Issuu on Google+

Exposició de pintures i lectures a l’institut Vil·la Romana

Del 22 al 26 d’abril de 2013


Pintures fetes al taller “ La mà del Tintorer” sota la direcció de Marta Castelar Textos creats pels alumnes de l’institut Vil·la Romana


Aún recuerdo esas tardes al lado de la chimenea. Esas lecturas en las que me distraían más las ilustraciones que los textos. Ese cómodo calor que solo se puede sentir en el hogar. Es curioso que al ver las llamas, universal símbolo de destrucción, me sintiera protegido. Pero no eras las llamas las que me protegían, eran las personas que las habían encendido las que lo hacían. Entonces, yo vivía en otro mundo, el mundo de la niñez, y creía que así sería para siempre. Dos sentimientos se encuentran en mí ante esta situación. Por un lado, añoro esa feliz inocencia, esa vida en el paraíso porque vivir en el paraíso no es más que eso: una vida en la que el tiempo no es lineal sino circular. Vivir en el paraíso supone saber que todo lo que ha pasado volverá a pasar sin desagradables sorpresas. Por otro lado, y de forma más vehemente, se desata en mí una especie de odio hacia esa parte de mi vida. En el fondo, también está relacionado con la idea que he expuesto antes: vivir en el paraíso significa no vivir. Mi aún corta vida me ha enseñado que ese paraíso no existe, no es nada más que un espejismo muy realista. De hecho cuando más cerca parece que estamos de él, antes desaparece esa sensación y nos deja claro lo que es la vida: una lucha constante. Creo que no hace falta ser muy inteligente para ver que en el mundo no puede haber nada que solo se sustente en uno de los dos polos de los sentimientos: quien se siente infeliz es porque en un pasado fue feliz o porque lo será en un futuro; quien parece que ama a todo el mundo en lo más hondo de su ser esconde odio, y así sucesivamente. Alguien me puede decir que hay gente que solo vive en uno de los dos polos. A ellos les digo: esta gente no vive nada más que lo que ellos quieren vivir y, aunque pueda parecer profundamente bueno, esto significa vivir una vida completamente falseada. ¿Y qué es una vida falseada? Es lo contrario a la vida, nada más y nada menos que la muerte. Por eso, a la gente que cree vivir en uno solo de los polos les digo: “Chicos, o estáis intentando ocultar vuestros sentimientos (quizás inconscientemente) en una misión imposible o estáis muertos. Y yo veo que os movéis mucho para estar muertos.” La vida no es más que esta lucha infinita entre polos opuestos. Sí, la lucha entre contrarios que ya se nos presentó haces miles de años, aunque yo añadiría que ninguno de los dos polos es positivo o negativo sino que al ser el fundamento mismo de la vida, se hayan fuera de cualquier juicio humano, se encuentran más allá del bien y del mal. Y esto, volviendo al tema central, es lo que se nos esconde en la niñez: en esta etapa de la vida todo parece completamente fijado, sin lugar a un posible cambio. Ese es el paraíso que muchos anhelan y al que yo, bajo ninguna circunstancia, quiero ir. Quedaos con él, yo prefiero la vida.

Adso Condal 2n de Batxillerat


Ketti Vi単as


¿Por qué quería escapar de allí? ¿Qué la motivaba a querer liberarse de todo aquello que la oprimía? Todos la juzgaban… y sin motivo alguno. Ella no era tonta, aunque muchas veces lo fingía. Era una chica atractiva, y estaba acostumbrada a que la miraran mucho y le dijesen barbaridades por la calle. Andrea era feliz y siempre tenía una sonrisa para todo el mundo. Nunca dejaba que nadie la viera triste. En realidad, como ya sabemos, no es oro todo lo que reluce, y en su interior tenía mil cosas que la angustiaban. Cuando no sabía qué hacer, cuando no tenía ni idea de dónde ir, la lectura era su refugio. Su mente quedaba en blanco, sólo existían las letras una al lado de la otra formando hermosas frases. Sobre todo, le gustaba leer poesía, ¡cuánto disfrutaba con Luis de Góngora! Se perdía entre sus versos, entre sus rimas, entre sus complicadas estrofas llenas de significados ocultos que creía entender ella únicamente. La poesía la hacía sentir especial. Y cuando no sabía qué hacer, cuando no tenía ni idea de dónde ir… allí estaba ella, su querida poesía.

Alba Mustarós 2n de Batxillerat


Montse Llobet


Aquella noia em resultava familiar. No sé de què em sonava, era com si l’hagués vist abans, el que passa és que no recordo ni on ni quan. La veia llegint un llibre força gruixut, amb pàgines fosques i vores daurades. Dins dels seus ulls verds que tenia fixats en la lectura hi podia veure un esperit alegre i amb ganes d’aventura, però això contrastava amb el seu rostre que, al contrari, mostrava certa preocupació. En què estava pensant aquella noia de camisa blava i cabell llarg una mica despentinat? Què l’amoïnava? Potser estava tan capficada en la seva novel·la que patia els fets que passaven als personatges d’aquell llibre. Potser li havia passat alguna cosa a la seva vida real que l’amoïnava. O potser la resposta a totes aquelles preguntes estava relacionada amb el que em resultava familiar aquella jove, però com que semblava preocupada i jo era bastant tímid, no em vaig atrevir a apropar-m'hi i conversar una mica. Així que estàvem els dos en aquell cafè de París, una taula davant de l’altra, però sense mirar-nos, sense dir-nos res.

Alba Bueno 4t d'ESO


Rosalia RosĂ s


Llegir sempre es posa bé El fort temporal feia cruixir les bigues. El pobre minyó restava atemorit al llit que feia poc havia estrenat. Portava una bona estona intentant dormir, però saber que misteriosos monstres estaven esperant la mínima oportunitat per a menjar-se’l no l’ajudava. Va sentir uns passos, va veure la salvació més a prop. La seva germana, que li doblava l'edat, s’havia aixecat a beure aigua. El noiet veloçment va saltar del llit per anar a buscar la familiar. Ella, en sentir unes passes, es va girar i, al veure’l, va exclamar: -Què fas a aquestes hores despert? -Tinc por...-Va contestar temorosament.- Em llegeixes un conte? - D’acord, ara vinc... La germana va complir els seus objectius i parsimoniosament es va dirigir cap a la porta de l’habitació del xiquet. Allí, aquest últim esperava estirat al llit, ben tapat, amb la làmpada oberta i un llibre sobre les cames. La noia es va asseure al seu costat i va obrir el llibre. Amb una contundent veu, va començar a narrar les aventures d’un petit nen que, enfrontant-se als perills misteriosos que amagava l’obscuritat de la seva cambra, havia derrotat un tenebrós geni del mal que es dedicava a robar els somnis als nens, deixant-los en la total foscor mentre dormien. Després d’això, la jove narradora li va relatar les aventures d’un noi de baixa casta que aconseguia la misteriosa relíquia del saber, com a conseqüència de viure milers d’aventures acompanyat pel seu jove guardaespatlles, un gran tigre invisible que només es podia veure quan es tancaven els ulls i es creia en la seva existència, però que donava seguretat als nens quan els forts temporals assetjaven les seves ments. A més, curiosament, el personatge tenia els mateixos gustos que l’ atemorit oient. També era un fidel seguidor del club de futbol Espanyol, que per a ell era un exemple: sempre remuntava just abans de baixar a segona... Després també li va explicar la història de un noiet que s'havia trobat unes mongetes màgiques, que al plantar-les creixien d’una manera extraordinària, fent una construcció vegetal desproporcionada. A dalt, però, hi havia un gegant que es volia menjar el pobre noi que, amb tota la valentia del món, s’hi havia enfrontat i l'havia vençut Aquests i altres contes van anar calmant la ment del petit , que cada vegada tenia més i més son, i el fet de sentir històries que l’inspiraven amb valentia i li treien la por a la foscor no feia més que ajudar-lo a relaxar-se i poc a poc sucumbir a la son... Quan la germana se’n va adonar, el seu públic ja s’havia adormit, i ja podia dormir ella, satisfeta d'haver desfet les pors del seu germanet, a través de la lectura. I, és que llegir, sempre es posa bé.

Albert López 2n d'ESO


Josep Ma VergĂŠs


LA TRISTE DESPEDIDA Estaba tranquilamente en casa cuando mi novio me llamó. Estaba preparándome para ir al museo de la ciudad y justo fue lo que él me dijo: “Ve al museo, por favor, y dentro de él, al banco donde nos conocimos…." Y me colgó. Fui rápidamente al museo, al banco donde hacía casi cinco años nos conocimos Javier y yo. Estaba muy nerviosa; no tenía ni idea de lo que podía pasar, ¿que querría mi novio?, ¿por qué había de ir al banco donde nos conocimos?, ¿me daría una sorpresa? No tenía ni la más mínima idea de lo que pasaría. Entré en el museo e, inmediatamente, me dirigí al banco en cuestión. Al llegar allí, solo había un libro, un libro cerrado y completamente solo, como abandonado. Cuando, después de sentarme, cogí el libro, vi que estaba puesto justo encima de un número, obviamente el número de serie del banco, pero estaba situado encima de tres de los dígitos del número pudiendo estar perfectamente en más. Estos dígitos eran 251. Esto me pareció tremendamente extraño y, como desde pequeñita me gusta el tema de los enigmas por resolver, me puse a pensar en qué podría significar. No tardé mucho en darme cuenta de que un número de tres dígitos junto a un libro podía ser, probablemente, una referencia a la página del libro con ese número. Así que, rápidamente, busqué la página 251 del libro que tenía en las manos. Estaba tan nerviosa que ni me di cuenta de cuál era el libro. La sorpresa fue el ver que la página 251 no estaba, es decir, estaba arrancada y en su sitio había una carta cerrada con mi nombre. No sé cómo explicar lo que viene a continuación, así que os contaré textualmente lo que la carta decía: “Hola cariño, soy Javier, y cuando leas esta carta querrá decir que estoy en problemas, y lo malo es que no tienen solución alguna. Sabía que esto iba a pasar. No te dije nada porque no quería preocuparte; quería que estuvieses tranquila. No sé cómo he conseguido que no te enterases de absolutamente nada, pero estos últimos días han sido los últimos antes de nuestro adiós. Siento que esta sea la manera en la que te enteras de lo que ha pasado, pero por unas razones, que prefiero que no sepas, estoy en prisión. La llamada que antes te hice fue la que te dejan hacer de protocolo, por decirlo de alguna manera, antes de entrar. Todo ha sido muy rápido. No tenían ninguna duda de lo que hacer y, sin pensarlo dos veces y sin alegar demasiadas pruebas, me metieron aquí como te he dicho. Sabía que esto pasaría y, por eso, le dije a mi mejor amigo, como bien sabes David, que dejara esta carta en el lugar en que nos conocimos: el banco en el que te encuentras. Solo quiero decirte que te quiero y que no dejaré de pensar en ti. Nos vemos en 25 años.

Aaron Estébanez Garriga 2n d'ESO


NĂşria Dalmau


Sempre recordaré el 14 de Juliol com el dia més important de la meva vida, me la va canviar del tot. Aquell dia era a París i no era un dia qualsevol, es tractava de la Festa Nacional francesa. Els carrers eren plens de gent cantant La Marsellesa, les banderes tricolor presidien els balcons de les cases, i hi havia una immensa felicitat, però dins la meva vida hi mancava aquesta felicitat. Acabava de rebre una trucada de la meva mare informant-me que havien atracat a la meva germana i l’havien ferit greument. Em trobava a París, a l’estació de metro “Trocadero”, gairebé sota la Tour Eiffel llegint l’autobiografia del ciclista belga, ja retirat, Stephen Gilbert titulada “La vida, un somni”. Esperava el metro amb solitud. A l’andana no hi havia ningú, la gent estava abocada als carrers, només el meu trist rostre ple de llàgrimes presidia aquell silenci enfosquit a l’estació del metro. Aquell 14 de Juliol tenia l'oportunitat de la meva vida, l’oportunitat de convertir-me en el que sempre havia somiat, en una periodista. Durant tot aquell dia em van venir al cap totes aquelles nits d’estudi, tot aquell sacrifici que vaig emprar per a treure’m la carrera, aquests dos anys tan tristos que vaig passar amb la meva família, els dos pares a l’atur, la meva germana petita amb síndrome de dawn i sense cames, i jo amb una carrera i un màster, però sense treballar. Teníem dificultats per a menjar, i la casa estava a punt de passar a mans del banc. Jo era conscient que amb aquesta feina tan ben remunerada, podia ajudar a la meva família a sortir endavant, i a més a més treballar de l’ofici que sempre havia desitjat. El somni d’entrevistar als meus ídols era més a prop. Intentava llegir l’autobiografia del Gilbert per evadir-me d’aquella trista notícia que m’havia donat la meva mare hores abans. El marcador marcava amb unes degradades lletres grogues que restaven 41 segons perquè arribés el metro que em portaria a les oficines de la Televisió Nacional, a les portes del meu futur quan de sobte un fragment que vaig llegir al llibre em va canviar la vida: “Estava pujant el Tourmalet en solitari, al capdavant de la cursa, quan de sobte em van informar pel “pinganillo” que acabaven d’atropellar a la meva mare, a Brussel·les i estava greument ferida. En aquells moments era líder del Tour de França, treia 2:07 al segon classificat i estava a només un dia de passejar pels Champs Elysées vestit de groc, complint el somni de la meva vida, guanyar el Tour de França. No vaig baixar, vaig guanyar l’etapa. A l’endemà, vaig complir el meu somni, vaig coronar-me com a campió del Tour als Champs Elysées, però al baixar del podi em van informar que la meva mare acabava de morir a l’Hospital. En aquells moments em vaig sentir un mal fill i mai més he tornat a somriure, ni tan sols amb el somni de la meva vida complert”.

Aquestes paraules em van canviar la vida, vaig veure passar el metro per davant i no vaig pujar-hi. El meu somni s’allunyava, però no podia abandonar la meva germana. Vaig agafar un avió direcció Barcelona, i vaig arribar tres hores després. La meva germana estava ingressada greument a la sala 204 de l’Hospital de la Vall d’Hebron. Els metges li havien donat poc més de 12 hores de vida. A l’arribar, els meus pares ploraven desesperadament, estaven a punt de perdre una filla única, valenta, lluitadora, que sense cames i amb síndrome de Dawn havia superat bromes, el fet que ningú volgués ser amiga seva per tenir aquesta enfermetat, però el més important, malgrat tot això, era única perquè era feliç i sempre tenia un somriure d’orella a orella. Ella estava molt greu, tenia els ulls tancats i la boca oberta, semblava que estigués dormint. Tot i així, volia despedir-me d’ella, vaig agafar-li la mà i li vaig dir a l’orella un sincer “T’estimo germana, ets el millor que tinc i que sempre tindré”. De sobte, després de pronunciar aquestes paraules, va perdre la respiració i aquell cor únic, tan valent i tan fort que tenia, va deixar de bategar. Vaig venir a aquest món amb uns ulls per veure-la, la raó per poder conèixer-la i un cor per estimar-la, un cor que en algun altre moment deixarà de bategar dins meu, tal i com va fer el seu i em tornaré a ajuntar amb ella. Encara que ella estigui morta estic segura que seguirà vivint en el meu record i en el de tots que l'estimem. Aquesta situació va ser una de les més complicades per a mi, em costava entendre que no tornaria a veure-la, però la vida és així, injusta i bonica al mateix temps; injusta perquè sempre se'n van els bons i bonica perquè Déu t'ha donat l'oportunitat de passar amb ells un temps que et va a satisfer la resta de la teva vida. Ara, 10 anys després escric des de la mateixa estació de metro, llegint “El Codi Da Vinci”, esperant el tren que em porti a les oficines de la Televisió Nacional Francesa per anar a treballar. Somric perquè ho vaig donar tot per la meva germana, vaig aparcar el meu somni per ella i estic segur que la Ivet, la meva germana, m’ha ajudat a assolir el meu somni. Els somnis sempre són somnis, d’oportunitats n’hi ha moltes, vénen i van, però les persones només viuen un cop i s’han d’aprofitar. La literatura és art, però al mateix temps vida.

Albert Serratacó 2n de Batxillerat


Pilar Romero


Carta d'amor a un tal T’he dit mil vegades que no m’agrada que parteixis tan d’hora, a trenc d’alba, quan tot just sembla que el Sol vol obrir-se lloc entre els núvols, la lluna, i les muntanyes de l’horitzó, quan els carrers ni tan sols han estat col·locats allà on estem acostumats a veure’ls. Recordo els dies que els nostres dits dels peus fregàvem els uns i els altres, i llegíem el diari, amb un cafè i un croissant que tu m'havies portat al llit. Tancava els ulls i una muntanya russa de sentiments m'envaïen, mentre intuïa la teva respiració tan a prop de la meva i resseguia el contorn del teu pit amb el dit índex. Llegíem el diari i jo sempre et deia que al cap de poc temps, trobaries els meus escrits allà. Et deia que volia ser escriptor, però que no ho podia fer sol. Necessitava els teus llavis per explicar-la, els teus ulls per contemplar-la i el teu amor per crear-la. Jo estava disposat a ser el protagonista. I tu llavors reies, amb aquell somriure que enlluernava tot el Vallès. Em feies sentir que només érem tu i jo, i tot el temps per davant. Però avui és diferent. El silenci omple l'habitació. No és un silenci com els nostres. És un silenci que crida. Em diu que te n'aniràs. Que avui has estat aquí, però no has estat de mi. Que podia estendre la mà i tocar-te, i acariciar-te la pell però malgrat això, no podia deixar de sentir-me idiota, no podia ignorar que les ganes de plorar m'impedien parlar i fins i tot empassar saliva.

Anna Solà 2n de Batxillerat


Jordina Annas


De vegades és possible l'impossible En l’emblemàtic i assolellat matí del primer d’abril de 1938, en Margarit llegia assegut a la butaca del menjador de la seva costosa i gran finca. Preocupat va treure el diari més important de França, Le Monde, ja que les últimes informacions que arribaven de la guerra civil espanyola no eren precisament bones. Es rumorejava que uns avions del sector franquista havien atemptat Catalunya. Molt impacient va obrir el diari i va veure com els seus pitjors pronòstics es feien realitat. La ciutat catalana i capital de la comarca del Vallès Oriental, Granollers, havia estat bombardejada. En aquell moment el seu món es va esfondrar. A Granollers vivia la seva filla, la Maria, juntament amb els seus tres néts. Però tot i així, va continuar llegint la notícia, paraula per paraula, frase per frase. En aquell article es deia que unes 224 persones havien mort en aquell tràgic i dolorós atac, i que 124 d’aquestes eren dones. A més a més detallava com uns avions legionaris de procedència italiana van carregar el material a Mallorca i van enlairar-se fins a bombardejar quasi tota la ciutat. Casualment es tractava dels punts on hi havia més afluència de persones, per tant el que volien els franquistes era matar tota aquella gent republicana més innocent; a aquella que estava comprant, portant els seus fills a l’escola, o fent les seves tasques diàries. A més a més va llegir que la megafonia que s’utilitzava per alertar dels atacs enemics en aquell moment no va funcionar i d’aquesta manera va ser un bombardeig totalment inesperat. Per a ell no hi havia cap excusa, els avions italians de la legió anaven per tota la gent humil i treballadora, i no a enderrocar els punts on es podia sospitar que estiguessin planejant un atac contra ells, els franquistes. De sobte, a en Margarit li va caure el diari de les mans. No sabia què fer. La comunicació era inexistent i ell estava desesperat. Necessitava saber com estaven els seus néts i la seva filla; necessitava escoltar les seves veus. Llavors, en un impuls va agafar el cotxe i va anar cap a Granollers. Ja sabia que era una maniobra arriscada, sabia que si un bombardeig arribava a ell, moriria. Però en aquell moment va pensar que no tenia la seva dona al seu costat, i que si no tenia ni els seus néts ni la seva filla ell no seria absolutament res. Sense pensar-s’ho més va omplir el dipòsit de benzina i va anar cap a Granollers. A l’arribar a aquesta ciutat es va dirigir a casa de la Maria, però tot estava destrossat. No quedaven restes d’aquella casa tan bonica on havia estat feia uns mesos. En Margarit es va desesperar i tot plorant va anar cap a uns metges que hi havia a uns 100 metres més endavant. Aquests van dir-li que encara hi havia possibilitats que la seva filla i els seus néts fossin vius. Van dir-li que busqués en tots els hospitals de Granollers i pobles propers ja fos Barcelona, la Garriga, Mollet, Vic,... que allà era on s’havien emportat totes aquelles persones que havien estat afectades pel bombardeig. A continuació en Margarit va agafar el cotxe i va anar un per un a tots els hospitals que podia haver-hi en el Vallès Oriental i els hospitals més importants propers a la comarca; però res. Només quedaven dos hospitals, el de Vic i el Sant Pau i ell ja havia perdut gairebé totes les esperances de trobar-los. A l’arribar a un dels últims hospitals que li quedaven, exactament l'hospital de Sant Pau, va buscar-los sense parar. Habitació per habitació va preguntar per la Maria i els seus fills. No els va trobar. Però quan ja se n'anava, va sentir una veu molt familiar. Era la d’un nen barallant-se amb el seu germà perquè no li donava una joguina. Al mirar cap a un costat els va veure. Eren els seus néts, estaven tots tres junts, i sans amb alguna petita ferida lleu. Va anar corrent cap a ells i entre petons i abraçades els va preguntar pels seus pares. No en sabien res, l’últim que els havien dit era que la Maria era en un altre lloc, que ja vindria. En Margarit va sospirar i tot seguit va anar cap a una infermera per preguntar-li què li havia passat a la seva filla en realitat. En aquell moment es va confirmar tot el que s’havia temut. La seva filla i el seu marit havien mort aquell primer d’Abril en un dels atacs aeris més recordats en la història franquista de la guerra civil.

Arnau Serrat & Martina Maldonado 4t d'ESO


Núria Partegàs


La lluita continua! Fins quan tindré la sort de disposar de la meva feina actual? Aquesta és la pregunta que m’he estat fent durant aquest any. No hi ha dia que no m’arribi cap notícia sobre l’acomiadament de la feina d’algun conegut: ahir el veí del tercer, avui l’Òscar, el saberut de la classe quan fèiem 6è de Primària. Abans em mirava els acomiadaments dels llocs de treball des de la distància. Pensava: Jo estic molt bé on estic ara, porto 10 anys treballant en aquesta empresa, és impossible que em facin fora, però a mesura que han anat passant els anys, persones més formades que jo, de l’empresa, els han acomiadat. Ara estic en aquest punt de pensar: i si sóc jo, el següent? Cada matí quan m’assec al meu petit despatxet per atendre les trucades i calcular quatre gestions bancàries, temo alçar la mirada per veure el senyor Felip, el director de l’empresa, mirant-me amb cara de pocs amics i rumiant si fer-me fora a mi o potser la companya del costat. Cada cop que passa caminant per davant, se’m regira el cor. Li faig les mil reverències i miro de semblar agraït i agradable amb ell, però no goso mirar-li els ulls, sempre abaixo el cap, submís. Tant els meus companys com jo intentem fer-li la pilota per conservar la nostra feina, mal pagada i de pocs honors, però tal i com estan les coses avui, val la pena seguir cobrant els 600 tristos euros, abans que ser enviat d’una puntada al cul al carrer, amb una vulgar indemnització de 500 euros per any treballat. De què em va servir a mi treure’m el títol del curs d’administratiu? De què els ha servit als meus pares pagar quasi 5.000 euros per un simple curset d’informàtica aplicada a les ciències administratives? Tot això ha servit per acabar treballant amb desgana en una empresa de distribució de bolígrafs, plomes i llapis, La meva vida ha estat una gran mentida. On és la glòria laboral que em prometien a la presentació del mòdul i en els paperets de propaganda de color groc llampant del curset d’informàtica? Cap a quarts d'una l’alarma del meu rellotge marca l’hora del meu petit oasi laboral. És el moment de sortir a fer un petit pica-pica al bar d’en Blas, just a la plaça que queda al davant del bloc de les oficines. Surto corrent del despatx i baixo escales avall, lliscant per la barana de les escales com una criatura. Surto al carrer i entro al bar. En Blas ja m’espera, ansiós per comentar el partit d’ahir a la nit o per comentar com va el país. Després de fer-la petar una bona estona procedeixo a demanar una beguda, i com de costum surto a la terrassa amb el diari del dia, que viu subjectat en un vell porta-revistes encastat a la paret. Mentre llegeixo els titulars, em porten la cervesa fresca i una bosseta de patates “xips”. Em desespero al veure les notícies . Totes diuen el mateix: l’alcalde imputat per blanqueig de diners, la crisi de Xipre... Realment on anirem a parar? Quin és el futur que estem deixant als nostres fills? Tot el que ens envolta porta titulars de crisi, de tensió social, de pobresa i misèria, de fracàs... Res és el que era abans, s’ha esvaït tot aquell aire de felicitat i de ganes de viure que envoltaven la gent ara fa uns anys. Fins i tot la cervesa no és el que era abans: 1,75 euros per 0,33 cl d’aquesta beguda envasada vés a saber on. I el preu d’una trista bossa de patates “xips”? 1,50 euros! El bar d’en Blas és el més barat de tot el barri. Em pregunto quant em costaria el mateix al bar de l’altre cantonada. Els preus pugen cada dia més, i els salaris baixen en picat. Es evident que per treure’n benefici, els propietaris del bar apugin els preus dels seus productes, però si els sous no augmenten, es deixaran de consumir els productes i entrarem en una gran crisi per culpa de la qual ni es comprarà ni es vendrà. Tot quedarà ple d’excedents. Com podem estar satisfets, els treballadors, amb el pessimisme en què vivim? Només tinc ganes d’acabar la jornada i poder marxar a casa amb la dona i els fills, per poder trobar aquella petita satisfacció que m’ha faltat durant el dia. Cap a les 5 de la tarda, amb la meva dona anem a recollir els nens a l’escola, ja que fem mitja jornada els dos. No hi ha regal més gran que veure els teus fills sortint feliços de la classe, explicant desenes de coses noves que han après. M’agrada pensar en el seu present i veure que, passi el que passi al món, estan alegres i coratjosos de voler encaminar el seu futur laboral com a metges, bombers i pilots d’avions. L’esperança és l’última cosa que s’ha de perdre, i per això m’agrada pensar que en el moment que ells hagin d’entrar a treballar tota la crisi estarà solucionada. Per això no deixaré de persistir en la lluita dels drets socials i laborals. Encara que no hi hagi feina i es cobri poc, no desistiré de seguir esforçant-me per fer renéixer el meu país com una au fènix. Si fa falta sortir al carrer, deixant aparcades la camisa i la corbata, i empunyar una bona pancarta, doncs ho faré. No puc abaixar el cap i obeir com un xai seguint la resta del ramat, he de continuar fins al final, sofrint i plorant si fa falta, perquè si tots anem junts aconseguirem ser indestructibles i si volem podem reconstruir el món que ens ha estat arrabassat a nosaltres i als nostres fills. La lluita continua!

Arnau Moret Portet 2n de Batxillerat


Susanna Tura


La frescura del viento marino, el canto de los pescadores ofreciéndole a los transeúntes su pescado fresco , el vaivén de los vestidos veraniegos de las jóvenes; el constante e inevitable choque de las olas mediterráneas contra las rocas que habían visto navegar las imponentes naves bélicas de guerreros como Ulises, creaban un ambiente idóneo para la lectura. Mabel creía que no se podía leer en cualquier sitio, ni en cualquier posición, ni cualquier libro. Para ella un libro eran pequeñas gotas de imaginación impresas en un inmenso océano blanco delimitado por dos grandes diques, diques que marcan la personalidad y el cuerpo de cada libro y que sólo pocas personas encajaban a la perfección con la historia de cada uno. Dos grandes diques dorados con letras púrpuras componiendo el título habían incitado a Mabel a la aventura, a la compra del libro que acababa de abrir; a la compra de su primer libro. El olor a hojas nuevas y el saber que se adentraba sola a sitios inexplorados la devolvían a la niñez, le iluminaban los ojos y le hacían sentirse tonta por tener ese mariposeo en el estómago a su edad. En ese preciso instante, al abrir la primera página y leer fluidamente y sin interrupciones la primera frase, fue cuando se dio cuenta de que había cumplido su sueño, sin darse cuenta, después de tantas décadas y tanto esfuerzo, a sus 83 años, había aprendido a leer. Nunca se es demasiado viejo ni es demasiado tarde.

Daiana Chavasco 2n de Batxillerat


Carme Tafalla


TRES NÚMEROS DE LA SUERTE Eran las diez y los padres de Marc todavía no habían llegado. Marc se estaba poniendo nervioso porque le habían dicho que a las ocho y media ya habrían llegado. De repente, oyó un ruido en la planta baja. Primero pensó que eran imaginaciones suyas, pero luego oyó una voz que decía: - Muy bien ya hemos entrado, ahora coged todo lo que sea de valor, ¡y rápido! Marc no sabía qué cara poner. Fue hasta las escaleras que mandaban a la planta baja y miró hacia abajo. Allí, en el comedor, había cuatro hombres con capucha buscando por todos los muebles. De repente, se acordó de una cosa que siempre le decía su madre: “Si alguna vez te pasa algo grave y nosotros no estamos contigo llama al 112”. Pero había un pequeño problema ya que el teléfono se encontraba en el comedor. Bajó las escaleras tan sigilosamente que parecía un gato, luego se arrastro hacia el comedor y cogió el teléfono móvil, seguidamente, subió las escaleras tan rápida y silenciosamente como pudo. Una vez arriba, llamó al 112, y oyó una voz que decía: - Servicio de emergencia las 24 horas ¿diga? - Soy Marc Casanova Sánchez, vivo la calle Villa Tortosa de Barcelona. Me han entrado ha robar y mis padres no están. - Vale, ahora envío a la policía hacia la calle Villa Tortosa... por cierto, ¿qué número es? - Es el número 45, una casa de color verde. - Gracias. En cinco minutos llegará la policía. Marc ya no estaba tan nervioso, pero como aún lo estaba un poco se le cayó el teléfono por las escaleras. -¿Qué ha sido eso? - exclamó un hombre. - No lo sé, voy a mirar- respondió otro. Marc casi se desmaya de susto: oyó unos pasos que subían las escaleras y decidió esconderse en el armario de su habitación. El hombre ya había llegado a su habitación cuando, de repente, se oyó una sirena. -La policía, por fin- pensó Marc.

Eduard Vilalta 2n d'ESO


Txell Cuspinera


HISTORIA DEL CUADRO Cuando llegó al camarote del crucero en el que viajaba, medio mareada por culpa de las olas del mar, se puso cómoda en el sillón. Cogió su libro favorito, “Robinson Crusoe” (era su favorito porque siempre quiso tener una aventura como la del libro) y lo empezó a leer. Nací el 1632, en la ciudad de York, donde mi padre se había retirado después de acumular una no despreciable fortuna en el comercio. Mi nombre original es Robinson Kreutznaer, pero debido a la costumbre inglesa de desfigurar los apellidos extranjeros quedó convertido en Crusoe, forma que ahora empleamos toda la familia. Tenía yo dos hermanos mayores. Uno de ellos, que era militar, fue muerto en la batalla de Dunquerque, librada contra los españoles. En cuanto al segundo, no sé la suerte que haya corrido. De repente, una ola gigante golpeó el barco, lo que hizo que la niña se levantara del sillón y se asustara. No podía parar de pensar que, seguramente, viviría una aventura como la del libro. Tenía miedo y estaba emocionada a la vez. Pero había exagerado un poco: era solo una ola, nada más.

Erik Aubà 2n d'ESO


Laia Gonzรกlez


Un palacio perfecto El palacio era perfecto, al emperador seguro que le gustaría, el arquitecto lo había hecho especialmente para él. El arquitecto Maurius Tzena, había construido el palacio perfecto. El exterior estaba cubierto de jardines. En los jardines había intentado mezclar el estilo de jardín del imperio dosiniano, fresco y selvático. Con el estilo de las macetas de la ciudad Cuoïena. Era realmente fantástico. Habían tenido que ampliar la muralla para conseguir que toda la estructura cupiera en su interior. También había hecho construir un parquin bellamente adornado con pequeñas estatuas del quebrantahuesos imperial en los pilares. Estaba a punto de llegar el encargado personal del emperador que examinaba todos aquellos edificios importantes: el cuartel general de la capital, las murallas de la capital etc. Mientras Tzena pensaba vio un hombre y una mujer que salían del interior de uno de los coches. Se acercó a ellos y les hizo una reverencia; procedieron a saludarse. Se extrañó por la compañera con quien había aparecido pues no le habían informado de su presencia […] Pasaron a la sala para los bailes de la nobleza mediante la puerta de la izquierda. Entraron en esa sala. La había llenado de espejos para que causara un aspecto visual de magnificencia. El encargado personal del emperador puntuó la belleza de las estatuas. Pero se extrañó, ya que al emperador le gustaban más las de bronce y eran más baratas, el arquitecto respondió diciendo que esa era una sala pública por la que pasaban muchas personas y que había intentado que pareciera magnifica para así impresionar a los nobles del imperio y extranjeros, también remarcó que las estatuas de oro que sostenían tantas velas como siglos había durado el imperio, ya que en la arquitectura y la escultura cada detalle importaba, dijo Tzena […]

Francesc Delgado Mas 2n d'ESO


NĂşria Dalmau


En aquest quadre, hi ha l’escena representada d’una mare llegint un llibre amb el seu fill. És una escena de tendresa i complicitat on la mare està compartint un coneixement seu i l’està transmetent al seu fill, com els seus pares van fer amb ella. Aquest quadre exemplifica l’amor de la mare cap al seu fill i sembla que la mare vulgui transmetre que passi el que passi sempre l’estimarà, el protegirà i el cuidarà. Els colors són molt clars i no criden gaire l’atenció, cosa que fa que en el quadre destaquin els personatges i hi hagi moltes bones vibracions. També et fa pensar en la teva mare i les estones que has estat llegint un llibre al seu costat i que t’ha estat ensenyant a llegir durant molts anys. És un quadre bastant realista i emotiu.

Gerard Rodrigo i Aina Faro 1r d'ESO


Montse Murtra


Relat Era un simple dia, un 28 de gener de 1939, jo estava sol a casa, el meu pare i els meus germans estaven sopant a fora, en canvi jo com cada nit estava fent la meva revisió del llibre de la Guerra, allà hi havia fotografies i comentaris sobre aquells episodis que malauradament van arribar a Catalunya. Aquelles fotografies cada dia em proporcionaven més tristesa, no sé com dir-ho, com si afectessin la meva debilitat interior i cada cop que les mirava em transferien unes ganes de dormir i allunyar-me de tota aquella nefasta i odiosa realitat... Aquell dia vaig adormir-me, una acció força normal, però el somni que vaig tenir va fer que tot canviés per complet. Jo estava a casa llegint el llibre, m’havia adormit i de cop PAM! , PIM! , POM! , PUM! , com? Que és això? Sorolls d’avions, crits, plors... no podia ser , ens estaven bombardejant els feixistes? Aquí , a la Garriga? Jo vaig començar a córrer cap al refugi antiaeri de l’estació, però era impossible arribar amb facilitat cap allà. Vaig trobar-me un nen petit sol, plorant, l’Antoni, el fill de la carnissera, el vaig agafar i vam anar tots dos cap allà. Vam arribar al refugi, hi havia tanta gent, semblava una llauna de sardines però en aquells moment a ningú no li importava, al cap i a la fi tots volíem salvar-nos fos com fos. Eren uns instants tan difícils, tothom cridant, plorant, pensant en els familiars que no eren allà dins, tot plegat amb aquells sorolls de bombes, era insuportable. Quan semblava que tot començava a aturar-se, PUM!, va caure una bomba davant del refugi... Vaig llevar-me, quin malson, allò no podia ser veritat, estava a casa llegint, no era ni molt menys al refugi. Però aleshores, de sobte, vaig començar a sentir sorolls de bombes, plors, crits... No pot ser, això, redéu, no pot passar el que acabo de somiar. Malauradament sí, tot semblava igual que en el somni. Vaig començar a córrer cap al refugi, em vaig trobar l’Antoni, el fill de la carnissera, el vaig agafar i vaig continuar la meva trajectòria. Tot va anar exactament com en el somni, sols que en aquest cas vaig veure el final de tot. La bomba que va caure davant del refugi, per sort, no va afectar gaire, només petites ferides, però vam ser força afortunats. Vam sortir del refugi, tot plegat era pitjor que en totes les fotografies del meu llibre de la guerra. Suposo que m’afectava més ja que era el poble que havia crescut i havia passat tota la meva infància. Semblava un episodi de l’Apocalipsi, tot destrossat, qui sabia si trobaria la meva casa dreta o si els meu pare i els meus germans serien vius , la mare ja havia mort a causa d’aquests fastigosos feixistes en un episodi a Barcelona. Per sort la casa estava sencera i cap familiar va patir molts mals... però l’època que va venir posteriorment va ser horrorosa ... Un 20 de novembre de 1975 era a casa mirant la televisió. Encara que havien passat molts anys, estàvem en una dictadura que es va originar en aquells dies: sense guerra, però molta injustícia. De sobte va sortir aquell home repugnat representant del règim, l’Arias Navarro i va dir allò que m’hauria agradat sentir feia trenta anys “ Españoles, Franco ha muerto”.

Itziar López-Astillero Peña 4t d'ESO


HermĂ­nia Mas


Un quadre En aquest quadre podem veure una noia al marge dret del riu que intenta llegir un llibre. Veiem que va molt abrigada amb una jaqueta i una boina vermella. Per la roba que porta sembla força actual (duu texans). Ens imaginem que ha anat a la vora d’aquest riu per buscar la tranquil·litat que li dóna aquest paratge per poder gaudir de la lectura. Per la postura corporal sembla que està molt intrigada amb la lectura. També hi apareix un riu que va de banda a banda del quadre. A sobre del riu hi ha un pont que possiblement sigui de fusta o bé de ferro rovellat: a nosaltres ens sembla que és similar a un pont que hi ha a Girona. A sota del pont sembla que s’hi distingeixin algunes figures humanes. Al fons es podria dir que hi ha unes cases, però estan poc definides. El poc tros de cel que es veu és d’un blau cel lluminós i sembla que es reflecteixi en el riu. El fet que la persona estigui una mica encongida, probablement a causa del fred, dóna una idea de recolliment. Els colors utilitzats contribueixen a captar un ambient d’equilibri, mentre que la gorra vermella que porta la noia destaca la seva presència a l’escena. Aquest quadre transmet un sentiment de pau i tranquil·litat.

Mar i Clàudia 1r d'ESO


NĂşria Pocurull


Anar a la biblioteca és la meva rutina preferida. De fet, crec que és l’única rutina de què gaudeixo plenament. No m’agrada aixecar-me a les sis del matí, anar al lavabo, esmorzar, rentar-me les dents, sortir de casa, agafar el tren cap a la universitat ni fer el viatge entre l’enorme aglomeració de persones que van a treballar. La universitat no em desagrada, a la carrera de filologia catalana llegim molt i dediquem moltes hores a la literatura. La gramàtica no m’agrada tant, però tampoc em molesta. Excepte l’última hora, que fem dialectologia, i a l'estar al final de la jornada es fa el doble de llarga. Tot i així, m’encanta la tornada. El tren ja no sembla tan buit i el viatge no sembla tan pesat, perquè després de les classes sempre vaig directe a la biblioteca. No és gaire gran, no és la millor biblioteca del món, però jo l’adoro. És d’aquelles biblioteques que destil·len olor de llibres vells per les quatre parets. Quan hi entro tinc la sensació que puc distingir l'olor de cada un dels llibres, que totes les fragàncies són diferents segons les històries que expliquin i que cada una d’elles em crida, m’atrau i em sedueix. Sempre que hi entro tinc el desig fervent de devorar cada un dels llibres, de llegir cada un dels relats, enamorar-me de cada un dels personatges i endinsar-me dins de cada una de les paraules. Gairebé sento com si la gent de la biblioteca notés aquesta màgia que em recorre cada fibra del cos, l’emoció d’entrar i pensar quina història escolliré avui, si serà una llegenda, un mite antic, un clàssic de la literatura o una saga de ciència ficció. Però no crec que ningú noti res, ja que tothom manté la mirada fixa a la seva lectura, i no em molesta, tots els meus coneguts saben que considero pràcticament un sacrilegi el fet d’interrompre’m mentre llegeixo, tot i que amb la concentració que poso dins del llibre quan llegeixo i amb la gran capacitat que tenen els llibres per absorbir-me dintre del món que contenen no és gaire fàcil interrompre’m. Avui ha estat un dia llarg: m’ha costat molt aixecar-me, el tren estava molt ple i les classes han estat molt pesades. Però això ja no importa, perquè estic aquí, davant de les prestatgeries plenes de llibres, a punt de començar una nova aventura.

Maria Guallar Comas 4t d'ESO


Anna Leus


Cada dia li resulta més difícil trobar un moment per asseure’s i llegir el diari. Abans formava part de la seva rutina, era un ritual al qual no feia mai campana. Però ara... feia ben bé un parell de setmanes que no trobava cap escletxa en la seva agenda desbordada. Mantenir-se informat és un costum que té interioritzat des de ben petit, i seria una pena perdre’l ara. Va créixer a Guinea, en una caseta del afores d’una ciutat costera. Feien dos àpats al dia, tot un privilegi, compartia habitació amb els seus quatre germans i llit amb els dos més petits. A casa, tan bon punt passaves el metre d’alçada et buscaven alguna feineta i passaves a ser un treballador més del mercat negre. Ell va tenir sort, era el nen del diari. Es llevava ben d’hora al matí, agafava la bicicleta i enfilava carretera amunt. Només a la zona alta es podien permetre que els portessin el diari a casa. Els rajos del sol tot just s’obrien pas per sobre les muntanyes, regnava el silenci, la gent encara dormia. D’algunes cases, habitades pels més matiners, en sortia l’aroma a pa torrat i la dolçor de la melmelada t’embafava. Quan arribava a la zona marítima feia una parada tècnica al port. Sempre que podia rapinyava alguna peça de fruita dels comerciants alleugerits i despistats al trobar-se de nou a casa. S’asseia al moll i deixava que les onades li fessin pessigolles als peus sempre descalços. El suc enganxós d’una taronja li regalimava de la comissura dels llavis. Llavors agafava un dels exemplars i metòdicament, l’obria pel mig i n’inspirava l’olor a tinta fresca acabada d’imprimir, n’acariciava el paper rugós i fràgil, i n’iniciava la lectura devorant pàgina per pàgina. Era donar la volta al món. Un instant màgic. En quin punt es va esborrar aquell somriure infantil del seu rostre? Quan s’hi van dibuixar les línies de l’edat i la preocupació? Ara té 63 anys i viu en una casa a la bella i desitjada Barcelona. Fa tres àpats diaris a més de petits capritxos d’entre hores. Comparteix casa amb els seus quatre fills i el llit amb una dona extraordinària. S’enorgulleix de dir que és el propietari del quiosc més concorregut de la ciutat. És un barceloní més, només un petit detall el delata: mai ha aconseguit acostumar-se a portar sabates. Per qüestions socials es veu obligat a posarse-les, encara que sempre sense mitjons, això ja seria massa. Però quan es relaxa i retrocedeix a la infància llegint el diari, no ho pot evitar i es descalça.

Mariona Andreu 2n de Barxillerat


Fineta Ventura


MAGIA Días de verano, días de invierno. Noches llenas de calor y alegría. Noches oscuras y tristes. De pequeña, cada una de las noches, sin excepción alguna, esperaba ansiosa a mi padre en la cama. Después de lavarme los dientes y ponerme el pijama, iba corriendo hasta mi habitación; allí donde mi padre me hacía soñar despierta, donde juntos imaginábamos mundos inimaginables, creando una historia nueva cada día, dejándola sin acabar para continuarla el día siguiente. Me iba a dormir con la ilusión de que llegara la próxima noche para poder volver a escuchar una de sus historias; pensando en uno de los mil y un cuentos que me podría contar, uno de los mil y un cuentos que los dos juntos nos contaríamos. Eso era lo que me fascinaba realmente. Él no leía y yo escuchaba, no era así de simple. Esos minutos en la cama, escuchando su voz, mirando sus ojos, sus ojos llenos de felicidad, eran un momento único. Ver este niño sentado, leyendo un libro, sonriente, me transporta a mi infancia. ¿Por qué dejamos de tener esas ilusiones? ¿Por qué perdemos a veces estas ganas de soñar? Y es que en realidad, no hay nada más serio que el juego de un niño.

Marta Reig 2n de Batxillerat


Zoè Almellones


Aprèn a estimar-te He passat molt de temps penedint-me dels meus actes i preguntant-me per què carall la gent no em feia cas. M’he sentit sola, tots aquests anys d’institut, sola en una marea de gent, no persones. Ben mirat no m’estranya, perquè a causa de la feina dels pares hem hagut de fer molts trasllats i per això mai he volgut encapritxar-me massa amb un grup d’amics si després me n’havia d’anar. Però tot plegat em va portar a tenir una baixa autoestima i falta de consideració cap a mi mateixa que em va fer molt insegura, raó per la qual no vaig tenir mai amics d’aquells que en diuen “de veritat”. Però ara tot ha canviat: he après a valorar-me. Sí, potser encara em trobo una mica sola però tinc els meus gustos i ara faig el que veritablement em fa feliç: llegir. És una activitat com una mica... tabú entre els joves de la meva edat, però amb res no gaudeixo tant. La meva àvia em va explicar, un dia que em va veure trista per la meva soledat, que la felicitat que aporta l’amistat no s’ha de buscar fent contents els altres, sinó a sentir-te bé amb tu mateixa, i si a algú li agrades pel que fas i pel que t’agrada, pots començar a valorar-la com una amiga, “però cal sempre que també et valorin ells a tu”, em deia. Per sort la meva millor amiga Laura (que d’aquestes sempre n’hi ha ben poques, cosa que les fa més especials), que no sempre ha pogut estar al meu costat perquè ella té la seva vida i els seus problemes, un dia em va fer la millor recomanació que m’ha fet mai ningú. Em va dir que m’agafés un dia del començament de l’estiu per a mi sola, per a reflexionar en un lloc tranquil. Llavors de seguida se’m va acudir la platja de Costa Rica, que l’estiu de feia dos anys havia visitat i on havia conegut un altre gran amic: l’Armando, a qui vaig trucar i em va dir que estaria encantadíssim de tornar-me a veure i de rebre’m a casa seva. M’estava adonant que no me’n faltava cap, d’amic! I per si això fos poc, la Laura em va regalar una tauleta digital per a llegir llibres; ella sabia que m’encanta la lectura, i aquell aparell era una forma de tenir un llibre sempre a mà fàcilment. Ja duia un llibre instal·lat a la memòria el Harry Potter i l’Exèrcit del Fènix. La veritat és que mai l’havia llegit encara, i em va fer molta il·lusió perquè m’encanten les històries fantàstiques. Però al cap d’un mes, estava passant el dia a la platja del costat de casa l’Armando, a Costa Rica, i allí em vaig adonar que el regal de la meva millor amiga no era simplement un aparell. Era el capvespre del dia 30 de juny, i estava tombada a l’hamaca, observant les onades amb l’Armando al costat. M’estava començant el llibre de la Laura, quan, en passar les primeres pàgines, vaig veure l’apartat de la dedicatòria, i em vaig estranyar perquè no era la de l’autora. Sota un dibuix d’una flor preciosa hi havia un text de la Laura dedicat a mi mateixa, on em deixava clar que jo no estava sola, que era una persona fantàstica que encara que no tingués gaires amics havia de saber apreciar la meva vida, però sobretot em va impactar la seva última frase: Deixa de jutjar-te i perseguir l’estima dels altres i estima’t més a tu mateixa, només així seràs plenament feliç.

Martí Guallar 2n de Batxillerat


Manel Febrian


Por a contrallum Estava a casa llegint el meu llibre preferit, Les aventures de Robin Hood. Sempre m’ha agradat aquest heroi. Em trobava totalment endinsat en la història, quan de sobte els plors de la meva mare em van fer sobresaltar. Sentia com parlava amb el pare, estava trista, enfonsada. Mai havia vist així a la mare. La meva germana estava, com de costum, tancada a l’habitació. Molt decidit vaig anar a parlar amb ella. Tenia el pressentiment que la Clàudia sabia el que passava. Vaig apropar-me a la porta que restava mig oberta, i durant un moment, la vaig observar amb molta atenció. L’estimava. Ella, estirada al llit escoltant Nirvana, es va adonar de la meva presència. Passa -em va dir amb la veu tremolosa. La Clàudia tenia els ulls plorosos. És evident que sabia el que estava passant. També estava espantada, com la sirena que ja no pot cantar. Com si aquella cadira blava, mig trencada i sorollosa fos meva, m’hi vaig asseure. Es va aixecar, va apropar-se. Necessitava una abraçada, seguia plorant. Ploràvem plegats. - Que no veus que no podem seguir així? No en sortirem, d’aquesta. La Clàudia i el Marc ens necessiten i no els podem ajudar. - És clar que ens en sortirem. Sempre ho hem fet. La meva mare no tenia esperança. Sempre tan pessimista... Sort del meu pare, que aconseguia veure una rosa enmig d’un munt de males herbes. Vaig quedar-me adormit al llit de la meva germana. Com si d’un mal somni es tractés, al despertar-me, la situació m’amoïnava més. Ara era la Clàudia qui plorava. Mai havia tingut aquest sentiment, un sentiment que poc a poc apagava la flama d’aquella espelma que m’ajudava a seguir endavant; la meva família. Entre plors i crits em van cridar per anar a sopar. Ja m’esperava aquella sopa amb pa de cada dia. Vaig baixar, vaig seure; encara no sabia el que passava. Mentre sopàvem, el silenci regnava a la taula. La Clàudia mirava a la mare i seguia plorant. De cop va sonar el timbre de casa. - Espereu algú?- va preguntar la Clàudia als pares. Un bassal de llàgrimes omplien el plat ja buit de la mare. La meva germana va reaccionar igual. M’hauria agradat entendre per què el pare es va aixecar tan lentament de la taula, i abans d’obrir la porta ens digué: “Feu cas a la mare. Prometeu-me ser forts passi el que passi, no oblideu mai la vostra fita” Per què deia tot això? Vaig sentir com s’obria la porta... Silenci. Crec que començava a entendre el que passava. Decidit, vaig aixecar-me. Volia veure el pare per última vegada... - Qui sou? Per què us emporteu el pare? - No ploris fill. Et prometo que tornaré. Recorda el que us he dit. T’estimo. De veritat? S’estaven enduent el pare, el meu humil pare? No m’ho creia. La mare em va cridar. - Marc, recull les teves coses. Marxem. Collons. Tot allò no m’agradava gens. Segur que anàvem a un refugi... Així va ser. De seguida vaig veure aquella cova amagada. Aquell refugi on hauria de passar un temps, massa temps... Vam entrar al refugi. BUM! Vaig sentir l’esclat d’una bomba. Estàvem incòmodes. Respiràvem por. BUM! Una bomba. La mare, víctima de la claustrofòbia, necessitava sortir fora. BUM! Una altra bomba. La Clàudia em va abraçar, em va dir que tot sortiria bé, però se'n va anar... ja no anava bé. BUM! Una altra bomba. Estava espantat, sol, no sabia què havia de fer. Tampoc volia demanar ajuda, tot i que la gent em mirava amb pena. Al cap i a la fi només era un nen de 10 anys, sense mare, sense pare...BUM! Tenia germana? No era conscient del que m’estava passant.

Eulàlia Tarragó & Mireia Linares 4t d'ESO


Cinta Voisin


Diuen que només desitgem l’aigua quan som al desert, que només volem el sol quan la nit ens envolta, que només volem l’estiu quan la punta del nas se’ns congela, que només recordem la felicitat quan no la trobem ni en el racó més fosc i que només anhelem la naturalesa quan som entre gratacels. I això mateix diuen de les persones: només trobem a faltar la presència d’aquells que estimem quan ja han marxat. Em trobo estirada al prat, envoltada de naturalesa, omplint els meus pulmons d’aire net i olor de gespa recent tallada i aquest llibre a la mà. I no desitjo res més. Tot i que podria escollir ser en qualsevol altre lloc, no n’hi ha cap altre que em faci sentir més lliure, feliç i plena, i no em molesta saber que mentre sóc aquí, molts més altres indrets m’esperen. I sentint-me part d’aquest lloc obro el llibre per les primeres pàgines i gaudeixo de la pluja de frases, paraules i lletres que es troben en el seu interior. Noves idees s’instal·len en racons que algun dia em tornaran a la memòria per ser escoltades. Les hores passen, però el temps no em preocupa i, sense necessitar res més, sóc feliç.

Núria Andreu 3r d'ESO


Esteve Mas


ENDINSAR-SE EN UN LLIBRE “Visc en un llibre”, feu constar algú. Em va agradar que s’expressés així perquè el vaig entendre. Endinsar-se en un món o una història que no és teva pròpiament, que rau entre pàgines plenes de lletres i arribar a sentir emoció, així com la sents quan contemples un quadre, és abastar una riquesa inexpressable. És probable que puguem considerar que aquestes nenes viuen en un llibre. Almenys en aquests moments, que estan immerses en la lectura (tot i que fóra necessari comentar que una es troba amb una breu indisposició cap a la lectura perquè saluda el gos). El quadre descriu, si més no, gran part d’aquest sentiment. Fins i tot podríem deduir amb imaginació (una altra de les qualitats que ens cultiva la lectura), que el gos també vol llegir. “Sempre m’he imaginat que el Paradís seria una mena de biblioteca”, va dir Jorge Luis Borges. Quan aquestes nenes hagin acabat de llegir, tindran una cosa que abans no tenien.

Ot Bou 2n d'ESO


Marta Colomer


Un món Paral·lel La lectura és un univers paral·lel al nostre i és capaç de transportar-m’hi completament amb només obrir una pàgina. Per fi arribo a casa des de l’institut i noto que el silenci abasta tots els racons de totes les habitacions. Sense ni treure’m les botes, m’assec al sofà, amb un parell de coixins col·locats còmodament. M’hi noto completament a gust només d’asseure-m’hi, és el meu lloc predilecte de la casa. De nou sento angoixa per tot el que he hagut de viure un dia més, però el tacte amb el llom d’un llibre em tranquil·litza. L’obro per la pàgina marcada i deixo que les paraules m’endinsin en la seva màgia. La segona vegada que vaig aprendre a llegir va ser quan tenia set anys, i des de llavors m’he aferrat a la lectura com a un consol més. Començo a devorar les pàgines del llibre de Frank McCourt, un dels meus escriptors favorits. Va tenir una infantesa dura, però no és la meva una infantesa dura també? Només em trobo amb obstacles a cada pas i la gent em parla com si fos una persona que no s’assabentés de la situació. Però sí que ho faig, i els llibres m’han ajudat a desenvolupar aquests sentiments que m’ajuden a viure el dia a dia amb un somriure. La meva situació podria haver-se evitat, i la ràbia que em fa pensar això, m’obliga a intentar concentrar-me encara més en el llibre i posar-me en la pell del protagonista. Tal com he pogut comprovar amb el que porto de lectura, Frank McCourt no va viure una situació molt diferent de la meva quan era petit. De fet, quasi va estar a punt de quedar-se com em vaig quedar jo, simplement per falta d’assistència. I jo en vaig tenir, d’assistència, però no la suficient. Ell va arrossegar la desgràcia durant anys. El meu dolor, en canvi,va desaparèixer ràpid per donar pas a un nou mal: el de sentir-me diferent. Quan és el meu aniversari, o simplement quan es dóna una ocasió important, em regalen muntanyes de llibres. I jo passo hores desconnectada del món, del món real, per viure al cent per cent el món de la lectura. Però a ningú li preocupa això. Sé que els meus pares m’observen de vegades mentre llegeixo i endevino que somriuen. Perquè el plaer de la lectura no em va arribar fins als set anys, quan en vaig aprendre de nou. Va ser quan vaig començar a agafar un llibre darrere l’altre, i l’angoixa que pogués sentir es desfeia quan el personatge sentia felicitat. I si notava que el personatge patia més que jo, que era un personatge desgraciat, definitivament m’acabava plantejant si la meva situació era tant dolenta. Em pregunto si el que he viscut jo és tant greu comparat amb el que han viscut milers de persones, que encara que siguin imaginàries no deixen de ser reals per a mi. Amb els dits, tal i com em van ensenyar quan tenia set anys, palpo les últimes paraules marcades amb punts de relleu a les pàgines i acabo el capítol. I, com faig cada migdia, quan en arribar de l’institut em dedico un moment de lectura, torno a donar les gràcies al Braille i a tot el que m’ha proporcionat.

Sabina Castan 2n d'ESO


Anna Franco


Vaig retornar a la lectura amb aquell anhel d’acabar la història. A mesura que llegia creixien dins meu aquelles ganes d’arribar a l’última pàgina. Notava el cor bategant fort dins del pit. Els ulls escombraven les línies a la velocitat de la llum. Devorava les pàgines sense compassió. Les frases adquirien significat dins meu com petites peces d’un trencaclosques. L’emoció es feia més forta. El desenllaç més evident. Respirava aquella velocitat que m’empenyia a accelerar més i més. I quan la velocitat fregava els límits i l’emoció era immensa, un revers, un calfred, un sentiment de culpa, de perill, una idea fugaç. S’acostava el final. Provar de frenar era impossible. Fent força amb tot el cos cap endarrere, per frenar el vehicle, els peus cremant-se contra el terra. No podia frenar. Aquell desig no duraria per sempre. Ja era massa tard per fer-se enrere. I llavors de cop tot va acabar molt ràpid. L’última paraula, i punt, i final. Vaig tancar el llibre, acariciant-ne la portada de vellut vermell, i el deixant-lo sobre la tauleta, em vaig aixecar i vaig apagar el llum. I enmig de la foscor es va perdre una llàgrima galta avall per no poder conservar aquell sentiment de desig eternament.

Xènia Cubí 3r d'ESO


Carme Vi単as


Més lliure que un vagó de tren Tanca els ulls. El seu cap es mou lleugerament. D’un costat a l’altre, seguint el moviment del vagó del tren. Aquest vagó que segueix el recorregut dels altres vagons als quals està unit. Ell tampoc és lliure d’anar on vol. La torno a mirar, segueix amb els ulls tancats. Intento relaxar-me. Deixo la meva ment reflexionar. Dóna voltes al meu passat, aquell que jo mai aconsegueixo recordar. Sí, hi ha cops que reconec sabors que ja havia tastat, com quan provo llet condensada i sobrevolo la meva infància a l’hora de berenar, en aquell parc ple de pins. També hi ha cops que reconec olors, gestos, colors… Però la meva memòria falla quan vull recordar escenes concretes de la meva vida més llunyana. La meva ment segueix reflexionant. Ara es planteja un futur proper. Només es pregunta on i què estudiaré. No troba resposta, només el buit. De cop, li arriben somnis, il·lusions, esperances... I més somnis, i ara ambicions! I alguna altra esperança borrosa. Intenta ordenar-ho tot com pot. De fons reconeix la melodia de l’aigua arrossegant la sorra, barrejada de petxines i records. Reconeix el somni de tenir una caravana, i la il·lusió d’estar somrient. Inconscientment, aquí, dins del tren, al costat del cos adormit d’ella, somric. El tren s’ha parat en una estació. El vagó a la mateixa. No reconec on sóc, però sento olor de sal i d'humitat. El meu cos estè posseït per un impuls: baixar del tren. “Seria cruel, anar-me’n sense acomiadar-me. Però si la desperto i m’acomiado, no em deixarà marxar” penso. Ella encara està dormint, la miro, pregant que sigui l'últim cop que la veig. Baixo d’un salt, del vagó a l’andana. -“Què estàs fent?”- em pregunta la meva ment. -“Ser lliure, com no ho és el vagó del tren” – li responc.

Zoé Almellones 4t d'ESO


MĂ­riam Garcia


Institut Vil路la Romana Abril 2013


Exposició Pintures i Lectures