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SIC ET NON NUEVA ÉPOCA Nº 2

DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA I. E. S. P. M. SAGASTA LOGROÑO

SANTO TOMAS DE AQUINO CURSO 2010-2011

Santo Tomás de Aquino por Emilio García Moreda


EDITORIAL CON BERTRAND RUSSELL: VIVIR EN LA FILOSOFÍA Tres pasiones, sencillas pero abrumadoramente intensas, han regido mi vida: el anhelo de amor, la búsqueda de conocimiento y una compasión insoportable por los sufrimientos de la humanidad. Estas pasiones, como fuertes vientos, me han llevado de aquí para allá, siguiendo un rumbo caprichoso, por encima de un hondo océano de angustia, hasta llegar al borde mismo de la desesperación. He buscado el amor, en primer lugar, porque procura éxtasis, un éxtasis tan intenso que a menudo habría sacrificado todo el resto de mi vida por unas pocas horas de ese goce. Luego lo he buscado porque alivia la soledad, esa terrible soledad en la que tu conciencia estremecida mira por el borde del mundo el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, en fin, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión que prefigura el cielo imaginado por los santos y poetas. Eso es lo que he buscado y, aunque pueda parecer demasiado bueno para la vida humana, eso es lo que, por fin, he encontrado. Con idéntica pasión he buscado el conocimiento. He deseado comprender los corazones de los hombres, saber por qué brillan las estrellas, y he intentado entender el poder pitagórico por el que el número domina al flujo. Algo de esto, pero no mucho, he conseguido. El amor y el conocimiento, en la medida en que eran posibles, me conducían hacia los cielos, pero siempre la compasión me hacía volver a la tierra. Los ecos de los gritos de dolor reverberan en mi corazón. Niños con hambre! víctimas torturadas por opresores, ancianos desamparados que son una carga odiosa para sus hijos, y todo el mundo de soledad, pobreza y sufrimiento constituyen una burla de lo que debería ser la vida humana. Ansío aliviar el mal, pero no puedo, y también sufro. Ésta ha sido mi vida. Creo que ha merecido la pena vivirla, y la viviría gustosamente de nuevo si se me ofreciera la oportunidad. Bertrand Russell, Autobiografía

REDACCIÓN DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA CURSO 2010-2011

José Manuel San Baldomero Úcar José María Martínez Heras Clara Ramos Vicente Belén Castellanos Rodriguez Judith Lerga Sánchez

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Emilio García Moreda profesor de nuestro Instituto

E L P I N T O R D E S A N T O T O M A S

Emilio García Moreda se inició como profesor de dibujo en la Escuela de Artes aplicadas y Oficios artísticos de Logroño en el curso 1962-63, continuando en el mismo puesto durante el curso siguiente y pasando a profesor interino de Historia del Arte en el curso 1964-65, siguiendo con la misma asignatura el curso 196566. De 1966 a 1967 fue nombrado profesor de Proyectos de Arte Decorativo. Simultáneamente fue profesor durante cuatro cursos (1962-63 a 1965-66) en el Colegio del Sagrado Corazón (PP. Jesuitas) de Logroño. Del curso 1963-1964 hasta el 1970-71 fue profesor del Instituto de Enseñanza Media Marqués de la Ensenada de Logroño (hoy Práxedes Mateo Sagasta). El curso 1972-73 fue profesor de dibujo del Instituto Hermanos D´Elhuyar. En 1975 obtiene por oposición el título de Profesor Agregado de Bachillerato del Instituto Francisco de Vitoria de la ciudad de Vitoria donde permanece tres cursos hasta conseguir el traslado al actual Instituto Práxedes Mateo Sagasta de Logroño el 1 de octubre de 1977. Ya en nuestro Instituto renuncia a la cátedra obtenida en el Instituto Esteban Manuel Villegas de Nájera y permanece en él como profesor de dibujo hasta el 26 de mayo de 1983 día de su muerte.

A la memoria de Emilio García Moreda Soneto acróstico con estrambote Roberto Iglesias Hevia Logroño a 7 de junio de 1983

Este que veis de bronce la cabeza, Mano gestual y creadora mano, Inmenso en la distancia y tan cercano, La muerte lo cambió por la certeza Inmortal de la mística belleza Omnipresente en lienzo morediano. Gocen las Bellas Pelos del hermano Alberitense en toda su grandeza; Rasguen del Velo de Isis el boceto Conceptual y espacial del clarooscuro I sientan palpitar como un secreto Al Cristo de las Manos contra el muro.

Morediana es la luz de este soneto; Oigan aquí las voces del futuro Recordando que todo mi conjuro Está por su pincel con las sus huellas De cuarta dimensión exacto y puro Abstracto más allá de las estrellas.

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EMILIO GARCIA MOREDA: JALONES DE UNA VIDA DEDICADA AL ARTE DE LA PINTURA Emilio García Moreda nació el 25 de junio de 1934 en Alberite (La Rija). 1951-Muestra por primera vez en público su obra de juventud, en la XI Exposición de Arte de Educación y Descanso, en Logroño. 1953-54-Acude en Pamplona a las clases de Gerardo Sacristán en la Escuela de Artes y Oficios de la capital Navarra. 1954-55-Consigue un premio de dibujo en aquella escuela. Se traslada a Madrid y recibe clases del maestro Pedro Mozos, estudiando a la vez en el Círculo de Bellas Artes y en el Museo de Reproducciones Artísticas. 1955-56-Estudia en la escuela de artes y oficios de Logroño con Joaquín López Reina. 1956-Ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos en Valencia donde realiza el primer curso. Conoce al pintor Rafael Solves, uno de los fundadores del Equipo Crónica. 1957-Prosigue los estudios oficiales en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid teniendo como profesores, entre otros a Juan Adsuara, Joaquín de la Puente, Ramón Stolz y Eduardo Chicharro. Fuera de programa estudia Emilio García Moreda física, filosofía y literatura. Expone conjuntamente con el pintor burgalés Delfín Gómez Grisaleña en los Salones de la Mesa de Burgos en Logroño. 1961-Termina la carrera en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Durante el último curso realiza su primer trabajo importante haciendo decorados para la película El Cid, producida por Samuel Bronston. 1962-Realiza su primera exposición individual en la Caja Provincial de Ahorros de Logroño. Exposición Individual en la Galería Berriobeña de Madrid. Profesor meritorio de dibujo artístico en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Logroño. 2ª Medalla en el I Salón Riojano de Primavera. 1965-Expone individualmente en la Sala Minerva del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Conoce a Daniel Vázquez Díaz. Funda y preside el “Grupo 8” de pintores y escultores siendo a partir de entonces fomentador de la vanguardia artística riojana, detector de artistas y orientador de sus movimientos. 1969-Premio Diputación de Granada en el Certamen Nacional de Artes Plásticas de Valdepeñas. 1971-Expone en la Sala Goya del Círculo de Bellas Artes de Madrid. 1975-Obtiene por oposición el título de Profesor Agregado de Instituto y es destinado a Vitoria. 1977-Catedrático de dibujo pasa a residir indistintamente en Alberite y Logroño. Lleva en “El Correo Español” una sección de crítica titulada “La pincelada e Emilio”. 1978-Viaja a Pau (Francia) con motivo de una Exposición de sus obras. 1979-Obtiene el premio nacional de pintura “Marcelino Santa María”. Crea Emilio el “Mazacote de Barro”, exposición colectiva de pintura y escultura, en Alberite. 1981- Obtiene el premio “ICARO” a la investigación pictórica..1983-Homenaje en su pueblo natal, Alberite que le dedica un Parque. Exposición en la casa de Goya de Bordeaux (Francia). Fallece repentinamente en Alberite el 26 de mayo. Primer memorial García Moreda en recuerdo y homenaje de la Villa de Alberite al gran maestro y artista.

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MARIA BUEYO DÍEZ JALÓN, DEFENSORA DEL PUEBLO RIOJANO

A N T I G U A S A L U M N A S

María Bueyo Díez Jalón es natural de Albelda de Iregua y curso en nuestro Instituto el bachillerato y el C. O. U. durante los cursos 1982-1983 al 1985-1986, licenciándose posteriormente en Derecho y realizando las oposiciones de Abogada del Estado. Es actualmentes la Defensora del Pueblo Riojano elegida por el Parlamento de La Rioja y por unanimidad en sesión plenaria de 26 de septiembre de 2006. Tomó posesión de su cargo el día 27 de diciembre de 2006. Es Abogada del Estado, en la actualidad en servicios especiales, y ocupó plaza en la Abogacía del Estado de La Rioja desde marzo de 1996 hasta diciembre de 2006. De 2001 a 2006 y a propuesta del Parlamento de La Rioja fue designada Consejera del Consejo Consultivo de La Rioja. Y a propuesta del Consejo Consultivo ha formado parte de la Comisión de Expertos para la Reforma del Estatuto de Autonomía de La Rioja.Ha sido Profesora de la Universidad de La Rioja en las áreas de Derecho Administrativo y Tributario. La Defensora del Pueblo de La Rioja es el Alto Comisionado del Parlamento de La Rioja designado por éste para la protección y defensa, en el ámbito territorial de la Comunidad Autónoma, de los derechos fundamentales y libertades públicas de los ciudadanos reconocidas en la Constitución, la tutela del ordenamiento jurídico de la Comunidad Autónoma de La Rioja y la defensa del Estatuto de Autonomía de La Rioja. La función primordial es la de salvaguardar a los ciudadanos frente a los abusos de autoridad y las negligencias de la Administración pública de La Rioja. Es, la defensora de las personas. La Defensora del Pueblo escucha, asesora, investiga y resuelve. Supervisa la actuación de la Administración Autonómica, sus Entes, Empresas públicas y autoridades y personal que de ella dependen o están afectos a un servicio público. Supervisa también la actuación de las Entidades Locales de La Rioja en materia en las que el Estatuto de Autonomía atribuya competencia a la Comunidad Autónoma. Cualquier ciudadano, español o extranjero, independientemente de su edad o de su situación y de manera individual o colectiva, puede acudir a la Defensora del Pueblo Riojano presentando una queja, si considera que en su relación con las Administraciones Públicas se han visto vulnerados sus derechos reconocidos en la Constitución. En todo caso, la Defensora del Pueblo de La Rioja podrá actuar en la protección y defensa de los derechos individuales y colectivos de los ciudadanos, puede actuar por iniciativa propia (quejas de oficio, informes o estudios especiales, propuestas de debate general,...) Además de la actuación de la Defensora por la existencia de una queja suscrita individual o colectivamente también podrá iniciar procedimientos de oficio, cuando ante una realidad considere que pueden verse afectados o vulnerados derechos individuales o colectivos de los ciudadanos. Igualmente le corresponde a la Defensora velar por el Ordenamiento Jurídico autonómico y en especial por el Estatuto de Autonomía de La Rioja. Cuando considere que una Ley o una disposición con fuerza de ley contradice el Estatuto o que una disposición, resolución o acto emanado de la autoridad de otra Comunidad Autónoma o del Estado no respeta el orden constitucional establecido, se dirigirá por medio de informe al Parlamento o al Gobierno de La Rioja, instando la interposición del pertinente recurso de inconstitucionalidad o conflicto de competencia, en su caso, ante el Tribunal Constitucional. La Defensora del Pueblo Riojano no puede entrar a investigar las quejas sobre los que estén pendientes de una resolución judicial o que haya recaído Sentencia. Tampoco lleva actuaciones entre particulares, ni defiende intereses de un ciudadano frente a otro o frente a una entidad privada, ni sobre aquellos que versen sobre cuestiones cuya tramitación pudiera ocasionar un perjuicio a terceros. Tampoco investiga las quejas anónimas y en las que se aprecie mala fe o carencia de fundamento ni interpone demandas ni recursos ante los Tribunales de Justicia. Cuando la Defensora del Pueblo Riojano no le corresponde investigar una queja, comunica al ciudadano por carta el motivo o los motivos de ello y siempre, que es posible, intenta orientarle sobre las vías a las que puede acudir, si el interesado lo desea.

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CARLOS CORRES, GENIAL PINTOR RIOJANO José Manuel San Baldomero Úcar

A N T I G U O S A L U M N O S

Profesor de filosofía

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Todo cuadro es ventana abierta a la realidad profunda de las cosas. El pintor que recrea formas visibles, imagina formas invisibles e inventa símbolos, con su arte aparentamente representativo abre un espacio abierto a la verdad como acontecimiento. Reducir la pintura a un suceso producido por la subjetividad humana es despojarla de su capacidad de revelación ontológica. Crear con autenticidad un cuadro es creer en la esencia ventanal de la pintura y esperar en ella el surgir desvelador. Las ventanas con las que Carlos Corres abre el mundo buscan encontrar, tras las formas representacionales de la realidad cotidiana en su topicidad o presencia cartelera, los gérmenes que corroen el estatuto de esa presunta realidad manfiesta, sus faltas, sus ausencias, los agujeros de la erosión, los poros por donde respira, las rendijas por las que se cuelan imágenes por donde se revela el ser. La figura común y rutinaria se quiebra en mil grietas que, en su desgarrarse, pueblan el lienzo con el acontecer de mil formas diversas. Hay un modo de entender el dinamismo de las formas emergentes a partir de la materia primigenia que consiste en concebir la aparición de los seres unos a partir de otros generalizando el principio de continuidad y el desarrollo de una jerarquía taxonómica establecida tachando y borrando las variaciones que se desviaran de tenida por gran cadena del ser. Otro modo de ver hace aparecer constantemente la variación infinita de especies y de formas al intuir sus infinitas posibilidades. Esta visión de las formas produce la fractura de la gran ligadura. Al desaparecer el nexo de unión necesario, se esfuma la fuerza configuradora única que impera, manda, ordena, la categoría que clasifica. Los híbridos de Corres son esas criaturas engendradas cuyas fuerzas configuradoras no están prefijadas por unos límites reglados, sino que nacen del juego de combinaciones infinitas de formas distintas que pugnan entre aparecer y desaparecer al mismo tiempo. Por ello surgen sin tiranías ni subterfugios de servilismo en plena libertad de donación en el juego alegre de lo posible. Son fantasmas, en cuanto formas emergentes de la fuerza utópica y ucrónica de la fantasía, e imágenes que fluyen sin ataduras hacia otras imágenes advirtiendo que si se las cose pueden desvanecerse. Corres dibuja como los grandes clásicos, pero en él las imágenes no son reflejos pálidos de las ideas inamovibles en el cielo intemporal de los arquetipos. El arte clásico, con su plasticidad intransitiva en cuanto mundo cerrado de la imagen nacida en la representación, es hijo del concepto y de la presencia, esclavo del mundo de las esencias, de una eternidad clónica, sin rendijas que rompan el molde. Sin embargo, en la pintura de Corres el arquetipo se resquebraja. Las formas, entes de doble cara, proyectan una luz solo perceptible por la penumbra que desalojan. En los hibridos aparecen aberturas,

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grietas de aliento por las que respira la expresión. Con los híbridos el tapiz sufre un sinfin de desgarros y continuas restauraciones. Las excepcionales dotes pictóricas de Carlos, de las que algunos fuimos testigos desde su adolescencia cuando surgían preñadas de promesas en nuestro Instituto, se han perfeccionado con una brillante formación académica universitaria y están cuajando ya en la auténtica maestría del artista genuino. "El artista auténtico es el desposeído de sí y entusiasmado con la verdad que le viene. Su grandeza es la sencilla humildad de reconocerse llamado por el ser", escribió Martín Heidegger. Seducido por formas ad-venidas, re-veladas, el pincel entusiasta de Carlos Corres se impregna de imágenes soñadas en las profundidades de la tierra, formas ctónicas que burbujean en el terreno abierto pero pantanoso de la cotidianidad con toda la fuerza proteica de lo posible y con todo su poder enigmático. Aunque al ser le guste ocultarse, su oráculo acoge en sus frágiles manos de artista las esquirlas de verdad que le vienen, en su tímido desvelamiento, y las dona en ofrenda a quienes miramos jubilosos desde sus ventanas.

CARLOS CORRES Carlos Corres Vaquero es natural de Bilbao pero de familia oriunda de Cornago (La Rioja) y ha vivido casi toda su vida en Logroño. Estudió en nuestro Instituto el Bachillerato y el C. O. U. durante los cursos 1987-1988 al 1990-1991 y se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Ha recibido entre otros los premios: 2007: 1º Premio de Pintura Vº Certamen de Pintura deportiva MARCA (Madrid). 2000: 1º Premio de Pintura II Certamen Regional de Pintura Parlamento de la Rioja (Logroño/ LR). 1º Premio de Pintura Certamen de Pintura COAAT 2005 (Logroño/ LR). 2005: Medalla de Honor "XIX Premio BMW de Pintura"(Madrid ). 2004: 2º Premio de Pintura III Certamen de Pintura Ciudad de Logroño Sala de Arte Navarrete El Mudo (Logroño/ LR). 1999: 1º Premio de Pintura Muestra Joven de Artes Plásticas de la Rioja Escuela de Artes (Logroño/ LR). 1º Premio XIII Concurso de Pintura "Villa de Almazán" Aula de Cultura San Vicente (Almazán/ So/ C-L)1999. Entre las exposiciones que Carlos ha realizado destacan: Colectiva: "Simposio Internazionale d'Arte Contempornea" Gardone Val Trompia, (Italia). 2007: Colectiva "Arte Contemporanea Spagnola da Logroño" Santa Giulia, Museo della Cittá ( Brescia/ Italia). 2007: Colectiva "Antonio Aguyó/ Carlos Corres/ Paco Segovia" Galeria de Arte Mada Primavesi (Madrid) Colectiva "Olarte/ Lopez garrido/ Corres L´atelier d´emmanuelle (Liége/ Bélgica). 2006: Colectiva "Château d`Oupeye" Galerie Pieter Pawel (Oupeye/ Bélgica). 2006: Colectiva "La Noche en Blanco" Museo Thyssen Bornemisza (Madrid). 2006: Colectiva Instituto Riojano de la Juventud (Logroño). 2006: Individual Galería Acuarela (Santander). 2006: Individual "x33"Galería de arte Pedro Torres (Logroño/ La Rioja). 2006: Colectiva ”Dos visiones de la realidad”- (Corres & López Garrido) Parlamento Europeo (Bruselas/ Bélgica). 2005: Colectiva “Cruces ”Cultivarte - Comuna de Quilicura (Santiago/Chile). Colectiva Feria Internacional de Arte “LINEART” Flanders Expo (Gante/ Bélgica). 2003: Individual "Hibri2"Galería de arte Pedro Torres (Logroño/ LR). 2001: •Seleccionado IX Concurso de Pintura "Ciudad de Tudela" Centro cultural Castel Ruiz (Tudela / Navarra). 2001: Colectiva Jóvenes Creadores Riojanos Centro Riojano de Madrid (Madrid)

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Heidegger y la Ecología Profunda. Belén Castellanos Rodríguez Profesora de filosofía

E N S A Y O S

El ecologismo surge por primera vez como crítica romántica a la Ilustración. El movimiento ecologista, un movimiento social, de carácter teóricopráctico, trata una problemática de primer orden para nuestros días. Si el Romanticismo supuso, en cierto modo, una crítica (o autocrítica) de la metafísica moderna, es porque se atrevió, tempranamente, a cuestionar una de las ideas que han resultado ser más tramposas, dogmáticas y violentas: la idea de Progreso. Los indios de América sufrieron la idea de progreso hasta la exterminación. Diversos colectivos sufrieron la idea de progreso hasta la eugenesia. Dificilmente podemos sacudirnos tales excesos considerándolos asuntos del pasado en este momento de implacable globalización. Pero si hay “alguien” que, indudablemente, sigue sufriendo la idea de progreso, es la Naturaleza: la naturaleza que nos rodea y la naturaleza que nosotros mismos somos. La modernidad en general y la Ilustración en particular supusieron una lucha infatigable contra la naturaleza, que a menudo se concebía como una amenaza (o como un resto) para la civilización. La libertad humana parecía estar condicionada por la expulsión de toda realidad no reductible a los esquemas de control y dominación humanos. La naturaleza, las pulsiones, lo inconsciente, lo extranjero y todo lo inconmensurable, fueron tachados de violentos, y se levantó toda una maquinaria de violencia organizada contra aquella violencia más primaria e inocente. Desde la Revolución Industrial hasta nuestros días se han sucedido un buen número de planteamientos ecologistas diferentes y, en ocasiones, incluso divergentes. Partiendo de los primeros conservacionistas y pasando por el mero higienismo, hemos llegado, en los últimos tiempos, a una eclosión de éticas ecológicas, desde las más superficiales hasta las más radicales; desde las más complacientes con el actual sistema económico hasta aquellas que, desde la problemática medioambiental, han considerado necesario cuestionar nuestro modelo de acumulación capitalista, así como la jerarquía de valores que le es propia. De entre todas estas corrientes nos resulta de especial interés la denominada Ecología Profunda. La Ecología Profunda trata de retroceder a lo más básico o radical, para fundamentar la praxis ecológica ontológicamente, ligándose así a la cuestión de la diferencia ontológica entre naturaleza constituyente o naturaleza entendida desde su carácter embrionario y productivo, y naturaleza constituida, es decir, reducida a esquemas antropocéntricos de conveniencia y explotación humana; pero también al asunto político de la desigualdad económico-social y de la sobreproducción capitalista que ha conducido a la crisis ecológica y medioambiental. Dentro de la elaboración filosófica de la Ecología Profunda, encontramos a pensadores como Arne Naess, que reivindica la vida bajo un presupuesto ampliamente democrático, es decir, en todas sus manifestaciones, y que supone, como condición de posibilidad del respeto generalizado hacia la vida, un cambio profundo del modelo económico vigente. Se trata de una visión antiantropocéntrista, que presupone una profunda interconexión de los entes naturales, de tal modo que un respeto generalizado hacia ellos abriría, además, las posibilidades de autorrealización humanas y de crecimien-

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to personal, más allá de la mera sostenibilidad. Dentro de la corriente de la Ecología Profunda, ha sido más que habitual buscar un basamento ontológico en la obra de Spinoza, en la que el hombre aparece como un integrante más de la naturaleza, sin ningún tipo de privilegio ontológico: Desde el punto de vista del Ser, el ser humano no es ni más ni menos que cualquier otra entidad: un hombre, un pájaro, una montaña..., en cuanto que existen se igualan, es decir, no existen unos más que otros. Su derecho a la existencia se igualaría a su perseverancia en el Ser, es decir, a su deseo de preservarse. Sin embargo, Naess no parece tener en cuenta las limitaciones de la filosofía spinozista en cuanto al proyecto teórico ecologista. Si decimos esto es porque, si bien para Spinoza no hay ningún primado ontológico del ser humano, en el ámbito de la ética, éste sería el único sujeto practicante y receptor de la misma. Como fue frecuente en la politología barroca, Spinoza consideraba que el derecho del hombre es el derecho natural, identificándose el derecho natural con la potencia propia de cada ente. Así, la propuesta spinozista era la de tratarse con la naturaleza “en términos naturales”, es decir, no normativos. Por ejemplo, aunque Spinoza rebatía la absurda idea cartesiana, según la cual se negaba la sensibilidad de los animales, es decir, su capacidad para experimentar placer y dolor, no concedía, sin embargo, a tal sensibilidad, consideración ética alguna. En este punto, la Ecología Profunda echa mano de otros planteamientos políticos, refiriéndose en especial a Gandhi, para rescatar, con él, el valor inherente a las distintas entidades de la Naturaleza, independientemente de su utilidad para propósitos humanos. La diversidad, es decir, la multitud y proliferación de manifestaciones distintas de vida también tendrían un valor en sí mismas. Lo que se defiende, por tanto, es un comportamiento lo menos invasivo posible del ser humano sobre la naturaleza salvaje, dentro, obviamente, del requerido para satisfacer sus necesidades. Algunas de las propuestas serían: la disminución substancial de la población humana; la superación de este sistema económico basado en el incremento constante de la producción, de la acumulación y del consumismo; la toma de conciencia del carácter relacional de la identidad humana respecto del entorno con el que interactúa; el tratamiento crítico de conceptos de la metafísica occidental como son las ideas de Mundo, de Libertad o de Progreso; el desarrollo de planes de acción y decisión ecosóficamente fundamentados y compatibles con la diversidad cultural; el reajuste en nuestras expectativas vitales partiendo de la idea de que las relaciones (las interacciones humano-humano y humano-naturaleza) son anteriores a los términos y de hecho, los configuran; la profundización en las tecnologías del yo en base a la identificación con los otros y con lo otro, ampliando así sus potencialidades. El desarrollo de una estética ecológica previa y constituyente de la ética ecológica, dando el primado a la acción bella sobre la acción buena y una mayor importancia a la modificación en los modos de sentir que a la modificación, considerada secundaria, de los modos de razonar, reubicando el discurso ético; el desarrollo de proyectos prácticos de autosuficiencia local, que permite, con mayor eficacia, la diversidad natural y cultural; la insistencia en las relaciones ecológicas de mutuo beneficio, como las simbióticas; el primado del incremento de la calidad debida sobre el incremento en el producto interior bruto, como paradigma de desarrollo. Para apoyar teóricamente dichas propuestas, Arne Naess, como señalábamos, utiliza los planteamiento gandhianos. Sin embargo, sería conveniente notar que dichos planteamientos dependen en gran medida de presupuestos religiosos. En su lugar, proponemos rescatar la obra de un gran pensador del s. XX: Martin Heidegger. Su potencial teórico aún no ha sido explotado por los seguidores de la Ecología Profunda. Por ello, intentaremos aquí esclarecer algunas zonas puntuales de su obra que nos permitirían contri-

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buir a la fundamentación ontológico-política del ecologismo. La obra de Heidegger supone una crítica de la razón capitalista y de la idea de Progreso adscrita a su modo de pensamiento. El mundo moderno trató de anclar esa idea de Progreso en los presupuestos teoréticos del nacimiento de Occidente. Para ello, malinterpretó a menudo el significado del telos griego, entendiéndolo como meta y confundiendo el desarrollo moral con el desarrollo técnico. Sin embargo, el telos, explica Heidegger, es la responsabilidad, no en el sentido moral sino en el sentido que fue inicial, es decir, en el sentido productivo, de causalidad, de llevar algo a aparecer, de dejar venir al advenimiento, de desocultamiento. Uno de los modos del salir de lo oculto es la técnica. La técnica apunta hacia el aseguramiento, convirtiendo los objetos en existencias. La técnica tal y como ahora la entendemos, la tecnología, tiene el espíritu de las ciencias de la época moderna, que presentan a la Naturaleza como un entramado de fuerzas calculables. Heidegger no se opone a este modo de ver sino al imperialismo del mismo que impediría el avistamiento de cualquier otra forma de acontecer la verdad, provocando más que un desvelamiento, un velamiento. Cuando la técnica, así entendida, monopoliza todo el discurso de verdad, el ser humano se convierte en mero animal trabajador y desde la perspectiva de trabajador, reduce todo ente natural a objeto destinado a convertirse en existencia, en mercancía. De este modo, aún cuando se cree todopoderoso, se aliena él mismo, ya que acaba por convertirse en una pieza más del aparato de producción: En este proceso, en el que la causalidad se reduce a asegurar existencias, también el ser humano se convierte en existencia. Sin embargo, la verdad es que hoy el hombre no se encuentra en ninguna parte consigo mismo, es decir, con su esencia. Marx señalaba que el capitalismo colocaba su razón de ser en la producción y en la elevación constante de ésta. Marx criticaba, a partir de esta idea, el supuesto liberal según el cual, el capital produce únicamente lo que el mercado demanda. Al contrario, el modelo capitalista necesitaría, para mantenerse, seducir una y otra vez a los consumidores con un creciente número de productos, de los cuales se hagan dependientes, mediante las exigencias laborales, entre otras cosas. Al consumo desaforado que el capitalismo necesita generar, Heidegger lo denomina voluntad de voluntad, que constituye, al fin y al cabo, la ausencia de metas finales y la conversión de todo querer en un querer-medio. La voluntad de voluntad valdría por lo que Deleuze denominó más adelante “axiomática capitalista”, en la que todo tiende a hundirse en una inmanencia mercantil, como ya anunciaba Marx al afirmar que todo ente deviene mercancía en el Capital. A la conversión de todo ente natural en mercancía, preparada para ser consumida incansablemente por el ser humano, lo denomina Heidegger usura. Como decíamos anteriormente, en este proceso, el propio ser humano se aliena, dado que él mismo es el instrumento fundamental. Heidegger denuncia la captura que la maquinaria capitalista hace de la capacidad deseante de las personas. Si bien en el Deseo encontrábamos el impulso para la realización de proyectos cognoscitivos y políticos alternativos, el capitalismo ha conseguido ligar el deseo humano a un sentimiento permanente de carencia, impulsándolo así a la repetición de la operación de recambio. El ecologismo de Heidegger se presenta como crítica de la metafísica y de la Ilustración, y principio de una verdadera ontología. Pero también podemos encontrar en Heidegger basamento teórico para la crítica de la globalización y anclar en ella, los proyectos localistas de abastecimiento de la Ecología Profunda: “La uniformidad incondicionada de todas las humanidades de la tierra bajo el dominio de la voluntad de voluntad explica el sinsentido de la actuación humana puesta como absoluto”; “Salvar la tierra es más que explotarla o incluso entregarla. Salvar la tierra no es adueñarse de la tierra, no es hacerla nuestro súbdito, de donde sólo un paso lleva a la explotación sin límites”; “Los mortales habitan en la medida en que reciben el cielo como cielo. Dejan al sol y a la luna seguir su viaje; a las estrellas su ruta; a las estaciones del año, su bendición y su injuria; no hacen de la noche día ni del día una carrera sin reposo”. (M. Heidegger: Conferencias y artículos. Ed. del Serval. Barcelona, 2001, pp-72-73; 111; 150). Así reubicaríamos la esencia humana, situándola, no ya en el imperio de la técnica y en el nihilismo progresista, sino en el recogimiento por el que pensamos en el Ser, en la inmanente espiritualidad de la Naturaleza.

«Cantare amantis est» (Cantar es propio de quien ama) . San Agustín «Ama et fac quod vis» (Ama y haz lo que quieras). San Agustín

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Retrato de un idiota militante Pascal Bruckner Filósofo, ensayista y novelista francés El siglo XVIII distinguió dos formas de estupidez: la primera asimilada al prejuicio, a todo lo que se hereda sin examen, tenía que convertirse en el objetivo del pensamiento progresista antes de que éste a su vez se abismara en otra forma de estupidez todavía más opaca, la que acompaña la idolatría de la Historia, de la Ciencia y de la Técnica. La figura del idiota persiste en el siglo XIX. En una época positivista consagrada al saber, a la escuela y a la industria, el idiota es más que un superviviente o un fracasado del intelecto. Tal vez no tenga la mente suelta, como los doctos, pero en su embrutecimiento habla un lenguaje más original que el de la razón, el lenguaje del corazón y del alma. El idiota es un héroe del sentimiento auténtico contra la civilización pervertida. Nuestra época ha dejado de venerar el estudio y la instrucción. Sus ídolos están en otra parte y se llaman relumbrón, mercantilismo y petulancia. El más popular de nuestros medios de comunicación, la televisión, consigue al respecto, en algunos canales, alcanzar cotas extremas de nulidad, hasta el punto de que no queda más remedio que callarse fascinado o abrumado. Si la estupidez sigue siendo la obsesión de quienes temen la chochez, los automatismos, la suficiencia pretenciosa, poca cosa queda ya de la vergüenza que recaía, no hace mucho todavía, sobre el mal estudiante y el ignorante. Al contrario, ahora resultan que reinan como amos y señores, en algunos medios de comunicación, nuevos reyes perezosos que, lejos de sonrojarse por no saber, se facilitan calurosamente por ello. Pero aún: son los portavoces de una estupidez militante, huraña, que profesa un odio tenaz contra las doctrinas del espíritu. Cuando oyen la palabra cultura sacan sus medidores de audiencia y hacen que su público abuchee a todos los esnobs, a los pedantes, a los que no se inmutan ni se extasían ante el gran circo mediático-publicitario. El regreso triunfal del iletrado sobre las redes catódicas se produce bajo el doble estandarte del orgullo y del combate: ya no es el pobre de espíritu, consciente de su inferioridad, sino el bocazas que aúlla y hace callar a quien le lleva la contraria. Si el imbécil agresivo tuviera que reinar algún día en exclusiva en nuestra sociedad, sería entonces el ser culto el que pasaría por idiota, extraño espécimen de esa tribu en vías de extinción que todavía reverencia los libros, el rigor y la reflexión.

«Idiota. Imbécil, falto de entendimiento. En cuanto a su etimología, procede del griego idios, idiotes = peculiar, particular, que no se comunica ni entra a formar parte con los demás. A su paso al latín alteró su semantismo, entendiéndose por idiota al ‘ignorante o profano en algún asunto u oficio’, ignorancia o impericia atribuida a falta congénita de facultades, por lo que se equiparó al idiota con el imbécil. En sentido figurado, el término se tornó insultante y ofensivo, contexto en el cual lo utiliza Cervantes: ‘Maravillado estoy, señora, y no sin mucha causa, de que una mujer tan principal, tan honrada y tan rica como vuestra merced, se haya enamorado de un hombre tan soez, tan bajo y tan idiota como fulano...’ En su acepción médico-científica, equivale a cretino, atrasado o débil mental, sentido en el que utiliza el término Pedro Felipe Monlau mediado el siglo pasado: ‘Si son fecundos los matrimonios interconsanguíneos, exponen gravemente la prole a la debilitación física (...) a la idiotez y a la enajenación mental’. » «Imbécil. Al alelado y débil mental, al escaso de razón, llamamos imbécil. Es uno de los insultos

más corrientes, cuando se dirige a alguien sensu non stricto, esto es: en sentido figurado. Es palabra latina, en cuya lengua imbecillis significa ‘débil en sumo grado’..., flojo y escaso de cabeza, de la facultad de pensar. El Diccionario de Autoridades, (primer tercio del siglo XVIII), acentuaba la palabra en la silaba última: “imbecil”, y no le daba otro significado que el que tenía en latín. Con el significado actual empieza a utilizarse en la primera mitad del XIX, en que la Real Academia introduce esa acepción en su diccionario. Unamuno, en un artículo publicado en 1923, Caras y caretas, tiene esto que decir, en cuanto a la etimología: ‘Imbecillis, el que no tiene bacillus o bastón donde apoyarse, el débil, el inerme, el flaco’. No fue utilizada como insulto hasta mediados del siglo pasado, por contaminación semántica del término en francés, en cuya lengua la palabra tiene las connotaciones modernas. Por lo general, el término tuvo siempre connotaciones médicas, equivaliendo a cretino e idiota en sus acepciones clínicas.»Pancracio Celdrán Gomáriz, Inventario general de insultos. Ediciones del Prado, 1995.

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Lo que no saben hacer los imbéciles Javier Cercas Escritor El número de septiembre de la revista Letras libres contiene una interesantísima correspondencia entre el escritor J. M. Coetzee y Arabella Kurtz, profesora de psicología en la Universidad de Leicester. El hilo conductor de ese diálogo es la vindicación que Coetzee hace de la empatía, entendiendo por tal cosa la capacidad de identificarnos imaginativamente con otra persona, de meternos en su cabeza y en su piel, de ver el mundo como ella lo ve: una capacidad que Coetzee parece valorar casi tanto como nuestra capacidad de razonar. Esa vindicación permite a los dos interlocutores discurrir acerca de asuntos diversos, sobre todo acerca de la paternidad y la educación, lo que resulta particularmente instructivo en el contexto español. Quiero decir que en España el debate sobre la educación parece a menudo encallado en el debate sobre la autoridad, o más bien sobre la crisis del concepto de autoridad, que se traduce en la falta de autoridad de padres y profesores; pero, formulado en esos términos, el debate es, me parece, desoladoramente pobre, si no inútil, porque el problema no es si padres y profesores deben ejercer la autoridad –cosa que debería darse por descontada–, sino cómo pueden o saben o quieren ejercerla. Pues bien, respondiendo a la visión trágica que Coetzee tiene de la paternidad –“Es parte de la tragedia de la paternidad que el amor de los padres no se reconozca como amor”, escribe; “es decir, que el amor entre padres e hijos es unilateral”–, afirma Kurtz: “Hablando como hija, pienso que cuando un padre ama a sus hijos, cuando intenta entenderlos y cuidarlos en sus propios términos y no se relaciona con ellos a partir de sus necesidades personales, esto es percibido como amor, incluso desde una edad muy temprana. Hablando como madre, pienso que algunas veces es tremendamente difícil amar a tus hijos de este modo”. Me parece exactísimo: la cuestión no radica en ejercer la autoridad sobre un niño –esto sabe hacerlo hasta un imbécil–, sino en ejercerla después de identificarnos imaginativamente con él, de meternos en su cabeza y en su piel, de ver el mundo como él lo ve, y de hacerlo todo ello en función de sus necesidades y no de las nuestras; esa es sin duda una operación difícil, pero también una forma de que la paternidad se parezca un poco a lo que era para Kafka, que nunca tuvo un hijo: “Lo máximo a que, a mi parecer, puede aspirar una persona”. No todo el mundo tiene esa capacidad de empatía, sin embargo, o no todo el mundo está dispuesto a realizar ese esfuerzo. En 1966 el dramaturgo Arthur Arthur Miller Miller tuvo un hijo con síndrome de Down; recién cumplidos los 51 años, Miller juzgó que aquel hijo, de nombre Daniel, desbarataba su proyecto vital, y a los cuatro días de su nacimiento lo ingresó en un orfanato, lo borró de su vida y no volvió a verlo hasta que 29 años más tarde, al terminar un acto público en el que él acababa de hablar en defensa de un discapacitado mental acusado de asesinato, su hijo abandonado subió al escenario, le dijo quién era y lo abrazó. La historia de Miller es conocida; no menos conocida es una historia opuesta. Tres años antes de que naciera el hijo deficiente de Miller, nacía el hijo deficiente del novelista Kenzaburo Oé; se llamaba Hiraki y era hidrocefálico y autista, y los médicos aconsejaron al padre dejarlo morir. Por entonces Oé acababa de cumplir 28 años y tenía una vida y una carrera literaria prometedoras por delante, pero no aceptó la sentencia de los médicos, y, tras una operación, su hijo siguió viviendo. A partir de aquel momento Oé dedicó exclusivamente su vida a cuidar a su hijo, y sus obras a tratar de entenderlo (y a tratar de entenderse a sí mismo a través de su hijo); a este doble empeño se debe quizá que Hiraki Oé sea ahora mismo un reconocido compositor musical y se debe sin duda que Kenzaburo Oé sea uno de los grandes narradores vivos, porque muchos de sus libros –entre ellos obras maestras como Una cuestión personal o como Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura– constituyen un salvaje esfuerzo Kenzaburo y Hiraki Oé moral por asumir su responsabilidad en el destino de su hijo y un esfuerz o imaginativo asombrosamente logrado por ponerse en la piel de su hijo. Es dudoso que Kenzaburo Oé hubiera llegado a ser el enorme escritor que es sin haber aceptado con plenitud a Hiraki Oé; es un hecho que, a partir de mediados de los sesenta, cuando fue incapaz de aceptar a Daniel Miller, Arthur Miller entró en decadencia y dejó de ser el enorme escritor que había sido. Me disculpo: quizá es abusivo, o simplista, establecer una relación de causa y efecto entre la irresponsabilidad moral y la decadencia artística de un escritor. De hecho, quizá es irresponsable hablar de irresponsabilidad moral. Puede ser. Pero, si tiene razón Savater y todo lo que cuenta en la ética es el reconocimiento de lo humano por lo humano y el deber íntimo que nos impone, entonces quizá no lo es. Porque quizá no hay ética sin empatía.

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La infidelidad Miguel González González 1º Bachillerato nocturno. La infidelidad, según la Real Academia de la Lengua Española, es la falta de fidelidad, o sea, la falta de lealtad, lo que aplicado a la pareja, vendría a significar el mantenimiento de relaciones amorosas con un ser ajeno a la misma. Sobre este tema hay numerosos estudios, lo cual ayuda a la reflexión final sobre el tema. Veamos cuales son las causas. ¿Serán genéticas, circunstanciales, o influye la educación y cultura? Parece ser que es una confluencia de todo esto. La infancia, aunque parezca algo lejano, juega su papel aquí. Una persona con traumas infantiles, y como interactuó con los miembros de su familia, influyen en este tema. Pero lo mas importante, si no se le inculcaron los principios de fidelidad y las bondades de la pareja estable, o no las vio en sus progenitores, aumentan las posibilidades de que al ser adulto sea infiel. Otro factor es el vacío. Si uno no obtiene de su pareja esa sensación de bienestar, tiende a buscarla en otra persona. A veces se descubre cierta incompatibilidad, que si no es entendida como que todos somos diferentes, puede desembocar en infidelidad. Este último factor es peligroso, porque en lugar de generar una infidelidad esporádica, puede provocar la aparición de un amante a largo plazo. La búsqueda de nuevas experiencias se tiene en cuenta, pero esta está a su vez influida por otros factores. También la desaparición de esa idealización de la pareja que se tenía al principio puede conducir a una conducta infiel, al menospreciar a la pareja. Por ultimo, hay otras causas, como la monotonía, la pérdida de libertad y una vida sexual deficiente que también aumentan las probabilidades si se juntan con las causas anteriormente comentadas. También los genes juegan aquí un papel importante, ya que hay personas mas propensas que otras a ser infieles. Antes, cuando una persona era infiel, a menudo se quedaba sola y no llegaba a procrear, no obstante, aquí entra la mayor causa, que propicia y potencia a las otras, y es la actual aceptación de la promiscuidad como algo bueno, lo cual hace que muchas personas no tengan tantos remordimientos a la hora de fallar, ya que ahora es algo mas aceptado por la sociedad, y este cambio cultural ha sido nefasto. Las consecuencias de la infidelidad son muy a menudo el divorcio o separación, y la ruptura de la pareja, así, un derecho tan fundamental como el divorcio, pasa a ser en ciertos casos la solución a la infidelidad, provocando que sea mas difícil la estabilidad matrimonial y la procreación, y esto, se traduce en menos efectividad reproductiva y por tanto, algo malo para el ser humano como especie. Además, se produce otra consecuencia, totalmente destructiva para el individuo engañado, tras la aceptación de la infidelidad, tras la negación de los hechos, se produce un fuerte sentimiento de inferioridad, así como depresiones e insomnio, mal de amores etc., y la persona llega a padecer trastornos tras las crisis de pareja. La persona que ha fallado, como mecanismo de defensa para evitar la culpabilidad, a menudo recurre a culpar a la victima o a alejarse de ella, lo que empeora las cosas. Ética y moralmente hablando, la infidelidad es una de las cosas mas rastreras y dolorosas que se le pueden hacer a otro ser humano, y únicamente los que la han padecido pueden sentir el grandísimo dolor que se experimenta. La solución para este problema, en mi opinión, y generalizando, es conseguir unos valores sociales que expongan la realidad sobre la infidelidad, y que medios que llegan a la gente, como la televisión, dejen de promover la infidelidad como algo normal, o perdonable, y que muestren las verdaderas consecuencias de abandono y depresión que estas generan, como única vía para corregir este mal. Y esque en la actualidad, la infidelidad esta a la orden del día, y cada vez se producen más casos, en lo que el uso de Internet y los Chat han contribuido. Luchemos pues para que la infidelidad se reduzca y seamos conscientes de lo que esto acarrea.

“Me gustan las palabras que suavizan la valentía de nuestras afirmacines y que introducen en ellas cierta poderación: ‘puede ser’, ‘lo más probable’, ‘en parte’, ‘se dice’, ‘según creo’, y así sucesivamente.” Michel de Montaigne, Ensayos, 3, II.

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Educar en casa. Francisco José Riveira Lavieja. 2º de Bachillerato nocturno Cuando el exceso de información se vuelve perjudicial, cuando nuestras escuelas e institutos sufren de un abandono de alumnos constante, cuando desde no pocas instituciones se encienden todas las alarmas para tratar de subsanar esta problemática, llaman a nuestra puerta unos vecinos con nuevas ideas y modelos educativos que, a pesar de haber estado siempre ahí, de pronto se hacen presentes y nos obligan a fijarnos en ellos y tenerlos en cuenta. Educar en casa fue muy común hasta que la mayor parte de la población logró el acceso a una educación gratuita. Las familias ricas, normalmente nobles o burguesas, solían tener en sus grandes viviendas a institutrices y maestros privados que acudían ahí para enseñar a los infantes toda suerte de temáticas: idiomas, filosofía, economía, política, religión, etcétera. Como ejemplos tenemos a Malthus, quien en su casa solariega de Bramcote recibió la más variada educación y tras la cual entró en varias academias y universidades; o al mismísimo Goethe, a quien su propio padre tutelaba, un abogado retirado de la vida pública, que le imbuyó de un gusto y una pasión desmedidas por el saber, donde destacaron las lenguas antiguas (aprendió hebreo y árabe), la medicina y, cómo no, el derecho. Se puede comprobar por la talla e importancia histórica de estos hombres que la educación en casa no les supuso ningún handicap, sino quizás todo lo contrario, les produjo un desmedido encantamiento por el saber y por el conocimiento humano y religioso; en cierto modo se independizaron de una enseñanza reglada, formal y, como bien lo señala el helenista y filósofo sevillano Emilio Lledó, del «asignaturismo» que hoy impera en muchos países europeos y americanos y que nos impide disfrutar de lo que estudiamos y hacemos precisamente por esa necesidad de cumplir con las exigencias del expediente. Pues bien, esto es así y conviene destacar que la educación actual está enmarcada previamente en unas asignaturas y unos objetivos que suponen un terreno arado para medir y calificar al alumno pero que al fin y al cabo muchos ellos se «desencantan» y terminan por abandonar a mitad del recorrido. El homeschooling lleva dándose en Europa y en otros continentes desde tiempos remotos, muchas veces esto era debido a la pésima e insuficiente educación pública a la que podían acceder pero... ¿qué ocurre en la actualidad?, ¿existen familias en la actualidad que educan a sus hijos dentro de sus casas? Así es, esta modalidad de enseñanza, a pesar de ser infrecuente, día a día va tomando mayor importancia. No hay registros fiables que nos indiquen el número de familias que en la actualidad educan en casa pero pueden ser más de 1500 en toda España. Estas familias no tienen porqué tener características especiales ni estar condicionadas por ideologías liberales o conservadoras. Según encuestas, el 50% de los progenitores que hacen homeschooling tienen estudios universitarios, un dato bastante llamativo puesto que el porcentaje general en España de padres con estudios superiores no alcanza el 20%, incluso, de las encuestas, llama la atención cómo de estas parejas, son más las mujeres que poseen estudios superiores en comparación con los hombres. Un 65% de los encuestados no son practicantes, al frente de un 22% que toman la religión como algo trascendental para su vida y la de sus hijos. Su nivel económico, al contrario que hace siglos, está dentro de la media española. Para mantener a sus hijos educados en casa es muy común, además de necesario, que solo trabaje uno de los dos cónyuges y que el otro quede en casa cuidando de la educación de sus hijos, o que ambos trabajen a tiempo parcial y se repartan la tarea. Su ideología política no es extremista, más bien se encuentran en el centro del sistema, no se puede achacar a este modelo de educación ningún tipo de sesgo ideológico aunque haya familias que, obviamente, lo tengan, como veremos a continuación. Y bien, tras comprobar mediante las encuestas que estas familias poseen las mismas características que cualquier otra, ¿qué razones tienen para querer que sus hijos no acudan a clases? Son varias y de muy diversa índole, pero las más destacables son sobre todo las de tipo pedagógico: la incapacidad de la escuela para educar a sus hijos con contenidos de calidad, la dificultad

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de los profesores para enseñar individualmente a cada niño, el poco trabajo que se toma para despertar el interés en los alumnos por el conocimiento, la imposibilidad de resolver necesidades educativas especiales como la dislexia, discalculia, superdotación intelectual, etcétera, y también, en el terreno ideológico, la inadecuación de contenidos curriculares como algunas asignaturas o contenidos concretos, a saber: la teoría de la evolución, la asignatura de Educación para la ciudadanía, religión, etcétera. Pero, ante todo esto, ¿qué opinan los protagonistas? Por lo general, los niños educados en casa, llegan en temprana edad a ser mucho más independientes de los adultos, muchas veces el ritmo de aprendizaje que llevan no es el mismo que en el colegio, sino que se les permite una mayor tranquilidad sin necesidad de competir contra un horario o contra los demás alumnos. En la mayoría de casos no comienzan a leer hasta a partir de los ocho años, pero según ellos y sus padres, el hecho de no estar obligados sino de que ellos mismos deseen leer, les hace disfrutarlo mucho más y tener un mayor gusto por la lectura y por el conocimiento. Así ocurre con muchas otras disciplinas. Bastantes niños educados en casa llegan a la educación secundaria con un nivel más alto que el de los que estudiaron primaria en un colegio. Los niños encuestados dicen que son felices, que esto no les impide tratar con los demás niños ni les supone un problema de integración en cualquier grupo de semejantes. Además muchos de ellos destacan la tranquilidad y lo muy a gusto y apasionados que se sienten al escoger cualquier libro o asignatura que estudiar, lo ven no como una tarea pesada que cumplir, sino algo que les va a llenar como personas y les va a dar mayor felicidad y satisfacción. Pero como con todo, hay detractores de este modelo de educación en casa. Muchos dicen que esto les supondrá a los niños un déficit y una mayor dificultad a la hora de llevar a cabo relaciones interpersonales. También ponen encima de la mesa que este tipo de educación es obligatoria y que, por tanto, es necesario que todos los niños y adolescentes deban estar obligados a asistir a clases. Otros argumentan la incapacidad de los padres para enseñar contenidos más concretos y complejos a sus hijos, aquellas asignaturas que requieran una mayor especialización y donde el conocimiento y preparación de un profesor no se pueda superar por los del padre. Una parte de las familias que educan en casa están dentro de procesos judiciales por abandono del menor, y están luchando para que se les permita o al menos se llene el vacío legal que siempre ha existido en esta modalidad de educación y que no aparece explicitada. Aunque muy pocas de estas denuncias han sido llevadas a los tribunales, ya que es una materia que siempre se ha encontrado en la a-legalidad (es decir, no ha estado regulada ni prohibida), sí que las familias se encuentran muy preocupadas por su futuro y el de sus hijos. Ya en Cataluña, con la LEC (Ley de Educación de Catalunya), concretamente en el artículo 55, se contempla la posibilidad de que las familias pongan en práctica una educación no presencial para toda la educación obligatoria. En el artículo 27, apartado 1, de la Constitución Española, también aparece reconocida la “libertad de enseñanza”, al igual que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde, en su artículo 26, punto 2º, aparece que «Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos». No se trata, en fin, de un abandono a su suerte a los hijos, sino quizás, de un mayor celo por su educación que lo habitual en otras familias. En diciembre de 2010 se aprobó una sentencia del Constitucional que lo dictaminó como ilegal, pero no ha creado jurisprudencia, es decir, la Constitución Española sigue reconociendo la libertad de enseñanza, derecho en el que los homeschoolers se amparan.

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La Psicohistoria de Isaac Asimov Luis Ángel Ibáñez 1º de Bachillerato nocturno Isaac Asimov fue un escritor, divulgador científico y bioquímico (Presidente de la Asociación Americana de Humanistas, y valorado miembro de Mensa) de mediados del último siglo. Asimov, junto con Robert A. Heinlein y Arthur C. Clarke, fue considerado en vida como uno de los "tres grandes" escritores de la ciencia ficción, al que yo añadiría Philip K. Dick. Nació en Rusia en 1920 y a los 3 años sus padres emigraron a Brooklyn donde aprendió a leer a los 5 años de manera autodidacta. Siendo adolescente, y maravillado por la Ciencia Ficción, empezó a escribir y a publicar sus historias en revistas de tipo Pulp. Isaac Asimov fue un humanista y un racionalista. No se opuso a las convicciones religiosas genuinas de los demás, pero se enfrentó a las supersticiones y a las creencias infundadas. Era un progresista, políticamente hablando, y conocido es que estaba a favor de la energía nuclear, que utilizo mucho en sus obras, y al control de la natalidad, que él creía que era uno de los mayores problemas del futuro de la humanidad. Al final de su vida, también supo entender el cambio climático y la destrucción de la capa de ozono como problemas futuros. Asimov, además de ser conocido por sus obras, es reconocido por las tres leyes de la robótica, por el positrón (La antimateria del electrón) y por la psicohistoria. Sus obras más conocidas, además de las de divulgación científica son: “Yo, robot” (Decir que no tiene nada que ver con la película del mismo nombre), “Un Guijarro en el cielo, “El fin de la Eternidad”, “Los propios Dioses” y “La Serie Fundación” novela que gira en torno al concepto de Psicohistoria. La Saga de la Fundación es una serie de por lo menos 16 libros de ciencia ficción escritos por Isaac Asimov en los años 1942-1957 y 1982-1992 (año de su muerte), textos que esbozan (según sus propias palabras) una especie de historia del futuro. Fundación, primer libro y donde se explica mejor los efectos de la psicohistoria, trata sobre un imperio intergaláctico y un científico llamado Hari Seldon que inventa esta nueva manera de hacer ciencia. Al hacerlo, se da cuenta de que el Imperio intergaláctico está a punto de caer, y para evitar el fin de la raza humana y el resurgimiento de un nuevo y mejor imperio, crea la primera fundación. Gracias a la psicohistoria prevé las diferentes crisis que van a ocurrir a esa fundación, y lo contrarresta con instrucciones desde el pasado. Además crea la segunda fundación, como guardiana de la primera, al otro lado de la galaxia. (Su propia versión de los guardianes de la República de Platón) La Psicohistoria es una combinación de historia, psicología y estadística matemática usada para calcular el comportamiento estadístico de poblaciones extremadamente grandes de personas. Esta ciencia tiene tres axiomas, o postulados:1. La población en la cual el comportamiento fuera a ser modelado debía ser suficientemente grande (±75 Miles de millones). 2. La población debía permanecer ignorante de la aplicación de los análisis psicohistóricos. 3. La humanidad es la única inteligencia actuante en la galaxia. La psicohistoria queda mejor definida según la analogía que emplea su creador con la teoría cinético molecular. Comparando seres humanos con moléculas, y Humanidad con un gas, se nos muestra en los libros una curiosa y concluyente explicación acerca de por qué funciona la psicohistoria. Es predecible el comportamiento de un gas como sistema macroscópico, sin embargo nos es imposible conocer la trayectoria exacta de una partícula. Del mismo modo sucede con los seres humanos; la psicohistoria es incapaz de predecir la conducta de un ser aislado pero sin embargo tiene un grado de exactitud fiable para el análisis de la Humanidad. Y si en la actualidad no ha sido probada la analogía al menos podemos

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escudarnos en una excusa que nos ha dado el propio Asimov: aún la población humana no llega a un número tan gigantesco como el de moléculas en un gas. La psicohistoria de Asimov tiene un precedente en una de las novelas de Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle, donde uno de los personajes describe la posibilidad de predecir el comportamiento de la sociedad usando medios matemáticos. La Psicohistoria de Asimov no tiene en cuenta las modernas teorías del Caos, y por lo tanto, ahora mismo habría que desarrollarla mejor. También existe una ciencia llamada Psicohistoria, esta es real, que trata el estudio de las motivaciones psicológicas de eventos históricos. En ella se combinan análisis provenientes de la psicoterapia con metodologías de investigación de las ciencias sociales, para la comprensión del origen emocional de las conductas sociales y políticas de grupos y naciones, en el pasado y en el presente. Muchos de los postulados de la psicohistoria derivan de temáticas que parecen ser ignoradas por los historiadores convencionales, y que tendrían un rol de factores modeladores de la historia humana; en particular, los efectos del nacimiento de niños, las prácticas de crianza y el abuso infantil. “La violencia es el último recurso de los incompetentes”

ORACION DE SÓCRATES (Platón, Fedro, 279 c)

Oh querido Pan, y todos los otros dioses que aquí habitáis, concededme que llegue a ser bello por dentro, y todo lo que tengo por fuera se enlace en amistad con lo de dentro; que considere rico al sabio; que todo el dinero que tenga sólo sea el que pueda llevar y transportar consigo un hombre sensato, y no otro.

ELOGIO DE LA ESCRITURA (Platón, Fedro, 276 e)

Pero mucho más excelente es ocuparse con seriedad de esas cosas, cuando alguien, haciendo uso de la dialéctica y buscando un alma adecuada, planta y siembra palabras con fundamento, capaces de ayudarse a sí mismas y a quienes las planta, y que no son estériles, sino portadoras de simientes de las que surgen otras palabras que, en otros caracteres, son canales por donde se transmite, en todo tiempo, esa semilla inmortal, que da felicidad al que la posee en el grado más alto posible para el hombre

“La religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio”, Voltaire. “En realidad, la tolerancia debería ser sólo un sentimento transitorio que lleve al reconocimiento. Tolerar significa ofender”, J. W. Goethe. “Ojos y oídos son malos testigos, si se tiene el alma de bárbaro”, Heráclito. “El interrogar es la religiosidad del pensar”, M. Heidegger. “Pues bien, yo digo que lo bello es el símbolo de lo moralmente bueno”, M. Kant. “Dios se ha convertido para algunos en una vaca de la que se puede sacar leche y queso”, Maestro Eckhart (siglo XIV).

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El extraño caso de la etiqueta del Anís del Mono Luis Ángel Baroja Herreros Profesor de dibujo Elanís es un licor que encontró mucha competencia, dado que es un tipo de bebida alcohólica destilada, de carácter semicasero. En nuestro país, durante el siglo XIX, muchos pueblos grandes tenían una o varias fábricas de aguardiente. Su venta y consumo en un principio, se circunscribía estrictamente al pueblo, a la comarca y, en ocasiones, a la región. El más popular de los anises españoles es Anís del Mono, que ha mantenido desde 1870 hasta hoy, tanto la forma del envase como su etiqueta. En Badalona, los fabricantes de Anís del Mono -los hermanos José y Vicente Bosch- supieron impulsar el producto al ámbito nacional, con mucho éxito durante décadas. Su original botella es copia de un frasco de colonia que adquirieron en un viaje a París. Desde el punto de vista formal. Se trata de una imagen policromada de estética antigua con el escudo de la localidad y litografiada a varias tintas. El rojo, negro y oro son los colores predominantes. El soporte es papel couché blanco y brillante. Está considerada como la etiqueta más emblemática y entrañable de la historia de esta especialidad gráfica, el packaging (diseño de envoltorios de los productos). El autor del dibujo, es el Sr.Sala, suegro de uno de los precursores de la fábrica de licores y pintor amater. Toma, como referente icónico, las caricaturas de la prensa española de la época que ridiculizaban al científico ingles Charles Darwin, dibujándolo con cuerpo de mono. Desde el punto de vista iconográfico. Proporciona una serie de datos interesantes: un extraño simio con cara de hombre preside una escena sobre un fondo blanco. Está sentado en una caja de embalaje, mientras va sacando de una cesta de botellas envases de alguna bebida sin etiquetar. El conjunto de la escena recrea un ambiente a medio camino entre un muelle de carga, una taberna, o quizás un almacén, y sugiere cierto aire clandestino o anarquista. Hay que tener en cuenta que la simbología cristiana, tradicionalmente, ha venido considerando al mono como arquetipo de lujuria, avaricia y gula, siempre asociado a la tentación, al pecado y a Eva. El mensaje que porta en la mano derecha este hombre-mono dice así: “Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento”. Está frase vincula el contenido de la imagen directamente con la divulgación, en 1909, de las trascendentales tesis darwinistas, cuyo centenario se conmemora en 2009. La teoría del Evolucionismo fue repudiada por los poderes establecidos de principios de siglo lo que produjo un tenso debate en el mundo cristiano, al demostrar científicamente que el hombre era consecuencia de la evolución del mono. En España, también se generó una gran polémica, a raíz de la divulgación de unos breves tratados sobre zoología y geología, -de tendencia evolucionista- escritas por el profesor Odón de Buen de la Universidad catalana. Sus ideas darwinistas le convirtieron en una figura incómoda y los poderes eclesiásticos pretendieron retirar sus publicaciones, lo que produjo un pulso entre el estado confesional y los intelectuales, republicanos y estudiantes. Lo extraño del caso. En ese clima de crispación, el potencial iconográfico de la etiqueta de Anís del Mono pasó desapercibido a los ojos de los censores. Más aún, si tenemos en cuenta que este licor estaba presente en las reuniones lúdicas de burgueses, industriales, militares y clérigos de la época. Y hasta hace medio siglo, en las tertulias y partidas de cartas entre los poderes fácticos de los pueblos, el cura, el médico el farmacéutico y el alcalde. Quien sabe, si bajo los estimulantes efectos del anís, ni se percataran del

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asunto o se sintieran tan reconfortados que, sencillamente, lo dejaran pasar. Ni si quiera el juez que tuvo que examinar detenidamente la etiqueta para dirimir un pleito, se percató de su contenido gráfico. La competencia desleal plagió la forma de la botella (tal vez aplicando ese dicho popular de quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón). En el mercado aparecieron licores con nombres como Anís el Gato, Anís el Águila, etc. aunque los más descarados fueron Anís del Orangután, Anís los Monos o Anís el Tigre. Este último se pasó de la raya al mostrar un feroz tigre devorando a un mono en una escena demasiado textual, que sugería de manera sangrienta como acabar con la competencia. Los fabricantes de Anís del Mono, sintiéndose agraviados, denunciaron el caso a la justicia, asunto que se resolvió a favor del demandado Anís el Tigre, por entender el juez que, a la luz de la etiqueta, no podía determinarse si el animal devorado era macho o hembra. Tampoco pasó desapercibida esta etiqueta para artistas como o Juan Gris o Picasso, que la introdujeron en alguno de sus cuadros. En la actualidad, Anís del Mono pertenece al potente grupo jerezano de bebidas alcohólicas Domecq. Así pues, estamos ante una enigmática etiqueta, tan impecablemente resuelta, que ha soportado perfectamente el paso del tiempo y ha sabido mantenerse en el mercado, sin perder un ápice de su identidad, casi siglo y medio después. Las últimas campañas publicitarias de Anís del Mono, tanto en TV como en prensa gráfica, datan del 2003 antes de la Ley sobre el alcohol que prohibe su publicidad. Presentaban un licor dirigido a la gente joven con eslóganes basados en el significado polisémico de la palabra mono: Mono de fiesta, Mono de amigos y Mono de Navidad. El envase y la depurada estética de la etiqueta dan el toque de color a una imagen lúdica de gente joven, en un clima de fiesta y desenfado. La botella preside la escena, se encuentra desde el punto de vista compositivo en sección áurea. La alegría de la escena actual en blanco y negro gira en torno al producto en color. El discurso connotativo es: “un producto del pasado a color pone la nota de alegría en un ambiente presente en blanco y negro”. La campaña de televisión buscaba el guiño con el espectador joven, aprovechando la simpatía que suscita el animal, sobre todo cuando se es niño. Pero esta vez, aludiendo a cuestiones que tienen que ver con los modos de relación y comunicación entre las personas y atribuyéndolas al chimpancé. El discurso connotativo es: “con un tipo de vida frenética, la gente ya no se reúne ni hace sobremesa, el mono si” Otra campaña en prensa gráfica, pretendía introducír el Anís en el amplio espectro de los licores de chupito. En esta ocasión, el publicista opta por el recurso del cómic, siempre efectista y que conecta muy bien con el público al que va dirigido. El mono con cara de hombre sale de la etiqueta: En la primera imagen, está tallando en hielo la forma peculiar de la botella, vinculado directamente el licor con el frío. El la segunda imagen está sirviendo chupitos de su Anís y mezclado entre los chicos y chicas como uno más. El mensaje connotativo es: “uno más entre los jóvenes, por tanto uno más entre los chupitos del mercado, si se toma muy frío”. Desde el punto de vista publicitario, se trata de un producto que forma parte de la memoria colectiva de muchas generaciones de españoles. Tanto la forma de la botella, como de la figura del mono, esta asumida perfectamente por buena parte de los consumidores. Debido a su gran potencial icónográfico y su eficacia perceptiva, los responsables actuales de marketing, de Domecq, han optado por mantener el aspecto del producto intacto, 140 años después.

“Sócrates. Porque la mejor prueba de saber de los que saben, cualquer cosa que sea, se da, en efecto, cuando son capaces de que otro lo sepa igualmente”, Platón, Alcibíades I, (118 d- 120 b).

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F I L O S O F Í A Y L I T E R A T U R A

Los improperios en la literatura de Pío Baroja José Ortega y Gasset Filósofo

Si abrimos El árbol de la ciencia por la página primera y leemos hasta la sexta, aprenderemos en tan breve espacio cómo acontece el absurdo de que la clase de Química de la Facultad de Medicina se da en la Escuela de Arquitectura, que los estudiantes son unos bárbaros y el profesor «un pobre hombre presuntuoso, ridículo, que parece «un francés petulante». Andrés Hurtado se encuentra el esta primera clase con un compañero de Instituto, Aracil, a quien acompaña un amigo, Montaner. Y tenemos que ya en esta página 10, «Andrés experimenta por Julio Aracil bastante antipatía, pero mucha mayor aversión por Montaner». Además, «los dos condiscípulos se encuentran en esta primera conversación completamente en desacuerdo». Si, empero, abren ustedes el libro por la página 67, hallarán que «el hospital aquel (San Juan de Dios), ya derruido, por fortuna, era un edificio inmundo, sucio,. maloliente»; que «el médico de la sala, amigo de Julio, era un vejete ridículo ... Lo miserable y lo canallesco era que trataba con una crueldad inútil a aquellas desdichadas». Todo esto en la página 67; pero llegándonos a la 68 tenemos que «aquel petulante idiota... era un macaco cruel este tipo», y «Aracil no podía soportar la bestialidad de aquel idiota». Pasemos a la 69: «¡Canalla! ¡Idiota!-exclamó Hurtado, acercándose al médico con el puño levantado: Si, me voy, por no patear las tripas a ese idiota miserable.» En la página 87: «Julio le presentó a un sainetero, un hombre estúpido, fúnebre», y se dice que «Antoñito era un andaluz con una . moral de chulo». En la 99: «El amante de Pura, además de un acreditado imbécil, fabricante de chistes estúpidos, como la mayoría de los del gremio (saineteros), era un granuja, dispuesto a llevarse todo lo que Veía». Estas gentes «hicieron una porción de horrores con una mala intención canallesca». E inmediatamente se habla de «las hijas, dos mujeres estúpidas y feas». En fin, en la página 100: «Pero usted es un imbécil, una mala bestia». Aun cuando en nada de esto hubiera motivo de extrañeza, lo habría en

que, después de todo esto, allá por la página 253, le ocurre a Baraja hacemos la siguiente comunicación: «Comenzaba a sentir una irritación profunda contra todo». La lista de improperios que, con los cogidos al azar, queda hecha, podía. ampliarse indefinidamente. Los vocablos que significan la máxima irritación son característicos de la literatura de Baroja. Yo no olvidaré jamás que en cierta ocasión, conforme salíamos del Ateneo, me manifestó «que la jota le parecía una cosa repugnante». Harto conocida es la importancia que para aprehender y fijar la individualidad de un artista literario tiene la determinación de su vocabulario predilecto. Como esas flechas que marcan en• los mapamundi s las grandes corrientes oceánicas, nos sirven sus palabras preferidas para descubrir los torbellinos mayores de ideación que componen el alma del poeta. Pues bien; en este caso, los vocablos de elección son los más graves y extremados, los que habitan en los barrios bajos del Diccionario. ¿Qué quiere decir esto? ¿Cómo es posible que un escritor manipule preferentemente palabras de este linaje -canalla, estúpido, imbécil, repugnante-, que tienen significado tan poco concreto, y, por otro lado, tan fuertes, tan duras, tan excesivas, que no permiten claroscuro, entonación, perspectiva ni matiz? Esa preferencia por vocablos antiestéticos -antiestéticos no por groseros, sino por inaptos para la plástica literaria- es claramente incompatible con una poderosa voluntad de hacer arte. Y ya en este primer detalle tropezamos con lo que hemos de hallar repetidamente: Baroja no escribe, en última instancia, por amor estético, por imperiosa moción de una creadora apetencia de arte, sino que las novelas sirven a Baroja para satisfacer una necesidad psicológica suya, personalísima. Entendido cum grano salis, puede afirmarse que Baroja no escribe como artista, sino como podía organizar una familia, poner una bomba, tomar bicarbonato o aherrojarse en la Trapa. El improperio, típico elemento en el vocabulario de Baroja, merece algunas reflexiones. Se trata de averiguar lo que representan en la fauna de

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un lenguaje los improperios. La palabra pretende hacer externo lo interno, sin que deje de ser interno. No es un signo cualquiera, sino un signo expresivo. Con el traje de luto indicamos, designamos nuestra tristeza, pero no la expresamos. No hay tristeza en el traje de luto; la tristeza se supone dentro de él, en su interior, en el corazón del hombre vestido de negro. Lo interno queda interno y celado; para exteriorizarse deja de ser lo que era. Pero una poesía que exterioriza la tristeza del poeta amargado es ella misma triste. El estado interno del poeta ha pasado tal como era al exterior, y nosotros, al leer los versos, revivimos íntima e inmediatamente el dolor que estremeció las entrañas de aquél. Podemos suponer que la intimidad de un sabio debe estar henchida casi en su totalidad de conceptos, observaciones y razonamientos exactísimos y complicados sobre puntos de su ciencia. Este espíritu admirable debe hallarse lleno de realidades científicas, es decir, de nociones e imágenes, donde lo subjetivo, lo individual, lo sentimental apenas se mezcla. Para poner fuera ese mundo exacto, real, que lleva dentro, necesita el sabio de un idioma exacto, sum!1mente trabajado, capaz de toda precisión y libre de los caprichos subjetivos. Por eso se expresa en términos técnicos, palabras cristalizadas, rígidas, geométricas, de silueta expresiva tan inequívoca, que son ellas mismas como cosas. El lenguaje técnico es una forma extrema de lenguaje en que la palabra expresa un máximo de idea y un mínimo de emoción. Piénsese ahora en lo que habrá dentro de las almitas de vidrio que llevan los niños. Apenas si distinguen unas cosas de otras. Como decía Goethe: «las cosas son diferencias que nosotros ponemos». Los niños no han tenido tiempo de poner muchas, y las que han puesto son poco profundas, son surcos imperceptibles, como esas arrugas que suelen modelar suavísimamente la piel verde de los quietos estanques. Llevan los niños apenas conceptos, nociones, ideas de las cosas. Sus pasiones vaporosas e inquietas toman formas mudables, como las nubes que Hamlet mostraba a Polonia; pues bien: lo que los niños llaman cosas son en realidad las siluetas fugitivas que se van dibujando en sus pasiones. Por esto, los niños dan gritos de avecilla corriendo por el sol de los jardines. ¿A qué más? Gritos inarticulados. La articulación es necesa-

ria a la palabra, a fin de aprisionar el contorno preciso y estable de los conceptos, de las imágenes exactas y complejas; mas para expresar una explosión de alegría o de la amargura donde el motivo, la causa, son informes y sin interés, donde lo importante -la realidad interna- es la conmoción del alma toda, lo subjetivo, basta con un grito. El lenguaje de los niños, y en general de la pasión, es otra forma extrema del lenguaje, en que la palabra, que aun casi no lo es, expresa un mínimo de idea y un máximo de afectividad. Esto es la interjección, o sea el término técnico de las pasiones. Entre ambos extremos flota la vida del idioma; la interjección es su germen, el término técnico es su momia. Y paralelamente corre aquella interioridad por él extrinsecada, desde la psique elemental, apasionada y discontinua a la mente unifica que cristaliza en un sistema de ideas. Toda palabra tiene, pues, dos polos, dos direcciones. Una de éstas la empuja a expresar puramente una idea; la otra tira de ella hacia atrás y la induce a expresar puramente un estado pasional. En cada momento, lo que cada palabra expresa es un compromiso entre ambas tendencias. La casta varia y numerosa de los vocablos ha debido originarse por diferenciación de ciertas interjecciones madres. Y todos ellos, por eruditos y doctorales que parezcan, conservan algo de la pasionalidad que su madre expresó. De aquí que sea posible volver a emplear el término más severo de la ciencia, que porta un concepto metódico con la dignidad que un estandarte el presidente de una cofradía, como si fuera una interjección. Pues bien; los improperios son palabras que significan realidades objetivas determinadas, pero que empleamos, no en cuanto expresan éstas, sino para manifestar nuestros sentimientos personales. Cuando Baroja dice o escribe «imbécil», no quiere decir que se trate de alguien débil, sine báculo, que es su valencia original, ni de un enfermo del sistema nervioso. Lo que quiere expresar es su desprecio apasionado hacia esa persona. Los improperios son vocablos complejos usados como interjecciones; es decir, son palabras al revés. La abundancia de improperios es el síntoma de la regresión de un vocabulario hacia su infancia o, cuando menos, de una puericia persistente y que se inyecta en el léxico de las personas mayores.

A. Schopenhauer

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EL CINE DE SUSPENSE José María Martínez Heras

C I N E Y F I L O S O F Í A

Profesor de Filosofía Con seguridad para cada espectador hay un género preferido y hacer la catalogación es difícil. Es por ello que los especialistas ramifican hasta los subgéneros a la hora de clasificar las películas. Más allá de catalogaciones oficiales siento predilección por el género de suspense, con servicios de espionaje, con rubias sugerentes, con abundancia de claroscuros en la imagen, con estudio psicológico de los personajes y con dosis de humor que rebajen la ansiedad. Es cuestión de sentarse en la butaca sabiendo que vivirás emociones y que saldrás mejor que como entraste de la sala de cine. Esto último no sucede con las películas de terror que me producen ansiedad y salgo trastornado. Algunos consideran que el cine de terror es la sublimación del suspense. No comparto la opinión. El terror es un exceso y el suspense es sutileza. Es tan sutil que la técnica cinematográfica queda camuflada en el desarrollo de las escenas. Es literatura cinematográfica. El suspense tiene sus raíces en las comedias y tragedias de la antigua Grecia y saben explorar los sentimientos con matices. Los planos generales, los picados puros, los primeros planos del protagonista que alumbran su psique, la tensión del sonido, el experto montaje....Todo es cine del bueno. Y si hay que personalizar, nadie mejor que la humanidad desbordante de Alfred Hitchcock en sus películas “El director de Extraños en un tren fue un innovador. Y no sólo por su constante inquietud por la colocación de la cámara, el movimiento de ésta o la iluminación, sino por sus aportaciones en terrenos tales como el uso del sonido y la música o el trucaje de la imagen. En definitiva, nada sorprendente si consideramos que en la base de su formación está su paso por una singular Escuela de Ingeniería y Navegación en la que estudió temas tales como física, electricidad o acústica.” (José Ramón San Juan, Alfred Hitchcock. La reivindicación del cine puro, Minotauro Digital, Julio 2000. Se puede consultar en http://www. minotaurodigital.net/textos.asp?art=3&seccion=Cine&s ubseccion=articulos) Se cuentan por cientos las películas del género, entre las que seleccionamos: “El Silencio de los Corderos” de Jonathan Demme. “El Resplandor”, del magnífico Stanley Kubrick “El Padrino”, del mítico Francis Ford Coppola “Chinatown” de Roman Polanski, quien no es anónimo para la justicia de nuestros días. “Abre los Ojos” y “Los Otros”, ambas de Alejandro Amenábar Pero el Olimpo es para Hitchcock. Es el “mago” del suspense. Un perfil, un tipo y un talante que desvelan bonhomía. Es el “sabio” del cine. Cada vez que se visionan sus películas nos descubre detalles imprevistos. Ves una de sus películas y aprendes de cine, tal como me ha ocurrido “Con la muerte en los talones” (1959). Impresiona la calidad de los planos de este director, algo que no caía en la cuenta hasta que visioné diversas películas del gran mago del suspense. Hasta entonces era un espectador pasivo, ahora disfruto más. Y con Hitchcock se aprende y se disfruta.

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Sobre la vigencia del cine de suspense no es preciso insistir. Siempre que haya buena literatura habrá buen cine de suspense y, además, en nuestros días muy rentable. Así ha pasado con películas que son adaptación de novelas, como “El nombre de la rosa” o la reciente “Ángeles y demonios”. Una literatura para consumo de masas que utiliza, de modo estratégico, el poder de los símbolos y que permite su traslación al cine. Pero más allá del negocio fílmico hay gran calidad en obras de suspense del cine español como la película “Agallas”, que nos propone una reinvención del cine de suspense español con un ´thriller´, dirigido por Samuel Martin Mateos, descubriendo el mundo de los grandes capos de narcotraficantes gallegos. Navega entre el cine negro y la comedia ácida, está lleno de picaresca, de trampas mortales y de personajes sin escrúpulos. El cine de suspense no es pasado; es arte y concede a la imagen todo el protagonismo. En él encontrarás algo de sorpresa, un atisbo de genialidad que emociona. Si buceas un poco podrás descubrir “el alma” humana en los personajes del cine de suspense. Llegaron a decir que las películas de Hitchcock desvelaban el psicoanálisis. Es cierto y otros cineastas han aprendido con él, como sucede con Woody Allen. Este género cinematográfico posee unos recursos específicos que sirven para aumentar el suspense. Hitchcock creó, lo que se conoce como, el Mc Guffin. Podría definirse como el pretexto para incrementar la intriga y puede ser una situación, un sonido, un color… Pretendía, con el uso de este recurso, que los espectadores se sintieran como un niño cuando juega al escondite, es decir, que sintieran angustia viendo la película. Con el cine de suspense te tratará bien el Director y te sentirás mejor. Es cine de inteligencia que aborrece las vísceras. ¡Disfrútalo!

“La historia de la literatura es la gran morgue en la que cada cual busca los muertos a quienes ama o con los que está emparentado”. Einrich Heine “La sangre de mi espíritu es mi lengua y mi patria está allí donde resuene soberano su verbo”. Miguel de Unamuno “¿Alguna vez vio alguien águilas en bandadas?” Martín Heidegger “Si la libertad de expresión significa algo es precisamente el derecho a decirle a la gente lo que la gente no quiere oir”. George Orwell

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M U J E R Y F I L O S O F Í A

Lou von Salomé o el ansia de libertad Zuriñe Iribas Jiménez 2º de Bachillerato nocturno “Si hay algo que caracteriza a Louise Von Salomé es su ansia de libertad” Lou von Salomé nació en San Petersburgo en 1861, rodeada de una adinerada familia. Su padre, el general Gustav, fue para ella su ídolo, su protección y su Dios; esto se hará notar en sus posteriores relaciones con los hombres. Su madre poseía una gran fe católica; algo que adquirió y tomó como ejemplo. Hasta que, debido a un incidente, se replanteó la existencia de Dios. Este tema le rondó la cabeza hasta el fin de sus días y, debido a ello, escribió uno de sus libros más importantes: Una lucha por Dios. Lou no se comportaba como se esperaba de una chica de su estatus social. Moralmente, apoyaba a los rebeldes de la época, se interesó por la política y quería adquirir cultura. Un suceso marcó su vida: su padre murió en un atentado terrorista, se sintió perdida, pero un hombre entró en su vida: Gillot, un ministro de la Iglesia que, viendo la inteligencia de la mujer, le dejaba escribir sus sermones. Fue entonces cuando Lou se dio cuenta de su destino: ser escritora. La relación con Gillot no acabó bien, debido a que éste se enamoró de ella, y no fue correspondido. La bella mujer marchó a Zurich con su madre, pero el agotamiento pudo con ella y se mudó a Roma, donde conoció al segundo hombre de su vida, Rée, que también fue el segundo en ser rechazado. Lou acabó conviviendo con él y su amigo Nietzsche, por el que sintió una profunda atracción, pero esta vez fue ella la que, en un principio, resultó rechazada. Por casualidad, se encontró con la hermana de Nietzsche (Elisabeth) en el Parsifal, la cual la puso en contacto con él y con la que no tendrá una buena relación. El filósofo le confesó su amor, y se vio metido en el compromiso de elegir entre su hermana o Lou. Escogió a la segunda, pero se encontró con algo que no se esperaba: la mujer le rehuyó. Cayó en una profunda depresión y pensó en el suicidio. A raíz de esto, Nietzsche escribió su obra Así habló Zaratustra. Paralelamente, la mujer convivía con Rée. Este seguía enamorado, pero aceptaba la decisión de Lou de ser sólo amigos. Hasta que la misteriosa muchacha conoció a su futuro marido, Friedrich Carl Andreas, con el que se casó por obligación y pasó 43 años de matrimonio sin consumar. Rée acabó con su vida por el rechazo que obtuvo continuamente por parte de Lou.

Nietzsche según Lou von Salomé “Sus ojos parecían los cancerberos de sus secretos tesoros. Una mirada introvertida. Mirada que reflejaba las tensiones interiores, dirigidas hacia el más allá, hacia regiones inexpoloradas del alma humana. En una conversación animada sus ojos podían irradiar fulgores violentos, pero en las horas combrías la soledad se expresaba a través de ellos con una apariencia lúgubre, amenazadora, como si procediese de profundidades desconocidas”

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A finales del siglo XIX, alcanzó una gran fama por su abarrotada vida, su inteligencia y su belleza, que volvía locos a muchos de los hombres más importantes de la época. A pesar de su libertad sexual, afirmó ser virgen hasta los 36 años. El hombre que cambió esto fue Rilke, un joven con el que tuvo un romance, pero al que, nuevamente, rechazó (aunque mantuvieron su amistad hasta la muerte de éste). A raíz de una mala racha en su vida personal, decidió dedicarse a la psicoterapia. Es entonces cuando conoce a Freud, con quien compartía muchos de sus pensamientos sobre el amor y la pasión humana. Escribe el libro Erotismo y el filósofo se interesa por ella. Pasa años con él, con sus pacientes y ayudando a los demás. Es entonces cuando se siente realmente feliz, y ello se nota en la juventud física que aparenta, a pesar de su anciana edad. Freud marca su vida, y en su muerte, escribe un libro: Mein Dank an Freud (Mi gratitud hacia Freud), donde agradece todo lo que ha hecho por ella. Sus amigos van muriendo, Hitler sube al poder y es odiada por sus rebeldes pensamientos; incluso tras su muerte, confiscan su biblioteca y es llamada “la hechicera de Hainberg” (pueblo donde residía). Una de las mujeres más influentes del momento fallece durmiendo en 1937, a los 76 años. Sólo dos amigos asisten al entierro, pero Lou consiguió lo que ella buscaba: su libertad, su independencia frente a los hombres; siempre fue lo que quiso ser, se rebeló ante la sociedad del momento y supo no tener prejuicios ni que le importasen los de los demás.

R. M. Rilke y S. Freud

Obras de Lou von Salomé Una lucha por Dios (1885) Personajes femeninos en Ibsen (1892) Nietzsche en su obra (1894) Ruth (1895) Sobre un alma afligida (1896) Fenitschka. Una orgía (1898) Los hijos de los hombres (1899) Madrecita (1901) En la zona crepuscular (1902) Erotismo (1910) Tres cartas a un muchacho (1917) La casa (1919) Hora sin Dios (1922) El diablo y su abuela (1922) Rodinka (1923) Rainer María Rilke (1928) Mi gratitud hacia Freud (1931)

“Hagámonos cargo finalmente de lo ingenuo que es en general decir: ‘¡El hombre debería ser de este o de otro modo!’. La realidad nos muestra la asombrosa riqueza de tipos, el lujo del juego dilapilador y la alternancia de las formas; y en eso llega un desgraciado moralista a sueldo que nos dice a esto: ‘¡No! El hombre ha de ser otro ”. Federico Nietzsche, El ocaso de los ídolos.

Póstumas Memorias (1951) Correspondencia Rilke-Salomé (1952) En la escuela de Freud (1958)

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P O E T A S Y F I L Ó S O F O S

FEDERICO NIETZSCHE (1844-1900)

Al mistral/ Canción de baile Viento mistral, barrecielos, cazanubes, mataduelos, bramador, iah, cómo te amo! ¿Pues no somos de un mismo seno la primicia, los predispuestos eternamente al mismo hado? Por caminos de piedra tersos avanzo bailando a tu encuentro; bailando tus cantos y silbas. Tú, que sin tener navío ni remo, de la libertad el más libre mielgo, saltas sobre mares bravíos. Despierto apenas, oí tu llamada, lanzándome a las pedregosas gradas hasta el amarillo muro de! mar. ¡Salud! Entonces ya llegabas vencedor desde las montañas cual torrente diamantino y vivaz. Por las llanas eras celestes vi el galope de tus corceles, vi el carruaje que te lleva, vi alzarse tu propia mano cuando el látigo cual rayo sobre sus lomos golpea. Te vi saltar desde el carro para descender más raudo; reducido a flecha vertical te vi llegar hasta el fondo –como cae un rayo de oro entre las rosas al clarear.

Quitemos de cada flor el botón en nuestro honor, dos hojas para la guirnalda. ¡Dancemos como trovadores: entre rameras y santones! ¡Entre Dios y el mundo, la danza! Quien no sepa bailar con los vientos, en vendas tenga que estar envuelto, viejo lisiado, impedido, quien es cual jesuita y fariseo, ganso virtuoso, de gloria necio, ¡fuera de nuestro paraíso! El polvo de las calles aventemos en la nariz de todos los enfermos. ¡Ahuyentemos a los engendros! ¡Disipemos toda la costa de las miradas temerosas, del aliento de estériles pechos! A los tiznamundos, turbacielos, atraenubes, ¡fuera con ellos! ¡Limpiemos el reino celestial! Bramemos ... oh, espíritu de todo espíritu libre; contigo a coro brama mi dicha cual tempestad. Para guardar eterna memoria de tal dicha, su legado toma, esta guirnalda contigo eleva. ¡Lánzala más alto, fuera, más lejos, asalta las escaleras del cielo, ponla colgada ... de las estrellas!

Sobre mil lomos danza ahora, lomos de olas, perfidias de olas. ¡Viva quien cree nuevas danzas! Dancemos de mil formas posibles. ¡Y que nuestro arte se llame libre, nuestra ciencia se llame gaya!

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MARTIN HEIDEGGER (1889-1976) Pensar Pensar es el habitar cerca, es el agradecimiento callado. Pensar es el noble tratar con cuidado, es el osado giro. Girar entre la nada y el ser por un camino de oscuros signos. Pensar es no evadirse jamás del mal ni de la pena. Pensar es captar sin aprehender, es un franco preguntar. Pensar es dejarse decir, es el frío elixir. Por el camino se iluminan tenues luces sin número, rosas sin porqué, que poetizan dictando, saludando al río y al valle. Pensar sigue siendo este dejarlo todo libre, llamada sin forma a que los mortales sean siendo en la diferencia: ganancia para lo salvo.

La campana de la noche Quiénes son los tañedores de aquella gran campana que sólo tañe el silencio de una noche de la tierra, noche hecha de lo escondido de la merced del salvar que se irradia de aquella salvación que Es acontecimiento que hace apropiado, la pura llegada de una desasida falta de la divinidad de todos aquellos dioses que antiguamente hubieron campado; el acontecimiento de ser hecho apropiado, comienzo sólo del hombre en ese pastoreo que custodia el destino de la juntura desasida, brecha salva de la diferencia del ser, custodiando lo que jamás es horda, sino en cada caso unicidad: abrupto claro, por una vez sólo la vez de lo único mismo, custodiando la pura muerte.

Amo: volo ut sis Que nos contáramos esto muy temprano nos dice eso en lo que nosotros mismos erramos largo tiempo y sólo ahora, tardíamente, escuchamos como un preguntar que nos llama para llevado a su resolución, para entonces leer en su verdad, juntándolas, las palabras: «¿Cómo dispongo que tú habites en la esencia?». Un misterio resguarda la palabra, enviada al lugar lejano de las cortantes verticalidades no usadas; presagiando, exhortando: templar con la lejana súplica; irse apagando ante la elevada luz que se ensombrece, que languidece, que se fragmenta en el precipicio rocoso único que sobrepuja al mundo, ahí donde sin cuarto, jarra ni zapato, el dolor, perseguido, grita pidiendo patria, y nos tiende escalones que sólo pisa un coraje, ese que, durante suficiente tiempo, padeció esto: que una ley de la esencia sea el mandato de su leer en un recogimiento que junta.

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MI POEMA PREFERIDO Judith Lerga Sánchez Profesora de filosofía

Elogio de la mala conciencia de uno mismo Wisława Szymborska

M I S C E L Á N E A

El ratonero no tiene nada que reprocharse. Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra. No dudan de lo apropiado de sus actos las pirañas. El crótalo se acepta sin complejos a sí mismo. No existe un chacal autocrítico. El tábano, la langosta, la tenia y el caimán viven como viven y así están satisfechos. De cien Kilos es el corazón de la orca, pero no le pesa. Nada más animal que una conciencia limpia en el tercer planeta del Sol. La Premio Nóbel de Literatura Wisława Szymborska es una poeta y ensayista polaca nacida en Kórnik, Poznan, en 1923. Vive en Cracovia desde que su familia se trasladó allí en 1931. Estudió Literatura Polaca y Sociología en la Universidad Jagiellonian, dedicándose desde entonces al ejercicio literario. Con su primera publicación "Busco la palabra" en 1945, seguida de "Por eso vivimos" en 1952 y "Preguntas planteadas a una misma" en 1954, logró situarse en los primeros planos del panorama literario europeo. "Apelación al Yeti" en 1957, "Sal" en 1962,"En el puente" en 1986, "Fin y principio" en 1993 y "De la muerte sin exagerar" en 1996. Este poema que pertenece a El gran número (Wielka Liczba, 1976), contenido en El gran número, Fin y principio y otros poemas. Madrid: Hiperión, 1997.

BRUMAS DEL CIDACOS (5 de enero de 2011) Susana Domínguez, Profesora de economía

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NUESTRO QUERIDO DON PRÁXEDES

Semblanza de Sagasta

Francisco Cañamaque Periodista del siglo XIX

«Una de las cosas que más le favorecen es su figura pues, aunque Sagasta es feo, tiene cierto ángel que engendra simpatía. Vivo y expresivo, en cuanto empieza a hablar empieza a seducir. He visto pocas caras tan burlonas, tan animadas, tan reveladoras como la suya. ¡Lástima grande que su color sea verde! El tupé, el famoso tupé de Sagasta, ese tupé que se vende en graciosas aleluyas y se reproduce en chispeantes caricaturas, ese tupé no existe. Hace más de diez años que conozco a don Práxedes y por más que miro y remiro su cabeza, el tupé no aparece, aunque sí tiene muy negro y abundante cabello casi todo rizado y en ondas, y al agitarse cuando habla, cáele sobre la frente formando un tupé accidental. Falta sensible porque Sagasta sin tupé deja de ser Sagasta. Aquella mirada inquieta y vivísima que parece registrar todos los semblantes; aquella cabeza inteligente peinada con cierta estudiada coquetería; aquella nariz aguda como su ingenio parlamentario; aquellas manos cuyos índices parecen clavarse en el corazón del adversario; aquella sonrisa burlona, sarcástica, venenosa; aquellas palabras que salen de sus labios limpias, cortantes como el filo de una espada; aquellos finales que siempre producen una tempestad o una víctima; aquella destreza, aquella agilidad que semeja la de la ardilla; aquella bilis que ahoga al enemigo sin compasión ... Se me dirá que carece de las formas de Castelar, de la corrección de Martos, de la ciencia de Cánovas. Pero tiene fuego, electricidad, mucha electricidad en sus palabras, en su persona. Tiene, sobre todo, algo que cautiva, que retiene, que agrada, que regocija interiormente como pocos oradores, quizá como ninguno. Enérgico y apasionado, joven su espíritu aunque blanca ya su barba, da a todo lo que dice tal expresión, tal arte, tal intención política, que uno no puede menos que exclamar: "¡Bien,muy bien por don Práxedes!", y nadie quisiera encontrarse en el pellejo de sus adversarios.»

Sagasta el despistado

Luis Carandell

Periodista Don Práxedes Mateo Sagasta debía de ser algo despistado en lo referente a su atuendo. Un día se presentó en una fiesta palatina luciendo, sobre el uniforme, una extraña banda. Doña Cristina, la reina, que era muy puntillosa en materia de condecoraciones por lo muy acostumbrada que estaba al protocolo de la corte imperial de Viena, le preguntó a don Práxedes a qué orden correspondía aquella banda que ella no había visto nunca. -No lo sé en este momento, Ma-jestad -replicó Sagasta, confuso-o No recuerdo de qué condecoración se trata. Mi hija Esperanza es la que se encarga de prepararme el traje de etiqueta. De vuelta a su casa, don Práxedes preguntó a su hija qué condecoración era aquélla, y al mirar el estuche de donde había sacado la banda, padre e hija quedaron aterrados al ver que ponía: «Primer premio de declamación a la señorita Esperanza Sagasta.»

Sagasta el honesto

F. de León y Castillo

Político liberal del siglo XIX Poco antes de de la Revolución del 68, cuando Sagasta y el partido progresista estaba en lo más álgido de la conspiración contra la Reina Isabel, se peresentó un día en casa de Don Práxedes, López Grao, un antiguo diputado por Asturias, para darle cuenta del hallazgo de un paquete que había encontrado en el cajón de una cómoda de la casa de huéspedes donde acababa de alojarse. El paquete, que había sido dejado allí por olvido, sin duda contenía documentos reservados de la Reina Isabel. Sagasta, el revolucionario, el cponspirador, no vaciló en enviárselos íntegramente a la Reina.

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UNA NUEVA FORMA DE HACER HISTORIA EN LA RIOJA: Carlos Gil Andrés, Piedralén. Historia de un campesino. De Cuba a la Guerra Civil. Editorial Marcial Pons, Madrid, 2010 José Manuel San Baldomero Úcar Profesor de filosofía

L O S L I B R O S

Abrir un libro de historia es levantar el telón de un escenario; leerlo es contemplar la representación teatral de un drama o de una tragedia. Piedralén. Historia de un campesino. De Cuba a la Guerra Civil es un libro que desde que el lector corre el telón de la primera página se encuentra metido en un escenario que coincide con ese anfiteatro que la geología ha determinado para el pueblo de Cervera cuyo decorado es un monte que viene llamándose habitualmente «Piedralén». En el proscenio aparecen decenas de actores entre los que destacan los dos protagonistas: un padre y un hijo enredados en una trama esencial de común rechazo de la guerra, el uno como desertor superviviente de la guerra de Cuba –el tío Manuel María Jiménez– y el otro como desertor suicida para no participar en la guerra civil española –su hijo Elías–. Esta representación ¿es drama o tragedia? La respuesta dependerá del peso que cada uno de los lectores-espectadores otorgue al libre albedrío o al destino en la determinación de la acción humana En el origen de Piedralén está su autor Carlos Gil Andrés, reconocido hoy como uno de los mejores investigadores de historia de España contemporánea. Carlos dedica su trabajo profesional a explicar y hacer comprender la historia a los adolescentes alumnos del IES Rey Don García de Nájera y a escribirla

en revistas y obras colectivas y, especialmente en estos últimos diez últimos años, en cinco libros importantes: Echarse a la calle. Amotinados, Huelguistas y revolucionarios. La Rioja, 18901936 (Zaragoza 2000); La República en la plaza: los sucesos de Arnedo de 1932 (Logroño, 2002); Lejos del frente. La guerra civil en la Rioja Alta (Barcelona, 2006); e Historia de España en el siglo XX (Barcelona, 2009) en colaboración con Julián Casanova. Ahora con Piedralén, Carlos Gil pretende sacar a un hombre común de la masa y seguirlo a lo largo de su vida. No le interesa investigar a «el campesino» –un género existente solamente en el mundo de las ideas platónico o en los constructos abstractos de una ciencia social desencarnada– pero tampoco a un campesino cualquiera en un pueblo cualquiera, sino a un campesino con nombres y apellidos. El libro, por tanto, es un libro de historia de lo pequeño, de lo aparentemente insignificante en su delimitación objetual, pero no es su significatividad que para el conocimiento histórico llega a ser grande. Esta forma de historiar que atiende al hombre carne y hueso y a sus circunstancias fue concebida en sus principios esenciales hace cien años por Miguel de Unamuno con su idea de intrahistoria. El estudio y narración de esa vida intrahistórica de la que hablaba nuestro filósofo en 1909 se llama hoy, cien años después, «microhistoria», «nueva historia» o «historia de la vida cotidiana». Tras la caída de la llamada «historia social», por causas como el cansancio de lo cuantitativo, el cambio de paradigma en el concepto de ciencia, el giro lingüístico-hermenéutico en filosofía, la decadencia del marxismo y el auge de la filosofía posmoderna, la microhistoria desplaza el punto de mira del estudio histórico de las clases sociales a las vidas de los individuos para estudiarlos dentro de la sociedad en la que están inmersos. Han sido sus impulsores, entre otros, Giovanni Levi, Carlo Ginzburg, Georges Duby y Emmanuel Le Roy Ladurie. En este sentido, Piedralén es un libro modélico de una nueva forma de hacer

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historia que deja de narrar o interpretar grandes sucesos, procesos, o personajes históricos, para, reduciendo la escala, atender al estudio concreto de acontecimientos individuales contextualizados e integrados en unidades comprensivas superiores que solamente cobran su sentido a partir de la sangre que les llega irrigada de esas gentes que trabajan y sueñan con el sudor de sus manos –como escribía el mismo Unamuno. Pero Piedralén es también un libro sorprendente para el lector como lo fue en su momento para el investigador. Hubiera sido razonable pensar e imaginar que quien deserta del ejército en Cuba fuera un rebelde contra las instituciones sociales y el ejército español como soporte institucional del Estado. Pero la supuesta lógica del pensar no es la del acontecer histórico: aquel desertor cerverano del ejército español, no sólo no se convirtió en un rebelde anarquista, sino que acabó en el sindicalismo católico colaborando con la dictadura de Primo de Rivera y en la mesa presidencial en los mítines locales de la CEDA. La presunta clarividencia lógica de las ideas –y de las ideologías– se quiebra ante la realidad tozuda de los acontecimientos en los que pesa más en las resoluciones y decisiones vitales –la libertad humana– que las infraestructuras económicas y superestructuras ideológico-institucionales, presuntas determinantes de la acción humana. Piedralén es un libro cuya escritura, aunque rigurosa científicamente en su metodología y en su atenerse a los datos, muestra una gran viveza expresiva en la trama narrativa, correlato sutil de la vida misma que trata de comprender. El investigador vivifica la prosa del texto histórico contando las aventuras de sus pesquisas, sus dificultades, sus hallazgos fortuitos, sus caminos sin salida, sus sorpresas, sus astucias, sus certezas y sus incertidumbres. El autor implica su vida intelectual en el propio relato, involucra la actividad metódica del sujeto que investiga en el objeto de la narración insertando significativamente el «cómo» del hallazgo en el «qué» del descubrimiento. El escritor vivifica el texto también cuando con su personal estilo de componer y de redactar –voluntad de estilo y estilo logrado– recoge el epíteto preciso y la metáfora preciosa que además de iluminar agradan y vivifica la trama cuando da la voz al otro, a esa alteridad antitotalitaria e infinita vinculada al rostro humano. Es decir, Carlos Gil vivifica la memoria reseca impresa en la tinta de los Archivos, de las Bibliotecas y de las Hemerotecas con los recuerdos revelados en las voces vivaces y sinceras de cerveranas y cerveranos que entrevista. Cuenta

así con una pluralidad de rostros, experiencias, edades y voluntad de decir aquello que vieron u oyeron para ayudar al autor a su propósito y logra así una polifonía que incorpora las voces del pueblo a la palabra impresa del texto haciéndolo más vivo, más cálido y más «democrático». Piedralén es –hay que resaltarlo de modo especial– un lujo editorial, entendiendo por lujo «una cosa muy buena o extraordinaria» en sí misma. Un libro que coloca a Cervera del Río Alhama en el centro de mira de un estudio de la intrahistoria unamuniana o de la microhistoria; un libro que viene avalado en su excelencia por el prólogo-presentación del historiador Josep Fontana; un libro que está ilustrado con 52 figuras en blanco y negro –algunas inéditas– de Cuba y de Cervera; un libro que lo edita la editorial Marcial Pons, esa prestigiosa editorial de Madrid que hace unos meses recibió en Bilbao de manos del Príncipe de Asturias el Premio Nacional 2010 a la Edición; un libro –y es lo más decisivo– que ha escrito un historiador de la historia de España contemporánea tan consagrado y prestigioso como Carlos Gil Andrés. Piedralén es –en fin– un lujo cultural para comprender ese nosotros que construye conceptualmente y sujeta en el lenguaje las identidades históricas, sea el nosotros los cerveranos, nosotros los riojanos, nosotros los españoles o – en muchos aspectos– el nosotros los humanos.

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D E B R O M A S Y D E V E R A S

PÍLDORAS DE HUMOR FILOSÓFICO Josefo Leónidas Profesor de humorología

LOS FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS Se llaman presocráticos, los partidarios del régimen político llamado presocracia, que se diferencia de la democracia en que, mientras en ésta gobierna el “demos”, es decir, el pueblo (”demos”: pueblo; “kratos”: gobierno), en aquélla gobiernan los presos (“preso”: presos; “kratos”: gobierno). Esta teoría era utópica. Es imposible que los presos gobiernen, por razones prácticas y lógicas. En efecto, si están presos no pueden asistir al Parlameto, y, si los dejan ir, se dictan una ley de amnistía. Por estas razones, la presocracia como ideal político decayó rápidamente, y desde la antigüedad nohan existido más filósofos presocráticos. Los presocráticos se caracterizaron porque los preocupó fundamentalmente averiguar de qué substancia fue hecho el mundo. Aunque se esforzaron mucho, no encontraron una respuesta satisfactoria, pero su preocupación por este problema les sirvió de excusa para pasarse tardes enteras charlando con los amigos.

EL SOFISTA PROTÁGORAS Protágoras escribió un libro titulado “Cómo ganar siempre las discusiones”. Según Protágoras, es verdadero aquello que cada hombre acepta como tal. “Algunos hombres prefieren a las mujeres gordas —decía Protágoras—, mientras que otros prefieren a las flacas, pero es imposible decir “éstas son mejores que las otras”, pues sobre gustos no hay nada escrito, o, dicho de otro modo, cada hombre es la medida de todas las cosas.” Esa actitud permitía a Protágoras buscar razones para defender cualquier cosa, tal como lo hacen algunos políticos y periodistas. En la época en que vivió Protágoras, los abogados todavía no existían —¡dichoso tiempo aquel!—, y la gente tenía que hacer su propia defensa ante los tribunales. Protágoras aprovechó esta circunstancia para poner una escuela de oratoria, en la que entrenaba gente para comparecer ante los jueces. Los avisos de propaganda de su establecimiento decían “Aprenda a usar su lengua en la Escuela de los Sofistas”. Sofistas significaba “sabios” y no “partidarios de la Sofía”, como pretenden algunos. En la escuela, Protágoras y sus colaboradores enseñaban a sus alumnos cómo debe conducirse una discusión de modo que el contrincante admita las razones de uno. Para esto hay que encadenar los pensamientos en forma tal que se desprenda de ellos una conclusión aparentemente lógica, pero que en realidad no lo es. A este truco le llamaban “sofisma”. He aquí un ejemplo de sofisma, en el cual Protágoras interroga a su alumno Clesipo: —Me dijiste hace días que tienes una perra, ¿no es así, Clesipo? —Así es, maestro. —¿Estás seguro de que la perra es tuya? —Por cierto. Se la compré a un vecino. —¿Y tiene cachorros la perra? —Sí, tiene cuatro. —De modo que la perra es madre. —Así es. —Y además es tuya. —Lo acabo de decir. —Luego, la perra es madre y tuya. ¿Cierto?

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—Sí, madre y mía. —O sea que la perra es tu madre. En otra ocasión, el sofista Gorgias interrogaba a otro alumno de la escuela: —¿Cómo está tu mujer, Cornelio? —Está bien, profesor. —¡Oh, cuánto me alegro, pues oí decir que la habías perdido! —Afortunadamente la tengo aún. —Zeus te la conserve. Pero dime: no has perdido a tu mujer y por lo tanto la tienes, ¿no es así? —Sí. —Es decir que lo que no se ha perdido se tiene. —Efectivamente. —¿Has perdido cuernos? —No... —¡Entonces los tienes! Así pasaban los días los sofistas, en amables e ingeniosos diálogos, que les reportaban bastante dinero y algunas contusiones.

SAN AGUSTÍN, UN EJEMPLO DE VIDA San Agustín fue el primer hombre que escribió sus memorias íntimas, a las que tituló “Confesiones”. Por ellas se sabe que en su juventud fue un gran pecador. Cuenta en su autobiografía que cuando niño fue sorprendido en el peral de un vecino, comiendo fruta: —¿Qué estás haciendo? —le preguntó el vecino, furioso. —Comiendo manzanas —contestó el santo. —¡Mientes! —dijo el vecino—. Este es un peral. —¿Y no puedo haber traído las manzanas en un paquetito? —replicó Agustín. Pero estaba comiendo peras, peras robadas. Este pecado amargó a San Agustín hasta su muerte. En sus “Confesiones” dedica siete capítulos a lamentar este robo. Mas no fue este affaire de las peras lo único que debió lamentar el ilustre teólogo. A los dieciséis años de edad, viajó a Cartago. De lo que allí vio e hizo, dice en sus “Confesiones”: “Todos a mi alrededor hervían en una caldera de amores ilegales. Yo no amaba todavía, pero amaba el amor... Amar y ser amado era dulce para mí; manché, por eso, la primavera de la amistad con la inmundicia de la concupiscencia y oscurecí su fulgor con el infierno de la lascivia”. Pero no se crea que San Agustín era un pecador sin conciencia. No. Su conciencia le atormentaba sin cesar, y constantemente pedía a la Divinidad: “Señor; dame castidad y continencia, pero todavía no”. De tanto pedir castidad y continencia, le fueron concedidas. En la religión y en la filosofía encontró una paz interior que antes no había conocido, y un campo enorme al cual entregar su saber y su envidiable energía. San Agustín es, sin duda, a causa de su redención, un ejemplo que reconforta. Todos debemos aspirar a componer nuestra conducta de manera tan radical como él. Yo os invito, lectores míos, a que os alejéis de las tentaciones carnales, como San Agustín, para lo cual debéis ayudaros con estas palabras suyas “Señor, dame castidad y continencia, pero todavía no”. El método es infalible. Os, aseguro que, con este sistema, antes de cumplir setenta años seréis tan castos como un recién nacido.

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Historia de la filosofía de Segundo de Bachillerato Test obligatorio para el último examen de curso

¿Qué filósofo vivía en un del tonel? 1. Sócrates. 2. Tales. 3. Diógenes. 4. Empédocles.

¿Qué filósofo tenía el síndrome del ‘tumbao’, es decir, filosofaba en la cama? 1. Bacon. 2. Spinoza. 3. Descartes. 4. Maquiavelo.

¿Cuál de los cuatro Marx es el flósofo? 1. El del puro. 2. El del arpa. 3. El del piano. 4. El del libro- 5- Todos eran filósofos

La filosofía de Marx [Groucho]: «¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡pero cuestan tanto!». «¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?».«Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!». «El matrimonio es la principal causa de divorcio.». «El puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.».«Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.»«Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.»«Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.» «Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…» «Jamás olvido una cara, pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción. »

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E L R I N C Ó N D E L F I L Ó S O F O

CUATRO FICHAS PARA LOS COMENTARIOS DE TEXTOS SOBRE EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO DE SEGUNDO DE BACHILLERATO Platón, República, 532b-535a En este texto perteneciente al diálogo La República, Platón explica que el método dialéctico es un proceso que permite al alma ascender desde un conocimiento inferior llamado opinión (subdividido en los grados de conjetura y creencia) cuyo objeto conocido es el devenir, hasta un conocimiento llamado ciencia o inteligencia (subdividido en los grados de pensamiento discursivo y ciencia) cuyo objeto conocido es la esencia.

Aristóteles, Ética a Nicómaco, 1139b 15- 1141b 5 En este texto perteneciente a la Ética a Nicómaco, Aristóteles, tras enumerar las cinco formas que tiene el hombre de poseer la verdad (el arte, la prudencia, la ciencia, la sabiduría y la inteligencia) pasa a especificar la ciencia con los siguientes cinco rasgos característicos: el objeto de la ciencia es necesario, el objeto de la ciencia es eterno, la ciencia puede enseñarse y aprenderse, la ciencia utiliza los métodos del silogismo y la inducción y, finalmente, la ciencia

Manuel Kant, Crítica de la Razón pura. Prólogo de la segunda edición En este texto perteneciente al Prólogo de la segunda edición de la Crítica de la razón pura, Kant explica en qué consiste su propia “revolución copernicana”: ensayar en filosofía el método revolucionario que tan buenos resultados ha dado en las ciencias naturales [cambio de centro que sustituye el geocentrismo por heliocentrismo] y hacer que no sea el objeto el que mande sobre el conocimiento, sino que, al revés, los objetos tengan que conformarse al sujeto de conocimiento de modo que el conocimiento a priori de dichos objetos establezca algo sobre éstos antes de que sean dados.

Carlos Marx, La ideología alemana En este texto perteneciente a La ideología alemana, Carlos Marx opone su teoría del materialismo dialéctico al idealismo alemán. Mientras que el idealismo parte de los procesos ideológicos humanos (decir, pensar, representar, imaginar) para descender al hombre de carne y hueso, el materialismo dialéctico parte de los procesos de la vida real del hombre que actúa y considera los cambios ideológicos (moral, religión, metafísica) dependientes de de las condiciones materiales históricas en las que hombres desarrollan la producción y el intercambio material de su vida. Por consiguiente frente a la afirmación idealista de que la conciencia es la que determina la vida, el materialismo dialéctico afirma que es la vida real la que determina la conciencia.

UN CONSEJO: ¡No seas ‘broncas’!¡Esfuérzate en dialogar!

V A G O

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INSTITUTO SAGASTA

La buena fuente de la educaci贸n


SIC ET NON 2011