El novelista construye la figura del sacerdote azteca como una metáfora de su concepción de la historia latinoamericana. Para ello, despliega varias estrategias narrativas. La más interesante, destacada por Sylvia Neira, consiste en su elaboración como narrador testimonial y apocalíptico. El sacerdote narra situado más allá del fin de su mundo y, por eso, más allá de su tiempo