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septiembre de 2010 / año 2 / nro. 7 Revista de distribución gratuita

Tercer congreso ArgenTino de culTurA “CULTURA, FEDERALISMO E INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA” • Más de cien expositores, miles de ciudadanos inscriptos. • conferencias, mesas de discusión, foros, muestras de experiencias culturales. • el país debate en san Juan.

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EDITORIAL AuToridAdes nAcionAles PRESIDENTA DE LA NACIÓN Cristina Fernández de Kirchner SECRETARIO DE CULTURA DE LA NACIÓN Jorge Coscia SUBSECRETARIA DE GESTIÓN CULTURAL Marcela Cardillo JEFA DE GABINETE Alejandra Blanco DIRECTOR NACIONAL DE PATRIMONIO Y MUSEOS Alberto Petrina DIRECTOR NACIONAL DE ARTES José Luis Castiñeira de Dios DIRECTORA NACIONAL DE POLÍTICA CULTURAL Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL Mónica Guariglio DIRECTOR NACIONAL DE INDUSTRIAS CULTURALES Rodolfo Hamawi COORDINADOR GENERAL DE LA UNIDAD BICENTENARIOS Julián Kopecek COORDINADOR GENERAL DEL PROGRAMA AUDIOVISUAL DE CREACIÓN Y DIFUSIÓN DE CONTENIDOS CULTURALES Fabián Blanco JEFE DE COMUNICACIÓN Y PRENSA Manuel Socías

staff nuesTrA culTurA ES UNA PUBLICACIÓN DE LA SECRETARÍA DE CULTURA DE LA NACIÓN. AV. ALVEAR 1690, (C1014AAQ) CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES. PRENSA@CULTURA.GOV.AR / WWW.CULTURA.GOV.AR reAliZAciÓn inTegrAl: ÁREA DE COMUNICACIÓN Y PRENSA. sTAff. DIRECTOR: MANUEL SOCÍAS / REDACCIÓN: SOFÍA ARUGUETE, BETTINA BARBIERI, IRINA JOROLINSKY, PAOLA MOLINA, ALEJANDRO OBEID, LETICIA POGORILES, MARTÍN REYDÓ, BÁRBARA SCHIJMAN, FÁTIMA SOLIZ, LAURA SPINELLI, GABRIEL TRIPODI Y MARÍA JOSÉ VERNA / DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN: ORLANDO GOLDMAN, MARTÍN MAROTTA, GUSTAVO WALD Y ARIEL ZALECHAK / FOTOGRAFÍA: SILVINA FRYDLEWSKY Y MARIANA RUSSO / LOGÍSTICA Y COLABORACIÓN: MARCELO D'AMATO, ADRIANA DAOIZ, ALEJANDRO GIMÉNEZ, PABLO MALDONADO, NAHUEL MOROZ, SEBASTIÁN PEREYRA Y JUAN PABLO RUIZ NICOLINI / ADMINISTRACIÓN: GEORGINA IBARROLA / ILUSTRACIÓN DE TAPA: MILO LOCKETT. ISSN 1852-8651

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Jorge Coscia Secretario de Cultura de la Nación

Venimos a San Juan a celebrar la cultura nacional, plural y diversa. El Congreso Nacional de Cultura es una de las tantas instituciones que abrió este proceso, tan propenso a generar cambios irreversibles en el horizonte de vida de todos los argentinos y las argentinas. Vamos, este año, por la tercera edición, donde se discuten, con renombrados especialistas y los actores involucrados en todo el entramado productivo del quehacer cultural, temas centrales para nosotros, tales como la diversidad federal, la democratización tecnológica y los desafíos de la integración latinoamericana. Llegamos a San Juan con preguntas, no con respuestas. Venimos a escuchar, a aprender y, por supuesto, a dar nuestra opinión fundada. La desigualdad que heredamos del período devastador del que venimos, además de ser social y geográfica, es cultural. El acceso al consumo y a la producción de bienes culturales es clave en la expansión de la ciudadanía. La cultura, al entender de este proyecto político, emancipa a los hombres, porque los reafirma en su identidad soberana. Promoverla desde el Estado es un deber. Y el Congreso Argentino de Cultura es una de las herramientas más democráticas y transparentes que tenemos para establecer las políticas de Estado que, en este sentido, nos merecemos. Del mismo modo que la Argentina tiene una enorme vitalidad cultural, hay también un retraso en la forma en que esta vitalidad cultural se representa no sólo ante el mundo, sino ante nosotros mismos. Nos falta, todavía, creer un poco más en nuestras capacidades. Nos falta, como sociedad, continuar mejorando nuestra autoestima. Las potencialidades que tenemos son evidentes. Y los avances de los últimos años han sido descomunales respecto de la década pasada. A veces, cuando se debaten las políticas de Estado, pareciera que la cultura es un tema secundario, accesorio. Pero cuando investigamos y vemos lo que aportan a la economía la cultura y los consumos culturales, descubrimos que, en efecto, la cultura genera trabajo, además de satisfacción espiritual. Entonces, en la agenda de las preocupaciones del Estado, esta área tendrá un doble carácter: el del espíritu y el del trabajo, el del cuerpo y el del alma. Estamos aprendiendo, finalmente, que la cultura no es sólo música, sonido y alegría, sino también puestos de empleo, producción y estímulo creador que genera riqueza y valor agregado. De esta dialéctica sostenida entre política, cultura y economía, es muestra fehaciente la celebración de las dos primeras ediciones del Congreso Argentino de Cultura. Federalizar la política cultural; aceitar la reflexión, la participación, el diálogo igualitario; y dinamizar la transversalidad de la cultura en la economía, en la educación y en la sociedad del conocimiento han sido algunos de los objetivos abrazados. Para integrar culturalmente la Argentina, para animar las energías creativas del pueblo, para crecer y potenciarnos como nación. Para, en definitiva, hacer de la cultura un derecho de todos. Porque la cultura está ahí, disponible. Lo que hay que hacer, en síntesis, es definir qué políticas de Estado deben establecerse a fin de generar las mejores condiciones para el desarrollo, el florecimiento y la expansión de la vida cultural. De eso trata este Congreso. Porque sabemos que, para tener inspiración, no es fundamental el apoyo del Estado: para pensar un poema, un libro, un cuadro, incluso una película, nos sobran las ganas y el talento. Pero para mantener un museo, para que tengamos salas de cine en todo el territorio nacional, para que pueda haber recursos para filmar, para que el cuadro que un artista pinta circule y, a su vez, para que todo esto junto aparezca en las pantallas de televisión, nos hace falta discutir entre todos cómo vamos a profundizar las políticas de Estado que lo hagan posible. Por suerte, ya no caminamos sobre arenas secas, como hace diez años. Avanzamos ahora por un sembradío. Con encuentros como este que celebramos en San Juan, ratificamos el compromiso de la política con la cultura, y le damos el piso de institucionalidad que el proyecto merece.

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insTAnTÁneAs septiembre de 2010 / año 2 / nro. 7 Revista de distribución gratuita

Tercer congreso ArgenTino de culTurA

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lA culTurA, de reuniÓn

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el congreso, por lAs provinciAs

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lA pATriA grAnde, con oJos cHilenos responden patricio rivas y Manuel garretón.

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lA cruZAdA por el senTido entrevista con ricardo forster.

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culTurA, TecnologíAs y educAciÓn opinan guillermo orozco y carlos pallotti.

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políTicAs culTurAles: dinAMisMo e innovAciÓn escriben fernando gaspar y Julián Kopecek.

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“se pueden HAcer Mil cosAs pArA TrAnsforMAr sin dinero” entrevista con Milo lockett.

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TrAnsculTurAciÓn, rupTurAs y persisTenciAs en lA idenTidAd ArquiTecTÓnicA AMericAnA por ramón gutiérrez.

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sAlÓn nAcionAl de ArTes visuAles 2010: los grAndes preMios imágenes de las obras ganadoras de las ocho disciplinas.

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BicenTenArios lATinoAMericAnos México y chile celebran 200 años de historia.

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unA BiBlioTecA que cuMple Horacio gonzález escribe sobre los dos siglos de la Biblioteca nacional.

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lA TelevisiÓn digiTAl TerresTre pide pisTA claves para entender la migración al nuevo sistema.

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sepTieMBre MusicAl TucuMAno 50 años de fiesta. programación destacada.

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nuesTros ArTisTAs “feminicidio”, por celeste Martínez.

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La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en el recorrido inaugural de El Laberinto del Bicentenario, junto con el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, y los creadores del proyecto, Daniel Santoro y Francis Estrada.

Este nuevo parque temático repasa las principales antinomias de la historia argentina. Con propuestas interactivas y lenguajes múltiples –fotografías, material de archivo intervenido, maquetas y proyecciones–, esta instalación, de 1500 m2, invita a la participación y la reflexión.

El Laberinto del Bicentenario es una iniciativa conjunta de la Secretaría de Cultura de la Nación, a través del programa Argentina de Punta a Punta, y el Ministerio de Educación de la Nación. Exhibido en julio y agosto en la Ciudad de Buenos Aires, el resto del año visita distintas ciudades del país.

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la cultura, de reunión

Centro Cultural José Amadeo Conte Grand.

DEL 15 AL 19 DE SEPTIEMBRE, LA CIUDAD DE SAN JUAN REBASA DE CULTURA. MÁS DE 4600 GESTORES CULTURALES, ARTISTAS, ESCRITORES, MÚSICOS, PENSADORES Y ASISTENTES DE LA ARGENTINA Y DEL EXTERIOR PARTICIPAN DE LA TERCERA EDICIÓN DEL CONGRESO ARGENTINO DE CULTURA, PARA DISCUTIR IDEAS, INTERCAMBIAR PROYECTOS Y SENTAR LAS BASES DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS EN LA MATERIA. Vienen de Chile, de Uruguay, de Brasil y hasta de España. Se congregan en San Juan, con hombres y mujeres de las provincias argentinas. Discuten sobre “Cultura y Federalismo en el Bicentenario. Por una cultura federal en el camino hacia la integración latinoamericana”, el tema de este Congreso impulsado por la Secretaría de Cultura de la Nación. Más de cien expositores argentinos y del exterior disertan en 29 mesas redondas y siete conferencias magistrales. Manuel Garretón (Chile), Gonzalo Carámbula (Uruguay), Patricio Rivas (Chile), Fernando Gaspar (Chile),

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Teatro Sarmiento.

Guillermo Orozco (México), Alberto García Ferrer (España), Paulina Soto Labbé (Chile), Edna Dos Santos (Brasil) y Alfons Martinell (España) son algunos de los extranjeros invitados, a los que se suman los locales Juan Falú, Pedro Molina, Tukuta Gordillo, Néstor Busso, Guillermo Mastrini, Carlos Pallotti, Fabio Quetglas, Leonardo Boto, Eduardo Iglesias Brickles, Martín Becerra, Eduardo Jozami, Ricardo Forster, Eduardo Balán, Adhemar Bianchi, Milo Lockett, Eric Calcagno, Daniel Santoro, Alberto Nicolini, Octavio Getino, Carlos Rottemberg, Ramón Gutiérrez, Luisa Calcumil, Eduardo Grüner y Víctor Santa María, entre muchos otros.

“con el BicenTenArio coMo TelÓn de fondo, nuesTro oBJeTivo es forTAlecer y profundiZAr el federAlisMo, pero HABlAr de esTo iMplicA unA concepciÓn TAMBién

Desde una perspectiva histórica continental, este tercer Congreso se propone como un espacio donde intercambiar opiniones y vivencias, para formular los lineamientos generales de la intervención pública en materia cultural en el ámbito nacional, provincial y local. De poner en diálogo lo federal con lo latinoamericano se ocupan varios de los ejes programados. Por ejemplo, se tiende un puente para pensar la construcción de la Patria Grande y su relación –ya de este lado– con los nuevos paradigmas de un proyecto nacional. Cuestiones semejantes requieren discutir la acción política de la cultura y su capacidad transformadora y, sobre todo, reflexionar sobre el diálogo intercultural entre la diversidad de identidades que nos pueblan, la inclusión y la integración, otros de los ejes propuestos. La protección del patri-

lATinoAMericAnisTA. lA nATurAlidAd con que MucHAs provinciAs ArgenTinAs se inTegrAn con los pAíses liMíTrofes lo deMuesTrA”, EXPLICA EL SECRETARIO DE CULTURA DE LA NACIÓN, JORGE COSCIA. | septiembre de 2010 | año 2 | nro. 7


culTurA, federAlisMo e inTegrAciÓn, en el BicenTenArio opinAn AuToridAdes de lA secreTAríA de culTurA de lA nAciÓn

Centro de Convenciones.

monio, material e inmaterial, y su relación con la identidad también son parte del debate. Legislación, derechos culturales y la incidencia de las industrias culturales en la economía y en la democracia, en el marco de los desafíos que plantean las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), completan un programa de mirada amplia y actual. Además de las conferencias y las mesas de debate, otra de las maneras en las que el público se sumó a este Congreso fue a través de las más de 120 ponencias presentadas para abordar en los siete foros temáticos. De ellas, se eligieron catorce para disparar la discusión. También las organizaciones socioculturales y los espacios oficiales de gestión cultural presentan relatos audiovisuales y afiches de sus emprendimientos en las Pantallas Culturales y en el Banco de Experiencias, dos muestras que pueden recorrerse en el Centro Cultural José Amadeo Conte Grand, una de las diez sedes del Congreso. Organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, el Gobierno de San Juan, el Consejo Federal de Inversiones y el Consejo Federal de Cultura, el Congreso se enmarca en la agenda de la Unidad Ejecutora del Bicentenario, de la Presidencia de la Nación.

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Alejandra Blanco Jefa de Gabinete.

Este Congreso expresa la voluntad política de sistematizar un diálogo federal que nos permita aproximarnos a nuestra identidad, para elaborar políticas culturales respetuosas de la diversidad. El Bicentenario es una gran oportunidad para reafirmar una noción de cultura que profundice su dimensión transformadora del entorno social. Habrá que hacerlo mirando a nuestros hermanos de Latinoamérica. De su mano, y desde nuestra unidad cultural, deberemos volver realidad el sueño de la Patria Grande.

Marcela Cardillo

Mónica Guariglio

Subsecretaria de Gestión Cultural.

Directora Nacional de Política Cultural y Coop. Internacional.

El Tercer Congreso Argentino de Cultura es una invitación a la discusión y el debate para profundizar la construcción del proyecto cultural nacional, federal, popular y de integración latinoamericana, que la conmemoración del Bicentenario nos desafía a enriquecer. Un proyecto cultural con mayor participación, diversidad, y un desarrollo con sentido humano, solidario y sostenible representará un beneficio para las generaciones presentes y futuras de nuestro país.

Con la premisa de la construcción de la Patria Grande, temas como la consolidación del MERCOSUR y el camino ya iniciado por UNASUR contribuyen, en el Tercer Congreso Argentino de Cultura, al debate sobre la fortaleza de los procesos de integración, en los que el reconocimiento de la diversidad cultural de nuestros pueblos y el valor de la cultura como factor de desarrollo e inclusión constituyen datos centrales de la agenda política regional.

Rodolfo Hamawi

Alberto Petrina

Director Nacional de Industrias Culturales.

Director Nacional de Patrimonio y Museos.

San Juan es el ámbito de encuentro de la cultura argentina. Será un éxito si, además, somos capaces de acordar los lineamientos básicos para que la cultura asuma el rol protagónico que le cabe. Sólo la cultura podrá darle un sentido colectivo a las profundas transformaciones que venimos produciendo los argentinos. Para ello, la gestión cultural debe contar con los recursos y la jerarquía necesaria. Esta reunión debe hacerse cargo de estos temas.

Aunque la cultura es una labor diaria, colectiva y continua, cada tanto uno se detiene para tomar resuello, y reconocerse en el trabajo y en la pasión de los otros. Para eso sirven los encuentros como el Tercer Congreso Argentino de Cultura. En un país tan extenso como el nuestro –y a veces tan desentendido de su raíz americana–, permiten que nos veamos las caras y nos contemos las costillas para apuntar mejor a un destino común y, así reconfortados, profundizar el rumbo.

J. L. Castiñeira de Dios

Juan Cruz Guillén

Director Nacional de Artes.

Director de Acción Federal.

Aquí, nos reencontramos para debatir temas centrales de la agenda cultural argentina: la integración latinoamericana, las nuevas leyes para promover la cultura, la descentralización en el marco del federalismo nacional y el regionalismo continental, la inclusión de todos los sectores de la sociedad en el acceso a los bienes y servicios culturales... Esperemos que esta reunión dé cuenta de la vitalidad y diversidad de la vida cultural de los argentinos.

“El fogón de los arrieros”, de Buenaventura Luna, es una oda al encuentro. El espíritu que nace de su lectura bien puede sintetizar lo que aspiramos lograr en este Congreso: “Quise armar un fogón allá en la sierra / en mis lejanos pagos jachalleros, / que llamara, cordial, a los arrieros / de todas las distancias de mi tierra. / Un fogón que llamara a los andantes / de todos los caminos y las razas, / a juntarse al calor de nuestras brasas, / a conversar de cosas trashumantes”.

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el congreso, por las provincias

Centro Cívico de San Juan.

Auditorio Juan Victoria.

Juan Carlos D’Amico

Alfredo Jara

Beatriz Sica

Presidente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires.

Subsecretario de Cultura de la Provincia de Formosa.

Secretaria de Cultura de la Provincia de Santa Cruz.

Llegamos al Congreso Argentino de Cultura de San Juan confiando en lo que este aportará al futuro cultural de nuestro país. La Provincia de Buenos Aires, por razones históricas, y por albergar a casi el 40% de la población argentina, quiere legítimamente hacer oír su voz.

El Congreso Argentino de Cultura es importante, primero, porque marca una continuidad en la política cultural del Gobierno. También es relevante porque, por primera vez, nos preguntamos desde esta área específica por los desafíos a los que hay que responder para hacer realidad las políticas federales de Cultura. Este encuentro, además, marca la centralidad que tiene la cultura como fundamento y razón de un proyecto político, que debe incluir a todos los argentinos. Esto nos permitirá tener una visión más acabada de lo que somos –un país auténticamente federal, y no la suma de estados–, y reconocer la importancia del trabajo integrado y sistémico.

Participar del Tercer Congreso es, para Santa Cruz, la continuidad de un trabajo que comenzó a diseñarse con el Primer Congreso de Cultura, con los objetivos de informar e intercambiar experiencias para desarrollar políticas culturales que contribuyan al proyecto nacional iniciado en 2003. Este espacio de comparación de realidades y articulación de iniciativas exhibe nuestras similitudes y diferencias, pero con una identidad en construcción que nos afirme como argentinos ubicados y hermanados en América Latina. Nuestra Patria Grande.

Los cabildos en las quince regiones culturales de la provincia y el Congreso Provincial de Luján fueron cajas de resonancia de lo que, democráticamente, expresan no sólo los actores de la cultura, sino la comunidad toda. El resultado de esos encuentros es la palabra que llevamos a San Juan. Queremos discutir una futura Ley Federal de Cultura. Propiciamos la jerarquización del organismo de aplicación a nivel nacional y la instalación, en la futura ley, de las consideraciones sobre su financiamiento. Finalmente, aspiramos a que la constitución del Consejo Federal de Cultura permita la acción efectiva de las voluntades de cada rincón de nuestro país.

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En San Juan, habrá una feria federal para mostrar las potencialidades de la cultura y sus aportes a la economía. Si a esto sumamos la presentación del anteproyecto de la Ley Federal de Cultura, asistimos a un encuentro de la Cultura que ya se ha convertido en una política de Estado.

La Ley Federal de Cultura, el presupuesto y la jerarquización de la política cultural son los temas que nos unen de norte a sur, ya que pretendemos lograr los objetivos planteados en cada cabildo y congreso provincial: la integración, la federalización, la inclusión, el respeto por los pueblos originarios, la democratización de los medios, la promoción de nuestros hacedores culturales, todos ellos, grandes objetivos para un gran proyecto nacional.

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Juan José Ciácera Secretario General del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Este Tercer Congreso Argentino de Cultura es parte del proceso de búsqueda de afirmación nacional y de su proyección latinoamericana y mundial, no sólo basada en el desarrollo de sus capacidades productivas, sino también fundada en la identidad cultural y la creatividad de su gente. Y en ocasión del Bicentenario del país, en este Congreso, no podía estar ausente el tema del federalismo, que ha constituido en estos dos siglos el eje sobre el cual se han ido amalgamando los intereses nacionales y los de sus estados miembro. Se trata, por lo tanto, de potenciar la vitalidad que recorre el país en una expresión conjunta y diversificada de políticas culturales, que sumen y multipliquen las energías desplegadas por sus habitantes en su cotidiano empeño por superarse como comunidad. Y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) tampoco podía estar ausente en este evento. Porque, desde el Primer Congreso Argentino de Cultura, ha venido trabajando junto con los organismos de Cultura de los Estados provinciales y la Secretaría de Cultura de la Nación en su organización y realización. Pero, fundamentalmente, porque el CFI, como organismo federal decano de las provincias argentinas, que acaba de cumplir su 50 aniversario, tiene por mandato promover el desarrollo armónico e integral de todas las regiones del país, y nada más significativo que sustentarlo en sus valores culturales.

Escuela Normal Superior Sarmiento.

El CFI, en el marco de su Programa de Cultura, aporta asistencia técnica y financiera a la organización y realización de los Congresos, en un proceso que arranca con numerosas actividades de preparación en todas las regiones argentinas, que convocan a los diferentes sectores culturales y aglutinan sus inquietudes y propuestas. No menos relevante es su aporte al desarrollo de la conectividad y la articulación de redes de actores sociales en el país, que son hoy un vehículo sustancial de las expresiones culturales. Y se compromete, una vez más, con un resultado en el que fructifiquen políticas culturales con un sentido federal y en las que todos nos encontremos representados.

Zulma Invernizzi

Rodolfo Legname

Subsecretaria de Cultura de la Provincia de San Juan.

Subsecretario de Cultura de la Provincia de Santiago del Estero.

Cuando un Estado reconoce la cultura como un factor del desarrollo humano, se percibe un salto cualitativo en la madurez de los pueblos. De esta madurez nos sentimos partícipes cuando San Juan se convierte en escenario de Cumbres Internacionales de Presidentes, o cuando ofrecemos este suelo como sede del Tercer Congreso Argentino de Cultura.

¿Qué esperamos del Congreso Argentino de Cultura? Ante todo, encontrarnos. Cada dos años, los argentinos tenemos la posibilidad de debatir las cuestiones que hacen a nuestra cultura; un debate que se va construyendo con voces, acciones, proyectos. Y que toma su tiempo. El producto del Primer Congreso fue saber que podíamos hacerlo. De allí salieron acuerdos, que terminaron plasmándose, en el Segundo Congreso, en la creación del Consejo Federal de Cultura. Y desde ahí, hemos avanzado, en el norte, creando el Consejo Regional Norte Cultura, un impulso a unirnos, a pensarnos como región, a generar intercambios.

No es casual que el título de este Congreso sea “Cultura y Federalismo en el Bicentenario”, donde las conclusiones estarán basadas en las pluralidades de voces; donde la diversidad constituye la nueva cultura. Sabemos que estamos avanzando, pero todavía no hemos garantizado para todos el acceso a la cultura: hay que profundizar políticas y acciones que aseguren la igualdad de oportunidades. Este 2010 es un año histórico. De lo que hagamos y con el ímpetu con el que lo hagamos, dependerá el juicio que las generaciones venideras harán de nosotros.

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También venimos trabajando juntos en pos de una Ley Federal de Cultura, sobre la que hemos hecho importantes avances. Confiamos en que este Congreso Argentino del Bicentenario nos traiga una normativa novedosa, que cristalice nuestros proyectos de inclusión y participación con criterio federal.

los foros de discusiÓn • integración nacional y latinoamericana en el Bicentenario. • legislación cultural: leyes generales y sectoriales. Avances y perspectivas. • patrimonio y diversidad. • el desarrollo local en el marco del federalismo. • participación, transformación y derechos culturales. • las industrias culturales en la Argentina ante los desafíos planteados por las nuevas tecnologías. • Transversalidad de la cultura.

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pATricio rivAs y MAnuel gArreTÓn señAlAn lAs forTAleZAs y los desAfíos de lA inTegrAciÓn lATinoAMericAnA

la patria grande, con ojos chilenos EL SOCIÓLOGO CHILENO PATRICIO RIVAS, ESPECIALISTA EN LEGISLACIÓN DE POLÍTICAS CULTURALES, REFLEXIONA AQUÍ SOBRE LAS MÚLTIPLES FORMAS DE LA IDENTIDAD REGIONAL, ANALIZA LA INTEGRACIÓN COMO PROCESO CONTRARIO AL MIEDO, QUE SOCAVA LA LIBERTAD Y LA SOLIDARIDAD, Y EXPLICA POR QUÉ LA MEMORIA COMÚN PUEDE SER MOTOR DE CAMBIO.

–¿Qué rasgo de la identidad latinoamericana entiende como una ventaja comparada ante los desafíos del nuevo siglo? –La pregunta que se formula acerca de la identidad permite instalar la duda y la reflexión alrededor de lo que es lo latinoamericano. Lo importante es no sucumbir a los integrismos de un “ser” latinoamericano. En nuestra región, existen múltiples identidades que, desde hace algunas décadas, comienzan a dialogar y a establecer grandes espacios comunes. Asimismo sus habitantes y comunidades portan muchos mundos vivenciales e históricos, que no se reducen a una única identidad. La ventaja es que, en los últimos años, gran parte de nuestros Estados ha reconocido la interculturalidad al interior de sus territorios. Detrás de la plurinacionalidad asumida por algunas constituciones, hay una transformación progresiva de gran alcance. Desde un ángulo histórico, América Latina condensa durante el siglo XX una prolífica cantidad de proyectos políticos y sociales que buscan consolidar modelos de sociedad marcados por la equidad y la democracia activa. Desde los históricos populismos hasta los modelos de socialismo democrático, pasando por los radicalismos herederos de la acción directa. Muchos de estos intentos terminaron interrumpidos por las fracciones dominantes de manera violenta y dramática, pero no pudieron ser borrados de los saberes y memorias sociales. Y es este legado el que hace brotar nuevas prácticas solidarias y acciones políticas, rasgos que, habitualmente, están presentes en las identidades regionales. Por eso, las formas y ritmos en las estrategias de movilización política dependen de factores nacionales y locales, de las capacidades de quienes ejercen roles de dirección política. Pero, particularmente, del nivel de saber acumulado y dispuesto como capacidad política en las prácticas de transformación social. Ahí, la memoria, como elemento constitutivo de las identidades, no sólo tiene un valor testimonial. Funciona como ímpetu de cambio. –¿Cuál es su posición respecto de la dialéctica identidad nacional-culturas universales? ¿Es posible forjar una identidad nacional sin cerrarse a las influencias del exterior?

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–El tema de la mirada propia de lo que llega es el punto básico de la identidad como fuerza de la traducción. Esa mirada, a su vez, está contaminada por lo que vemos en nuestra aventura social, en cómo nos miramos a nosotros mismos, a nuestras comunidades y a los otros. Cerrar las fronteras de todo tipo te congela, pero ello no te hace necesariamente más singular, interesante y con mayor anchura creativa. Y, efectivamente, las ondas de circulación simbólica, que provienen de los grandes centros de las industrias culturales, ejercen una influencia en las estéticas y los consumos masivos. Gestionan miradas de mundo que, de pronto, se fugan de las condiciones de nuestros mapas de creatividad, expropiando capacidades de crecimiento propio. Desde este ángulo, se trata de un dilema fundamental de identidad y de cómo nos hacemos presentes, internamente y a nivel global, con lo que gestamos desde muy distintos géneros y propuestas. Saliendo y reproduciendo el debate público, en virtud de políticas públicas de largo alcance que permitan la circulación de lo consagrado, lo emergente y lo ensayístico, y que protejan los derechos de los creadores. Así como multiplicando la capacidad de crítica estética y de sentido de lo que nos llega, sin hacer caricatura, pero poniendo en evidencia que muchas de esas producciones importadas son chatarra cultural. Es necesario asumir lo anterior a nivel local, nacional y latinoamericano como una empresa colectiva de esfuerzos compartidos y coordinados entre Estados, artistas creadores, universidades y medios de comunicación democráticos. –¿Qué avances se han dado en la integración no sólo material, sino sobre todo cultural de nuestros países durante la última década? –Los proyectos neoliberales de integración, con una lógica que resume todo a la economía, el mercado y el comercio, siguen pretendiendo imponer pautas y patrones de lo que debe hacerse. Este liberalismo económico quiere transformarse en una cultura de la vida cotidiana que regule nuestros campos del deseo y de lo posible. Del mismo modo, la cultura liberal ha potenciado el miedo como relación social, el miedo al otro, a lo colectivo, a arriesgar un programa común, que es lo contrario a la integración, la cual se sustenta en la confianza y en la cooperación solidaria.

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El miedo operó en las décadas de los 80 y los 90 como condición de estabilidad de las relaciones de poder. Este tema, que se reinstala con los atentados del 11 de septiembre de 2001, es hoy un elemento determinante de la posibilidad de ampliar las libertades y de construir inteligencias sociales. Lo notable es que, a pesar de todo, los grupos creativos y las comunidades temáticas (de género, juventud, educación, salud, culturas originarias y afrodescendientes) han logrado generar territorios propios que se expanden a partir de las nuevas generaciones, las cuales han realizado balances provisionales de lo acontecido en las décadas pasadas. Hoy se trata de constituir voluntades de gobiernos y fuerzas políticas, parlamentarias y extraparlamentarias, que sumen sin borrar estas prácticas, que dialoguen con los diversos actores y que asuman desde ahí un tipo de programa de integración, abierto, solidario, diverso, complejo y participativo. –¿Qué elementos de las memorias comunes a toda la región se deben tomar, desentrañar y resolver para construir el futuro de la Patria Grande? –Los asuntos de la memoria no remiten a los universos pretéritos de los recuerdos congelados en unas burbujas, a espacios temporales de rigor empírico y fáctico. La memoria es una geografía hiperactiva, que también implica lo que pudo ocurrir y no sucedió, lo posible como pasado latente, con los deseos y sueños que fueron quedando en las orillas de los caminos del ser. Es posible distinguir un vector sociocultural en toda la región, que remite a las sagas de luchas sociales y políticas por la ampliación de la libertad, lo cual opera como parte constitutiva de la memoria común frente a procesos que estuvieron vinculados más allá de las fronteras nacionales, y que movilizaron fuerzas solidarias y disidentes de distintas tradiciones. La originalidad del ciclo histórico actual en América Latina, entre muchos otros factores, radica en el imperativo de superar lo que se ha entendido de manera restrictiva como los intereses de Estado. Estos sistemas de ordenamiento han respondido más a los grupos de gobierno que a las necesidades y demandas de los ciudadanos. Un proyecto de integración trascendente debe superar los patrones de pensamiento que nos han mantenido separados y, en muchas ocasiones, en conflicto durante dos siglos. Al mismo tiempo, es necesario que propicie la superación de las asimetrías, de manera que impacte en el mejoramiento de la calidad de vida de nuestros habitantes.

patricio rivas participa en la mesa “Memoria, identidad y culturas: Aportes del pensamiento latinoamericano en la construcción de la patria grande”, junto con Horacio gonzález, carlos piñeiro iñiguez y Julio fernández Baraibar.

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Manuel garretón recoge el guante EL SIGUIENTE TEXTO ES LA RESPUESTA A UN INTERROGANTE-DISPARADOR QUE NUESTRA CULTURA REALIZÓ A UNO DE LOS INTELECTUALES MÁS PRESTIGIOSOS DE CHILE ACERCA DEL TIPO DE INTEGRACIÓN CULTURAL QUE EXPERIMENTARON LOS PAÍSES DE LA REGIÓN EN LA ÚLTIMA DÉCADA Y SU DIFERENCIA RESPECTO DEL PROCESO VIVIDO EN LOS 90. Manuel garretón: Quiero señalar primero que, en materia de política cultural, en la década del 90, por primera vez, se planteó el tema de la globalización. En aquel momento, estábamos empezando a aceptar que la transición a la democracia había terminado, y que ya nos encontrábamos “en democracia”. Frente a la globalización, aparecía la necesidad de dar una respuesta conjunta, y no aislada, lo que se materializó en integraciones, fundamentalmente de carácter comercial, como el Mercosur. La década reciente consagra la idea de que la globalización ya no es un fenómeno que se pueda discutir o rechazar. Se ha hecho la distinción epistemológica entre globalización y neoliberalismo. Ha habido una creciente aceptación de los fenómenos de interdependencia, y se sostiene que si no hay una inserción activa y en bloque, terminaremos “mundializados” o “globalizados”, antes que integrados. Entonces, las iniciativas en desarrollo son mucho más políticas y culturales que económicas. Una segunda cuestión importante es que, a esta altura, las decisiones sobre los temas de integración son mucho más complejas. A modo de ejemplo: la matriz energética; la respuesta colectiva de la región al medioambiente; o la política científica y la manera de redefinir la sociedad del conocimiento. Hoy, las decisiones de integración ya no se refieren sólo a cuestiones comerciales y económicas. Tampoco a asuntos de liderazgo o de poder. En cambio, se acercan a problemas de contenido que marcarán definitivamente lo que seremos como sociedades de cara al futuro. Además, en el debate cultural que cruza los países de la región, reaparece un tema que fue muy importante en los 90, la superación de la pobreza, aunque lo hace de forma novedosa. En la primera década del siglo XXI, la problemática de la igualdad es el eje articulador del debate público. Y sabemos que pobreza e igualdad no son precisamente lo mismo. Por último, podría decirse que, a esta altura, ya no estamos, como en los 90, en materia de institucionalización de los aparatos culturales, sino que afrontamos la definición de los contenidos de las políticas culturales. Es decir, en las políticas culturales, hay, por un lado, temas relacionados con los aparatos culturales, con las industrias culturales, pero en América Latina, eso dejó de lado la pregunta por los contenidos, lo que podríamos llamar las “políticas con sustrato”. Por caso, en Bolivia, la política cultural no sólo tiene que ver con las artes o las industrias culturales, sino con la problemática de las identidades, diversas y plurales. Entonces, en países como los nuestros, afianzar una cultura de los derechos humanos es un tema central de una política cultural con sustrato. Esto es, pasamos de políticas que estaban relacionadas con la institucionalización del aparato cultural, a políticas que tienen que dar cuenta Manuel garretón participa en la mesa de las diversas identidades que con“Aprendizaje y proyecciones de los 200 forman nuestras sociedades. años. la construcción de un futuro

común”, junto con Jorge coscia, Manuel obregón lópez y osvaldo Bayer.

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enTrevisTA con ricArdo forsTer

la cruzada por el sentido EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, LA QUERELLA POR LAS PALABRAS HA RETOMADO UN VIGOR INUSITADO. EN DIÁLOGO CON NUESTRA CULTURA, RICARDO FORSTER APORTA ALGUNAS CLAVES ESENCIALES PARA ENTENDER POR QUÉ TEMAS COMO EL ROL DEL ESTADO, EL CONFLICTO POR LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y, SOBRE TODO, EL PESO DE LOS LEGADOS CULTURALES DEL NEOLIBERALISMO “OPRIMIENDO EL CEREBRO DE LOS VIVOS” OCUPAN EL CENTRO DEL DEBATE PÚBLICO.

–“El rol del Estado en el proceso de integración nacional” es la mesa de la que participa en el Congreso de San Juan. ¿Qué le dispara esta idea de “proceso de integración nacional”? –Primero, lo que tenemos que pensar, porque se trata de una necesidad refundacional, es la cuestión del Estado en la Argentina. Somos herederos de un proceso de devastación, no solamente de las condiciones materiales del Estado, sino también de sus formas simbólico-culturales. Me parece que estamos, en ese aspecto, en un momento de giro, de inflexión. Estamos abiertos a la posibilidad de pensar la cuestión del Estado desde un lugar distinto, sobre todo, a partir de lo que viene sucediendo en el país con claridad desde 2003, pero también, en un sentido más amplio, en Sudamérica. El neoliberalismo implicó no solamente una transformación económico-material de la sociedad, sino también, y esto es muy significativo, una transformación cultural-simbólica decisiva. Revisar esto, modificarlo, requiere un trabajo enorme. Supone redefinir la idea de ciudadanía, la cuestión de los derechos, la vida en el interior del espacio público y el rol del Estado como protector de ese espacio en común. Implica, además, pensar de qué se debe ocupar el Estado en las condiciones actuales y a quién tiene que proteger.

Ricardo Forster es doctor en Filosofía y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

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–¿Qué progresos observa, en los últimos años, referidos a esta batalla cultural, más allá de los avances materiales? –Hay una vieja discusión en el campo de la historia que hizo carne en una escuela de la historiografía francesa llamada la Escuela de los Annales. Esta Escuela defendía la idea de analizar la historia no a partir de los fenómenos de impacto inmediato, o de aquellos acontecimientos que son supremos y que parecen quebrar el movimiento de una sociedad, sino que, sin desatender esos acontecimientos políticos-institucionales (una revolución, por ejemplo), había que concentrarse en lo que ellos denominaban la “larga duración”, los movimientos subterráneos, esos procesos que no se transforman de la noche a la mañana, sino que van generando nuevas condiciones de reproducción de la vida cultural, los imaginarios sociales y el sentido común.

De algún modo, uno podría imaginar que, entre 2003 y la fecha, hubo una clara tendencia a invertir el modelo neoliberal en el marco de la economía, de las condiciones de la vida social-material, pero que, efectivamente, la cuestión cultural (que es la cuestión también de la representación, de los nombres, de la querella en torno a cómo nombrar las cosas) recién en los últimos tiempos comenzó a girar hacia un lugar interesante y muy dinámico. Quiero decir: cuando, en 2007, ganó Cristina Fernández la presidencia, quedó claro que, si bien lo hizo con un caudal electoral muy fuerte, las clases medias urbanas retiraron ese apoyo que, en realidad, nunca le habían dado explícitamente. La pregunta inquietante era por qué si la clase media urbana había sido beneficiaria del giro de 2003 y se la había rescatado de la catástrofe de 2001, no votó en su momento a Cristina Fernández. Creo que ahí aparece con fuerza la variable cultural, la variable de aquello que persiste, de aquello que sigue irradiando sobre ciertas formas de la conciencia, del sentido común, de la opinión pública, donde, efectivamente, también opera el engranaje comunicacional, las herencias de los 90, la desilusión del final del gobierno de Alfonsín, la ruptura de la expectativa generada por la Alianza, la transformación de la estructura valorativa y de las redes de representación social que se dieron en los últimos diez o quince años de la Argentina del siglo pasado. Invertir esos términos, generar una transformación en esa visión del mundo, en esos núcleos condensados en el sentido común, es dificilísimo. –¿En qué discusiones de estos tiempos asoman los nuevos discursos que ponen en cuestión el sentido común consolidado en los últimos treinta años? –Soy de aquellos que piensan que, independientemente de la discusión sobre aciertos y errores en torno a la resolución 125, ese debate es un gran habilitador de lo que viene sucediendo en la Argentina de los últimos dos años. Quiero decir, la 125 provocó un giro en el interior de la sociedad que posibilitó, entre otras cosas, la reaparición del debate político, una resemantización de los nombres, que estaban va-

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“el neoliBerAlisMo iMplicÓ unA TrAnsforMAciÓn de lA sociedAd no sÓlo MATeriAl, sino TAMBién culTurAl. ModificAr esTo requiere un TrABAJo enorMe”.

ciados. Mostró que era imprescindible no solamente dar una disputa en el orden económico y político, sino que la disputa tenía también una matriz cultural decisiva, a la que se unía la problemática de las transformaciones tecnológico-mediáticas. Creo que, a partir de la 125, se generaron condiciones de debate político-social y político-cultural inéditas en los últimos quince años en la Argentina. –¿Hay algo que reconstruir en términos de relato para los sectores populares, o se trata, siempre, de dar la batalla al interior de la clase media? –Vivimos en una sociedad y en un tiempo histórico en el que los vasos comunicantes entre los distintos sectores sociales son más fluidos y más complejos que en otros tiempos. En la primera mitad del siglo XX, había un corte claro entre una cultura obrera popular y una cultura burguesa urbana. Uno podía advertir ese mundo cultural popular en las bibliotecas socialistas, en las tradiciones anarquistas, en la identificación del obrero con su condición social. Mientras que, en las largas últimas décadas, la profundización de una cultura del espectáculo, el borramiento de las fronteras (lo que no significa un borramiento de las desigualdades, pero sí uno de las formas más etéreas de las identidades culturales) generaron la puesta en crisis del valor identitario, del ser parte de una identidad social-político-cultural, para pasar a un proceso de intercambio especular con otros sectores sociales. Es decir, significó el avance de una cultura de clase media sobre el cuerpo de la sociedad en su conjunto. Eso hace que la batalla cultural no pretenda sólo capturar a un sector indispensable de la clase media, sino redefinir un tipo de organización de lo cultural-simbólico que hoy ya no queda únicamente enclaustrado o encriptado en las clases medias, porque tiene incidencia directa sobre los sectores populares. –Mirando lo que ocurre en el país y en la región, ¿cuál cree que debe ser el papel del intelectual respecto de los gobiernos transformadores? –Por ejemplo, el PT, en su trama genealógica, está profundamente vinculado al mundo intelectual de la izquierda brasileña, a la universidad, a la sociología. También en Bolivia hay un vínculo histórico entre la

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“A pArTir de lA resoluciÓn 125, se generAron condiciones de deBATe políTico inédiTAs en los úlTiMos quince Años en lA ArgenTinA”.

construcción del MAS y un sector de la intelectualidad de izquierda. El hecho de que el vicepresidente de Evo Morales sea un intelectual importante de Bolivia habla de este vínculo. En la Argentina, esta relación estaba liquidada. Por distintos motivos, porque tampoco fue muy clara en los años 70, cuando el peso de la acción, del compromiso político militante, bajo condiciones de radicalización extrema, también puso entre paréntesis el lugar del intelectual crítico. La pregunta es: ¿un intelectual crítico tiene que permanecer en el estado de la pureza crítica o, en determinadas condiciones históricas, debe asumir la responsabilidad de salir al espacio público, no sólo para hablar como individuo autorreferencial, que pone en cuestión todo lo otro que no es él, sino porque ve que hay señales importantes y asume que esas señales lo convocan? Me inclino claramente por la segunda perspectiva. No creo que haya incompatibilidad, no creo que se acabe la voz crítica porque uno piense que hay un momento histórico y que un gobierno expresa lo más avanzado de ese momento. Eso no coarta la necesidad o la posibilidad de señalar críticas o diferencias. –En el momento histórico actual de la Argentina, ¿cómo se da el debate entre intelectuales de distintas vertientes? –Hoy hay una sequía muy grande de una tradición intelectual de derecha. Cuando uno piensa en ciertos constructores ideológicos de la tradición de la derecha argentina, se advierte una caída en picada. Lo que no significa que no haya también problemas serios en lo que llamaríamos el mundo intelectual de tradición popular, democrática, de izquierda. No es que de un lado no hay nada y del otro lado están las lumbreras. Me parece que si hubiese un intelectual de derecha interesante con el que valiera la pena discutir, no tendría inconvenientes en hacerlo. No lo veo en el escenario actual. Además, si discuto con Mariano Grondona, Joaquín Morales Solá o Marcos Aguinis, en realidad, no estoy disputando a un actor social al que puede convencerse de que esos intelectuales no representan sus intereses. En realidad, ellos hablan

“HAy que reconducir el deBATe púBlico HAciA ese liTigio cenTrAl que es ver cÓMo se reduce lA desiguAldAd”.

para cierto sector que no va a cambiar de posición, que ya tiene una tradición de clase, una tradición de prejuicio y de gorilismo. En cambio, sí me parece que hay un significativo mundo social intermedio que tiene movimientos espasmódicos. Entonces, ahí yo sí tengo que salir a debatir con, por ejemplo, Beatriz Sarlo, porque me parece que es la que con mayor brutalidad dice ciertas cosas. Por otro lado, se nos dice que nuestro problema es que criticamos al gobierno, pero solapadamente. Sin embargo, no se discute el tema del populismo, no se discute el problema del neoliberalismo ni la cuestión de la representación. Es un ninguneo del debate real. No hay debate real entre posiciones antagónicas. Sí hay una lucha entre posiciones antagónicas en el campo de lo político. –¿Cuál es el eje sobre el que habría que avanzar para afianzar un proyecto nacional? –Un punto clave y vital sigue siendo el litigio en torno a la igualdad. Me parece que es un tema anunciado, pero no resuelto, sobre el que es más fuerte la enunciación que la materialización. Hay que reconducir el debate público, el debate político, la acción de gobierno hacia ese litigio central que es ver cómo se reduce la desigualdad en la Argentina. Inmediatamente, eso tiene consecuencias incendiarias sobre el resto de los planos. Hay una burguesía que ha concentrado un poder descomunal y que no está dispuesta a ceder más de lo que cedió. Y frente a eso, hay un gobierno que, por la circunstancia misma de su historia y de los condicionamientos a los que tuvo que enfrentarse, no está en posición de aceptar que se llegó a un límite, y que, si quiere tener perspectiva de futuro, debe seguir avanzando.

ricardo forster participa en la mesa “el rol del estado en el proceso de integración nacional”, junto con salvador cabral Arrechea, eduardo Jozami, Mario casalla y Marisa Tarifa.

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opinAn guillerMo oroZco y cArlos pAlloTTi

cultura, tecnologías y educación Guillermo Orozco (México) ENTREVISTA

EL ESPECIALISTA EN EDUCACIÓN Y PROFESOR-INVESTIGADOR EN COMUNICACIÓN SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA DIALOGÓ CON NUESTRA CULTURA. –¿Cómo analiza hoy el vínculo entre cultura, comunicación y tecnologías en América Latina? –Este vínculo es múltiple, creciente de manera desigual en el continente. Hay una brecha tanto en el acceso a la tecnología como en el desarrollo de las competencias y la cultura apropiada para, una vez dado el acceso, poder usufructuar su potencial. La diferencia generacional es importante. La brecha tecnológica se manifiesta mucho más en relación con la computadora y la web: una tercera parte de las poblaciones de América Latina tiene acceso –diferenciado– a la Internet. Pero el 80% cuenta con un teléfono móvil. Esto permite pensar que el acceso generalizado al mundo celular-digital se hará vía la pantalla telefónica. Lo anterior debiera ser un tema central para cualquier política pública educativa y cultural. Tendríamos que poner al alcance de la telefonía celular una serie de posibilidades para un intercambio más productivo entre todos sus usuarios, y habría que seguir dotando a los estudiantes de una computadora conectada a las redes existentes. –¿Cómo ayuda a integrar comunidades o grupos la apropiación social de las tecnologías? –La apropiación social de las TIC es una condición indispensable para vivir en la “sociedad de redes”. Y es imprescindible estar “alfabetizados” a los diferentes lenguajes, y familiarizados con las plataformas, interfaces y canales comunicativos. Sobre esta premisa, habrá que alentar a toda la población a seguir haciendo uso de alguna tecnología que los conecte. Por ejemplo, el teléfono móvil.

Es esta capacidad de conectividad lo que debe explotarse, y usarse para objetivos sociales y culturales, y no sólo para una comunicación banal. Hay que abandonar la perspectiva de progreso, que entiende la adquisición de equipo como parte de un proceso de modernización, por el cual, automáticamente, las comunidades que “se modernicen” saldrán de su ignorancia y su atraso. Esta perspectiva hace obsoleta la tecnología, se rige casi sólo por criterios mercantiles y eclipsa los beneficios que el buen uso de las TIC trae de positivo.

Carlos Pallotti Presidente de Lupa Corporation S. A. y director de la Fundación Sadosky.

desarrollo local y Tic

–¿Qué entiende por alfabetismo audiovisual? –Los alfabetismos múltiples son conjuntos de destrezas, conocimientos, competencias culturales y capacidad de comunicación para interactuar a través de los códigos que conllevan las TIC. Estar alfabetizados hoy supone una gama de interacciones lingüísticas combinadas y cambiantes. El lenguaje televisivo y el cinematográfico, el radiofónico y el periodístico se renuevan en formatos diferentes vinculados con las TIC.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) generan cambios en los hábitos de las comunidades y fenómenos de apropiación en el desarrollo local, entre ellos, la federalización del desarrollo de aplicaciones y contenidos para Internet y telefonía celular. Empresas, universidades, y entes públicos o privados intervienen en la generación de contenidos localizados, y de software o dispositivos para el entorno de las economías regionales, modificando el perfil socioeconómico de las regiones.

–¿Cuál es el rol social de los canales culturales y educativos? –Estimular la conectividad, la participación ciudadana, la formación de redes, ofrecer información y programación entretenida y de calidad que no se oferte en canales privados. Estimular los alfabetismos múltiples entre las audiencias. Abandonar la perspectiva de la “enseñanza”. Los públicos no quieren sentirse en el salón de clases cuando están frente a las pantallas. Hay que producir programación de ficción, historias, narrativas, telenovelas y series con propuestas de comportamiento y valores adecuados. Las audiencias están ávidas de buenas historias, contadas con el dramatismo, el suspenso y la estética dignos de conmoverlos.

Por otro lado, los procesos se realimentan. Es común que muchas ciudades tengan sus periódicos locales digitalizados o conectividad abundante para sus habitantes. Y la comunidad encuentra una forma para expresarse: modifica los contenidos y desarrollos usando sus acervos culturales. Este camino de dos vías, entre la producción regional –que influencia con su cultura particular– y el acceso al mundo globalizado, ofrece productos culturales nuevos. Las comunidades hábiles los transforman en capacidades, ya sea incorporándolos a sus conocimientos específicos, o como accesos a otras formas de información, bienestar ciudadano y ventajas económicas competitivas.

guillermo orozco participa en la mesa “canales culturales (televisión cultural y educativa)”, junto con Alberto garcía ferrer, Tristán Bauer, fabián Blanco y néstor piccone.

carlos pallotti participa en la mesa “las identidades culturales y la apropiación social de las Tic en los procesos de desarrollo local”, junto con Martín Becerra, cristian Jensen, ignacio Hernaiz y susana chiaramonte.

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escriBen fernAndo gAspAr y JuliÁn KopeceK

Julián Kopecek Coordinador de la Unidad Bicentenarios. Secretaría de Cultura de la Nación.

Turismo y proyecto nacional

políticas culturales: dinamismo e innovación Fernando Gaspar (Chile) Doctor en Sociología. Especialista en políticas culturales. El desarrollo de las políticas culturales en América Latina ha permitido trazar algunas líneas generales del trabajo en el área. En ese sentido, existe el convencimiento transversal de la necesidad de contar con instituciones culturales sólidas, con un presupuesto significativo, y normativas que respalden las tareas y los compromisos del Estado en la materia. Una de las principales líneas estratégicas comunes que las instituciones culturales abordan es la defensa del patrimonio material e inmaterial. Se busca su promoción y vinculación al desarrollo regional o local, su integración con otras áreas culturales, así como también su vigencia a través de la creación de planes integrales de manejo y desarrollo. Se asume asimismo que las políticas culturales atienden la vinculación entre las artes, la cultura y la educación. Esto significa involucrarse en la formación artística que se imparte desde la educación formal e informal, e impulsar la correcta enseñanza de la docencia en Artes, tanto como la formación de los creadores en las instancias superiores. En definitiva, se busca un cambio progresivo y sustancial en cómo se enseña, cómo se aprecia, cómo se comparte la cultura. De la misma manera, una línea prioritaria se ubica en el fomento de la creatividad. Esta tarea involucra desde el establecimiento de fondos, becas o apoyos directos a los creadores hasta el fortalecimiento del papel del Estado como facilitador en el desarrollo de las industrias creativas, principalmente, para las pequeñas y medianas empresas del sector. El incentivo a la cooperación internacional es otra de las materias prioritarias para las políticas culturales actuales. La defensa de principios compartidos (como la promoción y el respeto a la diversidad cultural), la

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construcción de agendas de cooperación, la generación de instancias regionales y proyectos conjuntos son parte de las tareas en este ámbito. Finalmente, se considera fundamental la intervención de la sociedad en la toma de decisiones, en la orientación de objetivos comunes, en el accionar de iniciativas estatales. Involucrar a la sociedad con diferentes mecanismos de participación reconoce la importancia central de la cultura en el desarrollo. En el contexto de estas orientaciones comunes, propongo algunas tareas para las instituciones culturales, en el marco de una implementación dinámica e innovadora de las políticas culturales. Esto significa generar consensos entre diferentes actores sociales en la materia, y fortalecer el vínculo con agentes políticos y económicos que le otorguen legitimidad y sustento financiero al trabajo en cultura. De igual modo, para darle consistencia a la ejecución de las políticas culturales, debe promoverse la diversidad en la manera de trabajar en y por la cultura; apelar al diálogo y la participación ciudadana; afrontar de manera crítica la implementación de las políticas; mantener una activa generación de alianzas involucrando a nuevos actores. En síntesis, propongo asumir las tareas en materia de políticas culturales como desafíos al interior de las instituciones que las implementan, con originalidad, con actitud crítica, con apertura a la diversidad, con valoración del camino andado, y con entendimiento de las prácticas, discursos y modos de expresarse que tiene la cultura en nuestras sociedades actuales.

fernando gaspar participa en la mesa “sistema de información y construcción de indicadores sobre cultura e industrias culturales”, junto con natalia calcagno, María paulina soto labbé y Mariana ventrice.

La conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, aquella que inició el camino hacia nuestra independencia nacional, es, desde el punto de vista sociopolítico y cultural, un momento central de la liturgia cívica nacional. ¿Qué aspiramos a ser en el mediano y largo plazo? Al respecto, el turismo, por sus múltiples dimensiones, constituye uno de los capítulos necesarios de un debate estratégico desde el cual abordar una reflexión sobre nuestra identidad y sobre los desafíos del desarrollo nacional. ¿Cómo se produce el turismo que se consume en la Argentina? ¿Cómo se distribuye en la estructura social? ¿Cómo afecta la vida de los sectores populares? Y sobre todo, ¿cómo puede mejorarla? Uno de los mayores activos que poseen las comunidades desfavorecidas en la Argentina es su localización en áreas de gran riqueza cultural y natural. El turismo, además, es una actividad económica trabajo-intensiva, con amplia repercusión inmediata en la generación de empleo y que, a su vez, permite oportunidades de negocios de pequeña escala, puesto que se nutre precisamente de la diversidad de la oferta. En este sentido, el turismo contribuye decisivamente a reducir la pobreza y redistribuir la riqueza. La experiencia del “turismo popular” en las décadas del 40 y del 50, en el marco de los dos primeros gobiernos peronistas, es un antecedente fecundo para reflexionar sobre su potencial transformador. El crecimiento del sector en los últimos años es, en el mismo sentido, una plataforma inmejorable para profundizar el rumbo que se viene operando en el país e incluir el turismo en una renovada e impostergable agenda de desarrollo nacional.

Julián Kopecek participa en la mesa “la relación entre cultura y turismo”, junto con ignacio crotto, gustavo santos, leonardo Boto y Jorge noceti.

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enTrevisTA con Milo locKeTT

“se pueden hacer mil cosas para transformar sin dinero” UN ARTISTA PLÁSTICO CHAQUEÑO QUE COMBINA COLORES CON TRABAJO SOCIAL.

rente de una multinacional. “Para vender ajo, había que mentir. El truco era decir que mi padre me había abandonado, que concurría a la escuela nocturna, que éramos seis hermanos, que mi madre trabajaba de noche…”. Un rosario de tristezas que conmovía hasta al más desprevenido. “Después –reconoce– me encontré con esas verdaderas historias”.

EN LA CRESTA DE LA OLA DEL ARTE CONTEMPORÁNEO, MILO LOCKETT ES UNO DE LOS PINTORES MÁS VENDIDOS EN BUENOS AIRES, PERO NUNCA DEJA DE ENCARAR PROYECTOS CULTURALES Y SOLIDARIOS. EL ARTE, SU PUNTA DE LANZA PARA EL CAMBIO.

Tras la crisis de 2001, la fábrica de remeras de Lockett, como tantas otras, quebró. “Llegaba la noche, y veía las mesas llenas de mercadería. No se vendía nada”. Cerró las puertas y descolgó los pinceles: “Dibujo desde muy chico, hice talleres libres en la Escuela de Bellas Artes. También me dediqué a estudiar las obsesiones de artistas como Jorge de la Vega, porque así también se aprende mucho”. Además, tomó clases con Diana Aizemberg, Claudia del Río y Marina Di Caro. Desde que montó su primera muestra hace una década, su carrera ascendió de forma meteórica.

“Todos los días tengo diferentes visiones de lo que hago. A veces, la obra artística significa convertir la plata de un cuadro en parte de un hospital o destinarla a la compra de una ambulancia. Veo esa situación más artística que el cuadro en sí mismo. El arte es muy mezquino y egoísta, es un trabajo solitario, y yo necesito rodearme de gente”, reflexiona Milo Lockett, pintor con vocación social. Lo que sueña, lo hace. Lockett, líder en ventas en Buenos Aires, reconocido también en las capitales internacionales del arte, no para de generar proyectos solidarios en su Chaco natal, mientras sus cuadros tapizan livings y vidrieras de Barrio Norte, Palermo y Recoleta. El artista plástico mueve su vida en varios niveles. No santifica el arte, mucho menos, el negocio. Se ríe de todo, hasta de sí mismo, y admite: “Lo que vale es la firma”, al tiempo que su dedo señala para la cámara ese “gancho” que cotiza entre 10 y 20 mil pesos por cuadro. Aunque es moda en los circuitos más conspicuos del arte, para él, el hecho artístico traspasa el lienzo, y va por más. La historia de Lockett bien podría ser uno de esos cuentos, en clave satírica, “de mendigo a millonario” o aquellos de “rebeldes con causas”. A los 10 años, cortaba el pasto y a los 14 años, salía con tres amigos a vender ajo por las calles de Resistencia. “Quería plata, no estudiar”, confiesa este autodidacta del arte, hijo renegado del ge-

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ApuesTA fuerTe Milo & coMpAñíA EN LA ACTUALIDAD, MILO LOCKETT CONJUGA VIAJES AL IMPENETRABLE PARA DAR TALLERES, SALIDAS PARA INTERVENIR MUROS DESCUIDADOS CON CHICOS CON SÍNDROME DE DOWN Y EL ANDAMIAJE DE SU PROPIA PRODUCCIÓN ARTÍSTICA. “LA OBRA CAMBIA DE FORMA, Y QUIERO MATERIALIZARLA DE OTRA MANERA”, EXPLICA Y, POR ESO, SE UNE A DISEÑADORES, CERAMISTAS Y HERREROS DE TODO EL PAÍS PARA RECREAR NUEVOS SOPORTES. ACERO, LANA, TELAS, PIELES Y BOTONES SE SUMARON AL MUNDO DE LOCKETT PARA CONFORMAR LO QUE SERÁ SU PRÓXIMA COLECCIÓN.

La pintura lo absorbió en muchos sentidos y encontró la manera de hacer del arte la punta de lanza para ayudar. Hoy, reúne voluntarios para pintar escuelas, dicta talleres de expresión artística a comunidades wichi y a chicos con síndrome de down, dona juegos de plazas y construye salas de hospitales. “Muchas veces, empiezo los talleres diciendo: ‘vengo a aprender’. Uno cree que enseña, pero, en realidad, termina absorbiendo un material visual que en algún momento reaparece. Son ‘baños de realidad’ tan importantes como saber mezclar el rojo con el blanco”, explica. –¿Cómo conjuga el trabajo en ámbitos tan diferentes? –Una vez, por ejemplo, estuve pintando en una escuela muy humilde, a 150 kilómetros de Resistencia. De allí, volví a mi casa, tomé un avión a Buenos Aires, para luego volar a Nueva York. En 48 horas, pasé del lugar más pobre al más “pulenta”. Trato de ir a todos los lugares por igual. Si me pongo a pensar, a algunos

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dejo de ir. Entendí que no hay que cargar una mochila que no puedo llevar. Cuenta otra experiencia: “Aprendí mucho en unos talleres que dicté a chicos huérfanos de padres con sida. Me enseñaron muchísimo. A partir de eso, construí la primera sala de HIV pediátrico, con una subasta de mi obra y la ayuda de mucha gente que donó materiales, trabajo y dinero. Esto significa poner sobre la mesa una problemática a partir del arte”. Un día, decidió armar un encuentro entre chicos con síndrome de down integrantes de la murga Conciencia y chicos wichi. “Se juntaron dos realidades, dos mundos diferentes, pero marginales para esta sociedad. Ver cómo se despedían con abrazos fue increíble. Y yo quería inventar un cuadro, cuando tenía enfrente un hecho artístico. Todo eso me hace pensar que tengo que hacer algo”. La respuesta a cuál es su mejor obra es casi obvia: “mi hija”, contesta con rapidez. Pero a la hora de hablar de inclusión y solidaridad con el arte como motor, herramienta y trasfondo, Lockett elabora otra idea: “Mi mejor obra va a ser un hospital Garrahan en el Chaco. Estamos consiguiendo plata y donaciones. Va lento pero seguro. Será un gran aporte para la provincia”. Y como el arte es salud, esta construcción tendrá un pequeño museo activo. “Todos mis amigos artistas van a donar obras. La intención es que no sea un hospital triste, sino un lugar con mucho arte y talleres. ¿Quién no puede regalar dos horas de trabajo una vez al año para dictar un taller de plástica? Se pueden hacer mil cosas para transformar, y para eso no se necesita el dinero”.

–¿Sin plata lo hubiera hecho igual? –Sí, con los amigos. No tengo problemas en la relación con el dinero. Hago la apuesta sin saber el resultado.

ArTe + MercAdo = ¿? Lockett describe sus pinturas como “imágenes muy accesibles, sin pretensiones de obra de arte”. Colores fuertes, trazos simples, palabras con errores de ortografía o en inglés, “porque el lenguaje es otro –dice–, es el del cuerpo”. Y así, de manera provocativa, dispara: “Pintor puede ser cualquiera, artista no. Yo soy un artista, esa es mi pretensión”. Su prolífica producción asciende a 700 obras anuales. Tiene seis ayudantes, un taller en el Chaco y, recientemente, inauguró un espacio de arte en Palermo con su nombre. A pesar de todo, en su papel de “artista burlón” –como fue llamado en alguna oportunidad– el chaqueño remata, díscolo:

“Un cuadro mío no es arte; el día que se den cuenta se termina Milo Lockett”. –Entonces, ¿dónde queda el arte? –Es un tema difícil. ¿Con qué ojos mirás y cómo determinás qué es arte y qué no? Es algo que hay que dejar para que los que saben, y los que dicen que saben, se hagan cargo. Me cuesta mucho definir qué es el arte, lo único que yo sé es que me salvó la vida. –¿De qué lo salvó? –De muchas cosas. Podría haber sido un asesino serial, un lindo psicópata. Sin embargo, canalicé todo ahí. Como no hay burla realmente graciosa sin una crítica detrás, Lockett también analiza su medio: “En el sistema del arte, se habla de todo con liviandad. No veo preocupación por el arte, sino por el éxito del arte, y me parece que hay que plantear las problemáticas sociales, lo que está sucediendo y lo que está por venir”, considera. “Todos dicen ‘Milo es un gran artista porque vende mucho’. Hoy, el éxito pasa por los circuitos de ventas, y a los artistas les ‘fritan’ la cabeza con eso. El que no vende se deprime porque piensa que no funciona, cuando, en realidad, tendría que ser de otra manera. Hay que pensar cuál es el lenguaje del arte en este momento”, asevera. –¿Cómo cree que va a evolucionar su obra? –No creo que vaya a evolucionar. Quiero juntar unos pesitos y retirarme a a los 50, para hacer otro tipo de obra: voy a armar una fundación. Ahora hago el camino paralelo, pero me gustaría dedicarme de lleno a lo social.

Milo lockett participa en la mesa “el poder transformador de la cultura a través del arte”, junto con eduardo Balán, eduardo peñafort, Adhemar Bianchi y cristina Tula.

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escriBen rAMÓn guTiérreZ y AlBerTo peTrinA

Transculturación, rupturas y persistencias en la identidad arquitectónica americana lA rupTurA La inserción de muchos de nuestros países en la economía mundial, en la segunda mitad del siglo XIX, marcó la definición de abastecedores de materias primas para la Europa industrializada, y las consiguientes inversiones de capital y tecnología que vertebraron los territorios mediante el ferrocarril y desarrollaron los puertos para permitir la adecuada articulación del sistema. Las élites que llevaron adelante estos planes del modelo agroexportador dependiente contaron con el poder político y los recursos económicos para consolidar las dos facetas que este encarnaba: liberalismo en lo económico y despotismo en lo político. La América que apenas alcanzaba a restañar sus heridas de la guerra de la Independencia y de los conflictos intestinos, y que definía nuevas fronteras “geopolíticas” prescindiendo de las realidades culturales de sus regiones, se escindió, además, entre los países que entre 1880 y 1930 participaron activamente del sistema capitalista en expansión y los que permanecieron marginados de la nueva realidad. Las modas de la arquitectura tardaban en llegar tanto cuanto era de lejana la localización del puerto introductor. Las ciudades, que se prestigiaban por sus obras singulares y únicas, estaban en permanente competencia. El siglo XIX, en rápido proceso de renovación edilicia, destruyó la arquitectura del período colonial, tal como hoy estamos destruyendo la del siglo XIX. La incapacidad de tener memoria histórica se relaciona con la dificultad de definir la identidad y, por ende, es una de las condiciones esenciales del subdesarrollo: vivir de la coyuntura, comenzar siempre de nuevo. La negación de lo existente explicita la ruptura, pero de ella surgió una nueva propuesta que, en definitiva, se consolidaba sobre el esquema dependiente: culturalmente debíamos ser europeos y, por lo tanto, despojarnos de lo americano. Domingo Faustino Sarmiento, que acuñó la síntesis dialéctica civilización (Europa) o barbarie (América), aconsejaba “no economizar sangre de gauchos”. Con tales “civilizadores”, poco margen había para una visión de América.

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La arquitectura fue reflejando erráticamente los cambios de moda europeos. Desde los revivals románticos a los clasicismos, pasando de la maniera italiana difundida por miles de constructores capacitados o improvisados, hasta el recetario de los “Luises” e “Imperios” de la Academia, los higienistas de procedencia germana u holandesa o los seguidores de la tradición funcionalista inglesa. Todo fue aceptado siempre, eso sí, que tuviera patente externa.

tura sólo podrá hacerse a partir de esta realidad concreta que nos testimonia y que configura nuestra matizada identidad. Es preciso, sin embargo, combatir dos actitudes propias del sistema de la ruptura: la contumaz destrucción de la historia –en este caso, de nuestro patrimonio arquitectónico– y la persistente necesidad de mimetización con los modelos centrales, que impide la reflexión sobre lo propio y la formulación de un camino alternativo.

La ruptura fue total en el sistema de pensamiento. Muchos de nuestros países fueron transformados en su composición poblacional, modos de vida y escalas de valores. Así, las brechas se fueron ampliando, y la conciencia del horizonte cultural común se fue desdibujando. Nos quedan en común la dependencia, las carencias y el deseo de superar nuestras circunstancias, aunque dudamos de nuestras posibilidades porque también nos entrenaron para ello, para el complejo de inferioridad.

Un primer problema es resolver la adecuada ecuación entre tiempo y espacio. La contribución del arquitecto a la formación de su cultura nacional y americana implica el dominio de las dos coordenadas, tiempo y espacio, en la convicción de que su tarea creativa se inserta en un proceso histórico articulado a su pasado, pero que, a la vez, condiciona el futuro. El proceso de colonización pedagógica nos formó en la preocupación de nuestro tiempo –la obsesión por la “modernidad” de nuestras vanguardias arquitectónicas–, pero poco o nada nos dijo de nuestro espacio. El compromiso con la cultura “de nuestro tiempo” derivó en el compromiso con la cultura “del tiempo”, es decir, con la cultura contemporánea, aunque no fuera nuestra. Producimos así una arquitectura carente de teoría, pero no carente de ideología, porque la negación o la omisión de nuestra realidad es, sin duda, manifestación de la ideología cómplice de la dependencia cultural.

Buena parte de América vive, como decía Rodolfo Kusch, con sus conciencias escindidas entre su sentido del tiempo, la raíz geográfica de su vida, la conciencia del paisaje, el equilibrio ecológico y el accionar dinámico que introdujo el europeo junto al afán angustioso de dar la espalda al contexto. La huida sistemática hubo de afirmar una suerte de ficción erosiva, desprendida de una comprensión de nuestra circunstancia. Al coloniaje político le había sucedido un coloniaje económico más ajustado y un nuevo coloniaje: el del espíritu.

desconcierTos, persisTenciAs, BúsquedAs Esta reflexión histórica, realizada a grandes –y por lo tanto, cuestionables– rasgos, tiene como finalidad plantear la vigencia de las persistencias, las manifestaciones de la nueva realidad cultural surgida de la ruptura y de la aplicación de los modelos europeos, y la búsqueda de un camino propio que constituye el centro del debate actual. Nuestra cultura presente es la resultante del proceso integral, con sus aciertos y sus extravíos, y la construcción de nuestra cultura fu-

El compromiso con nuestra cultura no implica renunciar a la modernidad, sino, simplemente, entender que hay una modernidad propia que nace de la intrínseca realidad. Una modernidad que no sólo es posible, sino que, además, puede ser responsable en la medida en que dé respuesta a requerimientos sociales concretos. La falta de compromiso social y cultural es lo que queda de herencia del proceso de ruptura, y un sector calificado de nuestra profesión se mueve, así, en una “cultura arquitectónica” que gira en el vacío con sus propias normas, sus exclusivos medios de opinión, sus clasistas reconocimientos de éxito y vanaglorias. Como señaló José Pablo Feinmann, la auténtica cultura nacional no puede construirse meramente en la negación de la “cultura oficial” de las élites, sino que

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tendrá que superarla. Por esto es esencial entender que esta arquitectura de ruptura nos testimonia a nosotros mismos en nuestras contradicciones, extravíos y falencias y, por ende, la problemática no es su destrucción, sino su superación. De aquí la importancia de comprender las causales para poder desmontar los mecanismos en vigencia. Uno de ellos es el juego de las “dos culturas”: el de la cultura oficial (“la culta”) y la popular (lo “no culto”). Como bien apuntó Francisco Stastny al referirse al arte popular (y es válido para la arquitectura), “el factor determinante que establece el carácter de una expresión artística no es el origen social del artista que la produce, sino la situación de aquellos que la usufructúan”. De esta forma, los usuarios definen, en último término, si la obra es popular o no. En la persistencia en la sociedad popular de las modalidades de pensamiento mítico o mágico, manejadas en la ecuación de la “lógica de lo sensible y la ciencia de lo concreto”, se explican estas realidades escindidas de nuestra cultura americana. Las formas del pensamiento mágico y las del pensamiento científico no configuran dos etapas o estadios sucesivos de un proceso de civilización, sino que constituyen dos sistemas estructurados y coherentes, más allá de sus diversidades, para conformar una cosmovisión, es decir, explicitar su interpretación del cosmos. Ir soldando estas distancias entre los dos sistemas de pensamiento, consolidando las persistencias y superando las rupturas, implica la conformación de una nueva síntesis y la movilización de los mejores valores de la cultura americana. Para ello es fundamental el ejercicio de la memoria histórica y el manejo de la temporalidad vinculada entre pasado, presente y futuro como claves de comprensión de nuestra identidad planteada en esta perspectiva abarcante. Esta identidad implica el sentido de pertenencia, es decir, formar parte de una cosa. La forma de ratificar esa pertenencia está vinculada a la defensa del patrimonio, a las modalidades aplicadas para continuar y profundizar la herencia vigente del lugar y de los modos de vida de la comunidad. Por ello exigimos partir de la realidad y no del modelo, porque la misma realidad constituye la cantera de conocimientos y experiencias que nos permiten extraer sugerencias para perfeccionarla. Frente a la continuidad insensible de la ruptura, nuestra preocupación es cómo crear un entorno urbano comprensible que combine los remanentes con los nuevos estímulos, testimonio de nuestra cultura contemporánea. La refuncionalización, la rehabilitación, el reciclaje son intervenciones que ratifican la continuidad del tiempo, asegurando cambio sin ruptura y utilizando el entorno como herramienta operativa de apuntalamiento de la memoria colectiva. Esto exige reconquistar, por parte del arquitecto, la habilidad para producir una arquitectura que otorgue significados y carácter a los sitios, facilitando los

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lA refuncionAliZAciÓn, lA reHABiliTAciÓn, el reciclAJe son inTervenciones que AsegurAn cAMBio sin rupTurA, uTiliZAndo el enTorno coMo HerrAMienTA operATivA de ApunTAlAMienTo de lA MeMoriA colecTivA.

modos de vida solidarios y la conciencia del bien común, es decir, personalizando las relaciones sociales. Con tal escala de valores, el diseñador evitará dañar las persistencias de relaciones sociales tradicionales –como exigía Amos Rapoport–, situación que es frecuente cuando, en lugar de articular la obra con los nuevos estilos de vida y sistemas de valores, se opta por la abstracción de un artefacto arquitectónico desprendido de cualquier compromiso cultural o social concreto y, a la vez, atado a la modelística de la modernidad vanguardista. El estudio de las tipologías ambientales y sociales reemplazará el hábito de actuar por modas miméticas. En este sentido, la amplitud del campo de comprensión a las arquitecturas populares atenderá a la integración cultural efectiva, a una racionalización de los recursos, al uso de las tecnologías apropiadas y a las formas de superar la arquitectura del derroche en que suelen sumergirnos las modalidades de un pensamiento dependiente e irracional. Esta forma aberrante de la respuesta “racionalista” es elocuente prueba frente a la habitualmente denostada y presunta irracionalidad de la sabiduría popular. Conjugar la ecuación entre ciencia y sabiduría, cultura oficial y cultura popular, persistencias y rupturas; en definitiva, contribuir a la formación del nuevo hombre americano y de una arquitectura adecuada a su problemática es la tarea pendiente. Casi nada.

Alberto Petrina Director Nacional de Patrimonio y Museos. Secretaría de Cultura de la Nación.

patrimonio e identidad. el canon americano El tema del Patrimonio –como el de la Cultura– suele ser enfocado entre nosotros desde la óptica hegemónica del etnocentrismo (y, más aún, del eurocentrismo). En tanto tal mecanismo de interpretación produce similares efectos distorsivos que los instrumentos genéricos aplicados a la política o a la economía, nuestra principal tarea debe dirigirse al afianzamiento de un corpus teórico y de una práctica que resulten apropiados a las necesidades de nuestra geografía, nuestras tradiciones culturales y nuestras posibilidades materiales; lo que es lo mismo que decir que resulte de todo ello un saber útil para el territorio y sus gentes, con la capacidad de responder a las ricas particularidades que emanan del contexto y de la diversidad regional del ámbito americano. Pero además, el Patrimonio constituye un escenario de saberes vivos, en mutación constante. Evasivo de la pretensión taxidérmica purista a la que insisten en reducirlo ciertos “especialistas”, su validez se fundamenta en un horizonte tan inasible –y a la vez tan exigente– como la memoria colectiva. Por lo que su persistencia y salvaguarda dependen, antes que de las leyes, del reconocimiento previo y consagratorio de la comunidad: es allí donde reside su fuerza, y es en tal origen que se legitima su trascendencia.

Arq. Ramón Gutiérrez Miembro de Número de las academias nacionales de Bellas Artes y de la Historia. Presidente fundador del CEDODAL (Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana).

ramón gutiérrez dicta la conferencia magistral “patrimonio e identidad. el canon americano”. presenta Zulma invernizzi.

Alberto petrina participa en la mesa “política nacional de patrimonio: patrimonio regional y provincial”, junto con gabriel romero, Juan Martín repetto y Mario lazarovich.

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eXposiciones

salón nacional de Artes visuales 2010: los grandes premios LAS OBRAS GANADORAS DEL CONCURSO DE ARTES PLÁSTICAS MÁS PRESTIGIOSO DEL PAÍS HACEN PODIO DEL 23 DE SEPTIEMBRE AL 17 DE OCTUBRE EN EL PALAIS DE GLACE, JUNTO CON LAS PINTURAS SELECCIONADAS EN EL CERTAMEN. AQUÍ, LOS GRANDES PREMIOS ADQUISICIÓN EN ARTE CERÁMICO, ARTE TEXTIL, DIBUJO, ESCULTURA, FOTOGRAFÍA, GRABADO, NUEVOS SOPORTES E INSTALACIONES Y PINTURA, IMÁGENES QUE MARCAN EL NORTE DEL ARTE ARGENTINO ACTUAL.

GRABADO Ángela Herrero, “Maniquí”, 2009, litografía, 132 x 90 cm.

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ARTE TEXTIL Noemí Schneck, “Glaciares II, díganle a alguien que estamos acá...”, 2010, técnica personal, 200 x 110 x 80 cm.

ESCULTURA Cristina Tomsig, “Sin título”, 2010, ensamble, 160 x 160 x 50 cm.

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DIBUJO Ladislao Kelity, “Estampida 2010”, 2010, grafito sobre tela, 150 x 130 cm.

PINTURA Juan Doffo, “Titi ya no vive aquí”, 2010, acrílico sobre tela, 250 x 200 cm.

FOTOGRAFÍA Marcos López, “Criollitas”, 1996, fotografía color pintada a mano, 100 x 150 cm.

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ARTE CERÁMICO Ricardo Oliva, “Sin orilla – Desvanecerse”, 2010, gres y porcelana vidriada (instalación), 65 x 140 x 170 cm.

NUEVOS SOPORTES E INSTALACIONES Ana Dolores Noya, “Tipografía para armar un bosque”, de la serie El árbol y el bosque, 2010, antiguo mueble tipográfico intervenido con imágenes digitalizadas, troquel, 120 x 91 x 50 cm.

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fesTeJos

Bicentenarios latinoamericanos MÉXICO 1810-1910-2010

Tradición, creatividad y porvenir Para México y Argentina, al igual que para los países de Iberoamérica que también integran el Grupo Bicentenario (Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Paraguay y Venezuela), el año de 2010 representa una nueva y valiosa oportunidad para profundizar en nuestras historias nacionales. El proyecto de México contempla, además, la conmemoración de la Revolución Mexicana de 1910 al interior y al exterior del país. Los dos acontecimientos brindan a las mujeres y los hombres de México la ocasión de reflexionar acerca del pasado nacional y sobre la visión de futuro de nuestra sociedad. Constituyen, al mismo tiempo, una oportunidad idónea para vigorizar en el exterior la presencia viva de las expresiones clásicas y contemporáneas de nuestra cultura. Estas manifestaciones son forma y fondo consustancial de nuestros rasgos de identidad. Distinguen a México como una nación que se desarrolla sobre la certidumbre de sus tradiciones, y de los valores que se renuevan y fortalecen mediante el ejercicio pleno de nuestra democracia fraguada a lo largo de doscientos años de vida independiente. La creatividad de México, traducida y apreciada internacionalmente por la originalidad de sus productos culturales, es expresión de una simbiosis de mestizajes mesoamericanos, europeos, asiáticos y africanos, que hemos denominado “lo mexicano”.

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Se trata de un rostro único y diverso que se mira en los múltiples espejos de su historia, al tiempo que avanza hacia las posibilidades del porvenir. Este simbolismo se percibe en los lenguajes plurales de la expresión creativa de los mexicanos, una de las más altas manifestaciones del ser nacional, donde se destacan las coincidencias y se contrastan las diferencias con las sociedades de otros países. De ahí que el proyecto de conmemoraciones de nuestras efemérides en el extranjero está articulado en un diseño integral de promoción de la experiencia histórica y de la actualidad política, económica, cultural y social del país mediante un catálogo de proyectos artísticos, académicos y de cooperación que son reflejo de la vitalidad mexicana. Exposiciones, participación en ferias del libro o festivales internacionales de artes escénicas, organización de certámenes internacionales, promoción de nuestros talentos en las industrias culturales, como el cine, el libro o la música, emplazamientos y remodelación de obra escultórica mexicana en espacios públicos, creación de Escuelas México Bicentenario en Centro América, desarrollo de foros académicos y publicaciones sobre las efemérides de 2010 forman parte, entre otras acciones encaminadas a ofrecer relevancia a la presencia de México, del proyecto conmemorativo del Gobierno de la República por realizar fuera del país, y se articula con el Programa Nacional de Conmemoraciones. En el proyecto internacional, participan numerosas instancias del sector público y privado, así como instituciones académicas. Es coordinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, y desde el último trimestre de 2009, se desarrolla en todas las regiones, destacadamente con los países con los que México tiene una especial vinculación, articulando así la política exterior con la promoción y difusión del arte, la ciencia y la tecnología.

Con la Argentina nos hemos propuesto realizar proyectos que den continuidad al diálogo bilateral e impulsen la rica cooperación que históricamente han sostenido los dos países. En este sentido, se inaugurará próximamente, en el Museo de la Aduana Taylor, el mural de David Alfaro Siqueiros “Ejercicio Plástico”, realizado en 1933 por el connotado muralista mexicano, junto con los artistas argentinos Berni, Castagnino y Spilimbergo, y en cuyos trabajos de restauración han tomado parte técnicos especializados de los dos países. En el Paseo Bicentenario de Buenos Aires, se presentó la muestra fotográfica “México en los sentidos”, exhibida exitosamente en el Zócalo capitalino, mientras que en el Centro Cultural Borges, se expuso durante abril y mayo la colección de acuarelas de Francisco Toledo titulada “Zoología fantástica”, creada a partir de la obra del mismo título del admirado Jorge Luis Borges, al igual que la serie de grabados “Un informe para una academia de Franz Kafka”, de este artista plástico excepcional. También pudo recorrerse, en el Centro Cultural Recoleta, la muestra fotográfica “Complicidades. Diego y Frida”. Durante este año, se prevé presentar un ciclo de cine silente y otro sobre la Revolución Mexicana constituido por largometrajes del célebre director Fernando de Fuentes. El año emblemático de 2010 es una excelente chance para conocernos más y mejor. Al compartir nuestros valores, argentinos y mexicanos nos encaminamos a reforzar los sólidos vínculos de amistad que se cimientan en el reconocimiento y la admiración recíprocos.

Magdalena Carral Coordinadora General de las Conmemoraciones de 2010 de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de México.

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independenciAs lATinoAMericAnAs (2009-2011) BOLIVIA Grito de Independencia: 25 de mayo de 1809. Declaración de Independencia: 6 de agosto de 1825.

CHILE 1810-2010

celebración, reflexión y legado El Bicentenario de la República de Chile nos abre la oportunidad de situar en el centro de la atención social la pregunta por nuestra identidad cultural. Quiénes somos y cómo hemos llegado a ser el país actual son cuestiones que, ineludiblemente, requieren poner en valor nuestra historia y su legado. Sabemos que ello revelará una historia compartida con otros países del continente, varios de los cuales también celebran en el año 2010 sus doscientos años de historia republicana. Este Bicentenario nos enfrentamos al desafío de convertir a Chile en un país desarrollado. Lograr un desarrollo integral de nuestra sociedad pasa necesariamente por poner a la cultura y a la educación en el núcleo del debate. ¿Con qué profundidad comprendemos la acción del arte y la cultura en el desarrollo cívico y personal de los chilenos? ¿Qué rol le suponemos en nuestra sociedad? Lo anterior pasa primero por responder si sólo le conferimos un papel decorativo –la cultura viste y viste bien– o si le reconocemos el poder transformador. El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) de Chile tiene por misión promover un desarrollo cultural armónico, pluralista y equitativo entre los habitantes del país, a través del fomento y la difusión de la creación artística nacional; así como de la preservación y promoción del patrimonio cultural chileno, adoptando iniciativas públicas que estimulen una participación activa de la ciudadanía en el logro de tales fines. Para la celebración del Bicentenario chileno, estas acciones se definen sobre la base de tres conceptos: Celebración –relacionado con el fomento y la difusión de la creación artística nacional–; Reflexión par-

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ticipativa –iniciativas públicas que estimulan la participación activa de la ciudadanía–; y Legado –la promoción de un desarrollo cultural armónico, pluralista y equitativo entre los habitantes del país. Queremos que en septiembre los ciudadanos sean los protagonistas más importantes de unas Fiestas Patrias muy significativas. Queremos que participen todos y que nadie se reste, para que en un clima de unidad, alegría y orgullo nacional, cada chileno sea protagonista de las actividades con las que celebraremos doscientos años de vida independiente, recordando a quienes construyeron, siguen construyendo y construirán Chile. Queremos que Chile luzca su identidad, se vista con sus colores, y refleje la fuerza, solidaridad y astucia de su gente. El reflejo de nuestros próceres, la bandera y sus conquistas, pero también el de los chilenos anónimos que con su esfuerzo, trabajo, coraje, pasión y creatividad han forjado el país. Recordar la historia es detenerse, hacer una pausa, para valorar, rescatar y traer al presente lo que hicieron otros compatriotas. Identidad y patrimonio se transforman en dos conceptos guía de nuestro quehacer, convencidos de que como nación somos la suma de nuestros antepasados. El Bicentenario es un buen momento para pensar el país que queremos para nuestros hijos, nietos y los hijos de estos. Hoy podemos soñar el país de 2110 y asumir el compromiso de construir entre todos un Chile mejor, el Chile del Tricentenario. Por lo mismo, existe el anhelo y la voluntad de estrechar los lazos culturales con nuestros vecinos. Confío en que esta conmemoración sea una oportunidad para compartir el patrimonio de Chile y Argentina. Confío en que juntos avancemos en la comunión de nuestro crecimiento cultural, en vías de transformar y mejorar la calidad de vida de ambas naciones. Luciano Cruz-Coke Carvallo Ministro Presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile.

CHILE Primera Junta de Gobierno: 18 de septiembre de 1810. Declaración de Independencia: 12 de febrero de 1818. COLOMBIA Grito de Independencia: 20 de julio de 1810. Consumación de la Independencia: 7 de agosto de 1819. ECUADOR Primer Grito Libertario: 10 de agosto de 1809. Declaración de Independencia: 24 de mayo de 1822. EL SALVADOR Primer Grito de Independencia: 5 de noviembre de 1811. Declaración de Independencia: 15 de septiembre de 1821. MÉXICO Bicentenario de la Independencia: 16 de septiembre de 1810. Centenario de la Revolución: 20 de noviembre de 1910. PARAGUAY Gesta Revolucionaria: 14-15 de mayo de 1811. Acta de Independencia: 25 de noviembre de 1842. VENEZUELA Grito de Independencia: 19 de abril de 1810. Declaración de Independencia: 5 de julio de 1811.

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BicenTenArio

HorAcio gonZÁleZ escriBe A propÓsiTo de los dos siglos de lA insTiTuciÓn

una biblioteca que cumple DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS DE SU FUNDACIÓN, LA BIBLIOTECA NACIONAL –ESE “MONUMENTO” QUE IDEÓ E IMPULSÓ MARIANO MORENO CON EL DESIGNIO “CUMPLIR SUS FUNCIONES O DESAPARECER EN EL FUEGO”– SIGUE DESPERTANDO PASIONES: ES EL PUNTO DE ENCUENTRO DE ESTUDIANTES, INVESTIGADORES Y LECTORES, A LA VEZ QUE UNA USINA QUE PROPONE Y ALIMENTA EL DEBATE SOBRE LA POLÍTICA Y LA CULTURA. TRAYENDO AL PRESENTE EL ESPÍRITU DE DISTINTAS ÉPOCAS, EN ESTE TEXTO, HORACIO GONZÁLEZ, DIRECTOR DE LA INSTITUCIÓN, RECUPERA PARA LOS LECTORES DE NUESTRA CULTURA UNA HISTORIA DE LA BIBLIOTECA, A TRAVÉS DE ALGUNOS DE LOS HOMBRES QUE LA COMANDARON, PARA ÉL, PIEZAS CLAVE EN SU CONTINUIDAD. VICENTE G. QUESADA, PAUL GROUSSAC, GUSTAVO ADOLFO MARTÍNEZ ZUBIRÍA (HUGO WAST) Y JORGE LUIS BORGES TIMONEARON GESTIONES CON MISIONES Y CARACTERÍSTICAS DISÍMILES EN DIFERENTES CONTEXTOS DE PAÍS. La Biblioteca Nacional festeja su Bicentenario el 13 de septiembre de 2010. Es una de las “instituciones de Mayo”. Nace como una instancia cultural del Estado nacional en tiempo de guerra. Justamente, los considerandos de su fundación, escritos por Mariano Moreno, se refieren a esa circunstancia. Es en los momentos de guerra que deben hacerse presentes las instituciones de la cultura, pues no se entienden los tiempos intranquilos y de lucha sin que se postulen ámbitos de lectura, reflexión y sustento intelectual. La Revolución de Mayo surge entonces bajo una hipótesis militar, un compromiso de autonomía y un acto de acopio de libros, muchos de los cuales se expropian de las bibliotecas eclesiásticas o adversas a la revolución. Para imaginarnos las circunstancias de esta fundación, debemos recordar que los acontecimientos de Mayo se inscriben en un clima ilustrado. La circulación de libros en Buenos Aires no era escasa, pero se trataba de circuitos privados o eclesiales. La fundación de la Biblioteca Pública le da a los acontecimientos su dimensión cultural y, especialmente, el sello de vinculación, no existente de ese mismo modo hasta entonces, de las armas con las letras, de los ejércitos con las ideologías, de las luchas con las cartillas doctrinarias. Los primeros bibliotecarios fueron sacerdotes vinculados al partido de la revolución, pero aun considerando que eran de las pocas personas capacitadas para tratar con el mundo áulico de los libros, nada se equiparaba en ese momento al raro destello que emana

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del artículo Educación, que escribe Moreno en la Gazeta, indicando con su vehemencia característica que una biblioteca debe arder en el fuego sagrado de la lectura cívica ilustrada. Este texto moreniano ha tenido después pocas oportunidades de proponer el verdadero horizonte de trabajo de la Biblioteca Nacional. Hubo períodos completos en que esta languideció, horadada por la lucha entre facciones políticas y la falta de recursos, hasta que registró un momentáneo resurgimiento bajo la dirección de Vicente G. Quesada, que poseía las artes más avanzadas del bibliotecario, además de pertenecer a las filas de los historiadores y diplomáticos del orden conservador. Pero es con Paul Groussac que la Biblioteca –ya en el edificio de la calle México– se destaca por proyectarse como una incitación permanente a la investigación y la polémica sobre el patrocinio histórico argentino. Con Groussac, se equilibran de alguna manera las acciones que corresponden a las exigencias bibliotecológicas y las que atañen a la participación de la Biblioteca en el mundo de la polémica historiográfica. La Biblioteca se convierte en un órgano de averiguación de la historia nacional y de la propia historia en la que se halla inmersa. El largo período en que Groussac estuvo al frente en la Biblioteca corresponde a tiempos de bisagra, entre la belle époque y el yrigo-

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yenismo. Acusado de utilizar la Biblioteca sólo para el interés de sus propias investigaciones, no se comprendió que le daba un impulso intelectual que superaba la mera recepción de lectores y servicio al investigador –lo que siempre se debe hacer– con algo más decisivo: crear lectores y crear investigadores. Con Martínez Zuviría, no se agota el síndrome de polémica de la Biblioteca, pero se traslada hacia las zonas ultramontanas de la historia nacional. Zuviría sostiene un tipo de revisionismo histórico vinculado al reaccionarismo más densamente ligado a núcleos confesionales de la época, y realiza un sostenido ataque a la tradición morenista. Ocupa la década infame y del peronismo, hasta 1955. Los períodos histórico-políticos son definitorios en el momento de interpretar los propios cortes institucionales de la Biblioteca, revelando hasta qué punto su destino está atado a la

pArA fesTeJAr, MucHo MÁs que liBros EN SU BICENTENARIO, LA BIBLIOTECA NACIONAL PROPONE ACTIVIDADES LIBRES Y GRATUITAS, CON MÚSICA, LECTURAS, CINE, JUEGOS PARA LOS MÁS CHICOS, Y HASTA UN PASEO POR LOS DISTINTOS EDIFICIOS QUE LA ALBERGARON. LA PROGRAMACIÓN COMPLETA PUEDE CONSULTARSE EN WWW.BN.GOV.AR. sepTieMBre sÁBAdo 11 circuito de las tres Bibliotecas Desde el Cabildo de Buenos Aires, un recorrido por las tres sedes de la Biblioteca Nacional en sus diferentes épocas: Manzana de las Luces, México 564 y Agüero 2502. De 10.30 a 13 h. feria de escritores y editores Encuentro de sellos independientes. Sábado 11 y domingo 12. De 11 a 19 h. Plaza del Lector. lecturas Fausto, de Estanislao del Campo, por Sergio Renán; El paso de los libres, de Arturo Jauretche, por Raúl Carnota; y Eva Perón en la hoguera, de Leónidas Lamborghini, por Cristina Banegas. 17 h. Auditorio Jorge Luis Borges.

madeja cultural argentina, en todos sus núcleos más encrespados. Ella es sede histórica del debate entre distintos legados de la cultura nacional. Esto no cambia durante el período borgeano, que ocupa todo el ciclo desde la caída del peronismo hasta su retorno en 1973, revelando previsibles paralelismos y sinonimias culturales. Luego de Borges, que ensambla con fuertes simbolismos su nombre a la Biblioteca, que, como se sabe, es también uno de los motivos irradiantes de su obra, el capítulo siguiente transcurrirá, en el edificio construido por Testa y Bullrich, en Agüero y Libertad, ex residencia presidencial. Antes habían pasado los años de oscuridad dictatorial y luego, la mudanza ocurrida a fines de los años 90. En el nuevo edificio había asimismo sobrecargas histórico-políticas. También en estos planos simbólicos, la Biblioteca Nacional seguía revelando que, además de sus funciones específicas de biblioteca que atiende distintas solicitaciones de lectores e investigadores, mantenía su aura de símbolo de la cultura nacional, hilo activo de la memoria bibliográfica del país, y sede singular del clásico debate entre los legados humanísticos y las necesidades ostensibles de modernización de los servicios y las consultas.

Horacio González Director de la Biblioteca Nacional

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el libro perdido Estreno de la serie de microficciones para televisión dedicadas a grandes obras de la literatura argentina y sus autores. 18 h. Auditorio Jorge Luis Borges. escribir en Argentina Mesa redonda con la participación de León Rozitchner y José Pablo Feinmann. 19 h. Auditorio Jorge Luis Borges.

Howard, Fernando Dopazo y Carlos Burgos; y fuegos artificiales. De 11 a 24 h. Explanada de la Biblioteca Nacional. programa de Biblioteca lúdica Títeres, juegos, lecturas, talleres de escritura y plástica, para chicos de entre 3 y 15 años. Domingo 12 y lunes 13. De 15 a 18.30 h. Salón Raúl Scalabrini Ortiz.

lunes 13 Bicentenario de la Biblioteca nacional: acto central Participan Jorge Coscia, Horacio González y Noé Jitrik. A las 19 h. Auditorio Jorge Luis Borges. fito páez y gerardo gandini, en concierto 21 h. Explanada de la Biblioteca Nacional.

MArTes 14 celebración del día del Bibliotecario A las 18 h, en el Auditorio Jorge Luis Borges: acto de conmemoración, con Horacio González, Rosa Monfasani (ABGRA) y Rodolfo Löhe (RECIARIA). A las 20 h, en la Explanada de la Biblioteca Nacional: palabras de Cristina Fernández de Kirchner.

doMingo 12 conciertos del Bicentenario Orquesta Sinfónica Nacional, Guillermo Klein y Base de Nave Sexteto, Ramiro Gallo Quinteto, Cuarteto Cedrón, Juan Falú, Coqui Ortiz, Dúo Cardozo-Quintero, Ernesto Jodos Trío y Juan Carlos “Mono” Fontana. Además, la instalación “La Biblioteca de Babel”, de Julian

Jueves 16 el cine periférico. segundo vuelo En el ciclo de cine independiente y música de autor, se exhiben los cortos de “25 miradas, 200 minutos”, producidos por la Secretaría de Cultura de la Nación. 19 h. Sala Augusto Raúl Cortazar.

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Medios

el 70% de los ArgenTinos podrÁ ver lA nuevA Tv A fin de Año

la Televisión digital Terrestre pide pista LA PANTALLA CHICA ESTÁ MIGRANDO AL MUNDO DIGITAL. EL NUEVO SISTEMA CAMBIARÁ EL CONCEPTO Y LA FORMA DE VER TELEVISIÓN ABIERTA. AQUÍ, ALGUNAS PISTAS PARA ENTENDER LO QUE SE VIENE.

La televisión digital está entre nosotros y llegó para quedarse. Aquel aparato que fue objeto de codicia entre las generaciones de antaño será obsoleto dentro de poco, cuando la Televisión Digital Terrestre (TDT) se instale definitivamente en el país. El viejo televisor color deberá ser reequipado, ya que el nuevo sistema promete revolucionar el concepto y la estética televisiva.

finales de series y telenovelas, pedir recetas de cocina o conocer el pronóstico del tiempo. Padres y abuelos nunca hubieran imaginado que el usuario podría amplificar y disponer de una multiplicidad de contenidos y productos televisivos. Y sin embargo, estas alternativas serán realidad cuando la TV analógica haga el pasaje definitivo al sistema digital.

Gracias a la TDT, se multiplicará la cantidad de canales de aire; se obtendrán calidades cinematográficas de imagen y sonido, y se podrá mirar tele desde dispositivos portátiles. Aunque la vedette de todas las transformaciones será la interactividad: el usuario no sólo podrá pedir información y jugar sin moverse del sillón, sino también armar su propia programación. Algunas de estas opciones ya las brinda el sistema satelital con abono, pero a diferencia de este, el paquete de canales que ofrezca la nueva televisión digital terrestre será gratuito.

La conversión está prevista para julio o agosto de 2019. El actual es un período de transición. Según el investigador mexicano Hernán Galperín, que analiza el proceso de instalación de la televisión digital en la Argentina, se vive un momento propicio para democratizar las comunicaciones. “Al multiplicar la capacidad de transmisión y facilitar el desarrollo de servicios interactivos, tanto de entretenimiento como educativos y de información, la transición a la TV digital se ofrece como instrumento de política pública para alcanzar objetivos clave en materia de comunicación, como el pluralismo, la apertura del mercado y el achicamiento de la llamada brecha digital”, plantea.

con los díAs conTAdos Décadas atrás, la televisión alteró para siempre la relación de las personas con los medios de comunicación. Hoy abre paso a una nueva revolución al interior de los hogares. Es que la tele digital volverá a cambiar la relación entre medio y usuario. A medida que se vaya instalando, se generarán nuevos formatos y contenidos. En esto, será clave la participación del espectador, quien, a través del control remoto, podrá elegir

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Villa Ángela, Florencio Varela o Tilcara: la tele digital arribará a todo el país dentro de poco. Se trata de otro aspecto revolucionario del nuevo sistema, porque llegará a rincones a los que la pantalla analógica no se acerca, con una oferta mucho más amplia de canales de aire y con contenidos federales. El Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre (SATVD-T) es el organismo que tiene a su

cargo la implementación y el desarrollo de la televisión del futuro en el país. “Desde el Consejo Asesor, impulsamos un Plan de Fomento de Contenidos Audiovisuales, con el objetivo de federalizar la producción para dar cuenta de la riqueza discursiva y estética de nuestro país. Queremos romper con el paradigma televisivo actual de contenidos, ya no porteños, sino directamente con una estética palermitana”, explica el coordinador general del SATVD-T, Osvaldo Nemirovsci.

decodificAr es lA cuesTiÓn En esta nueva era, el decodificador será el complemento indispensable porque los televisores deberán ser reequipados para poder captar las señales. A partir del plan Mi TV Digital, desde hace algunos meses, estos aparatos se están distribuyendo gratuitamente (a través de Correo Argentino) entre beneficiarios de planes sociales, jubilados que perciben el haber mínimo, establecimientos estatales y organizaciones vinculadas al desarrollo de actividades sociales, culturales, educativas y de promoción de contenidos audiovisuales. Como parte de este plan, se están instalando plantas transmisoras y repetidoras en varias provincias. A fin de año, serán casi cincuenta las plantas en pie, es decir que el 70% de la población podrá ver televisión digital. Se prevé que entre 2011 y 2012 estará cubierto todo el territorio argentino.

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Mi Tv digiTAl.

Para captar las señales digitales, sólo hace falta un decodificador. Ya se distribuyen en forma gratuita entre jubilados, beneficiarios de planes sociales, establecimientos estatales y organizaciones de la comunidad. Los interesados en recibirlo deben acercarse a la sucursal de Correo Argentino más cercana, donde encontrarán el formulario que hay que completar y enviar. + información: 0800-888-6488. www.mitvdigital.gob.ar

Entrevista con Fabián Blanco Programa Audiovisual de Creación y Difusión de Contenidos Culturales. La llegada de la televisión digital promete nuevas señales educativas, culturales y de noticias. En este marco, la Secretaría de Cultura de la Nación lleva adelante el Programa Audiovisual de Creación y Difusión de Contenidos Culturales. Fabián Blanco, su coordinador general, cuenta de qué se trata: “Esta iniciativa promueve el desarrollo de obras audiovisuales que reflejen los distintos aspectos de nuestra riqueza cultural. Estas producciones alimentarán la programación de una señal cultural, dependiente de la Secretaría, y también se verán a través de otras señales educativas e informativas que integrarán el Sistema Nacional de Medios Públicos”.

Tres norMAs en dAnZA Existen en el mundo tres estándares aplicables a la televisión digital, y cada país debe optar por alguno de ellos: ATSC (norma norteamericana), DVB (norma europea) y SBTVD-TB, el Sistema Brasileño de Televisión Digital Terrestre, basado en el sistema Japonés ISDB-T. Esta última fue la norma adoptada por la Argentina y gran parte de los países latinoamericanos, teniendo en cuenta las características del país y de la región. A nivel técnico, la norma japonesa-brasileña fue considerada la mejor opción porque garantizará la aplicación de la nueva tecnología televisiva en todo el territorio nacional, y permitirá la recepción portátil y móvil de la señal transmitida. En términos político-culturales, se tuvo en cuenta la posibilidad de estrechar vínculos con los países del bloque para, en el futuro, establecer un polo tecnológico y generar políticas conjuntas en materia digital. Para Nemirovsci, la instalación de la TDT ya supone un gran salto tecnológico y un enorme avance cultural y social, puesto que promueve la democratización de la estética, entendida como la posibilidad de acceso universal de todos los usuarios a las señales de televisión por aire, abierta y gratuita. “Se advierte la posibilidad histórica de transformar la lógica comercial que caracterizó al sistema de radiodifusión argentino desde sus orígenes.

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Aquellos que hasta ahora se limitaban a ser receptores de mensajes, por primera vez, podrán convertirse en productores. Esas nuevas voces, sumadas a las ya existentes, fortalecerán el papel que, en la sociedad actual, cumple la TV como uno de los espacios en los que se manifiesta la esfera pública”, argumenta.

lo que viene Hoy el sistema analógico coexiste con el digital. Y lo seguirá haciendo por algún tiempo. Actualmente, transmiten con el nuevo sistema Canal 7, Encuentro y Radio Nacional, pero en los próximos meses, se habilitarán nuevos canales de noticias, educativos, culturales, de entretenimientos y de deportes. En septiembre, se lanza la señal infantil Paka Paka. En octubre, los amantes de la pantalla grande podrán disfrutar del canal del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Antes de que concluya el año, también existirán nuevas señales provinciales y locales, abiertas y gratuitas en muchos lugares del país. Debido a que estará en la mayoría de los hogares, y puesto que todo el mundo se lleva muy bien con el control remoto, en el futuro, cuestiones cotidianas, como los trámites bancarios o el pago de cuentas, se resolverán a través de la televisión, tal como hoy sucede con Internet. Será otro de los ajustes revolucionarios de la nueva TV.

–¿cuáles son los objetivos del programa? –En los últimos años, los argentinos participamos de un debate histórico impulsado por el Gobierno nacional sobre políticas comunicacionales. La discusión nos dejó ver y asumir las posibilidades que los contenidos audiovisuales tienen no sólo en la interpretación, sino también en la intervención y en la modificación de nuestra realidad. Por eso, este programa apunta a generar inclusión social y política a través de contenidos que promuevan el reconocimiento y el respeto por la diversidad cultural, desde una perspectiva nacional, popular y latinoamericana. –¿qué contenidos se están produciendo? –Algunos de los contenidos en desarrollo son programas de debate político y cultural, un noticiero y una agenda federal de cultura. También habrá series documentales sobre historia, arte, patrimonio, pensamiento, música, danza, teatro y diversidad cultural. Además, se están firmando convenios para intercambiar contenidos audiovisuales latinoamericanos. El primer proyecto de este programa es “Revolucionarios de Mayo”, realizado con Ariel Mlynarzewicz, que retrató a importantes personajes de nuestra historia. El material, registrado en video, da cuenta de la investigación del artista plástico sobre las figuras elegidas y muestra el intercambio que, sobre ellos, mantuvo con reconocidos intelectuales argentinos.

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MúsicA

ediciÓn de gAlA, con ÓperA, MúsicA AcAdéMicA, dAnZA, TAngo, folKlore, JAZZ, rocK…

septiembre Musical Tucumano: 50 años de fiesta

Bruno Gelber.

Rubén Rada.

ESTE ENCUENTRO, UNO DE LOS FESTIVALES ANUALES MÁS IMPORTANTES DEL PAÍS, CELEBRA EN 2010 MEDIO SIGLO DE LUCES, CON FIGURAS DE LA ARGENTINA, INVITADOS DEL EXTERIOR, ARTISTAS LOCALES Y ELENCOS ESTABLES. LUIS ALBERTO SPINETTA, DIVIDIDOS, BRUNO GELBER, EDUARDO HUBERT, ADRIÁN IAIES, DARÍO VOLONTÉ, PAYASOS EN BANDA, LOS AMADOS, LIGIA PIRO CON SUSANA RINALDI, EL BALLET FOLKLÓRICO NACIONAL Y EL DÚO KAMEDA-BALET SON ALGUNOS DE LOS MÁS DE 400 ARTISTAS EN ESCENA.

machenko, el célebre guitarrista clásico español Narciso Yepes y el arpista vasco Nicanor Zabaleta.

Inspirados en los festivales europeos, en especial el Mayo Musical Florentino, en 1960, un grupo de protagonistas de la cultura tucumana –el violinista Guido Torres, el chelista Oleg Kotzarew, el investigador y escritor David Lagmanovich y el periodista Julio Ardiles Gray– le propuso al entonces gobernador Celestino Gelsi crear en la provincia un encuentro musical anual. Surgía así, a través del Consejo Provincial de Difusión Cultural –el organismo que, por esos días, dirigía la actividad cultural en Tucumán– el Septiembre Musical, que en 2010 celebra medio siglo de actividad.

Desde los comienzos, a la par de su calidad, el Septiembre Musical exhibió un anhelo humanista, que los fundadores del festival sintetizaron así en el primer programa de mano: “Es un festival internacional permanente (...), resultado de la colaboración de todas las instituciones de esta provincia vinculadas con la cultura”.

Con vocación de permanencia –la edición 49.º convocó a unos 150 mil espectadores–, el festival pronto se convirtió en una cita cultural y social anhelada, a medida que sumaba a su programación nombres como el hindú Ravi Shankar, el Cuarteto de Tokio, el virtuoso violinista ruso Boris Belkin, la Camerata Bariloche, el New York Quartet, La Porteña Jazz Band, el Coro de Niños Cantores de Viena, la Orquesta de Mariano Mores, y los artistas Astor Piazzolla, Mercedes Sosa, Martha Argerich, Miguel Ángel Estrella, Sylvia Kersenbaum y Pía Sebastiani, entre muchos otros. Por sus escenarios, también desfilaron Lionel Hampton, la orquesta de Louis Armstrong, los violinistas Erick Friedman y Ruggiero Ricci, Ana y Nicolás Chu-

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En la primera época, el Septiembre Musical se centraba en la música académica, pero a través del tiempo, fue sumando más géneros, como el jazz, el rock, el tango, el folklore y la música centroamericana. Los cuerpos artísticos oficiales –el Coro, la Orquesta, el Ballet Estable Clásico, el Ballet Contemporáneo y el Teatro Estable– se incluyen en la grilla de espectáculos del encuentro, sobre el que este año, celebrando su 50.° aniversario, se editará un libro conmemorativo con textos, fotografías, documentos y testimonios de primera mano.

“Cuesta imaginar que, hace cincuenta años, aquellos pioneros, verdaderos quijotes, pudieran dejar establecida, en una escueta declaración y como una ‘sentencia de vida’, la permanencia del festival”, evoca el titular del Ente Cultural de Tucumán, Mauricio Guzmán, y agrega: “Aquella sentencia –solamente alterada en 1973– no sólo se hizo realidad, sino que se desarrolló de un modo que ni el propio Consejo de Difusión Cultural hubiera soñado”. Para Guzmán, “todo lo que en aquel primer programa del festival se afirmaba se cumplió, porque el Septiembre Musical continúa proporcionando a creadores, intérpretes, crítica y público la oportunidad de un encuentro en Tucumán en el mes de la primavera”. Pisando suelo firme, hoy el festival ha recuperado el brillo de aquellas ediciones tempranas, con una cartelera de lujo. Por motivos de programación y demanda,

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50.o sepTieMBre MusicAl, en núMeros 50 ESPECTÁCULOS MUSICALES. 400 ARTISTAS EN ESCENA. 68 MÚSICOS DE LA ORQUESTA ESTABLE. 15 BAILARINES DEL BALLET CONTEMPORÁNEO. 32 MIEMBROS DEL BALLET ESTABLE. 61 INTEGRANTES DE LA BANDA SINFÓNICA DE LA PROVINCIA. 57 COREUTAS DEL CORO ESTABLE. 64 FOLKLORISTAS DE 16 GRUPOS. 66 MÚSICOS DE ROCK. 30 INTÉRPRETES DE JAZZ.

progrAMAciÓn desTAcAdA Del 26 de agosto al 3 de octubre. + info: www.enteculturaltucuman.gov.ar AGOSTO 26, 28 y 31 de agosto. “La Traviata“. Ópera. Teatro San Martín. 27 de agosto. Dúo Kameda-Balet. Piano a 4 manos. Teatro San Martín. 29 de agosto. “Según pasan los años”. Ligia Piro con Susana Rinaldi. Teatro San Martín.

SEPTIEMBRE 1.° de septiembre. Eduardo Hubert. Teatro San Martín. 2 y 4 de septiembre. “La Traviata“. Ópera. Teatro San Martín. 3 de septiembre. Ballet Metropolitano. Teatro San Martín. 4 de septiembre. Quinteto Cinco Esquinas. Teatro Orestes Caviglia. 5 de septiembre. Los Amados. Teatro, humor y música latina. Teatro San Martín. 8 de septiembre. Festivales Musicales. Conciertos, seminarios y cursos. Teatro San Martín. 9 de septiembre (Teatro San Martín), 10 de septiembre (Concepción) y 11 de septiembre (Tafí Viejo). Ballet Folklórico Nacional. 11 de septiembre. Grupo Encuentros. “Borges… en Tucumán”. Teatro San Martín.

Ute Lemper.

en los últimos años, el inicio de las actividades suele anticiparse a los últimos días de agosto y extenderse a los primeros de octubre, no sólo en las salas del circuito habitual, sino también en ámbitos no convencionales, como plazas, escuelas, museos, iglesias, unidades penitenciarias, hospitales, hogares de ancianos y espacios públicos. Para cubrir toda la geografía provincial, en el encuentro, intervienen activamente los municipios y las comunas.

12 de septiembre. Homenaje al Folklore Tucumano: Mercedes Sosa y Los Tucu Tucu. Con Coqui Sosa y Carlos Sánchez. Plaza Independencia. 14 y 15 de septiembre (Teatro San Martín) y 16 de septiembre (Concepción). Payasos en Banda. Teatro musical para niños. 15 de septiembre. Trío Instrumental de Cámara “Sine Nomine”. Teatro San Martín. 17 de septiembre. Yesterday. Teatro San Martín. 19 de septiembre. Mono Villafañe. “Canto con amor”. Teatro San Martín. 21 de septiembre. Los Peces Gordos y Gran Martell. Yerba Buena.

“lA TrAviATA”, en lA AperTurA Este año, la fiesta comienza el 26 de agosto en el Teatro San Martín, con la puesta de “La Traviata”, en la que se presentan los solistas Greog Enaris, de Rusia, y Mónica Ferracani, a quien los tucumanos ya ovacionaron en 2008 por su labor en “Madame Butterfly”. El regisseur es Carlos Palacios y el director musical, Omar Emir Saúl. De los más de 50 espectáculos que se ofrecen hasta el 3 de octubre, la variada propuesta incluye el Ballet Metropolitano; los ganadores del X Concurso Bienal Juvenil Shell, presentados por Festivales Musicales; Bruno Gelber; Grupo Encuentros (coordinado por Alicia Terzian); Payasos en Banda; la cantante Ute Lemper; los pianistas Miguel Ángel Estrella, Eduardo Hubert y Adrián Iaies; Los Amados (humor y música con repertorio de Centroamérica); Rubén Rada; Luis Alberto Spinetta; Darío Volonté y Vera Cirkovic. Visten también la cartelera de esta edición Ligia Piro y Susana Rinaldi, el Ballet Folklórico Nacional, el Quinteto Cinco Esquinas, piano a cuatro manos por el Dúo Kameda-Balet, Divididos, Los Peces Gordos, Pro Música Rosario, Coqui Sosa, Gran Martell (trío de rock) y la orquesta dirigida por Beba Pugliese. Los Tucu Tucu –fallecidos en 2007, cuando se dirigían a Tucumán para participar en la edición del Septiembre Musical de ese año– serán objeto de un especial homenaje, al igual que Mercedes Sosa.

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23 de septiembre. Bruno Gelber y la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Tucumán. Teatro San Martín. 23, 24 y 25 de septiembre / 1, 2 y 3 de octubre. El Filtro Mágico. Teatro musical. Teatro Orestes Caviglia. 24 de septiembre: The Czech Chamber Soloists (Solistas de Cámara Checos). Teatro San Martín. 25 de septiembre. Orquesta Beba Pugliese. Teatro San Martín. 26 de septiembre. Pro Música Rosario. Teatro San Martín. 28 de septiembre. Luis Alberto Spinetta. Teatro San Martín. 29 de septiembre. Miguel Ángel Estrella. Teatro San Martín. 30 de septiembre. Ute Lemper. Teatro San Martín.

OCTUBRE 1.° de octubre. Adrián Iaies. Teatro San Martín. 1, 2 y 3 de octubre. El Filtro Mágico. Teatro musical. Teatro Orestes Caviglia. 2 de octubre. Divididos. Plaza Independencia. 3 de octubre (cierre). Darío Volonté y Vera Cirkovic. Plaza Independencia.

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nuesTros ArTisTAs

proyecTo circulAr Esta iniciativa del Palais de Glace y la Secretaría de Cultura de la Nación promueve la participación en las grandes salas de artistas con breve experiencia de exhibición. En sus dos primeras ediciones, con la convocatoria de decenas de jóvenes de los más diversos puntos del país, Proyecto Circular trazó un mapa heterogéneo de una generación activa y crítica de nuevos creadores, que redefinen continuamente lo que se entiende por arte. En 2011, la tercera edición continúa el proyecto.

feminicidio

Celeste Martínez, “Violencia doméstica”, 2008, fotografía, díptico, 1,70 x 2 m.

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Vivimos en un entorno signado por la violencia, problemática que crece de forma exponencial en el mundo. Con esto, me refiero no sólo a los grandes conflictos armados, sino también a la violencia cotidiana, que se gesta silenciosamente entre las paredes de las casas, y en el transitar diario. A su vez, los medios de comunicación nos presentan esta sucesión infinita de acontecimientos a modo de espectáculo, entumeciendo nuestra capacidad de reflexionar sobre esta realidad. Frente a este escenario, el arte tiene posibilidades de operar, quebrando la inercia de las imágenes, deteniendo y señalando el conflicto, transformando al espectador en actor de un cambio. Desde hace décadas, muchas de las prácticas artísticas se han direccionado hacia una funcionalidad social o política: los artistas, desde diversos posicionamientos, traba-

jan sobre su contexto. Las prácticas contemporáneas juegan con esta pasión por la realidad, se alejan del idealismo artístico, atendiendo al mundo como algo ya creado sobre lo que es necesario actuar, intervenir y observar. La obra presentada en la muestra Proyecto Circular II, en el Palais de Glace, pertenece a una serie de trabajos fotográficos realizados en 2008, en los cuales me interesa exponer, señalar y reflexionar sobre diferentes problemáticas respecto de la mujer en el contexto social actual. Específicamente, esta obra se centra en la violencia de género, o feminicidio, y presenta un registro de casos ocurridos en la Argentina, que tuvieron repercusión mediática entre 1990 y 2008. Celeste Martínez Artista plástica.

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Nuestra Cultura Nº 7  

Edición de septiembre de la revista de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Nuestra Cultura Nº 7  

Edición de septiembre de la revista de la Secretaría de Cultura de la Nación.

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