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El agricultor más próspero del Ecuador Las Reglas de Oro para el éxito empresarial agropecuario

EDWIN DEL POZO VILLACÍS 2014


Copyright © 2014 Edwin del Pozo Todos los derechos reservados Publicado por DEL POZO & ASOCIADOS CONSULTORES Distribuido por Autores Editores


A mis adorados hijos, Mateo y Sebastiรกn. A mi madre y hermanos. Mi familia. A mis amigos.


CONTENIDO PRIMERA REGLA DE ORO ..................................................................................................................................................... 14 LA EDUCACIÓN ES LA BASE DE TODO SEGUNDA REGLA DE ORO................................................................................................................................................... 24 APRENDE A AHORRAR DESDE JOVEN TERCERA REGLA DE ORO .................................................................................................................................................... 31 APRENDE A TRABAJAR EN EQUIPO CUARTA REGLA DE ORO....................................................................................................................................................... 38 BUSCA SIEMPRE LA AYUDA DE ESPECIALISTAS QUINTA REGLA DE ORO ....................................................................................................................................................... 44 PIERDE EL MIEDO AL CAMBIO SEXTA REGLA DE ORO .......................................................................................................................................................... 51 LA INNOVACIÓN ESTÁ ALLÍ, ÚSALA SÉPTIMA REGLA DE ORO...................................................................................................................................................... 58 EL CAMBIO TOMA TIEMPO OCTAVA REGLA DE ORO ...................................................................................................................................................... 65 DIVERSIFICA TUS INVERSIONES NOVENA REGLA DE ORO ..................................................................................................................................................... 72 REINVIERTE TUS GANANCIAS EN EL CAMPO DÉCIMA REGLA DE ORO....................................................................................................................................................... 81 FAMILIA UNIDA Y FELIZ: LUJO QUE NO TIENE PRECIO DÉCIMA PRIMERA REGLA DE ORO .................................................................................................................................. 86 AÑADE VALOR A LO QUE HACES DÉCIMA SEGUNDA REGLA DE ORO ................................................................................................................................ 93 EL FRACASO ES PARTE DEL APRENDIZAJE DÉCIMA TERCERA REGLA DE ORO................................................................................................................................ 103 SÉ DISCIPLINADO, PERSISTENTE Y RESPONSABLE DÉCIMA CUARTA REGLA DE ORO .................................................................................................................................. 110 PRODUCE LO QUE EL MERCADO EXIGE, NO LO QUE TE GUSTA DÉCIMA QUINTA REGLA DE ORO .................................................................................................................................. 114 TOMA DECISIONES. DÉCIMA SEXTA REGLA DE ORO...................................................................................................................................... 118 LA UNIÓN ES REALMENTE PODEROSA


INTRODUCCIÓN El Ecuador cuenta con un nuevo Presidente de la República. Se trata de un hombre conocedor de la problemática de su país. Todos conocían de su espíritu transformador. En la primera reunión con su nuevo Gabinete, analiza la situación de la pobreza. Le era paradójico que la belleza indicutible del Ecuador, su gran biodiversidad que habían convertido a este rincón del planeta en un paraíso megadiverso para miles de especies animales y vegetales que viven en sus costas, montañas y selvas; no había tenido el mismo efecto sobre las personas. Una de sus mayores preocupaciones era la pobreza, y sobre manera le inquietaba la pobreza del sector rural. Tras varias décadas de altos ingresos provenientes de la actividad petrolera, el Estado había invertido inmensos recursos y construido una gran infraestructura en todo el territorio. A pesar de que ahora la gente cuenta con escuelas, hospitales, carreteras, los niveles de pobreza se mantienen en el campo. La gran cantidad de mercados construidos, contrastaban con la escasez de productos agropecuarios ofertados. Ahora los agricultores tienen mercados, pero no tienen productos que vender. En el campo el pueblo no tiene dinero para comprar comida, así que consume lo poco que producen sus tierras, cada vez más empobrecidas. Las cosas no habían cambiado a pesar de la millonaria inversión. -

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El campo dispone de más y mejor infraestructura educativa, se ha contratado más maestros, mejores caminos. Porqué la pobreza de los campesinos en lugar de disminuir, crece?- preguntó el Presidente a sus ministros. Los anteriores gobiernos han invertido miles de millones en toda esa obra, señor Presidente. Nadie puede negar ese hecho. A dónde ha ido todo el dinero que ha invertido el Estado en esa gran obra pública en el sector rural? Da pena admitirlo, pero el impacto de esa inversión ha permanecido en el sector urbano, casi nada ha permanecido en el área rural. En el campo, señor Presidente, el dinero está concentrado en pocas manos. Como siempre lo ha estado. A los pequeños y medianos campesinos el dinero se les escapa de las manos como si de agua se tratase. Son los grandes terratenientes los que poseen mayor riqueza. Mientras tanto los pobres solicitan más subsidios, señor Presidente. El Bono de Compensación Económica por Pobreza Rural que el gobierno anterior creó, tiene cada vez más beneficiarios. Es un problema que si no recibe una solución inmediata, puede llevar a la ruina económica de todo el país. Además las secuelas de una crisis en el sector rural se sentirían en toda nuestra nación.– explicó el ministro de economía. Si señor Presidente, si no solucionamos los problemas del campo, los del país entero serán mucho más graves – dijo otro ministro. Supongo que por eso me eligieron. Para solucionar problemas. Llegó la hora de cumplir las promesas de campaña. Porqué no pueden aprender a hacer fortuna todos los habitantes del sector rural? Quién puede explicarnos lo que acontece?-insistió el mandatario Existe un hombre al que los últimos Presidentes han acudido, se trata de Augusto Hernández – sugirió el ministro de planificación Le conozco. Le llaman “el Agricultor más próspero del Ecuador”. Pero si ha asesorado a los anteriores mandatarios, porqué no han cambiado las cosas?- recalcó el Presidente.


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Simplemente porque los anteriores Presidentes, no tomaron en cuenta sus recomendaciones - replicó otro asistente a la reunión. Eso va a cambiar. Que venga al palacio de gobierno lo más pronto posible, por favor.

La tarde del día siguiente, Augusto Hernández asistió elegantemente vestido con un traje oscuro. Había aceptado la invitación a pesar de encontrarse en el extranjero. Viajó toda la noche para hacerlo. Su reunión con el nuevo Presidente de la República inició puntualmente. La conversación fluía durante dos horas, a pesar de estar programada que dure treinta minutos. Ambos habían coincidido en múltiples encuentros empresariales, a los que uno asistía por ser un político con gran proyección en tanto que el otro por ser un referente empresarial a nivel nacional. La gente reconocía en ellos gran honestidad y voluntad por cambiar las cosas. -

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¿Poseías algo cuando empezaste? – preguntó el Presidente Muchas veces me he preguntado eso. Y la respuesta más honesta es sí. Una sola cosa. Un gran deseo de prosperar. El Ecuador y en especial el sector agropecuario atraviesa una delicada situación. Al ser tú, uno de los agroempresarios más notables, te invité para pedirte consejos. Ambos conocemos que el Ecuador puede salir adelante. Quiero que este país crezca en base a su potencial enorme. Eso implica que debe ser una “tierra de oportunidades”, pero no solo para pocos, sino para todos. Ecuador es una “tierra de oportunidades”, yo soy la muestra de aquello. Debes estar orgulloso por los miles de empleos que tus empresas han generado en el sector rural ecuatoriano - dijo el Presidente - Sabes cuántos empleos han sido? Realmente no llevo las cuentas. Solo sé una cosa. No he generado los suficientes… Todavía hay miles de personas sin un empleo en el campo. Y sé que son centenares de miles. ¿Existe un secreto? ¿Cómo puedo hacer un Ecuador agropecuario que genere empleo, riqueza y progreso? Para mí, siempre es un honor poder trasmitir mis experiencias, lo he venido haciendo para quienes prestan oído a ellas. Te soy sincero, señor Presidente, no eres el primero que ha buscado mi consejo. He estado en este despacho presidencial, muchas veces. Pero siempre, lo que digo parece incomodar a mis anfitriones. Me conoces. Soy distinto. Bueno, señor Presidente, el desarrollo del sector rural es una cosa práctica. Y todo lo que se requiere para cambiarlo, está en la educación de las personas. Pero tenemos mejores escuelas, con más profesores. La educación recibe más presupuesto que antes. Cuando hablo de la educación no hablo de edificios ni profesores, que por supuesto son importantes en el proceso. Hablo de la información que las personas del sector rural reciben en su educación. Cuando llega alguien al campo, queriendo aplicar enseñanzas diseñadas en la ciudad, sin tomar en cuenta la realidad rural, comienzan los problemas. Los anteriores Presidentes, quisieron que se hicieran las cosas como ellos lo veían, desde su perspectiva de citadinos. Se olvidaron que los campesinos tienen necesidades y realidades distintas. Como dije, soy distinto. Si debemos cambiar la manera de enseñar a los campesinos, comenzaremos a enseñar a los citadinos sobre la realidad y necesidades del campo. Eres


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reconocido por tu generosidad, tú nunca has negado un consejo a nadie. Te invito a que “enseñes” a un grupo de personas, para que ellos a su vez enseñen a otros hasta que hubiera una cantidad suficiente de maestros a nivel nacional. Cuenta conmigo, señor Presidente. El ministro de agricultura será el coordinador de este trabajo.

La tarea se estableció como prioritaria dentro de la Agenda Presidencial. No podía perderse más tiempo. Cien profesionales fueron selecionados para integrar el primer grupo de trabajo con Augusto. -

¿Ese será el agricultor más próspero del Ecuador? – preguntó uno de los más jóvenes asistentes al evento – no parece muy distinto a cualquiera de nosotros - A propósito o no, Augusto llegó a escuchar el comentario y sonrió.

Las reuniones habían sido programadas y durarían varios días. En la primera reunión, Augusto inició su presentación. Sentado en un taburete alto, junto a él, una pequeña computadora personal con las aplicaciones más actuales. Una botella de agua sin gas y sus lentes. Tras suyo se proyectaba el contenido de su charla. -

Sé que seguramente esperaban encontrar a un hombre de dos metros de altura, ojos verdes, rubio, porque así “idealizamos” a alguien cuando hablamos de éxito. Siento defraudar a muchos de ustedes, medir apenas 1,68 y tener mis cabellos y ojos cafés. No considero ser una persona exitosa. Soy Augusto Hernández, un hombre de campo que descubrió como convertirse en una mejor persona y en el proceso hacer dinero. Antes de comenzar les voy a pedir de favor que me digan sus nombres y su profesión.

Uno a uno se fueron presentando los asistentes a la reunión. Sin embargo, cuando todos se hubieron presentado, Augusto se levantó y dijo: -

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Voy a pedirles mil disculpas por haberles hecho venir el día de hoy, pero esta reunión no va a realizarse. No se trata de ninguna pretención de mi parte. ¿Porqué? – preguntó alguien del público No es culpa suya, ni mía por supuesto. El hecho es que a esta reunión han asistido ingenieros agrónomos, veterinarios, ingenieros forestales y algunos representantes de asociaciones y grupos de productores. Creí que era el público que debe aprender de Usted – respondió el ministro La riqueza del sector rural involucra no solo a los técnicos que saben el manejo de la tierra y los recursos naturales. Aquí deberían estar quienes planifican la infraestructura, la educación rural, las líneas de crédito, los subsidios, los especialistas en comercio exterior, en aduanas, en marketing, en propiedad intelectual, en recaudación de impuestos, el seguro social... La mejor manera de iniciar esta serie de reuniones de trabajo será dándonos cuenta que siempre hemos creído que el desarrollo del campo en el Ecuador está únicamente en manos de los profesionales vinculados a las especialidades agropecuarias. El agro es una empresa y debemos manejarla como tal. Por eso me llamaron, verdad?


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Tiene razón. Explicaré al sr. Presidente y haremos los correctivos. Ahora me disculpo yo – dijo apenado el ministro –dejemos para dentro de quince días esta reunión y poder así coordinar con un nuevo grupo de trabajo. Agradezco su comprensión. Hasta la próxima y gracias

Dos semanas después, la reunión comenzó de manera muy puntual. Iniciada la charla Augusto se mostraba relajado. Además de ser reconocido por su fortuna, también era distinguido por su amabilidad y generosidad. No ahorraba consejos y los compartía con todo aquel que se los pedía. -

Al igual que Ustedes, estoy aquí por un servicio para mi país. No lo considero una molestia, sino un deber. Como todos ustedes, cuando era joven, deseaba ardientemente poseer riquezas. Soy agradecido con Dios y con la vida, porque encontré la manera de conseguirlas. Y siento que estoy en la obligación de compartir mis experiencias, porque la pobreza en el sector rural es una parte de ese Ecuador de la que todos deberíamos sentirnos avergonzados. Empecé de manera muy humilde. Creo que ustedes tienen este momento más dinero en sus bolsillos, que el que yo tenía cuando inicié. Al igual que todo lo que ocurre en nuestra vida, la riqueza y la prosperidad está regida por leyes, normas y reglas. El agro no podría estar exento de ellas. Descubrí que existen reglas que se deben cumplir, en este camino hacia la construcción de la fortuna y prosperidad. Una a una fueron apareciendo en mi vida. No todas a la vez. Una daba paso a la otra; pero cuando las tienes identificadas, sabes que cualquiera de ellas puede ser el punto de partida o de llegada. Son muchas reglas, pero para este trabajo con ustedes voy a intentar explicarles las primeras. Pues considero que son básicas y fundamentales. Las llamo Reglas de Oro, porque todos quienes buscamos la fortuna y la riqueza a través de la actividad agropecuaria, debemos cumplirlas. Unas llegaron a mi vida y las aprendí, sin darme apenas cuenta; otras llegaron cuando ya estaba consciente de mi aprendizaje. Y muchas más, siguen llegando a mí, porque el aprendizaje nunca se detiene. Estas Reglas de Oro “aparecen” en la vida de todos nosotros. Todos. Sin embargo, ocurre que muchos estamos “mirando a otro lado”, o simplemente no queremos verlas, porque nuestras vidas están enfocadas hacia otras cosas. Aunque estoy seguro que la mayoría de campesinos no las ven, porque están siendo “educados” para no poderlas ver.

Tú eres lo que eres y estás donde estás, por lo que ha pasado en tu mente. Puedes cambiar lo que eres y cambiar donde estás, cambiando lo que entra en tu mente. ZIG ZIGLAR


Muchas de éstas, quizás no les guste escuchar, otras piensen que ya las conocen, otras no les importen y habrá las que crean innecesarias. Pero les pido que si quieren ver “la luz de la prosperidad”, mantengan abiertos sus ojos y oídos. Son Reglas de Oro que deben aprenderse y enseñarse, en el camino para ser exitosos empresarios agropecuarios en Ecuador. A mí, me han llevado hasta donde estoy. El orden en que las voy a presentar, no necesariamente obedece a una orden o nivel de importancia, simplemente es aleatorio, porque así se me han presentado y así las van a vivir ustedes. Debo aclarar algo, durante estos días, me escucharán usar términos como campesinos y citadinos, sin ninguna intención de calificar o descalificar a unos u otros. Son simples conceptos que uso, para distinguir a las personas del campo como campesinas y a quienes viven en la ciudad como citadinos.


PRIMERA REGLA DE ORO LA EDUCACIÓN ES LA BASE DE TODO EDUCACIÓN Y VALORES SON PILARES FUNDAMENTALES DE UNA VIDA CON FORTUNA Y PROVECHOSA.

"Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente la que hace al hombre libre o esclavo." Franz Grillparzer __________________________________________________________________________ -

Durante todo mi infancia las carencias de mi hogar eran solo económicas. Mis padres a pesar de las difíciles circunstancias de criar a una docena de hijos e hijas, siempre demostraron ser personas honestas y trabajadoras. Pero eso, no garantiza el éxito económico. Mi padre solía decir: “No siempre la genialidad, va acompañada de riqueza”. Él era un herrero muy reconocido por la creación de aperos y herramientas para el campo. También dedicaba parte de su tiempo a la labranza de su minifundio, donde sembraba maíz y fréjol. Apenas había estudiado la primaria. Mi madre, en cambio estudió solo hasta tercer año de primaria y tenía poco tiempo libre tras cuidar y atender a doce hijos e hijas. El trabajo de mi padre era conocido por el cuidado de los detalles y la calidad. Alguna vez, escuche decir a uno de sus clientes que una hazada que le compró varios años atrás, todavía estaba en excelente estado, a pesar de ser utilizada a diario. Sin embargo, mi padre no alcanzaba el estatus económico que buscaba y al que quizás renunció al ver a sus hijos, a medio alimentar, vestir y educar. A pesar de la dificultad económica para enviar a todos nosotros a estudiar en la escuela y el colegio, hizo que mis dos hermanos y mi hermana mayor, que ya habían cursado algunos años de colegio, nos enseñaran a los menores a leer y a escribir. Ellos venían de clases, hacían su tarea y nos ponían a estudiar. Ese primer contacto con la educación, fue el inicio de mi prosperidad, aunque tardé muchos años en reconocerlo. Mi padre sabía de manera muy básica, que la educación era la oportunidad de cambio para nuestra familia. Afirmaba que nunca y bajo ningún concepto se debe interrumpir el acceso de todos los ecuatorianos, a la educación. Esa es la peor injusticia de todas, decía. Lastimosamente ustedes recibirán una educación distinta, porque es la única a la que tienen acceso.

El descontento es la primera necesidad de progreso. THOMAS ALVA EDISON Renegaba al escuchar a sus vecinos y amigos afirmar que la culpa de su pobreza era del Estado, al no hacer lo suficiente por sacarles adelante. Afirmaban, trabajar desde muy temprano en la mañana hasta iniciada la noche y no veían tampoco su situación


económica mejorar. “No actuan en base a sus palabras”, decía mi papá. Todos le daban la razón afirmando que la educación era la herramienta de cambio, sin embargo, ninguna gestión hacían para solicitar mejoras en las condiciones de la educación de sus hijos, para mejorar sus contenidos o solicitar más profesores para los pequeños. Siempre sus gestiones apuntaban a solicitar donaciones de dinero, herramientas de trabajo, de semillas, de pesticidas, de fertilizantes, etc. Crecí creyendo al igual que mis padres, que hacían esto porque eran “vagos o cómodos” por naturaleza. Hoy, con el paso del tiempo y el aprendizaje que la vida me ha brindado, estoy seguro que lo hicieron porque así fueron “educados”. O digamos de otra manera, “educados mal”. Mi actual educación y formación, me hace entender que eran adultos pidiendo ayuda para adultos y no para los niños (con el justificativo de que ellos tenìan bajo su tutela a los pequeños). Pensemos en un ejemplo para entender cómo mi nueva educación me permite ver el problema: Imaginemos esto: Es la época de la esclavitud. Un esclavo de cincuenta años, que perdió a su segundo hijo y a su esposa mientras daba a luz, está a cargo de su pequeño hijo de siete años. Ambos tenían duras jornadas de trabajo en el duro sol del campo y sin ninguna consideración por su edad. Un día, su amo un hombre duro y sin piedad, murió. El hijo del rico hacendado, sería el nuevo amo de los esclavos. El joven amo le dice que le pida lo que necesite. Le daría lo que pidiera, sin importar lo que fuera, en pago a los fieles servicios que brindó a su padre. Puso una condición: ùnicamente cumpliría el pedido a un miembro de la familia del esclavo. El esclavo padre debía escoger, qué pedir y después elegir a quién se beneficiaría. El padre pediría la libertad?. Estoy seguro que sí. Ahora, pediría la libertad para él o para su hijo?. Acaso el padre esclavo diría a su pequeño - Hijo pediré mi libertad para trabajar fuerte como hombre libre y luego comprar la tuya?. Condenaría un padre a su hijo a un día más de esclavitud, si en sus manos estaría darle la libertad?. Estoy seguro que no. Eso justamente pasa en el campo. Cuando los padres se enfocan en su pobreza y exigen que se les ayude a ellos y no se eduque a sus hijos, les están negando la “libertad” que da la educación. Pedir semillas y fertilizantes regalados, significa alimentar al “monstruo” que mantiene a muchos, condenados a la esclavitud de la ignorancia y la exclusión. Pedir mayor acceso a una mejor educación para todos, significaría la oportunidad de romper las cadenas de esa esclavitud. El aprendizaje es el principio de la riqueza. El aprendizaje es el principio de la salud. El aprendizaje es el principio de la espiritualidad. En la búsqueda y el aprendizaje, comienza todo el proceso milagroso. JIM ROHN


Se han gastado miles de millones de dólares “mal educando” a la población rural. Ante la experiencia gratificante de recibir regalos sin esfuerzo, aparte de hacer fila o firmar como socio de una “asociación agropecuaria”, el campesino se ha “mal educado”, puesto que para recibir regalos no se necesita mucha preparación. Se puede ser pobre, rico, educado, ignorante, hombre, mujer, con uno o doce hijos, profesional, empleado, desempleado. Todos pueden recibir esos “regalos” llamados subsidios. Es cuestión de saber dónde ir a retirar el regalo. Y si hay que organizarse para ello, no hay problema, se lo hace. No importa lo largo de la fila, si se tiene la seguridad de recibir el regalo. Esta forma de “mala educación” pasa de generación en generación, puesto que resulta ser la más sencilla de transmitir. Durante mucho tiempo, en San Pedro, mi pueblo, la gente corría la voz con mucha alegría sobre la llegada de “funcionarios caritativos” de algún ministerio u ONG, quienes procedían a regalarles semillas, fondos no reembolsables, bombas de fumigación, herramientas de trabajo, etc. Resulta paradójico pero mi profesora, la licenciada Gómez, era una de sus principales “promotoras”. Decía a los padres de familia mientras recogían a sus hijos: - Irán, les van a dar unos regalitos. No desperdiciarán la oportunidad… Al llegar el anhelado día, las señoras salían con sus hijos pequeños en sus brazos y soportaban en la fila largas horas de espera. El fuerte sol o la lluvia, no importaban. Como tampoco importaba el retraso de tres horas de los visitantes caritativos. La paciencia parecía infinita. Había quienes a pesar de ser del mismo núcleo familiar, ponían a dos o tres miembros en la fila, para ver si por si acaso la “suerte” les favorecía y recibían más regalos. Agradecían a quienes les hacían tan generosos donativos. Mi madre motivada por sus vecinas, le decía a mi padre que enviara a uno de mis hermanos mayores a recibir “el regalo”. Pero mi padre, molesto le decía que eso era para los vagos y bobos. -

Vamos a ver cuántos siembran con esa semilla que reciben – comentaba él sarcásticamente.

El tiempo le dio la razón a mi padre. De los cientos de libras de semillas que se regalaron aquel día, casi nadie las usó. Unos daban de comer a sus gallinas, otros a sus chanchos con la “semilla seleccionada y desinfectada”. La mayoría la dejaba podrir abandonada en una esquina de sus casas. Llegó al pueblo poco tiempo después, un representante de una empresa que pidió ser recibido en Asamblea con todo el pueblo. A la reunión asistieron casi todos quienes recibieron regalos la vez pasada. Creyeron que el extraño necesitaba saber cuántos habitantes había en el pueblo, para organizar la entrega de “nuevos donativos”. El técnico se presentó como miembro de una empresa productora de hortalizas orgánicas. Llegó al pueblo para establecer alianzas estratégicas con una serie de productores de la zona, para brindarles capacitación, asistencia técnica y la compra a futuro de la producción por contrato.


Al escuchar la palabra capacitación (educación) la sala quedó con la mitad de asistentes, con la palabra asistencia técnica (más educación) se fueron otros tantos y al final quedaron unos pocos, entre los que estaba mi padre. De los que se quedaron, la mayoría permanecieron a regañadientes, pues se lamentaban de no haber encontrado algún pretexto creíble para huir, y se comprometieron a asistir a la siguiente reunión. Aquel día llegó, y solo aparecieron cuatro personas. El proyecto “falló”. No se dio por la falta de participantes que cubran un cupo mínimo de producción, explicó el técnico al despedirse de mi padre. Hoy, todos conocemos el proverbio chino que dice "Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida". Sé que la frase es trillada, pero dice una gran verdad. Cuando el técnico de la empresa de hortalizas orgánicas habló de “enseñar a pescar”, se quedó sin audiencia. Mientras que los que ofrecen “regalar pescado” tienen incluso audiencias provenientes de otras comunidades. La voz de la “enseñanza hacia la libertad” avanza a pie, mientras que la voz del “regalo hacia la esclavitud” viaja en avión supersónico. La educación y el empleo son los remedios para la pobreza. CARLOS SLIM Lo que pasó en San Pedro, sigue pasando a diario en el sector rural ecuatoriano. Reuniones comunitarias se realizan por cientos, pero la motivación principal de los asistentes es esperar algún donativo. Si no existe. Simplemente no vuelven. Ahora entiendo que la gente ha aprendido la lección que les ha sido repetida durante años: “eres pobre, te regalaremos pescado”, y no está dispuesta a “pescar”. Mi padre era un hombre inteligente. No estaba de acuerdo con las peticiones de sus coterráneos, pues sabía que ese “comportamiento” no permitía a la gente de San Pedro utilizar su real capacidad en la búsqueda de soluciones a los problemas de la comunidad. Sentía frustración al no poder descubrir la manera de “salir del hoyo”, pero sabía que la educación tenía que ver en eso. Lo que he aprendido con el pasar del tiempo, intentará explicar que mi padre tenía razón, aunque él no consiguió hacerlo con su familia y su pueblo. Nuestro cerebro aprende de muchas maneras y lo hace desde que nacemos. Adquirimos conocimientos y habilidades a través de la relación con el medio que nos rodea. Los expertos llaman a esta forma de aprender EDUCACIÓN INFORMAL. Conforme nuestras vidas avanzan, recibimos educación y conocimientos de nuestros padres según nuestras necesidades y las prioridades establecidas por ellos, es la EDUCACIÓN NO FORMAL. Después y durante unos cuantos años asistimos diariamente a clase: Infantil, primaria, secundaria, universitaria y pos universitaria. Esta es la EDUCACIÓN FORMAL. Durante nuestra vida el aprendizaje se alimenta de estas “tres corrientes de educación”. Las comunidades y específicamente las asociaciones y organizaciones agropecuarias están


constituidas por seres humanos que han aprendido en base a estas corrientes educativas. Todos nosotros también lo hemos hecho. Nadie puede haber vivido sin su influencia. Con este antecedente, nos daremos cuenta que los comportamientos que se observan en el campo son “adquiridos”. Mientras exista “el regalo de pescados”, pocos se verán motivados a “aprender a pescar”. Sea cual sea el regalo, el mensaje para el cerebro de los campesinos se generaliza: “Siempre habrá alguien que regale soluciones a nuestros problemas”. Hoy piden que se les “regalen” semillas, mañana fertilizantes, pasado mañana solicitarán mercados, después será dinero que debía provenir del intercambio de productos. Es necesario aprender lo que necesitamos. No, únicamente lo que queremos. PAULO COELHO Está claro que para quienes regalan, es más fácil llegar y pedir que “armen fila” quienes desean recibir regalos. Además esta práctica “esclavizadora”, deja y consigue mayores réditos sociales, económicos y políticos, puesto que crea una relación de dependencia del que recibe con el que regala. Pocos campesinos se acordarán del técnico que les “enseñó a podar el viñedo” y seguramente serán muchos quienes recordarán el gran festejo que organizó otro técnico que “les regaló el vino” para las fiestas de la comunidad. Al ser educado en mi casa por mis hermanos, mi formación durante mi infancia se dio de un modo distinto al de mis vecinos y amigos. Tengo un vívido recuerdo de mi padre que atesoraba un viejo y arrugado pedazo de periódico que nos hacía leer frecuentemente. Se trataba de un artículo que relataba en breves rasgos la vida del prolífico inventor Thomas Alva Edison. Reía como un muchacho, cuando llegaba la parte donde se contaba como el pequeño Thomas de ocho años de edad, llegó a su casa llorando de la escuela, luego de apenas de asistir unos meses, para no volver jamás. Su profesor le había calificado de “inútil e improductivo”. Su risa era al pensar en aquel profesor que descalificó a Edison, el hombre que inventó la luz eléctrica y cerca de mil inventos más, que cambiaron a la humanidad entera. -

Seguramente terminó en el manicomio, decía.

Nos recordaba que Thomas Alva Edison no terminó la educación formal de un modo tradicional, pero aún así leía muchísimo en la biblioteca. Mi padre remarcaba el hecho de que Edison se educó de un modo distinto al de sus antiguos compañeros. Edison al estudiar en casa, con su madre como su maestra, aprendió los conocimientos básicos. -

Recuerden hijos míos – decía - ustedes podrán haber estudiado en su casa, pero lo que aprendieron posiblemente sea más, que lo aprendido por sus amigos en el aula. Aprendieron a ser inventivos en la búsqueda de soluciones a un problema. Thomas Alva aprendió de modo distinto, y por eso quizás fue el inventor que fue. Se burlaba de los métodos de educación de su época, donde se enseña, al igual que hoy, pura teoría que a la hora de la verdad no sirve de mucho. Sería el potencial creativo de


Edison el mismo, si hubiese continuado en clases en esa escuela donde fue humillado?- decía reflexivo. El reportaje aquel, continuaba diciendo que mientras Thomas trabajaba a los doce años vendiendo periódicos, construyó su propia imprenta y publicó su propio diario. Qué pasaba por esa mente, se preguntaba mi padre. Y repreguntaba, qué pasaría por la mente de mis vecinos si supieran que ningún ministerio o fundación les entregaría fondos para ayudarlos a resolver los problemas de la comunidad? Serían tan creativos como Edison o se “echarían a morir”?. Mi madre le contestaba de modo burlón, que posiblemente se dejarían morir. Siempre consideré a mi padre un hombre inteligente, pero con poca suerte. Tardé muchos años en comprender, que mi padre me educó para resolver problemas de modo inventivo como lo hacía su héroe, Thomas Alva Edison. Y eso no es cuestión de suerte. Las lecciones que la vida me dio a través de mis mentores, incluido mi padre, eran para buscar soluciones. Y descubrí que mi padre, lo único que desconocía era la manera cómo administrar su dinero. Era inteligente, pero ignorante en educación financiera. Seguramente ahorrar con doce hijos y una esposa que mantener, era una opción inaceptable según él, pero yo considero ahora, que desconocía cómo llevarla a cabo simplemente. No se puede enseñar nada a un hombre. Solo, se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo. GALILEO GALILEI Cuando aprendí sobre el manejo del dinero. el ahorro y las inversiones, entendí que lo que le faltó a mi padre es educación financiera y la suerte tiene poco que ver en ella. Solamente eso. Seguramente buscaba la manera de salir adelante, pero a diferencia de Thomas Ava Edison no tenía una biblioteca donde leer y aprender experimentando. Mi padre buscó pero no encontró. Comprobó que la ignorancia era su peor enemigo. Sus profesores también educados en un sistema diseñado en la ciudad e incapaz de ver potencialidades, hicieron lo mismo que aquel profesor quiso hacer con Edison, matar “la iniciativa” y dar paso a la resignación. Mis abuelos a pesar del profundo amor que tenían por su hijo, tampoco sabían como ayudarlo. La educación va más allá de la construcción de un gran edificio y la dotación de maestros suficientes. Como le dije al señor Presidente de la República hace unas semanas, “todo lo que se requiere para cambiar la realidad del campo, está en lo que se le enseña a las personas”. Una educación distinta se hace necesaria en el sector rural. La creatividad necesaria para sobrevivir en la ciudad, es distinta a la creatividad para vivir en el campo. Cuando los sistemas educativos y de asistencia social, desmotivan la creatividad de niños y adultos, lo obvio es esperar que los beneficiarios de los programas ansien que les llegue las “soluciones siempre pensadas y diseñadas fuera de su territorio”. El desarrollo, riqueza, fortuna o como quieran llamar al crecimiento personal, profesional y económico de alguien, no se trata de suerte, sino de educación.


Y no importa donde estudies, sino lo que estudies. Si vives en la ciudad, debes estudiar para hacer de la tuya, la mejor. En el campo sucede exactamente lo mismo. Deberías ser educado para convertir a tu pequeño pueblo en un sitio donde todos puedan vivir de un modo digno. Claro está, que eso implica que las condiciones de esa nueva educación estén orientadas a ese objetivo. Y aquel campesino que desee ir a la ciudad, porque cree en esa opción, tiene todo el derecho de explorarla y debería recibir la oportunidad para hacerlo. Durante un foro agropecuario al que asistí tiempo atrás, hubo un asistente que se me acercó luego de una charla similar a ésta. El hombre parecía furioso, y no había nada ni nadie que le impidiera acercarse a mi, a darme un golpe, supuse al ver su rostro. -

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Señor Hernández – dijo – el Ecuador no puede dividirse en campo y ciudad. Es ridículo que se diseñen planes de estudio específicos para el campo distintos a los de la ciudad. Se crearía un caos. Qué pasaría con los citadinos, que quieran ir al campo a estudiar y viceversa?. ¿Tiene hijos, mi amigo? Si, tres. ¿Porqué? Usted parece del tipo de personas que disfruta de vivir en el campo… Sí, tengo una hacienda, pero a mis hijos no les gusta ir. Dicen odiar el campo… Usted como padre conocerá bien a cada uno de sus hijos. Verdad? – el caballero asintió con la cabeza – ¿Usted sabe sobre la profesión que le gusta a cada uno de ellos?. Claro, mi hijo mayor está estudiando para ser cirujano, mi hija de dieciseis espera ir a la universidad para ser diseñadora de modas y el menor aunque es muy pequeño aún quiere ser bombero, como todos quisimos serlo algún día – dijo ya calmado. Pues como usted conoce a cada uno de sus hijos. El Estado debería conocer los gustos y necesidades de cada uno de sus hijos, sin importar si vivimos en el campo o la ciudad. No me dejará mentir, si afirmo que las necesidades de estudio de su hija diseñadora de modas, será distinta a la requerida por el cirujano. Por supuesto. La educación rural no puede ser jamás la misma que la citadina. No me malinterprete. No se trata de crear una “frontera” entre el campo y la ciudad. Son realidades distintas, no mundos distintos, y en ambos existen seres humanos. Antes de despedirme – le dije- quiero que me conteste algo con toda honestidad. Mientras no me pregunte cuánto gano al año, lo que quiera – bromeó Cómo cree que se sintió la gente de campo al ver que usted, un empresario importante, compró esa hacienda, cerca de sus casas?. Supongo que bien. Lo verían como una oportunidad. Yo necesito de ellos para que trabajen la tierra. Ahora dígame cómo se sentiría Usted, si uno de esos campesinos compra la casa frente a la suya aquí en la ciudad. ¿Usted, vería eso como una oportunidad? – el rostro del hombre se desencajo. No pudo contestarme - Pues así estamos siendo educados.


El error de la educación rural es que está diseñada por citadinos, que creen pensar como campesinos, o creen saber lo que necesitamos saber los campesinos. Si nos siguen “educando” en el sector rural, como si fuesemos citadinos, nos empujan y motivan a pensar en ir a vivir en la ciudad, donde nuestros conocimientos van a “calzar” mejor. Porque si deseo quedarme a realizar mis proyectos de vida en el campo, con educación citadina, desencajo y me lleno de frustración e insatisfacción. La educación con ideas inertes no sólo es inútil. Es, sobre todo dañina. ALFRED NORTH WHITEHEAD De qué me sirve conocer la geografía de Europa o de Asia, cuando desconozco los nombres de los ríos que atraviesan mi comunidad. De qué me sirve en el campo conocer los nombres de los Reyes de Francia y sus guerras, cuando desconozco el nombre de los líderes comunitarios que están luchando por hacer mingas para construir el sistema de agua potable de mi pueblo. La intromisión de la ciudad en el campo se comprueba con un ejemplo sencillo: el diseño y uso de los patios de juegos. Los niños y niñas de la ciudad tienen pocos espacios verdes para correr, pero en el campo eso existe en demasía. A pesar de ello, se encierra a los pequeños que estudian en el campo, en espacios que les resultan asfixiantes. No se aprovecha la inmensidad de recursos que los rodea para utilizarlos de manera lúdica en la enseñanza tanto a niños, jóvenes como adultos. El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador inspira. WILLIAM A. WARD En lo que refiere al contenido de la educación rural, no significa que la gente del campo es menos inteligente y por eso hay que enseñarles menos cosas. Jamás. Lo que se requiere es una excelente “educación rural” que permita a sus pobladores convertirse en los mejores ciudadanos posibles. Es obvio que existe una cantidad de conocimientos que vincula la vida de campo con la ciudad. No me opongo que nos enseñen cosas que supongo serán interesantes para entender la historia del hombre. Pero debe “renunciarse” a educarnos sobre la base de que la vida en la ciudad es la ideal. Para el campesino existe un mundo más cercano. El que vive y disfruta a diario, y al que debe renunciar al pensar en las mejores oportunidades que tendría si saliera de él. Lo ideal sería que nos enseñen los avances de la humanidad y la manera cómo podemos acercar ese conocimiento a nuestra realidad. Porque no toda la humanidad está condenada a las guerras. Siempre habrá hombres como mi padre o como Thomas Alva Edison, que piensen en cambiar al mundo, luchando contra su propia ignorancia y la de los demás. Es notoria la intromisión de los citadinos en nuestra vidas, cuando se nos ha impuesto que en la educación rural, ciertos valores salen sobrando. Mi padre siempre decía que


existen cosas que nunca cambian y no deberían cambiar, vivas donde vivas. Sea en el campo o en la ciudad. Se trata de los valores como: la solidaridad, el respeto, la honestidad, la puntualidad, la responsabilidad, la compasión, la sencillez, la humildad, la gratitud, la generosidad, la prudencia, el sacrificio, la bondad, la lealtad, el perdón y el perdido patriotismo, que deberían ser parte de nuestra educación tanto a nivel rural como urbano. ¿Desde cuándo dejó de ser importante cantar el himno nacional en los eventos de las instituciones educativas al iniciar el día?. En el campo, he asistido a cientos de eventos y en pocas he escuchado las notas del Himno Nacional. En pocas comunidades he visto la bandera tricolor ondeando. El amor a la patria es fundamental. Desde cantar el himno con respeto, hasta ver flamear la bandera, deben alimentarse en las almas de nuestros pequeños y adultos, como parte de su orgullo por ser ecuatorianos. Es una lástima que algún citadino trajo la idea brillante de enseñar sobre la vida de Adolfo Hitler el peor asesino de la humanidad con su “solución final” que implicó millones de muertos, en lugar de hacer vivencial la generosidad y la solidaridad. Sin embargo de ello, esos valores aún existen en el campo y se resisten a desaparecer. Pero la lucha que da la visión citadina del mundo, hace más difícil su permanencia. La educación rural actual ni siquiera explica el rol vital que cumplen los campesinos para la nación. Debería incluirse la revalorización de la actividad agropecuaria como la que brinda sustento al país entero, pues de allí provienen los alimentos que todos requieren. No se debe ser demasiado severos con los errores del pueblo. Sino, tratar de eliminarlos por la educación. THOMAS JEFFERSON La falta de educación en valores tiene víctimas directas y son nuestras propias familias. Cuando ponemos en la escala de prioridades, enseñar primero a los estudiantes sobre el odio y la venganza humana, no nos debería sorprender las cosas que vivimos a diario como sociedad. ¿Cómo me sirvieron esas enseñanzas en mi camino a la prosperidad?. De muchas maneras. Siempre tuve en mi mente fija la idea de que para conseguir la riqueza que tanto anhelaba debía estudiar y prepararme. Y al recordar a mi padre, tenía presente que en esa lucha no debía perder mi alma. Educación y valores son pilares fundamentales de una vida con fortuna y provechosa. Salí de mi pueblo al cumplir doce años y llegué a la casa de mi tía quien me daría acogida mientras estudiaba la primaria en horario nocturno. Mi tía al igual que toda mi parentela habían sido educados en mi pequeño pueblo. Ellos solicitaron a mi mamá, tras la muerte de mi papá, hacerse cargo de mi educación. Habían salido muchos años atrás a vivir en la ciudad. Su situación económica tampoco era muy holgada, pero eran solidarios. Pronto para ayudar a mi tía y su familia, busqué trabajo y fue así que conseguí ser mensajero en un consultorio jurídico. La decisión más importante de mi vida, fue aceptar ese puesto.


Para mí, el cambio fue dramático. Llegar de San Pedro, de un hogar sencillo a una ciudad donde las cosas se mueven a mil. De la paz de mi pueblo, al inquietante ruido de la ciudad fue un tremendo impacto. Pero estaba decidido a cambiar la historia de mi familia y la mía propia, así que me concentré en los estudios. Fueron años de mucho sacrificio. Estudiar y trabajar resultaba difícil. Pero pronto organicé mi vida con mis dos responsabilidades. Con esa vivencia, durante mi vida he valorado a esas personas que trabajan y estudian, en la búsqueda de mejorar sus vidas y las de sus familias. ¿Cómo brindarles reconocimiento a su esfuerzo?. Pues dándoles la oportunidad de mostrar su capacidad. Lo aprendí de un juez que me dio trabajo por primera vez. El empleo me permitió estudiar primaria y secundaria. Cuando estaba a punto de ingresar a la universidad, tuve que elegir qué estudiar. Debía escoger entre mis pasiones: el campo y las leyes. Aún sin tener el aprendizaje de cómo llegar al éxito, tomé la decisión de estudiar leyes al evaluar la situación económica de mi jefe. Era mi modelo financiero a seguir. Tenía una gran casa, autos, trajes de lujo, dinero en su bolsillo y viajes. Era un profesional honesto y reconocido por su trayectoría. Cuando evalué la situación económica de los agricultores de mi pueblo, incluido mi padre, no era mi modelo a seguir. El campo tendría que esperar.


SEGUNDA REGLA DE ORO APRENDE A AHORRAR DESDE JOVEN SIEMPRE DEBES CONSERVAR UNA PARTE DE LO QUE GANES

"No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo." Alejandro Dumas __________________________________________________________________________ -

Como mencioné las Reglas de Oro son puntos de partida o de llegada, eso depende de las circunstancias vividas por cada uno de nosotros. La manera de ahorrar dinero puede ser aprendida desde muy pequeño en el hogar o puede aprenderse siendo ya adultos. Las “tres corrientes de la educación” deberían ser la fuente del conocimiento respecto al manejo del dinero. Sin embargo, la mayoría de nosotros únicamente cuenta con las enseñanzas que nuestros padres nos daban respecto a la escasez y a los apuros para llegar al siguiente mes con las cuentas. En mi casa, el tema dinero era un tabú. Poco se nos explicaba sobre la manera cómo se generaba el dinero y nada sobre cómo se distribuía para cubrir las necesidades de una familia. Mis padres en los asuntos financieros, eran como la mayoría de campesinos, por tanto, decidieron que esos temas no “les concernían a los niños”. El aprendizaje sobre riqueza y cómo generarla, proveniente de mi educación financiera informal, era nulo. En mi educación formal, la cosa no varió en lo absoluto. En la universidad tampoco recibí orientación sobre este particular. En un balance, las tres corrientes de educación me mostraron casi nada sobre educación financiera. De niño fui feliz, mientras no “entendía” el sufrimiento de mis padres al no poder darnos una buena educación, alimentación y vestido. Fue ya de adolescente, cuando llegué a un estado de consciencia sobre la condición económica de mi familia. Cuando comencé a sentir más hambre de la debida, al recostarme sin haber merendado. Cuando veía como mis zapatos envejecían por el uso excesivo al no tener respuesto. Entendí que mi familia era pobre. Decidí entonces que ni mis padres, ni nadie en mi familia debería sufrir por las carencias. Solo necesitaba descubrir qué hacían los ricos para ser ricos. Fue mi necesidad de “aprender” sobre cómo hacen los ricos para ser ricos, lo que me permitió hacerlo. Se convirtió en una prioridad en mi vida. Solo bastó la decisión. Es decir, mi crecimiento surgió con mi educación no formal. Miré a mi alrededor y veía que la riqueza permite todas las cosas que procuran placer a los sentidos como una deliciosa comida, un gadget tecnológico, un fino reloj, un hermoso paisaje, un fino traje o un exquisito perfume. Pero existe otro tipo de satisfacción para el alma cuando compartes todo eso con quienes amas y con quien lo necesita. A propósito, por eso, estamos aquí. Un amigo me dijo alguna vez, luego de darme un excelente consejo: “lo que he recibido gratis, lo entrego gratis”.


Toda persona debe decidir una vez en su vida si se lanza a triunfar, arriesgándolo todo, o si se sienta a ver el paso de los triunfadores. THOMAS ALVA EDISON Cuando comprendí todo eso, me prometí que tendría mi parte de las cosas buenas de la vida. Que no sería uno de esos, que se mantiene al margen, mirando con envidia cómo otros gozan de su fortuna. No me contentaría con la vida de un humilde jornal, pero no comprometería mis valores y principios por conseguir avanzar. Mi padre era mi modelo a seguir en valores y en espíritu de esfuerzo, pero financieramente no podría ser mi ejemplo. Lo admiro por haber sacado adelante a una numerosa familia, y lo hizo sin que uno de nosotros se viera involucrado en cosas que afecten el cuerpo y el alma. Después de todo, a su manera logró el cambio que buscaba. Todos sus hijos terminamos de educarnos. Unos solo terminaron la secundaria, tres terminamos la universidad. Superamos lo que él y su esposa habían conseguido en sus propias vidas. Recordé lo que Edison hacía y comencé a visitar las bibliotecas en búsqueda de libros y revistas que me hablaran de la prosperidad económica. Descubrí algo importante. En todas las biografías de los grandes personajes, siempre aparecía un Maestro. Entonces entendí que las personas que construyeron riqueza y prosperidad, requirieron de un Mentor. El de mi padre, se llamaba Thomas Alva Edison. Ese pedazo de periódico era el motor en el corazón y la mente de mi padre, para encontrar la salida. Prefiero ser aprendiz de todo que maestro de poco. GUILLERMO PÉREZ VILLALTA Yo creí que al ser mi problema de naturaleza financiera, debía buscar un Mentor Financiero, ese que me explicara cómo hombres sencillos de campo, sí consiguen hacer fortuna. Leía muchos libros sobre finanzas, empresas, etc. Pero, con mis estudios en abogacía y sin una formación en finanzas, los términos se me hacían confusos y difíciles de comprender. Debía encontrar a alguien que me explicara las cosas de una manera más simple, como si le estuviera explicando a un niño de siete años. Mi búsqueda duró una semana, un mes, un trimestre. Al cabo de unos seis meses, me dí por vencido. No habría manera de encontrar un mentor o aprender el secreto para hacerse rico, pensé. ¿Cómo lo haría siendo hijo de un sencillo campesino?- me pregunté. Mi frustración duró poco, al cabo de pocos días estuve nuevamente en la búsqueda. Recordar lo vivido por mi familia, me motivaba a seguir adelante. Así que decidí que si quería obtener lo que esperaba, debía dedicarle más tiempo y estudio. Usé el recurso que más tenía. Tiempo. Lo distribuí de mejor manera. El tema se convirtió en mi obsesión. Alguna ocasión cuando un amigo de universidad me invitó a cenar en su gran casa, tuve en la mesa a su padre, un prominente hombre de negocios frente a mí. Dejando los nervios, le pregunté:


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¿Cómo aprendió a hacerse rico? - El señor se quedó atónito pero sonriente me contestó La riqueza está en los conocimientos que adquieres. Y hay dos tipos de conocimientos. El primero está formado por lo que conocemos y el segundo está formado por lo que hacemos para descubrir lo que no sabemos. El segundo es el más importante.- Mi rostro habrá dejado en claro que no entendí. – A lo que me refiero – continuó el padre de mi amigo – es que mientras tengas ese ímpetu por descubrir el secreto, irás adquiriendo más y más conocimientos, que llegado el momento deberás utilizar inteligentemente. La fórmula por si sola, no resolverá tu vida. Si no te conoces a ti mismo, ni cuales son tus debilidades o tus fortalezas, lejos estarás de aplicar la fórmula adecuadamente. Por ello, muchos hombres ricos han visto perder sus fortunas y también hombres pobres se han convertido en millonarios. De hecho, mi padre era empleado público y mi madre era profesora. Debes buscar aprender en cada instante de tu vida, y descubrirás que no solo está hecha por dinero. Siempre hay algo más.

Luego de esa cena, sentí que hacerme próspero era una obligación para mí. Durante varios años, trabajé con el abogado que me tenía como su asistente personal y al que estimaba como mi padre. Su oficina estaba en uno de los edificios más modernos de la ciudad, con un despacho muy grande, adornado de fina madera y muebles muy lujosos. Me pagaba bien, pero no me alcanzaba. Todo lo gastaba. Había dejado de vivir con mi tía, y todo se iba en el arriendo de un cuartucho, apenas me alimentaba y vestía. Eventualmente salía a farrear con mis amigos. Todo estaba gastado incluso, antes de llegar a mis bolsillos. Sin embargo, sentía que hacía lo correcto. La oportunidad de trabajar me hizo conocer mucha gente y aprender un poco más del mundo jurídico en el que me desenvolvería al graduarme. La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen. WILLIAM FAULKER Cierto día me quedé hasta tarde trabajando, y llegó un cliente a visitar a mi jefe, que requería un favor urgente. Necesitaba con suma urgencia que se entreguen unos papeles en un juzgado. Era la fecha tope de entrega y apenas quedaban unos pocos minutos antes de que cierren la oficina del juzgado. El caso era muy importante y los honorarios de mi jefe eran altos. Me ofreció pagar lo que en un mes ganaba, si llegaba a tiempo al juzgado con esos papeles. Sin embargo, le propuse algo. -

Usted es un hombre rico, si alcanzo a entregar su encomienda a tiempo, me podrá enseñar cómo hacerme rico? - mi jefe sonrió con la propuesta y aceptó. Esperaría que llegue con la notificación en su oficina.

Yo ya conocía la ciudad, y a pesar que el juzgado estaba bastante distante, me di modos para llegar a tiempo. Corrí como un loco, y subí las escaleras de un edificio de ocho pisos puesto que el ascensor estaba dañado. La secretaria del juzgado estaba a punto de cerrar la oficina, llegué y conseguí el sello de recepción. Con mucha alegría y emoción volví a la oficina.


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Cumplí mi parte, ahora le toca a usted - dije. Augusto, sabes que te quiero como un hijo. Nunca supe que tenías esas inquietudes. Nunca antes me habías pedido consejos. Creí que eras como muchos de los jóvenes de la actualidad, que desprecian los consejos de personas como yo, a quienes llaman viejos. Nos llaman “pasados de moda”, y creen que nuestros conocimientos no son aplicables a estos tiempos. Desconocen esa sabiduría dada por los años. La forma como construyes riqueza para ti y tu familia, mi estimado Augusto, la encontré cuando decidí que “una parte de todo lo que ganaba, tendría que quedarse conmigo”. Todo apenas me alcanza. Pero, de todos modos en mis actuales cirncunstancias podría quedarme con todo lo que gano? Por supuesto que no – contestó – ¿Acaso no pagas tu renta, tu comida, tu ropa, tu entretenimiento? ¿Puedes vivir en esta ciudad sin pagar absolutamente nada? Ahora, qué te queda de lo que ganaste el año pasado?. Nada, verdad? Pagas a todos excepto a ti mismo. Trabajas para los otros. Siendo mi empleado, trabajas para mí, y no para ti. Pero al no ahorrar, lo mismo daría que fueras mi esclavo y trabajaras por solo tu plato de comida y tu vestimenta. ¿Qué debo hacer? Guarda parte de lo que ganes. Si guardas el 10%, es un monto que no extrañarás mucho y que no te será difícil reservar. Cada dólar que ahorras es “un esclavo” que trabaja para ti. Ese dólar te proporciona centavos, que a su vez generarán más centavos que trabajarán también para ti. Si quieres hacerte rico, tus ahorros te deben rendir y estos rendimientos rendirte a su vez!. Así crearás la abundancia que tanto anhelas. Cuando dije que parte de lo que ganes se debe quedar contigo, me refería a ahorrar al menos la décima parte. Seguramente vas a estar tentado a gastar todo tu sueldo, pero debes tener valor y enfrentar ese demonio. No importa la cantidad que ganes, siempre guarda, ahorra para ti. Deja de pagar la comida en exceso, la ropa en demasía. Quédate con lo que te sea suficiente para una vida decente, sin excesos.

Después de esa charla, me prometí ahorrar el diez por ciento de lo que ganaría en el próximo año. Y así lo hice. Fue con gran sacrificio, porque siempre parecía que me hacía falta ese dinero en mis gastos diarios. Pero la educación que provino de mis padres, respecto al sacrificio, a la entrega, surtieron efecto. Al transcurrir más de doce meses, mi jefe me preguntó: -

Has ahorrado la décima parte de lo que has ganado este año? Por supuesto ¿Y qué hiciste con ella?

Con orgullo le conté que se lo entregué a mi primo, que trabajaba de chofer en una empresa de ropa, para comprar ropa de mujer que estaba en liquidación, y luego venderla a buen precio.


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¿Tiene tu primo experiencia en la compra de ropa? No, pero dice que ha visto cómo otras personas han hecho esto. ¿Cómo has podido confiar tu dinero a un chofer sobre una cuestión de ropa femenina? Me temo que vas a aprender “a golpes”. La vida te dará un golpe por tus malas decisiones. Has perdido tus ahorros mi querido Augusto. Cuando quieras algún consejo sobre ropa de mujer ve a visitar a la dueña de una boutique. Si sigues pidiendo consejo sobre tus ahorros a alguien que no sabe del tema, habrás de pagar con tu bosillo sus malos consejos.

Con mucha vergüenza, debo reconocer que lo que me anticipó mi jefe se cumplió. La ropa que trajo mi primo, era de tan mal gusto que nadie quiso comprarla. Perdí todo el dinero invertido. Pero volví a ahorrar el diez por ciento de mis ganancias, y esta vez no me resultó tan difícil. Sabía como hacerlo. Tras un año, se dio otra vez la conversación con mi jefe. -

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¿Estás a punto de graduarte, has ahorrado cómo habíamos acordado? Lo he hecho puntualmente. Esta vez, el dinero se lo entregué a Don Medardo, el dueño del almacén de agroquímicos de mi pueblo, para que comprara más mercadería. Al cabo de tres meses me entrega los intereses- respondí contento. Y qué haces con los intereses?- me repreguntó el viejo. Con ese dinero extra salgo con mi madre, mis hermanos, mi tía y mis primos de paseo a la playa, donde llegamos a un buen hotel, comemos y bebemos hasta hartarnos- el viejo rió a carcajadas. Te comes los “beneficios de tus ahorros”. ¿Cómo quieres entonces que trabajen para ti? ¿Cómo quieres obtener más beneficios?. Recuerdas que te dije que cada dólar es un esclavo que trabaja para ti. Pues debes armar un ejército de esclavos antes de darte grandes festines y paseos. No puedes irte de vacaciones, antes de haber creado una cantidad suficiente de dinero que trabaje por ti. Si lo que dice es cierto, entonces todos podrían hacerlo. Todos en mi pueblo podrían ser ricos y prósperos. Acaso hay suficiente riqueza para todo el mundo?. La hay. Lo que pasa es que los que tienen la mayor riqueza en el país, apenas son el 10% de la población nacional y no les interesa que “su verdad” sea conocida. Su egoísmo les hace actuar de esa manera. Yo, en cambio, he aprendido que la riqueza compartida, me hace más rico. Te lo explico con un ejemplo sencillo: Si un hombre rico construye una mansión, se pierde el dinero con el que paga la obra?. Por supuesto que no. El dinero se distribuye entre el albañil, el ingeniero, el arquitecto, el dueño de la ferretería. Todos los que participan en la construcción de esa mansión reciben su parte. El trabajo de todos ellos, hace que sus riquezas aumenten. Y el dueño de la mansión también gana. El valor de su terreno donde ahora se posa una mansión, vale mucho más. El dueño al compartir su riqueza, se hizo más rico, en el proceso. La riqueza crece de modo mágico. Nadie se puede atrever a predecir su límite. Te recomiendo que vivas bajo esta Regla de Oro: UNA PARTE DE LO QUE GANES, LA DEBES CONSERVAR.


Dítelo al levantar, al mediodía, al atardecer. Siempre. Vive esa idea, hazla un principio de vida. Toma la porción que consideres prudente de lo que ganes, que no sea menor de la décima parte y guárdala. Organiza tus gastos en congruencia a las nuevas circunstancias. Si decides ahorrar más, seguro que obtendrás más. Tú puedes. Cuando hayas aprendido esto, haz que ese dinero trabaje para ti. Hazlo “tu esclavo”. Y comienza a armar “tu gran ejército de esclavos”. Todos envejecemos. Pronto te darás cuenta que tu cuerpo y tu mente envejecen. No hay dinero que compre juventud y debes garantizarte una vida digna en tu vejez. Invierte tu patrimonio con suma prudencia para no perderlo. Muchos caen en la tentación de la usura, que a más de ilegal es inmoral. No seas débil ante la tentación de un dinero fácil pero de alto riesgo. El capital no es un mal en sí mismo. El mal radia en su mal uso. GANDHI Es importante que vigiles que tu familia no pase necesidades. No tienes comprada la vida. Por eso entrégales pequeñas cantidades de dinero a intervalos regulares. Nunca entregues a alguien que no conoce estas Reglas de Oro, una gran cantidad de dinero. No está preparado para manejarlo. No provoques ni tientes al imprudente, que busca recibir una gran cantidad de dinero porque solo así espera “cambiar su vida”. Su pobre educación financiera, le demostrará que la fortuna es caprichosa y no favorece siempre a las mismas personas. Escucha las palabras de un hombre que ha aprendido con el tiempo, la fortuna lleva a la ruina a los hombres que han visto llover dinero sobre ellos, sin que hicieran esfuerzo alguno. Haz que tus hijos sepan lo que cuesta producir y administrar dinero, no cometas el error de mantenerlos aparte sobre esos temas. Si no los educas respecto al origen del dinero y su uso, serán derrochadores irreflexivos y actuarán de manera desordenada, y gastarán todo lo que ganan, como tú lo haces actualmente. Haz de la consulta sobre temas de dinero a gente que maneje dinero a diario, un hábito. Permite que su guía te evite caer en errores. Debes evitar caer en extremos. La avaricia quizás te haga pensar en ahorrar demás, de modo que guardes tu riqueza con exceso, y te sumerjas en un profundo miedo de gastarla, pues te creas incapaz de reponerla. Eso te condenará a un encierro en una vida solitaria, vacía y miserable. El más rico de todos los hombres es el ahorrativo; el más pobre, el avaro. CHAMFORT


Debes aprovechar la vida mientras estás en este mundo. Vive conforme tus ingresos y no te vuelvas ávaro, ni tengas miedo a gastar. La vida es bella y está llena de cosas maravillosas que puedes disfrutar. Ese primer día, fue el inicio del cambio del resto de mi vida. Si la gente del campo y de la ciudad aplicarán esta Regla de Oro, les garantizo que habría menos pobreza y desesperanza. La meta final de la verdadera educación es no solo hacer que la gente haga lo que es correcto, sino que disfrute haciéndolo; no solo formar personas trabajadoras, sino personas que amen el trabajo; no solo individuos con conocimientos, sino con amor al conocimiento; no solo seres puros, sino con amor a la pureza; no solo personas justas, sino con hambre y sed de justicia. JOHN RUSKIN


TERCERA REGLA DE ORO APRENDE A TRABAJAR EN EQUIPO LA AGRICULTURA ES UNA EMPRESA Y DEBES ARMAR UN EQUIPO DE TRABAJO TRIUNFADOR

"Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas." Madre Teresa de Calcuta __________________________________________________________________________ -

Al haber crecido en una familia de catorce personas en una pequeña casa, tenía que compartir lo poco disponible. Mis padres impulsaron en mis hermanos y en mí, un espíritu que nos empujaba a organizarnos para poder hacer la vida más llevadera. Aprendí a compartir entonces, desde los juguetes hasta las responsabilidades, como cuidar a mis hermanitas y hermanitos más pequeños. Cuando estaba en la universidad, en cierta ocasión en un libro, encontré que ya existía una denominación para eso: Trabajo en equipo. Mi primera experiencia en el mundo de los negocios fue un “emprendimiento” que formé junto a dos de mis compañeros de universidad. Habíamos terminado nuestros estudios y no contábamos con los recursos para abrir consultorios jurídicos de manera individual. Así que todos juntamos los ahorros de años de trabajo. Llegó el momento de aplicar la lección de mi jefe, que decía invertir el diez por ciento de mis ganancias. Debo ser sincero, a pesar de querer trabajar en equipo, no sabíamos cómo hacerlo. Así que tuvimos que “reglamentar” la manera cómo atenderíamos a los clientes. Fuimos ajustándonos conforme las circunstancias. El miedo de que uno de mis compañeros me perjudicará “llevándose” clientes, fue reemplazado por satisfacción al darme cuenta que realmente mis nuevos socios eran personas de fiar y que todos cumplíamos a cabalidad lo acordado. Yo al igual que la mayoría de campesinos (me atrevería a decir citadinos también), fui “educado” con una paranoia a la asociatividad, a trabajar en grupo, es decir, tenía pavor, recelo y hasta resistencia a trabajar con otros que no sean parte de mi familia.

Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes. STEPHEN COVEY La educación se la aprende, viviéndola. El trabajo en equipo se aprende, viviéndolo. En las escuelas de Japón por ejemplo, el trabajo en equipo y todo lo que éste representa, es una práctica cotidiana. Los niños son divididos en grupos para realizar diversas actividades, como: la limpieza de las aulas, de los vestíbulos y de los patios. En muchas escuelas los niños comen juntos en sus clases, disfrutando la comida que se prepara en la misma institución, y donde los mismos niños son quienes sirven la comida a sus compañeros, conforme turnos establecidos.


En tanto, que los comportamientos individualistas de los ecuatorianos son reforzados por la “mala educación” que recibimos durante toda nuestra permanencia en las aulas. Un claro ejemplo está en las Universidades, donde no se permite a los estudiantes realizar Tesis de Grado conjuntas, es decir, no se les permite trabajar en equipo. Si ese es el escenario a nivel de la “educación superior”, las posibilidades en la “educación inicial” son más dramáticas. En Ecuador y sobremanera en el sector rural, la mayoría de las “empresas” son familiares y eso significa que muchas veces grandes y buenos emprendimientos se van a la quiebra porque no están listos para abrirse a otros círculos, cuando el gestor de proyecto envejece o fallece. En estos casos la familia es el “círculo máximo” de apertura que poseen muchas personas al emprender un negocio. Si bien es una buena estrategia iniciar un emprendimiento con alguien de confianza, como un familiar, en el mundo de la riqueza y la fortuna, debemos aprender a “abrir” nuestros círculos hacia otras personas. La experiencia del Consorcio Jurídico que establecí con mis amigos, me mostró que podía trabajar sin esa paranoia inicial que todos llevamos gracias a nuestra educación. Eso representó para mí y mis socios, un ahorro en gastos operativos, puesto que compartíamos el pago del arriendo de las oficinas, el sueldo de la secretaria y el mensajero así como la inversión en publicidad. Otro de los positivos resultados provenía de la gama variada de clientes que venían a la consulta. Unos llegaban por los servicios de mi colega y socio, pero al requerir otra especialidad, acudía a mí o a mi otro socio. Es decir, diversificamos nuestra clientela sin mayor gasto adicional. Esa empresa es a la que debo mucho de mi aprendizaje. Pero como todo, la asociatividad tiene sus pro y sus contras. Esa maravillosa experiencia contrastó con lo vivido por una de mis empresas posteriores. Y es justamente en el campo agrícola, donde sufrí uno de mis primeros desencantos. Mi hermana me pidió que invirtiera con ella, en la compra de una pequeña finca, para la producción de frutas tropicales de exportación. Al recordar la enseñanza de mi mentor: “Consulta sobre temas de dinero a gente que maneje dinero a diario”, puse la condición de que el proyecto sea manejado con profesionales agropecuarios que nos garanticen el correcto manejo. Hubo consenso en que “la producción de frutas tropicales debería ser manejados por agrónomos con experiencia comprobada”. La finca de 10 hectáreas iba a ser comprada con crédito bancario, con período de gracia, que según el estudio de factibilidad iba a poder ser cubierto, si cumplíamos los niveles de “producción en relevos” estimados. Yo era socio pero iba poco a visitar el proyecto, para no herir la suceptibilidad de mi hermana, que se hubiese sentido muy “vigilada” (síntoma típico de personas que no están preparadas para trabajar en equipo). Ella era contadora titulada y agricultora por vocación al igual que yo. Todo marchaba bien. Sin embargo, al cabo de varios años de mantener el proyecto, mi hermana decidió que iba a prescindir del servicio del ingeniero agrónomo y del ingeniero comercial, dado que ella se haría cargo. Mi hermana quería “ganar un poco más”, porque


quería redecorar su casa debido al nacimiento de su nuevo bebé. Debo aceptar mi error. Acepté la propuesta, solo por tratarse de mi hermana. No quería nuevamente que sintiera que no confiaba en ella. Allí, desoí la enseñanza de mi mentor. Un año después, la plantación sufría un ataque severo de la mosca de la fruta, que impidió que nuestra producción siga exportándose. Las cifras comenzaron a verse en rojo, y mi hermana seis meses después, me decía que se retiraba, puesto que el trabajo en el campo era “muy sacrificado y poco rentable”. La gente que dice que no se puede hacer nada, no debería interrumpir a quienes lo están haciendo. THOMAS ALVA EDISON Yo me empeñé en que el proyecto funcionara. No tenía posibilidades de fracasar porque tenía un crédito que pondría en serio peligro la estabilidad de mi familia. Con mucho sacrificio cumplí con la compra de las acciones de mi hermana, el pago del crédito y la recuperación del proyecto. En cuanto decidí retomar el manejo de la finca, recordé la oportunidad que el abogado me brindó y decidí libre y voluntariamente ponerme en manos de profesionales especialistas, para lo que tendría que armar un pequeño equipo de asesores. Es decir dejé que los educados en actividades de campo, se hagan cargo de la finca, siempre bajo mi vigilancia permanente. Su trabajo era a tiempo parcial así que los costos los podía manejar. Recontraté un ingeniero agrónomo para el manejo del cultivo y un ingeniero comercial al que encargué urgentemente buscar nuevos mercados para la fruta, puesto que los clientes anteriores se perdieron de modo definitivo. Años más tarde, y luego de un gran esfuerzo mancomunado, comprobé que el trabajo en el campo “sí es rentable”. A más de aprender la lección que “con la familia en materia de negocios debemos manejarnos como si de un extraño se tratase”, lo fundamental es reconocer que los profesionales tienen otra perspectiva de nuestros proyectos. Hay que recordar pedir consejo a quien sabe cómo hacer determinada cosa, sin apegos a la familiaridad. Y decidí hacerlo. Puse en el campo a trabajar a quienes habían estudiado para eso. A partir de esa experiencia todos mis proyectos o empresas como deseen llamarlas, están en manos de especialistas. Mi primer proyecto personal en el sector agropecuario fue la finca productora de fruta que se convirtió en “un esclavo que trabaja para mí” (hasta ahora), y que me ha permitido adquirir nuevos proyectos o “esclavos”, que ahora forman un ejército. Los equipos de profesionales que formé son quienes vigilan que ese ejército cumpla las metas establecidas. Así por ejemplo, en mis propiedades se ha triplicado los rendimientos de maíz y soya respecto a las propiedades de mis vecinos. Estoy orgulloso de haber tomado la decisión. La agricultura es una empresa y no podemos ponerla en manos equivocadas. Debemos armar un equipo de trabajo para ganar.


En vista que el fútbol es pasión de millones de ecuatorianos, me van a permitir hacer una analogía. Compararemos la agricultura como si de un equipo de fútbol se tratara. Un equipo de fútbol profesional no se arma necesariamente con jugadores que son hinchas a muerte de él o con solo novatos. Un buen hincha no necesariamente resulta ser un buen jugador y el ímpetu del novato no siempre favorece en la toma de decisiones donde se requiere experiencia. Un equipo que busca ser el campeón, se lo conforma con los mejores jugadores profesionales (hinchas de otro club seguramente), quienes entienden dónde el equipo desea llegar. Una mezcla de novatos con jugadores experimentados es una fórmula exitosa. Pero el equipo no solo son los jugadores. Un equipo también lo conforman los hinchas, los entrenadores, los preparadores físicos, etc. Si no tenemos uno de estos componentes, el equipo fracasa. El problema no está en quienes forman tu equipo, sino en qué rol desarrollan. Si no marcha el equipo es porque posiblemente los componentes están haciendo algo para lo que no están preparados, no les gusta, no les motiva o no conocen cómo hacerlo. Si ponemos al jugador en la cancha, al hincha en el graderío y al equipo técnico en camerinos, estamos armando de manera coherente nuestro equipo. El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos. MICHAEL JORDAN No podríamos olvidarnos de que existen otras selecciones agropecuarias a nivel mundial que están dispuestas a ganarnos. Entonces si queremos convertir a nuestro equipo agropecuario en un triunfador, deberemos escoger mejor a nuestros ministros y directores técnicos, puesto que ellos serán quienes decidan qué acciones tomar en la cancha. La misma naturaleza nos da lecciones de trabajo mancomunado entre las especies vegetales. Los técnicos agropecuarios y medioambientales llaman a esto Alelopatía. Al igual que sucede con las personas, estas relaciones pueden ser beneficiosas o perjudiciales. La alelopatía según Wikipedia es “un fenómeno biológico mediante el cual una especie produce compuestos bioquímicos que influyen en el crecimiento, supervivencia o reproducción de otro organismo”. Un ejemplo muy severo se observa en un bosque de eucalipto, donde casi nada puede crecer cerca de sus raíces. La educación rural que fomenta el individualismo genera en las personas “efectos alelopáticos negativos”. Nada crece a su alrededor. Pero existen técnicas de desarrollo humano que pueden corregir esos comportamientos, y convertirlos en “efectos alelopáticos positivos”, como los que observamos entre el fréjol y la frutilla que desarrollan mucho mejor si están juntos, en comparación a cuando crecen por separado. De hecho, gracias al asesoramiento de técnicos agropecuarios he descubierto que se logran resultados interesantes, por ejemplo en la producción de papa intercalando ruda,


una planta que mantiene alejados a ciertas plagas. Esto me ha ahorrado algo de dinero en el uso de pesticidas. Los viejos campesinos son “guardianes” de este tipo de conocimientos, que deben mantenerse y rescatarse en la nueva educación rural. Muchos conocen el efecto alelopático que poseen algunos cultivos. Sin embargo, en la actualidad se corre el riesgo de perder esa valiosa información, por la falta de interés de los jóvenes campesinos en ese tipo de “conocimiento”, para quienes resulta más fácil comprar un pesticida en el almacén. Lo pensarían dos veces si se dieran cuenta que el ingrediente activo (substancia química principal) de ese pesticida envasado en un frasco, proviene de una planta que muchas veces crece como maleza en su finca. Por ejemplo: el ajenjo y su poder de control de babosas; el eneldo y el anís, poseen efecto repelente de insectos del suelo, entre muchos otros. Un empresario agropecuario debe estar atento a las tendencias, porque ellas determinan hacia donde van los mercados. Existe una tendencia en el mercado mundial a consumir productos manejados “orgánicamente” es decir sin uso de agroquímicos en su producción, ni en la postcosecha. Por ello, es importante rescatar este conocimiento ancestral y verificarlo con investigación científica seria, antes de ser difundida. Al igual que las plantas, las personas emitimos substancias bioquímicas que se manifiestan en nuestra manera de actuar. Es fácil darse cuenta cuando alguien se pone histérico: su cara se pone colorada, su cuerpo se tensa, suda. Con estos comportamientos se va minando el normal desarrollo de la comunicación que debe existir, poniendo en serio riesgo el crecimiento o supervivencia de un grupo, una asociación o de una empresa. Debe entenderse que no todas las personas son capaces de actuar “alelopáticamente positivas” en grupo, y si ese comportamiento es demasiado frecuente, sería preferible que a esa persona “tóxica” no se le permitiera el acceso al grupo, porque su presencia puede afectar el rendimiento de todos. Pero todos estamos en capacidad de poder cambiar nuestra mentalidad respecto a pertenecer a un equipo y trabajar con él. Cuando entendamos y aprendamos a trabajar en equipo, seremos capaces conscientemente de reemplazar nuestra actitud negativa por una positiva, hacia lo que nos molesta, siempre sin perder de vista el objetivo final que se persigue. Triunfar. Reunirse es un comienzo, permanecer juntos es el progreso y trabajar juntos es el éxito. HENRY FORD El cambio de mentalidad respecto al trabajo en equipo comienza desde el hogar, desde la niñez, desde el aula, desde la guardería. Pero no solo se trata de armar un equipo, es ur-


gente armar un equipo de triunfadores. Para ello, las tres corrientes de la educación que alimentan los cerebros de nuestros campesinos deben “entrenarlos” para buscar el éxito. No debería bastarnos con mensajes como “lo importante es participar, no importa ganar”. Porque de eso, no se trata la vida. Y voy a poner un ejemplo muy simple: Mi padre cuando era novio de mi madre y buscaba casarse con ella, no se hubiese sentido “satisfecho” si solo “participaba” haciendo la propuesta y no triunfaba. Mi padre se hubiese sentido mal si hubiese visto a su posible esposa casándose con otro. Hablemos claro. El campesino ecuatoriano ha recibido por décadas mensajes equivocados, donde no cabe el esfuerzo, la persistencia, la creatividad, la mancomunidad, etc. De triunfar, de eso sí se trata la vida. Triunfador no es el que gana más plata, es el “que ganando más dinero se convierte en mejor persona”. Triunfador no es aquel que teniendo todo el dinero del mundo, no comparte su mayor patrimonio con su familia: su tiempo. Por eso debemos eliminar esos mensajes de resignación que dicen al cerebro “no te esfuerces más”, permanece en tu “zona de confort”. Debemos decir y repetir a diario frases como: “Vamos a convertirnos en personas prósperas, educadas, responsables y solidarias. El trabajo en comunidad nos permitirá lograr nuestras metas”. Así que el equipo ganador que requiere el agro, debe estar preparado como el mejor jugador en la cancha, con ambición de ser campeón y dispuesto a dar su alma en el juego. Algunas personas sueñan con hacer grandes cosas, mientras otras permanecen despiertas y las hacen. ANÓNIMO Los plazos son importantes porque establecen cierto nivel de presión que hace que aflore nuestra creatividad. Cuando no tenemos presión dada por el tiempo, creemos que tenemos toda la vida para cumplir una determinada meta. Si por ejemplo, Usted se dice que limpiará la bodega de su casa y la pondrá en orden en una semana, a pesar de saber que la tarea le tomaría apenas unas tres horas. Le garantizo que arreglará la bodega el último día de esa semana y quizás sin temor a equivocarme en las últimas horas del último día. Los cambios mentales que deben operar en nuestro cerebro deben eliminar esa tendencia que tiene el ecuatoriano a dejar todo para “última hora”. Es fácil darse cuenta de este problema por ejemplo cuando es tiempo de pago de impuestos o de pago de matrículas vehiculares. Las filas en los bancos son interminables durante los últimos días. La nueva mentalidad del equipo agropecuario es ponerse metas con tiempos de límites cortos y definidos. Me ocurrió hace unos dos años, cuando me encontré por casualidad con un amigo, excompañero de colegio, que no veía hace mucho. Luego de una conversación extensa, y de ponernos al tanto sobre nuestras vidas y de nuestros amigos en común, tocó despedirnos. -

Tenemos que hacer una reunión con el resto de nuestro amigos- propuso


-

Claro- dije Estamos hablando para ver cuándo nos reunimos y a dónde vamos… Hecho, hablamos. Cuídate, chao.

Hasta la fecha no he vuelto a verlo y mucho menos me he reunido con mis antiguos compañeros. Esa es una meta sin plazos y sin definiciones. Cada uno de nosotros es un jugador de este equipo, que quiere ganar y triunfar. Pero para eso debemos tener actitudes y mentalidades de triunfadores, que se deben mostrar con resultados. No solo con palabras. No puedes construir una reputación hablando sobre lo que vas a hacer. HENRY FORD En un país “fútbolizado” como el ecuatoriano, voy a dejar una reflexión al finalizar esta Regla de Oro: Usted seguramente conoce cuál fue el equipo campeón en el Ecuador de este último año. Pero se acuerda, que jugador tenía la pelota en el minuto 34 de la final? No se acuerda, verdad? Pues yo tampoco. Así sucede en la vida, no importa qué jugador tuvo la pelota en ese preciso minuto. Lo que importa es el equipo completo que llegó a campeonar, que triunfó. Asuma que el equipo en el que participa (sea su familia, su comunidad, su ciudad, su provincia, su país) es un triunfador. “Póngase la camiseta” del equipo de su “preferencia”, y busque ser el campeón.


CUARTA REGLA DE ORO BUSCA SIEMPRE LA AYUDA DE ESPECIALISTAS EL INSUMO AGROPECUARIO MÁS IMPORTANTE ES EL CONOCIMIENTO

"Lo importante no es saber, sino tener el teléfono de los que saben." Les Luthiers __________________________________________________________________________ -

Crecí en el campo. Y por tanto cualquiera podría pensar que sé muchas cosas del agro. Pero no es así. Soy abogado y no me considero una enciclopedia jurídica ambulante. Aunque es duro tener que reconocerlo, no sé tantas cosas como quisiera. Cuando quieres lograr el éxito personal y económico, debes reconocer que el ego muchas veces es el que te guía hacia malas decisiones. Cuando yo siendo un abogado titulado y un agricultor por vocación, decidí construir fortuna con mis dos pasiones, tuve que despojarme de ese pesado ego, que me hacía “creer que lo sabía todo”. Tuve que aprender a ver las cosas desde otra perspectiva. Y lo hice, hace muchos años, después de inscribirme en un curso de Desarrollo Personal. El instructor del mismo, al que yo veo como otro de mis mentores en la vida, quiso mostrarnos la manera como las personas solemos magnificar las cosas negativas. Tomó un gran pañuelo blanco y lo extendió en el piso. Tomó un poco de tinta negra y la colocó en el centro del pañuelo. Nos preguntó: -

Qué ven? – Preguntó. Y todos al unísono contestamos. Una mancha negra. Nadie vio el pañuelo blanco, a pesar de que era lo más grande?- dijo el maestro – Así ven las personas nuestros errores. Se olvidan de lo bueno que tenemos a pesar de que siempre es más de lo que tenemos, y nos juzgarán con mucha dureza por esa pequeña mancha.

Hasta aquel día, no me ha había percatado que me enfocaba de modo inconciente en lo negativo de las cosas que me rodeaban. Esta enseñanza me sirvió para el resto de mi vida y me ha resultado muy útil, sobre todo con mi familia y en mis negocios. Llevo muchos años como empresario agropecuario y he tenido la oportunidad de conocer a muchísima gente de campo. En este largo camino, con esta nueva visión he logrado detectar que muchos comportamientos son adquiridos o por decirlo de otra manera, son enseñados. Al igual que yo aprendí a ver el pañuelo y no fijarme en la mancha, la gente del campo debe aprender las cosas de otra manera. Cada acto de aprendizaje consciente requiere la voluntad de sufrir una lesión en la autoestima. Es por ello que los niños pequeños, antes de ser conscientes de su autoestima, aprenden más fácilmente. THOMAS SZASZ


Las cosas en el campo permanecen como si la mayoría tuviese una venda en los ojos. Se siguen viendo las cosas como hace cien años atrás. Se ve a la juventud como “la mancha” en la vida de una persona. Hasta la actualidad, en la mayoría de sitios rurales, la visión que predomina es la de los adultos. Los niños y niñas, los y las jóvenes no son tomados en cuenta en la toma de decisiones. Recordemos que son los adultos quienes piden ayuda, a nombre de los pequeños. La recepción de semillas y fertilizantes se las justifica como ayuda para los hijos. Los jóvenes, parecen no tener ni voz ni voto en el núcleo familiar mucho menos en la comunidad. Al sentirse excluidos de la vida de su familia y de su comunidad, y con una educación que los “llama a la ciudad”, existe un alto número de jóvenes que prefieren salir de sus pueblos a “vivir en libertad”. Lo que quieren es aprender a tomar decisiones, buenas, malas, eso no importa a muchos. El solo sentir que pueden tomar las riendas de sus vidas, y que ya no deciden por ellos, es válido. El principio de la educación es predicar con el ejemplo. ANNE JACQUES TURGOT La pobreza vivida durante mucho tiempo genera la muerte lenta del espíritu. El alma de las personas cae en una “zona de confort” donde hasta las condiciones de vida más humillantes pueden verse como una opción de vida. El problema de esto, es que es heredable. Hablando financieramente, la mayoría de los campesinos muestra a sus hijos los resultados de su gestión: pobreza, subempleo y limitaciones. Sus hijos viven con ellos, la muerte lenta del espíritu financiero, si no se les enseña que existe otra opción, la de la libertad a buscar nuevas y sobre todo mejores opciones de vida. Con el “terrible” ejemplo financiero de los padres pobres, los jóvenes están “obligados” a no seguir las recomendaciones de sus progenitores. No deben hacerles caso. Puesto que se debe escuchar consejo sobre el manejo de dinero, a quienes lo hagan bien. Pedirles que sigan el ejemplo financiero de sus padres, sería totalmente injusto. El comportamiento de los adultos es tendiente a ver la mancha de la juventud como algo con lo que no pueden lidiar. El justificar que sus hijos busquen salir de su pueblo por nuevas oportunidades, libera nuevamente de una manera simplista a los propios padres del cambio que ellos deben asumir sobre sus propias vidas y después sobre las de sus hijos. Es decir evitan construir un mejor ejemplo. Porque lo que el campo necesita no es que todos los jóvenes salgan a las ciudades a estudiar. Necesita que adultos, jóvenes y niños trabajen en la transformación del sector rural, quedándose en un campo que les permita esas oportunidades como si fuese una ciudad cualquiera. Los padres eluden “el ejemplo” de cambiar y prefieren mantener su status quo. Deciden no cambiar y prefieren mantener su pueblo en la miseria, y envian a sus hijos fuera de él, negándoles la oportunidad de descubrir cómo podrían aportar en el cambio de esa comunidad.


Pero con el boleto de la migración a la ciudad, no viene el bono del éxito asegurado. Con el boleto no viene la gana de emprender, de aprender, de trabajar. Eso ya viene en la mente del viajero, que fue alimentada gracias a las tres corrientes de la educación. Por eso no todos los jóvenes que salen a la ciudad logran el éxito. Repiten el ejemplo de sus padres. Esos jóvenes son campesinos que viven en la ciudad, llevando a cuestas la muerte lenta de su espíritu. Durante siglos el potencial y la creatividad de la niñez y la juventud, en el campo han sido desaprovechadas. Sonará duro lo que digo, pero es la verdad. La juventud es vista como una “especie de discapacidad” por los campesinos. Por eso no les dejan tomar decisiones. Todo debe provenir del adulto. Y como todo debe provenir del adulto, el adulto espera que sea otro adulto el que le ayude. Este hecho es observable, cuando muchos de ellos, desacreditan a profesionales agropecuarios por el simple hecho de ser jóvenes. Quizás juzgan y “aislan” a los niños y jóvenes, como sus padres hicieron con ellos. Una sociedad que aísla a sus jóvenes, corta su amarras: está condenada a desangrarse. ANNA KOFI Rompiendo esos comportamientos que atan a las personas con el atraso y la pobreza, estaremos dando grandes pasos adelante. Debe enseñarse al adulto de campo, que seguramente el joven profesional agropecuario aprendió en pocos meses, lo que a él le tomó varios años. Además jamás llegará a saber cosas que resultan muy técnicas pero que son fundamentales el momento de querer vivir bien del negocio de la agricultura. Porque la gente sobrevive con la agricultura, y no vive bien de la agricultura. Voy a darles un ejemplo muy simple. Me servirá para argumentar sobre esta Regla, y para que se den cuenta porqué no estoy de acuerdo con ciertos “regalos” al campesinado, presentados como subsidios a ciertos insumos como los fertilizantes: Existen campañas para reducir los terribles efectos que ocasiona la “automedicación” en las personas, pero nada se hace para evitar el manejo empírico de los fertilizantes. Cuando prima en el diseño del programa de asistencia, el regalo o el subsidio mal dirigido, las consecuencias pueden ser graves. El uso irracional de fertilizantes conlleva un alto riesgo de contaminación ambiental y de fuentes de agua, que pueden ser más costosas de remediar que la propia baja productividad de los cultivos. Es decir, la cura puede resultar más perjudicial que el propio mal. Todos los agricultores, novatos o no, sabemos lo importantes que resultan los fertilizantes químicos para elevar los rendimientos de nuestros cultivos. Así mismo, sabemos que su uso es delicado, puesto que puede cambiar de modo dramático, las condiciones del suelo. Por tanto su uso debe ser siempre “bajo supervisión de un profesional”. Sin embargo, los campesinos reciben agroquímicos para su uso, sin


capacitación alguna, mucho menos vigilancia ni control de un profesional como un ingeniero agrónomo, por ejemplo. De cien agricultores, unos cuarenta y cinco sabrán que el Nitrógeno es el nutrimento presente en la úrea, fertilizante de uso muy común. Treinta productores, sabrán que el déficit de este elemento provoca el color verde pálido de la planta y un crecimiento lento de la parte de follaje, y en cambio solo diez, sabrán que su exceso provoca un crecimiento foliar excesivo en perjuicio de la formación de semillas, flores y frutos. Y quizás ninguno de ellos, sepa que la absorción de nitrógeno se da en su forma amoniacal o de nitratos, y mucho menos sus fórmulas químicas, algo que para los profesionales agropecuarios es un detalle de constante uso. Al no conocer este “simple” detalle, el agricultor jamás podrá establecer un plan de fertilización que se ajuste a la realidad de su terreno y al cultivo que explote en él. Tampoco podrá utilizar fuentes alternativas a la úrea, como fuente de nitrógeno. Si no conoce esto, podría estar colocando poco nitrógeno a sus plantas, con los resultados ya descritos antes. O puede colocar fertilizante nitrogenado en exceso, ocasionando cambios en sus suelos. En ambos casos, los efectos pueden ser difíciles de corregir o al menos muy costosos. A pesar de ello, accede a fertilizantes subsidiados sin vigilancia profesional. Aprender la lección de que “existen especialistas que estudian de manera más profunda lo que yo apenas conozco superficialmente” me salió caro, cuando por iniciativa de mi hermana en el proyecto de frutas tropicales del que les había hablado anteriormente, dejé el cultivo en manos de mi adorada hermana, persona a la que quiero y respeto, y un “trabajador” que según él, aprendió lo suficiente al acompañar al ingeniero agrónomo durante el manejo del proyecto. Pocos meses bastaron para mostrarnos a todos que los negocios no pueden ponerse en manos equivocadas. Esa decisión errada, me cerró las puertas de clientes importantes en el extranjero, además del costo extra que implicó el tratamiento para el control de la Mosca de la Fruta. La empresa agropecuaria requiere de muchos conocimientos. Si quería convertirme en el agricultor más próspero del Ecuador, debería conocer de agricultura y ganadería, pero también de administración de empresas, marketing, mercado exterior, finanzas, entre muchas otras cosas. Pero solo tenía una vida para ello. Si hubiese querido aprender en un nivel básico todo esto, se me acabaría la vida y no hubiese alcanzado un nivel aceptable de conocimientos. Así que la solución era sencilla, debía recurrir al talento de otras personas. La prosperidad está encaminada por el aprovechamiento de los distintos talentos que los seres humanos poseemos. Por ello, en mis empresas poseo profesionales de todas las especialidades que me son útiles. Bajo una perspectiva integradora, he logrado juntar el talento, inquietud, curiosidad y ambición de los jóvenes profesionales, con la minuciosidad y prudencia de quienes tienen más experiencia. Esa mezcla de talentos, ha permitido que consigamos resultados sorprendentes, más y mejores de los que hubiera logrado solo.


Pero es fundamental entender esta Regla de Oro, puesto que al rediseñar los programas de Asistencia Técnica Agropecuaria no debemos olvidar que el desarrollo empresarial del campo tiene al igual que el de la ciudad, unas necesidades que no solo serán cubiertas por los agrónomos o por los veterinarios. Los equipos que lleguen al campo, deberían estar integrados por especialistas en distintas áreas. Si bien el ingeniero agrónomo y el doctor veterinario son la base del equipo, con sus conocimientos generalistas en áreas como administración de negocios, manejo de recursos hídricos, de recursos naturales y bióticos, mercadotecnica, tramitología, también se hace necesario en base al análisis de cada organización que acudan al campo profesionales con conocimientos más extensos y profundos. Ahí habremos formado “el equipo triunfador en el área agropecuaria” que buscaba la Regla de Oro anterior. Enviar agrónomos y veterinarios por creer que esas carreras son las únicas que se necesitan en el campo, ha significado retraso y atraso durante décadas para una actividad de gran potencial como la agropecuaria. Es tan absurdo, como creer que un hospital se maneja solo con médicos y enfermeras. El justificativo para no armar equipos de trabajo en el sector agropecuario rural, casi siempre pasa por el tema costos. Sin embargo, existen distintas maneras de recibir asistencia profesional sin elevar excesivamente los costos. En mis primeros proyectos cuando mi capital era limitado, contrataba profesionales que realizaban visitas técnicas programadas. Visitaban la propiedad una vez por semana o por mes, dependiendo de mis necesidades. Me dejaban tareas por cumplir en base a plazos. La inversión que representa su trabajo es necesaria y se compensa cuando los rendimientos se incrementan. Yo, aprendo cada vez que recurro siempre a la guía de un ingeniero agrónomo cuando se trata de mis cultivos, a un veterinario cuando tengo pendientes con mis vaconas, a un ingeniero forestal cuando quiero explotar de modo racional mis bosques, a un ingeniero comercial cuando quiero encontrar mercado para mis productos, a un publicista cuando promover mis negocios, a un diseñador industrial para que cree envases para mis productos, y por supuesto en manos de excelentes abogados, economistas y contadores el manejo financiero de mis empresas. Y aunque considere que sé lo suficiente, siempre cuento con esa asistencia profesional. Esa es la mejor manera para que mis dólares se multipliquen. La sabiduría es la recompensa por pasar la vida escuchando cuando uno hubiera preferido hablar. DOUG LARSON Para convertirnos en agricultores prósperos, entonces debemos aprovechar la experiencia proveniente de otros, sean jóvenes o mayores que nosotros. Al hacerlo, los campesinos estarán “profesionalizándose” como empresarios. Pasarán a ser entonces campesinos empresarios. Comenzará a agradecer a la vida por lo que tiene, pero será un inconforme permanente. La inconformidad genera emprendimiento, lo que le llevará a buscar más y más ayuda. El


campesino empresario aprovechará el recurso humano que llega a su comunidad por la gestión de algún ministerio, ONG o empresa privada; y lo convertirá en la base de su nueva riqueza. Tengo muchos amigos que a pesar de ser profesionales muy destacados, sienten que son excluidos del aparato productivo, por ser mayores de cierta edad. Aprendí que en el Ecuador se castiga a las personas por su edad, pero también aprendí que esos “castigos” no deben ser “ejemplos empresariales”. Para aprovechar esos talentos que muchas veces no han sido reconocidos, en mis empresas se desarrollan varios programas especiales. Uno de los que me siento muy orgulloso es el que denominamos: 35+, que recluta a muchos profesionales que poseen más de 35 años de edad y los acoge en diferentes áreas donde su nivel de experiencia es aprovechado y reconocido con remuneraciones acordes. En muchos casos, esos profesionales se han convertido en mis socios gracias a sus ideas y experiencias acumuladas. Si bien un técnico experimentado gana más que un novato, sus decisiones permiten que en el crecimiento de la empresa, se incluya a jóvenes profesionales para ser entrenados. Es el mejor equipo. Dentro de mis empresas manejamos otro programa al que llamamos Experto, donde se recluta o invierte junto a personas mayores de 60 años, que noto son los llamados a mantener el “espíritu en alto de la empresa” y velar porque los valores institucionales se mantengan. A ellos se recomienda la evaluación del personal en temas importantes como la puntualidad, el respeto, el trabajo social, etc. Son consultores que llegan a solucionar problemas en base a su más amplia trayectoria. En el programa participan exgerentes y directivos de empresas que se encontraban “retirados”, pero que aún cuentan con sus talentos intactos: su inteligencia y creatividad. Todos deben entender que el conocimiento es “el insumo agropecuario más valioso”, para lo que es fundamental recordar: se debe “tomar la decisión de renunciar a creer que lo saben todo”. La razón de todo esto no se centra, recuerden, en el dinero. Se centra en el ser humano. No se trata de cuánto dinero acumulemos, sino en qué tipo de persona nos convertimos. El trabajo es la verdadera oportunidad de demostrar el tipo de ser humano que eres.


QUINTA REGLA DE ORO PIERDE EL MIEDO AL CAMBIO LOS VERDADEROS CAMBIOS SON DE COSTO CERO Y NO DEPENDEN DEL ESTADO

"No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer por tu país." J.F. Kennedy __________________________________________________________________________ -

Alguna vez en un curso virtual de Inteligencia Financiera, escuché a Juan Diego Gómez, asesor colombiano mencionar que “las personas no progresan porque les falta dinero, sino porque les sobra miedo”. Si bien mi padre no me educó financieramente, sí me ayudó a eliminar mis miedos y sus consecuencias. Lo hizo de una manera muy simple: reemplazó los sentimientos que generaban mi miedo por otros más agradables. Cuando era muy pequeño yo tenía miedo a la oscuridad. Mi cerebro imaginaba miles de espectros y monstruos que habitaban en los rincones oscuros. Una noche, mi padre me tomó de la mano y me llevó fuera de la casa. -

A dónde vamos? – pregunté nervioso Te enseñaré algo que te va a gustar mucho – dijo sonriente No papá, me da miedo salir a la oscuridad. Tranquilo hijo. Llevaré esta lámpara de mano, además yo estaré contigo. Pero no me sueltes la mano por favor Está bien…vamos

Caminamos hasta apartarnos de la luz de la casa, y nos adentramos al cultivo de maíz. -

Estás bien? Sí, pero ya vamos adentro. Tengo miedo a la oscuridad. Dije que te iba a mostrar algo que te iba a gustar. Por favor levanta tu mirada hacia el cielo.

No me había percatado pero sobre nuestras cabezas estaba la noche más estrellada, como nunca antes había visto. -

Qué te parece? Es hermoso. Mira cuántas estrellas – decía yo emocionado mientras las señalaba con mis manos. Te da cuenta de algo, Augusto? De qué papá? Soltaste mi mano y te olvidaste de tu miedo a la oscuridad…


Tenía razón, había perdido mi miedo. Olvidé ese sentimiento de sufrimiento cuando lo reemplacé por la emoción de felicidad que me dio el descubrimiento de las estrellas colgadas en el cielo. Aquella noche, crecí. Había perdido el miedo a la oscuridad y ya no necesitaba estar sujeto de la mano de mi padre, que me acompañó únicamente hasta cuando creyó que lo necesitaba. Existen momentos en la vida, en los que es necesario “soltarnos de la mano de quien nos protege”, y descubrir con absoluta individualidad nuestra libertad. Mi padre padecía al escuchar a sus amigos y vecinos lamentarse de la poca ayuda que recibían del Estado para “cambiar” su situación económica. Lastimosamente murió sin poder convencer a su gente que había “la manera de soltarse de la mano de Estado”. Muchos de sus vecinos murieron también sin llegar a conocer esta verdad, que es parte del camino a la prosperidad. La mayoría de campesinos han desarrollado un excesivo “miedo al cambio”, que les impide generar ideas para resolver su situación, cualquiera ésta sea. Es como si no sintieran urgencia ante un hecho cierto: su propia muerte. Steve Jobs, el fallecido empresario co-creador de la computadora personal que revolucionó la humanidad, dijo en una famosa conferencia que “la muerte es el mejor invento de la vida”. Lo dijo cuando los médicos le dieron poco tiempo de vida debido a un ataque de cáncer pancreático. Durante ese breve período de tiempo (siete años que duró su lucha), Jobs entró en su etapa más creativa. Es sorprendente pero muchas personas en el campo, esperan únicamente “su muerte física”, porque la “muerte mental y espiritual” ya la tienen. Han llegado a un estado de conformismo, que les resulta hasta cómodo, donde no se generan ideas, no se atreven a intentar nada nuevo. Su espíritu de lucha agoniza. Se han dado por vencidos. Quien no espera vencer ya está vencido. JOSÉ JOAQUÍN DE OLMEDO En el mundo empresarial sabemos que no hay respuesta única a la pregunta: cómo perciben las personas el cambio?. La percepción es tan variable como la persona misma. Unas la perciben como una amenaza y otras como una oportunidad. Lo único que está claro es que cuando hablamos de cambios, hay un punto focal y se trata del ser humano. Todo cambio afecta a las personas. Para quien lidera el cambio, la prioridad no está centrarse en la tecnología, ni la infraestructura, ni en los procesos de trabajo, sino en las personas. Si no se hace esto, todo está condenado al fracaso. Así que los cambios que tanto ansiamos en el sector rural, no parten de dotar a nuestra organización de los más modernos avances tecnológicos, de un gran mercado para vender nuestros productos. No. Parten del hecho de reconocer que el cambio inicial está en cada una de nuestras mentes. El miedo “aprendido” que tenemos al cambio,


debe reemplazarse por la gratificante tarea de descubrir nuestro propio cielo estrellado, soltando la mano de quien nos protege. Tú mismo debes ser el cambio que quieres en el mundo. GANDHI La posibilidad de cambio es factible. La mente cambia el estado de las cosas. Convierte el metal en autos, el agua en electricidad. La gente de campo debe aprender que el cambio es posible, sin importar la edad. A cambiar pueden aprender los niños, los jóvenes como los ancianos. El miedo al cambio es como un ancla (instrumento de hierro que sirve a los barcos para aferrarse a un sitio en el mar). No nos permite avanzar, explorar. La “mala educación” rural ha generalizado el concepto del miedo al cambio como el ancla utilizada por los campesinos para aferrarse a modelos que generan atraso y pobreza. Muchos años después de la muerte de mi padre, aprendí la manera de explicar a la gente que los cambios en el sector agropecuario son posibles. Y la explicación vino de un conferencista que dictaba una charla magistral sobre Desarrollo Rural, a la que asistì años atrás. Fue sorprendente, cuando de un modo sencillo nos hizo entender a los asistentes, que los verdaderos cambios en el sector agropecuario no pasan necesariamente por manos del Estado, excepto el de la educación. Es decir, “soltarnos de la mano del Estado”, sí es posible. Nos mostró de qué manera, el amor a la tierra se trasmite de padres a hijos. Pero con ese “traspaso”, muchas personas transfieren los miedos. El miedo al fracaso, a la innovación, al quedar en ridículo, a la asociatividad, a aprender sin importar la edad, a reconocer que no se sabe todo, a reconocer los errores, etc. Mi padre al permitir mi educación formal “distinta”, rompió los paradigmas del pueblo. Rompió sus propios paradigmas. Esa fue la oportunidad de “cambiar” para mí, aunque por aquel entonces no lo veía así. Al haberme mostrado las actitudes cómodas y egoístas de ciertos adultos; al hablarme del inventor Alva Edison; y al fomentar en mí, la creatividad para la solución de problemas, mi padre hizo su “transferencia” de modo adecuado. Y me mostró al resto de personas “esclavizadas” por su ignorancia. Cuando los padres trasmiten a sus hijos el amor por la tierra, por la agricultura o por la ganadería, pero trasmiten el mensaje de que “otros deben venir a resolver sus problemas”, les condenan al atraso y a la pobreza. Por generaciones, el concepto se ha transmitido en el sector rural. Como parte de esa “mal educación”, millones de personas decidieron tomar la maravillosa ocupación de agricultor o ganadero, y la convirtieron en algo parecido a una “carga pesada” para el Estado y la sociedad entera.


Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo …del miedo al cambio.” OCTAVIO PAZ Este conferencista, nos hizo ver que todo se solucionaba “asumiendo cada uno de nosotros las responsabilidades que nos corresponden”. A los campesinos les toca identificar por sí mismos la solución de sus problemas. Al Estado le corresponde entregar a los campesinos lo que les pertenece por derecho propio: una excelente educación rural, excelente infraestructura, acceso a excelente tecnología e información, etc. Ni el campesino debería rogar porque le entreguen lo que merece con extrema justicia, ni debe pensar que el Estado le hace un enorme favor al atender sus necesidades básicas. Como tampoco el Estado debería recibir “esas cargas” innecesarias, debido a que la gente no resuelve lo que le corrresponde. Cuando los campesinos cumplan sus obligaciones, y aprendan a vivir de manera productiva, asociada, creativa, sin convertirse en una carga para el Estado, éste dispondrá de más recursos para distribuirlos entre todos los ecuatorianos. Simple. Sin embargo, la realidad es distinta. Y la carga de la pobreza rural recae sobre los hombros de todos: citadinos y campesinos. Y “recae” porque los campesinos no reciben aún “una excelente educación” ajustada a sus reales necesidades. Se demuestra al ver que se aplican todavía procesos productivos con modelos y tecnologías del siglo pasado y hasta del siglo XIX. -

Es posible afirmar que el campesino puede hacerse cargo de sus responsabilidades y lograr prosperidad?- preguntó un asistente a la conferencia Por supuesto – respondió muy convencido

Porqué afirmaba esto el conferencista? Porque el agricultor ecuatoriano es tremendamente ineficiente. Las cifras no le dejan mentir. Según datos comparativos, los rendimientos por hectárea en Ecuador de papa, maíz, fréjol, banano, caña de azúcar, etc., son muy inferiores a los conseguidos por productores de otros países. Por ejemplo según reportes de la FAO-2009, en Ecuador se produjo 0,3 Ton/Ha de cacao, en tanto que en Guatemala 1,7 Ton/Ha. En papa el país tiene rendimientos promedios de 5,9 Ton/Ha mientras que Chile de 20,5, también lejanos a las 28,7 Ton/Ha de Argentina. La lista es larga y los rendimientos son realmente vergonzosos para un país que dice ser “de vocación agropecuaria”. Sé, que pensarán igual que yo lo hice al escuchar por primera vez las cifras. Seguramente los mejores rendimientos se consiguieron por la utilización de una alta tecnología, robótica aplicada al agro o algún invento de elevado costo, que nuestros campesinos jamás podrían comprar.


La sorpresa fue, entender que la ineficiencia de nuestro aparato productivo se daba por no abrir nuestras mentes a conocimientos simples, que no implican grandes y costosas tecnologías, pero si el renunciamiento al ego de “saberlotodo”. En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del mundo, mientras que aquellos que creen saberlo todo, estarán bien equipados para un mundo que ya no existe. ERIC HOFFER De esta manera comprendí que mis padres, mis amigos y vecinos no habían recibido la información adecuada. Ellos no sabían esto. Esos simples conceptos nunca entraron a sus cerebros. Las razones pudieron ser muchas. Fue allí cuando entendí que fueron “mal educados”. Sus padres no recibieron esa información, y trasmitieron la que disponían. El cambio implica trasmitir el conocimiento tendiente a buscar CÓMO HACER. Esto resultará lento, pero es urgente y necesario. Y será lento, porque el cambio apela al comportamiento psicológico de los campesinos y no a su capacidad de aprendizaje. Sus cerebros pueden aprender, pero sus mentes se niegan a hacerlo. Se “resisten al cambio” y su formación no les ha enseñado a mostrarse de mente abierta ante las nuevas oportunidades. La nueva educación rural debe influir en estos comportamientos. Al aprender a CÓMO HACER, el agricultor se daría cuenta que los rendimientos de sus cultivos, de sus ganaderías, etc., mejorarían indiscutiblemente haciendo la siembra a las distancias adecuadas; llevando a cabo la rotación de cultivos en una misma parcela; realizando deshierbas a tiempo, antes de que las malezas se conviertan en enemigos latentes de sus cultivos o pastizales o usando los restos orgánicos de sus animales para convertirlos en abonos para sus cultivares. Conocimientos simples. Fáciles de trasmitir. Es decir, tecnologías de COSTO CERO. Resulta sorprendente entender que los agricultores no saben cómo hacer producir sus tierras, aunque crean saberlo. Porque si tuvieran esos conocimientos y no los usaran, el problema sería más grave. Un agricultor debe aprender estos conceptos básicos, sea donde sea que ejerce su trabajo. Se trata de aprovechar el insumo más importante para el agricultor: el conocimiento. Solo aplicando las distancias de siembra adecuadas, los recursos agua, suelo, insumos, mano de obra se ven potenciados en su uso. Exceptuando el costo de la mano de obra requerida, estas prácticas tienen COSTO CERO adicional. Como dijo el conferencista, solo con una mejor educación rural, se lograrían grandes avances en la producción de alimentos, en cantidad y a costos razonables y en la conservación de los recursos naturales. -

Las protestas campesinas no deben terminar en el ministerio de agricultura, sino en el de educación – dijo


Cabría una reflexión, el agricultor no pide mejor educación, porque cree que está siendo “bien educado” o “educado bien”, pero no sabe que está siendo “mal educado” o “educado mal”. Porque si bien la educación provista por los padres puede venir con información no adecuada, el Estado debería haber entendido que algo malo pasa en esos procesos fallidos de desarrollo rural implementados durante décadas. La pobreza además no puede esconderse, al igual que la ignorancia. El Estado se ha empecinado en seguir educando al campesino como si fuese citadino y a veces como si fuera un mendigo del cual debe encargarse siempre. Si se cambiase el contenido de la educación rural, hacia temas apegados a la realidad del campo, el campesino se daría cuenta que los errores que le llevan a tanta ineficiencia tienen realmente COSTO CERO. Si la formación rural involucrara estudios básicos de agricultura, el campesinado estaría formado para entender que la producción es un proceso. Y durante sus años de escuela y colegio aprendería que este proceso involucra decisiones que deben aplicarse oportuna y adecuadamente. Se daría cuenta que con la explotación tradicional del minifundio NUNCA saldrá de la pobreza y la marginación. Porque la rentabilidad es mínima en esos espacios reducidos de tierra, si se sigue sembrando por décadas maíz, fréjol, zapallos, yuca, etc. Si estuviera “bien educado” para su realidad rural, haría simples números de rendimientos, costos, etc. Y se daría cuenta que el minifundio no es una opción de desarrollo familiar, peor comunitario. Parecería macabro afirmar que la educación les priva de esos conocimientos, como queriendo mantenerlos en la esclavitud de la ignorancia y la pobreza. En este nivel de aprendizaje permanente en el que vivo, entendí que un propietario de un minifundio, como mi padre o mis vecinos, tenían dos opciones para convertir sus pequeños lotes de tierra en alternativas de progreso familiar: la primera era uniéndose a otros minifundios, para así aumentar los volúmenes de producción, disminuir los costos y distribuir los réditos. La segunda era orientar sus minifundios a una explotación no tradicional, esto es, un cultivo exótico o la instalación de una planta de acopio, agroindustria, etc. Para lo que nuevamente se verían obligados a asociarse para sumar esfuerzos. Educándose de nuevas maneras, podría distinguir estas opciones y se daría cuenta que es fundamental aprender CÓMO HACER y no CON QUÉ HACER?. En la actualidad, su mente está preparada para buscar CON QUÉ HACER, y al ver que cuenta con pocos recursos económicos, le resulta más fácil solicitar dinero (si son fondos no reembolsables mucho mejor), fertilizantes, semillas, bombas de fumigación, etc. Cree equivocadamente que esos “insumos” mejorarán sus rendimientos. Lo hacen, pero en cantidades muy marginales. Un ejemplo: Si un campesino no conoce el uso adecuado de un plaguicida (producto de alta tecnología) y lo aplica en condiciones de clima inadecuadas, esa tecnología resulta inútil y está siendo desaprovechada. Además el recurso económico utilizado está siendo desperdiciado. Un efecto más grave sería que el desconocimiento sobre el uso de este plaguicida, lleve a una contaminación de alimentos, de fuentes de agua, etc.


Otro ejemplo: si un campesino no sabe cómo se realizan las podas en la vid, de nada servirá que esa planta provenga de material vegetativo que produce el vino más caro del mundo. Un tercer ejemplo: muchos campesinos que poseen ganado, siembran maíz, sorgo, soya, cebada, etc., como un ingreso adicional. Sus cosechas las venden a los intermediarios. Posteriormente al requerir mejorar la producción de su hato, recurren a la compra de balanceados, que curiosamente poseen los mismos productos base que vendieron. El mismo maíz, sorgo, etc, pudieron servirle para preparar su propio balanceado y a un costo inferior. El perjuicio es mayor cuando la compra de esos balanceados se realiza con créditos. Al enseñarle a elaborar balanceados, parte de ese dinero quedaría para beneficio del propio campesino. Cada dólar ahorrado, es un esclavo que trabaja para nosotros. Esta es la manera práctica de ir creando el ejército de esclavos del que hemos hablado. A pesar de que la gente del campo cree saber lo que hace, realmente desconoce el poder de las palabras CÓMO HACER?, lo que anualmente las perjudica en millones de dólares, que a la final salen de los bolsillos de todos los ecuatorianos. Muchos fracasos ocurren en personas que no se dieron cuenta lo cerca del éxito que estuvieron. THOMAS ALVA EDISON


SEXTA REGLA DE ORO LA INNOVACIÓN ESTÁ ALLÍ, ÚSALA. DEBES APRENDER A SACAR PROVECHO DE LA TECNOLOGÍA E INFORMACIÓN

"El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos." Henry Ford __________________________________________________________________________ -

El poder de la mente humana para tomar ideas, sueños e imaginaciones y convertirlas en realidades tangibles, que pueden ser percibidas por los sentidos físicos o por la misma mente, es infinito.

Para tener una idea genial, ten un montón de ellas. THOMAS ALVA EDISON Mi padre idolatraba al genio inventor Thomas Alva Edison, y tenía razón. Puesto que este norteamericano llegó a patentar más de mil invenciones. Qué pasaba por esa mente?, se preguntaba constantemente. La respuesta era simple: pasaban miles de ideas. Cuando aún no había conocido a ningún mentor en mi vida, creí haber entendido el secreto del éxito de muchas personas. Debería buscar en mi cabeza una idea que tuviera éxito. Quise pensar como un genio. Quise inventar algún artefacto que podría patentar con el cual ganaría regalías para cambiar la vida de mi familia. Pero nada se me ocurrió. Debía reconocerlo, no era un genio visionario que iba a cambiar el mundo. Más tarde, comprendí mi error, mi energía la estaba enfocando en buscar el invento perfecto (quizás llegue el día en que invente algo, mientras eso ocurra debo dedicarme a algo más provechoso). Pero estaba claro que ese no era mi talento. Llegó a mi mente entonces la idea que cambiaría mi vida y la de muchas personas que han estado a mi alrededor. Al recibirla, recordé al padre de mi amigo que mucho tiempo atrás me dijo: “que si no me conozco, y no sé cuáles son mis fortalezas o debilidades, nunca podría aplicar la fórmula para hacerme rico, aunque la tuviera”. La “luz” vino de un libro, que contenía la biografía de uno de mis mentores favoritos: Steve Jobs, el fallecido magnate cofundador de la compañía Apple. Su historia personal se asemeja a la de muchos seres humanos. En ella se nota una firme decisión de salir adelante. Su vida pasaba sin un “norte” definido, hasta que conoció a Steve Wozniak, quien había tenido la genial idea de crear un “computador personal”, algo que para ese entonces no existía.


Sin haber sido su idea, Jobs se unió a Wozniak y formaron la empresa Apple Computers en el garage de su casa y con sus últimos ahorros. El resto de la historia ya sabemos como termina. Jobs y Wozniak, multimillonarios en poco tiempo, gracias a las computadoras personales que invadieron nuestras vidas para nunca abandonarlas. Nadie podría imaginarse un día en la vida actual de los seres humanos sin una computadora de escritorio, un teléfono celular, un reproductor de música portátil. Inventos que disfrutamos, citadinos y campesinos. Ahí estaba la clave. Jobs no inventó la computadora pero obtuvo algo importante en el camino a la riqueza. De primera fuente recibió la información de un inventor, que estaba decepcionado porque “su idea” fue rechazada por sus anteriores “jefes” de la poderosa Hewlett Packard. El talento de Jobs apareció el momento de pensar CÓMO HACER para que ese invento se venda. Inventar algún artefacto o tecnología, no era mi talento. Pero tenía lo que Steve Jobs tenía. Una inmensa convicción de querer salir adelante e información. Sí, información que provenía de mis estudios universitarios y de mis años de trabajo en el consultorio jurídico. Además de algunas Reglas de Oro que iba recogiendo en el camino. Las Reglas son también información y depende de nosotros cómo las aprovechamos. Era cuestión de organizar esa información y “venderla” a quien la necesite. Fue ese momento que decidí emprender con mis socios universitarios la apertura del consultorio jurídico. Entendí que podía usar para mi provecho la información que se genera a diario, para lo que era fundamental establecer una red de actualización. Mis amigos jueces, fiscales, comisarios, policías, eran mi fuente de conocimiento. Lo hizo Steve Jobs con computadoras, porqué no yo con leyes? Si mi padre hubiese tenido la oportunidad de descubrir la inmensa cantidad de información a la que nosotros tenemos acceso actualmente, estoy seguro que hubiese “encontrado la salida” que tanto buscaba. Realmente no estaba consciente que fue mi mente la que obró en todo lo que hice y hago durante todo este tiempo y del impacto que tiene sobre todas las personas y las circunstancias que viví. Cuando entendí el poder de mi mente, la puse a trabajar al doble del ritmo que venía haciéndolo. Entendí que imaginar una acción y ponerla en práctica no son cosas tan distintas como parecen. Yo estaba viviendo mis sueños. Si crees que puedes, tienes razón. Si crees que no puedes, también tienes razón. HENRY FORD Pero no hay que “dormirse en los laureles”. Una dosis de acción siempre es necesaria para convertir los sueños en realidad. Lo que se aprende no siempre permanece de forma permanente en el cerebro, puesto que el ingreso de nueva información la puede reemplazar. Solo la práctica constante transforma el aprendizaje en algo sólido en el cerebro.


Las Reglas de Oro hay que vivirlas. Practicarlas de modo constante, porque sino pueden ser reemplazadas por otras leyes menos beneficiosas. Por ejemplo, si el cerebro recibe la orden de ahorrar el 10% de nuestro dinero solo por uno o dos días, seguramente reemplazará ese aprendizaje, por la práctica que recibe durante más tiempo: gastar todo. Tengo que aceptar que a veces cuesta practicar lo aprendido. Años atrás decidí que debía bajar de peso si quería seguir disfrutando de la deliciosa comida que mi esposa prepara. Así que me propuse seguir un régimen estricto para bajar los carbohidratos y las grasas en mi dieta. Mi cuerpo lo exigía. Pero mi mente de inicio se resistía y los esfuerzos no duraban sino una semana, máximo dos. Dos años después de ese intento por controlar mi dieta y hacerla más saludable, la vida se encargó de mandarme un ultimatum. Me dio un preinfarto. Terminé en la clínica. Cuando salí de ese lugar, me prometí que comería lo que antes me había propuesto. Recordé que soy capaz de todo y no hay meta que me proponga y no la cumpla. Dejé de lado mi debilidad por las carnes asadas y los postres azucarados. Y no lo hice solo porque el médico me anticipo que si no lo hacía, la próxima vez podría hasta morir. Lo hice como parte de vivir bien, disfrutar mi familia, mis negocios. Durante semanas, entrené a mi cerebro para que disfrutara la nueva dieta que mi cuerpo recibía. Al cabo de muchos años después, puedo decir que aprendí a cuidar mi salud y no tengo que hacer esfuerzos, ni sacrificios para comer bien y sano. El cambio toma tiempo. Todos sabemos el cuento de la tortuga y la liebre: donde la liebre se puso a decansar porque sabía que corría muy rápido y su contrincante no. Pero cuando decidió correr hacia la meta, se dio cuenta que la tortuga con su paso lento pero constante había ganado la carrera. La tortuga puede hablar más del camino que la liebre. KHALIL GIBRAN La gente del campo debe entender que el aprendizaje toma tiempo, y aún cuando creamos que no llegaremos a la meta, lo haremos como la tortuga. Hay que mantener el espíritu en alto, la imaginación encendida y la acción preparada. Para mantener una destreza de forma permanente, hace falta trabajar despacio y con continuidad. El uso de la tecnología, el manejo de los mercados agropecuarios, el desarrollo de marcas, el control financiero de mis empresas, etc., son tareas que me tomaron tiempo dominar, en las que debí ser constante y aprender paso a paso. Hubo un momento de mi vida que era un “Analfabeto Funcional”, es decir de aquellas personas que a pesar de saber leer y escribir, tienen dificultades para aprender el manejo de una computadora, de cierta tecnología doméstica como el uso de la lavadora de ropa. Era un tema supremamente importante que debía superar, porque sino mi fórmula de la “información como poder” ya no funcionaba.


Sabía que sería vulnerable si yo al no poder manejar una cámara de video, por ejemplo, para hacer video conferencias con mis clientes en el extranjero, pedía ayuda a alguien para que la opere, lo que se prestaba para que cierta información confidencial sobre los arreglos comerciales a los que llegaba, fuese “material” para las conversaciones de los empleados en los pasillos de la oficina. Así que conforme voy detectando “vacíos” en mi formación, solicito a algún técnico o experto que me explique de modo muy básico el tema. Luego voy adquiriendo experiencia mediante la práctica. Como dije alguna vez, no me interesaba perder mi vida aprendiendo información que otros dominan, pero es fundamental que como jefe sepas las bases, para un mejor control y seguimiento. En el mundo de los empresarios agropecuarios exitosos no hace falta convertirse en un experto en programación de computadoras, para sacar provecho a esa tecnología. No hace falta conocer cómo funciona la tecnología satelital para establecer contactos con otros lugares del mundo. Solo hace falta conocer el CÓMO HACER, ya discutido antes. Nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo. HENRY FORD Tal como ocurre en nuestra vida matrimonial y familiar, se aprende día a día. Sin prisas. Para que la computadora llegue a procesar la información a la velocidad que lo hace ahora, tuvieron que darse pasos previos como la invención de la luz eléctrica, de la máquina calculadora, etc. Aprendí que el apuro trae frustración y desencanto. Mi vida llegó a este nivel de solvencia, luego de muchos años de trabajo, entrenamiento y aprendizaje. Vuelvo a recordar al conferencista que mencionaba que “los problemas se solucionarían si cada uno cumpliera sus responsabilidades”. A los campesinos les toca identificar por sí mismos la solución de sus problemas. Al Estado le corresponde entregar a los campesinos lo que les pertenece por derecho propio. Papel fundamental del Estado será entonces proveer al campesinado del acceso a excelente tecnología y la educación para saber aprovecharla. En la actualidad, se tiene un limitado acceso y se carece por completo de la educación para aprovechar la tecnología desde una perspectiva puramente rural. El enfoque que se da ahora, es el citadino adaptado al campo. Y por eso la computación es apenas usada por menos del 1% de campesinos como herramienta de trabajo. Los campesinos están más pendientes de su perfil en las redes sociales, que de obtener información útil sobre producción, comercialización, mercadeo, asociatividad, etc. Un campesino “bien educado” sobre los múltiples usos que puede darse a una computadora y al internet, podría sin duda ser tan inventivo, proactivo, emprendedor que cualquier persona de la ciudad. Cada decisión que tomas tiene un resultado. ZIG ZIGLAR


He conseguido crear muchas empresas antes de acercarme a la edad de mi jubilación, gracias al uso provechoso de tanta tecnología que ahora disponemos. Al inicio de mi carrera como empresario agropecuario, los tratos los tenía que hacer de una manera directa. Ahora manejo muchos negocios en Ecuador, algunos en el extranjero, desde la comodidad de mi oficina. La tecnología es parte de mi vida empresarial y familiar. Dado que mis conocimientos en la materia son limitados, he venido trabajando con un equipo de talentosos ecuatorianos expertos, que han hecho que los beneficios alcancen metas que jamás me hubiese imaginado. Las reglas de oro son principio o final. Ya lo sabemos. Preguntémonos, cuántos campesinos han creado una página web de su emprendimiento, cuántos usan las redes sociales para promover sus productos?. Seguramente serán muy pocos. En mis empresas, la comunicación es fluida a través de los celulares, de las computadoras, el internet, y por eso mi eficiencia como dueño se ha multiplicado por mil. A diario recibo los reportes y novedades de cada una de mis inversiones, que han pasado por los distintos filtros, como son mis gerentes y administradores de cada proyecto. Eso antes hubiese sido imposible o muy costoso por lo menos. La empresa privada y la estatal deben comenzar a construir sistemas de información que les permitirá tomar decisiones de manera oportuna y eficiente en costos y resultados. Los empresarios privados deberemos dar al Estado, los insumos de información que les permita filtrar, analizar y distribuir al sistema productivo nacional. El Estado debe asumir que la tecnología es un medio que puede impulsar el desarrollo de la comunidad rural. Y al igual que se dota de líneas telefónicas, debería establecerse el programa de la Computadora Rural, que entregue una computadora por UPA (que puede ser pagada mediante las planillas de servicios básicos, conste que digo pagada no regalada), con ciertos programas o aplicaciones informáticas específicas que alimenten el Sistema de Información Agropecuaria y con la capacitación sobre su uso. Si bien es importante crear este sistema, nada avanzaremos si no se capacita e informa a los campesinos sobre sus usos y beneficios. Mis empresas han tenido que desarrollar sus propias iniciativas tecnológicas, en miras de conseguir las metas trazadas. La fórmula ya la hemos discutido: poner a los expertos a crear soluciones inventivas a los problemas. Me gusta incentivar el trabajo creativo de mi personal, por eso con frecuencia cuando se detecta un problema, sin importar su naturaleza y origen, hago una simple pregunta, que a muchas personas causa gracia: -

Qué haría McGiver en estos casos? (similar a la que hacía mi padre sobre qué pasaba en la mente de Thomas Alva Edison).


McGiver es un personaje de la televisión, que con mucha imaginación y conocimientos creaba de un montón de basura, una solución a un problema. Cuando hay alguien que no ha visto el programa de televisión, se me alarga la búsqueda de la solución, pero no demasiado. Puesto que es claro a dónde quiero llegar con esa pregunta. Les tengo que ser honesto, de esta manera he visto junto a mi equipo de colaboradores, nacer proyectos muy interesantes. La tecnología no nos ahorra tiempo, pero sí, lo reparte de otra manera. HELMAR NAHR Hace poco surgió un problema: cada nuevo empleado debía ser inducido respecto a lo que persigue el grupo de mis empresas y cuál sería su rol que específicamente cumpliría. Al hacerlo, el personal antiguo encargado de las inducciones o capacitaciones para novatos, se descuadraba de sus pendientes. Este es un problema que se da muy frecuentemente. Conforme va en aumento el tamaño de las empresas, los requerimientos de personal son cada vez más altos. Además existe una rotación normal del personal, que representa un costo para la empresa, el cual debe ser reducido. Desarrollamos un sistema de inducción técnica muy sencillo y práctico para los nuevos trabajadores, que no implicaba mayores gastos. Es la muestra del uso de la creatividad en el diseño de soluciones a problemas. La propuesta provino de uno de mis empleados del área de tecnología. Debo ser sincero que al inicio no la comprendí, pero decidí tomar el riesgo después de algunas consultas con gerentes y administradores. Este “visionario” me planteó que creemos un link en nuestra página web dónde el nuevo empleado mediante una clave podría ver en un video explicativo lo que requería. Así lo hicimos. El éxito de la iniciativa, hizo que decidiera aplicarlo a otras áreas de mi grupo empresarial. Por supuesto el genio que vino con la idea, fue ascendido de técnico a Gerente de Productos de Comunicación Multimedia, y mis empresas han incrementado el rendimiento. Ese mismo equipo humano, desarrolló Guías de Trabajo práctico en los temas de la asistencia técnica agropecuaria más diversos. Usamos la página web o el mismo Youtube, para poner al alcance de los productores los “paquetes tecnológicos”. Esta herramienta ayuda a los técnicos de nuestra Fundación, en el refuerzo de las destrezas y conocimientos prácticos que deben tener los agricultores participantes de nuestros proyectos. Los campesinos pueden observar cuántas veces deseen y en el sitio que quieran, los videos instructivos que dan información de modo muy detallado y sencillo de entender. Estas Guías han permitido la creación de nuestras Escuelas de Desarrollo Agroempresarial virtuales. Estoy convencido que puedo ayudar a muchas más personas de esta manera, y mis recursos se usan racionalmente. Mi proyecto de producción de frutas tropicales, incluye actualmente la explotación de algunas de mis propiedades, así como parcelas de agricultores “socios” que fueron seleccionados para incrementar los volúmenes de producción. Tenemos técnicos que


permanentemente monitorean los cultivos. Aunque siempre ocurren imprevistos a los que había que dar una solución. Otro problema en ciernes. La solución provino de otro “innovador” de mis empresas. No se trataba ni de un gerente, ni cosa por el estilo. Era un joven mando medio, que desarrolló el proyecto. Otro Gerente de Producto, nació con este emprendimiento en el que invertí y me ha resultado provechoso. Con la novedosa iniciativa, la empresa aplica un sistema de “comunicación virtual” o a distancia, mediante la cual el agricultor con una cámara de fotos HD toma la imagen de la planta con algún inconveniente y mediante internet la hace llegar al técnico de su zona, quien emite una recomendación de acción. Luego, este incidente se distribuye mediante un informe detallado al resto de productores para compartir la experiencia. Esto es, justamente entendiendo que si bien mis agricultores-socios son personas muy capacitadas, tampoco son todólogos. Tienen conocimientos limitados en algunos temas, y de esta manera fomentamos la resolución de problemas de manera interactiva, más oportuna y con un tremendo ahorro de tiempo y dinero. El costo de la propuesta ha sido recuperada con creces debido a la reducción de “inconvenientes” y maximización de “experiencias” compartidas. Por decisiones como ésta, me dicen “el agricultor más próspero del Ecuador”. Recuerden no soy famoso por haber inventado el agua tibia, pero si por saber usarla. Este proyecto lo quiso implementar otra Fundación con alguna comunidad, sin embargo, no encontraron una asociación que esté dispuesta a usar la tecnología, porque les parecía imposible de manejar. Cuando nos consultaron al respecto, puse a mis especialistas a enfocarse en la solución de los problemas desde un punto de vista más creativo. Al hacerlo, el proyecto no se desechó, y más bien se redireccionó. Detectamos el problema: la edad de los usuarios. El grupo objetivo de agricultores seleccionados por la otra Fundación, bordeaba en promedio los 50 años y su actitud frente al cambio era “infranqueable”. No estaban dispuestos a manejar esos “aparatos” por temor a dañarlos o por el simple hecho de evitar la vergüenza de reconocer que no pueden hacer algo. El proyecto entonces dio un giro hacia usuarios más jóvenes, pero nos encontramos con otro inconveniente. En esa organización agropecuaria, como en la mayoría del Ecuador, la participación de los jóvenes es casi nula. Nuevamente en la mesa de trabajo, trazamos un nueva ruta. En el mundo de la empresa agropecuaria, debemos ser flexibles en la toma de decisiones. Del proyecto original que era el sistema de comunicación virtual, el proyecto desembocó en la creación de una Escuela de Formación de Jóvenes en Servicios Agroempresariales, es decir, decidimos que debíamos formar al personal que manejará nuestro sistema original de comunicación virtual. Pero ya no solo se aplicaría en una comunidad, sino podríamos colocar a nuestros alumnos en otras. Nuevos sueños aparecen, mientras las acciones humanas siguen convirtiendo otros en realidad.


SÉPTIMA REGLA DE ORO EL CAMBIO TOMA TIEMPO EL CORTOPLACISMO ES UNA MALEZA ENRAIZADA PROFUNDAMENTE

"Si hoy fuese el último día de mi vida. Querría hacer lo que voy a hacer hoy?. Y si la respuesta es No, durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo." Steve Jobs __________________________________________________________________________ -

Una de las primeras lecciones que me dio mi mentor, mi exjefe en el Consultorio Jurídico, fue que pidiera consejos a expertos en los temas que intentaba aprender. Esos mentores me permitirían ir avanzando, con un riesgo menor a caer. Nunca podrían impedir que cayera, pero cuando lo hiciese, sabría cómo levantarme y ponerme de nuevo en marcha. Cada uno de nosotros puede conseguir cuantos mentores quisiera. En ciertas ocasiones y quizás las más enriquecedoras se dan cuando el contacto con nuestro mentor es directo y personal. En otras tantas ocasiones, ese mentor quizás nunca llegue a conocernos, ni a saber de nosotros, pero sus legados se pueden convertir en ese impulso para seguir adelante, y los encontraremos en un libro, una entrevista, una fotografía, un artefacto doméstico, o en alguna magnífica obra de infraestructura. Cualquier cosa nos puede “inspirar”.

La gente suele decir que la motivación no dura. Bueno, tampoco bañarse, por eso lo recomendamos a diario. ZIG ZIGLAR Mi padre por ejemplo, encontró en ese pequeño artículo de prensa sobre Alva Edison, su razón de buscar la salida a sus propias carencias. El inventor había muerto hace mucho tiempo, pero su legado sorprendía a mi papá a diario. A veces jugaba como un niño con el interruptor de la luz. Sonreía en silencio. Era su sencillo homenaje a su mentor. Al igual que mi padre y cuando mi obsesión por buscar la fórmula para saber cómo los ricos se hacen ricos, visite las bibliotecas como lo hacía Alva Edison. Seguramente mi padre se hubiese maravillado de encontrar tanta información como la que yo tuve al alcance. Les hago una pregunta: ¿Ustedes conocen algún pueblo en el área rural, famoso por su biblioteca?. No, yo tampoco. Por eso mi fundación crea bibliotecas en esos pueblitos donde se quiere haya cambios. Donamos libros y computadoras con servicio de internet con maestros que les orientan y ponen al alcance de los niños, jóvenes y ancianos: el mundo. Busqué entonces a mis mentores. Esas personas que sin conocerme me mostrarían el camino a la felicidad, a la riqueza.


Como mi padre me enseñó, nunca mi búsqueda se orientó a personajes que hubieren cometido algún acto de crueldad contra otro ser humano. De esos personajes ya había recibido mucha información durante mi educación formal. Ahora que yo tenía el poder de elegir a quién seguir, pondría en mi Lista a quienes consideraba dignos. Y fingía que la escribía en compañía de mi padre. Mientras lo hacía, yo sonreía. Era mi sencillo homenaje al principal mentor en mi vida. Aparecieron nombres de los cuales ya había escuchado algo, como Gutenberg, Leonardo Da Vinci, Galileo Galilei, Isaac Newton, Samuel Morse, Alexander Graham Bell, los hermanos Wright, Steve Jobs y Bill Gates, quienes son considerados junto a Thomas Alva Edison, grandes inventores por toda la humanidad. Ellos me mostraron la creatividad, la persistencia. Surgieron nombres de grandes personajes que han permitido descubrir el mundo de una manera más armónica: Bethoven, Mozart, Cervantes, Chopin, Goya, Van Gogh, Miguel Angel. Ellos me mostraron la sensibilidad, la pasión. Sus obras han maravillado a las personas durante siglos. Jesucristo, Gandhi, Mandela son ejemplos de que el amor por los prójimos puede ser una causa riesgosa, pero transformadora. Ellos me mostraron que el ser humano tiene una razón para estar en este mundo. La tarea que nos corresponde es decubrir cuál es. Comencé a deborar sus biografías. Mi investigación sobre los mentores que buscaba, incluía conocer sus origenes, sus aciertos, sus fracasos, sus maestros o mentores. Y todos ellos me dieron una lección: el cambio toma tiempo. Muchos, lucharon contra sus propias limitaciones. Y con el tiempo fueron adquiriendo esa visión única que tienen los grandes personajes. Habían ocasiones en las que muchas de las vivencias que habían tenido en algún momento de sus vidas, calzaban en la mía. De mi padre heredé la pasión por descubrir más detalles de la vida de Thomas Alva Edison. Me parecen importantes lecciones de vida, algunas frases del genio inventor. Permanentemente las cito, pero hay una que me llama la atención en particular, y es la que dijo al ser consultado sobre sus mil intentos para lograr inventar el foco eléctrico: “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla“. Trabajo duro, persistencia, y sobre todo ver el fracaso como un triunfo es parte de que ella me dejó como enseñanza. Descubrir detalles sobre la vida del prolífico Edison, del desquiciado Van Gogh, del aventurero Julio Verne, del conciliador Mandela, me mostraron que mi búsqueda no solo sería para convertirme en alguien próspero, sino también para convertirme en un mejor ser humano. “Sería rico pero sin perder mi alma”. Enfrentaría en base a mis humildes posibilidades esa lucha contra el hambre y el desempleo rurales en Ecuador. No sé si mi vida me alcance para lograr mis metas, pero haré todo lo posible.


Cierto día, mi padre me llevó a su “taller”, que no era sino un pequeño espacio detrás de la casa, con una cubierta de carrizo y teja. Me mostró un pedazo de metal que no tenía forma. Con la ayuda de una pinza especial colocó la pieza sobre la brasa ardiente. Al cabo de unos minutos el metal ardía al rojo vivo. Me pidió que me retire un poco para evitar que me lastimara. Después tomó el metal y comenzó a martillar sobre él. Cada cierto tiempo, tomaba un poco de agua, para enfriar y observar cómo avanzaba su trabajo. Después de una hora de martillar, la pieza que al inicio era gruesa se iba tornando delgada. -

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Qué haces con ese trozo de hierro? Debo preparar una azada para el fin de semana – me dijo – es para un cliente muy importante. Te explicaré algo que quiero guardes en tu memoria, porque sé que algún día lo entenderás. Me enseñarás a hacer azadas como tú? – respondí emocionado No. Esta vez no. Qué es? Ves ese metal que estoy calentando en el fogón? Si… Ese metal representa nuestro espíritu, tu espíritu. Y al igual que el fuego doblega al duro metal, los problemas doblegan el espíritu de las personas. Cuando estés en esas circunstancias, aprende a dar forma a tu carácter, porque él gobernará tu vida. Y el agua que representa? El agua son tus oportunidades. Si dejas “enfriar” demasiado tu espíritu, habrá un momento en que ya no tendrás oportunidades, aunque quisieras, la vida habrá pasado y las oportunidades también. Quizás tengas que comenzar de cero. Pero si tu espíritu es flexible como este metal cuando está caliente, y tomas la decisión a tiempo, estarás aprovechando las oportunidades que te da la vida.

Mi padre trabajó en eso, durante casi una semana, de manera extenuante. Lo hacía cuando el resto de sus actividades agrícolas le dejaban algo de tiempo. Lo vi trabajar duro en medio del calor que provocaba la brasa y el vapor que despedía al introducir la pieza ardiente en el agua fría. Al acabar su trabajo, me dijo que el cliente retiraría su azada en la tarde y que como él no iba a estar en casa, se la entregara yo. Aquella tarde, llegó el labriego más pobre de la comunidad. Su paso era pesado y su cuerpo pequeño, mostraba que tenía alguna discapacidad. Supuse que era enviado por el cliente importante del que hablaba mi padre. En la noche, mientras estabamos comiendo una sopa antes de irnos a dormir, mi padre me preguntó si habían venido a retirar la azada. -

Sí, papá…vino el empleado de tu cliente importante a retirarla… No Augusto - dijo mi padre – ese era mi cliente especial Era él?…pero… No crees que sea importante, solo porque no llega montado en un fino caballo o en su auto? Para ese pobre hombre, mi azada será la manera cómo sustente a su familia…eso lo convierte en importante para mí.


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Dejó este dinero… Gracias hijo. Viste…su dinero es igual al que pagaría el rico dueño de la hacienda…. Las buenas cosas toman su tiempo y trabajo. Si tienes un montón de dinero junto a ti, durante un mes sin moverlo de su sitio, crees que aparecerá otro montón de dinero junto al antiguo? Claro que no.- contesté Hay que trabajar para producirlo. Al igual que yo transformé ese pedazo sin forma de metal en una útil azada, la educación transformará tu vida y te convertirá en un hombre de bien. Si Dios y la vida te dan la oportunidad que te niega la pobreza de tus padres, de estudiar la universidad, toma esa cabeza que tienes sobre tus hombros y conviértela en una útil herramienta para ti, tu famiia y tu país. Con paciencia descubrirás que tanto sacrificio y esfuerzo valen la pena. Te tomará años, pero debes hacerlo. El cambio toma tiempo.

La inteligencia puede ser una fuerte carga para quienes no están preparados para utilizarla. Una inteligencia sin forma, resulta inútil. Al igual que le tomó tiempo a mi padre en transformar esa pieza de metal en una fina herramienta de trabajo, así deberemos comenzar a trabajar en la mente de nuestra gente del campo. Ese cambio que buscamos tomará tiempo. La “buena educación” toma tiempo para rendir sus frutos. Eso es un hecho, pero en algún instante debemos iniciar. Este preciso momento, mientras nosotros nos enfrascamos en cómo mejorar nuestra educación, en otras partes del mundo ya están siendo “educados” y están creando satélites que llegan a surcar los confines del universo, máquinas que mueven las cosas con el pensamiento, etc. Todos somos ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. ALBERT EINSTEIN Con la educación adecuada, comprenderemos que los procesos productivos agropecuarios toman el tiempo que requieren para alcanzar el éxito. No existe fórmula mágica para hacer que la fruta nazca y crezca en un solo día. El trabajo inteligente y creativo del hombre cambia las cosas, las convierte en herramientas, en arte, en información, en tecnología, en mejores cosechas. El cambio del sector agropecuario sin embargo, nos tomará más tiempo del necesario, puesto que se requiere de una transformación del sistema educativo y formativo de nuestra población rural. Lo paradójico es que siempre estos cambios necesitados por el sector rural van a provenir de la ciudad. Del despacho del Ministro o de algún asesor. Si el Ministerio de Educación sigue implementando sistemas educativos que no se ajustan a la realidad rural, ese cambio me temo, tardará. Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela. ALBERT EINSTEIN


Aunque parte de este cambio está en manos de los campesinos. Cuando el agricultor y el ganadero entiendan que deben exigir adecuaciones al sistema educativo rural y no obsequios de dinero, fertilizantes, agroquímicos, etc., las cosas cambiarán. Y cambiarán porque los políticos comenzarán a escuchar otro tipo de peticiones provenientes del campo, y quizás allí comiencen a revisar procedimientos. El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permitan la maldad. ALBERT EINSTEIN Creer que los cambios que el sector agropecuario requiere, son de efecto inmediato, es absurdo. Lastimosamente, la inadecuada formación con visión citadina, ha convertido a los campesinos en seres ansiosos de respuestas rápidas. Por ello, su comportamiento apunta a la exigencia de regalos (tangibles e inmediatos) y no de mejoras en el sistema educativo (intangibles y mediatos). Y lo más preocupante es que los ministros de agricultura planifican las estrategias desde el sector público dejándose llevar por el corto plazo que representa su duración en el cargo (uno de los más inestables en los gobiernos). Con esa perspectiva, los cambios estructurales que el campo requiere, son casi siempre postergados por influencias políticas y de liderazgo económico de otros sectores estratégicos. El cambio llega paulatinamente. Lo sé, puesto que he vivido “mis 999 maneras de no hacer las cosas”, pero también he tenido la oportunidad de compartir lecciones de vida muy enriquecedoras y que me llenan de esperanza. Hace algunos años atrás, me involucré por primera ocasión en un proyecto turístico. Un amigo llegó a mí con la propuesta. Él poseía una propiedad en un hermoso paraje subtropical. Fuimos a conocerlo. El sitio era espectacular, y no dudé un solo instante en financiar parte del proyecto. Seríamos tres socios quienes construiríamos una hostería en el pequeño pueblo de Santa Rita, donde apenas se tenía servicios básicos. Los niños caminaban cerca de una hora para llegar al pueblo más cercano, donde estaba la escuela. La hostería estaría en las afueras del pueblo y sabíamos que impulsaría la economía comunitaria, aunque mi falta de experiencia en el tema, me impedía saber de qué manera. Cuando arrancamos la construcción, la gente del sector colaboró en ello. El trabajo fue duro y constante, pero llegó el día en que se concluyó la obra. Mis socios y yo nos regocijabamos al observar a nuestra “nueva hija” vistiendo sus mejores galas. Promovimos la hostería por diferentes medios de comunicación, llevamos a cabo un plan de mercadeo bien estructurado y decidimos que la apertura sería durante el feriado de carnaval que estaba próximo. Eso nos permitió recibir decenas de visitantes. La hostería tenía un estilo de construcción rústico, que encajaba perfectamente con el paisaje. El negocio funcionaba muy bien y nos permitía cubrir el financiamiento establecido. Sin embargo, surgió un problema. Un temblor ocurrió en toda la provincia, y la hostería a pesar de estar bien construida y ser estructuralmente sólida, sufrió daños por la caída de parte de los techos.


Una vez que los especialistas cuantificaron los daños, vimos que el proyecto podría colapsar financieramente si cubríamos esos imprevistos. Además mi socio había dejado de lado el pago del seguro, por tanto no cubriría ese tipo de daños. Era arreglar la hostería y quebrar por no tener para pagar al banco, o era simplemente cerrarla. Las voces corrieron como el viento, llevando las malas nuevas. Cuando llegué esa semana al pueblo, observé el rostro dolido de la gente. La hostería se había convertido en el sustento de muchas familias en Santa Rita. Unos trabajaban directamente en ella, eran meseros, camareras, guías, etc. Otros habían aprovechado la visita de los turistas para establecer en sus casas pequeños negocios de venta de souvenirs, de comida, agroturismo, etc. Comprendí que la hostería daba vida al pueblo. Mis dos socios se encontraban muy preocupados y me tenían peores noticias. Uno de ellos, el otro financista, decidió retirarse del proyecto y pondría a disposición de nosotros sus acciones. Le dijimos que nos era imposible comprarlas, no teníamos dinero suficiente. Sin decir más, se despidió y se fue. Allí quedamos, mi amigo propietario de la tierra y yo, observando los daños causados por el temblor. Permanecí en aquel sitio, cerca de una semana. Al cabo de unos días, llegó el Presidente de la Junta Parroquial de Santa Rita, y nos dijo: -

Esta hostería significa mucho para mi comunidad. Toda mi gente vive de una u otra manera de ella. Si cierran la hostería, matarían al pueblo. No queremos cerrarla, pero no podemos hacer nada. Ustedes ya hicieron su parte, la construyeron y dieron vida a Santa Rita, ahora nos toca a nosotros hacer algo. Aquí tienen un cheque con el que espero se ayuden en la reconstrucción. Tómenlo como un aporte al desarrollo económico de mi pueblo. Este cheque se lo entrega el Gobierno Parroquial de Santa Rita.

Estabamos estupefactos. No sabíamos si reir o llorar de la emoción. Pero la sorpresa fue mayor cuando lo escuchamos decir: -

Y este otro cheque es de mi cuenta personal, quiero comprar parte de las acciones que dicen, están disponibles. No entiendo mucho de cómo funciona eso, pero sé que Ustedes son personas de bien y harán lo correcto.

Al cabo de unos minutos, todas las familias de Santa Rita se acercaban con dinero en efectivo, para la compra de acciones. Ellos habían participado en el cambio de su pueblo, desde la construcción de la hostería. Así que llegaron a valorar el esfuerzo mancomunado. Inmediatamente solicité a mi abogado que hiciera los trámites correspondientes para legalizar la compra. De ser dos socios, pasamos a ser decenas de socios. Comenzamos entonces un programa de capacitación en finanzas para que nuestros nuevos socios supieran cómo funcionaba el sistema de acciones y reparto de utilidades, etc. La experiencia fue muy gratificante. El resultado de este esfuerzo valía la pena salvar. Todos lo comprendieron y entregaron sus aportes conforme sus posibilidades. El cambio de mentalidad de los pobladores de


Santa Rita, se traducía en actos concretos. Entendieron que a la nueva mentalidad hay que manifestarla en hechos, caso contrario, no significaría nada. Realmente, el dinero recaudado no alcanzó para la compra de todas las acciones al valor que solicitaba mi ex socio, pero negociamos con él. Le hicimos ver que era su única opción. Recuperar algo de su inversión, o perderla toda. Como buen hombre de negocios, aceptó. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. ALBERT EINSTEIN La hostería sigue funcionando gracias a esa inyección de capital, y mis actuales socios participan activamente en su manejo. Anualmente reciben un cheque proveniente de las utilidades que genera su inversión. Para el pueblo de Santa Rita, el cambio de vida que representó la construcción de la hostería, tardó muchos años. La misma construcción e implementación del proyecto nos tomó cerca de dos años. Pero la gente veía como avanzaba la obra y se sentía emocionada, motivada por ver mejores días para sus familias. De ser un pueblo triste y apagado, cada fin de semana se convierte en un centro de alegría y fiesta. Los pobladores con ayuda del Gobierno Parroquial, han creado programas culturales y artísticos que hacen más atractivo el lugar. Cuando descubrieron la oportunidad de cambiar sus vidas, lo hicieron. Cuando vieron que el temblor puso en riesgo sus sueños, decidieron actuar. Si no te gusta lo que te sucede, cámbialo, tú no eres un árbol. JIM ROHN Esas personas además de generar recursos propios através de sus trabajos, comenzaron a descubrir que existía otra manera de ganar dinero. En ella, no había necesidad de que ellos hagan ningún esfuerzo físico. Simplemente lo invirtieron. Cuando alguien ahorra, y no hace nada con esos ahorros, el esfuerzo se desperdicia en gran parte. Pero si ese ahorro se invierte, se comienza a crear ese “ejército de esclavos que trabaja para nosotros”, aunque estemos en casa descansando con la familia. Cuando visito a otras personas en otras comunidades me preguntan frecuentemente: -

Qué hago para dejar de ser pobre? Pues deje de hacer, lo que hacen los pobres. Deje de leer cosas que leen los pobres (periódicos sobre muerte, tragedia,farándula). Deje de ver en televisión cosas que ven los pobres (farándula, chismes). Deje de gastar como pobre (todo, sin posibilidad de ahorro e inversión). Aprenda a observar. A descubrir. Instrúyase. Manténgase informado de lo que pasa en el mundo de modo positivo. infórmese sobre los avances que el resto de seres humanos genera a diario. Cambie sus hábitos de gente pobre, por los de gente próspera.


OCTAVA REGLA DE ORO DIVERSIFICA TUS INVERSIONES LA DIVERSIFICACIÓN ES LA MEJOR MANERA DE DISMINUIR EL RIESGO DE LA INVERSIÓN

"El dinero es como el estiércol: no es bueno a menos que se lo esparza." Sir Francis Bacon __________________________________________________________________________ -

Durante mi niñez y juventud vi como mi padre consumía su vida, dedicándose a sobrevivir junto a mi madre y sus doce hijos. Se dedicaba a su taller de herramientas y aperos, en tiempo compartido con la siembra de su pequeño lote de terreno. Mi madre lo ayudaba, puesto que se hizo cargo de cuidar a doce pequeños, la que era una ardua tarea a tiempo completo. Mi padre lograba “diversificar sus esfuerzos” y el uso de su tiempo, para intentar reunir para la alimentación de catorce, educación formal de apenas cinco, vestimenta para los ocho mayores, mientras los menores debíamos “heredar” lo usado por nuestros hermanos. Pero jamás supo, ni pudo “diversificar sus inversiones”. Es decir, jamás supo cómo manejar el poco dinero que ganaba. Ahora que lo veo, no sé cómo lo consiguió, y quizás a pesar de mi éxito empresarial no podría repetir la hazaña de mi padre. Creo que sacar adelante una familia de catorce como lo hicieron mis padres, no podría hacerlo “ni con todo el oro del mundo”. Lo que sí sé, es que he logrado crecer económicamente gracias a la diversificación en mi manera de manejar mi dinero. Porque aprendí que ahorrar no es solo guardar, si no saber “gastar”. Y aprendí que el dinero se multiplica cuando se lo invierte, de múltiples formas. La inversión es el mejor gasto que podamos hacer con nuestro dinero. Compra de acciones, fideicomisos y créditos bien administrados, son algunas de esas maneras. Cuando permaneces informado, te das cuenta que estos mecanismos, mucha veces no requieren de grandes capitales para implementarse.

"La gente a menudo me pregunta cómo llegué a ser exitoso en un período de seis años mientras que muchos de los que conocí no lo fueron. La respuesta es simple: Las cosas que encontré fáciles de hacer, ellos encontraron fácil no hacerlas. Yo encontré fácil fijar metas que podían cambiar mi vida. Para ellos fue fácil no hacerlo. Para mí fue fácil leer libros que podían influenciar mis pensamientos y mis ideas. Para ellos fue fácil no hacerlo. Para mí fue fácil ir a clases y seminarios, y rodearme de personas exitosas. Ellos dijeron que probablemente eso no era importante. Si hago un resumen, diría que lo que encontré fácil de hacer, ellos encontraron fácil no hacerlo. Seis años después soy millonario, y ellos todavía están culpando a la economía, el gobierno y las políticas de la compañía, cuando lo que pasó fue que olvidaron hacer lo básico, las cosas fáciles". JIM ROHN


Unas protegen a las otras. Las inversiones son como hermanas que se cuidan y protegen cuando alguna está en problemas. Cuando alguna sufre “una caída”, que es más frecuente de lo que uno quisiera, están las otras para cubrir lo que la caída dejó de producir. En pocas palabras, no en todas se gana, como tampoco en todas se pierde. Hoy por hoy, tengo mi dinero invertido en empresas agrícolas, de construcción, de tecnología, de transporte y más, lo que me ha permitido mantener ingresos constantes y crecientes. El campesino debe aprender este principio como parte fundamental de su nuevo estilo de vida hacia la riqueza. Conforme vaya creando su fondo de ahorro de mínimo el diez por ciento de sus ganancias, debe ir estableciendo un plan de inversiones para ese dinero. Cuando ese nuevo proyecto esté en marcha y se sustente por sí solo, el ahorro debe dirigirse a otro proyecto. Les explicaré con un ejemplo lo que hice: Mi proyecto en la finca productora de frutas tropicales de la que les había hablado, fue diseñado en tres fases. La primera la llamamos Producción, y sería el establecimiento del cultivo en campo. En esta parte debía financiar la compra de las plantas, establecer el sistema de riego artificial, pagar al asesor técnico y a los jornales, etc. La siguiente fase o Postcosecha, comprendió establecer la infraestructura para el manejo de la fruta después de ser cosechada, con miras a mantener calidad y volumen de exportación, lo que implicaba la construcción de cuartos fríos, sala de clasificación, de embalaje, personal, logística, seguros, etc. La tercera parte del proyecto, denominada Comercial, incluyó financiar el sistema de transporte refrigerado hacia los puertos, que son la vía principal por donde enviamos la fruta al extranjero. Esta fase comprendía la adquisición de camiones refrigerados, un sistema de rastreo satelital, sueldo de choferes, permisos, impuestos, administradores, etc. Cada una de estas fases tuvo una duración variable pero prevista, para ello se trabajó en base a un cronograma estricto de inversiones y cumplimiento de metas. Otra manera de diversificar el proyecto integral de producción de frutas, fue recomendado por mi socio en el consorcio de abogados, quien es especialista en asesoramiento a empresas. Cada fase comprendería la formación de una empresa de personería jurídica propia, de modo que mis socios inversionistas pudieran ser distintas personas en la fase de Producción, Postcosecha y Comercial, para poder manejar de modo independiente su administración. Esto me resultó muy útil el momento que el proyecto buscó alianzas con otras empresas o productores, puesto que simplificaba la toma de decisiones. En cada fase, acudí a socios con probada experiencia en cada área específica y por los recursos que ellos disponían y yo requería. “Siempre será mejor ser dueño de un porcentaje de algo, que único dueño de nada”. Dadas las circunstancias, mis socios de la


primera fase, me acompañaron el resto de fases. Es decir, eramos los mismos socios en varias empresas en común. Mis asesores contables a pesar de tener que manejar más información sobre impuestos, roles de pago, proveedores, etc., me dijeron que la división de la empresa de frutas en tres más pequeñas, era una buena opción sobre todo para pagar menos impuestos. Y como lo veo ahora: “cualquier dólar que no salga de mis empresas, es un dólar que va a mis bolsillos”. Al ser mi primera experiencia en el tema, puse todos mis sentidos a trabajar, para obtener los mejores resultados. Si la experiencia me resultaba positiva, ya sabría cómo emprender otros negocios con la misma modalidad. Y lo fue. A pesar de reveses que toda empresa tiene, salimos adelante con el proyecto, y éste me sigue generando hasta el día de hoy buenas ganancias. Siguiendo la premisa de Walt Disney, el empresario que creó un imperio alrededor del mundo del entretenimiento: “Hagas lo que hagas, hazlo tan bien para que vuelvan y además traigan a sus amigos”, mi empresa de frutas tropicales hizo que establezca relaciones comerciales con otras personas, que a su vez comenzaron a recomendarme como un empresario serio y trabajador. Para ser financieramente independiente debe convertir parte de sus ingresos en capital; convertir su capital en empresa; hacer que la empresa dé utilidades; convertir esas utilidades en inversiones; y convertir esas inversiones en independencia financiera. JIM ROHN Pero el proceso de diversificación en ese proyecto, no fue únicamente administrativo, financiero, jurídico, sino principalmente agronómico. Y eso es importante resaltar. Allí entró el ingeniero agrónomo que planificó desde mucho antes de colocar las plantas en el hoyo, la manera cómo se aprovecharía la tierra para darle un manejo que permita hacer rentable la espera, dado que el mango tardaría en producir 4 ó 5 años. Se estableció el CÓMO HACER como prioridad uno. Mis bolsillos no estaban por aquel entonces en capacidad de aguantar cuatro años para recuperar la inversión hecha en la finca y mucho menos pagar el crédito hipotecario. El ingeniero agrónomo me explicó que el cultivo de mango manejado como monocultivo nos llevaría a la “ruina financiera” debido a problemas de carácter agronómico. Mientras caminabamos cerca del reservorio de agua, me mostró un pedazo de montaña virgen. -

Qué observa ahí, don Ausgusto? Un montón de plantas. Hay malezas de hoja ancha, hoja corta, grandes, chicas, hay plantas rastreras, hay de todo.


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Precisamente. Usted nunca encontrará en la naturaleza una sola especie en un pedazo de terreno natural, siempre hay muchas. Debemos imitar a la naturaleza, y evitar el monocultivo, porque convierte a la planta en susceptible al ataque de plagas y enfermas. En este proyecto plantaremos varias especies, que permitirán dos cosas: disminuir el riesgo de ataques de plagas y enfermedades y obtener recursos económicos suficientes para lograr las metas del proyecto.

Creó un plan de “relevos”, que consistía en cultivar especies de diferentes ciclos (cortos, medianos y largos). Cultivamos principalmente mango y aguacate (ambos injertos para acortar inicio de cosechas) que son dos rubros de ciclo largo (4-5 años), pero con mercados interesantes a nivel local y extranjero. Para arrancar los relevos y obtener ingresos a corto plazo sembramos maíz y maní (primer relevo: primeros 6 meses). Se ubicaron los aguacates y los mangos a 9 m entre calles y a 5 m entre plantas, distancias suficientes para intercalar plantas de papaya (segundo relevo: 7-15 meses) y guayaba (tercer relevo: 15 meses a 5 años). Alrededor del cultivar se sembraron plantas repelentes de insectos. A esta diversificación productiva en la misma parcela, los técnicos la denominan Cultivos Asociados. La planificación detallada del proyecto fue clave en este proceso. Con esta experiencia, me resultó más sencillo, arrancar otros proyectos productivos y en diversos lugares del país en los que aprovecho cultivos de ciclo largo como los cítricos, el aguacate, el mango o el zapote, junto a los de ciclo mediano como la guayaba, la piña y el plátano. Y como ciclo corto cultivo hortalizas, papayas, maíz, fréjol, etc. Aprende algo nuevo cada día: lee, infórmate, aprende, conoce las reglas del negocio, domina lo que hagas. DONALD TRUMP La fórmula es exitosa. Y puede aplicarse en pequeñas, medianas y grandes extensiones de terreno. El mismo principio lo aplico al uso de mi capital. que está distribuido en muchas empresas, de todo tamaño. Unas grandes, otras pequeñas. Incluso invierto en empresas de las cuales no soy dueño sino accionista minoritario, para lo que acudo a especialistas, que me guían antes de cada “adquisición”. Parte de mi fortuna se dirige a apoyar a emprendimientos que están queriendo surgir y que requieren de capital de riesgo. Para esto creé junto a un grupo de inersionistas una Incubadora de Negocios. En el Ecuador aún es un mercado incipiente, pero sirve cuando se sabe COMO HACER. Soy socio minoritario de varias empresas de comida rápida, de restaurantes, de empresas de carga, etc. Es mi manera de aportar en esta lucha interminable contra la pobreza y el desempleo y lograr de esta manera que esas empresas que por falta de dinero no podrían crecer de modo sostenido, se mantengan y así se


salven los empleos allí creados. Mis asesores en administración, dicen que eso se llama “Responsabilidad Social”, pero yo quiero pensar que simplemente soy un buen cristiano. El empresario agropecuario sin importar el tamaño de su negocio, debe aprender a diversificar las inversiones que realice. Para ello, es fundamental que investigue, se informe, realice estudios pormenorizados de los posibles rendimientos que obtenga de su inversión. Redundaré al insistir en que a este respecto se acuda al “entrenamiento” con especialistas. Debe así mismo tener mucho cuidado de dónde invertir, puesto que ahora la tecnología ha permitido que las maneras de timar a los incautos sean más innovadoras. Si se dan cuenta, las Reglas de Oro no funcionan por sí solas, todas están vinculadas. En cuanto se tiene claro este concepto, las distintas interrelaciones existentes entre ellas, se hacen visibles fácilmente. Habrá quienes afirmen que esto de la diversificación está reservado solo para los grandes empresarios. Sin embargo, al aprender CÓMO HACER las cosas, la diversificación puede aplicarla el pequeño y el mediano emprendedor. Algunos ejemplos son: sembrar cultivos asociados, intercalados, explotar cultivos y animales de corral dentro de la misma unidad productiva. O quizás y si el capital alcanza comprar otra finca para producir otra cosa. Todo dependerá de los recursos económicos y humanos de los que disponga el inversor. Nada provechoso sería diversificar mediante el arriendo de un lote adicional de terreno, si a pesar de contar con jornales, no se tiene dinero para capital de trabajo, o viceversa. Toda decisión a este respecto, debe ser analizada minuciosamente. La filosofía del rico versus el pobre es ésta: El rico invierte su dinero y gasta lo que le queda; el pobre gasta su dinero e invierte lo que le queda. JIM ROHN Los grandes proyectos están hechos de los pequeños detalles. Aquí se pone en juego algo de lo que venimos hablando: la creatividad aplicada a la solución de problemas de cada campesino. Por ello la educación rural en estos temas es urgente y fundamental hacia la construcción de un campo próspero. La diversificación en algún momento llevará, como lo hizo conmigo, a buscar otro tipo de inversiones, que ya no incluyen la fase de producción, sino productos o servicios requeridos por la agricultura, como la venta de agroquímicos, de materiales de ferretería, de transporte, etc. Todas estas son opciones válidas, por lo que siempre debemos estar atentos a las necesidades insatisfechas. Al “poner todos los huevos en distintas canastas” nos protegemos de los imprevistos, que en el sector agropecuario abundan, dado que trabajamos con seres vivos, susceptibles al ataque de plagas, enfermedades, malos precios, malas políticas sectoriales, etc. Cierta mañana recibí una llamada urgente del técnico de una plantación de yuca que establecimos en Santo Domingo. Eran 80 hectáreas de una variedad orientada a la venta en mercados y supermercados locales y extranjeros en estado fresco.


Sin embargo, sucedió que Centroamérica nuestro principal competidor tuvo sobreproducción y los precios bajaron. Así se mantendrían por largo tiempo, según los asesores en comercio exterior. Debíamos pensar en alternativas de solución. -

Qué haría McGiver? – pregunté al equipo en una reunión urgente de trabajo.

Al cabo de quince días, uno de mis técnicos en comercialización vino con la respuesta. Nos mostró una investigación prolija hecha en internet y mediante consultas a clientes compradores en el extranjero. En una presentación sencilla de la propuesta, se me explicaron detalles. La respuesta era simple: diversificar. Debíamos aprovechar la yuca de otras maneras. En lugar de producir solo yuca fresca, debíamos procesarla y obtener subproductos. Las cifras que me enseñaron sobre el mercado de la harina y el almidón de yuca, hicieron que la propuesta de prefactibilidad fuera aceptada. Dispuse que se hicieran los estudios respecto a las maquinarias necesitadas, los procesos requeridos, los permisos, el financiamiento y sobre todo los rendimientos económicos pormenorizados. De esta manera, un pensamiento flexible, unido a cifras y proyectos de factibilidad detallados, abrieron las puertas a nuevos proyectos, con nuevos nichos de mercado. Los requerimientos financieros, técnicos y humanos eran exigentes. Pero durante mucho tiempo me entrené a mi mismo, en la solución de pequeños problemas para convertirme en el poseedor de parte de las cosas buenas de la vida. Sal de tu zona de conformidad: nunca te conformes con lo que tengas, siempre ve por más. DONALD TRUMP No temería arriesgar, y no me mantendría al margen, mirando como otros gozan de su fortuna. En el mundo de los negocios hay una premisa “si no lo haces tú, verás cómo lo hace otro”. Con esa información, se detectó que serían necesarias más hectáreas plantadas con yuca para cubrir los costos operativos de una infraestructura como la planteada. Surgió la necesidad de asociarnos con otros productores, a los que se les garantizaría un buen precio de compra, en lugar de comprar más tierras que resultaban costosas. El riesgo de trabajar con otros productores era algo que ya habíamos manejado, así que esa no era nuestra preocupación. La fábrica de almidón y harina de yuca, dio paso con el tiempo a un proyecto de elaboración de snacks a base de yuca. Otro negocio que ha resultado rentable para mí. En una Universidad fui invitado a dar una conferencia. Luego de ella, tuve la oportunidad de tener una discusión interesante con un estudiante que estaba a pocos meses de incorporarse: pronto sería ingeniero agrónomo.


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Quiero preguntarle algo, señor Hernández, por favor. Encantado. Cómo puedo entender el concepto de la diversificación como exitosa, cuando veo que los empresarios dueños de cultivos de palma y banano con sus monocultivos, son los de mayor riqueza?. Ellos también generan empleo y pagan sus impuestos. Sus cultivos no son ilegales. Interesante tu pregunta. Si escuchamos monocultivo entendemos como si esos empresarios se dedicaran a un solo negocio. Es una falla en la percepción. Déjame te explico de qué manera esos empresarios diversifican, porque también lo hacen. Y no lo hacen comprando otras haciendas con café o cacao, que podría ser el caso. El bananero si bien produce banano en miles de hectáreas, tiene otras necesidades posteriores a la producción en campo. Viene la postcosecha y la exportación. Ellos diversifican sus inversiones al crear empresas de los servicios adicionales que su empresa productora requiere. Son dueños de las empacadoras, de las fábricas de cajas de cartón, de los buques cargueros que lleva la fruta al mundo. Ellos han sido junto con los palmicultores el ejemplo más claro de diversificación. Porque los cultivadores de palma, ganan tan bien que les interesa “cerrar el círculo de producción”, por ello son dueños de las fábricas que transforman la palma en aceite y de las empresas de distribución masiva. Cuando tengas oportunidad de capacitar a agricultores, enseñales este principio, les harás un gran favor. El Ecuador sería rico entonces si todo el territorio donde se pudiera cultivar palma o banano, lo dedicaríamos a eso?. No, necesariamente. Estas prácticas de monocultivo tienen un enorme impacto sobre los recursos naturales. Muchos cultivos de palma por ejemplo son responsables de la tala indiscriminada de bosques naturales, algo que algún día “nos pasará la factura” a todos, citadinos y campesinos. Además qué crees que pasaría si el país depende de un solo producto para su supervivencia?. Sin tomar en cuenta que crearías un oligopolio tan poderoso que impondría sus condiciones a todos.


NOVENA REGLA DE ORO REINVIERTE TUS GANANCIAS EN EL CAMPO LA REINVERSIÓN REDUCE LA DEPENDENCIA CON ENTIDADES FINANCIERAS

"Lo mejor que podemos hacer por otro no es solo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas." Benjamín Disraeli __________________________________________________________________________ -

En base a la nueva educación rural deberemos extender entre los campesinos el concepto agroempresa. Será la oportunidad para demostrarles que todos, absolutamente todos quienes se dedican a cualquier actividad vinculada al agro, son empresarios. Sin importar el tamaño del emprendimiento. Es empresa la pequeña parcela de hortalizas que maneja la madre soltera, para sustento para su hogar, como lo es, la pequeña propiedad que posee cuatro vacas para ordeñarlas a diario. Es también una empresa agropecuaria la fábrica de quesos artesanales, el señor que tiene una camioneta que comercializa hortalizas en las comunidades, etc. Pero considero fundamental que nos centremos en las pequeñas y medianas unidades productivas de alimentos y derivados, porque sus propietarios no asumen el rol de empresarios. Sea que la empresa le de “ganancias” para únicamente autosustentarse o genere excedentes que puedan venderse, todos los campesinos deben ser educados para identificarse como “empresarios”. Al hacerlo, su mente “rompe” de manera consciente e inconsciente con prácticas que lo mantienen estático ante la falta de resultados. Rompe con la resignación. Su mente comienza a escuchar otros sonidos distintos a los que normalmente escucha de sus similares que dicen “el trabajo en el campo es sacrificado y poco rentable”.

Al mundo no le importa tu autoestima. El mundo espera que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo. BILL GATES Se rompen esos comportamientos, porque cuando se escucha la palabra empresa, se la vincula con emprendimiento. Y la manera de pensar y actuar del emprendedor es distinta, basada en el entrenamiento adecuado. El campesino también ha creado esa distinción, sabe que “emprender” implica dinámicas a las que no está acostumbrado. Respecto a entrenar a nuestro cerebro a escuchar de modo distinto, les invito a hacer este experimento. Pongan en una habitación dos sonidos distintos provenientes de dos fuentes distintas. Una puede ser un minicomponente y la otra puede ser su celular. En ambos reproduzcan música. Canciones diferentes. Volumen similar. Ahora se enfocarán en escuchar una de las canciones, sin prestar atención a la otra. Qué pasó?. Al inicio fue


difícil pero consiguieron hacerlo. Si se enfocaron en una canción, pudieron seguir la letra de ésta, en tanto que la otra permaneció allí, reproduciéndose pero de modo “oculto”, porque nuestro cerebro no está preparado para manejar dos mensajes simultáneamente. Así que reemplacemos el mensaje de “sacrificio y poca rentabilidad” por el de “beneficioso y rentable”. Nuestro cerebro solo receptará un solo mensaje a la vez. Al haber “aprendido” y reconocido ese sonido distinto que nos reconoce como empresarios, nos resultará más cómodo manejar herramientas que otras empresas usan desde hace mucho, pero que sin embargo, la agropecuaria no. Toda empresa debe ser concebida en base a su sostenibilidad en el tiempo. Nadie crea una empresa para vivir de ella un mes o un año. La planificación es primordial en el manejo de cualquier empresa. El pasar de la idea a la acción, ya es un acto planificado. A esa planificación básica hay que darle orden, estructura y objetivos. Aprender a CÓMO HACER. En ese sentido, los campesinos tienen las orientaciones básicas sobre en qué gastar, cuando piensan por ejemplo en su próxima siembra de granos. Aunque ya está claro que existe una deficiencia en conocer el CÓMO HACER de manera eficiente su trabajo. Se debe implementar un sistema educativo rural tendiente a enseñar los Cómo Hacer. Y uno de los Cómo Hacer, es: Cómo manejo financieramente mi finca?, si no tengo la más mínima idea de lo que eso significa. Pocos son los campesinos que logran la famosa Independencia Financiera, con fondos provenientes exclusivamente del agro. Esa tarea la tienen más complicada los minifundistas. Por ello acuden a los trabajos complementarios, que casi siempre los obliga a trabajar las tierras de otros, con desmedro de la atención a las suyas. El uso de todas las Reglas de Oro, en cualquier orden y en base al significado que cada campesino le dé (sin hacerles perder su esencia, por supuesto); será el que le permita convertirse en un empresario agropecuario exitoso. No importa cuánto se viva sino cómo se vive, si se vive bien y se muere joven, se puede haber contribuido más que una persona hasta los ochenta años preocupada solo de sí misma. MARTIN LUTHER KING La prosperidad se manifiesta en mejores condiciones de vida. No hay gente próspera “viviendo debajo del puente”. Es necesario educar a los pobladores rurales en los mecanismos para poder reinvertir sus ganancias en sus propias unidades productivas. Con todo lo que hemos venido analizando, creo que ustedes ya saben qué materia debe incluirse de cajón en la formación de nuestros pobladores rurales. Claro, Educación Financiera. Deberá ser una enseñanza lúdica, que les permita tener claros los conceptos y adaptarlos a sus vivencias diarias.


La ruralidad no debe estar alejada de las comodidades de la modernidad. Lo rural no es sinónimo de aislamiento. Lo campesino no significa atraso ni primitivismo. Los campesinos no deben ser catalogados como seres con costumbres primitivas a los que solo les interesa trabajar sus tierras. Son seres humanos con ganas de disfrutar la vida, aunque la “mala educación” que reciben, a la mayoría no les brinda la oportunidad para hacerlo. Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. ALBERT EINSTEIN Acaso se cree que el campesino es feliz siendo pobre y viviendo marginalmente?. No. Como cualquiera de nosotros tiene sus expectativas creadas. El problema radica en que está siendo “educado” de un modo que jamás o muy pocas veces logrará cumplir sus expectativas. La vida en el campo debe estar llena de comodidades, pero no solo para los hacendados y grandes finqueros. Conocerán la verdad y la verdad los hará libres. JESUCRISTO Existen prácticas culturales propias de cada comunidad, eso es un hecho irrefutable. No se trata de romper “a golpe y porrazo”, todo lo aprendido por los campesinos durante sus vidas. Ya habíamos mencionado por ejemplo rescatar los conocimientos ancestrales respecto a los efectos alelopáticos de las plantas. Se trata de adaptar la modernidad a la realidad social del campo. El campesino ecuatoriano tiene el derecho a vivir bien, en una casa cómoda, con todos los enseres que hagan su vida placentera y cómoda. No por mantener las raíces culturales de un pueblo, por ejemplo, vamos a dejar que sigan cocinando con leña. Es triste cuando vamos por las carreteras y encontramos ancianos llevando sobre sus espaldas grandes montones de palos y troncos para calentar su comida. Por ello, deberá educárseles desde muy tempranas edades, para que conozcan cómo su capital se incrementa, cuando las inversiones en infraestructura se dan en sus UPAs. Deberán comprender de un modo concreto no subjetivo, cómo ahorrar y cuánto valor gana su tierra cuando la trabaja y no la mantiene ociosa. Cómo gana su familia cuando su patrimonio se incrementa al hacer mejoras en su casa, cuando adquiere enseres, que le dan comodidad y le regalarán la preciada libertad financiera. Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana. WALT DISNEY El campesino deberá poseer como cualquier citadino una lavadora de ropa, que le permita tener sus vestimentas bien aseadas, sin tener que esclavizar a uno o varios


miembros de la familia en la dura tarea de lavarla a mano. Es decir, deberemos darles la oportunidad que disfruten su tiempo libre de modo distinto al actual. Deberá para esto, poner en práctica las Reglas de Oro que considere oportunas y ajustadas a su realidad. Es grato para mí contarles una experiencia de esas que llaman mis asesores de “Responsabilidad Social”. En buena parte de mis empresas agrícolas, tenemos un programa que se llama CampoLindo. Es una iniciativa que siempre soñé con llevar a cabo, puesto que recordaba la humilde casa donde crecí y que a pesar de ser un lugar que me trae gratos recuerdos, les soy honesto, era algo lúgubre y triste. Destinamos parte de las utilidades de las empresa en manera concensuada con mis empleados, para la mejora de sus viviendas. La propuesta consiste en crear líneas de crédito con almacenes de electrodomésticos cercanos al proyecto, para que los empleados puedan comprar con cupo limitado (para evitar su sobre endeudamiento) y en cómodas cuotas mensuales: una cocina a gas, una lavadora de ropa, un televisor y una computadora por familia. La empresa sirve de garante para el crédito. No fui el primero en hacerlo, ya existen muchas empresas que hacen eso con sus empleados, aunque muy pocas en el sector rural. Pero nuestro CampoLindo quise llevarlo más allá. Y la oportunidad surgió un día cuando fui a dejar en mi auto a un empleado a su casa. Habíamos trabajado mucho y él como responsable del grupo de postcosecha me acompañó hasta iniciada la madrugada, cuando terminamos de embarcar la mercadería en el camión hacia el aeropuerto. Al llegar, me quedé observando su casa, mientras esperaba que bajara del carro. Se trataba de una construcción de madera bien hecha. Se notaba el cuidado en los detalles. -

La hice yo mismo, con ayuda de mis hermanos – dijo orgulloso Es bonita Gracias, don Augusto. No le invito a pasar porque mi casa es humilde Qué pasa?. No me conoces acaso?. Yo crecí en una casa más humilde que la tuya. Pase y le muestro la lavadora que acabo de comprar la semana pasada.

Cuando atravezamos el patio frontal, me dijo algo avergonzado: -

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Tenga cuidado con esos fierros. Todavía sigues construyendo tu casa? No. Acabé hace dos años. Estos son los restos que quedaron y no me he dado tiempo de moverlos – era obvio que a los restos de construcción se le unieron otras cosas que dañaban la apariencia del lugar. Ver tu hermosa casa y este patio me ha dado una gran idea. Cuál? Pronto lo sabrás.


Al cabo de una semana, lo visité junto a mi esposa y un grupo de sus amigas. Nos recibió algo nervioso. -

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He decidido que la empresa financiará la construcción de un hermoso jardín en tu casa, como parte del proyecto CampoLindo. Tu casa y tu esfuerzo no pueden lucirse con todas estas cosas regadas aquí. Este será el primer jardín que construiremos y por eso traje a mi esposa y un grupo de sus amigas, que son expertas en el tema. Gracias don Augusto. Realmente no me esperaba esta sorpresa. Agradéceme cuando hayamos terminado. Ahora ayúdame a mover todos estos cachibaches.

Transcurrieron cuatro días y el jardín de la casa lucía espectacular. Sencillo, pero colorido. Limpio, sin restos de construcción, ni basuras. El día que presentamos el proyecto al resto de empleados, la actitud del propietario respecto a su casa era distinta. Estaba realmente orgulloso de ella. Un pequeño cambio aumentó su autoestima. Al igual que todos, los campesinos deberían vivir en sitios hermosos donde su espíritu se llene de alegría y paz y que no les recuerde tristezas y limitaciones. Creado este ambiente propicio de una vida digna, para las familias rurales, los campesinos deben orientar sus esfuerzos en hacer crecer su patrimonio familiar. Poner a trabajar ese “ejército de esclavos” que creamos con el dinero ahorrado. Para entender los riesgos de no hacerlo, me voy a referir nuevamente a mi proyecto de producción de frutas tropicales, uno de los primeros en los que incursioné por lo que le tengo especial cariño, y ven que lo menciono con mucha frecuencia. Cuando compramos con mi hermana la finca, no existía sino una pequeña casa de madera que era donde vivía el cuidador. Para arrancar con la fase de producción teníamos que hacer algunas mejoras. Se construyó otra casa donde viviría el técnico, funcionaría la oficina y dos habitaciones para las visitas; se construyó también un reservorio de agua protegido con geomembrana, se instaló el sistema de riego por microaspersión, entre otras cosas. Todo eso lo hicimos con capital propio. Cuando necesitamos para la compra de las plantas y el pago de todo el personal durante la fase de producción hasta inicios de la cosecha, decidimos acudir a un crédito, para lo que hipotecamos la misma propiedad. Del valor inicial que poseía la tierra con la pequeña casa, gracias a las mejoras que realizamos, la finca se avaluó en un precio muy superior. Lo que nos aumentó el cupo del crédito. Fuimos cubriendo las cuotas con el banco, mientras sembrábamos conforme el plan de “relevos” que explique con anterioridad, para de esa manera financiar los costos del proyecto. Mi empresa del Consorcio Jurídico se convirtió para mí, en el soporte familiar. Sabía que si hacía lo correcto, llegaría el día en que exportaría mis frutas a EEUU y a otros destinos. Si de todos modos hay que pensar, más vale pensar en grande. DONALD TRUMP


A pesar del abandono del proyecto por parte de mi hermana, y con un manejo financiero muy estricto para cubrir el crédito, pude llegar a finalizar la fase uno. Una vez concluida esta primera parte de mi proyecto, era imprescindible que invirtiera en la fase de postproducción. Si no lo hacía, mis costos operativos se iban a disparar mucho más. Pues tendría que vender mi producción agrícola a intermediarios, no podría manejar los precios directamente y jamás podría llegar a crear una marca propia. Todo esto no permitiría avanzar en mi camino a la prosperidad. Así que mientras seguía pagando el crédito bancario, busque una manera alternativa de financiar mi proyecto. El financiamiento de las actividades agroempresariales es uno de los puntos débiles en el Ecuador. Y no es precisamente por la falta de fuentes de crédito. En esencia es un problema de acceso a la información. La mayoría de créditos no están dirigidos a actividades productivas sino de consumo. A la banca le interesa disminuir el riesgo de su inversión por eso es más factible encontrar financiamiento para comprar una refrigeradora, que para comprar una máquina industrial procesadora de alimentos. Muchas veces las tasas de interés son prohibitivas, por lo que es necesario que los campesinos aprendan a entender sobre plazos, modos de pago, garantías y demás temas vinculados con los créditos. Cuando mi hermana me “embarcó” en la compra de sus acciones, me dí cuenta que los intereses que estaba pagando eran realmente abusivos. Pero la necesidad me obligaba. Tuve que cubrir mi deuda principal con el aporte de otros accionistas, para lograr salvar mi proyecto. Debo agradecer a mis asesores en esta gestión. Si solo de mí hubiese dependido, seguramente habría perdido la finca y el capital invertido en ella. Uno de los principios que me explicó mi asesor financiero, era que el capital de la deuda para pagos y obligaciones era imprescindible que se respete. Si en el proyecto consta que el dinero va dirigido a la compra de plantas, allí debe llegar. Y me hizo ver que ese es un error común que cometen los campesinos que solicitan un crédito. Casi siempre terminan destinando el dinero hacia otros rubros. Si pidieron dinero para la compra de semillas y fertilizantes, realmente lo dirigen a la compra de una camioneta 4x4 último modelo u otra cosa. Con una educación financiera enfocada a la realidad rural, el productor entenderá que el crédito es una de las maneras más costosas de hacer producir su unidad productiva. Siempre hay la posibilidad de pensar en maneras más inventivas de financiar el crecimiento paulatino y permanente de nuestra empresa agropecuaria. La diversificación de la producción, la asociatividad, el aprovechamiento de los recursos propios ya existentes en la finca, la reinversión de sus ganancias, son unas de las tantas maneras de crecer. Obviamente hay momentos en los que un crédito es nuestra única opción (lo cual a su vez podría ser consecuencia de una mala planeación, siempre hay que pensar qué pudimos haber hecho diferente), pero la gran mayoría de las veces no es así. En caso de tener que recurrir a los préstamos debe conocer al detalle las condiciones del mismo.


La gente toma créditos para comprar algún bien que no puede pagar de contado, o para financiar alguna actividad, por ejemplo: una remodelación de su casa. Es ahí donde más debe prestar atención, ya que ahí suelen comenzar los problemas financieros para muchas personas. Antes de decidir obtener un préstamo debemos asegurarnos que realmente lo necesitamos y que lo podremos pagar. Y debemos comparar para garantizar que las condiciones que nos dan, el banco o la entidad financiera son razonables y no es un crédito demasiado caro. La nueva educación rural debe enseñar a comprender de manera sencilla, la forma como se calcula los intereses o se interpretan las tablas de amortización. Es importante señalar que la mensualidad de un crédito es un gasto fijo que debemos incorporar a nuestro presupuesto familiar. Será parte de nuestro gasto mensual. Esto significa que ese monto no lo tendremos disponible para comprar otras cosas. Un crédito afecta nuestra liquidez, o nuestro flujo de efectivo disponible, por eso es primordial que el crédito no nos ponga en apuros, al dejarnos sin dinero para otros gastos (sin olvidarnos por supuesto del porcentaje destinado al ahorro). Se tiene que pensar antes de tomar cualquier deuda: antes de comprometerse a pagarla. No después. Cuando hemos adquirido una deuda, la mejor manera de salir de ella, es haciendo pagos adicionales cuando podamos, o bien pagando un poco más de nuestra mensualidad (si es que el banco lo permite, por eso hay que chequear las condiciones del crédito que vamos a tomar antes de firmar). Realmente existe un ahorro de tiempo y dinero cuando decidimos pagar por adelantado nuestro crédito. Muchos de ustedes pensarán entonces que podría ser una alternativa, invertir ese dinero extra en lugar de pagar por anticipado la deuda. Esto funcionará únicamente cuando el interés que recibamos por esa inversión supere el interés que recibiría si lo colocamos en el banco. De no ser así, es mejor orientar el dinero a “liberarnos de la deuda”. Al pagar por anticipado, nos ahorramos los intereses que íbamos a pagar al banco, por lo que podríamos orientar esos fondos a otros rubros. Ahí viene la reinversión en la finca. Cuando se pide reinvertir en la finca, podrá tratarse de hacer mejoras en la infraestructura como mejora de caminos, ampliación de zona cultivada, diversificar la producción agrícola en alianza con la crianza de pollos, chanchos, pavos, peces, etc.. Nuevamente entra en juego la inventiva y el sentido común, con una fuerte dosis de investigación de mercados, recopilación de información, etc. Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizás sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen. HENRY FORD Claro está, que todas las inversiones deben estar pensadas para poder ser cumplidas. No vale la pena, entrar en proyectos demasiado ambiciosos que van a dispersar nuestros esfuerzos y los resultados quizás no serán los esperados.


La empresa agropecuaria como sus similares de otros sectores productivos, debe comenzar a rediseñar su funcionamiento, y lograr que en las universidades se enseñe a los profesionales de las áreas agropecuarias estos principios financieros básicos, porque serán ellos quienes impulsarán muchas veces la adquisición de deudas con el Banco de Fomento, Corporación Financiera Nacional o cualquier otro banco o cooperativa. Otro de los errores que el campesino en general comete es pedir consejo de cómo manejar dinero a quienes no poseen experiencia en el tema. Esto le pasó a un agricultor amigo mío, persona honesta y trabajadora, que vivía con su único hijo después de enviduar. El muchacho era un adolescente de diecisiete años. Poseían un cultivo de frutilla orgánica, que les rendía buenas ganancias. Con él, había compartido mi aprendizaje sobre el ahorro del diez porciento de lo recibido. Nos veíamos muy poco, pero lo llegué a estimar mucho. Estuve ausente del país, por dos meses en aquella ocasión. A mi regreso me encontré con él. -

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Y ese automóvil deportivo? – pregunté al ver su carro nuevo Es de mi hijo. Se lo regalé con el dinero que ahorre durante este año. Las frutillas van bien en el mercado, así que ya veremos qué pasa el siguiente año. Y qué pasó, porqué no compraste ese lote contiguo para sembrar más frutilla? El dinero se acabó en la compra del carro. Mi hijo quiso que lo pagaramos en efectivo. Ay amigo, creo que acabas de cometer un error, pero esa es mi opinión, y no creo que te importe mucho. Claro que me importa. Por ti llegué a ahorrar ese dinero. Lo importante mi amigo, no está en cómo ahorras tu dinero, sino en cómo lo gastas. Sabes que ese carro apenas salió del patio de autos, a pesar de ser nuevo y casi no usarlo, perdió valor en el mercado. Además es un automóvil, y al no tener una camioneta seguirás pagando a otros por el transporte de tu fruta. Pero no es una pérdida de dinero Claro que lo es. Este auto deportivo no está preparado para estos caminos de tierra y polvo. Pronto tendrás que pagar el mantenimiento especializado que requiere; su combustible es especial, no podrás ponerle el más económico, porque sino el motor se dañará. Es decir, este carro no se mantiene solo. En cambio si hubieses comprado más tierras, o comprado la camioneta, tus ingresos se incrementarían. Con este auto, el dinero saldrá de tus bolsillos, y no solo el que ahorraste sino el que vas ahorrar de aquí en adelante. Porqué no estuviste aquí para aconsejarme de esta manera, cuando compré este auto?- renegaba amablemente mi amigo Tienes mi número. Un consejo a tiempo te hubiese ahorrado mucho dinero. Tu hijo nunca ha manejado por si solo el cultivo de frutilla, y no sabe lo que cuesta administrar la plata.

Pasó cerca de año y medio, y mi amigo me llamó por teléfono.


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Gracias Augusto, me salvaste la vida- decía claramente emocionado- Recuerdas el auto deportivo, convencí a mi hijo que lo vendiera, aunque perdió dinero en la transacción, no importa. Con el dinero que recuperó, compró el lote contiguo, y será él mismo quien produzca su fruta. Con lo que le quedó, instaló una hectárea de frutilla y le está yendo muy bien. Y tú? Con lo que ahorré este año, he comprado una camioneta de cajón largo que pondré a trabajar para mis cultivos y los de mi hijo. Sabia decisión amigo mío. De esta manera pondrás a trabajar tu dinero ahorrado y verás cómo se multiplica. Reinvertiste en tu empresa productora de frutilla y has visto los resultados que siempre buscaste. No te desvíes de ese camino y te irá muy bien.

El manejo del dinero es la clave para que las personas del campo, descubran el camino a la prosperidad. Aprendí este concepto sencillo pero transformador de Robert Kiyosaki, otro de mis mentores, que quizás nunca llegará a saber de mi. Leí sus obras “Padre Rico, padre pobre” y “El flujo del Dinero”, que lo han convertido en uno de los gurús más importantes en el tema del manejo del dinero a nivel mundial. Debemos tener claros dos conceptos. Qué es un activo y qué es un pasivo?. Pero no desde la teoría de un contador, sino de este célebre empresario. Un activo, dice Kiyosaki, es todo lo que hace “ingresar dinero al bolsillo”. Y un pasivo es todo lo que hace “salir dinero del bolsillo”. Simple verdad?. A pesar de ser simple, nuestra “mala educación” nos confunde al respecto y nos hace tomar decisiones equivocadas. Al igual que mi amigo cuando compró un auto deportivo último modelo, no se percató que estaba adquiriendo un pasivo. Su hijo le habrá mostrado desde su visión “mal educada”, que era un activo. Porque le educaron diciendo: tienes que hacerte de más activos. Y le continuaron diciendo: una casa es un activo, un auto es un activo, etc. Pero no le dijeron que ese “activo”, le generaría gastos como mantenimiento, combustible, repuestos, etc. Al adquirir todas esas cosas, el auto desde mi nueva educación, es un pasivo, porque sacaba dinero del bolsillo de mi amigo. Al momento de corregir su error, vendieron el auto. Con una importante pérdida de valor comercial. El auto nuevo apenas cruzó el umbral del patio del concesionario, valía unos miles de dólares menos. Cuando decidieron comprar más tierras e instalar su cultivo de frutilla en él, el valor de esa tierra en cambio se incrementó debido a las inversiones y mejoras hechas. Sin contar con los ingresos generados por la producción de fruta. Sabia decisión. Adquirió la camioneta que le generará ingresos porque es una herramienta de trabajo, mi amigo tomó otra sabia decisión. Si bien tendrá que darle el mantenimiento necesario, ese carro es un activo, porque su trabajo hace que ingrese dinero al bolsillo. El dinero ahorrado en el pago de fletes a otros transportistas, irá al bolsillo de mi amigo. Y como toda empresa agrícola debe cubrir sus necesidades logísticas, el transporte de la fruta a los mercados, será uno de los principales ingresos generados por la camioneta.


DÉCIMA REGLA DE ORO FAMILIA UNIDA Y FELIZ: LUJO QUE NO TIENE PRECIO DEFIENDE A TU FAMILIA COMO LA MAYOR DE TUS EMPRESAS

"Qué puedes hacer para promover la Paz Mundial?. Ve a casa y ama a tu familia." Madre Teresa de Calcuta __________________________________________________________________________ -

Como mencioné anteriormente, el orden de las Reglas de Oro está dado por el azar. Pero ésta es quizás una de las que se convierte en la columna vertebral del cambio que buscamos en nuestro camino a la prosperidad y particularmente hacia la felicidad. Para mí apareció de súbito, cuando ni siquiera la esperaba. Ocurrió que mi hijo trajo hacia mí un libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez titulado “Sangre de Campeón”. Mi pequeño tenía que leerlo para un proyecto de su escuela. Su entusiasmo me motivó para leerlo también. Les seré franco, ese libro me sirvió mucho, a partir de ese instante de mi vida. Resultó tan valioso en mi crecimiento personal como los libros de Robert Kiyosaki, Donald Trump, Dale Carnegie, etc. De allí saqué ideas que se convirtieron en vivencias muy prácticas y orientadoras. Algunas de ellas me voy a permitir compartir con ustedes. En una de sus páginas encontré una frase que decía: “Nadie tiene asegurada la vida, todos podemos morir cualquier día en cualquier momento”. Menciona que los seres humanos tenemos como nuestro más grande tesoro al TIEMPO. Ese libro que llegó a mis manos hace mucho, confirmó que en mi lucha por convertirme en “el agricultor más próspero de Ecuador”, tenía que aprovechar ese tesoro que todos tenemos pero que muchas veces desperdiciamos. Descubrí en frases cortas y sencillas la verdad, sobre lo que en esos momentos yo hacía con mi vida. Enfocado en convertirme en una persona próspera, sin darme cuenta, me estaba alejando de los seres que motivaban esa transformación: mi familia. Estaba perdiendo de vista lo realmente importante en mi vida. Por estar apegado a organizar mis cuentas, mis deudas, mis negocios cada vez más grandes y múltiples, estaba alejándome de mis hijos y mi esposa. Las distancias eran mayores con mi madre y mis hermanos. Siempre tenía justificativos. Y no pocas veces, reaccioné de mala manera cuando alguien me tocaba el tema.

Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día para amar, crecer, hacer y principalmente vivir. DALAI LAMA Fue esa noche, cuando mi pequeño hijo de ocho años llegó al despacho que tenía en casa con su libro entreabierto, el momento preciso que mi mundo se estremeció. Yo era ya un


empresario reconocido por crear proyectos exitosos y siempre acudía a simposios, conferencias, donde permanecía rodeado de gente. Pero me di cuenta al leer esas líneas que mi hijo me pidió le explicara, que la mayoría de mi tiempo lo dedicaba a los negocios y muy poco a los seres que amo más que a todas mis empresas juntas. Otra frase, me dejó estupefacto. Era simple: “Defiende tu tesoro (el tiempo). No gana más dinero el que trabaja más, sino el que lo hace con inteligencia. Aprovecha cada minuto para poder terminar pronto tus tareas, trabajos y compromisos pendientes. Luego date tiempo para relajarte, jugar y descansar”. Yo creía ser muy inteligente al poder crear con relativa facilidad proyectos y ponerlos en marcha. Pero que poco inteligente era al no darme cuenta que en mi agenda de actividades, dejaba poco tiempo para el relax, el juego y el descanso junto a mis seres amados. Yo era de esas personas que llevaba a casa los problemas del trabajo. Antes de ese momento, no me percaté del comportamiento distante que estaba teniendo con mi esposa. La amo, a mis hijos también. Pero el trabajo los estaba desplazando silenciosamente. Con mi mente abierta a nuevos aprendizajes como la tengo, entendí mi error. Tomé la decisión de salir inmediatamente con mi familia a comer pizza aquella noche. Mi esposa me miraba fijamente, pero sonreía, como hace mucho no lo hacía. Ningún éxito en la vida recompensa el fracaso en el hogar. DAVID O. McKAY Al día siguiente envié unos trabajadores para que sacaran mi oficina de esa habitación. En su lugar instalé un salón para juegos. Allí todas las noches, mi familia se reúne a ver televisión, leer, jugar cartas, Monopolio o videojuegos. Además dejé de contestar llamadas vinculadas al trabajo en casa. Con la lectura completa del libro, mi agenda personal recibió cambios fundamentales. Y comprendí que la lección aprendida para ahorrar, resultaba útil en esto también. “La práctica hace al maestro”. Al inicio te resulta difícil dejar el trabajo en la oficina, pero con la práctica, se hace fácil. Antes me faltaban horas del día para concluir mi trabajo, así que me lo llevaba a casa. Ahora que organicé mi vida con otras prioridades, he descubierto que tengo horas libres, las que aprovecho para leer, dormir, bailar, escuchar música o ver una película. Viajo frecuentemente a mi pueblo natal San Pedro a visitar a mi madre y a mis dos hermanas. Con el resto de mis hermanos y hermanas nos reunimos frecuentemente en la Hacienda que compré para que mi madre disfrutara. Este momento, la imagen de mi padre viene a mi cabeza. Siempre afirmé que mi padre era un hombre inteligente, pero “ignorante”. Agradezco a Dios y a la vida, por tener la oportunidad de reconocer que yo era también ignorante. Mientras él ignoraba sobre la inteligencia financiera, yo ignoraba sobre la inteligencia emocional, aquella que nos permite manejar y trabajar con nuestras emociones y de las demás personas, generando resultados positivos. Mi padre ignoraba cómo hacerse rico, en tanto que yo ignoraba cómo ser feliz. Recordé que ni la pobreza ni las limitaciones fueron obstáculos para que mis padres se amaran y respetaran, hasta el día de la muerte de mi papá. Yo, creyéndome inteligente,


no me di cuenta que actuaba como el peor de los tontos. En algún momento perdí de perspectiva lo realmente importante. Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cría a tus hijos, y sabrás cuánto le debes a tus padres. PROVERBIO ORIENTAL Si no me hubiese dado cuenta, estoy seguro que mi matrimonio hubiese atravesado por más problemas que los usuales. La formación y educación de mis hijos se hubiese visto afectada. Hubiese sufrido mucho por destruir algo sin querer hacerlo. Mi vida se hubiese complicado enormemente. A partir de esa experiencia, busco no solo capacitarme en temas empresariales sino también humanos. Esto me ha servido para identificar las emociones que ayudan y diferenciarlas de las que entorpecen nuestro camino a la prosperidad y la felicidad. Saber elegir las emociones según el momento, es ideal. Tanto en casa como en el trabajo, debemos aprender a recibir una crítica, sin ofendernos ni enfadarnos. Para ello, debemos entender el punto de vista del otro. Hay que vivir la vida con alto grado de motivación y optimismo, enfrentando la adversidad, siendo felices. Entendí porque en cierta ocasión terminé hospitalizado con un preinfarto. Ese disgusto con un proveedor, casi me cuesta la vida. Había elegido equivocadamente los sentimientos y emociones. Si un negocio fracasa, no tengo porque morirme por eso. Eso ahora lo entiendo. Mi vida, mi tiempo, mi tesoro, es más valioso que cualquier empresa. En su libro, Cuauhtémoc Sánchez dice: “Si no le das a tu mente descanso adecuado tu vida se convertirá en pesadilla”. Mientras estuve internado en la clínica, me sentía agobiado por el temor a morir. Y no era por morir sin cumplir mis sueños, porque muchos los he cumplido. Y de no haberlos cumplido, al menos estaría satisfecho de haberlo intentado con todas mis fuerzas. Mi temor fue por no haber tenido tiempo de decir a mi familia cuanto la amo y quiero. Por ello y gracias a las enseñanzas de mi padre para vencer mis miedos, hoy sin temor digo las cosas a quien tengo que decírselas. Mi esposa y mis hijos, escuchan a diario un “te amo” de mi parte. El abrazo sincero y el apretón de manos honesto a los amigos, son muestras de mi aprecio por ellos. Debemos alimentar de optimismo al campesino, mostrarle que existe otro tipo de inteligencia a la que pocas ocasiones, le da importancia: su inteligencia emocional. Puede ser feliz; es cuestión de escoger los sentimientos que le hagan sentir bien, pero sin egoísmos ni envidias. Si sus emociones están bien, su vida estará bien. Pero si sus emociones están mal, percibirá su vida como depresiva, llena de fracaso y sin sentido. “El tiempo vale más que el dinero, porque con tiempo podemos ganar dinero, pero ni con todas las riquezas del mundo podemos comprar una hora más de vida”, dice Sangre de Campeones en alguna parte.


El campesino debido a la rudeza de su trabajo, a lo ásperas que se hacen sus manos, asume que su corazón debe permanecer de igual manera: duro y áspero. La nueva educación rural no se desentiende de estos aspectos, porque al ser humano no se lo puede dividir en partes, para irlo educando parcialmente. Mi crecimiento como persona fue simultánea al crecimiento económico y al espiritual. No encuentro otra manera de funcionar. Soy un todo. Los hombres de campo deben renunciar a sus posiciones machistas, que se muestran con un alto nivel de violencia hacia la mujer y sus familias. Los miembros de la familia deberán estar claros que son merecedores de todo tipo de consideraciones y respeto. No deberá importar la edad, todos merecen ser felices. No olvidemos cuál es nuestro mayor tesoro: el tiempo. Ese tiempo que parece eterno cuando las cosas van mal, pero que parece apresurarse cuando todo va bien. No dejemos que nuestras debilidades, vicios y defectos gobiernen sobre nuestras familias. No olvidemos además que la calidad de nuestra comunidad depende directamente de la calidad de familia que le entreguemos. Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero, no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos. MARTIN LUTHER KING Recuerdo con dolor una escena que viví, cuando en el campo estuve de visita a un amigo agricultor que estaba un poco enfermo. De repente escuchamos la puerta golpeada con desespero. Se trataba de una mujer vecina de mi amigo, que buscaba refugiarse huyendo de su marido que llegaba a casa borracho, creyéndose con el derecho de desquitar sus frustraciones con ella y sus dos pequeñas hijas. La esposa de mi amigo le hizo pasar. -

Siempre nos pega – decía la mujer asustada con sus pequeñas abrazadas a su cintura. Porqué no lo denuncia a alguien?. Ese hombre no tiene ningún derecho a pegarles- dije como abogado a pesar de no estar invitado a la conversación No, para qué? Además yo tuve la culpa porque no le serví rápido la comida Pero si es casi medianoche – dijo mi amigo No importa. Cuando él se emborracha, yo siempre le espero con su comida, no importa la hora a la que llegue. Y las niñas? Tengo que sacarlas de la casa, porque sino comienza con sus cosas. Qué cosas. No me diga que su marido abusa de sus chiquitas? Sí, pero solo cuando está borracho. En realidad…es un buen hombre.


No bastó más, al día siguiente personalmente hice la denuncia y se llevaron a la cárcel al hombre por violación de sus pequeñas hijas. He querido darles este ejemplo duro y triste, porque es una realidad en el campo. El incesto, el alcoholismo, la drogadicción, el robo, son prácticas comunes entre cierta gente que cree que su ignorancia, su pobreza son el justificativo perfecto para actuar mal. La ignorancia jamás puede justificar la carencia de valores. Por ello es fundamental que el campesino esté educado, en miras de convertirse en un mejor ciudadano, consciente de sus obligaciones y de sus derechos.


DÉCIMA PRIMERA REGLA DE ORO AÑADE VALOR A LO QUE HACES DALE UN PROPÓSITO A TU VIDA, DEJA TU HUELLA PARA LOS QUE VIENEN ATRÁS

"Tu trabajo va a llenar gran parte de tu vida, y la única forma de estar realmente satisfecho con él es hacer lo que creas que es un gran trabajo. Y la única manera de hacer un trabajo genial es amar lo que haces. Si no lo has encontrado, sigue buscando. No te detengas." Steve Jobs __________________________________________________________________________ -

Al querer hablar sobre el valor agregado en el sector agropecuario, de inicio quise mostrarles cifras sobre lo que el campo produce y en qué condiciones lo hace. Pero me dí cuenta, que los ejemplos salen sobrando, cuando les tengo que afirmar algo que ya todos saben. El campesino promedio no tiene ni la más remota intención de dar “valor agregado” a sus productos. Saben porqué?. La respuesta es simple pero muy decidora. Porque no saben lo que valor agregado significa y mucho menos los beneficios que representa. En una educación rural donde parece no existir el tema de la gestión empresarial es obvio que se den estas cosas. Valor agregado es el valor económico que un producto X, adquiere por la “agregación” de algo durante el proceso productivo. Eso, desde el punto de vista meramente productivo, pero como he venido afirmando, los problemas del agro no son únicamente agronómicos, administrativos, sino también humanos. Para mí, existen dos tipos de valores agregados que le dan mayor valía a una empresa,organización, proyecto : los que involucran a los “Procesos” y los que involucran a los “Seres Humanos”. Los primeros se dan cuando sembramos maíz, lo cosechamos, le convertimos en un snack y lo vendemos. El maíz ganó “valor” porque le añadimos selección, industrialización y distribución luego de ser cosechado. El principal valor agregado que requiere nuestro aparato agroproductivo no es de procesos, sino de las personas. Porque el sector donde prima la desconfianza, la desazón, la falta de creatividad, la desorganización y la falta de actualización está condenado al fracaso. Y así viven miles de personas en el área rural. Durante mi aprendizaje he comprendido que son las personas las que le añaden valor a sus vidas, a sus organizaciones. Fue Steve Jobs el que dio valor a esa “idea” de construir una computadora personal, cuando eso ni siquiera existía. Creó una empresa poderosa en ideas y riqueza llamada Apple (manzana). Fue Thomas Alva Edison que vio “la luz eléctrica” en su mente, y se empeñó en encontrar la manera de convertirla en realidad. Creó la empresa Edison Electric, que después J.P. Morgan transformó en la General Electric. La luz eléctrica, la computadora no aparecieron de la nada. Las empresas atrás de esas ideas tampoco surgieron por arte de magia. Todas las grandes creaciones y organizaciones, tienen al ser humano detrás.


Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles. BERTOLT BRECHT En el sector agropecuario del país, existen miles de personas con millones de ideas, que lastimosamente permanecen en su “zona de conformidad”. Esa zona que está alimentada por los miedos (al fracaso, a la vergüenza, a la crítica, al temor a no entender las cosas, a no saber las cosas, etc.) y por las personas que las rodean. He escuchado frecuentemente: Para qué intentar algo?, Qué saco yo con eso?. Existe un dicho que reza: “Dios los crea y el diablo los junta”. La mayoría de pueblitos rurales están llenos de optimismo y alegría. Su gente no pierde la esperanza y mantiene el espíritu optimista elevado. Sin embargo, existen otros pueblos que desde la entrada, uno siente “la mala vibra”. Son sitios donde la desesperanza, el miedo, la tristeza parecen haber ganado la batalla. La mirada de sus pobladores es apagada y se refleja en su manera de hablar. Todo les parece mal, ya nada tiene solución. Son de los típicos pueblos a los que solo hay que ir a “regalar pescado”. Los procesos de “enseñar a pescar” para ellos no son viables, dirán a su manera que “no dan buenos resultados”, “ya vinieron otros y no funcionó” o el más sorprendente, “no nos interesan esas cosas”. Los campesinos “malavibra” abundan. Y es difícil darse cuenta de su presencia, sino hasta que los tratas. Son seres humanos como cualquiera de nosotros. Son personas que trabajan, y pueden ser inteligentes o no. Pero son los que critican todo, asisten a las reuniones no a aportar sino a inquietar y son los que menos “valor agregado” le dan a sus organizaciones. Hay que evitar a este tipo de “infiltrados” que en parte son los que debilitan el espíritu de las personas, de las organizaciones, puesto que no alientan, tampoco aportan, mas bien desmoralizan y se aprovechan del esfuerzo común. Existe una película que me recuerda un poco esta situación. Se llama “Los Infiltrados” (The Departed), dirigida por el famoso Martin Scorsese. Sin ser una película original, porque ya se había filmado otra versión en Hong Kong, muestra que tanto el bien como el mal a veces tienen “las mismas ideas”. Simplificando la historia, los malos deciden infiltrar uno de sus hombres en las filas de la policía, mientras que ésta logra infiltrar un policía dentro de la mafia. La inventiva como valor agregado resultaría como lección. Pero existen otro tipo de enseñanzas, puesto que el infiltrado malo informaba a los suyos de los operativos que la policía iba llevar a cabo. Así operan los “malavibra”, boicotean “desde adentro” cuanta iniciativa positiva tenga la organización. Riegan las malas actitudes, se niegan a trabajar en equipo, no están dispuestos a hacer ningún esfuerzo adicional, transmiten sus temores, paralizan la toma de decisiones y la mayoría posterga los cambios. Lo paradójico resulta que cuando se logran cosas positivas sin su apoyo, son los primeros en unirse a los beneficiarios.


Cuando quieras emprender algo, habrá un montón de gente que te dirá que no lo hagas. Cuando vean que no te pueden detener, te dirán cómo lo tienes que hacer y, cuando finalmente lo logres, dirán que siempre han creído en ti. DANTE GEBEL Estoy convencido que sí es posible cambiar a esos pueblecitos “malavibra”: Lo primero es “sacudir” la cabeza de sus líderes y hacerles entender cuál es su rol en la comunidad. Están allí para buscar las mejores condiciones de vida de la mayoría de sus habitantes. “El bien común sobre el bienestar personal”. Después debemos sacar a esa gente (incluido el malavibra) a ver el mundo exterior y mostrarles lo que la humanidad ha conseguido. Estoy convencido que esto resulta motivador, por el impacto que tuvo en mi vida salir primero de mi pueblito San Pedro a la ciudad, y después cuando logré viajar al extranjero. Esa experiencia me mostró la inmensa capacidad creativa del ser humano. Pero no para ver la ciudad como el sitio ideal donde vivir, sino como modelo de lo que el ser humano con su maravillosa creatividad y trabajo siguen logrando. Para ello, me gusta mucho hacer con todos mis colaboradores, lo que llamo “Giras de Aprendizaje”, antes se las llamaba “de observación”, pero entendí que en ciertos casos, observar no es suficiente. Si a la observación no le “añadimos” acción, pues de nada sirve. Imaginemos que un agricultor visita otra provincia donde le hacen conocer “el valor agregado” de otras personas, expresado en procesos productivos, organizativos, ideas, etc. Y al volver a su hogar, dice: “Muy interesante, pero eso no puedo hacerlo acá por esto y por esto otro”. Realizamos la Gira de Aprendizaje simultáneamente con la implementación práctica de lo que aprendemos. Otro resultado se consigue si llevamos a esa misma persona a “aprender” de otra persona u organización, mientras ya está haciendo lo mismo en su propiedad. Ese momento haremos que ese nuevo valor agregado surja de modo tangible, caso contrario habremos alimentado un cerebro con más ideas que nunca van a concretarse. A la observación transformarla en acción es fundamental en el proceso de generar valor agregado proveniente del ser humano. Imagínense a Simón Bolívar solo “observando” la situación de su país y su continente, sin hacer nada. El aprendizaje que da la libertad de vivir nuevas y positivas cosas, tiene que ver con observar lo que existe o pudiera existir, adaptarlo a nuestra realidad en ideas y conceptos, para luego implementar una acción. Ese momento estaremos creando un “valor agregado”. El visionario Simón Bolívar observó lo que implicaba el ejercicio de la libertad en otros pueblos, y lo comparó con la opresión de los suyos. Allí aprendió a ver “la libertad de su pueblo” sin que ésta existiera aun. Lo aplicó a su realidad y consiguió la meta trazada. Lo hizo Jobs, que tampoco creó la computadora, también Alva Edison que perfeccionó la luz eléctrica, pues como lo descubrí en mis investigaciones, el héroe de mi padre no había sido quien inventó el foco eléctrico, sino fue el británico Joseph Swan.


Las personas “malavibra” se centrarían seguramente en esos detalles para desmerecer el esfuerzo de otros. Dar valor a lo que se hace, está justamente basado en dar mérito y reconocimiento del talento de otros. Nunca alguien podrá hacer algo solo. Siempre la complementariedad de las distintas actividades humanas han permitido que se logren avances en todos los sectores del conocimiento. Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él. JOHN F. KENNEDY Hace pocos meses, tuve una conversación interesante con un grupo de ganaderos que deseaba “ganar más” con su actividad. -

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Qué hacen por ganar más, con su actividad ganadera? – les pregunté Pues hemos mejorado la calidad de nuestra leche. Y eso de qué manera les beneficia? Pues que ya no nos pagan menos por la leche con exceso de acidez. ¿Les pagan más por haber mejorado esa calidad?, entonces. Pues no. ¿Desde hace cuánto pasa esto? Desde siempre Qué pasaría si esa fábrica cierra sus puertas definitivamente?- les pregunté para ver sus reacciones Quebraríamos! – gritó uno de los asistentes. Estoy aquí porque quiero “romper su zona de conformidad”, claro está, si ustedes me lo permiten? ¿Qué es eso? Pues es esa zona donde creemos que estamos bien, sin darnos la oportunidad de ver otras alternativas que pueden resultar mucho mejores. Soy ganadero por años, y es difícil hacerlo –dijo uno Sé que es difícil. Yo he aprendido cosas importantes de lo que Albert Einstein dijo una vez: “Cómo buscas nuevos resultados, si sigues haciendo lo mismo siempre”. Ustedes siguen haciendo lo mismo y quieren cambios en su situación económica. Esa es justamente su Zona de conformidad. Cuando estamos en crisis, es cuando sale a flote nuestro genio, pero para ello debemos aceptar que “saldremos de esa crisis”. Nada obtendremos solo quejándonos y pasando de brazos cruzados. La ganadería es sacrificada, hay que llevar a los animales a los pastizales, darles agua, el sobrealimento, siempre hay algo que hacer. ¿Haciendo esas cosas, han logrado cosas distintas? Por supuesto que no. Pues es hora de que decidan cambiar las cosas. Ahora pensemos de qué manera podemos conseguir resultados distintos.


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Podemos reunir nuestra producción y armar nuestra propia fábrica de lácteos – dijo alguien Podemos reservarnos un poco de leche cada uno, para producir quesos. Todos asistimos a un curso sobre lácteos, pero nunca lo hemos aplicado- comentó otro Quizás podríamos contratar un ingeniero agroindustrial para que nos asesoresugirió una señora

La reunión se hizo muy participativa. Aparecieron ideas de todo tipo. -

Ustedes mismos con esta “lluvia de ideas” acaban de romper sus propias zonas de conformidad. Los felicito. Su asociación acaba de ganar un tremendo valor agregado: sus talentos unidos les generará mayor riqueza. No les digo que la van a tener fácil. Pero si los problemas los enfrentan como lo acaban de hacer este momento, estoy seguro que saldrán adelante – concluí diciéndoles.

No soy reconocido por “inventar el agua tibia”, pero si soy reconocido por saber usarla. Ahora hablemos del valor agregado dado por los Procesos. Desde que era un niño pequeño, escuchaba a los adultos, mencionar que era inexplicable como siendo el Ecuador un país tan rico en recursos naturales, tenía tantos pobres. A lo largo de estas Reglas de Oro, hemos venido discutiendo esos comportamientos adquiridos que han condenado a millones de personas a vivir en condiciones lamentables. Y el sector agropecuario goza de muchos privilegios gracias a esa abundancia que dan nuestros suelos, donde podemos producir lo que en cualquier parte del mundo, pero que sin embargo aloja la mayor cantidad de pobres. Ya está claro que los campesinos no han aprendido lo que debieron haber aprendido. La gente desconoce el CÓMO HACER y por ello el nivel de valor agregado que dan a sus productos es cero. Enfocado el sector agroproductivo en conseguir CON QUÉ HACER, se desperdician innumerables oportunidades de negocios, que representarían ingresos adicionales para nuestros campesinos. La gente tiene el equivocado concepto que dar valor agregado en los procesos, implica realizar grandes inversiones y el uso de complicadas técnicas. Nuevamente el error ha sido pasado generación tras generación. Añadir valor no involucra necesariamente eso. Sin importar el tamaño de la empresa agropecuaria, se puede dar valor adicional a los productos o servicios, para diversificar mercados y vender más. Al ser una empresa, la agricultura debe usar enfoques que hasta ahora no lo venía haciendo. Uno de ellos es el marketing, que define al valor agregado “como una característica o servicio extra que añade a un producto o servicio con el fin de darle un mayor valor en la percepción del consumidor”.


Si entendemos lo simple del concepto, nos daremos cuenta que para darle mayor valor a un producto ante la percepción del consumidor es decir para venderle más caro, no se requiere sino de inventiva. Siempre habrá empresas del sector agropecuario que hacen enormes inversiones, pero lo hacen para recibir enormes ganancias. Cuando el agricultor recibe asistencia técnica de alguna empresa distribuidora de agroquímicos, está recibiendo un valor agregado creado por esa industria, que les ha representado un incremento en sus ganancias de millones de dólares en Ecuador. Detallemos cómo se agrega valor en este caso: la industria tiene su producto. El momento que decide que para aumentar las ventas hay que salir a buscar al cliente, en este caso un agricultor o ganadero, la industria está obligada a generar otro tipo de inversiones. Tiene que contratar más técnicos de campo, darles capacitación, movilización, folletería, publicidad, etc. Todos estos “egresos” en los que incurre, no corren de cuenta de la empresa, van de cuenta del agricultor. Pues el valor al que compra el productor ese agroquímico ya incluye todos esos servicios adicionales. Sea que compre en almacén o en su propia finca. Parte de los pagos extras que realiza el agricultor sin saberlo es el “valor de la marca”. La marca, es uno de los principales valores agregados que el sector agropecuario usa muy poco, puesto que la mayoría de ellas, proviene de las industrias (insumos agropecuario: semillas, abonos, fertilizantes) y no de los productores. Por ello nuestra propuesta de una educación rural distinta, en la que debemos aprender a generar valor mediante la creación y fortalecimiento de marcas. Ello requeriría que los trámites para conseguir una denominación sean más ágiles, pero sobre todo que los campesinos busquen tenerlas. Y el resultado que se obtiene al agregar valor a un servicio o producto, es que esa empresa se vaya “diferenciando” del resto. Es decir ese emprendimiento logra sobresalir, llamar la atención del consumidor y por tanto quizás lograr mayores ventas. En un proyecto de papas, nos pusimos a trabajar en el tema de valor agregado. Es difícil cuando en el mercado los precios caen. Pero debíamos ser coherentes con la visión de la empresa y el valor agregado sin importar los precios. Apostabamos a que los clientes industriales a los que vendíamos nuestro producto se mantengan fieles al comprobar la calidad de nuestras papas. Es decir, nuestro principal valor agregado era la calidad del producto que llegaba a manos del cliente. Sin embargo, decidimos complementar el esfuerzo, dándole mayor valor en el proceso. Un miembro de nuestro equipo sugirió tres simples prácticas que mejorarían la percepción sobre nuestro producto y que no incrementaría demasiado los costos. La primera sugerencia fue que las papas una vez cosechadas, sean sometidas a un lavado express, para retirar el exceso de tierra. La observación de las condiciones en las que la competencia ofrecía sus papas, fue el interruptor de tan buena idea. Nuestros clientes recibirían en sus sacos “más papas, y no tierra”. Este es un valor agregado simple pero innovador. Luego y como segundo punto, irían a un proceso de clasificación simple, donde se eliminarían las patatas podridas o con daños que afecten su apariencia. La


tercera sugerencia fue que los sacos en los que se embalaban nuestras papas tengan un color distintivo. De esa manera, nuestros compradores podrían identificar con suma facilidad cuáles fueron nuestros envíos para darles un mejor seguimiento. Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad. WINSTON CHURCHILL Así lo hicimos. Las sugerencias fueron implementadas en campo por los técnicos y las papas salieron al mercado, lavadas, clasificadas y en sacos con el tricolor nacional. La calidad de nuestro producto tuvo el éxito esperado y nos permitió establecer contactos de mayor permanencia con la industria. Comprobamos que la gente está dispuesta a pagar más a cambio de mercadería en mejores condiciones. Estos fueron valores agregados muy simples y que nos “diferenciaron” de nuestros competidores. En agricultura empresarial pensada de esta manera, las oportunidades de negocios se abren como un maravilloso abanico. La mayoría de los campesinos ecuatorianos no es famoso, sino por producir materias primas para que otros se hagan con la mayor utilidad. Exporta cacao para importar chocolates finos, es el típico ejemplo que todos habremos escuchado. Cuando estás montado en “el caballo del progreso” en la carrera de tu vida, obviamente tienes que tomar las riendas pero sin dejar de galopar, porque la competencia es fuerte. Existe una competencia sobre la que debemos vencer irremediablemente. Y es la competencia contra nuestra “zona de conformidad”. Debemos renunciar a ser un campesino o un pueblo “malavibra”. Eduquémonos, rompamos las cadenas de la ignorancia y el pesimismo que nos hace ver más cómodo ir y comprar un chocolate importado en la tienda, que producirlo nosotros mismos; que nos hace preguntar: Para qué tanto esfuerzo?, si además los suizos saben hacer mejores chocolates que nosotros. En el nuevo sistema de formación se deberá mostrar los beneficios económicos que trae la innovación y el procesamiento de las materias primas. Muchos emprendimientos inician de “ver lo mismo, de modo distinto”. Lo que un agricultor anciano veía como su finca productora de piñas, su hijo lo veía como su finca proveedora de fruta para su fábrica de mermeladas y trozos de fruta en almíbar para enlatar. Las Reglas de Oro siguen trabajando para mí, como siguen trabajando para todos. Cuando transformo mis productos y obtengo varios subproductos, convierto en más eficiente mi sistema de producir dinero. Y lo obtengo de diferentes maneras. La una es que mis inversiones se diversifican y se disminuye el riesgo financiero. Además conozco nuevos clientes o proveedores que me resultan útiles para otros proyectos. Y sobre todo aprendo nuevos modos de manejar el dinero. Porque no es el mismo flujo de dinero en una empresa productora de fruta, que en una de envasados de conservas.


DÉCIMA SEGUNDA REGLA DE ORO EL FRACASO ES PARTE DEL APRENDIZAJE NINGÚN CAMINO QUE LLEVE AL ÉXITO, EVITA EL PASO POR EL PUEBLO LLAMADO FRACASO

"El fracaso es solo la oportunidad de comenzar de nuevo de forma más inteligente." Henry Ford __________________________________________________________________________ -

Los hábitos de las personas determinan su futuro financiero. Y si sus palabras no están respaldadas por acciones, no conseguirá lo que busca. Cada uno de nosotros asumirá los fracasos de distinta manera. Porque eso son los fracasos, son alternativas de solución fallidas. Cada uno asume el fracaso según su realidad. Podría tratarse de dos hermanos gemelos que comparten el mismo hogar, los mismos padres, el mismo curso, el mismo profesor, pero cada uno entenderá el problema desde su individualidad. Lo que para unos es fracaso, para otros puede resultar una excelente oportunidad. Estuve en cierta ocasión en una reunión con varios amigos que habían “emprendido” en el agro. Veían con cierta frustración lo que hacía la actividad agropecuaria por sus vidas. -

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Estoy cansado de esta vida. Me levanto en la madrugada para dirigir el ordeño de mis ciento ochenta vacas, y todo el día estoy por aquí por allá, pero no siento que mi hacienda me esté haciendo más rico. Jamás dejaría que mis hijos sean ganaderos como yo - dijo uno de ellos. Yo estaría contento con lo que tienes. Tú lograste comprar tu hacienda, ciento ochenta vacas lecheras y te quejas?. Yo debería quejarme. Yo casi ni duermo. Todas las noches, me acuesto pensando cómo hago para sacar adelante mi finca de dos hectáreas – respondió el otro. Yo ni eso tengo – refutó el tercero – ya quisiera yo tener una gran hacienda o una pequeña finca. Ya perdí todo. Ustedes sienten que fracasan en el manejo de sus propiedades. Ahora les haré una pregunta sencilla. – interrumpí antes de que llegue la ronda de quejas hasta mi Han asistido a algún evento de capacitación financiera en el último año? No – respondieron todos El campesino, sea dueño de una hacienda o de una chacra, ha generado hábitos inadecuados. Uno de ellos es “encerrarse” a trabajar en el campo, creyendo que dedicarle las 24 horas del día a permanecer en su propiedad es lo mejor para el crecimiento de su fortuna. Pero no es así. Ese hábito es tremendamente ineficiente, puesto que hace que las personas desperdicien muchas horas en labores intrascendentes, y dejen de lado las que podrían realmente cambiar su patrimonio financierosostuvePero, creo que dedicarle todo el tiempo a mi finca es necesario, porque si no las cosas no marcharían bien.


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La hacienda igual, sin mi presencia no sería la misma. Yo ya no tengo nada que vigilar. No se trata de dejar abandonadas sus propiedades. Para nada. Se trata de entender que a su nivel, cada uno de ustedes es un empresario, y por tanto tiene que generar en su vida “hábitos” de un empresario, y de uno exitoso, además. Incluso tú, que ya no tienes una propiedad, puedes comenzar a trabajar en un emprendimiento desde cero. Lo importante es que pongas a trabajar las Reglas de Oro a tu favor. Y cuáles son los hábitos de un empresario exitoso? Los hábitos del día a día, deben ser revisados y seguramente muchos tendrán que ser eliminados de sus vidas. Uno de los nuevos hábitos que debemos aprender es dividir el día en más actividades de las que actualmente tenemos? Estás loco, hermano. Cómo puedo hacer más cosas, si con lo que hago ya no me alcanzo! – reclamó alguien Te diré algo que ojalá no te moleste. Es una verdad que tienes que asumir. Tú no estás haciendo lo suficiente. ¿Cómo? ¿Porqué?. Si te digo que me levanto a las 3 de la mañana y me acuesto a las 9 de la noche. No se trata del horario, sino de lo que se hace en ese horario. Les pregunto. Ustedes cuántas horas al día le dedican a su preparación en Educación Financiera? Ninguna – contestaron Y cuántas horas le dedican a buscar nuevos mercados para sus productos? Casi ninguna Cuántas horas le dedican a investigar sobre alternativas de uso a sus productos? Ninguna Cuántas horas le dedican a promover sus empresas, a visitar clientes para conocer su opinión respecto a la calidad de sus productos? Realmente casi ninguna. Cuántas horas se dedican a actualizarse sobre temas de tecnología? Ninguna. Entonces, de qué se quejan. Sus hábitos los mantienen “ocupados” en cosas que no les son provechosas financieramente. Y ahora díganme, cuántas horas le dedican a estar junto a su familia? Muy pocas. Casi no me veo a mis hijos. Salgo antes de que se levanten y vuelvo a mi casa cuando ya están dormidos. Tu tiempo tampoco es provechoso para tu mente y tu espíritu. Estás dejando de lado a los seres más importantes de tu vida. Tus hábitos no te harán progresar ni económica ni espiritualmente. Cómo deberíamos distribuir nuestro día? Cada uno de ustedes deberá valorar en qué debe ocupar su día, pero ya dejando de lado el hecho de creer que permanecer todo el tiempo enfocado a la parte de producción garantiza el éxito. El negocio agropecuario es como cualquier empresa, requiere que le dediquemos tiempo a otras cosas importantes como el servicio al cliente, la investigación de mercados, mejora de la calidad, ventas, promoción, administración de los fondos, uso de las redes sociales para negocios, inversión, etc. Hay agricultores y ganaderos a los que su familia solo los ve unas horas a la semana, porque se “encierran” en sus trabajos de campo. Eso es terriblemente ineficiente.


Sucede que esta ineficiencia en el uso del tiempo, la gente ha traducido a una simple palabra: Fracaso. Pero ese mal llamado fracaso tiene orígenes. Muchas agroempresas “fracasan” porque no dedican parte de su tiempo a vender mejor, a buscar nuevos mercados, etc. “Fracasan” cuando los agroempresarios destruyen sus familias, al no dedicarles tiempo suficiente por permanecer “encerrados” en sus emprendimientos. Con esas malas prácticas de vida, asumen que la actividad agrícola, ganadera, agroindustrial es sacrificada y condenada al fracaso. Ninguna empresa sea textil, automotriz, turística puede crecer de modo sostenido si la distribución de los tiempos es inadecuada. Nuevamente la solución no está en el CON QUÉ sino en el CÓMO HACER? El CON QUÉ, en este caso resulta ser el Tiempo, la moneda de nuestros tiempos. Los empresarios olvidan que la respuesta es: CÓMO distribuyo mi tiempo?. Esa cadena de fracasos sucesivos, ha sido parte del aprendizaje que se ha incrustado en el cerebro no solo de campesino sino de citadinos. Por eso se ha generalizado el estigma de “mal negocio” del agro. Cuando una madre de familia escucha a su hijo/a que desea ser cirujano/a, se pone muy orgullosa. Pero cuando le dice que quiere ser ingeniero agrónomo/a o veterinario/a, lo primero que viene a la cabeza es “sacrificio y fracaso”. En un programa llevado a cabo por mis empresas, tenemos contacto con muchos niños. Un día llevamos a cabo una actividad donde tuve la oportunidad de compartir con cientos de niños de varias escuelas urbanas. -

¿Qué quieren ser de grandes? – les pregunté

Las respuestas fueron muy variadas. La mayoría prefería en esos momentos de su vida obtener un doctorado en medicina o en leyes. Otros menos ortodoxos querían ser actores, modelos de revistas, conductores de televisión. Una cantidad menor deseaba ser “lo mismo que sus padres”: arquitectos, ingenieros, etc. Ninguno mencionó la profesión “agricultor”. Era sorprendente cuando escuchaban mi historia personal y se daban cuenta que había logrado el crecimiento económico en base a la agricultura. -

Mi papá me dijo que era una profesión muy sacrificada – dijo un pequeñín inocentemente.

Agricultura para muchos es sinónimo de “esfuerzo no recompensado”. El problema radica en las tres corrientes de la educación, que estigmatizan unas carreras en favor de otras. Las universidades en ese sentido también son responsables de la “mala educación” rural. Solo hace falta revisar los pensum de estudios de algunos centros de educación superior para darnos cuenta que los profesionales salen con bases mínimas sobre gestión empresarial, apalancamiento de negocios, inteligencia financiera, etc. Desde la universidad, el profesional aprende el concepto: “dedícate solo a producir, para eso te educamos”. Aunque durante los últimos años, muchas universidades han “incluido” dentro de la malla curricular, materias como emprendimiento, agronegocios, etc., su contenido se


limita a una mera revisión de conceptos. La administración de un negocio en sus distintas facetas, se la tiene que vivir para aprender de ella. Las prácticas siempre están dirigidas a la parte técnica de la carrera agropecuaria, y casi nunca a prácticas respecto a la gestión empresarial en el campo. A eso me refiero con “mala educación”. Muchas Universidades en otros países, han creado verdaderas estructuras orientadas a permitir que sus alumnos lleven a la práctica sus conocimientos en agroempresas, en una plena interacción con los clientes externos e internos de sus instituciones. Exitosas Incubadoras de Negocios son regentadas por importantes centros de educación superior, lo que ha significado para miles de personas la oportunidad de generar emprendimientos y muchas plazas de empleo. Esa sí es una educación exitosa. Estudio vinculado a la generación de empleo, es la fórmula del éxito educativo. Los agroemprendedores desconocen que si dedicaran el tiempo adecuado a todas las actividades inherentes a su negocio, el éxito está más cercano de lo que parece. El mismo principio rige para los centros de estudios. Una mejor distribución de los tiempos respecto a los temas realmente vitales, es fundamental para construir desarrollo. Debemos dejar de lado esa vieja y mala práctica de querer “educar” a los estudiantes cuando están fuera de las aulas y a los agricultores cuando ya son adultos. La “práctica preprofesional” debe incluir el aprendizaje respecto a la nueva distribución del tiempo. Esta es la mejor manera de poder vincular al estudiante forzosamente con el tema de Educación Financiera. El CÓMO HACER riqueza financiera?, debe apuntar en esencia a crear Ingresos Pasivos: “aquellos dineros que llegan a nosotros sin que trabajemos en ellos directamente”, según Kiyosaki. Ejemplos: el dinero que produce la renta de una finca, las utilidades generadas por un negocio del cual somos socios, dividendos, intereses de bonos, etc. Y cómo se consigue aquello, adquiriendo Activos productores de Ingresos Pasivos. Hay que recordar los conceptos anteriormente revisados. Activos “son los que meten dinero al bolsillo” y Pasivos son aquellos “que sacan dinero de nuestros bolsillos”. No puede pensarse en que la Agricultura genere riqueza y prosperidad, si las personas continúan aplicando la “mala educación” respecto al manejo del dinero. No importa el tamaño de las unidades productivas agropecuarias, la gran mayoría de campesinos (háganse llamar hacendados, finqueros, huasipungueros, etc.) no aprovechan los conocimientos de la “cultura financiera”, y por eso “fracasan” con más frecuencia de la debida. Están convencidos que “no existe dinero” que les permita emprender y apalancar sus negocios. Creen que los créditos bancarios son la única opción para obtener dinero. Desconocen las múltiples alternativas que les permitiría acceder a fondos económicos a través de productos de renta fija o variable en la Bolsa de Valores. Por experiencia propia, cuando se entiende estos conceptos, la idea del fracaso desaparece, o al menos es replanteada.


El poder de nuestras palabras es inmenso. Lastimosamente las “soltamos” como si no importaran nada. Y la palabra fracaso es una de esas palabras que se deja ir con demasiada facilidad. El fracaso no es sino una experiencia cuyo resultado final no fue del todo provechoso, pero cuyo proceso fue enriquecedor. Es una alternativa fallida de solución a determinado problema o situación, solo eso. Descubrimos de qué manera no vamos a solucionar algo y eso ya implica un aprendizaje. Es fundamental entender que el fracaso es parte del proceso de aprendizaje, no es todo el proceso. Como tampoco lo es el éxito permanente. El sector agropecuario no es un “imán de fracasos”, lo es cuando las personas que se dedican a él, no están “bien educadas”. Lo mismo fracasaría un empresario automotriz si arrancara un negocio con la información incorrecta, o un hotelero que invierte en la construcción de un hotel cinco estrellas en medio de un pantanal. Yo soy la muestra de que el aprendizaje resulta útil, conforme transcurrieron las historias y relatos que construyeron estas Reglas de Oro, me di cuenta que iba cometiendo errores y tomaba malas decisiones. Comprendí entonces que “no existe ruta alguna que no pase por ese pueblo llamado Fracaso”. De mí dependía “establecerme” en ese poblado, o dejarlo atrás como parte del camino recorrido. Al referirme con “el poder de las palabras”, lo hacía porque nuestro cerebro se alimenta de palabras (por señas, escritas o habladas). El alimento que ingresa por nuestros sentidos, es asimilado por todo el cuerpo, gobernado por el cerebro. Debemos tener mucho cuidado con la manera como hablamos a nuestros hijos, porque es la manera como alimentamos su vida. Actualmente, estamos alimentando en ellos el concepto de que la vida de campo está “condenada al sacrificio y al fracaso”. Lo hacemos con lenguaje hablado, al quejarnos de lo duro que resulta trabajar y conseguir tan poco. Con lenguaje escrito, cuando llegan las cuentas de servicios básicos, impuestos, a los que hay que destinar dinero que obliga a sacrificar muchas veces el alimento o la educación. Y el lenguaje de señas, cuando nuestros hijos “observan su alrededor” y descubren que están solos, porque ven que sus padres no comparten tiempo con ellos, en su educación ni en su tiempo libre, porque permanecen “esclavos” a horario completo de esa actividad poco rentable. El poder de la palabra, influye sobre el cambio de mentalidad respecto muchos aspectos del trabajo en el campo. Recordemos la tercera Regla de Oro, donde mencionamos que el trabajo en equipo comienza desde el hogar, desde la niñez, desde el aula, desde la guardería. Pero no solo se trata de armar un equipo, es urgente armar un equipo de triunfadores. Para ello, las tres corrientes de la educación que alimentan los cerebros de nuestros campesinos deben “entrenarlos” para buscar el éxito. Debemos decir y repetir a diario frases como: Vamos a convertirnos en personas prósperas, educadas, responsables y solidarias. El trabajo en comunidad nos permitirá lograr nuestras metas.


Pero cómo motivar para que se avance hacia nuevas metas y se venzan los miedos, luego de décadas de permanecer inmóviles. Con un ejemplo, voy a mostrarles como los nuevos estímulos son necesarios y muy útiles para que las personas se movilicen y reaccionan a nuevas metas: En una de mis empresas trabajaba un hombre como albañil. Era una persona que tenía miedo a la altura, y siempre había pedido que se le mantenga trabajando en los pisos más bajos de la construcción en la que laboraba desde hace mucho tiempo. Una tarde me le acerqué y le dije: -

Necesito asegurar esa viga que está floja en el octavo piso. Alguien puede lastimarse. Usted sabe que tengo miedo a las alturas, jefe. Ni por todo el oro del mundo haría ese trabajo. Estás seguro? Claro. Y si te pago cien dólares por ese trabajo, lo harías. No, jefe. Ni así me pagará dos mil dólares.

Al cabo de la jornada, solicitaba al jefe de obra que busque alguien que asegure esa viga, porque al día siguiente habría una inspección. Sin previo aviso, uno de los trabajadores más jóvenes, decidió arreglar esa viga. Se trataba del hermano menor del trabajador que se negó a realizar el trabajo. Pero resbaló y quedó colgado por una tira de su chaleco de seguridad. Su vida pendía de un hilo. Los gritos alertaron a todos, que ya estaban en la planta baja, nadie estaba cerca para auxiliarlo. En un acto de valentía, el trabajador que se había negado a hacer ese trabajo por dinero, corrió como un loco por las escaleras y subió al octavo piso. Allí, sujetó su cuerpo con una soga a uno de los pilares y a rastras llegó donde su hermano, que colgaba en la viga separada algunos metros del edificio. Le amarró una cuerda al pecho y nuevamente a rastras volvió. Cuando ya regresó, habían llegado otros compañeros y le ayudaron a halar al accidentado. El valor no es la ausencia de miedo, Sino el juicio de que algo Es más importante que el miedo. AMBROSIO REDMOON Esta historia es la muestra que el ser humano puede cambiar sus metas, siempre y cuando tenga los estímulos necesarios. Para aquel hombre el dinero no era el estimulante que lo hizo enfrentar su miedo a las alturas. Pero ver a su hermano en peligro de muerte, sí. Si todas las personas que viven en el campo, recibieran la nueva educación rural con enfoque a generar emprendimientos exitosos, la gente se daría cuenta que la agricultura no requiere “esclavizarse”, podría establecer nuevas metas donde el trabajo en equipo sea norma. Si la gente pusiera en marcha las Reglas de Oro, se lograría una verdadera transformación de la vida rural.


Las Reglas de Oro viven en perfecta armonía, y se interrelacionan para mostrarnos que la vida es un cúmulo de experiencias, positivas y otras no tan positivas, que en algún momento de nuestras vidas adquieren cierto orden, para convertirse en la solución que estamos buscando. Como hemos venido diciendo en repetidas ocasiones, las Reglas de Oro aparecen y funcionan para unos y otros en orden y circunstancias distintas. Por ello, jamás se pensaría en emitir las simples recetas al éxito, sin considerar la realidad de cada uno de los interesados. Es decir, lo que para alguien funciona, no necesariamente puede o debe funcionar para otra. Ese comportamiento de hacer lo que a los demás funciona, es habitual entre nuestros campesinos. En el campo, es usual vivir los “booms de producción”, que son aquellas temporadas en las que en determinadas zonas del país, los productores que comparten ciertas características, deciden producir algo, por el simple hecho de que a algunos les ha ido bien con ése producto determinado. Cada fracaso le enseña al hombre Algo que necesitaba aprender. CHARLES DICKENS Son tristes experiencias, donde se aprende, perdiendo. Muchas veces tomamos decisiones basadas en el éxito de otros. Para que vean que no siempre tomo decisiones que resultan exitosas. Yo fui uno de esos agricultores que años atrás, viendo el crecimiento del mercado de pimienta negra, decidió invertir en un cultivo de ocho hectáreas. La inversión era de varios miles de dólares, pero los precios en el mercado internacional eran bastante promisorios. Instalamos el proyecto y la cosa parecía ir muy bien. Transcurrieron dos años y la inversión apenas se estaba recuperando. Pero sucedió algo que nadie previó, por la falta de información y control. Se generó tal expectativa por el cultivo que miles de pequeños, medianos y grandes dedicaron inmensas superficies a explotar pimienta. Unos por hacer dinero aprovechando el boom, se dedicaron a producir en viveros “plantas” para los nuevos emprendedores; otros se dedicaron a secar la pimienta y a comercializarla. Pero todo esto en absoluto desorden, sin planificación mínima, sin conocimiento certero del tamaño del mercado, y sobre todo sin normas de calidad en la producción de material parental, lo que generó después en una dispersión incontrolable de enfermedades y plagas que aniquilaron la mayoría de los cultivos. Que se sumaron a la sobreproducción. Resultado final, una caída abrupta de los precios. El mismo fenómeno que hizo que mucha gente sembrara pimienta, generó lo opuesto. Al ver que “los otros” se retiraban del negocio por considerarlo malo, también se retiraron. Una fórmula que puede resultar exitosa, cuando es mal utilizada se convierte en un grave error. A pesar de ser miles los productores de pimienta, nunca se constituyó una asociación que pusiera las reglas de juego claras. Aquí, cada quien jugó con sus propias reglas. Y al final del partido, todos salimos perdiendo. A mí personalmente, me costó algunos


miles de dólares esa experiencia. Esto demuestra que para cambiar la manera de ganar dinero por parte de los agricultores, es necesario trabajar en la parte mental. Luego de poco tiempo se habló del “fracaso de la pimienta”. La gente no asumía sus responsabilidades y las atribuían a otros. No reconocían que fueron ellos quienes aplicaron equivocadamente el CON QUE lograr fortuna: en este caso, la pimienta. Intentaron jugar a lo seguro. “Otros ya ganaron con pimienta, seguro también yo gano”, se habrán dicho. No aplicaron el COMO aprovechamos a la pimienta como alternativa de ingresos familiares. Pero los seres humanos tenemos la capacidad suficiente de afrontar los retos y reponernos del fracaso. Debemos entender que los caminos seguros no existen. Todos los caminos, pasan por el pueblo Fracaso. El temor a asumir riesgos por nosotros mismos, debe ser superado. Estamos en la obligación de buscar nuevos caminos, que ojalá pasen lo menos posible por el pueblo Fracaso. Ir por los caminos que otros han seguido, nos llevará a sitios donde esos otros ya han llegado. Y esos caminos a veces resultan exitosos, otras no. Abramos nuestras mentes hacia nuevas actitudes, tomando en cuenta que debemos asumir riesgos. Si alimentamos el temor a asumir riesgos estaremos susceptibles a caer más frecuentemente de lo necesario, llegando a veces incluso a caer sin tener ganas ni fuerzas para levantarnos. En las caídas identifica qué fue lo que pasó. Busca en qué fallaste. Al estar consciente de ello, estarás en capacidad de no volver a repetir errores. Nuestra mayor gloria no se basa en no haber fracasado nunca, Sino en habernos levantado cada vez que caímos. CONFUCIO Uno de los comportamientos más frecuentes asociados con el fracaso está el emprender el camino hacia la prosperidad solos. Cuando alguien está solo intentando avanzar, será difícil que pueda identificar sus zonas erróneas. Pues como digo: “Uno mismo se pregunta, uno mismo se contesta”. El trabajo en equipo es fundamental en esta parte del camino, para ello convendría trabajar con personas colaboradoras que sean de tu confianza y que se conviertan en tus socios, y que le den otra perspectiva a los problemas y sus posibles soluciones. El fracaso nos obliga en cualquier circunstancia o proyecto a mantener un pensamiento flexible. De modo que si es necesario un nuevo enfoque del negocio, se lo implemente sin tanto “trauma” para el dueño de la idea. Los proyectos son como “nuestros hijos”, si resultamos ser unos padres muy estrictos e inflexibles, resultará perjudicial para ellos. Si mostramos cierta flexibilidad los resultados pueden ser halagadores. La conformación del equipo de trabajo es pieza clave en la consecución de metas en nuestro emprendimiento agropecuario. Las personas que se conviertan en nuestro soporte deben ser personas claramente identificadas con la idea. Aunque siempre surge la inquietud de que el socio se nos “lleve la idea”, existen mecanismos legales que nos permitirían garantizar que esa colaboración se mantenga en términos de clara justicia. Debe


asegurarse así que todos “ganen”, para lo que quizás sea imprescindible establecer premios o reconocimientos a la gestión dentro de la empresa. Debemos entender que si trabajamos con la mentalidad de que solo la empresa gane, a costa de empleados poco reconocidos en remuneración o institucionalmente, tarde o temprano nuestra empresa visitará el pueblo Fracaso. Como tampoco es posible evitar hacer parada en Fracaso, cuando los empleados trabajan en función de sus intereses personales, sin tomar en cuenta que cualquier tropiezo de la empresa, los perjudica también. Emprender es eso justamente, una manera de pensar y actuar orientada a la generación del bienestar de los miembros de su equipo. Para ello se requiere centrarse en las oportunidades, analizadas desde una visión global y llevada a cabo mediante liderazgo equilibrado y una gestión de riesgo calculado. A pesar de todo esto, es posible que visitemos Fracaso, más de las ocasiones que quisiéramos, pero la flexibilidad en la manera de pensar y actuar ante los problemas y oportunidades, será la diferencia. Por eso, durante los últimos años de mi vida, he venido compartiendo con cientos de ecuatorianos, la propuesta de una nueva educación rural, que genere riqueza en una dinámica donde participen sectores público y privado, de modo que la gente de campo decida “libre y voluntariamente” quedarse en su comunidad, para transformarla como un sitio donde las oportunidades fluyan con naturalidad. Donde se analicen “los fracasos” de la educación pasada y se establezcan nuevos y mejores contenidos, que conviertan a nuestros campesinos en seres productivos y visionarios, y no en una “carga para el Estado”. El perfil de empresario agropecuario es tan diverso como la misma naturaleza humana. Pero existen valores comunes que deben potenciarse como su Deseo de lograr el éxito; la búsqueda de independencia, autorrealización, estabilidad económica; el talento personal y necesidad laboral que posee. Siempre será una mezcla de motivaciones la que nos lleva a tomar la decisión de emprender hacia el éxito en el sector agropecuario. Uno de los mitos más comunes a este respecto, es que los empresarios exitosos “nacen” con ese gen especial. No. Como hemos descubierto en nuestro transitar por las Reglas de Oro, lo que diferencia a unos de otros, es el tipo de educación que reciben a lo largo de sus vidas. Las tres corrientes de la educación deben orientarse hacia las metas que se busca cumplir. Muchas veces, la gente asume el fracaso cuando ha encontrado una “experiencia fallida” como solución a un problema. El agroempresario exitoso sabrá que esa fue una oportunidad de descubrir otro camino alternativo. Muchas personas asumen también que para ser empresario exitoso, se debe provenir de una familia de empresarios exitosos. Es decir, entienden al éxito como algo heredable. Pero no es así. Cualquier persona puede conseguir las metas que se haya trazado, si busca adquirir conocimientos para ello. Si dedica su tiempo a otros menesteres, más placenteros pero menos rentables, es seguro que será visitante V.I.P. del pueblo Fracaso.


No existe el fracaso, Salvo cuando dejamos de esforzarnos. JEAN PAUL MARAT Y no importa la edad para recibir esta “educación”. Mientras las personas posean esas virtudes potenciales, pueden convertirse en exitosas. Claro está que los procesos de enseñanza serán distintos a los utilizados con los niños, pero yo he tenido la oportunidad de comprobar con personas mayores de 50 años incluso, que pueden ser “convertidos”. La naturaleza humana es la misma en el campo que en la ciudad, así que si logramos encontrar genios artistas, políticos, deportistas en edades avanzadas en nuestros cascos urbanos, gracias a nuevos procesos “educativos” podremos hacerlo en el sector rural y sin importar que provengan de comunidades deprimidas económica y socialmente. Debo insistir, en el replanteamiento de los programas de educación rural primaria, secundaria y universitaria, así como de asistencia técnica sectorial, como mecanismos para dar un impulso importante a esas tecnologías de costo cero, que significan la toma de decisiones muy simples, así como el aprovechamiento de los recursos de la propia finca. La empresa familiar, comunitaria así como la estatal o pública debe estar en condiciones de adaptarse al entorno cambiante si pretenden sobrevivir. Los cambios de la tecnología, los gustos de los consumidores, las reglas de juego provenientes del Estado, la variación de los costos de los recursos, entre otros, son temas para los que debemos estar preparados. El no “estar preparados” para ello, no significa fracaso, significa una oportunidad de aprender algo nuevo. Si quieres mejorar tu vida, debes correr tu propia carrera. No importa lo que la gente pueda decir de ti. Lo importante es lo que te digas a ti mismo. No te preocupes de las opiniones ajenas siempre y cuando sepas que estás haciendo lo correcto. Puedes hacer lo que gustes mientras a tu conciencia y a tu corazón les parezca justo. No te avergüences de hacer lo que consideras correcto; decide lo que está bien y aférrate a ello. No caigas en el hábito de medir tu propia valía en función de los demás.


DÉCIMA TERCERA REGLA DE ORO SÉ DISCIPLINADO, PERSISTENTE Y RESPONSABLE DEBEMOS ADQUIRIR HÁBITOS QUE CONSTRUYAN UNA VIDA PRÓSPERA Y FELIZ.

"Al leer sobre la vida de los grandes hombres, descubrí que la primera victoria que ellos tuvieron fue sobre sí mismos. La autodisciplina siempre fue lo principal." Harry S. Truman __________________________________________________________________________ Una vez que adquirimos los conocimientos, alcanzar las metas que nos trazamos depende de nuesta disciplina personal. Por muy valiosa que sea la información de la que disponemos en nuestros cerebros, si no se lleva al plano de la acción, será simplemente una idea, un deseo. Pero si esos conocimientos se juntan a una acción esporádica, no permanente, los resultados que obtendremos van a ser parciales o hasta nulos. Por eso el camino hacia la riqueza y prosperidad en el sector agropecuario se traza en base a los conocimientos traducidos en una “buena educación”, labrados mediante un trabajo disciplinado y de absoluta constancia, o lo que llaman Persistencia. Ya hemos analizado que la buena educación será la que alimente nuestros cerebros, nuestros corazones y nuestros espíritus. En esta parte del camino, vamos a comprender que esa “buena educación” requiere de Disciplina. Conforme la séptima Regla de Oro, el cambio toma tiempo. Y soportar requiere de un compromiso personal para no “abandonar” la educación financiera, el ahorro, el trabajo en equipo, la innovación, las inversiones, a la familia, etc. Nuevamente está confirmada la interacción de las reglas. Hay que luchar contra el monstruo de “cien brazos” que defiende nuestra “zona de conformismo”. Ese, que nos dice que es más fácil quedarse acostado, sin hacer nada. Ese, que nos sugiere dejar para mañana, que siempre hay tiempo. O esa voz interior proveniente de nuestro ego, que afirma no necesitar emprender caminos nuevos, que ya todos los conoce. La visión sin la ejecución, solo es una alucinación. HENRY FORD El poder y fuerza de ese monstruo radica en nuestros hábitos. Y como hemos visto, son los hábitos los que hacen que nuestros días sean utilizados de manera totalmente ineficiente. Como siempre he mantenido, es el sistema “mal educativo” el que crea y hace que crezcan en nuestros campesinos ciertos hábitos que los esclavizan al atraso y la


ignorancia. Pensemos esto. Uno de los mecanismos de actualización sobre los hechos de lo que pasa en el mundo en el sector rural, es la televisión. Los campesinos en su gran mayoría carecen de periódicos, revistas y libros. El panorama “exterior” se reduce a esa “caja boba”, que lastimosamente no llega al campo a través del servicio de cable, sino de señal abierta. Por tanto las opciones de “buena educación” son casi nulas. Existen iniciativas citadinas de educación vía televisiva, pero si se analizan tienen contenidos para citadinos y no para campesinos. Recordemos que son realidades distintas, en un mismo país. La mayoría del contenido está dirigido a “citadinizar” a la gente (si ese término existe). Todo el día se observan programas de chismes, de “problemas de ciudad”, de opinión sobre la ciudad. El mensaje es claro, el campo no existe para la televisión nacional. En alguna ocasión tuve oportunidad de conocer a uno de los presentadores de noticias más reconocidos en el país, al que pregunté: -

Porqué no existen programas pensados en el campo y para el campo? Es simple. El campo no da “raiting” (audiencia). Porque crees – me dijo – que los pocos espacios que les damos, son en la madrugada. No tiene nada que ver con el horario de los campesinos, tiene que ver con que a las televisoras no nos interesan esos temas en horarios estelares…

Otro medio que está en deuda con el sector rural es la radio, donde la cosa está peor, porque a pesar de que resultaría más “barato” implementar programas de contenido útil para el campesino, no tiene sino muy poco. La mayoría de su “tiempo al aire” se da privilegio a la ciudad. El campesinado ha sido “invisibilizado” por los medios de comunicación. No se reconoce en ellos la vital función que cumplen y las inmensas necesidades que poseen. Como he manifestado, las tres corrientes de la educación, arrastran al campesino a creer que está educado por poseer un edificio llamado escuela o colegio en su cercanía ( a veces no tan cercana). Creen así mismo, que están comunicados porque tienen la señal de alguna estación de radio o la televisión en sus casas. Durante décadas el campesino sintió que estaba “desconectado del mundo exterior”, como si la ciudad y los otros pueblos rurales estuvieran fuera del planeta Tierra. Y con la actual “recepción” de información, cree que está “comunicándose”. Pero no sabe que la comunicación se compone de tres cosas: Emisor-Mensaje-Receptor. Cree estar comunicándose al ser siempre el “receptor” de los mensajes casi siempre provenientes de la ciudad. Pero nunca, considera que puede y debe convertirse en “emisor”. Ustedes me dirán, que existen actualmente estaciones de radio y televisión de carácter comunitario. Sin embargo, las consideraciones siguen siendo las mismas. Los contenidos realmente no “sirven” para que el agricultor se convierta en una persona próspera. Para usar los mismos términos que he venido utilizando, el campesino está “mal comunicado”.


¿Y qué tiene que ver esto con la disciplina?. Mucho. Puesto que una correcta información proveniente de verdaderos medios de comunicación orientados al campo generaría nuevos hábitos en nuestro campesino. La disciplina tiene que ver con ser constante en planificar, actuar, evaluar y modificar de ser necesario, nuestros comportamientos. Los hábitos son difíciles de romper. En mi hogar, por ejemplo, mis hijos permanecían algunas horas “atados” a sus celulares o a sus computadoras. Luego de leer aquel libro “Sangre de campeones” del que les hablé anteriormente, entendí que si bien la tecnología era un instrumento que facilita nuestras vidas, su mal uso, también puede convertirse en una dura carga. En algún lugar leí otro pensamiento que me pareció interesante: “La tecnología nos acerca a los seres más lejanos, y nos aleja de los más cercanos”. Por eso, propuse a mi familia que creemos “la hora sin tecnología”, que es el momento donde exploramos nuevas maneras de entretenimiento y unión familiar. Somos lo que repetidamente hacemos, La excelencia, entonces, No es un acto es un hábito ARISTÓTELES La lucha por conseguir que mis hijos entendieran esto fue ardua, al inicio tenía que forzosamente apagar sus aparatos para llevarlos a la sala de descanso que habilité en la casa. En estos “sesenta minutos” se apaga televisión, computadoras, celulares, radios, etc. Una vez por semana, esa oportunidad ha permitido que todos aportemos ideas de cómo pasar el tiempo de manera amena. Mis hijos proponen juegos de mesa. Mi esposa propone cocinar algo entre todos. Yo propongo leer. Ahora mis hijos han implementado “la hora sin tecnología” más de una vez a la semana. Así salimos a pasear, a jugar fútbol, a visitar a los familiares y amigos. Es triste reconocer que el campesino dispone de suficientes “horas forzadas sin tecnología”, aunque eso no significa que usa el tiempo en actividades provechosas. Sigue teniendo “hábitos de gente pobre de campo” queriendo vivir como gente rica de ciudad. Sin ser una Regla de Oro, aunque podría serlo, me permito sugerir establecer el Hábito de Leer al menos unos 30 minutos al día. Ahora que ya conoce las Reglas de Oro para el éxito empresarial agropecuario, usted entiende que no se trata de simplemente leer, sino de saber qué leer. Si usted sigue buscando leer sobre accidentes, matanzas, chismes, sigue pensando como pobre. Usted da “raiting” a esas noticias. Años atrás, me reuní con varios ministros entre los que estaban el de agricultura, de producción, de educación, entre otros. Les llevaba una propuesta. -

La creación de un canal de televisión dedicado exclusivamente al sector productivo con señal abierta a nivel nacional.

Yo había conseguido el respaldo de importantes empresarios que querían “devolver al Ecuador por la prosperidad recibida”. En este medio de comunicación se daría información sobre mercados, asistencia técnica, capacitación, finanzas, emprendimiento,


actualización y muchísima información que la gente requiere para salir adelante. Además el proyecto contemplaba que las radios del país reproduzcan en determinados horarios, programas de alto contenido educativo empresarial. Esta “nueva comunicación” no solo se orientaría al sector agropecuario, sino a todo el sector productivo del país, porque las deficiencias encontradas en el agro, son símiles a otros. Pero los costos eran muy elevados, así que era necesario que el Estado se convierta en un socio estratégico fundamental para el proyecto. No queríamos que nos regalen dinero, sino que inviertan junto con nosotros. -

El Estado no ve como viable este proyecto.- dijo uno de los ministros.

Ustedes habrán notado que estas Reglas de Oro, no son una fórmula mágica de implementación “rápida”. El cambio de mentalidad del campesino es urgente, pero tomará tiempo. Sin embargo, también es urgente el cambio de mentalidad de las autoridades del sector agropecuario. El esperar resultados en cortos plazos no es factible, cuando entran en juego nuestras propias mentes y cuerpos, como motores del cambio, y si se añade a eso la falta de liderazgo a nivel político, el panorama se complica algo más. Así que el “abandono” de un socio estratégico importante para la sostenibilidad del proyecto como era el Estado, nos obligó a rediseñarlo. Por fortuna, existen empresarios que poseen gran visión y se logró de esta manera darle un nuevo giro. Se creó un canal de televisión vía internet, donde se desarrollaron todas las iniciativas, aunque sin el alcance que se buscó de inicio. Yo me fío más de cómo maneja la economía Una familia que se juega el pan, o un empresario que se juega la ruina; que un grupo de señores que cuando quiebran el país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos. DANIEL LACALLE Llegar a la cima de la riqueza y la felicidad, es similar a un ascenso a una montaña desconocida. Es preparar a nuestro cuerpo para un esfuerzo sostenido, y a nuestra mente para mantenerse siempre “abierta”, al autodescubrimiento. Cuando se consigue alcanzar la cima, nuestros sentimientos personales de orgullo y satisfacción son enormes. Recordamos el trayecto difícil en el que tropezamos, caímos, pero continuamos avanzando. En ocasiones serán nuestros hábitos adquiridos por la “mala educación”, los que ganen ciertas batallas. Muchas personas se detendrán en medio del ascenso y pensarán: Para qué hago tanto esfuerzo?. Habrá quienes desistan. Ellos generalmente son quienes reclaman, envidian y critican las oportunidades aceptadas por los que continuan “el camino hacia arriba”. Los triunfadores también se hacen la misma pregunta, y es justamente la respuesta de “querer vivir mejor”, lo que les motiva a continuar. Stephen Covey, uno de mis “mentores” al que llegué mediante la lectura, menciona en su libro “7 hábitos de la gente


altamente efectiva”, que un hábito está compuesto por tres cosas: El conocimiento, la Habilidad y el Deseo. Muchos campesinos poseen a veces dos de tres. Poseen la Habilidad y el Deseo, pero les falta el Conocimiento. Otros tendrán el Conocimiento y el Deseo, pero les falta la Habilidad. El éxito se logra cuando el Conocimiento (el Qué queremos lograr), se junta en perfecta armonía con la Habilidad (el Cómo vamos a lograrlo) y con el Deseo ( el Querer hacerlo sin importar los obstáculos). Para conseguir el éxito la disciplina debe empujarnos a buscar de modo constante buenos resultados de nuestras acciones. Y cuando los resultados no sean buenos, se deberá revisar los procedimientos, planificar nuevas acciones, hasta conseguir lo que se buscaba. No es lo que hacemos de vez en cuando lo que da forma a nuestras vidas, es lo que hacemos constantemente. TONY ROBBINS Existen personas que logran éxitos esporádicos, pero su falta de constancia hace que se estanquen y no busquen “nuevas cimas”. Porque cuando se llega a cumplir una meta, se debe inmediatamente establecer nuevas metas. La mayoría de personas ni siquiera llegan a la primera meta y se dan por vencidas. En ellos, el “monstruo de la zona de conformidad”, tiene una voz fuerte que les recuerda los tropiezos, las caídas y les convence que al no levantarse estarán mejor. Aquellas personas permanecen con su mirada hacia “atrás”, nunca miran la cima que está delante. No debemos olvidar que el camino al éxito es una ocupación a tiempo completo. En mi caso, cada día aprendo nuevas cosas, conozco nuevas personas, nuevas ideas que enriquecen mi vida y mis negocios. En un mundo tan competitivo como el actual, quedarse a festejar el éxito, puede desembocar en poco tiempo en lamentar un fracaso. Cualquier persona que deja de aprender es viejo, ya tenga veinte u ochenta años. Cualquier persona que sigue aprendiendo se mantiene joven HENRY FORD Y uno de los principios de la Disciplina como patrón de vida, es que un esfuerzo siempre se traduce en múltiples recompensas. En la agricultura vemos esto permanentemente, cuando al sembrar una libra de semilla, cosechamos cientos de ellas. Pues el camino hacia la prosperidad labrado con disciplina nos recompensa con una mayor cantidad de beneficios. Solo es cuestión de persistir. Recuerdan esa frase que decía que el sector agropecuario no tendría más problemas si cada uno cumpliera sus responsabilidades. Pues aquí se explica de qué manera. Con absoluta disciplina. Se debe ser disciplinado para cumplir con nuestras obligaciones sin


echar la culpa a nadie de nuestras caídas en el ascenso, y sobre todo sin PROCASTINAR. Procastinar?. En mi largas visitas a los libros me he topado con algunos términos desconocidos. Este, es uno de ellos. Tiene varias acepciones, pero cuando se revisa su significado resulta más fácil comprender. Procastinar en pocas palabras es “no dejar todo para después”. Algo en lo que los ecuatorianos somos expertos: postergar. Siempre dejamos todo para el último momento. Las largas filas en bancos cuando se acerca el vencimiento de pago de impuestos, es un claro ejemplo. Nuestro descaro se ha institucionalizado llamando a esto “hora ecuatoriana”. Si se adquieren compromisos es fundamental que cumplamos a cabalidad con ellos, porque de ello depende nuestra “credibilidad”. Si usted es el típico ecuatoriano que llega dos horas más tarde a sus citas, su credibilidad está en juego. Si usted paga sus créditos con retraso, su credibilidad está siendo afectada. El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo, Y en vender como si estuviera en quiebra HENRY FORD Es fundamental, erradicar estos comportamientos inadecuados, puesto que en el camino hacia la prosperidad una carta vital que juega a nuestro favor o perjuicio es la credibilidad que poseemos. Usted no podrá conseguir que inversionistas ángeles le apoyen en sus ideas, si conocen (y le garantizo que conocerán) su falta de responsabilidad en el cumplimiento de actividades. “Como actúa en los pequeños detalles, actuará en los grandes”. Usted puede ser un experto en manejo financiero, pero si su comportamiento es visto por el resto del equipo como “irresponsable”, sus éxitos serán limitados. Es decir, la falta de éxitos no siempre se debe a la falta de técnica, sino a un débil trabajo sobre nuestra manera de pensar, que se refleja en nuestra manera de actuar. Observa tus pensamientos se convierten en palabras. Cuida tus palabras se convierten en acciones. Cuida tus acciones se convierten en hábitos. Cuida tus hábitos se convierten en carácter. Cuida tu carácter se convierte en tu destino. LAO TZE Si no paga la cuota de su carro, el perjuicio es para usted y su familia: pero si deja de pagar la cuota de la maquina industrial de su empresa, el perjuicio daña a más personas. Debe aprender a valorar los deleites que vendrán en el futuro y dejar de disfrutar los placeres del día. La “mala educación” nos enseña a no postergar el disfrute. Por eso el ahorro no es una práctica común entre los campesinos.


“Muéstrenme un campesino con metas, disciplina, persistencia y responsabilidad y les mostraré un empresario exitoso. Muéstrenme un campesino sin metas, ni disciplina, persistencia ni responsabilidad, y les mostraré un campesino”.


DÉCIMA CUARTA REGLA DE ORO PRODUCE LO QUE EL MERCADO EXIGE, NO LO QUE TE GUSTA LA AGROEMPRESA TIENE UN MERCADO POTENCIAL DE MILLONES DE PERSONAS

"Los clientes no esperan que seas perfecto. Esperan que les aportes soluciones cuando tienen algún problema." Donald Porter __________________________________________________________________________ -

Cuando revisamos la distribución del tiempo por parte del agroempresario exitoso, descubrimos un tema que en la educación agropecuaria recién aparece en los últimos cinco años: el marketing agropecuario. El marketing agropecuario es una ciencia que me ha resultado muy útil en la gestión de mis empresas. Gracias a ella, he podido comprender el error que el sector agropecuario en su conjunto ha venido cometiendo. Y es la de producir, en base a los gustos del propio empresario, asumiendo que sus productos siempre se venderán. Sin embargo, la agroempresa ha estado dejando de lado al marketing agropecuario como una herramienta de trabajo que permite conocer el mercado y cómo sacarle provecho. Al ser una empresa, su objetivo final es vender, para obtener un tipo de ganancia. Sea una empresa de producción de coles de bruselas, o sea una Fundación, todos persiguen ganar utilidades. La primera busca ganar dinero, mientras que la otra, reconocimiento social que a la final se traduce en receptar dinero para sus proyectos. Esa simple decisión de no incluir en el equipo de trabajo a los expertos en marketing, ha significado la pérdida de miles de millones de dólares para el sector agropecuario durante décadas. En mi aprendizaje hacia la prosperidad, y sus múltiples Reglas de Oro, descubrí que la agroempresa requiere de especialistas que ayuden a potenciar el uso de los recursos disponibles, sean estos: tiempo, fuerza de trabajo, dinero, y la siempre menospreciada imagen empresarial. Sabemos que la “mala educación” rural nos ha hecho desperdiciar oportunidades fabulosas y es que estamos educados para “no necesitar” de especialistas en mercadeo. Como empresario es fundamental entender el comportamiento del mercado, su tamaño, sus características, su evolución. Porque al hacerlo estaremos en capacidad de “aprovecharlo”. Este tema resulta vital para un sector que ha perdido competitividad en el mercado. Mientras el agro del Ecuador no usa esos conocimientos, existen otros sectores como el automotriz, la banca, entre otros, que lo vienen utilizando hace más de cincuenta años de manera muy positiva. Y lo más grave es que el agro en otros países sí lo hace y por ello han ganado espacios en el mercado mundial.


Conocer el mercado y la manera cómo aprovecharlo, no es simplemente saber vender. Como lo dije anteriormente, es una ciencia y como tal requiere de conocimientos especializados que exigen un entrenamiento. Y ese entrenamiento viene dado por la educación. Romper el paradigma rural de “producir lo que a mí me gusta”, es una pieza clave en el cambio mental que tanto pregonamos en las Reglas de Oro. Debe renunciarse a “creer conocer el mercado” por el simple hecho de que se “sobrevive” con la agricultura. Esto, obliga al campesino a poner vitales decisiones en manos de expertos. No soy famoso por ser el inventor del agua tibia, pero sí, por saber aprovecharla. El mercadeo agropecuario me permite tomar decisiones sobre qué producto debo producir (perdón la redundancia), a qué precio debo venderlo, qué tipo de envase utilizar, dónde y cuál es mi competencia, cómo distribuirlo, etc. Eso, me diferencia de miles de campesinos que toman decisiones, sin información que las sustente. Sé que pensarán que esa información se aplica solo para las grandes empresas, pero justamente ese es el error generalizado en todo el sector. Tanto los pequeños como los medianos emprendedores agropecuarios, deben disponer de esta información de modo previo al arranque de su proyecto, para así evitar o al menos disminuir los riesgos inherentes de su negocio. La soberbia de creer conocer al cliente y sus gustos, ha hecho que cientos de empresarios agropecuarios inicien proyectos que lastimosamente resultan habitantes habituales del pueblo llamado Fracaso. Solo hay un jefe: el Cliente. Y él puede despedir a todo el mundo en la compañía, Desde el presidente para abajo, Simplemente gastando su dinero en otra parte. SAM WALTON Con algunos ejemplos intentaré explicar lo vital del agromarketing: Elegir si vamos a ser una empresa agrícola o ganadera. Es una toma de decisiones basada en marketing. Lo es también decidir si vamos a ser productores de maíz, trigo, papa. O si vamos a producir ganado de leche, de carne o de doble servicio. Para esto se requiere establecer el tamaño de los mercados actual y potencial; el tipo de inversiones en que incurriremos, evaluando nuestra situación empresarial inicial, y muchos más detalles. Otro ejemplo está en decidir si vamos o no a comercializar nuestros productos con marca registrada. Si nuestro producto es trigo, por ejemplo, y nuestro cliente es la industria harinera, resulta un tanto “inútil” ponerle una marca. Cosa contraria pasa si nuestro cliente es el consumidor final. Ese momento, se hará necesario crear un


mecanismo que permita a nuestro consumidor reconocer nuestro producto de una manera fácil. La marca es una estrategia muy útil para conseguir que los consumidores “repitan la compra”, aspecto vital en cualquier agroempresa. Los campesinos en buena parte, producen en base a la tradición, sin analizar las posibilidades de variantes en su esquema productivo comercial. Por ello, encontramos personas que siguen produciendo el mismo cultivo, el mismo hectareaje, en el mismo lote de terreno, con las mismas prácticas culturales (de cultivo), durante décadas. Lo que prácticamente los ha sumido en un estado de pauperización. Hace unos meses atrás, tuve un encuentro con un agricultor de estos. -

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Lo que le propongo – le dije – es que produzca alcachofa para mi empresa. Su media de hectárea de terreno, le servirá para hacerlo. Nuestra empresa está juntando a pequeños productores para el proyecto. Sus vecinos ya trabajan con nosotros. No, gracias. No sé ni que es la…alcachofa – me dijo Asista a las reuniones que tenemos los sábados y allí le explicaremos mejor. No gracias. Yo sigo con mis cultivos. Aquí vivieron mis padres y esto es lo único que tengo, no puedo arriesgarlo todo. No arriesga nada. Nosotros seríamos sus socios, le entregamos la semilla, le enseñamos a producir y le compramos la producción. Ya le dije que no, gracias. Yo aquí siembro mi maicito, mi alfalfa. Con eso comemos en la casa, y le damos de comer a las gallinas y a los cuyes. Nada nos falta. Cuánto tiempo lleva sembrando lo mismo? Desde que era muy niño. Claro que antes se cosechaba más. Ahora las cosas están mal…

Cuando las personas asumen que nada les falta, nos damos cuenta que se trata de personas que solo “esperan su muerte física”. Se condenan a seguir produciendo lo mismo y lo mismo, y lo más grave sin tener en cuenta el cuidado de su suelo, lo que genera cada vez menores rendimientos y más pobreza. La “mala educación” rural tiene efectos devastadores en la economía familiar de los campesinos, debido a las malas prácticas empresariales. El agromarketing en el Ecuador, parece una “ciencia oculta” para casi todos. El desconocimiento de esta ciencia se observa incluso a nivel de los técnicos agropecuarios, que consideran que ese tema no les concierne, casos especiales son los centros de investigación, por ejemplo, que deberían ser los llamados a generar tendencias productivas en base al mercado. Desde mi humilde opinión se promueve equivocadamente la explotación de rubros tradicionales que “nadie consume”. Si bien es importante rescatar productos agrícolas que están en peligro de extinción, el esfuerzo debería estar compensado por mejores precios. Pero el consumidor ni siquiera conoce el producto, mucho menos va a “comprarlo”. Este es un claro ejemplo de “producir lo que a alguien le gusta” (en este caso un investigador científico) y no lo que el mercado exige.


Algún momento, llegué a visitar a otro campesino en la serranía ecuatoriana. Lo hago porque me gusta mantener contacto directo con mis posibles socios. -

Y qué produce – le pregunté Estoy sembrando mashua ( un tubérculo andino) Y qué tal es el precio del saco de mashua?. Bajo, pero el ingeniero del ministerio nos dijo que debemos cultivar esto. Le ayudan a buscar mercados o clientes para la venta? No, que va!. Lo único que nos entregan es la semilla y nos explican cómo manejar el cultivo…

Eso es un crimen solapado. Porque quienes producen estos rubros en peligro de extinción, no son los grandes agroempresarios que podrían dedicar una porción de sus tierras a ese “rescate cultural”. No. Más bien son los pequeños agricultores, los minifundistas casi siempre, a quienes se les incluye en la propuesta. Con el “sabio” criterio de que los pobres deben producir alimentos, no se toma en cuenta que nadie o muy pocos quieren comprar ese tipo de productos. Y como nadie los compra, el pobre debe consumirlos, allí se justifica el autosustento. Terminan consumiendo esos productos porque no existen clientes que los consuma. Así se mejora la dieta del agricultor, dirá el experto del proyecto científico. Una lógica muy interesante del “genio” que creó la iniciativa. La experiencia demuestra que se deberá primero descubrir si realmente ese producto en extinción, posee las propiedades alimenticias que se cree, o si posee algún principio activo para algún medicamento, o cualquier característica especial que lo convierta en un producto atractivo para el mercado. Luego y con campañas promocionales bien estructuradas posicionar este concepto entre los consumidores, antes de hacer que los pequeños agricultores se arriesguen a cultivarlos. Ellos salvan de la extinción a los productos ancestrales, y quién salva de la extinción a esas familias?. La “buena educación” rural les mostrará a los campesinos la manera cómo son víctimas de prácticas de mercado no tan justas. Su ignorancia los vuelve susceptibles. Y son ignorantes, porque nadie se preocupa de “enseñarles” mercadotecnia. Es decir, son “mal educados”. Una práctica común en el campo, es recibir a técnicos “promotores” de casas comerciales. Generalmente son impulsadores de ventas sobre todo de semillas y agroquímicos. En el ejemplo que les explicaré, juega sin duda la falta de ética empresarial. Los campesinos son convencidos de dejar de usar la semilla que reservan de sus cosechas. Les motivan a cambiar a la semilla de la empresa, que les ofrece mejores y más rápidos rendimientos; así como una mayor resistencia al ataque de plagas y enfermedades. Eso es obviamente una ventaja competitiva. Pero sin embargo, las empresas se reservan información como la de que esa semilla resulta estéril, es decir, que no puede aprovecharse en nuevos ciclos de siembra. Las empresas modifican genéticamente ese material para que el campesino esté obligado a comprar nuevamente la semilla a la empresa. El mercado es así de brutal. Y el desconocimiento de ese comportamiento empresarial, por parte de los campesinos los vuelve débiles y a veces indefensos.


DÉCIMA QUINTA REGLA DE ORO ¡TOMA DECISIONES! LAS ACCIONES SON LA MUESTRA DE QUE TOMAS DECISIONES

"Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente." Paulo Coelho __________________________________________________________________________ -

En el siglo donde el hombre envia naves espaciales a lo más profundo del espacio exterior, muchos campesinos ecuatorianos aún permanecen estáticos y en espera de que alguien de fuera de su territorio les traiga las soluciones a sus problemas. Son como personas que están esperando alguna invasión alienígena. Se niegan a tomar las riendas de su vida, que los incapacita para la toma de decisiones. No comprenden que solo de ellos depende tomar la opción del cambio o de la “muerte en vida” a la que parecen resignados.

Son nuestras decisiones las que muestran Lo que podemos llegar a ser. Mucho más que nuestras habilidades. JOANNE K. ROWLING Seguramente habrán vivido muchos fracasos, y por ello han optado por renunciar a su libertad natural de tomar las riendas de su vida, a cambio de permanecer sin exigencias. No importa que sea rodeada de pobreza y limitaciones, eso es lo que menos importa. Lo que realmente importa es no confrontar a la vida, porque suficientes golpes les ha propinado. Al renunciar a la toma de decisiones, está renunciando a la posibilidad cierta de poder alcanzar el éxito y la felicidad. Y que conste que digo, posibilidad. Porque como hemos visto el fracaso es un pueblo que está marcado en todo mapa y que todos “visitamos” en algún momento de la vida. Es importante que la toma de decisiones, sobre todo las importantes, sea un acto razonado y aceptado por nuestro cerebro. Siempre con la pregunta: Qué espero conseguir con esta decisión?. Para ello debe elegirse una meta que se ajuste a los valores de la persona que decide. Reflexiona con lentitud, Pero ejecuta rápidamente sus decisiones. ISÓCRATES


Para tomar la decisión adecuada se debe averiguar cuáles son las acciones conducentes hacia la meta perseguida. Se hace necesario en todos los casos, siempre analizar varias alternativas de acción, y de manera pormenorizada. En este sentido es importante fomentar la creatividad para expandir la búsqueda de alternativas. Con cada una de ellas, intentemos visualizar o predecir el futuro, e intuir los resultados de cada acción. Los planificadores llaman a esto “estrategia”, aunque prefiero llamarla “sendas o caminos”, porque sea cual sea nuestra elección, estaremos avanzando hacia nuestro destino. La elección debe también medir el riesgo que conllevan las opciones creadas. Mientras más educados estemos, esta predicción o visión del futuro será más ajustada a la realidad. Porque el futuro se construye en base al presente. Esto implica que debemos estar preparados a reconocer las circunstancias, negativas o positivas. Como hemos visto con anterioridad, a la alternativa final escogida debe sumarse la acción, porque de otra manera, será simplemente un ejercicio escrito o pensado, sobre buenas intenciones. Si he aprendido algo es que las agroempresas deben ser manejadas por especialistas. Por ello la más importante decisión que tomé fue escoger gerentes para cada proyecto. Ellos son quienes en base a su experiencia toman decisiones a diario. Si yo quisiese manejar todas las empresas como único gerente, seguramente ya habría creado un caos. Y no por falta de conocimiento, sino por falta de tiempo y de concentración en los detalles rutinarios. Muchas de esas decisiones intrascendentes suelen generar crisis mayores, de no ser tratadas adecuadamente. La toma de decisiones obliga que haya un equipo permanente en cada proyecto atento a los detalles rutinarios, puesto que algunas tienen que ver con el flujo de dinero o con el funcionamiento de una maquinaria estratégicamente importante. Si las decisiones intrascendentes son relevantes en el proceso empresarial, hay otras que son supremamente más urgentes. Esas que son decisiones críticas o complejas, son el campo de juego de los gerentes. Y para ello están preparados. Son éstas, las que no pueden salir mal. Recordemos que cada campesino es el gerente de su empresa y por tanto, debe capacitarse en las artes complejas del manejo de un negocio. Acabamos de comprobar nuevamente, la interacción entre las Reglas de Oro. Esta regla posee fuertes vínculos con los temas educativos. En el mundo actual, el campesino debe aprender a tomar decisiones de una manera más rápida pero razonada, dado que las situaciones se suceden a una velocidad a la que normalmente no está habituado. Y para ello es fundamental la recopilación de información confiable de modo permanente, solo allí podría intentar suponer resultados futuros de una situación determinada. El campesino y todo el sector agropecuario carece de este tipo de información. Por ello se suceden con demasiada frecuencia: sobreproducciones o déficits de producción con tremendos impactos en la economía rural. Fueron decisiones tomadas erradamente, las que produjeron esa sobreproducción de leche, o esa baja de producción de arroz. Estos procesos que provocan el temido fracaso del sector agropecuario, han generado en la mente de muchos campesinos la llamada “decidofobia”, es decir, el miedo a tomar decisiones equivocadas. El miedo al fracaso, en otras palabras.


Y lo hace porque la mente de los campesinos no está preparada para manejar la incertidumbre. Ha sido educada para que sus decisiones representen soluciones certeras. Pero esas soluciones no siempre resultan certeras y positivas. Las agroempresas conllevan un nivel de riesgo que siempre debe considerarse. Se niegan además a buscar otras soluciones posibles. Lo más preocupante es que muchas de esas soluciones, según los campesinos deben provenir de otras personas. Es decir, rehuyen de su responsabilidad en la toma de decisiones. El ser humano es capaz de tomar decisiones Basándose en sus valores. La facultad de elegir rumbo de nuestra vida Nos permite reinventarnos a nosotros mismos, Cambiar nuestro futuro e influir con fuerza En el resto de la creación. STEPHEN COVEY El acto consciente de tomar la decisión de aceptar y vivir bajo las Reglas de Oro es libre y voluntario. El camino al éxito está construido de decisiones. Unas buenas, otras malas. Unas acertadas, otras equivocadas. Temer a las decisiones, nos condena a la inmovilidad. Y el crecimiento económico individual y familiar no tiene absolutamente nada que ver con la falta de movilidad. Lo que quiero con estas Reglas de Oro, es mostrarles el camino que requiere de inicio, la simple toma de una decisión: Aceptar el reto del cambio. No debemos permanecer inmóviles ni siquiera cuando buscamos soluciones a una situación desconocida, porque éstas no llegarán a nuestras manos por “generación expontánea”. No reaccionemos como lo hacen los niños cuando llegan a la tienda de caramelos y se paralizan el momento de elegir una golosina y permanecen “indecisos”. Hay que estar claros que muchas decisiones para ser consideradas correctas, no siempre van ajustadas a “lo que queremos hacer”, sino a “lo que se debe hacer”. Las decisiones son parte inevitable de las actividades humanas. En algunas situaciones, la actitud correcta de quienes toman las decisiones, debe ser ver los problemas como una forma de aprovechar las oportunidades y no simplemente de resolverlos. Además usted puede tomar la mayoría de sus decisiones en base a experiencias anteriores, a un pequeño análisis y a su sentido común. Pero cuando enfrenta problemas en los que una decisión equivocada podría tener efectos negativos a largo plazo y conducir a errores más graves, las pequeñas decisiones se vuelven importantes. La autoestima es un factor importante en la toma de decisiones acertadas. Existen algunas personas a las que cualquiera las puede presionar con facilidad para que realicen determinadas cosas. Resulta fácil decirles lo que tienen que hacer porque tienen muy baja autoestima. Cuando uno tiene baja la autoestima, lo pueden convencer para hacer casi cualquier cosa, ya que uno depende demasiado de los consejos de los demás.


Esto sucede porque uno no tiene la fuerza y el coraje para escuchar los propios pensamientos. Existen muchas formas de escapar del compromiso del propio pensamiento. Para obtener mayor autoestima se requiere de educación y coraje, es ser positivo y seguro en la toma de decisiones. Escúchese y piense por usted mismo. Así evitará meterse en problemas por culpa de otras personas.


DÉCIMA SEXTA REGLA DE ORO LA UNIÓN ES REALMENTE PODEROSA EL INDIVIDUALISMO DAÑA A LA PERSONA Y A LA SOCIEDAD EN SU CONJUNTO

"Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos." J. Donoso Cortes __________________________________________________________________________ -

Desde que aprendí que la asociatividad me puede generar ahorro de esfuerzos y multiplicación de beneficios, nunca me he negado a participar en cuanta asociación u organización requiera mi aporte. Lo que deben entender todos los ecuatorianos es que requerimos del trabajo mancomunado para avanzar. El campo y la ciudad deben trabajar en perfecta armonía en vista que las necesidades de todos han crecido, nuestros recursos son limitados ( no son infinitos me refiero), la generación de empleo en ambos sectores es deficiente, los riesgos naturales han aumentado debido al cambio climático. Tenemos las razones, es tiempo de aprender el COMO HACER. Tenemos el Capital Social, como cualquier otro país. Contamos con una importante herramienta como cualquier otro ser humano: la comunicación. Ese lazo que en otros lugares permite unir esfuerzos, a los ecuatorianos parece dividirnos. En otra Regla de Oro, mencioné que la mayoría de los emprendimientos en el Ecuador son en base a núcleos familiares. Eso es una de las pocas muestras de cómo hemos construido los lazos sociales en nuestra pequeña sociedad. Digo pequeña porque somos apenas quince millones de personas, distribuidas en todo el territorio del país, mientras que esos números son comunes en una sola ciudad de otros países. Nuestros nexos como sociedad, están debilitados por el individualismo, que ahora para mala suerte se ha visto profundizado por el uso inadecuado de la tecnología. Los miembros de las familias incluso ya no pueden establecer negocios entre sí. Los canales de comunicación ya no fluyen como antes. Ahora los emprendimientos son casi siempre individuales. Ya está claro que le educación tiene una fortísima influencia sobre este comportamiento humano. La razón de ser de las empresas es en sí: el ser humano. Es cierto, que cuando arrancas un negocio, no necesitas de muchas personas como socios, pero las necesitas como soporte. Una cosa es ser dueño único de la empresa, otra muy distinta manejarla solo, asesorado por el YOUTUBE o cualquier aplicación tecnológica. Eso es limitar el alcance de nuestros sueños. Yo fui educado al igual que la mayoría de los campesinos con una mentalidad a mantener las ideas en absoluto hermetismo. Es decir, a ser cautos con andar contando nuestras ideas a todo mundo, pero la myoría de ocasiones, al “guardarlas” corremos el riesgo de


matarlas incluso antes de salir de la habitación donde fueron concebidas. Recordemos una lección ya aprendida: consulta de un negocio, a alguien que ya sepa sobre él. Si tú no tienes claridad en ese tema, lo más seguro es que tus criterios estén equivocados o incompletos. Busquemos ayuda. Busquemos opiniones. Corramos el riesgo, podemos encontrarnos con otro Steve Jobs que convierta nuestra buena idea en una excelente. A nivel financiero, debemos estar claros que salir por nuestra cuenta a solas, si bien puede llevarnos al triunfo, lo hará muy lentamente. Si lo intentamos en grupo, el resultado se acelerará. Me voy a referir al proyecto de producción de harinas y almidones de yuca, porque ese fue el inicio de una serie de cambios en mi vida, que me convirtieron en lo que soy. Debía cerrar el círculo productivo, produciendo y vendiendo yo mismo porque sino me hubiese visto obligado a vender mi producción a intermediarios, con lo que mis ganancias se hubieran reducido poniendo en riesgo la financiación del proyecto. Lo importante es que al igual que el manejo de los créditos, el dinero que ganemos por nuestra actividad agroempresarial, debe estar orientada a mejorar nuestras condiciones de vida, pero sin poner en juego la sostenibilidad del proyecto a largo plazo. Esto me obligó a tener un plan de negocios bien estructurado que debía cumplirse al pie de la letra. Pero producir harinas y almidones lo hacen ya algunos empresarios y no veía que tuvieran la vida que yo anhelaba tener. Fue así que seguí un consejo de mis asesores financieros. Ellos me recomendaron que aprendiera respecto al mercado bursátil. Al escuchar esas palabras nuevamente vino a mi un pensamiento: -

Oh no, nuevamente soy un analfabeto funcional. Aparecía en mi vida otro tema que sin saberlo hasta ese entonces, sería el que marcó la diferencia entre un crecimiento financiero lento y uno rápido. Fue así como llegué a la Bolsa de Valores. Allí me hablaron de temas muy interesantes, aunque por aquel entonces, desconocidos por mí. La información que recibí fue orientadora, aunque no suficiente. El tema era tan absorbente, que decidí estudiarlo más profundamente. Rompería con mi ignorancia a ese respecto. Ese fue el paso más gigantesco que dí, para convertirme en un agricultor próspero. Esa lección, me permitiría crecer a un ritmo que jamás pude imaginar. Estoy reunido con personas de distintos organismos de Estado, que seguramente conocen del tema, pero la gran verdad es que la gran mayoría de los agricultores de mi país (al igual que yo, hasta aquel día), desconocen esta verdad transformadora. Desconocen la existencia de mecanismos por los cuales, personas que ni siquiera conocen, podrían invertir en sus ideas o proyectos. Una verdad que al conocerla parece increíble.


Y jamás aprenderán, si las tres corrientes de la educación a la que acceden, ni siquiera contemplan el mero concepto de diccionario, mucho menos una amplicación del tema. Acababa de abrir mis ojos a una verdad sorprendente. Descubrí que de esa manera, se construían grandes edificios y hoteles en la ciudad. Se multiplicaban las franquicias en todo el país. Descubrí cómo los ricos multiplicaban sus riquezas. Acababa de beber de la fuente de la riqueza, provista por el conocimiento. Fue entonces que entendí que la gente de mi pueblo, al desconocer el poder verdadero de este tipo de unión, seguirían por el resto de sus vidas, quizás, trabajando en sus parcelas de media hectárea. Es triste darse cuenta que el individualismo en el sector rural convierte a los pobres en miserables. Si les hubiesen educado distinto?. Si los funcionarios dejarán de pensar bajo su propio individualismo, donde priman sus intereses personales, sobre los de los demás; entenderían que la gente del campo no saldrá de su pobreza sembrando maíz o fréjol, en su pequeño lote de tierra. Es simple matemática. Los técnicos lo saben. Los rendimientos de maíz en una parcela de media hectárea son tan bajos que no alcanzan normalmente para ganar dinero suficiente para la manutención de una familia por más de un mes en condiciones de bienestar y no solo de “supervivencia”. Solo valorando el tiempo que pasó para que ese maíz sea sembrado y cosechado, el agricultor sale perdiendo. Las cifras son más dolorosas si analizamos que en esa parcela, no solo es el padre o la madre quienes trabajan, sino todos los miembros de la familia. Porqué entonces, la gente que planifica los procesos de desarrollo no promueve el mercado bursátil orientado al agro, como una posibilidad de cambio a positivo?. Por razones aún desconocidas por mí, pero quizás explicables con las mismas Reglas de Oro. Envidia, egoísmo, revanchismo, vagancia, etc. Algunos lo harán por su propia comodidad, no quieren pensar y lo que hacen, les parece suficiente. No quieren toparse con un tema que les traería trabajo adicional. Otros quizás porqué no lo saben y no buscan aprender. La mayoría por que no le importa lo que pasa en el campo. Cuando los planificadores y los ministros de agricultura dejen de pensar que la gente del campo no tiene derecho a cumplir sus sueños, a “comprar una casa frente a la suya” y que no les baste con sembrar para el autosustento; ese momento pensarán en educar al campesino de un modo distinto. Solo ese momento la educación rural estará pensada para la ruralidad, con aprovechamiento de conocimientos que son ahora solo accesibles para “unos pocos”. Solo ahí ese hombre y mujer de campo, pensarán en aliarse con sus vecinos en búsqueda de mejores días. Solo ese momento intentarán perder el miedo a la computadora. Accederán a la información para la toma de decisiones. Entenderían y dejarían de aferrarse a la absurda creencia de que sus minifundios serán la oportunidad para salir de la pobreza. A partir de esa nueva visión en mi vida, me propuse hacer entender a quien quisiera escucharme que la pobreza tiene otros rostros: La carencia de espíritu cooperador para unir esfuerzos; la escasez de humildad para reconocerse con conocimientos limitados; la


limitada creatividad para buscar soluciones en lugar de conformarse a sobrevivir el problema; la ausencia de paciencia al querer soluciones inmediatas, a pesar de llevar años haciendo lo mismo sin conseguir nada o muy poco. Cómo convertimos a los campesinos del Ecuador en hombres prósperos?. Nuevamente, la respuesta está frente a Ustedes. Educación. Ahora hablamos de otro nivel de educación. Habíamos acordado que es fundamental que el ecuatoriano sea del sector rural o urbano debe ser educado financieramente. Ahora añado un tema que será el que haga que Ecuador dé pasos gigantescos hacia su real transformación: la educación bursátil. Mostremos y creemos mecanismos para que nuestra gente emprendedora, busque financistas a través de la titularización, la emisión de acciones, los fideicomisos, el leasing, los fondos de inversión, franquicias, etc. Seguramente, habrá unos pocos de ustedes que este momento están haciendo una mueca, pensando que eso es algo ridículo. Que ni siquiera ustedes saben al respecto, mucho menos un campesino. No hablo de lo que sabemos, sino de lo que debemos saber. Ustedes pensarán, este momento, que los campesinos jamás podrían entender un tema tan complejo. Lo sé, siempre he recibido este tipo de “reacciones” en mi vida empresarial, pero mirenme donde estoy. “Lo único complejo es luchar contra nuestros complejos”. Cuando el Presidente de la República me convocó a su despacho, lo hizo porque soy de esos pocos que hace lo correcto, mientras a los demás les parece incorrecto. Me llamó porque soy de los pocos que estudió y aplicó conocimientos bursátiles en el agro, mientras la mayoría decía que era una pérdida de tiempo. Descubrí el poder de la unión. La verdad que comparto con ustedes, espero que sea compartida con todos los ecuatorianos. Esta es una de las verdades que conocemos muy pocos en el Ecuador, y eso nos ha permitido convertirnos en personajes reconocidos por nuestra prosperidad. Pero el momento que esta verdad esté al alcance de todos, les garantizo que habrá muchos más ricos y menos pobres en el campo. Ese momento yo sonreiré haciendo una mueca. El cambio de modelo de educación implica como hemos visto desde el hogar donde los valores y principios deben reforzarse para construir una sociedad más solidaria y justa; luego vendrá la tarea de los maestros de pre-primaria y de primaria, donde les daremos la base de valores cívicos y ciudadanos, les prepararemos para trabajar en conjunto, les haremos inventivos y creativos. Potenciaremos el espíritu emprendedor. Luego pasarán por el colegio donde aprenderán a usar de un modo más profundo la tecnología y la información, para la resolución de problemas. Aquí aprenderán las diversas potencialidades que su comunidad posee. Reforzaremos el trabajo en equipo y orientaremos sobre el uso del capital humano, técnico, financiero, etc. Y daremos las bases para introducir sus ideas al mercado de valores. El común de los ciudadanos del campo debe saber leer el valor de sus acciones y se alegrará cuando reciba el cheque con sus utilidades. Recuerden siempre lo que les digo: La razón de ser de las empresas es en sí, el ser humano.


Las empresas agrícolas en Ecuador se manejan con una perspectiva individualista. Y este aspecto se refleja con lo que mencionamos en la Regla uno. Las personas se creen conocedoras de todo y se niegan a escuchar una opinión distinta a la suya. Si he llegado a construir la fortuna que poseo, es por renunciar a esa posición. Y entenderme como un ser social, que debe aprovechar las experiencias vividas por otras personas o empresas. De esa manera, disminuyo el riesgo y la posibilidad de éxito se incrementa. Si queremos que muchas más personas lleguen a la meta, debemos exigirles que se unan, porque esa es la condición más importante para acceder a estos mecanismos alternativos de financiamiento y dejen así de modo definitivo la pobreza, la marginalidad y la exclusión. Les mostraremos como la unión de esfuerzos y recursos logra excelentes resultados. Si me piden el secreto para convertirse en prósperos, podría decirles que estas Reglas de Oro son los instrumentos. Mi camino se abrió cuando decidí que solo no podía hacerlo. Mi padre me guió durante mi infancia, y “soltó mi mano”, cuando supo que estaba listo para hacerlo. Era un hombre inteligente, trabajador y buen padre de familia, que no supo encontrar su camino a la fortuna financiera, pero estuvo conmigo la parte del camino que él conocía, por lo cual estoy muy agradecido con Dios. Luego fueron apareciendo más y más personas, cuya inteligencia aportó a la mía. Sus experiencias se unieron en mi vida y me permitieron cometer menos errores que los que habría cometido si anduviere solo. A veces ni siquiera las personas que viven con nosotros podrán entendernos. No es su obligación, y tampoco estamos obligado a esperar a que cambien porque lo decimos. Crecí como persona, gracias a una nueva educación que yo mismo me procuré, pero en la que participaron cientos de maestros y mentores. Si no hubiese buscado ese empleo como mensajero, quizás nunca hubiese conocido al abogado, que con sus sabios consejos dio un giro a mi vida. Si no hubiese buscado en las bibliotecas, no hubiese encontrado la luz que da el conocimiento. Esa educación me mostró que la unión de inteligencias es un arma poderosa, cuando se decide buscar incansablemente el éxito. Solo, no podía haberlo conseguido. Las grandes naciones se construyen con el esfuerzo mancomunado de muchos seres humanos. Las grandes empresas también. Demos la herramienta correcta al hombre del campo, para que labre su destino. La formación de adultos a este respecto es una falencia del sistema agroproductivo en Ecuador. Durante décadas se aplicaron sistemas de asistencialismo técnico individualizado. Posteriormente y hasta la fecha, se aplican sistemas de asistencia técnica grupal como una estrategia para abaratar costos para el Estado, más que como herramienta de desarrollo comunitario. Por ello, estos programas tienen serios problemas en fomentar la asociatividad, puesto que aplicada ineficazmente no produce ningún beneficio para el campesino. Recordemos que muchos campesinos se han “organizado” por décadas para esperar soluciones provenientes de “fuera” a sus problemas. Es decir, se les está pidiendo que “hagan fila” para recibir ayuda, no para construir la solución.


No olvidemos lo que pasó con la sociedad para la producción de frutas con mi hermana. No saber con quién te asocias, además de no tener reglas claras entre los socios puede acabar con una empresa. Si no se tiene estrategias claras para cada organización, comunidad o asociación, los planes no llegarán a brindar beneficios sostenidos en el tiempo. A la unión o asociatividad debemos darle el soporte técnico gerencial necesario para que sus decisiones sean pensadas en función de todos y no de unos pocos. Debemos romper con esos cacicazgos que en nuestras organizaciones comunitarias son un lastre. Si trabajamos desde pequeñitos educando a los niños sobre sus posibles roles en su comunidad, no tendremos problemas en encontrar líderes. Pero si las oportunidades siguen siendo aprovechadas solo por “los mismos de siempre”, se coarta el aparecimiento de nuevos liderazgos. Usted puede hacer cualquier cosa Pero no todo. DAVID ALLEN Aprendamos la lección dada por un líder excepcional. Un hombre que luchó contra el racismo y la opresión: Nelson Mandela. Tras casi tres décadas preso, participó en las elecciones presidenciales de Sudádrica y ganó. Tras un período de gobierno, desistió de seguir optando por el cargo. Tenemos organizaciones campesinas cuyos representantes, han estado en el cargo por muchos años. El justificativo es que no existe quién se haga cargo de “la dura tarea” de trabajar por la comunidad. La verdadera respuesta es que los sistemas educativos refuerzan esos cacicazgos. El campesino está siendo “mal educado” o “educado mal”. La unión pensada como el trabajo en equipo, es entender que una persona por más inteligente y diligente que resulte ser, es apenas una parte de ese equipo que la comunidad necesita. Nadie debe sentirse imprescindible. En mi caso, por ejemplo, tengo gerentes que administran mis bienes. Yo quisiera estar a cargo de todo. Eso es bueno para el ego, pero malo para los negocios. Debemos aprender a delegar. El problema surge cuando los campesinos se unen por causas equivocadas: como pedir regalos o donativos de dineros o insumos, en lugar de la capacitación y la educación sobre emprendimientos. Y para ello poseen “líderes” muy hábiles y recursivos para ese tipo de gestión. Recordemos que existen campesinos que han “vivido” del sistema de regalos durante décadas y quizás sus hijos sigan haciendo lo mismo. Cambiar este enfoque es necesario, y causará “víctimas”, personas insatisfechas, pero deberemos verlas como efectos colaterales necesarios. No hay que acobardarse ante los reclamos de los “cómodos” que defenderán el status quo, porque como casi siempre pasa, ellos serán los primeros que se unirán al grupo cuando se hayan logrado nuevas metas. Hace poco invertí en una empresa de producción de extracción y envasado de pulpas de frutas a nivel industrial. En ella cooperan ingenieros agroindustriales, operadores de las maquinarias, embasadores, choferes, publicistas, etc. Todos buscan el crecimiento de la empresa, porque eso les permite cubrir sus necesidades económicas, pero he aprendido


que tienen otras necesidades como las psicológicas, donde buscan compartir en un ambiente de compañerismo y respeto, el cumplimiento de sus metas individuales y grupales. El trabajo mancomunado y el liderazgo no tiene que convertirse en tecnicista, frío, calculador. De ninguna manera. Más bien, debe ser la oportunidad de aprovechar las capacidades individuales, potenciarlas al máximo siempre en función de un bien común. Por ello, en mi grupo de empresas se estableció un reconocimiento al esfuerzo inidividual pero sobre manera al grupal entre todos los proyectos. Esta empresa de pulpas, al ser la más joven del Grupo y haber logrado los mejores rendimientos económicos del año pasado, se hizo acreedora al Premio a la Gestión, consistente en un viaje para todo el personal hacia la playa con todos los gastos pagados durante un fin de semana. Anualmente premiamos a los agricultores y técnicos con mejores desenvolvimientos, con un premio similar pero con su familia. Cómo utilizamos la educación en nuestras vidas, depende de nosotros. Yo de haber querido hubiese ido a vivir a otro país. Pero, entendí que debía quedarme acá a mostrar ese aprendizaje a nuestra gente, a quien quisiera escucharme. Acaso la riqueza alcanzará para todos?. Estoy seguro que lo hará. Al igual que en aquella historia de la construcción de la mansión por parte del millonario, donde la riqueza se distribuia entre el arquitecto, los albañiles, pintores, etc., la prosperidad podría alcanzar a todos los agricultores si la empresa agropecuaria en su conjunto aprovechara los beneficios que brinda la unión de esfuerzos. Es la ambición humana la que hace viles los destinos del dinero y el poder. Muchas personas buscan la fortuna como su único fin. El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene. RALPH WALDO EMERSON Resulta vergonzoso para mí, pero tengo que contarlo para que sepamos que el género humano también es capaz de las peores atrocidades. Al conocer que iba a reunirme con ustedes, me llamó un ministro de un gobierno pasado y me pidió que no les hable de estos temas. Porque esto favorecería al actual Presidente, pero sobre todo porque “les quitaría clientela”, refiriéndose a los pobres que esperan dádivas de algunos funcionarios. Así piensan muchos ecuatorianos de sus hermanos compatriotas, solo por ser de una condición social-económica distinta. La sola propuesta me causo repulsión y enojo. Pesca un pez para el hambriento y se lo podrás vender. Enseña al hambriento a pescar, y habrás arruinado una estupenda oportunidad de negocio. GROUCGO MARX Cómo vivir sin dinero y sin empleo? Imposible. Se puede crecer con poco dinero y sin empleo? Difícil pero posible. Se puede hacer fortuna con poco dinero y con un empleo?. Absolutamente posible. La posibilidad adquiere certeza cuando el trabajo genera ahorro, y el ahorro permanente y persistente, se invierte con inteligencia.


Si bien el emprendimiento nace desde la naturaleza individual de una persona, ese espíritu no puede crecer si su talento, si sus recursos personales, no le permiten establecer relaciones productivas con otros seres humanos. Son los otros, quienes potencian el genio interior de un individuo. Es el trabajo en equipo el que fortalece su “valor agregado” personal. Un obrero produce un alfiler por día, un equipo de diez personas que divide el trabajo produce cincuenta mil. ADAM SMITH La “Inteligencia de Grupo” con la que deben manejarse los negocios agropecuarios, implica enfocarse en lo que a todos convendrá. Es la falta de ella, la que provoca que el campesino ecuatoriano no logré mantenerse firme en un equipo de trabajo. Siempre priman en él, sus intereses personales, egoísmos y envidias, que le impiden ver “correctamente” los objetivos de esa unión. Por eso es fundamental, una nueva educación, que inicie a formar a la niñez en temas como éste, y que no espere a que un campesino sea “adulto” para mostrarle los beneficios de un trabajo y esfuerzo mancomunado. Los niños y niñas deben crecer en el aula construyendo proyectos en grupo, y no individuales. Resulta difícil manejar estas circunstancias propias de la convivencia humana, pero cuando es@s pequeñ@s sean grandes, valorarán lo aprendido. Acaso ustedes ahora que son adultos no tienen gratos recuerdos de su maestro más estricto. Yo sí. Y se lo digo constantemente a mis hijos. En cambio guardo poca gratitud o recuerdos del que no me exigió absolutamente nada, y me dejo tranquilo en mi “zona de conformidad”. El campesino debe renunciar cómo modo de vida a los fallidos: Ganar-Perder o PerderPerder. En el primer caso uno de los participantes en el trabajo es favorecido, en perjuicio del otro, que resulta perdedor. Y no conforme con el injusto trato, el ganador se burla del caído, acto impropio de un verdadero triunfador. El otro modo de vida Perder-Perder es quizás el más inexplicable pero el que más se observa. Recordemos el caso del técnico que ofreció a mi pueblo hacer alianzas para producir hortalizas orgánicas. El pueblo rechazó la oferta. Al no haber aceptado la propuesta, por no ajustarse a sus estándares de “pescado regalado”, perdieron los agricultores la oportunidad de un negocio diferente que quizás les hubiese aportado a su economía familiar; perdió también la empresa, la posibilidad de crecer en cobertura y socios. Ambos perdieron la oportunidad de avanzar en el camino de la prosperidad. Nuestros campesinos, niños, jóvenes y adultos deben aprender a vivir, explorar, resolver y disfrutar las consecuencias de un modo de vida Ganar-Ganar. Ese que se construye con visiones individuales pero sobre todo compartidas. Acceder al mercado bursátil considero sería la oportunidad de construir un sector rural lleno de prosperidad y realmente progresista. De qué manera?


Como me ha funcionado a mi y a otros pocos que manejamos esta “información confidencial”. Que espero de corazón deje de serlo, para que todos los ecuatorianos, citadinos y campesinos podamos construir esa sociedad del Ganar-Ganar. Y no es que la Bolsa de Valores mantenga oculta estas oportunidades de negocios. Sino que la educación rural y hasta la citadina ha pasado por alto este pequeño detalle. No se nos enseña “COMO HACER” riqueza y prosperidad . Voy a creer que los que diseñan la educación rural no quieren que se sepa. Eso explicaría el hecho de que seamos pocos los que concentramos la riqueza en el Ecuador. En mi caso, he intentado cambiar la realidad mediante mis humildes aportes, pero siempre las necesidades insatisfechas reprimidas durante décadas resultan demasiado grandes. Con lo aprendido gracias a la experiencia de invertir a través de la Bolsa de Valores, he creado junto a mi equipo de trabajo, el Sistema de Inteligencia de Mercados Agroempresarial que funciona a nivel nacional. Las siglas son S.I.M.A. representan lo alto que buscamos llegar. Es en sí, una Incubadora de Negocios, donde mis socios y yo, nos convertimos en inversionistas de nuevos emprendimientos. S.I.M.A se llama de esta manera porque justamente opera como nuestro cerebro, recibiendo, procesando y aprovechando la información proveniente de miles de personas que desean emprender un negocio, o requieren mayor capital para hacer crecer su empresa, o quizás desean diversificar su cartera de clientes, etc. Este macroproyecto comenzó con una pequeña oficina, donde recibíamos las aplicaciones. Funcionábamos como lo hacen las oficinas de las ONGs, o de los ministerios, pero en lugar de recibir proyectos que querían “pescado regalado”, les ofrecíamos apoyarlos para que “pesquen” de mejor manera. Al inicio, eran pocos los emprendedores que se acercaban a nuestras oficinas. Con el paso del tiempo, hemos tenido que abrir oficinas en casi doce ciudades del país. Nuestro apoyo no es prestarles dinero, como lo hacen los bancos o las cooperativas de ahorro: tampoco les hacemos donativos; nosotros trabajamos junto al emprendedor con la entrega de dinero que puede ser utilizado en la capacitación, construcción de infraestructura y adquisición de equipos, capital de trabajo, pero lo hacemos con una condición. Ganar-Ganar. Gana el emprendedor que requiere dinero para impulsar a su negocio, y ganamos nosotros porque nos convertimos en socios de esa empresa. El apoyo de nuestro equipo se hace a través de nuestros “Mentores” de los programas: 35+ y Experto, que les comenté antes. De esta manera he “diversificado” mi inversión en todo tipo de negocios y emprendimientos, además de haber conseguido que se generen miles de plazas de empleo, como parte de la lucha contra la pobreza.


Pero S.I.M.A no es tan simple como he intentado resumir para esta presentación. Ya que incluye un sinnúmero de actividades que hacen que todo funcione adecuadamente. Tenemos equipos especializados en diseño y gestión de proyectos, desarrollo de marcas para el sector agroempresarial, Inteligencia de Mercados, fortalecimiento organizacional, mercados bursátiles, comunicación social, patentes, comercio exterior, TICs, servicio al cliente, mercadotecnia, medioambiente, entre muchos más. Por eso al iniciar esta serie de reuniones con ustedes, delegados del señor Presidente de la República, solicité que participen todos los sectores involucrados en la gestión de una empresa, y cómo se dan cuenta son muchísimos… Estamos muy orgullosos de haber creado la Base de Datos más extensa de: organizaciones y pre- asociaciones campesinas, del personal técnico disponible en el país, tesis e investigaciones generadas, mapa de zonificación productiva, etc. Cómo funcionan las cosas sin mi presencia física en cada uno de los negocios?. Simple: delego. Pero delegar no es solo “enviar todas las responsabilidades a los subalternos”. Para ello, cada una de las empresas tienen reglamentos internos, con normativas muy precisas. Hay tareas que son intransferibles, de la que debo hacerme cargo. Robert Kiyosaki, en uno de sus libros menciona que “el emprendedor es aquel que sabe qué cosas deben hacerse, y él las hace, aunque no le guste hacerlas”. La delegación comprende una fuerte dosis de confianza en la persona a quien se deja a cargo, acompañada de estrictos controles y revisiones. La tecnología ha sido un puntal muy fuerte en este crecimiento. Softwares especiales, video conferencias, correos electrónicos, almacenamiento de datos, etc., han sido requeridos en el proceso. El sistema del que les hablo es realmente costoso, y por ello es que no hemos podido “invertir” en todos los emprendimientos que quisieramos. Ahí es donde entran ustedes. Compartan esta experiencia y creen otros S.I.M.A. Mejórenlo. Mercado e ideas seguirán existiendo. No temo a la competencia. La riqueza es inagotable, como lo es la imaginación de las personas. Quizás algún día, invierta en una de las ideas que ustedes promuevan. Cómo participan los campesinos en este sistema de inversión?. Un ejemplo dejará más claro nuestro trabajo: En una comunidad existía una asociación de productores de naranja. Con cien socios. Todos ya poseían sus plantaciones establecidas. Para darle una mayor rentabilidad a sus cultivos, habían “pensado” construir una planta procesadora y elaborar jugos de naranja. Al no poseer el capital necesario para saber si su idea en principio es viable, el proyecto permaneció estancado. Mientras tanto, los productores para no perder dinero, seguían vendiendo su fruta a intermediarios que les pagaban precios poco estimulantes. La solución: a través de S.I.M.A. y su alianza con la Bolsa de Valores, buscamos más socios para poder financiar la idea de la planta de jugos. Yo aporté con un poco del dinero requerido, y a mí, se unieron muchos más “inversionistas ángeles”. El S.I.M.A. y su equipo de especialistas determinó si es un proyecto factible o no. Una vez que se


confirmó este hecho, el sistema financió la construcción de la planta, a cambio de convertirnos en socios de la nueva empresa. Nunca andes por el camino trazado pues te conducirá a donde otros ya fueron. ALEXANDER GRAHAM BELL Los “inversionistas ángeles” tenemos un reglamento especial: donde se ponen muchas seguridades legales y de propiedad intelectual para evitar de esta manera “el robo de la idea”. Y cada inversionista ángel no puede ser nunca propietario de más del 45% de las acciones de la empresa. Así garantizamos que sean los campesinos dueños de la idea, los dueños mayoritarios de sus empresas además de permitirnos invertir en otros emprendimientos. Un detalle importante es que todos los inversionistas sean ecuatorianos. Es decir fomentamos la inversión nacional en empresas nacionales. La riqueza del Ecuador para los ecuatorianos. Para evitar que nuevamente la riqueza se “concentre en pocas manos”, se debe poner leyes muy estrictas respecto a invertir con un techo máximo por persona y que eviten el testaferrismo. Si alguien desea ser inversionista ángel, no es necesario invertir 100.000 o 200.000 dólares. Basta con invertir montos de 5.000 dólares, lo que garantiza el acceso de nuevos inversionistas al sistema. El S.I.M.A. está diseñado, y de esto también estoy orgulloso, con un modelo de inversión que arranca en cantidades mínimas como 100 o 200 dólares. Si pensamos que se unen 1.000 personas con 100 dólares, habremos conseguido 100.000 de fondo común. Ese dinero no permanece congelado en una cuenta de ahorros. Más bien se usa en la gestión de un pequeño o mediano negocio, que le permitirá a esa persona recibir una utilidad mejor que la tasa de interés de un banco o una cooperativa. Para eso funcionan todos los equipos que forman el S.I.M.A. Es mejor engancharse con gente mejor que usted. Escoja asociados cuyo comportamiento es mejor que el suyo y derive en esa dirección. WARREN BUFFETT Existen prácticas empresariales que ya se dan en el Ecuador, pero solo en las grandes empresas y para las pocas personas que conocen “secretos” tales como la titularización y los fideicomisos. Si buscamos el concepto de titularización nos resultará complejo entenderlo, a menos que tengamos “educación financiera” (la Bolsa de Valores brinda la capacitación necesaria). Mi consejo particular es que este tema de fundamental importancia debe ser considerado como “parte inamovible” de nuestro entrenamiento empresarial y educación personal. Intentaré simplificarlo: La titularización es buscar recursos provenientes de inversionistas a través de la venta de “títulos”, que pueden ser negociados libremente en el mercado bursátil (bolsa de valores).


Los procesos de titularización pueden llevarse a cabo a través de los mecanismos de fondos colectivos de inversión (fondos de pensiones) o de fideicomisos mercantiles. Pueden titularizarse: bienes inmuebles, la cartera de una empresa así como proyectos inmobiliarios. Así han surgido en las ciudades: grandes edificios, enormes proyectos inmobiliarios, etc. Nosotros a través del S.I.M.A. hemos sido los primeros en orientar ese esfuerzo específicamente al sector agropecuario. Con ello tenemos empresas productoras de materias primas, transformadoras, de transporte, de almacenaje, de exportación, de distribución masiva, etc. Recordemos que agroempresa en un tema integral. No solo son materias primas las que se requieren en el proceso completo. Un fideicomiso es un contrato mediante el cual una persona o empresa trasmite bienes, cantidades de dinero o derechos presentes o futuros, de su propiedad a otra, para que ésta la administre o invierta los bienes en beneficio propio o de una tercera persona o empresa. Para ello se establece un plazo. Es vital entender que la confianza en S.I.MA. está dado por el nivel de inversión de los mismos ecuatorianos en proyectos establecidos en Ecuador. El sistema busca financiamiento para todo tipo de proyectos, en las más diversas ubicaciones, y con el aporte de todos quienes deseen. Al formar las alianzas con los campesinos, el S.I.M.A. constituye un fideicomiso que obliga al administrador de esos fondos (que no es el agricultor, ni tampoco somos los accionistas ángeles), para que los terrenos, casas, dinero, acciones de empresas, que conforman ese “fondo común”, sean utilizados específicamente para el fin que persigue el fideicomiso. En el ejemplo de la planta procesadora de naranjas. Se creó un fideicomiso que obligaba al administrador, una empresa especializada y regulada por el Estado, a orientar los fondos para la construcción de esa fábrica de jugos y en un plazo específico, que se estableció en ocho meses. No podía utilizar los fondos comunes para otros fines ajenos a los de su creación. Entonces, un fideicomiso sería una especie de “seguro” para los inversionistas, donde se garantiza el uso adecuado de los recursos puesto a disponibilidad del fondo común. Claro está que el administrador cobra una comisión por ese trabajo. Ganar-Ganar. Visto de otra manera, los ricos se hacen más ricos, porque son “unidos”. Esa unión está vigilada y supervisada por autoridades y leyes, así que no son “oscuros arreglos” en los que los ricos complotan contra los pobres. Es educación, Educación Financiera. No es “información privilegiada” como podría pensarse, es información a la que todos podemos acceder, por supuesto cuando la buscamos. Insistiré en que nuestra educación no nos educa para estas búsquedas. No soy famoso por haber “inventado el agua tibia”, sino por saber usarla. Ese tipo de conocimientos estuvieron allí desde antes que yo naciera, pero ni mis padres ni mis vecinos, tuvieron la oportunidad de educarse “bien”. El Poder de la Unión, lo aprovechan quienes han aprendido a manejar esa información. Cuando exijamos que los campesinos también la aprendan y manejen, el Poder será de todos.


El sistema dinamiza el aparato productivo porque requiere del aporte de muchas personas. Un campesino por ejemplo que disponga de un terreno, su fuerza de trabajo y unos quinientos dólares tendría varias alternativas para “manejar su dinero”. Podría aportar el terreno para la ejecución de un proyecto productivo o agroindustrial; o entrar como parte de la mano de obra en otro proyecto en un sitio distinto o quizás podría comprar “acciones” o “títulos” en 5 empresas por un monto de 100 dólares en cada una. Talvez pudiera hacer las tres cosas simultáneamente. Esta es la manera de “multiplicar la riqueza”. Uniendo esfuerzos y consiguiendo resultados que de manera individual no se conseguirían jamás. Pero todo ese capital que podría apalancar miles de empresas agropecuarias, no conseguiría los resultados esperados sino contara con el talento humano suficiente. Allí también es fundamental entender que la unión es imprescindible. Las empresas pueden lograr grandes avances si captan el talento humano necesario. La conjunción del conocimiento y experiencias humanas con el dinero, pueden permitir un crecimiento impresionante de cualquier empresa. Uno de los mejores ejemplos de la unión como fuente de progreso se sucede en una empresa productora de cebollas paiteñas que poseo societariamente en la serranía ecuatoriana. El proyecto arrancó con el cultivo de cerca de 150 hectáreas propias y cerca de 100 de agricultores asociados. La cebolla producida “mancomunadamente” provee a una planta de procesamiento industrial, donde la cebolla es aprovechada al máximo. Los bulbos son seleccionados y se utilizan para distintos fines. Unos son utilizados para venta en fresco, otros son rebanados para realizar “aros de cebolla” que son enlatados. Son muchas las personas que han sumado sus talentos para lograr que la empresa consiga crecer. Pero fue un empleado de mantenimiento eléctrico, quien ha dado un giro gigantesco al negocio, cuando propuso hace cuatro años atrás un proyecto innovador. Este ingeniero era quien daba mantenimiento a toda la maquinaria de la planta procesadora. Pero al darse cuenta de la gran cantidad de materia orgánica que se desechaba en todo el proceso y los altos costos que representaba el pago de energía eléctrica, planteó que se construyera una “planta generadora de biogas”. El biogas se genera en “cámaras especiales” donde se acumulan los líquidos que se desechan del procesamiento de la cebolla. Este zumo rico en proteínas y azufre, en enviado a unas cámaras donde mediante procesos anaeróbicos ( sin intervención del oxígeno) produce gas metano. El biocombustible producido sirve para la generación de la electricidad requerida por toda la planta procesadora y el área administrativa. Lo que ha significado un “ahorro” para la empresa de varios centenares de miles de dólares anualmente. El negocio es mayor, gracias a la venta de la energía eléctrica remanente. Adicionalmente, existe una gran cantidad de restos sólidos (hojas, tallos, raíces, etc) provenientes de la cebolla, que son “picados” y utilizados en la producción de compost (abono orgánico), el que es devuelto al campo a la fase de producción inicial. Lo que ha


representado para la comunidad un ahorro adicional en la movilización de los desperdicios que antes existían. Este manejo inteligente de los recursos, es la muestra de la unión provechosa de los distintos talentos del ser humano. Para lograr el éxito, es fundamental fomentar la creatividad del equipo de trabajo, pero también es necesario dotarle del recurso económico para la implementación de cualquier idea o proyecto. En todo el proceso, es vital que pensemos en la unión, como estrategia articuladora. Con la implementación de cada nueva etapa de crecimiento, fue necesario contratar mayor cantidad de empleados, lo que sin duda muestra el efecto multiplicador que posee la agroempresa eficientemente manejada. Cuando al inicio de estas reuniones, pedí que estén no solo ingenieros agrónomos, y profesionales del agro, es justamente porque mi experiencia me hace entender que son un sinnúmero de problemas en los que se debe intervenir. Y es urgente la intervención de muchos equipos de trabajo. No era por hacerme el presumido. Y les pido mil disculpas por hablar en primera persona en la mayoría de los relatos, pero ésta es mi verdad. Lo que le planteo al Estado ecuatoriano, a través de todos ustedes, es la creación de un S.I.M.A. que junte a los sector público y privado, a los pobres y a los ricos, a los campesinos y a los citadinos, en un proyecto común. Unidos. Al resolver los problemas de la pobreza y el desempleo, con la educación, lograremos que la vida de miles de personas cambie positivamente. Y si al compartir mis experiencias, no consigo que sean miles sino una sola persona, mi vida estará “justificada”. REFLEXION PERSONAL: Una de las cosas que más me ayuda a generar actitudes positivas y creativas en mi vida es la música. Bailo solo cuando nadie me mira. Canto aunque no lo haga tan bien. Existen muchas canciones que considero son inspiradoras, pero una de mis favoritas es “Never surrender” (Nunca te rindas) de Corey Hart que dice en alguna parte: …Así que si estás perdido y por tu cuenta, no puedes rendirte nunca y si tu camino no te llevara a casa no puedes rendirte nunca Y cuando la noche es fría y obscura puedes ver, puedes ver la luz. Porque nadie puede quitarte tu derecho a luchar y nunca rendirte…


No puedo rendirme. Mi propósito en la vida es generar riqueza que se cristalice en bienestar y trabajo digno, para mi, para mi familia, mis amigos y para cientos de personas que colaboran a construir este gran sueño. No creo en dádivas ni en regalos sin razón. Yo cambio mi vida, y cambio la vida de los demás generando empleos. Nunca me rindo, porque considero que el don que Dios y la vida me dieron deben ser utilizados positivamente. Antes de despedirme, les recuerdo que mi camino hacia la riqueza y la prosperidad no estuvo construido por el dinero, mi camino de crecimiento y prosperidad, lo hicieron esa cantidad inmensa de personas a las que tuve la oportunidad de conocer y que me dieron la mano en este aprendizaje. Mi camino no ha terminado, sigo aprendiendo, sigo enseñando, sigo viviendo. Fraternalmente. AUGUSTO HERNÁNDEZ

La conferencia había finalizado. En la pantalla gigante aparecía una última frase.

LAS REGLAS DE ORO NO TRAEN POR ALGÚN PODER MÁGICO EL DINERO A TUS BOLSILLOS. SON LAS PERSONAS QUIENES LO HACEN. Porque nadie puede quitarte tu derecho a luchar y nunca rendirte…


Reglas de oro para el éxito agroempresarial  
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