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Consejos de un Profesional

Manuel Tessi

(Escritor, conferencista, docente y asesor de empresas, especializado en comunicación laboral)

¿Trabajar para ser feliz? ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Preguntó el adulto con una sonrisa amable.

Nada. Respondió el niño sin vacilar.

Cuando era niño y me preguntaban qué quería ser cuando fuera grande respondía, casi sin dudar, “cantante”. Si bien me gustaban el arte y la música, mi respuesta no era por eso, sino porque a esa edad creía que ser cantante era lo que menos se parecía a “trabajar”. Desde muy joven sentí que el trabajo era algo negativo, aunque nunca lo decía en voz alta. Si me hubiera animado a responder la verdad a los adultos que me hacían esta pregunta, hubiese dicho: “Nada. Cuando sea grande no quiero trabajar”. El concepto que por entonces tenía del trabajo estaba vinculado a algo lejano a la realización y a la vitalidad. Veía a mi padre irse de casa temprano por la mañana, alegre y entusiasmado y luego, por la tarde o a veces por la noche lo veía regresar bastante cansado y ya no tan alegre. Él jamás se quejó de su oficio, pero yo infería, a la luz de esta apariencia, que en ese lugar llamado“trabajo” no podía suceder algo muy bueno. Ese sitio lejano adonde él iba todas las mañanas me quitaba a una persona muy querida y recién me la devolvía tarde, a menudo cansada y, a veces, incluso, preocupada. Lo cierto es que hasta que no cumplí 17 años e ingresé a la universidad, mantuve la misma opinión. Yo era un estudiante más entre cientos de compañeros de diferentes carreras y, como ellos, no pertenecía a una familia adinerada, así que era consciente de que

al egresar iba a tener que trabajar el resto de mi vida. Ante esta visión, pensaba que una vez que terminara mis estudios debía prepararme para “sufrir dignamente”. Sin embargo, la universidad me hizo ver las cosas de manera diferente. La primera carrera que estudié fue Relaciones Humanas en la Universidad de Morón, en Buenos Aires. Allí aprehendí (con “h”) que el trabajo humano es una gran posibilidad de superación personal. Mis profesores, no sólo con libros y metodologías, sino que también con casos y experiencias reales, me mostraron que el esfuerzo laboral e incluso el cansancio y la fatiga, podían ser importantes fuentes de motivación. Esas primeras asignaturas, vinculadas a la psicología y la comunicación laboral, fueron tan impactantes para mí que me marcaron para siempre. De alguna manera comprendí por qué mi padre, a pesar de llegar cansado a casa el día anterior, se levantaba vital y contento al otro día para ir a trabajar. De esta manera, no sólo cambié una opinión negativa que tuve por casi dos décadas, sino que decidí desarrollarme laboralmente en un sentido contrario al que jamás hubiera pensado. Me propuse ser un trabajador que ayudara a otros trabajadores a ver el trabajo como algo sumamente positivo y motivante.

Revista Vitrina Académica Nº49 Septiembre 2013  

22.000 ejemplares de Revista Vitrina Académica se distribuye dentro de Diario LA TERCERA. Además de su distribución mensual diversos colegio...

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