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Vol. 5 - Gratis


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Centro de las Artes de San AgustĂ­n

Historia, arte y belleza natural Texto: Lourdes Ortega Brindis Fotos: Pedro LĂłpez Mendoza

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La primera vez que visité el Centro de las Artes de San Agustín fue durante la inauguración de la Bienal de Fotografía de Oaxaca en 2016. No vivía en Oaxaca en ese entonces y me parecía bastante extraño que la inauguración no se hiciera en la ciudad. Cuando bajé del coche, después de haber conducido durante media hora desde la ciudad y haber atravesado un camino tapizado de árboles, quedé atónita ante la belleza arquitectónica y natural del lugar. La pequeña iglesia, el sonido del agua, la variedad de flores y árboles entraban en perfecta armonía con un majestuoso edificio que solía ser una fábrica de hilados. De inmediato comprendí que el espectáculo que ofrece este lugar era ideal para la inauguración de un evento de fotografía de tal importancia. Desde entonces, no me pierdo ninguna exposición en el CaSa y cada vez que tengo visitas no dudo en mostrarles este increíble lugar. Ubicado en el distrito de Etla, a 15 km de la capital oaxaqueña, el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa) es uno de varios recintos culturales fundados por el maestro Francisco Toledo que contribuyen al florecimiento artístico de Oaxaca. Este complejo albergó, desde el siglo XIX y hasta la década de los ochenta, la fábrica de hilados y tejidos La Soledad Vista Hermosa, fundada en 1883 por el empresario español José Zorrilla Trápaga. En el 2000, el maestro Toledo puso en marcha el proyecto de creación del primer centro de arte ecológico de América Latina en la antigua fábrica. Con el apoyo del Centro Nacional de las Artes (CENART), el Gobierno del Estado de Oaxaca, la Fundación Harp Helú y Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), se llevó a cabo la restauración de la antigua fábrica, con el fin de convertirla en un espacio de formación, creación e innovación en el campo de las artes. El CaSa abrió sus puertas al público en marzo del 2006 y desde entonces no ha dejado de impresionar a artistas y visitantes de todos los rincones del mundo.

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El CaSa es a la vez un recinto de arte y una obra de arte. La restauración del lugar dio como resultado un bello complejo arquitectónico que combina estructuras de la antigua fábrica con elementos nuevos. Su imponente fachada y escalinata te invitan a entrar a la gran nave que acoge exposiciones temporales. El sonido del agua que cae cerca de las escaleras no sólo es relajante sino también te invita a acceder a la segunda planta. Es aquí donde se encuentran los hermosos espejos de agua, la antigua caldera y la segunda galería de arte. Los efectos visuales creados por el agua, combinados con el paisaje y los sonidos, generan una atmósfera inspiradora, recordándonos que por este lugar han pasado desde finales del siglo XIX varias generaciones de artistas. Además, el Centro de las Artes de San Agustín es una plataforma para la producción artística contemporánea donde se reúnen creadores tanto nacionales como internacionales en un sinfín de actividades que van desde talleres y diplomados hasta residencias artísticas.

Es un lugar de exhibición de la producción artística local. Se llevan a cabo exposiciones de diversas disciplinas artísticas, por ejemplo, recientemente el Centro de las Artes de San Agustín fue sede de la exposición Arte Gráfico Contemporáneo en Oaxaca en el marco del 30 aniversario del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), donde se exhibió la producción de arte gráfico de la región de las últimas décadas. De igual manera, el espacio es un lugar de reflexión y diálogo entre el arte, la sociedad y el medio ambiente. Se llevan a cabo, por ejemplo, talleres de gráfica y de fotografía ecológicos. Sin duda, los amantes del arte y la naturaleza no pueden dejar de visitar el CaSa. ¡Es un buen pretexto para salir de la cuidad y encontrar la perfecta combinación de arte y naturaleza! Además, al terminar el recorrido podrán disfrutar de la belleza del pueblo, tomar un café, caminar por las callecitas silenciosas, visitar el taller artesanal de papel o ver uno que otro mural.


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Centro de las Artes de San Agustín

History, Art, and Natural Beauty Text: Lourdes Ortega Brindis Photos: Pedro López Mendoza The first time I visited CaSa was for the inauguration of the Oaxaca Photography Biennial in 2016. I did not live in Oaxaca at that time and it seemed strange to me that the inauguration was not held within city limits. When I got out of the car, after driving for half an hour and crossing a tree-lined road, I was stunned by both the architectural and natural beauty of the place. The small church, the sound of the water, the variety of flowers and trees convened in perfect harmony with a majestic building. I immediately understood that such a grand place - in scale and design - was indeed the ideal place for such an important photography event. The exhibit was well worth the trip outside of the city centre. I quickly realised that any exhibit at CaSa could claim the same. I certainly make sure to visit - and bring visitors - to CaSa every chance I get. Located in the Etla district, 15 km from the capital city of Oaxaca, the Centro de las Artes de San Agustín (San Agustín Centre for the Arts) is one of the many cultural precincts Maestro Francisco Toledo has established to contribute to the region’s artistic and cultural development. From the 19th century until the 1980s, this complex housed La Soledad Vista Hermosa spinning and weaving factory, founded in 1883

by the Spanish businessman José Zorrilla Trápaga. In 2000, Maestro Toledo launched the project to create the first ecological art centre in Latin America in the abandoned factory. With the support of the National Arts Centre (CENART), the State of Oaxaca, the Alfredo Harp Helú Foundation, and Friends of the Graphic Arts Institute of Oaxaca (IAGO), the restoration of the old factory was undertaken with the end goal of creating a space for training, creation, and innovation for local and visiting artists. CaSa opened its doors to the public in March 2006 and continues to impress artists and visitors from all corners of the world.

generations of artists who have worked here since the late XIX century.

CaSa is at the same time an art precinct and a work of art itself. The restoration of this exceptional complex integrates structures from the old factory with new elements. Its impressive façade and the beautiful staircase at the entrance leads visitors toward the great nave (formerly a weaving hall) which hosts temporary exhibitions. The sound of water running close to the stairs is as relaxing as it is seductive and invites people to continue to the second floor. Here, you can find the tranquil water mirrors and the former factory cauldron leading to the second art gallery of the building. The visual effects created by the water, harmonising with the landscape and ambient sounds, generate a creative atmosphere, one that has inspired

CaSa is also a space for reflection and dialogue between the arts, society, and the environment. Many of the photography and visual arts workshops hosted in CaSa include ecological issues as a key component.

In addition, CaSa is a platform for contemporary artistic production where both national and international artists meet for workshops, diploma courses, and artistic residencies. Local artists also mount their own productions and exhibitions here on a regular basis in a variety of artistic disciplines. For example, CaSa recently hosted the Contemporary Graphic Art exhibit in celebration of IAGO’s 30th anniversary featuring graphic artwork from the Oaxaca area spanning three decades.

Without a doubt, no art or nature lover should visit Oaxaca without visiting CaSa. What a great pretext to leave the city and immerse yourself in such a rich environment! While you are there, I also recommend you wander the town of San Agustín Etla to admire its murals, have a coffee, explore the quiet streets, or, if your need for artistic discovery hasn’t been satiated, visit the artisanal paper factory that neighbours CaSa.

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Hay varias formas de llegar al CaSa. Se puede tomar un taxi colectivo (color rojo con blanco) en la Prolongación de Valerio Trujano, muy cerca de la Central de Abastos y de la estación de autobuses de segunda clase. El colectivo cobra $13.50 y demora alrededor de 40 minutos. Hay que bajarse en la parada de Vista Hermosa que se encuentra a únicamente 100 metros del CaSa. En ese mismo lugar se puede tomar el taxi colectivo para regresar a la ciudad.

There are several ways to get to CaSa. You can take a maroon and white collective taxi (colectivo) at Prolongación de Valerio Trujano, close to Central de Abastos and near the AU second class bus station. The fare is $13.50 and the ride takes about 40 minutes. Disembark at Vista Hermosa which is only 100 metres from CaSa. You can wait for a return colectivo at the same place.

También se puede ir en taxi privado, saliendo desde el Centro Histórico o lugares cercanos, con un costo aproximado de $180 de día y de $200 a $250 por la noche. Para ir en auto particular, se tiene que tomar la Carretera Internacional 190 Oaxaca-México, llegar a la desviación de San Sebastián, Etla y dirigirse rumbo a San Agustín. La entrada es gratuita todos los días tanto para visitantes nacionales como extranjeros.

By private taxi, the daytime rate from downtown is about $180. Night rates vary between $200 and $250. If you go by car, take International Highway 190 Oaxaca-Mexico and head towards San Agustín Etla when you reach the San Sebastían Etla turnoff. Follow the Balneario Vista Hermosa signs and continue on 100 metres to CaSa. There is limited street parking. Entrance to CaSa is free every day both for local and foreign visitors.

Av. Independencia s/n, Vista Hermosa, 68247, San Agustín, Etla. Horarios de visita: Lunes a domingo de 9am a 8pm www.casa.oaxaca.gob.mx

Independencia Avenue (no number), Vista Hermosa, 68247, San Agustín Etla. Visiting hours: Every day, 9am to 8pm. www.casa.oaxaca.gob.mx

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Qué Pasa Oaxaca Volumen 005, Abril 2019 Editora en Jefe: Rebecca Bailey revista@quepasaoaxaca.com Editorial: Isahrai Azaria editorial@quepasaoaxaca.com Diseño: Horse | Design. Illustration. Print youresomehorse.com Traducciones Lourdes Ortega Brindis, Carmen Rivera Impreso en España Digital Arte de portada: CaSa - Pedro López Mendoza Qué Pasa Oaxaca es una publicación trimestral de arte y cultura. El contenido de los artículos es responsabilidad de sus autores y el de la publicidad de los anunciantes.

Prohibida la reproducción total o parcial del contenido por cualquier medio sin permiso expreso de los editores. Los derechos de todas las fotografías publicadas están reservados por sus respectivos propietarios. Número de Certificado de Licitud de Título y Contenido: en trámite. Número del certificado de reserva de derechos al uso exclusivo del título: en trámite.

CaSa - Historia, arte y belleza natural Lourdes Ortega Brindis Ocho escapadas para días calurosos Marina Komarovsky Apostándolo todo por el son jarocho Antonio Recamier El Istmo reclama su lugar en la mesa Anna Bruce Un caos en forma gráfica Isahrai Azaria Pulque: una deliciosa corrupción Nomad Cook Iohan Figueroa Claire Schadler Contribuyentes Anna Bruce - @annabruce.Photos Pedro López Mendoza - @pedrocalenda Fernando Martin - @ronaldm500 HS Fotografía - @hsfotoax Luis Hernández - @nomad.cook Antonio Recamier - @malintzin_oaxaca Marina Komarovsky - newlylocal.wordpress.com


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Ocho escapadas para días calurosos Texto: Marina Komarovsky | Fotos: Fernando Martin

Cuando salimos de la ciudad en búsqueda de piscinas naturales para escapar del calor de Oaxaca, nos encontramos en medio de una aventura de sofocantes viajes en colectivo, vasos de tejate en el camino y preguntas para saber cómo llegar. El viaje, combinado con las historias que escuchamos de la gente local a lo largo del camino, hizo más gratificante el descubrir estos refrescantes y relajantes lugares junto al agua.

Presa la Azucena y Presa el Estudiante “La gente dice ‘Presas de Huayapam’ porque Huayapam es conocido, pero en realidad, este es nuestro pueblo de Tlalixtac”, aclara con orgullo una señora vendiendo dulces a orilla del agua. Debido a la confusión sobre el nombre (aún Google maps no lo tiene claro), no sabemos si estamos en el lugar correcto cuando bajamos apresuradamente del transporte. Por suerte, vemos un portón anunciando “Presa La Azucena,” y del otro lado, un oasis inesperado de naturaleza y esparcimiento. El elemento destacado es una maravillosa presa hacia donde desembocan los riachuelos de la montaña. A la orilla de la presa hay paseos en caballo, bicicletas para disfrutar en familia, alquiler de barquitos, palmeras, gansos y música proveniente de los restaurantes bastante concurridos. Algunos niños rompen las reglas y se meten al lago, los adultos por su parte se sientan en las mesas de la sombra para acercarse lo más que se pueda al agua rejuvenecedora y brillante. Si en verdad quieres ir a nadar, el Parque Ecoturistico Huayapam, que se encuentra al lado, tiene una nueva alberca de la que puedes disfrutar, además de senderos para bici y una tirolesa. Algunos metros más adelante, cruzando la carretera está la Presa ‘El Estudiante’, donde las actividades cambian un poco. Cubierto de pinos, este lugar parece más rústico y tranquilo. Cerca del agua, grupos de amigos estacionan sus coches, cada uno pone su propia música y abren las cajuelas para usarlas de asientos. Mientras platican con sus amigos, disfrutan de sus cervezas recién salidas de las hieleras y contemplan el reflejo de la montaña durante el atardecer. Cómo llegar: Las presas están aproximadamente a 10km al noreste de la Ciudad de Oaxaca. Toma un taxi colectivo hacia San Andrés Huayapam muy cerca de la Central de Abastos y de la estación de autobuses de segunda clase, sobre el Periférico, o bien al lado del estadio de béisbol Eduardo Vasconcelos.

San Baltazar Guelavila “Hierve el Agua es famoso, pero allí solo se

puede ver el agua saliendo de un solo lugar”, dice nuestro conductor de taxi, haciendo un gesto con la mano como para darle poca importancia. “Aquí en San Baltazar Guelavila… hay manantiales por todas partes”. En el camino, se puede ver Hierve el Agua a lo lejos, pero luego rodeamos otra montaña y de repente el conductor se detiene porque ya no hay más camino: solamente árboles por un sendero rocoso, un anuncio de respeto a la naturaleza, y después, un puente de aspecto un poco inseguro que cruza un pequeño cañón. Del otro lado, tienes que bajar por las rocas y por una escalera de madera se llega justo sobre un arroyo fresco que corre entre dos muros de piedra. Hay que seguir el arroyo contra corriente para descubrir, como dice la gente local: “donde nace el agua”. De repente se pueden percibir salpicaduras de colores sobre las rocas, lugar de donde emana el agua. Unos pasos más y todo lo ordinario del cañón se desvanece, de repente te encuentras rodeado de estalactitas, una asombrosa multiplicidad de colores y motivos, cuevas, agua saliendo de minúsculas fuentes y escurriendo por las paredes. Una piedra grande, con rayas rojas y verdes originadas por los depósitos minerales, indica la entrada a una piscina mágica con una pequeña cascada. Cómo Llegar: San Baltazar Guelavila está a 60km al sureste de Oaxaca. Muy cerca de la Central de Abastos y de la estación de autobuses de segunda clase, toma un taxi colectivo hacia el pueblo de San Baltazar Guelavila, después pide a un mototaxi que te lleve hasta el cañón y la cascada.

con agua color turquesa está ahí, sereno, en un área despejada y seca, rodeado por montañas verdes. No es profundo, por lo que la superficie transparente permite ver plantas cubiertas por una capa de sal que parece nieve. Puedes deambular y buscar esos puntos donde el agua burbujea desde diminutos agujeros en el suelo y que van dibujando círculos como si alguien hubiese lanzado una piedra al agua. Las salinas no son para nadar, pero en Semana Santa, dos albercas contiguas se habilitan para la celebración del Sábado de Gloria, con un concierto para todas las edades en medio del paisaje montañoso. Cómo Llegar: Las Salinas de San Pablo Guilá están alrededor de 70km al sureste de Oaxaca. Toma un taxi colectivo, muy cerca de la Central de Abastos y de la estación de autobuses de segunda clase, hacia el pueblo de San Pablo Guilá, después toma un mototaxi o camina hasta Las Salinas.

Otros sitios refrescantes para explorar Valles Centrales. En la misma zona de San Pablo Guilá y San Baltazar Guelavila, puedes nadar en las piscinas naturales de Hierve el Agua, en la cima de una montaña Sierra Norte. En las montañas con dirección al norte, está San Pablo Guelatao (Guelatao de Juárez), donde hay una laguna rodeada de árboles justo en medio del pueblo donde nació Benito Juárez.

San Pablo Guila

Mixteca. Hacia el noreste del estado se encuentra el Balneario Atonaltzin. Este balneario tiene una piscina que fue construida alrededor de aguas sulfurosas en el pueblo de Tamazulapam del Progreso.

“Algunas personas dicen que en cada pueblo hay un lugar que tiene importancia mística, pero solamente los ancianos saben donde queda”, nuestro anfitrión nos cuenta. “Y hay gente que piensa que este puede ser uno de esos lugares”.

También en la Mixteca, el remoto Santiago Apoala es quizá el lugar al cual se accede con mayor dificultad, pero aún así es posible visitarlo en un solo día. Aquí hay senderismo en las montañas y se puede nadar en las cascadas. Además no hay señal telefónica.

Nuestros amigos giran hacia un camino de tierra y el mototaxi comienza a esforzarse cuando pasa por baches, sube la colina, levanta polvo y escala poco a poco hacia los salares. Y de repente, hemos llegado. El salar

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Eight Hot Day Escapes Text: Marina Komarovsky | Photos: Fernando Martin

When we ventured out of the city in search of natural pools to escape the Oaxacan heat, we found ourselves on an adventure of stuffy colectivo rides, roadside tejate drinks, and requests for directions. The journey, coloured by the stories we heard from locals along the way, made it all the more gratifying to discover these refreshing spots to relax waterside.

Presa la Azucena and Presa el Estudiante “People call this ‘Presas de Huayapam’ because Huayapam is well known, but this is actually our town of Tlalixtac,” a woman selling sweets on the shore proudly clarifies. Because of the confusion about the name (even Google maps didn’t seem to have it down), we don’t know if we’re in the right place when we stumble out of the bus. Luckily, we spot a gate labelled “Presa la Azucena,” and past it is an unexpected oasis of nature and leisure. The centrepiece is a gorgeous natural reservoir fed by mountain springs. On the shore are horseback rides, family bicycles, boat rentals, palm trees, geese, and music wafting out of several busy restaurants. A few kids defy the rules and wade into the lake, while groups grab outdoor tables in the shade to get as close as they can to the rejuvenating, sparkling water. If you do want to go for a swim, the neighbouring Parque Ecoturistico Huayapam has a new pool to enjoy, as well as bike trails and a zipline. Only a few metres up and across the road, the Presa El Estudiante doesn’t have the same confluence of activity. Rimmed by pines, this place feels more rustic and subdued. Along a strip of parking near the shore, groups of friends have pulled up their cars and turned on their own music, trunks popped open to serve as seats. Chatting with their

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companions and sipping beers from their coolers, they contemplate the reflection of the mountain in the sunset. Getting There: The presas are about 10km northeast of Oaxaca. Catch the bus toward San Andrés Huayapam at Central de Abastos terminal, along the Periférico, or by the baseball stadium.

San Baltazar Guelavila “Hierve el Agua is famous, but you can only see the water coming up from one place there,” our taxi driver waves his hand dismissively. “Here in San Baltazar Guelavila... there are springs all around you.” On the way, Hierve el Agua appears in the far distance, but then we wind around another mountain and soon the driver stops because there’s no more road: just trees along a rocky path, a sign about respect for nature, and then, a precarious looking bridge across a small canyon. On the other side, you have to climb down stones and a ladder to reach the bottom, landing right inside a fresh brook that runs between two tall rock walls. Follow the brook upstream to discover, as the locals say, “where the water is born.” Soon, splashes of colour start to appear on the plain rock, where water emanates from within. A few steps more, and anything

ordinary about the canyon gives way. You’re surrounded by stalactites, a breathtaking array of colors and patterns, cave alcoves, and water from tiny springs running down the walls. A large stone striped red and green by mineral deposits marks the entrance to a magical pool with a small waterfall. Getting There: San Baltazar Guelavila is about 60km southeast of Oaxaca. Take a colectivo from Central de Abastos to the town of San Baltazar Guelavila, then catch a mototaxi to the canyon and waterfall.

Salinas De San Pablo Guila “People say that in each village there’s one place that has mystical significance, but only the elders know where it is,” our host tells us. “And some people think that this may be one of those places.” Our friends turn their mototaxi into a rocky dirt road and we start chugging and bumping up the hill, picking up dust as we slowly climb toward the salt flats. And then suddenly, we’ve arrived. The salina with its turquoise water sits serenely in a dry clearing, surrounded by green mountains. It’s shallow, and the clear surface reveals small plants covered with a snowcap of salt. You can wander along and search for the places where the water bubbles up from tiny openings in the ground, drawing circles as if someone had thrown a


pebble. The salinas aren’t for swimming, but on Holy Saturday of Easter week, two manmade pools near the water are opened as part of an all-day, all-ages celebration and concert among the mountains. Getting There: The Salinas de San Pablo Guilá are about 70km southeast of Oaxaca. Catch a colectivo from Central de Abastos to the town of San Pablo Guilá, then take a mototaxi or hike to the salinas.

Other refreshing spots to explore In the Central Valley: In the same area as San Pablo Guilá and San Baltazar Guelavila, you can swim in Hierve el Agua’s natural, mountain-top infinity pools. In the Sierra Norte region: In the mountains to the north, San Pablo Guelatao (Guelatao de Juárez) is home to a wooded lagoon in the middle of the town that was the birthplace of Benito Juárez. In the Mixteca region: Also north but in the other direction, the Balneario Atonaltzin is where a swimming pool has been built around the natural sulphur springs in the town of Tamazulapam del Progreso. Also in the Mixteca, remote Santiago Apoala is harder to get to. Doable as a day trip, it’s a trek and we recommend you stay the weekend. Here, there’s mountain hiking, swimming under waterfalls, and no phone service.


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Chirias Mueres: Apostándolo todo por el son jarocho Texto: Antonio Recamier | Fotos: HS Fotografía

El juego era que todas las canicas las ponías aquí en el centro, en la rueda chica, y desde la rueda grande tú tirabas… y luego no podías tirar hacia dentro, porque decían: “¡Ya te pasaste!”, o “¡Come-manota!”... jugábamos así… éramos, vamos a decir, tres jugadores… ¡Las ganaba yo todas! Y decían: “No pues, Chirias Mueres”... ahora en el círculo pequeño metía yo mi canica, mi “tirito”… y los demás tiraban, y si la sacaban, si me sacaban a mi, yo devolvía todas esas canicas… así era el “Chirias Mueres”... Con un café sobre la mesa y una cumbia con ritmos africanos sonando de fondo, me senté con el grupo Raíces, de música son jarocho, a platicar sobre su trayectoria, no sólo como proyecto musical, sino también como familia entregada totalmente a la música. De frente tenía a la Maestra Argelia Bautista y al Maestro Gonzalo Pérez, ambos padres de la también presente y talentosa Bibiana Pérez, acompañada a su vez por su hijo e hija. “Gonzalo y yo,” nos platica Argelia, “somos maestros de danza folclórica. Desde soltera ingresé a un instituto de investigación, conformado por maestros, musicólogos, de toda la República, desde el ‘82… cada año nos íbamos a un estado diferente a aprender las danzas… y aparte traíamos un repertorio de nuestro estado”. Después de casarse, Argelia y Gonzalo continuaron asistiendo a los diversos congresos y presentaciones del instituto, viajes que ellos mismos tenían que financiar. Al nacer sus hijos, se los llevaban a las presentaciones. “A veces viajábamos en tren, a veces en autobús… y había veces que ni transporte”. nos dice Argelia. “Teníamos que cargar con nuestro vestuario - huaraches, botas, los penachos… todo el material que ocupábamos - y el de los niños, porque aunque no bailaran, había desfile”. Su acercamiento al son jarocho, tras salirse del instituto, no fue casualidad. Nos platica Bibiana: “Mi abuelo era músico, de la Mixteca…

tocaba cualquier instrumento que le pusieran enfrente: el violín, la guitarra, el saxofón… tenía su piano, su banjo... recordamos que cuando éramos muy pequeños nos llamaba (la atención)… ya más grandes veíamos que ya lo traíamos… nada más era como pulirlo”. Al ir conociendo más sobre este género, la familia recibe la invitación del maestro Roberto González a participar en sus talleres. “Ya es como el tío”, nos comenta Bibiana. “Llegamos a tocar a su taller de música latinoamericana en la Casa de la Cultura en Oaxaca, algunos sones, y pues nosotros bailábamos. Éramos un chorro... pero se separan casi todos del taller y se hace el grupo… ya de alli nos enfocamos totalmente al género de son jarocho.” El nuevo grupo comenzó a asistir a festivales y fandangos - encuentros entre músicos en los cuales se incorporan uno por uno a tocar juntos, improvisando versos y requintos bajo un ritmo base. “Cuando conocimos esta música éramos chavos… Tavo (hermano) tenía 15 años, yo tenía 13, y mi hermana Argelia 8… íbamos a los festivales de son en Veracruz, encuentros de fandangueros… y una vez que ya conocimos esta música, nos interesó traerla aquí a nuestro estado, difundirla en nuestro lugar.” Poco a poco, los integrantes de Raíces comenzaron a difundir el género mediante talleres de jarana y zapateado, así como fandangos y presentaciones en diversos foros. Además de sus tres discos grabados con sones conocidos y algunos escritos por ellos mismos, algunos miembros de la banda han desarrollado otros proyectos musicales. Un ejemplo es Alcaraván: un proyecto enfocado en acercar a niños al son jarocho. Integrado por Don Gonzalo y su hija Bibiana, junto con Dzahui Bautista, esposo de ella, retoman algunas dinámicas de los juegos de épocas pasadas para crear interacciones entre las canciones y los niños de una manera divertida y natural. “Es pensar en dinámicas, sobre todo, que les gusten”, nos comenta Bibiana.

“Vamos a hacer, por ejemplo, la canción de la Iguana, y a los niños les encanta ver como Chalo se arrastra, ¡y se asustan, y se ríen! Vemos que los niños se emocionan al conocer algo a lo que no están acostumbrados”. De la misma manera, a través del proyecto Molcajete, incorporan una mezcla de ritmos que complementan al son jarocho, con una instrumentación variada para crear canciones propias, atractivas para un público jóven. Nos cuenta Bibi: “Ya le metemos cajón, bajo eléctrico, batería… guitarra acústica y aliento… son precisamente para bailar”. A pesar de centrarse en son jarocho, Raíces ha logrado distinguirse dentro del gremio presentando un estilo único gracias a la incorporación de influencias musicales locales. “Tratamos de mezclar la música de nuestras regiones,” explica Bibiana. “Hemos hecho un sonecito jarocho convertido en una chilena, de la Costa.... también hemos incorporado los alientos, en honor a nuestras bandas regionales de viento”. Raíces lo apostó todo por el son jarocho como su trayectoria artística y forma de expresión. Es posible que su trayectoria haya comenzado en el baile, pero después de los encuentros con otros artistas, tradiciones regionales y músicos - siempre acompañados de sus hijos - encontraron la manera de transmitir la cultura oaxaqueña a través del movimiento, pero también a través de canciones, letras y ritmos. “A nosotros nos interesa que el público se sienta contento, y que nosotros los disfrutemos... que estén cerca, en el corazón... tener este acercamiento con la gente, a través de la música, para nosotros es increíble”. Pueden encontrar a Raíces actuando y compartiendo son jarocho en muchos lugares y festivales en todo Oaxaca, pero su sede principal se encuentra en el Venadito Espacio Cultural, en la Panorámica del Fortín.

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Betting All in on Son Jarocho Text: Antonio Recamier Photos: HS Fotografía The game was such that you put all the marbles here in the centre in the small circle, and from the big circle you would shoot... but then you could not shoot inside, because they would say: “You crossed the line!”, or “Comemanota (big hand-eater)!” We played like this ... we were, let’s say, three players ... I won all the marbles! And they said: “Alright, Chirias Mueres’ ... so now I put my marble inside the small circle, my “tirito” ... and the others would shoot, and if they bumped it out, if they took me out, I returned all those marbles ... that was the ‘Chirias Mueres.’”

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With some coffee on the table and cumbia with African rhythms in the background, I sat down with the group Raíces, of Oaxacan son jarocho music, to talk about their career, not only as a musical project, but also as a family wholly dedicated to the music. I sat with Maestra Argelia Bautista and Maestro Gonzalo Pérez, musicians and parents of the talented Bibiana Pérez who also joined us, accompanied in turn by her two little ones. “Gonzalo and I are folk dance teachers. When I was a young single woman, I entered a

research institute, made up of teachers, musicologists, from all over the country, back in ‘82 ... every year we went to a different state to learn the dances ... and in addition we had brought a repertoire of our own state.” After getting married, Argelia and Gonzalo still self-financed and attended the various congresses and presentations of the institute. When their children were born, they also tagged along for the presentations. “Sometimes we travelled by train, sometimes by bus ... and at times there wasn’t even


transport,” remembered Argelia. “We had to carry our clothes - huaraches, boots, feathered hat penachos... all the material we would need - and the childrens’, too, because even though they did not dance, there was a parade.” Their decision to focus on son jarocho, after leaving the institute, was no coincidence. Bibiana said, “My grandfather was a musician, from the Mixteca... he played any instrument that was put before him: the violin, the guitar, the saxophone... he had his piano, his banjo... we remember that when we were very young this captured [our attention]... now grown up we noticed that it was already inside… we just had to polish it.” As they learned more about the genre, the family received the invitation to study with Maestro Roberto González. “He’s now like the uncle,” Bibiana explained. “We would come to play at his Latin American music workshop at the Casa de la Cultura in Oaxaca, some sones, and well, we danced. We were a bunch [of different people]… but almost all of the others left the workshop and our [core] group was formed... and from there we focused totally on the genre of son jarocho.” The newlyformed group started to perform regularly. They are especially known for participating in fandangos - meetings between musicians in which they incorporate one by one to play together, improvising verses and riffs under a bass rhythm.

“When we knew of this music, we were kids... Tavo [my brother] was 15 years old, I was 13, and my sister, Argelia, 8... we went to the son festivals in Veracruz, fandanguero meetings... and once we got to know this music, our interest was to bring it here to our state, to spread it in our own place.” Little by little, the Raíces members began to spread the genre through jarana guitar and zapateado dance workshops, as well as fandangos and presentations in various forums. In addition to their three albums recorded with known sones and some original songs, some members of the band have developed other musical projects. A prime example is Alcaraván, a project focused on bringing children closer to son jarocho. Composed of Don Gonzalo, Bibiana, together with her husband Dzahui Bautista, it uses the dynamics of children’s games to create interactions between the songs and children in a fun and natural way. “It’s thinking about activities, above all, that they like,” says Bibiana. “[When we perform], for example, the song of the iguana, the children love to see how Chalo crawls around, and they get scared, and they laugh! We see that children get excited learning about something they are not used to.” In the same way, through the Molcajete project, they incorporate a mixture of rhythms that complement the son jarocho, with a varied instrumentation to create their own

songs, attractive to a young audience. Bibi elaborated, “We have added cajón, electric bass, drums... acoustic guitar, woodwinds, and brass... [this style] is precisely for dancing.” Despite focusing on son jarocho, Raíces has managed to distinguish itself within the genre by presenting a unique style thanks to the incorporation of local musical influences. “We try to mix the music of our regions,” explains Bibiana. “We have made a sonecito jarocho turned into a chilena, from the coast... we have also incorporated brass instruments, in honour of our regional brass bands.” Raíces has bet everything on son jarocho as their artistic path and form of expression. Their trajectory may have begun in dance, but after encounters with other artists, regional traditions, and musicians - with their children always along for the ride - they found a way to marry Oaxacan culture through movement, but also through songs, lyrics, and rhythms. “We want the public to feel happy, and we want to enjoy the music... to be close, in the heart... having this connection with people, through music, for us, is incredible.” You can find Raices performing and sharing son jarocho in many venues and festivals throughout Oaxaca but their principal venue is Venadito Espacio Cultural on the Panorámica del Fortín.


El Istmo reclama su lugar en la mesa Texto y Fotos: Anna Bruce

Visité Juchitán, en la región del Istmo de Oaxaca, por primera vez cuando un grupo de amigos y yo fuimos a la celebración de las Velas en mayo de 2014. Un maravilloso olor a comida casera nos dio la bienvenida. La madre de nuestra amiga, Nereyda, había preparado un festín de diferentes platillos para compartir, con una mojarra a la parrilla como plato fuerte. Nuestro hambriento grupo se reunió alrededor de la mesa, devorando la comida que nos habían servido. Satisfechos y listos para las celebraciones de esa tarde, tuvimos una introducción perfecta a la cocina istmeña. Aunque la gastronomía mexicana varía

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de región a región, ningún estado puede compararse con Oaxaca y su variedad. El estado está dividido por cadenas montañosas que han propiciado el aislamiento de culturas y creado micro comunidades dentro de Oaxaca. Los diferentes ingredientes indígenas y los diversos usos que los locales les dan, han dado origen a una gran variedad de sabores y a diferentes definiciones de lo que hace a la comida oaxaqueña, oaxaqueña. Oaxaca tiene ocho estilos culinarios regionales, predominando el de los Valles Centrales, que incluye moles, tlayudas, y

memelas con asiento. Otras regiones han comenzado a tener impacto en la capital, como la comida del Istmo. Con una rica tradición de sabores exóticos y celebraciones, la cocina istmeña se está popularizando, ofreciendo una adición tropical y frutal a las comidas en Oaxaca. Recientemente los lugares istmeños se han vuelto más comunes en la ciudad de Oaxaca, con varios estilos de experiencia que van desde la gastronomía íntima hasta la popular. Cerca de donde vivo, en el norte de la ciudad, hay un pequeño lugar sin nombre que sirve tres platos: garnachas, molotes y pollo garnachero, que vienen de la cocina de la familia.


Hasta hace poco Nereyda tenía un lugar similar en el centro, al frente vendía su textiles bordados a mano, y comida en la parte de atrás, para aquéllos que lo sabían. El año pasado abrió “Casa Juchitán”, con sus hijas, en la calle Porfirio Díaz. El lugar todavía tiene un ambiente íntimo, siempre lleno de amigos. Con un espacio y una cocina más amplios, es también un excelente lugar para aquellos interesados en explorar algunos de los elementos únicos de la cocina istmeña, incluyendo la anteriormente mencionada mojarra a la parrilla. Como muchos de mis lugares favoritos para comer en Oaxaca, en Casa Juchitán te sientes parte de la familia. Cocinando mientras platica con sus clientes, Nereyda crea una atmósfera que trae al Istmo dentro de su cocina.

artefactos típicos de la región, y con un delicioso clásico menú istmeño. Aurora dice que si pudiera cambiar algo de su menú, incluiría más pescado. Como la región istmeña es cercana a la costa, el pescado es un elemento importante de la dieta. De hecho, la primer Vela a la que asistí, celebraba el grupo pesquero de la comunidad. En el bullicioso mercado de Juchitán hay pescado seco y fresco, así como artículos poco comunes, como la iguana (deliciosa en los tamales) o la polémica exquisitez de los huevos de tortuga.

Uno de los lugares istmeños más conocidos es Zandunga. Este popular lugar ubicado en García Vigil se ha expandido a un segundo espacio en la Colonia Reforma con el doble de personal, sin duda un lugar ideal para celebrar al estilo oaxaqueño. La fundadora, Aurora Toledo, me recibió en su nuevo local.

Como en el resto del estado, el maíz es esencial en la gastronomía istmeña. Un platillo que cualquier cocina istmeña ofrece son las garnachas, un pequeño disco de masa frito, cubierto con carne desmenuzada, salsa y curtida, una ensalada de escabeche. En este momento culinario en que todas las productos fermentados y en escabeche crecen en popularidad, es genial encontrar este “platillo típico” del Istmo, que se está convirtiendo en un favorito en la ciudad de Oaxaca.

Aurora se mudó a Oaxaca hace 33 años desde Ixtaltepec, un pueblo cerca de Juchitán. Originalmente vino a Oaxaca para trabajar como maestra, pero encontró tiempo para preparar la comida favorita de la familia, como las garnachas, que vendía en el patio de su casa. En el 2002 abrió su restaurante, Zandunga, decorado con obras de arte y

Las frutas y el pescado también son claves en la gastronomía istmeña, añadiendo un toque tropical a los platillos. El platillo favorito de Aurora para cocinar es el estofado istmeño, un estofado con carne y sabor a fruta, comúnmente servido en celebraciones como las Velas y las bodas. Al describir la gastronomía istmeña, Aurora dijo, “ la

comida istmeña es una fiesta, explosión de sabores y colores, sal de Pacífico y Golfo, y dulce del trópico: sabroso por el amor de las istmeñas”. En las celebraciones istmeñas hay un flujo interminable de comida que alimenta la emoción. En mis experiencias en las Velas, recibes un plato tras otro junto con las Coronitas heladas. La fiesta dura toda la noche, por lo que la comida es indispensable para mantener tu resistencia. ¡Provecho! *”Las Velas” son fiestas únicas celebradas por distintos pueblos en el Istmo de Tehuantepec. Las Velas hacen referencia a las velas de cera, encendidas en honor al Santo Patrón, la Virgen de mayor devoción, o alguien importante en la región.


I first visited Juchitan in the Isthmus region of Oaxaca when a group of friends and I went to las Velas* celebrations in May 2014. We were welcomed by the wonderful smell of a homecooked meal. Our friends’ mother, Nereyda, had prepared a feast of sharing plates, with a centrepiece of grilled mojarra. Our hungry group gathered round, devouring the food that was being poured onto the table. Full and ready for the evening’s celebrations, it was a perfect introduction to Istmeño cuisine. While Mexican cooking varies from region to region, no state can be compared to Oaxaca for variety. The state is divided by mountain ranges which have created isolated cultures and microclimates within Oaxaca. Different indigenous ingredients and their varied uses by local people have led to an enormous variety of flavours and many different definitions of what makes Oaxacan food, “Oaxacan.” Oaxaca has eight regional culinary styles, the most prevalent in the capital being that from the central valleys, which include moles, tlayudas, and memelas con asiento. Other regions are beginning to find a voice in the capital, not least the food from the Isthmus. With a rich tradition of exotic flavour and celebration, Istmeño cuisine is growing in popularity, offering a fruity, tropical addition to dining in Oaxaca. Lately, Istmeño spots have become more common in Oaxaca City, with various styles of experience ranging from intimate to popular fine dining. Near where I live in the north of the city is a tiny, unnamed spot serving three dishes garnachas, molotes, and pollo garnachero, out of the family kitchen. This intimate style seems to be a typical beginning for Istmeño venues, bringing the traditional sharing attitude from the region to the city. Until recently Nereyda also hosted a similar spot in the centre, selling her handembroidered textiles out front and food to those in the know inside. Last year she opened Casa Juchitan, with her daughters, on Porfirio Diaz. It is still an intimate environment, always full of friends. With a bigger space and kitchen, it is also a great place to take people interested in exploring some of the unique elements of Istmeño cooking including the aforementioned stellar grilled mojarra. Like many of my favourite places to eat in Oaxaca, at Casa Juchitan you feel you are part of the family. Cooking while chatting to guests at the same time, Nereyda creates an atmosphere that brings the Isthmus right into her kitchen. One of Oaxaca’s best-known venues for Istemeño cuisine is Zandunga. This popular place on Garcia Vigil has recently expanded to a second space in Colonia Reforma with double the headcount - an ideal location for celebrating in Oaxacan style. The founder, Aurora Toledo, met me at their new venue. 33 years ago Aurora moved to Oaxaca from Ixtaltepec, a town near Juchitan. Originally

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she came to Oaxaca to work as a teacher, but found time to make family favourites, such as garnachas, to sell from the patio of her home. In 2002 she launched her restaurant, Zandunga, decorated with artwork and artifacts from the region, with a delicious menu of Istmeño classics. Aurora said that if she could change anything about her menu it would be to include more fish. As the Istemeño region is near the coast, fish is understandably a prevalent part of the diet. In fact the first Vela I went to was celebrating the fishing faction of the community. In Juchitan’s bustling market there is dried and fresh fish, as well as more unusual seaside specific items like iguana (tasty in a tamal) or the controversial delicacy of turtle eggs. As throughout the state of Oaxaca, maíz is the staple of Istmeño food. One dish all Istmeño kitchens will offer is garnachas, a small fried disc of masa, topped with shredded meat, salsa and curtida, a pickled slaw. In this culinary moment for all things pickled and fermented, it’s great to find this ‘plato típico’ from the Isthmus becoming a fast favourite in Oaxaca City. Fruits and fish are also key to Istmeño cuisine, adding tropical notes to the dishes. Aurora’s favourite dish to prepare is the Estofado del Istmeño, a fruity meat stew, typically served at celebrations (such as las Velas and weddings). Describing Istmeño cuisine, she said, “Istmeño food is a fiesta, an explosion of flavours and colours, salt from the Pacific and the Gulf, and sweet from the tropics: delicious because of the love of the Istmeñas.” At Istmeño celebrations there is an unending flow of food feeding the excitement. In my experiences at las Velas, you are handed plate after plate of food alongside ice-cold Coronitas. The party goes all night, so the food is essential to keeping up your stamina. Provecho! *“Las Velas” are unique fiestas celebrated by various towns in the Isthmus of Tehuantepec. “Velas” means “candles” and they are held in honour of the Patron Saint, Virgin of most devotion, or someone important in the area.

The Istmo Takes Its Place at the Table Text and Photos: Anna Bruce


Text & Photos: Anna Bruce

Aurora Toledo

Nereyda Charis

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UN CAOS EN FORMA GRÁFICA Texto & Fotos: Isahrai Azaria

La lectura de poesía del próximo martes se complementa con el taller de plantas medicinales que empieza en dos horas. Esa banda que siempre he querido ver, va a tocar este viernes. La otra banda que me gusta tocó anoche y va a presentarse otra vez el jueves dentro de dos semanas. El Festival de Circo. Una proyección de documental. Un paseo nocturno en bicicleta. No hemos ido a la Biblioteca Infantil últimamente. El taller sobre dinosaurios parece súper interesante. ¡Chin!, fue la semana pasada. Tours de comida. Tours de chocolate. Tours de mezcal. Estoy esperando a una amiga en una esquina del centro. Es buen momento para ponerse al día con los ‘posters’, la colección de preciosos anuncios tamaño doble carta de los eventos que se aproximan. El sistema de la biblioteca usa solamente posters en blanco y negro, una estética fuerte, que sin duda también les permite ahorrar dinero. Tomo foto de las fechas y lugares que quiero recordar. También tomo una foto de un evento pasado porque pienso que la imagen es espectacular y quiero estudiar el efecto acuarela que usaron en sus fotos. Ya tengo un plan para el próximo domingo en la tarde: un espectáculo de marionetas en el Museo Infantil de Oaxaca (MIO) con mi hija. Ya le mandé un correo a mi amigo que viene a visitarme el próximo mes, con los detalles del tour gastronómico. Me arrepiento de haberme perdido el taller de plantas medicinales pero ya encontré la página de Facebook de la instructora y ya la estoy siguiendo.

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Todo aquel que haya paseado por el centro de Oaxaca puede dar testimonio del encanto de sus posters. Y es probablemente por eso que: “mucha gente aquí aún camina. Camina al trabajo y para dejar a sus hijos en las escuelas… Tienen tiempo de detenerse y observar (los posters) mientras están esperando a alguien o simplemente en el camino”. Le pregunté a Brenda, una joven que trabaja pegando posters y cobra tres pesos cada uno, por qué piensa que el uso de los posters prevalece en esta ciudad a pesar de la proliferación de las redes sociales. Esta chica pega posters para las bibliotecas y algunos bares, además de trabajar para clientes privados que obtienen su contacto de boca en boca. Hace poco le pedí que pegara 75 posters para una campaña de recaudación de fondos. Es la primera vez que contrato su servicio, antes lo había hecho yo misma. También está pegando 250 posters para un festival de música, así que carga 3 bolsas de posters y 3 rollos de cinta en su muñeca. Me pregunto en voz alta si imprimí suficientes. “Sólo tengo que pensar bien en donde los voy a pegar. Los del festival quieren que sature la ciudad con posters”. Dicho y hecho, dos días después veo el festival por todas partes. Oaxaca, con toda su tradición artística colorida, ya había adoptado el street art como medio de expresión y forma de protesta mucho antes de que los murales ‘instagrameables’ se convirtieran en un atractivo turístico. Los collages de posters en las esquinas de las calles y los tableros de anuncios parecen una extensión de la escena

del street art. Es una tapicería de imágenes clipart manipuladas, fotos, ilustraciones, todo un caleidoscopio de gráfica y tipografía que captan nuestra atención al mismo tiempo que se entrelazan, dando como resultado un comentario singular sobre lo que acontece en Oaxaca en la actualidad. “Hay muchos diseñadores gráficos y artistas en Oaxaca. Ésta es una muy buena manera de trabajar y de que los vean”, afirma Brenda. Un grabado colgado en una galería pasa desapercibido en comparación con 250 copias impresas pegadas por toda la ciudad. El diseño de posters parece ser menos comercial que muchas otras formas de publicidad y es considerada como un arte. De hecho, hay varias exposiciones de colecciones de posters durante todo el año, por ejemplo, la serie en curso Screenadelica en Convivio, al igual que una colección reciente de posters con temática ciclista en el MIO y un concurso anual de diseño de posters en el Museo de Filatelia (MUFI). Andrea, una chica que trabaja en una imprenta, dice que se imprimen dos docenas de diseños de posters a la semana. “A veces los clientes imprimen en papel tamaño carta, pero la mayoría quieren doble carta o tabloide para causar impacto. Lo puedes ver desde lejos, es más llamativo, hay más formación”. Ella no piensa que la afinidad oaxaqueña por los posters llegue pronto a su fin. “Es buena publicidad en una ciudad pequeña. Es también parte de lo que vemos en la ciudad, un caos de actividades en forma de gráfica”.


“Tomé un taller donde me dijeron que se necesita ver un anuncio siete veces para poder recordarlo”. Mi amigo Bruno usa los posters para promocionar su banda. Estoy impresionada por su pragmatismo en el uso de posters. Después se ríe y dice: “Además, me siento como una estrella de rock cuando veo mi nombre en el póster”. El método Top of Mind ha sido usado y comprobado. Un estudio de 2015 realizado por los investigadores Schmidt y Eisend indicó que la mayoría de la gente no registra un anuncio la primera vez que lo ve y no es sino hasta la octava vez que el espectador se involucra con la imagen. Cuando veo el poster de la lectura de poesía del siguiente martes en la mañana y decido ir, cuento en mi cabeza las veces que he visto el anuncio. Lo vi en Facebook por lo menos dos veces, después en la página de Qué Pasa Oaxaca y en tres posters. Un total de seis veces.


The poetry reading next Tuesday is partially covered by the medicinal plant workshop that starts in 2 hours. That band I’ve always wanted to see is playing on Friday. That other band that I like played last night and will play again two weeks from Thursday. The Festival de Circo. A documentary film screening. A nighttime bike ride. We haven’t been to the children’s library lately. This workshop on dinosaurs looks fascinating. Oh damn, it was last week. Food tours. Bird tours. Chocolate tours. Mezcal tours. I’m waiting to meet a friend on a corner in Oaxaca Centro. It’s a good time to catch up on “the posters”, the collection of colourful doble carta adverts for upcoming events. The library system uses only black and white posters, a strong aesthetic that undoubtedly also saves them money. I snap a few photos of dates and places that I want to remember. I take another photo of an outdated poster because I think the image is stellar and I want to study the watercolour effect they’ve used on their photos. I now have a plan in mind for Sunday afternoon — a puppet performance at the children’s museum (MIO) with my daughter — and I’ve emailed the walking food tour details to a friend coming to visit next month. I’m kicking myself for missing the medicinal plant workshop but I’ve found and followed the instructor’s Facebook page. Anyone who has taken the time to stroll around downtown Oaxaca can testify to the eye-catching allure of the posters. And that is probably why there are so many: “People still walk here. They will go to work or walk their kids to school... They have time to stop

and look when they are waiting or just en camino.” I’ve asked Brenda, a young woman who hangs posters for hire at 3 pesos a poster, why she thinks posters are still used so prevalently even with the proliferation of social media. She hangs posters for the libraries, several bars, and private clients who get her number through word of mouth. I’ve just hired her to hang 75 posters to promote an upcoming fundraiser. It’s my first time hiring her; previously, I’ve just hung them up myself. She’s also hanging 250 posters for an upcoming music festival so she is saddled with 3 bags of posters and 3 rolls of tape on her wrist. I wonder aloud if I printed enough posters. “I’ll just need to be more thoughtful of where I hang them. The festival wants me to saturate the city.” Sure enough, two days later, I see the music festival everywhere.

forms of advertising and is often be seen as an art form itself. In fact, there are several exhibitions of poster collections throughout the year including the ongoing Screenadelica series at Convivio, a recent collection of cycling-themed posters at MIO, and an annual poster-design contest at the stamp museum (MUFI).

Oaxaca, with so many colourful artistic traditions, has embraced street art as expression and protest long before Instagramable murals became a must-have for any tourist destination. The collages of posters on street corners and café bulletin boards often seem like an extension of the street art scene. It is a tapestry of manipulated clipart, photos, line art, a kaleidoscope of graphics, and bold typography, all shouting for your attention while also interweaving into a singular comment on this moment in time in Oaxaca.

“I took a workshop that said someone needs to see an advertisement seven times before they remember it.” My friend, Bruno, uses posters to promote his band. I’m impressed he is so pragmatic about his advertising. Then he laughs, “Plus, I feel like a rockstar when I see my name on a poster.” The “top of mind” advertising approach is a tried and true one. A study in 2015 by researchers Schmidt and Eisend indicated that most people don’t even register an advertisement the first time they see it and engagement doesn’t taper off until after eight repetitions. When I see the poetry reading poster the next Tuesday morning and decide to go, I do a count in my head. I saw it on Facebook at least twice, again on Qué Pasa Oaxaca’s flagship website, and three posters. That’s six times.

“There are so many graphic designers [and] artists in Oaxaca. This seems to be a good way for them to do work, to be seen,” Brenda supposes. One print hanging in a gallery does pale in comparison to 250 copies of the print plastered all over the city. Poster design seems less commercial than many other

Andrea, who works at a local print shop, says they print two dozen poster designs a week. “Sometimes people print carta paper but most want doble carta or tabloide for impact. You can see it from far away, fit more art, more information.” She doesn’t see Oaxaca’s curious affinity for posters dying out anytime soon. “It’s good marketing in a small city. It’s also just part of how we see our city, a chaos of things to do in graphic form.”

A CHAOS IN GRAPHIC FORM Text & Photos: Isahrai Azaria

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PULQUE: una deliciosa corrupciรณn

Texto: Nomad Cook | Fotos: Anna Bruce & Nomad Cook

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Es un día caluroso en México y de repente pasas por una hilera de contenedores de vidrio con un líquido blanco baboso. Curioso, miras cómo lo sirven, es viscoso y concentrado al mismo tiempo, es como un hilo consistente que se conecta con el vaso. Después, alguien grita: ¨Sale el natural y el curado, ¿de qué sabor?¨ ¿Qué sabor de pulque quiere? ¿Natural o curado? En caso de que nunca hayan oído hablar del pulque, se trata de una bebida antigua que proviene del corazón del agave, también conocido como aguamiel, el cual es posteriormente fermentado. Contrariamente al proceso de producción del mezcal, que consiste en el cultivo completo del agave, para producir el pulque no es necesario cortar la planta. Cuando digo bebida antigua, hablo en serio. Es una de las bebidas más viejas del mundo, los registros más antiguos datan del 200 d.C. Estos escritos también mencionan que el pulque era exclusivamente para los ancianos y los sacerdotes. Si descubrían a alguien joven bebiéndolo, se le castigaba severamente o incluso podía morir. El nombre ‘pulque’ fue acuñado por los españoles. El nombre original dependía de la región, algunas variaciones eran: octli, poliuhqui o tlapehue, que significan estar corrompido o destruido.

La siguiente gran aparición del pulque en la historia fue después de la colonización de México, cuando las prácticas y creencias indígenas, incluyendo las restricciones de edad, fueron olvidadas. Así, la bebida comenzó a ganar popularidad. A medida que la sociedad mexicana cambiaba durante la colonización y la revolución, dando origen a una rígida estructura de clases basada en el color de la piel y los rasgos faciales autóctonos, el pulque de origen indígena y simple de preparar, fue considerado como una bebida para la gente pobre. Una campaña publicitaria difamatoria patrocinada por dos empresas cerveceras perjudicó la reputación del pulque. A finales del siglo XIX, el pulque era la competencia de la floreciente industria cervecera debido a su bajo costo y popularidad. Un rumor coordinado hablaba sobre la manera cómo se fermentaba el pulque, afirmando que un pedazo de excremento de vaca envuelto en una tela era colocado dentro del pulque para acelerar el proceso de fermentación. Este rumor persiste, pero es desacreditado por las pulquerías, los aficionados del pulque e incluso las redes sociales que han frenado el resurgimiento del rumor. Al igual que otros productos fermentados disponibles en el mercado, como la kombucha, el yogurt, el pan de masa madre o el miso, el pulque proporcionan bacterias

buenas para nuestro cuerpo. El curado lleva este proceso un poco más lejos. Tiene las mismas bases que el pulque con la diferencia de que es fermentado durante la noche con la pulpa de la fruta. Manzana y piña son los sabores más fuertes que se combinan muy bien con el agave. Ahora que sabes que el pulque es bueno para tu intestino, además de ser barato y refrescante, ¡definitivamente tienes que probarlo! Aunque el pulque es más conocido y popular en la Ciudad de México, Hidalgo y Tlaxcala, ya comienza a aparecer en los menús de los restaurantes de la ciudad de Oaxaca. También lo puedes encontrar en los puestos de las carreteras de muchas regiones de Oaxaca. Topeka, un amigo y entusiasta del pulque, dice que hay buen pulque en Tlaxiaco, en la Mixteca. Es menos ácido comparado con el del mercado de Tlacolula. Si eres novat@ en esta bebida, pide el ´pulque de ajo´, que en la jerga mexicana también significa ‘un pulque para alguien sin dinero´. ¡No hay forma de hacerte una opinión propia de esta bebida hasta que hayas probado todos los estilos!


PULQUE:

A Delicious Corruption Text: Nomad Cook Photos: Anna Bruce

It’s a hot day in Mexico when you pass by a row of big glass bins containing a cold white slimy liquid. Curious, you watch it ladled out, viscous and effervescent at the same time, with a lingering thread connecting ladle to mug. Then, they shout, “Sale el natural, y el curado, ¿de qué sabor?” “What flavour of pulque do you want? Natural or cured?” In case you haven’t heard about pulque, it’s an ancient drink that comes from the heart of the agave plant, aka aguamiel, which is later fermented. In contrast to the mezcal production process which requires harvesting the entire agave, cutting off the plant is not necessary for pulque. When I say ancient, I mean it. This is one of the oldest drinks in the world, the earliest records found are from the year AD 200. Those writings also mention that pulque was reserved for the elders and priests and if a young person was caught drinking it, punishment could even mean death. The name “pulque” was coined by the Spaniards. The original name would depend on the region and included octli, poliuhqui, or tlapehue, and it means to be corrupted or destroyed.

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Fast-forward to pulque’s next big appearance, after the colonization of Mexico, when the indigenous practices and beliefs - and its age-restrictions - were forgotten and it started to gain popularity. As Mexican society evolved through colonization and revolution, creating strict class structures often based on skin-color and autochthonous facial features, pulque, with its indigenous roots and simple recipe, found itself positioned as a drink of the poor people. A marketing smear campaign waged by two national beer companies didn’t help pulque’s reputation either. In the late 19th century, pulque was the burgeoning beer industry’s main competition due to its low cost and popularity. A coordinated rumour was started about how pulque was fermented, claiming that a piece of cow excrement wrapped inside a piece of fabric was placed inside the pulque to boost the fermentation process. This rumor still lingers but debunking by pulquerias, pulque aficionados, and even social media has helped stage a comeback. As with many fermented products available on the market, like kombucha, yogurt, sourdough bread, or miso, pulque provides bacteria to our bodies that is often good for

you. The fermented sugars of the agave make pulque unique and easy to digest. A curado takes this process one step beyond. It has the foundation of pulque but is fermented overnight with fruit pulp. Apple and pineapple are the strongest flavours that combine really well with the agave. Now that you know pulque is good for your gut and that it’s an inexpensive and refreshing drink option, you really should try it! While pulque is far better known and more popular in Mexico City, Hidalgo, and Tlaxcala, it is starting to make appearances on restaurant menus throughout Oaxaca City. You can also find it at roadside stands in many regions of Oaxaca. Topeka, a friend and local pulque enthusiast, tells me there’s good pulque in Tlaxiaco in the Mixteca. It’s less acidic compared to the one you can buy at the Tlacolula market. If you are new to this drink, ask for “garlic pulque”, but it has to be in Spanish: “un pulque de ajo” which is slang for “pulque for a broke person.” There’s no sense in forming an opinion until you have tried them all!


Iohan Figueroa Texto: Claire Schadler | Fotos: Iohan Figueroa

y su colección de animales salvajes A los seis años, Iohan Figueroa tuvo un amor a primera vista por la cerámica en un programa de arte de la primaria. A los 25, redescubrió esta técnica y posteriormente creó el Iohan Studio. Además de la cerámica, el artista trabaja la plata, realiza esculturas de bronce y es pintor e ilustrador. Cuando aprecias el trabajo de Iohan Figueroa, encuentras un hilo conductor entre muchas de sus piezas. Con frecuencia su trabajo se enfoca en los animales, hace esculturas pequeñas de ballenas, dinosaurios y ardillas, máscaras en forma de zorros o conejos de arcilla, así como terrarios en forma de perro salchicha. Las caras de sus animales son delicadas, con rasgos esculpidos de manera muy precisa, a menudo con cuerpos

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redondos y suaves. Hay un encanto particular en sus imágenes, además de una profunda sensibilidad. El enfoque de Iohan hacia los animales se debe no solamente a su interés por la representación de las formas animales, sino también a una profunda apreciación por la naturaleza. En un principio, Iohan había considerado estudiar la carrera de Biología, pero al final se dio cuenta de que ésta no era su verdadera pasión. A través de su trabajo, el artista busca incitar a la gente a apreciar la fauna local, dar a conocer especies de diversas partes del mundo, permitiendo que la gente se familiarice con ellas y, finalmente, concientizar sobre la dramática situación de las especies en peligro de extinción.

Cuando se trata de hacer arte, no hay un típico día para Iohan y eso le agrada. Le gusta mucho trabajar en diferentes talleres y tener cosas distintas que hacer cada día. Ya sea horneando a altas temperaturas en San Agustín, trabajando con bronce en San Pablo Etla o moldeando piezas de barro rojo en San Marcos Tlapazola, Iohan está constantemente explorando nuevos materiales y técnicas. La variedad que caracteriza su forma de trabajo está igualmente presente en su proceso creativo, ya que éste cambia de acuerdo al medio artístico. La espontaneidad de este proceso es importante: “Como artista, siempre estoy buscando nuevas conexiones que, aunque en un principio no parecen obvias, de alguna u otra forma lo son y tienen


sentido para mí”. Cuando trabaja con barro, surgen nuevos proyectos con ideas menos preconcebidas de lo que se va a hacer. Al sostener el barro entre sus manos y dejar que el proceso se lleve a cabo de manera orgánica, el artista es capaz de crear una nueva obra de arte. Con el bronce, el proceso fluido es más complicado y, por el contrario, tiende a reflexionar más sobre sus ideas antes de llevarlas a cabo. En cuanto a las ilustraciones, siempre trae una libreta para sus bocetos y una pluma para escribir sus ideas en el momento exacto en que encuentra la inspiración. Ihoan encuentra inspiración en muchas fuentes y los museos son particularmente importantes para él. Desde las esculturas zoomorfas del Museo Amparo de Puebla y el Museo de Antropología de Xalapa, hasta la colección de esculturas egipcias del Louvre y las míticas criaturas de la antigua Grecia, el trabajo de Iohan está fuertemente influenciado por estas colecciones. También ha trabajado en varios museos y galerías de Oaxaca. De igual forma, ha sido asistente del artista Gandalf Gavám y de Sergio Hernández en su galería privada. El artista considera estas experiencias indispensables

para el aprendizaje y desarrollo de su trabajo personal. Además de trabajar en Oaxaca, también ha tenido la oportunidad de viajar y trabajar en diferentes partes del país y del mundo. El año pasado, trabajó con Pablo Pajarito en Guadalajara y hace poco regresó de Portland, Oregon (EUA), donde tuvo una exhibición popup en Via Raiz, una tienda de diseño dedicada a la promoción de artesanías mexicanas. Cuando le preguntamos sobre sus diferentes experiencias, mencionó, “éstas tienen un enorme impacto en mi trabajo y me ayudan a seguir creciendo, descubrir nuevas técnicas y explorar nuevas posibilidades. Cada vez que regreso de un nuevo taller adquiero más herramientas e ideas que puedo aplicar a mi trabajo”. En septiembre, Iohan realizará una residencia artística, gracias al apoyo de una ONG que impulsa a artistas contemporáneos internacionales, en Le Vigeant PoitouCharentes (Francia).

Dentro de toda esta gama de fuentes de inspiración externas, las técnicas tradicionales no son menos importantes para el artista, ya que también admira los hermosos colores y esmaltes de la cerámica oaxaqueña. Iohan ha creado una estética muy personal. Explicó que trata de mantener su propio estilo y menciona: “casi todas mis piezas se han terminado en diferentes talleres, y no importa si estoy en Oaxaca o trabajando en Pablo Pajarito en Guadalajara o en el Taller Girona en Medellín (Colombia), siempre trato de mantener una estética personal”. Las esculturas de bronce de Iohan se pueden ver en la Galería Quetzalli en el centro de Oaxaca. También es posible agendar citas para ver su trabajo de cerámica en su taller personal. Síguelo en Instagram como @iohanstudio para ver más de sus obras y mantente al pendiente de su página web Etsy que está en proceso de construcción.

Durante su residencia en la Maison Salvadore, estará “desarrollando un nuevo corpus de esculturas anatómicas relativas a especies en alto peligro de extinción”.

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At the age of six, Iohan Figueroa first fell in love with ceramics during an elementary school art program. It wasn’t until he was 25 years old that he returned to the medium and eventually created Iohan Studio. In addition to ceramics, he works in silver, bronze sculpture, painting, and illustration. When you see his work, there is a common thread throughout many of his pieces. He often focuses on animals, making miniature sculptures of whales, dinosaurs, and squirrels, small clay masks of foxes and rabbits, and terrariums in the shape of “salchicha dogs”. The faces of his animals are delicate, with precisely sculpted features; their bodies are often round and smooth. There is a unique charm to his images alongside a profound sentience. Iohan’s focus on animals stems not only from an interest in representing animal forms but also a deep appreciation of nature. Originally, Iohan had considered studying biology in university, but he ultimately realised biology

working with clay, he tends to come to new projects with less preconceived ideas of what he is going to make. By holding the clay in his hands and allowing the process to happening organically, he is able to create a new piece of art. With bronze, a fluid process is more difficult, and, instead, he tends to think of his ideas before starting. With illustrations, Iohan always carries a sketchbook and pen around so that he can put his ideas down on paper at the exact moment inspiration strikes. Iohan finds inspiration from many sources, with museums being particularly important for him. From the zoomorphic sculptures at the Amparo Museum in Puebla and the Anthropology Museum in Xalapa to the Louvre’s collection of Egyptian statues and mythical creatures in Greece, Iohan’s own art is strongly influenced by these collections. He has worked in various museums and galleries in Oaxaca, including serving as an assistant to the artist Gandalf Gaván and helping Sergio Hernández in his private gallery. He credits these experiences with helping him learn and

new body of anatomical sculptures which relate to critically endangered species.” Despite all of these external sources of inspiration, not the least of which are the traditional techniques as well as the beautiful colours and enamels of Oaxacan pottery that he deeply admires, Iohan has found an aesthetic truly his own. He explained that he “tries to maintain his own style” and that, “almost all of my pieces have been completed in different workshops, and I think it doesn’t matter whether I’m in Oaxaca, or working in the workshop of Pablo Pajarito in Guadalajara, or in the Girona Workshop in Medellin, Colombia, I always try to maintain my own personal aesthetic.” You can find Iohan’s bronze sculptures at Galeria Quetzalli in the centre of Oaxaca, and individual appointments are available to see his ceramic work in his personal studio. Follow him on Instagram at @iohanstudio to see more of his artwork, and keep your eye out for his Etsy site that’s in the works!

Iohan Figueroa’s Menagerie Text: Claire Schadler

wasn’t his passion. Through his artwork, he hopes to encourage an appreciation of local fauna, introduce people to species from around the world that they might not be familiar with, and raise awareness about the plight of endangered species. When it comes to making his art, there is no typical day for Iohan, and he likes it that way. He enjoys working in various workshops so that he has something different to do every day. Whether high temperature firing in San Agustín, working with bronze in San Pablo Etla, or moulding pieces of red clay in San Marcos Tlapazola, Iohan is constantly exploring new materials and techniques. Similar to the variety found in his workday, his artistic process changes with each artistic medium. The spontaneity of his process is important: “As an artist, I’m always looking for new connections that might not have seemed obvious at first, but one way or another, they make sense to me.” When

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Photos: Iohan Figueroa

develop his personal work. In addition to his local work in Oaxaca, Iohan has had the opportunity to travel and work in other parts of the country and the world. Last year, he worked with ceramicist Pablo Pajarito in Guadalajara, and he most recently came back from Portland, Oregon, where he had a pop-up show at Via Raiz, an independent design shop dedicated to promoting Mexican craftsmanship. In talking to him about these experiences, he mentioned, “They have a strong impact on my work and help me continue to grow and discover new techniques and new possibilities. Every time that I return from a new workshop I have more tools and ideas to apply in my work.” In September, Iohan will participate in an artist residency through a non-profit organisation that supports contemporary international artists in Le Vigeant, PoitouCharentes, France. During his residency at Maison Salvadore, he will be “developing a


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Qué Pasa Oaxaca Vol. 5  

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