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10º CONGRESO REDCOM “Conectados, Hipersegmentados y Desinformados en la Era de la Globalización” Salta 4, 5 y 6 de setiembre de 2008 UNIVERSIDAD CATOLICA DE SALTA Facultad de Artes y Ciencias

LA EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SU IMPACTO EN LA EDUCACIÓN LA EVOLUCIÓN TECNOLÓGICA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y SU IMPACTO EN LA EDUCACIÓN

Ya para nadie es novedosa la aseveración que los medios de comunicación tienen una repercusión importante sobre el público. Su influencia (positiva o negativa), la interacción con la sociedad y la necesidad latente de tenerlos y utilizarlos, son aspectos que posibilitarán brindar aportes y nuevos enfoques sobre la evolución tecnológica que han tenido en el terreno educativo. Los medios de comunicación han evolucionado a través del tiempo y del espacio, han modificado sus tecnologías así como también han modificado comportamientos y hábitos de conducta y consumo de las personas. A lo largo de estos años muchos han sido los cambios suscitados en torno a los medios de comunicación. Las sociedades en diversas zonas del planeta tuvieron muchos problemas para adaptarse a los nuevos cambios tecnológicos que traían consigo. Ocurrió en la transición del cine silente al cine sonoro, de la radio a la televisión, y en ésta, de la Ejes temáticos: Las Nuevas Tecnologías y la Comunicación: prácticas e impacto cultural Título de la ponencia: La evolución tecnológica de los medios de comunicación y su impacto en la comunicación. Docente Expositor: Lic. José Antonio Ulloa Cueva E-mail: ulloacueva@yahoo.es Cargo y Universidad de procedencia: Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres, con estudios de maestría en Estrategias de la Comunicación en la Universidad de Lima y especialización en Comunicación corporativa en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Resumen: Ya para nadie es novedosa la aseveración que los medios de comunicación tienen una repercusión importante sobre el público. Su influencia (positiva o negativa), la interacción con la sociedad y la necesidad latente de tenerlos y utilizarlos, son aspectos que posibilitarán brindar aportes y nuevos enfoques sobre la evolución tecnológica que han tenido en el terreno educativo.


Reseñas

Grandes pensadores de la comunicación

L

a comunicación ha sido abordada como tema vertebral por filósofos, lingüistas, psicólogos, sociólogos, matemáticos, etcetera, y, en general, por investigadores, críticos e intelectuales. Además de ser el fenómeno más importante del tercer milenio, la comunicación también ha sido un tema álgido de reflexión desde fina-

les del siglo XIX. De ahí la pertinencia de este marco histórico-conceptual cuya intención no es la de resumir la teoría de la comunicación en unas cuantas cuartillas, sino la de referenciar los datos principales de sus pensadores y, a grandísimos rasgos, sus lineamientos teóricos. Los colaboradores que aquí participan son, entre otros, profesores de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano que se desempeñan en las áreas de humanidades y comunicación. Estas reseñas reflejan, por lo tanto, la diversidad de acercamientos a estos personajes, varios de tipo estrictamente teórico, otros más biográficos, otros más prácticos y algunos hasta poéticos. Además, por tratarse este ejercicio de sintetizar conocimientos académicos para cumplir con requerimientos editoriales, el factor tiempo impidió que se pudieran incluir otros grandes pensadores de la comunicación. Con excepción de Roland Barthes y Jan Mukarovsky, de quienes se encuentra información en las reseñas bibliográficas, cumplimos con nombrar algunos más al final de este documento y dar, de antemano, las debidas disculpas por las inevitables omisiones.

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CHARLES SANDERS PEIRCE FERDINAND DE SAUSSURE ERNST CASSIRER

CHARLES SANDERS PEIRCE (1839-1914)

FERDINAND DE SAUSSURE (1857-1913)

Fundador del pragmatismo y padre de la semiótica contemporánea

Fundador de la semiología y precursor del estructuralismo

Charles S. Peirce nació en Cambridge, Estados Unidos, en 1839, en una de las familias más destacadas del entorno intelectual, social y político de Boston. Se graduó de química en Harvard en 1863 y trabajó como asistente de investigación en el Coast and Geodetic Survey durante treinta años. Allí investigó acerca de las medidas pendulares de la gravedad y de la intensidad de la luz de las estrellas, y realizó aportes de interés en diversos ámbitos científicos. Su formación científica no impidió su dedicación a la filosofía. Durante cinco años (1879-84) enseñó lógica en Johns Hopkins University, pero luego no siguió una carrera académica, a pesar de su extraordinaria tenacidad y capacidad de trabajo. En 1887 se muda a Milford, Pennsylvania, donde se dedica a escribir acerca de lógica y filosofía, aunque muchos de sus trabajos no fueron publicados. Tras su muerte en 1914, su esposa vendió a la Universidad de Harvard todos sus manuscritos. Se le considera fundador del pragmatismo y padre de la semiótica contemporánea entendida como teoría filosófica de la significación y de la representación. Peirce define la semiótica como la “doctrina cuasi necesaria o formal de los signos”, los cuales estudia en sí mismos, más allá de los temas a los que remitan. Peirce clasificó los signos así: icono: representación idéntica al referente; índice: relación de la contigüidad entre el objeto y su referente, y símbolo: relación arbitraria entre significante y significado. En su obra está presente la faneroscopia (fanerón es sinónimo de fenómeno: es lo que se presenta a nuestra mente, aquí y ahora, sea real o no), puesto que considera indispensable tener a disposición una teoría de la presentación simple de las cosas en la mente antes que otra que se remita a sus representaciones. Su obra se caracteriza por una concepción triádica, dinámica y relacional del signo (semiosis) pues la significación atañe a las relaciones transmitidas por los signos y su combinatoria, más que a sus propiedades materiales. La semiótica peirceana se explica con la trilogía objeto / signo / interpretante. El objeto es el objeto en sí, existente en el mundo real, no la palabra que lo significa. El signo, o representamen, está en lugar del objeto para alguien, en algún aspecto. El interpretante es un producto de un sistema de interpretación ubicado en la cabeza de alguien. De este modo, el signo es un coproducto del objeto y del sistema de interpretancia. Del interpretante surge siempre un nuevo signo, generando la semiosis infinita. Sus principales obras se recogen en Collected papers, publicados por la Universidad de Harvard desde 1935.

Nació el 26 de noviembre de 1857 en Ginebra (Suiza) en una familia de intelectuales. Al terminar sus estudios clásicos, se interesó en los idiomas indoeuropeos y empezó a trabajar en el ámbito lingüístico. En 1879 publicó su tesis (mémoire) sobre el sistema vocálico del protoindoeuropeo. Fue profesor de idiomas y gramática comparada en París durante diez años (1881-91), y luego regresó a Ginebra, donde dictó clases de sánscrito y lingüística mientras desarrollaba sus propias investigaciones. Hacia 1900 acuñó la palabra semiología, nombre de una ciencia potencial que estudiaría la naturaleza de los signos, su impacto social y las leyes que los gobiernan. Murió el 22 de febrero de 1913, y póstumamente sus alumnos publicaron sus notas de clase bajo el nombre de Curso de lingüística general (Cours de linguistique générale, 1916), obra fundamental para el desarrollo de la semiología y el estructuralismo, de los que se considera fundador y precursor respectivamente. La principal propuesta de Saussure es que “la lengua es un sistema de signos, el lenguaje no es ni una forma ni una sustancia”. Le interesaba “la lengua considerada en sí misma y para sí misma”, estudiada sobre la base de la materialidad del lenguaje. Sus estudios están vinculados a las ciencias sociales; para él esta dimensión se representa mediante una “fuerza social que actúa sobre la lengua” y que forma parte de la psicología. Según él, la lingüística podría convertirse en “el patrón general de toda semiología, aunque la lengua sólo sea un sistema particular”. Estableció la semiología a partir de las siguientes premisas: el lenguaje es un sistema superior a la suma de sus partes; los elementos del lenguaje siempre son definidos por relación (combinación o contraste) con otros elementos, en un determinado momento, y la naturaleza de los elementos lingüísticos es arbitraria, todos son definidos en términos de función y propósito, en oposición a sus cualidades inherentes; así como de una serie de oposiciones teóricas: langue (lengua) / parole (habla); dimensión sintagmática / dimensión paradigmática; sincronía / diadronía, y signifiant (significante) / signifié (significado). Define el signo como “una entidad psíquica de dos caras, la imagen acústica y el concepto, dos elementos íntimamente ligados que se requieren mutuamente”. La imagen acústica tomará el nombre del significante, y el concepto, el del significado. Esta unión es arbitraria, es decir, no se da por ninguna razón natural o lógica. ANDREA ECHEVERRY Docente de apreciación cinematográfica, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

ANDREA ECHEVERRY

ERNST CASSIRER (1874-1945)

Docente de apreciación cinematográfica,

El animal simbólico

Facultad de Comunicación Social, UJTL.

Filósofo de corte kantiano y profesor alemán, Cassirer sufrió, al igual que Freud, el exilio por parte de los nazis en 1933, razón por la cual tuvo que desplazarse hacia Estados Unidos y cumplir la función de docente en las universidades de Yale y Columbia hasta su muerte, como un pensador inscrito en la Escuela de Marburgo.

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ÉDER GARCÍA Docente de lingüística y seminarios, Facultad de Humanidades, UJTL.

LUDWIG WITTGENSTEIN (1889-1951) El Tractatus ¿Qué relación hay entre el lenguaje y las cosas? Eso lo puede responder cualquiera, hasta un niño de cinco años… ¡Rápido, que me traigan un niño de cinco años!, sería la petición que haría Marx (Groucho, se entiende) ante esta pregunta en una clase de filosofía del lenguaje. Entre 1912 y 1918, hubo un joven vienés que intentó dar una respuesta a tal interrogante en un texto clásico de la filosofía del lenguaje, la filosofía analítica y el positivismo lógico. En ese texto replanteó algunas de las respuestas que se habían dado hasta ese momento. Entre una escuela de ingeniería en Manchester, la Universidad de Cambridge, una solitaria casa en Noruega, las trincheras y una prisión

italiana de la primera guerra mundial, las ideas de Ludwig Wittgenstein maduraron para dar cabida a reflexiones sobre la esencia del lenguaje, la naturaleza del mundo, la lógica, las matemáticas, la ciencia, la filosofía y comentarios sobre ética, religión y misticismo. Todo esto cupo en las escasas 75 páginas del Tractatus Logico-Philosophicus, obra terminada en 1918 y publicada en 1921 luego de varios rechazos editoriales, incluido el de la Universidad de Cambridge, en donde ese mismo texto se presentaría como tesis doctoral, años después. El Tractatus fue el equivalente del Discurso del método (1637) de Descartes o la Crítica de la razón Pura (1787) de Kant, al menos desde el punto de vista del autor, que consideraba “haber solucionado, definitivamente, en lo general, los problemas (de la filosofía)”. Estimaba como ‘intocable y definitiva’ la ‘verdad de los pensamientos’ puestos en el Tractatus. Tenía 29 años y consideraba que el resto de sus días debían estar en consonancia con esa conclusión, por lo que dejó la filosofía. Esa ‘verdad intocable’ era que los problemas que habían aquejado a los filósofos tenían que ver con ‘la incomprensión lógica del lenguaje’. En el Tractatus se busca delimitar lo que se puede decir con sentido. Para el efecto se entiende la organización del lenguaje, del pensamiento y del mundo como isomorfos. Pero isomorfos sintácticamente, puesto que lenguaje y mundo son realidades aparte aunque ambas obedecen a la leyes de la lógica. El mundo no se concibe como objetos o eventos que se pueden percibir con los sentidos o podemos ‘traducir’ en palabras. Se entiende como algo constituido por ‘hechos atómicos’ o estados de cosas. Los hechos no son eventos ocurridos en un espacio y tiempo definidos, sino que pertenecen al campo de la lógica en la que se afirma o enuncia algo. Pero que se enuncie algo (“El carro está en el parqueadero”) no quiere decir que se esté uno pronunciando sobre qué hay o no en el salón. Lo que ocurre es que el lenguaje nos da una figura del ‘mundo real’. Lo describe en forma lógica, porque esa realidad tiene la misma forma lógica. Si se dice que “Está haciendo calor”, no se puede preguntar si es cierto o falso, ya que en sí misma la frase es verdadera (de acuerdo con sus sintaxis, la relación entre sus partes) pero no dice nada del mundo (su lado semántico). El lenguaje hace las veces de un mapa que señala paradas de bus, montañas o calles. El decir que el lenguaje ‘figura’ los hechos para poder establecerlos pero que esto no agrega nada nuevo a nuestra comprensión de la ‘realidad’, lleva a la paradoja de que este enunciado es, en sí mismo, un intento por dar un mapa de la relación figurativa entre el lenguaje y la realidad. Lo cual se ha planteado previamente que es absurdo. Esta figura, como un mapa, se muestra a sí misma, y lo que se muestra a sí mismo no puede ser dicho. Esto deja por fuera todo lo que no sea tautológico (un enunciado necesariamente verdadero por su forma lógica), del tipo “Todo casado es un hombre soltero” o verificable por observación, de acuerdo con los positivistas lógicos inspirados en el Tractatus. Es decir, afirmar que “Elvis es inmortal” tiene sentido si eso es verificable. Pero decir todo esto sólo tiene sentido si se entiende como algo por superar, dice la penúltima sentencia del Tractatus, cuyo colofón es: “De lo que no se puede hablar hay que callar”. Y dicho y hecho. Wittgenstein dejó la filosofía, si bien nunca había recibido formalmente el título de la Universidad de Cambridge,

Grandes pensadores de la comunicación

Su producción intelectual se concentra en problemas epistemológicos. Apoyado en un ‘idealismo objetivista’, comprende la fusión de sujeto y objeto en la unidad de la experiencia. Así las cosas, comprende que todo el conocimiento es el juego de diferentes maneras de simbolizar la realidad, tal como lo expone en su obras capitales El problema del conocimiento (1906-1920) y La filosofía de las formas simbólicas, escrita entre 1923 y 1929. En el caso de las ciencias naturales y también de las sociales, la formación de conceptos o representaciones no es producto de interacciones reales ni de leyendas cómodas, tampoco son formas vacías, sino que son conceptos funcionales articulados en series que surgen de la experimentación y la observación. El concepto resulta ser, entonces, el medio para que la realidad quede articulada y aprehendida gracias a la objetividad de las referencias y la posibilidad de establecer, tras ese primer efecto, representaciones universales. Y es gracias a esto como es permitido predicar la constancia y la aprioridad de tales conceptos. En el caso de las ciencias sociales o del espíritu, Cassirer centraliza su atención en las ‘formas simbólicas’, a través del estudio del arte, la religión, el mito y el lenguaje. El hombre es un ‘animal simbólico’ porque posee un conocimiento senso-perceptivo que no es sólo de carácter práctico, como sucede con los animales, sino también simbólico. Debido a esta característica, el lenguaje humano es a la vez emotivo-conativo y enunciativo-objetivo, facultad que designa los objetos por medio de símbolos, que utilizados en un espacio social determinan las diferentes culturas, alejadas del espacio y el tiempo naturales. El símbolo es un producto humano cuyo contenido es configurado por los efectos funcionales de la sensibilidad, pero que, tras un proceso de abstracción, libera al hombre de esos datos materiales; con lo cual resulta que el lenguaje re-crea la realidad sensible y la transforma en datos que, sin ser como ella, la representan, sin importar la presencia de lo nominado. Por eso, la unidad que reúne toda actividad humana, no se debe buscar en una sustancia metafísica o supraempírica, sino en las ‘unidades funcionales’que ligan las actividades simbólicas del hombre.

LUDWIG WITTGENSTEIN

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JEAN PIAGET

pues nunca escribió formalmente la tesis que pedían (con introducción, referencias bibliográficas, etc.) para otorgarle la licenciatura. Wittgenstein intentó ser maestro de escuela. Quería volverse un asceta. Vivir de forma sencilla, en el campo, entre pueblerinos, lujo que sólo a un aristócrata como él podía ocurrírsele o se lo podía dar. Entre 1926 y 1928 se dedicó a diseñarle una casa a su hermana con su obsesión por la perfección del diseño a flor de piel. La casa resultó tan monumental y austera como su propia lógica. Y con algunas fallas. Sólo que corregir las fallas de la casa implicó tumbar algunas paredes, pero las fallas de la lógica del Tractatus afectaban sus bases. De modo que en 1929 Wittgenstein volvió a Cambridge, en donde sus viejos amigos Russell y Moore fueron los jurados de la tesis de doctorado, el Tractatus. Desde entonces fue profesor de filosofía de la universidad, si es que ser profesor significa sentarse a maldecir la propia ignorancia, quedarse callado por largos momentos o hacer las veces de inquisidor con sus eventuales y seleccionados estudiantes o asistentes a clase. En 1944, luego del interludio de la segunda guerra, volvió a Cambridge el monje lógico y comenzó a preparar la corrección del Tractatus, el manifiesto de su nueva filosofía, publicada póstumamente en 1953, dos años después de su fallecimiento. Muchos otros libros publicó, después de muerto, el antiguo estudiante vienés de ingeniería. Fueron apuntes de clase de sus estudiantes, cartas y manuscritos que elaboró en diferentes momentos de su vida. En las Investigaciones filosóficas (1953) ya no se dedica a delimitar los supuestos de la filosofía, sino a ‘aplicarla’, pero sólo en apariencia, dado que el texto es menos críptico que el Tractatus, pero no menos elaborado. El lenguaje ya no se entiende como una figura del mundo y no tiene únicamente una función descriptiva. Introduce la noción de juego de lenguaje. Lo que se había propuesto en el Tractatus como ‘la verdad’, esto es, que los enunciados con sentido son los que describen, pasa a ser una forma de jugar con el lenguaje entre muchas otras. Esto hace que no todos los enunciados, como preguntar si he sido claro en estos párrafos, son o no tautológicos en tanto el interrogante no consiste en una mera descripción de la realidad. En el Tractatus la lógica unificaba los múltiples usos del lenguaje. En las Investigaciones el sentido del lenguaje se deriva del uso social que se le da. A algunos les sigue llamando la atención el primer supuesto, otros enfatizan el segundo. Lo más probable es que Wittgenstein no estuviera de acuerdo con tal división. Y de seguro no lo estaría con este perfil bibliográfico. Porque he tratado de mostrar lo paradójico que resulta tratar de decir algo, después del Tractatus, que tenga sentido, lo que no sé si tenga mucho sentido. FRANZ FLÓREZ Docente de semiología, Facultad de Humanidades, UJTL. También es docente de la Universidad Nacional.

JEAN PIAGET (1896-1980) El constructivismo genético Jean Piaget nació en Neuchatel (Suiza) en el año de 1896; su padre, un historiador de profesión, no podría haber imaginado los alcan-

ces históricos y pedagógicos que el joven Piaget iba a desarrollar. Sensibilizado por la influencia de su padre comienza a tener contacto con la naturaleza desde temprana edad. Le atrae la biología y la zoología, y con su espíritu adelantado para el común de niños de su edad, publica a los diez años el primero de una serie de trabajos que nunca cesará, titulado “El gorrión albino”. Su incontenible curiosidad por la ciencia lo lleva a escribir otro artículo a los quince años de edad sobre los moluscos, el cual es publicado en 1911. Desde entonces la fortaleza académica de Piaget se ve enriquecida con la filosofía, a la cual dedicó varios años de su adolescencia. Cuando terminó sus estudios de bachillerato, se graduó como licenciado en ciencias biológicas, y gracias a su dedicación y empeño obtuvo en 1918 su doctorado en biología. Lector incansable de teorías como las de Darwin, acerca de la evolución de las especies, es cautivado también por las teorías del psicoanálisis de Freud, que lo llevaron a internarse en la psicología, en la cual va a profundizar en 1919 cuando toma cursos en la Sorbona en París complementándolos con cursos de lógica y filosofía de las ciencias. Es en esta etapa de su vida cuando Piaget comienza a trabajar la psicología infantil a través del estudio de tests, para lograr comprender el razonamiento del niño, su principal aporte a la psicología. Piaget plantea la teoría de las diferencias biológicas entre niños de diferentes edades, lo cual lleva a considerar que a mayor edad, mayor experiencia, y por lo tanto mayor capacidad para entender el entorno. Éste será el principio de la epistemología genética, por la cual será reconocido en la pedagogía y en la psicología. Escritor incansable, envía uno de sus artículos sobre este tema al reconocido pedagogo Claparède, y éste lo invita a ocupar una plaza en el Instituto Jean Jacques Rousseau de Ginebra, que había sido fundado recientemente, donde continúa trabajando en sus estudios de psicología. En esta etapa Piaget se convierte en padre y hombre de familia, lo que le permite estudiar el desarrollo de los bebés y también seguir la aparición de las nociones lógicas y matemáticas en el niño. En Piaget encontramos a un profesional dedicado a la educación o labores vinculadas a ella como funcionario del Departamento de Educación y en la comisión suiza de la Unesco. En 1947 Piaget publica la síntesis de su trabajo desarrollado hasta ese momento, titulada Psicología de la inteligencia; años más tarde, según sus propias palabras, “gracias a la generosa ayuda de la fundación Rockefeller, la Facultad de Ciencias de Ginebra pudo crear un Centro Internacional de Epistemología Genética”. Esto ocurrió 1955, y Jean Piaget lo dirigió hasta el final de sus días en 1980. La obra de Piaget es acerca del conocimiento; él lo exploró en diversos campos y legó el método clínico pedagógico, de innegable importancia para la educación y la psicología dentro de lo que se conoce como la escuela nueva. Su obra principal, con bases de epistemología y lógica, se caracteriza por el estudio simultáneo de los fundamentos de la lógica y el proceso de formación de la inteligencia en el niño, trabajo que será reconocido como psicología genética. Piaget crea la teoría denominada por él mismo constructivismo genético, donde considera de suma importancia el orden biológico en el proceso de desarrollo sociológico y de lenguaje en el niño.

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Fuentes: Organización de los Estados Americanos, El método clínico pedagógico

de la escuela de Ginebra de Jean Piaget, Washington, Ciecc, Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos, 1982. Jean Piaget, Psicología, lógica y comunicación, Buenos Aires, Nueva Visión, 1970. Jean Piaget, Science of education and the psychology of the child, New York, Viking Compass Book, 1972.

ELIZABETH PLAZAS Docente de historia del arte y de seminarios, Facultad Humanidades, UJTL.

ROMAN JAKOBSON (1896-1982) Lingüística y poética Roman Osipovic Jakobson nació el 11 de octubre de 1896 en Moscú y desde muy pequeño se sintió atraído por el estudio del lenguaje. Ingresa a los 18 años al Departamento de Eslavística de la Universidad de Moscú, en donde se forma en los principios de la lingüística teórica y la literatura, y es precisamente a la sólida fundamentación que reci-

Grandes pensadores de la comunicación

Sus aportes a la teoría de la comunicación se evidencian en el proceso como tal, es decir, en el lenguaje que se desarrolla a la par con el conocimiento, el cual se da como un mecanismo con dos componentes: la acomodación y la asimilación. En la primera, el niño se acopla a las condiciones externas, y en la segunda el sujeto incorpora los datos recibidos a través de la experiencia a sus estructuras innatas. El constructivismo genético de Piaget explica la aparición del lenguaje oral, que se da por necesidad del desarrollo constructivo de la inteligencia; en otras palabras, el lenguaje se adquiere por medio de desarrollo senso-motriz, el cual permite acceder a una coordinación general de las acciones que se activan hasta lograr el desarrollo verbal. Desde aquí el proceso es continuo, e interviene la experiencia en la maduración del mismo hasta lograr el nivel de lecto-escritura, que es más complejo (o superior), donde se encuentran también las estructuras de conversación. En este estadio el sujeto es el actor e inclusive el autor de dicha estructura que, por supuesto, él va autorregulando continuamente. Como se ha dicho, éste es un proceso evolutivo que no se detiene, porque el principio se funda en el orden genético humano. En el lenguaje socializado, dentro de una dimensión comunicativa, el sujeto toma en cuenta al interlocutor, y según Piaget, se da progresivamente a medida que se supera el lenguaje egocéntrico de los primeros años. Entre las obras principales de Piaget figuran: El juicio moral en el niño; Génesis del número en el niño; La construcción de lo real en el niño; El nacimiento de la inteligencia en el niño; Psicología de la inteligencia; El criterio mental en el niño; Seis estudios de psicología; Psicología, lógica y comunicación; El lenguaje y el pensamiento en el niño; La representación del mundo en el niño e Introducción a la epistemología genética.

be en estos primeros años a la que le debe esa perspectiva interdisciplinaria que lo habría de caracterizar en el mundo académico mundial. Se lo conoce por ser el fundador del Círculo Lingüístico de Moscú y de la fonología. Sus trabajos abordaron diversos campos, entre los que se pueden contar ensayos sobre métrica, crítica textual, estilística, historia literaria, fonología diacrónica, afasia y lenguaje infantil. Se desempeñó como profesor en la Escuela de Altos Estudios Dramáticos en Moscú y en la Universidad Masarykova de Brno (Checoslovaquia), y posteriormente emigra a Estados Unidos e ingresa como docente e investigador en las Universidades de Columbia, Harvard y el MIT. Después de una vida llena de logros y reconocimientos académicos, fallece en 1982 a los ochenta y seis años de edad. Como teórico del lenguaje se reconoce su importante modelo sobre las funciones del lenguaje en el que plantea reflexiones sobre el acto de comunicación verbal. El esquema de comunicación de este célebre pensador se representa de la siguiente manera: Contexto Destinador……………………… Mensaje………………………Destinatario Contacto Código Cada uno de estos factores determina una función diferente del lenguaje, así: la función referencial, denotativa, o cognoscitiva está orientada hacia el contexto o referente y define las relaciones entre el mensaje y el objeto al que hace referencia. Con esta función es posible abordar el referente de manera objetiva, observable y verificable. La función emotiva, centrada en el destinador, describe las expresiones del hablante ante aquello de lo que está hablando. La función conativa es la orientada hacia el destinatario, y es la que permite obtener una reacción del receptor. Dicha respuesta puede ser de tipo afectivo o cognoscitivo. La función poética o estética está orientada hacia el mensaje como tal, señalando la importancia de la producción misma del texto no sólo desde la producción artística (literatura) sino desde todo tipo de producción lingüística o extralingüística que revela la actividad misma de la comunicación. La función fática está centrada en el contacto y tiene como fin “establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, para cerciorarse de que el canal de comunicación funciona, para llamar la atención del interlocutor o confirmar si su atención se mantiene”. La función metalingüística es la que permite tanto al destinador como al destinatario confirmar que están usando el mismo código. Gracias a esta función es posible ponerse de acuerdo sobre el significado de los conceptos utilizados en la conversación. Éste es el modelo de las funciones del lenguaje expuesto por Roman Jakobson en su importante ensayo Lingüística y poética, publicado en 1960, y es la base sobre la que numerosos investigadores, lingüistas, semiólogos, teóricos de la comunicación, han realizado interesantes críticas y producido nuevos modelos para explicar el complejo fenómeno de la comunicación.

ROMAN JAKOBSON

ADRIANA PLAZAS. Docente de lingüística y literatura fantástica, Facultad de Humanidades, UJTL.

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PAUL LAZARSFELD (1901-1976) El análisis cuantitativo

PAUL LAZARSFELD HAROLD LASSWELL

Paul Felix Lazarsfeld, nacido en Viena (Austria) el 13 de febrero de 1901, realizó sus estudios en la Universidad de Viena, donde recibió su Ph.D. en matemáticas aplicadas en 1925. Durante cincuenta años fue escritor, investigador y docente en el campo de la psicología, reconocido particularmente por la importancia de sus trabajos sobre los efectos de los medios en la sociedad. Fue miembro de la celebre Escuela de Frankfurt, la cual durante los años treinta reunió a un grupo de intelectuales que fueron una influencia significativa para el desarrollo de las ciencias sociales en Europa, entre quienes podemos mencionar los nombres de Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Eric Fromm y Kurt Lewin. Muchos de los miembros de esta escuela emigraron hacia Estados Unidos para evitar la represión nazi, contribuyendo al desarrollo de las comunicaciones en América del Norte. Inicia su carrera laboral como ayudante de los psicólogos Karl y Charlotte Bühler en la Universidad de Viena, razón por la cual despierta el interés de la Fundación Rockefeller, que le concede una beca para viajar a los Estados Unidos en 1933, donde comenzó su trabajo institucional, primero en la Universidad de Newark y después en el Bureau of Applied Social Research en la Universidad de Columbia, donde permaneció hasta 1970. A Lazarsfeld se lo identifica como pionero en el campo del análisis cuantitativo; sus estudios se inscriben en la creciente tendencia de la investigación empírica. Podríamos afirmar que la prioridad para Lazarsfeld era trabajar basado en experiencias; su principal foco de interés fue el ‘análisis empírico de la acción’, el estudio de la acción individual y las encuestas por muestreo, que se convirtieron en su instrumento de trabajo más importante. Por sus estudios y aportes sobre los efectos de los medios, se identifica con la corriente funcionalista. Su primera publicación, en 1940, fue Radio and the printed page, por medio de la cual Lazarsfeld expone sus primeras apreciaciones sobre la cultura musical a través de la radio, y sus investigaciones posteriormente le sirven de base para su otros estudios. En 1944 publica otro de sus escritos, The people’s choice, a través del cual nos muestra principalmente la influencia de los medios en épocas de elecciones políticas, y cómo la radio se convierte en el mejor instrumento de persuasión de los indecisos, ese público flotante que se caracteriza por su vulnerabilidad e indecisión. Para demostrar sus investigaciones se convierte en un observador riguroso de la influencia e impacto de los medios en nuestra existencia y un fuerte crítico de sus abusos. Bajo la misma óptica Lazarsfeld, junto con Eliu Katz, publica su siguiente escrito, Two-step flow of communication, donde presenta su teoría y demuestra con sus trabajos de campo realizados durante las campañas electorales que la comunicación llega en primera instancia a un cierto grupo social, el de los líderes, los cuales poseen unas características especiales que los hacen estar más abiertos y receptivos a la información procedente de los medios, y que a su vez transmiten la información recibida a sus grupos sociales más próximos, logrando influir fuertemente en los nuevos receptores en la toma de decisiones,

lo cual en época de elecciones se convierte en otra herramienta persuasiva para influir en la decisión de voto. Lazarsfeld logra demostrar que los pequeños grupos sociales que comparten los mismos gustos, actividades y familias, terminan votando por el mismo candidato, demostrando así que “el voto es una experiencia de grupo”. Finalmente, Paul Lazarsfeld es considerado uno de los teóricos de la comunicación que ha realizado mayores aportes a la comunicación de masas desde la sociología, y en especial por la relación que pudo establecer entre el enfoque teórico y el empírico en la ciencia social. Murió en Nueva York en 1976. SANDRA MARCELA LOBO Docente de fundamentos de la comunicación y comunicación de masas, asesora proyectos, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

HAROLD LASSWELL (1902-1978) ¿Quién, qué, cuándo y cómo? Especialista en ciencias políticas y considerado como uno de los fundadores de las teorías de la comunicación de masas, Harold Lasswell, nacido en Illinois en 1902, fue por muchos años maestro en la Universidad de Chicago y posteriormente en Yale. A lo largo de su vida profundizó en su investigación científica a través de métodos analíticos y produjo grandes escritos relacionados con temas tan importantes como la psicología, el comportamiento, las personalidades políticas y las ciencias sociales. Fue uno de los iniciadores del estudio de la propaganda. Una de sus más importantes investigaciones se llama Técnica de la propaganda en la guerra mundial, estudio donde se sientan las bases de la actual definición de propaganda, cuyos cuatro objetivos principales son “movilizar el odio contra el enemigo, preservar la amistad de aliados, preservar la amistad y procurar la cooperación de los neutrales, y desmoralizar el enemigo”. Su principal aporte a la teoría de la comunicación fue su modelo de la comunicación. Lasswell estudió la forma cómo la comunicación ocurre, el proceso que envuelve y cómo un canal puede transmitir más de un mensaje. Sugerido inicialmente como un paradigma para la ciencia política en 1936, paradigma que según él definía el mayor interrogante de la disciplina, “¿quién obtiene qué, cuándo y cómo?” es aplicado en 1948 en la obra The comunication of ideas, de Lyman Bryson, al estudio de los medios de comunicación de masas. El modelo se aplica buscando las respuestas a estas preguntas simples: ¿quién dice?, ¿qué dice?, ¿por qué canal?, ¿a quien? y ¿con qué efecto? ‘Quién dice’ corresponde a quién controla el mensaje en los medios, el organismo emisor, en este caso periodistas, y empresas de medios de comunicación como entes de carácter comercial. ‘Qué dice’ son los mensajes en sí mismos que están siendo comunicados; ‘por qué canal’, son las técnicas de los medios, que en una sociedad difunden al mismo tiempo la información y la cultura. El ‘a quién’, es la audiencia, los receptores, el público, o también los clientes de determinados organismos de difusión de mensajes que satisfacen de sus necesidades. Y finalmente el ‘con qué efecto’ hace referencia a identificar y evaluar los efectos de la comunicación en el público.

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SANDRA GASCA. Docente de introducción al sector radial en el área tecnológica, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

ÉMILE BENVENISTE (1902-1976) El signo lingüístico Lingüista francés, nació en Alep en 1902 y murió en París en 1976. Fue catedrático en el Collège de France, se sitúa dentro de la corriente estructuralista iniciada por Ferdinand de Saussure y continuada por el círculo de Praga. En sus obras se ocupó de comparatística europea y de temas de lingüística general, específicamente, la naturaleza del signo lingüístico. Entre sus escritos más importantes figuran: Problemas de lingüística general (1966-74, 2 vols.) y Vocabulario de las instituciones indoeuropeas (1969). Su propuesta teórica se basa en la construcción de un modelo en el cual se considera la lengua como un sistema formal, susceptible de ser descrito a través de niveles y cuya aproximación se realiza por métodos inductivos. El concepto de nivel adquiere con Benveniste la posibilidad de dar cuenta de la naturaleza articulada del lenguaje, de la complejidad del sistema y del carácter discreto de las distintas unidades en que se estructura. De esta manera su propuesta teórica se va fundamentando en la descripción de distintos aspectos en relación con la idea de la lengua como hecho semiológico en donde confluyen distintos niveles. El primero, de orden hipofonemático, cuya unidad de descripción es el fonema; el siguiente, que corresponde al signo, cuya representación es la palabra, y por último, el nivel de la frase, con el enunciado como unidad de estudio.

Grandes pensadores de la comunicación

Lasswell aclara que el objetivo principal de su propuesta es contemplar el acto de comunicación en su totalidad, en relación con todo el proceso social y examinarlo desde dos aspectos: estructura y función. El aspecto funcional comprende, para los especialistas en comunicación, tres partes: supervisión y vigilancia del ambiente, refiriéndose a la recolección y distribución de la información relacionada con los sucesos del medio ambiente de toda sociedad; la correlación de las partes de la sociedad para responder al ambiente, es decir la interpretación de la información y la forma como reaccionar ante dichos sucesos; y finalmente la transmisión de la herencia social de una generación a la siguiente, considerado habitualmente como una actividad educacional. Dentro de toda su obra podemos destacar su libros mas leídos, como son: Politics: who gets what, when, how y World politics and personal insecurity. Otros de sus más notables trabajos son: Democracy through public opinion, Power and society, Power and personality, A free and responsible press, y National security and individual freedom. Harold D. Lasswell fue uno de los científicos políticos más influyentes de nuestro tiempo, impulsor de los grandes análisis sistemáticos de la comunicación en acciones y sociedades. Sus estudios en personalidad y políticos influyentes contribuyeron ampliamente a la ciencia política del comportamiento. Murió en Nueva York el 18 de diciembre de 1978.

A partir de estos niveles, se llevan a cabo unas operaciones de segmentación (relaciones sintagmáticas) y unas de sustitución (relaciones paradigmáticas). Estas relaciones permiten que la lengua pueda ser reconstruida a través de la descripción de rasgos jerarquizados en los que cada unidad se define por sus combinaciones en el nivel superior. De suerte que una unidad podrá ser caracterizada lingüísticamente si y sólo si es susceptible de ser identificada en una unidad más elevada. De estos planteamientos surgen dos nociones: forma y sentido. La forma, se define como la capacidad de la unidad de disociarse en constituyentes de nivel inferior, y el sentido como capacidad para integrar una unidad de nivel superior; esto quiere decir que el fonema adquiere sentido en la palabra, la palabra en la frase, la frase en la enunciación y la enunciación en el discurso. FORMA (unidades) discurso enunciado frase palabra fonema

SENTIDO (niveles) fonema palabra frase enunciación discurso

Estos planteamientos, aunque retomados de los estudios de Saussure, van más allá al lograr concebir la lengua como un hecho semiológico, en donde se ven representados los conceptos fundamentales que encauzarán los posteriores estudios del signo, la teoría discursiva y la filosofía del lenguaje. Estos conceptos son: el enunciado y la enunciación, el sentido y la forma. En conclusión, Benveniste presenta en su obra Problemas de lingüística general (1966-74) la continuación de las propuestas de Saussure, pero encaminadas no a describir la lengua como una estructura, sino como un sistema semiótico formal.

CLAUDE LÉVI-STRAUSS

SANDRA LILIANA PINZÓN Docente de ligüística, Facultad de Humanidades, UJTL. También es docente de la Universidad Nacional de Colombia.

CLAUDE LÉVI-STRAUSS (1908) La relación lenguaje y cultura En cualquier sistema cultural los modos convencionales que ordenan la interacción entre dos personas constituyen un lenguaje que puede ser descifrado como cualquier otro lenguaje. Claude Lévi-Strauss Este teórico nació en 1908 en Bruselas, de padres franceses. Estudió filosofía y jurisprudencia en París. Se convirtió en antropólogo a raíz de su primer viaje a Brasil en 1935. Hasta hace muy poco, enseñó etnología en la École Practique des Hautes Études y fue titular de antropología social en el Collège de France. Su principal y fundadora obra es Les structures élémentaires de la parenté (1949), donde plasma sus primeras inquietudes en torno a las relaciones entre estructuras humanas primitivas y la forma como, a

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través de su imaginario, se van mezclando los tres aspectos: la naturaleza, la cultura y el espíritu humano para hacer del individuo una misma estructura que se designa en la palabra como símbolo temático de cada cultura, engendrada en el mito y el ritual. Para Lévi-Strauss, el lenguaje es esa escisión entre naturaleza y cultura, ya que permite al hombre traspasar ese umbral netamente biológico, propio de su especie, y alcanzar la adecuación de su ser a ese universo artificial, propio de la interacción con el grupo social. De suerte que el lenguaje tiene una perspectiva dual: en un sentido es una parte de la cultura, pues proviene de ella como hecho social; en otro sentido, es el medio por el cual asimilamos la cultura. Así, el lenguaje es para Lévi-Strauss la más perfecta de todas sus manifestaciones, puesto que permite estructurar una comunicación lingüística entre varios sistemas que tienen en común una articulación de signos. Estos planteamientos son los que han permitido el desarrollo de sus sentidos sobre los mitos, los rituales, la moda, la música como sistemas de comunicación. Dentro de su conformación teórica se encuentran conceptos retomados de Durkhein, Jakobson, Propp y Freud, en donde se va apreciando la construcción significativa de conceptos previamente planteados, pero ahora desde la visión de un filósofo, antropólogo, etnólogo y sociólogo. Lévi-Strauss concibe a la lengua como una estructura compleja relacionada con otros sistemas y analizable en niveles. En toda la palabra se advierte cómo el símbolo y adquiere significado dependiendo del contexto en que aparece y de las convenciones gramaticales de la lengua, considerada en su conjunto. COMUNICACIÓN (TRANSACCIÓN)

PALABRAS

Intercambiar mensajes a través de medios materiales tomando como ‘don’ la expresión.

Acciones convencionales y símbolos temáticos que aparecen en expresiones culturales como los mitos y los rituales.

JOHN LANGSHAW AUSTIN

Reconstruyendo la estructuración teórica de Lévi-Strauss podemos proponer un modelo de comunicación que parte de la relación entre dos sistemas, la lengua y la cultura. Dicha relación se analiza en una serie de unidades y categorías como son el espíritu humano que le da vida a las palabras y expresiones a través de los mitos; la estructura de otros sistemas (familia, grupo, tribu) respecto a ese individuo y finalmente, la relación lógica del proceder del individuo, respecto de un grupo de seres con las mismas características rituales. INDIVIDUO Lengua Espíritu humano Palabra Expresión Representación Realidad Mitos

Cultura Antropología social Estructura Relación Sistema Ordenación lógica Rituales

Algunas obras: La vida familiar y social de los indios Nambikwara (1948); Las estructuras elementales del parentesco (1949); Raza e historia (1952); Tristes trópicos (1955); Antropología estructural (1958); El totemismo hoy (1962); El pensamiento salvaje (1962); Mitológicas (1964); Lo crudo y lo cocido (1964); De la miel a las cenizas (1967); Raza e historia (1967); El

origen de las maneras en la mesa (1968); El hombre desnudo (1971); La vía de las máscaras (1975); La mirada alejada (1983); Palabras dadas (1984); La alfarera celosa (1985); De cerca y de lejos (1991); Mirar, escuchar, leer (1993); Nostalgia del Brasil (1994); Nostalgia de Sao Paulo (1995). SANDRA LILIANA PINZÓN Docente de ligüística, Facultad de Humanidades, UJTL. También es docente de la Universidad Nacional de Colombia.

JOHN LANGSHAW AUSTIN (1911-1960) La observación de la conducta lingüística Hace algún tiempo mientras paseaba ojeando las vitrinas de algún centro comercial del norte de Bogotá, me sorprendí al ver en el escaparate de uno de esos establecimientos conocidos como ‘librerías esotéricas’, justo al lado de los numerosos volúmenes acerca del poder del pensamiento creativo y del arte del feng shui aplicado a los más diversos espacios habitados por el ser humano, el libro titulado Cómo hacer cosas con palabras, de John L. Austin. Probablemente para el transeúnte desprevenido aquel libro pasaría como un texto en el cual el autor enseñara la forma de conseguir sus más anhelados deseos a través de ciertos conjuros adecuados según cada caso. Indignado por semejante falta de respeto para con la memoria del filósofo inglés, nacido en 1911 en Lancaster y educado en Oxford, quien sirvió varios años a la inteligencia británica durante la segunda guerra mundial y fue miembro del All Souls College y del Magdalen College antes de vincularse en 1952 como profesor de la cátedra de filosofía moral en Oxford hasta la fecha de su muerte a los 49 años, me alejé de aquel negocio maldiciendo la ignorancia del propietario y del empleado a cargo de exhibir las novedades. Después, camino a mi casa en un bus, al cabo de mucho pensar en el incidente me atreví a concluir que tal vez la ubicación de aquella obra en la librería no representaba del todo un hecho fuera de lugar. Al fin y al cabo cuando pronunciamos las palabras “yo prometo que…” o cuando la persona adecuada dice algo como “yo declaro que…” estas expresiones funcionan como ‘conjuros’ que de alguna forma producen efectos directos en nuestro mundo. De hecho, como Austin lo defendió, la observación misma de la conducta lingüística representa un valioso campo de investigación en la medida en que se asume que el lenguaje común incorpora todas las distinciones que resultan útiles para la conducta humana. Es así como se aproximó en este libro, y a lo largo de toda su obra recopilada y publicada póstumamente por sus discípulos, a su objeto de estudio: el lenguaje común, convencido de que el papel del filósofo es el de aclarar, a través de la investigación y el análisis minucioso, qué papel cumplen las construcciones gramaticales más usuales. Puedo decir que lo principal de su propuesta se encuentra en cuatro de sus escritos: A plea for excuses, de 1956, Philosophical papers, de 1961, publicado en español como Ensayos filosóficos (Madrid, Alianza Editorial, 1989), How to do things with words, de 1961 (traducido al español por Genaro Carrió y Eduardo Rabossi en 1971 y publicado en Ediciones Paidós) y Sense and sensibilia, de 1962.1 En A plea for excuses Austin aborda en un cuidadoso y paciente análisis las expresiones del lenguaje que en particular se remiten al campo

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Otras fuentes: http://www.bartleby.com/65/au/Austin-JL.html www.philosophypages.com/ph/aust.htm www.philosophypages.com/hy/6u.htm http://www.xrefer.com/entry/551357

FELIPE BELTRÁN Docente de humanidades y teoría de la percepción, Facultad de Humanidades, UJTL.

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Conozco también el texto “Emisiones realizativas”, en traducción de Alfonso García Suárez e incluido en la compilación de Valdés Villanueva En busca del significado (Madrid, Tecnos, 1999).

Grandes pensadores de la comunicación

de esas acciones de las que se puede culpar a un individuo. La distinción clave de este texto está en ver en qué casos se trata de una justificación, que consiste en negar que una acción realizada sea equivocada, o en qué casos se trata de una excusa, en donde se niega que el agente sea responsable del acto del que se le acusa. Los Philosophical papers reúnen una colección de escritos sobre temas que van de la epistemología a la filosofía moral, pasando por la metafísica, siempre en su estilo propio de argumentación a partir del punto vista general de que los problemas filosóficos se deben en su mayoría a confusiones lingüísticas. Por su parte, Sense and sensibilia propone que debates epistemológicos, como aquél acerca de la realidad ontológica de los objetos de la percepción, son innecesarios en tanto que están fundados en pasar por alto el hecho –que revela un análisis de las expresiones acerca del conocimiento en el lenguaje ordinario– de que no existe ningún interés en que los reportes acerca de la experiencia sean infalibles. En How to do things with words, que es la recopilación de sus doce conferencias de Harvard de 1955, Austin introduce su ya famosa división de las emisiones entre realizativas y enunciados, en una crítica frente a la llamada ‘falacia descriptiva’, o el error de pasar por alto la diferencia entre las expresiones que se usan para describir características de la realidad, y aquellas cuya propia emisión es en sí misma la realización de un acto (como “yo prometo”, “yo juro”, “yo declaro”, etc.), o ‘emisiones realizativas’, como han sido llamadas desde entonces. A medida que la argumentación avanza y que Austin intenta precisar su distinción, va plantando lo que llama una ‘teoría de los infortunios’, que consiste en la enumeración detallada de las condiciones extralingüísticas que debe cumplir una emisión realizativa para ser exitosa. A partir de esta distinción, y utilizando en gran parte esta terminología, otros autores –por ejemplo, John Searle– desarrollarán investigaciones en torno a los ‘actos de habla’ y su papel en el lenguaje. Así que después de recordar lo importante del autor y lo provechoso que sería para mí tener la edición en español del libro en cuestión, decidí retirar mis acalorados juicios acerca del propietario y el encargado de la librería y simplemente me lamenté de no tener dinero suficiente para poder devolverme a comprar ese libro mágico.

HERBERT MARSHALL MCLUHAN (1911-1981) La aldea global Catedrático canadiense, doctor en filología inglesa, considerado el primer ‘gurú’ de los mass media, comienza a interesarse en ellos gracias a su labor en la Universidad Católica de Saint Louis en Missouri. Aficionado a Tomás de Aquino, desarrolla sus principales aportes a la comunicación, al intentar llegar a un grupo de alumnos cuya capacidad de atención y concentración comenzaban a verse afectadas por la época de los años cincuenta. Como director hasta su muerte, en 1980, del Centro de Cultura y Tecnología de la Universidad de Toronto, centró su investigación en la psicología de los medios. Su contribución al campo del estudio de la comunicación fue aclamada extensamente por el público a lo largo de su vida. Marshall McLuhan hizo más que cualquier otro individuo para interesar al público en general en el estudio de la comunicación. Su éxito mundial está representado en obras como La galaxia Gutenberg: la génesis del hombre tipográfico; Comprender los medios: las extensiones del hombre, seguido en 1967 de El medio es el mensaje: inventario de efectos. Desde de su posición de determinismo tecnológico, donde las grandes innovaciones tecnológicas marcan las épocas de la historia, llega a sostener que todo cambio social está determinado por un cambio en la tecnología de la comunicación, de donde es posible inferir que las sociedades y el hombre han sido moldeados, más por los medios a través de los cuales se comunica, que por el contenido que intenta comunicar, papel desempeñado por la imprenta en la ‘galaxia Gutenberg’, precursora de la era industrial, que da como consecuencia imprevista la fragmentación de la sociedad, al modificar la actitud del hombre frente a su entorno, y desvincularlo de la sociedad tribal a la que pertenecía. Con la llegada de la ‘constelación Marconi’, es decir, de los nuevos medios y la electrónica, nos enfrentamos a la era de la convergencia, y con ella, más allá de la fragmentación cultural, se anuncia una nueva sociedad tribal planetaria. Su teoría de la ‘aldea global’ postuló la capacidad de los medios electrónicos para unificar y retribalizar la raza humana. Criticado en los círculos académicos por su falta de rigor ante la investigación científica sobre medios, McLuhan es bien conocido por su división de medios en calientes y fríos. En su libro Understanding media describía cómo los medios calientes –radio, prensa– son bajos en la participación de las audiencias debido a su alta resolución o definición. De otra parte los medios fríos, como la televisión, son altos en la participación de las audiencias debido a su baja definición (el receptor debe completar la información que falta), “determinando ellos mismos la calidad de la experiencia que comunica y su acción recíproca con la atención humana”. La afirmación más conocida de McLuhan, “el medio es el mensaje” plantea que la sociedad ha sido constituida principalmente por la naturaleza de los medios más que por la naturaleza de la información, indicando así que el propio medio moldea las limitaciones y posibilidades a la comunicación que facilita. En su libro mejor vendido, El medio es el masaje, hace una declaración sobre la acción de los medios, al ejercer un masaje sobre los modos de aprehensión y percep-

HERBERT MARSHALL MCLUHAN

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ción del mundo sensible y de la realidad humana, acentuando nuevamente su posición de determinismo tecnológico. Pero McLuhan no vivió para ver, sino simplemente visualizó, la combinación del texto y los medios de comunicación electrónicos en los llamados ‘nuevos medios’ e Internet; sin embargo, no queriendo alejarse de lo que vaticinó, puede ser visitado y ser partícipe de las generaciones futuras a través de su página: http://www.mcluhaninstitute.org/ mcinstitute/ (publicación de The Marshall McLuhan Institute y subsidiara de The Center for Media Sciences de Toronto). SANDRA GASCA. Docente de introducción al sector radial en el área tecnológica, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

ABRAHAM MOLES (1920) La interacción de los seres y de las cosas

ABRAHAM MOLES MICHEL FOUCAULT

Director del Instituto de Psicología Social de la Universidad de Estrasburgo, este analista de los medios de comunicación y de la singular dinámica de las sociedades contemporáneas crea, a partir de un enfoque pluridisciplinario, una importante visión dentro de las ciencias sociales. Su mayor aporte y particularidad ha sido aplicar las matemáticas a las ciencias sociales y las artes. Los resultados de esta aplicación han ampliado el horizonte en torno de la comunicación y el arte en la época actual. Alrededor de las comunicaciones modernas, Moles plantea que el término mismo de comunicación comprende una nueva ciencia: la de interacción de seres y de cosas. Esta interacción Moles la relaciona con la teoría de los actos y con la teoría del medio ambiente. De esta manera involucra planteamientos psicológicos y filosóficos. Como fenómeno actual, la comunicación acarrea una moda que se relaciona de manera directa con la prodigiosa extensión de los sistemas tecnológicos que la soportan, abstrayéndose cada vez más de un firme marco de pensamiento. Moles critica la forma como unos analistas de la comunicación se centran en el proceso de la comunicación, mientras que otros lo hacen en el conocimiento del significado. La actitud metodológica entonces complica la situación epistemológica de quienes reparan en el eventual conocimiento del significado y quienes hacen énfasis en el proceso. Ésta es la problemática que Moles plantea en Teoría estructural de la comunicación y sociedad de 1983. Otro aporte fundamental dentro del análisis de los fenómenos psicosociales por parte de Moles es la caracterización social contemporánea que hace alrededor del concepto de kitsch. En su ensayo El kitsch: el arte de la felicidad, Moles observa cómo lo kitsch, idea bastante difícil y casi imposible de concretar, posee cierto grado de historicidad que le ha permitido ir a la par de la sociedad actual, abarcándolo prácticamente todo (el arte religioso, la decoración, la música, la literatura, etc). Una aproximación al concepto de kitsch es el de engaño o conformidad, retal artístico. Un producto reproducido y aceptado por las masas; la sombra apenas del verdadero objeto de arte. La adopción del kitsch como estilo de vida de las clases emergentes, y aun las altas, obedece según Moles a un fenómeno social que se rela-

ciona con la Sociodinámica de la cultura, título de otro de sus ensayos, en donde plantea la relación del ser y su entorno. PABLO GARCÍA Docente de seminarios, Facultad de Humanidades, UJTL.

MICHEL FOUCAULT (1926-1984) El historiógrafo de conceptos Es uno de los nombres capitales dentro del pensamiento occidental contemporáneo. Su filosofía se basa en la crítica y análisis de los sistemas de pensamiento social. Foucault realiza un estudio historiográfico acerca de las conductas y consideraciones en torno a las concepciones sociales de la verdad, el poder y sus mecanismos de control. Respecto de la verdad postula que no existe un sentido único ni valedero per se. Esto quiere decir que existe una historiografía de conceptos como la verdad, la razón y el poder. A comienzo de los años sesenta, Foucault publica Historia de la locura en la época clásica, texto en el cual plasma su visión acerca de la manera como las concepciones en torno a la locura han sufrido un cambio significativo, pues de ser considerada como bendición divina en la Antigüedad, pasa a ser objeto de análisis clínico al ser tomada por enfermedad. Este texto es ideal para identificar cómo el pensamiento y el lenguaje humanos poseen un carácter histórico que permite moldear, ajustar y objetivar a través de categorías lingüísticas aspectos de la vida social y cultural del ser humano. Otro texto ejemplar y que atañe de manera directa al lenguaje es Las palabras y las cosas, publicado en 1966. En él Foucault plantea que el mundo material se encuentra, antes que nada, comunicado al hombre por el lenguaje, es decir, el discurso es visto como algo exterior al sujeto y éste aparece también como discurso ante los demás. Ahora bien, dicho discurso integra un determinado régimen de verdad e incide ordenadamente en las potencialidades del cuerpo. De esta manera, Foucault propone que el sujeto social permanece inmerso en un discurso del cual también forma parte de manera jerárquica. Su sexualidad se integra entonces a un mecanismo discursivo social que a través de un orden preestablecido determina su comportamiento, es decir, su ética y moral. Estos planteamientos los expone en los tres tomos de Historia de la sexualidad. Se trata de un recorrido histórico de las ideas y la moral en torno a la sexualidad en distintas sociedades y tiempos. De igual manera, este análisis le permite a Foucault proponer que el control social adiestra a sus individuos o los castiga por medio de la vigilancia. Es así como escribe Vigilar y castigar, texto publicado en 1975. Este ensayo aborda la idea de la disciplina social, es decir, las distintas restricciones penales y castrenses como muestra de un funcionamiento de la sociedad con base en jerarquías y mecanismos de poder. El discurso del individuo queda así negado por el discurso dominante. Restituirlo significa desarrollar una ética individual ejemplar. PABLO GARCÍA Docente de seminarios, Facultad de Humanidades, UJTL.

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Entre la competencia y la actuación Escribir en una cuartilla y media una síntesis teórica y bibliográfica del lingüísta norteamericano Noam Chomsky es una tarea bastante difícil por cuanto su vida y obra son de una asombrosa profundidad; sin embargo y en pro de la brevedad que acompaña este tipo de artículos, me referiré a los puntos más destacados para que el lector pueda formarse una idea completa pero al mismo tiempo inquietante de la personalidad académica de este hombre que revolucionó la lingüística. Chomsky nació en la ciudad de Filadelfia (Estados Unidos), en 1928, y es en la Universidad de Pensilvania donde se doctoró en lingüística en 1955, al tiempo que trabajó como profesor de francés y alemán en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y en 1976 pasó a ser catedrático de lingüística de esta institución. Desde muy temprana edad tuvo inquietudes tanto en el orden académico como en el político y en el primero de éstos sus inquietudes se orientaron al trabajo sobre el lenguaje; es así como es considerado el fundador de la gramática generativa transformacional; una propuesta teórica que permite estudiar el lenguaje como un sistema estructural fijo, sistema que posibilita explicar el funcionamiento de cualquier lengua del mundo. Este modelo de explicación del fenómeno del lenguaje lo planteó por primera vez en su libro Estructuras sintácticas, publicado en 1974. A partir de esta obra Chomsky comienza a establecer categorías diferentes para la comprensión del fenómeno del lenguaje. Determinó, así, que existe una clara diferencia entre lo que él llamó competencia y lo que denominó actuación. La primera es entendida como un saber innato que todo hablante tiene de su lengua, que le permite reconocer oraciones gramaticalmente incorrectas y generar y comprender un número ilimitado de oraciones; de otro lado, la actuación es entendida como la manera de actualizar ese saber que es la competencia, es decir, la forma como el hablante usa en contextos y situaciones reales el saber innato que posee. Desde el planteamiento de estas dos categorías Chomsky da un giro al estudio de la lingüística al considerar que esta disciplina debe ocuparse no sólo de la actuación sino de las operaciones mentales que subyacen a todo proceso de orden lingüístico. Chomsky sitúa así su estudio del lenguaje en una perspectiva de orden mental, ya que según él, la teoría debe dar cuenta de lo que llamó gramática universal, es decir, aquellas reglas comunes a todas las lenguas y que permiten situar los estudios del lenguaje al lado de las más modernas ciencias de orden cognitivo, ya que no sólo se deben ocupar de lo estrictamente gramatical sino de las operaciones mentales que permiten al cerebro la codificación y decodificación de multiplicidad de signos y con ello la aprehensión de la realidad, característica que lo diferencia de los seres de otra especie; ya que es desde esta postura teórica que se puede afirmar que el hombre es el único ser que tiene lenguaje. Entre las publicaciones más importantes de Chomsky, aparte de la ya mencionada, se encuentran: Lingüística cartesiana: un capítulo de la historia del pensamiento recionalista (1969); Aspectos de la teoría de la sintaxis (1970); El lenguaje y el entendimiento (1971) y numerosos artículos aparecidos en las principales revistas académicas del mundo.

Grandes pensadores de la comunicación

NOAM CHOMSKY (1928)

Es importante resaltar que junto con su trabajo lingüístico, el profesor Chomsky es conocido por su intensa actividad política; durante las décadas de los sesenta y setenta, se opuso férreamente a la intervención de los Estados Unidos en la guerra contra Vietnam, por lo que escribió numerosos artículos y viajó por el mundo dictando conferencias con una actitud marcadamente pacifista. Su preocupación por los problemas de orden político en el mundo lo ha llevado a distintos lugares y ha generado la publicación de textos muy importantes en este contexto, entre los que destacan: La responsabilidad de los intelectuales y otros ensayos históricos y políticos (1969); Guerra o paz en el Oriente Medio (1975); El miedo a la democracia (1992) y El nuevo orden mundial (y el viejo) (1996). Chomsky es la prueba viviente del compromiso del intelectual con el momento histórico que le ha correspondido vivir. GABRIEL LARA Docente de masas, funcionalismo y estructuralismo y teoría de la comunicación, Facultad de Comunicación Social, UJTL. También es docente de la Universidad Pedagógica.

CHRISTIAN METZ (1931-1993) Semiótica cinematográfica Christian Metz, nacido en Béziers (Francia), estructuralista y seguidor de Saussure, fue el gran renovador de la teoría cinematográfica en la década de los setenta. En 1964 publicó su artículo Cine: ¿lengua o lenguaje?, que da inicio a una semiología del cine. En su obra toca tanto el psicoanálisis como la teoría de la enunciación; propone el estudio del cine mediante la lingüística moderna a partir de las teorías del cine anteriores (en particular la de los formalistas rusos), que si bien consideran el cine como lenguaje, en la práctica lo abordan como si fuera una lengua. La semiótica cinematográfica metziana se inclina hacia una codificación sintagmática y hacia una idea de narración como un conjunto de los enunciados fílmicos. Así privilegia la relación no icónica de la imagen cinematográfica y elimina su carácter de movimiento visible. En su recorrido teórico, Metz estudia las distintas complicaciones de la codificación sintagmática del enunciado del filme: la exploración sobre la filogénesis del código; el estudio psicoanalítico del efecto de los enunciados cinematográficos en el espectador y la indagación sobre la fuente del enunciado, principalmente. Por otra parte, Metz fundamentó la ausencia de la doble articulación en el cine, pues consideraba la imagen como el significante, y lo que representa ésta como su significado, de forma indivisible. La teoría de Metz propone dos vertientes de estudio: una parte de la existencia de códigos antropológico-culturales, asimilados por el individuo desde su nacimiento (perceptivos, de reconocimiento e icónicos) que le dan una “competencia fílmica” para enfrentarse al cine a priori, y la otra se basa en la existencia de códigos con una complejidad superior debida a su especificidad técnica (las diversas combinaciones del lenguaje adquiridas en casos determinados, como la gramática de los códigos iconográficos, los códigos de las funciones normativas y las reglas del montaje). A partir de esta segunda vertiente crea su semiología del cine.

NOAM CHOMSKY CHRISTIAN METZ

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Sus principales obras son Essais sur la signification au cinéma (Ensayos sobre la significación en el cine, 1968 y 1972); Langage et cinéma (Lenguaje y cine, 1971); Le signifiant imaginaire. Psychanalyse et cinéma (El significante imaginario. Psicoanálisis y cine, 1977); Essais sémiotiques (Ensayos semióticos, 1977). ANDREA ECHEVERRI Docente de apreciación cinematográfica, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

JOHN R. SEARLE (1932) El determinismo de las reglas

JOHN R. SEARLE UMBERTO ECO

La experiencia de leer alguno de los escritos del filósofo norteamericano nacido en 1932 en Denver, está siempre determinada por lo que él mismo define como su máxima estilística: “En lo que se refiere a cuestiones de estilo y exposición, intento seguir una máxima simple: si no puedes decirlo con claridad, ni tú mismo lo entiendes”,2 y por el énfasis en su posición con respecto a la naturaleza irreductible de lo mental. Él mismo es cauteloso al advertir que “cualquiera que intente escribir con claridad corre el riesgo de ser comprendido demasiado rápidamente, y la forma más rápida de tal comprensión es encasillar al autor con muchos otros autores con los que el lector ya está familiarizado”.3 Para no cometer esta falta es preciso apreciar la singularidad de la posición de Searle, según la cual los fenómenos mentales (particularmente la conciencia y la intencionalidad), aunque se relacionan íntimamente con la naturaleza del cerebro, no deben entenderse como efectos causados por éste. Particularmente en la crítica a lo que llamó ‘inteligencia artificial fuerte’ como el esfuerzo por ‘duplicar’ la mente mediante un sistema lo suficientemente complejo de manipulación/computación de símbolos, que aparece en su libro Minds, brains and science de 1984 (transcripción de las Reith Lectures transmitidas por radio ese mismo año) puede verse cómo se conjugan sus intereses formales y ‘filosóficos’ en su ya famoso argumento de la ‘habitación china’: un hombre encerrado en el interior de una habitación puede, mediante un manual de instrucciones escrito en su idioma natal (obviando los límites de tiempo y de su habilidad) manipular información que recibe desde fuera escrita en chino, y entregar a las personas afuera de la habitación (hablantes de chino), lo que para ellos cuenta como ‘respuestas’ a las ‘preguntas’ que introdujeron anteriormente a la habitación. El punto de toda la historia es que durante este complejo proceso de manipulación de datos, la persona encerrada en la habitación nunca entendió una sola palabra de la información en chino (ni siquiera supo que se trataban de preguntas a las que debía responder) y sin embargo para los personas de afuera su conducta era comparable con la de alguien que entendía perfectamente el chino. Mostrando así que la manipulación/ computación de datos no es suficiente para la comprensión. Sus esfuerzos teóricos anteriores seguían los planteamientos de John Austin (de quien fuera alumno en Oxford) en cuanto al desarrollo de una teoría del significado basada en la noción de ‘acto de habla’. Fue así como en 1969 se publicó Speech acts: an essay in the philosophy of language, en donde se aborda la cuestión acerca de qué es el significado desde la

perspectiva de lo que es necesario para lograr decir algo significativo. Dentro de sus aportes más relevantes en esta línea de investigación está el énfasis en caracterizar el decir algo significativo como una conducta típicamente regida por reglas, y en el papel que cumple la intención del hablante y del oyente en la realización del acto de habla. A partir de la caracterización que hace Grice en su texto Meaning de cómo se logra decir algo con significado en virtud de intentar producir en el oyente un efecto (mediante aquello que es dicho) a través de un reconocimiento de esta intención del hablante, Searle propone su ejemplo del soldado americano capturado por tropas italianas en la segunda guerra mundial, que recita la única frase que se sabe en alemán con la esperanza de engañar a su enemigo haciéndose pasar por un espía del ejercito alemán disfrazado de soldado americano. En el ejemplo todas las condiciones del esquema de Grice se cumplen y sin embargo el significado de lo que dice el americano no es “soy un soldado alemán”, sino “¿conoces el país en donde florecen los limoneros?”,4 tal y como lo decía el poema que alguna vez había aprendido. Para poder librarse de este tipo de dificultades, Searle introduce en el esquema otros factores importantes, como el hecho de aquello que es dicho siempre está determinado por reglas, tanto en el momento en que el hablante lo pronuncia como en el momento en el que el oyente puede conocer la intención del hablante expresada en esa emisión. La más reciente preocupación que ha guiado el desarrollo de su trabajo (Intencionalidad, de 1983, The rediscovery of mind, de 1992, The construction of social reality, de 1995, The mistery of consciousness, de 1997) está en lograr explicar la naturaleza de lo mental, ofreciendo respuestas a problemas acerca de cómo se relacionan los estados mentales con lo físico en el mundo, sin tener que adoptar una posición típicamente dualista. Todo esto se gira en el desarrollo de una aproximación a la noción de ‘intencionalidad’ como característica propia e irreductible de los fenómenos mentales, mediante la cual la mente puede referirse a las cosas. John Searle es profesor de filosofía en la Universidad de California en Berkeley. FELIPE BELTRÁN Docente de humanidades y de teoría de la percepción, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

UMBERTO ECO (1932) El último humanista En el mundo de lo banal es más conocido como escritor y novelista, gracias a sus libros El nombre de la rosa, El péndulo de Foucault, La isla del día de antes y Baudolino. Y claro, las novelas, los bestsellers tienen que ver con las comunicaciones, sobre todo en una sociedad tan mediatizada como la posmoderna. Pero la importancia de Eco va más allá de estas circunstancias. Como pocos, ha sido un investigador permanente del mundo de la semiótica, es uno de los principales teóricos en el campo de la lingüística, además de uno de

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John Searle, Intencionalidad, Madrid, Editorial Tecnos, 1992, pág. 15. Idem, pág. 16. “Kennst du das Land wo die Zitronen blühen?”

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Grandes pensadores de la comunicación

los profetas de la influencia de las comunicaciones virtuales en las comunidades de hoy. Este semiólogo y escritor italiano nació el 5 de enero de 1932 en la ciudad de Alessandria. Se graduó en filosofía en la Universidad de dicha ciudad en 1954. A partir de ese año comienza su carrera como profesor de las universidades de Turín, Milán, Florencia y Bolonia, entre otras. Pero desde temprano estuvo en contacto con el mundo de las comunicaciones; entre 1954 y 1959 trabajó para la Radio Audizione Italiana (RAI). Su primer libro publicado fue una extensión de la tesis con que se graduó; se llamó El problema estético en Santo Tomás. A partir de esta obra desarrollaría algunas más sobre esta época, convirtiéndose en uno de los principales medievalistas del siglo XX. Además sirvió para convencer a su padre de que esa era su verdadera vocación, ya que quería que estudiara para abogado. A partir de 1959 comienza a desarrollar sus primeros trabajos serios en el campo de la lingüística y la semiótica. En 1962 publica la que él llamó Obra abierta, que como dice la contracarátula de la edición Seix Barral, 1963, aplica diversos estilos de investigación, desde el análisis del lenguaje a la teoría de la información, e identifica una serie de comportamientos observables en muy distintas zonas del arte contemporáneo. Luego, en 1968, publica la primera obra en la que organiza genéricamente su teoría semiótica: La estructura ausente. Este libro, que fue posteriormente revisado y retitulado Tratado de semiótica general en 1976, sienta un cambio las directrices de sus estudios, de su interés por la estética medieval a un interés más general en los valores culturales y la literatura como un todo. Sus investigaciones en semiótica lo llevan a ser nombrado en 1971 como profesor de esta materia en la universidad más antigua de Europa: la de Bolonia. Al tener una tribuna tan importante desde la cual divulgar sus estudios, Eco aprovecha esta circunstancia para seguir bombardeando el Viejo Continente con sus escritos sobre este campo. Posteriormente, en 1974 organizó el primer congreso de la Asociación Internacional de Estudios de Semiótica, ocasión en la que acuñó su famosa frase al definir esta disciplina: “Semiótica es una actitud científica, una manera crítica de mirar los objetos de otras ciencias”. Hacia finales de la década de los setenta Eco ya tenía una merecida fama en el campo de la semiótica, pero su vida daría un giro radical con la publicación de su novela El nombre de la rosa. Esta obra, que se hizo en y para el mundo universitario alcanzó fama mundial. Tanto así que el director de cine francés Jean Jacques Annaud la llevó a la pantalla grande. Sin embargo, eso no emocionó mucho a Umberto Eco. Más bien lo hizo reflexionar sobre qué etapa de su vida podría dar pie a una novela y escribió en 1988 El péndulo de Foucault. Actualmente Eco distribuye su tiempo entre su casa de verano de Rímini, donde escribe y fantasea sobre los temas más diversos, y la Universidad de Bolonia, donde dirige un programa para la Comunicación de las Ciencias. También se ocupa de la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, conocida como la ‘superescuela’, ya que es una iniciativa académica sólo para licenciados de altísimo nivel destinada a difundir la cultura universal. Es doctor honoris causa por 25 universidades de todo el mundo, entre ellas la Complutense (1990), la de Tel Aviv (1994), la de Atenas (1995), la de Varsovia (1996), la de Castilla-La Mancha (1997) y la Uni-

versidad Libre de Berlín (1998). Posee numerosos premios y condecoraciones, como la Legión de Honor de Francia. También se le concedió en el 2000 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Eco en sus estudios analizó siempre la relación existente entre cinco elementos fundamentales de la cultura: signo, significado, metáfora, símbolo y código. Gracias a esta iniciativa de toda su vida, el profesor italiano extiende un amplio y sólido puente entre la semiótica y la filosofía del lenguaje, al tiempo que avanza en la comprensión de la lingüística como un concepto multidisciplinario que atañe a muchas áreas de la ciencia. En sus escritos Eco se ve influenciado, aparte de los filósofos medievales escolásticos, por Aristóteles; entre los modernos se nota fuertemente la lectura de Peirce, Cassirer, Husserl y Wittgenstein. La última de las incursiones humanísticas de Umberto Eco es su análisis de la Internet, convirtiéndose en uno de los primeros y más experimentados críticos del texto digital. Él afirma que la cultura filtra, en cambio no hay filtros en la información que se consigue en la red. Aunque hay otros teóricos que insisten en que el filtro es el motor de búsqueda, para Eco lo sería la existencia de una autoridad externa e interna para la red. En fin, son muchas la áreas de la ciencia, en especial de la comunicación, en las que ha incursionado Eco como investigador y teórico, y eso lo convierte a los ojos de muchos pensadores en ‘el último de los humanistas’, como lo definió en una conferencia el escritor alemán Gunther Grass. Afirmar esto es atrevido, pero ¿qué otro pensador actual se ha preocupado tanto y más por la difusión de la cultura en la humanidad? Se escuchan candidatos. ROLANDO LÓPEZ Docente de redacción de prensa, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

Vinculado como periodista al canal City TV. ROMAN GUBERN

ROMAN GUBERN (1934) ¿Cómo leer los nuevos contextos? A los 65 años Roman Gubern ha ganado un lugar en el campo académico y cultural, como experto en comunicación e historia del cine; autor además de diversos guiones de películas. Actualmente, se desempeña como catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha vivido en ciudades como Marsella, Cambridge, Nueva York, Los Angeles y Roma. Su amplia experiencia se refleja en su libro Viaje de ida, el cual conforma un relato sobre la vida pública en España, desde los años cincuenta hasta nuestros días, para lo cual ha tomado en cuenta aspectos culturales, cinematográficos e ideológicos. En el libro titulado El eros electrónico, analiza el fenómeno del cibersexo. Entre otras cosas, ha escrito que “89,9 por ciento de los usuarios de la red consumen pornografía y el 68 por ciento del comercio electrónico es pornográfico”. Cuando dice que la red “nos muestra que somos seres sexuados, seres deseantes y, además, insatisfechos”, apela a un lenguaje que demuestra la influencia del psicoanálisis aplicado a la indagación de la cultura contemporánea, atravesada por las ondas mediáticas.

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Además, el autor de La mirada opulenta puede ser considerado un especialista en lecturas oblicuas, mediante las cuales busca mostrar q ué existe más allá de las apariencias. Atisbando en el reverso de las cosas, Gubern refiere un lado oculto, escondido tras lo visible. Su objetivo es descubrir aquello que subyace en los discursos de los mass media. De algún modo, advierte que las apariencias engañan, que se debe profundizar la mirada, agudizarla y dirigirla a la apertura de los pliegues que conforman los discursos sociales contemporáneos. Se trata de una invitación para realizar más de una lectura, con la certeza de que no e xiste una única manera de mirar o de entender el contexto actual. Esta línea de investigación, reservada durante años a los ámbitos de la psicología, es fundamental para los teóricos de las comunicaciones, a quienes compete la tarea de responder a los interrogantes planteados por las problemáticas de la comunicación en el mundo mediatizado. Este interés por el nuevo orden, hacia la era postinformática puede ayudar a revelar las claves de la comunicación en la construcción de la sociedad contemporánea.

masivos contribuyen a la reelaboración de las identidades. “… al ser un relato que reconstruimos incesantemente, que reconstruimos con los otros, la identidad es también una coproducción”.6 Las dos obras más recientes de García Canclini siguen el camino ya trazado: Globalización imaginada (1999) y Latinoamericanos buscando lugar en este siglo (2002), esta última ganadora del VIII Premio Anual de Ensayo Literario Hispanoamericano, de la Fundación Cardoza y Aragón. “Hay tres modos principales en que nos globalizamos: como productores culturales, como migrantes y como deudores”.7 Desde la perspectiva comunicacional, Néstor García Canclini puede ser ubicado dentro de las teorías de los llamados estudios culturales, con un enfoque en el consumo cultural. Otras publicaciones en las que ha participado el autor son: La ciudad de los viajeros. Travesías e imaginarios urbanos: México 1940-2000 (en colaboración con Alejandro Castellanos y Ana Rosas Mantecón, 1996) y Las industrias culturales en la integración latinoamericana (con Juan Carlos Moneta como coordinadores, 1999). Hoy día es el director del programa de Estudios sobre Cultura Urbana, de la Universidad Autónoma Metropolitana de México.

MARÍA CRISTINA ASQUETA Docente del área de semiología, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

CARLOS DUEÑAS Docente de funcionalismo y estructuralismo y comunicación de masas, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

NÉSTOR GARCÍA CANCLINI (1939) El ser latinoamericano

ARIEL DORFMAN (1942)

NÉSTOR GARCÍA CANCLINI ARIEL DORFMAN

Antropólogo argentino, profesor de prestigiosas universidades en Barcelona, Sao Paulo y Buenos Aires, lo mismo que en Stanford y Austin, en 1981 ganó el Premio Casa de las Américas con su libro Las culturas populares en el capitalismo, traducido al inglés y al portugués. Su obra está casi en su totalidad centrada en una visión sobre las culturas populares en Latinoamérica. El referente principal es la ciudad –la megalópolis contemporánea– y desde allí hace un análisis de los consumos culturales, de las políticas culturales y de la incidencia de los medios masivos de comunicación en la llamada globalización. García Canclini interpela continuamente acerca de lo que significa ser latinoamericano hoy en el mundo globalizado y regido por el modelo neoliberal. Mediante el concepto de hibridación cultural trata de explicar la condición posmoderna en el continente: “… por ser [Latinoamérica] la patria del pastiche y el bricolage, donde se dan cita muchas épocas y estéticas, tendríamos el orgullo de ser posmodernos desde hace siglos y de un modo singular”.5 Otro de los problemas fundamentales en la reflexión del autor es el referente a las identidades. En Consumidores y ciudadanos (1995) plantea cómo hoy las identidades ya no se construyen –se formulan– desde los relatos fundacionales (las guerras de independencia, los mitos ancestrales) ligados a la apropiación de un territorio, sino desde las prácticas del consumo masivo de productos culturales. Quiere decir que los relatos de identidad ya no circulan solamente en los libros escolares, ni en los museos, ni en los rituales cívicos; es desde las industrias comunicacionales (el cine mundo de Hollywood, el melodrama latinoamericano) que la gente se siente convocada: los medios

Pasión por la palabra “No debe extrañar, por lo tanto, que cualquier insinuación sobre el mundo de Disney sea recibida como una afrenta a la moralidad y a la civilización toda. Siquiera susurrar en contra de Walt es socavar el alegre e inocente mundo de la niñez de cuyo palacio él es guardián y guía”. Ariel Dorfman y Armand Mattelart, Para leer al pato Donald Ya en 1972 Ariel Dorfman, junto con Armand Mattelart, nos sorprendía al desenmascararnos al ingenuo pato Donald, compañero y amigo de nuestras más gratas fantasías de la infancia, como un agente del imperialismo del coloso del norte. Eran los tiempos de Salvador Allende, la Unidad Popular y del primer gobierno socialista elegido democráticamente en América Latina, con el que Dorfman y otros intelectuales se alinearon decididamente más allá de su caída por el golpe militar comandado por el general Augusto Pinochet y orquestado por el gobierno norteamericano, en ese otro cruento 11 de septiembre de tan ingrata recordación para los pueblos chileno y latinoamericano.

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Néstor García Canclini, Culturas híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad, México, Grijalbo, 1989, pág. 19. García Canclini, Consumidores y ciudadanos: conflictos culturales de la globalización, México, Grijalbo, 1995, pág. 114. García Canclini, Latinoamericanos buscando lugar en este siglo, México, Paidós, 2002.

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Grandes pensadores de la comunicación

Parte de su infancia la vivió en Estados Unidos y, luego de la caída del gobierno de Allende, debió exiliarse en Francia, Holanda y Estados Unidos. Podemos considerar a Ariel Dorfman como un intelectual integral en la medida en que ha ejercido el oficio del pensamiento a partir de una gran pluralidad de posibilidades que van desde la literatura (cuento, dramaturgia teatral y novela) hasta el ensayo (literario y político). Así mismo, ha ejercido la docencia universitaria en diferentes centros académicos de América Latina, Estados Unidos y Europa. Ese compromiso con el pensamiento, la palabra, la política –en el sentido amplio del término– y el hombre lo ha llevado desde sus inicios al análisis de la literatura chilena y latinoamericana (Mario Vargas Llosa y José María Arguedas: dos visiones de una sola América, 1971; Cardenal: todo el poder a Dios-proletariado, 1974; Literatura chilena y clandestinidad, 1977; Jorge Edwards: persona non grata, 1978; Jaguares y helicópteros: la literatura como disfraz, 1981) en una abundante cantidad de artículos periodísticos en revistas y diarios latinoamericanos, estadounidenses y europeos. También su pasión por la palabra la encontramos hecha cuento (Travesía, 1986), novela (Viudas, 1981) y drama teatral, como La muerte y la doncella, llevada al cine por el gran realizador Roman Polanski, y protagonizada por Ben Kingsley y Sigourney Weaver. En Dorfman encontramos un particular interés por los grandes mitos de la industria cultural masiva norteamericana, como son los representados por el pato Donald (Para leer al pato Donald, en colaboración con Armand Mattelart –ese autor belga tan ligado a América Latina–, 1972), Superman (Superman y sus amigos del alma, en colaboración con Manuel Jofré, 1974), el Llanero Solitario (La última aventura del Llanero Solitario, 1979) y Selecciones del Reader’s Digest (Reader’s nuestro que estás en la tierra, 1980), tan importantes para la dominación ideológica del imperialismo cultural. Para leer al pato Donald se convirtió en el libro más leído en nuestro continente en la década de los setenta. La obra expresa cómo a través de los personajes de esa figura emblemática de la industria cultural norteamericana se plantean las relaciones que rigen las condiciones de dominación económica, política e ideológica de los países dependientes hacia la superpotencia imperialista; en tanto se presenta el estilo de vida norteamericano como el ideal a seguir, a partir de su sistema de valores. Fiel a este ensayo, la obra de Dorfman ha seguido orientándose hacia la deconstrucción de los contenidos ideológicos en los mensajes de la industria cultural, como en Reader’s nuestro… Podríamos terminar diciendo que lo que, en últimas, interesa a Dorfman más allá de la denuncia de los mecanismos de dominación cultural a través de los comics son los procesos de lectura y de liberación social que ella permite; en el caso latinoamericano con autores tales como Neruda, Cardenal, Skármeta, Carpentier y Arguedas, en los que, a pesar del compromiso político, sus obras presentan una alta calidad literaria (Hacia la liberación del lector latinoamericano, 1984).

TEUN ADRIANUS VAN DIJK (1943) Análisis crítico del discurso Amante rotundo de la teoría literaria, pero influido por los cimientos de la gramática generativa transformacional de Chomsky a finales de la década de 1960, van Dijk proyecta edificar un conjunto de normas que detallaran estructuralmente los textos literarios (‘poética generativa’), intención que luego fue reemplazada por la construcción de una gramática generativa, cuya razón de ser era la de proveer una descripción explícita de las estructuras (gramaticales) de los textos. El desplazamiento de la oración al texto, tomado como nueva unidad de atención lingüística, es lo que le permite, al lado de otros teóricos como Schmidt y Petöfi, proponer una teoría que se basa en la geometría estructural del texto (macro, micro y super estructuras) y sus condiciones ideales de constitución (cohesión y coherencia) apoyado en un modelo de comunicación dinámico y abierto, una teoría de la acción y una teoría del marco de referencia. Este proyecto, al paso de pocos años, termina consolidado como un nuevo paradigma en lingüística, conocido como la lingüística del texto; exposición que se puede revisar sus obras fundadoras, como Some aspects of text grammars (The Hague: Mouton, 1972), Text and context (London, Longman, 1977) y Macrostructures (Hillsdale, N.J., Erlbaum, 1980). No obstante, su teoría se enriquece paulatinamente y con la eclosión del trabajo multidisciplinario; es así como la textolingüística se vuelve más explicativa al ensamblar una gramática textual con los progresos esbozados por la psicolingüística (van Dijk y W. Kintsch, Strategies of discourse comprehension, New York, Academic Press, 1983) y la teoría antropológica del lenguaje heredada de Foucault, principalmente. El resultado es una labor metódica conocida hoy día como Análisis Crítico del Discurso (ACD), producto de una extensiva investigación sobre discurso y racismo a comienzos de la década de 1990 y cuyas obras más representativas de este momento son Racism and the press (London, Routledge, 1991) y Elite discourse and racism (Newbury Park, CA, Sage, 1993); análisis que anudan los conceptos de poder e ideología, sintetizados célebremente en su libro Ideology. A multidisciplinary study (Londres: Sage, 1998). Los resultados de esta nueva postura frente al objeto de estudio (el discurso) revelan que el acceso al discurso es un recurso social para la gente, y que en general las elites se definen en términos de un acceso preferencial al discurso público y que crean un control de presentación de verdades sociales que pueden extenderse tanto a los rasgos del contexto, como a los diferentes rasgos del texto. El ACD, actual presentación del trabajo de van Dijk, se comprende como un acercamiento metodológico que estudia primariamente el modo en que el abuso del poder social, el dominio y la desigualdad son practicados y perpetuados por los discursos en el contexto sociocultural, con lo cual aspira a contribuir de manera eficiente a la resistencia sobre la desigualdad e injusticia. Es decir, adquiere una función sociopolítica.

JULIÁN CALERO

EDER GARCÍA.

Docente de la Facultad de Comunicación Social, UJTL.

Docente de lingüística y seminario, Facultad de Humanidades, UJTL.

TEUN ADRIANUS VAN DIJK

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ELISEO VERÓN La comunicación en América Latina

De arriba a abajo: ELISEO VERÓN ARMAND MATTELART

Lingüista, sociólogo y teórico de la comunicación argentino. Luego de licenciarse en filosofía en la Universidad de Buenos Aires, empezó su trayectoria como investigador en el laboratorio de antropología social del Collège de France, bajo la tutela de Claude Lévi-Strauss. Eliseo Verón fue uno de los primeros investigadores de la comunicación en América Latina. Alboreaban los años sesenta y todo cuanto se conocía sobre comunicación en la región no eran sino biografías de personajes destacados en este ámbito y recetas sobre el buen quehacer periodístico. No existían tampoco escuelas o facultades de esta área, de tal manera que no se contaba con una comunidad científica y académica dedicada a la investigación empírica y a la elaboración teórica sobre los procesos sociales de la comunicación y la estructuración de los mensajes. Unos años después, cuando empiezan a aparecer las facultades de comunicación en las universidades, la primera perspectiva teórica que acogen es la investigación en comunicación proveniente de Norteamérica, inspirada en la psicología conductista y en la sociología funcionalista. Es la época en que, precisamente, Verón se convierte en profesor de sociología de la Universidad de Buenos Aires. En este cargo se mantuvo hasta 1966, año en el cual el general Juan Carlos Onganía sube al poder en Argentina por golpe de estado. Tales circunstancias (que no sólo se producen en Argentina, sino también en la mayoría de las naciones latinoamericanas, las cuales caen en regímenes autoritarios) ambientan y, de alguna manera, presionan un cambio en la perspectiva de estudios sobre la comunicación y los medios. Estos últimos empiezan a ser vistos, ante el manejo que de ellos hacen las dictaduras, como aparatos ideológicos del Estado y no como simples transmisores de información, tal y como lo pretendía el conductismo y el mecánico funcionalismo norteamericano. La resonancia que produce la Revolución cubana en el subcontinente y la activación de movimientos populares y obreros en todos los países latinoamericanos están asociados a la articulación de una mirada más política de los medios y a la atención en su función reproductora de la ideología dominante, como una forma de mantener oprimida a la clase obrera. Muchos investigadores se van a inscribir en esta tendencia derivada, en gran parte, según Verón, del ideologicismo generalista propio de los análisis de Althusser. Sin embargo, Verón evalúa esta tendencia como ‘vaga’ y poco científica y, sin alejarse o rechazar del todo tal tendencia, emprende un intento por conciliarla con una mezcla de elaboraciones conceptuales originadas en la lingüística, la semiótica, la teoría de la información y el estructuralismo, especialmente al estilo de Lévi-Strauss. En esta línea va a publicar en 1968 su primera gran obra: Conducta, estructura y comunicación, en la que, también por primera vez en toda América Latina, un investigador se propone un tratamiento científico de los procesos de significación al interior de los medios, con miras a la construcción de una teoría de la comunicación social cuyo punto de partida y sustento sea la investigación empírica y no ya solamente la especulación ideologicista y parcializada. En los años setenta Verón se radica en Francia y realiza estudios de doctorado en Letras y Ciencias Humanas en la Universidad de Pa-

rís VIII, donde también trabaja como director del Departamento de Comunicación. Verón se ha convertido en uno de los teóricos más prolíficos y más multifacéticos de América Latina, pues sus trabajos abarcan una amplia gama de disciplinas, fenómenos, géneros y momentos históricos, y desde perspectivas generales (como en La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad, en 1988), hasta el análisis particular de un hecho o discurso (como en Perón o muerte. Los fundamentos discursivos del fenómeno peronista, estudio realizado en 1986, con la colaboración de Silvia Sigal). Otras obras destacadas de Eliseo Verón son Lenguaje y comunicación (1969), Comunicación y neurosis, en colaboración con C.E. Sluzki (1970), Imperialismo, lucha de clases y conocimiento: 25 años de sociología en Argentina (1974), Construir el acontecimiento (1981), y Efectos de agenda (1999). En 1995, luego de vivir por más de veinte años en Europa, vuelve definitivamente a Argentina, donde en la actualidad dirige la Maestría en periodismo creada por la Universidad de San Andrés, en asocio con el Grupo Clarín y la Universidad de Columbia. ÁLVARO LIZARRALDE Docente de pensamiento de Occidente, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

ARMAND MATTELART La fenomenología de la recepción de los mensajes Emprender un análisis del trabajo intelectual de Armand Mattelart requiere explorar su recorrido intelectual, que comenzó a dar frutos en la década de los sesenta, en pleno contexto latinoamericano. Mattelart, de origen belga y posteriormente nacionalizado en Francia, llegó a Chile en un período de grandes transformaciones que se vivían en este país. Sus investigaciones en comunicación comenzaron en 1967 y el primer trabajo publicado apareció a principios de los años setenta, en el Centro de Estudios de la Realidad Nacional, de la Universidad Católica de Chile, con un estudio sobre los medios de comunicación en este país. La orientación inicial de estos trabajos, en medio de la vigencia académica del pensamiento de la escuela funcionalista, se dirigió hacia la construcción de una metodología inspirada en el estructuralismo lingüístico, especialmente en Barthes, que le brindaba una propuesta e introducía una ruptura con el marxismo ortodoxo, que consideraba no proporcionaba instrumentos de análisis para los fenómenos de la cultura. Pero, debido a los cambios políticos ocurridos en Chile, con el ascenso de Salvador Allende a la presidencia y la participación de la Unión Popular (la izquierda chilena), los problemas investigativos debieron superar la fase de la denuncia, de forma y estructura de los medios. Entonces, el interés se dirigió hacia la búsqueda y propuesta de otras alternativas de comunicación, ante la aparición de nuevos interrogantes sobre la relación del receptor y la forma en que éste recibe y decodifica los mensajes masivos o cómo estudiar el papel de los nuevos movimientos sociales generados desde 1972, como el de los trabajadores. Es decir, se avanzó en no sólo estudiar la problemática de la clase, sino mirar también los movimientos.

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Grandes pensadores de la comunicación

En cuanto a su interés por el receptor y, en especial por la fenomenología de la recepción de los mensajes, Mattelart ha expresado que lo importante “es reivindicar el análisis de los sistemas de comunicación a partir de diversas entradas, de múltiples ángulos, de variadas disciplinas: la economía, la antropología, la sociología política, etc”.8 Así como vislumbra que la noción de comunicación se encuentra “... cada vez más imbricada en las ciencias físicas, en las ciencias del medio ambiente, en las ciencias de la vida”.9 Los aportes de Mattelart por más de treinta años permitieron que en América Latina, inicialmente, se contara con bases teóricas para que fuera posible una mirada desde estas disciplinas y así acceder a la construcción de otros procesos de comunicación colectivos en nuestras sociedades, como lo reconoce Javier Esteinou.10 Por lo tanto, la producción de Mattelart resulta muy fructífera y amplia con alrededor de 32 libros como autor y coautor y de innumerables conferencias y artículos que reflexionan sobre la comunicación en América Latina, Europa y el mundo en general. Pero una reciente investigación sobre la obra de este autor, realizada por Esteinou Madrid,11 identifica que a pesar de la importancia de este teórico, su obra ha caído en el olvido de la academia mexicana y, también, latinoamericana. Este trabajo de Esteinou revela que del grupo minoritario de estudiantes a quienes les ha llegado el pensamiento de Mattelart, los aportes se pueden agrupar en los siguientes: entender la comunicación como un fenómeno; comprender la relación entre imperialismo y medios de difusión; analizar la reestructuración de la comunicación de manera global; examinar el papel de los medios en el proceso de reproducción social; descubrir los vínculos entre economía, política y comunicación; conocer nuevos modelos de comunicación alternativa;

y entender la dependencia cultural del pensamiento comunicacional latinoamericano en la década de los setenta de las escuelas norteamericanas de comunicación, entre otras. Como resultaría dispendioso comentar su amplia bibliografía, en este espacio, y además puede resultar más fecundo acercarse a la obra de Mattelart desde alguna de sus diversas perspectivas, es posible mencionar que al parecer sus obras más presentes en nuestro contexto son: Para leer al pato Donald (1971), La comunicación masiva en el proceso de liberación (1973), América Latina en la encrucijada telemática (1983), Pensar sobre los medios. Comunicación y crítica social (1987), La cultura como empresa multinacional (1994), Historia de las teorías de la comunicación (1995) y La comunicación mundo (1996).12 GLORIA INÉS MESTRE Docente de historia contemporánea, Facultad de Comunicación Social, UJTL.

Otros grandes pensadores: Theodor W. Adorno; Jesús Martín Barbero; Jean Baudrillard; Walter Benjamin; Claude Bremond; Rudolph Carnap; Oswald Ducrot; Algirdas Julien Greimas; Hanz Magnus Enzensberger; Gottlob Frege; Jürgen Habermas; Louis Hjelmslev; Joseph T. Klapper; Walter Lippmann; Aleksandr R. Luria; Denis McQuail; Alexius Meinong; Edgar Morin; Charles W. Morris; Charles Kay Ogden; José Ortega y Gasset; Ivory Armstrong Richards; Claude E. Shannon; Peter Strawson; Paul Virilio; Liev Vygotsky, y siguen...

8 Mario Kaplun, “Los Mattelart hoy: entre la continuidad y la ruptura”, en Diálogos de la Comunicación, núm. 21 (jul. 1988); pág. 64. 9 Idem, pág. 64. 10 Javier Esteinou Madrid, “El olvido de Armand Mattelart por la academia de comunicación mexicana”, en Razón y Palabra, Madrid, núm. 22 (mayo-julio 2001), pág. 3. 11 Esteinou, op. cit. El reconocido investigador mexicano realizó este estudio para indagar por qué motivos, a pesar de los aportes de Armand Mattelart, su pensamiento ha sido olvidado y en la actualidad desconocido por la mayoría de la academia y de las escuelas de Comunicación en México y en otros lugares de América Latina. El autor proporciona doce causas para que este hecho haya ocurrido, como el imperio del conocimiento pragmático; la morada del conocimiento como mercancía; la política científica de corto plazo; la anarquía cultural; el abandono del hombre; y el ciclo de la frivolidad de las escuelas de comunicación mexicanas y latinoamericanas, entre otras. 12 La investigación de Javier Esteinou Madrid muestra cuáles son los libros más reconocidos y leídos de Armand Mattelart, entre los profesores y alumnos de las facultades de comunicación, op. cit., pág. 47.

INVESTIGACIÓN

FOTOGRÁFICA Y MONTAJE:

FELIPE DUQUE RUEDA

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Ficha de exposicion + Aporte