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IV Microconcurso La Microbiblioteca © de los textos, sus autores y autoras © de la presentación, Sílvia Fuster © 2015 Biblioteca Esteve Paluzie Diseño y maquetación: Eivissa & Associats SCCL Edición a cargo de A. Guri Esta permitida la reproducción parcial o total de esta obra siempres que sea sin ánimo de lucro y no tenga la negativa expresa de los autores de los textos D.L. B-26.814-2012 Impreso en Eivissa & Associats SCCL Colònia Güell, Santa Coloma de Cervellò

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MICRORRELATOS CATEGORÍA CASTELLANO


ÍNDICE PRESENTACIÓN........................................................................................................... 13 CONVOCATORIA DE OCTUBRE

Libre........................................................................................................................ 19 Cita en la arena........................................................................................................ 20 Los trasplantados...................................................................................................... 21 Oasis........................................................................................................................ 22 Empatía ................................................................................................................... 23

CONVOCATORIA DE NOVIEMBRE

Segunda mano ......................................................................................................... 27 Fugitivo ................................................................................................................... 28 El regreso................................................................................................................. 29 Los jueves ................................................................................................................ 30 Fantasmas ................................................................................................................ 31 Fragmento de un cuaderno de bitácora .................................................................... 32

CONVOCATORIA DE DICIEMBRE

Alcanphora .............................................................................................................. 37 Límites..................................................................................................................... 38 Vegetales .................................................................................................................. 39 Los buscadores......................................................................................................... 40 La cadena................................................................................................................. 41

CONVOCATORIA DE ENERO

La elección............................................................................................................... 45 Recaída ................................................................................................................... 46 Más allá ................................................................................................................... 47 El dueño del bosque ................................................................................................ 48 La parte del león ...................................................................................................... 49 El corazón de las plantas .......................................................................................... 50


CONVOCATORIA DE FEBRERO

Finlandia.................................................................................................................. 55 Art 47.7 .................................................................................................................. 56 El descanso .............................................................................................................. 57 Los ojos.................................................................................................................... 58

CONVOCATORIA DE MARZO

Apariencias............................................................................................................... 63 Quién es quién......................................................................................................... 64 El ornitólogo............................................................................................................ 65 Nuestros niños......................................................................................................... 66 Ágape....................................................................................................................... 67

CONVOCATORIA DE ABRIL

La familia................................................................................................................. 71 La pianista................................................................................................................ 72 Hechizo.................................................................................................................... 73 Braille....................................................................................................................... 74 Los turistas............................................................................................................... 75

CONVOCATORIA DE MAYO

Juego del escondite................................................................................................... 79 Viejas amigas............................................................................................................ 80 El dilema.................................................................................................................. 81 Trompe-l’oeil............................................................................................................ 82

GANADOR ANUAL

La tarde en la frontera.............................................................................................. 87

AGRADECIMIENTOS.................................................................................................... 89


PRESENTACIÓN Una de las principales vías que tenemos los humanos para el acceso al conocimiento es la lectura. En consecuencia, pues, la literatura es como un faro que nos guía en nuestro proceso de crecimiento personal y nos ayuda a modular nuestra manera de ser. Cómo no nacemos enseñados y de todo se aprende, sea cual sea la forma narrativa empleada siempre descubrimos nuevas ideas, giros argumentales, herramientas retóricas o palabras poco usuales. Y está claro, en los microrrelatos esto también sucede. Me hace mucha ilusión dirigiros estas líneas para un proyecto que año tras año va cogiendo más fuerza y genera entusiasmo en muchas personas que presentan sus relatos al concurso y constatan con alegría que sus escritos se editan en papel y dan forma a una nueva edición del libro de microrrelatos. Y me hace ilusión porque la cultura está al alcance de todo el mundo, desde una vertiente creativa personal y colectiva. Y este libro es un buen ejemplo. Quiero agradecer a los miembros del jurado su implicación, que va más allá de su función de elegir los diferentes escritos. En cada edición, el nivel de autoexigencia de los autores y autoras hace que crezca la calidad de los textos y esto comporta después un reconocimiento muy importante a la hora de dar los galardones y, a la vez, también prestigia la Biblioteca Esteve Paluzie y, en consecuencia, la ciudad de Barberà del Vallès. Así que felicitaciones a todas las personas que verán su nombre escrito en estas páginas, y gracias para hacernos disfrutar de la lectura y para ayudarnos a seguir formándonos, aprendiendo y mejorando. Sílvia Fuster Alay Alcaldesa de Barberà del Vallès 13


El incendio El niño cogió los lápices color naranja, el lápiz largo amarillo y aquél por una punta azul y la otra rojo. Fue con ellos a la esquina, y se tendió en el suelo. La esquina era blanca, a veces la mitad negra, la mitad verde. Era la esquina de la casa, y todos los sábados la encalaban. El niño tenía los ojos irritados de tanto blanco, de tanto sol cortando su mirada con filos de cuchillo. Los lápices del niño eran naranja, rojo, amarillo y azul. El niño prendió fuego a la esquina con sus colores. Sus lápices –sobre todo aquel de color amarillo, tan largose prendieron de los postigos y las contraventanas, verdes, y todo crujía, brillaba, se trenzaba. Se desmigó sobre su cabeza, en una hermosa lluvia de ceniza, que lo abrasó.

Ana María Matute (Los niños tontos, 1956) (1925-2014)


CONVOCATORIA DE OCTUBRE


Libre Lo habías imaginado mil veces. Fantaseando. Ahora es real, te ha tocado. Doscientos millones. Sabes lo que vas a hacer. Llamas al trabajo a primera hora: hoy no iré, no me encuentro bien. Sales a la calle, compras el billete, vacías tu cuenta bancaria. Todo. Regresas a casa. Escribes esa nota que te sabes de memoria, no muy larga, sí muy clara: Desaparezco. Para siempre. La dejas sobre la mesa, con las llaves de casa. Rompes unas cuantas fotos, coges las cuatro cosas que no te permites dejar atrás. Cierras la maleta. Al aeropuerto, por favor, le dices al taxista. Te sientes como si ya hubieras vivido ese momento antes. Tu momento, tantas veces. Embarcas, despegas. Despegas. Asiento de ventanilla, cierras los ojos cuando ves las nubes bajo tus pies. Lo saboreas. Tu nueva vida. Ya lo has hecho, por eso abres la cartera. Contemplas el billete de lotería. Doscientos millones. Sonríes sin poder frenarte. Lo rompes en pedacitos. Libre por fin.

Fran Rubio Consuegra Tavernes de la Valldigna (Valencia 19


Cita en la arena Cuando la vi por primera vez estaba tendida al sol, sobre la arena. Llevaba sus gafas oscuras y un bikini rojo, y bastaron un par de segundos, para saber, sin ninguna duda, que quería pasar el resto de mi vida a su lado. Desde entonces, dedico todo mi tiempo a buscarla. Esta tarde, la he encontrado. El sol ya comenzaba a ponerse en el horizonte y una brisa suave me acariciaba el rostro. Mientras corría hacia ella ha vuelto a suceder. La arena ha empezado a desaparecer bajo nuestros pies y nos hemos precipitado al vacío. Durante un instante he logrado agarrar su mano. Luego todo ha sido muy rápido. Una montaña de arena se nos ha venido encima y nos hemos soltado. Alguien ha debido de darle vuelta al reloj. Ahora tengo que encontrarla de nuevo.

Ernesto Ortega Garrido Madrid 20


Los trasplantados Siempre más o menos a esa hora, los trasplantados recorren el pasillo en camisón (lo hacen a trompicones, como los actores de aquellas películas antiquísimas a las cuales les faltan algunos fotogramas), abrazados los tiestos contra sus pechos, y pasan lo que queda de tarde aprovechando el solecito que da en la pequeña sala de espera de la cuarta planta del hospital. Se sientan, con las macetas encima de las rodillas desnudas, delante de la cristalera que ofrece una maravillosa vista del paseo marítimo y de la playa y allí permanecen, en silencio, con los párpados entornados hasta que el sol desaparece detrás de los edificios de oficinas del Parque del Agua. Cuando esto ocurre, cuando dejan de sentir el resol en la frente y las mejillas, comprueban los trasplantados con resignado optimismo cómo han esponjado los corazones, los hígados y los riñones en sus respectivas macetas de barro cocido pintado de rojo. Entonces los enfermos se levantan con dificultad, casi a la vez, y regresan con ese mismo paso titubeante y torpe a sus habitaciones, cada uno a la suya, con los revigorizados órganos, cada uno el suyo, debajo del brazo.

David Vivancos Allepuz Barcelona 21


Oasis Hace una semana que se agotó el pozo. “Fila de uno y sin mirar atrás”, dijo el jefe. Le siguen los varones, las jóvenes. Detrás las embarazadas y las mujeres que se rezagan esperando a sus hijos. Ya ningún anciano. Cuando el llanto detrás se vuelve molesto, el jefe entona la canción del oasis. Enseguida la vociferan los hombres, la rezan las madres. Ninguna con tanta fe como las que están a punto de soltar una mano a su espalda.

Miriam Márquez Arias Madrid 22


Empatía Cuando los dos ejércitos estuvieron frente a frente, armados para la batalla y separados apenas por media legua de terreno ondulado, el general envió a uno de sus oficiales a evaluar las pretensiones del enemigo y negociar -si fuera el caso- una forma de evitar el fatídico enfrentamiento. Para una misión tan delicada, quiso contar con alguien cuyo talante, a la hora de defender sus propias convicciones, no le impidiera respetar la opinión de la parte contraria, pudiendo incluso ponerse en el lugar del interlocutor, a fin de entender sus planteamientos y hallar la mejor manera de contrarrestarlos con propuestas alternativas. Minutos más tarde, una vez tuvo constancia de que -en cierto sentido- había elegido a la persona adecuada, el general, con un hombre menos en sus filas, se dispuso a ordenar el ataque.

Pedro Herrero Castellar del Vallès (Barcelona) Ganador mensual octubre 23


CONVOCATORIA DE NOVIEMBRE


Segunda mano Nuestros ojos nos miran desde el mostrador. Permanecen, entre otros fragmentos, junto a una nariz respingona y un pie deforme. El dependiente silba con labios de mujer y mira para otro lado al percatarse de nuestra presencia. La pareja que nos precede en la cola empieza a regatear para adquirir nuestros ojos. Entre tanto, mi mujer ya ha reparado en la nariz respingona; nada más salir de la tienda presume de su nueva adquisición. Advierto con nostalgia que cada vez se parece menos a la persona con quien me casé, pero se me pasa al ver mi flamante brazo fornido.

Iñaki Goitia Lucas Oñati (Guipúzcoa) 27


Fugitivo Reptó por el túnel angosto que había excavado durante meses. Contuvo la respiración (el corazón escapándole del pecho en cada latido) mientras sacaba el manojo de llaves del cinto del guardia dormido. Cruzó el patio cobijado por las sombras y esquivó de milagro a la patrulla nocturna. Finalmente alcanzó la puerta. Introdujo la llave en la cerradura y abrió. Todo lucía tal y como él recordaba. Logró eludir el llanto. Entró en la celda y cerró tras él con rapidez. Ya a salvo, se tragó la llave y respiró aliviado.

Jes Lavado Málaga 28


El Regreso Y repentinamente volvi贸, pero le esperaban desde hac铆a tiempo.

Matilde Gonz谩lez L贸pez Sabadell (Barcelona) 29


Los jueves Como todos los jueves, escucho por la radio, mientras me afeito, el microrrelato ganador de la semana. Otra vez uno de ésos de padre que termina metiéndose en la cama de la hija. Siempre es lo mismo: por lo menos una vez al mes resulta vencedor un texto de estas características. O uno de suicidas. Me cabrea la falta de originalidad de los autores, el predecible fallo del jurado. Tanto que me corto. Maldigo mi torpeza, enjuago la maquinilla en el agua turbia y la dejo en el lavabo. Arranco del rollo un trocito de papel higiénico y lo aplico sobre la herida. Y me dirijo al cuarto de la pequeña a despertarla, media hora antes de lo que acostumbra para arreglarse e ir al cole, porque hoy es jueves y los dos sabemos que los jueves Lola entra más pronto a trabajar.

David Vivancos Allepuz Barcelona 30


Fantasmas Los fantasmas de la Casa Benssel siempre tienen hambre. Como los vecinos de los contornos han sufrido en carne propia su apetito, ya no se acercan al caserón. Así que ellos han tenido que tomar medidas para procurarse alimento con cierta asiduidad. Mandan a la benjamina del grupo al camino cuando ven acercarse en la lejanía algún coche que se ha desviado de la carretera principal buscando hotel o gasolina. La niña fantasma pone cara triste y hace señas con la mano. A pesar de la ternura que despierta en un principio, a los forasteros les asalta una duda incómoda cuando ven su vestido sucio y su tez macilenta. Se bajan del auto con precaución, pero ya es demasiado tarde. Los mayores son los primeros en comer y a los pequeños les dejan apurar los huesos. Una vez vino una médium con varios libros publicados, incrédula ante la voracidad de unos seres que ella consideraba almas totalmente inofensivas. Ni que decir tiene que cambió de opinión cuando sintió los dientes. A los fantasmas les resultó especialmente delicioso el sabor del escepticismo en las vísceras.

Mar Horno García Torredonjimeno (Jaén)

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Fragmento de un cuaderno de bitácora El frío que nos llegará habrá venido para quedarse. Seremos viejos y no sabremos si ese calor que recordamos lo vivimos realmente o nos lo estamos inventando. A veces intuimos una presencia, algo parecido a una promesa al otro lado de los cristales, pero nunca nadie se ha atrevido a salir en esas ocasiones. Al principio del viaje había días de sol y nos los pasábamos todos en cubierta. Hace ya mucho tiempo que está nublado, pero tampoco llueve ni nos sorprende tormenta alguna. Los debates tardaron en aparecer pero cuando lo hicieron fue para quedarse. Las conclusiones son pocas. La memoria, aquí, es un animalillo frágil. Nadie recuerda hacia dónde vamos, por qué carajo se inició este viaje. Nadie sabe quién dirige el barco ni cuál era el destino que buscábamos. Lo único en lo que todos estamos de acuerdo es en que, al caer la noche, cuando el frío llega, sólo sobreviven los que se aprietan bien fuerte los unos contra los otros. Tengo la impresión, tras cada asamblea, de escribir una y otra vez la misma acta.

Raúl del Valle Rodríguez La Garriga (Barcelona) Ganador mensual noviembre

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CONVOCATORIA DE DICIEMBRE


Alcanphora Alcanphora huele a añejo, a cosas guardadas en baúles y vitrinas olvidadas. Sus calles y plazas, apergaminadas, se deshacen con sólo mirarlas, al igual que sus habitantes, que nunca se abrazan. Los niños nacen en probetas y lo hacen viejos y rancios. Grandes bolas de alcanfor colocadas en cada esquina intentan luchar sin éxito contra la polilla del tiempo. Se recomienda transitar por Alcanphora, descalzo y de puntillas.

Rosa Martínez Famelgo Valladolid 37


Límites Es cuestión de constancia. Basta con recortarles las puntas doradas de las alas. No se les causa daño, ni se les condena a la inmovilidad, simplemente se reduce el alcance de su vuelo para poder mantenerlas siempre a tiro. Y sí, es cierto que pierden lo vistoso del plumaje, pero no se preocupe, con el tiempo volverá usted a dejarlo crecer a su libre albedrío. Cuando las haya sujetado la costumbre.

Elisa de Armas Sevilla 38


Vegetales Cerró la maleta, cerró el agua y la luz, cerró la puerta, y se puso de camino al aeropuerto. Algo en los ademanes de la azafata le recordó al epipremnum aureum que había abandonado en la cocina. “Pianta rampicante da interni, dove il clima lo consente è coltivabile anche in esterni”, ponía en la etiqueta que llevaba el insigne vegetal cuando lo compró en el vivero. Un súbito malestar se apoderó de su cuerpecito. Llamó a la azafata y le informó de su estado. Ésta derramó sobre su cara y a media voz unas palabras sedantes, y acto seguido desapareció dentro de la cabina con un gesto de terror en el rostro. A los pocos minutos el capitán informaba a los pasajeros de que habían perdido el contacto con la torre de control. Han pasado unos cuantos años, pero ahora el epipremmum aureum resplandece como ninguna otra planta en el botánico de la ciudad.

Gustavo Donat Pons Valencia

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Los buscadores De la A a la Z, en los alféizares y los zaguanes, ya fuese por viejas, por inútiles o simplemente porque se habían convertido en unas incomprendidas, muchas palabras eran abandonadas a su albur. Papá nos ofrecía un maravedí por cada una que conseguíamos recuperar y nosotros andábamos prestos a buscarlas. De no ser por él la mayoría hubiesen terminado sus días en el vertedero de letras, soportando fríos y canículas, entre albardas, baldes, cintas, carricoches, enaguas, fiambreras y, menudo guirigay, pirindolas. Tan bellas, tan cochambrosas, papá se quedaba embelesado observándolas y, ajeno a un mundo que se deshacía de buena parte de su vocabulario, las limpiaba con ahínco, empecinado, cual quijote, en que les devolviésemos todo su esplendor.

Ernesto Ortega Garrido Madrid

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La cadena Reconozco que soy un cobarde, como tantos otros, y que si no llego a descubrir esa página en la Internet oculta, nunca me hubiera atrevido a hacerlo. Después de leer las condiciones y de comprobar que con el método propuesto me sentía capaz, decidí firmar el contrato. Rellené un formulario muy detallado con mis datos, di mi conformidad y pagué lo que pedían, sin importarme el precio. Ellos, discretamente, me proporcionaron todo: el arma, la víctima, sus costumbres, el mejor momento para encontrarla desprevenida... Era reconfortante comprobar esa profesionalidad. Hasta se ocupaban de las cuestiones legales en el caso de que surgiese algún problema inesperado. Lo que me sorprendió fue el objetivo. La mujer debía tener unos treinta años. No hice ninguna pregunta. Cada cual tiene sus motivos. Ayer le disparé dos veces. No llegó a enterarse de nada. Ya he cumplido con mi parte del trato. Ahora llega mi turno. Espero que mi verdugo sea tan profesional como lo he sido yo.

Rafa Heredero García Laguna de Duero (Valladolid) Ganador mensual diciembre 41


CONVOCATORIA DE ENERO


La elección Todavía joven, todavía hermosa, frente al espejo se prueba alternadamente el broche de perlas y el de brillantes, sobre el sobrio vestido negro. Su imagen debe ser correcta cuando por fin entre en la sala y la acaricien, la indaguen, la protejan todas las miradas. Allí la esperan familiares, amigos, curiosos, su último amante, su abogado, algún policía encubierto, quizás su próximo amor. Y en una improvisada capilla ardiente, el féretro de su esposo, cuya muerte súbita nadie se explica. El de perlas, sin dudas, es el más adecuado.

Mónica María Brasca Santa Fe (Argentina) 45


Recaída Me gusta ser puntual. Hoy, minutos antes de empezar la clase, he tenido tiempo de tomar café en el jardín de la escuela de escritura. Todo bien, hasta que al entrar en la sala contigua para dirigirme al aula, he sentido miedo. El suelo es como un tablero de ajedrez igual al de casa de mi abuela y me he acordado de la leyenda que de niña me contaba: “Ten cuidado de no pisar los cuadros negros que si dejas marcas se vuelven peligrosos”. Temerosa he cruzado la estancia, consciente de mi actitud grotesca, tratando de saltar por las losetas blancas. No quisiera volver a deslizarme por el túnel de la inseguridad, ni sentir ansiedad como cada vez que tengo que enfrentarme a situaciones en las que pongo a prueba mi capacidad. De repente un vértigo me hace caer en el vacío. Todo es oscuridad. Oigo el silencio absoluto. Tan solo recuerdo que di un traspiés.

Anna Jorba Ricart Barcelona 46


Más allá Cuando menos me lo espero mi madre me habla desde el más allá. Nunca de metafísica, de religión o de universos paralelos. Nada de psicofonías, ni de vaporosas voces de ultratumba. Con su castellano transparente y su acento aragonés me dice cosas como: “Se dejan cocer a fuego lento hasta que estén en su punto”, o: “Resultan muy buenos con un flan de arroz blanco al lado, y sirve de plato único pues la salsa de los calamares le da mucho sabor al arroz”. Sus palabras flexibles y disciplinadas, sin una sola falta de ortografía, avanzan por las hojas de anillas que cada tanto me enviaba en un sobre con sus recetas favoritas, para que las fuera añadiendo a la libreta que me regaló. Muchas veces me sorprendo a mí misma queriendo llamarla para preguntarle algún detalle, sobre todo de los platos de pescado y de algunos postres. Hoy voy a seguir paso por paso las instrucciones que me dicta para cocinar los calamares guisados, así comprobaremos en familia que ese “¡Están buenísimos!” que escribió al final es la mejor descripción para este divino y contundente plato único.

Paz Monserrat Revillo Molins de Rei (Barcelona) 47


El dueño del bosque Ni me gusta ni me disgusta mi trabajo. Hay que hacerlo, y punto. Es como recoger los frutos de los árboles antes de que se pudran o los picoteen los pájaros. Me levanto muy temprano, desayuno fuerte, preparo la escopeta y salgo al amanecer. Cuanto más frescas las huellas, mejor puedo seguirlas sin ayuda de perros. Según se adentra el rastro en la espesura, surge el olor -agrio-, y cuando por fin encuentro al desdichado, el hedor revuelve las tripas. Yo me he curtido; mis perros no lo aguantaban y escaparon. Lo normal es que ya esté tieso, pero si llego y aún patalea, mantengo cierta distancia, mirando a otro lado. Si no ha empezado, le apunto con el arma (me sorprende que todos se marchen corriendo). Casi siempre es hombre, aunque también suelo hallar mujeres preñadas y algún niño (me pregunto qué le habrán hecho o qué habrá visto). Una vez, dos jóvenes agarrados de la mano. Corto la soga y entierro el cuerpo al pie del propio árbol. No rezo porque no soy piadoso. A mí, realmente, solo me importan los árboles. Así crecen sanos y robustos, y su extraordinaria madera -con incrustaciones de huesos y lamentos- es la más apreciada en la región para fabricar ataúdes.

Asun Gárate Iguarán Bilbao 48


La parte del león Cada noche, después de cenar, llevo al señor de paseo en la limusina. Dejamos atrás la parte alta y noble de la ciudad, y bajamos hasta el muelle de pescadores, buscando señoritas que caminen despacio por la acera, con el bolso en una mano y el cigarrillo en la otra. El señor se fija en una que solo vista ropa interior y -tras quedar acuerdo en el precio- la invita a subir con él en el asiento trasero. Entonces me ordena que conduzca por calles solitarias en mal estado, sin esquivar los baches; que gire, frene y acelere a mi antojo, solo por darme ese gusto. Cuando se cansa me da las gracias, despide a la joven y regresamos a casa. El señor es muy discreto, no suele comentar conmigo sus gustos ni sus caprichos. Pero hoy me ha confesado que -por variar y sin que sirva de precedente- le gustaría experimentar qué se siente al volante. Hoy voy yo de pasajero y él se ha puesto la gorra de conductor. Al llegar a nuestro territorio de caza, me ha dejado que elija yo mismo la presa vulnerable, ligera de ropa. Cuando le he comunicado mi decisión, ha parado el coche junto a ella, y -tras quedar acuerdo en el precio- la ha invitado a subir con él en el asiento delantero.

Pedro Herrero Castellar del Vallès (Barcelona)

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El corazón de las plantas Solía enterrar los cadáveres de los pájaros cantores en el parterre, bajo los rosales, hasta que las ramas echaron plumas y las flores aprendieron a trinar. Inmediatamente, ordenó quemar los zarzales que crecían junto a la carretera vieja.

Montaña Campón Pérez Cáceres Ganador mensual enero

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CONVOCATORIA DE FEBRERO


Finlandia Finlandia posee una extensa red de senderos conectados entre sí de casi 5.000 km, decía el folleto. Lo leí en la compañía donde trabaja su hermano el día que firmamos aquel seguro tan caro que ella se empeñó en contratar. Mi cuñado sacaría una buena comisión, no cabe duda. Poco después su amiga Eva, la que trabaja en la Facultad de Farmacia, me confirmó que la estricnina tiene sabor amargo. A mi madre la ignoraba: dejó de visitarnos. Mis amigos se le atragantaban: los perdí a todos. Ah, y no le gustaba que hablase cuando venían los suyos a casa: bastaba una mirada y yo enmudecía. Y luego estaban sus manías. Por ejemplo, los platos no se podían quedar sucios durante la noche. Mientras ella hablaba por teléfono, repitiéndose hasta el infinito, yo los fregaba. Casi llegó a gustarme. Otra manía era la de que le llevase el desayuno a la cama los domingos: la tostada tibia y con aceite, el zumo recién hecho y el café sin azúcar. Amargo, le gustaba amargo. Eva encontró trabajo enseguida en una multinacional farmacéutica y ansiosa, espera mi llegada. Dice que lo del idioma no es para tanto. Ya me veo perdido por esos bosques, recorriendo senderos. En cuanto cobre la póliza.

Fran Rubio Consuegra Tavernes de la Valldigna (Valencia) 55


Art 47.7 Y un día prohibieron hacer el amor. Argumentaron que, como la reproducción de nuestra especie estaba totalmente garantizada por los avances científicos, ya no sería necesario ensuciar nuestros cuerpos con actos impuros. Al principio desafiamos la ley y hacíamos el amor en privado, hasta que comenzó la represión. Entraban de noche en las casas de todos los que éramos sospechosos de infligir el artículo 47.7, con la intención de sorprendernos in fraganti. Rompieron cristales. Derribaron puertas. Nos fotografiaban desnudos y nos sacaban a rastras de las habitaciones. Se nos acusó de pervertidos, de inmorales, de revolucionarios. Empezaron las delaciones y los interrogatorios, los procesos, las castraciones, las ablaciones. Pronto se prohibieron las caricias, los besos, las miradas. Para entonces muchos ya habíamos decidido huir de las ciudades y cada noche hacíamos el amor en los baños de los aeropuertos abandonados, en los coches de los desguaces, en las barcas encalladas de las playas, en los cobertizos de las granjas derruidas que encontramos camino hasta aquí, donde todos vosotros habéis nacido, donde podréis seguir amándoos en libertad.

Ernesto Ortega Garrido Madrid 56


El descanso La pendiente comienza a empinarse. Cada paso le cuesta un esfuerzo sobrehumano. Aún así, no se deja vencer por el desánimo: la cumbre está cerca. Empuja. Empuja. De repente, cuando está a punto de alcanzarla, nota que no puede más. Trata de sostener la piedra, pero no puede, se le escapa, cae. Se tiene que echar a un lado para que no le aplaste. La observa rodar hasta el fondo. Al principio, aquello le enfadaba, le enfurecía. Sin embargo, ya se ha acostumbrado. Es su condena. Absurda. Eterna. Al menos, mientras baja, Sísifo puede tomarse un descanso.

Plácido Romero Sanjuán Mancha Real (Jaén) 57


Los ojos Todos los “Alvarado” tienen los mismos ojos. Hombres y mujeres. Son grandes, ligeramente rasgados y de un azul grisáceo casi blanco. Cuando algún vecino viaja por la comarca y se encuentra con esos ojos inconfundibles, dice: “mira, ahí va un Alvarado”. No hay equivocación posible. Hay que tener cuidado con esas pupilas. Por ejemplo, si te enzarzas en una pelea con el tercer hermano, ese que es muy alto, y de pronto miras sus ojos, puedes equivocarte y evocar el brillo apacible de los de la abuela materna. Eso hará que pierdas la refriega. O si vas a visitar a la tía senil del padre, puedes terminar declarándole amor eterno al intuir en su iris el encanto salvaje de la sobrina. Todavía se recuerda el caso del marido de la hermana mayor. Nunca supo con quien de los numerosos Alvarado había hecho el amor. Acabó ingresado en un sanatorio desquiciado por la culpa. O por la ausencia absoluta de ella.

Mar Horno García Torredonjimeno (Jaén) 58


CONVOCATORIA DE MARZO


Apariencias Cuando salimos de paseo, parecemos una familia de lo mĂĄs normal, incluso tradicional: nuestro hijo monta en su moto de juguete y mi mujer arrastra el carro mientras yo le paso el brazo por encima del hombro. Nadie dirĂ­a que realmente nuestras costumbres son diferentes. Nos gusta, por ejemplo, dormir rodeados de los frascos que contienen los ojos de los vecinos que han desaparecido Ăşltimamente por el vecindario.

David Moreno Sanz Zaragoza 63


Quién es quién Desde su ventana, espía otras ventanas. Un señor se masturba, sentado frente al televisor donde un antílope se desangra en la selva. A la derecha, una mujer, desnuda frente a un espejo, observa los moretones de su cuerpo. A la izquierda, un niño gatea en una alfombra azul. Se dirige, con un dedo como espada, hacia los agujeros del enchufe. Nada interesante. Entrelaza los dedos, los hace crujir. Levanta las manos y abre las falanges ante sus ojos. A través de los barrotes ve avanzar al hombre. Se detiene un momento. Mira a su alrededor. Nadie. Cruza la calle. Y el que mira por la ventana está convencido de que conoce sus intenciones. A él no lo engaña la sonrisa que muestra por las mañanas, ni la aparente mansedumbre de su cuerpo curvado cuando saca la basura. Es un depredador y ha decidido llamar al tuntún a través del contestador automático, y cuando su víctima le conteste, subirá y perpetrará su delito. Así pues, el que mira por la ventana, que nació con alma de justiciero, apunta con cuidado y mata al asesino de un solo y certero disparo en la cabeza.

Lola Sanabria García Madrid 64


El ornitólogo Le pusieron las esposas en presencia de una joven madre que empujaba un cochecito, que se quedó contemplando la escena aturdida. A empellones lo condujeron hasta el furgón, donde le preguntaron en tono amenazador: “¿Acaso ignoras la tajante prohibición de mirar hacia el palacio presidencial erigido en la colina?”. Con un hilo de voz, él respondió que muchas tardes, al terminar su jornada laboral como contable, se acercaba hasta el parque a observar a los pájaros. Mientras ambos policías se sonreían por lo bajo, agregó que un momento antes de que lo detuvieran su mirada había seguido el vuelo de un bello ejemplar de petirrojo macho. Uno de los agentes le interrumpió, exclamando con aire burlón: “Sí, eso mismo dicen todos, tan sólo cambia la especie”.

Joaquín Valls Arnau Barcelona 65


Nuestros niños Los habíamos deseado tanto, que un buen día comenzaron a caer sobre los tejados de nuestras casas y en los árboles de nuestros jardines. A pesar del viento sur, se posaban plácidos y sin estruendos, como copos de nieve gigantes. Así llegaron los niños a nuestras vidas. Comprendían todas las edades: desde bebés sonrosados, hasta adolescentes que podían ayudar en las labores del campo, como el pelirrojo que le tocó a la viuda Moure. A mí me cayeron sobre el manzano dos gemelos tan idénticos, que tardé tiempo en diferenciar a uno de otro. Tuvimos que construir a toda prisa una escuela y una guardería, columpios en la plaza y contratar con urgencia a tres profesores y una pediatra. Nuestras cocinas comenzaron a llenarse de olores deliciosos a chocolate y mantequilla y nuestras habitaciones de canciones infantiles. Fueron años felices, pero ahora que ya son adultos, no paran de hablarnos de otros lugares en los que escasean los ancianos. Ninguno de nosotros quiere marchar y procuramos no salir de casa, sobre todo desde que conocemos la proximidad del tornado.

Paloma Casado Marco Santander 66


Ágape No le agradó que se excusaran de acudir a la cena con tan poco margen. Se rompería la simetría prevista en la mesa ya dispuesta. Ahora sobraban dos espacios, pero no le daba tiempo a reestructurar la presentación: en breves minutos, aparecerían todos con sus ganas de juerga bien azuzadas. Era un fastidio que Juan y Ana hubieran llamado tan tarde, cuando lo tenían todo a punto. Entendía sus disculpas, todas ellas basadas en el poco apetito y la escasa sed que sentían, pero el resto de los amigos del grupo se hallaban en iguales circunstancias y no por eso dejaban de representar la ceremonia cuantas veces fuera necesario. Suspiró mientras un pensamiento le dibujaba una sonrisa en el rostro: Juan y Ana estaban recién llegados a la eternidad, aún eran unos novatos que no sabían lidiar con las reglas de cortesía de su nueva dimensión.

Isabel Martínez Barquero El Esparragal (Murcia) Ganador mensual marzo

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CONVOCATORIA DE ABRIL


La familia Disfrutaba reuniéndose con la familia. La tía Rosa, siempre tan cariñosa, le pellizcaba el carrillo como si aún fuera un niño, mientras el primo Federico balbuceaba su frase repetida: “Ya no hay nidos de golondrinas en casa, los he quemado todos”. Nunca faltaba Claribel que aún conservaba esos ojos de gata que le hicieron perder la cabeza hace una década, casi le cuesta la excomunión familiar, ¡dónde se había visto querer casarse con una prima hermana! Encontrarse con los hijos del tío Jesús suponía un repaso a los veranos de su infancia: la caza de gamusinos, el asalto a los huertos cercanos para hacer sopa de verdura con los cacharritos de las niñas o los sustos que le daban a Luisito por la noche al pasar por el cementerio. En los últimos años solo se juntaban en los entierros, muchos por cierto, pero él quería más y más. Esa manía suya de ver a la familia a todas horas iba a acabar con ella.

Esperanza Temprano Posada Madrid 71


La pianista I A Juana le gusta tocar el piano todos los días, salvo los domingos. Los domingos ella se ausenta sin dar explicaciones y la casa se queda muda como un salón de clases en verano. Entonces cierro los ojos y sueño con que Juana toca el piano; pero no es lo mismo: hay que oír cómo desafina. Ella dice que no es su culpa, que en los sueños los pianos se vuelven increíblemente distraídos. II El piano de Juana es un piano de cola, de los que se usan en las grandes orquestas o como aquellos que aparecen en las películas en blanco y negro. Juana dice que quería ser pianista desde que estaba en la panza de mamá; y también dice que algún día vamos a tocar a cuatro manos, pero que para eso falta mucho. III Esta mañana le conté a mamá sobre Juana. Y mamá me dijo que quién me había hablado sobre ella; que Juana nos había abandonado el mismo día que yo nací, un domingo; y que, recalcó, nosotros nunca tuvimos un piano. Entonces Juana me guiñó un ojo e hizo danzar tempestuosamente sus delgadas manos sobre las teclas. Y por un instante, sólo por un mínimo instante, mamá se olvidó de sus labores y levantó la cabeza. Gabriel Bevilaqua Zárate (Argentina) 72


Hechizo Cuentan las crónicas nazaríes que la favorita del rey Yusuf lo había traicionado con un esclavo. Incapaz de vivir sin el arrullo de su voz, el rey ordenó al más sabio hechicero de la corte que convirtiera a la joven en agua: agua sería mientras doce guerreros, vueltos leones de piedra, guardasen la fuente que manaba. Y así, durante ocho siglos, su canto puro y melancólico brotó de la prisión de mármol. El día que retiramos los animales para restaurarlos, un grito de libertad resonó en el patio. Al instante, ante nuestros ojos asombrados, una hermosa muchacha se deshizo en cenizas.

Elisa de Armas Sevilla 73


Braille Antes de meterse en la cama se prepara para las caricias de su amante, recolocĂĄndose con cuidado los lunares de la espalda.

Marina de la Fuente MartĂ­n Rivas Vaciamadrid (Madrid) 74


Los turistas Hace cosa de dos meses apareció en el barrio una pareja de turistas. Él llevaba un plano en la mano y una cámara de fotos colgando del cuello y ella un vestido estampado y ligero. Nos llamó la atención ya que el nuestro es un barrio obrero y aquí no hay nada que ver, sólo calles bastante feas con bares y zapaterías. Porque otra cosa no, pero nos gusta ir bien calzados. Continuamente se pierden estos turistas y tienen que prescindir del plano porque no lo entienden. Es entonces cuando nos preguntan y nosotros los desorientamos un poco más enviándolos de aquí para allá. Y así todos los vecinos tienen ocasión de acercarse a verlos. A él con su plano y con su cámara y a ella con su vestido estampado y ligero. Con menor o mayor descaro, unos les echan fotos con el móvil y otros los graban en vídeo. Se han convertido, de forma involuntaria y desde que aparecieran de pronto, en la atracción turística del barrio. Y de eso hace, ya digo, cosa de dos meses.

David Vivancos Allepuz Barcelona Ganador mensual abril 75


CONVOCATORIA DE MAYO


Juego del escondite Fue un chaval sigiloso y atrevido, siempre salvaba a los compañeros en los juegos infantiles. Era al que se le ocurrían las mejores travesuras, como la de colocar el cubo de agua con polvo de tiza encima de la puerta a la espera de que entrara el maestro; el más audaz con las chicas, el único que consiguió un beso de Milagritos, la inaccesible hija del alcalde; solidario con los amigos, compartía el bocadillo de la merienda; generoso, te perdonaba los cromos y las canicas. Y fuerte, fuerte como un formón de arado, él solo sujetó la puerta de la cuadra mientras que nosotros huíamos por la gatera del pajar. Aguantó toda la tortura en el cuartelillo y aun sin uñas no nos delató. << Por mí y por todos mis compañeros >>, dicen que gritó antes de que sonara la descarga.

Javier Ximens Madrid 79


Viejas amigas Caro da vueltas al café a pesar de que hace años que lo toma sin azúcar. Este gesto, lento, como de gota de agua que martillea la roca con su caer cansino, pone de los nervios a Luisa que sabe desde siempre que su amiga no lo endulza. Sabe que además a Caro no le gusta el café, ni fumar, a pesar de que termina un paquete de cigarrillos al día. Sabe que su color favorito es el azul aunque ella insista en que es el verde. Se conocen desde la secundaria, han crecido juntas. Por eso Luisa supo que Caro tenía razón cuando ésta le dijo -Flaca, ese rubio no es tu tipo- aunque luego se casó con él porque el chico le hacía reír. De eso hace ya veinte años. Hoy Luisa sabe que su marido tampoco es el tipo de Caro a pesar de que ella se empeñe en acostarse con él dos veces por semana. Pero no dice nada, sus palabras serían como esa cucharilla que da vueltas en vano para crear la ilusión de que el trago será menos amargo.

María Fraile Marsella (Francia) 80


El dilema Esta vez fue el niño-sacapuntas. Antes, fueron la mujer-tumbleweed, el hombre-iglú, y otros, muchos otros. Ahora, insisto, el niño-sacapuntas: mitad niño, mitad sacapuntas. Y otra vez lo mismo; todo el pueblo atónito, estupefacto, meditabundo. Sólo John Southampton, el tartamudo capaz de marear a un pato con una gaita, dijo Hostia puta, cago en Dios, la madre que me parió... El resto nada, en silencio, tres días. Hasta que el niño -o el sacapuntas- sacó la pistola, se disparó y acabó con el dilema.

Agustín Martínez Valderrama Gavà (Barcelona) 81


Trompe-l’oeil La tormenta les azuza. El fulgor torcido de un relámpago ilumina un edificio vetusto y una esbelta torre que alberga una campana. Aliviados, se apuran a traspasar el umbral del santuario. Él calma raudo la sed del bebé lloroso con el agua bendita. Ella, exánime, se estira en un banco de madera. La luz es avara, la oscuridad otea tras las columnas. Hay quietud. Solo el aleteo atolondrado de una paloma, que ha anidado en la recóndita bóveda de la basílica, rompe la paz del templo. Sin embargo, rayos y centellas preceden al estruendo y dan a luz en la nave central. La mujer observa los vitrales. Cada fogonazo alumbra un nuevo pasaje: Las imágenes del nacimiento, el regocijo de los pastores. Descubre después el martirio, la cruz con sus clavos, la lanza afilada, la corona de espinas y la esponja empapada en vinagre. Advierte cómo una gota se precipita desde las alturas. Una mezcla de hiel y sangre se posa en su carrillo derecho. Preso del terror, su corazón deja de latir. El marido humilde acata el designio divino, la acaricia y retira afectuoso el excremento de torcaz caído desde lo alto y que, arbitrario en la elección de un destino, ha alcanzado la mejilla de su mujer.

Mei Morán Freiburg (Alemania) Ganador mensual mayo 82


GANADOR ANUAL El jurado de la final de la IV edición del Microconcurso de La Microbiblioteca en la Categoría en Castellano ha sido constituido por la catedrática de literatura, el editor, y el académico y escritor Irene Andres-Suárez

Juan Casamayor

José María Merino


La tarde en la frontera Mario suelta la cartera con gesto de hastío. El sol resbala en las azoteas y la brisa refresca la huerta, donde los demás lo esperan pasándose el pitillo con unción litúrgica, refugiados tras las tapias escolares. A sus espaldas quedan las cenagosas horas de la jornada de tarde, los tortuosos meandros oratorios del hermano Rosendo en clase de religión. Se hace un silencio cuando Mario saca las revistas, desde cuyas páginas, en blanco y negro o en color, se les ofrecen procazmente mujeres de mirada encendida. La noche va cayendo, mientras ellos aspiran a ser hombres al ritmo de caladas profundas pero medrosas. Recogen sus carteras, que ahora les parecen más pequeñas y ligeras, más fuerte su brazo, y echan a andar por una ciudad nueva a la luz de las farolas. De regreso a casa, cuando Mario abre la puerta y suelta la cartera con gesto de hastío, cuando besa a sus hijos y sondea el fondo apagado de los ojos de su esposa, se pregunta qué ha podido suceder en los treinta años que ha tardado en llegar hasta aquí.

Eduardo Iáñez Pareja Granada Ganador mensual febrero y anual 87


AGRADECIMIENTOS A Marta Garcia (Directora Biblioteca Montcada i Reixach-Can Sant Joan), Jordi Bosch (Director Biblioteca Sabadell Sud), Mario Aguilera (Director Biblioteca Mercè Rodoreda de Sant Joan Despí), Emília Sànchez (Directora Biblioteca Nou Barris de Barcelona), Núria Camps (Directora Biblioteca Sabadell Ponent), Maite Pinteño (Directora Biblioteca Josep Soler Vidal de Gavà), Daniel García (Director Biblioteca Santa Coloma de Gramenet-Singuerlín) y Berta Cama (Directora Biblioteca Esteve Paluzie de Barberà del Vallès), por formar parte del jurado de las convocatorias mensuales. A Irene Andres-Suárez, José María Merino y Juan Casamayor, por formar parte del jurado de la final en la categoría en castellano, a Mònika Zgustova y Jordi Masó Rahola, por formar parte del jurado de la final en la categoría en catalán conjuntamente con Care Santos a quién le agradecemos muchísimo su predisposición y amabilidad para suplir la triste vacante en el jurado de Joan Barril. Y también a todo el personal de la Biblioteca Esteve Paluzie, a la Regiduría de Cultura y al Ayuntamiento de Barberà del Vallès, a la Diputación de Barcelona y muy especialmente a todos las personas participantes en el concurso, y a los usuarios y usuarias de La Microbiblioteca. Muchas gracias.

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Iv microconcurs cast  
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