanecidas esposas e hicieron planes para la paz. Al alba, sin que nadie pudiera impedirlo, volvieron cantando a sus cunetas.

Miriam M谩rquez Arias Madrid 74


Lenguas muertas Se aproximó a la conserjería con el casco colgado del brazo y un paquete en la mano. “Profesor Rahlfs”, dijo inquisitivamente. Los bedeles se miraron sin comprender. “Alfred Rahlfs”, aclaró el mensajero; y añadió: “Despacho 161”. Con gesto de fastidio uno de los conserjes le señaló un plano del edificio colgado en la pared frontera. Tras consultarlo, el joven subió a la última planta. Al fondo de un corredor insuficientemente iluminado, un tramo de escalones ascendía por un estrecho pasillo hasta desembocar en una puerta. Junto a ella, una placa: “Despacho 161. Departamento de Lenguas Muertas”, leyó a la luz de su móvil. Llamó y entró. Tres días más tarde, la policía aún lo buscaba por la facultad siguiendo su rastro desde la agencia de transportes. Nadie se había cruzado con él, con nadie había hablado en su camino al inexistente despacho 161. En cuanto al profesor Rahlfs, eminente miembro del extinto departamento, hacía décadas que había fallecido, después de una vida vanamente dedicada a desvelar las palabras que Yahvé le había confiado a Adán en el Paraíso.

Eduardo Iáñez Pareja Granada Ganador mensual abril 75


CONVOCATORIA DE MAYO


Madera de hĂŠroe Acallado ya el eco del desgarrador desconsuelo de familiares y amigos, el carpintero se acerca disimuladamente al ataĂşd del soldado, mira furtivo en ambas direcciones y acaricia con orgullo el fruto de su trabajo.

David Vivancos Allepuz Barcelona 79


Corrección Mario se puso muy nervioso cuando de pronto recordó que había olvidado santiguarse en la ducha, como solía. Aquello le mantuvo desconcertado toda la mañana. Asignó por error dos ventas al mes anterior y salió a fumar en unas diecisiete ocasiones. Con el último cigarrillo del paquete entre los dedos, se preguntó si no podría conjurar el olvido de alguna manera, por ejemplo, desabotonando y volviéndose a abotonar trece veces la camisa en el baño, o permaneciendo muy quieto durante cinco minutos delante del mendigo que dormía en la esquina. Pero no lo hizo. Terminó el cigarrillo, lo pisó y tuvo una tarde febril de dolores de estómago y redacciones farragosas. Al llegar a su casa, abrió una lata de atún, vertió el aceite en un vaso y, muy lentamente, pasó el dedo corazón por el filo, una, dos, tres veces.

Almudena Ballester Madrid 80


Faux pas Isadora se pone la chalina. Le da dos vueltas alrededor del cuello, una por la brisa de la tarde, la otra por vanidad. Benoït y, ella con ademán de gacela, suben al Amilcar a ondear su amor por las calles de Niza. El coche deportivo que se pone en marcha, el chal, como un cometa caído, con la cola en el suelo, que se enreda en los neumáticos. Las ruedas que pasan por encima del echarpe y lo inmovilizan, el tejido que se tensa y le oprime el alma, le corta el aliento, le quiebra la nuca. El último paso de baile. Al abismo.

Mei Morán Freiburg (Alemania) 81


Lenguaje de magos Cuando sea mayor seré mago. Como el que vemos todas las mañanas mamá y yo desde el tranvía, en la parada de la plaza España, preparado para ejecutar el poder de su magia cuando paramos. Antes de que nadie se acerque, con un elegante pase de sus manos recorriendo en el aire la puerta que tiene más cerca, hace que se abra sola. Yo doy codazos para acercarme a la ventanilla y le aplaudo cada día. Él extiende la mano y algunas personas le dan monedas. Eso es porque es un mago muy bueno, le digo a mamá. A veces me ve y me guiña un ojo. Esos días son especiales porque la mirada del mago me da buena suerte. Los fines de semana practico trucos y me imagino bajando del tranvía y demostrándole mis habilidades mágicas. Hoy, mientras comíamos en casa de los abuelos, ha salido en el telediario y mamá ha dicho que no lo vamos a volver a ver en una larga temporada. Se lo llevaba la policía y han dicho que había entrado a robar en una joyería. Pero yo sé que no es cierto. Habrá abierto la puerta para practicar, como yo los fines de semana, y ha sonado la alarma. Lo sé porque cuando entraba en el coche patrulla se ha vuelto a la cámara y me ha guiñado un ojo.

Patricia Richmond Zaragoza 82


Mestiza Era normal que aquel hecho atrajera tanta curiosidad. La gente recorría los pasillos del hospital y se colaba en la habitación al menor descuido del personal sanitario. Algunos le llevaban regalos translúcidos, globos, peceras y alas de mariposa, creyendo que era lo propio para ella. Y es que Rosalía había nacido casi transparente. Al darle el pecho podía distinguirse el contorno de la niña y de forma difusa a través de ella el seno del que se amamantaba, el vientre, a la madre entera. Entera y feliz. Mientras el padre permanecía de pie, risueño junto a la ventana. Sin que nadie se percatara de su presencia; nadie porque era el hombre invisible.

Miguelángel Flores Sabadell (Barcelona) Ganador mensual mayo 83


GANADOR ANUAL El jurado de la final de la III edición del Microconcurso de La Microbiblioteca en la Categoría en Castellano ha sido constituido por las escritoras y el crítico literario Gemma Pellicer Ana María Shua Enrique Turpin


Carencia: f. Falta o privación de algo Un edificio a medio construir, un puzle inacabado, la manga vacía de la gabardina de un manco, el torso de Belvedere. Ese extraño embelesamiento. O aquella necesidad de buscar siempre alguien inseparable: en el colegio, en el instituto, en la universidad. Y después Valeria y la manera desesperada de entrar en ella. Apenas un sucedáneo. La condición de hijo único, pensabas. Pero un día, inesperadamente, aparece la foto de colores desvaídos, con el año de tu nacimiento en el reverso. La foto de tres, tal vez tomada por tu padre. La foto en que tu madre, con una expresión que no le recuerdas, posa, feliz, con dos bebés en el regazo. Dos bebés iguales, exactamente iguales.

Iván Teruel Cáceres Vila-Sacra (Girona) Ganador mensual enero y anual 87


AGRADECIMIENTOS A Marta Garcia (Directora Biblioteca Montcada i Reixach-Can Sant Joan), Jordi Bosch (Director Biblioteca Sabadell Sud), Núria Camps (Directora Biblioteca Sabadell Ponent), Emília Sánchez (Directora Biblioteca Nou Barris de Barcelona), Jordi Canal (Director Biblioteca La Bòbila del Hospitalet de Llobregat), Mario Aguilera (Director Biblioteca Mercè Rodoreda de Sant Joan Despí), Maite Pinteño (Directora Biblioteca Josep Soler Vidal de Gavà) y Berta Cama (Directora Biblioteca Esteve Paluzie de Barberà del Vallès), por formar parte del jurado de las convocatorias mensuales del concurso. A Isidre Grau, Maria Mercè Roca y Xavier Gual, por formar parte del jurado de la final en la categoría en catalán y a Ana María Shua, Enrique Turpin y Gemma Pellicer, por formar parte del jurado de la final en la categoría en castellano. A todo el personal de la Biblioteca Esteve Paluzie, a la Regiduría de Cultura y al Ayuntamiento de Barberà del Vallès, a la Diputación de Barcelona y muy especialmente a todos los y las participantes en el concurso, y a los usuarios y usuarias de La Microbiblioteca de todo el mundo que la hacen posible. Muchas gracias.

89


www.lamicrobiblioteca.com

Microbiblioteca2014 cast  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you