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Maresía Cuadernos de naturalistas cantábricos

Nº 12, marzo 2017


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Edición y maquetación: César Álvarez Laó Dirección de contacto: elyepa1@gmail.com Imagen de portadas: colimbo grande y escribano nival (autor Jorge Valella Roble­ do) Las publicaciones editadas únicamente en la Red no llevan asignado número de depósito legal. La propiedad de los textos e imágenes de esta revista pertenece a sus autores; para reproducirlos debe ponerse en contacto con ellos.

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El logo de la revista está ideado por el editor y es una alegoría del nombre: mar y montaña juntos. Hay unas cuantas peñas en el entorno cantábrico cuya forma recuerda a una ballena (ejs., en la costa La Herbosa de Cabu Peñes, en la montaña las Ubiñas). Son estas últimas peñas vistas desde el Cirbanal quienes prestan su imagen para el logo, siendo el chorro de su hipotético soplador el alga roja Chondrus crispus.

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Sumario

Sumario * Editorial .......................................................................................................................... 3 * Observaciones El cerro de Santa Catalina .................................................................................... 4 Efectos de la Hierba de la Pampa (Cortaderia selloana) en aves en el centro de Asturies ............................................................................................................. 8 Mortalidad de aves marinas tras los temporales atlánticos de enero­abril de 2014, según recopilación de los datos de aves orilladas en la costa centro­ occidental de Asturies ........................................................................................ 15 Atención a fauna silvestre por un particular .................................................... 38 La nutria llega a Xagón .................................................................................... 43 De la llingua les culiebres .................................................................................. 44 * Opinión ¿Acotas o incendias? Cinco palabras para incendiar Asturies ..................... 46 * Personajes Tomás Emilio Díaz González .............................................................................. 54 * Galería Jorge Valella Robledo ......................................................................................... 68 * Colaboradores en este número ................................................................................. 76 * Portada trasera: Entidades que apoyan

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Editorial En los últimos tiempos se está poniendo de moda el término “Ciencia ciudadana”. Se refiere al acercamiento de la ciencia al público no especialista, invi­ tándolo a participar en determinados programas. La gente aporta datos que necesi­ tan mucha información en áreas amplias de trabajo. Colaboran principalmente con registros de campo, pero también pueden plantear nuevas hipótesis. Así, ambas partes se enriquecen. Pero esto está de moda en otros países, porque en España sigue imperando el desconocimiento, la desidia y la brutalidad ante los bichos y las plantas. La ciencia ciudadana se lleva realizando en la ornitología desde hace mucho tiempo, y hoy ya hay más ramas de la zoología involucradas (como el seguimiento de mariposas). A nivel vegetal y microscópico ya es más escasa la participación. Tampoco hay mucho acercamiento cuando se necesita material complicado y caro. Además de los pajareros, no me cansaré de repetir la excelente labor que es­ tá haciendo la plataforma Biodiversidad Virtual. Aún no ha llegado al gran público, pero ya son unos cuantos miles de personas los que colaboran allí. Y no sólo se queda en las típicas aportaciones sencillas para mejorar la distribución y fenolo­ gía de las especies (que sigue siendo desconocida para demasiados taxones), sino que ya se han descubierto especies nuevas para la ciencia. Queda mucho camino por recorrer, pero poco a poco hay más gente acer­ cándose a la naturaleza y participando en proyectos. Sin embargo, me da la impre­ sión que en el mundo de la ornitología hay un retroceso, al menos en esta zona, pues la gente avezada va cada vez más por libre y no realizan proyectos conjuntos. Por esto es importante estudios como el de aves orilladas que reflejamos en este número, originado por una colaboración y que busca compartir un montón de da­ tos que de otra manera quedarían olvidados en un cuaderno. Espero que este tipo de artículos en Maresía sirva para que la sigáis sintiendo vuestra.

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Observaciones: cerro de Santa Catalina

Observaciones Ei cerro de Santa Catalina (Xixón)

L’atalaya, que decíamos allí. For­ mado con materiales del Jurásico, cali­ zas, dolomías y margas grises, afirman los geólogos, que proporcionan un sus­ trato excelente para la variedad vegetal.

Cerro Santa Catalina o L´Atalaya

romanos hasta 1980, fecha en la que nos los devolvieron a los civiles. Desa­ parecieron las alambradas y la pista de motocross creada para el inicio de una afición gijonesa. Se creó el nuevo par­ que urbano. Diferente a otros, pues está rodeado en casi su totalidad por acanti­ lados marinos, conservando en bastan­ tes zonas su carácter silvestre y la biodiversidad que los caracterizan. Los estilistas domeñaron parte de su zona salvaje, quizás escasamente modificada durante años, que sigue flo­ reciendo cuando se despistan algo las segadoras: no sorprende así encontrar al ajicuervo (Allium vineale), o a la mi­ lenrama (Achillea millefolium) en las cuestas menos pisoteadas.

No es de extrañar que la diminuta cantilagua (Linum catharticum), propia de sustratos básicos, florezca en uno de los taludes.

Allium vineale

Linum catharticum

Un islote con tómbolo (ya desa­ parecido) es un buen sitio para prote­ gerse del enemigo, y así lo llenaron de murallas y cañones desde antes de los

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Achillea millefolium

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Anthyllis vulneraria

En las más agrestes y menos ac­ cesibles, tapizadas por la festuca (Fes­ tuca rubra subps pruinosa), se ven en el otoño el azafrán silvestre (Crocus nudi­ florus) y en el verano la vulneraria (An­ thyllis vulneraria).

Festuca rubra subps pruinosa

Phalacrocorax aristotelis

Crocus nudiflorus

Dichas zonas sólo las atraviesan pescadores y grafiteros, que pueden darse el gusto de observar de cerca de algún cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelix).

La enorme escultura que domina el cerro y ahora sirve de logotipo a la ciudad, propicia las visitas de foráneos, mientras que los habituales aprovechan el césped rasurado para tomar el sol o llevar los perros a pasar. En este verde destacan las habituales de nuestros prados: margaritas (Bellis perennis), llantel de les muries (Geranium molle), alfalfa lupulina (Medicago lupulina) y el llantén mayor (Plantago major).

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Observaciones: cerro de Santa Catalina

Entre el barullín, aves de paso buscan su alimento, como el bisbita pratense (Anthus pratensis), que se ali­ menta de varios tipos de insectos, entre ellos el curculiónido Malvapion, el cual a su vez parasita a las malvas silvestres frecuentes. Bellis perennis

Anthus pratensis

Geranium molle

Malvapion cf malvae

Medicago lupulina

Malva silvestris

Plantago major

Otros escarabajos crisomélidos diminutos, la Podagrica fuscicornis es una de ellos, también hincan sus man­ díbulas en la malva, y el pinzón común (Fringilla coelebs) o el zorzal alirrojo (Turdus iliacus) no los desaprovechan.

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Aves residentes hacen lo mismo: la lavandera blanca (Motacilla alba) bus­ ca insectos voladores como el sírfido Episyrphus balteatus.

Motacilla alba

Podagrica fuscicoris

Fringilla coelebs Episyrphus balteatus

Autor del texto y fotos: César Fer­ nández García.

Turdus iliacus

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Observaciones: Hierba de la Pampa

Efectos de la Hierba de la Pampa (Cortaderia selloana) en aves en el centro de Asturies

I n tr o d u c c i ó n La introducción de especies en ecosistemas ajenos es la segunda cau­ sa de pérdida de biodiversidad en el planeta (Muñoz Araujo y Refoyo Román 2013). Se considera que una especie exótica es invasora cuando se adapta fuera de su medio original, se reprodu­ ce y compite con especies autóctonas, produciendo un efecto negativo sobre éstas y su medio (Herrera Gallastegui y Campos Prieto 2006). En la lista con las 100 especies más invasoras a nivel mundial se incluyen 32 plantas terres­ tres (Lowe et al. 2004, ISSG 2017), entre las que no se encuentra la Hierba/Carri­ zo/Plumero de la Pampa (Cortaderia se­ lloana). Sin embargo, actualmente alg­ unos expertos consideran a esta espe­ cie como la planta más invasora a nivel mundial, no sólo en España (Tomás Díaz com. pers.): originaria de Sudamé­ rica, se extiende por diversas zonas de todos los continentes. Es la especie que más preocupa por la cantidad de terri­ torio que ocupa y su rápida expansión, ya que un ejemplar adulto puede produ­ cir un millón de semillas cada año (He­ rrera Gallastegui y Campos Prieto 2006). En Asturies comenzamos a verla asilvestrada a mediados de la década de los años 80 del pasado siglo, a lo lar­ go de la autopista “Y”. Actualmente se la encuentra por muchos sitios, tanto en esa autopista, como a lo largo del lito­ ral. Ocupa varios tipos de comunidades vegetales, sobre todo las colonizadoras en terrenos removidos (grupo 5 de la ta­ bla 1). Está incluida en el Catálogo Es­ pañol de Especies Exóticas Invasoras (Anexo I del BOE nº 298 del 12/XII/2011)

y se promueve su erradicación. A pesar de su gran expansión y abundancia por el litoral cantábrico, no conocemos es­ tudios que analicen su impacto sobre la fauna autóctona.

Tabla 1. Comunidades vegetales ocupadas por Cortade­ ria selloana en Asturies (cortesía de Tomás E. Díaz).

En el presente trabajo estudiamos la afección de Cortaderia selloana (en adelante C.s.) sobre las comunidades de aves. Á r e a d e e s tu d i o Estudiamos cuatro localidades (figura 1): ­ Maqua: ubicada en el concejo de Avilés, fue un terreno marismeño, relle­ nado con tierra a principios del siglo XX, que se fue ampliando y acumulando en varas ocasiones a lo largo de los años. La vegetación está compuesta por gramíneas, principalmente por C.s. (hay miles, con una elevada densidad; figura 2), algunos tojos (Ulex europaeus) y es­ casos matorrales de otras especies. Hicimos un censo de C.s. el 10.09.96 por toda la orilla derecha del estuario de Avilés y registramos 63 ejemplares, de los que 35 estaban en Maqua. La super­ ficie total de esta zona rellenada es de 10,2 ha. Hay sólo 150 metros de distan­ cia entre esta zona y la de Zeluán. ­ Zeluán: situada en el concejo de Gozón. Su vegetación se asemeja a una

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suburbana, con jardines, campiña, eu­ caliptal, pero también dunar. La primera C.s. asilvestrada en el estuario de Avilés la vimos en aquí en el año 1989. ­ El Musel: localizado en el puerto de Xixón/Gijón. Es un terreno ganado al mar, relleno de arena del fondo marino, cuya obra acabó en el año 2010. Tiene vegetación ruderal, en la que dominan gramíneas y especies de bajo porte, in­ cluyendo C.s. (cuyo número aumentó mucho a lo largo del año de muestreo; figura 3). La superficie total de esta zo­ na rellenada es de 28,5 ha. Hay 8,6 kiló­ metros de distancia entre esta zona y la de El Valle, y 18 km entre El Musel y Maqua. ­ El Valle: pertenece al concejo de Carreño. Está dominado por campiña.

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Figura 2. Cortaderia selloana en Maqua.

Figura 3. Cortaderia selloana en El Musel.

Figura 1. Localidades estudiadas: 1 es Maqua, 2 es Zeluán, 3 es El Musel y 4 es El Valle.

Se estimó la cobertura de C.s. con el método de interceptación de pun­ tos (Elzinga et al. 1998), basado en el número de registros esta especie en ca­ da punto separado por un metro. Se hi­ zo un transecto de 300 metros en cada localidad muestreada. El resultado fue cero para Zeluán y El Valle, pero 76% para Maqua y 17,7% para El Musel.

Me to d o l o g í a Se realizaron itinerarios de censo mensuales durante un año (repitiéndo­ los en enero de 2017) en las cuatro localidades estudiadas: Maqua y El Musel en el año 2016, Zeluán en 2012 y El Valle en 2009. La longitud muestreada en Maqua fue de 0,57 km, en El Musel de 1,30 km, en Zeluán de 1,34 km y en El Valle de 1,85 km. Se analizaron las localidades me­ diante varios parámetros: ­ riqueza (S): es el número de especies. ­ abundancia: expresada como el nú­ mero total de ejemplares censados y co­ mo número de ejemplares por kilómetro (índice kilométrico de abundancia, IKA).

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Observaciones: Hierba de la Pampa

­ densidad (D): determinada como el nú­ mero de ejemplares en cada 10 hectá­ reas, obtenido mediante taxiado finlan­ dés. ­ diversidad alfa, que se determinó me­ diante varios índices: Shannon­Wiener (H´), Simpson (λ) y Margalef (DMg) (Ál­ varez et al. 2004). ­ curvas de acumulación de especies: se hallaron con el programa EstimateS (Colwell 2016).

Figura 5. Evolución anual de la abundancia (expre­ sada como número de ejemplares) en las cuatro lo­ calidades estudiadas.

R e s u l ta d o s Los parámetros analizados varían a lo largo del año y entre años, como consecuencia del efecto de llegada de las aves migradoras. Comparando los censos de enero entre dos años con­ secutivos en cada localidad, hubo va­ riaciones notables en el número de ejemplares en algunos lugares: en Ma­ qua se redujo un 16,7%, en Zeluán un 21,9%, en El Musel un 56,7%, y en El Va­ lle un 74,6%. La riqueza es mayor en otoño e invierno, salvo en Maqua (donde lo es en primavera) y El Valle con picos esti­ vales (figura 4). Máximos otoño­inverna­ les se observan también en la abundan­ cia (figuras 5 y 6), pero no en la densi­ dad (figura 7). Maqua no muestra acogi­ da de migrantes otoñales e invernales en ningún parámetro.

Figura 6. Evolución anual del Índice Kilométrico de Abundancia (IKA) en las cuatro localidades estudiadas.

Figura 7. Evolución anual de la Densidad en las cuatro localidades estudiadas.

Figura 4. Evolución anual de la riqueza en las cuatro localidades estudiadas.

En la tabla 2 se muestran los re­ sultados de los parámetros analizados. La localidad más pobre es Maqua, le si­ gue El Musel en número de especies e

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índice de Margalef, aunque es mayor en número de ejemplares a todas las loca­ lidades. Zeluán y El Valle son más ricas en especies y con mayor índice de Mar­ galef que las dos anteriores, pero varían en importancia en el resto de paráme­ tros.

Figura 9. Curvas de acumulación de especies con intervalos de confianza al 95% en las cua­ tro localidades estudiadas. Tabla 2. Parámetros analizados en las cuatro localidades estudiadas. S= riqueza, D= densidad, IKA= índice kilomé­ trico de abundancia, H´= índice de Shannon­Wiener, λ = índice de Simpson, DMg = índice de Margalef.

Se comparó el número de espe­ cies estimadas con las curvas de acu­ mulación de especies. El estimador más fiable fue Jacknife2 (figura 8). Utilizando los intervalos de confianza al 95% cada población tiene tres curvas: la de las especies estimadas (línea continua gru­ esa) y sus dos intervalos de confianza (líneas discontinuas) (figura 9); en las que se solapan los dos intervalos de confianza se indica que no hay diferen­ cias en riqueza de especies. Así, El Valle y Zelúan tienen más riqueza, Ma­ qua menos y El Musel es intermedia en­ tre ambos grupos.

Figura 8. Curvas de acumulación de especies según el estimador Jacknife2 en las cuatro lo­ calidades estudiadas.

Di scu si ó n Maqua es la localidad más pobre avifaunísticamente, quizás debido a que es la que tiene el hábitat más homogé­ neo, que está compuesto en su mayor parte por C.s., aunque puede también influir el hecho de presentar una menor superficie respecto a las otras locali­ dades (su itinerario tuvo una longitud mucho menor). Los hábitats que inte­ gran Zeluán y El Valle están también al­ terados por los usos humanos, pero tie­ nen una mayor diversidad vegetal, esta­ bilizada, y por eso deben albergar a ma­ yores poblaciones de aves. El área de El Musel tenía sólo 6 años de vida cuando fue censada, por lo que aún presentaba muchas superficies sin vegetación, y por esta causa su comunidad vegetal era pobre y aún no dominada por C.s. (aunque aumentó mucho a lo largo del año de estudio). Su combinación de es­ pacios abiertos y vegetación pueden ser un atractivo para los pájaros migra­ torios. Uno de los reclamos para esas aves son las semillas otoñales de Aster squamatus y Dittrichia viscosa (figuras 10, 11 y 12), muy visitadas por fringíli­ dos. Creemos que los valores ornitoló­ gicos superiores de El Musel respecto a Maqua disminuirán y podrán ir igualán­

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Observaciones: Hierba de la Pampa

dose en los próximos años, cuando C.s. colonice la mayoría de su superficie.

Figura 10. Aster squamatus en El Musel.

Figura 11. Extensión de Aster squamatus con semillas en El Musel.

Figura 12. Xuán entre Cortaderia selloana y Dittichia viscosa en El Musel.

E l c a s o d e Ma q u a El estudio de Maqua es intere­ sante porque quizás presenta la mayor

densidad de C.s. en Asturies. Su vege­ tación potencial sería similar a la de la vecina Zeluán, por lo que podemos se­ ñalar que la invasión de C.s. supuso una disminución del 50% en el número de especies y del 82,2% en el número de ejemplares. Su comunidad de aves es muy pobre y principalmente estival. Las es­ pecies más abundantes fueron el Chochín (Troglodytes troglodytes, 19,8%), el Buitrón (Cisticola juncidis, 18,6%), el Jilguero (Carduelis carduelis, 10,2%), el Petirrojo (Erithacus rubecula, 7,8%), la Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala, 7,8%) y la Tarabilla co­ mún (Saxicola torquatus, 6,0%), todas especies comunes por el litoral astu­ riano. Es posible que algunas especies nidifiquen en el interior de los ejem­ plares de C.s., como comprobamos en una ocasión con un Zarcero común (Hippolais polyglotta). Sí se han encon­ trado nidos de Rata negra (Rattus ra­ ttus) en C.s. en otras localidades (Juan Carlos Vazquez Rodríguez, com. pers.). En invierno alberga algunos ejem­ plares de agachadiza común (Gallinago gallinago) en los huecos que quedan entre los ejemplares grandes de C.s. Pero también recibe otra especie esca­ sa más interesante: el Escribano palus­ tre (Emberiza schoeniclus). Se posan en las inflorescencias de C.s. y comen sus semillas. Este escribano se alimenta principalmente de semillas e insectos, frecuentando los carrizales (Phragmites spp.) y consumiendo sus semillas (Cramp y Perrins 1994, Copete y Chris­ tie 2017). Las inflorescencias y las se­ millas de Phragmites australis son simi­ lares a las de C. s (figura 13). No encon­ tramos referencias en internet de este escribano consumiendo este tipo de se­ millas, por lo que puede ser un dato

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nuevo e interesante, ya que es la prime­ ra especie de pájaro que supone una lu­ cha (a muy pequeña escala) frente a la expansión de esta planta invasora.

Figura 13. Cortaderia selloana en Maqua.

En conclusión, los datos expues­ tos en este trabajo deben considerarse preliminares, pues son muy escasos porque se necesitarían más localidades de muestreo para obtener resultados más robustos. Aún así, presentan una primera aproximación al papel empo­ brecedor que representan las comuni­ dades de C.s. para las aves. A g r a d e c i m i e n to s A Humberto Escandón, jefe de la policía del puerto de El Musel, por los permisos para acceder al puerto. Mar­ cos Méndez Iglesias ayudó con la meto­ dología y análisis. Tomás Díaz Propor­ cionó información de interés. Acompa­ ñaron en los muestreos Daniel López Velasco, Esther Vallado Álvarez, Isolino Pérez Tuya, Iván Díaz Pallarés, Juan Carlos Vázquez Rodríguez, Ángel Cu­ biella Miranda y José Antonio García Fernández. B i b l i o g r a fí a Álvarez, M., Córdoba, S., Esco­ bar, F., Fagua, G., Gast, F., Mendoza, H., Ospina, M., Umaña, A.M. y Villareal, H.

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(2004). Manual de métodos para el de­ sarrollo de inventarios de biodiversi­ dad. Instituto de Investigación de Re­ cursos Biológicos Alexander von Hum­ boldt. Bogotá, Colombia. Colwell, R.K. (2016). EstimateS: Statistical estimation of species rich­ ness and shared species from samples. Version 9 and earlier. User’s Guide and application. Available at: http://viceroy.eeb.uconn.edu/estimates/ Copete, J.L. y Christie, D.A. (2017). Reed Bunting (Emberiza schoe­ niclus). In: del Hoyo, J., Elliott, A., Sargatal, J., Christie, D.A. y de Juana, E. (eds.). Handbook of the Birds of the World Alive. Lynx Edicions, Barcelona. (http://www.hbw.com/node/61900). Consultado el 24.01.17. Cramp, S. y Perrins, C.M. (dir.) (1994). Handbook of the birds of Euro­ pe, the Middle East, and North Africa: The birds of the Western Paleartic. Vol. IX. Oxford University Press. Oxford, U.K. Elzinga, C.L, Salzer, D.W. y Willo­ ughby, J.W. (1998). Measuring & moni­ to­ring plant populations. Ed. Bureau of Land Management, National Applied Re­ source Sciences Center (U.S.), Nature Conservancy (U.S.). Denver, Colorado, Estados Unidos. Herrera Gallastegui, y Campos Prieto (2006). El Carrizo de la Pampa (Cortaderia selloane) en Bizkaia. Guía práctica para su control. Universidad del País Vasco. Lowe, S., Browne, M., Boudjelas, S., De Poorter, M. (2004). Las 100 Espe­ cies Exóticas Invasoras más dañinas del mundo. Global Invasive Species Da­ tabase. Grupo Especialista de Especies Invasoras (GEEI), Comisión de Super­ vivencia de Especies (CSE) de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).

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Observaciones: Hierba de la Pampa

12pp. Disponible en: http://www.iucngisd.org/gisd/pdf/100Sp anish.pdf (consultado el 28.02.17). Muñoz Araujo, B. y Refoyo Ro­ mán, P. (eds.) (2013). Pérdida de Biodi­ versidad. Responsabilidad y solucio­ nes. Memorias de la Real Sociedad Es­ pañola de Historia Natural Segunda época, Tomo X. 104 pp.

ISSG (2017). Global Invasive Spe­ cies Database. Disponible en: http://www.iucngisd.org/gisd/100_worst. php (consultado el 28.02.17). Autores del texto: César Álvarez Láo y Xuán Fernández García. Fotos: César Álvarez Láo.

Maqua

El Musel

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Mortalidad de aves marinas tras los temporales atlánticos de enero­abril de 2014, según recopilación de los datos de aves orilladas en la costa centro­occidental d’Asturies

P reámb u l o En este documento pretendo re­ copilar la información que recogí duran­ te el periodo de orillamientos masivos en el sur de Inglaterra, las costas atlán­ ticas de Francia y de la península Ibéri­ ca, realizando el principal esfuerzo de muestreo de los orillamientos de aves marinas en las costas de los concejos de Valdés, Cuideiru, Muros del Nalón, Sotu’l Barcu, Castrillón, Avilés y Gozón (Principáu d’Asturies). Recopilando información propia y de mis compañe­ ros, miembros del Grupu d’Ornitoloxia `Mavea´ d’Avilés, así como datos que se fueron publicando en el Anuario Digital de la COA (Coordinadora Ornitoloxica d’Asturies), sin los que habría sido im­ posible entender la situación que aquí se describe. Este trabajo es el resultado del programa marino de SEO/BirdLife, que ha coordinado las inspecciones men­ suales de aves orilladas mediante el proyecto FAME II entre diciembre de 2013 y mayo de 2014, que también han sido incluidas en este documento. Per­ sonalmente me encargaba de prospec­ tar las playas que tenía asignadas den­ tro de las costa asturiana: tramo de Ca­ davéu (Valdés) a Xagón (Gozón), abar­ cando playas de los concejos de Val­ dés, Cuideiru, Muros de Nalón, Sotu’l Barcu, Castrillón, Avilés y Gozón. Igualmente, tengo conocimiento que la organización asturiana CEPESMA (Coordinadora para el Estudio y la Pro­ tección de las Especies Marinas) ha es­ tado recopilando información sobre aves orilladas en Asturies. Desgraciada­ mente, a pesar de su compromiso ini­

cial a compartir la información, final­ mente declinó hacer públicos sus datos.

Álca y araos orillados en San Xuán

I n tr o d u c c i ó n Las aves marinas son un grupo muy amenazado por una combinación de factores de origen humano que les afectan en distintos momentos de su ciclo vital. Durante la reproducción en­ cuentran amenazas en tierra, como los depredadores introducidos de forma premeditada o accidental por el hombre (p. ej. gatos y ratas, Johns et al. 2008), la destrucción de su hábitat de repro­ ducción o la desorientación que les puede provocar la iluminación (Rodrí­ guez y Rodríguez 2008). En el medio marino les afectan otras amenazas co­ mo la contaminación (Votier et al. 2005), que causa tanto mortalidad a corto pla­ zo como consecuencias en la supervi­ vencia y la reproducción a largo plazo (Walker 1990; Moreno 2013). Las inter­ acciones con la pesca tienen también severas consecuencias negativas para muchas especies; por un lado la sobre­ explotación de los recursos pesqueros reduce la cantidad de alimento dispo­

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Observaciones: Aves marinas orilladas

nible para las aves marinas (Monaghan 1992), y por otro lado la captura acci­ dental de aves es la principal causa de muerte para muchas especies (Lewison et al. 2004). Entre estos factores, los que tie­ nen una mayor potencialidad de amena­ zar una población de aves marinas son aquellos que causan la muerte a los in­ dividuos adultos. Esto se debe a que la mayor parte de las aves marinas tiene una estrategia poblacional basada en una vida larga de los individuos adul­ tos. Esto compensa unas tasas de re­ producción muy bajas y una tardía incorporación a la población reproduc­ tora de los individuos jóvenes (Sch­ reibery Burger 2001). De este modo, el aumento en la tasa de mortalidad de los adultos puede tener graves consecuen­ cias sobre una población (Igual et al. 2009, Lewison y Crowder 2003). A la mortalidad provocada por las actividades humanas hay que añadir la que tiene su origen en procesos natura­ les, como los fenómenos meteoroló­ gicos especialmente violentos. Las in­ clemencias meteorológicas pueden cau­ sar fracasos de colonias de reproduc­ ción al mojar los huevos o a pollos de­ masiado jóvenes, pero también pueden causar mortalidad de aves en alta mar. Por un lado los temporales someten a las aves marinas a un desgaste físico por el simple hecho de combatir los vientos y las olas, y por otra parte el mal estado de la mar puede dificultar la capacidad para capturar alimento (Fin­ ney et al. 1999). Así, durante tempora­ les violentos y dilatados en el tiempo las aves marinas pueden acabar mu­ riendo por una combinación de agota­ miento, frío y desnutrición (Jones et al. 1984; Frederiksen et al. 2008). En la bibliografía se encuentran

referencias a mortalidades severas afec­ tando a un amplio rango de aves mari­ nas, como cormoranes moñudos (Pha­ lacrocorax aristotelis) (Harris y Wanless 1996, Frederiksen et al. 2008), procelari­ formes (Batchelor 1981), gaviotas (Ca­ ma 2012) o araos (Uria aalge, Piatt y Van Pelt 1997), entre muchos otros. La zona donde se han descrito más mortalidades masivas de aves ma­ rinas debido a las malas condiciones meteorológicas ha sido las islas Britá­ nicas. Se han observado un par de mor­ talidades importantes de paíños borea­ les (Oceanodroma leucorhoa, Evans 1892); un caso similar se dio en otoño de 1952 (Boyd 1954). Otras especies se han visto también afectadas por mortali­ dades, pero la mayor parte han tenido como protagonistas los álcidos. Under­ wood y Stowe (1984) cuentan un total de 12 mortalidades importantes de álcidos en las islas Británicas entre 1856 y 1969. Desde entonces se han producido tres mortalidades masivas que han sido re­ gistradas en mejor detalle. En otoño de 1969 orillaron unas 12000 aves, princi­ palmente araos, en el mar de Irlanda (Holdgate 1971). A principios de 1983 unas 34000 aves marinas, mayoritaria­ mente álcidos (18000 alcas Alca torda, 10000 araos y 1600 frailecillos Frater­ cula arctica), orillaron en la costa este de las islas Británicas (Jones et al. 1984, Underwood y Stowe 1984). El año 1994, 20­50000 araos y 3­5000 cormoranes moñudos orillaron en la misma zona (Harris y Wanless 1996). De modo que éste parece un fenómeno regular en las islas Británicas. La información relativa a mortali­ dades masivas en la península Ibérica no es tan completa como en el caso bri­ tánico, pero se dispone de información de diversas mortalidades. El año 1987

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se registró una llegada importante de paíños boreales a la costa portuguesa (Teixeira 1987). A finales del invierno 1989­1990 se encontraron 373 aves ma­ rinas orilladas entre Santander y San Sebastián, siendo la mayoría araos (321), seguidos de alcas (23) y fraileci­ llos (21) (S.O. Lanius 1990). En diciem­ bre de 1992, se produjo una nueva lle­ gada de paíños boreales: en esta oca­ sión se recogieron 195 en Euskadi, acompañados por 43 gaviotas tridácti­ las y 20 aves marinas más (Saiz Elizon­ do 1993). En el primer trimestre de 2005 se produjo una llegada menos impor­ tante, pero que afectó a una especie más escasa en la península, el fulmar boreal (Fulmarus glacialis), de la que se recogieron 18 cadáveres en el litoral cantábrico después de unas semana con muy malas condiciones meteoroló­ gicas (Valeiras et al. 2005). El mes de marzo de 2011 se produjo el último ori­ llamiento importante en el norte penin­ sular; entonces el GIAM recogió más de 200 frailecillos atlánticos (SEO 2011).

Alcatraz orillado en la playa de San Xuán

Como vemos, la situación en la península es distinta a la de las islas Británicas, los datos peninsulares son incompletos y muy parciales. De este modo, cualquier información que se recopile de aquí en adelante será de

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gran valor para entender la excepciona­ lidad de estos acontecimientos aquí. Aunque estos fenómenos suce­ dan de una forma natural y las poblacio­ nes estén adaptadas a ellos, es intere­ sante estudiar y seguir su efecto con atención, ya que actúan sobre pobla­ ciones ya maltrechas por problemáticas de origen humano. Además, los mode­ los climáticos actuales prevén que, de­ bido a los cambios en el clima global causados por la actividad humana, los fenómenos climáticos se hagan más violentos (Meehl et al. 2000), causando sobre las aves marinas una presión mayor a la que están adaptadas. Hay que añadir también que debido a las actividades humanas, muchos stocks pesqueros de los que se alimentan aves marinas se encuentran en mal estado, ya sea por sobreexplotación (Jackson et al. 2001), contaminación (Islam y Tanaka 2004), cambios oceanográficos globales causados por el hombre (Oviatt 2004), entre otros. Durante el primer cuatrimestre de 2014 se produjo una oleada de fuertes temporales que asolaron repetidamente la costa atlántica, desde las Islas Britá­ nicas a la península Ibérica. Como con­ secuencia, a partir de finales de enero una gran cantidad de cadáveres de aves marinas, mayoritariamente álcidos y es­ pecialmente araos, empezaron a llegar a las orillas de la vertiente atlántica de la España peninsular. Durante las siguien­ tes semanas un gran número de ornitó­ logos y naturalistas empezaron a reco­ rrer las playas para recolectar la mayor cantidad de datos posibles. En este informe se presentan to­ dos los datos de aves orilladas en la vertiente atlántica durante el primer cuatrimestre de 2014 a los que se ha po­ dido acceder.

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Observaciones: Aves marinas orilladas

L o s te m p o r a l e s a tl á n ti c o s d e e n e r o ­a b r i l d e 2014 Dado que en este estudio se pre­ sentan los datos de aves orilladas a raíz de los temporales marítimos que azota­ ron la costa atlántica europea del primer cuatrimestre de 2014, a continuación se describe brevemente el escenario marí­ timo en el Cantábrico durante ese pe­ ríodo.

Figura 1. Altura significativa de las olas (a), según datos horarios en el punto SIMAR 3084040, situado a unas 40 millas al norte del Cabu Peñes, y

una sucesión de temporales de menor intensidad, hasta que el día 25 se inició un escenario de temporal marítimo muy duro, que no finalizaría hasta el 15 de febrero. Después de una tregua de unos pocos días, los últimos días del mes la situación se volvió a complicar hasta el 3 de marzo, cuando se alcanzaron datos de altura significativa del oleaje de más de 12 metros. Después de un periodo de días de calma, un nuevo frente de me­ nor intensidad pasó entre en el 20 y el 26 de marzo. El mes de abril siguió con un tiempo más calmado, hasta que en­ tre el día 23 y 27 pasó el último coleta­ zo de la cadena de temporales. A modo de resumen, el norte pe­ ninsular se vio azotado por temporales de forma casi permanente durante los dos primeros meses de 2014, con mu­ chas jornadas con alturas de oleaje superiores a los 8 m. Después volvió una tregua rota por dos frentes, uno a finales de marzo y otro a finales de abril. Si nos centramos en la dirección de los temporales (Figura 1b), dominó la componente Oeste, aunque el oleaje roló a NW y SW en diversas ocasiones. Ya a mediados de marzo el escenario roló a N y NE, lo que volvió a ocurrir du­ rante la parte central de abril.

dirección del oleaje (b), según datos horarios en el punto SIMAR 1048078 situado unas 40 millas al norte del cabo de Estaca de Bares. Fuente: Puertos del Estado.

Tal y como se muestra en los datos de altura significativa de olas en el punto SIMAR 3084040 (Figura 1a), el año ya se inició con un temporal marítimo con olas de hasta 8 m durante la primera semana del año. Después de una pequeña tregua a mediados de enero, la segunda mitad del mes fue

Ma te r i a l y Mé to d o s Desde los años 80 del pasado si­ glo, en el Grupo Ibérico de Aves Marinas se coordinan muestreos de aves orilla­ das. Éstos suponen una forma de obte­ ner información de unas aves que viven en un medio difícil de estudiar. Los muestreos de aves orilladas se han utili­ zado para monitorizar problemáticas que afectan a las aves marinas, como el impacto de la captura accidental de flo­ tas pesqueras (Hamel et al. 2009). Tam­

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bién se han utilizado para monitorizar problemáticas que afectan al conjunto del medio en el que habitan: se han utilizado para monitorizar la contamina­ ción por plásticos (van Franeker et al. 2011) y hidrocarburos (Furness y Cam­ phuysen 1997) o los cambios oceano­ gráficos que están sufriendo los mares (Newman et al. 2007, Parrish et al. 2007). El largo recorrido de las Inspec­ ciones Costeras de Aves Orilladas (ICAO) ha permitido el establecimiento y consolidación de una metodología cla­ ra, fácil de seguir y hoy en día ya fa­ miliar para muchos observadores. Se puede descargar la ficha de campo y las instrucciones de muestreo en la web del GIAM: http://www.seo.org/media/docs/ FichaICAO_instrucciones3.pdf Esta metodología recoge la infor­ mación básica de las playas que se muestrean: contaminantes presentes en la playa, estado de la marea, condicio­ nes meteorológicas y la longitud de ori­ lla recorrida. Se anotan las aves orilla­ das encontradas, especificando si es posible la edad, sexo, estado de conser­ vación, presencia de manchas de hidro­ carburos o de otras posibles causas de la muerte del individuo. En la figura 2 se muestra la ficha de recogida de datos de las ICAO.

Figura 2. Ficha de recogida de datos de las ICAO (Inspecciones Costeras de Aves Orilla­ das). Disponible en la web del Grupo Ibérico

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Con el inicio de la llegada de ca­ dáveres de aves marinas a las playas, muchos ornitólogos recorrieron la costa en busca de aves orilladas siguiendo la metodología de las ICAO. Además, orga­ nizaciones locales, autonómicos y los coordinadores regionales del GIAM or­ ganizaron muestreos coordinados de gran parte de la costa cantábrica. Al margen de la recogida de datos siguiendo la metodología de las ICAO, entre diciembre de 2013 y mayo de 2014 el programa marino SEO/BirdLife coor­ dinó inspecciones mensuales de aves orilladas en el área atlántica a través del proyecto Interreg FAME II (Cama y Arcos 2014), que dio continuidad al pro­ grama realizado entre mayo de 2011 y diciembre de 2012 (Cama y Arcos 2013) a través del proyecto Interreg FAME. En estos muestreos se utilizó una metodo­ logía distinta a la de las ICAO. Ésta re­ coge más información tanto de las aves como de las playas, pero que es 100% compatible. La mayor virtud de los datos to­ mados de las formas anteriores es la posibilidad de ponderar las cantidades de aves encontradas por la longitud de costa recorrida. Adicionalmente, se ha obtenido información de aves orilladas encon­ tradas casualmente, sin conocimiento de la distancia que ha recorrido el ob­ servador para encontrarlas. Aunque es­ ta segunda fuente de datos no permite realizar los mismos análisis que la reco­ gida de forma sistemática, nos aporta una información complementaria de mu­ cho interés. De este modo, podemos clasificar la información recopilada en dos categorías de acuerdo a la forma en la que ha sido obtenida: ­ Datos Sistemáticos: metodología ICAO y FAME.

de Aves Marinas

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Observaciones: Aves marinas orilladas

­ Datos Oportunistas: hallazgos casua­­ les. Los datos oportunistas se han tenido en cuenta para la representación de las aves encontradas. Los datos sis­ temáticos se han añadido a los anterio­ res para la representación de aves en­ contradas, pero también se han utili­ zado para establecer tasas relativas de orillamiento representadas en este tra­ bajo como aves/10 km. Éstas tasas per­ miten comparar de una forma más ob­ jetiva zonas o períodos con distinto es­ fuerzo de muestreo. Igualmente, tam­ bién permite la elaboración de estimas del número de aves orilladas. En este documento se presentan todos los resultados que he podido re­ copilar, de una fuente de datos u otra, para la costa centro­occidental de Astu­ ries. R e s u l ta d o s y D i s c u s i ó n 1­ Esfuerzo de inspección de playas En este trabajo se presentan los datos recopilados por algunos observa­ dores y propios entre enero y abril de 2014. El trabajo de todos nosotros ha si­ do crucial para conocer lo que ha suce­ dido durante este acontecimiento y es la suma de todos lo que permite conseguir unos resultados como los que aquí se muestran. El esfuerzo de muestreo fue muy desigual entre los distintos tramos de costa que tenía asignado. Recorrí, un total de 260 Km de costa, suponiendo el 20% del total de la costa atlántica es­ pañola inspeccionada. La playa mues­ treada con mayor intensidad fue la de L’Espartal (Castrillón) con 44 veces y la de Xagón (Gozón) con 15 visitas. En la Figura 3 se muestra la distri­ bución del esfuerzo de muestreo por las playas de mi zona a lo largo del primer cuatrimestre de 2014, destacando el gran esfuerzo realizado en la playa de

L’Espartal entre la segunda quincena de enero y la segunda de marzo, con 140 km de los 259,53 km en total recorridos. En el resto de las playas, la mayor parte del muestreo corresponde al muestreo mensual llevado a cabo me­ diante el proyecto FAME, para más información consultar Cama y Arcos (2014).

Figura 3. Evolución quincenal de la longitud de costa recorrida entre Cadaveu (Valdés) y Xagón (Gozón)

Arao encontrado muerto en la playa de San Xuán

2 ­ Cantidad y diversidad de aves en­ contradas Se ha recopilado información re­ ferente a 2253 aves marinas durante el primer cuatrimestre de 2014, la mayor parte de las cuales fueron araos en la costa atlántica española. Se tiene cons­ tancia de la llegada de 1538 araos en el Cantábrico, lo que supone un 68,3% de las aves encontradas, de las cuales 669 se hallaron en mi zona de prospección

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de la costa asturiana, correspondiendo al 43,49% de toda la información recopi­ lada a nivel estatal. Las siguiente especies encontra­ das en el Cantábrico, en frecuencia de orillamiento, fueron el frailecillo, el alca, seguidos por los álcidos sin identificar. Así pues, los álcidos han sido el grupo más afectados por esta mortandad. Des­ pués de éstos, las siguientes especies fueron el alcatraz atlántico (Morus bas­ sanus), la gaviota tridáctila (Rissa tri­ dactyla), la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), el cormorán grande (Phala­ crocorax carbo), la gaviota sombría (La­ rus fuscus), el gavión (Larus marinus) y otras especies orilladas. Para la costa centro/occidental asturiana siguen por frecuencia el fraile­ cillo con 134 ejemplares, el alca con 64, el alcatraz atlántico con 22, la gaviota tridáctila con 17, la gaviota patiamarilla con 15, la gaviota sombría, el ánade azu­ lón (Anas platyrhynchos) y con sólo un ejemplar el cormorán grande, el zampu­ llín cuellinegro (Podiceps nigricollis) y el gavión (tabla 1).

Tabla 1. Número de aves encontradas en las playas prospectadas en la costa asturiana centro­occidental en función de la especie

La cantidad de aves marinas observada difiere de la “habitual”. Podemos comparar con lo observado entre enero y abril de 2014 con el mismo periodo del 2012, cuando realice los muestreos mensuales a través del proyecto FAME. Entonces, los valores

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más elevados de orillamiento llegaron 54 aves, cifra muy alejada de las aves orilladas de promedio entre enero y abril de 2014 (tabla 1). Esta diferencia nos permite contextualizar la magnitud del orillamiento que se describe en este documento. En cuanto a la composición de especies, en 2011­2012 dominaron especies aparentemente menos afecta­ das por los temporales, como la gaviota patiamarilla y el alcatraz atlántico. Sin embargo con la entrada de los tempora­ les de enero y febrero de 2014 dominaron los álcidos, mayoritariamen­ te araos.

Arao muerto en la playa de Salinas

El orillamiento masivo de álcidos, no fue un fenómeno restringido a las costas españolas, también se observó en las costas francesas (LPO 2014), el sur de Inglaterra (RSPB 2014) y las islas del Canal (Alderney Wildlife Trust 2014). En Francia se encontraron 43753 aves marinas orilladas, la mayor parte de las cuales fueron frailecillos (28635), araos (11729) y alcas (1194). En las islas Britá­ nicas se recogieron unos 1000 ejem­ plares en el SW de Inglaterra y 600 en Gales y unos 1 000 en las Islas del Canal (RSPB 2014). En Portugal el seguimiento fue menos intenso pero aún y así se detectó una llegada fuera de lo habitual. Se encontraron 163 aves en 22,7 km de costa inspeccionada durante el mes de

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Observaciones: Aves marinas orilladas

marzo (T. van Nus y P. L. Moreira comu­ nicado por Nuno Barros, SPEA). La ma­ yor parte fueron frailecillos (121), se­­ guidos a gran distancia de gaviotas sombrías (12) y alcas (9). No se encon­ tró ningún arao. La diferencia más evidente entre lo observado en el Cantábrico y el resto del área afectada fue la menor propor­ ción de frailecillos orillados en la costa cantábrica. Esto podría indicar que los frailecillos podrían haber muerto en aguas alejadas de la costa en las que invernan y, debido a la dirección de los vientos dominantes del Oeste (Figura 1), haber orillado preferentemente en las costas orientadas hacía al Oeste.

encontradas durante muestreos sis­ temáticos, en los que se conoce la longitud de playa recorrida para encon­ trarlas. La mayor parte de las aves se han encontrado en Asturias central, con los 5 municipios con más aves encontra­ das: Castrillón (430 aves), Gozón (224), Villaviciosa (90), Ribadesella (82) y Cui­ deiru (61). En los extremos occidentales y orientales asturianos se tiene cons­ tancia de menos orillamientos, quizás por un número menor de prospec­ ciones; pero como refleja la ICAO hecha en abril en toda Asturies (coordinada por el GIAM­Asturies), se vio reflejado esta tendencia de un número mucho menor de orillamientos y por lo tanto una menor incidencia en estas zonas geográficas.

Alca viva en Xagón

De este modo los frailecillos ha­ brían pasado de largo por el Cantábrico sin orillar, mientras que los araos que invernaban en el Cantábrico habrían ori­ llado más cerca de su zona habitual de invernada. 3 ­ Distribución de las aves encontradas En este apartado se mostrará la distribución de las cantidades absoluta y relativa de aves que se ha encontrado en los municipios muestreados (figuras 4 y 5). Para realizar estos mapas he uti­ lizado todos los datos que recogí `in situ´ en la playas y aquellos que me fue­ ron pasando los colaboradores. Ade­ más, para la realización de los mapas de cantidad relativa de aves (aves/10 km) sólo se han utilizado los datos de aves

Figura 4. Mapa de Asturies, con los concejos prospectados durante los temporales de enero a abril del 2014

Figura 5. Localización de las playas prospec­ tadas en los concejos de referencia

En la figura 6 podemos apreciar lo antes indicado, donde en las playas de L’Espartal y Xagón, se recogieron el mayor número de aves orilladas.

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Figura 6. Número de aves encontradas en las playas del proyecto FAME durante los temporales de enero a abril del 2014

Sin embargo, el número de aves está muy influenciado por la longitud de la costa recorrida, en la figura 7 se muestran los valores de cantidad relativos expresados en aves/10 km de costa.

Figura 7. Número de aves orilladas cada 10 km de costa en los concejos del proyecto FAME

Los valores observados en la figura 7 deben ser interpretados con catela, ya que el muestreo en las dis­ tintas zonas no es homogéneo en el tiempo, algunas zonas se han mues­ treado más a menudo que otras donde solo se hizo el muestreo mensual, co­ rrespondiente al Proyecto FAME, mien­ tras que la ICAO realizada en Asturies fue después del punto álgido de la mor­ tandad. Entre las playas mejor muestre­ adas encontramos que la mayor tasa de orillamientos en las costas orienta­ das al Oeste. En los siguientes apar­ tados se irán detallando los resultados.

Araos muertos en la Playa de L’Espartal

Las mayores cantidades relativas de araos se han encontrado en la costa centro­occidental asturiana: Castrillón con 1420 aves/10km y Gozón con 226,2 aves/10km; en las comunidades veci­ nas, Getxo (Euskadi) con 51 aves/10km y Piélagos (Cantabria) con 46 aves/10 km. Destaca la presencia testimonial en la costa gallega. Esto coincide con la distribución normal de la especie refle­ jada en el Atlas de aves en invierno en España (Ramos et al. 2012) y en los re­ sultados de muestreos de aves orilla­ das en el invierno 2011­12: entonces también fueron más escasos en Galicia y más abundantes en el Cantábrico cen­ tral y oriental (Cama y Arcos 2013). Como se puede observar la ma­ yor incidencia y presencia de orilla­ miento de la especie coincide con los datos de números globales de aves, es decir, en los municipios más orientales Castrillón y Gozón, al occidente del Ca­ bu Peñes (figuras 8 y 9).

4 ­ Especies encontradas Arao (Uria aalge)

Figura 8. Número de araos encontrados en los con­ cejos del proyecto FAME durante los temporales de enero a abril del 2014

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Observaciones: Aves marinas orilladas

Figura 9. Número de araos encontrados en las pla­ yas del proyecto FAME durante los temporales de enero a abril del 2014

Frailecillo (Fratecula arctica) Es la segunda especie más abun­ dante en este periodo de orillamientos, con 134 aves y un promedio de 104,5 aves/10 km. La llegada de frailecillos muestra una distribución muy diferente a la de los araos (figuras 10 y 11). Con­ centrando casi el 100% en dos conce­ jos, Castrillón con 388 aves/10 km y Go­ zón con 67 aves/ 10 km; mientras que el resto muestran valores inferiores, siendo en la mayor parte de localida­ des la cantidad muy pequeña o nula.

Hay una mayor presencia relativa de frailecillos en Galicia que en el Can­ tábrico; esto está relacionado con el he­ cho de que esta especie sea más abun­ dante que el arao en los países conti­ guos (LPO 2014, RSPB 2014, Alderney Wildlife Trust 2014). Parece que los frai­ lecillos murieron en grandes cantidades en aguas alejadas de la costa y los vientos del oeste los arrojaron a las costas francesas, portuguesas y galle­ gas. En ese sentido parece lógico que los valores más elevados del Cantábri­ co se encuentren en Castrillón, y en me­ nor medida en Gozón, al estar situados en la base del saliente que supone Cabu Peñes. Igualmente, en la costa atlántica francesa la proporción de frailecillos es mucho menor en el Sur que en el Norte, lo que indicaría que al sur del Golfo de Vizcaya y costas cantábricas llegarían los que podría quedar en sus aguas y fueron traídos por los vientos del Norte que acompañaron a estos temporales.

Figura 10. Frailecillos orillados en los concejos del Proyecto FAME, durante los temporales de enero a abril del 2014 Frailecillo muerto en la playa de L’Espartal

Figura 11 Frailecillos orillados en las playas del Proyecto FAME, durante los temporales de enero

Alca (Alca torda) Las alcas se han encontrado en menor cantidad que las especies ante­ riores en el valor promedio para todo el área de estudio (figuras 12 y 13). Se han encontrado de forma dispersa por toda el área, siendo Asturias la zona

a abril del 2014

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que concentra más municipios con las densidades más elevadas, y faltando en la costa vasca y lucense. El alca es el álcido más costero (Gil­Velasco y Béca­ res 2012), de modo que los cadáveres podrían haber muerto cerca de la zona de orillamiento. Si tomamos como refe­ rencia el Atlas de las aves en invierno en España (Gil­Velasco y Bécares 2012), las alcas son más abundantes en las costas atlánticas gallegas y menos abundantes en el Cantábrico. Esto po­ dría indicar que los datos de aves en paso utilizados para describir la distri­ bución del alca en el atlas podrían no ser los más adecuados para especies como ésta.

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Los álcidos sin identificar se han encontrado mayoritariamente en las zo­ nas con más muestreo. Éstos corres­ ponden a aves que llegaron a tierra des­ compuestas o desmembradas, lo que dificultó su identificación a nivel de es­ pecie. La mayor densidad se encontró en Gozón con 4,9 aves/10 km. Aunque no lo pueda asegurar, seguramente es­ tos álcidos sin identificar sean araos en su mayoría.

Álcido orillado en la playa de Salinas

Alca muerta en Salinas

Alca muerta en la playa de Salinas Figura 12. Alcas orilladas en los concejos del Proyecto

Alcatraz (Morus bassanus) Los alcatraces muestran una dis­ tribución muy similar a la de las alcas. Las densidades fueron también muy in­ feriores a las de araos y frailecillos. En la mayor parte de los municipios no se encontró ninguno y solo se encontraron en Castrillón con 6,4 aves/10 km y Cui­ deiru con 4 aves/10 km.

FAME, durante los temporales de enero a abril del 2014

Figura 13. Alcas orilladas en las playas del Proyecto FA­ ME, durante los temporales de enero a abril del 2014

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Alcatraz orillado en la playa de Salinas


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Observaciones: Aves marinas orilladas

Gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) La mayor parte de las gaviotas tri­ dáctilas del Cantábrico se han recogido en Asturies, sobre todo en Gozón, con 10,9 aves/10 km. Parece que, al igual que como he comentado para los fraile­ cillos, las gaviotas tridáctilas también hayan muerto en mar abierto y hayan llegado a la costa llevadas por los vien­ tos del Oeste. Los resultados observa­ dos en la costa atlántica francesa apun­ tan en esta misma dirección (LPO 2014), ya que los ejemplares son escasos en la parte Sur, que parece estar a la sombra de la península ibérica.

Gaviota patiamarilla orillada en la playa de San Pedru La Ribera

Gaviota sombría (Larus fuscus) Aves orilladas encontradas por playas de L’Espartal con 7 y San Pedru La Ribera con una.

Gaviota tridactila orillada en la playa de Xagón

Otras aves marinas y acuáticas También se encontraron otras aves marinas y acuáticas. Estas espe­ cies, que han sido poco abundantes a nivel general, no han sido representa­ das gráficamente, aunque a continua­ ción las trataré brevemente:

Gaviota sombría orillada en la playa de Oleiros

Azulón (Anas platyrhynchos) Sólo 2 ejemplares: uno en la pla­ ya de Xagón muerto por disparos de es­ copeta, y otro en Bayas (Castrillón).

Gaviota patiamarilla (Larus michaellis) Aves orilladas encontradas por las playas de Xagón con 5, L’Espartal con 3, San Pedru La Ribera (Cuidieru) y Ría d’Avilés (Avilés/Gozón) con 2, y Oleiros (Cuideiru) con una. Azulón orillado en la playa de Bayas (Castrillón)

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Zampullín cuellinegro (Podiceps nigri­ collis) Sólo un ejemplar en La Concha Artéu (Cuideiru).

Garceta común (Egretta garzetta) Sólo un ejemplar en la playa de Xagón. Zampullín cuellinegro orillado en la playa de La Concha Artéu

Garceta común orillada en la playa de Xagón

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5 ­ Evolución de la cantidad de orillamientos En este apartado se presenta la cantidad de orillamientos, primero ab­ soluta y después relativa, a lo largo del periodo de prospección del 2014. Sola­ mente he utilizado datos recogidos por mí, agrupados por quincenas. Dado la elevada proporción de araos en los orillamientos, se presentan los resulta­ dos con y sin esta especie para poder apreciar los cambios en el resto. En la figura 14 se puede observar que el número de aves orilladas se man­ tuvo sobre los 200 ejemplares desde la segunda quincena de enero a la segun­ da quincena de febrero. Posteriormente, vuelven a bajar hasta 2 aves a princi­ pios de abril. Si nos fijamos en la ten­ dencia de los araos respecto el resto de especies, destaca que en la segunda quincena de enero comienzan a llegar a las playas, después de que a primeros de enero comenzase el episodio de bo­ rrascas y frentes continuos que habi­ tualmente se suelen formar más al Norte, desplazándose su formación más al Sur. Además hubo la formación de 4 ciclogénesis explosivas frente a las cos­ tas portuguesas, por lo que tuvimos unas condiciones meteorológicas extre­ madamente anormales.

Cormorán grande (Phalocrocorax car­ bo) Sólo uno en la playa de Salinas (Castrillón).

Figura 14. Evolución quincenal del número de aves orilladas. Se indica que proporción son ara­ os, la especie más abundante

Cormorán grande orillado en la playa de Salinas

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Observaciones: Aves marinas orilladas

Si nos fijamos en la evolución del arao respecto el resto de especies, des­ taca que las segundas quincenas de enero y febrero se mantuvieron esta­ bles, lo que coincidió con los días ante­ riores a las ciclogénesis; el resto de es­ pecies se mantuvieron relativamente es­ tables (de 176 a 185 ejemplares). Esta relación no se corresponde con la 1ª quincena de febrero: las cau­ sas de un mayor orillamiento del resto de las especies fue el aumento notable de orillamientos de frailecillos, que co­ mo comenté anteriormente murieron en grandes cantidades en aguas alejadas de la costa, y los vientos del Oeste los arrojaron a las costas asturianas, y co­ incidió con los días donde la corriente en chorro `JetStream´ se posicionó más al sur de su posición habitual, alimen­ tando fuertes borrascas que trajeron las aves. En la Figura 15 se muestra la can­ tidad relativa de aves por longitud de costa muestreada, lo que matiza de una forma muy importante lo comentado en el apartado anterior.

aves/10 km en la primera mitad de fe­ brero, con un repunte de otras aves, que se corresponde con el orillamiento más importante de la especie durante este periodo de orillamientos masivos. Vuelve a subir a 144 aves/10 km en la quincena de febrero, para descender notoriamente posteriormente, coinci­ diendo con una mejora en las condicio­ nes meteorológicas y el fin de los temporales. De acuerdo con las diferencias observadas entre los períodos de la fi­ gura 15, el período en el que se hayan realizado los muestreos tendrá mucha influencia en los resultados. Por este motivo más adelante se van a repre­ sentar las distribuciones quincenales de los orillamientos. Si comparamos la evolución de los orillamientos a lo largo del período de estudio con lo que se registró en el invierno 2011­2012 (Cama y Arcos 2013), entonces se observó un máximo inver­ nal en enero de 5,6 aves/10 km con una dominancia del arao. Este valor es me­ nor que todos los valores quincenales observados durante el primer cuatri­ mestre de 2014 menos uno (la primera quincena de abril; figuras 15 y 16). Esta comparación indica que las mortalida­ des de álcidos deben ser habituales, aunque la magnitud de la descrita aquí es mucho mayor que las observadas hasta el momento.

Figura 15. Evolución quincenal del número de aves orilladas por 10 kilómetros de costa. Se indica que proporción son araos (Uria aalge), la especie más abundante. Sólo se incluyen las aves encontradas durante muestreos sistemáticos de playas dentro del proyecto FAME

En el caso concreto del arao, éste sí que tiene un máximo claro en la se­ gunda quincena de enero con 202 aves/10km. Posteriormente baja a 82

Figura 16. Evolución quincenal del número de aves orilladas en función de la especie excluyendo los araos

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En Francia (LPO 2014) se recogen la mayor cantidad de aves a finales de febrero, cuando hay la principal llegada de araos a las costas españolas, aun­ que durante todo este mes los valores son elevados. A partir del 10 de marzo los orillamientos se reducen drástica­ mente en las costas francesas, aunque las aves siguen llegado al Cantábrico. Excluyendo al arao, en la figura 17 se aprecia un máximo de 74 aves/10 km en la primera quincena de febrero. El descenso en la primera mitad de mar­ zo parece consistente y coincide con una tregua en las malas condiciones meteorológicas. El ligero repunte que se observa en la segunda quincena de marzo, fue debido a una segunda llega­ da de orillamientos de alcatraces, no tan alta como la de la primera quincena de febrero, que puede ser debido a la llegada paulatina de los cadáveres con la mejoría de las condiciones meteo­ rológicas y marinas, y con unos días a mediados de marzo cuando empeoraron esas condiciones.

años anteriores realizados a través de FAME no se encontró ningún frailecillo. El alca muestra unos valores más o menos constantes de entre 21 y 9 aves/10 km en el periodo más álgido de orillamentos, con un descenso a 2 aves/10 km en marzo, coincidiendo con una mejora de las condiciones meteoro­ lógicas y un descenso generalizado de los orillamientos. Aunque la mortalidad de alcas parece poco importante en comparación a lo observado en el caso de los araos, este valor es más elevado al máximo observado dos inviernos an­ tes en los muestreos de FAME. La siguiente especie en peso es­ pecífico es el alcatraz, que mostró una dinámica distinta a los álcidos, con los valores más elevados en la primera mi­ tad de febrero, 9 aves/10km, destacando las 6 aves/10km de la segunda mitad de marzo. Posiblemente en esta especie los temporales tardaron más tiempo en hacer mella en sus ejemplares o quizás los factores que explican su mortalidad sean distintos. En referencia a las gaviotas, la tri­ dáctila concentró sus orillamientos en la primera parte de los muestreos. La patiamarilla tuvo unos valores bajos pero constantes durante todo el perío­ do, tal y como se observó en los mues­ treos de FAME del 2011 y 2012 (Cama y Arcos 2013).

Figura 17. Evolución quincenal del número de

6 ­ Evolución de la cantidad de orilla­ mientos en la playa de L’Espartal Dentro de todo este trabajo que lleve a cabo durante los temporales, quiero destacar el trabajo en la playa de L’Espartal (Salinas/San Xuán), situa­ da en el municipio de Castrillón. Esta playa la inspeccioné en 43 ocasiones entre el 19 de enero y el 11 de abril de 2014. Este esfuerzo tan grande ha dado

aves orilladas por 10 kilómetros de costa en función de la especie excluyendo los araos

Parece que la entrada de fraileci­ llos se produjo a finales de enero y prin­ cipios de febrero. Estos dos períodos de tiempo coincidieron con un oleaje con mayor componente del NW a prin­ cipios de febrero. En los muestreos de

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lugar a unos resultados muy interesan­ tes que permiten comprender mejor lo sucedido durante la sucesión de temporales. La figura 18 muestra una gran va­ riabilidad en la tasa diaria de orilla­ mientos, mostrando días con orilla­ mientos masivos de araos en los que no se detectan otras especies en grandes números, como el 16 y 24 de febrero, días en los que hay una llegada simul­ tánea de las cuatro principales espe­ cies, como el 6 de febrero y 19 de mar­ zo, jornadas sin apenas llegadas a pri­ meros de marzo, y coincidiendo con el final de este episodio de orillamientos masivos de álcidos a principios de abril.

Figura 18. Evolución del número de aves orilladas en función de la especie en la playa de L’Espartal, Castrillón. Arao en azul oscuro, Frailecillo en rojo, Alca en verde, Alcatraz en violeta, otras en azul claro y línea fina

De forma general, parece que las principales arribadas coinciden con la llegada de los temporales; sin embargo eso no es siempre así y no para todas las especies. En el caso del arao hay una primera llegada coincidiendo con los primeros temporales de finales de enero y principios de marzo. Sin embar­ go la gran llegada fue a mediados de febrero, del 16 y 24 de febrero, y lo mis­ mo ocurrió con los otros dos picos de orillamientos (del 22 y 29 de marzo) que

coincidieron con un período de descen­ so de la altura de las olas. Esto indica que los procesos que dirigen el orilla­ miento son complejos. Por un lado es importante tener en cuenta aspectos físicos como la interacción entre las condiciones del mar con el estado de las mareas, y con las corrientes gene­ rales que han arrastrado los cuerpos durante los días anteriores. También hay que tener en cuenta aspectos bioló­ gicos, ya que debe haber araos muertos o debilitados que todavía podían que­ dar por orillar. Los orillamientos de alcas y alca­ traces coinciden de forma general con los resultados observados para el arao. En cambio, los orillamientos de los frai­ lecillos se concentran en momentos en los que la dirección de las olas rola a NW y N, como la primera quincena de febrero y la segunda de marzo. Este hecho confirma lo apuntado durante el informe, que los frailecillos que llegaron masivamente a las costas francesas desde el sur de las islas Británicas (donde habita esta especie de forma habitual) murieron en alta mar y pasa­ ron de largo de la costa cantábrica, em­ pujados hacía Francia por los vientos de componente Oeste que dominaron esos días. 7 ­ Estado de conservación de las aves encontradas Un aspecto que puede aportar in­ formación adicional es el estado de conservación de las aves que llegan ori­ lladas. Esto nos da una referencia del tiempo que llevan muertas las aves que han ido llegando. En la figura 19 se re­ presentan solamente los datos desde la segunda quincena de enero a la primera de abril, cuando fui tomando datos so­ bre el estado físico.

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En el caso del arao, parece que en un primer momento sólo llegaron aves recién muertas, y con el tiempo empezaron a llegar más descompues­ tas. Esto indica que en las primeras fa­ ses se produjo una mortalidad im­ portante que se dejó ver en las playas. Durante el mes de marzo en el mar si­ guieron llegando aves, pero estas ya lle­ vaban tiempo muertas, seguramente desde la oleada de febrero.

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jadas de costa y tuvieron un viaje más largo hasta orillar. En este caso, el au­ mento de la descomposición de los ejemplares orillados a medida que avan­ zaba el tiempo. Indicando una mayor mortalidad en la primera parte del pe­ ríodo de estudio, y una llegada de cuer­ pos muertos anteriormente durante la segunda. Destaca la mejora del estado de conservación de los frailecillos en fe­ brero, coincidiendo con la segunda oleada de temporales después de unos días de calma. En este caso también se notaba que en ese momento algunas playas ya las había inspeccionado algu­ nas veces y ya no se encontraban cuer­ pos que llevaran allí mucho tiempo.

Araos orillados en la playa de L’Espartal

Frailecillo orillado en la playa de L’Espartal

Figura 19. Evolución decenal del estado de conser­ vación de las aves orilladas encontradas en funció­ n de la especie. Se muestra el valor promedio donde: 0, fresco (perfecta, conserva incluso los ojos); 1, intermedio (bien conservado pero ya reseco, sin ojos); 2, descompuesto (faltan pequeñas partes del cuerpo); 3, muy descompuesto (se rompe o llega ya en pedazos)

Dentro de la familia de los álci­ dos, el frailecillo fue el álcido que llegó en peor estado de conservación, lo que confirmaría lo apuntado anteriormente que éstos murieron en aguas más ale­

Las gaviotas tridáctilas llegaron en mal estado de conservación, apun­ tando que murieron mar adentro y tar­ daron tiempo en llegar. El alca, que es la especie más costera de álcido (Gil­Velasco y Bécares 2012), es la que ha llegado en mejor es­ tado de conservación, seguramente porqué morían cerca de la costa y ori­ llaban rápidamente. Igualmente, a lo lar­ go del tiempo se observó un empeora­ miento del estado de conservación de las alcas, lo que indicaría un descenso de la mortalidad en marzo. Como era esperable, los álcidos

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sin identificar llegaron en mal estado de conservación, ya que ese fue el motivo de no poder ser identificados. El alcatraz y la gaviota patiamari­ lla no mostraron una dinámica clara en la línea del resto de especies, lo que apunta a que estas especies no se han visto tan afectadas por el temporal co­ mo los álcidos y la gaviota tridáctila. 8 ­ Edad de las aves encontradas La demografía de las aves ma­ rinas penaliza la mortalidad de las aves reproductoras, ya que suelen tener una productividad muy baja, y una edad tar­ día como reproductoras. A pesar de es­ to, en situaciones de elevada mortalidad invernal y en las grandes mareas ne­ gras, especies como el arao han demos­ trado tener sistemas para minimizar el efecto de la mortalidad sobre la pobla­ ción reproductora. Durante las últimas mareas negras que afectaron a los ara­ os que se reproducen en las islas Britá­ nicas ­Mar Egeo (1992, Galicia), Sea Empress (1996, Gales, UK), Erika (1999, Francia) y Prestige (2002, Galicia)­ se duplicó la tasa de mortalidad de las aves reproductoras (Votier et al. 2005); sin embargo, esto no tuvo efecto sobre la población reproductora. Según Votier y colaboradores (2008), los adultos muertos durante la invernada fueron sustituidos como reproductores por ejemplares de menor edad. Además se observó que los araos adultos invernan en una zona más delimitada que los in­ maduros y los jóvenes: mientras los adultos pasan el invierno mayoritaria­ mente en el Mar de Irlanda, Canal de la Mancha y norte del Golfo de Bizkaia, los inmaduros llegan hasta los Países Ba­ jos y costa cantábrica Ibérica, y los jó­ venes hasta Alemania y península Ibéri­ ca (tabla 2; Votier et al. 2008). De este

modo, en el caso que una catástrofe afecte a la población reproductora, la distancia a la que invernan los inmadu­ ros y jóvenes dificulta que ésta afecte al conjunto de la población. Evidentemente, esta capacidad de minimizar tiene sus limitaciones y una catástrofe que afecte a toda el área de distribución o una sucesión dema­ siado frecuente de ellas, no podría ser absorbida, tal y como ha ocurrido en este episodio del invierno del 2014, don­ de una serie de sucesivos temporales afectó a las áreas anteriormente des­ critas sin interrupción durante 3 meses.

Tabla 2. Proporción de edades de los álcidos orillados datados

De acuerdo con Votier y colabora­ dores (2008), durante los temporales se dataron 343 araos en las costas cantá­ bricas, con una mayoría de jóvenes (70% enfrente de un 30% de adultos). Como se puede apreciar, los resultados porcentuales son muy similares a los temporales del 2014, que es donde se centra este estudio. En Francia se observó una mayo­ ría de adultos (64%, n=28; LPO 2014). Esta diferencia de edades entre el Can­ tábrico y la costa francesa concuerda con la migración diferencial observada por Votier y colaboradores (2008). Así, aunque los araos orillados en Francia y en España provengan de la misma po­ blación, corresponden a dos partes di­ ferentes de ésta. En el caso de los frailecillos se ha observado que sigue una relación simi­ lar a la de los araos inmaduros. Este da­ to contrasta con un 12,5% de adultos y

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un 87,5% de jóvenes e inmaduros detec­ tados en Asturias a finales de los años 80 (n=8; Álvarez Laó 1990), aunque en esta ocasión el tamaño de muestra era bastante reducido. Al igual que en el ca­ so del arao, la proporción de frailecillos adultos es mucho mayor en Francia, donde se observó un 93% de adultos (n=8589; LPO 2014). Las 62 alcas encontradas mostra­ ron una dominancia de jóvenes (73,9%) sobre adultos (26,1%). Álvarez Laó (1990) encontró un 8,2% de adultos y un 91,8% de jóvenes e inmaduros (n=49). En Francia la proporción de adultos vuelve a ser mayor con un 67% de adultos y un 33% de inmaduros (n= 8589; LPO 2014).

Arao joven encontrado en la playa de L’Espartal. Detalle de las infracoberto­ ras alares que permiten su datado

9 ­ Aves recogidas vivas No todas las aves llegaron muer­ tas a la costa. Algunas llegaron muy debilitadas pero vivas, como las que en­ tregué a los agentes de medio ambiente del Principau d’Asturies, para que fue­ sen llevadas a un centro de recupe­ ración, y otras que recogieron por avi­ sos de particulares. También sé que la CEPESMA recogió aves vivas que fue­ ron llevadas por su responsable a su centro de Valdés (Asturies). La infor­

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mación recopilada en este apartado es solamente de mi propio trabajo (tabla 3), siendo muy parcial, ya que a pesar del compromiso de la CEPESMA de com­ partir sus datos, al final no lo hizo, y de­ bido también a la nula información dada por la administración autonómica.

Tabla 3. Álcidos recogidos vivos por el autor del estu­ dio durante los temporales de enero­abril de 2014

Como puede apreciarse el núme­ ro de aves recogidas vivas es mínimo, si lo comparamos con el total de las aves orilladas durante el periodo que abarca este trabajo (783 aves encontra­ das muertas), lo que representa un ínfi­ mo 0,9% de las aves encontradas. Esto da una idea de la importancia de los efectos de estos temporales sobre los álcidos, donde la mortalidad es casi del 100%. Co n cl u si o n es Durante los temporales del primer cuatrimestre de 2014 recogí 783 aves marinas orilladas en las playas de la costa centro occidental asturiana, des­ de Cadavéu (Valdés) a Xagón (Gozón). Las especies más afectadas fueron el arao con 669 orillamientos, seguido de 134 frailecillos, 64 alcas, 22 alcatraces y 17 gaviotas tridáctilas, además de 30 a­ ves de 7 especies de aves, tanto acuá­ ticas continentales como marinas (tabla 1). Esta gran mortalidad se engloba dentro de una situación que afectó al conjunto de la costa occidental de Euro­ pa, con una arribada de casi 50000 aves marinas entre las islas Británicas (RSPB 2014), las islas del Canal (Alderney

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Observaciones: Aves marinas orilladas

Con esta información hace que nos encontremos ante la mortalidad de álcidos más importante de las que se tiene constancia en Europa Occidental.

en este documento lo ocurrido en este periodo de mortandad de aves marinas, se quedaría sin analizar, sumando nada más una serie de datos en mi cuaderno de campo. Y sobre todo a mi familia, mi mu­ jer Ángeles y mis hijos Francisco Ja­ vier y Álvaro, que fueron mi apoyo, ayu­ da, y que me animaron a seguir con la prospecciones de las playas, implicán­ dose ellos personalmente muchas ve­ ces conmigo, ayudándome en la recogi­ da de datos, desplazamientos y ver la tristeza de encontrarnos tanta mortan­ dad; a pesar de las inclemencias me­ teorológicas y sacrificios familiares que tuvieron que realizar para que pudiera cubrir este periodo de mortalidad de aves marinas. Y a otros tantos amigos y com­ pañeros del GIAM y del Grupo de Anillamiento “Torquilla”.

A g r a d e c i m i e n to s La realización de este documen­ to, no habría sido posible sin la colabo­ ración, el apoyo y el aporte de informa­ ción que me suministraron mis com­ pañeros, David, Cesar, Iván, Roberto y Jorge, del Grupu d‘Ornitoloxía `Mavea´, que desde el principio, cuando les pro­ puse su apoyo a meterme en esta `aventura´, me apoyaron de forma de­ sinteresada cuando desde el Proyecto FAME­II coordinado por Programa Mari­ no de SEO/BirdLife me llamaron para ayudarles un año más en la prospec­ ción de las playas. A mi coordinador del Proyecto FAME I y II, Albert Cama, que paciente­ mente me ayudó y resolvió las muchas dudas que tuve. A Cesar Álvarez Laó, compañero de `Mavea´, que si no es por su infinita paciencia e insistencia en que reflejara

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Alca viva en la playa de L’Espartal

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Maresía

Observaciones: Atención a fauna

Atención a fauna silvestre por un particular

En el número 9 de Maresía co­ mentábamos la problemática con la re­ cuperación de fauna en Asturies. Seña­ lábamos la existencia de auténticas parias: especies consideradas plagas y que la Administración no recoge (gorrio­ nes, palomas, gaviotas). Muchos veci­ nos que se encuentran estas aves no saben qué hacer. Por ello, algunos in­ tentan recuperarlas por su cuenta, con el consiguiente gasto personal y mu­ chas veces la ineficacia de la acción por falta de conocimientos. En Xixón, Xuán es vecino natura­ lista y ornitólogo, que lleva toda la vida colaborando y recuperando este tipo de fauna “no glamurosa”. Durante el año 2016 realizó un registro de todas las aves que fue a recoger por avisos tanto de particulares como de los bomberos de Xixón. En total pasaron por sus ma­ nos 311 ejemplares de 34 especies. La lista completa fue: ­ Gaviota patiamarilla: 170 ex. (54,7% del total) ­ Paloma doméstica: 61 ex. (19,6%) ­ Vencejo común: 17 (5,5%) ­ Gorrión común: 9 (2,9%) ­ Urraca: 6 (1,9%) ­ Jilguero: 5 (1,6%) ­ Avión común: 4 (1,3%) ­ Menos del 1% cada especie: con 3 ex. hubo tórtola turca, paloma torcaz y mirlo común; con 2 ex. hubo alcatraz, cernícalo común, arcea/becada, gaviota sombría, chotacabras gris y periquito; y con sólo un ejemplar hubo pardela pichoneta, pardela sombría, cerceta co­ mún, ánsar doméstico, porrón moñudo, ratonero común, perdiz pardilla, arao, cacatúa ninfa, lavandera blanca, cho­

chín, colirrojo tizón, curruca capirotada, reyezuelo listado, corneja, verdecillo, verderón y zorzal común. Así, gaviotas, palomas y gorrio­ nes integraron las ¾ partes del total re­ cogido. La mayoría fueron aves caídas de los nidos (sobretodo gaviotas), como se ve en el siguiente análisis de las causas: ­ Caída del nido: 42,2% ­ Ala rota: 39,8% (a veces como consecuencia del anterior, por lo que es mayor el número de caídas del nido) ­ Pata rota: 4,3% ­ Débil: 4,3% ­ Cadera rota: 3,3% ­ No la querían sus propietarios: 2,8% ­ Tragó anzuelo: 0,9% ­ Atacada por predador: 0,9% ­ Ciega: 0,9% ­ Atropellada: 0,5% Las aves jóvenes son la franja de edad más afectada: el 72,2% estaban en su 1º año calendario (entre el nacimien­ to primaveral y el 31 de diciembre), el 3,8% fueron de 2º año (entre el 1 de ene­ ro del año siguiente a su nacimiento y el 31 de diciembre siguiente), y el 24,0 % fueron adultos. El resultado de la recuperación no se registró en muchos casos (61,2%). Entre los conocidos ocurrió lo siguiente: ­ Liberada: 67,5% ­ Murió: 21,7% ­ Entregada a Consejería M. Am­ biente: 8,3% ­ Eutanasia: 2,5% Como es habitual, la mayoría apa­ recen en verano (ver siguiente figura):

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Casi todas procedían de Xixón (97,42 %), salvo 3 de Avilés, 2 de Llanes, 1 de Castrillón, 1 de Ibias y 1 de Lugo. El coste de la recuperación fue solventado por el propio vecino, con una importante ayuda de Pescados Sanz que le daba siete cajas de pescado semanalmente. El coste anual aproxi­ mado de este pescado fue de 370 euros, el de gasolina para ir a recoger a las aves fue aproximadamente de 940 eu­ ros, electricidad y comida (tenebrios, alpiste) otros 110 euros. Además, hubo que construir dos infraestructuras en el jardín particular: un palomar y un corral con piscina para las gaviotas; el palo­ mar tuvo que reformarse para evitar los ataques de un azor. El coste final de to­

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dos los gastos fue superior a los 1700 euros. Desconocemos los datos del cen­ tro de recuperación que tiene la admi­ nistración asturiana en la piscifactoría de Infiesto (a pesar de solicitarlos por registro), por lo que no podemos com­ parar estos datos con los oficiales. No obstante, el balance es positivo, ya que gracias a este esfuerzo particular se ha salvado la vida de más de 200 aves. En el caso de las gaviotas, muchas fueron marcadas con anillas de lectura a dis­ tancia, por lo que sabemos que han continuado con su vida natural. Texto y fotos: Xuán Fernández García y Grupu d´Ornitoloxía Mavea Nota del editor: para conocer más a Xuán, ver el nº 1 de Maresía. Por otra parte, el 15.03.17 los bomberos de Xi­ xón le hicieron un homenaje por su labor altruista. Un artículo sobre su ac­ tividad se puede leer en el periódico http://www.lne.es/gijon/2017/03/19/plum as­manos­xuan/2075579.html

Corral y estanque para gaviotas

Palomar

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Observaciones: Atención a fauna

Alimentando a las gaviotas

Avión común

Vencejo común

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Cernícalo vulgar

Autillo

Petirrojo

Chotacabras gris

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Observaciones: Atención a fauna

Alimentando a un vencejo Liberando a un vencejo

Xuán con la placa homenaje de bomberos, 15.03.17

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La nutria llega a Xagón

Desde el año 2012, en que comen­ zamos las visitas anuales a la playa de Xagón (Gozón, Asturies) durante las prácticas de campo de la asignatura de Evaluación Ambiental del Grado de Bio­ logía de la Universidad de Oviedo, he­ mos escudriñado repetidamente las la­ gunas situadas en la hondonada exis­ tente tras las dunas en busca de evi­ dencias de la presencia de nutria. En la mañana del 11 de noviembre de 2016 encontramos por primera vez restos de cangrejo rojo Procambarus clarckii muy triturados en las proximidades de las dos charcas mayores, las que están si­ tuadas más al este. Aunque los restos no eran muy recientes por el aspecto y el olor de algunos, en apariencia más frescos, fueron identificados como ex­ crementos de nutria. Todos los restos encontrados en los excrementos eran únicamente de cangrejo rojo y no había ningún resto de peces, lo que puede ex­ plicarse por la aparente inexistencia de peces en esas charcas. Con anterioridad habíamos observado restos de cangrejo rojo comidos por otros animales, cefalo­ tórax, pinzas y piezas varias completas o casi completas, posiblemente dejados por aves que podían capturarlos en el agua y consumirlos parcialmente, pero resultaba muy inusual encontrar restos triturados por carnívoros, a pesar de la presencia de zorros y garduñas en la zona. Desde la constatación realizada en 1998 en el río Alvarés, en el embalse de La Furta, dentro del perímetro de la factoría de Du Pont, se ha observado un incremento de la presencia de la nutria en otros ríos que desembocan en la margen izquierda de la Ría de Avilés,

como ha sucedido en el Raíces y en el Arlós (Nores et al. 2000), pero no hay evidencias de que colonizasen la otra margen de la ría hasta abril de 2007, cuando se observaron por primera vez unas huellas entre la duna de San Balan­ drán y el pedrero de La Llera (http://paxaros­en­la­ria­de­ aviles.blogspot.com.es/2007/04/el­da­de­ hoy­pasar­la­historia­natural.html). No está claro si la colonización de las charcas de Xagón se ha producido por la costa o desde el arroyo de Vioño, donde se refugian, ni tampoco si su pre­ sencia es esporádica o permanente. Es­ peremos que esta información de a pie a un seguimiento más detallado de su existencia en este entorno. Bibliografía Nores, C., P. García­Rovés, M. Pascual y M. V. Varela de Seijas (2000) Situación y grado de conservación de especies fluviales singulares. I. La Nu­ tria en Asturias en el año 2000. INDUROT Universidad de Oviedo / Consejería de Medio Ambiente del Gobierno del Princi­ pado de Asturias. Informe inédito: 29 pp. Autor del texto y foto: Carlos No­ res

Excremento de nutria en Xagón

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Observaciones: Creencies de la llingua les culiebres

De la llingua les culiebres

Ye abondo conocío pola bioloxía que les culiebres güelen pola llingua, d´ehí qu´ande siempre sacándola pa re­ coyer les partícules olfatives y llevales al nomáu órgano de Jacobson. Pero na tradición oral asturiana nun ye asina, a la llingua llámenla obleru y piénsase que con elli “piquen” pa inyertar el velenu. Sicasí hai delles creyencies más al rodiu l´obleru nes qu´atribúyen­y pro­ piedaes máxiques, por exemplu p´afilar la gadaña: “Pa Llau d´Arriba y otros pueblos arrancaben la llengua a la culiebra y guardábenla na cachapa onde la piedra d´afilar, porque decín qu´afilaba meyor la gadaña. Eso facíanlo en Llao Ché el de Mon que coyía les culiebres y nun sé cómo facía pa quitá­yoslo”, (contáu por Covadonga Quesada, natural de Llau d´Arriba, vecina de Bada, Conceyu Pa­ rres). Recoyío´l 22­III­2006. N´otros casos dizse que trae suer­ te, lo mesmo que de la so camisa: “Decín que la camisa la culiebra si la llevabes guardada per dientro la cha­ queta daba suerte. Llevela yo al dir com­ prar lotería a La Villa y cayome, nun sé dempués cómo, al encontrala, la depen­ dienta supo que yera mía. L´aguixón de la culiebra si lo sacabes y lo guardabes tamién daba suerte pa xugar a la lotería. Ties que­y lu sacar tirando con un papel de fumar o una servilleta de papel, que nun te ruempa. Sal enteru y déxeslu se­ car envueltu nel papel y dempués guar­ dábeslu”, (contáu por Aurelio –Lelo­ Fer­ nández Blanco, 79 años, natural de La Lloraza, parroquia Oles, conceyu Villavi­ ciosa). Recoyío´l 10­VIII­2013. Tamién nel conceyu Carreño trae bona suerte guardar la llingua nuna

caxina. En Cantabria la llingua de la cu­ liebra llámase “Rézpede” y cuéntase qu´un rapaz nomáu Roque foi a Vitoria y atopose na plaza con un magu y la xente veía un gallu llevantando una trabe col picu, pero, el rapaz, diose cuenta de que yera lo que´l magu­y facía ver, taben hip­ notizaos pero él non porque tenía´l rézpede de la culiebra qu´anulaba aque­ lla maxia. Esti tipu d´hestoria cuéntase tam­ bién n´Asturies, anque tien que tar pre­ sente la culiebra mesma, nel casu de Cantabria ye la parte pol too: “Había una muyer de Salas, que ya morrió, que llamaban María La Diago­ na. Venía del Prau´l Molín con una carga segadura ya´l pasar pula Veiga había unos comediantes ya taba tola xente riéndose porque taban viendo un gallu llevantar una viga col picu y diz ella: “¿De qué serín si ya un gallu llevan­ tando una paya col picu?”. Ya diz ún de los comediantes: “Esa muyer ya bruxa o lleva venenu na segadura”. Ya pónese a mirar ya llevaba una culiebra nel paxu, por esu a ella nun la hipnotizaban comu a la demás xente”, (contáu por Alberto Álvarez García, 77 años, natural de Sutu Los Infantes, Conceyu Salas, güei vecín de Xixón). Recoyío´l 18­IV­2006. La historia atopámosla, anque sin especificar el llugar, en Soirana (Navia) contada por Melina Pérez García con 89 años el 31­XII­1997. En L.lanuces (Qui­ rós) el portentu pasaba delantre´l portal de Casa Ramona (contáu por Venerando Álvarez Menéndez con 87 años el 2­IV­ 2003). Hestories parexes atopámosles en Llandenquentá (Villayón) y La Xa­ monda (Mieres). En L´Armá (Ciañu, Llan­

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gréu) la diferencia ye que nel paxu va escondida una sacavera, animal que na tradición asturiana también ye muy ve­ lenosu. La culiebra preséntasenos equí como un ser ambivalente, la influencia de la tradición xudeu­cristiana venceyá­ mosla col mal y el degorriu, pero nes cultures paganes representa la sabidu­

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ría y el conocimientu. Ye posible qu´es­ tes hestories sobre´l poder cuasi máxi­ cu de la so llingua seyen resclavu de tradiciones precristianes. Autor texto: Alberto Álvarez Peña (Fundación Belenos)

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Maresía

Opinión: Acotamientos

Opinión ¿Acotas o incendias? Cinco palabras para incendiar Asturies

El acotamiento Tradicionalmente, el monte incen­ diado podía ser vetado al pasto del ga­ nado, para evitar que progresara su de­ gradación o para permitir la regenera­ ción de la cubierta vegetal, según como se mire. No es una novedad, y como nos ilustró recientemente alguna ponente cántabra, (Virginia Carracedo Martín, In­ cendios y gestión del monte de la Cor­ nisa Cantábrica 15/09/16), ya en 1833 o 1843 podíamos encontrar normas del tenor siguiente: ‘(…) los repetidos incendios que […] han ocurrido en los montes de esta provincia, causados unos por personas que, sin duda, se complacen en la ruina de los pueblos, y otros por los pastores, c o n e l fi n d e a p r o v e c h a r l a s n u e v a s y e r ­ bas que enseguida retoñan […] que aco­ te n p o r d o s a ñ o s e l m o n te q u e s e i n c e n ­ dia prohibiendo pastar allí’ (O. Ibañez de Corbera, 1844). Esta reflexión y otras muchas venían a intentar explicar porque en el NO. de la península, con abundancia de agua, humedad y precipitaciones, se concentra uno de los ámbitos europeos más afectados por el fuego, y además, con pautas estacionales muy claras, como muestra la prevención invernal ministerial, cuando también las bajas temperaturas no deberían de dar pie a combustiones. En la figura 1 observa­ mos la concentración de medios donde (en invierno) menos lógica tiene su pre­ sencia.

Figura 1. Distribución invernal de medios de pre­ vención en la campaña contra incendios foresta­ les de 2014. Gobierno de España.

Sabiendo que cendios en Asturies para generar pasto, jor la increíble

el 80 % de los in­ son intencionados, entenderemos me­ polémica actual.

Situación reciente española Veamos los hitos normativos cer­ canos. 2003. La Ley de Montes de 2003, gobernando el PP (segundo gobierno de Aznar) que derogaba a la de 1957, esta­ blecía un precepto muy claro en su artí­ culo 50.2. A r tí c u l o 5 0 . R e s ta u r a c i ó n d e l o s te r r e n o s fo r e s ta l e s i n c e n d i a d o s . 1. Las comunidades autónomas deberán garantizar las condiciones para la restauración de la vegetación de los terrenos forestales incendiados, que­ dando prohibido el cambio del uso fo­ restal por razón del incendio. Igual­ mente, determinarán los plazos y proce­ dimientos para hacer efectiva esta

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prohibición. 2. El órgano competente de la co­ munidad autónoma fijará las medidas encaminadas a la retirada de la madera quemada y a la restauración de la cu­ bierta vegetal afectada por los incen­ dios que, en todo caso, incluirán el aco­ tamiento temporal de aquellos aprove­ chamientos o actividades incompatibles con su regeneración y, en particular, el pastoreo, por un plazo que deberá ser superior a un año, salvo levantamiento del acotado por autorización expresa de dicho órgano. (…). 2006. En el año 2006, gobernando el PSOE (primer gobierno de Zapatero), tras la tragedia de Guadalajara (2005, que se cobró 11 vidas y más de 10.000 ha.) se modificó el apartado 1 de este artículo clave, endureciendo la posibili­ dad de aprovecharse de un incendio, y se cambié su denominación. Artículo 50. Mantenimiento y res­ ta u r a c i ó n d e l c a r á c te r fo r e s ta l d e l o s te ­ rren o s i n cen d i ad o s. 1. Las comunidades autónomas deberán garantizar las condiciones para la restauración de los terrenos foresta­ les incendiados, y queda prohibido: a) El cambio de uso forestal al menos durante 30 años. b) Toda actividad incompatible con la regeneración de la cubierta vege­ tal, durante el periodo que determine la legislación autonómica. Con carácter singular, las comu­ nidades autónomas podrán acordar ex­ cepciones a estas prohibiciones siem­ pre que, con anterioridad al incendio fo­ restal, el cambio de uso estuviera previsto en: 1.º Un instrumento de planea­ miento previamente aprobado. 2.º Un instrumento de planea­

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miento pendiente de aprobación, si ya hubiera sido objeto de evaluación am­ biental favorable o, de no ser esta exigi­ ble, si ya hubiera sido sometido al trámi­ te de información pública. 3.º Una directriz de política agro­ forestal que contemple el uso agrario o ganadero extensivo de montes no arbo­ lados con especies autóctonas incultos o en estado de abandono. 2015. En el año 2015, gobernando el PP (primer gobierno de Rajoy), se al­ teran los dos primeros apartados de este artículo. A r tí c u l o 5 0 . Ma n te n i m i e n to y r e s ­ ta u r a c i ó n d e l c a r á c te r fo r e s ta l d e l o s te r r e n o s i n c e n d i a d o s . 1. Las comunidades autónomas deberán garantizar las condiciones para la restauración de los terrenos foresta­ les incendiados, y queda prohibido: a) El cambio de uso forestal al menos durante 30 años. b) Toda actividad incompatible con la regeneración de la cubierta ve­ getal, durante el periodo que determine la legislación autonómica. Con carácter singular, las comu­ nidades autónomas podrán acordar ex­ cepciones a estas prohibiciones siem­ pre que, con anterioridad al incendio fo­ restal, el cambio de uso estuviera pre­ visto en: a) Un instrumento de planea­ miento previamente aprobado. b) Un instrumento de planea­ miento pendiente de aprobación, si ya hubiera sido objeto de evaluación am­ biental favorable o, de no ser esta exigible, si ya hubiera sido sometido al trámite de información pública. c) Una directriz de política agrofo­ restal que contemple el uso agrario o ganadero extensivo de montes no arbo­ lados en estado de abandono.

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Opinión: Acotamientos

Asimismo, con carácter excepcio­ nal las comunidades autónomas podrán acordar el cambio de uso forestal cuan­ do concurran razones imperiosas de in­ terés público de primer orden que debe­ rán ser apreciadas mediante ley, siem­ pre que se adopten las medidas com­ pensatorias necesarias que permitan recuperar una superficie forestal equi­ valente a la quemada. Tales medidas compensatorias deberán identificarse con anterioridad al cambio de uso en la propia ley junto con la procedencia del cambio de uso. En el caso de que esas razones imperiosas de primer orden correspon­ dan a un interés general de la Nación, será la ley estatal la que determine la necesidad del cambio de uso forestal, en los supuestos y con las condiciones indicadas en el párrafo anterior. En ningún caso procederá apre­ ciar esta excepción respecto de montes catalogados. 2. El órgano competente de la co­ munidad autónoma fijará las medidas encaminadas a la retirada de la madera quemada y a la restauración de la cu­ bierta vegetal afectada por los incen­ dios que, en todo caso, incluirán el aco­ tamiento temporal de aquellos aprove­ chamientos o actividades incompatibles con su regeneración por un plazo que deberá ser superior a un año, salvo le­ vantamiento del acotado por autoriza­ ción expresa de dicho órgano. (…). Situación reciente asturiana 2004. En Asturies, la Ley de Mon­ tes propia (Ley 3/2004, de Montes y Or­ denación Forestal), desarrollo de la es­ pañola, abordaba los incendios foresta­ les como sigue. C a p í tu l o V I I I / I n c e n d i o s fo r e s ta l e s

Artículo 66 Limitaciones de activi­ d ad es 1. No podrán cortarse ni enaje­ narse maderas resultantes de incendios forestales sin expresa autorización de la Consejería competente en materia forestal. 2. La Consejería competente en materia forestal acotará al pastoreo los montes incendiados por un plazo míni­ mo de un año y máximo igual al nece­ sario para la recuperación de las espe­ cies afectadas o para su restitución a la situación anterior al incendio. Para evi­ tar el pastoreo no será necesario proce­ der al cercado de las zonas quemadas, correspondiendo al propietario de las reses velar para que éstas no invadan la zona acotada. La Consejería competente en materia forestal podrá levantar total o parcialmente los acotamientos en fun­ ción de las características de la vegeta­ ción afectada. 3. No se podrá efectuar cambio alguno en el destino urbanístico de los terrenos afectados por el fuego hasta transcurridos treinta años del siniestro, ni su transformación en suelos agríco­ las hasta que la masa forestal o cubierta vegetal adquiera el mismo estado que tenía en el momento del incendio, y, en todo caso, de conformidad con lo dis­ puesto en la normativa urbanística de aplicación. 4. La Consejería competente en materia forestal adoptará las medidas necesarias para evitar que las masas fo­ restales quemadas produzcan contami­ nación por plagas o enfermedades. 5. La infracción por los propieta­ rios de los deberes y prohibiciones con­ signados implica, sin perjuicio de las responsabilidades administrativas o pe­ nales a que diera lugar, el incumpli­ miento de la función social de la pro­

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piedad por lo que la Consejería compe­ tente en materia forestal podrá proceder a la expropiación forzosa de los terre­ nos de acuerdo con la legislación espe­ cífica. 6. En cualquiera de los montes a que se refiere esta Ley la Consejería competente en materia forestal podrá, previa instrucción del oportuno expe­ diente, no computar las superficies fo­ restales afectadas por el fuego o la totalidad de la del monte cuando el fue­ go le haya afectado en más de un cin­ cuenta por ciento de su superficie, a los efectos relacionados con el pago de subvenciones o ayudas a las rentas du­ rante los cinco años siguientes a produ­ cirse el incendio, o durante el plazo requerido para devolver la vegetación a las condiciones anteriores al incendio. Novedad asturiana Se produce el año 2016, cuando se presenta por el PP una iniciativa en la Xunta Xeneral. Aparentemente no ten­ dría recorrido sino fuera por otra pre­ sentada por PSOE e IU, con harta sor­ presa general, en el mismo mes, como refleja la prensa a la cual nos remitimos. P r o p u e s ta P P a X u n ta X e n e r a l Admitida a trámite por la Mesa de la Cámara en sesión de 7 de junio de 2016 A r tí c u l o ú n i c o . Mo d i fi c a c i ó n d e l a r tí c u l o 66. 2 d e l a L ey 3/ 2004, d e 23 d e n o ­ viembre, de Montes y Ordenación Fo­ r e s ta l Se modifica el artículo 66.2 de la Ley 3/2004, de 23 de noviembre, de Montes y Ordenación Forestal, que queda redac­ tado como sigue: “Artículo 66.2 La consejería competente en materia fo­

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restal acotará temporalmente los mon­ tes incendiados de aquellos aprovecha­ mientos o actividades incompatibles con su regeneración por un plazo míni­ mo de un año, que podrá ser levantado por autorización expresa de dicho órga­ no, quedando excluido del acotamiento al pastoreo”. P r o p u e s ta P S O E e I U a X u n ta X e n e r a l Admitida a trámite por la Mesa de la Cámara en sesión de 21 de junio de 2016 A r tí c u l o ú n i c o . Mo d i fi c a c i ó n d e l a L e y d e l P r i n c i p a d o d e A s tu r i a s 3 / 2 0 0 4 , d e 2 3 d e n o v i e m b r e , d e Mo n te s y O r d e n a c i ó n F o r e s ta l Se modifica el artículo 66.2 de la Ley 3/2004, de 23 de noviembre, de Montes y Ordenación Forestal, quedando redacta­ do de la siguiente manera: “El órgano competente en materia fores­ tal acotará temporalmente los montes incendiados; dicho acotamiento incluirá los aprovechamientos o actividades in­ compatibles con su regeneración por un plazo que deberá ser superior a un año, salvo levantamiento del acotado por au­ torización expresa de dicho órgano, quedando excluido del acotamiento el pastoreo”. Se modifica el artículo 90, apartado 2, párrafo g) de la Ley 3/2004, de 23 de no­ viembre, de Montes y Ordenación Fo­ restal, quedando redactado de la si­­ guiente manera: “El pastoreo o permanencia de reses en montes sin autorización cuando tal re­ quisito fuera preceptivo o en contraven­ ción de los planes de aprovechamiento o de las ordenanzas”. Se suprime el artículo 91, apartado 1, párrafo g) de la Ley 3/2004, de 23 de noviembre, de Montes y Ordenación

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Opinión: Acotamientos

Forestal. Se modifica el artículo 91, apartado 2, párrafo g) de la Ley 3/2004, de 23 de no­ viembre, de Montes y Ordenación Fo­ restal, quedando redactado de la si­ guiente manera: “El pastoreo o permanencia de reses en montes sin autorización cuando tal re­ quisito fuera preceptivo o en contraven­ ción de los planes de aprovechamiento o de las ordenanzas". N o ti c i a e n e l p e r i ó d i c o L a N u e v a España: El PSOE cede a la presión del campo y modificará la ley de Montes junto a IU. Los populares califican de "plagio" la propuesta socialista de elimi­ nar el veto al pastoreo en los terrenos incendiados. 15.06.2016, M. G. Salas. <<El PSOE ha cedido a la presión de los ganaderos y presentará a finales de este mes, junto a IU, una proposición de ley para modificar la normativa regional de Montes. La reforma tiene por objeto eliminar los acotamientos al pastoreo en terrenos incendiados y acabar con un sistema de sanciones "injusto" en los casos en las que las reses entran en las zonas vetadas. Ac­ tualmente, la prohibición es de un plazo mínimo de un año y un máximo "igual al necesario para la recuperación de las especies afectadas". La norma nacional eliminó este acotamiento en julio del año pasado y entró en efectivo en octubre. Los populares acusan al PSOE de "plagiar" su iniciativa para "intentar lavar su mala conciencia con el campo". "Es una muestra de piratería e hipocresía política que PSOE e IU hayan plagiado la iniciativa registrada en la Junta General hace 13 días por el PP para modificar la ley de Montes, y poder así eliminar los acotamientos al pas­ toreo", criticó ayer el diputado regional

del Partido Popular Luis Venta. "Javier Fernández y los comunistas intentan ahora regenerar su conciencia en cam­ paña electoral; les damos la bienvenida por reconocer 12 años y 13 días más tar­ de su error, pero todo parece indicar que se trata de una operación de lavado de sus políticas", agregó. Por su parte, el diputado socia­ lista Marcelino Marcos Líndez defendió que la propuesta de ley suscrita con el IU corrige la "chapuza del PP". "Pro­ ponen eliminar los acotamientos, pero no modificar los artículos que afectan a las sanciones. Si nosotros no hubiése­ mos enmendado este error, estas infrac­ ciones habrían perdurado en la nueva ley de Montes", expresó Líndez en rue­ da de prensa en la Junta General del Principado de Asturias. "Ello demuestra que las elecciones les han llevado a cambiar una norma a prisa y corriendo que ni siquiera de han leído", apostilló. Por su parte, el coordinador general de IU de Asturias, Manuel González Orviz, justificó la propuesta asegurando que "supone acabar con una situación injus­ ta que penaliza a los ganaderos". A su juicio, estos acotamientos se ordenan en zonas que han sido afectadas por in­ cendios, sin embargo, sus efectos "no garantizan la regeneración ni el mante­ nimiento de estos espacios ni, tampoco, una prevención contra posteriores fue­ gos". Tanto PSOE como IU se reunieron esta semana con la Unión de Cam­ pesinos de Asturias (UCA), que lleva meses exigiendo esta modificación. El sindicato también se citó con PP, Foro y Ciudadanos.>> Análisis E s p a ñ a A n te s = 2 0 0 3 a 2 0 1 5 A r tí c u l o 5 0 . R e s ta u r a c i ó n d e l o s te r r e n o s fo r e s ta l e s i n c e n d i a d o s .

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2. El órgano competente de la co­ munidad autónoma fijará las medidas encaminadas a la retirada de la madera quemada y a la restauración de la cu­ bierta vegetal afectada por los incen­ dios que, en todo caso, incluirán el Aco­ tamiento temporal de aquellos aprove­ chamientos o actividades incompatibles con su regeneración y, en particular, el pastoreo, por un plazo que deberá ser superior a un año, salvo levantamiento del acotado por autorización expresa de dicho órgano. E sp añ a Ah o ra = 2015 ­ 2016 Artículo 50. Mantenimiento y res­ ta u r a c i ó n d e l c a r á c te r fo r e s ta l d e l o s te ­ rren o s i n cen d i ad o s. 2. El órgano competente de la co­ munidad autónoma fijará las medidas encaminadas a la retirada de la madera quemada y a la restauración de la cu­ bierta vegetal afectada por los incen­ dios que, en todo caso, incluirán el Aco­ tamiento temporal de aquellos aprove­ chamientos o actividades incompatibles con su regeneración por un plazo que deberá ser superior a un año, salvo le­ vantamiento del acotado por autoriza­ ción expresa de dicho órgano. A s tu r i a s A h o r a Artículo 66. Limitaciones de acti­ vi d ad es 2. La Consejería competente en materia forestal acotará al pastoreo los montes incendiados por un plazo míni­ mo de un año y máximo igual al nece­ sario para la recuperación de las espe­ cies afectadas o para su restitución a la situación anterior al incendio. Para evi­ tar el pastoreo no será necesario proce­ der al cercado de las zonas quemadas, correspondiendo al propietario de las reses velar para que éstas no invadan la

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zona acotada. La Consejería competente en materia forestal podrá levantar total o parcialmente los acotamientos en fun­ ción de las características de la vege­ tación afectada. A s tu r i a s P r o p u e s ta = P P ­P S O E ­I U A r tí c u l o 6 6 . L i m i ta c i o n e s d e a c ti ­ vi d ad es P P 2. La Consejería competente en materia forestal acotará temporalmente los montes incendiados de aquellos aprovechamientos o actividades incom­ patibles con su regeneración por un plazo mínimo de un año, que podrá ser levantado por autorización expresa de dicho órgano, quedando excluido del a c o ta m i e n to e l p a s to r e o . Artículo 66. Limitaciones de acti­ v i d a d e s P S O E ­I U 2. El órgano competente en ma­ teria forestal acotará temporalmente los montes incendiados; dicho acotamiento incluirá los aprovechamientos o activi­ dades incompatibles con su regenera­ ción por un plazo que deberá ser supe­ rior a un año, salvo levantamiento del acotado por autorización expresa de dicho órgano, quedando excluido del a c o ta m i e n to e l p a s to r e o . (…) Conclusión La reforma planteada de la Ley de Montes asturiana (Ley 3/2004, de mon­ tes y ordenación forestal) se intenta jus­ tificar en base al cambio en la Ley de Montes española (Ley 43/2003, de mon­ tes). Son cinco palabras y tres comas, las que en el año 2015, desaparecen de esa norma, en el artículo (Restauración de los terrenos forestales incendiados) 50.2 (y, en particular, el pastoreo), para dar pie a una traducción en el artículo (Limitaciones de actividades) 66 de la

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Opinión: Acotamientos

propia norma como quedando excluido del acotamiento el pastoreo. Procede observar lo siguiente: a) Se trata de un cambio in­ compatible con la Ley 43/2003. b) Se trata de un cambio in­ compatible con ayudas PAC. c) Se trata de un cambio in­ compatible con RN. d) Se trata de un cambio ina­ plicable. e) Dado que el 80 % de los in­ cendios provocados lo son para pasto, supondría favorecer la actividad delic­ tiva. A) No es que el pastoreo haya de­ jado de ser una actividad incompatible ­que lo es­ con la regeneración de lo quemado, sino que el legislador estatal, atendiendo a un grupo de presión, le re­ tiró la mención especial en la Ley, es decir, la distinción como la principal ac­ tividad incompatible. No se atrevió a más o no pudo. Ello ni supone ni puede suponer ni un automatismo ni una obligada tras­ lación a las normas autonómicas. Cada CCAA puede estimar cuales son las ac­ ti­vidades incompatibles, entre las cuales no cabe excluir el pastoreo. B) La Política Agraria Común (PAC), en su carta etapa, tras la reforma de 2003, introdujo dos conceptos funda­ mentales, uno de ellos la condicionali­ dad. Los agricultores y ganaderos tie­ nen que respetar una serie de normas medioambientales, de inocuidad de los alimentos, de sanidad vegetal y de bie­ nestar de los animales y el incumpli­ miento de las mismas reducirá las ayudas directas. Lo cual es refrendado en el RD 1078/2014, de 19 de diciembre, por el

que se establecen las normas de la con­ dicionalidad que deben de cumplir los beneficiarios que reciban pagos direc­ tos, determinadas primas anuales de desarrollo rural, o pagos en virtud de determinados programas de apoyo al sector vitivinícola, el cual en el artículo 3 (Obligaciones de los beneficiarios de determinadas ayudas con respecto a la condicionalidad) indica que los benefi­ ciarios (…) deberán cumplir las normas de condicionalidad (anexo I) y las nor­ mas en materia de buenas condiciones agrarias y medioambientales de la tierra (anexo II), y entre ellas la BCAM 6 (Man­ tenimiento del nivel de materia orgánica en el suelo mediante prácticas adecua­ das, incluida la prohibición de quemar los rastrojos, excepto por razones fito­ sanitarias. Todo ello considerado en la nor­ mativa de desarrollo (BOPA 05/03/16), mediante la Resolución de 1 de marzo de 2016 (Artículo 2. Régimen jurídico, del Anexo). C) En los numerosos Decretos que recogen los Instrumentos de Ges­ tión de los Espacios de Red Natura (RN), que ocupan buena parte del sur­ occidente asturiano, se explica que los brezales­tojales (y no los matorrales) como habitas de interés comunitario, han de ser objeto de protección frente a amenazas como los desbroces o los incendios sucesivos. D) Desde las administraciones públicas, no podría dejar de acotarse, salvo incumplimiento de la ley española vigente. E) No olvidar que sigue siendo (el quemar el monte) una actividad delicti­ va, según marca el artículo 352 del Có­ digo Penal vigente. Los que incendiaren montes o masas forestales, serán casti­ gados con las penas de prisión de uno a cinco años y multa de doce a dieciocho

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meses. Epílogo provisional De nada han servido los testimo­ nios mayoritarios aportados en el trámi­ te parlamentario, los variados informes técnicos recabados, y las opiniones de profesionales y expertos. Parece ser que nuestras fuerzas políticas se ciegan por un (pretendido)

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puñado de votos o se pliegan al interés de los que quieren quemar el monte im­ punemente. Veremos cómo concluye el trámi­ te parlamentario y cuál es el recorrido de esta propuesta descabellada.

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Autor texto: Ignacio Martínez


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Personajes: Tomás E. Díaz González

Personajes Tomás Emilio Díaz González

­ I n i c i o s n a tu r a l i s ta s : ¿ c u á n d o y cómo empezaste a interesarte por el m e d i o a m b i e n te ? En mis correrías infantiles, a me­ diados de la década de los 50 y princi­ pios de los 60 del siglo pasado, por lo que actualmente es Parque de Invierno de San Lazaro en Oviedo, ya tuve mis primeros contactos con la diversidad vegetal, al reconocer los castaños, ro­ bles, abedules y utilizar sus altas copas como refugio y atalaya de nuestros jue­ gos. Allí comencé mi interés por la vida vegetal al utilizar las ramas de saúco (Sambucus nigra) para elaborar unas rudimentarias flautas mediante la ex­ tracción de su médula. Pasado el tiem­ po, y ya iniciados mis estudios de biolo­ gía, volvería a utilizar la médula de saú­ co en las prácticas de laboratorio de la asignatura de “Citología e Histología”, ya que con ella se obtenían excelentes cortes de tejidos con los micrótomos de mano, instrumentos y material que ya no se maneja al ser reemplazados por otros mucho más adecuados y preci­ sos. Sin embargo fue durante el desa­ rrollo de mi Licenciatura de Biología en la Universidad de Oviedo, a partir del segundo curso, cuando más me intere­ só el mundo vegetal y, en concreto, las relaciones entre las plantas y su am­ biente y las comunidades que forman. En el último curso de carrera, cuando cursaba la asignatura de “Geobotáni­ ca”, realicé en colaboración con otros compañeros, un amplio estudio sobre la flora y vegetación de una zona del con­ cejo de Proaza, lo cual marcó definitiva­ mente mi interés por la Botánica en ge­ neral y la flora y vegetación en particu­

lar. Una vez finalizada la licenciatura (tengo el honor de pertenecer a la Pri­ mera Promoción de Licenciados en Bio­ logía de la Universidad de Oviedo, 1967­ 1972), obtuve una Beca de Investigación para la realización de la Tesis Doctoral la cual se centró en la “Flora y Vegeta­ ción del Litoral Occidental Asturiano”, la cual culminé y defendí en 1975. A partir de ese momento me integré en varios grupos de investigación para abordar los diversos campos de la Geobotánica, desde la bioclimatología y biogeografía, pasando por los hábitats y comunidades vegetales, hasta profundizar en los as­ pectos taxonómicos de la flora, abor­ dando temas tan relacionados con el medioambiente como son los hábitats de interés comunitario, la Red Natura 2000, o las plantas amenazadas, protegi­ das e invasoras. Mi zona de acción es la península Ibérica y en especial la cordi­ llera Cantábrica y sus estribaciones, sin olvidar aspectos más generales de Eu­ ropa y América, resultado de Excursio­ nes Geobotánicas llevadas en común con otros grupos de investigación.

Tomando anotaciones geobotánicas en mi “Libreta de campo”. Pirineos Centrales. (Julio­1996)

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­ ¿Cuándo conociste a otros acti­ v i s ta s ? ¿ e r e s m á s a c ti v o s o l o o e n g r u ­ po? A lo largo de mi vida profesional, como Profesor y Catedrático de Botáni­ ca en las Universidades de Oviedo, Má­ laga, Santiago de Compostela y León, mantuve siempre un continuo contacto con entidades y asociaciones conserva­ cionistas, actuando como asesor en múltiples cuestiones siempre relaciona­ das con la defensa del medioambiente en sus más amplias facetas. La primera organización con la que colaboré, ya desde sus orígenes en la década de los 70, fue la Asociación de Amigos de la Naturaleza de Asturias (ANA), mediante una serie de publicaciones en su revista Asturnatura, pero quizás la colaboración más importante con dicha entidad con­ servacionista fue la publicación en la ci­ tada revista (en el volumen 19 del 2003) del “Catálogo de Especies Amenazadas de la Flora Asturiana”, que se comple­ mentó en el 2005 con la “Flora en Peli­ gro de Asturias”, que constituyo un vo­ lumen especial de ANA dedicado a las “Especies Protegidas de Asturias”, don­ de se incluyeron tanto las de fauna co­ mo de flora y todas las normativas lega­ les conocidas hasta la fecha.

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Después de las numerosas publi­ caciones en las que he participado en defensa del medio natural y en particular de su fauna y vegetación, mi relación con los grupos conservacionistas se ha ido intensificando y por no cansar al lec­ tor, mi última colaboración es con la asociación “Manos por el Naranco”, pa­ ra difundir los valores del patrimonio natural, cultural y artístico que encierra esta sierra que se extiende al norte de Oviedo. La finalidad de esta colabora­ ción, en la que participa el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), es crear un ambiente social propicio para la defensa y conservación de dicha monta­ ña, en la actualidad muy degradada por la existencia de canteras en vías de ex­ pansión, repoblaciones forestales de eu­ caliptos, urbanizaciones en demasía y usos no deseables.

Salvador Rivas­Martínez (Centro de Investigaciones Fitosociológicas de Madrid), el autor, Joaquín Molero Mesa (Catedrático de la Universidad de Granada) y Angel Penas Merino (Catedrático de la Universidad de León), inventariando un abedular arbustivo oroboreal (Betula nana, Betula tortuosa y su híbrido natural). Jonasarlundur (Islandia) (septiembre­2016)

­ ¿ L l e v a s r e g i s tr o d e l o q u e h a c e s p o r e l m e d i o a m b i e n te (c u a d e r n o s d e c a m p o )? Como profesional de la botánica, En la cumbre de El Cornón (Somiedo) con Victor Manuel Vázquez Fernández de la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales del Gobierno del Principado de Asturias (Septiembre­2005)

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Personajes: Tomás E. Díaz González

estoy obligado a realizar gran parte de mi trabajo en el campo (autentico labo­ ratorio de la naturaleza) por lo que, en cada salida que realizo al medio ambien­ te, tengo que dejar constancia por escri­ to de mis observaciones e investigacio­ nes en una “libreta de campo”, en la que figuran, no sólo aspectos de la flora y vegetación que analizo y estudio, si no también aspectos geológicos, edáficos, topográficos e, incluso climáticos, que afectan a los seres vivos del entorno. Di­ chos documentos los acompañado casi siempre de esquemas tridimensionales y proyecciones del paisaje en las que se integran las formaciones estudiadas. Por ello dispongo de una base de datos, que inicié en la década de los setenta, compuesta por una enorme colección de “libretas de campo” que me permiten analizar, con perspectiva, como ha ido evolucionando la vegetación de una zo­ na en concreto a lo largo del tiempo y establecer cuáles han sido los factores causantes de dicha evolución. Dispongo de “libretas de campo” no sólo mis prospecciones en Asturias y la cordille­ ra Cantábrica, sino de gran parte de los territorios de la península Ibérica e islas Baleares y Canarias sin olvidar las ex­ cursiones geobotánicas que he realiza­ do con mis colegas de varias Universi­ dades españolas y extranjeras a distin­ tos lugares de Europa (Alpes, Italia, In­ glaterra, Francia, Noruega, Rusia, Fin­ landia, Islandia, etc), América (NW de Estados Unidos, Canadá, Chile, etc) y África del norte. De todas ellas conservo las correspondientes “libretas de cam­ po”, de gran utilidad cuando trato de es­ tablecer, por ejemplo, la distribución de algún tipo de formación forestal a nivel mundial.

“Libreta de campo” con esquemas y hojas naturales de diversos abedules: Betula tortuosa, el híbrido natural entre ambas y Betula nana, Dombas (Noruega) (28.07.13)

­ A s o c i a c i o n e s a l a s q u e p e r te n e ­ ces. Pertenezco a diversas asociacio­ nes relacionadas con la investigación en el campo del medio ambiente. He sido miembro del Consejo de Administración de la asociación “Amicale Internationale de Phytosociologíe” con sede en lille (Francia) desde 1987 hasta 1999. Vice­ presidente de la Federation Internatio­ nale de Phytosociologie” (FIP) desde 1992 hasta 1999, con sede en Bailleul (Francia); Presidente de la “Asociación Española de Fitosociología” (desde 1988 hasta 1999); Vicepresidente y Secretario de dicha asociación (desde 1999 hasta 2014) y Secretario de la “Sociedad Es­ pañola de Geobotánica”(SEG), desde 2014, cargo en el que sigo en la actuali­ dad. Así mismo soy Presidente de la Asociación Ibero­Macaronésica de Jardi­ nes Botánicos (AIMJB) desde el 2013, Miembro de Número del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), formo par­ te de su Junta Permanente y presido la Comisión de Ciencia y Tecnología del RIDEA.

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­ Cuál es tu relación con la cordi­ l l e r a y p a i s a j e s c a n tá b r i c o s . La cordillera Cantábrica y sus es­ tribaciones, han sido el principal objeto de estudio en mí, ya dilatada, carrera profesional. He recorrido casi toda, los más recónditos lugares, desde el litoral (estudiando las playas, sistemas duna­ res, acantilados, estuarios y marismas), hasta las altas cumbres de los Picos de Europa y macizos de Ubiña, Curavacas y Peña Prieta, pasando por las montañas de altitud media, refugio de una flora y vegetación nemoral muy singular y que caracteriza el paisaje vegetal de estos territorios. He expuesto las singularida­ des de la comunidades vegetales de es­ tos territorios en más de un centenar de trabajos, tanto científicos como de alta divulgación. Esta labor investigadora y de difusión del conocimiento fue reco­ nocida por la Universidad de Oviedo cuando me nombró su representante en los Consejos Rectores de los Parques Naturales de Redes, Fuentes del Narcea, Reserva Integral de Muniellos y Parque Natural de las Ubiñas y de La Mesa, así como en el Consejo Municipal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Oviedo y en el Consejo Forestal del Principado de Asturias, órgano consultivo y asesor en materia de aprovechamiento de montes y recursos naturales que tiene como ob­ jetivo el facilitar la gestión sostenible de los montes y fomentar el desarrollo eco­ nómico y social del sector forestal.

El autor inventariando las

Voluntarios eliminando plantas exóticas invasoras de la playa de Verdicio (Gozón). Una de las actividades del Proyecto europeo LIFE­ARCOS para la regeneración y conservación de los sistemas dunares del litoral cantábrico (mayo­2016)

­ ¿ Q u é s i g n i fi c a l a c o n s e r v a c i ó n p a r a ti ? La conservación de la naturaleza la entiendo como una forma de com­ prender y respetar la vida en todos sus sentidos, por lo que como docente e in­ vestigador intento inculcar este respecto por la naturaleza a mis alumnos y dis­ cípulos. No somos dueños de la natura­ leza, sólo usuarios que la tienen que uti­ lizar de forma responsable para que nuestros descendientes la puedan se­ guir disfrutando y utilizando de una for­ ma racional. Esta idea vital es la que me llevó a aceptar la propuesta de Conseje­ ría de Medio Ambiente y Desarrollo Ru­ ral del Gobierno del Principado de Astu­ rias para ser Vocal del Pleno del “Ob­ servatorio de la Sostenibilidad en el Principado de Asturias” y ser el coordi­ nador del “Grupo Biodiversidad” del “Panel de Expertos sobre Evidencias y Efectos potenciales del Cambio Climáti­ co en Asturias (CLIMAS)” del Gobierno del Principado de Asturias. ­ ¿ H a y d i fe r e n c i a s e n tr e l a p r o ­ te c c i ó n d e l m e d i o h u m a n o y l a s d e l e c o ­ s i s te m a (h o m b r e fr e n te a p l a n ta s y b i ­

comunidades vegetales de la zona cumbreña de la Sierra del Cuera (Asturias) (mayo­2007)

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c h o s )? ¿ C r e e s q u e s e a ti e n d e m á s a l a s i tu a c i ó n d e l o s a n i m a l e s q u e a l a v e g e ta l ? Evidentemente la sensibilidad de la sociedad humana frente al resto de seres vivos no es idéntica. El hombre es más receptivo y sensible con los anima­ les (sean silvestres o no) ya que los considera como algo más próximo, ya que reaccionan frente a sus estímulos, se mueven, emiten sonidos reconoci­ bles, dan muestras de reconocimiento frente a las acciones afectivas, sin olvi­ dar que, al menos en sus animales de compañía, los ven nacer, crecer, repro­ ducirse y morir, y estos procesos los hacen inconscientemente extensivos al resto de animales. Por otro lado los me­ dios de comunicación difunden con más intensidad todo lo relacionado con la vida animal que con la vegetal, por las razones anteriormente expuestas. Por ello no es difícil explicar por qué se atiende más a la protección y defensa de los animales en peligro de extinción que a los vegetales. Y lo mismo acon­ tece cuando se trata de la fauna inva­ sora y la flora invasora de un territorio. Y dentro del mundo vegetal, hay tam­ bién distintos grados de sensibilidad: la gente es más proclive a reconocer los problemas que plantea una plantas con flores (bien sea por que necesita pro­ tección por estar amenazada o bien por su carácter invasor) que vegetales co­ mo las algas, hongos, líquenes, musgos y hepáticas, que les queda aún más lejos en la escala de reconocimientos. Ello no impide que intentemos llamar la atención, en los medios de comunica­ ción, sobre plantas y ecosistemas en peligro (como son la “centaura de So­ miedo”, la “estrella de los Pirineos”, la “mielga de mar”, la “algodonosa”, o el “alhelí de mar” y hábitats protegidos por las Directivas europeas como los

sistemas dunares, las marismas y es­ tuarios, las turberas y los bosques de ri­ bera, entre otros), así como sobre aque­ llas plantas exóticas invasoras que pue­ den provocar graves problemas a los ecosistemas naturales o seminaturales como es el caso de la “hierba de las pampas” o “plumeros”, la “hierba del cuchillo” o “uña de gato”, la “margarita africana”, la “budleya” o “hierba de las mariposas”, el “amor de hombre” o la “tritonia” por citar algunas de las más significativas plantas invasoras que co­ lonizan el territorio asturiano.

El autor junto con la elevada umbelífera “tronsopalme” (Heracleum tronsoensis), exclusiva de estos territorios y cuyo epíteto específico alude a la capital de la zona. Tronso (Noruega) (21.07.13)

­ ¿Has viajado para conocer ex­ p e r i e n c i a s d e o tr o s l u g a r e s ? Como ya he comentado en un apartado anterior, mis incursiones geo­ botánicas a muchos lugares tanto de la península Ibérica como al resto de Eu­ ropa, América y norte de África, me han servido, no sólo para analizar y profun­ dizar en el conocimiento de la flora y el paisaje vegetal de gran parte de estos territorios, sino para establecer compa­ raciones con los sistemas de protec­ ción ambiental de que gozan algunos de los países visitados. Quizás lo que más

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impacto me ha causado son los sis­ temas y mecanismos de protección exis­ tentes en los Parques Nacionales de Es­ tados Unidos. Desde que entras en uno de ellos, te advierten, mediante una pro­ fusa cartelería y control de los agentes del Parque, sobre las medidas de pro­ tección que tienen establecidas, las san­ ciones que te pueden imponer si no respetas las normativas medioambien­ tales y la eficaz información sobre que flora y fauna está protegida en el espa­ cio protegido. Por otra parte son espe­ cialmente llamativas las rutas estable­ cidas para los visitantes en los Parques, las cuales están diseñadas para no oca­ sionar daños en los ecosistemas más singulares, así como en su flora, evitan­ do el alterar la vida normal de la fauna silvestre. Quien pudiera decir lo mismo de la mayoría de nuestros espacios pro­ tegidos.

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mos se inclina por mis “hijas científi­ cas”, aquellas plantas a las que dediqué gran parte de mi tiempo para desentra­ ñar su diversidad y poner en evidencia sus diferencias con el resto de congéne­ res. Por ello hay dos grupos de plantas, los “sauces” (género Salix) y las espe­ cies del género Saxifraga ̶cuyo nombre genérico deriva de “saxo” (piedra) y “fragos” (el que rompe), es decir, “planta que rompe las piedras” ya que gran par­ te de sus especies crecen en las fisuras de las rocas, por lo que parece que las rompe̶ que las considero como mis fa­ voritas aunque sus flores no son nada llamativas ni tan siquiera su porte las las hace muy diferentes al resto.

Saxifraga babiana var. septentrionalis. Alto del Puerto de Ventana (Asturias) (septiembre­1998)

Daniel Sanchez Mata (Catedrático de Botánica de la Universidad Complutense de Madrid), el autor y Salvador Rivas­Martínez en los bosques de abetos (Abies lasiocarpa) y falsos abetos de Mertens (Tsuga mertensiana) en Washington Pass (USA) (octubre­2011)

­ ¿Tienes especies/espacios favo­ r i to s ? Como botánico, el mundo vegetal es el más me llama la atención y por lo tanto es donde se encuentran mis espe­ cies favoritas. Y claro está, mi favoritis­

En cuanto a mis espacios natura­ les favoritos he de aludir a aquellos que visité en mis primeras andaduras botá­ nicas: los sistemas dunares y las maris­ mas y marjales del litoral. En cuanto a zonas del interior, considero que el Par­ que Natural de Somiedo reúne una serie de valores naturales que lo hace muy llamativo por la gran diversidad que en­ cierra a todos los niveles, desde la am­ plia gama de sustratos geológicos, pa­ sando por su de flora y fauna tan singu­ lar y terminando en un abigarrado paisa­

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je vegetal donde alternan una gran can­ tidad de formaciones vegetales. Tam­ bién, por ser un territorio al que dedique muchos años de estudio, el Parque Na­ cional de los Picos de Europa es otro de los espacios naturales que gozan de mis simpatías.

Bajo un centenario “ciprés de los Andes” (Austrocedrus chilensis). Chillán (Región de Bio­bio, Chile) (Enero­2012)

­ ¿ C u a l q u i e r ti e m p o p a s a d o fu e mejor? ¿En qué hemos avanzado am­ b i e n ta l m e n te ? En la década de los 80 y 90 del siglo pasado, Asturias estaba a la cabe­ za de las autonomías en medidas de protección del medioambiente. Ese vi­ gor fue decayendo paulatinamente y ahora nos encontramos con situaciones y actitudes que eran impensables en aquellos momentos. Soy optimista por naturaleza y considero que los tiempos en los que la defensa del Patrimonio Na­ tural era prioritaria o casi, volverán por sus fueros. Para ello, todos los que estamos implicados en la defensa del medioambiente (administraciones, insti­ tuciones y personas individuales), debe­ mos poner nuestro granito de arena pa­ ra revertir el proceso y volver a situar a la región asturiana donde le correspon­

de por tradición. Ahora bien, no todo es negativo ya que a nivel de Europa las Directivas sobre protección de los hábi­ tats y de su flora y fauna, han represen­ tado un gran avance y han influido posi­ tivamente en las normativas estatales y autonómicas. La publicación en los últi­ mos años de los Reales Decretos por los que se regula el listado y catálogo es­ pañol de especies exóticas invasoras, elaborados por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, han servido eficazmente para tener una nor­ mativa para iniciar la lucha contra las especies exóticas invasoras que consti­ tuyen, tal como el Boletín Oficial del Es­ tado señala, una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo, circunstancia que se agrava en hábitats y ecosistemas especialmen­te vulnerables como son las islas y las aguas continentales. Además el Diario Oficial añade que la introducción de es­ tas especies invasoras puede ocasionar graves perjuicios a la economía, espe­ cialmente a la producción agrícola, ga­ nadera y forestal, e incluso a la salud pública. Por lo tanto se avanza, aunque con dificultad, en la defensa del medio­ ambiente, aunque los últimos vientos que proceden de Estados Unidos no pa­ recen ser muy favorables.

Juncus cantabricus. Dibujo del autor

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­ ¿ Has d e s c u b i e r to al g u n a esp eci e n u eva p ara l a ci en ci a? En colaboración con distintos grupos de investigadores he descrito para la ciencia botánica cerca de cin­ cuenta plantas así como casi otro me­ dio centenar de combinaciones taxonó­ micas, es decir nuevos nombres que resultar al cambiar de rango una sub­ especie a especie o a la inversa. Entre las nuevas plantas descubiertas y des­ critas podemos mencionar el “agracejo cantábrico” (Berberis vulgaris subsp. cantabrica), arbusto espinoso que crece en la cordillera Cantábrica y que descri­ bimos en 1984); Coris monspeliaca subsp. rivasiana (primulacea del sur­ este de la península Ibérica, descrita en 1898); el helecho de la alta montaña cantábrica Cystopteris fragilis subsp. pseudoregia, publicado en 1984; el “piorno serrano” (Cytisus oromediterra­ neus), publicado en 1984, que se extien­ de por todas las altas montañas de la península Ibérica, constituyendo los matorrales espinosos más singulares de su paisaje vegetal; la compuesta de grandes capítulos amarillos Doronicum grandiflorum subsp. braunblanquetii, (en 1984), exclusiva de los roquedos y pastizales de las montañas pirenaicas y cantábricas; la legumniosa espinosa Genista hirsuta subsp. algarbiensis (1990), exclusiva de los territorios más meridionales de Portugal; la cistácea Helianthemum hirtum subsp. bethu­ ricum (1990) del suroeste de la penín­ sula Ibérica; el “junco cantabrico” (Jun­ cus cantabricus) propio de los herbaza­ les higroturbosos de la cordillera Can­ tábrica; la “sabina albar cantábrica” (Juniperus thurifera subsp. orocanta­ brica (2011) que constituye el elemento arbóreo de los sabinares albares de la

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vertiente meridional de la cordillera Cantábrica que representan la vegeta­ ción más antigua de la península Ibéri­ ca, que procede del Terciario; la planta insectívora denominada “grasilla” (Pin­ guicula grandiflora subsp. coenocanta­ brica) (1984), de amplia distribución por el norte de la península Ibérica; el “roble cantábrico” (Quercus orocanta­ brica), árbol que se extiende desde los Montes de León hasta los confines de la cordillera Cantábrica en sus tramos más elevados.

Quercus orocantabrica (dibujo del autor)

Como ya he indicado en un apartado anterior, hay dos géneros de plantas a los que he dedicado estudios profundos lo que nos han llevado a describir numerosos taxones: Saxifraga y Salix. Del primero hemos descrito Saxifraga babiana (en 1983, planta exclusiva de los roquedos calcáreos de la Babia leonesa y de Somiedo) y Sa­ xifraga trifurcata var. multifida (en 1990, propia de la cornisa cantábrica) así como numerosos híbridos silvestres (Saxifraga × alloysii­villarii, Saxifraga × faucicola, Saxifraga × montserratii, Sa­ xifraga × prietoi, Saxifraga × pseudo­ continentalis, Saxifraga × recoderi, Saxi­ fraga × rivas­martinezii y Saxifraga ×

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somedana). Del género Salix (“sauces”) hemos descrito Salix breviserrata subsp. fontqueri (en 1988, pequeño arbusto exclusivo de la alta montaña cantábrica) así como numerosos híbri dos silvestres (Salix x pseudoeleagnos, Salix x coenocarpetana, Salix x expec­ tata, Salix x longissima, Salix x multi­ dentata, Salix x pormensis, Salix x pseudosalvifolia, Salix x rijosa, Salix x vazquesii y Salix x viridifolia).

Saxifraga x somedana, híbrido natural entre Saxifraga babiana y Saxifraga continentalis. Dibujo del autor

­ ¿ Q u é o p i n as d e l a ed u caci ó n a m b i e n ta l ? Hace muchos años que caí en la cuenta que la defensa del medioam­ biente sólo puede promoverse desde una sociedad que se encuentre real­ mente concienciada con los problemas ambientales. Y para que esto ocurra es necesario que desde la edad infantil los maestros y educadores dediquen una parte de su esfuerzo en enseñar a sus alumnos el respecto por la vida y los va­ lores que encierran todos los seres vi­ vos y los ecosistemas que constituyen. Se ha avanzado mucho en estas cues­ tiones pero no lo suficiente, pues aún existe mucha desconfianza hacia las

ideas conservacionistas y más aún en periodos de crisis económicas donde lo prioritario son los “garbanzos” para po­ der subsistir. Mi experiencia en divul­ gar la biodiversidad y la necesidad de respetar y conservar los hábitats natu­ rales y seminaturales se inició en los primeros años de la década de los ochenta cuando propuse a la dirección del periódico “La Nueva España” el publicar, “gratis et amore” todos las semanas y en su Extra Dominical, una página dedicada a “La Naturaleza Astu­ riana”, y así entre 1980 y 1982, vieron la luz cerca de setenta artículos de divul­ gación que iban desde “La vegetación de las playas asturianas”, “los bosques asturianos”, y “los piornales, xesteiras y retamares”, pasado por “Las plantas medicinales”, “Las plantas venenosas”, “Las malas hierbas de cultivo” o “Los brezos”. A partir de ese momento co­ menzaron una serie de publicaciones de alta divulgación sobre diversos aspec­ tos de la vida vegetal de Asturias, al mismo tiempo que seguía investigando sobre los aspectos bioclimáticos y bio­ geográficos de Europa junto con un equipo de investigadores de diversas Universidades españolas y extranjeras. Este interés por divulgar todos los as­ pectos medioambientales, en especial aquellos relacionados con las plantas y sus hábitats, me llevaron a aceptar, ha­ ce más de diez años, la Dirección Cien­ tífica del Jardín Botánico Atlántico de Gijón, pues siempre pensé que era una plataforma ideal para poder comunicar estas inquietudes a la sociedad que nos rodea. ­ Dinos logros y fracasos ambien­ ta l e s e n l o s q u e h a y a s p a r ti c i p a d o . ¿ A l ­ gún proyecto quedó en el tintero y es­ p e r a s r e to m a r l o ?

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Posiblemente uno de los logros de los que más me siento satisfecho es el haber conseguido que la administra­ ción y numerosos agentes sociales ha­ yan aceptado la tesis que hace muchos años venia exponiendo sobre el carác­ ter autóctono del castaño (Castanea sa­ tiva). Este árbol era considerado, ya en las primeras versiones de la Flora Euro­ pea (obra enciclopédica de gran pres­ tigio a nivel mundial), como originario de una parte de Italia y norte de Grecia y que se había extendido por acción del hombre a casi toda Europa, incluida la península Ibérica; es decir, se debería considerar como un árbol alóctono o exótico en nuestros territorios. El ca­ rácter alóctono (exótico) del castaño (Castanea sativa) se fundamenta en la leyenda (aún mantenida recientemente por diversos medios de comunicación escrita) de que este árbol fue introdu­ cido en la península Ibérica (en concre­ to en el NW de España) por los romanos (que llegaron a estas tierras hace 2100 años BP) cuando necesitaron de frutos más energéticos que las bellotas de los carbayos para nutrir a los miles de “es­ clavos” que trabajaban en sus minas de oro de León y Asturias cuyas explota­ ciones se iniciaron entre 1900 y 1800 años BP. Se decía que los romanos tra­ jeron el castaño de Italia y lo cultivaron ampliamente en estos territorios. Por lo tanto, según esta teoría, el castaño de­ bió aparecer en estas áreas norteñas por esas fechas y no antes. Sin embar­ go después de estudiar durante muchos años los distintos tipos de carbayedas de la cornisa cantábrica, desde Galicia hasta el País Vasco, llegue a la conclu­ sión de que la casi presencia constante del castaño en estos bosques mixtos era contradictorio con su introducción por los romanos, pues si bien existen

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castañares (es decir formaciones fores­ tales casi puras de castaño posiblemen­ te originados por cultivo), su presencia en los bosques mixtos no puede ser debido a su introducción por acción del hombre, puesto que en estos territorios los arboles introducidos por el hombre no presentan un comportamiento simi­ lar. A partir de ese momento comencé a revisar la información palinológica exis­ tente en el norte de España, que apare­ ce en trabajos donde se relaciona el pa­ leoclima y la antigua vegetación exis­ tente. Los perfiles polínicos obtenidos en los sondeos realizados en numero­ sas turberas de la cornisa cantábrica han demostrado la presencia de polen de castaño data de hace más de 3000 años BP. Por ejemplo, según los análi­ sis polínicos obtenidos de los sondeos de las turberas del Puerto de Tarna (Par­ que Natural de Redes), el castaño ya existía en el territorio hace 18 000 años BP. Por lo tanto los romanos no se traje­ ron el castaño de su tierra, sino que al verlo en estas zonas, lo extendieron y cultivaron con el fin de obtener sus fru­ tos en grandes cantidades y así poder alimentar adecuadamente a sus trabaja­ dores de sus minas auríferas de Las Médulas (en León) o de Asturias occi­ dental. Los registros polínicos de esas fechas así lo demuestran pues se ob­ serva un considerable aumento del por­ centaje de polen de castaño en los mis­ mos. En resumen el castaño ha dejado de pertenecer a esa denostada catego­ ría de árbol alóctono utilizado para repoblaciones (junto con el eucalipto y los pinos) para subir a la categoría de árbol autóctono revalorizándose nota­ blemente. Fracasos como tales no tengo en mi haber, pero si proyectos que no han podido desarrollarse por falta de finan­

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ciación o debido a cierto desinterés por parte de la administración o de las enti­ dades involucradas, como fueron, hace años, los proyectos para evaluar la flora silvestre y los ecosistemas naturales más característicos del, en aquel mo­ mento, futuro Parque Natural de la Sie­ rra de Guadarrama cuya finalidad era sustentar científicamente su reconoci­ miento como espacio natural protegido, o el fallido Proyecto para el estudio de las zonas cumbreñas del Parque Nacio­ nal de Sierra Nevada, en colaboración con diversos compañeros de varias uni­ versidades españolas y centros de in­ vestigación.

Daniel Sanchez Mata, Salvador Rivas­ Martínez y el autor en un bosque de abetos de Douglas (Pseudotsuga menziesii). Rock Port St. Parke (USA) (octubre­2011)

­ C u é n ta n o s a l g u n a a n é c d o ta d e tu a c ti v i s m o . Entre las numerosas anécdotas que me han ocurrido en mi vida profe­ sional, quizás la más singular fue la de­ nuncia presentada por una alumna, ha­ ce más de quince años, contra mi per­ sona por haber cortada una rama hoja­ da de acebo o xardón (Ilex aquifolium) en una práctica de campo con el fin de explicar a los alumnos, como profesor responsable de la asignatura, la tipolo­ gía y morfología de las hojas, sus flores

y frutos, haciendo hincapié en que era una de las 64 plantas protegida por el Principado de Asturias en la categoría de “Interés Especial”. Al cabo de unos días recibo un comunicado oficial de la Consejería de Medio Ambiente del Prin­ cipado de Asturias por el que me comu­ nican la denuncia presentada por la alumna por vulneración del Decreto 65/ 1995 de 27 de abril por el que se crea el “Catálogo Regional de Especies Amena­ zadas de la Flora del Principado de As­ turias” y del Decreto 147/2001 del 13 de diciembre por el que se aprueba el “Plan de Manejo del Acebo (Ilex aquifo­ lium)” en el Principado de Asturias. La alumna, una persona muy concienciada con el medioambiente, aludía en su es­ crito de denuncia que yo había infligido el artículo 5.1.1 del último Decreto don­ de quedaba prohibido “la corta, poda y arranque del acebo”. El Director Gene­ ral del Servicio de Medio Ambiente, que a la sazón era un antiguo alumno mío, se puso en contacto telefónico conmigo para comentar el tema y le indique que era cierto que había arrancado una ra­ ma de un acebo poder enseñar al audi­ torio (más de 30 alumnos de prácticas de campo) los detalles de la planta, pero a sabiendas que lo que hacía no era ile­ gal, puesto que el artículo 5.1.6.1. del ci­ tado Decreto permitía el arranque con “fines de investigación o de docencia”, lo cual no había advertido la entusiasta defensora del medio ambiente a la hora de leer el Decreto. Todo quedo aclarado y evidentemente la denuncia no prospe­ ró, pero yo felicité a la alumna por su actuación tan responsable en la defensa de la naturaleza y ella aprendió a que hay que “leer la letra pequeña” cuando se plantea presentar cualquier tipo de denuncia.

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­ ¿Qué temas te preocupan últi­ m a m e n te ? Desde hace varios años los pro­ yectos que dirijo o participo son de ca­ rácter medioambiental con financiación europea (Proyectos LIFE e INTERREG­ SUDOE). He participado recientemente, con Investigador, en el Proyecto UE­ IDARTS­LIFE (Innovative and Demostra­ tive Arsenic Remediation Technologies for Soils) (2012­2016), para la utilización de plantas con el fin de eliminar la con­ taminación en espacios industriales causados por metales pesados. Como Investigador Principal (IP) dirijo o he dirigido otros proyectos eu­ ro­peos de medio ambiente como son: 1) El Proyecto UE­TREMEDAL­ LIFE (Inland wetlands of Northern Ibe­ rian Peninsula: management and res­ tauration of mires and wet enviroments (TREMEDAL) (2012­2015), cuya finalidad era restaurar las turberas y tremedales más degradados del área atlántica ibé­ rica y establecer los criterios científicos para su conservación a largo plazo. 2) El Proyecto UE­ARCOS­LIFE (In situ and Ex situ innovative combined techniques for coastal dune habitats restoration in SCIs of northern Spain) (2014­2018) para la restauración y con­ servación de los ecosistemas dunares cantábricos del País Vasco, Cantabria y Asturias procurando la eliminación de las plantas exóticas invasoras de las lo­ calidades objeto de estudio en el pro­ yecto. Este proyecto europeo, enmarca­ do en LIFE­NATURE, se centra en la eje­ cución de una serie de medidas encami­ nadas a mejorar el estado de conserva­ ción de los ecosistemas dunares de la costa cantábrica mediante la restaura­ ción de diez de estos ecosistemas en otros tantos espacios de la Red Natura 2000, repartidos entre las Comunidades

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Autónomas del Principado de Asturias (playas de Barayo, Verdicio y La Vega), Cantabria (playas de Liencres, Berria y Somo) y País Vasco (playas de Santia­ go, La Arena, Zarautz y Laida). 3) El Proyecto UE­SOS­PRADE­ RAS (Yendo hacia atrás para alcanzar el futuro: Modernización del manejo tradi­ cional de los prados de siega hacia la rentabilidad y la conservación de la na­ turaleza) (2016­2019) cuya finalidad es el análisis de la gestión de los prados de siega de montaña (ecosistemas agrí­ colas mantenidos por la acción del ser humano y que en estos momentos es­ tán desapareciendo en casi toda Euro­ pa) y su repercusión en la conservación de la biodiversidad, donde están impli­ cadas las administraciones de varios te­ rritorios de España, Portugal y Francia.

El autor con Daniel Sanchez Mata (Catedrático de Botánica de la Universidad Complutense de Madrid) delante de unas cabañas en cuyos techos crecen piceas, Empetrum y gramíneas diversas. Isetra (Oppland, Noruega) (26.07.13)

­ ¿ C ó m o v e s e l fu tu r o a m b i e n ta l ? Son muchas las variables que de­ bemos tener en cuenta a la hora de pro­ nosticar cual será nuestro futuro am­ biental y en gran medida muchas de ellas nos vendrán impuestas indudable­ mente por las estrategias políticas y

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económicas de los países más indus­ trializados y de las grandes empresas multinacionales que siempre buscan obtener una elevada rentabilidad eco­ nómica a corto plazo en todas sus ac­ ciones.

Salvador Rivas­Martínez, el autor y Angel Penas Merino inventariando un abedular oroboreal arbóreo de Betula tortuosa. Hagar (Islandia) (agosto­2016)3 (28.07.13)

Sin caer en exceso en la visión pesimista del gran científico Stephen Hawking −que señalaba que lo mejor que podría hacer la humanidad para salvar el mundo era abandonar cuanto antes nuestro planeta, en busca de otro lugar para instalarse, y así evitar que la explotación humana acabe con destro­ zarlo todo− considero que, en teoría, hay maneras de proteger el medio am­ biente de forma eficaz, aunque la huma­ nidad no las pone en práctica con la efectividad necesaria para no compro­ meter el futuro de la humanidad. El re­ putado astrofísico citado opinaba que se podría evitar el desastre si en los dos próximos siglos cuidamos el medio am­ biente aplicando alternativas sosteni­ bles durante ese periodo, lo cual nos permitiría ir colonizando el espacio para encontrar nuevos lugares en el univer­ so, idea que, en mi opinión, a día de hoy no parece muy factible. Entonces, ¿qué se debería hacer para evitar llegar e ese negro futuro?

Pues, en primer lugar y como algo prio­ ritario, reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero para poder detener el cambio climático antes de que sea demasiado tarde, algo que no parece estar en la mente de los esta­ distas de las grandes potencias, puesto que hasta el momento ninguna cumbre mundial convocada ha logrado un acuerdo vinculante a nivel mundial que garantice un futuro con emisiones con­ troladas, que permitan avanzar en la lu­ cha contra el calentamiento global. La ciencia ha sido tajante en sus conclu­ siones sobre el futuro ambiental, tal como aparecen resumidas en un recien­ te artículo de la revista Nature, al prede­ cir un colapso planetario sin posibilidad de marcha atrás, con la pérdida de la mitad de recursos naturales en el 2025 y el 55 por ciento en el 2045 si la superpo­ blación y demás prácticas explotadoras prosiguen. Ante este negro panorama lo único que nos queda por hacer es in­ tentar detener el tremendo y nefasto im­ pacto que estamos infligiendo a la na­ turaleza al que todo ser humano se de­ bería comprometer ¿la humanidad será capaz de responder y actuar conjunta­ mente para cambiar el rumbo de estas actividades tan perjudiciales? Como ya dije, soy optimista por naturaleza y no quiero perder la esperanza. Autor del texto e imagenes: To­ más Emilio Díaz González.

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El autor, Joaquín Molero Mesa y Angel Penas Merino inventariando en tundra nival. Saurbaer (Islandia) (septiembre­2016)

El autor con Sara del Río, experta en bioclimatología y profesora de la Universidad de León, en el mayor glaciar de Europa: Jokulsarfon (Islandia) (septiembre­2016)

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Galería Jorge Valella Robledo

De nuevo Jorge nos muestra una parte de su trabajo pictórico.

Colimbo grande en la ría de Villaviciosa (28.12.16)

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Eider y Havelda en la ría del Eo (02.12.16); acuarela

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Rorcual común y alcas en punta del Olivo (18.12.16); acuarela

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Correlimos canelo en cabu Peñes (28.09.16); acuarela

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Martín pescador en Gijón; gouache

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Collalba gris en cabu Peñes (08.04.16); apuntes a lápiz

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Mosquitero bilistado en Peroño (15.10.16)

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Escribano nival en cabu Peñes (31.10.16)

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Galeria: Jorge Valella Robledo

Viaje a Lanzarote (17.09.16)

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Colaboradores en este número:

Grupu d´Ornitoloxía Mavea (Avilés, Asturies) coordinacion@mavea.org

Carlos Nores Quesada (Oviedo/Uviéu, Asturies) cnores@uniovi.es

Alberto Álvarez Peña (Xixón, Asturies) c/ Dindurra, 41, 12C

César Fernández García (Xixón, Asturies) cfernang@telefonica.net

Fran Baena García (Salinas, Castrillón, Asturies) munielles@yahoo.es

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Colaboradores

Ignacio Martínez Fernández (Carrocera, Asturies) sacavera@asturias.com

Jorge Valella Robledo (El Palomo, Gozón, Asturies) jorgevlrb@hotmail.com

Tomás Emilio Díaz González (Oviedo/Uviéu, Asturies) tediaz@uniovi.es

El Yepa (Avilés, Asturies) elyepa1@gmail.com

Xuán Fernández García (Xixón, Asturies) curuxom@gmail.com

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Entidades que apoyan esta revista:

Maresía 12  

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