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Primera KY La vida en la KY arriba de una patineta Tienes en tus manos una de las ediciones más KYjeras y menos patrióticas de cuantas han salido. Menos patrióticas, porque a pesar de que ya lo sabemos (hasta el cansancio) desde la primaria: septiembre es el mes de la patria, nosotros decidimos ignorar todo lo que tuviera que ver con héroes nacionales, papel picado, desfiles, banderitas y cuanta cosa de esa exista. En cambio, como la calle es nuestra patria (¡ande pues!: salió la dominguera), pues decidimos que el número tuviera harto de eso. Nuestro asiduo colaborador, miembro del Consejo Editorial y autor del Disco Roboto, Mariño González, nos ayudó a planear los contenidos de este tema sobre el fantástico “Mundo Eskato”, al que –por cierto– pertenece. Así que, va completito un paquete que muestra, entre otras cosas, los lugares preferidos por los patinetos para correr la tabla; una entrevista con Danny Supa, quien estuvo de visita en la ciudad; el Lust, un lugar por la zona de Chapultepec que se está convirtiendo en punto consentido para la reunión de los amantes del mundo eskato, hasta invaluables tips para armar tu tabla, a muy bajo costo. Y otras cosas, como leerás. Y por si hiciera falta más calle en la KY, ahí está el trabajo sobre el proyecto, ya inaugurado hace unos días, de nuestro buen amigo Alejandro Fournier en el camellón de Chapultepec: Ta_patio y el vistazo que hace Cristian Mejía a uno de los barrios más tradicionales: La Capilla de Jesús.

Damos también en este número la bienvenida a una nueva columna: Dios Ameba, de José Soto, quien estará tocando temas de internet y tecnología para dummies, y no sólo eso: estamos también haciendo una alianza con la página de la Composta. Net (http://composta.net), quienes no sólo alojarán el blog de la KY en esa comunidad, sino que nos producirán un podcast mensual, en el que les estaremos platicando no sólo sobre cada número de KY, sino algunas otras cosas de las que les gustaría enterarse y que de otra forma no se enterarían. Así que: atentos. Para presumir también, el que la exposición de David LaChapelle se exhiba en nuestra ciudad. Aquí te contamos todo sobre ello, y no sólo eso, KY se ha sumado al proyecto, con entusiasmo, participando como patrocinador de tan significativa muestra. Y el portafolio fotográfico, también muy urbano, es en esta ocasión de una periodista y fotógrafa argentina: Gloria Montanaro, que nos regala, nada más, su impresión de París. Y nuestras acostumbradas columnas, las ilustraciones, la moda y los cómics. Todo, como siempre: gratis y en la comodidad de tu hogar. ¿O dónde prefieres tú leer la KY? ¡Y a rodar sobre la tabla se ha dicho!


Colaboradores Gloria Montanaro/Comunicadora, periodista y fotógrafa independiente, nació y vive en Buenos Aires, Argentina, aunque gran parte de su vida se la pasa viajando, como lo pueden hacer constar sus fotos (http://www. flickr.com/photos/iris_pneuma/). La fiesta va con ella, como bien se pudo comprobar en uno de sus últimos viajes, a Colombia. Los colombianos ni le vieron el polvo ni le aguantaron el ritmo. Una crónica suya fue seleccionada para integrar un libro que próximamente publicará la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Promete seguir colaborando con KY. Y en KY esas promesas nos gustan. http://www. glorim.fastsit.com/ Alejandro Meza/Burócrata de la nueva escuela. Nació en la ciudad de Guadalajara hace varios lustros, y desde entonces, su vida se ha desarrollado en esta ciudad. Es egresado de una universidad privada, pero asequible. Desde hace más de cuatro años trabaja con menesteres de difusión en Cultura UDG. Se cree uno de los pocos metaleros de las huestes culturosas-reporteriles, a las que supone pertenecer. Y, para felicidad de muchos en KY (porque hay que decir: somos mayoría), le va a las gloriosas Chivas del Guadalajara. Alejandro Fournier/Es uno de los artistas plásticos más activos en la escena local, nacional e internacional. Pertenece y anima el colectivo Sector Reforma. Producto de exportación, y a últimas fechas se le vio muy activo por la zona de Chapultepec, ya fuera a medianoche, cámara de video en mano, sin salvar la necesaria explicación al velador, o al mediodía enfrascado en una charla con un transeúnte. Alejandro Fournier puso su

Ta_Patio en medio del camellón de una de las avenidas emblemáticas de la ciudad y también está en la KY después de ello. www.alejandrofournier.blogspot.com

Perro Corriente, donde están planeando la invasión camaronesca. Trabaja también en su proyecto alterno: CÁBULA, donde hace monos para contenido digital. rickrd.deviantart.com

LoulouBorodinsky/Lulú se autodefine como una mezcla de rivotril con whisky. Le gusta el café de la mañana, 1988, los ninjas, el verde, los cholos, los gángsters, las donas, Charlie Brown y el hip-hop. Le gusta abstraerse por las noches, salir a caminar, chiflar y comer chocolates. Lanzar piedras e irse corriendo. Dibuja disparates y recuerdos de una realidad medio onírica... absurda... y a veces ridícula. Odia a las mariposas. Odia bañarse los domingos. Sufre migraña. Es un pan de Dios.

Ana Jiménez González/Decidió su profesión a los 4 años, cuando le dijo a su maestra del kínder que de grande quería ser caricaturista. Licenciada en Diseño Integral del ITESO. Ha participado en el diseño de la imagen gráfica, personajes y animaciones para la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, en el área de FIL niños y en diversos proyectos de video, web, publicidad y eventos para varias empresas. Piensa que los niños son los mejores clientes por estar libres de prejuicios y entretenerse fácilmente, por eso realizará una serie de cuentos ilustrados para niños, con animaciones. Actualmente participa como diseñadora de personajes y escenarios en el proyecto de cortometrajes Batallón 52.

Jorge López de Obeso/Guadalajara, 1977. Cursó la maestría Vivienda y Urbanismo en la Architectural Association en la ciudad de Londres. Es arquitecto por el ITESO especializado en Diseño y Construcción Sostenible por la Universidad Iberoamericana. Colabora como Jefe del departamento de responsabilidad ambiental y diseño integrado con la firma JSa con base en la ciudad de México. Ha impartido conferencias y participado en foros en diferentes ciudades del país, Estados Unidos y Sudamérica, además de impartir cátedra en el ITESO. Ricardo Ruiz-Dana/Alias “Rick R-D” es un mangamonero futurista que trabaja en diferentes proyectos de cómic e ilustración. Forma parte del Colectivo Garage, donde publicó, junto a sus cuates, Las Crónicas del Fin del Mundo. Es parte de La Pangolina, un cómic de antologías, así como de Industrias

Quentin Chamard-bois/Directo de Voiron, Francia. Economista de profesión, llegó a la ciudad en 2006 por proyectos escolares y personales; en ese periodo descubrió en la fotografía una forma de expresión, al enfocarse principalmente en conceptos urbanos para después crear sus propios proyectos con luces y cuerpos desnudos, entre otros. Skate en sus ratos libres y fan del saucisson, el queso de su región, y las gordibuenas, trabaja actualmente con uno de los fotógrafos más importantes de la región occidental de México, aprendiendo y descubriendo técnicas nuevas para así continuar y trascender en su carrera como fotógrafo. Quentin_bois@hotmail.fr


img: Alvar Ramos

www.kymagazine.com.mx Director Editorial David Izazaga Márquez dizazaga@kymagazine.com.mx

Portada: Ricardo Luévanos Colaboradores: José Israel Carranza, Leslie Martín, Ricardo Cerqueda, Alfonso Cadena, Nacho Cadena, Federico Barón, Jonathan Lomelí, Cristian Mejía Ramírez, Ana Cinthya Uribe, Hugo Hernández, Paco Castro, Miriam Ramos, Ricardo Luévanos, Ilsem Yaremy González de Alba, Sergio Saucedo, Kenia González, Sergio Rodea, Mariño González, Adrián de Galo, Quetzal Cárdenas, Diana Martín, Jonás Acosta, Magaly, Victor Sprint Nova, Azzem, René Córdova, Mario Ruiz, Martín Mora, Ulises Rodríguez, Gabriel Anguiano, Alfredo Rodríguez, Karen Puente, Damián Trejo, Eva Cabrera, Carlos Alberto Salgado Chablé, Ulises Arreola, Elizabeth Martínez, Alejandro Armenta, Jerónimo Escudero, Claudia Lucinda Hernández, Marcos Gallegos, Bere Muñiz, Carlos López de Alba, Dolores Díaz, Verónica Nieva, Natalia Pérez García, Heriberto Acosta, Manuel Ramos, Erándini, Eric Barajas, Elvia Guadiána, César Chávez, Jimena Souto, Gloria Pérez, Quentin Chamard-bois, Alejandro Meza, Gloria Montanaro, Alejandro Fournier, LoulouBorodinsky, Jorge López de Obeso, Ricardo Ruiz, Ana Jiménez González. KY magazine, revista mensual de distribución gratuita. Año 1, número 8, septiembre de 2009. Editor responsable: David Izazaga (dizazaga@kymagazine.com.mx). KY magazine es una publicación independiente. Impresa en Prometeo Editores S.A. de C.V.: calle Libertad No. 1457, colonia Americana, C.P. 44160, Guadalajara, Jalisco, México. Tel. 38-26-27-26. Tiraje: 10 mil ejemplares. Número de certificado de reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: en trámite. Número de certificado de Licitud de Título: en trámite. Número de certificado de Licitud de Contenido: en trámite. El contenido de los artículos es reponsabilidad de quienes los escriben, no necesariamente reflejan el punto de vista de la publicación. Los derechos de reproducción de los textos e imágenes, así como el nombre aquí publicados, están reservados por KY magazine. Prohibida la reproducción parcial o total del contenido, imágenes y fotografías, por cualquier medio físico o electrónico sin previa autorización por escrito del editor. Todos los derechos reservados. “Ven la paja en el ojo ajeno y no reparan en el emporio industrial canadiense de madera y celulosa que tienen en el propio”

Director Creativo Alvar Ramos Martínez alvar@kymagazine.com.mx Editor Juan Levid Lázaro levid@kymagazine.com.mx Redacción Iván Vázquez ivan@kymagazine.com.mx Corrección Gloria J. Martínez G. Fotografía Natalia Fregoso natalia@kymagazine.com.mx Abraham Pérez abraham@kymagazine.com.mx Director Comercial Carolina Lerma Martínez direccion.comercial@kymagazine.com.mx Consejo Editorial Martín Mora, José Luis Coronado, Javier Audirac, Jorge González Arce, Mariño González, Sergio Rodea, Mak Gutiérrez.


Placeres

Vegui, vegui que ni parece txt: Alejandro Meza img: Natalia Fregoso

Existe la creencia popular de que los vegetarianos (curiosos, ocasionales, perennes) padecen de una alimentación desabrida; que vegetales insípidos y guisos olvidables conforman el menú cotidiano de quienes decidieron adoptar este estilo de vida. Pero nada más alejado a la realidad que esto, y comederos como Alta Fibra (Prisciliano Sánchez 370 B, entre Ocampo y Galeana. Centro) dan muestras fehacientes de ello. Ubicado en pleno centro de Guadalajara, en una zona que por las noches rebosa de actividad festiva, Alta Fibra es un santuario de la comida libre de cárnicos que ofrece, quizá, los mejores platillos de su tipo en la ciudad. Este restaurante se ha dedicado desde hace varios años a deleitar a sus parroquianos con una carta en la que abundan sabrosuras que cualquier tapatío podría disfrutar en algún puesto de antojitos, pero sin los restos de alguna res, pollo, cerdo o pescado. Pozole, birria, pipián, cochinita pibil, cebiche o hamburguesas son preparados con los mismos condimentos que dictan las recetas originales, pero con soya, gluten y legumbres para sustituir la carne. Y es justo en esto donde radica el cariz tan especial de Alta Fibra: la sazón de las cocineras, que hacen olvidar que lo que uno ingiere – a veces al grado de engullir, dado el nivel delicioso – son confecciones vegetarianas. El lugar es amplio, con abanicos en el techo, puertas de cristal, algunos murales descoloridos

y mobiliario sobrio, nada espectacular. La magia comienza al paladear los primeros bocados. La dinámica que persiste es similar al de las fondas tradicionales: comida corrida con ensalada, sopa, plato fuerte, pan o tostadas, postre y agua fresca (39 pesos). Todo en porciones bastante generosas y que glotones de altos vuelos agradecerán. Para los mesurados hay posibilidades de ordenar una “económica” (29 pesos), en la cual no se incluye la sopa y el postre; para cada apartado existen distintas opciones a elegir (hasta cuatro o cinco en el caso de las ensaladas y los postres) y éstas son servidas en una barra, a la que hay que acudir a formarse con charola y cubiertos en la mano. Si la oferta del día no es de su agrado, se tiene la opción de pedir hamburguesa, club sándwich o tacos de “chorizo” y “al pastor”. A la oferta de este local (que abre de lunes a sábado de 9:00 a 18:00 horas) se le rinden todo tipo de personas y día a día se le puede constatar. Por sus mesas desfilan comensales de todas las edades: extranjeros, artistas, anarco punks, metaleros, periodistas y hasta políticos. Todos a disfrutar de la buena mano de los responsables de la cocina y de una alimentación sana y sin remordimientos. Un tip: todos los viernes preparan un pozole de champiñones que puede hacer palidecer al de la tía Rosita o al de la abuela Lupe. Compruébelo.


img: Alvar Ramos

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Contenidos Las cosas que le cambiaron la cara a la ciudad Por la vida en una tabla sobre ruedas ¿Y en dónde se meten, practican, saltan, se parten los huesos? Cuando patinar es lo más natural El arte y el diseño, también viajan sobre ruedas Skate: ¿La armas o no? Proyecto de rescate urbano para la escultura Pájaro Amarillo de Mathias Goeritz Lust for… skate Disco Roboto: Guadalajara skate Piadoso por vocación Excipiente: Tracto Ta_patio de Alejandro Fournier: espacio público con perspectiva El pata de perro en cinco pasos Yo diseño, él diseña, todos diseñamos Recomendaciones LaChapelle, de inspiración technicolor y en panascope Dios Ameba: Taringueando: Un panegírico pirata GDL-Las Vegas: del barrio al flop Animatic: Del asombro En busca del pensamiento creativo Moda Post Cómics


Las cosas que le cambiaron la cara a la ciudad

txt: Cristián Mejía Ramírez img: Natalia Fregoso

El Centro Histórico comparte la misma complicidad clandestina con la vida nocturna “incluyente” en la ciudad: no hacerle mal a nadie y pasar desapercibidos. Hace 40 años, en lo que hoy se conoce como el Bar La Maestranza, apareció el mítico Bar Pancho´s; una cantina sólo para hombres, pero también para los que gustaban de otros hombres. En los años sesentas del siglo XX, no era fácil saberse “distinto” a la sociedad; Pancho´s era un lugar para ligar de manera relajada y discreta, sin tapujos y con todas sus letras al hombre de tus sueños o al menos al que estuviera presente. Sin Internet, con todas sus bondades para contactar prospectos; sin celulares o sitio para derramar miradas, Pancho´s fue durante años un lugar clandestino. El primer lugar incluyente, al menos de la puerta para adentro. Ahí surgió el romance de los diversos con su Centro Histórico; fue el primer beso coqueto que desembocó en una relación que siempre se ha mantenido discreta, pero a la vez lejana. Sin vecinos que se escandalicen por lo que ahí sucede y sin miradas de sorpresa en la soledad de la noche, la relación prosperó. Casi diez años después, apareció Mónica´s, el primer antro abiertamente gay; lugar que reflejó la clandestinidad de aquella época. Desde su nacimiento, el Mónica´s sabía que nada como la zona roja para crecer. Así, el antro fue vecino del París de Noche, de la casa de La Comanche (legendaria proxeneta de los años setenta), y un sinfín de lugares que desfilaron para deleitar a los traviesos tapatíos, pero no

De cómo la diversidad se asentó en el Centro Histórico para los que también eran diferentes. Para eso vio la luz el Mónica´s. El tiempo pasó y durante los siguientes años los diversos se hartaron de atravesar la ciudad para divertirse, se arriesgaron y decidieron instalar sus propios lugares en la zona rosa, respondiendo a la moda internacional. Nació el Angel´s, en los noventa, en el corazón de la Colonia Americana, discreto eso sí por encontrarse a unos cuantos metros del Templo de Nuestra Señora de la Paz. La demanda de espacio, y de diversos en busca de trago y buena música, le dio tres pistas y se amplió hasta la calle posterior. Sin embargo, se decidió ir por más y también en avenida Américas y, posteriormente en Avenida México, se instalaron sendos lugares con la bandera del arco iris como estandarte. Seguros y respetables, pero también lugares en los que pasar inadvertido resultó una suerte de azar. Mejor la última y nos vamos, más valía regresar al Centro Histórico para disfrutar de la vida nocturna entre iguales. A poco más de cuarenta años el romance continúa. Relación sentimental que las autoridades y empresarios saben, respetan y aprueban; es innegable la derrama económica y reactivación, al menos nocturna, que estos lugares han dado a esta zona de la ciudad. Ya sea en el Circus o Caudillo´s, para los más osados, la oferta del Centro Histórico es para la diversidad y para la inclusión como en su momento lo fue el Pancho´s; el padre de todos que existió en el Centro Histórico.


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Por la vida en una tabla sobre ruedas

txt: Staff KY img: Abraham Pérez / Alvar Ramos

Y la cultura sakate tomó la ciudad… Aunque esta sentencia sea más bien un tanto imprecisa, ya que no es una cosa nueva, sino que de pronto encuentra más espacios y más céntricos, pues. Así que los skatos toman la calle y la KY le echa un ojo a los skatos, a los lugares que frecuentan, para esbozar un mapa de dónde se les puede localizar, de dónde dejan su sudor, su carne, y en dónde quiebran -a veces- sus huesos. A propósito, Danny Supa, una celebridad de la patineta, estuvo en la ciudad y en KY tenemos una

sesión fotográfica con él. La zona de Chapultepec es muy frecuentada por los skatos, y justo por allí está Lust, un lugar ideal para ellos y para sus suertes; también está en la KY Mariño González, nuestro colaborador y patineto empedernido, quien nos dice cómo armar una buena tabla y le echa coco a los que patinan en esta ciudad, y desde cuándo; al tiempo que todo ello se complementa con una propuesta estética al respecto. Así nomás, que ruede…


¿Y en dónde se meten, practican, saltan, se parten los huesos? img: Juan Levid Lázaro / Alvar Ramos

Si bien no hay territorios únicos en dónde encontrar siempre a estos malabaristas de la tabla con rueditas, sí hay algunos sitios -pocos pero muy significativos- que los últimos años se han convertido en lugares de reunión para agarrar la patineta y emprender el vuelo. Dándonos la vuelta por estos lares nos encontramos de todo: desde muy pequeños atletas

que con trabajos pueden cargar su patineta, hasta ya muy experimentados y practicantes de años. Pero eso sí, todos parecen de goma: más tardan en caer, que en ya estar de nuevo arriba de la patineta. He aquí pues el mapa de los lugares favoritos de los skatos para rolarla.


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Avenida Chapultepec

(En todo el camell贸n, pero principalmente entre Vallarta y Av. La Paz)


El Parque Rojo

(Aunque se llama Parque Revolución, todos le llaman ya “Parque Rojo”: Federalismo y Juárez)


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Ex Penal de Oblatos

(En lo que fue la Penal de Oblatos hoy hay una Unidad Deportiva y ahí dentro una pista. Donde está la estación Cristóbal de Oñate de la línea dos del Tren Ligero)


Parque Extremo

(Avenida Normalistas, casi esquina con Circunvalaci贸n Divisi贸n del Norte)


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COMUDE

(Justo atrรกs de las Oficinas del Consejo Municipal del Deporte de Zapopan, por Avenida Laureles, en la curva, antes de llegar al Mercado del Mar)


Cuando patinar es lo más natural Danny Supa (Skate profesional y Fundador del team Nike Sb) habla poco. De hecho muy poco. A veces sólo contesta con monosílabos a las preguntas que se le hacen; luego de unos segundos intenta explicarse mejor. La charla no es su mayor gracia y ni falta que hace, pues se trata de uno de los skateboarders más famosos a escala internacional, y en la tabla es otra cosa. Con la patineta bajo sus pies se apoderó de la calle, en este caso del camellón de avenida Chapultepec, donde había otros patinadores, quienes apenas intuyeron que el que acababa de acercarse era un profesional.

txt: Juan Levid Lázaro img: Abraham Pérez

Meticuloso, antes de llevar a cabo sus suertes hace estiramientos. No importa que sólo sea una demostración para la lente de KY Magazine. Se calza bien los tenis, ajusta sus cordones y se dispone a hacer lo que más le gusta: patinar y convivir con otros iguales que él. “He venido a esta ciudad y me siento excelente, la verdad nada me gustaría más que pasármela bien y hacer muy buenos amigos porque claro que me gustaría volver pronto”, comentó el estadunidense antes de salir a la calle.


Supa, que es una estrella en el mundo del skate, vino a la ciudad a presentar D.E.B.A.C.L.E, una producción audiovisual proyectada en el Cineforo de la Universidad de Guadalajara, y en la cual se reunió a los amantes del skate y su moda, una expresión entre deporte y cultura que invade cada vez más algunas calles y parques de la ciudad. Al mismo tiempo, participó en un torneo-demostración organizado por la tienda Shelter, de reciente apertura en Chapultepec 165. La presencia de personalidades como Danny Supa abona a la creciente escena skate, que además toma espacios en las cercanías de la colonia Americana, donde estos aficionados encuentran diferentes recintos, o la calle misma para compartir con sus pares, quienes convierten la zona en una pista para patinar. De ello se dio cuenta Supa, claro que apenas unas horas, “sí, es necesario que haya este tipo de organizaciones para que la escena sea mayor; me ha tocado ver el crecimiento de muchas escenas como la de

aquí, donde hay los ingredientes necesarios”, aseguró Supa, quien diseñó uno de los modelos de tenis más vendidos en el ámbito de la moda skate, calzados por algunos de los que acudieron a admirar sus suertes. La calle es lo que mejor le sienta a Danny Supa. Se aleja de protocolos y pierde la mirada cuando las cosas se ponen formales. Mejor patina y se da vuelo. Por eso es uno de los mejores del mundo en ese menester. Los que lo conocían de antes vivieron un sueño hecho realidad, los que no, sólo atinaron a reconocer su calidad en la tabla. Qué importaba que no hablara o que su presencia en la ciudad apenas lo dejara unas horas. Prometió volver en septiembre, aunque sea complicado porque el señor tiene una agenda de rockstar, quizá eso mismo es que lo lleva a convivir como cualquier mortal cuando está con otros a los que les apasiona andar en patineta.


El arte y el diseño, también viajan sobre ruedas No sólo se trata, como hace algunos años cuando empezó a popularizarse, el subirse encima de una tabla pálida o de un color o dos. Se trata de que el objeto más preciado, cuente con elementos que lo hagan aún más preciado: envidiable. Opciones hay muchas: desde tablas de miles de pesos, ilustradas por grandes artistas reconocidos, que puedes encontrar en tiendas de centros comerciales, hasta las que son intervenidas por artistas o diseñadores que, sin tener un nombre, son quizá más talentosos que los que son reconocidamente talentosos.

txt: Staff img: Carlos Aroche

En KY te damos los siguientes tips: 1.Date una vuelta por la tienda Shelter (Av. Chapultepec, frente al Starbucks). 2. Date una buena zambullida en Lust (López Cotilla, entre Chapultepec y Marsella, casi frente al PULP). 3. Vete un sábado al Tianguis Cultural y un domingo al Baratillo. 4. O de plano, agarra tu tabla y píntala tú. ¿Quieres inspirarte? Échale un ojo a esto.


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txt: Mariño González img: Alvar Ramos

Si una nueva sensación te invade los pies y el deseo por la velocidad es cada vez mayor, lo que te hace falta es armar un buen skate. Y para hacerlo no es necesario gastar mucho dinero. Con un poco de paciencia y atención (en diferentes tiendas hay siempre diferentes precios), pronto estarás recorriendo la urbe a bordo de una patineta. Las piezas esenciales para tu futuro vehículo son las siguientes: Tabla. Es la pieza fundamental de tu patineta. Las hay de varios tamaños, pesos y diseños. Un deck profesional cuesta entre 350 y 1,200 pesos y su elección depende del gusto y los bolsillos de cada quien. El mercado es muy variado, pero si lo que buscas es calidad, duración y funcionalidad, lo mejor es conseguir alguna de estas marcas: Bullet, Element, Creature, Zero, Plan B o, por supuesto, Santa Cruz. Lija. Generalmente viene incluída con la tabla, para que tú la coloques. Pero si el color negro no es lo tuyo y buscas algo más colorido o transparente, una pieza de lija cuesta entre 50 y 80 pesos. ¿El problema?: salvo en Urban Beach, es muy difícil conseguirla en Guadalajara

Trucks. Los ejes metálicos del skate deben ajustarse a tu gusto y al tamaño de la tabla. El costo de un buen par de trucks va de los 250 a los 800 pesos. Los de cajón, sin lugar a dudas, son los Independent, con su grandiosa mezcla de fuerza y flexibilidad. Otras marcas que puedes encontrar en el mercado y que convienen por su duración son Venture, Destructo y Tensor. Antes de comprar, toma en cuenta que algunos trucks son muy baratos, pero pesan mucho y son poco manejables. Lo mejor, como siempre, es la ligereza. Elevadores. Se colocan entre los trucks y la tabla. Tienen dos funciones: incrementar la altura de tu skate y, de paso, amortiguar el impacto de los trucks sobre el deck. Cuestan entre 20 y 40 pesos y lo más útiles son los Independent, los Pig y los mexicanos Antifashion. Tornillos. El conjunto trucks-tabla-elevadores se sostiene con ocho pequeños tornillos, cuyo precio conjunto va de los 20 a los 60 pesos. Los hay de todas las marcas, pero los más duraderos son los Element y los Independent.


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Llantas. ¿Usarás tu tabla en pista o en la calle? ¿Prefieres velocidad o estabilidad? Si lo que quieres es volar muy alto o hacer trucos complicados lo conveniente son unas llantas pequeñas. Si lo que buscas es recorrer la ciudad a muchos kilómetros por hora o aventarte una buena sesión de slalom en la Vía RecreActiva, consigue unas llantas grandes y de goma suave. Aquí es donde los precios son más variados: de 100 a 600 pesos. ¿Marcas? Bullet, Pig, Spitfire, Bones o Zero. ¿La recomendación de la casa?: Ricta. Baleros. Para que tus llantas giren necesitan baleros. Lo primero que hay que tomar en cuenta antes de comprarlos es el ABEC, un estándar internacional de velocidad y precisión cuyos valores más comunes, en el caso de las patinetas, son

3, 5 y 7. Entre mayor es el número, mayor es la velocidad y el desempeño. Independent, Element, Pig y Speed Demon son los más comunes, pero en esta KY preferimos los Bones de cerámica, que combinan velocidad y durabilidad. Los precios van de 120 a mil pesos. Compra suelto. Si ya armaste tu tabla y después de un tiempo se rompe un tornillo o un balero, no es necesario que compres todo el paquete. En muchas de las tiendas especializadas en skate sólo venden los paquetes completos de, por ejemplo, baleros o tornillos. Lo más recomendable en este caso es darse una vuelta por el Tianguis Cultural o el Baratillo, donde hay varios puestos que venden refacciones económicas y de buena calidad. ¡A patinar!


Proyecto de rescate urbano para la escultura Pájaro Amarillo de Mathias Goeritz El proyecto surge después de la intervención realizada por el curador y artista Guillermo Santamarina y Sector Reforma a la escultura “El pájaro Amarillo”; en la pasada Semana Santa. La idea principal consiste en la revalorización de la escultura y su autor dentro del arte en Guadalajara y su emplazamiento histórico; así como dotar de un significado formal acorde a su importancia como escultura pública. Con el objetivo de promover a través del arte la relación de los ciudadanos con el entorno urbano, Sector Reforma busca la cohesión que una vez hubo al convertir el área de sesión en una plaza de 3,000 metros cuadrados. La propuesta se centra en la escultura, que ha quedado diluida entre la circulación y el crecimiento de la ciudad. Se recrea un nuevo enclave de recreo junto a los restos de lo

txt & img: Sector Reforma

que fue la plaza de ingreso al fraccionamiento Arboledas. De esta manera se estará impulsando la movilidad de grupos en torno a la escultura convirtiéndola en un elemento capaz de generar energía urbana para el resto de la ciudad. El proyecto tiene cuatro componentes: Área de actividades cívicas, áreas deportivas y ocio con carácter lúdico, área de convivencia y área de meditación y contemplación. En este caso, es de destacar la inclusión de un par de pistas para patinetas, como se puede apreciar en las maquetas de la propuesta. El proyecto es impulsado por la iniciativa privada, específicamente por René Rivial y el Ayuntamiento de Guadalajara.


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Lust for… skate Ropa floja, gorra, tenis con suela antiderrapante. Hay un lugar listo para ti, y no es precisamente la prisión, al contrario Lust se alza como un espacio donde la cultura skate tiene un lugar especial. La moda y las suertes en patineta tienen su espacio reservado, sea profesional o no, sea skato o no. El único requisito es que te guste pasar un buen rato y, cómo no, pagar tus 25 pesos para hacer uso de las rampas para patinar. ¡A verdad! ¿No que nomás en el parque se podía?

Ya se sabe que a veces es un asunto de moda, pero la cultura skate tiene un rato en la ciudad, y sí, muchos adeptos nuevos, pero los de antaño se mantienen y refuerzan sus gustos con espacio como éste: “Si patinas en la calle te ven como un vago; tienes menos seguridad. Queremos que éste sea un lugar de esparcimiento, que haya seguridad, por ejemplo para los niños, quienes a veces no la tienen en la calle. El skate es una cultura en crecimiento y por eso es necesario un lugar como Lust”, asegura Cami Lust, o Camilo Méndez, como se le quiera llamar. Él lleva las riendas de esta tienda. Hay banda sonora, y si quieres traer tu Ipod, tú la pones. Hip Hop, Rock, Indie, Punk Rock, Rapcore, Hardcore, Reggae, Cumbia, oiga usted, lo que quiera. A ese ritmo ruedan los patines y patinetas. También disfrazan el grito luego de una caída, o la exclamación tras ver Holly u otra pirueta por los aires. Hay los que saben y los que van a aprender, pero también unos que sólo quieren mirar. Y sí hay qué. La moda está presente. Tenis de marcas como Nike, DC Shoes, Vans o

txt: Juan Levid Lázaro img: Abraham Pérez

The Aundreds, hay para escoger. Y por qué esos: pues porque son los que mejor le acomodan, es decir, le calzan a los que patinan. Y con la ropa, pues hay Stussy, Dissizit, LRG, The Hundreds, Cerbae, Sneak Tip, entre otras; ya se sabe, de las que lucen bien en la gente que gusta de la moda skate. Qué decir de las tablas que puedes adquirir, ya sean nacionales o importadas. Hay algunas que llevan dibujos de ilustradores locales, como XMasterX; de hecho la barda que recibe a los visitantes tiene trazos de Rock, Bred y Dice, tres rayadores profesionales de la ciudad. Por eso llegan chavos de entre cuatro y 30 y tantos años. Así es que se patina, se compra buena ropa y, próximamente habrá hasta un espacio para snak y clínicas para aprender lo básico de las suertes en la tabla. La idea rectora de Lust es ofrecer un lugar céntrico, seguro y asequible para patinar. Combinar el deporte y la cultura skate. Pretende también ser un lugar de encuentro para acercar a personas afines y hacer una escena mucho más nutrida y, por qué no, celebrar después de cada sesión de patinada. No, no es un vago. Es un skate y en Lust lo puedes encontrar. Allí la gente acude a divertirse, patinar y ejercitarse. También se ejercita un grupo de jóvenes que le da forma a una escena, encuentra lo necesario, desde la tabla hasta las ropas para surfear en el pavimento. Acá todo el equipo. No, no para ser vago ni delincuente, simplemente para pasarla bien.


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Lust Sneakers shop L贸pez Cotilla No. 1511, casi esquina Chapultepec Lunes a s谩bado de 11:00 a 22:00 horas Domingo de 11:00 a 18:00 horas


Disco Roboto

Guadalajara skate Desde que las primeras patinetas profesionales se estrenaron furiosas en el asfalto californiano, allá en los setenta del siglo pasado, la cultura skate no ha dejado de crecer y propagarse, año con año, en las calles del orbe. Guadalajara, por supuesto, no permaneció ajena al fenómeno e incluso puede presumir de haber sido una de las pocas ciudades mexicanas que, en su momento, se sumaron al furor del skateboarding. Apenas unos años después de que Jay Adams, Stacy Peralta y Tony Alva (entre pocos otros) surgieron como los fundadores de una nueva manera de encarar la velocidad en Dogtown (Los Ángeles), la capital de Jalisco ya contaba con sus propios bowls de concreto para que los aficionados a las ruedas dejaran allí carne, huesos y adrenalina. Las Skatopistas del Sol fueron uno de los primeros puntos de reunión para los patinetos tapatíos y ahora yacen bajo toneladas de tierra en algún punto frente a Plaza del Ángel. En el lugar había un par de tinas y un enorme tubo de concreto. Su principal atracción, sin embargo, era el Stawalpa, un gigantesco bowl con paredes de cinco metros de altura que debía su nombre a las tres personas que, en 1978, se encargaron de diseñar una fosa similar para

Skatorama, en la ciudad de México: Stacy Peralta, Waldo Autrey y Paul Hoffman. Aquella fue la primera época del skate jalisciense, que apenas sobrevivió al impasse de los años ochenta para resurgir, completamente renovado, en la última década del siglo XX. Skate or die En 1992 desaparecieron las Skatopistas del Sol y no tardaron en sumársele, en el más allá, otros lugares que habían abierto a finales de los ochenta, entre ellos Ducky Skate Park (cerca de Plaza Patria) y el Parque Metálico (una delicia de rampas de lámina ubicada, también, a unos pasos de Plaza del Ángel). Lo que para muchos fue una tragedia, para otros simplemente significó una coincidencia con el rumbo que ya empezaba a tomar el skateboarding en todo el mundo: cada vez más callejero y menos, por así decirlo, profesional. Fue en los noventa, precisamente, que las tablas de skate adquirieron su, hasta ahora, forma definitiva: una anchura de entre siete y ocho pulgadas, dos puntas elevadas y llantas cada vez más pequeñas.


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El Monumento a la Madre, el templo de la Santa Cruz, Parques y Jardines (cerca de Periférico Norte), el Parque de los Venados, la Unidad Administrativa del Gobierno del Estado, Oblatos y algunos sitios aledaños a Plaza del Sol se convirtieron pronto en lugares predilectos para los skaters locales, cuyo número se ha incrementado exponencialmente desde la llegada del siglo XXI. Hoy día no es difícil ver jóvenes (¡chicos y chicas!) con patinetas, a todas horas, rodando por las calles. Y sin lugar a dudas uno de los mayores puntos de reunión es el Parque Revolución, también conocido como Parque Rojo, en Federalismo y Juárez, donde a todas horas hay patinetos dedicados a las suertes adrenalínicas. Saltar escalones, arrojarse sobre un feroz medio tubo o resolver un truco en el aire producen una sensación que difícilmente entenderán aquellos que no se hayan montado en una patineta. Explicarla sería, a estas alturas, un derroche innecesario de tinta y papel: lo mejor es montarse en un skate y vivir la ciudad a golpe de rueda. Aunque en Guadalajara existen ya nuevos parques para este deporte (el Extremo, la Curva de Zapopan, la Ex Penal de Oblatos y Lust, entro otros), nadie es más amigable con los patinetos que

el asfalto citadino. Porque la urbe es enorme. Y sobre una tabla, sabe mejor. Apostilla sobre ruedas Cada que la nostalgia se pone liviana y este cubil robótico se llena con la carcajadas de los camaradas, mi buen amigo Jorge Rubio asegura que algún día acudirá, pala en mano, a desenterrar las Skatopistas del Sol, como si se tratara de una suerte de arqueólogo contracultural, para poder patinar, una vez más, en aquellas empinadas paredes. Supongo que yo estaré con él cuando lo haga. Y si aquello no sucede ya brindaremos, una vez más, por los viejos y los nuevos buenos tiempos. ¡Salud!

txt: Mariño González img: Eva Cabrera

marigno@gmail.com composta.net/discoroboto


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Piadoso por vocación El barrio de La Capilla de Jesús es testigo del crecimiento de Guadalajara; en su corazón se vivió la mayor fractura de la ciudad: la creación de la Calzada del Federalismo. Si bien, en su momento, ésta resolvió los problemas de movilidad urbana de Guadalajara, también borró de la faz tapatía las emblemáticas calles del Moro y Escobedo txt: Cristián Mejía Ramírez img: Abraham Pérez

“Guadalajara en un llano, México (Ciudad de…) en una laguna” versa la canción popular sobre la situación geográfica de la Perla Tapatía. Esta sorprendente lección de orografía sitúa a la capital jalisciense como una tierra de oportunidades para la construcción y edificación de una población que peregrinó hasta dar con el Valle de Atemajac. El mismo lugar en donde de manera mayúscula, una ciudad minúscula nació pues desde la Corona Española llegaron cartas nombrándola Real Ciudad con una población menor a 50 familias. El año, 1542. De este parto surgió el Centro Histórico que, poco a poco, dio forma a una Guadalajara con barrios anexos como el Santuario, Mexicaltzingo o Analco, urbanizados hasta bien entrado el siglo XVIII. Con la llegada de la independencia de México, en 1810, comenzó a tomar forma el barrio de la Capilla de Jesús, respetando el llano tan reconocido en la orografía de Guadalajara. El “barrio de la Capilla” se ramificó sobre extensas huertas, solares y lotes baldíos. Su origen es místico, clerical y de una alta estima piadosa. Sobre la actual Calzada Del Federalismo (nombre propio de la arteria por la que se irriga la sangre del Tren Ligero), en su cruce con Reforma y Garibaldi, se construyó una pequeña capilla que los tapatíos consideraban lo suficientemente distante para que fuese discreta, pero cercana para los servicios. Su piadoso propósito: crear un colegio para jóvenes indígenas, todas originarias de Cuescomatitlán. Sin embargo, con el paso del tiempo, y la demanda de doncellas para los oficios domésticos de la gente respetable de la ciudad, se amplió hasta convertirse en un edificio amurallado que llegó a extenderse por cerca de cinco manzanas, con huertos y lo suficientemente aislado para dar privacidad a las futuras empleadas domésticas. Además, esta suerte de convento también brindó cobijo y protección a todas aquellas “mujeres arrepentidas de su mala vida”.


Esta construcción fue conocida como la capilla vieja que, a su vez, fue el detonante del desarrollo urbano al poniente de Guadalajara; aún no aparecía en los planos la colonia Americana o West End. Con la llegada del siglo XX, la vieja capilla se reconstruyó y amplió para convertirse en el templo de Nuestra Señora del Refugio de los Pecadores. A la par, una pequeña industria relacionada con la elaboración de velas conformó el desarrollo social y económico de la Capilla de Jesús, por supuesto, también cubrió la demanda de iluminación en cualquier hogar tapatío.

Ya marcado el trazo de las calles, los predios dieron cuenta de viviendas de línea neoclásica y francesa, sólo en planta baja, pues comerciantes y clase media fueron los principales vecinos en el barrio. Muchas de las fincas aún permanecen con sus fachadas originales y conviven con viviendas de líneas funcionalistas, pues en la segunda década del siglo XX la zona vio su madurez no sólo arquitectónica sino también de identidad barrial. En esta época comenzó la construcción de la Capilla de Jesús (ubicada en la calle Garibaldi esquina con Jesús), además de un mercado en su costado posterior.


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Con el correr de los años fue una zona habitacional en su mayoría con talleres domésticos de diversos oficios para cubrir las necesidades de los vecinos, así como pequeñas fábricas familiares. Con el correr de los años se presentó la fractura. En 1973 Guadalajara enfrentaba serios problemas de transporte público; ya se contaba con dos millones de habitante; y para su propia suerte tres décadas habían pasado sin los tranvías, que conectaban el Centro Histórico con el poniente. Además, un monopolio en el transporte público ofrecía un servicio que no se aleja mucho del actual. Hasta entonces, la ciudad sólo había presentado dos importantes disecciones: la ampliación de la avenida Juárez y la creación de la Cruz de Plazas, con la respectiva desaparición de fincas con más de tres siglos en pie; todo en nombre del progreso que tanto preocupó demostrar a los tapatíos en los años cincuenta. Luego del análisis se prospectó la creación de la Calzada del Federalismo como la mejor alternativa de ubicación para crear un sistema de transporte urbano subterráneo. Además de contenerlo, era importante que la arteria vial fuese amplia para las futuras hordas vehiculares. La avenida se encontraría a buena distancia del centro y de los barrios del poniente. El diagnóstico: desaparecer las calles del Moro y

Escobedo, además de cientos de casas o al menos sus frentes de fachada para plasmar la nueva avenida. Un problema: justo sobre el futuro trazo se encontraba el templo de Nuestra Señora del Refugio de los Pecadores, y frente a sus cimientos se había proyectado una de las estaciones para los usuarios. Sin embargo, el espíritu devoto de los vecinos de la Capilla de Jesús se impuso y se logró respetar el inmueble. El resultado: se ensanchó el camellón y se adaptó una entrada subterránea para el cercenado atrio del templo. La desaparición de las calles del Moro y Escobedo dio como resultado que otras manzanas fueran cortadas, luciendo fachadas con una estética muy pobre o incompleta; tan improvisadas como el rescate del Refugio. Sorprende, que a más de 200 años de vida, una mañana en la Capilla de Jesús es como su origen: tranquila y devota. Sobre sus calles se respira la historia de un barrio que surgió por la caridad religiosa para luego convertirse en una zona habitacional. En su corazón se puede encontrar el mejor birote salado de la ciudad, atrás del templo, en la esquina de Angulo y Cruz Verde. Calientito, con la corteza firme y con un toque de sal para las papilas gustativas, una prueba de que quien lo saborea, se encuentra en Guadalajara, en el barrio de la Capilla de Jesús.


Excipiente

Tracto Mirador espléndido de la catástrofe, pasarela subacuática desenraizada del fondo de un charco entrevisto en un sueño, o formulación voluntariosa de quien, fijo en su ir y venir invariable —tú, pongamos—, tiene sin embargo anhelos inconfesados de errancia, de fuga o de laberinto: estos pasadizos serpentean incesantemente sobre nuestra desatención y jamás están en el mismo sitio. Vas subiendo la rampa y no adviertes que del otro lado, lejísimos, estás bajando, ya que has cruzado. Hay un punto desde el que se aprecian, en un local de un segundo piso, las evoluciones ensimismadas de una clase de judo. Sí, bueno, el edificio está abandonado, con los cristales rotos, y el cielo lo atraviesa por el estómago, de modo que los yudocas —que así manda el diccionario que se escriba— deben estar muertos. El camino ondula, hay un fingimiento de bosque, junto a él un río, en el río un vapor y sobre la cubierta toman el sol y beben de vasos azules al menos tres de los numerosos hombres que no has sido, que ya nunca llegarás a ser. Cómo has de darte prisa. Podría venir una locomotora detrás de ti. No habría que pensar en palabras como intestinal,

txt & img: José Israel Carranza

intestinos, colon o duodeno. Sigues describiendo la amplia parábola incompetente. Un papelito tirado, ¡ojo!, pero también la música que era una bicicleta — ¿oíste que eran los audífonos de ese borrón velocísimo que pasó junto a ti? —, y también la base rota de una lámpara que alguien vino a tirar aquí, en tu camino, y los rayones de aerosol en los barandales, el sol poniéndose a tu derecha, a tu izquierda la ciudad reventada: ¿dónde estaba la Minerva? Traías, parece, un cartón de jugo de naranja en una mano — ¿unas llaves para qué en la otra?—, si no, por qué ese regusto ácido que te hace chasquear los dientes. Qué pronto olvidas las cosas. Reflujo, además. Agruras. Halitosis. El bulto que encuentras indiscutible de un tiempo acá en algún momento del esófago. Casi alcanzas la otra rampa, la que te depositará en tierra, pero apenas vas subiendo del otro lado, resollando, con el sobre de las radiografías bajo el sobaco. Tu cita era a la seis. Ya pasa más de media hora. Eres el bolo alimenticio que se desliza trabajosamente por este tracto. ¿Qué haces detenido? ¿Estás contando los dados? ¿Ves cómo su sombra se alarga? Has de atravesarla. Te va a tragar.


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Ta_patio de Alejandro Fournier: espacio público con perspectiva txt: Jorge López de Obeso img: Alejandro Fournier

¿Una calle simboliza unión? ¿Unión entre lo público y privado, entre diferentes componentes de la ciudad? ¿O es una frontera, una separación? La pieza que nos ofrece Alejandro Fournier nos hace ver que la diferencia está en la perspectiva con que se mire. Es común escuchar la queja entre los tapatíos de que el espacio público está desapareciendo. De que cada vez hay menos parques, menos plazas. Sin embargo, la intervención hecha sobre el recién remodelado paseo Chapultepec nos da un ejemplo de que el espacio público no ha desaparecido, simplemente se ha transformado. La pieza “Ta_patio”, originalmente simboliza la separación de los tapatíos por una calle, haciendo referencia a la Calzada Independencia, la calle que cubrió el antiguo río insignia de

la división de la ciudad. Sin embargo, la intervención provoca exactamente lo contrario: unir, vincular. Para conseguir que los ríos se vuelvan calles, las fronteras uniones, se necesita perspectiva, al igual que la pieza no puede entenderse sin esta. Desde cerca, no parece más que un acomodo diferente de los tradicionales mosaicos de colores, es sólo cuando se la mira con perspectiva que adquiere significado. La pieza está diseñada para ser pisada, para caminar, para estar sobre ella. Con la combinación de mosaicos a bajo costo, se forma el símbolo del dinero, referencia a la privatización del paisaje urbano, a su comercialización, a la supremacía del poder de unos pocos contra la mayoría. Sin embargo, al mismo tiempo nos permite que este símbolo sea pisado, se convierta en público, se logre estar por encima de él, conforme el patio de la ciudad.


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El material utilizado, mosaico Guadalajara, logra una unión tiempo-espacio, historia y ciudad. Es una demostración de que aún estamos a tiempo de tener espacios caminables, una ciudad sabia, que cuida a sus habitantes en vez de agredirlos, que une a sus elementos en vez de separarlos. Como refuerzo a esto, la figura del “bebeleche” que se forma al centro de la intervención nos hace recordar a los antiguos juegos de pisar, de los juegos de las calles, de los patios, del espacio público. La pieza también maraca el regreso de una tipología casi olvidada para la ciudad: arte permanente en espacio público. Nos hemos acostumbrado a prescindir de éste y conformarnos con representaciones de la mitología patriótica o esporádicos adornos en los atrios de edificios corporativos. Este regreso nos hace pensar en una nueva etapa del arte público en la ciudad.

El paseo Chapultepec es al mismo tiempo una plaza, un parque un camellón y sobretodo una calle. La calle como un símbolo, una demostración. Un símbolo de que toda aquella superficie horizontal entre edificios en una ciudad tiene el potencia de convertirse en un espacio de convivencia, de unión, de expresión. El espacio público que tanto añoramos está ahí, justo enfrente de nuestras miradas, justo al alcance de nuestra mano. Son las calles. Pueden ser pisadas, que pueden ser usadas como espacio de encuentro, que pueden recobrar su significado. Esta intervención nos recuerda que lo que necesitamos para verlo es perspectiva, es una manera diferente de mirar lo que tenemos. http://www.alejandrofournier.blogspot.com/


Pandear la bota

El pata de perro en cinco pasos UNO Teoría del Viaje. Así se llama el libro de Michel Onfray que me obsequiaron hace un par de horas. La historia del regalo es extraña, asombrosa, encantadora. Cierto domingo, Barcelona por la mañana, en el Mercado de Sant Antoni, en el lugar en donde se instala semanalmente el tianguis de libros, cómics y discos de segunda mano. Las amigas pasan por el lugar, repleto, y deciden volver más tarde, esperando que la aglomeración haya desaparecido. Mal cálculo, porque vuelven al mercado cuando ya se han levantado todos los puestos y luce desolado. O no tanto, porque en un rincón, acomodados cuidadosamente sobre el piso, están cuatro libros: Dix grandes notions de la sociologie, Mythes er littérature, Analyser les vers y Théorie du voyage: Poétique de la géographie. Cuatro libros olvidados por alguien y que descomponen el pesado vacío que se queda en el mercado cuando se van los comerciantes. Las amigas recogen los libros, voltean para todos lados, entienden que el azar los ha colocado ahí y que serán el mejor regalo, a través de ellas, para el amigo que ama, completamente, a esa ciudad y a sus calles siempre asombrosas.

txt: Martín Mora img: Diana Martín

DOS Ahora recuerdo que, en el librito, hermoso, de André Breton y que se titula Nadja, está condensada muy vivamente la imagen del azar objetivo: el hallazgo fortuito, el golpe de suerte, el accidente, que se cuaja en el momento en que, sin buscar nada, a la vuelta de la esquina nunca antes recorrida, se topa uno con el amor de la vida. La fundación de algo nuevo que nunca pudo darse sin el concurso del azar, la caminata y la oportunidad. Kairós, le llamaron los griegos. Esa pequeña ocasión para que todo cambie, sólo se da en la calle, cuando uno camina con su propio ritmo y a su aire. Con paciencia, sin adelantar a los cadenciosos abuelos que van delante de uno. Lo que suele ocurrir (y les ruego que lo admitan) es que uno, atolondrado por la velocidad que marca el automóvil, pautado por una velocidad que no nos corresponde, se lanza a rebasar entre empujones, caras largas, malos modos y palabras entre dientes: “pinches viejitos pachorrudos”. TRES Cuatro libros en la calle de Barcelona. Un regalo misterioso para el gran amante que vive, entre suspiros, a


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doce mil kilómetros de distancia y un océano de por medio. Las calles de la ciudad que tantas veces se han recorrido, que tantas ocasiones han sentido el peso de aquel delgado y volátil sujeto que las patea con frenesí, con manía, con andar pausado, cansino. Regalos enviados a través de las amigas que entendieron, en ese mismo instante, que sería la mejor manera de llevarle un trozo de calle y el mejor regalo al caprichoso amigo que parece no conformarse con nada. Cuatro libros alineados, con títulos profundamente sugerentes, que son el gran mensaje que el obsequiado acaba de comprender hace unos minutos: eso significa pandear la bota, eso significa ser un pata de perro, eso significa ser un errante por la ciudad: un urbenauta. CUATRO Las calles de Guadalajara no se acaban con los pasos. No se desgastan por el andar de los miles de transeúntes que todavía sienten el impulso del paseo. Las calles de nuestra ciudad no se han destrozado por los pasos largos, lentos, apresurados, titubeantes, cojos, rengueantes, desiguales, con muletas, con silla de ruedas. Las calles de la ciudad se han destrozado por la naturaleza, por la terquedad de los árboles que no entienden de trazos ni cemento; y, lo peor, por la

estúpida voracidad de los automóviles que no se conforman con maltratar las calzadas sino que quieren emperrarse en las aceras. Y hablo de automóviles y no de sus conductores, porque éstos no existen y ni siquiera son humanos al treparse a la máquina. Sin ser fetichista, los autos son la más idiota y desarrollada expresión de la deshumanización contemporánea. Pero, tranquilos: no les echaré una perorata seudoacadémica, sino la mera impresión de un pata de perro absolutamente apasionado, que pandea la bota cada que puede, con la idea de que caminar las calles, humanizar con los pasos las aceras, es la única manera de que la ciudad tenga sentido y sea nuestra verdaderamente. Caminar sin rumbo, mirando todo y deteniéndose largamente en los detalles, como el flâneur de Baudelaire, es la única forma de vivir las ciudades. Y la más certera para encontrar el accidente, el azar objetivo, el acontecimiento: eso que merece ser contado, y que muchas veces tiene, como aquí, el enorme pretexto del hallazgo de cuatro libros, en la calle, olvidados, como la mejor forma del regalo. CINCO En cuanto termines de leer estas líneas, busca tu regalo: camina por la calle.


Yo diseño, él diseña, todos diseñamos txt: Staff / img: Design Fest

Obama es un personaje de actualidad, y su imagen ha dado vuelta al mundo después de convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos. ¿Y qué tuvo que ver el diseño en ello? Pues la respuesta la puede ofrecer Sol Sender, quien diseñó el logotipo utilizado en su campaña proselitista para ser el mandatario número 44 en la Unión Americana. Sender es una de las personalidades invitadas este año a la tercera edición del Desing Fest, a desarrollarse del 15 al 17 de octubre en la ciudad. El festejo del diseño tiene preparadas una serie de actividades entre conferencias, exposiciones, talleres con los que se piensa el diseño, los que saben de eso comparten sus experiencias y, sobre todo, sus conocimientos. Durante tres días se darán cita en Expo Guadalajara diferentes personalidades del diseño, en este festejo que tiene a Valencia como invitado de honor, así que el diseño español, en particular el de la comarca valenciana, será expuesto en las instalaciones del recinto. Además de ello, un total de doce conferencias y ocho talleres conformarán

la propuesta que este encuentro tiene para todos aquellos interesados en estos menesteres. Las actividades serán guiadas por reconocidos profesionales a escala nacional e internacional, el mencionado Sol Sender de Estados Unidos, así como Luis Eslava, Manolo Bañó o Modesto Granados en el Pabellón del Diseño Español, o los mexicanos Héctor Esrawe o Héctor Galván, con El Diseño es Verde, entre otros más, como El Diseño Internacional y España País Invitado, espacios diseñados para hablar de diseño. Moda, branding, ilustración y producto completan la oferta. De todo, como en botica, dicen los antiguos, así que los actuales tienen un espacio ideal para adentrarse en la actualidad de una disciplina que cobra cada vez más adeptos y expande sus campos de acción y las posibilidades de quienes toman esa opción. No podemos decir que diseñó la llegada del presidente Obama a la Casa Blanca, pero sí que le cambió la cara a un proceso electoral acartonado y cuestionado y, algo habrá tenido qué ver, ¿o no?


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Tape Festival 26 de septiembre de 2009 Foro Alterno

2° Congreso Nacional de Ciclismo Urbano Del 18 al 20 de septiembre Diferentes sedes.

Uno de los máximos exponentes de la salsa llega con “ese tumbao que tienen los guapos al caminar” al escenario del Auditorio Telmex. En el marco de la gira Todos vuelven, el intérprete panameño y actor hollywoodense, Rubén Blades, acompañado por los Seis del Solar, su agrupación de cabecera, viene dispuesto a contagiar a todos con su candela e incluso, poner a bailar a quienes se dejen llevar por el ritmo de sus grandes éxitos. Boletos de 200 a 1,100 pesos, disponibles en el sistema Ticketmaster.

Si gustas de los sonidos alternativos y electrónicos, no hay mejor lugar para estar que el Tape Festival, que promete un cartel de primer orden, encabezado por las mezclas duras del dueto estadounidense The Crystal Method, seguidos por Lee Burridge, Swayzak, SCSI-9, Wignomy Broders y colectivo Nortec. El costo de los boletos será de 400 pesos hasta el 18 de septiembre y 450 pesos la semana del evento, disponibles en www.superboletos. com y tiendas Oxxo. Más información en http://blog.tapefestival.com.

La Influenza echó por tierra los esfuerzos por llevar a cabo este encuentro en mayo pasado. Todo está nuevamente organizado para pensar el papel de la bicicleta en la ciudad, sus usuarios y los que no la usan. Así es que estarán aquí, diferentes personalidades internacionales que han hecho un arduo trabajo en pos de conseguir más espacios para la bici en los desarrollos urbanos, en las calles de las ciudades pues. Así es que durante tres días la tendencia de andar en bici por esta metrópoli no sólo será práctica, sino que se teorizará y se expondrán ejemplos exitosos de lugares donde pedalear ha aportado en la movilidad urbana. Información:http://www. congresociclista.org

Mew Viernes 11 de septiembre. 21:00 horas Teatro Estudio Cavaret

Depeche Mode Jueves 1 de octubre. 21:00 hrs. Arena VFG.

Diversas etiquetas han sido atribuidas a la música de MEW, que van desde el rock misceláneo hasta el pop. Lejos de crear controversias, para la agrupación danesa integrada por Jonas Bjerre, (voz), Bo Madsen (guitarra), Silas Graae (batería) y Johan Wohlert (bajo), la intención primigenia es simplemente hacer música. Con cuatro producciones discográficas editadas hasta la fecha (“And the glass handed kities”, la más reciente), prometen un directo memorable, con ese toque surrealista y abstracto que los caracteriza. Boletos 450 pesos general, disponibles en Ticketmaster y taquillas del foro.

Los que saben aseguran que antes de Depeche Mode la música electrónica era otra. Lo que nosotros sí podemos afirmar es que la agrupación originaria de Essex, Inglaterra, estará en la ciudad para ofrecer un concierto que recorrerá sus casi 30 años de electro pop. Reconocidos como una de las primeras agrupaciones pioneras en la experimentación y creación musical totalmente a base de sintetizadores, han sido calificados por la cadena británica de televisión BBC, como una de las mejores 50 bandas de todos los tiempos. Boletos de 380 a 2,500 pesos, disponibles en el sistema Ticketmaster.

Lila Downs Black Magic Woman Viernes 18 de septiembre. 20:00 horas Teatro Diana

WWE World Wrestling Entertainment Sábado 26 de septiembre. 20:00 horas. Arena VFG

En el marco de su la gira “Black Magic Woman”, la cantante de origen mexicoestadounidense, Lila Downs, trae de nueva cuenta a la ciudad sus sonidos eclécticos plagados de folclor. Un recorrido sonoro por los que la han llevado a ser ovacionada en escenarios de Estados Unidos, Europa y del legendario Festival de Jazz de Montreal, Canadá, sin dejar de lado algunas canciones de su más reciente producción de estudio Ojo de Culebra. Boletos de 300 a 550 pesos, disponibles en Ticketmaster y taquillas del teatro.

Regresan a tierras tapatías los gladiadores de la WWE para estremecer con sus movimientos a los amantes de las llaves, las huracarranas y los raquetazos. Triple H, Randy Orton, MVP, The Big Show, Mark Henry, Ted DiBiase, Cody Rhodes, Kofi Kingston, Carlito, Kelly Kelly Chavo Guerrero y Mickie James, demostrarán de nueva cuenta por qué son consideraros verdaderos maestros del Pancrasio estadounidense. ¿Te atreves a contradecirlos? Boletos de 300 a 1,800 pesos, disponibles en Ticketmaster.

Lección de Anatomía, De Larry Tremblay Sábados de septiembre, a las 20:30 horas; y los domingos a las 18:00 horas. La Casa Suspendida. Av. Alcalde No. 830 Pierre y Martha. Dos nombres. Pierre más Martha. Una pareja condenada al silencio, entre grietas y desgaste que quedan evidenciados sólo a través de una lección de anatomía. Martha camina por varias habitaciones de su vida, de su vida al lado de Pierre, antes de Pierre, después de Pierre… Siempre Pierre. A cada paso que da en esta disección de sus días nos descubre a la mujer co-dependiente, inteligente, temerosa, e incluso, soberbia que ha llegado a ser. Cada corte que hace a este cuerpo que es ella misma, la desangra, la debilita, pero a la vez la hace más fuerte para encontrar la ironía con la que comparte sus más profundas reflexiones. Larry Tremblay, autor de Lección de anatomía, comienza a escribir esta historia preguntándose ¿Qué puede conocer una persona sobre otra?, pero fueron los caminos de Martha, el personaje, la mujer, los que llevaron la trama hacia una historia más dolorosa, más desafiante: ¿Por qué amamos a aquellos que nos destruyen? La Nada Teatro, en coproducción con La Casa Suspendida, presenta en septiembre la segunda temporada de Lección de Anatomía, ahora, dos años después de su primera vez, a partir de una nueva mirada y una reexploración. Con la dirección de Miguel Lugo, Sara Isabel Quintero Coronado y Carlos Hugo Hoeflich protagonizan esta historia que nos lleva a una reflexión en torno a nuestras vidas en relación al otro.

RECOMENDACIONES

Rubén Blades Viernes 11 de septiembre. 21:00 horas Auditorio Telmex


Photo-X: A


Alfredo Estrella


LaChapelle, de inspiración technicolor y en panascope Hilarante y surrealista, David LaChapelle también es una especie de fotógrafo dadaísta con una estética que rompe con todo lo establecido. En cada trabajo se reinventa, siempre con una dosis de humor ácido, bajo una consigna clara: divertirse y realizar una crítica al sistema con su estilo único txt: Cristián Mejía Ramírez / img: David LaChapelle

La primera musa de David LaChapelle (1963, Fairfiel, Connecticut) fue Helga, su madre, quien a los seis años se dejó cautivar por la cámara fotográfica de la familia. En bikini, y con copa de champagne en mano, Helga fue captada para la posteridad desde Puerto Rico con amor, para el futuro mundo del arte (no es difícil imaginar esta escena como preámbulo de lo que sería su trabajo profesional). Corría el año de 1969. Años después su padre artístico, Andy Warhol, fue cautivado por su trabajo, quien lo invitó a trabajar para la revista Interview. Esto sucedió en 1980. Años atrás, al ingresar a la Escuela de Artes de Carolina del Norte, David se reencontró de nuevo con esas experiencias fotográficas de la infancia; en ese momento, el artista cuenta, nunca más volvió a pintar y se dedicó a explorar las técnicas del oficio. Este fue su primer acercamiento formal con su propio destino. El segundo, quizá el que más lo marcaría, sucedió cuando fue mesero en Studio 54, poco antes de la vida académica. Fue la aventura que terminó de brindarle herramientas para encontrar su particular interpretación del mundo, luego de vivir muy de cerca los excesos de los famosos que asistían al lugar. Fueron estas vivencias la clave para descubrir su vocación estética por lo carnavalesco, estrambótico y delirante.

Ha sido llamado el nuevo surrealista, el Fellini de la fotografía y hasta el heredero del maestro francés Guy Bourdin (influencia confesa, además de Helmut Newton, Diane Arbus, por supuesto Federico Fellini, y Vitorio De Sica). Sin embargo, en 1987 el panorama fue oscuro para LaChapelle: a la muerte inmediata de Andy Warhol fue despedido de Interview. Se tomó las cosas con tranquilidad y decidió que era momento para explorar su propio trabajo. Dedicó varios años a la manipulación de los negativos de color hasta conseguir un espectro cromático que se convertiría en su principal sello de identidad. Las imágenes de LaChapelle, audaces y espléndidas, han forjado un estilo único, original e inconfundible. Es uno de los fotógrafos contemporáneos más influyentes, necesario para entender el mundo del arte. Con su estilo muy personal, sus imágenes exploran terrenos extremos, desquiciantes, eróticos, en muchas ocasiones barrocos, en ocasiones sublimes y también con extraños niveles de ostentación visual. Aunque sus medios de expresión han sido calificados como irreverentes, siempre son una invitación a reconsiderar los valores de la sociedad actual. Lo anterior, la clave para entender su trabajo y dimensionar su obra como uno de las más importantes en un momento en el que todas las


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disciplinas se encuentran permeadas. Algo que LaChapelle sabe y de donde toma licencia para incursionar en el cine con trabajos que han sido reconocidos por la crítica. “Mis fotografías son escapes; la fotografía es fantasía”, afirmó para una entrevista en American Photo. Una fantasía que le ha permitido un desfile de estrellas del porno, rockstars, actores y modelos situados en escenarios artificiales, cobijados con los símbolos de la cultura pop en equilibrio perfecto con una crítica a aquella parte de la realidad estadunidense que ha exportado a otros países: el american way of life. Además, la obra de LaChapelle no podría entenderse sin lo lúdico como un elemento primordial. Sobre todo para un artista cuyo mayor regalo es que alguien desprenda su trabajo de una revista y lo coloque en el refrigerador, “los nuevos museos”, ha declarado, pues en el fondo lo que importa es divertirse. La misma diversión heredada de Helga, su prístina musa, quien lo vestía de ángel, con alas de papel para deleitarse en una doméstica sesión fotográfica. O también ataviado con un complicado disfraz y colocado en el ingreso de la casa de algún vecino. “Mi madre construía su realidad a través

de estas fotografías, quizá de ahí saqué la idea de fabricar fantasías en imágenes”, señaló para la revista I-D. En el fondo, parece que más que todo un artista ícono de toda una generación, es sólo el pequeño hijo de Helga, que de manera traviesa se entrega a la nostalgia a partir de ese regreso al origen divertido y nihilista heredado por su propia madre y que pueda permanecer capturado por su propia lente.

Su trabajo en la ciudad Luego de realizar una campaña para Femsa, de la marca Dos Equis Lager y de presentar Delirios de la razón en el Colegio de San Ildefonso, en el Distrito Federal, su trabajo llega a la ciudad. La misma exposición estará durante los próximos meses en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA), a partir del 4 de septiembre. De manera paralela a la exposición que ofrece visitas guiadas se contempla un programa de actividades complementarias como un foro universitario y, por supuesto, la fiesta inaugural, entre otras actividades.


Dios Ameba

Taringueando Un panegírico pirata “Yo sólo sé que bajo música de taringa y la escucho en mi pc” @Lizeis Si Google no lo encuentra es que no existe. Si Taringa! no lo tiene posiblemente no se haya producido aún. No tienes por qué saber de qué te hablo, aunque de seguro lo sabes, porque si no eres tú es tu primo, tu vecino o incluso tu Perro Wow el que usa Taringa! como desesperado. Y si me equivoco, tú no eres de este mundo. Taringa! es la mejor referencia para los bucaneros no profesionales de internet. Un sitio web afincado en Buenos Aires para compartir enlaces a cualquier clase de archivo: audio, video, soſtware, cracks, imágenes, PDF. Es la “inteligencia colectiva”, como se hace llamar esta comunidad de orates con el 6° lugar de visitas en Argentina, por arriba del Messenger (el sistema de mensajería instantánea de Microsoſt), Fotolog (popular servicio para publicar fotos) y Blogger (la plataforma de blogs de Google). Una comunidad con más de 80 millones de usuarios mensuales. Los datos son de Alexa.com, que nunca se equivoca.

En México, Taringa! se encuentra en la 15° posición, muy arriba de El Universal (lugar 33°) y YouPorn (lugar 28°) y sigue en constante crecimiento, no sólo de usuarios, sino de posts con materiales para descarga o simplemente informativos. En Taringa! se hallan desde los links para descargar cada uno de los 1001 álbumes que hay que escuchar antes de morir, según la selección del crítico Robert Dimery, hasta manuales para instalar impresoras, utilizar un soſtware o crear platillos de cocina. “La plata y los esfuerzos están dedicados a sostener la estructura y no a generar los contenidos, porque los genera la gente”, le dijo Hernán Botbol, uno de los tres dueños de Taringa!, a la revista Newsweek en mayo pasado. Para la comunidad de Taringa! existe verbo y sustantivo, algo que más de un medio de comunicación o empresa quisieran para sí. Y lo mejor es que el verbo funciona en todas las conjugaciones. Si alguien revela: “Taringuearé todo el fin de semana”, sabemos que vivirá frente al monitor, como


buen Enjuto Mojamuto, seleccionando los mejores productos culturales de próximo consumo. Y lo mejor, gratis. En el caso del sustantivo, cualquiera puede decir, con suficiencia y orgullo, “Me eché el mejor taringazo de la vida” y entendemos de inmediato que dicha persona disfrutó su sesión a través de los vericuetos de Rapidshare, Mediafire, Megaupload, Gigasize u otros servidores al servicio del intercambio de archivos por internet. Hay quienes, atascados, prefieren taringuear que salir con los amigos, porque saben que al buen taringueador tarde o temprano le llegará el respeto público. “¡Cómo es que ya tienes el nuevo de Arctic Monkeys! ¿Dónde conseguiste la intro de Samurai Champloo? ¿Que ya viste el nuevo episodio de Padre de Familia?”. El ñoño levantará la vista y responderá a gritos y con acento espartano: Taringa! Este sitio lo creó Fernando Sanz (alias Cypher) en 2004 y funciona a partir de la colaboración de sus usuarios: miles

de personas que encontraron en Taringa! la manera de comunicarse y compartir archivos. Hoy existe una versión en portugués y un gemelo porno bautizado Poringa! (Para leer cómo funciona Taringa! desde el aspecto técnico, te recomiendo este link: http://alt-tab.com.ar/como-funcionataringa/). Cypher vendió el sitio en 2006, por cinco mil dólares, según dijo al periódico La Nación; hoy sus nuevos dueños lo cotizan en 20 millones de dólares. Por supuesto que prácticamente todos los contenidos que enlaza Taringa! se encuentran protegidos por derechos de autor, pero eso no es culpa de Taringa! ni de los usuarios, sino de la industria que no encuentra nuevos modelos de comercialización y distribución para un mundo digital. Yo no dudo que a Taringa! le pase lo que a The Pirate Bay, cuyos dueños fueron condenados a un año de prisión por hacer apología de la piratería. Mientras tanto, yo seguiré recomendando y hablando maravillas de Taringa!


GDL-Las Vegas: del barrio al flop Al dejar el periférico, ya a la altura de El Tapatío, calculo que apenas estaré 40 minutos y no tres horas antes para documentar mi equipaje, supongo que seré el último. Sin embargo, cuando llego al aeropuerto me conmueve mi inocencia al reconocer de inmediato la barra de la aerolínea para recoger mi pase de abordar, adelante hay una fila de al menos 80 personas, pasajeros y no, empeñadas en agotar la paciencia de quienes los atienden. Viajo con poca frecuencia, lo suficiente para sobresaltarme, cuando al fin llega mi turno, ante la inusual pregunta de la mujer de seguridad que revisó mi mochila, “¿Lleva tamales, virotes, cajeta o algún otro tipo de comida?”, el par de calzones, una camisa y un juego de calcetines hechos bola respondieron por mí. Y es que en un vuelo a Los Ángeles cabe toda Guadalajara: gente con cajas de huevo aseguradas con mecate como equipaje, una familia sentada en el piso devorando un pollo rostizado y hasta una señora con gafas Dolce&Gabbana increpando al marido por llevar chaqueta a una ciudad donde el calor rebasa los 30 grados centígrados. El resto del viaje era predecible, una verbena compuesta de barullo, llantos infantiles, interminable tránsito en el pasillo de gente que va y viene del baño y olor a cacahuate japonés, sólo faltaron los juegos pirotécnicos, los jarritos con tequila, la marcha de Zacatecas, o un partido de las chivas en las pantallas, sustituido por el video de Jacky Bracamontes que inútilmente insistió en abrochar los cinturones y apagar los celulares durante el despegue y el aterrizaje. Al llegar a Los Ángeles me recogió Juan, El Charro, un amigo de la infancia que dejó el barrio de Santa Tere por West Covina. Al día siguiente, terminamos a media tarde los asuntos que me llevaron de viaje y me propuso ir a Las Vegas.

No necesitó persuadirme, dos horas después estábamos en medio de una carretera a más de 40 grados de temperatura, era viernes y el tráfico parecía de una evacuación de la ciudad: vehículos que nos rebasaban con mujeres y hombres que nos gritaban al paso “Vegaaasss” con cervezas en las manos, parejas en Aston Martin y algunos osados a bordo de convertibles con la misma fija mirada hacia el fin de semana de sus vidas. ***

No fue sino hasta que entré al hotel cuando me sentí realmente atraído por Las Vegas, de ahí en adelante lo demás fueron como ráfagas que a veces esquivé y en otras sólo me dejé llevar. La vista es insuficiente en una sala donde no se aprecia dónde comienza el lobby o termina el casino: dos mujeres de piernas largas y bronceadas pasaron a mi lado, con cocteles de colores en las manos y vestidos de escote amplísimo en la espalda; grupos de jóvenes clasemedieros en sandalias, bermudas, camisas de lino y el cabello despeinado cuidadosamente para lucir un aspecto despreocupado, ancianos de rasgos orientales en las tragamonedas y rubias croupiers en traje de baño repartiendo cartas a reggaetoneros y raperos. Y yo con una mochila en la espalda y mi playera untada de sudor y rastros de mostaza de hamburguesa sobre la barriga. A pesar de la ocupación por la serie mundial de poker, la pelea de kickboxing en turno, la fiesta de una de las ex novias de Hugh Hefner, y la inagotable lista de conciertos en la ciudad, El Charro tiene un fin de semana de hospedaje gratis en el hotel Río por su margen de apuestas, que aún así está demasiado lejos de lo que Scorsese, ESPN o los burócratas


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de medio nivel en Zapopan se afanan en mostrarnos, con dos o tres mil dólares por noche —los ahorros de seis meses— son suficientes para recorrer bares, albercas, fiestas, hoteles y clubes nudistas para ocupar una mesa, jugar partidas de Texas Hold’em y beber tragos de cortesía. El sopor del desierto asfaltado e iluminado ahuyenta hacia el consumo. Al ir de uno a otro sitio se puede notar que las calles son una antesala, un escenario para captar dinero y tomar fotografías. Atrás quedaron los clichés cinematográficos de tipos disfrazados de Elvis, de texanos petroleros gastando millones y mafiosos metiendo apuestas de a mil dólares en las mesas. La fiesta no dista mucho del ambiente de cualquier bar lleno de gringos y mexicanos en Puerto Vallarta: ambos con pocos dólares en la bolsa, los primeros los gastan para bañarse en licor mientras bailan y se muestran los pechos, y los segundos sirven los tragos, limpian el vómito y guardan las propinas. El desdén hacia el latino es el mismo de parte de ambos: te ven ajeno y con la billetera delgada. La perspectiva cambia conforme te alejas de la zona hotelera: los moteles, travestis, prostitutas, licorerías y tiendas de armas te tratan igual si pagas; con cien dólares puedes hacer un respetable recorrido por cada uno de ellos en buen par de horas. ***

Hacia las seis de la mañana la entrada del hotel cambia su apariencia, ya algo decaída, aire acondicionado, gente aferrada a recuperarse jugando su última partida y chicas

que se acercan hasta tu mesa para ofrecerte un masaje. En el pasillo alfombrado deambulan dos mujeres con vestidos escotados por la espalda, no son las mismas que vi al llegar pero seguramente igual que éstas llevan el maquillaje corrido, un tirante a medio brazo y los tacones en las manos, y se sostienen una a otra. A poca distancia, una voluptuosa y de rasgos afroamericanos —hay que ser ahora muy correcto en el término— me sonríe atrás de una tragamonedas, El Charro me recuerda que no estoy guapo ni de moda, nada más quiere mis últimos dólares, por lo que decido subir a mi habitación. Después de media hora y recorrer cinco pisos enteros vuelvo para que me recuerde dónde pasaremos la noche, me tomo una foto en un corredor y duermo hasta pasado el mediodía. ***

El regreso siempre es menos vertiginoso, el calor se siente más, puedes percibir la tesitura del desierto y de los restaurantes al pie del camino. La plática se agota con facilidad y los recuerdos se nublan. No sé si El Charro perdió o ganó en sus apuestas, pero, igual que yo, de vez en cuando apenas sonríe tras algún breve comentario. Es tarde y vamos directo al aeropuerto, curiosamente tampoco es un problema reconocer el lugar de la aerolínea para documentar el equipaje: largas filas, mucho español y rasgos familiares a pesar de los rostros desconocidos. Ahora no llevan cajas de huevo ni tamales, sino maletas repletas de ropa, juguetes, cajas de televisor y X-Box. El resto del viaje era predecible: el barullo, llantos infantiles, una verbena…


Animatic

Del asombro I. Viajaba de Puerto Vallarta a Guadalajara por la ruta de Mascota. El paisaje ofrecía diferentes matices de verde: más verde fue al inicio y más verde siguió por varias horas y muchas curvas. Al principio el espectáculo era impresionante para la vista: los accidentes del terreno, entre honduras y montes, eran una inevitable invitación a la mirada errante. Asombroso. Una de las personas que me acompañaba así lo consignaba, y no dudaba en compartir su asombro. Una vez, dos veces, tres… Pronto tanta verdura (como tanta constatación verbal) se tornó monótona y me vino a la mente aquella filosófica sentencia que alcoholizado entonaba el príncipe de la canción: “hasta la belleza cansa”. (Y endosarle belleza al paisaje natural ya me parecía, y me sigue pareciendo, una concesión: porque ésta, para decirlo académicamente, es cultural, aprendida: no está en las cosas y tampoco soy el más indicado para localizarla y celebrarla: si puedo permanecer en la fascinación constante ante la naturaleza en La princesa Mononoke de Hayao Miyazaki, la naturaleza de adeveras me parece más un engorro que un gozo.) La conclusión, apenas puse el pie en el gris asfalto, se impuso: lo asombroso, en exceso, deviene fastidioso. II. Tengo particular debilidad por los escritores barrocos, los que echan mano del exceso y no publican o no publicaron

txt: Hugo Hernández img: Verónica Nieva

(en el caso de los muertos) en exceso, como Miguel Ángel Asturias, José Lezama Lima, Severo Sarduy y Daniel Sada. También celebro la rítmica oralidad de Guillermo Cabrera Infante, que se lee como si se jugara o se conversara o se bailara (hipotéticamente, claro, que yo no bailo). Pero este gusto es poco compartido: pocos conocen y menos han leído Hombres de maíz; hay quien no pasa de la página tres de Paradiso y menos le encaja el diente a De donde son los cantantes, quien le huye a Sada como al sida. (Cabrera Infante es menos impopular, si bien (más bien mal) Tres tristes tigres ha circulado con lamentable irregularidad y es difícil de encontrar. Justo es añadir que los que toleran a Peter Greenaway, para volver al cine y justificar la presencia de este texto en este espacio, tampoco son muchos.) Y sin embargo la lectura de los mentados (como la visión de las cintas del Peter) reserva asombros cuantiosos, sorpresas constantes, gozos insospechados. El asombro es cultural, está al alcance de todos, pero no es democrático. III. Desde que el cine dejó de ser para mí un pasatiempo y se convirtió en un vicio, he alimentado particular gusto y singular respeto por los cineastas que apuestan por la cámara (más que por cualquiera otra técnica) para contarnos sus historias, mostrarnos su visión o acercarnos a su universo.


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(Que conste aquí y ahora que no es menor el respeto por su majestad S. M. Eisenstein y por Robert Bresson, maestros del montaje que consideraban a éste como la técnica cinematográfica por excelencia; pero el gozo ya es otro asunto.) Sí, la cámara, que parcela y ensancha el espacio, que estática abre una ventana a la estética y cinética ofrece una invitación al movimiento, que conduce y manipula, que resalta algunos eventos y retarda otros. Y por la que vemos: mediante el uso de lentes de distancia focal corta, Terry Gilliam nos endilga las deformaciones de su visión; con vertiginosos travellings hacia adelante Martin Scorsese nos acerca a la intimidad de sus personajes mientras los exalta; con una grúa y un travelling hacia atrás Luis Buñuel en Él (1952) establece, sacrílego él, un paralelismo entre la patología fetichista y la celebración religiosa; con un movimiento alrededor de una capilla convertida en la habitación de un militar, en La gran ilusión (1937) Jean Renoir acerca, con malicia, a la iglesia y a la milicia. Y en la cúspide del movimiento está el planosecuencia: la cámara viaja y lo mismo puede emular al reportaje de guerra (como en Niños del hombre de Alfonso Cuarón) que incrementar la tensión ante la inminente explosión de una bomba (como al inicio de Sed de mal de Orson Welles) o hacer un comentario ideológico y ver al todo social en las partes y gremios que va

registrando (como en Soy Cuba de Mikhail Kalatozov). Y si el inicio de Luz silenciosa (2007) de Carlos Reygadas ofrece un amanecer apacible, parsimonioso, lento, y la contemplación provoca el asombro, hay quien prefiere oprimir la tecla de fastforward del reproductor de DVD y condensar en segundos una experiencia que ocupa minutos (y en los que además, según este desesperado no-hipotético, “no pasa nada”). Pero para el grueso de los espectadores, semejantes prodigios pasan desapercibidos. Y ya no me asombra que nadie se asombre de lo asombroso del planosecuencia. IV. El gozo (y el asombro) que provoca el cine es proporcional a la cantidad y calidad de cine que uno ha visto, al interés que uno haya puesto en enriquecer el conocimiento sobre él, en procurar el incremento de la sensibilidad a él, en los afanes activos por ir más allá de las historias que se narran en pantalla. Hay los que procuran películas domingueras y su interés no llega al lunes. Allá ellos. Lo cierto es que, para ellos, el asombro nomás no aparecerá (puede haber sorpresas, risas sustos o anécdotas efímeras), porque el asombro no es espontáneo, aunque lo parezca: el asombro, como la patología y el prejuicio, es de quien lo trabaja.


En busca del pensamiento creativo “Deja me pongo creativo” habrá dicho alguno para imprimir su sello a la hora de resolver cualquier cosa, no sólo una campaña de publicidad, un comercial o una idea que detone el incremento de las ventas en el mercado, cualquiera que éste sea. Ese alguien pudo haberse puesto creativo para resolver cómo llegar más rápido a su destino, o cómo preparar un platillo o hacer rendir mejor el dinero. A partir de situaciones tan cotidianas se puede medir la creatividad de cada uno, así que no es necesario desarrollarse en un área artística o de diseño para hacer uso de la creatividad. Así funciona el curso Creatividad para no creativos en Brand Home. “La creatividad nos sirve como la comida: para todos los días”, asegura Evaristo Leytte Favila, quien es el docente encargado de llevar este curso. Tiene experiencia de más de una década en la docencia y en el ámbito académico. Ha desarrollado su labor en diferentes instituciones educativas, siempre en ámbitos de la creatividad, la comunicación y el diseño. Y este curso le ha planteado un reto: trabajar con diferentes personas, que no necesariamente pertenecen a sus áreas de competencia, y que no sólo eso, sino que provienen de formaciones muy disparadas. Es decir, los grupos se conforman con profesionales del derecho a la

txt: Staf img: Juan Levid Lázaro

ingeniería, pasando, por supuesto, por los comunicadores, creativos o diseñadores. “Aprendí muchísimas cosas sobre creatividad con mis alumnos; se trata de hacer, realizar, pensar cotidianamente la creatividad para dejar que sucedan cosas. Para mí, teoría y práctica es un binomio inseparable, si no reflexionamos sobre lo que vamos haciendo y si no hacemos lo que decimos que estamos reflexionando, no funciona. Así que así están aplicadas en el curso, en el que me interesa muchísimo que haya ejercicios de calidad”, dice Leytte Favila, quien al tiempo de mantener la estructura académica del curso, permite a los alumnos aportar para enriquecer las sesiones, lo cual deriva en que haya resultados sorprendentes. Justo lo que la creatividad busca. Brand Home busca la especialización y tiene el lugar adecuado para ello. La infraestructura brinda un excelente soporte a los contenidos académicos, lo cual significa que se puede aplicar de inmediato lo aprendido con la teoría. Cada vez más los campos de desarrollo profesional requieren de esta especialización, así que la oferta es más que apropiada. Así que si quieres ponerte creativo, aunque no sea lo tuyo, lo tuyo, Brand Home tiene una excelente opción.


las , or m a de s a id gu se s he oc n e Nacidas de nuev ría y du bi sa do n a ir sp in e u sq bo el r musas pasean po a, ci en em cl la y ia ic st ju la de otorgando la virtud itos. Su bd sú s su de or m a el n ba a n ga con la que se dioses del s lo de a ri to ic v la de el e fu primer canto Olimpo sobre los Titanes.

MODELOS: Sofía Martínez, Angélica Camarena, y Lauren Perkey. LOCACIÓN: Árbol torcido, Ciudad Bugambilias. ESTILISMO: Milagro clínico. FOTOGRAFÍA: Quentin Chamard- Bois. DIRECCIÓN DE ARTE: Milagro clínico.

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