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SANGRE DE S P O N DY LU S muestra de poesía ecuatoriana reciente

Selección y notas de Luis Carlos Mussó

maría de los ángeles martínez andrés villalba becdach fernando escobar páez santiago vizcaíno freddy ayala plazarte andrea crespo granda víctor vimos kelver ax agustín guambo pablo flores chavez calih rodríguez luis franco gonzález

VALLEJ

& CO


luis carlos mussó (Santiago de Guayaquil, 1970). Cursó grado en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil y posgrado en la Universidad Andina Simón Bolívar. Se desempeña como catedrático universitario y como periodista. Ha publicado una docena de poemarios, entre ellos Propagación de la noche (2000), Tiniebla de esplendor (2006), Evohé (2008), Geometría moral (2011), Alzheimer (2013), Mea Vulgatae (2014), Cuadernos de Indiana (2014) y Mester de altanería (2015). Además, ha publicado en narrativa la novela Oscurana (2011) y, en ensayo, Épica de lo cotidiano (2013). Ha obtenido el Premio Nacional de Literatura del Ecuador en siete ocasiones. Junto a Juan José Rodinás, editó la muestra de poesía ecuatoriana Tempestad secreta (2010), así como la antología La astillada sombra de Sodoma (2013).


sangre de spondylus. muestra de poesĂ­a ecuatoriana reciente


SANGRE DE S P O N DY LU S muestra de poesía ecuatoriana reciente

Selección y notas de Luis Carlos Mussó

maría de los ángeles martínez andrés villalba becdach fernando escobar páez santiago vizcaíno freddy ayala plazarte andrea crespo granda víctor vimos kelver ax agustín guambo pablo flores chavez calih rodríguez luis franco gonzález

VALLEJ

& CO


VALLEJ

& CO

sangre de spondylus. muestra de poesía ecuatoriana reciente Primera edición: enero 2016 © Vallejo & Co., 2016 Email: vallejoandcompany@gmail.com © Luis Carlos Mussó, 2016 Email: luis.carlos.musso@gmail.com © María de los Ángeles Martínez • Andrés Villalba Becdach Fernando Escobar Páez • Santiago Vizcaíno • Freddy Ayala Plazarte Andrea Crespo Granda • Víctor Vimos • Kelver Ax • Agustín Guambo Pablo Flores Chavez • Calih Rodríguez • Luis Franco González

Edición: Mario Pera

Selección y notas: Luis Carlos Mussó

Diseño de portada y diagramación de interiores: Mario Pera

Publicación digital. Queda autorizada la reproducción de esta publicación, en todo y en parte, previa solicitud de autorización por escrito del editor.


Prólogo A la memoria de Kelver Ax

Entrados en el siglo XXI, asistimos a un concierto bien orquestado de nuevas voces y caminos que surgen desde el Centro del Mundo, como si fuese un designio épico, para alcanzar la poesía y aspirar a expresar en lírica aquello que a varios nos aqueja como una agonía, una imagen constante o un zumbido cargado de recuerdos que nos aturde y nos genera visiones de un futuro que estando muy próximo, puede ser tan brillante y a la par tan oscuro como para sumirnos en la mera observación y teniendo como única posibilidad de respuesta el «hacer» o, debería decir, el escribir. La nueva poesía del Ecuador pasa por un cambio. Circula por un tránsito interesante en tanto su contenido, por la concisión de sus mensajes y su simbolismo, como por los medios que han elegido los escritores para plasmar en el papel, o en el computador, sus textos. Se trata, así, de una generación que innova, que ha asimilado pero que al mismo tiempo rompe los paradigmas de la tradición poética de su país para forjar una obra cada vez más atendible. Y la deuda con su tradición es grande. Por sólo mencionar algunos de los más trascedentes tenemos a Jorge Carrera Andrade, Medardo Ángel Silva, Hugo


[8] Mayo, César Dávila Andrade o, a quien yo más considero, Alfredo Gangotena. Todos poetas que fueron adelantados en su tiempo y quienes fundaron y refundaron las bases de la poesía ecuatoriana moderna. Sin embargo, los vates nacidos a lo largo de las últimas décadas del siglo pasado, tienen una característica esencial, su aproximación y asimilación a la poesía de otras lenguas y otros lugares. Y ello, puesto que las ventajas que ofrece la tecnología actual genera que estos poetas se aproximen a la lírica de autores extranjeros y que resfresquen el aire de sus influencias de manera casi instantánea. Resulta inevitable, por ende, que estos jóvenes autores sean deudores mixtos de la tradición ecuatoriana y de la universal, y que sincreticen en ellos (y en su poesía) una nueva visión de la literatura y de su quehacer poético. Es por ello que sus discursos personales atañen temas muy variados. Además de los tópicos ineludibles por tan humanos como la muerte, el amor o las tribulaciones religiosas, podemos encontrar, además, no pocas reflexiones en torno al erotismo, a la sociedad, a la contemplación de lo urbano y de lo considerado por algunos como «marginal». A grosso modo, estos son los ejes sobre los que se encamina la temática de la poesía de estos autores. La poesía ecuatoriana de los últimos años pasa, entonces, por un periodo de transición, de una cierta conciliación con un presente en el que cada poeta abre su propia brecha para expresarse. Y si se piensa que estos no son tiempos para la lírica, se equivocan. El Ecuador es uno de los pocos países en donde diversas instituciones públicas como privadas se han volcado, desde hace algo más de una década, a la promoción constante de las ar-


[9] tes y, entre ellas, de la escritura, esfuerzos gracias a los cuales hemos podido conocer la obra de autores nóveles que están ubicando al Ecuador en un lugar expectante y de reconocimiento. Para realizar La sangre del spondylus, acudí al poeta ecuatoriano Luis Carlos Mussó, quien además de encontrarse estrechamente vinculado con la lírica de su país y de ser uno de los mayores conocedores de la misma, es uno de los pocos poetas que se encuentra, por vocación, en permanente contacto con las nuevas generaciones de vates ecuatorianos. El panorama que aquí nos presenta el poeta Mussó es, sin duda, impecable en tanto nos ofrece una muestra general del devenir actual de la poesía ecuatoriana. Asimismo, por su capacidad crítica, Mussó nos refiere las fortalezas de la obra de cada autor; configurándose una selección altamente equilibrada pese a su heterogeneidad, la que se origina en el presentar a poetas no sólo de Quito, la capital, sino también de las provincias; y a poetas de ambos géneros. El criterio de juventud siempre es terreno resbaloso. Sin embargo, para esta ocasión se zanjó al decidirse, arbitrariamente, el fijar los 35 años cumplidos a la fecha de composición de esta muestra como edad máxima de los participantes. Estas características nos entregan un paneo, en mi opinión, bastante sólido sobre lo que se viene escribiendo en la última poesía ecuatoriana. Y, por esto último, es preciso acotar que no es intención de la presente muestra constituir una suerte de lista excluyente, ni menos aún, antología canónica, sino contribuir al conocimiento en la escena literaria hispanoamericana, y por qué no mundial, de la poesía más joven producida en el Ecuador del


[10] siglo xxi por medio de la obra poética de doce autores recientes que, esperamos, logren en el tiempo una consolidación significativa para su lírica. No puedo dejar de hacer público mi agradecimiento a nombre de Vallejo & Co. y a título personal a Luis Carlos Mussó por su colaboración desinteresada y por permitirnos conocer los nuevos rumbos de la lírica contemporánea de su país. Así como el ineludible agradecimiento a los poetas participantes, quienes no dudaron en colaborar para la elaboración de este volumen. Para concluir y como no puede ser de otro modo, agradecerle a ustedes, los lectores, sin los cuales todo esfuerzo sería más que innecesario. Sin duda, nuestro trabajo se dirige a aportar en la mayor divulgación de la poesía en lengua española.

Mario Pera


Poetas de la muestra


© Archivo de autor

María de los Ángeles MARTÍNEZ (Cuenca, 1980)

Licenciada en Historia, geografía y ciencias de la Educación por la Universidad de Cuenca. Magíster en Edición por la Universidad Carlos III de Madrid. Docente, investigadora, editora. Ha publicado Un lapso de Impiedad (1999), Subcielo (2004), Trozos de Vidrio (2007) y Trasnoche (2012). Ha publicado, en colectivo, Múltiple Recámara (junto a Víctor Cabrera, 2014), Aunque Bailemos con la más fea (2002) y Nadie nos Quita lo bailado (2005).


[14] Sobre la poesía de María de los Ángeles Martínez

Pareciera que la palabra de María de los Ángeles Martínez pretende desde un principio cuestionar, desautorizar, a ese otro que es el interlocutor masculino y retraerlo hasta una condición abyecta que debe compartir, horizontalmente, con la propia voz de la que emana el discurso. Su lírica echa mano de elementos de distintas tradiciones para fustigar(se) y para someter al lector a un mundo de constante conflicto. Enfrenta al lector tanto a las antípodas como a los extremos vinculados a la cotidianidad y al sexo, aunque atiende también al regodeo en la angustia.


Poemas


[17]

Estudios sobre la violencia mi rey ven presencia el homenaje voy a quemar dos decenas de gatos claros-vivos sé que sus alaridos conseguirán el premio tu sonrisa mucha fiesta muchedumbre pero igual encontrarás erecto fácil mis ojos prendidos a ti sus hogueras dobles triples la ciudad es luz que no conozco y conoces me entrego y froto toda en ceniza felina feliz maúllo mascullo lamo incineradas


[18] (de paso) las noches de otros siglo s en que gemĂ­a sin saber tu nombre en que gemĂ­a sin saber gemir


[19]

COHb (o Plath) arcadas insomnes la opción siempre es pasear por tiendas virtuales de un lugar del que nunca llegará el correo o dejarse ir por otros mares tóxicos e innavegables duele ¿qué? la luna no debía estar llena igual no pasó por las persianas cerradas no están tan rotas ni yo pero siento... sí desconectarse ¿es tarde? tal vez solo duermes


[20] solo lugar donde mi mano no te alcanza relojes mudos en la desesperaci贸n-hambre desuello la luz m谩s / peor sus v铆sceras no sirven desperdicio d贸nde ausente no enciendes la llama noches sin... es tarde y yo prendida y abierta la llave el gas


[21]

Depreduo causas un apagón una helada una idea de baldosa y arrastre con el cuerpo muerto estoy que caigo y tu mano aparece demasiado amputada para sostenerme no sé si es dolor sabe a rabia igual el grito que exige como si pudiese exigirte se ahoga la noche tiene una pureza que asusta noventa y nueve por ciento sombras temperatura interna menos once grados que queman nitrógenos tan secos entumecidos mis labios inferiores todo es un sólido silencio puedo sentir el corazón me suena apenas


[22] desesperante como un papel que se rasga a pedacitos (De Trasnoche)


[23]

Adverten cia Los ojos se cansaron de arder, pero todavía arden: de llanto, de furia, de vacío. Oye príncipe azul: las princesas se cortaron las venas con lo que hallaron. Una se ha abierto la yugular sin ningún glamour con un triste tenedor de avión, ¡Todas las princesas Que me habitaban! ¡Todas! (De Trozos de Vidrio)


[24]

Levante Me saqué las vendas, me olvidé de las pomadas. Desnudé mi cuerpo, exhibí mis llagas. Miré al mundo, con toda la furia de quién no es víctima. Insolente, sí , golpeada, sí, herida, pero insolente. “El suelo no está hecho para mi” ¿Qué más puedo decirte? Con ojos rojos cambié de piel, dejé las lágrimas. Sonreí en lo asqueroso de la metamorfosis. A mí no me iba a vencer un trivial Apocalipsis. Alcé la frente, escupí hasta el último te amo. Yo que me había arrodillado en vidrios descubrí que a todos nos pasa…


[25] Me paré, me puse la minifalda más corta y salí. (De Subcielo)


© Ricardo Centeno

Andrés VILLALBA BECDACH (Quito, 1981)

Disociada vida académica de Comunicación social en Quito y de Literatura hispanoamericana en Italia. Ha practicado varios oficios: custode de obras de arte, administrador de hostal, vendedor de pantalones, cuadros, alfombras, sombreros de paja, corredor de bolsa, valet parking, pizzero, grafitero, traductor, respondedor de misivas, discursero, ayudante de cocina e inspector de materiales peligrosos de carga para aviones militares. Colabora en diversas revistas culturales. Ha publicado Cuaderno Zero (2010), Luigi Stornaiolo: el arte de la digresión (2010), Obscenidad del vencido (2010), Menos que cero (2011), Muñones (2011), De los acorralados es el reino (2014), Soterramiento (2014) y No mueras joven, aún hay gente a quien decepcionar.


[28] Sobre la poesía de Andrés Villalba Becdach

Andrés Villalba Becdach desborda un verbo que juega entre el pasado y el presente con las herramientas de la adición constante: una hacinada cuota de humor negro, entre acidulado y pueril, que da cuenta de una autorreferencia existencial que provoca. Puede anonadar al lector, pero no lo deja impávido. Suspende el fraseo, lo estira, angosta, en fin, lo somete a la metamorfosis.


Poemas


[31]

Fui lúcido en la derrota como Sánchez

Amo las yeguas que duermen bajo tu almohada: estrújalas. Si fuera mexicana te hubiese hecho un altar (te pareces un poco al santo Malverde). Pero llegó el cansancio y la peste. Las verbenas fueron hormigas hasta convertirse en cadalsos, tristes tambores e inútiles palabras de amor. Loser total desde siempre. Soy smog, un motor de recuerdos baldíos, mi disoluta, gratuita y extraviada vida, también tengo el ego grande como los huevos del señor Peláez de Altagrana de Orituco: súbeme a la claridad, soy un simio abyecto que necesita perdón y como el eucalipto no dejo que nada crezca alrededor: solo necesito una troncha vaga que siempre esté cerca de mí para olerla y así concentrarme para escribir boludeces, más nada. Soy la enfermedad de mis recuerdos, el zorro taciturno adicto a la felonía: la lealtad es vicio de traidores. Un arcoíris en el cenicero lleno de mierda cuando los geranios de la infancia solo son hueso en polvo: los caballos que beben las lágrimas de mis muertos íntimos. Solo supe lavar mi hígado entre la polvareda y el smog con la lluvia salvaje de esta triste ciudad. Ahora que duermo con tus medias porque aprendí del frío en la cima y en el acantilado del colchón. Nos robaron tantas cosas antes de que sucedan. Como la vecina que se saca cuyes de las manos y por pudor nunca pude regresar ni a verla. Queda seguir de


[32] tozudo con este tráfico ilícito de páginas y gastando tinta, llenarnos de arrugas hasta desempolvar el puñal, hundirlo en todo eso que fuimos cuando los pájaros sufrían castrados en nuestras manos. Y otra vez la lluvia de Quito a las 6 de la tarde, las moscas de granito, el trapeador en la cabeza, la tristeza, el brillo del cepillo de dientes que me regalaste, todas las puertas que rompimos porque siempre perdimos las llaves. El terraplén. Y el camal donde conseguí trabajo solo para aprender a llorar.


[33]

Adictos al acorazamiento andino Todos los días salgo derrotado del trabajo, con la guillotina de las testa en las manos solo para mirar abajo y más abajo: paraíso de orquídeas negras en las grietas del asfalto, al filo del acantilado solo existe la piedad del carroñero: soy una flor de hueso. –Con tanta carroña en la cabeza te convertirás, me dicen, en carroñero: hay un buitre voraz de ceño torvo que te está devorando las entrañas–. Bajo a La Marín por la calle Chile, uno de los recorridos más feos del mundo a esperar el bus de regreso y todo, solo para hacer lo mismo al día siguiente: el hartazgo como una hamaca en la garganta del gallo más méndigo del alba. Aquí, donde el corazón es un motel de termitas y alacranes badeas andinos, aquí, donde fulgen muertas las calles y son tan vivos los cementerios: eso es Quito. Y es domingo. Y llueve. Y veo la niebla cabecear en las ramas secas, tras las ramas, la ciudad como un pájaro desollado. Veo pasar los carros como cruces rojas y caer las gotas como mi cuerpo del otro lado de la ventana. La lluvia como una mantarraya que viene a besar mi quebranto, la lluvia como el semen de los tigres de lo que nunca pudimos ser, la lluvia quiteña como el ruido de la ratas que copulan en mis zapatos. Somos menos que una lágrima en un río de brea. Todo el esfuerzo cae en saco roto, del sudor florecen avisperos de ceniza: avispas de carbón que saben llorar. El musgo que repta por las venas me recuerda que soy


[34] un lancha sin remos: soy la costra en los muñones de la misericordia, hundo mis piernas en el asfalto y sale un hombre extinto: canción llévame lejos y roguemos que mañana me convierta en otro infeliz. Qué tristeza dármelas de payasito con todos: sangran el esfínter de tanto reír, pero soy incapaz de sacar una sonrisa a la persona con quien vivo, duro, duermo y muero, solo avivo su mohín y desprecio. ¿Por qué le tengo tanto miedo? ¿Soy culpable de su mala leche y agravio? Siempre se acuerda de boludeces crispativas para acorralarme: no informa sobre conflictos: los busca, induce, crea y anhela. En mi caso insumiso, como no agacho la cabeza, lo hace para debilitarme, sojuzgarme y darme el puyazo cuando estoy con la sangre y tinta del plumero sellando las grietas del asfalto. Hay un muro y un cadalso en sus manos, hay mentiras, me da miedo subir, bajar, todo lo yo que diga y haga va a ser siempre malo, tiene la capacidad de rastrillarme todo el alquitrán de su tristeza en mis sensibles orificios: son huecos que se dilatan como la boca de los presos, son tatuajes que abrigan el cuerpo de los enfermos… y a las estatuas de las enfermeras, cuya cruz roja en los pechos es una cicatriz del beso de un enfermo. Fracaso a ultranza, son nuestras espaldas las que se follan, los gases son nuestras palabras, la cruz de hielo que sale de nuestras lenguas cuando no queremos la cosa es una cadena y dice más de lo que nunca podamos decir y desmembrar. Somos adictos al triste acorazamiento — cuidar la chepa— que impone la melancolía y niebla andina, nunca dejamos que llueva ron y que huela a incien-


[35] so de vainilla, curry y mirra desde el aceite y el calor de la entrepierna y la sobaquera afeitada: solo celebramos nuestro canto a la desintegraciĂłn. Vuelvo a ser ese idiota que siempre quise ser azotado por la lluvia de todas las universidades donde no pasĂŠ de primer semestre y quedĂŠ estocado en su empalizada.


[36]

El pulgar de Simic En la plaza Vigil de Tacna hasta el incienso de vainilla es falso. Todo es falso. El cuarto de hotel es un chicle: la vida apócrifa. Bebo a diario ungüento lóbrego de estrellas al fondo de este vaso de chicha que es igual a la placenta de una tortuga. Ediciones Sanatorio de Luis Hernández: todo lo que tenemos que viajar solo por ser más inútiles y justificar nuestra incompetencia. Los pajeros e inservibles no tenemos salvoconducto para vivir: de ahí viene la obstinación de refugio en cualquier poema por más malo que sea, es una extensión de esta terrible ineficiencia, de esta derrota, de esta caricatura y trampantojo que somos. Sabemos que escribir/leer un poema es el onanismo superlativo, como un perro que cubre con tierra su mierda para ocultar sus traumas. Es que somos adictos a los grandes enfermos: ¿un escritor que no está enfermo es un tipo de cuarta? El tembladeral del despojo con el corazón planchado como una orquídea de vidrio. Hay que convencerse que solo dormimos para olvidar el hartazgo consuetudinario. Solo dormimos para olvidar. Es la soledad más tenebrosa en esta artillería al sur de la última cornisa del Perú: libros como espejos donde contemplo mi rostro alguna vez lozano y ahora ferozmente ajado: Ave soul, Alcools, Insufrido fuego. Los retorcidos autores que leí de joven, de los que me enamoré y solo cambiaron mi vida para mal. ¿De qué sirve seguir hueveando para sublimar la vergüenza? Otra vez a perecer con las


[37] espinas del sr. de los guayabos con la edad acumulada en la garganta. Sufre mucho el payaso desmaquillado del corazón porque en la noche —ya estoy en Quito otra vez— cuando esta ciudad vuelve a su camisa de fuerza, cuando vuelve a su lápida sin cruz, las buganvillas son cigarrillos, los meteoritos son escoriales y los puentes son el vómito seco de un triste borrachín de lunes. Los teléfonos son venas y la lengua un hermoso trapeador con brea. Otra vez se me cayeron 40 dolaritos: un templo de tristeza con las piedras de mis bolsillos. No entiendo para qué las flores de ceniza que crecen en tu lengua si tenemos el pulgar cortado de Simic para pintarnos los labios.


[38]

Calina Tenemos que vanagloriarnos de nuestro anonimato y no del protagonismo Son diez mil cucarachas por metro cuadrado las del incruste ¡Ay matador qué maricón eres cómetela toda y deja de mearte en la páginas! Tengo la piernas como alambiques oxidados y los goznes antes gambeteros ahora gamberros secos como farfalla inútil cuando duermo en offside y oigo algo de Dylan que a diferencia de ese mexicanito alzado al que le crecieron tetas de vieja habla de la impostura del amor que desnuda los apodos y no los nombres Dylan 70 años de puro desacato: qué verraco qué barranco en sus ojos: inagotable el soplete de la entelequia nada de fotos ni de perturbar los huevos más colosales de Minessotta Borrachito en marte Los cortantes pájaros que barajan la distancia con la guitarra de Angus Young: eso es lo hiperbólico de mis sagradas fructificaciones: el desorden En Quito siempre hay puro feo enmarihuanado en Guápulo con ínfulas deleznables: seguro son unos artistuchos dados a lokues: qué verga qué asco qué vergüenza La ciudad vista desde un décimo piso es un cuervo moribundo que se obstina en nacer a diario: y ya no dejan es que ya nada dejan Pero existe el barrio de La Floresta a las nueve de la noche con el casco totalmente fortificado del celaje y su sosiego La lluvia la extrema neblina la lluvia las gotas en mi bolsillo gotas que me ligan a lo insobornable del asombro embebecimiento y embobamiento ¿Qué


[39] diferencia hay cuando uno dice bruuuuuma éxtasis éxtasis éxtasis? ¿Lo sublime existe con una pizca de fosca que da aliento a la madriguera de la médula? ¿Puede haber algo más hermoso que esto que hiere la mirada? La niebla es la única virtud fulgurante el único escudo ingobernable para la pesadumbre de este popolo infame En Quito llueve y la carrera hacia ninguna meta enciende animales de ceniza que zarpan atrás de atrás de ti atrás de mí Excelsa la raíz y agreste la belleza La belleza es una espina otra y otra La belleza es el momento en que abro una lata de atún para el gatito advenedizo que vive debajo del carro del vecino La belleza calcina duele resquebraja y hiende hunde su veneno trastocado en jarabe: el bálsamo vive: es un teatro salvaje como la lengua del paquidermo como los dientes caídos de mis abuelos en la ensalada de frutas Monserrath al lado de esa universidad miserable Yo también soy el preferido de mis cuatro abuelos Salvación salvazione salvation En cualquier parte del mundo pagarían por este espectáculo: la neblina como una mantarraya alada besando tu sien: la chispa existe en las cosas más simples Llámala sólo lluvia acre que huele a una madrita lindísima perniabierta (ojalá por fin enderece y se pernicierre con un corcho incorruptible o una tuerca inoxidable en el hoyito sublime) Hembrita violentamente viva que se pasea extraviada y sin maldad por el sur asiático con su trémula adulteración alteración aleatoriedad de la realidad Es que tú naciste despatarrada mi amor ¿Qué cosa qué es eso? Putita bien putita Sólo podría decir: qué belleza Me he cosido un chaleco antibalas pensando en tu boca Qué ilusión tan portentosa como la fogata del delirio Qué maravilla y


[40] alboroto de mariposas en las ventanas del mundo Son amapolas níveas las que crecen en el asfalto cuando caen las gotas de tus segregaciones Yo veo esas mariposas apuntaste Dijiste que un árbol no es la sombra a la que el viento azota cuando las raíces crujen en nuestras cabezas y que seguro las olas que destruyen sus mandarinas son una malatía Dijiste que un nudo en el oleaje es el termómetro para someternos al desbocamiento sin indultar los toros que pisan tu encéfalo rostro espinazo y costilla Desde que te fuiste el albur del fango borbotea dentro y fuera de mí Cada noche desde que te fuiste una piedra diligente muele mi cervello hasta dejarlo al limón por horas y horas y consumirlo como Scalopine a la Romana al día siguiente Qué sesudo soy justo ahora que necesito una camilla una muleta o una silla de ruedas para arrastrar estrellas de mi lengua a la tuya Ahora que lo esencial del desvarío para azorar asir asar el horizonte es si a los 70 años utilizo el pantalón de Mick Jagger O por lo menos la misma talla.


© Fabián Patinho

Fernando ESCOBAR PÁEZ (Quito, 1982)

Poeta y narrador. Colabora regularmente con medios impresos en las secciones de cultura y política. Ha publicado Los Ganadores y Yo (2006), Miss O’ginia (2011), Escúpeme en la verga (2013), Miss O'ginia 2.0 y otras parafilias normales (2013; 2015).


[42] Sobre la poesía de Fernando Escobar Páez

Necesaria parece esta poesía en el medio literario, necesaria en el sentido de que llena un espacio en el que la procacidad y las parafilias conviven sin remedio. Alguien tenía que atreverse a dar el arriesgado paso entre el discurso lírico y la rusticidad llana. Aparentemente es una palabra que denigra a sus interlocutores pero, si vemos más allá, es un aparato que desde su fuselaje asume la misión del descrédito universal, de una declaración de la desconfianza y, por eso mismo, de la duda sobre la interrelación humana.


Poemas


[45]

¿ESTABAS EBRIA O MAL FOLLADA? (otro poema vagamente judío) Contra C. O. 40 días después, como los que Yeshua pasó frotándose el miembro con arena, ¡40 putos días después!, escribes para decirme que los escorpiones mienten y que El Sol no se pudre en tu vagina pero sí en mi cabeza. Te creí pero solo porque son la 1 y media de la madrugada a esa hora entre putas y borrachos acolitamos en nuestras mentiras. (Además, es Semana Santa para tu secta tengo miedo del agua fría y de ponerme sobrio, de convertirme en pescado cuando Padre Leviatán regrese enorme y peludo para obligarme a reproducir, como si yo fuera un vulgar pedazo de pan) Pero luego de besarte la lepra


[46] las dunas me confesaron mi peor [verdad: que sigues chupĂĄndole la verga a CaifĂĄs.

Ante el hecho, Los Alfabetos De Las Doscientas Veintiuna Puertas [recomiendan: que en vez de solicitar tu video porno al Sanhedrin, crĂ­e Un Nuevo Golem De Tinta, algo para convertirte en mi tercera bestia sin voluntad (la segunda fui yo mismo) y darme un duchaso, que hasta los perros esenios que atienden el shawarma de [la Universidad Central del Ecuador se tapan la nariz cuando me les acerco.


[47]

CUERNEÁNDONOS (UIO – Bs.As. – UIO) Para S. Abracé en tu muñeca una ballena roja que lanza el pedo más triste de toda la historia del mar y doce horas después ya no teníamos hijo ni tickets para el subte pero sobraban media botella de vino un recibo de farmacia el hedor de nuevas bocas en nuestros genitales y una madrugada donde descubrimos que el enemigo no se calcula por kilómetros ni aeropuertos.


[48]

Chiquito Volverse loco es como no haber nacido Y hasta es cómico: Pasar del confinamiento del útero al confinamiento del manicomio. Osvaldo Lamborghini

Cada vez que escribo me convierto en peor persona, cuando no lo consigo solo soy un fracasado inocente añorando la mierda que marca su frente, mi sombra más puerca donde solo la venganza me vuelve hermoso, lo que no pude ser, aplauso genérico cuando me quejo obedeciendo mi supuesta herencia judía que —además de la nariz ganchuda— justificaría mi proverbial culto a los muros inutilidad para jugar al fútbol temor al mar y mi verga chiquita de tanta culpa tanta pero tanta tanta culpa que solo es visible cuando le sonríe una pantalla, todo un Alexander Portnoy pero posmoderno y más pajero [todavía.


[49] Madre, dile a esa puta que no me mande más fotos en tanga que mis trabajadoras manos se estancan de tanta tanga, yo demasiado culpable para secarme bien y no dejar pegajoso el teclado que luego usarán padre, hermana [y empleada para mandar e-mails donde notifiquen a los medios de comunicación que ya mismo consigo trabajo honesto, que mis treinta años no han sido tan fieros, solo confusión y alcoholismo que no hace mucho daño porque sigo siendo chiquito como un pene mal circuncidado, tan chiquito que no lastima a nadie más que a mí mismo, y que a veces hasta llevo dinero a la casa con esa farsa de la literatura, aunque pareciera que trabajo en ese shawarma donde siempre me encuentran fumando lechuga y con siete botellas menos, las manos como servilleta vieja llenas de ceniza y orines ajenos como mi futuro cuando al fin ustedes se decidan a mandarme a la casita de la verga, porque solo les presento chicas ebrias a las que no siempre me culeo, y a veces familia quisiera nietos que no se parezcan a mí, porque entre mi tío muerto y yo nos hemos bebido mínimo tres ríos Jordan y un Mar Muerto


[50] y mi primo va por el mismo camino. ¡Vergüenza! ¡vergüenza! ¡vergüenza! en el vasito de cerveza que me pego lunes en la mañana porque si me quedo en casa pongo en la compu la foto en tanga que me mandó esa [pendejita que no me follé y aunque me moje la verga, no se me quita la sed del cráneo, y que pereza hacer la tesis o buscar trabajo cuando uno se siente tan chiquito y seco como la cadena de pixeles rojos que cubren ese pubis playero que jamás oleré. Mejor beberse la culpa y bancarse la puteada de madre judía cuando llegue ebrio y chiro peor que egipcio en fiestas de Seth a fingir que duermo y no siento los paraísos muertos donde yo tenía churos y era el mejor alumno al que todos sus compañeros [golpeaban, pero que era admirado por su madre, pese a que nunca escribió un solo poema decente. (De Escúpeme en la verga)


[51]

LAS CHICAS FOLLAN CON TODOS, MENOS CONMIGO No puedo confiar en algo que sangra cinco días y no se muere. South Park

Mis amigos se la pasan contándome quien sabe dar una buena mamada y quien no, Yo como solo follo por accidente me quedo callado regreso a ver la inutilidad que tengo entre las piernas, pienso en todos los “casi la cojo”, compro cerveza finjo que estoy bien alzo mis cabezas el bar está lleno de chicas solas que no quieren conocerme, pero igual escojo mi presa me acerco pongo mi mejor cara de “yo [también soy como los otros”, la chica sonríe todo va bien, hasta que empieza a contarme


[52] de lo inteligente que es su novio, que deberĂ­a conocerlo que de seguro nos vamos a llevar bien. Regreso a casa temprano despuĂŠs de 90 cervezas mĂĄs y de haber vomitado en las piernas del novio de la chica. (De Los ganadores y yo)


[53]

RE ESCRIBIENDO A PETER PAN MIENTRAS INHALO COCAÍNA Ven a donde huyo. Leopoldo María Panero

Asesiné a mi sombra usando pompas de jabón y no me volvió a crecer. Tengo golosinas y calaveras en polvo para jugar con los Niños Perdidos en aquella línea tan blanca como Wendy violada pero hermosa en su derrota. Nunca Jamás mi país se romperá aunque el reloj me acose con su tic-tac: El Cocodrilo vive en mi nariz. (inédito)


© Gabriel Zambrano

Santiago VIZCAÍNO (Quito, 1982)

Licenciado en Comunicación y literatura por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (puce). Magíster en Estudios de la cultura, mención Literatura hispanoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar. Fue becario de la Fundación Carolina en la Universidad de Málaga, en donde cursó un máster en Gestión del patrimonio literario y en donde actualmente cursa el doctorado en Investigación en literaturas hispánicas. Es director (e) del Centro de publicaciones de la puce. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 2008 por el poemario Devastación en la tarde, siendo publicado por Dialogos Books (EE.UU.) en 2015, en traducción de Alexis Levitin. Ha publicado también en poesía En la penumbra; el libro de cuentos: Matar a mamá (2012; 2015); y el ensayo Decir el silencio, en torno a la poesía de Alejandra Pizarnik.


[56] Sobre la poesía de Santiago Vizcaíno

Santiago Vizcaíno es contundente y maduro cuando metaforiza. Como pocos, proyecta una dolorosa orfandad y la desarrolla cuando escribe de la sangre, de la tierra, del rol que le aguarda en el mundo al escritor (síntoma de hiperconsciencia). Asesta un golpe tras otro contra el teatro cotidiano, y de tal estrépito surge una voz revitalizada en el escenario nacional.


Poemas


[59]

De profundis A Kevin Carter He venido del lugar donde el fuego es como el triste [movimiento del tilo. He caído como el guijarro que tenía dirección de tórtola. He dormido bajo la sombra de un algarrobo yermo. Y ya no tengo la amargura del primer día. Ya no tengo la visión del vagabundo sobre la arena. Mi antigua habitación me espera con su vientre como una [caracola. Hay abandono hasta en el agua que bebo, pero no puedo olvidar mi promesa, mi ambición de retratar el dolor del loto. Tengo miedo de esta ciudad como un niño abandonado [en el parque, como el último lobo del páramo que mira la madrugada [y se acuesta. Tengo miedo de las mujeres y sus lunares como ojos. Tengo miedo de pedir perdón al caminar. He venido con la piel pegada al hueso de mi nuca. Llevo el hambre como el canguro a su cría. Me alimento de venados descompuestos.


[60] He venido desde un valle árido que se acalambra con la [luz del día. Juego a ser un habitante más, un refugiado del sol. He venido con el murmullo de mi juventud a cuestas, pero tengo miedo de los rostros que se acumulan para mirarme como un animal exótico. Estoy tan solo que ni el suicidio sería un gran acontecimiento. Solo como un búho herido, como la yegua que se muere al parir, como el buitre que mira a su alimento que es una niña, como la niña que no mira al buitre. He venido. Y tengo el consuelo de los desesperados. (De En la penumbra)


[61]

La tempestad

Sobre la piel, como la molestosa pata de un insecto, se percibe el tímido anuncio del miedo. Oigo que alguien acelera el movimiento de mi sangre, escupo, tengo tanto asco de la fluidez de mi médula. Las luces se columpian como los testículos de un viejo que baila [sobre el pavimento. No vale la pena ocuparse del aleteo que emerge de los [músculos. Hace falta escudriñar en lo que apenas palpita entre los [dedos. Las pupilas se dilatan con la imposibilidad del gozo. Queda el temblor del párpado como el frío del pichón. Afuera, solo la quietud anuncia la tempestad, el aire que se cola y enturbia la respiración del otro. Somos dos, su voz se precipita como el chubasco de la mañana.


[62] Ya decir la muerte es un lugar comĂşn, pero ĂŠl me mira anquilosado desde el otro lado de la noche.


[63]

En La Penumbra Mientras dormita, el ligero movimiento de su ceja esconde una tortura. Siente que su respiración se agiganta como la víbora que [devora al ciervo. Bosteza. Toda aparente claridad se ha vuelto obtusa. Su visión es un estertor. A lo lejos, la angustia se reviste de una soledad muy tenue. Tiembla. Su corazón se descuelga de las ramas de los cipreses. Desde arriba, su cuerpo se ve tan vulnerable como la cola de una lagartija. Inmóvil, frente a un espectáculo de lunares que resplandecen, puede distinguir la gruta del temido infierno donde una enorme boca devora los cráneos de los bueyes. La saliva moja su almohada: tibia mucosidad de los perros. Hileras e hileras de rocas que lastiman esa oscuridad omnímoda, ese frío intenso en el que tiritan las espinas de los cactus. Su brazo busca un asidero como los borrachos alucinados [con la luz de un faro.


[64] No ha de despertar. No hay hogueras para el tembloroso. En la desolaci贸n del universo solo hay un cuerpo que palpita.


[65]

En esta noche no hay luceros

La tristeza del abuelo ciego carcome los faldones de su [sábana. Su antigua mirada sigue el ritmo de una mosca y se complace con la sombra de su sombra. En su pecho, los restos de su alimento forman un lago [putrefacto. Vibra su mandíbula con el ritmo de una marcha lóbrega. Recostado sobre el dardo de su angustia, trata de ocultar los agujeros del repudio. Su espíritu se ha marchado en búsqueda de otra carne, de otro templo. Es apenas un hombre. El infierno le es propio como el hambre y el frío. Las ruedas de su silla tocan el horizonte y se desaniman. Sus largas uñas acumulan la tierra que lo ha de sepultar. ¿Quién limpiará la excrecencia de su llanto cuando ya no soporte la urgencia de la muerte? ¿Quién temblará con el aire de su última agitación?


[66] Su perro lame la gangrena del dedo gordo de su única pierna. Triste perro de tercena que sueña con el olor de las vísceras. En la madrugada, se puede escuchar su quejido como si fuera a parir un odio. Todo su grito deposita el dolor sobre la cama. La noche encierra a la vida en su fauces y llueve. En la calle, los gallos cantan a las seis de la mañana. Imagina que es hora de despertar, de hacer la cama, de tomar el café y salir a escudriñar en la ventana. Pero no hay nada que ver. La pesadilla está en voltearse sobre sí mismo.


[67]

El agujero que abre la tiniebla Y esta carta, que es el comienzo de la despedida, de una despedida que quiere ser antes que nada civilizadamente amable… Roque Dalton

Ya no volveré a verte, madre, con la satisfacción del niño mordiendo tus pezones. Ya no volveré a mirar tu espalda que huye doblegada por el miedo. Esperaré a que encuentres el motivo de esta despedida entre los vagos derroteros de aquel hombre. Te convido, madre, a enterrar conmigo la memoria de los días infantiles. Así, con el velo que descubre el monumento de nuestro dolor, cubriremos aquello que se agita y nos impide una pizca de deleite. Estamos cansados, madre, eso lo sabemos desde que nací, desde ese viejo grito en la madrugada, cuando mi cabeza ensangrentada aspiraba por primera vez el terror de la vergüenza. Esto que compartimos tú y yo, madre, y nadie alcanzará siquiera a percibir, permanecerá oculto entre las negras hierbas de la indiferencia. Ya no volveré a verte llorar, madre, porque mi cuerpo quedará intacto con el rictus de la complacencia que provoca el adiós a la rutina. Te encontrarás tranquila, madre, lejos del tormento de tu hijo malherido que vagaba con la estela de su vicio. Dormirás, acaso, apenas agitada por el recuerdo de mi última risa. Llegarás a común acuerdo con la vida, porque ella, después de todo, bien merece tu presencia.


[68] Recuerda, además, lo que solías decir: que el tiempo nos escupirá de sus fauces cuando no tengamos nada de qué charlar. Por todo ello te invito, madre, a este rito de satisfacción plena y de renuncia; a este galope hacia el encuentro con el polvo. Ya no me esperes más, madre, en medio de la noche frente a la ventana, porque nadie ha de llegar, tan sólo el rumor de este ser que ha despreciado tu bondad. Que no se diga jamás que he sido un hijo de mala madre. Soy apenas un producto de ese antiguo dolor que compartimos, cuando yo era un niño y tú una belleza incólume. Ya no volveré, madre. Aquel último encuentro que tuvimos, ¿lo recuerdas?, se multiplicará en tu mente como el golpe que da el taco a una bola de billar. Cuando la última bola haya caído en el hoyo destinado, el sonido será tan fino que vibrará tu corazón como una cuerda. Yo he comprendido que la vida es eso: una cuerda que se estira demasiado, y vaya que yo lo he hecho. Sin embargo, son solo eufemismos, solo eufemismos… No me importa mi imagen calcinada, madre. Tú sabrás encontrar el lugar donde ha de reposar ese silencio. Como siempre, he querido saberlo todo, experimentarlo todo, llevar el cuerpo hasta el límite. ¿Y cuando ya no se encuentran límites, madre? ¿Cuándo ya nada de lo humano me sobrecoge ni en sus formas más abyectas? ¿No es justo tomar una decisión frente a ese gran vacío de la abulia? Espero entiendas, madre, este acto de fe, esta apuesta por la melancolía.


[69] Ya no vendrĂĄ el amanecer a salvarnos. Ya no podremos retornar a casa, abrazados, mientras la noche se llevaba el ventisquero de la angustia a otro monte. Tu hijo al que todavĂ­a esperas, desde una prĂłxima [ausencia.


© Pablo Herrera

Freddy AYALA PLAZARTE (Aláquez, 1983)

Docente de la Universidad Central del Ecuador. Ha publicado los poemarios Zaratana (2007), Kamastro de Matuta (2010), Mi padre en las rieles de Sumpa (2011), Con un manuscrito en el horizonte (por el ganó el ii Premio en la Bienal Nacional de Poesía Juegos Florales 2011, Nomenclatura del Internado (2012) y Rebeliones al filo de una sinfonía (2015). Ha publicado los estudios La metálica luminosa, Una correspondencia a la memoria, acerca de la vanguardia del poeta Hugo Mayo y Vientos paralelos (2015). Ha realizado el estudio, selección y recopilación del libro Premonición a las puertas: reciente poesía ecuatoriana (2012).


[72] Sobre la poesía de Freddy Ayala Plazarte

Las búsquedas particulares de Freddy Ayala Plazarte lo llevan a explorar, con notable fuerza, distintas vías que tientan la sonoridad. Indaga las lindes del reflejo (propio y ajeno) e hilvana un fragmentario testimonio de la orfandad. Al mismo tiempo se juega en gran parte sus recursos, como los claroscuros conceptuales, en la conciencia de la inconclusividad, de la carencia. Demuestra preocuparse peculiarmente por el sistema a través de una dolorosa reflexión con que asume su registro del mundo. Si utiliza la ceremonia de la sombra para reflejarlo todo, es para poner el dedo en la llaga del régimen que apoya lo que llamamos existencia.


Poemas


[75]

Dibujos a lápiz Para Enrique Verástegui, en la Hora Zero.

línea cursiva Y en una pizarra el alfabeto hizo la línea del horizonte hasta que la tinta se perdía entre sus fauces

línea apolínea La línea es una forma que se vierte en el escombro de una [página acaso es el arquitectónico garabato que lleva la medición de siglos Escrita a sonoridades donde se hizo el pensamiento de un niño Y la línea sigue el oscuro recorrido por el párpado mientras un crayón pierde la memoria y deja que un índice tire de las cuerdas del pasado


[76] A veces es un fonema que gotea sobre la angustia y aquieta más imágenes en lo [líquido En una época se discutía si pertenecía a la habitación de [un prisma o a un piramidal anciano pero al interior de una ventana la línea solo era una luz inscribiendo lo ausente

línea de tres lados 1 Y atrás del alabastro un sacerdote hunde su idioma en un manuscrito para que la línea edifique sus mandalas

2 Y algunos la recuerdan como una algebraica sombra que se quedaba en la [raya de sus canas cuando los números agotaban continuidad a otras edades

3 En las noches un niño retornaba del espejo


[77] para

j

u

con las líneas del fuego

g

a

r

habían r ay u e la s debajo de un zapato y el pasado era como un dibujo geométrico mientras atravesaba las otras vidas de su rostro

Mapa Línea Línea del nudo kipu Línea del vientre afro Línea del taino caribe Línea del antiguo cero maya Línea del axioma arábigo Línea del internado hindú Línea del número romano Línea del nibelungo círculo


[78] Línea del aletheia griego Línea del sacerdote egipcio Línea del céltico frío Línea del minúsculo haiku Línea del taoísta ocaso Línea del indiano fuego

La línea fue un sonido anterior al sonido del mundo


[79]

La vejez del sonido Nota acústica Y un amanecer que simulaba ser otro mundo en la ventana y los niños hincados en la tierra con los capítulos del olvido en sus manos abandonaban el sombrero para contar los granos que se iban entre sus ojos

Y a veces el agua escuchaba el principio de sus nombres tan acústico como una fogata Al atardecer entraban a la habitación de las mazorcas donde yacía el disco de un reloj despojado de sus cálculos ellos debajo de la hojarasca solo pudieron medir el tiempo de la luz y de la sombra A espaldas de una caldera cinco siglos de estampas donde los antiguos sospecharon que ya no podrían retornar al sonido de una sílaba


[80]

Ceremonia 1 secuelas del espejo Aunque la sonrisa de un niño desaparece en los vidrios [del océano tropiezo donde los juguetes aún conservan huellas digitales Internado en habitaciones blancas evadiendo la lumínica frialdad de un revólver tañido por los perdigones del atardecer en las rieles encuentro un zapato con un bucle de bigotes Y calla la mansedumbre porque cerca del ocaso les crecen más arrugas cubierta de yeso está la trenza de una geisha y sobre un madero sus uñas ya carcomidas por el estiércol de los [pájaros


[81]

Ceremonia 2 el síntoma de la espera En la esquina de un cuarto postrado el mar el cerámico avance del pelo hacia los candados Un erizo se siente minuendo ante la corta duración de una palabra mientras las pisadas serpentean lo callado de una montaña sin rumbo una cometa declina entre las pirámides de un niño empalizados sus talones en el piso refugios de ojeras falseando la memoria y la escama se mueve en la almohada y patalea el viscoso discípulo del ojo Y aún así vigilo al difunto

atrás

en la advertencia de los mármoles yendo hacia

para despintar su futura angustia


[82] y solo teniendo la imagen de un tornasol hincado en las autopistas de arena con una veterana promesa evadiendo al q-u-i-n-t-o atardecer de cada [domingo Dentro de un kimono enloquecen los números romanos un moño acumula más trenzas en su interior el silencio abatido por un par de [aretes Y dos canicas en su constante retorno miden la distancia [del olvido y dialogar con el mismo horizonte antes de perder la noción [de lo ausente boca abajo escuchar una muchedumbre de ácaros y arrimado a la cebada desprender más rostros ante [la fogata (De Nomenclatura del internado)


© Pedro Intriago Blacio

Andrea CRESPO GRANDA (Guayaquil, 1983)

Productora de campo de documentales sobre derecho a la protesta, la memoria/narraciones orales y la migración tales como Estación Floresta (2006), El lugar de las cirgüelas (2009), Reportajes para TV de Catalunya (2009). Fue directora de comunicación del Ministerio del Litoral, directora técnica del Consejo Nacional de Cinematografía y asesora de comunicación del Ministerio de Educación del Ecuador. Actualmente es directora nacional de Artes Literarias y Narrativas en el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador. Ha publicado L.A. MONSTRUO (2013), que forma parte de un trabajo poético diacrónico conformado por los libros inéditos Influencia Americana (en desarrollo) y Matinée (el cinematógrafo tropical).


[84] Sobre la poesía de Andrea Crespo Granda

Casi sin conciencia de estar construyendo una encarnada poesía, Andrea Crespo Granda constata, desde una simultaneidad de pulsiones, la configuración (y consiguiente desfiguración) del sujeto moderno, en lo que le ha tocado experimentar a este espíritu inquieto. La inminencia del terror parecería estar en el umbral de estos poemas, que se asemejan a una llanura repleta de descubrimientos.


Poemas


[87]

1.3: Bioluminiscencia

Mi nombre contiene lo no dicho, esa palabra silente.

..................................................................................................................... lacónica, desterrada inadecuadamente. Breve sin la sospecha de la necedad. El vasto territorio de la ira cabe en la frase.

Tu mirada monoteísta induce a la delicada masacre de cientos de insectos, una danza mística en donde se descuartiza en 7 veces 7 los gestos más frágiles de la apóstol vedette1. Presenciamos, con sonrisa de cal, el pronunciamiento de las putas sindicalistas. En las explanadas, todos en filas perfectas reproducen el caos. Colores similares, dolores inservibles con la sustancia sacra de los 3 dioses orgiásticamente convertidos en 1. La propaganda del milagro, el acto de fe secular que obstaculiza la introspección. ‘ Todo esto es la señal del traspaso inventivo de miles de hombres (o tal vez uno) a objetos. De tu mirada, es el sonido de la infancia lo que destila salvación.

& Otra nomenclatura para L.A. MOSNTRUO.

1


[88] el cómo siempre implica la modificación del sentir.-las nubes nos incorporan al exilio y plasman al Padre con su cicatriz en el brazo. L.A. MOSNTRUO, transfiere la pequeña angustia, el rostro se reduce mientras la apóstol vedette medita sobre el oficio de un burócrata (o periodista cultural) quienes habitan la madrugada dan crédito de la vigencia conceptual de los gatos.


[89]

2.- LA MASA ACUDE ATENTA A LAS PREMONICIONES

cambio, el eoceno amplificado


[90]

Tiempo c La familia teje uno a uno sus nichos, se encuentran en la pérdida de la cifra. En el infinito —imposible/real— te cazan. Allí con la plegaria, el monstruo canta su oda a la libertad. Recuerdo verde con el ansia de la sal. Las bacterias que generan bioluminiscencia anclan la estrechez de los campos en el suspiro del enfermo. Entre las risas, mueren las predicciones de los secretos.


[91]

Las ventanas —ausentes— se nos quiebran en el músculo. Un punto en el ojo y todo lo aparente gira. L.A. MONSTRUO sentada en el recoveco inferior traza un círculo con la uña y la ciudad —carne fresca y enjuta— penetra con la certeza de los puñales en el corazón de los niños amables: corderos del Padre, arcilla de los errores. “Lo real es lo insoportable” J. Lacan


[92]

4.- La creación de lo intragable implica seguir trazando con la uña o los huesos lateralespero bienfijos en ese otro. Deja que el espectro se te apacigüe en el ahora, el fósforo caliente que roe los pies de los que estamos y de este pasado retornante ; péndulo predecible de las máscaras: al termino del día la coartada de los crueles se rompe, todo fragmento cae en la espalda. El recoveco, ya vacío, espera el trazo de otras líneas atroces o serenas. Esta mujer ha ido a zapatear nocturna y conspicua en un terreno, nos ha dejado el aroma de los cortes, puñal para zurdos, ojos santificados: lo que no se recuerda no Es ,

el señala el diván con el índice amenazante. Mi rostro se bifurca con una herida2. Temo recrear lo terrible. He aprendido a falsificarme.

Llamada boca

2


[93]

5.- en el principio, el verbo que no nos habitó, domó la pena por la esencia de las cosas, la anticipación de la ausencia nos convirtió en cariátides.- La vida cotidiana y sus absurdos, este sobrenombre heredado que no desplaza al melodrama de las madres: los niños somos acordes, cada uno compone su día.


© Edwin Lluco

Víctor VIMOS (Riobamba, 1985)

Sus libros de poesía se han publicado en Perú, Argentina, Paraguay, Bolivia y Ecuador. Ha sido miembro fundador del proyecto Matapalo Cartonera, con el que ha desarrollado un trabajo editorial especialmente dirigido a la construcción de narrativas a partir de la memoria. Colabora con la prensa escrita en Ecuador, Perú y México. Actualmente reside en Lima; y realiza una investigación sobre ritualidad y poder en el marco de su candidatura a Master en Antropología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.


[96] Sobre la poesía de Víctor Vimos

Pesa mucho para Víctor Vimos la memoria. Esta añoranza es la infancia, pero no la infancia del autor o del sujeto lírico, sino del mundo; acomete a ese estadio pretérito desde su trinchera discursiva llena de claroscuros. Es consciente de lo exiguo del lenguaje, y por eso escribe buscando vadear los meandros de las palabras en pos del sentido evanescente.


Poemas


[99]

I El resto será como armar el mundo como nombrar por primera vez las aguas del cielo y la tierra diremos: Oh pedazo de estrella el tamaño de esta flor tiene el sonido de la ternura un espacio vacío para derramar todo el silencio que nos deja la despedida y así puestos en un momento a demoler todo causa motivo noche diremos: Oh pedazo de estrella dónde busco la estación de tu nombre el pelaje osco de tu corazón estremecido por el amor alucinógeno maduro que nos dejó deshechos en la punta de una promesa Yo podría correr hasta tus brazos y pintar el amanecer [con gaviotas y gatos pero ante esta edad que aniquila como la fiebre toda [esperanza solo la contemplación me busca solo [la contemplación me atrapa


[100] mi hueso humea desde el sótano el color lechoso de la burla severa ante el seco paisaje que cuelga de mis párpados: ingreso en un callejón donde [es mi nombre la única arma mi piel el único paraguas y mi espíritu se desvanece como [en una avalancha diremos: Oh pedazo de estrella en qué lugar escondiste a esa mujer de pómulos blancos y vientre suave para que estas manos no pudiesen dañarla

(…)

dame una esperanza, regálame un [latido que me contagie de la luminosa escarcha que [acontece de madrugada

(2011)


[101]

II he tocado el mundo con la inocencia de quien regresa a [casa riendo bajo la lluvia mi mĂşsica es el silencio brevedad contenida entre un sonido y otro de donde las palabras gotean gotean gotean hasta que la noche es noche y caben en sus cinco patas las [estrellas la luna que marcas con tus pestaĂąas mi cabeza esta playa donde tu sombra vaga como un ciervo herido entre los surcos del tiempo

y yo tomo tu sangre sangre de sombra

para apropiarme de tu fuga posibilidad Ăşltima de no extraviarte en el viento

pero una vez afuera al otro lado de mi cabeza


[102]

un sudor de acero que crece

plomo es tu nombre

pero una vez afuera al otro lado de mi cabeza asedio es tu nombre un tono de alba que crece pero una vez afuera al otro lado de mi cabeza oleaje es tu nombre un nudo de salitre que crece pero una vez afuera al otro lado de mi cabeza gote

(2012)

gote

gotean


[103]

III tan caudaloso tan espeso tan abultado el argumento con que la noche es costra sobre esta roca digo la oscuridad basalto encarnecido en el aire mece su mandíbula y recorta la sombra frágil de este objeto

¿es la cadencia del miedo?

Yo no quiero preguntarte por el miedo trueno macizo atorado en la entraña pues al fin sus agudas resonancias remontan mi entendimiento me arrinconan me engañan mi preferencia ahora se estaciona en aprender lo que hace la noche sobre esta [roca


[104] bordar el confín de su peso cobijar su núcleo pétreo decir el infinito sobre cada uno de sus [gramos por ejemplo una roca —esta— no tiene por qué ensayar lo indefinible hecha para conformarse siendo el cuenco sobre el que la noche recuesta su quilla

¿es la cadencia del miedo?

Yo no quiero preguntarte por el miedo cenizal encajado entre el ombligo [y el pecho

mi intención ahora es escuchar a esta roca superar la sombra a brazadas a contracorriente a braveo fosforecencia sobre el pelamen de lo inclemente


[105]

Ah pero esta roca no tiene por qué ensayar lo indefinible conformada para arrullar la osamenta del silencio Eso sin importar la roca dice lo mismo que la flor lo mismo que el amor dice la roca y que la muerte y que el plumaje de un ave muda que [emerge de la piedad

¿es la cadencia del miedo? ¿es el miedo? Pero no importa averiguar en tu vacío mi preferencia es ahora la roca sorda cobertura del universo que ya en el alba vuelve a ser una vuelve a ser todas

(2013)


[106]

IV Hierba de soledad, palomas negras: he llegado, por fin; este no es mi lugar, pero he llegado. Antonio Gamoneda

ay! ay! y te recuerdo ahora cabecita loca ausente doliente latiente esfumada tras el humo de los a単os pura bella bella y pura como un mastodonte negro sobre la nieve fugacidad de lo maravilloso ay!


[107] cabecita loca boca cerrada cuando la maestra decía ¿qué te pasa? ¿qué te pasa? y vos sonriendo nada nada estrella de hielo encendida entre las manos podías ser jinete sobre el lomo del aire marinero navegante en las copas de los árboles aviador eternizado en el vuelo de las libélulas pero no pero nada un sendero chueco lleva hasta tu nombre al que le sobran palabras

ahora que no te veo y que tu sombra es un tatuaje sobre el cráneo de las rocas se me da por llamarte

cabecita loca como si así con estas sucias palabras fueran a aparecer otra vez tus manos


[108] ya no es verano en tu ciudad de ventanas gigantes y puertas [cerradas ya no deambulas tras los colores de los pañuelos ni preparas tu maleta con la ilusión de volver a casa todo es destierro sabe a clavel seco el alba

ay! ayayay! para que te voy a mentir si el sol está doliendo bajo los labios siéndome cal en la cicatriz viva donde todavía como un pájaro junto a la fuente viene a cantar el polvo de tu sonrisa y yo con estas palabras sucias tratando de abrirme paso entre los meses entre los días animal sagrado que cava en la niebla por tu abrigo

¿dónde? ¿en qué lugar iré a buscarte mañana


[109] con la muerte pegada en la espalda como un amuleto?

loca cabecita loca ÂżquĂŠ te pasa? nada nada mientras en mi patio crecen los frutos en tu pecho martillean las galaxias y de ese modo avanza la vida como avanzan los bueyes a sus establos mugiendo encorvando escupiendo sobre la hierba su pavor

cabecita cabecita loca bella pura pura y bella como los mĂĄstiles despuĂŠs del naufragio nostalgia y ceniza fugacidad de lo tormentoso


[110] como las mentiras con que nos engañamos y jugamos a crear un mundo y jugamos a que nos preñamos pero la suerte es más hábil que el humo de cigarro por eso el día menos pensando vemos cruzar nuestros cuerpos envueltos en tantísimas manos ahí están las estepas donde seremos olvidados pero yo no a ti cabecita loca burbuja de polen en la madrugada aquí sobre mis costillas crece el rastro que me dejaste en la infancia ese vicio de creer en las estrellas esa falacia y me sostengo de lo que me das sin pedir ya nada como una casa sin puertas sin ventanas como una casa que sin ser una casa es una casa espacio donde mi corazón resiste la avalancha


[111] fugacidad de lo misterioso

colores encendidos en tus pómulos tus pómulos como dos monedas de oro el oro que te cubría los ojos para que por más que vieras por más que vieras por más que vieras no te doliera nada

y punto coma y punto así se construyen las traiciones sobre huesos usados a los que doy de otro nombre otro dios otro rocío y creo perdonados

ola tras ola el invierno se cierne sobre mi pena ola tras ola


[112] temeridad zozobra

ya no el mar

la arena

(2013)


© Archivo de autor

Kelver AX (seud. Kleber AJILA VACACELA) (Loja, 1985 - 2016)

Estudió Artes plásticas en la Universidad Nacional de Loja. Ha publicado CU4D3RN0 D3 4R3NA (2012) y Pop-up (2014). Participó en la fil Quito (2012). Textos suyos aparecen en antologías y revistas nacionales e internacionales.


[114] Sobre la poesía de Kelver Ax

Con influencia de la plástica, de la que Kelver Ax también es destacado exponente, estos poemas apuestan deliberadamente a un discurso poblado de desafíos sintácticos y tipográficos que perturban al lector, lo mismo que su permanente referencia a la madre, al padre, a los seres con quienes lo liga tanto el adn real como el simbólico. La concepción de ciertos poemas impresos al revés implica un juego con el lector. Se profana la escritura, se logra la inversión de la página, la disposición distinta del poema en su espacio natural. El testimonio obsceno es el resultado. Obsceno en el sentido de espacio para la impudicia.


Poemas


[117]

Los poetas muertos enterrados entre sal el hielo fósil sostiene su palabra y qué seré yo: un atolón donde barcos de otros siglos encallan un atolón donde poetas de otros siglos encallan adherido a su cuerpo como nieve Leonardo volaba sus máquinas voladoras no.


[118]

Los poetas vivos por dentro: el viento reposa en sus cuerpos por fuera: aunque lucen llenos de flores ciegas a ellos las abejas pasan de largo hacia otro lugar donde tambiĂŠn el viento reposa.


[119]

No soy Celan si saltara desde el puente Mirabeau hacia el Sena no perduraría ni mi nombre ni el puente ni el río ni sus aguas ni sus peces no puedo ser Celán porque en mí no caben sus aguas porque cabo en un bigote porque no puedo estar en todas sus barcazas porque solo a Celan se le permitió desembocar en el Sena


[120]

Epitafio fui de pocos brazos y en pocos brazos desemboquĂŠ en el mar


[121]

Atalayas debe existir un oso con una ballena jorobada dentro que a su vez lleve dentro un leopardo y más adentro un cardenal rojo y dentro un celacanto y dentro un mosquito tigre ni dios ni su palabra lo dicen pero en lo profundo de cada animal hay un arca llena de [animales en la noche extensa que es la carne el cuerpo no es un buen lugar para ir de vacaciones Alz lavaba su esqueleto en la corriente del río Enipeo y lo tendía a secar sobre rocas mi esqueleto camina en contra mío mata y se alimenta de los caballos que domestico ser invisible como los niños cuando cierran sus ojos tengo más huesos de los que me pertenecen estoy tan viejo como si llevara algunos ancianos dentro no puedo sentarme junto a nadie porque cuando


[122] levanto mi brazo en realidad levanto el brazo del otro y si camino camina el otro y si pienso piensa el otro a través de mí el que suelte una roca dentro de cualquier cabeza matará a dios que asilado en tiendas de campaña destruye muñecos vudú llenándolos con barro es como si decretaran que perderse en uno mismo está prohibido que alguien detenga el deshielo de mi cabeza sospecho ignoran que dios todavía no crea el mundo somos parte de su sueño y es peligroso que despierte por lo general no se recuerda lo soñado (demonio) es lo más bello que me han dicho DEMONIO3 demonio dame luz para atravesar la oscuridad que escon[de a dios (dice ella) ven niña dime demonio una vez más Demonio (Daimon) (da?μ? ?) es una palabra del griego antiguo para «espíritu» o «poder divino», similar al numen o al genio de la mitología romana.

3


[123]

(no sólo mereces que te lo diga una vez) si quieres ser llamado por tu nombre debes adivinar el mío tienes el nombre de los continentes que están naciendo los planetas son cabezas que ruedan por el patio de una casa llamada universo voy a sembrar un continente en mi jardín y le pondré tu nombre serás Luz no serás Lucifer la que se esconde en la oscuridad para ser llamada dios mientras juega con muñecas también conocidas como estrellas (no no juegues eso que tú dices es una manzana podrida en eso que yo supongo divinidad) (no llames a las cosas por su nombre nunca vendrán) //lo terrible es no morir en cuerpo ajeno// en la casa alquilada en la cabeza de nuestros enemigos se recoge mar atrapando peces ante una efigie decapitada y una osamenta armada con huesos de diferentes animales


[124] se está predestinado a rebotar de cabeza en cabeza a regresar al osario maniobrando carretillas vacías acudir tarde a la fundición de la propia cabeza es acudir ausente a la mano que te descongela despierta y mata manteniéndote intacto //dentro mío mil hombres reman y ninguno de ellos sabe para qué// //hay que golpear almohadas hasta deshacer el coágulo// //es necesario una mujer que me ame mientras huye//


© Archivo de autor

Agustín GUAMBO (Quito, 1985)

Máster en Antropología por flacso. Maestrante por la Universidad de Buenos Aires [uba] en Literaturas Española y Latinoamericana. Ha publicado POPEYE’s Sea (2011; 2014), y Ceniza de rinoceronte (2015), por el que obtuvo el Premio del Concurso Hispanoamericano de Poesía Rubén Bonifaz Nuño de México. Actualmente dirige el proyecto Murcielagario Kartonera.


[126] Sobre la poesía de Agustín Guambo

A través de sus libros, Agustín Guambo da cuenta del cuidado que pone a su expresión a la hora de involucrar una decantación que roza y se sumerge en lo telúrico. Mucho de lo que aquí puede leerse indaga desde las sonoridades de la lengua quichua. El resultado es una desacostumbrada poesía, que evoca atavismos ctónicos combinados con recursos surrealistas.


Poemas


[129]

CENIZA DE RINOCERONTE [.iii.] la noche crece como un tumor —sonríe rojo en las entrañas de la ciudad— mis manos se hunden en tu sangre en busca de mi sangre la ceniza corre por el desierto que sembraste en mis dedos no eras nada entre sus dientes la ceniza es un rinoceronte lamiendo el sonido de nuestros cuerpos que penden bajo helechos de viejas estrellas ¡Ahí está la ciudad de mis padres! ¡Ahí agonizan como ofrendas al polvo! Nadie me rescatará ¡Ahí donde duerme ese lago de aceite los líquenes se agrietan en medio de los cráneos gritando mi nombre! Es hermoso ver la nostalgia de los árboles crecer bajo tu sexo Es hermoso no entender el lenguaje de los árboles que enreda a vivos y muertos con su canto (camino a jirón quilca en busca de varios instrumentos para la memoria pronunciaste el salmo del abandono y construiste un barco sobre el tiempo) ash shall be thy name alucinación de aves llanto joven en el espejo de los ángeles así amé tu ciudad de heladas costillas rotas en medio de la cual crecen centenares de ebrios que no conocen el mar y les revelé mis manos que no conocen tus pesadillas lloraron conmigo mientras veíamos el hospicio derrumbarse gritábamos aún somos jóvenes aún podemos conseguir más locura más desesperación más llanto hervía el cielo [la ceniza será tu nombre] y nosotros buscando


[130] gaviotas de barro un pedazo de lágrima que nos entierre los nervios y recordamos el mar que un día nos brindó su laberinto eterno pero ya era tarde debíamos volver cada uno a la ceniza del otro cada uno a su propia sangre ash shall be thy name no, la verdad no conocía los caballos un día ella los trajo en medio del cuenco de sus manos posándolos frente a mis pies los nombró —dijo— estos son los hijos del viento cuídate de ellos y de sus sombras olvídate de las aves de los árboles ¡estos son los hijos del viento! acaricié sus lomos crispados y verdes —ella sonreía silenciosa e inmutable mirando la tormenta que se desprendía de su cuerpo— puedo conservar alguno pregunté ella los acercó a su saliva volviéndolos arena los hundió en sus labios 31


[131]

ash shall be thy name imagina la noche crecer en tu vientre —yo bebo de él— imagina la noche crecer en tu vientre —yo habito en él— imagina la noche crecer en tu vientre imagina la noche en tu vientre [mi propia sombra me da miedo] una bala se ahoga en la saliva de la noche mutarás en tu propia soledad después de entender que las estrellas son las últimas vértebras que se pudren de la columna de dios yo soy la noche que crece bajo la profecía de los gritos y vengo a ti ash shall be thy name [siglo XIII esperemos que lima y quito sigan de pie (los escombros formarían un belloingapirka/machupicchu moderno) y que aún se hable de las mandrágoras y del olor a sucio de sus habitantes cuando adquirían el vicio del amor] no tuvimos suficiente suerte esta noche ¡Hinariy Wañuy! navegará tu sangre sobre colinas salvajes ¡kaina kay kawsarin! sobre mi lengua crece el calor de la muerte el desierto habita en mí —¿lo sabes? los coyotes son mi sangre —¡lo sabes! el marfil del cosmos quemándose en silencio… … ash shall be thy name


[132]

[.iii.] caminábamos por el barrio chino de lima el firmamento era una larga escama quebrándose sobre nuestras sombras cetáceos waskas aullaban sobre una ciudad prehistórica [peces negros naciéndole de los ojos] —you make me feel like a wild thing— dije has pensado en el tawantinsuyu [el sol limpiaba el rostro a una larga avenida donde rotas personas transitaban] reíste cuanto te comente sobre si has considerado esas innumerables parejas de amantes haciendo el amor en secreto (la tribu escuchaba hablar al taita mientras este consultaba en el oráculo de coca cómo seres hechos de roca y pigmentos desconocidos, atacarían nuestros alientos hasta volverlos hierba amarillenta) de su sudor bajo una luna joven y subacuática de cuántos orgasmos se quedarían adheridos a los árboles de cuánto semen se hundiría en los ríos que hoy alimentan la vía láctea en ese reino de rojo hielo donde no había moteles ni rincones oscuros y lo prohibido habitaba en toda la tierra así franqueaba la noche —siglo XXII— el café se enfriaba el sexo iba floreciendo como nubes anunciando tempestad y nosotros imaginábamos con qué frecuencia en el tawantinsuyu (en tanto que ballenas anémicas vomitaban almas tristes sobre cardumen hambriento) los amantes inventaban nuevos amaneceres sobre sus espaldas —you make me feel like a wild thing— con qué frecuencia la espuma del mar emergía de sus ingles y se abatía sobre


[133] ciegas aves —you make me feel like a wild thing— la ciudad se iluminaba la veíamos eclosionar desde el cerro san cristóbal ella decía que por cada cinco focos uno le pertenece a una pareja de amantes no como aquellos que pernoctan en tu país que parecen un mar a punto de sangrar sino amantes de verdad llenos de sed llenos de lluvia —sonreíamos— la ciudad resucitaba como aquel ángel al que dios le ha dado una nueva condena —you make me feel like a wild thing— y lima nos comenzó a dolernos dolió como aquella costra que uno se gana en la niñez nos dolió lima y su cielo lima y su mar canino lima y su aire oscilante y gris nos abrazamos [luz y sonido congestionándose en los poros] esperando este u otro reino… lima you make me feel like a wild thing


[134]

[.iii.] a madre y padre y el posfuturo de sus sangres when tomorrow tomorrow comes today

Gorillaz la noche revienta sobre los cráneos de las flores la lluvia reposa en la caverna del cielo ¿escuchas? es la propagación del huracán atiborrado de nuestras almas ¡escucha el llamado de los andes! Yarukí y Punín dónde madre danzó en medio de arcilla salobre [sombras vegetales que creciéndole íntimamente en el cráneo extraviaron la brújula de sus pesadillas y la destrozaron en medio del frío y la intemperie de una ciudad ajena a su sangre] mirando a su padre descender al sol del alcohol e inflamarse hasta blanquear su esqueleto Yarukí y Punín donde el tambor del cielo reventó la tierra y llenó de semen andino al maíz Daquilema ñukanchi jatun apu hemos llorado la sangre de aquellos que nunca verán el rocío de los peces tumbarse y enraizarse en nuestra piel Yarukí y Punín extinción de la soledad lobos desnudos corriendo lobos desnudos y alegres ñukanchi Daquilema Wiñaypa paktakuna [marx sería un buen shamán en el siglo XXIII] padre y madre galoparon un anciano río madre no sabe nada del tercer mundo donde le ha tocado parir padre no sabe nada sobre Pachacamak señor del universo aquel que no es kari ni warmi pero siente que éste agoniza en su semen padre y madre remontaron el páramo chorreando trizados ancestros remontaron el


[135] páramo calculando la velocidad de la memoria para tatuarla en árboles paleolíticos —padre y madre instauraron un nuevo reino en cada huella— ñukanchi Daquilema Wiñaypa paktakuna he aquí tu raza en medio del smog en medio de la mácula lunar del páramo desnudos y ebrios preguntando de casa en casa por Yarukí y Punín [granizo enfermo afincado en las venas de los andes] por mi abuelo por mis padres por mis hijos y no hallemos sino ofertas y saldos y a un gringo albino sonriendo bobamente mientras graba el llanto de un wawa como quien graba su serie dominical Yarukí y Punín punks andinos brotan del vientre húmedo de las flores I´m Useless, But Not For Long The Future Is Coming On larvas doloridas carcomen los andes Is Coming On he aquí tu raza eclipsándose en medio de un manglar de cemento The Future madre derrite los pájaros de tu sangre en la brisa derrítelos y permíteles que renazcan en el olfato de los ciegos anhelando CHUNYAQ


[136]

[.iii.] Año 5522 (—calendario andino—) el trino de los átomos incendia los páramos del cosmos el polvo de las estrellas crea una tempestad hermosa y acéfala rinocerontes vagan en los andes Año 5522 aún recuerdo tus pies sobre la ceniza de un lenguaje que nunca comprendí pobres los seres que han mutilado sus lenguas en el olor del mar —no bebas nunca de las manos de los árboles——no bebas nunca de las manos de los árboles——no bebas nunca de los árboles—— no bebas de los árboles— alguien susurra un sueño de escarabajos albinos —Homo faber— hombres viejos plantados en las corvas del mar hombres viejos desesperados empobrecidos gritando un largo período de sequías y resurrecciones desde las grietas de sus venas —Homo faber— Año 5522 tus pies desnudos y tibios alargándose en mi memoria Año 5522 los restos de nuestros cráneos no sirven ni para amamantar una flor sin duda somos el polvo precario que se hunde furiosamente en las estrías del mar Año 5522 recuerdas la ciudad andina donde nos atravesamos esa brisa pálida y monocorde acariciándonos los labios recuerdas aquellos rinocerontes buscando el canto de la neblina en ríos gangrenados Año 5522 nunca costó tanto llorar como ahora que recuerdo tu olor y escucho la danza violenta de la noche ascender y una manada de rinocerontes corre libre en los páramos andinos ninguno de ellos es nuestro hijo


[137] ninguno nos pertenece Año 5522 recuerdo la arqueología de los insectos recuerdo la antropología de los pájaros aún recuerdo el silencio de la espuma quebrándose sobre mi pecho recuerdo la ciudad andina donde dejamos quemadas nuestras sombras donde rinocerontes vagan pero ninguno sabe de nuestros nombres ni de nuestra prehistórica sangre que inunda los árboles.


© Edison Toapanta

Pablo FLORES CHAVEZ (Quito, 1988)

Ha publicado en poesía Bandada: deidad y suplicio (2013) por el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Emergente Desembarco, Cesado el nombre (2013) por el que logró el Premio Nacional de Poesía en Paralelo 0, y el libro-tratado: Silicone Baby (2012). Por reconocimiento a su obra en el 2014 obtuvo una beca para residir en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores en Córdoba, España.


[140] Sobre la poesía de Pablo Flores Chavez

Esta voz concibe la poesía como un juego de naturalezas varias que se desenvuelven en el mundo. La posibilidad o imposibilidad de avanzar se resuelve en una suerte de constante tensión, que a su vez pretende ajustar(se) en una vocación de apertura temática. Por otro lado, la potencia del texto, su eficacia, emana de la lúcida búsqueda de su(s) identidad(es) gracias a los vericuetos de un proteico sujeto. Puede advertirse aquí una escritura que no se desenvuelve buscando la planicie de la cordura, sino más bien la dificultosa cornisa de una palabra alienada.


Poemas


[143]

Hobbes: ¿Cómo ofrecer amparo, si la ejecución encierra profecía? Solamente al caminar, se concede la fuga de humo calada después de la muerte: sólo sucesiones, sólo riñas de cofres cubriendo umbrales, sólo testigos. Un despertar acentúa la morbidez del vuelo oculto en la sombra. Tenues llamadas afligen la duración de luz sobre el agua.


[144]

Intermezzo de los nombres nombrados 1 De la estancia de la sombra al refugio de su levedad, permanece el redimir de la sinfon铆a de la distancia como la luz ascendida hacia el peso de los cuerpos en [premura de su extinci贸n. Por eso tuyo es el llamado a postergar la fragilidad del silencio entre las letan铆as de nuestra sangre sobre la sangre de otros: todo no cambia todo. Morir es suficiente. 2 El furor de la desolaci贸n que entrecorta el aire atestigua el eco de la rama que se quiebra. El olvido impone su embate.


[145]

Veto Tras vaciar el aluvión denegado de la oscuridad se atrofia el frescor del jadeo de los animales: aquí la creencia del paraíso aludido de infierno desenca [dena su furia. Circunvalé aquel sudario hasta la historia de nuestros días como el velo empañado de frío unciendo las lágrimas de [un santo. Aunque el instinto afana la restitución de su fin: sigo desnudo entre la maleza, esperando que mi virilidad tome forma. ¡Yerga mi retirada al fondo del claustro! no prodigaré blasfemias con idolatría de presagios, quiero aprender de los demás, pero solazarme con persignar el sonido del cuerno pronuncia mi desventura. Resignado el veto, una jauría enloquece. (De Cesado el nombre)


[146]

(Del capítulo: MÁCULA DE LOS PÁJAROS EMBESTIDOS) I Presentimos la rapiña en el susto del niño sobreponiéndose a su resquicio de alma por donde empieza la pedrada de los racimos del sexo golpeándose contra la pared. Ante el pogo y su clemencia de verdad como chicharreo de errata nos congregamos las más jóvenes, las que vemos en los monitores imágenes distorsionadas de cubos verdosos bajo cubierta de un palabreo inherente en su amparo. Matamos a todos no por su voluntad de dormir cerca de nosotras sino por la forma en la que pasan su mano por debajo de la lengua buscando el éter que los disuelva y los vuelva a la vida.


[147]

II Encima del lomo maniendo su vaho, los pรกjaros colman su poquita muerte que exhorta al celo antes de mandar al carajo a todos los cadรกveres rellenando su suerte de instante. Porque a la final nosotras mal parimos al mundo y su escollo de plumajes coloridos de una fiesta enorme llamada embestidura de cuerno, porque nosotras aventuramos el suplicio de la bengala fatigรกndose en el suelo. En nombre del hijo es que ahora levantamos la cara cansadas de tanto embotamiento de voces que antes de voces eran el ojo ahuecado de una serpiente. (De Bandada (Deidad y Suplicio))


© Archivo de autor

Calih RODRÍGUEZ (Macas, 1988)

Ha realizado estudios musicales en la Universidad San Francisco de Quito. Como músico, fundó las bandas de rock La sociedad de los ahorcados Orquesta, así como One Quartet of Acid, bandas que combinan poesía, jazz y pintura en vivo. A la par, desarrolla actividades como performer. Ha publicado en poesía Mi patria es el infierno (2012) y La sacerdotisa del vacío (2015). Actualmente prepara un performance poético sobre Efraín Jara Idrovo.


[150] Sobre la poesía de Calih Rodríguez

En los poemas de Calih Rodríguez es notorio un impulso que conduce a un vaciarse violento de una palabra que nuevamente se llena con sentidos alternos que no parecen extenuarse en su proyecto de ebullición. La de Rodríguez es poesía de furiosa factura, preocupada por el desafío y la metáfora que nos duele, que nos hace caer en la cuenta de ese dolor compartido.


Poemas


[153]

Ángelus 13 A.C. Colgué mi cabeza en la cocina de la casa la soga se rompió y rodé contra la silla até una piedra a mis tobillos y lancé mi cuerpo contra el mar un súbito oleaje de sirenas me devolvieron a la orilla me tendí en el sofá, y con una leve caricia sujeté el arma y disparé contra mi [pecho; cayó muerto el perro en el jardín. Alguna vez alguien me dijo que los ángeles no podemos [suicidarnos, Desde ese día me duele la luz, y la trémula forma en que [mueren los días y los astros.


[154]

Sirena En ti revivieron todos mis delirios Ya no fui cuerpo sino niño callado deteniendo un mar que nace desde un sueño Un cuento en raíces del alba Que solo tú finges los finales Polen y sortilegio cayendo de tu abrazo. Oh líquido de sal en los senos de los astros Tú pálido ángel con piel brillante de espinas Tú mi sed de gloria y mi oasis artificial De vello púbico en un huerto de encías Tú mi Cleopatra que lames mi condena En jaulas de oro y cirios de errores antiguos. Que tus piernas/escamas señalen mi norte acuático Y mi final quebrado de tierra Tú reflejada y sola en un espejo negro de algas Donde entramos desnudos al pecado para ser dioses. Hay que leonar la calma y animalizar el segundo de tu [cuello. Delirante serpiente cascabel Que blasfema los senos recién nacidos La noche vieja no sabe gemir como hembra Cabellera que codicia el fuego de plomo de Una sábana antes mil veces no usada ¿Cuántos amores muertos guardas en tu sexo? ¿Esto es solo vendimia de sudor hacia tu vientre? O nacimos juntos en esta oscura procesión De amantes que se arquean cuando sienten


[155] La espuma de dardos brillar en su mirada Ahora eres mi más grande mito Mi más antiguo rezo que yo mismo desconozco Has hecho el amor con un cadáver Amante lectora de Dante y de mi infierno Acróbata del Kamasutra de espantosa acrobacia —gimnastas ebrios— ¿Cuántos sexos has trisado hasta llegar a mi último [suspiro? Eras toda clítoris y yo todo orgasmo Ya no éramos sexos sino leyendas Suaves bostezos en amaneceres lejanos En ti las alas dejaron su mutismo Y goberné tu aliento desde el grito Oh beso rastrillando quimeras Oh cuerpo en ruinas de un resbalo de naipes Me perderé en el ínfimo caudal de tu secreto —Fusil en las [sienes— Destrocé mi mandíbula de cera como mar vencido Por cavar aullando el pozo invertido de tu entrepierna; nunca, nunca hay oro en las profundidades (De Mi patria es el infierno)


[156]

Antropófaga Verás con adicción como desdoblo el equilibrio Que edifica tu ingle y mi aliento bastardo de hielo Oh mi lesbiana esquizofrénica que vomitas lunas Y restos de acuáticos buitres sobre el dibujo de algo que se invierte oh reina de los abismos clámame en tu rezo demoníaco un alarido Sembrar latigazos en la piel hambrienta de brutales fobias Y allá al otro lado del rostro Despojarse del vértigo que aplasta al paladar como un pánico emplumado de huesos masticar a la perfección la piel abrazada de espinos y toser la clavícula del profeta de los aleros en el mar muerto de toda mi lascivia que revela la mansa lógica del crimen que gotea sobre el miembro embrutecido

San Agustín se martiriza bebiendo los ojos pútridos de los 12 gorriones del libro ancestral de las quimeras

—Aleluya de cráneos bíblicos—

La niña empezó a comer carne humana en un día como hoy (De La Sacerdotisa del vacío)


[157]

Mademoiselle Carroña

Fue el cielo de Nueva York una catedral de anacondas [inútiles lésbica Andrómeda tiritando en el hilo desvelo

Derrame cerebral del vidrio

La ciudad es un topo en busca de madriguera los rascacielos pululan al igual que abejas desmembradas de su piedra emana tu beso tu enredadera tu boca metralleta la ballena celestial anochece avenidas la nieve no concede su prepucio a la fiebre de manos lígrimas; La luz ninfómana persevera deforma su nacimiento congela la peste de recordar algo que no sucede Ave de pulsación riachuelo de ojos calcinados


[158] pena de muerte deja de parir lágrimas charco de minotauros atados a estos versos que beben la derrota de un vientre lúcido El sexo de Eva repulsa saturación gotea flema incandescente en la piedad del gozo mi memoria me estafa asfalta mis líquidos neón incendia la maquinaria de mi cornea y es otra vez una guitarra corroída Niña mírame diseccionar a un muerto con la forma del ángel lirios decorando las tripas de un santo mastúrbame en el filo del alba hazme una estatua de un caníbal que se devore a la inversa [de los relojes de arena en la noche alada hada helada calle sarcófago

La orina descuartizada en la magnolia que tu vello ha [adormecido


[159] refractada me sumerjo en ella y la crisálida se ensancha feminizando el laúd del exorcismo

indecible

el buzo rompe en diagonal los intestinos de la duda deambula la gula en s(o)(a)ciedad oh flor en el vómito de la niña gravedad que provee el [síndrome de

insonorizar a bajo relieve la resaca del tímpano arar la niebla en tu cueva de sonido hidráulico lagartos [se encuban al trueno

En los excrementos me humanizo


© Gonzalo Vera

Luis Franco GONZÁLEZ (Salinas, 1988)

Ha publicado los poemarios: Sueños inconstantes (2011), Ángeles Sodomizados [Grilla del Éxodo] (2012) y Jardines Inconexos (2014). Ha recibido el Premio Sistema Nacional de Festivales (2011 y 2013) del Ministerio de Cultura del Ecuador, así como el Premio Nacional de Poesía Emergente Desembarco (2014). Como promotor cultural, es organizador del Festival Internacional de Poesía Sumpa Vive (2011, 2012, 2013) y del Encuentro Nacional de Poetas Marejada (2011).


[162] Sobre la poesía de Luis Franco González

Pronto demostró Luis Franco González una palabra que se revitaliza; un ánima que se expande desde y hacia las lindes sensoriales de todos. La individualidad que se expresa en estos poemas lo hace desde una epifanía particularísima, que obliga al lector a hallarse, a tomar partido ante una desenfadada propuesta que no deja fuera la oportunidad de configurar puentes donde el cuerpo colisiona con otros. Homoerotismo que lleva marcada la impronta de una lírica tozudez.


Poemas


[165]

-DNada me aterra más que la mano de una niña rebuscando entre mis vísceras a Dios. Yo tenía un romance con querubines a los que penetraba cuarenta veces en un día. Un solo cuerpo con dos cabezas ¿es suficiente?

He aquí la victoria: mujer agonizante, incolora y desértica; su nombre es Catástrofe.

[Los hijos detrás de la sangre] Adoptando el color necesario: cetáceos, anfibios, cuadrúpedos. Levantemos la piel, sacudamos el disfraz.

Yo tenía un ángel polifónico al que besé y amé debajo de los manzanos.


[166] Un solo cuerpo con dos cabezas no era suficiente. Yo quería más, asesino-víctima. Para que nos serviría la historia, lo heleno, lo bárbaro, lo latino: también reposa el silencio en la sabiduría glacial del cobalto.

¿Cuál es el acto reparador de ese NO que mancha las manos? ¿la cruz? ¿la cicuta? o ¿la poesía? (De Ángeles Sodomizados – Grilla del Éxodo)


[167]

-P-

[Los números del Sueño] a Edison Arley Monsalve V.

1 Era la ausencia gritándome en los sueños, signando los pájaros vespertinos en busca de tu cabeza, como revelando el miserable paraíso donde los ángeles sodomizados buscaban la piel como refugio para volverse metáfora. Era el arpegio recogiendo la sombra o la espuma y creando el paisaje descosido de tus manos a mitad de la lectura o del espanto. Sobre el campo de tus ojos alguien gritará mi nombre como invocando la bruma, la danza o la guerra. Pienso en la música detrás de la noche vertiéndose en un espejo.

2 Escucha el tierno latido de este olvido. Lejos, ondulando los frutos de este sacrificio o profanación, como quieras llamar al amor. Desnudos, como si la tristeza o el silencio no fueran un insulto. Escucha como muere esa voz, envenenada. ¿De dónde vendrá la noche que en el éxtasis lejano gime como muriéndose de pronto? Algo se ha perdido debajo de la tierra adolescente y dulce.


[168] Acerquémonos, podemos lamer como bestias la zarza de este exilio.

3 La selva labra el canto. Inútilmente estoy aquí, donde el gesto se enraíza en los secretos de las vísperas. Para intentar salir de esta celda deberé tomar el puñal con mis dientes y degollar el beso adormecido en la lámpara. ¿Qué soledad no sufre metamorfosis y termina en lascivia?

4 Piensa en lo que uno sufre cuando se vuelve insecto. Todas las noches abrazadas al recuerdo infernal del violado sobre las manecillas de la carne. Al final solo una silueta trastocada en la expresión de los muertos. ¿Algo sobre la mar nos mira? Tendremos registrado el nombre en el discurso desgarrador, en el génesis de esta cualidad bastante risible. También el novio debe ser feliz en la tragedia fiat.


[169] 5 Tenía la necesidad de partir. El sol acalambraba la onda, el presagio y la espera. Ármate de valor para poder ingresar sobrio en mis uñas. El sol seguirá escribiendo una mentira. (De Jardines Inconexos)


[170]

Palo Santo el croar del mar ahuyentaba las efemérides +++ al final nos labrará el espejo **************************************** *** **************************************** los astros que se balancean sobre los ojos del mugido para dejar atrás la tierra iluminada por la exactitud del caos me esperará por siempre en el dardo que anuncie el retorno la ola o el cosmos advierten sobre la búsqueda del aroma [del sacrificio yo zurciré y treparé por los ruidos del hambre para volar [entre arándanos y azotes siempre cumpliré diecisiete años y tendré un hijo el fantasma que bordea mi ternura dos años dos demonios mi escritorio y mis vicios todos erectos en septiembre lo impersonal crece como la mayoría de [mis defectos no soy no estoy no pienso no tengo no escribo no transpiro


[171] solo adapto lo que queda sobre la luz o el mar soy un árbol o algo que se resiste contra las épocas cristo [lógicas el presagio más leve de lo femenino de las máscaras de lo tardío en esta circunferencia láctea hurgo en la catedrales lunares que se estremecen como la [música en la memoria obsesiva del solitario el perro mártir de tu orgullo salta en el cogote de esta [ausencia en la bisagras de lo amorfo estuve durmiendo somos el último augurio que abre este cuento esa juventud que aún duerme en los hospicios en los remos [o en las botas y espera agitar su hermosura por eso no busco ovejas cuando el símbolo respira en mi [nuca ayer el espinazo del dogma bailó entre mis dientes mi marido es otra cosa, doctor sigo siendo la misma silueta andrógina tras el recuerdo [de mi madre mis dientes no reestructurarán la cuaresma nunca será tarde para decir que hay otro bando la historia de todas las religiones mientras el mundo guarda la sensación más violenta yo reposaré en tu pecho esperando la delgadez del sueño [o de tu nombre que se increpe desde el jardín arqueado y sucio en el campamento morfológico de tus excusas mi padre podrá enterrarme debajo de la abadía donde las mariposas abofeteen epitafios con la sombra de [las campanas ahora busco las crías vencidas en la soledad


[172] ahogadas en el varón que anuncia la hediondez de lo [alucinante ahora puedo partir con todas mis telarañas los santos gritarán en los espejismos que nos hemos amado [sigo] veintisiete aguijones en la hipotenusa abriendo la forma en el golpe más inútil donde todo se derrite para la vida graves consonantes puñales entre rugidos secos traspasan y no puedo dar conmigo mismo el fellatio es la parte más solemne de la biografía nadie puede decir que la vida costaba tanto uno puede retirarse y buscar su propio escondite su propia [piel su propia condena. sin abrir perras sonámbulas a mitad del asco para que no entiendas que la carne y el hueso son uno en este repertorio en esta soledad en esta temporada donde [podemos perdonar todos los disfraces donde podamos perdonarnos seguiré siendo el mismo reptil que muerde el hambre del [mundo me deforma el rastro de mujer prendido en tu susceptibi [lidad todo tiene su precio y el mío está lejos de tu egocentrismo en el inicio fue así:

LEJOS DEL EDÉN UNO TIENE PROMESA DE SER ABRIGO


[173] EMBAJADOR DE SOMBRAS CRUCIFICADAS EN LA LETANÍA DEL CREPÚSCULO DETRÁS DE LOS FAROLES DORMÍAN ADÁN Y EVA CON LA LUCIDEZ HÚMEDA LOS ALCATRACES SIGNABAN EL QUEJIDO DE ESA PENUMBRA Y LA LUZ SE CONSUMÍA EN EL PREFACIO DE OCCIDENTE

mi sombra ha consagrado noches enteras en las que aprendimos a leerlas como un idioma aéreo que surcaba toda poética posible AHORA LA CIUDAD ES UN VERBO IRREPETIBLE las bienaventuranzas celebran a los perdidos a las orugas [y las raíces punzo el pleonasmo con el rastro de crimen transexual de [mis ojos mientras los amante se bañan en adjetivos en los bosques oscuros o en la fracción litoral de la guerra sabremos que seremos el trastorno evocado en los trián[gulos rosa o en los pájaros que trazan el tiempo en el vientre del musgo o en el balido del charco que narra la espesura de este [sendero la huella que sigue siendo la misma el ave amorfa podrá empujar nuestros testículos con nos[talgia al paraíso dios nos tomará de las manos


[174] hasta el fin de todos los siglos en su corazón de muñequita bipolar la mierda más adentro la mierda más adentro son muchos centímetros la mierda más adentro el infinito es una burla mi/tu escape corazón anfibio que resbala en mis mutismos mi torpeza en las cosas del amor solo me llevan a decir estoy a la deriva caigo / estoy a la deriva miento / estoy a la deriva penetro / estoy a la deriva penetrado / estoy a la deriva ¿acaso doctor tu mujer tiene un molusco atravesado en su [garganta? ¿has nacido doctor? la gata esparce los resoles del vino mientras nos extraviamos en la mañana gimiendo en latín las porquerías del [amor el individuo es un hipócrita concepción de la historia yo no tengo la redención para los idiotas aún la venganza no desenmascara al amor los dioses tienen la mentira más grande recorriendo al


[175] [mundo sembrando la tragedia lo demás es el equinoccio de lo postrero lo demás es el cuadrúpedo débil que carga con nuestros [desastres y prologa al otro lo demás es el ángel que se pudre en el lomo de la polilla los endecasílabos tienden la trampa al revés algún latido crecerá y se perderá en la niebla o en el sonido [crecerá el otoño y en tus uñas tendrás una cosa tan parecida al odio abriré esa jaula para cerciorarme que no he nacido de nuevo para que no me duela las gaviotas podrán morder el zumbido o las cenizas mientras adoquinan las cuencas del doctor sabremos que no hay duda de su muerte cuando dios nos regaló la lengua se acostó temprano cada asesino se increpaba desde el ostracismo otra flor nos esperaba otra textura otro cuerpo una manzana desfoliada en la matriz de esa nueva opresión siempre supe que capricornio sería mi exvergaquerida si aprendía a chupársela con amor yo conté mucho sobre los pájaros que se mecían en los albúmenes del ayer o en atlas del [creyente sodomizado nunca mentí por salvar mi estómago o para complacer a [mi hígado toda la gente sabía que yo no era una niña muerta mis huesos se aunaban como una embolia o una respuesta


[176]

¿quién era esa mujer que chillaba como una oruga atrapada [en tu garganta? ¿y la circuncisión de todo ser viviente que podrían adivi[narse como nostalgia? yo toqué doctor su entrepierna más allá de los adverbios o [de mis escamas podía ver a los dioses moviendo sus cabezas como un pen[samiento exhausto que variaba según el género las primeras vocales trinaron en el amanecer vegetal de [la desidia y yo me regocijaba en la cabeza rozagante de mi esposo, [el ingenuo la oscuridad por esta ocasión cerrará el último círculo del [infierno cuando el amor se atrofia todo se inventa aquel querubín que señala mi bóveda en ese espacio aéreo y furioso he pronunciado mi odio a toda esta evidencia impávida mientras palpo el fenómeno de la próstata del doctor me bastan cuatro segundos para ignorar toda noticia toda mi deshonra viene de lejos al mundo le cuento que mi tatarabuela fue una gran mujer pero su marido era una lombriz que se alcanzaba para [dieciocho nalgas


[177] un enano travestido pero una verga larguísima y demente sé que equilibrio en mí no existe hablo y me pierdo la fisionomía del auspicio la venzo con tu prudencia esta es la última vez que nos veremos doctor mi marido es otra cosa othervoices – otherrooms es un deber heroico dormir en mi cama y amanecer conmigo mi muchachito la tiene flácida el mar no existe la piedra que choca con las arcadas párpados celestes rompen latitudes de amapolas siempre pensaremos que la poesía unirá la concupiscencia [con el rastro de este sufragio pero después del caos aprenderás a vivir limpiamente porque esta vez lo he entendido lo amargo funda ladridos en el árbol cartográfico de los [espejos como una inconfesable condena e iremos en el arpegio forestal del adviento como una flor que brote de tu lengua como una tradición perdida


[178] ya no cuentes sobre mi vida la tradici贸n perdida ay doctor la tradici贸n y la perdida


Ă?ndice


Prólogo ................................................................................................ 7 Poetas de la muestra .................................................................... 11 María de los Ángeles MARTÍNEZ (Cuenca, 1980) ..... 13 Sobre la poesía de María de los Ángeles Martínez .......................................................................... 14 Poemas ................................................................................... 15 Estudios sobre la violencia ....................................... 17 COHb (o Plath) .............................................................. 19 Depreduo ......................................................................... 21 Adverten cia ................................................................. 23 Levante ............................................................................. 24

Andrés VILLALBA BECDACH (Quito, 1981) ............... 27 Sobre la poesía de Andrés Villalba Becdach ........... 28 Poemas ................................................................................... 29 Fui lúcido en la derrota como Sánchez ................ 31 Adictos al acorazamiento andino .......................... 33 El pulgar de Simic ........................................................ 36 Calina ................................................................................ 38


Fernando ESCOBAR PÁEZ (Quito, 1982) ....................... 41 Sobre la poesía de Fernando Escobar Páez ............. 42 Poemas ................................................................................... 43 ¿ESTABAS EBRIA O MAL FOLLADA? (otro poema vagamente judío) .......................... 45 CUERNEÁNDONOS (UIO – Bs.As. – UIO) ...... 47 Chiquito ........................................................................... 49 LAS CHICAS FOLLAN CON TODOS, MENOS CONMIGO .............................................. 51 RE ESCRIBIENDO A PETER PAN MIENTRAS INHALO COCAÍNA .................. 53

Santiago VIZCAÍNO (Quito, 1982) ................................... 55 Sobre la poesía de Santiago Vizcaíno ........................ 56 Poemas ................................................................................... 57 De profundis .................................................................. 59 La tempestad .................................................................. 61 En La Penumbra ........................................................... 63 En esta noche no hay luceros ................................... 65 El agujero que abre la tiniebla ................................. 67

Freddy AYALA PLAZARTE (Aláquez, 1983) ............... 71 Sobre la poesía de Freddy Ayala Plazarte ............... 72 Poemas ................................................................................... 73 Dibujos a lápiz ............................................................... 75 línea de tres lados ......................................................... 76 Mapa Línea ..................................................................... 77 La vejez del sonido ...................................................... 79


Ceremonia 1 ................................................................... 80 Ceremonia 2 ................................................................... 81

Andrea CRESPO GRANDA (Guayaquil, 1983) ........... 83 Sobre la poesía de Andrea Crespo Granda ............ 84 Poemas ................................................................................... 85 1.3: Bioluminiscencia .................................................. 87 2.- LA MASA ACUDE ATENTA A LAS PREMONICIONES ................................................ 89 Tiempo c .......................................................................... 90 Las ventanas… .............................................................. 91 4.- La creación de lo intragable… .......................... 92 5.- en el principio… ...................................................... 93

Víctor VIMOS (Riobamba, 1985) ....................................... 95 Sobre la poesía de Víctor Vimos ................................... 96 Poemas ................................................................................... 97 I ............................................................................................ 99 II ........................................................................................ 101 III ...................................................................................... 103 IV ...................................................................................... 106

Kelver AX (seud. Kleber AJILA VACACELA) (Loja, 1985 - 2016) .............................................................. 113 Sobre la poesía de Kelver Ax ....................................... 114 Poemas ................................................................................. 115 Los poetas muertos ................................................... 117


Los poetas vivos ......................................................... 118 No soy Celan ................................................................ 119 Epitafio ........................................................................... 120 Atalayas ......................................................................... 121

Agustín GUAMBO (Quito, 1985) ................................... 125 Sobre la poesía de Agustín Guambo ...................... 126 Poemas ................................................................................. 127 CENIZA DE RINOCERONTE [.iii.] ................... 129 ash shall be thy name ............................................... 131 [.iii.] .................................................................................. 132 [.iii.] .................................................................................. 134 [.iii.] .................................................................................. 136

Pablo FLORES CHAVEZ (Quito, 1988) ......................... 139 Sobre la poesía de Pablo Flores Chavez ................. 140 Poemas ................................................................................. 141 Hobbes: .......................................................................... 143 Intermezzo de los nombres nombrados ........... 144 Veto .................................................................................. 145 (Del capítulo: MÁCULA DE LOS PÁJAROS EMBESTIDOS) I .................................................... 146 II ........................................................................................ 147

Calih RODRÍGUEZ (Macas, 1988) .................................. 149 Sobre la poesía de Calih Rodríguez ........................ 150 Poemas ................................................................................. 151 Ángelus 13 A.C. .......................................................... 153


Sirena .............................................................................. 154 Antropófaga ................................................................. 156 Mademoiselle Carroña ............................................ 157

Luis Franco GONZÁLEZ (Salinas, 1988) ...................... 161 Sobre la poesía de Luis Franco González .............. 162 Poemas ................................................................................. 163 -D- .................................................................................... 165 -P- ...................................................................................... 167 Palo Santo ...................................................................... 170


Este libro de terminó de elaborar el día 15 de enero del 2016, en el día en que se conmemora el nacimiento de los poetas Mihai Eminescu y Ósip Mandelshtam; y en el año en que celebramos el 90 aniversario del nacimiento de los poetas Blanca Varela (1926-2016) y Alejandro Romualdo (1926-2016).


Otros títulos Sebastián Salazar Bondy. Homenaje 90 años AA. VV. El hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente AA.VV. Destinos portátiles. Muestra de poesía venezolana reciente AA.VV. Carlos Oquendo de Amat. Homenaje 110 años AA. VV. Para retrasar los relojes de arena Nilton Santiago

Próximos títulos Xavier Abril. Homenaje 110 años AA. VV.


SANGRE DE S P O N DY LU S muestra de poesía ecuatoriana reciente Además de los tópicos ineludibles por tan humanos como la muerte, el amor o las tribulaciones religiosas, podemos encontrar, además, no pocas reflexiones en torno al erotismo, a la sociedad, a la contemplación de lo urbano y de lo considerado por algunos como «marginal». A grosso modo, estos son los ejes sobre los que se encamina la temática de la poesía de estos autores. La poesía ecuatoriana de los últimos años pasa, entonces, por un periodo de transición, de una cierta conciliación con un presente en el que cada poeta abre su propia brecha para expresarse. Y si se piensa que estos no son tiempos para la lírica, se equivocan. Mario Pera

VALLEJ

& CO


Sangre de spondylus