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Año 3. Nº 26

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Escultura de Bruno Torfs

Escriben y colaboran en este número: Chabela Ximénez; Horacio Otheguy Riveira; Daniel Grustán Isabela; Guillem de Rubenhor; Roberto Langella DICIEMBRE 2012


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Sumario Editorial

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Noticias del mundillo literario

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Los amantes, por Julio Cortázar

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Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (1º parte), por Jorge Luis Borges

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El fantasma de la tía Guillermina, por Horacio Otheguy Riveira

8

Canelita o el paso de azúcar amargo (1º parte), por Chabela Ximénez

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Divagaciones pelotudas, por María de la Paz Reyes Peña

12

Poesía, por Daniel Grustán Isabela

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Se me cayeron las alas (parte 11)

16

Sobre la astrología predictiva, por Eloy R. Dumond

18

Lesiones del buen escribir, por Roberto Langella

19

El Elegido, por María de la Paz Reyes Peña (1962-2012), por Guillem de Rubenhor

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Esperando a Godot, por Ñapi

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Misceláneas interrumpidas, por Horacio Otheguy Riveira y Roberto Langella

24

El arte de Bruno Torfs

26

Lo mejor de Facebook

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Los signos del zodiaco en la historia (Piscis)

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Onomancia

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Horóscopo

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Sumario de los números anteriores

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Seguir viviendo sin tu amor

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o es una frase mía la del título, es de Luis Spinetta, poeta y músico argentino, pero a mí me cabe. De vuelta al tren, retomando la marcha, a la vera de nuevos paisajes. La vida, como la música, es un entramado, un encadenamiento de sucesos en progresión, de Do a Do, a través de la escala, las escalas. Luego están los acordes, que se dan cuando dos o varias de esas escalas se encuentran y entrecruzan, en diferentes puntos del desarrollo de unas y de otras. Eso pasa en la música. Análogamente, en la vida es lo mismo. Representemos nuestros papeles, me dijo ella un día, y fue lo que hicimos, y creo que lo hicimos bien. Yo hoy retomo sus palabras y vuelvo a decir: ―representemos nuestros papeles‖. En alguna medida, esta revista ha sido siempre un reflejo de lo que mis ojos ven, como se adhieren los paisajes a los cristales de las ventanillas de los trenes. Si no prosigo la marcha, por lo menos esta revista se terminará. Tampoco es que retome la marcha por perpetuar la revista, nadie viaja en función de su bitácora. Sería muy soberbio de mi parte, ahora, ―hacerme el occiso‖, hubiera dicho Mary Paz; ella me armó la valija antes de partir a

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continuar su propio viaje, mucho más trascendente seguramente que el mío. El tren avanza a su propia marcha, hay caseríos y pobladores más adelante. Tal vez alguien me espere aún sin saberlo, también, representando su papel. Somos todos tan resistentes y tan frágiles a la vez; tal vez, una vida resistiendo los embates de las peores tormentas, y en el momento menos pensado te entra una bacteria, y zas, pasaste para el otro lado. Por eso, es un despropósito abandonar voluntariamente el tren, el barco, lo que sea te represente la vida, aún cuando hay mil modos de hacerlo, de forma directa o indirecta. Hay gente que del mundo solo hace una sala de espera. No puedo asegurarles que vaya a gustarles lo que sigue, cuando yo mismo no sé muy bien para dónde vamos. Por de pronto hoy se suma nueva gente a la tripulación, Chabelita y su novela por entregas, para regalarnos su acorde, su desarrollo en la escala, su visión desde el tren donde ella viaja. Y siguen nuestros siempre leales Horacio, Dani y maese de Rubenhor. Es época de redimensionar, de relanzamientos, en estos días también preparo el del sitio web, espero que en una versión más dinámica, más estética y de mayor alcance. Auguro que el 2013 será un año de tranquila pero plena reestructuración, de desmantelamiento de formas obsoletas, de

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descubrimiento de nuevas posibilidades, de una sensación de primavera permanente en la aparición de nuevos brotes. Ojalá esto se hiciera extensible al mundo. Ojalá y de una vez por todas se cumplimenten nuestros reclamos básicos repetidos hasta el hartazgo en estas y otras fechas. Pero siempre nos queda más no sea como un hábito, el gesto de alzar la copa. Alzar la copa es siempre hacer lugar entre los escombros. Yo alzo mi copa de nuevo ante ustedes, por la paz de los que están y de los que ya no. Quién sabe el año que viene a la misma hora cómo nos encuentre. Ojalá sea recordando estas horas sin rencores ni angustias, por fin pacificados. Feliz Año Nuevo para todos. Roberto Langella, Diciembre, 2012.


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Noticias del mundillo literario En fin, finalmente Chabela Ximénez salió elegida en nuestro concurso por un informe de carta natal, de fin de año, que en quince o veinte días le será entregado. A todos los demás, ¡muchas gracias por participar!

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Los amantes, por Julio Cortázar ¿Quién los ve andar por la ciudad Si todos están ciegos? Ellos se toman de la mano: algo habla entre sus dedos, lenguas dulces lamen la húmeda palma, corren por las falanges, y arriba está la noche llena de ojos. Son los amantes, su isla flota a la deriva hacia muertes de césped, hacia puertos que se abren entre sábanas. Todo se desordena a través de ellos, todo encuentra su cifra escamoteada; pero ellos ni siquiera saben que mientras ruedan en su amarga arena hay una pausa en la obra de la nada, el tigre es un jardín que juega. Amanece en los carros de basura, empiezan a salir los ciegos, el ministerio abre sus puertas. Los amantes rendidos se miran y se tocan una vez más antes de oler el día. Ya están vestidos, ya se van por la calle. Y es sólo entonces cuando están muertos, cuando están vestidos, que la ciudad los recupera hipócrita y les impone los deberes cotidianos.


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ebo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo American Cyclopaedia (Nueva York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902. El hecho se produjo hará unos cinco años. Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos pocos lectores -a muy pocos lectores- la adivinación de una realidad atroz o banal. Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los espejos tienen algo monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres. Le pregunté el origen de esa memorable sentencia y me contestó que The Anglo American Cyclopaedia la registraba, en su artículo sobre Uqbar. La quinta (que habíamos alquilado amueblada) poseía un ejemplar de esa obra. En las últimas páginas del volumen XLVI dimos con un artículo

sobre Upsala; en las primeras del XLVII, con uno sobre UralAltaic Languages, pero ni una palabra sobre Uqbar. Bioy, un poco azorado, interrogó los tomos del índice. Agotó en vano todas las lecciones imaginables: Ukbar, Ucbar, Ooqbar, Ookbar, Oukbahr... Antes de irse, me dijo que era una región del Irak o del Asia Menor. Confieso que asentí con alguna incomodidad. Conjeturé que ese país indocumentado y ese heresiarca anónimo eran una ficción improvisada por la modestia de Bioy para justificar una frase. El examen estéril de uno de los atlas de Justus Perthes fortaleció mi duda. Al día siguiente, Bioy me llamó desde Buenos Aires. Me dijo que tenía a la vista el artículo sobre Uqbar, en el volumen XLVI de la Enciclopedia. No constaba el nombre del heresiarca, pero sí la noticia de su doctrina, formulada en palabras casi idénticas a las repetidas por él, aunque -tal vezliterariamente inferiores. Él había recordado: Copulation and mirrors are abominable. El texto de la Enciclopedia decía: «Para uno de esos gnósticos, el visible universo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables (mirrors and fatherhood are abominable) porque lo multiplican y lo divulgan». Le dije, sin faltar a la verdad, que me gustaría ver ese artículo. A los pocos días lo trajo. Lo cual me sorprendió, porque los escrupulosos índices cartográficos de la Erdkunde de Ritter ignoraban con plenitud el nombre de Uqbar. El volumen que trajo Bioy era efectivamente el XLVI de la Anglo-American Cyclopaedia. En la

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falsa carátula y en el lomo, la indicación alfabética (TorUps) era la de nuestro ejemplar, pero en vez de 917 páginas constaba de 921. Esas cuatro páginas adicionales comprendían el artículo sobre Uqbar; no previsto (como habrá advertido el lector) por la indicación alfabética. Comprobamos después que no hay otra diferencia entre los volúmenes. Los dos (según creo haber indicado) son reimpresiones de la décima Encyclopaedia Britannica. Bioy había adquirido su ejemplar en uno de tantos remates. Leímos con algún cuidado el artículo. El pasaje recordado por Bioy era tal vez el único sorprendente. El resto parecía muy verosímil, muy ajustado al tono general de la obra y (como es natural) un poco aburrido. Releyéndolo, descubrimos bajo su rigurosa escritura una fundamental vaguedad. De los catorce nombres que figuraban en la parte geográfica, sólo reconocimos tres Jorasán, Armenia, Erzerum-, interpolados en el texto de un modo ambiguo. De los nombres históricos, uno solo: el impostor Esmerdis el mago, invocado más bien como una metáfora. La nota parecía precisar las fronteras de Uqbar, pero sus nebulosos puntos de referencia eran ríos y cráteres y cadenas de esa misma región. Leímos, verbigracia, que las tierras bajas de Tsai Jaldún y el delta del Axa definen la frontera del sur y que en las islas de ese delta procrean los caballos salvajes. Eso, al principio de la página 918. En la


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sección histórica (página 920) supimos que a raíz de las persecuciones religiosas del siglo XIII, los ortodoxos buscaron amparo en las islas, donde perduran todavía sus obeliscos y donde no es raro exhumar sus espejos de piedra. La sección «Idioma y literatura» era breve. Un solo rasgo memorable: anotaba que la literatura de Uqbar era de carácter fantástico y que sus epopeyas y sus leyendas no se referían jamás a la realidad, sino a las dos regiones imaginarias de Mlejnas y de Tlön... La bibliografía enumeraba cuatro volúmenes que no hemos encontrado hasta ahora, aunque el tercero -Silas Haslam: Hystory of the Land Called Uqbar, 1874- figura en los catálogos de librería de Bernard Quaritch1. El primero, Lesbare und lesenswerthe Bemerkungen über das Land Ukkbar in Klein-Asien, data de 1641 y es obra de Johannes Valentinus Andreä. El hecho es significativo; un par de años después, di con ese nombre en las inesperadas páginas de De Quincey (Writings, decimotercer volumen) y supe que era el de un teólogo alemán que a principios del siglo XVII describió la imaginaria comunidad de la RosaCruz -que otros luego fundaron, a imitación de lo prefigurado por él. Esta noche visitamos la Biblioteca Nacional. En vano fatigamos atlas, catálogos, anuarios de sociedades geográficas, memorias de viajeros e historiadores: nadie había estado nunca en Uqbar. El índice general de la enciclopedia de Bioy tampoco registraba ese nombre. Al día siguiente, Carlos Mastronardi (a quien yo había referido el asunto) advirtió en una librería de Corrientes y Tal-

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cahuano los negros y dorados lomos de la Anglo American Cyclopaedia... Entró e interrogó el volumen XLVI. Naturalmente, no dio con el menor indicio de Uqbar.

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lgún recuerdo limitado y menguante de Herbert Ashe, ingeniero de los ferrocarriles del Sur, persiste en el hotel de Adrogué, entre las efusivas madreselvas y en el fondo ilusorio de los espejos. En vida padeció de irrealidad, como tantos ingleses; muerto, no es siquiera el fantasma que ya era entonces. Era alto y desganado y su cansada barba rectangular había sido roja. Entiendo que era viudo, sin hijos. Cada tantos años iba a Inglaterra: a visitar (juzgo por unas fotografías que nos mostró) un reloj de sol y unos robles. Mi padre había estrechado con él (el verbo es excesivo) una de esas amistades inglesas que empiezan por excluir la confidencia y que muy pronto omiten el diálogo. Solían ejercer un intercambio de libros y de periódicos; solían batirse al ajedrez, taciturnamente... Lo recuerdo en el corredor del hotel, con un libro de matemáticas en la mano, mirando a veces los colores irrecuperables del cielo. Una

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tarde, hablamos del sistema duodecimal de numeración (en el que doce se escribe 10). Ashe dijo que precisamente estaba trasladando no sé qué tablas duodecimales a sexagesimales (en las que sesenta se escribe 10). Agregó que ese trabajo le había sido encargado por un noruego: en Rio Grande do Sul. Ocho años que lo conocíamos y no había mencionado nunca su estadía en esa región... Hablamos de vida pastoril, de capangas, de la etimología brasilera de la palabra gaucho (que algunos viejos orientales todavía pronuncian gaúcho) y nada más se dijo -Dios me perdonede funciones duodecimales. En septiembre de 1937 (no estábamos nosotros en el hotel) Herbert Ashe murió de la rotura de un aneurisma. Días antes, había recibido del Brasil un paquete sellado y certificado. Era un libro en octavo mayor. Ashe lo dejó en el bar, donde meses después- lo encontré.

(1). Haslam ha publicado también A General History of Labyrinths.

CONTINURÁ EN EL PRÓXIMO NÚMERO


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El fantasma de la tía Guillermina (relato), por Horacio Otheguy Riveira

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adie hacía caso a Tía Guillermina porque bebía mucho y hacía una vida ―disoluta‖, así decían mis padres, y a mí me fascinaba esa palabra, sonaba tan bien que no entraba en mi cabeza de 14 años que pudiera ser algo malo. Durante la noche leía novelas de Agatha Christie comiendo bombones de licor. Al amanecer sacaba a pasear a sus tres perros mientras cantaba El día que me quieras. Como yo no podía acompañarla a esas horas, me interpretaba ese y otros temas conocidos sólo para mí las veces que conseguía ir a visitarla a escondidas de mis padres y comer con ella a las 5 de la tarde: único plato, generalmente guisado de patatas con carne o legumbres con pescado y una fruta de postre y coca-cola para mí mientras ella se bajaba las botellas de vino blanco que mantenía bien frescas en una cubetera. De sus muchos relatos de tiempos de juventud, con amores y escenarios donde cantaba y tocaba el violín, el relato que más me entusiasmaba era el del fantasma que la acompañaba, mimaba y hacía felices sus días y sus noches. — Ahora no está. Es muy celoso. Si hablo con alguien querido no viene, se esconde y después me hace rabiar un poco. Pero en broma. Es muy bueno. Está conmigo desde que casi me mato con el coche de mi último marido. Así que estuvo a punto de morir, encadenada a tubos en un hospital y perdiendo trabajos, sin poder moverse de la cama, hasta que resucitó con múltiples

dolores, muletas y sufrimiento que menguó una noche en que soñó que la visitaba un fantasma. — ¿Y cómo supiste que era un fantasma, tía? — Porque me lo dijo, tontorrón, ella siempre habla claro y directo. — ¿Ella o él, tía? Me hago un lío. — Jajaja, picaruelo, nunca se sabrá, porque Fanferlé es un fantasma precioso que a veces es un chico y otras veces una chica y a veces los dos a la vez y siempre juega a distraerme y a provocarme, porque me enamora siempre tanto si es uno u otra, mi querido Fanferlé, mi adorada Fanferlé… Yo no entendía tamaño dislate: sí, te lo digo así, con el lenguaje que a mi tía le gustaba utilizar, un castellano hermoso, pulido, de profesora de música culta. No le comprendía pero me las ingeniaba para visitarla, y cuando me hice mayor tuve más libertad y entonces la veía más a menudo y conseguí verla envejecer fiel a su rutina, a su desprecio por quienes no creían en su fantasma ni apreciaban su manera de vivir en aquella casa antigua donde le llegaba una jubilación exigua, y ayudas de personas que nunca conocí, pero cuyos cheques llegué a ver encima de la chimenea. Con el tiempo me alejé de sus visitas porque mi familia se trasladó bastante lejos. Pero nos hablábamos por teléfono y me contaba viejas y nuevas historias. Y un día me dijo lo mismo que ahora te digo yo a ti, querido. — Pronto me marcharé de este mundo, y Fanferlé se ocupará de todo y pasará a cuidar de ti. Cuando murió llegué en tren con mi primera noviecita, tan linda me parecía que creíamos que jamás podríamos separarnos. Llevaba

una falda corta y un aroma que me subyugaba y excitaba como a la tía Guillermina le había fascinado la piel y el aroma de tantas jovencitas que amó, nunca sabré si entresueños o en la pura realidad de su fogosa juventud. Me enteré que había muerto por la única vecina que conocí en su casa. Me había prometido que me avisaría y así lo hizo. El tren nos dejó en la estación de siempre, pero a mí me pareció que estaba mucho más grande y más lejos de la casita. A partir del momento en que bajé del tren, mi noviecita linda me abrazó fuerte ―porque siento que te voy a perder‖, y yo empecé a caminar de un modo extraño, diferente, con un sentimiento de angustia muy grande que adjudiqué a que me dirigía al velatorio de la persona que más había querido en mi vida, sin darme cuenta que mi vida iba a cambiar radicalmente. Me senté en un banco de la estación. Pasaron varios trenes hasta que pude articular palabra: ―Vamos, que se está haciendo tarde‖. Y cuando me acerqué a besarle la frente sentí el escalofrío del que me había hablado tantas veces, una corriente eléctrica fuerte, que asustaba en el momento pero que después provocaba una relajación muy placentera. También sentí el beso en el cuello de Fanferlé y el susurro de su voz en mi cabeza: ―Vamos, adelante, compañero, no temas nada porque nada nunca hay que temer, todo lo que vivamos es poca cosa para las muchas vidas que nos quedan por delante… Vamos, adelante, compañero, no temas nada…‖. Y lo repitió con una musicalidad envolvente y una


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insistencia tan intensa que no escuchaba ninguna otra cosa que esa voz como un canto, como una sucesión de poemas entreverados en busca de mi entrega, mi abandono, algo a lo que jamás pensé oponerme, deseoso como estaba de vivir entre el presente y el universo mágico de Fanferlé. Un universo mágico que muy pronto dejé de ver como algo surgido por la portentosa imaginación de mi tía. Sucedió una noche en la que ella tomaba mate hablando sola. Yo la miraba por la ventana, aún montado en mi bicicleta. Iba a darle los golpecitos habituales para llamar su atención, pero me quedé inmóvil observándola. Deambulaba de aquí para allá, como si discutiera con alguien. Iba y venía, daba unos sorbos en la bombilla, y de pronto se enfadaba y luego se reía, y pasaba sus manos por su larga cabellera rubia y se sentaba y asentía y parecía recibir besos y arrumacos y de pronto se sirvió otro mate y tropezó y le cayó agua hirviendo en una mano y dio un grito, se levantó, yo me abalancé por la puerta de calle siempre abierta y al llegar a su lado me detuve y abrí los ojos como platos. La tía pasó del grito de dolor a un ronroneo amoroso: ―Ay, Fanferlé, que divina eres, mi amor‖, y en mi presencia la horrible quemadura desapareció sin dejar la menor marca. Así que cuando besé su cadáver y el fantasma me tomó de la mano y se afincó en mi vida, ya tenía la certeza de que iniciaríamos una existencia de lo más emocionante y, siempre que le fuera posible, bajo su segura protección. Y ahora mi vida toca a su fin, no me permiten contarte más detalles, querido, hay que vivir en libertad fantasmal, jajaja, valga la paradoja o ―parajoda‖, que es algo que siempre le gustaba decir a mi tía, pero, bueno, ya cumplí

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los 95, y he invitado a todo el mundo a dejarnos solos, porque así lo quiso Fanferlé que se ocupa de todo, sí se ocupa de abrirme las puertas del otro mundo sin estridencias, y con mucho misterio emocionante. Tú no te preocupes por nada, no, no, el papeleo posmortem ya te lo he dejado en el primer cajón, todo arreglado, la empresa que me va a incinerar hará lo que sea pertinente. Sí, plenos poderes a ti, querido nieto, siempre mi preferido y el elegido por Fanferlé, no sé por qué, pero en cuanto yo me muera pasará a ti, pero tú tienes que prometerme llorar lo menos posible, el primer día, un rato nada más, por desahogo exprés, luego come bombones de licor que hay muchos por toda la casa, le encantan, te sorprenderá descubrir cómo se los va comiendo a tus espaldas… Ya sabes, poco llorar y enseguida a vivir con entusiasmo que ella sabrá recompensarte, acompañarte, ayudarte y protegerte… Y sí, también te equivocarás y pasarás miedos como yo, pero no hay otra, es lo divertido que tiene vivir sin saber lo que te va a pasar, pero eso sí, a buenas con un buen fantasma siempre… es… más… llevadero… Ya verás, campeón, ya verás… todo lo que… te conté… no es más que un pálido reflejo de una vida… apasionante… fantasmal y apasionante… y ahora vete… Fanferlé tiene que decirme algo y quiere que estemos a solas; compréndelo, muchacho, es nuestra última noche.

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Capítulo 1: Lunes, menú de la casa.

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obre el mostrador, resistiendo erguida al vaivén diario, la pizarra anunciaba el especial del día. Lunes: Estofado de carne con tomate, ensaladilla rusa y flan casero. Canelita aparcó su vieja motocicleta de segunda mano en la parte trasera de la venta. El sol hacía casi una hora que se mantenía colgado encima de los pinares, caldeando a los primeros coches que, enfilados, resistían impasibles el calor del mediodía. Dentro, al fresco del salón, sus agotados dueños intentaban reponerse de las largas horas de conducción. Volvía a llegar tarde. Seguramente ése sería el momento en el que María Antonia miraba por cuarta vez el reloj, jurando que no permanecería un minuto más a su servicio. Tímidamente abrió la puerta trasera del local y entró cabizbaja. -¿Sabes qué hora es? – Oyó al instante sobre su cabeza- Ya hemos empezado a servir almuerzos y no hay postre para ningún cliente. No te quedes ahí parada. Baja al gallinero y trae los huevos. Hay que hacer flan. -Ayer, antes de salir, preparé una crema de nueces por si me retrasaba –murmuró. -Entonces es que ya sabías que no llegarías a tu hora, ¿no? No sé qué voy a hacer contigo. Anda –suavizó-, trae acá esa crema antes de que cualquiera de los de ahí fuera asalte la cocina. Y de todas formas baja a por los huevos. Canelita obedeció en silencio.

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Había aprendido a callar casi a la misma vez que aprendió a hablar y aún no podía distinguir cuál de las dos actividades le resultaba más provechosa. Se lavó las manos restregando con jabón verde y estropajo hasta hacerlas enrojecer. La higiene es la norma fundamental de la cocina y ella procuraba cumplirla a rajatabla: Primero jabón, luego estropajo, agua abundante y papel de secar. Siempre en ése orden, sin saltarse un paso. Acto seguido se encaminó hacia la nevera, un arcón enorme en el que casi se introdujo para acceder a su lugar secreto, y sacó de allí la bandeja que había anunciado a María Antonia. El famoso lugar secreto no era otra cosa que el hueco que dejaba una pata de jamón mechado al apoyarse sobre un bloque de hielo de la edad de Doña Pilar. Tenía que hacer uso de él porque el hambrón de Bienvenido solía atacar, con nocturnidad y alevosía, a todo lo que oliera a dulce en la cocina, bajo el pretexto de unas supuestas y no comprobables bajadas de tensión. Esa y no otra era la razón por la que había ocultado a María Antonia la existencia de la crema de nueces hasta ese mismo momento, aunque desde el día anterior conociera lo de su retraso. Sabía que hoy llegaría tarde, como sabía que lo haría los próximos días siguientes. Era inevitable. Llevaba dos noches enteras trabajando en la tarta nupcial de su hermana y aún le quedaban dos más, si quería que todos los pastelillos faltantes estuvieran listos para el gran día. No quedaba más remedio que ir apañándose con María Antonia e ir aguantando el chaparrón esos dos días, si no quería fallarle a

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Sara. Que supiera que estaba cometiendo el gran error de su vida no era razón para no cumplir la promesa que le hizo: Tendría el mejor surtido de dulces en su boda. Lo había prometido y lo cumpliría. Le había podido el sentimentalismo, como siempre, y eso que no se hablaban desde hacía más de dos años. Viviendo en la misma casa y sin hablarse. Turnándose para cuidar a los padres, para hacerles la comida, para asearlos, para medicarlos, para atenderlos en todo y sin hablarse. Viéndose a diario durante dos largos años y sin dirigirse la palabra. Era demasiado tiempo entre silencios. Por eso cuando llamó a la puerta de su habitación, llorando como Magdalena, con el universo hecho cisco porque se había quedado embarazada, no le quedó otra que rendirse ante lo evidente: Siempre la podría el sentimentalismo. Puso la bandeja sobre el mármol y comenzó a sacar los moldes de barro, mientras su pensamiento analizaba los pros y los contras de aquella súbita reconciliación. Eran pequeños esos moldes para su gusto. Aunque María Antonia siempre dijera que era preferible que el cliente repitiera antes de que dejara algo en el plato, Canelita sospechaba que aquello era simple tacañería disfrazada de exquisitez. Obviamente se guardaba mucho de exteriorizar su opinión, conocedora como era del mal humor de su jefa. Con sumo cuidado fue vertiendo crema en los moldes y limpiando a la vez los bordes con papel de cocina. Luego salpicó de canela la crema restante y la colocó bien a la vista, en la vitrina del pasillo, justo donde solía


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pararse la clientela a jugar a la máquina tragaperras. Rufino la había puesto allí con toda intención, para que se les fuera la vista y no sacaran el premio gordo, decía. Volvió a la cocina sin reparar en la escasa clientela que consumía el primer plato. Si hubiera levantado la vista, hubiera visto al chico de los botines negros seguirla con la mirada y volverse con desilusión de nuevo hacia el periódico. Pero no tenía tiempo, los moldes peligraban en la cocina solos y desamparados, de modo que apretó el paso arrastrando el carrito y los rescató. Los fue colocando sobre las bandejas con el esmero de quién arregla a su hija para hacer la Primera Comunión, con una mezcla de sentimiento de pérdida y orgullo, de vanidad y misticismo. Lo primero siempre el platillo, después la servilleta de papel calado y, a continuación, el cacito de barro, espolvoreado de canela y con la guinda encima. Perfecto. No era precisamente lo que anunciaba el menú, pero ya se encargaría Bienvenido de cambiarlo en la tablilla. Tampoco se esperaba una afluencia de clientes exagerada y exigente. Al fin y al cabo, sólo era lunes, estarían los camioneros habituales, un par de familias de veraneantes y los cinco o seis clientes fijos de la barra. Satisfecha dejó el carrito detrás del mostrador y avisó a María Antonia con un movimiento de mano para que lo recogiera. Volvió sobre sus pasos y salió al jardín por la puerta de la cocina. El sol le dio de lleno en la cara y tuvo que arrugar los ojos hasta acostumbrarse a la claridad. Hacía calor, mucho calor. Pensó que debía haberse puesto un vestido esa mañana, el pantalón se le pegaba a las piernas y le incomodaba el andar. Con los guantes de goma en las manos y la camisa enrollada hasta los codos entró en el gallinero. Desde allí escu-

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chaba a Margarita cantar mientras tendía la ropa al sol. La saludó en silencio, no quería problemas.

Su canción, de corte aflamencado ininteligible, cortaba el bochorno del pinar y se perdía en enrevesados gorgoritos en dirección al merendero. Allí, un grupo de niños del campamento de verano, imitaba el sonido de los pájaros con los dedos en la boca y el espíritu libre que permite la inocencia. Canelita los miró preguntándose si su futuro sobrino tendría el aspecto de alguno de ellos. Como no se decidiera en la elección del candidato perfecto, concentró toda su atención en la minuciosa selección de los huevos más gordos y en volver a llenar los bebederos de las aves. Ya de vuelta, observó el caminar de Margarita, con un enorme cesto de sábanas limpias hacia el hostal, envuelta en un ronroneo de notas discordantes que la enterneció. Decididamente, tenía el sentimentalismo a flor de piel. Margarita era una mujer flaca, de edad indefinida y ojos de folclórica, siempre pintados más de la cuenta. María Antonia decía que Rafael se la trajo de un club de carretera donde ejercía el oficio del amor y que ella, en agradecimiento, trabajaba para él y le

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hacía de esposa. Sin embargo Canelita había visto, sobre el aparador del Hostal, una vieja foto en la que, una Margarita mucho más joven, lucía sonriente un velo blanco junto a un Rafael sonriente con traje negro alquilado. La foto tenía un marco dorado de los de antes, con labrados imposibles y tallados barrocos, y estaba colocada junto a otra en la que se veía al niño, en una panorámica del Hostal, con la mirada ajena al resto del mundo. Sabía, por Doña Pilar, que Rafael y María Antonia habían sido novios de muchachos y que era esa la razón por la que nunca miró con buenos ojos a Margarita. Pero también sabía, porque le gustaba observar, que en cuestiones de amor y odio nunca es posible averiguar las verdades exactas. Con los huevos en el canasto de mimbre regresó a la fresca seguridad de la cocina. Allí Bienvenido troceaba la carne con cuidado profesional, cuidando bien de separar los magros de las grasas. Cortaba con maestría estudiada cada porción y manejaba el cuchillo con una habilidad que hacía pensar en los malabaristas del circo. Rasgaba y amontonaba dados homogéneos mientras seguía sonriente los ritmos veraniegos que le llegaban de un pequeño receptor que le colgaba de la pechera. Era un hombre obeso, barrigón, de esos que a Canelita les parecían una letra dé mayúscula de perfil. Tenía papada y ojeras, pero a la vez disfrutaba del rostro más risueño y alegre que jamás había visto la chica. Su humor era excelente. Nunca lo había visto enfadado y dudaba de que su cara supiera siquiera expresar enojo. Al verla entrar aminoró el movimiento de sus caderas y la saludó sonriente con la cabeza. -¿Dónde la tenías escondida? – preguntó refiriéndose a la crema


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de nueces, sin lugar a dudas-. -Estaba en mi lugar secreto y jamás darás con él. -Ya veo que mi salud te importa poco –prosiguió-. Ayer mismo tuve otra de mis bajadas de azúcar, perdí la visión, todo me daba vueltas y casi perdí el sentido. No sabes qué bien me hubiera venido un par de cucharadas de esa estupenda crema que me ocultaste. -¡Ni sueñes que voy a dejar mis postres a tu alcance! Por muy hermano de la jefa que seas, me niego a tirar mi trabajo sobre esa inmensa panza –contestó-. -Eres una niña de lo más mal educada –dijo ofendido, sin dejar de sonreír-. ¿Acaso no te enseñaron tus padres a no insultar a la gente?

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-¡Oh sí! Pero tú no eres gente, eres el mayor zampabollos que he conocido en mi vida. -En eso lleva razón la niña – intervino Doña Pilar, separando por primera vez los ojos de la cazuela -. Eres un tragón, que no dejaría nada de sus postres si los pillaras. -¡Eso es! Dos mujeres en contra – rió con su vozarrón de tenor ronco. -Siempre has temido a las mujeres, por eso te dio por el dulce – continuó la cocinera-. -Siga usted con el sofrito, madre, no se le pasen los tomates. Ya sabe lo que se enfada mi hermana si la comida no está como ella quiere. -Si, cambia de tema –dijo removiendo el tomate burbujeante-,

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pero ambos sabemos a qué viene ésa mujer del sombrero. -Esta carne es de mucha más calidad que la de la semana pasada –dijo sin escuchar Bienvenido -. Se ve que Rufino ha seguido mi consejo y la ha ido a comprar directamente al matadero. -¿Qué mujer del sombrero? – Preguntó Canelita realmente interesada. -La que viene todos los días a almorzar a la misma hora desde hace dos meses. ¿No has notado cómo desde entonces mi hijo desaparece tras los postres? -¡Tonterías de vieja! ¡Eso es lo que son: Tonterías de vieja! – Replicó Bienvenido subiendo el sonido de su receptor.

Divagaciones pelotudas, Por maría de la paz reyes peña

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uando era una jovencita idealista, ingenua y pelotuda (me curé del idealismo, de la ingenuidad, pero no se me quitó lo pelotudo) soñé con ser maestra de escuela. Yo no sé de dónde me vino la idea si siempre tuve problemas con mis maestros más eficientes y exigentes. Era una de esas alumnas que meten el desorden y que nunca destacan a pesar de ser capaces de pasar los exámenes extraordinarios con calificaciones altas y en un solo intento. Pero eso de ser buena discípula, nunca se me dio. A pesar de ese defectito, quise ser docente, así que se lo comuniqué a mi padre. Ahí mi viejo tuvo una idea brillante. La hermana de su mejor amigo era directora de una escuela de educación

especial, chicos de trece a veintidós años cuyas capacidades mentales no rebasaban los ocho años. Me consiguió la oportunidad de fungir como ayudante de alguna de las profesoras de planta mientras terminaba el ciclo escolar ya comenzado. Luego, si me veían apta, me darían una plaza de maestra de panadería. (Lo cual me sorprende todavía, porque nunca me pidieron que demostrara que podía hacer un pan blanco, ya no un pastel). ¡Ja! Recuerdo que tenía unos dieciocho años, la facha de hija de Janis Joplin y una desfachatez combinada con osadía que sólo Dios pudo resguardar a los alumnos y al colegio durante los meses en los que estuve ahí metida medio día de lunes a viernes. Habrán notado que en algunas películas, cuando algo terrible va a suceder, se escuchan acordes

alarmantes y una nube negra se posa sobre el lugar de los hechos. Así me pasó cuando llegué a la escuela maldita por vez primera. Los otros profesores abrieron mucho los ojos cuando la directora, (alter ego mío, a juzgar por su irresponsabilidad) les comunicó que ―su sobrina‖, o sea yo, iba a ayudarles por un tiempo. Nadie se atrevió a oponerse, faltaría más Pero todos presintieron el desastre. Los chicos eran adorables, y


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yo me convertí en la cómplice, tapadera, consentidora, echadora a perder de todos ellos. Fue como cosa de magia, como que ellos me vibraron y captaron de inmediato que conmigo tenían una compañera de juegos y no una celadora cruzada con maestra regañona como lo eran los otros maestros. A la par que me puse a ayudar en la elaboración de material para hacer manualidades que la escuela vendía, empezaron las canciones, los dibujitos con tiza de colores en las paredes y el piso de los patios, los berrinches de los chicos que no cesaban hasta que llegaba yo al rescate. Los maestros comenzaron a quejarse de que yo los saboteaba y me prohibían meterme a sus salones cuando estuvieran trabajando. En el recreo andaba por el sitio con la pandilla completa detrás, y si los llevábamos al parque nadie quería seguir a otra persona que no fuera yo. La maestra a la cual yo ayudaba me odió a muerte, sobre todo después del día del maestro, que todos los chicos me dieron el regalo a mi, a pesar de que eran para ella. Me pasaron con otra maestra, Águeda, más relajada, tal vez por efecto de los tranquilizantes que consumía como si fueran caramelos. Ella me dejaba hacer y deshacer, y luego me di cuenta que éramos las locas de la escuela, por eso nos habían recluido con los casos perdido en el fondo del lugar. Pero lo convertimos en nuestro paraíso. Nos armamos con radio, galletas y té, y nos pusimos a realizar los muñecos más bonitos de toda la escuela. Nuestros chicos eran tan felices como nosotras, la di-

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rectora sonreía con tanto pedido de muñecos, y los demás maestros nos pusieron una botella de licor de caña en el armario de los materiales. Eso derivó en que Ovidio, de 23 años, se encontró el regalo, lo probó, le gustó y se bebió la mitad. La maestra Águeda lo halló completamente ebrio en un rincón del salón, cantando eso de la fuente y el pescadito. Ella también se tomó unos tragos, para reponerse de la sorpresa y pensar mejor, pero se le cruzaron los barbitúricos con el alcohol y terminó peor que Ovidio, cantando eso de ―La última copa que bebí contigo‖. En fin, que no pude ocultar el desaguisado, porque la maestra Águeda se quería aventar por la ventana para morirse de una vez, y no me creía que estábamos en la planta baja. A los gritos de todos los chicos del salón, acudió la directora, la secretaria y el policía de la entrada y me hallaron con la botella de licor en la mano, Ovidio vomitando en un rincón y la maestra Águeda montada sobre la ventana gritando que la vida es una mierda. ¿A qué viene esta anécdota de mi desventurada juventud? Bueno, yo creo que nadie debe dejar de probar a realizar sus sueños, a pesar de lo que digan los demás. A pesar de las malas experiencias, los desastres y los gritos de escándalo que pudiéramos provocar en los demás. Si yo no hubiera intentado ser maestra de escuela, jamás hubiera comprobado que soy una excelente iniciadora de hecatombes. Y siempre hubiera suspirado, preguntándome si mi vida hubiera sido mejor de haber

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tomado la carrera magisterial. A lo mejor hasta me hubiera imaginado como una mártir, parecida a la película de ―Al maestro con cariño‖. EN CAMBIO SÉ QUE ESO DE ENSEÑAR, A MENOS QUE SEA A PORTARSE MAL, NO ES LO MÍO.


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Poesía, por Daniel Grustán Isabela Postal desvaída Aguas azules, blandas aguas, avenidas aguas, parcas de susurros dubitados. Costas planas de nada que no recibe. Palmera blanca en ausencia de soles igníferos. Arena de poliamida sintética. Golfos innominados sin escala. Nubes incoloras desaguadas. Así quedó el deseo en fotograma. Quieto, fútil, sin ínfula posible. Lirio de postal de todo a cien. Manguzada de vidas arrumbadas del recuerdo. Mondarajas, remondas, pródromo de vida, sin más. Y así, con todos: Propensamente nazco, propensamente vivo, propensamente muero. Y... vomito ababoles negros: circunspectos cuajarones del reducto del deseo. ¿Qué?... Tironeo podálico de La Parca en vida.

La dualidad Saco mis ojos y me los trago, tengo que descubrir algunas cosas en mi interior. Creo que dentro me habita un ser impresentable, dándose de bofetadas con un chaval acojonado. Pareciera que me domina el trepa, pero lo mando rápido para las calderas. Y luego el arrumbado se me pone rufo. Se me crece y me echa la sonata. Si abrevo del elixir, luego trago bilis.

Cuando el mojigato triunfa, se me pone cara de Gandhi aburrido. Si sigo la tradición que nos barajaron y que nadie que sepamos sublimó, encuentro interesante contemplar mi dedo gordo. Cuando Hyde ataca, reviento en calambres efímeros. Exploto en animalesca orgiástica. Que luego me proyecta a las cavernas del terror. Quiero dar lo que me sobra y me anuncian los Ferrero. Tiendo la mano en dádiva y me devuelven un muñón. Amo al prójimo de delante y el de atrás me sodomiza. Echo unas monedas en el cepillo que me ofrecen y me mosqueo por la sonrisa orificada. Así que me enarco y levanto un dedo... para percibir una sotana migratoria y crujir de nobles. * Para Sandra, que nos prestó su fuerza, e hizo de puente para que el río se bifurcara

Regreso de La Nada. Miraste sin ver con ojos de luna fría. Ojos de plata, que brillaban opacos desde La Sima. Que querían cerrarse, no para no ver, sino para que yo no los viera. Desde el horror de la resurrección, con el amor del abandono,


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con la negritud en la boca de las plegarias. Con el sonido roto de tu roto corazón. Volviste de ninguna parte, injerencia elíptica del destino. Desde tu mismo centro el nacido te reintegra, de donde yo nací, y tú, aquí dentro. Tengo miedo de soltar tus manos. Manos de sarmientos muertos que se alejan a La Luz. Manos que huyen en la niebla de la duda y se elevan, contigo, perdidas de mí. Te sentía tan cerca que no te dudé. Sigue si quieres aquí, que yo te cuide, deja que sea tu hijo quien te amamante. Pero... no. Vuelve al todo que ya eres, donde es ignota la soledad del abismo, a la tersa marea de yerba donde, algún día, madre, he de cazar para ti.

El beso que hiere A poco que un beso se prolongue en exceso es factible que provoque un boquete. En su vibración acezante los labios, trémulos, suaves, se van tornando lacerantes e insidiosos. La ola crece en su comienzo placentera, toca una cima de éxtasis y aboca dolorosa. Un momento sublime, mezcla de placer y dolor, que insinúa puertas desconocidas, da paso a la consternación vampírica. Observas, presa del terror, esa grieta del techo que hoy es amenazante y se oculta, en olas crecientes, tras la maraña de Medusa. Permites que la otrora celestial criatura, ahora tenia enloquecida, horade, absorba, succione, mastique, entre ruidos de vacío,

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en busca del cerebro y su secreto. De una dulce conjunción etérea pasas a tener que respirar, entre fluidos de cáñamo, de su propia bomba autónoma: esfuerzo apnéico. En el instante siguiente te ves transportado, por encima de esa lucha suicida, entre dos extraños, flotando sobre la cama; como se supone que hacen los muertos. Pero no hay luz adonde acudir. Abajo, la masacre es digna de un mal telediario. Así que te abandonas a tus inútiles elucubraciones cotidianas: la muerte, la desesperanza … el miedo, que despojan del dolor, con dolor, ante la duda de vivir.


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Se me cayeron las alas (parte 11) A la memoria de Eduardo Daniel Melgar

#205 13-nov-2010 11:08 Orlando Ampuero Bueno, me tengo que poner al día, en este "hilo" en que nos hemos infiltrado y adueñado. Espero Alma, que haya tenido éxito. Señor Melgar, creo que confunde a Freud con el Che: Freud fumaba en pipa, por eso todos los psicólogos, para mejorar su performance, tienen una pipa y una relación conflictiva con sus parientes cercanos. Señor Beto, Capitán, no moleste con nimiedades al maestro Paul, déjelo que toque tranqui, pues de todas formas casi nadie puede manejar su guitarra, porque el desgraciado le puso las cuerdas al revés. Por mi parte, mañana domingo a la noche me desocupo de este tapón de actividad que ha consumido y anulado todas mis energías (prohibidas las relaciones escatológicas en lo que dije, salgamos de lo obvio) Por último, quisiera recibir con los brazos abiertos y pañuelos en las manos (para los mocos) al nuevo integrante del clan (no Klan), y lamento que este muchacho Simón, en su condición de simoniano, no pueda volar, pero sí hacerse pasar por otro. Ya que es de Ecuador, estimado Simón, ¿Se sabe de qué charlaron en Guayaquil Don José y su tocayo? Estoy loco de la ansiedad, lo primero que voy a hacer cuando me muera es buscarlos y preguntarles. ¡Ah! Don Melgar, le tengo

una ingrata noticia, Palito volvió a "cantar". Debe tener que pagar los intereses de la deuda con la "familia" Sinatra. #206 13-nov-2010 12:39 Roberto Langella No es un error de imprenta. Fueron hechos en España. Los españoles dicen "alético", porque tienen el paladar más abovedado que nosotros (piense que tuvieron su propia Edad Media). Me parece que el busto (del cual no sé si me quiero desprender, porque este Freud, ahora que lo veo bien, se parece mucho a Roca, también, con lo que sabe la simpatía que me ha despertado este prócer, desde que leí las "Coplas del Terrateniente Roquista a...") vale algo más que sus tres banderines de su querido clú (no digo que no) máxime que si se los hicieron en España, me parece le han estafao. No por España, no por el clú, pero diga si así se defiende la industria nacional. Esto con Perón no pasaba, y con Derqui (abuelo era derquista) tampoco. Yo las semillas se las escupo a tres metros, nomás, pero sale de manera ornamental, con mucho estilo. #207 13-nov-2010 12:43 Roberto Langella El mate es un elemento de iniciación, mi amigo, y no importa lo que al respecto pueda decir un chileno, por más que

haya demostrado que puede sobrevivir a 700 metros bajo tierra sin TV por un período prolongado de tiempo. A ver si el Sueñero Melgar sabría realizar su labor sin mate. Lección 1: Nunca me toque la bombilla con los dedos, ni me haga la porquería de removerla. La bombilla es sagrada (mire que apunta a los cielos), no se toca. #208 13-nov-2010 12:46 Roberto Langella Además, desde los Beatles uno siempre puede salirse por la tangente, diciendo "all you need is love". #209 13-nov-2010 12:52 Roberto Langella Terminé descubriendo que el que cantaba en casa no era Paul, sino un canadiense infiltrado que se le parecía, por los párpados caídos. Me acusó de robarme la cámara web que Suite había montado en la esquina de casa, y lo eché a patadas. Fue un espectáculo deplorable, a las puertas de mi propia casa, y a la vista de mis vecinos. Mi barrio no será Hollywood, pero mis vecinos merecen respeto. Voy a pedirle a Débora Frid me pase el teléfono de su abogada. #210 13-nov-2010 20:58 Eduardo Daniel Melgar Veo que están todos los que son, aunque de cantantes famosos no hay como los chi-


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cos de la lotería, los oigo practicar cerca de casa con sus ecos cabaleros. Ellos siempre son jóvenes y del solfeo ni pelota que le dan. Acá el único que se declara músico es el druida ecuatoriano que confiesa no saber tocar la armónica, yo le doy un poco a la viola, la flauta dulce y al peine con papel calco. Es muy fácil decir las cosas por este medio, yo sé esto y lo otro, practico tal cosa y la otra y mandarse la parte en un perfil que leen los pobres lectores impresionables. El pampeano siempre alude a algo histórico, el capitán Beto capitán, alude a Freud/Roca para despistar de sus gustos materialistas como el asado y las chicas, al final, el único sincero fue Simón que atribuye sus destino a las mucosidades y a una minita. Lo de los canadienses ya fue, ahora busquen chips en las pantuflas o en la oreja, Suite no necesita más que un control remoto y los deditos de Seijas. Sabe, don Beto, como en las películas, esa tal Débora frita trabaja para la jefatura ahora y están transando en el senado su vuelta al ruedo con la promesa de ganar dos concursos de 500. #211 13-nov-2010 23:29 Roberto Langella Yo tengo un disco doble (edición de lujo) de los "Cantares de Lotería", por el Coro de Niños de Viena; los originales, si bien hay un par que deben ser medio castrati y parece rozaran los veintipico de años. Diga si la Débora no tenía onda medio a diputada del Pro, ¿eh?; al menos hacía raf-

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ting, le ponía muchas ganas. Y, por 500 euros no sé si yo también no vendo a mi madre. #212 13-nov-2010 23:58 Eduardo Daniel Melgar Usté vende de todo y después se arrepiente. Madre hay una sola, y van a llover ofertas, ojo al piojo. #213 14-nov-2010 0:02 Eduardo Daniel Melgar Diga mé, ¿no probó anotar los números de los cantadores de Viena? A lo mejor anota y pasa al frente, así podemos ir a la cena con Veronique. Yo pensé que querían charlar y conocerse y en vez de eso, piensan comer y chupar de lo lindo. El furioso me dijo la otra vez que saliendo de la pampa a medianoche y cabalgando por dos jornadas, llegaba temprano al obelisco. Lo lindo es que a este muchacho con el charque le alcanza. #214 14-nov-2010 0:04 Eduardo Daniel Melgar El asunto es que no se cruce con el indio Pantén, uno fiero y peludo que a veces le sale a los gringos desde los pajonales. Supongo que el furioso no es puta espuma y lleve algo con qué defenderse y cuidarse el cuerpo, como un crucifijo de madera. #215 14-nov-2010 0:05 Eduardo Daniel Melgar Quise decir "pura", pero me gusta el fallo.

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#216 14-nov-2010 0:06 Eduardo Daniel Melgar ¿Qué sensación siente comunicándose con varios Melgar? #217 14-nov-2010 0:09 Eduardo Daniel Melgar El asunto es que mi compu anda como mi cuenta de Paypal y debo parcializar y fragmentar, espero no contestarme a mí mismo, teniendo en cuenta que es sábado y la juventud anda tomando mate en Iraola.


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Sobre la astrología predictiva, por Eloy R. Dumond (Tomado de Astrología Predictiva, Ed. Kier. Buenos Aires, 2012).

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n astrología predictiva, la época de un acontecimiento puede ser detectada con certeza, así como también el tipo de suceso; pero lo que es difícil de determinar, o saber, es la cantidad de energía involucrada. Un Tránsito puede producir en algunas ocasiones un accidente casi fatal, y en otras épocas, no ser casi advertido. Lo mismo pasa con las Progresiones, las que están en vigencia durante meses. La solución a este problema está dado por la relación del inconsciente con el consciente del hombre. Las situaciones externas (tránsitos) son reflejos de procesos energéticos dentro de uno (progresiones) que están buscando hacerse conscientes. La energía que parece pertenecer a los objetos externos, en realidad son proyecciones de nosotros mismos en ellos. Las dificultades para que la energía corra libremente se convierten en obstrucciones, bloqueos e incomunicaciones, que son el origen de todos los problemas psicológicos y enfermedades que tenemos. Y como dice el astrólogo A. T. Mann: ―Los científicos han comenzado a darse cuenta de que sus teorías sobre los fenómenos naturales, sus leyes y fórmulas matemáticas son todas creaciones de la mente misma, más que pertenecer a una realidad objetiva. Este cambio de actitud se debe a la importancia que se está dando en el hecho de comprender la posición relativa del observador con respecto a lo observado‖ (Relatividad de Einstein). Y agrega: ―El cuadro completo de la realidad utiliza muchos modelos hipotéticos de realidad. Solo cuando ellos son intercambiables con todos los demás pueden ser válidos a nuestra comprensión.

Lo tangible cede ante lo intangible y las meditaciones de místicos milenarios están comenzando a estimarse como reales. La energía física y la energía psíquica son obviamente reflejadas entre sí, aspectos de una única realidad subyacente‖. ¿Existe o no el libre albedrío? Esta es la eterna pregunta, tan vieja como la astrología. Muchos astrólogos, si no todos, afirman con vehemencia que el libre albedrío existe y no hay contradicción cuando se realiza el estudio de la carta natal en función de predecir el futuro. Un viejo dicho astrológico sostiene que: ―Las estrellas inclinan pero no obligan‖. Sin embargo, existe bastante para discutir acerca del alcance que tiene la inclinación y la compulsión. ¿Hasta qué punto el hombre es capaz de actuar en contra de sus propias inclinaciones? Esto no es fácil y muchas historias interesantes sirven bien para ilustrar acerca de este problema. Citaré una como ejemplo. Alan Leo, el famoso astrólogo inglés, cierta vez le advirtió a una persona que era inminente la pérdida que iba a tener en sus finanzas. Para eludir el peligro, este hombre transfirió todos sus bienes a nombre de su esposa. Tres semanas más tarde, la esposa escapó con el chofer. ¿Podía este hombre evitar la ruina financiera? Creo que sí, siempre y cuando él hubiese hecho todo lo posible para cambiar su enfoque materialista de la vida; es posible que hasta el propio engaño sufrido no hubiese ocurrido. El propósito de la Astrología (…) no es hacer específicas predicciones sobre acontecimientos, sino proporcionar tendencias y una comprensión interna que permita mejorar la libertad de

elección. Siendo conscientes de nuestros problemas, de los desafíos y oportunidades que nos presenta la vida para nuestro futuro y haciendo algo por ellos, podemos cambiar nuestras vidas para bien. En resumen, la Astrología fortalece la libre voluntad, pero nuestro nivel de desarrollo es fundamental. Quienes pueden enfocar sus energías de un modo constructivo, siempre tienen menos problemas, y las dificultades no son tan cruciales y dolorosas como las de quienes se enredan en sus emociones. El dolor a veces es una experiencia necesaria; es el resultado de una elección equivocada o de una oportunidad eludida en la vida (a veces de experiencias que proceden de una vida anterior) pero cuando el significado de la experiencia es comprendido y asimilado plenamente, entonces somos más libres y podemos lograr mayor progreso. La diferencia depende de cómo reaccionamos a las circunstancias y a las personas. Cada día se presenta como el resultado de acontecimientos que anteriormente generamos a través de nuestros actos, decisiones y pensamientos y cada día ofrece también la oportunidad para poder renovarnos y mejorar nuestra suerte en la vida. Pero, realmente, el futuro no debe ser temido. Los períodos de tensión señalan simplemente problemas que debemos resolver. Ellos representan mensajes que debemos escuchar. Justamente, una de las funciones de la Astrología es ofrecer una perspectiva más amplia acerca de estos mensajes, arrojando suficiente luz respecto de las dificultades y de cómo encararlas.


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L e s i o n e s d e l b u e n e s c r i b i r : L a s m a l a s p a l a b r a s , p o r R o b e r t o L a n g e l l a

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omo bien lo decía el dibujante y cuentista argentino Roberto Fontanarrosa, no existen palabras que sean intrínsecamente ―malas‖; él agregaba que vocablos tales como ―mierda‖ o ―boludo‖, por connotación y forma pueden ser algo o muy agresivos, pero que en realidad no hay otras palabras que puedan sustituirlas. No es lo mismo decir ―excremento‖ que ―mierda‖, aunque aludan a lo mismo, simplemente, porque la primera no tiene el contenido emocional que la segunda. En realidad, ―mierda‖ no es una fea palabra más que por su significación, pero en sí misma conlleva su musicalidad, es una bella palabra. Recuerdo, cuando era chico, los adultos de entonces referían a enfermedades graves tales como aquellas cardíacas, o al cáncer, como ―la papa‖. ―Fulano de tal tiene la papa‖, decían tan desagradablemente. Es que ya ―papa‖ -diferente resulta con ―papá‖, que tiene otra musicalidad- es una palabra fea hasta para designar a un tubérculo. Y también ―tubérculo‖ es una palabra horrible, que al comenzar a pronunciarla nos remite prontamente a ―tuberculosis‖, como a ―culo‖ al final, y no es que ―tuberculosis‖ y ―culo‖ sean feas palabras por los conceptos que conllevan, son feas por cacofónicas y para nada

poéticas, nada más. No es prejuicio, hay vulgaridades y ordinarieces que suenan bastante bien. La palabra ―pelotudo‖, si bien en Argentina es un insulto bastante vulgar, resulta graciosa al pronunciarla (lo que dio lugar a nuestras celebérrimas ―Divagaciones…‖);

―divagaciones‖ es una palabra muy graciosa también, que suena y recuerda a ―saltimbanqui‖, términos con cierta descontractura, que parecen remitir a las inconsistencias a las que aluden. Hay palabras bellas, como la misma palabra ―bella‖, que, curiosamente, ya ―vello‖ no lo es (será por la dureza de la ―v‖ y de la ―o‖, con ese ―palito‖ vulgarmente hacia arriba, mientras que el de la ―a‖ se encuentra reposado, apoyado en tierra). Todas las palabras terminadas en ―culo‖ son muy feas, noten. ―Espectáculo‖, si bien su significación es bella, como en

―tuberculosis‖, su primera parte nos hace dudar sobre su parentesco con el ominoso ―expectorar‖, a menos que remarquemos la ―x‖. Curiosamente, ―expectorar‖, al principio nos semeja a ―expectativa‖, una hermosa palabra. Hay palabras también que son más vale neutras, como ―canción‖, que sonoramente no tiene la riqueza que supondría dada su significación. El caso más sorprendente es la palabra ―muerte‖, con esa total cadencia sonora poética, aún cuando alude a uno de los aspectos más terribles, si no el más, de la existencia humana. Una palabra que sonoramente acompaña su contenido: ―Lúgubre‖; ―lúgubre‖ suena lúgubre, a eso me refiero. Lo mismo ocurre con ―fúnebre‖, aunque también suena lúgubre más que fúnebre propiamente dicho.


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EL ELEGIDO de María de la Paz Reyes Peña (1962-2012) por Guillem de Rubenhor Crónica de dolor y esperanza, al estilo de los narradores que iban de pueblo en pueblo con el arte de contar historias reales con imaginación: realidad y ficción, un maridaje con el que conquistar a la vida, seduciendo a la muerte

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El Elegido, la primera novela de Mary Paz

La idea original de El Elegido surgió inicialmente de un cuento de Mary Paz, particularmente de una de las aventuras de Cimi, la tarotista alocada, es decir, tenía incluso un tratamiento cómico. Varios de los que leímos entonces aquel cuento coincidimos en que la historia meritaba una versión seria, y así se lo dijimos a ella. Mary recogió el guante y entonces se puso a escribir lo que primero iba a ser una serie de cuatro cuentos eslabonados argumentalmente, la historia de Jesús Emmanuel e Isabel, que ya aparecía también en aquella aventura de Cimi. Hasta entonces Mary aún nunca había escrito ninguna novela, y creo que sintió algo de vértigo al advertir que ésta era la historia que contenía todas las posibilidades para hacerlo. Mary Paz y yo llegamos a la escritura de diferentes maneras, yo escribiendo desde que tengo uso de razón, cuentos y poemas, intentando la novela a partir de los 17, 18 años de edad. Ella, en cambio, se pasó la mayor parte de su vida leyendo, preparándose para sentarse a escribir, incluso quizá sin saber que lo estaba haciendo, algo que emprendió ya de manera definitiva pocos años antes de conocernos, en 2009. Esto supone diferencias que ni mejores ni peores. En todo caso, ella se evitó tener que tirar a la basura resmas y más resmas de papel de borradores y textos que no tuvieran más valor que el del ejercicio. El taller, en el caso de Mary, nunca salió de los límites de su cabeza, de su mente. A mí siempre me despertó mucha curiosidad su modo de elaborar sus novelas, o mejor dicho, la imposibilidad de ver cómo lo hacía, su capacidad de interiorizar completamente el proceso. A mí, cuando estoy enfrascado en un proceso de escritura largo, se me nota en la cara, en que insociabilizo, en que no duermo, en que almuerzo ceno sobe el teclado; en fin, en que se me desbarata la vida. Mary Paz venía y te contaba que tenía la idea para una nueva novela (si yo digo algo así, se supone que la estoy madurando, que me pondré a escribir dentro de tres meses), para enseguida pasar a mostrarte el primer o los primeros capítulos. Pasaban unas semanas hasta sentarse a escribir los episodios siguientes, sin que aparentemente su vida se modificara en nada mientras tanto. Y cuando escribía lo hacía de una sola sentada, prácticamente sin necesidad de corregir al acabar (al menos, sin nada que agregar o quitar, ni elaborar). Siempre me llamó la atención también su uniformidad en la extensión de cada capítulo, 6-8 páginas Word, sin esfuerzo alguno, sin artificialidad alguna, como si su visión natural de las cosas siempre se desgrosara por unidades uniformes, armónicamente uniformes, otra vez comparando, mis novelas pueden tener capítulos de 20 páginas, otros de 10, y otros de media carilla. Nada, este agregado es por invitación del buen Guillem de Rubenhor, que me invita a meter los pies en su artículo. R. L.


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Misceláneas interrumpidas, Por Horacio Otheguy Riveira y Roberto Langella

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igarrillos Hawai, no los conocía, imagino su marquilla, con una hawaiana bailando en la

playa. ¿Viste que Fidel cumplió 86 años?, ¡es la reivindicación de los fumadores! Tengo que ver alguna vez alguna película de Torrente. He visto algún avance y creo que me dejé llevar por el prejuicio. Pero Santiago Segura me cae muy bien. Ha venido algunas veces al país, le hicieron reportajes, y es un tipo muy agradable. Humor negro, humor blanco... Yo no sé por dónde pasa. A mí particularmente, hay tipos que me causan mucha gracia, sin límites, les permito todo. Con otros, me parece muy desagradable el chiste más boludo. Ahora hay un cómico nuevo, que viene levantando mucha polvareda. A mí me encanta, se llama Paco Cambiasso. Tiene un micro semanal de humor en un programa que va diario. Le han pegado hasta los del mismo programa donde lo emiten. Resulta que se burló del cáncer de laringe del CEO de Clarín, Héctor Magnetto, y todo el mundo puso el grito en el cielo, que con esas cosas no se jode. Se pusieron a filosofar sobre el sentido del humor, del chiste. Cambiasso no le respondió a nadie y redobló la apuesta, haciendo humor con la dictadura, con Shoklender y el asesinato de sus padres. Está Diego Capusotto, que es tan zarpado como Cambiasso, con otra temática, pero a Capusotto nadie lo critica, porque se ha establecido como muy

"cool" verlo, y lo siguen idiotas que no entienden nada de lo que hace. Ayer, los que critican a Cambiasso, se burlaban de un olimpista chino-argentino que tenemos, juega ping-pong. El "chiste" era su forma de hablar español, imaginate. Digo, siglo XXI, ¿todavía nos causa gracia cómo habla un chino el español?; encima que el chino es un divino, no hace mucho que obtuvo la nacionalidad argentina y ya está compitiendo en las olimpiadas, se llevó una medalla en los panamericanos de México, estuvo bastante bien ahora en Londres, y seguro que de Brasil se trae una medalla, porque es muy joven. Impresionante el cuento del chico muerto infartado por jugar escondidas. ¡Qué buena historia, cómo no se me ocurrió a mí antes! Siempre sentí que tenía algo de sórdido ese juego. Siempre me pareció muy angustiante, sobre todo para el que tiene que encontrar a los escondidos. Bueh, lo tendría que hablar con algún psicólogo, jajajajaja. Y ahora veo que ya te había hablado de Cambiasso, pero ahora me da paja quitar esa parte de la carta, jajajajaja. Espero le hayas salteado. Jajajajajaja, nunca deseaste el cáncer pero sí la tetraplejia o la violación!, jajajajajaja, sos un divino, amigo oso. Y, no sé qué es peor. En realidad, cuando yo deseé cáncer fue de manera figurada. Lo que deseo es la muerte de esa persona, y le doy algún tipo de forma, cáncer por lo fulminante, supongo. No, lo que no deseo es sufrimiento, ni para el peor de mis enemigos. Bueno, vos sabés que hay una teoría que dice que un torturador

lo es porque no tiene punto de identificación con la víctima. Ni se le ocurre que él pudiera estar en esa situación, de otro modo no torturaría. Y que si el común de los mortales no torturamos, no es por principios ni por amor, es porque se nos vuelve imposible al identificarnos con la víctima. Al respecto tengo una anécdota. Era chiquito, 8 o 9 años, un día me encontré un gato en la calle, un cachorrito, y lo llevé a mi casa. Bueno, mi madre me sacó carpiendo con gato y todo. Yo ya te dije, de chico era muy dócil, para mí todo lo que dijeran los adultos era ley incuestionable. Me llevé al gato de mi casa, pero por alguna razón pensé que el gato no podía volver a las mismas condiciones en que lo había encontrado. Di la vuelta a la manzana y pensé en dejarlo en el jardín de una casa vecina. Pero cuando estaba por hacerlo me pescó mi vecina, me retó y me mandó a que fuera a dejarlo al parque que estaba cerca de mi casa. Allá fui con el gato. El parque, que está aquí en Lomas, es inmenso, creo que tiene una o dos hectáreas, lleno de eucaliptus, y que lo atraviesa un arroyo. Estaba por dejar el gato al pie de un árbol, y me pesca una parejita de paseantes, y me dicen que si lo dejo ahí lo van a matar los perros vagabundos. Y me dicen que vaya a tirarlo al arroyo, que total la muerte la tenía asegurada, pero al menos así iba a sufrir menos. Ya te dije, yo nunca desobedecía a los adultos. Bueno, me fui con el gato hasta el arroyo. Había un puente peatonal, de metal, me fui hasta el


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medio del puente. Asomé al gato por encima de la baranda, pero cuando ya estaba por soltar al gatito para que cayera al agua, se me fruncieron las tripas, me agarró taquicardia. Me puse a llorar como desaforado, y no pude soltarlo. Y lo solté ahí en medio del puente, lo dejé ir, pensando que entonces se lo iban a comer los perros, la cuestión es que yo no pude matarlo. Por eso me preocupó mucho cuando mi sobrinito mató tres gatitos, ahogándolos, diciendo que quiso bañarlos. No sé, hay algo que no funciona bien ahí. Un chico sabe instintivamente qué es la muerte, qué es la vida, y que no está bien quitarla. Bueno, ese escritor tan querido por vos, jaaaaaaaaaaaaa, Sábato, dijo alguna vez que "para estar desilusionado hay que haber tenido ilusiones". Es verdad, hay gente que tiene proyectos, metas, pero no ilusiones. "El que espera desespera" dice el refrán, y yo creo que la única manera de cultivar la paciencia es con ilusiones, desesperando a veces, no muriendo en la desesperación sino aprendiendo a domarla. R. L. `

E

s impresionante el cuento del Langellita llevando el gatito de aquí para allá, porque es un cuentocuento, un relato magistral donde ningún adulto le protege a él ni al animalito: la madre que le echa, la vecina que le manda al parque, y cuando va a dejarlo en el parque, una pareja que le dice que mejor matalo en el arroyo y cuando va a matarlo, no puede, desespera y le ve partir, seguramente también llorando... Cada uno por su lado a tratar de so-

brevivir: el gatito y el niño obediente que acaba de sufrir un periplo de una desolación muy grande, muy profunda. Yo tampoco entendí nunca la facilidad con que algunos niños matan o queman vivos o ahogan gatos y otros animales. Una vez una escritora me dijo que había una diferencia: "El niño arranca las alas de una mariposa y escucha el grito de un gato al morir por afán de conocimiento, no por crueldad". Claro, depende de la edad, porque un adolescente prendiendo fuego a una camada de gatos me parece una animalada. Es interesante lo que dices: un niño sabe de la muerte, la sospecha, tiene noción de esa trascendencia. Pero lo más importante es la enseñanza que vos tomaste de esa experiencia tan desolada: la tuya fue una soledad tremenda. A una edad tan vulnerable: 8-9 años y ese ser vivo, tan manso entre tus manos... Y la decisión adulta de no dejarlo morir, de no hacer nada para que muera y la esperanza de que sobreviva. Y ahí empezaste a contradecir a los adultos, ahí tomaste una decisión y montaste por vez primera la ilusión de algo contra todo pronóstico. Sí, la desesperación es una situación en la que todo enceguece y no se ve la menor posibilidad de ensueño. Es como una resaca sin alcohol. A veces me pasa. Hace tiempo que no bebo y sin embargo me despierto con la flema asquerosa del vino de la noche anterior... que no bebí... y durante un rato ando dando tumbos, medio dormido, regañándome porque no dejo la bebida de una puta vez... hasta que me lavo la cara con agua bien fría y comprendo, pero no me alivia saber la verdad, en seguida sale el hijo de puta de mí mismo que me acusa: Andá a saber cuánto te dura... Hasta que recobro la ilusión de mante-

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nerme porque es lo que quiero, porque quiero hacer todo lo posible por cumplir el mandato aquel de no empeorar lo malo que estés viviendo... H. O. R.


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El arte de Bruno Torfs

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Lo mejor de Facebook

Por siempre Morgan


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Consultorio Astrológico Spesunica Curso Práctico de Tarot a distancia Inauguramos nuestro Curso Práctico de Tarot a distancia, el cual tiene una duración de seis meses, de cuatro clases por mes, de modalidad intensiva, racional y psicológica. Por medio de este curso, el estudiante adquirirá los conocimientos específicos y completos acerca de tiradas y lecturas y sobre todas las nociones relativas a nuestra materia. La estructura del curso es modular, mensual y correlativa; esto significa que el alumno adquirirá por adelantado su vacante mensual, la que consta de un módulo de cuatro clases, por cada una que irá recibiendo un apunte de contenidos. La correlatividad de nuestras clases apunta a que nadie podrá "saltearse" módulos, ni obviar algunos de los primeros, aunque se contara con conocimientos previos. Sin embargo, las clases serán individuales y el alumno sí podrá "saltearse" meses de asistencia, sin perder la correlatividad; es decir, al regresar al curso, hubiera pasado el tiempo que fuere, retomará desde el mismo punto donde lo dejó. Se evaluarán exámenes mensualmente, y al final del curso habrá un examen integrador. Se otorgará entonces el certificado de asistencia al curso, y de reconocimiento del egresado como tarotista. Todos los inscriptos al curso recibirán el kit de estudio, el cual consta de todas las herramientas y contenidos necesarios, absolutamente, para la realización de este curso, tales como: Todas las clases serán dictadas por Roberto Langella. Mazo de cartas de Tarot Marsellés, de Botta (para imprimir). Mazo de cartas Zenner (para imprimir). Presentación del curso y apuntes nº 1, 2, 3 y 4 Carátula personalizada para ir encarpetando los apuntes Fuentes tipográficas para la computadora Todos los alumnos tendrán una clase de dos horas en un día de la semana a convenir, por el programa de videoconferencias Skype Siempre y en todos los casos los alumnos podrán resolver sus dudas y cuestionamientos vía e-mail. Los alumnos egresados encontrarán en Spesunica una fuente de consulta personalizada, para toda la vida. Téngase presente que la suma de los apuntes irán conformando un verdadero libro, manual de Tarot. La cuota mensual es de U$S 45.- ($ 200.– de Argentina) por adelantado, mientras que quien desee pagar el curso completo, en una o dos cuotas trimestrales, el precio final es de U$S 200.- ($ 800.– de Argentina). Para una mayor información acerca de las características de este curso, descargue libremente el artículo "Presentación, Estructura y Temario", en nuestra sección de descargas. www.spesunicastrologia.com.ar


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Los signos del zodiaco en la Historia (Piscis) ( T o m a d o d e “ A s t r o l o g í a y C i e n c i a s A d i v i n a t o r i a s ” . B i b l i o t e c a B á s i c a M u l t i m e d i a . F . G . E d i t o r e s . M a d r i d , 1 9 9 8 ) .

Liza Minelli Año de nacimiento: 1946 Hija de padres famosos, a Liza Minelli el contacto con los escenarios le viene de casta. Nacida del matrimonio de la artista Judy Garland y el director de cine Vicent Minelli, Liza vino al mundo entre bambalinas y candilejas. Su dedicación al mundo del espectáculo era más que previsible y, lejos de conformarse con ser una secundaria más, se formó en varias universidades de Europa y Estados Unidos donde, con menos de veinte años se presentó en la escena del Broadway neoyorquino a ser la estrella de un musical. Pronto alcanzó un gran éxito mundial por ella misma y, su profesión le ayudó a superar la timidez que suelen acusar los Piscis. A estos se les atribuye la virtud de comprender muy bien a los demás y debe ser más cierto aún en el caso de los actores al tener la facultad de identificarse con los demás, porque sólo así pueden componer a la perfección, de una manera palpable y, sobre todo, creíble, sus personajes. Los actores deben vestirse con los gestos y ademanes de unos seres extraños y desves-

tirse de sus características cuando se acaba el espectáculo. Si es cierto lo que se dice de los nativos de este signo, de que pueden comprender y entender a los otros sin tener que compartir sus puntos de vista, sus temores y alegrías, entonces resulta lógico que una mujer nacida en Piscis y de familia de actores y autores de cine y teatro, tenga la ventaja de su enclave familiar y la bendición planetaria por añadidura.

Otros Piscis célebres son Albert Einstein, Rossini, Chopin, Handel, Copérnico, Raúl Alfonsín, Michael Caine, José de San Martín, Ravel y Elizabeth Taylor.


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O n o m a n c i a :

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( T o m a d o d e “ A s t r o l o g í a y C i e n c i a s A d i v i n a t o r i a s ” . B i b l i o t e c a B á s i c a M u l t i m e d i a . F . G . E d i t o r e s . M a d r i d , 1 9 9 8 ) . PLÁCIDO

RAQUEL

Indica constancia y valía profesional. Es propio de personas que se proponen llegar hasta el final en todo cuanto emprenden. No les gusta dejar las cosas a medias y se sacrifican por lograr su cometido. Dinero: El dinero contribuye decisivamente a que la gente sea feliz. Amor: La vida sentimental es muy importante. Trabajo: Todo gira en función del trabajo y la profesión.

Nombre de personas que con frecuencia pueden llegar a sentirse víctimas de una situación familiar o social. Aunque su deseo por aclarar cualesquiera mal entendidos hace que siempre logren restablecer la confianza depositada en ellas. Dinero: No se puede vivir sin dinero. Amor: En ocasiones son incomprendidos y se muestran incapaces de explicar sus sentimientos. Trabajo: Prefieren estar activos y no ociosos.

RAFAEL

REBECA

Indica la protección de la suerte o el azar en la vida de algunas personas. Es propio de quienes prefieren tener sus propias opiniones - aún a riesgo de equivocarse -, antes que dejarse llevar por los argumentos falaces de la mayoría. Dinero: Es muy importante saber que no va a faltar nunca el dinero necesario. Amor: El afecto debe ocupar un lugar destacado en la vida. Trabajo: Son buenos profesionales, aunque algo inconstantes.

Indica acercamiento y gusto por comunicarse con sus semejantes. Es propio de personas que buscan en los demás comprensión y apoyo. Sin embargo, no manifiestan fácilmente sus querencias. Dinero: El dinero hace más llevadera la vida de quienes se sienten solos. Amor: No rechazan a quienes les hayan mostrado cariño y afecto. Trabajo: Siempre están realizando nuevos proyectos.

RAMÓN

Simboliza la fuerza del temperamento y la necesidad de mantenerse en continua actividad. Es propio de personas que, al mismo tiempo, se sienten atraídas tanto por el misterio como por la realidad. Dinero: Sin ser ambiciosas, valoran el dinero lo suficiente como para no pensar en él. Amor: Son fieles, y afectuosos, compañeros. Trabajo: Desarrollan con gran celeridad sus tareas.

Nombre que simboliza el contraste de la risa con el llanto, de la seriedad con la broma. Es propio de personas que se debaten entre pares de antinomias, especialmente a la hora de tomar decisiones en los planos laboral y familiar. Dinero: Es necesario para andar por la vida, pero no hay que sentirse esclavos de él. Amor: La esencia del amor es el mutuo respeto. Trabajo: Rendir en el trabajo equivale a cumplir con el deber.

REMEDIOS

RICARDO Indica buena predisposición a sobrellevar las cargas de la vida y los problemas y conflictos que le depara su destino. Es propio de personas

abiertas y sociables, sin grandes pretensiones. Dinero: Valoran el dinero porque sin él no pueden resolver determinados asuntos. Amor: El afecto lleva siempre implícita la felicidad. Trabajo: Se conforman con realizar la tarea que se les ordena. RITA Hace alusión a determinadas actitudes relacionadas con la tenacidad y con la fuerza de voluntad. Es propio de personas que se sacrifican si llegan al convencimiento de que hay una razón para ello. Dinero: Si se lo proponen llegan a ganar más dinero del que necesitan. Amor: Valoran el afecto y exigen fidelidad y entrega. Trabajo: Se dedican por entero a su profesión. ROBERTO Nombre propio de varón relacionado con el silencio, pues son personas muy calladas. Les gusta que su intimidad sea respetada y que nadie se inmiscuya en sus asuntos, ya que ellos hacen lo mismo con quienes les rodean. Dinero: Piensan que el dinero les hace felices. Amor: Estiman que es mejor estar solo que mal acompañados, y eligen a sus amistades con criterios selectivos. Trabajo: Opinan que hay que trabajar siempre en algo agradable.


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Horóscopo de Diciembre por Roberto

a

Aries Las cosas se complican a partir del día 22, hasta entonces estarán muy contentos consigo mismos. No obstante, lo anterior se trata de cierta inadecuación, quizás de problemas en los negocios, pero en todo el mes habrá satisfacciones en las relaciones y con todo lo concerniente al extranjero.

b

Tauro Con el correr del mes mejora la comunicación en las relaciones, limándose asperezas que pudieran estar habiendo. Iniciativas respecto de asuntos que conciernen lo extranjero.

c

Géminis Mes para dedicárselo a la pareja, con la que disfrutarán de mucha comunicación y romanticismo; sin embargo pueden surgir algunos fastidios temporales en el aspecto sexual.

d

Cáncer Cualquier aventura amorosa que vivan ahora podría volverse relación estable (especialmente para las mujeres). Los hombres podrían tener discusiones con sus parejas. Un mes repartido entre los placeres y el trabajo, que puede requerir de cierta abstracción.

e

Leo Un mes muy placentero también para los de este signo, también con la posibilidad de vivir algún romance, o de disfrutarlo en familia. Cuidado con accidentes y

caídas. Algunos fastidios en el lugar de trabajo.

f

Virgo Desentendimientos en asuntos de hogar, posiblemente en relación con hermanos, parientes o vecinos. Se les recomienda practicar deportes o ejercicios físicos.

g

Libra Lo inmediato se relaciona con lo lejano, de un modo muy sutil. Un mes de mucha movilidad interna, que bien puede traducirse de manera externa. Pueden surgir discusiones en el hogar.

h

Escorpio Un mes para, de a poco, empezar a llevar a la práctica algún proyecto. Se hallarán muy elocuentes y con las emociones a flor de piel. Buen mes para el aprendizaje práctico o técnico.

i

Sagitario Mes de cumpleaños para la mayoría de los de este signo. También se hallarán muy elocuentes y emotivos, época en la que podrían iniciar alguna relación amorosa. Las empresas lucrativas también podrían tomar mayor vigor.

Capricornio

j

Mes de cumpleaños para los nacidos en el primer decanato. Se hallan un tanto ensimismados y neutralizados emocional y comunicacionalmente, lo que podría

conducirlos a la agresividad un tanto irracional. Se les recomienda especialmente realizar deportes o ejercicios físicos, para canalizar tanta energía acumulada.

Acuario

k

Las amistades cobran una especial relevancia, así como los proyectos. También hay mucha agresividad contenida, que podría manifestarse el próximo mes (de modo similar a lo que se dice en el signo anterior). Prevengan y comiencen ya a practicar algún ejercicio físico.

Piscis

l

Problemas con todo lo que represente autoridad, inarmonía en el ejercicio de la profesión. También podrían haber desentendimientos con la madre. Un buen momento sin embargo para llevar proyectos a la práctica. Importancia de amistades masculinas.


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Sumario de los números anteriores Revista Spes Unica nº 1 - Noviembre 2010 Contenido: En el cruce de caminos (Idres Sha); Síntesis (Alberto Draco); Perspectivas opuestas (Cecilia Draco); Aventuras de una tarotista alocada: La iniciación (1º parte) (Mary Paz Reyes Peña); Apología sobre Sócrates (Silvia Ditro); La vida prenatal reflejada en la carta astral (Roberto Langella); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi). Revista Spes Unica nº 2 - Diciembre 2010 (Comprar versión impresa) Contenido: ¿Te acuerdas? (Flor Mendoza); Un cuento sufí (Orlando Ampuero); El miedo (Nancy Malave); El origen de los signos: Aries y Tauro; Aventuras de una tarotista alocada: La iniciación (2º parte) (Mary Paz Reyes Peña); Diurno para un soneto a México / Diurno para el adiós y un soneto / Duermo entre mi muerte (Juan Bautista Villaseca); Advenimiento (Roberto Langella); Me río (Mary Paz Reyes Peña); Onomancia; Horóscopo; El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi). Revista Spes Unica nº 3 - Enero 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: Yo quiero (Mary Paz Reyes Peña); El origen de los signos: Géminis y Cáncer; Aventuras de una Tarotista Alocada: La iniciación (3º parte) (Mary Paz Reyes Peña); El equilibrio del mundo (Zambayonni); Lo efímero (Mary Paz Reyes Peña); Y lo perdurable (Roberto Langella); Onomancia; Correo de lectores; Horóscopo; El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi). Revista Spes Unica nº 4 - Febrero 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: En la garganta del vampiro (Roberto López Moreno); Esto también pasará (Celia Loyola); El origen de los signos: Leo, Virgo y Libra; Aventuras de una tarotista alocada: La iniciación (4º parte) (Mary Paz Reyes Peña); Mentiras / (sin título) (Bárbara Ghianda); Acerca del olvido y del polvo (Roberto Langella); Hastío (Mary Paz Reyes Peña); Onomancia; Correo de lectores; Horóscopo; El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi). Revista Spes Unica nº 5 - Marzo 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: Alegrías compartidas (Reyes Peña-Langella); Divagaciones pelotudas (Los Metiches) (Mary Paz Reyes Peña); Morir no duele (Roberto Langella); El origen de los signos: Escorpio y Sagitario; Aventuras de una Tarotista Alocada: La iniciación (5º parte) (Mary Paz Reyes Peña); Princesa de Talco / 5111 Sin culpa / D – XXI (Raül Jurado Gallego); Onomancia; Correo de lectores; La extensión del universo en los libros (Hermann Hesse); Horóscopo; El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi). Revista Spes Unica nº 6 - Abril 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: No perder las esperanzas (Reyes Peña-Langella); Divagaciones pelotudas (Amigas con problemas) (Mary Paz Reyes Peña); Parajoda: Últimas consecuencias de nuestra paradoja (Roberto López Moreno); El origen de los signos: Capricornio, Acuario y Piscis; Aventuras de una tarotista loca: La iniciación (última parte) (Mary Paz Reyes Peña); El Nazareno (Ángel Loyola); Balandra (Roberto López Moreno); Oda (Kenny Delgado Fragoso); Homenaje casi religioso en un prostíbulo de Noruega (Carmen Bruna); Onomancia; Correo de lectores; Él amor erótico (Erich Fromm); Horóscopo; El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi). Revista Spes Unica nº 7 - Mayo 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: Nostalgias de otras épocas (Reyes Peña-Langella); Las cosas que realmente no puedo soportar (María


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Sánchez Lozano); Los signos del zodiaco y el amor; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Tres pasos / Versos de amor y de tristeza (Kenny Delgado Fragoso); Escriba mucho y todo apretado (Roberto Langella); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Onomancia; Correo de lectores; El arte de Rafael Olbinsky; Horóscopo; Las palmeras salvajes (fragmento) (William Faulkner). Revista Spes Unica nº 8 - Junio 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: La verdad no existe (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; Ninguno como yo / Me gustaría tranquilizaros / Todos los premios (Horacio Otheguy Riveira); Los signos del zodiaco y el amor; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Poema del invierno y de la primavera (Kenny Delgado Fragoso); Cómo escribir y llenarse de dinero (Roberto Langella); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Onomancia; El arte de Remedios Varo; Horóscopo; Instrucciones – Ejemplos sobre la forma de tener miedo (Julio Cortázar). Revista Spes Unica nº 9 - Julio 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: No somos representativos de nada (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; Palillo y Cerilla enamorados (Tim Burton); Los no fumadores (Bill Hicks); Los no fumadores y yo (Roberto Langella); Los signos del zodiaco y la salud; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Ensayo al amor (Kenny Delgado Fragoso); Como escribir un buen policial (Roberto Langella); Por la memoria de Eduardo Daniel Melgar (Roberto Langella); Nadie es perfecto (Luis García Orihuela); Reflexión acerca de „Nadie es perfecto‟, artículo de Luis García Orihuela (Roberto Langella); Onomancia; Correo de lectores; Horóscopo; El arte de Octavio Ocampo; Desperdicia (Tim Burton). Revista Spes Unica nº 10 - Agosto 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: Carta del músico Fito Páez al diario Página 12 de Buenos Airea, tras las elecciones por la Gobernación de la Capital Federal, julio de 2011; Noticias del mundillo literario; Ojos de videotape (Charly García); Dios ha muerto, el hombre ha muerto y yo no me encuentro bien (Felipe Muñoz Plaza); Anhedonia (Charly García); Los signos del zodiaco y la salud; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Carta a la familia / De qué me sirve amarte (Kenny Delgado Fragoso); Como sobrevivir a la buena onda de los colegas (Roberto Langella); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Sobre la internacionalización del Amazonas (Gilberto Gil); Onomancia; Desarma y sangra / Vampiro (Charly García); Horóscopo; El arte de Francisco Goya; El mito de la consciencia objetiva (Theodore Roszak). Revista Spes Unica nº 11 - Septiembre 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: Soy kirchnerista (Roberto Langella); Noticias del mundillo literario; La larga previa de Roger Waters y The Wall en Argentina (Roberto Langella); Los signos del zodiaco y el trabajo; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Como escribir poesía, ser poeta y que los demás le crean (Roberto Langella); Tanguito del riachuelo / Escollos / País convulsionado / Corazonada / A ella que anda por ahí / Sensual Baires (Jorge Dossi); Misceláneas interrumpidas (Otheguy Riveira-Langella); Pasiones / Versos a la muerte (Kenny Delgado Fragoso); Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 12 - Octubre 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: Noticias del mundillo literario; La impunidad en el hecho artístico (Roberto Langella); No apto para diabéticos / Cuchilla vieja (José Luis Colmenero); Apología sobre Sócrates (Silvia Ditro); Parajoda: Últimas consecuencias de nuestra paradoja (Roberto López Moreno); Ninguno como yo (Horacio Otheguy Riveira); Silencio (Mayra Cabrera); Los enigmas del mundo (Brian Stableford); El arte de Antonio del Olmo; ¿Qué se siente que te maten a un hijo? (Mary Paz Reyes Peña); Los signos del zodiaco y el trabajo; Dios ha muerto, el hombre ha muerto y yo no me encuentro bien (Felipe Muñoz Plaza); Ojos de carne, ojos de fuego (Theodore Roszak); Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Pero (el Mero Ser); El Mero Ser y los descreídos (Roberto Langella); Doña Luisa (Yoselem Divincenzo); Como escribir poesía erótica y no ser considerado un vulgar onanista (Roberto Langella); Diurno para el adiós y un soneto (Juan Bautista Villaseca); Sin título (Bárbara Ghianda); Princesa de Talco (Raül Jurado Gallego); El Nazareno (Ángel Loyola); Balandra (Roberto López Moreno); Oda (Kenny Delgado Fragoso); Sensual Baires (Jorge Dossi); Mis-


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celáneas interrumpidas (Otheguy Riveira-Langella); Pobre alma mía (Simón Domínguez Barahona); Mensajes de Hotmail (y otras divagaciones pelotudas) (Mary Paz Reyes Peña); Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 13 - Noviembre 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: La mejor manera de derribar un gobierno (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; ¿Existe el alma gemela? (Roberto Langella); Pantalla del mundo nuevo (Pappo); Fue simplemente un viernes (Luis Adolfo Duarte Reina); Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (Armando Rey); Los signos del zodiaco y la aventura; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Como ser filosofo y que no se diga que usted ha perdido el contacto con la realidad (Roberto Langella); Dime que me necesitas / Tu sombra (Kenny Delgado Fragoso); Misceláneas interrumpidas (Otheguy Riveira-Langella); Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 14 - Diciembre 2011 (Comprar versión impresa) Contenido: Feliz 2012 para todos (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; El mito de Lilith y el conflicto primordial de la humanidad (Roberto Langella); Aforismos (Raúl Gustavo Aguirre); Fue simplemente un viernes (Luis Adolfo Duarte Reina); Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (Armando Rey); Los signos del zodiaco y la aventura; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Como ser un escritor de derechas con sentido del humor (Roberto Langella); Misceláneas interrumpidas (Otheguy RiveiraLangella); Todo mi desayuno / Se vuelca la sopa (Facundo Aguirre); Onomancia; Horóscopo; Historia de animales (Domingos Pellegrini). Revista Spes Unica nº 15 - Enero 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: Feliz 2012 para todos (2) (Reyes Peña-Langella); Crónica de una presentación anunciada (Mary Paz Reyes Peña); Valerie Solanas, una mujer anatemizada (Roberto Langella); Sé tú mismo (Yoselem Divincenzo); El Astrólogo y la Tarotista al banquillo; Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (Armando Rey); Se me cayeron las alas; Los signos del zodiaco en la historia (Aries); Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Misceláneas interrumpidas (Otheguy Riveira-Langella); El arte de Renata Schussheim; Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 16 - Febrero 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: La hoguera de las vanidades (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; Cartas Zenner: Una forma de medir la pes (Roberto Langella); O Crux Ave, Spes Unica (G. F. de Palestrina); Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (Armando Rey); Se me cayeron las alas; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Facebook como sucedáneo… ¡de todo! (Roberto Langella); Los signos del zodiaco en la historia: Tauro; Nuestro presente (Yoselem Divincenzo); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Tu léxico (Yoselem Divincenzo); Misceláneas interrumpidas (Otheguy Riveira-Langella); Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 17 - Marzo 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: La inercia (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; La adolescencia (Yoselem Divincenzo); El sacerdote (William Faulkner); Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (Armando Rey); Se me cayeron las alas; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Adhiera a una nueva corriente literaria y que no se note que ud. escribe para el orto (Roberto Langella); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Los signos del zodiaco en la historia: Géminis; Rock: Música dura. La suicidada por la sociedad (Luis Alberto Spinetta); Misceláneas interrumpidas (Otheguy Riveira-Langella); El arte de Norman Rockwell; Onomancia; Horóscopo.


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Revista Spes Unica nº 18 - Abril 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: 29 de febrero, perdón y después (Roberto Langella); Noticias del mundillo literario; La juventud (Yoselem Divincenzo); El huésped de Drácula (Bram Stoker); Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (Armando Rey); Se me cayeron las alas; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Las acólitas de Carrie Bradshaw (Roberto Langella); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Los signos del zodiaco en la historia: Cáncer; De la musa al poeta / Pecado / Desterrada / La muerte le sienta bien (María Ester Rinaldi); Misceláneas interrumpidas (Otheguy Riveira-Langella); El arte de Pilar Giménez Bret; Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 19 . Mayo 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: De atenuantes y agravantes (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; La madurez (Yoselem Divincenzo); El huésped de Drácula (Bram Stoker); Malvinas en Madrid (Guillem de Rubenhor); Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (Armando Rey); Se me cayeron las alas; Divagaciones pelotudas (Mary Paz Reyes Peña); Los poetas malditos (Roberto Langella); El Astrólogo y la Tarotista (Ñapi); Grandes poemas muy breves en español del siglo XX (Jorge David Alonso Curiel); Los signos del zodiaco en la historia: Leo; Compumanía (Mary Paz Reyes Peña); Misceláneas interrumpidas (Otheguy Riveira-Langella); El arte de Eva Besnyö; Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 20 - Junio 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: Las flechas del tiempo, la aljaba de la edad (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; El huésped de Drácula (3º parte), por Bram Stoker; Norman Cousins, la risa es cosa seria, por Guillem de Rubenhor; El suicida, por Enrique Anderson Imbert; Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (8º parte), por Armando Rey; Se me cayeron las alas; Divagaciones pelotudas, por María de la Paz Reyes Peña; Acerca de las naturalizaciones, por Roberto Langella; La poesía de Charles Bukowski, por Jorge David Alonso Curiel; Admirable, por Fabiana Villafañe; El Astrólogo y la Tarotista; Los signos del Zodíaco en la Historia (Virgo); Golpes bajos, por María de la Paz Reyes Peña; Garganta de sombras, por María Ester Rinaldi; Tom Traubert‟s Blues, por Tom Waits; Misceláneas interrumpidas, por Horacio Otheguy Riveira y Roberto Langella; El arte de Edward Hooper; Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 21 - Julio 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: Noche de horror (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; El huésped de Drácula (última parte), por Bram Stoker; Margarita Landi, señora del crimen, por Guillem de Rubenhor; Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (9º parte), por Armando Rey; Se me cayeron las alas; Divagaciones pelotudas, por María de la Paz Reyes Peña; Escuchame, por Horacio Otheguy Riveira; Tres poetas españoles que apuestan por la claridad, por Jorge David Alonso Curiel; El Astrólogo y la Tarotista; Misceláneas interrumpidas, por Horacio Otheguy Riveira y Roberto Langella; Princesitas muertas, por Thomas Czarnecki; Los signos del zodiaco en la historia (Libra); Los viejos de mierda, por Roberto Langella; Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 22 - Agosto 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: Cortinas de humo (Reyes Peña-Langella); Noticias del mundillo literario; El marciano (1º parte), por Ray Bradbury; No está escrito en ninguna parte, por Horacio Otheguy Riveira; La voz de un pueblo dormido, por Fabián Gutiérrez Reyes; Divagaciones pelotudas, por María de la Paz Reyes Peña; Damas del crimen en primera línea de fuego, por Guillem de Rubenhor; Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (10º parte), por Armando Rey; Se me cayeron las alas; El Astrólogo y la Tarotista; Recordando “Nueve Reinas”, de Fabián Bielinsky, por Jorge Alonso Curiel; Los signos del zodiaco en la historia (Escorpio); Misceláneas interrumpidas, por Horacio Otheguy Riveira y Roberto Langella; Pablo Scalise, de Llavallol para el mundo; Lo mejor (y lo peor) de Facebook; Onomancia; Horóscopo.


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Revista Spes Unica nº 23 - Septiembre 2012 (Comprar versión impresa) Contenido: Vamos por todo, por Mary Paz Reyes Peña; Noticias del mundillo literario; El marciano (2º parte), por Ray Bradbury; Suzanne Leperrier, la trapèziste, por Horacio Otheguy Riveira; Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (11º parte), por Armando Rey; La pareja perfecta del siglo XXI (1º parte), por Simón Domínguez Barahona; Se me cayeron las alas; Poesía (El descubrimiento / De Dios / Él (Yo) / Resurgir primario / Miserando), por Daniel Grustán Isabela; Divagaciones pelotudas, por Mary Paz Reyes Peña; Lesiones del buen escribir, por Roberto Langella; El astrólogo y la tarotista, por Ñapi; Súbitos (El último suspiro de Narciso Ibáñez Menta), por Guillem de Rubenhor; Los signos del zodiaco en la historia (Sagitario); Tumbas de la gloria, por Fito Páez; Misceláneas interrumpidas, por Horacio Otheguy Riveira y Roberto Langella; La escultura hiperrealista de Ron Mueck; Lo mejor de Facebook; Lo peor de Facebook ; Onomancia; Horóscopo. Revista Spes Unica nº 24—Octubre 2012 (Comprar versión impresa) Editorial, por María de la Paz Reyes Peña; Dos años, por Roberto Langella; Noticias del mundillo literario; El marciano (última parte), por Ray Bradbury; Súbitos (Cuando ellas se desnudan), por Guillem de Rubenhor; La pareja perfecta del siglo XXI (última parte), por Simón Domínguez Barahona; Ideas y bosquejos para una filosofía y una hermenéutica de la astrología (última parte), por Armando Rey; Se me cayeron las alas; La Pastora / Florencio: el maquis hermafrodita, por Horacio Otheguy Riveira; Poesía, por Daniel Grustán Isabela (El ayeante primigenio, En menos de un millón de años, Tú que me lees); Lesiones del buen escribir, por Mary Paz Reyes Peña; Lesiones del buen escribir 2, por Roberto Langella; Divagaciones pelotudas, por Mary Paz Reyes Peña; Divagaciones pelotudas 2, por Roberto Langella; El Tarot de la Tarotista, por Ñapi; Los signos del zodiaco en la historia (Capricornio); Misceláneas interrumpidas, por Horacio Otheguy Riveira y Roberto Langella; El arte de Scott Davidson; Lo Mejor de Facebook; Lo peor de Facebook; Onomancia; Horóscopo; Sumario de números anteriores. Revista Spes Unica nº 25—Noviembre 2012 (Comprar versión impresa) Editorial, por Roberto Langella; Calaverita para mi flaco, por María de la Paz Reyes Peña; Introducción a Gritos desde el Hades, por María de la Paz Reyes Peña; Semillas, por Jorge Dossi; Aventuras de una tarotista alocada (Los trabajos negros de Gina), por María de la Paz Reyes Peña; María de la Paz en Veracruz, por Horacio Otheguy Riveira; Poesía (Qué dirías / Vivir / Descubrimiento / Lo gris / Los villanos / Una promesa), por María de la Paz Reyes Peña; Poesía (Canción de amor para Mary Paz / A Mary Paz / Ouroboros consumada / Inventario / Escribir tu nombre con sangre), por Roberto Langella; Divagaciones pelotudas, por María de la Paz Reyes Peña; La galería de arte del Astrólogo y la Tarotista, por Ñapi; El Facebook de Mary Paz; Lo efímero y lo perdurable, por Roberto Langella y María de la Paz Reyes Peña; Los signos del zodiaco en la historia (Acuario); Onomancia ; Horóscopo ; Sumario de los números anteriores.

El Astrólogo y la Tarotista - Edición especial nº 1 (Comprar versión impresa)


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Consultorio Astrológico Spesunica Curso Integral de Astrología a distancia Inauguramos nuestro curso de astrología a distancia, el cual tiene una duración de seis meses, de cuatro clases por mes, de modalidad intensiva, racional y psicológica. Por medio de este curso, el estudiante adquirirá los conocimientos específicos y completos acerca de la confección e interpretación de la carta natal astrológica, Revoluciones Solares, cartas combinadas y sinastrías, y todas las técnicas complementarias que hacen al quehacer del oficio de astrólogo. La estructura del curso es modular, mensual y correlativa; esto significa que el alumno adquirirá por adelantado su vacante mensual, la que consta de un módulo de cuatro clases, por cada una que irá recibiendo un apunte de contenidos. La correlatividad de nuestras clases apunta a que nadie podrá "saltearse" módulos, ni obviar algunos de los primeros, aunque se contara con conocimientos previos. Sin embargo, las clases serán individuales y el alumno sí podrá "saltearse" meses de asistencia, sin perder la correlatividad; es decir, al regresar al curso, hubiera pasado el tiempo que fuere, retomará desde el mismo punto donde lo dejó. Se evaluarán exámenes mensualmente, y al final del curso habrá un examen integrador. Se otorgará entonces el certificado de asistencia al curso, y de reconocimiento del egresado como astrólogo. Todos los inscriptos al curso recibirán el kit de estudio, el cual consta de todas las herramientas y contenidos necesarios, absolutamente, para la realización de este curso, tales como: Todas las clases serán dictadas por Roberto Langella Tablas de Efemérides Planetarias para los siglos XX y XXI Tablas de Casas Otras diferentes tablas Plantilla para la confección de mapas astrales Presentación del curso y apuntes nº 1, 2, 3 y 4 Carátula personalizada para ir encarpetando los apuntes Fuentes tipográficas de astrología para la computadora Todos los alumnos tendrán una clase de dos horas en un día de la semana a convenir, por el programa de videoconferencias Skype Siempre y en todos los casos los alumnos podrán resolver sus dudas y cuestionamientos vía email. Los alumnos egresados encontrarán en Spesunica una fuente de consulta personalizada, para toda la vida. Téngase presente que la suma de los apuntes irán conformando un verdadero libro, tratado de Astrología. La cuota mensual es de U$S 45.- ($ 200.– de Argentina) por adelantado, mientras que quien desee pagar el curso completo, en una o dos cuotas trimestrales, el precio final es de U$S 200.- ($ 800.– de Argentina). Para una mayor información acerca de las características de este curso, descargue libremente el artículo "Presentación, Estructura y Temario", en nuestra sección de descargas.

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A S T R O L T A R O T , P C U E N T O S C U E N T

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Un lugar de encuentro.

A la memoria de María de la Paz Reyes Peña (1962-2012) co-fundadora de esta revista y del consultorio astrológico Spesunica. Por siempre.

Spes Unica. Año 3 nº 26. Diciembre de 2012 Editada por el Consultorio Astrológico Spesunica Dirección: Roberto Langella Registro de Propiedad Intelectual: En trámite. Impreso por Peecho B. V., Amsterdam, Netherlands Colaboran en este número: Horacio Otheguy Riveira; Daniel Grustán Isabela; Chabela Ximénez; Guillem de Rubenhor; Ñapi. Las afirmaciones y opiniones vertidas en los artículos y textos son de exclusiva responsabilidad de quienes los escriben. Se prohíbe la reproducción total o parcial por cualquier medio de esta publicación, sin previa autorización de la editorial. Registro de contenidos en www.safecreative.org Los números atrasados pueden ser obtenidos siguiendo este vínculo: http://issuu.com/robertolangella

¡Esperamos sus colaboraciones!

Revista Spes Unica nº 26 - Diciembre 2012  

Último número del año, y felices fiestas para todos.

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