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ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE ESCULTISMO

Tropa Primera de Brownsea

Consagración de las Maderas

Puente Místico entre los antiguos rituales de las Logias de Leñadores y la Mística de la Insignia de Madera Adaptación por

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KRAAL Refugio de Montaña

1° de septiembre de 2020

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… en lo más profundo de los bosques, una hermandad de leñadores, desde tiempos inmemoriales, ha hecho de su oficio el arte de convertir la madera en valiosos y útiles objetos. Enormes troncos se convirtieron en las puertas de los templos, en las vigas de sus techos, en sus altares y tabernáculos; se volvieron los arcones de los tesoros y las humildes alacenas; se convirtieron en las yuntas de los bueyes y en las aspas y cangilones de los molinos; se moldearon en los mangos de las hachas y de las herramientas; en los cascos y en los palos de los barcos, en el armazón de las carretas, en sus primeras ruedas; se convirtieron en el carbón de los hogares, en el combustible de los hornos de los fundidores de metales, en el fuego de los alfareros y en la luz de los faros que llevaron a los marinos a puerto en medio de una tormenta. Con sus diestras manos, convirtieron los troncos en las columnas de los puentes que unieron los caminos, pulieron los troncos hasta convertirlos en las astas de las banderas y en las cuentas de los collares de las tribus, en los tizones que forman las cuentas del collar de la Insignia de Madera. Estos hermanos de los bosques supieron cortar sus ramas, siguiendo las fases de la Luna; entendieron sus semillas y sus floraciones, sus ritmos, las utilidades de sus savias y resinas; El crecimiento sin límites de las necesidades de los hombres, hizo que el respeto por los bosques se perdiera y eso llevará a que cuando el último árbol de la tierra caiga en medio de la destrucción, no habrá ni un solo ser humano como testigo, porque nuestra vida está amarrada a la de su follaje, atada a su ramaje, intricada con sus raíces, coloreada con sus flores, endulzada con sus frutos, inseparable. 2


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oy, primero de septiembre de 2020, se cumple un año de la Ceremonia de Consagración de las Maderas de la Tropa Primera de Brownsea de la Asociación Colombiana de Escultismo. Los Scouters que asistían al Curso TTT dejaron por unas horas aquellas importantes tareas para asistir a una reunión muy especial, la primera que se daba en la historia del Escultismo en Colombia. Aquella noche, al caer de la tarde y con las primeras sombras de la noche, los Insignias de Madera se encontrarían con los portadores de una antigua tradición: La Logia de los Leñadores, ancestrales hermanos suyos de los bosques de todos los rincones de la Tierra, con quienes, muchas veces sin saberlo, se habían topado cuando penetraban en los bosques, escalaban sus cimas, dormían al abrigo de sus follajes o recogían las ramas secas y caídas para encender el fuego en miles de noches de campamento. El encuentro sería en la tierra de Kraal, el refugio de montaña de León del Desierto, Gran Sachem del Círculo de Tótems de la ACE, en el límite entre su mundo y el nuestro, donde los bosques de niebla del Dragón se arriman a las tierras habitadas por el hombre. Lobo Astuto y Agudo, como Comisionado Nacional de Adiestramiento, le había pedido a León del Desierto, en nombre de todos los miembros de la Tropa Primera de Brownsea, que buscara en ese bosque un árbol con mucha tradición para que de él se siguieran cortando las ramas para tallar las cuentas del collarín de la Insignia de Madera, aquellos tizones que penderían sobre el pecho como recordatorio de la enorme responsabilidad que tienen los miembros de la Tropa Primera de Brownsea con el Escultismo. León del Desierto aceptó, pero le dijo que aquello tendría que hacerse con la autorización del Hermano Guardián del Bosque, miembro de la legendaria Logia de Leñadores, de quién no había tenido noticia desde hacía muchos años. Habría que acercarse a la frontera del bosque y llamarlos tres veces con el Cuerno Rover para esperar su respuesta.

León del Desierto, hacía algunos años, había sido autorizado por la Hermandad de los Bosques para adentrarse en el Bosque del Dragón, en la frontera con las tierras de Kraal, para guardar allí el más preciado tesoro del Círculo de Tótems, aquel en el que se preserva la memoria de todos los Scouters totemizados en el Tradición de la Tribu Kraal. A pesar de los tantos años transcurridos, tenía la esperanza de volver a encontrar al Guardián de Los Bosques para pedirle que les asignara un árbol y les permitiera cortar una de sus ramas y regresar allí cuando se necesitara cortar otra para seguir tallando las cuentas de la Insignia de Madera. Para ello, era necesario llegar hasta la frontera del bosque, entre el ocaso y el alba, y hacer el Triple llamado con el Cuerno, a la espera de que el Guardián de los Bosques lo

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escuchara y respondiera con otro llamado igual de su Cuerno de Leñador, mientras, como todas las noches, recorría las espesuras cuidando el sueño de sus hermanos leñadores, que descansaban en lo más profundo de los bosques. Aquel día, hace un año exacto, con el último rayo de sol sumergiéndose tras la cima del Alto de las Yeguas, en Santa Elena, que separa las tierras de Kraal del Valle del Aburrá, los scouters de la Tropa Primera de Brownsea, ordenados en una fila, del más antiguo al más reciente en recibir la Insignia de Madera, guiados por León Olusky, Sachem del Círculo de Tótems, entonaron las Oración del Jefe Scout, para pedir al Altísimo que les permitiera recorrer el bosque oscuro, tal vez lleno de peligros, protegidos por su mano. Luego, para iluminarse durante la incursión al Bosque del Dragón, el Sachem le pidió al Guardián del Fuego del Círculo de Tótems que encendiera las tres antorchas: la de la Lealtad, la de la Pureza y la del Sacrificio. El Sachem también le pidió al Guardián de los Ágapes que se aprestara con el vino y el pan, que llevarían como presente a los Hermanos Leñadores. Cuando todo estuvo listo, cruzaron la Quebrada Negra, que se profundiza en el Cañón de Vulcan, y llegaron a una colina ondulada, justo en la frontera del Bosque del Dragón. El viento frío les trajo la neblina que venía del bosque y el silencio solo se vio alterado por el crepitar del fuego en las antorchas, ondulado también por el viento. León Olusky, con su profunda voz, desgarró el silencio y la niebla e inició el Llamado a los Hermanos de los Bosques, con una invocación en la que dijo que, desde tiempos inmemoriales, las Logias de Leñadores se habían internado en los bosques para tomar de los árboles la madera necesaria para hacer que la vida de los hombres fuera más cómoda. Con ellas habían hecho las herramientas, los utensilios para el arado, las casas, los puentes, las carretas y sus ruedas, los toneles para el vino y la cerveza, los escudos y las armas, las efigies de sus dioses, los instrumentos musicales, las puertas y los altares de los templos, los arcones para los tesoros y para las vituallas, los barcos y las canoas; habían quemado la madera para hacer el carbón que había alentado el fuego en sus hornos y para obtener la leña que había ardido en las chimeneas y en los hogares para calentar las noches de duro invierno. Estos Hermanos de los Bosques, dijo el Sachem, siguen allí y el Escultismo se alimentó de muchas de sus costumbres y artes. Esta noche, tantos años después, venimos hasta el borde de su bosque para llamarlos y pedirles que nos dejen cortar las ramas del árbol que ellos escojan para tallar en ellas las cuentas de nuestros collares de la Insignia de Madera. Ojalá que podamos encontrarlos, continuó diciendo, a pesar de los muchos años que han pasado sin que los hayamos visto. Luego, el Sachem, siguiendo las indicaciones que el Gran Sachem le había dado, le pidió al Hermano Heraldo del Círculo de Tótems, esa noche fungiendo como el de la Tropa Primera de Brownsea, que tomara su Cuerno e hiciera el Llamado de los Bosques, para que viajara con el viento, como un aullido en medio de la foresta, hasta lo más oculto de la fronda, repetido por el follaje que se agita de rama en rama, hasta llegar a los oídos alertas de los Hermanos del Bosque. Tres veces sonó el cuerno, como un llanto, en medio del silencio de la noche. Todo se quedó en calma por unos segundos que parecieron eternos. A lo mejor los Hermanos de los Bosques ya no estaban allí, alcanzaron a pensar algunos, pero de pronto, desde lo 4


más profundo del Bosque del Dragón, se oyó por tres veces la respuesta de otro Cuerno. Sí, seguían allí y habían respondido al llamado. Pasaron unos momentos y luego se escuchó la voz del Guardián de los Bosques, preguntando quiénes eran los que se atrevían a perturbar la quietud de la noche y el sueño de sus hermanos Leñadores. El Sachem, todavía hablándole a la negrura del bosque, al lugar de donde parecía haber salido aquella voz, se identificó y mencionó que estaba allí con los Scouters de la Tropa Primera de Brownsea, en una importante misión. Cuando el Guardián de los Bosques supo que los Scouters de la Tropa Primera de Brownsea sabían del Triple Llamado del Cuerno por cuenta de León del Desierto, a quien ellos ya conocían, y se enteró de que esta Tropa formaba parte del Movimiento Scout, fundado por un antiguo amigo suyo, se tranquilizó y confió en ellos. Se oyeron pasos sobre las hojas resecas que tapizaban el suelo del bosque y, de las sombras, emergió una figura, vestida como un antiguo leñador, con un hacha al hombro y un cuerno colgando de su brazo. Los saludó a todos y clavó su hacha en un tronco de árbol caído que había allí cerca y les preguntó qué les traía entonces al Bosque del Dragón y por qué los habían buscado. El Sachem le dijo que querían pedirles su autorización para poder cortar las ramas de un árbol y tallar de ellas las cuentas, que luego quemarían parcialmente, para convertirlas en los tizones que penderían del collar de la Insignia de Madera, ya que no podían tomarlas del collar original del Jefe Dinizulú, del que el fundador del Escultismo tomó las cuentas para entregarlas a los primeros scouters que recibieron sus cursos en el Parque Gilwell, en Inglaterra. ¿Y cómo sabremos nosotros que no mentís y que no entráis a nuestro Bosque Sagrado a hacer el mal, como tantos hombres lo han hecho y lo seguirán haciendo?, les preguntó el Guardián de los Bosques, con voz solemne, en un tono más profundo, que se alzó por encima de los ruidos nocturnos del bosque. León Olusky, el Sachem, con voz tranquila y firme, le contestó, mientras los demás Scouters de la Tropa Primera de Brownsea lo escuchaban en silencio, que podían confiar en ellos, porque eran verdaderos Scouts, formados en los principios del Escultismo y buscaban que sus vidas se condujeran por el camino de la Ley y la Promesa Scouts, la que habían renovado cuando habían recibido la Insignia de Madera. El Guardián se había acercado un poco y exclamado: Confiaremos en vuestra palabra de honor. Os permitiremos que, llegado el momento, cuando el árbol de acacia, cuyo nombre es Mti, crezca, podáis cortar de él una rama cada vez que la necesitéis, para que podáis tallar de ella las cuentas de vuestro collar de la Insignia de Madera. Mti es hijo de otro árbol de acacia del mismo nombre y este de otro, y así, de árbol en árbol, hasta perderse en las brumas del pasado. Sus ancestros crecieron y sus hermanos lo hacen aún en las sabanas africanas, allí, donde el Gran Rey Dinizulú, y su gran nación zulú, dominó los horizontes ardientes y fue armando, con su madera, cuenta por cuenta, el gran collar del que nuestro hermano Robert Baden-Powell tomó los tizones para vuestros primeros hermanos formados en el Parque Gilwell. Mis hermanos, los leñadores del antiguo pueblo de Israel, con su madera, cortada de las acacias que crecían en los oasis camino de Canaán, hicieron el Arca de la Alianza, símbolo de su pacto con el Dios de sus ancestros. Es una madera noble, así que debéis honrar esas cuentas de collar que tallaréis de ella.

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Aquí está, continuó diciendo el Guardián de los Bosques, mientras lo señalaba con su mano izquierda, frente a vosotros, contemplad la majestuosidad de su tierna juventud, henchida de promesas. Mirad su aparente fragilidad, pero sabed que es un árbol muy resistente, capaz de crecer en los suelos más pobres y en los climas más severos, desde las secas llanuras hasta los prados ralos de las altas montañas. Hoy es pequeño, pero mañana será grande. Cuando llegue el momento, sus semillas se esparcirán por el bosque y cuando los brotes se conviertan en pequeños árboles, él sabrá que le habrá llegado la hora de morir y dejará que sus ramas y su tronco vuelvan a la tierra, para renacer convertido en otras plantas, como también lo hacemos todos los seres vivos sobre la tierra. Y hasta las mismas rocas, se convierten en fragmentos que viajan por los ríos y ruedan por las laderas para convertirse luego en otras rocas, en otras montañas, porque la Naturaleza es cambio. Te estamos muy agradecidos, Guardián de los Bosques, le contestó el Sachem. Prometemos respetar y honrar la madera que nos permitirán cortar. ¿Pero cómo haremos para hallarte cuando tengamos que regresar al Bosque del Dragón a buscar más madera del Árbol Mti? El Guardián de los Bosques le contestó que siempre estarían atentos a su regreso y que bastaría con que se acercaran al Árbol Mti y le pidieran, con todo respeto, una de sus ramas. De repente, con su voz potente, el Guardián de los Bosques había exclamado: ¡Árbol Mti, Acacia del Bosque del Dragón, que crece en la frontera con la tierra de Kraal! A nombre de nuestro Padre Maestro y de todos los hermanos de la Logia de Leñadores, os pedimos permiso para que, cuando vuestras ramas se hayan engrosado, estos hermanos Scouters de la Tropa Primera de Brownsea de la Asociación Colombiana de Escultismo, herederos de Robert Baden-Powell, puedan volver junto a ti para cortar una de tus ramas para tallar de ella las cuentas de su collar de la Insignia de Madera. Ahora que la Acacia Mti os ha dado el permiso, terminó diciendo, solo resta que por vuestra parte le ofrezcáis al bosque una retribución, sembrando tres árboles de acacia en las tierras de Kraal, cuyo señor, León del Desierto, es un hermano vuestro por el Escultismo y primo nuestro, por tradición de hermandades. El Sachem, a nombre de sus hermanos Scouters, aceptó sembrar esos tres retoños de acacia y le anunció al Guardián de los Bosques que, como muestra de su agradecimiento, les habían traído tres hogazas y una botella de vino como símbolo de su amistad, nacida bajo la bóveda de los bosques y de las selvas que cubren toda la faz de la Tierra. El Guardián de los Bosques les dijo que sus hermanos estaban dormidos, luego de una larga jornada, así que guardaría parte del vino y de las hogazas para compartirlas con ellos al llegar el alba, pero que lo restante quería compartirlo con quienes estaban allí, en la frontera entre la tierra de Kraal y el Bosque del Dragón. Mientras comían el pan y le daban un sorbo vino, el Guardián de los Bosques les dijo que llevaran, a todos los Scouters de la Tropa Primera de Brownsea que no habían venido esa noche, un saludo fraternal de la Hermandad de los Bosques. Aunque hemos estado ocultos durante tantos años, les dijo, todavía estamos aquí, cuidando los bosques, para que la vanagloria y la ambición del hombre moderno no terminen por arrasarlos, como lo han hecho con los demás bosques que crecen sobre la Faz de La Tierra. Finalmente, aquella noche mágica de encuentros, con el Árbol Mti creciendo en el silencio de sus savias, a la espera de que volvieran por una de sus ramas para tallar de ellas las

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cuentas de la Insignia de Madera, se despidieron los Scouters de la Tropa Primera de Brownsea de los Hermanos Leñadores, con el triple rugido de ambos cuernos, con un gemido alternado entre el del Heraldo del Círculo de Tótems y el del Guardián de los Bosques, mientras Lobo Astuto y Agudo, con la rama de acacia en la mano, haría tallar las primeras cuentas de ella, con la primera de todas, muy merecida, pendiendo de su collarín de Cuarto Madero.

Producción y edición: Transvaal Editores Scouts Sc. Oscar Ocampo Pérez 4WB Asociación Colombiana de Escultismo ScoutsACE – Colombia

Para la alianza en adiestramiento de la Asociación Colombiana de Escultismo ScoutsACE – Colombia, la Asociación Nacional de Scouts Independientes ANSI – México y la Asociación de Scouts Navales de Argentina. Septiembre 2020

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