Clemente de Alejandría Warner Cavero Quesada Cédula 108320911 5 de octubre 2016
“El mismo sol funde la cera y seca la arcilla”. Clemente de Alejandría
En el año 331 antes de Cristo, el gran conquistador Alejandro Magno fundó la ciudad de Alejandría, en la desembocadura del Nilo, después de derrotar a Darío III, transformándola en unos de los principales centros económicos y culturales de la antigüedad. Los egipcios aceptaron a Alejandro Magno como su libertador del dominio persa (Navarro, 2013).
Según Chirino (2004) Alejandría contaba con más de 4 millones de habitantes y era el principal puerto de Egipto, tomando un papel muy importante en su expansión comercial y marítima. Fue considerado uno de los centros de mayor peso intelectual, junto con Atenas y Antioquía. Contaba con una colonia judía muy numerosa.
La Biblioteca y el Faro de Alejandría, son obras que han trascendido históricamente por diversos motivos. El Faro de Alejandría fue considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo. Fue construido en el siglo III a.C. y destruido por dos terremotos. Aunque el faro no sobreviva en la actualidad, dejó grandes influencias desde el punto de vista arquitectónico y lingüístico.
Por su parte la Biblioteca de Alejandría no cuenta con un equivalente en la vida moderna. Fue un lugar en donde por primera vez las personas reunían de forma seria y sistemática el conocimiento del mundo. Temas como astronomía, matemática, fisiología, geografía, entre otros ámbitos, se encontraban almacenados en este lugar. El núcleo de la biblioteca era su colección de libros, ya que pertenecían a bibliotecas de todo el mundo. Incluso el Antiguo Testamento llego a nosotros debido a traducciones hechas en este lugar. La biblioteca fue destruida intencionalmente, con toda esta riqueza en su interior.
Alejandría fue de mucho interés para los judíos, incluso en este lugar se dio la confrontación entre la cultura y la religión semíticas y la religión grecorromana. En Alejandría se realizó la traducción de las escrituras hebreas al griego, conocida por Versión de los Setenta. Allí vivió también el judío Filón, cuya vasta obra literaria pretende reinterpretar las Escrituras y la religión de los judíos de tal suerte que incorporen los mejores logros de la civilización helenística. No es de extrañar, pues, que fuera también en Alejandría donde el cristianismo abordara definitivamente la confrontación con la cultura de la antigüedad pagana.
Los apologetas o Padres Apologistas, vivieron desde la mitad del siglo II hasta finales del siglo III. Ellos fueron un grupo de escritores que asumieron la defensa del cristianismo frente a un mundo gentil, combatiendo las herejías. Debían reunir algunas características especiales como por ejemplo el haber pertenecido a la edad antigua de la iglesia (antigüedad), doctrina en fiel comunión con la fe de la iglesia (ortodoxia), santidad de vida y aprobación de la iglesia.
Podríamos decir que los apologetas continuaron con las enseñanzas y labor de los apóstoles, relacionadas con las Sagradas Escrituras, incorporando diversas tradiciones y consolidando la liturgia. Esto significa que tuvieron un peso sumamente importante en el desarrollo de la teología cristiana.
Para esa época, el ambiente estaba convulso, principalmente por persecuciones y conflictos internos producto de las herejías y otros problemas de la iglesia, por lo que dieron respuesta a situaciones morales y teológicas, dejando un amplio testimonio de su trabajo. Los apologetas estaban divididos en dos grupos: los griegos (que procedían de oriente) donde sobresalían cuatro grandes padres: a) San Basilio el Grande, b) San Juan Crisóstomo, c) San Gregorio Nacianceno y d) San Clemente de Alejandría; y los latinos (procedentes de occidente) cuyos representantes más importantes son: a) San Ambrosio de Milán, b)San Agustín de Hipona, c)San Jerónimo de Estridón y d)San Gregorio Magno.
Uno de los primeros miembros de la iglesia de Alejandría en recibir gran notoriedad, además de ser uno de los más destacados maestros fue Clemente de Alejandría, nacido a mediados del siglo II en Atenas, reconocido por rechazar la moral corrupta del paganismo. Lo completo de su educación está atestiguado por sus constantes citas de los poetas y filósofos griegos. En busca de la mejor enseñanza viajó por Grecia, Italia, Palestina y finalmente Egipto. Fue colega de Panteno, director de la escuela de Alejandría, sucediéndole luego en la dirección de la misma (Campenhausen, 2001).
Clemente logró encontrar en Alejandría el ambiente suficiente como para desarrollar planteamientos basados en la filosofía griega, siguiendo las huellas de Justino, pero con una visión muchísimo más amplia, con el objetivo de poner al servicio de la fe el tesoro de verdades que se ocultan en los diversos sistemas filosóficos (Malachi, 2005).
Los partidarios de la gnosis herética enseñaban la imposibilidad de una reconciliación entre la ciencia y la fe, ya que constituían dos elementos contradictorios. En cambio, Clemente se prepone demostrar la armonía entre ambas. El acuerdo entre la fe ( pistis ) y el conocimiento (gnosis) es lo que caracteriza al cristiano perfecto y al verdadero gnóstico.
Cuando crecieron las conversiones de paganos al cristianismo por todas partes del Imperio, se percibió la necesidad de formar “Escuelas de catecúmenos”, sitios donde se enseñara la doctrina a los que se iban a bautizar. Clemente veía que la filosofía griega era buena y que, de esta manera, tenía que ser obtenida del propio Dios. Los hombres filósofos buscan explicar la realidad y a sí mismos, huyendo de los vicios y pasiones que no les permiten desarrollar su espiritualidad, ya que los hombres malos no practican la filosofía, desde su perspectiva.
Y éste fue el germen de las futuras escuelas de teología. Esto por otra parte, resulta de la máxima importancia para el cristiano deseosos de profundizar en el contenido de la propia fe por medio de la razón. Al parecer la primera de ellas se fundó en Alejandría, y su director fue un cristiano nacido en Sicilia, de nombre Panteno. Tras su conversión viajó a la India, y al parecer también intentó allí encontrar en la sabiduría oriental un complemento y robustecimiento a su fe cristiana.
Según Clemente, antes de Jesús y del Nuevo Testamento, existía la Ley del Antiguo Testamento y la razón natural griega como instrumento indirecto de Dios para guiar a los hombres. Él percibe que la filosofía tiene un valor pedagógico orientado a doctrinar para el cristianismo, aunque de forma inconsciente. La filosofía es una forma indirecta de Dios para comunicarnos la verdad.
Mallo (2012) indica que para Clemente la fe sigue siendo el criterio de la ciencia y la ciencia es un auxilio de carácter instrumental para la fe, en su eje de reflexiones la noción de logos es entendida en un triple sentido: como Principio creador del mundo, como Principio de cualquier forma de sabiduría que ha inspirado a los profetas y a los filósofos y como Principio de Salvación.
Sus obras más importantes llegaron a convertirse incluso en una trilogía, aunque en apariencia sin intención, y podemos destacar entre los más importantes: Protrepticus (exhortación a los griegos), Paedagogus ( maestro o instructor) y Stromata (miscelánea o tapices).
También publicó otras obras como Hypotyphoses un libro que fue un comentario breve sobre ciertos pasajes de la Biblia, aunque no se llegó a conservar completamente. Actualmente solo se pueden leer los fragmentos preservados por Ecumenio; y Quis dives salvetur ó ¿Quién es el hombre rico que se salvará? el único libro de Clemente que se conservó en su totalidad , además de la trilogía, toma como base Marcos 10:17-31, el cual dice que poseer riquezas no es ningún pecado, pero el mal uso de ellas si será condenado.
El motivo por el que lo escribió era que algunos jóvenes de Alejandría que tenían un comportamiento inmoral, se justificaban con el sofisma de que Cristo ya les había condenado (predestinado al infierno) por el hecho mismo de ser ricos y por tanto no tenían nada más qué hacer. El argumento es una historia sobre un jefe de ladrones que vuelve a la Iglesia, y san Juan Apóstol le acoge nuevamente. La riqueza en sí no es mala, sino una actitud egoísta fruto de dejarse poseer por la riqueza.
El Protrepticus es la primera obra de la trilogía, que se destinaba a la formación progresiva de los paganos y luego de los ya convertidos. Trata sobre el Logos, el principio de todas las cosas y creador del mundo. Demuestra el desacierto de la idolatría y los misterios paganos, los horrores de sus sacrificios y muestra que los filósofos y poetas griegos sólo conjeturaron sobre la verdad, mientras que los profetas señalaron un camino directo de salvación. Ahora el Logos divino habla en su propia persona, despertando todo lo que es bueno en el alma humana y dirigiéndola a la inmortalidad. Anima a sus lectores a convertirse y llevar una vida moral alta, procurando entusiasmarlos con la única, verdadera y perfecta filosofía: la religión cristiana.
En el Paedagogus, se desarrolla una ética cristiana, una vez que se ha establecido un fundamento para el conocimiento de la verdad divina. Está destinada a la educación moral de los ya convertidos. Consta de tres libros, el primero trata con las bases religiosas de la moralidad cristiana, presenta a Cristo como el educador de todos los cristianos, pues todos le son confiados por el Padre. Por el bautismo todos somos hechos hijos de Dios, y nuestras relaciones con Él han de ser de filiación y no de temor. En el segundo y tercer libro desciende al terreno práctico, ya que describe de modo realista la corrupción y el ambiente de la sociedad alejandrina, y enseña a los cristianos cómo han de comportarse en las diversas situaciones; da normas sobre el uso de la comida, bebida, casa, mobiliario, baños, perfumes, bailes, diversiones, urbanidad, vida matrimonial.
Es importante notar que Clemente insiste en que el cristiano no está obligado a abstenerse de los refinamientos de la cultura: no es necesario que se aparte del mundo, ni que haga voto de pobreza, sino que debe usar rectamente los bienes de la tierra.
Stromata es la tercera obra de la trilogía, avanza y busca la perfección de la vida cristiana en la iniciación del conocimiento completo. Está más enfocada a los creyentes maduros. Según el plan anunciado, debería haberse llamado el Maestro o Enseñanza, y haber sido la parte más sistemática y especulativa de su teología. Sin embargo, por los motivos arriba apuntados, Clemente se limitó a componer una obra de carácter fragmentario, en la que se estudian diversas cuestiones, sin llegar a formar un todo unitario. El tema más importante es el que trata en primer lugar: las relaciones entre la fe y la filosofía griega.
En Stromata intenta, basándose en la Escritura y la tradición, proporcionar un registro de la fe cristiana que responda a todas las preguntas de los entendidos, dirigiendo al estudiante a las realidades más profundas de la fe. Clemente tituló esta obra Stromata (Tapices) porque trata una variedad de temas.
Al principio quiso que constara de un solo libro, pero surgieron siete, sin haber tratado todos los temas propuestos.
En varios textos en los que Platón nos habla de lo que entiende por educación y que debe tratarse siempre de un único objetivo: lograr hombres excelentes en la virtud y en los valores del alma, pasando a segundo plano la preparación profesional. Clemente en Paedagogus, da el mismo significado que para ambos tiene el concepto de Paideia y educación, recogiendo esta metáfora platónica, no dudará en denominar repetidas veces al Logos también “Pedagogo de la humanidad”. Mallo (2012) acertadamente nos explica que las propuestas de Clemente tienen siempre un paralelismo evidente con alguna de las ideas platónicas, en el sentido que:
La definición de pedagogía como progreso de la formación humana, y similar a Platón cuando afirma: “…en la ciencia de los conocimientos tenemos, creo yo, una parte que apunta a la producción y otra relativa a la formación y educación…”. Y en otro lugar insiste en la misma idea, cuando compara al hombre educado con el que carece absolutamente de virtud.
Otra idea de educación es la entendida como formación adquirida mediante la disciplina y el ejercicio, guardando una cierta relación con las enseñanzas encíclicas de tipo propedéutico para otras etapas superiores. Esta misma idea recogida en los textos de la nota la encontramos igualmente en Platón.
La Paideia, según Xirau (2000), trataba principalmente de un proceso de crianza de los niños, entendida como la transmisión de valores y saberes técnicos inherentes a la sociedad, es el resultado de todo un cúmulo de reflexiones e investigaciones sobre la educación, es también otra novedad en Clemente; y la misma contribuiría a un enriquecimiento de la ciencia sobre la educación.
En general, cuando Platón habla de la educación está convencido que el ser humano cuenta con unas dotes naturales que le permiten un crecimiento y perfección. El hombre pasa de un estado de ignorancia al de educado apoyándose en estos dotes naturales, del ejercicio y la disciplina. Para Platón no existe ni la fortuna, ni el destino ciego.
Sin embargo, y aquí es donde cabe una cierta influencia en Clemente, existen ciertos destellos en Platón, en los que hace referencia a un cierto impulso divino que actúa en ocasiones como apoyo de las dotes naturales. Este concepto platónico no responde ni al azar ni a la fortuna, sino que posee un contenido distinto, es algo divino. Ahora bien, este algo divino surge de la práctica de la misma filosofía. Este mismo pensamiento lo repite Platón cuando afirma que la virtud no se aprende, sino que se trata de un don de Dios.
Resulta evidente que el alejandrino no toma de Platón, como de primera fuente, la idea del influjo divino en la educación, pues se inspira fundamentalmente en las fuentes bíblica y cristiana, en la que esta idea tiene una traducción específica, como algo gratuito, gracioso o don no merecido. La gnosis es la sabiduría divina, es el conocimiento de una sabiduría trascendental y transformativa que enseña a la humanidad a ver, oír y palpar todas las cosas que hasta el momento se señalaban como grandes misterios y enigmas. Es también una verdadera escuela científica de iniciación en la vida, que persigue una transformación del ser humano, pretende que cada hombre cambie desde sus principios básicos y costumbres, que se convierta en verdadero hombre. (Malachi, 2005).
Sin embargo, advertimos que ni siquiera Platón es ajeno a esta peculiar forma de Paideia que Clemente nos manifiesta como original del cristianismo. El pensamiento pedagógico de Clemente concede una importancia capital al proceso de crecimiento del ser humano hasta alcanzar, primero, la curación de las pasiones y la virtud moral, para pasar después a la adquisición de la gnosis, la verdadera ciencia del cristiano.
A manera de conclusión podríamos decir que Clemente de Alejandría pensaba que la fe estaba conciliada con la razón siendo la fe un criterio de verdad, ya que en ella el Logos se convierte en la verdad total en Cristo. La razón de los antiguos que percibieron esa verdad, apenas de una manera parcial, ayuda a la fe. La filosofía de los griegos es la gran obra del Logos, una suerte de tarea de siglos preparatoria del cristianismo, conteniendo una gran cantidad de ideas preparatorias para la humanidad con la finalidad de recibir a el Salvador, sin pretender que de alguna manera la filosofía reemplazara la revelación de Dios. El conocimiento de Dios, que es lo único importante, una vez preparada a mente por la filosofía, sólo se puede alcanzar por medio de la Biblia y el contacto personal con la divinidad por medio de una vida buena y honesta y la oración.
Referencias bibliográficas
Campenhausen, H. (2001). Los Padres de la Iglesia volumen II: Los padres latinos. Ediciones Cristiandad. Madrid. Chirino, J.(2004). Alejandro Magno: El vivo anhelo de conocer. Editorial Norma. Bogotá. Malachi, T. (2005). Viviendo gnosis: Una guía práctica para la gnosis cristiana. Publicaciones Llewellyn. Minessota. Mallo, E. (2012). La filosofía cristiana de Clemente de Alejandría. Editorial Académica Española. Madrid. Navarro, F. (2013). Alejandro Magno: Héroe, líder y conquistador. Editorial RIALP, Madrid. Xirau, R. (2000). Introducción a la historia de la filosofía. Universidad Nacional Autónoma de México. D.F.