El COVID-19 en los Asentamientos Populares-2021

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El COVID-19 en los Asentamientos Populares-2021


I. Resumen Se presentan los resultados del estudio El COVID-19 en los

Asentamientos

Populares-2021.

Para

ello,

se

realizaron seiscientas encuestas a vecinos y vecinas de 384 Asentamientos Populares de doce paísesº de América Latina y El Caribe, las cuales fueron revisadas mediante

análisis

descriptivo.

Se

presentan

las

necesidades prioritarias, el alcance de la llegada de las políticas

estatales

y

las

acciones

de

mitigación

impulsadas en los territorios.

ºArgentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.


II. INTRODUCCIÓN El 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara al COVID-19 una emergencia de salud pública de preocupación internacional. El 11 de marzo, la OMS lo declara como pandemia, por su extensión en el mundo y el gran número de personas afectadas. Contemplando la prevención y bienestar de los y las habitantes de las comunidades en las que trabajamos, voluntariado, equipo rentado, donantes y demás audiencias, el 13 de marzo TECHO determina la suspensión de todas las actividades

masivas

hasta

nuevo

aviso

y

despliega

una

inmediata

comunicación con instituciones, empresas, organizaciones comunitarias y colectivos asociados sobre las decisiones tomadas, con el fin de promover propuestas que contemplen resguardar el impacto de las actividades suspendidas. La información entregada por la investigación sobre la experiencia de los liderazgos que trabajan en conjunto con TECHO, en el contexto de la pandemia COVID-19 fue muy enriquecedora, pues permitió conocer en primera persona las afectaciones que la pandemia estaba generando en los primeros meses. Desde la urgencia de continuar profundizando en el impacto del COVID-19 en los asentamientos populares, se impulsó en el segundo semestre del 2020 el estudio cuantitativo: El COVID-19 en los Asentamientos Populares, para el cual se propusieron tres objetivos específicos: - Unificar información sobre las necesidades de los asentamientos populares frente al COVID-19 y su situación actual. - Monitorear las propuestas y protocolos de prevención promovidos por los estados. - Evidenciar los esfuerzos de la población y las organizaciones de base para gestionar su comunidad ante la crisis. En el segundo semestre del 2021, con el objetivo de dar seguimiento a los efectos de la COVID en los asentamientos populares, se realizó un segundo levantamiento. Este encuestamiento incorporó tres países y veinticuatro asentamientos más, no obstante, fueron realizadas seiscientas encuestas menos que en el anterior, eso significa que se entrevistaron a menos núcleos familiares.


III. METODOLOGÍA

Diseño Es un estudio exploratorio no probabilístico, eso significa que los casos estudiados no son representativos ni generalizables a la población que comparte características similares con el grupo acá tratado. El trabajo se centra en la descripción de las dimensiones analizadas, enfatizando principalmente

en:

Diagnóstico

de

la

actualidad,

Infraestructura,

elementos de primera necesidad, protocolos estatales, organización comunitaria.

Participantes Para la selección de las y los participantes, se utilizó una muestra homogénea (Hernández Sampieri, 2014, pp.388), centrando la búsqueda en la identificación de unidades que compartieran características similares. El formulario fue aplicado en nueve de los dieciocho países donde TECHO tiene presencia en América Latina, a mil doscientos dos vecinos y vecinas de 360 asentamientos populares.

Levantamiento de Información Durante 7 semanas, se aplicó vía telefónica o compartiendo el enlace del formulario

elaborado

en

Kobo

Toolbox

a

vecinos

y

vecinas

de

asentamientos populares con los que TECHO hubiese establecido algún contacto durante la pandemia. La información se registró a través de la plataforma Kobo Toolbox, herramienta de recolección de información en campo, a través del uso de dispositivos móviles, ampliamente utilizada por personal que se dedica al trabajo en crisis humanitarias.


IV.HALLAZGOS PRINCIPALES I. El Covid en los Asentamientos Preguntamos a vecinos y vecinas por las principales afectaciones que el COVID-19 estaba generando en la vida cotidiana, del gráfico 1 destacan preponderantemente: “disminución de salario o ingreso del hogar, con un 64,77%”, en segundo lugar, y que además podríamos interpretar como un causa de la primera, se encuentra: “Obligación de quedarse en la casa con un 42,9%” y en tercero; “Dificultad para ir al doctor o consultorio cuando ha sido necesario” (39,57%). La realización de cuarentenas obligatorias debido al contexto sanitario, terminó por disminuir los ingresos de las familias que habitan los asentamientos populares. Esto podría vincularse a la incapacidad de acomodar sus actividades laborales al formato de trabajo remoto, pero además evidencia la carencia de condiciones materiales para acceder a dicho formato de trabajo, ya sea como acceso a equipamiento tecnológico, como también acceso a servicios de internet.

Gráfico Nº1. ¿Cuáles han sido las principales dificultades que se presentaron en su vida cotidiana, desde la llegada del coronavirus?


En

coherencia

con

las

principales

dificultades

antes

mencionadas

y

profundizando en la afectación en la vida laboral, el gráfico 2 evidencia que en su mayoría, los/as encuestados mencionaron que “estaban trabajando y tuvieron que dejar de hacerlo (37,5%)”, otros, indicaron que aunque no perdieron su actividad laboral, “tuvieron que reducir la cantidad de horas e ingresos (18,2%)”. Mientras, otro grupo importante, el 27,4%, señaló que “no estaba trabajando”. La frágil estructura que soporta la satisfacción de las necesidades básicas, evidencia la vulnerabilidad de la que son sujetos/as las personas que habitan los asentamientos populares ante situaciones atípicas, y/o acontecimientos que desestabilizan el curso esperado de la economía de los países. En este sentido, dicha vulnerabilidad se evidencia en cómo las actividades laborales de las familias que habitan los asentamientos populares no han podido adaptarse al contexto de la crisis sanitaria. Posibles elementos a tener en consideración serían el desempeño laboral en actividades informales o de faena, las cuales no poseen las facultades para poder realizarse de manera remota. Junto con esto, podemos identificar que ya existía un porcentaje considerable de inactividad laboral, fenómeno que se ve agudizado en contexto de pandemia.

Gráfico Nº2. ¿Cómo se vio afectada su situación laboral por el COVID-19 y la cuarentena?


En correlación con el dato recién expuesto y para ahondar más en la situación del hogar, consultamos sobre la posible aparición de necesidades en el hogar, y como se indica en el gráfico 3, la que destaca con mayor predominio es “necesidad de alimentos”, con 65,6% de los encuestados/as, señala que la principal necesidad a la que se tuvieron que enfrentar, fue la de garantizar el sustento alimenticio. Reforzando la dificultad antes mencionada, aparece como segunda prioridad la “necesidad de trabajo”, con un 52,8% de los encuestados. En tercer y cuarto lugar respectivamente, indicaron: “ingresos” (48,5%) e “elementos de limpieza” (41,6%). Las necesidades básicas que se han visto afectadas e insatisfechas durante la pandemia, demuestran la fragilidad y vulnerabilidad de las familias que habitan asentamientos populares. La disminución de ingresos ante la imposibilidad de salir a trabajar debido a las cuarentenas, genera un aumento crítico de aspectos básicos como la necesidad por alimento, trabajo y otros insumos de primera necesidad. Dicho esto, la vulnerabilidad demuestra una incapacidad de las instituciones para poder abordar y dar solución ante la crisis, derivando en estrategias alternativas para enfrentar la escasez de alimentos como la organización de “ollas comunes” o “comedores populares” para la preparación comunitaria de alimentación. Gráfico Nº3. ¿Cuáles son las principales necesidades de su grupo familiar en este contexto?


Además del aislamiento físico, promovido en su mayor escala mediante las cuarentenas obligatorias o voluntarias, se definieron una serie de condiciones físicas y materiales para prevenir y combatir el contagio. La Organización Mundial de la Salud indicó: - Lávese las manos regularmente con agua y jabón o límpielas con un desinfectante para manos a base de alcohol. - Mantenga al menos 1 metro de distancia entre usted y las personas que tosen o estornudan. - Practique el distanciamiento físico evitando viajes innecesarios y alejándose de grandes grupos de personas. Con base en dicha referencia, se indagó en las condiciones con que contaba el asentamiento para cumplir los requerimientos mínimos de sanitización. Dichas condiciones, no se cumplen en los asentamientos. En el gráfico 4 observamos que 55,6% de las personas encuestadas refirieron “falta de agua potable”, el 41,6% indicaron “problemas de desagüe” y el 39,6% señaló falta de baños y/o saneamiento. Las deficiencias de habitabilidad continúan generando un escenario que propicia la imposibilidad de afrontar de mejor manera la pandemia, propiciando la propagación del virus. Ante esto, observamos que servicios sanitarios y acceso a agua potable son elementos básicos ausentes, ocasionando dificultades para el lavado de manos, duchas, limpieza de utensilios, etc. La precariedad de las instalaciones, equipamiento y calidad de las viviendas demuestran la agudización de la crisis sanitaria en los asentamientos populares Gráfico Nº4. ¿Qué condiciones del asentamiento cree que hacen más difícil afrontar el coronavirus?


Siempre en esta dimensión, vinculada a la vivienda y habitabilidad, preguntamos a las personas si la condición de sus viviendas hacía más difícil afrontar el coronavirus. El 31,4%, sin dudarlo, dijo que “totalmente”, pero otro grupo porcentualmente importante, no estuvo muy alejado de esta valoración, el 24,8% dijo: “mucho/bastante”, lo que significa que más de la mitad (56,2%) de los consultados, considera que la situación de su casa incrementa la vulnerabilidad ante el contagio. Ante esta categórica descripción, decidimos profundizar aún más y consultar por las condiciones de la vivienda. En el gráfico 5 podemos observar que las personas encuestadas aseguran que una de las situaciones que más ha dificultado el afrontamiento del COVID-19 son “los espacios reducidos de las viviendas (50,6%)”,

lo cual se complementa al observar que el segundo

fenómeno sería la existencia de “Muchas personas viviendo en cada vivienda (48,6%), además de identificar qué la “materialidad de la vivienda (32,2%)” también afecta negativamente las posibilidades de afrontar la pandemia. Previamente observamos que el deficiente o nulo equipamiento de servicios básicos como agua potable o servicios sanitarios es propicio para que el impacto de la pandemia sea más agudo en quienes habitan asentamientos populares. Junto con esto, las mismas condiciones de las viviendas demuestran que el tamaño de las mismas, el hacinamiento que se vive y la materialidad de dichas construcciones, son ambientes propicios para dificultar tanto el distanciamiento social, como la comodidad y disposición para realizar cuarentenas efectivas en contexto de crisis sanitaria. Gráfico Nº5. ¿Cuáles de las siguientes situaciones de la vivienda cree que han influido negativamente para afrontar el coronavirus?


II. La respuesta estatal Al declararse al COVID-19 como pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo categoriza no sólo como una crisis de salud pública, sino como un fenómeno que afectará a todos los sectores, por lo que hace el llamado a que todos los países adopten un enfoque pangubernamental y pansocial, que se traduzca en estrategias integrales de prevención, salvamento de vidas y reducción al mínimo de los efectos de la pandemia. En línea con este mandato, las recomendaciones de los Organismos Multilaterales a los estados, para atender a las poblaciones en situación de vulneración, fueron tajantes. El 10 de abril de 2020, La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) adoptó la resolución 1/2020 con estándares y recomendaciones para que las medidas adoptadas por los estados en atención y contención, tuvieran como centro el respeto de los derechos humanos. (CIDH, 2020). Entre sus principales consideraciones se menciona la respuesta a grupos en situación de especial vulnerabilidad, esclareciendo la urgencia de atender a personas en situación de pobreza y pobreza extrema, con especial énfasis en trabajadores informales. Ante esta explícita demanda, ¿cuál estaba siendo la respuesta de los estados para mitigar los efectos del coronavirus en los asentamientos populares? Inicialmente, preguntamos por el reconocimiento de medidas de asistencia, a lo que sólo el 21% de las personas encuestadas, respondieron que sí, prevaleciendo con mayor índice de respuesta: El Salvador (71,4%), Guatemala (44,4%) y República Dominicana (36%). Es decir que, sí saben que el gobierno nacional ha tomado medidas para asistir a los asentamientos populares. Los que menos reconocimiento señalan son: Paraguay (8%) y Ecuador (5,4%).


Tabla Nº1. ¿Sabe si el gobierno nacional ha tomado medidas para asistir a los asentamientos populares?

Analizando la relación entre quienes reconocieron la existencia de medidas y quienes se vieron beneficiados/as, la tendencia mejora para todos los países. Destacando la recepción total en: Argentina, Guatemala, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

Tabla Nº2: Relación entre reconocimiento de la asistencia estatal y la recepción de la misma.

Aunque se destaca el reconocimiento de la asistencia y recepción de la misma, las personas encuestadas refirieron la presencia de dificultades que complejizaron la obtención de la referida asistencia. Entre las principales destacan: “Falta de información sobre cómo hacer la solicitud” (47, 69%), “no cumplo con los requisitos” (30%) y “restricciones de movilidad por la cuarentena preventiva obligatoria” (22,31%).

III. Parar la olla Reconocemos que los asentamientos populares carecen de viviendas dignas, también, agua para el consumo humano y uso doméstico, sistemas de saneamiento, desagüe, electricidad, espacios de uso común y otras condiciones materiales necesarias para el día a día. Entonces, ¿cómo han hecho las familias para prevenir el contagio? ¿Cómo han podido sortear los efectos ocasionados por el impacto en la economía?. De la misma manera que lo venían haciendo desde antes de la llegada del COVID-19, organizándose.


En la mayoría de los territorios encuestados, vecinos y vecinas venían desarrollando previamente, acciones de colaboración y ayuda mutua para suplir en gran parte por sus propios medios, las condiciones objetivas necesarias para una vida digna. Participar, organizarse, convocar a otros y otras y acercarse a redes externas, eran parte de las acciones cotidianas de la agenda comunitaria. Indagamos sobre las principales razones para coordinar acciones entre vecinos y vecinas, la mayoría indicó que lo hacía para “organizar ollas comunitarias” (48,1%), seguido por el 44,2% que lo hacía para “organizar búsqueda de alimentos”. Otras causas que aparecen como predominantes para la organización en este contexto son: “jornadas de limpieza” (42,4%) y la “coordinación con otras organizaciones, la recepción y entrega de alimentos y/o elementos de limpieza” (42,1%). Uno de los elementos más significativos que fueron realizando las familias que habitan los asentamientos populares, fueron las estrategias de organización comunitaria para hacer frente a la pandemia. Las “ollas comunitarias” son un fenómeno transversal en los asentamientos populares de la región, en donde la organización social es fundamental para poder captar alimentos y preparar comidas que logren hacer frente al hambre. Como también, se generan estrategias para captar insumos de limpieza y así enfrentar la pandemia desde la sanitización de los espacios que comparten estas familias. Gráfico Nº6. ¿Cuál/es creés que es/son la/s principal/es necesidad/es para organizarse en el asentamiento junto a los/as vecinos/as?


En línea con la información antes consultada, también se preguntó: ¿Qué actividades se han desarrollado con mayor frecuencia en estas últimas semanas para enfrentar las consecuencias del coronavirus entre las familias del asentamiento? Doscientas ochenta y ocho de las personas encuestadas, reportaron haber participado en la organización de una olla popular, doscientas sesenta y cinco, organizaron búsqueda de alimentos; doscientas cincuenta y cuatro, fueron parte de jornadas de limpieza y doscientas cincuenta y dos, coordinaron con otras organizaciones y personas la recepción y entrega de alimentos y/o elementos de limpieza.

Tabla Nº3: ¿Qué actividades se han desarrollado con mayor frecuencia en estas últimas semanas para enfrentar las consecuencias del coronavirus entre las familias del asentamiento?

Teniendo presente que es natural la existencia de diferencias y desavenencias propias de la convivencia y vida en el barrio, se puede observar un sistema coordinado de actividades, que de manera orgánica, buscaron atender las principales dificultades generadas por los efectos de la pandemia. En el gráfico 7 podemos observar que detrás de estas acciones, las personas reconocen la existencia de fortalezas con que cuenta la comunidad para hacerle frente al escenario actual. Destacan: “vecinos comprometidos con la mejora de su comunidad” (57,3%), “buena articulación con actores provenientes fuera del asentamiento” (52,8%) y “Organización de los vecinos” (48,6%).


Gráfico Nº 7: ¿Con qué fortalezas cree que cuenta actualmente el asentamiento para enfrentar esta situación?

Lo anterior consolida la idea de que la organización dentro de los asentamientos populares, fortalece las relaciones sociales de quienes habitan en estos territorios. Los y las vecinas saben que en esta organización se encuentra la fortaleza que les permitirá mejorar su calidad de vida, siempre y cuando el trabajo sea horizontal y en búsqueda de colaboración permanente con otras organizaciones.

V. CONCLUSIONES En línea con el informe realizado en 2020, se analizó la prevalencia y manera en que se encontraba distribuida la presencia de efectos de la COVID. Un año después, las problemáticas mantienen una constante más o menos similar. En el ámbito de afectación a la vida cotidiana, situación laboral y principales necesidades del grupo familiar, la condición se mantiene. Continúa la prevalencia en la disminución de los ingresos del hogar, la pérdida de empleo y carencia de alimentos. Las condiciones del asentamiento y de la vivienda como recurso para garantizar las medidas sanitarias y el aislamiento, también siguieron siendo precarias. En el asentamiento, predomina la falta de agua y la materialidad, espacio reducido y elevado número de personas por hogar, también persistió.


En

relación

a

la

respuesta

estatal,

disminuyó

proporcionalmente

e

incrementaron las condiciones para acceder a la misma. Las personas encuestadas indicaron dentro de las causas que obstaculizaron el acceso, falta de información e incumplimiento de los requisitos. Cabe la posibilidad que al extenderse el período de la pandemia y extensión de las ayudas, los gobiernos hayan incrementado los criterios y optado por agudizar la focalización. En materia de organización comunitaria, permanecen las mismas acciones y aparece con mayor porcentaje la búsqueda de alimentos. Al contrastar con la información relacionada a las ayudas de los gobiernos, es posible que este aumento se haya producido como consecuencia de la disminución del apoyo estatal. El informe anterior (2020) enfatiza en la exacerbación de la vulnerabilidad para quienes habitan los asentamientos populares tras los efectos de la COVID. Ese fue el encabezado de papers y reportes que se generaron a gran escala el año pasado, incluyendo publicaciones de TECHO, no obstante, un año después y viendo que la situación ha variado poco o nada, es urgente reconocer que la COVID sólo sirvió para poner en el foco la vulneración de derechos que desde antes que aterrizara el virus en la región, vivían vecinas y vecinos de los asentamientos populares. Es clave cuestionarnos como sociedad si vamos a reconocer la existencia de derechos sólo cuando la vulneración de estos se vuelve portada de diarios y/o cuando percibimos que medianamente nos puede afectar a nosotros o a los nuestros. Las ayudas de los gobiernos no sólo disminuyeron, también, no se recuperaron los empleos, los ingresos continuaron reduciéndose y los alimentos se volvieron más escasos.


VI. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2020). El desafío social en tiempos del COVID-19 (Nº 3). Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2020). La pandemia del COVID-19 profundiza la crisis de los cuidados en América Latina y el Caribe. Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pandemia y Derechos Humanos en las Américas. (2020). Resolución 1/2020 Hernández Sampieri, R. (2014). Metodología de la Investigación. (6ª ed.,) McGraw - Hill / Interamericana Editores, S.A. DE C.V. Organización Mundial de la Salud. Sistema de Información COVID-19 para la región de las Américas. https://paho-covid19-response-who.hub.arcgis.com/ Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas. (2018). Informe sobre el estado del voluntariado en el mundo 2018. El lazo que nos une, voluntariado y resiliencia comunitaria. Twigg, J. y Mosel, I. (2017). Grupos emergentes y voluntarios espontáneos en respuesta a desastres urbano. Environment and Urbanization 29(2):443– 458. Vera, N. Soulier, M. et al. (03/04/2020). ¿Cómo mitigar la propagación del coronavirus en los asentamientos informales durante la emergencia y recuperación ante la pandemia?. Ciudades Sostenibles. https://blogs.iadb.org/ciudades-sostenibles/es/pandemia-coronaviruscovid19-asentamientos-barrios-informales-medidas-emergenciarecuperacion/


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