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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO Estatutos de autonomía, partidos y elecciones Historia de Acción Nacionalista Vasca: 1930-1936

por

JOSÉ LUIS DE LA GRANJA SAINZ

Fragmento de la obra completa


España México Argentina

Todos los derechos reservados. © De esta edición, noviembre de 2009 SIGLO XXI DE ESPAÑA EDITORES, S. A. Menéndez Pidal, 3 bis. 28036 Madrid http://www.sigloxxieditores.com/catalogo/nacionalismo-y-ii-republica-en-el-paisvasco-1900.html © José Luis de la Granja Sainz, 2008 Diseño de la cubierta: simonpatesdesign Fotografía de cubierta: Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre intervienen en sendos mítines durante la II República ISBN-DIGITAL: 978-84-323-1513-8 Fotocomposición: EFCA, S.A. Parque Industrial «Las Monjas» 28850 Torrejón de Ardoz (Madrid)


ÍNDICE

...........................................

XIII

PRÓLOGO DE MANUEL TUÑÓN DE LARA ..................................................

XVII

NOTA PRELIMINAR ...................................................................................

XXIII

INTRODUCCIÓN .......................................................................................

XXVII

PRÓLOGO DEL AUTOR A LA NUEVA EDICIÓN

1.

EL NACIONALISMO VASCO ENTRE LA DICTADURA Y LA REPÚBLICA (1930-1931) ........................................................ I.

LAS IZQUIERDAS Y EL NACIONALISMO VASCO EN 1930 ...............

8 11

LA REUNIFICACION DEL PARTIDO NACIONALISTA VASCO .........

16

La doble estrategia política del nacionalismo vasco en 1930 ................................................................................ Las negociaciones de unión entre Comunión y Aberri.. El plebiscito-encuesta del diario Euzkadi ...................... El «Comité de los veinte» y sus ponencias antagónicas. Las asambleas separadas de Aberri y Comunión........... La asamblea de reunificación del PNV ............................

17 19 22 26 33 35

EL NACIMIENTO DE ACCIÓN NACIONALISTA VASCA ..................

43

El semanario Nacionalista y el Comité provisional de ANV .................................................................................. El Manifiesto de San Andrés..........................................

43 47

I.2. I.3. I.4.

II.1. II.2. II.3. II.4. II.5. II.6. III.

1 2

El ejemplo catalanista..................................................... El reto de la izquierda al nacionalismo: el Pacto de San Sebastián......................................................................... El semanario republicano Frente y el pensamiento de Ulacia y Sarasqueta......................................................... El manifiesto del Comité pro-Resurgimiento Vasco..........

I.1.

II.

1

III.1. III.2.

VII

3


ÍNDICE

Los fundadores de ANV .................................................. La expansión inicial de ANV ...........................................

52 57

LAS RELACIONES INICIALES ENTRE EL PNV Y ANV.....................

62

El último intento del PNV de evitar la escisión ............... Las divergencias ideológicas y políticas entre el PNV y ANV ............................................................................... El pleito por la prensa nacionalista de Bilbao................

62

....................................

92

Las elecciones, el nacionalismo vasco y el Bloque republicano-socialista ............................................................ La campaña de las elecciones municipales..................... Los resultados de las elecciones municipales.................

92 94 99

DE LA LLEGADA DE LA REPÚBLICA A LAS ELECCIONES A CORTES CONSTITUYENTES (1931).............................

119

EL NACIONALISMO VASCO ANTE LA II REPÚBLICA .....................

119

III.3. III.4. IV.

IV.1. IV.2. IV.3. V.

LAS ELECCIONES MUNICIPALES DE 1931 V.1. V.2. V.3.

2.

I.

I.1. I.2. I.3. I.4. I.5.

El Comité Ejecutivo Nacional de ANV y sus primeros manifiestos...................................................................... El nacionalismo vasco ante el ejemplo catalanista ......... El Comité Universitario Vasco de Madrid y ANV ........... El nacionalismo vasco y las Comisiones Gestoras provinciales .......................................................................... El intento de ANV de crear un gobierno provisional de Euskadi ...........................................................................

63 76

121 126 129 131 136

II. LAS FUERZAS POLÍTICAS ANTE LOS ESTATUTOS DE LA SOCIEDAD DE ESTUDIOS VASCOS Y DE ESTELLA ..................................

144

El Estatuto de la Sociedad de Estudios Vascos.............. Las derechas y la autonomía: el Estatuto de Estella....... Las izquierdas y la autonomía ........................................ ANV y la autonomía .........................................................

144 148 170 176

II.1. II.2. II.3. II.4.

III. LAS ELECCIONES A CORTES CONSTITUYENTES (28 DE JUNIO DE 1931)......................................................................................

179

La política electoral de ANV ............................................ La legislación electoral ................................................... Las candidaturas electorales ..........................................

179 184 188

III.1. III.2. III.3.

VIII


ÍNDICE

La campaña electoral...................................................... Los resultados electorales............................................... Análisis de los resultados electorales..............................

202 211 220

EL PAÍS VASCO, LA CONSTITUCIÓN Y EL ESTATUTO (1931-1932)......................................................................................

233

............................

233

La crisis de ANV tras su derrota electoral ....................... Las actividades de ANV en la segunda mitad de 1931 .... ANV y la Universidad vasca ............................................. El primer Aberri Eguna .................................................. El manifiesto de ANV al pueblo vasco............................. La primera Asamblea Nacional de ANV ......................... La organización de ANV: el Reglamento de 1932 ........... Las relaciones de ANV con otras fuerzas políticas en 1932 ................................................................................

233 236 238 240 243 244 246

III.4. III.5. III.6.

3.

I.

ANV HASTA LA APARICIÓN DE TIERRA VASCA I.1. I.2. I.3. I.4. I.5. I.6. I.7. I.8.

257

II. VIOLENCIA POLÍTICA, ESTATUTO VASCO Y CONSTITUCIÓN REPUBLICANA................................................................................

259

La minoría vasco-navarra en las Cortes.......................... Clima de guerra civil en el País Vasco ............................ El Estatuto de las Encartaciones .................................... El fracaso del Estatuto de Estella en las Cortes ............. Las primeras divergencias en la minoría vasco-navarra. La iniciativa autonómica de las izquierdas.....................

259 263 270 272 277 281

II.1. II.2. II.3. II.4. II.5. II.6.

III. EL ESTATUTO DE LAS GESTORAS Y LAS FUERZAS POLÍTICAS EN 1932.......................................................................................

286

El proyecto de Estatuto de las Gestoras ........................ Las fuerzas políticas ante el Estatuto de las Gestoras .... La asamblea de ayuntamientos vascos en Pamplona: la retirada de Navarra......................................................... El nacionalismo vasco en contra de la «sanjurjada» ......... La firma del Estatuto catalán en San Sebastián y el impulso autonómico de Prieto ........................................... Las Comisiones Gestoras y su encuesta autonómica ..... La política antinacionalista del gobernador civil de Vizcaya............................................................................

286 289

III.1. III.2. III.3. III.4. III.5. III.6. III.7.

IX

298 305 308 312 315


ÍNDICE

4.

EUSKADI EN 1933: NACIONALISMO, ESTATUTO Y ELECCIONES ..........................................................................................

319

EL NACIONALISMO VASCO EN 1933 ............................................

319

Aspectos internos de ANV ............................................... La conflictividad entre el nacionalismo y las izquierdas . Las relaciones de ANV con otras fuerzas políticas .......... Las elecciones municipales y al Tribunal de Garantías Constitucionales .............................................................

319 336 352

I.

I.1. I.2. I.3. I.4.

385

II. EL ESTATUTO DE LAS GESTORAS Y EL REFERÉNDUM AUTONÓMICO ....................................................................................

392

El estancamiento del proceso autonómico .................... El estatutismo de ANV ..................................................... La asamblea de ayuntamientos vascos en Vitoria y la preparación del plebiscito .............................................. Las fuerzas políticas ante el referéndum ........................ El plebiscito del Estatuto vasco......................................

392 396 400 406 415

III. LAS ELECCIONES A CORTES (19 DE NOVIEMBRE DE 1933) ............

418

La política electoral de ANV ............................................ La legislación electoral ................................................... Las candidaturas electorales .......................................... La campaña electoral...................................................... Los resultados electorales............................................... Análisis de los resultados electorales.............................. Las reacciones poselectorales.........................................

418 425 427 438 445 455 462

UN AÑO CRUCIAL: DEL BLOQUEO DEL ESTATUTO A LA REVOLUCIÓN DE 1934.........................................................

465

I. EL NACIONALISMO Y EL ESTATUTO EN LAS CORTES ..................

465

Divisiones en el nacionalismo: la escisión de Jagi-Jagi ... Aproximación entre ANV y los republicanos vascos de izquierda ......................................................................... La nueva retirada de ANV de las Comisiones Gestoras .. El nacionalismo vasco ante la situación política española. El proyecto de programa de actuación autonómica de ANV ............................................................................. El Estatuto vasco en las Cortes.......................................

465

II.1. II.2. II.3. II.4. II.5.

III.1. III.2. III.3. III.4. III.5. III.6. III.7.

5.

I.1. I.2. I.3. I.4. I.5. I.6.

X

469 474 476 480 486


ÍNDICE II.

LOS CONFLICTOS CON EL GOBIERNO REPUBLICANO ................ II.1. II.2.

La solidaridad del nacionalismo vasco con la Generalitat de Cataluña................................................................ El conflicto de los ayuntamientos vascos con el Gobierno de Samper ...........................................................

499 503

............

522

La revolución socialista y su represión........................... El nacionalismo vasco ante la revolución.......................

522 528

DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936) .................................................................

541

III. LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1934 Y SUS SECUELAS III.1. III.2.

6.

499

I. LA MARCHA DE ANV HACIA LA IZQUIERDA Y SU INGRESO EN EL FRENTE POPULAR ................................................................. I.1. I.2. I.3. I.4. I.5.

Los escritos de Andrés Perea y Tomás Bilbao en El Liberal............................................................................. El proyecto de Partido Laborista Vasco ........................ El abandono de ANV por sus principales fundadores .... El ingreso de ANV en el Frente Popular, salvo en Vizcaya ................................................................................. El rechazo de ANV al Frente Nacional propuesto por Jagi-Jagi ...........................................................................

541 541 545 554 557 563

II. LAS ELECCIONES DEL FRENTE POPULAR (16 DE FEBRERO Y 1 DE MARZO DE 1936) .........................................................................

566

Las candidaturas electorales .......................................... La campaña electoral...................................................... Los resultados electorales en la primera vuelta.............. Análisis de los resultados electorales.............................. La segunda vuelta electoral ............................................ Conclusiones sobre las elecciones de 1936 .................... Las consecuencias del triunfo del Frente Popular........

567 578 588 597 602 607 608

EL NACIONALISMO Y EL ESTATUTO HASTA LA GUERRA CIVIL .......

610

II.1. II.2. II.3. II.4. II.5. II.6. II.7. III.

III.1. III.2.

La participación de ANV en las nuevas Comisiones Gestoras.......................................................................... Los problemas internos de ANV por su evolución hacia la izquierda ..................................................................... XI

610 611


ÍNDICE III.3. III.4. III.5. III.6. III.7. III.8. III.9.

El ingreso de ANV de Vizcaya en el Frente Popular y la escisión de Juventud Vasca de Baracaldo ...................... Las nonatas elecciones municipales de 1936 ................. Las elecciones a compromisarios para nombrar al nuevo presidente de la República......................................... El nacionalismo vasco y el Frente Popular .................... Indalecio Prieto, el nacionalismo vasco y el Estatuto en las Cortes ........................................................................ La elaboración del nuevo programa de ANV .................. El programa y las normas de actuación inmediata de ANV .............................................................................

615 617 619 623 627 633 638

CONCLUSIONES........................................................................................

647

FUENTES ..................................................................................................

683

BIBLIOGRAFÍA ..........................................................................................

689

LISTA DE SIGLAS UTILIZADAS ...................................................................

723

LISTA DE ABREVIATURAS EMPLEADAS EN LAS NOTAS ...............................

725

ÍNDICE DE GRÁFICOS ...............................................................................

726

ÍNDICE DE MAPAS .....................................................................................

727

ÍNDICE DE CUADROS ................................................................................

728

ÍNDICE ONOMÁSTICO ..............................................................................

731

XII


PRÓLOGO DEL AUTOR A LA NUEVA EDICIÓN

En 1986 apareció la primera edición de este libro, publicado en Madrid conjuntamente por el Centro de Investigaciones Sociológicas y Siglo XXI. Su buena acogida y difusión hizo que se agotase en pocos años. Ahora, esta editorial ha asumido en solitario la publicación de esta nueva edición, revisada y actualizada, pues tiene en cuenta la abundante bibliografía sobre la historia del nacionalismo vasco y sobre la II República española que ha ido saliendo a lo largo de los dos últimos decenios. Este libro, que sirvió de referencia a muchos estudios posteriores sobre ese movimiento y ese período, está considerado la obra más amplia y completa que existe sobre la historia política del País Vasco en la II República. Ello se debe a que abarca tres temas claves. En primer lugar, estudia la importante evolución del nacionalismo vasco desde la caída de la Dictadura de Primo de Rivera, el 28 de enero de 1930, hasta el estallido de la Guerra Civil, el 18 de julio de 1936, tanto el potente PNV en la derecha como, sobre todo, la débil Acción Nacionalista Vasca en la izquierda: el fracaso político de ANV se explica en buena medida por el correlativo éxito del PNV. En segundo lugar, analiza en profundidad la cuestión de la autonomía vasca por ser el eje central sobre el que giró la vida política de Euskadi en el quinquenio republicano, pues el Estatuto no fue aprobado por las Cortes del Frente Popular hasta el 1 de octubre de 1936, en plena Guerra Civil. Y, en tercer lugar, examina las relaciones entre las fuerzas políticas vascas a través de las cuestiones autonómica y religiosa, sus conflictos, a menudo violentos, y su participación en las elecciones municipales y generales de 1931, 1933 y 1936, que reflejaron el intenso pluralismo vasco de la preguerra, agrupado en tres grandes bloques: las derechas españolistas, el nacionalismo vasco y las izquierdas republicano-socialistas, los vértices del triángulo político casi equilátero de 1936. XIII


PRÓLOGO DEL AUTOR A LA NUEVA EDICIÓN

Partiendo de que el tiempo transcurrido no ha mermado la validez y la utilidad de esta obra, su estructura, sus líneas generales y sus conclusiones son las mismas de la primera edición; pero esta nueva edición contiene numerosas correcciones formales y de detalle, en toda ella, que contribuyen a mejorarla y a facilitar su lectura, aun siendo considerable su extensión. Ésta ha sido aumentada algo al añadir varias fuentes documentales y muchas referencias bibliográficas, que se citan en las notas a pie de página y en un nuevo epígrafe con la relación de los principales libros sobre la II República en general y en Euskadi en particular, publicados desde 1986 hasta 2007. La historiografía vasca dedicada a esa etapa crucial del siglo XX era muy escasa hasta mediados de los años ochenta. Por eso, esta obra, junto con el libro de Santiago de Pablo, Álava y la autonomía vasca durante la Segunda República (1985), y el de Ricardo Miralles, El socialismo vasco durante la II República (1988), marcó el inicio de una serie de importantes investigaciones monográficas (muchas de ellas, tesis doctorales en diversas universidades) sobre el problema autonómico, los partidos y las elecciones, el movimiento obrero, el nacionalismo, el carlismo, la cuestión religiosa, etc. Esto permitió recuperar en poco tiempo el retraso que había con relación a la historiografía de otras comunidades autónomas, hasta el punto de que hoy día la II República es el período de la Euskadi contemporánea mejor conocido desde la perspectiva de la historia política, aunque falten síntesis generales. Se trata de una historiografía académica, rigurosa y no controvertida, a diferencia de una parte de la referida a la Guerra Civil y la Dictadura de Franco en el País Vasco. Bastantes de esos estudios se limitan al ámbito provincial o incluso municipal, mientras que esta obra abarca Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra, porque se centra en la historia del nacionalismo vasco y en la cuestión autonómica, que incluyó también a Navarra en los primeros años de la República. A este marco territorial de las cuatro provincias, en el libro (como en otros muchos de historia aparecidos en los años de la Transición y después) se le denomina País Vasco o Euskadi, distinguiendo entre las Provincias Vascongadas (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya) y Navarra. En esta nueva edición he optado por mantener dichas denominaciones, si bien, dada la realidad institucional vigente, siendo dos comunidades autónomas distintas, cabría deXIV


PRÓLOGO DEL AUTOR A LA NUEVA EDICIÓN

nominarlas Euskadi y Navarra, englobando ambas con el término histórico-cultural de Vasconia, como he hecho en otras obras recientes. En suma, considero que lo importante no es la terminología, sino la objetividad y la metodología científica. El autor de esta obra, cuyo núcleo central es la historia de ANV desde su nacimiento en 1930 hasta la Guerra Civil, nunca pensó que este partido iba a estar de candente actualidad al convertirse en la sigla histórica utilizada por el abertzalismo radical en las elecciones municipales y forales de 2007, como forma de eludir la ilegalización de Batasuna. Los actuales dirigentes de ANV no pueden cambiar su historia inicial durante la II República, aunque lo pretendan, porque es una historia perfectamente documentada, con copiosas fuentes archivísticas, hemerográficas y orales de sus antiguos dirigentes y militantes, recopiladas y citadas con profusión a lo largo del presente libro. En él queda patente la trayectoria democrática y pacífica de Acción Nacionalista Vasca en los años republicanos, su lucha constante por conseguir el Estatuto de autonomía para Euskadi y, para ello, su alianza electoral con el bloque republicano-socialista en 1931 y con el Frente Popular en 1936. Entonces la política posibilista de ANV se situó en los antípodas del nacionalismo radical, encarnado por el reducido grupo independentista Jagi-Jagi, y constituyó un ejemplo del nacionalismo vasco heterodoxo (y, como tal, un antecedente histórico de la Euskadiko Ezkerra de 1981 a 1993), que fue una tercera corriente en el seno de dicho movimiento político y social en el siglo XX: la más alejada de la doctrina fundacional de Sabino Arana y muy diferente tanto del nacionalismo moderado del PNV como, sobre todo, del radical, desde Jagi-Jagi hasta Batasuna, según he analizado en los libros El siglo de Euskadi (2003) y El oasis vasco (2007). Por consiguiente, la ANV actual sólo tiene en común el nombre con la ANV de la II República, que contó con un consejero en el primer Gobierno vasco de Aguirre y con un ministro en el Gobierno español de Negrín durante la Guerra Civil. Cuando los políticos actuales ignoran o tergiversan su propia historia, es preciso reivindicar la importancia de la historia como racionalización del pasado, necesaria para comprender el presente y construir el futuro. Por ello, son apropiadas estas palabras de Manuel Tuñón de Lara, maestro de historiadores y catedrático de la Universidad del País Vasco, que prologó la primera edición de este libro: «la XV


PRÓLOGO DEL AUTOR A LA NUEVA EDICIÓN

historia es racionalización de lo que nos ha pasado, de lo que ha pasado a una sociedad», «el pasado es la dimensión oscura, que la historia va haciendo comprensible». Y, una vez más, conviene recordar lo que con razón escribió Julio Caro Baroja, el principal historiador vasco del siglo XX y también catedrático de la Universidad del País Vasco, en la cita que figura en el frontispicio de este libro y en su misma obra, El laberinto vasco (1984), pues es plenamente aplicable a la Euskadi de nuestros días: [El] historiador sabe que muchas veces la «tradición» es la Historia falsificada y adulterada. Pero el político no solamente no lo sabe o no quiere saberlo, sino que se inventa una tradición y se queda tan ancho. El intelectual, que una vez más es sobre todo el historiador, sabe que una forma de mesianismo es frecuente que se dé en la vida no sólo religiosa, sino también política de los pueblos. Es otra «idea fuerza» y los vascos han estado sometidos a ella más de una vez y a escalas distintas. Pero casi nunca el movimiento mesiánico ha tenido éxito.

JOSÉ LUIS DE LA GRANJA SAINZ Bilbao, 1 de octubre de 2007 En el 71º aniversario del primer Estatuto vasco

XVI


PRÓLOGO DE MANUEL TUÑÓN DE LARA

El libro del joven profesor José Luis de la Granja que ahora prologamos posee la cualidad de referirse a un tema que ocupa y preocupa la mente de nuestros conciudadanos, pero que en sus raíces y modalidades históricas ofrece considerables lagunas de conocimiento. Parecía inútil repetirlo, si la experiencia no nos dijese que es necesario que gran parte de los problemas políticos e institucionales que se han instalado en los primeros planos de nuestra sociedad de finales del siglo XX estuvieron ya planteados en tiempos de la II República, tan vituperada por unos, tan idealizada por otros y tan desconocida por la mayoría. Éste es, sin duda, el caso del nacionalismo vasco, de sus más próximas raíces histórico-políticas, las dificultades que ha tenido la realización de sus propuestas, o de parte de ellas, en regímenes jurídicos de autonomía y, en suma, su especificidad como problema nacional, uno de los varios que hay en esa dialéctica formación social-histórica que llamamos España. Porque, si centramos cronológicamente nuestro tema, nos asalta la tentación de comparar el nacionalismo vasco con el catalán, tarea siempre plausible, pero que en este caso oscurecería el objeto de nuestro conocimiento. Porque hay una especificidad de lo vasco y del nacionalismo vasco que se ha ignorado con demasiada frecuencia y que el libro de José Luis de la Granja viene a remediar, en parte desde luego, puesto que no es otro su propósito. Llama la atención al estudioso o al simple aficionado a estos temas que mientras el Estatuto de Cataluña es uno de los ejes de la II República, presente ya en sus momentos gestatorios —Pacto de San Sebastián en 1930—, línea divisoria de la izquierda y de la derecha durante aquellos años, garantía para algunos contra una involución del régimen (ilusoria, por otra parte), y se obtiene con relativa rapidez (en septiembre de 1932, con una situación preestatutaria desde fines de XVII


PRÓLOGO DE MANUEL TUÑÓN DE LARA

abril de 1931), el Estatuto del País Vasco parece haber vivido bajo un signo zodiacal distinto, empezando por la ausencia del nacionalismo vasco en el Pacto de San Sebastián y siguiendo por los conflictos que suscita el equívoco proyecto del Estatuto de Estella, fruto de una unión no menos equívoca —y, por fortuna, pasajera— del PNV con el tradicionalismo carlista. No pararon ahí las desventuras de los proyectos autonómicos vascos, a pesar de que su partido mayoritario, el PNV, abandonase alianzas perjudiciales, cambiase de tácticas y matices y se acercase cada día más al modelo de una democracia cristiana de su tiempo. Los vaivenes de la II República acumularon obstáculos a su paso: primero, los de izquierda desconfiaron a causa de las vinculaciones entre nacionalismo y catolicismo; luego, los de centro-derecha reunieron en sus gobiernos a radicales de tradición tan centralista como agnóstica y a católicos de un «esencialismo estatalista» que cuadraba bien con sus intereses y sus pactos desde finales del siglo XIX. La víctima siguió siendo el proyecto de Estatuto de autonomía del País Vasco. Hubo que esperar al triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936 y a un acercamiento de posiciones frentepopulistas y nacionalistas en torno al tema para que una comisión, presidida por Indalecio Prieto y con José Antonio Aguirre de secretario, elaborase un texto que estaba a punto de ser aprobado al suspenderse las sesiones de Cortes el 13 de julio de 1936. Tras la sublevación militar, tan adversaria de la democracia como de la autonomía, el alineamiento de los nacionalistas vascos en el campo de la República hizo posible —¡al fin!— que las Cortes votaran el Estatuto de autonomía del País Vasco el 1 de octubre de 1936. Ya hacía una semana que Manuel de Irujo formaba parte del Gobierno de la República española. La singularidad del proceso autonómico vasco durante la II República es, pues, uno de los rasgos más sugerentes de la historia contemporánea vasca. José Luis de la Granja ha realizado con éxito la tarea nada fácil de partir de lo particular para llegar a vertebrar todos los grandes rasgos de la historia política del País Vasco durante los años treinta. En efecto, el punto de arranque es el estudio de Acción Nacionalista Vasca (ANV), pequeño partido que resulta de la escisión o desgajamiento por la izquierda de un sector del Partido Nacionalista Vasco cuando éste rehace su unidad interna en 1930. Los costes por la XVIII


PRÓLOGO DE MANUEL TUÑÓN DE LARA

izquierda de esa reunificación cristalizan en ANV; los costes por la derecha tal vez se pagan por otros desgajamientos cuando llega la prueba de fuego en 1936. El carácter de ANV como partido nacionalista de izquierdas, minoritario, con fuerte proporción de militantes, de implantación casi exclusivamente urbana, sin líderes carismáticos, no confesional (por consiguiente, sin vinculaciones con el clero), con bases sociales pequeño-burguesas, de profesionales y trabajadores, da una indiscutible personalidad a este pequeño partido. Se explica así el interés historiográfico manifestado por José Luis de la Granja, que ha sabido lograr la máxima utilización de fuentes (de archivos, fondos privados, Archivo Histórico Nacional, sección Guerra Civil de Salamanca, Hemeroteca de la Diputación de Vizcaya) en un tema histórico que era un auténtico erial. El tema de ANV lleva a unos interrogantes históricos que, en realidad, enlazan con las cuestiones básicas de la historia política contemporánea del País Vasco. Por ejemplo, ¿por qué no tuvo base electoral ANV?, ¿en qué medida influyó en esa carencia la inexistencia de una base sindical propia en que apoyarse? Dos ausencias importantes en este partido, la de las bases rurales y la del clero, pueden ayudarnos a descubrir a sensu contrario otras tantas claves de la historia política vasca. En fin, el problema de las alianzas conduce, por otro camino, al estudio del específico sistema de partidos en el País Vasco. Probablemente, el gran interrogante que se suele hacer mucha gente fuera de Euskadi, pensando en la historia de Cataluña (olvidando que, antes de la hegemonía de la Esquerra, la hubo de la Lliga), es ¿por qué no arraigó un nacionalismo vasco de izquierda en tiempos de la II República? José Luis de la Granja, que reúne las dotes de historiador y politista, responde implícitamente al explicar el sistema de partidos, las raíces y comportamientos de éstos, las elecciones desde 1931 hasta 1936, así como el protagonismo de aquéllos y de las fuerzas sociales subyacentes no sólo en el desarrollo del proceso autonómico, sino también en la conflictividad política y social creciente, particularmente a partir de 1934. En efecto, durante el bienio radical-cedista, el paso a posiciones centralistas y de esencialismo «españolista» a ultranza de los «compañeros de camino» del PNV en 1931 incidió en una evolución XIX


PRÓLOGO DE MANUEL TUÑÓN DE LARA

del partido mayoritario de los vascos. Igualmente, las disposiciones del ministro radical de Hacienda, Marraco, que implicaban una transgresión de los Conciertos económicos, propiciaron un entendimiento de socialistas y nacionalistas, cuya actuación unida culminó en la asamblea de Zumárraga, en septiembre de 1934. La represión indiscriminada contra los trabajadores, en octubre de aquel mismo año, contribuyó a afianzar las actitudes clasistas de la organización sindical de Solidarios Vascos, al tiempo que ésta cobraba mayor fuerza. Si bien es verdad que, a pesar de todo, el grupo parlamentario del PNV votó la confianza al Gobierno Lerroux en noviembre de 1934, es evidente que se estaba asistiendo a una serie de matizaciones en el sector mayoritario del nacionalismo vasco, que tendría por consecuencia que en 1936 el carácter triangular de las elecciones legislativas no ofreciese lugar a dudas. Y fue, precisamente, el cambio de la política de alianzas del PNV, en sentido diametralmente opuesto a la de 1931, el que hizo posible el primer Estatuto de autonomía y el primer Gobierno del País Vasco. No cabe excluir, entre los factores que condicionaron el nacionalismo vasco de los años treinta, la escasa comprensión de la mayoría republicano-socialista de la realidad histórico-política de las nacionalidades. Entiéndase que carencia de comprensión del problema nacional no quiere decir carencia de voluntad de implantar y regular regímenes autonómicos y, llegado el caso, federales; pero siempre se trataba de un enfoque jurídico-político, con la inevitable tendencia a caer en el formalismo. Esa aproximación al tema, que es la misma del Pacto de San Sebastián en 1930, influyó en que republicanos y socialistas (salvo algunas excepciones) condicionasen el ritmo del desarrollo autonómico, e incluso la propia autonomía, al lugar que ocupaban los nacionalistas respectivos en el abanico general de fuerzas políticas de toda España. El nacionalismo vasco tiene una primera fase de implantación en las zonas rurales y en la pequeña burguesía de las ciudades. En el fondo, éste es un rasgo común a los nacionalismos catalán y vasco en los primeros lustros del siglo XX. Sin embargo, en Cataluña el nacionalismo interclasista, pero de dirección burguesa de la Lliga, será desbordado, y al comienzo de los años veinte la hegemonía apoyada en la idea nacional pasa a las clases medias urbanas y a los campesinos. La XX


PRÓLOGO DE MANUEL TUÑÓN DE LARA

Lliga y la clase social que la dirigía pagaban así con la pérdida de la hegemonía en Cataluña el precio de su integración en el bloque dominante en España. La bandera nacionalista y autonómica pasa así a las izquierdas. En el País Vasco el PNV no se aparta ideológicamente de la cosmovisión del bloque socialmente dominante. También interclasista, recoge además la tradición de un clero protagonista de la vida sociopolítica rural, de cuyas bases ha servido y sirve de «mediador» ante las otras instancias políticas. Sin embargo, y a pesar de excepciones personales muy conocidas, la alta burguesía financiera y de negocios, integrada en el bloque oligárquico de la Restauración, se entiende directamente con el poder central del Estado y queda al margen de cualquier política que postule el desarrollo de la nacionalidad vasca. Si sociológicamente la oligarquía queda integrada en el «turno» de la España canovista y a la derecha del PNV, éste tiene también a su derecha políticamente otra fuerza de primer orden en el País Vasco: el carlismo o Comunión Tradicionalista, que concede un peso específico a la derecha de gran importancia (incluso cuando se hacen estimaciones que prescinden de Navarra) y da un matiz derechizante al País Vasco en el mapa político de la Península durante el primer tercio del siglo XX, en evidente contraste con su desarrollo industrial, tecnológico y financiero. Por las razones apuntadas, durante el período que ocupa el estudio del profesor De la Granja, el nacionalismo constituye la fracción «centro» de la trilogía política vasca. Si prosiguiésemos la comparación con Cataluña —que no es posible desarrollar en el marco de un prólogo—, apuntaríamos a la mayor tradición combativa y de clase de las organizaciones campesinas catalanas y su vinculación con partidos catalanistas republicanos situados más a la izquierda, quedando la Lliga como fuerza dirigente en la organización de los propietarios (Instituto Agrícola San Isidro), y al porcentaje superior en Cataluña de campesinos no propietarios (rabassaires y aparceros). En resumidas cuentas, el trazado político del País Vasco que hace José Luis de la Granja, cuyas grandes líneas hemos intentado adelantar al lector de manera muy tosca, nos permite comprender: primero, que el espacio político fundamental de la época pertenece al Partido Nacionalista Vasco, en la medida en que éste se adapta a la situación XXI


PRÓLOGO DE MANUEL TUÑÓN DE LARA

democrática, sin renunciar por ello a su horizonte maximalista, y cambia radicalmente sus alianzas al cabo de cinco años. Segundo, que la coyuntura no hacía posible la creación de un amplio espacio para un nacionalismo de izquierdas como el que representaba ANV. Tercero, que existía una derecha vasca considerable que rechazaba la legitimidad democrática de manera tácita o expresa, que siguiendo sus tradiciones opta una vez más por la vía de la violencia y que, en definitiva, esta opción no era sino una reserva estratégica y una base de masas de quienes aspiraban a la conquista del poder central para que las clases socioeconómicamente dominantes reconquistasen un poderío político sin freno en España entera. Por último, el autor de estas líneas no puede por menos de expresar al final de las mismas sus sentimientos de amistad por quien hace ya tiempo llegara un día como becario a la Universidad de Pau y con quien más tarde ha tenido la alegría de compartir tareas de docencia e investigación en la Universidad del País Vasco, José Luis de la Granja, cuya obra supone ya más que una promesa en el vasto territorio de la historiografía del País Vasco. MANUEL TUÑÓN DE LARA Leioa, septiembre de 1985

XXII


6.

DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

I. LA MARCHA DE ANV HACIA LA IZQUIERDA Y SU INGRESO EN EL FRENTE POPULAR I.1.

Los escritos de Andrés Perea y Tomás Bilbao en El Liberal

La laguna documental sobre ANV durante unos meses de 1935 se palia en parte gracias a los artículos publicados en el diario El Liberal por dos destacados dirigentes: Tomás Bilbao, presidente de EuskoEtxea de Bilbao, y Andrés Perea (El Lector), secretario del Comité Nacional en 1935. Ambos tenían varios puntos en común: su azañismo, su deseo de recuperar la República del 14 de abril y su opción por un nacionalismo no separatista y vinculado políticamente a dicha República. En junio de 1935, esa misma vía se la propuso al nacionalismo Francisco de Ulacia, quien veía en la República federal la salvación del País Vasco y de toda España, del Estatuto de autonomía y del régimen republicano; pero ello exigía que el nacionalismo vasco renunciase al separatismo y se incorporase al federalismo español, porque éste satisfaría en buena medida sus aspiraciones. Ulacia era consciente de que el PNV, que aspiraba a cristianizar al pueblo vasco, no podía ingresar en las filas federales, porque el laicismo del programa de Pi y Margall se lo prohibía, pero creía que apoyaría la República federal por suponer el triunfo de las nacionalidades ibéricas. A ANV le pedía que se declarase azañista y se uniese a los republicanos vascos para formar un partido federal fuerte 1. 1 F. de Ulacia, «El nacionalismo y la República federal», EL, 11-VI-1935, y Álava Republicana, 22-VI-1935, y «República federal y justicia republicana», EL, 25-XI-1934.

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO ANV no fue tan lejos como quería Ulacia y no se fusionó con los republicanos de izquierda, pero Tomás Bilbao y Perea defendieron y elogiaron con frecuencia a Azaña. El líder de Izquierda Republicana vino a Bilbao el 14 de julio de 1935 y pronunció su segundo «discurso en campo abierto» en Baracaldo ante decenas de miles de personas; en él defendió las autonomías de la Constitución de 1931, los derechos históricos de los pueblos peninsulares y la colaboración de éstos con el Estado español en el régimen republicano 2. Al acto asistió Tomás Bilbao y es probable que hubiese otros dirigentes aeneuvistas. Por su parte, Perea se entrevistó con Azaña en agosto de 1935 para tratar de la autonomía vasca 3, presenció su discurso en el campo de Comillas, en Madrid, el 20 de octubre de 1935, y lo elogió 4. En sus escritos en El Liberal 5, Perea apunta la necesidad de reconstruir la República, defendiendo la Constitución contra el intento revisionista de las derechas, que hundiría las autonomías regionales, y aboga por un frente republicano, antifascista o autonomista, contra el bloque de derechas, que pretende instaurar un Estado corporativo. El futuro de la República pasa por los Estatutos y el político que encarna la concepción autonomista de la República es Manuel Azaña, «el único hombre que puede llevar a cabo desde el Poder la implantación de una autonomía vasca plena, fuerte». Según Perea, «la bandera de la autonomía ha de estar en manos de las izquierdas», que nunca debían haberla abandonado.

2

EL, 16-VII-1935, transcribió el texto del discurso, publicado por M. Azaña en sus Discursos en campo abierto, Madrid, Espasa-Calpe, 1936, pp. 145-187. 3 Su encuentro fue en la sierra de Gredos y fue narrado por el propio A. Perea, «Una charla con D. Manuel Azaña», EL, 12-I-1936, y por el aeneuvista Otarbe, «Azaña y las autonomías», VG, 26-II-1936: Azaña distinguió entre «pueblos de autonomía», entre los que incluía al vasco, y «pueblos de gobierno civil», y se comprometió a traducir en ley el Estatuto, aun admitiendo que el «Concierto económico tendrá que someterse a revisión». 4 El Lector, «También tiene corazón», EL, 23-X-1935. 5 El Lector, «Releyendo a Azaña», «De Cisneros a Azaña», «Comentarios a comentarios», «¿Necrología? Al de cuatro años justos», «Con la Constitución...», «Mientras pasa la nube», «La sombra de Estella», «Ante el acto de Lasesarre», «Frente al peligro», «Se ha equivocado el toro» y «Cómo deja la Ceda al Estado español», EL , 25- I , 2 y 10- III , 14- IV , 1 y 15- V , 1- VI , 11- VII , 17- XI y 18- XII -1935 y 1-I-1936.

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Si Azaña es su modelo, su contramodelo es Gil Robles, de quien nada hay que esperar de cara a la autonomía vasca y cuya llegada al poder hay que evitar, porque el triunfo de la CEDA sería un peligro para la democracia republicana, pues supondría la instauración de «un neofascismo vaticanista a estilo del de Dollfuss o del de Oliveira Salazar». Su balance del segundo bienio es totalmente negativo: «la República es un campo lleno de ruinas». Este dirigente aeneuvista señala la conveniencia de un nacionalismo vasco autonomista, que abandone el separatismo, y considera políticas equivocadas tanto desconocer que Vasconia es una formación étnica peculiar como desentenderse del entronque que tiene con el Estado español. El pensamiento de Andrés Perea se resume en tres notas: azañismo, antigilrroblismo y autonomismo. El suyo es un nacionalismo vasco que no se recluye en sí mismo, sino que mira a la política española, y ve la solución al problema vasco en un Estatuto de autonomía dentro de una República de izquierdas, cuya garantía sería Azaña. En agosto de 1935, Tomás Bilbao publica una serie de artículos sobre «Política republicana» en El Liberal 6, propugnando también que el nacionalismo vasco abandone el separatismo y lo diga claramente. Según él, el separatismo se hallaba justificado durante el régimen monárquico, que quería aplastar al pueblo vasco; pero no tiene justificación con la República, como ha probado el plebiscito del Estatuto, cuyo significado es la voluntad del País Vasco de permanecer dentro del Estado español en régimen de autonomía. Tomás Bilbao rechaza los dos separatismos: «el que quiere imponer por la fuerza esa uniformidad y el que quiere romper bruscamente la unidad del Estado», y considera que el separatismo «engendra los odios de raza y degenera en imperialismo». Ya no hay razón para que el nacionalismo vasco siga proclamando que no quiere nada con España, pues la Constitución republicana reconoce la preexistencia de los pueblos peninsulares. Su nacionalismo renuncia a la idea de la independencia del País Vasco y aspira a llegar a una confederación de los pue6 Tomás Bilbao, «Azaña y el separatismo», «Nacionalismo y separatismo», «Nacionalismo constructor» y «El nacionalismo vasco ante la revisión constitucional», EL, 1, 14, 22 y 29-VIII-1935.

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blos españoles a través de las autonomías, porque la realidad política y económica impone la federación de los pueblos. El arquitecto Tomás Bilbao califica a su nacionalismo de «constructor» (léase, constructivo) y lo contrapone al del PNV, al que tacha de ser un «conglomerado que va desde el integrismo separatista hasta el separatismo íntegro». Resalta cómo el fin de la doctrina de Sabino Arana y de Kizkitza no es la independencia política, sino la cristianización del pueblo vasco: «los vascos para Euzkadi y Euzkadi para Dios», lo cual conlleva la enajenación del nacionalismo al Vaticano: «todos para Euzkadi y Euzkadi para Roma». En la República integral, el nacionalismo debe tener como programa la autonomía y, por eso, debe oponerse a la reforma constitucional propugnada por las derechas, cuyo programa común es la España una e imperial. Estas opiniones fueron contestadas por el diario Euzkadi 7, según el cual un nacionalista antepone a todo los derechos de su nacionalidad y no puede renunciar a ellos, ni siquiera condicionarlos, sin dejar de ser nacionalista. El azañismo de Tomás Bilbao le ha llevado a renunciar al derecho de autodeterminación en aras de una pretendida eficacia. El PNV no puede renegar de lo que ha predicado siempre, pero eso no obsta para que admita el posibilismo: Dentro de aquello que Castelar llamó posibilismo, cabe muy bien [...] que un nacionalista, que un nacionalismo, administrador en cierto modo del crédito que su nacionalidad tiene contra un Estado, o contra otra nacionalidad, conceda al deudor una moratoria o se avenga, por la fuerza de las circunstancias, a cobrar en plazos. Si a ese lícito posibilismo se refiere el señor Bilbao, [...] el Partido Nacionalista Vasco no necesita de sus lecciones. Plazo ridículo y cada vez más mermado del crédito vasco es el Concierto económico. El Estatuto es otro plazo. Y el Partido Nacionalista, lejos de desdeñar esas cobranzas parciales, ha trabajado como nadie para hacerlas efectivas. Si esa vaga promesa federalista del señor Azaña tuviera tan siquiera ligeros visos de probabilidad, el Partido Nacionalista Vasco la aceptaría alborozado.

Esta polémica muestra las distintas concepciones del nacionalismo vasco sobre la autonomía en la República. Para el PNV, el Estatuto 7 «Incomprensión», «Etica complaciente», «Nacionalismo diluido» y «Don Tomás y don Cándido», E, 8, 9, 15 y 23-VIII-1935.

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era tan sólo una especie de cobro a cuenta de la reintegración foral, entendida como independencia secular del pueblo vasco. En cambio, para Tomás Bilbao y otros aeneuvistas, el Estatuto representaba bastante más que eso, aunque su aspiración nacionalista fuese más allá de la autonomía: la República federal o la Confederación de nacionalidades ibéricas. Euzkadi sostuvo que ANV estaba condenada al fracaso si seguía el camino propuesto por Tomás Bilbao y que su pragmatismo no era compartido por otros aeneuvistas más idealistas. Como prueba, publicó una carta de Félix de Urquizu, vocal de la Junta Municipal de ANV de Bilbao, en la cual le criticaba por desviarse del contenido del Manifiesto de San Andrés, al que defendía contra los intentos de sustituirlo por declaraciones nuevas 8. A pesar de que el CN de ANV respaldó sus colaboraciones en El Liberal 9, Tomás Bilbao dejó de escribir de temas políticos en dicho diario desde septiembre de 1935 y presentó su dimisión como presidente de Eusko-Etxea de Bilbao 10. En la Guerra Civil, sustituyó a Manuel Irujo como ministro sin cartera del Gobierno de Negrín (1938-1939).

El proyecto de Partido Laborista Vasco

I.2.

En julio de 1935, el Comité Nacional de Acción Vasca tomó la iniciativa de formular un nuevo programa del partido y convocó una Asamblea Nacional «para tratar concretamente del programa que a la misma presenta el Comité en cumplimiento del mandato recibido en la asamblea general de 27 de mayo de 1934» 11. En esos momentos, los delegados de Vizcaya en el CN eran Andrés Perea, José Olivares Larrondo (Tellagorri) y Luis Areitioaurtena. El primero se hallaba próximo al republicanismo liderado por Azaña, como se acaba de ver. Antiguos dirigentes de ANV no le situaban en el ala izquierdista del partido. A juicio del doctor Gárate, Perea era inteligente y valía mucho profesionalmente, como economista y periodis8

E, 9-VIII-1935.

9

E y EL, 15-IX-1935.

10

E, 12-X-1935.

11

EL, 4-VIII-1935.

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ta, pero era débil de carácter y estaba dominado por Olivares Larrondo y Areitioaurtena, los principales protagonistas del giro a la izquierda dado por ANV en 1935-1936 12. Éstos se habían mostrado favorables a configurar un partido nacionalista de izquierda radical, sindicalista y anticapitalista, a finales de 1933 en Tierra Vasca, y trataron de llevarlo a la práctica en la segunda mitad de 1935. Del periodista Tellagorri conocemos su admiración por la Unión Soviética, adonde viajó en 1932, y sus críticas a la democracia parlamentaria y al sufragio universal. Areitioaurtena, el dirigente más radicalizado de ANV, fue calificado de «comunistoide» por antiguos compañeros de partido, probablemente por el verbalismo revolucionario de sus discursos y artículos y por su participación en mítines del Socorro Rojo Internacional junto con el Partido Comunista en 1933. Así pues, en 1935 la delegación de Vizcaya en el CN representaba a una izquierda moderada (Perea) y a una izquierda radical (Olivares Larrondo y Areitioaurtena), pero no al sector de ANV opuesto a su definición como partido de clase, en el cual se ubicaba la mayoría de sus fundadores, ex comunionistas, que no aceptaban la nueva orientación que pretendían esos dirigentes radicales. Por ello, a las polémicas doctrinales en Tierra Vasca y a las contradicciones internas de las normas de actuación inmediata, elaboradas en 1934, sucedieron las luchas políticas por el control del partido desde el verano de 1935. Las discrepancias en el seno de ANV ante la perspectiva de un nuevo programa salieron a relucir el 9 de agosto, cuando el mencionado Félix de Urquizu publicó una carta en Euzkadi manifestando su oposición a todo cambio programático: Aparecen continuamente en el diario El Liberal de Bilbao artículos suscritos por gente que no sólo milita en las filas de ACCIÓN NACIONALISTA VASCA, sino que son los que generalmente controlan la misma. No es ningún secreto que poco a poco se ha ido apartando de nuestra organización a gente que con un historial nacionalista limpio, controló y rigió los primeros pasos de la misma, hasta caer en manos de elementos que con la misma facilidad escribían en nuestro extinguido diario artículos de carácter rabiosamente separatista, que escriben hoy otros artículos encaminados a demostrar que el separatismo es un desastre. 12

Testimonio oral y epistolar de Justo Gárate al autor (1982). 546


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Es necesario, pues, que, efectivamente, se deslinden los campos. Que a los que en ACCIÓN NACIONALISTA VASCA seguimos con la misma intención que nos guió los primeros pasos, es decir, con miras a hacer un partido nacional que amparase a toda clase de nacionalistas, sean de cualquier ideal en otro orden, se nos deje en paz, sin exigirnos declaraciones nuevas, pues no tenemos por qué hacerlas, pues estamos en el mismo lugar de siempre. Son ellos los que deben adoptar una resolución, si ya no les satisface el programa.

Las críticas de Urquizu se dirigían contra Tomás Bilbao y Andrés Perea, al ser los únicos aeneuvistas que escribían en El Liberal en 1935, y reflejaban la opinión de los partidarios de mantener el Manifiesto de San Andrés como programa, que concebían a Acción Vasca como un «partido nacional», en el cual cabían todos los nacionalistas con independencia de sus ideas en la cuestión social. Dicha carta constataba un hecho cierto: que los fundadores de ANV habían sido apartados de su dirección. En la Asamblea de Bilbao, celebrada el 2 de septiembre, la ponencia del CN fue aprobada por mayoría a pesar de la oposición del grupo de fundadores. Uno de ellos, José Ignacio Arana, en una carta publicada en Euzkadi el 11 de septiembre, manifestó «su disconformidad absoluta con el acuerdo adoptado por la asamblea municipal de afiliados de Bilbao, que representa [...] imprimir a Acción Nacionalista Vasca rumbos nuevos», porque la aceptación de esa ponencia supone «adscribir al programa de Acción Nacionalista Vasca principios y orientaciones extraños hasta ahora a nuestro ideario», desnaturalizando sus «esencias específicas» y desviando «la directriz que en su origen se impuso a Acción Nacionalista Vasca y fue la determinante del movimiento»: «su carácter totalitario [léase, totalizante], estar dotado de la amplitud y ductilidad necesarias para poder agrupar en torno suyo a todos los patriotas vascos, cualquiera que fuesen sus ideas e inquietudes de otro orden». J. I. Arana abogaba de nuevo por articular unas normas de actuación autonómica, se oponía a la sustitución del Manifiesto de San Andrés y apuntaba el próximo abandono del partido por los que no aceptaban los cambios propuestos por el Comité Nacional. Como prueba de la gravedad de la crisis interna de ANV, el 14 de septiembre el CN hizo pública su dimisión irrevocable por considerar fracasado su «intento de tamizar hacia una izquierda social moderada el pro547


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grama de ANV» 13. En un escrito enviado a Euzkadi y El Liberal, el CN defendió los artículos de Andrés Perea y Tomás Bilbao, señaló que el quid del asunto era la redacción de un programa político y social, partiendo de la conveniencia de que existiese un partido nacionalista de izquierda que sirviese de contrapeso al nacionalismo de derechas, reconoció que su proyecto no había agradado a todos y criticó que algunos afiliados hubiesen expuesto públicamente su opinión sin esperar a la decisión final de la Asamblea Nacional sobre el camino que había que seguir 14. Euzkadi resaltó la solidaridad del CN con las tesis de Tomás Bilbao en El Liberal y que su intento de tamizar hacia la izquierda el programa de ANV no era tan moderado como decía, a tenor de las «ansias socializantes» y los «principios claramente sindicalistas» que figuraban en su ponencia 15. El 29 de septiembre, la Asamblea Nacional, reunida en Eibar para tratar de la dimisión de la dirección y discutir el proyecto de programa, ratificó la confianza al CN y acordó nombrar una ponencia intermunicipal para redactar un nuevo proyecto, que sería sometido a plebiscito en el seno del partido 16. Por tanto, la asamblea de ANV dio una respuesta contradictoria a la crisis interna, pues no admitió la dimisión del CN, pero tampoco ratificó su proyecto. De esta forma, la aprobación del nuevo programa se retrasó otra vez y su elaboración ya no quedó en manos del CN, sino de una ponencia ad hoc, que intentaría evitar la ruptura del partido en varias tendencias. Así se zanjó momentáneamente la crisis de ANV 17. Un comunista vasco heterodoxo, José Luis Arenillas, fundador y dirigente del POUM, distinguió tres tendencias en lucha dentro de ANV en función de sus intereses de clase 18: 13

ED, 14-IX-1935, y también ED, 11 y 12-IX-1935.

14

«Dimite irrevocablemente el CN de Acción Nacionalista», E y EL, 15-IX-1935. «Nota de la redacción», E, 15-IX-1935. 16 EL, 1-X-1935, y E, 1 y 3-X-1935. 17 Según el testimonio de Justo Gárate, hubo dos intentos fracasados de orientación izquierdista de ANV, promovidos por Tellagorri y Areitioaurtena en 1935: el primero, en septiembre, para hacer de ANV un partido sindicalista, y el segundo, en diciembre, de matiz comunista. La prensa bilbaína no suministra datos de este último. 18 J. L Arenillas, «La lucha de clases en el movimiento nacionalista vasco», La Batalla, 11-X-1935, núm. 5, reproducido en J. L. y J. M. Arenillas, Sobre la cuestión nacional en Euskadi, Barcelona, Fontamara, 1981, p. 63. 15

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Unos, los menos, se inclinan a la derecha, con el PNV, haciendo constar que el PANV se encamina por derroteros contrarios a los que impulsaron su constitución en 1930. Son miembros de la burguesía industrial [...]. En cambio, la pequeña burguesía democrática, la mayoría de los intelectuales del partido, constituye el centro y son partidarios de una política afín a la propuesta por Azaña en sus últimos discursos, a quien prestarían todo su apoyo y colaboración. Por último, existen elementos pequeñoburgueses que tienen su punto de apoyo en los obreros nacionalistas, que gozan de cierta influencia entre los solidarios vascos [...], y que, contaminados de comunismo, quieren llevar al partido a una política socializante y nacionalista, definida en el anteproyecto de programa que presentarán en la próxima Asamblea general.

Tras la Asamblea de Eibar, Arenillas explicó su desarrollo en estos términos 19: El Partido de Acción Nacionalista Vasca, que representa los intereses de la pequeña burguesía radical y nacionalista, ha celebrado su anunciada Asamblea Nacional, donde estuvieron representados el cincuenta por ciento de los efectivos del partido. El cuarenta y uno por ciento se inclinó por una política de izquierdas, en tanto que el otro nueve por ciento se pronunció por una política semejante a la que sigue el PNV. Como no estaba representada la mayoría efectiva de los afiliados al Partido, a instancias del ala derecha se acordó redactar una ponencia para ser presentada en las Juntas Comarcales, donde será sometida a referéndum. De partido caótico y desorganizado, sin contenido social bien definido, el PANV va a transformarse en Partido Laborista, con tendencia a seguir una política obrerista, socializante y nacionalista a la vez. Es casi seguro que la mayoría de los afiliados acepten sin esfuerzo la transformación. Los centristas del partido se trasladarán a la Izquierda Republicana, y el ala derecha se reintegrará al PNV.

Aunque estas últimas predicciones de Arenillas no se cumplieron, fue real el intento de transformar a Acción Nacionalista Vasca en Partido Laborista. El programa socializante y sindicalista, propuesto por la dirección de ANV y no aprobado en Eibar, no se publicó, salvo unos párrafos reproducidos por El Pueblo Vasco, de Bilbao, en enero de 19 J. L Arenillas, «La liberación nacional de Euzkadi debe ser obra de las masas oprimidas», La Batalla, 13-XII-1935, núm. 14, reproducido en ibid., p. 67.

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1936 20, que coinciden con un documento titulado «Plataforma de los “izquierdistas” de Acción Nacionalista Vasca» 21. Este programa de un denominado «Partido Laborista Vasco» (PLV) fue obra de Olivares Larrondo y Areitioaurtena, pues recoge sus ideas de anticapitalismo y sindicalismo, gobierno de los trabajadores y rechazo del régimen parlamentario, y su aspiración fundamental copia literalmente este párrafo de un artículo de Areitioaurtena de 1933 22: Liberación total del país vasco, dominado por el imperialismo exótico y por el capitalismo indígena, y entrega del gobierno del país a los trabajadores de todas clases, organizados sindicalmente, con el fin de que sean ellos los encargados de encauzar la vida de nuestro pueblo.

El proyecto de PLV, cuyo antecedente fueron las bases para la legislación social de las normas de actuación autonómica de ANV en 1934, tendía a agrupar a los trabajadores nacionalistas «disconformes con la orientación conservadora de la política nacionalista», es decir, se dirigía a los solidarios vascos radicalizados tras la revolución de octubre. A pesar del notable radicalismo del programa, sus autores no querían hacer del PLV «un partido extremista», con «declaraciones revolucionarias de tipo catastrófico, sin posibilidad política alguna»: «Sería utópico creer que pudiera hacerse la revolución social en Euzkadi e implantarse la dictadura del proletariado antes de que triunfen en Francia por ejemplo». El programa se divide en cuatro apartados: organización política, economía, cuestión social y cultura. En el primero, su nacionalismo aspira a lograr la autodeterminación de Euskadi como Estado soberano, sin perjuicio de realizar pactos de confederación con otros estados. A corto plazo, esta aspiración se concreta en el Gobierno autónomo vasco y la implantación del bilingüismo. Acepta alianzas con todas las organizaciones políticas que admitan las libertades de las nacionalidades y con todos los países oprimidos del mundo, en especial con los nacionalismos peninsulares, y condena los nacionalismos racistas e 20 M. de Larrínaga, «La cuestión obrera. Un programa revolucionario de solidarios vascos», El Pueblo Vasco, 16-I-1936: «un grupo de solidarios, afiliados a Acción Vasca, ha redactado un programa social-económico híbrido de anarquismo y comunismo». 21 Una copia de dicho documento, conservado en el Archivo del PCE en Madrid, me fue facilitada por el profesor Elorza. 22 Larraitz, «Sarampión proletario utópico y algo más», TV, 27-XII-1933.

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imperialistas. Parte de que «el pueblo vasco es uno e indivisible», por lo que debe haber «una organización política de extensión nacional que comprenda todo nuestro territorio», sin olvidar las particularidades regionales dentro de Euskadi y la autonomía municipal o comarcal. Como régimen político rechaza el parlamentarismo, al que considera fracasado, y propugna «un sistema sindical en el que todo el mando será para los trabajadores», agrupados en sindicatos. Estas ideas eran propias de Tellagorri 23. En el ámbito económico, el programa se basa en el rechazo del capitalismo y la defensa del estatismo: «frente a la energía caótica del régimen capitalista, es indispensable que la economía toda sea controlada y dirigida por el estado». A éste y a los municipios se le encarga la explotación de minas, bosques, montes y aguas, al tiempo que se nacionalizan el comercio exterior, la banca, los seguros, los transportes, los servicios públicos y los monopolios. En la cuestión social, condena el sistema vigente por injusto y cruel, pero considera que su derribo por un movimiento revolucionario sería catastrófico para los trabajadores por el desquiciamiento de la economía. En su lugar, aboga por preparar a las organizaciones sindicales a tomar el poder a través de medidas urgentes y apunta como programa mínimo las siguientes: — Sociales: seguro de vida obligatorio para los trabajadores a cuenta de las empresas capitalistas y del Estado, retiro obrero desde los cincuenta y cinco años, eliminación progresiva del inquilinato rural y urbano, viviendas económicas para los trabajadores... — Económicas: control obrero y fiscalización de las empresas capitalistas por funcionarios del Estado. — Fiscales: supresión de los impuestos indirectos. — Jurídicas: supresión de las herencias (salvo entre cónyuges y de padres a hijos), siendo el Estado el único heredero; justicia gratuita y administrada por jueces no profesionales elegidos por el pueblo. — Políticas: defensa de los derechos individuales y respeto a las creencias religiosas. 23 J. Olivares Larrondo, «Al mando, los trabajadores», TV, 26-XI-1933: «Es a éstos, a los sindicatos de trabajadores, debidamente entrelazados, a los que tenemos que entregar el mando», en un «sistema sindicalista».

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— Militares: abolición del servicio militar y de los presupuestos de guerra. — De salud pública: represión del alcoholismo y supresión de la prostitución.

En el apartado sobre cultura figuran la enseñanza obligatoria, gratuita para los hijos de los trabajadores y de pago para los de los capitalistas, y la fundación de la Universidad vasca. La adopción de este programa habría supuesto una ruptura ideológica con la trayectoria de ANV desde su nacimiento. De haberse aprobado, se trataría de un partido nuevo y, por tanto, sería adecuado el cambio de denominación: de Acción Nacionalista Vasca al Partido Laborista Vasco. Esta transformación de un partido de centro o centro-izquierda, como era ANV, en un partido de izquierda radical (caso del PLV) no podía ser asumida por muchos fundadores, que eran nacionalistas liberales de extracción social burguesa o pequeñoburguesa y que nunca aceptarían medidas como la sustitución del parlamentarismo por el sindicalismo, el dominio estatal de los sectores básicos de la economía, el control obrero de las empresas y la abolición de la herencia. Todo esto no tenía nada en común con el Manifiesto de San Andrés, por lo que no le faltaba razón a José Ignacio Arana cuando escribía que tal programa era una desnaturalización de los principios fundacionales de ANV. Este proyecto de Partido Laborista tenía un carácter híbrido, al ser una mezcla de sindicalismo y socialismo estatista, reflejaba la radicalización del ala izquierdista de ANV y carecía de base real, dada su escasa incidencia en el sindicalismo vasco. Es posible que sus autores confiasen en imbuir tales ideas entre las bases del sindicato nacionalista STV. Tal era el pensamiento de José Luis Arenillas, quien analizaba la transformación de ANV en Partido Laborista así 24: A través de este partido, podrán ir despertando a la conciencia política de clase los obreros vascos domesticados por la burguesía nacional. Si no traiciona sus fines, el PANV tiene que desarrollar su influencia entre los Sindicatos de Solidaridad de Trabajadores Vascos. Siguiendo el ejemplo del Labour Party, debe poner todo su empeño en conquistar la mayoría de los Solidarios, con objeto de transformar esta Central amarilla en sindicatos de clase. En ella estriba su porvenir como partido político de masas. 24 J. L. Arenillas, «La liberación nacional de Euzkadi...», art. cit., en su libro citado, pp. 67-68.

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La configuración de Acción Vasca como partido claramente de izquierda, vista con simpatía por el comunista heterodoxo Arenillas, tenía también interés para los comunistas vascos ortodoxos, que en junio de 1935 habían fundado clandestinamente en Bilbao el Partido Comunista de Euskadi, con Juan Astigarrabía de secretario general 25. Ya en septiembre de 1934, la Federación Comunista Vasco-Navarra invitó al Comité Nacional de ANV a constituir una alianza antifascista para contener los ataques del imperialismo español y conquistar el derecho de Euskadi a disponer libremente de sus destinos 26. En julio de 1935, el PC de Euskadi seguía incluyendo a ANV en su idea de formar un «bloque popular antifascista y antiimperialista», junto con las organizaciones obreras y los partidos republicanos de izquierda 27. A primeros de noviembre, Astigarrabía constataba el fracaso de dicha coalición a causa de la cuestión nacional, pero no renunciaba a aliarse con ANV y otras fuerzas nacionalistas 28: Los trabajos iniciados para la formación del Bloque Popular fueron abandonados ante la imposibilidad de coordinar las divergencias entre la posición centralista de los republicanos y la justa pretensión de los de ANV y los Mendigoitzales de que fuera aceptada como cuestión previa el reconocimiento del derecho de autodeterminación de Euskadi. En Euskadi debe constituirse un bloque o frente antiimperialista que tenga por base el establecimiento de un programa que tenga en cuenta fundamentalmente las reivindicaciones de carácter nacional revolucionario y la cuestión campesina. Éste debe estar por el momento formado, pues otra cosa no es posible, por nuestro P. [Partido], ANV y los Mendigoitzales. Él pudiera servirnos, dadas las perspectivas que se señalan en orden a la trayectoria del PNV para establecer contacto con el mismo ligándolo a dicho frente antiimperialista.

Aunque nada de ello se llevó a la práctica, estos documentos prueban la existencia de contactos políticos y un acercamiento ideológico 25 Sobre el Congreso de constitución del PC de Euskadi, de cuya celebración dio cuenta E, 9-VI-1935, he consultado el material de discusión previo al mismo (AS, Bilbao, 215) y los artículos citados de A. Elorza. 26 ER, 15-IX-1934. 27 EL, 11-VII-1935. 28 Carta de J. Astigarrabia al Comité Central del PCE, de 5-XI-1935, en AS, Bilbao, 215.

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entre ANV y el PC de Euskadi, consecuencia tanto de la asunción por parte de éste del derecho de autodeterminación de Euskadi y del Estatuto plebiscitado, modificando su postura de rechazo del mismo en 1933 29, como de la radicalización política de la izquierda de ANV. En esos momentos, la defensa de la autodeterminación del País Vasco y la aprobación del Estatuto de autonomía como primer paso hacia ella eran dos importantes puntos que tenían en común ambos partidos. ¿Cuál fue la incidencia del proyecto de Partido Laborista en la decantación ideológica de ANV en 1936? Dado que sus autores acabaron imponiéndose dentro del partido, influyó bastante a la hora de redactar el nuevo programa de ANV, tanto en aspectos políticos: la concepción del pueblo vasco como uno e indivisible, que debía contar con un organismo de extensión nacional, la idea de una futura confederación internacional de pueblos libres, como en el terreno socioeconómico: la importancia atribuida a la economía de Estado y al trabajo, la necesidad de que todos los trabajadores se agrupasen en sindicatos. Pero la influencia del proyecto de PLV fue mucho mayor en las normas de actuación inmediata de ANV, aprobadas el 28 de junio de 1936, que reproducían casi literalmente las aspiraciones mínimas de aquél.

I.3.

El abandono de ANV por sus principales fundadores

El 16 de enero de 1936 reapareció en Bilbao el semanario Acción Vasca, que fue el portavoz de las tesis del Comité Nacional sobre la vuelta a la alianza con las izquierdas y la necesidad de dotarse de un nuevo programa. La persona clave del periódico fue Andrés Perea, probable autor de su primer editorial, que elogiaba a Azaña y abogaba por aliarse con las izquierdas para solucionar el problema de las nacionalida29 Cfr. el primer manifiesto del PC de Euskadi, publicado por A. Elorza (Hemen eta Orain, noviembre de 1980, núm. 13, pp. 44 y 46), cuyos primeros puntos programáticos eran: «1.° Derecho de autodeterminación al pueblo de Euskadi, incluyendo su derecho a la separación del Estado español. 2.° Contra los ataques del imperialismo español a los derechos políticos y administrativos de Euskadi. 3.° Por la aprobación del Estatuto ya plebiscitado, como el primer paso para la consecución total del derecho de autodeterminación de Euskadi». Véase también el discurso de J. Astigarrabía en un mitin del PC en San Sebastián, ER, 7-XII-1935.

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des ibéricas, coincidiendo con los artículos de Perea en 1935 30. En su número 1.°, Acción Vasca definió netamente su postura de apoyo a las izquierdas y de rechazo de las derechas, sin referirse al PNV; pero la breve vida de este semanario se caracterizó por sus críticas al PNV y sus polémicas con la prensa jelkide. Esta definición política pudo incidir en la crisis por la que atravesaba ANV, pues, aunque la alianza con las izquierdas no representaba una ruptura con su pasado sino un regreso a su política de 1931, el Frente Popular se situaba en 1936 bastante más a la izquierda que el Bloque antimonárquico que trajo la República, por la ausencia de los republicanos de derechas y los radicales y por la incorporación del PCE, y el sector moderado de ANV prefería a los jelkides antes que a los comunistas como compañeros en las elecciones. Empero, los testimonios de antiguos dirigentes aeneuvistas 31 coinciden en señalar que la causa que provocó el abandono del partido por bastantes de sus fundadores no fue el ingreso de ANV en el Frente Popular, sino la línea editorial y las críticas de Acción Vasca contra ellos. Según Justo Gárate, el detonante final fue un artículo de Tellagorri titulado «Tertulia de liberales», en el que atacaba a un grupo de intelectuales aeneuvistas que nunca harían nada por los obreros 32. Ante el clima de tensión, Gárate y sus amigos salieron de ANV a finales de enero y primeros de febrero de 1936, poco antes de las elecciones. No hubo escisión, porque los que se marcharon no pretendieron crear otro partido; pero fue una pérdida importante para ANV, pues eran personalidades relevantes, que habían fundado el partido y lo habían dirigido, sobre todo en su primer año de vida. Entre ellas figuraban los abogados Luis Urrengoechea, José Ignacio Arana, José Ramón Basterra y Cosme Duñabeitia; los médicos y escritores Justo Gárate, Julián Guimón y Álvaro Arciniega; los escritores y periodistas Ramón Berraondo (Martín de Anguiozar) y Ricardo Izaguirre; los delineantes Antonio Villanueva y Marcos Ayo Llona; el ingeniero In30

«Otra vez en la brecha», AV, 16-I-1936, reproducido por EL, 17-I-1936. Entrevistas del autor con M. Ayo Llona, J. Gárate, I. Uría y J. C. Basterra. 32 Dicho artículo se publicó probablemente en AV, 23-I-1936, en su núm. 2, que no se conserva. 31

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dalecio Gorrochategui... De su trascendencia inicial dentro de ANV da idea el hecho de que hubiese cinco firmantes del Manifiesto de San Andrés, tres miembros del primer Comité Nacional, cuatro candidatos a diputados a las Cortes Constituyentes, ex presidentes de Eusko-Etxea de Bilbao y Eusko Indarra de Donostia, etc. En general, eran personas de posición social acomodada, cultas, religiosas, políticamente moderadas, procedentes del PNV y no muy lejos de él, con el cual habían querido ir a las elecciones generales de 1931 (Arana y Urrengoechea) y de 1933 (Arana y Gárate). El único de los ex comunionistas fundadores de ANV que continuó perteneciendo a ésta en 1936 fue el abogado Julián Arríen. Un editorial de Acción Vasca pidió a los discrepantes que no abandonaran el partido 33. Mas ya no era posible, porque la divergencia en el seno de ANV no era accesoria sino fundamental, y versaba sobre su orientación político-ideológica: ANV debía optar entre mantenerse en una posición de centro, conservando el Manifiesto de San Andrés y sin una toma de postura decidida en la cuestión social, como querían esos fundadores, o constituirse en partido de izquierda, sustituyendo dicho manifiesto por un programa muy distinto, como propugnaban el Comité Nacional y el semanario Acción Vasca 34. Convertida por fuerza de las circunstancias Acción Nacionalista Vasca en un partido político, ha llegado el día de dar a ese partido un contenido concreto, un programa partidista. Hay ideales que no caben en un partido político; el ideal de aquellos hombres del manifiesto de San Andrés, es uno de ellos. Así lo entendió nuestra Asamblea Nacional. Máxima autoridad. En Euskadi, el Partido Nacionalista tiene bien definido su programa [...]. Acción Nacionalista debe concretar el suyo.

En la primera mitad de 1936, el control del partido y de su periódico estaba en manos de los tres delegados vizcaínos del Comité Nacional: Andrés Perea, José Olivares Larrondo y Luis Areitioaurtena. En el sector más radical, encabezado por estos dos últimos, se encon33 34

«¡Que nadie se mueva!», AV, 30-I-1936. «La meta de ANV», AV, 6-II-1936. 556


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traban Tomás Echabe, Telesforo Uribe-Echevarría, el doctor Mario Musatadi, Eduardo Yaldebere... Otros dirigentes, también de izquierdas pero menos radicales en la cuestión social, partidarios de pactar con el Frente Popular, eran Andrés Perea, Tomás Bilbao, Juan Carlos Basterra, Bernabé Orbegozo, Luis Ruiz de Aguirre, etc.

I.4.

El ingreso de ANV en el Frente Popular, salvo en Vizcaya

El 7 de enero de 1936, el Gobierno de Portela Valladares disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 16 de febrero. Ante ellas, ANV tenía tres posibles opciones: aliarse con las izquierdas, unirse al PNV o concurrir en solitario. La primera era la más probable, a tenor de los escritos de Andrés Perea y Tomás Bilbao en 1935 y de la tendencia izquierdista dominante en su Comité Nacional. El mismo 7 de enero, Perea, secretario del CN, escribió una extensa carta a los principales partidos de izquierdas (IR, PSOE y PCE), en la cual recordaba la aspiración autonomista de ANV y resumía la historia del Estatuto vasco en la República, cuyo retraso achacaba a las luchas políticas enconadas entre las izquierdas y las derechas y a la falta de visión del PNV. El movimiento municipalista del verano de 1934 y la revolución de octubre hicieron coincidir a izquierdistas y nacionalistas, olvidando sus graves enfrentamientos del primer bienio republicano y posibilitando una nueva actitud ante las próximas elecciones: «la formación de una inteligencia entre todos los partidos que apoyan la autonomía con el compromiso formal y expreso de hacerla votar en el Parlamento». Previamente, ANV quería saber si las izquierdas aprobarían el Estatuto en caso de ganar las elecciones 35. Las contestaciones de esos partidos fueron favorables a la aspiración de ANV. El PC de Euskadi se remitió a su resolución publicada el 4 de enero en Euskadi Roja: el Estatuto debía ser parte principal del programa mínimo del Bloque Popular y su rápida aprobación era el único camino practicable para que Euskadi avanzase hacia su total 35 Carta de A. Perea dirigida a IR de Vizcaya, al PSOE de Vizcaya y al PC de Euskadi, así como a Azaña, Prieto y Companys, en AS, Bilbao, 33 y 174.

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emancipación 36. Izquierda Republicana respondió que sus diputados apoyarían el Estatuto en las Cortes 37. La Federación Socialista Vizcaína se remitió a las medidas de gobierno y legislativas poselectorales propuestas por el PSOE para la coalición de izquierdas 38: Continuación de la política autonomista, restableciendo en su integridad el Estatuto de Cataluña aprobado por las Constituyentes y sometiendo a discusión y aprobación de las Cortes los que presenten las demás regiones, en su significado de reconocimiento de su propia personalidad, dentro de la unidad nacional.

El 15 de enero se hizo público el programa del Frente Popular, que incluía este apartado: Los partidos coligados repondrán en su vigor la legislación autonómica votada por las Cortes constituyentes [el Estatuto de Cataluña] y desarrollarán los principios autonómicos consignados en la Constitución.

Esta declaración, aun siendo escueta y genérica, suponía una garantía para ANV de que el Estatuto vasco contaría con el respaldo de las izquierdas españolas. Al día siguiente, Acción Vasca publicó la correspondencia citada y expresó su acercamiento hacia ellas. El 20 de enero, su Comité Nacional agradeció las respuestas del PC, del PSOE y de IR, y señaló que ANV había entrado ya en el Frente Popular en Guipúzcoa y en Navarra 39. Al igual que en los comicios anteriores, la política electoral de ANV no fue diseñada por la Asamblea Nacional, sino por las asambleas regionales o provinciales, a pesar de no figurar en su Reglamento Orgánico de 1932 y en flagrante contradicción con su concepción unitarista de Euskadi. Consecuencia de ello fueron las diversas posiciones 36

Carta del Comité Central del PC de Euskadi, de 9-I-1936, en AS, Bilbao, 33. Carta del Consejo Provincial de Vizcaya de IR, de 15-I-1936, en EL, 17-I-1936. 38 Carta del Comité Ejecutivo del PSOE de Vizcaya, de 13-I-1936, en AS, Bilbao, 241. 39 Cartas firmadas por A. Perea, en AS, Bilbao, 33 y 174. La voluntad de las izquierdas era favorable a la incorporación de ANV al FP: así lo manifestó el PC de Euskadi (AS, Bilbao, 33). 37

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adoptadas por el partido en las provincias vascas en las tres elecciones generales de la República, contribuyendo en buena medida a sus fracasos. Como en 1931 y 1933, en 1936 las mayores dificultades para alcanzar una alianza se dieron en Vizcaya, en donde no hubo acuerdo, mientras que en el resto de Euskadi ANV ingresó en el Frente Popular y fue con él a las urnas. En Navarra, el FP se constituyó el 17 de enero con Unión Republicana, Izquierda Republicana, Partido Socialista, Partido Comunista y Acción Vasca, y cada uno de ellos tuvo un puesto en la candidatura 40. El representante aeneuvista en la coalición de izquierdas fue Juan Ignacio Irujo. ANV fue el último partido del FP en nombrar a su candidato por Navarra, al no aceptar el puesto ninguno de sus escasos dirigentes de Pamplona 41. A finales de enero, Eusko-Etxea de Bilbao designó al abogado vizcaíno Juan Carlos Basterra a propuesta de los aeneuvistas navarros y contando con el visto bueno del PNV. Este partido, que presentaba un solo candidato por Navarra, estaba dispuesto a votar también a Basterra a cambio de que los aeneuvistas diesen sus sufragios a Manuel Irujo 42. El nombramiento de Basterra como candidato del FP motivó su despido laboral por la dirección de la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Lezama. Este hecho fue denunciado como un caso vergonzoso de caciquismo de los consejeros monárquicos de la empresa y fue utilizado por las izquierdas y el nacionalismo como arma de propaganda contra las derechas 43. En febrero, Basterra participó activamente en la campaña electoral del FP, interviniendo en mítines en Navarra y fuera de Navarra.

40

EL, 18-I-1936.

41

EL , 23- I -1936, y testimonio del aeneuvista navarro P. N. Lizarraga al autor (1982). 42 Este acuerdo entre ANV y el PNV fue verbal y se hizo a espaldas del FP. Lo conozco gracias a los testimonios de P. N. Lizarraga y L. Ruiz de Aguirre, quienes asistieron al mismo, al igual que Fortunato Aguirre, alcalde jelkide de Estella. Según J. C. Basterra, el PNV le aceptó como candidato, pero su apoyo fue desigual: le permitió hablar en el Centro Vasco de Estella, pero no en el de Pamplona. La Voz de Navarra abogó por votar al único candidato del PNV «a palo seco» (8-II-1936). 43 E, 13-II-1936; EL y La Voz de Navarra, 14-II-1936. La victoria del FP llevó a la empresa, propiedad de la familia Chávarri, a readmitirle en su puesto de cajero-secretario, según el testimonio del propio J. C. Basterra al autor (1982).

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En Álava, la asamblea de ANV acordó el 31 de enero unirse al FP, siempre que éste presentase como candidato al republicano Ramón Viguri y se retirase el radical Carlos Echeguren 44, como sucedió de hecho. En Guipúzcoa, el FP quedó formado a finales de enero por Unión Republicana, Izquierda Republicana, Ezquerra Vasca Federal, ANV, PSOE, UGT, Juventudes Socialistas y PCE 45. Hubo problemas en ANV de Guipúzcoa, pues una minoría era partidaria de aliarse con el PNV. Según la prensa jelkide y derechista, los aeneuvistas de San Sebastián se inclinaban por el FP y los de los pueblos, por el PNV; pero tan sólo el Comité Municipal de Pasajes publicó una nota declarando su apoyo a la candidatura nacionalista y se dio de baja, actitud que fue desautorizada por la delegación de Guipúzcoa del Comité Nacional 46. La decisión definitiva se tomó en la asamblea regional del 26 de enero, en la cual la gran mayoría de los representantes municipales acordaron adherirse al FP y votar su lista, amenazando a los afiliados indisciplinados con separarles del partido. El candidato propuesto por ANV al FP fue José Imaz, que ya había sido candidato en las elecciones de 1933 47. Desde finales de enero, Acción Vasca participó en los actos del FP de Guipúzcoa con sus oradores Bernabé Orbegozo y Luis Areitioaurtena. Pero la no inclusión de un aeneuvista en la candidatura frentepopulista hizo que Imaz no interviniese en el mitin de las izquierdas en San Sebastián el 9 de febrero, dando pie a que la prensa del PNV y de derechas escribiese que ANV había roto su alianza con el FP, cosa que desmintió El Liberal 48. ANV continuó en el FP, y participaron Orbegozo y Basterra en sus últimos mítines. Como en 1931 y, en parte, en 1933, ANV de Guipúzcoa dio sus votos a las izquierdas en 1936, pero por primera vez no presentó ningún candidato. La entrada del PC de Euskadi en la coalición le privó del puesto que tuvo en los comicios de 1931. Pese a ello, ANV no hizo de la presencia de un candidato

44

E, 31-I-1936; EL y El Pueblo Vasco, 2-II-1936, y Noti, 4-II-1936.

45

Noti, 24-I-1936; EL, 1-II-1936, y ER, 13-II-1936. VG, 24 y 25-I-1936; GN y ED, 25-I-1936; E, 25 y 26-I-1936, y AV, 30-I-1936. 47 VG, 28-I-1936, y AV, 30-I y 6-II-1936: unos pocos disidentes abandonaron por querer ir a las elecciones con el PNV. 48 LT, E y GN, 11-II-1936, y EL, 13-II-1936. 46

560

ANV


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propio una condición sine qua non para su continuación en el FP en Guipúzcoa, a diferencia de Vizcaya. En la asamblea municipal de Bilbao, celebrada el 24 de enero, no se llegó a un acuerdo sobre la política electoral, debido a la existencia de fuertes discrepancias entre los partidarios de ir con las izquierdas, que eran mayoría, y los proclives a coaligarse con el PNV. Al día siguiente, la asamblea de Bilbao acordó «casi por unanimidad, prestar decidido apoyo al Frente Popular», pero con varias condiciones: la más importante era solicitar un puesto para ANV en la circunscripción de Bilbao; si no fuese posible, pedir al FP que presentase un solo candidato por la circunscripción de la provincia y que éste fuese el propuesto por ANV, y, si tampoco se lograba esto, dejar en libertad de voto a sus afiliados 49. El 26 de enero, la asamblea de delegados vizcaínos decidió pactar con el FP con las condiciones siguientes 50: 1.a Que el FP publique un manifiesto para el País Vasco en el que todos los partidos se comprometan a aprobar en las Cortes el Estatuto plebiscitado. 2.a Que los gobernadores civiles de Vizcaya, Álava, Guipúzcoa y Navarra sean vascos. 3.a Que se permita la libertad de expresión y propaganda. 4.a Que no se persiga al nacionalismo. 5.a Se refiere a la designación de candidatos: no se especifica esta condición, pero se considera indeclinable. 6.a Situación de los ayuntamientos y Diputaciones de Euskadi: amnistía a los concejales inhabilitados por el pleito de los ayuntamientos, reposición de todos ellos en sus cargos y elecciones de segundo grado para las Diputaciones hasta la aprobación del Estatuto. 7.a Que lleve como aspiración el bilingüismo y la Universidad Vasca.

El FP recibió con agrado la decisión de ANV y aceptó todas sus condiciones menos la única que era indeclinable: «No es posible hacer un hueco en nuestras candidaturas por haberse efectuado con anterio49

E, 25-I-1936; EL y Noti, 25 y 26-I-1936; GN, 26-I-1936, y El Pueblo Vasco, 26 y 28-

I-1936. 50

Acta de la asamblea, conservada en

AS,

1936. 561

Bilbao, 33, y publicada por

AV,

30-I-


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ridad la distribución de los puestos». A pesar de ello, el FP confiaba en que ANV ingresaría en él y le apoyaría en las elecciones, dado su gran interés por la rápida aprobación del Estatuto y la seguridad de que éste no se conseguiría en caso de victoria de las derechas 51. La postura definitiva de ANV de Vizcaya, adoptada por una nueva asamblea celebrada el 9 de febrero, consistió en no presentar candidatos y dejar en libertad de voto a sus afiliados 52, que votarían al FP o al PNV, según sus preferencias, probablemente más a aquél que a éste. El semanario socialista La Lucha de Clases publicó un llamamiento a ANV, señalando cómo el triunfo del FP supondría la amnistía de sus presos y la consecución del Estatuto 53. Así pues, las negociaciones electorales de ANV de Vizcaya fueron un fracaso rotundo a lo largo de la República, pues no logró realizar ninguna alianza en los tres comicios generales a pesar de sus diversos intentos. Por segunda vez consecutiva, no presentó candidaturas en Vizcaya, consciente de sus nulas posibilidades de éxito en el caso de concurrir en solitario. Al no tener listas propias, ANV no elaboró un manifiesto electoral, pero sí una ponencia que el FP de Guipúzcoa hizo suya y que decía así 54: El Estatuto Vasco es un derecho elemental e indiscutible de Euzkadi. Proclamarlo en voz alta y en todos los tonos, luchar por conseguirlo y dárselo al pueblo que lo pide, cuando el triunfo sea del Frente Popular, es cumplir con un deber inexcusable que obliga a todos. En consecuencia, el Frente Popular de Guipúzcoa propugnará por la rápida aprobación, por el futuro Parlamento de izquierdas, del Estatuto Vasco redactado por la Sociedad de Estudios Vascos [sic] y votado por la mayoría del país. Se compromete, igualmente, al reconocimiento del euskera como idioma oficial de Euzkadi, juntamente con el castellano, implantando, por lo tanto, legalmente el bilingüismo con arreglo a la Constitución.

51

Carta de ANV al FP, de 29-I-1936, y su contestación, de 31-I-1936, en AS, Bilbao, 33. AV, 6-II-1936, y EL, 11-II-1936. 53 LC, 14-II-1936. 54 VG, 28-I-1936, y ER, 13-II-1936. Era un error obvio la alusión al Estatuto redactado por la Sociedad de Estudios Vascos, en lugar del Estatuto elaborado por las Comisiones Gestoras. 52

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La aprobación del Estatuto en las Cortes fue el programa fundamental de ANV en las elecciones de 1936 y la razón principal de su alianza con el FP, al asumir éste la autonomía vasca. ANV sabía que sólo unas Cortes de izquierdas darían el Estatuto a Euskadi, concebía al FP como «Frente Popular Autonomista» y recobraba las esperanzas que había puesto en la República a su advenimiento en abril de 1931. La amnistía, base esencial de la coalición de izquierdas, fue también una reivindicación política de ANV: su periódico oficial hizo campaña en favor de la amnistía, tanto de los concejales vascos como de los presos y exilados por la revolución de octubre, y ANV participó en el mitin pro amnistía del Socorro Rojo Internacional, celebrado el 26 de enero en Bilbao. El binomio «¡Amnistía y Autonomía!», título de un editorial de Acción Vasca, fue su mejor definición programática en febrero de 1936: «He aquí dos programas de actuación inmediata para todos nosotros: amnistía y autonomía» 55.

El rechazo de ANV al Frente Nacional propuesto por Jagi-Jagi

I.5.

Aunque sectores minoritarios de ANV en Vizcaya y Guipúzcoa eran favorables a una alianza con el PNV, no hubo negociaciones oficiales entre ambos partidos nacionalistas a principios de 1936 por la orientación izquierdista de ANV y por el mal recuerdo que guardaba de sus contactos fallidos con el PNV en noviembre de 1933. El deseo de algunos jelkides de llegar a un acuerdo con ANV no fue tenido en cuenta por la dirección del PNV, que volvió a presentarse solo a las elecciones 56. La alternativa del Frente Nacional fue propuesta por los presos nacionalistas 57 y por el reaparecido semanario disidente Jagi-Jagi, pero fue rechazada tanto por ANV como por el PNV. Al fracasar su opción y 55

AV, 6-II-1936.

56

En la asamblea municipal del PNV de Guecho, celebrada a finales de enero de 1936, algunos afiliados propusieron que el BBB gestionase con ANV la formación del Frente Nacional (AS, Bilbao, 185). Pero no se debatió en la asamblea del PNV de Vizcaya (JJ, 3-III-1936). 57 Carta de veinticinco presos, entre ellos algunos de ANV, de 24-I-1936, publicada por JJ, 25-I-1936, y AV, 30-I-1936. 563


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no tener medios para acudir con candidatura propia, los jagi-jagis decidieron no votar en las elecciones 58. En enero de 1936, Jagi-Jagi relanzó su estrategia de 1933-1934, que buscaba la formación de un «Frente Nacional Vasco por la libertad de Euskadi» mediante la unión de todos los nacionalistas vascos (el PNV, ANV, STV y la Federación de Mendigoxales o Montañeros) en una sola candidatura contra las derechas y las izquierdas españolistas. Para los jagi-jagis, la contradicción política esencial seguía siendo Euskadi/España (lucha de razas), en vez de derechas/izquierdas (lucha de clases); el problema vasco era un problema de soberanía y de gobierno propio, que sólo podía solucionarse con la independencia política de Euskadi, y no con su autonomía dentro del Estado español. Por eso, Jagi-Jagi propugnaba una alianza de las fuerzas nacionalistas con el compromiso de que sus diputados no acudieran a las Cortes o, en caso de ir, fuera «única y exclusivamente para pedir la derogación de la ley de 25 de octubre de 1839, o sea, nuestra independencia política», renunciando a «intervenir en el Parlamento español en la elaboración de leyes positivas, aunque sean buenas para Euzkadi»; durante su actuación en las Cortes, los diputados nacionalistas nunca deberían prestar acatamiento a la Constitución ni a la legalidad españolas 59. La Federación de Mendigoxales envió a ANV, al PNV y a STV sus «Bases del Frente Nacional Vasco», que resumían los criterios expuestos y eran requisitos indispensables para constituir dicha alianza 60. Ésta fracasó porque ni el sindicato ni los dos partidos aceptaron discutir tales bases. Jagi-Jagi criticó con acritud el rechazo del Frente por las restantes organizaciones nacionalistas, a las que tachó de «colaboracionistas», en especial a ANV 61: 58

«Ante la lucha de mañana», JJ, 15-II-1936: Los jagi-jagis se negaron a votar la candidatura del PNV por no apoyar su actuación colaboracionista con España, una de las causas principales de su separación del PNV a principios de 1934. 59 JJ, del 18-I-1936 al 8-II-1936. 60 JJ, 25-I-1936. Dichas bases se reproducen en el libro de S. de Pablo, J. L. de la Granja y L. Mees (eds.), Documentos para la historia del nacionalismo vasco, cit., pp. 116-117. 61 El PNV ni siquiera acusó recibo del escrito de los mendigoxales; STV acusó recibo, pero no quiso entrar a discutir su propuesta, y ANV les contestó desechándola (JJ, 8-II1936 y 3-III-1936). 564


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Acción Nacionalista Vasca ha preferido irse con los antivascos españoles de «izquierda» antes que con sus hermanos de raza. [...] desoyendo la voz de sus hermanos que le brindaban la ocasión de redimirse de un españolismo que lleva a cuestas desde su nacimiento, y del cual alguna vez pareció desprenderse, prefirió abrazarse a los que acamparon aquí para ahogar nuestra Raza.

Acción Vasca respondió admitiendo que era colaboracionista «por programa y por convicción», por creer que así servía mejor a Euskadi, y resaltó los importantes aspectos políticos y doctrinales que le separaban de Jagi-Jagi y hacían inviable un acuerdo electoral entre ellos, tal y como figuran de forma esquemática en el cuadro siguiente 62. CUADRO 43.

Divergencias políticas e ideológicas entre República

Puntos de divergencia

Acción Nacionalista Vasca

ANV

y Jagi-Jagi en la

Jagi-Jagi

Doctrina nacionalista

No sabiniana

Sabiniano

Autonomía o independencia

Autonomía: defensora del Estatuto

Independentista: contrario al Estatuto

Postura ante España

Colaboración con fuerzas españolas autonomistas y regionalistas

Rechazo total a colaborar con fuerzas no nacionalistas vascas

Política de alianzas

Pacto con el Frente Popular para lograr el Estatuto vasco

Frente Nacional Vasco por la libertad de Euskadi

Cuestión religiosa

Aconfesional

Confesional

Concepción de Euskadi

Unitarista

Confederal

62 AV, 5 y 19-III-1936: «Ellos son sabinianos y nosotros no [...]; ellos son separatistas y nosotros colaboracionistas; ellos creen que es suficiente con “Jel”, y a nosotros se nos antoja lo contrario; ellos son social-cristianos y a nosotros eso nos parece un bello cuento para chicos». Véanse las controversias tituladas «Interpretaciones nacionalistas», AV, 30-I-1936, y JJ, 15-II-1936, y «Confesionalidad», AV, 7-V-1936, y JJ, 16-V-1936.

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

Con respecto a la cuestión social, ANV se situaba a la izquierda de Jagi-Jagi, si bien este semanario acentuó en su última etapa los ataques contra el capitalismo, incluido el vasco, aunque sin llegar a formulaciones socialistas 63.

II. LAS ELECCIONES DEL FRENTE POPULAR (16 DE FEBRERO Y 1 DE MARZO DE 1936)

Las elecciones de 1936 fueron las más polémicas de la historia de España; de ahí el interés que suscitó su estudio, siendo las mejor conocidas de las celebradas durante la II República 64. Fueron convocadas 63

Véanse los numerosos artículos de Trifón Echebarría (Etarte) en Jagi-Jagi, de 1934 y 1936, cuya consigna era «capital sí; capitalismo, no». Cfr. A. Elorza, Ideologías del nacionalismo vasco, cit., pp. 450-455. 64 Prensa utilizada para las elecciones de 1936: El Liberal, Euzkadi, La Gaceta del Norte, El Pueblo Vasco, El Noticiero Bilbaíno, La Lucha de Clases, Jagi-Jagi y Acción Vasca, de Bilbao. La Voz de Guipúzcoa, El Día, El Pueblo Vasco, La Constancia, El Diario Vasco y Euskadi Roja, de San Sebastián. La Voz de Navarra, El Pensamiento Navarro, Diario de Navarra y Trabajadores, de Pamplona. Bibliografía consultada sobre las elecciones de 1936: El pueblo vasco frente a la cruzada franquista, Toulouse, Egi-Indarra, 1966, capítulos V y VI. J. Bécarud, ob. cit., pp. 151-183. J. Tusell, Las elecciones del Frente Popular, cit., dos tomos. J. Arizala Pueyo, El Partido Nacionalista Vasco en las elecciones de febrero de 1936 en Guipúzcoa. (Campaña electoral), tesis de licenciatura, Universidad Autónoma de Barcelona, 1975. M. B. de Prado Uribarri, Las elecciones del Frente Popular en Vizcaya a través de «El Liberal», «Euzkadi», «El Pueblo Vasco» y «La Gaceta del Norte», tesis de licenciatura, Universidad de Deusto, Bilbao, 1975. A. Cillán Apalategui, ob. cit., pp. 700-725. J. M. de Azaola, ob. cit., tomo II, vol. 1, pp. 400-402. M. Tuñón de Lara, La II República, cit., tomo 2, pp. 156-167. C. M. Rama, Ideología, regiones y clases sociales en la España contemporánea, Madrid, Júcar, 1977. J. Tusell y G. García, art. cit., pp. 11-15. J. J. Linz y J. M. de Miguel, «Hacia un análisis regional de las elecciones de 1936 en España», Revista Española de Opinión Pública, abril-junio de 1977, núm. 48, pp. 27-68. Urraka, «Febrero de 1936: las últimas elecciones en Euskadi (sur)», Garaia, 10/17-II-1977, núm. 24, pp. 22-26. Juan José Usabiaga (Juan de Iturralde), La guerra de Franco, los vascos y la Iglesia, San Sebastián, 1978, tomo I, pp. 195-197 y 310-335. A. Pascual, «Las elecciones del Frente Popular en Navarra», Bulletin du Département de Recherches Hispaniques Pyrenaica, junio de 1983, núm. 27, pp. 57-65, y «Navarra ante las elecciones del Frente Popular», Langaiak, abril de 1984, núm. 5, pp. 63-83. M. C. Cillán-Apala566


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por el Gobierno de Portela Valladares, ejecutivo de centro inspirado por el presidente Alcalá-Zamora, que supuso una ruptura con los Gobiernos radical-cedistas de 1934-1935 y un intento de hacer del centro político el arbitro de la situación entre los dos grandes bloques en liza: las derechas y el Frente Popular. La legislación electoral fue la misma que rigió en los anteriores comicios (la ley de 27 de julio de 1933), porque las Cortes de centro-derecha fueron incapaces de aprobar una nueva ley a lo largo de 1935 65. El censo electoral aumentó ligeramente en relación con 1933.

CUADRO 44.

Evolución del censo electoral en Euskadi (1933-1936) 16-II-1936

Incremento del censo

(%)

Vizcaya-capital ................ 178.413 Vizcaya-provincia ............ 89.043 Guipúzcoa ....................... 166.635 Álava ............................... 56.056 Navarra............................ 189.695

184.787 91.024 173.118 57.506 194.724

6.374 1.981 6.483 1.450 5.029

(3,3) (2,8) (3,9) (2,6) (2,6)

País Vasco....................... 679.842

701.159

21.317

(3,1)

Circunscripciones

II.1.

19-XI-1933

Las candidaturas electorales

Estas elecciones se caracterizaron por la bipolarización política: el enfrentamiento entre la coalición de derechas, con incorporación de tegui, art. cit., pp. 255-283. J. Gil Pecharromán, «El alfonsismo radical en las elecciones de febrero de 1936», Revista de Estudios Políticos, noviembre-diciembre de 1984, núm. 42, pp. 101-135. S. de Pablo, Álava y la autonomía vasca…, cit., pp. 113118, y La Segunda República en Álava, cit., capítulo VI y pp. 303-309. F. Rodríguez de Coro, Nacionalismo vasco y Frente Popular, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 1986, capítulo I. R. Miralles, ob. cit., pp. 287-301. G. Plata, ob. cit., pp. 245-252. M. Ferrer, ob. cit., pp. 383-410 y 463-478. J. A. Rodríguez Ranz, Guipúzcoa y San Sebastián en las elecciones de la II República, cit., capítulo VII. C. Robles, ob. cit., capítulo 22. J. Chueca, ob. cit., pp. 327-344. 65 F. de Carreras, «Los intentos de reforma electoral durante la Segunda República», cit., pp. 179-197. 567


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grupos centristas en muchas circunscripciones, y el Frente Popular, siendo excepcional la lucha triangular: las derechas, el centro y el FP. En cambio, las candidaturas triangulares fueron la regla general en Vasconia (con la sola excepción de Álava: lucha cuadrangular), al ocupar el PNV el centro del espectro político. Si las derechas iban unidas, salvo en Álava, y el PNV se presentaba en solitario como en 1933, la principal novedad era la reunificación de todas las fuerzas de izquierdas en el Frente Popular.

CUADRO 45.

Candidaturas por las circunscripciones vascas en las elecciones generales (16-II-1936)

N.° de Circunscripciones candidaturas (menos que en 1933) Vizcaya-capital .... Vizcaya-provincia. Guipúzcoa ........... Álava .................... Navarra ................

3 3 3 4 3

(–2) (–2) (–3) (–2) (–3)

Partidos y coaliciones

Coalición de derechas, PNV, Frente Popular Coalición de derechas, PNV, Frente Popular Coalición de derechas, PNV, Frente Popular CT, CEDA, PNV, Frente Popular Coalición de derechas, PNV, Frente Popular

El cuadro anterior muestra la triangulación de la contienda electoral vasca en 1936 y un importante descenso de la división política con respecto a 1933: el número de candidaturas disminuyó de 28 a 16. La causa determinante fue la desaparición de la fragmentación electoral de las izquierdas, que en 1936 acudieron más unidas que nunca, pues no hubo candidaturas minoritarias de ANV y del PCE, a diferencia de 1931. La situación política de Euskadi en 1936 fue intermedia entre la bipolarización de 1931 y la multipolaridad de 1933. El electorado vasco tuvo tres opciones, que representaban a los tres sectores políticos principales: las derechas, el nacionalismo vasco y las izquierdas, esto es, dos grandes coaliciones y el partido más potente, el PNV.

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Frente Popular Circunscripción de Vizcaya-capital: — Indalecio Prieto (PSOE): diputado en 1931 y 1933 por la misma circunscripción, exiliado tras la revolución de octubre de 1934. — Julián Zugazagoitia (PSOE): candidato a diputado por Vizcaya en 1931 y 1933, director del diario El Socialista. — Mariano Ruiz Funes (Izquierda Republicana): abogado y catedrático, diputado en 1931 por Murcia-capital, jefe de la minoría de Acción Republicana en las Cortes Constituyentes, ex vicepresidente de AR, vocal del Comité Nacional de AR y de IR. — Leandro Carro (PC de Euskadi): candidato a diputado por la misma circunscripción en 1931 y 1933, miembro del Comité Central del PC de Euskadi.

Circunscripción de Vizcaya-provincia: — Paulino Gómez Beltrán (PSOE): panadero, dirigente de la UGT de Vizcaya, teniente de alcalde de Bilbao inhabilitado desde el verano de 1934, presidente de la Agrupación Socialista de Bilbao. — Alfredo Espinosa (Unión Republicana): médico, concejal de Bilbao inhabilitado desde el verano de 1934, ex gobernador civil de Burgos y de Logroño, ex presidente del Partido Radical-Socialista de Bilbao, presidente de Unión Republicana de Vizcaya.

Circunscripción de Guipúzcoa: — Mariano Ansó (Izquierda Republicana): diputado en 1931 por Navarra, secretario de las Cortes Constituyentes, ex alcalde de Pamplona, procedente de Acción Republicana, accionista del diario Democracia (Pamplona). — Luis Apraiz (Izquierda Republicana): abogado, jefe de la Juventud de IR de Vitoria. — Miguel Amilibia (PSOE): abogado, subdirector-letrado y director en funciones de la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa. — Jesús Larrañaga (PC de Euskadi): candidato a diputado por la misma circunscripción en 1931 y 1933, miembro del Comité Central del PC de Euskadi, secretario de organización del sindicato CGTU.

569


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

Circunscripción de Álava: — Ramón Viguri (Izquierda Republicana): comerciante, ex delegado del Gobierno en el Banco de Crédito Industrial, ex gobernador del Banco Exterior de España, desterrado por la Dictadura de Primo de Rivera, procedente de Acción Republicana, vocal del primer Comité Nacional de IR.

Circunscripción de Navarra: — Ramón Bengaray (Izquierda Republicana): propietario de la imprenta donde se tiró el diario republicano Democracia (Pamplona, 1932), del cual fue accionista; ex presidente del Partido Republicano Autónomo de Navarra, ex vocal del Comité Nacional de Acción Republicana, presidente de IR de Navarra. — Aquiles Cuadra (Izquierda Republicana): candidato a diputado por Navarra en 1931, alcalde de Tudela, procedente de Acción Republicana. — Constantino Salinas (PSOE): médico, ex vicepresidente de la Comisión Gestora de la Diputación de Navarra, concejal de Alsasua, miembro de la Masonería. — Jesús Monzón (PC de Euskadi): abogado y empleado de la Diputación de Navarra. — Juan Carlos Basterra (ANV): abogado, cajero y secretario de la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Lezama, ex secretario de EE de Bilbao.

En el País Vasco, el Frente Popular estuvo formado por tres partidos republicanos (Izquierda Republicana, Unión Republicana y Ezquerra Vasca Federal), un partido nacionalista (ANV, excepto en Vizcaya) y dos partidos obreros (PSOE y PC de Euskadi), además de la Unión General de Trabajadores y las Juventudes Socialistas. Los otros dos partidos integrantes de la coalición a nivel estatal, el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña y el POUM de Andrés Nin y Joaquín Maurín, no tenían fuerza en Euskadi. El FP se presentó en las cinco circunscripciones vascas por las mayorías. El reparto de los 16 puestos se hizo de forma equilibrada entre los republicanos y los partidos obreros: los primeros contaron con 7 candidatos (6 de IR y uno de UR) y los segundos, con 8 (5 del PSOE y 3 del PC), siendo el restante de ANV. Ezquerra Federal, reducida a Guipúzcoa, no tuvo candidatos, y Unión Republicana, uno solo al renunciar al puesto que le correspondía en Navarra en beneficio de Izquierda Republicana. 570


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Este partido, liderado por Azaña, y el PC estuvieron sobrerrepresentados, mientras que el PSOE resultó perjudicado en la composición de las listas, al igual que en el resto de España. La formación de las candidaturas frentepopulistas no planteó grandes dificultades, pues su distribución numérica entre los miembros de la alianza fue realizada por el comité electoral central en Madrid, que dejó a las agrupaciones locales y provinciales de los partidos el nombramiento de sus candidatos. Hubo algunos problemas en Guipúzcoa, porque los republicanos de la provincia se negaron a acompañar a un comunista en la candidatura y prefirieron que sus representantes fueran designados desde Madrid 66, y al final fueron el navarro Ansó y el alavés Apraiz. Profesionalmente, predominaban los abogados, pero había también médicos, periodistas y trabajadores. Cuatro candidatos habían sido ya diputados, aunque sólo dos por el País Vasco. Ruiz Funes era un candidato «cunero». Del proceso de formación del Frente Popular 67, resalto únicamente el papel desempeñado por Prieto, exiliado en Francia y Bélgica en 1935, que fue el gran artífice de la coalición electoral, junto con Azaña. El 14 de abril de 1935, su diario El Liberal, de Bilbao, publicó un número extraordinario dedicado a la República con motivo de su cuarto aniversario, en el cual los líderes republicanos escribieron en favor de la unión de las izquierdas. El artículo de Prieto, que tuvo amplia repercusión, analizó las causas de la derrota izquierdista en 1933: el voto femenino y el aislamiento electoral con una ley favorable a las coaliciones, y apuntó cómo la alianza de las izquierdas era imprescindible para vencer en las próximas elecciones. Dicha alianza no debía limitarse a ser un bloque obrero, sino estar abierta a los republicanos, y debía sustentarse en un programa sencillo y muy concreto, con la amnistía como postulado fundamental, que sirviese para formar un Gobierno de republicanos de izquierda con el apoyo parlamentario

66

E, 2-II-1936, y El Pueblo Vasco, 5-II-1936.

67

Fue bien estudiado por S. Juliá en su libro Orígenes del Frente Popular en España (1934-1936), Madrid, Siglo XXI, 1979. Cfr. también VV. AA., «Coloquio sobre el Frente Popular», Estudios de Historia Social, enero-junio de 1981, núm. 16-17, pp. 50193, y M. S. Alexander y H. Graham (eds.), The French and Spanish Popular Fronts. Comparative perspectives, Cambridge, Cambridge University Press, 1989. 571


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

de los partidos obreros 68. Esta posición de Prieto, duramente atacada por los jóvenes socialistas (su folleto Octubre) y defendida con pasión por él 69, acabó por imponerse en el Comité Nacional del PSOE, que, el 16 de diciembre de 1935, acordó coaligarse con otros partidos obreros y con los republicanos de izquierda y establecer un programa de medidas gubernativas y legislativas que llevarían a la práctica los republicanos que gobernasen después de las elecciones70. Partido Nacionalista Vasco Circunscripción de Vizcaya-capital: — José Horn: diputado en 1931 y 1933 por la misma circunscripción, jefe de la minoría nacionalista vasca en las Cortes del segundo bienio. — Manuel Robles Aranguiz: diputado por Vizcaya en 1931 y 1933. — Francisco Arregui: jefe de negociado de la Diputación de Vizcaya, ex aberriano, ex presidente de Juventud Vasca de Bilbao y de la Federación de Juventudes Vascas, ex miembro del EBB, fundador y directivo de Solidaridad de Empleados Vascos (SOV). — José María Izaurieta: economista, alto cargo de una importante compañía de seguros de Bilbao, ex miembro del BBB y del EBB, secretario y propagandista de AVASC, asesor de STV.

Circunscripción de Vizcaya-provincia: — José Antonio Aguirre: diputado por Navarra en 1931 y por Vizcaya-provincia en 1933, representante del PNV en el XI Congreso de Nacionalidades Europeas en Ginebra (1935).

68

I. Prieto, «Ante la contienda electoral. Amplitud y condiciones de la coalición de izquierdas», EL, 14-IV-1935. 69 Véanse los artículos de Prieto, «Posiciones socialistas», EL, 22/26-V-1936, publicados en un folleto con el mismo título (Madrid, 1935) y reproducidos por E. Malefakis en su edición de los Discursos fundamentales de Prieto (Madrid, Turner, 1975, pp. 228-254) y por R. Miralles en su edición de los Textos escogidos de Prieto (Asturias, Junta General del Principado de Asturias, 1999, pp. 211-246). 70 El Socialista, 19-XII-1935, y EL, 19 y 21-XII-1935. A la reunión del CN asistió Prieto, que se hallaba clandestinamente en Madrid. En ella, Largo Caballero, rival de Prieto, dimitió de presidente de la Comisión Ejecutiva del PSOE. 572


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

— Heliodoro de la Torre: diputado en 1933 por la misma circunscripción, vicepresidente de STV. — Julio Jáuregui: abogado, asesor jurídico de STV, redactor del diario Euzkadi, miembro de AVASC.

Circunscripción de Guipúzcoa: — Manuel Irujo: diputado en 1933 por la misma circunscripción. — Telesforo Monzón: diputado en 1933 por la misma circunscripción. — Juan Antonio Irazusta: diputado en 1933 por la misma circunscripción, representante del PNV en el XI Congreso de Nacionalidades Europeas en Ginebra (1935). — Rafael Picavea (independiente estatutista): diputado en 1931 y 1933 por la misma circunscripción. — José María Lasarte: abogado, asesor jurídico de STV, presidente de Juventud Vasca de San Sebastián.

Circunscripción de Álava: — Francisco Javier Landáburu: diputado en 1933 por la misma circunscripción, secretario de la minoría nacionalista vasca en las Cortes del segundo bienio.

Circunscripción de Navarra: — Manuel Irujo.

Las candidaturas del PNV se caracterizaron por su continuidad (nueve ex diputados), su juventud (con las excepciones de Horn y Picavea) y su fuerte vinculación con STV: a la presencia continuada de Robles Aranguiz y De la Torre, presidente y vicepresidente del sindicato nacionalista, se sumaron los asesores o propagandistas de STV Izaurieta, Jáuregui, Irazusta y Lasarte. Este hecho prueba la trascendencia que el PNV dio al voto de los cuarenta mil solidarios vascos y su deseo de mantener el control sobre el sindicato, que se hallaba en proceso de radicalización y de progresiva autonomía con respecto al partido desde octubre de 1934 71. Profesionalmente, persistió el predomi71 M. García Venero hizo hincapié en la radicalización política y social de las bases de STV a finales de la República, como consecuencia de la convivencia de solidarios vascos con socialistas, comunistas y anarquistas en las cárceles después de octubre de 1934 («La Solidaridad de Obreros Vascos», art. cit., pp. 25-27). Un ejemplo de la cre-

573


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

nio de los abogados (ocho). El PNV repitió su intento de semicopo en Guipúzcoa y pretendió por primera vez copar la representación de Vizcaya-provincia. Por el contrario, su candidatura fue testimonial en Navarra, al presentar sólo a Irujo, consciente de sus nulas posibilidades. El PNV fue de nuevo en solitario, sin plantearse seriamente ninguna de las posibles alianzas: en el campo nacionalista, dio la callada por respuesta a la proposición de Jagi-Jagi para formar el Frente Nacional Vasco; en el centro de Manuel Portela Valladares, rechazó el intento del gobernador de Guipúzcoa de incluir en su candidatura al ex diputado radical Juan Usabiaga 72; en las derechas, el cedista Juan Pablo Lojendio y, por mandato del obispo Mateo Múgica, el canónigo Antonio Pildain hicieron gestiones para la unión de las derechas con el PNV, sin éxito 73. La mayor presión que recibió para llevar a cabo la «unión de los católicos» en el País Vasco provino de la Secretaría de Estado del Vaticano, con ocasión de la visita de los principales dirigentes jelkides a Roma, mencionada más adelante. ciente autonomía de STV con relación al PNV fue su rechazo final del adoctrinamiento de AVASC y USOV, entidades respaldadas por la dirección del PNV, por su vinculación a la patronal: STV acabó prohibiendo a sus afiliados asistir a sus cursos (A. Elorza, ob. cit., pp. 294-310). Como contrapunto a dichas tendencias, el Comité Ejecutivo de STV de Vizcaya publicó sendos llamamientos a sus asociados para que votasen al PNV en la primera y la segunda vueltas electorales, recalcando que su programa socialcristiano coincidía con el del sindicato (E, 14 y 28-II-1936). 72 La prensa informó de un encuentro de Usabiaga y el gobernador civil con Monzón e Irujo y lo atribuyó al deseo de Usabiaga, propietario de La Voz de Guipúzcoa y ministro de Agricultura, Industria y Comercio en el Gobierno de Chapaprieta (1935), de introducirse en la candidatura nacionalista, hecho que fue desmentido por sus protagonistas (El Pueblo Vasco y Noti, 5-II-1936; A. Cillán Apalategui, ob. cit., p. 710). Un mes antes, El Liberal apuntó el rumor de que Portela Valladares pretendía la inclusión de Usabiaga en la lista jelkide a cambio del decreto sobre bilingüismo, la reposición de los ayuntamientos nacionalistas y el nombramiento de un gobernador civil bien visto por el PNV (EL, 10-I-1936). 73 Con esa finalidad Lojendio viajó a Bilbao el 15 de enero (E, 15 y 26-I-1936; El Pueblo Vasco, 16-I-1936, y EL, 19-I-1936). Pildain acudió a La Gaceta del Norte para tratar de ese asunto con José María Urquijo, pero ni siquiera le recibió (E, 14 y 15-II1936). Dicha gestión eclesial fue reconocida por el propio Múgica en un escrito a la Secretaría de Estado del Vaticano (22-II-1939), publicado por el sacerdote Juan de Iturralde (ob. cit., pp. 328-331). 574


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En 1936 era imposible un acuerdo electoral del nacionalismo vasco con las derechas españolas, porque el abismo abierto entre ellos por los sucesos del verano y del otoño de 1934 fue confirmado por su encontrada actuación política y parlamentaria a lo largo de 1935: así, la postergación por las Cortes radical-cedistas de las proposiciones de ley de los diputados jelkides en materia religiosa (la enseñanza del catecismo en las escuelas públicas) y en la cuestión social (el salario familiar y la participación de los obreros en los beneficios de las empresas), el grave problema de los desahucios campesinos en Euskadi por aplicación de la nueva ley de arrendamientos rústicos, su opuesta actitud ante la guerra de Abisinia: la derecha española tomó partido por la Italia fascista de Mussolini y el PNV por la Etiopía de Haile Selassie, y, sobre todo, el bloqueo del Estatuto en las Cortes 74. El balance del PNV, hecho por Aguirre y por Euzkadi, sobre el bienio radical-cedista fue casi tan negativo como el balance de las izquierdas, que lo denominaron «el bienio negro». Además, en el último trimestre de 1935 hubo fuertes enfrentamientos verbales entre las derechas y el PNV en el frontón Urumea de San Sebastián, en donde intervinieron sucesivamente con encendidos discursos Gil Robles (20 de octubre), Calvo Sotelo (10 de noviembre), con su famosa frase de «antes una España roja que una España rota», Monzón, Irujo y Aguirre (24 de noviembre) y el carlista Esteban Bilbao (25 de diciembre) 75. En las Cortes, el 5 de diciembre, Calvo Sotelo, líder del Bloque Nacional, presentó una proposición en contra del nacionalismo vasco, por ser «un sentimiento de independencia fundado en el odio a los españoles y a la nacionalidad española», y afirmó dirigiéndose a los diputados jelkides: «entregaros el Estatuto [...] sería un verdadero crimen de lesa patria». En su réplica, las 74 Sobre las grandes diferencias entre el PNV y las derechas en 1935, véase J. Tusell, Historia de la democracia cristiana en España, cit., tomo II, pp. 88-105. 75 E, 22-X, 12, 13, 16, 26 y 28-XI, 27 y 29-XII-1935. Irujo afirmó: «Nosotros pedimos lo nuestro, lo que nos pertenece. ¿Que las derechas españolas nos lo niegan? Nosotros, con la confianza en Dios y en nuestro esfuerzo, bendeciremos la mano por medio de la cual nos llegue el Estatuto» (E, 26-XI-1935). Como escribió J. P. Fusi, «Irujo acababa de bendecir sin saberlo la mano de Indalecio Prieto» (El problema vasco..., cit., p. 126).

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intervenciones parlamentarias de Monzón, Irujo y Aguirre proclamaron «la nacionalidad vasca, Euzkadi, con soberanía sobre sus propios destinos», la aspiración política del PNV: la abolición de la ley de 1839, retrotrayendo a las provincias vascas al régimen foral, y su concepción del Fuero como sinónimo de soberanía e independencia 76. En suma, no había forma de conciliar posiciones tan antagónicas como las de las derechas y el PNV en la cuestión nacional, a pesar de su común confesionalismo católico. Coalición de derechas o Bloque contrarrevolucionario Circunscripción de Vizcaya-capital: — Joaquín Adán (monárquico independiente): economista y escritor, ex redactor del diario monárquico El Nervión, ex funcionario de la Diputación de Vizcaya, secretario general de la empresa Echevarría, vocal de la Liga Vizcaína de Productores y de la Cámara de Comercio. — José María Areilza (Renovación Española): candidato a diputado por Vizcaya-provincia en 1933, presidente de Unión Vascongada, firmante del manifiesto constitutivo del Bloque Nacional (1934), miembro del Consejo Nacional de Falange Española (1934). — José María Juaristi (CT): abogado, ex concejal de Bilbao, ex diputado a Cortes por Vergara, candidato a vocal del Tribunal de Garantías Constitucionales por las Vascongadas (1933), presidente del Círculo de las Juventudes Carlistas de Bilbao. — Miguel Goldaracena (Acción Popular Vascongada, CEDA): abogado, secretario de los Ferrocarriles Vascongados, presidente de Acción Popular Vascongada.

Circunscripción de Vizcaya-provincia: — José Luis Gaytán de Ayala (CT): abogado y gran propietario de tierras, hijo del presidente de la Asociación de Propietarios de Fincas Rústicas de Vizcaya, alcalde de Marquina. — Santiago Martínez de las Rivas (Renovación Española): marqués de Mudela, miembro de la oligarquía vizcaína, presidente de la Juventud Monárquica de Bilbao. 76 DSC, sesión del 5-XII-1935. E, 5/19-XII-1935. Discursos reproducidos en el libro La minoría de cemento. El primer Estatuto vasco, cit., pp. 92-115.

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Circunscripción de Guipúzcoa: — Antonio Paguaga (CT): candidato a diputado por la misma circunscripción en 1933, presidente del Círculo Tradicionalista de San Sebastián. — Ricardo Oreja (CT): abogado del Estado, ex diputado en la Monarquía, ex dirigente del Partido Social Popular y de la Unión Monárquica Nacional, hermano del diputado por Vizcaya-provincia asesinado en Mondragón en la revolución de octubre de 1934. — José Múgica (Unión Regionalista de Guipúzcoa, Renovación Española): abogado y letrado decano del Ayuntamiento de San Sebastián, ex presidente del Ateneo Enciclopédico Obrero y del Ateneo Guipuzcoano, autor del libro La democracia vasca (1935), accionista, consejero y redactor (Cantábrico) de El Diario Vasco. — Juan Pablo Lojendio (Derecha Vasca Autónoma, CEDA): abogado y diplomático, fundador y presidente de la Derecha Vasca Autónoma, miembro del Consejo Nacional de la CEDA y de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas.

Circunscripción de Álava (no coaligados): — José Luis Oriol (Hermandad Alavesa, CT): diputado en 1931 y 1933 por la misma circunscripción, jefe de la CT de Álava, firmante del manifiesto constitutivo del Bloque Nacional. — Luis P. Flórez-Estrada (CEDA): abogado del Estado en Vitoria, delegado de Hacienda, presidente de la Junta Provincial Agraria de Álava.

Circunscripción de Navarra: — Tomás Domínguez Arévalo, conde de Rodezno (CT): diputado en 1931 y 1933 por la misma circunscripción, jefe de la minoría tradicionalista en las Cortes del segundo bienio, firmante del manifiesto constitutivo del Bloque Nacional, presidente de la Unión de Municipios de Navarra. — Javier Martínez de Morentín (CT): diputado en 1933 por la misma circunscripción, firmante del manifiesto constitutivo del Bloque Nacional. — Luis Arellano (CT): diputado en 1933 por la misma circunscripción, delegado de la juventud de la CT de España, firmante del manifiesto constitutivo del Bloque Nacional, afiliado a los Sindicatos Profesionales. — Jesús Elizalde (CT): jefe de las Juventudes Tradicionalistas de Navarra, afiliado a los Sindicatos Profesionales. — Rafael Aizpún (Unión Navarra, CEDA): diputado en 1931 y 1933 por la misma circunscripción, ministro de Justicia y de Industria y Comercio en 577


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los Gobiernos de Lerroux (1934-1935), vicepresidente de la minoría popular agraria en las Cortes del segundo bienio. — Miguel Gortari (Unión Navarra, CEDA): diputado en 1931 por la misma circunscripción, colaboró como técnico de Hacienda en el Estatuto de las Gestoras (1932), subsecretario de Agricultura con el ministro Giménez Fernández (1934-1935), miembro del Comité Ejecutivo de Unión Navarra. — Raimundo García (independiente de derechas): diputado en 1933 por la misma circunscripción.

Las derechas fueron unidas a las elecciones en el País Vasco, salvo en Álava, con sus integrantes: la Comunión Tradicionalista, con nueve candidatos; los monárquicos de Renovación Española, con tres; la CEDA, con cinco, y dos independientes. Los tradicionalistas seguían siendo el grupo derechista más potente gracias a su hegemonía en Álava y, sobre todo, en Navarra. Los monárquicos alfonsinos limitaban su representación a Vizcaya y Guipúzcoa. La novedad fue el desarrollo de la CEDA en el País Vasco: en 1933 sólo existía en Navarra, mientras que en 1936 figuraba en las cuatro provincias. La composición de las candidaturas derechistas supuso una gran renovación en Vizcaya y Guipúzcoa: sin ningún ex diputado y con sólo dos candidatos que ya se habían presentado en las elecciones de la República, y una marcada continuidad en Álava y Navarra, con siete ex diputados. Ausencias notorias fueron las de Ramiro de Maeztu y Esteban Bilbao 77. Las derechas acudieron otra vez al copo en Navarra, su feudo indiscutible.

II.2.

La campaña electoral

Como en el resto de España, la campaña fue apasionada en Euskadi, siendo conscientes las fuerzas contendientes de la trascendencia de los comicios. El alto grado de confrontación entre las derechas 77 Esteban Bilbao no quiso volver a las Cortes debido a su antiparlamentarismo: por «la profundísima repugnancia que el Parlamento me inspira no estoy en condiciones de servir a Navarra» (El Pensamiento Navarro, 21-I-1936).

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y las izquierdas queda patente en estos textos de campos antagónicos: El 16 de febrero se ventila el porvenir de España. O hundimos a los enemigos de toda libertad o nos hunden ellos [El Liberal, 8-I-1936]. Estas elecciones no son unas elecciones políticas como tantas otras, sino un caso de decidirse por la revolución o la contrarrevolución, por España o la antipatria, por Roma o Moscú [...]. El que tenga un fusil que lo guarde [...] el voto es el arma de hoy, pero no lo será el de mañana, si los enemigos de Dios y de España se lanzan a la calle como en octubre de 1934 [El Pensamiento Navarro, 16-II-1936].

Este texto del portavoz del carlismo navarro prueba la extrema virulencia de las derechas, que apuntaban ya a una salida violenta del conflicto político, mayor que la de las izquierdas en el País Vasco, debido al predominio de la Comunión Tradicionalista sobre la CEDA, mientras que el sector prietista (moderado) prevalecía sobre el caballerista (radical) en el socialismo vasco. La campaña del PNV tuvo un tono menos virulento. Los tres bloques políticos dedicaron especial atención al voto de las mujeres, intentando atraérselas. La intensa polarización de la España de 1936 favoreció la dialéctica de las dos grandes coaliciones enfrentadas y perjudicó a las fuerzas del centro, representado en Euskadi por el PNV. Su contradicción fundamental estribó en que su base social, católica y de orden, se situaba en la derecha, pero la esterilidad del «bienio negro» y la campaña antinacionalista de la extrema derecha le empujaban hacia el campo izquierdista, del cual se hallaba más cerca que del derechista en 1936. Frente Popular El 15 de enero de 1936 se hizo público en Madrid el manifiesto electoral del Frente Popular, cuyos puntos principales eran la amnistía y la vuelta a la política reformista del primer bienio: la reforma agraria, las autonomías y la legislación social, rectificando la política del segundo bienio contrarreformador. Se trataba de un programa moderado, en el cual se señalaban algunas discrepancias entre los partidos republica579


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nos y obreros en temas socioeconómicos, como la nacionalización de la tierra y de la banca 78. El FP de Vizcaya publicó un manifiesto poco novedoso en relación con aquél, que hacía hincapié en tres aspectos fundamentales: la amnistía de los presos y los exiliados por la revolución de octubre, la derogación de la ley de arrendamientos rústicos y la revisión de los desahucios ejecutados, y la aprobación del Estatuto vasco. Aunque los dos primeros eran temas de ámbito estatal, su incidencia en Euskadi era grande por la abundancia de represaliados políticos y de desahucios campesinos en Vizcaya y Guipúzcoa 79. En este último punto, el manifiesto criticaba al PNV por llevarlo como bandera electoral cuando sus diputados habían votado a favor de la ley de arrendamientos en las Cortes el 14 de marzo de 1935. En la cuestión autonómica, el FP de Vizcaya reproducía la declaración genérica del manifiesto del FP y la concretaba en el restablecimiento del Estatuto catalán y la implantación del Estatuto vasco, para lo cual era imprescindible contar con una mayoría parlamentaria de izquierdas 80. Estos tres puntos programáticos, resumidos en la consigna electoral de «¡Amnistía, Estatuto, ni un desahucio más!», fueron muy populares entre las masas de Euskadi. La reivindicación del Estatuto por las izquierdas evitó su monopolio por el PNV y buscó atraerse el voto de sectores autonomistas y nacionalistas disconformes con la política jelkide, como ANV y algunos solidarios vascos 81. El FP de Navarra divulgó también un manifiesto electoral 82, cuyas principales normas de actuación eran: la lucha contra la guerra, la amnistía, la restauración de la legislación obrera, la aplicación de la reforma agraria y la reivindicación de los terrenos comunales, la revisión de 78

Su texto completo fue publicado por EL y E, 16-I-1936. Era un hecho excepcional que el portavoz oficial del PNV publicase el manifiesto de las izquierdas, su principal rival en Bilbao; en cambio, Euzkadi no publicó el manifiesto de las derechas vascas. 79 Cfr. la documentación del FP y del PC de Euskadi sobre la situación del campesinado vasco, en AS, Bilbao, 33. 80 EL, 13-II-1936, y LC, 14-II-1936. 81 «La intensidad de cuatro semanas» y Santiago Aznar, «Los votos de los solidarios», LC, 17 y 31-I-1936. 82 Fue publicado en una hoja suelta (Pamplona, 1936), en el semanario ugetista Trabajadores, 1-II-1936, y en el diario nacionalista La Voz de Navarra, 23-II-1936. 580


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la ley de arrendamientos y la suspensión de los desahucios, la modificación del sistema fiscal y la desaparición de los impuestos indirectos, la extinción del analfabetismo y la socialización de la cultura. En el tema autonómico, defendemos los derechos de Navarra, cristalizados anteriormente en la reintegración foral plena y en la actualidad en los Estatutos constitucionales o «Cartas Forales»; defendemos los principios autonómicos de la Constitución y apoyaremos los Estatutos que propugnen los pueblos ibéricos, como el Estatuto Vasco presentado en las Cortes; defenderemos el restablecimiento integral del Estatuto catalán. En suma, reconocemos el derecho de autodeterminación de los pueblos para disponer de sus destinos.

De este manifiesto sobresale la amplia referencia a las autonomías, en la cual se percibe la confusión entre los Estatutos y los Fueros y la indeterminación sobre la incorporación de Navarra al Estatuto vasco, y llama la atención el reconocimiento del derecho de autodeterminación, ausente de los manifiestos mencionados anteriormente y aspiración esencial de ANV, firmante del manifiesto del FP navarro. La campaña de las izquierdas fue intensa en el País Vasco y se basó en mítines multitudinarios, celebrándose tres en el frontón Euskalduna de Bilbao 83. Como en el conjunto de España, su leitmotiv fue la amnistía para los treinta mil presos políticos y los exiliados a consecuencia de la revolución de 1934. Prieto escribió que la amnistía era tanto «el eje de la coalición» como «la base previa e imprescindible en el programa del Frente Popular» 84. Un segundo plano ocuparon los otros temas importantes: los desahucios campesinos y el Estatuto. Las referencias a este último en los mítines de Bilbao fueron escasas y hechas por los comunistas y los republicanos: Queremos el Estatuto como la satisfacción más elemental del derecho que asiste al pueblo vasco [Jesús Larrañaga]. El Frente Popular ofrece la garantía de que, si triunfa, el Estatuto Vasco será una realidad [Aurelio Aranaga]. Las izquierdas sostienen la necesidad de liberar a todas las nacionalidades oprimidas, reconociendo su personalidad [Eduardo Ortega y Gasset]. 83

EL, 21 y 28-I y 14-II-1936.

84

EL, 11-I-1936.

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Los dos políticos más representativos del denominado por las izquierdas «bienio negro», Alejandro Lerroux y José María Gil Robles, fueron objeto de fuertes ataques: el primero, por su corrupción en el famoso escándalo del «estraperlo» en 1935, y el segundo, por su conservadurismo autoritario, que algunos asemejaban al fascismo. En cambio, las críticas de las izquierdas al PNV no fueron abundantes ni acerbas y se centraron en sus votos favorables al Gobierno de Lerroux y a la ley de arrendamientos rústicos 85. Partido Nacionalista Vasco Su campaña giró en torno al triple grito pronunciado por Aguirre en el homenaje a los diputados jelkides celebrado el 12 de enero de 1936 en Bilbao: «¡Por la civilización cristiana! ¡Por la libertad de la patria! ¡Por la justicia social!» 86, que contrapuso al lema de las derechas: «Contra la revolución y sus cómplices», y al de las izquierdas: «Contra los ladrones y sus encubridores». La civilización cristiana servía al PNV para apartarse de las izquierdas; la justicia social, para diferenciarse de las derechas, y la libertad de Euskadi, para criticar a ambas. La posición centrista del PNV, apuntada en las elecciones de 1933, se consolidó en febrero de 1936. Empero, su propaganda atacó mucho más a las derechas que a las izquierdas y llegó a admitir como propia la triple reivindicación del Frente Popular en Euskadi: «amnistía, Estatuto, ni un desahucio más», con la salvedad de excluir de la amnistía a los reos de delitos comunes 87. La áspera confrontación política entre jelkides y derechistas se explica por el hecho de que se disputaban el electorado católico vasco, en especial los llamados «católicos neutros», que en 1933 habían sido inducidos por La Gaceta del Norte a votar la candidatura nacionalista, y en 1936 eran reclamados por el diario de Urquijo para que apoyasen al bloque contrarrevolucionario. En Vizcaya, el enfrentamiento entre 85

«Las celestinescas maniobras del Partido Nacionalista», LC, 17-I-1936. Véase también LC, 31-I y 7-II-1936; ER, 11 y 18-I, 1 y 15-II-1936. 86 E, 14-I-1936. Su gran titular de la primera plana reprodujo el grito de Aguirre. El BBB lo hizo suyo en un llamamiento publicado por E, 4 y 5-II-1936. 87 Véanse los discursos de Aguirre en Baracaldo y Bilbao, E, 12 y 15-II-1936, y el editorial de E, 6-II-1936: «¡Amnistía, por la civilización cristiana! ¡Estatuto, por la libertad vasca! ¡Ni un desahucio más, por la justicia social! Con ese programa venceremos». 582


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las derechas y el PNV se polarizó en la pugna dialéctica entre La Gaceta del Norte y Euzkadi, con durísimos ataques por ambas partes, esgrimiendo la religión como arma electoral. Para el diario jelkide, el «cómplice de la revolución» no era el PNV, sino la «candidatura triangular» de La Gaceta por posibilitar el triunfo del Frente Popular en Bilbao, dado que el PNV era el partido católico y antimarxista más fuerte en Vizcaya y el único capaz de derrotar a las izquierdas en la circunscripción de la capital, como había hecho en noviembre de 1933, cuando el PNV casi triplicó en votos a las derechas 88. Por ello, el nacionalismo era «el verdadero antirrevolucionario» y José María Urquijo, «el verdadero aliado de la revolución». El 25 de enero, el titular de Euzkadi decía con rotundidad: «Votar a La Gaceta es votar al comunismo», y afirmaba que la elección del primer diputado del PC en Bilbao supondría un inmediato crecimiento del comunismo, mal mucho más grave que el socialismo bilbaíno de Prieto. El PNV intentaba obtener los sufragios de los católicos conservadores recurriendo a su miedo a la revolución 89. Además, Euzkadi sostuvo que ni las derechas monárquicas ni La Gaceta del Norte deseaban realmente la unión de los católicos, reproduciendo como prueba las declaraciones de José Calvo Sotelo, Manuel Fal Conde, José María de Areilza y otros contra el PNV; de modo que, si triunfaban, las derechas reformarían o derogarían la Constitución de 1931, suprimirían las autonomías regionales y perseguirían al nacionalismo vasco para intentar aniquilarle 90. El factor religioso incidió sobremanera en la campaña electoral, y fue significativo el episodio del viaje de una destacada comisión del PNV a Roma en la segunda quincena de enero para entregar un me88 Como pruebas numéricas de la hegemonía del PNV sobre las derechas en la circunscripción de Vizcaya-capital, Euzkadi publicó los resultados de 1933 (57.000 votantes contra 20.000), la lista de los 93 centros jelkides existentes en dicha circunscripción y el número de socios de los veinticuatro centros del PNV en Bilbao: 12.550 (E, 16-I, 1 y 8-II-1936). 89 Véase la réplica comunista: «El miedo de “Euzkadi” a nuestro Partido», ER, 15-II-1936. 90 Cfr. los editoriales de Euzkadi, del 15-I al 15-II-1936, y los artículos de Engracio de Aranzadi, en particular «El deber del suicidio», E, 17-I-1936, así como La Voz de Navarra, 13-II-1936. El manifiesto electoral de Renovación Española abogaba por «situar extramuros de la legalidad [...] al separatismo antiespañol» (ABC, 15-II-1936; cfr. J. Gil Pecharromán, art. cit., pp. 118-121).

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morándum al Papa con peticiones sobre la Iglesia en el País Vasco 91. El viaje resultó un fracaso absoluto para los dirigentes jelkides, que no fueron recibidos por Pío XI, ni tampoco por el cardenal Pacelli, secretario de Estado y futuro Pío XII. Además, fueron presionados por el Vaticano, a través de monseñor Pizzardo, director general de Acción Católica, para que el PNV se aliase con la CEDA en las elecciones, pues «primero es Dios y luego la Patria». La comisión nacionalista se negó a aceptar tal alianza y regresó a Euskadi sin conseguir nada. El PNV no 91

Formaron la comisión los diputados Aguirre, Irujo, Robles Aranguiz, De la Torre, Careaga y Landáburu, los vocales titular y suplente del TGC, Francisco Basterrechea y José Eizaguirre, el presidente y el secretario del EBB, Doroteo Ciaurriz y Pablo Eguibar, y el sacerdote de Bermeo Evaristo Echevarrieta. En Roma contaron con el padre Hipólito Larracoechea y Luis Bereciartúa como valedores principales ante la Santa Sede. El viaje, proyectado años antes, se llevó a cabo en plena campaña electoral, pero ésta no fue el motivo del mismo. Las peticiones del PNV se referían a la neutralidad de la jerarquía eclesiástica ante el pleito nacionalista, a la organización territorial de la Iglesia en Euskadi, solicitando la creación de la provincia eclesiástica vasca, y al empleo del euskera por la Iglesia. Fuentes y bibliografía consultadas sobre este tema: Euzkadi (22, 23 y 28-I-1936) y La Gaceta del Norte (19/31-I-1936) dieron versiones opuestas del viaje, del que también se hicieron eco ABC y El Debate para criticar a los jelkides. Relations du Parti Nationaliste Basque avec le Vatican, en AS, Barcelona, 932. Correspondencia de Manuel de Irujo (1934), en su Archivo (1.°, 53) y en el Archivo de Ramón Goñi (Universidad de Nevada Reno, Center for Basque Studies, carpeta B 4708), publicada por J. L. de la Granja en la Revista Internacional de los Estudios Vascos, enero-junio de 1987, tomo XXXII, núm. 1, pp. 241-249. M. de Irujo, La guerra civil en Euzkadi antes del Estatuto, cit., pp. 14-17. P. P. Altabella, El catolicismo de los nacionalistas vascos, cit., pp. 29-31. El pueblo vasco frente a la cruzada franquista, cit., pp. 106-147. I. Moriones, Euzkadi y el Vaticano (1935-1936). Documentación de un episodio, Roma, 1976. Juan de Iturralde, ob. cit., tomo I, pp. 310-312. VV. AA., Historia general de la Guerra Civil en Euskadi, San Sebastián-Bilbao, Haranburu-Naroki, 1979, tomo I, pp. 191-206. F. J. de Landáburu, Obras completas, Bilbao, Idatz Ekintza, 1983, tomo IV, pp. 110-116 (informe de 1937). F. Rodríguez de Coro, Catolicismo vasco..., cit., pp. 218-233. En la exposición presentada al Vaticano, el PNV utilizó la existencia de ANV como ejemplo de que el nacionalismo vasco podía apartarse de la Iglesia si ésta seguía mostrándose contraria políticamente al mismo: «No ha surgido [...] el nuevo partido nacionalista vasco aconfesional, inspirado por las infames logias. Pero más doloroso e infinitamente más peligroso para la causa cristiana en nuestra patria, es que pueda alegar, para reforzar su posición y apartar a los vascos patriotas del confesionismo católico, el hecho de que este confesionismo les estorba en el camino de la liberación de Euzkadi a causa de la postura favorable a España de las fuerzas de la Iglesia que actúan en nuestro país». 584


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mencionó la presión vaticana ni el fracaso de sus gestiones, quizás por temor a que sus juventudes se fuesen hacia la izquierda 92. La cuestión social ocupó también un lugar importante en las polémicas preelectorales. El PNV respondió a las acusaciones de que se había pasado al campo izquierdista y había participado en la revolución de octubre, tachando a las derechas de fomentar la revolución desde arriba por su falta de espíritu cristiano y de justicia social y resaltando la labor de los diputados jelkides, que presentaron dos proposiciones de ley basadas en la doctrina social de la Iglesia, que fueron boicoteadas por las Cortes de centro-derecha en 1935 93. Un grave problema social eran los desahucios de campesinos que venían produciéndose en Vizcaya y Guipúzcoa desde el verano de 1935 por aplicación de la ley de arrendamientos rústicos, aprobada en marzo de ese año con los votos del PNV. Según éste, dicha ley, obra del ministro Manuel Giménez Fernández (CEDA), era justa y acorde con la doctrina social-cristiana, pero había sido desvirtuada por su reglamento, que permitía el desahucio de los arrendatarios so pretexto de cultivar los propietarios sus fincas, aunque luego lo hiciesen por medio de asalariados 94. Para los jelkides, se trataba de una maniobra política de los pro92 La versión oficial del PNV fue publicada por E y ED, 28-I-1936. El canónigo nacionalista Alberto Onaindía «temía que podía ser un empujón muy serio para nuestra juventud hacia la izquierda, caso de que se conociera el resultado y el trato de que fueron objeto nuestros representantes en ésa [Roma]» (I. Moriones, ob. cit., p. 161). 93 El PNV editó sus proposiciones de ley sobre «el salario familiar» y la «participación de los obreros en los beneficios de las empresas» (Bilbao, 1935), así como otro folleto titulado La labor del Partido Nacionalista Vasco en materia religiosa y social (Bilbao, Vasca, 1936), en respuesta a las críticas de las derechas, que fue distribuido a las comunidades religiosas con ocasión de las elecciones. Este folleto fue reproducido en el libro de Leizaola, Jemein y Kareaga, El nacionalismo vasco entre dos dictaduras 19301937, cit., apéndice 2.º. 94 Cfr. la conferencia del diputado J. A. Irazusta sobre la Ley de Arrendamientos Rústicos, publicada por La Editorial Vizcaína, Bilbao, 1935, y el acta de la Asamblea Regional Ordinaria de Bizkaya, celebrada el 29-XII-1935 (AS, Bilbao, 185, pp. 5-7). En julio de 1935, los diputados jelkides instaron al Gobierno de Lerroux a evitar los desahucios campesinos (E, 4, 6, 7, 9 y 12-VII-1935). No tuvieron éxito y los desahucios fueron frecuentes en el campo vasco, sobre todo en Vizcaya: había cerca de tres mil inquilinos amenazados y más de trescientos juicios de desahucio (E, 7-VII y 16-XI-1935). Contra ellos reaccionó Euzko-Nekazarien-Alkartasuna, la organización campesina de STV en Vizcaya, creada en 1934 e implantada en las comarcas orientales de la provincia,

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pietarios monárquicos en contra de los inquilinos nacionalistas. Durante la campaña electoral continuaron en Vizcaya los desahucios, denunciados por el PNV como casos de coacciones electorales de las derechas 95. El PNV consideraba un acto de justicia social que el arrendatario llegase a ser propietario del caserío donde vivía y trabajaba y veía en ello un medio para la salvación de la raza vasca y una forma de evitar que los campesinos se adhiriesen a doctrinas sociales extremistas 96. Bloque contrarrevolucionario La campaña de la coalición de derechas se definió por su componente negativo: antirrevolución, antilaicismo, antimarxismo y antiseparatismo. Sus mayores enemigos eran el marxismo y el separatismo, identificados con la revolución y sus cómplices, contra los que orientó toda su propaganda. Un fuerte dogmatismo y la mezcla de la religión con la política caracterizaban a las derechas, sobre todo a los tradicionalistas, que hicieron de las elecciones una lucha a muerte entre dos enemigos irreconciliables: «por Roma o por Moscú. O eliges la España gloriosa, católica, tradicional y cristiana, o la anti España, descuartizada, masónica, judía y roja» 97. posterior en el tiempo y con menor arraigo que Euzko-Nekazarien-Bazkuna, su equivalente en Guipúzcoa, obra del sacerdote nacionalista Policarpo de Larrañaga (cfr. A. Elorza, Ideologías del nacionalismo vasco, cit., pp. 201-232). Aproximadamente, la mitad de los dieciocho mil caseríos vizcaínos y de los doce mil caseríos guipuzcoanos se hallaban en arriendo en 1936 (ED, 13-II-1936; AV, 2-IV-1936; AS, Bilbao, 33). 95 El presidente de la Asociación de Propietarios de Fincas Rústicas de Vizcaya era el padre del monárquico J. L. Gaytán de Ayala, candidato a diputado por la coalición de derechas por Vizcaya-provincia. Hubo, empero, propietarios nacionalistas que desahuciaron a sus inquilinos, según denunciaron Jagi-Jagi (1-II-1936) y las izquierdas, siendo varios de ellos expulsados del PNV (E, 2 y 9-II-1936). Véase también E, 26, 30 y 31-I-1936; ED y PV, 25 y 26-I-1936. 96 Para el nacionalismo aranista, el campo era el «último refugio de las buenas costumbres, de la piedad, de la raza, de la paz social» y «el sentido de nuestra nacionalidad» (E, 11-VII-1935, 4 y 11-II-1936). El ruralismo continuaba siendo una de las bases ideológicas del PNV en la República: su máximo exponente fue la obra de E. de Aranzadi (Kizkitza), La casa solar vasca. Casa y tierras del apellido, Zarauz-San Sebastián, Vasca, 1932. 97 J. B. Mendia, «Electores, navarros», El Pensamiento Navarro, 22-I-1936. El conde de Rodezno se refirió a «la gran cruzada» y a la lucha entre «revolución anárquica y contrarrevolución salvadora» (E, 2-II-1936). 586


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A diferencia del Frente Popular y del centro de Portela Valladares, las derechas españolas fueron a los comicios sin un programa común. En cambio, las derechas vasco-navarras publicaron un manifiesto contra «los enemigos de la Cruz y de la Patria». Su «cruzada contrarrevolucionaria» propugnaba: la urgente revisión de la Constitución y sus leyes sectarias, la restauración del espíritu nacional católico frente al laicismo, la devolución a los religiosos de sus derechos ciudadanos, la justicia social amparadora de los humildes, la defensa de la economía privada, remedios contra el paro, gobiernos fuertes y duraderos... Con respecto al País Vasco, se declaraban amantes de sus tradiciones y suscribían las reivindicaciones forales 98. Las derechas fueron muy virulentas con el PNV, al que acusaban de dividir a las fuerzas de orden, ser «cómplice de la revolución» e inclinarse hacia la izquierda convirtiéndose en enemigo de la religión 99. Las fuerzas derechistas se identificaban con la patria española y la religión católica, hasta el punto de decir que votar a sus candidatos era votar a España y a Dios 100. Atacaron más al PNV que al Frente Popular por anteponer la unidad de España a todos los demás problemas (Areilza) y por preferir una España roja a una España rota por el separatismo (Calvo Sotelo). La prensa de derechas utilizó la existencia de ANV para criticar al PNV, considerándolos partidos semejantes y resaltando cómo ANV era una hija del PNV que había abrazado la causa revolucionaria 101:

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GN, El Pueblo Vasco, La Constancia y Diario de Navarra, 2-II-1936.

99

El Pueblo Vasco, 1, 2 y 5-II-1936: el PNV ya no era un partido de derechas, porque preponderaba en él un amplio sector de afiliados que se inclinaba a la izquierda, y STV era «un instrumento o un aliado del socialismo revolucionario», con el que había participado en los sucesos de octubre de 1934. Véase también El Pensamiento Navarro, 13-II-1936, y GN, 14-I-1936. 100 El Pueblo Vasco, 15-II-1936. En Navarra, Irujo señaló «las coacciones llevadas a cabo por los sacerdotes», que se identificaban con la candidatura contrarrevolucionaria: «El que no vota al Bloque se condena, está excomulgado, no es buen católico», y descalificaban al candidato nacionalista como «izquierdista, masón, aliado de la revolución» (Carta de M. Irujo a José Aguerre, de 23-II-1936, en su Archivo, 1.°, 65). 101 GN, 14-I-1936; El Pueblo Vasco, 2, 5 y 8-II-1936. «Las acusaciones de El Pueblo» y «Las rabietas de El Pueblo», E, 4 y 9-II-1936. 587


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

Al nacionalismo de izquierda no lo crearon gentes de fuera y mucho menos procedentes del campo izquierdista, sino nacionalistas afiliados al partido, hombres de posición social, de sentido burgués y según ellos, católicos practicantes. Éstos fueron los que crearon esta organización que hoy se alía con socialistas y comunistas, y en la que hasta hay afiliados que al mismo tiempo lo están al Socorro Rojo Internacional. [El PNV] quiso, a costa de su propia carne, desprendiéndose de un sector más o menos importante, fundar una hijuela que atrajese hacia el nacionalismo a los vascos izquierdistas, y sólo ha conseguido hacer un nuevo partido de clase comunistoide.

II.3.

Los resultados electorales en la primera vuelta

Las elecciones del 16 de febrero de 1936 se desarrollaron con normalidad en el País Vasco, con la grave excepción del asesinato de un afiliado a Izquierda Republicana en Navarra. La prensa nacionalista y socialista se quejó de las coacciones caciquiles ejercidas por los monárquicos en la Vizcaya rural. Por el mismo motivo, el portavoz de la UGT en Navarra pidió la anulación de las elecciones en esta provincia 102. Con todo, el fraude electoral en Euskadi no fue comparable al que se dio en Galicia, Granada y otros lugares.

CUADRO 46.

Participación electoral del País Vasco y España (1933-1936)

Circunscripciones

Participación 16-II-1936 (%)

Votantes

Participación 19-XI-1933 (%)

Vizcaya-capital ......... Vizcaya-provincia ..... Guipúzcoa ................ Álava......................... Navarra.....................

143.868 71.219 134.643 43.528 155.699

77,8 78,2 77,8 75,7 80,0

77,9 78,2 78,1 71,7 80,6

País Vasco................ España .....................

548.957 9.864.783

78,3 72,0

78,2 67,5

102

Trabajadores, 22-II-1936. 588


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Con relación a 1933, en España se produjo un aumento notable de la participación en 1936, debido en parte al voto de muchos anarquistas al Frente Popular para lograr la amnistía de sus presos. En cambio, en Euskadi, donde el electorado anarquista era muy escaso, la participación fue similar a 1933, salvo el incremento de Álava, e inferior a 1931. Aun así, su nivel de participación electoral seguía siendo bastante superior a la media española. Los resultados en las circunscripciones vascas fueron los siguientes 103: Circunscripción de Vizcaya-capital Candidaturas

Votos

Frente Popular..................... — Ruiz Funes ...................... — Zugazagoitia................... — Prieto............................... — Carro ...............................

69.684 69.397 69.194 69.178

Votantes (media)

(%)

277.453

69.363

(48,5)

PNV .......................................

— — — —

Total de votos

173.775

Robles Aranguiz ............. Horn ................................ Arregui ............................ Izaurieta ..........................

43.548 43.529 43.363 43.335

Coalición de derechas ........ — Adán ............................... — Goldaracena................... — Juaristi ............................ — Areilza.............................

30.274 30.128 30.027 29.946

43.444

(30,4)

120.375

Total .....................................

30.094

142.901

(21,1)

571.603

103 Fuentes y bibliografía utilizadas para los resultados de 1936: Boletín Oficial de la Provincia de Vizcaya y Boletín Oficial de la Provincia de Navarra, 19-II-1936. Prensa: Euzkadi, El Liberal, La Lucha de Clases, Jagi-Jagi, La Voz de Guipúzcoa, El Diario Vasco y La Voz de Navarra. R. Sierra Bustamante, ob. cit., p. 216. J. Tusell, Las elecciones del Frente Popular, cit., tomo II, apéndice 1. J. M. de Azaola, ob. cit., tomo I, pp. 544-545. A. Cillán Apalategui, ob. cit., p. 720. J. Tusell y G. García, art. cit., p. 11. J. J. Linz y

589


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

Circunscripción de Vizcaya-provincia Candidaturas

Votos

PNV ....................................... — Aguirre ........................... — De la Torre ...................... — Jáuregui..........................

28.397 23.125 20.504

Coalición de derechas ........ — Gaytán de Ayala............. — Martínez de las Rivas .....

24.726 22.089

Frente Popular..................... — Gómez Beltrán................ — Espinosa .........................

10.424 10.221

Votantes (media)

(%)

Total de votos 72.026

36.013 *

(51,6) 46.815

23.407

(33,6) 20.645

Total .....................................

10.323

(14,8)

69.743

139.486

* La media de votantes del PNV se obtiene dividiendo entre dos, y no entre tres, pues cada elector sólo podía votar a dos candidatos. El PNV fue al copo.

El resultado global de las dos circunscripciones de Vizcaya reflejó la igualdad de fuerzas entre el PNV y las izquierdas: Candidaturas

Votantes

(%)

Frente Popular ....................................................... PNV .......................................................................... Coalición de derechas ..........................................

79.686 79.457 53.501

(37,5) (37,4) (25,1)

Total .......................................................................

212.644

J. M. de Miguel, art. cit., tabla 9. Urraka, art. cit., p. 26. J. Linz y otros, Atlas electoral del País Vasco y Navarra, cit., mapa 2. A. Pascual, «Navarra ante las elecciones del Frente Popular», cit., pp. 71 y 77-83. S. de Pablo, Álava y la autonomía vasca…, pp. 114-117. M. C. Cillán-Apalategui, art. cit., pp. 263-265 y 269-275. Cfr. también los libros de S. de Pablo, R. Miralles, M. Ferrer y J. A. Rodríguez Ranz citados en la nota 64. No se computan los votos en blanco y nulos. 590


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Circunscripción de Guipúzcoa Candidaturas

Votos

Votantes (media)

(%)

Total de votos

PNV .......................................

— — — — —

195.647

Irujo................................. Monzón ........................... Irazusta ........................... Picavea ........................... Lasarte............................

44.053 38.268 38.220 37.928 37.178

Coalición de derechas ........ — Lojendio .......................... — Oreja ............................... — Paguaga ......................... — Múgica............................

43.936 43.689 43.656 43.495

Frente Popular..................... — Ansó................................ — Amilibia ........................... — Apraiz ............................. — Larrañaga .......................

40.595 40.195 40.129 39.213

48.912 *

(36,9)

174.776

43.694

(32,9)

160.132

Total .....................................

40.033

(30,2)

132.639

530.555

* La media de votantes del PNV se obtiene dividiendo entre cuatro, y no entre cinco, pues cada elector sólo podía votar a cuatro candidatos. El PNV fue al semicopo.

Circunscripción de Álava Candidaturas

Votantes *

(%)

CT: Oriol.................................................................. Frente Popular: Viguri ............................................ PNV: Landáburu ...................................................... CEDA: Flórez-Estrada ..............................................

16.020 9.521 8.958 8.681

(37,1) (22,1) (20,7) (20,1)

Total .......................................................................

43.180

* Al votar cada elector a un solo candidato, no hay diferencia entre votos y votantes.

591


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

Circunscripción de Navarra Votantes (media)

Candidaturas

Votos

(%)

Coalición de derechas ........ — Aizpún............................. — Rodezno ......................... — Gortari ............................ — Martínez de Morentín...... — Arellano........................... — Elizalde ........................... — García .............................

82.859 81.770 80.253 79.224 111.442 * 78.861 78.159 76.082

Frente Popular..................... — Basterra .......................... — Salinas ............................ — Bengaray ........................ — Cuadra............................ — Monzón ...........................

34.987 33.912 33.903 33.120 32.874

33.759

(21,1)

14.799

14.799

(9,2)

557.208

(69,7)

168.796

PNV .......................................

— Irujo.................................

Total de votos

14.799

Total .....................................

160.000 **

740.803

* La media de votantes de las derechas se obtiene dividiendo entre cinco, y no entre siete, pues cada elector sólo podía votar a cinco candidatos. Las derechas fueron al copo. ** Esta cifra es superior a la real de votantes (155.699) debido a que parte de los votantes de Irujo dieron también sus votos a otros candidatos.

592


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936) CUADRO 47.

Resultados electorales del País Vasco por partidos y grupos (16-II1936)

Partidos y grupos

N.° de Vizcaya- Vizcaya- Guipúzcandi- capital provincia coa datos (%) (%) (%)

Álava (%)

Navarra (%)

Total (%)

Comunión Tradicionalista

9

30.027 24.726 (5,3) (17,7)

87.345 (16,5)

16.020 318.014 476.132 (37,1) (43,0) (23,5)

Renovación Española

3

29.946 22.089 (5,2) (15,9)

43.495 (8,2)

95.530 (4,7)

Independientes

2

30.274 (5,3)

CEDA

5

30.128 (5,3)

PNV

14

ANV

1

Unión Republicana

1

Izquierda Republicana

6

PSOE

5

PC

de Euskadi

3

76.080 106.356 (10,3) (5,3) 43.936 (8,3)

173.775 72.026 195.647 (30,4) (51,6) (36,8)

8.681 163.112 245.857 (20,1) (22,0) (12,1) 8.958 (20,8)

14,799 465.205 (2,0) (23,0) 34.987 34.987 (4,7) (1,7)

10.221 (7,3) 69.684 (12,2)

10.221 (0,5) 80.724 (15,2)

138.591 10.424 (24,2) (7,5) 69.178 (12,1)

9.521 (22,0)

67.023 226.952 (9,0) (11,2)

40.195 (7,6)

33.912 223.122 (4,6) (11,0)

39.213 (7,4)

32.874 141.265 (4,4) (7,0)

Al analizar los resultados electorales por partidos, hay que tener en cuenta que sólo el PNV concurrió en solitario, mientras que los restantes fueron en dos grandes coaliciones, dentro de las cuales unos partidos se hallaban sobrerrepresentados (IR y el PC de Euskadi) y otros infrarrepresentados (el PSOE). El cuadro 47 refleja la existencia de cinco partidos importantes, que suman más del 80% de los votos: 593


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

la CT, la CEDA, el PNV, IR y el PSOE. Tradicionalistas y nacionalistas aventajan netamente a los demás gracias a su fuerte implantación en Navarra (CT) y en Vizcaya y Guipúzcoa (PNV). La Comunión Tradicionalista supera ligeramente al PNV en número de votos, pero no en número de votantes: esta divergencia se debe a que el PNV presentó un solo candidato en Navarra frente a los siete de las derechas. Al comparar los resultados de 1936 con los de 1933 (cuadro 40), se aprecian cambios de interés: 1.° El fuerte crecimiento de la CEDA (más del 8%), consecuencia de su extensión por las Provincias Vascongadas, de las que estuvo ausente en 1933, convirtiéndose en el segundo partido derechista más importante del País Vasco. 2.° El claro descenso del PNV (más del 8%), que pierde votos en todas las circunscripciones. 3.° El notable crecimiento de Izquierda Republicana, que supera en un 5% la suma de votos de Acción Republicana y del PRRS Independiente en 1933 (de su fusión nació IR) y concentra casi todo el electorado republicano vasco. 4.° El descenso del PSOE (4%), explicable por hallarse infrarrepresentado dentro del Frente Popular. 5.° El gran incremento del PC, que multiplica por 2,5 sus votos, pasando del 3% al 7% del total, debido a su inclusión en el FP y a su sobrerrepresentación en él, pues, de haber ido nuevamente con una candidatura aislada, su crecimiento hubiese sido exiguo: resulta significativo que los tres candidatos comunistas sean los menos votados en las listas de la coalición de izquierdas.

CUADRO 48.

Grandes opciones

Resultados electorales por grandes opciones en el País Vasco (16-II-1936) Vizcaya- Vizcaya- Guipúzcapital provincia coa (%) (%) (%)

Álava (%)

Navarra (%)

Total (%)

Derechas

120.375 (21,1)

46.815 174.776 (33,6) (33,0)

PNV

173.775 (30,4)

72.026 195.647 (51,6) (36,8)

8.958 (20,8)

Frente Popular

277.453 (48,5)

20.645 160.132 (14,8) (30,2)

9.521 168.796 636.547 (22,0) (22,7) (31,4)

594

24.701 557.208 923.875 (57,2) (75,3) (45,6) 14.799 465.205 (2,0) (23,0)


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Las cifras muestran cómo en las elecciones de 1936, en relación con las de 1933 (cuadro 41), las derechas (5%) y las izquierdas (7%) han aumentado sus sufragios a costa del centro, que ha perdido el 12%. Esto obedece al retroceso del PNV y a la desaparición de varias candidaturas centristas, que obtuvieron el 4% en 1933 y cuyo electorado ha optado principalmente por el Frente Popular: tal es el caso de ANV, que votó sobre todo al PNV en 1933 y, en cambio, al FP en 1936. Al crecimiento de las izquierdas ha contribuido mucho su completa unión desde los republicanos hasta los comunistas. El hecho de que las cifras dadas sean de votos, y no de votantes, beneficia a las derechas y perjudica al PNV por el caso citado de Navarra. Los diputados electos en Vasconia en la primera vuelta fueron siete de derechas (cuatro tradicionalistas, dos cedistas y un independiente), cuatro de izquierdas (dos socialistas, un republicano y un comunista) y sólo dos nacionalistas. Vizcaya-capital: Por las mayorías: Ruiz Funes (IR), Zugazagoitia y Prieto (PSOE) y Carro (PC de Euskadi). Por las minorías: Robles Aranguiz y Horn (PNV). Navarra: Copo: Rodezno, Martínez de Morentín, Arellano y Elizalde (CT), Aizpún y Gortari (CEDA) y García (independiente).

En las tres circunscripciones restantes, en las que no se alcanzó el quórum requerido por la ley electoral (el candidato más votado debía superar el 40% de los votantes), los candidatos con mayor número de votos, que habrían sido diputados si no hubiese existido el procedimiento de la segunda vuelta, fueron: Aguirre (PNV), Gaytán de Ayala (CT) y De la Torre (PNV), por Vizcaya-provincia; Irujo (PNV), Lojendio (CEDA), Oreja (CT), Paguaga (CT), Múgica (RE) y Ansó (IR), por Guipúzcoa; Oriol (CT) y Viguri (IR), por Álava. Sumando estos seis de derechas, tres del PNV y dos del FP a los realmente electos, resultan 13 derechistas, seis izquierdistas y cinco jelkides. Tal resultado habría sido catastrófico para el PNV (siete diputados menos que en 1933), al fracasar sus intentos de copo en Vizcaya-provincia y de semicopo en Guipúz595


MAPA 9.

Implantaci贸n electoral en el Pa铆s Vasco (16-II-1936)


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

coa. En esta última, el PNV fue la candidatura con mayor número de votantes, pero su inclusión de un quinto candidato hubiese supuesto un único diputado jelkide de haberse logrado el quórum. Esto prueba el riesgo que se corría por tratar de copar las mayorías y las minorías de una circunscripción. La segunda vuelta permitió al PNV paliar en gran medida sus resultados adversos del 16 de febrero.

II.4.

Análisis de los resultados electorales

Frente Popular El FP mejoró los pobres resultados obtenidos por las diversas candidaturas de izquierdas en 1933, pero no alcanzó la implantación del Bloque republicano-socialista en 1931. En 1936, las izquierdas vascas confirmaron su dominio en las aglomeraciones urbano-industriales de Vizcaya y de Guipúzcoa y su notoria debilidad en las zonas rurales, con la sola excepción de la Ribera de Navarra. Dos factores fundamentales de su recuperación electoral fueron la presentación de una candidatura unitaria y la popularidad de sus reivindicaciones: la amnistía, el Estatuto y el fin de los desahucios. Su mayor éxito se dio en la circunscripción de Bilbao, en donde se acercó a la mitad de los votantes (4% más que la suma de todas las izquierdas en 1933) y aventajó en más de 25.000 al PNV. En la capital, el Frente Popular triunfó en siete de los diez distritos. Controló sin excepción toda la margen izquierda del Nervión, desde Arrigorriaga hasta Abanto y Ciérvana y San Julián de Musques. En el resto de la circunscripción, sólo se aproximó a la votación del PNV en Lejona y Erandio. En Vizcaya-provincia, la izquierda permaneció estancada en torno a los 10.000 votantes (15%) y ganó únicamente en dos municipios de la zona minera: Galdames y Sopuerta. En Guipúzcoa, el ascenso de la izquierda fue moderado, con un 2% más que la suma de los votos republicanos, socialistas y comunistas en los anteriores comicios. Triunfó en las mismas localidades que en 1931: San Sebastián, Eibar, Irún, Pasajes, Hernani y Beasain, y estuvo a punto de igualar al PNV en Rentería. En Mondragón, la ciudad 597


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

de los asesinatos políticos en octubre de 1934, derechistas y nacionalistas superaron al FP. La izquierda siguió sin penetrar en las áreas rurales guipuzcoanas. En Álava, el Frente Popular obtuvo un 3,5% más de votos que los candidatos republicanos y comunistas en 1933. Fue la lista más votada en tres pueblos de la Rioja y en Vitoria, pero su éxito en esta capital se debió a la división de las derechas en dos candidaturas, cuya suma superó ampliamente a la izquierda. La irrupción de la CEDA en el panorama electoral alavés perjudicó a Oriol y a Landáburu, y posibilitó que el FP alcanzase el segundo escaño en la provincia, sobrepasando por escasa diferencia al PNV y a la CEDA. Con todo, el FP estuvo lejos de lograr los resultados del Bloque republicano-socialista en 1931. Algo semejante le ocurrió a la izquierda en Navarra: sólo creció un 1% con respecto a 1933 y quedó muy distante de su implantación en 1931. Sus lugares de mayor arraigo continuaban siendo Alsasua, importante núcleo ferroviario e industrial, y la Ribera, donde se hallaban 11 de los 15 municipios en los que tuvo mayoría. En Pamplona, las derechas obtuvieron más del doble de votantes que el FP. En el Pirineo y la zona media navarra, la debilidad de la izquierda era flagrante: en treinta y ocho municipios no sacó un solo voto. El único candidato de ANV en las elecciones de 1936, el bilbaíno Juan Carlos Basterra, fue el más votado del Frente Popular en Navarra: logró casi 35.000 sufragios y superó en más de mil al siguiente, el socialista Constantino Salinas, y en más de dos mil al último de su lista, el comunista Jesús Monzón. Este hecho llama la atención por la inexistencia de ANV en Navarra, salvo en Pamplona, y la falta de arraigo de Basterra en el Viejo Reino, donde fue un candidato «cunero». Su explicación radica en el compromiso verbal alcanzado entre ANV y el PNV, por el cual los jelkides votarían a Basterra y los escasos aeneuvistas navarros a Irujo. Estos últimos cumplieron lo pactado 104, mientras que tan sólo una décima parte del electorado del PNV apoyó al candidato de ANV, como prueba el que Irujo tuviese cerca de 15.000 104 Según el testimonio del aeneuvista P. N. Lizarraga al autor (1982). Carta de Pedro María Irujo, hermano pequeño de Manuel Irujo, a J. C. Basterra, de 5-III-1936 (Archivo de Irujo, 1.°, 65). Cfr. M. Ferrer, ob. cit., pp. 409-410.

598


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

votos y Basterra aventajase en 1.500 a la media de votación de sus cuatro compañeros del FP. Esta ventaja se fraguó principalmente en Pamplona, Estella y Tafalla, ciudades con implantación jelkide; en cambio, el dirigente aeneuvista no sacó ventaja en la Ribera, comarca en la que el PNV casi no existía. Partido Nacionalista Vasco El PNV fue el gran derrotado en la primera vuelta electoral: perdió las mayorías en Bilbao y fracasó en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, sufriendo una pérdida de más de 30.000 votantes; únicamente se mantuvo en Navarra, donde era más débil. La prensa jelkide reconoció su derrota y la atribuyó al acierto de las izquierdas con su programa electoral, sobre todo la amnistía, y a la campaña derechista basada en el odio al nacionalismo y el monopolio de la religión 105. Vizcaya-capital fue la circunscripción donde disminuyó más su electorado: cerca de 14.000 votantes, que en su mayoría se inclinaron por las derechas. En esto influyó mucho el cambio de actitud de La Gaceta del Norte, que provocó el trasvase del voto de los católicos independientes desde el PNV hacia las derechas. El PNV fue derrotado en Bilbao y Santurce, en donde había vencido en 1933. En cambio, ganó en todos los municipios de la margen derecha y de la zona costera adyacente a ésta. Así se confirmaba la división política de esta circunscripción en dos partes antagónicas, separadas por el río Nervión, siendo Bilbao el punto de encuentro y de máxima rivalidad entre el nacionalismo y las izquierdas. En Vizcaya-provincia, el PNV continuó siendo la primera fuerza política, pero su retroceso electoral (3.600 votantes) le impidió copar los tres escaños en liza. 105 «Otra lección más» y «Barkatu, bai; aztu, ez, baño» (Perdón, sí; pero olvido, no), E, 18 y 19-II-1936. Manuel de Irujo, «Amnistía», ED, 19-II-1936. «El absurdo dilema. O Cristo o Lenin», La Voz de Navarra, 19-II-1936. Véase también La Voz de Navarra, 20-II-1936. Jagi-Jagi atribuyó la grave derrota del PNV a su actuación estatutista y colaboracionista con la República y a su campaña electoral derechista y apenas nacionalista, que se centró en la religión y el orden social, más que a las causas alegadas por algunos dirigentes jelkides: la campaña de La Gaceta del Norte contra el nacionalismo, la defección de los solidarios vascos que votaron a las izquierdas, el apoyo de ANV al Frente Popular y la abstención de los jagi-jagis (JJ, 3 y 7-III-1936).

599


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

En Guipúzcoa, el descenso del PNV fue importante (más de 10.000 votantes) y supuso su derrota en San Sebastián y los municipios principales por el Frente Popular, y en parte de la zona rural por las derechas. Aun así, el PNV habría conseguido las mayorías si hubiese presentado cuatro candidatos en vez de cinco: la inclusión de este último le resultó fatal, pues permitió que los candidatos derechistas y frentepopulistas aventajasen a todos los jelkides menos a Irujo, y obligó a la celebración de la segunda vuelta, que resultó providencial para el PNV. También fue notable la pérdida nacionalista en Álava (más de 2.500 votantes), debida en buena medida a la concurrencia de la CEDA, que desempeñó un papel perturbador para el PNV 106. Éste conservó algunos enclaves en el norte (Amurrio, Aramayona y Villarreal) y en el este de la provincia (Salvatierra y Santa Cruz de Campezo), pero sufrió una grave derrota en Vitoria, donde fue la lista menos votada. En Navarra, el PNV se estancó en torno a los 14.000 votantes (9%). Siguió obteniendo su mejor resultado en la zona vascófona del noroeste, en donde venció en dos municipios: Betelu y Goizueta, y el peor en el sur de la provincia: el 1,7% de los votantes en la merindad de Tudela. En Estella, la ciudad natal de Irujo, dobló a la izquierda, lo contrario que en Pamplona. Bloque contrarrevolucionario Las derechas ganaron votantes en las cinco circunscripciones (en Álava sumando los de la CT y la CEDA): unos 33.500, dos tercios de ellos en Vizcaya-capital (10.000) y Guipúzcoa (11.700). Casi todo su crecimiento en las Vascongadas fue a costa del PNV. Vizcaya-capital fue la circunscripción con menor implantación derechista debido al fuerte arraigo de las izquierdas y del PNV en ella. A pesar de su importante aumento, el Bloque contrarrevolucionario obtuvo 13.000 votantes menos que el PNV, confirmándose así el juicio del diario Euzkadi en la campaña electoral: en Bilbao la «candidatura 106

«Un triste papel», E, 21-II-1936. 600


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

triangular» era la de derechas, pues, no teniendo posibilidad de éxito, restaba fuerza al PNV y coadyuvaba a la victoria del Frente Popular. En la capital sacó más de la mitad de sus votos y ganó en dos distritos del Ensanche bilbaíno; en el resto de la circunscripción, tan sólo venció en la ciudad de Orduña. En Vizcaya-provincia, la derecha aumentó cerca de 4.000 votantes, y triunfó en el Duranguesado y en el extremo occidental de la comarca de las Encartaciones, lindante con Cantabria. Fue la lista más votada en Arbacegui y Guerricaiz, donde ocho caseros fueron desahuciados en vísperas de los comicios. Llama la atención la considerable ventaja que logró el candidato tradicionalista sobre el monárquico (más de 2.600 votos), y que fue fruto de los manejos caciquiles realizados por Gaytán de Ayala para salir elegido diputado 107. Fue fuerte el incremento derechista en Guipúzcoa pues ganó en 31 municipios: Fuenterrabía, Azcoitia, Oñate, Tolosa, Ordizia, etc., y recobró algunas zonas de dominio carlo-integrista durante la Restauración, sobre todo en el sur y el este de la provincia. En Mondragón, la candidatura derechista fue superada por la nacionalista por apenas medio centenar de votantes. La victoria de las derechas en Álava fue eclipsada por su división electoral, que impidió a Oriol ser diputado en la primera vuelta como en 1931 y 1933. La presencia del candidato cedista perjudicó al tradicionalista, que bajó en un 15% de votantes, sobre todo en Vitoria, en donde Flórez-Estrada obtuvo más de la mitad de sus votos y casi igualó a Oriol. Éste fue el más votado con diferencia en el resto de la provincia. En Navarra, el Bloque contrarrevolucionario mantuvo su hegemonía indiscutida (a excepción de la Ribera), con casi el 70% de los votantes, más del triple que el Frente Popular, y copó de nuevo toda su representación en las Cortes. En 1936, Navarra era la provincia más escorada a la derecha de España y el baluarte del carlismo, si bien 107

Según E, 18-II-1936, Gaytán de Ayala dispuso a sus criados para que en su feudo de Marquina no obtuviese un solo voto su compañero Martínez de las Rivas. La maniobra le dio resultado pues sacó 376 votos frente a los 24 de este último. En la segunda vuelta sucedió lo mismo. 601


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

el promedio de votos de los candidatos cedistas fue superior al de los tradicionalistas. II.5.

La segunda vuelta electoral

A diferencia de 1933, en 1936 las tres circunscripciones provinciales de las Vascongadas necesitaron recurrir a la segunda vuelta el 1 de marzo. La causa principal no fue la triangulación política vasca, sino otros factores: los intentos del PNV de copo en Vizcaya-provincia y de semicopo en Guipúzcoa y la existencia de cuatro candidaturas en Álava. De no ser por ello, la segunda vuelta sólo hubiese sido imprescindible en Guipúzcoa, la circunscripción donde la pugna fue más enconada entre las tres grandes fuerzas políticas. El estudio del desarrollo de la segunda vuelta requiere tener presente la gran repercusión de la victoria del Frente Popular en España y sus consecuencias inmediatas, cuyos efectos electorales fueron el reforzamiento de la coalición de izquierdas y el abatimiento de las derechas. En Euskadi, esto último favoreció al PNV, que logró resarcirse de su fracaso en la primera vuelta a costa de ellas. En Vizcaya-provincia y en Álava se mantuvieron las mismas candidaturas que el 16 de febrero, de modo que el PNV repitió su pretensión de copar la primera y la lucha fue otra vez cuadrangular en Álava. (En la segunda vuelta no se exigía ningún quórum, al salir elegidos diputados los candidatos más votados.) En Guipúzcoa se produjeron cambios sustanciales el 1 de marzo: el PNV optó por acudir por las mayorías, suprimiendo el quinto candidato de su lista (Monzón) para garantizar su triunfo, mientras que la derecha decidió retirarse. En esta decisión desempeñó un papel fundamental la jerarquía eclesiástica. El 23 de febrero, El Día y El Pueblo Vasco publicaron un escrito del vicario general de la diócesis de Vitoria, según el cual el obispo Múgica «considera al Partido Nacionalista Vasco tan católico como al Bloque de Derechas, siendo por tanto lícito votar a cualquiera de estos dos partidos». Dos días más tarde, La Constancia y El Diario Vasco contestaron que, sin negar que el PNV fuese católico, desobedeció el mandato del Papa y los obispos sobre la unión de los católicos en las elecciones al ir en solitario. Pero, el 27 de febrero, estos dos periódicos derechistas de San Sebastián se vieron constreñidos a publicar una carta del vicario diciendo que «el Partido 602


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Nacionalista no ha incurrido en rebeldía a las normas de la Iglesia». Ese mismo día se hizo público el acuerdo de la Comuni��n Tradicionalista y la Unión Regionalista de Guipúzcoa (RE) de retirar a sus tres candidatos, por lo que al cedista Lojendio no le quedó más remedio que hacer lo mismo a falta de sólo dos días para los comicios. De esta forma, el PNV tenía asegurada la victoria por las mayorías, pero los dos escaños por las minorías quedaban para el Frente Popular, y por vez primera en la historia de Guipúzcoa las derechas no estarían representadas en las Cortes 108. Era lógico que la celebración de la segunda vuelta, tan sólo dos semanas después de la primera, supusiese un retraimiento del electorado vasco, que se tradujese en el aumento de la abstención, tanto por cansancio electoral como porque los resultados globales en España eran ya conocidos y la segunda vuelta apenas iba a modificar la composición del nuevo Parlamento con mayoría absoluta del Frente Popular. Ahora bien, el cuadro siguiente muestra cómo el descenso de la participación fue reducido en Vizcaya y Álava, en donde la correlación de fuerzas era similar a la primera vuelta, y, en cambio, fue considerable en Guipúzcoa, debido a la ausencia de las derechas y al previsible reparto de los escaños entre el PNV y el Frente Popular, lo cual desanimó a una parte significativa del cuerpo electoral. CUADRO 49.

Participación electoral en las Provincias Vascongadas (16-II y 1-III-1936)

Circunscripciones

Votantes

Participación 1-III-1936 (%)

Participación 16-II-1936 (%)

Vizcaya-provincia ..... Guipúzcoa ................ Álava.........................

70.400 106.486 42.067

77,3 61,5 73,2

78,2 77,8 75,7

Total ..........................

218.953

68,1

77,5

108 Escrito citado de Mateo Múgica a la Secretaría de Estado del Vaticano. A. Cillán Apalategui, ob. cit., pp. 715-717. J. Arizala, ob. cit., pp. 17-18 y 34-37. J. A. Rodríguez Ranz, ob. cit., pp. 587-591.

603


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

Los resultados fueron los siguientes 109: Circunscripción de Vizcaya-provincia Candidaturas

Votos

PNV ....................................... — Jáuregui.......................... — De la Torre ...................... — Aguirre ............................

25.538 25.369 25.118

Coalición de derechas ........ — Gaytán de Ayala............. — Martínez de las Rivas .....

21.488 19.409

Frente Popular..................... — Gómez Beltrán ............... — Espinosa .........................

10.887 10.490

Votantes (media)

(%)

Total de votos 76.025

38.012 *

(55,0) 40.897

20.448

(29,6) 21.377

Total .....................................

10.688

(15,4)

69.148

138.299

* La media de votantes del PNV se obtiene dividiendo entre dos, y no entre tres, pues cada elector sólo podía votar a dos candidatos. El PNV fue al copo.

Circunscripción de Guipúzcoa Candidaturas *

Votos

Votantes (media)

(%)

PNV .......................................

— — — —

Lasarte............................ Picavea ........................... Irujo ................................ Irazusta ..........................

Total de votos 250.697

63.150 62.613 62.500 62.434

109

62.674

(60,6)

Fuentes y bibligrafía utilizadas para los resultados del 1-III-1936: Boletín Oficial de la Provincia de Vizcaya, 4-III-1936. Prensa: E y EL, 3/10-III-1936, y VG, 3 y 4-III-1936. J. Tusell, ob. cit., tomo II, apéndice 2. A. Cillán Apalategui, ob. cit., p. 721. J. Tusell y G. García, art. cit., p. 13. Urraka, art. cit., p. 26. M. C. Cillán-Apalategui, art. cit., pp. 266-267 y 277-283. S. de Pablo, Álava y la autonomía vasca…, cit., pp. 116-117, y La Segunda República en Álava, cit., pp. 259-260. R. Miralles, ob. cit., pp. 297-298. J. A. Rodríguez Ranz, ob. cit., pp. 593-594. 604


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Frente Popular..................... — Ansó................................ — Amilibia .......................... — Apraiz ............................ — Larrañaga .......................

163.215 42.228 41.836 40.649 38.502

40.804

Total .....................................

(39,4)

103.478

413.912

* Los candidatos de derechas del 16-II-1936, a pesar de no competir el 1-III-1936, obtuvieron 3.466 votos (866 votantes).

Circunscripción de Álava Candidaturas

Votantes

(%)

CT: Oriol.................................................................. Frente Popular: Viguri ............................................ PNV: Landáburu ...................................................... CEDA: Flórez-Estrada ..............................................

13.873 10.205 9.222 8.761

(33,0) (24,3) (21,9) (20,8)

Total .......................................................................

42.061

CUADRO 50.

Resultados electorales por grandes opciones (1-III-1936)

Grandes opciones

Vizcaya- Guipúzcoa provincia (%) (%)

Álava (%)

Total (%)

Derechas

40.897 (29,6)

22.634 (53,8)

63.531 (10,7)

PNV

76.025 (55,0)

250.697 (60,6)

9.222 (21,9)

335.944 (56,5)

Frente Popular

21.377 (15,4)

163.215 (39,4)

10.205 (24,3)

194.797 (32,8)

Este cuadro demuestra que el PNV fue el gran vencedor del ballotage de 1936 y la derecha, la gran derrotada, todo lo contrario de la primera vuelta. Ahora bien, las cifras totales no son representativas 605


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

de la fuerza de los tres bloques políticos en las Provincias Vascongadas (sin la circunscripción de Bilbao) por la retirada de las derechas en Guipúzcoa, que quedaron infrarrepresentadas, de modo que el Frente Popular y, sobre todo, el PNV se hallaban sobrerrepresentados. El fuerte crecimiento del PNV en Guipúzcoa se explica porque recibió el apoyo de una parte del electorado derechista: obtuvo cerca de 14.000 votantes más que el 16 de febrero, lo cual implicaba que dos tercios de él prefirieron abstenerse el 1 de marzo antes que votar al nacionalismo vasco. En las otras provincias, se registró un aumento moderado del PNV y un descenso correlativo de las derechas, destacable en el caso de Oriol, quien perdió más de dos mil votantes. El Frente Popular creció ligeramente en las tres circunscripciones. En esta ocasión, el PNV organizó muy bien el copo de los tres puestos de Vizcaya. La persistencia de la división del centro y la derecha en Álava facilitó la elección de un republicano. Los diputados electos en la segunda vuelta fueron 7 jelkides, 3 de izquierdas (2 republicanos y 1 socialista) y 1 tradicionalista. Vizcaya-provincia: Copo: Jáuregui, De la Torre y Aguirre (PNV). Guipúzcoa: Por las mayorías: Lasarte, Picavea, Irujo e Irazusta (PNV). Por las minorías: Ansó (IR) y Amilibia (PSOE). Álava: Por las mayorías: Oriol (CT). Por las minorías: Viguri (IR).

Contando las dos vueltas, el PNV consiguió 9 diputados; las derechas, 8 (5 tradicionalistas, 2 cedistas y 1 católico independiente), y el Frente Popular, 7 (3 de IR, 3 socialistas y 1 comunista).

606


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

II.6.

Conclusiones sobre las elecciones de 1936

La distribución de los diputados por bloques muestra que el triángulo político vasco de 1936 es casi equilátero, a diferencia de 1933, debido a que las izquierdas han ganado cinco diputados, mientras las derechas han perdido dos y el PNV, tres. Pese a este revés electoral, el PNV continúa siendo el primer partido del País Vasco, dado que todos los demás han acudido en coalición. En el campo derechista, la Comunión Tradicionalista es el grupo más fuerte y los monárquicos alfonsinos se quedan sin representación en las Cortes, al no lograr las derechas ningún diputado en Vizcaya y Guipúzcoa. Dentro del Frente Popular, el PSOE comparte su liderazgo con Izquierda Republicana, y es importante el ascenso del PC, que consigue su primer diputado en Euskadi. La geografía electoral del País Vasco en 1936 se divide en tres zonas bien diferenciadas, en función de las fuerzas políticas preponderantes: la primera, de dominio izquierdista, abarca la circunscripción de Bilbao, los principales núcleos urbanos e industriales de Guipúzcoa y la Ribera navarra; la segunda, de mayoría nacionalista, comprende las circunscripciones de Vizcaya-provincia y Guipúzcoa, con la salvedad apuntada en esta última, y la tercera, de hegemonía derechista, se centra en Álava y Navarra. En 1936, el electorado vasco ha seguido la misma tendencia que el español: aumentan los votos de las derechas y de las izquierdas en detrimento del centro. Sin embargo, las peculiaridades políticas vascas continúan siendo muy importantes: 1.a En el resto de España, el centro ha desaparecido casi por completo por la debacle del Partido Radical; en cambio, en Euskadi se mantiene pujante gracias al nacionalismo: el control de las provincias costeras por el PNV impide que en el País Vasco se dé la polarización derechas/izquierdas imperante en la mayor parte de España en vísperas de la Guerra Civil. 2.a Como contrapunto a lo anterior está el predominio en Álava y Navarra del sector más extremista de las derechas, los carlistas, que no admiten la democracia republicana y pretenden destruirla por la violencia con su juventud armada, el Requeté, mientras que la fuerza derechista hegemónica en el conjunto del Estado es la CEDA, más moderada que la CT. 3.a Si en España resuena la victoria del Frente Popular (mucho más por su nú607


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

mero de diputados que por sus votos, como consecuencia del sistema electoral mayoritario), en Euskadi la izquierda constituye el lado más débil del triángulo político a pesar de su ascenso.

II.7.

Las consecuencias del triunfo del Frente Popular

En la última semana de febrero de 1936, dos consecuencias fundamentales que afectaron a Euskadi fueron la amnistía a los presos y exiliados por la revolución de octubre y la reposición de los concejales vascos condenados por el pleito municipalista del verano de 1934. Ambos casos fueron incluidos en un decreto-ley del nuevo Gobierno de Azaña, aprobado rápida y unánimemente por la Diputación Permanente de las Cortes ante la presión popular. Ello supuso la inmediata salida de los presos políticos vascos de las cárceles de Larrínaga (Bilbao), El Dueso (Cantabria), Burgos, Ondarreta (San Sebastián) y Pamplona, que regresaron a Bilbao, Erandio, Eibar, Mondragón, Irún, etc., donde fueron recibidos en loor de multitudes. También se produjo el regreso de los exiliados por motivos políticos, entre ellos Indalecio Prieto 110. Al mismo tiempo, fueron restablecidos todos los ayuntamientos democráticos del País Vasco y desaparecieron las Gestoras municipales nombradas por los gobernadores civiles en 1934. Los primeros acuerdos de la mayoría de los consistorios de Vizcaya y Guipúzcoa fueron readmitir en sus puestos a los obreros municipales sancionados con motivo de la revolución de octubre, resarciéndoles por los perjuicios sufridos, y revocar acuerdos adoptados por las Gestoras durante el año y medio que rigieron los ayuntamientos 111. El 26 de febrero, el Ayuntamiento de Bilbao celebró una importante sesión, en la que intervinieron el alcalde Ernesto Ercoreca y los jefes de las minorías. El aeneuvista Tomás Bilbao señaló cómo el triunfo del Frente Popular significaba la madurez de la República, de la que esperaba conseguir la autonomía para Euskadi, el objetivo de 110

EL, 21/25-II-1936.

111

E y EL, 21/25-II-1936, y VG, 25-II-1936.

608


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936) ANV. El portavoz del PNV hizo también hincapié en ello y lo unió a la causa republicana: «Si [la República] es conceder a nuestro país su Estatuto, queremos la República». En dicha sesión se aprobaron por unanimidad estos acuerdos políticos 112:

Ratificarse en la actitud de defensa del Concierto económico-administrativo y de la autonomía municipal, origen del pasado conflicto, y en la formación de las Comisiones intermunicipales, solicitando del Gobierno de la República queden en suspenso todas las disposiciones vulneradoras del régimen especial autonómico del País Vasco. Solicitar del Gobierno que incluya en su programa político como objetivo de inmediata realización la aprobación del Estatuto Vasco. Solicitar del Gobierno de la República que, hasta tanto que las Cortes aprueben el Estatuto Vasco, se constituyan las Diputaciones de este país con representantes de elección popular o de designación de los Ayuntamientos elegidos por el pueblo.

Como en el verano de 1934, los nacionalistas y las izquierdas planteaban la defensa del Concierto, la democratización de las Diputaciones y la aprobación del Estatuto como reivindicaciones perentorias; pero en 1936 la situación política era radicalmente distinta: la derrota electoral de las derechas y el acercamiento de las posiciones del PNV y las izquierdas permitían lograr la autonomía de Euskadi en las Cortes del Frente Popular. Una tercera consecuencia inmediata del éxito del FP, que tuvo gran incidencia en el campo vasco, fue la suspensión de los desahucios de caseros por parte de los propietarios 113.

112

E y EL, 27-II-1936.

113

EL, 23-II-1936. Para solucionar el problema agrario en el País Vasco, en mayo de 1936 las cuatro Diputaciones provinciales aprobaron un proyecto de ley de caseríos, que facilitaba el acceso de los arrendatarios a la propiedad (E y EL, 23-V-1936). Las Cortes derogaron la ley de arrendamientos de 1935 y aprobaron la ley de revisión de desahucios de fincas rústicas, que puso fin a los mismos, salvo por impago de la renta (DSC, 2-VI-1936, núm. 37, apéndice 19).

609


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

III. III.1.

EL NACIONALISMO Y EL ESTATUTO HASTA LA GUERRA CIVIL

La participación de ANV en las nuevas Comisiones Gestoras

En contra del acuerdo del Ayuntamiento de Bilbao, de otros ayuntamientos (caso de Baracaldo) y del Comité intermunicipal vasco que pedía la rápida elección de las Diputaciones por el pueblo o por los concejales, el Gobierno de Azaña recurrió de nuevo a la designación de Comisiones Gestoras para las Provincias Vascongadas 114. La primera en formarse fue la de Álava, que lo hizo en dos fases: a finales de febrero de 1936 se constituyó con cuatro miembros de IR y dos del PSOE, presididos por el republicano Teodoro Olarte, como desde 1931 hasta 1934; en marzo fueron nombrados 7 nuevos gestores: 3 republicanos, 1 socialista, 1 comunista y los aeneuvistas José Placer y José María Belausteguigoitia 115. Por vez primera en la República, ANV tenía representación en la Diputación alavesa. El 15 de marzo tomó posesión la Gestora de Vizcaya, compuesta por 7 republicanos (6 de IR y uno de UR), 4 socialistas y 1 comunista, bajo la presidencia del socialista Rufino Laiseca, como en el bienio 1931-1933 116. La ausencia de ANV se debió a que todavía no formaba parte del Frente Popular de Vizcaya. La Gestora de Guipúzcoa se formó el 21 de marzo, con 5 de IR (entre ellos, su presidente Miguel Liceaga), 2 de Ezquerra Vasca Federal, 4 socialistas, 2 comunistas y 2 de Acción Nacionalista, que eran el teniente de alcalde de San Sebastián José Imaz, nombrado vicepresidente de la Gestora, y el concejal de Ordizia Félix Esquisábel. Al cons-

114 Navarra fue la única provincia donde no se pudo nombrar una Gestora del Frente Popular, porque el 27 de enero de 1935 hubo elecciones a diputados provinciales a través de los ayuntamientos, aun cuando treinta y dos de ellos se hallaban suspendidos y estaban regidos por gestoras municipales. Esto facilitó el copo de la Diputación por el Bloque contrarrevolucionario. Su posible sustitución por una Comisión Gestora de izquierdas dio lugar a polémicas en 1936 (La Voz de Navarra, 15 y 17-III-1936; E, 18-III, 17-VI y 2-VII-1936). 115 E y EL, 26-II y 13-III-1936. 116 E y EL, 15 y 17-III-1936.

610


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

tituirse solicitó al Gobierno la celebración de elecciones provinciales y la aprobación del Estatuto 117. Como siempre a lo largo de la República, el PNV se negó a participar en las Comisiones Gestoras y criticó su nombramiento gubernativo. En el Ayuntamiento de Bilbao la minoría jelkide presentó una moción en contra de la Gestora de Vizcaya y a favor de la formación de las Diputaciones vascas por elección popular o, en su defecto, por votación de los ayuntamientos. Los concejales aeneuvistas se mostraron de acuerdo con el espíritu de esa moción 118. El semanario Acción Vasca contestó a las críticas de Euzkadi por la entrada de ANV en la Gestora alavesa, recordando la labor decisiva de sus gestores para la consecución del Estatuto y los elogios que Aguirre les había dedicado en su libro Entre la libertad y la revolución, publicado en 1935 119. ANV de Guipúzcoa justificó su regreso a la Gestora por el motivo esgrimido constantemente durante la República: la necesidad de aprobar el Estatuto. Tras el triunfo del Frente Popular, que había contraído el compromiso de la autonomía vasca, el momento político era propicio para Euskadi y había llegado la hora de culminar la obra realizada por ANV en anteriores Gestoras. Acción Vasca insistió en que la causa que le llevaba a participar de nuevo en ellas era activar la autonomía 120: Nosotros fuimos a las Gestoras en octubre de 1933, para hacer el plebiscito. Hoy vamos a ellas, para dar el empujón definitivo al Estatuto. Estas Gestoras deben ser las que reciban el Estatuto y preparen las elecciones del nuevo régimen de autonomía. Ellas deben ser, por tanto, las últimas que haya nombrado el Gobierno.

III.2.

Los problemas internos de ANV por su evolución hacia la izquierda

A pesar de la salida de bastantes fundadores poco antes de las elecciones, las disensiones persistieron en el seno del partido por su ingreso 117

E y EL, 19/22-III-1936.

118

E, 10, 15, 17, 19 y 25-III y 2-IV-1936; EL, 19-III y 2-IV-1936.

119

E, 14 y 17-III-1936, y AV, 19-III-1936.

120

«Acción Nacionalista Vasca de Gipúzkoa a la Gestora provincial» y «Paso al Estatuto», AV, 19-III-1936. 611


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

en el Frente Popular y por la elaboración del nuevo programa. De ahí que el 20 de febrero de 1936 Acción Vasca anunciase la celebración de un plebiscito «para que los afiliados opinen si están o no conformes con la orientación política» del semanario. Éste estaba controlado por los tres delegados vizcaínos del Comité Nacional: Perea, Tellagorri y Areitioaurtena, quienes fueron ratificados en sus puestos por una asamblea celebrada el 1 de marzo 121. A finales de febrero y en el mes de marzo, las juntas municipales mostraron de forma abrumadora su conformidad con la línea editorial de Acción Vasca 122, lo cual supuso un espaldarazo a la dirección para llevar adelante la renovación ideológica del partido. Su división interna se aprecia en algunos artículos del CN contra los oponentes a su línea izquierdista: «la oposición es miedo; los promotores, pocos; el fundamento, ninguno; lo que quieren, destrozar Acción Nacionalista Vasca» e «impedir que se funde en Euskadi un gran partido nacionalista de izquierda» 123. La dirección de ANV dio dos razones que explicaban su entendimiento con el Frente Popular: 1.a Las derechas pretendían «el exterminio de todo lo que oliera a nacionalismo, en tanto que las izquierdas han demostrado prácticamente que tienen verdaderos deseos de resolver el problema de las nacionalidades»; y 2.a «para ayudarnos mutuamente con el fin de modificar sustancialmente la ordenación social, injusta a todas luces, que rige en todas esas nacionalidades». También justificó su actuación en las pasadas elecciones: Para los efectos del Estatuto de autonomía, valía más ayudar a las izquierdas que a los candidatos del Partido Nacionalista. Éstos [...] nada podían hacer en el Parlamento por nuestra autonomía caso de triunfar las derechas. En cambio, si triunfaban las izquierdas, aun cuando el Partido no hubiera logrado todos sus propósitos, el Estatuto era muchísimo más probable.

121

AV, 5-III-1936.

122

En el Archivo de Salamanca (Bilbao, 195), encontré la contestación a este plebiscito de nueve JM, todas ellas favorables a sus organizadores: Arrigorriaga, San Salvador del Valle, Sopelana, Basauri, Yurre, Bermeo, Guecho, Irún y Zumárraga. 123 «Nosotros no tenemos duda» y «Los sueños de la oposición», AV, 5-III-1936. 612


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Según el Comité Nacional, el éxito del Frente Popular confirmó el acierto de la postura mayoritaria en ANV frente al sector minoritario, cercano al PNV, el cual no quería que Acción Nacionalista se convirtiese en una organización de izquierdas, similar a la Esquerra catalana, y se enfrentase a la cuestión social con un programa de actuación que acabase con los privilegios y las injusticias y transformase profundamente la vida colectiva de Euskadi. Acción Vasca avanzó las líneas generales de dicho programa y su meta: una Euskadi libre, dueña absoluta de sus destinos, con hombres libres, sin explotadores ni explotados. Si en él figuraban reivindicaciones constantes de ANV, como el Estatuto y la Universidad vasca, a nivel socioeconómico la ruptura era palpable tanto en el lenguaje como en el contenido 124: Vamos a conseguir [...] que sean los organismos representativos de Euskadi, los dueños de los grandes nervios de la economía [...] que son el sostén de la vida de un pueblo, y que ahora están en manos de esos «hombres de negocios». [...] Hemos de eliminar totalmente, absolutamente a ese «capitalista» explotador; y hemos de elevar hasta el plano superior a toda la gama de trabajadores.

El dominio de los dirigentes izquierdistas de ANV sobre su órgano de prensa implicó que en él sólo se publicasen artículos favorables a sus tesis y que las opiniones de sus oponentes no apareciesen en sus páginas. En los primeros meses de 1936 se vislumbraban claramente dos puntos esenciales: el Manifiesto de San Andrés debía ser sustituido 125 y ANV estaba en camino de convertirse en un partido de izquierdas 126. Los afiliados disconformes con ellos debían dejar la organización. La necesidad de cambiar el rumbo del partido y de darle una nueva orientación fue explicada así: los fundadores de ANV pretendieron crear un gran movimiento liberal de unión de todos los nacionalistas, 124

Ibid. «Una nota de D. Andrés Perea», AV, 5-III-1936. 126 Así se manifestó en el homenaje a los presos de ANV por los sucesos de octubre de 1934, en el que se ratificó «la adhesión a nuestras autoridades que han sabido recoger la esencia de Acción Nacionalista Vasca, al dar un golpe de timón dirigido a enderezar el rumbo hasta ahora vacilante de la organización» (AV, 19-III-1936). 125

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

cualesquiera que fuesen sus ideas; el fin común de la libertad de Euskadi les llevó a renunciar a sus particulares puntos de vista en otros terrenos. Sin embargo, su intento fracasó y ANV quedó como un grupo pequeño, sin que naciese un partido nacionalista de izquierdas. Ante la imposibilidad de llevar a cabo el programa fundacional, «nuestro deber está en realizar un programa que resuelva no sólo el problema de la libertad de nuestro pueblo [...], sino también el problema de justicia social que en Euskadi existe lo mismo que en cualquier otro pueblo del mundo»; para ello hay que «revolucionar todo el actual estado de cosas» 127. Por tanto, el nuevo programa se diferenciará del Manifiesto de San Andrés en que abordará la cuestión social y procurará darle una solución desde una óptica izquierdista. El carácter irreversible de esta evolución y la imperiosa necesidad de adaptarse a ella o abandonar el partido quedan patentes en un artículo firmado por «Los trabajadores de Acción Nacionalista Vasca». Según éstos, el manifiesto de 1930 no fue dogmático e inconmovible, sino un documento de oportunidad, que sirvió para movilizar a los vascos hacia su autonomía. ANV debía mantener su razón de ser, la lucha por la libertad nacional de Euskadi, pero debía luchar también por la libertad individual del hombre, redimiéndole de la explotación económica. Este nuevo fin social de Acción Vasca tenía que ser asumido por todos sus miembros para seguir perteneciendo a ella 128: No sabemos si ahora [...] al tenernos que enfrentar con los causantes de la injusticia social, han de continuar con nosotros aquellos liberales que aplaudían siempre que se hablaba de justicia social. Si son liberales de verdad, [...] estamos seguros que sí. Ahora bien: si su liberalismo era simplemente para darse un poco de tono, para jugar a izquierdas, entonces hacen muy bien en marcharse.

127 «El pasado y el presente de Acción Nacionalista Vasca», AV, 19-III-1936. Bernabé Orbegozo, secretario de ANV de Guipúzcoa, explicó de forma semejante el nacimiento de ANV: «Su idea fue agrupar a todos los vascos que reconocieran el hecho de la nacionalidad vasca, bajo una sola bandera, sin diferenciaciones bajo otros aspectos, como el social y el religioso» (VG, 19-V-1936). 128 AV. 5-III-1936.

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DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

III.3.

El ingreso de ANV de Vizcaya en el Frente Popular y la escisión de Juventud Vasca de Baracaldo

Era lógico que ANV ingresase en el Frente Popular en la única provincia donde aún no había entrado, después de su victoria electoral y ante las buenas perspectivas que había para la autonomía de Euskadi. Ésta y la común aspiración a la justicia social fueron los argumentos esgrimidos para justificar la incorporación de ANV de Vizcaya al FP, con la cual se unificaba su actuación política en todo el País Vasco 129. Empero, dicha incorporación no se llevó a cabo de forma pacífica debido a la coyuntura en que tuvo lugar: en vísperas de las elecciones municipales convocadas para el 12 de abril de 1936. El 29 de marzo, la asamblea de delegados de Vizcaya aprobó las propuestas del Comité Nacional: ingresar en el FP de Vizcaya y realizar con él un pacto electoral para todos los ayuntamientos. En contra de dicha alianza votaron un grupo de Erandio y la mayoría de la agrupación de Baracaldo, que había decidido acudir a las elecciones en coalición con el PNV. El Comité Municipal de Baracaldo no acató el acuerdo de la asamblea provincial y prosiguió sus gestiones con el PNV para presentar una candidatura conjunta en esa anteiglesia. Ante esta desobediencia, el Comité Nacional expulsó al Municipal, lo sustituyó por otro presidido por Luis Ruiz de Aguirre y publicó una nota, en la que declaraba taxativamente: «quienes sigan en ese camino al Comité Municipal de ANV en Barakaldo, quedan al margen de la organización, como lo está ya el Comité citado». Para el Comité Nacional, ANV de Baracaldo quedaba reducida a la minoría que había votado a favor de pactar con el Frente Popular y la conducta del CM indisciplinado había sido repudiada por las Eusko-Etxeas de Burceña-Cruces, Retuerto y El Regato y por muchos afiliados del Desierto 130. En este último, el centro de la localidad, se hallaba la sede de Juventud Vasca con su Eusko-Etxea, la más importante de las que había en Baracaldo. Este cisma fue posterior a la salida de los fundadores del partido y no hubo vinculación entre ambos hechos. En efecto, la causa del 129

AV, 2-IV-1936.

130

EL, 1-IV-1936, y AV, 2-IV-1936. AS, Bilbao, 195.

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

abandono de los fundadores fue el cambio de programa, mientras que la división de los aeneuvistas baracaldeses se produjo por un factor político coyuntural: la alianza con el FP o con el PNV en las elecciones municipales. Influyó mucho en la rebeldía de la mayoría de Juventud Vasca la oferta del PNV: su apoyo al aeneuvista y teniente de alcalde Miguel Abásolo para alcalde de Baracaldo y el reparto al 50% del resto de la candidatura entre los dos partidos nacionalistas 131. También pudo incidir en la negativa de los baracaldeses a aliarse con el Frente Popular un motivo de fondo: el recuerdo de sus malas relaciones con las izquierdas durante el bienio azañista y sus violentos enfrentamientos en 1933. Desde finales de marzo de 1936 hasta la Guerra Civil, ANV de Baracaldo estuvo dividida en dos organizaciones opuestas: 1.a La mayoritaria siguió en la sede de Juventud Vasca (Eusko-Etxea del Desierto), se solidarizó con la conducta del Comité Municipal que había pactado con el PNV y en julio acordó oficialmente separarse de ANV y fundar un nuevo partido denominado «Acción Nacionalista Vasca Autónoma», que contó con la adhesión de los concejales aeneuvistas de Baracaldo, que fueron expulsados por la dirección de ANV 132. 2.a El grupo minoritario controló las Eusko-Etxeas de Burceña-Cruces, Retuerto y El Regato, se mantuvo en ANV y fue apoyado por el Comité Nacional 133. Al quedarse sin el local del centro de Baracaldo, adquirió uno nuevo, en donde organizó Eusko Indarra del Desierto en vísperas del 18 de julio. En 1936, Acción Vasca se debilitó de forma notable, primero por la marcha de sus fundadores liberales, que fueron cuadros intelectuales del partido, y después por la escisión de Baracaldo, su Junta Municipal más numerosa, con más de mil afiliados. Al mismo tiempo, también tuvo bajas y se hallaba en proceso de reorganización en Guipúzcoa 134. Así pues, la entrada de ANV en el Frente Popular y su 131 E, 1 y 2-IV-1936. Sobre el cisma de Baracaldo, conté con el valioso testimonio de dos protagonistas, uno de cada parte: Luis Ruiz de Aguirre (ANV) y Santiago Zubiaga (ANV Autónoma). Sobre «el oasis barakaldés» de 1936, previo a la Guerra Civil, véase A. Canales, Las otras derechas, cit., pp. 208-212. 132 EL, 11 y 12-VII-1936. 133 Hoja del Lunes, 20-IV-1936, y EL, 21-IV-1936. 134 Era el caso de Irún, Pasajes, Mondragón, Zumárraga, Tolosa, Vergara, etc. (AV, 5-III-1936).

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DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

constitución como partido de izquierdas no se hicieron «sin dejar jirones de carne propia en las zarzas», según reconoció Acción Vasca. Fue la crisis más grave que sufrió desde su nacimiento.

III.4.

Las nonatas elecciones municipales de 1936

El 18 de marzo, un decreto del Gobierno de Azaña convocó elecciones municipales para el 12 de abril y reformó la legislación electoral en varios aspectos importantes: establecimiento de una circunscripción única en cada municipio, implantación del sistema de mayorías y minorías, antevotación entre los candidatos a alcalde, reducción del número de concejales a elegir en los municipios, listas con candidatos titulares y suplentes, etc. ANV dio mucha importancia a estas elecciones, pues opinó que no eran meramente administrativas, sino que tenían un marcado carácter político y tanto valor como las legislativas, porque, si el 16 de febrero había sido rescatada la República, ésta tenía que asentarse sobre bases firmes en los pueblos. ANV vinculó el resultado de las municipales con el logro del Estatuto: luchaba por el triunfo del Frente Popular, porque gracias a él «será posible que dentro de poco recibamos en Euskadi, aprobado por el Parlamento, nuestra carta autonómica» 135. El semanario Acción Vasca denunció el acuerdo del PNV con las derechas en San Sebastián para votar conjuntamente al ex alcalde Pedro Zaragüeta 136. De nuevo, Jagi-Jagi se negó a apoyar electoralmente al PNV o a ANV al considerarlos «partidos españolistas» por su actuación política de «colaboración con el dominador» 137. El 2 de abril tuvo lugar la antevotación de los candidatos a alcalde, que necesitaban obtener al menos el 10% del censo electoral para poder optar al puesto. Sus resultados reflejan la hegemonía municipal del PNV en Vizcaya y Guipúzcoa, así como el control casi total de esta 135 «¡Frente Popular! ¡Por Euskadi, por el Estatuto y por la República!», AV, 2-IV-1936. 136 AV, 2-IV-1936. 137 «Las próximas elecciones» y «El contubernio electoral de Donostia», JJ, 4 y 25-IV-1936.

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

última provincia por el PNV y las derechas, con las excepciones de Eibar y San Sebastián 138. En Bilbao sólo se presentaron dos candidatos a alcalde: el concejal socialista Paulino Gómez Beltrán y el ex diputado provincial nacionalista Federico Zabala. Ganó el primero por escasa diferencia (34.861 frente a 33.696 votos), lo cual prueba que una parte de las derechas bilbaínas votó al candidato jelkide, hecho propiciado por su carácter católico y conservador 139. En Baracaldo, el socialista Leonardo Calderón, candidato del Frente Popular, superó al aeneuvista escindido Miguel Abásolo, apoyado por el PNV (6.763 frente a 4.840 votos). En San Sebastián, el católico Zaragüeta, candidato de las derechas y del PNV, aventajó al socialista Guillermo Torrijos (13.427 frente a 11.971 votos), debido a la unión de la derecha y el centro y a la ruptura entre los republicanos y los partidos obreros en el FP de Guipúzcoa 140. En Vitoria, el derechista independiente Pedro Rafael Santaolalla venció por estrecho margen al republicano de izquierda Teodoro González de Zárate (4.817 frente a 4.507 votos), con la ausencia del PNV. Y en Pamplona hubo un único candidato a alcalde: el carlista Ricardo Arrivillaga, que era entonces teniente de alcalde, pues ni el Frente Popular ni el PNV presentaron candidatos 141. Estas elecciones municipales nunca se celebraron, porque el 4 de abril el Gobierno de Azaña acordó su aplazamiento sine die ante la conflictiva situación política por la que atravesaba España en la primavera de 1936, con lo que se mantuvieron los ayuntamientos elegidos en 1931 y en 1933.

138 139

E, ELt GN, Noti y VG, 3-IV-1936.

Cfr. la biografía de Federico Zabala, en I. Camino, Nacionalistas (1903-1930), Bilbao, Alderdi, 1985, pp. 123-126. 140 Los republicanos donostiarras no aceptaron al candidato socialista y votaron a Carlos Sotos (1.271 votos) y a Fernando Sasiain (153 votos), de IR y Ezquerra Vasca, respectivamente (VG, 2 y 3-IV-1936). Momentáneamente, los partidos republicanos se separaron del FP de Guipúzcoa, que quedó reducido al PSOE, PC de Euskadi y ANV. La rivalidad entre los republicanos y los partidos obreros en Guipúzcoa se había manifestado ya en las elecciones de febrero de 1936. 141 S. de Pablo, La Segunda República en Álava, cit., pp. 266-268. M. Ferrer, Elecciones y partidos políticos en Navarra, cit., pp. 412-413. 618


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936) CUADRO 51.

Resultados de la antevotación para alcaldes en Vizcaya y Guipúzcoa (2-IV-1936)

Fuerzas políticas

N.° de candidatos electos en Vizcaya (67 municipios)

N.° de candidatos electos en Guipúzcoa (28 municipios)

55

30 1

PNV .......................................... STV...........................................

Autónoma ........................ Tradicionalistas ...................... Derechistas ............................ Administrativos....................... Agrarios independientes........ Católicos independientes ...... Independientes ...................... Republicanos independientes. Izquierda Republicana........... Frente Popular........................ PSOE ........................................ PC de Euskadi.........................

1 3 5 4

8 4 5 5 16 1

Total ........................................

107

ANV

III.5.

6 1 1 1 6

2 48

Las elecciones a compromisarios para nombrar al nuevo presidente de la República

A propuesta de Prieto, el 7 de abril las Cortes destituyeron a Alcalá-Zamora de la Presidencia de la República. Los diputados del PNV votaron con los del Frente Popular a favor de la destitución, mientras que las derechas se abstuvieron 142. El 26 de abril tuvo lugar la elección de los compromisarios, que, junto con los diputados, votarían al nuevo jefe del Estado español. Al ser aquéllos igual en número que éstos, el País Vasco elegía veinticuatro compromisarios por sufragio universal. 142 E, 9-IV-1936, publicó una nota de los diputados jelkides explicando su voto, en la que apuntaban la influencia recibida de los catalanistas. Los nueve diputados del PNV habían logrado formar minoría parlamentaria gracias a la incorporación de un diputado catalán. Su secretario fue Julio Jáuregui y su presidente José Horn, quien fue sustituido por Juan Antonio Irazusta en abril al hallarse gravemente enfermo (Horn murió en Bilbao el 30 de julio de 1936, iniciada ya la Guerra Civil).

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

El PNV y las derechas decidieron abstenerse, con la sola excepción de Navarra, donde el Bloque contrarrevolucionario presentó como candidatos al presidente de la Comunión Tradicionalista y a seis diputados forales con el objetivo de fortalecer la posición de la Diputación derechista y rechazar el intento del Frente Popular de sustituirla por una Comisión Gestora 143. Las izquierdas acudieron de nuevo unidas, yendo al copo en las Provincias Vascongadas, al no tener rival, y por las mayorías en Navarra, donde repetían la misma candidatura de las elecciones legislativas y se enfrentaban a la del Bloque. En las listas del FP, ANV contó con dos candidatos titulares en Vizcaya y dos suplentes en Guipúzcoa 144. Los resultados de los veinticuatro compromisarios electos por el País Vasco fueron éstos 145: Circunscripción de Vizcaya-capital Frente Popular Juan Astigarrabía (PC de E)..... Andrés Perea (ANV).................. Ambrosio Garbisu (IR) ............. José Gorostiza (PSOE) .............. José Luis Juarrero (UR)............ Fulgencio Mateos (PSOE) .........

Votos 64.275 63.608 49.331 49.168 43.496 42.867

Votantes (media) *

78.186

Total de votos

312.745

Circunscripción de Vizcaya-provincia Frente Popular Guillermo Morilla (IR) ............... Paulino Gómez Beltrán (PSOE) . Juan Espuña (ANV) ..................

Votos

Votantes (media) *

13.114 12.300 11.617

18.515

143

E, 18-IV-1936, y El Pensamiento Navarro, 23/25-IV-1936.

144

EL, 21 y 24-IV-1936; E y VG, 24-IV-1936.

145

Total de votos

37.031

E, EL, Noti, VG y La Voz de Navarra, 28-IV-1936. S. de Pablo, ob. cit., pp. 268271. M. Ferrer, ob. cit., pp. 414-417.

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Circunscripción de Guipúzcoa Frente Popular Toribio Echevarría (PSOE) ......... Jesús Larrañaga (PC de E) ...... Victoriano Telleriarte (IR) .......... Antonio Huerta (PSOE).............. José Sasiain (IR) ...................... Lorenzo de Benito (UR)............

Votos 27.313 27.015 24.485 22.274 20.167 18.617

Votantes (media) *

34.968

Total de votos

139.871

Circunscripción de Álava Frente Popular

Votos

Félix Susaeta (IR) ..................... Antonio Díaz (PSOE) .................

5.564 1.235

Votantes (media) *

6.799

Total de votos

6.799

Circunscripción de Navarra Bloque contrarrevolucionario Félix Díaz (CT).......................... Arturo Monzón (CEDA) .............. José Gómez Itoiz (CT).............. Juan Ochoa (CEDA) .................. Juan Pedro Arraiza (independiente) ................... José Martínez Berasain (CT).... Cándido Frauca (Partido Radical) ...............................

Votos 68.923 68.297 68.197 67.838

Votantes (media) *

94.883

Total de votos

474.414

67.296 66.959 66.904

* Las medias de votantes se obtienen dividiendo el total de votos entre cuatro en Vizcayacapital y Guipúzcoa, entre dos en Vizcaya-provincia, entre uno en Álava y entre cinco en Navarra, dado que los electores sólo podían votar a esos números de candidatos. El Frente Popular y el Bloque contrarrevolucionario fueron al copo.

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

Fueron elegidos los 17 compromisarios del Frente Popular en las Vascongadas: 7 republicanos, 6 socialistas, 2 comunistas y 2 de ANV, y los 7 del Bloque de derechas en Navarra: 3 tradicionalistas, 2 cedistas, 1 radical y 1 independiente. Comparando estos resultados con los de las elecciones generales del 16 de febrero, se aprecia un aumento importante del FP en las dos circunscripciones de Vizcaya (unos 17.000 votantes en total) y su descenso en Guipúzcoa (perdió 5.000) y Álava (bajó 2.700). En Navarra, el Bloque ratificó su neta hegemonía con el 78% de los sufragios, aunque disminuyó en 16.500 votantes por el fuerte incremento de la abstención, mientras que el Frente Popular sólo obtuvo el 22%, siendo su candidato más votado el comunista Jesús Monzón con 25.736 votos. Prieto propuso la candidatura de Azaña a la Presidencia de la República, que fue aceptada por el Frente Popular 146. El 10 de mayo, Azaña fue elegido presidente por abrumadora mayoría de votos: 754 a favor, del FP y del centro, frente a los 88 en blanco de la CEDA. Azaña recibió los votos de todos los nacionalistas vascos: los dos compromisarios de ANV y los nueve diputados del PNV. Estos últimos habían otorgado también la confianza al Gobierno de Azaña el 16 de abril. La triple votación de la minoría jelkide, que coincidía con el Frente Popular y discrepaba de las derechas (el voto contra Alcalá-Zamora y los dos favorables a Azaña), muestra cómo la posición centrista del PNV en febrero de 1936 se había desplazado hacia la izquierda tras las elecciones, siendo un factor determinante su esperanza fundada de conseguir pronto el Estatuto de la mano del Frente Popular. Los sabinianos más puristas e intransigentes, como Luis Arana y los jagi-jagis, criticaron con dureza el apoyo de los diputados jelkides al segundo presidente de la República española y se declararon partidarios de la abstención 147. 146 I. Prieto, «Cómo se ha llegado a la candidatura de Azaña» y «El Frente Popular, unánime en derredor de la candidatura Azaña», EL, 28-IV y 8-V-1936. La elevación de Azaña a la Jefatura del Estado fue considerada una equivocación por sus propios correligionarios de Izquierda Republicana y también por algunos historiadores, como F. Tomás y Valiente en su artículo «Huir hacia arriba. Reflexiones sobre Azaña», en J. L. de la Granja y A. Reig Tapia (eds.), Manuel Tuñón de Lara. El compromiso con la historia. Su vida y su obra, Bilbao, Universidad del País Vasco, 1993, pp. 119-140. 147 «La elección del Presidente de la República española. Nuestra posición», JJ, 18IV-1936. El 8 de mayo, el mismo día en que Euzkadi insertaba una nota de la minoría

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DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

III.6.

El nacionalismo vasco y el Frente Popular

La aproximación entre el PNV y el FP quedó patente el 14 de abril de 1936 en el homenaje del Ayuntamiento de Bilbao al presidente catalán Francesc Macià, fallecido en 1933, al dar su nombre a una avenida de Deusto, que no había podido celebrarse el 12 de agosto de 1934, por la prohibición gubernativa con motivo del pleito municipalista, y al que asistieron las autoridades locales, varios diputados vascos y una representación catalana. Los discursos de Prieto y Aguirre, principales protagonistas de la entente cordial entre el PNV y las izquierdas en la primavera de 1936, supusieron la reconciliación de dos grandes rivales históricos, el socialismo y el nacionalismo, y su acuerdo sobre una aspiración común: el Estatuto. Prieto, que elogió a Sabino Arana, se ofreció para convertirlo pronto en realidad, reconociendo el justo título del pueblo vasco a la autonomía y confiando en la instauración de un régimen de justicia social en el País Vasco autónomo. Aguirre aprovechó la ocasión para estrechar lazos con las izjelkide que explicaba su próximo voto favorable a Azaña, Luis Arana, guardián de las esencias del aranismo, escribió a los diputados del PNV una carta en la que afirmaba que la doctrina del primitivo nacionalismo vasco les obligaba a la abstención y protestaba por dicho voto: «Protesto, sí, de la intromisión de ustedes en su calidad de nacionalistas vascos en el asunto más representativo de la familia española, que en su casa de España vive, como es la elección de su Jefe», porque «ese asunto no es nuestro». «Tampoco puede ser el supuesto logro del Estatuto lo que obligue a la transgresión de nuestra doctrina. No debe ser el Estatuto el ¡al higui! ¡al higui! con que Prieto entretenga al Nacionalismo Vasco». Esta carta fue publicada por JJ, 20-VI-1936, como argumento de autoridad contra la actuación «colaboracionista» de los diputados jelkides en las Cortes. Sobre este tema, Jagi-Jagi sostuvo una agria polémica con el semanario Bizkaitarra, órgano de Juventud Vasca de Bilbao reaparecido el 28-III-1936, desde abril hasta el 18-VII-1936. Jagi-Jagi requirió la opinión de Luis Arana, pero éste no quiso pronunciarse, si bien la publicación de su carta corroboró su rechazo de la evolución democrática del PNV a finales de la República. En la Guerra Civil, el hermano de Sabino se dio de baja del PNV el 5-X-1936, en protesta por su colaboración «con el Gobierno español y sectario [de Largo Caballero, con Irujo de ministro] a cambio de un mísero Estatuto español engendro del ridículo «Gobierno Vasco» de una Euzkadi rota» (carta al BBB, presidido por Juan Ajuriaguerra, de 28-IV-1937, publicada por Fernando Sarrailh de Ihartza, Vasconia. Estudio dialéctico de una nacionalidad, Buenos Aires, Norbait, s. a., p. 391). 623


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

quierdas, definir el Estatuto como sinónimo de libertad y democracia, progreso y justicia social, y resaltar el significado autonomista del homenaje a Macià 148: Este acto lo reputo histórico [...] porque creo que aquí están poniéndose los pilares de una autonomía vasca, que es, aunque para muchos satisfacción parcial, el verdadero camino, la verdadera senda, la verdadera libertad.

Sin embargo, un cambio tan radical en las tradicionalmente tensas, difíciles y, a veces, violentas relaciones entre el PNV y las izquierdas no era cosa sencilla, porque no todos compartían la actitud conciliadora de Prieto con el nacionalismo jelkide después de las elecciones generales 149. Esto se percibió la víspera del acto a Macià en un mitin del Frente Popular de Vizcaya en homenaje a Cataluña celebrado en Bilbao, en el cual todos los oradores coincidieron en apoyar la autonomía vasca, pero recalcaron que sería obra del FP y no del PNV. Con éste fueron duros el socialista Núñez, presidente del FP de Vizcaya, y el comunista Astigarrabía. El discurso del aeneuvista Juan Carlos Basterra resaltó la alianza de ANV con el Frente Popular y su colaboración con España para lograr su objetivo: la libertad de Euskadi y de sus ciudadanos. ANV distinguía «entre la España de la reacción y del absolutismo y la España de izquierdas y de la democracia», y optaba por «una España comprensiva que abra cauce a nuestras libertades por la concesión de la autonomía», porque su enemigo no era España, sino las derechas acaudilladas por Gil Robles. Con el Estatuto en ciernes, ANV era un aliado fiel del Frente Popular 150. Las intervenciones del parlamentario catalanista Puig Ferrater (ERC) en dicho mitin y en el homenaje a Macià fueron críticas con el PNV y con Sabino Arana, motivando la protesta de los jelkides. El diario Euzkadi consideró que el mitin del FP era una maniobra política de 148

EL y E, 15-IV-1936.

149

Cfr. las constantes críticas al PNV del semanario socialista La Lucha de Clases, desde su reaparición el 3-I-1936 hasta mediados de abril. A partir de esta fecha, las críticas se atenúan hasta llegar a desaparecer, al mismo tiempo que se elogia con frecuencia el Estatuto. Este notorio cambio de la línea editorial de La Lucha de Clases en 1936 es un buen ejemplo del gran ascendiente de Prieto sobre el socialismo vizcaíno. 150 EL, 9 y 14-IV-1936. 624


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936) ANV para atacar al PNV y desprestigiar a sus dirigentes 151. Estos inciden-

tes vinieron a empañar la aproximación iniciada entre el PNV y el Frente Popular, cuyo mínimo común denominador era el Estatuto vasco. En la primera mitad de 1936 se confirma una constante de ANV en la República: su relación inversa con el PNV y las izquierdas hace que su acercamiento a uno de ellos lleve aparejado su correlativo distanciamiento del otro. En esos momentos, su alianza con el Frente Popular fue acompañada de malas relaciones con los jelkides. En efecto, su periódico Acción Vasca publicó frecuentes críticas al PNV: unas, de tipo político, recordando sus errores durante la República; otras, de carácter doctrinal, por el aranismo y el confesionalismo del PNV, y otras sobre la cuestión social, por su capitalismo y su antimaketismo. Tales críticas fueron replicadas por el semanario Bizkaitarra 152. Por tanto, los gestos amistosos del PNV hacia el FP en las Cortes no sirvieron para mejorar las relaciones entre ambos partidos nacionalistas, que se atacaban en 1936. A ello contribuyó el creciente izquierdismo de ANV tras la salida de su ala moderada y próxima al PNV. Al mismo tiempo, se percibe una mayor inserción de ANV dentro del Frente Popular, pues propugnaba en sus mítines y reuniones la subsistencia de la coalición después de la entrada en vigor del Estatuto, en las primeras elecciones autonómicas e incluso después de ellas 153. Esto demuestra que, en el momento de redactar su nuevo programa, ANV se hallaba plenamente integrada en el FP y concebía su relación con él no como una simple alianza coyuntural hasta la aprobación del Estatuto, sino como un pacto político permanente, que se prolongaría en la futura Euskadi autónoma. También prueba la fortaleza de los vínculos que les unían: el izquierdismo y el estatutismo. 151

E, 14/16-IV-1936. ANV defendió a Puig Ferrater, quien dio una conferencia en Eusko Indarra de Donostia, resumida y elogiada por el dirigente aeneuvista Otarbe (VG y EL, 17-IV-1936). 152 AV, 19-III, 7 y 21-V-1936; Bizk, 17-IV y 8-V-1936. 153 El aeneuvista y ugetista Julián Tubet intervino en el mitin del Frente Popular y del Socorro Rojo Internacional, celebrado el 7 de junio en Bilbao, abogando por la permanencia y la unidad del FP (EL, 9-VI-1936). En la reunión del FP celebrada el 26 de junio en Bilbao, el representante aeneuvista Andrés Perea manifestó que «el Frente debe subsistir no solamente para las próximas elecciones sino también para épocas futuras» (AS, Bilbao, 215).

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

III.7.

Indalecio Prieto, el nacionalismo vasco y el Estatuto en las Cortes

El 11 de marzo de 1936, Francisco de Ulacia publicó su último artículo en El Liberal 154, titulado significativamente «Al fin habrá Estatuto». Éste llegaba gracias al triunfo electoral del Frente Popular, y de ello tenían que alegrarse sobre todo los escasos nacionalistas de izquierda y los afiliados de ANV 155. Sin olvidar el impulso continuo del nacionalismo al proceso autonómico, era cierto que el Estatuto iba a ser obra del Frente Popular y venía de la mano de su principal representante en Euskadi: Indalecio Prieto. Juan Pablo Fusi escribió con acierto que el Estatuto vasco de 1936, distinto del plebiscitado en 1933, fue el Estatuto de las izquierdas y estuvo inspirado por Prieto 156, de cuya sinceridad autonomista en 1936 no cabe dudar. Su concepción del contenido del Estatuto, manifestada ya en su famosa carta a Rufino Laiseca en septiembre de 1932, fue expuesta por él en repetidas ocasiones a lo largo de la primera mitad de 1936: en tres actos públicos, en la Comisión de Estatutos de las Cortes y en una serie de artículos publicados en El Liberal. En un mitin electoral celebrado en Eibar el 28 de febrero, el líder socialista, tras criticar los errores cometidos por el PNV, afirmó con rotundidad: «LA AUTONOMÍA DEL PAÍS VASCO, REFLEJADA EN SU ESTATUTO, HA DE SER OBRA DE LAS FUERZAS DE IZQUIERDA QUE CONSTITUYEN EL FRENTE POPULAR», aun siendo consciente de que su implantación

154 El doctor Ulacia murió el 1-IV-1936 en Vitoria. En una breve nota necrológica, El Liberal, diario del que fue colaborador durante muchos años, le definió así: «Políticamente, el Sr. Ulacia fue un demócrata, un liberal de abolengo, defensor de las libertades vascongadas, a cuyo país estaba vinculado por su origen, si bien él nació en Cuba» (EL, 2-IV-1936). Hay que añadir otros dos rasgos para completar su definición política: republicano federal y nacionalista de izquierdas (sin partido), que figuran en su último artículo. Cfr. J. L. de la Granja, «Francisco de Ulacia. Biografía política», cit. 155 Incluso en 1936, Ulacia seguía sin considerar nacionalista de izquierda a ANV, partido al que nunca perteneció a pesar de verlo con simpatía. 156 J. P. Fusi, El problema vasco..., cit., pp. 126-141, e «Indalecio Prieto y el Estatuto Vasco de las izquierdas», art. cit. J. P. Fusi y F. Rodríguez de Coro, «El Estatuto Vasco de la República fue Indalecio Prieto», Sancho el Sabio, 1991, núm. 1, pp. 33-53.

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conllevaba el riesgo de que Euskadi fuese gobernada por el PNV y no serviría «como fuente milagrosa para extirpar el separatismo». El 14 de abril, en el mencionado homenaje a Macià, su intervención fue una mano tendida a Aguirre. Y el 24 de mayo, en el mitin de homenaje al Círculo Femenino en Bilbao, Prieto avanzó las líneas maestras que debía tener el Estatuto, corrigiendo la minuciosidad y la rigidez del plebiscitado: había de ser breve, una simple enumeración de las facultades autonómicas, y no debía regular al detalle los órganos de gobierno, sino dejar dicha labor a las Diputaciones elegidas por el pueblo 157. El 12 de mayo, expuso estas ideas, necesarias para lograr su rápida aprobación parlamentaria, a la Comisión de Estatutos 158. Y las desarrolló en su periódico bilbaíno, donde defendió el Concierto económico, que debía mantenerse en su integridad con el Estatuto, porque éste venía a ampliar la autonomía administrativa que suponía el régimen concertado para las provincias vascas 159. En su defensa a ultranza del Estatuto, Prieto arrastró al socialismo vasco, que en la práctica fue reticente hacia la autonomía durante la República, como muestra la lectura de su órgano oficial, La Lucha de Clases, en 1936 160. El Frente Popular asumió la realización de su compromiso electoral e impulsó la tramitación parlamentaria del proyecto, hasta el punto de que, cuando las derechas utilizaron el Concierto como un instrumento contra el Estatuto oponiéndolos entre sí, las izquierdas vascas 157

Estos discursos de Prieto se encuentran en EL y VG, 29-II, 15-IV y 26-V-1936. EL y E, 13-V-1936. 159 I. Prieto, «Problemas del Estatuto», «El Estatuto en marcha», «El Concierto económico y el Estatuto», «El Estatuto Vasco. Sencillez, sencillez, sencillez», «El capítulo de Hacienda en el Estatuto vasco» y «El Estatuto Vasco. Órganos de recaudación e instituciones de crédito», EL, 28-V, 4-VI, 3, 4, 5 y 7-VII-1936. 160 Cfr. estos artículos de La Lucha de Clases: «El Estatuto vasco», 22-V; «Editorial», 5-VI; «Los socialistas vascos y el Estatuto», 26-VI; «El Estatuto Vasco. Construir es nuestra labor», 3-VII; «El Estatuto Vasco. La justicia que esperamos», 10-VII; «Frente Popular y Estatuto», 10-VII, y «El Estatuto Vasco. Nuestro enemigo se manifiesta», 17-VII-1936. En ellos, propugnó la urgente aprobación del Estatuto, del cual esperaba una mejora de la situación de la clase obrera del País Vasco, tan castigada por la crisis económica de los años treinta. En junio y julio de 1936, los socialistas vascos estaban elaborando un programa mínimo de cara a la implantación de la autonomía (EL, 16 y 24-VI-1936). 158

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defendieron la intangibilidad del Concierto y su compatibilidad con el régimen autonómico y se declararon favorables a la inmediata consecución de éste 161. Además, el FP navarro solicitó que el Estatuto permitiese la futura incorporación de Navarra a la región autónoma vasca 162. La posición de ANV ante el Estatuto fue de apoyo incondicional a las iniciativas del Frente Popular, en las que participó, y de Prieto, cuyo discurso de Eibar fue calificado de «trascendental, concreto y definitivo» por Acción Vasca 163. ANV esperaba obtener pronto el Estatuto: para activarlo, había ingresado en el FP, le había apoyado en las elecciones y había regresado a las Gestoras provinciales. En la primavera de 1936 renacieron sus esperanzas en la República y su confianza en los partidos de izquierda y en el Gobierno de Azaña para derrotar a las derechas españolas centralistas y alcanzar la autonomía y la justicia social 164. La táctica posibilista de ANV le llevaba a colaborar estrechamente con la República de izquierdas, pero no suponía hacer dejación de su credo nacionalista, que implicaba el ejercicio del derecho de autodeterminación de la nacionalidad vasca: «Queremos la autonomía como escalón fundamental de otras conquistas hacia cimas de mayor soberanía que como pueblo nos corresponde». Desde su óptica, la autonomía serviría para consolidar la personalidad vasca y conseguir el día de mañana la autodeterminación de Euskadi 165. Por tanto, en 1936 Ac161 El FP de Vizcaya, las Gestoras de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, los ayuntamientos de Bilbao, San Sebastián, Vitoria y otros municipios controlados por las izquierdas, enviaron telegramas al presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga, y al de la Comisión de Estatutos, Indalecio Prieto, en defensa del Concierto y del Estatuto (EL, 17, 18, 20, 23 y 27-VI, 11 y 14-VII-1936; E, 5, 7, 10 y 11-VII-1936). Véanse también las Actas de las sesiones celebradas por la Comisión Gestora de la Excma. Diputación de Guipúzcoa durante el primer período semestral del año 1936, San Sebastián, 1936, pp. 178-179 y 247-250. 162 E, EL y VG, 19-VI-1936. Véase la carta de M. Irujo al ex diputado nacionalista J. A. Careaga, de 22-IV-1936, en la que denominó a Prieto «el hombre del Estatuto» (Archivo de Irujo, 1.°, 67). 163 AV, 5-III-1936. Su elogio a Prieto fue criticado en JJ, 14-III-1936. 164 «Paso al Estatuto», «¡Por Euskadi, por el Estatuto y por la República!» y «En el Frente Popular», AV, 19-III y 2-IV-1936. 165 «Hasta dónde podemos llegar» y «El discurso de Trabal en Donostia», AV, 1 y 21-V-1936.

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ción Nacionalista conservaba su pragmatismo político y su concepción gradualista de la autonomía, dos rasgos característicos de su actuación durante la República. En esto no cabe hablar de ruptura, sino de continuidad con sus anteriores planteamientos. Su órgano de prensa vio con buenos ojos la celeridad del debate y la simplificación del proyecto en la Comisión de Estatutos, pero criticó que la organización interna de los poderes vascos quedase en manos de las Diputaciones por considerarlo un atentado a la unidad de Euskadi 166: Se pretende [...] reincidir en el gravísimo defecto al cual debemos los vascos nuestro aniquilamiento como pueblo. Separar a los bizkainos de los guipuzcoanos y los alaveses. Conservar las Diputaciones «provinciales» de manera que sigamos bien separados unos de otros. No nos ilusiona tanto el Estatuto como para aceptar resignadamente el despedazamiento de Euskadi impuesto de manera legal. Queremos un orden nuevo, una unidad vasca. [...] Rechazamos [...] cuanto se oponga a nuestra unidad política y administrativa como vascos.

Tras las elecciones de febrero, la actitud del PNV fue también de respaldo total al Estatuto, consciente de que con la victoria del Frente Popular era el momento más propicio para su aprobación por las Cortes 167. El PNV no puso reparos a una autonomía concedida por las izquierdas 168, pero dejó bien claro que el Estatuto no era nacionalista ni el programa del partido, sino tan sólo una parte de las aspiraciones nacionalistas para Euskadi, cuya aceptación no suponía renunciar a ellas 169. 166

«El Estatuto Vasco» y «¿Qué se pretende hacer con el Estatuto Vasco?», AV, 21-V-1936. 167 «Declaraciones de Aguirre, Jáuregui y Basterrechea», E, 31-III, 5 y 23-IV-1936. 168 Jesús Etayo, «En torno del Estatuto», ED, 10-V-1936: «el Estatuto lo queremos como sea y de quien sea». «Me alegro de que las izquierdas ayuden para que el Estatuto sea una realidad, porque esa ayuda es decisiva en este momento, ya que las izquierdas predominan en las Cortes españolas.» 169 «El nacionalismo ante el Estatuto» y conferencia de J. A. Aguirre en Juventud Vasca de Bilbao, E, 30-V y 7-VI-1936. E. de Arantzadi, «Estatuto Vasco. Recogimiento», E, 4-VII-1936: «¿Qué es el Estatuto vasco? Un poco de libertad en relación con la libertad nacional perdida aquí en 1839. Ante la realidad jurídica racial, el Estatuto vale por un poco de libertad; pero ante la realidad actual vasca, significa una inmensa posibilidad de restauración nacional». 629


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De abril a julio de 1936, la actividad de los diputados jelkides se centró en la tramitación del Estatuto, que esperaban fuese aprobado antes de las vacaciones parlamentarias, de acuerdo con la visión siempre optimista de Aguirre, su representante en la Comisión de Estatutos. Cuando surgieron dificultades en junio por la vertiente económica de la autonomía, el PNV defendió su posición constante: el Concierto no era un privilegio fiscal, como argüían las derechas, sino un derecho incuestionable y un resto de la vieja soberanía foral que el Estatuto ampliaba. Para Euzkadi, la tesis de la incompatibilidad del Concierto con el Estatuto era una maniobra política de los monárquicos para boicotear el Estatuto: «la derecha española es la única enemiga del Concierto» 170. Sus portavoces, ABC y El Debate, planteaban este dilema: «O Concierto económico, tal como hoy se practica y nada más, o régimen nuevo, pero con liquidación previa y total del antiguo» 171. El nacionalismo vasco confiaba en que el autonomismo del Frente Popular venciese esa maniobra dilatoria y superase el último obstáculo puesto a la aprobación del Estatuto. Su tramitación marchó con rapidez de abril a junio 172. El 15 de abril, los diputados vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses, con la única excepción de Oriol, presentaron el proyecto plebiscitado a las Cortes. Al día siguiente se constituyó la Comisión de Estatutos, presidida por Indalecio Prieto, con José Tomás Piera, el jefe de la minoría de ERC, de vicepresidente, José Antonio Aguirre de secretario y el socialista Miguel Amilibia de vicesecretario 173. 170

E, 16, 20 y 23-VI, 7, 8 y 12-VII-1936; ED, 24-VI-1936.

171

«Concierto o Estatuto», El Debate, 20-VI-1936. «El Estatuto Vasco», ABC, 30-V1936. En cambio, el portavoz monárquico de Bilbao defendía a ultranza el Concierto a costa de la autonomía vasca: «Con Estatuto o sin Estatuto, el Concierto es intangible y los vascongados no consentirán su desaparición a ningún precio. Si el Estatuto compromete la subsistencia de nuestro régimen especial, habrá que renunciar al Estatuto» (artículo de El Pueblo Vasco, citado por E, 23-VI-1936). 172 Los debates de la Comisión de Estatutos pueden seguirse a través de El Liberal y de Euzkadi, sobre todo por las «Cartas parlamentarias» publicadas por Etxenausi’tar Joseba (seudónimo que encubre al diputado Aguirre), que son una fuente de primera mano para conocer las vicisitudes parlamentarias del Estatuto (E, del 16-IV al 15-VII-1936). Cfr. también F. Rodríguez de Coro, Nacionalismo vasco y Frente Popular, cit., capítulo IV. 173 DSC, sesiones del 17 y 18-IV-1936: publica el texto del proyecto. E y EL, 16/19-IV1936. Los restantes miembros de la Comisión fueron: Bloque Nacional: José Calvo Sotelo (suplente: José Luis Oriol); CEDA: Rafael Aizpún, Ignacio Villalonga, Juan Anto630


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En 1936, la situación parlamentaria del Estatuto vasco fue radicalmente distinta a la de 1934 por la mayoría absoluta de que gozaba el Frente Popular, respaldado por las minorías nacionalistas y centristas. El 12 de mayo, la Comisión aceptó la validez del referéndum de 1933, con el voto en contra de Calvo Sotelo, y la inclusión de Álava en el Estatuto, con la oposición de Oriol y Serrano Súñer, resolviendo la cuestión alavesa que contribuyó a su estancamiento en 1934. En la misma sesión, Prieto abogó por simplificar al máximo el texto para acelerar y facilitar su aprobación. Este criterio fue asumido por la Comisión y puesto en práctica por una ponencia formada por los diputados Aguirre, Amilibia y el agrario Luis Rodríguez de Viguri 174. Así fue como los 9 títulos y 53 artículos del proyecto de 1933 quedaron reducidos a sólo 5 títulos y 14 artículos en el texto de 1936 175. A mediados de junio, la Comisión había dictaminado el Estatuto, excepto el título de Hacienda, el más peliagudo por incluir el Concierto económico. A primeros de julio, los diputados vascos, con Prieto a la cabeza, y los alcaldes republicanos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria negociaron esta cuestión con el ministro de Hacienda, Enrique Ramos, y el presidente del Gobierno, Casares Quiroga, basándose en la subsistencia de los Conciertos provinciales y la creación de la Hacienda autónoma del País Vasco, que podría adoptar el sistema tributario que juzgase más justo y conveniente, según la concepción de Prieto 176. nio Álvarez Robles y Ramón Serrano Súñer; Partido Agrario: Luis Rodríguez de Viguri; Partido Radical: Rafael Guerra del Río; Partido Centrista de Portela Valladares: Armando Peñamaría; Partido Galleguista: Alfonso R. Castelao; Esquerra Valenciana: Vicente Marco Miranda; Unión Republicana: Álvaro Pascual Leone y José Miñones; Izquierda Republicana: Miguel San Andrés y Bibiano Fernández-Osorio; PSOE: Julia Álvarez y Federico Landrove; PCE: Miguel Valdés (suplente: Leandro Carro). 174 E y EL, 13, 21 y 27-V-1936; VG, 13-V-1936. 175 Euzkadi’ren Berjabetasun Arandia-Estatuto de Autonomía de Euzkadi, edición oficial bilingüe del Gobierno Vasco, Bilbao, 1936, y El libro blanco del Gobierno Vasco, París, 1956. Para un análisis del Estatuto de 1936, que mermaba las competencias autonómicas del plebiscitado en 1933 y casi no regulaba los poderes del País Vasco, cuya configuración definitiva sería obra de la Asamblea provisional de las tres Diputaciones vascas, véanse los libros citados de M. Escudero y J. Villanueva, pp. 85-102; de J. M. Castells, El Estatuto vasco, pp. 96-101, y de J. L. de la Granja, El Estatuto vasco de 1936, capítulo II. 176 EL, 3 y 7/9-VII-1936; E, 1 y 8-VII-1936, y ED, 9-VII-1936. 631


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El Consejo de Ministros deliberó sobre el tema en su reunión del 6 de julio, pero antes de tomar una decisión al respecto comenzó la Guerra Civil. Sin ésta, el Estatuto habría sido aprobado después de las vacaciones parlamentarias 177. El último acto del largo proceso autonómico vasco en la República tuvo lugar en plena Guerra Civil, cuando las Cortes del Frente Popular, reunidas el 1 de octubre de 1936 en Madrid, aprobaron por aclamación el Estatuto. Culminó así el pacto político sellado en septiembre entre el PNV y el FP, cuyo primer paso fue el nombramiento de Manuel Irujo como ministro sin cartera del Gobierno de Largo Caballero, el 25 de septiembre 178. Y el 7 de octubre, José Antonio Aguirre fue elegido lehendakari por unanimidad de los concejales vascos que pudieron votar, juró su cargo bajo el árbol de Guernica y formó el primer Gobierno Vasco de la historia. Ante la grave coyuntura bélica, con casi toda Álava y Guipúzcoa en poder del ejército sublevado, el Gobierno de Aguirre fue de coalición, del PNV y el Frente Popular, al contar con cuatro consejeros jelkides (el propio Aguirre, Jesús María Leizaola, Telesforo Monzón y Heliodoro de la Torre), tres socialistas (Santiago Aznar, Juan Gracia y Juan de los Toyos), dos republicanos (Ramón María Aldasoro, de IR, y Alfredo Espinosa, de UR), un comunista (Juan Astigarrabía) y un aeneuvista (Gonzalo Nárdiz) 179.

177

J. P. Fusi, El problema vasco..., cit., p. 141: «Ni la aprobación del Estatuto, ni la simplicidad de su articulado fueron [...] consecuencia de la guerra. El texto aprobado el 1 de octubre de 1936 era prácticamente el que había elaborado la ponencia antes de fines de mayo, el que recogía todas las sugerencias de Prieto [...]. Se añadieron únicamente unas disposiciones transitorias impuestas por las circunstancias de guerra». «Habla Manuel Tuñón de Lara. Los vascos y la República española», Muga, 1981, núm. 17, p. 82: «con guerra o sin guerra, hubiera habido Estatuto de autonomía vasco. Además, el mismo texto, aproximadamente». 178 DSC, sesión del 1-X-1936. E y EL, 2 y 3-X-1936. 179 E y EL, 8-X-1936. I. Camino, «El primer Gobierno vasco, políticos jóvenes y experimentados», Muga, marzo de 1985, núm. 41, pp. 62-79. VV. AA., El primer Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 1986, tres tomos. C. Garitaonandía y J. L. de la Granja (eds.), La Guerra Civil en el País Vasco 50 años después, Bilbao, Universidad del País Vasco, 1987, capítulo 2, y J. L. de la Granja, El oasis vasco, cit., capítulo 16. 632


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

III.8.

La elaboración del nuevo programa de ANV

La culminación de la trayectoria de Acción Nacionalista en la República es uno de los aspectos menos conocidos de su historia por la penuria de las fuentes escritas, que he paliado en parte con el testimonio oral de varios de sus dirigentes de entonces. No obstante, algunos escritos de Acción Vasca dan a conocer su orientación ideológica en la primavera de 1936. En ellos se constata que la configuración de ANV como partido nacionalista de izquierdas implicaba la adopción de un programa socioeconómico anticapitalista, pero no marxista. Esto caracteriza los artículos de Adrián Maury, un vasco-francés amigo de Tellagorri, según el cual «hoy el problema fundamental en el mundo es el de capitalismo o anticapitalismo. Hay que tomar parte a favor o en contra del capitalismo». Su posición es: «Anticapitalismo, sí, pero con toda eficacia». Ante la necesidad de definirse con respecto al marxismo, concluye que, del mismo modo que se puede ser nacionalista vasco sin ser sabiniano, cabe ser anticapitalista sin aceptar las tesis de Marx. Afirma su desacuerdo con casi todos los postulados rectores del marxismo y extiende su opinión al conjunto de sus compañeros de partido: «no somos marxistas». Admite la propiedad privada no monopolista e insiste en la existencia de un «antagonismo entre la propiedad privada y el capitalismo». Éste, en la medida en que tiende al monopolio, atenta contra la pequeña propiedad; de ahí deduce que los intereses de la pequeña burguesía son idénticos a los del proletariado, pues la historia del capitalismo lleva a la proletarización de gran parte de la pequeña burguesía 180: ¡Libertad contra esclavitud! Tales son los términos en que se plantea hoy la lucha entre anticapitalismo y capitalismo: una masa trabajadora anticapitalista que pide y exige libertad frente a una clase, cada día más reducida, más fuerte y más audaz, capitalista, que trata de esclavizarla.

ró:

El 17 de mayo, en un mitin de ANV en Somorrostro, Maury decla«no es marxista porque ha nacido ayer y no tiene por qué

ANV

180 A. Maury, «Ante la confección de un programa», AV, 2-IV-1936, y «Propiedad privada y capitalismo», AV, 7 y 21-V-1936.

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atemperarse a condiciones de lucha del siglo pasado»; pero irá al futuro Parlamento Vasco unida al Frente Popular y dispuesta a luchar contra la banca, las compañías de seguros y los monopolios, «hasta conseguir organizar todo esto en Servicio Público, porque todo eso es del pueblo y debe ser regido por el pueblo». En el mismo acto, Juan Carlos Basterra resaltó que ANV quería la justicia social para todos los ciudadanos de Euskadi y se mostró partidario de socializar algunas instituciones en beneficio de la colectividad 181. En una conferencia impartida en Eusko Indarra de San Sebastián a mediados de mayo, Bernabé Orbegozo (Otarbe) explicó que el contenido social del proyecto de programa era distinto de otros anteriores al eliminar toda incursión en el «terreno comunista». Situó a ANV en el centro, entre el PNV (derecha capitalista) y el comunismo (izquierda marxista), y definió el próximo programa de Acción Vasca así 182: De carácter evolutivo, [...] tiende a transformar el actual régimen de castas y privilegios [...], porque es precisa una colaboración estrecha del sector obrerista con el pequeño burgués. Tiene que ser un puente entre la burguesía y el marxismo.

Por tanto, según el secretario de ANV de Guipúzcoa, el programa iba a ser menos izquierdista que el proyecto de Partido Laborista Vasco en 1935. Este testimonio cualificado y los artículos citados de Maury demuestran que el anticapitalismo y el antimonopolismo, pero no el marxismo ni el comunismo, eran los rasgos característicos del ideario social de ANV en 1936 183. La redacción del nuevo programa no fue obra del Comité Nacional, sino de unas ponencias vinculadas a los comités comarcales, que lo elaboraron entre marzo y mayo de 1936 184. En junio, las asambleas municipales lo discutieron y votaron, designando cada una de ellas 181

AV, 21-V-1936.

182

VG, 19-V-1936.

183

Los testimonios de J. C. Basterra, I. Uría y G. Goitia al autor (1982) coinciden en afirmar que en 1936 no había marxistas en ANV, salvo quizás algún caso aislado, y que el giro izquierdista del partido no suponía abrazar el marxismo. 184 AV, 7 y 28-V-1936. 634


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dos apoderados, uno por la mayoría y otro por la minoría, que llevaban los votos obtenidos por cada postura 185. El 28 de junio de 1936, en Eusko-Etxea de Bilbao, se celebró la Asamblea Nacional de ANV, a la cual podían asistir todos los afiliados, pero únicamente tenían voz y voto los delegados municipales, cuyos sufragios se computaban en función del número de afiliados de los que traían representación. La mesa de la asamblea estuvo formada por cuatro apoderados, los dos de más edad y los dos más jóvenes, actuando de presidente Luis Gaztañaga, presidente de la Junta Municipal de Bilbao, y de secretario Gabriel Goitia, delegado de Mondragón. No hubo grandes discusiones, porque los contrarios al cambio de programa ya habían abandonado el partido y el texto había sido consensuado previamente 186. Así pues, el mismo día del plebiscito del Estatuto de Galicia y apenas tres semanas antes del inicio de la Guerra Civil, Acción Nacionalista Vasca consumó oficialmente su giro a la izquierda mediante la derogación del Manifiesto de San Andrés y su sustitución por un programa ideológico muy distinto y unas normas políticas de actuación inmediata. Otro acuerdo importante de la Asamblea de Bilbao fue la elección del nuevo Comité Nacional, que se hizo nombrando un delegado por cada una de las doce comarcas en que la organización se hallaba dividida territorialmente: cuatro delegados por Vizcaya y por Guipúzcoa, dos por Álava y por Navarra. Resultaron elegidos el guipuzcoano Fermín Mendizábal, como presidente, y el vizcaíno Tomás Echabe, como secretario, junto con otros diez dirigentes, tal y como figura en el cuadro 52 187. 185

Por ejemplo, Gabriel Goitia llevó la representación de la mayoría de los cuarenta afiliados de Mondragón favorables al proyecto y otro aeneuvista de este municipio guipuzcoano acudió con los votos de los pocos discrepantes de él. La deliberación en la Asamblea Municipal de Bilbao duró más de una semana (EL, 11, 16 y 20-VI-1936). 186 Mi conocimiento de esta asamblea se basa exclusivamente en los testimonios de J. C. Basterra, G. Goitia y L. Ruiz de Aguirre, que participaron en ella y fueron elegidos miembros del CN, porque ningún diario bilbaíno se hizo eco de su celebración. 187 L. Ruiz de Aguirre, G. Goitia, J. C. Basterra y G. Nárdiz me facilitaron los nombres de los delegados del CN, siendo seguros los vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses y dudosos los navarros. Casi todos ellos coinciden con los datos que proporcionó el dirigente aeneuvista Bernardino Bilbao en su artículo necrológico sobre «Tomás de Etxabe y Kukullu», Tierra Vasca (Buenos Aires), marzo de 1968, núm. 141. Cfr. J. L. de la Granja, «Luis Ruiz de Aguirre y la Historia. Vida política y obra historiográfica de 635


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Los miembros del Comité Nacional de ANV tuvieron un destacado protagonismo en la Guerra Civil al lado de la República, del Frente Popular y del Gobierno Vasco, muriendo fusilados dos de ellos en la zona franquista del País Vasco, según demuestran estos datos biográficos: — Luis Ruiz de Aguirre fue capitán del batallón número 1 de ANV y comisario general del ejército vasco, nombrado por José Antonio Aguirre en mayo de 1937; consiguió salir de Santoña a finales de agosto de 1937 y se refugió en Bayona, donde trabajó en el Departamento de Agricultura del Gobierno Vasco en la Guerra Civil; fue presidente de ANV en Venezuela en su exilio durante la Dictadura de Franco. — Tomás Echabe fue secretario del Comité del Frente Popular de Vizcaya, formado el 19 de julio de 1936, y representante de ANV en el Comité Central del Frente Popular de Euskadi durante la Guerra Civil; delegado de Información en el Comisariado de Defensa y representante de ANV en la Junta de Defensa de Vizcaya en el verano de 1936; comandante del batallón número 1 de ANV y comandante en jefe de las milicias de ANV, integradas por cuatro batallones en 1937; fue secretario general de ANV en el exilio y murió en México. — Juan Carlos Basterra fue secretario y director general de Sanidad de la Junta de Defensa de Vizcaya, en el verano de 1936, y secretario particular de Tomás Bilbao, ministro de ANV en el Gobierno de Negrín (1938-1939); en el exilio fue presidente de ANV, director de su periódico Tierra Vasca (Bayona, 1946-1947), fundador y vicepresidente del Movimiento Federalista Vasco, creado en 1946-1947. — Gonzalo Nárdiz fue comisario de Abastecimiento, Armamento y Alojamiento de Tropa en el Comité de Defensa de Vizcaya, en el verano de 1936, y consejero de Agricultura del Gobierno Vasco en la Guerra Civil; continuó siendo consejero en los Gobiernos de Aguirre y de Leizaola a lo largo de todo el exilio, hasta su disolución en 1979, y fue el primer presidente del Consejo Vasco por la Federación Europea, fundado en 1951. — Fermín Mendizábal fue el representante de ANV en la Comisaría de Orden Público de la Junta de Defensa de Guipúzcoa, en el verano de 1936, y murió en Bayona en abril de 1938. — José Zapirain fue comandante del batallón número 3 de ANV. “Sancho de Beurko”», Historia Contemporánea, 1989, núm. 2, pp. 297-304. El testimonio de Ruiz de Aguirre fue publicado en el libro de L. M. y J. C. Jiménez de Aberasturi, La guerra en Euskadi, Barcelona, Plaza & Janés, 1979, pp. 335-365, y Andoain, Txertoa, 2007, pp. 299-320, y el de Nárdiz en el libro de E. Ibarzabal, 50 años de nacionalismo vasco, cit., pp. 149-171. 636


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

— Gabriel Goitia fue comandante del batallón número 1 de ANV, siendo herido de gravedad en el frente, y comandante de la segunda brigada; fue secretario general de ANV y presidente del Consejo Consultivo del Gobierno Vasco durante el exilio. — Tomás Michelena fue el representante de ANV en la Comisaría de Comunicaciones, Información y Propaganda de la Junta de Defensa de Guipúzcoa en el verano de 1936, comandante del batallón número 2 de ANV y vocal de ANV en el Tribunal Militar de Euskadi, constituido en abril de 1937; marchó al exilio y murió en Venezuela. — Félix Benito Cárcamo estuvo preso al principio de la Guerra Civil en la cárcel de Vitoria, de la que se fugó en agosto de 1936 y huyó a Bilbao; permaneció en la zona republicana hasta que tuvo que exiliarse en el País Vasco francés, donde falleció. — José Placer, gestor de la Diputación de Álava en la primavera de 1936, escapó de Vitoria en julio, fue comandante del Eusko Indarra (ANV) en Guipúzcoa y comandante de artillería en Vizcaya; fue detenido en Guernica al entrar las tropas franquistas el 29 de abril de 1937, condenado a muerte por un tribunal militar y fusilado en Vitoria el 5 de julio del mismo año. — Eladio Cilveti fue fusilado por los franquistas el 16 de enero de 1937 en Echauri (Navarra).

CUADRO 52.

Comité Nacional de (28-VI-1936)

Provincias

Comarcas

Vizcaya

1.a Margen izquierda Vocal suplente 2.a Margen derecha 3.a Bilbao 4.a Durango-Guernica

Guipúzcoa

1.a San Sebastián 2.a Goiherri 3.a Alto Deva 4.a Costa

ANV

elegido en la Asamblea de Bilbao

Delegados y cargos Martín Retuerto (Tesorero) Luis Ruiz de Aguirre Tomás Echabe (Secretario) Juan Carlos Basterra Gonzalo Nárdiz Fermín Mendizábal (Presidente) José Zapirain Gabriel Goitia Tomás Michelena

637

Junta Municipal de procedencia

Profesión

Edad en 1936

Baracaldo Baracaldo Plencia

Delineante Periodista

28 34

Bilbao Bermeo

Abogado Propietario de barcos

31 31

San Sebastián Empleado de oficina Mondragón Mondragón Empleado de oficina San Sebastián Empleado municipal

25


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO Álava

1.a Vitoria 2.a Vitoria

Félix Benito Cárcamo Vitoria José Placer Vitoria

Obrero Empleado

50 39

Navarra

1.a Pamplona 2.a Pamplona

Eladio Cilveti Pablo Archanco o Juan Ignacio Irujo

Agente publicitario Ingeniero agrícola Ingeniero de montes

41

Pamplona Pamplona Pamplona

44

Comparando este Comité Nacional de 1936 con el Comité provisional fundador de ANV en 1930 (cuadro 3), se observan algunos cambios significativos: la renovación total de su dirección durante la República, la extensión del ámbito territorial, que se reducía a Vizcaya en 1930, y la ampliación de la extracción socioprofesional, que era más burguesa entre los fundadores (predominaban los abogados), mientras que en 1936 era más interclasista (había varios empleados).

III.9.

El programa y las normas de actuación inmediata de ANV 188

El programa de 1936 se puede dividir en cuatro grandes apartados: la base ideológica fundamental, los principios políticos, las formulaciones socioeconómicas y el aspecto cultural. La base ideológica fundamental de ANV es el reconocimiento de la personalidad nacional de Euskadi, colectividad integrada por las seis regiones vascas de ambas vertientes de los Pirineos: Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, Lapurdi y Zuberoa. Para ANV, la libertad de Euskadi implica «que el pueblo vasco no debe tener más normas reguladoras de su destino que su propia y soberana voluntad, sin injerencias ni tutelas de poderes extraños y sin más limitaciones que las que puedan derivarse de convenios internacionales, libremente pactados». 188 En julio de 1936, Acción Vasca debió publicar el programa, que fue publicado por Tierra Vasca (Bilbao), 25-XII-1936. ANV lo editó en 1961 y en 1979. Fue reproducido en los libros citados de F. Sarrailh de Ihartza (pp. 579-586), M. Artola (tomo II, pp. 439-441) y S. de Pablo, J. L. de la Granja y L. Mees (pp. 112-116). Las normas de actuación inmediata figuran en el folleto de ANV de 1979.

638


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

Los principios políticos son los siguientes: 1.° Liberalismo: supone el reconocimiento de los derechos individuales y la protección de su ejercicio, la igualdad civil de todos los ciudadanos, la libertad de conciencia, la neutralidad del Estado en materia religiosa y la separación entre la Iglesia y el Estado. 2.° Unitarismo vasco: ANV defiende la unidad nacional de Euskadi, porque el pueblo vasco es uno e indivisible, y la constitución de un gobierno de extensión nacional, pero admite la más amplia autonomía administrativa de sus regiones y municipios. 3.° República y democracia: la forma republicana de gobierno es la mejor garantía de la democracia, sustentada en la voluntad popular y en la elección por sufragio universal de los organismos representativos municipales, regionales y nacionales. ANV condena el empleo de la violencia, siempre que estén garantizados los derechos del hombre. 4.° Reunificación de Euskadi y unidad de Europa: ANV es vasquista, internacionalista y europeísta, pues desea reunir en un solo cuerpo político a toda la nación vasca, aspira a incorporar el País Vasco a una futura confederación internacional de pueblos libres y apoya la unión de las Repúblicas de Europa Occidental.

El programa socioeconómico de lados:

ANV

descansa en estos postu-

1.° Justicia social: implica la transformación del régimen actual, suprimiendo la dependencia económica de unos hombres a otros, y la subordinación de los intereses privados a la conveniencia pública. 2.° Economía del Estado: éste tendrá en su poder los nervios fundamentales de la economía: el suelo, las riquezas naturales, las fuentes de energía, la gran industria, los medios de comunicación y transporte, la banca y los seguros. 3.° Iniciativa privada: los demás aspectos de la actividad humana quedarán en manos de los particulares, siempre que no exploten a otros y bajo la fiscalización del Estado, cuyas leyes garantizarán al trabajador el producto íntegro de su fuerza de trabajo. 4.° Propiedad privada: se admite como derecho, salvo en el caso de los bienes nacionalizados por el Estado, que se reserva la facultad de expropiación forzosa por causas de utilidad pública. 639


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

5.° Trabajo y sindicación: el trabajo es la base de la vida social e individual en el País Vasco. ANV juzga necesario que todos los trabajadores manuales e intelectuales estén sindicados en agrupaciones según sus actividades, que sirvan para cooperar con el Estado y para el apoyo mutuo y la prosperidad de los trabajadores.

En el terreno cultural, ANV considera que el euskera es el principal hecho diferencial del pueblo vasco y propugna su unificación y su difusión entre todos los ciudadanos vascos. Se dedicará gran atención a la extensión de la cultura por ser el mejor medio para elevar la vida de un pueblo. El programa termina con sendos epígrafes sobre la necesidad de moralizar las costumbres públicas y de atender urgentemente la salud pública. Ocho normas de actuación inmediata desarrollan y concretan las bases del programa y sirven de guía a la política de ANV. Tienen un carácter coyuntural; de ahí que una disposición final establezca que la Asamblea Nacional puede modificarlas, suprimirlas o añadir otras nuevas, siempre de acuerdo con los principios fundamentales de ANV. Salvo la primera, se trata de medidas puntuales de política económica, social y cultural, que hubiesen podido ser su programa en las primeras elecciones al Parlamento Vasco, que impidió la Guerra Civil. En síntesis, su contenido es el siguiente: 1.a Nacionalismo: es un resumen de aspectos políticos del programa. 2.a Política fiscal: supresión de los impuestos indirectos, impuesto progresivo sobre las rentas del capital, las herencias y los grandes rendimientos de trabajo... 3.a Economía: nacionalización de los sectores básicos, limitación de los beneficios de las empresas privadas, planes económicos... 4.a Legislación social: seguros para los trabajadores a cuenta de las empresas o del Estado, control obrero y fiscalización de las empresas privadas por funcionarios, subsidio de paro, preferencia en el trabajo a los vascos y a los inmigrantes domiciliados en Euskadi durante al menos tres años, prohibición de la inmigración mientras haya parados en el País Vasco. 5.a Cultura e instrucción: enseñanza gratuita para los hijos de los trabajadores sin medios y enseñanza de pago para los hijos de los que tengan fortuna o grandes rentas de trabajo, fiscalización de todos los centros de enseñanza 640


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

por el Estado, creación de institutos, escuelas de artes y oficios y la Universidad vasca. 6.a Política agraria: créditos a los campesinos para la adquisición de casas y tierras, fomento de los sindicatos agrícolas, rescate de los bienes comunales... 7.a Política pesquera: créditos a los pescadores para adquirir embarcaciones, creación de una escuela superior de navegación y pesca... 8.a Salud pública: creación de colonias y cantinas escolares y de hospitales, planes contra el alcoholismo y la prostitución, fomento de los deportes, sobre todo los deportes vascos...

El programa de 1936 supone una transformación ideológica profunda de Acción Nacionalista y una ruptura en el terreno económicosocial con su trayectoria de 1930 a 1934, aun siendo menos radical que el proyecto de Partido Laborista Vasco, elaborado en 1935. En el ámbito político, los cambios son menores, pues la base ideológica fundamental permanece inalterable desde su manifiesto fundacional y se mantienen igualmente el liberalismo político, la aconfesionalidad, el republicanismo, la democracia y el unitarismo intravasco. Ahora bien, este último se mitiga con la autonomía administrativa de las provincias y los municipios; de modo que la forma de Estado propuesta por ANV para el País Vasco es el Estado unitario descentralizado, lo cual confirma el fracaso de su intento de abolir la división territorial histórica de Vasconia. Un cambio importante del nuevo programa consiste en que el derecho de autodeterminación del pueblo vasco, aspiración constante de ANV, pasa a identificarse con la independencia y la reunificación de Euskadi, pues no admite más limitación a su soberanía que los convenios internacionales. Resulta significativo que no mencione la autonomía vasca dentro de la República española, ni la confederación de pueblos ibéricos, que figuraban en sus manifiestos de 1931-1933, ni siquiera como pasos intermedios en el camino hacia la plena soberanía de Euskadi. En este silencio tuvo que influir la lentitud y los avatares del proceso autonómico, que frustraron muchas esperanzas de ANV durante la II República. Sin embargo, la mayor radicalidad de sus reivindicaciones nacionalistas no implicó un cambio en su acción política, que continuó siendo estatutista y colaboradora con la República del Frente Popular. En este aspecto, cabe distinguir entre los medios 641


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

(Estatuto de autonomía) y el fin (independencia) de Acción Vasca en 1936, mientras que con anterioridad su meta era la autodeterminación, que no era sinónimo de independencia. En la práctica política ANV mantenía su autonomismo, pero su nuevo programa ideológico era independentista. Comentándolo veinte años después desde su exilio en la Argentina, el escritor y periodista Tellagorri, que fue uno de sus autores, distinguía entre el derecho y la obligación a la independencia: La nación vasca [...] tiene pleno derecho a constituirse en Estado independiente; pero no tiene, desde luego, la obligación de hacerlo si se arbitran soluciones que determinen una mayor armonía, un mejor entendimiento entre los pueblos y una mayor seguridad para la libertad de cada uno de ellos.

Entonces, José Olivares Larrondo echaba en falta en el ideario de 1936 «la posibilidad de una solución federativa para los pueblos ibéricos», por entender que era el primer paso que había que dar antes de llegar a una confederación europea o internacional de pueblos libres 189. La parte más novedosa del programa se refiere a sus planteamientos socioeconómicos, que descansan en la primacía del Estado sobre la iniciativa particular, subsidiaria de él en materia económica, y en la preferencia del trabajo sobre el capital. Ambos principios se plasman en el control de la economía por el Estado a través de la nacionalización de los sectores más importantes, respetando con limitaciones la propiedad privada, y en el fomento de los sindicatos, impidiendo la explotación de la fuerza de trabajo. Las normas de política económica se dirigen a reforzar los derechos de los trabajadores y a debilitar la posición de los capitalistas. En el sector primario, la política que ANV propugna favorece el acceso a la 189 Tellagorri, Comentarios a la doctrina de ANV, Buenos Aires, Ediciones «Tierra Vasca», 1957, pp. 27-28 y 47. J. Olivares Larrondo fue el director del periódico mensual Tierra Vasca (Buenos Aires) desde su fundación en 1956 hasta 1960, año en que murió. Sobre su vida y sus escritos, véase Elías Amézaga, «Tellagorri: Una primera aproximación», Muga, enero de 1985, núm. 39, pp. 58-69, y Tellagorri 1892-1960, Getxo, Edigetxo, 1992.

642


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

propiedad de los caseríos y sus tierras por los baserritarras, y de los barcos y las artes de pesca por los arrantzales, fomentando el desarrollo de la pequeña propiedad en la agricultura y la pesca y coincidiendo con las propuestas de Solidaridad de Trabajadores Vascos y su agrupación de Nekazaris (campesinos) 190. Cabe resaltar cómo la apertura de ANV hacia los inmigrantes es restringida en este programa. Laboralmente, son postergados los que llevan menos de tres años de residencia en Euskadi y se prohíbe la llegada de nuevos inmigrantes mientras exista paro. Estas medidas tienden a proteger a la población autóctona en una coyuntura de grave crisis de la economía vasca en los años treinta, con abundancia de obreros parados en la industria naval, la siderurgia, la minería y la construcción, sobre todo en Vizcaya 191. ¿Cómo se puede definir el programa socioeconómico de ANV en 1936? Es evidente su carácter anticapitalista, que se dirige contra la gran burguesía financiera e industrial, respeta a la pequeña burguesía y beneficia a los trabajadores. Pero ¿es también apropiado denominarlo «socialista», aunque este término no figure en él? Para Tellagorri, el ideario de ANV «se inclina por el socialismo democrático», tercera vía entre el capitalismo y el comunismo, que resuelve el gran problema de la justicia social respetando la libertad de los hombres y de las naciones 192. Ortiz de Zárate lo calificó de «tímida línea socialista»; Ortzi y Beltza, de «socialdemocracia pacífica y no revolucionaria»; Artola, de «formulaciones de motivación so-

190

Cfr. las conclusiones aprobadas en el II Congreso de STV (Vitoria, 1933), publicadas en El Obrero Vasco, 13-V-1933, y por P. de Larrañaga, ob. cit., tomo 2, pp. 211217 (temas X y XI). 191 Cfr. las estadísticas sobre el paro laboral aportadas por M. L. Sanfeliciano en su artículo sobre «El Sindicato Obrero Metalúrgico durante la Segunda República: contribución a la historia del movimiento obrero en Vizcaya», Estudios de Historia Social, enero-marzo de 1978, núm. 4, pp. 151-237, y por R. Miralles en «La crisis económica de los años treinta en el País Vasco», Ekonomiaz, 1988, núm. 9-10, pp. 277-300. 192 Tellagorri, ob. cit., pp. 62-63. El concepto de capitalismo que tenía Tellagorri no incluía «a la iniciativa particular ni a la propiedad privada en términos absolutos, sino a la posesión por personas o grupos de personas de los grandes medios de producción, de las riquezas naturales, de los servicios públicos, etc.». Para él, el capitalismo «es intrínsecamente inhumano» (pp. 49 y 51). 643


NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO

cialista»; Elorza, de «actitudes populistas» y «acercamiento al socialismo», y Castells, de intento de respuesta socialista con miras hacia STV 193. Por mi parte, teniendo en cuenta no sólo los textos programáticos sino también la línea ideológica de Acción Vasca en 1936 y los comentarios de Tellagorri en 1956, lo defino como un socialismo caracterizado por estas connotaciones: antimonopolista y antioligárquico, no marxista ni comunista, democrático y no revolucionario, más estatalista que sindicalista. En 1936, ANV renunció a adentrarse por la senda del comunismo o del sindicalismo revolucionario, apuntada en el proyecto laborista de 1935, y optó por la vía del socialismo reformista, más acorde con la extracción social pequeño-burguesa de la mayoría de sus dirigentes. Tellagorri explicó el carácter no revolucionario del socialismo de ANV en función de que «el pueblo vasco no es un pueblo revolucionario, sino pacífico, conservador», que no precisa de convulsiones violentas para realizar avances sociales, y se declaró partidario de cambios profundos, pero graduales y sin recurrir a la violencia, cuyo ejercicio en situación de democracia fue repudiado por el programa de 1936 194. En conclusión, en vísperas de la Guerra Civil, Acción Vasca se dotó de un programa político nacionalista, con la meta última de crear un Estado vasco independiente y reunificado, liberal y aconfesional, republicano y democrático, unitario y descentralizado, y de un programa socioeconómico que pretendía sustituir el capitalismo por el socialismo mediante el fortalecimiento del Estado y los sindicatos de trabajadores. Históricamente, éste fue el primer intento de configurar un partido que era, al mismo tiempo, nacionalista y socialista vasco, y 193 R. K. Ortiz de Zárate, El problema revolucionario vasco, Buenos Aires, La Pléyade, 1972, p. 119. Ortzi, Historia de Euskadi. El nacionalismo vasco y ETA, París, Ruedo Ibérico, 1975, p. 177. Beltza, El nacionalismo vasco 1876-1936, San Sebastián, Txertoa, 1976, pp. 228-229. M. Artola, ob. cit., tomo I, p. 651. A. Elorza, Ideologías del nacionalismo vasco, cit., pp. 422-423. J. M. Castells, «La marcha hacia el Gobierno vasco», Historia 16, abril de 1978, extra V, p. 109. 194 Tellagorri, ob. cit., pp. 15 y 57-58: «la aspiración del socialismo no puede ser hacer revoluciones, sino avanzar por el camino de la justicia social, aprisa, pero con orden».

644


DESDE LA RADICALIZACIÓN DE ANV HASTA LA GUERRA CIVIL (1935-1936)

aspiraba a realizar tanto la libertad nacional de Euskadi como la liberación social de sus ciudadanos. Pero el desarrollo político normal de la nueva directriz ideológica de Acción Nacionalista Vasca quedó truncado en julio de 1936 por el estallido de la Guerra Civil, en la cual luchó con el Frente Popular en defensa de la República española y del Gobierno Vasco 195.

195 Sobre la actuación de ANV en la Guerra Civil, véase J. L. de la Granja, El oasis vasco, cit., pp. 308-313.

645


CONCLUSIONES I. CONCLUSIONES SOBRE LA HISTORIA DE ACCIÓN NACIONALISTA VASCA (1930-1936)

Nacimiento de ANV Al término de la Dictadura de Primo de Rivera, en 1930 el nacionalismo vasco se reorganiza y la mayoría de él decide seguir los cauces sabinianos tradicionales en la Asamblea de Vergara (16 de noviembre de 1930), donde se reunifican Comunión y Aberri en el Partido Nacionalista Vasco. Sin embargo, un sector minoritario, procedente políticamente de la Comunión y socialmente de la pequeña burguesía bilbaína, apuesta por la renovación doctrinal y política del nacionalismo vasco mediante la supresión del lema JEL (Dios y Ley Vieja) y la alianza con las izquierdas españolas que luchan contra la Monarquía. Por estos dos motivos principales se escinde y funda un nuevo partido, Acción Nacionalista Vasca, cuya acta fundacional es el Manifiesto de San Andrés (Bilbao, 30 de noviembre de 1930). Con su nacimiento se produce una ruptura en la historia del movimiento nacionalista, que deja de estar monopolizado por el PNV de Sabino Arana. En sus primeras declaraciones programáticas, ANV se define como partido nacionalista vasco, cuya meta es la autodeterminación de Euskadi, liberal y aconfesional, demócrata y republicano, autonomista y colaborador con los republicanos y los socialistas. Esto le sitúa en una posición de centro izquierda, distante del PNV, con el que se enfrenta por sus divergencias políticas e ideológicas y por el control de la prensa nacionalista de Bilbao, y cercana a las izquierdas, con las que se alía en las elecciones municipales de 12 de abril de 1931, en base al doble compromiso de República y autonomía, alianza 647


CONCLUSIONES

que le proporciona bastantes concejales en Vizcaya y algunos en Guipúzcoa. El 14 de abril, el advenimiento de la República, recibida con júbilo por Acción Vasca, demuestra el acierto de su estrategia política inicial.

ANV

como partido político

Hasta la Guerra Civil, ANV fue un partido minoritario y extraparlamentario, con una organización democrática y descentralizada, sin líderes carismáticos. La mayoría de sus dirigentes procedían de la pequeña burguesía urbana y eran intelectuales con profesiones liberales: abogados, médicos, ingenieros, escritores, periodistas. Su renovación al frente de ANV fue rápida: ninguno perteneció al Comité Nacional a lo largo de los cinco años de la República. En ANV no se dio la «ley de hierro de las oligarquías», enunciada por el politólogo Robert Michels en su obra clásica sobre Los partidos políticos (1911). Por su estructura, Acción Nacionalista no fue un partido de cuadros o notables, sino de masas, no electoral de masas, pero sí de militancia de masas. Contó con éstas en varias localidades, siendo las principales Baracaldo y Bilbao. Reclutó sus bases entre las clases medias y los trabajadores autóctonos (aunque contó también con algunos inmigrantes) de Bilbao y ambas márgenes de su ría, de San Sebastián y sus alrededores. Su implantación territorial se centró en Vizcaya y, en menor medida, en Guipúzcoa (cfr. los mapas 10 y 11). ANV estuvo ausente casi por completo de Álava y Navarra, salvo grupos reducidos en Vitoria y Pamplona. En esto siguió grosso modo la línea de evolución territorial del PNV a principios del siglo XX. Pero, a diferencia de éste, no arraigó en el mundo rural vizcaíno y guipuzcoano. ANV fue un partido netamente urbano, tanto por la extracción de sus dirigentes y militantes como por su propia ideología y mentalidad: no clerical, liberal, republicana... En la Asamblea de Eibar, de junio de 1932, se dotó de un Reglamento de organización, que distinguía órganos ejecutivos o comités y no ejecutivos o asambleas en dos niveles principales, municipal y nacional, y uno secundario, comarcal. Este último, creado para sustituir a las provincias conforme a la concepción unitaria de Euskadi propia 648


CONCLUSIONES

de ANV, sólo funcionó parcialmente (comités comarcales) y no tuvo éxito. En cambio, las asambleas y los comités provinciales, no contemplados en dicho Reglamento, subsistieron y desempeñaron un papel importante, decisivo en las elecciones. ANV dispuso de varios periódicos. Antes de la República contó con un semanario, Nacionalista, y un diario, Acción Vasca, de vida efímera, y controló el vespertino La Tarde; pero su derrota en el pleito por la prensa nacionalista de Bilbao le privó de todos ellos en abril de 1931. De esta grave pérdida no se recuperó hasta la publicación en enero de 1933 del diario Tierra Vasca, que sólo duró catorce meses debido a su déficit económico. En el resto de la República publicó algunos números del semanario Acción Vasca (1931-1932 y 1936). La escasez de medios económicos y editoriales frenó su desarrollo orgánico y propagandístico.

MAPA

10.

Implantación organizativa de ANV en Vizcaya durante la República

649


CONCLUSIONES MAPA 11.

Implantación organizativa de blica

ANV

en Guipúzcoa durante la Repú-

Ideología de ANV ANV no elabora grandes formulaciones teóricas. Su doctrina busca dife-

renciarse del PNV en varias cuestiones fundamentales. La raíz de sus divergencias ideológicas estriba en que ANV no es sabiniana. Sin renegar de Sabino Arana, a quien los aeneuvistas reconocen como el padre del nacionalismo vasco por haber revelado que «Euzkadi es la patria de los vascos», disiente profundamente de los dogmas del aranismo, que persisten en buena medida en el PNV de los años treinta: confesionalismo, fundamentación historicista del nacionalismo jelkide (constante recurso a los Fueros o Ley Vieja), confederalismo, antiliberalismo y antimaketismo. El nacionalismo de ANV se caracteriza por todo lo contrario: es aconfesional, sin ser anticlerical; se basa más en el derecho de autode650


CONCLUSIONES

terminación de los pueblos que en la tradición histórica del País Vasco: no aboga por la restauración foral; es unitarista dentro de Euskadi: quiere superar las divisiones provinciales; es liberal en política y está abierto a recibir a los inmigrantes rechazando el antimaketismo. Este programa político de ANV, plasmado en el manifiesto fundacional y en otros documentos de 1931-1933, permanece sin variaciones a lo largo de la República, juntamente con sus reivindicaciones culturales más sentidas: la fundación de la Universidad vasca, la implantación del bilingüismo en la enseñanza, la unificación y la difusión del euskera. En cambio, en la cuestión social ANV se mantiene en la ambigüedad, propia de un partido nacionalista interclasista, y no se define hasta la Asamblea de Bilbao (28 de junio de 1936), en la que se dota por vez primera de un programa económico y social, rompiendo con su anterior trayectoria moderada («centrista») y situándose claramente en la izquierda por su marcado anticapitalismo. Otra novedad importante del programa de 1936 consiste en hacer sinónimos autodeterminación e independencia, lo cual conlleva la creación de un Estado vasco soberano formado con los territorios del norte y del sur de los Pirineos. No obstante, el nuevo independentismo de ANV es mucho más un anhelo doctrinal a largo plazo que un objetivo político inmediato, pues no quiebra su praxis autonomista. La aspiración última de ANV se resume en su lema «Euskadi libre con hombres libres», que refleja su interés por lograr tanto la libertad nacional del País Vasco como la libertad individual y colectiva de sus ciudadanos, aunando para ello su nacionalismo, su liberalismo político y su socialismo en materia económica. Empero, como ha sucedido históricamente con la mayoría de los movimientos nacionalistas, en ANV el problema nacional prevalece siempre sobre todas las demás cuestiones políticas o sociales, porque su razón de ser no es otra que la libertad de Euskadi.

ANV

y el Estatuto vasco

El término que define mejor su actuación política en la República es «estatutismo». Creo haber demostrado que ANV fue el partido más estatutista del País Vasco de 1931 a 1936, más incluso que el PNV, por651


CONCLUSIONES

que, a diferencia de éste, no condicionó la causa autonómica a la cuestión religiosa (con el Estatuto de Estella), ni tuvo un sector del partido antiestatutista (caso de Jagi-Jagi en el PNV). El autonomismo fue una constante del devenir de Acción Vasca desde su nacimiento hasta la Guerra Civil e influyó decisivamente en toda su práctica política. En efecto, a la hora de aliarse con otras fuerzas, ANV puso siempre como condición esencial el apoyo al Estatuto para conseguir su aprobación. Participó en las Comisiones Gestoras de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava con la finalidad primordial de impulsar el proceso autonómico vasco, misión encargada a aquéllas por el decreto de Prieto (8 de diciembre de 1931). De hecho, los gestores aeneuvistas cumplieron un papel relevante en la tramitación del Estatuto de las Gestoras de 1932-1933 hasta la celebración del plebiscito, el 5 de noviembre de 1933. Cuando ANV consideró que el proceso autonómico no avanzaba o que el Gobierno español atentaba contra los Conciertos económicos, retiró su representación de las Diputaciones provinciales en abril de 1933 y en enero de 1934. También promovió el Estatuto desde los ayuntamientos, sobre todo el de Bilbao, presentando y defendiendo varias mociones municipales en favor de aquél. ANV acudió a las tres elecciones legislativas de la República con la bandera de la autonomía como programa: en 1931, con el proyecto de la Sociedad de Estudios Vascos; en 1933 y 1936, con el proyecto plebiscitado. Su diario Tierra Vasca llevó a cabo la mayor campaña de prensa en favor del Estatuto en 1933-1934. ANV llegó a elaborar un proyecto de programa de actuación autonómica (1934) basándose en las facultades contenidas en el Estatuto y con intención de presentarse con él a las primeras elecciones al Parlamento Vasco. Como éstas nunca se celebraron en la República, porque el Estatuto no fue aprobado por las Cortes hasta la Guerra Civil (1 de octubre de 1936), ANV vio frustradas muchas de sus esperanzas puestas en el régimen republicano y ello explica la declaración independentista de su programa de 1936. Es cierto que la autonomía no era la meta de ANV, pero tampoco un mero instrumento: fue el objetivo principal de su política en la República, al considerarla la vía más adecuada para alcanzar gradualmente la autodeterminación del pueblo vasco. Por ello, la suya fue siempre una política posibilista y pragmática, que tendía a colaborar 652


CONCLUSIONES

con las instituciones republicanas y los partidos españoles del centro y la izquierda para obtener de ellos el Estatuto anhelado, es decir, el polo opuesto del maximalismo aberriano e independentista representado por Jagi-Jagi. El binomio autonomía-colaboración fue la clave de la estrategia aeneuvista.

La política de alianzas y electoral de ANV Acción Vasca fue un pequeño partido de centro-izquierda, situado entre el PNV y los partidos republicanos y socialista, entre los cuales osciló con frecuencia de 1931 a 1936. Con el PNV tenía en común su aspiración a la libertad de Euskadi, pero discrepaba de él en muchos aspectos acerca del modo de construir la nación y el Estado vascos. De los republicanos y los socialistas difería en la cuestión nacional, pero se hallaba más próxima en cuestiones religiosas (aconfesionalidad), políticas (democracia liberal, republicanismo) y sociales (apertura a los inmigrantes, mayor atención a la problemática social). El modelo político de ANV radicó siempre en Cataluña: inicialmente se inspiró en Acció Catalana Republicana y, al fracasar ésta electoralmente en 1931, se fijó en Esquerra Republicana de Cataluña, con la que mantuvo contactos durante la República. A ANV le hubiese gustado representar en Euskadi el mismo papel que ERC en Cataluña, pero estuvo muy lejos de conseguirlo. Apoyó el pacto de los nacionalistas vascos con los galleguistas y los catalanistas, participando en Galeuzca (1933). Las relaciones de ANV con el PNV y las izquierdas se caracterizaron por una especie de «efecto pendular», de forma que cuando se llevaba bien con éstas se enemistaba con aquél y viceversa. En general, con la notoria excepción de 1933, año en que chocó violentamente con las izquierdas, sus relaciones fueron mejores con los republicanos y socialistas que con los jelkides. Con éstos mantuvo una fuerte rivalidad y numerosas polémicas doctrinales y políticas debido a su origen (casi todos los fundadores de ANV procedían de las filas jelkides), a su disputa por la prensa nacionalista de Bilbao y a su competencia por el electorado nacionalista. 653


CONCLUSIONES

La política de alianzas de ANV giró en torno al dilema de frente nacionalista con el PNV o frente de izquierdas con los partidos republicanos y el PSOE, predominando este último en 1931 (Bloque antimonárquico) y en 1936 (Frente Popular) y el primero en 1933, aunque sin consumarse electoralmente. Esta alternancia se explica en gran medida por las vicisitudes del proceso autonómico. En abril de 1931 y en febrero de 1936, Acción Vasca confiaba en lograr pronto el Estatuto de la mano de las izquierdas, de ahí que pactase con ellas. Por el contrario, en la primavera y el verano de 1933, cuando su tramitación se paralizaba o avanzaba lentamente, se enfrentó a las izquierdas y se acercó más que nunca al resto del nacionalismo, asumiendo la propuesta de Jagi-Jagi de formar un «frente nacional vasco». Por tanto, la política de alianzas de ANV, que le era imprescindible si quería alcanzar algún éxito electoral dada su debilidad como partido, estuvo en función de la coyuntura autonómica de Euskadi en la República. Sin embargo, su actuación en las elecciones a Cortes resultó contradictoria al adoptar siempre soluciones distintas en Vizcaya y Guipúzcoa, y se saldó con sucesivos fracasos: no obtuvo un solo diputado. En las constituyentes de junio de 1931, ANV cometió el craso error de presentarse en solitario en Vizcaya sin ninguna posibilidad de éxito, mientras que en Guipúzcoa acudió con el Bloque republicano-socialista y estuvo a punto de sacar un diputado. En noviembre de 1933 fracasaron sus intentos de frente autonómico y de frente nacionalista y optó por dar sus votos al PNV en Vizcaya y a una heterogénea «candidatura estatutista» en Guipúzcoa. Por último, en febrero de 1936 apoyó al Frente Popular, salvo en Vizcaya, donde dejó en libertad de voto a sus seguidores, para acabar ingresando en el FP de esta provincia en marzo. Las flagrantes contradicciones de la política electoral de ANV prueban que su funcionamiento interno como partido no era centralista y que sus organismos provinciales, que decidían la postura electoral en su territorio respectivo, tenían una gran autonomía en su actuación y adolecían de falta de coordinación entre sí.

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CONCLUSIONES

La radicalización izquierdista de ANV a finales de la República (1934-1936) En los últimos meses de 1933 se percibe en Tierra Vasca la existencia de dos tendencias en el seno de Acción Nacionalista: una, moderada, partidaria de seguir en una posición política de centro sin definirse en la cuestión social, y otra, radical, que propugna convertir a ANV en partido de izquierda con un programa social avanzado. Esta dualidad se aprecia también en el proyecto de normas de actuación autonómica, que no fue aprobado por la Asamblea Nacional celebrada en mayo de 1934. La carencia de fuentes documentales impide conocer la evolución de esa lucha interna desde entonces hasta el verano de 1935, en que salió de nuevo a la luz pública. Ahora bien, si hasta 1934 el sector moderado llevó las riendas de la organización, en 1935 su dirección se hallaba en manos de izquierdistas, quienes promovieron la radicalización política y social de ANV. A ella contribuyó una serie de factores externos al partido, propios de la coyuntura vasca y española de 1934-1935, a saber: el estancamiento del Estatuto en las Cortes radical-cedistas, el grave conflicto de los ayuntamientos vascos con el Gobierno de Samper en el verano de 1934 y sus consecuencias, la revolución de octubre y su represión... Con ello ANV vio cerrada la vía autonómica por la que tanto había luchado y, al intervenir sus militantes en esos conflictos, sufrió sus secuelas: todos sus concejales fueron depuestos y procesados o encarcelados, varios de sus centros sociales resultaron clausurados y algunos afiliados fueron detenidos y presos en octubre de 1934. El ala radical no logró que la Asamblea de Eibar (29 de septiembre de 1935) aprobase su proyecto de «Partido Laborista Vasco», programa híbrido de socialismo estatista y sindicalismo revolucionario que hubiese transformado por completo a ANV; pero conservó el control del partido por medio del Comité Nacional y del semanario Acción Vasca y, tras ingresar en el Frente Popular y abandonar ANV sus fundadores liberales moderados y los partidarios de aliarse con el PNV (la mayoría de Juventud Vasca de Baracaldo), culminó la marcha hacia la izquierda de ANV con la aprobación del nuevo programa anticapita655


CONCLUSIONES

lista y socialista reformista en la Asamblea de Bilbao, en vísperas de la Guerra Civil.

Causas del fracaso de ANV en la República El proyecto político representado por Acción Vasca fracasó en los años de la II República. Sus parcos resultados electorales demuestran que no cuestionó la hegemonía del PNV en el campo nacionalista vasco. Sin embargo, su influencia política en Vizcaya y Guipúzcoa fue bastante superior a la que le hubiese correspondido por su peso electoral. Así, hay que destacar su papel impulsor del proceso estatutario gracias a su presencia en los ayuntamientos y las Diputaciones. ¿Por qué no arraigó más ANV en las masas del País Vasco? Como causas explicativas se pueden señalar las siguientes: 1.a La falta de espacio político suficiente. El proyecto de ANV fue interclasista, pero no logró consolidar un espacio sociopolítico grande. A su no penetración en el campo vasco, dominado por la influencia del clero y hegemonizado por el PNV en Vizcaya y Guipúzcoa y las derechas católicas y tradicionalistas en Álava y Navarra, se añadió la fuerte competencia que encontró en las áreas urbanas e industriales de Euskadi —su espacio apropiado— por parte del PNV y de los republicano-socialistas, implantados en ellas desde finales del siglo XIX. La ubicación política de ANV entre esas dos grandes fuerzas le permitió pactar con una o con otra según la coyuntura, pero le impidió hacerse con un electorado importante entre las clases medias y trabajadoras de Vizcaya y Guipúzcoa. Por ello, cabe considerar a ANV como un «partido-bisagra», que resultó atenazado entre el PNV y las izquierdas. 2.a La cuestión religiosa. También en ésta Acción Vasca ocupó una posición intermedia, nada extremista ni fanática. Entre el confesionalismo clerical de las derechas y el laicismo anticlerical de las izquierdas, su aconfesionalidad, que suponía la no interferencia de las esferas religiosa y política, difícilmente podía tener éxito en una sociedad tan polarizada y enfrentada por el tema religioso como la de los años treinta, porque les parecía excesiva a las masas derechistas y, en cambio, alicorta a las izquierdistas. A ANV le resultó peliagudo incor656


CONCLUSIONES

porar a sectores amplios del nacionalismo vasco, tradicionalmente católico y clerical, máxime cuando la propaganda del PNV tachó a menudo a los aeneuvistas de ser ateos. «Una de las principales razones de que la tentativa de fundar un partido nacionalista no confesional estuviese condenada al fracaso radicaba en el hecho de que la principal fuerza movilizadora del nacionalismo era el gran sector pro nacionalista del clero», escribió Stanley Payne. 3.a Las alianzas políticas y el retraso del Estatuto vasco: La colaboración de ANV con las izquierdas, eje principal de su política de alianzas en la República, no fue demasiado fructífera para ANV, porque los republicanos y los socialistas no asumieron plenamente la autonomía vasca hasta 1936. La rápida aprobación del Estatuto fue el presupuesto fundamental de la estrategia aeneuvista, que no llegó a cumplirse en los cinco años de la República. Ello le obligó a modificar sus alianzas, basculando entre el PNV y las izquierdas, lo que le restó credibilidad política y aumentó sus contradicciones internas. 4.a Los errores de la política electoral de ANV. Fueron importantes en Vizcaya, en donde ANV no llegó a realizar ningún pacto electoral en las tres elecciones legislativas de la República, a diferencia de Guipúzcoa, en donde fue en coalición con las izquierdas en 1931 y en 1936. El error más grave fue su salida del Bloque republicano-socialista en junio de 1931 y su presentación en solitario a las elecciones en Vizcaya, en donde, de haber ido con aquél, podría haber conseguido un diputado en las Cortes Constituyentes, el cual habría paliado algo la pésima imagen que se hicieron éstas del nacionalismo vasco (monopolizado en ellas por el PNV, aliado con los enemigos del régimen republicano), que tanto perjudicó a la marcha del Estatuto vasco en el bienio de izquierdas. ANV no volvió a disfrutar de una ocasión tan propicia para acceder a las Cortes y dejar de ser un partido extraparlamentario. 5.a La derrota de ANV en el pleito por la prensa nacionalista de Bilbao y su carencia de un diario durante la mayor parte de la República. Dicha derrota ante el PNV en abril de 1931 le dejó sin ningún órgano de prensa a los pocos días de la llegada de la República, cuando más necesidad tenía de él para propagar su opción política en la trascendental coyuntura de 1931. Tal ausencia se prolongó hasta que en enero de 1933 salió Tierra Vasca, que fue un buen periódico de partido, 657


CONCLUSIONES

pero que tuvo una vida breve y llena de dificultades económicas. El hecho de no disponer de un diario durante varios años supuso una desventaja notable en una época en la que la prensa era el mejor medio de propaganda política por su difusión popular. 6.a La falta de un sindicato de masas. Acción Vasca intentó atraerse tanto a las clases medias como a los trabajadores, pero nunca contó con el respaldo de un sindicato de empleados y obreros, como tenían el PSOE con la UGT y el PNV con STV. Aunque ANV les dejaba en libertad sindical, a esta última se afilió la mayoría de los trabajadores aeneuvistas: algunos llegaron a ser cuadros de Solidaridad. Sin embargo, las relaciones entre ANV y STV brillaron por su ausencia y la incidencia de aquélla en ésta fue mínima a lo largo de la República. Es muy posible que uno de los objetivos que pretendieron los promotores izquierdistas del programa de 1936 consistiese en la incorporación a ANV de los solidarios radicalizados después de la revolución de octubre de 1934, apartándoles de la tutela política del PNV; pero el comienzo de la Guerra Civil no dio tiempo suficiente para poder comprobar la eficacia de ello. En definitiva, quizás la mejor explicación del escaso arraigo social que tuvo ANV en los años treinta resida en el extraordinario auge alcanzado por su mayor rival en la República, el PNV, cuando éste se configuró en un gran movimiento de masas y llegó a ser el primer partido de Euskadi. Por tanto, el éxito del PNV contribuyó al correlativo fracaso de Acción Vasca.

Aportaciones de ANV a la historia del nacionalismo vasco 1.a Al margen de antecedentes efímeros en la Restauración, ANV fue el primer partido no aranista del nacionalismo vasco que planteó una alternativa política al PNV por su izquierda. 2.a Contribuyó a la secularización, modernización y democratización de la ideología nacionalista vasca (hasta entonces, clerical y de raíz tradicionalista), al aportar la aconfesionalidad en materia religiosa, el liberalismo en política y la apertura a los inmigrantes en la cuestión social. 658


CONCLUSIONES

3.a Renovó la política de alianzas del movimiento nacionalista vasco, que se había dirigido siempre hacia las derechas católicas, monárquicas o tradicionalistas, al pactar con las izquierdas republicanas y socialistas y al colaborar con la República española con la condición de que aprobase un Estatuto de autonomía para Euskadi. 4.a Procuró aunar tres ideologías históricamente separadas y enfrentadas en el País Vasco contemporáneo: el nacionalismo, el liberalismo y el socialismo, y se convirtió en 1936 en el primer caso de partido nacionalista y socialista vasco a la vez. 5.a Anticipó la evolución seguida por el PNV desde finales de la República y consumada en el exilio durante el franquismo hacia posiciones menos clericales y más democráticas, atenuando su antimaketismo y defendiendo a la República del Frente Popular en la Guerra Civil. Como declaró el aberriano Lezo de Urreztieta, «el PNV terminaría haciendo la política de Acción, aquella que anteriormente había combatido y que se podía resumir en dos palabras: Estatuto y colaboración». 6.a Fue el precedente histórico más importante de la izquierda nacionalista vasca, heterodoxa y estatutista, representada por dos partidos ya desaparecidos: ESEI (1976-1981) y Euskadiko Ezkerra (19811993). En suma, la historia de Acción Nacionalista Vasca de 1930 a 1936 muestra el proyecto político fracasado de fracciones de la pequeña burguesía y de la clase trabajadora urbana de Vizcaya y Guipúzcoa para desarrollar un partido nacionalista, de centro-izquierda primero y de izquierda después, definido como aconfesional y liberal, republicano y democrático, y, desde 1936, anticapitalista y socialista, cuya trayectoria fue truncada por su derrota en la Guerra Civil.

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II. CONCLUSIONES SOBRE LA HISTORIA POLÍTICA DEL PAÍS VASCO EN LA II REPÚBLICA

ESTATUTO VASCO Y FUERZAS POLÍTICAS (1931-1936)

Como el proceso estatutario vasco en la República es bien conocido y ha sido estudiado detenidamente a lo largo de este libro, ahora examino únicamente la posición de las principales fuerzas políticas ante la autonomía de Euskadi, por ser el factor fundamental que explica la tardanza en la aprobación del Estatuto vasco, cuatro años después del Estatuto de Cataluña de 1932, y por qué no entró en vigor antes de la Guerra Civil.

Las derechas y la autonomía La derecha monárquica y tradicionalista fue el mayor enemigo del Estatuto vasco, salvo en 1931. En los primeros meses de la República aprobó el proyecto de Estella, pero no por apoyar la autonomía en sí, sino por ser un arma útil para combatir la República laica y hacer del País Vasco un baluarte en defensa de la Iglesia, un oasis católico en el que no pudiera aplicarse la legislación anticlerical del nuevo régimen. A partir de finales de 1931, cuando el Estatuto de Estella fracasó en las Cortes al ser taponado por la Constitución y la autonomía vasca perdió toda connotación clerical y antirrepublicana, la Comunión Tradicionalista dejó de interesarse por ella y se opuso progresivamente al Estatuto de las Gestoras, primero en Navarra, después en Álava y por último en Vizcaya y Guipúzcoa, a excepción de algunas personalidades carlistas. Su actuación fue decisiva para conseguir la separación de Navarra (19 de junio de 1932) y la obstrucción del Estatuto en las Cortes del segundo bienio republicano al plantear la «cuestión de 661


CONCLUSIONES

Álava», y estuvo a punto de desgajar también esta provincia del proceso autonómico vasco en 1934. En esto último contó con la colaboración de la derecha católica y conservadora, representada por la CEDA, la cual, pese a declararse regionalista, mostró claramente que era reacia en la práctica a las autonomías regionales. Los argumentos utilizados por las derechas contra el Estatuto fueron variados: desde su confrontación con el viejo régimen foral, que decían propugnar (la consigna de «Fueros, sí; Estatuto, no»), hasta juzgarlo un instrumento separatista al servicio del nacionalismo vasco, pasando por descalificarlo por «ateo», al sustentarse en la Constitución de 1931, y por «caro», al creerlo incompatible con los Conciertos económicos, el último obstáculo esgrimido en 1936. La enemiga de las fuerzas derechistas contra los Estatutos regionales se basó en dos motivos principales: en primer lugar, su concepción nacionalista española veía en las autonomías un peligro para la unidad de España por considerarlas un primer paso hacia la independencia de Cataluña, Vasconia, etc. Y, en segundo lugar, la identificación de las autonomías con la Constitución de 1931 y la República izquierdista del primer bienio hizo que las derechas, enemigas de ambas, se opusiesen a los Estatutos catalán y vasco como medio de minar el régimen republicano, pues su aprobación contribuía a consolidarlo al resolver uno de los problemas más graves con que se encontró en 1931: la cuestión de las nacionalidades peninsulares.

El nacionalismo vasco y la autonomía El mayor promotor e impulsor de la autonomía de Euskadi en la República fue el nacionalismo vasco, la fuerza más interesada en ella y la que mejor podía capitalizarla políticamente, como demostraron las elecciones de noviembre de 1933, celebradas dos semanas después del plebiscito autonómico. Si ANV fue el partido vasco más estatutista, el PNV fue el que contribuyó más a la consecución del Estatuto, al ser el primer partido de Euskadi y disponer de muchos más recursos que ANV para sacarlo adelante, y eso a pesar de tener en su seno un grupo independentista radical, que no apoyó la reivindicación autonomista y se separó del PNV en 1934 por este motivo, entre otros: la Federación 662


CONCLUSIONES

de Montañeros de Vizcaya y su semanario Jagi-Jagi, continuación del aberrianismo. Ahora bien, en 1931 el PNV cometió el grave error de instrumentalizar la autonomía subordinándola a la cuestión religiosa y aliándose con los mayores enemigos de la República, los carlistas, en el Estatuto y la coalición de Estella. Ello le sirvió para atraerse a buena parte del electorado católico vasco, pero resultó muy perjudicial para la causa autonómica vasca, que fue vista con hostilidad por la mayoría izquierdista de las Cortes Constituyentes. Desde diciembre de 1931, aprobada la Constitución, el PNV corrigió su error al aceptar la elaboración de un Estatuto constitucional, sin cláusula religiosa, por las Comisiones Gestoras provinciales y al iniciar su distanciamiento del tradicionalismo hasta romper su alianza en el verano de 1932 por la retirada de Navarra del Estatuto vasco. Esto no supuso su acercamiento a las izquierdas, que gobernaban entonces la República, con las que mantuvo muy malas relaciones durante el primer bienio. El PNV no dio un valor absoluto sino relativo a la autonomía, aun apoyándola constantemente, por considerarla un «programa mínimo», un medio político y no un fin, un paso en el camino hacia su meta: la plena soberanía de Euskadi, entendiendo por ésta la restauración de los antiguos Fueros o la creación de un Estado vasco independiente, cosas sinónimas para muchos jelkides. A lo largo de la República, el PNV sostuvo siempre que el Estatuto no era nacionalista, pues sólo recogía una parte mínima de las aspiraciones nacionalistas para Euskadi, y que su aceptación del mismo no implicaba en modo alguno la renuncia a ellas. Estas declaraciones aumentaban la desconfianza con que tanto las izquierdas como las derechas veían al PNV y su temor a una futura Euskadi autónoma gobernada por él; de ahí que las izquierdas frenasen y las derechas obstaculizasen el proceso estatutario, dando así lugar a los duros enfrentamientos del nacionalismo con los republicanos y socialistas en 1931-1933 y con las derechas en 19341936. La política de alianzas del PNV en la República no fue acertada para lograr la autonomía. Si en el primer bienio su coalición electoral con el carlismo la hizo inviable en 1931, en el segundo su breve entendimiento con el Partido Radical gobernante no fue suficiente para superar las trabas puestas por las fuerzas derechistas al Estatuto vasco 663


CONCLUSIONES

en el Parlamento. Esto contribuyó a su aislamiento político, palpable en las elecciones de 1936, cuando, ubicado en el centro, sufrió los ataques tanto del Bloque de derechas como del Frente Popular. El PNV tardó mucho tiempo en percatarse de que únicamente llegando a un acuerdo con las izquierdas era posible alcanzar su objetivo político inmediato: el Estatuto de Euskadi.

Las izquierdas y la autonomía La actitud de los republicanos y los socialistas no fue ni de abierto rechazo a la autonomía vasca, como las derechas, ni de fuerte impulso, como el nacionalismo, si bien se halló más cerca de éste que de aquéllas. En 1931, las izquierdas actuaron a la defensiva y dejaron la iniciativa autonómica en manos del PNV y las derechas, dedicándose mucho más a torpedear el proyecto de Estella que a elaborar uno propio. Una vez que por concesión gubernativa (Decreto de 8 de diciembre de 1931) tuvieron la iniciativa del proceso estatutario a través de su control de las Diputaciones, los partidos republicanos y el PSOE apoyaron la autonomía vasca (menos en Navarra), pero sin poner demasiado empeño en ello, a pesar de contar con mayoría absoluta en las comisiones redactoras de los proyectos de las Gestoras en 1932 y 1933. Aun habiendo en sus filas autonomistas fervientes (los republicanos Madariaga, Aldasoro, Ulacia, Sarasqueta...), la mayoría de los republicanos y socialistas vascos carecían del entusiasmo necesario para impulsar la autonomía. En 1932-1933, las izquierdas antepusieron a todo la consolidación del régimen republicano y, al ser minoritarias en el País Vasco, pretendieron «republicanizarlo» antes de otorgarle el Estatuto, ralentizando el proceso autonómico y chocando violentamente con los nacionalistas, tanto del PNV como de ANV, que fueron reprimidos por los gobernadores civiles. Además, las izquierdas vascas eran conscientes de que el principal beneficiario de la autonomía sería el PNV, su mayor rival en Vizcaya y Guipúzcoa, por lo que eran reacias a proporcionarle tan importante baza política, más aún siendo el PNV un partido que no había luchado por el advenimiento de la República y de cuya lealtad hacia ésta no se fiaban demasiado. Sólo así cabe explicar hechos como la ac664


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LISTA DE SIGLAS UTILIZADAS

ABB ACR ANV AR AVASC BBB CE CEN CEDA CGTU CM CN CNT CNV CT EAB EBB EE EP ERC ESEI FP GBB IR JEL JM JV

Araba-Buru-Batzar (Consejo Regional de Álava, PNV). Acció Catalana Republicana. Acción Nacionalista Vasca. Acción Republicana. Agrupación Vasca de Acción Social Cristiana. Bizkai-Buru-Batzar (Consejo Regional de Vizcaya, PNV). Comité Ejecutivo. Comité Ejecutivo Nacional. Confederación Española de Derechas Autónomas. Confederación General del Trabajo Unitaria. Comité Municipal. Comité Nacional. Confederación Nacional del Trabajo. Comunión Nacionalista Vasca. Comunión Tradicionalista. Emakume Abertzale Batza (Agrupación de la Mujer Patriota, PNV). Euzkadi-Buru-Batzar (Consejo Nacional de Euzkadi, PNV). Eusko-Etxea (Casa Vasca). Euzko Pizkundia (Renacimiento Vasco). Esquerra Republicana de Catalunya. Euskadiko Sozialistak Elkartze Indarra (Unificación de los Socialistas de Euskadi). Frente Popular. Gipuzko-Buru-Batzar (Consejo Regional de Guipúzcoa, PNV). Izquierda Republicana. Jaungoikua eta Lagi-Zarra (Dios y Ley Vieja). Junta Municipal. Juventud Vasca. 723


LISTA DE SIGLAS UTILIZADAS NBB ORGA PC de E PCE PLV PNV POUM PRRS PSOE RE RIEV SEV SOV SRI STV TG TGC UDC UGT UMN UR USC USOV

Napar-Buru-Batzar (Consejo Regional de Navarra, PNV). Organización Republicana Gallega Autónoma. Partido Comunista de Euskadi. Partido Comunista de España. Partido Laborista Vasco. Partido Nacionalista Vasco. Partido Obrero de Unificación Marxista. Partido Republicano Radical-Socialista. Partido Socialista Obrero Español. Renovación Española. Revista Internacional de los Estudios Vascos. Sociedad de Estudios Vascos. Solidaridad de Obreros Vascos. Socorro Rojo Internacional. Solidaridad de Trabajadores Vascos. Tipográfica General. Tribunal de Garantías Constitucionales. Unió Democràtica de Catalunya. Unión General de Trabajadores. Unión Monárquica Nacional. Unión Republicana. Unió Socialista de Catalunya. Universidad Social Obrera Vasca.

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LISTA DE ABREVIATURAS EMPLEADAS EN LAS NOTAS

AS AV

Bizk DSC DSCC E ED EL ER GN JJ LC LT

Nac Noti PV TV VG

Archivo Histórico Nacional, de Salamanca (hoy, Archivo General de la Guerra Civil Española). Acción Vasca. Bizkaitarra. Diario de las Sesiones de Cortes. Diario de las Sesiones de Cortes Constituyentes. Euzkadi. El Día. El Liberal. Euskadi Roja. La Gaceta del Norte. Jagi-Jagi. La Lucha de Clases. La Tarde. Nacionalista. El Noticiero Bilbaíno. El Pueblo Vasco (San Sebastián). Tierra Vasca. La Voz de Guipúzcoa.

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NACIONALISMO Y II REPÚBLICA EN EL PAÍS VASCO