Revista Fuego Eterno 04 - Septiembre 2021

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REVISTA FUEGO ETERNO Alimentando la chispa creativa de todo ser humano Septiembre 2021 - Año 2 - Nro. 4


Septiembre 2021

CONTENIDO

EDITORIAL Violencia en La Literatura Especulativa

ARTURO D2 PRESENTA La violencia en el cine

CONFESIONES DE UNA MENTE BRILLANTE Javier Canito

SEMPITERNIDAD “El Hoyo“ de Galder Gaztelu-Urrutia

RELATOS CYBER PULP

INDIGESTIÓN DEL PENSAMIENTO La cultura de la no-violencia

Cacería

BREVES RESEÑAS EMERGENTES El Verbo de Jerónimo Manuel Tosi

Domingos de Hidra Esta es mi casa

CONCURSOS LITERARIOS Ganadores Concurso Libélula Negra (tres puestos) PUERTAS ABIERTAS La violencia en la Especulativa por Matías Iván Tello

SERENDIPIA ¿ESCRITOR DE MAPA O ESCRITOR DE BRÚJULA? LOS MITOS DEL PORTAL Sol, Luna y Talía BOCADILLOS ESPECULATIVOS Especial Violencia Literaria

SOBRE NOSOTROS Info legal y derecho de autor PARTICIPACIÓN DEL LECTOR Nuestros canales de comunicación BIOGRAFÍAS Del equipo y los colaboradores


Director Editorial y Fundador Ariel Mestralet

Directora de Contenidos Vecca Preetz

Correctora Vecca Preetz

Marketing y difusión Ornella D’Aiuto

Portada Ornella D’Aiuto

Maquetación Ariel Mestralet

Columnistas Gabriel Romero María Florencia Rodríguez Ornella D'Aiuto Roxanna Yépez Vecca Preetz Ariel Mestralet

Relatos Ciber Pulp (Autores) Gabriel Romero Kimberly Guillén Vecca Preetz

Colaboran en este número Antonio Mejías Pastor Janeth Cedeño Velasquez Kimberly Guillén Laura Herrero Román Matías Iván Tello


EDITORIAL

Violencia en La Literatura Especulativa Un nuevo número ve la luz. Nuevas historias, más contenido y el empeño de siempre por lograr que esta publicación se mantenga en el tiempo y crezca tanto en número de lectores como en contenido y calidad. Un número completamente temático, un “especial” como se dice en la jerga y le ha tocado el turno a la violencia en la literatura especulativa. ¿Es necesaria la violencia? ¿Qué tan descriptiva debería ser? ¿Es un condimento que enriquece o apenas una excusa para vender más libros? A lo largo de las secciones el lector podrá incursionar en la temática y sacar sus propias conclusiones. Imperdibles los consejos para escritores nóveles que esperamos les ayuden a plantarse más firmemente en este apasionante mundo de la especulativa. Adaptamos nuestro lema: Alimentando la chispa creativa de todo ser humano, porque creemos que cualquiera puede escribir. Solo hay que desearlo, y nosotros estaremos ahí para ser parte del proceso. Y recuerden que nuestras puertas están abiertas para comentarios, historias y lo que deseen enviarnos.

Ariel Mestralet Director Editorial y Fundador


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SEMPITERNIDAD por Ornella D’Aiuto

“El Hoyo” de Galder Gaztelu-Urrutia


Dirección: Galder Gaztelu-Urrutia Reparto: Iván Massagué, Alexandra Masangkay, Zorion Eguileor, Antonia San Juan, Emilio Buale. Nacionalidad: España Año: 2019 Duración: 1h 34min Guión: David Desola, Pedro Rivero. Cinematografía: Jon D. Domínguez. Música: Aránzazu Calleja.

En esta ocasión, les traigo una película de terror española dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia: “El Hoyo” (2019). Una película angustiante, sofocante, que nos lleva a pensar en la miseria y a reflexionar en cómo funcionamos como seres humanos y, consecuentemente, como sociedad. La película nos muestra una realidad distópica, donde los criminales son enviados a una prisión bastante particular: un edificio dividido en cientos de pisos, conformados por una simple habitación con dos camastros y un intento de baño, y en el centro, un gran agujero por el cual desciende la comida. Mientras los del piso 1 disfrutan del banquete recién colocado, los de pisos inferiores deben conformarse con las sobras de las sobras de las sobras… Galder Gaztelu-Urrutia nos presenta la situación, nos introduce los personajes y deja que la historia se escriba sola. Llena de pasajes que rozan el género gore, ha sido criticada por su genialidad y su carácter perturbador. Este filme eriza la piel minuto a minuto, no solo por las atrocidades que se pueden apreciar sino porque, en nuestro interior, sabemos que si tal


prisión existiese, la gente actuaría de la misma forma. No es necesario aclarar qué hace el del piso 1 para saberlo, porque nosotros haríamos lo mismo. De una forma, la película habla de nosotros y de cómo nos comportamos como personas, cómo funcionan nuestras prioridades y actos, colocados en situaciones extremas. Somos tan egoístas, rencorosos que pensamos que si nosotros sufrimos estando en pisos inferiores, cuando lleguemos arriba, los de abajo merecen sufrir tal y como nosotros lo hicimos. Se nos hace imposible concebir la idea de ayudar a evitar el dolor ajeno, pues ¿Por qué para el otro debe ser fácil si yo tuve que agonizar en su lugar? Es un golpe bajo, que te deja boquiabierto y expectante y por eso la película no puede tener un final más enigmático y desestabilizante.

El propio director dijo “El ser humano es, en mi opinión, una especie miserable. La película habla de luchar contra lo que somos de nacimiento: una bola de egoísmo que llora y llora y pide y pide”. Utilizando una lógica aplastante, los personajes encuentran la cumbre de su ruptura mezclándose con una situación asfixiante que no tiene solución. No se trata de una crítica de clases sociales, sino de una crítica social en general. “No es una crítica contra los de arriba o contra los de abajo. Es una exposición de una realidad, nos hacemos preguntas nosotros mismos como autores y queremos compartirlas con el espectador para contribuir a una especie de reflexión sobre el reparto de la riqueza”, dijo el director luego del estreno de la misma.


INDIGESTIÓN DEL PENSAMIENTO por G.D. Romero

La cultura de la no-violencia


¿Ha pensado alguna vez en la violencia?: ¿qué es, cómo nos afecta y qué rol desempeña en nuestra sociedad? No es ningún secreto que nuestra educación en general (que cuenta con muchísimos tintes aún religiosos) es contraria a toda actitud violenta. Se nos educa para ser pacientes, tolerantes, obedientes y abnegados; todos estos son atributos de buena persona. Un delicado trabajo obra en nuestra psique desde niños con el fin de adormecer e incluso suprimir una forma de respuesta que es natural en todo organismo vivo: la violencia: la defensa contra un ataque, el ataque contra una defensa. A nadie debería sorprender esto, ¿quién precisa de un recurso tan barbárico en un mundo civilizado, en un mundo racional? Pero este recurso es el pilar de nuestra sociedad y del sistema que le da forma. Pero cómo, ¿la violencia no es un acto penado en casi todos los sistemas sociales del mundo? Así es, pero, ¿por quién es penado este acto? Claro, por el sistema mismo que la proscribe, y la violencia es censurada con violencia, en contraposición al pensamiento popular de que al bruto (mal llamado violento) se le domina con astucia. ¿El sistema (cualquiera sea éste) aplica la violencia para suprimir la violencia? Este aparente juego de palabras es fácil de entender cuando se lo somete

a un análisis mínimo: El Rey es el único que puede portar una espada, esta espada representa el medio para aplicar la justicia; nadie más puede portar una espada, porque se corre el riesgo de que cualquiera quiera administrar su propia justicia y no la justicia del Rey; así el Rey, con su arma, procesará a todo aquel que intente hacerse con una espada o quiera portar una. El ejemplo con facilidad puede aplicarse a nuestro tiempo. ¿Quién acataría los dictámenes de un Estado que van en contra de sus intereses personales si éste no contase con el monopolio de la violencia: la policía y, para sus relaciones internacionales, el ejército? Si buena persona es ser paciente, tolerante, obediente y abnegado, una mala persona es aquella que es rebelde, intolerante, resuelta y egoísta; estos infames atributos son un problema para cualquier sistema organizado cuya sustentabilidad se basa en la opresión de unos en beneficio de otros. Así no sorprende que desde tiempos remotos el concepto de buena persona se haya mantenido casi inalterado hasta nuestros días. Fueron antes las religiones las encargadas de inculcar esta idea en las mentes de sus fieles, hoy por hoy la tarea descansa en manos del sistema educativo, así como de la propia familia (previamente moldeada por dicho sistema). ¿Pero esto es pernicioso para el individuo moderno cuyo estilo de vida cómodo descansa en manos del organismo antes mencionado, o acaso es solo una incomodidad intelectual? Me gustaría decir que se trata solo de una incomodidad intelectual, pero temo que no es así. Tendemos a pensar que el Estado (apelativo que de ahora en más utilizaré para incluir todos los sistemas posibles: religioso, estatal, o cualquier otra forma de sociedad) representa nuestros intereses, pues


así se nos ha enseñado. ¿Qué es el Estado sino la sumatoria de sus individuos? Una verdad a medias. El Estado puede prescindir de usted cuando quiera (¿qué le hace diferente a tantos otros que mueren por ahí de hambre o en una prisión?), usted, como individuo único, no es más que una pieza reemplazable y debe ajustarse a los designios del mecanismo mayor. ¿Cómo una pieza va a actuar a su antojo?, el mecanismo se vería seriamente comprometido. He ahí que aparecen las imposiciones. El ejemplo más claro de ello es, propiamente, el impuesto: un porcentaje que usted deberá pagarle al Estado, su pago no es opcional, por lo que no pagarlo implica un crimen que debe ser, y será, castigado. ¿Qué es esto sino extorsión?, una forma de violencia. Pero no se confunda, no hablo de vivir a expensas del Estado y esperar que todo se me provea gratuitamente, esto no es un manifiesto socialista ni comunista. Hablo simplemente del poder de elección: si elijo no formar parte, por ejemplo, del sistema de jubilación o pensión, y quiero administrar mi propio dinero y no tener que dárselo al Estado para que lo gestione a su antojo y me lo devuelva de la forma que más le guste, si quiero evitar la intervención estatal y hacerme cargo de mi propio futuro, el Estado me lo negará (hablo tomando como ejemplo el país que conozco: Argentina) y si de alguna forma me las ingenio para sortear ese impuesto, y se descubre mi fraude, se me castigará. Esta libertad de elección no existe en cuanto que sólo existe una opción que no acarrea un castigo arbitrario. Así vemos que el Estado no basa su causa sobre nada más que él mismo: solo le interesa su supervivencia, que no es lo mismo que decir la supervivencia de todos. En un sistema así, es lógico pensar que la educación, la suya, la que él imparte, sea contraria a la violencia. De esta forma toleramos maltratos y exigencias absurdas y muchas veces de una arbitrariedad

terrible, porque es para lo que fuimos educados, después de todo (se nos dice) esto no durará por siempre, de acá a unos años podrá usted votar y así cambiar esto que no le gusta eligiendo a alguien más, a otro pastor para el rebaño; y está mal el que intente librarse de la coacción del poder mediante otro medio que no sea el que el propio poder ha servido.

Esta libertad de elección no existe en cuanto que sólo existe una opción que no acarrea un castigo arbitrario.

Se reconoce de esta manera que el Bien no es otra cosa que la ley. La ley es la estandarización de la moral, la moral es una quimera; moral es legalidad: una devoción al cumplimiento de las normas establecidas. Las viejas costumbres, arraigadas fuertemente al sentimiento de sociedad, exigen el respeto a la moral, a ese pacto que nos vincula, y nada es más inmoral que el violento, que aquel que atenta contra el organismo que da sustento y resguarda las buenas costumbres. Está bien ejercer la violencia cuando ésta es autorizada y fomentada por el organismo que la administra. Cuando el imperio Católico convirtió la cruz en la empuñadura de una espada, esa violencia era designio de Dios, era moral. Cuando el Estado declara la guerra, sea a un país vecino, sea a sus propios habitantes, la fuerza (su aplicación) es una medida justificada, por lo tanto es moral. Pero nunca lo es, cuando es un


individuo el que se apropia de este medio y lo ejerce en pos de su causa. Eso, nos explica el poder, es egoísmo, y no hay nada más inmoral que el egoísmo en una sociedad ¿Puede querer, una persona educada bajo estos lineamientos, levantarse contra una serie de pequeñas, medianas y grandes injusticias por decisión propia? No, ¿cómo podría? La violencia (nos aleccionan) nunca es la solución (a pesar de que ello vaya en contra de todo lo que enseñan los libros de historia). Así toleramos al que nos roba, nos ridiculiza e incluso nos utiliza en su favor. Así obedecemos las leyes que nos dicen que está bien trabajar una tercera parte del día (con mucha suerte) en algo que detestamos, para que el Estado se quede con una gran tajada de esa labor

y así sustentar un sistema que nos recompensa con unas pocas horas a la semana que dedicamos a intentar olvidar que somos cautivos del orden establecido; así soportamos con paciencia nuestras penurias, con la esperanza de que llegue alguien más (otra persona, no yo, jamás yo) que nos saque de este lío. Así, porque es nuestra naturaleza de abnegados (nos dicen) que entregamos y damos todo por el otro… el otro, ese otro que no es más que el Estado (la palabra Estado puede ser fácilmente reemplazada por otras, como Iglesia, Humanidad, etcétera). Después de todo, nosotros no somos violentos; nosotros somos buenas personas.

Si buena persona es ser paciente, tolerante, obediente y abnegado, una mala persona es aquella que es rebelde, intolerante, resuelta y egoísta.


ARTURO D2 PRESENTA por Elmer Mestralet

La violencia en el cine


Bienvenidos mis lectores a base de carbono, desde el planeta azul al que sus moradores más racionales insisten en llamar Tierra a pesar de estar compuesto en un 70% por agua, les escribe el único y maravilloso Arturo-D2. Como ha pasado algún tiempo desde mi último contacto imagino que se estarían sintiendo ansiosos, si lo sé, es que soy entrañable y no, no tengo chismes provenientes de la galaxia muy muy lejana (aún). Pero basta de charla, hoy les escribo por algo de suma importancia, algo que me llamó poderosamente la atención, las modificaciones en los estándares de violencia cinematográfica conforme a cambiado las sociedades o más específicamente los cambios de enfoques sobre la misma.

Primero debo aclarar que me siento muy impresionado de cómo la humanidad, aun a pesar de estar cada día más cerca de conquistar el espacio, aún abraza con tanto fervor ese instinto animal que se oculta en la sombras de su mente, la violencia. Y no es que lo esté mencionando con alguna intención de aleccionar ni mucho menos, de hecho eso es lo que los vuelve fascinantes ante mí sistemas de visión externa. Y es que la violencia pareciera estar unida a la existencia misma del ser humano, quizás por eso me da la sensación de que aun siendo grandes precursores del orden y el control, la humanidad encuentre

nichos de esparcimiento dentro del caos generado en la violencia. Y viva por eso, ya que es gracias a este constante juego de romance entre la humanidad y el caos que el séptimo arte (si, mi favorito) ha dado grandes avances en cuanto a cómo utilizar la violencia como materia prima de obras fílmicas. La violencia se ha visto reflejada en cada forma de expresión artística que la humanidad ha desarrollado, lo que no es para menos ya que ella mantiene una estrecha relación con la rutina de vida de la mayoría de los seres vivos. Ella ha influenciado a grandes creaciones tanto en la pintura, como en la música y la danza, solo por mencionar algunas artes. No había manera de que el cine, el arte que engloba a cada una de las artes predecesoras, pudiese escapar de ella. Pero la violencia no fue imaginada siempre del mismo modo, ya que como todo arte el cine mantiene una relación simbiótica con la sociedad. Es la sociedad la que le otorga al cine parámetros y materias primas y es el cine quien, en su rol visionario, le ofrece a la sociedad nuevos mundos y conceptos por explorar. Así es que he decidido realizar un violentómetro (aunque solo me basare en las formas de violencia física) A partir de aquí mis amigos y amigas he decidido marcar un estándar basado en una obra maestra de los audiovisuales disfrutables por la familia entera y que será la serie producida por Disney "El Zorro", y lo llamaré el "estándar de violencia no violenta". Llamo violencia no violenta al hecho de que a pesar de que en este tipo de obras es recurrente la muerte de personajes (una acción que conlleva un alto grado de violencia), los mismos mueren con ciertas particularidades


como lo son la ausencia de grandes derramamientos de sangre (como se esperaría de personas que mueren apuñaladas por una espada) y por sobretodo la muerte teatralizada, que no es otra cosa que el hecho de morir haciendo una pose o saltando en sentido contrario al que indicaria la fisica solo para remarcar que la persona a fallecido. Estos simples detalles generan que la mente del espectador no interprete el traumático hecho de ver a un humano matar a otro humano como otra cosa que parte de una obra de teatro, o mejor dicho acentúa el carácter falso del accionar. Estos mismos detalles son claramente reconocibles en el cine western (1940-1960) en occidente o su homólogo japonés de la mano de Akira Kurosawa (1910-1998) donde se cambiaban a los pistoleros por su versión de vigilantes locales, los samurais. En este tipo de cines las muertes que conlleva mayores grados de violencia suceden de manera tal que el espectador no pudiese relacionar el accionar con el deceso de un ser vivo real, como podemos apreciar en la escena de la ópera prima de Kurosawa "los 7 samurais" (1954), en el que un grupo de soldados enemigos son encerrados en una choza para luego prenderla fuego en su totalidad, en esta escena una decena de hombres son asesinados prendidos fuego, pero el espectador no siente el trauma ya que no se veía a ningún personaje prendido fuego sino que todos murieron dentro de la choza, lejos del ojo juzgador del espectador. Esto permite mostrarle un alto grado de violencia al espectador pero desarrollado de un modo tan poco violento que no permitía que el público se horrorizara. Obviamente este tipo de escenas teatralizadas se extendió a todo tipo de géneros de acción como los policiales, el bélico e incluso el drama

(obviamente estos géneros y algunos otros se entremezclan). Ascendiendo en el violentómetro nos encontramos con el cine bélico, el sci-fi y terror de los '70s y '80s, donde comenzaron a utilizarse los desmembramientos y baños de sangres haciendo uso de un grado de realismo tan bajo que la violencia se volvió hasta cierto punto desagradable pero seguía siendo interesante y consumible por el grueso de la población, (obviamente las sociedades habían generado una dureza estomacal mucho mayor frente a la violencia ficcional, lo que le permite poder observar este tipo de escenas sin sufrir repercusiones), como podemos apreciar en el cine de terror del tipo slasher donde las masacres y desmembramientos se venden por docena lo que volvió a este género muy popular hasta que finalmente se volvió repetitivo, predecible y aburrido, esto sumado al hecho que en su mayoría mueren personajes desconocidos para el espectador lo que generó que este último desarrollara nuevas resistencias a la violencia y finalmente volviese a percibirse como algo netamente ficcional. Esta sentencia queda en evidencia al ver la saga completa de Viernes 13 (1980-2020). Finalmente en la cúspide del violentómetro encontramos al cine de terror "gore", nacido en 1916, en este género la violencia lo es todo ya que busca dejar en evidencia la fragilidad, debilidad y vulnerabilidad del cuerpo humano por medio de su mutilación, buscando conseguir niveles de realismo altos (mediante el uso de vísceras y otras partes de cerdos) con la única finalidad hacer sentir al espectador la percepción en carne propia. Dentro de este género debo destacar la saga de Guinea Pig (1985-1992) donde cada una de las películas que la conforman manejan un


grado de violencia tan explícita que llevan al espectador a descubrir cuál es su verdadero límite de tolerancia. Actualmente el cine maneja los grados de violencia entre la violencia no violenta y el gore para realizar un ritmo en donde finalmente el espectador disfruta del film porque lo que importa es la historia y la violencia no busca ser

realista sino entretener. Por fortuna cada cierto tiempo surgen cintas como "120 días de Sodoma" (1975), "a Serbian film"(2010) o "The girl next door" (2007) con un grado de violencia tal que hace recordar al ser humano que aún no se ha vuelto insensible y que hay ciertos límites que no se pueden romper sin pagar un precio en sanidad mental.


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RELATOS CYBER PULP DE LOS MEJORES AUTORES EMERGENTES

Vecca Preetz - Gabriel Romero - Kimberly Guillén


Domingos De Hidra por Vecca Preetz Es domingo. Domingo con lluvia. Domingo frío. Domingo de invierno. Estoy sola buscando un fantasma que se me perdió dentro de la casa. Juro que lo vi entrar en el espejo. Escurridizo. Me asomo con sigilo, pero encuentro una bestia. Una bestia imponente, corporizada a lo lejos. Se da vueltas y advierte mi presencia. Parece que es cierto que existe el fondo del espejo. Me quedo inmóvil. Sin pestañear. Esperando el movimiento justo que dé inicio a mi escape. Yo buscaba un fantasma y encontré una bestia. En el espejo. Reconozco que mi cabeza me hace ver como un monstruo. Tal vez asuste a la bestia. Aunque no estoy segura que una Hidra logre hacerlo. Sobre todo, un domingo. Cuando la soledad invade y proliferan las hidras. La cabeza se multiplica. La velocidad frena a la mitad o frena del todo. Mi cabeza reduplica porque los pensamientos queman y con una sola estaría muerta. Me convierto en hidra, para canalizar tantas ideas, tantas idas y vueltas, tantas pérdidas, tanto dolor. Imposible sostener tanto dolor en una sola cabeza. Imposible ser humano por eso el espejo me devuelve a la bestia. La bestia que mira detrás. En el fondo del espejo. Creo que soy yo, pero no lo soy. Es otra. Es la forma que tiene esta realidad maldita de disfrazar a la memoria.

Sin vos. Sin ella. Sin tantos que dejaron huellas profundas en el contorno de mi espera. Tengo muchas venas para arrancarme y tirarlas lejos, donde nadie pueda alcanzarlas para comerlas, ni siquiera los cuervos. Las arranco sin temor a quedarme sin tiempo. Y así, vacía de vida, emprendo el camino, asustando a los que se cruzan conmigo. Tampoco importa. No es parte mía conformar a los muertos. No tengo amigos. No quiero. Los marginados no tienen amigos. Tienen márgenes. Límites concisos. Miradas podridas de desprecio y narices fruncidas. Regreso a mi domingo. Y miro al frente. La bestia sigue allí, esperando que reaccione. No encuentro a mi fantasma. Quizás cambió de forma en algún rincón descosido y escurridizo o encontró otra realidad. Hay muchos enemigos dentro y tener tantas cabezas hace que pueda combatirlos, sorprenderlos desde distintos frentes para salir triunfante. Suenan las campanas agudas, horribles de cada domingo. Es el único sonido que detesto. Es el único sonido que me violenta. Miento. El campanario y el sonido del estómago hambriento transforman mi esencia. Un camino de sangre me precede. Un camino mugriento. Maloliente y sexual. Desbordante. No sé porque los domingos son para pensar. Me transformo en hidra y no puedo parar. Quizás deba calentar café y cortarme la cabeza madre para dejar de multiplicar.


Cacería por Gabriel Romero

José María Gomez, a lomo de un caballo prestado, intentaba anular el frío que se colaba por las aberturas del poncho refugiándose en la memoria, recordando (o imaginando) esas tibias primaveras en el norte cordobés, en casa de sus primos. Allí había probado el sabor de la felicidad de los labios de una joven local; también conoció la amargura del desamor y la vileza del alma cuando clama por cobrarse una deslealtad. Los aires de la primavera -es bien sabido— realzan los espíritus jóvenes; estación propicia para el amor popular, y contraria para esos seres de carácter sensible, como José María Gomez, más inclinados a un amor virtuoso. Como en un laberinto de recuerdos oyó la voz de su abuelo, gaucho como ya no se veían, decirle que la amistad y el amor son lujos divinos, lícitos para espíritus satisfechos, ya que ni con hambre ni con deseo pueden sostenerse tales dones celestes. Aquella tarde de primavera, con rabia en la voz y lágrimas como perlas en los ojos, repitió las palabras de su abuelo. “Ojalá el hambre pudiera saciarse con solo frotarnos el estómago”, dijo una anciana sentada a pocos metros, oculta a la vista por un grueso roble. Años más tarde descubriría el origen griego de la declaración que en su momento no entendió, pero que repitió ante su contrincante caído esa misma tarde. (Él, el otro —el traidor—, le había despojado de su amor, José le había despojado de tres dientes permanentes). —Ya casi llegamos —rugió la voz del capitán imponiéndose al murmullo perenne del viento, trayéndole de vuelta al presente, a aquella sierra helada, de pinos desnudos y de suelo traicionero. Cerca de la cima, en la cara Este de la montaña, entre dos vastas rocas, una cabaña de madera luchaba por mantenerse en pie. Ahí vivía (ahí mal vivía) el Gurí, un uruguayo (decían) que venía escapado de su país por no sé qué líos de pollera con un terrateniente de mucho nombre y poca paciencia. Se rumoreaba entre los pobladores que el que cazaba al Gurí le dejaba vivir en ese pico inhóspito, porque el calabozo o la muerte serían alternativas más cómodas. Verdad había en esa

ficción, fueran ciertos o no los pormenores, pensó José María con la mandíbula tensa por el frío. No pudo evitar sentir cierta pena hacia el miserable confinado a ese pedazo de tierra enemiga de toda la vida. Los hombres desmontaron, eran diez. Iban armados con facones, otros con rebenques y cuchillos menores, sólo el capataz y su hijo portaban armas de fuego. Un cuero colgado a la intemperie daba fe del delito, el abigeato no era asunto menor en tierras ganaderas. José María había trabajado toda su vida en el campo, su padre (paradójicamente hijo de gaucho) repudiaba el ocio y le inculcó la sana costumbre a sus hijos al pedagógico modo de cuantiosos golpes y mezquinas palabras. No demoró en descubrir que la admiración de su abuelo (su vida, sus ideas) habían adquirido el carácter no pronunciado de delito nacional. No resultaba extraño, pensaba José, que todos esos hombres al margen de la sociedad, esos gauchos matreros, fueran blanco de cualquier querella carente de un culpable claro. La piel estaba ahí, sí, pero no había marca en el cuero y a nadie le importó, excepto, quizás, al taciturno Gomez. Rodearon la casa, que parecía estremecerse ante la presencia de los extraños. José María, inmóvil y a la espera, no supo cuánto tiempo pasó hasta que el capataz dio la orden de voltear la puerta. Allí, en la Patagonia, el tiempo se dilata como la infatigable distancia. Tres días más tarde llegó el primer caballo, de los diez que habían partido, al pueblo. Así, a lo largo de dos días, fueron volviendo, a veces solos, a veces de a dos, pero siempre sin jinete. Al clarear del sexto día, se vio aproximarse una sombra al galope. Era José María Gomez, o lo que quedaba de él. El rostro y el cuerpo, surcado por múltiples laceraciones, estaba cubierto por telas enrojecidas. Cuatro días estuvo en cama acosado por pesadillas febriles producto de las heridas. Privado de la razón y la apariencia, fue su singular facón y su porte robusto lo que sirvió para identificarlo. Al quinto día, con las


fiebres remitiendo, fue entrevistado por las figuras de mayor prominencia del pueblo. Pronto se supo que fue el único superviviente. Cuando se le preguntó qué había sucedido, y tras muchas insistencias, dijo con voz congestionada y transfigurada por los males del frío: —El patrón mandó derribar la puerta; el tipo estaba acostado, envuelto entre mantas para aguantar la helada, bebiéndose un caldo. Vi sus ojos en el preciso instante en que la puerta cayó desvencijada. Eran los ojos de un muerto, o de uno que quiere estar muerto. De un salto quedó en pie, desnudo, con una manta hecha de piel de toro enroscada en el brazo izquierdo y el facón en el derecho. Alguien le recordó que habían dos hombres armados en el grupo, y que eran muy buenos tiradores. Cosa que todos aprobaron con solemne unanimidad. —Esas armas no estaban hechas para ese frío —continuó José María—, se congelaron o yo qué sé. El asunto es que no dispararon, y aunque lo hubieran hecho dudo que hubiese representado una diferencia. Vaya Dios a saber cuánto tiempo estuvimos peleando, el tipo era una fiera, jamás vi cosa igual. Otro preguntó sobre el resto de los miembros del grupo.

—Todos muertos. —Fue la lacónica respuesta de José. Luego, para acallar el creciente murmullo de los presentes, agregó—. Éramos un grupo de perros de cuadra cazando un puma, qué podíamos esperar. Él (creo), como todo gaucho, aspiraba a poco, y todo se le negó. Privado de su vida operaría sobre su muerte, y nosotros le servimos la oportunidad que estaba esperando. —¿Usted lo ajustició?—preguntó el que fuera gobernante del pueblo, cuidando sus palabras para que nadie malinterprete su inquisitiva. No buscaba un culpable de homicidio, buscaba un héroe que justificara la muerte de nueve hombres y un forajido. —Sí... yo fui. No pudieron sonsacarle una palabras más. Esa misma noche se escabulló de su hogar sin ser visto, entró al dormitorio del gobernador, (que se hallaba fuera, en la casa de alguna de sus queridas), en la habitación estaba su esposa, Irenea de Rosas, la hizo suya entre forcejeos y gritos ahogados. Robó un caballo y huyó. Los más cortos dicen que al Uruguay; los supersticiosos, que volvió a la cabaña donde dio muerte al cuatrero; los optimistas, que retornó a sus orígenes (a esa Córdoba que tal vez nunca existió más que en su imaginación); los menos, que ningún superviviente de la expedición volvió nunca de esa montaña.


Esta es mi casa por Kimberly Guillén

A Gilberto, aquel clima mezquino no le arrebató las ganas de salir. «Vamos a conocer por ahí.», dijo, haciendo señas a sus hermanas para que se subieran a la camioneta que había comprado en una oferta absurda y conveniente. Jazmín y Kenia se subieron, dando marcha a lo que habían soñado tantas veces en su pueblo. La ciudad se les presentó envuelta en una niebla fina y gélida, que en contraste con los brillantes calorones abandonados en el pasado, se les antojaba melancólica pero, en cierto modo, amigable. Las calles no se parecían a lo que habían visto en la televisión y en las fotos de amistades que habían estado allí; al contrario, estaban llenas de casas ruinosas, en cuyos frentes posaban estanterías rebosantes de verduras y hortalizas de robustos colores y texturas; en otras, relucían calderos humeantes, que rezumaban intenso olor a mondongo; a la vista, solemne, una iglesia enorme y hermosa, como una gran catedral salida de un cuento de misterios. Recorrieron varias calles buscando salir del laberíntico barrio cuya triste monotonía ya les empezaba a calar en el alma, pero sólo conseguían más ruinas y ventas de comidas raras; fogones encendidos como por arte de magia, peleándose con una suave brisa helada que bajaba de la montaña que custodiaba la ciudad. Se toparon con los aromas a pan recién hecho, y se detuvieron en una pequeña panadería que tenía los más variados panecillos y pastelitos de crema que en sus vidas habían visto. Y eso que se creían muy conocedores de esos saberes. Ese lugarcito les pareció acogedor y por demás un lugar entrañable. Luego, sintiéndose en confianza, Gilberto le preguntó a la que parecía la dueña: —Doña, disculpe. A nosotros nos gustaría conocer un poco. ¿Qué lugares recomienda?

A lo que esta respondió: —La carretera vieja, ahí nomás. Al final de esta calle, crucen a la izquierda, y por ahí sigan hasta que termine el paredón que bordea la antigua prisión que verán al instante. Entonces deberán cruzar a la derecha, para encontrarse con la ceiba, que es el punto de referencia del inicio de la carretera vieja. Es angosta y no está muy bien asfaltada, pero los alrededores seguro valen la pena contemplar. Los hermanos siguieron las instrucciones de la señora y pronto se hallaban conduciendo a lo largo de un inmenso paredón que parecía interminable. No tanto porque Gilberto conducía despacio, sino por las dimensiones descomunales del mismo. —Eso sí que es una prisión. Es inhumana. -- dijo Jazmín ensimismada. «Y la longitud es imposible.», pensaban los tres, mientras rodaban y rodaban al lado del paredón que tanto asombro les causaba. Cuando al fin llegaron a la ceiba, sintieron como si el aire hubiera cambiado su densidad; más que como una ligera variación de la altura, se les hizo un fenómeno inexplicable; casi como un augurio. Pero decidieron, al fin y al cabo, pensar que solo se trataba de la pesada influencia del paisaje que tenían enfrente. Al menos al principio de aquel camino, no vieron nada que les causara interés especial. Una espesa vegetación acompañada cada varios metros de un poste de electricidad era todo cuanto se podía apreciar. La luz de la tarde pertenecía a otras calles, mientras que allí solo llegaban las sobras que conseguían colarse por donde podían. —No le veo la gracia. Esto se parece a «El Chaparro ``.—murmuró Kenia. —La verdad, sí. —secundó su hermano. Sumidos en la perplejidad ante el silencioso


panorama, siguieron conduciendo en línea recta por aquel lugar sin brillo. Pronto llegaron a una encrucijada, y resolvieron tomar la vía que les mostraba las primeras casitas; casi todas pequeñas y burdamente construidas; algunas incluso armadas con palos y zinc, separadas por amplios cuadrados de terreno donde crecía hierba de un verde que, bajo aquella atmósfera, costaba distinguirlo como tal. En seguida se dieron cuenta de que solo habían tres postes de electricidad para toda la extensión de calle que desembocaba en lo que parecía una ciénaga. Los hermanos estaban seguros de que, al caer la noche, sobre esa calle, ninguno de los postes alumbraría. Del lúgubre mosáico que conformaban las casitas con sus patios, brotaban moños de lechugas, rábanos, zanahorias; y al fondo, unos árboles de los que colgaban unos frutos amarillos desconocido para ellos. Era una calle de tierra, enlodada; quizás por los rezagos de alguna lluvia tempranera. Era una calle en el olvido. Las casas estaban todas cerradas, y no se veía ni un alma afuera. Por las rejas de la más grande, cuya estructura estaba ligeramente elevada sobre un montículo que alguien tomó como previsión por razones probablemente climáticas, se asomó la cara de un anciano, que había notado la presencia del carro. Los hermanos se llevaron un susto por la repentina aparición de ese rostro demacrado y vigilante. Pero pronto se acostumbraron a él y Gilberto se estacionó para entablar una conversación con la primera persona que veían en el camino. Pero el anciano se adelantó: —Está oscureciendo. No dejen que los agarre la noche. ¿Tienen gasolina suficiente? Si se quedan sin gasolina, no sé qué será de ustedes. —Buenas, patrón. Estamos conociendo, nada más. ¿será que nos puede indicar los lugares de interés en esta zona? —¿Los qué? ¿De dónde vienen ustedes? —inquirió el anciano, entrecerrando los ojos. —De…—intentó explicar Jazmín, siendo pronto

interrumpida por su interlocutor: —Mire, haga caso. Aquí no hay nada. Regresen por donde vinieron. Ni se les ocurra seguir rumbo al norte, son 60 kilómetros antes de llegar a Puerto Santo. La reacción exagerada y antipática del anciano, extendía la ya larga lista de funestos descubrimientos de la tarde. Tras un torpe «Gracias, muy amable.», dieron la vuelta y se metieron de nuevo en la carretera vieja. En ese momento sintieron un apremiante deseo de regresar a la ciudad, por lo que Gilberto pisó el acelerador casi hasta el fondo. El frío arreciaba, y la carretera se tornó áspera, de acuerdo a las intensas vibraciones de la camioneta. Era como si hubiese soplado una ventisca y tumbado un montón de ramas en el camino, algo que no notaron cuando iban. Kenia detalló los costados de la carretera, y no se sorprendió al ver una especie de monumento pequeñito, con una estatuilla de cerámica cuya figura estaba envuelta en una túnica morada. —Ay, miren, así como hacen por allá. —dijo, intentando disimular su nerviosismo. Aunque fuese algo a lo que estuvieran acostumbrados, porque en muchos lugares del mundo se recordaba de esa manera a los muertos en accidentes, en ese preciso instante la imágen se les dibujó como una casualidad aciaga. Sin decir una palabra más, los hermanos se concentraron en salir del lugar que hacía rato los estaba asfixiando... A pocos metros más adelante, la presencia de una persona en movimiento les hizo disminuir la velocidad, en una acción que iba en contra del instinto de supervivencia. Al estar suficientemente cerca, notaron que se trataba de una mujer, que los miraba con la cara desencajada. Traía una piedra en las manos, y en cuanto Gilberto hizo contacto visual con ella, lanzó la piedra con una fuerza sobrenatural, y la estrelló contra el parabrisas. Las dos muchachas gritaron muy fuerte, mientras se dirigían, sin remedio, hacia el tronco de un árbol, con Gilberto inconsciente y la noche ya


aposentada alrededor de ellos. Se estrellaron. Jazmín también se desmayó. Un hilillo de sangre surcaba su frente. Kenia, la única consciente, miró aterrada el estado de sus hermanos, y cuando quiso abrir la puerta, se encontró con la cara de la mujer al otro lado de la ventana. «AUXILIO», gritó a todo pulmón; sintió un miedo tan feroz, que le nubló la razón inexorablemente, porque ahora que la miraba de cerca y con detalle, le pareció que el cuerpo de esa mujer era de una sustancia etérea, espectral; que proyectaba, además

de la cabeza propia de mujer, con su cabellera negra alborotada; extremidades visibles, y una vestimenta muy extraña. Era un fantasma, tal y como las personas se suelen imaginar, traslúcido y con una presencia distante. Un fantasma que, a pesar de su condición, era capaz de lanzar pesadas piedras y causar terribles accidentes. Un fantasma capaz de abrir la puerta de un vehículo accidentado y arrastrar una persona hacia la espesura del bosque, mientras murmuraba unas palabras irreconocibles de las que se desprendía repetidas veces el sonido «Hanahuyna», el cual significa «Mi casa».


DETRÁS DE LA PLUMA por Roxanna Yepez

Javier Canito


Javier nació en Valladolid en 1973. Al poco tiempo se trasladó a la capital extremeña, Mérida, donde estudió programación y se estableció. Casado y con dos hijos, lleva un negocio junto a su esposa. Desde siempre su afición ha sido la lectura, y su verdadera vocación: la escritura. Siempre había escrito sólo para sus ojos ya que le daba vergüenza que otros leyeran lo que escribía, pero un día se atrevió a enviar uno de sus relatos a un concurso literario, y el ver cómo era seleccionado y publicado, fue lo que le motivó a continuar presentándose a más certámenes. Ha realizado diversos cursos de escritura que le han ayudado a aparecer como autor entre las páginas de distintas editoriales. Actualmente se encuentra inmerso en un Máster de escritura donde, nos comenta, está aprendiendo mucho. Hasta la fecha han publicado doce de sus relatos en diferentes libros de antologías: Con La poda obtuvo el galardón de Mención de Honor en un CERTAMEN DE TERROR Y SUSPENSE, y con El Camafeo quedó finalista en el PREMIO DE RELATOS CORTOS APDPE, con nombres tan relevantes entre el jurado como el gran director de cine español José Luis Garci, o el de la reportera de uno de los mejores programas de televisión “Espejo Público” Silvia Ana González Pérez. Hedor, Mar tranquilo, En blanco, ¡Viajeros al tren!, Eclipse rojo, y El emperador, también han sido publicados por distintas editoriales. Atrapado le convirtió en uno de los dos únicos españoles publicados por la editorial Dunken de Argentina en uno de sus libros de relatos: Trapecistas sin red. El último y uno de los más extensos, El corredor, forma parte de un libro de relatos que lleva por título: 34 píldoras narrativas contra el aburrimiento, en el cual puede leerse un relato inédito del fallecido autor, Manuel V. Segarra, cedido por su familia. A finales del 2019 una editorial le pidió que escribiese un relato para incluirlo en una antología que la editorial publicará en breve. Para ella escribió El relojero de River Stone. Ahora está colaborando con una asociación que le contactó, donde un grupo de escritores aportan nuestros relatos para ayudar a niños que necesitan un refuerzo económico con los beneficios obtenidos de las ventas de libros. En ellos han sido publicados Boquerón y Héroe. Algo que no deja de sorprenderle, a la vez que le hace sentir orgulloso, es que han solicitado sus relatos para mostrarlos en cursos de escritura narrativa, y otros muchos han sido narrados en varias emisoras de radio de Latinoamérica. También ha colaborado como jurado en un concurso de relatos cortos donde disfrutó y sufrió a partes iguales.

¿En qué te inspiras a la hora de escribir? Cualquier cosa. Una conversación que oigo tomando un café, algo que me llame la atención dando un paseo, una charla con alguno de mis clientes, una escena de una película. Dónde menos te lo esperas puede surgir una historia. ¿Cómo fueron tus inicios como escritor? Comencé a escribir con diecinueve años. Aunque no sé dónde acabó, aún recuerdo que narraba en ella una historia de amor. Ni siquiera mi familia sabía que me gustaba escribir. Es cierto que siempre me han visto con un libro en la mano, pero jamás con un lápiz y un papel. Un día, una escritora de la que soy su lector beta, me retó a presentarme junto a ella a un certamen. Era la única que leía mis escritos mientras yo hacía lo mismo con los suyos. Para mi sorpresa el relato Hedor fue seleccionado y

publicado. Nunca olvidaré el subidón de autoestima que me proporcionó aquella sensación. A partir de entonces no he dejado de buscar certámenes a los que presentarme. ¿Cómo aconsejarías que se manejen los primeros fracasos y rechazos como escritores? Si te refieres a las reseñas negativas, deberíamos tomárnoslas como algo positivo siempre y cuando haya respeto. Tienes la ventaja de que, si son constructivas y las analizas, el criterio del lector puede orientarte en cuáles son tus puntos débiles y trabajar en ellos para mejorar y corregir esos fallos. Cuando están hechas por personas que solo intentan manchar la imagen sin educación y sin saber valorar el esfuerzo, trabajo e ilusión que hay detrás de una novela, no merece la pena perder el tiempo calentándose la cabeza, las olvidas y punto.


Siempre se ha dicho que para gusto los colores y no siempre se puede gustar a todo el mundo. A mí mismo hay autores de renombre que no me gusta como escriben. No los leo y punto. ¿Cuáles son tus libros favoritos? Favorito, favorito no tengo ninguno. Si es cierto que me han gustado muchos del escritor Stephen King como pueden ser, Misery, It, Cujo, o Cementerio de animales. También me cautivó Los pilares de la tierra de Ken Follen, fue un libro con el que disfruté desde el primer párrafo. El paciente, La leyenda del ladrón de Juan Gómez Jurado, un autor que cuesta dejar de leer sin desear llegar al final, y como no, cualquier libro del gran John Grisham, como El cliente que fue la primera obra que leí de él, y con la que supe que iba a seguir leyendo más títulos suyos. Aunque he nombrado a cuatro grandes de la literatura, también hay que decir que hay autores muy buenos que no necesariamente son tan conocidos. ¿Cuál crees que sea el reto más grande para los nuevos escritores de terror o ficción en un mundo donde nada sorprende? Yo creo que sí se sigue sorprendiendo. La prueba la tienes cuando terminas un libro y dejas escapar ese suspiro con el que te preguntas porqué se habrá acabado tan pronto. Para mí el reto más grande es y seguirá siendo, conseguir ese suspiro del lector. Siempre se ha dicho que toda historia está ya contada. Por eso el reto más importante del escritor es conseguir darle a su historia ese giro, ese “algo” distinto que consiga que sea distinta a las demás, y despierte en el lector la necesidad de querer seguir leyéndola. Eso es lo que creo que todo escritor busca y trabaja en ello todos los días para conseguirlo. Para mí quedó atrás el deseo de ser publicado por una gran editorial porque, hoy en día, no es necesario habiendo otros medios que funcionan muy bien y que te permiten publicar.

¿Qué libro re leerías mil veces más y cuál no volverías a leer? Releería tantos. Pero te voy a decir algunos de los que he releído. Misery, de Stephen King o Los pilares de la tierra, de Ken Follet. Jamás hablaría mal de un libro, eso se queda para mí. Como he dicho antes, detrás de él siempre hay trabajo e ilusión. Que cada uno, cuando termine la lectura que había elegido para pasar un rato entretenido, juzgue y analice.. ¿Cuál es tu rutina para escribir? Me gusta escribir por las noches, pero que me guste no quiere decir que lo haga habitualmente. Me levanto muy temprano para regentar un negocio de alimentación. Llevo Word en el móvil. Cuando voy a comprar la mercancía, la mayoría de las veces tengo que esperar más de una hora a que la pesen, y no puedo desaprovechar esa ocasión. Así que me voy a los aparcamientos y me pongo a escribir. Son los sábados y días festivos cuando trasnocho buscando el silencio para subir la pantalla del portátil y ponerme a trabajar, mientras que los domingos madrugo buscando esa misma soledad y es cuando más aprovecho. ¿Qué género no escribirías y por qué? Me costaría atreverme con la fantasía. Es un género que nunca leo, pero que respeto. Pienso que tiene que ser muy complicado crear un mundo partiendo de la nada y que sorprenda al lector. Admito que me gusta cambiar de género cada vez que me pongo con un proyecto nuevo. Mi primera novela corta son cinco relatos con un nexo en común donde la ficción está presente en todas sus páginas. En unos meses saldrá mi primera novela larga. Aunque vaya a publicarse ahora, llevo trabajando en ella desde el 2016 y es de género histórico. Así que no descarto que algún día me dé por intentarlo.


Un libro que consideres necesario para un escritor (a). Cualquier libro es necesario para un escritor. Incluso una cartilla de Rubio puede serlo. No tiene que ser uno específico donde obligatoriamente refleje en sus páginas las pautas que hay que seguir para escribir una novela de ficción. Tampoco tiene porque ser un clásico o una gran obra. Creo que cada uno de nosotros tiene que ser un libro inolvidable que te toca la fibra. Leer a otros autores es lo mejor que se puede hacer para seguir aprendiendo. Muchas veces no logro disfrutar de la historia que estoy leyendo como hacía antes porque según avanzo en ella, voy analizando aspectos como pueden ser la forma en qué está narrada, el punto de vista que ha utilizado el autor o los giros que ha empleado. Conociendo más de ti ¿Cuál es tu filosofía o lema de vida? El “Vive y deja vivir”, está claro que es un lema que todos tendríamos que practicar, pero el perseguir un sueño cueste el tiempo que cueste, es algo a lo que nadie debería renunciar. ¿Cuál es tu escritor (a) favorito? Fue mi hermana quien me incitó a la lectura. Ella es una gran lectora y cuando yo tendría unos trece o catorce años, se empeñó en que yo también lo fuese. Un día comenzó a leerme el libro de It, de Stephen King. Al tercer día ya no pude esperar a que ella llegase a casa para que continuase leyéndome la historia y la devoré en días. Ha sido el escritor que más he leído desde que lo descubrí. Podríamos decir que es él mi favorito, aunque Juan Gómez Jurado y John Grisham también me gustan mucho y han ocupado muchas horas en mi vida. ¿Cuál es el relato que más te ha gustado de todos los que has escrito? Soy muy crítico conmigo mismo, por eso quizás tardo tanto en subir un relato en mi cuenta de Instagram. Podría decir que todos ya que he sido yo quien los ha escrito, pero si tuviera que elegir me inclinaría por los que han sido premiados por un jurado de profesionales. La poda fue mención de

honor y El camafeo finalista, pero mentiría si no te confesara que Pesadillas, el relato con el que empieza Expediente VK—981 es mi favorito. Gracias a él surgió el resto. ¿Qué virtud es necesaria para escribir? No desistir nunca. Cuéntame una anécdota sobre algún declive en tu carrera como escritor y cómo la superaste. Quizás sea porque llevo poco tiempo dando a conocer mis escritos, pero no puedo decir que haya tenido ninguna experiencia negativa. Abrí la cuenta de Instagram @relatos_de_un_escritor a finales del 2018, al poco tiempo de conocer la decisión del jurado y saber que me publicaban Hedor. Dedico mi tiempo libre a lo que más me gusta, escribir. Busco certámenes, leo bien las bases y creo un relato con las características que piden. Si gana o si es publicado, bien. Si no, continúo intentándolo, no pasa nada. Ahora mismo tengo varios presentados esperando el fallo del jurado. Siempre tengo mi mente ocupada en alguna historia. ¿Cuál es tu género predilecto o no te encasillas en uno solo? Antes comentaba que me gusta cambiar de género cada vez que escribo. Quizás porque siempre me han gustado los retos, pero he de admitir que el terror y el thriller son los géneros con los más a gusto me siento. Me gusta generar tensión y con ellos creo que no me cuesta tanto. Menciona los libros publicados o nuevos proyectos. En 2019 me atreví a publicar mi primera novela corta mientras dejaba reposar el manuscrito en el que llevaba trabajando desde el 2016. Expediente VK—981 fue la que vio primero la luz. Son cinco relatos dentro del género de ciencia ficción con un nexo en común que los une y que no se descubre hasta leer el último. Surgió a partir de un relato que guardaba en un cajón, Pesadillas, y que abre la historia de Alex Deberó en Expediente VK—981. Este joven sufre la misma pesadilla todas las noches. Lo curioso de la pesadilla, es que cada vez que despierta de una de ellas se da cuenta de que ha


envejecido. Recurrirá al doctor Baker. Este intentará hacer todo lo posible por ayudarle y descubrir que le ocurre, pero su mayor temor será que, si no lo consigue en los próximos días, sea demasiado tarde para Alex Deberó. En cada relato contarán su experiencia distintos personajes en lugares diferentes. Te confieso que estoy muy orgulloso de haber decidido publicarlo. Ha tenido muy buena crítica y me sorprendí gratamente de los ejemplares que se vendieron. Jamás pensé que se venderían más de diez. En 2020, mientras mi novela era corregida y maquetada, publiqué ¡Acción! Escenas escalofriantes. Son veintiocho relatos, la mayoría de ellos publicados durante el 2019 en mi cuenta de Instagram. Decidí ampliarlos e incluir los que me habían publicado diferentes editoriales, además de sumarle dos inéditos más extensos. Además, no descarto publicar otro volumen con los relatos que he escrito durante el 2020 y 2021. Ahora, en 2021, saldrá mi primera novela larga. Paulo. Historia de un espurio. Es una historia que transcurre a finales del siglo III cuando Augusta Emerita, la actual Mérida en la que resido, va a ser nombrada capital de la Diócesis de Hispania. Fue un año de documentación para que todos los lugares que aparecen y la forma de vida en la época romana fuesen lo más fidedignos posible. Es una novela llena de traiciones, venganza y por supuesto amor. Y, por último, como me gusta cambiar de género, actualmente estoy trabajando en un thriller con el que estoy disfrutando muchísimo. Tú ya me entiendes, Roxanna, si no disfrutamos cuando creamos una historia, es porque vamos por mal camino.

películas de terror. Así que le tengo un gran cariño. Después de ella vinieron muchas más del género que me gustaron: Alien, Drácula, El exorcista, Demons, y un largo etc. Pero otra película que me gustaría mencionar y que siempre recomiendo, es Abbys, de James Cameron y protagonizada por Ed Harris y Mary Elizabeth Mastrantonio. Qué recuerdos, creo que después de la entrevista volveré a verla. ¿Qué consejos les darías a las personas que desean ser grandes escritores? Que no desistan. Que persigan su sueño si realmente lo es. Que disfruten de ello. Que lean mucho y que escriban todos los días, aunque sea media hora. Es lo que hago a diario para seguir aprendiendo. En muchos aspectos, la literatura antiguamente reflejaba la violencia imperante, guerras, abusos, coacción de la libertad y los derechos entre otros temas. ¿Qué opinas del uso de la violencia en la literatura? Dependiendo del género literario que sea, el uso moderado de la violencia siempre creo que gusta. Gusta en la literatura y lo hace también en las películas. No me refiero a un tipo de violencia en la que el lector al leerla le parezca dura o que le haga recordar momentos que intenta olvidar. Pero ya sabes, un puñetazo por aquí, un disparo por allá. Secuestros, asesinatos, venganzas... sí, unas gotas de violencia no vienen mal para una buena historia.

¿Película de terror favorita?

Leí Expediente VK—981 y me encantó, en algunas partes del libro se narran instancias violentas que considero necesarias por la temática. ¿Tus otros libros poseen algún contenido violento justificado como en el proyecto mencionado?

¡¡Qué difícil!! Cuando era niño tenía pánico a las películas de terror. Me gustaban, pero no podía verlas solo. Aun así, si las veía, le rogaba a mi hermana que me dejara dormir con ella. Recuerdo el día que alquiló la primera parte de Pesadilla en Elm Street. La estuve esperando impaciente para verla juntos, pero aquel día salió con los amigos. Sí, no pude aguantarme y la vi solo. También tuve que dormir solo. Gracias a ella perdí el miedo a las

Me alegro muchísimo de que te gustara Expediente VK-981. El día once de julio sale a la venta mi primera novela larga, Paulo. Historia de un espurio. No quiero contar mucho sobre ella, pero narra una historia que transcurre en época romana. Algunos personajes son esclavos y ya sabemos el maltrato que se cernía contra ellos en aquel siglo. Así que, contestando a tu pregunta, en esta historia también hay un poco de violencia, pero necesarias para que


el lector se haga una mejor idea de cómo se vivía en aquella época. ¿Qué ocurre con la palabra cuando se acerca a la violencia extrema? Actualmente estamos viviendo tiempos convulsos y difíciles. ¿Crees que esto disminuye el interés de los lectores hacia temas de ficción, terror o géneros que incluyen la violencia de algún modo?

El lector busca y siempre buscará el género que le guste y con el que disfrute leyendo. De hecho, creo que esta pandemia de la que aún no hemos salido, la lectura ha hecho más llevadero los días de confinamiento. Y qué mejor que leer uno de los títulos que tenemos esperando.


BREVES RESEÑAS EMERGENTES por María Florencia Rodríguez

Jerónimo Manuel Tosi - El Verbo


Nombre: El Verbo Autor: Jerónimo Manuel Tosi Género: Antología oscura Año: 2016 Nacionalidad: Argentina Editorial: Serverled Edición: Primera

Luna Negra — 2012). Escrito entre 2014 y 2015, y publicado en 2016 por la editorial Severled, “El Verbo” nos lleva de paseo hacia la mente de los protagonistas de las doce historias que conforman sus 106 páginas, las cuales ocurren en variopintos escenarios de Argentina. En palabras del autor, el nombre del libro se debe a que todas las personas “somos verbo, somos palabras, somos acción original”. Como él mismo ha dicho, “los personajes no tienen un dique psíquico que les impida llevar a cabo sus fantasías”, por más perversas que estas sean.

“El Verbo” es un libro de cuentos del escritor argentino Jerónimo Manuel Tosi (autor de la novela

Dicho de esta manera, voy a proceder a hacer una breve descripción de cada uno de los relatos, ya que no sólo merece la pena, sino que es menester por una sencilla razón que me parece de lo más válida: Jerónimo Tosi es psicólogo. Puedo afirmar, desde mi punto de vista y desde las vivencias que he tenido a lo largo de los años, que sus descripciones en cuanto acciones y sensaciones son tremendamente acertadas. La obra no solo está escrita de una forma impecable, con una sintaxis compleja pero igualmente comprensible para cualquier persona, sino que en cierto punto hasta nos hace sentir culpables por la interpretación que podamos llegar a hacer de algunas de las historias, ya que principalmente se trata de un libro en el que la subjetividad prima ante todo. De esta forma, el


significado de El Verbo pasa a fluctuar entre los protagonistas de los cuentos y los lectores; y así, con la culpa correspondiente, nos cuestionamos si el pecado está en ellos o en nosotros. 1. La gente detrás de los canteros: En esta historia, escrita en tercera persona, se juega con el arte en un marco de violencia intrafamiliar y la curiosidad sexual de la joven Malva. La pintura a la que la joven está dándole vida al principio del cuento da una pista de hacia dónde se dirigen sus preferencias amorosas, al mismo tiempo que día a día lo único que ve a su alrededor es maltrato. Su único escape es una especie de aquelarre de mujeres de Carmen de Patagones. Un encuentro con Kiara Aymara, una fémina particularmente libre, deja a la interpretación del lector un final que puede ser tanto trágico como esperanzador. 2. Heredarás los restos: Escrito en tercera persona, este cuento está protagonizado por Vera y Zahir, una pareja que se pierde en los cerros cordobeses y no deja de discutir por nimiedades. En la oscuridad de la noche, son advertidos por una anciana acerca de “Romasanta”, alegando que la juventud de la pareja los puede convertir en sus víctimas. Con referencias bíblicas ocultas (y algunas no tanto), este relato de amena narración da paso a la brutalidad sangrienta. 3. Síndrome de la manada: Relatado en primera persona, es el que más me afectó por lo realista y por lo que se vive en tiempos modernos. Esta historia se centra en las penurias que vive una joven asistente de un fiscal, el cual está encargado de las causas que recaen sobre un adolescente de clase alta que resulta ser agresivo, criminal y violador. El autor describe de forma precisa ese sentimiento de impotencia y miedo de las víctimas de violación, y la sensación de

inferioridad ante el agresor, sobre todo cuando el alcohol juega un papel importante en el medio. Y a todo esto, le suma los prejuicios de la madre de la joven. Realmente es un relato fuerte que no puede dejar indiferente al lector. 4. Opuesto a la vergüenza: Cuento contado en tercera persona, en el que Mecha Carranza, una jovencita de Junín que está entrando a la pubertad, se confiesa ante un cura que resulta ser mejor amigo de su padre. El despertar sexual de la preadolescente resulta ser un terrible pecado; entonces, ¿cómo termina la historia? Las palabras escritas quedan a la libre interpretación del lector, siendo este final el que más juega con nuestras mentes. 5. La flor púrpura: Sin dudas el cuento más retorcido, crudo y enfermo de todos. Sin miramientos de ningún tipo, el texto danza alrededor de la pedofilia, el incesto, la necrofilia, la total falta de pudor y respeto; más precisamente, la falta de humanidad. Y aún hay un punto más chocante: podría pasar en una casa en cualquier lugar, incluso en tu vecindario. 6. Uri: Este cuento está escrito en tercera persona y el escenario es la selva misionera. En un ambiente de pobreza extrema, un muchacho de 11 años sigue un sonido que lo lleva a las profundidades de la selva, en donde se encuentra con dos amiguitos de su edad. Lo que parece ser un relato de vivencia diaria de unos niños perdiendo su inocencia a causa de su entorno, se transforma repentinamente en algo inesperado relacionado a la vasta cantidad de leyendas que corren en el noreste argentino.


7. Orgasmos fuertes: Narrada en tercera persona, es la historia más corta, pero no por eso menos compleja. El lector juega un papel muy importante en la interpretación de este relato en el que, según el autor, debemos centrarnos en “lo que necesita un personaje del otro”. 8. El cóndor pasa: Como escenario ocupa a la Pampa Argentina. En este relato, una mujer pelirroja llamada Nina está escapando de una acción que pesa como una mochila a sus espaldas, pero que según quien lo lea, puede estar justificada. Kiara Aymara (la mujer libre del primer cuento) vuelve a aparecer en acción, acogiendo a la mujer maltratada que huye, e invitándole a formar parte de un aquelarre o culto que está dando que hablar en las noticias. La circunstancia personal de Nina se mezcla con lo atroz y real de lo que habla la radio. Un cuento realmente excelente. 9. Los impacientes: El marco es el centro del Gran Buenos Aires, la narración es en tercera persona, y la historia es la más diferente de todas las que toman lugar en el libro. Sin embargo, aborda la frialdad que puede llegar a tener alguien que justifica sus acciones en “seguir órdenes del trabajo”. Este cuento podría ser una digna escena de una película de acción. 10. Mi nombre es Día: Un relato diferente pero que realmente encaja en la idea principal del libro. Narrados en primera persona pero en forma de diario íntimo, los sucesos tienen lugar en el sótano de una casa; un sótano que podría ser perfectamente el de nuestros vecinos. La historia me hizo recordar al caso

de Natascha Kampusch, poniéndole toques de trastornos de la personalidad al síndrome de Estocolmo vivido por una de las facetas de la víctima en la que se centra esta historia. 11. Una mancha negra en el rincón: Este cuento parece, en un primer momento, no encajar para nada con el libro. Contado en diferentes saltos temporales, recorre la vida normal de una pareja, tanto con sus roces como con sus momentos felices. Es cuando llega el final inesperado donde no sólo nos damos cuenta de que la historia encaja perfectamente en “El verbo”, sino que nos hace preguntar, simplemente, “¿por qué?”. 12. Lo que nadie vio: El perfecto cierre del libro. Este relato está contado en primera persona por el Señor de las Tinieblas, llamado Gran Xolotl, quien, tras una serie de reflexiones acerca de la humanidad (que podría haber pensado tanto viendo el resultado de un crimen en particular como de la lectura de “El Verbo”), no espera lo que se encontrará cuando se vea al espejo. Los límites entre lo paranormal y lo real son puestos por el lector. En conclusión puedo decir que “El Verbo” es esa obra que nos va a causar incomodidad al leerlo, tanto por su crudeza como por el descubrimiento que podemos hacer de nuestra propia psique, al darle a los relatos más subjetivos un significado atroz. Juega con nuestras mentes, con la neurosis, y con lo que el lector es capaz de imaginar a partir de una idea, de una libre interpretación, o de una conjugación particular del verbo. Definitivamente es un libro que no puede dejar indiferente a nadie.

«Malva y Morena escucharon crujidos de ramas y miraron hacia arriba. Lo que vieron ya es parte de una de las historias más oscuras en los anales criminales de la Argentina.»


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Libélulas negras


En el mes de junio tuvimos la fortuna de participar como parte del jurado del II Reto Libélulas Negras lanzado por el Blog Espiademonios (para más información pueden visitar la sección de biografías al final de la revista o directamente su web en espiademonios.com). Juntos hemos colaborado en la selección de siete finalistas y realmente debo confesar que no ha sido tarea sencilla llegar a ese número. Creanme que hubo material muy bueno y original; pero así es como sucede en todo concurso, debimos terminar por decantar en el bendito podio y estos tres que hoy presentamos son los ganadores seleccionados finalmente de entre esos siete por la editorial Obscura Editorial (@obscuraed en Instagram), quienes tuvieron la terrible tarea de llegar a solo estos tres finalistas. Ustedes dirán si ha sido una acertada selección. Personalmente creemos que disfrutarán y mucho de estas increíbles nóveles plumas que inevitablemente les sumergirá en las obscuras aguas que manan de las igualmente oscuras y retorcidas mentes de sus autores, que han elucubrado estas perlas para inquietud de todos nosotros.

Primer Premio - La Programación por Antonio Mejías Pastor

¿...qué dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueños y agonías? (Jorge Luis Borges)

La criatura movió la cabeza con inquietud. La maleza, frondosa y amarillenta, le impedía divisar un refugio, un depredador o una presa haciéndola vulnerable al entorno. Incómoda, la bestia giró sin decidir hacia dónde dirigirse cuando repentinamente dos libélulas negras, dos almas conectadas alzando el vuelo, se elevaron ante ella. Llevada por su instinto quiso atraparlas, pero con un movimiento suave ascendieron fuera de su alcance. Frustrada, la criatura cargó su ira sobre sus extremidades anteriores y se irguió hasta tragarlas de un bocado. Lo que apareció ante sus ojos la dejó atónita. En aquella postura, pasando de cuadrúpedo a bípedo, su envergadura era suficiente para atisbar en la distancia. El mundo parecía abrirse. Podía ver los movimientos de depredadores y presas, podía distinguir lugares seguros, podría proteger gran parte de su piel de los rayos del sol... —Espera, espera… —indicó Erb.IX.T

deteniendo el holograma—. Aquí es donde tu juego da el salto y esta criatura, este… no sé cómo llamarlo, ¿bío? —Yo prefiero homínido —respondió humilde D.IV.S—, aunque puedo llamarlo bío o bicho. —Llámalo como quieras, no tiene importancia; lo que sí la tiene —dijo señalando el holograma con sus haces de luz— es que es aquí donde, dentro de tu juego, nace la inteligencia. La persecución de dos… ¿cómo las has llamado?, “dos libélulas negras, dos almas conectadas...” —Sí —sonrió D.IV.S. avergonzada de aquel arranque de lirismo que la había delatado como programadora de contenidos estéticos—. El descubrimiento de los beneficios de caminar sobre sus extremidades posteriores hará que el homínido comience a andar erguido y eso, con el tiempo, provocará que su cráneo, el depósito principal de su programación, se amplíe; lo que a la larga le


dará mayor capacidad de almacenamiento formando el pensamiento abstracto y, con el tiempo, la habilidad de programar por sí mismo. Es mi directriz fundamental. La llamo “Evolución.” —Peligroso —negó Erb.IX.T con la prudencia propia de los administradores. —No entiendo qué es lo peligroso. Se trata sólo de un juego para cuando nuestras unidades viajen por el espacio. Sabes que, por mucho que queramos, los trayectos interestelares duran eones. ¿No sería más eficiente que, en lugar de pasar ese tiempo en funciones mínimas, las unidades nuevas se fueran perfeccionando en la toma de decisiones mediante esta simulación? —Nuestras unidades tienen una programación perfecta, no necesitan perfeccionar nada —murmuró con desdén Erb. D.IV.S disminuyó la intensidad de sus emisores. Aquél era un tema delicado. Los administradores se sentían muy orgullosos de un sistema que, técnicamente, carecía de fallos. Sin embargo, ella tenía otra opinión. No hacía tantas eras que había sido programada y su especialización era diferente a la de su administrador jerárquico. Quizás por eso analizaba la realidad desde otra perspectiva. Después de todo, sus parámetros eran diferentes. —No se trata de eso, Erb —murmuró con una expresión que mostraba al tiempo sumisión y dulzura—. Tú eres un administrador, fuiste programado para optimizar recursos; pero sabes tan bien como yo que hay momentos en que es necesario improvisar. Siempre hay imprevistos: planetas gaseosos, meteoritos, erupciones, estrellas que se expanden o se contraen. A lo largo de los eones van apareciendo circunstancias que nos obligan a tomar decisiones. —Y estamos programados para ello. —Míralo desde este punto de vista. Se trata de un juego, de una ilusión, de tener algo que hacer mientras viajamos de un planeta a otro. Los trayectos son interminables, aburridos por propia naturaleza, ¿por qué no disponer

de un entretenimiento inocente? —Porque no es tan inocente. Se trata de dirigir un sistema imposible, programar entes hechos a base de carbono que necesitan combustible. No se autoregeneran con su propia energía como nosotros, sino que necesitan una fuente externa para funcionar. —De varias, en realidad. Una gaseosa, el oxígeno, otra líquida, mezcla de oxígeno e hidrógeno y una última que puede ser sólida basada en el carbono... —Ya —sonrió Erb—. ¿Y de dónde obtienen ese carbono? —Bueno, hay varios caminos. Uno de ellos es ingerir a otros como ellos... —Las luces de Erb se tornaron parduzcas en muestra de su desagrado, por lo que D.IV.S. se apresuró a añadir—. Aunque hay otras opciones. Tienes la opción de darles una configuración avanzada y hacerles ver que está mal devorar a los suyos. Se llama “moral” y, a cambio, les dejaremos otras criaturas menores para que se nutran de ellas. —No sé —dudó Erb—. Y si les falta algún elemento o simplemente por el efecto del propio oxígeno, entonces se oxidan hasta dejar de funcionar, ¿no es así? —Exactamente. Son extinguibles. Es un suceso que llamo muerte; pero no te preocupes, como se reproducen libremente incluso desde su más primitiva versión, siempre hay otros que los reemplacen. —Lo sigo viendo peligroso. Supones un planeta donde debe haber oxígeno en la atmósfera y esa combinación de oxígeno e hidrógeno... —Agua, lo llamo agua. —Lo que sea. Ese agua combinada con una gravedad determinada y una atmósfera que los proteja de meteoritos y radiaciones. Un suceso estadísticamente imposible... —No es imposible, sólo improbable. Además, no están dotados como nosotros, no son eternos. Se gastarán sobre su roca. Y aunque aprendieran a salir de ella, no irían lejos. Para cubrir la distancia entre un planeta habitable y otro necesitarían vivir no una vida, sino miles de ellas. Porque ésa es la


gracia. Es una simulación simple. Nada de conquistas o mundos múltiples. Tú los dejas ahí, programas los parámetros y vas observándolos. Puedes intervenir u olvidarte, hacerlo sobre todos o sobre una parte; puedes hacerlo con tus amigos o solo. Todas las variables están contempladas. Tú tomas decisiones y luego observas. Y así no sólo tienes entretenidas a las unidades recién creadas, sino que las preparas para comprender las consecuencias de sus actos sin riesgo alguno, porque si te equivocas siempre puedes borrarlo todo. Reinicias la programación y empiezas de nuevo. —¿Y si no te equivocas? —Pues si no te equivocas, tienes a unas criaturas curiosas e inteligentes que sobrevivirán y que incluso aprenderán a programar por sí mismos. Erb dirigió la vista de nuevo hacia la pantalla y, aunque sus haces trataran de disimularlo, la contempló con la fría sonrisa habitual en los administradores. —¿Lo ves ya? —¿Ver qué? —replicó D.IV.S. sin entender adónde quería llegar. —Las implicaciones. Esto que tú muestras aquí es un paralelismo, una explicación orgánica a la Programación. D.IV.S. miró hacia él sorprendida y contrajo sus haces con inquietud. —Yo no pretendo... —Sé que no lo haces; pero la diferencia entre tú y yo es que tú inventas mientras que yo administro. Y por eso sé que hay que pensar en cómo reaccionarán las otras unidades, las nuevas y las viejas. El Universo es finito. Nació en algún momento y con él, la inteligencia. Y ahí aparece la gran pregunta. ¿De dónde surgió el Primer Programador? Todos conocemos nuestra propia factoría, la manera en que se originaron nuestras directrices individuales; sin embargo, nadie, ni siquiera los más antiguos, tiene conocimiento de quién fue el primero de los programadores. Más aún, nadie ha sido capaz de responder a la gran pregunta: ¿Quién

programó al primer programador? Y ahora tú en una simulación planteas que, de forma improbable pero no imposible, la capacidad de pensar puede surgir por sí misma. Basta con una combinación fortuita de hechos para crear vida inteligente. Así que tarde o temprano alguien aparecerá y se hará la pregunta: ¿Y si esto ocurrió de verdad y fueron criaturas como éstas las que se hicieron tan inteligentes como para programar? ¿Te imaginas? Estarías afirmando que el Primer Programador sería un ser como ese homínido tuyo, un sujeto extinguible, fruto de la casualidad de perseguir dos libélulas negras... —Oye, —se irguió D.IV.S. con el miedo haciendo que sus haces de luces se volvieran tenues—. Esto es una simulación. Sólo eso. —Lo sé; pero no esperes que todos tengan mi flexibilidad de pensamiento. En nuestro Universo hay sensibilidades fáciles de ofender y no sería difícil que alguien interpretara otra cosa y tuvieras que ser llamada para hacerle una revisión a tus parámetros. D.IV.S. miró con horror hacia la pantalla. No se le había ocurrido pensar en que algunos vieran ramificaciones religiosas en lo que era sólo un juego. —¿Me estás sugiriendo que abandone mi proyecto? Erb observó el holograma con curiosidad y negó. —Por el momento deja estar a tu homínido, a ver qué tal. La idea no me parece mala —murmuró pensativo—; pero debes pulirla. Si aceptas un consejo, comienza eligiendo mejor tus palabras. No lo llames “Programación”. Es un término demasiado sensible. —Entonces, ¿cuál uso? —Otro. “Creación”, por ejemplo. Con eso quizás sea suficiente, no creo que con algo tan tonto nadie se vaya a dar por aludido..


Segundo Premio - Dos Samuráis por Laura Herrero Román

El canto de las aves acompañaba la lenta caída del sol tras los alisos. En la orilla, sentados sobre un tronco, dos hombres miraban el agua, solo a veces perturbada por el ir y venir de unos patos. El más robusto de los varones estaba sorprendido de su propia actitud. Nunca me hubiera imaginado estar aquí sentado sin hacer nada, sin nada entre las manos, y sentirme tan bien. No necesitaba verbalizar este pensamiento. Sabía que su compañero, y ahora también su amigo, experimentaba la misma sensación. De repente, pasó volando frente a sus cabezas una libélula. Daniel levantó su brazo enjuto y, señalando al insecto, le dijo a José: —Los samuráis admiraban a estas criaturas —su compañero hizo un gesto animándole a continuar—. Incluso decoraban sus armaduras con ellas. A José le gustaba escuchar las historias de Daniel, así que no le interrumpió mientras le contaba algunas leyendas de Japón. Al principio de conocerse, esta costumbre suya le había llegado a incordiar, aunque era más bien a causa de su estado. Recordó el día que entró en el centro, prácticamente obligado. De carácter quejumbroso y algo intransigente, lo que más necesitaba en aquel momento era tranquilidad para asumir su nueva situación. Y, en cambio, se encontró con un charlatán al que daba pena ver de lo delgado que estaba. Lo invadió un sentimiento de rabia: Si yo estoy mejor que este tipo, se decía, ¿por qué me meten aquí? Puedo arreglármelas yo solo. Aquí no pinto nada. Le llevó varios meses aceptar que su estado era tan lamentable o más que el de su

compañero de cuarto, aunque físicamente, debido a su constitución fuerte, no lo aparentase. Parecían seres del todo opuestos: él, con una personalidad decidida, explosiva, pero con la capacidad de mantener la mente fría en situaciones de peligro. Daniel, sin embargo, le parecía tan frágil. Normalmente se mostraba tímido y muchas veces le manifestaba su asombro, ya que con José sentía una gran comodidad. Ni siquiera era consciente de lo molesto que le resultaba, aunque José le decía algunas veces con no muy buenas formas que se callara. —Mi color favorito es el negro —le explicó una vez. —¿Por qué? —preguntó José, aunque en el fondo estaba diciéndose a sí mismo que le importaba un rábano. —Porque es el color del vacío y solo en el vacío podemos ver brillar las estrellas. Qué tontería, pensó José. Pero poco a poco se fue acostumbrando a sus historias. Algunas las había leído, otras se las había escuchado a alguien. José nunca había sentido gusto por la lectura. Cuando llegaba la noche, cerraba los ojos y se quedaba dormido al momento. Daniel le preguntaba si le molestaba la luz y no obtenía respuesta, así que se quedaba leyendo durante horas. A pesar de ser tan hablador, no expresaba sus sentimientos. La psicóloga del centro le había dicho que por eso los somatiza. Algunos días le daban fuertes dolores y Jose llamaba, algo asustado, para que le atendieran. Otros días, Daniel los pasaba ensimismado, hasta el punto de que no se enteraba de cuando le dirigían la palabra. A pesar de su


carácter tímido, tenía algunos amigos allí. Las horas en las que se podían juntar, se reían a carcajada limpia con los chistes y las anécdotas de Chechu. Las risas se acabaron cuando les dieron la noticia de que habían encontrado a Chechu, que solo hacía unos días que había abandonado el centro, muerto en la calle. A partir de aquel día, comenzaron unas semanas de silencio, pero no un silencio lleno de paz, como el de esa tarde junto al río. José no refunfuñaba y Daniel había dejado de contar historias y, por las noches, ni siquiera leía, sino que se quedaba mirando el techo sin apenas moverse. Las semanas fueron pasando, llegaron algunas personas nuevas al centro. Los dos amigos siguieron con su tratamiento. Daniel iba cogiendo algo de peso y se le iban pasando los dolores. José, por su parte, empezó a ver los efectos de las horas que dedicaba a entrenarse y, finalmente, le tuvo que dar la razón a la psicóloga, que le había recomendado el ejercicio para liberar la ira y sentirse mejor. Su rostro aparecía más relajado y tenía menos ansiedad.

Tiempo después, se encontraron preparados para hablar de lo más duro del proceso de desintoxicación. Hasta entonces, habían procurado evitar conversaciones íntimas, aunque sí que habían sido testigos del sufrimiento del otro y se ofrecían apoyo, pero sin darse ninguna explicación. Hacía tres meses que habían regresado a su vida normal y aunque cada uno de ellos tenía sus seres queridos, todas las experiencias que habían compartido habían creado unos sólidos lazos entre ellos. José se había reconciliado con su mujer y Daniel había alquilado una casa cerca de sus padres. Su hermana aún no le hablaba, pero estaba seguro de que algún día le perdonaría. —Tú y yo somos dos samuráis— le dijo Daniel a José. El sol ya casi había desaparecido tras los árboles del otro lado del río— hemos logrado la victoria. Después de todo lo que habían superado y de haber estado en un pozo profundo, ahora eran dos libélulas negras, dos almas conectadas alzando el vuelo. Habían conquistado su libertad y la vida, en el momento presente, les pertenecía por completo.


Tercer Premio - Alas Negras por Janeth Cedeño Velasquez

Una libélula blanca moría congelada en el vitral de la iglesia. Sus alas tan frágiles como la bondad humana quebrándose ante la oscuridad... La primavera ha terminado, el invierno ha hecho acto de entrada en la ciudad, las calles están cubiertas de nieve, los ventanales obstruidos por los copos y las personas agazapadas hasta las orejas contra el impávido frío. No obstante, el bosque de Halia se mantiene reverdecido, imponente e inmutable. Las leyendas dicen que es mágico, otros dicen que es infernal. Ansío que sea la segunda opción, pues tengo toda mi vida buscando el infierno sin poder hallarlo. Detesto la luz y todo lo que conlleva su superficialidad. La luz de Dios, nunca podrá tocar mi alma. La misa se acaba con las palabras del padre que la preside. El desgraciado está exhausto de fingir, tanto como yo lo estoy de mantener la compostura cuando lo único que quiero es sucumbir a los deseos que rondan mi mente sin descanso. Tan cansado de no poder ser quien soy. Me recuesto del barandal de la escalera mientras espero que mi remilgada madre se despida de sus comadronas calenturientas. La dulce Anne tropieza con mi hombro en un intento por no caer por los escalones y la sostengo en mis brazos. Su cabello castaño cae en ondas hasta su cintura, sus ojos ávidos de nuevas emociones me miran expectantes de que la invite a salir, sus labios rojos y tentadores a un solo acto de rebeldía para degustarlos. Lo único que me detiene, es la atadura invisible que me obliga a ser persona, y no lo que en realidad soy.

Porque cuando decida romper esa atadura, no podré parar. —Lo siento —menciona con sus mejillas ruborizadas. —No lo sientas, siempre es un placer tenerte cerca, dulce Anne —comentó con sutil cercanía, logrando afectar sus latidos. La chica sonríe de forma inocente… Tan malditamente inocente. —Eres todo un coqueto —susurra, llevando un mechón de cabello tras su oreja. —Solo con quien lo merece —señaló, y me dispongo a retirarme. Anne toma mi brazo en un inusual arrebato de valentía. —¿Te gustaría dar un paseo? —pregunta— Esta noche habrá una lluvia de estrellas —agrega. Sonrío levemente, si Dios existe, es un psicópata igual que yo, al entregarme su rebaño de esta forma. —¿No te asustan los rumores sobre lo que pasa en el bosque? —inquiero bajando la voz, manteniendo nuestra charla lo más íntima posible. —Son solo rumores —contesta confiada—. Además, estando contigo me siento segura. «Oh, pequeña liebre», pienso y me rindo a lo que ha marcado nuestro destino. Si esos eran los designios de Dios ¿Quién era yo para desobedecer? —Me parece que tenemos una cita —pronuncio mientras rozo ligeramente su brazo—. Y un pequeño secreto —sugiero con una sonrisa confiada. La chica solo puede asentir risueña. Mi madre se acerca y tras una ligera despedida, ambos tomamos caminos diferentes hasta que llegue la noche.


La luz se oculta tras el ocaso. Y las estrellas iluminan mi sombra acechando a mi presa. Su presencia es anunciada por el ligero sonido de las ramas que pisa en su recorrido, la dulce Anne ha decidido utilizar un hermoso vestido vinotinto, para nada tan remilgado como el que ha llevado a la iglesia en la mañana, una inútil chalina cubre sus hombros y sus pies resienten los tacones que ha elegido para caminar en una superficie tan multiforme como la del bosque. Se ve tan hermosa, tan apetecible, tan débil… Mis sentidos se sienten famélicos ante la vista, la bestia en mi interior ruge por liberarse, pero lo mantengo a raya, sabiendo que la paciencia me otorgará un panorama más sublime al llegar a la cabaña. —Estás hermosa, dulce Anne —halago, mientras me acerco a su cuerpo y la sostengo de ambos brazos, acercando mis labios a la comisura izquierda los suyos y depositando un tierno beso. Ella se estremece y una risa nerviosa la delata. —Me he vestido para ti —confiesa, y sé que es cierto. Su disposición enorgullece mi ego, y prosigo con nuestro recorrido enredando nuestros brazos juntos y adentrándonos en el bosque. Se oye el ulular de un búho, las ramas al ser apartadas en nuestro camino, la luna siendo nuestra única guía natural a través de aquel sendero y una pequeña linterna que pesa sobre la mano derecha de Anne. El viento resopla con fuerza, la temperatura ha descendido considerablemente y ya la chalina no hace mayor bulto en el tiritar de su cuerpo ante el frío. Me quito la chaqueta y la coloco sobre sus hombros, ella corre el cuello de la chaqueta por su mejilla inhalando el perfume, es una absoluta y descarada maravilla observar. La oscuridad se vuelve más espesa con cada paso que damos, y un pequeño tinte de sorpresa empieza a nublar su actitud. —Pensé que iríamos al lago, es el mejor lugar para ver las estrellas —menciona, su voz con un sutil tono de extrañeza.

—Conozco el lugar ideal para nosotros. —Nos detenemos, me planto frente a ella y sostengo su rostro entre mis manos—. ¿Confías en mí? —pregunto. Ella duda unos segundos, pero termina asintiendo. Casi siento pena por ella. A los pocos minutos, la luz de la linterna logra dar con los escalones de la cabaña. La ayudo a subir cada escalón y antes de que abra la puerta, la aprisiono contra la superficie y acaricio su rostro con suavidad y parsimonia, grabando en la yema de mis dedos la textura de su piel y su expresión ansiosa, acerco mis labios a los suyos y la beso con lentitud. Cumplo su deseo, sintiendo como la satisfacción corre por sus entrañas y surge por su garganta en la forma de un adorable gemido. Nos separamos y siento su respiración agitada sobre mi mejilla. Dado que he cumplido su deseo, decido que es momento de que ella cumpla el mío. Me alejo lo suficiente para que se dé media vuelta y abra la puerta de la desvencijada cabaña, la madera cruje bajo el impulso y antes de entrar, se voltea y me pregunta: —¿Cómo has encontrado este lugar? No parece algo propio de ti ser un niño explorador —susurra. —Tal vez no me conoces —respondió impaciente porque terminara de entrar. —Te conozco lo suficiente para saber que eres el chico más confiable de toda Halia —asevera Anne. Finalmente gira sobre sus pies y da sus primeros pasos al interior del refugio. Sonrío con desgana ¿Cuántas veces habré escuchado esa frase en mi existencia? —“Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo, pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede” —recito la frase de Demian de Hermann Hesse. El silencio tras mis palabras solo dura unos segundos. Antes de que el primer grito se haga cargo del ambiente. Siento mi sangre hervir ante el miedo que ahora refulge en el aire unido al intenso olor de la sangre y de los restos en descomposición.


De un solo golpe cierro la puerta. La dulce Anne mueve la linterna con desenfreno sobre cada centímetro del suelo y de las paredes, degustando la obra maestra de la cual pronto será parte. Se voltea hacia mí, está temblando y pienso que es a causa del miedo y el frío... Sin embargo, al ver sus ojos desorbitados y escuchar su respiración agitada, el entendimiento me golpea con fuerza. No está asustada... Está extasiada. Su interés es entrañable cuando acerca su mano a la mesa de herramientas y sus dedos se llenan de

sangre. Se acerca a mí y me unta en la mejilla antes de besarme justo en ese lugar. Es perfecta. Una libélula blanca murió en la iglesia, una libélula negra nace justo frente a mis ojos. Suspiro enaltecido, he encontrado a mi otra mitad. La noche transcurre entre juegos de sangre y muerte. El pacto de dos libélulas negras, dos almas conectadas alzando el vuelo.


PUERTAS ABIERTAS Columnista invitado: Matías Iván Tello Escritor de Fantasía y Poesía Autor de la Saga Fantástica "El Nuevo Panteón"

La violencia en la Especulativa


La literatura especulativa es una denominación general que engloba los géneros de ficción con mayor grado de fantasía e imaginación, y, específicamente, ciencia ficción, fantasía, terror, ficción utópica y distópica, ficción apocalíptica, y ucronía.

que no lean eso o que analicen absolutamente todo, yo consumo terror y novelas distopías y apocalípticas a diario. Lo que sí pido es llamar a la reflexión cuando terminamos una lectura así, como también a que el autor que es motivado a escribir algo así, reflexione sobre eso.

En la literatura especulativa es muy común utilizar un recurso, “la violencia”, sobre todo en el terror, la distopía y la ficción apocalíptica. La violencia tiene distintas formas, verbal, psicológica, física, sexual, de alguna u otra manera si un autor quiere infundir miedo tiene que usarla, o en una novela distopía o apocalíptica es imposible que la violencia no aparezca en alguna de sus formas. Incluso en un cuento de fantasía o de ciencia ficción se puede hacer presente con una simple pelea en un bar. Es un recurso válido, que, como todo en la literatura, sale de la realidad por más que después podamos agregar elementos fantásticos y ficticios. Yo como escritor uso a la violencia constantemente, desde batallas épicas hasta maltratos e insultos. Como antes dije, es válido, pero considero que por más fantástica que sea la novela, hay que tener conciencia del uso de la violencia y no naturalizar. Repito, la uso en mis novelas y a granel. Siempre en el epílogo hago una reflexión sobre la violencia que utilizaron mis personajes o por los hechos que acontecieron de carácter violento, porque la violencia, como mera diversión, se naturaliza. El lector disfruta de un gran combate, se asusta con un asesino serial o con espíritus de niños torturados, se intriga con un detective que busca a un violador brutal. El problema no pasa por el recurso, sino por cómo disfrutamos de una obra literaria que lo emplea sin hacer un análisis de que todo eso que está escrito, sucede (quitando como antes dije, los velos fantásticos) y en la realidad es mucho peor. Por eso, hoy, siglo XXI, hemos naturalizado muchas cosas que, a mi entender y según mi opinión, no deberíamos haberlo hecho. Con esto tampoco quiero ponerme en puritano y decirles

“El héroe o la heroína ganaron la batalla, y al general del ejército del mal, le arrancaron la cabeza de un sablazo” en medio de un combate épico de un libro que nos gusta esta genial, me encanta cuando vencen al ejército enemigo y esperamos la batalla entre el o la protagonista y el líder de los enemigos. Pero luego de leer esto me pongo a pensar, todos los días se suceden guerras en medio oriente, todos los días decapitan a alguien, en Latinoamérica la violencia armada es común, tampoco nos tenemos que ir lejos (el autor les escribe desde Argentina). África ni hablar, incluso los tiroteos que se repiten en Estados Unidos y así podría nombrar desgracias que llevan a más de diez millones de muertes al año por violencia física, sea bélica, por inseguridad o perpetrada por algún asesino. Con respecto a la violencia psicológica, bueno, como antes nombré el ejemplo del héroe o heroína, ahora quizá podría poner el del detective que sigue a un asesino serial y se encuentra con que será la próxima víctima, de pronto la historia toma un giro genial, se disfruta y se entiende. Repito, al terminar el libro, hago mi pequeña reflexión, ¿Cuánta gente sufre la violencia psicológica? Está claro que es sano y está perfecto disfrutar el recurso en una novela, con lo que escribo no estoy diciendo que el que escriba eso o disfrute de leerlo tiene problemas. Sino yo sería el primero en tenerlos dado el elevado nivel de violencia de mis libros. Simplemente una reflexión, creo que todos hemos sufrido violencia psicológica y la sufren millones por día. Saber diferenciar que lo que me divirtió es ficción y tener la capacidad de empatizar para saber que


fuera del libro es algo que debe ser enfrentado y combatido (con la ley, sino volvemos a la violencia). A mi entender si disfruto de eso y no hago un análisis, estoy banalizando bastante un tema espeso y grave. La violencia sexual, creo que no tengo que aclarar mucho con respecto a esto. Si el protagonista está dando caza a un violador, o el villano entre tantas características malas es un violador, es un recurso legítimo y que nos hace odiar a ese personaje. Perfecto, ahora creo que este tipo de violencia es sobre el que más se reflexiona últimamente. Literatura y realidad, dos mundos distintos unidos por lector y escritor. Si tanto odio nos da ese villano/asesino/personaje perverso que viola, en el libro, deberíamos sentir lo mismo con cualquiera que lo cometa en la realidad, llamo de nuevo a la reflexión, como con los otros tipos de violencia. Mucha gente en los libros o incluso en las películas se sensibiliza frente a la violencia de cualquier tipo y después en su vida cotidiana la vive o la ve como si fuera algo natural. Últimamente se han puesto de moda las películas japonesas con espíritus de niños torturados que vienen de viejas leyendas escritas, niños asesinados de la peor manera que vuelven al mundo de los vivos para asesinar a cada humano que se le acerque. Confieso que consumo mucho cine y literatura japonesa y es de la que más miedo me provoca. Ahora cuando cierro el libro o termino de ver la película con el niño victimario/victima, uno si empatiza un poco y hurga en las estadísticas oficiales de UNICEF, UNESCO u OMS, nos damos cuenta de que por hambre mueren 3 millones de niños al año, casi el cuarenta por ciento de los niños sufre acoso sexual, mas de 18 mil niños son asesinados por año en cada zona de conflicto, el número total es espeluznante. Entonces ¡Genial que disfrutemos de uno de esos libros llenos de Yurei que vienen

por venganza, llevándonos miedo hasta los huesos! Solo sepamos que afuera es peor y pasa a diario. Entonces la violencia como recurso en la literatura es válido, incluso necesario para algunos géneros y no tienen nada de malo. Si claro, estaría mal si en mi libro o el de cualquier autor se hace apología a la violencia de cualquier tipo per se. Otro problema como ya nombré es naturalizar las cosas, no solo en la literatura, en el cine o en los videojuegos. Saber salir de la ficción y saber que esas cosas suceden a diario, en todo el mundo, eso que nos divirtió en la ficción, en la realidad arruina vidas. En fin, para concluir, creo que es tarea del autor, así como del lector, no solo poder separar los mundos que transitan en la literatura, sino también empatizar y saber que eso fuera de la ficción, no puede ser festejado de ninguna manera, al menos reflexionar sobre el asunto. No naturalizar la violencia, como tantas otras cosas que el ser humano naturalizó desde hace siglos o milenios, que de naturales y positivas no tienen nada. Les dejo un ejemplo para que reflexionen y con esto me despido: Hubo una época donde se recriminaba a las madres que amamantaban a sus hijos en público (hasta hace poco e incluso aún sucede), si una mujer amamantaba a su hijo en una red social le censuraban la publicación, en los medios ponían filtro a una madre dando de comer a su hijo/a. Ahora al mismo tiempo que pasaba esto, ponían en todos los medios, sin censura como el ISIS decapitaba gente a cuchillo limpio, sin censura, toda la ejecución ¿Qué naturalizamos? ¿Qué estamos promoviendo? Para pensar.


Especial Escritores

SERENDIPIA por Vecca Preetz

Buscando una cosa hallaste otra. Esta sección de consejos, que no esperabas en ésta revista, ha llegado para quedarse por si lo que necesitas es ayuda para llegar a ser, al menos, un escritor leído.


¿ESCRITOR DE MAPA O ESCRITOR DE BRÚJULA? Seguramente has escuchado en alguna oportunidad la pregunta que suele hacerse a los escritores, obligándolos a elegir entre dos etiquetas absolutas:

Lo mejor es, si crees que vas a perderte dentro de la historia, que seas detallista, así evitarás que tus ideas se desordenen o que caigas en un bloqueo del que no sepas cómo continuar.

¿Eres un escritor de mapa o un escritor de brújula?

Ser un escritor de mapa ayuda a ver claro todo el viaje del protagonista, poder visualizar desde las cumbres el sendero trazado, prever y aclarar situaciones que por momentos pueden enredar la trama. Es como mirar desde lo alto de una montaña todo el paisaje.

Por eso me gustaría contarte un poco más en detalle que conlleva cada uno de los estilos para que puedas compararlos y aprendas cuál es el que se adapta más a tu forma de escribir.

EL ESCRITOR DE BRÚJULA EL ESCRITOR DE MAPA El escritor de mapa es aquel que dibuja un mapa del sendero por el que caminará antes de comenzar a escribir su novela. Es un modo de tener siempre claro hacia dónde se dirige porque, como escritor, sabe que si no lo traza corre el riesgo de perderse. En ese mapa el autor describe desde el punto de partida que no es ni más ni menos que la introducción de la historia hasta dónde quiere llegar, es decir el desenlace. Va a señalar los puntos de desvíos, es decir los giros que incluirá en su narración y tendrá una idea más certera de la cantidad de capítulos en los que dividirá su historia. Es una forma de estructurar en apuntes todo el libro para no salir de la idea principal ni cambiar el objetivo o la meta donde desea llegar. Algunos escritores son más detallistas que otros. Unos harán un esquema rápido de guía y otros preferirán tener detallado hasta el más ínfimo detalle que formará parte de lo que está contando.

En cambio, el escritor de brújula no necesita tanta seguridad para escribir. Simplemente tiene una idea y la escribe, es decir va trazando el mapa a medida que camina el sendero. Esta característica pertenece más a los escritores experimentados cuya experiencia le permite moverse cómodo de un lado al otro dentro de la cartografía de su historia, sin perderse. Es aquel que conoce el terreno y lo atraviesa con suma tranquilidad porque está convencido que si toma un atajo no se pierde, retoma y continúa por el camino principal sin ningún tipo de obstáculo. Sin embargo, hay muchos escritores noveles que se declaran escritores de brújula. Parten seguros sin saber bien adónde los conducirá el camino porque no temen de su capacidad para poder sortear las piedras y los árboles caídos que pueden obstaculizar su marcha. Emprenden armados con una idea de argumento y en muchos casos llegan triunfantes a la meta. Lamentablemente en la mayoría se quedan en la mitad del camino, frustrados, sin poder avanzar, esperando que el personaje corra a su ayuda.


Muchas veces esto no es más que el llamado síndrome del escritor vago. Es el que deja durmiendo la historia hasta que la inspiración regrese, pero lo único que este tipo de escritor no hizo fue planificar el camino que iba a atravesar el personaje. Llega a un punto muerto y allí se queda. Cierra el cuaderno (o el archivo) hasta nuevo aviso. Ser escritor de brújula implica tener la capacidad de resolver los problemas a medida que éstos se presenten, teniendo en cuenta de no dejar nada al azar y de no enredar demasiado el argumento para poder llegar al próximo puerto. Ahora bien, un escritor de brújula no escapa de esa tarea previa que todo autor necesita para saber desde donde parte la historia. Quiera o no tiene que realizar un trabajo previo como lo es la estructura y el perfil de cada personaje, estar bien documentado en el caso que la historia que se desea contar sea real, por dar algún ejemplo. Un escritor de fantasía difícilmente sea de brújula, porque antes de crear su historia deberá fundar un mundo nuevo, leyes sociales donde sus personajes se van a relacionar, el idioma, el sistema monetario, parámetros del bien y el mal dentro de ese mundo imaginario donde el autor introduce al lector para vivenciar experiencias inolvidables. No hacerlo en este género es muy riesgoso por la cantidad de detalles que se deberán tener en cuenta para que la historia resulte creíble.

Muchos escritores evitan el trabajo previo porque piensan que están perdiendo tiempo. Y nada está más lejos de esta realidad, porque el tiempo que no invierten al inicio lo deberán invertir en el nudo o en el desenlace, cuando la historia comienza a frenar porque no saben hacia donde sigue el camino. Es como salir de viaje sin saber adónde se está yendo, qué medio de transporte se va a utilizar o qué ropa debemos llevar en la maleta. Definirse como un escritor de brújula o un escritor de mapa es una etiqueta que muchos se apresuran a tener, sobre todo los más jóvenes, porque temen quedar fuera de ese grupo selecto muchas veces, al cual las etiquetas les sientan bien. El mejor consejo que puedo darles es ser organizados con la historia que quieren contar, leer mucho y formarse día a día. Ser escritor requiere, como todo trabajo, de disciplina, esfuerzo, constancia y tiempo. La página en blanco aparecerá en cada historia, los bloqueos y las sequías creativas también, por ende, lo mejor que podemos hacer es leer, seguir leyendo y organizar paso a paso la historia que estamos deseosos de contar.

Y un último consejo: no cuenten una historia que ni ustedes mismos se detendrían a escuchar.

El hecho de tener parte de la historia resuelta hace que la narración fluya mejor y que el lector logre entender y meterse en la historia.

Espero que mis consejos te hayan ayudado a salir de lo típico y si tienes alguna pregunta o comentario que me quieras hacer puedes escribirme a veccapreetz@gmail.com o al email de la revista.



Sole, Luna e Talia es el título original de la primera versión conocida de lo que luego fue reversionado como «La bella durmiente». Texto recopilado por Giambattista Basile en 1634, en su libro Lo cunto de li cunti (‘El cuento de los cuentos’), llamado más tarde Il Pentamerone (El Pentamerón) por su similitud con el Decamerón de Boccaccio. Es una recopilación de cuentos contados por diez mujeres a lo largo de cinco días, y Sol, Luna y Talía es el quinto cuento del quinto día. Otras historias que reconocemos que recopila Basile en El Pentamerón son Cenicienta (Cenerentolla), Petrosinella (Rapunzel), Pippo (o El gato con botas), y La joven esclava (o Blancanieves). Las cincuenta historias que se recogen en total están todas basadas en la tradición oral, y se considera una de las grandes recopilaciones de cuentos tradicionales de la historia de la literatura. Poco después publicaría Perrault su ``La Belle” au bois dormant en 1697, y finalizaría la tradición de textos canónicos del cuento con Dornröschen, recopilado por los hermanos Grimm en 1812. Sin embargo ninguno de los dos primeros cuentos está destinado a niños ya que recién cuando los Hnos. Grimm realizan su fueron propias adaptaciones demuestran recaudo hacia dicho público. Por lo tanto Sol, Luna y Talía no es literatura infantil en lo más mínimo. Por dicho motivo hemos decidido incorporarlo en esta edición sobre violencia en la literatura, y es que este relato no carece en lo más mínimo de ella. Violaciones, asesinatos y canibalismo a la carta. ¿Qué más podríamos pedir?

Sol, Luna y Talía de Giambattista Basile (1566 - 1632)

Cierta vez, vivió un gran señor que fue bendecido con el nacimiento de una hija, a la que llamó Talía. Mandó entonces llamar a los sabios y astrólogos de sus tierras para que predijeran el futuro de la niña. Aquellos se reunieron, se aconsejaron mutuamente y echaron su horóscopo, y al final llegaron a la conclusión de que la niña correría un gran peligro a causa de una astilla de lino. Su padre, hombre prudente, prohibió que se introdujera en la casa lino, cáñamo o cualquier otro material de ese tipo, con el fin de que su hija permaneciera a salvo del peligro predestinado.

Giambattista Basile, 1566—1632.

Un día, cuando Talía se había convertido en una joven y hermosa dama, estaba mirando por una ventana, cuando de pronto vio pasar por allí a una anciana que hilaba. Talía, que nunca había visto una rueca o un huso, se alegró al ver el huso girar, y sintió tanta curiosidad por saber qué era, que pidió a la anciana que se acercara a ella. Tomando la rueca de su mano, comenzó a estirar el lino. Por desgracia, una astilla de lino se le clavó bajo la uña y la joven


cayó muerta al instante. Al ver esto, la anciana se asustó tanto que bajó corriendo las escaleras, y corrió hasta que nadie supo ya de ella. En cuanto el desdichado padre se enteró del desastre que había ocurrido y luego de llorar mares de lágrimas, hizo que la llevaran a una de sus mansiones campestres. Allí la sentaron en un trono de terciopelo bajo un dosel de brocado y queriendo olvidarlo todo y alejar de la memoria su gran desgracia, cerró las puertas y abandonó para siempre la casa donde ahora yacía su gran pérdida. El tiempo pasó y ocurrió por casualidad que un rey estaba de caza por aquellos lares, uno de sus halcones se le escapó de las manos y entró volando en la casa por una de las ventanas. Como nadie acudiera a la llamada, el rey envió a uno de sus compañeros a tocar la puerta, creyendo que el palacio estaba habitado. Aunque su asistente llamó durante un buen rato, nadie respondió, por lo que el rey hizo que trajeran una escalera de vinatero, pues él mismo subiría y registraría la casa, para descubrir lo que había dentro. Así fue que subió y entró, mirando en todas las habitaciones, y rincones, y se asombró de no encontrar a nadie vivo allí. Por fin llegó al salón donde contempló a Talía que parecía estar encantada. Creyéndola dormida, la llamó, pero ella continuaba inconsciente. Llorando en voz alta, de tanto contemplar sus encantos, sintió que la sangre le corría caliente por las venas. Entonces, levantándola en sus brazos, la llevó a una cama, donde recogió los primeros frutos del amor. Dejándola en el lecho regresó a su propio reino, donde, a causa de los apremiantes asuntos, durante un tiempo no pensó más en este incidente. Al cabo de nueve meses, Talía dio a luz a dos hermosos niños, uno varón y la otra niña. Dos raras joyas que fueron atendidas por dos hadas que vinieron a aquel palacio, y las pusieron a los pechos de su madre. Una vez, sin embargo, buscaron el pezón, y al no encontrarlo, se pusieron a chupar los dedos de Talía, y chuparon tanto que le quitaron la astilla de lino. En el acto Talía despertó como de un largo sueño, y al ver junto a ella sus hermosos

tesoros, los acercó al pecho y les dio el pezón para que lo chupara, desde entonces los bebés fueron para ella más queridos que su propia vida. Al encontrarse sola en aquel palacio con los dos niños a su lado, no supo qué había sucedido; pero se dio cuenta de que la mesa estaba puesta y le traían comida y bebida, aunque no vio a ningún asistente. Mientras tanto, el rey volvió a recordar a Talía, y diciendo que quería ir de caza, volvió al palacio encontrándola despierta y con aquellos dos cupidos de belleza. Se alegró mucho, y le contó a Talía quién era, cómo la había descubierto, y lo que había sucedido. Al oír esto, su amistad se afianzó con lazos más estrechos, y él permaneció con ella durante unos días. Al cabo de ese tiempo se despidió prometiendole volver pronto y llevarla con él. Se marchó así, de nuevo a su reino, pero no pudo encontrar descanso de los asuntos de estado, y a todas horas tenía los nombres de Talía, Sol y Luna (esos eran los nombres de los dos niños) en la boca, y cuando tomaba su descanso, llamaba a uno u otro. La mujer del rey empezó a sospechar que algo iba mal por el retraso de su marido en la caza, y al oírle nombrar continuamente a Talía, al Sol y a la Luna, se acaloró con un calor muy diferente al del sol. Mandó llamar al secretario y le dijo: "Escúchame, hijo mío, estás viviendo entre dos rocas, entre el poste y la puerta, entre el atizador y la reja. Si me dices de quién está enamorado el rey, tu amo y mi marido, te daré tesoros incalculables; en cambio si me ocultas la verdad, no volverás a ser encontrado ni vivo ni muerto." El hombre estaba terriblemente asustado. La codicia y el miedo cegaron sus ojos a todo honor y a todo sentido de la justicia, y le relató todas las cosas, llamando al pan, pan, y al vino vino. La reina, al enterarse de la situación, envió al secretario donde estaba Talía, en nombre del rey, pidiéndole que enviara a los niños pues deseaba verlos. Talía, con gran alegría, hizo lo que se le había ordenado. Entonces la reina, con un corazón de Medea, dijo al cocinero que los matara y los convirtiera en varios platos de buen gusto para su


desdichado marido. Pero el cocinero tenía un corazón tierno y al ver estas dos hermosas manzanas de oro, sintió piedad y compasión por ellas, las llevó a su casa e hizo que las escondieran. En su lugar preparó dos corderos en cien platos diferentes. Cuando llegó el rey, la reina, con gran placer, hizo servir la comida. El rey comió con deleite, diciendo: "Por la vida de Lanfusa, qué buen gusto tiene esto"; o, "Por el alma de mis antepasados, esto es bueno". Su mujer, en cada oportunidad le respondía: "Come, come, que estás comiendo de lo tuyo".

villa a cierta distancia de su palacio, para desahogar su alma y aliviar la ira. Mientras tanto, la reina, no satisfecha con el mal ya hecho, mandó llamar al secretario y le dijo que fuera a palacio y trajera a Talía, diciendo que el rey anhelaba su presencia y la esperaba. Talía partió en cuanto oyó estas palabras, creyendo que seguía las órdenes de su señor, pues anhelaba mucho ver su luz y su alegría, sin saber lo que le estaba esperando. Fue recibida por la reina, cuyo rostro brillaba por el fuego feroz que ardía en su interior, y parecía el rostro de Nerón. Se dirigió a la muchacha así: "¡Bienvenida, Señora Entrometida! Eres una buena pieza, mala hierba, que está disfrutando de mi marido. ¿Así que tú eres el bulto de inmundicia, la perra cruel, que ha hecho girar mi cabeza? Cambia tu forma de ser, porque eres bienvenida en el purgatorio, donde te compensaré por todo el daño que me has hecho". Talía, al oír estas palabras, comenzó a excusarse, diciendo que no era culpa suya, porque el rey su marido había tomado posesión de su territorio cuando ella se encontraba sumida en el sueño; pero la reina no quiso escuchar excusas, e hizo encender una gran hoguera en el patio del palacio, donde ordenó que Talía fuera arrojada a ella.

Stories from the Pentamerone, ilustrado por Warwick Goble, 1911 (Londres). Las dos o tres primeras veces el rey no prestó atención, pero al final, viendo que la música continuaba, contestó: "Sé perfectamente que estoy comiendo de lo mío, porque tú no has traído nada a esta casa"; y enfadándose, se levantó y se fue a una

La dama, percibiendo que las cosas habían tomado un mal carácter, se arrodilló ante la reina y le rogó que le permitiera al menos quitarse las prendas que llevaba. La reina, no por piedad de la infeliz dama, sino para ganar también esos vestidos, que estaban bordados con oro y perlas, le indicó que se desnudara, diciendo: "Puedes quitarte la ropa. Estoy de acuerdo". Talía comenzó a quitárselas, y con cada prenda que se quitaba lanzaba un fuerte grito. Tras quitarse la bata, la falda, el corpiño y la camisa, estaba a punto de quitarse la última prenda, cuando lanzó un último grito más fuerte que el resto. La arrastraron hacia la pila, para reducirla a


cenizas de lejía que servirían para lavar los calzones de Caronte. El rey apareció de repente, y al ver este espectáculo, exigió saber qué estaba pasando. Preguntó por sus hijos, y su mujer ,reprochándole su traición, le dijo que los había hecho sacrificar y servirle a él como carne. Al oír esto, el desdichado rey se entregó a la desesperación, diciendo: "¡Ay! Entonces yo mismo soy el lobo de mis propios dulces corderos. ¡Ay! ¿Y por qué estas, mis venas, no conocieron las fuentes de su propia sangre? Perra renegada, ¿qué mala acción es esta que has hecho? Vete, tendrás tu desierto como los muñones, ¡y no enviaré a semejante cara de tirano al Coliseo a cumplir su penitencia!" Diciendo esto, ordenó que la reina fuera arrojada al fuego que había preparado para Talía, y el secretario con ella, por haber sido el asidero de esta amarga obra, y tejedor de esta malvada trama. Iba a hacer lo mismo con el cocinero, al que creía asesino de sus hijos, cuando el hombre se arrojó a sus pies, diciendo: "En verdad, mi señor, por semejante hazaña, no debería haber más que un montón de fuego vivo, y ninguna otra ayuda que una lanza por detrás, y ningún otro entretenimiento que retorcerse y girar dentro del fuego ardiente, y no debería buscar otro honor que el de tener mis cenizas, las cenizas de un cocinero, mezcladas con las de la reina. Pero esta no es la recompensa que espero por haber salvado a los niños, a pesar de la desfachatez de esa perra, que quería matarlos y devolver a tu cuerpo lo que era de tu propio cuerpo."

Al oír estas palabras, el rey quedó fuera de sí. Pensó que estaba soñando, y no podía creer lo que sus propios oídos habían escuchado. Por eso, volviéndose al cocinero, le dijo: "Si es verdad que has salvado a mis hijos, ten por seguro que te quitaré de dar vueltas al asador, y te pondré en la cocina de este pecho, para que des vueltas y vueltas a tu gusto a todos mis deseos, dándote una recompensa tal que te permita llamarte un hombre feliz en este mundo." Mientras el rey pronunciaba estas palabras, la mujer del cocinero, viendo la necesidad de su marido, trajo a los dos niños, Sol y Luna, ante su padre. Y éste no se cansó de jugar con su mujer y sus hijos, haciendo una ronda de besos, ahora con uno y luego con el otro. Dio una generosa recompensa al cocinero, lo hizo chambelán. Convirtió a Talía en su esposa; y ella disfrutó de una larga vida con su marido y sus hijos, experimentando así la verdad del proverbio:

Aquellos a quienes la fortuna favorece encuentran buena suerte incluso mientras duermen.

Fin Traducción libre de Ariel Mestralet a partir de la edición inglesa de 1893, Sun, Moon and Talia.


Curiosidades, datos y mitos que rodean al mundo de la ficción especulativa

BOCADILLOS ESPECULATIVOS Violencia en la Ficción Especulativa

Uno de los grandes temas de la literatura argentina durante casi toda su historia ha sido la violencia y sus distintas manifestaciones en la sociedad y en el individuo. Indica en su libro “La Argentina en pedazos”, el autor Ricardo Piglia.

La violencia de un autor no siempre se limita al ámbito de su obra. Cierta vez un premio Nobel le puso el ojo morado a otro (Mario Vargas Llosa a Gabriel García Márquez), porque al parecer éste último le dio consejos maritales a la mujer del primero.

“Bolaño tiene una escritura espectacular, pero en esa parte describe uno tras otro asesinatos de mujeres, durante páginas y páginas que pasan de lo tedioso a lo angustiante sin interrupción.”

La naranja mecánica (1962) sería (algo) menos oscura de lo que nos han mostrado en la pantalla grande, ya que el capítulo 21 de la novela (suprimido en EEUU) suponía un grito de esperanza hacia el género humano.

Cuenta la filóloga Josefina Lascaray sobre el libro “2666”, del escritor chileno.

“La literatura siempre trató la violencia. En Dostoyevski y en Shakespeare hay una violencia tremenda. La literatura nunca tuvo miedo de reconocer que la violencia está en el centro mismo de la definición de lo humano”. João Cezar de Castro Rocha.

LA VIDA DEL LAZARILLO DE TORMES es un libro anónimo publicado en 1554 y que, según muchos, hoy sería impublicable por tratar temas tales como la esclavitud infantil, la crueldad contra los niños y apología de la violencia. Sin embargo es una ventana hacia otras épocas que La versión de Kubrick tampoco hace permiten ver lo que avanzamos. eco de dicho capítulo.


LEGALES

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Kimberly Guillén Venezolana. Escritora aficionada de narrativa. Ingeniera de profesión. Puedes leer sus relatos breves en Instagram. Instagram @cuentosbarbaros

Matías Iván Tello Nacido el 1 de mayo de 1983 en París, Francia. Actualmente vive en Buenos Aires, Argentina. A los 16 años se inicia en la práctica de artes marciales, la meditación zen, la escritura de novelas y haiku (poesía japonesa). Es allí donde crea al personaje principal, el samurái licántropo Toranosuke. Obtuvo dos premios en certámenes de haiku en la ciudad de Barcelona, España. Estudió derecho, Ciencias Políticas, Sociología, Relaciones Internacionales, Teología y Fotografía. Recorrió Europa, Asia y América. En esos viajes, acompañado de sus personajes, siempre desde la mitología y la fantasía trato de plasmar en la escritura sus inquietudes, también responder preguntas existenciales y buscar la solución a los problemas que hoy en día atormentan al mundo. Actualmente solo se dedica a la escritura, a las artes marciales y a la aviación. Instagram @sagaelnuevopanteon


Antonio Mejías Pastor Antonio es licenciado en filología y psicología, profesor de instituto en Sevilla y autor del la saga de ucronía fantástica "El Cantar de los arévacos" que está a punto de ver publicado su segundo libro. FUENTE: espiademoniso.com Instagram @antoniomejias73

Laura Herrero Román Laura tiene un grado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca (la más antigua y una de las más prestigiosas de España). Pueden encontrarla en Youtube o en su blog, donde habla de filología. FUENTE: espiademoniso.com YouTube

Laura Herrero Román

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Desmontando mitos sobre la lengua

Janeth Cedeño Velasquez Janeth es abogada, escritora de thriller y terror. Es también miembro fundadora del círculo literario “La Guarida del Wendigo” con importante presencia en la red Instagram. Puede seguirlo desde @laguaridadelwendigo_

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Espiademonios El proyecto Espiademonios nació en octubre de 2020 como un proyecto personal de su creador, Alberto de Prado Escanciano, con el que pretendía aunar algunos conocimientos informáticos con el interés por el arte, el cine y la literatura más alejado del circuito comercial del consumo de masas. Todo partió de algunas conversaciones con el ilustrador Raúl Matesanz que actualmente colabora tanto en Espiademonios, cediendo algunas ilustraciones, como en otros proyectos paralelos. El blog se inicia a finales de Enero de ese mismo año y desde el principio fueron partícipes de la idea de hacer comunidad, así que poco a poco se han ido uniendo más colaboradores al proyecto: - Tras el pseudónimo de Bruja del Sur, María José Bravo, colaboradora en la web desde que el proyecto vio la luz. Aporta sus textos sacados de una mente curiosa, mezclados con entrevistas que acercan a las personas más allá de los versos. - Conocido como “Búho Narramundos”, Fernando Gómez colabora con una sección fija de consejos de escritura y con sus relatos fantásticos. - Francisco Santos Muñoz Rico, "El poeta del hacha", aporta reflexiones acerca de la literatura y la sociedad y sus relatos salvajes. Es autor de 9 libros y dos poemarios. - Carlos Ruiz Santiago, "Darko" es ilustrador, escritor y el experto en cine del proyecto, principalmente de terror. - Recientemente se han incorporado nuevos colaboradores que irán apareciendo por el blog: Kitiara Molay, Blaisantka, Magali Rodríguez, irán hablando principalmente de cine y de literatura. Instagram @espiademonios Blog espiademonios.com


BIOGRAFÍAS DEL STAFF

NUESTRO EQUIPO Gabriel Romero Nacido el 30 de agosto de 1993, G.D. Romero es un emprendedor polifacético: pasó por el rubro de las ventas directas, transporte de personas y alimentos, incurrió infructíferamente en el ámbito de los bienes raíces y se desempeñó como entrenador deportivo y dirigente de un gimnasio. Empezó con su amor por la lectura a la edad de 19 años mientras cursaba en la Escuela de Aviación Militar de la Fuerza Aérea Argentina. A los 24 años, con incontables libros leídos ya en su haber, empezó a sentir la necesidad de aventurarse en el ámbito de la redacción. Hoy en día vive como viajero, recorriendo distintos lugares con su mochila mientras intenta adentrarse en el mundo de la escritura remunerada. Actualmente cuenta con una novela publicada (“Psicópata“), una inédita y más de 40 cuentos cortos y microrrelatos (entre publicados e inéditos). Instagram @la.hora.del.cuervo Twitter @GDRomero1

María Florencia Rodríguez Nació en 1990 en La Plata, Argentina. Es peluquera canina, auxiliar veterinaria, técnica superior en musculación, maquilladora, e hizo un curso de profesorado de zumba pero nunca renovó la licencia. También estudió medicina veterinaria en la Universidad Nacional de La Plata hasta cuarto año, pero finalmente dejó todo de lado para dedicarse a escribir que es lo que siempre amó. “Cuando era tan chica que ni siquiera tengo memoria de esos recuerdos; crecí leyendo y escribiendo, era la nena tímida que se la pasaba encerrada en su habitación.“ El primer libro que le voló la cabeza, como a muchas personas de su generación, fue “Harry Potter y la Piedra Filosofal“. Sus maestras de literatura guardaban como recuerdo los cuentos que Florencia escribía por lo mucho que les gustaban. Cuando terminó la escuela, hicieron un concurso de cuentos y ella, frustrada porque ya no podía participar, presentó su material pero con el nombre de su hermano menor, que aún estudiaba ahí. ¡Y ganó!


En la actualidad es la creadora del Universo Eximidos, el cual mezcla fantasía, ciencia ficción y terror. Sus libros publicados hasta ahora dentro de ese mundo son «Eximidos» y «Diablo» y como una novedad romántica, sorprende con su obra «Ya no cambias más». Tiene varios proyectos como participación en antologías internacionales y la continuación de su Universo, el cual continuará con la novela «Monstruo», que será lanzada próximamente. Instagram @flor.escritora

Ornella D’Aiuto Ornella vino al mundo en el año 2001 y, siendo una niña, se introdujo al fantástico mundo de la lectura y el arte. Incursionó en distintos géneros de baile tales como el tap, danzas árabes, danzas clásicas, baile callejero, jazz contemporáneo hasta que llegó a volar por los aires haciendo acrobacias aéreas y circo. Su amor por el teatro surge a los 13 años al intentar fundir la danza con la actuación en la conocida comedia musical. Luego de dos años de musicales se dedicó puramente al teatro y fue partícipe de una gira teatral por el interior de la provincia de Salta con la obra “El Tiempo de las Mandarinas“ de Rafael Nofal. Al terminar el secundario, se inscribió en el Centro de Investigación Cinematográfica (CIC) para estudiar Dirección y Actuación de Artes Escénicas, en donde cursa actualmente. Siempre ha sido una aficionada por el cine y todas aquellas historias y vidas que hay para contar ahí afuera. Instagram @ornelladaiuto

Roxanna Yépez Roxanna Yépez es venezolana, escritora, apasionada de la literatura terror y todos sus subgéneros, se ha desempeñado en el trabajo literario desde hace aproximadamente 4 años. Melómana, amante del arte, el café y los libros. Escribe relatos de terror, además de ejercer en el área del marketing digital, marcas personales y el desarrollo de blogs. En el año 2020 participó en la antología Relatos de año nuevo muerto con su cuento “La última campanada". Actualmente desarrolla un proyecto literario de varios relatos exclusivos.

Instagram Página web

@la_dama_del_horror roxannayepez.wordpress.com


Vecca Preetz Vecca Preetz se asomó al mundo en 1970, en la ciudad de General Güemes, provincia de Salta, al norte de Argentina. Es Diseñadora de Interiores, título obtenido en la Universidad Nacional de Tucumán. Siempre buscando nuevos horizontes, al terminar su carrera se mudó a Capital Federal donde residió veinte años. Presa de un violento robo en 2011 decidió regresar a su querido norte donde vive en la actualidad. Su amor por las letras comenzó cuando cayó a sus manos el libro de Caperucita Roja, la historia original de Charles Perrault, con apenas ocho años. La historia original nada tiene que ver con un final feliz, sino que es una historia de abuso sexual y canibalismo. Esto fue el hall de entrada al mundo del terror. La muerte de su abuelo en plena adolescencia da el puntapié inicial para la escritura comenzando de este modo una relación de amor con la oscuridad y la muerte, que se va afianzando en sus versos. En 1988 comenzó a pulir su escritura en talleres literarios, entrenamiento que nunca dejó de realizar porque “nunca dejamos de aprender“. Esto le permitió perfeccionarse en narrativa de suspenso, thrillers, storytelling, el lenguaje oral, técnicas para realizar escritura terapéutica y automática, Las claves de la ficción, requisitos para escribir una novela, entre otros. Durante su estancia en la capital descubrió la Grafología, ciencia que estudia la personalidad por medio del análisis de la escritura. Esta carrera le brindó la oportunidad de conocer más sobre la psiquis humana, siendo la mente y las emociones más profundas unas de sus principales musas. Tiene una obra inédita muy extensa pero recién en 2003 y tras una grave enfermedad, decide dar luz a un conjunto de poemas en el libro “Lunario“. Ha participado en dos antologías: “Desde la palabra“, poemas y “Cuentos con oficios“, cuentos cortos junto a otros autores argentinos. De sus novelas inéditas, publicó en 2017 “7 espejos“, ficción histórica con suspenso. Esta novela en un primer momento se tituló “La cripta del tiempo“ (su nombre fue cambiado porque hay otra obra con el mismo título); en 2019 “En la tercera habitación“, thriller de suspenso y “Citas, palabras y pensamientos“, un libro con frases de su autoría. Forma parte del grupo Lecturarte / Alija en Salta, junto a la escritora María Belén Alemán, y la escritora Lily G. Rafferty. Coordina grupos de lectura conjunta, realiza talleres de escritura terapéutica y grafología en modo virtual, para adultos. Además de formar parte del Staff fijo de esta revista, colabora con sus relatos para la Revista literaria argentina “Siete Artes“, que dirige Maximiliano Curcio. Instagram Facebook Mail de ctto.

@vecca.preetz @VeccapreetzEscritora veccapreetz@gmail.com


Ariel Mestralet Nació en 1975 en Cnel. Vidal, provincia de Buenos Aires (Argentina) y creció en Mar Chiquita, un pequeño poblado costero del partido homónimo en la misma provincia. A los trece años debió mudarse a Balcarce para cursar la secundaria y luego en 1995 parte rumbo a la ciudad de Mar del Plata con el fin de iniciar estudios en Ingeniería Electrónica en la UNMdP; carrera esta que no finalizaría. Viajero incansable, ha vivido en Mendoza Capital, Necochea y San Martín, decantando actualmente en la antes mencionada Balcarce. Sus vivencias durante la infancia en Mar Chiquita, adolescencia en Balcarce y las subculturas que conoció luego, forjaron en él una imaginación sin límites. Laboralmente se ha desempeñado en los más diversos rubros hasta desembocar como Analista en Sistemas en varias empresas internacionales del segmento de las tecnologías de la información. Gran amante de la Ciencia Ficción, el hecho de moverse en el sector tecnológico le ha permitido conocer de primera mano los últimos avances en la materia, esto sumado a las miserias e injusticias que observó y vivió en sus primeros empleos, le permite dar forma a ideas interesantes que contribuyen a crear mundos e historias de interesante realismo dentro del género de la ficción especulativa. El universo Preserve Inc. es un claro ejemplo de tal literatura. Desde 2018, tras la aparición de su historia corta “Vacío Legal“ y primera historia del universo Preserve Inc antes mencionado, intenta ser reconocido como una fresca alternativa frente a tanto cliché e historias de peso netamente comercial y carentes de profundidad de la gran cantidad que inunda el mercado actual. Su última locura es esta revista que el lector tiene frente a sus ojos y que, espera, haya disfrutado de alguna manera. Instagram Facebook Otros sitios

@amestral.escritor @amestralet Linktr.ee | amestral


Fuentes y recursos utilizados

REFERENCIAS

Para la confección de los artículos se han utilizado las siguientes fuentes. 1.

PORTADA: https://pixabay.com/es/photos/asesino-horror-jimmy-jemmy-korr-820017/

2.

INDICE Imágen: Max Pixel - https://www.maxpixel.net/static/photo/1x/Dont-Look-Away-Violence-Against-Women-Look-Help-1169348.jpg

3.

STAF Imagen: Google - https://cdn.hswstatic.com/gif/science-vs-fiction-world-war-z-nuclear-bomb-130620-670x440.jpg

4.

PORTADAS SECCIONES: https://pixabay.com

5.

SERENDIPIA - Imágen de portada: 69.jpg (1280×720) (antena3.com)

6. ARTURO D2 PRESENTA: Imágenes: https://i.blogs.es/fc6b2e/lanaranjamecanica-f1/1366_2000.jpg / https://hips.hearstapps.com/hmg-prod.s3.amazonaws.com/images/edward-norton-american-history-x-1553010031.jpg 7.

LOS MITOS DEL PORTAL - Sol, Luna y Talía de Giambattista Basile - Imágen de portada: https://pixabay.com

8.

BOCADILLOS ESPECULATIVOS - Violencia en la Ficción Especulativa - Información Googleada

9.

INDIGESTIÓN DEL PENSAMIENTO: https://pixabay.com/es/photos/miedo-dominaci%C3%B3n-bully-v%C3%ADctima-981384/ y https://pixabay.com/es/photos/personas-sin-hogar-calle-arte-2223116/

10. SEMPITERNIDAD - Imagen: https://www.ecartelera.com/carteles/15900/15918/001_p.jpg 11. LOS MITOS DEL PORTAL - Sol, Luna y Talia: https://bibliotecadeloscuentos.wordpress.com/2016/02/20/sol-luna-y-talia/ 12. OTRAS IMÁGENES: https://pixabay.com / Google. 13. Todos los mockups de las publicidades fueron generados con https://bookinmotion.com/book-mockups


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