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I.E.S. Delicias. IV Centenario de El Quijote

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lentamente comenzaban a trazarse a cordel, no estaban pavimentadas por lo que el barro o el polvo eran habituales a lo que se añadían los animales muertos, los desperdicios y detritus (aguas mayores y menores) que eran arrojados bajo el grito de “¡agua va!” dejando una amarga sensación de suciedad y abandono, sensación aplicable a la mayoría de las ciudades españolas de las que escapaban algunas como Valencia. La iluminación nocturna era inexistente o escasa a base de lamparillas de aceite exigiendo el desplazamiento, cuando era imprescindible, la iluminación de antorchas.

CIUDADES, VILLAS Y CAMINOS EN LA ESPAÑA DE CERVANTES Los años finales del siglo XVI y primeros del XVII son considerados por los historiadores como un periodo de tránsito entre el sueño imperial de la época de Carlos V y Felipe II y la decadencia de los últimos miembros de la dinastía Habsburgo. Desde el punto de vista urbano se había consolidado el cambio de gusto arquitectónico que se inició con los Reyes Católicos y el gótico daba paso al renacimiento como estilo constructivo en los más importantes edificios urbanos (catedrales, iglesias, conventos, palacios y edificios públicos que destacan orgullosas en un entorno sensiblemente más bajo).

Para los europeos de la edad moderna el campo no era el lugar idílico que nosotros queremos hoy ver. En España existía una red de caminos, basada en las antiguas calzadas romanas, conocida gracias a los itinerarios publicados por Juan de Villuga (1546) y por Alonso de Meneses (1576) y las descripciones de los viajeros. La propia orografía española hacía muy complicado el viaje por la Península. Resultaba más sencillo ir desde Santander a Sevilla por mar que cruzar toda Castilla, puesto que se debían emplear 40 días para ir con una carreta de bueyes desde Segovia a Bilbao; a este terreno accidentado había que añadir las aduanas interiores que se paraban los diferentes reinos que componían la corona hispánica. Los barcos eran diferentes si se trataba de navegar por el Mediterráneo (donde predomina la galera movida por la fuerza de los remos de los galeotes) o por el Atlántico (allí dominaban las naos primero y los galeones después). Los coches (a los que se exigirá que estén tirados por caballos para estimular la cría de este animal tan necesario para el ejército) poco podían aprovechar en una situación como ésta y era más un símbolo de estatus urbano que un eficaz medio de transporte que se efectuaba fundamentalmente en mulas tanto para las personas como para las mercancías (recuas a cargo de arrieros). Las ventas, caserones cerrados al exterior con amplios patios para las caballerías, ofrecían un mínimo de comodidad en las interminables jornadas del viaje pero sus dueños nunca gozaron de buena prensa debido a los hurtos, engaños y prostitución encubierta.

La piedra era muy escasa salvo en el norte y su trabajo era más costoso, en consecuencia, las casas del común apenas habían variado su tipología; como decía una visitante extranjera del XVII “estaban como hechas para no vivir en ellas” se construían en adobe y ladrillo con entramado de madera y no podían elevarse muchas alturas por las propias características de los materiales y porque, en lugares como Madrid, se obligaba a los habitantes a ceder los pisos superiores para alojamiento de funcionarios y embajadas extranjeras. Se organizaban, si ello era posible, en torno a un patio con escasez de puertas y ventanas que quedaban resguardadas por verjas de hierro, lugar clásico de cita para los enamorados. Las ciudades todavía conservaban sus murallas a pesar de que el desarrollo de la artillería las había hecho inútiles; por ello resultaba muy complicado el crecimiento y, en consecuencia, se encarecía el precio de la vivienda. Uno de los aspectos más destacables del urbanismo de finales del XVI es el desarrollo de un principio regularizador de inspiración renacentista como ocurre con las plazas mayores, que tienen su origen en la de Valladolid, cuyos balcones no eran de uso del propietario de la vivienda cuando se producía algún hecho relevante (fiestas, toros, autos de fe); su más alta expresión es el conjunto urbano de Lerma y las nuevas ciudades en la América hispana. Las calles, que muy

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El mejor pozo el del Almadén de Azogue, que renta doscientos y cincuenta mil ducados. La mejor pesquería la de los atunes, que renta ochenta mil ducados. La mejor pesquería de coral, en Barcelona; la mejor fruta, la de Toro; la más temprana, la de Plasencia; la más barata, en Granada. El más rápido río, el Cinga, que va por Monzón y llama Julio César, Rapax. El mayor señor de renta, el duque de Osuna. El de mayor calidad, el duque de Berganza, que da doce cuentos de renta con el hábito de Cristo y provee en su tierra todo lo espiritual, y demás de ser Don Teodosio II, nieto de reyes, no tiene en todo un reino competidor ni igual. El de más vasallos, pues tiene treinta mil, y los más hidalgos, el duque del Infantazgo. El lugar de señor que más renta él, Sanlúcar de Barrameda, que renta setenta mil ducados, y dije arriba el duque de Berganza de mayor calidad, porque aunque otros son deszendientes de reyes, no lo son tan cercanos. El mayor lugar de señor, Osuna del Duque, y también porque renta cuarenta mil ducados. El más rico lugar de señor, Medina de Ríoseco, del Almirante, donde dicen que hay más de mil hombres a cuento de hacienda. La mayor dignidad de señor lego, el Condestable de Castilla, por tierra, y el Almirante por la mar. La mayor albuhera, la de Valencia; el mejor vidrio, el de Barzelona; el mejor barro, el de Talavera; el mejor mármol, el de Extremoz; el mejor paño, el de Segovia; la mejor seda, la de Granada; el mejor vino blanco, el de San Martín; el mejor tinto, el de Illana; el mejor moscatel, el de Alcalá de Henares; la mejor agua, la de Tajo, con Jarama, de Aranjuez. La mayor abundancia de hierro, en Vizcaya, y la de plata en Sierra Morena, donde la mina de Guadalcanal dio más de once millones en pocos años. El mejor cercado, la tapada del duque de Berganza. La mayor recreación, Aranjuez. La mejor huerta, la del abadía del duque de Alba. La más honda fuente, la de lo alto de la sierra de Béjar, donde nace el río de Cuerpo de hombre. La más linda y abundante, la de la Madalena, de Jaén. La mejor casa real de verano, la de Sevilla. La más soberbia, la de Toledo. La más bizarra delantera de casa, la de la real de la Alhambra, en Granada. La mejor casa de caballeros, la de Don Luis Zapata, en Llerena, y mejor que la de muchos grandes. La mayor iglesia, la de Sevilla. La más rica, la de Toledo. El arzobispo de Toledo, el mayor prelado. La más rica dignidad, en la misma iglesia, el arcedianazgo, que renta treinta mil ducados.

Luis Zapata Miscelánea Este sea como índice de las cosas que en España hay, no porque yo piense incomprensibles a mí comprenderlas todas, ni ponerlas por orden, sino las que sin ella se me vinieren a mi pluma a la mano, y por mitigar en parte esta sed que tengo de celebrar y ensalzar mi patria. El mejor y más bien empleado dinero del mundo, y de donde con menos caudal se sacó más provecho, fue un cuento de maravedís que el secretario Luis de Santángel prestó al rey Don Fernando Católico, con que se despachó Colón a las Indias, y tantas provinzias y reinos fueron añadidos a la Corona real de España. El mejor cahíz de tierra la iglesia mayor de Sevilla, el Alcázar real, la casa de contratación, el almacén del aceite; el Aduana, la Tarazana, la Casa de cabildo de la ciudad, la Lonja de los mercaderes, las Gradas y el Audienzia real. La mayor ciudad de España y más populosa, Lisboa. La mayor villa, Madrid. La mejor plaza la mayor de Valladolid o el Ruxio de Lisboa, o la de Medina del Campo, o la del Duque de Berganza, en Villaviciosa, o la de ante Palazio de la Casa Real. La mejor calle el coso de Zaragoza, o el carrerample de Barcelona, o la rua nova de Lisboa, o la corredera de Valladolid. La más alta torre la de Sevilla. El más hermoso fuerte y de más admirable y hermosa fábrica, el de junto a Palazio en Lisboa. El más alto monte, Monserrate. El más hermoso y llano campo, el de Medellín. El mejor coso para correr toros el de delante la casa de los condes de Medellín. La mejor caballeriza la Real de Córdoba, y la mejor casta de caballos la del Rey, en la misma ciudad. Las mejores azeñas las del Rey, el Guadalquivir, que rentan veinticinco mil fanegas de trigo cada año. El mejor molino, el de Guadalupe, que muele cada hora un cahíz de trigo, lo que vio el Rey nuestro señor sentado en una silla hasta que pasó la hora. El mejor puerto de mar, Cartagena. La mejor playa, Barcelona. La más poblada tierra, Navarra. La más fértil, el campo de Urgel, que lleva todo junto pan, vino y aceite. El mayor río, el gallego Miño. La más hermosa fuente, Trujala, en Segura de la Sierra, donde nace Guadalquivir. La mayor puente, la de siete leguas de ocho por donde debajo, en la Mancha, pasa Guadiana. La mayor dehesa la Serena, que renta al Rey veinte e cuatro cuentos cada año.

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El mejor edificio y más rico, la casa de religión de San Lorenzo el Real. La más libre tierra, Aragón. Las más libres ciudades de pecho, Toledo y Salamanca. La mejor feria, la de Medina del Campo. El de Llerena, el mejor mercado franco. El mejor hospital, la Misericordia, de Lisboa. El mejor edificio, el de Sevilla, de las Cinco Llagas. El más ameno sitio de templo, el monasterio de Belén, enterramiento de los Reyes de Portugal. La ciudad de mejores templos, Sevilla. El mayor pósito de dinero, la Tabla de Barcelona. La más extendida orden de todas, la de San Francisco; la más rica, la de San Jerónimo; la más noble, la de Santiago; la más encerrada, la de los Cartujos; la más penitente, la de los Descalzos; la más estrecha, la de la Merced, porque han de quedar por los cautivos que redimen cautivos ellos en Africa. La de más predicazión y de más letra, la de Santo Domingo. que se llama la orden de los Predicadores. La mayor encomienda. la de Socuéllamos; el mayor estudio, el de Salamanca; la mayor legua, de Tárraga a Cervera. El mayor ingenio de agua, el que hizo Juanelo, y sube a Toledo ochenta estados del río a la Casa Real. El convento de más religiosos, el de Sant Esteban, de Salamanca. La más mala y más peligrosa puente del mundo es sobre Darro y Xenil, la de Huétor Tajar, lugar de Don Antonio Luna, que es de dos maromas por bajo atravesadas por pasos llanos y por pretiles otras dos sogas a los lados trabadas a las de abajo con cuerdas, que por su inestabilidad al pasar la llaman la Cuna. Los mejores neblíes, de las Hocinas; los mejores azores, de Navarra; los mejores gavilanes, del Pedroche; los mejores baharíes, de Cataluña; las mejores mulas, de Villalón; los mejores toros, los de Jarama. El estado más seguro, el de Chinchón, porque tiene obligado por especial hipoteca el saneamiento el reino de Granada y, por general, cuanto ganó el rey Don Fernando. La más limpia ciudad es Barcelona o Sevilla, o Toledo, y la más puerca Málaga, y de villas, Llerena y Talavera. El mayor órgano, el de Móstoles, que tiene veintiuna diferencias admirables; lo ordinario, lo flautado, orlos, dulzainas, trompetillas, pajarrillos y aun voces humanas; vihuelas de arco, arias con temblantes, tamboriles, cornetas y chirimias. La ciudad de más fuerte sitio, Toledo. El mayor concurso de gente, Madrid, donde se hallaron de confusión novezientas mil personas legas, siendo allí corregidor el claro y honrado caballero Don Alonso de Cárdenas.

La mayor copia de clérigos, la de Sevilla, donde dicen que hay de ordinario siete mil confesores, y quince mil sacerdotes por todos con religiosos y frailes. La mayor alameda, la de Sevilla, y quien dijere otra cosa, Julio César y Hércules, que allí están, se lo harán conocer por fuerza de armas. La primer inquisición del reino, la de Llerena, y la de mayor jurisdicción, que gobierna dos maestrazgos y cuatro obispados, Badajoz y Coria, Plasencia y Ciudad-Rodrigo. La de mayor distrito, la misma, después que de Valladolid se ha sacado la del reino de Galicia. El mayor secreto y maravilla es el de los moriscos de España, que los que lo merecen están en mitad del fuego y no arden. La más alta cañería de agua, la del Azogejo de Segovia. La más hermosa ermita, Nuestra Señora del Prado, en Talavera, donde está un sepulcro, que se tomó de los montes Arcanos, y lo hizo Fray Francisco Jiménez, poner allí año de... La más admirable puente sin mezcla y sin plomo, en el furioso río Tajo, la de Alcántara. El más preeminente oficio, el de Justizia mayor de Aragón. La mayor gobernazión, la del Asistente de Sevilla. El mayor corregimiento, el de Toledo. El mayor cargo, el de Presidente del Consejo Real de Castilla. El mayor conde, el de Benavente. El mayor y más poderoso rey que en España ha habido, Felipe II, que Dios guarde. La más hermosa y más sabia, y más rara prinzesa del mundo, la Serenísima Doña Isabel, su hija mayor, que hasta hoy para su compañía no se le ha hallado igual.

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Campo. De Medina del Campo hasta Salamanca. De Salamanca hasta Segovia. De Segovia hasta el Escurial. En Burgos trueque cada uno otros cinquenta reales en quartos. En Salamanca trueque el resto de su dinero. En las posadas do llegaren á comer, porque le aderezen la comida y les den ropa y servicio podran dar cada persona un real, y no mas; si fueren tres, dos reales, y si quatro, tres. A las noches por la cama, cada uno un real, y por la vela, servigio y adereço de cama y almuerço, otro real. En Burgos, Valladolid., Salamanca, Segovia y Escurial daran alguna cosa mas. Todo lo que les sobrare de la comida ó cena lo pueden guardar. si quieren, ó darlo á quien quisieren. Al mozo de mulas diganle que los lleve á la mejor posada que ellos le daran alguna cosa la jornada acabada, si les haze hartar bien, y sino, no.

Descripción del camino de Yrún hasta Madrid y Lisboa En Yrun llegará un alguazil a preguntar si llevan libros prohibidos. Digan que no, y si les diere alguna testificación dello y pidiere alguna cosa, respóndanle que los ministros de la Inquisición no llevan derecho de cosa en Yrun. Si no hubieren concertado mulas en Bayona o Burdeos para Madrid, podrán concertar, diziendo que an de yr por Pamplona, Burgos, Valladolid, Salamanca y el Escurial y que se an de detener algunos días en las dichas ciudades, que pagarán cada día por cada mula, á toda costa, cinco reales, ó cinco y medio, y no más y que an de hazer las jornadas de la manera que se sigue aqui abaxo. De Yrun a Pamplona, dos días. De Pamplona a Burgos, tres días; uno en Burgos. De Burgos a Valladolid, dos días; dos en Valladolid. Medina del Campo. De Valladolid a Salamanca, dos días; dos en Salamanca. De Salamanca a Segovia, dos dias y medio; medio en Segovia. De Segovia al Escurial, un dia; uno en el Escurial. Del Escurial a Madrid, un día. Si no hallaren mulas de retorno en los pueblos dichos de Bordeos, Bayona, San Juan de Luz o Yrún, tómenlas de alquiler y digan que an de dar el precio que digo por las de retorno, y que an de hazer las jornadas dichas y que por la buelta daran veynte reales, y no más, por cada mula. El dinero de las mulas no le den todo adelantado. mas vayan dando al mozo que fuere con ellos dineros para que dé de comer a las mulas. y en Madrid acábenle de pagar lo que le devieren y despidanle luego en llegando, y hagan este concierto por escrito, diziendo que si por falta de alguna mula se detuvieren mas de los días dichos, no 1e an de pagar el día que se detuvieren, y que si alguna mula se cansare en el camino, que les a de dar otra y adviertan que las mulas sean buenas. Cada persona para hazer la costa destos dias y pagar la mula tendra necesidad de llevar consigo hasta treynta escudos de a doze reales. En Yrun o San Sebastian trueque cada uno cincuenta reales de plata en quartos, y, si pueden hazer les den cinco reales del trueco o lo más que pudieren. Registro. En Pamplona an de yr a la aduana y registrar si llevan cosa nueva que no sea usada, y pagar el derecho della. A las guardas que les saliesen al camino denles un real por cada persona, díziendoles que si no les visitan, les daran este, pero que si los visitaren, no les darian una blanca. Del dinero que llevan no deven algun derecho. De San Sebastian a Pamplona proveanse de pan y vianda para tres comidas. De Pamplona proveanse hasta Logroño. De Logroño hasta Burgos. De Burgos hasta Valladolid. De Valladolid hasta Medina del

Lo que ay que ver desde Yrun a Madrid Junto á Yrun, la fortaleza de Fuenterrabia. San Sebastian. Pamplona. En el convento de los Dominicos una escalera particular. El castillo. Burgos. La yglesia mayor, la capilla del condestable de Castilla, y en esta capilla una imagen de San Hyeronimo. El sagrario de la yglesia mayor. El sancto crucifixo que está en los Augustinos. El sancto crucifixo que está en los Trinitarios. Los Embalsamados que estan en los Trinitarios. El convento de los Cartujos que está un quarto de legua de Burgos. El convento de las Huelgas, un quarto de legua de Hurgos. La plateria. Valladolid.- El espolon de la puerta del campo. El prado de la Magdalena. San Benito el Real. San Pablo y colegio de San Gregorio que estan juntos. Casa de Cobos. La chancilleria. La yglesia de Don Rodrigo Calderon. Yglesia mayor, San Francisco. La huerta del duque de Lerma. Simancas dos leguas de Valladolid. El archivo del Rey. Medina del Campo. Salamanca.- La plaza. La carniceria. La panaderia. San Estevan. San Francisco. El colegio del Argobispo. El colegio de los Verdes. El colegio de Uviedo. El colegio de Cuenca. El colegio del Rey. Las escuelas mínimas. Las escuelas menores. Las escuelas mayores. La yglesia mayor. Subir a la torre de la yglesia mayor. La puente. El convento de San Hyeronimo y colegio de Guadalupe, que estan juntos fuera de los muros de la ciudad. Alcazar real. Segovia. El molino de la moneda. La yglesia mayor. Hazer los paños. Escurial. Todo lo que ay en el convento y colegio y las librerias.

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En España no se usa dar nada a los que enseñan las cosas pero por cortesia se les puede offrecer: aunque de ordinario no lo toman. En cada villa destas tomen un muchacho o un hombre que los guie a ver las cosas dichas y paguenle su trabajo.

La ropa que dieren a lavar en toda España, denla a persona conocida del guesped donde posaren, y por su orden, para que no se la pierdan o hurten. Los viernes, vigilias y quaresmas en España se comen huevos, queso y leche; los sábados se comen las cabeças y pescueços de los animales o aves, las assaduras, las tripas y pies y el puerco todo, excepto los perniles y xamones. Esto es Castilla toda y Andaluzia, pero en Portugal, Aragón, Valencia y Cataluña no se come sino como los viernes. Desde Madrid vayan a Alcalá de Henares y buelvanse a Madrid. En Madrid tomen mulas para todo el camino que an de hazer y dando la buelta por España haziendo una escritura con las condiciones que dixe de Yrun, y esta escritura sea por ante escrivano y verificado por dos escrivanos, y de la buelta de Barcelona a Madrid por cada mula, no den mas de tres ducados a lo mas. De Madrid saque cada uno dineros hasta Lisboa en cantidad de docientos reales, los ciento y sesenta en quartos y los quarenta en plata ó oro. En Madrid podrá cada uno dar de su mula cien reales adelantados, y no den mas que lo demas yran dando por el camino al mozo, teniendo buena cuenta.

Madrid En Madrid tomen una posada por meses: si tuviere una cama sola, dar por ella, a lo mas seis escudos de á onze reales, y si tuviere dos camas, ocho, pero hase de hazer el concierto que les an de adereçar de comer y cenar y a1morçar, si quisieren, cocido o assado o guisado, como lo pidieren, y que les han de dar cada semana dos manteles de mesa, dos paños de manos para limpiarse, quatro servilletas á cada uno limpias, y, que si tuvieren algún combidado, que les an de dar una servilleta limpia. Los an de proveer de sal y agua, dos veces sávanas y almohadas limpias al mes. La viánda ellos la an de comprar y hazer que les hagan su olla á parte de lo que ellos quisieren porque, si se fian de los huespedes ó mozos, les hurtarán la mitad. Vaca, carnero, cabrito, tozino, fruta, pan, se vende por libras un precio señalado y el pescado fresco y salado tambien. . El vino se vende por açumbres, y esta es en toda la España una medida y un peso. El mes primero del aposento se paga adelantado, los demas resta por cantidad de los dias que estuvieren. En hazer la provisión del pan tengan cuydado que sea de mañana, porque, si aguardan hasta la tarde, no lo hallaran bueno. El vino carne, pescado y guevos a todas las horas los hallarán. El dinero que gastaren sea todo en quartos y adviertan que el cambio está obligado a darles siempre plata o oro, y esto doblado, porque reales sencillos o medias doblas no las toman, y si les quisieren dar quartos, diganles que les den el trueco de la moneda, informandose á como se da por ciento y no lo reciban ni gasten de otra suerte. Las letras de cambio sean á letra vista porque no le hagan aguardar.

Camino de Madrid a Lisboa El primer dia al Escurial, Un dia en el Escurial, Saquen de Madrid comida hasta Toledo. En esta ciudad de Toledo dos dias y ver la yglesia mayor y el sagrario. Las Vistillas de San Agustin. San Juan de los Reyes. El alcazar real. El artificio de Juanelo. La vega. Saliendo de Toledo, llevar de comer hasta Talavera dia y medio de camino. Ver en Talavera hazer la baxilla. Saliendo de Talavera, llevar de comer hasta Guadalupe dos dias y medio de camino y ver todo lo que ay en Guadalupe. Saliendo de Guadalupe sacar de comer hasta Merida, que ay dia y medio de camino. En Merida. ver el arco triunphal, las siete villas, el Coliseo En el convento de los frayles la escalera

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por donde los romanos baxaban a bever los caballos al río. En Merida yr á la aduana y pedir guía para passar a Badajoz, diziendo que no llevan de que devan aduana. A las guardas que les saldran a la puerta a la salida de Merida, denles un real para bever ó dos, quando mucho. Sacar de comer de Merída hasta Badajoz adonde yran a dormir. En Badajoz yr a la aduana, antes que se apeen y hazer les visiten las maletas, que les dan guía. para passar á Portugal y luego se podran yr al meson. En Badajoz registrar el dinero que llevaren y pagarán de derecho, de cada cien reales, dos y medio, según usado en el registro que les darán. A las guardas que les saldran sobre la puente de Badajoz (que seran dos tropas la una de la aduana y la otra del dinero), á los de la aduana si no las miran darles lo que les pareciese honesto, y despues a las del dinero lo mismo; pero, si los miran. no les den nada. A la sobreguarda que quiça les saldrá al camino, lo proprio que á las primeras. En Yelves, que yran a comer, que es el primer lugar en Portugal, yr a cavallo a la aduana y dezir como no llevan cosa de que pagarla pedir guia y a las guardas de la puerta un par de reales. En Yelves no passa la moneda de los cuartos de Castilla, y ansi, si alguna les a sobrado, guardenla hasta la buelta de Badajoz. De Yelves sacar pan para tres dias porque hasta Lisboa no le hallarán bueno. De vianda de Yelves ó en Estremoz (donde van a dormir) se pueden proveer hasta Lisboa. De Estremoz yran al día siguiente a dormir a Montemayor. Madruguen, que tienen una gran jornada. De Montemayor yran a dormir a Aldeagalea. Madruguen porque es larga la jornada. De Aldeagalea hasta Lisboa yran por agua sobre el río Tajo. Cada hombre paga un real y cada mula dos. Hagan passar sus mulas a Lisboa porque pueden yr a ver el castillo de San Juan y otras cosas notables que ay dos o tres leguas de Lisboa. Allí hallarán a lo menos quién les dirá las cosas que ay que ver o el mismo huesped donde posaren. Es necessario detenerse seis ó ocho dias para ver lo que ay.

dinero y a las sobreguardas contentarlas con lo menos que pudieren. A dormir a Badajoz yr a caballo a la aduana y pedir guia para Castilla; a las guardas de la salida darles algo, como tengo dicho. De Badajoz sacar de comer hasta Zafra, dia y medio de camino. De Zafra a Llerena a dormir. De Llerena a Cordova dos dias y medio de camino. Procuren llevar algo que comer aunque se hallará aqui. Trocar la plata en quartos, que les darán a cinco ó seis por ciento. En Cordova ver la cavalleria del Rey, la yg1esia mayor y, dos leguas de Cordova, la casa de las yeguas del Rey. De Cordova sacar de comer hasta Sevilla, que son dos dias de camino. En el camino ay una barca. y cada hombre (si el rio no va crecido) paga medio real y las mulas medio y, si va grande, un real. En Sevilla, a la entrada a las guardas de la puerta un par de reales. En Sevilla ver la yglesia mayor, la plaza de San Francisco. la Costanilla. el convento de S. Francisco, el de los Cartuxos, que está en Triana, la Puente del rio; la Casa de la Contractacion. las calles de los mercaderes, la Casa de la moneda, la lonja de los Mercaderes, el mercado de la Alameda, la Torre de Oro, el Alcazar con su huerta. Y registrar el dinero á Sevilla ante el oficial de los sacos que mora çerca de la puerta de los pescadores. En Sevilla podrán estar seis dias en un meson a pupilaje, si quisieren. ó comer a su costa; pero, si a pupilaje, sepan quanto an de pagar por dia, antes de entrar en el aposento. De Sevilla a Granada Saque cada uno para llegar hasta Granada doscientos reales todo en quartos. A la salida de las puertas de Sevilla dar alguna cosa a las guardas, porque no les miren las maletas. En el camino dar a una guarda que les saldrá un par de reales. De Sevilla sacar de comer para dos comidas, porque el día siguiente yran a comer a San Lucar. A la entrada de San Lucar saldrá una guarda para saver si llevan algo que deva aduana. Digan que no. A la salida de San Lucar para yr al puerto de Sancta María, les saldrán dos guardas a enseñarles la guía que avran pedido en la aduana y darles algo. Yr a Sancta María adormir, y dexar alli las mulas y passar a Cadíz por mar, y bolverse alli. De Sancta Maria sacar comida para dos dias é yr á dormir a Arcos, y el dia siguiente (madrugar) mucho é yr a dormir a Gibraltar. De Gibraltar sacar comida para dos dias y el primero yr a Marbella y el segundo a Málaga.

De Lisboa a Sevilla Sacar cada uno ciento y cincuenta reales en moneda española, porque la moneda portuguesa no vale en Castilla, ni plata. ni oro ni quartos. En Lisboa sacar de comer para hasta Yelves que es camino de tres dias. Primero al Aldeagalea, 2.° Montemayor, 3º a Extremoz. En Yelves á comer e yr á caballo a la aduana y registrar, si trahen a1guna cosa nueva, y luego el dinero y pagar los derechos, que son de cada ciento uno. A las guardas de la aduana y a las del

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De Málaga sacar comida para dos dias y el primero yr a Vélez Málaga, el segundo a la Alama y el tercero a Granada. En Granada ver la vega, el Albayzin, la Chancilleria y la portada della A1ambra y en ella la sala de Carlos Quinto y la donde fueron los Abencerrages degollados. El Monte Sancto.

En el primer lugar de Aragón registrar el oro que llevan y si llevan alguna cosa de seda, porque esta deve derechos. En Çaragoça deven de cada escudo de oro un quartillo, que son ocho maravedis de derechos.

De Granada a Murzia y a Valenzia De Granada sacar en moneda de quartos cada uno, en todo lo que llevaren. hasta ochenta reales antes menos que mas y ciento en plata para llegar a Valenzía, porque en este reyno no valen los quartos de Castilla. De Granada sacar de comer para dos días que tardaran hasta Ronda. De Ronda sacar de comer para dos dias que tardaran hasta Cartagena. De Cartagena sacar de comer para llegar a Murzia. que llegarán a dormir. En Murzia yr a cavallo a la aduana y dezir no llevan cosa nueva y pedir licencia para apearse. Sacar guia de la aduana para passar a Valenzia. Registrar el dinero que llevan y deven de cada cien reales dos y medio de derechos. A la salida de Murzia, a las guardas, si no les miraren, darles algo; mas, si les miran, no les den nada. A la sobreguarda que hallarán dos leguas de Murzia si los mirare, no le den nada, y si no, denle algo. En el primer lugar del reyno de Valencia, que está quatro leguas de Murzia, yr a la aduana y pedir guia, diziendo que no llevan cosa de aduana, passar a dormir seis leguas adelante y a las guardas del camino darles algo. El dia siguiente yr a comer cinco leguas y a domir quatro. El tercero yr a comer cinco leguas y a dormir a Valenzia. A la entrada de Valenzia dar algo a las guardas. En todo este camino hallarán que comer y ansi no tienen necessidad ni de llebar buen pan de Murzia a Alicante, donde verán hazer el açucar. Y de Alicante a Valenzia. Ver a Valenzia, el Grao, el asseo (la Catedral), la Plaza, los jardines y dos salidas que ay de recreacion. En saliendo de Valenzia saquen cada uno doscientos reales en plata de España doble de oro y no en moneda valenciana, y adviertan que en este reyno ay moneda pequeña, que no vale fuera dél. Registren en la aduana antes de salir diziendo van á Aragon y saquen guia, que del dinero no deven derechos.

De Çaragoça a Barcelona Saquen cada uno hasta cien reales en todo lo que llevaren, y no mas, y sean en plata castellana moneda doble; si no sacan oro de Zaragoça, no tienen necessidad de registrar el dinero ni pagar algún derecho. A las guardas de la puerta usar con ellas como con las demas está dicho. Ven en Çaragoza el convento de S. Francisco, el palacio del Virrey, el asseo, que es la yglesia mayor Nuestra Señora del Pilar. De Zaragoça a Lerida tardarán tres dias en el camino. Ay buenos lugares que se halla de comer; pero en el último lugar antes de Lérida. que es donde comeran, quatro grandes leguas de Lerida, les saldran al camino guardas. Denles algo y passen. En Lerida vayan a la aduana á pedir guia para passar a Barcelona, y adviertan que la moneda pequeña desde Lerida a Barcelona no es toda una, mas casi en cada lugar ay moneda particular. Vayan advertidos de no trocar sino precisamente lo que huvieren necessidad. A la puente de la salida de Lerida toparán guardas. Denles algo y passen. De Lerida a Monserrate tardaran dos dias y hallarán que comer en el camino. De Monserrate a Barcelona ay seis leguas. En Barcelona vayan a registrar á la aduana como en las demas partes. En Barcelona lo que an de hazer es yr á la casa del govierno de la ciudad y pedir licencia para sacar cada uno docientos escudos en oro y plata castellana, diziendo que son vasallos del emperador y que tienen necessidad desto y aun mas para su camino. Esta licencia les costará de todo derecho hasta tres ó quatro reales. El dinero que recibieren en Barcelona seran pistolas o reales

De Valenzia a Barcelona Saliendo de Valenzia, a las guardas denles alguna cosa y saquen buen pan para el camino. que tardarán hasta Zaragoza cinco dias, cada jornada a nueve y diez leguas. En el último lugar del reyno de Valenzia toparán guardas. Darles algo.

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castellanos de peso y miren no sean falsos, porque en esta ciudad ay grandes engaños. En Barcelona veran la yglesia mayor; la aduana, el muelle, el arsenal de las galeras, S. Francisco, la plaza y el paso, las casas de antigüedad que ay, la pescaderia. En esta ciudad, si quieren comer a pupilage, el huesped los sustentará. pero conciertense antes de entrar. Saliendo por mar, las guardas del puerto querran visitarles las maleta y el dinero, pero hagan como en las demas partes y, si pueden yrse passeando a las galeras saquen el dinero que pudieren en oro mas de lo de la licencia.

Ciudades de Cervantes Alcalá de Henares Habiendo oído misa se fue adelante después de comer y vino en Alcalá, villa situada al norte del río Henares. de donde hasta ahora tiene su nombre de Alcalá de Henares. En esta villa hay un estudio bien afamado, el cual fundó en tiempo de los Reyes Católicos Francisco Jiménez de Cisneros, cardenal y arzobispo de Toledo. En ésta florecen casi todas las ciencias, aunque la más honra. se debe a la teología. Gobiérnase esta Universidad por un rector, el cual hacen con más votos del Colegio. Este tiene casi la autoridad de toda la villa, excepto la justicia seglar, que pone su majestad, y ésta tiene cuenta con los delincuentes. Las rentas y provechos de la villa pertenecen al primado de España, el cual pone aquí un oficial que tiene cuenta con los pleitos eclesiásticos, a cuyo tribunal tiene su recurso grande número de clérigos aquí avecindados aunque su apelación se reserva a la silla de Toledo. (...) Hay también en esta villa monasterios casi de todas las órdenes o colegios de ellos, cuyos religiosos no solamente vienen acá para oír teología, pero convídales también para ello el saludable cielo y fertilidad de la buena tierra. Tiene una plaza bien grande para juegos de cañas, toros y otros juegos en el medio de la villa y en ésta se hallará cualquiera todo lo que tiene menester para comer. Al norte de ésta va una calle larguísima en que viven los demás oficiales. El palacio del arzobispo está al poniente de la villa, bien antiguo; hay también otras muy buenas casas de ciudadanos dispersadas por la villa. Enrique Cock Anales del año ochenta y cinco

Valor de la moneda castellana El doblón de á quatro. que es un quadruplo vale cincuenta y dos reales. El doblon de á dos, que es una pistola vale veynte y seis reales. El escudo de oro vale treze reales. El ducado onze reales. Ay reales de á ocho, de á quatro, de á dos, sencillos. El real sencillo vale en moneda treynta y quatro maravedis. Ay en moneda de cobre pieças de á ocho maravedis, de á quatro maravedis, de á dos maravedis. [De] los reales zenzillos y los escudos de oro no se hallan, quando los quieren trocar en moneda de covre, mas de su simple valor, pero de los reales de á dos, de á quatro, de á a ocho, doblones de á dos y de á quatro siempre dan mas de su valor en el trueco. Moneda en Portugal El real castellano vale quarenta reis. El doblon de á dos 28 reales. En Portugal los escudos de oro no los quieren recibir. La moneda de la Reyna. Ay pieças de á dos reales y medio, que llaman testones, y medios testones y moneda de menor valor. En cobre ay pieças de un reis, tres reis, seis reis. Reis es como maravedis en Castilla. En Valencia El real castellano vale 36 dineros. El doblon 28 reales. El escudo 54. Ay reales senzillos de la moneda del reyno, de á dos, de á quatro, de á ocho. No ay moneda pequeña mas de pieças que vale un dinero cada una. En Aragón El real castellano vale 24 dineros. E1 doblon 27 reales. Ay moneda del reyno de plata. Medios reales, reales sencillos, de á dos, de á quatro, de á ocho y escudos de oro de Aragon. Moneda pequeña no ay sino dineros.

Sevilla

Cataluña El real castellano vale 38 dineros. El doblon 28 reales. El escudo 54. Moneda del reyno: ay medios reales, reales sencillos, reales de á dos, de á quatro, de á ocho. Vale la moneda del reyno dos dineros menos que la castellana. En estos tres reynos, moneda pequeña no ay sino dineros.

Sevilla (en latín Hispalis) es una grande y magnifica ciudad industrial, entre las murallas y torres que la ciñen alrededor, situada en la Andalucía, sobre el río Guadalquivir, a la izquierda de su corriente; en momentos de las mareas llegan los barcos hasta ella; pero pasan siempre para venir aquí por Sanlúcar, donde el Guadalquivir desemboca al mar. Aquí está la estación y depósito de todas las mercancías y bienes que vienen de las Indias occidentales, y las naves que entran y salen no pueden cargar o descargar en ningún otro lugar sino en éste, donde el oro y la plata que se exportan también se acuñan. Las tierras alrededor de la ciudad son muy feraces y producen una cantidad considerable de limones, cidros, naranjos, granados y olivos, que son más hermosos y

(Bibl. Nat. de Paris. Ms. Ital. 728 folios 342 a 349 vº).

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grandes que en cualquier otro lugar de España, en un número infinito. Erich Lassota de Steblovo Viaje por España y Portugal

es una de las mayores grandezas que tiene, no digo Sevilla, pero el mundo, aunque si bien se advierte, Sevilla y el mundo todo es uno, porque en él, sin duda, está todo abreviado. Pero ¿no es cosa memorable que se arriende la renta de ella en más de mil ducados cada año, no más de los granos de trigo y cebada que se quedan entre los ladrillos? ¿Que tenga su juridición de sus puertas adentro, con horca y cuchillo, cárcel y prisiones, leyes y ordenanzas que los Reyes Católicos ordenaron y dieron? Agustín de Rojas El viaje entretenido

RÍOS. - Digo que estamos metidos en gentil disputa; dejemos a cada loco con su tema y volvamos a Sevilla, que desde esta cuesta se divisa alguna pequeña parte de su grandeza, que no es tan poca que no se pueda tratar mucho en su alabanza. ROJAS. - La torre es la que se parece. Ríos. - Notable es su altura, y que puedan subir hasta lo alto de ella dos personas juntas a caballo. (...) Ríos. - Y a la Giralda, ¿qué le falta, si con cada viento se muda? RAMÍREZ. - Eso yo lo jurara. ROJAS. - Diréis que porque tiene nombre de hembra. (...) ROJAS. - Una cosa siento en el alma de no haber visto en ella, que me tienen muy loada, que es el monumento que hacen el Jueves Santo. SOLANO. - Es cosa peregrina eso, y las limosnas que se dan esa semana. ROJAS. - Por cierto que la Iglesia es suntuosa. RÍOS. - ¿Habéis notado las muchas capillas que tiene, puertas y altares? ROJAS. - No. RÍOS. - Pues pasan de setenta los altares que hay en ella (esto sin los del claustro); tiene también nueve puertas y ochenta vidrieras; la grandeza de aquellas gradas, que es cosa peregrina, y sin esto el arzobispo, dignidades, canónigos, racioneros, veinteneros, capellanes, músicos, sacristanes, mozos de coro, pertigueros y otros muchos, y sobre todo, pasa la renta de sola su fábrica de más de cincuenta mil ducados. ROJAS. - La custodia dicen que es cosa admirable vella. RÍOS. - Es tan grande, que la llevan en un carro. RAMÍREZ. - ¿Pues qué tendrá de peso? RÍOS. - Más de mil y trescientos marcos de plata, que hacen veinte y seis arrobas, y de altor, tres varas y media, y esto sin la cruz que lleva por remate, que es de una cuarta, y del ancho, de columna a columna tiene cerca de dos varas. (...) RIOS. – Dos cosas me asombran de esta ciudad (dejo la riqueza de cal de Francos y Alcaicería, la suntuosidad extraña de su real Alcázar, Contratación, Aduana, Casa de la Moneda, Lonja de Mercaderes y comunicación con las Indias): lo que me espanta es la cárcel de Sevilla, con tanta infinidad de presos por tan extraños delitos, las limosnas que en ella se dan, las cofradías tan ricas que tiene, la vela de toda la noche que en ella se hace y el vino y bacallao tan bueno que en ella se vende; esta es la una, y la otra, la Alhóndiga, que

Madrid La ciudad de Madrid denominada de la voz morisca Magerit, que quiere decir lugar de vientos, donde reside 1a Corte, está situada en el reino de Castilla la Nueva, bastante grande, llena de habitantes, que aseguran que componen 50.000 fuegos. Hay la calle larga, la cual sería hermosa si no fuese por el fango y las porquerías que tiene. Está situada en colinas y en muchos lugares llena de cuestas. Las casas son malas y feas y hechas casi todas de tierra, y, entre las otras imperfecciones, no tiene aceras ni letrinas por lo que todos hacen sus necesidades en los orinales, los cua1es tiran después a la calle, cosa que produce un hedor insoportable; y ha obrado bien la Naturaleza, que en aquella parte las cosas odoríferas están en abundancia, que de otro modo no se podría vivir donde si no se usase diligencia para limpiar frecuentemente la calle no se podría andar aunque a pesar de eso no es posible andar a pie. El vestido de estos naturales el de los hombres es la calza entera, casaca y sombrero y ferreruelo, o bien capa y gorra; que después eso seria error en gramática llevar la birreta y el ferreruelo. Cuyo vestido ciertamente sería bello si la calza no fuese tan larga de corte, que la hace desproporcionada; y algunos, pero pocos, llevan calzones a la sevillana, que dicen gregüescos, con los cuales no llevan capa ni gorra, sino ferreruelo y sombrero. Las mujeres visten generalmente de negro, como también los hombres, y alrededor de la cara llevan un velo como las religiosas, usando en la cabeza todo el manto, el cual llevan de tal modo sobre la cara, que apenas se los ve; pero si no fuese por la pragmática que el rey ha dado sobre esto, andarían cubiertas del todo, como hacían pocos años atrás. Y cuando no llevan dicho velo por la cara, se ponen collares con gorgueras grandísimas; usando todas las mujeres comúnmente los afeites con ellos alteran su tez morena por naturaleza, y tantos se ponen que parecen propiamente pintadas. Son por naturaleza pequeñas, pero llevan tacones, que llaman

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chapines, tan altos que se hacen altas. De donde se puede decir que en España todas las mujeres llevan la cara de un color y son altas del mismo modo. Cuando van las señoras principales de paseo, van en carroza, o bien se hacen llevar en una silla cubierta a la genovesa; las otras de baja condición van a pie o bien van a caballo o en burro, conducido por un hombre. Son por naturaleza descaradas, presuntuosas e importunas, (...) Admiten toda clase de hombres en sus conversaciones. Pero aquello que es mayor descaro, es que aunque se trate de cosa poco honesta, no por eso se escandalizan, y si no contestan, por lo menos se excusan de no poder hacerlo. Camilo Borghese. Diario de la relación del viaje

que la he visto diversas veces, esta fue para mí de mayor gusto que todas. RÍOS. - ¿Por qué le dieron, si sabéis, aqueste nombre de Alhambra? SOLANO - Porque en arábigo significa cosa bermeja, y como se ve claro serlo la tierra de ella, se le dio este nombre de Alhambra, aunque pudiera llamarse ciudad ella sola. ROJAS. - Aquel cuarto de los Leones es cosa peregrina ver tantas losas y mármoles puestos con tan admirable artificio e industria, que exceden a nuestro humano entendimiento. Y aquel cuarto de los Bencerrajes, con aquella sangre tan viva, como si hoy hubiera sido la miserable tragedia. Pues el de las Frutas, y la admirable perfección con que están pintadas, verdaderamente convidan a comer de ellas. Sin esto, la gran arquitectura del cuarto de Comares y sus peregrinas labores, los baños, aguas aljibes y estanques que hay en ella, y aquella obra tan buena que agora se va haciendo, que será, sin duda, después de acabada, la mejor del mundo. RAMÍREZ. - Muchas cosas tiene que poder decir, que sería nunca acabar. RÍOS. - Admirado estoy de la población del Alcazaba. SOLANO. - Eso también en arábigo quiere decir casa fuerte o lugar fortalecido. Pero no es de tanto espanto como el del Albaicín, que casi en altura compite con la Alhambra; el cual tiene tantos árboles, alamedas, fuentes, huertas, recreaciones, frutales, aljibes de agua, acequias, acueductos o cauchiles, que pasan por toda la ciudad, fortalecida con mil y treinta torres y doce puertas, todas con salidas de grandes recreaciones. RÍOS. - Bien decís, aunque algunos de su edificios he visto muy arruinados; porque me dicen que era un paraíso en tiempo de los moros, aunque agora no lo es menos. (...) ROJAS. - Ya habréis visto, cerca del Alhambra, una casa de placer, que se llama Generalife. RAMÍREZ. - Y la de los Alijares es muy buena. RÍOS. - Hay tantas, que no puede un hombre acordarse de ellas. ROJAS. - Pues, ¿los dos ríos, que generalmente es público que lleva Genil plata y Darro oro? Agustín de Rojas. El viaje entretenido

Pero este con razón se puede llamar grande, dichoso y rico, (¡al Manzanares!) pues no ha menester favor de ninguno. Y si verdad tenemos de decir, en él se halla cuanto en el mundo se puede desear, ansí de bosques, jardines y huertas, agua de San Isidro que beber y hondura en muchas partes donde nadar; dejo su puente de oro, en quien está engastado el diamante de este sagrado río, y vamos a su Casa de Campo. Si se hubiera de decir y alabar todo lo que hay en ella, pregunto: ¿qué lengua bastaría para tratar de su famosa cerca, cuartos, salas, repartimientos, arboledas, frutales, galeras, castillos, ninfas, pastores, corderos, peregrinos, todo hecho de hierba, con tan grande ingenio y admirable industria, que se afrenta la Naturaleza? Un laberinto que llaman Troya, fuentes tan diversas que hay en ella, pues por todas las junturas de los ladrillos de una sala salen mil hilos delgados de agua cristalina. Sus estanques, con tanta cantidad de pescados y cisnes; los relojes tan concertados, las flores tan odoríferas, los edificios tan suntuosos, los castillos tan insignes, con tantas piezas de artillería para batirles y asolarles, todo hecho de agua, con tan extraña perfección, que ni tiene el mundo más que gozar, los ojos que ver, los gustos que pedir, ni los hombres que desear. Pues no quiero decir de lo que goza este famoso río en la casa del Pardo, que fuera proceder en infinito. Sólo digo que ni las riberas del Po, Rhin, Ganges, Tibre, Don, Nilo, Tigris ni Eufrates gozan de tantas recreaciones y frescuras como tiene el Manzanares en poco más de dos leguas. Agustín de Rojas. El viaje entretenido

Toledo RÍOS. - Pues si miráis el oro y plata, perlas y piedras preciosas que tiene en el Sagrario, es proceder en infinito, pues tiene unas ajorcas de oro, que son de nuestra Señora, que costaron catorce mil ducados de hechura, y una mitra que dejó un arzobispo, que vale más de ochenta mil ducados. Esto sin las muchas casullas que tiene de sedas y brocados, y dicen que el primero oro que

Granada SOLANO. - Yo puedo decir que no me he holgado tanto en mi vida como este sábado pasado en el Alhambra. Que aunque es verdad

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vino de las Indias se hizo parte de la custodia de esta iglesia, la cual tiene, sin otras muchas cosas que no digo, setecientas y cincuenta vidrieras de varias colores. RAMÍREZ. - Pues si queremos tratar de la ciudad, cosa milagrosa los edificios, recreaciones y antigüedades que tiene, pues vemos que se manda por cuatro puertas principales, y la más frecuentada de ellas es la que sale a la puente de Alcántara, la cual es la más rara y artificiosa de cuantas hay en España, y aun en gran parte del mundo, porque es, como sabéis, de sólo un ojo, muy alta y de gran firmeza, porque está fabricada toda de cal y canto. (...) SOLANO. - También tiene otra puente sobre el río Tajo, de dos ojos, que llaman de San Martín, labrada con tanta excelencia, que es tenida por una de las buenas de España. (...) y lo que no cerca (el río Tajo) está muy fortalecido de dos fuertes murallas, en que hay ciento y cincuenta torres. Y tiene un campo llano, que se llama la Vega, la cual es muy apacible, y donde salen a recrearse las ninfas de este lugar en todos tiempos, porque en invierno tiene Sol y en verano frescura. Sin esto, aquel Alcázar tan fuerte y suntuoso, que casi compite con el cielo. RAMÍREZ. - ¿Y aquel artificio que sube el agua desde Tajo a lo más alto de la ciudad, no es cosa increíble y que causa notable admiración que suba por más de quinientos codos de altura? SOLANO. - Obra es la más insigne y de mayor ingenio de cuantas de su género sabemos que hay en el mundo. Cuyo inventor fue Juanelo Turriano, natural de Cremona, de Lombardía, que por sola esta obra mereció igual gloria con aquel Arquímedes, de Siracusa, o con el otro Arquitas tarentino, que fue tan gran matemático, que hizo volar una paloma de madera por toda una ciudad, y vemos que sola la invención de su maderaje de este artificio tiene más de doscientos carros de madera delgada, que sustentan encima más de quinientos quintales de latón, y más de mil y seiscientos cántaros de agua. ROJAS. - Obra fue por cierto ingeniosísima y digna de eterna alabanza. Agustín de Rojas. El viaje entretenido

Valladolid SOLANO. - De un moro que fue señor de ella, que se llamó Olith, y por estar fundada en un valle que antes había, se llamó Valladolid. RAMÍREZ. - Mañana pienso ver su plaza, con el favor de Dios. RÍOS. - Esa es la mejor que yo he visto en España. ROJAS. - ¿Pues qué tiene? Que yo, como no he estado en ella, no la he visto. RAMÍREZ. - Es tan grande y está hecha con tanto nivel, que no discrepa una casa de otra cosa ninguna. Lo que tendremos bueno en Valladolid es que gozaremos de muchos y muy buenos pescados, ansí frescos como salados, y vino por todo extremo bueno, aunque algo caro; pero lo que es pan, carne, caza, fruta y todo género de bastimentos, muy bueno y a precios muy moderados. Y también a las tardes, en acabando la comedia, podréis gozar algunos ratos de Pisuerga, que es un famoso río, aunque sin este, hay otro riachuelo que se llama Esgueva, que es el que tiene a su cargo la limpieza de toda esta ciudad. Y sin esto, veréis el prado que llaman de la Madalena, el cual es de mucha recreación, y toda Valladolid la tiene, ansí de riberas, heredades, huertas, granjas, arboledas y casas de placer, como de templos suntuosísimos, y entre ellos el de San Benito el Real, y otro de San Pablo, que son los mejores que habréis visto. Agustín de Rojas. El viaje entretenido Cádiz Cádiz, en latín Gades, es una isla que tiene unas dos leguas y media españolas de largo y lo más una legua de ancho; en ciertos puntos, y especialmente donde está la ciudad, ni siquiera tendrá un cuarto de legua de ancho. Está la terra ferma próxima, de la cual la separa ex latere orientali et septentrionali un estrecho brazo del mar. Este brazo atraviesa un puente ex septentrionali latere, construido de madera; puente Suazo llamado, por donde se puede pasar a pie de una a otra tierra, y que ambas forman la tierra firme, y la isla allí un grande y hermoso puerto, al que rodean algunas y hermosas poblaciones, como la de Porto Real, a cuatro leguas de la ciudad; la de Porto Santa María, a unas dos leguas distante, donde las galeras que vienen de España tienen su estación. De allí a una legua de distancia está La Rota, en el extremo de la entrada al pueblo y a la izquierda. La ciudad de Cádiz es bastante grande, con hermosos edificios de iglesias, conventos, también palacios y casas, casi todas con azoteas; posee grandes fábricas y es depósito de mercancías y riquezas que vienen de las Indias españolas; por esta razón se encuentran siempre

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allí comerciantes de todas las nacionalidades, con sus banderas respectivas, que guardan sin cesar para evitar una sorpresa o ataque de los moros. Por este motivo, la ciudad está bien guarnecida de bastiones con cañones dirigidos hacia el puerto.

abundancia de todas las cosas en ella, mayormente de pescado muy barato se compra muchas veces en su mercado. Las carnes son caras, mas nunca faltan. Falta de trigo no hay, porque en habiéndola, los ciudadanos se proveen de Sicilia y otras partes por navíos. Vinos hay de muchas suertes que en grandes cubos de madera vienen por mar, de manera que en Barcelona no falta ningún regalo. Tiene muy buenas fuentes por la ciudad, calles muy limpias, por las cuales andan unas cavas que reciben toda la suciedad e inmundicias; de manera que, a mi juicio, se puede igualar Barcelona con cualquier ciudad de España. Enrique Cock . Anales del año ochenta y cinco Valencia La putería pública, que tan común es en España, que muchos primero irán a ella que a la iglesia entrando en una ciudad, no se ha de callar en este lugar. Es ella la mayor. según los curiosos de esta materia dicen, de toda España y está cercada en derredor con un muro, de suerte que parece una villeta, así por la división de las calles como por la multitud de la gente que en ella hay. Dicen que hay no sé cuántas tabernas o bodegones y casas públicas de mujeres en él. (...) Del lustre, ornamento y grandeza de la ciudad me pareció aún añadir lo siguiente. Es ella casi redonda, y es su cerebro tan grande que en una hora se puede ir difícilmente en derredor. Tiene por su redondez, en todo, doce puertas, del saludable aire y temperamento del suelo habría mucho que decir si el tiempo lo consintiera (...) Hemos entendido que por Escipión fueron hechas seis canales o cloacas, que aún duran, por las cuales se vaciaban todas suciedades y excrementos de la ciudad. Al presente, todos los excrementos y suciedades y polvos van por sus canales en las acequias, donde se consumen por toda la ciudad. Dicen también que hay diez mil pozos muy manantiales por la ciudad de suerte que Valencia parece estar fundada sobre agua en un lindo y verde sitio y casi el más hermoso de toda España, donde ninguna cosa falta que sea menester para limpieza. (...) Los ciudadanos, Y de ordinario las mujeres, aunque son las más retozonas y lascivas de toda. España, son amigas de polideza, y con su brío tienen una cierta hermosura. Entre ellas, las mujeres de los nobles y ricos usan terriblemente los afeites, para que las mujeres con ellos engañen a sus maridos y las doncellas a sus galanes con el falso color… Enrique Cock. Anales del año ochenta y cinco

Barcelona Tiene al presente Barcelona un virrey al cual toca de gobernar el condado y lo pone su majestad a su gusto. La misma ciudad gobierna por los diputados del reino y jurados, y tiene por armas una cruz colorada en campo blanco, las mismas que tienen las cofradías de San Jorge. La casa de la ciudad está al mediodía de la Seo; es hecha de piedra mármol; junto a ésta está la casa del obispo hacia Poniente, Hay después de esta casa otra hecha para la Diputación; otra que llaman General; otra que se llama la Lonja, donde los mercaderes y tratantes vienen a hacer sus negocios, y está junto a la marina. otra hay que se llama la Aduana, donde se pagan las alcabalas y tributos de todo lo que se vende por la ciudad. Hay sin estas casas un lindo rastro donde toda la suciedad se va por un riachuelo abajo. Hay también la Fueína y una casa donde se guarda toda la artilleria. Entre la ciudad y el raíz de Montjuich, en una llanura, está la Atarazana, donde se hacen las .galeras del rey a su costa y se meten en la mar. La Academia o escuela está al poniente de la ciudad y es adornada de buenos letrados, entre los cuales es el maestro Núñez, ya viejo y jubilado, buen intérprete de la Lengua griega y buen retórico. Los ciudadanos son todos bien agradecidos, fieles a su príncipe, honestos y alegres de cara. Tienen sus casa y huertos muy aderezados; las casas son de piedra todas, y los huertos están llenos de naranjas y verduras (…) El territorio de Barcelona es muy alegre, con muchos castillos, casas, huertos, viñas y todos los regalos que hay en su comarca; (…) Entre las ganancias de los ciudadanos es muy de notar la de los vidrios y sus hornos, y entre las mercaderías, los corales que se llevan por toda España, ventaderos y estuches de mujeres, y sus chapines o pies de caballo son bien conocidos. Hay

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Este documento de trabajo se realizó en el Instituto de Educación Secundaria Delicias de Valladolid como conmemoración del IV Centenario de la publicación de El Quijote y como complemento a la Exposición Ciudades, villas y caminos en la España de Cervantes. Idea, fotografía y textos Arturo Caballero Bastardo. Diseño Juan Bautista Martínez Escudero. Cronología, Miguel Ángel Aguado Valladolid, marzo – junio 2005

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Ciudades, villas y caminos en la España de Cervantes  

Documento de trabajo sobre España en la época de Cervantes

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