ENTREVISTA EXCLUSIVA A LA FOTÓGRAFA
LAURA MONZÓN MEJORES FOTOGRAFÍAS

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Un día en Antigua Guatemala
Un día en el Zoológico













Laura Isabella Monzón Murga, originaria de Guatemala, es una joven de 19 años que actualmente cursa la carrera de Comunicación y Diseño en la Universidad Galileo. A lo largo de su vida, ha desarrollado una pasión por la fotografía, que considera mucho más que un simple hobby. Para Laura, la fotografía es su forma de conectar con el mundo, de capturar la esencia de los momentos y de expresar su perspectiva única de la vida. Desde pequeña, siempre tuvo curiosidad por el arte y la creatividad. Sin embargo, fue durante su adolescencia cuando la fotografía se convirtió en una verdadera pasión.
"Para mí, la fotografía es mi manera de decir 'estuve aquí'. Me incentiva a salir, caminar por la ciudad y ver lo que otros pueden no notar."
¿Qué esperas mostrar con tus fotografías?
"Lo que quiero con mis fotos es compartir esa belleza que veo en la vida diaria, lo que muchas veces pasa desapercibido. Prefiero capturar la naturalidad, la emoción cruda de un momento."
¿Por qué la fotografía se volvió tu obsesión?
"Creo que la fotografía se convirtió en una parte importante de mi vida porque me ofrece un escape. Cuando tengo la cámara en la mano, todo lo demás desaparece. Además, me encanta cómo una sola imagen puede generar emociones diferentes en cada persona que la ve."
¿Cómo impactó la fotografía en tu vida?
"Desde que la fotografía se convirtió en mi pasión, me ha cambiado completamente. Me ha ayudado a ser más paciente, más observadora, y me ha dado una manera diferente de expresarme. Ya no solo pienso en lo que quiero decir con palabras, sino en lo que quiero transmitir con imágenes."

"Lo que más me gusta de la fotografía es que me obliga a estar presente, a detenerme y mirar alrededor.”
Escogí esta foto porque me gusta que la iluminación caiga en el cristo desde arriba lo cual le da un toque dramático y único a la foto.


En mi opinión, siento que est afoto está tomada en el moemnto perfecto. La iluminación de la ventana le da un toque etéreo a mi gatita. También hay que darle creditos a ella por posar en el momento perfecto.
La iluminación juega un rol muy importante al momento de tomar fotografías y aquí no es la excepción. Esta foto fu etomada en Antigua Guatemala, un escenario bonito con una iluminación bonita.


Otra foto tomada en el moemnto correcto. Mi gata esta sentada en el cofre de mi casa y durante el atardecer, los rayos del sol de rosaban la cara. Algunos podrían opinar que el sol hace que su parte de la cara se vea sobreexpuesta pero yo considero que es lo que la hace que la foto sea única.
Fui a un jardín botánico y me quedé enamorada de las flores. Estas se llaman Lilium Lilis y terminé comprando una. El color fusia intenso y el contraste me hizo querer capturarlo y está es al prueba de ello.


Esta foto la tomé hace aproximadamente 3 meses, el Contrste de la mano embarrada de lodo con la delicadeza de la flor hace que sea una foto espectacular y personalment eme gusta más el resultado en blanco y negro.
Hace poco fui a Antigua Guatemala para una pequeña escapada fotográfica, y la experiencia fue increíble. Desde que llegué, el ambiente de la ciudad me envolvió. Las calles empedradas, las fachadas coloniales llenas de colores vibrantes, y el constante bullicio de turistas y locales creaban el escenario perfecto para capturar momentos únicos.
Caminé sin rumbo fijo, dejándome llevar por lo que captaba mi atención. Cada rincón parecía tener una historia que contar, desde los vendedores de artesanías en los mercados hasta los niños corriendo en la plaza central. Las sombras que proyectaban los antiguos edificios al atardecer me dieron un juego interesante de luces y texturas que no podía dejar de fotografiar.







Uno de los momentos que más disfruté fue en el Arco de Santa Catalina. La luz suave de la tarde caía sobre la estructura, y la vista del Volcán de Agua al fondo hacía que la escena pareciera sacada de una pintura. Me detuve un rato ahí, esperando que las personas y los elementos se alinearan de la forma perfecta para capturar esa imagen que tenía en mente.
El día pasó volando, pero lo que más me quedó grabado fue lo relajante que fue estar en un lugar tan hermoso, haciendo lo que más me gusta. Me sentí conectada con el entorno, apreciando cada pequeño detalle que veía a través de mi cámara. Fue uno de esos días en los que sientes que todo encaja, que cada foto cuenta una historia, y que, por un momento, el tiempo se detiene solo para que puedas disfrutarlo.
Unas semanas atrás, decidí pasar una mañana en el zoológico para practicar fotografía, y fue una experiencia muy especial. Llegué temprano, cuando el lugar apenas empezaba a llenarse, lo que me permitió caminar con calma y disfrutar de cada rincón sin distracciones. Lo primero que me llamó la atención fue la luz suave que se filtraba a través de los árboles. Era el tipo de luz perfecta para captar detalles y darle un toque cálido a las fotos.
Me detuve un buen rato en la zona de las aves, observando cómo los colores vibrantes de los plumajes contrastaban con el verde del follaje. Ahí logré capturar algunas tomas increíbles de loros y tucanes, con sus alas desplegadas en pleno vuelo. Fue un reto enfocar en movimiento, pero me emocionaba cada vez que lograba congelar esos momentos.




Después de eso, seguí hacia el área de los felinos. Los tigres y los leones eran fascinantes, y aunque estaban algo distantes, logré algunas fotos interesantes de ellos descansando. Había algo en su tranquilidad que me hacía querer quedarme ahí más tiempo, observando sus movimientos y disfrutando de la paz del lugar.




El tiempo pasó volando mientras iba de un hábitat a otro, buscando esos instantes únicos que solo la naturaleza puede ofrecer. Me sorprendió lo mucho que disfruté la mañana, no solo por las fotos que logré, sino por la tranquilidad que sentí al estar rodeada de animales y naturaleza.
