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Maresía Cuadernos de naturalistas cantábricos

Nº 11, julio 2016


_____________________ Maresía, cuadernos de naturalistas cantábricos

Nº 11, julio 2016

Edición y maquetación: César Álvarez Laó Dirección de contacto: elyepa1@gmail.com Imagen de portadas: zampullín chico (autor Jorge Valella Robledo) Las publicaciones editadas únicamente en la Red no llevan asignado número de depósito legal. La propiedad de los textos e imágenes de esta revista pertenece a sus autores; para reproducirlos debe ponerse en contacto con ellos.

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El logo de la revista está ideado por el editor y es una alegoría del nombre: mar y montaña juntos. Hay unas cuantas peñas en el entorno cantábrico cuya forma recuerda a una ballena (ejs., en la costa La Herbosa de Cabu Peñes, en la montaña las Ubiñas). Son estas últimas peñas vistas desde el Cirbanal quienes prestan su imagen para el logo, siendo el chorro de su hipotético soplador el alga roja Chondrus crispus.

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Sumario

Sumario * Editorial .......................................................................................................................... 3 * Observaciones Evolución visual del plumaje de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis lu­ sitanius) asturianas .............................................................................................. 4 La fauna de Asturias hace medio millón de años ............................................ 44 La Víbora na tradición oral asturiana ................................................................ 46 Cita de Galera o Gamba/Langosta mantis Squilla mantis .............................. 48 * Opinión Ganadería, incendios y despoblamiento rural en Asturias ............................. 49 Imaginar Asturias ................................................................................................ 54 * Asociaciones Arca ...................................................................................................................... 55 * Personajes Ignacio Martínez Fernández ............................................................................... 58 * Galería Jorge Valella Robledo ......................................................................................... 63 * Colaboradores en este número ................................................................................. 73 * Portada trasera: Entidades que apoyan

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Nº 11, julio 2016

Editorial La vida es polimorfismo. Dice la RAE que es una “propiedad de las especies de seres vivos cuyos individuos pueden presentar diferentes formas o aspectos, bien por diferenciarse en castas, como las termitas, bien por tratarse de distintas etapas del ciclo vital, como la oruga y la mariposa”. Es una propiedad que está poco estudiada en demasiadas especies. Así, es habitual observar animales o plantas con aspectos diferentes a los que traen los libros, por muy completa que sea la guía. En el caso de las aves, hay muchas variantes regionales por describir, tanto en plumajes (aunque sean clinales en bastantes casos) como en cantos. Pero incluso el aspecto cambiante que presentan durante la muda anual sólo es conocido en general, y de forma más detallada en las especies más emblemáticas (como las rapaces) y en determinados paseriformes. Y es que una de las acep­ ciones que da la RAE para la palabra “variable” es “mudable”. El artículo más largo de este número de Maresía trata de mostrar la variabilidad de plumajes que tiene una de las aves frecuentes y fáciles de observar en el Cantábrico: la gaviota patiamarilla. Pero no por ser numerosa ha sido bien estudiada: las guías sólo describen los plumajes tipo de cada fase anual. Sin embargo, cualquier observador avezado a esta gaviota descubrirá una amplia variedad de estados de muda y coloraciones para una misma edad. ¿Por qué esto no se ha descrito antes en nuestra área cuando si se conoce para especies similares en otros países? Hay mucha dejadez en este sentido, aunque también hay que ser rigurosos y basarse sólo en aves nacidas en la zona, ya que la subespecie mediterránea también es frecuente en el Cantábrico, pero presenta diferencias con la subespecie local. Este tipo de estudios se puede realizar cuando hay muchas aves marcadas, como es el caso asturiano (desde el año 2002). Siempre digo coloquialmente que cuando el hombre inventó la palabra “variabilidad” fue al observar a las gaviotas, aunque la variabilidad en los caracteres es algo natural en todas las especies. Esperamos desde Maresía seguir mostrando la diversidad de la vida cantábrica. Que la sigáis sintiendo vuestra.

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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

Observaciones Evolución visual del plumaje de gaviotas patiamarillas (Larus michahellis lusitanius) asturianas

Introducción El interés por las gaviotas au­ mentó mucho en España en los últimos años. Desde la obra de Grant (1982), que no trataba específicamente a las gaviotas patiamarillas cantábricas (se consideraban subespecie de la argéntea Larus argentatus), hasta la publicación de Olsen y Larsson (2003), en la que ya se indican rasgos de las patiamarillas cantábricas, poco avanzó el conoci­ miento de este taxón (p. ej., Dubois, 1987). Tampoco se publicó mucho so­ bre la patiamarilla mediterránea ibérica (p. ej., Arcos y Torrent, 1998). El marcaje de patiamarillas con anillas de lectura a distancia en el litoral cantábrico prácti­ camente nació al comenzar el presente siglo, lo que permitió desde entonces anotar el plumaje de ejemplares nacidos en la zona. El paralelo desarrollo de la fotografía digital ayudó a registrar más objetivamente estos plumajes. La reco­ pilación de estas imágenes permite un estudio comparado, como hicimos en Asturies. Material y Métodos El anillamiento de patiamarillas con PVC en Asturies comenzó en el año 2002. Desde ese año hasta el final del 2015 recogimos 820 fotografías, unas del autor de este estudio y otras de los colaboradores citados en el apartado Agradecimientos. En cada imagen intenté registrar una serie de parámetros de la colora­ ción tanto del plumaje como de las par­ tes no emplumadas para cada año ca­

lendario. Lógicamente, según la postura del ave, hay imágenes en las que se pueden anotar todos los parámetros y otras en los que se observan muy pocos. Utilicé el año calendario para tener fijas unas fechas de referencia (del 1 de enero al 31 de diciembre) en la exposición de los resultados, ya que el plumaje según la edad varía entre indivi­ duos (p. ej., el 2º verano no tiene un fe­ cha fija de aparición). El número de ejemplares distintos analizado cada año se muestra en la tabla 1. La correlación entre el número de imágenes de cada año y el número de recuperaciones anilladas es altamen­ te significativa (rs = 0,981, p < 0,001), por lo que los resultados no sufren un sesgo de la edad que podría alterarlos. La tendencia de ambas curvas a lo largo del periodo de estudio es similar (figura 1).

Tabla 1. Número de fotografías y ejemplares analiza­ dos cada año de edad. La abreviatura `nd´ significa que no hay datos precisos al no estar anilladas una parte de ellas; son un total más de 30 ejemplares.

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Figura 2. Evolución del número de años observados,

Figura 1. Evolución del número de fotografías y de

del número teórico de observaciones y del número

recuperaciones a lo largo de los años de edad.

total de observaciones a lo largo de los años de

Para la muda cefálica de los adul­ tos se utilizaron observaciones recogi­ das en el estuario de Avilés durante el año 2013, principalmente de aves no anilladas (N = 1136), por lo que entre ellas puede haber ejemplares de la sub­ especie mediterránea L. m. michahellis. Analizando sólo los ejemplares anillados el primer año (2002), vemos que el número total de observaciones y el de recuperaciones está altamente co­ rrelacionado (rs = 0,924, p < 0,001). Para los años calendarios registrados de las aves anilladas en el 2002, conocemos el número total de observaciones, el nú­ mero de años registrado cada ejemplar (hay muchas aves que no se vieron en años intermedios entre observaciones) y el número teórico de años registrado cada ejemplar (lo llamamos teórico por­ que incluimos todos los años entre la primera y la última observación). Anali­ zando estos tres parámetros, las líneas de tendencias son iguales en la curva teórica y en la del número total de ob­ servaciones, mientras que es diferente (aunque con la misma pendiente) en la del número de años observados (figura 2). Los tres parámetros están altamente correlacionados (rs = 0,958, 0,976 y 0,940, respectivamente; p < 0,001). Por lo tanto, podemos inferir que el número de fotos analizadas representa al espectro poblacional de patiamarillas asturianas.

edad para las aves anilladas en el año 2002.

Resultados 1º añ o cal en d ari o Este primer año cubre la mitad del tiempo que los demás: va desde que el pollo es anillado en el nido en la segun­ da mitad de junio hasta el 31 de diciem­ bre. La mayoría de las fotos son otoña­ les, por lo que en la mayoría de los ras­ gos estudiados no merece la pena re­ presentarlos en gráficas. En cada rasgo se indica el número de ejemplares muestreado. ­ Forma de la frente: N = 65. El 93,8% la tenían redondeada y el resto alargada. ­ Color del pico: N = 62. El 80,6% lo tuvieron negro, mientras que el 19,4% restante comenzaron a aclarar un poco la mitad basal, aumentando su número a lo largo del otoño (figura 3). En diciem­ bre aparece la primera con la mitad ba­ sal anaranjada.

Figura 3. Evolución de la coloración del pico según

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el número de aves a lo largo del 1º año calendario.


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Observaciones: plumajes gaviotas

­ Color del ojo: N = 71. Todas las aves lo tenían negro. ­ Listado cefálico: N = 81. El 97,5% la tenían bien listada, pero el 2,5% res­ tante la tenían blanca. ­ Listado en partes ventrales: N = 78. El 97,4% mostraban buen listado, estando poco listadas el 2,6%. ­ Tipo de plumaje del dorso: N = 85. Muda prácticamente al unísono con las escapulares. ­ Escapulares: N = 85. Para 30 jóve­ nes, el 50% las tenían blancas y la otra mitad cremas. El crema se decolora a blanco entre agosto y octubre. Para 37 ejemplares, en el 83,8% las plumas con anclas tenían blanco y crema, el 10,8% eran sólo blancas y el 5,4% eran sólo crema. A primeros de septiembre co­ mienza la muda de las plumas juveniles, cambiando unas pocas plumas; a fina­ les de este mes, los ejemplares más avanzados mudaron la mitad de las es­ capulares. A finales de octubre vemos las primeras aves con la muda com­ pleta; a finales de año todas las aves acabaron la muda (figura 4). Un ejem­ plar tenía una pluma gris ya a finales de octubre, otro con varias a primeros de noviembre y otro con sólo una a media­ dos de diciembre.

con 67­100%; el 3,8% de los ejemplares las tenían como Larus argentatus. ­ Cobertoras alares medianas y pe­ queñas: N = 76. Con los bordes crema había un 23,7% de las aves, el 71% los tenían blancos estrechos y el 5,3% los tenían blancos anchos. ­ Terciarias: N = 73. El 19,4% tenían el borde fino, el 25% lo tenían con muescas tipo L. argentatus, el 26,4% tenían la punta clara y el 29,2% tenían una mezcla de las tres anteriores. ­ Color de las patas: N = 63. El 88,9% las tenían rosa sucio y el resto rosa claro.

Figura 5. Pollo el 13.06.05 en Xixón. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 4. Evolución de la muda de las escapulares se­­ gún el número de aves a lo largo del 1º año calendario.

­ Cobertoras alares grandes: N = 80. El porcentaje de claro en las plumas fue el siguiente: 30% de las aves con 0 a 33% claro, 62,5% con 34 a 66% y 7,5%

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Figura 6. Pollo el 23.06.05 en Cabu Peñes, con edad anillable. Autor: César Álvarez Laó.


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Figura 7. Pollos el 23.06.05 en Cabu Peñes, anilla­

Figura 10. AM5K el 03.08.06 en Oleiros, (A

dos. Autor: César Álvarez Laó.

Coruña). Autor: Antonio López Porto.

Figura 11. AM1S el 04.08.11 en el estuario de Avilés. Autor: César Álvarez Laó. Figura 8. Pollo AK5S el 11.07.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 9. Pollo AH1A el 02.08.06 en Xixón. Autor: Isolino Pérez Tuya.

Figura 12. AM6B el 08.08.12 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

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Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 16. AB7U el 29.08.05 en el estuario de Avilés.

Figura 13. AC4M el 12.08.05 en el estuario de Avilés.

Autor: César Álvarez Laó.

Autor: César Álvarez Laó.

Figura 14. AJ6S el 18.08.05 en Xixón. Autor: Isolino Pérez Tuya.

Figura 17. AK2U el 11.09.07 en el estuario de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 15. AK5S el 21.08.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 18. AN9C el 23.09.15 en Oleiros (A Coruña). Autor: Antonio López Porto.

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Figura19. AK7M el 06.10.15 en el estuario de Avilés. Autor: César Álvarez Laó. Figura 22. AH3K el 03.11.06 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 20. AK5S el 08.10.08 en Llastres, Colunga. Autor: Bernardo Busto.

Figura 23. AM5D el 05.11.13 en Xixón. Autor: Iván Díaz Pallarés.

Figura 21. AM4S el 12.10.13 en Oleiros (A Coruña). Autor: Antonio López Porto. Figura 24. AH7P el 06.11.07 en el estuario de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

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Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 28. AN1A el 16.11.14 en Xixón. Autor:

Figura 25. AK7R el 08.11.15 en Oleiros (A Coruña). Autor: Antonio López Porto.

César Fernández González.

Figura 26. AM5D el 08.11.13 en Xixón. Autor: Iván

Figura 29. AM6B el 11.12.12 en Xixón. Autor:

Díaz Pallarés.

Isolino Pérez Tuya.

Figura 27. AJ9U el 13.11.07 en Cedeira (A Coruña). Autor: Antonio Gutiérrez Pita. Figura 30. AM8J el 21.12.14 en Cervo (Lugo). Autor: Toño Salazar.

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Figura 33. Evolución de la coloración del ojo según el número de aves a lo largo del 2º año calendario. Figura 31. AM6R el 24.12.13 en La Isla, Colunga. Autor: Miguel Puente Prendes.

2º añ o cal en d ari o ­ Forma de la frente: N = 98. El 99% la tenían redondeada y sólo una alar­ gada. ­ Color del pico: N = 98. Sólo había aves con el pico totalmente negro en enero y febrero. El pico se va aclarando a lo largo del año, pero no de forma continua (figura 32).

­ Listado cefálico: N = 102. Casi to­ das las aves mostraron la cabeza bien listada, salvo 3 ejemplares a lo largo del año. ­ Listado en partes ventrales: N = 98. Mostraron listado variable en las partes ventrales, salvo un único ejem­ plar que no tenía listas. ­ Tipo de plumaje del dorso: N = 87. Retienen el plumaje la mayor parte del año, mudando en verano y en otoño (fi­ gura 34). A diferencia del 1º año calen­ dario, muda el dorso más tarde que las escapulares.

Figura 32. Evolución de la coloración del pico según el número de aves a lo largo del 2º año calendario. Se indica el porcentaje del pico aclarado. Figura 34. Evolución del plumaje del dorso según el número de aves a lo largo del 2º año

­ Color del ojo: N = 94. Los ojos son predominantemente negros. Las primeras aves que comienzan a aclarar los ojos aparecen en agosto, y van en aumento en otoño (figura 33).

calendario.

­ Escapulares: N = 97. A principios de año aún se vieron algunas aves con plumas juveniles: 2 en enero y 2 en marzo. Las mudan durante gran parte

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Observaciones: plumajes gaviotas

del año (figura 35). Muchas aves pre­ sentan un fuerte desgaste en mayo y ju­ nio. El 26,7% de los ejemplares podrían tener una generación extra estival, pues mudan a plumas blancas y negras (B&N) en vez de a grises (figura 36). El color que predomina en las escapulares es el blanco, aunque va disminuyendo a lo largo del año a favor del crema oscu­ ro (N = 61; figura 37).

­ Cobertoras alares grandes: N = 91. La muda comienza en primavera, tras empezar a verse gaviotas con mucho desgaste (hay un desgaste noto­ rio entre abril y julio). Comienzan a aparecer plumas nuevas a mediados del verano, pero al final del año aún la mitad de las aves retienen las plumas viejas (figura 38). En la mayoría de las plumas dominan los colores oscuros (N = 78; figura 39).

Figura 35. Evolución de las escapulares según el número de aves a lo largo del 2º año calendario. Figura 38. Evolución de las cobertoras grandes según el número de aves a lo largo del 2º año calendario.

Figura 36. Evolución de los dos tipos de muda de las escapulares según el número de aves a lo largo del 2º año calendario.

Figura 39. Evolución de los colores de las cobertoras grandes según el número de aves a lo largo del 2º año calendario. Se indica el porcentaje de blanco (Blc) respecto al pardo oscuro.

Figura 37. Evolución de los colores de las escapulares según el número de aves a lo largo del 2º año calendario. Se indica

­ Cobertoras alares medianas y pequeñas: N = 100. La muda comienza en primavera, tras empezar a verse gaviotas con mucho desgaste (hay un desgaste notorio entre abril y julio). Aparecen las primeras plumas nuevas a mediados del verano, pero al final del

el porcentaje de blanco (Blc) respecto al crema oscuro (Cros).

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año aún muchas aves retienen las plumas viejas (figura 40). En verano hay más aves mudando a plumas blancas y negras que a grises o pardas. Podría existir una generación de cobertoras extra estival. En la mayoría de las plu­ mas dominan los colores oscuros (N = 89; figura 41).

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bió mucho su porcentaje de aparición con respecto al primer año calendario: de una de cada 3 aves bajó a una de cada 14 individuos. Siguen siendo ma­ yoritarias las de punta clara.

Figura 42. Evolución de las terciarias según el número de aves a lo largo del 2º año calendario. Figura 40. Evolución de las cobertoras medianas y pequeñas según el número de aves a lo largo del 2º año calendario.

Figura 43. Evolución de los diseños de las terciarias según el número de aves a lo largo del 2º año calen­ dario. Figura 41. Evolución de los colores de las cobertoras medianas y pequeñas según el número de aves a lo lar­ go del 2º año calendario. Se indica el porcentaje de blanco respecto al pardo oscuro.

­ Primarias: N = 16. La muda es ac­ tiva desde el mes de mayo hasta finales del verano. Las primeras aves con pri­ marias nuevas completas aparecen en julio (figura 44).

­ Terciarias: N = 77. La muda ocu­ rre entre mediados de primavera y me­ diados de verano (figura 42). El diseño mayoritario en las plumas de 1º in­ vierno es el de la punta clara (53,7%), seguido por el del borde blanco (39%), siendo residual las que presentan muescas tipo L. argentatus (7,3%) (N = 41; figura 43). Este último diseño cam­ Figura 44. Evolución de las primarias según

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el número de aves durante varios meses del 2º año calendario.


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­ Color de las patas: N = 81. Predo­ minan las patas oscuras, aunque el por­ centaje de patas claras va aumentando en la segunda mitad del año (figura 45).

Figura 48. AM4K el 22.01.14 en Xixón. Autor: Figura 45. Evolución del color de las patas según el nú­

Pablo Fernández Pérez.

mero de aves a lo largo del 2º año calendario.

Figura 49. AN1B el 26.01.15 en Oleiros (A Coruña). Figura 46. AM8J el 04.01.15 en Lago, Xove (Lugo). Autor:

Autor: Antonio López Porto.

José Luis Lorenzo.

Figura 47. AM5D el 18.01.14 en Xixón. Autor: César

Figura 50. AM4U el 01.02.14 en Xixón. Autor: Pablo

Fernández González.

Fernández Pérez.

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Figura 51. AM3D el 18.02.12 en Cervo (Lugo). Autor: David Calleja. Figura 54. AJ9U el 20.03.08 en Cedeira (A Coruña). Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Figura 52. AM8M el 28.02.15 en Xixón. Autor: Ignacio Suárez. Figura 55. AH7D el 24.03.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 56. AA8L el 26.03.04 en A Coruña. Autor:

Figura 53. AN4B el 01.03.15 en Matosinhos,

Antonio Gutiérrez Pita.

O Porto (Portugal). Autor: José Marqués.

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Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 60. AK4C el 14.05.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 57. AB4L el 26.03.04 en Foz (Lugo). Autor: José Antonio López Lozano.

Figura 58. AJ1N el 24.04.07 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García. Figura 61. AM8H el 16.05.15 en Oleiros (A Coruña). Autor: Antonio López Porto.

Figura 59. AH3W el 01.05.07 en Cariño (A Coruña). Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Figura 62. AH7D el 23.05.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

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Figura 66. AJ8W el 09.06.08 en la ría de Figura 63. AK1N el 23.05.08 en Xixón. Autor:

Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Xuán X. Fernández García.

Figura 67. AB7W el 13.06.06 en la ría de Avilés.

Figura 64. AN1F el 03.06.15 en Espinho, Aveiro

Autor: César Álvarez Laó.

(Portugal). Autor: Manuel Petiz.

Figura 68. AM5N el 14.06.15 en Mera (A Coruña). Autor: Antonio López Porto. Figura 65. AJ8W el 09.06.08 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

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Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 69. AH7D el 03.07.08 en Xixón. Autor:

Figura 72. AH7D el 17.07.08 en Xixón.

Xuán X. Fernández García.

Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 70. AN1F el 06.07.15 en Aveiro (Portugal). Figura 73. AK2S el 21.07.08 en Xixón. Autor:

Autor: Diogo Sousa.

Xuán X. Fernández García.

Figura 71. AM5P el 10.07.15 en Matosinhos,

Figura 74. AH3K el 29.07.07 en Xixón. Autor:

O Porto (Portugal). Autor: José Marqués.

Xuán X. Fernández García.

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Figura 78. AJ5H el 18.09.08 la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 75. AK2S el 06.08.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 79. AM7B el 04.10.14 en Oleiros (A Coruña).

Figura 76. AJ7U el 23.08.06 en la ría de Avilés.

Autor: Antonio López Porto.

Autor: César Álvarez Laó.

Figura 77. AJ8W el 04.09.08 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 80. AM4D el 31.10.12 en A Coruña. Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

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Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 84. AM6B el 24.12.13 en La Isla, Colunga. Figura 81. AJ7U el 03.11.10 la ría de Avilés.

Autor: Miguel Puente Prendes.

Autor: César Álvarez Laó.

Figura 85. AK1P el 28.12.08 en Valdoviño (A Coruña). Figura 82. AK5J el 28.11.09 en Cariño (A Coruña).

Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Figura 86. AM6A el 31.12.13 en Candás, Carreño. Autor: Santiago Serrano Junquera. Figura 83. AM4N el 30.11.14 en A Coruña. Autor: Antonio López Porto.

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3º añ o cal en d ari o ­ Forma de la frente: N = 96. Todas redondeadas.

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­ Listado cefálico: N = 112. La mitad de la población presenta la cabeza sin listas durante la época reproductora (fi­ gura 89).

­ Color del pico: N = 98. Los picos son bastante claros tras el invierno. Durante el invierno el pico tiende a os­ curecerse (como las manchas oscuras que salen en los adultos), como se com­ prueba en la discontinuidad de las gráfi­ cas entre el 2º año calendario (figura 32) y este tercero (figura 87), así como la existencia de picos más claros durante el verano. Figura 89. Evolución del listado en la cabeza según el número de aves a lo largo del 3º año calendario.

­ Listado en partes ventrales: N = 111. Gran parte de la población no tiene listas ventrales durante la época repro­ ductora (figura 90).

Figura 87. Evolución del color del pico según el número de aves a lo largo del 3º año calendario. Se indica el porcentaje del pico aclarado. La categoría “Ad” indica pico como adulto estival o invernal (con una manchina negra).

­ Color del ojo: N = 94. Los ojos se aclaran en la segunda mitad del año. Existe una discontinuidad entre las grá­ ficas del 2º año (figura 33) y este tercero (figura 88) ¿Se oscurecen los ojos en el invierno?

Figura 90. Evolución del listado en las partes ventrales según el número de aves a lo largo del 3º año calendario.

­ Tipo de plumaje del dorso: N = 94. La mayoría de las aves alcanzan el plumaje gris durante la época repro­ ductora. Se observa una curiosa discon­ tinuidad entre las evoluciones del 2º año (figura 34) y este tercero (figura 91), pues aparecen en invierno aves con plumaje aún de 1º invierno (B&N) y mu­ chas mudando (en porcentaje muy su­ perior al del otoño).

Figura 88. Evolución del color del ojo según el número de aves a lo largo del 3º año calendario.

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Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 91. Evolución del plumaje del dorso según

Figura 93. Evolución de las cobertoras alares grandes

el número de aves a lo largo del 3º año calendario.

según el número de aves a lo largo del 3º año calendario.

­ Escapulares: N = 115. La muda ocurre principalmente durante la prime­ ra mitad del año (figura 92), en conso­ nancia con la evolución del plumaje del año anterior (figura 35).

­ Cobertoras alares medianas y pe­ queñas: N = 117. La muda ocurre duran­ te gran parte del año (figura 94). Las aves reseñadas como B&N son ejem­ plares con plumaje nuevo blanquinegro (reseñadas como 2º invierno el otoño anterior en la figura 40). Al igual que en el caso de las cobertoras grandes, algu­ nas aves señaladas como plumaje de 1º invierno el otoño anterior han podido quedar enmascaradas en la identifica­ ción fotográfica.

Figura 92. Evolución de las escapulares según el número de aves a lo largo del 3º año calendario.

­ Cobertoras alares grandes: N = 114. La muda ocurre principalmente en la segunda mitad del año (figura 93). Las aves reseñadas como B&N son ejemplares con plumaje nuevo blanqui­ negro (reseñadas como 2º invierno el otoño anterior en la figura 38). Muchas aves deben mudar a 2º invierno a finales de otoño/principios del invierno, aunque algunas aves señaladas como plumaje de 1º invierno el otoño anterior han po­ dido quedar enmascaradas en la identi­ ficación fotográfica.

Figura 94. Evolución de las cobertoras alares me­ dianas y pequeñas según el número de aves a lo largo del 3º año calendario.

­ Terciarias: N = 99. La muda ocu­ rre principalmente en la segunda mitad del año (figura 95). Hay una transición continua de la evolución del plumaje con el año anterior (figura 42).

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Figura 95. Evolución de las terciarias según el

Nº 11, julio 2016

Figura 98. AM8F el 11.01.06 en Burela (Lugo).

número de aves a lo largo del 3º año calendario.

Autor: David Calleja.

­ Primarias: N = 96. La muda ocurre durante el verano (figura 96), aproxima­ damente con un mes de retraso res­ pecto al 2º año (figura 44).

Figura 96. Evolución de las primarias según el

Figura 99. AC7L el 13.01.07 en Aramar, Gozón.

número de aves a lo largo del 3º año calendario.

Autor: Jorge Valella Robledo.

­ Color de las patas: N = 101. La mayoría de las aves tienen las patas rosas durante todo el año (figura 97), disminuyendo muy rápidamente la can­ tidad de ejemplares con patas oscuras desde el otoño anterior (figura 45).

Figura 100. AN2A el 14.01.15 en Burela (Lugo). Autor: Faustino Infante Roura. Figura 97. Evolución del color de las patas según el número de aves a lo largo del 3º año calendario.

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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 104. AK5R el 24.01.10 en Xixón. Autores: Yolanda Marcos Aparicio y J.L. Álvarez Ramos. Figura 101. AK5R el 15.01.10 en Xixón. Autor: Isolino Pérez Tuya.

Figura 105. AM8B el 28.01.15 en Xixón. Autor: César Fernández González. Figura 102. AM5U el 17.01.16 en Xixón. Autor: Carlos Solares.

Figura 106. AH7D el 02.02.09 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García. Figura 103. AA6F el 20.01.05 en Serín, Xixón. Autor: César Álvarez Laó.

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Nº 11, julio 2016

Figura 107. AH3K el 14.02.07 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 110. AH9R el 02.03.09 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 108. AJ8W el 23.02.09 en la ría de Avilés. Autora: Ángeles Pastur Torres. Figura 111. AK2C el 03.03.09 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 109. AM6C el 25.02.14 en O Vicedo (Lugo). Autor: Antonio Martínez Pernas.

Figura 112. AH6M el 29.03.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 113. AK4C el 31.03.09 en Valdoviño Figura 116. AM5P el 08.04.15 en Matosinhos

(A Coruña). Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

(Portugal). Autor: José Marqués.

Figura 117. AN1F el 16.04.15 en O Porto Figura 114. AC3U el 04.04.07 en en Xixón.

(Portugal). Autor: Armando Mota.

Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 115. AM6C el 05.04.14 en Xove (Lugo). Autor:

Figura 118. AH4C el 02.05.08 en Lluarca. Autor: Jesús Menéndez Quintana.

José Antonio Arregui.

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Nº 11, julio 2016

Figura 119. AA8P el 06.05.05 en Serín, Xixón.

Figura 122. AK2A el 14.07.09 en Ferrol (A Coruña).

Autor: César Álvarez Laó.

Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Figura 123. AH7B el 15.07.09 en Ferrol (A Coruña). Figura 120. AK1P el 25.05.09 en Valdoviño

Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

(A Coruña). Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Figura 121. AM2J el 08.06.13 en Comillas (Cantabria).

Figura 124. AM3K el 21.07.13 en Salinas, Castrillón. Autor: David Díaz Delgado.

Autor: Francisco Javier Portillo.

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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 128. AC3U el 31.08.07 en la ría de Avilés. Autor: Daniel López Velasco.

Figura 125. AK3H el 07.08.09 en Estaca de Bares (A Coruña). Autor: José Miguel Devesa.

Figura 126. AA7F el 12.08.05 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 129. AC7C el 31.08.07 en la ría de Avilés. Autor: Daniel López Velasco.

Figura 127. AH4S el 22.08.08 en Ferrol (A Coruña).

Figura 130. AA3B el 01.09.05 en la ría de Avilés.

Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Autor: César Álvarez Laó.

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Nº 11, julio 2016

Figura 134. AM2F el 01.11.13 en Oleiros (A Coruña). Autor: Antonio López Porto.

Figura 131. AJ5Z el 03.09.09 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 132. AC4A el 30.09.07 en A Coruña.

Figura 135. AK2C el 07.11.09 en la ría de Avilés.

Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Autor: César Álvarez Laó.

Figura 133. AK5U el 16.10.10 en Xixón. Autor: Figura 136. AJ5H el 07.11.09 en la ría de Avilés.

Bernardo Busto.

Autor: César Álvarez Laó.

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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 140. AJ3K el 07.12.09 en Xove (Lugo). Autor: Toño Salazar.

Figura 137. AJ5H el 07.11.09 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 141. AM9M el 19.12.13 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 138. AC6M el 20.11.07 en Cariño (A Coruña). Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

Figura 139. AJ8W el 04.12.09 en la ría de Avilés.

Figura 142. AM6F el 23.12.13 en Xixón.

Autor: César Álvarez Laó.

Autor: Bernardo Busto.

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4º añ o cal en d ari o ­ Forma de la frente: N = 51. Todas tenían la frente redondeada. ­ Color del pico: N = 57. Después del invierno, todas las aves tenían la co­ loración adulta (143); algunas con una manchina negra en febrero­abril, una en agosto, y todas en diciembre (figura 144). La evolución es continuación de la del año anterior (figura 87).

Nº 11, julio 2016

Figura 145. Evolución del color del ojo según el nú­ mero de aves a lo largo del 4º año calendario. No hay datos para mayo y junio.

Figura 143. Evolución del color del pico según el nú­ mero de aves a lo largo del 4º año calendario. Se indi­ ca el porcentaje del pico aclarado. La categoría “Ad”

Figura 146. Evolución del color del anillo ocular según

indica pico como adulto estival o invernal (con una

el número de aves a lo largo del 4º año calendario. No

manchina negra).

hay datos para mayo, junio, octubre y noviembre.

­ Listado cefálico: N = 64. Las aves tienen la cabeza listada en otoño­ invierno y blanca en la temporada de cría (figura 147), listadas en menor número que en el año anterior (figura 89).

Figura 144. Coloración del pico y diseño cefálico de AM1G a lo largo de su 4º año calendario (2014). Autor: César Álvarez Laó.

­ Color del ojo: N = 50. Algunas aves lo tenían oscuro en invierno, pero el claro domina todo el año (figura 145). La evolución de este rasgo es continua­ ción con la del año anterior (figura 88). El anillo ocular se va poniendo rojo en mayor número a lo largo del año (figura 146).

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Figura 147. Evolución del listado en la cabeza según el número de aves a lo largo del 4º año calendario.


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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

­ Listado en partes ventrales: N = 59. El porcentaje de aves listadas fue disminuyendo a lo largo del invierno, para desaparecer las listas el resto del año (figura 148), como una continuación en la evolución del rasgo desde el año anterior (figura 90).

una transición no ajustada desde el año anterior (figura 93).

Figura 150. Evolución de las cobertoras alares gran­ des según el número de aves a lo largo del 4º año calendario. No hay datos para mayo.

­ Cobertoras alares medianas y pe­ queñas: N = 63. A lo largo del año las aves van alcanzando el color gris (figu­ ra 151), de forma continua desde el año anterior figura 94).

Figura 148. Evolución del listado en las partes ventrales según el número de aves a lo largo del 4º año calendario.

­ Tipo de plumaje del dorso: N = 58. Todas las aves lo presentaban gris, como continuación de la evolución del año anterior (figura 91). ­ Escapulares: N = 63. Al principio del año aparecen algunas aves sin la muda completa, pero domina el gris to­ do el año (figura 149), en perfecta evolu­ ción desde el año anterior (figura 92). Figura 151. Evolución de las cobertoras alares media­ nas y pequeñas según el número de aves a lo largo del 4º año calendario. No hay datos para noviembre.

Figura 149. Evolución de las escapulares según el número de aves a lo largo del 4º año calendario.

­ Terciarias: N = 48. A lo largo del año las aves van alcanzando el color gris (figura 152), de forma casi continua desde el año anterior figura 95).

­ Cobertoras alares grandes: N = 58. A lo largo del año todas las aves van alcanzando el color gris (figura 150), en

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Figura 152. Evolución de las terciarias según el número de aves a lo largo del 4º año calendario. No hay datos para mayo.

Figura 155. AK1P el 05.01.10 en Valdoviño (A Coruña). Autor: Antonio Gutiérrez Pita.

­ Primarias: N = 56. La muda ocurre durante julio y agosto, de forma similar al año anterior (figura 96). ­ Color de las patas: N = 55. A lo largo del año el color rosa va dando paso al amarillo, y éste a su vez al naranja (figura 153), como continuación de la situación del año anterior (figura 97).

Figura 156. AC3U el 14.01.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 153. Evolución del color de las patas según el número de aves a lo largo del 4º año calendario. No hay datos para noviembre.

Figura 157. AB8M el 15.01.08 en Ortigueira (A Coruña). Autor: Antonio Gutiérrez Pita. Figura 154. AM6C el 14.01.15 en Lago, Xove (Lugo). Autor: José Luis Lorenzo.

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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 161. AA2B el 09.02.05 en Serín, Xixón. Autor: César Álvarez Laó. Figura 158. AJ1N el 01.02.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 159. AK4A el 05.02.10 en la ría de Avilés.

Figura 162. AM1G el 10.02.14 en la ría de Avilés.

Autor: César Álvarez Laó.

Autor: César Álvarez Laó.

Figura 163. AJ8W el 18.02.10 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó. Figura 160. AA3M el 09.02.05 en Serín, Xixón. Autor: César Álvarez Laó.

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Nº 11, julio 2016

Figura 167. AC3L el 21.03.08 en Cuideiru. Autora: Ángeles Pastur Torres. Figura 164. AJ6S el 28.02.08 en la playa de La Griega, Colunga. Autor: Bernardo Busto.

Figura 165. AK5J el 08.03.11 en San Vicente de La Bar­

Figura 168. AM7V el 25.03.15 en Matosinhos

quera (Cantabria). Autor: Manuel Estébanez Ruiz.

(Portugal). Autor: José Marqués.

Figura 166. AA2B el 17.03.05 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 169. AJ1N el 29.03.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 170. AA9B el 04.04.06 en la ría de Avilés. Figura 173. AB7H el 19.04.08 varias millas

Autor: César Álvarez Laó.

mar adentro frente al Cabu Peñes. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 171. AB7C el 19.04.08 varias millas Figura 174. AA5V el 24.04.06 en Xixón. Autor:

mar adentro frente al Cabu Peñes. Autor:

Xuán X. Fernández García.

Xuán X. Fernández García.

Figura 172. AJ2F el 19.04.08 varias millas

Figura 175. AA7F el 16.05.06 en la ría de

mar adentro frente al Cabu Peñes. Autor:

Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Xuán X. Fernández García.

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Figura 179. AM1G el 15.07.14 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 176. AJ8W el 01.07.10 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 180. AA3W el 05.08.05 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó. Figura 177. AC6T el 07.07.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 181. AJ5H el 12.08.10 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

Figura 178. AJ1X el 08.07.08 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

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Maresía

Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 182. AL1F el 21.08.12 en Meirás Figura 185. AA5V el 29.12.06 en Xixón. Autor:

(A Coruña). Autor: José Vidal.

Xuán X. Fernández García.

Figura 183. AA7F el 11.09.06 en la ría Figura 186. AM6C el 31.12.15 en Xove

de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

(Lugo). Autor: Manuel Carregal.

5º añ o cal en d ari o De 24 ejemplares fotografiados, 2 de ellos (8,3%) no tenían plumaje com­ pleto de adulto: ­ AB8D: en abril tenía alas y cola in­ maduras, como un 3º invierno (figuras 187 y 188). Dos meses después mante­ nía alas y cola retrasadas (figura 189). Figura 184. AK3H el 21.12.10 en Ferrol (A Coruña). Autor: Paco Girón.

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­ AC3U: en febrero mantenía de in­ maduro el cuello muy listado, varias co­ bertoras alares (pequeñas y grandes) y terciarias y rectrices pardas, y la man­ cha negra del pico algo mayor de lo normal (figura 190); el plumaje era co­ mo el de 3º invierno.

Figura 187. AB8D el 19.04.08 mar adentro frente a Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

Figura 190. AC3U el 06.02.09 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

En otoño­invierno todas las aves tenían la cabeza listada (N = 12), mien­ tras que el 76,9% tenían manchina ne­ gra en el pico (N = 10) y el restante 23,1% no tenían manchas negras junto a la roja (N = 3). Figura 188. AB8D el 19.04.08 mar adentro frente a Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

A p a r ti r d e l 6 º a ñ o c a l e n d a r i o Con fotos hasta el 13º año y de adultos reproductores sin anilla (N = 91), todas las aves tenían el plumaje adulto. La única variación visible en la coloración es la aparición de listas en la cabeza y de una pequeña mancha negra en el pico durante la época otoñal­ invernal. Las listas cefálicas ocurren entre septiembre y enero en la mayoría de las aves (pero no en todas; figuras 191 y 192). Figura 189. AB8D el 03.06.08 en Xixón. Autor: Xuán X. Fernández García.

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Observaciones: plumajes gaviotas

Realicé el anterior análisis con observaciones de campo en el estuario de Avilés en el año 2013, obteniendo resultados similares, aunque con mayor número de aves listadas y una tempo­ rada más amplia (desde principios de agosto a mediados de febrero; figura 194). Entre las aves de este estudio de­ bían estar mezcladas las dos subespe­ cies de Larus michahellis (L. m. lusita­ nius y L. m. michahellis).

Figura 191. Evolución del listado en la cabeza se­ gún el número de aves adultas a lo largo del año.

Figura 194. Evolución del listado cefálico en aves adultas en el estuario de Avilés en el año 2013. La Figura 192. Diferencias en listado cefálico en gaviotas patiamarillas con plumaje adulto (no anilladas) el

categoría A1 incluye aves con un listado intenso en cabeza y cuello de un 81­100% de su superficie, A2

03.11.06 en la ría de Avilés. Autor: César Álvarez Laó.

del 61­80%, A3 del 41­60%, A4 del 21­40% y A5 del 0­20% (es “0” durante toda la época de cría).

Analizamos la intensidad del lis­ tado cefálico en 5 grados divididos por tramos del 20% de superficie de la ca­ beza listada, observando que hay un porcentaje notorio de aves otoñales con la cabeza muy listada (figura 193).

El patrón del listado podría no ser idéntico todos los años (figura 195).

Figura 195. Diseño cefálico de AJ1N en tres noviembres consecutivos en Xixón. Autor: Iván Díaz Pallarés. Figura 193. Evolución del grado de listado en la cabeza según el número de aves adultas a lo largo del año. No hay datos para febrero, julio y agosto. La categoría A1 incluye aves con un listado intenso en cabeza y parte

La coloración del pico añade una manchina oscura en bastantes aves en otoño e invierno (figuras 192 y 196).

próxima del cuello de un 81­100% de su superficie, A2 del 61­80%, A3 del 41­60%, A4 del 21­40% y A5 del 0­20%.

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Nº 11, julio 2016

sentaban espejo subterminal en la P10 (figuras 197 y 198) y sólo el 4,4% tenía todo el extremo blanco en esa primaria (figura 199). En el 73,6% P9 era negra y en el restante 26,4% tenía un espejo subterminal (figuras 198 y 199). Todas tenían las P5 a P8 iguales (negras). Sólo el 3,3% presentaba mancha negra en la P4 (figura 198). Figura 196. Evolución de la presencia de mancha negra en el pico según el número de aves adultas a lo largo del año.

Los ojos son amarillos con anillo ocular rojo. Pero hay un pequeño nú­ mero de aves que tienen los ojos oscuros, en algunos casos quizás de­ bidos a golpes (un ojo era negro y el otro no), pero en otros casos creemos que puede ser natural porque presenta­ ban un tono marrón como un inmaduro, y además algunas veces observé aves de 4º año calendario con ojos oscuros. A lo largo de la última década, sin pres­ tar atención a este rasgo, sólo de forma casual registré 15 aves con plumaje adulto (no anilladas) con ojos oscuros, 4 de ellas con un ojo negro y el otro normal. Las patas son anaranjadas. A lo largo de la última década registré 6 aves con plumaje adulto (no anilladas) con las patas rosas, cuyo plumaje corres­ pondía perfectamente con Larus mi­ chahellis y claramente no eran Larus argentatus. La muda de las rémiges ocurre en verano (entre junio y septiembre). Pare­ ce más activa en agosto y septiembre, por lo que, a pesar de comenzar en junio, podría quedar suspendida hasta finalizar la reproducción. El patrón de coloración de las primarias fue analiza­ do en 91 adultas (entre anilladas y no anilladas reproductoras). El 95,6% pre­

Figura 197. Patrón de coloración más frecuente en las pri­ marias de aves adultas. Ala perteneciente a AK2X, mar adentro frente a Avilés, el 30.03.14, foto Salvador García.

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Figura 198. Patrón de coloración en ala de adulto re­ productor, con mancha oscura en P4 y pequeño es­ pejo en P9. Colonia de Isla Herbosa, Cabu Peñes, 23.06.05, foto César Álvarez Laó.


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Observaciones: plumajes gaviotas

Figura 199. Patrón de coloración en ala de adulto reproductor, con extremo blanco en P10 y espejo en P9. Colonia de Peña Deva, 10.06.07, foto César Álvarez Laó.

Discusión Muchas veces asociamos la pala­ bra gaviota con variabilidad, debido a la diferencia de grados de muda en ejem­ plares de la misma edad. En el presente estudio se comprueba que esto ocurre de forma notoria durante la inmadurez, aunque la mayoría de aves siguen una línea de tendencia progresiva en la mu­ da (Alvarez Laó, 2016). Numerosos observadores de ga­ viotas comentan que las patiamarillas cantábricas parecen tener un plumaje intermedio entre las argénteas y las sombrías (Larus fuscus). Hay una pe­ queña cantidad de aves cuya identidad no podemos determinar a simple vista, pues hay solapamiento de rasgos. Des­ conozco el porcentaje poblacional total, pero podemos hacer una primera apro­ ximación observando la colección de fotos analizadas: en el 1º año calendario (N = 87 ejemplares) el 4,6% se parecían a L. argentatus y el 1,2% a L. fuscus; en el 2º año calendario (N = 84 ej.) el 2,4% se parecían a L. argentatus y el 1,2% a L. fuscus; en el 3º año calendario (N = 73 ej.) ninguna foto se asemejaba a las

anteriores especies. Con la información aquí reunida vemos que la variabilidad del plumaje de nuestras patiamarillas muestra más ejemplares durante su pri­ mer año y medio de vida similares a ar­ génteas que a sombrías, aunque la im­ presión en el campo es la contraria, pues las sombrías son más abundantes y parecen tener una notoria variabilidad. Habría que hacer un análisis de la varia­ bilidad de plumajes en ejemplares ani­ llados de esas dos especies, para preci­ sar el porcentaje de solapamiento de rasgos. La distinción entre las patiama­ rillas cantábricas y las mediterráneas es más complicada (por mayor solapa­ miento de rasgos) y el porcentaje de in­ distinguibles debe ser superior a las cifras anteriores. Por estudios de cam­ po previos, en el estuario de Avilés de­ terminé como mediterráneas al 63% de las patiamarillas observadas de todas las edades, cuando las anilladas regis­ tradas rebajan ese porcentaje al 36%. Así, el porcentaje de error en la identifi­ cación es muy elevado. Agradecimientos Los colaboradores que han apor­ tado fotografías para este estudio fue­ ron: Xuán X. Fernández García, Isolino Pérez Tuya, Iván Díaz Pallarés, Antonio López Porto, Bernardo Busto Collado, Antonio Gutiérrez Pita, César Fernández González, Toño Salazar, Miguel Puente Prendes, Santiago Serrano Junquera, José Luis Lorenzo, Pablo Fernández Pé­ rez, David Calleja, Ignacio Suárez, José Marqués, José Antonio López Lozano, Manuel Petiz, Diogo Sousa, Jorge Vale­ lla Robledo, Faustino Infante Roura, Carlos Solares, Yolanda Marcos Apari­ cio, J.L. Álvarez Ramos, Antonio Martí­ nez Pernas, José Antonio Arregui, Ar­ mando Mota, Jesús Menéndez Quintana, Francisco Javier Portillo de Santander,

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_____________________ Maresía, cuadernos de naturalistas cantábricos

David Díaz Delgado, José Miguel Deve­ sa, Daniel López Velasco, Manuel Esté­ banez Ruiz, Ángeles Pastur Torres, José Vidal, Paco Girón, Manuel Carregal, Sal­ vador García. Bibliografía Álvarez Laó, C. (2016). Evolución del plumaje en algunas gaviotas patiamarillas asturianas anilladas. 14 pp. Disponible en: http://www.mavea.org/web/documentos/ Evolucion%20del%20plumaje%20en%20 algunas%20gaviotas%20patiamarillas%2 0asturianas%20anilladas.pdf Arcos, J.M. y Torrent, J. (1998). Identificació del Gavià Argentat de Potes Grogues Larus cachinnans michahellis i espècies relacionades en plomatge de primer hivern. Anuari d´Ornitologia de Catalunya, 1996, 245­257.

Nº 11, julio 2016

Dubois, P. J. (1987). Notes on the 'Cantabrican Herring Gull', Int. Bird Idem. Proc. 4th International Identifi­ cation Meeting, Eilat, 1986: 41­42. Grant, P. (1982). Gulls, a guide to identification. T & AD Poyser. Calton. Olsen, K.M. y Larsson, H. (2003). Gulls of North America, Europe, and Asia. Princenton University Press. Prin­ centon y Oxford. Pérez Tuya, I., Fernández García, X.X. y Álvarez Laó, C.M. (2006). Análisis de recuperaciones de gaviota patiamari­ lla (Larus michahellis lusitanius) anilla­ das con PVC en Asturies. VI Alcuentros Ornitolóxicos Asturianos, COA, Xixón, del 15 al 17 de diciembre, 68­77.

Autor del texto: César Álvarez Laó

Familia de patiamarillas en Xixón, 18.08.05. Autor: Isolino Pérez Tuya.

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Maresía

Observaciones: mamíferos fósiles

La fauna de Asturias hace medio millón de años

Actualmente existe un gran volu­ men de información acerca de los tiem­ pos prehistóricos en Asturias, no obs­ tante, en su inmensa mayoría esta infor­ mación corresponde tan solo a los últi­ mos 50.000 años, es decir, la segunda mitad del episodio denominado Pleisto­ ceno Superior. El periodo Cuaternario, sin embargo, abarca un lapso temporal mucho más amplio, que empieza hace 2,58 millones de años y llega hasta el presente. Lo que ocurrió durante los pri­ meros tiempos del Cuaternario, las épo­ cas denominadas Pleistoceno Inferior y Medio, es prácticamente desconocido en Asturias y, en general, en toda la cor­ nisa cantábrica. Aunque tenemos certe­ za de la presencia humana en localida­ des como Cabo Busto, hace al menos 300.000 años, no se sabe prácticamente nada de cómo era el ambiente y la fauna de aquellas épocas en el Norte peninsu­ lar. Este vacío de información ocupa un espacio temporal muy amplio en el que acontecieron importantísimos eventos climáticos y cambios ambientales. En el resto de la península Ibérica, no obstan­ te, existen numerosos yacimientos de estas épocas, destacando sobre todos ellos los de Atapuerca, en Burgos. El reciente estudio de dos yaci­ mientos asturianos correspondientes al Pleistoceno Medio aporta algo de luz en el conocimiento de esta Asturias de ha­ ce cientos de miles de años. Uno de los yacimientos estudia­ dos es la denominada mina El Milagro, ubicada en el concejo de Onís, próxima a la localidad de Mestas de Con. Los fó­ siles de este yacimiento fueron recupe­ rados en 1953, durante la explotación de la mina, y fueron estudiados entonces

por el célebre paleontólogo Miquel Cru­ safont. No obstante, una revisión de es­ tos materiales a la luz de los avances que se han producido en la paleontolo­ gía en los últimos 60 años, permite asig­ nar muchos de estos fósiles a especies diferentes a las de los estudios iniciales y, de este modo, concretar la edad del yacimiento. Quizá la pieza más notable del conjunto es un húmero de rinoceron­ te, perfectamente conservado, que ha podido asignarse a la especie Stepha­ norhinus hemitoechus, un rinoceronte de complexión grácil que suele encon­ trarse en momentos de clima templado. Esta pieza, teñida parcialmente de verde por los óxidos del cobre que se explo­ taba en la mina, se encuentra actual­ mente expuesta en el Museo de Geolo­ gía de la Universidad de Oviedo. Junto con él se halló también un fragmento dental de un félido de dientes de sable, correspondiente a la especie Homothe­ rium latidens. Este ejemplar, notable por su singularidad ya que es el único resto de esta especie hallado en Asturias y uno de los pocos del ámbito cantábrico, fue enviado a Cataluña para su estudio hace más de 60 años y se encuentra ac­ tualmente en paradero desconocido. Además de estas especies, se encon­ traron también restos de oso, ciervo, otro cérvido de gran talla, corzo, bisonte y caballo. La edad de este conjunto de faunas puede establecerse entre hace 600.000 y 400.000 años, una época muy anterior a los hombres modernos y a los neandertales, que sería contemporánea a algunos de los yacimientos de Ata­ puerca. Aunque no se puede determinar con gran precisión cómo sería el am­ biente de esa época, es posible afirmar

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que el clima no sería frío y que el paisa­ je posiblemente presentaría una combi­ nación de bosque y espacios abiertos en los que podrían acomodarse todas estas especies. El otro conjunto fósil, más mo­ desto, fue recuperado en una cantera muy próxima a la villa de Grado. Entre los restos destaca un fragmento de asta de un cérvido que ha podido ser clasifi­ cado dentro de la especie Praemegace­ ros solilhacus, un ciervo gigante cuya presencia en este yacimiento resulta una novedad dentro del ámbito cantá­

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brico. Junto con él, un rinoceronte y un ciervo completan el conjunto, permitien­ do estimar una edad de entre 800.000 y 500.000 años. La información aportada por es­ tos dos yacimientos es altamente rele­ vante por su singularidad y nos permite tener una primera aproximación al am­ biente en el que vivieron los homínidos del Pleistoceno Medio en el norte ibéri­ co. Autor del texto, fotografía y dibu­ jo: Diego J. Álvarez Laó.

Húmero de Stephanorhinus hemitoechus de la Mina El Milagro, Onís

Reconstrucción de Praemegaceros solilhacus

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Observaciones: tradiciones en la víbora

La Víbora na tradición oral asturiana

Xurgando nes lleendes y la tradi­ ción oral d´Asturies podemos atopanos colo que podríemos llamar mitoloxía zoolóxica, anque pa la xente, delles ve­ gaes, tiense como un socedíu rial. Mun­ ches d´estes hestories tienen el so ani­ ciu nos Bestiarios medievales, como ye´l casu del infundáu velenu de la sa­ cavera (Salamandra salamandra). Nesti casu vamos a referinos a dalgunes hes­ tories que nos contaron sobre les víbo­ res. “Dicen que les víbores comen les críes al parir porque si non cómenla a ella” (contáu por Manuel Martínez Rodrí­ guez, 26­II­2016, 79 años, natural de Ti­ raña, conceyu Llaviana). “La Víbora pare les críes vives y arrevienta al parir” (contáu por Angelina Granda Migoya, 18­IV­2003, 90 años, na­ tural de La Matosa, Los Montes de Seva­ res, conceyu Piloña). Dexando a un llau´l fechu rial del viviparismu de La Víbora seoane (un endemismu cantábricu), lo demás ye lleenda que ya podemos atopar nel grie­ gu Herodoto nel sieglu V enantes de la nuesa dómina. Tema que va repitiéndo­ se a lo llargu la historia. Plinio el Vieyu na so “Historia Naturalis” ye del mesmu parecer nel sieglu I de la nuesa dómina. Estos autores clásicos tienen el so es­ peyu nes “Etimologías” de Isidoro de Sevilla nel sieglu VII la nuesa dómina y continúen n´abondos Bestiarios medie­ vales como´l d´Oxford (sieglos XII­XIII). Nel “Physiologus” griegu (sieglos III­IV de la nuesa dómina) dizse: “La hembra no tiene vagina en el vientre, sino solamente una especie de ojo de aguja. Así pues, cuando el macho cubre a la hembra, eyacula en su boca y

cuando ella ha tragado el semen, corta los órganos genitales del macho y este muere al instante. Cuando crecen los hi­ jos devoran el vientre de su madre y de tal manera salen a la luz: las víboras son por tanto parricidas y matricidas”.

Víbora del Bestiariu d´Oxford (siglos XII­XIII)

El ya mencionáu Isidoro de Sevi­ lla xustifica´l nome del reptil pol so dar a lluz “vipere” (la que pare con fuerza). Na “Celestina” de Fernando de Rojas (1499) dizse: (…) ”La Víbora, reptilia o serpiente enconada, al tiempo de concebir, por la boca de la hembra metida la cabeça del macho, y ella con el gran dulçor apriétale tanto que le ma­ ta y, quedando preñada, el primer hijo rompe los yjares de la madre, por do to­ dos salen y ella queda muerta, él, quasi como vengador de la paterna muerte (…)”. La influencia d´estes lleendes non solamente podemos atopala n´Asturies; en Cuidad Real fálase d´una misteriosa

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culiebra a la que llamen “Alicántara”, probatiblemente la víbora focicuda (Vi­ pera latastei): “La alicántara se cuelga de las ramas para poder parir las crías y echarlas al suelo porque si no se la co­ men a ella. Es muy venenosa por eso a los críos nos mandaban tener cuidado si nos poníamos a la sombra de algún arbusto. Se dejan caer encima de ti. También hay pueblos en los que dicen que puede volar a baja altura y que es peluda” (contáu por Fernando Pavón Díaz­Pavón, Las Llavores de San Juan, Ciudad Real, recoyio´l 9­VIII­2000). Nin que decir tien que los vezos arborícoles d´esta víbora vencéyense a poder refrixerase del tarrén recalentáu pol sol y non pa evitar que la devoren les críes.

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B i b l i o g r a fí a Bruno, S., Maugeri, S. (1992). Guía de las Serpiente de Europa. Editorial Omega. Barcelona. Malaxeverría Rodríguez, I. (1991). Fauna Fantástica de la Península Ibéri­ ca. Editorial Kriselu. Donosti. Malaxecheverría Rodríguez, I. (1986). Bestiario Medieval. Ediciones Si­ ruela. Madrid. Martínez Saura, F. (2007). Diccio­ nario de zoología del Mundo Clásico. Ellago ediciones. Castellón. Plinio Segundo, C. (1999). Historia Naturalis. Edicción facsimilar. Visor Li­ bros. México. Autor del texto y dibujo víboras: Alberto Álvarez Peña

Agrupación de víboras

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Observaciones: cita de galera

Cita de Galera o Gamba/Langosta mantis Squilla mantis

El crustáceo Galera Squilla man­ tis es conocido por su asombrosa vi­ sión y técnica de caza. Se distribuye por mares cálidos (NO. África, Índico, Pacífico y Centroamérica), y también en el Mediterráneo y Atlántico NO. (Camp­ bell 1983, Wikipedia 2016, WoRMS 2016). En el Mediterráneo es muy cono­ cido y se pesca frecuentemente (MA­ GRAMA 2016). No parece que se haya citado aún en el Cantábrico (Valladares 1987). En esta nota aportamos la que podría ser la primera cita de esta especie para aguas cantábricas. En torno al 4 de marzo de 2016 un barco arrastrero capturó accidentalmente un ejemplar de galera cerca de Ondarroa (Bizkaia). Este ejemplar fue entregado al autor, que nunca lo había visto anterior­ mente. Bibliografía Campbell, A.C. (1983). Guía de campo de la flora y fauna de las costas

de España y de Europa. Ed. Omega. Bar­ celona. MAGRAMA (2016). Fondo de imá­ genes del sector pesquero (FONDO­ PES): Squilla mantis. http://www.magrama.gob.es/es/pesca/­ temas/la­pesca­en­espana/fondopes/­ fondo­de­imagenes/ficha_esp.asp?id=19 0. Consultado el 05.06.16. Valladares, F. J. (1987). Presencia de Rissoides pallidus (Giesbrecht) y otros crustáceos estomatópodos en la costa mediterránea española. Misc. Zool., 11: 373­377. Wikipedia (2016). Squilla mantis. https://es.wikipedia.org/wiki/Squilla_ma ntis. Consultado el 06.06.16. World Register of Marine Species ­WoRMS (2016). Squilla mantis (Linnaeus, 1758) http://www.marinespecies.org/aphia.php ?p=taxdetails&id=136137. Consultado el 05.06.16. Autor del texto y fotos: Xuán X. Fernández García.

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Opinión Ganadería, incendios y despoblamiento rural en Asturias Cada año, Asturias es la primera o segunda comunidad española con más incendios, rivalizando con la vecina Galicia. Mientras que en las dos últimas décadas se ha reducido progresivamen­ te el número de incendios en España, en Asturias no. Es una realidad lamenta­ ble. Mucho se ha escrito y hablado en Asturias sobre las causas de ello. Pero es una realidad lamentable también que mucho de lo escrito y hablado se ha he­ cho sin fundamento, obviando la infor­ mación disponible sobre las causas de los incendios, debido a prejuicios y ses­ gos subjetivos... y también como estra­ tegia de manipulación de la población. Los datos de las brigadas de investiga­ ción de incendios dejan claras las causas de los incendios. En Asturias, la gran mayoría de los incendios de tama­ ño destacado son provocados para des­ truir matorral y crear pasto (a diferencia de otras regiones españolas). Esa es la realidad, guste o no. Y para cambiar la realidad, lo primero es reconocerla. Min­ tiendo o tergiversando acerca de las causas, no es posible cambiar la reali­ dad. Seamos honestos y sinceros, por favor. Afortunadamente, hemos avanza­ do mucho éticamente en las últimas décadas en Europa. Esto ha promovido que se haya comenzado a regular legal­ mente muchos aspectos que en el pasa­ do las personas decidían y actuaban se­ gún su propio parecer e interés privado. Las carencias de telecomunicaciones y acceso a la información de las zonas rurales han provocado que éstas hayan permanecido bastante aisladas de estos cambios, y sumado a la avanzada edad de la gran mayoría de sus habitantes

(son las personas jóvenes quienes sue­ len introducir las nuevas ideas en una población), han hecho que la llegada de estas nuevas normas y regulaciones a sus vidas haya sido en general mal reci­ bidas. Antes se podía arrasar la vege­ tación de cualquier terreno, matar o tra­ tar como se quisiese a cualquier animal, con la única condición de que no fuese propiedad de un vecino. Ahora esto cambió profundamente y las nuevas restricciones, regulaciones y prohibicio­ nes no han agradado a quienes se beneficiaban y obtenían provecho de la situación anterior, y en consecuencia muestran su oposición e intentan formar un bloque común contra quienes identi­ fican como sus "enemigos". Esta polari­ zación en bloques o bandos enemigos es mala cosa, pues fomenta la transi­ gencia, anuencia y ausencia de autocrí­ tica dentro y la aprobación de cualquier recurso (por contrario a la racionalidad o ética que sea) contra los "enemigos", generando actitudes lamentables como defender y proteger incondicionalmente a cualquier compañero frente a reproba­ ciones externas por muy rechazable que sea lo que haya hecho. De esta forma, llegamos a la situa­ ción actual, donde muchos ganaderos están haciendo fuerte campaña mediáti­ ca para sembrar la percepción en el ima­ ginario social de que ellos no son los "culpables" sino las "víctimas" de los incendios (como estrategia ante una previsible creciente crítica popular con­ tra ellos debido a la contundencia de los datos sobre las causas de los incen­ dios). Esto es una profunda desvirtua­ ción del tema: la cuestión que nos ocu­ pa es reducir los incendios, esto no tra­

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Opinión: incendios y ganadería en Asturias

ta de juzgar globalmente la moralidad de una parte de la población por su pro­ fesión. Los aspectos claves son que en Asturias se producen todos los años un gran número de incendios intenciona­ dos que queman una extensión consi­ derable, y se sabe que la mayoría son provocados para destruir matorral y cre­ ar pasto, por tanto para cambiar esta realidad necesitamos la colaboración y participación de todas las personas, y especialmente de los habitantes de los entornos rurales donde se originan es­ tos incendios. Hay que romper la percepción no­ tablemente extendida entre los habitan­ tes de zonas rurales de que las nuevas normas y regulaciones son "imposicio­ nes externas" de "personas forasteras o ajenas al mundo rural". Es necesario que los habitantes de zonas rurales (agricultores, ganaderos,...) participen en el diseño y aplicación de las medidas y regulaciones (y que el gobierno­admi­ nistración destine los recursos necesa­ rios para su ejecución), porque hay que buscar su apoyo, considerar sus intere­ ses y promover estrategias que fomen­ ten sinergias, aprovechar sus conoci­ mientos locales, y lograr que se sientan partícipes de las decisiones y planes e integrados en la sociedad asturiana. Es­ to último, conseguir su integración ple­ na en la sociedad actual, es importante no solo por los aspectos emocionales positivos de sentirse integrado y no excluido, sino porque es imprescindible que permee en los habitantes de entor­ nos rurales los avances en valores éti­ cos y de conocimientos científicos dis­ frutados por la mayoría de la población. Por ejemplo en lo que se refiere a las cuestiones de bienestar animal y mal­ trato animal, el derecho a la existencia de especies diferentes a la nuestra, o el

deseo de lograr dejarle también espacio a los ecosistemas naturales en el mun­ do actual (en lugar de transformar la to­ talidad del planeta con la visión única de lograr la máxima explotación para bene­ ficio directo humano). Debe rechazarse despreciar a los ecosistemas naturales descalificándolos como "improductivos / inservibles" o a la sucesión ecológica natural que sucede tras dejar de cultivar o pastar un terreno tachándola, en el más puro uso de "guerra del lenguaje", como "matorralización", palabra inven­ tada expresamente para cargarla de connotación negativa o peyorativa (en lugar del término correcto pero carente de esa connotación: "naturalización"), cuando además los matorrales constitu­ yen ecosistemas naturales valiosos para muchas especies. También hay que ser conscientes de que hay peticiones que no pueden ser asumidas en la forma en la que habitualmente se suelen plantear porque están mal enfocadas, p. ej. la­ mentar con aire nostálgico que se ha re­ ducido la superficie de pastos herbá­ ceos en Asturias y reclamar que debería ser un objetivo recuperar las cifras del pasado, cuando dicha reducción es de­ bida a que hay menos ganado como consecuencia de existir menos perso­ nas viviendo en entornos rurales, por tanto la reducción de los pastos no es una causa sino una consecuencia del éxodo rural, y no puede establecerse el aumentarla como objetivo en sí mismo si no existe ganado que vaya a usarlo (además, antes de proceder al aumento de la superficie de pastos en Asturias hay que analizar y plantear en los ya existentes la optimización mediante in­ cremento de la densidad o carga gana­ dera para de esa forma incrementar la productividad y fomentar el manteni­ miento de los pastos sin tener que recu­

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rrir al fuego para eliminar los matorrales – no olvidemos que el infrapastoreo o subpastoreo tiene un peso fundamental en la reducción de la superficie de pas­ tos herbáceos y que es criticable inten­ tar compensar este hecho con el uso del fuego). Allí donde las características cli­ máticas establecen que la vegetación clímax es herbácea, no hace falta hacer nada para lograr la existencia de pasto. Pero esto apenas sucede actualmente en Asturias. Donde la vegetación clímax es arbustiva o arbórea, para conseguir mantener la sucesión ecológica natural en sus primeras fases herbáceas, hace falta la eliminación regular de las plan­ tas propias de las siguientes fases. Existen varias formas de conseguirlo, principalmente: herbivoría, eliminación mecánica, fuego. Y debido a su impacto ambiental, el orden de preferencia de su aplicación debería ser precisamente el orden en que se acaban de citar. La her­ bivoría es el método de menor impacto ambiental de los tres pues supone un factor que actúa de forma contínua, en lugar de un episodio perturbador como es la eliminación mecánica o un evento catastrófico como es el fuego (que su­ pone la muerte de la práctica totalidad de los organismos vivos del lugar que son incapaces de desplazarse más rá­ pido que el avance del fuego). Obvia­ mente, la herbivoría puede tener un impacto ambiental crítico si el ganado pasta en comunidades vegetales ame­ nazadas o reduce cuantitativa o cualita­ tivamente el hábitat de especies amena­ das. El fuego provoca la degradación del suelo por la combustión de la mate­ ria orgánica y la muerte de los organis­ mos vivos del suelo que desempeñan un papel fundamental en aspectos tan cruciales como la fertilidad y la textura,

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además ocasiona la pérdida de suelo (que es de muy lenta formación) debido al arrastre por el agua de escorrentía tras la total desaparición de la cubierta vegetal debido al fuego. La eliminación mecánica tiene un coste económico ele­ vado y el empleo de maquinaria pesada provoca la degradación del suelo por compactación. Una estrategia adecuada de empleo del ganado para el manteni­ miento de pastos (como alternativa a la eliminación mecánica y el fuego) requie­ re la combinación de las diferentes es­ pecies de ganado (debido a sus diferen­ cias de dieta y estrategia de pastado) y un manejo adecuado de la densidad o carga ganadera (factor que tiene una im­ portancia fundamental, pues el sobre­ pastoreo degrada la calidad del pasto mientras que el infrapastoreo o subpas­ toreo impide ejercer la función de man­ tenimiento del pasto). Lamentablemente, en el último siglo se ha reducido bastan­ te el caprino y el ovino en Asturias mientras que el vacuno ha ido ganando un porcentaje cada vez mayor siendo la especie de ganado predominante actual­ mente, una lástima porque los sistemas de ganadería mixtos, debido al carácter complementario de las diferentes espe­ cies, proporcionan mayor productividad y mejoran la calidad del pasto al mismo tiempo que permiten su mantenimiento. Debido a esto, es necesario hacer una apuesta decidida por la promoción de los sistemas de ganadería mixtos en As­ turias junto con la gestión adecuada de la densidad o carga ganadera como la estrategia para el mantenimiento de pas­ tos frente a las alternativas más habitua­ les actualmente (fuego y eliminación mecánica). Más información sobre el uso de sistemas de ganadería mixtos para el mantenimiento de pastos en Javier Álvarez Martínez (1998, especial­

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Opinión: incendios y ganadería en Asturias

mente las páginas 17­19), Antonio Ri­ gueiro Rodríguez y colaboradores (2000) y Antonio Rigueiro Rodríguez (2015). Para revertir el éxodo rural y la extinción por envejecimiento de la po­ blación rural, es necesario lograr un flu­ jo neto de personas jóvenes desde am­ bientes urbanos a zonas rurales. Si bien es cierto que durante varias décadas del siglo XX la vida en entornos rurales fue bastante despreciada (por considerarse una vida penosa y carente de las venta­ jas urbanas como facilidad para realizar compras o actividades de ocio), actual­ mente esta percepción ha cambiado no­ tablemente y una parte creciente de los habitantes urbanos comienzan a poner en valor las ventajas rurales frente a los inconvenientes urbanos (tráfico, conta­ minación atmosférica, estrés,...). Sin embargo, existen dos grandes obstácu­ los que deben ser solucionados si se quiere promocionar el flujo de personas jóvenes desde las ciudades a entornos rurales: * Fomentar el pago de precios dignos por los productos a los habitan­ tes de zonas rurales. Las principales ac­ tividades económicas en ambientes ru­ rales son la agricultura, la ganadería y la producción artesana de productos deri­ vados. Mientras se mantenga el actual funcionamiento de mercado, en el que es generalizado pagar a los productores precios en origen con escaso margen de beneficio (cuando no directamente nulo o incluso déficit) que hacen desa­ lentadoras y desmotivantes las horas de trabajo dedicadas (cuando no directa­ mente la imposibilidad de sustento eco­ nómico), no será posible que personas jóvenes se asienten en entornos rura­ les. Existen diferentes estrategias posi­ bles que deberán ser analizadas en pro­ fundidad, como es el establecimiento de

un sistema de precios mínimos en ori­ gen o el fomento de la creación de mer­ cados de productos locales y "canales cortos de comercialización". * Fomentar el acceso a los servi­ cios en entorno rurales. Mientras sea necesario conducir el coche particular 30 o 40 km para ir a la consulta del mé­ dico o para llevar y traer diariamente a los hijos del colegio o instituto, difícil­ mente se logrará que personas jóvenes se establezcan en zonas rurales. Pero no se trata sólo de los servicios habi­ tualmente considerados básicos como los mencionados salud y educación: ac­ tualmente Internet es una herramienta cotidiana e insustituible para la gran mayoría de las personas jóvenes que lo usan para comunicarse, acceder a infor­ mación de interés y trabajar colaborati­ vamente, por lo que resulta imprescin­ dible igualmente garantizar la conexión a Internet de calidad y barata en entor­ nos rurales. Es por ello que tienen un valor excepcional recursos como la Red Asturcón (red pública de fibra óptica desplegada por el gobierno asturiano con el loable objetivo de llevar Internet de calidad a los habitantes de zonas rurales), cuyo futuro es actualmente in­ cierto (HackLab Pica Pica e Ingeniería Sin Fronteras Asturias, 2016). B i b l i o g r a fí a Álvarez Martínez, J. (1998) Diná­ mica sucesional tras el abandono y re­ cuperación del matorral mediante pas­ toreo controlado. Experiencia en un sec­ tor de la montaña de León. Universitat de Lleida. HackLab Pica Pica e Ingeniería Sin Fronteras Asturias (2016). Manifiesto por la defensa de la Red pública de Internet ASTURCÓN. Publicación digital en http://picapica.mindhackers.org/ma­ nifiesto­por­la­defensa­de­la­red­publi­

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ca­de­internet­asturcon. Rigueiro Rodríguez, A. (2015) ¿Como gestionar el ganado en el monte en un sistema silvopastoral? Publica­ ción digital en http://www.campogalego.com/es/desarro llo­rural/como­gestionar­el­ganado­en­ el­monte­en­un­sistema­silvopastoral/ Rigueiro Rodriguez, A., Silva Pando, F.J., Rodriguez Soalleiro, R., Castillon Palomeque, P.A., Alvarez Alva­

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rez, P., Mosquera Losada, R., Romero Franco, R., González Fernández, M.P. (2000). Control del matorral por el gana­ do. En: Manual de Sistemas Silvopasto­ rales. Publicación digital en http://www.agrobyte.com/publicacio­ nes/silvo/4control.html Autor del texto: Alexis Puente Montiel Autor fotos: el Editor

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Opinión: imaginar Asturias

Imaginar Asturias

Me imagino una Asturias de car­ bayos centenarios cayendo al mar. De rebaños de uros y bisontes lamiendo sal en playas con ballenas varadas de­ voradas por lobos y quebrantahuesos. De osos pescando salmones en los es­ tuarios de los ríos. De ciervos autócto­ nos moviéndose de los puertos a la cos­ ta. Me imagino después una Asturias con una escasa población humana, inú­ til para conquistadores foráneos. Con rebaños de uros domesticados que acompañan a los hombres siguiendo las antiguas rutas de sus antecesores mon­ taña arriba y abajo. Con osos y uroga­ llos aún pujantes pero ya huidos de las costas. Aún me imagino, más tarde, una Asturias preindustrial, agrícola y gana­ dera. Quizás no ya un paraíso natural pero sí, todavía, un paraíso sostenible. No era una arcadia feliz. La mala y po­ bre alimentación de los sociedades agroganaderas densas unida a la poca diversidad de recursos locales para el humano promovían epidemias, pelagras (la conocida “lepra asturiana”) y otros males. Ahora veo una Asturias de hormi­ gueante población, con una macrourbe de cerca del millón de habitantes. De bosques travestidos de eucaliptos; de

prados impostados, en realidad pisci­ nas de purines, casi cultivos sapónicos de variedades de verde tecnificadas to­ talmente libres de vida. De una tierra que se autoidentifica como “paraíso na­ tural” en este marasmo de mierda industrial posminera donde corzos, lo­ bos y jabalíes medran sobreviviendo cual maquis prófugos entre carreteras, escopetas, venenos y luces artificiales. Donde el ganado ni sube ni baja ni hace nada al compás de la naturaleza sino al que marcan los precios del mercado, del petróleo y de los piensos. Donde los ciervos, ahora importados, son más ganado añadido al monte. Veo al minero convertido en pen­ sionista, al proletario en señorito, al ga­ nadero en un llorica que centra su rabia con el mundo urbano en absurdeces co­ mo el lobo. De aquel bravo asturiano de mi niñez solo queda el babayo gritón de chigre. Aquí vivo exactamente la mitad de mi vida, la otra mitad, en León, no pre­ senta un panorama mucho mejor pero sí mucho más natural, aunque solo sea porque de allí todos se fueron ya mucho antes. Autor: Miguel González­Vélez Igle­ sias.

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Asociaciones ARCA, 32 años en defensa del medio ambiente de Cantabria

La Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria, ARCA, nace en el año 1984 cuando un grupo de personas diversas, alarmadas por el continuo aumento de las agre­ siones al medio natural en Cantabria, consideraron necesario e inaplazable or­ ganizarse y hacer algo al respecto, ante la falta de respuesta de las instituciones, partidos políticos y movimientos socia­ les. Desde el principio ARCA se orien­ ta como una asociación independiente de entidades políticas, económicas e ideológicas de cualquier índole, dedica­ da a la defensa del medio natural y me­ dio ambiente con el adecuado asesora­ miento técnico y científico. Comprometi­ dos con un estilo serio, realista y eficaz, se establece el principio de basar las po­ siciones de la asociación en criterios científicos demostrables y de no plan­ tear críticas sin ofrecer alternativas. Tras una primera aparición en las Jornadas para la Defensa del Urogallo Cantábrico, ARCA se presentó pública­ mente en diciembre de 1984, con los ob­ jetivos de concienciar y sensibilizar a la opinión pública divulgando la importan­ cia de conservar y mejorar nuestro me­ dio ambiente y combatir decididamente todo plan que signifique un atentado contra el mismo. Las primeras campañas fueron en defensa del bosque y del acebo que cul­ minaron con éxito tras solicitar y obte­ ner del gobierno regional una moratoria forestal para Cantabria. Igualmente se realizaron diversas campañas en defen­ sa de la fauna como del urogallo cantá­ brico, las aves migratorias y las aves in­

sectívoras, que obtuvieron amplia difu­ sión y gran apoyo social. Al constatarse que uno de los ele­ mentos más agresivos en Cantabria era el mal uso del territorio por la construc­ ción abusiva, ARCA pronto se compro­ mete junto a otros colectivos sociales en la lucha por la defensa del litoral. Así la histórica y referencial Campaña en De­ fensa de Oyambre, que culminó con la declaración del Parque Natural de Oyam­ bre, y la Campaña en Defensa de las du­ nas de Somo. Igualmente se presenta una propuesta para la declaración de las dunas de Liencres como Parque Natural y ARCA obtiene su primer éxito de resonancia nacional al lograr conjunta­ mente con la SEO (Sociedad Española de Ornitología) la condena del estado español por parte de la Unión Europea, por su mala gestión de las Marismas de Santoña. Proceso que culminará con la declaración de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña. Una característica de ARCA des­ de el comienzo fué su constante y perió­ dica aparición en medios de comunica­ ción de toda índole, lo que convirtió a la asociación en un referente ampliamente reconocido por su seriedad, indepen­ dencia y resultados concretos. Paralelamente la asociación desa­ rrolla una ingente labor divulgativa rea­ lizando cientos de proyecciones y actos públicos en centros educativos y socia­ les, que alcanzaron gran difusión y de­ manda en muchos ayuntamientos e ins­ tituciones, dentro y fuera de Cantabria. Así audiovisuales sobre urbanismo, par­ ques urbanos, carril­bici, senda costera y ordenación del territorio litoral, el

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Asociaciones: ARCA

bosque atlántico, y gestión turística sos­ tenible en área de montaña. En estos trabajos, realizados la mayoría en países europeos referenciales, se logra influir positivamente en no pocos proyectos que las distintas administraciones llevan a cabo. En los años 90 la asociación se consolida, experimentando un importan­ te crecimiento de voluntarios y asocia­ dos. Participa activamente en el movi­ miento interregional que consigue la declaración del Parque Natural de Picos de Europa y se obtienen importantes éxitos en los territorios de montaña de Liébana y Campoo evitando la construc­ ción de carreteras o estaciones de esquí en áreas naturales de alto valor y hábitat del oso pardo. Igualmente la asociación logra que se apruebe una ley de pro­ tección animal en Cantabria. Con la campaña en Defensa de la Playa de la Arena, ARCA vuelve a alcan­ zar gran relevancia social y mediática, consiguiendo su primer gran éxito jurí­ dico: la anulación del plan urbanístico de un ayuntamiento costero (Arnuero). La redoblada agresividad con proyectos de construcción generalizados por toda la costa, llevan a la asociación a espe­ cializarse en la defensa del territorio litoral y áreas relevantes del interior. Paralelamente se inaugura el pri­ mer gran proyecto educativo de mejo­ ra ambiental con voluntariado: mediante el Proyecto Trenti, cientos de volunta­ rios de los más diversa edad y condi­ ción plantaron durante 10 años masas de arbolado autóctono en terrenos mu­ nicipales de montaña del oriente de Can­ tabria, consiguiendo el resultado final de 175.000 árboles plantados. Este proyec­ to alcanzó un formidable reconocimien­ to social, al posibilitar a la población ha­ cer algo concreto y útil, para la mejora

de la naturaleza cántabra. En la década del 2000 ARCA al­ canza notoriedad dentro y fuera de Can­ tabria, por sus éxitos judiciales en las denuncias contra la construcción abusi­ va en la zona litoral, en ayuntamientos como Arnuero, Argoños y Piélagos. En total 859 viviendas ilegales con senten­ cia de derribo. Con ello se disuadió de la ejecución de miles de viviendas en otras importantes zonas costeras y del interior, preservando valiosas franjas del suelo rústico de Cantabria de su destrucción definitiva. Esta labor tiene tal trascendencia, que se acuña la expresión “Cantabria sería irreconocible sin la defensa del territorio efectuada por ARCA”. En la actualidad ARCA amplía sus líneas de actuación, adaptándolas a las circunstancias cambiantes del momen­ to: así, a la defensa del territorio, se unen iniciativas contra el cambio climáti­ co, la contaminación lumínica, las basu­ ras, los incendios forestales, las talas abusivas y las pistas ilegales, la protec­ ción de especies animales emblemáticas y la presentación al Parlamento Regional de un borrador de ley para la protección del arbolado urbano. Después de tres décadas, las se­ ñas de identidad de ARCA siguen sien­ do las mismas: análisis rigurosos, gran proyección mediática y social y sólido asesoramiento técnico y jurídico en de­ nuncias y recursos ante los tribunales y la Administración, que tan buenos resul­ tados han proporcionado. La importante involución ambiental experimentada en los últimos años, convierten de nuevo a ARCA en una asociación referente y ne­ cesaria. Su más reciente actividad se pue­ de seguir en la prensa:

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http://www.eldiario.es/norte/cantabria/ult ima­hora/xxx_0_544895768.html.

Autor: ARCA

Campaña en defensa de la playa de La Arena, junio­julio de 1992

Campaña en defensa del litoral.

Campaña contra la construcción de carreteras y pistas.

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Maresía

Personajes: Nacho Martínez

Personajes Ignacio Fernández Martínez

Nacho Martínez es un veterano ecologista asturiano, conocido tanto por su etapa de consultor ambiental, como por trabajar en varias administra­ ciones públicas asturianas, y sobre to­ do por liderar campañas tan sonoras y exitosas como la Mesa contra la Minería a Cielo Abierto. ­ ¿Cuándo y cómo empezaste a in­ te r e s a r te p o r e l m e d i o ? Desde que tengo uso de razón, según mi memoria. Siempre me fascinó lo natural, quizás por advertir que en aquello ajeno a lo humano no hay la maldad que nos caracteriza. Aunque a la vista de las últimas aportaciones de los primatólogos empiezo a dudar. Siempre debe uno estar dispuesto a revisar posiciones. Recuerdo cuando yeramos gua­ jes, en les cuenques, nuestras familias nos llevaban los fines de semana aguas arriba, e incluso nos bañábamos en el Nalón, en La Chalana. Abajo, en Sama, sí una pelota caía al ríu, había que prin­ gase de negro o baxar a la presa de la central de Lada si no se andaba fino, y si se tenía suerte. También subíamos a los cordales, donde en los praos había fiesta cada sábadu o domingu de branu. La Campeta, La Camperona, La Teyera, tantes mayaes. Eso explica como cuajó luego la ‘Mesa contra la Minería a Cielo Abierto’. Veíamos en peligro aquello a lo que teníamos querencia, adonde íba­ mos a respirar como no se podía en los fondos de nuestros valles. Sí uno subía por las laderas, pasaba de ríos negros y zonas de atmósfera contaminada, a bos­

ques estupendos y aguas limpias. Es una cuestión llamativa de Asturies, la combinación de lo mejor con lo peor (ambientalmente hablando) y sin solu­ ción de continuidad. ­ ¿ C u á n d o c o n o c i s te a o tr o s a c ti ­ v i s ta s ? ¿ E r e s m á s a c ti v o s o l o o e n g r u ­ po? Creo que sería hacia finales de los años 80. La labor colectiva es funda­ mental para cualquier fin relevante, aun­ que se echa en falta dedicación perso­ nal y compromiso, acuciado esto por la merma de la militancia.

Presentación de la revista Cuadernos de Ecología en el local de ANA, Uviéu, a finales de 1993, con Pedro Costa Morata (pionero en la lucha contra la política nuclear) flanqueado por Nacho (a la izq. de la imagen) y por Jaime Izquierdo Vallina.

­ ¿ L l e v a s r e g i s tr o d e l o q u e h a c e s p o r e l A m b i e n te ? C u a d e r n o s d e c a m p o . Sí. Manejo archivos digitales des­ de hace ya tiempo. De las labores y de los conflictos. Las observaciones clási­ cas en cuadernos de campo no son mi prioridad, aunque no suelo olvidar las

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circunstancias de los contactos con bi­ chos, si es que no consigo retratarlos. ­ ces.

A s o c i a c i o n e s a l a s q u e p e r te n e ­ ANA, ASCEL, SECEM.

­ C u á l e s tu r e l a c i ó n c o n l a C o r d i ­ l l e r a y p a i s a j e s c a n tá b r i c o s . Toda mi labor se desarrolla en esta área. Quizás no ponderamos ade­ cuadamente su valor, incluso en el con­ texto europeo.

XXIII Encuentro por la defensa de los Picos de Europa, Amieva, 15 y 16.11.08.

­ ¿ Q u é s i g n i fi c a l a c o n s e r v a c i ó n p a r a ti ? La vida misma. Llama la atención como podemos combinar grandes lo­ gros con la falta de respeto por nosotros mismos. Como si la historia no empeza­ ra a mostrarnos los peligros de la arro­ gancia como especie. La desaparición de civilizaciones empieza a asociarse a cuestiones como los cambios climáticos o excesos de ‘capacidad de carga’. La población mundial ha pasado de los casi 1000 millones en el año 1800, a más de 6000 millones en el año 2000, y a más de 7000 millones en 2011. ¿Puede la tierra con eso? ­ ¿ D i fe r e n c i a s e n tr e l a p r o te c c i ó n d e l m e d i o h u m a n o y l a s d e l e c o s i s te m a

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(h o m b r e fr e n te a b i c h o s )? ¿ C r e e s q u e s e a ti e n d e m á s a l a s i tu a c i ó n d e l o s a n i m a ­ l es q u e a l a h u man a? Nuestra especie es una más, em­ pero la más dañina. Por ello, esa es una confrontación que refuto. Nuestra espe­ cie no tiene futuro si no respeta equili­ brios básicos. Y eso no está sucedien­ do, tal como indican múltiples indicado­ res. Y es más grave la irracionalidad en tanto en cuanto más conocemos (y más nos queda por conocer). Parecía que se había escarmentado cuando menos en Europa, pero eso no se confirma en As­ turies. Por ejemplo, advirtamos las fal­ sedades que se esconden en el discurso reaccionario tras ‘la cultura ribereña’ o ‘las imposiciones de los urbanitas’, por no hablar de ‘los jardineros del paisaje’. Es decir, se pretende de facto privatizar lo que es común (y la fauna no es pri­ vada, como tampoco lo son el aire, el agua, el subsuelo, los caminos, etc.). Mientras en unos entornos habrá que luchar contra la privatización de la ges­ tión del agua, lo que ahora parece acep­ tado, no procede olvidar que los ríos y los montes tienen una función pública y servidumbres legales a tales efectos. La vida se transforma a mucha velocidad y no podemos entender que las postales del pasado han de ser el objetivo del futuro. En Asturies se acabó la minería del carbón, y habrá más bosque, afortu­ nadamente, porque los praos pindios se van abandonando desde el clímax de ocupación en los tiempos de la fame, por intentar ilustrar una aproximación. Perdemos población y perderemos por­ que no hay la ocupación que dieron in­ dustrias pasadas. Pensar que sólo los que viven al lado del río pueden decidir sobre los cauces, o que los que viven en el monte pueden decidir sobre los bos­ ques, es como suponer que en una finca

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Personajes: Nacho Martínez

urbana de Noreña, uno podría levantar un rascacielos de cien pisos. Sería vol­ ver al tiempo de los fielatos. Y ese es un populismo peligroso. Pero prende como los fuegos que queman los delincuentes en nuestros montes. Y uno no hace una hora de viaje para quemar el Monte Areo en tres sitios, como sucedió este mes. Pero arrecia la campaña de propaganda para convencernos de que lo avanzado ha de retroceder. En línea con la idea de que la declaración de espacios ha de rentar a los propietarios de fincas, sin más. El interés general ha de primar so­ bre el particular y eso se está perdiendo como axioma real. Es decir, los aprove­ chamientos de los recursos naturales (finitos y cada vez más escasos) han de estar sometidos a regulaciones públicas y exigentes, cada vez mayores. No tiene sentido regular de modo creciente acti­ vidades humanas (los deberes escolares se apuntaba hace bien poco) si se retro­ cede en la protección de especies, por ejemplo. Este ámbito en particular, re­ sulta anacrónico. Así, cazar lobos es un absurdo histórico. Todas las especies deben de estar real y efectivamente pro­ tegidas, salvo excepciones singulares y determinadas, y la caza y la pesca han de declinar, sobre todo como se plan­ tean. Por ejemplo, es inaudito que se capture la angula.

XXIV Encuentro por la defensa de los Picos de Europa, Oseya de Sayambre, 28.11.09

­ ¿ Has vi aj ad o p ara co n o cer e x p e r i e n c i a s d e o tr o s l u g a r e s ? En la medida de lo posible, pero no me atrae porque resulta frustrante. Tomo buena nota de lo que se puede aprovechar, pero conocer un territorio es inabarcable. No acaba uno de contro­ lar Asturies, pa que más.

XXIV Encuentro por la defensa de los Picos de Europa, Oseya de Sayambre, 29.11.09

­ ¿Tienes especies/espacios favori­ to s ? Siempre hay querencias. La saca­ vera, el llobu, la llamprea. Peñes y La Nalona. ­ ¿ C u a l q u i e r ti e m p o p a s a d o fu e mejor? ¿En qué hemos avanzado am­ b i e n ta l m e n te ? Parece ser que fue una ola, la mo­ da de lo verde o ambiental. Ahora, o mejor desde hace lustros, se avanzó en normativa, pero se avanzó en falso, por­ que no se cumple. Luego se está gene­ rando una situación insostenible, de cre­ ciente disociación entre la teoría y la práctica. ­ ¿Te gustaría que tu trabajo tuviese q u e v e r m á s c o n e l A m b i e n te ? Mi labor está inmersa en lo am­ biental en sentido amplio a tiempo com­ pleto, por suerte o desgracia.

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­ ¿ Q u é o p i n as d e l a ed u caci ó n am­ b i e n ta l ? Crucial, y cada vez más necesa­ ria. La evolución de nuestra especie es vertiginosa y ello hace preciso cada vez más, contextualizar nuestro papel en la biosfera. ­ D i n o s l o g r o s y fr a c a s o s a m b i e n ­ ta l e s e n l o s q u e h a y a s p a r ti c i p a d o . ¿ A l ­ gún proyecto quedó en el tintero y es­ p e r a s r e to m a r l o ? Como logro, el cierre de la apertu­ ra de una pista en zona sensible osera, en Fuexu (Somiedu) en avientu de 1989. Todavía me sorprende como pudimos plantarnos tantos allí un día de fiesta, el día 6. Y la sorpresa del Guardia Civil al que acompañaba en el Land Rover, a la sazón el comandante de puesto, cuan­ do, mientras estaban sus subordinados buscando al Alcalde por todo el conce­ jo, me iba indicando que el Cuerpo no estaba para intervenir en asuntos con­ fusos como ese, pero sí en cuestiones de orden público. Y al dar la vuelta a una curva, camino del puerto, nos en­ contramos con unos veinte o treinta compañeros parando la pala, con pan­ cartas. El cambio de actitud fue ostensi­ ble. Eso sí era un serio problema de or­ den público. Tanta gente, con pancar­ tas, un día festivo, en un pueblo de So­ miedu, y él sin enterarse. Se posó del coche, poniéndose la gorra, y mascu­ llando algo así como ‘Esto sí …’. Nos había avisado un compañero que a la espera de ver osos, de madrugada, se había topado con la pala que pretendía hacer la pista ilegal en el puente de la Constitución. Hubo una movilización bajo criterios israelitas, es decir, cada uno avisaba a otros dos y tiraba pa So­ miedu como podía. Y no había móviles.

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Logros también el balance de la ‘Mesa contra la minería a Cielo Abierto’, tras quince años en las cuencas centra­ les, con sentencias pioneras declarando la ilegalidad de cortas de carbón a cielo abierto, o la resolución del oro en Sala­ ve, tras haber destituido una empresa a un alcalde democrático. Como fracaso, no computo nada. Hay tiempo por delante.

Grabando para la televisión autonómica en L´Espartal, Castrillón, el 04.06.10.

­ C u é n ta n o s a l g u n a a n é c d o ta d e tu a c ti v i s m o . En una visita a Somiedu, un fin de semana cuando las infraestructuras eran otras, y no tenía sentido el ir y ve­ nir en un día, porque se consumiría en el viaje, pinchamos al ir y luego al vol­ ver, teniendo que pasar noche en la ca­ rretera. Creo que en aquella misma oca­ sión, en Villare, una muyeruca de la pri­ mera casa del pueblu, al aparcar nos, salió a mercar lo poco que tenía en la saya: unes setes y otres cosuques. Si esto yera estremecedor, el casu ye que nun sabía el valor de les perres. Nunca olvidarela dando vueltes a la moneda de cien pesetes que y­dimos, que entós ye­ ra novedá. Otra fue cuando había un Pleno del Ayuntamiento en Llangréu, y tratá­

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Personajes: Nacho Martínez

base del cielo abiertu. El casu ye que los trabayaores de los contratistas fue­ ron manifestándose por Sama, pa dir como públicu al salón de plenos, pero los de la Mesa llegamos antes, mientres se manifestaben y ocupamos tol espa­ ciu, hasta la puerta. Tuvo curioso. ­ ¿ Q u é te m a s te p r e o c u p a n ú l ti m a ­ m e n te ? La falta de relevo generacional, aunque no se si es mayor o menor en lo ambiental que en otros ámbitos militan­ tes. El estancamiento de la política ambiental, o más bien su carencia en la cornisa cantábrica. Desde hace lustros, hay personas que bloquean la necesaria

adaptación a los nuevos tiempos y sus circunstancias. La contaminación creciente, la conocida, y las nuevas fuentes (COP, partículas menores, fármacos en los peces, etc.). Sería bueno hacer lo que hace decenios hicieron en Escandina­ via: analizar la grasa de nuestros tra­ seros, para ver cuanto DDT y vete tú a saber que más tenemos encima. Pero como somos el paraíso natural, ya está todo resuelto. ­

¿ C ó m o v e s e l fu tu r o a m b i e n ta l ? Negro, aunque quizás el desastre asiático (China), imponga una reacción.

Acto de ANA sobre la mina de oro de Salave en el Club de Prensa del periódico La Nueva España, Uviéu, 29.04.13, con Nacho (a la izq. de la imagen) y Carlos Lastra.

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Galería Jorge Valella Robledo

Jorge es un conocido ornitólogo del centro regional asturiano, con una tra­ bajo importante en el seguimiento de aves marinas desde Punta La Vaca. Sus dibu­ jos son cada vez más conocidos, tanto por internet (en su blog isocero. blogspot.com.es) como por exposiciones. A continuación mostramos algunos de ellos, realizados en su mayoría con la técnica del gouache (salvo los 2 escribanos que fueron hechos con acuarela).

Colimbo ártico

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Zampullín chico o común

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Somormujo lavanco

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Fulmar

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Pardela sombría

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Pardela balear

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Paíño común o europeo

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Falaropo picogrueso

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Escribano nival

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Escribano soteño

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Colaboradores en este número:

Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria (Santander, Cantabria) prensa@iarca.net, www.iarca.net

Alexis Puente Montiel (Pola Siero, Asturies) miscelaneanatural@yahoo.es

Alberto Álvarez Peña (Xixón, Asturies) c/ Dindurra, 41, 12C

Diego J. Álvarez Laó (La Piñera, Morcín, Asturies) dalao@geol.uniovi.es

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Maresía

Colaboradores

Ignacio Martínez Fernández (Carrocera, Asturies) sacavera@asturias.com

Jorge Valella Robledo (El Palomo, Gozón, Asturies) jorgevlrb@hotmail.com

Miguel González­Vélez Iglesias (Formigones, León, y Cenera, Xixón, Asturies) miguelgvelez@gmail.com

El Yepa (Avilés, Asturies) elyepa1@gmail.com

Xuán Fernández García (Xixón, Asturies) curuxom@gmail.com

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Entidades que apoyan esta revista:

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