__MAIN_TEXT__
feature-image

Page 1


FUNDACIÓN OSDE CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN

AUTORIDADES FILIAL ROSARIO

EXPOSICIÓN Y CATÁLOGO

PRESIDENTE Tomás Sánchez de Bustamante

APODERADOS Antenor Ellena Raimundo González Marcelo Romano Roberto Terré

CURADURÍA Y TEXTO Pauline Fondevila

REPRESENTANTES Francisco Ridley Juan Carlos Stein

ASISTENCIA Carla Labastié

SECRETARIO Omar Bagnoli PROSECRETARIO Héctor Pérez TESORERO Carlos Fernández

GERENTE Daniel Peppe

GESTIÓN DE PRODUCCIÓN Janina Aragno

DISEÑO GRÁFICO Ángela Pilotti

PROTESORERO Aldo Dalchiele

CORRECCIÓN DE TEXTOS Gilda Di Crosta

VOCALES Víctor Hugo Cipolla Alejandro Condomí Alcorta Horacio Dillon Luis Fontana Julio Olmedo Jorge Saumell Ciro Scotti

MONTAJE Walter Gonsolin FOTOGRAFÍAS Andrea Ostera/Laura Glusman

AGRADECIMIENTO La Fundación OSDE y la curadora agradecen la generosa colaboración de los artistas cuyas obras están expuestas: Estefania Clotti, Carla Colombo, Gabriel Fernández, Germán Gentile, Anahí Laurencena, Luchia Méndez Falabrino, Estrella Merga, Belén Rímini, Victoria Rodríguez, Candela Roselló, Alejandro Rossetti, Conti Scelfo, Lucía Tognarelli, Guillermina Van Kemenade, Lía Vites y Andrés Yeah; y también muy especialmente a Clarisa Appendino.

Fondevila, Pauline Corazones solitarios : 16 formas de dibujar y pintar en Rosario / Pauline Fondevila. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Fundación OSDE, 2018. 56 p. ; 22 x 15 cm.

ESPACIO DE ARTE FUNDACIÓN OSDE (ROSARIO) Bv. Oroño 973, 5° piso Ciudad de Rosario - Santa Fe Tel: 0810-555-6733 ​funda​cion-rosario@fundacionosde.com.ar www.artefundacionosde.com.ar

ISBN 978-987-4008-35-0 1. Catálogo de Arte Argentino. I. Título. CDD 708

Fundación OSDE, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, abril 2018 Todos los derechos reservados © Fundación OSDE, 2018, Leandro N. Alem 1067, Piso 9 (C1001AAF), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. Queda prohibida su reproducción por cualquier medio de forma total o parcial sin la previa autorización por escrito de la Fundación OSDE. ISBN 978-987-4008-30-5. Hecho el depósito previsto en la ley 11.723.

Se terminó de imprimir en el mes de marzo de 2018 en Borsellino Impresos S.R.L. Ovidio Lagos 3653, Rosario, Santa Fe, Argentina. Tirada 300 ejemplares.


ARTISTAS: Estefanía Clotti Carla Colombo Gabriel Fernández Germán Gentile Anahí Laurencena Luchia Méndez Falabrino Estrella Merga Belén Rímini Victoria Rodríguez Candela Roselló Alejandro Rossetti Conti Scelfo Lucía Tognarelli Guillermina Van Kemenade Lía Vites Andrés Yeah

DEL 17 DE ABRIL AL 3 DE JUNIO DE 2018


CORAZONES SOLITARIOS Por Pauline Fondevila

Querida F.,

¿Cómo estás? Cuánto tiempo sin noticias tuyas… Te cuento que estaba esperando tener algo de disponibilidad para poder escribirte, y no es fácil, entre una cosa y la otra, cuesta encontrar un momento fuera de la rutina para escribir a los amigos, y sobre todo hacerlo bien… Pero hoy tengo la noche por delante, y estoy dispuesta a ir a dormir muy tarde con tal de pasar un rato con vos. Me preparé una cafetera llena de café, y te escribo acá, en una pequeña pieza atrás de mi habitación, que me sirve de oficina y de taller, cerca de una ventana desde donde adivino las copas de los árboles en la oscuridad y puedo ver un pedacito de cielo. ¿Cómo vas?, ¿cómo es tu vida desde que volviste a Francia?, ¿pudiste encontrar una casa fácilmente en París?, ¿y un taller?, ¿qué estás haciendo?, ¿qué estás dibujando?, ¿estás preparando una muestra? ¡me encantaría que me cuentes todo y me mandes imágenes de tus nuevas producciones! Acá en Rosario sigue haciendo mucho calor, como siempre los primeros días de marzo, el verano está por terminar y la escuela por empezar. Es una época donde la melancolía se va mezclando con la vuelta a la actividad, y así poco a poco se deja ganar. Y en esta situación estoy precisamente, entre la tristeza por lo que terminó, los días tan felices que parecen irreales, de vacaciones lejos de todo y lejos de internet, y la excitación por lo que se viene, y en particular una muestra de la cual soy la curadora, que me da mucha alegría, de la que te voy a hablar en extenso. Vos estarás todavía en invierno (por cierto, vi fotos en Instagram de la nieve en París) esperando la primavera, y seguramente con otro estado de ánimo. El mes de marzo aquí es como el mes de septiembre allí. Significa nuevos desafíos, promesas y sorpresas, y la esperanza que el año que comienza, si bien empieza en marzo y terminará en diciembre como cualquier año, pasando por las mismas temporadas que traerán las mismas emociones que todos los años, será una mejor versión que el anterior.

4


Al escribirte ahora me acuerdo de tu pregunta, la última vez que nos vimos. Todavía vivías en Barcelona, y yo había vuelto después de un par de años sin ir. Creo que era en septiembre justamente, el aire era aún cálido. Fuimos a tomar un café en uno de nuestros bares preferidos, cerca de donde viví alguna vez, en la zona del Mercado Santa Caterina, vos todavía vivías en tu departamento del Raval… Y allí nos hablamos de todo, de nuestras vidas, de todo lo que nos había pasado en ese tiempo sin vernos, de amor seguramente, y de arte también. “¿Cómo es el arte en Rosario?” me preguntaste, ¿te acordás?. No sabía mucho qué contestarte, tampoco hacía tanto que vivía allí, y me acuerdo de tu decepción, porque no podía contarte tanto. “Hay más dibujo que acá, y más pintura, creo….” logré decirte, con cierta hesitación, porque no sabía bien si era algo real, objetivo, comprobado o si era nada más que una intuición, una visión personal, y tal vez deformada, de la situación. Cuando me invitaron a curar una exposición colectiva, a finales del año pasado, me acordé de vos, de esa charla, de ese café… Y por eso, casi ocho años después, voy a intentar por fin responderte. Mi respuesta, F., es esta muestra, aquí en la Fundación OSDE de Rosario. Es un lugar muy querido de la escena local y donde vi muchas muestras muy bellas, entre tantas, una sobre Berni y la Mutualidad, y hace muy poco una retrospectiva de la maravillosa artista rosarina, Aid Herrera, en el piso cinco. Y es aquí en este mismo piso amplio en forma de L con paredes altas y pisos de madera clara, que estamos nosotros, o sea los 16 artistas que convoqué y yo. La muestra se llama Corazones solitarios, y le agregué el subtítulo 16 formas de pintar y dibujar en Rosario. Y, aunque nadie lo sepa, es una muestra que te dedico, a la manera de un compilado de canciones de los que se hacían en cassette antes, y a los que les dibujábamos a mano las tapas (aquí también dibujé la lista de artistas, te adjunto la imagen al final de todo). Es una selección de obras hechas para contestarte como puedo y para decirte lo mucho que te extraño. Antes de describirte lo que se ve en la muestra, quiero preguntarte algo... para vos, ¿cambia la producción de un artista cuando cambia de ciudad?, ¿será igual dibujar en París que dibujar en Barcelona?, ¿cuán importante es la ciudad donde estás, lo que ves por la ventana de tu casa, de tu taller, el nombre de las calles de tu barrio, el paisaje que te rodea, si hay mar, o si hay montaña, la calidad de los cafés, la música que suena en los bares, la energía de la gente?, ¿todo ese contexto tiene importancia o no?, ¿la historia de una ciudad, sus traumas, sus fantasmas?. Mientras vayas pensando tu respuesta, yo sigo preguntándome: dibujar y pintar en Rosario ¿será diferente, particular, singular?. Y como buena normanda (recordá que soy de Le Havre…), según lo que se dice en Francia, mi respuesta será que siento que sí y que no, a la vez, y no puedo decidirme. Pero seguro me podrás ayudar.

5


Rosario es una ciudad bastante grande, con calles perpendiculares y un centro relativamente pequeño, pero con muchos barrios periféricos y otras localidades pegadas, con lo cual la ciudad es muy extensa y sus límites difíciles de percibir. Rosario es la cuna de la bandera, allí está el Monumento a la Bandera, ambicioso e imponente, orgullo nacional y atracción turística de la ciudad. En Rosario nacieron Ernesto “Che” Guevara, Messi y Lucio Fontana, y es una ciudad de donde surgen muchos artistas exitosos, podría nombrarte Adrián Villar Rojas entre los más jóvenes y brillantes. Pero Rosario sobre todo tiene un río. Y ese río, el inmenso Paraná, que baja desde Brasil y mide 60 km de ancho a la altura de Rosario, con su notable color marrón, alimenta el imaginario no solamente de los artistas, sino también de los músicos, los escritores, los ilustradores, los actores culturales en general, y parece ser un fenómeno que trasciende las generaciones. La generación de artistas de esta muestra no es una excepción. Te estoy hablando de gente nacida en las décadas del 80 y 90, relativamente joven, que está más bien iniciando el desarrollo de su obra. Obviamente, nunca se sabe y podría haber alguna que otra estrella fugaz presente acá, por desánimo, falta de oportunidades, destino trágico o cambio de vida. O porque se podría encontrar un caso extremo, una postura dandy de las que tanto me impresionan, de un artista que decida no producir más después de esta muestra, simplemente porque le parecería mejor no hacer más antes que hacer mal o hacer demasiado, un Bartlebly rosarino. Bueno, me perdí un poco pero te estaba hablando del río. El Paraná creo que es desde luego uno de los elementos fundamentales de la identidad del artista que vive y trabaja en Rosario. Su campo lexical (incluyendo su flor, su fauna, sus embarcaciones) está presente en un montón de emprendimientos y proyectos artísticos. Lo primero que me viene a la mente es el Club Editorial Río Paraná, vecino de mi taller, lugar de muestras, lecturas, encuentros y demás reuniones alrededor del arte y la literatura, y sede de las ediciones Iván Rosado. Entre sus ediciones te puedo nombrar El gran dorado de la joven escritora Daiana Henderson, el dorado es un pez emblemático del Paraná, como la boga. Boga, por cierto, se llama un proyecto de colección de arte en miniaturas, un museo de bolsillo, llevado adelante por las artistas Michele Siquot y Ángeles Ascua y el escritor Agustín González. Ana Wandzik, que en sus poemas también habla mucho del río, a quien le consulto acerca de ese tema, me menciona el segundo libro de Beatriz Vallejos Cerca pasa el río, editado en 1952 y la editorial llamada La Canoa, con un logo hermoso, también de los años 50. Y nos acordamos de la colección “El sauce llorón” de la Editorial Municipal de Rosario, y ahora me acuerdo de otra colección actual, “Ríos”, de la Editorial Furiosa, que reúne escritores y dibujantes de la provincia, como Victoria Rodríguez y Estefanía Clotti, que están acá, en este piso cinco de la Fundación OSDE. Podría seguir mi investigación, seguro 6


encontraría muchos más ejemplos. Te tendría que mandar una de las historietas fantasiosas de la dibujante (mi amiga-hermana-socia) Silvia Lenardón, con textos de su madre Gloria, la que se llama Paraná en el río. Cuando viaje a Francia te llevaré su libro La Bohemia, te va a encantar y sorprender su río geométrico. El río atrapa a los artistas y también sus islas. “Me traje una frase de las islas”, dice Claudia Del Río –artista, poeta y docente–, cuyo apellido mismo es la ilustración perfecta de todo lo que te estoy contando, en su libro Litoral y Coca-Cola. Porque el Paraná es un río con islas. Seguramente te sorprenda como a mí cuando llegué acá, uno está quizás más acostumbrado a asociar esta palabra al mar. ¡Pero no!, lo que se ve aquí frente a la ciudad no es una orilla del Paraná, sino estas islas, centenas de islas que en realidad forman un delta, donde te podés perder navegando. Allí se refugian una parte de los rosarinos los fines de semana, pasean en kayak o en lancha, nadan, hacen asados y pic-nics, toman sol, en fin, se alejan de la ciudad por un día. El campo alrededor de Rosario o más bien, los campos, al igual que en toda la provincia de Santa Fe, esos “desiertos verdes” como los nombra Pino Solanas en su último documental, mares infinitos de soja transgénico, no pueden representar lo mismo en absoluto. Las islas, a pesar de su austeridad y sus mosquitos, difícilmente soportables a ciertas horas del día, son el refugio de naturaleza salvaje más cercano de la ciudad, y por eso son una vía de escape tan real como imaginaria. Y por supuesto inspiran a los artistas de Rosario. Pienso en una residencia para artistas organizada por el colectivo Thigra en las islas del Paraná, en las fotos de Laura Glusman y su productora Camalote. Y en los impresionantes murales del pintor Raúl Domínguez, ubicados en la Estación Fluvial, y su Museo “El Paraná y sus Islas”, lugar extraño y pintoresco. En la música también está presente la referencia al río. Matilda, una banda muy querida en la ciudad, que muchas veces se considera electro-pop, tituló su último disco El río y su continuidad. Juani Favre, músico y autor, en uno de sus recientes video-clips, canta en el medio del Paraná su canción Firme corazón. Mi Nave, banda en la cual toca Andrés Yeah (presente en Corazones solitarios) junto a otros músicos y a su hermano, el dibujante ultra productivo Feli Punch, tiene un disco llamado Brillante, en cuya tapa un pescador está sosteniendo un enorme pescado, que muy probablemente es del Paraná. Hay un festival, Otro Río, que presenta cada año, en un escenario a la vera del río, justamente, una selección de grupos del indie local y nacional, poniendo luz en otra música, la que no se pasa en las ondas comerciales.

7


Anahí Laurencena, con su banda Salchipapas (en Youtube la podés escuchar) canta Al humedal: Ahaahaha río Paraná Camalote pasa pasará. Pajarillos vuelan sobre el agua Sonidos que el monte nos regala Dulce canto marrón Arriban los sábalos Sobrevuelan las garzas de Simón Días de luna tras el sol Ahaahaha el agua que vendrá Nos invita a irnos más allá. Río abajo siempre me acompañan Chingolitos, horneros, tacuaras El sonido de su voz Despierta el alba Sobrevuelan las garzas de Simón Días de luna tras el sol

El tiempo es tan húmedo que crecen paisajes en los muros se llama su obra dibujada en la paredes de la Fundación OSDE solamente con un lápiz azul cobalto y un poco de acuarela, es decir de agua colorada. En sus canciones y dibujos, Anahí celebra el río Paraná y la humedad. Sus azulejos son una ilusión, un trompel’oeil, pálidos, frágiles y efímeros pero trepan las paredes con más agilidad que los de verdad. Son flores de enredadera, pequeñas joyas preciosas. Adentro de cada uno hay un paisaje litoraleño pintado, es decir un poco de Rosario, un poco del río y sus islas, o una cita de escritores y poetas locales como Saer, Ortiz o Barrandeguy. Saer es el autor de El río sin orillas, aunque santafesino, vivió mucho en Francia, quizás lo conocés, vos que leés mucho, o lo escuchaste nombrar, fue profe en una universidad del Norte, creo, y fue allí donde falleció. 8


(Siempre me emociono cuando leo que alguien ha muerto tan lejos de su ciudad natal, me pregunto si fue una fuente de sufrimiento o si le dio igual… ¿te pasa también?). Anahí, en Barcelona, ¿homenajearía al Mediterráneo o seguiría recordando el Paraná?. Esa es la pregunta, ¿no?, ¿vos que pensás?. Ya es hora que te diga que creo que ese río está un tanto idealizado, pero no sé cómo lo tomaría un rosarino si me leyera. No se dice tanto, ni Anahí ni los demás artistas, poetas y músicos que repasé rápidamente para vos, que este color marrón es bastante poco atractivo a primera vista, y que cuesta sumergirse en él, sobre todo cuando uno no está acostumbrado. Tampoco aparecen tantas alusiones al glifosato que lo contaminó estos últimos años. O a las palometas que ciertos veranos pueden impedir bañarse, y cuya presencia es otro resultado catastrófico del desastre ecológico de la región, de la desaparición de sus principales predadores, los yacarés (unos caimanes oscuros, cuya carne y piel eran muy apreciadas), y del desequilibrio del ecosistema. Los artistas de Rosario son románticos y comprometidos, subliman su río para defenderlo. Invocan un río ideal, un río de canciones y cuentos, poblado de peces dorados, de lanchitas pintorescas, de sirenas, como las que pintó Carla Colombo y que nos reciben ni bien entramos en el espacio de la muestra. Es un díptico conformado por dos grandes pinturas realizadas de cada lado de un panel de madera, de esos que habitualmente sirven para dividir el espacio. Las obras de Carla suelen estar compuestas de elementos decorativos, adornos, floreros, macetas, objetos domésticos, detalles de cuadros o de empapelados, dibujados con líneas sencillas y puestos en escena con armonía. Aquí estamos muy lejos de las disonancias y del caos de la vegetación de las islas o del descontrol del río, de su corriente imprevisible, de sus subidas y bajadas abruptas. Al revés, todo está ordenado y controlado según ciertos principios de composición como la simetría y la repetición, el equilibrio y la combinación de los colores. En otras pinturas de Carla vi unos jarrones en forma de peces que cobran vida y saltan de cabeza al río. Vi unas manos de porcelana moverse, tocar un piano fantasma, mandar besos, y nadar como pececitos. Vi hojas de plantas tropicales desprenderse, volar en los aires como alfombras volantes, y transportando frutas, peces y chicas en mallas. Aquí al entrar vemos dos sirenas, que podrían salir de alguna ilustración antigua, o de los ornamentos de alguna fuente, o haber sido inspiradas por algún diseño de pequeñas estatuas de yeso tipo enanos de jardín. Aquí cantan, solitarias y enamoradas, en el medio de lo que podría ser el Paraná pero fucsia. El río de Carla, el río de los artistas, es un río imaginario que une fuertemente rosarinos de nacimiento o rosarinos de adopción y que existe en paralelo al río real. El Paraná es paisaje y cuento colectivo al que todos, pintores, dibujantes, músicos y poetas, contribuyen con mucho amor. 9


Cerca de las sirenas de Carla, encontramos la ciudad con río, de Estrella Merga. Te puedo decir que es infinita y que, sin embargo, cabe en una hoja de 1,50 por 1,50 m. Está totalmente dibujada con tinta negra y es imposible de fotografiar por la cantidad increíble de detalles minúsculos que contiene. Te tenés que imaginar una enorme lámina al estilo de ¿Dónde está Wally? y así podrás darte un poquito cuenta de la sensación que uno siente delante de Mundo alterno. Es un hormiguero poblado de seres andróginos, realizando acciones a veces familiares (asistir a un recital, hacer fiestas, formar filas interminables, pintar) y otras veces inexplicables o singulares (adorar un monumento que es un genital andrógino). Esta ciudad con río, ¿estará ubicada en otro planeta, otra galaxia, o aquí, en una realidad paralela?, ¿será Rosario?, ¿o un futuro posible para Rosario?, ¿un futuro que Rosario se va a perder, o uno que ya se perdió?, ¿que la Tierra se perdió?, ¿es, acaso, una evolución deseable?, ¿una pesadilla?. Nos extraviamos por los túneles que atraviesan el dibujo de par en par, sintiendo una mezcla de ternura, miedo, gracia e incomodidad leve. Y te haría la misma pregunta: ¿será esa alternativa, utópica o distópica, según lo quieras ver, generada por su vida en Rosario?, ¿Estrella hubiera hecho el mismo dibujo viviendo en otro lado?. Para seguir, quiero hablarte de un movimiento llamado Grupo Litoral, al cual se refieren mucho los artistas de aquí, fundamentalmente los pintores. EL paisaje del Paraná y la llanura que rodea la ciudad eran preocupaciones centrales de quienes lo conformaban. Además, fue el origen de una búsqueda muy específica en cuanto a colores, que elaboró una paleta especial, que aquí se nombra como “paleta del litoral”, que retoma los colores de la zona, marrones, grises, rosas pálidos, colores más bien apagados y pasteles. Se lo puede ver en las pinturas de Juan Grela, Leónidas Gambartes, Alberto Pedrotti, Minturn Zerva, que te llevan a otras como Rodolfo Elizalde o la joven Inés Beninca. Representaron la ciudad, sus casas, sus calles. Esa es la tradición rosarina en pintura especialmente y tiene sus representantes en esta muestra. Son Gabriel Fernández y Alejandro Rossetti, quienes pintan y dibujan los aspectos urbanos de Rosario, las calles vacías, las esquinas abandonadas, las veredas rotas, con una especie de melancolía, acentuada por la elección como soportes de papeles que tuvieron otra vida en el pasado, hojas de computadora en el caso de Gabriel –las que tienen agujeritos en los costados–, y páginas amarillentas de libros usados, en el caso de Alejandro. Se podría decir que los dos juegan a ser pintores de otro tiempo. Gabriel dibuja el barrio de Pinchincha, de Alberdi, de otras pequeñas localidades de Santa Fe, de calles poco transitadas, no las avenidas ni los bulevares. En esta muestra se presenta una serie de 9 dibujos monocromáticos, de líneas precisas y expresivas. Trata de ser fiel a la realidad, pero donde hay carteles publicitarios deja un espacio en blanco. Puede que para él sea una manera de poder ver lo que los pintores del siglo pasado que tanto admira y 10


cuya obra transmite amorosamente en sus clases de primaria o en su taller, veían. Gabriel también se fabricó una cámara oscura de cartón para poder dibujar en el parque o en su casa escenas fugitivas, otro gesto que remite a una experiencia escolar, como el de dibujar con fibras de colores. Todos sus dibujos parecen preguntar cómo ser artista hoy y dibujar Rosario, donde vivieron tantos artistas que se preguntaban cómo ser artista hoy y pintar Rosario. Una pregunta que contiene una pregunta. La ciudad que pinta Alejandro Rossetti está desierta, las escenas transcurren de noche, y son puro cielo (con algún pájaro negro eventualmente), pedazos de edificios, autos, árboles. Aquí se presentan 15 pequeñas pinturas, que son como las 15 etapas de una deriva nocturna y que podrían ser los 15 capítulos de una novela de Modiano. Pero pensando en su literatura, quizás una atmósfera novelesca y algo tenebrosa, donde no se dice mucho y se ve poco, donde los sentimientos son fuertes pero ocultos, donde sombras inquietantes siempre están a punto de asomarse y dejar todo lo que tocan en la oscuridad total, y donde cualquier calle, cualquier vereda, cualquier esquina, es una reserva sin fin de relatos y misterios. De otra manera, Conti Scelfo dibuja una Rosario llena de cuerpos, dibuja el pueblo en acción durante las marchas, las del 24 de Marzo, Día de la Memoria, las de Ni Una Menos contra la violencia de género, de los docentes de la educación pública, o de las que hasta hace pocos meses reclamaban la aparición con vida de Santiago Maldonado. Es otra cara de la ciudad, otros usos. El monumento, por ejemplo, ya no es lo que suele representarse en la historia nacional. Es el punto donde finalizan todas las manifestaciones, donde desembocan todos los deseos de un mundo mejor. Mucho cuerpo es una suerte de documental en forma de serie de dibujos, de varios formatos, realizados con lápices de colores. Son escenas de manifestaciones, con banderas, pancartas, y sobre todo personas reunidas. Pero para mí el verdadero tema de estudio de Conti y lo que hace su obra inédita, es su forma de dar cuenta de los hábitos de una comunidad, de contornos más o menos definidos, que de forma a veces despectiva se llama “hippie”, y que, aquí y hoy, ocupa un lugar determinante en la vida cultural, social, educativa, asociativa, artística, de Rosario y sus barrios. Es un grupo de gente que comparte valores, formas de vivir, de viajar, música, ropa, objetos, no todos con la misma intensidad, pero hay algo en su forma de estar en la ciudad que los reúne, y Conti los dibuja con una atención aguda y minuciosa, lejos de la caricatura y de la generalización. Esos hippies, si bien están muy presentes en Rosario y en la cultura (por ser artistas, músicos, poetas, educadores, etc.), están paradójicamente casi ausentes de las representaciones culturales. Conti es la vocera amorosa de esta gran familia casi ignorada, y su tarea de dibujante parece ser dejar un testimonio fabuloso, preciso y monumental de este importante movimiento urbano contemporáneo, tal como 11


Annie Pootoogook en sus dibujos dio cuenta del modo de vida inuit en los años 90, con una mezcla de distancia y cercanía, generando un resultado altamente emotivo. Los 16 artistas seleccionados para esta muestra, viven y trabajan en Rosario, dibujan y pintan en Rosario, están en un momento de la vida más o menos parecido, pero no conforman un grupo homogéneo, tampoco son un grupo de amigos. No todos estudiaron Bellas Artes en la Universidad de Rosario, no todos siquiera nacieron en la ciudad, pero quizás todos se conocen, o al menos se podrían conocer. Y seguramente hay lugares de la ciudad donde podrían coincidir todos juntos. Por ejemplo, los podríamos ver en el Club Editorial Río Paraná, en una muestra de Max Cachimba o de Daniel García. Podríamos verlos juntos, aunque escondidos en la oscuridad, en la sala del cine El Cairo, mirando tal vez Zama, la última película increíble de Lucrecia Martel, que fue filmada justamente a la orilla del Paraná. Podrían también volver a ver de la misma autora, La Ciénaga, o Trafic de Jacques Tati, o Solaris de Tarkovski, que nos muestra a través de sus dibujos Germán Gentile, aquí en la primera sala de esta exhibición. Podrían estar mirando El Puerto de Aki Kaurismäki, película, por cierto, filmada en Le Havre: el film es un homenaje a la ciudad, su puerto y sus rockeros, y los dibujos de Germán, que son un homenaje al film, resuenan como una dedicatoria secreta para mí y mi vida pasada en Le Havre. Germán tiene una página en Facebook que se llama ¿Qué mira Rosario?, donde recomienda películas, indica dónde y cuándo las pasan y escribe reseñas. También anota todas las películas que ve, mes a mes, año tras año, en un enorme documento de Excel. Además tiene la manía de volver a dibujar los carteles de las películas que más le gustan. Claro, tiene razón, es la esencia de la cinefilia: buscar las películas, verlas, amarlas, odiarlas, criticarlas, analizarlas, deconstruirlas, clasificarlas, y por qué no, darlas a conocer de nuevo en dibujo. Es la misión de Germán el cinéfilo, su tarea de espectador activo que no se limita a consumir cine, sino que lo hace al igual que los directores, los actores, los productores. Aquí, ordenadas en estantes como los videos VHS en los videoclubs de antes, nos da a ver las 100 escenas de una rigurosa selección de películas, que reflejan la pluralidad de sus gustos e intereses: películas que involucran máquinas, desde la modernidad o la ciencia ficción, y otras realistas, con foco más humanista y social. Y volvemos a mirar, o descubrimos, todas estas películas con los ojos de Germán, en una suerte de ¿Qué mira Germán? Los 16 artistas de Corazones solitarios también podrían coincidir una noche en la vereda del bar Bon Scott, punto de encuentro de muchos artistas y músicos de la ciudad, donde podés escuchar un montón de bandas en vivo. Podrían estar tocando Matilda, Juani, Salchipapas o Queridas, la otra banda de Andrés Yeah. En el patio, en el fondo del bar, hay un mural con otra sirenita, pero con barbas, de Carla Colombo. O, simplemente, podríamos verlos 12


cerca del río, un día soleado de invierno, sentados en un banco, o apoyándose en la baranda, fumando un cigarrillo, mirando pasar los enormes barcos que transitan por el Paraná, y las islas enfrente, ahí justo donde están los clubes de pesca, la Bajada España y su misteriosa Biblioteca Popular del Paraná. Ahora si llegás a ver la escena, quizá puedas entrever esa familia de artistas que tiene un modo de vivir en Rosario bastante similar. ¿Será cierto lo que te había dicho en ese café que hay más dibujo y pintura en Rosario que en esas ciudades que conocemos?. Sigo sin saberlo, pero es cierto que en Rosario, yo por lo menos encontré más dibujantes y más pintores que en todos mis años en Francia y España. ¿Y si llegara a ser cierta mi afirmación, que solo deduje de una experiencia personal, sin una encuesta, ni estadísticas, por qué será entonces?, ¿será por la tradición heredada de los pintores del litoral que te mencioné?, ¿esos pintores fantasmas seguirían transmitiendo sus búsquedas desde el otro lado? A mí me gusta pensarlo así. Y los pintores y dibujantes en Rosario son muchos, muchos más que estos 16 que aquí presento. ¿Cómo vas con la lectura de este mail?. Se está haciendo un tanto largo, pero se pasa rápido el tiempo cuando escribo y no me doy cuenta… Y es justo de eso que te quería hablar ahora, de la relación con el tiempo de los artistas de Corazones solitarios, y en particular, con el tiempo de producción. Esta muestra se podría medir en horas pasadas e invertidas en la producción de las obras. Los 100 dibujos de Germán y Luchia Méndez Falabrino, los detalles infinitos en la obra de Belén Rímini, Victoria Rodríguez, Conti y el inmenso dibujo de Estrella, los miles de trazos de Guille Van Kemenade, los 44 dibujos preparatorios de Carla, los paisajes ejecutados tan lentamente de Gabriel, todos los dibujos que conforman un minuto de animación en el video stopmotion de Estefanía Clotti, los azulejos de lápiz de Anahí, dibujados uno por uno, los diez metros de dibujo de Candela Roselló, los tres metros de pintura digital de Andrés, las micro pinturas de Alejandro, los collages de Lucía Tognarelli, los óleos de Lía, los borradores, intentos fallidos, etapas previas, ¿cuántas horas mide esta muestra?, ¿cuánto tiempo pasado produciendo, dibujando o pintando?. La instalación de Estefanía Clotti, titulada Mamá, Belén, Anto, Agus y yo, está conformada por un dibujo enmarcado y una animación de un minuto en una pantalla de plasma, ambos de un formato rectangular idéntico, y colgados a la misma altura. El dibujo de grafito contiene todos los dibujos del video que, a su vez, contiene a toda su familia. Estefanía empezó esa obra redibujando en grafito fotos en las que su madre, sus tres hermanas y ella estaban en poses muy similares. Solo cambiaba el paisaje atrás. Pero en lugar de hacer una serie y dibujar cada foto en hojas distintas, ella dibujó 13


y borró, y dibujó de nuevo, en la misma hoja, y borró de nuevo, y así unas cuantas veces más, sacando fotos de cada dibujo terminado, armando a la vez su animación. Esa hoja de papel, de tanto borrar, se volvió cada vez más fina y oscura. Más se cargó de recuerdos, más frágil se hizo. En un solo dibujo, Estefanía quien dibuja más que cien dibujantes juntos (es autora de dibujos, pinturas, fanzines, comics, textos, animaciones, y a su vez colabora en muchos proyectos con y de otras personas) hace entrar todos los dibujos de su animación, y me hace pensar que en ella también deben estar todas las otras mujeres de su familia. Deben estar escondidas en su forma de pensar, de hablar, de caminar. Y quizás también se van turnando, mientras una duerme, otra come, otra pasea, otra dibuja, y rotan, Estefanía es más de una, Estefanía es su mamá, Belén, Anto y Agus, y quizás algunas más. En la pared más larga de la sala, está la obra de Candela Roselló, un dibujo larguísimo hecho con grafito y lápices de colores en un rollo de papel barato. Es un relato, donde Candela es la protagonista y narra con la técnica del flash-back. Todo parece dibujado de un tirón, sin filtro y con mucho humor (más bien negro). Ella me mandó un texto de mucha intensidad y que podría ser una especie de guión, y que empieza, como su dibujo, así: “Hoy soñé que me ahogaba y casi me moría, soñé que veía todas esas cosas que me parecían importantes”. Candela dibuja con la espontaneidad del pensamiento y todo se ordena en su hoja según el flujo de sus recuerdos. Y allí claramente, esos 10 metros de dibujo representan más horas que las horas dedicadas a dibujar. Este rollo está lleno de todas sus preguntas sobre la familia, el sexo, el género, el amor, las redes sociales, entre otros temas, desde su niñez en un pueblo del interior santafesino a sus primeros años de estudiante de arte en Rosario. A unos metros, en una columna, hay otro autorretrato, pero muy pequeño, de 14 por 19 cm, y dos vitrinas, llenas de dibujos que bien podrían ser artesanías latinoamericanas. Es la obra de Victoria Rodríguez, en donde ella es la heroína, pero en su caso de una fantasía, una ficción, la de otra vida. Vicky hubiera querido ser arqueóloga en Perú en la década del 30, ser una mujer moderna y vanguardista, y dedicar su vida a viajar e investigar sobre las culturas Viru, Mochica o Moche, Nazca, Lima, Cupisnique. Le hubiera gustado escribir un ensayo sobre vasijas, con un capítulo sobre vasijas zoomorfas (en forma de peces, víboras o felinos) y otro sobre vasijas antropomorfas, donde explicaría cómo ciertas culturas tenían a modo de entretenimiento ciertas luchas, cuyo ganador se quedaba con la cabeza de su enemigo, y cómo ese ritual justamente está representado en aquellas vasijas con caras de ojos cerrados. Pero también Vicky podría haber sido una feminista apasionada en el siglo XIX, o cantante de folklore militando contra la dictadura en los años 70, o tocar el bandoneón en alguna orquesta de tango de pueblo, 14


en los años 50. Cada serie de Vicky es un ejemplo de compromiso diferente, sus dibujos están cargados de otras vidas posibles. Muchos (sino todos) los que están en esta exposición son dibujantes obsesivos. La obsesión es, pienso, una forma de encarar la obra que puede traducir cierto valor para enfrentar las dificultades de la vida. La búsqueda de la perfección resulta ser una escuela de rigor y paciencia incomparable. Los dibujos de Germán, hechos a mano, son tan perfectos que parecen dibujados con una computadora. Algo parecido puede pasar con los de Estrella y Vicky. A la inversa, Andrés Yeah, con un programa de dibujo digital, versiona pinturas clásicas, del Renacimiento en particular, reproduciéndolas casi pincelada por pincelada. En el camino, las pasa por su paleta de colores saturados, a modo de firma, que usa en casi todas sus producciones, afiches, flyers, publicaciones, fanzines. Andrés controla absolutamente cada aspecto de sus imágenes, y sus intenciones son claras y directas. Piedra preciosa, una impresión digital sobre tela que ocupa toda la pared del fondo del espacio, parte de una pintura de Venus recostada, pero en vez de la diosa vemos a un hombre con genitales femeninos: una imagen perfecta y moderna. Belén Rímini también produce desde la obsesión sus paisajes extraños, hechos de piedras, montañas, olas y crestas, adornos (un pez, que sería quizás un salero, es el protagonista principal). Están hechos con un verde especial, que se llama Green EarthDark y que, por cierto, suena como un nombre de disco. Todas las canciones que Belén escuchó durante las horas de trabajo en la serie Naturaleza muerta están en sus dibujos aunque no las escuchemos, St. Vincent, Phoenix, Rosal, Patti Smith, Un Planeta, Él mató a un policía motorizado, y muchas listas que le sugiere Spotify. La música le permite hundirse en su rutina de dibujante y meterse adentro de las texturas que hace aparecer punto por punto, con cierto virtuosismo discreto. Belén lentamente mineralizó, inmovilizó los elementos que decidió dibujar, y, como los grandes maestros de otros tiempos, con un trabajo obsesivo y de largo proceso, les dio eternidad. Lía Vites acumula pruebas y bocetos, mostrándonos un lugar que ella misma no conoce realmente. De un título de una canción de Él mató…, que como casi todas sus letras y más en el disco La dimensión O’Konnor, nos conecta con emociones universales y básicas, tomó el título de su serie: De nuevo acá. Sus pinturas, mapas de manchas de colores extrañas y familiares a la vez, también nos transmiten ese tipo de sentimientos, genuinos y fuertes. De nuevo acá son tres pinturas, dos al óleo, más bien grandes, y una pintura mural, realizada con acrílico en uno de esos paneles de madera de 2,50 por 2,40 m. Construyó cada uno a partir de un color primario, rojo, azul, amarillo, y los vemos sucederse, de forma sencilla y natural, como los tres acordes de un tema de rock. 15


De una canción de Diosque, viene el título de Alejandro El cielo en el bolsillo y de una de Bob Marley, Concrete Jungle el de Guille Van Kemenade, pasado con humor al castellano como Boscosidad concreta. Su obra es musical, es un gran momento de improvisación. Guille pegó decenas de dibujos suyos, dibujos abstractos hechos con lápices o fibras, superposiciones de trazos nerviosos y directos. Con esos originales y sus versiones fotocopiadas, armó en las paredes de la sala una red orgánica que recuerda un mapa de continentes reinventados o a los dibujos de Will en la serie Stranger Things. ¿Qué monstruo estará tratando de retratar Guille?, creo que intenta dibujar la fuerza de los árboles, de sus raíces subterráneas, de encontrar ese ritmo ancestral y místico, sencillo y profundo, como el del reggae. En la pared de enfrente, Lucía Tognarelli dibujó un encuentro de elementos, en otro panel de 2,50 por 2,40 m, un gran collage, que tiene aire de boceto, de dibujo en obra, con reglas, líneas, detalles que quedaron en lápiz. Se ven piernas gigantes, que parecen tubos de neón y que podrían ser el logo de algún cine erótico de otra época, flores, ladrillos, un cono rojo y blanco de construcción, todo un conjunto de pictogramas sacados del vocabulario íntimo de Lucía, formando una secuencia un tanto confidencial. Hay palabras en español y en inglés, grafitis callejeros, citas de canciones, y todo convive y suena a su manera. Pero el eje de la composición se nos escapa, hay un sentido escondido que remite a un lugar donde no nos está permitido entrar, una obsesión secreta. En cambio, todo está claro con las 100 Juanas de Luchia Méndez Falabrino. Son 100 dibujos, 100 retratos de una perra que alguna vez fue suya y que ya no está con ella. Con esos mismos 100 dibujos, como si fueran pixeles, ella dibujó en la pared una inmensa Jota en su memoria. Es una canción de amor dirigida a Juana, algo cursi como buena canción de amor dirigida a un ser perdido, que dice cuánto se lo extraña, cuántas horas se pasa pensando y recordándolo, y qué maravilloso y excepcional fue todo ese tiempo vivido a su lado. Es una obra directa y sencilla, un diario íntimo. Un dibujo, un día. Un día más lejos de ella. Un día más cerca del olvido, o si no del olvido, del alivio de ya no recordar con dolor, sino solo con ternura. Al final, pasar el tiempo dibujando es como pasar el tiempo pensando en la misma persona, que puede estar considerado, según el punto de vista, como una pérdida de tiempo, o al contrario, como la forma más placentera de ocuparlo.

16


Ah, paso todo el día pensando en vos Ah, ¿qué hay de malo en todo esto? Ah, paso todo el día pensando en vos Ah, vos pensás que pierdo el tiempo Perdón si estoy de nuevo acá Pensé que habías preguntado por mí Me gusta estar de nuevo acá Aunque no hayas preguntado por mí Voy a quedarme un poco acá Cuidarte siempre a vos en la derrota Hasta el final, el final Ah, todo lo que hago es para vos Ah, el tesoro se está hundiendo Ah, todo lo que hago es para vos Ah, vos pensás que pierdo el tiempo Perdón si estoy de nuevo acá Pensé que habías preguntado por mí Me gusta estar de nuevo acá Aunque no hayas preguntado por mí Voy a quedarme un poco acá Cuidarte siempre a vos en la derrota Hasta el final, el final (De nuevo acá, Él mató a un policía motorizado)

En fin, quizás representa mucho más tiempo aún el darle vueltas una y otra vez a su proyecto, el tiempo pasado en dudar, en preguntarse cómo hacer, en pensar renunciar, en putear y finalmente en mirar el techo. ¿Y cuánto tiempo se pasa caminando, leyendo, fumando y viviendo alguna emoción fuerte? Ese tiempo es tan necesario como el tiempo de producción propiamente dicho. Es más, para mí, ese tiempo de no-producción es, a fin de cuentas, el que hace la diferencia entre una obra y la otra. Una obra está cargada de sus horas de trabajo efectivo, pero también de todo este otro tiempo, el que uno se pasa haciendo otra cosa, también sirve 17


aunque no se vea. Está el tiempo usado en cambiar de música, en caminar por el taller, en salir a la calle a comprar algo para comer, en ir a calentar agua para tomarse un café o unos mates. Es todo ese tiempo invisible, imposible de cuantificar, que se escapa como el humo de los cigarrillos que uno fuma para concentrarse, o tomar un poco de distancia y alejar la ansiedad. Me emociona saber que cada obra de cada artista muestra solo un poco de lo que es y representa todo este tiempo pensando en su obra, obsesionándose con ella, conviviendo con ella, desde la primera hasta la última hora del día, a solas. Para mí, cada artista es un corazón solitario. Veo la hora y no lo puedo creer, el sol se va a levantar en un par de horas… no sé cuántos cafés tomé (toda la cafetera que me había preparado para pasar la noche con vos), y fumé demasiado... Miro por mi ventana el cielo de Rosario, y trato de contar 16 estrellas, como un juego, un ritual supersticioso para que mañana sea un buen día. Esta noche pasa algo raro, el cielo está increíblemente estrellado… Sigue el calor, pero se levantó un viento leve, voy a dormir muy bien aunque muy poco, te mando un gran abrazo, y muchos besos, espero noticias pronto.

P.

18


ARTISTAS

19


Estefanía Clotti

Mamá, Belén, Anto, Agus y yo, 2017 Instalación (dibujo y video) Grafito s/papel Animación stop-motion, duración 1’ 50 x 70

20


21


Carla Colombo

Sirena Dulce Enamorada, 2018 DĂ­ptico, Pintura lĂĄtex s/pared 250 x 240 c/u

22


23


Gabriel FernĂĄndez

ÂżY ahora quĂŠ?, 2017-2018 Fibra s/papel 9 dibujos de 25 x 31 c/u Refritos, 2017 Fibra de colores s/papel vegetal 20 dibujos de 12 x 12 c/u

24


25


Germán Gentile

A las películas (Parte II): Close-up de Abbas Kiarostami, A las películas (Parte I): Traffic de Jacques Tati, Le Havre de Aki Kaurismäki, La Ciénaga de Lucrecia Martel, Solaris de Andreï Tarkovski, Robocop de Paul Yi Yi de Edward Yang Verhoeven, Jurassic Park de Steven Spielberg 2017-2018 2017-2018 Estilógrafo y fibrón s/papel Birome de gel s/papel 52 dibujos de 10,5 x 14,85 c/u 48 dibujos de 10,5 x 14,85 c/u

26


27


Anahí Laurencena

Es tan húmedo el tiempo que crecen paisajes en los muros, 2018 Acuarela y lápiz de color s/pared Dimensiones variables

28


29


Luchia Méndez Falabrino

100 Juanas (detalle), 2018 Instalación Lápices color, fibrones, acrílico s/papel 100 dibujos de 15 x 21 c/u

30


31


Estrella Merga

Mundo alterno, 2018 Tinta s/papel 150 x 150

32


33


BelĂŠn RĂ­mini

De la serie Naturaleza muerta, 2018 LĂĄpiz color s/papel 30 x 42 c/u

34


35


María Victoria Rodríguez

Quisiera haber sido arqueóloga en Perú, durante la década del 30, 2017 Estilógrafo s/papel 30 dibujos de dimensiones variables 1 dibujo de 14 x 19

36


37


Candela Rosellรณ

Caramelos surtidos, 2018 Grafito, tinta china y lรกpiz color s/papel base de empapelar 50 x 1000

38


39


Alejandro Rossetti

De la serie El cielo en los bolsillos, 2017-2018 AcrĂ­lico s/papel 14,5 x 19,5 c/u

40


41


Conti Scelfo

S/T (Calle San Luis), De la serie Mucho cuerpo, 2017-2018 Grafito y lรกpiz color s/papel 23 x 32 S/T (Plaza 25 de Mayo), De la serie Mucho cuerpo, 2017-2018 Grafito y lรกpiz color s/papel 23 x 32

42


S/T (Oroño), De la serie Mucho cuerpo, 2017-2018 Grafito y lápiz color s/papel 50 x 35

43


LucĂ­a Tognarelli

S/T, De la serie Desorden y paciencia, 2018 Collage s/papel 30 x 42 c/u

44


S/T, De la serie Desorden y paciencia, 2018 Dibujo mural s/pared 250 x 240

45


Guillermina Van Kemenade

Boscosidad concreta, 2017-2018 Instalaciรณn, lรกpices de colores y fibra s/papel Dimensiones variables

46


47


Lía Vites

S/T, De la serie De nuevo acá, 2017-2018 Acrílico s/pared 240 x 250 S/T, De la serie De nuevo acá, 2017-2018 Óleo s/tela 90 x 100 S/T, De la serie De nuevo acá, 2017-2018 Óleo s/tela 120 x 160

48


49


AndrĂŠs Yeah

Piedra preciosa, 2018 ImpresiĂłn digital s/tela 150 x 300

50


51


BIOGRAFíAS Y LISTADO DE OBRAS EXPUESTAS Estefania Clotti Nació en 1985 en Rosario, donde reside actualmente. Estudió cine de animación y realización audiovisual en la Escuela Provincial de Cine y Televisión de Rosario (EPCTv). Hizo clínicas y talleres con referentes de diversas disciplinas del arte. Dirigió y animó tres cortometrajes y participó como asistente de arte en distintos proyectos de series y cortometrajes. Participa en Informe de Historieta Argentina (Ed. Municipal de Rosario, 2014) con un comic integral y con un cuento en la Colección Ríos (Ed. Furiosa). Actualmente trabaja en la posproducción de un cortometraje animado, ganador de la convocatoria Espacio Santafesino 2016 y en un proyecto de documental de ensayo que involucra varias técnicas de animación. Mamá, Belén, Anto, Agus y yo, 2017 Instalación (dibujo y video) Grafito s/papel, Animación stop-motion, duración 1’ 50 x 70

Carla Colombo Nació en 1983 en Venado Tuerto. Vive y trabaja en Rosario. Licenciada y profesora en Bellas Artes egresada de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Desde el año 2007 participa en exposiciones colectivas e individuales. En 2014 fue seleccionada en el “Salón Nacional de Rosario” del Museo Castagnino y en el 2016 en el 93º Salón de Mayo de Santa Fe. Da clases de Pintura en el Profesorado de Artes Visuales del CCEM de San Lorenzo y en Plataforma Lavardén. Su última exposición individual fue Garras, frutas, manos, agua, peces, murciélagos, geometría y flores en el espacio Mal de Archivo en 2016, y a principios de 2018 formará parte de la muestra colectiva Resonancias en la Galería Subsuelo, en Rosario. También es música, y actualmente

52

es tecladista en la banda Guerrilla Espiritual, mientras sigue desarrollando tanto su obra gráfica como pictórica. Dibujos preparatorios, 2014 Lápiz, microfibra, birome y acuarela s/papel 44 dibujos de 10 x 15 c/u Sirena Dulce Enamorada, 2018 Díptico, Pintura látex s/pared 250 x 240 c/u

Gabriel Fernández Nació en 1988 en Rosario, donde vive y trabaja. Es licenciado en Bellas Artes egresado de la UNR. Es docente de nivel primario y lleva adelante el taller de dibujo y pintura La Nube Roja, junto a Lucía Carozzo. Desde 2013 muestra sus dibujos en muestras colectivas y proyectos del taller Un triángulo y una calavera. Realizó la curaduría de dos muestras, Memoria, Rigor y Fantasía (Oficina 26, 2015) y Protagonistas (Biblioteca Popular e Infantil Mitre). Actualmente, mientras sigue dibujando paisajes de su ciudad, está preparando el Taller de Arte de Rosario que tendrá lugar en la Biblioteca Popular Alfonsina Storni. ¿Y ahora qué?, 2017-2018 Fibra s/papel 9 dibujos de 25 x 31 c/u Cámara oscura, 2017 Cartón 16 x 22 x 13,5 Refritos, 2017 Fibra de colores s/papel vegetal 20 dibujos de 12 x 12 c/u

Germán Gentile Nació en 1991 en Rosario, donde vive y trabaja actualmente. Estudió Arquitectura y Realización Audiovisual, desarrolló conocimientos en dirección de arte. Cursó materias de la carrera de Bellas Artes y participó de la escuela de Animación de Rosario, y en estos nuevos caminos se reencontró con el dibujo. En el 2017 comenzó a asistir al taller de dibujo Un triángulo y una calavera en Oficina 26 y ese mismo año fue seleccionado para ser uno de los residentes de la 4ta. edición del Festival Furioso de Dibujo. A las películas (Parte I): Traffic de Jacques Tati, Solaris de Andreï Tarkovski, Robocop de Paul Verhoeven, Jurassic Park de Steven Spielberg, 2017-2018 Birome de gel s/papel 48 dibujos de 10,5 x 14,85 c/u A las películas (Parte II): Close-up de Abbas Kiarostami, Le Havre de Aki Kaurismäki, La Ciénaga de Lucrecia Martel, Yi Yi de Edward Yang 2017-2018 Estilógrafo y fibrón s/papel 52 dibujos de 10,5 x 14,85 c/u

Anahí Laurencena Nació en 1984 en Rosario, donde vive actualmente. Es profesora en Bellas Artes de la UNR. Realizó numerosos talleres y clínicas. Obtuvo la Beca de formación de la Municipalidad de Rosario. Participó de muestras en Rosario, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe y residencias en Córdoba y São Paulo. Es integrante de SUB escuela, grupo de producción y formación en arte. Es parte de los proyectos musicales Salchipapas y Guerrilla Espiritual. Su producción se despliega en un vínculo personal con la naturaleza como objeto de obsesión y


veneración, donde el dibujo y la música son sus herramientas principales.

Mundo alterno, 2018 150 x 150

Étnica Qom de Rosario, que fue seleccionado en la convocatoria anual de apoyo municipal Entre Todos.

Acuarela y lápiz de color s/pared

Belén Rímini

Quisiera haber sido arqueóloga en Perú, durante la década del 30, 2017

Dimensiones variables

Nació en 1989, es profesora y licenciada en Bellas Artes por la Universidad Nacional de Rosario. Participó de exposiciones individuales y colectivas en diferentes ciudades, como el Salón Anual de Santa Fe, Museo Rosa Galisteo, Santa Fe (2014-2016); Las flores de Elizalde LXIX Salón Nacional de Rosario, Museo Castagnino-Macro, Rosario (2015); Joven y Efímero, Centro Cultural Parque España, Rosario (2013). Realizó cursos y clínicas de obra con diversos artistas, entre ellos Paula Grazzini, Mariana Sissia, Nilda Rosembreg, Silvia Lenardón y Pauline Fondevila. Actualmente sigue desarrollando su obra y su búsqueda en torno al dibujo.

Tinta s/papel

Es tan húmedo el tiempo que crecen paisajes en los muros, 2018

Luchia Méndez Falabrino Nació en 1985 en Firmat. Licenciada y profesora en Bellas Artes, vive y desarrolla su obra en la ciudad de Rosario. Ha participado en numerosas muestras colectivas, la última con el diptico Black Horse / White Horse. Se dedica principalmente al dibujo y a realizar intervenciones murales en bares y locales de la ciudad y alrededores. El año pasado dibujó 100 veces a su perra Juana, con quien ya no vive más, y al adoptar una nueva perrita, empezó un nuevo proyecto de retratos de perros a pedido.

De la Serie Naturaleza muerta, 2018 100 Juanas, 2018

Lápiz color s/papel

Instalación

30 x 42 c/u

Lápices color, fibrones, acrílico s/ papel 100 dibujos de 15 x 21

Estrella Merga Estrella Merga nació en 1990 en Villa Constitución. Estudió Bellas Artes en la UNR. Actualmente reside en Rosario y es docente. Al volver de su trabajo dedica su tiempo a realizar historietas y retratos de mascotas. Algunas de las últimas muestras en las que participó fueron Los Accidentes en el Centro Cultural Recoleta y White Horse en Mal de Archivo. En 2016 publicó la novela gráfica Cusco en la editorial EMR.

Estilógrafo s/papel 30 dibujos de dimensiones variables 1 dibujo de 14 x 19

Candela Roselló Nació en 1997 en Venado Tuerto. Se crió en Junín (Pcia. de Buenos Aires), pero se convirtió en rosarina por elección. Estudia Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario y continúa su formación en diversos talleres a lo largo y ancho de la ciudad. En simultáneo asiste a la escuela municipal de arte Manuel Musto y participa activamente en el taller de dibujo Un triángulo y una calavera. Fanática de las publicaciones independientes, de manera colectiva, organiza la "Fanziferia" un proyecto dispuesto a visibilizar el arte emergente. Caramelos surtidos, 2018

María Victoria Rodríguez Nació en 1989 en Rosario, donde vive y trabaja. Es licenciada en Bellas Artes egresada de la UNR y estudió animación en la Escuela Para Animadores de Rosario. Es cofundadora del Festival Furioso de Dibujo. Ha participado en fanzines y revistas de Argentina, México, Estados Unidos, Colombia, Perú y España. Sus dibujos e ilustraciones también pueden encontrarse en libros y juegos infantiles, afiches, y portadas de cds. Participa de muestras individuales y colectivas. Actualmente se encuentra trabajando en proyectos de dibujo e ilustración para distintas editoriales, y en el cortometraje animado L'aqtac, conjuntamente con la Biblioteca

Grafito, tinta china y lápiz color s/papel base de empapelar 50 x 1000

Alejandro Rossetti Nació en 1989 en Cañada Rosquín. Vive en Rosario donde trabaja en carpintería. Se dedica a la pintura de forma autodidacta. Sus obras fueron exhibidas en Rosario en el Club Editorial Rio Paraná, Viamonte arte y afines, y en la muestra Black Horse / White Horse en el Bon Scott Bar y el espacio Mal de Archivo.

53


De la serie El cielo en los bolsillos

Mucho cuerpo, 2017-2018

2017-2018

Grafito y lápiz color s/papel

S/T, De la serie Desorden y paciencia, 2018

Acrílico s/papel

23 x 32

Dibujo mural s/pared 250 x 240

14,5 x 19,5 c/u S/T (Capital), De la serie Mucho cuerpo 2017-2018 Conti Scelfo

Grafito y lápi color s/papel

Guillermina Van Kemenade

Nació en 1979 en Rosario, donde vive actualmente. Es profesora de Artes Plásticas en distintas escuelas. Trabaja con cerámica, vidrio y dibujo. Participó en varias muestras colectivas. Sus dibujos sirvieron para el videoclip de Tanto así una canción del músico rosarino Juani Favre. Impulsó y coordinó obras colectivas y cooperativas como La Glorieta en el barrio La Cerámica entre 2013 y 2015, y durante 2017 trabajó en la realización de siete pinturas de gran formato, realizadas en un proyecto con alumnos y artistas invitados. También es bajista de la banda musical Guerrilla Espiritual. Actualmente trabaja en un cuento ilustrado con material autobiográfico.

23 x 32

Nació en 1987 en Rosario, donde vive actualmente. Es licenciada en Bellas Artes (UNR) y se dedica a la docencia artística en instituciones no formales y escolares. Forma parte de SUB escuela, colectivo de artistas dedicados a la investigación, formación y gestión de alternativas de educación en arte. Participó junto al grupo del Taller Un triángulo y una calavera, de numerosas muestras. En 2015 participó del Programa Joven y Efímero (CCPE) con su obra Fragmentos arbóreos.

S/T (Oroño), De la serie Mucho cuerpo 2017-2018 Grafito y lápiz color s/papel 50 x 35 S/T (Tribunales), De la serie Mucho cuerpo 2017-2018 Grafito y lápiz color s/papel 50 x 28 S/T (Parque España), De la serie Mucho cuerpo, 2017-2018 Grafito y lápiz color s/papel 50 x 35 S/T (Plaza Montenegro), De la serie Mucho cuerpo, 2017-2018

S/T (Calle San Luis), De la serie Mucho cuerpo, 2017-2018 Grafito y lápiz color s/papel 23 x 32 S/T (Plaza San Martín), De la serie Mucho cuerpo, 2017-2018 Grafito y lápiz de color s/papel 52 x 70 S/T (Monumento), De la serie Mucho cuerpo, 2017-2018 Grafito y lápiz color s/papel 52 x 70

Lucía Tognarelli Nació en 1986 en Rosario, donde vive y trabaja. Es ilustradora y diseñadora gráfica. Se especializa en diseño de marca, editorial y textil. Brindó talleres de diseño en distintos barrios de Rosario junto a la ONG Fundación Desafío. Realizó logos, autoediciones y publicó en diversos fanzines y revistas. Sus dibujos se mostraron en Rosario, Los Ángeles, Gijón y Berlín. Junto a Julián Fumagallo lleva adelante la marca de mobiliario PACTO. Dibuja y diseña tapas de libros para el sello editorial independiente Danke.

Grafito y lápiz de color s/papel

S/T, De la serie Desorden y paciencia, 2018

50 x 35

Collage s/papel 30 x 42 c/u

S/T (Plaza 25 de Mayo), De la serie

54

Boscosidad concreta, 2017-2018 Instalación, Lápices colores y fibra s/papel Dimensiones variables

Lía Vites Nació en 1986 en Rosario, donde vive y trabaja actualmente como diseñadora de moda y textil en una firma de indumentaria local. Al mismo tiempo, participa activamente en diferentes convocatorias y proyectos individuales y grupales relacionados al ámbito del dibujo y la pintura. La última exposición colectiva de la que formó parte fue Estereotipas en diciembre de 2017, en la galería Vértigo de la ciudad de Méjico con las series ¿Dónde estoy? y Croquis de un lugar. Actualmente sigue trabajando en la serie de pinturas de gran formato De nuevo acá. S/T, De la serie De nuevo acá, 2017-2018 Óleo s/tela 120 x 160


S/T, De la serie De nuevo acá, 2017-2018 Óleo s/tela 90 x 100 S/T, De la serie De nuevo acá, 2017-2018 Acrílico s/pared 240 x 250 Andrés Yeah Es un diseñador gráfico, ilustrador y músico nacido en 1987 en Rosario, donde vive actualmente. Trabajó en agencias de publicidad y diseño en Rosario, Buenos Aires y Nueva York. En la actualidad trabaja de manera independiente mayormente en proyectos relacionados con música, moda, cultura, arte y ONGs. Ha participado en numerosas muestras y exposiciones individuales y grupales, y su trabajo se ha publicado en libros, revistas y blogs de arte y diseño nacionales e internacionales. Es parte de las bandas Mi Nave y Queridas, y del equipo del sello discográfico rosarino Polvo Bureau. Piedra preciosa, 2018 Impresión digital s/tela 150 x 300

55


56

Profile for Espacio de Arte - Fundación OSDE

Corazones solitarios | 16 formas de pintar y dibujar en Rosario  

Corazones solitarios | 16 formas de pintar y dibujar en Rosario  

Advertisement

Recommendations could not be loaded

Recommendations could not be loaded

Recommendations could not be loaded

Recommendations could not be loaded