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A propósito de una frase de Antonio Conte, DT del Inter de Milán Dr. Marino Latorre Ariño UMCH, noviembre, 2019 Lima - Perú

Antonio Conte, director técnico del Inter de Milán, dijo en alguna ocasión que para que un jugador llegue a ser un crack en un equipo necesita tres cosas:   

Camiseta Corazón Piernas

Hagamos una descripción de cada uno de los tres aspectos, pero aplicados a un profesional del “campo de la educación”, no del “campo del deporte”. Aunque Conte enunció en el orden indicado las características, nosotros invertiremos el orden del estudio pues consideramos que “las piernas”, es decir la capacidad física y disposiciones naturales, así como la técnica del deporte de que se trate, son la condición indispensable para ser un deportista de élite. Si no es así corremos el riesgo de confundir un crack del deporte con un forofo del equipo o con un aficionado del club. 1. Las piernas. La práctica del deporte de alta competición requiere estar en buena forma física y mental y tener la técnica adecuada para su práctica. Se requiere técnica y saber aplicar la táctica diseñada por el D.T. Referido a un docente, podríamos decir que “tener piernas…, estar en forma”, tiene que ver con haber desarrollado las competencias genéricas y específicas, de las que se habla más adelante, para ser un profesional de la educación de alta calidad. Aplicado el concepto a los profesores excelentes podemos decir que: 1. Los profesores excelentes "conocen su materia extremadamente bien", son "eruditos, artistas o científicos en activo"; están al día y estudian con cuidado las novedades en su disciplina, además de saber muchas cosas de otros campos de la ciencia. Así, consiguen simplificar y clarificar conceptos complejos, llegando a la esencia del asunto con revelaciones motivadoras. No aspiran solo a que sus estudiantes hagan bien los exámenes, sino a producir una influencia duradera e importante en la manera en que sus estudiantes piensan, actúan y sientan en la vida y la profesión. 2. Los profesores excelentes crean lo que se llama “un entorno natural –un ecosistema pedagógico-- de aprendizaje crítico", donde los estudiantes aprenden enfrentándose a problemas importantes, atractivos y desafiantes, y, mientras lo hacen, tienen la sensación de control sobre su propia formación y aprendizaje. Tratan temas que ayudan al estudiante a razonar y actuar. Los docentes excelentes proponen actividades generativas de conocimiento, no solo repetitivas, y no pretenden que sus estudiantes acepten cuanto él les dice. “Mi

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mejor estudiante es el que no está de acuerdo con mis explicaciones”, decía Georges Lemaître (jesuita, autor de la teoría del Big Bang). Miguel de Unamuno añadía: “No hay que dar fe al dogma de la letra impresa”. Y Ortega y Gasset: “Cuando enseñen a sus estudiantes enséñeles a dudar, incluso de lo que Uds. les enseñan”. Los profesores excelentes posibilitan una pedagogía activa pues “los maestros son los que abren la puerta del conocimiento, pero son los discípulos los que deben atravesarla” (proverbio chino). 3. Los profesores excelentes tienen interés en su propia evaluación; se evalúan a través de los resultados de sus estudiantes, --piensan: “si mis estudiantes fracasan, quien fracaso soy yo”--, por lo que evitan sistemas de evaluación arbitrarios. Los profesores excelentes están convencidos de que la buena docencia puede aprenderse. El lema del Turing Club de Lima es este: “No todo el que maneja, sabe enseñar a manejar”. Los mejores profesores reconocen que no están en posesión de la verdad y saben que nadie es perfecto; tienen días malos y días buenos, pero se esfuerzan para llegar a sus estudiantes; es verdad que no siempre siguen los mejores métodos, pero tienen buena disposición a enfrentarse a sus propias debilidades y errores. Según Valcárcel (2003, p. 54) el profesor universitario, necesita tener un conjunto de competencias genéricas y didácticas, como las siguientes:  Competencias cognitivas-instrumentales propias de la disciplina que imparte, de la que ya hemos hablado más arriba.  Competencias para planificar la enseñanza. Planificar de actividadestareas y situaciones de aprendizaje generadoras de conocimiento, según las necesidades de los estudiantes y de los recursos, desplazando el centro de referencia desde la enseñanza del docente hacia el aprendizaje del estudiante. Pasar del proceso de enseñanza-aprendizaje al de aprendizaje-enseñanza.  Competencias didácticas, (académicas y naturales) vinculadas al proceso de aprendizaje-enseñanza en diversos entornos de aprendizaje, siempre considerando al estudiante como protagonista de su aprendizaje.  Competencias comunicativas, vinculadas al uso adecuado de los lenguajes verbales, no verbales, paraverbales, científicos --numéricos, gráficos, etc.-- que le aseguren la autonomía e iniciativa personales, la toma de decisiones, la planificación, el liderazgo, la motivación y conductas favorecedoras de una docencia responsable y comprometida con el logro de los objetivos.  Competencias interpersonales que le permitan tener relaciones respetuosas y cordiales, empáticas, de liderazgo, persuasión, trabajo en equipo, etc., favoreciendo la formación de sus estudiantes, así como su propio desarrollo profesional. Esto implica:

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Tener una relación constructiva con los estudiantes, de modo que, el decente, se convierta en el sensei (el maestro preferente, del que hablan los japoneses) de sus estudiantes… Crear en el aula un clima emocional resonante.

2. La camiseta. El compromiso con la camiseta es el compromiso con la institución, es el sentido de pertenencia, el asumir los retos (visión-misión) del equipo (Nosotros somos así; “Yo doy siempre lo mejor de mí mismo porque este es mi equipo”, dice). El principal recurso de cualquier institución son las personas que la componen; es el capital humano de la empresa. Ante ello, la captación y retención de los talentos en las empresas se ha convertido en un reto para el área de Recursos humanos. Las empresas, quieren que sus empleados asuman la Misión-Visión y Valores que la misma transmite. “Ponerse la camiseta”, es una alegoría que connota compromiso e identidad. El proceso no persigue la permanencia en la Institución, sino la intensidad; no la obediencia, sino la participación; la “camiseta” se piensa, pero sobre todo se siente; su significado no ha cambiado, el camino para conseguirlo sí. No se trata de un camino unidireccional, pues es de dos vías, aunque, eso sí, muy estrecho; no significa que, todo el tiempo, todos estarán intentando dar el cien por ciento con la misma intensidad ni simultáneamente. En ocasiones será necesario esperar, ceder el paso y continuar, ambas partes, en ambas direcciones; se trata de una dinámica en la cual participan tanto el trabajador como la institución (García, 2019). Todo lo anterior no es fácil de conseguir; implica cultivar diversos aspectos de la vida cotidiana, unos sencillos y accesibles de conseguir y otros, no tanto. Entre los factores vitales en la construcción de un compromiso mutuo no se puede olvidar el aspecto económico, las condiciones laborales, las oportunida-des de crecimiento en la empresa, etc. Según García, (2019), hay cinco factores que favorecen el “compromiso con la camiseta de la institución”: identidad, empatía, sentido de pertenencia, compromiso y plenitud; parece sencillo, pero no lo es. a) La identidad, es saberse representado en la personalidad de la institución, comulgar con sus valores, es decir, la institución tiene rasgos del carácter de todos y cada uno de sus colaboradores; dicho de otra forma, que la entidad los represente a todos, los distingue del resto y los hace únicos en su campo. b) La empatía, es ser capaz de “ponerse en el lugar del otro”; es algo que debe practicarse todos los días; ya se sabe que no siempre todos pueden dar lo mejor de sí mismos; las personas y las organizaciones tienen buenos y malos

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momentos, por eso es necesario practicar la comprensión, la escucha y la asertividad. c) El sentido de pertenencia es sentirse parte de un todo asumido por la persona; uno experimenta que pertenece a algo que le supera, pero que es suyo y que él lo necesita para seguir siendo lo que es. Se consigue cultivando la participación, pues participar significa “formar parte de algo”. Aunque existen estrategias para lograrlo, cuando no se consigue es momento de dejar ir o de marcharse; no siempre todas las piezas encajan a la perfección. d) El compromiso es otro factor importante para constituir una institución de excelencia. Se manifiesta por la determinación de conseguir los objetivos planificados en la institución, y alcanza su máxima expresión cuando hay una responsabilidad de intentar llegar a ellos, a pesar de los obstáculos. Si un colaborador siente el respaldo de su organización, y viceversa, el compromiso se dará de forma natural; pero si no es así, habrá que llegar a acuerdos y cumplirlos. e) El sentido de plenitud, significa que cualquier parte de una institución se fija aspiraciones y se encuentra en condición de cumplirlas o replantearlas satisfactoriamente. Se llega a la sensación de estar haciendo lo correcto, en el camino adecuado, para llegar al estado ideal. Para conseguirlo no solo hace falta mantener el entusiasmo y la energía, sino contar con los otros cuatro aspectos: identidad, empatía, pertenencia y compromiso. Si tuviéramos que sintetizarlo lo haríamos en seis puntos clave (Salanova y Schaufeli, 2009): 1. Trabajar con pasión o engagement. 2. Todo miembro se siente identificado con la organización, cuando observa que ha podido sumarle un poco de su propia personalidad. 3. La empatía es una forma importante para fortalecer las relaciones. 4. El sentido de pertenencia se construye cultivando la participación. 5. El compromiso es el reflejo de una organización que confía en sí misma y en la capacidad de sus integrantes. 6. La plenitud es la máxima expresión de un equipo comprometido. La persona debe estar comprometida de manera sustentable, es decir, racional y emocionalmente, siendo esta la única forma de generar un buen ambiente en el trabajo y una mayor eficiencia en las instituciones. El “compromiso sustentable” genera estados de ánimo en el trabajador como: - Creencia fuerte en las metas y los objetivos de la institución. - Se siente orgulloso de la institución en la que trabaja. - Está dispuesto a esforzarse lo necesario y más, para ayudar al éxito de la institución.

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El compromiso sustentable tiene varias condiciones:  Empoderar a los trabajadores, porque es una fuente de satisfacción y compromiso. El empoderamiento, la confianza, las altas expectativas sobre ellos fomentan el deseo de aprender y el desarrollo de nuevas habilidades.  Proporcionar un ambiente de desarrollo personal que les permita ser la mejor versión de sí mismo para ponerla al servicio de la organización. Es lo que llama crear en la institución educativa un “ambiente resonante”. Hoy, los trabajadores ya no buscan seguridad a cambio de disciplina y respeto al orden organizacional; hoy buscan crecimiento personal y oportunidades para continuar creciendo personal y profesionalmente (Herrasti, 2016).  Fomentar las buenas relaciones dentro de una organización y ofreciendo maneras constructivas de manejar los conflictos, crea una situación de ganar-ganar, para todos. Para concluir este apartado hay que indicar que, según Calderón, (2017) los ejecutivos connotados, más que tener “camisetas bien puestas de una institución o empresa”, lo que tienen son “cerebros bien activos”. Es difícil que tengan un compromiso definitivo con una institución. Aman el éxito, por lo que quieren que sus empresas y sus productos sean exitosos, pero no están cegados por el amor a las instituciones en las que trabajan, siendo conscientes de los peligros y limitaciones que ello conlleva para su crecimiento y éxito profesional. Van a la caza de oportunidades de mejora económica y profesional. 3. El corazón. En Occidente el corazón se relaciona con la emoción, el sentimiento y el entusiasmo que pone la persona cuando actúa en el campo de juego o en una institución y fuera de ella. La emoción es el carburante que ayuda a actuar de una manera comprometida dando lo mejor de uno mismo. William Shakespeare dijo: “Porque, en realidad, es el corazón quien demuestra nuestro verdadero estatus…” y Antoine de Saint-Exupéry: “Solo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos” (El Principito). Mi corona está en el corazón, no en la cabeza… Es imposible, dijo el orgullo; es arriesgado, dijo la experiencia; no tiene sentido, dijo la razón…; inténtalo, susurró el corazón… Frases como "te amo con todo mi corazón", y "mi corazón está lleno de alegría", o hacer referencia a que alguien tiene "el corazón roto", etc. ¡Qué cantidad de lenguaje poético se basa en situaciones relacionadas con el corazón, con las emociones! El cerebro y el corazón trabajan juntos en la producción de emociones. El corazón, en realidad, contiene neuronas, similares a las de su cerebro, y el corazón y cerebro están estrechamente relacionados, creando un conjunto en su forma de actuar. Por eso, aún sin saberlo, los antiguos egipcios lo intuyeron y consideraban el corazón como el órgano de la verdad. En efecto, el corazón parece ser capaz de decir la verdad sobre cómo se siente uno, sus posibilidades

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y lo que considera que es correcto o incorrecto. Así, podemos decir que del corazón –de la emoción-- proviene del compromiso con la camiseta y con las piernas –voluntad para estar en forma física, deseo de aprender de forma continua, valoración adecuada de uno mismo y reconocimiento de las posibilidades personales para desarrollar con éxito una tarea--, etc. Aplicado lo anterior a un docente excelente podemos decir que: a) Los profesores excelentes crean un ambiente resonante en el aula que permita a todos --docente y estudiantes-- dar lo mejor de sí mismos. El ambiente resonante es el contexto o ámbito en el que una persona se siente motivada a dar lo mejor de sí mismo. Es un ambiente en el que las personas quieren y pueden compartir sus talentos y sus pasiones. El docente resonante, sintoniza con los sentimientos de sus estudiantes y los encauza en una dirección emocionalmente positiva; este docente logra conectarse con sus interlocutores y es fácil de advertirlo por el optimismo, el entusiasmo, el brillo en su mirada y en su rostro, etc. Ahí es donde se produce el “milagro del aprendizaje”, pues cuando el docente disfruta enseñando, el estudiante apren-de disfrutando. El mejor docente sabe que la educación no se produce por “invocación” (mandato) sino por “evocación” –propuesta inspiradora y sugerente--. El educador comprometido en el crecimiento integral de sus estudiantes no solo “motiva”, sino que también “inspira”, como dice Ward “el profesor mediocre, relata y habla; el bueno, explica; el superior, demuestra y el excelente, inspira”. Es una gran verdad que si se educa a un niño se cambia su vida, pero si inspiras a un niño, cambias su mundo y con eso el mundo. Un profesor excelente es siempre un apoyo, no una amenaza. “La enseñanza debe ser tal que pueda ser recibida como el mejor regalo y no como una penosa obligación” (Albert Einstein). b) Los profesores excelentes muestran una gran confianza en sus estudiantes. Están seguros de que quieren aprender y les facilitan la tarea teniendo presentes los obstáculos con los que ellos mismos se encontraron para dominar los contenidos de la asignatura, cuando eran estudiantes. El profesor excelente ayuda a sus estudiantes a desarrollar habilidades cognitivas y emocionales que les permitan pasar de la información al conocimiento y hacer avanzar, de esta manera, la ciencia. c) El docente excelente atrae la atención del estudiante durante el máximo tiempo posible en la clase, usando experiencias de aprendizaje diversas. El profesor Michael Sandel decía que “enseñar es atraer la atención del estudiante y mantenerla”. La educación es como el stradivarius, pero un excelente violín sin el talento del violinista y sin la atención del público, no es más que un objeto decorativo.

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Para esto es útil empezar con una anécdota o pregunta curiosa, con algo que les importa a ellos, lo conozcan o crean conocerlo. Resulta útil usar métodos diversos y variados (visuales, charlas, debates, método socrático, etc.). El secreto (el arte) del buen pedagogo es proponer desafíos a los estudiantes; proponer actividades “desafiantes pero accesibles” y “accesibles, pero desafíantes” (Meirieu, 2006, p. 57). d) Los docentes excelentes son humanos, humildes y cercanos a los estudiantes. Humilde viene de humus (tierra negra fértil). El humilde es fértil y el orgulloso es estéril. Los docentes humildes se expresan claramente y miran a los estudiantes, incluyendo los de la última fila. Se ayudan de preguntas retóricas, como “¿entendéis?”, o del tipo “¿veis desde allí?”. Los mejores docentes se aprenden los nombres de los estudiantes, se salen del podio o tarima y algunos, al hablar, se detienen durante unos segundos (lenguaje paraverbal), mirando a los estudiantes, manteniendo el suspense, modifican el ritmo y salpican con algo de humor; usan un lenguaje cálido, comprometido, contando bien cada hecho, para invitar y estimular, pero también usan un lenguaje frío para recordar o resumir. Los buenos maestros hablan poco y hacen hablar y actuar mucho a sus estudiantes. Es importante escuchar a los estudiantes en debates que estimulen su participación e interés, hacerlos trabajar en grupos pequeños, o pedirles su participación con estilo relajado, con sentido del humor, para evitar el miedo a equivocarse. Resulta útil pedir a los estudiantes que califiquen trabajos ya hechos, o bien que averigüen cuál es el mejor trabajo de dos o más. Hay que pedirles, de vez en cuando, que traigan pensada y propongan en clase una pregunta inteligente. Los mejores profesores saben que enseñar no es transmitir conocimientos, sino crear entornos que posibiliten el aprendizaje de los estudiantes. Saben que su misión no es enseñar, sino poner al estudiante en situaciones en las que pueda aprender. El profesor no es el saber, es el mediador del saber; es “un adulto de presencia ligera” en medio de los estudiantes. El profesor excelente es como el árbitro de un partido o como el catalizador de una reacción química; está presente para iniciar el proceso de aprendizajeenseñanza, pero una vez comenzado, sabe ceder su protagonismo del aprendizaje a los estudiantes. Su presencia se vuelve ligera y discreta. Sabe que enseñar es el arte de multiplicar oportunidades de aprender. Sintetizando nos preguntamos: ¿Qué es lo más importante en didáctica? No hay aprendizaje sin emoción:  “Solo se aprende aquello que se ama; la emoción es la energía que mueve el mundo”, dice Francisco Mora, neurólogo.  “Cognición-emoción es un binomio indisoluble que nos lleva a afirmar que no hay razón sin emoción” (Antonio Damasio).

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- La clave está en una palabra talismán: EMPATÍA… Se expresa por el respeto, atención personal, dedicar tiempo, comprensión ante situaciones, - El estudiante descubre por intuición la pasión, el entusiasmo y la convicción del que enseña. Se da cuenta si va a clase como una penosa obligación o como una gozosa necesidad. - El mejor docente no es aquel que prepara bien a sus estudiantes para el examen, sino aquel que consigue que sus estudiantes valoren el aprender, desarrollen un pensamiento crítico y se enfrentan con creatividad y curiosidad a los problemas de la vida y de la profesión, para resolverlos, asumiendo su trabajo con compromiso ético y social. - Hay que desmitificar el error; el error es parte importante y esencial del aprendizaje. REFERENCIAS Calderón, L. F. (2017). 4 razones por las que debes quitarte la camiseta de la empresa. Recuperado de https://mba.americaeconomia.com/articulos/reportajes/4-razones-por-las-quedebes-quitarte-la-camiseta-de-la-empresa García López, E. J. (2019). Ponerse la camiseta. Un compromiso en todas direcciones. Recuperado de http://strategamagazine.com/ponerse-la-camiseta-un-compromiso-en-todasdirecciones/ Herrasti, E. (2016). Ponerse la camiseta de la empresa es ya cosa del pasado. Recuperado de https://www.estrategiaynegocios.net/lasclavesdeldia/956775-330/ponerse-lacamiseta-de-la-empresa-es-ya-cosa-del-pasado Meirieu, P. (2006). Carta a un joven profesor. Barcelona, España: Graó. Salanova, M. y Schaufeli, W. (2009). El engagement en el trabajo: cuando el trabajo se convierte en pasión. España: Alianza. Valcárcel Cases, M. (2003). La preparación del profesorado universitario español para la convergencia europea en educación superior. Proyecto EA. Ministerio de Educación y Ciencia, (MEC) España.

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