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VALLEJ & CO

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muestra de poesía española reciente

Selección y notas de Rafael-José DÍAZ

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rafael-josé díaz (Tenerife, 1971). Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. Fue lector de español en la Universidad de Jena y en la Universidad de Leipzig (1995-2000). Dirigió entre 1993 y 1994 la revista Paradiso. Ha publicado los poemarios El canto en el umbral, Llamada en la primera nieve, Los párpados cautivos, Moradas del insomne, Antes del eclipse, Detrás de tu nombre y Un sudario. En 2007 apareció Le Crépitement, volumen que recoge poemas suyos traducidos al francés. Como ensayista, es autor de Rutas y rituales; y, como narrador, de Algunas de mis tumbas, El interior del párpado, Insolaciones, nubes y Las transmisiones. Además ha publicado traducciones de los autores Arthur Schopenhauer, Hermann Broch, Philippe Jaccottet, Gustave Roud, Pierre Klossowski y William Cliff.


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VALLEJ

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Selección y notas de Rafael-José DÍAZ

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identikit. muestra de española reciente Primera edición: abril 2016 © Vallejo & Co., 2016 Email: vallejoandcompany@gmail.com © Rafael-José Díaz, 2016 Email: rafaeljose_diaz@hotmail.com © Javier Vela • Hasier Larretxea • Laia López Manrique María Alcantarilla • Pablo López Carballo • Daniel Bernal Suárez Pablo Fidalgo Lareo • Lola Nieto • Martha Asunción Alonso Berta García Faet • Sara Torres • Yeray Barroso

Edición: Mario Pera

Selección y notas: Rafael-José Díaz

Diseño de portada y diagramación de interiores: Mario Pera

Publicación digital. Queda autorizada la reproducción de esta publicación, en todo y en parte, previa solicitud de autorización por escrito del editor.


Prólogo

Imágenes de lo cotidiano, el amor y la guerra (que es casi lo mismo), los paisajes añorados por los buenos momentos o por los recuerdos de la niñez, la incertidumbre sobre el otro o sobre uno mismo, el aturdimiento, el miedo y la depresión, la alegría, el estrépito y otra vez el fracaso que desespera pero no condena, siempre las imágenes de lo cotidiano porque todo ello, y más, fue sembrado como rosa, como lirio, en el útero de quienes engendraron a las voces más recientes de la poesía dentro de los límites de aquella tierra que llamamos España. Pero todo incendio tiene un origen, e Identikit. Muestra de poesía española reciente no es la excepción. Como es bien sabido, «en el origen, era la palabra», y aquí no se trata de un caso contrario. Escuchamos un canto que nos llega, ensordecedor, desde las lejanas épocas del Siglo de Oro español con Lope de Vega, Quevedo o Góngora. Ese eco se enraizó en nuestra psique con el estruendo de la Generación del 27, en especial con el sublime García Lorca, y aunque en el intento mucho se perdió, la barbarie de la dictadura no pudo acallar el grito del arte y sólo pudo velar por algunas décadas, con sangre y odio, la belleza escrita.


[8] Así llegamos a las primera décadas del siglo xxi, en las que la poesía española más joven pasa por una saludable crisis de uniformidad, pues nada peor para cualquier expresión del arte en general que la comunión de ideas y la unidad de pensamiento. Gracias a esa crisis, una gran parte de la lírica escrita por autores españoles menores de 35 años se distingue por una incesante búsqueda de la originalidad, de un camino personal en medio de la vorágine, así como por la necesidad de fraccionar, de quebrar esas fronteras que configuran la osamenta de una tradición que para muchos se encuentra anquilosada. Es indudable que cada «generación» de poetas ha amalgamado en su obra su visión del mundo, de sus problemas personales, así como de las realidades sociales e históricas en las que vivieron; no obstante, quizás el elemento que vincula entre sí a esta última generación de poetas españoles sea el enfoque de concebir el quehacer del poeta como algo no necesariamente estático, sino como un trabajo que al momento de desarrollarse varía de acuerdo a cada nueva circunstancia. Encontrar el seleccionador apropiado para realizar esta muestra no fue una tarea fácil; sin embargo, el resultado más que óptimo me confirma la excelente decisión tomada. En nombre de Vallejo & Co. no me queda sino agradecer al reconocido poeta español Rafael-José Díaz, autor de una sólida obra literaria, por la tarea efectuada, que no sólo demuestra una vocación por la lectura del género poético, sino además una particular sensibilidad para reconocer los cambios por los que transcurre la creación poética contemporánea.


[9] En ese sentido, Rafael-José Díaz exhibe ante nosotros un paneo general muy interesante y clarificador sobre los aciertos y virtudes de algunos de los principales poetas jóvenes de España, quienes en sus textos nos revelan un trabajo serio con el lenguaje y los medios para expresarse. Se puede percibir un auténtico compromiso con la literatura como arte, más allá de la efímera notoriedad como leitmotiv. El criterio para la selección de los poetas se fijó arbitrariamente en los 35 años cumplidos a la fecha de composición de esta muestra como edad máxima de sus integrantes. Gracias a las pesquisas del poeta Díaz, los doce poetas elegidos nos ofrecen una mirada integral de la última poesía española al proceder de diferentes ciudades y regiones alrededor de toda España, así como al dividirse equitativamente en cuanto a género, lo que en mi opinión dota a esta muestra de una pluralidad enriquecedora. Sin embargo, debo acotar que esta selección conforma sólo un ápice dentro del amplísimo espectro de autores jóvenes que, en la actualidad, escriben poesía en España. Nuestra intención es únicamente el contribuir al conocimiento y a la mayor difusión de lo que a poesía española última se refiere; sin la voluntad de conformar una lista excluyente o canónica. Quisiera agradecerles, a su vez, a los doce poetas que generosamente brindaron su apoyo y contribuyeron con sus textos a la publicación de este e-book. Mi reiterado agradecimiento a Rafael-José Díaz por atreverse a realizar esta muestra y por llevar el proyecto siempre con buen ánimo. Ha sido una empresa larga que sólo su constancia,


[10] conocimiento y deseo de promover la lectura y escritura de poesía han podido lograr que arribe a buen puerto. Y, como siempre, agradecer a los lectores, que merecen sin duda este esfuerzo. Sin más, los invito a que exploren y se dejen llevar por las múltiples y generosas bifurcaciones del territorio poético.

Mario Pera


Nota del seleccionador

Lo primero que a un lector ―¿y acaso es un seleccionador otra cosa que un lector, un lector curioso y atento, minucioso y exigente?― le sorprende cuando se acerca al mundo de la poesía española de la última década y media es encontrarse con un panorama que no sólo ofrece un buen número de autores con una obra solvente y con frecuencia sobresaliente ―es decir, la cantidad y la calidad aunadas―, lo que no suele ser habitual, sino, lo que quizá es aún más importante, la insobornable pluralidad que sus propuestas poéticas ofrecen, incluso, y lo que es menos frecuente todavía, en el seno de la obra de un mismo poeta. Y esto es así a pesar de los afanes dogmáticos de no pocos grupos, escuelas o cofradías que, impenitentemente, llevan décadas intentando arrimar el ascua a la sardina de una intransigencia que la mayoría de los jóvenes poetas españoles rechaza como insufrible y manifiesta, en ocasiones de modo bien explícito, no tolerar. Esto que digo, por supuesto, garantiza que cualquier muestra que se haga, por poco que se tenga un criterio lo suficientemente amplio como para sobrepasar las poéticas particulares y casi siempre estériles de las consabidas


[12] capillas, puede brindarnos una riqueza y una intensidad que es difícil ir a buscar en otras épocas de la poesía española, salvo que se acuda a las edades áureas o argénteas, es decir, a la poesía del Siglo de Oro o a la de la Edad de Plata. Esta aseveración resulta quizá demasiado contundente, pero tal vez se me pueda creer si confieso que para la presente muestra, que necesariamente había de estar limitada a doce autores, hube de descartar a, por lo menos, otros doce tan interesantes y singulares como los aquí presentados. De lo que se deduce que esta selección no se concibe como una antología de imprescindibles sino como una muestra de posibilidades, como un abanico de poetas de voz, a mi parecer, singular que están transitando por territorios que ellos mismos se han atrevido a abrir ―aunque en un par de casos ese tránsito sea todavía incipiente, por qué no, pero en cualquier caso perspicaz y valiente. Los caminos trillados, se los mire por donde se los mire, sólo nos proporcionan polvo, podredumbre o paja. Así que tener el privilegio y el honor de haber convocado para este catálogo incompleto de excelentes poetas jóvenes a los doce autores que podrán leerse en las páginas siguientes es algo que me complace y que no deja de proporcionarme la extraña sensación de alguien que se convierte en canalizador o mediador de las vicisitudes o virtudes ajenas. Desde el primer momento tuve claro que era necesario ofrecer un espectro lo más diverso posible en cuanto a la procedencia geográfica de los autores, en lo referente a sus instrumentos expresivos y en todo lo que tenía que ver con las temáticas tratadas en los poemas. La casi perfecta proporción de género, entre poetas y poetisas


[13] ―no soy demasiado partidario de este femenino, pero entiendo y respeto a quienes lo sean―, y digo casi perfecta porque en la antología hay siete mujeres y cinco hombres, es algo que ha surgido de modo casi natural. Quienes conozcan un poco la poesía española de los últimos años sabrán que otra de las singularidades de nuestra época, en lo que a la actividad poética se refiere, es la gran importancia que la poesía escrita por mujeres ha adquirido en nuestro país. Esta es, quizá, una de las particularidades que la distingue de la poesía escrita en lengua española en el resto de los países del mundo hispanohablante, y no podía por menos que estar representada en la presente muestra. Cuando Mario Pera me propuso este libro, me vi de entrada confrontado a la impresión de que no era yo tal vez la persona más indicada para confeccionar una muestra como esta. Hay actualmente en España grandes conocedores de la poesía joven, críticos y ensayistas especializados en lo que se lleva escribiendo de este lado del idioma en los últimos tiempos. Me dije luego que quizá era esa visión un tanto outsider, una pizca desplazada, lo que se buscaba; es decir, la posibilidad de reunir a poetas del más variado signo sin tener que recurrir a criterios académicos o a patrones críticos, sino simplemente echando mano del punto de vista de un simple lector, al mismo tiempo poeta, que hubiera asistido al surgimiento de algunas de estas voces y seguido sin excesivo apasionamiento ―pero con la necesaria curiosidad― la trayectoria de muchas de ellas. Me ha resultado muy grato el entusiasmo con el que cada uno de los poetas convocados a este libro ha respondido a mi invitación. Espero ahora, tan sólo, que los lectores


[14] peruanos y los lectores de cualquier punto de la amplia geografía de nuestra lengua aprecien y disfruten los textos que aquí se reúnen. Las brevísimas notas que he redactado para acompañar los poemas de cada autor no pretenden ser más que una rápida pincelada de lectura, absolutamente personal, y no una guía ni un mapa para leerlos. Precisamente, estoy convencido de que una de las características que podrían, si acaso, compartir los poetas jóvenes españoles, es la imposibilidad de leerlos desde conceptos o concepciones convencionales. Inventan procedimientos verbales nuevos para expresar lo que sería casi imposible decir con las palabras heredadas. El mundo que comparten, convulso, desmembrado, turbio, los ha llevado al descreimiento de toda posibilidad de incorporarse a una tradición fijada, cualquiera que esta sea. Querrían, me parece, ser leídos como se recogen los restos al final de una fiesta: con la misma melancolía y el mismo desapego, con la misma pasión y la misma, insegura, mirada.

Rafael-José Díaz


Poetas de la muestra


© Juan María Rodríguez

Javier VELA (Madrid, 1981)

Pasó la mayor parte de su infancia y juventud en Cádiz. Licenciado en Teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad Complutense de Madrid. Publicó los poemarios La hora del crepúsculo (2004), por el que ganó el Premio Adonais, Tiempo adentro (2006), Imaginario (2009), por el que recibió el Premio Loewe a la Joven Creación y el Premio de la Crítica Madrileña, Ofelia y otras lunas (2012) y Hotel Origen (2015). Asimismo, Vela ha traducido a autores de expresión francesa como Jean Moréas, El viaje de Grecia (2010), Jules Laforgue y Georges Rodenbach. En la actualidad, dirige la Fundación Carlos Edmundo de Ory y colabora en diversos medios de comunicación, como el suplemento El Viajero del diario El País.


[18] Sobre la poesía de Javier Vela

Decirlo todo, contarlo todo (cantarlo todo) es a veces uno de los destinos de la poesía. En el caso de Javier Vela, la intensidad de lo vivido genera un doble fantasmático, un espejo de palabras (de palabras-espejo) en el que la realidad se celebra y se salva, se interroga y se extraña. Los poemas de esa vida contada, redoblada, más rotunda y más frágil a la vez que la vida real, aspiran a perfilar en todos sus matices los elementos que conformaron un instante vivido, o una sucesión de instantes vividos, es decir, la totalidad de la vida que mereció ser vivida.


Poemas


[21]

Jordán

La sal nos purifica: si sufrimos, si con resignación disimulamos la escocedura, el fuego genital, es por temor a dios. El agua adensa la fe de los hambrientos y los desposeídos, la fe de quien se cansa de esperar. Como una nieve sucia, la sal nos purifica. Por el dolor llegamos a la vida: por él, una vez más, la abandonamos.


[22]

El usurero

«Dichoso el que abstraído en el paisaje, como en áureas edades primitivas, labra la herencia agraria de sus padres sin otra rendición que la del sueño, y, exento del trabajo enajenante, se guarda del ruido y los urbanos humores matinales, y desdeña la asfixia yugular de la corbata, el coche nuevo, la mujer bonita y afines dependencias del lugar. Dichoso el que despierta con el canto silente de la luz, y sin alarma se pone en pie y bosteza y en su boca se abre el abismo del amanecer; el que tumbado al sol, ociosamente, contempla con los ojos entornados la verga planetaria, y en las nubes ve manchas seminales y ve cisnes implumes, extasiado, mientras oye la música celeste y es feliz. Dichoso el que a la sombra de los árboles se admira de estar vivo y se demora en consideraciones vegetales envuelto en un sopor de sobremesa,


[23] y quien, libre de amor como de odio, deja pasar el día sin provecho visible y no lo siente, porque el tiempo no oprime su muñeca ni le urge llegar a fin de mes, ni debe nada a nadie sino a él mismo, bien pagado.» Dichoso, al fin, aquel por cuya suerte suspira el usurero, sin quererla. Vivir como un mendigo entre riquezas que tiene, justo, lo que se merece. (De Imaginario)


[24]

Canción del cosmonauta I Adelante, adelante, olvidémoslo todo, perdamos para siempre la memoria y la herencia como viejos seniles, adorables y anónimos cuyos ojos han [visto demasiado, a la hora en que el ángel nos anuncia entre voces festivas, o en noches impregnadas de etanol y miseria, torpemente acodados en nuestros pensamientos como borrachos en la barra de un bar. Crecemos como esporas atomizadas por la costumbre, pero no hay crecimiento sino retrocesión, materia inerte y células simbólicas. Pero no hay crecimiento sino demacración, luz sucia, leche amarga, mierda en los orinales. Todo cuanto relumbra en torno mío posee más permanencia que yo mismo. El invierno y su música de piscinas vacías donde un nudo de avispas dulcemente se ahoga, o la mano que avienta la ceniza de las últimas flores y remueve en nosotros un olor a piano. Los callejones sórdidos por donde nos perdimos, Ofelia mía, ya nunca volverán. Pasarán los aviones pero queda en el aire la belleza furtiva [de su estela.


[25] Pasarán los amores pero queda un aroma de mujer en [el baño. Eres como el tapón del infinito. Mujer que trae la lluvia, y el canto alegre de los padres [huérfanos. Aún estamos a tiempo de nunca dispersarnos por caminos [duramente asfaltados. Ahora que la mañana se restriega los ojos y deletrea mi [nombre con labios extranjeros, salgamos ahora, Ofelia, a conjurar [el llanto. En la calle hace frío y alguien hunde un cuchillo en el vientre vacío de un joyero. Narcos en liza y putas y chaperos, cada cual a lo suyo, nimban la baja noche de gritos imprevistos. Es la hora en [que el niño mancilla su inocencia y el aire se oscurece de toses y de [grillos. Bajo el tartamudeo de las farolas, solitarios vigilantes jurados postergan su relevo mientras hojean la prensa deportiva con gesto de añoranza. En los pasillos de las autoescuelas, señoritas demasiado reales juegan a intercambiarse sus sombreros de fiesta, y en los jardines públicos jóvenes asexuados interceptan volúbiles señales del abismo. Cada quien ha dispuesto su labor y su vida como un tarro de orugas memoriosas, con su horario de dígitos iguales a sí mismos y esa inercia implacable de escaleras mecánicas en lo hondo [del pecho.


[26] Solo yo, que camino entre ellos, que me parezco a ellos y [me llamo Javier humanamente, me detengo a observarlos como a un charco de sombra derramada en los muros, como a una escurridiza salamandra en los muros, con esa ardida vocación de humo enroscado en mi cuerpo. ¿Y recuerdas, Ofelia, cuando te sofaldaba en mañanas de [luz anaranjada? Pero tú me gustabas. O al dejar una mano olvidada en la silla en la que ibas tímidamente a sentarte. Ah este afán imposible por abarcarlo todo, por amar a cada mujer y cada pájaro. Hemos andado en círculos hasta llegar a casa. Cuántas lunas y cuántos resplandores y cuántas tempestades todavía nos faltan para ganar el puerto de las madres en vela. Adelante, adelante, que la memoria sea como un recién [nacido que añora una existencia embrionaria y amniótica, a la hora anodina del café a media tarde con terrones de [azúcar y sopor infinito, en la extinción del sueño y el fuego de la acción. Regresemos a casa como niños perdidos, como el hijo de Anquises regresara a la patria de sus [antepasados, dándole un nuevo nombre a las tierras lavinias, y olvidémoslo todo, la muerte y aun los dioses, y el viento, siempre el viento y su lenguaje de hojas caídas.


[27] II Tengo una edad abstracta fosilizada en mi corazón. Mis años son imágenes, son idos, son imágenes que prenden en el sueño y se diluyen en la cuchara de la [eternidad. Como puños cerrándose, como venas que laten y se hinchan bajo el calor eléctrico, así eres, hermoso caballo de la noche, cuerpo tallado en luz, ego del alba. El mundo ya era viejo cuando tú aún eras joven y los dioses bajaban a comer a mi mesa. Ahora tu voz de ánade enjaulado cimbrea en las ventanas como una lluvia seca o un truco de payasos metafísicos. Pero no basta, Ofelia, ni tu cuerpo en un río suavemente [inclinado, ni tus ojos que brillan como el anillo de las floristas o el guiño de los francotiradores, ni tus ojos que giran como el tornillo de los planetas o la vajilla de los monarcas. Ah solitaria, ebúrnea peregrina, en tus manos anidan los acróbatas. Eres gozosa y cínica como templar hormigas con fósforos dormidos, como tender un cable de belleza entre torres gemelas mientras que la razón se defenestra. Volvámonos, urjámonos, aprisa regresémonos como regresa el mar en cada ola, y no es el mismo ya pero [es idéntico. Perdamos la ironía, la sonrisilla fúnebre de los desencantados [en el amor y el odio y el fracaso.


[28] Dios expropió la tierra solo para nosotros, humanos, fragmentarios, nuevos ancestros de la vieja horda. Amiga nemorosa, lejana mía, vuelve. En mi cuerpo he vivido y en el tuyo me he quedado a vivir. Tu nombre perseguido está grabado en la corteza arbórea del recuerdo. Tuya la voz de Dafne, el silencio de Eurídice, la prisa de Atalanta. ¿Por qué huyes? En ti viven los labios de Marisa Madieri, los pómulos de Anne Sexton, los ojos tristes de Simone de Beauvoir. Pero no te detengas a recoger manzanas, Angélica, Oriana, Dulcinea. Muda Beatriz, ¡regresa! Sabe que, de entre todas, a ti te elijo, Ofelia, sirena de agua [dulce en cuyo pecho siento latir el universo, para fundar mi estirpe. Yo escalaría mil veces las murallas de Nínive por verte amanecer. Amo la medialuna de tus uñas en que la noche empieza, tu risa nigeriana, y el lago de tu ombligo donde acampar solía. Adelante, adelante, cerremos la ventana para inhalar el humo polvoso del olvido, su languidez hipnótica, su paz —sueño de ángeles—, su voz de mansedumbre. (Sin que la luz velase nuestra imagen, mirábamos danzar, así desnudos, un bodegón de sombras [polimórficas a lo Juan Gris, mientras, en las paredes, la oscuridad trepaba sin monedas, y en la pantalla ardía lo real.)


[29] Y ahora ¿a dónde iremos? Como un temblor de sombra tus labios me consuelan, en tanto que tu lengua, tierna como un exilio de panteras, aguza mis sentidos, pero luego te alejas por la acera contraria llevándote contigo la verdad de la tarde, la verdad nebulosa de la calle sin ti. Cruzas el arco de la librería como una osa lunar que se [guarece bajo la nieve sucia del recuerdo. Allí todo es seguro, y hay [banderas, y hay guantes de mendigo colgando de un paraguas. Tu acento viridiano da sueño a los ociosos, valor a los escépticos, ánimo a los cansados de fanfarrias [marciales. Y hay anclas en el techo de las que penden islas navegables, y mapas incompletos y páginas impares donde la muerte exhibe su muñón obsceno, aunque por suerte tú no estás en ellas. Mujer, que te interpones entre tu idea y tú misma, reloj de lo infinito, te amara yo en el tiempo de los condi[cionales. Aún oigo tus gemidos entre mis almohadas, cercano el [apogeo. Con qué tacto de luna o seda líquida se desleía tu sexo entre [mis dedos, y el cepo de tus piernas, y el adormecimiento de tu ropa [interior, y tus senos ungidos como soles de marzo.


[30] Mujer, himen de niebla, te detesto, te amo. Cuando seas vieja y tengas las uñas largas y la boca espesa, y los pechos dulcemente [caídos, aún entonces, Ofelia, te seguiré esperando. (De Ofelia y otras lunas)


[31]

2 [Oráculo en pijama] Amara lee mi horóscopo en voz alta. Hace pasar las páginas de una revista llena de nostalgias con una decisión que se me escapa. Ecos de Babilonia suenan lejanamente en la almohada. Ella, mi bien, tendida boca abajo con las dos piernas semiflexionadas, mostrándome las plantas de sus pies —vivos, desnudos, frescos como peces—, calcula con los ojos entornados la edad de las palabras antes de resolver su crucigrama. Tendidas boca abajo, las palabras. Ella, mi bien, menuda, luminosa —labios serenamente abarquillados bajo nariz de suave hipotenusa—, que fuma Cutters Choice y baila tango dos veces por semana;


[32] y yo, ruin, mayor de años y lenguas, viejo retrospectivo, que no cumplí siquiera servicio militar. Hay aves de silencio graznando en mis oídos. Sigue leyendo, Amara, y no te vistas: solo en tu voz existe mi destino.

(De Hotel Origen)


[33]

Retrato de familia Tenemos ayes, úlceras, salivas y sudores. Tenemos sangre y sueño y obsesiones que apenas evocamos por un temor atávico a nombrarlas, y renuncias y olvidos. Tierra, cieno, basura, calamidad y muerte. Tenemos hambre, deudas, epidemias, pero también amores y entusiasmos y un perro que nos lame las heridas y nos delata al vernos regresar, y esa indigencia gris en que dormimos un sueño adolescente, arrellanados sobre la orquídea del sexo, viendo cómo rebullen los mosquitos en los escombros del atardecer, cuando una mano anónima viene a apagar las luces del pasado y a tomarnos la fiebre. Fantasmas familiares, herederos del frío original, sobrevivimos juntos, amamos tercamente y alzamos una copa vacía por el futuro. Reímos y lloramos, pero somos los mismos. Acampamos como una hueste de enfermos bajo telones húmedos y, a veces, escribimos a la luz de una lámpara lo que otros escribieron a la luz de una vela. Somos entre la niebla nuestro propio enemigo, vemos mal, somos torpes, fingimos ser filósofos con manos de joyeros y urdimos telarañas, metáforas y estrellas para cruzar el río de lo real. Un día nos uniremos en la orilla de donde no se vuelve, bajo el auspicio de los centinelas, y pasearemos juntos entre blandas palmeras faraónicas, y compareceremos en fiestas submarinas, y nadie faltará. (De Fábula, inédito)


© Zuri Negrín

Hasier LARRETXEA (Baztan, 1982)

Durante cinco años ha sido el responsable de la sección de Literatura de la revista Koult; y, junto a Zuri Negrín, forma parte de Hazu Studio, que une poesía y diseño, en donde escribió una frase cada día del año 2014 para el proyecto Un póster al día. Ha publicado Azken bala / La última bala (2008), Atakak (2011), traducida al castellano Barreras (2013). Niebla fronteriza (2015) ha sido su primer poemario creado íntegramente en castellano. Como narrador, ha publicado en euskera Larremotzetik (Erein) (2014). Ha colaborado con el músico Leo Minax en la composición de la letra de la canción «Ladudada» (2015).


[36] Sobre la poesía de Hasier Larretxea

Poeta que escribe tanto en euskera como en castellano, Hasier Larretxea concibe la escritura como una exploración de la frontera. En este sentido, podría leérselo desde las tradiciones, tan fecundas, que en la literatura europea contemporánea han transitado por esos límites porosos. Pienso en Handke, en Magris, en Bonnefoy. Fronteras envueltas en niebla, como indica el título de su último libro, fronteras entre lenguas, entre recuerdos, entre identidades, entre espacios y entre las cosas y los hombres. Entre vida y muerte también, como ese lugar al que va a morir la oveja que abre el poema inédito que cierra esta selección.


Poemas


[39]

MINAK zarakarra sortzen du eta zarakarra(k) ahanztura (da). (De Atakak)

EL DOLOR forma costra y la costra (es) olvido. (De Barreras)


[40]

En el Pirineo navarro LOS PICOS de las monta単as son plegarias vertidas al cielo. Las nubes, manchones de arrepentimiento.


[41]

APRENDIMOS la gravedad del vuelo raso del pájaro antes de que desplegara las alas. La predicción anticipada por el suceso. A mirar hacia arriba. Aprendimos a vislumbrar el peligro del precipicio. De las rocas que se desprenden de las montañas. Del piar que evita desprendimientos. De las palabras donde anidan inflexiones. A mirar al norte. Aprendimos la volatilidad de los lemas que convertían las vidas en escudos. Multiplicidades de embudos. De los cánticos ideados sobre arquitecturas sin cimientos. De las voces que parafraseaban el vacío en herencias desposeídas.


[42] Donde comienza su ideario ondea su putrefacciĂłn. A mirar donde nadie.

Aprendimos que para salvaguardar una tierra la mano debe de mancharse con su raĂ­z. Purificarse con el agua del rĂ­o. Y espolvorear con el viento que seca creencias, para abrirse con la incidencia de los pĂŠtalos. Supimos del sudor de la azada, del rastrillo, de los pastos y del cultivo del tiempo. De la importancia del calor que susurra y amamanta. De las manos que abrigan. A ver ante toda mirada. Aprendimos que la mano es apertura de vidas. El manto de todos los inviernos.


[43]

Ama eta aitari LA BONDAD relucía entre espinos. El surco de su mano cicatrizaba los sueños imposibles de la infancia. El vacío de los habitáculos era suplido por los abrazos intempestivos. La voz rota. Una montaña de monedas sobre la mesa. La luz formaba medusas en los párpados que brillaban al vislumbrar las fronteras del horizonte. El aprendizaje de la supervivencia se forjó en el amor reconvertido en los gestos que titubeaban bajo la epidermis de la [apariencia. En la distancia del invierno revivieron de sus cenizas los [vocablos amputados por el hacha de astilla pequeña. Le hubiera [gustado sentir las formas que se repliegan con la amplitud del cariño no enjaulado por la gravedad y peligrosidad de las [pendientes. Las arrugas de los dedos se repliegan como un acordeón sobre la piel. Le enseñaron a hablar sobre las propiedades de la madera. De la recompensa del esfuerzo. Del valor del empeño. Sobre lo necesario. No ha necesitado nuestras palabras para saber más de lo que pudiéramos decir. En todos estos años no se le ha visto llorar. Como si el [bosque no le permitiera expulsar el temblor agarrotado de los pasos. La llama que aún no ha aprendido a encender calienta


[44] las manos que se extienden como tentáculos. Es él quien trae sobre su hombro una cesta llena de astillas cada día. La contención es una forma de querer. Hay miradas que atraviesan cualquier límite que imponen las guaridas. Que expresan todo aquello que no pudieron las palabras. (De Niebla fronteriza)


[45]

QUE LA OVEJA se apartó del rebaño para morir. Entre la variante y el río, una bola de lana mojada por la lluvia que no cesa. Crea ondas que se expanden en los charcos. Ocurre lo mismo cuando el pez se acerca a la superficie. Cuando arrojamos las piedras al río. No conseguíamos que saltaran en más de una ocasión con el impulso de la fuerza y de la gravedad. Quedaban ahogadas las ansias de alcanzar los límites que colindaban con los dialectos que no supieron susurrar al cielo claro sin suspiros. Que fue el pastor quien la apartó del camino. Los cuervos acechan con su sombra la apacibilidad que solo las campanas logran rasgar en el pueblo. Pienso en el tiempo que podrá aguantar la lana cubriendo la columna vertebral. ¿Hasta la próxima estación, quizá? De qué manera se deshará. En el reflejo del iris bajo el cielo de nubes invernales. Por dónde empezarán a sobresalir los huesos bajo la carne. Si la tierra la engullirá como les sucedió a los juguetes de la infancia bajo la manta comprada en la feria. En qué momento se agruparán los cuervos a su alrededor. En el tiempo en el que tardarán en engullir la carne reseca.


[46] El sonido metálico de la chimenea que se descompone y transforma la espera en ceniza, la llama en hilo fino de la vida. La calidez es la reordenación del salón comenzando por las copas. Los neumáticos de los coches me recuerdan a las olas de verano sin mar. La piscina hinchable improvisada tras el edificio de los años ochenta. El balón que caía al prado. Había que sortear la peligrosidad de la alambrada. Quedaron las cicatrices como legado. Que se perdieran las pelotas en el bosque. Que volviera con la leche derramada. Un pájaro revolotea en el balcón repleto de botas. Que me siguen guardando unas. Que no me olvide del palo de montaña. De los caminos de retorno. Que es mejor si es avellano. Hay recorridos que se realizan en silencio. Pasos a los que se vuelve con el sigilo de los rezos no compartidos. Que va a comprar tierra. Y semillas. La cesta de mimbre y la sartén con el aceite solidificado. Que cuando no tenían frigorífico guardaban las partes del ciervo recién tiroteado bajo tierra.


[47] Los relojes agilizan los movimientos aquejados por la humedad y el frío. Las narices enrojecidas por la pureza del aire de la montaña, que huele a musgo, a las astillas recién cortadas que son la alineación genealógica a un lado de la chimenea. Las fotografías en las que aún se miraba de frente (a la vida) y a su poso desnivelado. Que los vecinos han cortado la copa del pino. El tronco tiene forma de lápiz. Dice la madre que les ocultaba la casa tras la sombra que proyectaba. A nosotros nos construyeron un edificio delante. Nos quitó la visión de la torre de Jauregia y de la escuela. A un costado del hogar, la imagen, día tras día de la oveja muerta, y abandonada. Y mientras escribo estas palabras, las campanadas, ágiles, que dejaron de sonar a la hora en punto. Es la calefacción central la que tintinea. Son los quejidos del vaho que se resguardan bajo el manto de la neblina, que es el humo de los ancestros, la saliva que no procesó la perdurabilidad de los vocablos, donde se resguardan tras sus siluetas un sinfín de sucesos y misterios.


[48] Todo aquello que no podrá transmitir el temblor de las palabras. La muerte seguirá acechando escondida entre la maleza que tiembla, como cada mañana. (Inédito)


© Edu López

Laia LÓPEZ MANRIQUE (Barcelona, 1982)

Estudió Filosofía y Teoría de la literatura y literatura comparada en la Universitat de Barcelona. Ha publicado los poemarios Deriva (2012), La mujer cíclica (2014) y Desbordamientos (2015). Es coeditora de la revista digital Kokoro (www.revistakokoro.com)


[50] Sobre la poesía de Laia López Manrique

Poeta de los abismos reconcentrados en un gesto cualquiera, de las muescas que en la piel o en la garganta revelan el desamparo de las criaturas solas. Dueña de una voz rota que, sin embargo, se sobrepone a sí misma y se lanza a la reverberación de unas sílabas desaforadas. Laia López Manrique nos habla desde el interior de un grito que sólo en medio de un silencio hecho de vida y de muerte amalgamadas podemos escuchar.


Poemas


[53]

TÚ NO LLEGASTE allí al charco al reposo al lugar libre de viento suspendiste el camino aporía o renuncia de los pies que descomponen las huellas y sin embargo la vida su cuenca inaprensible todavía sangraba (De Deriva)


[54]

(Lo) Estar dentro del grito. No traspasarlo. No ir hacia él. No abrirlo en canal: estar ya dentro. Como una criatura minúscula y febril. Un demiurgo. Agitar las voces dentro del grito. Cambiar la dirección del sonido. Que no entre en el cuerpo, que no entre: que salga del tímpano, que lo abandone. A veces. Que el grito a veces salga, sin garganta, del tímpano. Que el grito resuene entonces hacia el cuerpo como una pequeña onda desventrada. Que entre así en la garganta. Que desde dentro la captación del grito sea, al menos, triple. Que se sienta, cuerpo abajo, cómo el grito sufre, cómo es enroscado sobre sí, cómo cada pliegue ruge, choca y se desborda entre los órganos. Ser (lo). Criatura impenitente, cubierta por el vello leve de un polluelo. Animal aterido y múltiple como el plancton. Sin unidad, sin composición, sin lazos de familia. Apenas. Ser lo (que está dentro del grito.) Lo (que no tiene un solo nombre), lo (que no tiene, porque tener no es su posibilidad ni su atributo.) Criatura que no llena un sintagma, que solo araña sus esquinas. Criatura seca y virgen. Desdibujada para sí. Ausente para otros. Observada por el grito como su asesino. Observada por el grito como su parásito. Observada por el grito jamás como su núcleo: como una parda extremidad, un antebrazo, el enigma planteado por la esfinge. El gran desgarramiento.


[55]

Nora Flood y Robin Vote Perdonadme, pero tengo que irme. Djuna Barnes

La risa de una mujer puede ser el infierno. La/la risa/risa de/de dos/dos mujeres/mujeres juntas/juntas puede/puede ser/ser la/la puerta/puerta vacilante/vacilante de/de un/un refugio/refugio entreabierto/abierto antesala/antesala de/ de un/un rictus/rictus cautivo/cautivo. La risa de dos mujeres separadas-roto el lazo-cubierta la mandĂ­bula de hierba y blancas floraciones- es igual al llanto. (De La mujer cĂ­clica)


[56]

SU BOCA la de ella ya no va a cantar (…) ella va a ser donde el poema marco y gluten denostado abierto

su boca la de ella circula con ansia aprisionando los labios contra sí contra su boca la de ella que podría deshacerse en soma y dédalo si apenas entrara en contacto con su boca la de ella

el poema no escrito

el deseo en orden (De Desbordamientos)


[57]

NO Ella me dijo: “Y entonces aprendí a vivir como si tú ya hubieras muerto”— pero yo vivía. Cito lo que no aparece. Si lo hago, al citarte en la cadena enhebrada, alimenticia, el pasado, el presente y los restos del futuro se destruyen. Yo te hago aparecer ahora, citándote. Para vivir. Ella me dijo. Ella me dijo. Hueso sacro, rostro ovalado, muñecas, pubis. Cuando mueras yo no; cuando mueras, si mueres, porque habrás de morir, la ausencia no será un taburete vacío, un simple gesto huido en el espejo. Si mueres, porque habrás de morir, todavía, y yo habré de morir, lo que quede será lo que no queda: el ruido de mi cuerpo al golpearse en la persiana, el que harán los otros cuerpos nacidos tras el tuyo. Cito lo que no aparece y si lo cito, si te cito a ti, así, removida, si te cito a ti recorriendo otras ciudades, desligada tu melena de mi ojo, el pie de la lente óptica en la espalda, desligada la sopa de la cuchara y tus labios del caldo al secarse hacia la boca, tus caderas de mis manos. Si no apareces, porque no aparecerás, en el no-suceso habrá evisceración, caída de la voz en la garganta, y en el suceso habrá volumen y sacudidas; en el no-suceso dejaré de tener hambre y de perder aliento en cajas huecas, pero en el suceso no dejaré de perder aliento y tendré hambre;


[58] en el no-suceso olvidaré el arco de la voz y las mejillas, y en el suceso las recordaré; en el no-suceso habrá tábula rasa y surco y año cero y en el suceso, óxido, inscripciones. Ella me dijo: todo tiene dos medidas, dos curvas. Una horizontal y una vertical. Una justa y otra rebosante. Tú eres vertical y rebosante. Si ella lo hubiera dicho. Si ella ahora, tú, quién, yo, dijéramos esto con el mismo tono con que un papel de lija resuena al deslizarse contra cualquier superficie. Nos oiríamos. Lograríamos comprender. En el sonido, en el incierto merodeo del sonido, algo parecido a la conciencia. Tal vez. Como zurcir la pieza antes del roto. Rodeando el núcleo de la llaga. La excoriación cubierta de avena. Síntesis desconcertada. Ida. (Inédito)


© María Alcantarilla

María ALCANTARILLA (Sevilla, 1983)

Licenciada en Periodismo. Ha publicado las plaquettes de poesía Qui Scribit (2007) y 7 Naúfragos en Tierra (2007), el poemario El motivo es lo de menos (2008), el volumen de poesía visual El agua de tu sombra (Musa a las 9) (2013), por el que recibió el i Premio de Poesía Multimedia Poemad y, recientemente, Ella: invierno (2014). Su horizonte artístico es vasto y ha trabajado en arte audiovisual, pintura y fotografía. Su obra ha sido expuesta en la galerías de arte contemporáneo Colorida Art Gallery (Lisboa) y Slowtrack (Madrid), esta última dirigida por Marta Moriarty. A su vez, ha realizado colaboraciones gráficas con editoriales y medios de comunicación como Le Monde Diplomatique o El Rapto de Europa.


[60] Sobre la poesía de María Alcantarilla

En esa encrucijada de fantasmagorías que toda vida humana es, el poema aparece a veces como un cofre lleno de preguntas, el epítome de la indefinición y la incertidumbre. Así, en la escritura de María Alcantarilla nos aproximamos a esas revelaciones imposibles que el pasado le sustrae a la memoria. Al mismo tiempo, asistimos a una entrega absoluta a ese no saber(se), a ese vacío de identidad que constituye, como lo sabe bien esta autora, la única posibilidad de existencia para quienes han renunciado desde siempre a existir como, donde y cuando los demás.


Poemas


[63]

I Coincidir y distanciarse. Tomar impulso hacia afuera. Suprimir los hilos, la cordura, hasta el aliento. Vaciarse de dolor para ser algo. (De El motivo es lo de menos)


[64]

Siempre lloro Han venido como dos islas desiertas tus manos a acordarse en mi garganta muda de labor, de verbos nobles. Y en esas he querido relatarles lo que fue siendo mi vida desde ayer, como una oda. A veces pienso que aún estás y es la desgracia sumada al sobresalto, al camino sin final correspondiente mirado desde el punto, el concepto inacabable del amor que nos perturba como un niño llorándole a otro niño, como un sueño que muere de mañana, una luz carente de su sombra y su albedrío. A veces, inconsciente o desleal, hombre soluto, te veo en aquel cuerpo y a otro nombro, rebusco tu mitad en la mitad que no me pertenece y lloro, yo te lloro mientras todo este caudal sin nombre propio parece un artificio que estallara y fuera a darme, como hoy, justo en el centro mismo de la vida.


[65]

0 Había también otra forma junto a él. Meses. Podría decirse que la vida sopesando era el fuerte y el invierno. Una especie de estación de penitencia o estación parada en la memoria. Eso también ocurre a veces. Hay quien solo busca agua y se topa de bruces con un verano repetido. Ser uno de repente es complicado en la medida en que aprenderlo cuesta la esencia y el coraje. Como volver a ser niño sin padres ni colegio. Eso asusta. Aquel era un buen tiempo para pararse a observar a las hormigas en todos los meandros de todos los caminos sin presencia y escuchar, en un momento dado, del gusto por prenderles fuego. A los recuerdos. ¿Cómo se deciden los finales? ¿De qué manera se pierde el equipaje sin recurrir a la carga de la vida y la conciencia? Las estaciones vuelven como quien conoce sus regresos, sin embargo, para dar en el clavo y no andar siempre en una especie de tumulto es necesario, eso piensa, beberse el dolor a sorbos como se bebe el primer caldo tras una enfermedad que pareciera interminable. Como ella y aún no sabe si ha acabado. El invierno. Si ha acabado.


[66]

Vestida de domingo A lo inservible como a la voz callada ante el decir de otra voz que no conoce. A la luz que se presiente sin ser luz, batida a la mitad de cualquier día. A ti, que no eres nadie y te imagino vestida de domingo, alta, asomada a la única ventana de la sombra. A mí, vano espacio que pretendo lo demás sin saber siquiera cómo hará la vida para citarme hoy y que la escuche. (De Ella: invierno)


[67]

Lazos de familia ¿A qué suena la luz cuando la infancia parece un muerto más sobre los hombros tristes del pasado? Somos lo que nos queda por decir y lo no dicho, fantasmas temerosos con la voz de todos los fantasmas que nos miran dormir sobre una cama y no pueden hablarnos ni decir nuestro nombre ni marcharse. “Acuérdate de ti cuando los días…” y la memoria juega a confundir a la memoria como un mar cansado de buscarse en el vaivén y en las cosas olvidadas. El mundo es una especie de familia a la que no reconozco si no es por insistencia y, sin embargo, a él me entrego con la certeza infantil de quien cree aún en los milagros y en la luz nacida de las noches más oscuras, en el miedo a comprender los imposibles, en el error cansado de luchar contra el acierto me entrego aun sin razón y sin edad, como un pariente, como un fantasma más a su labor nocturna y sus temores. (Inédito)


© Rosa Benéitez

Pablo LÓPEZ CARBALLO (León, 1983)

Licenciado en Filología hispánica por la Universidad de Salamanca y en Teoría de la literatura y literatura comparada por la Universidad de Granada. Ha publicado los poemarios Sobre unas ruinas encontradas (2010) y Quien manda uno (2012), así como el libro de relatos Crea mundos y te sacarán los ojos (2012). De 2007 a 2010 codirigió el espacio de crítica literaria y cultural Afterpost.


[70] Sobre la poesía de Pablo López Carballo

Pablo López Carballo propone en sus poemas una reducción radical de la dicción, como si lo dicho sólo pudiera entrar en el terreno de lo poético reduciéndose a una serie de hilos o alambres constitutivos entre los que el lector tendría que introducirse para acceder a cierta visión o sentido que, de otro modo, resultaría inalcanzable. Esta radical reducción de la dicción en el poema se muestra entonces capaz de revelar mundos de concreción material elementales, fisuras, fracturas en el tejido de la realidad que inmediatamente, al convertirse en lenguaje, se transforman, se deshilvanan y se desdicen.


Poemas


[73]

CANDENTES y oblicuos completan el tejido los hilos son solo lo visible lo que hace ruido al tocar la ventana. La mano y los cristales hermĂŠtica de lo privado. Lo consentimos y lanzamos la retina bobinando para acercar la llama mĂĄs adentro, sin hilatura.


[74]

SALTAR DESPUÉS DEL AIRE Lo llamo mar por nombrarlo inabarcable el aire sin pulmón no es aire es corteza que se rompe en la pantalla, hilo y plástico como en fractura. Lo nombro sin esperar que nos salve la luz a ti y a mí, las palabras y los huesos. Desesperar es imposible demasiado espacio bajo el agua. Quité el tapón nada cambia cierras el grifo y gotea. (De Sobre unas ruinas encontradas)


[75]

TOCADO y convertido en lenguaje. Su distancia sin distancia con las ideas, agraz espesor del blanco caravana. El detalle ampliado, raigón inverso. Adelante. El agua es narrativa y alegro el paso de los troncos en la zanja. El sexo son tres días, pórtico de lo mezquino suburbio vetusto centro. Hincar el diente, ahora sí, con soltura, desactivando el gusto reconstruyendo el clima. Cenáculo de liebres cogidas por las orejas, Beuys hacia aquí bOYS hacia allá. Cenital tu pubis parece perder contacto enfocado sobre tela, todos contentos si yerto si enjuto se deja a la abstracción. Orden oblicuo compás


[76] en medio tiempo rómpete, clavícula injusta, y déjanos en paz.


[77]

NO TERMINO. Estaba decidido a escuchar, a destejer lo que quedaba. Nadie más ve los cuervos que me abren la cabeza y me picotean acusando mi reacción cuando exploto. No los ves, no ven. Que me quiten estos cuervos. Éste me pica en tu nombre y no lo quieres ver, para ti la vida es sin cuervos. No sabes que eres quien manda uno todos los días, malditos cuervos y yo hablando con las paredes pidiendo ayuda rodeado de cepos y de cuervos. (De Quien manda uno)


[78]

Casa en el río o alucinación de la presencia Engaño de tu destreza atando nudos. Aspirar lo que no se puede. El corte de la cuerda como axioma. Elegimos nombres, abedul, pulmonaria, zumaque, bardana para decir bajo la copa de los árboles. Me quito el verde de encima. La desaparición no es una sábana, son tendones hinchados, esconderse en gerundios, sembrar en los objetos, tender hilos. Llenarlo todo de hilos y no dejar de ser huésped. Arañas en las raíces. Astillas de voces ausentes, que persiguen en lo vertical la ruptura. Regresas a la superficie desechando alambres. Pasa oculto lo vetado por la espalda del observador y lo cambiamos por un mar de hielo, tejido descifrable, inaccesible.


[79] Éramos cautelosos pero dejamos el agua sucia cualquier ave o alguien de rodillas podía verlo. Para dormir, las hojas. Dame más vida para alcanzarte. (Inédito)


© Clara Suárez

Daniel BERNAL SUÁREZ (Tenerife, 1984)

Crítico literario, ensayista y gestor cultural. Ha cursado estudios de Ciencias biológicas y de Antropología social y cultural. Ha recibido los premios de poesía Ciudad de Tacoronte (2008), Luis Feria (2011) y Pedro García Cabrera (2013). Ha publicado los poemarios Escolio con fuselaje estival (2011), Corporeidad (2012), Odiana (2014) y El tiempo de los lémures (2014). Fue director de la revista literaria de creación y crítica La Salamandra Ebria.


[82] Sobre la poesía de Daniel Bernal Suárez

La poesía de Daniel Bernal Suárez parece escrita con huesos en vez de con palabras, huesos que son letras y que contienen toda una memoria ancestral e incluso biológica de aquello que quiere decirse y se resiste a las palabras. El ser se transforma en el mundo, y este territorio, mezcla de descomposición e iridiscencia, abismo del tiempo que, como la baba del caracol, se borra sobre sus mismas huellas, es un mapa que se parece también a cualquiera de nuestros rostros.


Poemas


[85]

AHORA COMPRENDES al esclavo de la esencia: diรกspora mental tu crรกtera elucubra la carne el aluviรณn de roces sobre el muslo diรกfano y visible late el signo porosa morada: inmanencia (De Escolio con fuselaje estival)


[86]

EN LOS MÁRGENES del agua, pulimentadas piedras y utensilios, donación de la hermosura, una partitura de helechos emitía sus profecías: usurparás el blanco ligamento del dulzor, las brechas serán saldadas cuando despierten los animales del bosque, fundarás tu casa sin tributos en el combate, en las águilas redentoras. Porque mundo se hará el cuerpo, en el aire sonámbulo tañerás visiones, demoradas iridiscencias. En perseguidas ramas de laurel yacerás ahíto, cediendo a la derrota voluptuosa toda comprensión. (De Odiana)


[87]

EL HÁBITO del caracol desvanece sus letras, el signo de su existir se borra en un vasto orden de pobreza. El tiempo se extiende, su cuerpo de arena derrama los átomos de una conciencia siempre láctea. Explora huidizos presagios en cajas que albergan el azar. Universos relativistas brotan en los ojos de un gato pardo. El océano despierta de su siesta. Parpadea serena el agua. La luz triplica el efecto difuso de las sombras. Pertinaz el cielo permanece fijo sobre un temblor de ramas. Un soplo de almíbar desborda pesadumbres en cada habitación un cráneo que omite las razones de su exilio


[88]

LA MUERTE circunscrita en las circunvoluciones encefálicas: ríos eléctricos pernoctan en el hueco del ser: tú serás mañana sin sentido, muerte escrita: recelosa vacilación de lobo. muerte: ausencia cumbre barranco raíz oleosa: un rostro zumba al fondo de las vírgenes, interferencia (De El tiempo de los lémures)


[89]

ELIMINA AL SUJETO, haz callar los sĂ­mbolos de su faringe mientras arde en silencio la estructura de sus DNA polimerasas (grabo en mis huesos la escritura seca del dolor) (InĂŠdito)


© Amalia Area

Pablo FIDALGO LAREO (Vigo, 1984)

Ha publicado La educación física (2010), La retirada (Premio Injuve 2012, 2014) y Mis padres: Romeo y Julieta (2013), este último traducido al portugués. Ha publicado, además, Autobiografía de mi generación (2014) y la antología Contra mí vivíamos mejor (selección y prólogo de Daiana Henderson). Como dramaturgo ha escrito O estado salvaxe. Espanha 1939 (2013), Habrás de ir a la guerra que empieza hoy (2015) y la obra para adolescentes Só ha uma vida e nela quero ter tempo para construir-me e destruir-me, que formó parte del Ciclo Panos de Culturgest (Lisboa, 2015). Actualmente, dirige el proyecto marco Escena para el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, así como el Festival Escenas do Cambio en Cidade da cultura en Santiago de Compostela. Vive y trabaja en Lisboa.


[92] Sobre la poesía de Pablo Fidalgo Lareo

¿Puede hablarse descarnadamente y a la vez con el más tierno discurso posible de aquello que constituye el vértice del origen, el trasfondo de toda vida: nacimiento, infancia, juventud? Pablo Fidalgo Lareo lo consigue. En sus poemas se adentra en su propia intrahistoria familiar para, quizá, saber algo más, o para tantear aquello que sabe, o para ofrecernos a los lectores-confidentes algunos apuntes de lo que allí sucedió. El resultado es una voz inconfundible que avanza siempre a ciegas, y a la que no le ha quedado más remedio que elegir «la forma más lenta de volver a casa».


Poemas


[95]

PORQUE SIEMPRE llegamos a la noche desde días distintos. Porque hemos encendido la luz. Porque siempre hemos vivido en la fría habitación del hijo único. Porque si tu época se ha detenido piensas que es por ti. Porque nunca aprendimos a ir a dormir sin que pareciera un fracaso. Porque sabíamos la fuerza que teníamos y nunca nos creímos que nadie estuviese cansado. Porque en el juego de nuestra juventud el que antes se duerme lo pierde todo. Porque nunca supimos exactamente de qué habitación venía el dolor. Porque llegamos a las estrellas desde cielos distintos. Nunca más volverás a amar como el día que yo te desnudé, nunca olerás tan bien como en el poema que te escribí. Nos elegimos como la más frágil entre todas las cosas frágiles. Elegimos la forma más lenta de volver a casa pero ya estamos cerca. (De La educación física)


[96]

DEJEMOS QUE LAS COSAS ocurran, esta vez de verdad. No nos perdamos otra vez en el viaje de lo grande a lo pequeño. Llegarás a Torino en avión, atravesando los Alpes. Prende il Pullman, y baja en la estación de Porta Susa, camina San Donato y al pasar el cine Roma Blue gira a la derecha. Yo no saldré a encontrarte. Será de noche, poco después tu cara será iluminada por la luz naranja de la parada del tranvía: Livorno. Una ciudad bien iluminada por la noche nos conducirá a la revolución, de momento es la felicidad. Japón. La terra torna ancora a tremare. Y siento que ha sido el comunismo, su éxito y su fracaso, la idea del comunismo, lo que permite que nos encontremos año tras año en ciudades tan lejanas, en poemas tan distintos. Un poco más, y estarás conmigo. Si consigues orientarte sólo con mis palabras, sin otros mapas ni otros libros, tu mente se irá reparando y llegarás curada. Creo que me has descubierto. Palabra por palabra, recordamos la lengua en la que crecimos, y aún pienso que uno de los dos morirá joven. Nos hemos quedado en Europa definitivamente y eso es lo que distingue nuestro odio del odio de los demás.


[97] Si me he tomado el tiempo de explicarte esto es para que entiendas que sé llegar a cualquier sitio, y que como tú dijiste un día la geografía me salvó. Sigue un poco más y ya estarás en casa. Por la mañana abrirás la ventana y verás la nieve sobre la que hoy volaste. Hemos vivido mucho tiempo solos. La casa es pequeña, nos costará aprender a movernos sin molestarnos pero eso ya será parte del camino de vuelta.


[98]

LA HISTORIA de mi familia es la historia de una acogida. De recogernos unos a otros en la casa, en la madre. Pero llegará el día de la fractura, el día en que uno diga yo no te acojo, yo no soy una madre, te quedas fuera. Te dejarán fuera. Pregúntate lo mismo que yo, ¿la casa es hospitalaria, nos deja sitio, cuánto hace que aquí no descansamos? Te dejarán fuera. La casa te acoge porque no tuviste una vida propia y piensas en qué momento no amaste el azar lo suficiente como para jugártelo todo. Tus padres no te dieron seguridad y paseas por la casa esperando la locura hasta que te encierren en una habitación para siempre. Te dejarán fuera. La casa y la madre son insaciables: piden más amor, más atención. Nos hemos agotado para ellas. Después de todo, pienso, has tenido suerte. Nuestra casa, desde ahí afuera, se ve mucho mejor. Dime, madre difícil, ¿qué ves cuando ves la cara de tus hijos?


[99]

TODOS CREAMOS una luz en la habitación. Unas luces se hacen grandes y ocupan el mar, otras se quedan escondidas y allí sobreviven esta noche. Hemos cogido nuestros muebles en la calle y también nuestros vestidos. Así te recordaré, madre, amigo, con tu pequeña luz en la calle y yo aquí dentro diciéndote que entres ya. Éste es el mundo que yo quería reflejar: un mundo donde las madres juegan en la calle y los hijos las llaman para cenar, y ésa es la última cena. Me rindo ante todo lo que ha ocurrido en las últimas horas, cómo me dormí, cómo pensé que me llevabas para siempre en una barca. ¿Me dirás tú la diferencia entre rendirse y darse por vencido? ¿entre abandonar y retirarse? ¿llegaremos a la palabra más pequeña? Nunca los días se habían movido a esta velocidad. Las horas te secan aunque tú no recuerdes haber estado nunca en el agua helada. Lo has llamado sacrificio, obediencia, retirada. La luz se dirige hacia esta forma de no entender la vida. (De Mis padres: Romeo y Julieta)


[100]

Santos Yo alquilé un cuarto en el barrio de Santos para pasar el invierno más frío de mi vida. La mujer de la casa solo hacía paciencias. Santos era la tierra de la infancia. Meninos do rio. La casa está en el mar. El tren es una máquina de un mundo superior que arrasa con todo lo que fui. Amo las piedras de la calle, cómo se resbala con la lluvia, cómo la ciudad fue hecha sin pensar en nadie. En el 25 de abril alguien dio a un soldado la orden de disparar pero él no lo hizo y evitó una guerra. Amo el águila del Benfica dando la vuelta al estadio antes de cada partido. ¿Cómo decirlo? Nada me une a esta orilla. Si aquí veo solo un poco de odio me iré a la otra orilla y empezaré otra vez. Si alguna vez hago un amigo le hablaré de cómo es mi tierra natal para asustarlo y mantenerlo lejos. Con el tiempo aprendí que un poco de odio es el inicio de todo el odio. Esto es Lisboa. Me preguntan por qué vine aquí y eso es ir demasiado lejos. Si quieres saber por qué vine


[101] deja que se te vea con los que no tienen nada. Entra en el juego de perder todo como yo lo hice. Esto es Lisboa: la ciudad en la que he de escribir el libro alucinado que siempre quise escribir. Sé que esta es la única orilla por eso trato de mirar el río sin pensar que mi presencia aquí es una venganza. Creo que lo que amo es la doble vida que todos tuvieron en África y en Portugal. También a mí se me acabó. ¿Recuerdas el tiempo del primer escándalo cuando parecía imposible que hubiera otro y otro? Alguien dijo vergüenza solo para hacer cosas malas. Esto no es una parte de mi vida, vine a quedarme. ¿Tú ves salir palabras del río, las ves golpearse contra las aguas del mar? Yo habito un lugar del margen donde puedes beber cuanto quieras sin que nadie diga nada. ¿Tú qué sientes cuando me ves navegar en este río innavegable?


© Carmen del Águila

Lola NIETO (Barcelona, 1985)

Estudió Filología hispánica en la Universidad de Barcelona. Actualmente, termina su tesis doctoral y trabaja como profesora de lengua y literatura en un instituto de secundaria. Además, coordina junto a Antonio Rodríguez Esteban y a Laia López Manrique la revista Kokoro (www.revistakokoro.com), para la que colabora habitualmente. Ha publicado el poemario alambres (2014).


[104] Sobre la poesía de Lola Nieto

Fotografías de instantes incomprensibles cuyo sentido sólo puede capturarse viviendo intensamente la indeterminación que los conforma: así, los poemas de Lola Nieto nos proponen enigmas cotidianos, amputaciones infantiles, sórdidas revelaciones, la escritura de un temblor que es el único estado capaz de conceder el desbordamiento que nos cura y que quizá pueda incluso curar a los demás. Una poética del desgarro retrospectivamente terapéutico y del desbordamiento como una de las bellas artes. Textos-temblores en los que la palabra se aproxima al balbuceo y nace de sí misma viéndose nacer.


Poemas


[107]

PERSÉFONE cajón adentro cuartea rastros come esquina don de dónde si persiste dónde animal y ternura para él


[108]

ESPERA AL escondite o juega niña pinocha perséfone encerradita en esta caja muy despacio desaparece del hueco inmenso abierto del ombligo adiós adiós cochecito leré


[109]

RECUERDO QUE ESTOY en casa de mi abuela. En el baño. Tengo siete años. Termino y miro el interior del hueco de la taza. Observo mis heces y su forma. A veces es un pájaro, otras un barco o una casa, un árbol con hojas o sin hojas, depende, a veces incluso un tenedor o un zapato. Le digo a mi abuela mira me ha salido una jirafa. Me dice no seas cochina. Nunca más le enseño mis heces. A nadie.


[110]

VEO UN GATO en el balcón. Vive en el piso de al lado. Se acerca a mí muy despacio y frota su cabeza en mi tobillo. Luego se entretiene olisqueando las plantas. Voy al costurero por una cinta de satén. Jugamos. El gato se sube a la barandilla. Me asusto, voy a cogerlo pero se asusta, pierde equilibrio y cae al patio de abajo. Maúlla y no se mueve. Le llevan al veterinario. Tiene una pata rota. Le operan. Pasa un tiempo con la patita inmovilizada. Luego se queda cojo y ya no puede saltar ni andar de balcón en balcón. Pongo en marcha la licuadora, introduzco el dedo índice de la mano derecha. Sin dedo, me cuesta un poco más escribir. (De alambres)


[111]

La escalera y la realidad

Si tiemblo me escapo: ¿qué forma tiene algo que tiembla? Si [tiemblo: el límite dibujada contiene

se deshace se hace destello una línea mal borrosa rota que palpita y no señala no apresa o no contiene

y no sujeta si tiemblo: línea rota palpitante a la huida: la línea de las cosas se pierde en las cosas: no es no es palpita: estoy temblando: si tiemblo estoy aquí aquí aquí

aquí aquí

una

ya no es

aquí

aquíaquíaquí

aquí

aquí

aquí


[112] aquí

aquí

aquí aquí

aquí

aquí

es decir, el cuerpo reventado, es decir, la sucesión de sacudidas destruye el límite entre el cuerpo y el mundo, entro en convulsión, entro en contacto el perfil de la carne se tambalea, tiembla, no hay perfil, intenta dibujar una mano temblando, intenta, intenta dibujarme si tiemblo, ahora que tiemblo: dibújame: vamos: . ...

..

si . .

.

.

.

. .

tiem. . blas .

.. . el. . .. . … . . . m.un .d.o

..

.

.

d.e

. mano

.

. ver.

. .

. . . ahora . . . . que . tiemblo .. . . . . . . ... . . mi

..

. .. d. eja . . ..rás

.

. ..

mi mano es . . una

.

. . .

avalancha

. .

.


[113] de manos: . . .. . . .. la mano infi

..

…. . . . . .

.

....

. nita d.e l.a man.o: . . . l a m . a . n . odesdobladísima: el . . . . . . .. infinito .es.tá. . . aquí: . .. . . . . . .. .. . no corro para escapar no imagino no corro con la imaginación para escapar siento las manos apretando el cuello y tiemblo estoy muerta y sigo viva: he temblado . tiemblo . hablo mientras tiemblo . escucha: mi madre era .. demasiado. joven . la realidad está en los lugares que llamo realidad . si esto no es real .eso es poco importante . llamo realidad a esto . y a esto: sueño. a esto: estar muerta . llamo . . yo no creo en nada . de lo que digo . yo no creo en ti. ni ahora que me estás mirando . no creo . y toco . cuando me duele el estómago el dolor podría no ser real pero me duele . decido llamar. realidad a lo que antes. . he llamado sueño y. estar muerta . si una palabra tiembla ¿tiem.bla su . sentido?


[114] aquel día miraba por el hueco de. una alcantarilla y vi aparecer. .. un.a escalera . se movía . temb.la.ba . bajé por la escalera que de pronto se hizo. . ..diminuta y yo también . cuando descendí del último peldaño .estaba otra vez. .arriba . estaba en el. escenario de a.rriba . abajo . otra vez . otra vez . temblaba . . . . la sensación .. puede ser mentira . eso es poco importante . lo que vemos puede .ser. mentira . lo que tocamos y oímos . eso es poco importante . puede ser mentira y qué . estoy aquí . me duele . me duele . es aquí . no creo en nada de lo que digo . creo en el daño que soy capaz. de hacer y la saliva que tengo . . . para curar . . . . .. . . . por mi ombligo a. .. soma una escalera . tiembla . . mi madre me enseñó. .a peinarme cada mañana y cada noche . para poner límitealdía . peinaba las líneas vivas y muertas. mi pelo .para decir ..hasta aquí .

si tiemblo me desbordo ¿si me desbordo puedo curar heridas? . . tiemblo me desbordo curo heridas . quizá no es real . eso es poco . . . . . . . tante.si tiemblo curo heridas

. .

:si

. impor-


[115] si no es real: curo heridas . si no es real: curo heridas. si no es real: curo heridas curar . curar en lo irreal que duele . también salva ¿puedo salvar a alguien? .

..

.

..

:si tiemblo: (Inédito)


© Rocío F. Carral

Martha Asunción ALONSO (Madrid, 1986)

Licenciada en Filología francesa y Máster en Historia del arte. Su poesía la ha hecho merecedora del vii Premio de Poesía Joven de rne, del Premio Adonáis y del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández, otorgado por el Ministerio de Cultura. Ha publicado los poemarios Detener la primavera (2011), La soledad criolla (2013), Skinny Cap (2014) y Wendy (2015), entre otros.


[118] Sobre la poesía de Martha Asunción Alonso

La poesía de Martha Asunción Alonso se despereza en forma de fragmentos de una declamación hiperconsciente y herida. Poesía que preferiría no tener que haber sido proferida y que, por eso mismo, se planta en el centro de las problemáticas más acuciantes del mundo contemporáneo: la enfermedad, la violencia, la incomunicación, los desvelos de la memoria y la identidad. La poesía como una mancha que debe ser abrazada para aprender a amar.


Poemas


[121]

Nostalgiar Plataneros meciendo el corazón, duendecillos de mimbre en las estufas y el abuelo que vuelve de la mina con pan de pajarines y meruéndanos rojos (rojos eran tus labios cuando pescabas nubes, de niño, por las Veigas). Nostalgiar. Crepitar de mazorcas en el horno. Otoño en cucuruchos de papel. Esta niña no sabe el padrenuestro, ni la tabla del cinco, ni estar sola. El príncipe soltero del desván invisible. Manchas chinas de aceite sobre papel de estraza. Nostalgiar. Quiero, abuela, hojaldres y una gripe, cachorros callejeros a los pies de mi cama: volver, lavarme el corazón con manzanilla.


[122] Esta niùa no sabe estar con nadie, salirse de los cuadros del salón, dibujar un sombrero‌ ni una boa. (De Detener la primavera)


[123]

Me arrugaron los mapas Si alguien me ve pasar, que me lo diga. Yo no sé a dónde voy, con qué piernas salí esta mañana de mi casa, ni qué casa. De las velas sopladas crecieron muy temprano los insectos, yo vi soles en miniatura tatuados en sus alas. Tomaron el control de mis zapatos, mi sexo, los lunares que era capaz de amar cuando fui virgen. Me arrugaron los mapas. Ahora debo andar por el mundo en hueso vivo, como alma que se llevara un ángel colocado de crack. Si alguien me ve llorar, NO me lo diga. (De La soledad criolla)


[124]

No es verdad No es verdad Blancanieves, los bosques de esperar lenguas azules que nos despierten al dolor de los pezones. No somos elegidas de los dioses para la transparencia: ellos también son cuentos. Porque la poesía, igual que los sepulcros de cristal o ser mujer, no será nunca un don. No nos hace más nubes, ni más madres, ni ha de encontrarnos siempre trabajando. A menudo, nos halla menstruando, acariciando gatos sucios. Sacando la basura. (De Skinny Cap)


[125]

Es preciso Es preciso decir que demasiados hombres brillan como un puñal al sonreír. Es preciso decir que no somos iguales las iguales. Decir que los poetas nunca son amigos. Que las flores de mayo no llegarán al mar en junio. Es preciso decir que en toda religión se mata por amor. No se muere, no: se mata. Es preciso decir la culpa de los padres. La ingratitud infame de estas hijas. Que somos propiedad de Vodafone. Decir que hay formas gratuitas de esperanza, mas nos vuelven bufones de la Troika; y que el sueño ilustrado, más que monstruos, produce funcionarios.


[126] Es preciso. Que el cáncer. Y los jóvenes hermosos con escopetas de caza en algún [sótano. Yo hubiera preferido nacer manca de voz o de pupilas. Sólo oídos. Que lo dijeran siempre otros. (De Wendy)


[127]

Manchas Las golondrinas y las cigüeñas, los pájaros más fieles del cielo, ensucian cuanto tocan al construir sus nidos. Las mamíferas lamen sin escrúpulo alguno la placenta, la sangre donde vienen sus cachorros. Hay mujeres enfermas y hay hombres que las aman: les sostienen la sombra en el aseo. Nada sabe del otro quien siempre lleva guantes. Para aprender de amor, hay que abrazar la mancha. (Inédito)


© Berta García Faet

Berta GARCÍA FAET (Valencia, 1988)

Ha publicado los poemarios Manojo de abominaciones (2008), ganador del xvi Premio de Poesía Ana de Valle, Night club para alumnas aplicadas (2009), ganador del vii Premio Nacional de Poesía Ciega de Manzanares, Fresa y herida (2010; 2011), que mereció el Premio Nacional de Poesía Antonio González de Lama, Introducción a todo (2011), ganador del iv Premio de Poesía Joven Pablo García Baena y La edad de merecer (2015). Escribe habitualmente en la página web: www.bertagarciafaet.com.


[130] Sobre la poesía de Berta García Faet

Hay en la poesía de Berta García Faet una peculiar frescura de la dicción: una frescura en cierto modo musical, una especie de nonchalance que la conduce a un juego de decapitaciones sucesivas de las imágenes con que la memoria nos fosiliza en el interior de nosotros mismos. Por eso, al leer cualquiera de sus poemas asistimos a una especie de ritmo de sinfonía shostakovichiana en la que las notas son el testimonio del despiece implacable y enérgico de toda convención y de toda convicción.


Poemas


[133]

DEDOS DE PIANISTA + LA CARA QUE PUSO LUDWIG VAN BEETHOVEN CUANDO LE DIJE QUE QUERÍA ESCRIBIR UN POEMA CON MÁS O MENOS RIMA + POR QUÉ ABANDONÉ LA MÚSICA Y POR QUÉ MENCIONÉ AL MENOS UNA VEZ LA BRISA + SALUTACIÓN OPTIMISTA A LOS SUCESIVOS AMANTES Y AL TÚ LÍRICO QUE SIEMPRE ES PLURAL + SALUTACIÓN CORDIAL A AQUELLA PROFESORA DE SOLFEO (1998-2000) allegro con brio, adagio molto (attacca), allegretto moderato

(A)

abandoné el piano y la virginidad por los mismos motivos filológicos

“fracasar más” “fracasar mejor” todo eso no-exactamente-es-este-poema lo contrahecho lo frustrado lo amotinado muy natural

por eso,


[134] tuve que abandonar mis estudios de piano y mi virginidad no-exactamente-el-mismo-día, bajo esa misma lluvia, bajo ese mismo lodo, o bruma, o brisa, o lluvia tan acústica tan abrumadora muy natural

por eso, tuve que abandonar el piano y la virginidad y la lluvia y la lluvia que cae sobre la lluvia caída no-exactamente-el-mismo-día no-exactamente-ayer: la palabra fracasa más y mejor, la palabra palabra fracasa más y mejor1 después del orgasmo pitan los oídos la cabeza cae hacia atrás golpe de gracia resulta tierno abofetear el pubis así se enfanga el grito el escándalo la música exacerba lo que ya estaba ahí el grito del amor se queda a medias como un estornudo pronunciado a medias el amor es un estornudo a medias interrumpido por otro estornudo cruje un acto reflejo escandalosamente poso el cráneo en tu dulcísimo cráneo un gramófono anterior a la sonata en do mayor acentúa y duplica los antojos también amplía el bienestar

1


[135]

(B)

paralizada ante el vals y el cunnilingus, y comprendiendo que no bastaban que no bastan que no bastarían que no bastarán jamás ni mi canción ni mi cuerpo para todo eso (labuhardillaparíslacavidadpleuraldelasnoviasenlaluna demieldeflor enflorlanochedeparíslareverberación delafaldadelamejilla delacordilleralabildungsroman), comencé a balbucir.

balbucí mucho, desde luego. y existe y no se acaba este chirrido anímico la canción no añade color solo subraya el prodigioso matiz de tus nudillos y no es la infancia sino el escrúpulo quien me espeta el insulto cuando tú te has ido no entiendes el alma de una fusa te arrinconan las corcheas cuando llego a casa leo en el pentagrama una nota de la profesora de solfeo (1998-2000) lees mal deja la música no te sale muy natural lees mal tiendes al poema


[136] y luego, comencé a escribir y escribí un poema muy natural con más o menos rima y con más o menos desesperación y con más o menos amanecer semi-cliché y orquestas semi-profesionales y llovía mucho es decir abrumaba mucho y sé que debería mencionar al menos una vez la brisa2 cuando crezco los sucesivos amantes señalan la longitud nigromántica de mi dedo corazón tienes dedos de pianista dice ella pero para pasar de curso tendrás que acariciar todos los huesos del maestro Ludwig van Beethoven dice ella tienes dedos de pianista pero tendrás que ser excelente tendrás que desmayarte con los ojos abiertos tendrás que dejar de traducir lluvias y brumas y lodos y brisas mediante aturdidísimos poemas sobre parís dice ella y yo lo intento furiosa y laboriosa pero fracaso y fracaso mejor y mucho mejor el vaivén del sacrificio segrega un rojo fresco muy conmovedor entonces soy un lugar reseco un compás reseco toco muy bien la paraelise en un órgano eléctrico de 5 escalas allí me pierdo mis padres me lo compraron para que fuera feliz allí me encuentro conclusión años después llegas tú quemas todo y retiras el vinilo despegando la aguja del ejemplo conclusión yo prefiero el braille y la cereza años después llegas tú señalas con tu dedo corazón la longitud nigromántica de mi dedo corazón fosforito mis padres me compraron una libreta con arabescos y búhos para que fuera feliz para que buceara en el ardid de ciertos aturdidísimos poemas sobre ciertos amaneceres semi-cliché y sobre un tal Waldstein conclusión escribí un poema con más o menos rima y el perímetro del tocadiscos lindaba con mi cuerpo muy naturalmente que lindaba y linda con tu cuerpo muy naturalmente dices tienes dedos de pianista pero no toques nada no lo vayas a romper dices iremos a la playa a remover cascajos de fuego y releeremos la biblioteca de tu lactancia dices me gusta mucho tu ínclita zarza ubérrima

2


[137]

(C)

es muy comprensible, señores y señores de la Real Academia de la Lengua, amigos y enemigos de Ludwig van Beethoven, a quien culpáis de todo porque no entendéis nada, a quien culpáis de todo, porque todo es la nada (culpar a Beethoven es lo más fácil del mundo: el mundo y la nada y el sexo son decepcionantes) es muy comprensible, sin duda, vuestra queja:

dices las olas son cúpulas onomatopeyas del fin del mundo aunque te burles bondadosamente de todo aunque declames numerosas cantinelas extra−modernistas aunque tengas dedos de pianista yo te amo dices bésame en el corazón de esta mnemotécnica gruta bésame desde tu niñez y desde tu vejez y desde tu colección de lluvias y brumas y lodos y brisas dices bésame cállate ya por favor y no escribas esto no lo vayas a romper


[138] abandoné el piano y la virginidad por los mismos motivos filológicos

llamémosle rebeldía llamémosle lucidez llamémosle [resignación:

ni mi canción sin palabras ni mi cuerpo sin las palabras del otro valían nada valdrían nada valdrán nada nunca me rendí comprendí todo me rindo, luego escribo3

muchos años después dices las briznas son cifras tus manos tararean cataratas vocalizan mimo erotismo xilófago tienes manos de pianista esto lo escribí pensando en ti pero ahora estoy pensando en otro esto también es música roer madera esto también es música huir de parís esto también vuelve al principio a la lesión de no ser música a la lesión de ser palabra me rindo luego escribo esto también es una caricia es una bofetada el mundo y la nada y el sexo no son decepcionantes saludo con optimismo al tú lírico que siempre es plural y cordialmente a aquella profesora de solfeo (1998-2000) deja la música no te sale muy natural lees mal lo siento por ti tiendes al poema

3


[139]

poema sobre mirar el cielo de noche y pensar muchas cosas

yo que opino que la hipermetropía es una manera legítima de existir y que intento ser buena persona y que estudio mucho ética y metaética y yo que lloro mucho con david hume y con los galgos maltratados y con los viejos maltratados y con la contaminación de las heces de las gallinas y sus obscenas celdas del tamaño de un folio A-4 y sus viscosas fiebres del tamaño de un subcontinente y yo que creo en los tirabuzones de los páramos y yo que ignoro todo y que me pregunto qué hacer sin lenin y sin cielo qué hacer con el mundo y su cabello cardado y reseco y cómo tocar sus huesos arcaicos y su praxis y el humo de su belleza impenetrable y yo que siempre siento la presencia de un muro fratricida del sabor umami de la leche cuando quiero verter una palabra amable y desaliñada en la gorra entreabierta del mendigo o del músico y yo que sé bastante del amor y que lucho activamente aunque con sueño o con sueños excesivos a favor de la pandemia global de perdón y de esperanza que arrase el planeta tierra tal y como lo desconocemos de una vez por todas y yo que sueño excesivamente sueños de carácter excesivamente erótico y a veces perverso y abrupto y que nunca le perdonaré a mi especie auschwitz rosa parks el estadonación el dinero el niño muerto y yo que olvido mucho y que propongo encender una vela con todos vosotros juntos para recordar todos nuestros olvidos y yo que hurgo


[140] en la ranura del logos y no encuentro nada y yo que tengo un progenitor A y un progenitor B y un hermano y una hermana y yo que aun así ignoro todo de la muerte y me pregunto qué cantar cuando anochece y qué cantar que no insulte al famélico o al translúcido o a la mujer bajo las piedras del odio y yo que tirito con virginal desasosiego en el instante crítico de tener que elegir un campo cromático favorito o un animal favorito o un juicio moral verdadero tan sólo un juicio moral verdadero yo me río un poco con envidia un poco con amargura sí lo admito me río un poco con amargura un poco con envidia un poco con resentimiento de la seguridad ontológica del hombre medieval, qué enternecedor (De La edad de merecer)


[141]

DESEO Y mujeres que sólo se alimentan de pétalos de rosa Oliverio Girondo and the lovers pass by, pass by Sylvia Plath

Padres, hermanos, amigos, profesores: soy un ser de deseo. No es suficiente el contexto −yo en el salón, en la bañera, en el cine, en el despacho: ocupada en las tareas que desubican el deseo− para lograr acallar este hecho sin espacio: que, especialmente, soy un ser de deseo.

En el reino de la astenia y sus panfletos, en el milenio de la saturación y los cuerpos bellísimos encerrados en patéticos frasquitos de fobias, sin tocarse, yo soy un ser de deseo: bocas entreabiertas, corazón-voluta.

En el mundo de los helados estanques


[142] de unidades inconmensurables y aisladas del contacto (cuerpos bellísimos agarrados a maderas, miedosos de rozar un tobillo, por si al final se enamoran), os tan-solemne-y-tierna-y-felizmente anuncio una pulpa de deseo: no puedo salir de Shostakovitch y me alimento de trompetas y de amores de la infancia que me encuentro en el metro y de señores-frutas.

Soy un ser de deseo: 1. Sé lo que es una revuelta de hormigas rojas africanas por entre las piernas. 2. Sé lo que es llegar a morderse los labios. 3. Sé lo que es decirle, por ejemplo oh qué interesante mientras pienso oh Dios lo que te haría oh Dios oh Dios en cuanto te descuides te planto un beso que te mueres de colores; y, luego, impondré mi disciplina −y una cierta dulzura− en tu cuarto ex-templo-de-ver-castamente-películas; y, luego,


[143] montaré una fiesta con los que un día fueron míos, y os haréis buenos amigos, y volveremos todos a un cierto París básicamente de cuellos. Porque, sobre todo, soy un ser de deseo; y si me muevo por el mundo es para que engorde, que engorde, que engorde a mis expensas. Constantemente paso hambre. Soy un ser de deseo, caminamos juntos por mi diagonal de cosas: algún prodigio, alguna ventana.

Y sólo cuando mi deseo se ha convertido en una inmensa bola o en un pichón o conejo obeso y planetario, lleno de estrías por seguir creciendo hasta llegar al límite abismal de su volumen posible, sólo entonces, cuando su tamaño ya nos resulta plenamente asqueroso, socialmente nocivo, sentimentalmente molesto,

lo mato y me lo como.


[144]

FUNDAMENTOS HISTÓRICOS DE UNA FLOR DE UN DÍA Juré que nunca me dejaría coger; yo siempre iba a encajar luz con luz, ritmo con color. Nunca −dije− caería en caer. Reíros: me creía flor. Nunca permitiría los besos incorrectos ni la voluntad cadáver en mi cama, ni la cólera profunda y cavernícola y tristísima con respecto a mis acciones sin verdad ni sentido.

Yo siempre iba a encajar verdad con sentido, luz con luz, besos con furia existencial y demás. Creedme: yo iba a vivir en una isla remotísima y asiática; yo −juré− me dejaría la piel en cada acto, cada signo, y cada acto de amor, cada signo, cada coito, creedme, cada mano, cada ojo, iban a ser inolvidables, iban a ser


[145] −y lo decía en serio− mágicos y agotadores.

Juré que nunca viviría en moldes ajenos (aunque fueran de ilustres novelas centroeuropeas); yo nunca iba a permitir −decía− el intento fofo y marchito, ni luz apenas, ni besos sin truenos, ni −nunca, dije− alexitimia, anafrodisia, esas barbaridades, ni perderme ni rosas blancas pero decorativas ni vivo sin vivir en mí y todo eso.

En la catequesis me decían no jures jamás niña idiota. (De Fresa y herida)


[146]

ME GUSTARÍA METER A TODOS LOS CHICOS QUE HE BESADO DESDE EL AÑO 1999 EN UNA MISMA HABITACIÓN me gustaría meter a todos los chicos que he besado desde el año 1999 en una misma habitación y volver a besar a todos los chicos que quiero volver a besar y besar en la mejilla (o tal vez en la frente) a aquellos a quienes ya no amo y decirles a los chicos cuyo nombre no recuerdo hola chico cómo te llamas? y decirles a los chicos cuyo nombre no he olvidado no he olvidado tu nombre, en serio, no he olvidado tu nombre y me gustaría ponerlos en fila india y mirarles fijamente a los ojos uno por uno por orden cronológico y asignarles, no un número, sino un color y una temperatura y asignarles, no un número, sino una canción pop de vocación mimética me gustaría ponerlos luego por parejas y hacer que practicaran su expresión oral en distintos idiomas y me gustaría ponerlos luego en un círculo en un círculo muy grande y muy progresivamente ceñido


[147] en torno a mí como si todos los chicos que he besado desde el año 1999 fueran un solo vestido, un solo vestido rojo de lunares blancos un solo vestido que me quito porque tengo calor un solo vestido que me quito porque tengo calor y porque [quiero quedarme para siempre desnuda, definitivamente desnuda con todos ellos en una misma habitación cerrada con llave me gustaría cerrar con llave esta habitación y todas las [habitaciones que son la misma habitación y no decir nada no decir nada durante 3 o 4 minutos y que se extrañen un poco de que no diga nada y decir luego muy tenuemente, en el momento justo, que empiece la fiesta me gustaría que se lo pasaran muy bien bebiendo ponche-cliché y comiendo emparedados-cliché [y bailando los unos con los otros y que alguien grabara un vídeo y que alguien sacara fotos comprometidas y que se distrajeran y que se entretuvieran porque la vida es eso y que pensaran muy sinceramente me alegro de haber venido y que musitaran entre dientes, como auto-refutándose la vida es buena, qué tristeza tenernos que morir quiero que se hagan mejores amigos


[148] quiero que charlen animadamente sobre política verde y sobre adverbios tales como para siempre y definitivamente y sobre rimas y [sobre sílabas contadas como días y sobre cómo es difícil no pensar todo el rato en uno mismo y sobre cómo es difícil recordar ciertos nombres, olvidar ciertos nombres y sobre cómo es difícil escribir el poema que queremos escribir (que en ningún caso versa sobre chicos ni sobre besos ni sobre chicos que se transforman en [vestidos rojos con lunares blancos sino sobre política verde, sobre el concepto de verdad y [metáfora en la filosofía del lenguaje de friedrich nietzsche, sobre la luz y la oscuridad como verdad y metáfora de ciertas preguntas [morales que necesitan de otro vocabulario, que necesitan de otro vocabulario mejor que no se base ni [en titilaciones ni en sombras de titilaciones, sobre las normas y las transgresiones en la poesía amorosa de alfonsina storni, [sobre la poesía social de la postguerra española, sobre política verde y sobre cómo es difícil


[149] no pensar todo el rato en ciertos nombres y en la promesa [ético-estética del expresionismo abstracto y en Dios) he mentido, sí que me gustaría asignarles un número, un número muy grande y muy [ceñido que me permitiera repasar en orden cronológico todos los acontecimientos me enorgullezco de haberme besado con chicos tan guapos no me enorgullezco de los poemas que he escrito que son [obviamente malísimos sino de los poemas que me leyeron todos los chicos que he besado desde el año 1999 me enorgullezco de recordar ciertos nombres, de olvidar [ciertos nombres y de estar aquí aquí en esta habitación aquí en esta misma habitación cerrada con llave y a la vez [tan entreabierta la posibilidad de la música, la música que de repente empieza a sonar muy fuerte, muy fuerte y todos bailan, [todos piensan me alegro de haber venido me gustaría que ninguno se sintiera desplazado y que ninguno se diera cuenta de que en realidad lo que yo quiero ahora es hablar a solas [con aquel chico me gustaría tomar del brazo a aquel chico y llevármelo a una esquina y susurrarle


[150] sinceramente tenía muchas ganas de tomarte del brazo y llevarte a una esquina los 2 libros que me regalaste me gustaron bastante, los leí en un tren sinceramente el episodio de sexo salvaje estuvo genial pero opino sinceramente que deberíamos casarnos o algo no, en serio, deberíamos casarnos o algo me gustaría no clasificarlos pero estoy segura de que los clasificaría porque clasifico [todo no lo haría por edad o por nacionalidad o por aptitudes o [por estado civil habría 2 grupos el grupo de los chicos con los que fui yo y el grupo de los chicos con los que no fui yo (dentro del grupo de los chicos con los que no fui yo seguramente habría algún chico impertinente que preguntaría si no eras tú, quién eras? friedrich nietzsche? alfonsina storni? pero me he preparado una contrarréplica por si acaso es una manera de hablar, al fin y al cabo siendo rigurosos y siguiendo a friedrich nietzsche, la vida es eso, maneras de hablar, si no me crees lee a george lakoff) me gustaría volver a ponerlos en fila india y confesarles uno por uno por orden cronológico y por telepatía cosas secretas del tipo cuando acampamos en la playa me sentí tan feliz que me sentí muy triste de tener que morirme algún día o del tipo una vez chateamos por facebook durante 8 horas


[151] y amaneció y sentí que la vida era esto o del tipo no sé si ha sucedido o si no ha sucedido sinceramente espero que sí me gustaría volver a tomar del brazo a aquel chico que aseveró muy serio me gustaría volver a tomarte del brazo y follarte, sinceramente y llevármelo a una esquina de una habitación que sea como una ciudad ajena y llevármelo a una esquina de una ciudad ajena que sea como una habitación roja y [blanca y susurrarle lo que te he susurrado antes no era broma y balbucir si es verdad que sucedió y no fue un sueño nos lo pasamos muy bien y nos lo podríamos pasar muy bien más veces muchas más veces no crees? me gustaría meter a todos los chicos que he besado desde el año 1999 en una misma habitación y hacer estadísticas y averiguar cómo me gustan los hombres y coger un altavoz y ponerme [a declamar aviso: de vez en cuando meteré a muchísimos hombres que me [gustan en un cuarto diminuto, que será metafórico o no será, y haré que corra el vino y haré que corran los recuerdos (porque los recuerdos corren muy rápido) añadiré aviso: me olvido de todo pero os quiero igual (sinceramente no a todos)


[152] aviso: si pudiera pedir un deseo pediría no olvidarme de nada y quereros igual y que aquel chico estuviera de acuerdo en repetir aquel episodio de sexo salvaje y [que aquel chico se venga conmigo a donde yo diga que es básicamente a mi casa completaré la información así: aviso: quiero tener progenie así que no me hables de política verde háblame bajito de prolongaciones y de espontaneidades y de la inmortalidad del amor, etc., no pasa nada si mientes pero mejor si no mientes bueno mejor dicho no mientas aviso: cuando tenga 58 años me convertiré al catolicismo o a alguna otra confesión, pero siempre del ala dura si es que no me he convertido ya a los 32 años más o menos porque te lo aviso: constantemente estoy al borde de hacerme católica o algo aún más extremo soy una muchacha exaltada envidio a [los párrocos del mundo rural y a todas las señoras espirituales te lo comento para que cuando llegue el momento justo no te hagas [el sorprendido aviso: tengo muchísimo miedo de la locura y de la maldad y del teatro de eugene o’neill y de edward albee a continuación ampliaré mis enumeraciones de la siguiente [manera aviso: me encantan las enumeraciones aviso: mis preferencias eróticas están bastante definidas y a estas [alturas no sé si voy a cambiar


[153] aviso: aspiro a morirme con mucha tristeza de morirme siendo ya muy anciana y habiendo acumulado ya mucha sabiduría me visualizo claramente columpiándome en una mecedora en un porche riéndome a carcajadas de un chiste me gustaría volver a ver a todos los chicos que he besado desde el año 1999 tal y como eran entonces, y tal y como son hoy 2 o 3 veces más en 2 o 3 fiestas privadas en las que suene de repente y muy fuerte muy buena música todos desnudos, bajo un cielo rojo y blanco que sea como [un vestido ajustado que me quito porque tengo mucho calor tengo mucho calor me gustaría volver a ver a aquel chico 500 veces más (Inédito)


© Jorinde Croese

Sara TORRES (Gijón, 1991)

Estudió Lengua española y literatura en la Universidad de Oviedo y en Queen Mary University of London. Posteriormente realizó estudios de posgrado en King's College, ma en Critical Methodologies. Ha publicado La otra genealogía (2014) libro con el cual recibió el xvi Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven. Su segundo libro, Conjuros y Cantos, será publicado en la primavera de 2016. Desde 2015 es parte de la residencia en la Fundación Antonio Gala con el proyecto de escritura de una novela.


[156] Sobre la poesía de Sara Torres

Como el tañido de un caramillo primigenio, casi dormido, que atravesara desde tiempos ancestrales nuestra sangre y se expandiera, vibrante, por toda nuestra carne: así parecen desplegarse los poemas de Sara Torres. Esta poesía de deidades dormidas, de sensaciones telúricas, escrita como en un trance, parece querer hablarle a lo más instintivo de nosotros aun si para ello tuviera que romper tantas corazas como las postrimerías de la posmodernidad (o como quiera que se llame el mundo que habitamos) han levantado alrededor de nuestras pasiones, instintos e intuiciones primordiales. Leámosla, pues, como un sortilegio, como una invitación a percutir el enigma.


Poemas


[159]

Despertar de las deidades dormidas Tomarán una piedra del río grabarán en ella la palabra naciente A luna media entre los brazos traerás la aceituna recogida y la dejarás dormir tres noches sobre la piedra tallada Para la cuarta no habrá hueso ni habrá fruto De la porosidad de la piedra el aceite brotará denso cálido río áureo Entonces habrás de llamarlas una a una por su nombre Esperar el gesto en sus manos llevar las tuyas a igual espesura para luego ungir dibujando un círculo en la frente -entre los ojosotro menudo en el labio y un tercero en el pecho Incólume el cordero con un collar de gardenia y sin pastor descenderá la montaña tras beber de la fuente el aceite de la palabra llena


[160] Al sol engordará la levadura en tortas hechas con la flor y con la harina del trigo Quienes vistieron el círculo comerán de ellas y beberán el jugo carnoso y templado que recorre la piedra de abajo hacia arriba y de este arriba una vez más hacia abajo para volver a subir

Algunas habrán olvidado por dónde llegaron pero tras-pasar un tiempo recordarán

Al fin tallaréis un gran laúd en la madera seca de un olivo muerto sobre el que verteremos todo nuestro llanto hasta que derramadas vayamos a reunirnos con vosotras

Entonces cuando llegue desnuda y ciega supurando los viejos ojos;


[161] ¿llevaréis nuestro cuerpo a la fuente? ¿nutriréis con su flujo las cárcavas? ¿perdonaréis para siempre mi sueño?


[162]

La isla Cae de rodillas en la playa porque el hambre ha sido muy larga larga la escasez sofocante hunde las manos en la arena extrae los frutos perlados despliega las valvas y recibe mar carne tersa un gusto a sal en la cumbre de la boca los banquetes que siguieron siempre convocan aquel primero reminiscencia de sabor que se transmite secretamente entre generaciones


[163]

EN LA HONDONADA de la boca una mariposa plena extendida convulsionante rítmica una lengua rosa de cuarzo danza como la cobra en su cesta avanza retráctil rastrea sabe bien por el calor qué casa es la habitada


[164]

Celebración de la movilidad Peonías en flor sobre la roca donde la anémona de agua estuvo antes La Mar ha inundado a la Tierra en atracciones sucesivas en un montarse y desmontarse ensortijando espumas abombando lodos desplazando bosques enteros de alga con sus embestidas Después del amor cambia el paisaje Lo oculto se descubre y centellea con los primeros rayos sacude suave su sal en la brisa El baile comienza temprano mientras la humedad persiste y aún quedan algunos charcos Bandejas relucientes como escudos traen peces redondos y abiertos traen legumbres y caracolas traen el jugo del coco frío traen dulces helados de mango Reposan las guerreras indiferenciadas tendiéndose nuevos ríos y orillas El amor ha dejado todos sus frutos acudimos a ellos como las hormigas lo hacen; engarzando nuevos hilos de olor cifrando cómplices caminos de palabras Después del amor todos los alimentos esperan Tintineo de vasijas y cucharas lengua de vino espeso y granado volcándose a las copas ¿Tú esto no lo sabías? Quién te negó bandas azules y violetas coronando el tórax cascabeles en muñeca o tobillo camas de azahar cremosidad del queso y pimienta negra hasta ¡ay! Un suspiro El baile comienza en clave de ocaso Mientras la humedad persiste y aún quedan algunos charcos bajo olvidados vestidos blancos (De La otra genealogía)


[165]

La reina coja Mira las manos de la Reina cómo hacen sonar sus anillos las manos la hiedra las manos hiedra alambre de la bellísima Reina coja de la vibrante de la imposible de la bellísima Reina fea Cómo mueve las manos las cobras las extremidades pilosas de la tarántula en ese ritmo en ese en ese ritmo para para la Favorita la que sedujo tal segundo ofuscada para para siempre por elegida ese segundo para para la Favorita la tarántula se mueve la tarántula golpea ciega con sus patas Quién va brazo a brazo caderas prietas junto a la Reina coja tan pobre tan pobre que regaló una caja de violetas una pequeña caja de violetas como un osario como un minúsculo acertijo para el hambre (Inédito)


© Marta Armas

Yeray BARROSO (Tenerife, 1992)

Estudió Filología hispánica en la Universidad de La Laguna. Es director de la revista fogal (www.revistafogal.com). En 2015 publicó el poemario huida al centro del agua. Algunos de sus textos se pueden leer en el blog www. yeraybarroso.blogspot.com


[168] Sobre la poesía de Yeray Barroso

Si nos detenemos al borde de uno de esos acantilados en los que es pródiga la isla natal de Yeray Barroso, el paisaje que se abre ante nuestros ojos está teñido de extrañeza. La poesía de este autor parece escrita siempre al borde, siempre con la mano tendida al misterioso tú al que se dirige y siempre como a punto de huir al centro del agua, que no es sino otra de las muchas y hermosas imágenes que este autor dibuja para nombrar la atenuación de la identidad, la pérdida o la muerte.


Poemas


[171]

CUANDO PISES esta arena ya no serás el ave de la adolescencia. habrás renunciado a la ciudad por un vaso de vino y un respiro de brisa en el rostro. no sabrás, como ahora no sabes, quién eres, cuál es tu nombre. acercarás, sin embargo, el pie y doblarás el ala en medio de la duna. luego preguntarás al aire si puedes acercar tu mano y tu destrucción de ayer no será la misma que la de entonces.


[172]

EL AGUA SE APROPIA de tu rostro. Metes la mano en el laberinto difuso y acercas los dedos sin resultado. En medio de dos individuos con el cuerpo diluido te miras y no sabes si un trozo tuyo se fue dentro del cristal.


[173]

Quien sepa de las raíces del sauce será más apto para doblar sus ramas. Rainer Maria Rilke

LLÉVAME AL jardín en que las flores crecen sin orden. hace años que quiero ir allí. déjame a la entrada para perderme. guíame de lejos, no importa que no quieras darme la mano. me han dicho que allí el vino cae entre las piedras y el retorno constante de las sinfonías mantiene el laberinto en flor. me han dicho que la sonrisa en el hombro de los transeúntes se repite por el correr de los siglos.


[174]

NO TEMO a la llama. quémame con la ropa puesta y báñame con los restos de mi quemadura. acércame al borde de la piedra y cóseme al acantilado. pronuncia de nuevo mi nombre, que de tu garganta salga mi cuerpo como volviendo a nacer. (De huida al centro del agua)


[175]

EN ESE INSTANTE en que tus pies decidan erguirte el campo fumigará la fruta para rechazar tu boca. más que alimento, hay voces que piden agua: charcos en que depositar billetes de ida que no contemplan un retorno. quién irá contigo entonces, sino tu amante. quién pasará la palma de su mano por el sudor de tu cuerpo sin contemplar la derrota. muchas hierbas crecen con la lluvia, pero la sequía solo mantiene con vida a las que controlan su sed. da desierto a la hoja, atreve la mano que ha parido el agua para que el sol anuncie su ascenso. déjala regresar después de su muerte junto al brazo que amó. (De norpelí y el caminante, inédito)


Ă?ndice


Prólogo ................................................................................................ 7 Nota del seleccionador ................................................................ 11 Poetas de la muestra .................................................................... 15 Javier VELA (Madrid, 1981) ................................................. 17 Sobre la poesía de Javier Vela ........................................ 18 Poemas ................................................................................... 19 Jordán ................................................................................ 21 El usurero ........................................................................ 22 Canción del cosmonauta ........................................... 24 i ............................................................................................ 24 ii .......................................................................................... 27 2 [Oráculo en pijama] .................................................. 31 Retrato de familia ......................................................... 33 Hasier LARRETXEA (Baztan, 1982) ................................. 35 Sobre la poesía de Hasier Larretxea ........................... 36 Poemas ................................................................................... 37 Minak / El dolor ............................................................ 39 Los picos… ...................................................................... 40


Aprendimos… ............................................................... 41 La bondad… ................................................................... 43 Que la oveja… ................................................................ 45 Laia LÓPEZ MANRIQUE (Barcelona, 1982) ................. 49 Sobre la poesía de Laia López Manrique ................. 50 Poemas ................................................................................... 51 Tú no llegaste… ............................................................ 53 (Lo) ..................................................................................... 54 Nora Flood y Robin Vote ........................................... 55 Su boca… ......................................................................... 56 No ....................................................................................... 57 María ALCANTARILLA (Sevilla, 1983) ......................... 59 Sobre la poesía de María Alcantarilla ....................... 60 Poemas ................................................................................... 61 i ............................................................................................ 63 Siempre lloro .................................................................. 64 0 ........................................................................................... 65 Vestida de domingo .................................................... 66 Lazos de familia ............................................................ 67 Pablo LÓPEZ CARBALLO (León, 1983) ......................... 69 Sobre la poesía de Pablo López Carballo .................. 70 Poemas ................................................................................... 71 Candentes… ................................................................... 73 Saltar después del aire ................................................ 74 Tocado… .......................................................................... 75 No termino… ................................................................. 77 Casa en el río o alucinación de la presencia ....... 78


Daniel BERNAL SUÁREZ (Tenerife, 1984) .................... 81 Sobre la poesía de Daniel Bernal Suárez ................. 82 Poemas ................................................................................... 83 Ahora comprendes… ................................................. 85 En los márgenes… ....................................................... 86 El hábito… ....................................................................... 87 La muerte… .................................................................... 88 Elimina al sujeto… ....................................................... 89 Pablo FIDALGO LAREO (Vigo, 1984) .............................. 91 Sobre la poesía de Pablo Fidalgo Lareo ................... 92 Poemas ................................................................................... 93 Porque siempre… ......................................................... 95 Dejemos que las cosas… ............................................ 96 La historia… ................................................................... 98 Todos creamos… .......................................................... 99 Santos ............................................................................. 100 Lola NIETO (Barcelona, 1985) .......................................... 103 Sobre la poesía de Lola Nieto ..................................... 104 Poemas ................................................................................. 105 Perséfone… ................................................................... 107 Espera al… .................................................................... 108 Recuerdo que estoy… ............................................... 109 Veo un gato… ............................................................... 110 La escalera y la realidad ........................................... 111 Martha Asunción ALONSO (Madrid, 1986) ............... 117 Sobre la poesía de Martha Asunción Alonso ....... 118 Poemas ................................................................................. 119 Nostalgiar ..................................................................... 121


Me arrugaron los mapas ......................................... 123 No es verdad ................................................................ 124 Es preciso ...................................................................... 125 Manchas ........................................................................ 127 Berta GARCÍA FAET (Valencia, 1988) ........................... 129 Sobre la poesía de Berta García Faet ........................ 130 Poemas ................................................................................. 131 Dedos de pianista… .................................................. 133 (A) ..................................................................................... 133 (B) ..................................................................................... 135 (C) ..................................................................................... 137 poema sobre mirar el cielo de noche y pensar muchas cosas .......................................... 139 Deseo ............................................................................... 141 Fundamentos históricos de una flor de un día ........................................................................ 144 Me gustaría meter a todos los chicos que he besado desde el año 1999 en una misma habitación ................................................. 146 Sara TORRES (Gijón, 1991) ................................................ 155 Sobre la poesía de Sara Torres .................................... 156 Poemas ................................................................................. 157 Despertar de las deidades dormidas ....................... 159 La isla .................................................................................... 162 En la hondonada… .......................................................... 163 Celebración de la movilidad ....................................... 164 La reina coja ....................................................................... 165


Yeray BARROSO (Tenerife, 1992) .................................... 167 Sobre la poesía de Yeray Barroso ............................... 168 Poemas ................................................................................. 169 Cuando pises… ........................................................... 171 El agua se apropia… ................................................. 172 Llévame al… ................................................................ 173 No temo… ..................................................................... 174 En ese instante… ........................................................ 175


Este libro de terminĂł de elaborar el dĂ­a 26 de marzo de 2016, fecha en que se conmemora el 124 aniversario del fallecimiento del poeta Walt Whitman; y en el aĂąo en que celebramos el 90 aniversario del nacimiento de los poetas Blanca Varela (1926-2016) y Alejandro Romualdo (1926-2016).


Otros títulos El hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente AA.VV. Destinos portátiles. Muestra de poesía venezolana reciente AA.VV. Carlos Oquendo de Amat. Homenaje 110 años AA. VV. Para retrasar los relojes de arena Nilton Santiago Sangre de spondylus. Muestra de poesía ecuatoriana reciente AA.VV.

Próximos títulos Xavier Abril. Homenaje 110 años AA. VV.


i d en t i k i t muestra de poesía española reciente

Rafael-José Díaz exhibe ante nosotros un paneo general muy interesante y clarificador sobre los aciertos y virtudes de algunos de los principales poetas jóvenes de España, quienes en sus textos nos revelan un trabajo serio con el lenguaje y los medios para expresarse. Se puede percibir un auténtico compromiso con la literatura como arte, más allá de la efímera notoriedad como leitmotiv. Mario Pera

VALLEJ & CO


Identikit. Muestra de poesía española reciente