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EDITORIAL

Cierra los ojos e imagina, que para eso estás aquí. Siente el metal helado en tu puño, el peso de la hoja afilada de la espada, las botas llenas de barro que cobijan unos pies cansados por el camino, el valor del corazón de un héroe y el miedo de un guerrero que debe enfrentar su destino. En esta ocasión echamos la vista atrás para retroceder en el tiempo. Estamos a punto de sumergirnos en tiempos remotos y olvidados, en mundos repletos de caminos arenosos, y seguir muy de cerca las historias de caballeros andantes o magos que avanzan sobre el lomo de sus caballos mientras la brisa ondea sus largas túnicas. La fantasía medieval es inspiradora, inquietante y, al mismo tiempo, algo que no dejará de emocionarnos y sorprendernos. Las historias de héroes que lucen su escudo y avanzan con la espada en alto o magos que intentan poner algo de orden en tierras desvastadas por el mal nos cautivan por alguna razón. Ya sea que hayas decidido ser el caballero o la doncella, el rey heroico o la reina sabia, un mago o un escudero, entra en la posada, toma un sorbo de vino y prepárate para escuchar las historias que recorren ahora nuestro reino. Abre los ojos.

V. Cervilla Caminante en la sombra

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RevistaTártarus

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WEB: https://revistatartarus.wordpress.com ISSN 2444-9652 LUGAR DE EDICIÓN: Linares, Jaén. España. Tártarus Número 2 - Abril 2016. España. Web: https://revistatartarus.wordpress.com Contacto: revistatartarus@gmail.com Los artículos y anuncios publicitarios, así como las opiniones de los entrevistados y columnistas, no reflejan necesariamente la opinión el editor. Se prohíbe la reproducción parcial o total del contenido de esta revista sin previa autoriazción por escrito del editor. Todas las imágenes e ilustraciones así como los textos son publicados con permiso de su autor. La información es correcta en el momento de la publicación.


VIVIENDO LA FANTASIA

A TRAVES DE LA PANTALLA

CONOCE AL AUTOR

FANFICTION: CRONICAS DEL PERSONAJE

LA SAGA

MIRANDO MAS ALLA: ILUSTRACION

NAVEGANDO ENTRE LIBROS: RESENA

TRAS LOS MUROS:

La máquina de las ideas El poder de un dios

Las caras de Don Quijote

Alissa Bronte

El destino de Ginebra

Recuerdos entre llamas. Capítulo II

Paul Smith

Galemith: La resistencia de Laura Campos

Ganadores del concurso La caída de Gloriant de Esther Galán Recuero Los malditos de Carmen Murguía Martínez

PAGINAS AMIGAS


VIVIENDO LA FANTASIA

LA ´ MAQUINA DE LAS IDEAS

Esta es la historia de un lugar donde los libros habían desaparecido y la razón se había apoderado de la humanidad. La imaginación estaba marginada, desterrada a la única librería del mundo que guardaba los antiguos escritos de los hombres y mujeres que un día escribieron sobre lugares lejanos, magia y fantasía. Allí, un humilde librero cuidaba de las joyas de la historia camufladas entre tomos de física, informática aplicada y economía. El estrés de guardar tan preciado tesoro fuera del alcance de los que ostentaban el poder le había producido más canas de las que correspondían a su edad y un corazón que se resentía. Lo único que le animaba a seguir era ver cómo su nieto disfrutaba escondiéndose para leer los textos prohibidos. Era un gesto de valentía para alguien de tan corta edad; aún no había comenzado la escuela secundaria y ya estaba rebelándose ante la autoridad. Sin duda era de la familia. Ensimismado en uno de sus más viejos y queridos ejemplares sobre Leonardo Da Vinci, un temblor sacudió el lugar interrumpiendo su lectura. No había terremotos en esa parte del mundo y por mucho que la ciencia había avanzado, no habían construido aún un vehículo que provocara tal sacudida al pasar frente a un edificio. Entonces, los temblores se sucedieron uno tras y otro acompañados por fuertes golpes y explosiones. Se asomó afuera con cautela. Rocas incandescentes llovían del cielo impactando con la ciudad y destruyéndolo todo a su paso. ¿Sería otro de los experimentos del gobierno? Todavía podía recordar los años en los que hicieron las pruebas de la ciudad inteligente y las pérdidas por los errores de cálculo.

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TARTARUS Divisó a dos hombres trajeados con la cara cubierta volteando la esquina. Estos comenzaron a correr en su dirección cuando lo vieron. Lo primero que pensó fue en su nieto; aún estaba escondido en el sótano leyendo. Puso todos los obstáculos que pudo en su camino, cerró las puertas con llave, tumbó estanterías y lanzó libros, pero ellos estaban bien entrenados y contaban menos años que él en su cuerpo. Ese fue el último día que lo vio. Se despertó en una habitación blanca con una luz potente que le cegaba y aquellos dos hombres sentados enfrente. Malas ideas pasaron por su cabeza. —Sabemos que conserva los libros prohibidos. —No sé de qué me habla. Solo soy un librero— se defendió sin alterarse—. ¿Dónde está mi nieto? —Necesitamos su ayuda. No estaba preparado para esa petición y sus ojos evidenciaron la sorpresa. —Los incidentes de esta mañana—prosiguió uno de los hombres— no son un experimento. Estamos siendo atacados. — ¿Por quién? —El sistema se ha revelado y se destruye a sí mismo, como hace una célula cuando se vuelve cancerígena. —¿El planeta se está suicidando? —preguntó el librero, esforzándose por no mostrarse asustado. —Es una forma de decirlo, supongo. —¿Y yo qué tengo que ver con eso? —Hace algunos años hubo un científico que desarrolló una máquina capaz de leer las ideas. —Sí, recuerdo haber leído sobre él —interrumpió—. Ustedes lo detuvieron. Desapareció, como todos los que se atrevieron a usar su cerebro fuera de lo que estaba permitido. —Esa máquina es lo único que puede dar con la solución a este problema y salvarnos a todos, incluido a su nieto. Usted es el único que puede activarla. —¿Yo? —No hay nadie más en el mundo que haya entrenado su imaginación. El resto seguimos conservándola, pero está aletargada. Varios de nuestros mejores intelectuales lo han intentado y fracasaron. La máquina necesita pensamientos abstractos para funcionar. —Vaya, así que ahora necesitan mis locas ideas para sobrevivir. ¡Le piden ayuda a un rebelde! Solo con esto ya podría morir en paz, ¿saben? —sonrió desafiante. —Quizás quiera preguntarle a su nieto si piensa lo mismo —hizo una pausa—. En ese sobre están las coordenadas de dónde se encuentra la máquina y un documento con las condiciones del trato. Firme y nos pondremos en marcha —dejó el sobre la mesa y una pluma junto a él—. Tiene una hora para pensarlo. Después no tendremos otra opción que usar otros alicientes para persuadirle.

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VIVIENDO LA FANTASIA Con el sobre la mesa y solo en aquella sala aséptica, sintió deseos de romper el papel en dos delante de las cámaras de seguridad. El mundo tenía importantes razones para querer desaparecer, su nieto y él lo entenderían. Pensó en la destrucción de bosques, la contaminación, los animales en extinción, las guerras, el hambre, el saqueo de las entrañas de la tierra. Miró a aquellas paredes blancas y vacías como un cerebro sin estímulos. —Como un papel en blanco —dijo en voz alta y tomó la pluma. V. Cervilla http://www.vcervilla.com

Consejos de escritura “Escribir no va sobre hacer dinero, hacerse famoso, conseguir citas, conseguir una ocupación o hacer amigos. Al final va sobre enriquecer las vidas de aquellos que leen tu trabajo y enriquecer tu propia vida al mismo tiempo. Va sobre levantarse, superarlo y vencer. Ser feliz, ¿vale?”

Ernest Hemingway

“Protege el tiempo y el espacio en el que escribes. Mantén a todo el mundo alejado, incluso a quienes son más importantes para ti”

Stephen King

“Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente capítulo debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí”

W. Somerset Maugham

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TARTARUS

EL PODER DE UN DIOS En los primeros años, en Asshaitt, sucedió algo terrible que provocó el más profundo y terrible caos. Risthov, el mago oscuro más poderoso del planeta, logró imbuir sus mejores hechizos en el interior de un ojo. Éste adquirió un poder sobrenatural, demoledor. Risthov se lo colocó en sustitución de su ojo derecho. Al instante, la intensidad del poder del ojo recorrió todas las células de su cuerpo, haciéndolo sentir invencible. Entonces salió al exterior y recorrió Asshaitt mientras provocaba el caos y la destrucción a su paso. Pronto, todo el mundo sucumbió a él. Si ya era el más poderoso, ahora junto con el poder del ojo, había adquirido unos poderes cercanos a los de un Dios. El resto de magos de Asshaitt, ya no podían ni llegarle a los talones. Ante esto, los reyes de distintos reinos unieron fuerzas con el resto de magos para combatirle y acabar con su hegemonía. Pero fue inútil, el dueño del ojo, Albyx, lo veía todo y siempre se anticipaba a todos los ataques del enemigo. El ojo también resultaba un arma poderosa en el cuerpo a cuerpo, pues podía crear casi cualquier hechizo que estuviera en su imaginación. Para más complicación, el ojo tenía un caudal de energía ilimitada. La esperanza de los hombres empezó a decaer, pero entonces, surgió un joven guerrero llamado Linn que descubrió la debilidad de Albyx. El mago amaba el buen vino y las mujeres. De modo que le organizó un pequeño festín íntimo con mujeres y abundante vino, y se escondió en el interior del carro de madera que lo transportaba.

Allí permaneció escondido durante horas sin que se diera cuenta de su presencia, pues tenía puesta toda su atención en los cuerpos femeninos que tenía junto a él. Cuando estuvo seguro de que el mago estaba lo suficientemente borracho, salió del carro de un salto y, cogiéndolo desprevenido le arrancó el ojo mágico con un cuchillo. Linn apretó con fuerza el ojo en el interior de su mano, mientras se retorcía violentamente. Miró por última vez a Albyx, que se revolcaba furioso en el suelo mientras se sujetaba la cuenca vacía que no dejaba de manar sangre. Viendo una oportunidad única, se abalanzó sobre él y le cortó el cuello, matándolo. Entonces salió del lugar y se alejó varias millas al Norte. Su plan había tenido éxito. Aquel joven guerrero había logrado terminar con la terrible amenaza contra la cual no había podido hacer nada el resto del mundo.

Durante los años siguientes, Asshaitt regresó a la normalidad. Todo volvió a ser como antes y el ojo mágico pareció desaparecer del mapa. Cincuenta años después, un viejo Linn se levantó de su camastro para caminar por el suelo de madera de su pequeña habitación en la casa donde vivía. Tras matar a Albyx y robarle el ojo, se había visto obligado a ocultarse en una pequeña aldea perdida entre las montañas. Era un lugar que apenas nadie conocía, y sabía que allí podría pasar desapercibido, pues la gente del lugar casi no tenía noticias del mundo exterior. Miró el pequeño cofre de madera que tenía sobre la mesa de escritorio. Se agachó sobre uno de los cajones y lo abrió, sacando una pequeña llave de metal oxidado. La introdujo en la pequeña cerradura del cofre, abriéndolo.

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VIVIENDO LA FANTASIA El ojo mágico se mostró ante él, cubierto de venas rojas y palpitantes. Como si pudiera ver que lo estaba observando, comenzó a vibrar sin control, mientras su púpila iba en todas direcciones. Linn lo miró con desagrado, había intentado destruirlo en varias ocasiones y de distintas formas, pero había sido inútil: era indestructible. De modo que lo había escondido durante toda su vida en el cofre, sin revelarle a nadie su existencia. Pero ahora ya se estaba haciendo mayor y no podía dejar que otro encontrase el ojo y volviera a provocar algo terrible como Albyx en el pasado. Tenía que deshacerse de él. Había pensado en confiárselo a alguien para que continuase con su labor, pero no tenía a ningún candidato que valiera la pena. Todos los hombres eran fácilmente corrompibles, viviendo sus vidas sedientos de gloria y poder.

Con el ojo escondido en el interior de sus ropas, atravesó la aldea y ascendió a lo más alto de la montaña. Se acercó al borde un precipicio. Allí el gran mar se abría inconmensurable. Reflexionó durante unos minutos si sería lo mejor. Lo había pensado varias veces, pero siempre llegaba a la misma conclusión. Si moría y lo dejaba en el cofre, alguien lo encontraría en alguna ocasión. En el mar, podía permanecer oculto en los profundidades y, al menos, había alguna posibilidad de que nunca lo encontrase nadie. Asintió levemente con la cabeza y arrojó el ojo mágico por el precipicio, que caó con gran velocidad y se sumergió rápidamente con un suave chapoteo. Caminante en la sombra http://caminanteenlasombra.blogspot.com.es/

Consejos de escritura Conoce de antemano el final. Se debe saber cómo va a avanzar la historia para así poder ir preparando la historia para su final. El escritor tiene que “dar a su argumento ese indispensable aire de consecuencia”. El final tiene que parecer inevitable. Tienes que saber de antemano el efecto que quieres conseguir. ¿Quieres que tus lectores lloren, se enfaden, se enamoren mientras leen? Pues debes decidirlo antes de escribir la escena. Los escritores pueden manipular los sentimientos de sus lectores. Edgar Allan Poe

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A TRAVES DE LA PANTALLA

Las caras de Don Quijote En el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, referente literario español donde los haya, no podemos dejar de darnos un paseo por las adaptaciones cinematográficas de su personaje más emblemático. No necesita presentación. Es el segundo libro más traducido en todo el mundo, después de laBiblia, y la obra más estudiada, pues son muchos aún los misterios que encierra entre sus páginas. Su argumento es de sobra conocido, pero si aún os estáis debatiendo entre el dilema de leer esta preciada obra, os animamos a dar el salto. Cierto es que el hecho de estar escrito en castellano antiguo puede echar a muchos atrás, pero podemos encontrar en el mercado versiones adaptadas. El libro nos cuenta la historia de Alonso Quijano, un hidalgo que enloquece leyendo libros de caballerías y que se cree un caballero andante. Don Quijote caminará por los campos en busca de aventuras junto a su escudero Sancho Panza y su caballo Rocinante, todo por el amor de su doncella Dulcinea. Ha sido llevado al cine en 65 ocasiones en distintos idiomas. La primera incursión de este personaje en el cine fue en 1818 en Francia. Se trató de una breve escena muda en blanco y negro producida por Gaumont. El país galo hizo distintas versiones consecutivas de la obra, pero no fue hasta 1915, de la mano de Edgar Dillon, que se hizo el primer largometraje de 50 minutos de duración. Fue una producción estadounidense muda en blanco y negro. Las versiones cinematográficas de esta excepcional obra literaria se sucedieron, con producciones de autoría yugoslava, mexicana, danesa, inglesa, rusa e israelí, entre otros países. Grandes actores de la historia del cine interpretaron a los personajes de Cervantes, entre los que destaca Peter O’Toole como don Quijote en la versión de 1972 de Arthur Hiller con Sofia Loren como Dulcinea; Nicholai Tcherkassov (actor que interpretó a Alenxander Nevski e Iván el terrible) e incluso Cantinflas.

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El afamado director de Ciudadano Kane, Orson Welles también hizo un intento de llevar al cine al ingenioso hidalgo, el cual quedó sin terminar por problemas de presupuesto y fue finalmente abandonado tras la muerte de su director. En el año 2000, Terri Gillian se puso al frente de una producción que incluía en el reparto a Johnny Depp como Sancho Panza, Vanessa Paradis como Dulcinea y Jean Rochefort como don Quijote, pero que fue cancelada por diversas causas. Como consuelo de lo que pudo haber sido una interesante adaptación nos dejaron el documental Perdido en la Mancha. Por supuesto, nos quedan las míticas versiones de Fernando Rey y Juan Luis Galiardo, así como las que se hicieron en versión animada tanto para serie de televisión como el Donkey Xote de 2007 con José Luis Gil y Andreu Buenafuente de don Quijote y Sancho, respectivamente. Por último mencionar la primera adaptación asiática de la obra, hecha en 2011, y ambientada en la China del siglo XVII. V. Cervilla

CURIOSIDADES • El ex primer ministro israelí, David Ben-Gurión, aprendió español para poder leerlo en su idioma original. • Existe una versión manga de la obra. • Aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme es Villanueva de los Infantes, Ciudad Real (España). • Un filólogo mexicano hizo una versión en spanglish que empieza así: En un placete de la Mancha of which nombre no quiero remenbrearme, vivía, not so long agot, uno de esos gentleman who always tienen una lanza in the rack...”. • Según la Real Academia Española (RAE) un quijote es un “hombre que antepone sus ideales a su conveniencia y obra desinteresada y comprometidamente en defensa de causas que considera justas, sin conseguirlo”. • El Quijote tiene 381.104 palabras exactamente. • Integrantes de la policía municipal de Ciudad Nezahualcoyotl, en México, incorporaron fragmentos de “El Quijote” como parte de su código policial.

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CONOCE AL AUTOR

ALISSA BRONTE Escritora

Esta escritora de Granada nació un 2 de octubre de 1978. Le gusta y, no tiene que ser en este orden estrictamente, escribir, que es la mayor de sus pasiones, leer (sobre todo a compañeras y amigas de profesión), el cine, la música, viajar y el arte. Es madre de tres hijos y adora hacer geocatching con su familia y sobre todo pasar buenos ratos junto a una taza de café y buena compañía. Prefiere el invierno y una buena chimenea frente a la que sentarse. Podéis encontrarla en las redes sociales en los siguientes enlaces: Facebook mariavalnez78 Twitter @Mariavalnez Web http://alissabronte.webs.com

Los aficionados a la literatura fantástica la elegimos porque nos podemos evadir de la realidad, ¿qué esperas transmitir con tus novelas? Supongo que lo principal es ofrecer una vía de escape al lector de su día a día, hacerle evadirse del entorno y llevarle lejos. Hacerle vivir una vida que solo es posible a través de las palabras. ¿Qué opina tu entorno más cercano sobre tu faceta literaria? La verdad es que mi familia es mi gran apoyo, sin ellos todo esto no sería posible. Has sido premiada durante varios años consecutivos en diversos certámenes literarios, muchos críticos te consideran ya una gran promesa literaria, ¿cómo llevas el salto del anonimato a la fama? Jajaja, la verdad es que no estoy segura de que se pueda decir que soy famosa, pero, en cualquier caso la verdad es que el cariño que te demuestran los lectores es algo tan bonito que te anima a seguir días a día.

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TARTARUS ¿Podrías explicarnos tu experiencia con la autopublicación? ¿Lo prefieres a dejar tu libro en manos de editoriales? Supongo que depende del libro, del autor y de la editorial en sí. Soy partidaria de publicar pero, no a cualquier precio. Cuéntanos algo sobre tu novela Alados: renacer oscuro, ¿dónde encontraste la inspiración para comenzar a escribirla? La verdad es que como casi todas mis novelas surgió de una imagen en mi cabeza. No puedo decirte cuál fue el detonante en concreto porque recuerdo que fue una noche lluviosa de invierno después de ver un capítulo de “Glee” que como verás, no tiene relación alguna con la trama del libro. En cuanto a la segunda parte de Alados, la sala de los alas grises, ¿qué puedes adelantarnos? Sabemos que sale en febrero, ¿tienes prevista alguna fecha de presentación? Fecha oficial de presentación todavía no hay porque coincide con un gran evento de literatura romántica que se celebra en Madrid que es el RA. Después viene Málaga, Granada, Murcia... ¡y lo que surja! Sobre la trama en sí os puedo decir que va a haber más de todo, más acción, misterio, amor... Otras de tus novelas se acercan más a la novela romántica o erótica, ¿qué genero te gusta más? Personalmente escribo en cada momento lo que me apetece o lo que las musas, siempre caprichosas, están dispuestas a susurrarme. A mi la fantasía me encanta, Alados no son los únicos libros de este género que tengo y, espero, que los demás acaben viendo pronto la luz, pero, he de reconocer que en estos momentos la romántica en casi cualquier de sus subgéneros es más comercial. ¿Qué consejo darías a los autores que no se atreven a dar el paso a la publicación por miedo al fracaso? Creo que no merece la pena quedarse con la incertidumbre del “¿Qué habría pasado si...? Más vale caer por tratar de saltar que no intentarlo nunca, al menos, es mi opinión. Para finalizar una preguntilla comprometedora, en la novela Farenheit 451, de Ray Bradbury, el gobierno impide a sus habitantes leer para que así no puedan cuestionarse sus acciones. Hay unos personajes llamados «hombres libro» cuya misión es memorizar libros para poder transmitirlos oralmente, ¿qué libro te apasiona tanto que serías capaz de aprender de memoria? Pues voy a se incapaz de contestarte porque son tantos y tan buenos libros los que podría aprenderme de memoria que me veo incapaz de decantarme por uno. Gracias por la entrevista y la amabilidad con la que me habéis tratado, espero que vuestra revista tenga todo el éxito que merece. ¡Hasta pronto! Entrevista por

Bárbara Antón

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FANFICTION: CRÓNICAS DEL PERSONAJE

EL DESTINO DE GINEBRA

Las campanas me avisan de que el sol está levantándose y de que yo debo hacer lo mismo. Si no fuera por ellas, no distinguiría el día de la noche, aunque tampoco ya me importa demasiado. Es la inercia de la vida la que me hace seguir aquí. Las paredes de piedra oscura rezuman humedad y siento el frío del norte en mis huesos.

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TARTARUS Abro los ojos sin ganas y me coloco el hábito que me sirve de disfraz desde que me encerré en esta celda. No recibo noticias del exterior a menudo, tal y como pedí el día que entré aquí, pero cuando llegan casi nunca son buenas. Las tropas avanzan hacia mi querido Camelot sin que haya nada que yo pueda hacer para evitarlo. Quizás hubo un día en que tuve la oportunidad de guiar a su gente hacia un futuro distinto. Ahora ya no sirve de nada lamentarse, o puede que esa fuera la razón por la que decidí ser mi propia prisionera. En la última misiva, mi confidente en la corte me confesó que el final de Camelot estaba cerca. Sus propias gentes se habían revelado al saber de mi traición a Arturo y amenazaban con sublevarse ante el rey y sus caballeros. Uno de ellos fue asesinado durante una contienda. Sin embargo, y aunque suene terrible viniendo de quien fue la reina de esas tierras, no es esto lo que más me preocupa. La desaparición de Sir Lancelot no me deja descansar. Espero cada día noticias sobre su paradero, escribo a diario a mi confidente sin recibir respuesta y pregunto a las hermanas por si han oído algo que pueda darme consuelo. Temo ser la culpable de que su destino le envíe un castigo que me pertenece a mi. Es esta débil conciencia mía la que me mantiene en la oscuridad de este convento. Ayer la desesperación ganó la batalla y tomé la decisión de marcharme. Si mi caballero pagó por el mal causado, yo también debo recibir mi merecido castigo. Debo salir de estos muros y enfrentarme a las consecuencias divinas de mis acciones. Tomé prestada la cuerda que usa el capellán para atar su caballo cuando nos visita; nadie la echará de menos hasta la próxima vez que aparezca por aquí. Para entonces ya no estaré en condiciones de tener siquiera que defenderme. Ato la cuerda a una de las vigas que cruzan el techo de la celda, consciente de que el otro extremo será el que abrace mi cuello. Así me dispongo a hacerlo cuando suenan tres golpes secos y profundos en el portalón de hierro que me separa del pasillo principal. —Hermana Ginebra, hay un visitante que la reclama. Afirma que es urgente. La novicia se percata de mis intenciones con la cuerda, pero hace acopio de la discreción que ha podido cultivar en estos muros y no comenta nada.

—No deseo ver a nadie. Sea lo que sea, ya es tarde —me doy la vuelta y sujeto de nuevo el extremo de la cuerda, sin olvidar mi decisión. —No lo ha comprendido, hermana —hace una pausa—. Es un caballero. Y no le queda mucho tiempo. No sé qué me empuja a creer que es necesario aplazar lo que había prometido hacer, pero suelto la cuerda y camino a toda prisa por el pasillo oscuro y silencioso. Las hermanas ya se han levantado y cada una ocupa sus quehaceres en el huerto, la cocina, el establo y la capilla. En la entrada, un caballero yace arrodillado en el suelo encogido. Respira agitado y conserva el casco, ocultando así su rostro. Al escuchar mis pasos, grita: —No se acerque. Solo vine a pasar un mensaje. —¿De dónde aparece un caballero dando órdenes a una monja? —Mi señora, sé muy bien que su pasado está lejos de ser el mismo que el de sus hermanas —Su voz se resiente—. Debo darme prisa. —Hable, pues. El hombre permanece arrodillado con la cabeza mirando al suelo y respira con dificultad. —El fin de Camelot se acerca. El reino ha sido invadido y los caballeros han sido asesinados. —¡Mientes! —El rey Arturo ha muerto. Un mal presentimiento me oprime el corazón, como si nada de eso fuera la mala noticia que aún debo escuchar. Trago saliva y reprimo las lágrimas por el que ha sido mi rey y mi esposo. —Márchate —le exijo con rabia, acercándome—. Ya has entregado el mensaje. —Debes irte, Ginebra —me dice de repente, sujetándome con fuerza del brazo, como si necesitara apoyarse en mi para poder hablar—. Vienen a por ti. Esas son las últimas palabras que el caballero pronuncia antes de desplomarse en el suelo, revelando la herida que le atraviesa el pecho. Le quito el casco y ya no hay nada que mantenga mis lágrimas escondidas. —¿Hermana Ginebra? —dice aquella monja para que vuelva en sí. —Convoca un funeral. El último caballero de Camelot ha muerto. V.Cervilla

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LA SAGA: CAPĂ?TULO II

Recuerdos entre llamas

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El silbido del viento inundaba mis oídos impidiéndome escuchar más allá. Giraba a mi alrededor y ya no sabía donde estaba el suelo y donde el cielo. Entonces un intenso mareo nubló mi mente. Mis nuevas alas aletearon con fuerza mientras planeaba como podía sobre la aldea. No podía salir de mi asombro. Como pude, estiré el cuello para observar mi nuevo cuerpo: escamas rojas y brillantes, garras y un gran cuerpo que sentía tremendamente pesado. ¡Realmente me había convertido en un dragón! No podía creerlo. ¿Cómo había podido suceder? Intenté reflexionar, pero fue imposible. No podía concentrarme. Las casas pasaban a toda velocidad debajo de mi. Desde esta altura parecían diminutas y la poca gente que paseaba por las calles parecían del tamaño de una hormiga. Intentaba volar de forma recta y sin caer hacia abajo, pero era difícil, más de lo que había podido imaginar cuando había visto volar a otros dragones. De súbito, una multitud de gritos resonó provenientes de la aldea. Miré hacia abajo. Mucho habían tardado en darse cuenta de mi presencia. Los gritos se fueron repartiendo por toda la aldea mientras podía ver como me señalaban con el dedo horrorizados. Muchos huyeron, refugiándose en el interior de sus casas. Intenté decirles que no tuvieran miedo, que era Allen, pero al abrir mis fauces para hablar, un fuerte rugido salió de mi garganta y resonó por toda la zona. Por si fuera poco, una pequeña llamarada anaranjada también surgió de mi interior, complicando las cosas. La reacción no tardó en darse. El caos se ocasionó por completo en toda la aldea. Un gran número de personas corría en todas direcciones y otros lo señalaban mientras gritaban, pero algunos sacaron sus arcos con flechas y comenzaron a lanzarme grandes ráfagas. La mayoría me alcanzaron, pero rebotaban con un golpe sordo contra las escamas de mi cuerpo. Apenas sentía unas suaves cosquillas mientras luchaba por mantenerte en el aire y volar con firmeza. Eché una ojeada a los hombres que disparaban las flechas. Los conocía a casi todos. La mayoría era gente valiente que se había atrevido a enfrentar a los dragones años atrás; los que habían sobrevivido, por supuesto. Sabía que la mayor parte de los adultos de la aldea se habían estado entrenando en el tiro con arco durante años, hasta mi padre, con ese carácter bonachón, se había visto obligado a ello. Mientras seguía sobrevolando la aldea sin control, intentando dominar mis nuevas habilidades, la lluvia de flechas se intensificó gradualmente. Aquello no tenía sentido; no sabía qué era lo que estaba intentando hacer, ni cuánto duraría mi transformación. ¿Y si era para siempre? ¿Qué haría el resto de mi vida? Un miedo atroz congeló mi corazón y entonces todo pareció moverse a cámara lenta. Y entonces, la vi. Los grandes y penetrantes ojos de mi madre me observaban con fijeza. Pude verla, en mitad de la calle observándome con el ceño fruncido, completamente inmóvil. Una extraña inquietud nació en mi mente. ¿Me habría reconocido? No, aquello era imposible, no me parecía en nada a mi forma humana. Batí las alas con fuerza y ascendí varios metros, alejándome de la lluvia de flechas y del rumor de la aldea. Me sentí cómodo en el aire, el mareo pareció comenzar a disiparse lentamente y una sensación suave me envolvió. Por un momento era como si recordaba algo importante, como si planear sobre el viento siempre hubiera sido lo normal. Descendí de nuevo a la aldea, sintiendo que podía controlar mejor las acrobacias aéreas. Mi madre ya no estaba en ninguna parte, pero mis ojos se cruzaron con los de Nalha. Un agudo frío me golpeó al comprobar el terror que revelaba su rostro. Ella, por la cual había suspirado toda mi vida, me tenía miedo. Descendí varios metros para acercarme hasta donde se encontraba. Quise hablarle, decirle que estuviera tranquila, que era yo, que no iba a hacerle nada, pero en cuanto vio que iba en su dirección ella soltó un grito y se metió en el interior de su casa dando un portazo.

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LA SAGA: CAPÍTULO II

Me quedé observando aquella puerta ensimismado, como si todo lo que había alrededor hubiera desaparecido. Un silbido llamó mi atención y me hizo regresar al mundo real. Me giré, en dirección a la llamada. Era Dick, que me estaba apuntando con un arco negro adornado con cintas doradas. Conocía aquél arco. Era un regalo de su padre. Mi amigo tensó el arco y entonces me di cuenta de lo cerca que estaba del suelo y de él ahora mismo. La expresión de Dick, siempre tan jovial y alegre, me miraba con severidad y profundo odio. Comencé a elevarme rápidamente, sabía que él era muy bueno con el arco y a aquella distancia podría tener bastantes problemas. Pero no hubo tiempo, él soltó la cuerda y la flecha voló a toda velocidad hacia mi, rasgándome el ala izquierda con fiereza. Solté un rugido, al tiempo que una fuerte llamarada hacia el cielo. Realmente me había hecho mucho daño. Furioso, arranqué a volar a máxima velocidad hacia las afueras de la aldea. Esto ya había llegado demasiado lejos. Pero había sido culpa mía. Debería haberme alejado de la aldea desde el principio. Mi vuelo se había vuelto bastante inestable. Si ya me costaba volar con las dos alas intactas, con una herida resultaba demasiado complicado para mi recién aprendizaje. Me mantenía como podía, trazando pequeños círculos obligándome a no caer. Al fin dejé atrás la aldea y llegué hasta las montañas que la rodeaban. Inicié el descenso, sin saber bien cómo y dónde aterrizar. El ala izquierda me falló y caí estrepitosamente sobre los árboles, arrancando sus raíces de cuajo durante mi avance. De pronto todo se volvió negrura. Durante unos instantes mi mente pareció haberse olvidado de existir y de pensar. Y, cuando abrí de nuevo los ojos, volvía a ser humano. No sabía como lo había conseguido, pero exhalé un suspiro de alivio mientras me palpaba todas las partes de mi cuerpo recién recuperado. Un latigazo de intenso dolor me golpeó en el hombro izquierdo. Me aparté con cuidado la tela y descubrí con horror la gran herida que me había provocado la flecha de Dick. Comencé a caminar para alejarme de allí. Me dolía todo el cuerpo y sentía un profundo agotamiento. Observé el desastre que había ocasionado con mi caída. Una larga hilera de árboles estaban destrozados y esparcidos por el lugar. De pronto, un fuerte murmullo de voces llegó hasta mis oídos. Tenía que irme de allí. En cuestión de minutos este lugar estaría lleno de gente buscando al dragón herido para rematarlo. Salí corriendo lo más rápido que pude por otro camino que me llevase a otra entrada de la aldea, para no levantar sospechas. Minutos después, atravesaba la puerta de mi casa sin siquiera detenerme. Intentaba ocultar lo máximo posible las magulladuras y sobre todo la herida del hombro. Nadie podía verlas ni saberlo, ni siquiera sus padres. No sabía como lo podría explicar ni si me creerían. Mis padres se abalanzaron sobre mi en cuanto me vieron. Sus expresiones estaban llenas de una inquietante angustia. —¡Allen hijo! ¡Al fin apareces! —exclamó él. Sus ojos saltones ahora me miraban con una profunda desesperación. —¿Estás bien? ¡Nos tenías muy preocupados! Creíamos que el dragón te había podido hacer algo. ¿Lo viste? —me soltó Zhina mientras me abrazaba con sus delgados brazos. No tuve más remedio que detenerme ante ellos, al menos durante unos segundos. —Si, lo vi cuando iba a regresar a casa y me oculté tras una pared hasta que se fue. Zhina me soltó y me miró con seriedad. —No te habrás acercado a él con tal de verlo de cerca. ¿Verdad?

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TARTARUS

Me vi obligado a sonreír para relajarla. —¡No! Claro que no. No soy tan estúpido. Aunque era bonito, ¿eh? Ninguno de los dos respondió a eso. Se limitaron a mirarme con frialdad. —Espero que no hagas ninguna locura si vuelve a aparecer, Allen —resopló Lledo desapareciendo en el interior de la cocina. Mi madre le siguió, y aproveché la ocasión para subir por las escaleras hacia mi habitación. A la mañana siguiente me desperté mucho mejor. Los recuerdos de la transformación en dragón acudieron a mi mente al instante, tan rápido como si fuese una tira de diapositivas. El rostro de Nalha irrumpió entonces en mi cabeza. Podía verla, con el gesto completamente horrorizado al verme a mi, pero solo viendo un enorme y monstruoso dragón. Me sentí muy mal y tomé la decisión de intentar arreglar un poco la cosa. Pasaría por su casa antes de ir a trabajar al huerto. Desayuné a toda prisa y casi ni hablé con mis padres. Recorrí las calles de la aldea para llegar lo antes posible a su casa y darme tiempo a llegar al huerto. Para mi alegría y sorpresa, el aturdimiento del día anterior había desaparecido y la energía y la vitalidad habían regresado por completo. El calor volvía a golpear con fuerza pese a ser temprano y el sol volvía a estar carente de nubes, sintiéndose el rey en lo más alto. Al girar una esquina, la casa de Nalha apareció ante mis ojos. Justo delante de ella, su madre regaba unas plantas. —Hola, señora. ¿Cómo está Nalha? Se parecía mucho a su hija y era casi tan guapa como ella. También tenía el cabello largo, pero lo tenia recogido en una pequeña trenza. Apartó el rostro de las plantas y sonrió al verme. —Hola Allen, querido. Me alegra ver que estás bien. Es un día difícil tras el ataque del dragón de ayer y no sabemos quién pudo ser herido o no. —Precisamente de eso quería hablarle. ¿Cómo está Nalha? El rostro de la mujer se ensombreció al momento. —Ella... no está bien. Tragué saliva y avancé un paso. —¿Que le ha pasado? —pregunté, temiéndome lo peor. Ella echó varias miradas rápidas al interior de la casa y finalmente se volvió hacia mi. —Como ya sabes, tiene un miedo atroz a los dragones. La presencia del de ayer fue como si de golpe recordara todo lo vivido de pequeña y todos sus pesadillas regresaron. Además, parece que llegó a verlo muy de cerca, lo cual agrava las cosas.

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LA SAGA: CAPÍTULO II

Bajé la mirada al suelo, incapaz de mirarla a los ojos de nuevo. —Cuanto lo siento. Debo irme a trabajar, si no, llegaré tarde y Rio se enfadará. —No tienes que sentir nada. No es culpa tuya. Pero yo ya había echado a correr. Quería alejarme de allí lo antes posible; como si por mucho que me alejara el sentimiento de culpa fuese a disminuir. Me sentía muy mal, fatal. Algo oprimía el corazón con violencia, provocándome un fuerte dolor en el pecho. Nalha estaba fatal. Tenía miedo de algo que había provocado yo. Tenía miedo de mi. El mundo pareció venirse abajo y la sensación de culpa me perseguía a todas partes. Cuando llegué al huerto, Dick me recibió al instante. Estaba alterado y con una sonrisa mucho más amplia que la de cualquier día, incluso para ser él. —¡Tío! ¿Lo viste? Increíble, ¿verdad? Miré alrededor para asegurarme de que nadie nos estaba escuchando. —Baja la voz. Claro que lo vi. Y fue espeluznante —añadí con una sonrisa. —Fue asombroso, tan grande y con esas escamas rojizas brillando al sol... Lástima que tuve que atacarlo para defender la aldea. Se estaba acercando demasiado. Pero no fue fácil para mi. Mi amigo río mientras el sol brillaba sobre su cabeza afeita. Entonces alargó un brazo y me golpeó el hombro dañado con un manotazo. Me llevé la mano al instante como acto reflejo mientras soltaba un gemido. —¿Lo encontraron? —pregunté para desviar la atención. Él negó con la cabeza. —No, parece que cayó en el bosque, pero nadie volvió a verlo. Desde entonces están haciendo guardias por si regresa. —Por cierto, ¿qué tienes en el hombro? —añadió abriéndome un poco la camisa. No tuve tiempo de evitar que viera la herida que el mismo me había hecho el día anterior. Ya había logrado curármela y vendármela, pero aun así se podía intuir la magnitud de la herida. Se quedó mirando la venda durante unos segundos y después me miró con curiosidad. —¡Eh! ¡Vosotros dos gandules! ¡A trabajar! Me volví para ver cómo el grandullón de Rio nos señalaba con el dedo mientras gritaba a pleno pulmón. La vena del cuello se le hinchaba cada vez más por momentos. Me aparté rápidamente de Dick, aliviado por esta oportuna interrupción. No tenía ni idea de que pensaba sobre la herida, pero una cosa si sabía: Dick no era tonto. —¡Os voy a advertir una cosa! ¡Por mucho que haya aparecido un dragón no vamos a dejar de trabajar! ¡Que nadie se atreva a intentar usarlo como excusa!

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TARTARUS

Horas más tarde, tras comer en mi casa, caminaba de vuelta al huerto cuando de improvisto, regresó el intenso dolor de cabeza y todo comenzó a darme vueltas de nuevo. No podía ser; otra vez no. Sabía que me estaba volviendo a suceder. Tenía que ocultarme rápidamente. Salí corriendo de la calle principal en dirección a los límites de la aldea. No quería meterme entre dos casas, porque al transformarme podría ocasionarles varios daños. Corrí lo más rápido que pude, mientras las pulsaciones y vibraciones en el cuerpo se aceleraban rápidamente. Por suerte, a aquellas horas las calles estaban desiertas. De nuevo mis brazos y piernas crecieron rápidamente y todo mi cuerpo comenzó a volverse rojo. Me estaba volviendo a transformar para, minutos después, despegar y volver a sobrevolar la aldea. El viento soplaba con fuerza y esta vez lo recibí con mucha más comodidad que el día anterior. Ya no viraba con movimientos irregulares y un vuelo inestable, sino que lograba controlar hacia donde quería ir e incluso me atrevía con alguna acrobacia. Para mi sorpresa, el dolor de la herida en el ala había disminuido muchísimo, casi hasta el punto de casi ni notarlo. De nuevo la sensación de estar recordando algo pareció asaltarme. Estaba a gusto, disfrutando de las vistas aéreas y el aire fresco acariciando mis escamas con suavidad. Miré hacia abajo, aprovechando para observar la aldea con más atención. Nadie parecía haberse dado cuenta de mi presencia todavía, aunque no tardarían demasiado. Quería transformarme de nuevo en humano aunque no sabia cómo lo haría esta vez, pero una parte de mi deseaba continuar siendo dragón. Disfrutaba, pero tenía la intuición inquietante de que debía volver a transformarme en humano de un momento a otro. Pasé por encima de la casa de Nalha y un intenso dolor me golpeó el corazón con un rápido latigazo. La idea de descender para verla cruzó mi mente, pero la deseché al instante al considerarla temeraria y absurda. Ella nunca iba a descubrir que era yo. Entonces, unos chillidos se escucharon en un lateral de la aldea y pronto todo se llenó de gritos. La gente salió de las casas para señalarme con el gesto lleno de terror, igual que habían hecho el día anterior. La sensación de paz y tranquilidad desapareció rápidamente, dando paso a una inquietud y tristeza enormes. La gente a la que veía cada día y saludaba me odiaba y temía como si fuese un monstruo. Quería descender y decirles a todos que era Allen, el chico que veían a diario y que no iba a hacerles ningún daño, pero sabía que no tenía forma de comunicarse con ellos. Quizá, cuando volviera a ser humano, podría contarlo a los aldeanos. En ese instante, un pequeño grupo de hombres se agrupó de nuevo con sus arcos en alto. Apuntándome. No tuve tiempo de apartarme, pues estaba absorto en mis pensamientos. Me di cuenta de que planeaba demasiado cerca de las casas y de que en ese momento era un blanco fácil. La lluvia de disparos comenzó, pero de nuevo golpearon mis escamas rebotando sin ocasionar ningún daño. Harto de esto, batí las alas para ascender hacia el cielo, pero no tuve tiempo, una segunda oleada de flechas salió despedida, esta vez con más certeza que nunca. Varias se clavaron en mis alas y una rozó mi cuello. Me sentí angustiado y mareado y mi vuelo volvió a ser inestable. Los hombres lanzaron una tercera oleada y esta vez tres flechas se me clavaron hasta el fondo en el ala derecha. Solté un rugido mientras despedía una llamarada y empecé a caer en picado, incapaz de volar con el ala casi inutilizada. La aldea daba vueltas sobre mi cabeza y el suelo se acercaba a toda velocidad con una rapidez vertiginosa. Iba a desplomarme en mitad de la aldea y seguramente me volvería a transformar en humano. Todos sabrían quien era, así me ahorrarían contarlo. Pero una sensación de angustia resurgió. ¿Y si no lo aceptaban y querían matarme? Había muchísima gente en la aldea que odiaba a los dragones y no creía que fuesen a dejar vivo a alguien que podía transformarse en uno de forma imprevisible. Estaba acabado. Entonces, una figura oscura pasó a toda velocidad ante mis ojos y mi descenso se detuvo. Noté como volvía a flotar sobre la aldea, esta vez con firmeza y gran velocidad. Miré a mi izquierda, un gran dragón negro me sujetaba el ala con sus garras y me observaba con sus grandes y penetrantes ojos verdes mientras me llevaba lejos de la aldea.

Continuará...

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NAVEGANDO ENTRE LIBROS: RESEÑA

Galemith I: La Resistencia Laura Campos nació en León el 27 de marzo de 1991y actualmente reside en Fraga, una localidad de la provincia de Huesca. Comenzó a escribir en Wattpadd hasta que en 2014 dio el primer paso para la publicación de su novela Galemith I: La resistencia.

Inauguramos nuestra sección de reseñas, y lo hacemos con la fantasía de Galemith. La Resistencia, primera parte de una tetralogía que identificaremos sin problemas como una obra de narrativa de mundos imaginarios. Galemith es obra de una joven autora leonesa, Laura Campos, y ha sido publicada por Ediciones Atlantis. ¡Vamos a ello, pues! Con Galemith nos adentramos en un nuevo mundo de la mano de una serie de personajes bastante pintorescos. Eberhard –o Eber, según avance la novela– es un joven montañés solitario, de ideas fijas y, por qué no decirlo, un poco paleto. Un invierno anticipado le obliga a abandonar sus montañas para acudir a la ciudad, donde se ve envuelto en una situación complicada que le lleva hasta dar de bruces con dos personajes aún más peculiares que él: la decidida Gelenk y el sabelotodo Verck, pertenecientes a una organización conocida como “la Resistencia”. Esto es sólo el comienzo del viaje de Eber, a lo largo del cual también se topará con Siew, una peculiar muchacha miembro de una especie diferente: los l’zeit. Para saber que son… ¡Tendréis que leer el libro! Este viaje inicial, que debe llevarlos hasta la base central de la Resistencia, se truncará de una forma que ninguno de ellos había previsto y… hasta aquí puedo leer. Más allá de los personajes principales, poco a poco se van introduciendo otros que nos van dando una idea más precisa de la variedad de especies que pueblan el mundo de Galemith, algo en lo que la autora merece el mérito de que se reconozca que, aun cuando son bastantes los personajes que entran y salen de la trama, la caracterización de cada uno de ellos consigue que no nos perdamos en ningún momento.

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No es casualidad lo que me ha llevado a centrarme en los personajes a la hora de resumir de forma tan breve la novela: lo cierto es que las peculiaridades de algunos de ellos son uno de los elementos más originales de Galemith. Eber, que no se ajusta al canon del héroe épico en nada, y Gelenk, que lleva una curiosa compañera siempre consigo, son probablemente los más interesantes. La historia es narrada en tercera persona por medio de un narrador omnisciente: aunque al inicio podemos pensar que Eber estará en el centro del foco, conforme avanza la novela comenzamos a pasar de unos personajes a otros, abandonando así la focalización interna. Tal vez uno de los inconvenientes de esto es que no terminamos de adentrarnos del todo en la psicología de los personajes, algo que al principio nos hace un poco más difícil identificarnos con ellos o sentirnos arrastrados por sus preocupaciones. En cierto sentido, a la hora de adentrarnos en la historia, debemos darle un voto de confianza. La trama tarda en despegar porque, de hecho, gran parte de la primera mitad está llena de presentaciones e introducciones de nuevos personajes, algo que ralentiza la acción y nos da la impresión de no avanzar, si bien tal vez lo disculpemos en el momento que nos enteramos de que se trata de la primera parte de una saga. Como contrapartida, la acción se vuelve mucho más dinámica en la segunda mitad, y adquiere un ritmo realmente rápido en el último tercio, en el que además la autora abandona el desarrollo cronológico de la trama y nos ofrece flashbacks que comienzan a completar el puzle de la historia en nuestra mente.


TARTARUS Es éste último tercio de la novela el que consigue atrapar la atención del lector, hasta el punto de que lo único que le podemos reprochar es no habernos contado más acerca de los personajes antes, de forma que nos hubiéramos identificado con sus historias al comienzo, y no al final de la novela. Es una conclusión que, no obstante, nos deja más interesados por continuar la lectura en una futura segunda entrega. En lo que respecta al estilo de la autora, es muy directo, rápido y humorístico. Esto puede revertir en el inconveniente de que, en ocasiones, el discurso parezca no ajustarse demasiado a la situación o el lector llegue a tener la impresión de que los personajes nunca se ponen serios, pero es una tendencia que se va corrigiendo hacia el final de la novela, y sin embargo, tiene la ventaja de construir una historia que avanza de forma amena, sin grandes disertaciones, llevándonos casi siempre de la mano de los diálogos de los propios personajes. Como soy una purista de las formas, no puedo dejar de señalar que hay elementos de edición que serían mejorables, pero con la asunción de que estamos ante una autora novel y una publicación modesta, conseguida sobre todo con el empeño que tanta falta hace en estos momentos en que publicar puede ser una auténtica odisea, hemos de estar dispuestos a ser benévolos desde el momento en que cogemos el libro. Mi veredicto final es que Galemith merece que los amantes de la fantasía le demos la oportunidad de llevarnos a un mundo diferente, que promete dar mucho más en entregas posteriores. Una vez inmersos en la senda de la ficción, es cosa vuestra elegir si seguís adelante u os quedáis en el camino. Nos vemos con una nueva reseña en el próximo número. ¡Felices lecturas! Sara Esturillo

Atencion autor ¿Quieres ver tu novela en esta sección? Puedes enviar tu propuesta para reseña al email revistatartarus @gmail.com

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MIRANDO MÁS ALLÁ: ILUSTRACIÓN

S C H M I T T

P A U L

Acuarela sobre cartulina

En esta ocasión os presentamos al diseñador e ilustrador peruano Paul Schmitt. En cuanto a su trabajo, le gusta explorar diversas técnicas tanto tradicionales como digitales, no solo en ilustración sino también en escultura. Visita su trabajo en: Instragram paulschmitt.art Web zidel.tumblr.com Facebook zidel.art

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TRAS LOS MUROS

LA CAIDA DE GLORIANT Esther Galán Recuero

El ejército avanzaba en campo abierto acercándose al castillo a mayor velocidad de la esperada. El rey Gloriant lo miraba aterrado desde lo alto de la torre en la que se había atrincherado junto con su esposa y consejeros. Los ánimos estaban muy tensos afuera y que el rey de Shara no luchara junto con sus soldados no ayudaba en demasía. Algunos murmuraban lo cobarde que era, otros intentaban mantener la moral alta y no pensar en el deshonroso gesto que su soberano estaba cometiendo. Los altos cargos se abstenían de pensar nada, de decir nada pero, por supuesto, la idea de morir por alguien que ni se dignaba a salir a luchar con sus gentes, con sus fieles, con sus súbditos, les revolvía el estómago de ira. Los pensamientos sobre derrocarle o rebelarse contra él fueron surgiendo mientras esperaban una muerte segura del ejército enemigo que venía con su monarca a la cabeza. Sus consejeros bajaban la vista y evitaban mirarle directamente, no estaba de humor y el percibir el rechazo de sus gentes le hacía temer lo peor. Gloriant clavó la mirada con fijeza en su mujer y esta sonrió jocosa. La sangre comenzó a hervir bajo la piel del rey, estaba furioso. Podría perder el reino, perder sus preciadas posesiones e incluso la vida y su esposa sonreía. Avanzó hasta ella intentando controlar la furia que se estaba desatando en su interior y le dijo en tono amenazante: ―¿De qué os reís? —De nada, mi rey —dijo Eleazear manteniendo la mueca en su fino y suave rostro. —¡Mentís! —gritó fuera de sí acercándose a ella y agarrándola por los brazos para zarandearla. Ella mantuvo la mirada sin achantarse ante el fuego que había en los ojos de su esposo. Su sonrisa se ensanchó. —Me preguntaba cuánto tardaran las buenas gentes de Shara en darte la espalda y abrazar a su nuevo rey. —Maldita ramera —soltó abofeteando con fuerza el rostro de la reina, el cual se coloreó de un rojo intenso—. Si muero, ¿cuánto tardarás en yacer con él en nuestra cama? —Mejor con él en la cama que contigo en una pica. Al escuchar aquellas palabras volvió a abofetear con ferocidad a su esposa, tirándola al suelo por la violencia del golpe. Los consejeros miraron la escena con miedo, pensando en si no sería más seguro rendirse y unirse al bando contrario que estar apoyando a un rey como Gloriant. —¿Qué harás ahora? —preguntó Eleazear entre risas, sujetándose la cara con la mano—, ¿qué harás cuando los hombres de Luard te apresen?

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TRAS LOS MUROS —Cállate, traidora. Gloriant no podía controlar su carácter, el cual estaba en el punto más álgido. Avanzó de nuevo hasta su mujer y agarrándola de sus largos cabellos oscuros la obligó a alzarse y a sacar su torso por la ventana de la alta torre. —Debería dejarte caer —susurró Gloriant al oído de Eleazear. Esta se revolvió, intentando mantener la mayor parte de su cuerpo dentro, en el interior del edificio. —¿A qué esperáis, mi rey? —preguntó ella intentando alzar la voz todo cuanto pudo para que los hombres que iban a morir por su esposo vieran cómo era la persona por la que se sacrificaban—. Lánzame al vacío antes de que el ejército tome la ciudad y acabe con vuestra triste existencia. Los soldados miraban desde el patio la escena sin intervenir en ella. Gloriant observó a sus gentes, veía con claridad lo que pensaban de él y eso, lejos de enfurecerle, hizo que su mente diera vueltas al tema de cómo escapar de ahí. Soltó la melena de su esposa y desvió su atención al ejército que estaba a las puertas de Shara. ―Sigues siendo una reina ―aclaró Gloriant ante sus consejeros. ―Pero no la vuestra ―concluyó Eleazear apartándose de su lado. El rey percibió el sudor frío, clavó sus manos gruesas en el alféizar de la ventana, cada golpe que daban los enemigos con el ariete a las puertas retumbaba en su pecho. Una fuerte punzada atravesó su cabeza desde la parte posterior a la frente, lo que le hizo desequilibrase y caer al exterior. No hubo tiempo a reaccionar. Eleazear dejó caer de sus manos el candelabro de hierro, que resonó al chocar con la piedra del suelo, y corrió a la ventana para ordenar a sus soldados que depusieran las armas y dejaran entrar al príncipe Luard. Los guerreros, sorprendidos por los acontecimientos, obedecieron a su reina y dejaron entrar al ejército invasor. Tanto Eleazear como Luard habían oído hablar el uno del otro, pero que ella fuera la que le hiciera ganar la guerra que se había prolongado por dos años era un giro de lo más inesperado; el príncipe ardía en deseos de conocerla en persona para poder hablar de las condiciones de la rendición y de lo que depararía a Shara a partir de entonces. Los consejeros, desconcertados, no fueron capaces de alzar la mirada para observar a su reina darles instrucciones sobre lo que iba a ocurrir; pues aunque todos odiaban a Gloriant ninguno hubiera tenido la valentía que tuvo esa airada mujer, -esa que ahora ostentaba todo el poder en el reino. La autora: Esther Galán Recuero

Actriz teatral, guionista, directora de cortometrajes, booktuber y escritora española. Su pasión por la escritura y el dibujo le vienen desde pequeña, cuando ganó distintos certámenes de ilustración. Fan de los clásicos y gran admiradora de E.A. Poe y H.P. Lovecraft; dedicó sus ratos libres a perderse entre las macabras situaciones que le mostraban; años después quiso presentar ella misma los horrores que era capaz de concebir. Destaca en el terror aunque le gusta coquetear con otros géneros. Sus relatos han sido premiados en distintas ocasiones, como Los duelistas (relato ganador de la Convocatoria de relato Steampunk y Retrofuturista Ácronos III: Steampunk Multicultural de Tyrannosaurus Books), Corazón de hielo (ganador del I Certamen de la Fábrica de Sueños Moon), Cambiando la historia (ganador de la Convocatoria Alambre de Letras II de NeoNauta Ediciones) o Deseos de cosas imposibles (finalista de I Concurso de relato de Ciencia Ficción, Bajo la Piel) entre otros. Promueve la lectura y comparte consejos sobre el mundo literario desde su blog y canal «El Lado Oscuro». Blog El Lado Oscuro: http://esthervampire.blogspot.com.es/ El Lado Oscuro en Youtube: https://www.youtube.com/ Esthervampire12

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TÁRTARUS

LOS MALDITOS Carmen Murguía Martínez

Merrit empalideció al sentir el filo de la espada sobre su garganta. El germano le golpeó en la cara y le obligó a meterla en las páginas del libro. ─¡Lee la inscripción!─ le gritó ─¡léela ya, monje del demonio! ─ Dios sabe quién se equivoca y quién ha pecado, y la desgracia se abatirá pronto sobre todos nosotros ─respondió el chico, con la voz temblorosa, mientras aferraba un pequeño crucifijo entre sus manos. Merritt copiaba códices en el scriptorium, allá, en el monasterio, en un hogar que quedaba ya muy lejos. Estuvo a cargo desde que inició el sacerdocio, porque sabía leer y escribir con corrección. Duplicaba libros enteros en pergaminos de la mejor calidad, con plumas de ganso, mojadas en tinta negra, y, mientras escribía, se sentía más llamado a la oración y la meditación, pero no podía concentrarse bajo presión. Habían pasado día y medio en ese submundo de túneles. El tiempo no contaba en la oscuridad, pero parecía haber transcurrido una eternidad. El libro que le entregaron sus captores era demasiado extraño para pasar desapercibido, y menos para un miembro de la Iglesia. Aquellos bárbaros sin cerebro lo encontraron enterrado en una tumba sin nombre, junto a su decrépito ocupante y todo cuanto deseaban del joven sacerdote era que descifrara su contenido y origen, pero él no tenia idea de dónde había salido ni creía en la supuesta historia que le contaban los bárbaros. Lo cierto era que no conocía la existencia de tal grimorio y dudó que pudiera ayudarles. ─ Es escritura cuneiforme ─tartamudeó el monje, nervioso─ los grabados y dibujos son sumerios, pero puede tener infinidad de interpretaciones y yo no puedo traducirlas todas. El germano lanzó un grito de guerra y levantó la espada en señal de ataque. Tiró a Merritt al suelo de un manotazo e hizo un gesto de embestida, pero, de pronto, se detuvo en seco. Un dolor desgarrador, como un clavo que atraviesa el cerebro, le hizo llevarse las manos a la cabeza. La espada cayó y el monje se echó a un lado. Merritt no iba a poner resistencia. Decidió darle a aquel bárbaro el control sobre su vida. ─¡Hazlo!, ¡mátame, pues estoy en paz con Dios! En realidad, estaba muerto de miedo. Era solo un muchacho, cuya fe podría haber quedado en entredicho por ciertas desviaciones demasiado mundanas de su carácter, aunque cada día de su vida trataba de controlar esa tendencia.

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TRAS LOS MUROS Los bárbaros estaban obsesionados con obtener un supuesto poder ancestral, que les transformara en seres poderosos, pero no eran conscientes del peligro que suponía tratar con demonios. Era muy posible que ese libro contuviera poderosas fórmulas y conjuros para conseguir poderes sobrehumanos, pero el ilustrado Merritt prefería no abrir puertas al mal. ─¿Qué me has hecho, monje? ─le recriminó el germano, sin dejar de taparse los oídos. Merritt observó la sangre que le salía al germano de las orejas y pensó que aquello era cosa de brujeria. Las voces que susurraban..., las hemorragias y los pitidos que les martirizaban desde que empezaron la dura travesía a través de los montes Cárpatos, aún permanecían con ellos, en las grutas subterráneas que salpicaban la región más oscura y misteriosa. Merritt había descifrado las palabras. En efecto, se trataba de un grimorio maldito. Una joya extraña del mundo antiguo, que quizá debiera seguir enterrada. «Existía un dios oscuro que amenazaba aquellos montes. Los iniciados al culto de Zalmoxis tuvieron que enfrentarse a pruebas sangrientas, con la promesa de la inmortalidad. Un dios que describieron en la vieja Mesopotamia y que parecían compartir en Europa. Un mesías muerto y resucitado, que esperaba en el inframundo clamando a la venganza de los que no son puros de corazón». Así era, más o menos la traducción que leyó poco antes del incidente. El corazón le latía más deprisa de lo normal, mientras veía al germano desangrarse ante él. Tardó un minuto en morir. Los bárbaros enloquecieron de pronto, presos de un súbito terror y salieron corriendo en distintas direcciones. Merritt quedó en la cripta, como único testigo de los hechos macabros que sucedieron a continuación. Vinieron otra vez los gritos y gruñidos... Angustiado y confuso por cuanto escuchaba, Merritt se levantó del suelo. Se adentró en los pasillos mohosos, portando una antorcha. Los cuerpos mutilados y descuartizados de sus raptores adornaban como un cuadro macabro aquel estrecho pasadizo. El sacerdote sintió pánico. Las arcadas subieron hasta su boca. Se arrodilló sobre las puntiagudas rocas; se giró y vomitó. Le faltaban unos pocos metros para alcanzar la salida. Tenía que conseguirlo. Ya veía la luz del sol, que clareaba al fondo. Al llegar al borde, se volvió para mirar atrás. No pudo evitarlo. En el interior no soplaba ni una brisa ligera; a pesar de que el aire entraba a raudales. Pero notó movimiento; como si demoniacas siluetas sisearan en la oscuridad. Se dio la vuelta y miró al frente, tragando saliva. Un silencio total pareció descender en torno a él. ─¿A dónde vas?─ dijo una voz potente, desde las entrañas de la cueva. ¡Qué monstruosa aparición tenía delante! Era un ser espeluznante: tenía ojos rojos, cuernos y garras. ─¿Qué quieres de mi…demonio?, acaso no tienes ya la sangre de aquellos que buscaban tu presencia? ─ Tengo su sangre...tengo su alma. No temas por ellos, pues se merecen ser ajusticiados en el infierno. Tú, sin embargo, eres distinto. ─¿Distinto?─ se atrevió a preguntar en muchacho. ─ Abriste el libro...me dejaste salir libre. Merritt se asomó al acantilado, que estaba en mitad de aquel paraje montañoso, y sintió un vértigo matador. ¿qué debía hacer? ¿Lanzarse al vacío?...o esperar a que ese ser monstruoso se hiciera dueño de su alma. No había salida. ─ Soy el dueño de mi destino...─ afirmó al tiempo que sentía una mano ardiente en su pecho. ─ No hay destino ─dijo el demonio, a través de Merritt.

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TÁRTARUS

La autora: Carmen Murguía Martínez Nació en Albacete capital y siempre le gustó escribir, aunque de pequeña se decantaba por el dibujo. Fue a los doce años, cuando participó en un concurso de relatos de terror de RNE llamado historias sobrenaturales, cuando entendió si vocación por la escritura.Actualmente tiene su primera novela en fase de publicación y escribe un blog donde sube sus relatos y reflexiones. http://mishistoriasdelotrolado.blogspot.com

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PÁGINAS AMIGAS

Recomendamos las siguientes páginas: El reino robado: http://elreinorobado.blogspot.com.es/ Escritores Principiantes: https://escritoresprincipiantes.wordpress.com/ Leo Fantasía en Español: http://leofantasiaenespanol.blogspot.com.es/ Un camino de letras: http://uncaminodeletras.blogspot.com.es/ Leyendo con Lidia: http://lidiaribera.com/ Zona Excéntrica: http://zonaexentrica.blogspot.com.es/ Dragones de papel y hueso: http://estermoseley.blogspot.com.es/2013/05/gracias-todospor-visitar-mi-otro-blog.html Juegos Florales: http://juegosflorales.com/ Corazones entre líneas: http://corazonesentrelineas.blogspot.com.es Bubble of Books: http://bubblesofbooks.blogspot.com.es Diversidad literaria: http://www.diversidadliteraria.com/ El club de las escritoras: http://elclubdelasescritoras.blogspot.com.es El libro durmiente: http://ellibrodurmiente.org/ Misterios de escritora: http://misteriosdeescritora.blogspot.com.es Revista Ensueño: http://www.revistaensueno.com/ Sarah Myers: http://pensamientosyfantasia.blogspot.com.es/ The books and you: http://thebooksandyou.blogspot.com.es Tinta Digital: http://tintadigitalal.blogspot.com.es/?m=1 Aeterna lecturas: http://a-eterna.blogspot.com.es/ ¡Nos leemos! Revista digital Tártarus Web: https://revistatartarus.wordpress.com Contacto: revistatartarus@gmail.com RevistaTártarus

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VOLVEMOS EN AGOSTO

Próximo cierre de edición: 11 de julio de 2016.

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Tártarus#2  

Número 2 de la revista Tártarus.

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